Archive for 30 septiembre 2017

“No sé si lo voy a ver, pero el proceso de independencia de Catalunya es imparable”

30 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Julián Casanova (Valdealgorfa, 1956), es historiador y catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza. Ha escrito varios libros sobre la Segunda República, la Guerra Civil y el anarquismo. Profesor visitante en numerosas universidades, entre ellas el Queen Mary College (Londres), Harvard (EEUU) y la Central European University (Hungría). En esta entrevista, que se desarrolla por teléfono, hablamos de Cataluña, de cómo hemos llegado a esta situación y cuáles podrían ser las salidas.

¿Con qué otro país podríamos comparar lo que sucede en Cataluña?

Yugoslavia en la primera fase, antes del genocidio, venía de una transición que se asemejó al primer momento de la Transición española, pero en la actualidad no hay ningún paralelismo en Europa, ni en la segunda parte del siglo XX ni en los principios del siglo XXI. No es el caso escocés y no es Kosovo. No lo hay de un Estado que tras salir de una larga dictadura y consolidar la democracia durante 40 años, en el que haya una parte que quiera independizarse por falta de negociación del Estado, entre otras razones.

Para lograr la independencia se tienen que dar alguno de estos tres factores: negociación caso de checos y eslovacos –, guerra o desmembración de un imperio, como el soviético.

Si tomamos el último punto, hace falta un Estado en descomposición, en quiebra o débil. Con uno fuerte y legitimado es difícil un proceso de independencia salvo que haya una guerra o una invasión. El primer paso sería tener un Estado poco fiable para un sector de la población, bien porque entra en quiebra institucional o porque no tiene capacidad de aplicar los monopolios de la violencia y de la administración. En el caso yugoslavo hay un momento en el que este aspecto desempeña un papel importantísimo. Tiene que haber un proceso de descomposición para que la oposición tenga suficiente poder y legitimidad. ¿Cuál era el segundo punto?

La guerra.

Estaríamos ante el huevo o la gallina: ¿la guerra es la consecuencia de la independencia o la guerra es un acompañante del proceso de la independencia? ¿Es la causa o es el efecto?

¿Es fuerte o débil el Estado español? ¿Tienen auctóritas las instituciones ante los ciudadanos?

La gente confunde represivo con fuerte. El concepto weberiano de Estado, el que tiene la legitimidad del monopolio de la violencia y de la administración, no tiene por qué ser represivo, al contrario. El Estado que surge de la Guerra Civil y del franquismo no es fuerte, es represivo. Un Estado fuerte necesita legitimarse ante la sociedad. Eso empezó a cambiar en la Transición y en la democracia. La gente percibió una Administración más eficaz. Las Fuerzas Armadas pasaron de ser percibidas como represivas a lograr un considerable respeto por parte de la ciudadanía. Lo mismo la Policía y la Guardia Civil. El Estado se legitimó, se hizo más fuerte.

A partir del 2008 esa legitimidad pierde fuerza en España y en otros países. En España se debe a tres razones fundamentales. La primera es la corrupción, que nos ha devuelto a tiempos en los que la política estaba hecha de corrupción, sobornos, familias y amigos. Reaparece con fuerza algo que parecía propio de la Restauración y del franquismo. En Cataluña funciona el discurso contra la corrupción, pese a que tiene una parte importante.

El segundo punto es político: la descomposición y la pérdida de fuerza de la legitimidad del Estado. El Parlamento deja de ser un foro de discusión decisivo donde los diputados de los diferentes partidos manifiestan sus posiciones. El Parlamento se convierte en un foco de los poderes políticos y no en una transmisión de la democracia. Sin eso era difícil que el fenómeno Podemos, el de los movimientos sociales desde abajo, hubiera aparecido.

En tercer lugar, el Estado no tuvo desde el principio capacidad de negociación en este proceso. Ahí perdió parte de su legitimidad. El hecho de que no haya habido un Estado negociador, sobre todo desde 2010 y el recurso de inconstitucionalidad del Estatuto catalán son elementos fundamentales. ¿Es un problema universal? Posiblemente, pero en España la dimensión es gigante.

También hay corrupción en Cataluña, pero en Cataluña perciben que ha habido un intento de depurarla. Se creó una comisión en el Parlament presidida por David Fernández, de la CUP. Jordi Pujol y su familia han quedado desacreditados ante la sociedad catalana. En cambio, aquí los corruptos siguen gobernando.

Si no es verdad funciona como percepción. Unir la responsabilidad política a la culpabilidad judicial, como hacen Mariano Rajoy y el PP, decir aquí no hay responsables políticos si no se llega a una sentencia judicial. Y eximir la responsabilidad política a través de ‘yo ya pasé por las urnas’ ha hecho un daño tremendo a la democracia.Hay un deterioro de la política, un abismo entre los dirigentes y los ciudadanos. No hace falta más que ver lo que ha pasado en EE UU.

El fenómeno se ha hecho gigante en España por la capacidad que ha tenido el PP de mantenerse indemne en este proceso. Hay un discurso del independentismo que ha calado en Cataluña. No estamos hablando de la conciencia independentista, la identidad cultural o de conciencia política, sino del chollo que significaba que la España que nos roba estuviera dominada por ladrones. Esa percepción es muy importante en el sector más joven y menos concienciado de Cataluña.

La hora de la verdad empieza el día 2. El discurso del poder central es judicial, de utilización de una justicia desprestigiada. El Tribunal Constitucional no está fuera de toda sospecha. No lo componen los 12 mejores. Llevan puesta la camiseta de un partido. ¿Cómo se puede resolver?

Sí, eso es muy interesante. En Quebec y en Escocia, incluso en Checoslovaquia, el debate fue un debate político. Aquí hemos pasado a una segunda fase, que es la que estamos, la jurídico-constitucional: ‘si no cumples la ley atente a las consecuencias’. Hay una tercera fase, anterior al 2 de octubre: ¿va a haber algún problema de orden público? ¿Llevarán las fases política y jurídico-constitucional a un problema de orden público el día 1?

Rajoy y la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría han prometido que no se va a celebrar ningún referéndum. Los independentistas tienen capacidad para abrir, no sé, al menos 400 ayuntamientos. ¿Va a haber un problema de orden público con una foto para el mundo distinta a la actual?

No hay una oferta política, cualquiera que se salga de la disciplina queda lapidado. Vivimos entre dos verdades absolutas.

Lo que estás planteando, que no hay mediación posible, se debe a que se ha pasado de la fase política a la fase jurídico-constitucional y a la de la movilización. Detrás de la movilización no están solo los independentistas, hay una masa social importante. Podemos plantearnos por qué hemos llegado a este punto, pero lo que está claro es que esa masa social importante no la paras solo con una negociación política en estos momentos. El papel de (los) intelectuales, de los historiadores, que en otros sitios han servido no de mediación pero por lo menos de sensatez, ha sido impensable aquí porque en realidad los razonamientos están cambiados, están subordinados a los sentimientos y a los no argumentos. Desde ese punto de vista hemos llegado a un punto de no retorno.

Pregunté a Josep Borrell, en una entrevista publicada en eldiarios.es, si detectaba un tufo balcánico en todo esto. Si a alguien se le va la mano, puede acabar mal.

Sí, pero comparar Cataluña con los Balcanes es un poco duro. Aquí no tienen peso la raza y la religión, dos elementos fundamentales que estuvieron detrás del genocidio, ni tenemos las grietas profundas del mundo balcánico. Pero sí me da la impresión de que vamos a llegar a un punto de enfrentamiento. Si el Estado quiere mantener la legitimidad y la Constitución, y si el independentismo quiere seguir el proceso que le está marcando una base social muy amplia, va a haber algún tipo de enfrentamiento.

Creo que hay dos ventajas respecto a los Balcanes. No tenemos un Ejército dividido y está subordinado al poder civil. Esta es una gran ventaja que no había en el inicio de la Transición. A alguno le parecerá una tontería, pero tener un Ejército subordinado al poder civil es básico para que la sociedad civil y la democracia funcionen. Lo único que nos podría acercar a los Balcanes es que hubiera enfrentamientos policiales, que hubiera una división en los Mossos d’Esquadra respecto a qué legitimidad obedecen, si la de los fiscales y los jueces, que en el fondo emanan de Madrid, o a la Generalitat de Cataluña. La balcanización de todo esto es difícil por lo que explicaba antes.

En los Balcanes se dan fenómenos de historia, legados culturales de raza y religión que complican la situación, lo cual no quiere decir que aquello hubiera tenido que acabar tan mal como acabó.

Hay una gran violencia verbal en las redes sociales. ¿Cómo evitar que se desborde y cómo volver a meterla en el carril para que pueda dar un diálogo? Juan-José López Burniol sostiene que la iniciativa debe partir del más fuerte, del Estado español.

Estoy convencido de que la responsabilidad del Estado no ha sido solo la de un Gobierno como el del PP, sino ha sido en la línea de lo que estás planteando. Cuando tienes la legitimidad, el Estado tiene que saber dónde se puede ceder en una negociación y dónde tiene que buscar la negociación. Eso no ha pasado. Pero tú me estás planteando el 2 como si ya supiéramos que el 1 no hay referéndum …

Hay referéndum con la participación que sea.

Con la participación que sea, que no va a ser muy alta, y dentro de la participación, con un 99% del “sí”, ¿no?

Puede ocurrir como en Venezuela: en el referéndum de la oposición solo votó la oposición, y en el referéndum de Nicolás Maduro solo votaron los de Maduro.

Pero Rajoy ha prometido que no va a haber referéndum, es decir que…

Lo llamarán otra cosa.

Si ellos bloquean la posibilidad de que entres en un colegio electoral, ¿descartas eso?

No lo sé.

Por eso digo que las iniciativas que se puedan dar el día 2 dependerán de lo que pase el 1. Cualquier iniciativa que salga después tiene que tener al menos cuatro requisitos.

El primero es que el Estado no confunda la fortaleza con la represión. Tienes más fuerza, tienes capacidad, tienes la legitimidad y tienes un bloque de partidos políticos constitucionalistas, pero también tienes que saber que debes darle una salida política o tratar de recuperar la iniciativa política.

El segundo elemento es que la movilización social en Cataluña, que es muy amplia en estos momentos en favor de la independencia  ─muy amplia y muy militante─, sepa que hay una posibilidad de apertura de negociación lo que les llevaría a esa meta sin necesidad de seguir con la ruptura. Convencerles va a ser muy difícil.

Hay un tercer elemento, que de alguna forma salte por los aires la alianza entre la CUP y la antigua Convergencia, que es social y culturalmente poco viable. Desde ese punto de vista, tienen un papel importante la gente de En Común, que hasta ahora se han mantenido en una ambigüedad.

Y el cuarto, que me parece básico, es que Mariano Rajoy tiene que dar un paso. Él ha sido hasta ahora un elemento fundamental para llegar a donde hemos llegado y tiene que admitir que a partir del 2 no le va a quedar más remedio que entrar en una negociación política, no sé si forzado por el PSOE. Creo que va a ser difícil. A Rajoy le están pidiendo más fuerza que negociación. Y hay gente en Cataluña que ya no quiere la negociación. Escucho mucho en el periodismo esta frase, ‘a partir del 2 no les va a quedar más remedio que sentarse’. ¿Con quién te sientas? ¿Solo con la política o también con la base social ─amplísima─, a los que les han convencido de que la ruptura y la república catalana están a la vuelta de la esquina?

