Archive for 31 julio 2013

Periodismo y política: una relación contaminada

31 julio, 2013

Fuente: http://www.eldiario.es

La moda de los debates ha supuesto una repesca profesional importante de viejas glorias de la ultraderecha mediática. El espectador de ideología contraria se indigna o se divierte al ver a esos especímenes de infinita mediocridad intelectual además. Y ahí queda todo. A llevarlos a los TRENDING TOPICS de Twitter. 

Rosa María Artal 26/06/2013 – 20:30h

A estas alturas de la historia, quienes piensan que la situación que vivimos hoy  es culpa de Zapatero ascienden al 33% de los encuestados, según datos de Metroscopia. Los que creen que Rajoy, el 24%. El 37% estima se debe a PP y PSOE por igual. Los recortes de Zapatero aquel inolvidable Mayo de 2010 ascendieron a 15.000 millones de €. Así lo contaban los medios en tónica muy similar: notablemente críticaLos de Rajoy a 65.000, en 2012. El tratamiento periodístico fue mucho más comprensivo y benevolente, sobre todo en quienes mayor acidez vertieron hacia su antecesor. El inicial bocado al Estado del Bienestar practicado por el presidente socialista se ha convertido en una auténtica merienda, comida y cena de azules en manos de Rajoy contra los pilares fundamentales de los servicios públicos. Constatable. Y todavía hay que sumar lo que ha seguido en 2013 y lo que queda por venir dado que el FMI y la UE coinciden en pedir más podas.

Lo peor es el diseño de país que, nos dicen, aspira a una presunta recuperación sin ningún proyecto innovador de crecimiento –ni uno solo- salvo el regresivo: devaluar a los ciudadanos. Esos grandes “logros” de retrasar el objetivo de déficit –inexorable compromiso al que nos comprometieron constitucionalmente tanto Zapatero como Rajoy- tienen muy graves contrapartidas. El hueco “pacto ante Europa” no va a remediar nada sustancial.

¿Nos lo cuentan los grandes medios en toda su profundidad, con sus claves y relacionando datos? ¿Tenemos una opinión pública informada y formada?

Tratamos de explicarnos cada día el silencio de una ciudadanía masacrada a recortes y arbitrariedades, engañada y coaccionada. Una sociedad que siente –inmóvil- su empobrecimiento paulatino mientras contempla los saqueos a las arcas públicas en corrupciones a todos los niveles, jurídicamente todavía “presuntas” aunque se puedan cortar en su solidez. O en sobresueldos de políticos que no tienen suficiente con su salario también costeado por nosotros. Salvo meritorios esfuerzos de distintos colectivos e individualidades, el resto se contenta con despotricar en la escalera, el bar, las redes sociales… o ante un televisor

 ¿Hasta qué punto son los ciudadanos conscientes de por qué les sucede lo que tan duramente está afectado sus vidas? Pues depende de quién se lo cuente. ¿Se lo explican los políticos? Como mucho tendremos las declaraciones en las que uno dice blanco y el otro negro, alguno más gris, y todos son medidos en sus tiempos por sus resultados electorales, especialmente en televisión. ¿Tiene algo de noticia lo que opinan? ¿Y el que se distribuyan a peso? La permanente presencia de políticos en los medios sin aportar información alguna sino manifestaciones de su propaganda ideológica en gran parte de los casos sitúa en muy mal lugar al periodismo español y es, en algunos extremos, insólita.

Decía en una entrevista al Intermedio la periodista Rosa María Calaf  que ningún país que conozca -y conoce tres cuartas partes de los existentes- practica las “ruedas de prensa” sin preguntas… salvo China. Los periodistas no lo admitirían. Aquí es práctica consolidada. Y tanto o más la figura -todavía más dañina por más imperceptible para el gran público- de las ruedas de prensa o entrevistas sin réplica donde el político queda con la última palabra aunque mienta.   

Así las cosas, el parlamento ha sido sustituido por los platós de televisión o, en menor medida, los estudios de radio. Incluso han descubierto que –dada la profundidad de la crisis- dan más espectáculo los debates políticos que los escándalos del corazón. 

Se reproducen los cupos políticos en los tertulianos, solo con algunas excepciones. Y vemos, sobre todo en el conservador, auténticos militantes del PP que actúan como portavoces del partido en lugar de como periodistas o analistas. Más aún, la moda de los debates ha supuesto una repesca profesional importante de viejas glorias de la ultraderecha mediática. El espectador de ideología contraria se indigna o se divierte al ver a esos especímenes de infinita mediocridad intelectual además. Y ahí queda todo. A llevarlos a los trending topics de Twitter. Cosa cada vez más habitual.

No buscan un diálogo que aporte claridad, sino confrontación para entretener. Para distraer. Cierto que hay gente que al menos se está enterando de algo al escuchar -mientras se afirma con las palabras del que le gusta, del que coincide con sus ideas-, parte de lo expuesto por  “el otro”, o por esas menos frecuentes excepciones que sí analizan lo que ocurre. Pero en el fondo se diluye la verdad. Se siembra la duda ante verdades objetivas. Y si la duda, el cuestionamiento, siempre es positiva para llegar a la verdad, no lo es que una parte del combinado a valorar sean mentiras interesadas, propaganda política de nuevo.

O los expertos politizados. Se están viendo auténticas confusiones entre quienes consideran cercanos a sus intereses a economistas rabiosamente neoliberales dispuestos a darles un tajo a sus pensiones o a sus sueldos, solo porque parecen criticar al gobierno, cuando en realidad le refuerzan.  

La principal víctima de esta relación viciada entre periodismo y política es la sociedad. No nos engañemos, unos medios acuciados por la crisis y convertidos en buques tocados o hundidos por la quimera del crecimiento ilimitado neoliberal, cuajados de deudas y créditos que dependen precisamente de muchos causantes de la crisis, no pueden hacer otra cosa que defender al sistema ideológico imperante. La distracción de la audiencia es un buen instrumento para ello. La contrarevolución neoliberal trabajó desde el principio en cambiar el sistema económico, en degenerarlo, para obrar a favor de unos pocos a costa de la mayoría. Y, para lograrlo, a la vez, en favorecer una educación y una información que no permita cuestionar o afrontar lo que están haciendo. Con prensa adepta es más fácil.

Nuevos medios más baratos y más libres están cambiando el panorama, pero no llegan a todos. Todavía son muchos quienes se sientan ante la pantalla y engullen el cebo sin hacer uso de su pensamiento crítico. Los que jalean a los tertulianos más histriónicos, nuevos bufones del circo social en el que nos hemos convertido. ¿Qué los leones cada vez más hambrientos producen víctimas entre el público? Ah, pero el espectáculo debe continuar. Hay quien paga religiosamente su entrada y obliga a entrar en la carpa de las consecuencias a quienes no quieren participar de esta tragedia. 

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“Sólo un ideal fuerte, como el comunismo, podrá salvarnos”

30 julio, 2013

Fuente: diario EL PAÍS

El filósofo italiano Gianni Vattimo presenta ‘Comunismo hermenéutico, de Heidegger a Marx’

El libro está escrito a cuatro manos con Santiago Zabala

 Barcelona 5 DIC 2012 – 21:20
 

El filósofo italiano Gianni Vattimo. / MARCEL·LÍ SAÈNZ

Una defensa del comunismo leninista parece un anacronismo. Quien la aborda es el pensador italiano Gianni Vattimo (Turín, 1936), filósofo y eurodiputado, creador de la expresión pensamiento débil y su máximo representante. Lo hace en su último libro, Comunismo hermenéutico, de Heidegger a Marx (Editorial Herder), escrito conjuntamente con el profesor Santiago Zabala.

Pregunta. Sostiene que no pocos filósofos actúan hoy como lacayos del capitalismo.

Respuesta. Bueno, servidores. En realidad hay una relación recíproca entre los filósofos llamados metafísicos y la estructuras de la sociedad autoritaria. Lo que critico especialmente es el cientificismo, el sometimiento a la ciencia. No es que no me guste la ciencia, lo que no me gusta es su pretensión de describir exactamente lo que pasa. En la economía, por ejemplo. Lo que está pasando en Italia, en Europa, se basa en una concepción de la ciencia económica bastante autoritaria. Se prescinde de los políticos porque tienen ideas diferentes y se deja a los técnicos, que se supone que son neutrales. Pero esa pretensión de neutralidad es una defensa del poder establecido. A nosotros, los hermenéuticos, nos dicen que seamos más realistas. Pero la realidad no habla por sí misma. La realidad es descrita por alguien y sabemos que se llega a ella con esquemas a priori. Esto viene de antiguo: Platón, las ideas, las esencias. Hasta Husserl. Marx decía que los filósofos habían intentado comprender el mundo, pero que el asunto era cambiarlo. Yo creo que los filósofos han pretendido determinar el mundo y que se trata de interpretarlo. Para cambiar el mundo hay que tomar conciencia de que todas nuestras formas de describirlo son interpretativas. Esto nos protege de los técnicos.

P. En España eso de que solo hay una forma de hacer las cosas no lo dicen los técnicos, lo dice el presidente del Gobierno.

R. En Italia se da una gran anomalía. El gobierno no está formado por políticos electos sino por técnicos llamados por el presidente de la República para salvar la economía. De momento no la están salvando. Esta pretensión de neutralidad es muy peligrosa. Las decisiones son dictadas por un saber que no es objetivo. Los economistas han cometido muchos errores. Tienen tendencia a salvar el orden establecido a cualquier precio. Ahí está el apoyo del gobierno a los bancos. No es seguro que la salud de los bancos sea lo mismo que la salud de los ciudadanos. Esto perjudica sobre todo a los débiles. De ahí que insista en que la alternativa se da en los márgenes de la sociedad, los débiles. El pensamiento débil es un pensamiento de los débiles.

P. Si no hay interpretaciones predominantes, ¿por qué ha de serlo la de los débiles?

R. Eso es como preguntar por qué hay que estar a favor de la caridad y no de la verdad. Quizás porque pensamos en el otro. Y no necesito saber ni qué es la caridad ni qué es el otro. Basta con saber que me interesa. Además, los débiles son más y yo soy débil. El cambio lo impulsan los que no están bien: los pobres, los oprimidos. El cambio no tiene por qué ser mejor, pero el mantenimiento de lo que hay implica una clausura del futuro. Hay una motivación ontológico-cristiana: por un lado, los oprimidos intentando cambiar las cosas; por el otro, el hecho de que los débiles son más. Eso es la democracia.

P. Un líder de la izquierda ha dicho que no quiere caridad ni solidaridad sino justicia social.

R. La idea de justicia es problemática. Creo menos en la justicia que en la lucha de clases. Es difícil decidir lo que es justo porque siempre hay intereses, implicaciones personales. Imagino una sociedad de intérpretes como llena de diálogos, conversaciones, para sobrevivir. Hay que aceptar que soy una parte de ese diálogo, de lo contrario sería Dios. Decimos que hemos encontrado la verdad cuando nos hemos puesto de acuerdo, no es que nos pongamos de acuerdo porque hemos encontrado la verdad. Eso significa que la paz social se basa en la negociación, no en la lucha armada.

