Archive for 31 mayo 2014

Vuelve a caer el número de alumnos que optan por la enseñanza de religión católica

31 mayo, 2014

Fuente: http://www.publico.es

Aunque más de la mitad de los alumnos escolarizados en Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato optan por esta asignatura, su número ha disminuido un 1,7% con respecto al año anterior

EFE MADRID 06/03/2014 12:12 Actualizado: 06/03/2014 13:53 

El 65 por ciento del total de los alumnos escolarizados en Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato reciben enseñanza religiosa católica este curso, lo que supone un 1,7 por ciento menos que en el anterior, cuando era el 66,7 por ciento. En su informe anual, la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha explicado que, de acuerdo con los datos recabados en los colegios e institutos de toda España, del total de 5.385.601 estudiantes escolarizados, 3.501.555 optan por la clase de religión católica.

Las cifras han bajado respecto al curso pasado un 1,8 % en los centros estatales, mientras que ha aumentado un 1,5 % en los centros privados y concertados católicos y un 1,6 % en los centros privados y concertados laicos. “Esta disminución del número de alumnos se debe, entre otros motivos, a las dificultades y trabas de tipo social, legislativo y administrativo que se ponen a la enseñanza religiosa”, según la CEE. En su nota, los obispos han insistido también en destacar que la reforma educativa “mejora” la situación de la enseñanza religiosa escolar en Primaria y ESO pero que en Bachillerato (la religión no será de oferta obligatoria para los centros) “no se garantiza de manera suficiente y adecuada” el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que deseen.

La CEE ha recalcado que, en la actualidad, dos de cada tres alumnos “eligen cursar voluntariamente” religión católica. Además, han pedido que sea una asignatura equiparable a las fundamentales, de oferta obligatoria para los centros y voluntaria para los alumnos, y que el hecho de recibir o no recibir esta enseñanza no suponga discriminación académica alguna en la actividad escolar. Los datos han sido proporcionados por la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE gracias a la información recogida por 61 diócesis de las 69 existentes en España.

Del 65 % total de matriculados en religión católica, el 73,5 % pertenece a estudiantes de Primaria, el 69,2 % a Infantil, el 54,7 % a ESO y el 40,3 % a Bachillerato. En los centros estatales, el mayor número de alumnos matriculados en religión son los de Primaria (67,7 %), seguidos por los de Infantil (64,7 %), ESO (40,4 %) y Bachillerato (26,6 %). En los centros de titulación canónica el porcentaje más elevado de matriculados se da en Primaria y ESO (97,8 %), y a continuación en Infantil (97,7 %) y Bachillerato (96,5 %). Y en los centros de titulación civil, el 75,6 % de los matriculados en Primaria reciben clase de religión, seguidos por los de Infantil (70,5 %), ESO (62 %) y Bachillerato (50,9 %).

Tasi: Chiesa esentata, anche Renzi bacia la pantofola. E noi paghiamo

29 mayo, 2014

Fuente: http://www.ilfattoquotidiano.it

Altro giro, altra tassa, altro regalo. 

La Tasi, la nuova tassa sui servizi indivisibili, sarà per molti ma non per tutti. Specialmente non per gli enti ecclesiastici. Come avevamo anticipato già.

Anche Renzi dunque ha baciato la pantofola, non quella del Papa bensì dei tanti vescovi italioti sempre vezzeggiati dai sindaci a caccia di voti.

Mentre l’Imu è una tassa sul patrimonio e quindi legata al possesso di un immobile, la Tasi è una tassa sui servizi forniti dai Comuni (illuminazione, manutenzione stradale, vigili urbani etc). Dovrebbero quindi pagarla tutti coloro che usano quei servizi e le esenzioni sarebbero limitatissime.

Invece sono tanti, se non tutti, gli immobili ecclesiastici che non verseranno un euro.

Eppure il Governo, il 28 febbraio 2014, con un comunicato ufficiale, precisava che l’esenzione è prevista solo per i 25 immobili di proprietà del Vaticano che sono citati nei Patti Lateranensi. Già questo era un primo regalo, perché si poteva benissimo farli pagare come ha chiarito la Cassazione. Anche perché tra questi palazzi ci sono quelli in cui si gestisce il business del turismo religioso o si affittano le mura a negozi.

Almeno però sembrava essere evitata l’ennesima beffa ai danni di chi paga le tasse.

E invece no, sono bastati  cinque giorni e il Governo ha fatto retromarcia, prevedendo per la Tasi le stesse esenzioni dell’Imu, quelle cioè che hanno portato ad una elusione di centinaia di milioni di euro.

In pratica, a godere dei servizi comunali “a scrocco” non saranno solo gli edifici di culto (chiese ed oratori) ma anche, ad esempio, la casa e l’ufficio del Vescovo.  

Dire poi che la pagheranno le porzioni di immobili ecclesiastici destinati ad attività commerciali è il solito trucco per confondere le acque: tutto dipende da una autocertificazione fatta dall’ente ecclesiastico e che nessun Comune ha la capacità di controllare in concreto. E se anche lo facesse ci sono poi i contenziosi giudiziari e, se si perdono, si troverà sempre qualche governo pronto a fare una leggina interpretativa.

In ogni caso, poi, la distinzione tra attività commerciale e non commerciale non ha alcun senso perché la Tasi, lo ripeto, è tassa sui servizi e non sul patrimonio che produce reddito.

Per chi volesse capire come funzionerà l’elusione della Tasi anche da parte di quelli che in teoria dovrebbero pagarla, riporto questa video-inchiesta che ho girato ai tempi dell’Ici.

La Junta recortará hasta en un 70 % el porcentaje de financiación de los servicios sociales de los ayuntamientos

28 mayo, 2014

Fuente: http://www.eldiarioclm.es

El decreto 13/2014 del Diario Oficial establece que las ayudas conjuntas del Ministerio y la Junta de Comunidades en materia social a los Municipios pasarán de los dos tercios a oscilar entre el 30% y el 70% de las subvenciones. 

Aunque ya había anuncios y advertencias en este sentido finalmente se ha concretado mediante Decreto la reducción del porcentaje de aportación de la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a los convenios con los ayuntamientos para financiar los servicios sociales básicos.

El Decreto 13/2014 publicado en Diario Oficial el pasado 3 de marzo declara su objetivo de “flexibilizar la aportación financiera” condicionada por las disponibilidades presupuestarias y si hasta ahora la Junta, mediante convenio, garantizaba su participación en la financiación de los servicios sociales municipales en dos tercios, ahora se establece que la aportación conjunta de Consejería y Ministerio oscilará entre el 30 % y el 70 %. Es decir que, según el criterio del Consejero, se seguirá aportando prácticamente idéntico porcentaje que hasta ahora o bien el ayuntamiento aumentará su financiación desde el 33 % actual, pudiendo llegar a tener que hacerse cargo del 70 %.

El problema añadido de este criterio de “flexibilidad” es que deja margen para la discrecionalidad y para premiar o castigar al ayuntamiento de turno según su color político. El “consuelo” para los ayuntamientos es que este esfuerzo añadido se les exigirá sólo durante dos ejercicios, ya que la nueva Ley 27/2013 de racionalización y sostenibilidad de las administraciones locales prevé que el 31 de diciembre de 2015 las Comunidades Autónomas asumirán las competencias que hasta ahora tenían los ayuntamientos en la prestación de servicios sociales.

Y eso, si atendemos al pasado reciente, no es una buena noticia ni para los usuarios ni para los para los profesionales. Porque hasta ahora sólo hemos hablado de porcentajes de cofinanciación pero si nos preguntamos por la cuantía en sí, resulta que entre 2011 y 2014 la Junta ha recortado a la mitad sus aportaciones a los ayuntamientos para servicios sociales, según un informe del Colegio Oficial de Trabajo Social de Castilla-La Mancha comparando los Presupuestos de Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales en ese periodo.

En concreto se ha recortado a los Ayuntamientos el 49,28% su colaboración, a las entidades sociales el 50,07%, a la Fundación Sociosanitaria y otros entes públicos les ha rebajado un 58,74% y las ayudas económicas a las personas y familias en situación de vulnerabilidad, dependencia y/o emergencia social se han reducido un 46,78%.

Del mismo estudio se deduce que la Junta ha reducido un 38,87 % su presupuesto de servicios sociales que existía en 2011, pero también hay aproximadamente un 12% del mismo que no se ejecuta, por lo que la conclusión es que se han desmantelado o recortado la mitad de los servicios sociales existentes en 2011, provocando desatención y despidos de casi 20.000 profesionales, y ello cuando son más necesarios que nunca ya que solo en el último año ha aumentado su demanda un 58,3% en la región.

Castilla-La Mancha lideró el recorte presupuestario en educación los últimos cuatro años

27 mayo, 2014

Fuente: http://www.eldiario.es 

La comunidad lidera el recorte con un 31,13% de reducción en el área de la educación, a diez puntos porcentuales de Cataluña, la segunda en la lista. Sumado a un alto nivel de abandono escolar, la región presenta uno de los niveles educativos más bajos del país. 

Un estudio de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F) de la evolución de los presupuestos de las comunidades autónomas en materia educativa confirma que, entre los ejercicios 2010 y 2014, se ha producido una verdadera “regresión presupuestaria” con un descenso medio del 12,97 % en ese periodo. Castilla-La Mancha es la comunidad que lidera el recorte con una reducción del 31,13 % del presupuesto en educación, a diez puntos porcentuales de distancia de la segunda campeona de la tijera, Cataluña.

