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“Las protestas en Brasil son sanas”

30 abril, 2015

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Para el expresidente de Brasil las protestas recientes en su país “son sanas”. Superado un cáncer de laringe, este gobernante de raza, curtido a pie de calle y en la lucha sindical, asegura que no volverá a la carrera electoral. Pero su pasión por la política sigue intacta.

JESÚS RUIZ MANTILLA 20 OCT 2013

Doña Lindu no sabía que Lula quería decir en portugués calamar. Pero con el paso del tiempo quizá no haya habido mejor mote para su séptimo hijo, Luiz Inácio Lula da Silva. Con su título de maestro tornero desmintió que para la alta política haya que formarse en las élites y que más bien conviene haberse curtido a pie de calle, como limpiabotas, en la lucha sindical, encarcelado y dispuesto a destrozar aquellos prejuicios que le creían incapaz de gobernar un país paralizado por la pobreza, la burocracia y cierto desprecio por parte de la comunidad internacional.

Hoy pocos líderes mundiales pueden presumir de haber roto el umbral de la pobreza para 40 millones de sus compatriotas y conseguir años de crecimiento sostenible, alto y continuado. Pocos envuelven tan bien con tentáculos de vitalismo, cercanía, determinación y pasión por la discusión política como él. Su etapa al frente de un país como Brasil marcó una época y le convirtió en el referente de la izquierda global civilizada. Hoy, vencido el cáncer de laringe que le apartó durante meses del foco, sostiene que no piensa regresar a la carrera electoral, que apoyará a Dilma Rousseff, su delfina, hoy presidenta y su candidata a la reelección, pero se muestra enérgico, con ganas de seguir influyendo en los cambios de su país y de su continente al frente del Instituto Lula como un referente moral activo y comprometido, alerta y vigilante. Nos recibe en la sede de esta institución en São Paulo.

Le diré que no he preparado preguntas… He leído páginas y páginas con su vida y milagros y, salvo algo que quería comentarle para iniciar la conversación, no traigo nada a priori. Tampoco yo he preparado las respuestas…

Empezamos bien, entonces. Solo una cosa me da vueltas en la cabeza. Tanta universidad de prestigio para preparar líderes globales, tanto cerebro, tanto estudio, para que venga alguien como usted, sin ningún título, formado a golpes en la calle y se convierta en un icono mundial batiendo récords. Los políticos deben entender un problema. En las últimas tres décadas, pero ante todo después, tras un consenso entre Thatcher y Reagan, el mundo pasó a ser gobernado por una lógica muy burocrática, técnica, con menos política. La economía empezó a determinar el rumbo de los Gobiernos, y no al revés. Eso, en mi opinión, es un gran error. Si uno es un gran político, serás capaz de montar un buen equipo técnico. Pero si eres un buen técnico, quizá no seas capaz de tomar buenas decisiones políticas. ¿Y por qué? Las universidades no forman alcaldes, gobernadores o presidentes de países. Esa experiencia se adquiere con la relación que uno mantiene con las personas, con los grupos políticos con los que estás comprometido, con tu capacidad de convivir democráticamente en torno a las diversidades. Un técnico puede sentarse a una mesa y elaborar un extraordinario documento, pero para un político, si no sabe comunicar esa propuesta en el momento preciso junto a las personas adecuadas, y si no habla con la gente que participa en su decisión, las cosas no se concretan.

O sea, que la política es una buena combinación de… Los buenos políticos necesitan buenos técnicos. Tomemos el ejemplo de Sebastián Piñera en Chile, un gran empresario que está descubriendo que el ejercicio de gobierno, lidiar con contrarios e intereses diversos, es más difícil que tomar una decisión para tu empresa. Cuando se te presenta una crisis interna, se tiende a buscar técnicos que la resuelvan en lugar de políticos. Por ejemplo, Europa, en mi opinión, se enfrenta a una situación que afecta a todo el mundo por una falta de decisión política, no económica. Antes, cuando las crisis afectaban a Bolivia, a Brasil, el FMI lo sabía todo. ¿Por qué ahora no tiene ni idea de cómo resolver la situación?

Eso. ¿Por qué? Porque es un problema político. Las decisiones no se tomaron en el momento adecuado. En el fondo se permitió los mismos ajustes que se hacen en los países pobres. España o Grecia, con sus rentas per cápita, podrían asumir ajustes a más largo plazo, no a uno tan corto asfixiando la economía, a base de sacrificios enormes sin tener en cuenta lo que va a costarle a la gente recuperarse.

Los técnicos, con su lógica empresarial. ¡Los técnicos expertos en salvar bancos!

Por eso aquí estamos, en busca de los políticos de raza. Porque ese arte debe unir al tiempo sentido común y pasión. ¿Justo lo que le falta a varios técnicos? Hasta el momento ya se han empleado casi 10 billones de dólares para resolver el problema de la crisis. No lo han logrado. Tampoco se observan señales claras a corto plazo. Con ese dinero, cuánto no se podría hacer para elevar el nivel de vida de los más desfavorecidos. En América Latina, en Europa, en África. Creo que si la política hubiera prevalecido por encima del tecnicismo y la burocracia, la gente sufriría menos. En el momento en que el mundo precisaba más comercio, disminuye; cuando necesitábamos más empleo, también bajaron. Y los banqueros, hasta ahora, no han pagado la cuenta.

Pero con los líderes que nos rodean en Europa… Yo debo ser justo, soy un gran defensor de lo que se logró con la construcción europea. Fue un esfuerzo colectivo histórico. Pero la verdad es que las organizaciones que la dirigen son frágiles. Podría citarle unos cuantos líderes capaces de estar en lo alto de la comisión.

“Nunca la prensa brasileña habló bien de mí, pero jamás me importó. Soy un demócrata”

Juguemos a eso. No puedo.

Para no haber preparado las respuestas, uno podría pensar lo contrario. No digo nombres porque es una falta de respeto por parte de un exmandatario de un país, podría considerarse una injerencia.

Un poco de luz, de experiencia, nada de injerencia. Cuando el Barcelona quiere ganar al Real Madrid, sabe que debe emplear su fuerza total, y viceversa. En la política, en los momentos difíciles, debes reunir a todas las personas competentes para tomar decisiones en común: hay que escuchar a los sindicatos, a los empresarios, a los expertos académicos, a la sociedad civil, y construir una propuesta que contemple a la mayoría de los representantes del país. Pero se está pensando desde el punto de vista estrictamente técnico. La impresión que tengo es que la canciller Merkel ha asumido un superpapel en la UE y todos dependen de ella, van detrás, cuando son 28 países y Alemania determina su comportamiento, sus ajustes. Y ahora que ha sido reelegida, ¿qué discurso aplica?

Que todo siga igual. Trabajar, controlar el gasto, en lugar de buscar soluciones en común, en el ámbito político, ¿y quién sufre en España? ¿Los banqueros? ¿Los grandes empresarios? No. Los jóvenes con expectativas de encontrar empleo, esos sí. Con eso no quiero decir que tenga la solución para todo; sencillamente, que sin discutir políticamente el problema resulta más complicado encontrar la salida. Mucho más difícil. Más en un mundo en el que la economía está globalizada y las decisiones políticas se realizan a nivel nacional. Necesitamos instituciones multilaterales fuertes que ayuden a cumplir las medidas. No como el FMI cuando venía aquí todos los meses y nos decía qué había que hacer. Hasta que en Europa no le prestaban atención, no nos dimos cuenta de que no tenían importancia.

Le veo en forma… Pero ¿para qué? ¿Adónde va? Cuando uno cumple 60 años, y ya voy para 68, nuestras expectativas de futuro son menores. Cuando tenía 18 años, el mundo y la vida eran infinitos. Hoy no, el tiempo que me queda es mucho más corto que el que dejo detrás, aunque no pienso en eso todo el día. Me cuido más de lo que me cuidaba.

Quizá la cantidad de tiempo sea menor, pero ¿no desearía que la calidad del tiempo que tiene por delante fuera mayor? Después de haber vencido su enfermedad, su cáncer, le veo con ganas de volver a la primera línea. No, no, no. Solo tengo voluntad de sobrevivir. Hace tiempo me operaron de un cáncer y gracias a Dios me he recuperado y he trabajado mucho, diría que más que cuando era presidente.

No admita eso, por si le da por volver. No, lo que quiero hacer realmente es intentar, a través de mi instituto, contribuir al desarrollo en América Latina, en África, con experiencias de éxito que hemos labrado en Brasil, porque sí, puede uno ocuparse de los pobres, y además no cuesta mucho dinero. Si les das acceso a recursos, se convierten en consumidores y ahí la industria produce, el comercio vende, se crea empleo, más salario, y así se forma un círculo virtuoso en el que se produce, se consume, estudian, existe acceso a la cultura…

Un círculo virtuoso con el que los jóvenes de Brasil no parecen satisfechos. ¿De ahí sus protestas? Eso es importante. Y le damos mucho valor. Esas protestas son sanas. Un pueblo hambriento no tiene predisposición para la lucha. Cuando 40 millones de personas han accedido a la clase media, cuando en 2007 existían 48 millones de personas que podían viajar en avión y en 2013 esa cifra ha ascendido a 103 millones, un país que producía 1,5 millones de coches y ahora llega a 3,8 millones…

Demasiado si nos fijamos en los atascos de aquí, de São Paulo. Más metro y menos coches no estaría mal. Un país que era la décima economía del mundo.