Parece que en la parte, llamémosla constitucionalista, no hay estrategia. Todo es a piñón fijo y a corto plazo. Si la hubiera no se producirían los ataques contra Ada Colau y Podemos, porque representan un puente que divide el independentismo exprés porque ellos plantean un referéndum pactado. Si hubiera elecciones, En Común podría evitar la mayoría absoluta del bloque independentista. Entraríamos en una fase más pausada.

Sí, eso está clarísimo, pero también tienen que despejar un poco la ambigüedad en la que han estado hasta ahora. Ya no vale con decir que tú quieres el derecho a decidir porque en estos momento ya no estamos solo en la capacidad de decidir. Ellos tienen un papel importantísimo en estos momentos, empezando porque controlan Barcelona, que es la ciudad más importante y la ciudad en que se mueve todo.

Por otra parte, es verdad que una parte de la base social catalana que representa el independentismo no solo representa el independentismo porque no los han dejado decidir, sino porque ellos creen que ha habido una consolidación de estructuras antidemocráticas del poder en Madrid. Ahí hay un mensaje muy diferente porque esta gente no está criticando solo a España porque nos roba, sino que piensan realmente que hay una oposición clara entre la democracia que representan ellos en Cataluña y las estructuras antidemocráticas. Esto lo estoy viendo incluso en las redes sociales conmigo. Cuando pongo en Facebook algo que creo que es sensato, alguien te dice. ‘ya está la progresía española tratando de convencernos, pero aquí que sepáis que sois igual de corruptos que los demás’.

Hay un discurso en el que Madrid representa una estructura antidemocrática ¿Qué es Madrid? Madrid es el PP. ¿Qué es Madrid? Madrid es el PSOE, Madrid es la Constitución, es el legado del 78, todo eso. Y así no es tan fácil volver al cauce con una negociación después del proceso que ha habido de enfrentamiento, y del que va a haber de aquí al día 1.

La única solución sería abrir la Constitución y resolver la forma de Estado.

Sí, yo creo que sí.

Todos los intentos de consolidar un Estado después de la caída del imperio en 1892, que afectó muchísimo a los catalanes, a la industria catalana, todos los intentos de consolidar un Estado han resultado fallidos. Hemos tenido un siglo XX con una guerra civil y una dictadura.

El tema fundamental es que lo que servía en el 78, cuando veníamos de una dictadura, ya no sirve. En la Constitución se proclama que España es indivisible. Esto nunca ha sido negociable. Si se quiere abrir una negociación se tiene que abrir una negociación en la cual la indivisibilidad de España deje de ser tabú, y eso lo tienes que hacer con una reforma constitucional.

Uno de los tópicos sobre la Constitución es que la aprobaron en cuatro días y que apenas discutieron. Cualquiera que lea lo que dicen los testigos de entonces, desde Manuel Fraga a Alfonso Guerra, comprobará lo duro que fue sacar aquella Constitución en aquellos momentos. La Constitución se aprueba en diciembre del 78 en un referéndum, Han pasado poco más de tres años desde la muerte de Franco. El melón prohibido, el de España es indivisible, lo tienen que abrir mediante una negociación. En estos momentos no veo otra salida. Para eso también tiene que haber capacidad de negociación por parte de las élites catalanas que están controlando el procès.

Algunos sostienen que el problema no es un problema de Cataluña, sino España, que no ha terminado de estructurar un Estado aceptable para todos.

Tampoco hay que ser ventajista. Si haces balance a finales del siglo XX y lo comparas con lo que decían con los noventayochistas o lo que se decía después de la dictadura se ve que hemos avanzado. Entre otros, en la legitimidad del Estado, que ya no solo es solo represor. El Estado llega a los ciudadanos a través de la Sanidad, la Educación. Parece que a partir del 2008 vivimos en un mundo quebrado, también el mundo internacional, no solo el nuestro.

Lo que estaba claro a finales del siglo XX no lo está a partir del 2008. Tenemos el Brexit, Donald Trump, Corea del Norte, Siria y la inmigración, con húngaros y polacos sin hacer caso de las normas democráticas básicas de la Unión Europea. Todo esto ha influido mucho en el asunto de Cataluña. Esto no es solo una crisis entre Madrid y Barcelona, es una crisis institucional, política, económica que ha afectado a los jóvenes con precariedad laboral. Es una mezcla explosiva. Hay una parte que pertenece a la estructuración del Estado, pero otra pertenece a la parte más social.

Hay una pérdida masiva de prestigio de las élites en todo el mundo.

Sí, exactamente. Sin embargo hay una parte de las élites catalanas que trata de convencer a los demás de que este es un problema de los demás y no suyo. El nacionalismo tal y como está planteado en Cataluña no es solo un nacionalismo cultural e identitario. Hay unas élites muy fuertes que están planteando una salida alternativa a su propia perpetuación, para mantener su posición social. El PP ha convencido a sus votantes de que la crisis económica se va despejando y de que la corrupción no es un problema. Hay siete u ocho millones de españoles que votan al PP. El Partido Socialista estuvo missing durante un tiempo y Podemos estaba pasando de un movimiento social a un partido político con cinco millones de votos, algo impensable en los esquemas del bipartidismo y de la Transición.

Todo esto en medio de un deterioro de los medios de comunicación. Un deterioro no significa solo que ya no hay independencia, sino de que los jóvenes han cambiado los hábitos de comprar el periódico, de acudir a los medios de comunicación para informarse. La era digital está cambiando la forma de pensar, la forma de concebir, la forma de enseñar. A los historiadores nos está cambiando la forma de enseñar y de investigar la historia.

Sé que parece que todo el problema es territorial, que todo el problema es Cataluña y el territorio, pero creo que a lo que estamos asistiendo es a una quiebra de alguno de los valores más consolidados que había hasta ese momento, pero eso cualquiera que viaje lo está viendo. Pero hay signos que van entonces en contra de Cataluña. Por ejemplo, el Brexit, que no ha resultado tan eficaz y rápido como parecía. La UE en torno a Angela Merkel para poner distancia frente a Trump. Quieren orden, lo que no hace falta en estos momentos es desintegración y desorden. Esto está actuando contra Cataluña. En la CNN y en la BBC empieza a haber un discurso en el que Cataluña ya no es tan querida, Antes se veían como luchadores contra una opresión. Este discurso está desapareciendo.

Kosovo se independizó porque tenía a EEUU y a los principales países de la UE detrás. Pero Cataluña no tiene a nadie.

No tiene a nadie. Pero están diciendo a los jóvenes catalanes que estarán en la UE al día siguiente y que estarán en los tratados internacionales. Y eso es falso porque no los han firmado, los ha firmado Madrid.

Está claro que hay un problema de estructuración del Estado. Pero insisto en esto: ¿qué idea tenían los españoles de España en los últimos 20 o 30 años del siglo XX comparado con el pesimismo anterior? ¿Qué idea se tenía de la educación, de los valores que esta educación estaba trayendo, de sanidad para todos respecto a la que tenían nuestros padres y abuelos?

Hay un momento en el que comprobamos que un sistema funciona por primera vez en la historia de España. Ese sistema ha empezado a estar en crisis. Que ahora quieran convencernos de que esto es todo producto del 78, de lo mal que se hizo la Transición, es una lectura del pasado manipulada desde el presente, lo cual no quiere decir que el presente sea feliz, porque el presente ha dejado de ser feliz. Pero no es cierto que el pasado fue siempre feliz porque no hace falta más que ver dónde estaba España en 1975.

La victoria del PP por mayoría absoluta le permitió ocupar todas las instituciones: el Parlamento, la justicia. En cambio, en Estados Unidos funciona la separación de poderes frente a Donald Trump, que es un autócrata de libro.

Y el propio partido republicano no le van a aceptar, Paul Ryan no lo va a aceptar. Desde ese punto de vista, el PP tiene tres ventajas sobre EEUU: tienen una disciplina increíble; han pasado por encima de la corrupción y tienen el control mediático, con la complicidad de grupos importantes, algo que también ha hecho muchísimo daño. En España estamos ante una crisis no solo traída por la economía, la cuestión institucional y territorial. Deberíamos reflexionar sobre si en la democracia, más allá de lo formal, el pueblo tiene algo que decir. Este es el debate, el de la apropiación del poder por parte de élites fuertes y legitimadas democráticamente.

E ineficaces para proteger a la ciudadanía de la crisis económica.

Ineficaces para dar una alternativa económica. En el triunfo del capitalismo liberal, el de la gente que defendió las reformas laborales para echar abajo conquistas importantes, no ha habido nadie enfrente. Parecía que podía tener a Barack Obama pero aquello se acabó. La socialdemocracia quedó desnuda porque parte de su discurso social lo defendía también el liberalismo después de muchísimas décadas. Es curioso cómo la Europa que deja atrás la época de los fascismos, la guerra y la violencia, empieza a hacer aguas a principios del siglo XXI.

La crisis se agravará si las democracias se vuelven más frágiles. Si el Estado es capaz de redistribuir bienes y servicios, la gente lo percibe como un Estado bueno. Lo que está pasando es que ese Estado ha dejado de redistribuir bienes y servicios, que fue la principal aportación a la estabilidad social después de la Segunda Guerra Mundial.¿Por qué estamos aquí? Porque no hay políticos comprometidos con la sociedad y eso está produciendo un extremismo político, no solo en España. Está produciendo un nacionalismo violento y hostil al sistema democrático. Lo vemos en Polonia, en Rusia y en algunos países excomunistas. Pero también lo hemos visto con el Brexit o en Francia con Marie Le Pen.

Las crisis que desencadenaron la Primera y a la Segunda Guerra Mundial aportaron la enseñanza de lo que dice: para evitar los populismos es necesario redistribuir la riqueza y apostar por el Estado social. Pero esa distribución se ha cortado y no solo se ha cortado, sino que va hacia atrás. ¿Por qué no volver a la receta que funcionó?

Exactamente. El compromiso de extender a través del Estado los servicios sociales a la mayoría de los ciudadanos surge después de la crisis del 29. Lo paran los fascismos y la guerra, y vuelve después del 45. La crisis anterior a la Primera Guerra Mundial es muy diferente; es el advenimiento de la sociedad de masas. Pero el compromiso de extender a través del Estado los servicios sociales se consiguió en 1945 en la mayor parte de las sociedades occidentales. Sirvió para superar el atraso en equipamientos colectivos, en infraestructuras y, sobre todo, en el sistema asistencial. ¿Por qué fue tan importante la entrada en la UE de España y Portugal en los años 80? Porque eso es lo que se nos daba. No solo era la democracia, consistía en equipararnos en un proceso en el que el Estado asiste a los menos protegidos, con equipamientos colectivos y un importante sistema asistencial.  Eso también dio esperanzas a los países de Europa del Este. Sucede en Checoslovaquia con Havel, en Hungría y en otros países. ¿Por qué se ha dilapidado esta prosperidad? ¿Por qué reaparecen los fragmentos más negros de la historia en Europa? Porque se han perdido algunas de las señas de identidad en la socialdemocracia, pero también de la democracia. Hay gente que dice que ya no se puede volver a la situación anterior a la crisis porque no hay vuelta de hoja. Y hay otra gente que no se ha atrevido a defender estas políticas de redistribución de la riqueza a través de los Estados.

Parece que la izquierda postcomunista sigue sin encontrar su relato.

La única forma de despejar los fragmentos negros de Europa es volver al punto en el que el Estado consolida el compromiso con los ciudadanos de que los servicios sociales se van a extender. Eso se ha perdido. Y de distribuir de forma más equitativa la renta. Siempre que alguien trata de introducir alternativas para una distribución más equitativa de la renta, sale la gente de orden que dice que eso significa impuestos a los ricos. En los años 50 y 60 estaba muy claro, y en los 70, también. Nosotros llegamos tarde, pero llegamos. Por eso los españoles nos enganchamos tan bien a Europa, no solo era democracia y libertad, también descubrimos lo que era un Estado no represor, con una parte benefactora importante a través de los mecanismos de representación política, administrativa y municipal.

