Archive for 29 abril 2014

Prohibido comer langostinos

29 abril, 2014

Fuente: http://blogs.publico.es

Pueden ser de izquierdas, qué se le va a hacer si eligen el camino erróneo, pero no les consienten tener casas espectaculares, llevar el tren de vida que quieran, ir a los mejores restaurantes o parir en hospitales privados. Ah, no. Eso no. Menudos caras duras.

Si de verdad esta gente del espectáculo es de izquierdas, si están comprometidos a fondo con los que tienen menos, tienen que vivir debajo de un puente, comprar toda su ropa en el Lefties, y nada de comer langostinos. Hipócritas de la farándula.

Los mejores ejemplos de esta gentuza de izquierdas dada a la buena vida son Penélope Cruz y Javier Bardem. Vaya sinvergüenzas. Él, activista contra la Guerra de Irak y desde aquel momento para abajo (apoyó a Baltasar Garzón, está comprometido con la causa saharaui…). Y además, es hijo de Pilar Bardem. Para qué queremos más.

Ella, comunista que anuncia, ¡horror! Loewe. Telita con la de Alcobendas. Menuda jeta.

Si viven bien, es que su compromiso con el Sahara es, por fuerza, falso. Si tienen un hijo en un hospital privado de EEUU, es que su apoyo a la sanidad pública es, claramente, mentira. Si la familia de él se ve obligada a cerrar un bar -después de haber pagado lo correspondiente a sus trabajadores-, deberían tener prohibido utilizar su imagen en la gala de los Goya para apoyar a los 1.250 trabajadores que Coca-Cola quiere despedir pese a ser una compañía sin pérdidas. Es más, teniendo un beneficio en 2013 de 900 millones de euros. Qué cara más dura. Bardem, digo.

Cómo le jode a la derecha que triunfe la gente de izquierdas. A la gente bien de toda la vida, la del Club de Polo, le cuesta acostumbrarse. Antes, cuando los privilegios eran en exclusiva para ellos, no tenían que ver a estas personas de procedencia tan distinta a la suya triunfar. Ahora sí. Es más, se pueden pagar lujos mayores que ellos. Y les jode.

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Democracia hecha jirones (como la bandera de Colón)

28 abril, 2014

Fuente: https://www.comiendotierra.es

Deshilachada bandera de Colón

Tiene el PP este país hecho jirones. Como la bandera de Colón. Esa con la que Aznar quiso dar en la cabeza a quien no vibrara con los colores heredados del franquismo. Hasta esa bandera, que da sombra a las misas multitudinarias de la capital del reino y al desfile del 12 de octubre, está ya rota. Qué desaseada es esta gente que nos gobierna. Sacan a España de la justicia universal, regresan la interrupción voluntaria del embarazo a tres décadas atrás, aumentan el paro, la precariedad y la impunidad de unos patrones neopistoleros, obligan a los jóvenes a volver a ser emigrantes, dejan que los niños se desmayen de hambre en las escuelas, rompen el país con su cantonalismo centralista, acuchillan a los inmigrantes o los ahogan como hacen los gangsters con sus víctimas. Y mientras, se enriquecen y enriquecen. Para que no haya duda, sientan en primera fila en el reciente  Congreso del PP al marido de Dolores de Cospedal. Es que Bárcenas no podía. Nos regresan a la España de Los santos inocentes. No les deseamos la suerte que Azarías le buscó al señorito de mierda, aunque seamos conscientes de que en la historia la horca y la guillotina (la que asusta a Ana Botella ella sabrá por qué) han tenido efectos democratizadores. Pero no es momento ni de horcas ni de guillotinas. Pero unos cuantos de estos inútiles que prevarican, montan redes de corrupción, malvenden el país, descuidan las cosas pública y malbaratan nuestra democracia debieran recibir el peso de la justicia. No la revolucionaria. Basta con la que debiera emanar de la Constitución y del cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Dice Gallardón que no piensa “abdicar”. En qué estaría pensando.  Mientras la bandera se deshilacha, quizá porque se la encargaron también a la Red Gürtel, estamos dispuestos a que Gallardón abdique y el monarca dimita. Para que tanto frío no nos congele el corazón.

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Los Couso: una familia contra la limitación de la justicia universal

27 abril, 2014

Fuente: http://www.eldiario.es

La familia Couso se ha reunido hoy con los grupos parlamentarios para pedirles que se opongan a la reforma. El PP rectifica en el último momento su intención de no recibir a la familia

La ley establece que 50 diputados bastan para presentar un recurso de inconstitucionalidad contra dicha ley 

El PSOE, que sí tiene 50 diputados, se ha comprometido a estudiar seriamente la vía del recurso ante el Tribunal Constitucional

La familia de José Couso no se rinde. Este martes su madre, Maribel Permuy, y su hermano, Javier Couso, se han reunido a petición propia con todos los grupos parlamentarios, incluido el PP, que ha esperado hasta el último momento para contestar a la solicitud. Con estos encuentros la familia Couso quiere expresar su profunda preocupación por la reforma que el Gobierno pretende aprobar vía exprés, sin consultas, para limitar, hasta casi anular, la justicia universal. 

Dicha reforma, cuya toma en consideración se decide hoy en el Congreso, dará carpetazo a varios procesos judiciales abiertos, como el que investiga la muerte de José Couso en Irak por un ataque estadounidense premeditado, los genocidios de Guatemala o Ruanda, el asesinato de sacerdotes en El Salvador o las torturas en Guantánamo, entre otros.  

“Esta reforma es una inmoralidad y un atentado contra la democracia”, ha dicho Javier Couso.

“Es un torpedo dirigido contra la separación de poderes que marca nuestra Constitución, y un golpe mortal a la independencia del poder judicial. Cuando los jueces toman decisiones que no gustan al Gobierno, se les persigue o, como ha ocurrido en el caso de la investigación sobre el asesinato de mi hermano, se cambia arbitrariamente la ley para impedirles continuar con su trabajo”, ha añadido. 

Han pasado casi once años desde aquél fatídico 8 de abril de 2003 en el que el Ejército estadounidense lanzó tres ataques contra tres sedes de la prensa extranjera en Bagdad, matando a tres periodistas, uno de ellos José Couso, e hiriendo a varios más. 

Desde entonces, el caso Couso se ha convertido en un símbolo de lucha por la justicia universal. El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz sigue investigando, y ha reiterado en varias ocasiones la orden de búsqueda y captura contra los militares estadounidenses involucrados.

Tanto las autoridades españolas como las estadounidenses, así como la propia Interpol, han ignorado dicha orden de búsqueda y captura, pero aun así el caso Couso es, hasta ahora, la única causa en el mundo que está siendo investigada contra integrantes del ejército de EEUU. Se trata, por tanto, de todo un símbolo. 

“Con esta reforma se lanza un mensaje al mundo muy peligroso: asesinar o torturar españoles saldrá gratis en determinados casos, como el del asesinato de mi hermano”, lamenta Javier Couso en conversación con eldiario.es.

La vía del recurso ante el Tribunal Constitucional

La familia Couso se ha reunido a lo largo de la mañana de este martes con Izquierda Unida, el PSOE, UPyD, el Grupo Mixto, CIU y PNV. A todos ellos les han solicitado el rechazo de la reforma y la adopción de medidas que puedan posponerla o evitarla. Por ejemplo, según la ley, 50 diputados o 50 senadores podrían presentar un recurso de inconstitucionalidad contra la ley, ante el Tribunal Constitucional. El PSOE sí tiene 50 diputados. El grupo parlamentario socialista ha dicho que estudiará seriamente la posibilidad de presentar dicho recurso. 

“Los parlamentarios tienen en sus manos herramientas para intentar detener esta ley que pretende aplastar la justicia universal. Es lo que les proponemos hoy: que lo hagan, para que no se conviertan en responsables pasivos de un tremendo varapalo al derecho internacional”, ha explicado Javier Couso.

El PP rectifica en el último momento

El PP ha sido el único grupo parlamentario que ha esperado hasta el final para contestar a la solicitud de reunión de la familia. De hecho, se habían cerrado ya todos los encuentros de hoy entre los Couso y los grupos parlamentarios, a excepción del PP, que no había dado señal alguna.

Ayer lunes, horas después de que varios medios de comunicación se hicieran eco de que el PP era el único grupo que se negaba a reunirse con la familia Couso, un asesor del Grupo Popular enviaba un email a Javier Couso en el que expresaba su intención de recibirles. Poco antes de las cinco de la tarde, y ya telefónicamente, el PP confirmaba la reunión.

17 ONG contra la reforma 

Diecisiete organizaciones no gubernamentales, entre ellas Amnistía Internacional o Human Rights Watch, también han solicitado al Congreso el rechazo de una ley que daría prácticamente carpetazo a la justicia universal y que convertiría España en un paraíso de la impunidad, según denuncian. De hecho, estas ONG han enviado una carta al Congreso pidiendo a los legisladores españoles que no permitan su aprobación.  