R. Usted toma la frase de Heidegger “sólo Dios puede salvarnos” y cambia Dios por “el comunismo”.

R. Decir, como Heidegger, que solo Dios puede salvarnos es una manifestación de desesperación. Sólo queda ir a Lourdes. Que sólo el comunismo puede salvarnos significa que no tenemos ya un ideal político que nos lleve a las urnas. ¿Por qué se va a votar? ¿Para salvar el libre mercado? No sé si alguien decide salir de casa en un día de lluvia para votar y salvar el libre mercado. Por eso lo del comunismo: solo un ideal fuerte, en el sentido igualitario, democrático, es un ideal posible. Comunismo en el sentido de Lenin, es decir, electrificación y soviets. O sea: desarrollo y asambleas lo más democráticas posibles. El mercado libre no puede ser un ideal. Quizás el desarrollo, pero ¿qué desarrollo?: ¿el que pide los sacrificios que pide el gobierno? Lo justifican con el desarrollo, pero nos matan con esto. El comunismo tiene mala prensa, pero vivimos en una sociedad donde crece la abstención, la gente no cree en los políticos, ¿qué se puede proponer? La izquierda se contentó con pequeñas reformas. Yo propongo una oposición fuerte que limite la fuerza de la derecha. Los partidos socialistas se han acostumbrado a ser fuerzas de gobierno y eso los mata. Pierden su electorado al comprometerse con los poderosos.

P. Ejemplos positivos de ese comunismo: Chaves y Evo Morales y, con algunas dudas, Fidel Castro.

R. Es una elección a conciencia. Chaves y Morales han creado un nuevo mercado, un nuevo sistema, que es una alternancia. Algo muy diferente a lo que hay en Occidente. Venezuela y Bolivia respetan las elecciones democráticas, crecen por encima de Europa y Estados Unidos y suponen un apoyo a las gentes que quieren un cambio en un sistema neoliberal que a nadie gusta. Hay un cambio posible. Elegir el comunismo es una consecuencia de no seguir el camino de la ciencia. Hoy la ciencia se ha convertido en un factor de mantenimiento del poder. Hay más medicamentos para combatir la obesidad que para combatir la malaria, porque la malaria es una enfermedad de los pueblos pobres.

La segunda juventud de Marx

29 julio, 2013

Fuente: diario EL PAÍS

El marxismo, desterrado tras el derrumbe soviético, revive en algunos círculos académicos y culturales

En el 15-M los referentes van desde Hessel a Mafalda

 27 JUN 2013 – 21:2

Manifestación del Primero de Mayo en Madrid. / CRISTÓBAL MANUEL

El libro más vendido de la historia es la Biblia. El segundo es el Manifiesto comunista, de Karl Marx, una obra que ha visto resurgir sus ventas en los últimos años. Lo mismo sucede con El Capital, otra obra del filósofo alemán que vende cientos de miles de ejemplares en todo el mundo en versiones que sorprenderían sobremanera a su autor. En España, acaba de llegar a las librerías una edición de El Capital en versión manga (Herder), traducción de un volumen japonés del que se han vendido la friolera de 120.000 ejemplares. Se trata de una adaptación libre en la que se ha inspirado el director chino de teatro He Nian para convertirlo en un musical.

Reaparecen, además, obras centradas en analizar la figura del pensador, como la biografía Karl Marx: A Nineteeth-Century Life, que acaba de publicar el profesor de la Universidad de Missouri Johathan Sperber. Y a ambos lados del Atlántico asistimos a representaciones de Marx en el Soho, del estadounidense Howard Zinn, una obra en la que el filósofo es enviado por error al SoHo neoyorquino de finales de los noventa en lugar de al Londres de la revolución industrial. El actor Brian Jones ha llevado esta obra durante los últimos años a decenas de salas universitarias (en abril la representó en el Massachusetts College of Liberal Arts) en EE UU y en Madrid se estrenó recientemente la versión adaptada Marx en Lavapiés.

La imagen y el pensamiento del pensador alemán, casi desterrados de los círculos políticos, académicos y culturales tras la caída soviética, resurge en un momento en el que una severa crisis promueve la búsqueda de respuestas alternativas al capitalismo convencional. Sin embargo, cuando de lo que hablamos es de grandes movimientos sociales como el 15-M o los Indignados, Marx comparte cartel con una ecléctica lista de referentes filosóficos y morales, que abarcan desde los documentales de Michael Moore hasta la película Inside Job, pasando por las obras de autores como Stéphane Hessel y José Luis Sampedro, el creador de cómics Ivà (Historias de la puta mili) o personajes como Mafalda.

En lo académico, hay autores que llegaron al marxismo en los sesenta y setenta y siguen considerándolo una herramienta válida para interpretar la realidad. Entre ellos figura Juan Ramón Capella, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Barcelona, que sostiene que “el marxismo resulta clave para entender el presente”. Una tesis similar a la del historiador Carlos Martínez-Shaw o el filósofo francés Jacques Rancière. Otros han descubierto a Marx tras una larga trayectoria en la otra orilla. El economista grecoaustraliano Yanis Varoufakis, profesor en la Universidad de Texas tras ser asesor de George Papandreu cuando este gobernaba, declaró recientemente: “La única forma en que he podido hacerme inteligible el mundo es a través de los ojos metodológicos de Marx. Hecho que basta para hacer de mí un teórico marxista”. En una línea similar estaría el filósofo italiano Gianni Vattimo, que llega al marxismo desde el cristianismo y Heidegger.

En los antípodas se sitúan autores como Miquel Porta Perales, autor del libro La tentación liberal, quien sostiene que “el marxismo, como teoría de interpretación y transformación del mundo, entró en crisis hace décadas: el materialismo dialéctico es una entelequia; el materialismo histórico, una manera más de aproximarse a la historia; la lucha de clases, una pugna que busca más trabajo y mayor salario; el proletariado, un ente que desea integrarse en una prosperity capitalista hoy en crisis; la democracia real, una forma de despotismo; la sociedad sin clases, el paradigma de la sociedad cerrada”. Pese a su dura diatriba, Porta Perales reconoce que el marxismo retorna “porque ofrece certeza antiliberal y confort radical: la certeza que permite confirmar ¡por fin! la verdad última del capitalismo explotador; el confort que se obtiene al proponer ¡por fin! una alternativa al sistema”.

El economista Joaquín Trigo, del Instituto de Estudios Económicos, que en su juventud se sintió atraído por el marxismo, sostiene hoy que carece de vigencia y que Marx “nunca estuvo en una fábrica”, así que sus análisis ni sirven ahora, ni servían antes.

Joana García Grenzner, feminista vinculada a los Indignados, sostiene que el marxismo sí sirve para cubrir un vacío a la hora de analizar la realidad social y económica. Grenzner toma a Marx como una de sus referencias a pesar de que apenas trató dos de los asuntos centrales para ella: el feminismo y el ecologismo. La activista insiste en que sus opiniones son solo suyas y no representan a ningún movimiento. Una precisión que también hacen varios adheridos al 15-M en Barcelona, que para pronunciarse sobre este asunto tuvieron que celebrar una asamblea para recoger opiniones, todas “individuales”.

Según estos activistas, su acercamiento al marxismo es indirecto. “Tenemos en común la crítica al capitalismo”, dicen Paco y Pepe. Cuando repasan los autores que les han influido citan a Sampedro, Hessel, Chomsky, Orwell, Huxley y Kropotkin. Un miembro de la asamblea cita también a Marx y Trotsky. Paco destaca la fuerte influencia para él de las historias antimilitaristas de Ivà, las tiras de Mafalda o un libro como La economía no existe (Los libros del lince), del periodista Antonio Baños. Varios de los participantes en el debate señalaron que sus principales fuentes de inspiración son la calle, los movimientos sindicales y vecinales, la plataforma antidesahucios y las redes sociales, además de las llamadas “primaveras árabes”. “Bebemos más de los autores underground que de los clásicos”, “los clásicos son muy duros”, dice Pepe.

La dificultad que algunos de estos textos suponen para parte del público fue algo que tuvo en cuenta la editorial Nórdica Libros a la hora de publicar el Manifiesto Comunista en versión ilustrada, uno de los libros más vendidos en la feria del libro de Madrid de 2012. Según su editor, Diego Moreno, “uno de los motivos por los que publicamos el libro es la vigencia de muchos de sus apartados, pero también queríamos hacer una edición que llegase a un público amplio. Se trata de uno de los clásicos del pensamiento occidental. Queríamos alejarnos de los prejuicios que sienten muchos”. Su colega, Raimund Herder, afirma: “Hemos editado libros como Comunismo Hermenéutico de Gianni Vattimo y Santiago Zabala o la versión manga de El Capital porque, 23 años después del fracaso soviético, tenemos que reconocer que su oponente, el liberalismo, también ha fracasado, con consecuencias fatales para la sociedad, la democracia, la ecología”. “Vattimo no propone volver al comunismo o un marxismo metafísico, señala, sino recuperar sus ideas aún vigentes”.

El aparente reverdecer de Marx ha sido reseñado por autores como Stuart Jeffries, columnista del diario británico The Guardian, que tituló uno de sus recientes artículos casi con una declaración: Por qué el marxismo renace de Nuevo. El escritor Jonathan Sperber se preguntaba en sus mismas páginas: ¿Es Marx aún relevante? Y la respuesta era afirmativa, con mención especial de su valía para entender las crisis recurrentes del capitalismo.

Según el catedrático Juan Ramón Capella, “los instrumentos de análisis de Marx, en general, siguen siendo válidos”. En particular, para explicar “tres fenómenos: las crisis cíclicas del capitalismo, la concentración del poder económico y la contrarrevolución política, consecuencia de la caída del beneficio capitalista”. El profesor considera que no hay que tomar a Marx como un dogma: “Él conoció la primera revolución industrial y nosotros estamos en la tercera”. Además, “era un convencido del progreso técnico y no vio algunos de los peligros del desarrollismo. Por ejemplo, no comprendió la elasticidad indefinida de las necesidades humanas”. Pero la idea que expresa el lema “socialismo o barbarie” sigue siendo válida, opina. “La barbarie es una sociedad sin reglamentar, a merced solo del mercado”, señala, para concluir: “Hay quien defiende el ultraliberalismo con el argumento de que el Estado no entiende de economía. Bueno, el mercado tampoco”.

Que Marx permite formular respuestas a los retos actuales es algo que sostienen también el catedrático Carlos Martínez-Shaw, el economista Carlos Berzosa, el filósofo Manuel Cruz o el dirigente del PCE José Luis Centella, entre otros. Según Berzosa, “Marx nunca ha perdido vigencia, aunque sí ha habido intentos de anularlo, de relegarlo a la historia”. Tras el hundimiento del socialismo real, señala, “se le atacó con el argumento de que había perdido vigencia, pero hoy podemos ver la importancia de sus análisis”. Berzosa, como Capella, no pretende que Marx acertara en todo. “Hay que leer a Marx de forma abierta, porque él no tuvo en cuenta aspectos como la ecología o la lucha de género”. En un sentido similar se expresa Centella. “Marx no es un catecismo ni una máquina de dar respuestas, pero nos permite entender que la crisis no es cosa de unos golfos, sino que está vinculada a la estructura económica del capitalismo”.