Hay que recuperar algunos de los ejes fundamentales de la democracia, y esa democracia vino después de lo que Eric Hobsbawm llamó la Europa de los extremos. Fue un aprendizaje después de años de violencia y de enfrentamientos. Ahora necesitamos un aprendizaje para salir de la quiebra institucional, económica, cultural, política de Europa. Es posible que los nacionalismos, al margen de los Estados, no puedan ser una alternativa en esto que estoy planteando.

¿Es optimista o pesimista respecto a Cataluña?

Tarde o pronto vamos a ver un proceso de independencia en Cataluña. Estoy convencido. No soy optimista en la forma en que vamos a gestionar todo esto. No soy optimista en la forma en que lo va a gestionar el Estado, en la forma en que lo va a gestionar el Gobierno. Creo que en la parte independentismo faltan en estos momentos voces que razonen y argumenten, que sean capaces de reconducir la negociación, no solo de incitar a la gente y estimular la calle. Así que desde ese punto de vista no soy optimista, pero creo que el proceso de independencia de Cataluña es imparable. No sé si lo voy a ver, pero el proceso es imparable. Con lo cual, al final, cuando se haga balance, alguien tendrá que explicarles por qué aquel proceso que no era imparable acabó siendo imparable.

Esta entrevista forma parte una serie de conversaciones con diferentes expertos, historiadores y académicos. El objetivo es ofrecer un panorama de las diferentes sensibilidades que existen en torno a la cuestión catalana.

María Elvira Roca: “De Cataluña no nos independizamos ni aunque se declare independiente”

Josep Fontana: “No sé si lo voy a ver, pero el proceso de independencia de Catalunya es imparable”

Anuncios

A desobedecer y a votar

29 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

https://www.ivoox.com/player_ej_21011500_4_1.html?c1=ff6600

Ha empezado. El choque de trenes a cámara lenta se ha acelerado en las últimas horas con la detención de cargos de la Generalitat y registros por parte de la Guardia Civil y se ha producido la colisión que los dos gobiernos andaban buscando. No seamos ingenuos ni nos sorprendamos, estamos siguiendo la ruta que ambos se han marcado para sus propios objetivos. Rajoy necesita sacar músculo ante quienes le acusan de flojo y el independentismo se fortalece provocando que la maquinaria estatal vaya a por ellos. Ganan en sus respectivos caladeros, pero el PP ha perdido la batalla de la legitimidad en el momento en que la policía ha empezado a encarcelar a políticos y a hacer el trabajo que le corresponde al gobierno. Se va a quedar solo otra vez con el único apoyo de Ciudadanos porque ni el PSOE ni el PSC más huidizos van a poder ponerse del lado de una derecha autoritaria que impone la fuerza bruta porque le falta la autoridad moral. Si lo hacen, estarán protegiendo más a un régimen caduco y corrupto que a la justicia y la legalidad.

La consulta puede ser ilegal pero no puede serlo la voluntad de millones de ciudadanos a los que habrá que responder con algo más que porras y mazos. No puedes detenerlos a todos y detener a sus representantes hace más por la independencia que todas las Diadas del mundo. Puede que no haya referéndum el 1 de octubre pero habrá una movilización de órdago al gobierno. El PP está colaborando como el que más a que una lucha nacional por la identidad se transforme en una lucha universal por las libertades. Alguien tiene que decirlo, Rajoy trabaja para el independentismo.

También hay que decirlo: españoles, el gobierno ha empezado a tomar la autonomía de Cataluña. No es oficial porque no está siguiendo los cauces legales que dice proteger pero Rajoy ha empezado a hacer efectiva la suspensión recogida en el artículo 155 de la Constitución, aunque pasándoselo por el forro. Ha preferido dejarlo en manos de su ministro de Hacienda y de una justicia teledirigida porque aplicarlo le obligaría a consultar al Senado y al Parlamento, obtener una mayoría y ceñirse a un marco legal pactado. Demasiados requisitos democráticos para un partido que viola la legalidad con frecuencia, utiliza a las cloacas para espiar al adversario y dice que prohibir la libertad de expresión es defender la democracia. El PP no tiene credibilidad como garante de la ley porque no respeta el estado de derecho ni cuando dice defenderlo.

Me resulta imposible defender la legalidad y democracia de la que habla este gobierno. Tampoco creo en la independencia de un poder judicial que hace política para mantener un orden establecido que me parece insostenible. Vivimos una farsa para que nada cambie. Así, pues, aunque defiendo una consulta legal y pienso que las banderas excluyen, que el problema no es la nación sino el sistema y que la derecha catalana es un pilar de ese sistema corrupto y desigual, creo también que el desafío social de los catalanes es una oportunidad de acabar con el caduco régimen del 78. De modo que animo a desobedecer y a votar. A favor o en contra, pacíficamente siempre, pero a votar.

La amenaza a la democracia: la vuelta al fascismo

28 septiembre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, y en catalán en la columna “Pensament Crític” en el diario PÚBLIC, 20 de septiembre de 2017.

Este artículo documenta la derechización que las instituciones políticas y mediáticas españolas han experimentado durante el gobierno Rajoy, señalando que las prácticas autoritarias de la dictadura se están reproduciendo, centradas ahora en la enorme represión masiva que está teniendo lugar en Catalunya estos días.

Dos hechos que han ocurrido en las últimas semanas muestran el grado de derechización que se ha alcanzado en las instituciones políticas y mediáticas españolas en estos años de gobierno Rajoy. Uno de estos hechos, que ha pasado casi desapercibido, es el otorgamiento por la Editorial Espasa del premio que lleva su nombre a Stanley G. Payne por su libro En defensa de España: desmontando mitos y leyendas negras, que es una defensa del régimen dictatorial que existió en España desde 1939 hasta 1978, considerando al general Franco, que lo lideró, como (y lo cito textualmente) “el mayor modernizador de su país y el líder que alcanzó mayor éxito de todos los aspirantes a las dictaduras de desarrollo del siglo XX”. El libro es una defensa del golpe militar de 1936 y del régimen dictatorial español existente en este país.

Su autor, Stanley G. Payne, es profesor emérito de la Universidad de Wisconsin-Madison, en EEUU, donde dirige la Cátedra Vicens Vives, y pertenece a la categoría de hispanistas anglosajones próximos a las derechas españolas. Gran defensor de la manera cómo se hizo la transición en España de la dictadura a la democracia, considerándola como modélica, es contrario a la re-evaluación de tal proceso que están haciendo las nuevas izquierdas, como Unidos Podemos, En Comú Podem y En Marea, a las que considera como nefastas, como define también a las fuerzas republicanas de los años treinta, cuyas acciones, según él, hicieron necesario el golpe militar de los “nacionales” (el entrecomillado es mío). En realidad, Stanley G. Payne ha alertado a la sociedad española de una posible alianza del PSOE con Unidos Podemos, que reproduciría el Frente Popular que él abomina. La última ocasión en la que repitió este comentario fue nada menos que en el Centro de Estudios de la Defensa Nacional del Ministerio de Defensa del Estado español.

Dicho personaje ha recibido múltiples galardones del establishment español, habiendo sido elegido miembro de la Real Academia de Historia y de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de España, receptor de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, y nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad Rey Juan Carlos. Es un académico del establishment conservador, cuyas opiniones y discursos resuenan y son aplaudidos por las derechas españolas, que en el panorama europeo son equivalentes a las ultraderechas. No me imagino que un libro semejante que hablara positivamente (tal como Payne hace de Franco) de Hitler, de Mussolini o incluso del mariscal Pétain recibiera tal reconocimiento en Alemania, en Italia o en Francia respectivamente, países que sufrieron dictaduras fascistas o nazis semejantes a la que sufrió España.

Pero en España no solo es posible, sino que es frecuente. En este aspecto, es importante también conocer qué es la Editorial Planeta, creada por el Sr. José Manuel Lara Hernández, que luchó en la llamada Guerra Civil en el lado golpista como capitán de la Legión, a la que se pasó tras conocer al famoso (por su crueldad) general Yagüe. Participó activamente en la represión política franquista cuando los militares ocuparon Barcelona, y fue, más tarde, jefe del sindicato fascista vertical de Artes Gráficas. En 1949 fundó la Editorial Planeta, convirtiéndose, como resultado de su entramado con el Estado, en una de las casas editoriales más importantes de España. Fue más tarde nombrado Marqués del Pedroso de Lara. Su hijo, José Manuel Lara Bosch, heredero de una de las editoriales más grandes (con unos ingresos anuales de 1.600 millones de euros) de España (y del mundo), expandió sus negocios a los medios de información, llegando a presidir la corporación Atresmedia (a la que pertenecen, entre otras, Antena 3, La Sexta, Onda Cero, Europa FM y Melodía FM). El Grupo Planeta es también el mayor accionista del diario de ultraderecha La Razón. Su gran poder mediático explica la docilidad hacia tal figura por parte del establishment político, lo cual explica sus muchos honores recibidos de autoridades públicas, incluyendo la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes del Ministerio de Cultura del Estado español, la Medalla Internacional de las Artes de la Comunidad de Madrid de la Sra. Esperanza Aguirre, el título de hijo adoptivo de Sevilla, y la Cruz de Sant Jordi, máxima condecoración de la Generalitat de Catalunya, y un largo etcétera. Sus relaciones fueron siempre cordiales con los principales partidos políticos gobernantes, primordialmente con las derechas del PP y Convergència, pero también con el PSOE.

Pero la burguesía representada por el Sr. Lara ha estado muy inquieta con el surgimiento de la nueva izquierda, que parece más difícil de domar. De ahí el galardón a Payne, en un intento de reforzar “la cultura franquista” todavía hegemónica en las estructuras de poder en este país. Tal burguesía parece estar alarmada, pues en la promoción de la elección del libro de Payne, el jurado del Premio Espasa subraya que tal libro provoca y desmonta los mitos y leyendas negras existentes en España sobre la Guerra Civil y sobre Franco, como si dicha visión favorable a la dictadura fuera minoritaria (casi prohibida) en España, habiendo sido reemplazada por una visión republicana, “roja” y “separatista”, que supuestamente, y según Payne, domina el mundo intelectual del país. En realidad su visión de España y de su historia, lejos de ser prohibida, es la hegemónica en gran parte de los aparatos del Estado y del establishment político y mediático del país. La transición no significó una ruptura con el Estado franquista, sino una adaptación y una apertura de este para legitimarse como Estado democrático, pero conservando y reproduciendo grandes elementos de la cultura franquista que continúan siendo hegemónicos en el país. La España uninacional, centrada en un Estado radial, es la dominante en los aparatos del Estado, y lo que está ocurriendo en España estos días es un ejemplo de ello, lo cual me lleva al segundo hecho ocurrido esta semana.

Pero antes quisiera subrayar que la evidencia existente muestra claramente que Franco tuvo poco de modernizador. Una persona profundamente conservadora y reaccionaria, cruel en extremo (según el profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia en Nueva York, experto en el fascismo europeo, por cada asesinato que cometió el régimen de Mussolini, el régimen de Franco cometió 10.000), responsable del enorme retraso político, cultural y económico del país, es lo opuesto a modernizador. Solo dos datos muestran la falacia de ese argumento. Cuando ocurrió el golpe militar, España e Italia tenían el mismo PIB per cápita. Cuando la dictadura terminó, el PIB per cápita en España era solo el 64% del PIB de Italia. Y el 68% de la población adulta tenía menos de seis años de educación.

