Archive for 30 septiembre 2015

Sin perdón y sin Clint Eastwood

30 septiembre, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Y ahí sigue Rajoy, escupiendo herencia recibida, sin darse cuenta de que lo que vemos los españoles es la mala sangre de la derecha más rancia de este país, acabando con cualquier avance. Es su propio legado el que más apesta

Ignacio González, Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy y el alcalde de Collado Villalba, Agustín Juárez, en la cena de Navidad del PP de Madrid, en diciembre de 2013. / flickr del PP de Madrid

Ignacio González, Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy y el alcalde de Collado Villalba, Agustín Juárez, ahora detenido en la operación Púnica, en la cena de Navidad del PP de Madrid, en diciembre de 2013. / flickr del PP de Madrid

Sólo los gallardos saben pedir disculpas. Hacerlo a tiempo y con honestidad, con arrepentimiento verdadero y firme propósito de enmienda, ya sea en público o en la intimidad, requiere valor de fondo, respeto al otro, gallardía. Hace falta coraje del bueno para aceptar la humillación de ese momento, convertirla en sencillez y desarmarse para que el ofendido te acepte de nuevo. Hasta puede que ese gesto mejore al ofensor ante sus ojos. El cuajo de reconocer los propios errores: he ahí una prueba por la que todo hombre y toda mujer pasamos en algún tramo de nuestras vidas, y de cómo la resolvamos dependen muchos sentimientos, para empezar nuestra autoestima, sin la que a algunos nos resulta tan difícil seguir adelante.

Por el contrario, las excusas suenan a mendrugos mojados en el pico de los gallináceos comprobados. Sí, los ‘clocloqueros’: esos productos gaseosos que alardean de éxitos, que escapan por las gateras arrastrando la falsa cola de pavo real con que el poder ha coronado sus mediocres existencias, y que sonríen bobamente cuando sus aduladores les aplauden, creyendo que el batir de palmas –otra cosa sería un batir de huevos, pero prudentemente me abstengo de desarrollar esta idea– les convierte en el agujero del queque, el último pozo en el desierto y el asombro de sus contemporáneos.

En realidad, Rajoy, que es el personaje al que me estoy refiriendo, con sutil evidencia, tiene razón en lo último. No sólo los europeos nos contemplan, perplejos y boquiabiertos. El orbe entero no puede creer que hayamos sido capaces de soportarle un retroceso que, en tan pocos años, nos ha situado en el vagón de cola, ha excluido a cientos de miles de ciudadanos de cualquier posibilidad de levantar cabeza, y ha hipotecado el futuro de los jóvenes y abandonado en la miseria a un tercio de nuestros niños.

Únicamente por esto último, acreditado precisamente este martes con datos y mucho dolor desde Cáritas y Unicef, el jefe de Gobierno tendría que haberse puesto a caminar de rodillas sobre su propia obra para acabar de cura –o de monja, a mí me da igual– en el Valle de los Caídos. No lo hizo. Se disculpó ateniéndose al ejemplo del anterior Rey, quien por cierto nos ofreció pucherines y carantoñas, y prometió, bien es cierto porque ya no tenía más remedio, que no volvería a hacerlo. Éste ni siquiera tiene un plan B, como no sea seguir haciendo de Comendador, en la patética versión del Tenorio con imputados que nos toca vivir.

Y ahí sigue, escupiendo herencia recibida, sin darse cuenta de que lo que vemos los españoles es la mala sangre de la derecha más rancia de este país, acabando con cualquier avance. Es su propio legado el que más apesta.

Pasará a la historia como el más patético –y éste sí que es un récord– de los presidentes de la democracia. Habrá hundido el país y se le romperá España por más costuras de las que él mismo piensa.

Vamos a beber tanto cava por él como por Franco.

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Memoria democrática

29 septiembre, 2015

Fuente: http://www.foroporlamemoria.info

José Ramón Villanueva Herrero. El Periódico de Aragón, | 17 mayo 2015
Lo sucedido en Francia debería sonrojar a los dirigentes políticos españoles del PSOE y del PP.

En estas últimas fechas han tenido lugar diversas efemérides que nos recuerdan la importancia y el valor que debe tener la memoria democrática en la sociedad actual. Así, el 5 de mayo se recordaba el 70° aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Mauthausen por el que pasaron y murieron varios miles de compatriotas nuestros y, el día 8 se conmemoraban los 70 años del final de la II Guerra Mundial en Europa con la derrota de la Alemania hitleriana.

Ante estos hechos, se han celebrado actos de memoria y homenajes, todos ellos llenos de profunda emoción por el recuerdo de lo que aquellos hechos históricos significan. Previamente, el pasado mes de marzo, el Gobierno de Francia había decidido otorgar la Legión de Honor, la más alta distinción del Estado, a los republicanos españoles supervivientes de los campos de concentración nazis. Era todo un ejemplo de cómo las instituciones deben impulsar políticas públicas de memoria democrática y, por ello, Francia, ha vuelto a dar una lección de dignidad y de justicia reparadora al conceder dicho reconocimiento a los cada vez más escasos testigos de aquel drama histórico fruto del delirio criminal nazi el cual, no lo olvidemos, contó con el entusiasta apoyo de la dictadura franquista.

Lo sucedido en Francia debería sonrojar a los dirigentes políticos españoles del PSOE y del PP, pues ambos partidos han tenido responsabilidades de Gobierno y jamás han tratado con dignidad y justicia el tema del exilio y la deportación de los republicanos españoles. Y, en vez de sonrojo, o tal vez por ello, han optado por el oportunismo político, máxime en el actual período electoral en el que nos encontramos. De este modo, asistimos a hechos tan curiosos como criticables: el PSOE, que nada hizo durante los decisivos años del Gobierno de Felipe González (1982-1996) por la reparación de la memoria de la deportación republicana, que olvidó a las víctimas y que por ello tiene una innegable responsabilidad política y moral, el PSOE que, pese a la escasamente efectiva Ley de la Memoria Histórica de 2007 del Gobierno Zapatero y hoy derogada en la práctica por el Gobierno de Rajoy, el PSOE que no tuvo el coraje político de impulsar una Comisión de la Verdad sobre los crímenes franquistas como demandaba Baltasar Garzón, al amparo de lo sucedido en Francia, ha intentado sacar un rédito político de estos hechos. De este modo, el 28 de abril propuso en la Comisión Constitucional del Congreso la concesión de una condecoración oficial a los republicanos españoles deportados a los campos de concentración del III Reich, algo que nunca hizo cuando estuvo en el Gobierno.

Hasta el PP, tan desmemoriado siempre en esta materia, ha tenido un “gesto” para con los deportados republicanos al asistir el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, a los actos que tuvieron lugar en Mauthausen el pasado 10 de mayo: era la primera vez que un dirigente del PP se dignaba a honrar, siquiera verbalmente, a los republicanos deportados que, excepto la visita de Zapatero en 2005, nunca contaron con apoyo institucional en las ceremonias que tenían lugar en el que fue llamado “el campo de los españoles”.

