Archive for 26 abril 2009

Aranat, Atom Egoyan

26 abril, 2009

Canadá/Francia, 2002). Película escrita y dirigida por: Atom Egoyan. Duración: 115 minutos

¿Qué es la historia? ¿Qué es la memoria? Construimos nuestros relatos, confiamos en ellos, basamos nuestra vida en nuestra propia narrativa. Cuando interactuamos con otro, son nuestros relatos que están hablando desde el fondo. Pero, ¿qué ocurre cuando lo que se recuerda es terrible? ¿cómo se lo reconstruye? ¿se acepta? ¿cómo se hace para negarlo?

Tras décadas de conflictos, en 1915, en plena I Guerra Mundial, el Imperio Turco Otomano es protagonista de lo que hoy se conoce como el Genocidio Armenio. El gobierno turco lo niega, y de hecho ha sido un tema de debate durante el último siglo. Entre las desavenencias, transitan cifras de miles de muertos, de torturas, violaciones, sadismo, venganza. Se dice que sirvió de precedente a los planes de limpieza étnica del nazismo (sobre todo en tanto, probablemente habiendo ocurrido en el medio de un guerra que lo excedía, la masacre Armenia quedó durante mucho tiempo en el olvido internacional). Entre los debates, están los muertos, y los recuerdos o sus formas que quedan clavados en el inconsciente colectivo; el dolor, el odio, el recuerdo y su imposibilidad de explicarlo racionalmente… ¿cómo elaborar un relato fundacional en cualquiera de los dos casos? ¿cómo se convive? ¿cómo se sigue hacia delante sin por eso olvidar el pasado?

Egoyan ya había construido rompecabezas, historias fragmentadas, donde la memoria jugaba a escondidas, como dotada de vida propia en continua discusión con la conciencia. Es la obsesión por la idea de verdad, de la verdad como un concepto de inconmensurable complejidad, más formado por preguntas que por respuestas absolutas. El mundo narrado por Egoyan pende de un hilo, y en ese hilo vivimos todos. Es esa fragilidad, la facilidad con que ese equilibrio puede romperse.

En “Ararat”, son los textos dentro de los textos. Un director de ascendencia Armenia llega a Canadá para rodar un film sobre el Genocidio Armenio, basado en el diario personal de un misionero estadounidense. Una historiadora presenta su reciente libro sobre la vida de Arshille Gorky, artista armenio sobreviviente del Genocidio que migró a los Estados Unidos (y fue considerado uno de los fundadores del expresionismo abstracto). Su hijo, en busca de la memoria de su padre, quién falleció intentando asesinar a un diplomático turco. La hijastra, tratando de recuperar la memoria de su padre, segundo marido de la historiadora que murió, como Gorky, suicidándose. Un inspector de aduana a punto de retirarse que no puede lidiar con la homosexualidad de su hijo. El novio de éste, actor de ascendencia turca que participará del film del director. Un guionista que negocia permanentemente entre los hechos y la licencia poética.

El film comienza con las imágenes de Gorka trabajando sobre una de sus obras más crípticas, “El artista y su madre”, basada en una foto de él mismo con su madre, y a su vez también inspirada en una imagen religiosa de la Virgen y su Hijo. Curiosamente, Gorky pasa de la fotografía, considerada un archivo más objetivo de la realidad, a la obra plástica, lugar del recuerdo más subjetivo. Esta imagen, este lugar, habrá de volver durante la película, como si la recorriera transformándose en su eje. El artista ha dejado las manos de su madre sin terminar, ¿por qué? Durante el film, los relatos en presente y pasado se entrelazan con los del otro film, el que está siendo filmado dentro de la narración, pero nunca sabremos si este momento del artista con su obra pertenece a qué nivel de la ficción. Nadie ha sido testigo, por lo tanto desde la enunciación que propone Egoyan, es una paradoja. Es imposible recuperarlo, y sin embargo marca a todos los demás personajes. Es la misma imposibilidad del cine como construcción en simultáneo con su capacidad de recuperar. En una bella imagen, Gorky habrá de apoyar sus manos sobre el lienzo; el contacto con la tela, con lo orgánico, a la distancia a través de su propia obra con las manos perdidas de su madre.