La represión que está ocurriendo en Catalunya

El Estado central, cuyo Jefe de Estado nunca ha hecho una declaración en contra de tal general (ni la hará), ni en contra de la dictadura (que tampoco hará), y cuyo partido gobernante, fundado por un ministro de Franco, nunca ha denunciado explícitamente aquel régimen, está hoy reprimiendo por la fuerza, con una enorme agresividad y falta de sensibilidad democrática (característica del franquismo), reuniones, discursos, material escrito, revistas y muchos otros actos, lo cual sería impensable en cualquier país democrático. Aquí y ahora, en Catalunya, bajo este régimen considerado democrático, ha reaparecido una represión política que (para aquellos que vivimos aquel horror y luchamos contra él) recuerda la dictadura intentando crear miedo entre la población con campañas masivas de intimidación, y saltándose leyes del mismo Estado, como bien ha denunciado el fiscal y magistrado emérito del Tribunal Supremo, el Sr. José Antonio Martín Pallín. El hecho de que los partidos independentistas que gobiernan la Generalitat se hayan saltado las leyes, violando el propio Estatut de Catalunya (como he denunciado en otros artículos), no justifica que el Estado central también lo esté haciendo.

Tal represión es para defender una visión de España, repito, uninacional, jerárquica, escasamente democrática, con un escaso compromiso con los derechos políticos, sociales y culturales de los ciudadanos del país, oprimiéndose a aquellos que tienen una visión distinta de España, definiéndolos como anti-España, tal como aquella dictadura hizo, dirigida por los llamados “nacionales”. Ello exige, de todas las fuerzas democráticas, una movilización para denunciar la represión franquista y también para resolver las causas que están creando una enorme tensión entre los distintos pueblos y naciones de España, lo que dificulta, entre otros temas, la resolución del enorme problema social en el que vive el país, en el que la mayoría de los jóvenes que desean trabajar no pueden encontrarlo, y donde casi el 40% de las familias monoparentales apenas llegan a fin de mes. Este es el mayor problema que tiene el país, y que está siendo ignorado, cuando no ocultado, por aquellos que han sido responsables, a los dos lados del Ebro, de la enorme crisis social, escondiéndose ahora detrás de las banderas, como frecuentemente ha ocurrido en la historia de este país.

Los herederos del franquismo están ocupando Catalunya

Dicha represión es la máxima expresión del predominio de la cultura y prácticas franquistas que ha mostrado el gobierno Rajoy hacia las sucesivas demandas expresadas democráticamente por el gobierno catalán, pidiendo que se reconozca la personalidad e identidad de Catalunya dentro del Estado español, siendo el último caso el Estatut del año 2006 impulsado por el gobierno Maragall (una alianza de un partido socialista, un partido comunista, un partido verde y un partido independentista de izquierdas). Aquel Estatut no pidió la escisión, sino el reconocimiento de la identidad de Catalunya después de haber sido aprobado por el Parlament catalán, por las Cortes Españolas y por el pueblo catalán en un referéndum, el cual fue vetado (en algunos de sus elementos esenciales) por el Tribunal Constitucional, que ha sido en gran parte un instrumento conservador, hegemonizado por el PP.

Y es de ahí de donde se genera una movilización de miles de personas en Catalunya que se consideraban españolas, y que han dejado de sentirse como tales, haciéndose favorables a las tesis secesionistas. Es a partir de entonces que grandes multitudes de catalanes salen cada año el día de la Diada a la calle. La enorme rigidez del gobierno Rajoy ha sido el mayor factor para que el independentismo se haya doblado; y a no ser que haya cambios, pasará a ser mayoritario en Catalunya. Esta es la raíz del problema, que no puede resolverse a través de la represión, a la que debemos oponernos y debe ser denunciada, pues la victoria a través de la represión es lo peor que puede ocurrir, tanto en Catalunya como en España. Ni que decir tiene que parte del problema es que los partidos independentistas en Catalunya están intentando instrumentalizar este enfado popular actuando de una manera claramente denunciable (como he escrito en muchos artículos, tales como “Cómo el tema nacional y el tema social se relacionan en Catalunya”, Público, 15.09.17 y “La desunión de las izquierdas: un mayor obstáculo para resolver la gran crisis social en Catalunya”. Público, 06.09.17). Pero la mayor causa de las tensiones es el gobierno Rajoy.

Esto no puede continuar así: los partidos y movimientos democráticos deben movilizarse

Esta situación es intolerable, pues condena al país a estar batallando sobre temas nacionales, olvidando el mayor tema social, lo que se traduce en el aumento del deterioro de la calidad de vida y el bienestar. De ahí que algo debe hacerse, y rápido, y lo primero es terminar la represión que destruye los derechos de la ciudadanía en Catalunya y que provoca lo opuesto a lo deseado.

Hoy el conflicto, no solo en Catalunya, sino en toda España, no es sobre si habrá o no independencia, sino sobre si se violan las reglas de la democracia o no, primordialmente por parte del gobierno español (lo cual forma parte de su ADN político), gobierno que ha llegado a utilizar el Ministerio de Justicia, en alianza con periodistas basura, para dañar y eliminar a sus adversarios políticos. Este es el debate que adquiere especial relevancia hoy. Si el gobierno Rajoy consigue sus fines inmediatos, multiplicará todavía más la inestabilidad en España, recuperando, a su vez, el centralismo, que dificultará la resolución del problema nacional. De ahí la urgencia de que, además de parar la represión, se fuerce un diálogo y un debate entre todas las fuerzas democráticas para ver cómo rebajar tales tensiones. Y como parte de este objetivo, se debería permitir un referéndum pactado (que como varios constitucionalistas han afirmado es posible incluso en la presente Constitución) para posibilitar la libre expresión de la opinión de los catalanes sobre su conexión con el resto de España con garantías, garantías que no han sido respetadas por el gobierno Rajoy (ni tampoco por el gobierno Puigdemont). Entre estas garantías debería incluirse la elección entre varias alternativas, no limitándose a independencia SÍ o NO, pues dicha dicotomía en Catalunya está sesgada a favor del SÍ, pues el NO es claramente inaceptable para la gran mayoría de catalanes ya que significa continuar en la situación actual. Es el reto de las fuerzas democráticas no independentistas desarrollar alternativas (como lo fue en su día el Estatut propuesto por el gobierno Maragall) que compitan con la secesión como manera de resolver tales problemas que no fueron resueltos en la primera transición por imposición del Monarca y del Ejército. Ello requiere una reflexión sobre la necesidad de un proceso constituyente para redefinir España y el Estado español, haciéndolo más democrático, más justo, equitativo y plurinacional. Es imperativo que el problema nacional no continúe ocultando el enorme problema social tan agudo que persiste en el país, pues el problema nacional y social están causados por el enorme dominio que los herederos de la dictadura continúan teniendo sobre el Estado español. De ahí que aplauda la iniciativa de las nuevas izquierdas de convocar una Asamblea de autoridades parlamentarias y municipales, pertenecientes a partidos y movimientos sociales democráticos, para dialogar y proponer salidas a la situación actual.

Y en este proceso, hay que considerar que es urgente que el Partido Popular (causa de las mayores tensiones) deje de gobernar el país. Hoy, numéricamente, es posible sustituirlo, creando a nivel del Estado una alianza entre los partidos de izquierdas y los partidos nacionalistas. Y a nivel de Catalunya los números también muestran que podría establecerse un gobierno de izquierdas que sustituyera al gobierno actual dirigido por Convergència, que ha dominado la Generalitat durante la mayor parte del periodo democrático, y que con el PP ha sido corresponsable de la gran crisis social existente en Catalunya y en España. Esto podría ocurrir ya, pero los movimientos sociales deberían movilizarse y presionar para que ello ocurriera. Me temo que uno de los mayores obstáculos vendrá no solo del aparato central del Estado, sino también del PSOE, pues no ha aceptado todavía el plurinacionalismo que sus antecesores, durante la resistencia antifascista, habían apoyado. Su temor a que desaparezca el bipartidismo en España y la existencia de la resistencia del aparato que perdió en las elecciones a Secretario General (pero continúa siendo potente en su seno) está dificultando esta posibilidad. Espero que una movilización de sus bases pueda una vez más forzar los cambios que permitan hacer la segunda transición, resolviendo los grandes problemas que quedaron sin solventar en la primera. Así lo espero por el bien de Catalunya y de España.

Política económica y social para España: hay alternativa

27 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

En 2017, por tercer año consecutivo, la economía española crecerá por encima del 3% y creará unos 500.000 nuevos puestos de trabajo. De este modo, recuperará el nivel de PIB previo a la crisis. Se trata de un desempeño notable.

La pregunta es: entonces ¿por qué en la reciente encuesta del CIS el PP baja en casi 3 puntos en intención de voto? ¿Se debe a que sus proclamados éxitos económicos no han podido compensar por la pérdida de legitimidad relacionada con la corrupción porque no son lo suficientemente convincentes a los ojos de millones de ciudadanos? Creo que ése es el caso, por tres razones:

1. En gran parte, la recuperación económica no es mérito del gobierno del PP sino de factores externos y transitorios, y por ello no automáticamente atribuibles al buen hacer del gobierno. Según estimaciones del Banco de España, esos componentes externos explicarían dos terceras partes del crecimiento del PIB del pasado año. Son los siguientes: el abaratamiento del precio petróleo aportó 1,1 puntos al crecimiento del PIB del periodo 2014-2016 (0,6% a la zona euro); la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo y la depreciación consiguiente del euro han impulsado el PIB español en 1,7 puntos (1,5% en la UEM); la rebaja fiscal electoralista del 2015 aportó un 0,8%. Añadamos que los riesgos geopolíticos percibidos respecto a Turquía y Francia, y en parte a Egipto y Túnez, han beneficiado a España con unos excepcionales resultados turísticos en los dos últimos años. Pero, una vez más, se trata de un factor externo y, probablemente, bastante temporal.

2. El crecimiento económico bajo el gobierno del PP, después de tres años de recuperación, no se está filtrando hacia la mayoría, sino que convive con la desigualdad y la pobreza. El empleo que se está creando es de muy baja calidad, revalida un modelo de bajos salarios y actúa como cortafuegos que previene que la mejoría se note en toda la sociedad. Los datos estadísticos en este terreno son abundantes y evidentes: en los últimos diez años, la remuneración de los asalariados se ha incrementado un 5,2%, mientras que los beneficios empresariales distribuidos han crecido un 48,6%; los salarios del 40% de los trabajadores no han experimentado mejoras, y para los más pobres (el 10% de la población con menores sueldos) cayeron un 25% (periodo 2006-2013); el 92% de los contratos que se crean son temporales y la tasa de temporalidad se aproxima ya al 27%; cada vez hay más contratos a tiempo parcial (15%) pero el 60% de los que lo tienen desearían trabajar a tiempo completo. Por otra parte, la pobreza no tiene visos de desaparecer: la pobreza relativa ha aumentado del 20,8% al 22,3% en el periodo 2012-2016. La pobreza amenaza hoy más a los jóvenes de 16 a 29 años: su tasa de exclusión social ha pasado del 22,8% en 2008 al 37,6% en 2016, y la de riesgo de pobreza del 18,1% al 29,6%. Y mientras todo esto ocurre, el 1% de los más ricos en España ha pasado de poseer el 17% de la riqueza total al 20% (2011-2014).

