Archive for the ‘cultura’ Category

Una ‘aldea gala’ ante el fútbol del capital

23 mayo, 2017

Fuente: http://www.publico.es

Ante la creciente gentrificación del fútbol surgen voces que reivindican sus orígenes y la necesidad de repensar el negocio.

La afición del St. Pauli durante un reciente encuentro.- REUTERS

La afición del St. Pauli durante un reciente encuentro.- REUTERS

MADRID

16/04/2017 08:54 Actualizado: 16/04/2017 08:54

JUAN LOSA 

El empoderamiento de la afición

No pinta bien. Preservar el fútbol como acontecimiento sociocultural frente a la vorágine comercial parece que exige ir contra natura. Si las víctimas de la gentrificación se justifican en aras de una suerte de regeneración urbana, la seguridad en el fútbol sirvió de pretexto para convertirlo en un espectáculo aséptico, cuyos protagonistas son ajenos a la barriada aledaña al estadio. Cambió el consumo de fútbol y de ahí la importancia de la experiencia del St. Pauli, “la aldea gala del fútbol”, como la define Carles Viñas. “El empoderamiento del club por parte de los aficionados es la única solución a esta deriva”, apunta el historiador, para quien “la preservación de modelos de propiedad de los clubes en manos de aficionados es una forma de revertir esta situación”.

En ese sentido, la legislación alemana acompaña. La ley del 50+1 obliga a que la mayor parte de las acciones del club estén en manos de sus seguidores. Así se consiguen “anomalías” en el mundo del fútbol como que la afición del St. Pauli llegara a vetar que un patrocinador cambiara el nombre de su estadio. Algo impensable en España hasta para la más contestataria de nuestras gradas; la afición del Rayo Vallecano. Dos clubes cuyos hinchas comparten una misma filosofía obrera y un carácter comprometido con causas sociales, pero que, en el caso de los franjirrojos, la capacidad de decisión no alcanza los despachos.

La república como objetivo

22 mayo, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

El pragmatismo de ‘la monarquía va bien y es barata’ no deja de ser un brindis al sol, puesto que no sabemos cuánto de bien iría o lo barata que resultaría una presidencia de la República Española.

Lo de “no soy monárquico, sino juancarlista”, cojea.

Elisa Beni

15/04/2017 – 19:56h

Bandera republicana

El debate sobre la forma que debe adoptar el Estado en España no está cerrado. Nunca lo ha estado. En esta semana de pasión y de pasiones se han dado cita el aniversario de la proclamación de la II República Española y las órdenes cautelares de jueces para hacer retirar la tricolor de plazas y espacios públicos. ¡España, mañana, será republicana!  era el clamor. Y hoy, el mañana se convierte en un horizonte inalcanzable porque nunca se admite el debate abierto, porque se intenta estigmatizar de forma increíble una realidad común en las democracias occidentales y porque una espiral de silencio recorre la opinión pública cuando de este tema se trata.

En primer lugar conviene analizar la represión ideológica que se ejerce sobre aquellos que defienden políticamente el republicanismo. Lo han hecho varios ayuntamientos. Un juez de lo contencioso-administrativo en Cádiz ha obligado al alcalde a quitar la tricolor que se había izado en una plaza con motivo de una exposición sobre la Memoria Histórica. Alegan los del PP -siempre ellos- que colocar esa bandera “vulnera el principio de objetividad y neutralidad de las Administraciones”. ¡Escuchen, esto lo vulnera y no poner las banderas rojas y gualdas de los cuarteles a media asta o presidir las procesiones como ha hecho Cospedal! Eso no. Es la tricolor la que les molesta. Olvida este juez de primera instancia que ya el Tribunal Superior de Justicia de Madrid resolvió sobre esta cuestión (STSJM 16.861/2003) afirmando claramente que “la bandera republicana como manifestación de ideología respeta el orden jurídico existente” y que ordenar retirarla de un lugar donde ha sido puesta por quien defiende ese sistema de organización política vulnera los derechos fundamentales reconocidos en los artículos 16 y 20 de la Constitución Española.

Es, pues, un derecho fundamental reconocido por la Constitución expresar el deseo de que la forma del estado sea una república. Yo voy más allá e incido en que no existen argumentos racionales ni es intelectualmente sostenible que la monarquía sea una forma adecuada de atribuir la jefatura de un estado democrático. Me perdonarán pero no conozco ni a un solo español que crea que un coito productivo de una persona apellidada de una manera determinada sea un método racional para nombrar jefe del Estado. Antaño les contaban aquello del dedo divino, pero hoy no cuela. Todas las defensas que conozco de la monarquía española son pragmáticas: va bien y es barata. Lo cual no deja de ser un brindis al sol, puesto que no sabemos cuánto de bien iría o lo barata que resultaría una presidencia de la República Española similar a la italiana, francesa, portuguesa, griega.. ¡ah, vaya, que todos los países latinos viven bajo la forma de república y tan campantes!

Supongo que los que así se comportan creen que tal defensa es un poco endeble -incluso hoy lo de “no soy monárquico, sino juancarlista”, cojea-  porque hay fuerzas muy poderosas que se concitan para convertir un debate perfectamente lícito y políticamente relevante y conveniente en un tabú. Tengo que confesar que en todos mis años como periodista de opinión sólo en dos ocasiones he sido advertida sobre la necesidad de “ser cuidadosa” y en ambas el tema sujeto a debate era la monarquía, si bien en la figura de su anterior representante.

Lo mío, si quieren, ni siquiera es algo personal. Felipe de Borbón me parece una persona íntegra. Ni siquiera discuto que tenga cualidades con las que podría ser un excelente candidato a revalidarse como presidente de la República tras unas elecciones. Es esa la clave: tras unas elecciones. Ya lo hizo Simeón de Bulgaria, rey exiliado con seis años y posteriormente primer ministro electo de su país. Lo mío es una cuestión de racionalidad y de comunión con los ideales republicanos de Libertad (de expresión, de culto, de sindicación y de todo aquello que no perjudique a los otros), de Igualdad (ante la ley, de voto, por sexo, de oportunidades…) y de Fraternidad (solidaridad, ayuda mutua, familiar…) a los que muchos franceses añaden también el de Laicidad que también comparto.

Y no crean que no entiendo la batalla de los conservadores y de muchos poderes fácticos para evitar que este debate se produzca de forma efectiva. El dinero y el poder quieren pocos movimientos una vez visto que lo que hay les conviene.

No obstante, hay que recordar que en una república algunos de los escándalos que hemos vivido se gestionarían de otra manera. Eso a pesar de que hay que reconocerle a Felipe VI la perspicacia y la habilidad suficientes para comprender que hay actitudes y comportamientos que ya no van a ser fácilmente digeribles por la sociedad española. Su llegada al trono supuso incluso el atemperamiento de las tensiones y presiones que se ejercieron sobre el sistema judicial desde un Palacio de la Zarzuela que no dudó, en una decisión incomprensible, en criticar oficialmente el comportamiento de los jueces.

Que cada 14 de abril se desplieguen banderas tricolores es el menor de los males que puede esperarse en el seno de una sociedad que no es monárquica militante ni mucho menos. Y es que, si lo piensan, no encontrarán muchas posibles defensas de un sistema arcaico, anacrónico y que tanto dolor ha causado en este país. Excepto aquello de que nos es útil como si no fuéramos ya un pueblo capaz de dotarnos de una república útil y, evidentemente, federal.

Compañeros: ¡Salud y República!

Cuando eres feminista y no lo sabes

13 mayo, 2017

Fuente: http://www.ctxt.es

ANITA BOTWIN

MALAGÓN
5 DE ABRIL DE 2017

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RAE: feminismo.

Del fr. féminisme, y este del lat. femĭna ‘mujer’ e -isme ‘-ismo’.

