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La Biblioteca Nacional está guardando memes por su valor documental para el futuro

13 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Internet ha desbordado la producción cultural, intelectual y social. Pero, ¿qué hacemos con todo eso que producimos? Ni siquiera nos cabe en el movil las fotos que hacemos, ¿cómo vamos a guardar ese meme gracioso que hemos visto en Facebook, por mucha gracia que nos haga?

Las herramientas para crear contenido también se multiplican y podemos hasta hacer  un largometraje exclusivamente con un teléfono móvil. Bien, pero ¿alguien se preocupa por preservar todos esos contenidos para que no acaben en una papelera de reciclaje cuando hay que hacer sitio para las fotos de verano? Hay personas que sí. Una de ellas es Mar Pérez Morillo.

Comenzó a trabajar en la web de la Biblioteca Nacional y a llevar las redes sociales de la institución. En 2009 recibió el encargo de empezar a “preservar el patrimonio documental” de Internet en España. “Poco a poco la tarea fue creciendo y desde hace 3 años me ocupo sólo de esto”.

Copiar Internet no parece cosa fácil. “La Biblioteca no tenía recursos ni experiencia para recolectar la web española, así que ingresamos en el Consorcio Internacional para la Preservación de Internet (IIPC) y contratamos con Internet Archive, la organización pionera en el mundo en archivado web, las primeras recolecciones masivas del dominio .es”.

Desde 2014, y gracias a un convenio con Red.es, la BNE cuenta con recursos propios con infraestructura propia y un pequeño equipo de personas. “El sistema que usamos se llama  NetarchiveSuite y es un paquete de software de código abierto desarrollado por la Biblioteca Real de Dinamarca y que utilizan para el mismo propósito las bibliotecas nacionales de Francia, Austria y Suecia”.

Lo que sucede es que el patrimonio inmaterial que genera Internet está sujeto a debate en cuánto a su conservación. Muchos de los contenidos digitales que se generan están en plataformas privadas. Esto hace que, por un lado, cada plataforma diseñe una serie de condiciones que generan un sesgo sobre qué puede o no publicarse en ellas. Free the Nipple sería un ejemplo conocido de las restricciones de Instagram para enseñar pezones. Por otro lado, desgraciadamente las empresas quiebran o cambian su política y como pasara en el caso de Blip.TV, un sitio web que nació casi al mismo tiempo que Youtube y que durante años fue un lugar para que los creadores audiovisuales compartieran sus trabajos. Una vez que el sitio web cerró, la plataforma envió un comunicado a los creadores para que descargaran sus contenidos. Los borraron todos.

https://www.instagram.com/p/BW5Z2EKA9dF/embed/captioned/?cr=1&v=9&wp=540&rd=www.eldiario.es#%7B%22ci%22%3A0%2C%22os%22%3A23228.100000007544%7D


Parece evidente pensar que alguien con una perspectiva de servicio público se preocupe por preservar contenidos web. Pérez Morillo lo tiene claro: las bibliotecas tienen que hacerse cargo. “Las bibliotecas han guardado a lo largo de su ya larguísima historia documentos de todo tipo, sobre variados soportes y de distinto contenido, lo que ha servido para tener una imagen de la sociedad, la historia y la cultura de cada momento. Precisamente el carácter efímero de la información en internet da más valor a su archivado. Es imposible guardarlo todo, desde luego, pero cuanto más seamos capaces de guardar más fidedigna será la imagen que podamos ofrecer en el futuro de cómo era nuestro mundo de hoy”.

La pregunta es, ¿cómo y quién decide qué merece ser la pena guardado? La BNE cuenta con un sistema mixto: una parte está automatizada y otra la realizan profesionales de la documentación. “La recolección de contenidos que están libremente accesibles en internet se hace con un software específico que rastrea la web como si fuese un usuario que navega por las distintas páginas. Ese software/robot rastrea y guarda todo lo que se va encontrando de acuerdo con una configuración previamente establecida en cuanto a URL de las que parte, profundidad hasta la que llega, frecuencia de rastreo, etc. Combinamos recolecciones masivas del dominio .es (anuales), en las que no se discrimina lo que se guarda porque se incluye toda la lista de dominios .es sin restricciones (más de 1.900.000 dominios este año), y recolecciones selectivas a propósito de un tema (Música y Audiovisuales, por ejemplo), un evento (los atentados de Cataluña) o una comunidad autónoma. Estas recolecciones selectivas llevan una gestión más minuciosa por parte de lo que llamamos conservadores web, que son documentalistas que seleccionan el contenido pertinente para ser guardado en el marco de un tema o evento”.

Las bibliotecas siempre han sido lugares respetables. Un lugar donde se guarda conocimiento lo suele ser. La visión que solemos tener de ellas como usuarios suele ser: necesitamos un libro, nos lo llevamos, lo leemos y lo devolvemos. Sin embargo, la biblioteca como concepto cumple una labor casi antropológica y no solo se han preocupado por guardar lo que era valioso en un determinado momento, sino aquello que se aún considerándose intrascendente podría tener un valor  en el futuro que hoy somos incapaces de ver. Ahí se enmarcan los memes. “Una parte importante de las colecciones que guardan y preservan las bibliotecas lo constituye lo que conocemos como “ ephemera“, en donde caben documentos de lo más variopinto y que, en el momento de recogerse, podrían parecer de importancia menor, como envoltorios de caramelos, carnés de baile del Romanticismo, carteles de fiestas populares o recordatorios de comunión. Con el paso del tiempo y la caída en desuso de este tipo de documentos, su testimonio de determinados comportamientos sociales y culturales se va haciendo cada vez más valioso como fuente de investigación. Ese es el mismo papel que creemos desempeñarán en un futuro los archivos web. Por eso, sí que es un acto consciente el archivado de estos contenidos: el mercado digital, cómo se difunde la información en las redes sociales, el marketing, los memes a propósito de casi todo… Lo que nos parece hoy una información menos trascendente será objeto de investigación en el futuro”.

Pedro Sánchez

@sanchezcastejon

Iglesias reconoce que los mejores presidentes son socialistas. Se le debió olvidar el pasado 2 de marzo cuando prefirió a Rajoy.

Las personas responsables de llevar esta tarea son bibliotecarios documentalistas que se especializan en gestión de la información y selección de recursos. Aunque Pérez Morillo reconoce que “no existen criterios normalizados para ello en ninguna de las instituciones que se dedican a esto en el mundo”, intentan que la recolección de contenidos sea lo más plural posible. “Procuramos que la cobertura sea global, desde todos los puntos de vista que conozcamos y para recoger todo tipo de opiniones, como de tipo de documentos (blogs, cuentas de Twitter, información oficial, noticias, estudios, repercusiones internacionales, etc.). Cada tema tiene un proceso un poco diferente a la hora de crear la colección”. Por ejemplo, en temas complejos se agudiza esta labor. Pérez Morillo pone como ejemplo los atentados de Barcelona del verano pasado. “En esa recolección, además del factor urgencia y de lo efímera que es toda la información que se va produciendo y siendo sustituida por otra más actualizada, hay que mirar de una forma mucho más amplia para intentar encontrar todas las facetas de la información, sea en blogs personales, en las cuentas de Twitter de las fuerzas de seguridad del Estado o en la prensa”.