Esta tendencia se ha atenuado en los presupuestos de las autonomías para 2014 y, por ejemplo, Castilla-La Mancha “sólo” recorta otro 2,02 %. Mientras tanto, la mayoría presupuesta un pequeño incremento en las inversiones que, de mantener este ritmo, precisaría diez años para recuperar el nivel de 2010.

El sindicato alerta de las consecuencias de esta política en un futuro y por ello es pertinente recordar que nuestra comunidad sigue manteniendo una elevadísima tasa de abandono escolar temprano (26,6 %) ocupando el sexto lugar, tras haber liderado este negativo aspecto en el país hasta el año 2007. También el Censo de Población de 2011 señala a Castilla-La Mancha como la comunidad donde menor porcentaje de personas cuenta con estudios superiores, un 11,8 %, la mitad que Madrid, que encabeza la clasificación. Son datos que deben ponerse en relación con la reducción en el presupuesto educativo y que hacen que, tal como advierte la Fundación de las Cajas de Ahorro en un reciente estudio, la población castellano-manchega tenga uno de los niveles educativos más bajos del país, lo que condiciona el acceso al empleo y las remuneraciones salariales.

Desde CSIF apuntan que si bien los recortes del sector educativo han afectado a casi todas las partidas se han cebado especialmente con el capítulo I, correspondiente a los gastos de personal docente, disminuyendo cerca de un 25% teniendo en cuenta la inflación acumulada, la bajada retributiva que se produjo en 2010, las sucesivas congelaciones y la eliminación de la paga extra de diciembre de 2012. El colectivo docente “sufre de manera especial las consecuencias de los recortes, que afectan tanto a sus condiciones de trabajo, como a los ratios de calidad educativa: la ampliación del horario lectivo, la espera de dos semanas para cubrir una baja por parte de un profesor interino, la reducción de plantillas y por extensión un aumento desmedido en la carga de trabajo”. Por ello CSIF reclama al Gobierno un incremento de los presupuestos de educación hasta llegar a los valores que marca la Unión Europea, volver a las ratios de aula anteriores, al horario lectivo de 25 horas en Primaria y 18 en Secundaria y eliminar la limitación en la tasa de reposición del 10%, además de recuperar el poder adquisitivo perdido.

El informe de CSIF se puede consultar en este enlace: http://www.csi-f.es/content/castilla-la-mancha-cataluna-y-murcia-comunidades-que-mas-han-recortado-en-educacion-durante-

Yo, el primer inmigrante subsahariano que llegó a Ceuta

26 mayo, 2014

Fuente: http://www.lamarea.com

Yo, el primer inmigrante subsahariano que llegó a Ceuta
El camerunés ‘Pepe’, disfrazado de rey Baltasar. EL FARO DE CEUTA
05 de marzo de 2014 13:31 

Artículo publicado en el número de marzo de La Marea, ya a la venta en quioscos y aquí

El primer inmigrante subsahariano que entró en Ceuta desde Marruecos –del que hay constancia en la prensa– fue un veinteañero de Camerún, a principios de la década de 1980. El joven llegó exhausto, desarrapado y hambriento, en busca de asilo tras el asesinato de su padre, ajusticiado por su activismo político. Al llegar a la frontera, se presentó como “Yo”. Varios guardias civiles acogieron al exótico visitante y le apodaron Pepe para evitar malentendidos con su nombre. Tiempo después, Yo terminó dando clases de inglés a sus hijos, se disfrazó de rey Baltasar en la cabalgata navideña que organizaba la Guardia Civil, y forjó amistad con varios de ellos.

En aquella época, el perímetro de la Ciudad Autónoma no tenía vallas de seis metros coronadas con afiladas concertinas. Ni la Guardia Civil reprimía las entradas por mar de los inmigrantes disparando balas de goma y botes de humo, como hizo el pasado 6 de febrero, cuando 15 subsaharianos murieron ahogados mientras trataban de llegar a nado a la playa de Ceuta. Fallecieron en un mar a 12 grados de temperatura, mientras varios antidisturbios de la Benemérita les lanzaban los proyectiles desde la orilla española.

En los años 80, cuando llegó Yo, en lugar del triple vallado terrestre actual, el límite con Marruecos lo marcaba el cauce de un pequeño arroyo, por el que sólo corría el agua en las estaciones húmedas. En una orilla, patrullaban los gendarmes marroquíes. En la otra, la Benemérita española. Los ciudadanos no tenían problemas para cruzar la frontera en uno u otro sentido. Muchos lo hacían varias veces al día para vender televisores, fruta o cualquier otra mercancía.

El periódico El Faro de Ceuta hizo en 2008 una reseña sobre Yo, dentro de su reportaje Mil historias de una valla. En ésta, recordaba la participación de aquel joven profesor de inglés, 20 años atrás, en la cabalgata de reyes de la Coproper, el germen de lo que años más tarde fue la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC). En aquella época, todavía estaba prohibido que los agentes de la Benemérita se organizasen a través de una asociación o un sindicato.

Ceuta fue la salvación para Yo, tras una larga huída desde Camerún. Los verdugos de su padre trataron de asesinarle también a él, que huyó del país sin pensárselo dos veces. Dejó atrás a su mujer y a sus hijos. “Recorrió media África. Nos contó que le costó mucho llegar a Ceuta, pero lo logró gracias a que la gente le ayudó y le dio comida”, recuerda Juan Amado, miembro de la AUGC, de 52 años. Pepe pasó mucha hambre, recuerda el agente: “Un día nos pedía un bocadillo. Otro, le dábamos más alimentos. Llegó un momento en el que estaba tan mal que yo salía de casa con comida para él”.

En su proceso de integración, Yo contó con el apoyo de otros ceutíes como Emilio, el dueño de una fábrica de ladrillos que había en la frontera. El empresario le encomendó algunas tareas y, al poco tiempo, visto que el chico trabajaba bien, le contrató. El camerunés lo alternó con otros trabajos puntuales. Además de darle comida, el guardia Amado fue uno de los ceutíes que recurrió a él para que enseñase inglés a sus hijos.

Sanciones por contratación

En los años 80, no había sanciones por contratar a inmigrantes en situación irregular. Hoy, la ley de Extranjería lo cataloga como infracción “muy grave” para el empleador (multa de entre 10.001 y 100.000 euros) y “grave” para el contratado (multa de entre 501 y 10.000 euros y posibilidad de ser expulsado del país), según la última modificación de la ley que aprobó el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2009.

La ley también se ha endurecido para quienes tratan de regularizar su situación. Para lograrlo, en la actualidad, los sin papeles que llevan menos de tres años en España han de regresar a su país y volver con un contrato ya firmado. Algo casi imposible en el contexto actual, con seis millones de parados. Otra opción es pasar tres años indocumentado en España y solicitar entonces la regularización por arraigo social. Esta vía tiene una cadena de requisitos que incluye un contrato de trabajo para los siguientes 12 meses con un mínimo de 30 horas semanales, poco habitual en sectores como la construcción o la agricultura.

Además de estas trabas, los sin papeles quedaron excluidos de la Sanidad pública en 2012 y, en los próximos meses, se podrían encontrar con nuevas sorpresas. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, quiere dar una vuelta de tuerca a la ley de Extranjería. Su organismo está estudiando cómo reformarla para poder hacer devoluciones express en la frontera y formalizar una práctica ilegal que la Policía lleva meses realizando: las expulsiones en caliente de la Guardia Civil, documentadas en varios vídeos. Éstas consisten en devolver de inmediato a Marruecos a los inmigrantes que logran cruzar la frontera, sin la presencia de un intérprete, ni esperar a la asistencia obligatoria de un abogado ni a estudiar las solicitudes de asilo. “Si acaba siendo legal, me parecerá inmoral, aunque sea legal. Ahora es ilegal e inmoral”, critica Lorenzo Cachón, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

El presidente de la Subcomisión de Extranjería del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), Pascual Aguelo, recuerda que la Convención Europea de Derechos Humanos prohíbe a España “realizar expulsiones colectivas de extranjeros”. Entre otros acuerdos internacionales, el convenio bilateral de España y Marruecos tampoco permite las devoluciones en caliente.

Aguelo exige investigar a las “personas de mando” que tuvieron relación con el suceso que acabó con 15 fallecidos el 6 de febrero: “La muerte no natural de cualquier persona debe ser objeto de investigación. Además, está demostrada la utilización de medios de intervención de elevada peligrosidad, capaces de causar graves daños. La actuación gubernativa podría haber tenido una relación directa o causal con las muertes”. La decisión de usar material antidisturbios no la toma un agente a título individual, sino que tiene que ordenarla un responsable del cuerpo.

llegada

[La Guardia Civil disparó el 6 de febrero contra decenas de inmigrantes]

La AUGC quita responsabilidades a los agentes y denuncia que, en numerosas ocasiones, ha solicitado un protocolo al Ministerio del Interior para hacer frente a situaciones como la del 6 de febrero. Desde entonces, sin embargo, el organismo que dirige Fernández Díaz se ha limitado a indicar a la asociación que entre sus competencias no figura solicitar protocolos.

Junto a las expulsiones en caliente y a la operación que terminó con 15 muertos, la tercera gran polémica de los últimos meses ha sido la instalación de las concertinas (cuchillas) en lo alto de las vallas de Ceuta y Melilla. Otro guardia civil de Ceuta, que no revela su nombre por temor a las represalias, critica su colocación: “Da igual lo que instalen; los inmigrantes van a seguir intentando entrar en España”. La única diferencia, apunta, es que las lesiones que sufren ahora son más graves. El Ministerio las puso en octubre de 2013, algo que ya hizo el PSOE en 2005. Como consecuencia de ello, en los últimos cuatro meses varios inmigrantes han sufrido amputaciones.