“La proposición de ley cerrará la puerta a la justicia para investigar los crímenes más graves, supone una grave limitación de la jurisdicción universal sobre crímenes de derecho internacional y violaría tratados internacionales fundamentales”, han denunciado las organizaciones en la misiva enviada a los parlamentarios. 

La proposición de ley impedirá que se investiguen crímenes, secuestros o torturas contra ciudadanos españoles en numerosos casos. De hecho, establece que los jueces españoles sólo serán competentes para investigar delitos cuando “el procedimiento se dirija contra un español o un ciudadano extranjero que resida habitualmente en España o se encontrara en España y cuya extradición hubiera sido denegada por las autoridades españolas”. 

Los imputados por el juez Santiago Pedraz, en el caso Couso, son ciudadanos estadounidenses que no están en nuestro país, por lo que no se permitiría continuar con la investigación.

Según numerosos juristas, esta reforma vulnera el derecho de los españoles a la tutela judicial efectiva que se recoge en el artículo 24 de la Constitución. Por ello, la familia Couso ya ha advertido que, si finalmente se aprueba, recurrirán al Tribunal Constitucional y, si fuera necesario, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Conferencia contra “la reforma pro impunidad”

Este jueves Javier Couso participará junto con abogados y periodistas en una conferencia contra la reforma que pretende limitar al máximo la justicia universal. El acto, titulado “Conferencia sobre la Justicia Universal y contra la reforma pro impunidad”, se celebrará en el Club de Amigos de la UNESCO (CAUM) en Madrid, en la calle Atocha, 20, a las 19.00 horas.

“En ella explicaremos qué pasos abordaremos para impedir la reforma de la ley, así como las medidas que adoptaremos en caso de que se apruebe. Quedan aún caminos para seguir reivindicando justicia para mi hermano”, explica Javier Couso.

La baraja rota

25 abril, 2014

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Yo ya no sé si, entre el grueso de la población, muchos se acuerdan de cómo nos regimos, ni de por qué. Cuando se decide convivir en comunidad y en paz, se produce, tácitamente o no, lo que suele conocerse como “contrato o pacto social”. No es cuestión de remontarse aquí a Hobbes ni a Locke ni a Rousseau, menos aún a los sofistas griegos. Se trata de ver y recordar a qué hemos renunciado voluntariamente cada uno, y a cambio de qué. Los ciudadanos deponen parte de su libertad de acción individual; abjuran de la ley del más fuerte, que nos llevaría a miniguerras constantes y particulares, o incluso colectivas; se abstienen de la acumulación indiscriminada de bienes basada en el mero poder de adquirirlos y en el abuso de éste; evitan el monopolio y el oligopolio; se dotan de leyes que ponen límites a las ansias de riqueza de unos pocos que empobrecen al conjunto y ahondan las desigualdades. Se comprometen a una serie de deberes, a refrenarse, a no avasallar, a respetar a las minorías y a los más desafortunados. Se desprenden de buena parte de sus ganancias legítimas y la entregan, en forma de impuestos, al Estado, representado transitoriamente por cada Gobierno elegido (hablamos, claro está, de regímenes democráticos). Por supuesto, dejan de lado su afán de venganza y depositan en los jueces la tarea de impartir justicia, de castigar los crímenes y delitos del tipo que sean: los asesinatos y las violaciones, pero también las estafas, el latrocinio, la malversación del dinero público e incluso el despilfarro injustificado.

A cambio de todo esto, a cambio de organizarse delegando en el Estado –es decir, en el Gobierno de turno–, éste se compromete a otorgar a los ciudadanos una serie de libertades y derechos, protección y justicia. Más concretamente, en nuestros tiempos y sociedades, educación y sanidad públicas, Ejército y policía públicos, jueces imparciales e independientes del poder político, libertad de opinión, de expresión y de prensa, libertad religiosa (también para ser ateo). Nuestro Estado acuerda no ser totalitario ni despótico, no intervenir en todos los órdenes y aspectos ni regularlos todos, no inmiscuirse en la vida privada de las personas ni en sus decisiones; pero también –es un equilibrio delicado– poner barreras a la capacidad de dominación de los más ricos y fuertes, impedir que el poder efectivo se concentre en unas pocas manos, o que quien posee un imperio mediático sea también Primer Ministro, como ha sucedido durante años con Berlusconi en Italia. Son sólo unos pocos ejemplos.

Lo cierto es que nuestro actual Gobierno del PP y de Rajoy, en sólo dos años, ha hecho trizas el contrato social. Si se privatizan la sanidad y la educación (con escaso disimulo), y resulta que el dinero destinado por la población a eso no va a parar a eso, sino que ésta debe pagar dos o tres veces sus tratamientos y medicinas, así como abonar unas tasas universitarias prohibitivas; si se tiende a privatizar el Ejército y la policía, y nos van a poder detener vigilantes de empresas privadas que no obedecerán al Gobierno, sino a sus jefes; si el Estado obliga a dar a luz a una criatura con malformaciones tan graves que la condenarán a una existencia de sufrimiento y de costosísima asistencia médica permanente, pero al mismo tiempo se desentiende de esa criatura en cuanto haya nacido (la “ayuda a los dependientes” se acabó con la llegada de Rajoy y Montoro); es decir, va a “proteger” al feto pero no al niño ni al adulto en que aquél se convertirá con el tiempo; si las carreteras están abandonadas; si se suben los impuestos sin cesar, directos e indirectos, y los salarios se congelan o bajan; si los bancos rescatados con el dinero de todos niegan los créditos a las pequeñas y medianas empresas; si además la Fiscalía Anticorrupción debería cambiar de una vez su nombre y llamarse Procorrupción, y los fiscales y jueces obedecen cada día más a los gobernantes, y no hay casi corrupto ni ladrón político castigado; si se nos coarta el derecho a la protesta y la crítica y se nos multa demencialmente por ejercerlo …

Llega un momento en el que no queda razón alguna para que los ciudadanos sigamos cumpliendo nuestra parte del pacto o contrato. Si el Estado es “adelgazado” –esto es, privatizado–, ¿por qué he de pagarle un sueldo al Presidente del Gobierno, y de ahí para abajo? ¿Por qué he de obedecer a unos vigilantes privados con los que yo no he firmado acuerdo? ¿Por qué unos soldados mercenarios habrían de acatar órdenes del Rey, máximo jefe del Ejército? ¿Por qué he de pagar impuestos a quien ha incumplido su parte del trato y no me proporciona, a cambio de ellos, ni sanidad ni educación ni investigación ni cultura ni seguridad directa ni carreteras en buen estado ni justicia justa, que son el motivo por el que se los he entregado? ¿Por qué este Gobierno delega o vende sus competencias al sector privado y a la vez me pone mil trabas para crear una empresa? ¿Por qué me prohíbe cada vez más cosas, si es “liberal”, según proclama? ¿Por qué me aumenta los impuestos a voluntad, si desiste de sus obligaciones? ¿Por qué cercena mis derechos e incrementa mis deberes, si tiene como política hacer continua dejación de sus funciones? ¿Por qué pretende ser “Estado” si lo que quiere es cargárselo? Hemos llegado a un punto en el que la “desobediencia civil” (otro viejo concepto que demasiados ignoran, quizá habrá que hablar de él otro día) está justificada. Si este Gobierno ha roto el contrato social, y la baraja, los ciudadanos no tenemos por qué respetarlo, ni que intentar seguir jugando.

elpaissemanal@elpais.es

Segunda vida siria en Suecia

24 abril, 2014

Fuente: revista EL PAÍS SEMANAL

Suecia es el único país europeo que abre sus puertas a los sirios que escapan de la guerra

Miles de refugiados recalan allí tras una travesía por una Europa que mira hacia otro lado

Les dan casa, comida y un sueldo hasta que sean capaces de valerse por sí mismos

Shihabi y Diab, llegados a Suecia tras haber pagado 12.000 euros a un contrabandista que se encargó de organizar su viaje. / EVAN PANTIEL

Los pasos han de ser cortos. Si no, la probabilidad de caer de bruces contra una placa de hielo aumenta. Pasito a pasito. Así es el aprendizaje en Jämtland, una provincia del centro de Suecia cubierta de nieve a la que van a parar parte de los miles de refugiados sirios que se reparten por el país nórdico. Llegan con lo puesto. Aturdidos por la guerra y desorientados tras cruzar media Europa de la mano de contrabandistas sin escrúpulos. Ahora les toca empezar de cero, construir una segunda vida lejos del mínimo atisbo de familiaridad. La gélida Suecia, a diferencia del resto de países de Europa, les abre sus puertas de par en par.

