Archive for 30 abril 2013

El escrache es ilegal, violento y yo no querría sufrirlo, vale ¿y qué?

30 abril, 2013

Fuente: www.eldiario.es Isaac Rosa 25/03/2013 – 20:23h

El escrache es ilegal, es violento, y yo no querría que nadie me lo hiciese a mí en mi casa. Tres obviedades que no merecen que les dediquemos ni un minuto, y sin embargo llevamos varios días entrando al trapo de quienes quieren llevar el debate a su callejón sin salida para torearnos con facilidad.

No merecen un minuto, así que le dedicaré medio: el escrache es ilegal y violento como lo es en España cualquier acción de protesta que se salga del formato “manifestación autorizada y que se disuelve a su hora”: es ilegal y violento como ilegal y violento era acampar en Sol, rodear el Congreso, parar desahucios, ocupar bancos o montar piquetes en la huelga.

De modo que, ante la repetida acusación de ilegalidad y violencia, antes que seguirles el juego y entrar a discutir si es más violento poner pegatinas o echar por la fuerza a una familia de su casa, o si es más ilegal un escrache que un desahucio basado en una ley abusiva, habría que contestar: “sí, el escrache es ilegal y es violento, ¿y qué?”

El tercer argumento con el que acorralan a los pro-escrache es también tramposo: ¿te gustaría que te lo hicieran a ti? Cada vez que un político o un tertuliano se muestra comprensivo con los escraches, le lanzan el mismo dardo: ¿te gustaría que los antiabortistas se plantaran ante tu casa con megáfonos y cacerolas y te persiguieran por la calle? Aquí también, en vez de perder el tiempo en desmontar ese tipo de comparaciones, habría que contestar: “no, no me gustaría, ¿y qué?”

En realidad los activistas, los desahuciados y quienes luchan con ellos, no tienen este tipo de dudas: ellos siempre han contestado “¿y qué?” Aunque a veces entren al trapo, no pierden mucho tiempo en discutir con quienes siempre llevan las de ganar pues juegan con cartas marcadas. Simplemente actúan.

Somos otros los tiquismiquis, los que a la frase “yo comprendo los escraches” añadimos siempre alguna coletilla: “siempre que sean pacíficos”, “siempre que respeten el domicilio privado”, “siempre que tengan cuidado con los hijos”, “siempre que no molesten a los vecinos”… Somos otros, quienes nunca hemos tenido miedo de que nos echen de casa y por eso instintivamente empatizamos más con el malestar del diputado sitiado que con el sufrimiento de la familia desahuciada. Somos otros, quienes no hemos sido todavía muy golpeados por la violencia económica y por eso nos espanta cualquier cosa que alguien etiquete de violento.

Pero nos guste o no, hace tiempo que en esta partida alguien dio un puñetazo sobre la mesa, cambió las reglas y rompió la baraja. Y no fue la PAH. Al contrario, los antidesahucios no han empezado por los escraches, sino que antes de llegar hasta aquí han ido subiendo todos los escalones previos: confianza en el sistema (que los dejó tirados), denuncias en los juzgados (pero la ley hipotecaria los desamparaba judicialmente), peticiones a los gobernantes (oídos sordos), manifestaciones (ignoradas o reprimidas), paralización de desahucios (recibiendo a cambio más policía), recogida de firmas y presentación de una ILP (que el PP se resistió a admitir a trámite, y piensa rechazar), y ahora, después de consumir todos los cartuchos anteriores, el escrache.

Son ellos, quienes responden “¿y qué?”, los que ahora se arriesgan a sufrir un escrache mucho más potente: el tridente político, policial y mediático que en los próximos días acosará a la PAH, la criminalizará y manipulará, y no cesará hasta ver a Ada Colau entrar esposada en la Audiencia Nacional.

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Homenaje a La Retirada republicana en Francia

29 abril, 2013

Fuente: http://loquesomos.org

Escrito por Milagros Riera. LQSomos. Marzo 2013

Un grupo de compañeros decidimos rendir homenaje a La Retirada. La cita fue en Colliure, un pintoresco pueblecito del Rousillon, es decir lo que hoy día se llama cada vez más a menudo Cataluña norte. Nos reunimos allí para empezar nuestro periplo con la visita de la tumba de Antonio Machado. 

El poeta llegó al que sería su último destino acompañando las tropas que pasaron la frontera buscando refugio en Francia ante la persecución de los franquistas, también los civiles huían aterrorizados ante los crímenes que los fascistas cometían contra la población civil. Machado les acompaño, a pie, sin querer aceptar ningún trato de favor debido a su edad y a su estado físico, con él iba su madre, los dos quedarían allí, al lado del mar, para toda la eternidad.
Llegamos ante la tumba con nuestra emoción y nuestras banderas, sobre la piedra que abriga los restos del poeta y de su madre Ana Ruiz, hay siempre flores, las visitas son frecuentes y se puso un buzón donde los que lo deseen pueden depositar cartas y poemas, siempre está lleno.
 
Allí, con voces firmes y altas, leímos todos el poema “El crimen fue en Granada”, como no evocar así el recuerdo de Lorca, y más estos días en que se ha hecho pública la terrible carta donde su asesino cuenta como fue fusilado, el relato de cómo fue arrastrado al lugar del suplicio pone los pelos de punta, escribe esa escoria de la humanidad, como se reían, sí, se reían los asesinos en ese momento, como se reían de las niñas que violaban y asesinaban, de los viejos que arrastraban en sillas de ruedas al paredón, como se reían de las enfermeras a las que después de haber exterminado a sus pacientes, asesinaban al final de noches de orgías porque privarse, todo estaba permitido, todo estaba bendecido desde el púlpito y el altar.
El crimen fue en Granada y el crimen continúa, los restos del poeta no tienen una tumba para abrigarlos, intereses extraños lo impiden, no importa, un día recuperaremos tu cuerpo martirizado, por el momento estás con nosotros, el hombre sensible y valiente, que nunca tuvo miedo de decir lo que era, es un símbolo de libertad, te llevaremos con nosotros en nuestro recuerdo, así como fuiste asesinado, con los brazos levantados queriendo abrazar al cielo, buscando quizás en el tu luna verde.
Al lado del cementerio se alza un recio castillo que se adentra en el mar, fue construido por los reyes de Mallorca y también alberga restos Templarios, está muy bien conservado, la ingente mole abriga multitud de mazmorras y de subterráneos, en ellos eran encerrados los exilados españoles juzgados rebeldes por los franceses dispuestos a tratarles como bandidos en vez de como soldados que combatían por la República y la democracia. No muy lejos está la casa donde murió Machado, todos iguales y unidos en el mismo tormento y en la misma pena.
 
Nuestro paseo nos llevó luego a Argèles-sur-Mer, otra joya turística de la costa de Cataluña Norte, allí se anudó uno de los hechos mas abominables del genocidio de los republicanos, que se perpetro tanto en España como en Francia.
Hicimos alto en lo que se llama el cementerio de los españoles, un simple obelisco de piedra gris con algunos nombres gravados permite el recuerdo de los miles de españoles que en el campo de Argèles perdieron la vida. Este pequeño trozo de tierra no alberga más que los restos de un número muy reducido de republicanos. Morían por miles y eran enterrados en fosas sin nombre, en el año 1940 una inundación arrastró los cuerpos mal enterrados al mar.
 
Los españoles no tenían derecho a reposar en tierra santa, el acceso a los cementerios les estaba prohibido por la Iglesia que había decretado que eran el demonio, tanto es así que los domingos después de misa los habitantes de los pueblos de la comarca se acercaban a los campos donde estaban los refugiados encerrados entre alambradas y les gritaban que les enseñaran los cuernos y el rabo, también cuando tenían ocasión levantaban las faldas de las niñas para verificar lo que el cura les contaba.
 
