El arte, a lo largo de la historia y en cualquiera de sus múltiples disciplinas, ha servido como fiel reflejo y testimonio de cada época, de los sentimientos del autor y, en determinadas ocasiones, una forma de lucha contra la barbarie haciendo del arte una causa y una bandera. Así lo hicieron los artistas en Francia durante la Segunda Guerra Mundial y una buena muestra de ello la tenemos en la exposición L’Art en Guerre. Francia, 1938-1947: de Picasso a Dubuffet -patrocinada por el BBVA y con la colaboración del Musée d’Art moderne de la Ville de Paris- que podremos visitar hasta el 8 de septiembre en el Museo Guggenheim de Bilbao.

L'Art en guerre

Más de 500 obras realizadas por un centenar de artistas, entre los que se encuentran Georges Braque, Jean Dubuffet, Marcel Duchamp, Alberto Giacometti, Vasily Kandinsky, Henri Matisse, Pablo Picasso o Joseph Steib, evidencian el modo en que estos creadores resistieron y reaccionaron ante la adversidad y la barbarie.

Picasso

En los años 20 el pintor berlinés George Grosz ya se atrevió a utilizar el arte para desenmascarar al inicipiente y peligroso Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (partido nazi). Tras el fallido golpe de Estado el 8 de noviembre de 1923 en Múnich, que llevó a prisión a varios dirigentes nazis como Adolf Hitler y Rudolf Hess, George Grosz caricaturizó a Hitler en su obra Siegfried Hitler (1923). En ella se mofa de Hitler representándolo como Siegfried, la figura legendaria de las leyendas germánicas con la esvástica tatuada en el brazo.

Siegfried

Años más tarde y siguiendo sus pasos, en esta exposición veremos cómo Joseph Steib se atrevió a ridiculizar al nazismo con las pinturas que realizaba en la cocina de su casa.

La Conquerante

La muestra comienza en enero de 1938 con la Exposición internacional del Surrealismo, en la que se muestran los oscuros nubarrones premonitorios de la que se avecina en la vieja Europa. Un segundo período abarcaría la derrota de Francia, con la ocupación alemana y la instauración del régimen colaboracionista de Vichy, en el que los artistas
tuvieron que adaptarse a las nuevas realidades, a la clandestinidad y al miedo. Entre 1944 y 1947, las obras de la posguerra responden a la liberación de todo la represión sufrida durante años y se cuestionan hacia dónde va Europa.

La libertad no puede ser concedida, sino conquistada (Max Ernst)

Y aprovechando la visita de esta magnífica exposición os recomiendo también echarle un vistazo a la colección permanente Historias de la Historia, en el mismo Museo Guggenheim Bilbao.