La búsqueda de la memoria, y de esta como fundación de la identidad, en los jóvenes es la extrapolación de los adultos con el pasado. No pueden dialogar, caminan como fantasmas cada uno enfrascado en su propia versión de sufrimiento. Todos los eventos que los marcan son extremos, pero la negación les hace imposible vivir, permaneciendo varados en un círculo vicioso. Los personajes parecen trasladar al film la propia obsesión del otro autor, de Egoyan, en su imposibilidad de poder unir todas las piezas del rompecabezas. No puede dejar de recordar el Genocidio, pero tampoco puede dejar de vivir en el mundo actual.

En el inicio del film, el director se encuentra con el inspector de aduana. La siguiente vez que lo encontremos, será con Rafi, el hijo de Ani, la historiadora, quien vuelve de un misterioso viaje a Turquía con unas latas que supuestamente son para la posproducción de la película. El inspector no le cree y la situación termina en un caprichoso interrogatorio que da pie a gran parte del relato del film (ahora a través de los ojos de Rafi). Es un poco la licencia poética del propio Egoyan; para el inspector, es su último día, y necesita escuchar; Rafi, por su parte, necesita contar todo a alguien que no lo conozca.

Todo este cruce de relatos, que produce la imposibilidad de una única mirada, por otro lado lleva a los personajes a la necesidad imperiosa de vivir la historia.

El actor turco, a quien le toca encarnar al “malo de la película”, prefiere creer que el Genocidio no existió, o que fue simplemente un conflicto étnico. Para Ani es preferible creer que su segundo marido tropezó, porque aceptar su posible responsabilidad en su suicidio le resultaría intolerable. Para Celia, la hijastra, es igualmente insoportable aceptar la situación del suicidio, y por eso busca culpables. En la ambigüedad y la necesidad de entendimiento del alma humana, de todos modos se imprime el igualmente necesario acto de recordar y aceptar como manera de poder seguir adelante.

Recursos Web:
http://es.wikipedia.org/wiki/Genocidio_armenio – Resumen histórico del Genocidio Armenio y en Wikipedia
http://www.genocidioarmenio.org/genocidioarmenio.asp – Sitio dedicado específicamente al tema
http://www.armenica.org/ – Sitio dedicado al tema, incluye material multimedia (en inglés)
http://www.isg-iags.org/ – Instituto para el estudio del Genocidio – estudia todos los casos de genocidio (en inglés)
http://www.imaginacionatrapada.com.ar
7/7/2006bandera-armenia

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Entre muros. La sociedad israelí en vía muerta