Pero todos estos gestos oportunistas no eran sino un espejismo y pronto las aguas de la memoria democrática volvieron a ser “encauzadas” por los dos partidos mayoritarios. Así ocurrió el pasado 13 de mayo cuando el Congreso de los Diputados rechazó, con los votos de PP, PSOE y UPyD, la moción de Joan Tardà (ERC), el más activo diputado en materia de recuperación de la memoria democrática, para que Felipe VI pidiera perdón en nombre de España por los 7. 532 republicanos que sufrieron la barbarie de los campos de concentración nazis, una petición de perdón que, por cierto, ya hicieron otras democracias europeas asumiendo, de este modo, su responsabilidad en aquellos trágicos episodios de la II Guerra Mundial. Ahí está, a modo de ejemplo, la emotiva petición de perdón que, en febrero de 2000, realizó Johannes Rau, el Presidente de Alemania, ante el Knesset, el Parlamento de Israel, por el holocausto judío: la democracia alemana pedía perdón por los crímenes cometidos por la Alemania nazi. ¿No debería hacer lo mismo el rey de España por la innegable connivencia de las dictaduras franquista y hitleriana por los crímenes contra la humanidad cometidos tanto durante nuestra guerra civil como en la posterior contienda mundial?. Como señalaba Carlos Hernández, autor del libro Los últimos españoles de Mauthausen, “España debe asumir, de una vez por todas, su pasado y reconocer, sencillamente, su culpabilidad, junto con la Alemania nazi o la Francia petainista, en la deportación a los campos de concentración de nuestros compatriotas republicanos”.

Esta negativa a pedir perdón va unida al rechazo del PP y del PSOE al reconocimiento jurídico de las víctimas de los campos de concentración nazis, con lo cual España sigue siendo, como denuncia dicho autor una “anomalía democrática en Europa en materia de políticas públicas de la memoria”. El hispanista francés Jean Ortiz, hijo del exilio republicano, es aún más demoledor al señalar, con tanto acierto como amargura que, en esta materia, España se ha comportado como un “delincuente internacional” pues ha incumplido sistemáticamente la legislación penal internacional con arreglo a los crímenes contra la humanidad cometidos por el franquismo. Y, si alguna duda quedaba, ahí está el permanente obstruccionismo a la orden internacional de detención cursada por la Justicia de Argentina contra 20 altos cargos y policías de la dictadura franquista.

Así las cosas, al margen de actos puntuales sin trascendencia política o jurídica, al margen de los gestos, queda el reto de que la sociedad civil y los partidos que asuman un compromiso firme en defensa de la memoria democrática, pongan fin a esta injusticia histórica y se logre la plena rehabilitación política y jurídica de las víctimas de los crímenes franquistas y del nazismo.

Fundación Bernardo Aladrén

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/memoria-democratica_1026504.html

Ocho diferencias entre la banca ética y la banca tradicional

28 septiembre, 2015

Fuente: http://www.attac.es

17 mayo 2015 | Categorías: Mercados Financieros, Opinión | |

Javier Alemán – ATTAC Navarra-Nafarroa

La banca ética en España, pese a ser poco conocida, aporta un plus de buenas prácticas que merece la pena sean conocidas y valoradas. Estas son algunas diferencias con la banca tradicional.

En primer lugar, la banca tradicional solamente se preocupa de la rentabilidad económica no de la rentabilidad social, por eso los estudios técnicos que realiza son solo de tipo económico, nunca de tipo ético, social o medioambiental. No importa a quién se le conceda un préstamo, solo importa si lo podrá devolver o no. En la banca ética, la concesión de préstamos pasa un examen económico (no podría ser de otro modo, en caso contrario, el banco quebraría) y, además, otro de tipo ético para valorar si el préstamo solicitado cumple con unos mínimos de justicia social. Así, invierte en creación de empleo, ayuda a discapacitados, primera vivienda, medio ambiente, cultura, y no invierte en armamento, empresas contaminantes, explotación infantil, o tabacaleras.

En segundo lugar, la banca tradicional se ha especializado en inversiones de tipo especulativo, que proporcionan grandes beneficios pero no satisfacen las necesidades de la economía real. La banca ética centra sus inversiones en economías locales y en sectores normalmente olvidados por la banca tradicional (bien por no ser productivos, por tratarse de pequeñas operaciones, o de personas carentes de los suficientes avales). Las entidades bancarias transforman la sociedad cuando seleccionan sus ámbitos de financiación, cuando deciden a quién prestar y a quién no, cuando invierten en determinadas empresas y no en otras. En definitiva, cuando deciden quién es digno de crédito. Este tipo de decisiones tienen una carga ética evidente dado que se hacen desde un marco de valores y prioridades determinado. Y en eso es en lo que difieren ambos tipos de banca, en los valores.

La tercera diferencia está en el salario que cobran los trabajadores y directivos de una banca y otra. Mientras la banca tradicional mantiene cifras astronómicas, la banca ética dispone de unos topes salariales como los existentes en Triodos, o los de Fiare donde hay asalariados y personas que trabajan de forma voluntaria y desinteresada por las causas sociales”.

En cuarto lugar, la banca tradicional está formada por grandes inversores que exigen una remuneración por sus acciones participativas. La banca ética carece de grandes accionistas, la mayoría son pequeños ahorradores, y muchos de ellos rechazan cobrar ningún tipo de beneficio por el dinero que invierten.

Una quinta diferencia es la dirección de la entidad, mientras en la banca tradicional está formada por un reducido grupo de grandes accionistas que deciden, de forma autoritaria, las acciones de la compañía para conseguir mejores resultados, en muchas entidades de banca ética, el control efectivo de la entidad se ejerce de un modo democrático ya que están organizadas bajo la forma de cooperativas de crédito (Fiare, Cop57).

La sexta diferencia es la transparencia, que para la banca tradicional siempre ha representado un tabú del que no ha podido desprenderse. Sin embargo, para la banca ética, la transparencia es su seña de identidad; todas las operaciones financieras, así como su contabilidad, pueden consultarse de forma pública y gratuita a través de internet.

Otra diferencia más es el ratio de morosidad, el de la banca ética se situó el año pasado por debajo del 4,25%, una tasa muy inferior al del sistema financiero tradicional que alcanzó el 13,42%.

Finalmente, la banca tradicional ha sido intervenida y rescatada con dinero público para seguir funcionando. La banca ética no ha necesitado ningún tipo de ayuda debido a su exclusiva inversión en la economía real, eso da cuenta de su solvencia y viabilidad económica. Es más, ahora son las entidades públicas las que demandan créditos a este tipo de banca al conocer sus índices de solvencia.

Para que estas propuestas terminen siendo una alternativa real se precisa de agregación ciudadana, de masa crítica. Los ciudadanos debemos apoyar estas iniciativas porque nos ofrecen la posibilidad de ser proactivos en la lucha por una soberanía económica efectiva y, de paso, renovar nuestros valores cívicos.

