Archive for 30 noviembre 2015

El fraude del presupuesto militar 2016 de España

30 noviembre, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Existen partidas inequívocamente militares que se encuentran repartidas, cuando no camufladas, entre otros ministerios con el objetivo de esconder a la opinión pública el gasto militar real, y de paso al Congreso de los Diputados y al Senado, que aprueban unas cuentas muy inferiores al presupuesto real militar

El gasto militar total final es de 17.465 millones de euros, tres veces superior al presupuesto presentado por el Ministerio de Defensa

 – Centre Delàs d’Estudis per la Pau

Legionarios españoles

Legionarios españoles

Según los datos facilitados por el Ministerio de Defensa en el desarrollo del presupuesto de este año 2015, el gasto de este Ministerio a fecha de julio, fue superior en un 121% al presupuesto aprobado inicialmente. No hay ninguna duda de que el gasto militar se encuentra minusvalorado de forma deliberada, y que después, durante el ejercicio y de acuerdo con las necesidades de gasto, se ve incrementado.

Además, existen partidas inequívocamente militares que se encuentran repartidas, cuando no camufladas, entre otros ministerios. Esta práctica es habitual todos los años y obedece a un objetivo: esconder a la opinión pública el gasto militar real, y de paso al Congreso de los Diputados y al Senado, que aprueban unas cuentas muy inferiores al presupuesto real militar. Estas malas prácticas tienen especial relevancia en dos importantes partidas: la adquisición de grandes programas de armamento y las misiones de intervención militar en el exterior.

Estas prácticas, en la propuesta del presupuesto de Defensa del próximo año 2016, se vuelven a repetir. El gasto de este Ministerio no aumenta excesivamente respecto a 2015, un 0,35%, y llega a 5.787,89 millones. Pero si seguimos las directrices que marca la OTAN sobre cómo calcular el gasto militar de los países miembros, se tendrían que incluir todas las partidas militares como son los Organismos Autónomos de Defensa; o las repartidas por otros ministerios, como la I+D militar que surge desde el Ministerio de Industria; las clases pasivas militares (Seguridad Social); los gastos en organismos como la OTAN, que dependen del Ministerio de Exteriores; la mutua militar ISFAS; o la Guardia Civil (Ministerio de Interior), una fuerza paramilitar porque se rige por la ordenanza militar.

Y además añadimos al criterio establecido por nuestro Centro, donde contabilizamos el presupuesto del CNI, cuyo director es un militar, así como lo es el 60% de su personal y que tiene funciones militares; los intereses del Gasto Público en proporción al total del gasto militar; y, finalmente, la diferencia del gasto militar inicial del Ministerio de Defensa con el liquidado a finales de año. Entonces, el gasto militar total final es de 17.465 millones. Observamos que es tres veces superior al del Ministerio de Defensa y representa el 1,6% del PIB español.

La falta de transparencia en el gasto militar adquiere en el ámbito de la adquisición de armamentos su mayor importancia, especialmente en los denominados Programas Especiales de Armamento (PEA), dado que su enorme coste, 37.000 millones de euros, los ha convertido en una “burbuja armamentista” que tiene endeudado e hipotecado al Ministerio de Defensa y por extensión al Estado con una deuda alrededor de los 30.000 millones. Unos programas que se iniciaron a mediados del decenio de 1990 y que aún hoy continúan recibiendo ayudas en I+D para su desarrollo. Para hacer frente a sus pagos el próximo 2016, se han consignado solamente 6,8 millones, cuando los compromisos superan los 1.000 millones, que se pagarán, como en años anteriores, con un crédito extraordinario.

La segunda partida que esconde el gasto real son las misiones en el exterior, pues sabiendo que estas intervenciones ocasionan un gasto muy superior, se presupuestan con 14,3 millones, para después durante el ejercicio traspasarles nuevos recursos. Así, abril de 2015, ya se han incorporado 710,2 millones, que sin duda aumentarán al finalizar el año.

El presupuesto inicial del Estado que se acaba de aprobar para el año 2016 no difiere el ejecutado en 2015, y en este sentido es continuista, antisocial, improvisado y engañoso. Continuista porque no difiere en nada del de 2015. Antisocial porque si se observan los principales ministerios de gasto social desde 2008 han retrocedido. Educación, un 15,3%; Sanidad, un 9,7%, Fomento del Trabajo, un 32%; las aportaciones a I+D, un 24,5%; y la inversión en infraestructuras, un 59,2%. Mientras que el gasto militar íntegro ha disminuido un 17,6%. Se puede asegurar que Defensa ha sido un ministerio privilegiado frente a los ministerios sociales o los destinados al desarrollo y creación de empleo.

La improvisación y engaño se evidencia ante el estirón de orejas que la Comisión Europea ha dado a España al revisar la propuesta del presupuesto 2016, avisando que el déficit superará el previsto en 2015 en un 0,3%, y llegará al 4,5%, lo que equivale a un déficit de 3.000 millones; y que en la propuesta para 2015, se desviará un 0,7% y comportará un déficit de 7.000 millones. Añadiendo que el próximo gobierno que salga de las elecciones previstas el 20-D se verá obligado a modificar el presupuesto. Esto es lo que venimos alertando desde el Centro Delàs respecto al presupuesto militar, que esconde un enorme fraude que contribuye al aumento del déficit público del Estado español.

Pero a pesar de la enorme deuda acumulada por los programas especiales de armamento y las dificultades para hacerle frente, el Gobierno permite al Ministerio de Defensa continuar programando nuevos grandes armamentos. El año 2015 empezó un nuevo programa para fabricar dos nuevos Buques de Acción Marítima, la Armada ya poseía cuatro, con un coste de 333,5 millones. Y este año 2015, ha previsto iniciar cuatro nuevos programas: una nueva fragata F-110 por unos 800 millones, que podrían ampliarse hasta cuatro y convertirse en 3.200 millones; 350 unidades del blindado 8×8 modelo Piraña, 1.500 millones; cuatro aviones no tripulados Reaper con un coste de 171 millones; y tres aviones cisterna Airbus 330. Estos proyectos, más los equipos tecnológicos asociados, su financiamiento y mantenimiento durante los próximos diez años podrían llegar a convertirse en un coste de 10.000 millones de euros.

¿Y quién se beneficia de este gasto colosal? A las cuatro grandes empresas militares Airbus Defence and Space, Navantia, General Dynamics / Santa Barbara e Indra, que conforman un oligopolio, porque por separado cada una de ellas subministra las armas a los tres ejércitos de Defensa: Airbus, los aviones del Ejército del Aire; Navantia, los buques a la Armada; General Dynamics, el armamento pesado y munición del Ejército de Tierra; e Indra todas las tecnologías y electrónica de estas armas. Empresas, todas ellas menos Santa Barbara, donde el accionista principal es el Estado español a través de SEPI. De Navantia, se posee el 100%, de Indra, el 20,4%, y del consorcio europeo Airbus, el 4%. Empresas que son parasitarias del Ministerio de Defensa, porque dependen exclusivamente de sus demandas y viven gracias al trato de favor que les concede el Gobierno.