Manuel Cruz, profesor de Filosofía en la Universidad de Barcelona, reflexiona: “La crisis del marxismo suele presentarse como algo evidente, a partir del fracaso del denominado socialismo real. Pero el marxismo no es solo eso. No caben descalificaciones genéricas: quienes cuestionen la cientificidad de los análisis marxianos vienen obligados a demostrar científicamente su falsedad o sus errores”. En su opinión, “el elemento que proporciona sentido y coherencia al marxismo es el impulso moral por acabar con la injusticia. Por eso no tiene derecho a reclamarse del marxismo ni el marxista de salón ni el oscuro burócrata del aparato de partido, sino quien, desde el conocimiento y la voluntad de transformar, posee también la sensibilidad que le hace vivir como intolerable el sufrimiento humano provocado por un orden social injusto”.

Para Albert Recio, profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona, “Marx no solo no ha caducado, es un gran clásico y está ganando vigencia y aceptación social debido a la crisis”. Sus ideas valen especialmente para explicar “los conflictos de clase, la crítica al capitalismo y el empleo del ejército industrial de reserva”, expresión que Marx emplea para referirse a los parados. En El capital, no deja de anotar la relación directa entre el salario y el número de personas en paro. En cambio, dice Recio, “Marx no vio la importancia de las estructuras nacionales, un asunto que llevó a la segunda generación de marxistas [Lenin y Rosa Luxemburgo, sobre todo] a abrir el debate sobre el imperialismo”. Tampoco pudo atisbar “la cuestión ecológica por su visión del progreso tecnológico ni la importancia real de las relaciones de género, pese a que Engels sí hizo algunas aproximaciones”. Donde el marxismo sigue en franco retroceso, apunta Recio, es en la Academia “dominada por el pensamiento neoliberal, que ha emprendido una fuerte ofensiva contra las visiones críticas hacia el capitalismo”.

Joan Coscubiela, diputado por ICV, y Fernando Lezcano, portavoz de CC OO, recurren al pensador italiano Antonio Gramsci para referirse a la “hegemonía” de las ideas liberales. Según Coscubiela, “la ofensiva de la derecha en los ochenta colocó al marxismo a la defensiva”. “La sociedad vio cómo todo se convertía en producto a merced del mercado. Hasta la educación o la sanidad”. Lo peor, asegura, es que aquella gran ofensiva ideológica hizo mella en “cierta izquierda”. Cree Coscubiela que un momento culminante de la rendición ideológica de la izquierda se aprecia en la renuncia del PSOE al marxismo, a propuesta de Felipe González: “Es el gran triunfo de una derecha que obliga a la izquierda a renunciar a su ideología”. Lezcano lo resume así: “La derecha consigue hacer creer a la mayoría de la población que sus valores son los valores de toda la sociedad. Que No caben otros”.

José Luis Sampedro: “Está todo muy bien tramado para dominar, para que no tengamos una democracia”

27 julio, 2013

Fuente: http://www.eldiario.es 

El humanista, escritor y economista mantuvo una larga conversación en Carne Cruda. Aquí reproducimos la entrevista completa.

“Hay que vivir, para vivir hay que ser libre, para ser libre hay que tener el pensamiento libre y para tener el pensamiento libre hay que educarse”, reflexionaba.

Javier Gallego 

10/04/2013 – 11:29h

Los años le dieron un aire cada vez más quijotesco a su rostro. Sentado en el butacón de su casa, hablando con pasión y nervio, me recordó al Alonso Quijano de las ilustraciones de Doré pero, al contrario que el personaje cervantino, José Luis Sampedro no tenía la cabeza llena de fantasías sino de sensatez y sencillez a pie de calle. La economía del régimen le hacía parecer un Quijote luchando contra molinos de viento. Sin embargo, es al revés, la crisis ha demostrado que son los economistas ortodoxos los locos que ven gigantes y Sampedro, el cuerdo que desfacía entuertos. Se cumplía un año del 15 de mayo, el 15M, que le tomó como apóstol, cuando nos recibió al equipo del programa de radio Carne Cruda en su casa de Madrid para esta entrevista. No daba muchas por su avanzada edad y porque reservaba todas sus energías para seguir escribiendo y reflexionando. Su mujer, Olga Lucas, le acompañó durante toda la charla, mirándole con ternura, pendiente siempre de él, divertida por su sentido del humor y orgullosa de la lucidez y claridad de sus palabras que mantenía intactas a sus 95 años de entonces.

José Luis Sampedro, usted ha escrito que este ocaso que estamos viviendo es el momento de la acción entre todos porque otro mundo no solo es posible sino seguro.

Seguro. Lo contrario es negar la Historia. Lo contrario es creer que la Historia se para. De modo que necesariamente algo va a ocurrir. La Historia sigue adelante. Nos creemos todos muy importantes pero no somos tan importantes. Pasamos todos, acabamos todos, vienen otros. A lo largo de la Historia ha habido cambios muy profundos. Piense que el Imperio Romano que dominaba el mundo de entonces se derrumba y viene otra cultura realmente diferente y esa cultura dura mil años más o menos y a los mil años se le rompen las costuras, el sistema de organización de la vida ya no funciona porque las cosas han cambiado y hay que hacer otra. Y estamos en un momento parecido ahora. Estamos viviendo un momento de transformación y la punta de lanza es la ciencia. Ahora tenemos la nanotecnología, es decir, estamos trabajando a unas dimensiones a las que no hemos trabajado nunca, a millonésima de milímetro y eso está suponiendo ver la realidad de maneras completamente diferentes.

Como usted ha dicho, un diez en técnica y un cero en humanismo.

Eso es, eso es. En esos dos mil años ha habido filósofos que han dicho las cosas que yo digo y también ha habido profetas y sacerdotes y religiones hablando del amor al prójimo y luego se han degollado unos a otros por el misterio de la Santísima Trinidad y así sucesivamente.

Sin embargo también hay cambios esperanzadores. Por ejemplo ahora el 15M para el que usted es un referente, ¿Qué es para usted el 15M?

Desde el principio estoy ahí por una casualidad. Vinieron a grabarme un vídeo a Mijas y lo llevaron a la asamblea del 15M y gustó mucho y ya está. Yo simpatizo mucho con ellos, es verdad.

¿Siente que tiene una responsabilidad con ellos porque le han tomado como bandera?

¿A mí me han tomado como bandera?

Sí, sus pensamientos han estado muy presentes en el movimiento.

Pero mi pensamiento no es solo mío. Hay muchos que piensan como yo. Lo que pasa es que los economistas que piensan como yo generalmente no tienen el apoyo del poder que domina. La barbaridad del mercado sin control la estamos denunciando muchísimos. Yo publiqué un libro en 2002 sobre la globalización en el que decía que la globalización consistía en trasladar el poder desde la política a los financieros. Y eso fue lo que pasó y lo decíamos muchos entonces pero no teníamos altavoz ni púlpito para decirlo. Se podía y se debía haber evitado.

Muchos le ven como la mente más joven de este país. ¿Cómo lleva ser referente para jóvenes a los que saca 70 años?

Primero, yo no soy más que un trabajador honesto que dice lo que cree que es verdad. Segundo, estos muchachos nacen en otra generación distinta a la mía, ellos pertenecen a este mundo nuevo al que me refiero. Yo paso por unos grandes almacenes, por el departamento de electrónica, y veo a los niños de 9, 10, 11 años tecleando todos los artefactos como si fueran juguetes, artefactos que yo no manejo ni tengo interés en manejar. Quiero decir que han nacido en otro ambiente espiritual, en otro ambiente intelectual. Los jóvenes del 15M cuando gritan “democracia real ya”, están formados de una manera que a mí me requirió mucho tiempo adquirir. A su edad yo no tenía esa formación. No tengo que explicarles muchas cosas porque ya las saben. Ya saben que lo que se llama democracia no lo es en casi ningún sitio porque no manda el pueblo. Si mandara el pueblo habrían metido en cintura a los financieros hace tiempo. 

¿Y es posible meterles en cintura?

Si los gobiernos realmente se hacen representantes de la voluntad popular claro que es posible. ¿No son capaces lanzarse a una guerra y cargarse Irak? ¡Pues entonces ataque usted a sus banqueros! En España ni el PSOE ni el PP han hecho gran cosa frente a la banca. Si de verdad se quisiera, se intervendría, pero no quieren porque dependen de ellos.

Acaba de decir que los jóvenes de ahora tienen un espíritu crítico más formado de lo que tenía su generación. ¿Cómo se formó usted, de dónde le viene su rebeldía?

De varios factores. Fue para mí muy útil mi experiencia en la guerra civil. Estuve con un batallón de anarquistas y allí oí el lema “ni dios ni amo” y me impresionó bastante. Luego vi a los obispos levantar el brazo y bendecir los cañones y claro, eso me pareció muy poco acorde con el Evangelio. Y así he ido aprendiendo, viendo cosas.

Califica la crisis actual de “barbarie”. ¿Qué valores está destruyendo esta barbarie?

Para empezar la verdad y la justicia. Esto que llaman democracia encierra una falsedad y una injusticia tremendas: los trabajadores están al servicio de los bancos en lugar de los bancos al servicio de los trabajadores. Y piense usted en el derecho internacional. ¿Qué queda del derecho internacional después del ataque de Bush a Irak? Lo llamaron “acción preventiva” y es la ley de la selva. Es una barbaridad. Piense también en este país ahora. Se nos dice que van a hacer clases con más alumnos y menos profesores pero que no va a afectar a la calidad de la enseñanza. ¿Usted cree que eso se lo puede creer nadie? Pues lo hacen.

Cada vez hay menos gente que se lo cree…

Cada vez hay menos gente pero no hay que olvidar una cosa. La opinión pública está influida por los medios de comunicación y los medios están en manos de quienes mandan y los que mandan favorecen a los que dicen lo que a ellos les conviene y borran todo lo que no les conviene. Así que la opinión pública es, sobre todo, opinión mediática. Y el ciudadano acepta porque el trabajador llega a casa cansado y no se pone a reflexionar sobre cuestiones de política internacional, por ejemplo.

Imagino que es por estas reflexiones por las que usted dijo hace tiempo que se había apeado de la Humanidad. Sin embargo, no se le ve apeado para nada. Le veo comandando incluso algunos pelotones.

No, no, yo no mando nada. Yo soy como el marinero de la canción: yo no canto mi canción sino a quien conmigo va. Pero yo no me he apeado de la Humanidad, no me he hecho insensible a lo que pasa. Al contrario, si estoy hablando como hablo es porque pienso en el parado o en el niño cuya instrucción se verá lastrada si esta situación se prolonga. Una generación de jóvenes se verá perjudicada y sobre todo se verán perjudicados los que menos medios tienen y al poder no le importa mucho que la enseñanza pública no sea muy buena porque así los hijos de los pobres no podrán competir con los hijos de los ricos. Está todo muy bien tramado para dominar, para que no tengamos una democracia y para que no mande el pueblo. Está todo muy estudiado, desde la enseñanza hasta los medios de difusión y la publicidad.

El título de su libro de 2009 era “Economía humanista”, dos términos que hoy nos parecen antagónicos, contradictorios.

