Archive for 31 octubre 2014

El discurso del rey

31 octubre, 2014

Fuente: http://www.vientosur.info

SABINO CUADRA Viernes 20 de junio de 2014

Rodeado y protegido por más de diez mil policías, guardias civiles y militares, prohibidas todas las manifestaciones y concentraciones en su contra y perseguidas con saña por las calles madrileñas las banderas republicanas, el 19 de junio, festividad del Corpus Christi, uno de los tres jueves del año que relucen más que el sol, se realizó en el Palacio de Oriente, el de los discursos franquistas, el pase de la segunda parte de la serie “Atado y bien atado: España, una democracia envidiable” que, a pesar del dinero invertido y la ilusión puesta en la misma por productores y dirección, puede ser un gran fiasco en taquilla, según afirman los expertos.

Creo ser una de las pocas personas que ha leído en su integridad las siete páginas del discurso del rey y, ¿qué queréis que os diga?, a mí eso de que en la “España una y diversa cabemos todos” y que “unidad no es uniformidad”, me ha recordado un pelín aquella coletilla que utilizaba Franco en sus discursos mencionando la “diversidad de las tierras de España” o su propio testamento que afirmaba “la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria”. Es decir, diversidad y multiplicidad, toda la que quieras, pero asentada, tal como dijo el rey Felipe VI en su discurso, “en el respeto a la Ley”, ayer, a las Leyes Fundamentales de Franco, las de la España “una, grande y libre”, y hoy, a la Constitución española que nos habla de la España “indivisible e indisoluble”. ¿Dónde está la diferencia?

No, en la España constitucional no cabemos todos, al menos políticamente. Algunos estamos en ella porque nos han “cabido” a la fuerza, que no por gusto. El referéndum constitucional obtuvo en Euskal Herria tan solo un tercio de votos afirmativos. Triunfó la abstención y el voto en contra, pero el contenido soberanista y autodeterminacionista que todo aquello expresó fue negado por aquel sagrado texto. En su día el Parlamento de Gasteiz aprobó una propuesta de nuevo Estatuto –Plan Ibarretxe- y Madrid le dio carpetazo sin siquiera debatirlo. Y hoy en día vemos, aquí en Nafarroa, cómo son recurridas, suspendidas y anuladas por el Gobierno del PP todo tipo de leyes aprobadas en nuestro Parlamento por amplias mayorías e, incluso, por unanimidad: asistencia sanitaria universal, negativa al copago, hipotecas, IBI a la Iglesia, no discriminación para las personas afectadas por el SIDA,…. Unidad y diversidad llaman a eso. No tienen vergüenza.

El Parlamento catalán solicitó del de Madrid competencia para llevar a cabo un referéndum en Catalunya y la petición fue rechazada por el Congreso español (PP, PSOE, UPyD, UPN…). No, no es tan solo que en la Constitución no quepa el derecho a decidir, sino que no cabe tampoco el derecho a consultar. La España diversa de la que habla el nuevo rey es la España del embudo, la España del trágala, la España de la “taza y media”. Afirmó el rey en su discurso que en esa España “caben las distintas formas de sentirse español”, pero el problema insoluble surge cuando millones de personas se manifiestan en las Diadas afirmando que, por encima de todo, quieren ser catalanes y su Parlament decide que quiere decidir sobre ese particular.

Emotiva fue, por otro lado, hasta hacer saltar las lágrimas, la referencia felipista a su “solidaridad con todos aquellos ciudadanos a los que el rigor de la crisis económica ha golpeado duramente hasta verse heridos en su dignidad como personas”. Ya se sabe, es la crisis la que golpea, no el Gobierno del PP con sus leyes; no la gran patronal bancaria y las multinacionales del IBEX 35 con las que tanto se relacionan su padre y él. La crisis cayó del cielo y los poderes de ese Estado del cual es Jefe no tienen nada que ver con ella.

El Rey Felipe se ha referido también a su deber de “observar una conducta íntegra, honesta y transparente”, pero no hay noticia alguna de que vaya a hacer una declaración jurada de cuáles son sus bienes actuales, ni de publicitar las modificaciones en los mismos y someterse, como el resto de los mortales, a la actuación inspectora del fisco y al control de las instituciones. Feo asunto éste sabiendo que procede de una saga en la que su progenitor llegó al cargo, en 1975, con poco más que lo puesto y hoy, según ha afirmado el New York Times, es uno de los monarcas más ricos de Europa.

Y mientras él se solidariza con todos esos ciudadanos “heridos en su dignidad como personas” (hagamos aquí una nueva interrupción para contener la emoción que nos embarga), el Gobierno prepara una reforma legal exprés a fin de dar a su padre una protección jurídica especial, hasta ahora nunca vista. En una semana puede estar ya aprobada una ley que aforará civil y penalmente a Juan Carlos ante el Tribunal Supremo, lo blindará frente a la jurisdicción ordinaria y paralizará todos los procedimientos –demandas de paternidad,…- iniciados en su contra. Ley que, tal cual es preceptivo, será firmada por ese su hijo que predica integridad y honestidad.

Se anuncian, por último, cuáles serán los primeros actos públicos oficiales del nuevo rey. El primero de ellos será con las asociaciones de víctimas del terrorismo entre las que, previsiblemente, no se encontrarán las decenas de asociaciones vinculadas a la querella argentina contra los crímenes del franquismo (por cierto, su padre, Juan Carlos, designado sucesor por el genocida Franco, fue Jefe del Estado español mientras se asesinaron a decenas de personas, se torturó a cientos, se detuvo a miles…), ni tampoco los familiares y afectados por los crímenes del GAL, el mantenimiento a capa y espada de la doctrina Parot, etc…

El segundo acto oficial anunciado será una visita al Vaticano. La noticia se comenta sola.

En resumen, habemus regem. Más de lo mismo. Mera operación de marketing para parchear la profunda crisis –económica, social, política, institucional..- de un Régimen que asienta pilares esenciales en aquel otro, franquista, con el que queda pendiente la ruptura democrática que entonces se nos hurtó. Ruptura que, por supuesto, deberá afectar también a la propia Monarquía, máxima expresión de la “unidad de las tierras de España”.

20/06/2014

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Cuando los dictadores son buenos

30 octubre, 2014

Fuente: http://www.mundoobrero.es

Mientras los gobiernos europeos y la élite gobernante acusan de ausencia de democracia a Venezuela, de ataques a la libertad de expresión a Ecuador o de atropello a las empresas a Argentina, se arrastran ante las cleptocracias del Golfo.

PASCUAL SERRANO 18/06/2014

Dos informaciones el mismo día y en el mismo periódico (Expansión, del día 19 de mayo de 2014) muestran la hipocresía de los poderes políticos y económicos europeos. La primera de ellas (“El Rey don Juan Carlos anima a Arabia Saudí a apoyar a España”) es sobre la visita de Juan Carlos de Borbón, su esposa y tres ministros españoles al Palacio Real de Arabia Saudí para reunirse con el vicepresidente heredero, Moqren bin Abdelaliz. El objetivo era apoyar y facilitar las relaciones empresariales con la dictadura saudí, en especial el AVE entre Medina y La Meca, el metro de Riad y “otras obras de infraestructura portuarias y de transporte”. La ministra de Fomento, Ana Pastor, expresaba su orgullo por la participación española en “este gran proyecto”.