1. m. Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

Yo no soy feminista, soy femenina. Este es un mantra que se repiten miles de mujeres, pero lo cierto es que una feminista puede ser femenina y una femenina no ser feminista. No existe relación alguna entre ambas cuestiones. Es más, si decides depilarte, por poner un ejemplo, tienes todo el derecho a llamarte feminista. Que nadie te diga lo contrario. Puedes pintarte los labios y ser feminista, puedes llevar escote y ser feminista, puedes llevar bragas de encaje y ser feminista. Como también puedes hacer todo lo contrario y seguir siéndolo. Básicamente porque el feminismo no es un dogma, sino un movimiento que busca la igualdad entre hombres y mujeres.

Decirse femenina excluyendo el feminismo es una manera de tirar balones fuera para no reconocer que vivimos en una sociedad patriarcal en el que las mujeres tenemos menos privilegios. Reconocerse feminista es quitarse un velo y pasar a otro estado que supone dolor. Puede compararse a cuando una se divorcia o enviuda o pierde algo de su vida que le había acompañado por mucho tiempo. Ponerse las gafas moradas requiere de cierta valentía y preocupaciones nuevas. Y no estamos para más lío, que bastante tenemos ya. La cuestión es que vivir con ese velo eternamente tampoco te hará más feliz, sólo te hará vivir en una ignorancia que le viene muy bien al sistema en el que vivimos.

SER FEMINISTA POR DEFINICIÓN ES BUSCAR LA IGUALDAD ENTRE AMBOS SEXOS. SI CREES QUE MERECES EL DERECHO AL VOTO, ERES FEMINISTA

“Yo no soy feminista, soy igualitaria”. Eso es como decir no hace frío ni calor, estamos a cero grados. Ser feminista por definición es buscar la igualdad entre ambos sexos. Si crees que mereces el derecho al voto, eres feminista. Emily Wilding Davison no se tiró bajo un caballo para reivindicar que era igualitaria o femenina; la sufragista pedía el derecho a voto de las mujeres y lo pagó muriendo atropellada por el caballo del rey Jorge, al que intentaba poner una pancarta para obtener el sufragio femenino.

Si Clara Campoamor no hubiera dado un golpe sobre la mesa, cuando tenía todo y a todos en su contra, ya que preferían que la mujer no votara con tal de no perder la República, tú seguirías zurciendo los gayumbos de tu adorado marido sin tener ni voz ni voto. Estas mujeres no tenían miedo a llamarse feministas porque tenían claro cuál era el objetivo a pesar de estar solas, repudiadas y apartadas por la sociedad.

¿Por qué las mujeres han llegado a rechazar la palabra “feminismo”? Caitlin Moran cuenta en su mordaz obra Cómo ser mujer que quien no estuviera al tanto de los objetivos del feminismo, e intentara averiguarlo por las conversaciones que lo rodeaban, “creería que era una combinación espectacularmente poco atractiva de misandria, amargura e hipocresía, partidaria de la ropa fea, del malhumor y, seamos realistas, de que no hubiera sexo”. Sin embargo, el hecho de que sea una palabra infrautilizada y denigrada lo hace aún más molón, más provocador, más como la cresta de los punkis de los 70. Ahora todo el mundo quiere una, desde Miley Cyrus hasta Neymar.

Sucede algo similar con la idea “ser de izquierdas”. Se ha criminalizado esta ideología, y se ha asociado a ciertos regímenes que poco han tenido que ver finalmente con las ideas que promulgaban. Mientras tanto, la derecha campa a sus anchas, en nuestro país y en el nuevo desorden mundial. La izquierda no vende y es como ser de un equipo perdedor desde antes de que comience el partido. Sucede algo parecido con el feminismo. No son ideologías ganadoras porque no nos las hemos creído, porque no hemos levantado su bandera sin miedo, porque los mass media nos dejan a un lado o nos persiguen como si fuéramos delincuentes. Pues os diré algo, ser feminista mola, está de moda y empieza a ser un concepto ganador. Además, ya no nos queman en las hogueras y, lo quieras o no, eso es un punto a favor para empezar a serlo.

EL MIEDO A LLAMARSE FEMINISTA ES ALGO PARECIDO AL MIEDO QUE TIENE EL TRABAJADOR POBRE A ACEPTAR SU SITUACIÓN DE DESIGUALDAD

El miedo a llamarse feminista es algo parecido al miedo que tiene el trabajador pobre a aceptar su situación de desigualdad. El trabajador no tiene conciencia de clase, porque le han enseñado a pelearse con su compañero para obtener un puesto mejor para sobrevivir. Es una de las estrategias que tienen los de arriba para seguir siendo los de arriba, mientras los de abajo se pelean entre ellos.

“Yo no soy feminista, no tengo nada en contra de los hombres”. Tranquila, puedes ser feminista y no odiar a los hombres; de hecho, ser feminista nada tiene que ver con odiar a los hombres. Ser antirracista no es odiar a los blancos, sino defender las ideas de igualdad de derechos entre razas.

Si llegados a este punto aún tienes dudas sobre si eres feminista, imagino que no te importará que ingresen el salario en la cuenta de tu marido, ya que, total, la igualdad entre sexos te importa más bien poco. Si aun así tienes dudas, me gustaría conocer qué aspecto de la liberación de la mujer no va con vosotras.

Por suerte, nos encontramos en un momento álgido del movimiento feminista a nivel mundial, tomando cada vez más fuerza; de ahí que también se generen resistencias y suframos ataques, como puede leerse en este texto que escribimos Andrea Momoitio y yo. Sin embargo, es el momento de no tener miedo, de unirse en bloque mujeres y hombres feministas contra el patriarcado.

Si crees que las mujeres debemos tener los mismos derechos que los hombres y luchar por ellos, ¡enhorabuena!: eres feminista. No lo digo yo, lo dice la RAE.

AUTOR

  • Anita Botwin

    Gracias a miles de años de machismo, sé hacer pucheros de Estrella Michelin. No me dan la Estrella porque los premios son cosa de hombres. Y yo soy mujer, de izquierdas y del Atleti. Abierta a nuevas minorías. Teclear como forma de vida.

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Nuestra lucha a muerte contra la inteligencia animal

9 mayo, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Materialistas y metafísicos luchan por definir la esencia de lo que es humano. Pero, mientras buscamos inteligencia en el espacio para “no estar solos en el universo”, negamos violentamente la de los millones de criaturas que nos rodean.

Marta Peirano, 3 de abril de 2017. 

"Todos me parecen animales maravillosos" | MARINA CANO
“Todos me parecen animales maravillosos” | MARINA CANO

La ciencia cognitiva es el laboratorio que comparten la neurología y la filosofía. También paran allí disciplinas aparentemente distantes como la psicología, la programación, la lingüística y la inteligencia artificial. Hay dos grandes escuelas enfrentadas: una materialista que considera que la mente es el resultado de la suma de sus partes, y otra metafísica que sigue buscando “algo más”. Gilbert Ryle acuñó la expresión “el fantasma en la máquina” en los años 80 para definir ese “algo más” que lleva siglos esquivando salir en la foto. Y para chotearse un poco de Descartes, cuya teoría de que somos un fantasma atrapado en una máquina de carne sería bastante graciosa, si no fuera por la la cantidad de animales que torturó en directo para demostrarla.

Los materialistas creen que si la evolución ha conseguido crear esa conciencia de la nada, es porque se trata de un proceso que, en algún momento de los próximos años, podremos re-ingeniar. Los metafísicos argumentan que pensar en la mente como un conjunto de procesos bioquímicos nos reduce a “cosas” y le quita sentido a nuestra existencia. Argumentan que la individualidad de la experiencia y la originalidad del pensamiento son prueba suficiente de la existencia de un yo. Para saber si eres de los primeros o los segundos, hay una fórmula sencilla. Si crees que un robot puede ser inteligente, eres materialista. Si piensas que sólo puede parecerlo, entonces eres metafísico.

Materialistas vs Metafísicos: sólo puede quedar uno

El problema más grave al que se enfrentan los materialistas -donde destacan Richard Dawkins, Steven Pinker, Christopher Hitchens y Daniel Dennett- es que la primera consecuencia lógica de sus presupuestos es la Singularidad. “Una vez la tecnología nos permita re-ingeniar la mente humana –escribe Yoval Noah Harari en su último bestseller Homo Deus– el Homo Sapiens desaparecerá, la historia humana habrá terminado y será el un proceso completamente distinto que escapa a nuestra comprensión”. En otras palabras: si no somos protagonistas de la creación, nos perderemos en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Estaríamos nominados para salir de la casa. Naturalmente, esta narrativa goza de poca popularidad fuera de la comunidad científica.