Guerras y hambre

A diferencia de hoy, la baja presión migratoria en Ceuta en la década de 1980 hacía que la función de la Guardia Civil en la frontera fuese distinta, recuerda Juan Amado: “Entonces, no teníamos el tránsito de argelinos y subsaharianos que hay ahora. Estábamos únicamente para que no pasasen delincuentes. El cambio ha sido radical, sobre todo, por el hambre y las guerras”.

Además de los saltos de la valla, que sólo afrontan varones jóvenes, las pocas mujeres y los menores de edad que tratan de cruzar la frontera suelen hacerlo abrazados a los bajos de camiones o acoplados en espacios insospechados como el capó de un coche.

Para Cachón, la diferencia de nivel de vida entre Marruecos y España –la segunda mayor frontera económica del mundo, sólo por detrás de la de Estados Unidos y México– es clave para entender por qué, cada vez que España cierra una ruta migratoria, se abre otra nueva. Primero fueron las pateras por el Mar Mediteráneo hacia Andalucía, en la década de 1990. En la de 2000, se abrió la ruta de los cayucos hacia Canarias. En la de 2010, los flujos se han reconducido hacia las vallas de Ceuta y Melilla.

No obstante, el catedrático de la UCM recuerda dos puntos importantes para analizar las migraciones a España. En primer lugar, enfatiza la idea de que no son los más pobres de Malí o Senegal los que se lanzan a la aventura migratoria, sino “los que pueden reunir el dinero necesario”. Y, por otra parte, recuerda que los escasos miles de inmigrantes que llegan a Ceuta y Melilla son un minúsculo grupo dentro de los cinco millones de extranjeros que viven en España.

concertinas

Entre 2006 y 2010, Cachón fue presidente del Foro para la Integración de los Inmigrantes, el punto de encuentro del gobierno de Zapatero con las ONG y las asociaciones. Hoy, el papel del Foro es anecdótico. Además, el presupuesto para la integración se ha desplomado: en 2009, era de 200 millones; en 2012 y 2013, desapareció de los Presupuestos Generales del Estado.

Las peticiones de asilo son otro indicador que saca los colores al Ministerio del Interior cada vez que la UE publica estadísticas de los países miembros. España tiene una de las tasas de denegación de peticiones de asilo más alta. El último informe de Eurostat, de 2011, refleja sólo un 20,19% de resoluciones favorables de protección internacional, frente a la media europea del 26,65%.

La imposibilidad de reagrupar a sus familiares es otro de los problemas con los que se enfrentan, a día de hoy, los inmigrantes en situación irregular en España. Pero esto no es nuevo. Hace tres décadas, Yo tuvo que migrar finalmente a Londres donde –allí sí– su mujer y sus hijos pudieron viajar para reencontrarse con él.

La Marea está editada por una cooperativa de periodistas y lectores
Suscríbete aquí para ayudarnos a hacer sostenible este proyecto

La chirigota del Consejo de Gobierno de Rajoy gana los carnavales de Cádiz

25 mayo, 2014

Fuente: http://www.eldiario.es


Las corrosivas críticas al Gobierno de la agrupación “Esto sí que es una chirigota”, luciendo un tipo original con todos los miembros del ejecutivo, se ganó el favor del público y del jurado del Teatro Falla en esta edición de los Carnavales de Cádiz.

25 comentarios

Con los leones del Congreso a la espalda y amordazados (al más puro estilo Ley “mordaza”) el ficticio y chirigotero Consejo de Gobierno de “Mari-Ano Rajoy” convencieron al jurado del teatro Falla de Cádiz y se convirtieron en los ganadores indiscutobles de la edición 2014 del Carnaval gaditano, seguidos de “Lo siento Patxi, no todo el mundo puede ser de Euskadi” y ‘Los Georgie Dann de Santa María del Mar.

La agrupación de José Antonio Vera Luque, bajo el nombre de “Esto sí que es una chirigota”, grito que el público regala a las mejores agrupaciones del Carnaval de Cádiz, se presentó de nuevo en su particular escalinata del Congreso de los “imputados” donde no faltaba ni ministros ni ministras, para rematar el rosario de críticas contra las dobleces y promesas incumplidas del Gobierno que llevan desgranado durante todo el concurso.

Las letras de los de Vera se despacharon agusto, ironizando con las operaciones del rey Juan Carlos, “que no eres de Borbón” sino de metacrilato o con las subvenciones a los toros mientras “doy la puntilla a todo lo demás”. Y por supuesto, con el Ejecutivo de Rajoy. Hicieron una comparación entre la vida de los ministros y el resto de la gente “que no son tan diferentes” y hasta invitaron a todo el público a hacerles un escrache en directo: “con el escrache, aprovecharse, con el escrache todo el mundo a desahogarse”. Y corearon con el público el escrache ficticio al grito de “Gobierno ladrón, Rajoy Dimisión”, “Que no nos representan, que no”, “Dos años en el Gobierno, y no habéis hecho nada” al que dieron respuesta: “Po’ irse preparando que nos quedan dos años más”.

Y no se libraron ni siquiera los grandes dirigentes internacionales, en especial Angela Merkel, a la que dedicaron un “esta será tu casa, aquí tienes tu hogar, para lo que quieras y más” con todo el Gobierno con los pantalones bajados. Y remataron la faena metiendo “entre rejas”  a todo el gabinete con la cuarteta que más se ha repetido: “ponme la mano aquí, aquí pónmela un poquito, ponme la mano aquí y aquí ponme el sobrecito”.

Y mi voto también

23 mayo, 2014

Fuente: http://www.pascualserrano.net 

Mi voto en las elecciones europeas

Pascual Serrano/

Llegó la hora del voto al Parlamento Europeo. Muchos pensarán que el panorama actual tienen algo de inédito por la aparición de nuevos partidos que dicen aportar nuevos aires. La memoria es débil, pero hace cuatro años tuvimos la misma sensación. Entonces contabilicé al menos seis papeletas de partidos de izquierda, algo que vuelve a suceder ahora.

Con todo mi respeto a los que han elegido otro partido de izquierda o reivindican la “abstención activa”, yo voy a votar a Izquierda Unida por varias razones:

Porque no votar es una opción perfectamente digerible para el modelo político dominante. Algunos hablan de “abstención activa”. En las elecciones europeas la abstención suele ser en torno al 50% ¿cuáles son activos y cuáles no? ¿qué diferencia tiene para el sistema si ese 50% fuese activa o fuese pasiva? ¿qué actividad puede hacer el que se ha abstenido que no pueda hacer también el que vota?

Porque las voces que piden unidad de la izquierda parece que nunca son escuchadas y por ello creo que la única forma de apoyar esa unidad de la izquierda es con la unidad del voto de la izquierda si sus líderes no son capaces de hacerlo. Es curioso que otros partidos argumenten que no se presenten en coalición con IU porque no han sido partidarios de realizar unas primarias. Tengo la sensación de que es solo una excusa, antes de que las primarias fuera asunto de tan actualidad y entusiasmo tampoco se coaligaban. Además, entre ellos mismos, que sí han hecho primarias, tampoco se han unido en una candidatura conjunta. Considero que cualquier opción que no tenga la seguridad de un representante es un voto perdido y que con nuestro voto debemos fomentar la unidad.

Porque, aunque creo que Izquierda Unida podría haber mejorado su sistema de participación de militantes para la elaboración de la candidatura, integrar las pretensiones de once colectivos no era fácil. No estoy de acuerdo en unas primarias en la que puedan participar todos los ciudadanos del país sin necesitar de ser militantes para elegir a cualquier persona que tampoco sea militante. Para eso no hacía falta hacer una organización colectiva y elaborar un programa político si desde fuera podían elegir como representante a alguien que también podía ser ajeno.

Porque en la candidatura de Izquierda Unida la integran once organizaciones coaligadas, por tanto sí hay un vocación de unir fuerzas e iniciativas. Resulta paradójico que algunas de las opciones políticas que se presentan de forma independiente hayan anunciado que su hipotético eurodiputado se integraría en el Grupo de la Izquierda Europea cuando algunos de los candidatos de la lista de IU no lo harán, lo que muestra que la amplia vocación de integración de IU y la poca diferencia ideológica que hay con otras opciones.

Porque no es verdad que el sistema electoral europeo no castigue la dispersión del voto como sucede en las elecciones nacionales. Es evidente que habrá un resto de votos que se perderán en cada candidatura si no llegan a un nuevo diputado y habrá tantos restos como candidaturas.

Porque la situación de crisis actual procede de un modelo de Unión Europea que Izquierda Unida lleva años denunciando. Recordemos las denuncias de Julio Anguita contra el Tratado de Maastricht.

Porque IU, junto con el resto de partidos que componen su candidatura, han mostrado tener un programa preciso y elaborado ante cualquier cuestión relacionada con la Unión Europea, sin situarse en la ambigüedad de quienes quieren pescar en todos los caladeros sin tomar posición firme en todas las cuestiones. Desde el euro, a la emigración, la crisis de Ucrania o los programas agrarios o pesqueros europeos .