El comedor de Grytan, una antigua base militar de Jämtland, es algo así como las Naciones Unidas del dolor. Aquí los sirios son abrumadora mayoría, pero hay también refugiados de Somalia, de Irak, de Eritrea, de Palestina y hasta un marroquí. Comparten mesa sin mantel en esta antigua barraca militar, privatizada y reconvertida ahora en alojamiento temporal para los que escapan de sus infiernos nacionales. La Agencia Sueca de Migraciones y los dueños del recinto les ofrece tres comidas al día, las primeras nociones de sueco y toda la libertad que un campamento incrustado en un bosque nevado en medio de la nada es capaz de ofrecer.

En el menú: pollo con arroz y mandarinas. Nada del otro mundo. Pero juntarse a comer es por lo menos una manera de matar el tiempo. Los días se hacen eternos a la espera de recibir los papeles que les permiten trasladarse a un lugar más permanente y ponerse en mano de los servicios de empleo para arrancar, ya sí, de verdad, la nueva vida en Suecia. Para eso se impone no impacientarse durante semanas en el mejor de los casos y a menudo meses.

“Aquí ejercitamos el arte de esperar”, se resigna Ronza Shihabi, una sonriente siria de 28 años. Ella y su marido, Fadi Diab, de 25, tienen cita para arreglar los papeles en febrero. Hasta entonces vivirán en un cuarto con literas de hierro pintadas de blanco. Bajarán a airearse al pueblo más cercano. Verán cómo los días se hacen cada vez más cortos y sobrevivirán a temperaturas bajo cero. De momento, Shihabi, de ojos negros inmensos, ya ha cambiado el hiyab por un gorro de lana de rayas rosas.

Fue hace dos meses cuando este matrimonio de Damasco decidió huir. Llevaban medio año saltando de barrio en barrio de la capital siria, esquivando los bombardeos. “En los lugares seguros hay que pagar los alquileres de golpe, por adelantado”, explica Shihabi, una ingeniera informática que dirigía una sucursal de la empresa de telecomunicaciones Syriatel en Yarmouk, el gran campo de palestinos de Damasco y uno de los lugares más azotados por la guerra. A Shihabi le tocó ir a trabajar hasta el final; hasta el día antes de su huida. El régimen se empeña en coreografiar una falsa normalidad en Damasco a pesar de los casi tres años de guerra y más de 100.000 muertos, y sobre todo a pesar de que los figurantes que acuden a sus trabajos lo hacen muertos de miedo, sin saber si sobrevivirán al día siguiente. “Me obligaban a ir a trabajar, porque para ellos [el Gobierno] era una manera de mostrar que apoyaba al régimen”.

Aquello era insoportable. Por eso, el que tiene la mínima oportunidad sale corriendo. Como sea y a donde sea. Cuando Shihabi y Diab recibieron el visto bueno y, sobre todo, el dinero de su familia, se casaron de un día para otro y salieron, como llegaron a Suecia semanas después, con lo puesto. “Fue un trámite. Yo siempre había soñado con casarme de blanco, pero no pudo ser. Ni siquiera ese día pudimos ser felices”. Los familiares de la joven pareja desembolsaron sus ahorros para pagar al contrabandista que les llevaría hasta Europa por unos 12.000 euros. Ellos fueron los agraciados. Los demás miembros de la familia se han tenido que quedar en el infierno damasceno, porque el dinero no dio para más de dos pasajes mafiosos. Les tocó viajar a ellos por una razón de peso. A Diab le habían llamado a filas. En enero le tocaba incorporarse al sanguinario Ejército del régimen de Bachar el Asad.

Shihabi y Diab llegaron al aeropuerto de Damasco rezando y con la cabeza entre las piernas. En esa carretera es donde se libran algunos de los más cruentos combates entre rebeldes y leales al régimen desde hace meses. El destino final sería Suecia, no había duda. En este país no conocen a nadie, pero todo el mundo en el campo de Yarmouk, como en el resto de Siria, sabe que el Gobierno sueco les recibirá con los brazos abiertos. “Son los únicos que nos dicen: ‘Vengan, vengan’, y que nos dan una residencia permanente”.

Los recién casados volaron de Damasco a El Cairo, y de ahí, por carretera, hasta Alejandría, donde subieron a la patera. “Nos escondimos detrás de unos edificios y cuando el contrabandista gritó ‘¡Ahora!’, corrimos a montarnos en el bote”. Los que corrieron sumaban 150 y eran todos sirios. Viajaron amontonados; no había sitio. “Empezó a entrar agua en el barco. Estábamos muertos de miedo”. El barco naufragó y los sirios volvieron a encontrarse con la muerte de frente. Pasaron dos días a la deriva. “Mirábamos al mar, al cielo”. Una llamada del contrabandista con su teléfono satélite les salvó. En el horizonte aparecieron dos barcazas y les rescataron. Viajaron hasta Siracusa, en Sicilia. Allí les recibió la policía y acabaron internados en un centro de refugiados italiano. Un nuevo contrabandista les ofreció sacarles de allí y llevarles hasta Roma por 300 euros. No lo dudaron. De ahí en autobús a Milán y después a Alemania.

A esas alturas, Shihabi se había quitado el hiyab y se había pintado la cara como una puerta “para parecer europea”. De Múnich viajaron en tren hasta Copenhague, y de allí, en barco hasta Malmö, en Suecia. Un amigo que había hecho un viaje similar iba dirigiendo sus pasos a través de un teléfono móvil. Imposible moverse por Europa con cara de aquí no pasa nada sin instrucciones precisas. El 11 de octubre de 2013 llegaron a Suecia. “Sabíamos que aquí estaríamos a salvo, que nos cuidarían. Las autoridades de inmigración nos dijeron que no nos preocupáramos. Nos pusieron en un hotel durante tres días y luego nos trajeron a Grytan”. Shihabi sueña con traer a su madre y a su hermano, que padece una depresión. Sueña con encontrar un trabajo de lo suyo y con quedarse embarazada.

Su caso y el de Diab no son los más trágicos ni siquiera singulares. Unos de miles. Imposible cuantificar. Solo a Suecia llegan en estas condiciones 1.300 sirios a la semana. Muchos otros lo intentan en otros países de Europa, incluida España, donde los sirios son ya el segundo grupo más numerosos que intenta entrar por Melilla. En España, la mayoría ni siquiera solicita el asilo. Saben que tardaría más de un año y que mientras tanto estarían resignados a vivir en condiciones lamentables. Los que pueden continúan su periplo hacia el norte de Europa.

El verdadero reto consiste en tocar territorio sueco. El reglamento de Dublín II y que atañe a los europeos dice que los aspirantes a refugiados políticos solo pueden solicitar el asilo una vez que estén en el país de acogida. Cómo lleguen hasta allí o si viven o mueren por el camino no es asunto del que se ocupen las leyes internacionales. El resultado, en casos de conflictos como el de Siria, es que decenas de miles de personas se encuentran en este mismo momento jugándose el tipo en alguna patera en el Mediterráneo. O ateridos, de noche, en un bosque huyendo de los perros policía en Grecia, en Bulgaria o en Turquía, en una travesía macabra; una ruleta rusa, cuyos hilos manejan los traficantes de personas. Decenas de entrevistas con sirios por toda Suecia bastan para trazar con cierta precisión el mapa de las rutas que cruzan la otra Europa sobreviviendo al margen de la ley.

Como la de Michel Daoud, un peluquero que desertó del ejército y que ahora teme que los islamistas del Frente al Nusra maten a su familia. Que cruzó un caudaloso río europeo con el agua hasta las rodillas durante siete horas. Que atravesó un bosque con la patera inflable al hombro. Que se pasó 20 días comiendo pan seco y cuatro escondido debajo de un puente empapado, tiritando de frío. Que creyó que se moría. Y que ahora, ya en Suecia, teme volverse loco. Sueña con su padre, con su madre, con que está en Grecia y no tiene comida, que se muere de frío. “Me estalla la cabeza”.

O como una anciana siria, de luto riguroso, que pasó 13 días encerrada en un camión, a oscuras, hasta llegar a Suecia. “Pagué 9.000 euros. No sabía cuándo era de día o de noche”. O una joven de 24 años de ojos tristísimos que escapó de Homs y que aún tiene miedo de dar su nombre por si el régimen se venga contra su madre. Que se presentó en el aeropuerto de Estocolmo con un pasaporte mexicano sin conocer a nadie, pero que había leído en Internet que aquí le darían techo y comida. O como Mohamed Amin, que tras siete días en alta mar llegó a la conclusión de que moriría de sed, mientras temblaba de frío. Y que después recorrió Europa en un autobús fantasma, junto con decenas de sirios, con las cortinas corridas y sin parar ni una sola vez para no levantar sospechas. O Jimmi Neme, el economista de Alepo al que encerraron dos meses y medio en una cárcel griega después de que la policía lo apresara en el monte en el que le dejó tirado el contrabandista.