Aquel rey que quisimos tanto (1975-2015)

29 noviembre, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Tras ver la obra teatral ‘El Rey’ queda la duda: ¿el actual monarca es lo que parece, o tendremos que esperar cuarenta años para descubrir la verdad?

El rey jura las Leyes Fundamentales el 22 de noviembre de 1975. En una segunda fila se ve a Alfonso Armada. Foto: Luis Millán / EFE

El rey jura las Leyes Fundamentales el 22 de noviembre de 1975. Foto: Luis Millán / EFE

Entre tanto frenesí periodístico, de Cataluña a París, casi se me pasa felicitar al rey emérito, Juan Carlos, que este fin de semana celebra cuarenta años de la primera vez que se colocó la corona. Tal día como hoy de 1975 murió “el anterior jefe de Estado”, se activaron las “previsiones sucesorias”, y 48 horas después el nuevo rey juró ante las Cortes franquistas.

Pocas ganas veo de celebrar la efeméride. Para empezar, porque aquel no fue el primer acto de la democracia, sino uno de los últimos de la dictadura. Pero es que además el ex rey no está hoy para fiestas. O más bien, no lo estamos sus ex súbditos. ¿Queda algún “juancarlista” en la sala?

En una democracia más sólida que la española, algún juez estaría investigando las muchas sombras del rey. En los últimos tiempos, a medida que se resquebrajaba el blindaje informativo que lo protegía, hemos oído hablar de cuentas suizas,millones suizos,  testaferros suizos,  dúplex suizos, estafas suizas y paraísos fiscales (no solo suizos). Como no se puede investigar, ahí queda. Y muchos tenemos la pegajosa sensación de que eso es solo la puntita, y circulan todo tipo de “ secretos a voces” que apuntan al enriquecimiento del rey.

La versión de los ex juancarlistas es que el rey se echó a perder. Que era un gran rey, un hombre entregado a su país, pero en los últimos años se estropeó, se arrugó, se descompuso. Y por eso lo cambiamos por un rey nuevo, que es lo bueno de la monarquía: te caduca uno, y tienes otro nuevo de recambio. Y a seguir tirando.

La duda es si el rey se estropeó, o fue siempre así. Si lo de sus últimos años es solo que el blindaje aflojó. Si ya en 1975, en 1981 o en 1990 era así, tenía también esas amistades, amantes y negocios, y simplemente no se publicaba. Si como repiteGregorio Morán, el rey ha sido el mayor comisionista de España. Si eso que todos hemos oído alguna vez sobre los barriles de petróleo árabes a porcentaje es cierto o leyenda urbana. En el país de los “secretos a voces”, durante cuatro décadas en las que no se publicaba nada, la manera que algunos periodistas tenían de demostrar que estaban en la pomada era contando en voz baja cosas del rey. Y ninguna buena.

Para responder a esas preguntas, les recomiendo ir al teatro. No se me ocurre mejor manera de “celebrar” estos cuarenta años que con la genial obra de Alberto San Juan, El rey, en el Teatro del Barrio. En hora y media vemos pasar la historia reciente de España, encarnada en la vida del rey, desde su infancia.

Y lo mejor es que la obra se detiene en los ochenta, pasando por alto lo más reciente, Corinna, Botsuana, Urdangarin y demás. Todo eso ya lo sabemos, y San Juan ha entendido que la linterna hay que dirigirla a los años anteriores: sus relaciones con la dictadura, su papel en la Transición y ya en democracia. Y sobre el escenario no hay inviolabilidad que valga.

No se pierdan El rey. Aparte de la inteligente puesta en escena y el trabajo asombroso de Luis Bermejo, Guillermo Toledo y el propio San Juan, les garantizo que se reirán. Mucho. A carcajadas. Pero no es una risa liberadora, sino más bien siniestra, chunga, de esas que, sin poder parar de reír, te hacen preguntarte de qué coño te estás riendo: ¿del rey, o de nosotros que lo quisimos tanto?

A la salida del teatro, todavía con las últimas risillas, yo me preguntaba si el actual rey es el que vemos, o tendremos que esperar a que dentro de cuarenta años un autor teatral nos lo cuente.

Le llaman democracia (en España, incluyendo Catalunya) pero no lo es

28 noviembre, 2015

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 18 de noviembre de 2015.

Este artículo critica el argumento utilizado por los partidos independentistas de que el resultado de las elecciones autonómicas significa un mandato para alcanzar la independencia. El artículo muestra cómo el sistema electoral español, así como el catalán, que es una mera réplica del primero, discriminan a las clases populares, y muy en especial a la clase trabajadora, respondiendo a un diseño que, aunque modificado, se ha respetado en su esencia durante la época bipartidista del régimen parlamentario actual. El artículo también muestra otras limitaciones del sistema democrático que explican la baja calidad de la democracia en España (incluyendo Catalunya).

En las últimas elecciones autonómicas en Catalunya, los partidos independentistas consiguieron una mayoría parlamentaria que presentan como prueba de que “tienen un mandato del pueblo catalán” para independizarse y separarse de España, y ello a pesar de que la mayoría del voto expresado en las urnas aquel día no fue para partidos independentistas, sino para partidos no independentistas. Ni que decir tiene que los primeros consiguieron un voto minoritario muy elevado, pero, a pesar de ser muy elevado, no fue la mayoría del pueblo catalán. Tenemos así una situación en la que las opciones políticas hoy mayoritarias en el Parlamento catalán no tienen el apoyo de la mayoría del electorado catalán para alcanzar su principal promesa programática –la independencia de Catalunya-. Su constante énfasis en que sí que tienen un mandato mayoritario no se apoya en lo que los catalanes votaron en aquellas elecciones. En realidad, consiguieron una mayoría parlamentaria como consecuencia de que la ley electoral catalana (que es prácticamente idéntica a la española) es de las menos proporcionales que existen en Europa, realidad que he estado denunciando desde hace tiempo. Tanto en España como en Catalunya, los gobiernos constantemente aplican leyes aduciendo un mandato popular que no se corresponde con los deseos de la mayoría de la población.

Uno de los muchos indicadores del enorme dominio que las fuerzas conservadoras tienen sobre el Estado es precisamente el sesgo antidemocrático de las leyes electorales, que discriminan claramente a favor de unos territorios y de unas clases sociales a costa de otros territorios y otras clases sociales, discriminando a las ciudades (a favor de las zonas rurales) y a la clase trabajadora (a favor de otras clases sociales). Y un ejemplo de ello son las últimas elecciones en Catalunya. La mayoría de los no independentistas reside en las grandes ciudades de Catalunya, y muy en especial en los barrios obreros. Y ahí están las bases del diferencial entre voto y escaños parlamentarios. El punto débil del independentismo es su limitado atractivo entre las clases trabajadoras en Catalunya debido, en parte, a la mayor identificación con España entre estos sectores de la población y también al hecho de que el movimiento independentista está liderado por un gobierno liberal que ha apoyado las medidas (como la reforma laboral y los recortes de gasto público) que han perjudicado con mayor intensidad a las clases populares.