La otra noticia (“Deutsche Bank captará 8.000 millones y dará entrada a Qatar en su capital”) es que “Deutsche Bank ha recurrido a la familia real de Qatar para asegurar la colocación de la emisión de acciones”. Paramount Services Holding, el fondo de inversión de la familia real catarí inyectará 1.750 millones de euros. No es la primera vez que la cleptocracia de Qatar invierte su dinero en bancos occidentales. Según señala el diario, “Qatar Holding, el brazo inversor de Qatar Investment Authority, y Challenger, el vehículo inversor de Sheikh Hamad bin Jassim bin Jabr al-Thani, el antiguo primer ministro del país [por supuesto también miembro de la familia real], invirtieron 6.100 millones de libras en Barclays en 2008”. “El fondo soberano de Qatar también tiene importantes participaciones en Credit Suisse, Bank of America y Agricultural Bank of China”, añade el periódico Expansión.

Mientras los gobiernos europeos y la élite gobernante acusan de ausencia de democracia a Venezuela, de ataques a la libertad de expresión a Ecuador o de atropello a las empresas a Argentina, se arrastran ante las cleptocracias del Golfo, son agasajados en sus palacios, les gestionan el dinero de su saqueo y recurren a las inversiones que las familias reales han amasado con el petróleo de su pueblo. Mientras los gobiernos europeos promueven resoluciones en el Europarlamento o el Consejo de Derechos Humanos de la ONU contra los gobiernos latinoamericanos, las monarquías del Golfo pueden apropiarse de todos los ingresos del petróleo con su aplauso. Para ellos, cuando los gobiernos latinoamericanos elegidos en las urnas usan sus recursos naturales para mejorar su salud o educación son dictaduras que generan inseguridad jurídica para nuestras inversiones.

Su cinismo es tal, que si algún gobernante de la región no les gusta, sirio o libio por ejemplo, nos dicen que es un violador de derechos humanos y que debemos ir con nuestras bombas y aviones a socorrer a su pueblo. Para los de su agrado, como acabamos de ver, reservan las cajas fuertes de sus bancos y los brazos abiertos de nuestros ministros y monarcas.

Quizás va siendo hora de que nos demos cuenta de que nuestros bancos y nuestros gobiernos tienen en común con unos sangrientos dictadores más de lo que pensábamos.

Publicado en el Nº 273 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2014

Bailarines de Cuba huyen de donde nadie les impide salir y obtienen asilo político sin que nadie les persiga

29 octubre, 2014

Fuente: http://www.cubainformacion.tv

Viernes, 20 de Junio de 2014

Los ingredientes de esta comedia cínica son los habituales. Uno: consiguen asilo “político” personas a quien nadie ha perseguido en su país, y cuya motivación migratoria es única y exclusivamente económica. “Yo no tengo miedo ninguno, porque no hice esto por política, yo soy artista”, aseguraba ante las cámaras una de las bailarinas”. Dos, ninguna de ellas tenía en Cuba obstáculo legal alguno para viajar a EEUU cuando lo deseara, siempre que hubiera conseguido la más que restringida visa norteamericana.

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- El éxito rotundo del Ballet Nacional de Cuba en su reciente actuación en Puerto Rico no ha sido noticia internacional (1). Pero sí lo ha sido, en decenas de televisiones, radios y diarios el abandono de ocho de sus integrantes, a quienes el Gobierno de EEUU otorgaba asilo político (2), y que inmediatamente fichaban por el Cuban Classical Ballet of Miami, compañía con la que tuvieron su primera actuación apenas ¡7 días después! (3)

Los ingredientes de esta comedia cínica son los habituales. Uno: consiguen asilo “político” personas a quien nadie ha perseguido en su país, y cuya motivación migratoria es única y exclusivamente económica (4). “Yo no tengo miedo ninguno, porque no hice esto por política, yo soy artista”, aseguraba ante las cámaras una de las bailarinas” (5). Dos, ninguna de ellas tenía en Cuba obstáculo legal alguno para viajar a EEUU cuando lo deseara, siempre que hubiera conseguido la más que restringida visa norteamericana (6). Tres, estas personas son beneficiadas por la llamada Ley de Ajuste Cubano, que les otorga residencia automática solo por ser cubanas. Mientras, EEUU deporta cada día a más de mil personas indocumentadas, entre ellas también profesionales de la danza que no tuvieron la suerte de haber nacido en Cuba (7).

Todo apunta a que fue una operación preparada desde hace meses entre la compañía de ballet de Miami donde ahora trabajan y varios medios de comunicación. El Canal 41 América Tevé de Miami, curiosamente, rompió su práctica habitual y envió a Puerto Rico a un equipo completo de televisión para cubrir la actuación del Ballet Nacional de Cuba (8). Lo que les interesaba no era, evidentemente, informar del éxito de una compañía formada por el “régimen castrista”, sino justamente cubrir en directo el abandono de los bailarines, que conocían previamente (9).

Los medios internacionales también se han encargado de justificar este juego sucio. El diario español “El País” ensalzaba a EEUU por ser “la tierra de las oportunidades” realmente, no “en abstracto”, al haber acogido a los bailarines (10). Y daba todo su espacio al organizador de la operación, Pedro Pablo Peña, director del Ballet Clásico Cubano de Miami, que anunciaba que seguirá llevando a cabo operaciones como esta “mientras Cuba no sea realmente libre”.

La agencia española EFE también daba espacio único al mensaje propagandístico de este personaje (11). “La huida de (los bailarines) (…) evidencia “el absoluto descontento” de los artistas con el régimen (cubano)”, se puede leer en una nota de EFE reproducida en numerosos medios de América Latina. Algo que se explica cuando conocemos que esta agencia de noticias tiene un convenio con el Ayuntamiento de Miami, por el que se compromete a “la publicación de (…) reportajes (…) que reflejen la realización del “sueño americano” en (dicha) ciudad” (12). Así lo explicaba Tomás Pedro Regalado, Alcalde de Miami: “El proyecto (de la agencia de EFE) publicitar en América Latina y el mundo a personas que son triunfadoras aquí en Miami, para nosotros es un doble orgullo, porque muchas no nacieron en EEUU y son protagonistas del sueño americano” (13).

Otros medios digitales, como BBC Mundo, apuntalaban este mismo mensaje, asegurando que “muchos bailarines (…) de Cuba han desertado (…) con frecuencia por razones políticas” (14). Una mentira absoluta, pero imprescindible para justificar la aberración política, legal y moral de este caso y, en general, de la política migratoria de doble rasero del Gobierno de EEUU.

Pero si hay un medio campeón del cinismo ese es el diario “El País”. En un segundo trabajo sobre el caso, narraba que un “error burocrático” habría permitido que un noveno bailarín también “huyera” a EEUU “burlando la norma oficial” –palabras textuales- (15). Lo que induce a pensar que este bailarín habría sorteado prohibiciones para viajar impuestas por las autoridades de la Isla. Pero nada más lejos de la realidad. Lo que ocurrió fue que este bailarín había sido descartado a última hora para ir a Puerto Rico, pero al haber obtenido ya la visa estadounidense, aprovechó para viajar por sus propios medios a dicho país. Nadie en Cuba le impidió salir de la Isla. Recordemos, además, ya no existe un “permiso de salida” necesario para hacerlo. Pero El País no podía renunciar al relato de misterio, y hablaba de una “huida” de “tintes heroicos” que abrió al bailarín “la puerta de su libertad”.

El Ballet Nacional de Cuba, símbolo no solo de su país, sino también de América Latina y del Tercer Mundo, es objeto permanente de ataques a su imagen y a su viabilidad (16). A pesar de todo, la Escuela Nacional de Ballet de Cuba forma hoy a 800 nuevos profesionales de la danza, siendo una de las mayores canteras del mundo, y garantía de futuro de uno de los símbolos culturales de la Revolución cubana (17).