Todos los demandantes sirios tienen derecho a la residencia permanente en Suecia. Así lo decidió el Gobierno en septiembre, después de llegar a la conclusión de que la guerra en Siria no iba a amainar a corto plazo y que, por tanto, había que legalizar cuanto antes a todo sirio que pusiera el pie en Suecia. Ya con los papeles en la mano, el Gobierno pone en marcha una generosísima operación de acogida. Les darán un sueldo mensual –unos 750 euros, según los casos–, les enseñarán sueco, les buscarán un apartamento y, más tarde, un trabajo. Y, sobre todo, tendrán derecho a traer a sus familias a través de los consulados, por la vía legal. Por eso, la espera en Grytan, pese a las nieves y demás pesares, es algo más llevadera que en otras partes del mundo, porque aquí saben que, salvo contadas excepciones, obtendrán la residencia permanente. Es cuestión de tiempo y fortaleza.

Los datos oficiales indican que al menos el 20% de la población sueca es de origen extranjero, lo que supone el porcentaje más alto de todos los países nórdicos. Esta nueva oleada de refugiados ha reavivado la eterna pregunta. ¿Puede Suecia acoger a tanta gente? “Esa no es la cuestión. La cuestión es que para nosotros, lo que no resulta aceptable es ver lo que está pasando en Siria y no hacer nada”, sostiene Mikael Ribbenvik, director de operaciones de la Agencia sueca de Migraciones. “En el verano de 2012, cuando estimamos que la guerra siria no iba a solucionarse pronto, dejamos de repatriar a sirios. No podemos devolverlos a un país en guerra”. Aunque por su discurso lo parezca, la organización para la que trabaja Ribbenvik no es ninguna ONG. Es la agencia del Gobierno encargada de trazar y ejecutar la política migratoria. Eso sí, al margen de conveniencias políticas. “Tomamos decisiones técnicas, no podemos dejarnos influir por las deliberaciones políticas. No somos naif. Claro que sentimos presiones, pero no podemos dejarnos influir, porque siempre va a haber gente que no quiera que vengan extranjeros”.

Dicho así, la operación acogida suena bonita y relativamente fácil. Para el Gobierno supone, sin embargo, un despliegue logístico y un desafío político descomunal en tiempos poco propicios para la solidaridad. El virus populista y de extrema derecha que se propaga por Europa no ha pasado de largo por la progresista Suecia. Los extremistas escalan posiciones en los sondeos a buen ritmo y al grito de “no más refugiados”. Suecia es un país rico, sí. Pero eso por sí mismo no basta para explicar el porqué de su política de refugiados e inmigrantes. Aquí solo la asertividad política del resto de formaciones que han hecho piña frente a la extrema derecha mantiene, de momento, las fronteras abiertas, a diferencia de la mayoría de países de la Unión Europea. “Los Veintiocho se encuentran paralizados ante el avance de los populismos y la retórica antiinmigración”, confiesan fuentes comunitarias en Bruselas.

En Suecia sucede lo contrario. Los políticos se esfuerzan por no dejarse amedrentar por los que quieren asustar al electorado con la llegada del lobo-inmigrante. Quieren demostrar con hechos que hacerlo de otra manera es posible. Y saben que la integración es una pieza clave en un puzle que amenaza continuamente con saltar por los aires. Cuanto antes tengan trabajo los que llegan y antes empiecen su nueva vida, menor será el riesgo de que se creen guetos y de que los que conciben la inmigración como un problema acaben por tener razón. La claridad del ministro sueco de integración, el liberal Erik Ullenhag, es pasmosa. “Conceder a los refugiados la residencia permanente es muy importante, porque eso les va a permitir traer a sus hijos y, por tanto, centrarse en aprender sueco y buscar un trabajo en lugar de dedicar sus energías a pensar qué será de su familia en Siria. Además, si tienes los papeles y sabes que te vas a quedar, pones mucho más énfasis en aprender el idioma y en integrarte”. Y sigue: “Luchamos por acelerar el proceso. Cuanto más tarden en empezar y saber dónde van a vivir, más difícil será luego la integración”.

Explica Ullenhag que la unidad y el consenso político han sido imprescindibles para adoptar decisiones como la de los sirios. “La coalición de Gobierno [centroderecha-liberales] y la oposición [socialdemócratas] hemos decidido conscientemente que no vamos a dejar que los mensajes xenófobos ganen terreno. La mejor manera de combatir eso es no dejarse contagiar por su discurso y mostrar liderazgo en el sentido contrario. Acoger a refugiados es una cuestión moral, pero también económica. Los necesitamos. Nos preocupa lo que vemos en el resto de Europa. Estamos muy solos”. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados acaba precisamente de elegir a Suecia para dirigir el grupo de trabajo que pretende animar a otros países a acoger a sirios. De momento, 18 países se han comprometido a trasladar desde los campos a 17.000 sirios; una cifra insignificante comparada con los dos millones y medio que malviven hacinados en campos de Líbano, Jordania, Turquía o en Egipto.

El ministro Ullenhag se refiere a los Demócratas Suecos, el partido populista de extrema derecha y el único que pide que se frene la llegada de inmigrantes y de refugiados. Los ultraderechistas sufren un ostracismo político e institucional en un país tradicionalmente progresista y en el que la corrección política impera. Aun así, su mensaje cala cada vez más entre el electorado, como en la mayoría de los países europeos. Encuestas recientes les otorgan el 10% de los votos, lo que supone un incremento considerable frente al 5,6% que obtuvieron en las últimas elecciones.

En Estocolmo, el diputado de los Demócratas Suecos Mattias Karlsson se atreve con un discurso del que el resto de los políticos suecos no quieren ni oír hablar. “Hemos sobrepasado nuestra capacidad para absorber inmigrantes. El modelo sueco de multiculturalidad ha fracasado como vimos en los disturbios de hace meses. Hay que reducir en un 90% la gente que entra. En Suecia hacemos una interpretación demasiado amplia del término refugiado”, defiende en su oficina del Parlamento. A pesar de que los sondeos hablan de un presente y un futuro muy prometedor para los Demócratas Suecos, Karlsson sabe que Suecia no es Francia ni Holanda, y que ellos no son Marine Le Pen ni Geert Wilders, con los que, por cierto, trabajan ahora para lanzar un frente ultra pan­europeo. Pero Karlsson sabe, sobre todo, que los políticos suecos son de otra pasta y no se van a dejar contagiar tan fácilmente. “Los políticos aquí son muy extremistas de izquierdas. Si esto fuera Estados Unidos, aquí hasta los conservadores serían demócratas. Esta es una sociedad de consenso, y el consenso es contrario a lo que nosotros pensamos. Necesitaríamos tener un 25% de los votos para tener un impacto real”, reflexiona Karlsson. Estas dos Suecias, la de puertas abiertas y la del miedo a que el de fuera quiebre su modelo de sociedad, conviven en tensión. Por ahora, la Suecia de la acogida gana.

Hay lugares como Grytan en los que a las autoridades les resulta más fácil vender la inmigración como algo positivo. Jämtland es una provincia poco poblada, que envejece. Con la llegada de los sirios, de repente las tiendas tienen nuevos clientes, los colegios dejan de perder alumnos y lugareños como Lars Persson y Äke Arakidsson hacen su agosto con el alquiler de sus barracas. “Sin los inmigrantes, algunos de nuestros municipios simplemente desaparecerían. Necesitamos gente que pague impuestos y que cuide de nuestros ancianos”, explica sin rodeos Bengt Marsh, director ejecutivo del Ayuntamiento de Östersund, la capital de Jämtland. Por eso no escatiman en esfuerzos para hacer posible la acogida en su territorio. A los refugiados les ceden pisos de protección oficial y ahora negocian con empresarios inmobiliarios para ver qué pueden aportar. Junto a la parte técnica, se empeñan además de desactivar posibles resistencias por parte de la población autóctona. “Mire, los políticos y los técnicos tenemos el deber de explicar a la gente que acoger a inmigrantes es algo que nos beneficia y que además es nuestro deber solidario; que más del 90% del incremento demográfico de nuestro país en la última década se debe a los extranjeros y que sin ellos nuestra economía no habría crecido”, dice Marsh. El Ayuntamiento convoca a los ciudadanos a una sesión informativa, donde les explican a cuántos sirios van a acoger, de dónde vienen y cuál es la situación en el país en guerra.

A diferencia de Östersund, hay otros lugares, como Södertälje, donde ni necesitan jóvenes trabajadores ni tampoco más inmigrantes ni refugiados. Esta ciudad industrial a unos 30 kilómetros de Estocolmo es la cuna del famoso tenista Björn Borg, pero es además, según alardean sus habitantes, el lugar en el que viven más iraquíes que en todo Estados Unidos y Canadá juntos. Porque lo de los sirios no es una excepción en la historia reciente de Suecia. En los noventa desembarcaron los que huían de las guerras de los Balcanes y más tarde fueron los iraquíes. Hay también chilenos y muchos finlandeses. Södertälje ha sido y es el lugar preferido por los recién llegados para asentarse. Aquí llegaron hace décadas los primeros sirios. Aquí están sus iglesias –la inmensa mayoría de los refugiados son cristianos de Oriente Próximo–, sus canales de televisión, y tienen hasta dos equipos de fútbol.