Ahora sí son contradictorios pero cuando yo estudiaba, la economía se definía como la ciencia dedicada a satisfacer las necesidades materiales. Hoy la mayoría de los economistas se concentran en la manipulación de dinero. Hoy el capitalismo, más que hacer colonización de nuevos países, explotaciones o grandes fábricas, está más concentrado en la manipulación de dinero. Y la prueba es que, de las transacciones monetarias que se hacen en el mundo, se dedican muchas más a operaciones especulativas que a comprar y vender mercancías.

¿Siempre ha sido consciente de que el sistema no puede basarse en un crecimiento indefinido, como han sostenido durante las últimas décadas muchos economistas?

Para darse cuenta de eso no hace falta ser economista. En el siglo XX la población humana se triplicó. Pasó de un poco menos de 2 mil millones a un poco más de 6 mil. Ahora somos más de 7 mil millones. ¿Usted cree que en ese siglo la capacidad de producción y de regeneración de la Naturaleza, de todo lo que se ha explotado, se ha triplicado también? Es completamente imposible. Es insostenible.

¿Y acabará por colapsar el sistema?

Acabará por notarse. Por eso haría falta que en las zonas de gasto se frene y en cambio se dé de comer a Somalia. En esta misma crisis hemos visto cómo había dinero para rellenar los bancos antes de dar de comer a los hambrientos.

Usted fue subdirector general de un banco….

Pero tuve un mérito muy especial. Me pasé allí varios años y salí sin saber una palabra de operaciones bancarias. Tiene mucho mérito. Gracias a esfuerzo, a mi trabajo, mi cuidado procuré no enterarme de nada.

¿Qué decisiones tomaría usted si fuese ahora director de un banco?

La primera suicidarme… (Sonríe) La verdad es que pude haber alcanzado posiciones altas en la banca porque estaba bien situado pero no me interesaba ese tipo de estudio y de trabajo. Allí la cuestión era ganar dinero y a mí eso no me preocupaba, una vez cubiertas mis necesidades. Ganar dinero era una preocupación secundaria frente a la cuestión de vivir, de experimentar sentimientos,  emociones, el aprendizaje. No me interesaba procurar tener más sino hacerme mejor dentro de lo posible.

También le ha preocupado una economía que piense en dar más a los que menos tienen.

Suelo decir eso, sí, que hay dos tipos de economistas, los que se preocupan de que los ricos tengan más y los que nos preocupamos de que los pobres sean menos pobres.

Hablemos de su literatura

Ah, sí, también he escrito literatura, sí.

¿Qué le ha dado a usted la literatura?

Mucha vida porque me ha dado mucho conocimiento de mí mismo y de los demás. Yo no podría decir todas las cosas que estoy diciendo aquí si no hubiese escrito.

¿Y usted qué le ha dejado a la literatura?

Unas muestras de lo que era capaz de hacer que no sé lo que valen. Yo no nunca sé, nunca digo si un libro está bien o está mal, lo que sí digo es que nunca he publicado un libro sin hacer por él todo lo que podía. Es decir, yo he hecho mi trabajo lo mejor que he podido y eso es todo lo que se le puede pedir a uno.  A uno no se le puede pedir que sea un genio cuando no lo es, que es mi caso, pero sí se le puede, se le debe pedir que lo haga con fervor, con entusiasmo, que lo haga lo mejor posible.

En el año 2005 junto a su mujer Olga Lucas escribió un texto autobiográfico que tituló “Escribir es vivir”. ¿Ha vivido usted mucho a través de la literatura?

Mucho, mucho. Escribir es vivir en muchos sentidos. Primero, en un sentido realista, uno profundiza. Escarbando en las galerías interiores de uno mismo, encuentra cosas que no sospechaba y cosas de los demás que no sospechaba. Pero además, en el sentido ilusorio, uno ha vivido lo que ha imaginado. Yo a los 11 años en Tánger era arponero de popa de la fragata Coventry. Después fui anarquista en el batallón, aunque para ser anarquista hace falta una educación que muy pocos tienen y que yo no tengo del todo.

¿Qué hay que tener para ser un anarquista de veras?

Ser libre, tener el pensamiento libre. No puede uno aceptar ni el pensamiento dogmático, que le digan a uno una verdad revelada que no sabemos quién la reveló ni cómo ni por qué. Y por otra parte, hay que ser libre frente a los propios deseos, compromisos y exigencias, libres de nosotros mismos. La vida es hacernos. Y crecer como los árboles. Uno nace como una semilla, con unos genes pero es uno quien tiene que hacerse. Yo siempre me he definido como un aprendiz de mí mismo y procuro aprender bastante bien, lo mejor que puedo.

¿Usted ha conseguido vivir en plena libertad?

Hombre, eso de “en plena libertad”… En plena libertad no vive nadie. Ese ideal de que yo hago lo que me da la gana es un error terrible porque todos estamos condicionados por todo. Para mí la clave de la libertad es la libertad de pensamiento. Se habla mucho de la libertad de expresión. Hay que reivindicar la libertad de expresión, por ejemplo en la prensa, pero si lo que usted expresa en la prensa es un pensamiento que no es propio, que ha adquirido sin convicción y sin pensarlo, entonces no es usted libre por mucho que le dejen expresarse.

Usted reivindica además que ese pensamiento libre pensamiento crítico.

Sin libertad de pensamiento no hay pensamiento crítico. No se puede hacer la crítica sin libertad. Como decía el periódico conservador francés, Le Figaro, “sin libertad de ataque no hay crítica valedera”.

También ha dicho usted, “yo tengo que ser yo, lo mucho o poco que sea”. ¿Ha conseguido ser usted?

Creo que he conseguido ser bastante lo que yo quería. Me gusta pensar que he cumplido con mi deber la mayoría de las veces. Una cosa sí puedo decir. Yo no recuerdo haber maquinado nunca nada para perjudicar a nadie. Quizá haya sido por comodidad, por cobardía, por lo que usted quiera, pero es un hecho: no me he dedicado a fastidiar a nadie.

Es una rareza en estos tiempos en los que hay gente dedicada en fastidiar a la mayoría. Para combatirlo usted propone tomar ejemplo de las mujeres.

Sobre todo de esos valores femeninos que se consideran inferiores. La convivencia requiere un mayor cuidado no de lo cognitivo, el saber mucho, el saber una técnica, sino lo afectivo. Todos necesitamos afecto y no nos educan bien en ese aspecto. La revalorización de lo afectivo sería muy importante para una convivencia más pacífica. Y también la revalorización de lo volitivo, lo que queremos. ¿Qué quiere usted? ¡Quiero mandar, quiero que me obedezcan! No. Lo que habría que decir es: quiero armonizar con los demás, quiero armonizar con el universo, quiero encajarme dentro de esta ciudad, quiero admitir, aceptar y sobre todo, no atropellar. Son valores que se atribuyen a las mujeres y que se toman como defecto. Pues no, no es un defecto.

Estamos llegando al final de la entrevista y quería pedirle que hablásemos del final de la vida de la que, por cierto, no tiene usted muchos problemas de hablar. Ha utilizado usted alguna vez la metáfora del “río abajo”, la vida que llega al mar que es la muerte. ¿Cómo ve esa desembocadura suya?

La muerte que deseo la he contado muchas veces: el final del río, en una ría gallega, estoy pensando en Santa Marta de Ortigueira, por ejemplo, donde pasé unos días excelentes… ¿Qué pasa cuando un río llega, no cuando se deja caer de una roca como pasa en los fiordos noruegos, sino cuando llega apaciblemente hasta el mar? Si está uno en el agua empieza a notar que el agua sabe de otra manera, que es otro gusto, y mientras lo piensa, cuando se da cuenta, uno ya es mar, el río ya es mar, no es río. Esa es la manera más suave. Pero no se consigue siempre. Morir no es problema, el problema es cómo. Por ejemplo, yo ahora salgo, me caigo por la escalera, me parto unos huesos, me llevan a un quirófano y mi vida es una amargura. Eso es lo único que a mí me preocupa. Pero el hecho de acabar la vida… La muerte empieza cuando nacemos. Recién nacidos hay células nuestras muertas que caen al suelo. Yo soy un partidario definitivo de la unión de los opuestos. Si hay vida, hay muerte y la muerte colabora con la vida. Usted imagínese que no se hubieran muerto los millones de personas que vivieron en la Tierra durante todos los siglos precedentes. No se podría vivir.

Hay que vivir mientras uno pueda ser uno mismo sino no merece la pena.

A mí esto de vivir a toda costa no me interesa.

¿No le importaría, llegado el caso, que Olga le diera el potingue, como ha dicho en alguna ocasión?

No, no me importaría. Si estuviera ella de acuerdo y quedáramos de acuerdo y razonablemente lo pensáramos, no veo por qué no. No veo por qué llegado un momento no podemos, estando lúcido y con una edad avanzada, evitar caerme y romperme unos huesos. Pues me muero más tranquilamente. Me preparo una copa, cito a unos amigos, charlamos como estamos nosotros charlando aquí, les despido, me lo tomo y buenas noches. Por qué no. Eso es lo racional. Pero, claro, hay potencias que quieren disponer de la vida de los demás y autorizarle a uno para morir o no. Ah, no, yo no, no acepto eso.

¿Le quedan sueños por cumplir?

Estoy satisfecho. La vida me ha dado mucho. No me puedo quejar.

Y qué les diría a los que ahora en las plazas de nuestro país sí tienen motivos de queja.

Les diría que lo importante es vivir, que hay que vivir, que para vivir hay que ser libre y que para ser libre hay que tener el pensamiento libre y que se eduquen para tener el pensamiento libre y que con ese pensamiento se vayan construyendo a sí mismos y procuren educarse mejor y contribuyan a que los demás se eduquen también porque el poder, que organiza la enseñanza, nos prepara para ser productores y consumidores que es lo que le interesa para el mercado. Eso es lo que interesa en este sistema. Bueno, pues se acabó, nada de eso. ¡A ser seres vivos que desean, que prefieren y que hacen!

Dicen que cuando uno va a morir le pasa por delante la película de su vida. ¿Qué título pondría a la suya?

No lo sé. Pero una vez me preguntaron en la radio cuál sería mi epitafio y dije: Que ustedes lo pasen bien.

Los cinco ‘favores’ del Estado español a la impunidad franquista

26 julio, 2013

Fuente: http://www.publico.es

 

Amnistía Internacional analiza en un informe cómo las acciones de las distintas instituciones españolas se encaminan a evitar la investigación de los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo y a garantizar su impunidad

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 17/06/2013 15:20 Actualizado: 18/06/2013 07:46

Dos ancianos buscan los nombres de sus difuntos en la Fosa Común del cementerio de San Salvador de Oviedo. ALBERTO MORANTE/ EFE

Dos ancianos buscan los nombres de sus difuntos en la Fosa Común del cementerio de San Salvador de Oviedo. ALBERTO MORANTE/ EFE

La impunidad de los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo está garantizada en España. Las instituciones españolas ni investigan ni cooperan con las investigaciones llevadas a cabo por otros países y los tres poderes del Estado están actuando de forma que garantiza la impunidad de estos crímenes. Estas son las principales conclusiones del informe ‘El tiempo pasa, la impunidad permanece’ (ver Pdf) que ha presentado este lunes Amnistía Internacional (AI). “La impunidad ha dejado a las víctimas de crímenes de Derecho Internacional en una situación de completa indefensión”, ha explicado Esteban Beltrán, director de AI en España.