El sesgo de la ley electoral española (y de la catalana) tenía y continúa teniendo el propósito de discriminar a la clase trabajadora

Este sesgo antidemocrático no es casualidad, pues el objetivo de dicha ley electoral fue precisamente este: el de frenar al Partido Comunista (cuya base electoral era mayoritariamente de clase trabajadora), condición que impuso la asamblea del Movimiento Nacional en las últimas etapas de la dictadura antes de disolverse. Tal condición era el establecimiento de una ley electoral que discriminara a las zonas urbanas a costa de favorecer a las zonas rurales, de claro cariz conservador. El hecho de que incluso hoy se requieran casi 49.000 votos para conseguir elegir a un parlamentario en Barcelona, y solo 21.000 votos en Lleida, se debe a esta decisión política. Otro tanto ocurre en el resto de España.

Esta motivación en el diseño de la ley electoral ha sido reconocido por dirigentes de la derecha española que jugaron un papel clave en la Transición, como el Sr. Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, y el que fue presidente del mayor partido de derechas (que se definía como de centro, como las derechas siempre se han definido en España) durante aquel periodo, el Sr. Leopoldo Calvo Sotelo. Este último, el mismo año de su fallecimiento, subrayó que el diseño de la ley electoral (que se inició en las últimas fases de la dictadura) tuvo como objetivo la intención de frenar la presencia del Partido Comunista en las instituciones que llamaron representativas, forzando un sistema que tuvo poco de representativo.

Una consecuencia de ello es que, como he documentado en varias ocasiones (ver mi artículo “Cuestionando algunos de los análisis que se han hecho sobre las elecciones del 9 de marzo”, El Viejo Topo, julio-agosto 2008), en todas las elecciones generales durante el período democrático desde 1977 a 2008, la suma de votos a partidos de izquierdas en España había dado una cifra superior a los partidos de derechas (excepto en 1977, las primeras elecciones democráticas, en 1979, y en 2000, debido a la enorme abstención). Otros estudios más recientes confirman este análisis de la situación. En un excelente artículo de la ley electoral española aparecido en la revista El Siglo (“Una democracia por mejorar”, 09.11.15) se muestra que la ventaja de los votos de izquierda sobre los votos de derecha fue de más de dos millones y medio en 1982, de casi dos millones y medio en 1986, de menos de dos millones en 1989 y en 1992, de más de un millón en 1996, de menos de dos millones en 2004, y de casi un millón y medio en 2008. A pesar de ello, las izquierdas han gobernado con mayoría parlamentaria solo durante el periodo de 1982 a 1993 y el periodo de 2004 a 2008.

Muchas son las consecuencias de esta realidad, desde el enorme subdesarrollo y subfinanciación del Estado del Bienestar español (ver mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias, Anagrama, 2006), hasta el enorme fraude fiscal y las regresivas políticas tributarias. Añádase a esta situación de escasa calidad democrática, la escasísima diversidad ideológica de los medios de información que sistemáticamente discriminan a las izquierdas (ver mi artículo “El ‘New York Times’ lleva razón: no existe pluralidad en los medios”, Público, 19.11.15), siendo el gran apoyo de los mayores medios al nuevo partido de derechas Ciudadanos (la esperanza de las derechas) frente a la gran hostilidad hacia el nuevo partido Podemos y hacia IU, un indicador de ello.

Y la escasa proporcionalidad del sistema electoral se ha ido acentuando con añadidos y modificaciones a la ley electoral que hacen más difícil el ejercicio del voto. Un caso claro es la reforma del año 2011 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (aprobada por el gobierno Zapatero con el apoyo del PP, de CiU y del PNV) que tuvo como consecuencia aumentar la dificultad para votar a los ciudadanos españoles que viven en el extranjero (1.875.272 ciudadanos españoles que viven o están fuera de España del total de 36,5 millones de personas que tienen derecho al voto en España). Es un ejemplo más de clara manipulación mediática del gobierno conservador-neoliberal de la Generalitat de Catalunya, que acusó al gobierno central del partido conservador-neoliberal español de dificultar las votaciones de los catalanes que vivían o estaban en el extranjero, cuando, en realidad, ambos partidos –el español y el catalán- habían dificultado, con la nueva ley, el ejercicio de tal derecho.

Las muy insuficientes reformas del supuesto sistema democrático

La gran mayoría de reformas que se están proponiendo por parte de los partidos políticos se basan en deseados cambios en la gestión de los partidos, lo cual es importante, pero muy insuficiente. Que los partidos políticos españoles (incluyendo los catalanes) son partidos con escasa vocación democrática, queda ilustrado en el estudio Ranking 2015 sobre la calidad democrática de los partidos políticos españoles, que muestra que solo dos partidos (ambos de izquierda), Podemos y el Bloque Nacionalista Gallego, pueden ser considerados como partidos -en términos comparativos con los existentes en el Reino Unido y Alemania- merecedores de ser considerados partidos con democracia interna. Ni que decir tiene que incluso estos dos partidos tienen todavía un largo recorrido para alcanzar los niveles de democracia que deberían exigirse. Pero están claramente en la dirección de alcanzarlo. No así en el resto de partidos.

Ahora bien, otro tema esencial para que el sistema electoral pudiera definirse como democrático, sería conseguir que todo ciudadano tuviera la misma potestad de configurar la gobernanza del país (es decir, conseguir la representatividad proporcional). Esta es una reforma urgente y necesaria y que tendría un enorme impacto en la vida política del país. Pero se requeriría otra reforma igualmente necesaria y urgente, que es el establecimiento de formas de democracia directa, como los referéndums, a todos los niveles del Estado, desde el central, al autonómico y municipal. Y ahí estamos en pañales. Existe una oposición antidemocrática por parte de los establishments político-mediáticos –lo que se define como la casta- hacia el ejercicio del derecho a decidir a todos los niveles. La oposición a que el pueblo catalán pueda ejercer tal derecho -que la mayoría de la población en Catalunya apoya- es un ejemplo de ello. La derecha española, PP y Ciudadanos, y la dirección del PSOE (de escasa vocación democrática), se oponen a dicho ejercicio. El PP y el PSOE, los máximos beneficiarios del sistema bipartidista, bases del Estado español, han sido los que se han opuesto más a la democratización del Estado. Ambos partidos de baja calidad democrática, se oponen al ejercicio de estas formas de democracia directa, que debilitarían su protagonismo. Y Ciudadanos se opone también, aunque por motivos diferentes. Su oposición al derecho a decidir es porque desea conseguir rentabilidad política de su supuesta defensa de la “unidad de España” (aunque el ejercicio de tal derecho resolvería precisamente las tensiones artificiales creadas por los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, y también por CDC en Catalunya, pues tal deseo mostraría que la voluntad de la mayoría de los catalanes es permanecer en España, desmontando así los argumentos independentistas). Son precisamente estos partidos (PP, PSOE y Ciudadanos) –que Pablo Iglesias ha definido correctamente como el búnquer- los que están incrementando el hastío y frustración en Catalunya hacia el Estado central, aumentando el independentismo.