Por otra parte, el gran problema de los metafísicos se llama Charles Darwin, y llevan intentando resolverlo desde 1859. Si el hombre viene del mono, y entre el mono y la nada están todas las especies hasta llegar a la medusa, entonces la diferencia entre nuestra inteligencia y la suya es una cuestión de grado, no de clase. Si todos los seres vivos somos los frutos del árbol de la vida, nuestra inteligencia no es fundamentalmente distinta de la de todos los demás.

Es por una mezcla de colonialismo, narcisismo y ansiedad de la influencia que buscamos inteligencia en el espacio para “no estar solos en el universo” mientras negamos violentamente la de los millones de criaturas que nos rodean. Nuestro sentido de la vida depende de que seamos los protagonistas en la gran novela de la creación. Si somos actores secundarios con el resto de la plantilla, ya nada tiene sentido. El precio de quedarnos en la casa es nominar a todos los demás.

Quién lo tiene más grande, esa es la cuestión

El primatólogo Frans de Waal se nos lo preguntaba en un polémico libro: ¿Somos lo suficientemente inteligentes para entender lo inteligentes que son los animales? La respuesta de Carl Safina es que si lo somos, da lo mismo. En su ponencia del reciente Kosmopolis, el festival de literatura avanzada de Barcelona, el divulgador ecologista newyorquino se preguntaba: ¿cómo podemos identificar la inteligencia animal de manera científica? No podemos entrar en sus cerebros pero podemos mirarlos. Podemos mirar su comportamiento y sacar conclusiones. Y lo hacemos: vemos que los pulpos, los elefantes, los delfines y los pájaros presentan todos los síntomas de una inteligencia y una sensibilidad singular.

Nos sorprendemos constantemente con noticias sobre colaboración entre especies, sobre su coraje, su nobleza, su lealtad y su compasión. Nuestra manera de honrar ese conocimiento es cazarlos, arrojarlos en agua hirviendo, arrancar sus cuernos, encerrarlos para alimentarnos, entretenernos o vestirnos y exterminarlos en general.

Otros científicos que prefieren ignorar su comportamiento y medir sus cerebros. Medir la cantidad de neuronas que tienen para evaluar su complejidad. Haciendo esto vemos rápidamente que el cerebro de todos los mamíferos se parecen, pero que el de un ratón es menos complejo que el de un perro y que el del perro es menos complejo que el de un niño de siete años. En neurobiología, el tamaño importa mucho, pero en términos relativos. Los pájaros, como los humanos, tienen un cerebro muy grande en relación con el resto del cuerpo.

Cerebro humano y cerebro de delfín
Agudeza visual: cuál es el humano y cuál es el delfín


El problema de esta premisa es el delfín. ¡Su cerebro es más grande y más complejo que el nuestro! Los delfines tienen una excelente memoria, distinguen a los animales de otra especie y se comunican por medio de ultrasonidos. Su comportamiento es sociable y a veces compasivo, son capaces de resolver problemas complejos y de entender que hay consecuencias para cada acción. En general, parecen extremadamente listos. El único argumento sólido que tenemos para defender que no son más listos que nosotros es que nosotros los dominamos a ellos, y no al revés.

El problema de la violencia como síntoma de inteligencia

Cuando uno se adentra en las variadas ramas de investigación sobre la inteligencia humana, se encuentra con este argumento una y otra vez. Si son tan listos, ¿por qué se dejan exterminar? O, como dice Safina en su ponencia: ¿Por qué no nos hacen más daño? ¿No se saben defender? Este argumento requiere que aceptemos dos premisas dudosas. La primera es que el instinto de dominación es síntoma inequívoco de una inteligencia superior. La naturaleza ofrece ejemplos notables de lo contrario, y la cola de la panadería los domingos, también. La segunda, que nuestra manera de interactuar con el resto del planeta es una virtud de la inteligencia. Si aplicamos la teoría de la estupidez del matemático italiano Carlo Cipolla, enseguida vemos que la premisa es falsa.

Es una realidad científicamente demostrada que nuestro dominio sobre el planeta es lo que ha puesto en peligro la supervivencia de todas las especies que lo habitan, incluyendo la nuestra. Si, según Cipolla, el estúpido es aquel que hace cosas que perjudican a su prójimo pero también a sí mismo, nuestra especie es la más estúpida de la creación, y sin duda la más peligrosa. Por eso, aunque fuéramos lo suficientemente inteligentes para entender la inteligencia de los animales, nos daría igual porque nuestra alucinación colectiva requiere que no la tengan. Como el Quijote de Borges que, en su aventura imaginaria acaba matando de verdad, no podemos “admitir que el acto tremendo es obra de un delirio. La realidad del efecto le hace presuponer una pareja realidad de la causa y don Quijote no saldrá nunca de su locura”.

Carlo Cipolla: Teoróa de la estupidez humana


Dice Carl Safina que las cosas que nos hacen humanos no son las cosas que creemos que nos hacen humanos. Porque vemos versiones distintas de esas cosas en todos los animales a los que observamos. No somos los únicos que sienten amor, empatía, comprensión y bondad. Muy al contrario. “Lo que nos hace humanos -explica el pensador- “Somos los animales más crueles, y también los más compasivos, los más creativos y los más destructivos del reino animal. Somos los animales más extremistas de todos, esto es lo que nos define y nos separa de todos los demás”. Ahora necesitamos ser mucho más inteligentes si queremos sobrevivir a nuestra extrema estupidez. Todas las especies dependen de ello, incluida la nuestra.

Los republicanos eran “los buenos” y los franquistas “los malos”

4 mayo, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Somos la nación del Valle de los Caídos, de las calles y estatuas dedicadas a asesinos, de “periodistas” y políticos que defienden públicamente a un maldito dictador

Carlos Hernández | 11/01/2017 – 20:48h

Franco y Hitler, en Hendaya, el 23 de octubre de 1940. / picture-alliance/Judaica-Samml/Newscom/Efe
Franco y Hitler, en Hendaya, el 23 de octubre de 1940. / picture-alliance/Judaica-Samml/Newscom/Efe

La noche de Reyes murió un hombre bueno. José Alcubierre pasó cuatro años y medio en el campo de concentración nazi de Mauthausen, donde vio cómo su padre, Miguel, era asesinado. Nunca fue reconocido como un héroe por el país que le vio nacer. Ni él ni los miles de compatriotas que, por defender la libertad, acabaron en el peor de los infiernos creado por el ser humano. José murió como todos ellos: olvidado e ignorado por su Gobierno, por sus políticos, por su país. José era español.

Mientras el niño prisionero de Mauthausen fallecía en el exilio francés, en esta España de Indas y Marhuendas conocíamos el contenido de dos discursos reveladores. Una alcaldesa y un diputado autonómico del partido que gobierna España, gracias por cierto a los votos del PSOE, elogiaron la figura de Franco durante una cena organizada por la fundación que lleva el nombre del dictador. Mientras ella pedía un aplauso para “el mejor jefe de Estado español del siglo XX”, él se enorgullecía de que su hijo de 14 años rebatiera “a su profesora comunista” diciéndole “que con Franco en España había orden”.

Estos hechos, el olvido del héroe y el aceptado ensalzamiento del asesino, demuestran lo que realmente pasa en nuestra querida España. Si hoy seguimos así, sin resolver el problema de Historia y de Memoria que tiene este país, es, entre otras cosas, porque los demócratas no hemos hablado con la suficiente claridad. No lo hicimos durante la Transición porque el aparato franquista tuteló ese proceso y lo condicionó con la permanente amenaza de acabar con él mediante su método favorito: el golpe de Estado. Y no lo hemos hecho durante los 40 años de democracia porque vivimos tan acomplejados que acabamos comprando el discurso de los herederos del dictador.