Esta persecución de la Iglesia duró años, los curas animaban a sus feligreses a denunciar los refugiados, durante la ocupación alemana estas denuncias costaron la vida a muchos. Ya en plena ocupación nazi, la Iglesia siguió pidiendo que se denunciara no solo a los diablos españoles, sino también a judíos, antifascistas y a todos los que osaban rebelarse contra el ocupante y contra el régimen fascista de Petain, muchos franceses fueron victimas de estos sermones que los españoles fueron los primeros en sufrir.
 
Al cementerio de los españoles se llega por una carretera llamada la avenida de la retirada, este nombre es reciente, en el año 2000 el que era entonces alcalde socialista de Argèles decidió celebrar los últimos meses de su mandato con un homenaje a los republicanos españoles. Nos reunimos allí en ese trozo de tierra que aún conserva el recuerdo de nuestros héroes republicanos. El alcalde Sr. Carrere, de origen francés, tuvo la valentía de pedir perdón a los republicanos por la mala acogida que se les dispensó en su pueblo. Estábamos allí reunidos tanto gente de España como de la región. Descendientes de los que allí sufrieron, casi todos llorábamos, todos agradecimos al alcalde su gesto, no lo olvidaremos.
 
Izamos una gran bandera republicana y abandonamos este lugar que para mi es mágico, por el sufrimiento no solo el de los que allí se conmemoran sino el de los que lo visitamos buscando sus huellas.
 
Llegamos ya al campo de Argèles, es decir una enorme extensión de arena donde fueron encerrados como animales los combatientes de la República. También desde hace unos años se alza un monolito de sombría piedra que conmemora lo que fue una tragedia colectiva. Las condiciones de internamiento fueron atroces y también queridas por los franceses, estaban dispuestos a que las gentes que allí sufrían pidieran volver a España, donde les esperaban los franquistas.
 
Al lado del monumento y con el azul de mar enfrente leímos algunos versos que los españoles, que nunca pierden su humor y su esperanza, escribieron allí mismo entre arena, mar y tramontana, os escribo alguna estrofa para que veáis el inmenso coraje de aquellos hombres.
 
Nombres franceses han gravado para siempre, los españoles en su corazón
Nombres franceses que enseñarán a deletrear los padres a sus hijos;
Que serán esculpidos en la roca viva de las crestas pirenaicas para que se perpetúen en el tiempo, manteniendo vivo y fresco el recuerdo del dolor.
Que, derramándose por los caminos, inundaron la península para que todos sepan y nadie olvide lo que son odio y crimen;
Que protestaran eternamente contra la insolidaridad y el desamor.
Argèles-sur-Mer, Le Barcares, Gurs, el maldito Bram, el infernal Vernet, Colliure (castillo de la muerte), Rivesaltes (revoltijo de mujeres hispanas para pasto de senegaleses).
 
Campos de concentración con que Francia sembró su territorio para ahogar, en oprobio,
El pensamiento hispano
¡Alambradas!… ¡más alambradas!
Con nosotros venía uno de los supervivientes de aquella inmensa tragedia, nos miraba con una sonrisa quizás melancólica, seguramente su pensamiento estaba puesto en sus compañeros que allí quedaron.
Cuentan que algunos de los que tanto sufrían entre aquellas arenas sangrientas, perdida la razón, recogían sus bártulos y se adentraban en el mar buscando huir hacia el horizonte, no se si lo alcanzarían. Yo vivo en Argeles, y a veces al pasearme por esas playas sueño despierta, veo a los que partieron hacia el azul del cielo salir de entre las olas, se acercan y me miran con una sonrisa y me preguntan si tengo noticias de sus compañeros, si pudieron volver a su país, si ya existe la Republica por la cual lucharon, si se acuerdan de ellos en sus pueblos, si sus novias les esperaron.
 
Yo les miro en silencio sin saber que responderles, he buscado siempre una respuesta sin encontrarla, y el tiempo se desliza entre mis dedos como la arena de Argeles, ahora seréis vosotros, los jóvenes, los que debáis contestar a su esperanza, con vuestra lucha.
La región y todo el país está lleno de descendientes de la retirada, son políticos, muchos de ellos alcaldes y elegidos municipales, dirigentes de partidos, o de sindicatos, intelectuales que honrarían a cualquier país, el suyo de origen los ignora. Muchos de nosotros hemos pedido la doble nacionalidad para nosotros y nuestros descendientes, si nuestros hijos nacieron aquí fue por culpa de Franco y no fue una suerte para ellos, perdieron su país sin haberlo conocido. Esta petición no se ha tenido en cuenta, el exilio no existió, la frase de Serrano Suñer “no son españoles” sigue vigente.
Para reposarnos de nuestras emociones proseguimos con una animada comida Republicana, que acabo con vivas a la República y entonando el himno de Riego, que todos debíamos saber cantar, yo la primera, ya que es el himno legítimo español, olvidemos la horrible marcha real.
Llegamos a Elne para visitar La Maternidad de Elne, hagamos un poco de historia para saber de que se trata. Las condiciones en que vivían las mujeres con hijos pequeños en los campos, y aun más las que estaban embarazadas, hacían que la mortalidad infantil fuese galopante .Elisabeth Eindenbenzera una enfermerade origen suizo que ya se había ocupado de los republicanos en España, al pasar en Francia y ver lo que sufrían las mujeres y los niños fundó una maternidad no lejos de los campos, hacia el interior. Las autoridades le proporcionaron el edificio y poca ayuda más, allí con las mismas madres que recogió se ocupó de proteger a los niños y a los recién nacidos, pudo salvar así 600 vidas, una gota de agua, pero había que tener el valor de hacerlo. La historia no acabo muy bien, como todas las historias de aquellos tiempos de vergüenza. Los españoles salieron de los campos y las mujeres con sus hijos abandonaron la maternidad para seguir sus destinos, hoy día aun hay muchos nacidos en la Maternidad que viven en los alrededores. Digo que la historia no acabó bien porque la valerosa enfermera siguió recogiendo a niños y madres judías y gitanas, cuándo los alemanes invadieron Francia por completo cerraron la maternidad y deportaron a todos los allí refugiados, así desaparecieron los últimos ocupantes de aquel lugar arrastrados hacia el agujero negro que los hombres del subsuelo, los nazis, habían preparado para ellos. Para todos.
El alcalde de Elne recuperó el edificio de lo que fue un día maternidad, lo ha renovado y se puede visitar, también se propone organizar allí un centro de acogida de madres e hijos con problemas, hay hoy en día no faltan víctimas de esta sociedad de odio y egoísmo.
El día se acababa, las banderas se guardaban, los recuerdos quedaban en nuestro corazón, de allí nadie podrá arrancarlos, ni Borbones con toda su patulea, ni politicastros siempre dispuestos a vendernos por una sonrisa del PP o una bendición de la iglesia, no nadie nos arrancará de nuestras manos la bandera de la República, de la mas hermosa de las republicas, porque por ella murieron y sufrieron nuestros compañeros, nuestros parientes, mientras vivamos siempre lucharemos por ella. La tercera, ¡Ya!
Nota:
Debo deciros la razón de que escriba artículos como este. El tiempo pasa y los que fueron protagonistas de esta tragedia van desapareciendo. En España poco se conoce de los sufrimientos de los exilados, los jóvenes nada saben debido a la losa de silencio que pesa aún sobre nosotros. La Iglesia sigue con sus presiones y chantajes para que nada se sepa de su terrible responsabilidad en este genocidio, de los políticos no podemos esperar gran cosa. Los jóvenes tienen en sus manos la esperanza de que no se reproduzcan estos hechos, de que no vuelva a caer sobre todos nosotros el velo negro de la represión, como entonces, y siempre en nombre del trono, del altar y de una hipotética unidad española que sirve a los intereses de algunos. El conocer la historia impide que se repita.