(1) http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/06/07/exitosa-presentacion-del-ballet-nacional-de-cuba-en-san-juan-puerto-rico/

(2) http://www.infobae.com/2014/06/08/1571143-desertan-integrantes-del-ballet-nacional-cuba-presentarse-puerto-rico

(3) http://www.europapress.es/cultura/exposiciones-00131/noticia-seis-bailarines-cubanos-desertores-actuaran-15-junio-miami-20140610142937.html

(4) http://www.publico.es/internacional/526440/por-que-huyen-los-bailarines-cubanos

(5) http://www.youtube.com/watch?v=mJj3aIK4FDg

(6) http://www.cubainformacion.tv/index.php/la-columna/210-edmundo-garcia/56958-cronica-de-una-desercion-anunciada-en-miami

(7) http://noticias.univision.com/article/1650114/2013-08-26/inmigracion/noticias/siguen-las-deportaciones-masivas-en-estados-unidos

(8) http://www.cubainformacion.tv/index.php/la-columna/210-edmundo-garcia/56958-cronica-de-una-desercion-anunciada-en-miami

(9) http://www.americateve.com/primicia_fuga_de_bailarines_del_ballet_nacional_de_cuba-713022-ap

(10) http://cultura.elpais.com/cultura/2014/06/10/actualidad/1402418610_013332.html

(11) http://www.laopinion.com/deserciones-bailarines-cubanos-evidencian-descontento-regimen

(12) http://www.cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/28948-aplauden-a-desertores-en-miami

(13) https://www.youtube.com/watch?v=75vvPimeQ9Y

(14) http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2014/06/140609_ultnot_cuba_bailarines_desertores_miami_jgc.shtml

(15) http://cultura.elpais.com/cultura/2014/06/13/actualidad/1402660999_598409.html

(16) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=185928&titular=sobre-“deserciones”-y-“carreras-truncadas”-

(17) http://www.publico.es/internacional/526440/por-que-huyen-los-bailarines-cubanos

Jueces para la Democracia pide abrir el debate para un referéndum sobre monarquía o república

28 octubre, 2014

Fuente: http://www.elplural.com

A. MOYA | 20/06/2014

La asociación Jueces para la Democracia reclama el inicio de un debate que culmine en un referéndum para resolver democráticamente la forma de gobierno: monarquía parlamentaria o república. Esta ha sido una de las conclusiones alcanzadas por JpD en su 29 Congreso que se acaba de celebrar en Oviedo y en el que también se pide la elección de los jueces por los jueces o una ley que declare con carácter general la nulidad de todas las cláusulas suelo, con carácter retroactivo y con devolución de las cantidades a los consumidores.

En este Congreso, celebrado los días 18 y 19 de este mes, “se ha analizado la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que impulsa el ministro Gallardón y se ha elegido el nuevo Secretariado de la organización. En dicho congreso se ha aprobado por amplia mayoría la gestión del Secretariado saliente. Y ha sido reelegido Joaquim Bosch como portavoz de Jueces para la Democracia, por un segundo mandato de dos años”, explica la asociación en un comunicado.

Ataque a la independencia judicial.
“Jueces para la Democracia ha analizado muy críticamente la reforma de la estructura judicial que propone el Gobierno, por entender que supone un ataque a la independencia judicial y que incorpora instrumentos de control por parte del poder político, especialmente en procedimientos vinculados a la corrupción”. Según JpD, “esta reforma resulta contraria a la división de poderes”.

Jueces elegidos por jueces.
Asimismo, se ha acordado reclamar una reforma “para que no sean los políticos quienes nombren a los magistrados vocales del Consejo General del Poder Judicial, sino que estos sean elegidos por los propios jueces”.

Desprestigio y descrédito.
Dicho acuerdo está motivado especialmente “por el creciente desprestigio de la máxima institución judicial, ante los continuos repartos de cuotas entre las fuerzas políticas y el descrédito que ello está provocando a los ojos de la ciudadanía”.

Recuperar la confianza colectiva.
“Por otro lado – continúan- el Congreso de Jueces para la Democracia ha expresado su preocupación por la situación de crisis institucional. Por ello, se valora la necesidad de recuperación de la confianza colectiva en el modelo de convivencia, lo cual implica la renovación del pacto que llevó a la Constitución de 1978”.

Referéndum sobre la forma de gobierno.
En este ámbito, JpD reclama “la apertura de un espacio de debate que posibilite alcanzar un nuevo pacto colectivo, legitimado por la adhesión mayoritaria de los ciudadanos. Dicho proceso, que debería culminar con un referéndum, tendría que resolver democráticamente también el debate generado sobre la forma de gobierno, monarquía parlamentaria o república”.

Reforma del Código Penal, regresión histórica.
En otro orden de cosas, Jueces para la Democracia acordó criticar la reforma del Código Penal, al considerar que supone una regresión histórica, pues supone la apuesta por perspectiva jurídica de carácter autoritario; JpD considera que dicha reforma da la espalda a las libertades y a los derechos constitucionales con la falsa promesa de un incremento de la seguridad.

Nulidad de las clausulas suelo.
Además, Jueces para la Democracia ha aprobado solicitar “una ley que declare con carácter general la nulidad de todas las cláusulas suelo, con carácter retroactivo y con devolución de las cantidades a los consumidores, ante el carácter abusivo en este ámbito de la actuación de las entidades bancarias”.

Suárez: el político que sabía correr

27 octubre, 2014

Fuente: http://www.theobjective.com

Pablo Iglesias, profesor de Ciencia Política en la Complutense. Es presentador de La Tuerka (PúblicoTV) y Fort Apache (HispanTV), bloguero en Público.es y comentarista político en varios programas de televisión.
@Pablo_Iglesias_

24.03.2014 – Nunca admiré a Suárez hasta que leí “Anatomía de un instante” de Javier Cercas. Mi falta de admiración no tenía tanto que ver con el hecho de que Suárez viniera del franquismo y fuera un político centrista, como por los límites de su formación intelectual. Según detractores y admiradores, Suárez no tuvo excesiva afición por el estudio y la lectura. Mi estupidez y mi esnobismo eran notables y propios de un idiota (en el sentido griego, el que no sabe de los asuntos públicos) al juzgar así al expresidente. La formación de un político tiene su relevancia, pero más importante que aquella es su sentido histórico de la realidad y Suárez lo tenía, a diferencia de otros más formados que él. La historia está llena de ejemplos; pondré uno doloroso para la izquierda. Pasionaria era mucho mejor política que Semprún aunque no escribiera como aquel “cabeza de chorlito” como le llamó. Sobre las escasas virtudes políticas de los intelectuales me abstendré de poner más ejemplos hoy, porque son cercanos y aún más dolorosos que el “affaire” de Dolores con Claudín y Semprún.

En algunas de las páginas de su ensayo, Cercas, describiendo a Suárez, me puso ante una de las mejores personificaciones de las virtudes políticas que Maquiavelo identificaba con Fernando de Aragón. Escribía el genio florentino en “El Príncipe” que la virtud de las acciones de Fernando era la de tener sorprendidos, admirados y ocupados a sus súbditos y a sus adversarios. Entre una y otra acción, el rey católico no daba tiempo a sus enemigos para poder urdir algo tranquilamente contra él. A eso en política se le llama saber correr y Suárez era un maestro en eso, como bien señala Cercas. En los meses de su primer gobierno, cada decisión audaz que tomaba venía seguida de otra aún más audaz de modo que cuando sus adversarios (fueran el búnker o la izquierda) se sentaban a planificar la respuesta, Suárez ya les llevaba dos cuerpos de ventaja con nuevas decisiones que redefinían el escenario. Aunque quizá no leyera a Danton, Suárez sabía lo que era la audacia como virtud táctica.