¿Ve como sí tiene preparadas las respuestas…? Déjeme acabar el razonamiento… Y que en 2016 será la quinta economía del mundo, ha producido una sociedad que quiere más, es normal. La sociedad ha descubierto que sí es posible aspirar a más. Nosotros conseguimos en 10 años pasar de 3 millones de licenciados en las universidades a 7 millones de estudiantes. En 10 años logramos más de lo que se había conseguido en el siglo XX, y eso despierta en la sociedad el hecho de querer más. Tenemos que enaltecer la participación democrática y no permitir que los jóvenes renieguen de la política porque cuando ocurre esto, lo que viene es el fascismo. Queremos que los jóvenes discutan abiertamente para que sientan que fuera de ella no hay otro camino.

Tenga cuidado con tanto universitario, no vayan a aparecer demasiados técnicos. Necesitamos buenos profesionales…

Eso sí. Lo que queda claro es que Dilma Rousseff ha entendido bien el grito de la calle, se ha mostrado sensible, pero usted también ha sido crítico con ciertas actitudes de su propio partido. ¿No han sabido digerir la situación? El Partido de los Trabajadores (PT) ha cumplido 33 años de vida. Cuando llegas a eso, quienes empezamos a los 35 años debemos dar salida a una nueva generación. Este es un partido que fue creado por los trabajadores y dirigido por ellos, y se ha convertido en el más importante en la izquierda de América Latina.

Dice hoy usted “izquierda” cuando en algún momento ha dejado caer que no lo es. Es que me salta usted con otra pregunta cuando no he acabado de responder la anterior… Le digo que el PT es el más importante de la izquierda de América Latina.

¿Pero no una izquierda clásica? Lo hemos ido construyendo con nuestra propia experiencia. Lo que le digo es que era un partido pequeño que después pasó a ser grande, y como tal, fueron apareciendo defectos. Gente que valora mucho el Parlamento; otros, a los cargos públicos…

Con un gran proceso de corrupción por medio. También, pero cuando acabe esto, entramos en lo otro. Quería decir que las personas tienden a olvidar los tiempos difíciles en los que resultaba bonito cargar piedras. Lo creíamos, era maravilloso. Un grupo más ideológico, la gente trabajaba gratis, de mañana, de tarde, de noche. Ahora vas a hacer una campaña y todo el mundo quiere cobrar. No quiero volver a los orígenes, pero lo que me gustaría es que no olvidáramos para qué fuimos creados. ¿Por qué queríamos llegar al Gobierno? No para hacer lo de los otros, sino para actuar de manera diferente.

Y para que cunda esa frase que repite insistentemente por la que le han criticado tanto: “Nunca antes en la historia de Brasil…”. Pero le decía que en ese proceso de crecimiento… Aparece la corrupción.

¿Los partidos son como seres vivos? ¿Se van deteriorando? Lo que les digo a los compañeros es que solo hay una forma de no ser investigado en este país: no cometer errores. Dudo que exista en el mundo una nación con la cantidad de fiscalizaciones que tiene Brasil. El 90% de las denuncias que se presentan las hace el propio Gobierno. Contratamos policías, reforzamos los servicios secretos, fortalecemos el control de las cuentas del Estado… Cuanta más transparencia, mejor. Lo que tampoco se puede admitir es que después de que una persona se somete a un proceso y no se descubre nada, nadie se disculpa. Por eso me preocupan esas condenas a priori. En el caso de los compañeros del PT, ya fueron previamente condenados. Algunos medios de comunicación lo hicieron, independientemente del juicio, incluso a cadena perpetua. Algunos ni pueden salir a la calle. Yo insisto, debemos ser 150% correctos porque si nos equivocamos en un 1%, a ojos de nuestros adversarios y de determinados medios de comunicación, lo llevarán a un 1.000%. A veces me quejo, pero me parece bien que se nos controle. A menudo nos critican lo que tenemos de bueno. Como un árbol, se aparta lo que no da buen fruto.

Esa tolerancia suya con los medios de comunicación que lo atacan, ¿no debería traspasársela a colegas suyos de la llamada izquierda latinoamericana que prefieren cerrarlos? Correa en Ecuador, Maduro en Venezuela, Cristina Fernández en Argentina… Yo soy un demócrata. Defiendo la libertad de prensa. Soy el resultado de eso. Nunca la prensa brasileña habló bien de mí, pero jamás me importó. Nunca pedí favores, ni los pido. Quien juzga a la prensa son los lectores, el público. Pero en algunos países latinoamericanos debemos adaptar las leyes a los tiempos que vivimos. En Brasil son nueve familias las que controlan los medios de comunicación, lo que ha variado un poco el panorama es Internet. No se trata de entrar en los contenidos, obviamente, pero sí democratizar, ampliar el acceso.

¿Se va a presentar en 2014? No, yo tengo mi candidata, que es Dilma, y voy a trabajar para ella.

Imagínese que regresa y el panorama que se encuentra. ¡Lo que ha cambiado América Latina en las últimas décadas! Hasta la teología de la liberación ha entrado en el Vaticano de manos del papa Francisco. ¡Qué cosas! Nadie imaginaba que en América Latina se producirían tantos cambios en tan poco tiempo. Pero eso aumenta nuestra responsabilidad. Cuanto más importante eres, más obligaciones debes asumir.

Cierto. Volviendo a Europa. Cualquier líder que esté en la oposición sabe los cambios que debe aplicar al llegar al cargo. Hollande, por ejemplo, lo sabía durante la campaña.

Pero parece haberlo olvidado en algunos aspectos. Tuve una conversación con él extraordinaria. Yo soy amigo suyo de antes. Y le decía: no puedes olvidarte de tu discurso al llegar a la presidencia. Agarra tus propuestas, enmárcalas, colócalas en la cabecera de la cama y no te olvides nunca de por qué te eligieron. A Obama le comenté: debes limitarte a mostrar el mismo coraje que demostró el pueblo americano al elegirte presidente.

Algunos podían pensar que esos consejos le habrían venido muy bien a usted cuando al llegar a la presidencia le dio un ataque de pragmatismo. No, no, no. Yo he sido un político muy humilde. En mi discurso de investidura formulé tres cosas que mantuve en todo mi mandato: primera, haré lo que sea necesario; después, lo posible, y por último, cuando menos lo esperemos, estaremos haciendo lo imposible. Si al final conseguí que los brasileños se levantaran y desayunaran, almorzaran y cenaran, había cumplido la misión de mi vida.

¿Una utopía posible? ¿Sin nada de rollos? Hicimos más que eso, por definir lo que queríamos.

Se me revela el sueño de un niño que come pan por primera vez cuando tiene siete años. Eso me han contado. Así fue.

¿Cómo era ese niño? Pues un chaval que fue criado por una madre que nació y murió sin saber escribir la o.

Pero que supo hacer muchas otras cosas. Como sacar adelante a ocho hijos enseñándonos a ser perseverantes siempre y no quejarnos demasiado, pero sí a creer que podíamos conseguir cada vez más. Cuando la gente está decidida a hacer algo, lo hace. El problema es que resulta más fácil acomodarse. A la liturgia de un cargo, por ejemplo, te acomodas. Te matas por ganar unas elecciones y te adentras en un ceremonial que ni te enteras, rodeado de un equipo de seguridad que te indica cuándo, dónde y a qué hora debes ir a los sitios. Gente que ni siquiera votó por ti… Cada gesto está determinado por la propia lógica de la liturgia. Si te metes en eso, no harás lo que prometiste en campaña.

¿Como por ejemplo ponerse esmoquin en el Palacio Real de Madrid? Iba a ir a una recepción ante el Rey y me indicaban que tenía que ir así vestido, pero le dije que me presentaría con mi ropa normal porque yo no usaba eso. Lo mismo que no le puedes pedir a un mandatario africano que se ponga corbata o al mismo rey Juan Carlos que se coloque un turbante. A él le gustó, siempre me ha tratado muy bien.

¿La forma contra el fondo? Parece que todo está escrito. Sé que a veces esas reglas son necesarias, pero no tanto. Lo marca una estructura de poder que sobrevive gracias a eso.

¿Jamás se acostumbró? No, y había mucha gente que se enfadaba conmigo porque yo incumplía muchas cosas, pero me portaba bien. No salía a cenar, no paseaba por museos para que no dijera la prensa que me dedicaba a hacer turismo… Valió la pena.

Hombre, un museo nunca viene mal. Ya, pero la prensa diría de todo.

Salvo el protocolo, ¿hay algo que eche mucho de menos del cargo? Soy un hombre de muchas relaciones. Me gusta la política y me gustan las personas. Mantengo buenas relaciones con los gobernantes, trataba de establecer intimidad para romper esa distancia, siempre fui de dar abrazos, extraño esa relación de amistad con quien conocí en aquellos tiempos. Continúo viajando mucho, hablando de más… Pero poco más.