Esta breve crítica del sistema llamado democrático aparece con plena evidencia en la nula diversidad ideológica que existe en los mayores medios de información (tanto públicos como privados) españoles, instrumentalizados por los poderes económicos y financieros y por los gobiernos, y que no ofrecen la pluralidad, veracidad y rigor que un sistema democrático exige. El artículo del New York Times que ha creado un gran revuelo en España no descubre nada que la mayoría de la población no conociera ya en España, pero que los medios continúan negando. Tanto los medios televisivos como la prensa en papel carecen de credibilidad en España, otro tema que he estado denunciando por mucho tiempo. En el último programa de Salvados, los dirigentes de los medios entrevistados atribuyeron el resultado de una encuesta realizada en Europa (que mostraba que la ciudadanía española era la que desconfiaba más de sus medios) a que los ciudadanos españoles tienen una vocación más crítica que los ciudadanos de otros países. No aceptaron –a pesar de la enorme evidencia de lo contrario- que el problema mayor era la abusiva instrumentalización de los medios por el poder financiero (la banca) con el cual están endeudados, y por los partidos gobernantes. Hoy, tales medios son un enorme obstáculo para el pleno desarrollo democrático de España. En realidad, el programa La Sexta Noche es un programa que –sin quererlo y sin ser su intención- muestra claramente el bajo nivel de democracia existente en España. Lo que se presenta como un debate, es una sarta de insultos, mezquindades, gritos y un largo etcétera (procedentes en su mayoría de los tertulianos de derechas) que muestra muy bien, por desgracia, la escasa calidad democrática existente en España. Así de claro.

¿Debe Utopía Contagiosa renunciar al pacifismo?

26 noviembre, 2015

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

Imagen de Álvaro Herráiz San Martín

Después de más de dos décadas como grupo pacifista, antimilitarista y noviolento, Utopía Contagiosa se está planteando si debe renunciar al pacifismo.  (O, quizá, lo que ocurre es que el pacifismo, con intereses meramente electorales, está siendo invadido por militares y militaristas).

¿Por qué?

Bien claro.  En múltiples charlas, debates, conversaciones privadas, los militares y los militaristas de PP y PSOE nos han explicado, airados, que ellos son los primeros y los mayores pacifistas sobre la faz de la tierra.  Ante nuestra perplejidad (hace años) y nuestra hilaridad (recientemente) nos han intentado convencer de que:

  • Los militares son los que menos quieren la guerra porque serían los más expuestos en una.

Nosotros, con paciencia, hemos dicho que no se hiciesen los mártires, que en las guerras modernas los militares mueren mucho menos que los civiles, cuestión que es altamente falsa según nos cuenta ABC.

  • los militares son los que más trabajan por la paz, pues con sus ejércitos, bombas e invasiones, evitan que la guerra llegue al interior de nuestras fronteras.

Nosotros, con temple, hemos argumentado que su “trabajo por la paz” es construir día a día un mundo más injusto en el que los conflictos internacionales se resuelven (es decir, no se resuelven nunca) por la ley del más fuerte, que sus ejércitos fueron los que nos tuvieron durante 40 años en la paz de la dictadura, que sus invasiones en guerras prefabricadas e injustas son una de las causas, repetimos, una, de los atentados de Madrid o de la crónica inseguridad mundial.

Hemos demostrado que el gasto en defensa militar priva a las sociedades de oportunidades de desarrollo social justo y respetuoso con el medio ambiente.

Pero ellos se dicen a sí mismo pacifistas. Y si ellos son pacifistas ¿nosotros somos pacifistas?

Ahora nos salen, por ejemplo, en La Vanguardia tildando a Julio Rodríguez, uno de los últimos fichajes de Podemos, como el general pacifista.

¿Pacifista?

Nos recuerda El Mundo que Julio Rodríguez se hizo militar con el ejército franquista, y lo hace con unas frases, atribuidas a un compañero suyo, muy curiosas:

A Julito El Rojo, su alias entre los pilotos de la academia general del Aire, las ideas conservadoras mamadas en la casa familiar desde la infancia apenas le influirían. Aunque sí le valdrían en sus inicios, especialmente para entrar en la academia del Aire. “Éramos todos unos carcas y unos franquistas.Y Julio también”, recuerda un compañero suyo de estudios. “Ten en cuenta que para entrar en la Academia, aparte de los exámenes de ingreso, tenías que demostrar tu afinidad a Franco y al Movimiento Nacional. Pero a Julio no le hizo falta demostrar nada porque era el hijo de Fuciño (mote por el que era conocido su padre, aviador del Ejército Nacional durante la Guerra Civil)

Hasta hace poco estaba en el Foro Milicia y Democracia, Foro que busca lavar el nombre de la Unión Militar Demócrata, en la que Julio Rodríguez no se apuntó:

Él, sin embargo, nunca llegó a afiliarse ni perteneció a la UMD (Unión Militar Democrática), grupo clandestino creado en 1974 dentro del Ejército para combatir la dictadura de Franco (“Más le valió porque, de haberlo hecho, jamás hubiera llegado a general”, dice el teniente coronel de Infantería Fernando Reilens, de la UMD), pero sí tuvo actitudes y comportamientos que demostraron entonces su afinidad ideológica y política con este grupo de militares. Lo recuerda José Ignacio Domínguez, antiguo miembro de la UMD y compañero de Julio en el Ejército del Aire: “Fue durante su destino en la base de Manises (Valencia) como capitán en el Ala 11. Allí trasladaron a un grupo de compañeros de la UMD que estaban detenidos para que cumplieran sus arrestos en este cuartel, en el Pabellón de Oficiales, y Julio tuvo el valor y el detalle de ir a saludarles. Aquello fue muy comentado entre los oficiales”.

Solidario, como se ve, hasta donde llega el saludo, pero más preocupado por su carrera que por la coherencia de sus ideas “de izquierda”.

Pero sigamos con los detalles del pacifista Julio Rodríguez:

Hay que ser conscientes que el general ha participado, como alto mando, en los muy pacifistas gobiernos de Aznar, Zapatero y Rajoy.  Es corresponsable, cada vez más porque sus cargos eran cada vez más influyentes, en las múltiples incursiones militares españolas en países extranjeros, en el despropósito del crecimiento ingente de la deuda militar por los Programas Especiales de Armamentos (PEAS) que han hundido financieramente al Ministerio de Defensa, en la ocultación del Gasto Militar ingente en España,  de la alianza hispano-americana, de la participación de España en la OTAN, … ¿acabó con la macrocefalia endémica del Ejército español cuando pudo?, ¿hemos dejado de tener 1 mando por cada 2 soldados?, etc.

Siendo corresponsable de todo ello, tan sólo se ha sabido que era pacifista cuando decidió acabar su carrera militar y lanzarse a la política.  No es lógico ni coherente desde la perspectiva pacifista.  ¿Por qué no dimitió?, ¿por qué no protestó?