Desaparece hoy un político de los pocos que encarnó la “virtú” política para ser uno de los conductores de la transición que dio origen al régimen político español actual. Y desaparece al tiempo que ese régimen que contribuyó a construir, está viviendo su peor crisis de legitimidad.

Son estos tiempos de audacia, aptos para estudiar las habilidades de los políticos que, como Suárez, sabían correr. Descanse en paz.

Adivina quién viene a cenar esta noche: el Leviatan de proximidad

26 octubre, 2014

Fuente: http://www.eldiario.es

A nadie con sensibilidad democrática se le escapa que en España estamos sufriendo una auténtica deriva autoritaria
Pedro Oliver / Manuel Maroto

27/03/2014 – 20:18h

Más retenidos por los agentes durante los episodios de violencia / Olmo Calvo

Detenciones durante los episodios de violencia el 22M. / Olmo Calvo

El plato que nos han servido con ocasión de las marchas del 22M nos sabe a viejo. Un poco de grupo de violentos por aquí, una actuación policial desproporcionada y arbitraria por allá. Sabe a viejo la reacción de la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, apresurándose a aprovechar la ocasión para criminalizar a los manifestantes. Hasta la última reacción del Gobierno anunciando cambios en el texto del proyecto de nueva Ley de Seguridad Ciudadana, por el cuestionamiento de su constitucionalidad por parte del CGPJ, tiene un regusto ya familiar. Ya lo han hecho antes, jugando, como hacen, a generar confusión sobre cuál es la ley vigente en la mayoría de personas que no sigue los detalles de su tramitación. Y testando el terreno, como globo sonda que es el anteproyecto, para los demás que sí lo siguen. Querrán presentar como mérito que eliminan las disposiciones más abiertamente inconstitucionales del texto. Tiempo al tiempo.

Pero no nos equivoquemos: hay ingredientes nuevos tras ese sabor a viejo, a rancio. Que Cifuentes mantenga el mismo 22M, en televisión, que la manifestación ha sido pacífica y hasta “un éxito”, y prácticamente al día siguiente incoe un expediente sancionador contra sus organizadores, expresa algo nuevo: los ingredientes de un nuevo sistema de control social. Uno basado en una idea también vieja: que tenemos que pagar por ejercer derechos. ¿Acaso no quieren que paguemos por la sanidad, pese a estar reconocida como derecho universal en la Constitución? Pues también desean que paguemos por ejercer derechos políticos, por manifestarnos, protestar, o usar el espacio público. ¿La manifestación? Pacífica. ¿La participación? Un éxito. ¿La reacción administrativa? La sanción más alta legalmente posible. Sí: nos van a intentar hacer pagar, por mucho que ahora quieran demostrar disposición a negociar, con una mezcla de ingredientes viejos y nuevos que en distinta proporción está ya en la actualmente vigente Ley de Seguridad Ciudadana (que es la que está aplicando hoy Cifuentes), está también en el anteproyecto filtrado hace meses, y estará en sus futuras versiones, si no lo remedia nadie. Ingredientes que hay que aprender a paladear, para entrar en la cocina y exigir que nos los retiren del plato. O llegado el caso para poder escupirlos, pedir el libro de reclamaciones y si es posible irse sin pagar la cuenta.

¿Qué habrá de viejo en la nueva ley de Seguridad Ciudadana? Mucho. Bajo la etiqueta infrapenal de la “sanción administrativa”, tanto en la legislación sobre seguridad como en las ordenanzas municipales, aparecen amalgamados conflictos sociales muy diferentes. Así ha ocurrido hasta ahora, y así se va a mantener. Se seguirán eludiendo debates sociales y políticos de envergadura, como el del consumo de drogas o el de la prostitución: la nueva ley ya tiene previsto forzar su solución punitiva, sin más medias tintas. Bajo el totum revolutum de la noción de sanción administrativa se insistirá en naturalizar el castigo, equiparando moralmente al macarra que con su moto no deja dormir al vecindario y al activista que blande un megáfono para llamar a la protesta ciudadana, o al gamberro que destroza y guarrea los parques infantiles y al indignado que pinta las paredes con las letras y los colores de la movilización social. La atmósfera banal de la sanción administrativa lo seguirá envolviendo todo hasta ocultarlo, eso sí, de manera dual y diferenciada. En el nuevo enfoque de control “securitario” se han venido desarrollando dos grandes líneas de ejecución que a la postre implican a una amplia red de poderes institucionales: por un lado el modelo de “proximity police”, con sus efectos –digamos- ambivalentes en los barrios más empobrecidos (en donde también actúan próximos y circundantes al vecindario distintos dispositivos de protección social que en la práctica generan más control y más exclusión de la población pobre e inmigrante); y por otro, la hipertrofia del marco sancionador administrativo, lo que podría representarse con la imagen inquietante y nebulosa de un Leviatán de proximidad.

Esto que se acaba de explicar no es nuevo. Pero es dinámico y está cambiando. Todo indica que en nuestra época la sanción administrativa está situándose en el centro del sistema de control y castigo. Por eso, antes de entrar en la polémica de la nueva ley de Seguridad Ciudadana, deberíamos definir bien la función política de la sanción administrativa en la represión de la protesta y la conflictividad, lo que en el ámbito de los movimientos sociales más activos ha empezado a llamarse “burorrepresión”: una vertiente poco estudiada de las actuales sociedades de control que, sin embargo, se podría rastrear históricamente en la España contemporánea analizando el interesado uso político que distintos regímenes y gobiernos han hecho de las normas de “orden público” y las “multas gubernativas”.

¿Y qué habrá de nuevo en la nueva ley de Seguridad Ciudadana? No tanto como parece, pero sí muy profundo. Las diferencias y desproporciones punitivas entre la “ley Corcuera” (hoy vigente) y la que presenta el actual titular de Interior ya han sido enumeradas y rechazadas con muchos argumentos propios y ajenos al compararla con otras homólogas de países cercanos como Alemania. La tendencia compulsiva del gobierno del PP a recurrir a la mano dura policial y a la multa exagerada no es, pues, una cuestión menor en estos tiempos. Pero no es menos cierto que, históricamente hablando, esta nueva ley de Seguridad Ciudadana, junto con otras como la de Seguridad Privada, se sitúa en las coordenadas de una nueva era de las políticas de control en las sociedades occidentales: si, por un lado, se implementa la fuerza penalizadora de los viejos mecanismos de control disciplinario y penal (el policial, el judicial y el penitenciario), por otro, se extienden las nuevas técnicas de criminalización y control-sanción propias del nuevo Estado “securitario”. No es pura carambola que esa nueva ley de Seguridad Ciudadana sea el resultado lógico de una reforma previa del Código Penal.

Lo trascendente, lo que previsiblemente tendrá repercusiones históricas, no es que la nueva ley de Seguridad Ciudadana sea más autoritaria, sino que esa misma ley estará pensada para blindar el ejercicio mismo del autoritarismo al crear una suerte de “nueva jurisdicción punitiva especial” ―la administrativa― que, al fin, podrá funcionar de forma autónoma y por debajo del radar de los derechos fundamentales, mientras queda salvaguardada frente a eventuales controles jurisdiccionales. Es verdad que sólo parece un ejercicio “blando” de control, una represión de baja intensidad sin pelotas de goma, sin porrazos, que logra escamotear de la mirada pública su alcance disuasorio para evitar posibles muestras de solidaridad con las personas represaliadas. Sin embargo, forma parte de una empresa de derribos del garantismo jurídico. Por eso no son antisistema las personas y entidades que más se han alarmado.

