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“Tener en el Valle de los Caídos al mayor asesino debajo de una cruz es un asco y una vergüenza”

17 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Ian Gibson (Dublín, 1939) llegó a España persiguiendo gansos y terminó persiguiendo la verdad. Vino para hacer una tesis doctoral sobre las raíces de García Lorca, y acabó investigando, en pleno franquismo, el paradero de su cuerpo y las circunstancias de su asesinato. Llegó un verano, con 18 años, y se quedó para siempre.

El conocido hispanista, biógrafo de Lorca, Dalí y autor de varias obras sobre los años de la Guerra Civil, acaba de publicar Aventuras ibéricas (Ediciones B), un compendio de historias sobre la Historia en el que repasa algunas de sus vivencias a lo largo de las seis décadas que lleva en nuestro país.

Enamorado de Lorca, de Machado y del Quijote. Enamorado de la Península y sus gentes. De los boquerones en vinagre. Bromea diciendo que cuando cruzaba la frontera a Francia le entraban unas ganas inmensas de volver porque no le ponían tapa con el vino. A sus 78 años, Gibson habla con pasión, con la misma con la que escribe. Contagia las ganas de querer conocer todo lo que está cerca. Mientras le preguntamos en su casa en Madrid, ciudad en la que reside desde hace años, coge papel y boli para tomar notas. Al contrario de lo que nos pasa a la mayoría de los españoles, él no acostumbra a hablar sin escuchar al de enfrente.

Con su libro dan unas ganas tremendas de conocer muchas cosas que tenemos cerca y que yo particularmente desconocía.

Es la idea. La península es fantástica, es cuestión de abrir los ojos y ver lo que hay cerca primero. Me encanta salir, soy ornitólogo, me interesa la botánica, salgo con los prismáticos, con mi cámara y voy en busca de aventuras, como el Quijote. Cada día tengo aventuras. Insisto en el microviaje porque siempre hay algo muy cerca. Entre las cosas muy cercanas esta el Museo Arqueológico Nacional, que es una maravilla. Cada vez que voy, aprendo.

Yo casi siempre iba a ver las salas romanas, ibéricas y celtas, que son las que a mí me fascinaban. Pero allí hay algo para todo el mundo. Luego también hay un museo estupendo en Valencia, en Córdoba, en Sevilla… toda la Península está llena de museos increíbles.

Es llamativo el momento en el que habla de Richard Ford, que en 1845 publicó una guía sobre España. Hace más de 170 años, describe que es un país que  no sabe “amalgamarse”, que es “un manojo de pequeñas entidades atadas con una soga de arena”. También habla de la corrupción generalizada y de que los españoles están gobernados por “funcionarios ineptos y corruptos”. Esto sigue más vigente que nunca.

Te voy a mostrar la primera edición [Gibson acerca una preciosa copia del libro impresa en 1845].  Yo lo puse al principio como estímulo para que la gente busque la traducción española, que merece la pena. Sus observaciones, muchas de ellas, siguen vigentes. Lo que él ve continúa en bastantes casos igual. Ford adora al pueblo llano español, la falta de esnobismo, la naturalidad de la gente, pero tiene una pésima idea de sus líderes.

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Ian Gibson durante la entrevista con eldiario.es / Foto: David Conde

¿Cómo era esa España que se encontró al llegar por primera vez en 1957, a la que vino porque un ornitólogo le dijo que en Doñana había ánsares?

Para mí, los ánsares eran, y siguen siendo, aves mágicas. Yo creía que no iban tan al sur, pero un ornitólogo inglés me dijo que había 80.000 ánsares en Doñana, apenas me lo creía. Y un día tuve que verlo.

Cruzar la frontera fue una sorpresa. Primero por el impacto del paisaje. Recuerdo la parada en el tren en Pancorbo después de las montañas del norte, que eran más o menos familiares, todo verde, y luego aquellos riscos, el desfiladero. Y después, la meseta. Fue para mí un shock. Una llanura de las dimensiones de Castilla bajo un sol de agosto, esa inmensidad.

En Madrid, yo no sabía nada de la dictadura, de la Guerra Civil, de los grises. Cuando la gente tocaba el tema de la guerra con un extranjero se notaba la inquietud. Cuando me volví la primera vez ya sabía lo que era una dictadura: mucho miedo. Eso de que “las paredes oían”.

A día de hoy ese miedo a hablar, a recordar, persiste a veces entre los más mayores. ¿Por qué cree que sigue pasando esto?

El miedo es el miedo, cala a un nivel profundísimo. El miedo instalado, miedo feroz a la represión. Ellos [los supervivientes] vieron cosas horribles, el hambre, el miedo a la tortura… Y el recuerdo de tantos muertos. Todo eso sigue influyendo. Ahora son los nietos quienes quieren saber.

¿Es en parte por cómo se trató el tema en la Transición?

Claro. Aquí la derecha se niega a asumir el holocausto. Aquí hubo un holocausto en toda regla. Una política de hacer desaparecer a la gente sin dejar huella. Tenemos la ley de Amnistía del año 77, que es preconstitucional. Dicen que no hay nada más que decir. Al final se deshicieron de Baltasar Garzón y hay una impunidad total. Es una vergüenza.

Diez años después de su aprobación, la Ley de Memoria Histórica se sigue incumpliendo y está sin presupuesto. El argumento defendido mil y una veces por el PP es que no hay que “reabrir heridas”.

Esta actitud es un espanto, una vil calumnia. Es torpe y además es una mentira terrible, no es verdad. Nadie está deseando reabrir heridas, las heridas no se han cerrado. Ellos están esperando que se mueran todos, los abuelos y las abuelas que no han podido localizar los restos de sus seres queridos y quieren olvido. La derecha quiere olvidar. Esto es un error fatal, con más de 100.000 fusilados en cunetas.

¿Cómo va a ser una cuestión de reabrir heridas, cuando ellos desenterraron a los suyos a lo largo de 40 años y les dieron decente entierro? Y no permitirlo a los otros, ¿esto es reabrir heridas? Lo dicen una y otra vez. Y han dicho cosas peores. Rafael Hernando ha dicho que buscan al abuelo cuando alguien les paga una subvención. Esto es para que [Hernando] se vaya para siempre de la política, pero como nadie dimite y nadie le llama la atención…

Recuerdo lo que dijo Mayor Oreja, lo tengo aquí conmigo [acerca un recorte de prensa en el que tiene destacada una frase] “bajo el franquismo muchos vivieron con extremada placidez”. Esto dicho por un ministro del PP. La extremada placidez para muchos, claro, para los capitalistas, para los que destrozaban el litoral. “Extremada placidez”. Hay que ser un cínico para decir eso con la gente que había en las cárceles, con los miles de homosexuales maltratados, con la ley de vagos y maleantes. Yo a él no le daría la mano. Hay que ser un cínico de la hostia para decir esto.

La derecha está  esperando que se mueran todos, los abuelos y las abuelas que no han podido localizar los restos de sus seres queridos y quieren olvido

¿Por qué otros países como Alemania, Chile o Portugal, sí han logrado hacer memoria y en España, tantos años después, seguimos igual?

El PSOE, cuando tuvo una mayoría abrumadora después de Tejero, pudo haber hecho el trabajo y no lo hizo. Eso sí que fue un terrible error y tal vez cobardía del PSOE, pensando que no era el momento. Oye, cuando a ti el pueblo te ha dado la mayoría es vuestra obligación limpiar el país de símbolos fascistas, aunque no se hubiera empezado con el problema de las cunetas, que también deberían de haberlo hecho, pero por lo menos quita estos nombres de calles, este busto de Franco, este caballo… No lo hicieron y estamos todavía con el tema, tantos años después.

Yo lo veo vergonzoso, e incluso digo la palabra ‘cobardía’. Alfonso Guerra me llevaría la contraria, que claro, que no fue posible en aquel momento. Bueno, pues lo siento. A los matones hay que hacerles frente y cuando tú tienes la mayoría que tienes de votos es tu obligación hacerlo.

Y luego más tarde cuando el PSOE tuvo en sus manos la redacción de la Ley de Memoria Histórica hubo parte de la izquierda que no quedó contenta con esa ley…

Por supuesto.

Ese sector pensó que había habido muchas cesiones, como la equiparación de las víctimas o que no se anularan los juicios.

Es una ley débil. Algo es algo, pero había que hacer mucho más. Anular las sentencias del franquismo que eran absolutamente ilegales y darle dignidad al asunto a nivel estatal y no dejarlo en manos de asociaciones para la memoria sin las debidas garantías. Creo que aquí también hubo falta de valentía, y esto es muy decepcionante.

Yo siempre cito el caso de Málaga, donde el alcalde del PP, Francisco de la Torre, no se opuso a las exhumaciones que se han hecho. Con solo no oponerse, esto se resuelve, y se podría resolver de la noche a la mañana sin odio y sin sed de venganza. Y sería la gran reconciliación. Pero no lo quieren ver así, porque no aceptan el horror del régimen franquista. Y tienen a Franco allí, todavía en el Valle de los Caídos, debajo de una cruz cristiana.

Aventuras ibéricas

Hay algunas iniciativas ahora en torno al Valle de los Caídos, una proposición no de ley del PSOE para sacar a Franco de allí o la sentencia que autorizaba las primeras exhumaciones. ¿Qué haría usted con el Valle de los Caídos?

El Valle de los Caídos es una vergüenza. Tener al mayor asesino debajo de una cruz, tener la cruz de Cristo más alta de Europa, al lado del fundador del fascismo español, allí cada mañana con flores frescas que pagamos todos. Es un asco. Es una vergüenza.