¿Qué les pasa? Hay presidentes que no dejan de interferir en todo. Habría que preguntarle a Dilma, yo tomé la decisión de apartarme, viajé mucho, después llegó la enfermedad. Ahora he regresado, evito dar entrevistas, pero me siento bien. Me enorgullezco de todo lo que hice en la vida. Cumplí con algo que soñaba hacer. Mucha gente ponía en duda que fuera capaz de gobernar sin un título universitario, pero les respondía que yo quería hacerlo para probar que era capaz de lograr mucho más que ellos.

Para la vida estaba preparado, y, por tanto, para la política real, mucho más. Sí, pero existían muchos prejuicios en contra porque no hablaba inglés ni español y, sin embargo, Brasil jamás tuvo una política exterior como en nuestra época.

Y sin bomba atómica. Aunque usted quiso reforzar militarmente su país. ¿Por qué? No, no tanto, lo que ocurre es que Brasil debe contar con unas fuerzas armadas dignas de su grandeza. Debemos proteger nuestros yacimientos de petróleo, nuestra foresta, nuestra frontera oceánica y terrestre. Se formó un consejo de defensa para promover una unidad militar como existe la política. Pero sin armas atómicas. Nuestra Constitución prohíbe la proliferación de armas nucleares. No ha sido Lula, es la Constitución. Somos pacifistas. Nos gusta la política, la samba, el carnaval, pero no la bomba atómica.

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Un acuerdo interesado

29 abril, 2015

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

JOSÉ MIGUEL GRANDAL Cartagena 20 OCT 2013 – 00:00

Sobre Welcome to Rota, reportaje de la portada del número del 29 de septiembre, se afirma, con razón, cómo la instalación de las bases norteamericanas en los años cincuenta ayudó a consolidar el régimen español, y también una de las mayores infamias de la historia reciente. Incluso Franco se permitió decir aquello de “formalmente hemos ganado la Guerra Civil”.

De poco sirvió que cientos de brigadistas internacionales estadounidenses (entre otras muchas nacionalidades, además de la española, claro) dejaran su vida combatiendo al fascismo en España; por no hablar de los cientos de miles que perdieron la vida en Europa luchando contra Hitler y sus secuaces. Y sin embargo, la firma de un acuerdo con Estados Unidos suponía mucho más para el régimen español que para los estadounidenses. Para Franco suponía su supervivencia; para EE.UU., “solo” un territorio estratégicamente importante en la guerra fría.

Por eso aquel acuerdo dice muy poco a favor del Gobierno de EE.UU. de aquel momento, porque pudo condicionar su apoyo a una apertura del régimen y no lo hizo. Entre “valores e intereses”, se decantó por esto último, y aunque no ha sido ni la primera ni la última vez que lo hace, pocas veces de forma tan ignominiosa.

Diez cosas que el PP criticaba en la oposición y le parecen genial en el Gobierno

28 abril, 2015

Fuente: https://blogs.publico.es

02 SEP 2014

Donde dije digo, digo Diego. El refranero español es sabio y aplicable a numerosas situaciones de la vida, especialmente de la vida pública, la política, esa profesión que en España parece haberse convertido en una fábrica de mentiras y medias verdades.

Si hace cuatro años, cuando estaba en la oposición, decía una cosa, ¿por qué no iba a poder llevar a cabo la contraria si ahora estoy en el Gobierno y tengo mayoría absoluta? Una cosa es ser un aspirante al poder y otra muy distinta ser el jefe. Rajoy es buena muestra de ello. De todo lo que exigió el gallego a Zapatero cuando estaba a los mandos, poco ha rescatado durante su gestión. Ya se sabe: consejos doy que para mí no tengo.

Subir el IRPF

Septiembre de 2009. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero anuncia una subida de impuestos y el PP se tira a su yugular. Marianico, ni corto ni perezoso, salió diciendo que era una medida “perjudicial, innecesaria y profundamente insolidaria”, que se ponía en marcha para que los españoles pagasen las “chapuzas” del PSOE. Todo lo contrario que sus reformas fiscales justas y necesarias (pese a que incumplen descaradamente el programa electoral que votaron diez millones de personas).

Reformar la ley electoral a pocos meses de las elecciones

“Un cambio en las leyes electorales ya lo han utilizado personajes en la historia… Me refiero a Mussolini y a Hitler”. No es esta una frase pronunciada por el rojerío patrio para zaherir al Gobierno, empeñado al parecer en cambiar las reglas del juego electoral para cortar las alas a un Podemos que vuela cada vez más alto. No, son palabras de María Dolores de Cospedal, número dos del PP. ¿Sorprendido? Pues resulta que su jefe, el señor Rajoy, también dijo en febrero de 2013 que “cualquier modificación de la Ley Electoral se haga con un gran consenso”. Y ahora está sobre la mesa una reforma ‘pucherazo’, tirando de mayoría absoluta. ¡Viva la coherencia!

No más IVA

“La subida del IVA es el sablazo que el mal gobernante le pega a todos sus compatriotas”. Aunque cueste creerlo, esta frase salió de la boca de nuestro amado líder, Mariano I de España. Era 2010, y no solo era fácil criticar las subidas de IVA, sino que, además, los populares se animaban a recoger firmas en contra de un incremento de este impuesto. Aquellas críticas dejaron una buena cantidad de vídeos protagonizados por líderes del partido de Rajoy protestando por la subida del IVA. Luego llegaría la subida (im)popular del Impuesto sobre el Valor Añadido. ¿Coherencia? ¿Qué es eso?

A Merkel, ni agua

El alegre y jovial Rajoy era de verbo suelto antes de ganar las elecciones. No le costaba abrir la boca para quejar por esto o por aquello otro, sin medir lo que pudiera pasar si ganaba las elecciones. A comienzos de 2011 el bueno de Mariano le echó en cara a Zapatero que hiciera caso a lo que dictaban “desde fuera”.

Esta clara referencia a las directrices europeas seguro que no afectó a las relaciones del bueno de Mariano con los líderes europeos. Y, claro, el pétreo Mariano nunca ha hecho lo que le han dicho desde Europa. Él se limita a dar paseos campestres con Merkel, tal y como hizo hace apenas una semana.

La luz, quieta

El Gobierno de España presidido por Zapatero decide subir la luz y el misericorde Mariano se lamenta porque los socialistas no tienen “un detalle de cariño con los contribuyentes ni en Navidad”. Debe ser que el actual presidente ve bien la subida de la luz en cualquier época del año salvo en Navidad, porque él no ha dudado en subir su precio. De hecho, con Rajoy sube más cada año que con Zapatero, y mira que tanto él como el resto de la cúpula de su partido insistían desde la oposición en que los socialistas dejaran quieta la luz.

Nada de endeudarse para salvar a las Comunidades Autónomas

Otro titular incomprensible: “Rajoy acusa al Gobierno de financiar a las CCAA con endeudamiento”. Aquel alocado año 2008, en el que Rajoy ejercía la oposición con el cuchillo entre los dientes. Sin embargo, con las vueltas que da la vida, cuatro años y un cambio de gobierno después, un simple paseo por el BOE servía para descubrir que no había nada nuevo bajo el Sol. Rajoy hacía lo que criticaba mientras la deuda española subía como la espuma.

¿Recortar en derechos sociales? ¡Jamás!

Aquellos tiempos en que, después de exigir al Gobierno de ZP un recorte en el gasto público, el bueno de Mariano dijo al PSOE que se habían equivocado. Que cómo tenían las desfachatez de meter la tijera en las partidas destinadas a racionalizar el gasto farmacéutico, reducir la oferta de empleo público o revisar las pensiones. “Señor presidente del Gobierno: el mayor recorte de derechos sociales de la democracia es el que nos trae usted”, llegó a decir nuestro honorable presidente del Gobierno. Esa misma frase le vendría a él como anillo al dedo. Pero, al parecer, su corta memoria pronto se olvidó de esas exigencias a Zapatero cuando tuvo que acometer fuertes recortes en educación, sanidad y justicia.

Los grandes defensores de los trabajadores

Entre pamplina y pamplina, y siempre desde la barrera de la oposición, los secuaces de nuestro amigo Mariano criticaron la reforma laboral que comenzó a fraguarse en la etapa de Zapatero. Porque, como ellos bien sabían, ciertas cosas no se estaban haciendo como debían de hacerse. González Pons llegó a decir: “el Partido Popular no va a apoyar abaratar el despido en ningún caso”. Y, efectivamente, no lo hizo. Ya llegarían ellos, cuando tuvieran las riendas del poder, para golpear duramente a los trabajadores reduciendo las indemnizaciones por despido, quitando derechos a los empleados y permitiendo a los empresarios hacer y deshacer a su antojo.

“Antidemocrático”

Por descabellado que parezca, hubo un tiempo en que el bueno de Mariano Rajoy I de España se quejaba porque el Gobierno de su archienemigo, José Luis Rodríguez Zapatero, vetase una propuesta parlamentaria del PP. ¡Inaceptable! Y más cuanto su partido trataba de detener una subida de impuesto. ¡Menudo malhechor! Quizá sí que os resulte más familiar la aprobación de leyes a golpe de decreto, tan propia del Gobierno de Rajoy o el veto a todas las iniciativas vinculadas con la corrupción. Y es que no todo el mundo está preparado para vetar. Hay que tener estudios.

