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‘Cazafantasmas’: feminismo de ‘blockbuster’

31 agosto, 2016

Fuente: http://www.lamarea.com

El capitalismo ha encontrado un nuevo nicho en la versión más divertida y menos subversiva del feminismo.

21 agosto 2016 | 12:59
‘Cazafantasmas’: feminismo de ‘blockbuster’
Las protagonistas del remake Cazafantasmas.

“Me han destrozado la infancia” repetían este verano en las redes sociales miles de hombres en torno a los 40 años. Su supuesta desgracia no es otra que el remake de Cazafantasmas (Ghostbusters), la célebre comedia de 1984 sobre unos parapsicólogos que se dedican a atrapar fantasmas en Nueva York. Lo traumático del asunto, parece ser, es que en esta ocasión las protagonistas son cuatro mujeres interpretadas por las cómicas Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Kate McKinnon y Leslie Jones.

La polémica se inició hace dos años, cuando el director Paul Feig anunció que iba a rodar una nueva versión del clásico infantil con un elenco femenino en los papeles principales. En las redes sociales, se acumulaban las críticas, los comentarios sexistas y las amenazas de no ir a verla. El tráiler publicado en la cuenta oficial de Sony en Youtube se ha convertido en el peor valorado de todos los avances cinematográficos disponibles en la plataforma. Un mes después de su estreno en Estados Unidos, acumula más de un millón de reacciones negativas, mientras que los “me gusta” no se acercan ni a la mitad.

Poca broma. Leslie Jones, la única actriz negra del reparto principal, decidió abandonar temporalmente Twitter ante la intensidad del acoso racista y sexista al que se vió sometida. Y “todo porque hice una película. Podéis odiar la película pero la mierda que tengo hoy encima… está mal”, reflexionaba en su cuenta. Según había denunciado horas antes a través de la misma red social, “me han llamado simio, enviado fotos de sus culos, incluso una imagen con semen en mi cara. Estoy intentando entender a los humanos. Estoy fuera.”

Cuatro señoras normales

Cazafantasmas no es una película eminentemente feminista. Tiene aspectos empoderantes, como mostrar una relación de fuerte amistad y compañerismo entre mujeres. Relaciones, por otro lado, ubicuas en la vida real pero muy poco representadas en la ficción. Pero que nadie se lleve a engaño: hemos venido a ver ectoplasma mucoso, chistes aptos para todos los públicos y sustos de grandiosos efectos especiales. Entonces, ¿por qué genera tanto odio que cuatro señoras protagonicen una película de entretenimiento veraniego?

El cine comercial está plagado de protagonistas masculinos en los más variados papeles y de todos los rangos de edad. Para ellas, el espectro se reduce a sus primeras tres primeras décadas de vida y a roles estereotipados que basculan entre la madre y la puta. En este caso, la historia es, por fin, distinta: las protagonistas tienen físicos normales (comparando con el mundo real) y sus obsesiones no giran en torno al amor y la maternidad, sino a cazar fantasmas. El ejercicio de parodia por inversión es especialmente efectivo en el papel del recepcionista joven, guapo y deliciosamente idiota que interpreta Chris Hemsworth, el Thor de las últimas películas del universo Marvel.

Guerras culturales y feminismo

Las leyes de Newton también se aplican a la cultura popular. En el momento en que las mujeres y las temáticas feministas empiezan a encontrar su hueco en la industria del entretenimiento, la reacción en contra no se hace esperar. El caso de Cazafantasmas no ha sido el primero pero sí el que ha llegado a un público mayoritario. Antes, la campaña de acoso organizado conocida como Gamergate ha obligado a mujeres vinculadas al mundo de los videojuegos, como Zoë Quinn o Anita Sarkeesian, a cancelar conferencias o abandonar su casa debido a las amenazas.

Los premios de ciencia ficción están siendo un campo de batalla destacado en estas guerras culturales feministas. En Estados Unidos, los longevos Hugo son objeto, desde 2013, de la acción coordinada de un lobby de extrema derecha llamado Sad Puppies (“cachorros tristes”). Su objetivo es que las obras premiadas mantengan los valores machistas, racistas y belicistas que, según sus miembros, son propios del género. Se trata de una reacción ante su percepción de que las mujeres y otros grupos oprimidos estaban ocupando últimamente “demasiado” espacio en las nominaciones.

El miedo por ver peligrar los privilegios patriarcales de representación es tal que se ha llegado a afirmar que la polémica por la versión femenina de Cazafantasmas ha sido creada y alimentada desde el propio film como estrategia de marketing. La hipótesis se apoya en que, en una escena de la película, el personaje de Leslie Jones cae al suelo cuando el público al que se lanza desde el escenario se aparta. Desde ahí, la cazafantasmas exclama: “No sé si ha sido por negra o por mujer, pero estoy muy cabreada.”

La película también ha sido tildada de racista ya que, mientras que las tres protagonistas blancas son científicas con doctorado (ingeniera nuclear, física cuántica y parapsicóloga a tiempo completo, respectivamente), la única afroamericana del elenco trabaja como taquillera en el metro. Su aportación al grupo proviene de la universidad de la vida: conoce a la perfección las calles de Nueva York.

Estamos en un momento de impás. El capitalismo ha encontrado un nuevo nicho en la versión más divertida y menos subversiva del feminismo que, poco a poco, se empieza a reflejar en las ficciones cinematográficas comerciales. Sin embargo, como ya ocurrió con la última entrega de la saga de La guerra de las galaxias, parece que existe una pantalla de cristal que impide que los mundo imaginarios donde el patriarcado no existe se reflejen en la realidad. Ojalá las niñas que crecen queriendo ser como las nuevas cazafantasmas puedan el día de mañana cobrar el mismo salario que sus compañeros, no asuman en exclusiva el trabajo de cuidados y no sean juzgadas por su apariencia.

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Las conquistas del anarquismo combaten su leyenda negra

30 agosto, 2016

Fuente: http://www.publico.es

Frente a la criminalización actual que sufre, los anarquistas consiguieron desarrollar el movimiento obrero en España, una educación sin clases y sin distinción de género, abanderar la lucha por la emancipación de la mujer y una amplia producción cultural. La primera ministra de la historia de España, Federica Montseny, era anarquista y legisló la interrupción voluntaria del embarazo.

Frederica Montseny al míting de la CNT a Montjuïc el juliol de 1977.

Frederica Montseny en el mítin de la CNT a Montjuïc el juliol de 1977.

MADRID.- Hubo un tiempo en el que el anarquismo era top en España. La CNT tenía un millón de afiliados, sus tesis pedagógicas eran la vanguardia europea (Escuela Moderna y Ateneos libertarios), sus postulados sobre la emancipación de la mujer abanderan el movimiento feminista e, incluso, una mujer anarquista, Federica Montseny, se convirtió en la primera fémina en ocupar un ministerio de un Gobierno español (Octubre de 1936). Eran otros tiempos. Era otra sociedad. Prácticamente, era otro mundo. El sueño libertario de una sociedad sin clases parecía alcanzable. A la vuelta de la esquina.

Tan alcanzable que en los primeros meses de la Guerra Civil, Barcelona fue tomada por los anarquistas. George Orwell, autor de 1984, describía en Homenaje a Cataluña la Barcelona de 1936: “Por primera vez en mi vida, me encontraba en una ciudad donde la clase trabajadora llevaba las riendas. Casi todos los edificios, cualquiera que fuera su tamaño, estaban en manos de los trabajadores y cubiertos con banderas rojas o con la bandera roja y negra de los anarquistas”. 

Eran otros tiempos. Era otra sociedad. Prácticamente, era otro mundo. El sueño libertario de una sociedad sin clases parecía alcanzable

Sin duda, eran otros tiempos. Era la edad de oro del anarquismo en España. La situación actual difiere radicalmente. Rara vez aparece la palabra anarquista en un titular sin ir asociada a una detención por presunto terrorismo y a la criminalización de la ideología .

Prueba de ello es esa Biblia del siglo XXI, llamada Google, que establece el término “detenido”como segunda búsqueda más común asociada a anarquistas. De hecho, el año pasado asistimos a varias operaciones policiales desarrolladas contra grupos anarquistas acusados de pertenencia a “organización terrorista de tipo insurreccionista-anarquista” cuyo fin “era el de subvertir el orden público y alterar gravemente la paz”.

La última oportunidad para desacreditar, criminalizar y tratar de borrar del mapa a la ideología anarquista ha sido la detención y encarcelamiento de los dos titiriteros que representaron la obra La Bruja y Don Cristóbal, de claro mensaje libertario, en el Carnaval de Madrid. El hecho de que uno de los autores de la obra sea afiliado de la CNT y que el mensaje del espectáculo fuera claramente libertario ha sido aprovechado para una nueva ofensiva criminalizadora. Algunos medios de la ultraderecha, incluso, han llegado a relacionar a los autores de la obra de títeres con “grupos anarquistas y terroristas”.

“Frente a una política parlamentaria corrupta de las élites contraponen una alternativa política fuera del parlamento”

El problema de la criminalización de las ideologías y, en concreto, de la criminalización del anarquismo es que deja atrás, ignorado, arrinconado y con el sello de visto para el olvido todo un legado cultural, político, sindical y social que contribuyó a la emancipación de las clases obreras, de la mujer y que arrancó de las manos de la Iglesia el derecho a educar a los ciudadanos del Estado.

“El anarquismo en España fue un movimiento antipolítico y, sobre todo, antipolítica parlamentaria. Aquí se convierte en un movimiento de masas tras la I Guerra Mundial porque su discurso radical frente a una política parlamentaria corrupta de las élites contraponen una alternativa política fuera del parlamento. Tanto los anarcoindividualistas como los anarcosindicalistas comparten este elemento común: el antipoliticismo“, explica a Público el historiador Julián Casanova, autor, entre otras obras, de Tierra y Libertad. Cien años de anarquismo en España y del ensayo Anarquismo y violencia política en la España del siglo XX. 

