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Desenmascaran los lobbies del tráfico legal de especies a través del portal LaManoDetrasDelZoo.org

25 mayo, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Las asociaciones internacionales de zoos y acuarios, encabezadas principalmente por la World Association of Zoos and Aquariums (WAZA) y por la European Association of Zoos and Aquariums (EAZA), han enviado recientemente sus cartas abiertas al Ayuntamiento de Barcelona instándole a votar en contra de la Iniciativa Ciudadana ZOOXXI, que se encuentra actualmente en trámite y espera ser votada el próximo 3 de mayo.

Hoy la Plataforma ZOOXXI ha hecho público el dossier online lamanodetrasdelzoo.org, un portal desde el que quieren mostrar a los partidos políticos y a la ciudadanía quiénes son estas asociaciones, cómo funcionan y cuáles son sus intereses, desenmascarando un conjunto de actitudes y prácticas que quedan lejos de la protección de los animales y la naturaleza.

A menos de un mes de la votación final de la Iniciativa Ciudadana ZOOXXI, la plataforma animalista responde a las cartas de los lobbies internacionales de zoos y acuarios creando un portal online donde, a través de cartas, artículos e investigaciones hablan por primera vez de estas asociaciones y su funcionamiento, que rige sobre cientos de zoológicos en el mundo.

¿Quiénes son estas organizaciones?

Los parques zoológicos se han erigido en los últimos años en instituciones centradas en la conservación, la educación y la investigación de los animales salvajes. No obstante, la gran mayoría de los zoos son instituciones privadas cuya finalidad es generar beneficios económicos. Para mejorar su imagen y defender sus intereses, los parques zoológicos utilizan una serie de procedimientos que incluyen la utilización de grupos lobby.

Estas asociaciones están encabezadas principalmente por la WAZA y la EAZA, cuyo objetivo, según dicen, es el de orientar, alentar y apoyar a los zoológicos, acuarios y organizaciones afines del mundo en materia de cuidado y bienestar animal, educación ambiental y conservación global. Actualmente, gestionan cientos de entidades entre zoos, acuarios y otras instituciones, que reciben más de 700 millones de visitantes al año. El zoo de Barcelona es miembro de ambas organizaciones.

Estas organizaciones no tienen animales en propiedad, como hacen creer. Ninguno de los zoos que las incorporan han firmado ningún contrato
Estas organizaciones no tienen animales en propiedad, como hacen creer. Ninguno de los zoos que las incorporan han firmado ningún contrato

A pesar de que sea uno de sus objetivos principales, el modelo de conservación que proponen estas asociaciones está dando escasos resultados.

Se basan en la reproducción en cautividad de animales que, en su gran mayoría, jamás serán reintroducidos en sus hábitats naturales. La reproducción de los animales es importante para los zoos porque disminuye la presión de captura que tienen que hacer sobre las poblaciones salvajes, y además atrae a más visitantes. También les sirve para promocionarse como instituciones conservacionistas. Sin embargo, la cría en cautividad no está justificada en la mayoría de los casos y consume unos recursos muy valiosos que podrían destinarse a la preservación de los hábitats naturales.

Elefanta en el zoo de Barcelona. Según el modelo de la EAZA, cuanto peor le va a la naturaleza mejor les va a los zoos actuales, porque más animales están en cautividad
Elefanta en el zoo de Barcelona. Según el modelo de la EAZA, cuanto peor le va a la naturaleza mejor les va a los zoos actuales, porque más animales están en cautividad

Este es uno de los puntos que más debate está generando en la aprobación de la Iniciativa Ciudadana ZOOXXI, que propone un nuevo criterio de reproducción. Para la ZOOXXI, el criterio que debería aplicarse para decidir qué especies reproducir y cuáles no es el que tenga una función ecológica en un hábitat natural. Los programas de conservación deberían incluir una serie de protocolos: estudio, planificación y toma de decisiones para la reproducción de la especie, con una declaración clara sobre la forma en la que esta reproducción contribuirá con beneficios cuantificables a la conservación de la especie y del ecosistema, en un marco temporal adecuado para desarrollar con éxito este programa.

Estos protocolos deberán ser aprobados por un comité de ética y un comité científico, formado por especialistas locales e internacionales que lo evaluarán y ayudarán a mejorarlos. De este modo, el número de especies a reproducir en el zoo dependerá del número de programas de conservación que el zoo sea capaz de llevar a cabo, en los cuales la reproducción de animales y su reintroducción tengan una función ecológica.

