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Que la muerte de la elefanta Diana sea la del circo con animales

12 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Belinda, Pira, Diana, Thai y Baby han saltado a los medios de comunicación debido al accidente de tráfico en el que murió una de ellas y otras dos resultaron heridas, el pasado lunes en Albacete. Son elefantas y su imagen en la autovía nos partió el alma. Vimos un cuerpo tirado en la cuneta que después fue retirado con una grúa, mediante unas enormes cinchas. Y vimos a las demás deambulando desorientadas, asustadas, algunas de ellas con enormes heridas sangrantes.

El accidente fue una tragedia de la que no nos podemos hacer idea de cómo se procesa en la cabeza de una elefanta, uno de los animales más inteligentes del planeta y con una capacidad emocional que solo podemos atisbar pero que sabemos sorprendente. No hace falta ser especialmente sensible para intuir lo que esos animales están sufriendo, más aún después de saber que todas ellas nacieron en Asia, en plena naturaleza, y fueron secuestradas en los años sesenta para su venta. Es decir, llevan más de cincuenta años cautivas, según ha explicado la asociación Libera!

Después de actuar en otros circos, explica Libera!, son propiedad del domador Joy Gartner, del circo Gottani, que tiene tres expedientes sancionadores en Galicia y que vive, como otros similares, rodeado por la polémica debido a un creciente rechazo a la explotación de animales en los circos. Las lentejuelas, la brillantina y la música estridente ya no bastan para ocultar el horror. No, no estamos en contra del circo. Estamos en contra de la explotación de animales en los circos, que es muy diferente.

Puede que la presencia de elefantes, como la de tigres, osos o leones atraiga al circo a personas a las que les gustan esos animales, y sobre todo a niños deseosos de verlos de cerca, pero seguro que todas esas personas se horrorizan al saber cómo son entrenados esos animales para hacer cosas que no entran en su naturaleza, que jamás harían si no es coaccionados por el pavor. De hecho, seguro que ninguna de esas personas pagaría una entrada para ir con sus hijos a ver una de esas sesiones de entrenamiento.

Cuando los elefantes son capturados en la naturaleza, sea para venderlos a circos o a empresas de turismo para pasear a los visitantes, son sometidos a un cruel adiestramiento que consiste, literalmente, en “romperles el alma” (traducción de la expresión ‘ Pajaan‘ que da nombre a la macabra técnica), porque no hay otra forma de someterlos a la voluntad humana. Los animales, de apenas un año de edad, lo que en el caso de los elefantes equivale a esa misma edad en un humano, son confinados y aislados de los demás elefantes para que sientan la soledad. Cuando ya están atemorizados, son privados de comida y agua. Y cuando además de aterrorizados están debilitados física y emocionalmente, son atados y azotados para empezar a adoptar posturas que les provocan un insoportable dolor. Las descargas eléctricas  llegan donde los palos se quedan cortos. Todo ello para que asuman que únicamente haciendo esos movimientos y adoptando esas posturas obtendrán comida y agua y dejarán de ser golpeados. Cuando el pavor se apodera de ellos y asumen que dependen de la voluntad humana para sobrevivir dejan de ser elefantes y se convierten en fantasmas listos para hacer cabriolas en el circo o para dejar que cualquiera se les suba encima para hacer una y otra vez la misma ruta.

Elefante de menos de un año de edad adiestrado con métodos violentos para el circo Ringling
Elefante de menos de un año de edad adiestrado con métodos violentos para el circo Ringling PETA

Sabemos cómo es ese entrenamiento gracias a unas imágenes que dieron la vuelta al mundo en la que varios empleados entrenan a bebés elefantes para el circo Ringling. Los animales lloran y chillan sin parar mientras los adiestradores, impasibles, aprietan aún más las cuerdas que obligan al elefante a estirar sus patas más y más. Algunos empleados aparecen riéndose en las imágenes, desprovistos de toda empatía.