Diez falsos mitos del franquismo y de la derecha

28 abril, 2013

Fuente: www.publico.es

ALEJANDRO TORRÚS       Madrid       23/03/2013 08:18            Actualizado: 23/03/2013 14:57

Llegó la hora de la respuesta, de “dejar las cosas claras respecto al origen inmediato de la guerra civil” y contrarrestar el revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión de militar de 1936. Todo comenzó en la primavera de 2011 cuando la Real Academia de Historia (RAH) sorprendió con la publicación de los primeros volúmenes del Diccionario Biográfico Español.  Los mitos y leyendas construidos durante los años posteriores a la Guerra Civil por los golpistas y rejuvenecidos por parte de la derecha española durante la democracia se disfrazaron de verdad absoluta bajo el manto de la RAH a cargo de los Presupuestos Generales del Estado (6,4 millones de euros). Más que un diccionario, la obra pareció una burla de proporciones históricas.

En tal diccionario nunca se definió a Franco como un dictador y sí como un “valeroso militar” y el franquismo fue calificado de “autoritario, pero no totalitario”. El golpe de Estado del 18 de julio fue denominado “alzamiento” y la Guerra Civil fue sustituida a menudo por otros términos como “cruzada” o “guerra de liberación”. Pero el revisionismo fue aún más lejos. A la salvaje represión ocurrida en Badajoz tras ser conquistada por los franquistas se la denominó “normalizar la vida ciudadana”. En definitiva, todo un panfleto digno de ser firmado por el mismísimo Fraga durante sus años como ministro de Información.

La obra surge como respuesta al Diccionario Biográfico Español de la RAH. La historiografía española, agraviada ante el despropósito financiado por el erario público, se puso desde el primer momento manos a la obra para desmontar las afirmaciones y falacias que el diccionario vierte. En abril vio la luz En el combate por la historia (Editorial Pasado y presente) y esta semana ha llegado a las librerías Los mitos del 18 de julio (Crítica), “uno de los mayores y más completos esfuerzos de demolición de ciertas interpretaciones sobre el golpe, y la guerra civil que sobrevino a continuación”, según escribe en el prólogo Francisco Sánchez Pérez, coordinador de la obra, en la que también participan los historiadores Fernando Puell de la Villa, Julio Aróstegui, Eduardo González Calleja, Hilari Raguer, Xosé M. Núñez Seixas, Fernando Hernández Sánchez y José Luis Ledesma.

La obra trata de sintetizar y esclarecer las razones que propiciaron que el golpe de Estado se produjera exactamente el 18 de julio, el papel que desarrollaron en la sublevación el cuerpo civil y militar, la idea revolucionaria de las izquierdas y la contrarrevolucionaria de las derechas, el peso de la defensa del catolicismo y de la nación entre los sublevados, la presunta amenaza comunista y la realidad de la España de 1936. En definitiva, un libro que planta batalla al revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión militar.

A modo de decálogo pueden enumerarse una lista de diez falsos mitos creados por el franquismo y sus herederos ideológicos con el propósito de justificar el golpe de Estado militar.

1. La II República no fue un desastre. “La República no fue un fracaso que conducía inexorablemente a una guerra” sino que fue “destruida por un golpe militar” que, al contar con la connivencia de un país extranjero y no triunfar en buena parte del país y en la capital, se encaminó automáticamente a la guerra civil. La República fue una democracia de entreguerras de nueva creación y como otras muchos democracias europeas de Europa tuvo que lidiar por un lado con la derecha autoritaria, fascinada por la experiencia fascista, y con la izquierda obrera que consideraba, de manera habitual, que la democracia era incompatible con el capitalismo.  

Durante los años de dictadura franquista, el régimen justificó el golpe de Estado por “el peligro comunista”. Sin embargo, las justificaciones conservadores han ido evolucionando de manera que es cada vez más habitual oír a los políticos de derechas nombrar el supuesto fracaso de la República como causa directa y sustancial de la guerra y nunca culpar de la misma el golpe de Estado militar que degeneró en una guerra civil.

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos Como ejemplo sirve la entrevista que Manuel Fraga concedió a El País en 2007 en la que aseguró: “Pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda responsabilidad, toda, fue de los políticos de la II República. ¡Toda!”. En esta misma línea se manifestó Esperanza Aguirre en un artículo publicado recientemente en ABC en el que afirmó: “La “II República fue un auténtico desastre para España y los españoles (…). Muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas -en algunos casos, absolutamente totalitarias- a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo”.

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos y su escasa habilidad y operatividad.  

2. El asesinato de Calvo Sotelo no precipitó nada. El hecho de que el golpe de Estado se produjera el 18 de julio no tiene nada que ver con el asesinato de Calvo Sotelo, que se produjo el día 13 de julio de 1936 y conocido el día 14. Su muerte, señala la obra “no precipitó nada” y “no tiene nada que ver”.

De hecho, hubo un proyecto de atentado terrorista contra la vida de Azaña, como respuesta al asesinato de Calvo Sotelo, que fue abortado por los militares golpistas que se encontraban en la capital. “Prohibido terminantemente. Todo está preparado en Madrid y eso podría echarlo a perder”, le dijo el coronel Ortiz de Zárate a Eusebio Vegas Latapié, cabecilla del proyecto.

3. La fecha del golpe dependía del apoyo fascista. La fecha de inicio del golpe está ligada a la promesa de intervención de la Italia fascista de Mussolini, con la que los monárquicos, liderados por Calvo Sotelo, suscribieron el día 1 de julio un acuerdo para la compra de una “espectacular cantidad de material bélico de primer nivel”. Estos contratos de venta de armas y promesa de intervención fueron firmados en Roma por Pedro Sainz Rodríguez con el apoyo personal de Antonio Goicoechea y “el más que probable conocimiento de Calvo Sotelo”.

De hecho, la obra reproduce tales contratos, conseguidos por el historiador Ángel Viñas, que hasta ahora estaban inéditos, a pesar de encontrarse en archivos españoles, “quizá negligentemente olvidados o convenientemente evitados”, explica el coordinador Francisco Sánchez.

4. No existen las dos Españas destinadas a enfrentarse. El hecho de que la ejecución del golpe de Estado dependiera de la llegada del armamento italiano permite al historiador Ángel Viñas desmontar otro mito repetido cientos de veces: la guerra civil no se produjo simplemente por cuestiones internas sino que contó con la connivencia de la Italia fascista, sin la cual “aquel golpe medio conseguido, medio fracasado” no se hubiese transformado en una guerra civil.

Sin la ayuda italiana la intentona golpista no habría tenido éxito

La participación italiana no se produce, por tanto, una vez iniciada la contienda sino que su apoyo previo al golpe fue fundamental para las esperanzas golpistas. Los contratos conseguidos por Viñas muestran como Italia facilitó a España “más de 40 aviones, miles de bombas, gasolina etilada, ametralladoras y proyectiles” sin los cuales los militares sublevados no hubieran podido iniciar una guerra civil.   

“Esta tesis desbarata completamente la idea apocalíptica que ha acompañado durante décadas, y que creó cuerpo historiográfico, de las dos Españas destinadas a enfrentarse, del guerracivilismo como una realidad endémica del país y en particular de que hubiese una guerra civil no declarada dentro de la sociedad española en los años treinta”, escribe Sánchez.

5. Los civiles monárquicos jugaron un papel crucial. El golpe del 18 de julio no solo fue obras de militares sino también de civiles, en particular de los monárquicos de Calvo Sotelo, que tuvieron un papel sustancial para que el golpe triunfase, y no meramente de apoyo. “Sin la trama civil interna, en una palabra, los militares golpistas quizá no hubiera tenido existo”, escribe Viñas.

La importancia de los civiles radica en tres aspectos. En primer lugar, sin el apoyo del partido alfonsino, Renovación Española liderado por Calvo Sotelo, los golpistas probablemente nunca hubieran conseguido el apoyo armamentístico de la Italia fascista. En segundo lugar, la trama civil, según argumenta Viñas, fue fundamental para la preparación de la sublevación de Franco en los términos exactos que este había diseñado para Canarias.