El informe, ejecutado por Ignacio Jovtis, enumera y analiza la actuación de los tres poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial) en relación a la investigación de los crímenes del franquismo. El peor parado: el poder judicial. “Todas las denuncias presentadas por víctimas de la dictadura y la Guerra Civil en España a las que Amnistía Internacional ha tenido acceso han sido archivadas. De las 47 investigaciones abiertas desde 2008, 38 han sido archivadas y de las otras 9 no hemos recibido la información solicitada a las instituciones públicas”, explica Jovtis, responsable de políticas e investigaciones de la organización.

Concretamente, el informe habla de cinco ‘favores’ que las instituciones españolas han realizado recientemente, por activa o por pasiva, para evitar que los crímenes del franquismo sean investigados. “En España hemos pasado de una situación de olvido en 2005 a situación de obstaculización en la actualidad. Es decir, hemos empeorado sustancialmente”, ha asegurado Esteban Beltrán.

1. No colaboración e intromisión del Gobierno

El Gobierno del Partido Popular no colabora con la investigación llevada a cabo por la Justicia argentina en relación a la causa abierta por los delitos de crímenes de lesa humanidad y/o genocidio cometidos por la dictadura franquista. En este sentido, Ignacio Jovtis ha denunciado la actuación del ministerio de Asuntos Exteriores para evitar que víctimas de la represión franquista declararan mediante videoconferencia ante la Justicia argentina.

El ocho de mayo, día en el que estaba prevista la declaración, un alto cargo del Ministerio se puso en contacto con el embajador de Argentina en España para que suspendiera las videoconferencias. La presión surtió el efecto deseado y el embajador telefoneó a la juez María Servini para que cancelara las declaraciones minutos antes de su inicio. “El Gobierno no sólo no colabora sino que obstaculiza las investigaciones que llevan a cabo otros países como en este caso Argentina”, denuncia Jovtis.

2. Una Justicia que no investiga

Después de que en 2008 la Audiencia Nacional declinara sus competencias en favor de los distintos juzgados territoriales para investigar los crímenes del franquismo 38 de las 47 demandas han sido archivadas. De las nueve restantes, AI no ha recibido información por parte de las instituciones españolas. “Esta es una tendencia que ya identificamos en 2012 pero que se ha profundizado con la sentencia del Tribunal Supremo (TS) sobre Baltasar Garzón que cierra la puerta a la investigación de crímenes contra el Derecho Internacional en España”, asegura Jovtis.

En este sentido, el investigador de AI contrarresta los cuatro argumentos fundamentales utilizados por el Tribunal Supremo para concluir en su sentencia de febrero de 2012 que los jueces españoles no deben investigar los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo. “Creemos que todos ellos son contrarios al Derecho Internacional”, asegura Jovtis.

Así, AI considera, en primer lugar, que los crímenes cometidos contra el derecho internacional sí estaban vigentes cuando fueron cometidos en España durante la Guerra Civil y la dictadura; que los crímenes nunca prescriben ya que se trata de crímenes de derecho internacional; que a pesar de haber fallecido los responsables de los mismos los Estados tienen la obligación absoluta de investigar y de garantizar el derecho a la verdad, justicia y reparación de las víctimas por muchos años que transcurran; y, por último, que la Ley de Amnistía de 1977 no puede servir para garantizar la impunidad de crímenes de derecho internacional.

3. Una Fiscalía que facilita afirmaciones falsas

La Fiscalía ha proporcionado a la Justicia argentina informaciones falsas, según AILa Justicia argentina ha solicitado en dos ocasiones información a la Fiscalía General del Estado en relación a la investigación que está llevando a cabo por los crímenes del franquismo. En opinión de AI, en las dos ocasiones la Fiscalía ha facilitado a la Justicia argentina informaciones “falsas y contrarias al derecho internacional”.

Estas informaciones falsas corresponde a las afirmaciones de la Fiscalía que aseguran que España está investigando los crímenes del franquismo y que España tiene preferencia para ello y solicita a Argentina que remita los expedientes para que la Justicia española se haga cargo de la investigación. “AI quiere dejar claro que en investigaciones de crímenes de lesa humanidad la jurisdicción es concurrente y no preferente”, asegura Jovtis. Es decir, cualquier sistema judicial que reconoce el principio de Justicia universal puede hacerse cargo de las investigaciones.

4. No adhesión a la Convención sobre imprescriptibilidad

AI insta al Gobierno a dar pronto su autorización a la ConvenciónLa pasada legislatura el Gobierno se comprometió a ratificar la ‘Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad’. Sin embargo, en respuesta parlamentaria por escrito al portavoz parlamentario de Izquierda Unida, José Luis Centella, el actual Ejecutivo señala que durante “el proceso de análisis” de la Convención “se suscitó la posibilidad de que ciertas medidas de la Convención pudieran ser contrarias al principio de irretroactividad de la ley penal”.

Por tanto, asegura el Gobierno, “el análisis sobre la posible adhesión de España a este instrumento sigue su curso actualmente”. No obstante, desde AI se insta al Gobierno a dar su autorización con “prontitud” a esta Convención que ya ha sido ratificado numerosos Estados democráticos.

5. Mantenimiento de la Ley de Amnistía de 1977

“Una ley interna no puede servir de base para garantizar la impunidad de los crímenes”La ONU ha solicitado a España en diversas ocasiones la derogación de la Ley de Amnistía de 1977. La última vez fue en febrero de 2012 cuando el portavoz de la Alta Comisaria de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Rupert Colville, señaló que España estaba obligada a derogar dicha ley y a investigar las “graves violaciones contra los derechos humanos del pasado, incluidas aquellas cometidas durante el régimen de Franco y perseguir y castigar a los responsables si es que alguno vive aún”.

En este sentido, AI recuerda al Estado español que la aplicación de amnistías a los crímenes de derecho internacional vulnera tanto el derecho a un recurso efectivo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos como la imposibilidad para un Estado de invocar disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado internacional. “En ningún caso una ley interna puede servir de base para garantizar la impunidad de crímenes de derecho internacional”, sentencia Jovtis.

¿Quiénes son los de abajo?

24 julio, 2013

Fuente: http://www.publico.es

Durante mucho tiempo, en Europa, la clase obrera representó una enorme masa de población asalariada. Aquella clase obrera, que trabajaba en fábricas y se organizaba en sindicatos y partidos que la representaban como clase, era la identificación del pueblo para los socialistas, los anarquistas y los comunistas. Aquella clase obrera, mayoritariamente masculina, urbana y vestida con mono de trabajo, representaba el sujeto de avance hacia el progreso, era la artífice de la extensión del sufragio y de los derechos sociales y la punta de lanza hacia una sociedad mejor.

Pero como dice Owen Jones en su imprescindible Chavs, un trabajador varón con mono azul y  carné sindical pudo ser un símbolo apropiado de la clase trabajadora en el pasado, pero hoy su mejor representante sería una reponedora mal pagada y a tiempo parcial. El trabajo ha cambiado y una de sus consecuencias ha sido el progresivo debilitamiento político y social de las clases obligadas a trabajar para vivir. El grueso de esos obligados a trabajar para vivir sin muchas comodidades, en la más absoluta precariedad o incluso en la pobreza, ya no puede identificarse con un sector específico de los asalariados vinculados a la industria. Sin duda estos últimos siguen existiendo y es conmovedor ver a la izquierda más nostálgica llegar al orgasmo, cuando trabajadores sindicados de los astilleros o de la minería defienden con sus familias los puestos de trabajo y a sus comunidades frente a los antidisturbios. Pero ni los mineros, ni los trabajadores de astilleros, por mucho que les admiremos, son hoy los que mejor representan a los que deben trabajar para vivir. Los que hoy están en la base de la estructura económica son irreductibles a una sola unidad simbólica; son teleoperadores, parados, empleadas del hogar, camareros, enfermeros, trabajadores públicos de los que cobran menos del mil euros, profesores interinos, estudiantes que ponen copas en negro para pagarse la matrícula, chavales que reparten pizzas, cincuentones que jamás volverán a encontrar trabajo, migrantes que trabajan en la agricultura, que se prostituyen, que venden dvd´s o que cuidan ancianos, falsos autónomos, pero también quien monta un bar con unos amigos, o una cooperativa, o una pequeña empresa de servicios informáticos, o la señora de la tienda de fruta, o un agricultor. Esos son los de abajo y sólo la miopía de cierta izquierda puede insistir en agruparles a todos bajo la etiqueta de obreros e invitarles a afiliarse a los sindicatos (ojala pudieran). Muchos de ellos ni siquiera pueden ejercer su derecho a la huelga y, sin embargo, ellos son el pueblo, ellos son los que pagan impuestos (no como los ricos) y los que sacan el país adelante.

Desde que salgo en las televisiones grandes percibo dos tipos de público bien diferenciados. Por una parte está la gente de izquierdas de toda la vida, más o menos militantes, pero gente formada políticamente. A algunos les parece bien que discuta con los periodistas de la derecha en los grandes medios, otros consideran que no tiene sentido que me rebaje a participar en ese tipo de formatos; algunos disfrutan escuchando argumentos de izquierdas y otros echan en falta que no proponga en La Sexta, en Cuatro o en Intereconomía la instauración de un sistema socialista (realmente existente), o que no explique lo que es la plusvalía según la teoría del valor-trabajo.

Pero hay otro público con el que no me había relacionado hasta hace unas pocas semanas. Los que me paran por la calle y, sin concesiones a lo políticamente correcto o al lenguaje no sexista, me dicen “Ole tus cojones” y me dan un abrazo; los que me escriben larguísimos mails contándome las historias de sus hijos que se han quedado sin beca, o de sus padres que están demasiado mayores; el taxista que me trae de La Sexta a casa y me cuenta que en diciembre el taxi le dio sólo 400 euros metiendo 12 horas al día; el tipo que twittea que Revilla y yo haríamos un buen tándem (como lo oyen); la quiosquera que me reconoce y me dice “no consientas que esos te vuelvan a interrumpir, si les tienes que dar un bofetón se lo das”; el chaval que me para para hacerse una foto conmigo, porque en su casa “van a flipar”, y me cuenta la rabia que sintió cuando escuchó a Alfonso Rojo decir que una matrícula universitaria cuesta cuatro cañas; el técnico que me pone el micro en un plató y me susurra “cómete a esos cerdos”; el cámara que me guiña el ojo y me levanta el pulgar; el revisor del tranvía de Bilbao (afiliado a la CGT) que me reconoce y se baja del tranvía para acompañarme al bar donde me esperaban; el trabajador de las autopistas que se baja de su garita y me grita “dales caña”… Y así el anecdotario no terminaría nunca.

¿Son ellos la clase obrera llamada a asaltar los cielos? No lo sé pero tengo claro que son los de abajo y que a ellos hay que dirigirse.