De hecho, para Pérez Morillo el caso del atentado de Barcelona es especialmente interesante con respecto a la cantidad de memes que se generaron. “Es muy llamativo (y diría que muy propio de España) que sacamos punta y chistes de todo, hasta de lo más terrible como puede ser un atentado terrible como el de Cataluña”. Los memes se producen de casi todos los temas, pero en especial de política. “Tenemos memes en muchas colecciones, pero especialmente en las de “Política nacional”, “Política catalana” y “Atentados en Cataluña”. En general, todos los procesos electorales (y en consecuencia las colecciones web que generan) producen también bastantes memes, como famosos lapsus de políticos, a los que tanta punta se les ha sacado. Efectivamente responden a una práctica comunicativa muy propia de este momento y reflejan la viralidad de ciertos contenidos, especialmente humorísticos”.

Pérez Morillo se imagina el futuro de las bibliotecas como una herramienta indispensable para entender mañana lo que está pasando hoy: “Me gustaría que toda la sociedad tome conciencia de que preservar toda esa información que nos refleja hoy es un poco cosa de todos. Y que en particular los bibliotecarios, que tradicionalmente han mirado mucho al pasado, tengan claro que, para que el investigador del futuro pueda bucear en su patrimonio del pasado, ese patrimonio es el que tenemos que preservar ahora, que aún está vivo en la red”.

Puedes seguir a la BNE en su  cuenta de Facebook (donde son la Biblioteca con más seguidores del mundo) y en Twitter. En ambos lugares llevan a cabo una magnífica labor de difusión y generan una esperanza con respecto al uso ejemplar de los servicios públicos adaptados a su tiempo.

Jere Sampa@jere_sampa

Jajaja lo siento pero yo no borro nada ni memes ni fotos feas ni nada, todo puede servir en un futuro

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Raffaella Carrà, la diva que vota comunista

12 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Acaba de cumplir 75 años y su corona de reina de la escena no se ha movido ni un milímetro de la cima de su melena rubia platino. El nombre de Raffaella Carrà es sinónimo de diversión y exceso, de “¡qué fantástica esta fiesta!”, pero su persona no sólo ha levantado admiración por su carrera profesional sino también por su energía y sus convicciones políticas.

En junio de 1977, la revista Interviú publicó en su número 55 una entrevista con Raffaella Carrà titulada con una cita de la artista: “Yo siempre voto comunista”. Esa página escaneada circula todavía hoy por las redes sociales como un documento sorprendente y algo fetichista.

La italiana es el epítome de las divas y, en el imaginario colectivo, la izquierda ha sido más bien de vestir pana que lycra con lentejuelas.

Entrevista a la artista en el número 55 de la revista 'Interview' en 1977
Entrevista a la artista en el número 55 de la revista ‘Interview’ en 1977

La Carrà había llegado a España dos años antes, después de escandalizar al Papa con su canción Tuca Tuca y haber sido la primera en enseñar el ombligo en la televisión de su país.

Su primera aparición fue en el ¡Señoras y señores! de Valerio Lazarov -programa que ya llevaba el sello indiscutible del realizador rumano- y al ver el éxito que cosechó, los directivos de Televisión Española le dieron un especial de cuatro capítulos emitidos en marzo de 1976: La hora de Raffaella Carrà.

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Famosa en Italia, América Latina y España, cuando volvió a la televisión española ya tenía a sus espaldas 21 discos grabados -en castellano e italiano- , diez películas y había sido presentadora de otros tantos programas en Italia, entre ellos Pronto, Raffaella? y Raffaella Carrà Show. Este último se emitió en la TV3, en versión original con subtítulos en catalán, gracias a un acuerdo con Silvio Berlusconi. Fueron siete programas de hora y media en los que se agruparon las mejores actuaciones del italiano y se añadieron algunas interpretaciones de artistas catalanes como Llorenç de Santamaria, Héctor Vila o María Jesús Vilarroya.

En 1992 TVE estrenó su programa ¡Hola Raffaella!, uno de los hitos de la historia del entretenimiento televisivo del país. Por su plató pasaron todo tipo de personalidades como Celia Cruz, Pedro Almodóvar, Mel Gibson, Marisa Paredes, Gina Lollobrigida, Santiago Carrillo o Alaska, a la que presentó como: “Una mujer de pelos largos y grandes ideas”. Fueron grandes éxitos el juego Si fuera, en el que los invitados tenían que adivinar qué personaje era a través de preguntas o el concurso telefónico en el que la presentadora marcaba un número cualquiera de las Páginas Amarillas y si la persona que contestaba decía “¡Hola, Raffaella!” se llevaba dinero.

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El arma principal de la italiana, además de su indiscutible talento para la música y el baile, ha sido siempre su espontaneidad. El escenario en el que se grababa el programa era como el salón de su casa, en donde se atrevía a reunir a los personajes más pintorescos y a hablar con ellos en un español sin complejos, no siempre acertado pero sí decidido. Hacía comentarios como “Estoy llamando a Valladolid, cuna del castellano” o “Mira, te he dado dinero y un conocimiento. Hoy vas a cenar más contenta” y luego colgaba el teléfono, como si nada.

Activismo en mono de lamé

La escritora y guionista Almudena Montero, trabajaba en la cadena en aquella época y el año pasado publicó un hilo en Twitter contando cómo era la artista trabajando que se hizo viral.

“Por los pasillos se hablaba de culos de tías, malversación de fondos y luego de penas de cárcel. Y en medio de todo ese horror catastrófico, aparecía Raffaella Carrà. Se te acercaba como no se te ha acercado en la vida un famoso, te bajaba la piel del ojo y te decía: “Estás anémica perdida”. Te preguntaba por tus condiciones laborales, y cuando se las contabas, apagaba la luz del plató. (…) La tipa vivía permanentemente en un estado de excitación política de izquierdas, mientras dirigía departamentos enteros, vestida de lentejuelas rojas”.

almu@almuestaharta

Yo curro en la tele desde hace mucho tiempo. Y supongo que como en todas las profesiones, nos intentamos fijar y aprender de los pasado.

almu@almuestaharta

Ese recorte de Raffaella Carrá afirmando que vota siempre comunista no es solo una anécdota. En mi curro, los que somos de mi quinta…

Por privado, Montero nos cuenta que: “Cuando ella entraba por la puerta, todo el mundo se callaba para escucharla a ella. No era solo una rubia con ropa ajustada y brillante. Era una mujer muy potente. Con mucha fuerza. Y eso se notaba estuviera donde estuviera”. No trabajó en los mismos programas que ella pero “iba a verla en mis ratos libres, como hacíamos muchas otras. A admirarla, a escucharla, a ver cómo trabajaba”.

