Felipe González y el Caracazo

Fuente: http://www.lareplica.es

29 marzo 2015

Hace unos días se cumplió el aniversario de la matanza de Caracas del año 1989, conocida como el Caracazo. No crean ustedes que los disturbios en Venezuela empezaron con Hugo Chávez, no, que antes, cuando gobernaba la oposición a Chávez también los había, y peores.

Conste que no defiendo a nadie, cada uno en su casa y Dios en la de todos, mi patria es España, no Venezuela, pero saco este asunto a colación porque el señor Felipe González, otrora conocido como Camarada Isidoro, pretende ejercer de abogado defensor de algunos opositores venezolanos que están en el trullo acusados de golpismo, disturbios con resultado de muerte y otras cosas feísimas, que a saber si son ciertas, pero es lo que hay.

El camarada Isidoro entiende mucho de matanzas en Venezuela, debería andar con prudencia a la hora de mentar la soga en la casa del ahorcado, porque él no ha estado en contra de todas las matanzas ni a favor de todos los opositores, no, eso solo lo hace cuando conviene al FMI. El FMI, esa especie de Garduña al servicio de la tiranía financiera mundial, responsable de la ruina de muchos países y del enriquecimiento de muchos gánsteres, en connivencia con el Gobierno de Carlos Andrés Pérez, “liberalizó” en su día la economía venezolana, imponiendo condiciones abusivas y estrangulando a las clases más pobres.

Las masas, que no tenían ya ni para comer, se echaron a las calles al hispánico modo. Manifestaciones, colas, supermercados saqueados, el ejército en la calle… Resultado: entre muertos y desaparecidos, 3.000. Repito: 3.000. En la “represión chavista” tan aireada por los medios del Movimiento van, de momento, 43, entre ellos varios policías abatidos por francotiradores. 3.000 muertos, 50 menos que en las Torres Gemelas.

¿Y qué dijo entonces el camarada Isidoro sobre semejante ataque a la democracia? ¿Acaso montó en cólera por el ametrallamiento impune de civiles que ejercían su derecho a manifestarse? Pues no. Dos días después del Caracazo, solos dos días después, cuando todavía los muertos estaban frescos, llamó a su colega Carlos Andrés Pérez y le ofreció un préstamo inmediato de 600 millones de dólares, según el diario El País de 2 de marzo de 1989, “para ayudarle en estos críticos momentos”. Nada de sanciones.

Se puede cambiar mucho en 26 años, es verdad, ahora vemos a Felipe en yates de lujo, arremolinado por rubias despampanantes. Se puede cambiar de ideas, de fortuna, de esposa… pero con la indecencia se nace. No hay cambio sino evolución. El que nace lechón se muere cochino. Presentarse como abogado de las libertades, como defensor de opositores encarcelados, como paladín de democracias, en el caso del camarada Isidoro, y más en Venezuela, es una indecencia.

Después de haber avalado aquella luctuosa y vergonzante matanza del Caracazo respaldando al Gobierno que la ejecutó, está moralmente deslegitimado para defender libertades. Pero para un fariseo ideológico, mediando los intereses del FMI, todo es legítimo.

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