La polémica suscitada a propósito del proyecto de ley de Seguridad Ciudadana apenas se ha iniciado. Todo indica que acabará sonrojándonos, como ciudadanos de un Estado democrático, por más que el ministro responsable conteste airado a las críticas que le llueven hasta desde sus propias filas, y se muestre proclive a pulir las peores aristas. A nadie con sensibilidad democrática se le escapa que en España estamos sufriendo una auténtica deriva autoritaria. Esa ley, si finalmente prospera, formalizará lo que ya ocurre formal e informalmente. Para eso se está tramitando. Que se lo digan, si no, a las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno, que han sancionado administrativamente a miles de activistas entre 2011 y 2013 y obtenido, en no pocas ocasiones, un sonoro reproche judicial.

Cuando terminaba 2011 no era descabellado barruntar que el PP se podría sentir tentado de quitarse de en medio algunos de los controles que han perdurado en nuestro ordenamiento jurídico, porque alcanzaba, además de la mayoría absoluta y el gobierno del país, una amplísima cota de poder en todo el entramado del Estado, y porque lo conseguía cuando arreciaban tanto la crisis económica como el nuevo ciclo de protestas que había eclosionado con el movimiento 15-M. Lo que choca más en el entorno de las democracias demoliberales, es que de forma tan contumaz y acelerada el PP se haya decidido a transitar el camino de lo que Loïc Wacquant ha definido como el paso delEstado Providencia al Estado penal.

Suárez en el país de los pícaros

25 octubre, 2014

Fuente: http://www.comiendotierra.es

Publicado el 23 marzo, 2014 por Juan Carlos Monedero

Ahora que fallece uno de los más claros referentes de la Transición, es momento más de recordar lo que venimos diciendo que de improvisar ninguna reflexión.También para que la memoria no nos falle, no vaya a ser que otra vez nos den lecciones de democracia los que son demócratas desde ayer mismo (como rezaba un chiste de aquella época). Aunque seguro que los que le insultaron ahora le alabarán, los tahúres que le llamaron tahúr hoy lo miraran con arrobo, y los que pactaron contra él el 23F -del rey abajo todos- dirán que fue un gran hombre que representa el espíritu de la Transición. La que trajo esta democracia. Y, por cierto, no fue el primer Presidente de la democracia. Ese honor le corresponderá a Estanislao Figueras (I República) o a Niceto Alcalá Zamora (II República). O puestos a recordar, a Arias Navarro, porque el primer Presidente nombrado por el Rey fue precisamente el último nombrado por Franco.

Suárez fue un astuto arribista, un superviviente en aquél régimen horrendo donde tanta gente perdió la vida. Un pícaro en un país condenado a serlo de pícaros porque la España del altar, el trono y el dinero decidió amputar la II República, esa que ya hizo en los años treinta escuelas bilingües para el pueblo y empezó a reconocer que España era una nación de naciones. Suárez fue Viceministro General del Movimiento mientras asesinaban a los cinco de septiembre de 1975. No dimitió ni pidió disculpas. Bajo su Presidencia fueron asesinadas más de 200 personas por la extrema derecha o por los cuerpos policiales. Que de pacífica no tuvo nada la Inmaculada Transición. Trajo con maneras de pícaro a Tarradellas para evitar que la izquierda gobernara en Cataluña. Nos legó, pícaramente, esta España de las autonomías que hace agua por todos lados, de la misma manera que la ley electoral que hace de nuestra democracia un fraude para ventaja de los pícaros que vistieron casi toda su vida camisa falangista. No permitió que el pueblo discutiera la Constitución y retrasó las elecciones municipales hasta 1978 (dos años después de las primeras generales porque sabía que iba a ganar la izquierda y no quería que eso sucediera sin tener antes una Constitución consagrada a evitar que el país recuperara lo perdido en todos los ámbitos 1936). Engañó a los suyos y engañó a la oposición, sabiendo que un país que sale de una dictadura es débil con las mentiras. Un embaucador en un país donde una parte importante de la ciudadanía quería dejarse embaucar y creerse mejor de lo que era. Lo mismo que esos políticos que hoy son señalados como lo más granado de la historia de la democracia. Demasiadas imposturas en aquella época.

Suárez era un realista que no tenía ningún proyecto de país -se jactaba de no leer libros-, pero que sabía, por el contrario, leer lo qué podía hacer y qué no hacer en cada momento. Se quedó sentado cuando el 23F (¿Podía hacer otra cosa?) seguramente por las mismas razones por las que Carrillo se negó a tirarse al suelo. Venir de abajo no se te termina de quitar del todo. Y esas maneras campechanas en un país donde los reyes han sido puteros y beben popularmente fino con tapa de jamón ibérico, encajaron bien con el país legado por Franco a la posteridad. Nos hicieron creer que la pelea no era entre franquistas y antifranquistas, sino entre el bunker y los reformistas, de manera que España se acostó falangista y se despertó demócrata. Por eso este reino era el único país de Europa donde podías ser demócrata sin ser antifascista. Y por eso el antifascimo está en el corazón del constitucionalismo europeo, se celebra en sus días nacionales, se recuerda y se estudia y en este rincón de Europa apenas es una tribu urbana. Gracias a personas como Suárez.

Era un hombre hecho a sí mismo a la sombra de los señoritos y los poderosos, con los que siempre fue obsequioso y ellos con él. Se llevó bien con otro clarinetista, el Rey Juan Carlos (desde que le hizo favores cuando era director de RTVE y Franco jugaba con la carta de casar a su nieta con Alfonso de Borbón, que podía reclamar la corona), y ambos se usaron hasta que el segundo, que para eso ya era Rey, decidió prescindir de sus servicios para entregar su cabeza a los militares. Entonces montó el CDS, y se lo financiaron sus amigos constructores y banqueros. Terminaría vendiéndoselo precisamente al ladrón probado Mario Conde. Suárez, como su país, jugó a olvidarse de todo, como una forma de decir que dios proveerá y si no, también. Pero no contaban con las nuevas cohortes. Suárez se ha ido cuando ya sabemos que la Transición fue simplemente lo que dejaron que fuera los que mandaron, mandan y ya veremos si no siguen mandando. Y cuando también sabemos que sus principales actores -González, Guerra, los padres de la Constitución, buena parte de los políticos regionales de la primera hornada- no fueron sino unos comparsas bien pagados que interpretaron el papel que otros les escribieron. Aquí parece que los únicos que se tomaron en serio acabar con el franquismo son lo que pusieron el pecho, la cárcel y la hacienda todos esos años donde la democracia se empeñaba en tardar tanto.

Mientras Suárez presidía gobiernos de España, el verdadero ADN de la democracia, el republicanismo antifranquista, seguía enterrado en las cunetas o se moría de viejo sin recibir ninguna compensación, ni siquiera la moral de darles las gracias. No fue el antiguo Gobernador de Segovia Ministro de Franco por semanas, ya que su mentor falleció en un accidente de tráfico. De lo contrario, habría firmado, como Fraga, sentencias de muerte en esos juicios amañados propios de las dictaduras militares.

Algunos estarán agradecidos con Suárez. Me temo que las generaciones que hemos heredado esta democracia vacía no lo estamos. No lo están los millones que ayer salieron en las marchas de la dignidad a decir basta al régimen del 78. No hay rencor porque son ya el pasado. Es una cuestión de tiempo. Que a Suárez y a esta democracia de charanga y pandereta les sea la tierra leve.

