Archive for 31 agosto 2015

¡Dos y dos son cinco, maldito!

31 agosto, 2015

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Los derechos y las libertades son gente indómita, no les gusta quedar apalancados en casa. Prefieren la calle y las plazas

“La libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro”, escribe en su diario Winston, un personaje disidente en el mundo de pesadilla que retrata George Orwell en su obra 1984. El hombre encargado de entrarle en razón, un interrogador llamado O’Brien, le muestra cuatro dedos y trata de convencerlo de que, en realidad, son cinco. Winston intenta resistir y responde con desesperación: “¿Cómo puedo evitar ver lo que tengo ante mis ojos? Dos y dos son cuatro”. Y O’Brien le dice: “A veces, Winston. A veces son cinco. A veces son tres. A veces son todos al mismo tiempo. Tienes que esforzarte más. No es fácil recobrar la razón”.

En El silencio de los animales, un libro peligroso, tengan cuidado, de esos que cambian la mirada, John Gray (Inglaterra, 1948) explica que Orwell pudo tomar esta idea tan aritmética de la libertad como reacción a la expresión apodíctica del capo nazi Hermann Göring: “Si el Führer así lo quiere, dos y dos serán cinco”. Semejante teoría la llevaron a la práctica: el acto o mandato del jefe se constituye en ley. Pero Gray apunta otra muy verosímil fuente de inspiración: la de la propaganda del régimen estalinista soviético, a partir del testimonio del periodista Eugene Lyons, Enviado especial a la utopía, que describe unos grandes carteles luminosos en Moscú en los que se anuncia la magia del plan quinquenal con la fórmula: 2+2=5.

La escombrera de la historia está llena de grandes imperios de pseudorrealidad. Los eslóganes triunfales deslumbran un tiempo, pero incluso las ficciones publicitarias, políticas o comerciales, tienen que sustentarse en un “mentir verdadero”. Deben tener, como los buenos relatos, un contenido de verdad. En sus memorias, Editing (Arte de poner los puntos sobre las íes), el legendario editor Jacobo Muchnik cuenta un episodio de su juventud como publicista. Lo contrató el Gobierno de Uriburu (1930) para una campaña de imagen aprovechando la cercanía del carnaval y con el lema: “¡Siembra alegría!”. Con honestidad a prueba de fracasos, concluye don Jacobo: “Y resultó el carnaval más fúnebre de toda la historia argentina”.

Hay muchos lugares en el mundo donde la gente está obligada a decir que dos y dos son cinco. Por pedir libertad de palabra, por atreverse a escribir que el poder civil no debía estar sometido a la religión, el bloguero Raif Badawi ha sido encarcelado y sometido a tormento en Arabia Saudí. Por decir que dos y dos son cuatro.

Me gusta leer con un lápiz, siempre un lápiz, a mano. Es una manera de zurcir el texto con un hilo de complicidad. Subrayo en El silencio de los animales: “El conocimiento humano aumenta, pero la irracionalidad humana se mantiene igual”.

Aquí y ahora, se oye decir con cierta frecuencia que somos unos privilegiados. ¿Quién puede negarlo conociendo la historia de Raif, despellejado por decir que dos y dos son cuatro, caído inconsciente, sin poder contar ya los latigazos que le arrancan la piel y el ánima de las palabras? Pero me resulta inquietante esa idea de que todavía se considere un privilegio ser libre en el mundo de hoy. Esa idea de vivir una especie de excepcionalidad, la del “mundo libre”, lleva a algunos a una conclusión más perturbadora: los derechos y las libertades existen para no ejercerlos. O no ejercerlos demasiado. Pero los derechos y las libertades son gente indómita, no les gusta quedar apalancados en casa. Prefieren la calle, airearse en las plazas, darle al palique, andar a pie, en bicicleta, darse un chapuzón, y hacer el amor en los museos, en las bibliotecas, en los cines, dispensando la metáfora.

Dice el ministro de Exteriores del Gobierno, y lo afirma ante empresarios extranjeros, que si el pueblo español decide cambiar ese Gobierno, hará un disparate.

Así que quien piense eso, será libre, sí, pero disparatado.

El pensamiento del ministro tiene una lógica que muchos comparten. ¿Para qué cambiar de Gobierno, y de política económica, si estamos en un proceso de recuperación? La discusión, sobre todo en la calle, es cuánto hay de realidad y de pseudorrealidad en el discurso oficial del crecimiento. Aumentan los beneficios y, a la vez, aumenta la desigualdad.

Hace muy bien el Gobierno en ejercer el derecho al optimismo y afirmar, “¡Siembra alegría!”, que dos más dos son cinco. Pero la libertad consiste en poder decir libremente un disparate: dos y dos son cuatro. Uno de los lapsus más celebrados en los últimos años: “Aumenta el conocimiento humano, pero la irracionalidad humana se mantiene igual”.

elpaissemanal@elpais.es

Detenido Diego Cañamero por la ocupación de una finca militar

30 agosto, 2015

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

Marinaleda%2C+la+tierra+para+el+que+la+trabaja

PabloMiranzo

Fuente: El Diario

Ha sido el día 28 de julio, cuando se dirigía a la sede del Sindicato Andaluz de Trabajadores, cuando la Policía ha detenido a Diego Cañamero para ponerlo a disposición judicial por la ocupación de la finca Las Turquillas que llevaron a cabo los jornaleros para denunciar el abuso de los terrenos militares y la falta de justicia social, hace unos años y por la que fue condenado.

Cañamero, tras conocer la sentencia, esperaba la detención para el pasado mes de junio,pero al final no fue detenido, según el propio Diego Cañamero, porque quisieron evitar una detención con luz  y taquígrafos que fuera un revulsivo para la lucha de los trabajadores andaluces.

Ahora se produce la detención en plena canícula, tal vez con la intención de evitar cámaras y publicidad, una de las principales armas de la acción noviolenta.

Pero las cosas han llegado a un punto en que la mera detención de Diego Cañamero no hace sino volver a poner en primera página la digna lucha de los activistas andaluces y las justificaciones que legitiman una acción noviolenta de denuncia como la emprendida en la finca militar de las Turquillas, usada para algo tan absurdo como mantener unos cuantos caballos militares pastando, mientras los trabajadores no tienen empleo ni tierras para trabajar con dignidad.

Nuestra solidaridad, como no puede ser menos, con Diego Cañamero en este memento de su detención  y con la lucha del SAT y sus objetivos.

El nacionalismo siempre es de derechas

29 agosto, 2015

Fuente: blogs.publico.es

06 oct 2014

Resulta enormemente sorprendente leer encendidos elogios al nacionalismo catalán formulados por comentaristas de izquierda, que argumentan que tales teorías pertenecen desde tiempos inmemoriales a la tradición de lucha revolucionaria. Me deja perpleja saber que los Pujol, Ferrusola, Mas y compañía pertenecen a la izquierda.

Porque la verdad es que el nacionalismo siempre es de derechas. Nace en el siglo XVIII de la mano y el pensamiento de la burguesía que tiene que repartirse las materias primas, la producción industrial y el mercado, en una Europa convulsa que llevaba siglos de interminables guerras entre los caudillos, señores feudales, reyezuelos y abades, por apropiarse  de la tierra.

Cuando la burguesía comienza a afianzar su poder difunde, desde mediados del siglo XIX, la teoría de la soberanía nacional e inventa una ideología basada en sentimientos patrióticos, que logra excitar en las clases populares el odio y el resentimiento de agravio contra los pueblos vecinos, y consigue convencer a muchos trabajadores para que se enfrenten entre sí mortalmente en la I Guerra Mundial, a fin de hacer más grande el poder colonial de unas cuantas oligarquías.