Después de que este hilo se hiciera viral, la cantante se puso en contacto con la guionista. Entre otras cosas la animó a que luchara y le recordó que “yo voto comunista” es más que una frase: “Implica un modo de vida y una responsabilidad muy grande”.

almu@almuestaharta

Voz en grito los derechos laborales.

almu@almuestaharta

Me dice que ese “yo siempre voto comunista” no es solo una frase. Que implica un modo de vida. Y una responsabilidad muy grande

A principios de los años 80, cuando todavía era impensable que el que una mujer ganase menos que un hombre fuese a suscitar cualquier atisbo de polémica, Raffaella Carrà no dudó en reclamar lo suyo en los tiempos dePronto….Raffaella? La RAI, televisión pública italiana, la contrató por 600 millones de pesetas al año durante tres años para que no se fuese a Canale 5 con Berlusconi, pero también porque cuando se enteró de que había presentadores que cobraban más que ella mientras su programa le conseguía a la cadena diez millones de espectadores, pidió su parte. Y se la dieron.

Al respecto del tema, Montero también recuerda otra situación: “Un día pasaba yo por delante de la sala en la que ensayaban las bailarinas de un programa la coreografía. Yo estaba cotilleando desde la puerta y entró Raffaella. Estuvieron ensayando un buen rato, a mí me encantaba ver los ensayos. Entonces, tras una pausa de 5 minutos en los que ella desapareció, volvió hecha una fiera, reunió a todas las bailarinas, y se largó un discurso, que ahora entiendo feminista. Yo era una enana. Flipé. Decía cosas como ‘los hombres son como los perros, que huelen el miedo’, ‘tenéis que protegeros…'”.

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Las letras de sus canciones tratan, de manera festiva y un tanto solapada, temas como la masturbación femenina o la homosexualidad. De hecho, ella es también un icono gay por excelencia. El porqué de su éxito entre el colectivo puede tener bastante que ver con las letras de canciones como Luca, todo un himno, aunque ella ha declarado que “En mi tumba dejaré escrito ¿Por qué le he gustado tanto a los gais?”.

En 2017 la nombraron reina del World Pride en Madrid, en un acto en el que declaró que no entendía que todavía se tuviesen que reclamar los derechos de la comunidad LGTBI. Como explicó en una entrevista concedida poco después: “Al recibirlo dije: Viva esta semana con alegría, pero las luchas no han terminado. Todavía hay que ‘hacer mucho fuego’ para romper prejuicios. Tendremos éxito. Mi frase favorita dice: “Puedes quitar todas las flores, pero no puedes quitar la primavera'”.

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Rafaella Carrá durante los premios World Pride en 2017

 

Las mordazas actuales vistas a través de la censura eclesiástica a Galileo y Goya

7 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Según Montserrat Soto (Barcelona, 1961), la primera queja registrada contra la falta de libertad de expresión en nuestro país fue por parte de Francisco de Goya en 1781. Las autoridades eclesiásticas del Pilar de Zaragoza rechazaron sus bocetos para la cúpula de la basílica y le impusieron unos cambios con los que el pintor “se sintió profundamente agraviado”.

“Él reclama la libertad en el desarrollo de su trabajo pues, de otra manera, entiende que renunciaría a su dignidad como artista y asumiría no hacer uso de su talento“, explica Soto. La fotógrafa ha escogido el caso de Goya y el juicio a Galileo Galilei ante la Santa Sede por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol para ejemplificar la intromisión y el dominio ejercido por la Iglesia en la producción intelectual.

Tanto el artista aragonés como el astrónomo y físico italiano acabaron cediendo ante las presiones. El primero claudicó e hizo los cambios precisos en los frescos, aunque en una carta reconoció haber vendido su imaginación y se definió como “copiador o mercenario”. El segundo, ya anciano y enfermo, se retractó bajo amenaza de torturas para justo después ser condenado por el Papa a un arresto domiciliario de por vida.

Esa autocensura posterior a la censura es el eje sobre el que pivota Imprimatur, la muestra que  se exhibirá hasta principios de agosto en la sala Alcalá 31 de Madrid en el marco de PhotoEspaña.

Dato primitivo IV. Caso Goya (2009) Videoinstalación ©Montserrat Soto. VEGAP Madrid, 2018 Coautora: Áurea Martínez
Dato primitivo IV. Caso Goya (2009) Videoinstalación ©Montserrat Soto. VEGAP Madrid, 2018 Coautora: Áurea Martínez

Aunque estos casos son esenciales para entender el conjunto de la obra, ambos actúan como complemento a un proyecto fotográfico mucho mayor. Imprimatur es un recorrido sobre la pintura desde la Edad Media hasta la Ilustración para analizar “el poder de la imagen y su control”. El término latino que le da nombre era del que hacía uso la Santa Inquisición para dar luz verde a la publicación de un texto.

Es así como la veterana fotógrafa une tres artes (literatura, fotografía y pintura) para analizar cómo surgieron los mecanismos de censura de la mano de creaciones que intentaban dar accesibilidad al conocimiento. No en vano, estas imágenes hablaron en su tiempo de las verdades inmutables a través de santos o de intelectuales casi siempre vinculados a la Iglesia católica.

“Pensé que era interesante rastrear la iconografía del libro en el arte, buscar la memoria del libro en la pintura y la escultura”. Durante más de diez años, Soto buceó por el archivo del Museo del Prado, el Museo Thyssen, el Vaticano o la Real Academia de San Fernando -entre muchos otros- para realizar fotografías a todos los cuadros en los que apareciesen libros. Pero, ¿con qué intención?

“Si tuviera que hacer una biblioteca con todos los que se muestran entre el Medievo y la Ilustración, solo habría un libro: La Vulgata -la versión autorizada por Roma de la Biblia-“, dice la artista. “Los demás son todos simulados o figurados”.

Dato primitivo 5-38 (2016) Fotografía ©Montserrat Soto. VEGAP Madrid, 2018
Dato primitivo 5-38 (2016) Fotografía ©Montserrat Soto. VEGAP Madrid, 2018

Ante esta revelación, Montserrat buceó por las leyes que impedían que las obras de arte mostrasen textos. Algunas ellas se pueden leer en las paredes de la exposición, que en forma de cita van guiando al público por una cronología de la censura. “Eran sentencias que especificaban qué estaba prohibido pintar o sobre lo que no se podía escribir. Ha sido extremadamente difícil hablar de aquello que no está, que falta o de lo que se nos ha excluido”, explica la creadora.