Este criterio no solo sigue unos parámetros ecológicos, pues la reproducción sin reintroducción no es una estrategia ecológica sino económica, sino también éticos, ya que reproducir animales que no se reintroducen comporta los intercambios masivos de animales entre zoos, con todo el sufrimiento que eso comporta, o el culling, la matanza de animales sanos por razones de gestión, porque les sobran y no saben qué hacer con ellos, así como el sufrimiento de toda una vida de cautiverio.

En los zoos de la EAZA matan entre 3.000 y 5.000 animales sanos al año. El culling es indispensable en el modelo de reproducción sin reintroducción, que es lo que potencian estas organizaciones y sus modelos de zoológicos basados en la cautividad.

En contraposición a esta conservación tradicional aplicada en los zoos, que fija su atención en el mantenimiento de las especies y de las poblaciones, la Iniciativa Ciudadana ZOOXXI propone aplicar la Conservación Compasiva, que posiciona al animal físico individual sensible en el centro para evitar su sufrimiento, y busca acercar posiciones entre la protección individual de los animales y la preservación de la biodiversidad, las especies y los ecosistemas.

La EAZA no da valor intrínseco a la vida individual de los animales, como demuestra la inclusión del 'culling' en sus manuales de gestión
La EAZA no da valor intrínseco a la vida individual de los animales, como demuestra la inclusión del ‘culling’ en sus manuales de gestión

La actitud lobbista de las asociaciones internacionales de zoos y acuarios

Según la RAE, un lobby es un grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses.

No es la primera vez que el Ayuntamiento de Barcelona recibe cartas de estas asociaciones como respuesta a su toma de decisiones en materia de animales. Ya recibieron una carta de la EAZA cuando Barcelona se declaró ciudad libre de cetáceos en cautividad: esta asociación mostró su oposición al traslado de los delfines desde el zoo a un lugar que no sea determinado por ella misma. Pero el Ayuntamiento de Barcelona no es la única entidad que recibe estas cartas, todas las instituciones que toman decisiones relacionadas con los animales que se mantienen cautivos en las ciudades han pasado por la misma experiencia.

Aquí listamos algunos ejemplos:

  • La WAZA lanzó un comunicado en relación a la decisión tomada por la agencia internacional de viajes Thomas Cook de no hacer viajes que incluyan visitas a Loro Parque (Tenerife) y SeaWorld (USA), por mostrarse en contra de la cautividad de las orcas. Esta asociación hizo un alegato del bienestar de las orcas en los zoos y de las contribuciones que hacen estos zoos en la protección de la biodiversidad.
  • Cuando el gobierno de Estados Unidos denegó la solicitud del acuario de Georgia de capturar e importar desde Rusia dieciocho belugas en 2013, la Alliance of Marine Mammal Parks and Aquariums (AMMPA) hizo pública una declaración oficial criticando esta decisión del gobierno y dando apoyo total a la intención del acuario de Georgia, además de explicar los supuestos beneficios para la educación y la investigación de la captura de estos cetáceos.
  • Cuando en 2016 SeaWorld anunció su decisión de terminar con la reproducción de orcas en cautiverio la AMMPA hizo también una declaración oficial al respecto, criticando fuertemente a los grupos de defensa animal.
  • En 2017 se aprobó dejar de exhibir belugas en el acuario de Vancouver (Canadá), lo que provocó una declaración oficial de la Asociación Europea de Mamíferos Acuáticos (EAAM) criticando esta decisión. Hacían responsable al comité de la ciudad de la desaparición futura de especies y de que los niños en el futuro ya no sabrían muy bien lo que es un cetáceo.

Además, en 2018, en pleno debate de la Iniciativa Ciudadana ZOOXXI, la WAZA trasladó su oficina de Suiza a Barcelona. Si hasta aquel momento el staff de la oficina ejecutiva había trabajado de forma separada en todo el mundo, la reubicación en Barcelona ha supuesto la unificación de este equipo formado por siete personas.