Solo así se entiende que una mayoría de los españoles mantenga una absoluta equidistancia entre víctimas y verdugos, es decir, entre quienes defendieron la democracia republicana y aquellos que acabaron con ella gracias al apoyo de Adolf Hitler. De aquí es de donde surgen todas las anomalías y los anacronismos que avergonzarían a cualquier país civilizado. Somos la nación del Valle de los Caídos, de las calles y estatuas dedicadas a asesinos, de “periodistas” y políticos que defienden públicamente a un maldito dictador.

Nunca es tarde para empezar y el paso más importante es reivindicar intelectualmente lo que debería ser obvio y que, sin embargo, en nuestro país suena casi revolucionario. Lo diré sin matices, con un lenguaje infantil que resulta muy necesario en este caso: los republicanos fueron “los buenos” y los franquistas “los malos”. Hasta que no asumamos como sociedad esta evidencia histórica, no dejaremos de ser un país democráticamente anormal.

Solo los neonazis y ultraderechistas cuestionan en Europa quienes fueron “los buenos” y quienes “los malos” en la II Guerra Mundial. El hecho de que los Aliados cometieran numerosas atrocidades, entre ellas los criminales bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagashaki, no hace que nadie cuestione la culpabilidad astronómica de Hitler y los suyos.

¿Se atrevería nuestro Rey a defender la misma impresentable equidistancia entre nazis y aliados que la que mantuvo entre demócratas y franquistas durante su mensaje de Nochebuena? ¿Osaría Felipe VI acusar a los descendientes de los judíos gaseados en Birkenau de querer reabrir heridas por intentar honrar la memoria de sus víctimas? ¿Haría Campofrío un anuncio navideño equiparando a un SS con una guerrillera de la Resistencia o con un seguidor del Bayern de Munich? ¿Emitiría Telecinco una serie humanizando a Heinrich Himmler? ¿Seríamos capaces de tener enterrado en un enorme mausoleo, cuidado por monjes benedictinos, a Adolf Hitler? ¿Toleraría nuestra Justicia una fundación que llevara el nombre del Führer?

Dicho todo esto vamos con los matices. Claro que es necesario analizar el periodo republicano, como todos, desde un rigor histórico objetivo alejado de cualquier idealismo. Claro que hubo “buenos” y “malos” en ambos bandos… Cerca de 50.000 personas fueron asesinadas extrajudicialmente durante la guerra en la España republicana. Es una cifra escandalosa e injustificable… como lo fueron los bombardeos aliados de Dresde o de Hamburgo. Y, sí, claro que hay que divulgar lo ocurrido en Paracuellos y en otros lugares donde se cometieron cobardes matanzas por parte de extremistas comunistas y anarquistas.

El problema para los nostálgicos del franquismo y para los cómplices del mismo, como parece ser nuestro Rey, es que los hechos históricos documentados nos alejan de la equidistancia. Dictadura frente a democracia; 150.000 asesinados por los sublevados frente a 50.000 por los republicanos; el terror, la muerte y la violación de mujeres como estrategia de guerra ordenada por los líderes golpistas frente a la actitud de los mandatarios de la República que intentaron controlar e incluso castigar los crímenes cometidos por sus exaltados; democracia, imperfecta pero democracia, con libertad, derechos sociales e igualdad frente a 40 años de oscuridad, crímenes de Estado, totalitarismo, machismo y miedo…

José Alcubierre fue un hombre bueno y Francisco Franco un asesino. Uno murió la pasada semana, olvidado en el exilio francés; el otro continúa enterrado en un gran mausoleo cerca de Madrid, tiene una estatua en Melilla y su apellido sigue presente en las calles y plazas de cientos de municipios españoles. ¿Somos o no somos una sociedad democráticamente enferma?

Auroville: la ciudad sin dinero, religión ni gobierno

28 abril, 2017

Fuente: http://www.publico.es

Existe una ciudad donde es posible vivir ajenos a la religión, al dinero y a la existencia de un gobierno. Su nombre es Auroville y se encuentra en la India. Te damos las claves para conocerla.

Por Silvia Pato – 29 de marzo de 2017

Existe un lugar donde es posible vivir ajenos a la religión, al dinero y a la existencia de un gobierno. Esta ciudad, que a muchos parecerá mera utopía, se encuentra en la costa Coromandel, 10 kilómetros al norte de Puducherry y 150 kilómetros al sur de Chennai (Madrás), al sudeste de la India. Su nombre es Auroville.

Aunque podamos encontrar a lo largo del planeta otras comunidades cuya organización se basa en la eliminación de esos tres pilares, Auroville es la única que cuenta con el reconocimiento internacional, un gran centro urbano y un apoyo total por parte del país en el que se encuentra, así como con numerosos premios internacionales a lo largo de su historia que respaldan sus proyectos. Estas son las claves para conocerla.

El nacimiento de la Ciudad de la Aurora

Auroville

Fuente: Auroville

La creación de Auroville se inspiró en los escritos del yogui Sri Aurobindo (1872-1950) y la labor de su compañera espiritual, la francesa Mirra Alfassa (1878-1973), conocida como La Madre. Su proyecto consistía en construir una ciudad en la que hombres y mujeres de todas las naciones y razas pudieran vivir en paz y en armonía, al margen de cualquier creencia religiosa y política, sin que el dinero interfiriera en la convivencia.

La idea tomó forma y fue presentada en la Asamblea General de la UNESCO en 1966. Contra lo que muchos hubieran podido imaginar, fue todo un éxito. Se refrendó por unanimidad y, dos años después, Auroville fue inaugurada.

Se eligió para su ubicación una meseta cercana a la costa. En cuanto a su diseño, el plano urbanístico se realizó en forma de espiral con sectores radiales, divididos en cinco áreas: internacional, cultural, industrial, residencial y de paz, además de contar con un gran cinturón verde. En su centro, se construyó una enorme estructura circular denominada Matrimandir (el alma de la ciudad), un lugar ideal para la meditación, pero que no se encuentra vinculado especialmente a ningún tipo de culto.

A la hora de edificar se tuvo en cuenta tanto el impacto y la regeneración medioambiental como la deforestación del terreno, por lo que se plantaron decenas de miles de árboles y se crearon numerosas zonas verdes. Posteriormente, se ha mantenido esa misma línea de desarrollo, gracias al reciclaje de residuos, la utilización de tecnología no contaminante y el uso de energías renovables.

La UNESCO refrendó de nuevo en pleno la creación de esta ciudad experimental, y volvió a hacerlo en 1970 y 1983. Cinco años después, el gobierno indio aprobó en el parlamento el establecimiento de la Fundación de Auroville, constituida por el Consejo Directivo, el Consejo Consultivo Internacional y la Asamblea de Residentes, formada por los aurovilianos mayores de dieciocho años censados en la conocida como la Ciudad de la Aurora.

A partir de la década de los noventa, los reconocimientos a las labores realizadas en este lugar comenzaron a llegar. Se les concedió, entre otros, el galardón We the Peoples 50 Communities award in the category of Human Settlements (1995),  otorgado con ocasión del 50º Aniversario de las Naciones Unidas; y se eligió, por parte de la institución Indian Renewable Energy Development Agency – IREDA, al Auroville Centre for Scientific Research como la mejor ONG en el sector de Energía Renovable en la India  (1997).

Organización y funcionamiento de Auroville

Auroville

Matrimandir. Fuente: Auroville

Si bien es cierto que el diseño con el que fue creada aspira a albergar a 50.000 personas, y puesto que todavía sigue en fase de desarrollo, los últimos censos apuntan que Auroville cuenta con unos 2.400 residentes, procedentes de 50 países.

Su administración carece de gobierno. El funcionamiento y organización de la ciudad es asunto de todos. Los órganos Auroville Council y Working Committee, formados por voluntarios, se eligen cada dos años, y es imposible perpetuarse en sus cargos.

