Archive for 30 junio 2014

Las Marchas de la Dignidad del 22M: El embrión del Frente Popular hacia la III República

30 junio, 2014

Fuente: http://www.ecorepublicano.es

Han sido las Marchas de la Dignidad un día primaveral de 22 de marzo. Todas las banderas de lucha estaban en Madrid (anarquistas, comunistas, republicanas, federalistas,…); ni las cámaras de televisión ni la prensa han podido ocultar las miles de banderas tricolores que inundaron la capital española. 
 
La II República también nació en esta estación, la Niña Bonita se la llamó popularmente, aunque tuvo sus mártires. Coincide en número con el día en que D. Manuel Azaña dio un discurso en el Campo de Comillas cerca de Madrid tras el desmantelamiento de la República por parte de la CEDA, la Revolución de Asturias contra este gobierno de fascistas y el encarcelamiento del propio Azaña en varios buques de la Armada. El gobierno de derechas de aquella época, que era antirrepublicano, puso todos los obstáculos para que el mitin de Azaña no se celebrase un 22 de octubre de 1.934 y los republicanos se vieron obligados a comprar unos terrenos, construir unas instalaciones para la ocasión a orillas del río Manzanares cerca del puente de Toledo. Trescientas mil personas de todos los rincones de España,según cálculos prudentes, escucharon a Manuel Azaña bajo el sol de otoño en octubre. 
 
El 22 de marzo de 2.014 también miles de personas han acudido en columnas a Madrid desde todos los puntos de la geografía española, algunos andando, la mayoría en autobuses. En esta ocasión como en el 34 también ha habido controles de la Guardia Civil en las carreteras a los autobuses donde viajaban los manifestantes. En el año 34 la gente viajó a Madrid porque la CEDA estaba desmantelando la República desde el Parlamento durante el bienio negro, porque el fascismo cobraba auge no solamente en España sino en Europa entera con Hitler y Mussolini a la cabeza. El 22 de marzo los manifestantes acudían- se lo escuché decir a Cañamero durante su travesía a pie por la carretera a los medios- por el desmantelamiento de “esta Democracia”, del Estado de Bienestar,… Pero los republicanos no vamos a hacer una defensa del actual régimen monárquico corrupto fruto de los Pactos en la Transición y de la Constitución del 78: En el 34 la CEDA gana unas elecciones y desde el Parlamento y las instituciones destruye la República; no pudiendo hacerlo del todo, ya que en el 36 gana las elecciones el Frente Popular, la oligarquía española hace un golpe de Estado a la República por medio de las armas con la ayuda de Mussolini y Hitler. Después vino una dictadura fascista de cuarenta años con el beneplácito las potencias imperialistas ganadoras de la 2º Guerra Mundial y una Transición donde se perpetúa el régimen franquista con Juan Carlos de Borbón heredero del dictador a la cabeza como Jefe de Estado y con un lavado de cara del régimen con el objetivo de entrar en la OTAN y en la Unión Europea. Hoy día padecemos el régimen corrupto monárquico – borbónico como lo padecieron los españoles en 1.812 y 1.823 con la persecución de Fernando VII a los liberales, en 1.923 con el apoyo de Alfonso XIII a la Dictadura de Primo de Rivera para salvarse; en 1.854 ( revolución de la Vicalvarada, donde se quema en Madrid el Palacio de la Reina Madre, la Regente María Cristina); en 1.868 (revolución de la Gloriosa con Prim a la cabeza donde se expulsa del País a la corrupta Isabel II) y en 1.874 (fin de la I República).  Aquellos fueron años de corrupción del régimen borbónico y de brutales crisis económicas que llevaron al pueblo al hartazgo de las guerras en Marruecos, al hambre, a la miseria, a revoluciones,… Cuando hablan de fracaso de las dos Repúblicas de nuestro país, yo preguntaría: ¿Cuántas veces ha fracasado la Monarquía borbónica en España? La I República tuvo cuatro Presidentes en un año, es verdad. No paran de repetirlo ¿Cuántos Jefes de Gobierno tuvo la monarquía de Alfonso XIII? El número tan desmesurado refleja la corrupción de las monarquías borbónicas y su incapacidad para manejar las crisis económicas en el país. Las Repúblicas españolas heredaron los problemas estructurales de estas monarquías. 
 
El periodista británico Henry Buckley sitúa el mitin de Azaña a las afueras de Madrid, en el Campo de Comillas, cerca de Carabanchel y describe así el acontecimiento: 
 
“La Guardia Civil había colocado controles en las carreteras, que se dedicaban a desviar muchos camiones que acudían desde los pueblos al mitin de Azaña. Había llegado desde los rincones más remotos del país, algunos habían viajado cientos de kilómetros en camiones abiertos bajo un cielo inclemente y cuando el discurso hubo concluido se subieron de nuevo a los camiones para emprender la misma ruta de regreso por inhóspitos caminos”. Buckley comenta que algunos campesinos de vuelta a sus pueblos fueron fusilados por acudir al mitin, “muchos pagaron cara tamaña osadía”. 
 
En el discurso de Comillas, ante la destrucción de la República por parte de la CEDA, Azaña hace una defensa dela Constitución del 31, obra de todos los partidos republicanos que la confeccionaron y la votaron, la libertad de conciencia, el laicismo, el sufragio universal y el Parlamento y de los ataques de los enemigos de la República al régimen; habla del desastre electoral del 33 cuando gana la derecha “el azote, el latigazo, el palo, a veces el tiro, de los que persiguen al republicano sólo por ser republicano. La condición de Republicano en España, con la enseña republicana todavía, es un pretexto para la cárcel, el destierro,la paliza, para toda clase de estragos personales, en la libertad y en la familia… ¿Por qué? Porque habían conspirado contra la monarquía de año 1.929”. “Todo el Estado español actualmente es una conjuración antirrepublicana, un sistema organizado contra las personas de los republicanos y contra el régimen y esto no lo podemos tolerar más tiempo”. “La política internacional de un país se hereda de régimen a régimen”. Después habló del papel de España en la Sociedad de Naciones en la que desde su posición de potencia débil defendió siempre la paz contra las agresiones imperialistas, el estado de la reforma agraria (paralización, abandono y destrucción por parte de la CEDA), la Ley de restricciones, la desastrosa gestión económica y en trasportes y defendió las reformas llevadas a cabo en el bienio progresista. 
 
“Recuerde ahora el trabajador que durante el bienio le hacían creer que estaba desengañado por la República; recuerde ahora el trabajador cuál era entonces su suerte y cuál ha venido a ser después, después de aquella República desapareció; recuerde ahora el cultivador a quien se le hizo creer que por culpa de la República no podía vender su fruto; recuerden ahora los que nos achacan destrozos en la economía nacional porque favorecíamos una limitada política de elevación de salarios para mejorar la capacidad de consumo que en último extremo redundaba en beneficio de la gran industria”. 
 
Hoy los tiempos son diferentes, aunque azotados por idénticas crisis del capitalismo. En aquella época estaba apunto de estallar la 2º Guerra Mundial (la Guerra Civil tan sólo fue el preludio de esta). En aquellos tiempos se defendía la República. Hoy no vamos a defender el actual régimen por muchos recortes que sufra. Lo que defendemos los republicanos, a parte de la necesaria dimisión del Gobierno en bloque, es la ruptura con el actual régimen neofranquista, monárquico-borbónico corrupto que padecemos los españoles. Muchos dirán que la República no es la panacea. Por supuesto que no. La República es la condición necesaria, no suficiente. Ante la inminente crisis energética de los combustibles fósiles, las guerras imperialistas que se avecinan y que podría desembocar en guerras mundiales, el auge del nuevo fascismo, el control mediante medios de masas, móviles con Internet redes sociales y la crisis capitalista que todavía va a seguir azotándonos la República es el instrumento para que el pueblo pueda gobernar el Estado, tener trabajo, vivienda digna, alimentación, Educación Pública y Sanidad Pública; para que no haya ausencia de Ley y haya laicismo; para que haya Justicia. La República no es condición suficiente, eso sí. No va a ser un camino primaveral de flores. Los enemigos de la República van a querer destruirla, como el 34. Pero es la salida necesaria que tiene el pueblo español, porque la salida del túnel está siempre hacia la luz y no parándonos en él o haciendo defensa de la oscuridad o del mismo túnel. Porque defender el actual régimen puede parecer más cómodo, da menos miedo, pero a la larga nos va a llevar a un callejón sin salida o lo que es peor hacia un abismo insalvable. Nuestra labor como republicanos después del 22M es construir el Frente Popular hacia la III República. Todas las plataformas, mareas, partidos y sindicatos convocados en Madrid juntos en una candidatura de coaliciones conjunta para las próximas generales y una vez en el Parlamento se podrán hacer los cambios. Leyes hechas por el pueblo y una nueva Constitución abierta para que las futuras generaciones puedan refundar el Estado las veces que sea necesario. Tomar la calle sin objetivos políticos claros nos llevará a largo plazo al desánimo y al desgaste físico y emocional. No esperemos como en 1.873 o en 1.931, a que la situación sea tan desastrosa que la única opción válida sea ya la República porque se han agotado ya todas las opciones políticas incluida la dictadura. No pasemos otra vez por otra dictadura fascista. Estamos en una fase que tiene rasgos parecidos la de 1.929 donde Alfonso XIII apoya la Dictadura de Primo de Rivera antes de que se pueda producir el advenimiento de una República. Los Borbones siempre han intentado salvarse a lo largo de la Historia. Los republicanos y las republicanas tenemos la tarea de dar contenido político hacia la República y de lucha obrera a las Plataformas, Mareas, Marchas y Sindicatos; hacia la ruptura de este régimen que padecemos, hacia la III República. Hay que hablar de forma clara a la gente. Como dijo Azaña finalizando su mitin de Comillas en el 34: ¡Pueblo, por España y la República! ¡Todos a una!
 