Porque no ha habido movilización social y política, nacional o internacional, antes, durante y después del 15M, bajo siglas o sin siglas, en la que no hayan estado luchando los militantes y muchos cargos de Izquierda Unida. Al contrario de lo que muchos nos quieren hacer creer, pienso que las décadas de trayectoria de IU y de los partidos que la integran (combatiendo la dictadura franquista, contra la OTAN, en apoyo a los trabajadores en todas las huelgas generales, contra la energía nuclear, en defensa de los derechos de la mujer, al lado de los procesos de liberación en cualquier país del mundo, denunciando las guerras e invasiones de Estados Unidos y la OTAN…), con todos sus errores y deficiencias, no son una rémora sino un patrimonio del que sentirse orgullosos.

Porque aunque IU puede haber tenido muchos errores, no pueden presentarse como la gran opción nuevas propuestas con el principal argumento de no haber cometido ningún error simplemente porque nacieron hace pocos meses. No comparto la tesis de quienes dicen que IU tiene un techo muy limitado, que no se puede seguir en una opción que ha demostrado no ser capaz de recoger la indignación y frustración del actual modelo. Lo curioso es que los que nos proponen nuevas opciones para superar el estancamiento de IU presentan como un éxito y el fin del bipartidismo lograr ellos un diputado y un fracaso que IU alcance seis.

Porque los candidatos que conozco personalmente (Willy Meyer, Javier Couso y Marina Albiol), me han demostrado su coherencia, esfuerzo y honestidad en la defensa de los principios de una izquierda que lucha por una sociedad justa y una Europa social al servicio de los ciudadanos.

Porque la gran esperanza de un partido de izquierdas con posibilidades de llegar al gobierno en un país de la Unión Europea procede, precisamente, de una coalición, referente de IU, que lleva años luchando contra las políticas de la Troika. Me refiero a los griegos de Syriza, fundado inicialmente como una coalición de partidos al estilo de Izquierda Unida y trabajando juntos desde hace mucho tiempo en el mismo grupo político del Parlamento Europeo.

Y por último, porque en Izquierda Unida, sin obligar a los demás compañeros, muchos podemos decir con orgullo y sin complejos que somos comunistas.

Diez iconos bélicos

22 mayo, 2014

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Desde el casco con pincho de los alemanes que aterraba al enemigo, pero facilitaba el tiro, hasta los pantalones rojos de los franceses.

Objetos convertidos en emblemas de la barbarie

Las tropas francesas de Marne se mueven con ayuda de taxis.

1. Pickelhaube

El tradicional casco con pincho del ejército alemán, muy siglo XIX, es indefectiblemente uno de los iconos de la Gran Guerra, el reverso de la tierna amapola de Flandes. Símbolo de militarismo y poderío, introduce en un elemento inicialmente defensivo (el casco) un matiz ofensivo (el pincho), además de arrojar una imagen de notables  violencia y agresividad. Los regimientos equipados con Pickelhaube parecen avanzar con el doble de bayonetas. Para la propaganda Aliada representaba estupendamente la brutalidad germana. Imposible separar este tipo de casco de la estampa de arrogancia, belicosidad y hasta bravuconería que ofrecía el Alto Mando alemán con sus Hindenburgs, Ludendorffs y Von Moltkes y a su cabeza (nunca mejor dicho) el Káiser Guillermo II, al que algunos autores atribuyen una especial responsabilidad en el desencadenamiento de la guerra.   El Pickelhaube o Pickelhelm fue diseñado por Federico Guillermo IV de Prusia que lo convirtió en el casco reglamentario de la infantería prusiana en 1842. El modelo tuvo éxito y se extendió por los demás principados alemanes. Pero ya en 1842 el poeta Heine se mofaba del Pickelhaube como símbolo reaccionario y jugaba con la idea de que el pincho pudiera atraer rayos de modernidad a las cabezas románticas. Los ejércitos del II Reich fueron a la guerra en el 14 con una variante más barata de los ostentosos cascos metálicos que empleaban los generales y altos dignatarios -y que nadie lució como (en su tiempo) Bismarck sobre sus bigotes de morsa-. Esos Pickelhaube de lujo incluían plumas, crines de caballo y otros adornos. Los de los soldados estaban hechos de cuero con adornos de metal y se los había dotado de una cubierta de lona marrón (luego Feldgrau), el Überzug, para protegerlos de la suciedad y hacerlos menos visibles en combate.  Los cascos de pinchos demostraron ser poco prácticos para la guerra de trincheras, y además no te podías sentar encima, aunque como abrelatas seguramente no tenían precio. Ofrecían escasa protección para la metralla y el pincho, aparte que le podías vaciar un ojo al camarada en pleno Angriff, hacía al soldado muy conspicuo. En 1915 se les quitó esa incómoda protuberancia. A partir de 1916 fueron progresivamente reemplazados por el moderno casco de acero, el Stahlhelm, lo que redujo las heridas mortales en la cabeza un 70 %.  El Pickelhaube seleccionado aquí y que, en muy material metáfora de la muerte de los caducos valores y sueños imperiales, presenta un tremendo impacto frontal, pertenecía a un (desafortunado) oficial y forma parte de la espléndida colección Charles Friese de 560 cascos alemanes que se exhibe en el museo del Fort de la Pompelle, cerca de Reims. 

2. El coche de Sarajevo

 Es tentador pensar que si ese coche hubiera sido cubierto o blindado o si su conductor se hubiera mostrado más hábil o hubiera existido el GPS no se hubiera desencadenado un aterrador conflicto que causó unos 16 millones de muertos (¡uno cada segundo de la guerra!). En realidad no es cierto: según los historiadores, la I Guerra Mundial hubiera estallado igualmente sin el atentado de Saravejo, pues las tensiones políticas, el inexorable juego de alianzas y los planes militares conducían a la catástrofe. No importa, en el imaginario colectivo el Gräf & Stift de seis plazas en el que fue asesinado el archiduque Francisco Fernando, heredero del imperio Austrohúngaro el 28 de junio de 1914, junto con su mujer, tiene tanto peso como  el Lincoln Continental de JFK en Dallas, otro descapotable bañado en sangre y que marcó el fin de una época. El automóvil de Saravejo, ante el que no puedes dejar de estremecerte pues se conserva igualito que aquel nefasto día en que circulaba despistadamente junto al Miljacka, se podía ver (e incluso subirte en un despiste de la vigilancia) hasta hace unos meses en el museo militar (Heeresgeschichtliches) de Viena, pero ahora ha sido provisionalmente retirado de circulación (¡) mientras se renuevan las salas dedicadas a la I Guerra Mundial con motivo del centenario. Es tentador imaginar que está pasando una suerte de ITV histórica. El coche volverá a exhibirse a partir del próximo 28 de junio, cuando cumple exactamente un siglo de su sangrienta cita con el destino. El fetichismo quiere que no le hayan limpiado la tapicería. El Gräf & Stiff inició aquel recorrido por la capital serbia en una época y al frenar definitivamente al final de los acontecimientos aparcó –aunque muchos aún no se dieron cuenta- en otra. El automóvil, viva imagen de la pompa austrohúngara con sus ilustres ocupantes vestidos de gala y el estandarte de los Habsburgo flameando junto al estribo, desfiló en una comitiva de seis vehículos por la ciudad en lo que para muchos serbios debió parecer una señora provocación. El puñado de terroristas (seis) que acechaba el recorrido y a los que algunos historiadores gustan de comparar con los de Al Qaeda, aunque eran unos aficionados, y muy jovencitos, se movió entre la chapuza y, sorprendentemente, el éxito absoluto. Lanzaron una bomba, que el archiduque desvió con el brazo y que estalló en la calle. Y en última instancia, el personaje del día, Gavrilo Princip, que se encontró el coche por casualidad cuando salía de una tienda de comprarse un sándwich, fue capaz de con dos únicos disparos de revólver matar a Francisco Fernando y a su mujer, demostrando de paso que las medidas de seguridad en torno al archiduque eran de risa (¿cómo es que no lo sacaron de allí enseguida tras el primer intento de magnicidio?). Princip se cargó al hombre equivocado –el heredero no era favorable a la guerra- y dio a los halcones del imperio Austrohúngaro el pretexto para declarar la guerra a Serbia e invadirla, lo que puso a rodar, como un monstruoso cigüeñal, el oscuro vehículo en el que viajaban los cuatro jinetes del apocalipsis.

