Somos la leche

Fuente: http://www.elmundo.es

PEDRO SIMÓN 30/04/2016 02:12

Los medios de comunicación escritos -algunos más que otros- se encaminan hacia la paradoja láctea: como si una empresa dedicada a la producción y venta de leche hubiese decidido que para sobrevivir y adaptarse a los tiempos que corren hubiera que pasar a cuchillo a la mayoría de las vacas.

Las matan después de años de ordeño industrial, se las quitan de en medio precisamente por vacas, las despiden porque sólo saben dar leche.

Las preguntas se agolpan como los cadáveres en un matadero. ¿La estrategia futura de los medios de comunicación pasa por rebajar la cantidad y calidad de la leche añadiéndole agua? ¿Van a pedirle al puñado de vacas supervivientes de la degollina que sus ubres den vino? ¿Es que ya nadie quiere leche con sabor a leche?¿Puede una sociedad crecer fuerte y sana si no bebe leche? Y también, por qué no decirlo, ¿cuántos parásitos viven en la piel de una sola vaca?

Hay poco de metafórico en esta columna. La información es blanca y en botella. Yo ya lo estoy viendo en un montón de redacciones: a este paso, a los periodistas nos van a mandar mugir.

(…)

Mucho estábamos tardando. En la época del vino sin alcohol, de los deberes sin cuadernos, de las alubias sin oreja, de las modelos sin curvas, de la política sin políticos, lo que nos faltaba era el periodismo sin periodistas. Y ya llegó.

Hacer periodismo sin periodistas va a ser como el último reto de la cocina molecular: hacer una tortilla francesa sin huevos. Mucho mandil de diseño, mucha sartén de platino, mucho gurú de la gallina, mucha cocina de inducción. Pero absolutamente nada que llevarse a la boca.

Hoy, el impacto de lo audiovisual tiene a los empresarios de los medios escritos tradicionales como a Foreman cuando se comió aquella mítica derecha de Ali. Con los ojos glaucos, groguis, dando manotazos de náufrago, sin entender por dónde les vino la hostia, tratando de levantarse antes de que las redes, la competencia y hasta los youtubers cuenten hasta 10.

El resultado de todo es que importa mucho la comunicación y nada la información. Que queremos usuarios y no lectores. Que los medios son una eterna jornada de puertas abiertas en las que un señor de Murcia o un tuitero de Palencia se te meten en la redacción, se te sientan en el ordenador y te dicen cómo tienes que hacer el periódico. Las otra tarde una manada de japoneses con Nikon vio a un tipo leyendo un diario en el andén de Alonso Martínez -exótico en el ademán-, y se hicieron una foto con él porque no daban crédito.

Mañana es el día del trabajador y el martes es el de la libertad de prensa. En tiempos de ERE en esta casa, estas líneas no podían ir de otra cosa. EL MUNDO es grande -ojalá que lo siga siendo- porque el director te deja escribir cosas como ésta.

“Ya no somos el país de un millón de vacas”, se lamentaba el escritor Manuel Rivas escribiendo sobre su Galicia natal. Yo espero que podamos seguir siendo el periódico donde pastan los periodistas.

Desde que comenzó la crisis hasta hoy, más de 12.000 trabajadores de los medios de comunicación se han quedado sin empleo. Un periodista que ve peligrar su trabajo tiene miedo. Un periodista que tiene miedo no encaja con el oficio de contar la verdad. Un periodista que no tiene la intención de contar la verdad no es un periodista, sino un tipo a sueldo del hampa.

O una vaca loca.

Somos la leche.

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