La República vilipendiada en las escuelas, lo que no dicen los libros de texto

Fuente: http://www.ecorepublicano.es

Durante mucho tiempo hablar de República fue un tema tabú en España. Si analizamos los últimos 45 años, en los diferentes modelos educativos: EGB (1970), LOGSE (1990) y LOE (2006) -la mayoría de las veces-, en las escuelas se han pasado de puntillas el periodo de la Segunda República y casi siempre asociándolo a un periodo efímero, convulso y guerracivilista.

De esta forma, muchas generaciones han tenido una percepción distorsionada de lo que significó el republicanismo, la lucha por las libertades y la democracia en España, desconociendo a grandes rasgos el gran avance democrático y en derechos que supuso para nuestro país la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931.

Por el contrario, la instauración de la Monarquía se ha plasmado en los libros texto, como la llegada de la democracia y el final de la dictadura, ensalzando la Transición como modélica y fruto de un amplio consenso entre diferentes partidos, que culminaron en la aprobación de la Constitución Española de 1978. Los líderes políticos arraigados al franquismo como Adolfo Suárez o Manuel Fraga, de la noche a la mañana fueron convertidos en padres de la democracia y la figura del Rey Juan Carlos se identificó como ejemplar y salvapatrias de la intentona golpista el 23F en 1981. Por otro lado la Corona se ha descrito como austera, transparente, garante de la democracia y símbolo de la unidad de España. ¡toma morena!

Durante años, la República fue vilipendiada en los libros de texto que hablarían de Sublevación o Alzamiento cuando deberían referirse al 18 de julio de 1936, como un golpe militar fascista del genocida Franco contra un gobierno legítimo, democrático y legalmente constituido. En muchos casos, incluso se responsabilizó a la República del golpe militar. Se desprestigiaría a figuras como Manuel Azaña, Juan Negrín o Pasionaria. Se hablaría de quema de iglesias y conventos, se ocultarían los 150.000 republicanos enterrados de en fosas comunes y cunetas, se silenciarían los más de 300.000 niños robados del franquismo. Se evitaría hablar de los más de 7.000 republicanos confinados en campos de concentración nazis; se omitiría hablar del Gobierno de la República en el Exilio, de los luchadores por la libertad y de la lucha antifranquista.

Resumiendo, se idolatraría la monarquía y la transición, como un mal menor a la dictadura anterior. Los franquistas se convirtieron en demócratas y los luchadores por la libertad quedaron olvidados en las cunetas. Se llamaría democracia a algo que no lo es, entendiendo que en una democracia la Jefatura de Estado no puede heredarse de padres a hijos como si fuera un cortijo de feria. Hubo un engaño premeditado y con alevosía.

Los libros de texto, no hablaron de que el dictador Franco designó a Juan Carlos de Borbón como su heredero. No mencionan que Juan Carlos juró los principios del movimiento nacional franquista, jurando lealtad a Franco. No mencionan que una vez muerto el dictador, el rey Juan Carlos enterró con honores de Estado a Franco en el Valle de los Caídos, incluso luciendo un brazalete negro en señal de luto. No mencionan que la familia Franco continuó con su “status de poder” y que mantuvieron sus riquezas, la mayoría de ellas conseguidas fraudulentamente como consecuencia del expolio de la guerra civil.

Los libros, no se pronuncian respecto a cómo la familia Franco acogió en sus brazos a los Borbones, que ambos convivieron en la dictadura con placidez, normalidad y privilegios. Se olvidan que el rey Juan Carlos jamás condenó el franquismo; que los crímenes franquistas y sus responsables no han sido juzgados, que la Ley de Amnistía de 1977 permite que España sea el segundo país del mundo tras Camboya con más de 150.000 desaparecidos.

Los libros, no mencionan que el nuevo régimen monárquico prohibió a los partidos republicanos participar en las primeras elecciones, “supuestamente democráticas”. No se dice que la Constitución de 1978 se votó, incluyendo la monarquía en el lote, los libros no indican que no se realizó un referéndum para elegir República o Monarquía y que se impuso la voluntad de Franco de instaurar la monarquía tras su muerte.

Los libros, no indican que la monarquía acumula un Patrimonio de 1.790 millones según la revista Forbes y que nos cuesta, según diferentes estudios más de 560 millones de euros al año. Los libros, no explican que algunos testimonios de renombre ponen en entredicho la participación del rey en la intentona golpista del 23F.

Con toda seguridad, los nuevos libros de texto no hablarán de los últimos acontecimientos “reales”, no se pronunciarán sobre los Safaris de Botswana, ni de Corinna, ni de la imputación de la Infanta, ni de la reforma exprés que sin consultar previamente al pueblo, se realizó en 15 días para perpetuar la monarquía y poder coronar a Felipe VI.

En definitiva, queda mucho por explicar y por hacer.

Luis Egea

 
Extracto del cuaderno: “1978 una Constitución para el Pueblo”,  entregado a todos los escolares españoles. En la foto se puede apreciar que la bandera tricolor: roja, amarilla y morada es sustituida por la rojigualda, cuando se habla de la Constitución Republicana de 1931. En la redacción se habla, que Alfonso XIII abandona España, para “evitar un derramamiento de sangre”, omite que se fugó con 48 millones de euros depositados en Bancos de Suiza y Londres.
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