Publicado en eldiario.es

ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

A propósito de los nacionalismos

27 septiembre, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

De los centenares de definiciones del nacionalismo, la más ajustada probablemente la formuló George Bernard Shaw: “Patriotismo es tu convencimiento de que este país es superior a todos los demás porque tú naciste en él”. Lo que suele ser fuente de conflictos, dado que los nacionalistas de otros países piensan exactamente lo mismo.

Hoy, para buena parte de quienes mandan, no hay más nación que el dinero.

La pelea de banderas en el Ayuntamiento de Barcelona. / Efe

Una Cataluña independiente sería “un país marginado gobernado por mediocres fanáticos”, les dijo un desmesurado Premio Nobel de Literatura, peruano y español, que ahora reverdece viruelas al lado de una reina rosa y ni aun así suaviza su agria expresión. El otrora afamado presidente del gobierno, Felipe González, desgrana pesadillas en las que se baten Hitler, Mussolini, Stalin, Maduro, Pinochet elevado a los altares, Gas Natural, yates y su propio pasado a olvidar, y todos juntos componen el rostro de un catalán “secesionista” que se le atraganta inyectando en sangre sus ojos. Su colega Aznar le jalea sin encontrar insultos superiores a los que pergeña el socialista que siempre fue más brillante y algo más alto. Periodistas, con múltiples y merecidos premios también en el pasado, como Carlos Herrera, divierten al personal con frases pretendidamente ingeniosas que huelen a receta de largas convivencias maritales: “Cataluña tiene más peligro que un cable en un charco”.  Fernández Díaz, el ministro, emerge de sus fantasmas interiores plagados de etarras, yihadistas y catalanes de mal para utilizar su cargo en propaganda que influya en los comicios. Mientras su hermano repone el honor mancillado de la bandera de España en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona, ayudado por una descompuesta concejala que la defiende con ahínco. El líder de ERC había ido a incordiar desplegando una estelada como un festejo más. Sí, el balcón del Ayuntamiento en el día de La Mercè nos brindó el resumen más exacto de qué es la política española, y la catalana en particular, sumiéndonos a todos en el bochorno.

Derivas que como su propio nombre indica tuercen el rumbo correcto. Comandadas, para más desgracia, por filibusteros, desmembradores, cismáticos, nazis y fascistas… Lo oído, visto y leído en esta campaña electoral ha traspasado todos los límites del esperpento y la desvergüenza. Por diversos flancos.  En el  campo de batalla, el president sonríe malévolo cuando le dan el trabajo hecho. Con Varoufakis locales por parte de tocado capilar  y opiniones cambiantes, la metralleta Ciudadana de lecciones aprendidas que dicen no y su contrario, el racista que exhibe sin pudor su ignorancia,  simpáticas lecciones de baile y hasta dialécticas y cantos en las reservas de indios.  Siendo sustancial lo que se dilucida, contando con personas que se toman en serio su trabajo en la política, la frivolidad vuelve a erigirse como signo de los tiempos para esconder realidades de mucha mayor trascendencia.

El camino adecuado, el único –como asegura el experto jefe en nacionalidades Mariano Rajoy-, lo marcan los nacionalistas españoles. Quienes, con frecuencia, tienen una única patria: ellos mismos. Con sus intereses y su clan de apoyo. Hoy, para buena parte de quienes mandan, no hay más nación que el dinero, obtenido por cualquier medio. Corrupciones flagrantes que envilecen países, grandes y pequeños. Recortes en derechos sociales y ciudadanos. Uso de la información, de los medios, y de las instituciones para fines privados.

En estos años de la infamia ¿Quién de los arrebolados defensores de los nacionalismos varios es ejemplo para nadie? ¿Vargas Llosa? ¿Felipe González? ¿Artur Más? ¿Directores y columnistas de periódicos varios? ¿Mariano Rajoy por un casual?

Cuando Hungría levanta muros físicos, de nuevo, para detener a las personas que el sistema mundial ha arrojado de sus casas ¿cómo tienen el valor de elegir nacionalismos perversos y callar flagrantemente ante enormes atropellos?

Cuando el aire que respiramos es patrimonio de la codicia empresarial, de la trampa más salvaje que pasa por encima de la salud de los ciudadanos para obtener algo más de beneficio ¿Qué lecciones pueden dar quienes lo amparan desde los gobiernos? ¿Cómo pueden hacer creer a los incautos que éste es el sistema correcto?

De los centenares de definiciones del nacionalismo, la más ajustada probablemente la formuló George Bernard Shaw: “Patriotismo es tu convencimiento de que este país es superior a todos los demás porque tú naciste en él”. Lo que suele ser fuente de conflictos, dado que los nacionalistas de otros países piensan exactamente lo mismo.

Es cierto que a algunas personas, a muchas, a la mayoría, les atrapan los paisajes vividos, luces, temperaturas, sabores u olores. Cómo formó la historia y las experiencias a sus sociedades, la cultura, la lengua, los acentos, los logros o las manías. Los valores, en mi opinión, no pertenecen a los pueblos sino las personas y en el paquete entran de toda condición. Pero de ahí a mantener enfrentamientos, llegar a la violencia, parece una desmesura. Interesada. Esto siempre tiene beneficiarios y no son los que marchan en primera línea de fuego.

Los agravios no los hacen los límites territoriales, sino los individuos que deciden. Los anhelos fundamentales lo son de todos los seres humanos, con apenas matices de color, y por ellos hemos de luchar.  Sin fronteras. Hacer -o buscar quien haga en representación nuestra- a aquellos cuya patria sean los derechos humanos, la honestidad, la justicia, la solidaridad.  Cuando el 27S pase, y pasen los diciembres, es lo único que quedará.

La iglesia de los descreídos

26 septiembre, 2015

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Las misas de Sunday Assembly, la parroquia para ateos, no sirven para rendir pleitesía a ningún dios sino para entonar canciones, entablar amistad y escuchar conferencias.

Aupada por los desencantados y los agnósticos con inquietudes espirituales, ya cuenta con más de 60 delegaciones en todo el planeta como las de Londres, París y Ámsterdam.

Sunday Assembly en Conway Hall, Londres. / NICK BALLON

En esta iglesia no se escuchan sermones. No hay capellanes intrigantes ni devotos arrodillados. Sus misas dominicales no sirven para expurgar pecados ni incluyen ningún rito de comunión, a no ser que lo sea cantar himnos pop a todo pulmón en un multitudinario karaoke, tomar el té con desconocidos o presenciar conferencias sobre asuntos de candente actualidad. Aquí, los cánticos religiosos han quedado sustituidos por temas de los Beatles. A su oficiante se le da mejor contar chistes que respetar el sacramento de la eucaristía y, puestos a elegir, prefiere citar a Schopenhauer y a David Foster Wallace que a los apóstoles. Es Domingo de Pascua en el barrio londinense de Holborn. Los feligreses de esta peculiar parroquia han llegado a este lugar, como hacen dos veces cada mes, intentando encontrar algo de sentido a sus respectivas existencias. Como reclamo, sus responsables no han prometido la salvación, aunque sí un leve sentimiento de redención: ese que surge cuando uno intenta convertirse en “la mejor versión de sí mismo”.