Primero, hay que sacar de allí a Franco y a José Antonio Primo de Rivera y devolver los restos de esos señores a sus familiares. Un Gobierno podría tomar esta decisión. Lo grande, como decía Manuel Vicent en su columna del otro día de El País, sería que la derecha se encargara de esto y no los otros, los “rojos”. Que una derecha civilizada se encargara de hacer esto, pero no la tenemos todavía.

Yo tengo esperanza. Con el hundimiento del bipartidismo, el PP tiene que pactar. El PP con mayoría absoluta jamás hará nada en ese sentido, lo dejará para que se hunda la cruz, dicen que hay posibilidades de que se hunda… Pero yo espero que un nuevo gobierno de izquierdas de una vez tome decisiones. Y el inicio es llevarse a Franco y Primo de Rivera.

¿Y con el resto? ¿Hay que dejarlo o convertirlo en otra cosa?

Allí están los restos de muchos seres humanos, no se puede poner una bomba y hacerlo saltar por los aires. Yo no sé que sería lo mejor… Yo sí sé que desmantelaría la cruz porque esa cruz no es la cruz de Jesucristo, es un insulto al mensaje de amor fraternal de Jesucristo. Y hay que convertirlo en un lugar para la memoria.

Uno de los capítulos del libro está dedicado a Lorca. Cuenta cómo usted llegó en un primer momento a hacer una tesis doctoral sobre las raíces lorquianas, sobre la Vega, pero la vida le llevó por otros derroteros.

Yo estaba ya enamorado de la obra lorquiana y enamorado del hombre. Pero no fui a Granada con la idea de hacer lo que hice. Pasé muchos meses trabajando en la tesis, pero a la vez mucha gente que iba cogiendo confianza me hablaba de sus experiencias en Granada durante la guerra. Esto fue en el año 65, a Franco le quedaban todavía 10 años en el poder. Tomé la decisión, subrepticiamente, de empezar una investigación sobre las circunstancias del asesinato del poeta. Fue el inicio de mi carrera como escritor, el inicio de todo. Sigo fascinado con Lorca.

Y tantos años después, tantas obras después, tantos intentos después de encontrar el cuerpo del poeta sigue sin localizarse.

Han sido intentos fallidos con errores en la investigación previa. Yo sigo pensando que sus restos están muy cerca de donde buscaron la primera vez, pero debieron haber ampliado el espacio de búsqueda en el parque de Alfacar, dedicado a su memoria.

Manuel Castilla, que sigo pensando que fue el enterrador de Lorca, me mostró en su día el sitio exacto, al lado de un olivo. Años después, cuando hacían el parque, aparecieron restos justamente al lado de ese olivo y no se investigó.

En aquel momento [2009], Ernesto Antonio Molina Linares, segundo presidente de la Diputación Provincial de Granada por el PSOE, dijo que cuando vallaron el recinto encontraron restos que estorbaban, que los pusieron en un saco y los enterraron en otro lugar para que se pudieran recuperar más adelante.  Esto nunca se ha investigado, y yo creo que hay que seguir buscando dentro del mismo recinto, con un georadar, que el lugar tampoco es tan grande.

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Ian Gibson durante la entrevista con eldiario.es / Foto: David Conde

¿Tiene algún dato más sobre la muerte de Lorca o sobre dónde está enterrado que todavía no ha contado?

Yo creo saber dónde está dentro del recinto. No te lo puedo decir porque esto implicaría a más gente y estamos esperando el momento. Pero yo sigo pensando, según las declaraciones de Ernesto Linares, que los restos están dentro del recinto y creo saber dónde. Pero como nadie me pregunta…

Yo creo saber dónde está Lorca, pero como nadie me pregunta…

¿Y si ahora alguien se lo propusiera daría esa información?

Desde luego que sí. Luego la derecha, cuando no se encontró nada, decía ‘¡pobre Gibson, que solo quería salir en la foto con la cabeza de Lorca!’, como Hamlet con el cráneo de Yorick . Eso es una vileza. Yo no podría aguantar la vista de los restos de Lorca. Pero quiero saber dónde esta, cómo murió.

¿Por qué es tan importante para usted?

Porque hay mil teorías, la familia no quiere saber nada, lo cual es un enigma. Les da igual. Federico es uno más. Hay mil versiones de dónde está y creo que la gente quiere saber dónde están los restos del poeta español más famoso de todos los tiempos, que sigue siendo leído y sus obras expuestas cada día en algún sitio del mundo. Es normal que queramos saber dónde está. ¡Es un desaparecido nuestro! Yo lo siento como un desaparecido mío, ¿comprendes? Como si fuera de mi familia, o mi abuelo, o mi hermano.

Estoy convencido de que no fue fusilado ‘limpiamente’. Creo que probablemente lo torturaron, y por todo el hecho de ser gay y rojo no se iban a contentar con pegarle un tiro en la nuca. Yo creo que hubo tortura y eso se sabría si viéramos los restos.

¿Hay también desmemoria cultural?

Hay mucha desmemoria, es el tema de siempre. Siento insistir, pero si este país tuviera una derecha culta, tipo británica, otro gallo cantaría. Hay una incultura radical, el país es muy inculto todavía en comparación con lo que podría ser.

La derecha maltrata a la cultura, a los creadores y a los jubilados como yo, que no nos deja de ganar más de 9.000 euros con nuestro trabajo cuando estamos en la cumbre de nuestra creatividad. Esto solo lo hace una derecha malévola, y además con un presidente que para “desgracia suya no ve películas españolas porque lee novelas”. ¡Hombre, por favor! Es tan patético que me produce vergüenza ajena.

En la presentación de su libro en Madrid estuvo acompañado de Pedro Sánchez, ¿por qué esta elección?

[Ríe] Porque le sigo, yo siempre he votado al PSOE, aunque no soy militante ni he tenido jamás el carné de ningún partido. Me gustan sus modales, su talante. Veo a los candidatos y es mi candidato. Nos vimos en una manifestación, me dijo que había leído varios libros míos y creo que lo dijo sinceramente. Y pensé que quería una presentación que conmoviera, que interesara, y que sería fantástico contar con él.

Podía contar con Antonio Martín Pallín [magistrado que también le acompañó en la presentación] porque le conozco desde hace años, y pensé que sería fantástico que Pedro presentara el libro porque despertaría mucho interés y que sería una provocación, yo soy muy provocador. Y como soy sanchista, seguidor de su campaña, pues le invité y él dijo que sí.

Ian Gibson-Pedro Sánchez, dos "aventureros ibéricos" en Madrid
Ian Gibson y Pedro Sánchez durante la presentación de ‘Aventuras ibéricas’ EFE

No cree que puede tener algo de culpa en la situación de división que se vive en el partido.

¿Él? Yo le veo como el único de ellos capaz de representar a España en Bruselas, es un hombre con idiomas, sofisticado, dialogante, que escucha al otro. El PSOE tiene que evolucionar, nunca más va a tener mayoría absoluta. Yo creo que Pedro es capaz de hablar con Podemos, y capaz de hablar con otros y eso es imprescindible. En el fondo lo que yo quiero es una coalición progresista y que parte del PSOE se abra a Podemos, son cinco millones de votantes, no todos son como Pablo Iglesias, que no me gustan sus modales en la Cámara, pero hay otro sector más comedido, y tiene que haber una unión, no rechazarlo de entrada.

No perdona a Pablo Iglesias que no apoyara el Gobierno de Pedro Sánchez.

Sí, no sé si tengo razón porque no soy politólogo. Pero me gustó la idea del gobierno con Ciudadanos y con Podemos, pero no fue posible porque Iglesias ya pensaba en el sorpasso nombrando ministros, en plan ególatra, y fue una decepción para mí porque creo que hubiera sido posible formar un gobierno de coalición y estaríamos legislando ya. Me cuesta trabajo perdonarle.

De todos los personajes con los que ha hablado en sus aventuras ibéricas, en trenes, cafés, en entrevistas, cuál fue el testimonio que le resultó más valioso, más útil o que le ha marcado por algún motivo.

No sé… he hablado con miles y miles de personas. En España, en mis investigaciones aquí, Ernesto Giménez Caballero, por ejemplo, aunque te parezca extraño. Cuando hice mi libro sobre José Antonio Primo de Rivera, hablando con él, el mayor teórico del fascismo de España, aprendí muchísimo. Recuerdo una de sus conversaciones… Fíjate, no me esperaba tu pregunta, pero ahora que lo pienso tal vez fue la persona que más me hizo comprender los orígenes del fascismo español.

Y con quién le gustaría, incluso viajando en el tiempo, haber podido tomarse una caña, con tapa, claro.

Con Indalecio Prieto.

¿Antes que con Lorca, incluso?

Lorca a lo mejor me consideraría un entrometido que ha hurgado demasiado en su vida privada. De vez en cuando me visita en sueños y en ellos hemos hablado un poco. Pero creo que Prieto sería el elegido.

Le preguntaría por cómo vivió aquel momento, en 1936, cuando el PSOE está dividido entre los prietistas y los caballeristas y no le dejan asumir la presidencia del Gobierno. Él sabía más que nadie lo que se tramaba. Y si él hubiera sido presidente del Gobierno, podría haber abortado la sublevación porque sabía del peligro de Franco. De modo que sí, me ratifico, elegiría a Prieto.

Cómo cree, con un adjetivo, que pasará a la Historia Mariano Rajoy.

Insulso.

Pedro Sánchez.

Muy prometedor.

Susana Díaz.

[Duda] Demasiado enfática.