Mujeres luchando en la milicia CNT-FAI

Mujeres luchando en la milicia CNT-FAI

El otro elemento común que comparten las diferentes corrientes anarquistas es “la posibilidad de que todo se produzca a través de pactos mutuos de libre elección sin autoridad política jerárquica“, prosigue Casanova, que destaca también el legado que han dejado los anarquistas bajo la fórmula “de críticas al Estado burocrático y tecnocrático que tenemos en la actualidad y del Estado como un mecanismo de coerción“.

La conquista histórica de la jornada de 8 horas por parte de los trabajadores no se hubiese conseguido nunca “sin la movilización de la CNT en las huelgas de los años 1917 y 1918”

Pero si algo ha dejado para las generaciones futuras el movimiento anarquista español del primer tercio del siglo XX fue su lucha por la emancipación obrera y de la mujer, la batalla por una educación de igual a igual fuera de la Iglesia, y un espectacular archivo artístico y cinematográfico gracias, en parte, a la colectivización de la industria cinematográfica de 1936 y a la obsesión de los anarquistas por la producción cultural y la contrainformación. En estos campos destacan nombres propios que con su trabajo cambiaron a España y cuyas contribuciones siguen siendo validas un siglo después. Se trata de sindicalistas como Joan Peiró y Buenaventura Durruti; de Federica Montseny, la primera mujer en ser ministra en España y la segunda de Europa; o Francesc Ferrer i Guàrdia, creador de la Escuela Moderna a principios del siglo XX.

La otrora periodista de El Mundo y hoy diputada por el PSOE, Irene Lozano, autora de la obra Federica Montseny. Una anarquista en el poder escribía en su blog que la conquista histórica de la jornada laboral de ocho horas por parte de los trabajadores no se hubiese conseguido nunca “sin la movilización de la CNT en las huelgas de los años 1917 y 1918”.  “Estos detalles no se pueden olvidar y mucho menos al abordar un fenómeno como el 15M, cuyos métodos deliberativos y de toma de decisiones son tan deudores del anarquismo español”, escribe Irene Lozano, que recuerda que la CNT cambiaba (y aún cambia) su dirección cada año, y también modificaba su ciudad de ubicación, de acuerdo con su carácter descentralizado y no jerárquico, o sea, como esa asociación en red y horizontal de los indignados.

De hecho, la respuesta más común a la pregunta qué nos ha legado el anarquismo de los años 30 a la España de 2016 es, en palabras del histórico anarquista Tomás Ibañez a este periódico, “los modos de debatir, de decidir, y de actuar que están basados en la democracia directa, en la horizontalidad, en el asamblearismo, en el respeto de las minorías, en la no delegación permanente y en la acción directa”.

“El 15-M tuvo, sin duda, importantes connotaciones anarquistas. El hecho de que el único sujeto político legítimo fuese el colectivo ya situaba al movimiento en el corazón de los principios anarquistas”

“El 15-M tuvo, sin duda, importantes connotaciones anarquistas. El mero hecho de que el único sujeto político legítimo en el seno de las plazas fuese el colectivo que las ocupaba y que estaba implicado en la lucha, desautorizando cualquier instancia exterior, ya situaba el movimiento en el corazón de los principios anarquistas”, relata Tomás Ibañez, autor deEl anarquismo en movimiento, que apunta que también la formación catalana CUP tiene “algunas prácticas” que “presentan afinidades con los planteamientos anarquistas, por ejemplo, el asamblearismo, la horizontalidad, cierta propensión a la acción directa y un anticapitalismo radical”. No obstante, Ibañez también señala que “la dimensión nacionalista de la CUP” marca a su entender una “clara incompatibilidad” con el anarquismo.

Imagen de una clase de la Escuela Moderna.- ESCUELA MODERNA

Imagen de una clase de la Escuela Moderna.- ESCUELA MODERNA

Una educación sin deferencia de sexos

No obstante, reducir el legado del anarquismo al asamblearismo del 15M sería poco más que realizar una caricatura de lo que fue este movimiento en el pasado de España. El profesor de Historia en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Pablo Sánchez León, recuerda que los postulados de Francesc Ferrer i Guàrdia con su Escuela Moderna (1901) “están por encima de lo que significa hoy la LOMCE del Partido Popular”.

Montseny, como ministra de Sanidad, reguló la interrupción voluntario del embarazo y estableció ‘liberatorios’ para prostitutas

“Ferrer i Guàrdia arrancó la educación de las manos de la Iglesia. Estableció que hombres y mujeres tenían que estudiar juntos [“que la humanidad masculina y femenina se compenetre, desde la infancia”] sin distinciones de clases sociales. Era un revolucionario. Llevó a cabo una educación libre, racional y laica, integral e igualitaria en 1901″, señala Sánchez León, que recuerda que en 1909, tras la rebelión antimilitarista de Barcelona que pasó a la historia con el nombre de la Semana Trágica, fue fusilado como chivo expiatorio. “Era un peligro público”, resume.

Los anarquistas también desarrollaron una red de Ateneos libertarios. De hecho, uno de los fundadores de la CNT, Anselmo Lorenzo insistía en que lo primero que debían hacer los sindicatos de cada localidad era crear un Ateneo libertario. Estos espacios fueron casi una Universidad popular para la clase obrera de todas las edades, donde fue adquiriendo la educación y la cultura que le había sido negada por el Estado español por su condición social. 

Montseny también quiso acabar con la prostitución y creó los liberatorios, espacios donde las prostitutas entraban y salían libremente

Asimismo, el profesor Julián Casanova destaca que el anarquismo fue la “ideología política más vinculada con el feminismo desde el siglo XIX”. “Defendían un feminismo muy moderno y aunque Federica Montseny nunca se declaró feminista, fue la primera mujer en ocupar un ministerio”. En este sentido, la Catedrática de Historia Contemporánea en la Universidad de Málaga, María Dolores Ramos, recuerda que el anarquismo tuvo muy claro desde el principio que la “revolución social no es posible sin la emancipación femenina”, ya que “quedaría privada de su sentido igualitario y coja desde la perspectiva de clase”.

“Montseny llevó a cabo reformas imprescindibles en el terreno higiénico y de salud público, medidas pioneras sobre prevención de la enfermedad, eugenesia, sexualidad, control de la natalidad, destacando el decreto de interrupción voluntario del embarazo. En otro terreno, también quiso acabar con la prostitución y creó los liberatorios, espacios donde las prostitutas entraban y salían libremente, recibían instrucción y tratamiento médico, recuperaban autoestima y eran preparadas para incorporarse a la esfera laboral”, resume María Dolores Ramos, flamante ganadora del premio Meridiana 2016 del Instituto Andaluz de la Mujer “por contribuir a situar a las mujeres en la Historia”.

“Pretenden modificar la relación hombre/mujer y defienden el amor libre, por lo que se situaban en contra del matrimonio y de la familia, a la que consideraban el origen de la opresión”

En la lucha por la emancipación de la mujer fue especialmente importante la organización Mujeres libres, vinculada al sindicato CNT, que llegó a tener cerca de 20.000 afiliadas y que hizo especial hincapié en la preparación de la mujer para el mundo del trabajo ya que la independencia económica era una cuestión vital para la emancipación. “Mujeres libres fue la primera organización a escala mundial en comenzar a plantear que había que terminar con la relación jerárquica que asumían las mujeres dentro de la pareja. Pretenden modificar la relación hombre/mujer y defienden el amor libre, por lo que se situaban en contra del matrimonio y de la familia, a la que consideraban el origen de la opresión”, señala a Público Pilar Arias, miembro de la junta directiva de la Fundación Andreu Nin.

Cartel de la Guerra Civil

Cartel de la Guerra Civil

La violencia de los años 30

Frente a todas estas aportaciones, el anarquismo también tiene un pasado asociado a los magnicidios, al pistolerismo y a la acción directa contra el ‘dominador’. Eran otros tiempos. “Si el anarquismo en España se limitara a la violencia ejercida por algunos anarquistas o a la violencia que desplegaron durante la Guerra no hubiesen pasado a la historia. Hay un tópico y un mito entorno a eso y siempre que se habla de anarquismo se recurre a ello. Pero, evidentemente, la historia del anarquismo es importante porque arraigó en las masas y su importancia radica en lo que aportó al sindicalismo obrero, jornalero y a las luchas por la emancipación”, señala el historiador Julián Casanova.

En el capítulo del terror anarquista es especialmente destacable el documental El honor de las injuriasrealizado por el pintor Carlos García-Alix, que relata la trayectoria de un anarquista español, Felipe Sandoval. “Este hombre es un criminal y un revolucionario. Si me preguntan mi opinión, fue un revolucionario. ¿Si cometió crímenes? Claro que sí. La mayoría por decisiones de su propia organización”, señala García Alix durante el debate Comprender la violencia de nuestros antepasados: la Segunda República y la memoria de su defensa popular celebrado en el Teatro del Barrio.

“Pedirles a esta clase, con esta memoria de represión, de violencia, que cuando el 20 de julio de 1936 se hacen con armas se comporten de una manera cívica y educada es un disparate. Van a ir a ajustar las cuentas”

“La primera huelga general de Madrid se celebra en 1917. Estaba dirigida por el PSOE y UGT para derribar la monarquía. Fue masiva. La organización obrera decide que la manifestación la encabecen mujeres y niños pensando que los soldados del rey no actuarán. Pero lo hicieron. Fue una matanza. Se dio una masacre que fue censurada en la prensa. Cuando se ven algunas imágenes de aquello, se ve otro tipo de violencia: obreros famélicos, analfabetos e ignorantes. Pedirles a esta clase, con esta memoria de represión, de violencia, que cuando el 20 de julio de 1936 se hacen con armas se comporten de una manera cívica y educada es un disparate. Van a ir a ajustar las cuentas. Y así ocurrió. La izquierda tiene que reconocer esto y no abochornarse”, reflexiona el artista Garcia-Alix en el citado encuentro.