A simple vista, Södertälje podría parecer una ciudad sueca cualquiera. Tiene una calle comercial peatonal plagada de franquicias, un tren que te lleva hasta Estocolmo y un ejército de lucecitas navideñas en las ventanas de las casas. Pero si uno se fija un poco más, se da cuenta de que los hombres llevan el pelo y la barba cortados al milímetro, al más puro estilo de Oriente Próximo. Que abundan las joyerías con gusto oriental. Y que el “Ahlen” o el “Salam aleikum” son los saludos que más se escuchan por la calle. Las estadísticas indican que más de la mitad de los adultos que viven en este polo industrial son de origen extranjero. Es el gran laboratorio de la inmigración.

Hoy es el funeral de un miembro de la comunidad cristiana siria, que ha acudido casi en pleno a la ceremonia en la gran iglesia sirio-ortodoxa. En la planta de abajo de un imponente edificio a las afueras de Södertälje, las mujeres, vestidas de negro, rezan. En el segundo piso hacen lo propio los hombres, presididos por las máximas autoridades religiosas en el exilio sueco. En la oficina de Fouad Adis, el presidente de la comunidad, se juntan unos cuantos fieles de los que llegaron hace ya varios lustros. “¿Española?, míreme, por favor, esta factura de la luz de mi casa de Valencia a ver qué dice”. “Yo veraneo en Benidorm”, anuncia otro. Tener una segunda residencia en la costa española es, sin duda, un síntoma de integración máximo en Suecia, donde el sol mediterráneo es el gran elixir.

Uno de cada diez refugiados sirios que llega a Suecia se instala en Södertälje. Por eso los altibajos de la guerra y las campañas contra las minorías cristianas se sienten aquí como la réplica de un terremoto. Si hay, por ejemplo, un gran ataque con armas químicas en Siria, las escuelas ya se van preparando porque saben que provocará una gran huida y que cualquier mañana tendrán a 30 niños nuevos en la puerta. “Estamos obligados a ser ultraflexibles”, dice la alcaldesa de Södertälje, Boel Godner, que se queja de que otras zonas de Suecia acogen a menos refugiados. No comprende tampoco por qué la Unión Europea no hace más. “Europa camina en la dirección equivocada. Tenemos que convencer a los europeos de que cerrar sus puertas no es la manera de construir un mundo mejor”.

La fuerte concentración de inmigrantes en ciertas localidades como la suya, incapaz de ofrecer los servicios públicos apropiados, y la dificultad de los extranjeros para encontrar trabajo son para Godner los principales problemas derivados de la política de puertas abiertas. El Gobierno calcula que los que llegan de otros países tardan entre siete y nueve años en lograr ser autosuficientes.

Muchos de los refugiados entrevistados coinciden en que, a pesar de la generosidad del Gobierno sueco a la hora de dejar entrar a gente en el país, después, al acceder a un trabajo o formar parte de la sociedad, no se sienten en pie de igualdad con los suecos. Ese sentimiento de discriminación es precisamente el que incendió varios suburbios suecos el año pasado, en un estallido que recordó a la crisis de las periferias francesas.

En Suecia, casi nadie –responsables del Gobierno incluidos– duda de que un nuevo brote de violencia suburbial pueda ser solo cuestión de tiempo. Pero lo interesante es que no lo interpretan como un fracaso del sistema y, sobre todo, no les lleva a restringir la entrada de nuevos inmigrantes y refugiados. Las protestas indican, para las fuentes oficiales, que hay aspectos de la integración que necesitan mejorar y que, por tanto, hay que dedicar más esfuerzos políticos y económicos.

Los viejos del lugar ofrecen un análisis probablemente bastante acertado. Jean Azar, de 66 años, es un sirio de Hasaké que llegó a Suecia en los noventa. Asiste entristecido a la llegada masiva de sus compatriotas y ayuda en lo que puede. Regenta un estanco y oficina de apuestas de caballos en un suburbio de Estocolmo y personifica al refugiado que le ha ido bien. Tiene un chalé en propiedad, un negocio próspero e hijos que han crecido y estudiado en Suecia. Azar habla maravillas del sistema sueco, de lo que el Gobierno hace por los que ahora huyen de la guerra. Pero los años también le han enseñado que los extranjeros se topan en este país con un techo de cristal; que lo tienen más difícil para escalar en el mercado laboral, pero que también por lo menos tienen oportunidades. “Sí, claro. No es un camino de rosas. Hay racismo y discriminación, pero por lo menos aquí pueden venir y la ley es igual para todos”.

En los bosques de Grytan, el antiguo complejo militar, no para de nevar. Dentro, en el comedor, la sonrisa de una refugiada anuncia buenas noticias. Indica que una de las ocasiones a las que se refiere el estanquero acaba de materializarse. Le han dado los papeles y la trasladan a un apartamento. Empezará las clases de sueco y las entrevistas laborales. Su segunda vida. “Mabruk, mabruk”, le felicitan en árabe los otros comensales, que apuran las mandarinas a la espera de su oportunidad.

Jueces para la Democracia pide al PP que deje de descalificar a la jueza que falló a favor de los escraches

23 abril, 2014

Fuente: http://www.infolibre.es

  • La asociación judicial ha publicado un comunicado en el que denuncia las “numerosas descalificaciones” que está “lanzando” el PP contra la jueza Isabel Valldecabres
  • “Las resoluciones judiciales pueden ser criticadas, pero en este caso no han sido desvirtuadas a través de argumentos jurídicos, sino que se ha procedido a la descalificación personalizada de una magistrada”, afirma el colectivo

 Actualizada 06/02/2014 a las 20:33  RELACIONADOS

La asociación judicial Jueces para la Democracia ha publicado este jueves un comunicado en el que denuncia las “numerosas descalificaciones” que está “lanzando” el PP contra la jueza Isabel Valldecabres, una de los tres magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid que ha elaborado la sentencia que considera que el escrache acaecido en abril de 2013 contra la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, no fue constitutivo de delito.

Desde que se conoció la sentencia, el pasado martes, diferentes dirigentes conservadores han mostrado su disconformidad con la decisión. Igualmente, el partido ha difundido en su cuenta de Twitter un mensaje acompañado de un vídeo, en el cual se recogen declaraciones de Valldecabres –quien fue asesora de la ministra de Igualdad socialista Bibiana Aído– en las cuales relata la campaña de presión de grupos provida contra Aído a raíz de la aprobación de la Ley del Aborto en 2010. Esperanza Aguirre, por su parte, ha publicado un tuit en el que expresa su deseo de que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, “deje bien claro que este tipo de autos y sentencias no se pueden producir”.

“Resulta una falta de respeto a la independencia judicial que se ataque a una magistrada de forma personalizada. Las resoluciones judiciales pueden ser criticadas, pero en este caso no han sido desvirtuadas a través de argumentos jurídicos, sino que se ha procedido a la descalificación personalizada de una magistrada“, denuncia Jueces para la Democracia, que considera “inadmisible que el partido del Gobierno no sea capaz de respetar las instituciones básicas de nuestro país, ni tampoco el sistema de separación de poderes propio de un Estado de Derecho”.

Pero la asociación judicial ha ido más allá al aseverar que “con estas posturas los dirigentes del PP se sitúan al margen de la Constitución”. “Tampoco resulta aceptable que determinados dirigentes políticos solo admitan las resoluciones judiciales si les benefician, pero no cuando se sienten perjudicados”, declara Jueces para la Democracia en su nota, en referencia a declaraciones como la realizada por el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Carlos Floriano, que aseguró no entender “que se ejerza esa violencia verbal que algunos dicen que no es”.

Por ello, el colectivo ha pedido “respeto a las resoluciones judiciales y a las instituciones básicas de nuestro Estado de Derecho”, y ha recordado que diferentes resoluciones judiciales han sentenciado que “los escraches pacíficos no constituyen delito alguno y que forman parte de la libertad de expresión y del derecho de manifestación”. “No pueden constituir infracción penal”, remacha el comunicado, “si ni existe violencia ni amenazas ni injurias, por lo que se trata de una forma de protesta enmarcada en el legítimo derecho de crítica, como ha ocurrido en este caso”.

Mercadona, ¿supermercados de confianza?

22 abril, 2014

Fuente: http://blogs.publico.es

05 feb 2014
 

Esther Vivas

Mercadona no es solo una cadena de supermercados, es mucho más. Mercadona significa poder. Y al frente, su fundador y presidente Juan Roig. Sin embargo, más allá de la imagen de empresa familiar, que crea empleo en tiempos de crisis, que cuida de sus trabajadores, su trastienda esconde una realidad poco conocida, y aún menos publicitada: financiación partidista, explotación laboral, desaparición del pequeño comercio, ahogo del campesinado, alimentos kilométricos. Esta es la otra cara de Mercadona.