19 abril, 2009

El periodista del diario Le Monde Sylvain Cypel realiza en este libro un profundo análisis del conflicto palestino- israelí. Cypel utiliza mucha documentación y refleja las investigaciones y las opiniones de un amplio espectro de personajes palestinos e israelíes, aunque la mayor parte del libro se centra en Israel, en cómo el conflicto que surgió con la creación de este Estado ha transformado a la sociedad israelí y la ha convertido en lo que es actualmente. Cypel aborda gran variedad de temas en el libro, como la construcción de una versión de la historia de las guerras con los palestinos que oculta la realidad de los hechos, el análisis de los libros de texto de escuelas e institutos, que demonizaban, animalizaban y embrutecían a los palestinos, negando su humanidad y sus derechos como personas, las mentiras contadas por los distintos gobiernos israelíes sobre el fracaso de las negociaciones de paz de Camp David, la constante negación de los derechos del otro y la tentación de presentarse como las únicas víctimas, la instrumentalización del pasado (el holocausto) para justificar las actuaciones del presente, el papel del Ejército (el Tsahal) en Israel y las transformaciones que ha experimentado, el mesianismo de los colonos, la cuestionable definición de Israel como democracia, cuando niega todos los derechos a una parte de su población (los no judíos), … Cypel también dedica espacio a los palestinos, a quienes da la razón en su reivindicación de un Estado propio en los territorios ocupados por Israel en la Guerra de los Seis Días y en la necesidad de compensación por la expulsión de que fueron objeto en 1948. Pero también critica la incapacidad de muchos de sus dirigentes para interpretar la realidad y la misma tentación de demonizar al adversario que se observa en el lado israelí. Sin embargo, la mayor parte del libro está dedicada al análisis del progresivo embrutecimiento de la mayor parte de la sociedad israelí, de su dificultad o más bien de su escasa voluntad de empatizar con el sufrimiento que su Estado lleva años infligiendo a los palestinos en su nombre. Cypel demuestra cómo el aparato de propaganda israelí ha contribuido a forjar estos sentimientos, pero también responsabiliza a los ciudadanos que siguen negándose a saber, negando humanidad a sus semejantes y haciendo imposible una solución cercana del conflicto. Cypel se muestra convencido de que la única solución posible para la supervivencia de Israel es el abandono de los territorios ocupados, porque cada demostración de fuerza, cada humillación infligida a los palestinos, aunque sea presentada como una victoria, es una derrota para la moralidad y la democracia y un paso más hacia el abismo del racismo y la deshumanización por la que ya caminan muchos israelíes. Entre muros. La sociedad israelí en vía muerta es un libro muy denso, que aporta muchas ideas para la reflexión y que requiere una lectura pausada. Proporciona muchas herramientas para entender la complejidad del conflicto palestino- israelí, su evolución en el pasado y también las perspectivas para el futuro. Sylvain Cypel es pesimista respecto a una solución cercana en el tiempo, porque considera que la mentalidad de fortaleza asediada de muchos israelíes, el miedo al otro, al que se niegan a conocer y reconocer, actúan como una losa que impide avanzar hacia la paz. Como se podía ver en el documental Promises, el primer paso para poder convivir con quien te han dicho que es tu enemigo y te odia es atreverse a conocerlo, darle la oportunidad de hablar, de expresar sus sentimientos y sus aspiraciones. Esto resulta a día de hoy prácticamente imposible.

CYPEL, Sylvain, Entre muros. La sociedad israelí en vía muerta, Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, Barcelona, 2006muro-graffiti-cisjordania

Conde de Cavour

18 abril, 2009

(Camilo Benso) Político piamontés, artífice de la unificación italiana (Turín, 1810-1861). Su familia, siguiendo la costumbre aristocrática, le destinó a la carrera militar (al Cuerpo de Ingenieros), pero él abandonó el ejército en 1831 por sus ideas liberales. Desde entonces se dedicó a administrar las fincas familiares, destacando como un empresario agrícola moderno y eficiente. Sus viajes por el extranjero y su ascendencia ginebrina le hicieron un admirador de la cultura francesa y del modelo político británico. El aperturismo del reinado de Carlos Alberto le permitió expresar públicamente sus ideas.

En 1847 fundó en Turín la revista Il Risorgimento, cuyo título acabaría por dar nombre al movimiento por la unificación y a toda una época de la historia de Italia. Dicha revista expresaba un ideal de liberalismo nacionalista muy moderado, atractivo para las clases medias conservadoras: hablaba de unificar Italia y emanciparla de la dominación austriaca, así como de introducir una Constitución con división de poderes, elecciones y gobierno responsable ante el Parlamento; pero todo ello sin apelar a la violencia revolucionaria y distanciándose netamente del radicalismo representado por Mazzini.

En 1850 fue nombrado ministro de Agricultura y Comercio, con tal éxito que pronto eliminó de la lucha política a todos sus colegas y fue nombrado primer ministro (1852). La obra de gobierno de Cavour se centró en promover la unificación de Italia bajo el liderazgo de Víctor Manuel II del Piamonte, implantando en toda la península un régimen liberal moderado; y en reconocer que, a la vista de lo ocurrido en 1848-49, los italianos no podían liberarse de la dominación austriaca sin ayuda exterior.

Para conseguirlo maniobró hábilmente tanto en la política interior como en la diplomacia internacional. Comenzó por recabar el apoyo de todas las corrientes liberales y nacionalistas, incluidas las más radicales, defraudadas por el fracaso de las pasadas intentonas revolucionarias: incluso Mazzini y Garibaldi le dieron un voto de confianza a este aristócrata conservador.