La convivencia de estas asociaciones con el maltrato animal

Sin embargo, sorprende que no se envíen cartas a zoológicos que forman parte de estas organizaciones y que llevan a cabo prácticas alejadas de la conservación, la educación, la investigación y la ética. Es el caso del zoológico de Hanover, que presenta a sus elefantes asiáticos en espectáculos semejantes a circos para atraer visitantes. Incluso con elefantes bebé, quienes son torturados repetidamente con bull hooks(objetos afilados de metal con un gancho en un extremo).

La captura de dieciocho elefantes salvajes para zoos americanos

En 2016 secuestraron dieciocho elefantes salvajes en Suazilandia, país africano situado entre Sudáfrica y Mozambique. Los llevaron a tres zoos americanos con el objetivo de exhibirlos y con finalidades reproductivas.

La WAZA hizo un comunicado a favor de la captura de estos elefantes salvajes para llevarlos a zoos miembros de su organización con el argumento del exceso de población en África y la competición con los rinocerontes por los recursos. Pero el problema en Suazilandia es la falta de una correcta gestión de los elefantes, cuestión que a la WAZA no parece importarle, y mucho menos intentar poner las bases de una colaboración para ayudar a establecer los protocolos de una correcta gestión de esta especie. Su principal interés, y donde ejerce su capacidad de acción, radica en la captura de elefantes de la naturaleza para llevarlos a zoos.

En 2015 la WAZA apoyó expresamente la captura en África de elefantes bebés que vivían en la naturaleza para llevarlos a zoos norteamericanos
En 2015 la WAZA apoyó expresamente la captura en África de elefantes bebés que vivían en la naturaleza para llevarlos a zoos norteamericanos

Más de setenta y cinco expertos en elefantes a nivel internacional -entre científicos, conservacionistas, expertos en el cuidado de elefantes, en bienestar animal y en legislación- firmaron un comunicado mostrando su rotunda oposición a la extracción de estos animales hacia los zoos, con contundentes argumentos científicos, políticos y éticos.

La WAZA no hace caso a estos expertos ni hace ningún tipo de esfuerzo o interlocución para tratar de encontrar soluciones que realmente supongan un beneficio para los animales individuales, la especie y el hábitat en esta situación y en aquel lugar del continente africano. Se limita a posicionarse a favor de los zoos y sus intereses mercantilistas para favorecer la cautividad de los animales.

La captura de delfines de Taiji

Taiji es una ciudad japonesa donde, anualmente, se produce una de las capturas más vergonzosas del planeta. Entre los meses de septiembre y abril, miles de delfines son capturados en sus costas de las formas más crueles. El documental The Cove, gracias al cual esta captura es conocida a nivel mundial, muestra con crudeza esta realidad.

La JAZA, Asociación Japonesa de Zoos y Acuarios, perteneciente a la WAZA, compraba individuos capturados en Taiji. Al menos desde el 2005 la WAZA tenía conocimiento de esta realidad. La compra entraría en flagrante conflicto con el código ético de la WAZA, así como con su Visión y Misión.

Organizaciones de defensa animal japonesas pidieron a la WAZA que actuase para que estos zoos dejaran de comprar delfines o, de lo contrario, fueran expulsados de la WAZA. La respuesta inicial de la WAZA fue negativa, argumentando que llevaban años dialogando con estos zoos y que “la WAZA no cree que censurar miembros de culturas con diferentes puntos de vista ayudará a conseguir el objetivo de un trato humano a los delfines involucrados en la pesca”. En 2014 continuaban las presiones por parte de las ONGs japonesas y otras organizaciones que empezaron a hacer recogida de firmas a nivel internacional.

Solo cuando la WAZA notó la presión internacional decidió plantear un ultimátum a la JAZA, bajo amenaza de expulsión. Por fin, en 2015, los zoos de la JAZA se comprometen a parar la compra de delfines procedentes de las capturas de Taiji. Pasaron más de 10 años desde el conocimiento de estas prácticas por parte de los zoos japoneses, y solo gracias a la presión de las ONGs la WAZA se decidió a intervenir seriamente para obligar a los zoos que pertenecen a su organización a cumplir con sus normas. Mientras, miles de delfines nacidos en libertad viven ahora una vida miserable en zoos japoneses y en otros lugares del mundo a donde fueron enviados.