Por supuesto, durante el espectáculo nada de eso se aprecia, pero los elefantes saben con quién se la están jugando y saben lo que hay debajo de las lentejuelas. Su alma quedó rota hace mucho tiempo. Ya solo queda someterse y sobrevivir. Salvo que mueras en un accidente de tráfico en mitad de una autopista a miles de kilómetros de tu hogar, del que ya ni te acuerdas.

Nada de esto es reconocido por los responsables del circo, sabedores de que su medio de vida llega a su fin, como llegó a su fin el de los mercaderes de esclavos, legal y normalizado en una determinada etapa de nuestra historia. Hablan de libertad para poder seguir teniendo animales en sus espectáculos, pero no hablan de la libertad robada a esos animales y a tantos otros. Se olvidan de que nadie tiene libertad para explotar a otros. Se olvidan de que otro circo es posible.

Dicen que los elefantes fueron atendidos, que su domador se desvive por ellos y que no les falta de nada. Mentira. No tenían ni siquiera paja en la que descansar después del accidente. Iban cinco en un camión, encadenados. Viven en remolques de los que solo salen para actuar o para pasar algunos ratos en recintos vallados en los que apenas pueden recorrer unos pocos metros. Su domador es la persona a la que obedecen por temor, no por cariño ni por gratitud. Les falta su hábitat, su familia, su manada. Su libertad. Esa libertad a la que nunca más podrán regresar porque no tienen alma. Se la rompieron al poco de nacer para que aprendieran a levantarse sobre dos patas encima de un taburete.

Una de las elefantas del circo Gottani durante una actuación.
Una de las elefantas del circo Gottani durante una actuación. FILMINGFORLIBERATION.COM

Solo mediante una violencia extrema, tanto física como emocional, se puede conseguir que un elefante, un león, un oso o un tigre haga cosas que no comprende, que son contrarias a su naturaleza y que percibe como peligrosas. Incluso con animales más proclives a la interacción con humanos no hay otra forma de conseguir semejante sinsentido. Un elefante a dos patas, un tigre saltando a través de un aro de fuego que rodea su cuerpo en el aire o un oso patinando son imágenes que solo pueden hablar de sufrimiento. No tienen nada de divertido.

Además de la atrocidad que supone para los propios animales, esos espectáculos comportan un riesgo para la salud pública que no tiene justificación alguna. En agosto de 2017 una de esas mismas elefantas se salió del recinto donde estaban recluidas mientras el circo Gottani se encontraba en Mazagón (Huelva). Accedió a la calle, comió de unos contenedores de basura y deambuló junto a una hilera de coches aparcados, todo ello en las inmediaciones de un colegio. Los animalistas que interpusieron la denuncia por negligencia contra el circo se alarmaron también ante las lesiones que el elefante presentaba en la piel, habituales en animales sometidos a cautiverio y ansiedad prolongados.

Infocircos coincide con la Federación de Veterinarios de Europa y con el Consejo General de Colegios de Veterinarios de España en la imposibilidad por parte de los circos itinerantes de garantizar la seguridad, la sanidad y la protección de esos animales, y han instado por ello a las autoridades competentes a prohibir esos espectáculos. De hecho, aseguran que algunas de esas elefantas debían haber sido confiscadas en Alemania, pero fueron sacadas “en secreto” del país antes de que pudiera ejecutarse esa confiscación y los animales reaparecieron poco después en Francia, Letonia, Lituania, Irlanda, y finalmente en España. El historial de incidentes de seguridad es largo en la familia Gottani.

Todo este horror, ¿para qué? No hay argumentos que justifiquen la presencia de animales en los circos. No se busca proteger a los animales, más bien al contrario, se sigue fomentando su captura para ser adiestrados y vendidos cuando las poblaciones de elefantes en África mermaron un 30% entre 2007 y 2014, según datos de la Fundación Franz Weber. No se busca educar en el amor a los animales. Ese amor empieza por respetarlos, a ellos y a su hábitat. No podemos inculcar a los niños el amor a los animales mostrándolos cautivos y sometidos, comportándose como jamás lo harían en libertad. De esa forma lo que enseñamos a los niños es que secuestrar a un animal y mantenerlo preso de por vida está justificado simplemente porque nos gusta verlo haciendo cosas absurdas.  Cada vez más circos están renunciando a la explotación de los animales, a los que permiten un retiro digno en santuarios, para remodelar sus espectáculos y adaptarlos a una creciente ética social.

