Archive for 31 enero 2014

El Gran Wyoming: “Los que nos gobiernan son los auténticos antisistema”

31 enero, 2014

Fuente: http://www.ecorepublicano.es

 

Día 20.11.13
 
“No eres un borracho. ¡Eres un santo! ¡I love you!” Son las 12 de la mañana. El Gran Wyoming da un mitin en la plaza del Dos de Mayo, en Madrid, frente a la estatua de los capitanes Daoiz y Velarde, héroes de la resistencia frente a los franceses en 1808. Alrededor de una simbólica pegada de carteles se van congregando periodistas y cada vez más curiosos, entre los que se encuentra esta señora, una madurita con ganas de marcha que quiere apoyar la causa del humorista.
 
José Miguel Monzón (Madrid, 1955) está convencido de que tiene el deber cívico de zarandear conciencias, denunciar las verdaderas intenciones de la derecha y explicar que buena parte de los problemas de España derivan de la Guerra Civil y una dictadura nunca extinguida.
 
Esos son los ejes de su libro, No estamos locos (Planeta, 17,50€ y 9,49€ versión electrónica), que presenta como un “tratado, pues ha pasado por distintas terapias con dudoso resultado” y que dedica a sus críticos, por mostrarle que está “en el buen camino”.
 
Para Wyoming, la Guerra Civil y la Dictadura están conectadas con la privatización de la sanidad pública, el giro confesional de la educación, y la impunidad de la corrupción o los delitos financieros. Según él, la democracia está asentada en las cenizas del franquismo y el Partido Popular es simplemente una evolución del ‘movimiento’. Y eso es algo que ni sabemos ni se explicará nunca en las escuelas: “No sólo no nos van a contar nuestra Historia, sino que nos van a contar una película que no tiene absolutamente nada que ver con la realidad. Y así se justifica lo que nos está pasando”, según cuenta a prensa y curiosos, a los que se refiere en todo momento como “queridos amigos”.
 
El problema de España es, ante todo, de memoria, según Wyoming. “Nos negamos a reconocer nuestra historia y nuestra historia reciente está hecha sobre un inmenso patio de huesos”, lamenta. Ese es, para él, un hecho diferencial que no se da en otros países y que posibilita que en España persistan homenajes a figuras destacadas del franquismo o se pretenda erradicar todo lo que huela al ‘otro bando’.
 
La crisis económica y la era de los recortes no es sino una nueva oleada de lo peor de una España inmadura, inconsciente y impasible, según escribe. Sus 300 páginas son droga dura, doctrina con toques de humor, un alegato que no pretende ser equidistante “entre el violador y la violada, entre el negro y el racista”. Y todo eso lo dice “desde el bando de los vencedores”, según reconoce en referencia a su familia, que “ganó la Guerra”. También lo dice desde un grupo empresarial que, pese a excepciones como la suya, es el buque insignia de la derecha mediática que critica.
 
“¿Por qué esta crisis así llamada ha provocado tamaño caos, desorden y ha provocado un cambio de sistema en nuestro país, cuando es una crisis supuestamente económica?”, se pregunta. “Hay una gente solapada que lo que quiere no es acabar con la crisis, sino utilizarla para cambiar el sistema”. “No es que lo estén haciendo muy mal. ¡Lo están haciendo muy bien, están consiguiendo sus metas!”, asegura. En ese sentido, la gestión de los servicios públicos se articula en tres fases: hundirlos, decir que no funcionan “y venderlos a los amigos para que hagan negocio”.
 
“Los verdaderos antisistema no son los que llevan rastas y revientan una papelera”, advierte. “No hacen un gran daño a la sociedad. Los que nos gobiernan son los auténticos antisistema, porque se meten en el sistema para destruirlo. Y no estoy loco”, bromea.
 
NO QUIERE SER EL BEPPE GRILLO ESPAÑOL
Wyoming, o Chechu, como le llaman los que más le conocen, es un hombre de certezas populares. “Digo cosas muy normales que la gente dice en bares tomándose una caña”, asegura. Ese discurso no se encuentra ya en la política. “Los partidos se han profesionalizado, se han convertido en instituciones” alejadas de los ciudadanos. “La prioridad es mantenerse o subir”, no arreglar los problemas de los ciudadanos. Y por eso crece la desafección política.
 
¿Estaría dispuesto a pasar de una pega de carteles simbólica a la política tradicional? “Jamás. Yo esto lo digo porque soy testigo, producto de la sensatez, tal y como yo entiendo el mundo. Desde mi razón. Pero no soy un animal político. Quiero estar con mis amigos los fines de semana, no inaugurando pantanos o asistiendo a entierros de mineros. No tengo vocación de servicio, no he nacido para eso y a lo mejor hasta soy corruptible”, bromea.
 
Su libro, además de una crítica destructiva -“martillo de los herejes”, como dice- pretende ser una llamada de atención, un aperitivo que abra el el apetito en un momento en el que “ha llegado la gran hora de la Justicia”. “Todo empieza en uno mismo”, advierte en las páginas finales, antes de recomendar lo único efectivo frente al fiasco de las instituciones. “Uníos”.
 
Daniel Basteiro
 

Oposición venezolana denunció el apagón horas antes de que se produjese

30 enero, 2014

http://www.tercerainformacion.es

Min. Chacón: Falla eléctrica en la línea 765 KV fue provocada. Agregó que el servicio eléctrico ha sido restituido en más de un 60% en todo el país. Condenó que horas antes al problema sectores de la MUD denunciaran el incidente

Internacional | VTV | 03-12-2013 | 

Luego de que en la noche de este lunes se registrara una falla eléctrica que afectó varias regiones del país, el ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica, Jesse Chacón, reveló que el incidente en la línea 765 KV que se encuentra en San Gerónimo, estado Guárico, fue provocado por sectores de la derecha.

“La falla se produce en el sistema 765 entre San Gerónimo y La Horqueta. Nuestros equipos llegaron a la torre 5 y 6 a unos cuantos kilómetros de San Gerónimo, estado Guárico, y se consiguieron con el conductor desprendido, un conductor de una línea 765, el cual disparó la columna vertebral del sistema y fue la que trajo como consecuencia la falla”, explicó el servidor público.

El titular de la cartera para la Energía Eléctrica agregó que el servicio eléctrico ha sido restituido en más de un 60% en todo el país.

Expresó que investigarán el caso hasta llegar a las últimas consecuencias y que el pueblo puede contar con los trabajadores de la Corporación Eléctrica Nacional (CORPOELEC) que dieron respuestas inmediatas ante la problemática.

“Espero que los organismos de seguridad puedan llegar hasta el final de esta investigación y logremos dar con quienes actuaron sobre la línea provocándole a los venezolanos horas de incomodidad, pero que también han servido para demostrar que el sistema ha mejorado en términos de respuesta”, indicó.

Chacón condenó que, horas antes al problema, manifestantes pertenecientes a la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se dieron cita en el ministerio que preside para denunciar el incidente antes de que ocurriera. JAR

Soy tu padre

29 enero, 2014

Fuente: http://www.eldiario.es

Javier Gallego 

03/12/2013 – 07:22h

Es extraño pero la aprobación de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana en el Consejo de Ministros, me hizo darme cuenta de que tengo una edad. Casi 40 ya. No soy ningún niño, así que me resulta muy molesto que este gobierno me trate como si lo fuera y como si él fuera mi padre. De pronto, me asqueó la sensación de sentir que unos adultos a los que tengo en muy baja estima intelectual, tuvieran la desfachatez de tratarme con la condescendencia con la que algunos mayores tratan a los pequeños. Y con alivio y mala leche pensé: “Yo ya tengo padre y no tiene la cara de ninguno de estos”.

Perdonen la brusquedad pero me he dejado la paciencia entre las páginas del BOE. Ya basta, hombre, ya basta. Quiénes son estos señoritingos para limitar mis libertades como ciudadano recogidas en la Constitución y protegidas por las leyes. Que tienen mayoría absoluta, dicen. La mayoría absoluta es solo una herramienta, no un arma ni una coartada. Además, que no les ha votado ni el 30% del censo electoral. Relativicen. No son más que unos políticos que pasaban por aquí. Y no son ustedes señores del cortijo, solo son el administrador. Recuérdenlo, que se les olvida lo más obvio.