Por el contrario, el proletariado, aprendiendo de los estudios y análisis de Bakunin y de Marx, comienza a organizarse en sindicatos y partidos que defiendan sus intereses, frente a los de las burguesías que acaparan todo el poder en Europa y en las colonias. Es el momento en que la Confederación Nacional del Trabajo, anarquista, tiene más de un millón de afiliados en España, la mayoría en Cataluña, y afirma que la única patria de los trabajadores es el sindicato. Este movimiento obrero rechaza rotundamente seguir las consignas disgregadoras y de enfrentamiento entre los trabajadores de las diferentes partes de España, negándose incluso a hablar en catalán y difundiendo el esperanto. Sería bueno que nuestros intelectuales de izquierda leyeran a Bakunin.

En cuanto en Europa las burguesías vuelven a propiciar el desencadenamiento de la II Guerra, activan la polémica respecto a las nacionalidades. Como decía Marx, el nacionalismo es un invento de la burguesía para dividir a la clase obrera. Tampoco esos ideólogos de izquierda conocen la crítica que realizó Rosa Luxemburgo del nacionalismo en su fundamental libro La Cuestión Nacional, que sería bueno que leyeran. El limitadísimo conocimiento de la historia de Europa por parte de tales intelectuales, e incluso de muchas voces de la izquierda española, dificulta mucho la comprensión de lo que ocurre en Cataluña.

Centrándonos en Cataluña la invención de la nacionalidad catalana surge a finales del siglo XIX de la mano de los representantes de la burguesía Valentí Almirall y Prat de la Riba con un discurso en el que a partir de exigir el reconocimiento de las singularidades y particularidades de los catalanes se proponen un único objetivo: obtener mayores privilegios para los fabricantes y comerciantes en el reparto de los impuestos estatales y de las cargas aduaneras. Impulsado por estos próceres en 1885 se presentó al rey Alfonso XII un Memorial de greuges, en el que se denunciaban los tratados comerciales y las propuestas unificadoras del Código Civil, y en 1886 los empresarios organizaron una campaña contra el convenio comercial que se iba a firmar con Gran Bretaña. Ambos constituyeron la Lliga Regionalista, de la que Prat de la Riba fue uno de sus principales líderes. Los dos son representantes típicos de la burguesía de finales del XIX y principios del XX que defendían sus beneficios frente a la competencia de los fabricantes ingleses, franceses y alemanes, exigiéndole al gobierno español cada vez mayores privilegios.

Son los burgueses los que construyen la teoría de la identidad propia de Cataluña, puesto que difícilmente los obreros y las obreras podían dedicarse a tan imaginativas tareas sometidos a la salvaje explotación de los industriales catalanes, propia de la época del industrialismo, y sobre todo teniendo en cuenta que el proletariado en Cataluña está compuesto también con la inmigración masiva de los campesinos y campesinas hambrientos del resto de España.

Como deberían saber los comentaristas de izquierda —y los historiadores de toda laya— de esta cuna y no de otra procede el nacionalismo catalán. A la que se sumaron otros más que elaboraron una ideología para implantar en el ánimo de los ciudadanos catalanes el sentimiento de pertenencia a un pueblo “especial” —no exactamente el escogido por Dios como creen los judíos sionistas, pero en esa misma línea—. Virtudes e identidad, vagos componentes de un alma distinta a la de los demás españoles, que nadie más que ellos conoce, pero cuyo precio sí pueden exigir: que los impuestos que pagan al Estado central se queden en Cataluña, para hacer aún más rica y próspera a su burguesía, que ya se encargará por sí misma de explotar a sus trabajadores, catalanes o no. Teorías que en aquel comienzo del siglo XX únicamente atraían a los intelectuales pequeño-burgueses, ya que la clase obrera estaba más implicada en la Semana Trágica que en discutir las características del “seny” catalán, mientras los burgueses se ocupaban de organizar sus empresas para conseguir extraer la mayor plus valía de los trabajadores y trabajadoras —especialmente estas que eran mayoría en la industria textil— y en exportar sus productos, que en dilucidar que fuera eso de la identidad catalana.

Por si cabe alguna duda de los motivos económicos que llevaban a la burguesía a defender y difundir el nacionalismo  es bueno leer las Memorias de Francesc Cambó, donde escribe: “Diversos motivos ayudaron a la rápida difusión del catalanismo y la aún más rápida ascensión de sus dirigentes. La pérdida de las colonias, después de una sucesión de desastres, provocó un inmenso desprestigio del Estado, de sus órganos representativos y de los partidos que gobernaban España. El rápido enriquecimiento de Cataluña, fomentado por el gran número de capitales que se repatriaban de las perdidas colonias, dio a los catalanes el orgullo de las riquezas improvisadas, cosa que les hizo propicios a la acción de nuestras propagandas dirigidas a deprimir el Estado español y a exaltar las virtudes y merecimientos de la Cataluña pasada, presente y futura”.

El nacionalismo catalán empezó a tener importancia política con la victoria electoral en 1901 de la Lliga Regionalista,  partido conservador sin duda, al que siguió Solidaridad Catalana, fruto de la coalición de varios grupos que en las elecciones de 1907 obtuvo 41 de los 44 escaños del congreso catalán. Pero poco emocionados debían estar los obreros con tal partido cuando desencadenaron La Semana Trágica de Barcelona que ocasionó la disolución de Solidaridad. Los líderes de la Lliga consiguieron en 1913 la creación de la Mancomunidad de Cataluña, una especie de gobierno autónomo que englobaba las 4 diputaciones provinciales y que a partir de 1918 fue el partido más importante de Cataluña, aunque nunca consiguió la mayoría de los escaños catalanes en las Cortes Generales españolas. Su evidente adscripción a la derecha le impulsó a participar en los últimos gobiernos de la Restauración y en 1923 no se opuso a la dictadura de Primo de Rivera, que sin embargo disolvió la Mancomunidad. Por su parte, la mayoría del proletariado apoyaba el anarquismo, representado por la CNT.

La bandera del nacionalismo la enarbola más tarde Esquerra Republicana de Catalunya, pero cierto es que tanto Maciá como Companys no eran independentistas -mucho es exagerar llamarlos de izquierdas, cuando el ideal de ERC era que cada catalán tuviera “la caseta y el hortet”- y tampoco bajo la dictadura se definían independentistas los de CIU y todos los de ERC. Pero precisamente porque no lo eran, no sé a qué viene ahora mostrarse tan apasionada y febrilmente independista cuando las represiones franquistas han desaparecido. Afirman que ese cambio se debe a que el Estado español está controlado por una casta responsable del enorme retraso social de España, incluyendo Catalunya, y que nunca aceptará la plurinacionalidad de España. Y me pregunto perpleja, ¿ahora se acaban de enterar? ¿Ha tenido que llegar el año 2010 para que las izquierdas se enteraran de que la derecha española es reaccionaria y responsable de la miseria de su pueblo? Pero de todo el pueblo español, no solo el catalán. Y la izquierda catalana, ante esta evidente explotación, escoge separarse del resto de España, para preservar los bienes y riquezas de su burguesía —una de las más corruptas del país—, y dejar a los trabajadores y las trabajadoras de las otras regiones abandonados a su miseria secular, en vez unirse y luchar juntos por acabar con este régimen monárquico, capitalista y patriarcal que nos está esquilmando a todos y todas las ciudadanas.