Gottani y otros circos, como el Quirós o el Mundial, tienen una magnífica oportunidad de demostrar que quieren dejar de martirizar a sus animales, como ya han hecho otros, sin renunciar por ello al espectáculo. Mientras, desde la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Animales (APDDA) reclaman al Gobierno una ley estatal que prohíba el uso de animales en los circos, y la senadora de En Marea Vanesa Angustia ha dirigido varias preguntas al Ejecutivo para conocer sus planes en ese sentido tras el accidente. Pacma ha recogido más de 225.000 firmas en apenas tres días pidiendo al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la prohibición inmediata del uso de animales por parte del circo Gottani y la búsqueda de un retiro digno para las elefantas.

Por supuesto, desde el otro lado, no han tardado en llegar burdasy falsas acusasiones. El portavoz de Circos Reunidos, Ingacio Pedrera, afirmaba que no sería “la primera vez” que algo similar ocurre debido al sabotaje de grupos animalistas “muy radicales”. Como era de esperar, la revista Jara y Sedal se sumaba a la acusación. Quienes dicen “amar” a los animales pero disfrutan matándolos titulaban: “El accidente de los elefantes podría ser consecuencia de un sabotaje animalista”. Podría, si no fuera porque un sabotaje animalista jamás pondría en riesgo a los animales. Ni a los humanos ni a los no humanos. Podría, como también podría ser consecuencia del exceso de peso en el camión o de la falta de medidas decuadas para trasladar con garantías a esos animales. El director general de Tráfico, Gregorio Serrano, precisó inmediatamente que el accidente se está investigando pero las informaciones preliminares apuntan a que el camnión que trasladaba a las elefantas volcó al adelantar a otro vehículo de transporte especial. Nos queda por saber cuánto peso podía trasladar ese camión. Dicen que estaba homologado para el traslado de elefantes. Siendo así, ¿podía cargar a cinco elefantes?

InfoCircos ha arrojado luz en este punto: “Hace años que la Comisión Europea declaró oficialmente que el Reglamento 1/2005 sobre protección de los animales salvajes durante su transporte no se aplica a los animales de los circos. No existe una legislación específica para los animales utilizados en los circos, de manera que el transporte en el que viajaban los elefantes no estaba ‘homologado  para trasladar elefantes’, como se ha difundido desde el sector circense, simplemente porque no existe tal homologación”. De hecho, han iniciado una  recogida de firmas para pedir a la Comisión Europea que prohíba el uso de animales salvajes en los circos y su transporte para tal fin en todo el territorio comunitario.

Las falsas acusaciones de Pedrera siguen la senda de las ya formuladas por los responsables de estos circos contra activistas en defensa de los animales. Las insidias de este sector que se sabe abocado a su fin han sido  detenidamente desmontadas a pesar de que siguen encontrando eco en algunos medios de comunicación interesados igualmente, aunque el motivo se nos escapa, en mantener una actividad basada en la explotación y el sufrimiento.

Hasta ahora Catalunya, Galicia, Baleares y Murcia se han declarado libres de circos con animales, lo mismo que han hecho 470 municipios en toda España. El territorio en el que los explotadores de animales pueden seguir instalando sus espectáculos se va reduciendo, pero queda mucho por hacer, sobre todo para que su público potencial sepa la verdad y rechace financiarlo con su entrada, y para que las instituciones dejen de ampararlos, subvencionarlos y acogerlos en sus pueblos y ciudades.