Recuerden también que no estamos en ninguna dictadura (se supone, aunque ya lo voy dudando), así que dejen de tutelarme como si no fuera capaz de regir mis propios actos. Conozco las leyes, mis derechos, los límites, mi responsabilidad. Sé que hay leyes, Código Penal y multas que se han demostrado eficaces para que en España no haya habido grandes algaradas en las calles a pesar de las miles de manifestaciones. No necesitamos ninguna nueva ley de Seguridad Ciudadana, excepto para protegernos de gobiernos autoritarios como el suyo y de banquerzuelos, financieritos y politicuchos. Para eso sí hace falta una ley de seguridad.

Pero no necesito ninguna ley que me proteja de ciudadanos cívicos como yo. Dejen de protegernos de nosotros mismos. No necesitamos que un gobierno cuide de nuestra seguridad en la calle poniéndonos multas como un padre castiga a su hijo cuando llega a casa tarde. Para eso tenemos a los jueces, para eso ya tuve a unos padres que me educaron bien. Dejen de insultarles. Dejen de insultarme tratándome como si fuera un delincuente. 

Ya sé que esta ley solo quiere protegerles a ustedes y a sus perros de presa, pero lo único que van a conseguir es que la gente tranquila perdamos los nervios y las formas. Hasta Alfonso XIII lo comprendió como recoge Josep Pla en “El advenimiento de la República”: “Podría resistir pero la fuerza material no puede emplearse cuando no se tiene la fuerza moral”. Tratan ustedes de imponer por la fuerza lo que no pueden conseguir con razones y cuando se actúa con violencia y sin razón, se cosechan tempestades.

Solo el miedo que una dictadura infunde nos podría provocar la parálisis. Pero ustedes no dan miedo porque son minúsculos, ridículos, patéticos y somos cada vez más los que estamos hartos de que ustedes actúen como un padre autoritario que legisla a golpes y actúa impunemente sin dar nunca explicaciones. Estamos hartos de que crean que somos unos críos que no nos damos cuenta de que Papá Estado maltrata a la Justicia y le mete mano a la Hacienda pública para proteger a infantas, fortunas y demás ladrones privilegiados. Ya no pueden decirnos que “cuando seamos padres, comeremos huevos” porque ya somos padres o podríamos serlo. Y estamos hasta los huevos. 

Luego llega mamá Cospedal, con el pelo tan tirante como una institutriz alemana para que le agarre bien la peineta, y como si fuera la madre de España nos dice: “No vamos a consentir que este país quede en manos de los que protestan y no proponen nada”. Pero esta señora quién es para consentir o dejar de consentirnos. Si ni siquiera está en el gobierno. Si no somos sus hijos. Si España no es suya. Señora, háblenos con respeto que tenemos ya una edad.

Ahora solo nos falta que aparezca Rajoy con máscara de Darth Vader y la voz de Constantino Romero diciendo: “Yo soy tu padre”. Pues no, señor, usted no es mi padre. Yo no soy ningún hijo de… este gobierno.

Preso voy también, sargento

28 enero, 2014

http://www.eldiario.es

Eso es argumentación y lo demás, tontería… Con ese razonamiento no me extraña que quieran reducir educación, YoTuEl

Rafael Reig 

43 comentarios

02/12/2013 – 19:58h

Hace la friolera de treinta años publicaba Rafael Sánchez Ferlosio un artículo titulado “Situación límite: ¡Ultraje a la paella!”, que recuerdo casi palabra por palabra y que he vuelto a leer ahora con el mismo asentimiento e igual exasperación: “la inteligencia de los españoles va degradándose a ojos vista y se la ve ya acercarse peligrosamente a los mismos umbrales de la oligofrenia”. Eso sería hace treinta años, porque ahora ya hemos traspuesto ese umbral para penetrar de cabeza en la sombría espesura de la oligofrenia irreversible y furiosa.

Hablaba Sánchez Ferlosio del “modelo siempre delirante del agravio al abstracto (agravio al pueblo, agravio a la patria, agravio a la bandera y ahora también agravio a la Ñ o a la NY)” y se escandalizaba de que “el furor autonómico propende arrebatadamente a elevar a la categoría abstractiva y a la capacidad simbólica cuantas cosas se muestren mínimamente combustibles a la fallera llama del narcisismo y la autoafirmación, multiplicando pavorosamente el número de cosas susceptibles al agravio”.

Ahora pisamos alegres y confiados el tremedal de la oligofrenia en el que nos quieren hundir hasta los tobillos: las ofensas al himno o la bandera podrán recibir una multa como castigo. ¿Reconocemos a un himno o a una bandera el derecho a darse por ofendidos? Pues, entonces, estamos tontos perdidos, no: lo siguiente. Dice el diccionario académico que ofender es “humillar o herir el amor propio o la dignidad de alguien, o ponerlo en evidencia con palabras o con hechos”, y dice bien, pues lo dice de alguien y no de algo, ya que un objeto no es susceptible de ofensa y, mucho menos, una abstracción. Hay un ministro (y además ceporro) que afirma que “ofensa es lo que es ofensivo”, con una definición que está entre propia de Cantinflas o de Epi y Blas (Piñar, por supuesto).

Si una bandera, y no decimos una cualquiera, sino la bandera en abstracto, no puede llamarse a agravio, ¿quién es el titular de ese derecho a darse por ofendido? Puesto que no es posible (por ceporros que nos pongamos) ofender a la patria, ¿quién se da por ofendido? En vista de que no habrá quien consiga que la propia eucaristía se sienta ultrajada, ¿quién es, entonces, el que se siente agraviado? Está claro (salvo que estemos asistiendo a la representación de un auto sacramental) que sólo pueden ser los abanderados, los patriotas y los comulgantes.

Pues tendrán que resignarse. ¿De verdad es posible reconocer a los abanderados el derecho a ofenderse si alguien ridiculiza su bandera?  ¿Así de tiquismiquis nos vamos a volver? ¿Tan de lleno queremos regresar a la Edad Media? ¿Será multado también todo aquel que ofenda a la geometría, el ajedrez, el traje de chaqueta o el soneto alejandrino, por citar sólo algunas abstracciones que a mí me parecen dignas de respeto (pero que no me ofende ver ridiculizadas)?

En ese caso, deberíamos denunciar al ministro del Interior, por ceporro y por ser capaz de ofender al buen sentido con una definición como “ofensa es lo que es ofensivo”. Eso sí que es un ultraje a la lengua y a la razón: treinta mil euros al canto.

Como no creo que ni la lengua ni la razón tengan amor propio suficiente para darse por ofendidas, le perdonaremos; pero, a cambio, al menos yo no voy a dejar de poner en ridículo cada vez que me dé la gana a la bandera, al himno nacional o a la Santa Eucaristía. Hasta ahí podíamos llegar. Y si el ministro ceporro se sale con la suya y consigue la aprobación de esta ley delirante, entonces con más razón. Como cantaba Violeta Parra: si acaso eso es un motivo, preso voy también, sargento.

Asamblea venezolana votará plan de desarrollo económico y social de la Nación

27 enero, 2014

Fuente: http://www.tercerainformacion.es

El Parlamento de Venezuela votará este martes para convertir el denominado “Plan de la Patria” en Ley de la República, continuando así la ruta de transición al socialismo bolivariano del siglo XXI planteado por líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez

Internacional | TeleSur | 03-12-2013 | 

La Asamblea Nacional de Venezuela (AN) realizará este martes su sesión ordinaria en la Plaza Bolívar de Caracas, ante la presencia del pueblo venezolano, para debatir y votar el denominado Plan de la Patria 2013-2019, un proyecto político que contiene las líneas generales del plan de desarrollo económico y social de la Nación.

El Plan de la Patria será presentado por el presidente Nicolás Maduro y constituye el testamento político del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, en cuya elaboración se contó con la participación de los diferentes movimientos sociales que componen el Poder Popular.