Además de tales tareas administrativas, los aurovilianos se dedican a todo tipo de actividades de voluntariado, como la agricultura, la educación, la sanidad, el comercio, las artes y las energías renovables. Colaboran siempre que pueden con las poblaciones locales, a través de instituciones como Auroville Institute of Applied Technology (AIAT), una escuela de formación para estudiantes de la región. También son frecuentes eventos culturales, como proyecciones cinematográficas, representaciones teatrales, conferencias, exposiciones y espectáculos de danza. La mayoría de ellos son interpretados por sus habitantes, pero ocasionalmente también los realizan extranjeros, como en las ocasiones en las que se celebran seminarios y festivales interculturales.

La ciudad cuenta con cinco fuentes de ingresos para su gestión y desarrollo: donaciones de particulares, el porcentaje de beneficios correspondiente a las actividades de sus habitantes y las aportaciones de las organizaciones no gubernamentales, del gobierno de la India y de los centros Auroville International (AVI), a través de sus oficinas de representación en todo el mundo.

Entre estos últimos se encuentra AVI España, asociación no gubernamental sin ánimo de lucro, creada en Pamplona en 1991. Algunos de sus miembros viven en la Ciudad de la Aurora, donde residen en la actualidad alrededor de 38 españoles.

Viajar a Auroville

Centro de Visitantes (Auroville)

Centro de Visitantes. Fuente: Auroville

Si queremos viajar a Auroville necesitaremos un visado para visitar la India. La ciudad de 25 kilómetros cuadrados, que se encuentra en continuo crecimiento, cuenta con varias casas de huéspedes, que ofrecen, entre otros, servicios como comidas, lavandería y alquiler de bicicletas.

Lo mejor para conocerla es dirigirse primero al Centro de Visitantes, galardonado con el Hassan Fathi International Award for Architecture for the Poor (1992) por la Society for the Revival of Planning and Architectural Heritage de El Cairo (Egipto). En él, nos entregarán el mapa de la ciudad y una guía práctica, nos informarán sobre las actividades que podremos realizar, tendremos la opción de adquirir artesanía local y visitar las exposiciones sobre la historia y desarrollo de la Ciudad de la Aurora.

Se solicita a los viajeros que contribuyan económicamente al mantenimiento y desarrollo de la localidad, por lo que han de efectuar un pago diario, siempre y cuando sean mayores de 12 años. A continuación, se les expide una tarjeta de visitantes que es la que les sirve para moverse por la ciudad y utilizar sus servicios.

Tanto si se desea ir como turista, voluntario o residente, se recomienda acudir para informarse lo más completamente posible a cualquiera de los centros Auroville International que existen en la actualidad en 32 países del mundo.

Casi medio siglo después de su establecimiento, la Ciudad de la Aurora sigue manteniendo la aspiración básica por la que fue creada: cubrir en el futuro, de la forma más justa, solidaria y ecológica posible, las necesidades culturales, medioambientales, sociales y espirituales de la humanidad. Para ello, se otorga más importancia al valor individual de cada uno que a la posición social o a la situación económica, para que el trabajo se convierta en un medio de autoexpresión y realización personal que beneficia a su vez a toda la comunidad.

A muchos parecerá una nueva utopía, pero su historia comenzó hace décadas. Auroville cumplirá en el 2018 sus primeros 50 años.

La República Española el único país que dijo NO a los Juegos Olímpicos de Hitler

19 abril, 2017

Fuente: http://www.la-politica.com

“El verdadero cambio llegará cuando la gente que escucha a Camela se movilice”

14 abril, 2017

Fuente: http://www.publico.es

Alineación oficial de los Riot Propaganda.- ADOLF BOLUDA

Alineación oficial de los Riot Propaganda.- ADOLF BOLUDA

Nuevo llamamiento a la revolución. Habeas Corpus y Los Chikos del Maíz unen fuerzas con Riot Propaganda y publican ‘Agenda Oculta’, un disco que busca desentumecer el pulso de la calle a base de compromiso y urgencia.

MADRID | 15/03/2017 00:35 Actualizado: 15/03/2017 11:14

JUAN LOSA 

No se relajen, señores. Los adalides de la insurgencia han vuelto y quieren su parte. Cuatro años han pasado desde que lanzaran su homónimo y autoeditado Riot Propaganda, un disco nacido en plena catarsis post-15M que era puro filo. Las calles ardían y todo eran augurios; la nueva política, los ayuntamientos del cambio, las pizzas a domicilio en Ferraz… Agenda Oculta, su nuevo trabajo editado por BOA, busca asaltar los suelos de nuevo, repoblar las calles de indignación y despertar al personal del letargo en el que se ha sumido tras la representación institucional. No conviene despistarse: “La revolución está en la calle y no en el Parlamento”.

Parece que ya no se trata tanto de despertar conciencias sino de reavivarlas. ¿Habéis percibido un cierto letargo en la calle?

Nega: “Venimos de años muy potentes en la calle, es cierto. Y quizá la irrupción de Podemos en las instituciones haya provocado una cierta relajación en la movilización. Este disco-libro es un llamamiento a salir a la calle otra vez, a que por mucho que repitan los medios que la crisis ya es historia esto no deja de ser un dogma que responde a unos intereses concretos. En ese sentido, Agenda oculta es un grito desesperado a la gente para que vuelva a organizarse y movilizarse”

M.A.R.S.: “Nuestra intención es contrarrestar ese efecto anestésico que ha podido suponer la irrupción de un partido como Podemos en las instituciones. Creo que las calles deben mantenerse activas, esa presión sobre el partido en cuestión es necesaria. La calle debe fiscalizar en todo momento la labor de aquellos a los que ha concedido su confianza a través del voto. El propósito de este disco debe ser ese, el conformismo no va con esta banda”

Toni: “En todo caso tampoco es que hubiera una revolución en ciernes antes de Podemos que yo sepa. Por eso tampoco creo que podamos achacarle tanto a este partido. Creo que tiene mucho que ver con el desencanto y el cansancio”

M.A.R.S.: “Tiene mucho que ver con la cultura de participación que existe en este país. Parece como si esperáramos que llegara el nuevo mesías en el que depositar toda nuestra confianza para a continuación olvidarnos y retirarnos a nuestros palacios de invierno. Creo que ahí está el secreto; por un lado esa deficiente cultura de participación y una excesiva delegación”

Toni: “Sin olvidarnos de las leyes represivas que se han ido aprobando en los últimos años… Si sabes que el hecho de que hagas determinada manifestación te puede costar 3000 euros de multa, te lo piensas”

M.A.R.S.: “También puede que se trate de cierto margen de confianza. Ocurrió en el 82 con los socialistas, había una confianza absoluta y plena sobre todo tras los 40 años de oscurantismo cultural de la dictadura. En los barrios había síntomas de esperanza en que todo aquello se iba a traducir en hechos reales, cuando en realidad lo que se produjo fue una traición absoluta y rotunda a la clase obrera. Yo solo espero y deseo que no ocurra lo mismo”

València-Madrid, Madrid-València. En Riot Propaganda confluyen dos bastiones tradicionales de la derecha patria.

Nega: “Siempre digo que Los Chikos del Maíz son hijos de un proceso histórico que ha sido comandado durante 25 años por el Partido Popular. Desde que empecé a tener conciencia política no había conocido otra cosa más que a Rita Barberá en el poder… Si te fijas, en el País Valencià ha habido una cierta emergencia de bandas como Obrint Pas, La Gossa Sorda, La Raíz, Aspencat… Creo que el hecho de haberte criado en un ambiente de oscurantismo cultural y de represión política hace que surja gente que quiera plasmar su hastío en canciones”

M.A.R.S.: “No tiene nada de paradójico esto, lo entiendo como algo absolutamente lógico y normal. En aquellos lugares más asfixiantes a nivel político, ideológico o cultural es lógico que la reacción sea mayor. A fin de cuentas nosotros venimos de grupos reactivos, que nacen como contraposición a todas esas políticas”

Nega: “Ahora, por ejemplo, yo noto que han cambiado cosas… Vale, no hemos tomado las fábricas ni asaltado los cielos, pero se respira otro ambiente en la ciudad. Estamos hablando de una ciudad como València en la que la cultura antes era Francisco y Julio Iglesias…”

¿Os estáis reconciliando acaso con el folklore autóctono?