Que el Partit Socialista Unificat de Catalunya se sumara a las reivindicaciones nacionalistas en los tiempos de la dictadura no significa que tales reivindicaciones sean de izquierda. La convocatoria, suicida, de manifestarnos en los años sesenta el 11 de septiembre para conmemorar el momento en que hirieron al Conseller Casanovas, que nos imponía el PSUC, solamente favorecía a los Heribert Barrera y los Pujol, que nunca vi en aquellas manifestaciones. Los dirigentes del PSUC, como tantos otros que fueron de izquierdas, padecieron, y hoy padecen con más fuerza, el síndrome de Estocolmo, como con tanto acierto definía Carlos París. Se les metió en la cabeza que la lucha contra el franquismo era defender las reclamaciones —muy tímidas entonces— del nacionalismo catalán, y lamentablemente hoy siguen en la misma línea.

El resultado está a la vista: el abandono de las luchas sociales, el sometimiento del movimiento obrero a las condiciones del gobierno de la Generalitat,  y la utilización de las organizaciones culturales y políticas a la reclamación de la independencia, olvidando el lamentable estado en que se encuentran la sanidad, la escuela, la Universidad, la justicia, la asistencia social, las mujeres, catalanas. Este abandono de las luchas de clase por parte de la izquierda se refleja en los resultados de las sucesivas elecciones desde finales del siglo XX. Mientras el año 1977 obtuvo el PSUC 500.000 votos, hoy ese partido está desaparecido, y todo el cinturón rojo de Barcelona que votaba comunista vota CIU.

Y que el PSOE contuviera en sus declaraciones programáticas durante la dictadura el derecho de autodeterminación de Cataluña y hoy no lo defienda no significa más que el oportunismo que caracteriza a ese partido. En primer lugar sería bueno un debate sobre si el PSOE era y es un partido de izquierdas. Ya hemos sufrido lo que significaba el eslogan “OTAN, de entrada no”, y los pobres saharauis pueden contarnos donde ha quedado el referéndum de autodeterminación. De modo que no hace falta que los socialistas nos expliquen por qué  después de escribir aquellas encendidas frases revolucionarias —en las que se declaraban republicanos e incluso apelaban a la lucha armada—  con que trufaban su programa en la clandestinidad antifranquista, en cuanto olieron el poder se volvieron monárquicos, otanistas y serviles al imperio estadounidense. Para nada sirve apelar a aquellas páginas, que sólo engañaron  a los ingenuos, con el fin de hacer declaración de izquierdismo del nacionalismo catalán.

Lo que es realmente irritante es que los defensores del referéndum se camuflen bajo la añagaza de que no se trata de pedir la independencia sino de votar una consulta. En primer lugar, si las izquierdas, como aseguran, no quieren la independencia sino el federalismo, lo que deben hacer es defender este y dedicar todos los esfuerzos, tiempo y dinero en explicarlo a la ciudadanía, tan ayuna de conocimientos políticos, en vez de darse abrazos y dejarse fotografiar con Artur Mas.

En segundo y no menos importante, es no engañar a sus electores y ciudadanos en general. Porque ese plebiscito está espúreamente publicitado por el gobierno, CIU y Esquerra, con los fondos de la Generalitat, con el propósito de convencer a los que viven en Cataluña de las ventajas que obtendrán con su propio Estado, trastocando el objetivo de la consulta al asegurar que no se trata de optar por la independencia sino de decidir. Ese será un referéndum como el de la OTAN. Organizado,  dirigido e impuesto por el Govern, con el dinero de nuestros impuestos y los numerosos medios que tiene a su alcance: televisión, prensa, radio, policía, ayuntamientos de CIU, esa ANC financiada por él.. Y ahora las brigadas que en número de 8.000 personas se dedican a recorrer casa por casa, intimidando a sus habitantes con una encuesta tendenciosa, destinada a demostrar que la mayoría de los catalanes quiere la independencia, y cuya primera pregunta es tan falsaria como afirmar: “Si Cataluña fuera un Estado tendría entre 8.000 y 16.000 millones de euros más”. Lo que no aclaran es que Cataluña tendría que pagar 150.000 millones de lo que le corresponde, el 18%, de la deuda española.

No cabe duda de que Franco fue el que más catalanes convirtió al independentismo, con sus medidas de abolición del Estatuto y de persecución del idioma, pero les aseguro que resultaba mucho más agradable y alentador vivir en Barcelona en esos trágicos años, hermanados todos, catalanes, castellanos,  murcianos y andaluces antifranquistas en aquella interminable lucha contra la dictadura, que hoy, cuando restaurada esta democracia burguesa resulta que los que seguimos siendo de izquierda pero no nos mostramos de acuerdo con ese remedo de referéndum y la reclamación de la independencia, somos enemigos de la patria, tildados de nacionalistas españolistas, término que equiparan al de fascistas.

Para informar a los que lo ignoren no está de más recordar las declaraciones que han venido realizando los prohombres del nacionalismo catalán, rotundos enemigos de cualquier izquierda -que mala memoria tienen los articulistas-, para que de una vez se conozca la ralea de semejante casta. Aquí están algunas de las perlas que vertió Heribert Barrera, Presidente de ERC, en el libro Què pensa Heribert Barrera en 2001:

“Veo el futuro un poco negro. Si continúan las corrientes migratorias actuales, Cataluña desaparecerá”. “[Cuando] el señor Jörg Haider [líder nazi austriaco, fallecido en 2008] dice que en Austria hay demasiados extranjeros no está haciendo ninguna proclama racista”. “No pretendo que un país haya de tener una raza pura; esto es una abstracción. Pero hay una distribución genética en la población catalana que estadísticamente es diferente a la de la población subsahariana, por ejemplo. Aunque no sea políticamente correcto decirlo, hay muchas características de la persona que vienen determinadas genéticamente, y probablemente la inteligencia es una de ellas”…“El cociente intelectual de los negros de Estados Unidos es inferior al de los blancos”…“A mí no me parece fuera de lugar esterilizar a una persona que es débil mental a causa de un factor genético”…“Tenemos escasez de agua. Si en lugar de seis millones fuésemos tres, como antes de la guerra, no tendríamos este problema. Cualquier científico objetivo sabe que el principal problema ecológico es el exceso de población”…“Una política que signifique instituir una situación permanente de bilingüismo implica la desaparición de Cataluña como nación. […] Por razones de unos derechos morales e históricos, reivindico que Cataluña sea monolingüe”… “Lo que complica bastante las cosas es que es más difícil integrar a un latinoamericano que a un andaluz. El único recurso que tendremos para subsistir [si Cataluña no se separa del resto de España] es ser un grupo étnico, una minoría nacional en el territorio de Cataluña”. Con este tipo de declaraciones se entiende que uno de los primeros políticos que rindió homenaje a Barrera tras su muerte fuera el líder de la xenófoba Plataforma per Catalunya, Josep Anglada. Estas declaraciones fueron defendidas en varias ocasiones por Jordi Pujol y Marta Ferrusola, con semejantes y parecidas expresiones.

Resulta absolutamente inaceptable que los partidos y formaciones de izquierda en Cataluña se alineen con semejantes personajes y sus secuaces, como Artur Mas, que, a mayor abundamiento, han demostrado que su principal objetivo al detentar el poder es apropiarse de los bienes de todos para su mejor beneficio.

La fiebre del ébola

28 agosto, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

El gobierno culpa a la enferma de ébola de enfermar. Los jueces culpan al juez de perseguir a Blesa. Es tan demencial que parece que tuviéramos fiebre y estuviéramos delirando. Pero no es la fiebre, está sucediendo.