Los libros que se prohíben es, o porque no han llegado a nuestras manos, o porque no consta de la utilidad y, aunque también conste, no es bien permitirlos a todos los sujetos; y por observar el estilo de la Iglesia que, en pena de su delito, no permite que corran y se lean aun aquellos que no contienen herejías- Índice de 1640.

Soto cree que estos mecanismos de censura se repiten en Internet cuando Facebook o Instagram banean los desnudos de Modigliani, el pubis de Gustave Coubert o la Venus de Willendorf, de hace más de 30.000 años.

“Siempre hay que mirar hacia atrás para ver lo que está pasando hoy en día, como decía Orwell. Así que he querido mirar el pasado y confrontarlo con la actualidad para saber qué paralelismo hay entre la imprenta de Gutenberg y la Red”, cuenta Soto. Para la artista, la escritura, la imprenta e Internet fueron creados para dar accesibilidad al conocimiento al mismo tiempo que se desarrollaba una estructura para controlarlos. Una paradoja imprescindible para entender las carencias actuales de nuestra herencia cultural.

Además, Soto ha querido incluir como cierre de esta exposición algunas referencias al pasado reciente y al presente, acontecimientos del siglo XX y XXI, y especialmente a la incidencia de Internet en la conservación de la memoria.

Dato primitivo 5. 58. Pinacoteca (2018) Fotografía ©Montserrat Soto. VEGAP Madrid, 2018
Dato primitivo 5. 58. Pinacoteca (2018) Fotografía ©Montserrat Soto. VEGAP Madrid, 2018

Respecto a los primeros, Imprimatur incluye las destrucciones del nazismo en Alemania, con imágenes de quema de libros y de obras “degeneradas”, o las más recientes destrucciones de obras artísticas por parte del islamismo radical, o el dibujo que publicó la revista satírica francesa Charlie Hebdo y que se usó como móvil para el atentado que se saldó la vida de varios periodistas hace tres años.

En cuanto a la parte de Internet, la muestra se estructura a través de tres grandes señalizadores con preguntas – ¿Qué es lo que vemos? ¿Qué es lo que queremos ver? ¿Qué es lo que nos dejan ver?– que aluden a la navegación por la Red.

“¿Dónde podemos crear libremente en Internet?”, se pregunta Soto. “Eso solo es posible en la dark web y aun así allí también existe cierto control. El problema es que los estados terminan legislando sobre lo alegal, lo traen al mundo real y lo transforman en ilegal”, dice sobre el tercer y último apartado de la exposición.

“El software libre es importante para que haya transparencia en lo que hacemos. Todos deberíamos entenderlo para poder modificarlo. Es el usuario quien debe controlar a la técnica, no la técnica al ciudadano”, reivindica la artista. “Costó muchos siglos conseguir una libertad de creación y crear leyes que velaran por los creadores y pensadores, pero en la actualidad es difícil mantener estas leyes y siempre debemos estar a la defensiva”, se lamenta.

La exhibición se constituye como una demostración de la función adoctrinadora de las obras de arte y cómo presentaban la intermediación divina de todas las ciencias, algo que el espectador contemporáneo suele ignorar, pues valora exclusivamente la relevancia de una obra de arte en función de criterios plásticos y estéticos.

Dato primitivo 5-51 (2016). Fotografía ©Montserrat Soto. VEGAP Madrid, 2018
Dato primitivo 5-51 (2016). Fotografía ©Montserrat Soto. VEGAP Madrid, 2018

La librería: De libros y soledades

23 junio, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

Esta película habla de esas sensaciones. Y lo hace con un lenguaje, unos matices, un tono y una capacidad de sugerencia que me conmueven.

Siento pereza inicial al embarcarme en La librería, la última película de Isabel Coixet, ya que, con la excepción de la preciosa Cosas que nunca te dije, mi desencuentro con su cine ha sido permanente. La frase que encabeza su cartel publicitario (“Entre libros, nadie puede sentirse solo”) es alentadora, pero también discutible. Mallarmé comienza así un poema: “La carne es triste, así es, y ya he leído todos los libros”. Conclusión desoladora y cierta en algunos casos trágicos. Existieron y existirán sensibles devoradores de poesía y literatura que acaban lanzándose al vacío, pudieron más la soledad y el acorralamiento que la impagable ayuda y el gozo que proporcionan los libros. El primer encuentro con ese codiciado libro siempre estará presidido por la magia, como describe maravillosamente Italo Calvino en el arranque de Si una noche de invierno un viajero. Esta película habla de esas sensaciones. Y lo hace con un lenguaje, unos matices, un tono y una capacidad de sugerencia que me conmueven y que en un par de modélicas secuencias protagonizadas por la entregada librera y un hombre que ha acorazado su ancestral aislamiento y su supervivencia gracias a las páginas impresas (en esa época ningún amante de los libros podría ni querría imaginar esa cosa tan antinatural y gélida del e-book) logran que se me humedezcan los ojos.

LA LIBRERÍA

Dirección: Isabel Coixet.

Intérpretes: Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bill Nighy.

Género: drama. España, 2017.

Duración: 110 minutos.

Isabel Coixet adapta una novela de Penelope Fitzgerald (el apellido impone literariamente) que desconozco, pero ansío leer. Su temática podrá parecer muy leve a los espíritus intensos. Yo creo que es muy rica. Narra el empeño de una viuda por abrir una librería en un pueblo de Inglaterra con nula empatía hacia la necesidad o la pasión de leer. A ella ese acto le sirve para suplir carencias afectivas, para vivir otras vidas, para soñar junto al mar con los personajes y los sentimientos que habitan los libros, esos objetos en los que siempre ocurren cosas. Los poderosos del pueblo, depredadores detrás de sus modales aristocráticos, declararan soterrada guerra a esa dulce intrusa, convencida de que lo que ella pretende vender puede suponer placer, conocimiento, aventura o bálsamo para unos cuantos vecinos. Será ayudada en su laboriosa misión por una niña imaginativa, inteligente, práctica y soñadora al mismo tiempo, y mantendrá emocionante contacto con un misántropo anciano que lleva 45 años encerrado en su mansión, alguien que me hace pensar en el estremecedor poema de Gil de Biedma: “En un pueblo junto al mar, poseer una casa y poca hacienda y memoria ninguna. No leer, no sufrir, no escribir, no pagar cuentas, y vivir como un noble arruinado entre las ruinas de mi inteligencia”. Sin embargo, mi héroe sí lee y también paga cuentas.