Carta abierta al 24,5% de los españoles que aún sigue apoyando al PP con posdata para el resto

23 julio, 2013

Fuente: http://www.eldiario.es

Rosa María Artal 12/06/2013 – 20:35h

Está Vd. entre los 8.112.582 de personas que, según una encuesta de Metroscopia, votarían de nuevo al PP allá donde se les convoque. Representan Vds. el 24,5% de los ciudadanos con derecho a sufragio y el 17,2% de los residentes en España. Apenas 6 puntos más de electores otorgaron la mayoría absoluta a Mariano Rajoy, el 30,2%. La primera cuestión es saber si esos porcentajes le parecen democráticamente significativos para respaldar un cambio del modelo de Estado como el que se está dando en nuestro país. Pero hay muchas más que le planteo siempre que no sea beneficiario del sistema creado. Es decir, marido, mujer, hijo, primo, tío, amigo, vecino, chófer, o simple siervo clientelar del PP. No es previsible que ese grupo alcance ni al millón de personas, así que todavía se encuentra Vd. en un sector muy amplio cuyas motivaciones nos interesan.

 ¿Qué piensa cuando asiste a diario al rosario de robos de dinero público a gran escala que muestran las investigaciones judiciales y periodísticas? Ya sé que me dirá el consabido “todos lo hacen” pero ¿de verdad cree que son lo mismo de “iguales” todos o que no es punible un solo euro sustraído por parte de quien sea? Más aún ¿Vd. apoyaría a quienes atracan su propia casa? ¿Estima que un país puede funcionar con gente que, como Vd., avala la corrupción?

 Nos gustaría saber también cómo se le queda el cuerpo al conocer que con el dinero de todos –el presupuesto del PP procede en un 95% de subvenciones públicas- sus favoritos se están llevando impresionantes sobresueldos, “indemnizaciones” y “becas” de alojamiento. Hasta un millón de euros más ha cobrado el propio Mariano Rajoy solo en un quinquenio, según las propias cuentas del partido presentadas al juez Ruz, y así buena parte del staff y durante años. ¿Sabe cómo se nos queda a la gente decente conocer estos datos? ¿Le importa algo?

¿Le da igual que le mientan? Porque Vd. sabe que nos han mentido a todos y reiteradamente. A la mayoría no nos da igual. ¿Confía en sus afirmaciones actuales que anuncian futuros prósperos? ¿En qué basa su confianza a la vista de la trayectoria?

Imagino que no ignora cómo ha crecido la desigualdad social en nuestro país. Estamos a la cabeza de Europa en esa progresión desde el inicio de la crisis. Y debe conocer que ya hay muchos niños que solo comen lo que les dan en el colegio. Una comida al día. No desayunan, ni cenan. Y que se están habilitando soluciones individuales para que durante las vacaciones la caridad les nutra al menos con esa ración mínima: una vez al día. O que han aumentado escandalosamente los juicios de faltas por hurto de comida. ¿Que siempre ha habido ricos y pobres? ¿Tanto? ¿De nuevo? ¿Se le ha ocurrido relacionar esta amarga realidad con las respuestas a las preguntas precedentes?

Es interesante que nos cuente qué le parece que haya gente que no paga apenas impuestos, que evade capitales mientras los demás cotizamos escrupulosamente, y que se les haya regalado, encima, una amnistía fiscal. La secretaría general del PP en su día consideraba una barbaridad algo similar.

 ¿Tampoco le importa que con el repago farmacéutico y la reducción de servicios de salud pública haya seres humanos que ya no siguen en la medida necesaria sus tratamientos médicos?  ¿Sabe que es por su culpa? ¿Es Vd. votante en Madrid? ¿Qué sensación le causa que empresas especulativas extranjeras estén pujando por nuestros hospitales como en una subasta? ¿Tampoco eso le mueve un músculo?

¿Y qué miles de familias pierdan sus casas por impago de créditos mientras se subvenciona con dinero público a los bancos? ¿Y que Europa pida también la dación en pago y el PP, al que Vd. apoya, se niegue?

 ¿Sabe que el PP ha creado en su mandato un millón de nuevos parados? ¿Que en las positivas cifras de empleo registrado de Mayo hay gente que figura 4 veces porque solo tiene un contrato de un día a la semana? ¿Y que el otoño se llevará los contratos estacionales? ¿Le parece que una reforma laboral que facilita el despido y la bajada de salarios es la solución? ¿Qué solución? ¿No recuerda lo que nos dijo la hoy Vicepresidenta de todo con otra mucho más tibia?

 Cuando el partido que Vd. vota le dice que estamos “en el buen camino” ¿se ha preguntado en qué dirección va ese camino? ¿Qué modelo de país se ha previsto cercenando la investigación y devaluando sueldos o echando a la gente más valiosa hacia la emigración. ¿Eurovegas? ¿Conoce por cierto que el proyecto está parado acosado fuera de España por sospechas de corrupción?

 Sabemos que Vd. es sobre todo una persona a quien le gustan las cosas “como dios manda”. Y parece ser que ese dios manda que la iglesia católica imponga sus normas en la justicia y en la educación de este país, que nos las imponga a todos. ¿Le compensa eso del desastre económico que nos aflige? ¿En qué dios cree que, según le dicen, propicia todas estas atrocidades?

 ¿Quiere Vd. para sus hijos una educación de asalariados precarios o la emigración?  

 ¿Se ha enterado que la nueva Ley de Costas permite construir al lado del mar y que eso inflará de nuevo la burbuja inmobiliaria creada por José María Aznar y Rodrigo Rato –causa fundamental de nuestra crisis particular-  y puede alejar el turismo que es casi lo único que nos queda? ¿Tiene noticia de que también quieren acabar con los parques naturales para dedicarlos al lucro especulativo?

 ¿Se ha planteado que igual sus tertulianos gurús también le están mintiendo porque actúan más como propagandistas del PP (del cupo beneficiarios) que como periodistas o analistas? ¿No ha notado Vd. nada raro?

 Sabemos que, si no vota al PP, no sabe a quién votar. Les ocurre algo parecido  a los 7.119.387 (el 21,5% del electorado) que también mantienen su apoyo al PSOE. A ese que suscribe pactos para secundar las políticas del PP y que espera que Vd. por ejemplo termine votándoles a ellos. ¿Ha pensado que hay otras soluciones?

 Tampoco ignoramos que a Vd. le da miedo “lo difícil” ¿es más fácil sobrellevar los recortes actuales y futuros?

 ¿Cree que a la larga esto se arreglará por este camino? ¿Ha mirado cómo les va a los ciudadanos de Grecia y Portugal? Si “cree” que nosotros somos “diferentes”, debería revisar la diferencia entre considerar cierto lo que no se ve y valorar la razón y los datos. Debería por fin enterarse de que los Reyes Magos y Santa Claus son los papás.

 ¿A Vd. le importa lo que le pase a la sociedad o solo a Vd. y su familia? En el segundo de los casos ¿Qué hace en un comunidad constituida en lugar de vivir en una isla para Vds. solos? ¿Sabe que hay personas que se están jugando la vida por ayudarle? ¿Conoce por ejemplo lo que está haciendo -y lo que le cuesta- a Hervé Falciani?

Posdata para el resto de los españoles no adictos a PP y actual PSOE:

Dado que somos mayoría ¿Es lógico lo que nos está ocurriendo? ¿Qué mecanismos lograrían acabar con este insostenible desvarío?

El PP se compromete con el PCCh a no entrometerse en los asuntos internos del país

22 julio, 2013

Fuente: http://www.eldiario.es

La visita de Cospedal a China culmina con la firma de un memorándum de “entendimiento, intercambio y cooperación” que marca el inicio del “diálogo” del PP con los comunistas chinos

25/04/2013 – 19:54h

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha firmado un acuerdo con el Partido Comunista de China en el que las dos organizaciones inician el “diálogo” con compromisos: el Partido Popular se compromete a respetar y no intervenir en los “asuntos internos” del país. También han acordado ” favorecer” la cooperación en los “ámbitos económico, comercial, cinetífico, tecnológico y cultural”.

Así se desprende del memorándum de “entendimiento, intercambio y cooperación” firmado por los dos partidos al que ha tenido acceso eldiario.es. La visita de Cospedal, que ella misma justificó en base a objetivos comerciales, ha dado como resultado la firma de este sorprendente acuerdo entre dos formaciones a priori completamente alejadas en lo ideológico.

Es inédito un acuerdo de estas características entre el partido de Rajoy y una formación de corte comunista. Frente al decálogo de buenas intenciones firmados entre Cospedal y Wang Jiarui, se encuentra la patente mala relación entre el PP y los comunistas cubanos. Los últimos episodios a este respecto los ha protagonizado Esperanza Aguirre con el caso Carromero, cuando la presidenta del PP madrileño no reconoció la “justicia cubana” y se refirió a la isla como una “dictadura” y una “tiranía que lleva 54 años oprimiendo a todo un pueblo”.

En el informe anual de 2012 de Amnistía Internacional, califica a China como un estado muy represivo que emplea todo el peso de su aparato de seguridad para contener cualquier tipo de protesta. Además, según la organización, China ocupa el ránking número 1 en utilización de la pena de muerte. España tiene firmados numerosos tratados internacionales que condenan específicamente la pena capital.

Cospedal ha dejado claro que a España le interesa el buen entendimiento con el partido que tiene el poder en China desde 1949 y ha anunciado que el presidente español viajará a ese país en “junio o septiembre” porque allí “se pueden buscar oportunidades”. Rajoy ya ha dado pasos para el acercamiento entre los dos estados: en mayo de 2012 firmó en La Moncloa acuerdos comerciales por 500 millones de euros y agradeció a las autoridades chinas la compra de deuda española. Los comunistas chinos manifestaron entonces su voluntad de continuar adelante con esas adquisiciones.

Las dificultades del arte de educar: una opinión informada pero no sagrada

21 julio, 2013

Fuente: diario EL PAÍS

“Seamos serios y tratemos de la educación con la solvencia, prudencia, rigor y autocrítica”

 14 ABR 2013 – 18:30

El pasado domingo, 31 de marzo de 2013, en esta misma tribuna, el profesor Gimeno Sacristán publicaba un artículo titulado Primero saber y sólo después opinar que aludía de manera directa y expresa al autor de este escrito y responsable de un previo artículo titulado Primero aprende y sólo después enseña.

Con el debido respeto que merece una figura de la talla del profesor Gimeno Sacristán, me permito afirmar que si su pretensión era utilizar ambos títulos como estrategia retórica para subrayar el contraste entre nuestras distintas opiniones sobre el arte de educar y sus dificultades actuales, la fórmula no podría ser menos afortunada, según mi leal pero falible saber y entender. Y ello por razones muy fundadas que paso a exponer con la exigible brevedad.