Ni a Berlanga se le hubiera ocurrido este esperpento cruel y bochornoso en el que se ha convertido esta semana la España del PP. Primero nos traen el ébola a Europa y el dudoso honor del tener el primer contagio fuera de África. Después la ministra ofrece una rueda de prensa que da vergüenza ajena y si te he visto no me acuerdo. Entonces envían de mamporrero al consejero de Sanidad de Madrid que llama torpes a los enfermeros y mentirosa a una enfermera que lucha a duras penas por sobrevivir. Y finalmente le cargan a ella el mochuelo y se cargan a su perro como si muerto el perro se acabara el ébola. Es todo tan demencial que parece que nos hubiera dado a todos el virus y estuviéramos delirando. Lo peor es que no es fiebre: está sucediendo.

Está sucediendo también que unos jueces inhabilitan casi de por vida con una sentencia express al juez que encarceló a Miguel Blesa como principal culpable del expolio de Cajamadrid. Sucede al mismo tiempo que los correos de Blesa desvelan que repartió tarjetas en negro entre miembros de los principales partidos, empresarios y sindicatos que se gastaron cientos de miles de euros en gastos personales sin declarar. Y a todo esto, quien cae es el juez que investiga, mientras sigue en libertad el amiguete de Aznar que utilizó su tarjeta black para vivir a cuerpo de rey y matar animales africanos como nuestro antiguo rey. Pero sin pedir perdón siquiera. Al revés, según el tribunal, la víctima ha sido él. Menos mal que el juez Andreu le ha imputado junto a Rato y a Barcoj por las tarjetas jetas. Al juez le caerán 10 años, a Rato le ha caído un puesto como asesor en España del fondo de inversiones tejano TPG para que lo compagine con sus cargos en Telefónica y Banco Santander. No es fiebre, todo esto está sucediendo.

Y mientras sucede, el gobierno ni está ni se le espera. Ni el presidente, ni la vice, ni la ministra, ni dios comparece para dar una explicación sobre mayor alarma sanitaria de su mandato, mucho menos para hablar de las tarjetas B. Huyen de la prensa como si fuera el ébola. Lo menos que podría, que tendría que hacer el presidente del gobierno es acercarse al hospital para mostrar su preocupación con la enferma, los ocho hospitalizados y los equipos médicos que les atienden arriesgando sus vidas. Si todo está bajo control como dice la ministra, qué miedo tienen a pasarse por allí. Si Fraga se bañó en Palomares para tranquilizar al pueblo ante la alerta nuclear, Mariano debería ponerse el traje para demostrar que lo están haciendo muy bien, como dijo ayer. O al menos que mande un plasma. Pero Rajoy ya no comparece ni en plasma.

Este gobierno las lía pardas y luego huye a esconderse como un niño. No solo es cobarde, además no siente empatía. Es claro que le preocupa más su propia seguridad que la nuestra, lo que es inadmisible en el gobierno de una nación. Pero así es. Rajoy se comporta como el médico que experimenta con ratas de laboratorio. Nos suelta el ébola y observa cómo reaccionamos desde la distancia. Agazapado con su fusil de mira telescópica como un francotirador. Si ve que alguien se le acerca dispara o manda a sus secuaces a hacer el trabajo sucio. El PP ha cogido su escopeta nacional y ha empezado de nuevo su pim pam pum para quitarse el muerto de encima.

Es lo que hace siempre que tiene que asumir responsabilidades. Echarle la culpa a otro. En el Prestige, al capitán. En el accidente del tren de Santiago y del metro de Valencia, al maquinista. En el Madrid Arena, a todos menos a Ana Botella. En la Gürtel, a todos amigos del PP que les traicionaron. Del paro y los recortes, la culpa fue de la herencia recibida de Zapatero. De la financiación ilegal, fue Bárcenas que engañó a todo el partido. Y ahora con la inestimable ayuda de algunos medios afines, acusan de contagiar el ébola en España a la propia enferma. La culpa es de Teresa no de las chapuceras medidas de seguridad, ni de los trajes de protección inadecuados, ni de la merma de recursos del hospital debidos a los recortes del PP, ni de la falta de preparación del personal provocada por la improvisación del traslado de los misioneros, ni de la innecesaria y peligrosa idea del gobierno de traerlos a España con el virus.

Del expolio de Cajamadrid bajo la dirección de cargos de su partido, nadie tiene la culpa. Rato y Blesa como si no existieran. De ese ébola no hablan, pero el francotirador va eliminando uno a uno a los jueces que lo persiguen. Este país tiene un virus devastador extendido por todo su organismo y el responsable de atendernos solo se preocupa de salvarse a sí mismo. Aunque tenga que exterminar para salvarse. Aunque haya una mujer al borde la muerte, no les importa dispararle a ella las culpas. Este gobierno muere matando. No es fiebre, está sucediendo.

Javier Gallego es director de Carne Cruda. Escucha aquí el último programa

¿Militares que participaron en la guerra de Afganistán abandonados?

27 agosto, 2015

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

Portada del libro de Fernando de Oyarbide.

Portada del libro Al otro lado del silencio

Fuente: El Confidencial Digital.

Según informa El Confidencial Digital, más de 100 militares españoles que participaron en las operaciones de injerencia militar en Afganistán y que sufrieron lesiones de guerra graves, se sienten abandonados por el Ministerio de Defensa.

Al parecer, a su regreso a España, el Ministerio ha pasado de ellos y ni siquiera les ha reconocido las pensiones por invalidez que serían de rigor, o el pase a la reserva en otros casos, pues entiende que dado que la misión en Afganistán no era una guerra, sus heridas deben ser catalogadas como “accidentes” y “en operaciones de paz”, con lo que no hay derechos.

Al volver, estos soldados, parece ser, eran considerados no aptos para el servicio por sus heridas o secuelas, y por tanto apartados del ejército, sin ningún tipo de miramiento, de modo que se quedan, literalmente, con el culo al aire.

Nos parece una barbaridad y un cinismo casi insuperables.

Pero por otra parte pone de manifiesto la esencia de los ejércitos. Ojalá quite la venda de los ojos a esos aguerridos y enfervorecidos militares españoles que se marchan a las guerras que otros les preparan sin el mínimo de autocrítica y creyendo que van a cumplir alguna misión noble.  Ya ven la nobleza, de cabo a rabo, de las operaciones militares en el exterior de España: ni el propósito era bueno, ni la ejecutoria tampoco y el final de traca.

Todo esto lo denuncia, como decimos, un libro llamado “Soldados de Afganistán. Al otro lado del silencio”, de autoría de Fernando Oyarbide que, al parecer, sigue la saga de pequeños libros de militares o allegados sobre la opaca práctica de los ejércitos españoles.