La librera le descubrirá al excelso Ray Bradbury y sus Crónicas marcianas. Y la existencia del misántropo anhelará la publicación de Las doradas manzanas del sol y El vino del estío. Y el gran Nabokov desafiará a la moral convencional con la turbadora y extraordinaria Lolita. Y se crearán vínculos muy hermosos entre estos dos náufragos, que desearían haberse conocido en otra vida.

Coixet describe todo esto con una delicadeza y un tono cercanos a la orfebrería. Imágenes, diálogos, silencios, pequeños y reveladores gestos conviven en armonía, arropados por una atmósfera magnética y veraz. Su intimismo es contagioso. Y la historia que me han contado sigue conmigo durante el resto del día. Se supone que ocurren pocas cosas, pero me ha tocado y reconozco en qué fibras emocionales. La llevo dentro.

Estos son los nombres tradicionales a punto de desaparecer porque nadie se los pone a sus hijos

21 junio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Ya casi no quedan Rufinas, Tomasas o Eusebias. Tampoco Primitivos, Eleuterios o Urbanos. Los nombres que una vez fueron frecuentes están ahora en extinción. Quedan pocos y, además, la edad media de quien los lleva muestra que apenas son elegidos por los nuevos padres. Por contra, Hugo, Nizan, Nil, y Valeria, Aitana, Zoe son ahora los nombres de moda y con una media de edad que no llega a los diez años.

Las cuentas del Instituto Nacional de Estadística muestran que cada nombre tiene su momento. Los Saturninas y Saturninos vivieron su momento álgido allá por la década de los cuarenta. Por aquel entonces, también los Benedictos y Benedictas estaban de moda, pero unos y otras comenzaron a caer a partir de los setenta.

¿Por qué hay nombres tradicionales en peligro de extinción?

Porcentaje mujeres y hombres con cada nombre, según la década de nacimiento. Entre paréntesis, la edad media del nombre

En cambio, nombres con apenas incidencia hace dos décadas son ahora la moda: Valeria comenzó a despuntar a partir de 2010, igual que Lola, Nil o Hugo.

¿Y cuándo se pusieron de moda los nombres más modernos?

Porcentaje mujeres y hombres con cada nombre, según la década de nacimiento. Entre paréntesis, edad media del nombre

“El orgullo patrio es una absurdez”

12 junio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Los muros físicos se construyen con ladrillos, pero es mucho menos trabajoso erigir los ideológicos: basta con un trapo y un palo. La guerra de banderas que se ha desatado a raíz de la crisis en Catalunya es la semilla que inspiró la nueva recopilación de viñetas de Andrés Rábago (Madrid, 1947). El Roto: Contra muros y banderas (Reservoir Books) es su peculiar interpretación del uso partidista que se ha hecho en los últimos meses de la rojigualda y la estelada.

“Las banderas deberían estar solo en los espacios institucionales. Más allá de eso, el abuso que haga un partido de ella es espurio porque la bandera es de todos”, asegura el veterano viñetista mientras bebe a sorbos muy pequeños su vaso de agua. Sobre la mesa, un par de ejemplares de su libro lucen en la portada una reinterpretación de la célebre Riña de gatos de Goya. En lugar del ladrillo desgastado del original, un felino se posa sobre la bandera española y el otro sobre la senyera.

Aunque todo indique lo contrario, El Roto asegura que “no es un libro específico sobre Catalunya, sino contra la fragmentación”. No distingue entre la repartición del rojo y el amarillo sobre la tela porque, en su opinión, ambas “han dejado de ser símbolos para transformarse en instrumentos de poder, de diferenciación y de separación”.

'Contra muros y banderas'

Dice Rábago que la bandera española no debe tener más función que la de identificar a un país, “como a un navío en alta mar”, pero no ha sido ese su uso desde el pasado octubre. Ahora, buena parte de los ciudadanos españoles identifican la rojigualda con una postura en el debate soberanista con la que quizá no se sientan cómodos. Para El Roto, “es una utilización espuria por parte del Gobierno de un elemento común”, pero también porque “la izquierda ha mantenido esa vieja visión de la bandera como parte del imaginario franquista”.

Lo que es innegable es que el auge de los nacionalismos ha traído consigo una imagen aterradora de banderas ondeantes. En Hungría, Grecia o Austria, la ultraderecha se ha lanzado a las calles enfundada en la bandera del país a la vez que lanzaba consignas xenófobas y supremacistas. En España, el discurso por la unidad también brindó un hueco privilegiado a estos grupos para redoblar y visibilizar su mensaje ultra. “Son las sociedades más débiles las que se reorganizan alrededor de estos símbolos y adquieren identidades impostadas”, explica El Roto.

'Contra muros y banderas'

“El orgullo patrio es una absurdez. Sentirse orgulloso de ser de un sitio en concreto, una estupidez”, asevera. “El orgullo debería surgir por algo más que por un sentimiento de pertenencia. Porque tu nación sea más justa con sus ciudadanos o más culta. Pero ni siquiera eso es atribuible a uno mismo, sino a terceras personas”, piensa el Roto. Contra el “patriotismo de pulserita”, Rábago apela a la voluntad de trabajar por un país a través de nuestro propio comportamiento, no enarbolando una bandera. “¡Robaba, sí, pero pensando en la patria!”, como reza una de sus viñetas.

Las viñetas de la “concordia”

Aunque su opinión sobre el uso partidista de la rojigualda es inclemente, El Roto no es más sutil cuando le toca dibujar sobre el independentismo. Un aguijón de avispa, unas setas alucinógenas o un arcoíris bicolor que se alza en un horizonte de la tierra prometida son algunas de las hipérboles que ha usado en Contra muros y banderas.

“La sátira tiene unos mecanismos caricaturescos que le son propios, como la exageración”, reconoce el viñetista. “Pero no deja de haber algo de alucinógeno en todo esto, sobre todo de manipulación del consciente colectivo. Una hipnosis muy pegadiza”, resume.

'Contra muros y banderas'

Él, nacido y criado en Madrid, asegura que “los temas identitarios no me interesan”, pero que aún así le habría gustado realizar las viñetas desde Catalunya. “Es un asunto que nos afecta a todos, pero allí se vive con mucha más intensidad”, reconoce. En muchas de sus tiras hace referencia al socavón, casi precipicio, que ha generado la incapacidad de comunicarse de los políticos. “¿Y este abismo? Lo cavamos entre tú y yo, ¿no te acuerdas?”, dicen dos figuras negras marcadas con distintas banderas en una de las imágenes.

“Ha habido una dejación por parte del Estado de lo que debería haber sido su trabajo. Al poder central le interesaba ceder este territorio porque esos gobiernos locales le permitían ganar elecciones. No ha tenido en cuenta el interés ciudadano frente al interés partidista de cada momento”, atribuye el dibujante.