Luego hizo saltar la «cuestión italiana» a la escena internacional al involucrar al Piamonte en la lejana Guerra de Crimea (1854) en la que Francia e Inglaterra defendían al Imperio Otomano contra el expansionismo ruso; con ello alineó a su país con las potencias occidentales y, al mismo tiempo, se sentó junto a los vencedores en la conferencia de paz de París (1856), donde hizo valer que la mera amenaza de su ataque en el norte de Italia había inmovilizado a Austria, haciéndole desistir de intervenir en los Balcanes.

Atrajo al emperador francés Napoleón III hacia la causa de la unificación italiana, presentándola como la justa causa de un país pequeño que luchaba por su libertad contra el despotismo germánico y reaccionario de Austria, causa que podía acrecentar la popularidad del emperador entre las inquietas masas urbanas de Francia; y, en una entrevista secreta que mantuvieron en el balneario alsaciano de Plombières (1858), Cavour trazó con él el plan que luego seguirían para realizar la unificación.

Martínez Anido, todo un personaje

12 abril, 2009

(El Ferrol, 1862 – Valladolid, 1938) Militar español. Participó en las campañas de Filipinas y de África y fue ayudante honorario de Alfonso XIII y director de la Academia de Infantería. Como gobernador civil de Barcelona reprimió con extrema dureza los movimientos anarcosindicalistas aplicando la denominada “ley de fugas”. Durante la dictadura del general Primo de Rivera fue ministro de Gobernación .

Al proclamarse la República fue expulsado del Ejército sin ningún derecho. Con el triunfo de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), recuperó la percepción de sus derechos pasivos, a pesar de que no reingresó en el Ejército. Al estallar la Guerra Civil española prestó sus servicios en el bando sublevado y fue designado presidente del Patronato Nacional Antituberculoso. En octubre de 1937 fue nombrado jefe de los Servicios de Seguridad Interior, Orden Público y Fronteras, dependientes de la jefatura del Estado. Fue ministro de Orden Público en el primer Gobierno del general Franco constituido el 1º de febrero de 1938.

Felipe Trigo

6 abril, 2009

Felipe Trigo (Villanueva de la Serena, Badajoz, 13 de febrero de 1864Madrid, 2 de septiembre de 1916) fue un escritor español.

Datos biográficos

Nacido en Villanueva de la Serena, en el seno de una familia de clase media con dificultades económicas por la temprana muerte del padre, Felipe Trigo cursó el bachillerato en Badajoz y la carrera de medicina en el Hospital de San Carlos de Madrid. Su experiencia como estudiante forastero en la capital la plasmaría en la novela En la Carrera. Tras licenciarse, casado ya con su compañera de facultad, Consuelo Seco de Herrera, ejerció como médico titular en los pueblos pacenses de Trujillanos y Valverde de Mérida, circunstancia biográfica que también novelizaría en El Médico Rural.

Hastiado de la vida rural, entró por oposición en el Cuerpo de Sanidad Militar. Su primer destino fue Sevilla, donde comenzó su actividad periodística que ya había intentado en Madrid. De Sevilla pasó a Trubia, como médico de la fábrica de armas. Años después marchó voluntario a unas Filipinas en plena rebelión. Destinado como médico en Fuerte Victoria, en realidad un destacamento de prisioneros tagalos, estuvo a punto de perder la vida durante una escaramuza. Los sublevados le asestaron no menos de siete machetazos, dejándolo por muerto. Trigo, sin embargo, consiguió huir a campo través, en espantosas condiciones. Con una mano inutilizada, fue repatriado como mutilado de guerra, con el grado de teniente coronel. La prensa le recibio como “el héroe de Fuerte Victoria” y llegó a ser propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando. Rechazando la posibilidad de capitalizar políticamente su celebridad, en 1900 se retiró del Ejército y fijó su residencia en Mérida para dedicarse en exclusiva a la literatura.

El éxito arrollador de su primera novela, Las ingenuas, en la que relata su dramática peripecia filipina, le convirtió en un auténtico best seller, tanto en España como en América; le permitió llevar una vida de lujo, a caballo entre su Extremadura natal y su chalé de la Ciudad Lineal madrileña, y le dio acceso a los círculos sociales más selectos, ganándose fama de gran señor, dandi y donjuán. En menos de quince años, publicó diecisiete novelas, varias novelas cortas (en las célebres y popularísimas colecciones El Cuento Semanal, primero, y La Novela Corta, ya al final de su vida) y varios relatos, todos ellos con gran acogida del público.