La WAZA se opone a la transformación animalista del zoo de Barcelona, pero durante diez años no se posicionó frente a la matanza de delfines en Taiji (Japón)
La WAZA se opone a la transformación animalista del zoo de Barcelona, pero durante diez años no se posicionó frente a la matanza de delfines en Taiji (Japón)

Para Barcelona, una ciudad que se ha declarado libre de cetáceos en cautividad, ésta es una actitud absolutamente inadmisible por parte de una organización internacional con una gran cantidad de recursos.

Los lobbies contra el poder popular de la gran concentración animalista ‘¿Fiesta o protesta?’

El próximo 3 de mayo se votará en el Ayuntamiento de Barcelona la Iniciativa Ciudadana ZOOXXI, impulsada por la ciudadanía, el movimiento animalista y sectores académicos y científicos de la ciudad. Por su lado, los lobbies internacionales, que se dedican a fomentar el tráfico legal de especies, quieren evitar estos avances manipulando a la opinión pública con falsedades y amenazas, tal y como se explica en lamanodetrasdelzoo.org.

Después de un periodo en el que el trabajo se ha llevado a cabo principalmente dentro de la institución municipal, Plataforma ZOOXXI vuelve a convocar la movilización animalista. Quieren demostrar a los partidos políticos que, una vez más, la sociedad civil no se quedará de brazos cruzados mientras se decide el futuro del zoo, de los animales y del planeta.

“¿Festejaremos porque el zoo se convertirá en una verdadera herramienta que proteja a la naturaleza y los animales, o protestaremos porque se continuará capturando, intercambiando y matando animales en una cautividad eterna?”, pregunta ZOOXXI en su convocatoria a un acto que tendrá lugar ese mismo 3 de mayo en la Plaza Sant Jaume de Barcelona.

¿Fiesta o Protesta?
¿Fiesta o Protesta?

Las actividades comenzarán a las 12 horas con un ciclo de lectura permanente frente al Ayuntamiento, donde distintas personalidades leerán fragmentos de los cientos de artículos y dossiers desarrollados por la Plataforma en sus diez años de trabajo sobre el zoo de Barcelona, y a partir de las 18 horas tendrá lugar la concentración que esperará expectante los resultados de la votación. Anuncian que habrá “música para celebrar y tiendas de campaña para protestar”, en función del resultado obtenido.

Tras haber organizado una movilización sin precedentes, la Iniciativa Ciudadana ZOOXXI se enfrenta al acto final: una gran concentración, una muestra de fuerza. “Iremos a la Plaza Sant Jaume para reclamar el cumplimiento de las promesas que nos hicieron hace años, las de un zoo moderno, compasivo y al servicio de los animales y el planeta. Demostremos a los lobbies de lo que es capaz el movimiento animalista organizado”, declara Leonardo Anselmi, coordinador de ZOOXXI.

Así es una vigilia vegana, la dura despedida de los animales que llegan al matadero

8 mayo, 2019

Fuente: http://www.publico.es

En los últimos meses la organización Save Movement Madrid está organizando actos para documentar con vídeos y fotografías cómo llegan los animales a los mataderos de la capital. En ‘Público’, te contamos qué hay detrás de este tipo de acciones.

Dos de los asistentes a la vigilia se abrazan mientras presencian cómo se descarga un camión de cerdos./ Alejandro Tena

Dos de los asistentes a la vigilia se abrazan mientras presencian cómo se descarga un camión de cerdos./ Alejandro Tena

Son las ocho de la mañana. El sol está comenzando a salir y un grupo de personas vinculadas a la lucha por los derechos animales se concentra en un aparcamiento cercano al matadero de Getafe (Madrid). Los coches llegan y sus ocupantes se van congregando poco a poco. Están allí para hacer una vigilia vegana, un acto que se está popularizando en España, en el que activistas se despiden de los animales que van a ser sacrificados por la industria cárnica. Después de una espera larga y fría, Toño, que se encarga de coordinar la organización Save Movement Madrid, agarra un megáfono y comienza a hablar.

“Nos vamos a dirigir a las puertas del matadero”, explica a la multitud. Allí, en la entrada, esperarán a que lleguen los camiones que, esta vez, transportan cerdos de unos cinco y nueve meses. Toño, que tiene una barba poblada y los ojos azules, pide tranquilidad y “no armar jaleo”.

Bajo ningún concepto quiere que haya enfrentamientos verbales con los trabajadores del centro, para quienes exige respeto. La multitud le escucha en silencio. Unos, los más jóvenes, lo hacen con la atención de la primera vez. Otros esperan que termine para empezar un ritual que les es de sobra conocido.