3. La trinchera

La trinchera, inseparable de la alambrada, la ametralladora y la yperita, es el gran símbolo de la I Guerra Mundial. Ya se habían hecho antes (desde Troya, en realidad) y se han seguido cavando después, pero la escala de lo que se hizo entonces superó todo lo imaginable: una serie de gigantescas cicatrices zigzagueantes trazadas sobre paisajes de sobrecogedora desolación que siguen ahí como recordatorio de la Gran Guerra. Infinidad de soldados se vieron obligados a vivir en condiciones precarias y a menudo inhumanas en un laberinto de trincheras enfrentadas que en el frente occidental discurría prácticamente desde Suiza hasta el mar del Norte. A menudo embarradas y llenas de inmundicia, desperdicios y ratas, las trincheras, apoteosis de la pala, mantenían a los soldados más o menos vivos entre ataque y ataque pero a costa de padecimientos inenarrables. El frío, el hambre, la miseria y el miedo reinaban en esos espacios claustrofóbicos, insanos y peligrosos en los que millones de hombres lo pasaron realmente fatal. Por no hablar de las vistas, tan deprimentes: la tierra de nadie humeante y llena de cráteres donde se pudrían los cadáveres de amigos y enemigos. Eran las trincheras una antesala del infierno y a veces se convertían en el averno mismo. La Guerra Civil de EE UU ya había mostrado que la capacidad mortífera de las nuevas armas de fuego abocaba las batallas a un irremediable estatismo. Ya no bastaba con ser un héroe: los nuevos fusiles y sobre todo las ametralladoras podían dar cuenta de regimientos enteros de valientes que avanzaran a la antigua usanza, sin protección. Eso sin contar el efecto devastador de la nueva artillería pesada. La Gran Guerra comenzó entre el general optimismo de muchos militares que, pese a las advertencias y los augurios, se las prometían muy felices. Fue aquello de que “por navidad en casa”, la esperanza de una victoria rápida y completa, cuya expresión más depurada era el plan Schlieffen con el que los alemanes confiaban derrotar a Francia en seis semanas flanqueándolos en una invasión a través de Bélgica. Resultó una ilusión. La mezcla de potencia de fuego, enormidad de los ejércitos y falta de movilidad (la mecanización era aún muy escasa) condujo al punto muerto, las batallas de desgaste, el estancamiento y a esa aberración (dentro de la aberración que es la guerra) que fue la guerra de trincheras a gran escala. Paradójicamente, entre ataques masivos que resultaban poco menos que suicidas, regresaron –además de un sorprendente uso del ocio- formas de lucha casi primitivas que incluían el cuerpo a cuerpo incluso con mazas. La ametralladora resultó decisiva a la hora de fomentar la inmovilidad. Nadie ha expresado mejor sus efectos que Robert Graves en Adiós a todo eso, en el episodio en que un pelotón se tira al suelo y cuando el oficial se pone en pie, les ordena seguir, nadie le hace caso y grita  a sus hombres “¡malditos cobardes, adelante!”, el sargento carraspea y le indica: “Nada de cobardes, señor, están todos endemoniadamente muertos”.   La ametralladora los había barrido cuando intentaran levantarse en respuesta al silbato del oficial. Hay muchas trincheras musealizadas y visitables, las alemanas generalmente mejores que las francesas, pues estos las veían como provisionales (se luchaba sobre territorio patrio que había que liberar), pero aquí recomendamos la recreación que se ha hecho en el Imperial War Museum de Londres, la Trench Experience, que permite revivir por un rato la intensa sensación de estar en uno de esos lugares en vísperas de un ataque, y de noche. Con eso y una novela gráfica de Jacques Tardi sobre la guerra vas servido.

4. Locomotora turca

Sí, una locomotora turca es un objeto muy grande, pero también simboliza, además del papel fundamental de los trenes en general en la movilización de tropas hacia todos los frentes, una aventura enorme que a veces olvidamos que fue parte de la I Guerra Mundial: la rebelión árabe, aquella lucha en la que se forjó la leyenda de T. E. Lawrence, uno de los personajes inolvidables de la Gran Guerra, y tan vinculado a ella, en realidad, como Foch, Joffre o Pershing. La locomotora turca, objetivo estelar junto con Aqaba de los esfuerzos de Lawrence de Arabia, el emir Dinamita,  nos recuerda además que aquella guerra tuvo muchos frentes, algunos exóticos, como el desierto, Palestina, Mesopotamia, o las colonias africanas, donde británicos, franceses y alemanes combatieron en paisajes y condiciones muy distintos de los del Somme o Verdún.  En el África oriental se vivieron numerosos episodios bélicos –que han pasado a nuestro imaginario con películas como La Reina de África o Lejos de África- y despuntaron personajes como el notable general alemán Von Lettow-Vorbeck, el vencedor de Tanga, con sus askaris negros, sin olvidar que en ese teatro murió alcanzado por un francotirador germano el gran cazador y explorador Selous (véase su busto en las escaleras a fondo del gran vestíbulo del Museo de Historia Natural de Londres), mientras trabajaba de scout para los británicos. En Beersheba, cerca de Gaza, tuvo lugar en 1917 la célebre carga de caballería de la 4ª Brigada Ligera australiana, una de las últimas de la historia. En una guerra globalizada, los enfrentamientos se trasladaron a lugares como Gallipoli, en los Dardanelos-tumba de tantos jóvenes australianos y neozelandeses-, o el Pacífico, escenario de las grandes peripecias de los barcos corsarios alemanes, el Emden, o el Seadler, el último  a vela… A veces se olvida que junto a los imperios ruso, austrohúngaro y alemán, otro, el turco, también pereció en la Gran Guerra. Alinearse con las potencias centrales no fue una buena idea. Los trenes fueron parte de sus acuerdos económicos y militares con Alemania, que proyectó una línea Berlín-Bagdad capaz de transportar el petróleo del Golfo.  Muchas de las locomotoras que trasladaban a las tropas turcas  –pobremente equipadas y pésimamente dirigidas, aunque el turco era un soldado valeroso y sufrido-, estaban fabricadas en Alemania, que trató de modernizar, equipar y adiestrar al ejército turco con el intento de crearse nuevas áreas de influencia y perjudicar los intereses aliados. Las viejas locomotoras voladas por Lawrence y sus árabes pueden verse jalonando como monstruos rotos y oxidados antiguos parajes de la línea del Hejaz. La que hemos elegido para esta selección (construida por la firma alemana Arnold Jung Lokomotivfabrik en 1908) es la que  puede verse expuesta junto a la estación de Damasco, intacta (de momento).

5. El triplano del Barón Rojo

Un aeroplano no puede faltar aquí. La I Guerra Mundial significó un gran despegue (¡) de la aviación, aunque muchos aviadores lo que hicieron fue estrellarse. Y qué mejor aeroplano que el mítico Fokker triplano del legendario Barón Rojo. En realidad, Manfred von Richthofen consiguió la mayoría de su larga lista de derribos a los mandos de un Albatros DV (que también pintó de rojo), pero es con el triplano, que no era ninguna joya como caza, por cierto, con el que ha volado a la posteridad. Murió con 80 victorias y solo 25 años en un episodio que aún no se ha esclarecido del todo –la bala que lo mató parece haber procedido de tierra, de tiradores australianos,  y no de las ametralladoras del Sopwith Camel del canadiense  Roy Brown-. Von Richthofen, herido de muerte, logró aterrizar pero el triplano fue rápidamente despiezado por los amantes de souvenirs (el propio Brown se llevó el asiento), lo que da una idea de lo populares que eran los pilotos;  sus trozos están repartidos por medio mundo (incluidos varios en el Imperial War Museum de Londres). El triplano que recomendamos ver es la réplica que cuelga del techo en el  Deutsch Museum en Munich. Da qué pensar: en la audacia de aquellos aviadores, en el sino fatal de la mayoría, en su muerte horrenda abrasados muchos mientras se precipitaban desde el cielo –algunos usaron su revólver para ahorrarse sufrimientos, otros, como Max Müller, saltaron de la cabina, sin paracaídas-. Los pilotos vivían en una contradicción de base: adelantados de una guerra nueva en el cielo, con tecnología puntera, a la vez se tenían y eran vistos como representantes de una vieja manera caballeresca de hacer la guerra que se había desvanecido ya allá abajo, en la fútil y anónima carnicería masiva de las trincheras. Los ases, Richthofen, su hermano Lothar, Immelmann (el águila de Lille), Guynemer, Mannock…, se convirtieron en símbolos de una clase de combate individual que redimía de algún modo a la enfangada carne de cañón y en el que era posible el honor (y el estilo: Werner Voss volaba con camisa de seda argumentando que si lo cogían prisionero quería tener buen aspecto para las damas). Claro que esto no era cierto, o no del todo. La guerra aérea –no podía ser de otra manera- tuvo sus miserias, sus villanos y sus atrocidades y morir en el cielo no tiene porqué ser mejor que morir en tierra. Los pilotos veteranos abatían a los nuevos sin demasiadas contemplaciones para incrementar sus listas. El Barón Rojo (los alemanes no pintaban los aviones de colores vivos –el famoso circo volante- por capricho, arrogancia o valentía sino para reconocer sus escuadrillas)  se llevaba recuerdos de los aeroplanos que derribaba, como decoración. Y no hay que olvidar que la I Guerra Mundial vio el desarrollo del bombardeo de poblaciones: los bombarderos Gotha alemanes y Handley Page británicos, y los zepelines de los primeros (50 raids sobre Londres que mataron a medio millar de personas) atacaron ciudades y sembraron el terror. Algunos especialistas señalan que la gran contribución bélica no la hicieron los cazas ni los bombarderos, sino los humildes (y peligrosísimos) vuelos de observación, que servían para orientar a la artillería y descubrir los movimientos del enemigo, como hicieron los alemanes en el Marne.