'Contra muros y banderas'

Respecto a las posibles salidas, El Roto no se muestra demasiado optimista. “Es un problema de largo alcance. Vamos a tener que convivir con él durante bastante tiempo. Este libro fija una posición y servirá de souvenir de una época que espero que, en algún momento, se convierta en un recuerdo de lo que pasó”, confía. “Es el momento de que la sociedad catalana se sienta acompañada, y todos debemos ayudar a reconducir la situación”.

En su opinión, el “librito”  Contra muros y banderas es su modesto intento de aportar al entendimiento. Haciendo referencia a viñetistas clásicos como Forges, Chummy Chúmez o Máximo, El Roto entiende la sátira como una herramienta “para criticar a los que abusan del poder y acompañar al que está sufriendo”. “Hay momentos en los que tienes que echar una madera al agua donde alguien se pueda agarrar o sentirse en compañía”, dice en referencia al “servicio público” del gremio de la viñeta.

Tampoco pierde la esperanza de alcanzar a los que hoy ondean banderas con tanto convencimiento. “Cuando estás en medio de una corriente de opinión poderosa, debes de ser muy, muy fuerte para mantenerte al margen”, admite. Con sus breves aforismos y el lenguaje visual de sus gruesas pinceladas, El Roto aspira a “elevar el pensamiento común” y a evitar que los poderosos “nos conviertan en sus banderas”.

Miedo: España de mierda

27 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Los caminos de la promoción son inescrutables. Estoy en el Teatro Nuevo Apolo en Madrid hace un mes, presentando ‘Miedo’. Y la mayoría de medios de comunicación no nos han hecho ni puto caso. Pero esta semana cambió todo. Me pasé toda la semana promocionando accidentalmente mi libro ‘España de mierda’. Que fue igualmente ninguneado hace dos años.

Resulta que un cantante que representará a España en Eurovisión, ha regalado a otra cantante el libro, y se ha armado la marimorena. Los pobres han tenido que salir a dar explicaciones. Les han dicho que no se puede representar a España en Eurovisión y regalar un libro que se llame España de mierda. A mí también me han pedido explicaciones. Alucinante. Igual esperaban que pidiera perdón por cantar o por escribir.Vaya chorrada. Otra prueba más de que el título de mi libro no va desencaminado.

Más que nunca, este país es una mierda, y es una mierda precisamente por eso.
Para ser sincero, también me importa una mierda Eurovisión. Y dicho sea de paso, también me importa una mierda el himno nacional, el mundial de fútbol, las procesiones de Semana Santa y la cabra de la legión. Y me parece una mierda que a los que nos parezca una mierda todas estas mierdas se nos trate como a mierdas.
Es una mierda y lo diría más a menudo, pero tengo miedo a decirlo.

Me callo. No grito lo que todo el mundo sabe. Tal vez tengo miedo de los culpables. 
Tengo miedo porque sé que son capaces de todo. Son gente que para no ir a la cárcel, meten a otras gentes en la cárcel. Tal vez sea eso lo que me hace tener miedo a cosas que antes no temía.

Tengo miedo a la democracia. Tengo miedo a la libertad. Tengo miedo a la Constitución. Tengo miedo a la ley y a la justicia. Tengo miedo de mi propio país.
Tengo miedo de los partidos políticos, de los parlamentarios, de los senadores, del rey y de su padre, y de sus hijos, y de la reina y de sus primos. Tengo miedo de los militares, de los policías, del tribunal constitucional y del tribunal supremo. Tengo miedo de los banqueros y de las corporaciones económicas.

Tengo miedo de los cascos, de las porras, de las togas, de las corbatas, de los uniformes, de la peluquería, del maquillaje y de la cirugía. Tengo miedo de los trajes y los vestidos elegantes, de la constitución, de los putos protocolos, de los cardenales, de los monumentos, de las iglesias, de las hipotecas, de los canales de televisión y de los presentadores de televisión, de las radios y de los locutores de radio, de los periódicos y de la gente que los maneja, porqué hacen sentir miedo hasta a mis amigos más valientes.

Y tengo miedo de tanta y tanta y tanta publicidad. Y de que sea todo tan invasivo y que no haya lugar para nada mas en esta mierda de país que reírles las gracias a estos desalmados que se nos cuelan hasta en la sopa. Y tengo mucho miedo de sus guardaespaldas. Tengo miedo a este monstruo que silencia todo lo hermoso. Tengo miedo de ser vuestra víctima o ser el culpable de algo.

A veces desearía poder cagarme en el gobierno y en los poderosos, como cuando hablo con un barman, con un taxista, o con un amigote. Debería poder decir bien alto que este país es una puta mierda y que me cago en estos  ‘hijosdeputadelaconchadesureputamadre’. Pero tengo miedo.

Seguiré como un cobarde,  haciendo función cada día, en el Teatro Nuevo Apolo,
al margen de vuestra locura. Sin nombraros. Ignorando la rabiosa actualidad que tanto os preocupa. Deseando que mientras dure la función alguien consiga olvidarse de toda esta mierda, aunque solo sea durante una hora y media.

Seguiré intentando que la gente vuelva al teatro después de ver ‘Miedo’.  O vuelva a leer un libro después de leer ‘España de mierda’.

Y tú no te enfades, que no te estaba hablando a ti.

Marisol, la obrera de la cultura que vendió sus premios franquistas para ayudar al comunismo

21 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Resulta difícil escribir sobre Marisol (Málaga, 1948), el nombre artístico de Pepa Flores, sin caer en el formato propio de las revistas del corazón. Al fin y al cabo, la niña prodigio del cine de la época franquista atrajo al público tanto por su trabajo como por su vida personal. Protagonizó cientos de portadas desde su debut hasta su retirada de la vida pública con 37 años, decisión que también generó montones de titulares y programas especiales.

Lo fácil es encontrar un motivo para recuperar su figura. Sin ir más lejos, la efeméride de su 70 cumpleaños este 2018, aunque es mucho más interesante su aparición en el disco que el sello Ace Records! publicó el pasado enero.

Se trata del recopilatorio Beat Girls Español! 1960s She-Pop From Spain, que lleva como subtítulo: “El lado femenino del pop español, incluídos algunos ejemplos del Sonido Torrelaguna” (característico de los arreglos de las canciones del sello Hispavox, situado en la calle Torrelaguna, en la época de Rafael Trabucchelli como director. Es decir, lo ye-yé).

En el volumen aparecen artistas como Concha Velasco, Rocío Dúrcal, Sonia (con una histórica versión en castellano del Get Out Of My Cloud de The Rolling Stones) y, por supuesto, Marisol.