Pablo Iglesias.

Perdedor [pausa] de una gran oportunidad

El juez Baltasar Garzón.

La víctima máxima.

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El mundo a merced de Estados Unidos

16 septiembre, 2017

Fuente: http://www.elpais.com/cultura

Adam Tooze investiga el orden mundial surgido de la Gran Guerra, que se llevó por delante a los imperios, provocó la revolución bolchevique y sembró las semillas del fascismo.

Cartel para el reclutamiento de voluntarios para el Ejército de EE UU en 1917.
Cartel para el reclutamiento de voluntarios para el Ejército de EE UU en 1917. GETTY

La Gran Guerra reconstruyó el orden mundial. Ya lo había percibido un insigne político británico, David Lloyd George, apenas un año después de su comienzo, y así se lo dijo a una multitud de sindicalistas en Glasgow el día de Navidad de 1915: “Es el diluvio (…) una convulsión (…) un movimiento sísmico” de esos que hacían que generaciones enteras avanzaran o retrocedieran “de una sola sacudida”.

Adam Tooze, autor de otra notable obra sobre el ascenso y quiebra de la economía nazi, toma esa descripción apocalíptica de la guerra como “diluvio” y dibuja, con uso combinado de detalles y trazo grueso, los grandes cambios que de ella resultaron.

Fueron muchos. Esa contienda se llevó por delante a los viejos imperios, provocó la conquista bolchevique del poder, el cambio revolucionario más súbito y amenazante que conoció la historia del siglo XX, y sembró las semillas del fascismo, concentrado todo en una “crisis de veinte años”, como la bautizó el historiador Edward H. Carr, que desató un ciclón todavía mayor.

Para Tooze, sin embargo, el elemento determinante del nuevo orden que generó la Gran Guerra fue el surgimiento de Estados Unidos como primera potencia mundial. Porque los más de cuatro años de destrucción masiva debilitaron a todos los combatientes europeos, incluidos los vencedores, mientras que la nación norteamericana, que salió “incólume y mucho más poderosa”, se convirtió en un nuevo tipo de “superestado” que pudo, a partir de ese momento, ejercer su veto “en los asuntos financieros y de seguridad nacional de los otros grandes Estados del mundo”. El origen de una supremacía que se mantiene 100 años después.

El mundo a merced de EE UU

La irrupción de Estados Unidos en ese escenario no marcaba una mera sucesión de imperios, ocupando el lugar preeminente que había tenido Gran Bretaña desde comienzos del siglo XIX, era un “cambio de paradigma”. Su poder residía en la economía y la fuerza militar era sólo una consecuencia.

Desde 1915, Wall Street había financiado a los países de la Entente, pero fue la financiación directa gracias al crédito público estadounidense lo que le dio a esa coalición una clara ventaja frente a Alemania y el resto de imperios centrales. Tras la guerra, Alemania quedó totalmente empobrecida, pero Gran Bretaña y Francia, que habían gastado bastante más dinero para ganarla que los alemanes en perderla, debían al contribuyente norteamericano unos 8.000 millones de dólares, que aumentaron con los altos tipos de interés. El pago anual de los británicos, por ejemplo, equivalía a su presupuesto de educación.

¿Por qué salió todo tan mal después? ¿Por qué descarriló la política norteamericana de Woodrow Wilson en Versalles? ¿Por qué ese orden internacional, que estuvo al borde del precipicio durante toda la posguerra, acabó hecho añicos por la Gran Depresión de 1929?

Tooze necesita varios cientos de páginas para articular respuestas complejas a esas preguntas básicas, viaja por las naciones más importantes de Europa y de Asia para encontrarlas, subraya el fracaso de la hegemonía británica, al tomar posiciones de “abstención deliberada” en los asuntos del continente europeo, pero su explicación esencial reside de nuevo en Estados Unidos, en su fragilidad como pivote de ese nuevo orden internacional, manifestada en lo que denomina “el fiasco del wilsonianismo”, en su persistente objetivo de construir la paz sin victoria europea.

La conclusión de Tooze es contundente: la Primera Guerra Mundial había contemplado el primer intento de construir una “coalición de potencias liberales”. No salió bien y el precio de ese fracaso dejó pequeños todos los cálculos posibles

Como había pronosticado el entonces joven economista John Maynard Keynes, propinar el golpe definitivo a Alemania significaría poner a Gran Bretaña a merced de Estados Unidos. Y así lo confirmó un memorándum del Foreign Office a finales de 1928: mientras los británicos se recuperaban todavía de los esfuerzos sobrehumanos de la guerra, agobiados por las deudas y el paro, se enfrentaban a un Estado “veinticinco veces más grande (…) cinco veces más rico (…) casi invulnerable”, factor decisivo en la creación del nuevo orden mundial.

La conclusión de Tooze es contundente: la Primera Guerra Mundial había contemplado el primer intento de construir una “coalición de potencias liberales”. No salió bien y el precio de ese fracaso dejó pequeños todos los cálculos posibles, porque, a comienzos de los años treinta, “abrió una ventana estratégica de oportunidades” por la que se colaron “fuerzas de auténtica pesadilla”, políticos agresivos e insurgentes que metieron al mundo en un brutal caos.

Todo eso es lo que cuenta Tooze en un denso volumen, con decenas de referencias bibliográficas y documentales, de narración política y diplomática, guiada por la mirada telescópica de un buen conocedor de la economía y de las altas finanzas. Un libro sobre cómo la nueva fuerza dominante del mundo, gracias a la intervención en una guerra en la que no quería entrar, diseñó la compleja historia de la paz y no supo después mantenerla.

El diluvio. La Gran Guerra y la reconstrucción del orden mundial (1916-1931). Adam Tooze. Traducción de Joan Rabasseda y Teófilo de Lozoya. Crítica. Barcelona, 2016. 846 páginas. 34 euros

Aurora Picornell, la Pasionaria de Mallorca ejecutada en la Guerra Civil a la que ahora conocerá el rey

14 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Aurora Picornell (Palma 1912 – Porreres 1937) fue una mujer pionera en la España del siglo XX. Política, escritora y sindicalista, fue asesinada con 26 años de edad por el régimen franquista, en el cementerio de Porreres, junto con otras cuatro compañeras del sindicato de costureras. También fueron asesinados su padre, sus hermanos y su marido, un agente de la Internacional Comunista.

Fue una destacada militante de la Liga Laica de Mallorca entre 1930 y 1931, año en que organizó el sindicato de costureras. Siguió con una alta actividad sindicalista hasta el 19 de julio de 1936, después de estallar el golpe de Estado contra la II República. Entre otros logros, Aurora promovió la primera conmemoración del Día de la Mujer Trabajadora en la isla. Tras el alzamiento militar, acudió al Gobernador Civil del gobierno republicano, Antonio Espina, a reclamar armas para combatir el fascismo –hecho que Espina no estimó necesario–.

Durante aquel verano, Aurora se refugió en la Casa del Pueblo de Palma, pero fue detenida poco después y conducida a la prisión provincial. Trasladada a la cárcel de mujeres, en una noche de Reyes de 1937, Aurora fue ejecutada en manos de las tropas franquistas. Antes de irse, la joven se despidió de sus compañeras de celda, llevando con ella una bobina de hilo que prometió hacerles llegar si sobrevivía. Después de ser torturada en Montuïri, fue fusilada en Porreras. La bobina nunca regresó.

El regalo al rey

En Mallorca, el nombre de Aurora, una de las principales dirigentes del Partido Comunista, es conocido como una víctima icónica de la dictadura. Suele recibir el calificativo de “la Pasionaria de Mallorca”. Ahora, la joven ha recobrado interés tras el regalo que el presidente del Parlament balear, Baltasar Picornell, ha ofrecido al rey en el encuentro que han mantenido este viernes en el Palacio de la Almudaina.

En su dedicatoria escrita, el político de Podemos asegura que los hombres y mujeres que “lucharon por la democracia y la libertad merecen un trato humano y el esfuerzo de todos para devolverles la dignidad que nuestro país les negó durante tanto tiempo”.

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“Recuperar la dignidad de todas y todos”. Como regalo al Rey, un libro de Aurora Picornell, un ejemplo de lucha y dignidad de nuestras islas

Picornell –que no es familia de Aurora, aunque comparte apellido con ella– ha escogido el libro  Aurora Picornell (1912-1937). De la història al símbol, escrito por David Ginard Féron, porque la sindicalista es “un referente en las luchas por las libertades y el empoderamiento de la mujer”, según ha explicado a eldiario.es. También es “un ejemplo por la lucha republicana”, afirma el diputado balear, quien recalca que Aurora “murió por defender unos ideales y la gente que lucha por la democracia siempre es un referente”.

Para él, la entrega del libro es “una indirecta para decirle al Rey que en las Islas tenemos una Ley de personas desparecidas, y que éste debe ser el modelo a seguir”. “Quiero hacerle entender que en muchos lugares del Estado las víctimas del franquismo no están protegidas”, aclara el presidente del Parlament. En este sentido, comenta que “todas las autoridades deben implicarse en la recuperación de la dignidad de todas las personas”. “Es necesario tener en cuenta la Memoria Histórica”, reclama Picornell.

Por su parte, el Rey ha preguntado a Picornell si Aurora era familiar suya, hecho que el político ha negado. Después de este comentario, ambos han decidido cambiar de tema, según el diputado balear, quien hubiera querido entregarle el libro en persona –no lo hizo por cuestiones de organización–. El propio presidente del Parlament presentó el pasado mes de marzo una exposición dedicada a la sindicalista mallorquina, que es hija predilecta de su isla.