A los bancos, ni caso…

Nuestro gran líder lo tenía bien claro: “No daré nunca dinero público para ayudar a los bancos”. Y se mantuvo firme. No vaciló ni un solo instante y cumplió a rajatabla con esta promesa de campaña. Y ahí están los bancos, que han tenido todos que echar el cierre por falta de liquidez. Ah, no, espera. Que al final, con Marianico en el poder, España acudió al rescate bancario europeo para dar 61.000 millones a los bancos. ¿Cómo? Es verdad, también dio por perdidos los más de 30.000 millones que utilizó para salvar distintas entidades. Pues eso. Firme en su postura de no cumplir ni una palabra de aquello que dijo en su día.

Seis claves por las que volverá a ganar el PP

27 abril, 2015

Fuente: http://www.lamarea.com

18 de febrero de 2014

Parece que todo da igual: los escándalos de corrupción, los recortes, el paro rampante, las promesas rotas, el rodillo legislativo de ultraderecha, las declaraciones desafortunadas -cuando no agramaticales-, los modos prepotentes, los insultos a la inteligencia y a las personas, las contradicciones flagrantes entre miembros del Gobierno, los bandazos, los globos sonda, las tensiones internas en el partido… Da la sensación de que no importa lo que haga el Gobierno del PP: sigue encabezando las encuestas de intención de voto. ¿Cómo es posible? ¿Qué tendría que pasar para que el PP se diera un batacazo electoral?

En el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas todos los políticos suspenden y más del 80% de los españoles piensa que la situación política es “mala o muy mala”. No importa. A pesar de que el PP va perdiendo votos poco a poco, a día de hoy, con la que está cayendo, Mariano Rajoy volvería a ganar unas elecciones. Lo haría con el 32,1% de los votos. Sería de nuevo el partido más votado. Existen varias explicaciones que, sumadas, pueden arrojar algo de luz sobre la resistencia del PP. Vamos a revisar seis de ellas:

1. Somos idiotas. La palabra ‘idiota’ etimológicamente hace referencia a aquel individuo que sólo piensa en sí mismo y que sólo se preocupa por lo privado, por lo que le afecta a él, desdeñando lo público. Sin ánimo de insultar y ciñéndonos a la etimología, podemos decir que la mayoría de los españoles tradicionalmente sólo se ha preocupado por lo propio, aunque cada vez en mayor número nos vamos dando cuenta de que lo individual no mejora si no defendemos lo colectivo.

2. Nos hemos creído un cuento. Una segunda explicación proviene del éxito de un relato fácilmente entendible por la gente: ‘La crisis es como una enfermedad. Para curarse hace falta tomar un fármaco desagradable (los recortes). Si hacemos el sacrificio, nos curaremos y volveremos a estar como antes’. En su fuero interno, muchas personas creen este cuento y piensan que el PP es un ‘médico estricto’ que está aplicando la única terapia posible. Una terapia dolorosa y desagradable, pero necesaria. El PSOE es visto sin embargo como un médico cobarde, que realizó exactamente el mismo diagnóstico que el PP pero no se atrevió a aplicar la terapia más agresiva, con lo que la enfermedad y el sufrimiento se prolongarían más años. Es decir, el PSOE abrazó el mismo relato que el PP, se creyó e intentó hacernos creer el mismo cuento. Para el elector la diferencia entre uno y otro es cuestión de grado de intensidad, no de diagnóstico ni de terapia. Por eso el PSOE, con un 26,6% de intención de voto, no remonta en las encuestas. En estos casos, entre el original y la copia, el elector prefiere al original.

3. Hemos sido secuestrados. La tercera explicación se esconde en esta frase: ‘Si hacemos el sacrificio, nos curaremos y volveremos a estar como antes’. Ese ‘como antes’ es el resorte psicológico que explica la motivación electoral de muchos votantes del PP. Los políticos lo llaman de varias maneras: ‘volver a la senda del crecimiento’, ‘recuperación’… siempre expresiones que idealizan el pasado. La gente no quiere oír hablar de que la prosperidad del pasado era falsa, de que sobre el ladrillo no se puede construir un país, de que hace falta un nuevo modelo de desarrollo. El PP jamás reconocerá ante sus electores que nunca vamos a estar ‘como antes’, que esta crisis no es una enfermedad que se supera y punto. Esta crisis es una mutación. La mayoría de los votantes del PP seguramente querrían votar por una vuelta al pasado: a que la casa por la que se entramparon vuelva a valer al menos tanto como valía entonces, al crédito fácil, al consumo desmedido, a la burbuja inmobiliaria, al espejismo de la prosperidad… ‘Vale, todo era falso, pero yo vivía mejor’, dirán. El cuento de la vuelta al pasado ha secuestrado las voluntades de aquéllos que volverán a votar al PP, de alguna manera esos futuros votantes padecen el síndrome de Estocolmo.

4. Somos insensibles. La saturación de noticias negativas y de escándalos de corrupción provoca cada vez menor indignación y mayor hastío, e incluso desidia. Las informaciones, por muy contrastadas y detalladas que sean, cada vez tienen menos efecto (y siempre en una audiencia limitada, garantizada por el rodillo desinformativo de los medios conservadores). Los escándalos se convierten en invisibles por acumulación. En España ha quedado pulverizado el concepto de ‘ciclo de noticias’ y los asesores de comunicación del PP lo saben bien. Volviendo a la metáfora de la enfermedad: no nos importa si el médico es corrupto o inmoral, pero que aplique el tratamiento y que dure lo menos posible.

5. Somos dóciles. Hay, finalmente, otro ingrediente sociológico que tiene que ver con la madurez democrática de buena parte de los españoles, su grado de participación ciudadana y su capacidad crítica. Todo ello está bajo mínimos y, aunque no queramos verlo, no ha cambiado sustancialmente desde el franquismo. Esa herencia de docilidad política es parte de aquello que Franco dejó ‘atado y bien atado’.

6. A esto hay que añadir el individualismo y materialismo fomentados en los ochenta y noventa (un auténtica idiotización de la sociedad). Por último no hay que olvidar las válvulas para aliviar presión permitidas e incluso alentadas desde el poder: el derecho al pataleo, al chascarrillo y a la fiesta (quizá los tres únicos derechos inalienables en España).

Vuelvo a la pregunta que planteaba al principio: ¿Qué tendría que pasar para que el PP se diera un batacazo electoral? La respuesta es simple: tendríamos que dejar de creer en cuentos y, desde luego, tendríamos que dejar de ser idiotas (en sentido etimológico, claro).

Memoria Prehistórica

26 abril, 2015

Fuente: http://www.arinoconsultores.blogspot.com.es

Un 28 de diciembre de 2007, festividad de los Santos Inocentes y día proclive a las bromas, entró en vigencia la “Ley 52/2007, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”. Una vez leída ésta sentí un acusado malestar y cierta indignación a causa de la cobardía de aquellos que la redactaron. El titulo de la Ley ya es en si un eufemismo cobarde.”…medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia”, cuando en realidad se trata de asesinatos en masa, encarcelamientos esclavistas, exilios de por vida y represión generalizada. “Se reconocen y amplían derechos…” ¿Esos derechos no están ya ampliamente reconocidos en la Constitución del 78 (Arts.10, 14, 18, 24)? Digamos mejor que se dotan los medios jurídicos y materiales necesarios para que esos derechos fundamentales puedan ser ejercidos sin cortapisas.

En su exposición de motivos se dice que “…se hace una proclamación general del carácter injusto de todas las condenas, sanciones y expresiones de violencia personal producidas, por motivos inequívocamente políticos o ideológicos, durante la Guerra Civil, así como las que, por las mismas razones, tuvieron lugar en la Dictadura posterior”. Se proclama la injusticia de las condenas pero no se anulan los procesos, se condenan los asesinatos pero no se ajusticia a sus responsables. Un placebo para las víctimas y una reiteración de la impunidad generalizada para los autores de los crímenes obligada por la ley de amnistía de 1977, una ley pre-constitucional que es el origen de la impunidad de los criminales a costa de la ausencia de la justicia a la que las victimas tienen derecho.

Tuvieron que pasar casi 30 años desde la redacción de la Constitución para que se abriese el camino hacia la verdad de lo sucedido, 30 años para que se vislumbrase la posibilidad de hacer justicia, 30 años para que las victimas rozaran la esperanza de una mínima reparación. Los archivos documentales se abrían al publico, se creaba el Centro Documental de la Memoria Histórica y Archivo General de la Guerra Civil, se reconocía la labor de las asociaciones memorialistas, se establecían medidas para la localización de fosas comunes y para la exhumación de los restos, se decide sobre el futuro del Valle de los Caídos, se dispone la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura, así como la retirada de subvenciones o ayudas públicas a organizaciones relacionadas con el franquismo… Pero no se condena el franquismo, no se da carácter institucional a la condena explicita del golpe de Estado, ni de la invasión de España por un ejercito sublevado, ni a la asociación de éste con potencias extranjeras gobernadas desde el fascismo y el nacionalsocialismo. Hoy ya han pasado seis años desde la entrada en vigor de la Ley y esta sigue sin cumplirse tanto por activa como por pasiva.