En tercer y último lugar, la trama civil fue esencial para crear las condiciones necesarias y suficientes para que pudiera florecer el movimiento insurrecional. La responsabilidad, en este caso, recaía en políticos y grupos de acción directa que debían conseguir “la deshumanización del adversario político”, “la provocación sistemática de la izquierda” y el estímulo y excitación de los propios partidarios”.

6. La defensa de la Iglesia y del catolicismo no existió en el diseño y ejecución del golpe. Entre las motivaciones alegadas por los militares en sus bandos de guerra iniciales de julio de 1936 (incluido el del propio Franco) no se cita ni una sola vez la recurrente “persecución religiosa” ni tampoco hay clérigos entre los conspiradores. “Nadie se creía en julio de 1936 que los militares rebeldes comenzasen semejantes fusilamientos masivos en defensa de la religión”, opina Sánchez.

La propaganda religiosa no empezó hasta septiembre de 1936 No fue hasta bastantes días después cuando la propaganda de los rebeldes utiliza la defensa de la religión para justificar la guerra civil. Otra cosa es la postura de la mayoría de los obispos, que apoyaron el golpe casi de inmediato, ofreciendo un respaldo ideológico formidable motivados, en su mayoría, por la defensa de sus privilegios casi feudales. Los obispos españoles fueron los encargados de bautizar a la guerra como cruzada, pero cabe recordar que ningún papa utilizado el término cruzada para referirse a la guerra civil.

Mucho más que la religión, la justificación invocada por los golpistas era la amenaza de la revolución comunista y la de defensa de la nación española frente a los separatismos. La defensa de la religión no se sitúa en el mismo escalón que la defensa de la patria hasta el 8 de septiembre cuando fue publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Defensa de Burgos.

7. No había ninguna revolución comunista en marcha. Durante 39 años de dictadura franquista, el régimen señaló repetidamente que la sublevación militar fue la respuesta aun inminente levantamiento comunista. El anticomunismo sirvió a Franco para legitimar la insurrección contra el gobierno legítimo, presentándola como una contrarrevolución preventiva.

Basta para desmentir estas teorías conspiratorias la propia declaración del entonces embajador estadounidense, Claude Bowers, que recoge la obra: “A aquellos que fuera de España después tuvieron que escuchar con machacona insistencia la calumnia fascista de que la rebelión era para impedir una revolución comunista, puede sorprenderles saber que durante tres años y medio nuca oí semejante sugestión de nadie, mientras, por el contrario, todos hablaban confidencialmente de un golpe de Estado militar”.

Los motivos que llevaron a la sublevación a los militares fue frenar en seco las reformas progresistas, y democráticas, diseñadas en el primer bienio de la II República. Es decir, la reforma agraria, los estatutos de autonomía y la reforma militar.  De hecho, a pesar de la existencia de muchos discursos revolucionarios en la España de los 30, no solo obreros sino también burgueses, ninguna organización republicana u obrera se puso manos a la obra para subvertir el orden constitucional en la primavera de 1936.

El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo

8. El golpe de Estado militar sí que prevé un plan de conquista del poder y de la guerra. Las derechas contrarrevolucionarias o antiliberales y ciertos sectores militares sí se pusieron manos a la obra para subvertir el orden constitucional y recabaron con éxito la intervención internacional de la Italia fascista antes del golpe, es decir, hicieron todo aquello de lo que acusaban falsamente a la izquierda republicana y obrera. Prueba de ellos son los contratos anteriormente mencionados; los planes de Mola que hacían referencia a una sublevación “sangrienta” que debía llevar a las tropas desde el extrarradio de la península a Madrid, ya que como predijo el propio militar: el golpe fracasaría en Madrid y Barcelona.

9. En la primavera de 1936 no existía el terror rojo. “No había ninguna dinámica de exterminio ni liquidación de los enemigos de clase que pudiera continuarse después del 18 de julio, es decir, no se asesinaba a las gentes de orden”. Para demostrar esta afirmación y desmontar el mito del terror rojo en la primavera del ’36, el coordinador de la obra Francisco Sánchez recurre a los datos. El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo y el de religiosos inexistente. “Por lo que sabemos murieron más empresarios entre 1919 y 1923 en toda España que en la primavera de 1936”, asegura Sánchez, quien añade que en 1923 fue asesinado un arzobispo y un cardenal (Soldevila). “Lo que no ocurrió en toda la República”, sentencia.

10. La URSS o la Komintern no planeaban ninguna intervención en España. La Unión Soviética, en contacto directo con el PCE, no tenía prevista una intervención revolucionaria en España. De hecho, en ningún lugar de Europa entre 1918 y 1939 triunfó ninguna revolución obrera ni hubo ninguna “expansión comunista”, pues el comunismo “no pudo o no supo salir de la URSS”.

Las pruebas que en este sentido ofrecieron los conspiradores fueron una serie de documentos cuya autoría se desconoce a “ciencia cierta”, pero que “diversos indicios permiten endosárselas al propio Mola”. Estos documentos venían a señalar el inicio de una revolución soviética en el verano del ’36.  No obstante, una vez iniciada la guerra, esos documentos que habían sido el hazmerreír de muchos cuando se hicieron públicos, se transformaron en una de las principales herramientas propagandísticas del bando franquista. “Y sorprendentemente, todavía hoy continúan siendo esgrimidos por algunos para justificar la rebelión militar”, sentencia Sánchez.

Estamos listos

26 abril, 2013

Si nos creímos un programa electoral inverosímil, nos tragamos cualquier cosa.

 Fuente: diario EL PAÍS Juan José Millás | 22 MAR 2013 – 00:01

Al principio no éramos Grecia, luego no fuimos Islandia, ni Portugal, ni Italia. Ahora resulta que no somos Chipre, menos mal. Me pregunto cuánto tiempo nos falta para que no seamos España. ¡Qué alivio, cuando salga Guindos en la tele anunciándonos que no somos España! Y es que, aunque ya estamos sufriendo un corralito a plazos, no nos extrañaría que de un martes a un miércoles, por dar ejemplo, por experimentar, o para provocar una erección en algún ministro de Finanzas impotente, nos robaran también los ahorros ingenuamente depositados en los bancos. En ese instante, tiempo al tiempo, se nos aparecería Dolores de Cospedal, como la Virgen a los pastorcillos, proclamando: “No preocuparse, nosotros no somos España”.

Si nos creímos un programa electoral inverosímil, nos tragamos cualquier cosa. Estamos deseando que alguien nos diga que aquí no puede ocurrir porque esto no es España. Pero aun en el caso de que fuera España, tranquilos: lo sería de un modo aislado, al modo de las torturas de Diwaniya. Es cierto que para engañar tanto al personal tienes que haberle confundido previamente. Y tienes que haberle confundido mucho. Pero después de lo del despido en diferido de Bárcenas, estamos preparados para todo. No hay más que ver el papanatismo, nunca mejor dicho, con el que recibimos las informaciones sobre la elección del nuevo papa. No parecía que estuviésemos hablando de una institución antidemocrática, misógina, patriarcal, homófoba y colaboradora esencial de algunas de las dictaduras más sangrientas del siglo XX, la española entre ellas. Veía uno el telediario o escuchaba la radio y no daba crédito. Significa que no hay oposición de ningún tipo y en ningún ámbito y que estamos maduros ya para que nos saqueen asegurándonos, mientras nos roban, que esto no es España, ni aquel nuestro cajero automático.

Primero aprende y luego después enseña

25 abril, 2013

Fuente: diario EL PAÍS Enrique Moradiellos 22 MAR 2013        

El informe de los inspectores educativos de la Comunidad de Madrid sobre el desastroso nivel de conocimientos culturales positivos de los licenciados en Magisterio ha sacado a la luz un “secreto” bien conocido en las aulas universitarias españolas en general y en las de las Facultades de Formación del Profesorado en particular. Y los que hemos tenido contacto con ese problema de manera directa y fehaciente podemos dar fe de ello por experiencia propia.