Tras la derrota de la Guerra Civil, todo rastro anarquista fue borrado del mapa. Los pocos que sobrevivieron a ‘la limpieza’ fascista se tuvieron que esconder en montes y montañas, desde donde continuaron su lucha contra la dominación franquista e iban siendo eliminados uno a uno por un régimen mucho más fuerte, armado y con más hombres. El exministro Joan Peiró fue capturado a España por la Gestapo y extraditado a España para su ejecución. Juan García Oliver murió en 1980 en el exilio mexicano. Juan López regresó a España en 1967, sin sufrir persecución, y murió en 1970, mientras que Federica Montseny regresó a España en 1977 y continuó con su activismo en pro de la CNT y del anarquismo. Así terminaron los cuatro ministros anarquistas de la II República.

Militantes Anarquistas de la CNT durante la Guerra Civil

Militantes Anarquistas de la CNT durante la Guerra Civil.

Quedan para el recuerdo los multitudinarios mitines de Federica Montseny en San Sebastián de los Reyes en 1977, cuando todavía no estaban legalizadas las organizaciones sindicales, o el que ofreció en Montjuic en el mismo año y cuya fotografía encabeza este artículo. Estos mitines, además del éxito puntual de publicaciones culturales como la revista Ajo blanco hicieron pensar que podía haber un nuevo auge del anarquismo en el país, pero no fui así. Además, el incendio provocado en la sala de fiestas Scala de Barcelona el 15 de enero de 1978, que causó la muerte de cuatro personas, y en el que se intentó inculpar a las organizaciones anarquistas CNT y FAI alejaron a las masas obreras del anarquismo, que volvía a quedar criminalizado..

“Somos herederos y continuadores de lo que fue aquella CNT”

La CNT actual, cuyo secretario general es Martín Paradelo, se reclama “heredera y continuadora” de la tradición anarcosindicalista. Asume la violencia ejercida como “hechos que se dieron en un determinado momento histórico” y saca pecho por las grandes conquistas que los anarquistas trajeron a España. Ahora, dice Paradelo, no se puede pensar como en los años 30 que es posible derrumbar el capitalismo y, por tanto, hay que trabajar “en la resistencia creando redes entre trabajadores y nuevas formas de vida”.“Pensar en una alternativa al capitalismo en Europa es ahora mismo imposible”, dice.

Los anarquistas de hoy día han aprendido que “el valor de las luchas no depende tanto de las promesas que encierran sino que radica en su propio acontecer”

Paradelo explica que la CNT rechaza las elecciones sindicales y considera que “los modelos de representación lo que hacen en realidad es eliminar la capacidad de actuación autónoma de los trabajadores. Asimismo, desde el sindicato apoyan y desarrollan “grupos de consumo alternativos, redes de economía alternativa e intentan poner en desarrollo consejos económicos y consejos de economía alternativa”.

¿Queda algo de aquel anarquismo en la actualidad? La pregunta parece pertinente viendo cómo ha cambiado España y Europa. El histórico dirigente de la CNT Tomás Ibáñez considera que el anarquismo de hoy día tiene “semejanzas notables” pero que también difiere en otros aspectos para poder “entroncar con la realidad social en la que está insertado y luchar contra las formas actuales de la dominación”. Considera que los anarquistas de hoy día han aprendido que “el valor de las luchas no depende tanto de las promesas que encierran sino que radica en su propio acontecer, en sus características substantivas, y en lo que permiten crear en el presente”.

“Lo que el anarquismo contemporáneo deja atrás es, entre otras cosas, un conjunto de ideas heredadas de la Ilustración, tales como la fe inquebrantable en el Progreso y el encumbramiento acrítico de La Razón. Atrás queda también una concepción demasiado simplificadora del poder, unas prácticas de lucha ordenadas en torno a una desaparecida centralidad del trabajo, y un imaginario revolucionario construido en torno a la gran insurrección del trabajo”, dice Ibáñez.

Si esto es lo que deja atrás, el anarquismo lega para el presente y el futuro su lucha por unas condiciones de trabajo dignas, por la socialización de los medios de producción, su tarea alfabetizadora de unas clases obreras depauperadas, su esfuerzo por llevar la cultura a todas las clases sociales y por impulsar el libre pensamiento de la mujer en la búsqueda por superar el patriarcado.

Repensar la Economía

29 agosto, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

En tiempos de recesión económica sólo somos capaces de asumir la disminución del gasto público, la bajada de los salarios y el aumento de los tipos de interés las únicas vías de salvación

El bien de los de arriba no mejora la situación de los de abajo, no obstante, el bien de los de abajo sí mejora la situación de los de arriba

Que no nos vengan a decir que estamos en la senda del crecimiento debido a que nuestro PIB es mayor que el del año pasado cuando a los jóvenes de este país se les sigue llamando ‘la generación perdida’

Pero, ¿alguien se ha parado a pensar qué es la economía? Yo mismo pasé gran parte de mi formación como economista con la idea de que existía un gran mecanismo que si se respetaba y no se alteraba su funcionamiento ordinario, la economía y todo lo que ella conlleva harían del mundo un lugar paradisíaco donde existía el pleno empleo, donde los índices de pobreza serían mínimos y donde las deudas y los sueldos de 400 euros no tenían cabida.
Sin embargo, con el pie en 2016, ocho años después de que esa vorágine de burbujas inmobiliarias y compras de deuda tóxica explotara, todos y cada uno de nosotros hemos comprobado (sino en nuestras carnes, cerca de ellas) que no existe tal mecanismo infalible.
Entonces yo me pregunto , ¿por qué es lo que siguen enseñando en las universidades? Durante un lustro de formación económica, sólo somos capaces de asumir (en resumen) un trasfondo donde en tiempos de recesión, son la disminución del gasto público, la bajada de los salarios y el aumento de los tipos de interés las únicas vías de salvación. Apuesto a que esa es la dirección de crecimiento que los integrantes del anterior Gobierno asumieron en sus días de formación. Lamentablemente, y aparte de aquellos discursos políticos donde España es la que más crece de Europa, no funciona. Seguimos en vías de destrucción de empleo estructural. Seguimos precarios y los contratos temporales suponen más del 90 por ciento del total. La deuda sigue creciendo y tasa de empleo juvenil es abominable.
Seamos claros y seamos conscientes de que la economía no es una ciencia exacta. En economía, sumar uno más uno, no siempre es dos. La economía es un discurso, es una manera de actuar, es la manera de defender el bien común. El bien de los de arriba no mejora la situación de los de abajo, no obstante, el bien de los de abajo sí mejora la situación de los de arriba. Todos sabemos que el proceso económico es circular. Entonces, ¿por qué la economía no puede ser una manera de apostar por el bien común y el éxito comunitario? Si me preguntan a mí, yo digo que la formación de los economistas tiene mucho que ver. Si nos pasamos todo un período de formación aprendiendo que el mundo será mejor o peor operando con variables macroeconómicas, parece imposible que consideremos el nivel microeconómico como el verdaderamente importante. No sirve de nada que los índices de crecimiento se incrementen año a año cuando continuamos con más de un 20 por ciento de desempleo. Si seguimos este trayecto, seremos incapaces de reconocer que existen vías alternativas, incluso complementarias, a tener en cuenta dentro de los campos de la economía.
Fue Adam Smith, quien con su libro ‘La Riqueza de las Naciones’  (1776) fue apodado como ‘el padre de la economía’, y digamos que es desde ahí donde la economía empezó a desvincularse de la política y a tomarse como un campo más de la ciencia. Ese libro, donde se comienza a hablar de la mano invisible (la autorregulación de los mercados) y el papel del Estado en la economía, es el Santo Grial de los manuales universitarios. Sin embargo, desde el siglo XVIII ha llovido mucho y numerosas ideologías y formas de actuar han ido tomando relativa importancia a la hora de considerar qué es lo mejor para la población de un territorio concreto (comunismo, keynesianismo, etc.).
¿Y cuál es el modelo correcto? La evidencia histórica es la que nos ha enseñado que un solo modelo económico no puede ser el mecanismo definitivo sino que han existido y existen varios caminos, que a veces son acertados y a veces son fallidos. Pero el actual no es el único ni parece ser el más acertado.
¿Y qué tiene que decir a esto el modelo educativo universitario en materia de economía? Pues yo pienso ‘ojos que no ven, corazón que no siente’. Es cierto que la investigación en economía tiene infinitas aplicaciones y es muy útil para entender ciertos hechos de la conducta humana y los nuevos métodos para el crecimiento del tejido empresarial. Sin embargo, el modelo actual, desde mi punto de vista, sólo ha desembocado en un modelo matemático que pocos entienden. Y aun así, parece ser la única manera de enseñar economía.
Pero no sólo el actual método universitario ha contribuido a un pensamiento donde las matemáticas son las que controlan nuestras vidas, también ha regresado a muchos economistas que poco se les entiende y que titubean en sus creencias acerca de lo mejor para con la economía. Esto es mucho más sencillo que un discurso abstracto. Es inútil explicar la economía a través de paradigmas y números imposibles para maquillar la realidad. Que no nos vengan a decir que estamos en la senda del crecimiento debido a que nuestro PIB es mayor que el del año pasado cuando a los jóvenes de este país se les sigue llamando la generación perdida’ . Dejemos de lado los números y optemos por otras vías para recuperar a esa generación.
Por ello, necesitamos un cambio institucional, un cambio donde tengan cabida nuevas fórmulas para crear empleo y fomentar estabilidad. Basadas en la igualdad de género, en el ensalzamiento de las energías renovables, bancas éticas o enseñanzas universitarias pluralistas. Necesitamos un nuevo modelo que enseñe a los economistas y a las personas en general que para que la economía de un pueblo sea próspera todos hemos de colaborar y apostar por vías que influyan positivamente en todos y cada uno de los aspectos que incidan en el bienestar de la gente. En definitiva, repensemos la economía.
Este artículo refleja la opinión y es responsabilidad de su autor. Economistas sin Fronteras no necesariamente coincide con su contenido.