Así se expresan, casi al unísono, los dos fundadores de esta peculiar congregación, que proponen actividades alternativas a la liturgia clásica y carcajadas aseguradas. A principios de 2013, Sanderson Jones y Pippa Evans, dos humoristas con cierta reputación en el circuito londinense de la comedia en vivo, crearon la primera iglesia pensada para ateos. La llamaron Sunday Assembly. La suya fue una idea de locos que terminó por cobrar sentido. Solo dos años después, la organización ha abierto delegaciones en 64 ciudades de todo el planeta, como Bruselas, Berlín, Hamburgo, Dublín, Budapest, Sídney, Melbourne, Nueva York, Washington, Chicago… La ola ha llegado incluso a Silicon Valley. Varias antenas adicionales están a punto de ver la luz en África, Asia y Latinoamérica, hasta acercar la franquicia a un total de un centenar de asociaciones hermanas. “Hemos superado de largo nuestras expectativas. Nos dijimos que, si funcionaba en Londres, podía funcionar en cualquier lugar del mundo, pero nunca imaginamos que todo iría tan rápido”, reconoce Jones, un tipo alto, sonriente y de físico un tanto mesiánico, minutos antes del inicio de esta asamblea dominical.

Todo empezó hace dos años en una vetusta capilla de Islington, el revalorizado barrio del noreste londinense donde residen Colin FirthKate Winslet y Emma Watson. Pero el lugar no tardó en quedárseles pequeño. Antes de morir de éxito, decidieron mudarse a un enclave con solera: el Conway Hall, sede de actividades de asociaciones humanistas desde 1929, así bautizado en honor de Moncure Conway, un insigne defensor de la libertad de expresión. Sobre el escenario de este edificio art déco, iluminado por la luz que entra por la claraboya del techo, aparece una cita de Hamlet: “Sé fiel a ti mismo”.

Sanderson Jones aparece en el pasillo central mientras el coro ensaya un tema de The Proclaimers que los asistentes entonarán, a sus órdenes, poco después. Su rostro resulta vagamente conocido. Hace años, este cómico de 33 años protagonizó una campaña televisiva para Ikea, tras dejar un trabajo en el departamento de publicidad del semanario The Economist. Hoy es lo más parecido a un arzobispo que pueda tener Sunday Assembly: es él quien dirige esta red de congregaciones seculares alrededor del mundo, quien visita país tras país para asesorarlas. Hijo de escoceses que vivieron por toda Europa por motivos laborales, Jones define su educación religiosa como “la clásica de un cristiano reticente”. Hoy se considera plenamente ateo. “Fui educado en colegios confesionales, donde nos obligaban a ir a misa cinco veces a la semana. Siempre me gustó cantar, escuchar los discursos y sentir que pertenecía a una comunidad. El único problema era que no creía en Dios”, ironiza. Hacia los nueve años empezó a tener serias dudas sobre su existencia, siguiendo las enseñanzas de un profesor de Ciencias Naturales que no dudó en hablarle del evolucionismo. “Un año más tarde, mi madre falleció. Eso me obligó, desde una edad muy temprana, a familiarizarme con conceptos tan intensos como la vida y la muerte. En lugar de empujarme hacia la amargura, la muerte de mi madre me hizo apreciar más el hecho de estar vivo. Desde entonces siento gratitud y deleite. Supongo que eso es lo que me ha traído hasta aquí”, relata.

Jones creó esta organización tras entender que no era el único en su situación. A su alrededor, empezó a detectar a otros jóvenes que habían renegado de su educación religiosa, descontentos con la postura ideológica de su Iglesia o sintiéndose incapaces de creer en las historias bíblicas. O bien educados en el más estricto ateísmo, pero experimentando una inquietud espiritual para la que no disponían de palabras y, todavía menos, de espacios de expresión. Para todas esas personas nació Sunday Assembly. “En la sociedad occidental, las Iglesias han perdido peso o incluso han desaparecido, pero no hay nada que haya ocupado su lugar. Alguien tenía que llenar ese hueco”, asegura Jones, subrayando el efecto positivo que la organización ejerce sobre sus feligreses. Según un sondeo reciente, realizado entre 350 personas, un 87% de los participantes se sentían “más felices” desde que empezaron a sumarse a sus actividades. La iglesia se financia a través de donaciones y campañas de crowdfunding. La primera, iniciada en 2013, pretendía recoger medio millón de libras (unos 700.000 euros). Fue un fracaso: se quedaron quince veces por debajo. Pese a no precisar las cifras con las que trabajan, sus responsables aseguran contar hoy con el suficiente presupuesto para asegurar su funcionamiento durante dos años más. Además, al final de cada reunión se realiza una colecta. También en eso se parecen a una iglesia tradicional.

Sanderson Jones, cómic y publicista de 33 años, fundó Sunday Assembly hace dos años en la capital británica. / NICK BALLON

Estas asambleas dominicales se inspiran en el modelo propuesto por algunas Iglesias del sur de Estados Unidos, donde no importa tanto la fe religiosa sino el vínculo invisible que une a sus integrantes. “A diferencia de lo que suele suceder en Europa, muchos estadounidenses guardan un buen recuerdo de la Iglesia en la que crecieron, incluso si han dejado de ser creyentes”, afirma Jones. “La recuerdan como el lugar donde fueron a los boy scouts o jugaron en la liga de fútbol, donde conocieron a su esposa o dejaron a cargo a su abuela cuando enfermó. El sentido de comunidad está mucho más marcado allí que aquí”, asevera. Tal vez no por casualidad, la organización se expande estos días a ritmo veloz al otro lado del Atlántico. Incluso en lugares como el Bible Belt, ese “cinturón bíblico” que va de Virginia a Texas. A día de hoy, la mitad de congregaciones de Sunday Assembly se encuentran en territorio estadounidense, donde los índices de ateísmo no han dejado de crecer en los últimos años. Según un informe que la National Science Foundation publicó en marzo, el país habría perdido 7,5 millones de creyentes desde 2012. Otro estudio, conducido por el Pew Research Center y publicado en mayo, señala que los no religiosos ya son más numerosos que los católicos (hasta ahora, primer grupo en número de fieles). Los primeros suman un 23%, siete puntos más que en 2007, frente a un 21% de católicos, tres puntos menos que entonces. En Reino Unido, las cifras también demuestran una involución de creyentes: según un sondeo de YouGov para The Times, el 33% de los británicos no creen en Dios, un punto por encima de los que sí lo hacen. Un 20% adicional dice contemplar una fuerza espiritual a la que no denomina con ese nombre.