¿Cuál es el bagaje pacifista de Julio Rodríguez?, ¿tal vez hacer la guerra o prepararla?.

No hay ningún respeto al movimiento pacifista.

Los medios de comunicación y los partidos políticos no tienen ningún respeto al movimiento pacifista.  ¿Se atreverían a decir que el presidente de las eléctricas o de las nucleares es ecologista, se atreverían a titular que un machista es feminista, …?  No, ¿verdad?

Sin embargo, con el pacifismo todo vale, no hay ningún rigor ni ninguna crítica.

Este general ha promovido durante más de 40 años el militarismo.  Y el militarismo no es neutro y, mucho menos, pacifista.  El militarismo promueve la violencia directa, estructural y cultural, la dominación como metodología y como fin último.  El militarismo impide el desarrollo social en España y en el Tercer Mundo, crea y exporta guerras, fomenta dictaduras.

¿Y Podemos, es tan pacifista como e General o más?

¿Por qué Podemos no da el visto bueno a su círculo antimilitarista, que ha respetado las reglas internas de debate e inscripción?

Y mientras, este círculo Pacifismo y Alternativas de Defensa entra en su séptimo mes sin ser validado, cuando la “secretaría de organización” se comprometía a hacer lo propio en un mes ya por abril con el grupo de 30 círculos sectoriales pendientes de ese trámite, entre los que aún nos encontramos. Tal vez cosas como este nombramiento a dedo lo expliquen todo.

¿Por qué Podemos no invita a su círculo antimilitarista a participar en igualdad con su círculos y personas militaristas?

¿Por qué Podemos se salta la democracia interna e impone en una buena posición a Julio Rodríguez en sus listas en Zaragoza?

¿Cómo ha decidido democráticamente Podemos que se van a respetar los acuerdos con la OTAN?, ¿en qué foro, con qué votaciones, con qué participación, con qué resultado?  Porque si nada de esto queda claro, parece que Podemos, cada vez más, en temas de Defensa, está más al lado de la casta y toma una deriva muy parecida a la del PSOE en los años 80 con aquel OTAN, de entrada no.

¿Puede un partido ser pacifista cuando encumbra a militaristas tan prestigiosos? ¿cuando su programa propone también el militarismo?

Posiblemente Podemos gane votos por la derecha (ellos lo llaman el centro) con la incorporación de Julio Rodríguez en sus filas, pero con mayor seguridad van a perder votos del movimiento social llamado pacifismo y de todo lo que representó su lucha horizontal y desobediente.  Posiblemente todo esto nos huele mucho a épocas ya vividas con decepción por la traición del PSOE. Tal vez estemos a un paso de alertar de que votar a Podemos con una pinza en la nariz es tan poco coherente como el propio pacifismo de Podemos.

¿Debe Utopía Contagiosa renunciar al pacifismo?

Pensamos que no.  Pensamos que debemos denunciar los intentos interesados y militaristas de ocupar este término que les es antagónico. Su pacifismo es también parte del enemigo contra el que hay que seguir en lucha social.

La España que bosteza te helará el corazón

25 noviembre, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Poco recuerdan algunos la corrupción y los recortes del gobierno. Ahora sólo les importa la unidad frente al secesionismo y la seguridad frente al terror. Nada como la amenaza exterior para favorecer al PP.

Javier Gallego    23/11/2015 – 18:16h

Hay una España que muere y otra que bosteza, escribió Machado y es triste comprobar que sigue siendo cierto más de un siglo después. Hay una España a la que le aburre mortalmente la España que se muere. Es la España que hace que el PP siga encabezando todas las encuestas. Parece que le resbala que el Gobierno nos haya convertido en el segundo país de Europa con más desigualdad, paro, contratación temporal, pobreza infantil y riesgo de exclusión y el primero en desempleo juvenil. Esa España bosteza mientras sube la temporalidad y el paro de larga duración, caen los salarios y el número de parados que reciben subsidio y la deuda española alcanza el 100% del PIB. A la España que se muere, la España que bosteza le suelta esa frase que erróneamente se le adjudica a María Antonieta: “Que coman pasteles”.

De la alegre y despreocupada reina francesa dicen los historiadores que no era tanto una insensible como una ignorante que desconocía las penurias de su pueblo. Pongamos entonces por caso que el problema de la España que bosteza es que no lee o se deja engañar por la prensa partidista y el PP cuando le dicen que España va bien, aunque lo nieguen los datos de la Unión Europea y la OCDE. Para lo que no tienen excusa es para la corrupción. No pueden decir que no se han enterado de lo de Bárcenas, Rato, Bankia la Gürtel, la Púnica, las tarjetas black, la financiación ilegal, la destrucción de pruebas o la remodelación de Génova en B. O les da igual o piensan que son todos iguales o no se acuerdan cuando van a votar, o sea, que la España que bosteza tiene poca memoria o poca vergüenza.

No pueden decir que no se han enterado de lo de Bárcenas, Rato, Bankia la Gürtel, la Púnica, las tarjetas black, la financiación ilegal, la destrucción de pruebas o la remodelación de Génova en B

Nada de esto se recuerda ya. Ahora solo importa salvaguardar la unidad frente al secesionismo y garantizar la seguridad frente al terror. No hay nada como la amenaza exterior para favorecer al PP en la campaña. Es un pegamento que anestesia el pasado y une en torno al Gobierno, como bien dijo Gabilondo ayer. Rajoy solo tiene que apelar a la unidad y la seguridad, valores del derechismo, y esperar que le lluevan los votos. Es cierto que han perdido la mitad de los que tenían por el camino, pero resulta sorprendente que siga ganando en las encuestas el partido de la corrupción, la desigualdad y los recortes de derechos y libertades. Qué tiene que pasar para que no gane el PP en este país.

El Salvados de este domingo daba en el clavo con las claves: la izquierda no ha hecho los deberes y ha decepcionado a sus votantes, la clase obrera no sabe que hay una lucha de clases ni siquiera sabe que es clase obrera y el pensamiento dominante ha conseguido implantar la idea de que solo la derecha puede sacarnos de aquí. La hegemonía ha sido tan eficaz que hay clase trabajadora que piensa que la clase pudiente va a ayudarles a salir, aunque los hechos demuestran lo contrario. Los medios del régimen han sido muy persuasivos. Incluso la España que muere tiene miedo al cambio porque teme morirse aún más. Los medios de masas construyen los miedos de masas.

Pero ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, como dijo Machado. Españolito, no dejes que muera. Este 20 de diciembre, no dejes que la España que bosteza te hiele el corazón.

Recuerda que este programa es solo posible gracias a ti.
Difúndelo y, si puedes, hazte Productor o Productora de #CarneCruda.