“Trump conoce bien la ecuación estadounidense: la ignorancia lleva al miedo y el miedo al odio”

13 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Hace 15 años, el estreno de Bowling for Columbine, el emblemático documental de Michael Moore, se convirtió en un éxito nacional que despertó la polémica y cosechó los elogios de la crítica. Centrado en el tiroteo de el instituto de Columbine (1999) y en la emergente amenaza de la violencia con armas de fuego en EEUU, la cinta ganó el Oscar al mejor documental.

También sirvió como una profética advertencia de la agitación política y social que pronto tendría en vilo a la sociedad estadounidense. Como dijo el propio Moore, si se “presentara esta película este mismo viernes, por desgracia tendría probablemente la misma relevancia”.

Durante una charla pública celebrada junto a la proyección de  ‘Bowling for Columbine’ (la semana pasada se cumplió otro aniversario del tristemente célebre tiroteo) en el festival de cine de Tribeca, Moore y el pionero de los documentales D.A. Pennebaker ofrecieron su desalentadora perspectiva sobre el clima político en la era de Donald Trump.

“Creo que hemos pasado por 40 años de un país en el que se ha bajado el nivel intelectual”, dijo Moore. “Hemos desinvertido en nuestras escuelas y hemos dejado que queden en un estado deplorable. Las clases de arte han sido canceladas y, en la actualidad, las clases de educación cívica han desaparecido de un tercio de nuestras escuelas”, añadió.

La de Moore fue una de las pocas voces que durante las elecciones de EEUU se atrevieron a predecir la presidencia de Trump. En Tribeca recordó la vez en que fue abucheado durante de la grabación del programa de HBO Real Time with Bill Maher por decir que el magnate republicano se convertiría en una especie de rey supremo. “No lo dije porque quería que pasase, estaba tratando de advertir de algo que podía suceder”.

Moore opinó además sobre esa idea que caracteriza a las zonas urbanas como burbujas aisladas. “Hay una burbuja en Brooklyn, amigos, y es tóxica. Vi lo que sucedía en otras partes del país [tras la victoria de Trump] y todo el mundo estaba de fiesta”.

Pennebaker también dio su punto de vista sobre el presidente. “Trump es como alguien a quien le acabas de dar una Ferrari, no sabe conducir y, sin embargo, se aleja de tu vida con el coche”. “Con tu niño en el asiento delantero”, completó Moore con ironía.

El documental que cambió algunas cosas

Estrenada un año después de los ataques del 11 de septiembre, Bowling for Columbine provocó grandes cambios (en una de las secuencias más memorables, la cadena de supermercados Kmart decidió dejar de vender balas). Estaba llena de menciones a líderes conservadores del pasado, como George W. Bush, o el ya fallecido símbolo de la NRA (Asociación Nacional del Rifle), Charlton Heston, al que se lo ve durante una airada entrevista con Moore en su casa de Los Ángeles.

Pero, según Moore, nunca fue su intención que el documental se convirtiera en una proclama por el control de armas. “Hicimos la película para tener una mirada sobre nosotros mismos porque nos preguntábamos: ¿por qué nos pasa a nosotros?”, dijo haciendo referencia a la epidemia de armas que sufre EEUU y que no sufren otras partes del mundo. “Somos buena gente, somos un buen país. ¿Por qué estas cosas pasan aquí y no en otro lado? Todos nosotros tenemos la misma cantidad de cromosomas. Los canadienses no son mejores que nosotros… aunque no es tan fácil decir eso ahora, ¿no?”.

Moore dice con ironía que las razones detrás de la victoria de Trump y de la falta de acción por la violencia con armas de fuego son dos caras del mismo problema. “Es la ecuación estadounidense: baja el nivel intelectual de la población; conviértelos en ignorantes y estúpidos. La ignorancia lleva al miedo, y el miedo, al odio. Trump conocía muy bien esa parte de la ecuación. Y el odio lleva a la violencia”.

So I’m walking down the street one day, O’Reilly drives by, screeches to a halt, jumps out & starts yelling @ me. Ha!

Moore también opinó sobre las últimas noticias referidas a su archienemigo político Bill O’Reilly. El día que el presentador de Fox News fue despedido por la cadena. recordó una graciosa anécdota en Twitter. “O’Reilly pasaba con una limusina cerca de donde estaba yo en la calle. Me ve y le dice al conductor que frene de inmediato. Entonces sale disparado del coche gritándome. De casualidad alguien retrató el momento con una foto”, contó Moore. “Pero yo todavía sigo aquí y él no”.

Pese a todo, Moore compartió una visión esperanzadora del futuro. “Una gran cantidad de nuestros compatriotas estadounidenses ha empezado a moverse. Los políticos ya no son los únicos involucrados activamente en política. Ahora mismo hay mucha gente que está informada y participando”.

Traducido por Francisco de Zárate

Seis razones científicas por las que viajar es bueno para la salud

31 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

¿A quién no le gusta viajar? En 2016, los residentes en España realizaron 182 millones de viajes, el 8,6% al extranjero, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Comprar billetes, hacer las maletas, planificar recorridos y luego lanzarse a la aventura son actividades del agrado de casi todo el mundo. Y, a diferencia de tantas otras cosas que proporcionan placer, viajar no solo carece de contraindicaciones, sino que tiene muchos y variados beneficios para la salud. Así lo han comprobado diversos estudios científicos, tal como se resume a continuación.

1. Menos estrés y mayor bienestar emocional

La reducción del estrés parece el más evidente de los beneficios de viajar. Aunque sea una salida breve y a un destino no muy lejano, dejar atrás la rutina y el ritmo frenético de la vida en la ciudad permite desconectar, dejar atrás las angustias y disfrutar del presente. Pero atención: la actitud es importante, porque también existe el llamado “estrés vacacional”, un estado de tensión ocasionado por los preparativos del viaje, las inseguridades y dificultades que este pueda deparar, la sensación de que el tiempo no será suficiente para hacer en el destino todo “lo que hay que hacer”, etc.

Así, la medicina puede ser peor que la enfermedad. Muchos estudios refrendan estos datos, como uno realizado por investigadores de Arizona, Estados Unidos, según cuyas conclusiones las mujeres que se toman más vacaciones son menos proclives a estar tensas, cansadas o deprimidas e incluso están más satisfechas en su matrimonio. Es decir, tienen mayor calidad de vida.

2. El cerebro, agradecido

Hasta hace tiempo se creía que el cerebro, a partir de la edad adulta, ya no se modificaba. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que no es así: las neuronas pueden crear nuevas conexiones, e incluso se pueden formar nuevas neuronas, a lo largo de toda la vida. “Para ello es clave entrenar y estimular nuestro cerebro”, ha explicado José Manuel Moltó, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología (SEN), “y hay tres elementos claves para hacerlo: enfrentar nuestro cerebro a la novedad, la variedad y el desafío. Viajar cumple con los tres”.

Situaciones tan simples como la necesidad de adaptarse a nuevas sensaciones, paisajes, sonidos, aromas, etc., hacer un mapa mental del lugar en que uno está o tener que comunicarse en otro idioma estimulan el cerebro y lo vuelven más plástico y más creativo. “Viajar requiere, principalmente, aprender y memorizar todo lo extraño hasta que todo resulte normal y conocido. Esto es un desafío para tu cerebro y es como un entrenamiento acelerado”, añade Moltó. La SEN especifica que estos beneficios alcanzan incluso a personas que ya presentan una enfermedad neurológica.

Imagen: Max Pixel
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3. Un corazón más fuerte y sano

Un estudio realizado en Estados Unidos determinó que viajar reduce el riesgo de padecer infarto de miocardio, sobre todo para las personas mayores. Las estadísticas indican que en los hombres que viajan con frecuencia las probabilidades de sufrir un ataque al corazón son un 21% más bajas. “Las vacaciones pueden ser buenas para su salud”, recomiendan las conclusiones de este trabajo.

Por su parte, una investigación efectuada por científicos de la Universidad de Jyväskylän, Finlandia, también halló una relación entre la movilidad corporal, originada por la “actividad social colectiva” que se da en los viajes, y un menor riesgo de mortalidad. Si bien los trabajos en este sentido se refieren en general a personas mayores, es claro que la actividad física derivada de los viajes es beneficiosa para cualquier persona, sobre todo para aquellas que llevan una rutina cotidiana muy sedentaria.

4. Autoestima sólida

Todo viaje representa una suma de desafíos: desplazarse, habituarse a un sitio desconocido, relacionarse con su gente. Y cuanto más lejano es el destino, mayor el reto, ya que implica entrar en contacto con costumbres exóticas, idiomas desconocidos e, inevitablemente, problemas de diversa índole. Buscar los recursos para resolverlos y poder salir adelante potencia la autoestima como pocas otras cosas pueden hacerlo.

El viaje, además, es una fuente de futuros recuerdos y anécdotas que contar, por no hablar de las posibilidades que brindan en este sentido las redes sociales. Como escribió George Eliot, seudónimo de la escritora británica del siglo XIX Mary Anne Evans, “nuestras andanzas viajan con nosotros desde lejos, y lo que hemos sido nos hace lo que somos”. Todo esto también contribuye con reforzar la confianza en uno mismo.

Imagen: Max Pixel
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5. Mayor amplitud para afrontar los problemas

En su libro Go Away Just For The Health of It (algo así como “Vete lejos solo por lo saludable que es”), publicado en el año 2000, el prestigioso médico canadiense Mel Borins escribió: “Irse lejos contribuye a alejarse de las partes estresantes de la vida. Puede ayudar a mejorar tus perspectivas, a brindar nuevos puntos de vistay permite desarrollar nuevas estrategias de para afrontar los problemas”.