Apología del boxeo

28 agosto, 2016

Fuente: http://www.rafaelnarbona.es

ALI 3

En The wire, la excelente serie David Simon y Ed Burns, un ex convicto que había trabajado como matón de una poderosa banda de traficantes de drogas, decide cambiar de vida al salir de la cárcel. Interpretado por Chad L. Coleman, Dennis “Cutty” Wise abre un modesto gimnasio de boxeo para atraer a los jóvenes que bordean la delincuencia y experimentan la tentación de integrarse en una banda para ganar dinero rápido y fácil. Al principio, los chavales no le toman en serio y creen que subir a un ring consiste en atizar hostias hasta machacar al adversario. Pronto descubren que el boxeo exige técnica, disciplina, autocontrol, coraje, resistencia y respeto hacia el contrincante. Los chicos incapaces de asimilar esa lección vuelven a las calles, a veces convirtiéndose en yonquis o en soldados de los narcotraficantes. Los que se quedan, mejoran su autoestima y se mantienen dentro de la ley, incorporando a sus vidas la lección básica del boxeo: no hay que odiar al rival y la victoria es tan importante como saber encajar los golpes. El pintor Eduardo Arroyo afirma que “el boxeador acepta el castigo, sabe cómo hacerlo. Y nadie acepta un castigo desde que dejamos la infancia. El boxeador que pierde, abraza al rival. Nunca he visto un mundo tan desprovisto de violencia como el boxeo”. Para Eduardo Arroyo el boxeo es “épica, poesía”, un “deporte antiguo”, “un cuadro iluminado donde ocurre todo”.

Julio Cortázar, apasionado del boxeo desde su juventud, acudía al Luna Park, el famoso estadio cubierto de Buenos Aires, con un libro bajo el brazo, pues entendía que la pelea entre los púgiles era “un fenómeno estético”. Nunca advirtió crueldad y violencia, sino “honestidad y nobleza”. “Son dos destinos que juegan el uno contra el otro”. Arroyo y Cortázar coinciden en su admiración por Sugar Ray Robinson: elegante, ágil, rápido, versátil, hábil con las dos manos y capaz de propinar cualquier clase de golpe con una técnica impecable. Muhammad Ali, que se autodenominaba “The Greatest” (El más grande), afirmaba que Robinson era el mejor boxeador de todos los tiempos y reconocía que sus combates le habían enseñado a moverse en el ring. Ali trascendió el mundo del boxeo. Al margen de su brillante carrera deportiva, su negativa a luchar en la guerra de Vietnam (“ningún Viet Cong me ha llamado nigger”) y su reivindicación del orgullo afroamericano le transformaron en un símbolo de la lucha contra la segregación racial. Al convertirse al Islam y adentrarse en el sufismo, cambió de nombre y declaró: “Ya no soy más Cassius Clay, aquel negro de Kentucky. Pertenezco al mundo, al mundo de la raza negra. Siempre tendré un hogar en Pakistán, Argelia o Etiopía. Eso tiene más valor que el dinero”.

TeofiloStevenson

El boxeador cubano Teófilo Stevenson, triple campeón olímpico, despierta las mismas simpatías que Ali. De hecho, su parecido físico es asombroso. Ambos eran altos, bailaban sobre la lona y poseían una pegada demoledora. Los dos eran carismáticos y no tenían miedo a manifestar sus ideas. Por diferentes motivos, nunca llegaron a combatir. La Revolución cubana no prohibió el boxeo, pero sí la profesionalización de los deportes, lo cual mantuvo a Stevenson en la condición de amateur. Aunque le ofrecieron grandes cantidades de dinero para abandonar la isla y convertirse en profesional, Stevenson rehusó: “Prefiero el cariño de ocho millones de cubanos. Y no cambiaría mi pedazo de Cuba por todo el dinero que me puedan ofrecer”. El compromiso de Teófilo Stevenson con la Revolución cubana suscitó que la revista norteamericana Sports Illustrated le dedicará su portada y escogiera como título: “Antes Rojo Que Rico”, pronosticando que más tarde o más temprano abandonaría la isla. Sin embargo, no lo hizo, tal vez porque la ética del boxeo le enseñó a no tirar la toalla y a luchar hasta el final. “En realidad yo nunca perdí –afirmó Teófilo, comentando los combates que se resolvieron a favor de su contrincante-, porque de las derrotas se sacan experiencias, y cuando se sacan experiencias, se gana”.
Ali tampoco se rindió cuando el Parkinson comenzó a ensañarse con él: “Lo importante de mi vida es lograr la paz. Dios me dio esta enfermedad para demostrarme que soy un hombre frágil como cualquiera”. Roberto Bolaño escribió: “Hay momentos para recitar poesías y momentos para boxear”. Los que se han subido a un cuadrilátero y han bailado entre sus dieciséis cuerdas, saben que el boxeo está a medio camino entre lo lírico y lo épico. Es un deporte maldito, que discurre por los márgenes de la sociedad, pero algunos aún apreciamos en él esa voluntad de grandeza y superación que inspiró a los héroes clásicos, acostumbrados a medirse con el dolor, el miedo y la fatalidad.

RAFAEL NARBONA

Publicado en Negra Tinta (15-03-2015). Si quieres leer el enlace original, pincha aquí.

Aznar, del trío estúpido a la soltería pedante

27 agosto, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

El expresidente español, justamente el que niega que España participara en una guerra, es el que sigue defendiéndola sin hacer mención a la palabra error

Se ha quedado soltero en su defensa de lo que todos dicen que falló, hasta sus compañeros de viaje. Ha resultado tener el orgullo de los caballos galopando por una sangre de hielo

EFE

Reino Unido encargó hace 7 años un informe para evaluar las decisiones que tomó Tony Blair sobre la invasión de Irak. Las barbaridades de la política internacional casi siempre se destapan en diferido, cuando se desclasifican papeles o alguien que estuvo allí canta por arrepentimiento o arrojo.

El trío de las Azores se ha desintegrado, sus razones se han desvestido de épica y el triunvirato se ha quedado en unos huesos burdos para un caldo de egos. El informe confirma cantidad de decisiones estúpidas. Aznar, justamente el único que niega que España participara en una guerra, es el que sigue defendiéndola sin hacer mención a la palabra error o fallo.

El expresidente español se ha quedado soltero en su defensa acérrima de lo que todos dicen que falló, hasta sus compañeros de viaje. Ha resultado tener el orgullo de los caballos galopando por una sangre helada que le impide decir me equivoqué, conjugado en cualquier tiempo verbal y persona del plural o singular. 

Que la guerra de Irak era un error y era ilegítima lo intuíamos antes de la propia guerra. Se lo dijimos tres millones de españoles al gobierno del PP a la cara y en la calle. A invasión pasada y con la región saltando sobre las brasas del caos, también lo reconoció George W. Bush en sus memorias: “Nadie pudo sentirse más furioso que yo cuando supe que no existían armas de destrucción masiva. Me ponía malo y todavía me pone cada vez que lo pienso”. Nunca ha pedido perdón expresamente, pero ha reconocido “errores estratégicos”. 13 años y 170.000 muertos después, “hay cosas que hicimos mal en Irak, pero la causa fue justa”, sentenciaba Bush.

El propio Tony Blair había admitido fallos y había pedido disculpas en sus memorias antes de que el informe Chilcot le diera un revolcón político, le quitara el lustre al traje de hombre de Estado y lo dejara ante la opinión pública como un mísero irresponsable. “Por todo eso, expreso más pena, arrepentimiento y disculpas de las que ustedes puedan llegar a conocer o creer”, decía el pasado miércoles. Para añadir que, pese a todo, volvería a invadir Irak –para luego volver a sentir algo que los demás no podríamos llegar a conocer o creer–.

El informe demuestra cómo Aznar empujó a la invasión, cómo planificó la estrategia de inevitabilidad –él era Churchill y no tenía más opción que ir a la guerra–. Promovió la cumbre y la foto de Azores, según desveló el portugués Durao Barroso, que declaró sentirse engañado por los documentos que se mostraron allí en 2003. En ese momento, José María Aznar abrazó su estrategia política de la trola, de nadar entre la inmundicia sin necesidad de sacar la cabeza ni para tomar aire. Una estrategia que repitió tras el 11M y en la que se ha quedado enfangado pese a que le costó el trono.

Aznar es un político que no aprende porque cree que viene aprendido. Cuatro años después de la invasión, en una intervención pública en la que se le preguntó sobre las armas en Irak, siguió optando por las orejeras y la retórica marianista. Podría haber empleado la contundente primera persona, pero optó por un colectivo y cobarde “mundo” y “todos”, como si no hubiera sido él quien nos metió en una guerra ilegítima. “Todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva, y no había armas de destrucción masiva. Eso lo sabe todo el mundo y yo también lo sé… ahora. Tengo el problema de no ser tan listo de haberlo sabido antes”. Tiene otro, el de ser tan torpe de empecinarse en no reconocer su fallo.

Pero más cerca aún en el tiempo, y en una carta al ministro García-Margallo, el 15 de agosto de 2015, Aznar reiteró al titular de Exteriores que “España salió ganando con la invasión”. “En términos de influencia y de apoyo internacional a nuestros objetivos, España salió ganando. Y no sólo España”. España no ganó nada. Irak, el mundo y la paz universal, tampoco. El que perdió fue él, aunque en su bajura de miras prefiera disimularlo y hacerse trampas al solitario en su recién estrenada y soberbia soltería.

Los mitos neoliberales sobre la superioridad de lo privado sobre lo público

25 agosto, 2016

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 7 de julio de 2016.

Este artículo critica la promoción que hacen los grandes medios de información de este país del pensamiento neoliberal promovido por los gurús mediáticos que constantemente enfatizan la superioridad del mundo empresarial privado sobre el público.