Con la llegada al gobierno en 2011 del Partido Popular la dotación presupuestaría para la Ley, aprobada por aproximadamente seis millones de euros, un 0,0006 % del PIB, sufrió un recorte para 2012 del 59,7 %, la cantidad total quedó en 2,5 millones de euros. En 2013 la dotación dejó de existir. Un golpe económico que pone fin a las subvenciones que recibían las asociaciones de víctimas del franquismo para localizar las fosas comunes y cunetas donde fueron arrojados sus familiares. La crisis económica es la excusa perfecta para eliminar las subvenciones sin apenas coste político, pero el motivo, no obstante, no es económico sino ideológico. La búsqueda y exhumación de los más de 80.000 cadáveres que quedan en las cunetas de España pasan desde 2012 a ser costeadas con los ahorros de los familiares. Un golpe económico que además impide el funcionamiento de los organismos oficiales creados para la aplicación de la Ley. Rajoy cierra la Oficina de Víctimas como prometió en el 2008 estando en la oposición: “Ni un solo euro para recuperar el pasado”. Lydia Vicente, perteneciente a la ONG Rights Watch Internacional Spain, declaraba a la prensa española: “si quitas la oficina de Atención a las Víctimas y se acaban las subvenciones ¿qué queda de esa Ley de Memoria Histórica cuando además no hay acceso a la Justicia”. Para la jurista internacional “esto es indicativo de la postura del Estado español en cuanto a las víctimas del franquismo. No hay justicia ni reparación, ni siquiera el mínimo acompañamiento para responder a sus dudas. Se evidencia que en España las víctimas del franquismo importan muy poco, que el Gobierno no está dispuesto a atenderlas como establece el derecho internacional.”

En relación con la legislación española el incumplimiento de la Ley por parte del Partido Popular es claro, ya que según ésta: La Administración General del Estado elaborará planes de trabajo y establecerá subvenciones para sufragar gastos derivados de las actividades de localización e identificación de víctimas.

En relación con la retirada de símbolos franquistas que la Ley contempla de forma expresa y general, en el mes de noviembre de 2008, el Ministerio de Cultura interviene y deja la puerta abierta al incumplimiento de lo obligado por la Ley. Se aprueba en Consejo de Ministros una Orden del Ministerio de Cultura (CUL/3190/2008) en la que se establecen excepciones, todas ellas de carácter subjetivo:

2.º Se exceptúan de lo dispuesto en el apartado anterior aquellos símbolos que se encuentren en un bien calificado como Bien de Interés Cultural siempre que se den los siguientes supuestos:
· Significado histórico: Sólo se conservarán aquellos símbolos con significado histórico y arquitectónico y que estuvieran previstos en el proyecto original de construcción del inmueble, siempre y cuando estén incluidos en la propia declaración de Bien de Interés Cultural.
· Valor artístico o artístico-religioso: Se conservarán aquellos símbolos con alto valor artístico o artístico-religioso y que formen parte del Bien de Interés Cultural y así haya sido reconocido en su declaración.
· Criterios técnicos: Que el símbolo constituya un elemento fundamental de la estructura del inmueble cuya retirada pudiera poner en peligro la estabilidad del mismo o cualquier otro aspecto relativo a su adecuada conservación.

¿Cómo se puede caer en la desfachatez de considerar un símbolo franquista como bien de interés cultural o artístico o religioso? ¿Cómo puede una comisión de expertos llegar a estas conclusiones, más aun si cabe si tenemos en cuenta que el franquismo instauró la contra-cultura en España, prohibiendo todo aquellos que no cumplía con los rígidos postulados del nacionalcatolicismo? Asociar franquismo y cultura es desde todos los puntos de vista una simple fantasía.

Parece claro que el Gobierno incumple la Ley y permite que otras administraciones públicas también lo hagan. Vergüenza debería darle al Partido Popular que tengan que venir la ONU a instarle al cumplimiento de la legislación vigente, a decirle que está violando los derechos humanos, pero no les da ninguna, en el fondo todos son franquistas, pertenecientes a un partido politico fundado por ministros franquistas y defensores a ultranza de una monarquía establecida por una Ley franquista.

Oiremos alguna vez a algún miembro destacado del Partido Popular afirmar que Franco fue un general golpista y traidor que se alzó en armas contra el estado español democrática y legalmente constituido, provocando una guerra entre españoles que causó centenares de miles de muertos. Que fue un dictador implacable que ejerció una represión extrema en España durante 40 años. No creo que estas declaraciones salgan nunca de la boca de un militante del Partido Popular, aún sabiendo que son la expresión de una realidad que nadie pone en duda salvo ellos mismos. No obstante las deberíamos oír algún día, pero no a nivel particular, deberíamos escucharlas en el Congreso formando parte de un texto institucional, aprobado por la totalidad de los diputados y con obligación de ser incluido en su totalidad en todos los libros de texto y enciclopedias. Deberíamos oírlo y deberíamos leerlo en los libros de historia contemporánea, esta es la verdad que la Ley de la Memoria Histórica contempla y la que las victimas reclaman y deberíamos hacerlo antes de que se convierta en un texto prehistórico.

Absolutamente desamparadas por el Estado, las asociaciones memorialistas siguen día a día con su trabajo, haciendo posible la recuperación de restos humanos y la dignificación de las víctimas, luchando para que los símbolos franquistas desaparezcan, exponiendo públicamente la verdad de lo que sucedió, pidiendo justicia y reparación. Toda la geografía española está plagada de estas asociaciones, la falta de medios o subvenciones no les parará hasta que consigan el último de sus objetivos. Las aportaciones voluntarias de victimas y simpatizantes son su única fuente de ingresos.

Únicamente la Junta de Andalucía ha iniciado recientemente políticas activas de apoyo a la LMH, por supuesto con la crítica negativa y unánime del Partido Popular, una crítica aberrante cuando lo que hace la Junta es simple y llanamente cumplir la Ley: “Las Administraciones públicas, en el marco de sus competencias, facilitarán a los descendientes directos de las víctimas que así lo soliciten las actividades de indagación, localización e identificación de las personas desaparecidas violentamente durante la Guerra Civil o la represión política posterior y cuyo paradero se ignore. Lo previsto en el párrafo anterior podrá aplicarse respecto de las entidades que, constituidas antes de 1 de junio de 2004, incluyan el desarrollo de tales actividades entre sus fines”.

Nada de lo anterior sustituye a la cuestión de la impunidad de los crímenes franquistas desde la perspectiva de los Derechos Humanos, esa es otra historia, su negacionismo no puede prevalecer y por tanto conviene sacarla a la palestra en cada ocasión que se presente, al menos hoy dejando este enlace, en el que el Equipo Nizkor efectúa un esmerado análisis junto con un plan de acción detallado para acabar con esa impunidad que solo beneficia a los franquistas y a sus colaboradores al mismo tiempo que supone un agravio sin medida para las victimas.

Benito Sacaluga

TVE olvida a los 114.000 desaparecidos durante la dictadura franquista

25 abril, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica estudia acciones legales por no mencionar a los desaparecidos españoles en una pieza del Telediario.
Se emitió una información coincidiendo con el Día Internacional de los Desaparecidos en la que se hablaba de los casos de los Balcanes o Colombia.

01/09/2014 – 13:19h

Información emitida en el Telediario 2 del 30 de agosto de 2014

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica estudia acciones legales contra Televisión Española por ocultar las 114.000 desapariciones forzosas que tuvieron lugar en nuestro país durante la dictadura franquista en sus informaciones sobre el Día Internacional de los Desaparecidos emitidas este sábado en las diferentes ediciones del Telediario.

La Asociación considera que no mencionar las desapariciones españolas supone “una forma de negacionismo y maltrato” hacia las víctimas del “peor delito que puede cometerse contra un ser humano”. y por ello, además de estudiar medidas legales, remitirá quejas a la Comisión Mixta de Control Parlamentario de RTVE, la dirección del grupo, la Defensora del Espectador y el Consejo de Informativos de la televisión pública.

“Una televisión pública, que tiene el deber de informar con rigor y pluralidad, no puede hacer desaparecer a esos 114.226 desaparecidos, porque es una grave ocultación de nuestra historia reciente y un agravio”, afirma la organización, que también informará de la omisión al Grupo de Trabajo contra la Desaparición Forzada de la ONU.

La ONU, que es mencionada en varias ocasiones en la información emitida en el Telediario, ha hecho públicos en el último mes dos informes en los que se alerta de la situación de los desaparecidos españoles y se insta al Gobierno a presentar un plan de búsqueda en un plazo de 90 días.

Izquierda Unida y la caída de los mencheviques

24 abril, 2015

Fuente: blogs.publico.es

Juan José Téllez, 31 ago 2014.