De eso se trata: cuando uno conoce otras realidades, toma distancia de su propia vida y puede ver los propios problemas en su verdadera dimensión. A menudo, después de un viaje muchas personas valoran mucho más lo que tienen y dejan de quejarse (o lo hacen menos) por lo que les falta, lo cual les conduce, también, a un mayor bienestar emocional. Y además, para citar a otro clásico del XIX, Gustave Flaubert: “viajar te hace modesto, porque te hace ver el pequeño lugar que ocupas en el mundo”.

6. Viajar te hace feliz

El psicólogo Thomas Gilovich, catedrático de la Universidad de Cornell, Estados Unidos, tiene desde hace años un objeto de estudio: la felicidad. A partir de sus estudios, ha llegado a un conclusión que, de todas formas, mucha gente sabe o intuye: viajar proporciona mayor felicidad que comprar cosas. La razón consiste en que los recuerdos almacenados, la suma de las experiencias, brindan un placer y un bienestar de largo plazo, mucho más tiempo de lo que dura la satisfacción que se siente al comprar algo.

Más aún, no solo el viaje se disfruta más que los bienes materiales, sino que la anticipación de las experiencias que se han de vivir durante el viaje genera una sensación de felicidad mayor que la anticipación de comprar objetos. En palabras de Gilovich, las experiencias mejoran las relaciones sociales, se valoran más en sí mismas y menos en comparación con las de otras personas, y forman parte de la propia identidad de quien las vive.

Rosa Luxemburgo, el águila de la izquierda que callaron con una bala

30 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Socialismo o barbarie”. Aunque los considerase antagónicos, en la vida de Rosa Luxemburgo (1871-1919) ambos conceptos fueron de la mano. Ella soñó con la revolución hasta que los freikorps le volaron la cabeza y lanzaron su cuerpo por el Canal Landwehr de Berlín. Luxemburgo nació en la Polonia rusa cuando aún se escuchaban los ecos de la Comuna de París y fue asesinada 48 años más tarde por proclamar la lucha obrera, el sufragio universal y una alternativa al “parásito” sistema capitalista.

Su figura ha estado unida cien años al imaginario de la revolución, pero aún hay mucha gente que desconoce la audacia de esta mujer excepcional. El libro La rosa roja se ha propuesto recuperar a la Rosa teórica, socialista y anticapitalista, pero también a la que amó a escondidas, la que sufrió violencia machista y la que, con sus contradicciones, quería libres a las mujeres de cualquier clase social.

Portada Rosa Luxemburgo

La ilustradora y activista británica Kate Evans publicó su novela gráfica en 2015 con Verso Books y dos años más tarde llega en castellano gracias a la editorial argentina Ediciones IPS-Pan y Rosas. También lanzaron un crowdfunding para publicarlo en España y superaron el objetivo inicial en menos de una semana.

Sus viñetas conjugan el humor con un análisis exhaustivo de la obra de Rosa Luxemburgo, sus artículos en prensa o la correspondencia personal que no se había traducido a nuestro idioma hasta ahora.

Tanto en unos textos como en otros, la protagonista muestra una inteligencia crítica que puso en jaque a los dirigentes del partido socialdemócrata alemán e incluso ciertas teorías de Marx, que desmontó en su libro La acumulación del capital (1913).

A pesar del estilo caricaturesco de los dibujos, el espíritu de Rosa Luxemburgo se conserva intacto gracias a las citas textuales. Ese es el gran acierto de la novela de Kate Evans: acercar una figura compleja y controvertida sin perder el peso didáctico de sus intervenciones públicas y de sus inspiradoras clases de economía marxista.

“Aunque es recordada como una mártir, ella es mucho más que eso, porque cada momento que vivió, lo hizo al máximo”, recuerda su última biógrafa. Que este nuevo homenaje sirva para recuperar las lecciones de uno de los personajes más combativos y brillantes de nuestra historia.

La socialista más joven

En casa de los Luxemburgo, a las mujeres se les reservaba la tarea de apretarse los corsés para reducir la cintura y de cuidar su hermosa melena larga para atraer a un hombre rico. Rosa, la hija más pequeña, pronto defendió que el valor de una mujer estaba en su intelecto, no en los centímetros de su cadera. Aunque se crió en un hogar profundamente judío, se deshizo también de la fe religiosa en cuanto descubrió al filósofo que le cambiaría la vida.

“Marx dijo que los dioses son producto de las regiones nebulosas del cerebro humano“, decía ella. “Tu abuelo es un rabino y te lavarás la boca con jabón, jovencita”, le recriminaba su familia. Para no calentar el ambiente en su casa, Luxemburgo escondía el Manifiesto comunista o Trabajo asalariado y capital de la vista de sus padres, pero disertaba abiertamente de capitalismo con sus hermanos.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Con su preparación e inteligencia, a nadie le extrañó que una chica de 15 años se afiliase al movimiento socialista polaco, aunque viviese con la amenaza constante de ser atrapada y condenada en Siberia por el zar ruso. Al final, en 1889 se exilió a Zúrich para estudiar en la única universidad que admitía a mujeres. Allí cambió la botánica y la zoología por la ciencia del cambio social y las relaciones económicas. También aprendió once idiomas y trabajó como periodista mientras acababa un doctorado sobre la industrialización en Polonia. Su mantra: “Cuestionar todo”.

El azote de los conformistas

Las conferencias de Rosa Luxemburgo en la Internacional Socialista promovían la solidaridad entre países y la revolución mundial, mucho antes que el derecho a la autodeterminación que reclamaba Polonia. Defendía que la lucha obrera debía centrarse en el capitalismo, aunque el Manifiesto comunista de Marx llamase a la emancipación de los polacos. Esa filosofía, que compartía con su primer amor Leo Jogiches, la trasladó a Berlín en 1898, cuando se afilió al SPD alemán.

Rosa también se opuso a grandes figuras del partido socialdemócrata como Eduard Bernstein, rebatiéndole que “la lucha por la reforma es el medio, la revolución es el fin”. Pensaba que si las reformas se lograban a través de la lucha obrera, fortalecían al partido, pero si se obtenían por métodos parlamentarios o acuerdos entre partidos burgueses, esto sólo favorecía al capitalismo.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Más tarde, se distanció de otros pesos pesados del SPD que la consideraban una “víbora bribona”, como su otrora gran colega Karl Kautsky. Una brecha que se abriría para siempre con la aprobación de los presupuestos de la Primera Guerra Mundial, a la que ella se oponía tajantemente, y con el retraso en las negociaciones del sufragio universal, y femenino.

La “no militancia” feminista

Otro importante contacto que hizo Rosa en Berlín fue Clara Zetkin, la activista que estaba al frente de la organización de mujeres socialistas y del periódico feminista Die Gleichheit ( La Igualdad). Juntas defendían el voto universal, aunque Luxemburgo nunca quiso encabezar el ala femenina para no perder los beneficios que tenía en el partido junto a los varones. Pensaba que era una estrategia de sus compañeros para desterrarla de la primera línea del debate teórico, donde reinaba el machismo.

“El voto femenino aterra al actual Estado capitalista porque, tras él, están los millones de mujeres que reforzarían al enemigo interior, es decir, a la socialdemocracia”, escribió. No compartía con Zetkin, sin embargo, la defensa solo del voto de las mujeres propietarias que pagaban impuestos. “Son derechos de las damas, no de las mujeres. No puedo hacer causa común con las señoras de la clase capitalista”, le espetaba Luxemburgo.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Ambas participaron en 1907 en la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en la ciudad alemana de Stuttgart, que aprobó que los partidos socialistas del mundo luchasen obligatoriamente por el sufragio femenino. También en la Segunda Conferencia, llamada Guerra a la guerra, donde más de cien activistas de 17 países establecieron el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. En aquella época, Rosa empezó a sentirse cómoda con la etiqueta feminista y sus discursos tomaron un cariz más comprometido, como este que pronunció en 1912:

“El actual enérgico movimiento de millones de mujeres proletarias que consideran su falta de derechos políticos como una flagrante injusticia es señal infalible, señal de que las bases sociales del sistema imperante están podridas y que sus días están contados. Luchando por el sufragio femenino, también apresuraremos la hora en que la actual sociedad caiga en ruinas bajo los martillazos del proletariado revolucionario”

Una de las cosas que más lamentó Luxemburgo al final de sus días fue no haber defendido con ahínco el voto y la emancipación de la mujer. Por eso, a su salida de la cárcel en 1918 y cuando reorganizó la Liga Espartaquista, estableció como nueva consigna “la plena igualdad social y jurídica entre los sexos”.

La utopía antibelicista

Si bien el equidistante feminismo de Rosa Luxemburgo ha sido motivo de debates académicos, con su perfil pacifista no queda resquicio para la duda. La política enarboló un discurso antimilitarista durante toda su carrera, pero sobre todo a las puertas de la Primera Guerra Mundial, cuando su partido votó por primera vez a favor de unos presupuestos capitalistas que daban luz verde a la masacre.

Los razonamientos de Luxemburgo se podrían aplicar perfectamente hoy en día, cien años después de la Gran Guerra. Para ella, el conflicto “es indispensable para el desarrollo del capitalismo”, puesto que la industria armamentística mueve decenas de miles de millones y está controlada por señores de la guerra que deben justificar el gasto militar y el tráfico incontrolado de armas. Así, Rosa interpeló a sus propios camaradas en Utopías pacifistas (1911):

¿Cuál es nuestra tarea en la cuestión de la paz? (…) Si las naciones existentes realmente quisieran poner coto, seria y honestamente, a la carrera armamentista, tendrían que comenzar con el desarme en el terreno político comercial, abandonar sus rapaces campañas colonialistas y su política internacional de conquista de esferas de influencia en todas partes del mundo” .