En España, como resultado de la derechización de la gran mayoría de los principales medios de información (sean periódicos, radios o canales de televisión) del país, existe un sesgo neoliberal muy marcado entre los gurús mediáticos en las áreas económicas, que aparecen en programas de información económica, los cuales constantemente alaban las excelencias del sector privado, denunciando a su vez las supuestas ineficiencias y despilfarros del sector público. Frecuentemente estos economistas hacen referencia al modelo económico que suponen existe en EEUU (que erróneamente definen como liberal), señalando la superioridad de tal modelo sobre el modelo económico existente en la Europa Occidental, que ven estancado en las rigideces del sistema de regulación e intervencionismo público que frena la eficiencia y desarrollo económico de la Europa Occidental de este continente. Es casi imposible leer los diarios, oír la radio o ver la televisión sin que este mensaje de superioridad de lo privado sobre lo público se repita constantemente con una frecuencia machacona digna del mejor lavado de cerebro. Uno de los que tienen mayor visibilidad mediática en defensa de la economía privada versus la pública es el Sr. Sala i Martín, el economista neoliberal que la televisión pública catalana, TV3 (controlada por el partido neoliberal gobernante Convergència Democràtica de Catalunya), presenta explícitamente como “el economista de la casa”. Este economista neoliberal tiene un programa de una hora cada dos semanas en TV3 y recientemente hizo un programa con varios capítulos que le costó al contribuyente catalán nada menos que 400.000 euros (más IVA), programa que tenía como objetivo promocionar la visión neoliberal de la economía, haciendo un canto a las excelencias del mundo empresarial, acentuando el valor de la genialidad de los grandes emprendedores, y atribuyendo el éxito de las empresas más conocidas a la libertad que favorece el capitalismo. Este programa, Economia en Colors, se presentó de octubre a noviembre del 2015, habiendo recibido personalmente por cada capítulo 7.500 euros (4.500 como presentador más 3.000 como guionista), facturando un total de 60.000 euros. Es interesante notar que este programa, un canto al pensamiento liberal a favor del sector privado, se emitió en un medio público pagado por la ciudadanía a través de sus impuestos.

Otro gurú mediático es el Sr. Daniel Lacalle, asesor de La Sexta, entre otros medios que promueven tal mensaje con gran vocación apostólica, enfatizando constantemente los méritos de la propiedad, inversión y gestión privada sobre la pública. Aparece frecuentemente en los medios, y hace unos días escribió un artículo (“Entender lo que siempre es público”, La Vanguardia, 03.07.16) en donde criticaba el intento de los partidos de izquierdas de desprivatizar la compañía Aigües Ter-Llobregat (ATLL), privatizada por el gobierno catalán del partido liberal (Convergència), acusándoles de estar estancados en una ideología anticuada que conducía a la ineficiencia en los servicios públicos a la ciudadanía.

¿Qué hay detrás de Apple, Google y otros casos de éxito empresarial?

Dicho pensamiento neoliberal (también activamente promovido por blogs de economía como Nada es Gratis, un panfleto financiado hasta hace poco por el IBEX-35) desconoce, ignora u oculta varios hechos básicos, tales como que el modelo económico de EEUU no es liberal, puesto que aquel modelo está basado en un enorme intervencionismo público. En realidad, el gobierno federal es uno de los gobiernos más intervencionistas que existen en el mundo occidental. Gran parte de los sectores económicos en EEUU han sido iniciados, y/o intervenidos, y/o establecidos por el gobierno federal. En un excelente libro (The Entrepreneurial State), Mariana Mazzucato, profesora de la Universidad de Sussex, desmonta, caso por caso, la definición del modelo económico estadounidense como liberal. Analiza, por ejemplo, los grandes éxitos de la economía estadounidense, como Apple, que se atribuyen, según el credo liberal, a la gran genialidad de Steve Jobs, presentado como ejemplo del rol central que juega el gran innovador, interpretación ampliamente promovida incluso por la industria cinematográfica con la película sobre Steve Jobs y en muchos libros y miles de artículos laudatorios de su figura.

La profesora Mazzucato muestra que Apple no habría existido si no hubiera sido por la activa intervención del Estado federal. En realidad, no solo Apple, sino toda la industria electrónica, no hubiera existido sin el gobierno federal, que financió en gran parte los “descubrimientos” que se atribuyen a los grandes emprendedores privados, incluyendo Steve Jobs. La autora señala en su libro el proceso de creación de Apple (paso a paso) y de los elementos innovadores que se atribuyen a esta empresa, mostrando cómo detrás de cada uno de ellos había un trabajo previo, financiado públicamente, y desarrollado ya sea en instituciones públicas o en privadas (financiadas públicamente). En realidad, fueron las Fuerzas Armadas del gobierno federal las que introdujeron el GPS positioning y los voice-activated “virtual assistants”, utilizados por Apple. Y fueron las mismas Fuerzas Armadas las que financiaron los primeros pasos de la industria electrónica del famoso Silicon Valley. Y fueron también fondos públicos los que financiaron el touchscreen así como el lenguaje HTML, también utilizados por Apple. Y fue, de nuevo, el propio gobierno el que prestó en términos súper favorables los primeros 500.000 dólares que Apple necesitó para establecerse como empresa.

Sin la intervención pública, las empresas privadas en muchos sectores innovadores no hubieran existido

Una situación semejante ocurre con Google, compañía que ya en sus inicios recibió fondos públicos procedentes de la National Science Foundation, institución pública. Y no digamos ya con la industria farmacéutica, una de las industrias con mayor rentabilidad en EEUU, y que se ha beneficiado enormemente de la investigación básica financiada públicamente por los National Institutes of Health con un presupuesto de 30.000 millones de dólares al año, una investigación sin la cual la industria farmacéutica estadounidense tampoco hubiera existido. Y ha sido, de nuevo, el gobierno federal el que ha sido el mayor inversor en la industria aeronáutica, a través del gasto militar. En realidad, el complejo militar-industrial que centra la economía estadounidense en muchos de sus sectores, está financiado públicamente (ni que decir tiene que ninguno de estos datos aparece en las alabanzas al emprendimiento de los grandes genios empresariales promovidos por los gurús mediáticos neoliberales).

En base a estos y otros datos documentados en aquel libro, es cuestionable definir el modelo estadounidense como un modelo neoliberal. En realidad, una de las causas que están creando mayor enfado entre la población estadounidense es la toma de conciencia de que un gran número de las industrias altamente exitosas, que han sido apoyadas, cuando no financiadas, públicamente en sus orígenes (como Apple y Google), ahora estén evitando pagar impuestos en EEUU, situando las sedes de sus empresas en el extranjero.

Por cierto, gran parte de las empresas que ofrecen a nivel estatal en EEUU (nivel semejante al nivel autonómico en España) elementos básicos, como el agua, son públicas, como también ocurre en el continente europeo, y lo hacen a unos precios menores y a una calidad mayor que la que provee la empresa privada a la cual el Sr. Lacalle hace referencia. Ahora bien, le aseguro a usted, lector, que estos últimos datos raramente aparecen en los grandes medios de información y persuasión de este país. Así es España (incluyendo Catalunya).

El dinero que la Iglesia recauda por la Mezquita de Córdoba que no declara ni tributa

23 agosto, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

La Diócesis de Córdoba no declara en sus cuentas los ingresos específicos que obtiene por la Mezquita-Catedral

Los datos de turistas en el monumento y el precio de las entradas ayudan a hacer un cálculo aproximado de unos ingresos que rondarían los 13 millones de euros al año

El Cabildo publicitó en un folleto que sus ingresos se dedican a la conservación de la Mezquita -20 millones en ocho años- y a obra social

La Mezquita-Catedral de Córdoba bate récord histórico de visitantes en 2015

La Mezquita-Catedral de Córdoba bate récord histórico de visitantes en 2015 EFE

El Cabildo Catedralicio de Córdoba ha presentado a comienzos de 2016 la cifra de visitantes que tuvo la Mezquita-Catedral a lo largo de 2015, una cifra que ha batido su récord y ha llegado a 1.676.000 personas, por encima de las 1.565.000 del año 2014. Sin embargo, el número de turistas recibidos en el principal monumento cordobés no aparece traducido económicamente en ningún registro; esto es, no se dan a conocer exactamente los ingresos que percibe la Iglesia por la entrada de visitantes a la Mezquita-Catedral.

La Diócesis de Córdoba publica desde hace unos años en su revista ‘Iglesia en Córdoba’ un documento donde describe sus ingresos y gastos de cada ejercicio, documento en el que, sin embargo, no aparece apartado alguno para los ingresos del Cabildo Catedralicio que dirige la Mezquita-Catedral. En el documento de veinte páginas sobre el ‘Estado de ingresos y gastos de la Diócesis de Córdoba’ del año 2014 –el último publicado y al que ha tenido acceso eldiario.es/andalucia-, se señala que “las cuentas que adjuntamos engloban los ingresos y gastos de las instituciones más importantes de la Iglesia en Córdoba”, un listado que comienza con el Obispado, sigue con las parroquias y detalla otra veintena de organismos, pero no menciona al Cabildo. En ese año, la Diócesis de Córdoba declara que tuvo un total de 30,8 millones de euros de ingresos y unos gastos de 31,1 millones, aparte de las cuentas propias del resto de organismos.