6. Pantalón rojo de soldado francés

El pantalón rojo con el que Francia hizo entrar a sus soldados en el conflicto es un excelente símbolo de lo mal equipados para la guerra moderna que iban los ejércitos, el estúpido orgullo nacional que ayudó a precipitar la contienda, la trasnochada idea de lo que era el servicio de armas y la estulticia e ineptitud, rayana en el delito, de los mandos (los ingleses acuñaron para sus generales la frase “leones mandados por burros”; autores como Max Hastings suscriben aún hoy en buena parte esa consideración). Nos sirve, el pantalón de marras, para recordar la pompa, la fanfarria y la irresponsabilidad con la que numerosos regimientos, de todos los países, marcharon tras los tambores y banderas. Igualmente podíamos haber elegido un vistoso uniforme de húsar austrohúngaro, con su bonita pelliza, o de lancero ruso o coracero francés. Pero fue un ministro de la guerra francés, Eugène Étienne, el que indignado ante la propuesta de cambiar el pantalón rojo por algo menos visible se exclamó: “Eliminer le pantalon rouge? Jamais! Le pantalon rouge, c’est la France!”. ¡A cuantos poilus no les habrá costado la vida la frasecita! Eugène Clémentel, responsable del presupuesto de guerra en 1911 añadía: “Faire disparaître tout ce qui est couleur, tout ce qui donne au soldat son aspect gai, entraînant, rechercher des nuances ternes et effacées, c’est aller à la fois contre le goût français et contre les exigences de la fonction militaire”. Es cierto que algunos ejércitos habían hecho los deberes. Los alemanes iban de Feldgrau (aunque como hemos anotado seguían con el casco de pincho, y lanzaban al combate ulanos, lanceros y toda la parafernalia montada), los británicos de kaki.  Los franceses tardaron un tiempo criminal en vestir a sus soldados en condiciones: con el nuevo uniforme color bleu horizon (o para algunos bleu incertain), que tiraba (¡) a gris claro. De paso cambiaron progresivamente el quepis de rigor por un casco, el modelo M15 Adrian, con su característica cresta, por el nombre del diseñador, el intendente-general August-Louis Adrian. Los pantalones rojos que nos sirven de ejemplo aquí son los del estupendo maniquí con el uniforme del 27º regimiento de infantería que se exhibe en el Musée de l’Armée en los Invalides, en París. El reverso oscuro de la guerra elegante, de bonitos uniformes, compostura viril, sables rutilantes  y marcha Radetzky, son los muertos eviscerados y decapitados, el sufrimiento indescriptible de los heridos, dado que en ausencia de antibióticos la gangrena seguía afectando  a la mayoría; y las atroces heridas de los mutilados que se esencializan espantosamente en los gueules cassés, los alcanzados en la cara, desfigurados hasta lo indecible. Cinco de ellos fueron apostados en el acto de firma del Tratado de Versalles para avergonzar (más) a los alemanes. 

7. Maza británica para rematar caballos heridos

Se calcula que 8 millones de caballos murieron en la I Guerra Mundial. En la marcha al Aisne se encontraba un caballo muerto cada 200 metros. Estamos en los predios de War horse, y del sufrimiento no solo de los caballos de batalla y de tiro sino de las distintas especies animales –mulas, camellos, perros, bueyes, palomas (no se rían, fueron los animales más condecorados en la guerra, por su insustituible tarea como mensajeras)-, que padecieron el conflicto como parte del esfuerzo de guerra de ambos bandos. Se subestimó el enorme desperdicio de bajas animales que provocaba una guerra moderna. La temible maza para rematar caballos que mencionamos aquí formaba parte de una exposición del Imperial War Museum sobre los animales en las guerras. Era una herramienta salvaje y basta que se manejaba con ambas manos para aplastar el cráneo de los nobles  brutos heridos cuyo convulsionante y ciego dolor ponía una nota añadida de especial espanto en los campos de batalla. Era urgente acabar con los sufrimientos de las pobres bestias para impedir que el pánico se extendiera a sus congéneres y evitar estampidas, por no hablar de la deprimente imagen que ofrecían a los combatientes. A veces ver a un inocente animal torturado por la metralla podía resultar peor que observar a un soldado con las tripas al aire. La guerra dejó también un gran número de caballos tullidos, con los que la sociedad no tuvo contemplaciones. La caballería –solo el ejército ruso sumaba 36 divisiones- entró en la I Guerra Mundial con un eco aún de las guerras napoleónicas, para encontrase con una realidad letal. Era muy vulnerable ante las armas modernas y las sillas se vaciaban al ritmo terrible de la fusilería y las ametralladoras. Los coraceros y dragones franceses sufrieron especialmente. El amplio uso de los caballos como fuerza motriz de los ejércitos en la Gran Guerra nos da la razón última de la guerra de trincheras:  la escasa motorización impedía avanzar deprisa y poder romper masivamente el frente enemigo como sí lo consiguieron los alemanes con las divisiones pánzer en la II Guerra Mundial. La aparición del tanque (la gran novedad de la I Guerra), 32 británicos en septiembre de 1916 en el Somme, se produjo muy tarde y en número y calidad muy bajos para significar un cambio drástico en el campo de batalla (paradójicamente, los alemanes que lo usarían luego tan bien fracasaron con sus mastodónticos Sturmpanzerwagens).  Pero operaciones como el ataque en masse de 381 carros de combate británicos Mark IV en Cambrai en noviembre de 1917, cuando abrieron brecha en las alambradas alemanas y cruzaron las tres líneas de trincheras enemigas, resultando de ello un avance de casi diez kilómetros en el frente alemán y la captura de 10.000 prisioneros y 200 cañones, mostraron que los monstruos de acero eran armas de futuro.

8. Crucero ruso Aurora

Anclado en el Neva en San Petersburgo, convertido en museo y visitable, el crucero Aurora simboliza, por supuesto, las batallas en el mar de la I Guerra Mundial, pero también un acontecimiento tan trascendental en la contienda como fue la Revolución rusa. En sí la historia militar del crucero no es para tirar cohetes. Es cierto que participó en la batalla –desastrosa para los rusos- de Tsushima contra la flota japonesa en 1905 –donde murió su capitán- y que en 1911 ancló en Bangkok para unirse a la celebración de la coronación del nuevo rey de Siam, que ya es destino exótico,  pero en la Gran Guerra su cometido  se redujo a algunas patrullas y bombardeo de costas como parte de la Flota del Báltico. Fue mientras fondeaba en Petrogrado (como se llamaba entonces San Petersburgo) en 1917 cuando ganó fama universal como símbolo revolucionario al unirse su tripulación a los bolcheviques, negarse a hacerse a la mar para volver a la guerra y, según la leyenda, disparar con su cañón de proa el 25 de octubre el primer zambombazo de la revolución, que dio la señal para el asalto al Palacio de Invierno, en el que habrían participado los propios marineros.  La toma del poder por los bolcheviques condujo al armisticio con Alemania, que se encontró de repente librando la guerra en un solo frente. Hoy el Aurora ofrece la posibilidad no solo de adquirir una gorra en el tenderete del muelle y sentirte parte de la vieja tripulación sino de contemplar cómo eran los barcos de guerra de la época. Esos barcos tuvieron mucho que ver con el desencadenamiento de la contienda. La carrera armamentística naval fue uno de los elementos clave en las tensiones prebélicas. Especialmente la amenaza que supuso para potencias como Gran Bretaña, sobre todo, o Rusia el frenético programa de construcción naval acometido por Von Tirpitz, el artífice de la marina del Káiser. Hablar de la Gran Guerra en el mar es hablar de Dreadnoughts –los nuevos e innovadores acorazados británicos-, del almirante Fisher (“pega primero, pega fuerte y sigue pegando”), de las vicisitudes de la escuadra de von Spee en las costas del sur de Chile hasta ser destruida en las Malvinas, de la batalla de Jutlandia  en la que los británicos perdieron 14 barcos y los alemanes 11 (y ambos bandos sostuvieron que habían ganado), y la gran aventura de los corsarios (como el ya citado Emdem), los buques trampa y los submarinos. Los U-Boote alemanes fueron un arma nueva y sorprendente  que demostró su valía en manos de comandantes como Otto Weddigen, que envió al fondo del mar a tres cruceros británicos en una hora, o Von Arnaud de la Perière,  que hundió 200 buques (sobrevivió  a la primera guerra y volvió al servicio en la segunda para, qué cosa, morir en un accidente aéreo en 1941). Recordemos que los submarinos tuvieron que ver con la entrada de EE UU en guerra a causa del impacto público del hundimiento por el U-20 del Lusitania, en el que se ahogaron 128 civiles estadounidenses, entre ellos un Vanderbilt.

9. Taxi del Marne

La de los taxis del Marne es una de las grandes leyendas de la I Guerra Mundial. Cuando en septiembre de 1914 los alemanes de Von Kluck parecían imparables y sus avanzadillas de ulanos se acercaban a pocos kilómetros de París, surgió la idea de que una forma rápida de enviar tropas de refresco para bloquear al invasor a orillas del Marne era aprovechar los taxis de la capital. Se atribuye al general Galliéni la ocurrencia. Bajo sus órdenes, taxis y otros vehículos, hasta sumar un par de millares, fueron requisados y cargaron cada uno cuatro o cinco soldados de la 7ª división de infantería para trasladarlos al frente. En realidad lo que detuvo a los alemanes no fue ese contingente de apenas una brigada –aunque el efecto psicológico de los taxis cargados de soldados debió animar a los parisinos- sino la propia indecisión de los invasores que, según algunos historiadores, llegaron a tener en sus manos la posibilidad de llegar a París, lo que hubiera significado seguramente el final de la guerra. Si la contribución militar de los taxis del Marne fue muy escasa, su impacto en la moral francesa resultó altísimo y adquirió proporciones míticas. Varios de esos taxis legendarios se han conservado. Uno de ellos es el Renault G7 de ocho caballos que se exhibe en el Musée de l’Armée de París y que como el coche de Sarajevo parece sacado de El Rally de Montecarlo y toda su zarabanda de antaño o de las aventuras de Penélope Glamour y Pierre Nodoyuna Otras leyendas de la Gran Guerra son  la de la quinta columna (un periódico inglés publicó que 50.000 alemanes disfrazados de camareros se encontraban ya en Gran Bretaña al inicio de la guerra esperando la señal  para entrar en acción –la espiomanía nos llevaría a encontrarnos con Mata Hari-), o la de los francotiradores emboscados en las ciudades –que sirvieron de pretexto para terribles represalias entre los civiles perpetradas especialmente por los alemanes y los austrohúngaros, aunque también hubo mucho cuento en el cliché de la “bestialidad alemana” con historias de bebés belgas empalados por “bayonetas hunas” o de niños mutilados por los granaderos prusianos: mucha propaganda aliada -. Caso aparte es el de los famosos “ángeles de Mons”, seres sobrenaturales que habrían ayudado a la fuerza expedicionaria británica en dificultades y que se confunden con los fantasmagóricos arqueros medievales ingleses que, provenientes de Azincourt,  habrían combatido al lado de sus paisanos lanzando flechas sobre los alemanes (la historia tuvo su origen en un relato de Arthur Machen).