Desde el circo Gottani insisten en que las elefantas están siendo atendidas pero no permiten que nadie compruebe cómo lo están siendo, qué lesiones tienen. Ni siquiera nos han dicho quién es la que ha muerto. Gracias a Alejandra García, responsable del Santuario Equidad implicada en el rescate y traslado de elefantes a santuarios, y que ha seguido de cerca a las elefantas del Gottani, hemos sabido que se trata de Diana. Tampoco nos han dicho quiénes son las heridas ni cuáles son sus lesiones. Suponemos que quieren tenerlas cuanto antes de nuevo  en su macabro espectáculo. Pero no pararemos hasta que Gottani y los demás dejen de explotar animales. No pararemos hasta que la presencia de animales en los circos sea una pesadilla del pasado. La muerte de Diana en una autopista en Albacete tiene que ser también la muerte de los circos con animales.

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La gran familia animal no se olvidará de Forges

30 marzo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Antonio Fraguas ‘Forges’ nos conmovió siempre con las lágrimas que, en sus viñetas, caían de unos toros que se preguntaban por qué. Con ellos, el muy querido Forges se preguntaba por qué los toros son torturados en los ruedos y en los festejos españoles, por qué se considera y protege como cultura esa tortura que nos degrada como sociedad: “sañas de identidad”, las llamó, de este país cuya historia él ha ido narrando cada día, durante décadas, con humor, ternura, agudeza e inteligencia únicas. Los suyos, como ha señalado El Roto, “eran personajes que se preguntaban y se respondían a sí mismos”.

Forges siempre estuvo al lado de los animales y hoy todos los toros del mundo lloran el adiós de un amigo, de un cómplice, de un aliado. Con una bondad que era capaz de que encarnara en sus dibujos, Forges nunca tuvo pelos en el rotulador para acusar a quienes permiten su tormento: “¡Y que solo sean capaces de ponerse de acuerdo con nuestro dolor!”, se lamentaba uno de sus toritos para denunciar que tanto PP como PSOE (representantes mucho tiempo de un bipartidismo alternante que nada hizo por ellos) rechazaran penalizar las fiestas donde se produce maltrato animal. Era uno de sus tantos toros tristísimos, perplejos, solos ante un destino horrible que no querían, un toro como ese otro que escribe a los Reyes Magos para que los toreros “os hundáis en el más profundo olvido colectivo”. Forges no ha podido llegar a verlo pero, cuando ese olvido sea, gracias también a él, una realidad, su magna obra, inmortal, seguirá siendo recordada. Y con ella los toros que lloraban.

Hay muchas maneras de ser activista. Forges lo fue en defensa de los animales. Lo fue haciendo el mejor activismo que él podría haber hecho: a través de sus geniales viñetas. Pero, en coherencia con su compasión por las víctimas sin voz y con su compromiso por una España que llegue a superar la barbarie, siempre estuvo disponible para apoyar a otras personas y organizaciones. Cuando en enero de 2016 presentamos en Madrid el proyecto Capital Animal, no dudó en apadrinarlo con su presencia en la  rueda de prensa que se celebró en La Casa Encendida. Como no dudó en participar con una selección de sus viñetas antitaurinas en la exposición  ‘Otras Tauromaquias’ de Calcografía Nacional. Ni dudó en involucrar al Instituto Quevedo de las Artes del Humor, del que era director técnico, para organizar la exposición ‘Los animales y nosotr@s. La gran familia’ en CentroCentro.

Obra de Forges en la exposición 'Otras Tauromaquias' de Calcografía Nacional. Madrid Capital Animal 2016
Obra de Forges en la exposición ‘Otras Tauromaquias’ de Calcografía Nacional. Madrid Capital Animal 2016 CRISTIAN RODRÍGUEZ AGUDELO

Allí estuvo siempre Forges, con su generosidad, su ironía bondadosa y aquella sonrisa que se contagiaba e iluminaba este mundo de injusticias y dolores. “Yo, en todo lo que pueda, voy a evitar la violencia como sea”, dijo en aquella presentación, mientras contaba la historia de la cotorra Blasa y nombraba, uno a uno, a los perros que han formado parte de su familia (una familia, por cierto, con un gen maravilloso que reproduce personas como los periodistas Rafa Fraguas, su hermano, y Toño Fraguas, su hijo, con quien Forges renombró a los pájaros).