Creo que el gobierno del PP comienza a darse cuenta de que algo hay que hacer. Pero no basta con invocaciones a la conveniencia de salarios más altos si esto no va acompañado de fuertes correcciones políticas, que no será capaz de acometer porque equivaldrían a negar toda su política anterior, como por ejemplo derogar su propia reforma laboral para hacer posible un mayor poder de negociación de los trabajadores- que es la condición crucial para la implantación de un nuevo modelo salarial en España.

3. Incluso desde un punto de vista de estricta racionalidad económica, el gobierno del PP no muestra preocupación ni previsiones razonables frente a las vulnerabilidades que presenta nuestra economía: es un gobierno carente de visión y de capacidad de hacer planes para cimentar sólidamente el presente y el futuro económico y social de España. Los puntos débiles a los que no hace frente son cinco:

– Deuda: en un país cuyo sector público, empresarial y de familias está aun fuertemente endeudado, no se adivina ningún plan de contingencia para hacer frente al horizonte cada día más cierto y cercano del fin de las políticas monetarias expansivas en Europa y las consiguientes subidas de los tipos de interés, que serán particularmente problemáticas para la deuda de las empresas y de las familias, amén de colocar una pesada losa a medio plazo para una deuda pública que no desciende.

– Consumo: el crecimiento del consumo en España se está realizando en parte a costa del ahorro de las familias (tasa de ahorro familiar del 7,2% y descendiendo, frente al 12,29% en la eurozona). Es evidente que si la situación persiste puede ocasionar una debilidad crónica del consumo y, en consecuencia del crecimiento.

– Ingresos y gastos públicos: los problemas de déficit (y más en general presupuestarios) de la economía española cuando se la compara con nuestros socios europeos, no provienen de que haya un gasto excesivo, sino de una insuficiencia manifiesta de ingresos fiscales. Nuestras administraciones públicas recaudan unos 8,3 puntos de PIB menos que el promedio del área euro. Para asegurar los servicios públicos de bienestar y apuntalar sobre bases sólidas el progreso económico en España, necesitamos una reforma fiscal que, sin lesionar los intereses de las clases medias y trabajadoras, ensanche la base tributaria y nos acerque a la realidad fiscal europea.

– Transición ecológica: el cambio climático está ocurriendo ya. La adaptación al mismo y su reversión deberían ocupar un lugar preferente en las políticas económicas, con soluciones al problema de un futuro cierto de escasez de agua en España, a la necesidad de una transición energética acelerada y basada en las energías renovables, al rediseño de la movilidad y del hábitat urbanos. Sin embargo ninguna de estas cuestiones están en el centro de la agenda del gobierno del PP. Muy al contrario, sus políticas se caracterizan, como en el caso del sector energético, por defender los obstáculos a esa transición.

– Competitividad: la capacidad de una economía avanzada para competir no se puede basar en la reducción de costes laborales. La competitividad depende de la inversión en innovación, de la existencia de una política industrial eficaz que consiga diversificar nuestra estructura productiva, y del aumento de la productividad –y en consecuencia del tamaño– de nuestras empresas. Todos estos aspectos marcan políticas centrales que están ausentes en el gobierno del PP.

En resumen, el margen de mejora para el progreso económico de España es enorme. Pero solamente podrá desarrollarse en el marco de una política económica alternativa, que ponga fin a la falta de visión, y a la ausencia de políticas de integración social y de modernización productiva que caracterizan al gobierno del PP.

Neurobic: gimnasia mental para mantener joven el cerebro

26 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Desde hace unos años, los científicos tienen claro que, al revés de lo que se pensaba, el cerebro no produce neuronas solo durante la niñez, sino a lo largo de toda la vida. Ese proceso se llama neurogénesis, y de él depende que el cerebro se mantenga joven y, en consecuencia, lúcido y activo. Algunos factores son negativos para la neurogénesis: el paso de los años, el estrés, la falta o una mala calidad de sueño, etc.

Como contrapartida, es posible realizar una ‘gimnasia mental’, consistente en algunas medidas que favorecen la creación de neuronas y el desarrollo de nuevas sinapsis, es decir, las conexiones neuronales. A continuación se enumera un décalogo de ejercicios para ayudar al cerebro a mantener su juventud.

1. Ejercicios mentales

En 1999, los neurocientíficos estadounidenses Lawrence C. Katz y Manning Rubin acuñaron el término ‘neurobic’ para llamar a los ejercicios mentales que permiten mantener en forma el cerebro. Estos ejercicios van desde los típicos pasatiempos incluidos en los periódicos, como crucigramas, sudokus, sopas de letras, etc., hasta la propuesta de cambiar pequeñas rutinas cotidianas, con el objetivo de que el cerebro, en lugar de repetir actos automáticos, se vea obligado a trabajar, creando sinapsis nuevas. Algunos de esos cambios son usar el reloj en la muñeca contraria a la habitual, cepillarse los dientes o usar el ratón del ordenador con la mano menos hábil, cambiar de sitio los utensilios de cocina, vestirse con los ojos cerrados, etc.

2. Escribir a mano

Debido al avance de los ordenadores y la tecnología digital, la escritura manual es cada vez menos frecuente. Por ello, tomar apuntes con bolígrafo podría ser uno más de los cambios en las rutinas cotidianas incluidos en el apartado anterior. Pero, en este caso concreto, un estudio realizado por investigadores de Estados Unidos llegó a la conclusión de que escribir a mano favorece la memoria y potencia el aprendizaje, pues ayuda a procesar y reelaborar la información recibida. Si se desea ir aún más allá, escribir con bolígrafo con la mano menos hábil redobla el desafío.

3. Tratar de recordar

Ya Platón, hace 2.400 años, se manifestaba en contra de los libros, porque creía que confiar en los textos escritos sería perjudicial para la memoria. En la actualidad, la tecnología nos permite vivir sin apenas memorizar compromisos, ni nombres, ni números de teléfono, ni casi nada. Este también puede ser un ejercicio mental: antes de consultar todo con la agenda o de buscar en Google, hacer el esfuerzo de recordar sin ayuda qué tengo que hacer el jueves, quién cantaba o qué decía la letra de una vieja canción, o hacer cálculos mentales que obliguen a repasar las tablas de multiplicar.

Imagen: Zacharylim
Imagen: Zacharylim

4. Leer

Si bien parece de sentido común que leer es un buen ejercicio para el cerebro, hay estudios que refrendan su valor sobre todo en adultos mayores. Un trabajo realizado por investigadores peruanos y con participación de la Universidad Complutense de Madrid, demostró que las personas “con nivel de lectura bajo muestran un rendimiento cognitivo general inferior”. Por ello, el nivel de lectura es “una buena medida de reserva cognitiva y un predictor fiable y del funcionamiento ejecutivo y cognitivo en el envejecimiento”. El consejo es practicar la lectura, que puede ser literaria o de cualquier otro tipo. Lo importante, en este sentido, es la comprensión de los textos.

5. Aprender idiomas y otras cosas nuevas

Son numerosos los estudios que han demostrado los beneficios que hablar o aprender al menos un segundo idioma produce en el cerebro. Uno de los más recientes, publicado este año, señala que el bilingüismo “actúa como una poderosa barrera” contra la demencia y otros problemas neurodegenerativos.

Y no solo idiomas: en general, aprender cosas nuevas “podría evitar el deterioro cognitivo y de la memoria relacionado con la edad”, según otro trabajo. El cerebro vendría a ser como un músculo del cuerpo: si no trabaja, se atrofia y baja su rendimiento mucho antes que cuando sí lo hace.

6. Pasear por entornos naturales (y, si es posible, viajar)

Estar en contacto con la naturaleza ofrece múltiples beneficios para la salud cerebral. Un trabajo que analizó durante más de dos décadas a más de 10.000 personas, concluyó que las personas que tenían mayor relación con los entornos naturales experimentaban menos estrés y mayor bienestar. Bajar el ritmo y entrar en contacto con personas en esos sitios, además, aumenta la empatía y reduce la sensación de soledad que las ciudades generan en muchas personas. Por no hablar, por supuesto, de la posibilidad de respirar aire más puro y los beneficios físicos de las caminatas.

Foto: Nickolai Kashirin
Foto: Nickolai Kashirin

Además, si el contacto se da en el contexto de un viaje, las ventajas se multiplican, ya que en tal situación se aúnan la novedad, la variedad y el desafío, que son “los tres elementos clave para entrenar y estimular nuestro cerebro”, en palabras de José Manuel Moltó, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología.

7. Actividad física

Esto no sería exactamente “gimnasia mental”, desde luego, pero los científicos han comprobado que el ejercicio físico tiene beneficios para el cerebro. En concreto, la actividad corporal hace que las neuronas del hipocampo generen una proteína conocida como factor neurotrófico derivado del cerebro, que favorece el desarrollo de la neurogénesis.

Así lo indica el artículo “Por qué elegir el ejercicio correcto podría tonificar tu cerebro”, publicado por la revista especializada New Scientist, que señala que ejercicios de fuerza, como el levantamiento de pesas (aunque sean pequeñas), y aeróbicos, como correr o caminar con vigor, estarían entre los más apropiados para esta finalidad.

8. Una buena dieta

Está claro que la forma en que una persona se alimenta está íntimamente relacionada con su salud. Lo que quizá no todo el mundo sabe es que lo está incluso con su salud cerebral. Distintos estudios han demostrado las ventajas de reducir las calorías e incluso de lo que se llama el ayuno intermitente, que consiste en alargar los lapsos entre una y otra ingesta. Según el trabajo liderado por Mark Mattson, neurocientífico de la Universidad Johns Hopkins, de Estados Unidos, el ayuno “tiene el potencial de retrasar el envejecimiento y ayuda en la prevención y el tratamiento de enfermedades”.

También los alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, como el salmón, favorecen la neurogénesis, mientras que los elevados niveles de colesterol son nocivos también para el cerebro: un estudio halló una relación entre esas cifras y la aparición de mayor número de de placas beta amieloide, una de las moléculas características de la enfermedad de Alzheimer.

 

Agnotología militar: el ejemplo de las misiones militares en el exterior

23 septiembre, 2017

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

Aquellos que quieran informarse sobre las operaciones militares españolas en el exterior lo tendrán difícil.  Encontrarán cifras distintas, incluso en la misma página web sobre, por ejemplo, el total de las misiones que están en curso.  Esto quizá sea una de las prácticas habituales de la agnotología militar:  dar informaciones contradictorias, equívocas, para fomentar la desinformación.

Fíjense en las imágenes que siguen:  informan de las misiones militares españolas en el exterior.  No coinciden en su número:  17, 18, 20.  Ni en eso coinciden.  ¿Cómo puede haber tal disparidad?  ¿Mal trabajo periodístico, mala actualización de datos?  Sin embargo, la primera infografía, la de El Mundo, cita fuentes de las Fuerzas Armadas.

En la infografía de El Mundo son 17 las misiones militares en el exterior:

Sin embargo, la fuente oficial, la página web del Ministerio de Defensa nos informa de 18 misiones militares:

Pero según el Ministerio de Defensa, unas líneas más abajo, en su propia web, en la misma página, las misiones en curso son 20:

¿Qué provoca esto?  Confusión.  Desconfianza.  Sospechas de ocultismo.

O, quizá, lo que existe en el Ministerio de Defensa es una descoordinación y desorganización gigante.  O falta de interés por la calidad de la información.  O es que quieren confundir a posta.  O es que buscan darnos bonitos gráficos, es decir, cuidar la forma, pero con contenidos nada trabajados.