El título de mi artículo reformulaba en román paladino una máxima de la tradición pedagógica clásica y ya más que multicentenaria: primum discere, deinde docere. Como tal fórmula, expresaba sucintamente la idea de que la educación, en su calidad de proceso humano de enseñanza y aprendizaje de conocimientos o destrezas, era una actividad siempre transitiva (unos enseñan y otros aprenden), no conmutativa (ambos papeles están diferenciados), informada (exige materia transmisible y asimilable) y sujeta a normas, reglas y procedimientos (porque es un fenómeno intelectual –teórico- tanto como operacional –pragmático). En esa calidad, dicho principio está presente y ejercitado en las Instituciones Oratorias de Quintiliano desde el siglo I, en la influyente ratio de la educación jesuítica desde el siglo XVI, en las fecundas reflexiones pedagógicas de Immanuel Kant de principios del siglo XIX y en las reflexiones de la comisión internacional de la Unesco del año 1996 tituladas “La educación encierra un tesoro”. Se me había ocurrido pensar que cualquier profesional de la educación, ya fuera un titulado pedagogo de actividad docente universitaria o un profesor ejerciente efectivo en los niveles primarios o secundarios de nuestro sistema educativo, estaría plenamente de acuerdo con ese principio axiológico. Lo contrario se me antojaba tan absurdo como afirmar ser historiador pero impugnar la idea de que tal disciplina tuviera algo que ver con la trilogía categorial de relato, tiempo y evidencia probatoria que sostiene dicha actividad intelectual desde los tiempos fundacionales de Heródoto de Halicarnaso.

Sin embargo, la estrategia retórica del profesor Gimeno Sacristán parece indicar algo distinto. Para empezar, situar procesalmente el saber como condición previa a la opinión resulta una operación ambigua en su sentido cabal: ¿qué es exactamente un “saber” y una “opinión”? ¿no cabe que haya opinión fundada e informada en algún tipo de saber? ¿Acaso los saberes, dado que no siempre son ciencia, no contienen opiniones, juicios e impresiones valorativas? Probablemente el sentido que quepa dar a esa oposición dualista tenga que ver con la idea de que “saber” en ese título remite a “ciencia” (“ciencia pedagógica” o incluso “ciencia de la educación”), en tanto que “opinión” remite a juicio banal o interesado e incluso a prejuicio acientífico. Sólo así tendría sentido contraponer ambos términos con objeto de descalificar al discrepante tildándolo de cuasi-ignorante y ajeno a la sabiduría del proponente. Pero esta opción es claramente absurda desde cualquier punto de vista: hay multiplicidad de saberes en el mundo (poéticos, mitológicos, religiosos, técnicos, artesanales y científicos, entre otros) como hay multiplicidad de opiniones en ese mismo mundo (buenas, malas, regulares o inclasificables, para empezar). Además, la idea subyacente a esa oposición remite a un modo de pensamiento de clara filiación intelectual tecnocrática, con todo lo que ello supone de reducción ideológica y peligro socio-político: hay cosas que sólo los expertos técnicos en la materia tratada pueden juzgar y decidir, sin dejarse influir por las meras opiniones gratuitas de los legos en dicha materia.

En un país como España, esos polvos tecnocráticos trajeron tantos lodos no hace muchas décadas que produce escalofríos apreciar su recurrencia en estas lides educativas. Sobre todo porque tal perspectiva tecnocrática omite y contradice siempre algo clave para una sociedad libre y abierta basada en el diálogo respetuoso y democrático entre sus ciudadanos: las cuestiones que tienen que ver con la res publica (como es el caso de los problemas de la educación institucional) son siempre objeto de debate político e intelectual en razón de sí mismos y no cotos cerrados de administración y gestión de los expertos y burócratas correspondientes. Un pequeño ejemplo: no todos sabemos lo mismo de economía y de la actual crisis económica y financiera que el catedrático de hacienda pública y finanzas de la mejor universidad española; pero todos podemos informarnos mínimamente sobre el asunto y tenemos derecho a opinar sobre las políticas económicas diseñadas o aplicadas ante la crisis en función de nuestra condición de ciudadanos que soportan, sufren, padecen o se benefician de esas mismas políticas.

Dejando a un lado este asunto, el profesor Gimeno Sacristán aborda en su texto la cuestión debatida (el bajo nivel de conocimientos culturales generales de una inmensa mayoría de opositores de Magisterio en Madrid) con una perspectiva equivocada en su enfoque general, me atrevo a sugerir, y ello por tres razones.

La primera: con independencia de las circunstancias que puedan rodear a la publicación de esas noticias, el hecho cierto es que su contenido no está desmentido sino demostrado y validado; y siendo así, como la verdad es la verdad dígala Agamenón o su porquero, la táctica de recurrir al clásico “matar al mensajero” no sólo es un error táctico sino una tremenda irresponsabilidad profesional.

La segunda: presuponer que las correspondientes críticas a esa situación penosa, incluyendo nuestro artículo, son parte de una especie de campaña de “los militantes de la antipedagogía”, raya el absurdo intelectual más reprobable y nos sitúa en la peor tradición de las teorías históricas conspirativas que denuncian a los críticos pero omiten atender al grave problema criticado.

Y la tercera: suponer que la crítica a unas determinadas corrientes psicopedagógicas implica la “descalificación global de un colectivo” o de la propia Pedagogía como disciplina es un abuso grotesco cuando no interesado ya que la crítica de “los desvaríos de la Nueva Pedagogía” que tanto molesta a algunos es obra de un pedagogo canadiense y está en vigor desde 1973 en la literatura pedagógica universal, como también lo están las críticas contra los excesos pragmatistas, constructivistas y teoreticistas en la Pedagogía de pedagogos como Peters, Buchmann o Highet, para no ir más lejos (y me atrevería a incluir al propio Gimeno Sacristán porque es cierto que se encuentra entre los que “nunca hemos defendido una pedagogía vacía de contenidos”).

En correspondencia con ese error de enfoque, buena parte de las consideraciones del profesor Gimeno Sacristán pierden su fuerza argumentativa de modo necesario. Por ejemplo, dado que es cierto que “cualquier docente, como instructor y educador, ejerce de pedagogo”, mayor razón tendrán para opinar de estas materias debatidas quienes ejercen esa profesión en cualquiera de los niveles educativos existentes. Lo que incluye, naturalmente, al abajo firmante por su carácter de docente con casi un cuarto de siglo de experiencia en cuatro universidades (tres españolas y una británica) y cierto conocimiento directo de lo que son las Facultades de Formación del Profesorado (por haber impartido docencia en ellas) y de lo que son principios básicos pedagógicos y didácticos (por haber recibido la pertinente noción en el Instituto de Educación de la Universidad de Londres y en otros centros análogos españoles). Un segundo ejemplo: dada la influencia doctrinal e institucional de esas corrientes pedagógicas desde finales de los años setenta del siglo pasado, ¿cómo no atribuir su ración de responsabilidad a las mismas en el desastre educativo que estamos contemplando? ¿Acaso el profesor Gimeno Sacristán no está al tanto de los delirantes planes de estudio aprobados recientemente en algunas Facultades de Educación y Formación del Profesorado? ¿Acaso no le han llegado los ecos de la insatisfacción de los profesores de enseñanza secundaria con la inflación burocrática pseudo-pedagógica que ha inundado sus actividades? ¿Por casualidad no conoce el informe del 2011 sobre el distorsionante efecto de las fiebres pedagógicas en los estudios universitarios emitido por una comisión (con pedagogos) de la Academia Europea de Ciencias y Artes?

No quisiera terminar estas líneas sin atender a la petición de seriedad en el tratamiento de estos temas que cierra el artículo del profesor Gimeno Sacristán. En atención a la misma, cabría ejemplificar en un caso anecdótico una discrepancia general más profunda en nuestra concepción de lo que es o debe ser el saber pedagógico. Valga de muestra la inanidad lógico-conceptual de la famosa sentencia sobre la necesidad de “aprender a aprender” (traducción del original inglés: Learn to learn), ya integrada como máxima de sabiduría pedagógica evidente por sí misma en las programaciones docentes de la educación primaria y secundaria y muy pronto, si no se detiene a tiempo, en la educación universitaria. Así se defiende el supuesto sentido de esta máxima (cuyo origen Lucien Morin parece rastrear con anterioridad a las convulsiones estudiantiles de 1968) en un texto de un pedagogo, por otra parte, bien razonable y útil: “Pero si se considera que aprender a aprender es mejor que simplemente aprender –y esto no es sólo un juego de palabras-, probablemente sea necesario redefinir la tarea educativa” (Gabriel J. Mendoza Buenrostro).

El asombro ante esta afirmación tan aplaudida por esas corrientes psicopedagógicas mencionadas parte del hecho de que nos hallamos ante un sintagma que tiene la estructura tautológica de una identidad reduplicativa: A + A. Pero, como bien debería saber todo científico que, por fuerza, usa la lógica proposicional como base y disciplina de su pensamiento para ser inequívoco, no contradictorio y fértil en derivaciones teóricas y prácticas, la identidad reduplicativa ni quita ni añade nada a su sentido primero porque es circular y autorreferencial: A + A = A. Dicho en otras palabras: “Aprender a aprender” es equivalente a “aprender”, sin que la repetición del núcleo de identidad amplíe o agrande esa identidad porque lo definido está ya dado en la definición. Por tanto, el sentido lógico, semántico, conceptual, científico, tecnológico, pragmático o meramente común que queramos dar al sintagma “aprender a aprender” se agota en “aprender” (no sería lo mismo con “enseñar a aprender” o “aprender a enseñar”). Y no hay tras ese sintagma más que un “juego de palabras” inútil, quizá de pretensión metafórica, que a algunos podría parecer eufónico (no a nuestro juicio) y que por su estructura interna carece de potencia explicativa para decir algo distinto a “aprender”. Por cierto que cabe una prueba del sinsentido de la expresión más metafórica y como juego de palabras mucho más divertido: proceder a la triplicación o quintuplicación del sintagma para ver si misteriosamente surge algún sentido nuevo (aprender a aprender a aprender, por ejemplo). De hecho, cuando se explicita en detalle qué significado atribuyen los usuarios del sintagma “Aprender a Aprender” a esta especie de mantra psico-pedagógico, siempre aparece como núcleo de sentido su primera identidad cruda y nuda, sin añadidos sorprendentes o inesperados. Es el caso del eminente psicólogo del aprendizaje Guy Claxton, a título de ejemplo: “Aprender a aprender o el desarrollo de la facultad de aprender es conseguir ser mejores a la hora de saber cuándo, cómo y qué podemos hacer cuando no sabemos qué hacer”.

¿Qué hace falta añadir? Quizá sólo esto: seamos serios y tratemos de la educación con la solvencia, prudencia, rigor y capacidad autocrítica que exige su importancia para nuestros tiempos y sociedades, desterrando actitudes inquisitoriales o vejatorias hacia el discrepante y no atribuyéndose la pretensión de hablar en exclusiva sobre un tema que es de todos porque a todos afecta. Nada más y tampoco nada menos.

Enrique Moradiellos es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura.

Cuando La Roja eran Los Rojos

20 julio, 2013

Fuente: http://www.plazadeportiva.com

12 DE MAYO DE 1935, COLONIA
 

III Reich 1 – República de España 2; cuando La Roja eran Los Rojos

ÁLVARO GONZÁLEZ. 26/06/2013 En 1935 se enfrentaron por primera vez España y Alemania. Fue en Colonia, en un estadio lleno de esvásticas, y ‘los Rojos’ ganaron.