Lo más preocupante de algunas reacciones al informe por parte de los afectados es la negativa a contemplar el núcleo del problema: que la formación universitaria recibida ha descuidado gravemente los fundamentos disciplinares (el conocimiento derivado del cultivo de las disciplinas científico-humanísticas: historia, matemáticas, literatura, biología…) en beneficio del saber formal y procedimental de las “ciencias de la educación” (teorías psicopedagógicas, doctrinas didácticas, praxologías docentes…). Tal es el caso de la reacción de la alumna mencionada en el artículo de este mismo diario (Un fallo docente desde la base, 14 de marzo de 2013) que desconocía la ubicación de los ríos Ebro, Duero y Guadalquivir: “A mí no me tendrían que preguntar los ríos de España, es mucho más importante que evalúen mi capacidad para enseñárselos a un niño ciego”.

Se trata de una respuesta asombrosa e inquietante por su patente desafío a toda lógica intelectual humana (¿cómo enseñar algo a un alumno ciego si no se sabe hacerlo a uno vidente?) y también al principio básico de la pedagogía más clásica y ya casi bimilenaria: Primum discere, deinde docere (primero aprende y solo después enseña). Un principio, por cierto, remarcado una y otra vez por los mejores pedagogos y psicólogos de la educación que han abordado el problema. Así, por ejemplo, se expresaba Richard S. Peters, famoso director del Institute of Education de la Universidad de Londres, allá por 1977: “Si hay algo que debe considerarse como una preparación específica para la enseñanza, la prioridad debe darse al conocimiento exhaustivo de algo que enseñar. Un profesor, en la medida en que está vinculado a la enseñanza y no ya a la terapia, la socialización o el asesoramiento sobre oficios y carreras, debe dominar algo que pueda enseñar a otros”. Y así corrobora ese aserto algunos años después una figura como Margret Buchmann desde una institución homónima de la Universidad de Michigan: “Conocer algo nos permite proceder a enseñarlo; y conocer un contenido disciplinar en profundidad significa estar mentalmente organizado y bien preparado para enseñarlo de manera general. El conocimiento de contenidos disciplinares es una precondición lógica para la actividad de la enseñanza; sin él, las actividades de enseñanza, como por ejemplo hacer preguntas o planificar lecciones, están colgadas en el aire”.

¿Cómo hemos llegado a esta ridícula, pero grave, situación? Dejando aparte conocidas razones sociográficas derivadas de la conformación de un gremio profesional con aspiración al control unívoco de una materia definida como “ciencia de la educación”, la clave probablemente está en la difusión de unas filosofías y antropologías psicopedagógicas de perfiles muy pragmatistas y formalistas que han llegado a ser hegemónicas en el campo de la pedagogía y la didáctica (y en los planes de estudio del magisterio español, de paso). Ya en los años sesenta del siglo XX, cuando esta deriva comenzaba a extenderse por Estados Unidos, Hannah Arendt lanzó una llamada de alerta con su habitual perspicacia: “Bajo la influencia de la psicología moderna y de los dogmas del pragmatismo, la pedagogía se desarrolló, en general, como una ciencia de la enseñanza, de tal manera que llegó a emanciparse por completo de la materia concreta que se va a transmitir”. Una década después, era el pedagogo canadiense Lucien Morin el que advertía contra los desvaríos de unos “charlatanes de la nueva pedagogía” que querían hacer tabula rasa de todas las experiencias docentes previas en aras de una modernidad mal entendida. Sus palabras son particularmente actuales a la vista del caso madrileño: “Todos afirman que gracias a las ciencias de la educación serán más respetadas las exigencias intelectuales y, sin embargo, lo que está ocurriendo en todas partes es exactamente lo contrario”.

Ciertamente, no cabe duda de que las perspectivas psicopedagógicas mencionadas adolecen de sustancialismo formalista metafísico (“se puede enseñar de todo a todos al margen de los contenidos enseñables”), carecen de fundamento racional lógico (el mantra de “aprender a aprender” no dice nada: aprender a aprender solo quiere decir “aprender”) y resultan dañinas pragmáticamente en el plano docente (¿qué ganamos con llamar “segmento de ocio” al recreo, “permanencia de ciclo” a la repetición de curso o “diseño curricular básico” a la elaboración del programa de estudios?).

En esos planteamientos late el presupuesto falso de que en la enseñanza y el aprendizaje, como actividades humanas regladas para la transmisión y adquisición de conocimientos positivos y habilidades pragmáticas, cabe diferenciar y analizar como distintos y autónomos a la forma y a la materia, al continente y al contenido, al pretendido proceso efectivo fijo y regular (la razón que sobrevuela) y a sus supuestos componentes ocasionales y aleatorios (la empiria que es estructurada). Solo desde este punto de mira la pedagogía y la didáctica serían así verdaderas “ciencias” soberanamente autónomas que mostrarían y desvelarían el proceso formal, racional y continente de la “educación, la enseñanza y el aprendizaje”, con independencia de lo que pudiera ser la materia prima, el contenido disciplinar, el campo empírico y semántico referencial, de esas actividades.

Pero esa es una pretensión falaz y su resultado un desastre cultural sin paliativos en el horizonte. ¿Por qué? Porque, en sentido estricto histórico, no es posible aprender a enseñar, como tampoco a pensar, sin que esos verbos transitivos tengan un complemento predicativo inherente e inexcusable que defina y aclare su sentido: ¿Enseñar qué? ¿Pensar en qué? ¿Cabe pensar en un joven que piense sin que añadamos sobre qué está pensando: el próximo examen a preparar, su futuro profesional, la situación familiar, la angustia de la soledad, la dicha de ser amado, el presentimiento de la mortalidad, la compleja entidad del pensamiento reflexivo? ¿Acaso puede ser lo mismo enseñar a leer a un niño, que a operar con elementos químicos a un bachiller, que a conducir un coche a un joven, que a traducir textos del latín a un neófito interesado pero adulto, que a identificar las estructuras estelares a través de un telescopio de nueva gran potencia a un astrónomo en formación posdoctoral? Y por eso mismo, con independencia del interés, aplicabilidad y eficacia potencial (indudable, a nuestro juicio) de los saberes pedagógicos y didácticos, el acto educativo y la labor de enseñar y de aprender siempre será una materia informada (es decir: la única posible, puesto que la materia informe es incognoscible o es la nada absoluta o la estéril totalidad indiferenciada) y siempre un continente contendrá algún contenido (porque de lo contrario no sería tal, aunque dicho contenido fuera en su límite como un conjunto vacío, un sistema de partes ausentes o simplemente un valor cero).

En resumidas cuentas, todo maestro y profesor y todo alumno y estudiante que aspire a ser maestro-profesor (siempre de algo: desde la especialidad de formación para pedagogo y educador infantil a la de instructor de vuelo aeronáutico o experto latinista; no hay profesor “de todo y para todo” ni educación “en todo y de todo”) debe conocer los fundamentos básicos de sus disciplinas y algunos más específicos del saber acumulado por las investigaciones pedagógicas y las experiencias didácticas. Pero también debe desconfiar, rebatir, ponerse en guardia y mantener a raya la verborrea pretenciosa y vacua de una supuesta ciencia holística de la educación formal, inmaterial e incontaminada de contenidos efectivos conceptuales y empíricos. Y es preciso y urgente que esta evidencia penetre en las aulas de las Facultades de Formación del Profesorado. Por mera razón de supervivencia propia y autoestima profesional.

Enrique Moradiellos es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura.