Toni: “Solíamos mirar a las fallas como algo que pertenecía a la derecha, como si fuera parte de su cortijo. Creo que está muy bien recuperar lo popular, poder hablar con orgullo de dónde vienes, recuperar tu seña de identidad, tu cultura… Según se mire, tu patria no deja de ser tu barrio o tu ciudad”

Nega: “Se trata de recuperar lo que nos han tenido tanto tiempo secuestrado”

M.A.R.S.: “Me temo que aquí en Madrid lo mantienen secuestrado. Pensar en una verbena es pensar en Esperanza Aguirre vestida de chulapa”

Nega: “Es difícil romper con 40 años de franquismo y otros 40 de pseudodemocracia, decirle a la gente que puede decidir en su barrio”

M.A.R.S.: “Posiblemente estemos viviendo uno de los capítulos de máximo asamblearismo de nuestra historia, no nos podemos permitir renunciar a ello, sería ponérselo muy fácil a todos aquellos que están deseando decir que no sirve de nada eso de la participación”

¿No tenéis la sensación de que la derecha está haciendo hegemónico ese discurso de ‘o nosotros o el caos’? ¿De qué forma se puede contrarrestar esto a través de la cultura?

M.A.R.S.: “Creo que la pedagogía aquí es fundamental. Desde nuestro ámbito de influencia que es la música nos volcamos en ello. Por otra parte, hemos de tratar de irrumpir también en los grandes medios, que en definitiva son los que generan opinión. Los fanzines están muy bien pero no generan opinión más allá de los autoconvencidos”

Nega: “El problema es que no podemos lanzar mensajes en igualdad de condiciones porque ellos tienen a su servicio a los principales medios. Se trata de aprovechar esas rendijas que te dejan y así intentar hacer frente a todos esos vómitos que produce esta peña… ¿Cómo es posible que el Santander compre todas las portadas de los principales diarios nacionales? Eso es propio de una dictadura bananera o del franquismo, y no de una democracia”

Retomando el papel de la cultura como catalizador de cambios, ¿qué opinión os merecen los artistas que se declaran apolíticos?

M.A.R.S.: “Hay mucha música y muchos libros que aparentemente son inocuos pero que sostienen el sistema existente”

Nega: “En cuanto una canción, un libro o lo que sea tiene una marcado discurso político se tacha de panfleto como algo despectivo. En esos casos solo hay que mencionar a Brecht, el cine soviético, el Neorrealismo o la Nouvelle vague”

M.A.R.S.: “En música, por ejemplo, parecía que sí era tolerado el discurso de Rage Against the Machine y no el de otras bandas que podíamos hacer algo similar pero a las que se les tachaba de punkis baratos y zafios. Ellos podían llevar una pegatina de Sendero Luminoso en la guitarra y otros, en cambio, por hacer unas declaraciones determinadas se convertían en filoetarras”

Nega: “Cuando hay un conflicto social, como es el caso en nuestro país, y te defines como apolítico, en realidad lo que estás haciendo es sustentar el orden existente. Que no me venga Alborán a decir que es apolítico, si te pasas el día cantándole al amor y a las margaritas, en cierta forma te estás manifestando también a favor de un determinado statu quo. Si aquí no hubiera conflicto social y viviésemos todos en completa armonía igual hasta yo también le cantaba al amor y las margaritas. Pero no es el caso”

“Y digo más, me irrita mucho ese discurso de que éste no es el sitio para reivindicarse. Es habitual escuchar a Cifuentes decir que el centro de Madrid no es el lugar adecuado para llevar a cabo una reivindicación. ¿Dónde me saco la pancarta entonces? ¿En la ducha? ¿Reivindico a los vecinos en la ducha? ¿Nos vamos todos a un descampado a reivindicarnos?

Percibo alguna que otra pulla en el disco al mundo trap…

Nega: “No es tanto al trap, como a esos articulistas que de repente se sienten deslumbrados por lo que ocurre en el barrio. Esto no es un zoo, señores. Creo que el acercamiento de muchos periodistas tiene un componente clasista y morboso. Luego llevan a estos grupos de trap al Sónar para que todos los hipsters pijos de 35 años lo flipen y se reencuentren con no sé qué suerte de rebeldía. No me gusta esa mirada deslumbrada por cuatro historias de macarras de barrio, no es una mirada sincera”

M.A.R.S.: “Pasó algo muy parecido con la Movida. Digamos que es más fácil que la gente asuma lo intrascendente que lo trascendente. Determinados discursos son más novelados y más consumibles que otros. No es el caso del nuestro, que genera un cierto cuestionamiento interno pero también interviene en lo social”

¿Es por esto que la Movida transcendió y la Ruta, en cambio, fue denigrada?

Nega: “La Movida era un hatajo de pijos y la Ruta del bakalao era la clase obrera evadiéndose”

Chimo Bayo dice que era muy transversal

Nega: “El grueso eran currelas, mientras que la Movida madrileña era gente de la gauche divine… Creo que es un mito cultural incuestionable, los paralelismos con la Transición son innegables. Nos han vendido el cuento de que la Transición fue modélica y pacífica cuando en realidad dejó muchos muertos. Es necesario hacer un ejercicio de ruptura intelectual porque hasta el momento no se ha cuestionado lo suficiente. Parece que ahora unos no tenían nada que decir más que ponerse hasta el culo, y los otros, en cambio, eran transgresores y artistas”

Toni: “Cuando en realidad también se ponían hasta el culo”

M.A.R.S.: “En cualquier caso está absolutamente sobredimensionada. Era algo muy minoritario, muy centrado en los cuatro garitos de turno. En mi barrio, como en casi todos los barrios, los chavales escuchaban heavy metal”

Por último, la importancia de las canciones para el cambio social…

Nega: “Yo creo que los himnos y las banderas son necesarios para cualquier proceso de transformación social pero eso no implica que tengan que ser los mismos símbolos que funcionaron en su día. Muchos símbolos y canciones surgen a posteriori, cuando el proceso de cambio ya está en marcha o se ha producido. Por otra parte, pienso que se le da mucha importancia a que el mensaje de ciertas bandas llegue a un determinado sector de la población. Creo que el cambio no va a llegar cuando un mayor porcentaje de población escuche a Riot Propaganda, Habeas Corpus o Los Chikos del Maíz, sino que el cambio verdadero llegará cuando consigamos movilizar a la gente que escucha a Camela y a Pablo Alborán”

M.A.R.S.: “Por otra parte, es obvio que no todo el mundo que va al Viña Rock está impregnado de cierta ideología”

Toni: “Ojalá. ¿Te imaginas?”

Nega: “Joder, la que podríamos liar”

M.A.R.S.: “70.000 personas en Albacete…”

Toni: “Venga, vamos para Madrid, todos al Congreso”

[risas]

La falsa Tizona, el falso Don Pelayo

6 abril, 2017

Fuente: blogs.elpais.com

Por: F. Javier Herrero | 09 de enero de 2014

Las-lanzas

La Rendición de Breda / Diego Velázquez, Museo del Prado

Fíjense en el cuadro de Velázquez que abre este post. Todos nosotros lo reconocemos y lo hemos visto al menos alguna vez en nuestros libros escolares, La rendición de Breda pintado en 1635, y sabemos que narra una victoria militar de los Tercios de Flandes frente a los holandeses, que no acataban la soberanía de los Habsburgo españoles. Podríamos decir que esa obra del pintor sevillano se ha grabado en nuestra memoria para recordar ese suceso histórico pero a pesar de su apariencia realista, no narra lo que en ese momento ocurrió. El acto de entrega de la llave de la ciudad por Justino de Nassau a Ambrosio de Spínola nunca tuvo lugar y tras un acuerdo mutuamente favorable, las tropas holandesas abandonaban Breda. Hubo asedio, pero no hubo ninguna batalla memorable, y por tanto, no se produjo ese homenaje caballeroso a los derrotados. Si además de esto, añadimos que los tercios que tomaron parte en esa acción militar estaban formados mayoritariamente por extranjeros ¿qué ocurrió en esa capitulación? La Corte española encargó a Velázquez esa pintura con la intención de engrandecer y darle una pátina de gloria a la victoria de Breda que, aun teniendo una gran importancia para la guerra en Flandes, no fue una gesta heroica. Este es uno de los recursos que los gobernantes y las élites han tenido a lo largo de la historia para modificar el imaginario histórico de sociedades enteras y nos han llevado a un conocimiento erróneo del pasado tal y como nos cuenta Miguel-Anxo Murado en La invención del pasado, publicado por Debate.