Ni la crisis ha sido impedimento para que Juan Roig, un hombre hecho a sí mismo -como le gusta presentarse, se haya convertido en la segunda fortuna del Estado español, según la revista Forbes, con un total de 5.800 millones de euros en su bolsillo. Nada más y nada menos. Un patrimonio que atribuye a la “cultura del esfuerzo”, a la que acostumbra a apelar. Su receta para salir de la crisis es sencilla, solo se trata de una cuestión de esfuerzo: “La crisis durará más o menos años dependiendo de si cambiamos nuestra actitud y pensamos más en nuestros deberes y menos en nuestros derechos”. Aceptar la reforma laboral, imagino, debe formar parte de este esfuerzo.

Mercadona ha sabido sacar como ningún otro supermercado partido de la crisis. Desde 2008, sus ganancias han aumentado un 58%, consolidándose como el número uno de la gran distribución alimentaria. En 2012, sus ventas anuales fueron de 19 mil millones de euros, más del doble que su seguidor directo Carrefour. Y su cuota de mercado: 21%, prácticamente la misma que suman juntos Carrefour, Dia y Eroski, según datos de Kantar Worldpanel. ¿Su “receta mágica”? Según la empresa: siempre precios bajos, comercio de proximidad, etc. Sin embargo, hay una parte de la “receta” que suele “olvidar”.

Juan Roig comparecía, esta misma semana, en la Audiencia Nacional por los ‘papeles’ de Bárcenas, la “presunta” contabilidad B del Partido Popular (PP). Unos ‘papeles’ que señalan al magnate de los supermercados y apuntan a supuestas donaciones de Mercadona al PP por valor de 240 mil euros. Juan Roig, ante el juez Pablo Ruz, lo negó todo. Aunque, admitió donativos a la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), del expresidente José María Aznar, por un valor total de cien mil euros en 2005 y 2012, y otra de cantidad similar a la la fundación Mujeres por África, de la exvicepresidenta del Gobierno por el PSOE María Teresa Fernández de la Vega. Así, todos contentos. Juan Roig declaró, también, haberse reunido “cinco o seis veces” con el presidente del Gobierno Mariano Rajoy. No en vano, según una encuesta de Ipsos, 2013, se trata del tercer empresario más influyente, detrás de Emilio Botín y Amancio Ortega.

Modelo alemán

Mercadona ha hecho siempre gala de contratos estables, salarios por encima de la media del sector, formación y apuesta por la conciliación entre la vida familiar y laboral. No obstante, el mismo The Wall Street Journal alababa el “modelo alemán” de la empresa y lo consideraba la clave de su éxito: condiciones de trabajo flexibles y salarios ligados a la productividad. Lo que no parece lo más adecuado para conciliar la vida personal con el trabajo ni lo mejor para una remuneración estable. De hecho, el mismo Juan Roig, como presidente del Instituto de la Empresa Familiar, que agrupa a un centenar de empresas líderes en su sector, ha exigido reiteradamente la “necesaria” flexibilización del mercado laboral, la reducción del coste del despido, el retraso de la edad de jubilación a los 67 años, el traslado de los festivos entre semana a los lunes a fin de evitar “los puentes” y la desvinculación de la subida salarial al aumento del IPC. Todo claro, pensando en los trabajadores.

Las denuncias a Mercadona por abusos laborales son múltiples y vienen de lejos: despidos improcedentes, política antisindical, presión extrema sobre la plantilla, dificultades para obtener la baja, acoso. En 2006, empezó un largo conflicto en el Centro Logístico de Sant Sadurní d’Anoia, encargado del abastecimiento de los supermercados de Catalunya, Aragón y Castelló, cuando varios mozos de almacén comenzaron un proceso de auto-organización frente a los atropellos de la empresa con el apoyo del sindicato CNT. La respuesta de Mercadona no se hizo esperar: tres empleados a la calle. Esto desencadenó una larga huelga de marzo a septiembre de 2006. Muchos otros son los casos que se podrían contar. Solo añadiremos uno más: el de Francisco Enríquez, siete años en un Mercadona en Málaga, despedido en octubre de 2013 tras ser elegido delegado sindical de CGT. A menudo, la realidad desmiente el marketing.

Adiós fruteros

La desaparición del pequeño comercio es otro de los “daños colaterales” de la proliferación de los supermercados. Aunque desde Mercadona afirman que allá donde se instala uno de sus establecimientos se desarrollan varias tiendas a su alrededor. Sin embargo, yo diría que se instalan muy a su pesar. Y no se trata de cualquier tienda sino de fruterías que aprovechan el insípido y envasado producto fresco que vende Mercadona para ofrecer una alternativa a los clientes de la cadena. El propio Juan Roig lo dejaba claro al afirmar que alrededor de cada Mercadona “no hay ningún colmado pero hay ocho fruterías”. Y añadía: “Sin ir a Harvard sino a ‘Harvacete’, los fruteros son más listos que nosotros”. ¿Cuál es su objetivo ahora? Ni colmados ni fruterías en las inmediaciones de Mercadona. La empresa lanzó, a finales de 2013, una nueva estrategia para vender directamente productos frescos.

Campesinos, ganaderos y proveedores tampoco están muy satisfechos con Mercadona. Sindicatos agrarios como COAG han denunciado varias veces como el proceso de concentración de los supermercados en pocas manos favorece su enriquecimiento a costa de la reducción de ingresos de los agricultores y ganaderos. En junio de 2013, campesinos canarios concentrados a las puerta de un Mercadona en Las Palmas de Gran Canaria regalaron ocho toneladas de patatas para denunciar los precios de miseria que les pagaba el supermercado, por debajo del gasto de producción. Según COAG Canarias, las grandes cadenas de distribución entran en “guerras de precios” para ganar cuota de mercado y esto “lo pagan los que están al principio de la cadena”.

No se trata de un caso puntual. La Unións Agrarias y la Asociación Sectorial de Criadores Avícolas de Galicia denunciaron, en agosto de 2013, ante el Consello Galego da Competencia como siete supermercados vendían el pollo por debajo del coste de producción y prácticamente al mismo precio. La  Unións Agrarias acusaba directamente a Mercadona de “liderar” el pacto de precios: “Si Mercadona varía 10 céntimos el precio, las demás superficies no tardarán en hacerlo”. Lo que pone en una situación “muy difícil”, añadían, a las casi 800 granjas existentes en Galicia. Juan Roig dice que Mercadona quiere “dignificar el trabajo del agricultor, pescador y ganadero de nuestro país” y defiende que “ganaderos y agricultores tienen que ganar dinero”. Las palabras, sin embargo, se quedan en papel mojado.

Alimentos kilométricos

Los alimentos en Mercadona, ¿de dónde vienen? Un informe de Amigos de la Tierraseñala que si los alimentos que compramos llevaran un contador, la media de kilómetros recorridos antes de llegar a nuestro plato sería de 5.000. Mercadona, la mayor cadena de supermercados, no debe ser una excepción. El sindicato COAG denunció, en marzo de 2009, el acuerdo entre Mercadona y la empresa portuguesa Sovena, cuyo principal accionista es uno de los yernos de Juan Roig, para plantar olivar y producir aceite de oliva en Portugal y el norte del Magreb, deslocalizando la producción.

Y es que ni la famosa orxata valenciana parece ser ya de Valencia. La Unió de Llauradors destapó, en abril de 2013, que la orxata comercializada en Mercadona no llevaba el distintivo de Denominación de Origen con lo cual, muy probablemente, la xufa original venía de África, con la consiguiente explotación laboral de sus productores y el impacto medioambiental de dichos alimentos “viajeros”. Mercadona lo negó, pero no pasó a etiquetar sus productos con esta denominación, como sí hacen otros supermercados, por lo tanto el origen de la xufa es desconocido. Asimismo, se han detectado, también, en Mercadona naranjas etiquetadas como valencianas pero con origen en Argentina, calabazas de Panamá, pescado congelado africano o de América del Sur, así como otros productos con muchos kilómetros a sus espaldas.

Mercadona invierte miles de euros en cuidar su imagen. “Supermercados de confianza”, nos dice. ¿Seguro?

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Cospedal: demasiadas dudas, pocas explicaciones

20 abril, 2014

Fuente: http://www.eldiario.es

Casos como el de Liberbank o las obras del cementerio nuclear de Cuenca han sacado a la palestra a Ignacio López del Hierro, marido de la presidenta de Castilla-La Mancha

Más INFO

La mujer del César no solo debe ser honrada, sino parecerlo, pero las aguas bajan turbias en nuestra región, ya no sólo por el lamentable estado del Tajo, sino por las dudas que se ciernen en torno a la figura de Ignacio López del Hierro, marido de la Presidenta de la Junta, María Dolores de Cospedal, y contratado por una filial de Liberbank, una entidad bancaria con claros intereses en Castilla-La Mancha.