Los comunistas se chuparon buena parte de la clandestinidad antifranquista, entre caídas, cárceles, ejecuciones y ley de fugas, para sucumbir en las primeras urnas de la democracia ante el palmito invencible de Felipe González. No volvieron a levantar cabeza. El centralismo democrático les sirvió para constituirse en el principal partido opositor a la dictadura pero, por muchas reflexiones y redefiniciones ideológicas o estratégicas, no lograron que el electorado le comprase su producto: austero, coherente y tenaz, como pocos. Pero la alianza de las fuerzas del trabajo y de la cultura, como se decía durante la transición, no terminaron de encajar con las del marketing.

Del eurocomunismo al rechazo del estalinismo, desde los críticos vascos de Roberto Lertxundi a la disolución de la Nueva Izquierda de Nicolás Sartorius, ni el Partido Comunista de España ni Izquierda Unida lograban levantar cabeza electoral por muy diferentes motivos. En primer lugar, por una ley que aún hoy sigue primando al bipartidismo y a las formaciones de la periferia nacionalista. En segundo lugar, por la inercia de parte del electorado de la izquierda española que suele decantarse hacia el posibilismo y el voto útil, a menudo representado por el PSOE. Y, en tercero, por una suerte de maldición que le lleva a perder sufragios cada vez que se ve obligada a tomar decisiones de grueso calibre: en los noventa, por ejemplo, pagaron el pato en Andalucía por la estrategia de la pinza que, junto con el PP, logró asfixiar en el Parlamento a los socialistas en minoría; y, ahora, no parece que, justo lo contrario, su cogestión del gobierno andaluz con el PSOE –la aldea de Astérix frente a las legiones romanas– vaya a depararles un chupinazo en las urnas. A pesar de que, como bien sostenía Luis García Montero en estas mismas páginas virtuales, su presencia en la coalición haya demostrado que es posible plantarle cara a las políticas cangrejeras del Gobierno central.

Hay un sinfín de causas que tal vez expliquen como una formación que aspiraba a ser vanguardia aparezca cada vez más convertida en retaguardia. Sin embargo, no todas son ajenas a su propia organización. Y es también pesa en todo ello la incapacidad crónica de atraer a otros izquierdistas alternativos que desconfiaban sobre manera de las históricas herramientas del PCE, por más que las siglas de IU intentaran brindar otra imagen y otro discurso.

Cuando la profunda crisis política, económica y social del neoliberalismo, junto con el descrédito de la socialdemocracia, habría de depararle con toda justicia una resurrección electoral, llegó Podemos y mandó a parar. Algunas de las encuestas que hoy se publican, al borde de un otoño caliente, así lo anuncian, con una sorpresiva equiparación de las expectativas electorales de los dos partidos fundados por distintos Pablos Iglesias con siglo y medio de diferencia. E Izquierda Unida, inexplicablemente, cae por debajo de UPyD, un partido con una exigua militancia y presencia de sus afiliados en la vida real de nuestros pueblos y ciudades.

Convendría que, con su buena relación con Cuba, la formación que lidera Cayo Lara reclamase una brigada de santeros para que le eche los caracoles antes de que todo se vaya definitivamente al cuerdo. IU que aspiraba a ser mayoritariamente bolchevique, va camino de convertirse en menchevique, en una minoría, aunque no necesariamente, esta vez, su discurso sea moderado, como ocurriese con dicha fracción durante la revolución soviética. Ni siquiera parece que –más allá del proyecto Ganemos en algunas ciudades– vaya a prosperar ahora esa confluencia con Podemos que auspiciara IU después de las europeas y que podría reforzar ambas marcas electorales de la izquierda real, sin una innecesaria sangría de votos que sólo beneficiaría a la derecha. Mientras la economía de Alemania y de Francia se estanca, Italia entra de nuevo en recesión, España roza la deflación y la Unión Europea mira al este porque al oeste el Reino Unido se le desmarca, los progresistas españoles se hacen la competencia mutua en lugar de montar una cooperativa en común. Esto es, en lugar de buscar posturas de consenso frente a los tijeretazos a la medida del Bundesbank, esa izquierda se dedica a maltratarse a sí misma, como cabe inferir de las declaraciones contrapuestas que hemos vivido durante los últimos días de la mano de Willy Toledo, Joaquín Sabina o Juan Carlos Monedero, en un debate manifiestamente mejorable en el que han faltado argumentos y han sobrado certidumbres: lo de que el cantante se dedicase a hacer lo que sabe, según el filósofo, recordaba demasiado al “¿por qué no te callas?” del rey Juan Carlos al presidente Hugo Chávez.

Compartirán trinchera auguran los nuevos pezzonovante. Ojalá sea posible. Sumadas las fuerzas de toda la izquierda plural, de los ecologistas y del altermundismo, al PP le resultaría complicado renovar su absolutismo actual. El PSOE de Pedro Sánchez –que sabe que tiene que desmarcarse de las recetas europeas de la derecha– no estará sin embargo en un nuevo proyecto de Frente Popular. Izquierda Unida, de nuevo, tendría que sacrificar buena parte de su identidad política para embarcarse en esa nueva aventura. Si lo hiciera, su vieja estirpe roja, de derrota en derrota hasta la masacre final, tendría que convertirse casi en una suerte de ayuda de cámara o de mozo de espadas para ese nuevo fantasma que recorre España. ¿Cómo casar la tradición marxista de uno, el asamblearismo libertario de otros o el dogmatismo razonable de Izquierda Anticapitalista? ¿Persiguen los mismos horizontes? Probablemente, no. Pero la realidad que rechazan es la misma.

Hace un mes, lo enunciaba Alberto Garzón, con ecos remotos del marcapasos de Julio Anguita: “Lo importante son los programas y los proyectos, no las siglas. Quiero hacer la revolución y me da igual las siglas con las que se haga”. No sería justo, sin embargo, que ciertas marcas se diluyeran: como la de ese veterano PCE, a veces obcecado pero siempre dispuesto. O una Izquierda Unida que fue diseñada hace treinta años para convertirse precisamente en esa denominación de origen común para todos aquellos que quisieran transformar el vano ayer para que el mañana no sea efímero.

En cualquier caso, urge llegar a un acuerdo o a un desacuerdo en este ala de la democracia española. Para que estén claras las cartas que hay sobre la mesa y no se hagan trampas los componentes de un mismo equipo de brisca.

La victoria del exilio

23 abril, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

Hace 75 años, México dio refugio a la España perdedora de la Guerra Civil.
La cultura actual del país norteamericano recoge los frutos de aquel encuentro.
“Quiero a España, pero mi vida está aquí en México”
JAN MARTÍNEZ AHRENS 30 AGO 2014
exil
Rostros de protagonistas forman la instalación fotográfica ‘Los exiliados en la Ciudad de México’, de Óscar Guzmán, inspirada en ‘Glorieta del caballito’ de Héctor García, de la Fundación María y Héctor García. / ÓSCAR GUZMÁN

Cuenta una historia que muy pocos conocen que hace ya muchos años un profesor de filosofía calvo, discípulo de Ortega y Gasset y buen conocedor del laberinto existencial heideggeriano cerró la puerta de un mundo. Ese pensador, de nombre José Gaos, tomó la decisión hacia 1938, cuando España ardía por los cuatro costados y nadie dudaba de que las tropas franquistas tomarían la capital. A la vista de la barbarie, Gaos, en su calidad de rector, ordenó al jefe de bedeles que echase el cierre a la Universidad Central (hoy Complutense), la mayor de España y símbolo de una cultura que vivía sus últimos días. Clausuradas las puertas de aquel universo, Gaos partió de España. Inició entonces un viaje que representa como pocos el del exilio republicano. Un éxodo que le condujo, al igual que a otros miles de refugiados españoles, hasta México, el país que, como dejó escrito Carlos Fuentes, “abrazó el cuerpo caído de una España libre y democrática”. Al otro lado del océano se había abierto una puerta.

Han pasado tres cuartos de siglo de aquel encuentro. México debate acabar con el monopolio del petróleo decretado en 1938 y el ascensor se eleva con suavidad por el más brillante rascacielos de la avenida de la Reforma. En su interior, Frank Sinatra canta con voz de platino That’s why the lady is a tramp. En el ático, a la altura de Life without care, el elevador se detiene y sus puertas de acero pulido se abren en silencio. A unos pasos aguardan Carlos Camacho, padre, y Carlos Camacho, hijo. Nieto y bisnieto de José Gaos. Visto desde su oficina con panorámicas a la inacabable Ciudad de México, el exilio parece haber culminado en una historia de éxito. Carlos (padre) es un reconocido consultor, que ha ocupado altos cargos gubernamentales e impartido clases de economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, el criadero de la actual élite dirigente. Su hijo es un conocido y agudo asesor político. Representan esa simbiosis, tan común entre los descendientes, que se siente mexicana a rabiar y, al mismo tiempo, enarbola con orgullo su origen. “Eso no se olvida. Defendemos los valores del exilio y su contribución, que fue posible porque hubo una compenetración de la cultura mexicana y la española”, explican los Camacho Gaos.