Animales en las gradas

24 noviembre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

Dani Alves pidió medidas contudentes por los gritos racistas que se produjeron durante el clásico en el Bernabéu

Dani Alves, durante la rueda de prensa en Barcelona. / FERNANDO ZUERAS (DIARIO AS)

Llama la atención que el aparente insulto esta semana de Leo Messi a Aitor Karanka, el segundo entrenador del Real Madrid, haya generado mucho más ruido y polémica en España que las denuncias de Dani Alves contra el racismo en el fútbol español. Que Messi le hubiera dicho a Karanka que es el “muñeco de Mourinho” ofende a algunos, da risa a otros. Una anécdota más para nutrir la rivalidad infantil entre los aficionados de los dos equipos más privilegiados de la Liga.

“Racismo: el máximo odio con el mínimo de razón.” Abraham Joshua Heschel, teólogo judío.

Lo del racismo en los estadios debería ser motivo de preocupación general y de debate en todas las esferas de la sociedad, independientemente de la afiliación tribal o incluso de si a uno le interesa el fútbol o no. Pero no lo es. Ni da señales de que lo sea. Como dijo Alves, resignado, tras el partido entre el Barcelona y el Madrid, en el que aficionados del Bernabéu imitaban los gruñidos de un mono cada vez que tocaba la pelota, “es una guerra perdida”.

La inevitable reacción de muchos madridistas fue interpretar sus palabras como otra escalada en la guerra verbal entre los dos clubes. Pero —oh, sorpresa— resulta que no se tomaron la molestia de escuchar bien lo que dijo. “No es algo puntual, que pase allí”, apuntó Alves, refiriéndose al Bernabéu, “pasa en todos los campos”. Y agregó: “El Bernabéu no es de los campos en que más agredido me siento. Hay peores. En España en general sucede. Ya lo viví con el Sevilla… Desde que llegué a España [HACE 10 AÑOS] siempre ha sido así”.

Mucho peor que las chorradas que se han dicho sobre las sobrias observaciones de Alves en las redes sociales fue la respuesta atribuida a una de las figuras emblemáticas del Real Madrid, Manolo Sanchis. Quizá se le citó mal, quizá hubo un error de comunicación. Ojalá. Porque lo que se publicó fue que Sanchis dijo en la Cadena Cope que Alves era “un jugadorazo, pero fuera del campo no tiene demasiadas luces, no me gustan sus declaraciones”. O sea, una leyenda del Real Madrid da luz verde al racismo. Esperemos, repetimos, que se le haya citado mal, o fuera de contexto, o algo.

Lo que es cierto, por otro lado, es que las palabras de Alves tendrían aún más peso si denunciase los mismos gritos racistas cuando se oyen en su propio estadio, el Camp Nou. Marcelo, su compatriota brasileño y lateral del Madrid, ha sufrido idénticos insultos de la afición barcelonista y, que se sepa, Alves no ha dicho nada al respecto. Tampoco hubiera estado de más que Michael Essien, el jugador ghanés del Madrid, se hubiera sumado esta semana a las protestas de Alves. Y mejor aún, que todos los jugadores de ambos equipos, independentiemente de sus razas, hicieran causa común con él. Y los presidentes de todos los clubes también. Pero no. Silencio total.

Alves propuso como única solución imponer “castigos severos para terminar con este cáncer del futbol”, agregando que las autoridades deberían “dar ejemplo y mirar a Inglaterra”. Allí, dijo, “las medidas son duras”. Lo son. Hay cero tolerancia en el fútbol inglés con el racismo, dentro y fuera del campo. Si se aplicaran los mismos criterios en los estadios españoles que en los ingleses las cárceles españolas estarían llenas y los estadios aún más vacíos. En Inglaterra al aficionado que se detecta en televisión haciendo gestos o ruidos de mono hacia un jugador negro es buscado por la policía, detenido y llevado ante un tribunal. En la temporada 2001/2012 se dieron 23 casos; en la temporada anterior, 43.

Una ley solo sirve si cuenta con apoyo masivo social. En Inglaterra esta sí la tiene. Al punto de que el mayor freno al comportamiento racista en los estadios no es la amenaza de intervención policial sino el oprobio de las personas que están sentadas al lado de uno. En España se tolera; incluso parece que se defiende. En Inglaterra significa ser visto como un animal.

No hay comparación entre el racismo en los estadios ingleses y en los estadios españoles, pero aún así un comité del Parlamento británico publicó un informe sobre el tema el año pasado que dijo que todavía quedaban “problemas significativos”, aunque señaló que se habían visto “enormes” mejoras desde los años 70 y 80. En España, donde cerdos volarán antes de que el Gobierno investigue el racismo en el fútbol, se sigue en la edad de piedra.

Manuela Carmena en el diván de Maruja Torres

23 noviembre, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Adelanto editorial del próximo libro de Maruja Torres, colaboradora de eldiario.es, en el que conversa con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena

Manuela Carmena en el diván de Maruja Torres

Manuela Carmena en el diván de Maruja Torres ED. PLANETA

Maruja Torres, colaboradora de eldiario.es, ha escrito ‘Manuela Carmena en el diván de Maruja Torres’ (Ed. Planeta), un libro que se publicará el próximo 24 de noviembre y en el que la autora conversa con la alcaldesa de Madrid acerca de lo lo público y de lo privado, el pasado y el futuro, el concepto de ciudadanía, la crisis, la moda, la tecnología, la sexualidad, el feminismo y el derecho a la libertad.

eldiario.es ofrece a sus lectores la introducción del libro, escrita por la propia autora:

El porqué de este asunto

Como periodista siempre he pensado que los políticos son como las folclóricas. Igual de escurridizos, aunque mucho más aburridos. Igual de virginales.

Entrevistar a folclóricas fue, en mis tiempos, una tarea ímproba, aunque resultona. Porque ellas siempre te daban algo, incluso cuando no te lo daban, o precisamente por eso. Pero entrevistar a políticos, y me zampé a unos cuantos al principio de mi estancia en Madrid, era infinitamente peor. Ellos defendían su imagen, y estoy hablando de un tiempo en que los asesores de ídem todavía no reinaban como ahora, hasta la extenuación del contrario. Te ibas descomponiendo delante de sus narices y allí seguían, piedra berroqueña y sonrisa celestial. Qué asco.

Es curioso. Las folclóricas ya no alardean de virginidad, pero los políticos, viejos o nuevos, siguen en las mismas. Qué desastre.

Por eso quise hacer este libro. Porque Manuela Carmena ni es, ni ha sido, ni será nunca un político.

Es nada más —y nada menos— una ciudadana situada por elección popular en un cargo que le permite gestionar una ciudad y aplicar a ello su experiencia impresionante como jurista, como mujer,
como persona. Su glamour, que lo tiene, y mucho, radica en su locuaz transparencia. Entre otras particularidades: su optimismo congénito, su fe en el trabajo bien hecho, en las oportunidades a las que uno puede agarrarse para mejorar las cosas, en el esfuerzo, en el poder de las mujeres y de su incansable reSistencia activa. Su confianza en la reinserción que, por supuesto, no comparto pero admiro.