Pese a que su alcance es todavía minoritario, Sunday Assembly aspira a erigirse en alternativa para esos cientos de miles de descreídos. Intenta convencerlos con un eslogan tan seductor como consensual: “Vive mejor. Ayuda a menudo. Asómbrate más”. En el arranque de esta misa aconfesional, entre las cuatro paredes del Conway Hall, logramos identificar algunos perfiles. Por ejemplo, a Stanley, un estudiante de 24 años peinado con rastas, a quien Jones ha encargado que reparta octavillas en la entrada. “Es mi primera vez. Un amigo me comentó el proyecto y me pareció interesante. Nunca había oído hablar de nada parecido”, explica el joven. En la sala está sentada Katie, estadounidense que trabaja en una agencia de publicidad londinense desde hace siete años. Fue educada en el luteranismo y sigue yendo a la iglesia de vez en cuando, aunque lo considera “compatible” con su pertenencia a esta congregación secular. “Vengo a escuchar las conferencias. En las otras iglesias no nos hablan de cómo controlar tu propia huella de carbono”, afirma. Unas filas más allá, Hildegarde, profesora de teatro jubilada, relata cómo descubrió que no era creyente mientras estudiaba en un colegio de monjas. “No dejaba de hacerles preguntas, porque no entendía cómo podían ser ciertas las historias que me contaban. Hasta que, una de las hermanas, harta de mis dudas sobre la existencia de Dios, se cansó y me gritó: ‘¡Es un misterio!”, recuerda. Ese día perdió la fe por siempre jamás. “Pero a veces echo de menos la liturgia, la ceremonia y la pertenencia a una comunidad. Por eso he empezado a venir aquí”, explica. En la última fila se presenta Haleema, médico de 41 años de origen paquistaní, que escucha con atención junto a sus tres hijas. “Es una buena manera de terminar la semana: ocupándose de uno mismo durante unas cuantas horas”, sostiene. “Yo fui educada en el islam, pero siempre creí que las historias que me contaban no tenían sentido y nunca me sentí cómoda con el dogma. Mejor estar aquí que en una mezquita. Por lo menos, es más divertido”.

Hay quien ha vinculado el movimiento al libro Religión para ateos, un ensayo del filósofo Alain de Botton, que proponía adaptar algunos principios eclesiásticos a la vida laica y secular. “Incluso si una religión no es cierta, ¿no podemos quedarnos con los mejores pedazos?”, rezaba la campaña promocional del libro cuando fue publicado en 2012. “La presente obra parte de la premisa de que se puede estar comprometido con el ateísmo y aun así creer que, esporádicamente, las religiones son útiles, interesantes y consoladoras, y sentir curiosidad suficiente por la posibilidad de importar algunas de sus prácticas e ideas a la esfera secular”, escribió el autor. De Botton planteaba organizar grandes ágapes en grupo, creando restaurantes donde sería obligatorio sentarse junto a un extraño para entablar conversación. O bien reintroducir la moral en el discurso artístico, practicar “ejercicios mentales” y hasta erigir un gran templo ateo de 46 metros de altura en el centro de Londres. ¿Fueron esas líneas las que inspiraron a Jones para crear Sunday Assembly? El fundador lo desmiente: “Ya habíamos tenido la idea antes que él. Pero es verdad que la publicación de ese libro me impulsó a actuar de una vez por todas. Me dije que, si no lo hacía yo, alguien me acabaría robando la idea”, reconoce. De Botton, por su parte, creó The School of Life, una institución educativa que oferta cursos de desarrollo personal y propone arengas laicas en el mismo lugar donde se celebran las reuniones de esta asamblea dominical.

A ratos, esta iglesia sui generis será incomprendida o ridiculizada, pero sus adeptos no dejan de multiplicarse. En septiembre pasado, una treintena de ciudades distintas se sumaron a la vez a este incipiente movimiento. Una agencia de referencia en cuanto a tendencias de consumo como JWTIntelligence ya había agregado el término godless congregations (“congregaciones sin Dios”) a su lista de 100 palabras clave para 2014. En los Países Bajos, por ejemplo, cuatro localidades crearon sus propias iglesias laicas: Ámsterdam, Róterdam, Utrecht y Apeldoorn. Uno de sus impulsores fue Jan Willem van der Straten, un joven de 25 años y frondosa barba de hipster que nos recibe sentado frente a un capuchino en un bar de De Pijp, otro barrio bohemio con pasado proletario al sur de Ámsterdam. Estudiante de Teología y Comunicación especializado en la naturaleza del secularismo, trabajó unos meses como voluntario al lado de Jones y Evans, antes de regresar a su país para supervisar la creación de estas cuatro delegaciones. “Crecí en una familia no creyente, donde la religión no tenía ningún papel. Fue a los 13 años, al descubrir a un predicador en la televisión, cuando empecé a considerar este tipo de nociones”, relata. Van der Straten será uno de los escasos dirigentes del movimiento que no se defina como ateo. Dice acudir a otras Iglesias –como Hillsong, evangélica y presente en 14 ciudades del mundo, que moderniza los cantos religiosos y los convierte en éxitos pop– y sostiene que Sunday Assembly no rechaza a nadie por sus creencias. En España no existe, de momento, ninguna sucursal de esta congregación, pese a que Van der Straten asegure que ha recibido mensajes de interesados en crear una. Tampoco las hay en Italia, Portugal o Grecia.

Público asistente a una misa laica. / NICK BALLON

Actualmente se redactan tres tesis doctorales sobre el fenómeno protagonizado por Sunday Assembly. Una de ellas es obra de la teóloga Katie Scholarios, de la Universidad de Aberdeen. “Sus creadores han estado obviamente influidos por el formato de la misa y se han inspirado en Iglesias cristianas”, afirma. “Sunday Assembly demuestra que, pese a las apariencias, existe un nivel subyacente de respeto a la fe en nuestras sociedades, aunque sean cada vez más seculares. Por ejemplo, este movimiento se muestra más respetuoso que provocador. El aumento del secularismo no implica necesariamente un descrédito o un menor respeto de las Iglesias”.
Van der Straten está parcialmente de acuerdo. “Más que de iglesia atea, habría que hablar de un movimiento secular al que todo el mundo es bienvenido. Solo somos una congregación que celebra la vida”, asegura. Pero el debate sobre quién puede formar parte de esta asamblea dominical y quién no ya ha provocado el primer cisma de esta organización: una parte de la delegación neoyorquina decidió escindirse de Sunday Assembly para crear Godless Revival, un grupo más estrictamente enmarcado en el ateísmo, al considerar que la propuesta de Jones se acercaba demasiado a la liturgia católica y era excesivamente tolerante respecto a los creyentes que deseaban asistir a estas misas ficticias. No son las únicas críticas que esta iglesia artificial ha escuchado. La editorialista Sadhbh Walshe los calificó de “chiste” en The Guardian. “Tienen todo el derecho a formar congregaciones y reunirse con gente que se parece a ellos, a compartir abrazos y planear cómo hacer el bien, pero no tienen derecho a apropiarse del ateísmo para su causa”, denunció. En el otro lado del espectro, el diputado norirlandés William McCrea, reverendo de la Iglesia presbiteriana, se dijo “preocupado” por la iniciativa cuando Sunday Assembly abrió una delegación en Belfast. “Puede que esta gente rechace a Dios, pero un día descubrirán que también proceden del Creador”, afirmó. En Estados Unidos, el abogado Doug Berger, conocido por su defensa del secularismo, los llamó “insípidos”, mientras que el bloguero Michael Luciano tildó a la iglesia de “ingenua” y “fatua”. En las redes sociales, algunas voces se han levantado contra su obsesión por las donaciones.