(Si no queremos que nos coloquen otra Segunda transición, luchemos por una primera ruptura. Quien quiera profundizar, aquí dejo más reflexiones)
http://www.publico.es/culturas/465221/monedero-la-transicion-fue-una-mentira-de-familia-que-ocultaba-un-pasado-poco-heroico

Banca pública y bolcheviques suizos

24 octubre, 2014

Fuente: http://www.eldiario.es

El desastre de las cajas de ahorros ha abierto el debate sobre la conveniencia de tener instituciones financieras de titularidad estatal

Pere Rusiñol
17/03/2014 – 20:23h

El domingo empezó en Barcelona una campaña que aspira a abrir al menos el debate sobre la posibilidad de recuperar la banca pública a través de Catalunya Banc y Bankia, ambas en camino de ser privatizadas a precio de saldo.

España ha perdido ya 51.000 millones de euros en el intento de evitar la quiebra del sector financiero y el volumen total de recursos comprometidos en ayudas asciende a 172.000 millones, en su gran mayoría de origen público. Y pese a ello, como contamos en la revista de febrero de Alternativas Económicas, el crédito no fluye y las empresas, y muy particularmente las pymes, el nervio de la economía productiva de este país, que están absolutamente ahogadas por la imposibilidad de acceder a financiación.

Al mismo tiempo, decenas de miles de familias han sido desahuciadas de sus casas a instancias de la banca y ahora estos pisos están siendo comprados a precios de saldo por agresivos fondos internacionales a través de la Sareb, el banco malo. Como explicaba Carme Trilla, ex directora general de Vivienda de la Generalitat en Alternativas Económicas de enero, “constituye una operación calificable de escándalo histórico”.

¿De qué ha servido pues esta ingente movilización de dinero público para salvar la banca? Por ahora, básicamente para que inversores privados -a menudo, la propia banca- adquieran activos saneados a precio de saldo.

El modelo que con tan entusiasmo promueve el Gobierno, los bancos y el establishment económico de este país es el que se ha aplicado ya a Nova Caixa Galicia y que sus promotores y altavoces mediáticos han coincidido en calificar de gran éxito.

El gran éxito es el siguiente: el saneamiento de la entidad exigió 13.000 millones de dinero público y luego el Estado lo ha malvendido por 1.000 millones al banco venezolano privado Banesco. Simultáneamente, la red Evo, nacida de las oficinas de la entidad fuera de Galicia, se ha regalado al fondo Apollo por 60 millones, auténtica calderilla si se tiene en cuenta que sus tres fundadores se embolsaron el año pasado nada menos que 1.000 millones de euros.

Por supuesto, no ha habido la más mínima contrapartida: ni para asegurar que fluya el crédito ni para dar techo a las miles de personas afectadas por desahucios.

Naturalmente, había otra opción: mantener la entidad como banca pública con el objetivo de apoyar al tejido productivo y a las familias en momentos tan complicados.

Esta opción ni siquiera se ha debatido. Ni para NCG ni para Bankia, que entre inyecciones y avales suma 46.500 millones de ayudas, ni para Catalunya Banc, que ha recibido oxígeno por valor de 19.425 millones.

Y esto que en España las cajas -con participación pública y en teoría orientadas al respaldo de la economía productiva regional- podían ser la semilla perfecta para recuperar la red bancaria pública que los gobiernos de Felipe González y José María Aznar finiquitaron. Antes de la crisis, las cajas sumaban más de la mitad del total de depósitos en España, pero en perfecta aplicación de la Doctrina del Shock han sido aniquiladas con la crisis aprovechando errores que no tenían nada que ver con el modelo centenario, sino más bien con las ínfulas de bancarización. Ahora, sus competidores históricos -la banca privada, asistida también con el oxígeno del crédito hiperbarato del Banco Central Europeo- ya controlan cerca del 100% del mercado.

El gran drama de España no es ya que no exista banca pública, sino que hasta ahora ni siquiera se ha planteado el debate, pese a contar hasta hace cuatro días con la arraigadísima red de cajas.

Aquí el fundamentalismo neoliberal, que rechaza la posibilidad por razones estrictamente ideológicas, ha penetrado tanto en las instituciones y el establishment económico que hasta el debate parece una quimera. El debate tampoco ha llegado a los medios de comunicación convencionales por razones obvias: con la crisis, los grandes medios también son ahora propiedad de la banca.

El que en España se atreve a plantear la necesidad de recuperar la banca pública, como ha hecho con valentía la Junta de Andalucía, se arriesgue a ser tratado de tonto, idiota o loco.

O de bolchevique.

Y sería tan bolchevique como Estados Unidos, donde la banca pública desempeña a día de hoy un papel importante en algunos Estados, como Dakota del Norte, donde el Banco de Dakota del Norte ( BND, en sus siglas en inglés) es fundamental para la economía local y una de las claves que ayudan a explicar por qué es una de las regiones con menos paro del país.

O tan bolchevique como Suiza, donde la banca bajo control público supone nada menos que el 30% de su sistema financiero y da empleo a 16.000 personas. El instrumento son los bancos cantonales, que evocan a nuestras difuntas cajas: entidades de base regional con participación pública y orientadas a respaldar el tejido productivo de la zona. En la década de 1990, los bancos cantonales tuvieron dificultades financieras, pero la respuesta pública no fue su desamantelamiento y posterior regalo a la banca privada, sino que se reconvirtieron sin perder su razón de ser: entró capital privado, pero la participación pública supera siempre el 51%.

Parece claro que el fundamentalismo neoliberal tiene mucho más peso en España que en Suiza, por mucho que a nuestros poderosos les guste tanto el país alpino.

¿Existe democracia hoy en España?

23 octubre, 2014

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 19 de junio de 2014

Este artículo critica la falta de democracia existente en España, que queda reflejada en la unánime respuesta favorable a la coronación de Felipe VI por parte de todos los mayores medios de información del país, contrastando tal unanimidad con la baja valoración que la población da a la Monarquía y la creciente preferencia de la población por la alternativa republicana en lugar de la monárquica.

Debido al enorme dominio que sobre el proceso de Transición de la dictadura a la democracia tuvieron en España los herederos del régimen dictatorial anterior, la democracia en este país está enormemente limitada. Lo que está ocurriendo estos días a raíz de la abdicación del Rey y del nombramiento de su sucesor es un indicador de ello. En realidad, no sería frívolo preguntarse si existe hoy una democracia desarrollada y madura en España.

Para aquellos que consideren esta pregunta una provocación merecedora de ser ignorada, les invito a que hagan un ejercicio fácil de hacer: léanse, durante el día de hoy, los editoriales de todos los principales rotativos escritos del país y escuchen los editoriales de las principales cadenas televisivas y radiofónicas que cubren la abdicación de Juan Carlos y la coronación de su hijo Felipe, y analicen lo que dicen, escriben o proyectan. Estoy escribiendo este artículo el día anterior, miércoles 18, a la coronación del nuevo Rey, Felipe VI, y le puedo predecir, lector, con toda seguridad que, en base a la experiencia acumulada durante todos estos años desde que ocurrió la Transición, mañana, día 19 (hoy, cuando usted esté leyendo este artículo), día de la coronación, no habrá ningún rotativo escrito en España entre los más importantes del país, ni ningún canal de televisión, ni ninguna radio pública o privada (repito, ni uno) que editorialice a favor de que haya en este país una República, el sistema político que existía en España hasta que fue interrumpido por un golpe militar en el año 1936, instaurando una Monarquía. El régimen liderado por el General Franco, que impuso una de las dictaduras más sangrientas que Europa haya conocido (por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000, según el Profesor Malefakis, Catedrático de la Universidad de Columbia, Nueva York, experto en el fascismo europeo), impuso también la Monarquía, nombrando a dedo al Monarca, Juan Carlos I, que hoy transfiere su corona a su hijo Felipe VI.