Tiro al actor

24 abril, 2013

Fuente: diario EL PAÍS | Ricardo de Querol 25 FEB 2013 – 13:40

Los artistas siempre fueron más proclives a la militancia política que, pongamos, los abogados del Estado que hoy copan la Administración. Para que salten a la trinchera no hace falta urdir conspiraciones. La federación de artistas estaba en primera fila de la Comuna de París. Picasso no pintó el Guernica desde la equidistancia entre bombarderos y bombardeados. John Lennon devolvió la medalla del Imperio Británico y se encamó dos semanas con Yoko Ono contra la guerra de Vietnam. Charlton Heston presidió la siniestra Asociación Nacional del Rifle.

Bruce Springsteen ha tocado para Obama en sus dos campañas y, antes, para Kerry. Clint Eastwood habló durante 12 minutos a una silla vacía como si allí estuviera Obama y le decía que era una “desgracia nacional”.

Barbra Streisand dio un célebre discurso en Harvard sobre el “artista ciudadano”, y quería decir activista. Brigitte Bardot dejó el cine por los derechos de los animales pero ahora apoya a la xenófoba Le Pen, como nuestra Marisol se quitó el nombre y se convirtió al castrismo. No se entiende la transición española sin los cantautores que crearon Al vent, Libertad sin ira o Al Alba.

Esta semana aquí se ha abierto la veda del tiro al actor porque cometieron la insolencia de expresar en los Goya su cabreo por lo suyo (el subidón del IVA) y por lo de todos (los recortes), igual que hace años agitaron la ola contra la guerra en Irak. Hubo mensajes ingeniosos y demagógicos, finos y gruesos, todos libres. La réplica está siendo airada: un alcalde critica que el hijo de Bardem y Cruz nazca en el hospital Monte Sinaí, nombre judío para una familia propalestina. Qué contradicción, ¿cómo podrán conciliar el sueño? A Maribel Verdú le afean que anunció hipotecas, lo que la convierte en gran culpable de los desahucios. Y el ministro de Hacienda, propenso a arrojar información confidencial a la cara de sus enemigos, señala a los actores de Hollywood como evasores, y lo dice él, que ha amnistiado a los de Suiza.

Vuelve la vieja cantinela de que un millonario no puede solidarizarse con los de abajo, de que si tienes éxito perdiste los principios. Les dicen vagos, titiriteros, paniaguados. Pero todas las subvenciones al cine juntas no bastarían para rescatar a una caja de ahorros pequeñita.

Primates en pantalones

23 abril, 2013

Fuente: EL PAÍS

John Carlin 23 FEB 2013 – 18:03        

                          “Solo somos una raza avanzada de monos en un planeta menor”.

                              —Stephen Hawking: físico, matemático, cosmólogo, genio.

Causó cierta conmoción esta semana Sergio Ramos, el central del Real Madrid, cuando dijo que quería que ganase el Barcelona cuando jugaba contra equipos fuera de España. Chillidos de indignación llenaron las redes sociales y, se deduce, el mundo real; acusaciones de traición, de hipocresía, de mentir para quedar bien.

En vísperas de dos partidos Barça-Madrid, uno en Copa y otro en Liga el martes y el sábado próximos, uno cae en la tentación de pensar que el pequeño revuelo que desató Ramos tiene que ver con la idiosincrasia de la rivalidad entre los dos clubes de fútbol más grandes de España. Pero no es verdad. Si hubiera dicho lo mismo un jugador del Manchester United sobre el Manchester City, uno del Everton sobre el Liverpool, uno del Rangers sobre el Celtic y, se supone, uno de River sobre Boca, o de Galatasaray sobre el Fenerbahçe, etcétera, etcétera, podemos tener la seguridad que sus respectivos aficionados se hubieran escandalizado de la misma manera.

Agota un poco el tema en España, y más en una semana como la que nos espera. Que si uno siempre se beneficia de las decisiones arbitrales, que si el juego de uno aburre a las ovejas, que si el juego del otro entretiene a las hienas, y tal. Pero estos debates, por más vacuos que sean, forman parte del tejido del deporte. Y, a no ser que la especie evolucione de manera abrupta e inesperada, pasará mucho tiempo hasta que cambie.

Muy pocos se libran de sucumbir al instinto tribal, el motor humano sin el cual el deporte como espectáculo y fenómeno social no sería lo que es, ni generaría el dinero necesario para pagar los enormes salarios de gente como Sergio Ramos. El amor al fútbol es secundario. El amor al fútbol incluso puede llegar a ser un impedimento porque, al permitir la posibilidad de apreciar las virtudes del otro, inhibe la fuerza de la demencia tribal. Lo cual, si se impusiera como norma (que no se va a imponer), arriesgaría con reducir el fútbol al nivel de una pasión respetable pero minoritaria como la ópera, o el ballet.

Lo importante es la identificación con el grupo. Eso es lo primero. Después viene todo lo demás. No hablamos solo de fútbol, sino de todo deporte que la gente paga por ver. El mismo principio se aplica al béisbol, al fútbol americano, al baloncesto, a los New York Yankees, los Dallas Cowboys o los Chicago Bulls. Aunque no nos limitemos solo al deporte. Uno se hace de un partido político o de una religión o de una ideología ante todo por la necesidad primaria de asociarnos a una idea que nos permita la posibilidad de dar sentido al misterio de la vida y de formar parte de un colectivo que nos ofrezca un refugio ante el caos de la condición humana. Esto a su vez nos abre la puerta a la grata satisfacción de odiar y demonizar a los que pertenecen a un colectivo rival, sean estos izquierdistas o derechistas, miembros del PP o del PSOE, del partido demócrata o republicano, judíos o musulmanes o cristianos, fans del Liverpool, el Barça o el Madrid. Amparados por la fuerza y los números de nuestro grupo adquirimos la valentía y la estupidez necesarias para decir cualquier barbaridad sobre lo que hace o piensa el otro, para deshumanizarle y, como no infrecuente paso final, para ir a la guerra a matar a miles o millones de personas que se definen por conceptos que son diferentes a los nuestros.

Lo cómico es cómo caemos en el autoengaño de convencernos que nuestros prejuicios se basan en la razón, que empíricamente nuestros argumentos a favor del socialismo o del barcelonismo son superiores a los del capitalismo o el madridismo, o viceversa. Llegamos a donde llegamos, somos del Madrid o del Barça o de izquierdas o de derechas, por circunstancias de la vida, por accidentes que nada tienen que ver con la lógica y que son impulsados en primer lugar por ese instinto básico que conduce a la mayoría de las personas inexorablemente a identificarse con una bandera, una idea o un equipo. El cerebro solo entra en juego después.

Por más racionales, o incluso intelectuales, que quisiéramos pensar que somos, no dejamos de ser, como dijo alguien una vez, primates en pantalones. Algún día evolucionaremos, quizá, de la barbarie a la civilización. Menos mal que está Sergio Ramos para señalarnos el camino.

Gates y Buffet globalizan la solidaridad de los multimillonarios

22 abril, 2013

Fuente: diario EL PAÍS

Yolanda Monge Washington 22 FEB 2013 – 11:59

Si es cierto que los ricos también lloran, no lo es menos que las crisis no les afectan igual –por muchas lágrimas que entren en juego-. En tiempo de austeridad, las mayores fortunas del mundo siguen siendo eso, las mayores fortunas. Tanto que dan para vivir como multimillonarios a sus poseedores y comprometerse a compartir moneda de uso corriente con el resto del mundo.

Eso era lo que desde el año 2010 venían haciendo Warren Buffet y la pareja formada por Bill y Melinda Gates, fundadores de Giving Pledge (algo así como El Compromiso de Dar): donar la mitad de su fortuna a causas filantrópicas. Nada de dejar el dinero a los descendientes y perpetuar la tradición de la herencia que cierra el paso a la innovación y la ambición. Cuando los que amasaron el dinero dejan este mundo, sus herederos solo reciben la mitad de la masa.