La investigación de Liberbank

Aunque el marido de María Dolores de Cospedal, Ignacio López del Hierro, cobra de Bancantabria, filial de Liberbank, desde diciembre del año 2011, su contrato no fue registrado en la base interna de la entidad hasta el pasado 24 de abril, según la documentación presentada por Comisiones Obreras a la Fiscalía de Cantabria, que investiga desde el pasado verano si López del Hierro habría cometido delitos de apropiación indebida y falsedad documental tras una denuncia del sindicato.

Comisiones Obreras basaba su denuncia en las declaraciones de Antonio Huesca, un exdirectivo de Bancantabria al diario El Mundo en las que sostenía que los directivos del banco le obligaron a abonar facturas a la sociedad Hilo Inversiones, propiedad del marido de Cospedal, sin que hubiera existido contrato previo alguno.

Liberbank es la entidad resultante de la fusión de Caja Castilla-La Mancha, Caja Cantabria, Cajastur y Caja Extremadura. Las entidades agrupadas en Liberbank recibieron 1.806 millones de euros en ayudas públicas. De ellos, 1.682 millones corresponden a las sumas invertidas en el saneamiento de Caja Castilla-La Mancha, que fue intervenida en marzo de 2009 y adjudicada a Cajastur en noviembre de ese año.

Desde el PSOE se reclama transparencia. Emiliano-García Page, secretario general de los socialistas castellano-manchegos y alcalde Toledo, lanzó la propuesta de ampliar las incompatibilidades por desempeño de cargo público al entorno familiar. Por su parte, la portavoz regional socialista, Cristina Maestre, ha afirmado que “no puede ser que una empresa, en la que está la antigua Caja Castilla-La Mancha,  que ha despedido a más de 1.200 trabajadores y al resto les ha bajado el 20 por ciento el salario le esté pagando 7.000 euros al mes a López del Hierro y la fiscalía esté investigando si lo ha estado haciendo a cambio de nada”. Maestre recuerda que “la empresa que le está facturando 7.000 euros al mes a Liberbank es la misma que le regaló a ella la mitad de la propiedad del cigarral que Cospedal tiene en Toledo. Solo por eso, ya debería dar explicaciones Cospedal”. Y es que Hilo Inversiones, cuyo administrador único es el marido de la Presidenta, adquirió una casa señorial en la capital castellano-manchega para a continuación “donar” el 50 % de la misma a De Cospedal, tal como consta en su propia Declaración de Bienes.

Hasta el momento, María Dolores de Cospedal se ha limitado a afirmar que tanto ella como su marido “siempre han trabajado en el marco de la legalidad” y a señalar que “si algunos quieren que por el hecho de ser mi marido no pueda trabajar en nada están muy equivocados”.

Así pues, ha defendido a su marido, lo que ha escenificado sentándolo el pasado fin de semana en la primera fila de la convención nacional que ha celebrado el PP en Valladolid.

López del Hierro y el cementerio nuclear de Cuenca

Las dudas sobre los intereses de Ignacio López del Hierro en Castilla-La Mancha también llegan hasta el cementerio nuclear de Cuenca, donde los grupos opositores a la construcción del almacén de residuos nucleares denuncian que la empresa Iberdrola Ingeniería (IBERINCO), de la que Ignacio López del Hierro es miembro de su Comisión Ejecutiva, ha sido una de las adjudicatarias de los concursos de ingeniería para la construcción del Almacén Temporal Centralizado de residuos radiactivos de alta actividad (ATC).

Se da la circunstancia de que la Empresa Nacional de Residuos (ENRESA), responsable de la adjudicación de las obras, está presidida por el exalcalde de Ciudad Real, Francisco Gil-Ortega, hombre de confianza de Cospedal según fuentes consultadas por este diario.

“España es un país que se ha construido a partir del silencio y la oscuridad”

19 abril, 2014

Fuente: http://www.eldiario.es

El director del documental Edificio España, que ha vetado el Banco Santander, asegura que no entiende cómo una simple película puede perjudicar al primer banco del país sin siquiera nombrarlo

La película, que retrata las obras de remodelación de la mítica torre madrileña en 2007, sirve también como metáfora de la explosión de la burbuja inmobiliaria

El banco se acoge a una cláusula del contrato por el que daba permiso al rodaje para prohibir su proyección

El director Víctor Moreno, que mantiene un litigio con el Banco Santander por vetar su documental.

El director Víctor Moreno, que mantiene un litigio con el Banco Santander por vetar su documental.

Víctor Moreno es documentalista. Quizá por eso necesita repasar sus palabras, darles el significado exacto. Y más cuando tiene que hablar del conflicto que le enfrenta con el principal banco de España: el Santander. El objeto de la pugna es su largometraje Edificio España, en el que ha retratado las obras de derribo del interior de la mítica torre madrileña. Una vez que el filme se había estrenado y había participado en tres importantes festivales, el banco, dueño del edificio, se acogió a una cláusula por la que podía vetar la película si la consideraba lesiva para sus intereses. Pero un año y medio después de aquel burofax que impide que el documental pueda proyectarse en salas públicas o privadas, Moreno y su equipo siguen sin comprender las verdaderas razones de esa decisión, ya que en ningún momento se menciona al banco, a sus intereses o a su gestión. Así que han decidido afrontar “una pelea de David contra Goliat” al hacer público el conflicto, bajo amenaza de acciones legales por parte de la empresa de Emilio Botín. El cineasta, con una prometedora carrera y varios premios en su haber, asegura que el suyo es sólo un ejemplo de la clase de sociedad en la que vivimos e invita a reflexionar sobre la necesidad de “hablar sin miedo”.

¿Qué significa Edificio España en tu carrera y en tu vida?

Para mí ha sido un antes y un después. El proceso de filmación fue una lección de humanidad en todos los sentidos. Compartir aquel periodo de transformación de un espacio tan inmenso con todos los trabajadores y con quienes se vieron involucrados en su proceso me cambió profundamente. Aprendí valores que aún me acompañan y que están reflejados en la película, que es muy coral y muy humana.

Como cineasta reafirma mi idea del cine; la de “estar” en un lugar y registrar su intrahistoria, esos momentos cotidianos que pasan desapercibidos pero que están cargados de contenido. En este caso se trataba de hacer una película muy física, donde el trabajo tuviera una presencia muy importante dentro de un espacio cuya memoria se iba diluyendo. Para mí el proceso de rodaje significó reafirmarme en esa convicción: que el cine es un modo de retratar lo que está aquí y lo que se pierde, pero también una manera de estar en un lugar y con la gente que lo ocupa; un compromiso con el día a día que pasamos juntos. No había intención de ir en contra del edificio ni contra sus dueños ni, por supuesto, sus trabajadores. Después, con el proceso que ha sufrido la película y el conflicto con la imposibilidad de que se vea públicamente, mi vida y la de las personas que me rodean, ha cambiado. Hemos tenido que aprender de muchos aspectos que desconocíamos.

 

¿Cuando firmaste la cláusula que le permite al banco parar tu película, pensaste en algún momento que eso podía pasar?

Nunca, máxime cuando el banco se reservaba la opción de rescindir la autorización de rodaje en cualquier momento. Estaba muy tranquilo, ya que siempre hice lo que dije que iba a hacer: un registro del proceso de remodelación integral del Edificio España. Aparentemente todo les parecía bien, hasta que cambiaron de opinión. Como digo, mi intención fue siempre grabar el proceso de transformación de uno de los edificios míticos de Madrid. Dado que eso es lo que yo estaba haciendo, no me paré a pensar que podrían recurrir a esa cláusula.

¿Qué crees que puede haber molestado a la empresa de tu documental?

Eso lo tienen que decir ellos, porque su lógica está muy lejos de mi realidad. Debían dar razones justificadas para frenar la película y, a día de hoy, lo único que hemos recibido es que apelan a procesos comerciales con el Edificio para no autorizarnos. Los procesos comerciales con el Edificio España ya existían en el año 2007 cuando empecé a grabar. Por eso, desconozco cuáles son las verdaderas causas justificadas para frenarlo. 

¿Crees que técnicas legales como estas atentan contra la libertad de expresión?

Este es un tema muy complicado que exigiría una respuesta de varias páginas. No debemos banalizar o tomarnos a la ligera –ni siquiera cuando estamos metidos en una situacióncomo la nuestra– cuestiones como libertad de expresión, democracia… Yo siempre he pensado que una sociedad con libertad de expresión es una sociedad más justa y democrática. Al menos sirve para generar dialéctica y entender las situaciones en sus complejidades. Me gusta escuchar (quizás por eso soy documentalista) y, por supuesto, también hablar, expresarme. Para mí coartar la libertad de expresión significa utilizar una fuerza de manera desmesurada para impedir que algo se conozca o que una opinión se escuche. Dicho eso, insistiría en que yo siempre grabé lo que había acordado con el banco. 