En su despacho, casi aéreo, destaca una gran fotografía en blanco y negro del presidente Lázaro Cárdenas, el mismo que nacionalizó el petróleo en 1938. Un personaje venerado por los exiliados y sus sucesores. Fue este carismático general revolucionario quien, en un mundo que se precipitaba al abismo, dio la llave de México a los refugiados españoles. Símbolo de aquella histórica decisión fue el Sinaia, un barco de vapor de dos chimeneas, que el 13 de junio de 1939 arribó al puerto de Veracruz. Por sus escalerillas bajaron 1.599 republicanos, entre ellos un poeta llamado Pedro Garfias (“España que perdimos, no nos pierdas”, escribió en la travesía) y ese profesor de filosofía calvo, miope y de nariz puntiaguda que, en una definición que hizo historia, calificó a aquellos fugitivos de transterrados.

Eran el primer contingente de la heroica operación de asilo auspiciada por Cárdenas y que, mantenida a lo largo de una década, llevó a tierras mexicanas a más de 20.000 españoles. Casi todos habían tenido que cerrar puertas antes de partir. “Un 25% correspondía a intelectuales; el resto eran trabajadores, pero con niveles bajísimos de analfabetismo y cargados de los valores de la República”, señala la profesora María Luisa Capella, experta en el exilio español.

Esta diáspora se abrió camino por los mundos más diversos. Aunque en España ha germinado la idea de que ejerció una influencia eminentemente literaria, con figuras estelares como Emilio Prados, Max Aub, Luis Cernuda, León Felipe o Pedro Garfias, el perímetro del impacto fue mucho mayor y abarcó la ciencia, la medicina, el derecho, la filosofía, la arquitectura, el cine… “Este fenómeno fue posible por la capacidad de absorción institucional que demostró México, un país que ya tenía una densidad intelectual propia. Y no olvidemos que el exilio que quedó en la memoria es el exilio letrado. No fue el más numeroso, pero sí el que dejó testimonio de su existencia”, indica la historiadora Clara E. Lida.

“Defendemos los valores del exilio y su contribución, que fue posible porque hubo una compenetración de la cultura mexicana y la española.” Carlos Camacho Gaos.

Personajes como el ensayista e historiador Daniel Cosío Villegas resultaron fundamentales en esta maniobra de atracción del mejor capital intelectual de la República. Cosío Villegas persuadió a Cárdenas para que diese asilo a los republicanos, instrumentó buena parte del rescate y, con Alfonso Reyes, fundó la Casa de España, que luego se transformaría en el Colegio de México. Este centro de altos estudios universitarios se erigió, bajo el empuje del contingente de intelectuales republicanos, al que luego se añadieron otras oleadas de refugiados, como los argentinos huidos del peronismo, en una institución de excelencia sin apenas competencia en Latinoamérica y que aún hoy acoge a lo más granado del pensamiento mexicano.

Profundamente entrelazado con el Colegio de México floreció, también de la mano de Villegas, el Fondo de Cultura Económica (FCE), donde los exiliados, entre ellos la familia Díez-Canedo, desempeñaron un papel clave. “Los republicanos trajeron la profesionalización, mejores correctores, tipógrafos, traductores; más autores y títulos”, explica Joaquín Díez-Canedo, actual director general de la Comisión Nacional del Libro de Texto y que dirigió el FCE, al igual que lo hiciera su padre, antes de fundar en 1962 con Carlos Barral y Víctor Seix la mítica editorial Mortiz. Dos sellos por los que pasó la práctica totalidad de la gran literatura latinoamericana.

“Las humanidades en México son, en buena medida, deudoras del exilio español. Todos somos hijos o nietos de aquellos transterrados que llegaron a nuestro país e imprimieron profundidad y seriedad a la filosofía, la historia, la sociología, el derecho. Y gracias a su labor en el FCE estos mexicanos adoptivos cambiaron también el perfil de las humanidades en América Latina”, afirma el historiador mexicano Enrique Krauze.

La fidelidad a los valores republicanos es una constante en los vástagos del exilio. Durante 75 años sus familias han mantenido en alto esa bandera.

Otra de las puertas que se abrió al exilio fue la de la Universidad Nacional Autónoma de México, la mayor de Latinoamérica. En sus aulas dieron clases biólogos como Enrique Rioja, químicos como Francisco Giral —fundador de la revista Ciencia— o filósofos como Gaos, Eduardo Nicol, Adolfo Sánchez Vázquez o Ramón Xirau. La lista es interminable y su influencia casi imposible de cuantificar. “Son como las ondas en una cubeta, ¿cómo se determina el efecto en los alumnos de los profesores republicanos? Se formó una red difusa que dio lugar al México moderno. No se puede separar su aportación de la cultura actual”, explica el ensayista Ricardo Cayuela, director general de Publicaciones del Consejo Nacional de Cultura (Conaculta), y nieto del fusilado presidente de la Generalitat Lluís Companys. “Tenían prohibido manifestarse políticamente y ocupar determinados puestos, pero aprovechaban sus clases para transmitir sus valores”, detalla Cayuela.

Un buen ejemplo de esta condensación intelectual lo proporciona la Facultad de Derecho. Allí irradiaron sus conocimientos juristas republicanos de enorme fuste como el exministro de Justicia Mariano Ruiz Funes o Manuel Pedroso, antiguo rector de la Universidad de Sevilla. Entre sus discípulos figuraban los escritores Sergio Pitol o Carlos Fuentes, quien años después escribiría: “Los españoles que llegaban a México eran lo mejor de una cultura que nos obligó a decirnos a los mexicanos: esto es parte de nosotros y, si no lo entendemos, no seremos nunca nosotros mismos”.

“Antes que nada soy mexicana, aunque tengo un pie firme en la herencia republicana. Es una forma de vida, no te puedes olvidar.” Marisol Schultz, directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

En un juego de “influencias mutuas”, en la definición de la historiadora Clara Lida, este inmenso torrente se fundió en el magma mexicano. “Fue una alquimia más que una revolución, trajeron una forma de entender la vida, nos enseñaron a ver de manera oblicua nuestro país”, explica Jordi Soler, escritor mexicano radicado en España. Esta nueva mirada tuvo singularidades del tamaño de Luis Buñuel, cuya feroz inteligencia pasó a México por el alambique en Los olvidados, con música, por cierto, del también exiliado Rodolfo Halffter. “Digirió de tal forma la cultura del Distrito Federal, que con Los olvidados aprendimos lo que era México”, añade Soler, también él descendiente de republicanos.

Pero la huella más profunda que dejaron los asilados fueron sus hijos, y los hijos de sus hijos. Muchos recibieron educación en instituciones propias como el Colegio Madrid o el Instituto Luis Vives, donde cada catorce de abril aún se canta el himno de Riego. Esta constante rememoración no frenó su fusión con México. “Antes que nada soy mexicana, aunque tengo un pie firme en la herencia republicana. Es una forma de vida, no te puedes olvidar”, recalca Marisol Schultz, hija y nieta de exiliados, alumna del Colegio Madrid y actual directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Esta fidelidad a los valores republicanos es una constante en los vástagos del exilio. Durante 75 años sus familias han mantenido en alto esa bandera. Pero son conscientes de que a 9.000 kilómetros de distancia, al otro lado del océano, la mirada es otra. “Para España, el exilio no es español; para aquellos que se quedaron, los que se fueron dejaron de serlo”, reflexiona Cayuela. La historia de la República se bifurcó.

En España se convirtió en pasado; en México alcanzó una segunda y fructífera vida. Esta distancia hizo casi imposible el retorno. La puerta que Gaos ordenó cerrar nunca volvió a abrirse para los exiliados.

El filósofo murió el 10 de junio de 1969. Lo hizo ejerciendo su magisterio y en uno de los lugares que más amaba. Un infarto le fulminó tras examinar a un doctorando en el Colegio de México, la institución que le había acogido poco después de desembarcar del Sinaia y que aún hoy es signo visible de la fortaleza intelectual mexicana. Una puerta abierta de su cultura.

Maquis: los últimos guerrilleros

22 abril, 2015

Fuente: http://www.ecorepublicano.es
maquis
Entre siete y nueve mil guerrilleros combatieron contra el régimen franquista

Dicen que todo español lleva un guerrillero dentro. La lucha de la guerrilla antifranquista, los llamados “maquis” es un epígono de la guerra civil. Los que la escribieron fueron gente del pueblo, variopinta, y como en toda lucha cometieron errores, se dejaron llevar a veces por la rabia o la desesperación. Pero en su mayoría, tenían muy a gala ser los últimos defensores de la república.

Cuando la guerra civil acabó en 1939, muchas personas de ideología republicana marcharon al monte y emprendieron una lucha desde las sierras españolas. Otros lo hicieron por el acoso sufrido por las fuerzas del orden. La lucha guerrillera duró hasta 1952, pero sus coletazos alcanzarían hasta los años sesenta. Los guerrilleros se sentían una prolongación del Ejército republicano. Sin embargo, la historia oficial hasta el momento los considera como “bandoleros”.