Sus dos canciones poco tienen que ver con la niña rubia de Ha llegado un ángel y mucho con la artista adulta que llegó a ser: la archifamosa Corazón Contento y una versión desenfrenada de La Tarara, que interpreta en su película Las cuatro bodas de Marisol. La escena en la que la representa poco tiene que envidiar al mejor Tarantino.

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Instrumento del franquismo

Es el primer filme -el sexto de su filmografía- en el que se escucha su singular voz ronca y su imagen empieza a corresponderse con la de la joven de 20 años que es. Los esfuerzos de Manuel Goyanes, el productor que la llevó al estrellato, por mantener en la infancia a aquella mina de ojos azules que tanto dinero había generado ya no servían.

Fue la penúltima película de su etapa adolescente. En 1968 protagonizó junto al torero Palomo Linares, Solos los dos y se convirtió en ‘mujer’ a ojos del público. De paso, en el mismo año se casó con Carlos Goyanes, hijo del productor (que décadas después caería en la redada de la Operación Nécora) y con el que había convivido desde niña. Su ‘hermano’ se convirtió en su marido, un cambio de roles un tanto truculento pero rentable. La boda se convirtió en uno de los eventos más sonados del momento, con hordas de fans en la entrada de la iglesia y cientos de hojas de papel couché con ella vestida de blanco.

La actriz representaba en aquel momento el papel de esposa feliz que acataba y difundía los valores del régimen con alegría. Según su biografía autorizada (T&B editores, 2008), firmada por Javier Aguilar y Miguel Losada, Marisol llegó a declarar ante la prensa: “No sé si seguiré trabajando después de la boda porque pienso que la responsabilidad económica del hogar ha de recaer sobre el hombre. Si Carlos me manda que deje el cine, estoy dispuesta a hacerlo aunque preferiría seguir con mi carrera”. Dos años después se separaron y el matrimonio se anuló en 1973 por ‘inmadurez de ambos’.

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Pepa Flores relató que había sufrido abusos en su infancia (EFE)

La prehistoria del #Metoo

Poco había de verdad en todo aquello. Muchos años antes de que estallara el caso de Harvey Weinstein, Pepa Flores ya había hablado públicamente de los abusos que había sufrido desde que empezó en el mundo del cine siendo una niña. La periodista Pilar Eyre recuperó hace poco las declaraciones de la artista hizo a la revista Interviú hace décadas y que no levantaron ningún movimiento parecido al #MeToo. “A los ocho años no era la niña angelical que todo el mundo creía… ya estaba más sacudida que una estera”, por ejemplo.

Esa misma revista llegó a vender un millón de ejemplares con una portada que ya ha pasado a la posteridad: el desnudo de Marisol. La niña rubia del franquismo convertida en icono sexual al posar sin ropa para el fotógrafo César Lucas. Fue en 1976 y la publicación llevaba en su interior un artículo titulado “Marisol: el bello camino hacia la democracia”. Se libraron del secuestro por los pelos, aunque el fotógrafo tuvo problemas con la justicia hasta 1981, cuando le absolvieron de los cargos por atentado a la moral y escándalo público.

El verdadero problema es que la protagonista del retrato nunca dio el consentimiento para su publicación. Aquellas fotos se tomaron en 1970, por encargo de Carlos Goyanes “parece ser que con el fin de que las viera el director italiano Bernardo Bertolucci, con los ojos puestos en que Marisol trabajara con él y con el actor Alain Delon en una película. La sesión fotográfica había costando 90.000 pesetas”, aseguran Aguilar y Losada en su libro.

Pepa Flores nunca denunció ni a Lucas ni a la revista, pese a que habían vuelto a utilizar su cuerpo sin su aprobación. La imagen ha sido una de las más lucrativas de la publicación. En 1991 recuperaron la portada con motivo de su 15 aniversario y fue  la última que llegó al quiosco antes del cierre de la revista el pasado mes de enero.

interviú

@interviu

DESPEDIDA | La portada de Marisol es la elegida para decir adiós a todos nuestros seguidores. Puedes ver la edición en: http://pdf.interviu.es/edicion/?eid=44920 

Activismo paralelo

Curiosamente, la biografía de Pepa Flores guarda similitudes en algunos momentos con la de Jane Fonda aunque, de entrada, pueda parecer improbable. La norteamericana también tuvo que hacer esfuerzos para librarse del dichoso cartel de ‘mito erótico’ que le colgaron después de protagonizar Barbarella (Roger Vadim, 1968) vestida con el mítico bikini diseñado por Paco Rabanne.

A ambas les costó que las tomasen en serio profesionalmente pero también supieron sacarle partido a aquellos prejuicios. Fonda ganó mucho dinero con sus famosísimos vídeos de Aerobic Jane Fonda’s Workout que ‘ayudaban’ a las mujeres del mundo a conseguir un cuerpo como el suyo (y lucir así su propio bikini). Lo que no sabían sus seguidoras es que el dinero recaudado iba destinado a apoyar a las causas políticas en las que participaba.

Por su parte Marisol vendió los premios de oro que le habían otorgado en las fiestas del Caudillo en La Granja cuando aún era un instrumento perfecto de la dictadura, para apoyar a la izquierda española de la época. Se había implicado en el comunismo en la época en la que empezó su relación con Antonio Gades y, como personajes públicos, lideraron muchas de las protestas de la última época del franquismo y de la democracia. Gades y ella se casaron en Cuba en 1982 con Fidel Castro como padrino.

Llegaron a llamarla ‘La niña de Moscú’, estuvo afiliada al Partido Comunista y al Partido Comunista de los Pueblos de España y ella misma se declaró: “Una obrera de la cultura. Me fusilarán antes que traicionar a mi clase”.

Cumplió con su palabra y en 1985 protagonizó su última película Caso Cerrado, dirigida por Juan Caño. Fue la segunda en la que salió acreditada como Pepa Flores, después de Carmen (Carlos Saura, 1983). Poco tiempo después desapareció de la vida pública y se mudó a Málaga, el sitio de dónde venía. Viajó por todo el mundo, conoció a gente como Audrey Hepburn, Ann- Magret o Harpo Marx, compartió pantalla con Mel Ferrer y Jean Seberg y trabajó bajo las órdenes de Juan Antonio Bardem y Mario Camus, pero se hubiese cambiado por cualquiera de los que soñaban su vida desde sus casas.

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La actriz y cantante Pepa Flores durante su actuación en el campo de fútbol de Torrejón, donde culminó la marcha anti-OTAN en junio de 1982

El héroe del 2 de mayo

8 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Corría el mes de septiembre de 1969 cuando  John Lennon devolvió su medalla de miembro de la Orden del Imperio Británico junto a una carta en la que explicaba su proceder. Según escribió, era su forma de protesta contra la implicación de Reino Unido en el asunto Nigeria-Biafra y contra el apoyo a EE. UU en la guerra de Vietnam.