Esta sanción legislativa ocurrirá de conformidad con el artículo 187, numeral 8, de la Constitución Nacional, el cual establece que entre las competencias de la Asamblea Nacional está “aprobar las líneas generales del plan de desarrollo económico y social”, una vez sean presentadas por el Ejecutivo en el transcurso del tercer trimestre del primer año de cada período constitucional”.

De igual manera, el artículo 236, numeral 18, de la Carta Magna señala que le corresponde al Jefe de Estado “formular el Plan nacional de Desarrollo y dirigir su ejecución previa aprobación de la Asamblea Nacional”.

El Parlamento votará para convertir el Plan de la Patria en Ley de la República y continuar así la ruta de transición al socialismo bolivariano del siglo XXI, bajo un proyecto que contiene cinco grandes objetivos históricos planteados para “allanar el camino de igualdad y justicia social” trazado por el Comandante Chávez.

Cinco grandes objetivos

La primera meta macro es defender, expandir y consolidar la independencia nacional, un bien “reconquistado después de 200 años”.

El segundo objetivo es continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo, asegurando así la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y mayor suma de felicidad” para el pueblo.

El tercero plantea convertir al país en una potencia social, económica y política, dentro de la gran potencia naciente de América Latina y el Caribe, para garantizar la conformación de una zona de paz en la región.

El cuarto tópico llama a contribuir con el desarrollo de una nueva geopolítica internacional, en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria.

Finalmente, el quinto objetivo fundamental para la Revolución Bolivariana es preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana.

Plan de desarrollo

El documento fue aprobado por el pueblo el 7 de octubre de 2012, cuando con 55,07 por ciento de los votos reeligió a Hugo Chávez como Presidente de Venezuela, y posteriormente fue ratificado el 14 de abril de 2013, cuando Nicolás Maduro logró la victoria electoral presidencial.

El Plan de la Patria es la consecuencia de una serie de cambios radicales, comenzados el 2 de febrero de 1999, cuando se inició formalmente la Revolución Bolivariana, orientada hacia la construcción del Proyecto Nacional Simón Bolívar.

El norte que tiene este proyecto político es profundizar los logros alcanzados por las Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001 – 2007. Seguidamente, el período 2007 – 2013, estuvo orientado en la construcción del socialismo del siglo XXI.

El testamento político del líder Chávez plantea contrarrestar el sistema capitalista, más allá del modelo rentista petrolero, mediante la instauración de un modelo económico productivo sustentado en el rol del Estado Social y democrático, de derecho y de justicia.

Debate sobre la creación de una Comisión de la Verdad en la Cámara de los Lores

26 enero, 2014

Fuente: http://www.publico.es

 

La cámara británica se ha reunido este martes para debatir sobre los crímenes del franquismo. Hasta la fecha, el Gobierno español ha hecho oídos sordos a las recomendaciones de la ONU y otros organismos, en un país en el que hay localizadas 2.500 fosas comunes

PÚBLICO Madrid 03/12/2013 12:20 Actualizado: 04/12/2013 12:47 

Cámara de los Lores, en el Palacio de Westminster, imagen de archivo.EFE.

Cámara de los Lores, en el Palacio de Westminster, imagen de archivo.EFE.

La Cámara de los Lores británica ha celebrado una sesión este martes para abordar la problemática de la Memoria Histórica en España, que el Gobierno de Rajoy se niega a abordar, y para debatir sobre la creación de una Comisión de la Verdad y de la Reconciliación en nuestro país, una iniciativa que también han reclamado diferentes partidos de la oposición y familiares y víctimas de la dictadura.

En la reunión, oficialmente convocada por Lord Shutt de Greetland, par del Partido Liberal Demócrata y exdirector de la Joseph Rowntree Reform Trust, ha comparecido el periodista español Rafael Guerrero, director y presentador del programa radiofónico La Memoria, de Canal Sur Radio y colaborador habitual de Público.

En conversación con este diario, Guerrero afirma que “se contempla la posibilidad de que haya apoyo internacional y cobertura para este tipo de reivindicaciones, para apoyar alos colectivos y plataformas que lo impulsan ante la pasividad del Gobierno”. Sin embargo, asegura que la cámara “aún no se ha pronunciado de manera oficial” sobre la posible creación de una Comisión de la Verdad, sino que se ha limitado a recopilar información al respecto.

Guerrero ha sido el invitado de excepción en la reunión, mantenida en las dependencias del Palacio de Westminster (Londres), en la que ha pronunciado un discurso y ha compartido con los presentes su experiencia personal y profesional en relación a la Memoria Histórica en nuestro país.

El programa que dirige Guerrero, La Memoria, es desde hace ocho años el único espacio mediático dedicado a esta materia en nuestro país, en el que familiares de desaparecidos durante la guerra civil y la dictadura comparten sus testimonios y piden al Gobierno español que intervenga para impartir justicia.

A pesar de las recomendaciones del Comité de Desapariciones Forzosas de la ONU durante su visita a nuestro país en noviembre, el Gobierno ha hecho oídos sordos a las peticiones del organismo internacional, que no le cogen por sorpresa.

Diferentes asociaciones de familiares y afectados por la dictadura presentaron junto a grupos de la oposición una Proposición no de Ley para pedir al Congreso la creación de una Comisión de la Verdad parlamentaria que investigase los crímenes del franquismo, en un país en el que cerca de 300.000 niños fueron arrancados de sus familias, y en el que hay localizadas 2.500 fosas comunes por exhumar.

Si la cámara británica decidiese respaldar esta causa, supondría un apoyo más a la lucha contra la impunidad de estos crímenes, cuyo último avance fue la decisión del juez Ruz de citar a declarar a dos torturadores franquistas este jueves, en respuesta a la petición de extradición de Argentina.

Una comicidad irresistible

25 enero, 2014

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

 17 NOV 2013 – 00:00 

Si no fuera porque en nuestro mundo sin escapatoria todo trae consecuencias; si no fuera porque muchas de las sandeces se toman en serio y se traducen en prohibiciones y en pérdida de libertades; si no fuera porque cada vez están peor vistos la ironía y el sarcasmo, y acabarán perseguidas la broma y la guasa; si no fuera por todo esto, nuestra época sería de una permanente comicidad irresistible; y, pese a la crisis y la creciente penuria de demasiadas personas, las amenazas terroristas, los inmigrantes que mueren y todo lo que nos oprime y angustia, nos bastaría con hojear el periódico o echar un vistazo a las noticias para recuperar el humor y reírnos un minuto a carcajadas. No descarto ser yo el anómalo, desde luego, pero casi todo lo que sucede me parece ridículo de un tiempo a esta parte. No me refiero, claro está, a las actuaciones de nuestros políticos, que nada tienen de graciosas y en su mayoría son injustas y graves para la población, aunque casi siempre vengan acompañadas de explicaciones en sí mismas hilarantes, por chocarreras, zarrapastrosas, inconsecuentes o directamente imbéciles. Sino a las reacciones de la sociedad ante los hechos “menores”. En la cara amable del mundo (llamémosla así), casi todo es solemne y desmedido.

Veamos algunos ejemplos más o menos recientes. El nefasto Presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter, que aún no ha hundido del todo el fútbol pese a llevar muchos años esmerándose en ello, se reúne con estudiantes de Oxford y, con cara enrojecida y aspecto de estar muy bebido, hace una parodia sin gracia del jugador Cristiano Ronaldo (ya saben, el famoso humor suizo, que tantas aportaciones ha hecho a la historia de la risa). En vez de limitarse a contemplar su performance con indiferencia y lástima, el Real Madrid envía un comunicado de campanuda protesta, y el propio Cristiano se siente agraviado porque Blatter lo haya “militarizado” comparándolo con un comandante y lo considera un insulto a él, a su club e incluso a su país entero (Portugal, célebre por su belicosidad y sus ejércitos). Y centenares de miles de internautas y tuiteros se abalanzan a manifestar su indignación y a exigir la dimisión del aparente beodo (no que no haya otros motivos, de más peso, como llevar un Mundial a Qatar, sin ir más lejos). Poco después, ese simpático modisto llamado Lagerfeld declara que “Nadie quiere ver gordas en las pasarelas”, lo cual, aparte de intranscendente, puede ser bastante cierto, o si no los desfiles estarían llenos de obesas y obesos, ante la demanda de la concurrencia. La frase, sin embargo, le ha valido ser denunciado ante la justicia francesa por ser “difamatoria y discriminatoria contra la comunidad de mujeres gordas” (sic); aunque éstas estén repartidas por todo el planeta y no se conozcan entre sí, forman una comunidad, por lo visto. Lo más sublime es el nombre de la asociación que llevará al modisto ante los tribunales, a poco que un juez tieso y severo admita a trámite la denuncia: Guapa, Gorda, Sexy y Lo Acepto. En realidad, sólo por lo logrado del nombre (y por sus mayúsculas), merecen esas mujeres que se les haga caso.