Pero si vamos al fondo, poca información, faltan datos vitales:

  • ¿Cuánto han costado estos despliegues?  Ninguna información en la página del Ministerio de Defensa.  ¿Por qué?
  • ¿Cuántos muertos ha habido?
  • ¿Cuántos problemas internacionales se han solucionado?  Porque viendo los lugares donde nos desplegamos para invadir e intervenir en problemas de otras naciones, no vemos países donde el PIB o el Índice de Desarrollo Humano, o cualquier otro parámetro macroeconómico haya subido o mejorado.
  • ¿Ha habido alguna evaluación imparcial de estas misiones militares en el exterior?
  • ¿Están contentas las poblaciones locales con nuestra actividad?  ¿Aprobaron estas poblaciones nuestra presencia o ha sido impuesta?
  • ¿Tiene alguna consecuencia negativa nuestra intervención militar?
  • ¿Problematizan estas intervenciones militares nuestra política exterior?
  • ¿Existen alternativas noviolentas llevadas a cabo por la sociedad civil que sean más ventajosas que la intervención militar?

Nos parece que hasta que el tratamiento informativo de las misiones militares en el exterior no sea más completo y neutral, no dejará de ser propaganda militar.

Están entre nosotros

22 septiembre, 2017

Fuente: http://www.infolibre.es

Publicada 27/09/2016 a las 06:00

Actualizada 26/09/2016 a las 21:12  
En una reunión de corresponsales extranjeros se hablaba del auge de la extrema derecha en Europa y de su expansión demagógica favorecida por la tentación xenófoba que late en el subsuelo, exacerbada con discursos populistas de miedo a la pérdida de la identidad cultural y secuestro de los puestos de trabajo por los llegados de fuera. Se maravillaban estos periodistas por la ausencia de esos movimientos en España. Ignoran que aquí no han resurgido porque siempre han estado, habitamos con ellos. En las instituciones. Nunca se fueron.

Cuando los aliados liberaron Europa del fascismo y el nazismo, hicieron una excepción con España porque sabían que Franco sería un colaborador indispensable, en un lugar de la máxima importancia estratégica, en la lucha contra el comunismo que llevó a cabo aquella Guerra Fría que ya se pergeñaba por parte del bloque occidental durante la Segunda Guerra Mundial. Franco también sabía que de su aproximación a las democracias occidentales dependía su supervivencia en el poder cuando la guerra ya estaba perdida y, desde la capitulación de Alemania, una vez desaparecido ese loco primo de “zumosol” que fue Hitler (quien, dicho sea de paso, siempre le despreció), se mantuvo en un perfil bajo, de disimulo, mostrando hacia el exterior su cara más inofensiva, siempre intentando cautivar a quien pudiera incluirle en las organizaciones internacionales que iban a regir el mundo.

Como dijo Aznar de Gadafi, Franco quedó como un extravagant friend, fuera de la ONU y del Plan Marshall, y ese aislamiento le permitió vivir su realidad dictatorial con total autonomía.

En Yalta, los líderes de las tres principales potencias aliadas: Churchill, Roosevelt y Stalin, acordaron que al finalizar la guerra los países liberados de Europa decidirían libremente, con elecciones democráticas, su propio destino. Como España no fue liberada, los compromisos de este tratado no le afectaron. La cosa quedó en que Franco siguiera calladito en su rincón si dar guerra. Lo que pasara aquí dentro sería un problema de los españoles. Nos abandonaron a nuestra suerte. Mala, por cierto.

No sería hasta quince años más tarde cuando se formalizarían las relaciones de cooperación entre España y EEUU con el acuerdo para la implantación de bases militares americanas en nuestro territorio, que le valió la entrada en la ONU al comprar con ese pacto todas las reticencias que un régimen dictatorial suponía para que España fuera incluida como miembro de esa organización. La visita, unos años después, de Eisenhower a España legitimó la dictadura como el régimen político que nos gobernaría hasta la muerte de Franco en 1975.

Tras su muerte, la Transición constituyó un periodo de reforma que se encargó de que los altos cargos de las diferentes instituciones que gobernaron este país durante 35 años, tanto de la política, como de la Policía, el Ejército y la Justicia, tuvieran cabida en la democracia. Muchos de estos funcionarios que ostentaban puestos de responsabilidad durante la dictadura se reciclaron en diferentes partidos ya en la democracia, sobre todo en Alianza Popular, formada por siete ministros de Franco, con Fraga a la cabeza, y otros más moderados en UCD (Unión de Centro Democrático), partido presidido por Adolfo Suárez, que había sido ministro secretario general del Movimiento, la cartera con mayor carga política de aquellos gobiernos de Franco, y que aglutinando infinidad de formaciones de diferentes tendencias de la derecha y el centro, supo representar como nadie la metamorfosis del cambio entre sistemas. Él pasó de la dictadura a la democracia. Ganó las dos primeras elecciones generales, demostración empírica de que la sociología que había creado el franquismo apostaba por una moderna continuidad, no quería cambio. Querían esto sin perder lo otro.

Esa amalgama de fuerzas que se integró a la perfección en la democracia continuó su aventura, salvo exabruptos nostálgicos irredentos, bajo un manto de armonía y disimulo que aparentó terminar con aquella España de los vencedores que exigieron una rendición incondicional para llevar adelante una paz a sangre y fuego. Del mismo modo que en la Alemania de la posguerra todo el mundo afirmaba que nadie sabía lo que estaba pasando en su país durante los años del nazismo, aquí no quedó ni un solo español adicto al régimen. Como san Pedro, todos negaron tres veces antes de que cantara el gallo que daba el pistoletazo de salida para las elecciones. Corrían tiempos nuevos. España se convirtió en el único país del mundo que carecía de una derecha política. El espectro iba desde la extrema izquierda al centro. Hasta ahí. Más allá sólo quedaba la caverna que festejaba los aniversarios pertinentes en el Valle de los Caídos, monumento faraónico que Franco construyó para que la posteridad no olvidara su Santa Cruzada, y del que los portadores de la llama de la España verdadera hicieron su reducto festivo, su particular “fachódromo”.

Nunca más se supo de los millones de españoles que abarrotaban la Plaza de Oriente de Madrid durante las apariciones públicas del dictador, ni de los que formaban la infinita cola para darle el último adiós al sátrapa de El Ferrol. Con Franco murieron, por lo visto, aquellos millones de españoles.

Así corrió el tiempo entre la euforia del derribo de los Pirineos, que era nuestro particular muro de Berlín, y la alegría de la incorporación a Europa, hasta que José María Aznar abrió la caja de los truenos y recuperó para esa España el orgullo de ser de derechas, que aquí es tanto como ser de aquello. Como decía Fraga, también con orgullo: “Nunca debemos olvidar de dónde venimos”. Ser de derechas en España es recuperar el mundo de los vencedores que no se dejan quitar un busto, un monumento a uno de los suyos, y tampoco desenterrar a los vencidos, a los asesinados en las cunetas, en las tapias de los cementerios y en los bosques para llevarlos junto a los suyos o darles sepultura como dios manda. Como a perros los mataron, como perros deben seguir. Y la Iglesia callada, como entonces.

Saca pecho Fernández Díaz, ese ministro que tiene una policía política a su servicio, como en los buenos tiempos, para difamar y buscar averías a sus rivales, que luego airean los medios de comunicación afines a los que pagan bien con la propaganda institucional, da la cara el ministro, decía, con motivo de la solicitud de traslado de los restos del general Mola por parte del Ayuntamiento de Pamplona que quiere que se los lleven a otro sitio, y suelta por esa boquita: “Algunos pretenden ganar la guerra cuarenta años después…”.

Entiende el señor ministro que son vencidos los que tal cosa pretenden. Y de sus palabras también se desprende que él se sitúa en el bando de los vencedores, aquellos que acabaron con la democracia y el orden constitucional a tiros tras fracasar el golpe de Estado de 1936.

Triste que tengamos un ministro todavía, ochenta años después, que reivindique aquellas salvajadas en lugar de encargarse, en cumplimiento de la ley que representa, debo entender que muy a su pesar, de limpiar de nuestro suelo, que no de nuestra memoria, esos monumentos y reliquias que dan gloria al fascismo. Alegan que eliminar los restos de aquella tiranía es atentar contra la Historia. Nunca han tenido vergüenza cuando se trata de salir en defensa de aquel fascismo al que dicen no haber servido ni representar. Les mueve una cuestión científica, intelectual. Los criminales, dicen, deben tener su espacio en nuestras ciudades, como lo tienen los huesos encontrados en Atapuerca. Forman parte de nuestra historia. Eso sí, cuando se denuncian atropellos, violaciones o crímenes, nos salimos del campo de la historia para pasar a remover el pasado, dividir a los españoles y pretender ganar una guerra que perdieron los demócratas.

También sale, cómo no, Esperanza Aguirre a echar gasolina en la trifulca que montan los legionarios intentando evitar que le quiten la calle a Millán Astray, fundador de la Legión, para sustituirla por otra llamada Avenida de la Inteligencia. Ella siempre se mueve por nobles ideales. Alega la defensora de esta causa, también la representación de su partido en el Ayuntamiento de Madrid, que Millán Astray no debe perder su calle porque hizo mucha obra social. Y pone algunos ejemplos. Yo le voy a recordar que Hitler hizo mucha más obra social que Millán Astray, para que le dé una vuelta al tema. A lo mejor habría que sustituir el nombre del general español por el del genocida alemán, si de obra social se trata. Hay que recordarle que no le quitan el nombre de la calle por haber fundado la Legión, ni por las virtudes que pudo tener, sino por su colaboración con el régimen franquista.

Les molesta que desaparezcan los vestigios de aquella España, tienen motivos, no los dicen. Nos toman por idiotas.

La sorpresa de los observadores internacionales ante la falta del resurgimiento de estos movimientos xenófobos, populistas, de extrema derecha, no debería ser tal. Como los marcianos, esa gente está entre nosotros. Por todas partes. Siempre estuvieron, nunca nos dejaron. Así nos luce el pelo.

Si los quieres ver, sólo tienes que quitar el nombre de una calle a un artífice de la dictadura. Aparecen como las moscas en torno a la miel, o a cualquier otra sustancia pestilente que, a usted, querido lector, le sugiera esta cuestión.

Qué hartura de fascismo. Ochenta años después.

No es posible recuperar la memoria histórica a través de la Ley de la Memoria Histórica

21 septiembre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 27 de abril de 2017.

Este artículo es una crítica a los enormes obstáculos que se han estado aplicando por parte del Estado español a la recuperación de la memoria histórica, señalando que tales obstáculos tienen como objetivo impedir la corrección de las enormes tergiversaciones que se han hecho de la historia reciente de España. Es un tema de gran importancia que tiene muy escasa visibilidad mediática en nuestro país.

Las campañas de recuperación de la memoria histórica han centrado sus actividades en el reconocimiento de las víctimas de la enorme represión que caracterizó a aquel régimen dictatorial, uno de los más represivos de los que hayan existido en Europa en el siglo XX. Nunca debe dejar de enfatizarse que, según estudiosos de los regímenes fascistas y nazis en Europa, como el recientemente fallecido profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia de Nueva York, por cada asesinato político que cometió el régimen fascista liderado por Mussolini, el liderado por el General Franco cometió 10.000. Consciente de que tenía a la mayoría de las clases populares en contra, el régimen dictatorial español utilizó el terror para mantenerse en el poder, estableciendo un miedo generalizado sobre el cual, y a través del control de todas las instituciones generadoras de valores (desde los medios de información hasta el sistema educativo) se estableció una cultura profundamente antidemocrática que incluso persiste hoy en España, y que explica que el Estado español haya condenado a una persona a un año de cárcel por haber insultado la memoria del Almirante Carrero Blanco, segundo en la jerarquía en el Estado dictatorial, después del propio dictador.