Alguien se apresurará si piensa que éste es un libro hagiográfico. No: es empático. Como lo eran mis entrevistas con la gente que me gustaba, cuando ejercía el periodismo. Con la edad, ha dejado de interesarme buscar piezas a las que crucificar a cambio de lucirme. Prefiero que aquellas personas a quienes admiro se muestren, se abran y se queden con vosotros cuando hayáis terminado la lectura.

Manuela sostiene que, cuando escuchas a las personas, cuando las miras y atiendes a sus razones, esas personas se crecen, mejoran. Yo creo que a ella la miró esa ciudadanía que la sigue y la escuchó. Y que ella, más que crecer, emergió. Se reveló. Sí, esta mujer de extremidades finas que gusta de las telas de 6 lunares y de los estampados clásicos —y de lo que las mujeres, antiguamente, llamábamos «conjuntos», vosotras me entenderéis—, esta señora mayor que, como nuestra patrona Rita Levi-Montalcini —la ha nombrado Manuela para el cargo, y yo lo acepto con entusiasmo—, cree que la vejez puede que nos impida ver, oír o caminar tan bien como antes, pero que el crecimiento de nuestro cerebro no lo detiene la edad. Esta mujer, Manuela, se ha convertido en cosa nuestra. Con su buena voluntad y sus involuntarios patinazos. Con su interés por hacer las cosas bien y su impaciencia por quedar bien.

Me apetecía conocer, por fin, a Carmena, antigua alumna de las Damas Negras, jurista partidaria de la reinserción, tremendamente iconoclasta en su forma de hacer las cosas: por su sencillez, el sentido común con que aborda su trabajo. Respaldada por su sólida formación justiciera, y por un equipo que la adora y la sigue por los pasillos, compartiendo estrategias, como si la alcaldesa de Madrid fuera la protagonista de una de esas series de la televisión, preferiblemente la danesa Borgen, que es la que le gusta. Carmena, la mujer que cree que hay que repensar el mundo, la vida, y que eso empieza pedaleando desde abajo.

Había otro motivo para aceptar la propuesta de la editorial. Un motivo generacional. Manuela y yo somos de la misma quinta, le llevo once meses. Y, para mí, verla abrazarse con la juventud, asistir a ese salto que han dado mi generación y la de los jóvenes, sobre todo mujeres, que la siguen con la regeneración de la vida pública como meta, eso supone para mí un regalo, un verdadero estímulo para lo que me quede del camino.

Manuela Carmena en el diván de Maruja Torres

Manuela Carmena en el diván de Maruja Torres ED. PLANETA

Siempre supe quién era, siempre he sabido quién es Manuela Carmena. Su nombre, su trabajo, ha estado en todo lo que tiene que ver con la Justicia y el progreso de este país. Abogada laboralista —con la atrocidad de la matanza del despacho de la calle Atocha, del que fue fundadora—, miembro fundador de la asociación Jueces para la Democracia, vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), relatora de la ONU en Detenciones Arbitrarias… También aparecía en las charlas entre periodistas sobre el futuro de este país, en los tiempos de la Transición y más tarde, charlas enredadas en manifestaciones, en duelos por los asesinatos de la extrema derecha. La Transición, que sólo conocemos bien quienes la respiramos mientras sucedía, con su picante aroma a gases lacrimógenos, a espacios ignotos, a felicidad repentina tan irrefrenable como el miedo súbito. La virulencia de los fascistas exasperados, que se echaban a la caza entre banderas del aguilucho. Las crispadas celebraciones ultras de cada 20-N, durante demasiados años. Aunque en distintos medios y en diferentes profesiones, crecimos juntas.

Nunca me crucé con ella.

Las conversaciones que componen este libro se basan en dos episodios, que a su vez forman su estructura. En primer lugar, Madrid. Hotel de las Letras. Primeros encuentros, que incluyen también un par de visitas mías al Ayuntamiento, como observadora, y una invitación suya a comer. El segundo episodio se desarrolló entre las paredes gaudinianas de otro hotel con más que encanto, Casa Fuster, en Barcelona, y durante nuestros paseos por la ciudad en la que vivió un par de años, así como en mi piso, en donde intentó, sin lograrlo, eso que tanto le gusta: ponerse un poco maternal, hacer de cuidadora. Entendió pronto que en mi casa cuido yo. Hay un episodio intermedio, basado en Internet. Carmena ha resultado ser una hábil gestora de dos cosas: su tiempo y la tecnología. Contestó sin hacerse rogar a las preguntas que le planteé por e-mail desde la distancia, dictando sus respuestas, con entusiasmo y dedicación, al programa de reconocimiento de voz que tiene instalado en su ordenador.

La alcaldesa es una gran narradora, que aporta vívidas anécdotas, dotadas de olor y de sabores. Desde el principio supe que mi trabajo consistiría en conducirla, mediante estímulos en forma de pregunta o de comentario, hacia donde ella misma quería llegar, y que, en su discurrir, iría trazando su propio retrato. Es a lo que un buen entrevistador aspira.

Mi narración, pues, sigue el curso que sus confidencias imponían. He hecho arreglos cronológicos y, de vez en cuando, acotaciones que me parecen pertinentes para que la persona que lee sepa que en el libro también estoy yo.

Quiero que la saboreéis como si estuvierais sentados junto a mí, agazapados. Como si fuerais espías.

O mejor, testigos. Receptores. Amigos.

Los corruptos

22 noviembre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

No vale la pena seguir transigiendo con la corrupción. No es rentable, nos cuesta mucho dinero

Si lee uno los periódicos o escucha la radio, todos los políticos, los comunicadores, los empresarios, y el público en general, están furiosamente en contra de la corrupción. Tanto que si se hiciera una consulta al respecto es probable que ganara la decisión de combatirla.

 El barómetro del CIS de diciembre señala que los españoles están cada vez más preocupados por ello, hasta el punto de que esa preocupación se ha convertido en la cuarta, después del paro, la economía y los políticos. Por su parte, la ONG Transparency International, que elabora un ranking mundial sobre la corrupción, deja a España en el lugar 31º en limpieza. Hace ocho años, estábamos en el 23º. Es decir, que no solo estamos más preocupados por el asunto, sino que tenemos razones para estarlo.

Es bueno que las estadísticas apoyen las percepciones, porque sirve para eliminar paranoias: no es que parezcamos más corruptos, sino que lo somos.

Eso, en un país católico, no resulta extraño, porque los confesionarios están para perdonarle a uno. Otra cosa es que el sistema judicial, cuando no algunos jueces, también ayuden a que el reo salga indemne o no demasiado malparado cuando le cogen. Pero dejemos la moralina. Vayamos a lo práctico.