El resentimiento personal también estuvo presente en la devolución de la medalla por parte del músico pues, en su carta, denunció la censura sufrida por la canción ‘Cold Turkey’, tema que había grabado con The Plastic Ono Band y donde suena la guitarra de Eric Clapton. Una maravilla que fue condenada a figurar fuera de las listas de éxitos debido a que los biempensantes de la época la tomaron como una apología de la droga, en especial de la heroína.

En estos días, la actitud rebelde de John Lennon ha escalado mi memoria pues la rebeldía no es otra cosa que una conquista de la juventud y por eso, por rebeldía, un joven de noventa años se ha negado a ir a recoger la medalla que otorga el gobierno regional de Madrid. Ocurrió el pasado Dos de Mayo y este joven merece un aparte.

Se llama Emilio Lledó y es un pensador humanista, valga la redundancia. Su posicionamiento filosófico aspira a conseguir la justicia y la igualdad social. Lo que sucede es que, como lo de la justicia social es asunto que no se ha logrado, la posición de Emilio Lledó es vista como algo innecesario por las mismas personas que han querido pincharle la medalla en el pecho. Resulta una paradoja, pero, mirándolo con profundidad, lo de otorgar la medalla a un humanista como Lledó, es la manera que tienen los peperos de Madrid de premiarse a sí mismos, limpiándose las pulgas de la injusticia social que origina su política económica.

Emilio Lledó no se quiso pasar por el circo que el otro día le tenían montado. El inconformismo es un asunto de la juventud y Emilio Lledó demostró el suyo. Por contra, el conformismo estuvo representado por un Alfonso Ussía que confundió la rebeldía con la expresión discursiva ilegítima, convirtiendo en un funeral lo que en un principio iba a ser un circo pagado con dinero público. Estoy seguro de que John Lennon tampoco hubiese asistido.

Is Damnation the most woke us TV drama of all time?

5 abril, 2018

Fuente: http://www.celebyouth.org

WRITTEN BY HEATHER. POSTED IN NEWS

Damnation - Season 1

 

 

 

 

 

 

 

In the first few minutes of the opening episode of depression-era drama Damnation, one character asks another about the local farmers’ strike: ‘What are you striking against‘? The other replies: ‘The American economic system‘. As this pithy response suggests, Damnation is a mainstream US television series dramatising the struggle between capital and labour across 10 nail-biting episodes. It aired on the USA Network between November 2017 and January 2018 and is now to stream globally via Netflix. Damnation‘s viewing figures were low and a week after the season finale, the USA Network announced it would not be commissioning a second season. It’s not surprising it got cancelled after one season – what is surprising is that it got commissioned at all. So where does Damnation sit in the canon of woke US TV?

How woke is Damnation?

The drama centres on two characters: activist Seth and strikebreaker Creeley. Seth is masquerading as a preacher to enable him to organise farmers in Ohio  and to ‘break the system’s back one arsehole banker at a time‘. When one of his parishioners comments on his sermon that they’ve ‘never seen the pulpit used for politics like that‘, Seth replies with a line from Karl Marx ‘well, the point’s not to just understand the world but to change it‘. The confused local asks ‘Is that in the Bible‘? And Seth assures him: ‘It’s on every page‘. This blurring of God and Marx runs through the series. As the strike continues and the bankers’ efforts to break it intensify, the idea of workers becoming God’s body serves as a metaphor for solidarity and collectivism.

The show depicts what Marx called primitive accumulation, as big capital in the form of the banks commodifies land by dispossessing the farmers of their homes and livelihoods. It depicts how this process is driven by class hatred and shows the bankers in league with the white supremacist Black Legion, manipulating the media and the law, fixing elections and using an organisation called American Prosperity to spread their ideology. There are thinly-concealed parallels with today recalling how banks repossessed homes in the aftermath of the 2008 financial crisis and how Trump and the Republicans have risen to power backed by neo-Nazis and the KKK on the one hand and the billionaire Koch brothers’ organisation Americans for Prosperity on the other.

Series creator Tony Tost denies that Damnation aligns with the left‘I want the show to ask interesting questions about America without resorting to the left versus right political mania that has gotten in the way of any reasonable discussion in this country’. But Tost does admit that he has ‘a blue collar chip‘ on his shoulder and a political agenda to represent the working class: ‘I’ve always felt that the deck was stacked against someone with my class background. And I think blue collar life — whether white, black, latino, mixed or otherwise — is radically under-represented on American TV’. So while meanings don’t reside in any cultural text independent of how people engage with it, as Vox notes and as I discuss next, ‘it’s rare for an American television show to be as skeptical of capitalism as this one is’.

What’s the politics of US television?

Most US television drama appears not to have a politics but is perhaps best described as liberal. Liberals, as Phil Ochs so memorably put it, are ‘an outspoken group on many subjects. Ten degrees to the left of center in good times. Ten degrees to the right of center if it affects them personally’. From The West Wing to The Good Place to Gilmore Girls, there’s an underlying assumption that history is progressive and we’re all on the same side. Change comes from heroic individuals (whether presidents, angels or single mums) not collective action by ordinary folk. In contrast, in Damnation, viewers and characters are asked repeatedly ‘which side are you on‘? There’s no sense that things are inevitably going to get better; more likely the opposite. Any change is hard won and comes from the bottom up through solidarity and struggle: ‘Real change is the change the people make, but corralling the people in the same direction takes more than lighting the spark. It’s hard, backbreaking work, and it’s never, ever over‘.  You can’t win, but you can keep on fighting.

There are other US TV shows whose politics aren’t mired in liberalism. The Wire depicts the impact of deindustrialisation on the working class, the destructiveness of the so-called war on drugs and how schooling reproduces inequalities of race and class. Oz takes on the prison industrial complex, its violence and oppression, frequently pitching a white liberal’s failed approach to prison reform against the analysis of black Muslim leader. Deadwood plays with the same tropes as Damnation showing over three seasons the appropriation of land by the corporate bankers in a gold-rush town. These are all made by cable channel HBO who’ve never decided the fate of a show based on ratings alone. Yet none of them have staged the struggle between capital and labour in such stark terms as Damnation, based, as one character puts it, on ‘ tried and true European Marxist principles‘.

Television is popular pedagogy, if we want to change the world we need to do a lot of things – we need to be on the streets protesting and on the doorstep canvassing, writing emails, making phonecalls and putting forward alternative ideas. We also need to be creating engaging narratives that tell socialist histories. So if we want more woke TV dramas, we need to support the few we’ve got. So turn on Netflix, watch Damnation and if you like it spread the word and sign the petition to get a second season.