En el apartado de dicho documento dedicado al “estado de gastos e ingresos consolidados de la Diócesis de Córdoba”, se detallan recursos ingresados por la aportación de los fieles, la asignación tributaria, los ingresos patrimoniales inmobiliarios y financieros, sin que aparezca el Cabildo Catedralicio. Un apartado final titulado “Otros ingresos corrientes” que supone 13,2 millones de euros no aclara si ahí se incluiría el dinero percibido por los turistas que visitan la Mezquita-Catedral. Consultadas fuentes del Cabildo por este medio acerca de este asunto, confirman que el dato de los ingresos que reciben por la entrada de turistas a la Mezquita-Catedral no se hace público: “Nosotros no lo tenemos publicado”, se limitan a decir.
No obstante, la cifra de visitantes recibidos y el precio de las entradas pueden dar un cálculo aproximado del dinero que ingresa la Iglesia por los visitantes de la Mezquita-Catedral. Según los datos ofrecidos por el propio Cabildo, en 2015 se registraron 1.676.000 visitantes que, salvo el caso de cordobeses y niños menores de diez años, debieron abonar una entrada de 8 euros. A ello se suman los 2 euros que pagaron las 55.224 personas que, aparte de la visita al templo, subieron a laTorre-Campanario. Y a ese montante se unen los 18 euros que abonaron cada uno de las 28.000 personas que eligieron la visita nocturna a la Mezquita-Catedral -9 euros para jubilados, discapacitados y estudiantes-. Con los datos en la mano, los ingresos por turismo del Cabildo se estiman en un montante que, dada la falta del dato oficial concreto, podría oscilar  entre los 11 y los 13 millones de euros al año.

La Ley no recoge que la Iglesia tenga que detallar sus gastos

Esa falta del dato oficial concreto de los ingresos recibidos por el Cabildo es posible gracias a que la Iglesia “no tiene norma que la obligue” a detallar sus ingresos y gastos, según explican las fuentes jurídicas consultadas. Inscrita en el Registro de Entidades Religiosas, la Iglesia no está obligada a depositar una copia de sus cuentas en dicho registro: “La ley no recoge que las entidades eclesiásticas deban hacerlo”.

A ello se une la especial situación de la Iglesia bajo el acuerdo del Estado con la Santa Sede sobre Asuntos Económicos de 1979, el cual le permite al Cabildo no estar obligado a declarar legalmente esos ingresos ni a tributar por ellos, además de estar exento del pago de impuestos como el IVA de las entradas de turistas a un lugar del patrimonio histórico. Las fuentes jurídicas consultadas señalan que “la explotación económica de la Mezquita-Catedral por la Iglesia Católica constituiría una actividad empresarial sujeta a los principales impuestos del tráfico mercantil, el IVA y el Impuesto de Sociedades. No obstante no tributa por ellos por gozar de sendas exenciones”.

En las cuentas de la Diócesis de Córdoba tampoco aparece ningún gasto específico del Cabildo ni de la Mezquita-Catedral. Tan sólo, en el documento económico del año 2014 se señala un apartado de gastos para “conservación de edificios”, donde aparece en concepto de “reparación y conservación (edificios, templos, casa rectorales)” un montante de 3 millones de euros y otros 1,2 millones en concepto de suministros, pero en relación a todos sus edificios, no específicamente al monumento cordobés.

No obstante, el Cabildo sí quiso publicitar la inversión que realiza en la conservación y mantenimiento de la Mezquita-Catedral en un folleto publicado en 2014 –al que ha tenido acceso eldiario.es/andalucia- donde defendía su gestión al frente del monumento. En dicho folleto, el Cabildo indicaba que “ todos los ingresos que se obtienen de la Catedral se destinan a la conservación del templo, que está en constante revisión y supervisión (…). Sólo en los últimos ocho años el Cabildo ha destinado más de 20 millones de euros a obras de mantenimiento del templo”, indica, sin precisar a cuánto ascendieron los ingresos en ese mismo período.

A la derecha española le estorba la democracia

19 agosto, 2016

Fuente: http://www.lamarea.com

Cada vez que la izquierda ha gobernado o ha intentado acceder al poder de manera democrática se ha encontrado con la intolerancia y las amenazas veladas de una derecha que no acepta que otros usurpen su lugar divino.

04 febrero 2016 | 10:08

A la derecha española le estorba la democracia
Viñeta de Chummy Chummez publicada en Hermano Lobo en 1974

MADRID// Cuenta César Rendueles en Capitalismo Canalla que el dictador Augusto Pinochet enunció en vísperas de los comicios chilenos de 1989 que estaba “dispuesto a aceptar el resultado de las elecciones con tal de que no gane ninguna opción de izquierdas”. Esa cosmovisión es compartida en la intimidad por la derecha española, que al menor atisbo de un gobierno de izquierdas saca sus peores instintos para alertarnos del desastre, o para llevarnos directamente a él. La diestra de este país sólo considera legítimo que ellos estén en el poder, es suyo, y por eso no toleran que se les derroque por las urnas. Por eso, en cuanto ocurre o puede ocurrir, apelan al guerracivilismo. Alertan con dramatismo ante el advenimiento de lo que ellos mismos ocasionaron. Como una oscura advertencia. Como una amenaza velada.

El día 15 de marzo de 2004, tras la victoria electoral de Jose Luis Rodríguez Zapatero en los comicios más tristes de la historia de España, se publicó una tribuna en el Diario ABC del catedrático Ignacio Sanchez Cámara. El título dejaba claras sus intenciones: “La izquierda Atapuerca”. Los diarios conservadores siempre han usado firmas de opinión para no manchar sus editoriales de impulsos golpistas. Han preferido que sea gente de bien la que se encargue de advertir, de sugerir, de llamar al orden y, quién sabe, promover sin darle muchas más vueltas un “golpe de timón”.

Estos tics autoritarios que no respetan la voluntad popular y la soberanía de las urnas suelen proyectar lo que ellos son. La palabra golpista es bastante sobada en sus soflamas, una excusa del subconsciente. Es seña habitual que llamen golpes de estado a todo menos al único que sufrió España en el siglo XX y que culminó en 40 años de dictadura. “La facción torva y resentida de la izquierda española, que, por fortuna, coexiste con otra izquierda ilustrada y veraz, acaba de renovar su predilección por el ejercicio de una especie de golpismo de salón con sucursal en las calles, especialmente en la madrileña de Génova”, escribió Sánchez Cámara tras la victoria de Zapatero.

A lo que el catedrático llamó golpismo, acompañado de un epíteto, es a la conocida protesta ciudadana frente a la sede del PP del día 13 de marzo de 2004. Es otra de las señas de los nostálgicos del franquismo, del sociológico, y del mundano. No les gusta la gente en las calles protestando y ejerciendo sus derechos. El PP en esas fechas hacía la oposición más barriobajera de la historia de la democracia poniendo en duda constantemente la legitimidad del gobierno de Zapatero. Un senador del PP declaró por Melilla: “Pavía entró a caballo en el Congreso, Tejero con una pistola y el señor Zapatero con un tren de cercanías”. Unas declaraciones que encontraron acomodo en el ambiente que había en el seno del Partido Popular, como sostuvo otro histórico dirigente popular al decir: “Expresó en voz alta un pensamiento que comparte con millones de españoles”.

Mientras, los Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos de turno tampoco tragaron bien el sapo de la victoria socialista. Los “comunicadores” usaron sus poltronas mediáticas para poner en marcha unas acusaciones ponzoñosas que con el tiempo no sólo se demostraron falsas, sino también que los que las promovían las sabían falaces. ”Ésta es la izquierda que dio el golpe de Estado del 11-M”, declaraba hace poco el afamado locutor.

No creamos que algo ha cambiado 12 años después. Cuando durante el 15-M ciudadanos protestaron de manera pacífica exigiendo mayor calidad democrática, la derecha reaccionó con virulencia contra ellos porque cuestionaban la esencia misma de su estatus, de su poder, de sus privilegios. Esperanza Aguirre insultaba con denuedo a quienes se agolpaban en las plazas llamándoles “pendencieros” y “camorristas”. Asimismo, acusaba a los manifestantes de esconder bajo sus peticiones “un golpe de Estado”. Lo mismo que se esconde ahora en los conservadores en la opción política que surgió de ese 15-M, un “golpe de Estado encubierto”.

Las difamaciones y acusaciones sin fundamento vertidas contra Podemos han tomado el relevo del acoso sufrido por el PSOE de Zapatero. El gobierno les pertenece, y no dejarán que la izquierda use los resortes democráticos y constitucionales con impunidad.

El gobierno de ‘perdedores’

La propuesta de Podemos de formar un gobierno de coalición con el PSOE e IU volvió a poner de manifiesto que a la derecha la democracia le estorba. El resultado electoral se antepone a sus intereses de clase y vuelve a poner en marcha la tramoya. Así que este, sólo porque no es el suyo, será un gobierno de perdedores. Un gobierno revanchista. Asumiendo la derecha con ello que hay una afrenta de la que vengarse.

Francisco Rodríguez Adrados alertaba en una tribuna del diario La Razón la pasada semana de lo que supondría que en España gobernara “la extrema izquierda socialista” con los “separatistas” y los “utopismos rampantes”. El catedrático de la RAE ponía de manifiesto los peligros de un Frente Popular como el de 1936 de Largo Caballero, que acabó con la Guerra Civil. Rodríguez Adrados continuaba diciendo que “los utopismos y los independentismos deberían desaparecer, son simplemente nocivos”. Lo que deja claro el articulista es lo que ya ha enseñado la historia, que la derecha sólo confía en la democracia cuando ésta le sirve para lograr sus resultados.

No es casual la apelación del autor del texto al Frente Popular, porque la derecha combatió ese gobierno democrático con un golpe de Estado y una Guerra Civil. Por eso la solución que se propone desde la tribuna de La Razón es la desaparición de los utopismos (Podemos) e independentismos. Porque eliminar lo que no aceptan es la única manera de acabar con sus impulsos.

No es que las cosas hayan cambiado mucho, o que la irrupción de Podemos o el independentismo hayan añadido un temor mayor en la derecha y que ésta, de verdad, crea que ahora corre riesgo este sistema. Es la recurrencia de sus instintos cuando se van a la oposición. El mismo Rodríguez Adrados escribió en el año 2005 el mismo artículo, y en los mismos términos. Se llamaba España 1931 – 2005, y también comparaba el gobierno de Zapatero con el de Largo Caballero. Las únicas similitudes entre el gobierno del último presidente socialista y el posible de Podemos-PSOE-IU es que no gobierna la derecha. Por eso claman ante una posible involución de sus valores que acaben en una confrontación civil. La derecha poniendo la bota en la cabeza de la izquierda.