Mariano Norgan, Doña Jimena, Él, Ella, Cora, Flanhagam O’Reilly, Tosca, Montse Guinda, Willy, Tirso, Zeta, Perrón, Luna, Cibeles, Pestosi, Canelo, Tula, Oiga… Estos son los perros de la familia Fraguas que inspiraron a los que, rabicontentos o flemáticos, perros con hábito lector, nos han ido lanzando mensajes de sensatez y amor desde las viñetas de Forges: “Cuanto más conozco a los hombres más me gustan los gatos”, reflexiona uno de sus perros sabios. Todos esos perros con los que Forges el agnóstico (“por no decir ateo”) se reencontrará en el cielo, “porque todos los perros, y en general todos los animales, sí merecen un cielo”. Dedicó parte de su trabajo y de su vida a “intentar por todos los medios que por lo menos aquí, en la tierra, no pasen por ningún purgatorio”.

Presentación de Madrid Capital Animal en La Casa Encendida, en 2016. De izda a dcha: Lucía Casani, Rafael Doctor, Niño de Elche, Concha López, Forges, Ruth Toledano, Paco Catalán y José Guirao.
Presentación de Madrid Capital Animal en La Casa Encendida, en 2016. De izda a dcha: Lucía Casani, Rafael Doctor, Niño de Elche, Concha López, Forges, Ruth Toledano, Paco Catalán y José Guirao.

En la presentación de Madrid Capital Animal, Forges se dirigió a los periodistas: “Vosotros, que tenéis en la mano el poder de la información, tenéis la obligación moral y ética de propalar esta nueva de lo que está pasando aquí en este momento. Porque si las capitales fueran mucho más animales, seguro que los países serían mucho más merecedores de ese cielo”. Desde este espacio periodístico que es El caballo de Nietzsche manifestamos nuestra firme y fiel obediencia al mandato del maestro, y conminamos a hacerlo al resto de la profesión. Periodista, no te olvides de Forges.

Si he querido contar aquí nuestra experiencia particular con Forges es para dar cuenta de su apoyo a la causa animalista, para que no se olvide que un grande como él nunca olvidó a los olvidados. Lo hago desde una profunda e infinita gratitud. Y en nombre de todos los animales a quienes él puso rostro y dio su voz, y que hoy le dicen: gracias, amigo Forges, nos vemos en el cielo, desde donde ¡nos van a oír!.

La ONU insta a España a alejar a niños, niñas y adolescentes de la violencia de la tauromaquia

6 marzo, 2018

Fuente: http://www.kaosenlared.net

Por El caballo de Nietzsche

Naciones Unidas propone a España prohibir la exposición de los menores de edad a las actividades taurinas para protegerlos de su extrema violencia.

El caballo de Nietzsche publica un vídeo en el que ha recabado la opinión de Gehad Madi y Velina Todorova, miembros del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, así como la de varios expertos y personalidades de la cultura española

Luis Rojas-Marcos, psiquiatra; Anna Mulà, abogada; Carlos Vilagrasa, profesor de Derecho Civil; Chesús Yuste, coordinador de la APDDA; Rosa Montero, escritora; Nathalie Seseña, actriz; e Ignacio Escolar, director de eldiario.es, se pronuncian contra la exposición de niños, niñas y adolescentes a la violencia de la tauromaquia.

El Comité de los Derechos del Niño, que evalúa el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se ha pronunciado hoy en contra de que España permita que los niños, niñas y adolescentes participen y asistan a eventos taurinos.

Tal y como explica en este vídeo Carlos Vilagrasa, profesor de Derecho Civil y presidente de la Asociación para la Defensa de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia, la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada en 1989 y ratificada por todos los países miembros de la ONU, recoge el derecho de todas las niñas, niños y adolescentes a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, moral y social, así como el deber del Estado de adoptar las medidas que les aseguren dicha protección.