En pleno apogeo de su popularidad, el 2 de septiembre de 1916 Felipe Trigo acabó de un tiro con su vida. Las razones de su suicidio no están por completo claras. En la nota de despedida y perdón que dejó a su familia, el escritor parece aludir a una enfermedad incurable y mortal; pero es más probable que la enfermedad que en realidad temiese fuera la locura, que venìa acechándole de antiguo en forma de una aguda neurastenia. El propio escritor narra en su novela póstuma Si sé por qué un intento anterior de suicidio que, supuestamente, habría llevacdo a cabo en 1911 durante una estancia en Buenos Aires.

En su juventud, Felipe Trigo profesó un socialismo marxista ortodoxo, y llegó a publicar una serie de nueve artículos en El Socialista. Más adelante evolucionó a un reformismo radical pequeño-burgués, en la línea de Melquíades Álvarez, al que dedicó encomiásticamente el prólogo de Jarrapellejos, su principal obra.

Durante la dictadura franquista, sobre Felipe Trigo, como sobre tantos otros escritores de su época y características, cayó el silencio editorial y crítico. Sólo a partir de la Transición se reeditaron sus novelas más importantes.

Obra

1.- Ficción

La mayor parte de las novelas y relatos cortos de Felipe Trigo tienen como tema principal el erotismo. Trigo criticaba en estas novelas la hipocresía y los prejuicios de la sociedad española en lo relativo a la moral sexual. El autor es, sin embargo, más recordado por dos obras en las que, aunque lo erótico está también presente, priman sus inquietudes regeneracionistas, cercanas a las ideas de los miembros de la generación del 98. Son éstas El médico rural (1912), en la que, con abundantes elementos autobiográficos, critica enérgicamente la miseria y la ignorancia en la que viven los campesinos extremeños; y, sobre todo, Jarrapellejos, novela varias veces reeditada y llevada al cine por Antonio Giménez-Rico, que denuncia los males del caciquismo en la sociedad española de la Restauración. Una relación casi exhaustiva de la producción de Felipe Trigo sería la siguiente, por orden cronológico:

  • Las ingenuas (1901)
  • La sed de amar (Educación social) (1903)
  • Alma en los labios (1905)
  • Del frío al fuego (Ellas a bordo) (1906)
  • La Altísima (1907)
  • La bruta (1908)
  • Las posadas del amor (1908)
  • Sor Demonio (El honor de un marido hidalgo y metafísico) (1909)
  • En la carrera (Un buen chico estudiante en Madrid) (1909)
  • Cuentos ingenuos (1909)
  • Las Evas del Paraíso (1909)
  • Las posadas del amor (1909)
  • A todo honor (1909)
  • El cínico (1909)
  • Mi prima me odia (1909)
  • Mi media naranja (1910)
  • Además del frac (1910)
  • La Clave (1910)
  • Así paga el diablo (1911)
  • El médico rural (1912)
  • El náufrago (1912)
  • El papá de las bellezas (1913)
  • A prueba
  • Los abismos (1913)
  • Jarrapellejos (Vida arcaica, feliz e independiente de un español representativo (1914)
  • En camisa rosa (1916)
  • En mi castillo de luz (Diario de un alma bella (1916, póstuma; atribuida por Julio Cejador a Julia, hija del escritor)
  • Si sé por qué (1916, póstuma)
  • Murió de un beso (1925, póstuma e incompleta)

Cabe citar también dos volúmenes recopilatorios de novelas cortas: La de los ojos color de uva-Reveladoras-Lo irreparable (1905) y Así paga el diablo-A prueba-El gran simpatíco (1916).

2.- No Ficción

Felipe Trigo escribió también ensayos en los que explicitó sus opiniones políticas. El más destacado es quizá su libro Socialismo indiviualista, publicado en 1904. Cabe citar además: La campaña de Filipinas (Impresiones de un soldado) (1897), El amor en la vida y en los libros (1908) y Crisis de la civilización (La guerra europea) (1915)