El arqueólogo y periodista gallego, colaborador habitual de la BBC y The Guardian, ha escrito libros como Otra idea de Galicia, y en este ensayo escoge una serie de momentos de nuestra historia para demostrar que no podemos defender las decisiones del presente con argumentos del pasado por la sencilla razón de que la historia no puede proporcionarnos ninguna certeza porque sus bases son demasiado débiles e inestables. Teniendo en cuenta que la ideología es el elemento de distorsión más fácil de detectar  y por tanto de corregir, Murado prefiere llevar nuestra atención hacia otros factores menos obvios pero mucho más decisivos a la hora de deformar nuestra conciencia histórica. La finalidad de La invención del pasado sería, según el autor, que el lector de historia adopte una actitud escéptica para intentar conocer lo que ha sucedido porque la historia no puede tener el carácter probatorio que se le atribuye.

Invencion del pasado

Si una de las bases de la investigación histórica es el riguroso análisis de los documentación, en este país esa tarea se convierte en algo prácticamente imposible para conocer algunos períodos concretos como por ejemplo el surgimiento del Reino de Asturias, mito fundacional de España según la historia convencional, tras la invasión musulmana de 711 (otro asunto que se trata en el libro). Murado presenta un panorama desolador para un historiador interesado en el pasado de Asturias pues el problema no es solo la ausencia de documentos contemporáneos que nos transmitan información sino que los que existen son muy posteriores, y falsos casi en su totalidad. Esto se debe a la tarea del obispo Pelayo de Oviedo, que en el siglo XII se dedicó a manipular o inventar todo un corpus documental relacionado con la monarquía asturiana. Las razones que tenía el obispo para llevar a cabo esa tarea parece que eran más de índole material que espiritual y estaban relacionadas con el impulso de su flamante sede obispal.

Tener que trabajar sobre documentos falsificados es peliagudo pero se puede subir un escalón en la dificultad si el terreno en el que nos movemos es ya el de la pura invención. Esto es lo que el autor define como la ‘construcción de la historia’ y para ello aborda el caso de Castilla y su imagen histórica. A finales del siglo XII, el reino castellano detentaba un poder político en la península que para sus monarcas, no se compadecía con el pasado que se le atribuía de condado irrelevante y fronterizo. Por ello, la monarquía castellana encargó al arzobispo Ximénez de Rada la misión de que promoviese una versión de los orígenes de Castilla como reino antiguo y glorioso. Su obra máxima será De Rebus Hispaniae y en ella este obispo hace una reelaboración de todo el relato histórico que confiere a la dinastía castellana, y no a la leonesa, la legitimidad de su descendencia de la misma monarquía goda y le añade algunas leyendas sobre una Castilla remotamente independiente. Al igual que en el caso asturiano, aquí Ximénez de Rada tiene motivos personales importantes para crear esa imagen del reino castellano como lícito continuador de la monarquía visigoda ya que el papado tiene que dirimir cuál va a ser la diócesis primada en España y nuestro arzobispo defiende la candidatura de Toledo, la antigua capital del reino visigodo.

Dentro de este proceso de ‘construcción del pasado’ a lo largo del siglo XIX y tratando de adaptar las visiones de España que se forjaron con las crónicas alfonsinas o las de Florián de Ocampo y Juan de Mariana, especialmente éste último, aparecen las historias nacionales cuyo máximo exponente será Modesto Lafuente y su Historia General de España. El objetivo de Lafuente y toda una pléyade de intelectuales era plantear el relato histórico en los términos de la identidad nacional española, teniendo cuidado de que lo castellano fuese el componente esencial de esa identidad. José Álvarez Junco nos describe en su gran obra Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX el esquema dominante de estas narraciones: paraíso (España aislada, feliz e independiente), caída (“pérdidas de España bajo Roma, los musulmanes, etc”) y redención (España recupera con el régimen liberal las libertades perdidas). Pero hay que esperar a Menéndez Pidalprimus inter pares de los intelectuales nacionalistas liberales, para que la concepción castellanocéntrica se convierta finalmente en la idea histórica de España. Menéndez Pidal pensaba que el mejor hilo conductor de su teoría, buceando en los elementos esenciales que conforman ese espíritu del pueblo o Volksgeist español, era la lengua y decidió basar sobre el Poema de Mío Cid todo su proyecto histórico. Como recuerda Murado, Pidal usó una obra de arte literaria como un documento válido para la investigación y similar a una crónica periodística. Aunque la historiografía científica se ha ido abriendo camino desde los años 70 del siglo pasado y las contradicciones de este discurso son evidentes, el prestigio de Pidal es tan fuerte que su idea de España sigue dominando el imaginario colectivo.

La importancia de una visión histórica que legitime al régimen político que se asienta en el poder ha hecho que se fomenten iniciativas culturales como el género de la pintura histórica (durante el siglo XIX), los hallazgos arqueológicos, el cuidado de objetos históricos en los museos, la gestión de los lugares que evocan la memoria colectiva (casas natales, espacios protegidos, etc) con el propósito de que el mensaje que nos transmiten sea acorde a la idea histórica de España que esos regímenes han propugnado. Las pinturas traducían al lenguaje plástico “verdades” de la historia mientras que los objetos conservados en los museos nos permitirían palpar ese pasado para recordarlo, pero de acuerdo a una visión que muy frecuentemente llega distorsionada. El problema se hace mayor si hablamos de falsificaciones y Murado nos expone un ejemplo reciente que muchos recordarán y tiene que ver otra vez con la figura del Cid, en esta caso con la Tizona, su famosa espada. En este asunto se mezclan varios aspectos como el contexto neonacionalista de la época del expresidente Aznar, las alegrías presupuestarias de un momento económico boyante, la atracción casi irracional de un objeto mitificado y los intereses de políticos locales mediocres. En diciembre de 2002 la Tizona fue declarada Bien de Interés Cultural, previo informe sobre su autenticidad de la Universidad Complutense de Madrid. No valieron cuatro estudios sucesivos de expertos que determinaban categóricamente que no era la espada del Cid. En 2007 La Junta de Castilla y León pagó 1,6 millones de euros al marqués de Falcés por una espada cuyo valor había quedado tasado en unos seis mil o siete mil euros por los expertos antes mencionados.

Estos son solo algunos de los ejemplos que Miguel-Anxo Murado trata en su muy interesante ensayo, que termina preguntándose si sirve para algo la historia. Julián Casanova citaba en un reciente artículo cómo entendía Lord Acton (1834-1902) la buena historia al dirigirse a sus colaboradores en la Cambridge Modern History, “nuestro Waterloo debe escribirse de tal forma que satisfaga al mismo tiempo a franceses, ingleses, alemanes y holandeses”. Ya sea a través de la educación o a través de la cultura conmemorativa de valores compartidos, ¿podremos tener en el futuro una noción de la historia de España más cercana a la verdad que a la ficción y que satisfaga a la par a catalanes, andaluces, vascos, gallegos y castellanos?

“El deterioro de los medios de comunicación es uno de los elementos que más ha contribuido a la corrupción del país”

4 abril, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Entrevista a Gregorio Morán.

Gregorio Morán, una de las voces más singulares y polémicas de la prensa española, visita el Congreso de Periodismo Digital de Huesca para hablar sobre El deterioro del periodismo.

“La invención del tertuliano ha sido más importante que la del periodismo digital”.