10. Medalla ‘Pour le Mérite’ (Blue Max)

Herman Goering con sus condecoraciones. / BETTMAN / CORBIS

La Pour le Merite o Blue Max era la gran condecoración alemana en la I Guerra Mundial, muy ambicionada especialmente por los aviadores. A diferencia de la Cruz Victoria  (VC) británica, que tiene mucho más empaque militar, pues solo se concede, y con racanería, a verdaderos héroes, y de todos los rangos, la bonita medalla alemana azul solo era para oficiales y se entregaba también a altos mandos y dignatarios sin hechos de guerra, incluso a príncipes alemanes y mandatarios turcos. No obstante, la Blue Max fue a parar a verdaderos valientes y lo interesante es que a través de ella, además de adentrarnos en el raro mundo del heroísmo, podemos deslizarnos hacia el mundo de entreguerras para llegar a la II Guerra Mundial. Efectivamente, varios de los personajes alemanes importantes del III Reich la poseían, lo que muestra a las claras la continuidad entre una y otra guerras –por si no fuera bastante el Tratado de Versalles-. Rommel, el que sería el famoso Zorro del Desierto, probablemente el general más famoso de la II Guerra Mundial, había ganado la Blue Max  en 1917 a resultas de su papel al mando de  tropas de asalto en batallas contra los italianos en el durísimo frente del Isonzo, en los Alpes Julianos. Su Pour le Merite puede verse expuesta en el pequeño museo dedicado a la memoria del mariscal en Blaustein-Herrlingen, cerca de Stuttgart. Otro poseedor de la medalla era Hermann Goering, que la consiguió en junio de 1918. El as de caza con 22 victorias se convirtió luego en el segundo hombre más poderoso del III Reich. Un caso diferente es el de Ernst Jünger, que ganó su Pour le Merite en septiembre de 1918 por sus hazañas en combate en las trincheras y que vistió de nuevo el uniforme en la siguiente guerra aunque teniendo sus más y sus menos con el régimen. Quien no logró ni esa ni otra medalla, claro, fue Paul Bäumer, el personaje protagonista de Sin novedad en el frente. La medalla más relevante de la I Guerra Mundial –por lo que supuso para el mundo la experiencia bélica del que la logró- fue la Cruz de Hierro ganada por un humilde gefreiter del ejército imperial: Adolf Hitler. 

Lo que no se dice sobre el crecimiento de las desigualdades sociales

21 mayo, 2014

Fuente: http://www.vnavarro.org

 

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 27 de febrero de 2014

Este artículo analiza las causas y consecuencias del crecimiento de las desigualdades, que raramente aparecen en los mayores medios de comunicación.

Por fin, el gran crecimiento de las desigualdades que hemos estado experimentando en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte ha pasado a ser noticia, con un número cada vez mayor de fórums y conferencias dedicando atención a este tema, presentándolo como un problema. Incluso el Foro de Davos, uno de los centros de reflexión neoliberal con mayor impacto mediático, dedicó este año a este tema un espacio importante de su programa. Es interesante notar, sin embargo, que lo que ha estado ocurriendo con el tema de las desigualdades es muy semejante a lo que ha ocurrido con el cambio climático. Como en el caso de este último, la sabiduría convencional en aquellos países (dominada desde los años ochenta por el dogma neoliberal) negaba, al principio, su existencia. Se decía que, en contra de lo que aseguraban algunos “radicales extremistas” (el menos ofensivo de toda una larga retahíla de insultos), no había ningún cambio climático. Cuando la evidencia de que sí había tal cambio era ya abrumadora, la sabiduría convencional lo admitió, tras mucha resistencia y recelo, pero añadió –inmediatamente– que este no era causado por la intervención humana. Se debía –decía la sabiduría convencional– a cambios cíclicos de la naturaleza sobre los que la intervención humana tenía poco que hacer.

Una evolución similar ha ocurrido ahora con el crecimiento de las desigualdades. Primero se negó que existiera, acusándonos, a aquellos que señalábamos que era una realidad con terribles consecuencias sociales y económicas, de “radicales aguafiestas”. Más tarde, ante la evidencia abrumadora que cuestionaba este dogma, admitieron su existencia, pero negaron que se debiera a decisiones políticas concretas tomadas por instituciones públicas altamente influenciadas por los grupos financieros y económicos (que configuraban la sabiduría convencional neoliberal del conocimiento económico), atribuyendo dicho cambio a hechos como “la globalización de la actividad económica”, “la introducción de nuevas tecnologías” u otras argumentaciones, hechos que se consideraban (erróneamente) apolíticos, determinados por la propia lógica y dinámica del sistema económico. En realidad, cada uno de estos hechos supuestamente apolíticos era resultado de decisiones políticas tomadas por los Estados, cada uno de ellos influenciado por aquellos grupos financieros y económicos, que dominaban el proceso de gobernanza de cada país.

¿Por qué han crecido las desigualdades?

En realidad, la fuerza más determinante en la evolución de las desigualdades sociales y de su crecimiento ha sido el grado de influencia que los propietarios y gestores del gran capital (es decir, del mundo de las grandes empresas financieras, industriales y de servicios, y que incluye personas e instituciones que obtienen sus ingresos a partir de la propiedad del capital) han tenido sobre sus Estados. Cuanto mayor ha sido su influencia sobre el Estado, mayor han sido las desigualdades en un país. Cuanto, por el contrario, mayor ha sido la influencia del mundo del trabajo (es decir, de la mayoría de la población que deriva sus rentas del trabajo, con escasa propiedad) sobre los Estados, menores han sido las desigualdades. La evidencia de que ello es así es abrumadora. Durante el periodo 1947-1979 (el llamado “periodo dorado del capitalismo”), cuando el mundo del trabajo tenía más poder, el crecimiento de la riqueza de los países se repartió más igualitariamente que no durante el periodo 1979-2013, cuando –con la revolución neoliberal iniciada por el Presidente Reagan y la Sra. Thatcher– el mundo del capital fue el que claramente dominó las instituciones del Estado. Durante este último periodo, como resultado del crecimiento de la productividad, hubo un aumento de la riqueza, que se concentró en los sectores más pudientes de la población que derivan gran parte de sus ingresos de la propiedad del capital.

Estos datos muestran que las causas del crecimiento de las desigualdades son primordialmente políticas, es decir, que derivan de decisiones tomadas por el Estado como resultado del grado de influencia diferencial que tienen sobre ese Estado el mundo del capital y el mundo del trabajo. La época neoliberal (1980-2013) ha sido la época de mayor dominio del Estado por parte del capital, habiéndose alcanzado unos niveles nunca vistos desde principios del siglo XX. En EEUU, por ejemplo, el 10% más rico de la población posee el 77,1% de toda la riqueza, mientras que el 90% restante posee el 22,9%. En realidad, el 40% de la población no tiene ninguna propiedad; todo lo contrario, está endeudada. El 20% que le sigue tiene solo un 3,3% de toda la riqueza, seguido de otro 20% que tiene un 10% de toda la propiedad. La suma de ello (40+20+20) muestra que el 80% tiene solo un 13,3% de la riqueza. (Los datos que presento en este artículo proceden de John Schmitt “The Economy and the Evolution of Income and Wealth”. Public Policy Program. The Johns Hopkins University. 20 de febrero de 2014)

Esta enorme concentración de la riqueza, causa mayor del crecimiento de las desigualdades, ha motivado el movimiento popular de protesta conocido en EEUU como el Occupy Wall Street (claramente influenciado por el movimiento de los indignados, el 15-M, de España), que denuncia al 1% de la población (que controla, en gran medida, la propiedad de los medios financieros –basados en Wall Street) como el centro del poder financiero y económico, y por lo tanto, político y mediático del país.

No es el 99% contra el 1%, sino el 90% contra el 10%

Ahora bien, aun cuando el número de 1% -que incluye el grupo dominante del poder financiero, económico, político y mediático del país- es un número muy gráfico y didáctico para mostrar el grado de concentración del poder en EEUU, es una cifra que subestima el problema político al que tiene que hacer frente cualquier estrategia encaminada a revertir dicha concentración. Este 1%, que controla el 35,6% de toda la riqueza, va seguido de un 9% que controla otro 39,5%. El problema, pues, no es solo el 1%, sino que incluye también al otro 9%, que juntos suman en total un 77,1% de toda la riqueza. Este 9% son los grandes propietarios del capital industrial y de servicios, así como los sectores sociales que se benefician claramente del sistema de propiedad actual, y que incluye, entre otros, a los dirigentes mediáticos, la intelectualidad del régimen, la clase dirigente del funcionariado y la mayoría de la clase política gobernante, todos ellos sirvientes de las estructuras del poder. Junto al 1% del capital financiero representan lo que en Estados Unidos se llama la Corporate Class. De ahí que el conflicto no es del 99% de la población contra el 1%, sino del 90% contra el 10%, teniendo este último un enorme poder. Los grandes gurús mediáticos, por ejemplo, no son parte del 1%, pero si del otro 9% que sirve al sistema controlado por el 1%, y que se opondrá por todos los medios a que cambie el sistema que los beneficia.