Este hincapié en hacer “un llamamiento a la justicia y al fin de la violencia” durante los cuatro años de la guerra fue el que acabó con su vida. No caben medias tintas cuando se está en contra de precarizar vidas en el trabajo y en el campo de batalla. Al menos, no para Rosa Luxemburgo. Esta líder solo consideraba la vía del socialismo para acabar con la barbarie, y terminó sufriendo la barbarie en propias carnes por parte de los freikorps.

Pero la Rosa Roja vio que la dignidad humana estaba por encima de los partidos y de la economía militar. Y así se recordará siempre a la mujer que no huyó del barco naufragado y luchó hasta la muerte “por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.

Rosa Luxemburgo en un mítin en Berlín
Rosa Luxemburgo en un mítin en Berlín, 1910

“Las fosas comunes están doblemente silenciadas porque la muerte ya de por sí es un tabú”

18 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Maria Arnal responde a esta entrevista en un punto indeterminado de la meseta, en pleno trayecto de tren. El nomadismo en su caso se ha convertido en una constante desde la publicación el pasado mes de abril de 45 cerebros y 1 corazón, primer disco de un proyecto al que dan nombre sus dos protagonistas: María, por supuesto, y también el guitarrista Marcel Bagés.

Perseguimos esta entrevista durante varias semanas, pero hasta este momento resultó imposible encajar las piezas para que se llevase a cabo. Tal es la vorágine en la que el dúo se ha visto inmerso, consecuencia de la repercusión de un debut emocionante en el que tradición y modernidad, ética y estética se dan la mano.

Situémonos para empezar. ¿Cuál es el bagaje y de dónde surgen Maria Arnal y Marcel Bagés?

Marcel y yo nos conocimos hace poco menos de tres años porque nos presentó Marc Sempere Moya del colectivo Compartir Dona Gustet, con el que yo estaba trabajando. En ese momento yo empezaba a tener un poco de repertorio, que ya se basaba en la idea de trabajar con grabaciones de campo y textos populares a los que modificar la letra, y necesitaba a un guitarrista con un rango muy amplio de sonoridad.

Marcel por su parte tenía un grupo de rumba en su pueblo, pero ha escuchado muchísimo indie, mucho rock… Es curioso porque yo no venía del mundo de la música, estudié traducción y literatura y trabajé en un teatro durante muchos años. Cantar he cantado, pero nunca pensé que me dedicaría a esto.

Pero ¿se había subido a un escenario antes de este proyecto?

No, no. En mi familia mis hermanos y mi padre también tienen muy buena voz. Mi teoría es que las personas tenemos todos muchísimo potencial, y lo único que nos falta es confianza para salirnos de la idea preconcebida que tenemos sobre cómo deben ser las cosas. El caso es que yo estaba haciendo una serie de colaboraciones con el Compartir Dona Gustet, que trabaja las ideas de la tradición oral, las licencias libres, etc. y a partir de ahí empecé a trabajar con Marcel en una serie de archivos de Alan Lomax y la Fonoteca de Materials que había descubierto. Ahí había ya mucho de lo que contiene el proyecto ahora.

¿Están sorprendidos de la acogida que está teniendo el disco?

Claro. Hemos tenido suerte desde el primer concierto que hicimos en la calle Pescadors, en unas fiestas que organiza un grupo de mujeres muy luchadoras, muy potentes, que llevan haciendo esto de forma autogestionada desde hace un montón de años. Poco a poco hemos ido creciendo, siempre apoyados por nuestro círculo cercano de gente en Barcelona. Pero ahora lo que estamos viendo es que agotamos las entradas y viene gente que no conocemos. Es un momento muy especial porque vemos que el proyecto va creciendo, se entiende la propuesta y la gente aprecia todo el contenido y las capas que proponemos. Y se agradece, claro, porque le estamos poniendo mucho esfuerzo y mucha pasión.

El disco está teniendo una gran acogida fuera de Cataluña. ¿Cree que 45 cerebros y 1 corazón tiene un ADN netamente catalán, más allá del puntual uso del idioma en determinadas canciones?

Es que, más allá de la lengua, lo que el disco expresa es una manera de relacionarse con el mundo. El título por ejemplo necesariamente debía estar en castellano, porque hace referencia a las fosas comunes del franquismo y eso nos toca a todos. Nuestra lengua es el catalán, pero mis abuelos era de Murcia y de Aragón, mis bisabuelos de Granada, de Almería, Extremadura… Y trabajamos con grabaciones de campo de todo el territorio nacional.

El álbum está cargado de textos ajenos: de Héctor Arnau, Ovidi Montllor, Joan Brossa, Vicent Andrés Estellé y vuestro amigo Marc Sempere Moya. ¿Cuál es la línea invisible que los conecta a todos ellos?

Lo principal es que todos son temas que nos gustan y nos interesan por lo que comunican. Además son textos que nos permiten adaptarlos desde nuestro propio código. También hay una visión de conjunto: mientras unos son muy crudos y vitalistas otros expresan el deseo y la pasión, pero en global todos reflejan el momento que estamos viviendo Marcel y yo.

La muerte está muy presente en el disco.

Sí, porque hablar de la muerte es hacerlo de la vida, siempre va de la mano. Ball Del Vetlatori es la primera canción que Marcel y yo interpretamos juntos, y es una canción que habla del duelo a partir de un ritual que se solía celebrar cuando fallecía un niño. Es un fandango tradicional que canta Pep Gimeno “Botifarra“, un cantaor valenciano al que admiro mucho, y posteriormente yo le he añadido letra. La canción se refiere a un velatorio que se hacía con canciones y bailes, que demuestra que el paso de la vida a la muerte puede plantearse de forma muy distinta a aquello en lo que se ha convertido hoy día, que casi puede decirse que es un negocio.

Además, la muerte es algo que nunca pasa de moda [risas], todos tenemos que pasar por ella. Es curioso que ésta fuera la primera canción que nos unió a Marcel y a mí, porque tanto él como yo hemos vivido durante nuestra adolescencia experiencias muy bestias de familiares muy cercanos que murieron inesperadamente, cuando ‘no tocaba’. Y es algo que ha estado muy presente en el disco.

Por ejemplo, siempre cantamos Ball Del Vetlator y a continuación A la vida, porque creemos que son canciones que hablan de lo mismo, de una manera de apostar por la vida a pesar de la muerte. Por otro lado uno de los temas principales de nuestro trabajo es el pasado, y ¿qué pasado no es a la vez muerte?

Lo que ocurre es que nosotros no nos quedamos con esta idea estética y romántica del pasado y de la muerte. Para nosotros el presente puede ser mucho más potente si somos capaces de enfrentarnos cara a cara a lo que ha ocurrido en el pasado.Cosas tan bestias como lo de las fosas comunes, que es como si estuvieran doblemente silenciadas, porque la muerte ya de por sí es un tema tabú… Por eso quisimos titular así el disco, para que en cada entrevista nos lo tuvieran que preguntar.

¿Es una decisión, la de titular así el disco, que surge antes o después de terminarlo?

Al terminarlo. Aunque las canciones hablan de cosas distintas había un tema que lo hilaba todo, que es el tema de la memoria. No memoria histórica, que la gente se piensa que es un disco sobre la memoria histórica. Teníamos esta canción, 45 cerebros Y 1 c orazón, y al final se impuso este título por esos motivos que te explicaba, aunque barajamos también otros que hacían referencia a otras canciones.

Me llama la atención eso que dice sobre el riesgo de que se malinterpretara el título y hasta el disco al completo como una referencia a la memoria histórica, una de las cuestiones que más debate genera en la sociedad española actual.

Sí, pero el debate no es un problema. Simplemente que cuando hablamos con la prensa sobre el disco nos parece importante dejar claro que el tema de esta canción en concreto no lo comparten el resto de canciones del disco.

En los últimos tiempos se está produciendo un intenso debate sobre la música popular, un debate cargado de componentes ideológicos. Niño de Elche habla también de ello en el texto que ha escrito para el libreto del disco. Por eso querría preguntarle qué significado tiene para usted lo popular y, más concretamente, la música popular.

Para eso tengo una respuesta muy divertida [risas]. Con Compartir Dona Gustet hemos hecho muchas entrevistas, sobre todo Marc, y uno de esos encuentros sale en el libro de Niño de Elche No comparto los postres. En esa reunión un amigo nuestro, Fernando Paniagua (programador del Ateneu Popular 9 Barris de Barcelona), decía que para él la música popular es música… ‘copular’. Me parece muy divertido ante la complejidad de definirlo, con todas las capas políticas que le puedes añadir. Por nuestra parte sí que tenemos la intención de proponer un vínculo con los temas que tratamos y la manera que tenemos de entender la música.

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¿Y cómo se resuelve el conflicto entre la exposición de lo íntimo -que también está muy presente en vuestra música- y la apelación al “nosotros” comunitario a la hora de hacer canciones?

Es que yo no vivo un conflicto en ese sentido. Para mí esas dos posiciones pueden estar juntas al servicio de algo, para contar algo que contenga esas dos cosas. Porque la intimidad es un valor que compartimos todas las personas y en el “nosotros” también existe una intimidad. Sería esta idea de que lo personal es político. El duelo, sin ir más lejos puede ser político.

¿La música es interacción?