Para Niki Bosemberg, colombiana de 26 años, no deben existir límites. “Siempre y cuando no se hable de religión en la sala”, puntualiza. Llegó a París hace año y medio para trabajar como au pair, y se prepara para cursar un máster de traducción e interpretación. Es una de las fundadoras de esta asamblea dominical en la capital francesa, donde las primeras reuniones empezaron el pasado otoño. “Me educaron en el ateísmo, pero de mayor me volví espiritual”, explica. “Comparto valores con la Iglesia católica, como el amor al prójimo, pero nunca podría participar en ella. Me disgusta su dogma y su corrupción”. La delegación parisiense se ­reúne una vez al mes en la Casa de Japón, una pagoda ubicada en la Ciudad Universitaria. Sus reuniones están menos concurridas que en Londres, aunque no existan grandes diferencias en cuanto al programa. “La única es que a los franceses les cuesta más levantarse a bailar”, sonríe Bosemberg. Una de sus últimas invitadas fue Florence Servan-Schreiber, papisa de la autoayuda en Francia. Ante un público formado por maridos arrastrados por sus esposas y estudiantes resacosos de las residencias universitarias que circundan el lugar, la conferenciante se presentó como una “profesora de la felicidad” y dio consejos para “tonificar el nervio del amor”, a través de “estímulos positivos” y “espirales virtuosas”. En un momento dado, pareció que el canto de los pájaros se escuchara desde el jardín. Aunque resonaba con tanta perfección en el interior de esta pagoda parisiense que no quedó del todo claro si, en realidad, era solo un sonido enlatado.

Alcaldes con otra estética ponen nerviosos a los militares

25 septiembre, 2015

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

alcalde ferrol

Fuente: El Confidencial Digital

Comenta la prensa proclive a lo militar el descontento que en los militares ha generado el Alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, que recibió a los comandantes de dos fragatas de la OTAN (vestidos de riguroso traje de gala) en vaqueros y con la camisa por fuera, lo cual es, según la etiqueta castrense, muy mala cosa (a pesar de que vistas las cosas con un cierto criterio estético, a nuestro parecer, peor vestidos iban los militares por mucho empaque que quisieran dar a sus charreteras).

Según la noticia, que un alcalde reniegue de los esquemas modísticos al uso militar es muy mala cosa y, dice la entradilla de la noticia, se detectan en la Armada española “muestras de indignación por lo que dicen es una falta de decoro hacia dos representantes militares extranjeros que iban con su traje de gala.”

Pero los militares no sólo están compungidos por una cuestión de sastrería, sino también (o sobre todo) porque el alcalde, lejos de hacer el zascandileo habitual, se permitió opinar y les soltó a los engalanados militares que

el negocio de la guerra en función de los intereses económicos deberá sustituirse por el desarme

Y a nosotros que nos parece que ante el inmovilismo de las instituciones políticas estatales va siendo hora que los alcaldes se hagan portavoces del sentir de la gente y hablen claro, nos ha parecido que el alcalde de Ferrol, que vistiéndose como le parece no ofende a nadie y muestra que las instituciones no son todo pompa y barroquismo pasado de moda, habló cabal y clarito, por más que a los defensores del status quo les duela y rabien.

Porque cada vez somos más las gentes y los pueblos que no queremos permanecer callados frente al militarismo rampante que nos rodea y nos pone en peligro.

Graciñas, alcalde. A ver si cunde el ejemplo.

Disuélvanse y entreguen las armas

23 septiembre, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Si la gente piensa que los políticos son todos unos corruptos, no es culpa de la gente, es culpa de los políticos. Es cierto que no son todos corruptos pero, cuando hay tanta corrupción a su alrededor, los inocentes no lo son tanto.

También son responsables quienes bajan la cabeza resignados cuando las cúpulas no asumen la responsabilidad de la Gürtel, Bárcenas, la caja B o los ERE falsos. No pagan justos por pecadores. Pagan sumisos por pecadores.

En este país no te acostarás sin conocer un caso de corrupción más. No salimos de uno y ya estamos en otro. Cuando aún no nos habíamos recuperado de las tarjetas negras y la imputación del exministro Acebes, la policía detiene a 51 personas, casi todos políticos del PP o el PSOE, por el cobro de comisiones ilegales por la concesión de contratos públicos. Entre ellos, Francisco Granados, ex mano derecha de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. Al bipartidismo no les cabe más corrupción dentro y por eso le sale toda fuera. A borbotones. Dicen que no se puede generalizar pero la corrupción está generalizada en los dos grandes partidos.

Si será grave el asunto que hasta Rajoy se ha dignado enviar un mensaje al pueblo llano. ¡Y sin plasma! Tampoco es que haya comparecido, no nos volvamos locos. Ha aprovechado una pregunta en el Senado para pedir perdón a todos los españoles por haber dado puestos de confianza a quien la ha traicionado. Pero ha vuelto a exculpar a los partidos políticos. Discrepo radicalmente y creo que ahí radica el problema. Los partidos políticos son responsables de sus casos de corrupción, no sólo por permitir que se les metan los ladrones en casa, sino por tolerarlos durante años. Si fueran casos aislados, podría excusarse pero, cuando son tantos, es evidente que ha habido tolerancia, complicidad o, lo que es peor, participación en los hechos. No cabe otra. Basta con ver la falta de contundencia con la que han actuado cuando los casos salían a la luz como para imaginar la tibieza con la que permitían la corrupción cuando estaba en la sombra.

Un ejemplo claro de esta tolerancia es Esperanza Aguirre. Ahora dice que “está alucinando en colores” con la operación Púnica. Más nos alucina a nosotros que siga siendo la presidenta del PP de Madrid la señora que ganó las elecciones gracias a un amaño, dio contratos a la Gürtel, escribía correos a Blesa para pedirle favores, tuvo de segundo al evasor Francisco Granados y ahora tiene a un porrón de ediles en el calabozo por chorizos. Alucinamos en colores porque después de esto aún tiene la desfachatez de decir que asumirá su responsabilidad. ¿Cuál, dimitir? Hará como ha hecho siempre: pisar el acelerador y salir pitando del lugar de los hechos. Estaba rodeada de delincuentes y era la única en no enterarse. Como tonta no es, sólo queda pensar que se lo hace.