Por César Alfonso Viñas. RPS Cádiz
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Confesiones de Aznar entre risas: “Me estorbaba el CDS y fui a por ello, Suárez me decía que le retiré”

29 junio, 2014

Fuente: http://www.elplural.com

La vieja obsesión del PP por apropiarse del centro les llevó a acabar con el arquitecto de la Transición; ‘populares’ como Mayor Oreja o Arenas abrieron el camino de la operación de fagocitación.
 

Entre los honores que se rinden a Adolfo Suárez en el momento de su muerte sorprenden los protagonizados por algunos de sus más feroces críticos, como ha demostrado ELPLURAL.COM recuperando algunos artículos de José María Aznar, quien ahora se proclama “legatario” del símbolo de la Transición. Y es que mientras algunos medios de la órbita del PP insisten en presentar la oposición del PSOE como la clave del final político de Suárez, no resulta comparable la disputa parlamentaria con las jugadas subterráneas para fagocitar una formación y un legado histórico, y esa siempre fue la aspiración de la AP de Manuel Fraga y del PP de Aznar, tarea culminada precisamente por Mariano Rajoy.

Mayor Oreja o Arenas abandonaron el barco para abrazar a Fraga
En la operación de canibalización primero de UCD y luego la CDS, la dos formaciones con las que Suárez intentó liderar el centro-derecha con la democracia, participaron activamente dirigentes ‘populares’ que se convertirían en pesos pesados del PP. Nombres como Jaime Mayor Oreja o Javier Arenas fueron dirigentes importantes en UCD, el primero llegó a ser líder del partido de Suárez en Guipúzcoa y el segundo el presidente de las Juventudes del partido. Pero cuando la formación saltó por los aires fruto de las disputas internas, no acompañaron a Suárez en su aventura del CDS –fundado en 1982– sino que se integraron en una formación democristiana llamada Partido Democrático Popular que en las citas electorales iba de la mano de la Alianza Popular de Fraga y de hecho acabó integrándose en esta formación con el nacimiento del PP en 1989.

Aznar quería también apropiarse de la imagen de Suárez
Pero la integración de buena parte de UCD en el PP no era suficiente para el PP, porque Suárez seguía con el CDS y con su prestigio personal evidenciaba que existía un centro democrático ajeno a la derecha heredera del fraguismo. Lo explicaba el propio Aznar sin mucho remilgos en unas declaraciones en las que abordaba esa ‘operación centro’ cosmética que lideró en su partido y en la que acabar con Suárez era fundamental.

“Para conseguir ser un partido de centro hay que ir hacia el centro, entonces a mí me estorbaba lo que había a mitad de camino entre el PP y el PSOE, me estorbaba el CDS. Hubo una primera parte de pacto con el CDS y una segunda en la que le dije a Adolfo ‘esto me molesta, voy a por ello’. Por eso siempre me decía ‘fuiste tú el que me retiraste de la política acabando con el CDS’. No le faltaba razón, pero era inevitable”

En su operación de fagocitación Aznar se marcó un tanto clave con el fichaje del hijo del expresidente, Adolfo Suárez Illana, al que a pesar de su inexperiencia política llevó de inmediato a la primera línea. De hecho la última aparición pública de Suárez tuvo lugar el 2 de mayo de 2003 en el mitin electoral de presentación de su hijo como candidato a la presidencia de Castilla-La Mancha por el PP, un acto en el que no faltó un eufórico Aznar. Ya tenía su ansiada imagen de Suárez dando apoyo al PP.

Rajoy culminó la operación integrando el CDS
El último capítulo de ese largo proceso para apropiarse el legado de Suárez tuvo lugar en 2010, con Mariano Rajoy ya como presidente del PP, cuando el CDS formalizó su integración en el partido de referencia de la derecha española. Entonces, Rajoy proclamó que su partido se siente “heredero del CDS” que “lideró la Transición y propició la aprobación de la Constitución con su generosidad y su altura de miras” así como que “la herencia de eso está hoy en el acervo de nuestro partido y es motivo de orgullo para todos nosotros”. La digestión estaba completa, a pesar de que Rajoy, como todo su partido y por mucho que ahora intenten maquillar la historia, dio sus primeros pasos democráticos de la mano de Fraga, no de Suárez. Aunque ambos dirigentes procedían de la dictadura tenían un talante y una forma de concebir la derecha muy diferente.

La envidia y el síndrome de Solomon

28 junio, 2014

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Formamos parte de una sociedad que tiende a condenar el talento y el éxito ajenos

La envidia paraliza el progreso por el miedo que genera no encajar con la opinión de la mayoría

Uno de los mayores temores del ser humano es diferenciarse del resto y no ser aceptado

ILUSTRACIÓN DE JOSÉ LUIS ÁGREDA

En 1951, el reconocido psicólogo estadounidense Solomon Asch fue a un instituto para realizar una prueba de visión. Al menos eso es lo que les dijo a los 123 jóvenes voluntarios que participaron –sin saberlo– en un experimento sobre la conducta humana en un entorno social. El experimento era muy simple. En una clase de un colegio se juntó a un grupo de siete alumnos, los cuales estaban compinchados con Asch. Mientras, un octavo estudiante entraba en la sala creyendo que el resto de chavales participaban en la misma prueba de visión que él.

Haciéndose pasar por oculista, Asch les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes, dibujadas junto a una cuarta línea. De izquierda a derecha, la primera y la cuarta medían exactamente lo mismo. Entonces Asch les pedía que dijesen en voz alta cuál de entre las tres líneas verticales era igual a la otra dibujada justo al lado. Y lo organizaba de tal manera que el alumno que hacía de cobaya del experimento siempre respondiera en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros.

La conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría” 
(Solomon Asch)

La respuesta era tan obvia y sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los siete estudiantes compinchados con Asch respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta. Para disimular un poco, se ponían de acuerdo para que uno o dos dieran otra contestación, también errónea. Este ejercicio se repitió 18 veces por cada uno de los 123 voluntarios que participaron en el experimento. A todos ellos se les hizo comparar las mismas cuatro líneas verticales, puestas en distinto orden.

Cabe señalar que solo un 25% de los participantes mantuvo su criterio todas las veces que les pre­­guntaron; el resto se dejó influir y arrastrar al menos en una ocasión por la visión de los demás. Tanto es así, que los alumnos cobayas respondieron incorrectamente más de un tercio de las veces para no ir en contra de la mayoría. Una vez finalizado el experimento, los 123 alumnos voluntarios reconocieron que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”.

A día de hoy, este estudio sigue fascinando a las nuevas generaciones de investigadores de la conducta humana. La conclusión es unánime: estamos mucho más condicionados de lo que creemos. Para muchos, la presión de la sociedad sigue siendo un obstáculo insalvable. El propio Asch se sorprendió al ver lo mucho que se equivocaba al afirmar que los seres humanos somos libres para decidir nuestro propio camino en la vida.

La luz de Nelson Mandela

ILUSTRACIÓN DE JOSÉ LUIS ÁGREDA

Después de 27 años en la cárcel y ser elegido en 1994 presidente electo de Sudáfrica, Nelson Mandela compartió con el mundo entero uno de sus poemas favoritos, escrito por Marianne Williamson: “Nuestro temor más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro temor más profundo es que somos excesivamente poderosos. Es nuestra luz, y no nuestra oscuridad, la que nos atemoriza. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, magnífico, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres para no serlo? Infravalorándote no ayudas al mundo. No hay nada de instructivo en encogerse para que otras personas no se sientan inseguras cerca de ti. Esta grandeza de espíritu no se encuentra solo en algunos de nosotros; está en todos. Y al permitir que brille nuestra propia luz, de forma tácita estamos dando a los demás permiso para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, automáticamente nuestra presencia libera a otros”.

 

Más allá de este famoso experimento, en la jerga del desarrollo personal se dice que padecemos el síndrome de Solomon cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino trillado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos tememos llamar la atención en exceso –e incluso triunfar– por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás. Esta es la razón por la que en general sentimos un pánico atroz a hablar en público. No en vano, por unos instantes nos convertimos en el centro de atención. Y al exponernos abiertamente, quedamos a merced de lo que la gente pueda pensar de nosotros, dejándonos en una posición de vulnerabilidad.

El síndrome de Solomon pone de manifiesto el lado oscuro de nuestra condición humana. Por una parte, revela nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos, creyendo que nuestro valor como personas depende de lo mucho o lo poco que la gente nos valore. Y por otra, constata una verdad incómoda: que seguimos formando parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos. Aunque nadie hable de ello, en un plano más profundo está mal visto que nos vayan bien las cosas. Y más ahora, en plena crisis económica, con la precaria situación que padecen millones de ciudadanos.

Detrás de este tipo de conductas se esconde un virus tan escurridizo como letal, que no solo nos enferma, sino que paraliza el progreso de la sociedad: la envidia. La Real Academia Española define esta emoción como “deseo de algo que no se posee”, lo que provoca “tristeza o desdicha al observar el bien ajeno”. La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros anhelamos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, las cuales se acentúan en la medida en que pensamos en ellas. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.