Sí, claro

¿Y cómo rompen  Maria Arnal y Marcel Bagés ese muro con el público que les observa pasivamente?

Aquí hay varios factores. Por un lado nuestro formato de directo es un dueto, un formato muy crudo que nos permite acercarnos a la gente, porque todo es inmediato, sencillo. Luego hay que tener en cuenta el tipo de conciertos que hacemos: normalmente buscamos lugares más recogidos con los que nos sentimos muy próximos a la persona que tenemos delante. Además entre canción y canción interpelamos al público, a veces les hacemos cantar o incluso me pongo a bromear con ellos. En la medida en que el disfrute del público depende de mí yo intento trabajar eso.

Supongo que estará también de acuerdo con la idea de que la música es o puede ser un arma política.

Todo puede ser un arma política.

¿Tiene la sensación de que la ha utilizado como arma política en este disco?

Sí, como una herramienta que nos permite hablar de una manera de vivir y estar en el mundo, de tratar cuestiones incómodas e interpelar a la gente para que vayamos juntos hacia otro lugar.

¿Están conectados usted o Arnal con el activismo político?

Sí, yo sí, claro, claro. Compartir Dona Gustet para mí es activismo. Y en mi barrio, Poble Sec, he estado muy vinculada al movimiento okupa. También soy muy amiga de gente de la PAH, tengo amigas en Barcelona En Comú también y en general con la gente que está moviéndose. Y sobre todo el trabajo en los barrios: lo que te decía antes de la Barceloneta…

Casi todos los músicos con los que hablo coinciden en que la música ha perdido la posición transformadora y central que tenía hace décadas. ¿Está de acuerdo?

Creo que eso es algo que está ocurriendo en general con todo. Cada vez las cosas se vuelven más superficiales, pero depende de nosotros que no sea así ¿no? Para mí, al mismo tiempo, suceden cosas increíbles como que Ada Colau sea alcaldesa de Barcelona. Creo que esa percepción depende mucho de tu propia capacidad para poner en valor cada cosa.

Yo te puedo hablar por ejemplo de la primera vez que vi a Niño de Elche y directamente flipé, me encantó. O la primera vez que vi a Kate Tempest: para mí hay un antes y un después de ese concierto, una propuesta muy política y que musicalmente me fascina.

Vamos a ver, es innegable que hay una inercia y una deriva en este mundo que nos lleva hacia cosas superficiales, a la estética vacía de contenido. Pero si la propia persona que lleva a cabo el discurso artístico te dice que el pasado fue mejor… vaya mierda, ¿no? Eso es tanto como limitar tu propia capacidad y la de la gente que te rodea.

En alguna entrevista han asegurado también que “todo está creado por todos”.

Nosotros partimos de esa idea del Creative Commons, creemos en las contribuciones particulares al saber colectivo. Y nos gusta poner en valor eso que desde hace unos siglos parece que ha perdido la batalla frente a la publicación original.

Por eso quería saber, ¿en que creaciones clásicas se reconocen María i Marcel?

Nosotros entendemos la tradición casi como si fuera una práctica, la posibilidad de que cada cual añada su propia aportación. Por ejemplo, lo que nosotros hacemos lleva haciéndose desde siempre. Cuando yo escucho a un hombre hacer su particular canto de trabajo yo desconozco si se lo ha inventado sobre la marcha, si se lo cantaba su madre o su bisabuelo. Lo único que es seguro es que igual no lo va a cantar.

Esas canciones son las que nos han servido de referencia, porque además tienen una autoría colectiva. Esto es algo que ha hecho Ovidi Montllor y toda la gente que durante la Transición trabajaba con materiales de tradición oral. Y por otra parte en lo musical dentro del disco hay muchas referencias que tal vez no son evidentes. Por ejemplo, en el disco un referente clave que soy consciente que desde fuera no se entiende es el disco de Kate Tempest. O Arca, Niño de Elche,…

¿Cómo se presenta el futuro inmediato para Maria Arnal i Marcel Bagés?

Tenemos un montón de conciertos, y me hace mucha ilusión ir a tocar a Portugal, porque yo estuve viviendo en Lisboa de los 20 a los 23 y asistía como público a este festival, el Festival Musicas do Mundo de Sines. Tocaremos mucho en pueblos pequeños. Y nuestra idea es al mismo tiempo que vamos haciendo estos conciertos, adaptando el concierto al lugar en el que tocamos, continuar con nuestra dinámica de ir componiendo canciones e incorporándolas al repertorio.

Leizaola, un lehendakari al servicio del espionaje británico en la II Guerra Mundial

13 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La biografía oficial de Jesús María de Leizaola (San Sebastián, 1896-1989) revela que este dirigente histórico del PNV fue diputado en las Cortes Generales la II República, consejero de Justicia y Cultura (y portavoz) del primer Gobierno de Euzkadi durante la Guerra Civil y, sobre todo, lehendakari en el exilio a la muerte de José Antonio Aguirre. Ya en democracia y de vuelta a suelo vasco, fue parlamentario autonómico y tuvo el honor de haber pronunciado las primeras palabras que constan en el diario de sesiones de la Cámara vasca (“Buenos días nos dé Dios […]. Los vascos de hoy hemos sobrevivido a una guerra dura y terrible”). Una reciente investigación historiográfica, sin embargo, revela que también fue el agente vasco más reconocido al servicio del espionaje británico durante la II Guerra Mundial, en la que la Inteligencia vasca conformada por Aguirre tuvo un papel muy relevante en el concierto internacional merced a sus acuerdos con Estados Unidos y con otras potencias aliadas a pesar de ser una organización sin territorio y sin apenas recursos económicos.

El archivo HS9/910/6 de “Leisaola”

La desclasificación de documentos históricos secretos está lejos de ser una realidad en España (precisamente el PNV es el que más ha insistido en el Congreso), pero en países como Estados Unidos o el Reino Unido la información publicada es muy abundante y abarca períodos tan sensibles como la II Guerra Mundial. Si en los archivos de la CIA consta la estrecha colaboración del espionaje estadounidense (entonces OSS) con el denominado Servicio Vasco de Información (SVI) y con el propio Aguirre, el entendimiento con el Reino Unido no fue menor. El Gobierno británico ha revelado la lista completa de espías al servicio de una agencia llamada SOE (Secret Operations Executive), un equipo de inteligencia creado por Winston Churchill en 1940, en pleno conflicto bélico, y que perseguía captar información en Alemania y en los países ocupados para luego llevar a cabo operaciones encubiertas de sabotaje y resistencia. Y entre la larga relación de agentes del SOE, en los que se cuentan varios vascos y varias decenas más de españoles opositores al franquismo, sobresale el nombre de Jesús María de Leizaola, citado como “Leisaola” en el archivo HS9/910/6, desclasificado en marzo de este año e incorporado a la reciente investigación de los expertos Pedro J. Oiarzabal y Guillermo Tabernilla sobre vascos en la II Guerra Mundial, editada en formato de revista por la asociación Sancho de Beurko.

Cuartel general del SOE en la Baker Street de Londres
Cuartel general del SOE en la Baker Street de Londres

Estos historiadores sostienen que “la historiografía española ha infravalorado claramente” el papel del espionaje vasco diseñado y dirigido por Aguirre (desde América) y Leizaola (desde Europa) durante el exilio que siguió a la caída del frente del Norte en 1937 y al escenario de guerra global en Europa. En su reciente trabajo, que aborda muchos aspectos del Servicio Vasco de Información con documentos originales inéditos en su mayoría, Oiarzabal y Tabernilla desglosan operaciones detalladas de agentes vascos, incluyendo la privilegiada relación de Leizaola con el SOE.

El SOE fue creado en 1940 por el propio primer ministro Churchill como un servicio de espionaje más moderno y operativo para lograr infiltraciones en Alemania y en los países ocupados y a partir de ahí llevar a cabo operaciones especiales de sabotaje en favor de los aliados. En esas fechas, Estados Unidos también puso en marcha el embrión de la actual CIA, una agencia conocida como OSS (Office of Strategic Services). El SOE tenía su cuartel general en la conocida Baker Street de Londres y controlaba varias secciones de espionaje, propaganda y operaciones que se distribuían en varios territorios.

Leizaola operaba desde Francia, en donde era el máximo responsable del Gobierno de Euzkadi en el exilio con Aguirre en la clandestinidad. Según los datos de Oiarzabal y Tabernilla, la colaboración del dirigente del PNV con el Reino Unido se inició en 1942, cuando Francia y la Francia ocupada era un objetivo prioritario. Ese mismo año, Aguirre reapareció y consiguió instalarse en Estados Unidos, con cuyos servicios de Inteligencia acordó un trabajo compartido que se mantuvo varios años en el tiempo y que incluyó servicios en América y en Europa e incluso algunas operaciones en el Norte de África. Los expertos defienden que Leizaola realizaba “tareas clave de coordinación del SVI con el SOE” y que “distribuía los fondos económicos que desde Estados Unidos Aguirre le hacía llegar para la subsistencia de los miembros de la organización”. “El SOE facilitaba tantos los contactos entre Aguirre y Leizaola como el acceso a dichos fondos”, remarcan.

Otros vascos en el “Ejército secreto” de Churchill

Otros agentes vascos del SOE (conocido en la época como “Ejército secreto de Churchill” o como “The Racket” pero nunca por sus siglas reales) fueron Jacinto Marín Echeverre (un viajante), Federico Gallastegui Gutiérrez (ferroviario), Benito González Eizaguirre (contrabandista), Juan Solabarrieta y Bengoechea (capitán mercante) y, sobre todo, Juan Bandrés Jauregui. Éste último, exiliado en Francia y que se hacía llamar ‘Punch’, saboteó la base de submarinos italianos en Burdeos y posteriormente se refugió en Gibraltar con apoyo del SOE.