¿Cómo puede un documental como el tuyo afectar al principal banco de España? ¿A qué crees que pueden temer?

Sinceramente no lo sé. Desgraciadamente, un documental de creación tiene una distribución limitada, basada esencialmente en festivales, muestras y alguna sala. Desde que recibimos el requerimiento, no paro de darle vueltas y sigo sin entender cómo es posible que estas exhibiciones puedan inquietar a una corporación como el Banco Santander. Creo que para el Banco –igual que para mí– es mucho peor la situación que poco a poco se está creando.

¿Cómo te ha afectado como creador y en tu carrera que el documental lleve un año y medio sin poder exhibirse?

Me ha afectado muchísimo tanto a nivel personal como laboral. Por suerte tengo a mi pareja, a mi familia, amigos y muchos cineastas nacionales e internacionales que están muy cerca, y eso me ha permitido ver la parte más positiva de la situación. En lo profesional ha sido terrible, porque hemos dedicado cinco años de nuestra vida a algo que creíamos que de verdad tenía interés, y la respuesta que estaba teniendo en festivales de todo el mundo así lo demostraba. A la película y, evidentemente a todo el equipo que la hicimos, nos ha hecho un daño irreparable. En todo caso, como cineasta, debo decirte que esta experiencia me ha reafirmado en mi convicción de hacer cine de lo real ya que lo considero imprescindible para reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos.

¿Cómo lo ha vivido tu grupo de trabajo en la película?

Para todo el grupo ha sido durísimo, igual que para mí. Piensa que en este tipo de películas de tan baja producción las personas trabajan con pocos medios pero creyendo mucho en el proyecto, con mucha ilusión. La gratificación es que la película se vea y tenga respuesta. Y eso también ha sido doloroso para mi ya que he sido testigo de cómo esta ilusión se les arrebataba. Trabajar por algo que luego no se permite ver. Pero lo positivo es que la mayor parte de ellos han estado de forma continua apoyando.

¿Crees que tu caso forma parte de un modus operandi de las grandes empresas españolas?

No hace falta recordar que una gran parte de la historia de España para comprobar que es un país que se ha construido a partir del silencio y la oscuridad. No digo todas, pero sí creo que bastantes han sido herederas de dicha tradición e igual la tienen incorporada inconscientemente. Lo que realmente me preocupa es que en este tiempo de privatizaciones donde se está gestando nuestro futuro a corto y largo plazo, esa tradición se ejerzaes sobre los pilares fundamentales de nuestra democracia.

¿Cómo se pelea contra el Goliat de las corporaciones?

Gracias a medios como ustedes, al apoyo de mucha gente que nos acompaña, a una fuerte convicción moral… Sin estos pilares hubiera sido imposible dar el paso. Y lo hemos hecho porque consideramos que, en este duro momento que vivimos, una sociedad como la nuestra debe conocer este tipo de situaciones. Se hace necesario hablar sin miedos.

¿Cómo te sientes pensando que el hecho de que no hayas llegado a un acuerdo con el Santander puede traerte a la larga consecuencias legales (y económicas)?  

No entiendo por qué podría traer algún tipo de consecuencias legales o, por supuesto, económicas. Tan sólo estoy ejerciendo mi libertad de expresión.

¿Por qué crees que la gente tendría que ver Edificio España?

Considero que es un testimonio único de la historia reciente de nuestro país. Se trata de una película muy física donde el trabajo tiene una presencia muy importante dentro de un espacio cuya memoria se va diluyendo. Una obra muy coral y humana registrada en un periodo histórico donde la situación del país dio un giro radical e irreversible. Digamos que estuve en el momento oportuno y en el lugar indicado.

El miedo empieza a cambiar de bando

18 abril, 2014

Fuente: http://www.ecorepublicano.es

Con las europeas en el horizonte y las mareas sociales en la calle, al gobierno y a los ricos le tiemblan las piernas.
Estimados ciudadanos y estimadas ciudadanas:
El miedo en su origen comenzó siendo algo positivo en las sociedades prehistóricas, pues salvaguardaba al hombre de los peligros de los depredadores, las inclemencias del tiempo, y otras amenazas: se trataba de la supervivencia de la especie. A medida que las sociedades avanzaron, el miedo y los temores fueron utilizados por los grandes poderes y por las religiones para controlar a las masas y someter a las poblaciones. Un claro ejemplo de ello fue el terror utilizado por los nazis en Europa, en los años 30 y 40 del siglo pasado, donde el miedo fue la clave para que se mantuvieran en el poder.
 
El miedo y el terror se sembraron en España por el franquismo que desató una crueldad sin límites. Ahora con la memoria histórica en las investigaciones salen a la luz crímenes espantosos. 
 
El miedo paraliza, hay miedos que van acosando al ser humano en su vida cotidiana. Los miedos de hoy son: a perder el trabajo, a perder la vivienda, a enfermar, a perder a seres queridos, a sufrir agresiones y represiones del poder, a los malos tratos y torturas de los policías, a perder la libertad ingresando en prisión, al rechazo, al poder político, al poder económico, … Estos son los miedos del pueblo trabajador.
 
Si el miedo embarga a las masas, a las mayorías sociales, el poder lo seguirán detentando las oligarquías que no dudarán en emplear la violencia para garantizar sus privilegios y su papel elitista. 
 
En España la ciudadanía empieza a perder el miedo. Cuando se han perdido todos los derechos sociales, el trabajo, la vivienda, la sanidad pública, el acceso a la enseñanza pública, etc…, no queda nada que perder sino el miedo.
 
En Burgos, Gamonal, el miedo cambia de bando. El alcalde (sin mayoría absoluta) y su corte de especuladores sintieron miedo, y aceptaron las reivindicaciones de la gente.
 
Blesa en las inmediaciones de los juzgados sintió la ira de las víctimas de las estafas financieras de los banqueros.
 
La ley del aborto está movilizando a millones de personas dentro y fuera de España, que rechazan la agresión que supone arrebatar a la mujer su derecho a decidir sobre su cuerpo, exigiendo que no metan el código penal en sus ovarios. 
 
Cada vez más se reclama una información veraz y objetiva ante tanta manipulación. Cada vez más se exige verdad, justicia y reparación para las víctimas del franquismo. Cada vez más la ciudadanía se indigna con los insultantes y fabulosos sueldos de los máximos dirigentes de las instituciones que defienden el capitalismo. Cada vez más aumentan los ultra ricos, en España subieron en 2013 hasta 1625 personas, lo cual supone un 7% más que en 2012. La fortuna acumulada por estos 1625 ultra ricos es de más de 140.000 millones de euros. Los 85 más ricos del mundo tienen tanto dinero como los 3.500 millones más pobres.
 
Esta desigualdad económica hace imposible la democracia, o dicho de forma, no hay democracia con estas terribles desigualdades.
 
Asistimos a un secuestro en beneficio de las élites económicas que manipulan las reglas del juego con desregulaciones, opacidad financiera, o paraísos fiscales con los que no pagan impuestos. 
 
La alarma creada a nivel mundial con estos datos que dibujan un genocidio social, esta ya siendo respondida por la ciudadanía, por la mayoría de todas las poblaciones. 
 
(Si hay quien se indigna al ver un contenedor de basura ardiendo, y no se indigna al ver a una persona comiendo del mismo, entonces ha de revisar su escala de valores)
 
La aplicación de esta política neoliberal del capitalismo salvaje supone: reducir y recortar las libertades democráticas fundamentales, expulsar del espacio público a los jóvenes, a las mujeres, a los intelectuales, y al mundo del trabajo. 
 
Aquí se inscribe la expulsión de las mujeres de la vida pública, de sus derechos conquistados. Los intereses capitalistas y su moral marca España están en la base de esta agresión a la libertad de la mujer.
 
El miedo empieza a cambiar de bando cuando la derecha que trasmitía firmeza y determinación con la aplicación de su programa oculto se agrieta en el debate de la ley del aborto; en el fracaso de las privatizaciones de la sanidad pública en Madrid; y la contestación acompañada de una bajísima valoración en los sondeos de los banqueros, de la monarquía, del bipartidismo, y del mismo sistema capitalista.
 
Con las europeas en el horizonte y las mareas sociales en la calle, al gobierno y a los ricos le tiemblan las piernas, al tiempo que las mayorías empobrecidas preparan planes de ajuste en forma de lecciones para botar del gobierno a esta élite extremista, violenta y reaccionaria, que empieza a notar el frío del miedo en el cogote.
 
ANTONIO ROMERO RUÍZ 
Coordinador de la Red de Municipios por la III República;
Presidente de honor del PCA; Ex Parlamentario de IU