¿Cómo puede ser que esa cultura heredada del régimen dictatorial todavía exista?

La respuesta a esta pregunta se encuentra en gran parte en la manera como se realizó la transición de la dictadura a la democracia, proceso que no significó una ruptura con el Estado que rigió España durante casi cuarenta años, sino una apertura para incorporar elementos de democracia. Las fuerzas conservadoras que controlaban el Estado dictatorial y los medios de información dominaron el proceso de transición, dominio que explica la baja calidad de la democracia española, el escaso desarrollo de su Estado del Bienestar y la persistencia de la cultura franquista. Tal dominio es lo que también explica la resistencia a la recuperación de la memoria histórica, incluyendo la demanda de rehabilitación y homenaje a las víctimas del régimen terrorista anterior. Tal resistencia se basa, por una parte, en la clara oposición de las fuerzas conservadoras que controlaban el aparato del Estado dictatorial y de sus herederos (que continúan ejerciendo una enorme influencia sobre el Estado actual), así como, por otra parte, en el limitadísimo compromiso con tal recuperación de la memoria histórica por parte de los líderes del PSOE, cuya integración en el nuevo Estado, a través del bipartidismo, se basó en una serie de renuncias y adaptaciones a ese nuevo Estado y a la cultura que transmitió. Y dicha oposición y/o limitadísimo compromiso en recuperar la memoria histórica (en su labor de rehabilitar y homenajear a las víctimas del franquismo) es el resultado de la toma de conciencia de que la demanda de reconocimiento de tales víctimas abre la posibilidad de que se genere otra demanda, parecida, pero distinta, de que se redefina la historia de España, corrigiendo la tergiversada historia que se continúa presentando en las instituciones reproductoras de valores del país, a fin de poder establecer una cultura opuesta a la actual, que sea continuadora de la cultura republicana que la franquista sustituyó. Este es el gran temor de las fuerzas bipartidistas de recuperar la memoria histórica.

El constante argumento que utilizaron las derechas en España en contra de aprobar una ley de memoria histórica fue que “abriría heridas” que se asume (erróneamente) que están cerradas. Pero tal argumento oculta el hecho de que la oposición a la recuperación de la memoria histórica tiene poco que ver con el estado de las heridas, y mucho que ver, por el contrario, con el deseo de evitar que se conozca la historia real de los distintos pueblos y naciones de España. Con ello se evita también que se cuestione la cultura franquista que persiste, impidiendo que reaparezca la cultura republicana. Ahí está el meollo de la cuestión.

La labor de ocultación de los medios de información y persuasión en España. El caso de El País

Durante muchísimos años, los medios de información han promovido y continúan promoviendo las instituciones monárquico-borbónicas, tergiversando tanto su pasado como su presente, ocultando realidades que pudieran dañarlas. Las grandes limitaciones de la libertad de prensa (un indicador más del enorme poder de las fuerzas conservadoras) aparecieron con toda claridad en esta protección de la Monarquía por parte de los medios, confundiendo persuasión y promoción con información. Un caso claro es el de El País. Este rotativo fue fundado por dirigentes del régimen anterior, y en su nacimiento intervinieron personajes como Fraga Iribarne, tal como reconoció recientemente el presidente del Grupo Prisa (al que pertenece este rotativo), Juan Luis Cebrián. En realidad, Cebrián proviene de una familia fascista, siendo su padre uno de los directores del diario Arriba, del partido fascista La Falange. Siguiendo los pasos de su padre, fue periodista y trabajó en periódicos del aparato fascista, como Pueblo (que era el diario propiedad de los sindicatos verticales). Más tarde fue uno de los directores de RTVE (concretamente, jefe del servicio de informativos) durante el último periodo de la dictadura, el máximo instrumento mediático el régimen.

Colaboró con otros elementos del Estado dictatorial para favorecer una apertura, presionando para que hubiera un cambio significativo en el Estado que facilitara el establecimiento del juego democrático, labor meritoria pero también limitada, pues estaba claro desde el principio que los límites de la apertura estaban fijados, permitiendo el debate dentro de unos parámetros sumamente limitados. Una consecuencia de ello fue que El País fue siempre hostil a fuerzas y personalidades de izquierda que pudieran cuestionar el Estado monárquico actual y que pudieran significar una amenaza para la continuación de las relaciones de poder dentro de tal Estado, resultado del maridaje entre el poder económico y financiero, por un lado, y el poder político y mediático por el otro. Ello explica su clara oposición a figuras como Alfonso Guerra y más tarde Josep Borrell en el PSOE, a Gerardo Iglesias y Julio Anguita en el PCE, y ahora a Pablo Iglesias en Podemos.

Las declaraciones de Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa, sobre la memoria histórica

Tal oposición de El País a las izquierdas se extiende a la Ley de la Recuperación de la Memoria Histórica. En una entrevista reciente en El Mundo (20.02.17), Cebrián expresa su oposición a la Ley de la Memoria Histórica, pues “genera conflictos y problemas”. Considera que el Estado no debería inmiscuirse en esta labor. Tras reconocer que “la mayoría de impulsores del periódico (El País) fueron personas vinculadas con el franquismo” añade, sin embargo, que él, en realidad, nunca fue franquista (sí, léalo y lo verá, dicho por el mismo individuo que dirigió los mayores medios de propaganda y persuasión de tal régimen). También cuestiona en esa entrevista que el régimen que él llama franquista fuera terrorista, criticando al Presidente Zapatero por haber éste indicado que su abuelo, asesinado por los golpistas, fue víctima del terrorismo, señalando Cebrián que ello no es cierto, pues no fue una víctima del régimen, sino una víctima de la guerra entre dos bandos, asumiendo (erróneamente) que los Estados de los dos bandos intentaron dominar a la población mediante el ejercicio del terror. Predeciblemente, niega también la plurinacionalidad de España, y considera que la ley está por encima de todo y de todos, ley que ha sido acordada en unas coordenadas de poder heredadas de la inmodélica Transición, muy desigual y poco equilibrada. Cebrián está en contra de la redefinición de España que reconozca su plurinacionalidad, y se muestra dispuesto a enviar a la Guardia Civil a Catalunya para poner orden, asegurándose de que la ley se respeta, exigiendo que los representantes parlamentarios que actúan para realizar un referéndum vayan a la cárcel, tal como el yerno del Rey Juan Carlos I debería hacer, poniendo un tema profundamente político (la relación de Catalunya con España) al mismo nivel que si fuera un caso de fraude y corrupción fiscal. No deja de ser paradójico que este personaje, que con su silencio a través de su diario cubrió en su día la enorme corrupción de Jordi Pujol, a fin de protegerlo, ahora exija la prisión para aquellos que piden la secesión. La doble moralidad de este personaje y el oportunismo mostrado a lo largo de su vida son un buen reflejo de la reproducción de la cultura y el comportamiento franquistas que continúa dándose en grandes secciones de tal rotativo. Ni que decir tiene que El País tiene profesionales de gran valor cuya credibilidad e integridad, sin embargo, debe cuestionarse por su silencio ensordecedor frente a los comportamientos sectarios, abusivos y claramente antidemocráticos de tal rotativo que se han ido acentuando en los últimos años en contra de las voces que exigen un cambio profundo para establecer una España más democrática, más justa, más plurinacional y con muchísima más pluralidad en sus medios. Tal silencio debe también denunciarse.

Quisiera añadir una nota personal. Procedo de una familia represaliada por el fascismo, por el mismo régimen al que sirvieron el padre y el hijo Cebrián. No podemos estar más lejos en cuanto a biografía y vida profesional. Que tal individuo presente mi deseo de desenmascarar tanta mentira y tanto cinismo como “un intento de abrir las heridas” es una muestra más, como mínimo, de la incomprensión que los hijos e hijas de los vencedores del golpe fascista militar muestran hacia el enorme mal que han hecho y continúan haciendo a España. Ahora bien, es probable que en lugar de incomprensión sea un caso más del cinismo y caradura (no hay otra manera de definirlo) que ha caracterizado a los oportunistas que han estado gobernando España durante tanto tiempo en defensa de sus intereses, reproduciendo la cultura franquista que está asfixiando al país.

Resumen de la presentación por el Profesor Navarro en el simposio celebrado en la New York University el día 24 de abril, “Imperfect Transition and Challenges of the Present Victims of Francoism, Terrorism and the State”

Ontario se lanza a experimentar con la renta básica universal

20 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Este verano, la provincia canadiense de Ontario lanzará una prueba piloto de renta básica universal en la que participarán unas 4.000 personas. El gobierno de Ontario se convierte así en el primero de América del Norte en décadas que prueba una legislación anunciada como el remedio para la pobreza, la excesiva burocracia y la creciente precariedad laboral.

Los participantes del programa piloto, que tiene una duración de tres años y un coste estimado de 150 millones de dólares canadienses, serán elegidos al azar en las ciudades de Hamilton, Thunder Bay y Lindsay. Durante los próximos meses, se enviará un correo masivo a las personas seleccionadas aleatoriamente para que se inscriban. También examinarán a los participantes para asegurarse de que tienen entre 18 y 64 años y de que viven con poco dinero.

El programa incluirá dos grupos de población: gente con trabajos poco remunerados o inestables y personas que sobreviven gracias al programa de asistencia social. Durante los tres años que dura el programa, los participantes podrán abandonarlo en cuanto lo deseen.

 Este es un mundo nuevo con nuevos desafíos”, dijo el lunes la primera ministra de Ontario, Kathleen Wynne, mientras anunciaba los detalles del programa piloto. “Entre la tecnología y Trump, es una época de gran incertidumbre y cambio”.

¿Funciona la herramienta de la renta básica?

El programa tiene como objetivo determinar si la renta básica, una idea promocionada desde hace tiempo por sectores de la izquierda y de la derecha, es una manera eficaz de solucionar esta imprevisibilidad. Los pagos mensuales, otorgados sin ninguna condición, comenzarán a circular este verano: para los solteros, hasta 16.989 dólares canadienses anuales (unos 11.400 euros), para las parejas, 24.027 dólares (16.100 euros). Los que ya recibían asignaciones familiares por hijos o subsidios por discapacidad seguirán cobrándolos.

La renta mensual representa un aumento pequeño para las personas que actualmente cuentan con la ayuda del programa de asistencia social o los subsidios por discapacidad pero no requiere tanto control ni gestión administrativa. El ingreso básico de las personas que trabajan se reducirá en 50 centavos por cada dólar ganado.

Como dijo Wynne, “no es una suma extravagante de ningún modo”. “Pero nuestro objetivo es claro. Queremos averiguar si el ingreso básico marca una diferencia positiva en la vida de la gente; si este nuevo enfoque les permite empezar a alcanzar su potencial”.

Los resultados del programa del salario mensual serán controlados regularmente para que los investigadores estudien su efecto sobre la salud, la educación, la vivienda y la participación en el mercado laboral. La provincia de Ontario también se encuentra en las primeras etapas de trabajo conjunto con aborígenes de la zona para lanzar un programa piloto paralelo similar entre las comunidades de pueblos originarios de Canadá.

El plan comenzó en junio, cuando el gobierno de la provincia pidió a un estratega político conservador y antiguo promotor de la idea que explorase las posibles formas que podría tomar el experimento.