“Ladran, luego cabalgamos”

(dicho popular)

Bajo el embrujo de la envidia somos incapaces de alegrarnos de las alegrías ajenas. De forma casi inevitable, estas actúan como un espejo donde solemos ver reflejadas nuestras propias frustraciones. Sin embargo, reconocer nuestro complejo de inferioridad es tan doloroso, que necesitamos canalizar nuestra insatisfacción juzgando a la persona que ha conseguido eso que envidiamos. Solo hace falta un poco de imaginación para encontrar motivos para criticar a alguien.

El primer paso para superar el complejo de Solomon consiste en comprender la futilidad de perturbarnos por lo que opine la gente de nosotros. Si lo pensamos detenidamente, tememos destacar por miedo a lo que ciertas personas –movidas por la desazón que les genera su complejo de inferioridad– puedan decir de nosotros para compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismas.

¿Y qué hay de la envidia? ¿Cómo se trasciende? Muy simple: dejando de demonizar el éxito ajeno para comenzar a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños. Si bien lo que codiciamos nos destruye, lo que admiramos nos construye. Esencialmente porque aquello que admiramos en los demás empezamos a cultivarlo en nuestro interior. Por ello, la envidia es un maestro que nos revela los dones y talentos innatos que todavía tenemos por desarrollar. En vez de luchar contra lo externo, utilicémosla para construirnos por dentro. Y en el momento en que superemos colectivamente el complejo de Solomon, posibilitaremos que cada uno aporte –de forma individual– lo mejor de sí mismo a la sociedad.

Guerreras de la vida

27 junio, 2014

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Este tibio avance está llegando cuando miles de españoles andan ya con la lengua fuera

Creo que, en efecto, es cierto que estamos saliendo de la crisis y que la mejora empieza a repercutir débilmente en la gente de la calle. Conozco a una docena de familias en estado crítico, parados de larga duración que llevaban cinco o seis años sin trabajo; pues bien, tres de esas familias han conseguido un empleo en los dos últimos meses. Empleos miserables, desde luego, pero empleos al fin, una bendición para personas que no tenían ni para pagar los 17 euros de la bombona de butano y que vivían con la luz cortada. Se diría, pues, que las cosas se van moviendo, aunque, eso sí, a costa de un destrozo social aterrador y probablemente irreversible. La brecha entre pobres y ricos se ha agrandado y no parece que hayamos aprendido nada de la crisis. Seguimos repitiendo los mismos errores y me temo que la recuperación está precariamente sujeta con alfileres. Pero, aun así, creo que nos merecemos cierto regocijo. Necesitamos esperanzas, necesitamos alegrías, y podemos permitirnos un suspiro de alivio.

Ahora bien, este tibio avance está llegando cuando miles de españoles andan ya con la lengua fuera. Cuando han perdido sus casas hipotecadas, luego se han comido todos sus ahorros, después, los ahorros de sus padres, y ahora están a punto de ser desalojados de sus pisos alquilados. Muchas de esas personas son mujeres, y además mujeres solas; mujeres esforzadas que lo han ido perdiendo todo poquito a poco. En la última semana han llegado a mis manos tres casos de este tipo. Déjame que te cuente cómo la vida puede pasar por encima de ti y atropellarte. Y, aun así, cómo puedes seguir en pie y peleando.

El primer caso es el de María Aurora Esteban. Tiene 40 años, vive en Madrid y estudió Ingeniería Técnica Industrial. Le faltaban 9 asignaturas cuando el padre murió. Tuvo que dejar la carrera y ponerse a dar clases de matemáticas para la ESO en una academia particular. Tiempo después, su madre enfermó de cáncer y María abandonó el trabajo para cuidar de ella hasta su fallecimiento. Por entonces, era el año 2012, las academias ya no contrataban a nadie. María Aurora volvió a dar clases particulares, pero con la crisis apenas hay alumnos. Ahora, sus únicos ingresos son 40 euros al mes de dos clases y 20 euros más por otra que da en Internet. Come gracias a la generosidad de una prima y a Cáritas. Si no puede pagar el alquiler la echarán de casa. Tiene un blog de problemas matemáticos,lacampanadegausss.blogspot.com. Si consigue que entre mucha gente, podrá monetizar el blog y sacar algo de dinero. También está decidida a reciclarse: quiere aprender peluquería para perros, pero no puede pagar las clases. Se ofrece como ayudante (puede lavar y desenredar a los animales) a cambio de la formación.

Luego está Begoña, de 50 años, divorciada y con dos hijas. Vive en Fuenlabrada, Madrid, y sólo ingresa al mes una ayuda de 131 euros y otros 380 euros para la manutención de las niñas, un monto tan exiguo que se encuentran al borde del colapso. Begoña ha hecho de todo y está dispuesta a hacer de todo. Hizo un curso de ayudante de cocina y otro básico de costura, tiene dos carnets de conducir, el B normal y el D para autobuses, ha trabajado como vigilante de seguridad en varias empresas, pero sin chapa (no pasó las pruebas físicas), ha limpiado casas, se defiende con el ordenador “y si tengo que aprender algo, se me da bien y aprendo rápido”. Esto es lo que me fascina del ser humano: la tenacidad para reinventarse, para adaptarse, para luchar incluso por encima de las propias fuerzas. Déjame usar el artículo como bolsa de trabajo: si sabes algo para estas mujeres, escribe a familiasayuda@gmail.com.

Y aún me queda hablar de la maravillosa Clara Fenoll, que padece fribromialgia aguda, cansancio crónico e hipertiroidismo, por lo que recibe una media pensión de discapacidad que no llega a 400 euros. Un dinero insuficiente para pagar gastos e hipoteca, de manera que, tras merendarse los ahorros, su casa está a punto de ser embargada: “Lloré muchísimo hasta que reflexioné y me dije, Clari, eres afortunada. Mira alrededor y observa, y a partir de ahí cambié el chip. No quiero perder mi piso, pero he tenido mucha suerte porque mi pareja (que padece ataxia de Friedreich y es discapacitado absoluto y sólo cuenta con los ingresos de su pensión) nos ha acogido a mí y a mi hija en su casa; y además he podido seguir los estudios en la Universidad, porque la tengo muy cerquita y al ser discapacitada no pago nada”. Y encima encuentra tiempo y aliento para dar clases gratis a inmigrantes, sobre todo africanos, o para recoger alimentos y material escolar para llevarlo a Siria. En fin, hay personas con tal acopio de coraje y energía que me dejan sin palabras. Modelos de resistencia, guerreras de la vida.

@BrunaHusky, http://www.facebook.com/escritorarosamontero, http://www.rosa-montero.com

Christopher Clark analiza la guerra de documentos en ‘Sonámbulos’

26 junio, 2014

Fuente: diario EL PAÍS

Tras la contienda los países implicados trataron de justificar posiciones y responsabilidades

Los cuerpos del archiduque Francisco Fernando y su esposa, Sophie, tras su asesinato en Sarajevo en junio de 1914. / HULTON-DEUTSCH COLLECTION / CORBIS

Todos los horrores de la Europa del siglo XX nacieron de aquella guerra, “la calamidad de la que surgieron todas las demás calamidades”, como la definió el historiador estadounidense Fritz Stern. El año 1914 es, en efecto, la crisis por excelencia, por lo que provocó y por lo que ocurrió después, objeto de un debate fascinante que, por razones obvias, dado que España no participó, apenas ha tenido repercusiones entre nosotros.

Alemania, en respuesta al Artículo 231 del Tratado de Versalles de 1919 que la responsabilizaba de haber causado la guerra, sacó a la luz en los años veinte una ingente cantidad de publicaciones y documentos para demostrar lo contrario. Todos los demás contendientes, desde Reino Unido hasta Rusia, pasando por Austria o Francia, hicieron lo mismo, para justificar sus posiciones. Tras la guerra de verdad, hubo, en palabras del historiador militar alemán Bernhard Schwertfeger, “una guerra mundial de documentos”. Y después, un largo debate entre historiadores, que no cesa, y ante el que resulta difícil poner orden.

Cien años después de aquel hecho crucial, las librerías están repletas de novedades literarias, de oportunistas que aprovechan la ocasión y de obras relevantes basadas en minuciosas investigaciones. En esta última categoría destaca Sonámbulos,de Christopher Clark, quien, como indica en el subtítulo, Cómo Europa fue a la guerra en 1914, se centra en la serie de acontecimientos y decisiones que la desencadenaron. Una trama compleja, que Clark desentraña mezclando la narración y el análisis, en una estructura bastante original donde da voz a los principales actores, tratando de diferenciar entre los supuestos “factores objetivos” y lo que aquellos percibían desde los diferentes escenarios nacionales en los que actuaban.

Clark considera que las explicaciones centradas en la culpa van siempre acompañadas de “suposiciones incorporadas” sobre las causas remotas y terminantes (página 643). Por eso, para evitar la interminable polémica sobre quién la causó, cuenta una historia “plagada de acción”, con los pasos que dieron quienes tomaban las decisiones fundamentales —reyes, emperadores, políticos, diplomáticos, mandos militares—, que “caminaban hacia el peligro con pasos calculados y atentos” (página 28).