“Para la Convención de los Derechos del Niño, que ha sido ratificada por las Cortes Generales españolas, el valor superior es la protección de la infancia y la adolescencia, y eso está por encima del gusto de los padres y obliga a los poderes públicos a tomar medidas para garantizarla”, señala el ex diputado Chesús Yuste, coordinador de la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Derechos Animales (APDDA).

La participación de la infancia en actividades taurinas, tanto asistiendo de espectadores a esos eventos como participando en ellos, les expone a una violencia extrema. La FFW presentó un informe en el que llamaba la atención del Comité sobre la existencia en España de eventos taurinos donde los niños y niñas presencian actos de extrema violencia, así como de escuelas taurinas (más de medio centenar) donde ponen en riesgo su integridad física y mental.

“El mundo civilizado está moralmente obligado a proteger a niños y adolescentes de los probados daños psicológicos que produce presenciar la normalización de la violencia y el sadismo en cualquiera de sus forma, incluyendo las corridas de toros”, asegura el psiquiatra Luis Rojas-Marcos, que ha sido durante varias décadas máximo responsable de los Servicios de Salud Mental, Alcoholismo y Drogodependencias de la ciudad de Nueva York, así como presidente del Sistema de Hospitales Públicos neoyorquino.

El pasado 22 de enero de 2018, tuvo lugar en Ginebra la sesión pública entre el Comité de la ONU y la Delegación del Gobierno de España, durante la cual España fue preguntada en varias ocasiones por dicha cuestión.

“La legislación española, como la de todos los países democráticos del mundo, protege a la infancia de la exposición a la violencia”, explica el director de eldiario.es, Ignacio Escolar. “Solo hace una excepción, que son las corridas de toros. Los menores de edad pueden entrar a las plazas a presenciar cómo se tortura a un animal y también pueden ser formados en las escuelas taurinas en cómo ejercer esa violencia y esa tortura. Hay una clarísima contradicción entre los tratados internacionales de protección a la infancia que España tiene firmados y lo que aplica con la tauromaquia”.

Los miembros de la delegación española en Ginebra respondieron con explicaciones que no convencieron al Comité, lo que ha provocado que en sus Observaciones Finales dirigidas a España se haya incluido una instancia para modificar la legislación y prohibir la participación y asistencia de niños, niñas y adolescentes a las diferentes actividades taurinas.

“La tauromaquia supone una extrema violencia para la infancia. Debería prohibirse para todos los niños menores de 18 años. No solo los niños toreros, sino también aquellos que asisten como espectadores. En el Comité estamos muy preocupados por proteger a los niños de estar expuestos a dicha violencia. Y esperamos que el Gobierno de España y de sus diferentes comunidades prohíban su participación en actividades taurinas”, afirma Gehad Madi, miembro del Comité de los Derechos del Niño.

Con esta instancia se consolida la posición de la ONU respecto a la vulneración que causan los eventos taurinos en los derechos de los niños, niñas y adolescentes, habiendo instado ya a todos los países en los que estas prácticas son legales a asegurar la protección de la infancia alejándola de la violencia de la tauromaquia.

“El principio del interés superior del niño, que es la esencia de la Convención, prevalece sobre el derecho de acceso a la cultura”, ha declarado Anna Mulá, abogada de la Fundación Franz Weber.

Rosa Montero, Premio Nacional de las Letras 2017, considera que “solo la gente verdaderamente cegada por el prejuicio puede sostener que está bien presentar a los niños y niñas esa violencia, esa salvajada, ese sadismo, esa crueldad”. La escritora alerta sobre la construcción de un futuro de ciudadanos faltos de empatía: “Encima se les dice que esa es nuestra cultura, que eso es lo que que tenemos que ser, lo que es galardonado y apreciado. Construye un modelo de sociedad terrorífico, en el que yo no quiero estar”.

“Pensar que puedes abusar, puedes maltratar, puedes matar a otro ser vivo, es muy peligroso”, reflexiona la popular actriz Nathalie Seseña, “porque la violencia siempre genera violencia”.

http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/ONU-Espana-alejar-adolescentes-tauromaquia_6_735686446.html