El declive del sistema democrático

Esta enorme concentración de la riqueza ha sido consecuencia de las intervenciones del Estado, que han favorecido sistemáticamente y abusivamente desde los años ochenta al capital a costa del mundo del trabajo. Y cuando digo a costa quiero decir que las rentas del capital han subido como consecuencia de que las rentas del trabajo han disminuido. En otras palabras, el crecimiento de la riqueza, como resultado del aumento de la productividad (incluida la productividad laboral), no ha repercutido tanto en el mejoramiento de las rentas del trabajo como en el crecimiento desmesurado de las rentas del capital. En realidad, el salario por hora (controlado por inflación y tipo de trabajo) en EEUU fue menor en 2013 que en el año 1978.

La situación en España es muy semejante a la que ocurre en EEUU. La enorme influencia del 10% más rico de la sociedad (tanto en el Estado como en la sociedad civil) está causando el enorme crecimiento de las desigualdades. Y ello ocurre, tanto directamente como indirectamente, a través de las políticas públicas del Estado. Entre las directas están las políticas fiscales, por ejemplo, que benefician sistemáticamente al capital a costa del trabajo. Y entre las indirectas, está el gasto público. Por ejemplo, la reducción del empleo público y de la capacidad adquisitiva del empleado público (y con ello, el descenso de la renta nacional que va al mundo del trabajo) se hace para poder pagar los rescates a la banca y pagar la deuda pública (propiedad, en su gran mayoría, de la banca), con lo cual se está haciendo una transferencia de fondos públicos del 90% de la población española, cuya renta procede del trabajo, al 1% que deriva sus ingresos de la propiedad del capital financiero (del cual depende el otro 9%, que está al servicio del 1%) que controla el sistema de gobernanza del país.

Y es esta enorme concentración de la riqueza la que está destruyendo la democracia. Pero le aseguro a usted que no leerá todo esto en los medios. Un artículo como este no se puede publicar en los cinco rotativos más importantes del país. Le ruego que lo distribuya.

El IBI, en 10 preguntas

20 mayo, 2014

Fuente: http://www.ocu.org

4 diciembre 2013 

¿Quién está obligado a pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles?

Tienen que pagar el IBI los que son los propietarios de los inmuebles a uno de enero de cada año. También deben pagarlo los titulares de un derecho de usufructo, por ejemplo sobre los bienes heredados. Los copropietarios de un inmueble pueden solicitar la división de la liquidación del impuesto, para que cada uno pague su parte. Para ello deben facilitar sus datos personales, domicilio y su cuota de propiedad sobre el inmueble. 

En caso de compraventa de inmuebles, ¿quién paga el IBI en el año de la venta?

El IBI debe pagarlo quien sea propietario del inmueble el 1 de enero de ese año, aunque posteriormente haya vendido la casa. El nuevo propietario debe pagar el recibo del IBI del año siguiente al de la venta. 

¿Me pueden obligar a pagar el IBI de la casa que compré, aunque no me corresponda?

Si el vendedor, que es a quien corresponde, no paga el IBI, el Ayuntamiento tratará de cobrarlo por todos los medios (embargo de cuentas, de salario, de bienes…). Sólo si así no tiene éxito, podrá exigirle el pago al nuevo propietario, pero sólo pagaría la cuota del impuesto no tendría que pagar recargo, intereses ni sanciones  

¿Quién paga el IBI de una vivienda alquilada?  

El IBI debe pagarlo el propietario de la vivienda (salvo que en el contrato se especifique otra cosa): es él el responsable ante el ayuntamiento. Si se trata de un inmueble de alquiler de renta antigua el dueño puede repercutir al inquilino el importe del IBI.  

¿Qué descuentos o bonificaciones hay sobre el IBI?

La Ley de Haciendas Locales establece obligatoriamente algunas bonificaciones y permite que cada ayuntamiento aplique otras, de entre un listado cerrado. Eso hace que las bonificaciones varíen de unos municipios a otros. Las bonificaciones vienen recogidas en la ordenanza fiscal del IBI de cada ayuntamiento: puedes consultarlas en la página web del ayuntamiento o directamente en las dependencias del ayuntamiento. Es importante que sepas que si tienes derecho a bonificaciones en el IBI, en la mayoría de los casos tendrá usted que solicitarlas a su ayuntamiento antes de que termine el año, para su aplicación en el ejercicio siguiente. 

¿Cómo se calcula el IBI?

El recibo final a pagar depende principalmente de dos factores: el valor que se dé al inmueble, que se calcula a partir del valor catastral, y el tipo impositivo que se aplique en cada municipio. 

¿Cómo se establece valor catastral?

El valor catastral es la base de cálculo para la mayor parte de los impuestos ligados a inmuebles: el IBI, la plusvalía municipal, el IRPF, el ITP o el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

El valor catastral lo determina el Catastro conforme a unas reglas y criterios técnicos complejos y se actualiza cada año aplicando un coeficiente. Además como mínimo cada diez años se deben revisar los valores catastrales para acercarlos al “valor de mercado”.  El valor catastral no puede superar el 50% del valor de mercado del inmueble (aunque hoy en día, tras la caída del mercado, existen numerosos valores catastrales superan ese límite).

Además, para cada inmueble, el valor catastral debe tener en cuenta posibles factores que reducen el valor, como la antigüedad de la construcción, el estado de conservación: normal, regular, deficiente o ruinoso, la depreciación funcional o inadecuación (aplicable a suelo y construcción), si es o no interior, apreciación o depreciación económica..

Es responsabilidad del Ayuntamiento de que los valores se adapten, aunque los alcaldes se excusan en que la Ley de Haciendas Locales no deja renovar las valoraciones conjuntas hasta pasados 5 años desde la última.

Si se revisa de modo colectivo el valor catastral, lo habitual es que se pague más porque los valores tienden a aumentar, aunque no siempre. La normativa prevé que el aumento del valor catastral que se haya puesto de manifiesto en una revisión se traslade de forma progresiva al recibo del IBI, a lo largo de diez años. Existen dos vías para limitar el impacto de ese incremento de valores, una automática y otra que depende de cada ayuntamiento

En el recibo del IBI que le envía su ayuntamiento verá un apartado con el “Valor catastral” y otro distinto con el “Valor liquidable”. Es sobre este Valor liquidable sobre el que se aplica el tipo (0,5%, 0,7%, etc., el que haya aprobado su ayuntamiento), para obtener la cantidad a pagar (la cuota). 

¿Cómo influye el ayuntamiento en la cuantía del impuesto?

El ayuntamiento tiene mucho margen para adaptar el IBI a la capacidad económica de sus ciudadanos:

  • Fija el tipo del impuesto, dentro de unos amplios márgenes que marca la Ley de Haciendas Locales.
  • Pide al catastro que actualice la valoración de los inmuebles del municipio.
  • Aprueba las bonificaciones que la Ley de Haciendas Locales le autoriza.
  • Facilita el pago mediante el aplazamiento.
  • Puede aprobar subvenciones especiales para ayudar al pago del IBI a colectivos económicamente vulnerables. 

¿Cómo influye el Estado en la cuantía de mi recibo del IBI?

Por un lado, en Ley de Haciendas Locales marca las reglas generales sobre el IBI: fija una horquilla de tipos y una lista cerrada de bonificaciones.

Además, el Estado impide que los valores catastrales puedan adaptarse a los cambios de la realidad, al exigir que hayan pasado al menos cinco años para autorizar cambios en los valores globales de un municipio.

De manera extraordinaria, el Estado aprobó a finales de 2011 una subida general de los tipos del IBI, provisional para 2012 y 2013… pero que ahora está aprobado hasta 2015. Esa norma impide en la práctica a los ayuntamientos recortar el tipo del IBI durante su vigencia, pero no tomar otras medidas para rebajar la presión fiscal. 

¿Qué puede hacer OCU?

Animar a la movilización ciudadana, como está haciendo, con la campaña Abajo la subida del IBI: solo la presión de los ciudadanos, pidiendo a los ayuntamientos y al catastro que tomen medidas para hacer que el IBI sea más justo.

¿Qué puedes hacer tú?¡Es momento de actuar!

El Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2014 prevé que los municipios que hayan revisado sus valores catastrales en los años 2006, 2007 y 2008 puedan aplicar un coeficiente reductor en los valores que sirven de base para el cálculo del IBI. Pero los municipios deben solicitarlo, y deben hacerlo ya. Merece la pena: municipios como Alcobendas, Almería, Toledo, Betanzos, Manresa, San Sebastián de los Reyes, Leganés, Aranjuez o Majadahonda podrían ver cómo su valor catastral desciende un 27%.

Al mismo tiempo se prevén subidas de hasta el 13% para valores catastrales en ciudades que hayan revisado sus valores antes del 2004.

Solo la presión social puede conseguir que quienes pueden tomen medidas. Ayúdanos a difundir esta campaña para hacerla efectiva.