La Europa de comienzos del siglo XX estaba dominada por vastos imperios territoriales, gobernados, excepto en el caso de Francia, por monarquías hereditarias. Los altos dirigentes, emperadores y reyes acudían a los actos públicos con uniforme militar; las revistas militares eran una parte esencial del ceremonial público, y “el culto a la exhibición militar se introdujo en la vida pública y privada de sus comunidades” (página 255). Como los gastos de defensa representaban una parte sustancial del gasto público, los mandos militares tenían que competir con los políticos civiles para tener acceso a los recursos.

Junto a ese militarismo había una falta de transparencia diplomática en la mayoría de las maniobras de los ministros de Asuntos Exteriores, especialmente cuando trataban de los Balcanes, el escenario que sirvió de detonante al conflicto y que ya había conocido dos guerras, en 1912 y 1913, antes de que la tercera se extendiera en cinco semanas del verano de 1914 a todo el continente. Los instrumentos de la vieja diplomacia persistían pese a la modernización de las sociedades, con reuniones confidenciales, intercambios de promesas y acuerdos bilaterales secretos.

Aquellos “sonámbulos” eran también muy variopintos y actuaban en muchas ocasiones con una frivolidad y falta de responsabilidad sorprendentes. El jefe del Estado Mayor austriaco, el mariscal de campo Franz Conrad von Hötzendorf, de 54 años, estuvo, entre 1907 y 1914, más interesado en una relación amorosa que en todos “los asuntos políticos y militares que llegaban a su escritorio” (página 137). Cuando el archiduque Francisco Fernando y su esposa, Sofía Chotek, fueron asesinadas en Sarajevo el 28 de junio de 1914, la élite europea estaba disfrutando de su vida privilegiada y exquisita. La noticia del asesinato sorprendió al emperador Guillermo navegando en su yate. El presidente de Francia, Raymond Poincaré, aunque recibió un telegrama en el hipódromo, donde estaba en compañía de otros miembros del cuerpo diplomático, “se quedó a disfrutar de la carrera de la tarde” (página 465). El príncipe Alfons Clary-Aldringen estaba cazando corzos en un bosque de Bohemia.

Son historias aparentemente triviales, narradas con buen pulso, que acumula Clark a lo largo del libro, dejando claro que lo que le interesa son los actores y las decisiones que tomaban. Y como actuaban en un complejo sistema de relaciones internacionales, en que todos temían que los demás emprendieran una guerra de agresión contra sus vecinos, se necesitó que alguien encendiera la mecha desde fuera por medio de un detonador. Si nadie hubiera apretado el gatillo, argumenta Clark, “el futuro que se convirtió en historia en 1914 habría dado paso a un futuro distinto”, pero eso hubiera requerido también un entramado de alianzas más fiables y duradero, en el que “los principales dirigentes se hubieran sentido menos presionados para actuar como lo hicieron” (página 418).

Clark llega a la conclusión de que en 1914 hubo una “profunda quiebra de las perspectivas éticas y políticas” que socavaba el consenso y minaba la confianza entre las naciones (página 644). Para él, la crisis que desencadenó la guerra fue el fruto de una cultura política común, multipolar e interactiva, y por eso es el acontecimiento más complejo de la era moderna sobre el que continúa un acalorado debate, cien años después de que Gavrilo Princip realizara aquellos disparos.

Los protagonistas que transitan por las 788 páginas de denso texto, acompañadas de 1.695 notas, donde se cita hasta el más mínimo detalle, eran “como sonámbulos, vigilantes pero ciegos (…) inconscientes ante la realidad del horror que estaban a punto de traer al mundo”. Parecían no saber, no sentir, no comprender lo mucho que había en juego. Ninguno de los trofeos por los que compitieron valía lo que supuso la gran calamidad que siguió. Pero Clark no pretende confirmar nada y deja un “elemento de eventualidad” en su extensa historia sobre las causas de la guerra. El conflicto era “improbable” hasta que ocurrió. Otra cosa es lo que dijeron a posteriori las numerosas voces de estadistas y funcionarios en sus “memorias”.

Sonámbulos. Cómo Europa fue a la guerra en 1914. Christopher Clark, Traducción de Irene Fuentes y Alejandro Pradera. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores Barcelona, 2014. 788 páginas. 29 euros (electrónico: 17,99 euros)

Lo que no se está diciendo sobre Ucrania

25 junio, 2014

Fuente: http://www.vnavarro.org

 

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 18 de marzo de 2014

Este artículo presenta información que, salvo contadas excepciones, no ha aparecido en la mayoría de medios de comunicación en España, referente a la enorme influencia que un partido nazi tiene hoy en el nuevo gobierno de Ucrania.

La gran mayoría de medios españoles están presentando la situación que ocurre en Ucrania como un alzamiento popular en contra de un gobierno corrupto y sumamente impopular. De ahí que esté generando una simpatía generalizada, favorecida por unos medios que, todavía estancados en la ideología de la Guerra Fría, ven a Rusia como el enemigo. Y puesto que Rusia había apoyado a ese gobierno, mientras que los que se le opusieron favorecían más su conexión con la Unión Europea, se explica la lectura tan favorable de la revuelta popular contra el gobierno, la cual ha acabado deponiéndolo, aun cuando dicho gobierno había sido elegido democráticamente.

Ni que decir tiene que la revuelta contra el gobierno depuesto ha sido una revuelta popular. Pero la realidad es más complicada que la que los medios anuncian. En realidad, no se ha señalado (con la excepción de Rafael Poch, corresponsal de La Vanguardia en Alemania) que hoy Ucrania es el único país de Europa donde existen miembros de un partido nazi en posiciones de gran poder. El partido nazi se llama paradójicamente Libertad (Svoboda) y  sus miembros en el gobierno son el ministro de Defensa (Igor Tenyukh), el viceprimer ministro para Asuntos Económicos (Aleksandr Sych, que es el ideólogo del partido que ha presionado, entre otras medidas, para que se prohíba el aborto), el ministro de Agricultura Igor Shvaika (uno de los mayores terratenientes de Ucrania), el ministro de Ecología (Andriy Moknyk, que había sido la persona de contacto con grupos nazis europeos), el director del Consejo Nacional de Seguridad Andry Parubiy (y director de la milicia militar del partido), el Fiscal General del Estado (Oleh Makhnitsky), y el ministro de Educación Serhiy Kvit, entre muchos otros. El poder de este partido condiciona claramente al nuevo gobierno de Ucrania.

Dicho partido fue fundado en 1991, presentándose como el sucesor de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (ONU) fundada por un personaje, Stepan Bandera, clave en la historia reciente de Ucrania. El partido Svoboda lo presenta como su máxima inspiración. Fue definido como un héroe nacional en el año 2010 por el Presidente Victor Yushchenko, más tarde sustituido por el democráticamente elegido Yanukovich, el Presidente del gobierno depuesto como resultado de la revuelta popular. Este último gobierno retiró el honor que se había concedido a Bandera, aunque es más que probable que el nuevo gobierno lo restituya.

Bandera, cuyo homenaje conllevó la protesta de la Tribunal Europeo de Justicia (European Court of Justice), fue el mayor aliado del régimen nazi de Hitler en Ucrania, habiendo dirigido dos batallones que se integraron en las SS nazis alemanas en su lucha contra la Unión Soviética durante la II Guerra Mundial (según el Centro Simon Wiesenthal, esos batallones detuvieron a 4.000 judíos ucranianos, enviándolos a campos de concentración nazis en Lviv en julio de 1941). En los escritos de la organización fundada y dirigida por Bandera (ONU) se habla explícitamente de la necesidad de limpiar la raza, eliminando a los judíos. El Profesor de Historia de la Tufts University Gary Leupp, en su detallado artículo “Ukraine: The Sovereignty Argument, and the Real Problem of Fascism” (CounterPunch, 10.03.2014), del cual extraigo todos los datos que presento en esta primera parte del artículo, cita textos enteros mostrando el carácter nazi de dicha organización. Cuando la Alemania nazi invadió Ucrania, Bandera declaró su independencia, cuyo gobierno trabajó “muy próximo y hermanado con el nacionalsocialismo de la Gran Alemania, bajo el liderazgo de Adolf Hitler, que está formando una nueva Europa”.

El partido dominante en el nuevo gobierno de Ucrania, Svoboda, se considera orgulloso heredero del ONU, y quiere purificar la sociedad ucraniana, persiguiendo violentamente a homosexuales, prohibiendo el aborto, estableciendo un orden jerárquico y disciplinado, enfatizando la masculinidad y la parafernalia militar, llamando a la expulsión de la mafia judía moscovita y eliminando el comunismo, comenzando por la prohibición del Partido Comunista y la persecución de sus miembros o intelectuales afines. Piensa también eliminar más tarde a todos los partidos. En realidad, el programa no puede ser más claro. En el año 2010, la web del partido indicaba “Para crear una Ucrania libre… tendremos que cancelar el Parlamento y el parlamentarismo, prohibir todos los partidos políticos, estatalizar todos los medios, purgar a todo el funcionariado y ejecutar (término que utilizan) a todos los miembros de los partidos políticos antiucranianos”. El Congreso Mundial Judío (World Jewish Congress) declaró a este partido como partido neonazi el mayo del año pasado.

¿Cómo es que un partido nazi está gobernando hoy Ucrania?