En 2005, Adrados escribió: “Zapatero y los suyos han construido un grupo como aquel de la segunda República, en el que se aliaron los socialistas de Largo Caballero, los comunistas, anarquistas y separatistas. Cómo acabó, ya lo sabemos”.

En 2016, el catedrático ha publicado lo siguiente: “La unión de todos los partidos de la izquierda, que con insistencia pide ahora Pedro Sánchez, jefe por el momento del PSOE, viene a equivaler más a menos a aquello: partir en dos las fuerzas políticas de todo el país, como entonces sucedió. Equivalió al aumento de la agresividad, y con un aumento de la misma, se llegó, al final, a la guerra

El discurso cada vez que gobierna la izquierda, o al menos lo intenta, es el mismo. Prevenir a los ciudadanos de lo que son capaces de hacer si no votan bien. Jamás se establece que cuando gobierna el PP con mayoría absoluta también se parte España en dos mitades. Jamás se establece que cuando la izquierda gobierna aumenta la agresividad porque la derecha no acepta los resultados democráticos y comienza una escalada de tensión desde todos los lugares y con todos los actores disponibles para volver a establecer el orden natural de las cosas. La derecha en el poder, el poder en la derecha.

Emilio Romero en su artículo de 1981, que no era más que la clave para la entrada en el Congreso de los guardias civiles días después, evidenció esta característica genética de la derecha patria de manera magistral. En su pomposo texto narraba lo que se cocía en las tertulias de Madrid. Las quejas y atribulaciones que provocaba en la carcunda la deriva intolerable de la política española y el inaceptable continuismo democrático. Porque la democracia para la derecha es provisional y la dictadura era una contingencia histórica. Y que gobierne quien dios manda.

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¿Es España un país de funcionarios?

18 agosto, 2016

Fuente: http://www.attac.es

11 agosto 2016Eduardo Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC España

El otro día el economista Juan Ramón Rallo tuiteó la siguiente frase: “No sé por qué se califica a España de ‘país de camareros’ y no de ‘país de funcionarios’ cuando el empleo público duplica al de la hostelería.” Una comparación absolutamente falaz, ya que en la categoría de funcionario hay muchas profesiones y parece lógico que la suma de todos esos tipos de trabajadores sea superior al número de trabajadores de una única profesión como es la de camarero, por muy predominante que sea. De hecho, es precisamente lo que ocurre en todos los países del planeta y no por ello parece que tenga sentido decir que todos ellos sean “países de funcionarios”. Es una comparación totalmente sesgada y carente de sentido, tan absurda como comparar el número de camareros con el número de asalariados o de trabajadores rubios. Pero parece que todo vale con tal de reforzar el falso tópico de que en España hay muchos empleados públicos.

Y es falso porque los datos demuestran otra cosa: España está a la cola en número de empleados públicos en relación al empleo total, muy por debajo de la media de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). ¡Y todo ello a pesar de que el empleo total en España es muy inferior al del resto de países! Todo ello consecuencia de tener un Estado del Bienestar infradesarrollado y de haber privatizado la inmensa mayoría de las empresas públicas.

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Además, resulta que entre los cuatro primeros países del ranking se encuentran tres que suelen ser tomados como ejemplo a seguir por su elevado nivel de bienestar económico y social: Dinamarca, Noruega y Suecia. A tenor de esta constatación no podríamos decir, por lo tanto, que tener un elevado peso de empleados públicos sea algo malo per se, como desgraciadamente muchos voceros repiten una y otra vez en todas las tribunas que encuentran. Por otro lado, llama la atención que los últimos países del ránking, que además se encuentran a bastante distancia del resto, no sean países europeos, lo cual refuerza la idea de que el Estado del Bienestar es característico de Europa.

Una vez se le fue facilitado este gráfico al emisor del citado tuit, su reacción fue irse por peteneras cambiando de argumento: “ahora compáralo en gasto en nóminas públicas. Por encima de la media”. Ahora Juan Ramón Rallo cambiaba su crítica desde el número de empleados públicos hacia su remuneración. Porque si caracterizamos a un país como “país de funcionarios” lo estamos haciendo porque presuponemos que está lleno de ellos, no porque éstos cobren mucho o poco. Si yo digo que España es un país de olivos lo digo porque hay una proporción muy elevada de olivos sobre el total, no porque los olivos sean muy altos o muy verdes, o lo que sea.

En cualquier caso, si aceptamos pulpo como animal de compañía y caracterizamos a un país por aquellas profesiones (recordando, no obstante, que el funcionariado es una categoría que engloba muchas profesiones) que cobran más, entonces España no sería un país de funcionarios, sino un país de banqueros y de directivos de empresas energéticas, que es donde se concentran los salarios más altos y con mucha diferencia (sueldo medio de 3.228 euros en actividades financieras y de seguros, 3.219 euros en suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire, y 2.650 euros en petroleras y otras industrias extractivas, según el Instituto Nacional de Estadísticas). Pero nada, el interés de Juan Ramón Rallo por criticar lo público es de tal envergadura que lo hace incapaz de ver elefantes en su habitación.

No obstante, sigamos su recomendación y comparemos países por su gasto en nóminas públicas. Una forma de hacerlo, aunque sea bastante imprecisa, es la de observar el gasto en remuneración de empleados públicos y compararlo con el PIB de cada país para relativizar el gasto. De esta forma, obtenemos los siguientes resultados para el año 2013.

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En efecto, el Estado español gasta en sueldos públicos más que la media europea. Pero la diferencia con el promedio es reducida y además por delante tiene a 13 países que gastan más (en algunos casos, muchísimo más). Resulta un tanto extraño caracterizar a España como país de funcionarios cuando gasta en empleados públicos sólo un poco más de la media y cuando hay otros 13 países que gastan mucho más. Si España es un país de funcionarios por este motivo, entonces no sé qué podríamos decir de Dinamarca (por cierto, tomado como modelo a seguir por economistas liberales como el propio Rallo).

Ahora bien, muchos podrían pensar que algo falla cuando España tiene menos empleados públicos que la media pero al mismo tiempo gasta más en ellos en promedio. Podríamos deducir de estos dos datos que España gasta mucho por cada empleado público, o por decirlo de otra forma, que los sueldos de los empleados públicos son muy elevados en España. Puede ser, y vamos a ver si es así, pero antes es necesario hacer una puntualización importante: cuidado con los análisis de trazo grueso en los que no descendemos al detalle, puesto que las medias aritméticas las carga el diablo y pueden estar ocultando o tergiversando determinadas realidades. Por ejemplo, si España tiene pocos empleados públicos pero los concentra en los sectores estratégicos donde los sueldos son más elevados (magistrados, economistas del Estado, médicos, profesores, etc), la media nos estaría diciendo que los empleados públicos españoles cobran mucho más que los de otros países incluso aunque ese tipo de profesiones estuviesen peor pagadas que en otras economías. Pero eso sería la lógica consecuencia de tener un Estado del Bienestar poco desarrollado especialmente en sectores con sueldos menos elevados como cuidadores, trabajadores de la limpieza, conductores de transporte público, etc, que empujarían la media a la baja en esos otros países.

En cualquier caso, comparemos los países ahora atendiendo conjuntamente a las dos variables mencionadas: peso de empleados públicos y gasto en su remuneración. Esta ratio nos podría dar una idea aproximada de cuánto dinero se dedica de media a pagar a los empleados públicos. En el gráfico siguiente [1], todos los países que están por encima de la línea discontinua gastan más dinero por empleado público que la media, mientras que los que están por debajo gastan menos.

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El Estado español (círculo naranja), aunque tiene un peso de empleados públicos muy reducido, gasta en empleados públicos por encima de la media. Pero también gastan más que la media países con una proporción de empleados públicos muy elevada como Dinamarca, Noruega y Suecia. Y al contrario: entre los países que pagan menos de la media a sus empleados públicos se encuentran algunos que tienen muchos empleados públicos (República Checa) y otros con pocos (Alemania y Suiza). Es decir, si esta constatación nos sirviese para afirmar que España es un país de funcionarios, entonces también deberían recibir esta etiqueta Dinamarca, Noruega, Suecia, Bélgica, Francia, Austria, Italia, Portugal y Grecia. En cambio, no serían “países de funcionarios” República Checa, Eslovaquia, Estonia, Hungría, Eslovenia, Polonia, Luxemburgo, Irlanda, Suiza y Alemania.

La pregunta que tendríamos que hacernos en todo caso es la siguiente: ¿es positivo o negativo que un país sea “de funcionarios” (es decir, que gaste más por empleado público según la definición que le hemos dado)? Y yo no voy a contestar aquí la pregunta, pero sí me limitaré a señalar como curiosidad que la mayoría de las economías más desarrolladas de la muestra pagan mejor a sus empleados públicos y que la mayoría de las menos desarrolladas les pagan peor. ¿Casualidad?


[1] Realizado sólo con los países para los que se tienen los dos indicadores.

Saque de Esquina

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Humanismo de izquierdas

17 agosto, 2016

Fuente: http://www.rafaelnarbona.es

La crisis económica ha causado un enorme sufrimiento: paro masivo, pobreza infantil, desahucios, suicidios. La política de austeridad ha impuesto durísimos e inaceptables recortes en sanidad, educación y servicios sociales. No hacía falta mucha inteligencia para saber que estas medidas envenenarían la convivencia y pondrían en peligro la paz social. La indignación popular se transformó en algunos casos en odio, alimentando la violencia y el fanatismo. Saber que algunos políticos acumulaban trece cargos y ganaban al año más de 150.000 euros, mientras tres millones de personas vivían con menos de 300 euros al mes, produjo una ira legítima y comprensible, que se reflejó en el retorno de las ideologías partidarias de la violencia como palanca de cambio social. Afortunadamente, el radicalismo sólo prosperó en una minoría, muchas veces con una información insuficiente. La sociedad española repudia la violencia, pues entiende que las injusticias deben combatirse con planteamientos éticos, desobediencia pacífica y movilizaciones ciudadanas.