Así que sus lloriqueos y los de Rajoy y los de Tomás Gómez no nos ablandan. Si la gente piensa que los políticos son todos unos corruptos, no es culpa de la gente, es culpa de los políticos. Es cierto que no son todos corruptos pero, cuando hay tanta corrupción a su alrededor, los inocentes no lo son tanto. También tienen una responsabilidad por no haberlo atajado, por callar, por mirar hacia otra parte. También son responsables quienes bajan la cabeza resignados cuando las cúpulas no asumen la responsabilidad de la Gürtel, Bárcenas, la caja B, la financiación ilegal o los ERE falsos. No pagan justos por pecadores. Pagan sumisos por pecadores. Tienen tanta responsabilidad como los votantes que una y otra vez eligen a corruptos o a quienes les amparan.

Aunque ahora expulsan a toda prisa a algunos de los corruptos a los que ha pillado la justicia o la policía, ya es demasiado tarde. Ya nadie les cree. ¿Quién se va a creer el pacto anticorrupción que están negociando los dos partidos más corruptos? Han tardando tanto en retirar el cadáver que podemos ver a los gusanos comiéndole las tripas. El final del régimen está durando tanto que el cadáver en descomposición expele un hedor insoportable. Por eso es urgente enterrar ya a estos enterradores. Hablan de la ingobernabilidad del país si cae el bipartidismo, pero es el bipartidismo el que está haciendo este país ingobernable. La confianza que ganaron en las urnas la han tirado por el retrete en el que flotan sus siglas.

En una democracia medianamente seria, el Gobierno tendría que convocar unas elecciones anticipadas para renovar sus votos después de todo lo que ha pasado. Como tendría que haberlo hecho el PSOE en Andalucía nada más conocerse la trama de los ERE fraudulentos. En una democracia verdadera, tendrían que disolverse y entregar las armas.

Élites más vivas que nunca

22 septiembre, 2015

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

A base de dinero y acentos, los ‘public school boys’ en Inglaterra siguen acaparando los puestos de poder, perpetuando el mismo sistema que tanto les favorece.

16 DIC 2014 – 00:00 CET

Muchachos en un colegio privado inglés. / MARTIN PARR (MAGNUM)

Todavía hay clases, y sobre todo en Inglaterra. En cuestión de elitismo y acceso limitado a los puestos de más prestigio, dinero y poder, Reino Unido se ha colocado siempre a la cabeza. Lo que sorprende, sin embargo, no es que la situación no haya cambiado, sino que, de hecho, ha empeorado. Tras la década del blairismo y un Gobierno de coalición que incluye a los liberales-demócratas de Nick Clegg, los datos siguen revelando el siguiente panorama: según un estudio reciente, aunque tan solo un 7% de la población británica acuda o haya acudido a colegios privados, este grupo representa un 71% del rango superior de jueces, un 62% de los oficiales del Ejército, un 55% del cuerpo superior de funcionarios, un 36% del Gobierno y un 43% de los columnistas de prensa escrita. El estudio de la Comisión para la Movilidad Social y Pobreza Infantil también revela que acudieron a colegios de pago un 45% de los presidentes de entidades públicas, un 44% de las personas con más dinero (según la lista que el Sunday Times publica todos los años) y un 26% de ejecutivos de la BBC.

Los resultados han creado el revuelo de costumbre –titulares, programas, entrevistas, debates–, pero siempre entre personas que también en su mayoría han estudiado en escuelas privadas, y escuchados o leídos por minorías con una experiencia similar. No es ningún secreto que las élites británicas se educan en colegios como Eton o Harrow, para los chicos, o Marlborough, para las mujeres, donde se aprende a debatir, a saber estar y a tener un finish impecable: apariencia física limpia y la capacidad de saber qué decir en cada momento, por más difícil que se presente la situación.

Estas cualidades y el sello de un buen colegio dan a los alumnos una red social envidiable –por lo cerrada que es y por su difícil acceso–, otorgándoles un caché codiciado por empresas o simplemente ciudadanos de a pie. Todo el mundo quiere tener a un ­ex-Eton como amigo, por prestigio social.

La marca de la casa también incluye un acento muy cuidado, que casi parece otra lengua al compararla con el inglés que se puede escuchar en los barrios más humildes. El acento es una de las mayores señas de identidad de las élites británicas. Ejerce la función de barrera de entrada. A base de dinero y acentos, los public school boys (sobre todo, chicos) siguen acaparando los puestos de poder, perpetuando el mismo sistema que tanto les favorece. Tan solo de vez en cuando tienen que enfrentarse a un debate nacional, aunque, ya se sabe, la mejor manera de no cambiar nada es fingir cambiarlo todo.

Las consecuencias de esta situación son mayúsculas. Afecta al proceso democrático y también hace que los organismos más importantes no solo sean poco representativos, sino que tampoco estén en sintonía con los intereses o preocupaciones de las personas diferentes a ellos. Y un menor conocimiento, por lo general, suele traducirse en menos atención, o incluso ayuda.

Pero al menos en Inglaterra existe un debate, legitimado por estudios que revelan lo retrógrado de la situación. Ningún país es perfecto, pero el camino hacia la mejora empieza por reconocer los propios problemas. Algo que, en cuestión de señalar a las élites, incluso Inglaterra –uno de los países más elitistas del mundo– gana la partida.

No es una invasión

21 septiembre, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Europa tiene capacidad social y económica para acoger a los refugiados, lo que no tiene es la capacidad política.

No nos están invadiendo, aunque contenerlos de esa manera salvaje hace que lo parezca. Es cierto que hay una emergencia porque alrededor de 300 mil refugiados y migrantes están llegando a las fronteras europeas, pero no suponen más que el 0,04% de la población europea. Como una gota en ese mar en el que se ahogan. Europa tiene capacidad social y económica de sobra para acogerlos, lo que no tiene es la capacidad política. Nuestros dirigentes no han hecho nada por evitar una situación que se veía venir desde su origen, donde ayudamos a prender el polvorín, ni saben afrontarla en el destino, donde estamos jugando con pólvora.

No pueden decir que aquí no hay sitio. Líbano ha acumulado más de un millón de refugiados desde que empezó la guerra, en un país de solo cuatro millones. Nosotros tenemos un continente entero y la obligación legal de ayudarles contraída por nuestros gobiernos. Debemos y podemos hacerlo. Europa tiene un 6,5% de población extranjera, Estados Unidos tiene el doble y es la primera economía del mundo, construida, por cierto, por oleadas de emigrantes que son los primeros interesados en ayudar a levantar el futuro.

Podemos dar asilo a 15.000 refugiados en un país de 44 millones como el nuestro, a muchos más de 160.000 en un continente de 742 millones, pero la Unión Europea es poco más que un mercadillo donde cada mercachifle mira por su pequeño comercio y las personas son mercancía. Los refugiados peor que eso. Donde pensaban que encontrarían protección, encuentran el mismo desprecio por sus derechos. Las democracias europeas no les tratan como las víctimas que son sino como delincuentes, apestados, prisioneros, invasores.