Insisto al lector que haga este ejercicio que le sugiero, y que saque las conclusiones correspondientes. Verá que hay una unanimidad (que no tiene nada que envidiar a la unanimidad mediática existente en Bulgaria durante el régimen comunista) en todos los mayores medios de información (repito, todos, sin ninguna excepción) a favor de la Monarquía y en contra de la República. En realidad, desde que Juan Carlos anunció su abdicación hace unos días, ha habido en España una movilización masiva y unánime en dichos medios para promover la figura del que hoy se convertirá en Felipe VI.

La democracia totalitaria

Basado en esta experiencia, muy sintomática del sistema político existente en España, es justo y necesario (por mero rigor científico) añadir el término totalitaria al comúnmente utilizado por tales medios para definir al sistema político existente en España, es decir, democracia. Existe, pues, en España un régimen democrático totalitario, es decir, un régimen político que se considera democrático, que intenta configurar (predominantemente a partir de los mayores medios de información y persuasión) la sociedad en todas las dimensiones del ser humano, incluyendo la escala de sus valores. Se me dirá, con razón, que en la mayoría de sociedades llamadas democráticas los medios de información están altamente influenciados (directa o indirectamente, a través de sus instrumentos políticos) por los intereses financieros y económicos dominantes en aquellas sociedades. Pero el caso español es claramente extremo, debido a la inexistente diversidad ideológica de esos medios de información, con una clara marginación de las izquierdas radicales (manipuladoramente llamadas antisistema), que son excluidas sistemáticamente de tales medios.

Esta unanimidad totalitaria no refleja, por cierto, una unanimidad basada en un consenso popular, sino que es una unanimidad totalitaria impuesta a la población, pues es importante señalar que, incluso a pesar de ser un sistema mediático casi dictatorial (y no hay otra manera de definirlo), existe hoy en España una minoría muy extensa (que alcanza una mayoría entre la juventud) que prefiere la República por encima de la Monarquía. Según la última encuesta del CIS, la Monarquía es una de las instituciones menos valoradas en el Estado español. Y según la encuesta más creíble y menos manipulada sobre las preferencias de los españoles (Metroscopia, diciembre de 2011), el 49% apoyaba la Monarquía y el 37% la República. En realidad, es más que probable que si hubiera una auténtica libertad de prensa, la gran mayoría de la población española preferiría vivir en una República. De ahí el enorme control de los medios (la unanimidad mediática totalitaria), donde la alternativa republicana, como opción para España, es sistemáticamente discriminada.

Soy consciente de que se me acusará de ser injusto con el sistema político actual, porque existen elecciones y la población vota con un enorme abanico de ofertas electorales, incluyendo un gran número de partidos de izquierda. He respondido a este argumento (ver la sección política de mi blog http://www.vnavarro.org) mostrando los enormes déficits del sistema representativo español debido, en parte, a su injusto sistema electoral. He mostrado en varias ocasiones que los espacios parlamentarios, incluidas sus mayorías, no responden al deseo popular, siendo la situación actual un ejemplo de ello. Un partido que en 2011 tuvo solo el apoyo de un 32% del censo electoral, y que en las últimas elecciones a nivel de todo el Estado alcanzó solo el 11% de ese censo, tiene una mayoría abrumadora en el Congreso de los Diputados. Es más, este sistema representativo tan enormemente limitado carece prácticamente de formas de democracia directa y participativa, limitando el significado de democracia a votar cada cuatro años por opciones políticas que frecuentemente no cumplen (como es el caso de ahora) con lo prometido en su oferta electoral. Es totalmente lógico que el eslogan del 15-M “no nos representan” sea ampliamente compartido por la mayoría de la ciudadanía española.

Esta situación es enormemente inestable, y se acentuará debido al surgimiento de nuevas generaciones más exigentes con sus instituciones democráticas, claramente insuficientes, cuando no antidemocráticas. La dictadura había dejado su huella en la ciudadanía, que había dejado un poso de miedo y pasividad que están desapareciendo rápidamente. Las nuevas generaciones están dejando de tener miedo y exigen que la práctica democrática corresponda a lo que dice la teoría, denunciando la obvia hipocresía del discurso dominante, hegemónico en los medios de información y persuasión. Esta demanda por una democracia real es hoy en España enormemente subversiva. Es una demanda que entra inmediatamente en conflicto con las estructuras de poder financiero-económico, además de mediático-político. Al movimiento 15-M (uno de los movimientos más importantes y necesarios para la salud democrática del país) le siguió el 22-M con las Marchas por la Dignidad (una de las manifestaciones más importantes que ha habido en España en los últimos años, ignorada en los medios), y más tarde continuó con el crecimiento de las izquierdas y la aparición de Podemos, que en seis meses se ha convertido en la cuarta fuerza política del país. La coronación de Felipe VI y la movilización mediática para auparlo es un intento desesperado de construir un dique frente a estos tsunamis democráticos.

Las grietas del totalitarismo mediático

Hace unas semanas (a raíz de las elecciones europeas) vimos un fenómeno que mostró el impacto de ese totalitarismo en los medios. Por primera vez se había permitido durante estos últimos meses la aparición de voces democráticas contestatarias y radicales en importantes fórums televisivos, tales como la Sexta. Se permitieron voces, tales como Pablo Iglesias, entre otras, que de una manera periódica y consistente pudieron exponer posiciones radicalmente democráticas con una denuncia de las estructuras existentes, lo cual, predeciblemente, tuvo un gran impacto en tocar temas tabús en el país, conectando con el malestar existente entre las clases populares. La aparición de tales grietas explica la oportunidad de llegar a la población, con las consecuencias políticas predecibles y que hemos observado. Que no ocurriera antes fue debido a que no se permitían que dichas voces radicales aparecieran sistemáticamente en tales fórums. Esta infrecuencia era un indicador de que el establishment mediático, dependiente del establishment financiero (entre otros), no permitía esas voces. La censura ha sido una constante en la promoción de mensajes y discursos en aquellos medios. Lo sé por propia experiencia. Cuando surgió el movimiento 15-M, yo había preparado, junto con Juan Torres y Alberto Garzón, el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, que cuestionaba el dogma imperante reproducido en la prensa escrita, en la televisión y en la radio de que no había otra alternativa que llevar a cabo las políticas de austeridad que se estaban imponiendo a la población. Tal libro había sido aceptado para publicación por la editorial más próxima al mayor rotativo del país. Súbitamente, la impresión del libro se interrumpió debido a las presiones por parte de la banca, que estaba negociando la renovación del crédito a tal editorial, que estaba profundamente endeudada. Ello nos forzó a los autores a publicarlo en otro fórum, conociéndose ampliamente y siendo utilizado con gran frecuencia por el movimiento 15-M, entre otros, para señalar que sí había alternativas.

Los mayores medios de información y persuasión son conscientes de que juegan un papel clave en el sostenimiento de la estructura de poder económico, financiero y político del país, cuyo centro hoy es la Monarquía. De ahí que hoy el totalitarismo de este sistema vuelva, una vez más, a intentar controlar que la población, los súbditos del Reino, no se agiten y acepten la realidad impuesta. Pero el establishment español es plenamente consciente de que está perdiendo, no solo popularidad, sino también legitimidad. Y de ahí el crecimiento de la represión, incluyendo la represión intelectual, reforzando la unanimidad totalizante de los medios alrededor de la figura de Felipe VI, prohibiendo o dificultando la aparición de voces y movimientos a favor de la República. Y a esto le llaman democracia.