Para poder ser firmante del acuerdo hay que cumplir un único requisito: tener un mínimo de mil millones de dólares en el lado del haber.Hasta esta semana, por causas nada concretas, los compromisarios eran solo ciudadanos de Estados Unidos: 105 megamillonarios que han comprometido un total de más de 378.000 millones de dólares a causas humanitarias –entre ellos Mark Zuckerberg, fundador de Facebook-. Como si en el resto del mundo no hubiera humanos bañados en oro. El pasado martes eso cambió, cuando la Fundación Gates anunció que El Compromiso de Dar se había hecho global, con la firma de 12 nuevos potentados pertenecientes a ocho países diferentes.

“Siempre hemos exportado buenas ideas desde EE UU”, ha declarado Buffet a la revista Forbes –siendo la de Buffet la tercera fortuna del mundo con 33.000 millones, después de la de Bill Gates y la del mexicano Carlos Slim, según la misma Forbes-. “Siempre hemos esperado que EE UU sirviera de ejemplo”, puntualizó el potentado, 82 años.

A la iniciativa Buffet-Gates se han unido ahora –tras muchas cenas de grupo con magnates internacionales ya fuera en India, China, Arabia Saudí…- Richard Branson y su esposa, Joan (Reino Unido y dueño de Virgin) o Vincent Tan (Malasia). También lo han hecho Andrew y Nicola Forrest (Australia); Patrice y Precious Motsepe (Suráfrica); Hasso Plattner (Alemania); Vladimir Potanin (Rusia); Azim Premji (India) y John Caudwell; Chris and Jamie Cooper-Hohn; Mo Ibrahim y David Sainsbury (todos del Reino Unido). El último nombre que engrosa la pequeña lista de grandes fortunas es el de Victor Pinchuk, la segunda persona más rica de Ucrania y que asegura que hasta hace muy poco no entendía el concepto que había detrás del Compromiso.

Pinchuk creía que al firmar estaba obligado a donar su dinero a fundaciones o causas de caridad concretas en lugar de aceptar el compromiso moral –aunque recogido en un contrato- de entergar la mitad de su riqueza ya sea en vida o a su muerte a las causas que él crea más necesarias. Pin huk relata en la revista Forbes cómo Eli Broad, uno de los primeros firmantes del Compromiso Buffet-Gates, corrigió su malentendido durante la Iniciativa Global Clinton el pasado septiembre en Nueva York y cómo selló el pacto con Gates el mes pasado en el Foro de Davos (Suiza). El patrimonio del ucranio se estima en 3.181 millones. “En el siglo XXI, es tan importante ser visto como un hombre de negocios que genera beneficios como un hombre que soluciona problemas globales”.

Mirando hacia el futuro, quizá se establezca una provechosa competición entre los más poderosos en términos monetarios por obtener el Premio al Mayor Filántropo del Año. Una sociedad en la que el nuevo símbolo de estatus social sea donar la riqueza, que no quede atascada en ociosas manos de herencia en herencia.

Pinchuk, el ucranio que ha visto la luz de las bondades de dar sin esperar recibir, asegura que ya tiene varios nombres en mente de compatriotas a los que espera subir a bordo del proyecto. ¿Saben ustedes cual es la quinta fortuna del mundo? La de Amancio Ortega, 76 años, fundador junto a su exesposa Rosalía Mera del grupo Inditex, cuyo buque insignia es la cadena de tiendas Zara.

Con los pies al volante

21 abril, 2013

Patricia R. Blanco Madrid 23 FEB 2013 – 17:37

Con sus pies lo controla todo: el volante, las marchas, el acelerador, el freno y las luces. E incluso toca el claxon. Con la misma habilidad que si de manos se tratara. David Rivas (Madrid, 1977) nació sin brazos. Pero con su tenacidad ha allanado el camino a otras personas con la misma discapacidad: es el primer conductor en España que guía su vehículo solo con sus pies —en la Dirección General de Tráfico (DGT) no recuerdan ningún caso similar— y el primero que dispone de un coche adaptado para esta minusvalía.

“El mayor reto” de su vida comenzó en el verano de 2010, cuando descubrió en internet que la autoescuela Irrintzi, en Basauri (Bizkaia), había instalado una nueva tecnología a uno de sus vehículos para personas con poca movilidad en los brazos. “Hablé con ellos un martes y el sábado ya estaba allí para hacer unas pruebas”, explica David.

Irrintzi, que desde hace más de 30 años se dedica a la enseñanza de la conducción para personas con discapacidades físicas, era la única autoescuela en España que disponía de un coche con el sistema Space Drive, una tecnología que fabrica la empresa alemana Paravan, y que consiste en la instalación de un joystick, a modo de volante, para manejar la dirección del vehículo. Cuando los profesores de la autoescuela vieron la habilidad de David con los pies, supieron que podría cumplir su reto.

“Su discapacidad es más espectacular, pero hay otras personas con otras discapacidades incluso más difíciles que también pueden llegar a conducir con un vehículo adaptado”, explica el director de Irrintzi y profesor de David, José Mari Andrés Marticorena.

El vehículo con el que practicó David Rivas era un Ford Mondeo con un joystick instalado y dispositivos en las zonas de los pedales que se activan con los pies, siempre descalzos para que la sensibilidad sea la mayor posible. Las posiciones del cambio automático se accionan con los dedos del pie derecho. El pie izquierdo maneja un pedal que al ser presionado funciona como acelerador o freno. Con otro dispositivo se controlan las luces, los limpiaparabrisas y el claxon.

Examen individual

“No se dan tratamientos generales para personas con la misma lesión, sino que se mira caso por caso”, aseguran fuentes de Tráfico. Los exámenes de conducir para personas con una discapacidad son individualizados, con el objetivo, según la DGT, de que “a toda persona que se le concede el permiso de conducir lo haga en las máximas condiciones de seguridad”.

El de David Rivas, el primer conductor en España que obtiene el carné manejando su coche con los pies, es el más “complicado” que hasta ahora se le ha presentado a la DGT, según admite el jefe de Tráfico de Bizkaia, Adolfo Peñaranda. Pero, según subraya, nunca hay dos situaciones iguales: “Si otra persona que no tiene brazos quiere obtener el permiso, hay que comprobar si tiene suficiente fuerza y habilidad en los pies”.

Según Adolfo Peñaranda, el primer paso que una persona con una discapacidad debe seguir para conseguir su carné es pasar un examen psicofísico en un centro médico especializado en reconocimiento de conductores, que debe emitir un informe “muy detallado” con las discapacidades del aspirante y las adaptaciones que suplen esa discapacidad. A continuación, el candidato debe acudir a una autoescuela especializada, que gestionará el proceso de examen.

Pista cerrada

Una vez aprobado el examen teórico, el aspirante debe superar una prueba en un circuito cerrado con un médico, un técnico de evaluación y un examinador de la DGT. El candidato debe realizar pruebas para comprobar su pericia a la hora de frenar y de esquivar obstáculos. “A una velocidad de 40 o 50 kilómetros por hora se pide que se frene en un punto, o que se sorteen iconos en una línea vertical para ver si el futuro conductor es efectivo a la hora de girar en un radio pequeño de acción”, explica Adolfo Peñaranda, que reconoce que las personas con una discapacidad son sometidas “a pruebas un poco más estrictas”.

Si el aspirante se defiende bien a velocidades pequeñas, se hace otra prueba más en el exterior, a mayor velocidad. “Comprobamos que pueda ir bien colocado en los carriles, que tenga buena perspectiva de observación, que es capaz de reducir la velocidad o de incorporarse a otra carretera”, continúa el jefe de Tráfico de Bizkaia. Una vez que el candidato aprueba esta fase, se puede someter al examen práctico de conducir, “como cualquier otro aspirante”.

El carné de conducir de una persona con discapacidad puede incluir alguna limitación, por ejemplo de velocidad, y es válido para toda la Unión Europea.