La realidad de aquellos años estaba compuesta de contraseñas, complicidades, disimulo y miedo. Era un heroísmo cotidiano, hecho de claves y de miradas, de palabras a media voz y protagonizado por guerrilleros de la montaña y sobre todo por los guerrilleros del llano, los enlaces. Porque si los que combatían al régimen franquista en los montes y sierras de España aún tenían armas para defenderse, los enlaces, muchas veces mujeres o niños, estaban inermes ante la dictadura. Frente a unos 7.000 guerrilleros, el número de enlaces fue diez, veinte veces mayor. Según cifras oficiales hubo 20.000 enlaces detenidos. Otros murieron a manos de las fuerzas de la Guardia Civil, que les aplicó la “ley de fugas”, les torturó o les fusiló. Entre los enlaces algunos se convirtieron en delatores para salvar la vida. La guerrilla es una historia de héroes y villanos que tiene numerosas zonas grises.

Las zonas de actividad guerrillera fueron aquellas que tenían unas características geográficas que la hacían posible, como las cadenas montañosas. Esa fue su cara y su cruz. Si por un lado permitió la supervivencia de partidas con mucha movilidad, por otro redujo la actividad guerrillera a territorios poco poblados y aislados. La guerrilla en España no fue homogénea, no hubo una, sino muchas guerrillas. Hay diferencias no solo regionales, sino hasta provinciales.

Franco mandó silenciar los informes sobre la oposición armada y los esfuerzos que se hacían para combatirla. Sin embargo, lejos de las ciudades y de la realidad que se vivía en muchas zonas, en lo más escarpado de los montes, un grupo de hombres y mujeres, a pesar de todo, siguieron luchando. Para muchos, fueron los últimos románticos. Para el régimen, nada más que bandoleros.

Alfonso Domingo

Fuente: http://www.cadenaser.com

La desahuciada España hace campaña contra Venezuela

21 abril, 2015

Fuente: http://www.misionverdad.com

Del otro lado del charco la falsimedia arremete con todo contra Venezuela. A pesar de las enormes distancias, no sólo geográficas sino políticas, entre el partido Podemos y el chavismo, los grandes consorcios mediáticos y “documentalistas” se valen del recurso de la ignominia desinformativa para comparar la realidad de España con la de Venezuela para crear una percepción anti-cambio en la sociedad de aquel país. Pero la realidad delata ante las evidencias.

ABRIL 13 DE 2015, 11:51 AM
espanareino
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El hambre, el desempleo, la marginación social, la pobreza, los desahucios, son el pan de cada día en España. Por eso mismo a los medios del capital monopólico (Antena 3, por ejemplo) les interesa tanto que se hable sobre Venezuela y nos dedican capítulos enteros en series “documentales” como “En tierra hostil”, lo que además les sirve para manipular a favor o en contra de los posibles candidatos para las elecciones presidenciales que vivirán los españoles a finales de 2015. Como si Podemos fuera una especie de refrito del chavismo en Europa, cosa totalmente falsa.

En este sentido, la presentadora del mencionado documental, Alejandra Andrade, expresó que “estoy preocupada por el uso político que se está haciendo del reportaje, pues el programa trata de españoles en lugares peligrosos y Caracas es una ciudad con muchísimos españoles. En Venezuela hay españoles que no tienen medicina, azúcar, pan, no tienen nada para comer”.

Pero si las situaciones que ellos exhiben mediáticamente son ciertas, entonces, ¿por qué aún hay tantos europeos viviendo en nuestro país?

“No tienen nada para comer”

Según el encargado de Políticas de la Organización de la FAO, Adoniram Sánches, “desde el punto de vista estadístico y político, en Venezuela el hambre es un tema superado; está por debajo del 5%. De los 33 países de la región apenas siete se ubicaron por debajo de la línea del 5%, y la lucha sigue con buena marcha”.

Por su parte, el representante regional para América Latina de la FAO, Raúl Benítez, manifestó que “el ejemplo y el esfuerzo de Venezuela para erradicar el hambre son admirables. La instalación de más de 42.000 centros donde el 60% de la población venezolana acude y los precios son muy acomodados. Hay productos que reciben hasta 70% de subsidio”.

Sin embargo, los datos y opiniones cambian cuando se habla de España. Para José Esquinas, integrante durante 30 años de la FAO, España está viviendo un retroceso brutal en términos de hambre y sobre todo en malnutrición infantil. “Hay ya niños que rebuscan comida en la basura cerca de los colegios, porque ven que eso lo hacen sus padres. Esos niños tienen muchas más posibilidades de coger cualquier enfermedad, lo que supondrá un aumento de la mortalidad infantil. Pero además, su desarrollo intelectual y físico puede decrecer profundamente. Un niño malnutrido no va a ser igualmente capaz como lo era hasta ahora, y puede ocurrir que empecemos a tener tallas más bajas”.

Además, según el Instituto Nacional de Estadísticas de España “el 27% de los hogares españoles no puede permitirse una comida de pollo, pescado o carne cada dos días”. Incluso los Bancos de Alimentos, que se entienden como organizaciones sin ánimo de lucro basados en el voluntariado, alertaron que en España hay 3 millones de personas en exclusión y los 55 bancos de alimentos existentes sólo pueden atender a un millón y medio.

Sin embargo, España es el sexto país en despilfarro de comida, donde se tiran a la basura 167 kilos de comida por persona al año. El 30% de la comida que compra la clase pudiente española va a parar a la basura y, de ese total, el 15% sin ni siquiera comprarse y consumirse. Botar la comida es un negocio de todos los días.

“No tienen medicinas”

Tras las multitudinarias movilizaciones de la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C (Plafhc) en Madrid, la falta de salud pública y el gran poder de la industria farmacéutica en España se han hecho aún más visibles.

El último informe del Ministerio de Hacienda español indica que la sanidad pública en el país ha perdido casi 10.000 millones de euros durante la crisis. El presupuesto que las administraciones públicas destinaron a sostener la actividad de hospitales y centros de salud cayó un 16,3% durante el periodo de mayores recortes: el que va de 2009 a 2013.

“Además, ha crecido el número de personas en espera de intervención quirúrgica. A mediados de 2009 los pacientes que aguardaban más de seis meses para operarse eran el 5% del total; en 2013 ya suponían el 13,7%”, explica Juan Oliva, ex-presidente de la Asociación de Economía de la Salud.

Por su parte, la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) dio a conocer que los mayores afectados son los niños. “Se conocen ya como los niños de la crisis y los problemas de salud que tienen ahora también tendrán influencia a largo plazo”, afirma la doctora Inmaculada Cortés.

Un dato más que agrega la doctora Cortés, con relación a la salud de los españoles y vivienda: los adultos preocupados por el pago de las hipotecas o los desahucios están dando lugar a la aparición de más problemas mentales, como trastornos depresivos y de ansiedad en un 70% de las personas afectadas.

En “tierra hostil” venezolana el Gobierno Bolivariano planea construir 687.241 viviendas más durante el año 2015, lo cual además genera 734.000 nuevos empleos directos y 1.120.000 indirectos.

El país de los “parados”

Hasta febrero de este año, en España existían 4.512.153 personas paradas (desempleadas), según los datos oficiales divulgados por el Ministerio de Empleo. Se confirma que sólo durante el pasado mes de diciembre más de 200 mil españoles perdieron sus trabajos. Esto es apenas lo que relata el Estado español.

Entonces, en un país en que uno de cada cuatro trabajadores está desempleado, muchas personas mayores mantienen a sus familias gracias a su pensión, pero ésta también la están recortando.

Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desempleo en España superará el 21% al menos hasta 2019. De confirmarse las expectativas de la OIT, la economía española cumpliría una década completa con el desempleo por encima del 20%, puesto que en 2010 la tasa de paro en el país se situó en 20,23%.

Mientras tanto, en Venezuela, el último informe del Instituto Nacional de Estadística situó la tasa de desocupación del año 2014 en 5,9%, contrastando con el 15,3% de 1999. Incluso el empleo formal ha venido creciendo desde 48,3% a 58,5%, de manera que se ha incrementado en 10,2%, mientras que la informalidad ha bajado de 51,7% a 41,5%. En el país las empresas menores de cinco personas entran dentro del empleo informal.

Mordaza hecha ley

El primero de julio entrará en vigencia la Ley de Seguridad Ciudadana, junto a una reforma del Código Penal y una norma que restringe la entrada a España de extranjeros para “combatir” el ingreso de armas y los inmigrantes ilegales. La llamada Ley Mordaza, impulsada por el PP de Mariano Rajoy, sanciona con severas multas y cárcel las protestas no permisadas por el Estado español y criminaliza la libertad de expresión en redes sociales: si haces un tuit o algún comentario en Facebook que propicie estas acciones de calle, podrías se encarcelado durante meses. Ni hablar de los medios de comunicación.

En Venezuela no sólo existe libertad de expresión sino también el irresponsable libertinaje de propaganda sucia contra el país. Operadores mediáticos (pensemos en un Nelson Bocaranda, en un Miguel Henrique Otero) cotidianamente son portavoces de la zozobra antiinformativa de la derecha local y foránea, y en las redes sociales como Twitter el venezolano clase media llama a golpes de Estado y magnicidios presidenciales casi a diario sin que haya consecuencias judiciales, a menos que se haya cometido un delito informativo de gravedad (como sucedió en la época de guarimbas en 2014).

La falsimedia europea seguirá con la sucia campaña, en miras a las próximas elecciones presidenciales españolas, mas la evidencia delata los contrastes entre España y Venezuela. Entonces, ¿cuál es la tierra hostil?