Base de datos del SOE
Base de datos del SOE

La llamada sección H del SOE también operó dentro de suelo español, incluyendo el protectorado de Marruecos, aunque según Oiarzabal y Tabernilla el embajador británico, Samuel Hoare, se oponía a este tipo de operaciones “subversivas” secretas y apostaba más por las vías diplomáticas. En todo caso, el SOE (“en colaboración presumiblemente con agentes de la OSS”) destapó en mayo de 1944 en Behobia, junto a la frontera hispanofrancesa, “uno de los mayores alijos de wolframio (40 toneladas)” que España, aparentemente neutral en el conflicto, suministraba a Alemania para su industria armamentística.

En la II Guerra Mundial, el País Vasco era un nido de espías. Si los aliados tenían una actividad muy intensa con apoyo del SVI y la oposición republicana, la España franquista posibilitó una fuerte penetración de la Alemania nazi. La Abwehr, por ejemplo, ‘regaló’ a la DGS franquista la cabeza de una treintena de agentes al servicio del Reino Unido aunque en su mayoría eran de nacionalidad española. Eso ocurrió en febrero de 1943 y Oirzabal y Tabernilla inciden en que en octubre de ese año España dio otro golpe al espionaje británico, a la denominada ‘Red San Miguel’, creada en Bilbao y que entonces tenía sede en León.

El homenaje que la democracia española le debe al héroe Francesc Boix

8 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Se llamaba Francesc Boix y en otro país distinto su nombre y su historia se enseñaría en las escuelas. Es el único español que declaró como testigo en los juicios de Nüremberg contra la cúpula del III Reich. Fue una de sus víctimas y también un héroe que ayudó a documentar el horror del régimen nazi. Boix acaba de ser homenajeado… en Francia. En España, su historia es ignorada.

Boix sobrevivió cuatro años y tres meses en Mauthausen. Fue uno de los 9.328 republicanos españoles que acabaron en los campos de concentración alemanes. Como todos los demás, Boix llegó allí tras la caída de la República, el exilio y la invasión alemana de Francia, donde fue capturado tras la derrota del ejército francés. Cuando entró en el campo de Mauthausen, Boix ya llevaba dos guerras sobre sus espaldas. Apenas tenía 20 años.

La mayor parte de los soldados derrotados por la invasión nazi de Francia acabó en campos de prisioneros convencionales, donde Alemania respetaba la convención de Ginebra. No fue el destino final para los soldados republicanos españoles que lucharon del lado francés en la Segunda Guerra Mundial. Tras unos meses en esos campos de prisioneros, después de las conversaciones entre Madrid y Berlín, los españoles fueron trasladados a otro lugar mucho peor por petición expresa de la dictadura franquista: los campos de exterminio nazis.

En su uniforme a rayas de Mauthausen, Boix llevaba cosido un triángulo azul, el símbolo con el que los nazis identificaban a los apátridas, con una contradictoria ‘S’ de spanier. Era un español sin patria, víctima de dos gobiernos totalitarios: el de Hitler pero también el de Franco, que colaboró con el dictador nazi en el exterminio de los “rojos” y judíos españoles.

Boix sabía de fotografía. Durante la guerra de España había trabajado como fotógrafo para una revista catalana. Esa experiencia le sirvió para que las SS le destinaran como ayudante del laboratorio fotográfico. Allí, con la ayuda de otros prisioneros españoles, Boix logró robar copias y negativos del campo de concentración, una documentación que probó la complicidad y el conocimiento de varios altos mandos alemanes en los horrores de Mauthausen. Aquellas fotografías se proyectaron en los juicios de Nüremberg y, junto al testimonio de Boix, fueron claves en algunas condenas.

Boix murió en París con apenas 30 años por una enfermedad renal; su paso por Mauthausen arruinó su salud para siempre. Desde este viernes, descansa en el Père Lachaise, el cementerio de las celebridades de París, al que fue trasladado en una ceremonia de homenaje presidida por la alcaldesa de París a la que también asistió el alcalde en funciones de su ciudad natal, Barcelona, y un consejero de la Generalitat de Cataluña. El Gobierno español fue el gran ausente. Solo acudieron dos miembros de la embajada, a pesar de que el Congreso en pleno le instó a enviar una delegación oficial a este homenaje.

Mariano Rajoy estaba ese día en París, pero no tenía tiempo para estas cosas.

No es ni siquiera la primera vez que el Congreso vota una cosa y el Gobierno de Rajoy lo incumple. Hace más de dos años, la mayoría del Parlamento pidió un homenaje para los 9.328 españoles que pasaron por los campos de concentración alemanes. Hoy sigue pendiente.

Hay víctimas y víctimas. Y el Partido Popular no solo desprecia constantemente a las víctimas del franquismo. También los españoles víctimas del nazismo son víctimas incómodas, víctimas que recuerdan la complicidad de la dictadura española con los peores crímenes del siglo XX, víctimas que  dejan en evidencia esa versión manipulada de la historia que iguala al bando republicano y al golpista en un “todos fueron igual de malos“. Víctimas de segunda fila.

Mauthausen, Gusen, Dachau, Buchenwald… De los 9.328 españoles que pasaron por estos campos de concentración solo sobrevivieron 3.809. Solo uno de cada tres.

Apenas una docena de esos supervivientes hoy sigue vivo. Hace dos años, cuando el Congreso aprobó un homenaje para ellos, estaban vivos 25.

Todos ellos probablemente morirán sin que el Gobierno de su país, España, les honre como merecen. Porque estas víctimas solo son héroes en Francia.

DOCUMENTAL | Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno

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¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes

4 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Como mucha gente miente cuando le preguntan por su intención de voto, los sociólogos se tienen que buscar las vueltas para averiguar a qué partido vota cada encuestado. Uno de los trucos habituales es buscar “ideologemas” que compartan los votantes de un partido y no los del resto. Y hay uno que no falla nunca: “¿Está usted de acuerdo con que todos los políticos son iguales?”. Cuando la respuesta es un sí rotunto, sabemos con certeza que nos encontramos ante un votante del Partido Popular (haya dicho lo que haya dicho sobre su intención de voto).

Portada del libro '¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes', de Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas.
Portada del libro ‘¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes’, de Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas.

Algo parecido ocurre con el asunto de la guerra civil. Como es imposible defender en voz alta el golpe de Estado, la brutal represión y la instauración de un sistema teocrático durante 40 años, el refugio de los nostálgicos (conscientes o inconscientes) es una equidistancia impostada entre todos los bandos.

Uno de los argumentos favoritos de estos nacional-católicos de incógnito es sostener que los dos bandos cometieron atrocidades, argumento peregrino que consiste en pasar por alto algo muy elemental: cuando las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad se rebelan contra el Gobierno, el Gobierno se queda sin ninguna herramienta con la que garantizar el orden público y, por lo tanto, es previsible que se cometan atrocidades. Pero no son comparables las atrocidades que cometen los cuerpos armados rebeldes y las que no puede evitar el Gobierno legítimo precisamente por carecer de cuerpos armados.

Otra perla en la misma dirección es la que trata de presentar a todos como “igualmente radicales”. El programa reformista con el que el Frente Popular ganó las elecciones en 1936 le parecía radical a la oligarquía, a un ejército del siglo XIX, a los caciques locales y a la Iglesia Católica (con un voto cautivo organizado en partidos que se reconocían en el fascismo italiano y el nazismo alemán).

Sin embargo, basta mirar ese programa electoral a la luz de la Constitución del 78 (no la de los Soviets) para descubrir que (bendito progreso) todo lo que se defendía forma hoy parte del más elemental sentido común: cierta separación entre la Iglesia y el Estado, una tímida mejora de la justicia social, la instauración de un sistema educativo que no fuera una mera catequesis nacional, un pequeño brote de emancipación de las mujeres y el reconocimiento de un margen de autonomía para las nacionalidades históricas. Sólo desde posiciones pre-constitucionales puede parecer “demasiado radical” el programa del Frente Popular.

El libro que acaban de publicar Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas, con ilustraciones de David Ouro ( ¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes), viene a poner un poco de orden en este asunto. Planteado como una respuesta al libro de Pérez Reverte, muestra hasta qué punto es disparatado pretender que la justicia se halla en el punto medio entre las víctimas y los verdugos.

Y ni siquiera es necesario contar mentiras para construir un relato radicalmente injusto: basta seleccionar ciertos datos y esconder otros; basta pasar por alto las cuestiones esenciales que Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas ponen de manifiesto en este libro escrito para jóvenes y adolescentes: el papel de la Iglesia, la posición de los y las intelectuales, la intervención de Hitler y Mussolini frente a la pasividad cobarde de las democracias occidentales, la política cultural de ambos bandos, la lucha feminista frente al ideal femenino del franquismo, y, por supuesto, el problema de fondo: esa ley de hierro que ha gobernado todo el siglo XX según la cual se ha reconocido a las fuerzas de izquierdas el derecho a presentarse a las elecciones, pero no a ganarlas; pues cada vez que una fuerza de izquierdas ha estado en condiciones de amenazar los intereses de los dueños del poder real, no ha tardado en producirse un golpe de Estado que ha dado al traste con el orden constitucional completo. El caso de España en 1936 fue paradigmático y conviene que no se nos olvide. Por dignidad y por no perder el hilo histórico de esa España de la que sí podemos sentirnos orgullosos.