Aceptar las cosas como son

22 octubre, 2014

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Un sufrimiento humano muy común es desear que las cosas sean distintas a como son

Sin renunciar al progreso, es necesario asumir que hay situaciones y personas que no cambian

El reto es aceptar lo que nos toca vivir y trabajar para restablecer el equilibrio

FRANCESC MIRALLES 28 ABR 2013 – 00:00

Una de las fuentes de sufrimiento más comunes en el ser humano es el deseo de que las cosas sean distintas a como realmente son. Cuando un país pasa por una grave crisis, la población mira atrás y desea que todo fuera como antes, un antes que en su momento no se valoraba porque parecía aburrido o bien había otras aspiraciones.

Lo mismo sucede con las relaciones interpersonales. Quien tiene por pareja a alguien silencioso desearía un carácter dicharachero, y este último pondrá de los nervios a quien convive con él un día tras otro. ¿Por qué anhelamos siempre lo que no tenemos?

“Hay vida antes de la muerte; disfrútala” (Eduard Punset)

Nuestra forma de vida está tan basada en el cambio y el progreso, que a menudo valoramos negativamente la estabilidad sin saber cuál sería la alternativa.

La insatisfacción es lo que permite el progreso de la ciencia, las artes y todo lo que tiene que ver con la sociedad, pero cuando se vuelve crónica en nuestro día a día deja de ser un estímulo para teñir de negatividad nuestra vida.

Hay personas que, instalados en la queja y la amargura, molestan a los demás –y a sí mismos– de forma totalmente estéril porque de nada sirve señalar lo que no funciona sin ofrecer soluciones.

Madame Bovary dio nombre a lo que el filósofo Jules de Gaultier denominaría “bovarismo”. Se trata de un estado de insatisfacción permanente a causa del desnivel entre las propias ilusiones y la realidad. Sin abogar tampoco por el conformismo, si nuestras aspiraciones se hallan siempre a gran distancia de lo que tenemos, jamás alcanzaremos la serenidad. Como el burro que persigue la zanahoria, podemos pasar la vida entera esperando “algo mejor” para descubrir al final que ya lo teníamos y no habíamos sabido verlo.

Los manuales de psicología han puesto de moda el verbo procrastinar, que significa postergar aquello que deberíamos hacer hoy. Un aplazamiento que también se produce en un nivel existencial. Muchas personas postergan la felicidad hasta que cambie la situación que están viviendo. Se convencen de que cuando encuentren un trabajo mejor o la pareja ideal, por poner dos ejemplos, se darán permiso para disfrutar de la vida. Sin embargo, este planteamiento tiene un fallo de origen y es que nada resulta como esperábamos una vez que lo conseguimos.

Lo que ocurre es que muchas personas cuando llega el momento tan largamente esperado o deseado sufren una desilusión; entonces fijamos nuevos objetivos esperando que una vez alcanzados llegue, esta vez sí, el premio definitivo. Sin embargo, esto no acostumbra a suceder, ya que más que insatisfacciones existen las personas insatisfechas.

Del mismo modo que nos resulta difícil aceptar las cosas como son, también nos cuesta aceptar a los demás, ya que su forma de pensar y reaccionar nunca coincidirá con nuestras expectativas.

Al hacer un favor a un vecino, nos duele si no obtenemos el mismo trato por su parte cuando lo necesitamos. En el ámbito laboral, a menudo consideramos que los compañeros no cumplen con sus tareas, y el jefe o la jefa es un ser inútil que está dinamitando la empresa.

“A veces debes conocer al otro realmente bien para darte cuenta de que sois dos extraños” (Mary Tyler Moore)

En esta clase de pensamientos está el punto de partida de la mayoría de conflictos interpersonales. Al esperar que los demás se comporten de determinada forma les estamos negando el derecho a su identidad. Además, al enfadarnos por estas diferencias obviamos algo muy importante: ser o actuar de modo distinto a nosotros no tiene por qué ser negativo.

Afortunadamente, cada persona tiene una combinación única de defectos y virtudes. Podemos aceptar su singularidad y sacar partido de las cosas buenas que nos ofrece o bien enrocarnos y señalar al otro como enemigo.

“A veces debes conocer al otro realmente bien para darte cuenta de que sois dos extraños” (Mary Tyler Moore)

En 2002, Byron Katie publicó un libro orientado a acabar con la insatisfacción personal: Amar lo que es. Basado en aceptar y reconocer el valor de lo que configura nuestro entorno, no se trata de resignarse a lo que hay, sino de amar nuestras circunstancias para mejorar desde ese punto de partida.

Esta autora norteamericana sostiene que “la realidad es siempre más amable que las historias que contamos sobre ella” y que cualquier enfado que tengamos con los demás es, en el fondo, algo de nosotros mismos que nos molesta. Por eso mismo desearíamos cambiarlos, porque resulta más fácil exigir la transformación del otro que la de uno mismo.

Convencida de que “lo que provoca nuestro sufrimiento no es el problema, sino lo que pensamos sobre el mismo”, en su best seller propone que la persona insatisfecha se entregue al “trabajo”, que empieza con estas dos fases:

1. Plasmar en el papel lo que no nos gusta. Tomar una situación o una persona que nos desagrada y especificamos quién o qué provoca nuestra tristeza, qué es lo que no nos gusta y cómo debería ser para que estuviéramos satisfechos.

2. Indagar en el problema a través de estas cuatro preguntas:

a) ¿Es eso verdad?

b) ¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?

c) ¿Cómo reaccionas al tener este pensamiento?

d) ¿Quién serías sin él?

Byron Katie sostiene que ante un pensamiento negativo solo tenemos dos opciones: o nos apegamos a él o indagamos para comprenderlo. Esa última actitud y una relación constructiva con nuestro entorno nos llevarán a un plano superior.

“Señor, concédeme serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia.” (Reinhold Niebuhr)

Una anécdota que se menciona en los talleres de superación personal tiene como protagonista a un violinista que en pleno concierto en Nueva York vio cómo se rompía una de las cuatro cuerdas de su violín. En lugar de detenerse, decidió adaptar la melodía a las otras tres cuerdas, algo realmente difícil con este instrumento. Cuando le preguntaron por qué había elegido esa opción, respondió: “Hay momentos en los que la tarea del artista es saber cuánto puede llegar a hacer con lo que le queda”.

Sin duda, la realidad nos pone a prueba y a menudo estamos expuestos a circunstancias indeseadas. La cuerda rota del violinista tiene su equivalente, en la vida cotidiana, en situaciones con mucho menos público, pero más dolorosas. En lugar de lamentar nuestra suerte, podemos preguntarnos qué es lo que nos queda y qué podemos hacer para restablecer el equilibrio en nuestra vida. Para que vuelva a sonar la música, no obstante, es necesario aceptar las cosas como nos ha tocado vivirlas, ya que son un reto y un aprendizaje. Al mismo tiempo, en lugar de buscar culpables, debemos aceptar a los demás y no fijarnos en su cuerda rota, sino en las otras tres que siguen sonando.

UN LIBRO
– ‘Amar lo que es’, de Byron Katie (Urano).
Tras haber pensado en el suicidio, este libro traslada a ejemplos cotidianos el proceso de interrogación de la autora a través de un método denominado “el trabajo” para amar cada cosa y cada persona por lo que es y tal como es.
UNA PELÍCULA
– ‘El lado bueno de las cosas’, de David O. Russell.
Este filme trata de las segundas oportunidades. Su protagonista, tras pasar ocho meses encerrado por agredir al amante de su esposa, decide afrontar su vida y sus relaciones con una actitud positiva.
UN DISCO
– ‘Places’, de Lou Doillon (Barclay).
La hija de Jane Birkin ha grabado un álbum notable que gira en torno a la identidad, las dudas y la dificultad para encajar en el mundo. Destacan ‘Devil or angel’ y la irónica y conmovedora balada ‘Real smart’.