Las movilizaciones populares que terminaron con el gobierno eran en su mayoría movilizaciones espontaneas, con escasa estructura organizativa. De ahí que un grupo, incluso armado, con apoyo político internacional, pudiera adueñarse fácilmente de aquellas movilizaciones, jugando un papel importante en las etapas finales del movimiento popular. Y, por paradójico que parezca, tanto EEUU como la UE jugaron un papel clave en esta promoción. En realidad, EEUU más que la UE. Fue precisamente Victoria Nuland, responsable del Departamento de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos (una funcionaria de la ultraderecha dura nombrada por el Vicepresidente Cheney durante la Administración Bush, y que sorprendentemente fue mantenida en este cargo por la Administración Obama) la que apoyó más fuertemente y abiertamente al partido Svoboda, pues era el más antiruso de los grupos que existían en esas manifestaciones. Fue este personaje la que utilizó la famosa expresión “¡Que se joda la UE!” (“Fuck the EU!”), insistiendo en que el gobierno tenía que tener en cuenta a Svoboda, por muy mala imagen que ello creara. En realidad, dicho partido, en las últimas elecciones, solo ha recibido un 10% del voto. Pero su enorme influencia no deriva de su apoyo popular, sino de las maquinaciones que han tenido lugar, en las que el gobierno estadounidense y el alemán han jugado un papel central. Ambos desean expandir el área de influencia de la OTAN hacia el este de Europa, y ven la situación de Ucrania como favorable a ello. El miembro de Svoboda que es ministro de Defensa es favorable a la OTAN y ha estudiado en el Pentágono en EEUU.

¿Cuál es el futuro de Ucrania?

Hoy las elites gobernantes a los dos lados del Atlántico norte se encuentran en una situación conflictiva. Por un lado, está el complejo militar industrial de EEUU, que está muy a la defensiva (debido a los recortes tan notables del gasto militar del gobierno federal, resultado del hartazgo de la población estadounidense hacia las campañas bélicas que caracterizan la política exterior de EEUU) y que desea reavivar por todos los medios la Guerra Fría para justificar la recuperación de su papel central en el sistema político-económico estadounidense.

Pero esta estrategia choca claramente con los intereses financieros y económicos de la UE y también de EEUU. Rusia es el tercer socio comercial de la UE después de EEUU y China, con un intercambio comercial de más de 500.000 millones de dólares en 2012 (Bob Dreyfuss “Capitalism Will Prevent a Cold War Over Ukraine”, The Nation, 10.03.2014). Alrededor del 75% de todas las inversiones extranjeras en Rusia proceden de la UE, siendo Rusia la mayor proveedora de gas de la UE. Y el capital de los grandes oligarcas rusos está en bancos europeos, en su mayor parte en la City de Londres. Hoy, el gran capital financiero e industrial no desea una Guerra Fría. En realidad, gran parte del armamento de Rusia es construido hoy en Suecia y Francia (la última compra es de helicópteros, 1.700 millones de dólares). De ahí que por mucho que se hable de penalizar a Rusia, poca acción militar es probable que ocurra. No estamos en la primera página de la III Guerra Mundial, pero ello no implica que no estemos viendo el resurgimiento del nazismo, apoyado paradójicamente por élites gobernantes a los dos lados del Atlántico norte, que representa la mano dura necesaria para llevar a cabo las políticas de corte neoliberal que el gobierno ucraniano realizará para facilitar su integración en la UE.

Voracidad y lloriqueo

24 junio, 2014

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Si Hacienda recauda sin respiro, hay un momento en que al ciudadano común no le salen las cuentas

Muchos jóvenes lo ignoran y muchos que no lo son lo recuerdan difusamente: durante el franquismo no había declaración de la renta, y así bastantes creían que no pagaban impuestos. Claro está que los había: los indirectos eran legión, numerosas empresas eran estatales (Telefónica, Tabacalera, Renfe, etc), y lo normal era la apropiación directa e indebida. El sistema era corrupto desde su nacimiento, y por él se regían desde la Jefatura del Estado (ya saben cuántas cosas se “regalaban” a Franco y a su mujer, incluidos pazos gallegos y multitud de collares) hasta la última alcaldía (con excepciones). Por eso, una vez en democracia, costó gran esfuerzo que la población asumiera que debía pagar una cantidad proporcional de sus ganancias para el mantenimiento de la nación. Hubo que hacer campañas publicitarias (“Hacienda somos todos”, la más famosa) para inculcarle a la gente una idea que la mayoría de los países europeos tenía asimilada e interiorizada desde hacía décadas. No fue fácil, y el convencimiento de que era necesario y conveniente contribuir jamás fue completo. Ha habido capas de la sociedad a las que eso ha reventado siempre: individuos insolidarios y predispuestos a la trampa. Pero a medida que se vieron resultados (una sanidad pública ejemplar, una educación universal y digna), el grueso de los ciudadanos se avino, aunque nunca pueda haber entusiasmo a la hora de rascarse el bolsillo. Fue frecuente consolarse pensando: “Si me toca apoquinar tanto, también es porque me ha ido bien este año”. Que los españoles se acostumbraran y lo aceptaran (en la medida en que se logró eso), resultó en todo caso tarea ímproba.

Desde que gobierna el actual Gobierno, si no antes, toda esa paciente labor se ha tirado por la borda. Por un lado, se ha dejado de percibir a la Agencia Tributaria como a un organismo justo, equitativo y honrado. En ella se han producido destituciones turbias y escándalos. Ha aplicado una cómoda amnistía fiscal a los grandes defraudadores, y ha flotado la sensación de que se los premiaba por faltar a sus obligaciones. Ha llevado a cabo arbitrariedades inadmisibles: por poner un solo ejemplo, muchos artistas y toreros cobraban a través de sociedades, lo cual les traía beneficios fiscales; es posible que esto fuera injusto, pero era legal hasta hace cuatro días. De pronto, Hacienda decide que ya no y convierte su decisión en retroactiva, e impone monstruosas multas por algo que en su momento estaba enteramente permitido. Por recurrir a los símiles futbolísticos que tantos entienden, es como si mañana se decidiera que los tiros a los postes son gol, y en función de ese cambio se alteraran los resultados y títulos de las tres últimas temporadas: como el Madrid estrelló cuatro balones en el travesaño en tal y cual encuentro, sumó tres puntos aquí y allá en vez de ninguno, luego fue campeón de Liga en 2013 y no lo fue el Barcelona. Para cualquiera salta a la vista que eso no puede hacerse. Y sin embargo es lo que la Hacienda de Montoro viene haciendo con la chulería y el autoritarismo consustanciales a este sujeto.

Cuando las leyes son abusivas, los ciudadanos empiezan a no sentirse obligados por ellas. Cuando el 62% de la factura de la luz son impuestos; cuando ésta y el agua y el gas están gravados con un IVA del 21%, amén de otras tasas; cuando el Estado cobra si usted coge el metro o un autobús o un taxi; si regala unas flores; si va a hacer la compra; si se toma una cerveza o cena en un restaurante; en suma, cobra de cada transacción que efectuamos, por pequeña que sea. Si además le estamos adelantando dinero –prestándoselo– continuamente mediante el IRPF y los pagos fraccionados; si en junio podemos llegar a entregarle el 53% de nuestros ingresos (si nos ha ido muy bien, claro); si cuando alguien muere, el dinero y las propiedades que deja –y por los que el difunto tributó ya en vida– se los embolsa en alta proporción el Estado (por qué eso es así es algo que jamás entenderé, por mucho que esté establecido); si Hacienda recauda sin respiro y por doquier y por todo concepto, hay un momento en que al ciudadano común no le salen las cuentas. ¿Cómo es que ese mismo Estado devorador lloriquea y se queja de su indigencia? ¿Cómo es que se permite despedir o jubilar a médicos, empobrecer y encarecer la sanidad, subir las tasas universitarias y las judiciales, reducir las becas o su cuantía, abandonar las carreteras al deterioro, reducir las pensiones, fomentar el desempleo, inyectar miles de millones a los bancos que no conceden créditos y ahogan a los comercios, albergar a incontables corruptos y hacer la vista gorda con ellos cuando no protegerlos, gastar sumas demenciales en autopistas que nadie utiliza y aeropuertos sin aviones, en montar “embajadas” superfluas y dejar “palacios” inacabados, de la Justicia o de las Artes, sin que ningún político responda por semejantes despilfarros?

Siempre vi con malos ojos a los defraudadores, incluso a quienes hacían chapuzas sin IVA. Ya no: cada vez los entiendo más, y lo lamento. Cada vez entiendo más que, ante unas leyes abusivas e injustas, ante un organismo saqueador y arbitrario, los individuos se defiendan y, a poco que puedan, no cumplan. Entre las mil cosas graves que ha traído este Gobierno, no será la menor haber conseguido que la gente se sienta justificada al consumar un engaño. Con lo que costó convencerla de que había que contribuir, y en particular a las arcas de Hacienda.

Forges: Las viñetas que se reconocen

22 junio, 2014

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Los chistes Forges nacieron una noche de guardia en Televisión Española

En mayo se cumplen 50 años desde la publicación del primero de ellos en el diario ‘Pueblo’

Sus personajes y sus juegos de palabras forman ya parte del imaginario colectivo

Un tributo a su inconfundible humor “con buena leche” acompañado de cinco viñetas

El viñetista, Antonio Fraguas, Forges. / FEDE SERRA

Antonio Fraguas, Forges, no empezó con un dibujo, sino con 40. Estaba de guardia el 19 de marzo de 1963 en su puesto de telecine en Televisión Española y sin nada que hacer en pleno puente de San José Obrero. Se sentía como un vigilante militar, oteando el horizonte por si aparecía algún enemigo imposible. Así que se dio una vuelta por el departamento de decoración y rotulación, y encontró por allí papeles y bolígrafos. Le entraron ganas de dibujar y se largó de repente nada menos que 40 chistes.