Luchar contra la pobreza o contra la austeridad

La prueba piloto llega a Ontario en un momento en que resurge con fuerza la idea de la renta básica. Mientras los líderes del planeta luchan por encontrar un equilibrio entre la lucha contra la pobreza, las medidas de austeridad y la pérdida continua de los trabajos estables con pensiones y seguros médicos, los proyectos de renta básica centran los titulares en Finlandia, Kenia y Holanda.

Hace tiempo que las autoridades canadienses mostraron su interés por las posibilidades de la idea: Canadá ya fue sede de uno de los experimentos más grandes y ambiciosos de renta básica en Norteamérica. En 1974, unos 1.000 residentes de la pequeña ciudad agrícola de Dauphin (en la provincia de Manitoba, con unos 10.000 habitantes), empezaron a recibir pagos mensuales sin ninguna condición. El programa piloto era financiado por el gobierno federal y el provincial, y establecía la renta en un 60% del umbral de pobreza de ese momento, de acuerdo con la Dirección General de Estadísticas de Canadá. Hoy equivaldría a unos 16.000 dólares canadienses por año y persona.

Por cada dólar que ganasen por otro lado, se restaban 50 centavos del pago mensual. Los pagos circularon durante cuatro años y convirtieron a Dauphin en un poderoso campo de pruebas para la legislación. Durante las investigaciones, se encontraron pocos cambios en los hábitos laborales de los residentes, excepto la duración de las licencias de las madres primerizas (se alargaron) y la probabilidad de abandonar la secundaria por parte de los adolescentes (se redujo). La renta mensual se convirtió en una fuente de estabilidad y funcionó como una reserva para los residentes, protegiéndolos de la ruina financiera ante enfermedades repentinas, discapacidades o acontecimientos económicos impredecibles. Las internaciones, las lesiones y los problemas de salud mental se redujeron.

Pero el presupuesto de 17 millones de dólares (equivalente a unos 85 millones de dólares de hoy) se terminó a mitad del proyecto y dificultó la recolección de datos. La creciente presión ejercida desde el gobierno de la nación para que Manitoba tomara medidas de austeridad junto con el cambio de gobierno en la provincia en 1977 significaron la sentencia de muerte del proyecto.

El proyecto piloto de Ontario podría caer víctima de las mismas presiones: hay una elección provincial a mediados de 2018, un año después de que comiencen el programa. Las encuestas sugieren que los progresistas, en el gobierno de Manitoba desde hace 14 años, podría no obtener la mayoría esta vez. Entre otros factores, los elevados precios de la electricidad y las acusaciones de soborno en  una elección extraordinaria de 2015 han hecho caer la imagen positiva de Wynne hasta un 12%, el porcentaje más bajo entre los primeros ministros provinciales de Canadá.

Traducido por Francisco de Zárate

Agnotología militar

19 septiembre, 2017

http://www.utopiacontagiosa.org

Imagen de Mikel Ortega

No conocíamos el término agnotología.  Según wikipedia:

La agnotología (del griego ἄγνωσιςagnōsis, “desconocer” (griego ἄγνωτος “desconocido”​), y -λογία-logía. Es el estudio de la ignorancia o duda culturalmente inducida, especialmente a la publicación de datos científicos erróneos o tendenciosos.

El término fue acuñado por  Robert Proctor, profesor estadounidense de Historia de la ciencia y de la tecnología en la Universidad de Stanford.​ De forma más general, el término también hace referencia a los casos cada vez más comunes en que un mayor conocimiento de un tema resulta en que se tengan más dudas que al comienzo.

Robert Proctor investiga cómo la ignorancia se genera activamente en la sociedad a través de fuentes como el secretismo militar o judicial y por medio de políticas deliberadas. La manufactura de la ignorancia es muy común, como en el caso del calentamiento global o la teoría de la evolución, que siguen poniéndose en duda en algunos colectivos, como si no se tratara de verdades científicas. El autor afirma que este tipo de tecnología de la desinformación surge de la industria tabacalera.

¿Se puede cultivar la ignorancia en lo militar por medio de técnicas previstas y que tengan como función que sepamos más, pero sin llegarnos a enterar de nada, realmente?  ¿Tiene algo que ver con esta sociedad de vértigo digital en la que cada vez tenemos más información pero en la que somos incapaces de discernir algo con claridad?

Es mucho lo que se puede pensar sobre este tema.  Y posiblemente sea necesario hacerlo y pararnos a diferenciar qué es lo que vale la pena y lo que no.

Sólo vamos a hacer un pequeña contribución al tema:  son varias las formas que se nos ocurren para fomentar la agnotología militar:

1.-  La más clásica, la más sólida y contundente:  no dar información.  Durante muchísimo tiempo en nuestra democracia era lo habitual, había muy pocas fuentes públicas de información sobre lo militar:  la Revista Española de Defensa, las revistas de los Ejércitos y muy poco más.  Todo ello era, además, muy poco accesible:  pocos kioskos sabían darte noticias sobre cuándo estarían las revistas disponibles, por ejemplo.  Como nadie sabía, nadie opinaba (eso pensaban).  Pero en aquella época había una gran fuente de información oral:  el Servicio Militar Obligatorio.  En él ocurrían cosas continuamente y muchas de ellas no hablaban bien de lo militar y del militarismo.  ¿Qué ocurría en las salas de mando?  Poco se sabía, mucho se especulaba.

2.-  Abrumar con información.  Era conocido y temido por este hecho el ministro Narcís Serra.  Se volvieron míticas las jornadas en las que informaba a la Comisión de Defensa con muchísimas transparencias, un ritmo rápido y una duración desaforada.  Al final los diputados no sabían qué preguntar porque estaban saturados.  Nosotros, desde hace unos pocos años, hemos seguido las sesiones donde se informaba de los Presupuestos del Ministerio de Defensa:  lluvia de epígrafes, partidas, cifras y análisis.  Resultado, no hay quien se entere, sobre todo si el ponente, y suele coincidir, no es muy ordenado.

3.-  Dar informaciones con poco tiempo de antelación para su estudio.  El ejemplo es el mismo:  los diputados de la Comisión de Defensa siempre se quejan de que el Ministerio de Defensa les ha dado la información en el mismo momento, la misma mañana, el día anterior como mucho.  Así, reclaman, es imposible un estudio sosegado y, añadimos nosotros, sobre todo crítico.  El PP se lo recriminó al PSOE y luego el PSOE al PP.  Pero nadie lo evita, nadie es capaz de proponer una norma parlamentaria en la que las informaciones se deban dar con un par de semanas de antelación.

4.-  Dar exclusivamente información técnica y con lenguaje críptico.  Los militares son muy dados a los acrónimos y siglas.  Y ya cuando hablan de armamento no digamos:  unen números y terminología en inglés.  Entrar en el análisis de un documento militar puede ser muy duro:  una primera lectura nos indicará, más o menos, de qué se está hablando.  Luego será necesario hacer un breve (o no tanto) estudio y memorización de las siglas utilizadas que suelen poner en un anexo.  Tras ello habrá que hacer algunas lecturas más, poco a poco, para acabar concluyendo alguna que otra cosilla, no más.  Si tenemos la suerte (es un decir) de que sea el Tribunal de Cuentas el que analiza un asunto militar con la información económica y las opiniones que le han pasado desde el Ministerio de Defensa, tendremos que tomarnos varios fármacos contra el dolor de cabeza porque aquí se junta el críptico lenguaje militar con el críptico lenguaje económica y el rizo se riza del todo.

5.-  Dar información poco relevante.  Y es que debe haber algún método oculto por el que los altos mandos tanto políticos como militares, llegan a esas altas cotas de concisión y oscuridad en la que la información que dan no significa nada.  Podemos hablar de las misiones militares en el exterior, por ejemplo, en las cuales no se dirá nunca su número, su coste y, mucho menos, las razones que tenemos para estar “proyectados” (eufemismo para no decir “invadiendo”) en medio mundo.  El uso de frases hechas que buscan la plácida aquiescencia de la población es la norma imperante.  Se puede hablar una hora entera, pero el escuchante no saldrá más informado y, sobre todo, nunca saldrá mejor informado.

6.-  Poner ejemplos que banalizan lo importante.  ¿Nunca han oído el ejemplo de que la defensa militar es como en nuestra casa o comunidad de propietarios, donde elegimos si poner una verja, o un circuito de vigilancia, o dejamos la puerta abierta, o le dejamos las llaves a los vecinos para que vigilen;  que entre todos decidimos cuánto gastamos y en qué en la seguridad de nuestra vivienda?  Nosotros sí.  Así presentado parece que la defensa militar es algo limpio, aséptico, neutro, aproblemático.  Sin embargo, la defensa militar, para existir, necesita provocar guerras, fabricar armas, venderlas, que haya tensiones internacionales o intranacionales que se resuelvan por la vía violenta;  la defensa militar necesita muertos, muchos muertos, y enemigos, que todos sean nuestros enemigos, incluso las personas pobres que huyen desde su país al nuestro en busca de un futuro.  La defensa militar necesita cultivar con esmero la violencia, tanto directa como cultura y estructural.  Necesita y protege las desigualdades sociales.  No banalicemos con los ejemplos, y no lo hagamos, como mínimo, por respeto a todos los miles y miles de personas que son asesinados militarmente cada año.

7.-  Dar saltos de un tema a otro.  ¿Que ocurre que en un debate te han pillado con una argumentación, una cifra, o un hecho?  Lo habitual en temas de Defensa es pasar, con mayor o menor gracia y habilidad, a otro tema.  La gente en sus discursos, cuando ve peligro en el tema que se toca, rápidamente pasa a otra cosa donde carga las tintas.  Todo ello es una actividad para escurrir el bulto, para no quedar comprometido.  Y es curioso porque en cada uno de los temas de Defensa se podrían usar horas y horas, días y días, hablando, argumentando, razonando, aportando datos, analizándolos, buscando alternativas, debatiéndolas.

8.-  Dar opiniones por información.  Esto se basa en el principio de autoridad.  Si eres una persona del pueblo, te exigirán datos, razonamientos, esquemas, gráficos, alternativas y, sobre todo, la seguridad total de que lo que dices es cierto.  Si eres alguien de la elite militar nadie osará dudar.  Podrás decir cualquier opinión con la fuerza y la contundencia de una información.  Tus opiniones serán informaciones, la realidad es lo que tú hablas, fuera de tus opiniones de experto, en lo militar, la realidad no existe.  Claro, todo esto es consecuencia de la cultura que en temas de Defensa hemos vivido:  obediencia, elitismo, imposición, delegación, …

9.-  No argumentar lo que se dice.  Fíjense en las declaraciones de nuestros ministros militaristas o de los militaristas políticos:  frases cortas, categóricas, rotundas.  Ustedes las escuchan y están esperando que, acto seguido, siga la argumentación.  Falsa esperanza.  Jamás llega.  No la espere.  ¿Por qué han de argumentar?  Basta con aleccionar.  Y es que, como dicen los militares y militarista, la política de Defensa es una política de Estado.  ¿Qué significa esto, se preguntarán?  Pues está claro:  la debes asumir sin rechistar, sin críticas, sin oposición.  Porque al ser una política de Estado todos debemos estar de acuerdo.  Aunque coincide que el acuerdo siempre esté en el área de la derechona rancia de toda la vida.

10.-  Todo junto.  Como se ve el repertorio es amplio.  Unos meses puedes centrarte más en unos puntos y otros en los demás.  Así nadie notará nada, tu discurso se renovará, parecerá fresco y actualizado.  Y todo el que te haya escuchado saldrá con una sonrisa y la convicción de haber aprendido.

Tras este breve decálogo de agnotología militar nos damos cuenta de que realmente sí existe la agnotología militar y, además, de que es, casi, lo único que existe.