Hace un par de años defendí aquí a otro modisto, el pobre Galliano, que fue crucificado y perdió el empleo por encararse en un café, borracho –es decir, en ocasión privada–, con unos pesados y decirles algo así como que Hitler había hecho mal su trabajo por no haberlos exterminado. Como solía saber todo el mundo, la gente suelta barbaridades a menudo cuando está embriagada, y lo normal era no tenérselas demasiado en cuenta. La reacción universal me pareció tan desproporcionada que desde entonces Galliano se ha convertido en uno de mis idolillos: un tipo que acostumbra a aparecer festivamente disfrazado de torero, de gaucho, de marinerito o de zíngara no puede ser, a la fuerza, sino pueril y casi inofensivo. Sigue pidiendo perdón por doquier y haciendo méritos, porque quienes lo filmaron en su exabrupto le arruinaron la carrera. En otro extremo del globo, el Presidente de Venezuela, Maduro, asegura con grandilocuencia que la cara de Chávez se ha dibujado en una pared del metro, y sus feligreses le creen sin esbozar ni una sonrisa; con anterioridad lo había “sentido” convertido en un pajarito (hasta imitó sus silbidos), lo cual es sin duda un fenómeno: dado el grosor que alcanzó el Comandante, resulta milagroso que lo encajara todo en un “pajarito chiquitico”. Me habría parecido más verosímil que formara parte de las Guapa, Gorda, Sexy y Lo Acepto. Francamente.

La Academia de la Publicidad ha obsequiado a la RAE, por su tricentenario, con un anuncio en el que una madre riñe a un niño en un español desastroso, y luego, tras mirar el Diccionario, le vuelve a echar la regañina con corrección gramatical y léxica. También han llovido improperios: ¿por qué ha de ser una mujer la que hable mal? Supongo que tenía que ser una mujer o un varón, una de dos, y que daba lo mismo. Quizá los de la Publicidad deberían haber elegido a un progenitor hermafrodita, transmitiendo así una imagen muy realista. Claro que entonces se habrían soliviantado los escasos hermafroditas, con mayor razón, imagino. La verdad, no hay manera de decir ni hacer nada sin ofender hoy a alguien y ser objeto de denuncia. La vocación inquisitorial es la más extendida, y el mundo está dominado por la susceptibilidad exacerbada. Si no fuera porque ésta trae consecuencias –ya lo dije al principio–, aquél sería un lugar bienaventurado, de una comicidad irresistible.

elpaissemanal@elpais.es

La rebelión de los blancos

24 enero, 2014

Fuente: El País Semanal

Fueron los hermanos pobres de la viña

Un puñado de locos han acabado con esa leyenda negra

Un viaje por toda España en busca de los mejores vinos blancos de la historia

 22 NOV 2013 – 17:36 

ALFREDO CÁLIZ

El blanco también existe. Es un vino, no un zumo ligero, afrutado, perfumado y barato; elaborado sin ambición ni orgullo; sin sabor ni cuerpo; condenado a ser ingerido joven y fresquito en el aperitivo o predestinado al anonimato de la venta a granel. Un blanco puede tener la grandeza de un tinto. Ser el resultado de uvas milenarias, originales y nobles. Estar elaborado con pasión y sabiduría. Alcanzar los mismos precios en el mercado. Y similares calificaciones de los gurús. Aspirar a la trascendencia. Y décadas después de embotellados, dar todavía mucho de sí. Asumiendo el papel de memoria viva de un lugar y una época. Solo hay que probar una copa de Viña Tondonia, uno de los top de La Rioja, 20 años envejeciendo entre la barrica y la botella, para comprenderlo.

La prueba más evidente de ese paso adelante en el prestigio de los blancos es el cada vez más elevado consumo que se hace de ellos en algunas regiones del planeta, principalmente en el nuevo mundo, en Australia y Nueva Zelanda, donde es mayoritario. O incluso en Reino Unido, Alemania o Estados Unidos, donde se acerca al 50%. En España, un país en el que la relación de ventas frente al tinto es aún del 24%-69% (el resto corresponde al rosado), sin un Vega-Sicilia dorado cuya fama haya abierto las puertas al resto de bodegas, el blanco ha sido el hermano pobre de la viña. Y, por si fuera poco, acreedor de una extensa leyenda negra. Ese pliego de cargos se expresaba así: eran vinos inferiores y femeninos;meros teloneros de un gran tinto; provocaban ardor de estómago, dolor de cabeza, y había que tomarlos fríos para soportar sus fallos; no valían para largas crianzas; su acidez era sinónimo de defecto (cuando es la columna vertebral de su finura). Pedir un blanco en un restaurante, que no fuera cava o jerez, suponía aparecer como un profano. La sabiduría popular proclamaba su desprecio en este proverbio: “El mejor blanco, un tinto”.

Ese era el desolador panorama de nuestros blancos hasta que a finales de los noventa se inició en todo el país, de forma simultánea pero no coordinada, sin referencias, por generación espontánea, lo que la viticultora catalana Sara Pérez define como “una revolución silenciosa”. Mucha gente del vino (recién llegados con un par de hectáreas y también elaboradores de generaciones con centenares) iba a apostar con paciencia por los blancos. Desde Tenerife hasta Gipuzkoa; desde Granada hasta Ourense; desde el Pirineo leridano hasta León. Nadie sabe explicar dónde y en qué momento saltó la chispa. Era una reivindicación de lo propio. “El vino es para nosotros una obsesión, no una profesión”, define el viticultor riojano Benjamín Romeo, padre de blancos tan potentes como Qué Bonito Cacareaba, en su tierra, y Macizo, en el Garraf, en Cataluña. “Y por eso, a veces, nos movemos por criterios inexplicables, más cerca del corazón que de la cabeza”.

La clave no era forrarse, sino reivindicar un modelo; no tanto hacer grandes blancos como grandes vinos. Trabajar sin complejos. Invertir el refrán anterior y hacer que el mejor tinto fuera un blanco de guarda. “Revalorizar un patrimonio que estaba escondido”, explica Josep Roca, el vértice de la bodega dentro del triángulo de El Celler de Can Roca, el mejor restaurante del mundo, “a base de inquietud, experimentación y osadía. El resultado han sido blancos como nunca. Históricamente estaban hechos con nula ambición y orgullo. Las bodegas se planteaban su gran vino como tinto y después, a toda prisa, se hacían blancos desde la pequeñez. Hoy, una cocina fresca, pura y liviana necesita la diversidad de blancos que comenzamos a disfrutar en España”.

En ese movimiento espontáneo, la cuestión no era el color del vino; lo importante era la forma de elaborarlo. Es lo primero que ha cambiado. Utilizando todo el conocimiento atesorado en las tres últimas décadas prodigiosas del vino español y también el recuerdo de cómo se trabajaba la viña antes de que surgieran los tractores y los pesticidas. De hacerlo de una forma más íntima. Huyendo de modas. Buscando una mayor diversidad de aromas y sabores. Centrándose en el viñedo. De una manera menos intervencionista e industrial; respetuosa con la tierra; recalando en los parajes áridos y remotos donde ancestralmente brotaron las mejores uvas; produciendo menos. Y, lo que es más importante, redescubriendo uvas autóctonas olvidadas hasta su extinción por la viticultura comercial,que apostó a partir de los sesenta por plantar variedades foráneas, más fáciles de cultivar y de mayor rendimiento.