Gobernación

26 agosto, 2015

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Se suben los impuestos. En cambio se amnistía a los grandes defraudadores

El ‘caso Gürtel’, por el que al cabo de cinco años todavía no se ha condenado a nadie. El caso Bárcenas, individuo que trabajó para el PP durante un par de decenios y al que nadie de ese partido parece haber conocido nunca; sigue sin saberse de dónde sacó los cuarenta y tantos millones que guardaba en Suiza, de los cuales nada ha devuelto. Donaciones en negro, contabilidad B. Los dirigentes madrileños Ignacio y Botella, jamás votados por nadie. Sus predecesores, Aguirre y Gallardón, se comprometieron para cuatro años, pero de lo dicho no me acuerdo. Millones gastados en las tres candidaturas olímpicas de Madrid; tres veces, tres ridículos, tres fracasos. Concesiones y coba sin fin al turbio magnate Adelson para que instalara sus casinos en la región; aún quiso más facilidades y más adulación y se marchó: otro fracaso (para los políticos, no para la población). Las autopistas de peaje de la zona no las utiliza nadie, sus pérdidas las sufragaremos ahora los contribuyentes, un fracaso más. La faraónica Ciudad de la Justicia, abandonada a medio hacer, más millones para nada. El aeropuerto de Castellón, y el de Ciudad Real, sin un solo avión; el primero ofrece, en cambio, una monumental cabeza de su creador, Carlos Fabra. Este ex-Presidente de Dipu­tación (largo tiempo) tiene juicios pendientes y en alguno ya ha sido condenado; levemente, faltaría más. Más millones a la basura de la TV Valenciana, suprimida ahora; más de TeleMadrid, tan mala y sumisa que ya no le quedan espectadores. TVE cada día más parcial e incompetente, sus telediarios un permanente y tendencioso desastre. Palacios de las Artes que se caen a pedazos o que carecen de función: apenas si se utilizan y costaron un dineral. Millares de urbanizaciones vacías, interrumpidas a medio construir; sólo entran los cacos para llevarse grifos, picaportes, lo que quede por allí. Campos de golf inútiles por los que se talaron bosques o se recalificaron terrenos, hasta en parajes de permanente frío invernal. El Algarrobico sigue en pie. Prórroga de setenta y cinco años a las edificaciones playeras declaradas ilegales por los tribunales, ninguna se demolerá. Todo el suelo es edificable, sin excepción, desde 1996. Podrán erigirse casas y hoteles a sólo veinte metros de la orilla del mar. Al responsable de esta medida se lo premia poniéndolo de cabeza de lista para las próximas elecciones europeas. Se planea una Ley de Seguridad Ciudadana que hasta los jueces ven inconstitucional. Se suben las tasas judiciales, de tal manera que sólo los adinerados podrán presentar recursos. Se suben las tasas universitarias, los más pobres tendrán difícil acceder a una educación superior. Se recortan las becas. Más del 50% de los jóvenes no ha tenido empleo ni lo va a tener (ya no serán jóvenes para cuando la situación mejore). Decenas de miles de ellos se ven obligados a emigrar. También se van los científicos e investigadores, tras habérseles recortado brutalmente los presupuestos. El CSIC está al borde de la ruina, a punto de echar el cierre. El teatro y el cine se mueren, en vista de lo cual se les aumenta el IVA hasta el 21%. Se suben los impuestos, después de prometer que se los iba a bajar. En cambio se amnistía a los grandes defraudadores. A los bancos se los salva con una riada de millones procedentes de los bolsillos de los españoles, a los que esos bancos, sin embargo, no conceden un crédito así los aspen; se les entrega el dinero de todos sin ponerles ni una condición. La gente estafada por las preferentes de esos mismos bancos jamás va a recuperar sus ahorros. Esos bancos se dedican a desahuciar, por incumplimiento, a centenares de miles de familias. Más o menos las mismas que tienen en el paro a todos sus miembros. España es el segundo país europeo con mayor porcentaje de desempleados, un 26%. También es el segundo en pobreza infantil. Las cinco regiones europeas con mayor tasa de paro son españolas; todas (luego vienen dos macedonias). Se han averiado cinco veces los aviones que transportan a la familia real. Siguen cerrando comercios. Siguen arruinándose librerías, apenas si se combate la piratería. La sanidad pública se deteriora; listas de espera más largas, menos camas, menos médicos, los medicamentos se han de “copagar”, es decir, pagar dos veces o tres. Ana Botella se baja el sueldo, mil y pico euros al año, se le queda en unos 100.000 pelados, deberíamos aprender. Aguirre estaciona en el carril bus, se asusta porque van a multarla los guardias, escapa en su coche derribando la moto de uno de ellos; tampoco a ella le alcanzaba su sueldo. Aumentan los accidentes de tráfico, ya no se reparan las carreteras ni nadie gasta en el taller. Se proyecta una Ley del Aborto que lo impedirá hasta en los casos de malformaciones graves del feto. Sin embargo, se recortan las ayudas a los “dependientes” y se renuncia a la justicia universal, así que se deja sueltos a narcotraficantes apresados en el mar: total, no se dirigían a España. Las pensiones de los jubilados pierden poder adquisitivo. Se pretende reinstaurar la cadena perpetua, y eso que, con menos delitos que en la mayoría de países europeos, nuestras cárceles están mucho más llenas. La Iglesia continúa sin pagar el IBI, y todavía se le permite registrar a su nombre la propiedad de lo que nunca fue de nadie; consecuentemente, no cesa de apropiarse de inmuebles, algo vedado a cualquier otra institución o particular. Descubrimos que en España hay diez mil políticos aforados –diez mil–, mientras que en Alemania no hay ni uno. Aunque los jueces hayan dictado condena, aquí el Gobierno otorga centenares de indultos al año, sin argumentar por qué. El Presidente del Gobierno y su prensa pregonan nuestra plena recuperación, económica y moral.

elpaissemanal@elpais.es

Nunca se sabe qué paja romperá la espalda del camello

24 agosto, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

¿Toda esta banda de indeseables sabe que mientras ellos sacaban la VISA en los restaurantes o abrían cajas B, la gente es expulsada de su casa, tienen que ir ya por millones a comedores sociales, ha aumentado insosteniblemente la pobreza infantil o, entre otras muchas injusticias, no toma sus medicinas porque no les alcanza el dinero para repagos?

Caja Madrid, una entidad bancaria para gestionar dineros ajenos, era un arca sin fondo en la que una banda de indeseables entraba a llevarse dinero a discreción para caprichos. Ésa es la realidad descarnada que arrojan los datos que se van conociendo. En un país serio, con una sociedad sobre la que se desparraman unos niveles de corrupción e impunidad que pocas soportarían, alguien adoptaría una resolución contundente para dar respuesta a la indignación y la desolación que nos invade. Sería de esperar de la Fiscalía General del Estado algo más que “dejar actuar a Anticorrupción”. Poner todos los medios a su disposición, como mínimo.

Apuntada ya esta rapiña sin nombre en los correos de Blesa, como publicó este diario en 2013, fuimos asistiendo, en cambio, a una cadencia de actuaciones por completo alarmantes: la Fiscalía de Madrid pide la apertura de una investigación contra los medios que publican evidencias, recurre el ingreso en prisión de Blesa (dentro de la instrucción abierta por el juez Elpidio Silva en causa más amplia), y también lo hace el Fiscal General de Estado, que aquí no muestra la misma exquisita prudencia de ahora. El magistrado, Silva, finalmente, es llevado a juicio.

Entre los miembros de la Banda de las tarjetas black nos encontramos a quienes han dimitido o les han obligado a dimitir, los –pocos– que no hicieron uso de esta prebenda intolerable, y también a quienes defienden el abuso con desfachatez inaudita. Pablo Abejas, exconsejero de Caja Madrid, destituido como director de Economía de la Comunidad, defiende que todo era legal, todos lo sabían, y en este país se penaliza a los que ganan dinero. El angelito, como tantos otros, gastó alegremente 246.700 euros en lo que le vino en gana, al margen de sueldo y dietas.

Recapitulemos. Ingresos –a través de tarjeta en negro– que no pasan por Hacienda para tributar, como nos ocurre al resto de los mortales. Procedentes de una entidad que gestiona dinero de otros, que llegó a estafar incluso a ancianos con las preferentes y que se salda con una catastrófica gestión que el Gobierno nos hace pagar a todos en su voluminoso rescate. Obligada en sus estatutos a hacer una obra social, en la práctica se ve que eran los altos cargos, consejeros, políticos, sindicalistas y dirigentes de la patronal a quienes les tocaba en suerte. Cualquiera diría que el objetivo de agraciados y aspirantes es ascender en su carrera “al servicio de los demás” hasta pillar la VISA que todo lo compra.