Está llegando estos días a las librerías un libro de un economista, Carlos Sebastián, titulado Subdesarrollo y esperanza en África (Galaxia Gutenberg), que analiza de manera implacable e impecable, con las técnicas de la econometría, las razones del subdesarrollo y la miseria en el continente. La conclusión rompe todos los tópicos que solemos manejar con respecto a esos desgraciados países. Ni la herencia colonial, ni el imperialismo europeo y americano, ni la maldad intrínseca de las multinacionales, ni la voracidad de China son los elementos decisivos para que se hundan cada vez más en la miseria. La más importante razón es la corrupción, la falta de transparencia, la mala gobernanza. Los dos países africanos que más crecen y mejor son Mauricio y Botsuana (donde los elefantes, ya saben), que empata con España a puntos. Y en los dos se da la circunstancia de que aumentan en transparencia, en buena gobernanza y en la lucha contra la corrupción.

Mucho de esto debe ser extrapolable a otros continentes y países. Por ejemplo, al nuestro. Aunque seamos un país católico no vale la pena seguir transigiendo con la corrupción. No es rentable convivir con ella, nos cuesta mucho dinero. Los inversores se lo piensan y la ineficiencia derivada de la corrupción frena el crecimiento. Hace pocos días, el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba hacía el enésimo llamamiento a combatirla, pidiendo un pacto de Estado. ¿Podemos esperar algo de ello?

De los empresarios debería venir uno de los principales impulsos, porque son los primeros en quejarse cuando les afecta. Pero son los últimos en denunciarla cuando la tienen cerca. No hay muchos casos de empresarios que se revuelvan contra las comisiones que pagan en el exterior para conseguir contratos, ni en el interior para que les concedan una obra. Peor aún: no ha habido una declaración taxativa de reprobación de la actividad del expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán, un hombre que ha cometido casi todo el catálogo de las fechorías que se pueden ordenar en un diccionario de tal disciplina. Qué decir de los banqueros, que hace pocos años ostentaban el difícil récord de estar, los más grandes de ellos, encausados en procesos que han ido desgastándose hasta desaparecer (salvo el de Mario Conde).

De los partidos políticos, casi todo. Hay pocos, y son aún jóvenes, que se libren de esa lacra. La política catalana está llena de reivindicaciones que llegan a decir “España nos roba”. Pero nadie de Convergència, que tiene embargada su sede por un juez, ha dicho que “Millet nos roba”, ni siquiera de Unió han salido palabras serias de reproche a una condena en firme sobre el expolio de fondos europeos para el desempleo. Del PP casi mejor no hablar, porque sus causas se suman sin freno en Galicia, Valencia, Madrid, y no escuchamos a ningún responsable decir que hay que limpiar el partido (¡Bárcenas, qué cruz!). El PSOE, Izquierda Unida y los sindicatos también tendrían cosas que decir: ¿qué hacían sus militantes cobrando un dineral como consejeros en las cajas de ahorros mientras unos bandoleros se lo llevaban crudo?

¿Habrá que hablar también de la Casa Real? Iñaki Urdangarin y su entramado apestan. Como siempre, presunción de inocencia antes de hablar. Basta con quitarle de la foto navideña. Vivimos en un país corrupto. Y eso sale caro. Los capitalistas de Botsuana no van a venir a invertir.

Más contratos para Instalaza

21 noviembre, 2015

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

Quito%2C+Taller+Regional+de+Desminado+Humanitario

Santiago Londoño Uribe

Fuente: cuartopoder

Ya estamos hartos de informar, una y otra vez, de los contratos que el Ministerio que dirige Pedro Morenés, Ministro de Defensa, adjudica a la empresa que dirigió antes de ser Ministro de Defensa.

Instalaza fabricaba bombas de racimo, negocio carente de ética donde los haya, porque para las empresas  de postín la ética es como el papel del culo, les sirve exactamente para lo mismo.

Por eso mismo no parece que al hoy Ministro le parezca poco ético adjudicar contratos ( y la noticia de hoy habla de 17 millones de euros durante el período que va desde que Morenés aceptó el cargo ministerial hasta el día de hoy, que prácticamente está de salida) a la empresa Instalaza que él mismo presidía. Total, la ética sirve como los pañuelos de limpiarse los mocos, para quitarse de encima el malestar.

Muchos de los contratos adjudicados a Instalaza por el ministerio de Morenés lo han sido mediante la fórmula “negociados sin publicidad”, lo cual escama más, si cabe.

Es seguro que la actuación impecable de Morenés tendrá alguna explicación legal. No tenemos duda. La ley está hecha como el traje del Ministro, a la medida de sus usuarios y una cosa es lo ético y otra lo legal y, por lo visto, las puertas giratorias no son materia legal, sino espiritual y de buena educación.

Y de este modo, si nadie le pone freno, dentro de poco tendremos otro ministro, da igual de qué signo político, haciendo el girapuertismo descaradamente y con el aplauso de los que en definitiva mandan de verdad, que usan el papel de cocina para lo mismo que nosotros usamos el pasotismo y el mirar para otro lado. ¡para que todo siga igual!

Cortafuego

20 noviembre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

El ideal de la derecha es el orden en la calle y la caja llevada hacia el negocio redondo

En teoría la derecha es el poder y al poder le pertenece por naturaleza el cortijo, el caballo y la pistola. La derecha en este país a lo largo de la historia ha sido apalancada por la iglesia, por los banqueros y empresarios, por la barra de la justicia y un acendrado equipo de periodistas y leguleyos. La ideología de la derecha es el dinero, huidizo como un corzo o voraz como un tiburón, según venga la baraja, a veces redimido por las obras de caridad y perfumado por la erudición académica. El ideal de la derecha es el orden en la calle y la caja llevada hacia el negocio redondo. A la hora de robar legalmente se sirve de las notarías y el atraco a los bancos lo ejecuta desde los despachos del propio consejo de administración. La patria es su coartada. La serpiente le ofrece la manzana envenenada, la muerde y no le pasa nada. Puede que esto no sea más que un cúmulo de lugares comunes, pero explica por qué la corrupción de la derecha, por muy obscena que sea, en lugar de afectar a la esencia del poder se detiene en unas personas corruptas concretas. Entre el poder y los políticos del Partido Popular siempre habrá un cortafuego. Por el contrario, la izquierda en teoría no es un poder sino un sueño de igualdad, de fraternidad y de justicia. Trata de despertar lo más noble del individuo para ponerlo al servicio del bien común. El afán de redención de los desheredados la lleva a veces a asaltar el Palacio de Invierno a sangre y fuego, pero parece gozar más poniendo la otra mejilla, según manda del evangelio. Puede que esto no sea más que un cúmulo de frases gastadas, pero explica por qué no se precisa que la corrupción de la izquierda sea muy grave, como a veces lo es. Basta con que un concejal socialista meta mano en la caja para que todo el viejo idealismo y la moral se pudran de raíz hasta dejar a la izquierda en medio de la ciénaga. No necesita morder la manzana; con solo olerla es expulsada del paraíso. El escándalo del Partido Popular aun podría llegar más lejos. Si mañana convocara elecciones lo seguirían votando diez millones de ciudadanos, mientras la gente culpabilizada de izquierdas se quedaba en la cama. Hasta que un día se rompe el equilibrio. La corrupción se hace asfixiante, se produce la rebelión y de repente todo estalla.