En España, el mayor viñedo del planeta (1,2 millones de hectáreas), lo importante era el número de kilos de uva, no la calidad de las mismas. Al final iban a la misma tolva. Dos grandes viticultores, Enric Soler, en el Penedés (Barcelona), y Raúl Pérez, en el Bierzo (León), realizan la misma reflexión en torno a esas uvas que llegaron de fuera: “Para qué hacer aquí un vino con uva chardonay si nunca vas a hacer en España el mejor chardonay del mundo. Hoy, en los mercados, se apuesta por la originalidad, la personalidad, la identidad. Si hacemos un blanco con godello o xarel·lo, puede ser el mejor del mundo. Y cobrarlo en consecuencia”. En los seis primeros meses del año, España ha exportado vino por valor de más de mil millones de euros, frente al descenso del consumo nacional, estancado en 15 litros por habitante (en comparación a los más de 40 de Francia o Italia). Vender diferencia no parece una mala estrategia para salir adelante.

De esa fiebre por recuperar ha surgido la reivindicación de uvas tan ancestrales como las verdejo, godello, treixadura, albariño, loureiro, macabeo, xarel·lo, picapoll, garnacha, viura, malvasía, maturana o turruntés, denostadas durante el desarrollismo. Que han dado vida a unos vinos blancos tan dispares como los que surgen de cada zona climática de la Península (los continentales, con fibra y cuerpo; los mediterráneos, opulentos y florales, y los atlánticos, frescos y equilibrados). Vinos con las notas distintivas de cada altura, orientación, composición del suelo, fauna, flora, levaduras autóctonas y añada. Vinos con alma.

Los nuevos blancos españoles, y también los escasos grandes clásicos que pocos conocían (y pagaban), han salido del armario. Han llegado para quedarse. Son caros, algunos alcanzan 200 euros fuera de España; tienen tiradas limitadas y hay bofetadas para hacerse con ellos. Este es el diario de un viaje en busca de esa mina de oro.

Partimos del centro. Sorteamos Segovia y Ávila, donde comienzan a surgir blancos tan interesantes como los de Daniel Landi o el verdejo Ossian. Adentrarse en la provincia de Valladolid supone adentrarse en Rueda, la tierra de la verdejo; la denominación de origen con la mayor cuota de mercado de los blancos que se consumen en España, el 36%, seguido por Rías Baixas, con menos de un 12%, y el Penedés y La Rioja, con un 8% respectivamente. Cuando se constituyó esta denominación, en 1980, disponía de 250 hectáreas de viñedo. Hoy cuenta con 4.000. Hasta entonces, el verdejo se arrancaba. Hoy se venera. Su éxito comercial ha sido innegable. Sobre la excelencia de sus 60 millones de botellas habría mucho que hablar. Es la vieja fábula del vino español: del éxito a la superproducción y de ahí a la pérdida de calidad.

El terreno es polvoriento bajo un sol de justicia. Nuestra cita es en La Seca. En la finca de Didier Belondrade, un francés que llegó aquí en 1994 y cometió la locura de comprar viña, recuperar el mejor verdejo y envejecer ese vino en barrica. Lo llamó Belondrade y Lurton. Se convirtió en el más caro. Abrió un camino. Un rueda podía ser grande. Hoy sienta a su mesa a Luis Hurtado de Amézaga, Ángel Rodríguez Vidal y Ángel Calleja. Componen el completo retrato de los blancos de Rueda. El primero de ellos es la enésima generación de hurtados al frente de Marqués de Riscal; una marca mítica riojana que aterrizó en Rueda a mediados de los setenta para hacer blancos. Y perdió dinero durante 15 años hasta que se pusieron de moda. En estos momentos produce 3,5 millones de botellas y comienza a apostar por blancos más sofisticados, como Viña Montico, con uva de una sola finca. El segundo, el octogenario Rodríguez Vidal, es la memoria del verdejo. Su familia vive del vino desde el XVIII. Hoy elabora 70.000 botellas inmaculadas de Martín Sancho que exporta en su totalidad. El tercero es el enólogo de la principal cooperativa de la denominación, que produce 17 millones de botellas. Reconoce que el futuro es hacer mejores productos, más personales y menos industriales; menos exóticos y perfumados. La conclusión de los cuatro es que hay que limitar los rendimientos; no plantar viña donde nunca existió y, sobre todo, cuidar la fama del verdejo. “De lo contrario, nos vamos a comer la gallina de los huevos de oro”.

De Valladolid a León. Nunca hubo grandes blancos en el Bierzo. En realidad, no hubo ni grandes blancos ni grandes tintos. Se plantaba y arrancaba y se volvía a arrancar según la cotización del mercado. Y a la cisterna. A finales de los noventa, la familia riojana Palacios Remondo (Álvaro Palacios y su sobrino Ricardo Pérez) impulsó la revolución. Entre Villafranca del Bierzo y Cacabelos visitamos a dos personajes singulares que han apostado por los blancos. El primero, afincado en San Juan de Carracedo, es francés y se llama Gregory Pérez. Llegó a la comarca en 2003. En 2007 comenzó su propio proyecto, con dos blancos de godello y doña blanca, bautizados Mengoba y Brezo. Hace 60.000 botellas. Vende el 95% fuera. “Lo hacemos todo, en la viña y la bodega, mi mujer y yo. Todo. Cuando me dicen que mi vino es caro, les contesto que vengan a ver el esfuerzo de elaborar cada botella”.

El segundo gran viticultor es Raúl Pérez, el hechicero del Bierzo, mientras vendimia en sus dominios en torno a Valtuille, su pueblo de 70 habitantes. Pérez, uno de los niños mimados de la crítica mundial, pare aquí cada año La Claudina, un blanco mítico y personal de godello, y tiene proyectos producto de su viticultura ácrata desde Galicia hasta Portugal y desde Chile hasta Sudáfrica. Nos lo volveremos a encontrar a lo largo de este viaje.

Desde León, Galicia en busca del Sil. En esta región, donde se pasó sin escalas de una viticultura centrada en el consumo familiar, donde los vinos no se embotellaban y pocas veces se etiquetaban (más allá del Palacio de Fefiñanes), a las bodegas industriales, es donde de forma más evidente se ha materializado la revolución de los blancos en todas sus denominaciones: Rías Baixas, Ribeiro, Monterrei, Ribeira Sacra y Valdeorras. En esta última se vivió la resurrección de la godello a mediados de los ochenta de la mano de la familia Guitián. Sus blancos verían la luz 10 años después. Una parte de esos Guitián serían incluso envejecidos en barrica. Lo nunca visto. Un terremoto enológico.

Atraído por aquella onda expansiva llegó hasta Ourense Rafael Palacios a comienzos de 2000. Era el padre de uno de los blancos más sorprendentes de La Rioja, Plácet. Buscaba territorios donde continuar su línea de modernidad. Hoy, en torno a la localidad de A Rúa, en Ourense, en sus pequeñas fincas colgadas sobre el río Bibei, elabora cuatro grandes: Bolo, Louro, As Sortes y O Soro. Ya son los más caros de esta tierra.

Con solo cruzar el río, penetramos en la Ribeira Sacra, entre el Miño y el Sil; una zona a la que da nombre su pasado monástico. En estos cañones siempre hubo viñedo. Se abandonó en los años calientes de la emigración durante el franquismo. Javier Domínguez, empresario textil y natural de Mendoia, se propuso hacer a finales de los noventa buenos vinos en estas laderas vertiginosas. Tenía los medios y la pasión. Empezó, como otros soñadores, comprando uva y en un garaje. Hoy, su bodega, Dominio do Bibei, en Argullo, es la más bella y humana de la zona. De ella nacen dos blancos de godello, albariño y doña blanca: Lapena y Lapola. “No había documentación ni bibliografía sobre cómo se había hecho aquí el vino ni cómo evolucionaban esas uvas. Trabajamos con prueba-error. Lo conseguimos. Nunca dejaremos este cañón”.