Ignacio Escolar detalla pormenores indispensables del caso. Por ejemplo, que no es legal lo que hicieron, como pretenden hacer colar. Podrían haber incurrido en tres delitos: apropiación indebida, delito societario y administración desleal, penados hasta con cárcel. Varios políticos les apoyan o siembran la duda, mostrando un relevante indicio de lo que se cuece por sus feudos.

Lo peor es la abrumadora sensación de que este escándalo es la espuma pestilente de ese vertedero en el que vivimos, cuajado de cómplices. Caja Madrid y Bankia parecen haber regalado el dinero a espuertas a partidos, sindicatos, empresas, familiares varios, y no a cambio de nada. Eso sí, con una especial querencia por el PP, al que destinaba dos de cada tres euros de los “donativos”.

Y, sí, sin duda otras entidades lo hacen, lo que no es eximente alguno, sino todo lo contrario. Llueve tan sobre mojado que ya estamos empapados hasta la médula. Un partido que, según el juez, la policía y Hacienda, se maneja con caja B y se lucra de actividades delictivas gobierna España y numerosas comunidades autónomas y ayuntamientos como si esto no fuera con ellos. Y la Fiscalía también calla. Parece hablar tan sólo para “desimputar” privilegiados.

¿Toda esta banda de indeseables sabe que mientras ellos sacaban la VISA en los restaurantes o abrían cajas B, la gente es expulsada de su casa, tienen que ir ya por millones a comedores sociales, ha aumentado insosteniblemente la pobreza infantil o, entre otras muchas injusticias, no toma sus medicinas porque no les alcanza el dinero para repagos? Hace falta ser muy indeseable para justificarlo.

Muchos de ellos han hecho la carrera, en efecto, utilizando la política y, por tanto, el presunto servicio a los demás como método. Lo de “casta” se les queda corto. Actúan como grupo organizado y las técnicas son de mucha mayor altura y especialización. Insistiré hasta la saciedad en que el día en el que los españoles –sí, nosotros, ni siquiera los órganos competentes– toleramos que a Baltasar Garzón lo echaran tras iniciar la investigación de la Gürtel, iniciábamos un camino sin retorno. Pueden ser todo lo peculiares los jueces expulsados, pero no los han quitado de en medio por eso.

Buena parte de esta élite de desarrapados morales vive en un mundo tan irreal, tan lleno de regalías (a nuestra costa) que no son conscientes de su realidad. Incluso de que no nos pueden seguir insultándonos con excusas y bravuconadas. Los SMS de todo un presidente de Gobierno a su encarcelado tesorero dándole ánimos parecían el punto decisivo para no aguantar más. Veremos si lo son las tarjetas ‘black’, los créditos ultrafavorables que saldrán, o lo que venga.

A la hora de concluir este artículo, conocemos un contagio de ébola de una sanitaria que atendió a uno de los enfermos trasladados a España. Algo falló en las medidas de seguridad “de toda confianza”. Con la sanidad pública semidesmantelada y semiprivatizada y en manos de estos gestores, cualquier cosa es esperable. Más difícilmente en el privilegiado mundo que se han fabricado. Son demasiados atropellos, demasiado tentar a la suerte. Deberían estar dando gracias de la mañana a la noche a que “el de la coleta”, como despectivamente le llaman, libere tensiones en las esperanzas que ha suscitado. Dice un proverbio árabe: “Nunca se sabe qué paja romperá la espalda del camello”.

¿Lucharías por tu país en una guerra?

23 agosto, 2015

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

6 de agosto de 2015

Imagen de Policía Nacional de los colombianos

Fuente:  Win / Gallup.

En la encuesta de 2014 y preguntando por quién estaría dispuesto a luchar por su país se afirma que:

  • A nivel mundial, el 60% dijo que estarían dispuestos a tomar las armas para su país, mientras que 27% no estaría dispuesto.
  • Europa Occidental demostró ser la región más reticentes a luchar por su país con sólo 25% dijo que iban a luchar, mientras que cerca de la mitad (53%) declaró que no iban a luchar por su bandera.
  • Esto contrasta fuertemente con la gente de los países árabes de Oriente Medio y Norte de África que son los más propensos a estar dispuesto a luchar por su país (77%), seguido de los que viven en Asia (71%).
  • 44% de los encuestados en EE.UU. dijo que lucharía por su país, mientras que la cifra fue de sólo el 27% en el Reino Unido, 29% en Francia y 18% en Alemania.
  • A pesar de ser ampliamente reconocido por su neutralidad, el 39% de la gente de Suiza dijo que estarían dispuestos a ir a la guerra por su país.
  • Fueron los italianos que resultó ser menos dispuestos a tomar las armas para su país con el 68% que revela que se negarían a hacerlo.

El resultado en España es impresionante:

Pregunta 5:  Si hubiera una guerra que involucrase a España, ¿estarías dispuesto a luchar por tu país?

El 21 % sí se declaró dispuesto a luchar (23 % de hombres y 19 % de mujeres) y el 49 % no (54 % de hombres y 44 % de mujeres),  (hubo un 30 % de indecisos, con un 23 % de hombres y un 47 % de mujeres).

Por edades:

  • 18-24 años:  Sí:  13 %, No:  66 %, No sabe / no responde:  21 %
  • 25-34 años:  Sí:  22 %, No:  43 %, No sabe / no responde:  35 %
  • 35-44 años:  Sí:  22 %, No:  43 %, No sabe / no responde:  45 %
  • 45-54 años:  Sí:  23 %, No:  40 %, No sabe / no responde:  37 %
  • 55-64 años:  Sí:  22 %, No:  45 %, No sabe / no responde:  33 %
  • + 65   años:  Sí:  24 %, No:  55 %, No sabe / no responde:  21 %

Por relación con el trabajo:

  • Trabajadores a tiempo completo:  Sí:  25 %, No:  43 %, ?:  32 %
  • Trabajadores a tiempo parcial:  Sí:  27 %, No:  40 %, ?:  33 %
  • Desempleados:  Sí:  14 %, No:  50 %, ?:  36 %
  • Estudiantes:  Sí:  12 %, No:  68 %, ?:  20 %
  • Amas de casa:  Sí:  19 %, No:  40 %, ?:  41 %
  • Jubilados:  Sí:  22 %, No:  60 %, ?:  18 %

Por ingresos:

  • Bajos:  Sí:  15 %, No:  59 %, ?:  26
  • Medios:  Sí:  23 %, No:  49 %, ?:  28
  • Altos:  Sí:  23 %, No:  49 %, ?:  28

Por nivel educativo:

  • Sin educación / educación incompleta:  Sí:  8 %, No:  59 %, ?:  33 %
  • Primaria completa:  Sí:  19 %, No:  50 %,  ?:  31 %
  • Secundaria completa:  Sí:  21 %, No:  49 %, ?:  30 %
  • Licenciados:  Sí:  22 %, No:  49 %, ?:  30 %
  • Doctores:  Si:  21 %, No:  50 %, ?:  29 %

En conclusión:  NO A LA GUERRA.

Cinco casos de top manta que no nos indignan tanto

22 agosto, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

¿Qué hay que hacer con el top manta de los blancos?