Pero no son invasores que viene a asolar nuestras tierras, quitarnos nuestros trabajos o poner bombas yihadistas, como dicen o sugieren dirigentes del PP y otros xenófobos europeos que quieren sembrar el miedo. Es una posibilidad que las fuerzas de seguridad están vigilando, pero tan remota como ridícula: el ISIS no exporta, importa extremistas de Europa y hay formas mucho más fáciles de enviarlos, que someterlos a la incierta travesía de los refugiados. Si quieres mandar a un terrorista, te aseguras de que llega.

Europa no está a la altura de las circunstancias ni de sus valores, una vez más. Sigue varada en sus exasperantes cumbres que sólo sirven para convocar la siguiente dos semanas después. En lugar de coordinarse para aliviar a los países de entrada, enviar contingentes de ayuda y distribuir a los que llegan, se atrinchera. Es la guerra. El enemigo está a las puertas y han puesto al húngaro de portero de discoteca para que los eche a patadas como la periodista karate kid.

España cierra su frontera de Melilla, Alemania y Austria también las suyas durante horas o establecen controles como en un estado de excepción. Las familias quedan dividas a uno y otro lado de las vallas, algunos encarcelados, incluso tiroteados cuando intentan entrar, mientras otros mueren ahogados al lanzarse al agua con la locura de quien teme menos arriesgar la vida que volver la vista atrás.

Y ahora llega el frío. Se acerca para miles de personas, muchos niños entre ellos, atrapados entre las alambradas y las mafias. Parece que Europa esperase a que el invierno los detenga, disuada y disperse. Parece que esperasen a que el invierno haga el trabajo sucio que ahora hacen las olas. Hiela la sangre y hace que hierva.

¿Es cinismo o son de Marte?

19 septiembre, 2015

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

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Por Sin Amigos

Nos hemos quedado de piedra ante un titular periodístico que aparece en El Diario:

El PP sale en defensa de la industria armamentística y pide que se informe a los ciudadanos de sus beneficios.”

Sabíamos del entusiasmo del PP por la industria militar, pero de ahí a pedir que nos “informen” de sus “beneficios”…

No sabemos si se trata de un disparate de los muchos que últimamente componen su retahíla de admoniciones preelectorales, de modo que hemos profundizado en la noticia y hemos encontrado que, efectivamente, el PP ha solicitado al Congreso en su “propuesta de resolución” sobre el Informe Estadísticas españolas de exportación de material de defensa, otro material y tecnologías de doble uso en el año 2014“, con el número 54:

informar a los ciudadanos de los beneficios producidos por la investigación en tecnologías de la defensa como forma de evitar que injustamente se criminalice esta industria con criterios populistas, en colaboración con los sindicatos y las asociaciones profesionales

Ya ven, injustamente se criminaliza a esta industria por la ñoñería de que fabrican armas con las que en ciertos lugares del mundo se dedica la gente a montar guerras, represiones a sus pueblos, matanzas y otras chiquillerías y minucias por el estilo. Populismo barato para criminalizar a estos bienhechores de la humanidad y, todo ello, por ganas de desestabilizar.

Mira qué tontería, según el referido informe exportamos (más bien exportaron los dueños de estas industrias, porque quien se reparte “beneficios” son ellos) armas por el mundo con un valor de 3.203,2 millones de €, entre ellos 292,9 millones de € a Arabia Saudí (que por cierto tiene abierta una guerra con otros estados), 243,7 millones a Turquía (que ha iniciado una represión brutal contra los kurdos de su propio territorio y de otros países, 107 millones de euros a Egipto (otro país canalla) o 112 millones a Indonesia, también muy conocida por su respeto a los derechos humanos, sin olvidar los 862,7 millones de euros (principalmente en aviones de reabastecimiento en vuelo para su flota de aviones de guerra) a Reino Unido, que ahora bombardea en Siria y Libia, 520,7 a Francia (que hace lo propio en Mali o en República Centroafricana),  igualmente en aviones y helicópteros, o los 47,4 millones a Grecia, a la que la deuda militar ahoga de forma obscena.

Tampoco están mal los 3,4 millones de euros vendidos a Israel, o los 9,7 a Marruecos. Ni que decir tiene que no supone problema moral alguno vender a Catar por valor de 666.772 euros, o a Kuwait por 817.800. Menos aún a Afganistán, que compró por valor de 572.586 euros o Libia que hizo acopio de otros 278.671.

Incluso Venezuela, denostada por la derecha mediática hasta el hartazgo, compró material militar sin que nadie alzara la voz,  por importe de 10,8 millones de € que seguramente Maduro habrá sacado de cualquiera de sus maquinaciones.

Claro que, vistas las cifras, decir que vender armas no reporta beneficios es de necios. Miren ustedes, ciudadanos, lo requetebién que se nos ha dado el año 2014, con ventas multimillonarias y un sinfín de países agradecidos de nuestra inestimable ayuda a sus buenas, ¡que decimos buenas!, buenísimas políticas. Y que luego digan que no somos solidarios…

Pero, puestos a ofrecer al pueblo más información sobre los beneficios de la industria militar, no nos queda más remedio que reconocer que es una industria que contribuye al empleo. Cierto que, comparada con otras más intensivas en mano de obra contribuye poco (20.000 empleos según Montoro, frente a los más de 200.000  que genera la educación, los más de 200.000 de la sanidad, los más de 52.000 empleos que ha generado en menos de un año el sector de la construcción, los más de 21.000 que ha creado el sector de la comunicación o los más de 37.000 que se han creado en actividades científicas y profesionales, según El País.

Para ser precisos la industria militar ofrece muchos beneficios, pero poco reparto de los mismos. Son beneficios muy concentrados en los pocos accionistas de este sector, lo cual no es igual a un gran beneficio social.

Podría hablarse también de la enorme deuda que arrastramos, de más de 30.00 millones de euros,  por los encargos privilegiados e innecesarios del Estado a la industria militar. Otro lastre que seguramente malinterpretan los ciudadanos cuando recelan de esta industria.

Y, por qué no decirlo, de la dependencia que genera el monocultiuvo militar en las zonas donde se instalan estas industrias, a las que privan de un desarrollo alternativo y sostenible.

Por no hablar de los famosos “retornos” de la investigación militar, que lejos de ser tales en innovación quedan desenmascarados por el hecho de que la industria militar fagocita la innovación civil y la amaña a sus usos, pero no produce en general innovación.

De modo que, como puede verse, estos del PP no son unos majaderos. Sencillamente, es que acaban de venir de Marte (¿tal vez de intentar vender armas a los marcianos?) y no se enteran de nada.

Si a buen entendedor con pocas palabras le bastan, ¿qué le ocurrirá a quién quiera escuchar con todos estos datos?