La indignación no debe convertirse en un radicalismo que flirtea con regímenes totalitarios y reivindica a figuras históricas tan deleznables como Stalin. Esto no significa abrazar la política exterior de Estados Unidos ni su modelo económico y social. La primera potencia mundial contiene inmensas bolsas de pobreza y no se ha caracterizado por el respeto a los derechos humanos. Cuando lo ha considerado necesario, ha desestabilizado países, propiciando golpes de estado. Entre sus víctimas más célebres, podemos citar a Patrice Lumumba y Salvador Allende. La Red Gladio y la Operación Cóndor constituyeron estrategias criminales para exterminar a comunistas y socialistas en el Sur de Europa y el Cono Sur de América Latina. No son las únicas tramas urdidas para frustrar el ascenso de la izquierda. Entre los países afectados por esta clase de estrategia, hay que incluir a Grecia, Tailandia, Filipinas, Mozambique, Haití, Guatemala, El Salvador o Angola. Estados Unidos no es la única democracia con las manos manchadas de sangre. Francia combatió a sangre y fuego a los islamistas argelinos, creando un método de interrogatorio y exterminio que exportó a la Escuela de las Américas, famoso centro de tortura ubicado en Panamá por Estados Unidos. El método de interrogatorio consistía en el uso despiadado de la picana eléctrica. Cuando se extraía la información que se buscaba, el detenido era asesinado y enterrado en secreto. Solo de ese modo perdieron la vida unas 30.000 personas. El general Paul Aussaresses relató en sus memorias su trabajo como torturador y ejecutor, sin mostrar el más leve signo de arrepentimiento. Conviene recordar que trabajó a las órdenes del François Mitterrand, Ministro del Interior, que el 5 de noviembre de 1954 declaró en la Asamblea Nacional: “…la rebelión argelina solo puede encontrar una forma terminal: la guerra”.

Alemania tampoco puede presumir de su historial democrático después de la Segunda Guerra Mundial. Desempeñó un papel decisivo en la guerra de la antigua Yugoslavia, proporcionado armas e instrucción militar a croatas y eslovenos. Apoyó a Franjo Tudman y sus milicias, que copiaron los métodos de los ustachas. Aliados de los nazis, los ustachas mataron en cuatro años a un millón de serbios, judíos y gitanos. Tudman rehabilitó a los ustachas y –con ayuda alemana- lanzó una ofensiva en la región de la Krajina, que incluyó una feroz limpieza étnica. Investigado por crímenes contra la humanidad, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia no llegó a imputarle porque murió de cáncer en 1999. Alemania buscaba el control de la costa dálmata para conseguir una salida al Adriático, lo cual le permitiría extender su influencia desde el Mar Báltico hasta el Mediterráneo y Oriente Medio. Al final, consiguió su objetivo y no le importó avivar la llama del nacionalismo excluyente en la antigua Yugoslavia, alentando una guerra que también aprovechó Estados Unidos para establecer un protectorado en Kosovo y debilitar a Rusia, aliada tradicional de Serbia.

No quiero dejar de mencionar los crímenes del Imperio Británico en sus colonias. Los ingleses destruyeron miles de documentos que les incriminaban. Sin embargo, han sobrevivido textos que reflejan su barbarie. En Kenia, los rebeldes Mau Mau sufrieron horribles torturas. Se castró a los hombres y se violó a las mujeres, después de introducirles agua hirviendo en la vagina. 100.000 insurgentes acabaron en campos de concentración y al menos 1.000 fueron ejecutados sin proceso. El 13 de abril de 1919, el general Reginald Dyer ordenó ametrallar a una multitud desarmada de hombres, mujeres y niños sijes, hindúes y musulmanes que se habían reunido pacíficamente en Amtrisar. Se ignora el número exacto de víctimas, pero todo indica que murieron 1.000 personas, mujeres y niños incluidos, y 1.200 resultaron heridas. La arrogancia británica y el desprecio por los derechos de otros pueblos se reflejan en las palabras de Winston Churchill mientras ocupaba el cargo de Secretario de las Colonias: “No entiendo esos remilgos contra el uso del gas. Estoy completamente a favor de usar gases venenosos contra las tribus incivilizadas”. Corría el año 1919. En 1937 no había cambiado de talante, pues declaró ante la Comisión Real sobre Palestina: “No acepto… que se haya hecho un gran mal a los Pieles Rojas de América o a los negros de Australia… por el hecho de que una raza más fuerte, una raza de más alta graduación… haya llegado y ocupado su lugar”. Churchill también aconsejó esterilizar forzosamente a los discapacitados y mostró el mismo desdén por árabes y judíos.

No olvido el genocidio de Guatemala. Ronald Reagan empleó la doctrina de la seguridad nacional para ofrecer ayuda militar y política a los generales Fernando Romero Lucas García, Efraín Ríos Montt y Óscar Humberto Mejías, que acabaron con la vida de 200.000 mayas y 50.000 opositores políticos, obligando a desplazarse a 1.500.000 personas. Se han documentado 667 masacres y 443 aldeas completamente destruidas. Pido disculpas por no abordar otros genocidios, como el armenio o el congoleño, pero creo que mi postura es clara. Siempre hay que estar al lado de las víctimas. Por eso, cualquier intento de reivindicar a Stalin constituye una grave afrenta a sus millones de víctimas. Al margen de la Gran Purga, que acabó con la vida de escritores como Isaak Bábel y Ósip Mandelstham, las fosas de Katyn y la hambruna causada en Ucrania por la colectivización forzosa, mencionaré la campaña de limpiezas étnicas organizadas por Beria y Stalin en Polonia y el Cáucaso. Entre 1943 y 1944, se deportó masivamente a karachai, calmucos, chechenos, ingusetios, balkar, tártaros y turcos meskheti. Beria acudió personalmente a Grozni el 20 de febrero para supervisar y agilizar las deportaciones. En una semana, deportó a 478.479 personas en camiones norteamericanos Studebaker. En algunos casos, se quemaron pueblos enteros hasta los cimientos y se incendiaron establos atestados de gente, imitando el proceder de los nazis. Aunque en un principio la Unión Soviética apoyó la creación del Estado de Israel y envió armas desde Checoslovaquia, Stalin acabó consideran a los judíos un peligro por su “cosmopolitismo desarraigado” o, en su defecto, por su “sionismo pro-norteamericano”. El Comité Antifascista Judío fue disuelto formalmente en noviembre de 1948 y se arrestó a más de cien escritores y activistas judíos. En mayo de 1952, se realizó el primer proceso contra catorce judíos soviéticos. Trece fueron condenados a muerte y ejecutados, pese a que la mayoría de los inculpados mantuvo su inocencia hasta el final. Polina Zhemchuzhina, esposa de Molotov, el famoso Ministro de Asuntos Exteriores que firmó el pacto de no agresión con el criminal de guerra Joachim von Ribbentrop, fue arrestada en enero de 1949. Judía y acusada de traición, fue sentenciada a trabajos forzados en Kazajistán. Sobrevivió gracias a la ayuda de los kulaks que su marido había ayudado a deportar en los años 30. Mólotov se divorció de ella y declaró: “Reconozco mi profundo arrepentimiento por no haber impedido que Zhemchuzhina, una persona muy querida, cometiera errores y estableciera vínculos con nacionalistas judíos antisoviéticos”. Su gesto –cobarde y servil- me recuerda a los alemanes que se separaron de sus esposas judías durante la dictadura nazi, sin ignorar que su decisión acarrearía la deportación y la muerte a la madre de sus hijos. Podría continuar, pero creo que es suficiente y no quiero extenderme más. Le pese a quien le pese, Stalin fue un asesino y los crímenes de Estados Unidos, Bélgica, Francia, el Estado de Israel o el Imperio Británico no añaden ni restan nada a este juicio. Creo que el verdadero fascismo es negar esos crímenes. Pretender que “Uncle Joe” era un libertador y un amigo de la humanidad solo constituye una obscena deformación de la verdad.

Cito estos ejemplos históricos para subrayar que el hombre siempre debe permanecer alerta. No hay país que pueda mirar hacia atrás, sin experimentar desolación. La motivación última de la violencia nunca es el idealismo, sino el interés material. Se lucha por los recursos, las rutas comerciales y los mercados, no por un mundo menos injusto. El ser humano está muy lejos de una conciencia ética que bloquee o inhiba nuestros peores impulsos. El odio solo necesita una chispa para avivarse. Recuerdo con vergüenza la avalancha de comentarios antisemitas volcados en las redes sociales hace pocos años por la derrota del Real Madrid ante el Maccabi de Tel Aviv. Según la Liga Antidifamación, “España es el tercer país más antisemita de Europa”. No se puede ser de izquierdas y antisemita. No se puede ser utópico y agitar la bandera del estalinismo. No se pude ser solidario y olvidar la represión que se ha ejercido en Cuba en nombre del socialismo. No se puede ser tolerante y promover el ultraje de los sentimientos religiosos o culturales de los que piensan de otra manera. Me considero un humanista de izquierdas. Utilizaré una frase de Sartre para explicar mi postura: “El humanista llamado de izquierda considera su principal cuidado velar por los valores humanos; no pertenece a ningún partido, porque no quiere traicionar lo humano, pero sus simpatías se inclinan hacia los humildes y a los humildes consagra su bella cultura clásica”. España no necesita una revolución, sino un cambio de modelo cultural, pues si éste no se produce, cualquier mejora material nos devolverá a la rueda del consumo, olvidando a los que viven y mueren en la pobreza y la exclusión. La pobreza sólo inquieta cuando salpica a muchos, pero mientras afecta a una minoría sólo produce indiferencia. Sin embargo, la preocupación por el otro es lo que nos dignifica y humaniza. Parece utópico acabar con la pobreza, pero sin metas utópicas el hombre se convierte en una boya a la deriva.

RAFAEL NARBONA