Discutiendo sobre legalidad y legitimidad, perdemos de vista estos casos que se viven en silencio, raramente comentados en la opinión publicada. ¿Qué hay que hacer con el top manta de los blancos? Ahí van cinco casos que podrían ser prácticamente extrapolables a la totalidad del continente africano:

  1. Senegal y sus peces: la pesca en este país africano tiene una gran importancia: en 2005 representaba un 2% del PIB, daba trabajo a 60.000 personas y beneficiaba indirectamente a 600.000 vinculadas con el sector. A finales del año pasado, la Unión Europea firmó con Senegal un acuerdo de pesca: 38 buques europeos (25 españoles) podrán trabajar en la zona durante cinco años a cambio de unos 14 millones de euros. Tal y como explicaba Rosa Martínez en la Marea, algunos de estos buques han sido multados por pescar ilegalmente en la zona. Pese a haber sido condenados por esas actividades, esto no ha impedido que sigan recibiendo subvenciones millonarias de las instituciones europeas. La pesca ilegal de barcos europeos en Senegal tiene muchos años de historia: algunos de los pescadores, al tener que ir cada vez más lejos para encontrar pescado, se fueron acercando con el paso de los años a Canarias. Ante esta situación, aprovecharon su embarcación para pasar a compatriotas a España para ganar dinero. Cuando se habla de “mafias” se les incluye sin hablar nunca de quien les arruinó.
  2. Níger y su energía: la antigua metrópolis tiene en Níger su mayor fuente de luz. El 87% de la energía francesa proviene de sus centrales nucleares, y el 40% del uranio que importan procede de este país africano. El segundo productor de uranio se encuentra en los últimos puestos de todos los índices de desarrollo. El monopolio de la explotación siempre estuvo en manos de Areva, una sociedad estatal francesa. En 2010 el presidente del país, Mamadou Tandja, entabló conversaciones con sociedades chinas que podrían permitir un reparto más justo para el Estado nigerino. Al poco tiempo, un coronel encabezó con éxito un golpe de estado. Una de sus primeras acciones fue romper las negociaciones con China. Mahmadou Issoufou, que trabajaba para Areva, ganó las elecciones del año siguiente, y ahí sigue.
  3. Costa de Marfil y su cacao: como en tantas otras colonias africanas, la independencia no cambió muchas cosas. Los franceses tuvieron en Felix Hophouet Boigny un aliado orgulloso de sus amistades en París. Uno de sus grandes enemigos, Laurent Gbagbo, llegó al poder en 2000, años después de la muerte del dictador marfileño. Entre otras medidas, Gbagbo pretendía abrir lazos comerciales con China y salir del Franco CFA, la moneda de las excolonias africanas cuyo banco central se encuentra en París. Tras unas elecciones controvertidas en las que ambos candidatos afirmaron ser los vencedores, Gbagbo fue llevado a la Corte Penal Internacional acusado de violaciones de los derechos humanos por la violencia postelectoral en Costa de Marfil. Su rival Alassane Ouattara, amigo de Nicolas Sarkozy y exempleado del FMI, no tuvo que responder a ningún cargo y es el actual presidente del país. Costa de Marfil, primer productor mundial de cacao, cuenta con campos de trabajo infantil. Y Nestlé y otras multinacionales se aprovechan de una extorsión que, al parecer, no quebranta ningún derecho.
  4. República del Congo y su petróleo: en esta antigua colonia francesa se produjo una asociación un tanto extraña: el marxismo al servicio de Elf. Denis Sassou-Nguesso presidió la República Popular del Congo entre 1979 y 1992 en una dictadura de partido único. El estado comunista era ideal para la compañía francesa Elf, que tenía la concesión de las explotaciones petroleras a cambio de dejar una comisión a los gobernantes locales. Acabada la guerra fría, y en pleno periodo de democratización, Sassou-Nguesso perdió las elecciones. Este no dudó en emprender una guerra civil (1997-1999) contra el vencedor Pascal Lissouba: en su lista de apoyos encontramos desde los franceses hasta milicias hutu ruandesas. Tras ganar la guerra, Sassou-Nguesso es el indiscutible presidente del Congo y uno de los más ricos del continente africano.
  5. La República Democrática del Congo, subsuelo rico, país pobre: la esperanza de vida en Congo no llega a los 50 años, y la mitad de sus mujeres no saben leer. Una realidad insoportable si se tiene en cuenta que este país tiene miles de millones de euros enterrados bajo tierra. Pero esta situación no es nueva: la goma extraída del Congo colonial fue crucial para el desarrollo de la industria automovilística en Europa. La esclavitud, avalada por Leopoldo II de Bélgica, propietario del país, provocó diez millones de muertos. Hace pocos días se hablaba de las bombas nucleares que los americanos lanzaron en Hiroshima y Nagasaki. El uranio procedía de Katanga (RD Congo), una curiosidad más bien olvidada. Su último gran atributo natural, el coltan, es clave para la industria electrónica occidental. El apoyo de los EE.UU. y la Unión Europea a Ruanda y Uganda en el saqueo del Congo ha permitido que desde 1996, y tras dos guerras, seis millones de congoleños hayan muerto sin grandes campañas ni ‘hashtags’.

Hagamos preguntas originales sobre el top manta, ampliemos los marcos del debate. ¿De verdad creemos que un senegalés se jugaría la vida para vender cedés en Salou si pudiera vivir dignamente en su país? ¿Qué rol juega la pesca en asegurar o en dinamitar esa posibilidad? ¿Qué papel juegan las potencias europeas en las guerras africanas? ¿Sería posible nuestra sociedad de consumo si las materias primas africanas fueran más caras? Dijo Joseph Stiglitz que, visto el proteccionismo del sector primario europeo, era mejor ser una vaca europea que un agricultor en un país pobre. La vaca, receptora de dos dólares al día –en comparación al dólar con el que subsisten millones de africanos- es la metáfora de un mundo absurdo. Un mundo donde el top manta de los blancos se llama comercio internacional.

Jaume Portell es periodista.

Una crisis ética monumental

21 agosto, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Si no empezamos a analizar la monumental crisis ética en la que estamos inmersos, al menos con la misma intensidad que hemos hecho con las crisis económica y política, será difícil que salgamos de este lodazal

El escándalo de las tarjetas negras de Caja Madrid arrasa, más aún si cabe, con el prestigio de la clase política y económica que ha dirigido el país en las últimas décadas.

Sin generalizar, de acuerdo, pero resulta que los representantes de Izquierda Unida, o de sindicatos como UGT y Comisiones Obreras, también se apuntaron al todo gratis a costa del contribuyente. Por no hablar de los más habituales en estas lides como son altos directivos, responsables de la patronal o consejeros escogidos desde PP y PSOE. ¿Cómo es posible que todos cayeran?

Si no empezamos a analizar la monumental crisis ética en la que estamos inmersos, al menos con la misma intensidad que hemos hecho con las crisis económica y política, será difícil que salgamos de este lodazal.

El estudio de la reciente crisis económica ha ido revelando que los problemas no empezaron en 2008. Había detrás un modelo de crecimiento injusto y desigual, de salarios congelados y beneficios disparados, de falta de respeto al medio ambiente y sumisión a los dictados neoliberales. Esto vendría a destruir gran parte de las conquistas públicas que tímidamente se habían ido erigiendo tras la dictadura. Decisiones cruciales en los primeros años del posfranquismo marcaron el rumbo del naufragio actual. La apuesta por un modelo urbanístico del que dependiera la financiación municipal puso la puntilla.

Algo parecido podemos decir de la crisis política. Los elementos oligárquicos de nuestra representación vencieron desde un comienzo a los contrapesos democráticos: ni el interior de los partidos se organizó democráticamente, ni se contó con mecanismos de rendición de cuentas adecuados, ni se fomentó la deliberación y la participación ciudadanas. Como resultado, proliferaron en los aparatos los menos adecuados. Y los partidos gubernamentales estrecharon sus vínculos con los poderosos, no con los representados.