Esas viñetas comenzaron a circular entre sus compañeros, que ya le habían identificado antes como un tipo realmente chistoso. Lo recuerda, por ejemplo, José María Íñigo, quien dirigía y presentaba entonces los programas estelares de TVE. En una ocasión, a Íñigo no le hizo mucha gracia que Antonio Fraguas desatendiera sus labores como mezclador de imagen en el control central del Estudio 1 de Prado del Rey durante la grabación de uno de sus exitosos espacios; así que le recriminó: “Déjate de hacer dibujitos y pon atención a los monitores, o nunca llegarás a nada”. Íñigo se ríe ahora de aquella profecía, claro. Pero reconoce que se lo dijo en serio, “aunque con esa familiaridad que da trabajar semanalmente durante años en el mismo programa”, precisa.

Aquellos dibujos llegaron algún tiempo después a las manos de Jesús Hermida, quien entonces simultaneaba su presencia en la televisión incipiente y única con un empleo como redactor jefe de información local en el diario Pueblo. Este periódico vespertino y popular (grandes titulares, mucha farándula) tenía entre sus jefes a Jesús de la Serna, a quien le gustaron las ocurrencias de un desconocido de 21 años que trabajaba en el área técnica de TVE. Le hizo llamar, gracias a la mediación de Hermida, y le dijo: “Haz un dibujo para mañana. Si te sale bien, publicas todos los días”.

Parece que la prueba salió bien, porque entre Hermida y él decidieron inventarse la sección El cómic del oso y el madroño, muy de Madrid. Y desde entonces Forges no ha parado; exactamente desde el 13 de mayo de 1964, en que se publicó el primer dibujo, hasta hoy. Fecha en la que ya ha celebrado los 72 años de vida y en la que tampoco piensa parar.

Ahora se cumple medio siglo, en efecto, desde aquel estreno, y con ese motivo la editorial Espasa acaba de publicar El libro de los 50 años de Forges, que recoge sus mejores dibujos de cada uno de esos cinco decenios, seleccionados por el propio autor y acompañados de la contextualización necesaria, década por década.

El éxito de esos chistes primigenios en el escaparate del diario madrileño le sirvió para que le pidieran enseguida colaboraciones desde distintos semanarios. La firma de Forges se expandiría así hacia otras publicaciones, entre ellas La Codorniz.

Esa revista mítica del humor durante el franquismo (autodenominada “la revista más audaz para el lector más inteligente”), dirigida por Álvaro de Laiglesia, reunió a muchos de quienes hoy todavía son considerados los mejores dibujantes del humor español, incluso a título póstumo: Mingote, Gila, Chumy Chúmez, Perich, Andrés Rábago (entonces firmaba como Ops, ahora lo hace como El Roto), Serafín, Máximo, Tono, Mena… y Forges, claro. A veces sorteaban la censura, a veces se estrellaban contra ella. Un día, alguien de la empresa editora enloqueció y los despidió a todos. Se murieron de risa y crearon otra revista, Hermano Lobo, que aguantó viva (como los restos de La Codorniz) hasta la llegada de la democracia, si bien muchos de sus colaboradores (entre ellos, Forges) se pasarían más tarde a Por Favor, también de corta vida.

Una viñeta correspondiente a la primera década (1964-1974) como dibujante de Antonio Fraguas, Forges, con las mujeres de pueblo Cosma y Blasa de protagonistas. / FORGES

De aquellas aventuras nació un grupo de humoristas que compartirían alborotos y contraseñas, y que armaron un buen ambiente que perdura todavía hoy entre los dibujantes españoles, amigos y compañeros a pesar de competidores. En esa pandilla convivieron, por ejemplo, Antonio Mingote (quien sería el humorista de referencia en Abc, diario monárquico de la derecha) y Miguel Gila (de clara herencia izquierdista y republicana). Y se entiende bien tal mezcla cuando lo explica el propio Forges: “Antonio Mingote era un liberal. Pero un liberal de verdad. Sufrió muchos ataques de la ultraderecha, que le enviaba anónimos amenazantes”. En eso podían comprenderse y reconocerse todos.

La confusión triunfaba en aquel tiempo. El propio Antonio Fraguas colaboró en las páginas culturales del diario Arriba, órgano oficial del Movimiento (el partido único durante el franquismo). Forges todavía habla con cariño de Rufo Gamazo y Cristóbal Páez, que le llevaron a esas páginas. Y sí, allí estaban también, en comandita, Máximo, Perich… ¿Cómo era posible? “Es que los censores no se leían el Arriba”, recuerda Forges. “Ese periódico no les preocupaba”.

El libro de los 50 años de Forges permite encontrar todos los Forges que hay en Antonio Fraguas: el que juega con las palabras, el que ironiza, el que usa la sátira, el solidario, el feminista, el tierno… Y también invita a deducir su influencia en todos los humoristas a los que ha ido contagiando, a la vez que ellos le contagiaban a él.

Aquellos genios que coincidieron en La Codorniz, y luego en el resto de sus vidas, siempre estuvieron en contacto. Ahora más por teléfono (“¿te han llamado a ti para esto?, ¿y has dicho que sí?”), porque se consultan de vez en cuando; y también coinciden en algunos actos y encuentros, sobre todo en los promovidos por el Instituto Quevedo del Humor, creado por la Fundación General de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).

Así que no es de extrañar que, entre unas cosas y otras, en los primeros chistes de Forges se vislumbren algunos similares que llegarían más tarde con El Roto, o con Gila, incluso con los argentinos Les Luthiers. Muchos Forges dentro de Forges.

Da la sensación de que Antonio Fraguas ha ejercido como si fuera un buen repartidor de pizzas. A uno le entregó la de los siete quesos (quizá eran cuatro); a otro, la margarita; a otro, la pizza hawaiana (quizá era “tropical”); al de más allá, la de prosciutto. Y cada receptor del producto se dedicó luego a fabricar y mejorar lo que le había correspondido en el reparto.

La viñeta (1974-1984) con Mariano (personaje abandonado en los últimos años para que no se interprete alusión al actual presidente del Gobierno) y una Maciza echándole ceniza en el sombrero. / FORGES

Porque algo de lo que luego sería El Roto se adivina tal vez en un chiste de Forges en el que un señor aparentemente adinerado le dice a su conductor:

–Bautista, hoy me siento caritativo. Atropelle a alguien para poder indemnizarle.

O en otro con el siguiente diálogo entre dos hombres:

–Hoy es el día del libro.

–Sí, ya lo he quemado.

Y cómo no ver a Gila en la conversación que sostienen Blasillo y su amigo mientras caminan por el campo:

–Hoy he ido a la Biblioteca Municipal para pasar el rato, pero resulta que ya había leído el libro.

A lo que el otro contesta:

–Yo, tres veces.

Claro, en aquellos tiempos veraneaba Forges en El Espinar (Segovia), y la biblioteca del pueblo solo tenía disponibles La Ilíada, La Odisea, un libro de poemas de Manuel Machado, la edición española de la revista del ejército alemán Signal y la Enciclopedia de la juventud.

Y quién sabe si por algún camino Les Luthiers conocieron el siguiente chiste de los primeros años de Forges, concebido en los tiempos del pluriempleo y referido a los procuradores franquistas (es decir, a quienes se sentaban en el Hemiciclo que hoy ocupan los diputados de la democracia):

–¿Es usted procurador?

–Sí, señor.

–Pues a ver si me puede procurar alguna cosa para por la tarde de 4 a 9.

Porque, sí, incluso los argentinos Les Luthiers formaron parte de ese grupo bienhumorado. Daniel Rabinovich lo recuerda desde Buenos Aires: “Conocí a Antonio en casa de mi querido y admirado José Luis Coll. Jugábamos a las cartas unos cuantos amigos; recuerdo a Chumy Chúmez y Manuel Vicent, entre otros. Poco tiempo después, cuando algunos de ellos participaban en el programa de Luis del Olmo, los miércoles, en El debate sobre el estado de la nación, fui invitado como diputado de Argentina y me divertí mucho”.

Les Luthiers, añade Rabinovich, considerarían un honor que se viera algo de Forges en ellos. “Siempre lo admiré a Antonio por sus ideas y la elegancia de sus globitos, por su particular lenguaje, lleno de inventos, y por el audaz y certero mecanismo de humor para señalar cosas de la realidad de todos nosotros. Y no es fácil hacerlo cotidianamente… Muy a menudo abro la página web de EL PAÍS solamente para encontrarme con él y disfrutar de sus viñetas. Y también trato de escucharlo los fines de semana en Radio Nacional, a través de Internet”. Rabinovich aprovecha el diálogo para enviarle un abrazo: “Felices 50 añitos con el dibujo. Creo que ya debes haber aprendido…”.

Antonio Fraguas no cree tanto en esas influencias: “Es que el sentido del humor es un sensus universalis. Yo también habré recogido herencias, no sé. El humor es uno y un millón”.