La DGT estudió su caso. “Es el más complejo que hemos tenido hasta ahora, pero vimos que las adaptaciones que se habían hecho al coche podían ser válidas”, explica Adolfo Peñaranda, jefe provincial de Tráfico de Bizkaia, donde David se examinó.

Y con el visto bueno de la DGT, el joven madrileño pidió una excedencia de un mes a la empresa para la que trabaja, la Fundación DKV Integralia, y se trasladó a Basauri en marzo de 2011. “Gestioné con Irrintzi un curso intensivo, daba diez horas diarias de clase, tres teóricas y siete prácticas”, cuenta David, que ese mismo mes aprobó el examen teórico. Gastó unos 12.000 euros durante su estancia.

El examen práctico fue más complejo porque tuvo que enfrentarse a dos pruebas. La primera es en un circuito cerrado y otro abierto para comprobar su capacidad para conducir y en la que estuvo presente la subjefa de Tráfico de Bizkaia, por la excepcionalidad del caso. “No fue fácil, pero sirve para demostrar que conduces con seguridad”, admite David.

La otra prueba es el examen práctico, igual que el del resto de los aspirantes. Aprobó a la segunda, el 18 de julio de 2011, en Bilbao. “No tuve ni una falta leve y eso que fue complicado”, según recuerda, porque “había una manifestación frente a la sede del Gobierno vasco y muchas calles estaban cortadas”. La única limitación que le impuso la DGT es la de una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora, según señala el jefe de Tráfico de Bizkaia.

David ahora conduce un Ford C-MAX de 140 caballos de potencia, adaptado a su discapacidad. El sistema de joystick fue fabricado en Alemania e instalado por la autoescuela Irrintzi, distribuidora del producto en España. Ford asumió el coste del vehículo, 30.000 euros, y la aseguradora médica DKV pagó la mitad de la adaptación, que en total supuso 40.000 euros, según el director de Irrintzi. “Su historia de tenacidad y coraje nos inspira”, afirmó el presidente de Ford España, José Manuel Machado, durante la presentación del coche.

“Maneja el vehículo con una soltura pasmosa”, subraya Víctor Piccione, gerente de Comunicación de Producto de Ford. De hecho, David no encontró ningún problema para asegurar su automóvil “con una compañía normal y con una póliza normal”.

Aunque la única condición para adaptar un vehículo para una persona discapacitada es que sea automático, Piccione defiende las bondades del C-MAX. “Tiene una serie de tecnologías, como el sistema de aparcamiento automático o el reconocimiento por voz que facilitan las adaptaciones”, defiende Piccione. Y pone un ejemplo muy claro: “El hecho de que des a un botón y el coche aparque solo o que si tienes calor digas ‘temperatura 18 grados’ ayuda a las personas de movilidad reducida”, asegura. Y aunque no es el primer Ford que se adapta, el gerente de comunicación reconoce que no habían tenido ningún caso similar. El único coche de las mismas características era el de la autoescuela Irrintzi.

“La vida me ha cambiado desde que puedo conducir”, reconoce David Rivas. Ahora, se traslada en coche desde su casa, en Parla (Madrid), hasta su trabajo, a 40 kilómetros. “Antes iba en transporte público, pero a veces, por mi discapacidad, es muy incómodo”, admite. Y no solo le ha cambiado la vida a él, otras tres personas con su misma minusvalía se preparan ahora en Irrintzi para poder conducir.

Demasiado pasado

20 abril, 2013

Josep Ramoneda 24 FEB 2013 – 00:00

En hora y media de discurso del estado de la nación, el presidente Rajoy no pronunció ni una sola vez las palabras justicia y desahucio. El paro, las desigualdades y la vivienda son los tres principales problemas sociales de este país. La combinación del paro con el endeudamiento hipotecario es explosiva, conduce directamente a la exclusión y a la marginación social. Las desigualdades están abriendo un agujero en la sociedad que diluye cualquier idea de comunidad o proyecto compartido: cada uno a lo suyo y sálvese quien pueda. Estamos hablando de cuestiones que afectan dramáticamente a la vida de las personas y que alejan cualquier idea de justicia y equidad, que son las bases de una sociedad civilizada y democrática. Y, sin embargo, no forman parte del vocabulario de Rajoy. El derecho a la vivienda digna, que figura en la Constitución, es papel mojado. Los desahucios han provocado la mayor movilización social desde que empezó la crisis. El presidente despacha la cuestión con una frase de rechazo rotundo de la dación en pago.

Mariano Rajoy hizo el debate del estado de la nación con un solo objetivo: levantar la moral de su tropa. La tropa partidaria tiene diferentes niveles. El primer círculo son los cuadros y la militancia; a ellos, desorientados por el caso Bárcenas, iba dirigido el grueso del discurso: estoy aquí para cuatro años y no pienso dejarlo. El segundo círculo es el de los electores fieles, los que todavía no han sentido la llamada de la fuga, entre otras cosas porque no saben adónde largarse. El uso verbal del pasado que hizo el presidente, como si lo peor hubiese quedado atrás, en flagrante contradicción con los seis millones de parados a los que se refirió en sus primeras palabras, tenía como objetivo despertar algún recodo de esperanza en ellos. De ahí, también, la referencia a los tiempos dorados del PP. Del tercer círculo, los que frustrados por el incumplimiento de las promesas expresan su irritación en las encuestas, ni se preocupó. Si las cosas mejoran, ya volverán. El resto de la ciudadanía ni siquiera entraba en su campo de visión. Un campo condicionado por el retrovisor: Rajoy funda su legitimidad en la arcadia pepera de 2000 y en la desastrosa herencia de Zapatero. Demasiado pasado.

El presidente busca aliento mirando hacia atrás porque su futuro depende de lo que Bárcenas sepa y de lo que esté dispuesto a enseñar. Si un día se demuestra, por ejemplo, que el presidente cobró sobresueldos del partido bajo mano, tendrá que irse a casa. Uno de los síntomas que avisan de la pérdida del sentido de la realidad de los políticos es que disfrutan como niños con sus propias ocurrencias. Rajoy se regodea en el juego de no mencionar el nombre del extesorero. En el fondo, es un reconocimiento de impotencia ante una sombra que le persigue y le perseguirá mientras no se clarifiquen los hechos. Su promesa de cumplir la legislatura depende simple y llanamente de un chantaje. Y, dado que el futuro de la Corona depende de otro chantaje, no se puede negar que la estabilidad institucional del país es precaria. Pero Rajoy puede exhibir firmeza porque el principal partido de la oposición también está atrapado por el pasado: demasiadas batallas sobre las espaldas de Pérez Rubalcaba. Si Rajoy no tiene credibilidad contra la corrupción por el chantaje al que está sometido, el líder socialista, con una larga historia al servicio del régimen actual, no la tiene como motor del cambio que el país necesita.

PP y PSOE tienen un interés común: la defensa del régimen bipartidista que han protagonizado estos años y que ahora está dando señales de estar gripado. Por eso el debate del estado de la nación ha sonado a antiguo y alejado de la realidad. La ciudadanía espera que las cosas se muevan, y la política les ofrece un debate de los de siempre. Rajoy, en caída libre en los sondeos, utiliza a Merkel y a las instituciones europeas, y no a los ciudadanos, para validar sus políticas (la democracia al revés), y Rubalcaba, todavía en mayor debilidad, teme verse desbordado por su izquierda. Todo ello con el ya conocido desdén de un presidente que es un excelente orador parlamentario, pero incapaz de transmitir empatía con los ciudadanos. Tres meses después de las elecciones catalanas no se ha dignado todavía hacer una propuesta política a Cataluña. El desprecio con que respondió a un manso Duran Lleida (“no nieguen a los catalanes el derecho a ser españoles y europeos”, dijo Rajoy) fue elocuente. El país cambia, el régimen permanece.