Los desahucios hacen que afrontemos con ira el desfalco de Caja Madrid. La crisis aviva la indignación por la corrupción, y esto debe llevarnos más allá. Indagar en los fundamentos del colapso ético en España se sitúa como condición básica para el cambio, para saber dónde y cómo se ha de actuar. Será imposible transformar de manera efectiva la economía y la política del país si no reflexionamos sobre esto.

Ya no parecen valer las dimisiones, tampoco las promesas de firmeza. Ni siquiera el bienvenido cambio de caras con supuestos pasados impolutos. Es insuficiente.

Tenemos un presidente que escribía a Luis Bárcenas para que aguantara. Se le descubrió, Bárcenas tiró de la manta y no ha pasado nada. Mientras,  ya se ha acreditado que el partido que gobierna el país ha gozado de contabilidad B durante años. Por no hablar de la Casa Real y la punta del iceberg que supone el caso Nóos. Los ERE de Andalucía trituran aún más la credibilidad de viejos dirigentes socialistas que ya andaban en altos cargos cuando Filesa y los GAL, también de sindicalistas pertenecientes a organizaciones que han puesto la alfombra roja al despojo. Por no hablar del prestigio de otrora grandes estadistas como Jordi Pujol, con dinero en Suiza desde hace décadas. Todo es mentira, que cantaba Manu Chao.

Hay una línea material clara entre el puñado que se ha lucrado impunemente y quienes sufren el expolio. Si no se busca de manera contundente hacer justicia, arrastraremos taras que nos impedirán salir adelante como democracia. Ahora bien, esto no debe quedarse en la repulsa pública de los demonios del 1% por un pueblo de ángeles, pues poco solucionaríamos de cara al futuro.

El carácter (ethos) de una persona a menudo se presenta cambiante, incluso imprevisible para sí. Hemos de aceptar que las descripciones que hacemos de quienes conocemos bien son transitorias amén de aproximadas. Una simple acción mañana puede dar al traste con una vida honrada. Como protección frente a ese perro amenazante que anda jugando a nuestro alrededor –así caracterizó Santayana una vez al desgobierno– podemos construir identidades íntegras. Es decir, personalidades capaces de integrar con cierta solidez de carácter, de manera más o menos armoniosa, todas esas fuerzas que nos recorren en los planos racional, emocional e imaginativo.

El carácter de una comunidad política es más difícil de precisar, también de integrar. El punto de partida en ella siempre es el ciudadano. Y somos millones. De ahí que cuando hablamos de instituciones no nos referimos a entes con vida propia. Estas son habitadas, diseñadas y puestas en marcha por personas. No podemos lavarnos las manos personificando mediante figuras retóricas a grandes colectivos. Hechas estas precauciones, hay culturas políticas compartidas, valores comunes.

En nuestro caso, puede sernos de ayuda analizar lo que otras dimensiones de la crisis nos han mostrado acerca de esta aguda corrosión del carácter sufrida por demasiados de entre quienes han tocado poder en empresas e instituciones.

En oligarquías civiles como la nuestra se da un pacto implícito entre los oligarcas y los altos cargos políticos del Estado. Se conforman unas leyes básicas que fomentan el funcionamiento adecuado del sistema económico que tanto beneficia a los primeros, y a cambio estos renuncian a la defensa armada de sus privilegios. El Estado mantiene así el monopolio de la violencia, garantizando ciertas libertades a la población. Ningún oligarca podrá pasarse de determinadas líneas rojas, más allá de acumular y explotar legalmente a sus trabajadores. Como contrapartida sus propiedades e ingresos estarán protegidos.

Este contrato fundacional entre los de arriba, como se ve, además de injusto es poco ético. No ayuda a conformar una comunidad íntegra, sino plena de agudas disonancias. Todo lo mueven desigualdades de partida y una feroz competencia. El máximo beneficio se sitúa en el centro de la gráfica, tal y como se aprende en las facultades de economía de todo el mundo. Y en las almas de los individuos se espolean hambres ancestrales, voracidades primigenias que analizaron los mismos clásicos que hoy, no por casualidad, se ven expulsados de los currículos académicos.

Para Platón el cuidado del alma pertenecía al mundo político. Sócrates era capaz de preguntar a sus conciudadanos quién era más feliz, si el justo o el injusto. Les espetaba en plena calle si preferían cometer o sufrir injusticia. Cuestiones que hoy ya no nos asaltan. En el Gorgias tenemos un tonel agujereado que hace las veces de alma insaciable, siempre desdichada y sedienta. No se me ocurre imagen más triste.

La crisis política tiene fallas éticas en su propio plano, y nos remite a las viejas cuestiones. El desprecio por la amistad política ha hecho que los partidos se conformen como grupos cerrados donde la sumisión al líder paterno y al escalafón se ha mezclado, en general, con el ocultamiento de las injusticias del hermano fiel. Al menos hasta que han salido a la luz por investigaciones ajenas. La lucha por el poder ha sido tan descarnada que haría palidecer al propio Schumpeter. No se ha fomentado la formación sobre lo público, atacando la cultura popular, los centros sociales y las humanidades. Y se ha dado la espalda a valores democráticos básicos, a la confianza en el juicio ciudadano informado, desde la autoconstitución de una élite profesional cerrada, experta, con acceso reservado a grandes informaciones y decisiones.

Pero más allá de las instituciones de la política profesional, en las escuelas y universidades, en los medios de comunicación, en las empresas grandes más que en las pequeñas, que también, ciertas prácticas se han extendido sin apenas discusión. El principio de jefatura ha arrasado. La precariedad y el espantajo del gran paro, en medio de la debacle sindical, han silenciado disidencias. Los parresiastas, es decir, aquellos que se han atrevido a alzar la voz de manera libre y veraz sin plegarse a lo injusto, han sido censurados o expulsados. Los amantes de los atajos han medrado. Y una ceguera moral se ha instalado densa en nuestras instituciones: se sabe que se alteran los concursos públicos, que hay algo llamado 3% o que ese tren de vida no es normal, y se mira hacia otro lado. O se cae en el propio engaño, normalizándolo.

La distancia entre el decir y el hacer se ha aceptado como abismal. Medios de comunicación de discurso progresista explotan a becarios, o hacen ERES, mientras sus dueños nadan en la abundancia. En las aulas se asiste a clases de democracia mientras el desgobierno de lo público en pasillos y despachos es evidente. Quienes enchufan conferencian sin rubor contra el enchufismo. Y finalmente, hasta hace nada, en los Congresos los dirigentes cantaban puño en alto una vieja canción revolucionaria con los ojos brillantes ante las puertas giratorias.

El ser honrado ha sido cosa “de gilipollas”, como  decía recientemente de manera abrupta pero real el Gran Wyoming. Cambiar una percepción tan extendida y poderosa entre la élite, también entre sus admiradores y votantes, no es fácil. En los últimos años estamos asistiendo a lo que puede ser un gran cambio de mentalidades. Aflora la vergüenza, no se naturaliza tan fácilmente lo indigno, y hay algo más de coraje para plantarse.

Se confunden así radicalmente quienes piensan que las urgencias por ganar deben dejar a un lado el obrar bien. Esto último es la clave del cambio. Únicamente podremos salir de esta crisis política y económica, trayendo a raudales democracia e igualdad, si afrontamos de manera conjunta el colapso ético aprendiendo desde la ejemplaridad de cada paso. Y que se contagie. Solo así los nuevos diseños institucionales y organizativos por crear, tan necesarios, tomarán vida con una nueva cultura cívica.