Los jóvenes amigos Blasillo y Cosme filosofando (1984-1994). / FORGES

Quino, Joaquín Lavado, coincide en elogiar esa originalidad de Forges: “Todos venimos de algún sitio. Con uno piensas: ‘Esto viene de Chumy’; con otro: ‘Esto viene de Gila’… Pero este tío salió con unas cosas que no se parecían a nada”.

El papá de Mafalda –y de una interminable lista de escenas geniales después de Mafalda– proclama su “admiración inabarcable” hacia Forges desde siempre. Ahora lo sigue en EL PAÍS (diario al que llegó Fraguas en 1995, desde El Mundo). El dibujante argentino, que pasa una temporada en Madrid, añade: “No solo le admiro por su discurso, no solo por el tipo de dibujo, sino también porque todo el humor que tiene es una novedad, y la renueva día a día, es increíble. Todos repetimos ciertos mecanismos, pero es que él se renueva siempre”.

En eso siguió Forges el consejo de su padre cuando le pidió permiso para ser dibujante profesional: “Vale. Pero tienes que ser siempre original. Que se vea a 15 metros que un dibujo es tuyo”. Y él se puso a la tarea:

–¿Qué, papá: se ve ya que es mío?

Eso explica los característicos bocadillosque envuelven las palabras de sus personajes, y que se reconocen a distancia. Los comenzó a plasmar cuando Jesús de la Serna se lo llevó con él de Pueblo a Informaciones.

También se distinguió Forges en el bocadillo mismo. Por entonces, los dibujantes enviaban su viñeta y, aparte, el pie que la acompañaba, que se componía luego en texto de plomo.

Sentado en una mesa del café madrileño El Espejo, lugar que dice tener como oficina, Forges cuenta que eso respondía a una razón concreta: “Yo pensé que les facilitaba la vida a los del periódico si el texto se lo ponía en el dibujo. Así no tenían que componerlo en la linotipia y colocarlo en la caja de plomo. Iba todo junto. Imaginé que si algún día debían elegir entre mi dibujo y el de un humorista que entregara el pie aparte, elegirían el mío. Mi sistema era más fácil y evitaba las confusiones”.

Los personajes forgianos van apareciendo en el libro conmemorativo por orden de creación. Ahí están Blasillo, los náufragos, y Romerales, y Mariano (arrinconado en estos últimos años para que no se interpretara alusión al actual presidente del Gobierno)… y Concha, esa señora gorda, vestida a menudo con bata de andar por casa y tocada con un moño. ¿No será eso una deformación de la imagen de la mujer española? ¿No habrá levantado ampollas entre las feministas? “Nunca he recibido quejas”, responde Forges. “Casi todos los humoristas hemos tenido líos por nuestros dibujos, y falsas interpretaciones… La verdad es que yo con eso no he tenido problemas. Quizá porque se nota mucho que es un chiste. Pero, de todas formas, Concha ha ido adelgazando, acompañando la evolución de la mujer española. Ahora aparece delgada y con un libro en la mano”.

Y cómo no entrever a José Luis Coll en los juegos de palabras: estupendérrimo, bocata, esnafrarse.

¿Cuál será la etimología de esnafrarse? Está clarísima: “La etimología deesnafrarse”, contesta Forges, “es que íbamos mi amigo Antonio y yo en una bicicleta, y se nos soltó el manillar. Yo le grité: ‘¡Tírate!’, pero no se tiró. Yo me tiré, pero él se pegó una chufa contra una pared. Y entonces dije: ‘Se ha esnafrado’. Me salió así. Mucho tiempo después me enteré de que en gallego existe esnafrarse, que equivale a escarallarse. Pero mi padre, que era gallego, no hablaba nunca en gallego, y jamás le había oído esa palabra”.

Una cena noble en tiempos de crisis (1994-2004). / FORGES

¿Y los sufijos en –ata?: bocata, cubata, tocata, segurata… Las tres primeras han entrado en el Diccionario, donde se anota esa formación con el sufijo jergal –ata. Forges aclara: “Bocata sí que lo inventé yo, y tocata también. Pero cubata y segurata, no”. Esa manera de llamar al bocadillo, al cubalibre, al tocadiscos y al vigilante parte de los propios recursos del idioma, los mismos que nos dan “caminata” o “perorata”, aunque tal vez un poco dislocados para la ocasión, como sucede con estupendérrimo.

Otro apartado del léxico de Forges lo forman esos inglesismos (por distinguirlos de los anglicismos) que aparecen en la boca de algunos de sus personajes: formidéibol, incrédibol… ¿Y por qué? “En mi época escolar, todos estudiábamos francés. La clase media española estudiaba francés. Pero llegaron los superpijos y se pusieron a estudiar inglés. Entonces yo le tomo el pelo de esa forma a ese estrato social, porque empezaban a decir palabras en inglés sin saber a veces ni qué estaban diciendo”.

El vocabulario forgiano (cuyo diccionario se incluye al final del libro) ha dado lugar a sesudas tesis doctorales en dos universidades extranjeras (Lovaina y Praga) y cuatro españolas (Complutense, Autónoma de Madrid, Autónoma de Barcelona y Valladolid; de ellas, tres en lingüística y una de enseñanza de la historia, por la forgérrima Historia de aquípublicada en los años ochenta).

Debió de resultarles divertido a todos los doctorandos analizar palabras como firloyo, esforciar, muslamen o firulillo; y buscar en sus adentros la raíz, la etimología, o más bien la chispa del genio. Antonio Fraguas se apasiona con el idioma y la gramática, y arropa su intuición lingüística con muchas lecturas, lo que se traslada a los siempre cuidados textos de sus viñetas.

Sátira política de estos últimos 10 años. / FORGES

Cuando las termina, le gusta reírse con ellas. Su esposa, Pilar Garrido, siempre anda cerca de los rotuladores del artista y le suelta sus opiniones con sinceridad. Y le critica. “Pero no me hace caso”, precisa Pilar . “Y luego me dice que tienen más éxito los dibujos que a mí no me gustan”.

Pero a ella va dedicado el libro, por algo será. Sus páginas permiten apreciar la solidez del artista y de sus convicciones, y también la resistencia ante la crueldad del tiempo que pasa. Qué actuales algunos chistes.

Por ejemplo, en uno de los más antiguos, publicado en el diario Arriba en los años setenta, un hombre le susurra a otro ante una taza de café, y en referencia a un tercero que pasa por allí cerca: “Fíjate si será rico que está de Rodríguez García López González de Saavedra”.

Y en una viñeta titulada Ingenieros, destinada a una revista universitaria, se lee: “Y entonces te dan un título y lo cuelgas de la pared y ya te puedes morir de hambre”.

Y en un dibujo de los años ochenta, publicado en Diario 16, se ve a un hombre contorsionado en un sillón, cabeza abajo y con los pelos tiesos, que está leyendo un papel. El texto escrito a mano sobre el dibujo dice: “Catedrático de lógica intentando descifrar el recibo de la luz”.

El veterano grupo de humoristas que se reunió en torno a La Codorniz se ha ampliado hoy día, sin perder el viejo buen ambiente y el compañerismo. Juan Carlos Ortega, uno de los nuevos exponentes del humor español (La mitad invisible, en La 2, y también en la cadena Ser y en Radio Nacional), descubrió con ocho años de edad a Forges en un libro de la colección de RTVE dedicada al humor gráfico español. Y lo admiró ya para siempre: “Forges representa, en el humor, algo muy parecido a la bondad. Hoy día se lleva una suerte de humor teñido con eso que algunos, a modo de incomprensible elogio, llaman mala leche’. Antonio demuestra, por el contrario, que es más eficaz ser crítico desde la luz. Forges es ‘la buena leche”.

Y eso también se ve desde lejos.

Un paso de gigante

21 junio, 2014

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Empezar algo requiere una técnica: cualquier proyecto se compone de pequeños logros diarios

Abordar uno tras otro, marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. Resistir es ganar

 

ILUSTRACIÓN DE JOÃO FAZENDA

Una de las máximas más célebres del pensamiento oriental es la de Lao-Tsé: “Un viaje de mil millas empieza con el primer paso”. Fácil de decir, pero difícil de hacer, ya que a menudo realizar el primer movimiento cuesta más que cubrir las millas finales.

Empezar cualquier cosa exige una importante concentración de energía, como un cohete que gasta buena parte del combustible en el despegue. Sobre todo si se trata de algo que no hemos hecho nunca, como tocar un instrumento o iniciar una dieta, por ejemplo, dedicamos más tiempo a pensar “debería hacer…” que a ponerlo en práctica.

Meditar en una tarea pendiente agota más que trabajar en sí, pero, incluso cuando ya hemos empezado, el siguiente reto es mantener la hoja de ruta que nos llevará hasta la meta elegida.

El éxito no está en el gran paso que darás en el futuro. El éxito está en el pequeño paso que das ahora mismo” Jonathan Martensson

Vamos a conocer las claves para hacerlo posible.

Así como los astronautas se preparan a conciencia antes de ser lanzados al espacio, a muy pequeña escala es útil iniciar el día con un breve ejercicio de motivación para las horas que tenemos por delante.

Jane Ehrman, coach de la clínica Cleveland de medicina integrativa, propone esta rutina de cinco minutos diarios para empezar la jornada enfocados hacia aquello que queremos conseguir.

Durante un minuto nos centraremos en la respiración, sintiendo cómo el aire entra y sale por las fosas nasales. Esto ayuda a calmar la mente y a detener las cavilaciones. Cuando nuestro pensamiento se desvíe, devolveremos el foco a la respiración.