De camino hacia Rías Baixas, a mitad de camino de Lugo y Ourense, en Pincelo, en la orilla del Miño, y en Sabariz, en las estribaciones del Ribeiro (donde Emilio Rojo y Luis Anxo Rodríguez están reinventando con sus blancos la denominación), tenemos cita con dos mujeres. La primera se llama Esther Teixeira, tiene 77 años, lleva una sencilla bata gris y apenas ha salido de su pueblo colgado sobre el Miño. La segunda, Pilar Higuero, es malagueña, tiene 52 años y un Porsche en la puerta de su bellísimo pazo, por donde corretean los perros, las ovejas y las gallinas. A primera vista, ambas tienen poco que ver. Sin embargo, las dos están volcadas en hacer vinos blancos de una forma limpia y natural hasta el extremo. Esther fue en 2000 la primera viticultora ecológica de Galicia. Pilar la siguió en 2009. Las llamaron locas. La primera elabora Diego de Lemos. La segunda, A Pita Cega, 5.000 botellas de un vino salvaje que huele y sabe a hinojo y anís. Esther habla con sus viñas. Pilar les pone música de Haendel y Bach. Las dos resultan estar muy cuerdas.

 Meaño, entre La Toja y la Ría de Pontevedra, es la capital del Salnés, la subzona vitícola más poderosa de las Rías Baixas, una denominación siempre esquinada, lanzada al estrellato por la uva albariño en los noventa, que hoy corre el mismo peligro de macroproducción que Rueda. Contaba en 1988 con una docena de bodegas; hoy supera las 200. Rodrigo Fernández es el compañero de fatigas de Raúl Pérez (el viticultor del Bierzo) en sus juegos malabares para dar personalidad y magia a los vinos más atlánticos de España, a través de viñas viejas de variedades olvidadas. Elaboran juntos, a partir de las viñas del abuelo de Rodrigo y de otras justo a orillas del mar, sobre las que planean las gaviotas, blancos tan caros y complejos como el Sketch (envejecido bajo el Atlántico) y los Leirana, Goliardo, Cíes, A Telleira o Cos Pes. Más tarde cenaremos en La Toja, en D’Berto, con Eulogio Pomares, miembro de una de las grandes familias del blanco gallego Zárate, que elabora con albariño de fincas centenarias. Para Pomares, “hacer un buen vino supone tener una visión del mundo. Yo estoy volviendo hacia atrás, a como trabajaban nuestros abuelos. Al respeto extremo por la uva”.

Cruzamos España. Primero, Lleida, Costers del Segre, donde triunfan Ramón Cusiné y Ramón Bobet. Después, el Penedés. El océano del cava. Doscientos millones de botellas al año. Desde mediados del siglo XX, todo ha estado supeditado en este territorio a los espumosos. Los agricultores buscaban los rendimientos más altos posible de sus viñas de las tres uvas destinadas al cava (xarel·lo, macabeo y parellada), para sobreponerse al bajo precio que los grandes productores pagaban por ellas. Nunca se hicieron vinos monovarietales. Muchas tierras seculares de viña fueron replantadas con variedades foráneas y frutales. Ese panorama se encontraron en 1996 Ramón Parera y Jordi Arnan. En el municipio de Torrelavit, ambos plasmaron su sueño de hacer grandes vinos con la olvidada xarel·lo. En viñas abandonadas durante la Guerra Civil y aplicando un cultivo ecológico al máximo. “Yo quería reivindicar esta uva”, explica Parera, “trabajar de una forma austera, rústica y simple; integrar el viñedo en la naturaleza. Nos decían que la xarel·lo no envejecía bien. El fallo estaba en cómo se trabajaba el viñedo”. Jordi y Ramón producen 35.000 botellas de sus blancos Pardas y Aspriu. Muy cerca, Enric Soler nos relata una historia de amor a esta tierra y esta uva muy similar, que intenta explicar a través de su blanco Nun Vinya dels Taus, “un vino imperfecto y del que me conozco cada cepa”. Soler trabaja desde 2004 un par de mínimas parcelas que fueron de su abuelo y de donde hoy salen 2.000 botellas muy cotizadas.

El Priorato, al sur de Cataluña, vivió a finales de los ochenta uno de los episodios más apasionantes del vino, cuando cinco iluminados (Barbier, Pérez, Palacios, Pastrana y Glorian) convirtieron una tierra de tintos imbebibles en uno de los puntos más candentes del vino mundial. Hoy, la segunda generación de aquellos padres fundadores, en la que se encuentran, por ejemplo, Esther Nin y Dominik Hubert, están llevando a cabo su particular revolución de los blancos en esas mismas terrazas del Priorato y el Montsant. Su trabajo se ha centrado en otra uva redescubierta, la garnacha blanca. Probamos con la pareja Sara Pérez-René Barbier (hijos de aquella primera generación) un despliegue de blancos locales: Dido, Venus, Nelin, Camí Pesseroles, Antagonic y Les Cousins. Después le tocará el turno a Alfredo Arribas, un arquitecto que llegó de fuera para hacer tintos en el Priorato y se enganchó a crear blancos en la vecina Montsant. Hoy elabora Trossos Sants y Tros Blanc.

Muchos locos del vino que hemos ido encontrando en este viaje por España nos han mencionado que su pasión por el blanco tuvo su detonante en dos vinos de La Rioja: un clásico, Viña Tondonia, y un díscolo, Remelluri. Desde Tarragona hasta Haro solo hay que seguir el Ebro. El punto final de este periplo se encuentra entre Labastida y San Vicente de la Sonsierra. La Granja de Nuestra Señora de Remelluri, con sus raíces clavadas en la alta Edad Media y sus 100 hectáreas de viñedo propio, es, posiblemente, el dominio vitícola más bello y mágico de nuestro país, con su necrópolis del siglo X, la vieja ermita y la eterna sombra del pico Toloño, que otorga frescura y un toque atlántico a sus vinos. La última cita es en este paraje con Telmo Rodríguez (miembro de la familia propietaria del lugar desde 1967), María José López de Heredia (cuarta generación de la familia al frente de Tondonia) y Jesús de Madrazo (alma de Contino, una de las marcas que dinamizó La Rioja). La emperatriz López de Heredia nos confiesa el secreto de sus blancos: “No cambiar nada en 150 años; hacer las cosas como siempre”. Madrazo relata cómo apostó por un blanco de Contino, de viura, envejecido en barrica, contra viento y marea, cuando nadie en La Rioja creía en él. Y Telmo Rodríguez, que también elabora en Rueda (Transistor y Basa), Ribeira Sacra (Gaba do Xil) y Málaga (Molino Real), explica como el blanco de Remelluri nació a mediados de los noventa de su obsesión por explicar esta tierra; por materializar en un vino el alma del lugar. “Y hoy ese blanco es el vino que mejor sigue describiendo los 10 siglos de historia de esta viña”.

Estación término. Al final, este largo viaje en busca de los grandes blancos españoles tal vez se pueda concentrar en una sola frase; la que nos dijo Pilar Higuero en los límites de Ribeiro: “Los locos abren una senda para que luego marchen por ella los cuerdos”.

Un alcalde gallego del PP recoloca placas de Franco y Primo de Rivera retiradas hace 30 años

23 enero, 2014

Fuente: http://www.eldiario.es

El Concello de Vila de Cruces repone en un local para los vecinos las exaltaciones a los golpes de 1923 y 1936 de la antigua casa consistorial

El PSdeG local advierte de que la decisión va contra la ley y advierte al alcalde, del PP, de que puede acabar ante los tribunales

David Lombao 02/12/2013 – 17:12h

Placas recolocadas en Vila de Cruces

Placas recolocadas en Vila de Cruces

Casi seis años después de su aprobación, la Ley de la Memoria Histórica aún no ha llegado a muchos lugares públicos. Mientras algunas instituciones públicas se van deshaciendo, despacio, de los últimos vestigios franquistas en sus espacios públicos, ya sea física o simbólicamente, otras recorren el camino contrario y, en una inefable decisión, reponen la simbología de la dictadura que ya había sido retirada, incluso antes de la propia ley. Esto es lo que acaba de ocurrir en Vila de Cruces, según denuncia la oposición de este municipio pontevedrés perteneciente a la comarca de Deza.