“El periodismo grandilocuente, del que se hablaba al principio de la Transición, se acabó radicalmente”.

Óscar Senar, Huesca. 9 de marzo de 2017.

Gregorio Morán, en una foto de archivo.
Gregorio Morán, en una foto de archivo. CPD

Desde 1988, Gregorio Morán (Oviedo, 1947) firma semanalmente sus Sabatinas intempestivas en La Vanguardia. A pesar de llevar tanto tiempo colaborando con esta centenaria cabecera, y ya de vuelta si no de todo, de mucho, reconoce que “no he visto en mi vida al Conde de Godó, ni si quiera hemos hablado por teléfono”. Este veterano periodista, autor de Adolfo Suárez. Historia de una ambición (1979), biografía del por entonces recién reelegido presidente del Gobierno, vio como en 2014 su libro El cura y los mandarines, un análisis de la cultura española entre 1962 y 1996, casi se queda en un cajón por el veto de la editorial Planeta a un capítulo considerado polémico. Morán, agudo observador de las entretelas hispánicas, asiste al Congreso de Periodismo Digital de Huesca para impartir la conferencia El deterioro de los medios de comunicación.

¿Cómo de mal está el periodismo?

Estamos mal, otra cosa es cuánto. Lo virtual, que parecía una salida libertaria, se ha convertido en un recurso donde un montón de descerebrados pueden escribir las cosas más tontas del mundo. El deterioro de los medios de comunicación ha sido progresivo… Las esperanzas que había en cuanto a lo que supuso la libertad de prensa y todo lo que esto llevaba parejo se fueron al demonio. Esto se acabó. Nuestra decadencia es otro producto de la ingenuidad de la Transición, cuando pensábamos que los medios de comunicación estaban, precisamente, para comunicar, pero el problema ha sido el qué se comunica. En este momento hay que analizar, y es lo que voy a hacerlo en el Congreso de Periodismo Digital con cierto descaro, la importancia del papel, que todavía es fundamental, porque sigue siendo lo más importante para las clases altas y la gente que toma decisiones. En el otro extremo están las televisiones, que solo están para adocenar a la gente. Los informativos españoles salen muy mal parados incluso si se comparan con los italianos, que no son precisamente un modelo de escrupulosidad. Y en cuanto al periodismo virtual, lo importante es el titular. Es algo que me recuerda a Francisco Fernández Ordoñez, un buen tipo, un político profesional en un mundo de amateurs. Cuando era ministro, lo único que les pedía a los periodistas que le entrevistaban, si estos le ofrecían revisar el texto, era conocer el titular antes de que se publicara. Le daba igual lo demás, tenía muy claro que lo que queda es el titular. Era un adelantado.

Ahora los periodistas digitales son esclavos del titular, en busca de la mayor cantidad de clics.

Y no solo del titular… Hay un problema de estilo. Es muy difícil que en un diario digital te termines un artículo. Primero, y perdón por la expresión, porque están escritos como el culo. Son como las notas de agencia de hace años, pero entonces había en los periódicos un corrector de teletipos para arreglarlas. Al ritmo que vamos, va a ser necesario que vuelva esta figura para poder entender lo que pone en muchos artículos. Pero más allá de esto, hay otros problemas. Tenemos la peor prensa de Europa, sin discusión. Sin ir más lejos, en Portugal se hacen unos periódicos y unas revistas que merecen mucho la pena; aquí, en cuanto a revistas, apenas quedan los restos del naufragio.

Usted, con las presiones de aquel momento, pudo publicar una biografía de Suárez en 1979. Hace dos años, con la misma editorial, le tumbaron la edición de El cura y los mandarines. ¿Qué había cambiado?

Han cambiado los intereses de las empresas y también la sociedad. A la gente le interesa un comino todo, se enchufan a los aparatos y listo. Ha habido un deterioro notable. Solo hay que ver que los quioscos están llamados a morir, como está ocurriendo con los de Barcelona. Los domingos tengo que andar un kilómetro y medio hasta que encuentro dónde comprar los periódicos… Entre el Franquismo y la Transición, sumadas, hubo un proceso de castración social evidente, y esto es lo que ahora estamos pagando. El Franquismo fue un fenómeno único en Europa occidental: lo corrompió todo y dejó una sociedad con el miedo en el cuerpo, que aún se mantiene, aunque las nuevas generaciones lo van perdiendo, como se ve en fenómenos como Podemos (otra cosa es que funcione o no). Son reacciones ante una sociedad que acepta todo, capaz de comprar las motos más increíbles. ¡Si hasta hemos tenido hipotecas falsas! Estamos en el país más corrupto de Europa. Incluso en Rumanía ha habido un levantamiento masivo contra la corrupción. ¿Por qué eso no es posible aquí? En España, como explicaré en mi ponencia, tuvimos unos años interesantes, desde la muerte de Franco, en 1975 hasta las elecciones de 1977. Pero luego llegó el PSOE, y entonces la foto quedó fija, ya no se movió nadie.

Otro signo del deterioro: mentir sale cada vez más barato.

¡Y encima se enfadan si se lo dices! Aquí tenemos un fenómeno hispánico único: el tertuliano. La invención del tertuliano, en España, ha sido más importante que la del periodismo digital. El periodismo, salvo en la radio, nunca vivió de la lengua; con los tertulianos, en cambio, decir una buena cantidad de tonterías sirve para ganarse la vida. Sería digno de analizar cómo se montan los sistemas de tertulianos, cómo se buscan equilibrios para que parezca que hay pluralidad… Pero a la gente le gustan. ¿Por qué? Porque te evitan leer y te enteras de “noticias” acojonantes. Y si les acusas de mentir, como si fuera un juego de niños, dicen que es verdad y punto. Es una desvergüenza. Yo apenas veo la televisión: un par de informativos, y a los 10 minutos me cabreo y los apago. El deterioro de los medios de comunicación en España es uno de los elementos que más ha contribuido a la corrupción del país, tanto o más que los tribunales.

En este contexto, ¿puede un periodista asumir el precio de llegar al fondo de un asunto?

No tiene ninguna posibilidad, ni siquiera de iniciar las investigaciones… A menos que la operación que esté investigando tenga interés para la empresa en la que está. Y hay que hacer aquí una apreciación importante: en España las empresas periodísticas están en quiebra. ¿Cómo ha reducido el grupo Prisa su deuda a la mitad? Pues eso habría que explicarlo, pero no será usted quien lo haga, y si lo hace, le dirán que se lo guarde en un cajón. El periodismo grandilocuente, del que se hablaba al principio de la Transición, se acabó radicalmente, por lo menos mientras no cambie el estatus… Pero no hay que olvidar que este país está gobernado por el partido más corrupto de España, que no solo gana las elecciones, sino que asciende. Es un fenómeno netamente español. Y solo hay que ver que en Italia, si vas a un quiosco, encontrarás 12 o 15 periódicos, y aquí solo tenemos sota, caballo y rey.

¿Tiene el periodista la obligación de contarlo todo? En España se dejan de publicar muchas cosas.

Ocurre en todas partes. Las informaciones, antes de publicarse, pasan por muchos tamices. En lo que sí me gustaría insistir es en una invención de 1981 que para los periodistas españoles es una auténtica espada de Damocles. Hablo de la Ley de Defensa del Honor, que permite que los mafiosos aparezcan en los periódicos por sus siglas en lugar de con sus nombres completos, algo que no pasa en ningún otro lugar del mundo. Esta ley la inventó Leopodo Calvo Sotelo para que los periodistas fuéramos castrados frente al proceso de los militares del 23-F, y desde entonces ha permanecido sin que apenas se cuestione. Y a estas cosas se han unido ahora tonterías como lo de pixelar a los niños o el uso indiscriminado del “presunto”… El mundo de la prensa tiene unos abogados más corruptos que decentes, no me da rubor decirlo, pero los mafiosos tienen unos abogados cumplidores, que a la mínima amenazan con meterte un puro.

Entonces… ¿Queda espacio para la esperanza?

A mí me quedan dos meses para cumplir los 70 años… La esperanza es un estado inherente a los jóvenes.