VALENCIA. Ha dicho Pelé que no hay que mezclar fútbol y política. En España, con la selección, siempre tratamos de no hacerlo. No todos los jugadores comparten el mismo sentimiento nacional, se apela a su profesionalidad y hay cierto mutismo con esa cuestión. Nuestro himno, felizmente carente de letra, escenifica dicho silencio a la perfección. Tiempo atrás, la gran gesta político balompédica de España fue derrotar a la URSS en la final de una Eurocopa en plena era franquista. Un hecho poco reivindicable fuera del ámbito estrictamente deportivo. Ahora bien, en 1935, la selección de la República Española venció a la del III Reich en Colonia. Un gustazo a pocos meses de que se plantara aquí la Legión Condor a inspirar el Guernica de Picasso. Recordemos aquella victoria que bien merecería un film.

12 de mayo de 1935. Colonia (III Reich) Encuentro amistoso entre Alemania y la República de España. 64.000 espectadores -otras fuentes dicen que 82.000-. El diario La Vanguardia describe el ambiente de aquella semana: “el nacionalismo alemán estaba desbordado. Se concedía una importancia sensacional a esta lucha”. Todo el estadio estaba rematado de banderas con la esvástica. Las entradas llevaban varios días agotadas.

En el palco se sentaba Bernhard Rust, ministro de Educación del III Reich, responsable de las purgas de judíos en la Universidad y autor de la frase: “Toda función de la Educación es crear nazis”. Se suicidó en el 45. Le acompaña el alcalde de Colonia, Günter Riesen, quien sustituyó de mala manera a Konrad Adrenauer, años después canciller de la RFA, al que entonces dejaron en la calle y con sus cuentas bancarias congeladas. Junto a ambos, en representación española, el embajador en Berlín y diplomático de carrera, Francisco Agramonte y Cortijo.

Era el primer encuentro que iban a disputar ambos países entre ellos. La expectación era máxima y la prensa española se contentaba previamente con una derrota honrosa dado el potencial que había demostrado el equipo germano.

“El fuerte alemán era el ataque. Adoptaban la táctica de la M y la W combinadas. Sistema inglés puro. El medio centro de tercer defensa ligeramente adelantado, abiertos los zagueros para marcar a los extremos. Los medios alas apoyando al ataque, muy cerrados. Y en la delantera, el eje ligeramente atrás, sin retrasar los interiores. Todo su fútbol era perfecto y bien ensayado. Nada de improvisaciones ni de individualismo” (del libro ‘60 partidos de la selección española, 1920-1940‘). 

Esta selección alemana sólo había perdido un partido en los tres últimos años. Y ni El Mundo Deportivo recordaba cuándo fue la última vez que perdieron en su país. “Desde hace muchos años”, escribió en su portada. No había Google.

“Cuando llegan al campo los jugadores, el cielo está algo más claro que por la mañana, en la que la lluvia amenazó continuamente. La temperatura sigue siendo, sin embargo, muy baja, haciéndose sentir un frío intensísimo” (Diario ABC

La Vanguardia publicó cinco días después en su suplemento ilustrado 13 fotos del encuentro. En una de ellas se ve que cuando el equipo español entró al campo, los alemanes hicieron un pasillo con el brazo en alto. La estampa estaría bien para el cartel de la película. 

“En medio de la inmensidad de espectadores alemanes, los españoles que presencian el encuentro, tienen la satisfacción de ver que en manos de más de dos mil personas hay banderas de los colores españoles, que nuestros compatriotas flamean con gran entusiasmo” (ABC)

El partido comenzó con un ritmo trepidante con ataques alemanes. A los pocos minutos, tuvo lugar la españolada de rigor y dos jugadores de la selección se lesionaron entre ellos. Quincoces y Lecue chocaron al despejar un balón y tuvieron que salir del campo. “Quincones daba muestras de gran conmoción”. Durante siete minutos son sustituidos por Arezo y Pedro Regueiro. En ese periodo, la presión germana sobre la puerta de Eizaguirre fue “insoportable”.

A partir de ese momento, España resurgió atacando sobre todo por la banda derecha. Las crónicas contaron que este equipo no tenía nada que ver con el que había cosechado resultados mediocres en sus últimas citas. Y como fue tradición durante muchos, muchos largos años: cuando España mejor jugaba, le clavaron un gol. 

“Bender pasa a Conen, éste lo cruza al ala derecha, al mismo tiempo que avanza sobre nuestra puerta. Lehner centra después de deshacerse de Zabalo. Quincoces falla al intentar el despeje y Conen se hace con la pelota y, sin pararla, envía un impotente tiro cruzado que, después de dar en el larguero, llega hasta la red en forma imparable. El entusiasmo de jugadores y público alemanes se desborda” (La Vanguardia).

Con el tanto, el Reich apretó todavía más y atacaba en tromba. Una parada de Eizaguirre, que se tira a los pies de Lehner, nos salvó de encajar el segundo.

“En un formidable alarde de arrojo y heroísmo, se lanza a los pies de Lehner y le arrebata la pelota, los aplausos que el público le estaba dedicando al jugador alemán suenan ahora en honor del guardameta sevillano, que realizó una intervención indescriptible por maravillosa” (ABC)

La intervención milagrosa del guardameta hizo que subieran los ánimos, Gorostiza empezó a crear peligro y España envió dos balones al palo. Avisos de un empate que finalmente se produjo no exento de épica. Lean, lean.

“Van veintiocho minutos de juego cuando el tanto del empate se produce. En los terrenos de nuestra defensa, Iraragorri se hace con el balón y cede a Luis Regueiro. Este, en una de sus clásicas fintas, avanza rápido y cede excelentemente a Vantolrá. El extremo catalán recoge la pelota y, sin pararla, la cede en bien medido centro a Lángara. Cuando éste se dispone a rematar, es cargado violentamente por un defensa alemán, que produce la caída del jugador asturiano. Pero Lángara, en el suelo, en dificilísima posición, lanza un tiro rápido y bien dirigido, que se cuela por entre los palos del marco alemán sin que Buchloh pueda evitarlo”. (La Vanguardia)

No gustó al combinado nazi que les metiéramos un gol ante su público, vaya por dios. Y la respuesta alemana al empate fue a base de “empujones y zancadillas”, jugando con “gran dureza”. Pero fue entonces, ante la adversidad y la marrullería, cuando Los Rojos, que en aquella época por alguna casualidad ningún medio decía La Roja, sacaron su arma legendaria: el tiqui-taca.

“Continúa la franca presión de los rojos, cuando en los instantes finales de este primer tiempo España se anota el segundo tanto, que ha de valerle la victoria, en este sensacional encuentro. Se inicia la jugada en Lecue, que pasa a Gorostiza; éste, en gran escapada, se interna, y en lugar de enviar un tiro que hubiera sido difícilmente producido, centró la pelota con tiro largo, que recogió Vantolrá de cabeza, para ponerla al alcance de Lángara. La rapidez con la que hicieron esos cambios desconcertó a los zagueros alemanes que se descolocaron y dejaron solo a Lángara, que, a bocajarro, lanzó un enérgico y cruzado disparo fuera del alcance de guardameta alemán” (ABC)

En el segundo tiempo, Lángarasiguió gozando de ocasiones. En una de ellas, llegó a sortear a varios jugadores no marcando por poco. El juego, eso sí, ha decaído y no tiene nada que ver con el frenetismo del primer tiempo. Los españoles se repliegan y confían en Eizaguirre que realiza paradas de mérito, aunque en los últimos minutos nos salvó el palo de un tanto que hubiera significado el empate.

“Continúa el desfile de espectadores. Son los alemanes, defraudados. Porque los españoles permanecen en el campo dando muestras de gran alegría, luciendo las banderitas que flamean con gran ardor y coreando el ‘ra, ra, ra’ con que los partidarios del Racing cántabro acostumbran a animar a este equipo. El entusiasmo de nuestros compatriotas se desborda cuando Mr. Langenus señala el final del encuentro”

Otto Nerz, entrenador de Alemania manifestó al término del encuentro: “El equipo español ha conseguido una victoria justa, con su juego maravilloso. Nuestra táctica ha quedado desbaratada”. Militante del Partido Nacionalsocialista Alemán, fue hecho prisionero de guerra en la Batalla de Berlín y fue internado en el campo de concentración de Sachsenhausen, donde murió. Sus restos descansan en la fosa común del centro.

En la prensa, La Gaceta de Frankfurt escribió que el juego había sido “extraordinariamente asombroso”. El Berlinet Tageblat publicó: “Los españoles, los cuales no hemos de olvidar que son profesionales, se revelaron como estupendos artistas en el manejo del balón, y lucharon con un temperamento del que sólo los meridionales son capaces”. La Gaceta de las ocho de la noche: “el juego de los españoles rayaba en la magia”.

En la prensa española, ‘Oberon’ opina en La Vanguardia: “Pero es lo positivo que el español, y no será por ser de raza inferior, encuentra siempre en Alemania amable acogida (…) Felicitémonos de este debut magnifico en las relaciones futbolísticas hispano-germánicas, con una victoria que ha hecho temblar de gozo a unas docenas de discretísimas y silenciosas banderitas españolas que se han agitado en el Estadio de Colonia. Desde luego, han sido muchas menos las banderitas que los brillantes uniformes”.

“Aquella máquina excelente no funcionó ante el soberbio juego de España, todo velocidad y nervio, con improvisaciones continuas, y terminó por hundirse en pleno desconcierto”. (‘60 partidos de la selección española, 1920-1940′)

Así recordó el encuentro Quincoces en 1995, un año antes de morir en Valencia, en la revista de la IFFHS (International Federation of Football History & Statics):

“hicimos algunos encuentros memorables. Del que tengo mejor recuerdo fue el que jugamos en Köln, ante Alemania y vencimos por 2-1. Los alemanes tenían un magnífico conjunto y llevaban muchos partidos seguidos sin perder. Nosotros hicimos un gran juego, especialmente Ventolrá que maravilló al público, que demostró ser mucho más deportivo que el italiano, y aplaudió sus jugadas, sobre todo las que hacía con el juego de cabeza. Lángara se encargó de marcar dos grandes goles y nosotros, en la defensa de frenar al mejor delantero alemán, Conen, que siempre se mostró muy peligroso.

De los jugadores alemanes, según Wikipedia. El defensa Paul Janes hizo la guerra en la marina nazi, después se ganó la vida como entrenador. Ernst Lehner llegó a ser soldado, aunque se licenció en mitad de la guerra para seguir siendo futbolista. El resto del once siguió jugando durante el conflicto mundial..

De España, Gorostiza, al principio de la Guerra Civil Española estuvo a las órdenes del Gobierno de Euskadi, pero cuando cayó Bilbao, cambió de bando y se unió a los voluntarios requetés carlistas.  El autor de los dos goles, Lángara, luchó en el bando republicano y se exilió en Argentina y México. Cilaurrentambién se exilió en América y llegó a jugar en el River Plate. Muguerza se instaló en México. También a México fue Luis Regueiro, donde su hijo llegó a jugar con la selección. Idéntico caso que el de su compañero Martín Vantolrá, cuyo hijo fue también internacional con la selección azteca y disputó el Mundial del 70.