Valdés, el portero 10

Víctor Valdés es uno de los grandes artífices de los éxitos del Barça en el último quinquenio. El frenó a Thierry Henry en la final de París en el 2006, dando opciones a que Juliano Belletti pudiera marcar el gol del triunfo, y el neutralizó a Didier Drogba en las semifinales del 2009 manteniendo vivo al equipo hasta que Andrés Iniesta fue capaz de obrar el milagro de Stamford Bridge. Su regularidad bajo los palos de la portería más peligrosa del fútbol mundial -ningún otro equipo juega con la defensa tan adelantada- le ha reportado dos Trofeo Zamora que se han traducido en tres títulos de Liga. Esa es la realidad que marcan los resultados.

Pese a todo, periódicamente, algunos se empeñan en reabrir el debate de la portería en las contadas ocasiones en las que, a lo largo de la temporada, se produce un error puntual del meta blaugrana. Sucedió mediada esta temporada. Valdés no estuvo acertado en tres acciones, una frente al Espanyol, otra contra el Olympique de Lyon y ante el Atlético de Madrid. Mientras, la selección española se olvida sistemáticamente de él cada vez que publica una convocatoria. ¿Qué sucede con Víctor?
Valdés transmite una imagen de tipo duro, reservado. Los que le conocen afirman que es una pose como método de defensa -“Es un cachondo”, revela Xavi Hernández- y él mismo ha llegado a afirmar en alguna ocasión: “Asumo que soy un poco raro”. Juan Carlos Unzué, su entrenador en el primer equipo, asegura de él: “Es tan fuerte de cabeza como de pies”, para definir su carácter a prueba de bomba para soportar la presión y su estilo de juego, perfecto para lo que necesita el Barça. Y añade: “Hace más de lo que dice, es un tipo Deco”. Jordi Castel, antiguo responsable de los porteros de la cantera y quien se encargó de su formación, remata: “Nunca le ha gustado el protagonismo”.

La carrera de Víctor no ha sido nada fácil a pesar de su precocidad. Debutar como portero del Barça a los veinte años no es moco de pavo teniendo en cuenta que la carrera de un buen guardameta se puede alargar hasta los 39 años como es el caso de Edwin van der Sar en el Manchester United. Y llevarse por delante a Roberto Bonano, Robert Enke, Pepe Reina, o Rustu Recber, además de plantarse frente a Louis van Gaal cuando éste le dijo que tenía que regresar al filial de Segunda B, tampoco.

A Valdés le tocó ser duro -o hacerse el duro- desde que era un crío, a los diez años. Fue entonces cuando ingresó por primera vez en La Masia. Su familia se trasladó a Tenerife por motivos de salud de su madre. Víctor, alejado de Agueda, de su padre José Manuel y de sus hermanos Ricky y Alvaro lo pasó tan mal que a los seis meses se tuvo que marchar detrás de ellos.
Quizás haya sido su único paso atrás en la vida, y lo hizo para tomar carrerilla. Volvió al Barça en 1995, y lo hizo para quedarse. Fue entonces cuando se forjó su amistad con Andrés Iniesta y cuando arrancó la sana competencia con Pepe Reina que los convirtió en dos excelentes porteros.

Todos destacan su agilidad, su rapidez de reflejos, su potencia física, su colocación, su buen juego con el balón en los pies, pero por encima del resto de sus virtudes sitúan una que le convierte en la persona ideal para su puesto. Soporta sin problemas la presión; es más, se crece en los momentos complicados. Tras muchos minutos de inactividad tiene la capacidad de mantener la concentración para reaccionar en segundos a una jugada aislada que puede acabar en gol.

Su apariencia distante hace que mucha gente le juzgue en la calle con la misma severidad que en los terrenos de juego: algunas declaraciones puntuales subidas de tono han llamado más la atención que su habitual discreción que lleva a enterrar que pocos hay en la plantilla con mayor raigambre culé que el propio Víctor: sus primeros pasos como jugador los dio de benjamín y alevín en la Penya Barcelonista Cinc Copes, donde también jugó el presidente Joan Laporta.

También es uno de los líderes del vestuario desde su condición de tercer capitán de la plantilla, respetado y escuchado por sus compañeros y él es quien inicia el grito de guerra cuando se forma la piña del equipo al final del calentamiento. Y al final del camino, para la mayoría, es el mejor portero que puede tener el Barça. Empezando por su entrenador Josep Guardiola que cierra así el debate: “Mi equipo son Víctor y diez más”.

Sus secretos
 Aunque suele cambiar de camiseta tras una derrota, su color preferido es el negro, por sobrio y por clásico.

 Fuera de los terrenos de juego ha hecho de modelo esporádicamente, sobre todo de ropa vaquera.

 Toca el piano y sus gustos musicales van de la clásica al heavy metal.

 Una de sus pasiones, que aún no puede disfrutar del todo, son las motocicletas Harley Davidson. Adora las máquinas de Milwaukee.

 Como otros futbolistas, es muy aficionado a los tatuajes y luce varios en los brazos y en los antebrazos.

 En alguna ocasión ha explicado que no necesita dormir más de cuatro horas para funcionar el resto del día.

 Si su mejor amigo en la plantilla es Iniesta, su referente como portero fue el ex guardameta del Valencia Santi Cañizares.

Víctor Valdés

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