“Hay cosas que ya pensábamos que estaban superadas pero, por lo que se ve, nuestro alcalde o aún vive en la posguerra o le ha traicionado el subsconciente”. Son las dos posibles explicaciones que se le ocurren al PSdeG local tras comprobar que dos placas de exaltación de sendas dictaduras, la de Primo de Rivera y la de Franco, han sido reubicadas en el local social municipal de la parroquia de Carbia. Esto acontece, explican, “más de treinta años después” de que hubieran sido retiradas de su emplazamiento original, la antigua Casa del Ayuntamiento, por iniciativa del entonces edil socialista José María Vilariño.

Pero ahora, denuncian, el popular Jesús Otero (PP), que gobierna el municipio con mayoría absoluta, “las ha desempolvado y las ha reubicado en un nuevo local público, vulnerando la ley” de manera consciente y “despertando viejos fantasmas del pasado”. “Porque si el hecho de tener placas franquistas sin retirar en lugares públicos puede resultar grave, más delito tiene reubicar las que ya habían sido retiradas en su día”, evidencian.

Mientras esperan a que “se pronuncie el resto de los concejales del gobierno municipal”, y especialmente, dicen, una edil vecina de la parroquia “en la que tuvieron la feliz idea de colocar las placas”, el PSdeG ya ha solicitado formalmente “que se retiren inmediatamente las placas fascistas para evitar la vergüenza que supondría para Vila de Cruces que tuviera que ordenar su retirada la fiscalía o el juez correspondiente”. “Para más colmo -advierten- el local donde el alcalde ha reubicado las placas viene sirviendo como local electoral”, circunstancia que, “a buen seguro, propiciará impugnaciones” en futuros comicios.

El genocidio franquista

22 enero, 2014
Día 28.11.13 
España es una anomalía histórica. Es el único país europeo con 200.000 desaparecidos y unas leyes que garantizan la impunidad de sus verdugos. Naciones Unidas reclama al Estado español que elabore un “plan nacional de búsqueda de desaparecidos”, anule la ley de Amnistía de 1977 y enjuicie a los autores e implicados en el exterminio sistemático de fuerzas políticas de izquierdas perpetrado entre julio de 1936 y noviembre de 1975.
 
Ante la pasividad del gobierno español, la justicia argentina prepara una querella contra 300 responsables de la represión franquista. Entre los imputados, se encuentran Rodolfo Martín Villa, que ordenó la masacre de Vitoria-Gasteiz, José Utrera Molina, ministro franquista y uno de los firmantes de la condena a muerte de Salvador Puig Antich, Juan Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, brutal agente de la Brigada Político-Social, Jesús Muñecas Aguilar, guardia civil golpista y notable torturador, y Fernando Suárez, que participó en el consejo de ministros que firmó las últimas ejecuciones del régimen en septiembre de 1975. Es improbable que estos criminales acaben en un tribunal, pues el gobierno español –neoliberal o socialdemócrata- se inventará cualquier argucia legal para evitar su extradición. La Transición española no fue una ruptura con el franquismo, sino una Reforma del franquismo, que agravió nuevamente a sus víctimas, condenándolas a ser polvo y olvido en algunas de las 2.500 fosas clandestinas excavadas por falangistas, requetés, guardias civiles, católicos devotos, aristócratas y militares
 
El principio de jurisdicción universal reconoce la competencia de cualquier tribunal para encausar a los responsables de delitos contra la humanidad. Son crímenes que nunca prescriben por su especial gravedad. La España de la Transición no mostró ninguna preocupación por las víctimas de la dictadura. Los asesinos y torturadores continuaron en sus puestos, a veces condecorados y homenajeados. Rodolfo Martín Villa concedió en 1977 a Juan Antonio González Pacheco la Medalla de Plata del Mérito Policial y organizó una cena en su honor, alegando que su iniciativa constituía un “desagravio a la persecución de la que es objeto por parte de algunos medios de comunicación”. Actualmente, Pacheco trabaja en empresas privadas de seguridad y Martín Villa es un próspero empresario. No se trata de casos aislados, sino de un fenómeno generalizado. Los comisarios Manuel Ballesteros y Roberto Conesa, dos policías que adquirieron una siniestra fama por su ferocidad durante los interrogatorios, prosiguieron tranquilamente sus carreras, participando en las operaciones de “guerra sucia” contra ETA. Los asesinos del estudiante Enrique Ruano (los inspectores Celso Galván, Francisco Luis Colino y Jesús Simón) escalaron posiciones con el PSOE, obteniendo condecoraciones y altos cargos. Algo semejante sucedió con José Antonio Gil Rubiales y Juan Antonio González García, ambos implicados en las salvajes torturas que acabaron con la vida de Joxe Arregi, presunto militante de ETA. En 2005, Gil Rubiales fue nombrado Comisario del Cuerpo Nacional de Policía de Santa Cruz de Tenerife. Un año antes, el PSOE había otorgado a González García el cargo de comisario general de la Policía Judicial. José Matute y José Martínez Torres también pertenecían a la Brigada Político-Social. Matute torturó y mató en 1975 a Antonio González Ramos, militante del Partido de Unificación Comunista de Canarias. En 1983, José Barrionuevo, Ministro del Interior del primer gobierno del PSOE, requirió su colaboración para rastrear el Barrio del Pilar, buscando a un comando de ETA. Barrionuevo también recurrió a Martínez Torres. Le situó al frente de la Brigada Central de Información, sin inquietarse por los innumerables testimonios que le responsabilizaban de crueles torturas físicas y psíquicas. En las Fuerzas Armadas, se actuó con los mismos criterios. El general José Antonio Sáenz de Santamaría, que había combatido al maquis en los años de la posguerra, y se había encargado de organizar los últimos fusilamientos del franquismo en septiembre de 1975, fue designado director general de la Guardia Civil por el gabinete de Felipe González. Se le atribuyen muchos éxitos en su lucha contra el maquis, empleando pequeñas dosis de pentotal sódico, que inducen un estado de aturdimiento y favorecen las confesiones. La Gestapo utilizó habitualmente este procedimiento. El fervor de Sáenz de Santamaría por los métodos de la guerra sucia se plasmó en una frase sobrecogedora: “Prefiero la guerra a la independencia de Euskadi”. El teniente general Andrés Casinello se movió en la misma línea. Se le considera el fundador del GAL verde y el cerebro del Plan ZEN (Zona Especial Norte), que incluían las técnicas clásicas de contrainsurgencia: torturas, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales. Casinello se limitó a poner en práctica los conocimientos adquiridos en la base militar norteamericana de Fort Bragg. El Plan ZEN obedecía a la filosofía de combatir la subversión, aplastando sus diferentes focos territoriales. De esta forma, el Estado español se sumó a la doctrina de la seguridad nacional, copiando en Euskal Herria la actitud norteamericana con su “patio trasero” (América Latina) y con los países asiáticos y africanos situados bajo su esfera de influencia.
 