Acto seguido visualizaremos todo lo que merece nuestra gratitud: el hecho de estar vivos, poder experimentar placeres, tener un trabajo o al menos la oportunidad de usar nuestras habilidades, disfrutar de personas que nos cuidan o que dotan de sentido nuestra existencia.

Al activar la gratitud, disiparemos los pensamientos negativos. Ahora sentimos cómo una sonrisa aflora de forma natural en nuestro rostro y dejamos de fruncir el ceño. Tomaremos conciencia de las posibilidades de esta jornada y pensaremos en el objetivo prioritario que nos hemos fijado para hoy.

Este ejercicio matinal de cinco minutos tiene varios propósitos. Por una parte, empezar el día de forma relajada y optimista. Por otra, determinar la pequeña meta que, por mucho que se compliquen el resto de cosas, va a dar sentido a la jornada.

“Este es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad” Neil Armstrong

Hace unas décadas estuvieron de moda los cursos de autoaprendizaje con títulos tan ambiciosos como Aprenda alemán en diez días. Pocos lectores tenían fe en un milagro así en un tiempo tan corto. Tal vez por eso, la inmensa mayoría tiraba la toalla antes de asimilar los rudimentos de la lengua en cuestión.

No obstante, ¿qué pensaría usted si le dijeran que aprendiendo solo una palabra al día, en ocho meses tendrá el mismo vocabulario que un joven nativo?

Si atendemos a las estadísticas, no es una promesa sin fundamento. Se ha calculado que el ciudadano medio español no utiliza más de mil palabras en sus conversaciones, y que a muchos jóvenes les basta con 240 palabras para expresarse en cualquier situación.

Según esto, una persona que se esforzara en memorizar un término extranjero al día, mientras va repasando el léxico anterior y práctica la gramática, al cabo de ocho meses –algo menos que un curso escolar– podría hablar el idioma como un adolescente.

¿No es un reto atractivo?

El camino hacia nuestra meta

ILUSTRACIÓN DE JOÃO FAZENDA

LIBROS: ‘Tao Te Ching’, de Lao-Tsé.

Su sencillez y versatilidad hacen de este pequeño tratado de filosofía taoísta una brújula segura para trazar nuestro itinerario vital.

PELÍCULAS

‘El camino a casa’, de Zhang Yimou (Sony).

De la China ancestral a este clásico moderno sobre los senderos que, paso a paso, acercan las almas más dispares a la encrucijada del amor. Una inyección de belleza absoluta.

DISCOS

‘Philarmonics’, de Agnes Obel (Altafonte).

El primer disco de esta pianista y cantante danesa es una fuente de inspiración constante y tranquila. Canciones como  RiversideAvenue o la que da título al disco son la banda sonora ideal para caminantes sensibles.

La misma dieta de uno por día puede aplicarse a muchos otros desafíos que, planteados así, están a nuestro alcance:

Una breve sesión de ejercicios, aunque se limite a un cuarto de hora, si se practica diariamente, producirá en pocas semanas un cambio más que notable en nuestra forma física y tono vital.

Un desayuno saludable cada mañana no solo ayuda a mantener el peso óptimo, sino que nos procurará la energía necesaria para lograr un buen estado de ánimo de cara a otros retos.

Un sueño reparador de al menos siete horas cada noche promueve asimismo un estado de concentración que facilita conseguir lo que nos hemos propuesto.

Muchas personas echan a correr hacia un objetivo que luego abandonan al primer contratiempo, o incluso sin que haya ninguno. La invisible pero implacable fricción del tiempo hace que los mejores propósitos pinchen antes de empezar a ver los frutos.

Acostumbrados como estamos a la inmediatez, el solo hecho de que los resultados se hagan esperar contribuye al abandono.

¿Cuántas novelas se dejan de escribir después de las febriles primeras páginas? ¿Por qué hay tantas personas que, tras darse de baja, vuelven a inscribirse en el gimnasio el año siguiente?

En la filosofía de “un paso firme cada día”, resistir es ganar. Aquel que mantiene su objetivo y va sumando un pequeño esfuerzo diario, incluso los días que invitan a no hacer nada, conseguirá casi todo lo que se proponga.

Acerca de esto, el periodista y escritor Ignacio Novo hace un símil entre las metas que se consiguen paso a paso y una expedición a la montaña:

“Comprométete con tu meta como si te casaras con ella. No te quites mentalmente nunca las botas de caminar. Prepárate para padecer, y no solo la abrupta dureza del camino o las inclemencias del tiempo, sobre todo la incomprensión de los perezosos que intentarán que renuncies. Descarta los atajos y los rodeos. No tengas miedo a las subidas y controla tu ritmo en las bajadas. Exígete todos los días un paso más, aun cuando estés ya vacío de energía”.

Son muchos los obstáculos que se pueden encontrar y que pueden frustrar el ascenso a la cumbre. Veamos algunos.

“Lo difícil es mantenerse en el camino hasta llegar a la meta”. Eusebio Gómez Navarro

Pereza. Tiene numerosas causas, entre ellas la ausencia de novedad, cuando ya hemos demostrado que somos capaces de empezar. La falta de sueño –aunque parezca obvio– y/o una alimentación pesada ayudan también a anestesiar nuestros propósitos.

Dispersión. La sobredosis de estímulos, muy especialmente a través de las redes sociales, es un martillo que acaba destrozando los planes más firmes. El carácter hipnótico de estas plataformas no solo nos sustrae de aquello que queremos hacer, sino que agota nuestra capacidad de atención al entrar y salir constantemente de Facebook, Twitter o del correo electrónico.

Dudas. Cuando empezamos a preguntarnos si hemos tomado el camino correcto o si no habrá otro mejor, nuestro paso se vuelve más lento y pesado. Es lícito y sano dudar cuando estamos fraguando un proyecto, pero, una vez en la senda, permitamos ver adónde nos lleva.

Ignacio Novo menciona en su libro Frases para cambiar tu vida un pensamiento de Lao-Tsé, con quien hemos empezado este artículo, para entender las claves secretas de cualquier travesía: “Proyecta lo difícil partiendo de donde aún es fácil. Realiza lo grande partiendo de donde aún es pequeño. Todo lo difícil comienza siempre fácil. Todo lo grande comienza siempre pequeño”.

Es una lúcida reflexión para calzarnos las botas y emprender, paso a paso, la senda hacia lo que ayer parecía imposible. Disfrute usted del camino.

Cultura superior, no popular

19 junio, 2014

Fuente: http://www.eldiario.es

Como turismo, pues vale; como estudio en un área de trabajo es una “iluminación” más de estos “iluminados” peperos: Wert, Catalá, Gallardón, etc. Jeroim

A mí que se imparta “el ADN cultural del pueblo valenciano” en los colegios me parece otra alarmante señal de estupidez. Pero no porque incluya los toros, que es de lo único que han protestado los del PSOE, esos timoratos que fingen escandalizarse por cualquier bobada como monjitas de clausura. Se llevan las manos a la cabeza si se habla de toros, pero votaron sin complejos prolongar el internamiento de inmigrantes en unos campos de concentración a los que llaman centros. Por poner un ejemplo. Cuánta sensibilidad.

Enseñar semejante pamplina o, como dice la consejera (y no “consellera”, hablando en castellano), “dar a conocer a los estudiantes el patrimonio material, inmaterial y humano”, es en sí mismo estúpido, porque, si de verdad fuera el ADN cultural, entonces ¿qué falta les hace estudiarlo a los que ya son de suyo valencianos y por tanto lo llevan en la masa de la sangre o en su ADN? ¿No sería mejor emplear el tiempo, como hacíamos nosotros en el cole, en traducir a Virgilio y aprender a resolver ecuaciones? Nací en Asturias, pero estudié en Cali, Colombia, y en Madrid. Si me hubieran dado clase sobre los vallenatos, el chotis,  la ruana o el cocido, lo habría lamentado toda mi vida. Gracias a Dios me enseñaron latín, griego, matemáticas y en general cosas serias. Tampoco tengo el más mínimo interés en las señas de identidad españolas, que quede claro. De hecho, abomino de todo eso que llaman “señas de identidad”.

(Por cierto, entre paréntesis, ¿qué rayos será el “patrimonio humano” que quieren dar a conocer?)

De alguna parte hay que ser, no hay más remedio, pero tomarse tan en serio ser valenciano, español o de Wisconsin es patético, inspira hasta compasión. Quizá sea inevitable ser algo paleto y sentir lástima por los bárbaros que no tienen jamón ibérico, pero lo que no tiene perdón de Dios es ser paleto a propósito y educar a los niños en el provincianismo. Nada me parece más idiota que ver, en las fiestas del pueblo, a los chavales coreando: “Soy de Cercedilla y tú no y tú no”. Como si ser de Cercedilla o de Navalcarnero fuera un excepcional privilegio.

Vamos hacia atrás y hacia abajo, hacia el franquismo con aquellas pegatinas en la luna trasera del coche que decía “Español… ¡casi ná!” y hacia el abismo de esa imbecilidad que rozó con su ala la frente de Baudelaire.

A mí me parece que, al que excite el sentimiento nacionalista de los niños, más le valdría atarse una piedra de molino al cuello y tirarse al agua. Y sobre la “cultura popular” prefiero, como Antonio Machado, una “Escuela Popular de Sabiduría Superior”, porque lo superior debe ser la sabiduría; y lo popular, la escuela.