Las aguas turbias de la Transición proceden del ánimo genocida de los sublevados en 1936. Mola, Franco y sus conmilitones ordenaron que se fusilara sistemáticamente a todos los desafectos al Movimiento. En una nota del 19 de julio de 1936, Mola afirma que el propósito de la rebelión es “sembrar el terror… eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”. La brutalidad de Mola no conocía límites. Es famosa la frase que le espetó a su secretario personal: “Yo veo a mi padre en las filas enemigas y lo fusilo”. Franco obraba de acuerdo con la misma filosofía. En julio de 1937 declaró al periodista norteamericano Jay Allen: “No puede haber ningún acuerdo, ninguna tregua. Salvaré a España del marxismo a cualquier precio”. “¿Significa eso que tendrá que fusilar a media España?”, preguntó el corresponsal. “He dicho a cualquier precio”, contestó el general, con su frialdad característica. El capitán Aguilera, jefe de prensa de Franco y décimo séptimo conde de Alba de Yeltes, se muestra más explícito y displicente: “En épocas más sanas… las plagas y las pestes solían causar una mortandad masiva entre los españoles… Son una raza de esclavos… Son como animales, ¿sabe?, y no cabe esperar que se libren del virus del bolchevismo. Al fin y al cabo, ratas y piojos son los portadores de la peste… Nuestro programa consiste en exterminar a un tercio de la población masculina de España. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado”. Gabriel Jackson estima que la represión franquista causó 400.000 víctimas. En La República española y la guerra civil (1931-1939), un clásico de la historiografía contemporánea, menciona la visita de Heinrich Himmler a Madrid en 1941. Himmler, que aportó su experiencia para mejorar el entrenamiento de la policía política española, “desaprobó, por razones tácticas, el promedio de ejecuciones”, pues lo consideró excesivo. Después de examinar rigurosamente varias fuentes, Gabriel Jackson desglosa el número total de víctimas: “100.000 muertos en los campos de batalla; 10.000 por las incursiones aéreas; 50.000 por enfermedades y desnutrición (durante la guerra civil); 20.000 por represalias políticas en la zona republicana; 200.000 por represalias nacionalistas durante la guerra; 200.000 prisioneros rojos muertos por ejecución o enfermedades de 1939 a 1943”.
 
Se afirmó que las cifras de Gabriel Jackson eran una exageración incapaz de soportar el contraste con la realidad. Sin embargo, hace pocos años Paul Preston calculó que había 180.000 desaparecidos en fosas clandestinas. A esta cifra espeluznante, hay que sumar las ejecuciones con sentencia y las muertes en la cárcel por torturas, enfermedad o malos tratos. El periodista norteamericano Charles Foltz, corresponsal de la Associated Press en Madrid durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, publicó en 1948 una obra titulada The masquerade in Spain. Foltz sostiene que el número de ejecutados o muertos en prisión entre el 1 de abril de 1939 y el 30 de junio de 1944, según datos oficiales facilitados por el Ministerio de Justicia, asciende a 192.684. Esta cifra, que se ha considerado improbable y desorbitada, coincide con las impresiones del conde Galezzo Ciano, yerno de Mussolini y ministro de Asuntos Exteriores de la Italia fascista. Tras recorrer diferentes regiones de España en julio de 1939, escribe: “Sería inútil negar que sobre España pesa todavía un sombrío aire de tragedia. Las ejecuciones son aún muy numerosas; sólo en Madrid, de 200 a 250 diarias; en Barcelona, 150 y 80 en Sevilla, que en ningún momento estuvo en manos de los rojos”. No me atrevo a dar una cifra total, pero entre las víctimas del franquismo hay que incluir a 30.000 niños y niñas separados forzosamente de sus familias, la mayoría hijos de presas republicanas. Hay otros 6.000 casos de bebés robados durante el tardofranquismo y la primera mitad de la actual democracia, casi siempre por motivos de “higiene social” (hijos de madres solteras o de familias con un perfil marginal). En La guerra civil española, Antony Beevor especula que “la represión franquista durante la guerra y la posguerra podría situarse alrededor de las 200.000 víctimas”. Beevor apunta que esta estimación –para muchos, inferior a la realidad- confirma las amenazas del el general Gonzalo Queipo de Llano: “juro por mi palabra de honor y de caballero que por cada víctima que hagáis, he de hacer por lo menos diez”. Las cifras de Gabriel Jackson han sido avaladas por los hallazgos de nuevas fosas clandestinas. Hace dos años, se calculaba que existían 1.000 fosas sin exhumar. En ese tiempo, se han descubierto otras 1.500. Con estos datos, no se puede negar que el franquismo cometió un genocidio.
 
La exhumación de las fosas y la imputación de los culpables son tan importantes como un relato objetivo de los hechos. El sentido de la justicia exige una perspectiva ética, que permita dilucidar la posición moral de los contendientes. Por ejemplo, ¿cuál es el punto de vista más adecuado para hablar de la lucha del maquis? El maquis actuó entre 1939 y 1965. Su ofensiva de más envergadura fue la invasión del Valle de Arán en octubre de 1944, donde 4.000 guerrilleros se enfrentaron a un contingente de tropas franquistas compuesto 50.000 hombres bajo el mando de los generales Juan Yagüe y José Moscardó. La ofensiva fracasó. Los maquis sufrieron 588 bajas y los franquistas 248. Este descalabro no evitó que el maquis mantuviera su desafío, pero a una escala más pequeña, empleando la táctica de guerra de guerrillas. En el artículo publicado en el diario YA el 12 de octubre de 1971, el teniente coronel José María Gárate, adscrito al Servicio Histórico Militar, publicó un artículo titulado “Veinte años del hundimiento del maquis”. Gárate escribe: “No hay un balance completo de bajas, pero la Guardia Civil tuvo 276 muertos. Los muertos y heridos de los bandoleros fueron más de 5.500 en unas 8.000 acciones terroristas”. En un reportaje publicado en el ABC en 1994 para conmemorar el ciento cincuenta aniversario de la Guardia Civil, se proporcionan cifras más precisas: “Bajas de bandoleros, 5.548. Bajas del Cuerpo, 624. Detenidos como enlaces, cómplices y encubridores, 19.407”. ¿Eran los maquis bandoleros, terroristas? ¿Se puede considerar a los guardias civiles abatidos víctimas del terrorismo? En mi opinión, el maquis fue un ejemplo de resistencia y dignidad. La represión ejercida por el Ejército y la Guardia Civil sólo puede interpretarse como una prolongación del genocidio perpetrado por el régimen franquista. Sin embargo, el partidista y vergonzoso Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia llama “terroristas” y “bandoleros” a los combatientes del maquis. Al mismo tiempo, elogia la figura de los generales golpistas y el “Glorioso Alzamiento Militar”. Semejante planteamiento sería inaceptable en Francia, que honra los héroes de la Resistencia, o incluso en Alemania, que prohíbe cualquier forma de exaltación de la dictadura nazi.
 
En España, se considera “enaltecimiento del terrorismo” homenajear a José Miguel Beñarán Ordeñana, “Argala”, pero Luis Utrera Molina, suegro de Alberto Ruiz-Gallardón y exministro de Franco, puede escribir tranquilamente: “Franco murió cristianamente en la cama de un hospital público, después de 40 años de buen gobierno rodeado del cariño de su pueblo y fue ensalzado y homenajeado por su sucesor, el hoy Rey de España”. Imagino que entre los logros y cimas de ese “buen gobierno” hay que incluir las fosas clandestinas que albergan aún los restos de un número creciente de desaparecidos, pues cada vez que se realizan trabajos de exhumación aparecen más víctimas de las esperadas. José María Pemán, en una arenga que retransmitió Radio Jerez el 24 de julio de 1936, expresó inmejorablemente el espíritu de la sublevación: “La guerra, con su luz de fusilería, nos ha abierto los ojos a todos. La idea de turno o juego político ha sido sustituida para siempre por la idea de exterminio y de expulsión”. Desgraciadamente, este espíritu no se ha extinguido y sigue impidiendo que España se convierta en un país realmente democrático, donde se prohíba el ensalzamiento o justificación de la dictadura franquista, se borren definitivamente sus símbolos, se enjuicie a los responsables de sus crímenes y se exhumen los restos de los miles de hombres y mujeres asesinados por su compromiso con una sociedad más libre e igualitaria. Hasta entonces, España será una anomalía, una estructura opresiva que no cesa de inventar leyes para criminalizar las protestas sociales, amordazar a los disidentes, frustrar los anhelos independentistas y pisotear la memoria de los que perdieron la vida ante un pelotón de ejecución o en el infame garrote vil. Tal vez la muerte del joven anarquista Salvador Puig Antich, lentamente estrangulado por un verdugo ebrio y esmirriado un lúgubre 2 de marzo de 1974, simboliza de forma particularmente trágica la brutalidad de una dictadura que aún contamina el presente, recordándonos que los canallas duermen tranquilos y las víctimas aún claman justicia desde las entrañas de la tierra.
 
Rafael Narbona
 
Fuente: rafaelnarbona.es