Toño, el coordinador de Save Movement Madrid./Alejandro Tena

Toño, el coordinador de Save Movement Madrid./Alejandro Tena

Después del discurso, el grupo echa a andar por un sendero hasta plantarse en la puerta del matadero. Los activistas quieren despedirse de los animales, pero esa no es la razón principal de las vigilias. Tras este madrugón, hay un deseo de documentar las condiciones de maltrato animal que esconde la industria cárnica. Tanto es así, que todos llevan cámaras para retratar la llegada de los cerdos y, después, difundirla en las redes sociales la experiencia.

“Estamos aquí para explicar a la gente que tiene una dieta carnívora que lo que comen no llega sus platos por obra del espíritu santo”, comenta a este diario Ana Marraco, una de las asistentes, que aprovecha la coyuntura del momento para pedir a la gente que firme los avales para respaldar la candidatura electoral dePacma. “Hay mucha gente que no relaciona la bandeja de carne que compra en el supermercado con situaciones de maltrato animal”, argumenta, mientras camina hacia las puertas del matadero.

“Este es un activismo de difusión”, añade María, una joven que lleva “cinco años siendo vegana y siete sin comer animales”. Junto al resto, se planta frente a la fachada principal del edificio industrial. La espera del camión se hace larga y los nervios se apoderan de ella a pesar de que esta no es la primera vez que acude a una vigilia. “Sufro mucho, nunca me acostumbro a esto”, manifiesta.

Carlos, vegano declarado, es un habitual en este tipo de actos. De su experiencia saca una conclusión: el respaldo de las vigilias está creciendo en los últimos meses. “Antes éramos cuatro gatos, pero en las últimas convocatorias hemos llegado a ser sesenta personas”, detalla, para explicar que, tras varios meses sin comer carne, decidió que tenía que compartir su experiencia con otras personas y encontró en el activismo un respaldo fuerte.

Los minutos pasan y el silencio domina la escena. “Creemos que están retrasando la llegada del primer camión porque estamos nosotros”, opina uno de los presentes. Mientras, un grupo de trabajadores, ataviados con monos verdes, salen a las puertas del edificio. Mientras se fuman un pitillo y se terminan el desayuno, observan atónitos a los animalistas. Sin embargo, nadie dice nada. Sólo hay miradas cruzadas.

“En este matadero tenemos buena relación con los matarifes. Ellos nos respetan y nosotros les respetamos a ellos. Nosotros empatizamos con ellos porque están aquí por un sistema que les obliga a estar donde están. Comprendemos lo que están haciendo”, declara a Público el coordinador de Save Movement Madrid.

Al fondo, varios trabajadores del matadero de Getafe observan a un grupo de animalistas que se concentra a las puertas del centro para realizar una vigilia vegana./ Alejandro Tena

Al fondo, varios trabajadores del matadero de Getafe observan a un grupo de animalistas que se concentra a las puertas del centro para realizar una vigilia vegana./ Alejandro Tena

La llegada del camión

Al final de la carretera que conduce al matadero aparece el primer camión. Su llegada genera contradicciones sentimentales. Por un lado, rompe con la incertidumbre del momento, pero por otro, genera cierta impotencia en los activistas, que son conscientes que no podrán evitar que los cerdos entren en el interior del edificio para no volver a salir.

Sin embargo, no hay mucho tiempo para pararse a pensar. Rapidamente, el grupo se coloca en la entrada levantando los brazos y el camión frena. El conductor no dice nada. Ni siquiera baja la ventanilla. Algunos le dan las gracias por parar el vehículo, mientras se acercan a las rejas del remolque para grabar y fotografiar el estado en el que llegan los cerdos.

El silencio sigue estando presente. Nadie habla. Sólo se escuchan los jadeos de los animales, que acercan sus bocas a las cavidades de las jaulas para beber del agua que los activistas les ofrecen. Después de cinco minutos vertiginosos, el tumulto se disipa y el camión entra en el matadero. Es entonces cuando las lágrimas aparecen.  “Es muy duro. Lo había visto en vídeos, pero no en directo y se sufre mucho”, explica Víctor, un joven de 18 años que, compungido, apenas puede articular las palabras.

Un grupo de activistas se acerca a un camión que transporta cerdos a un matadero para darles de beber y tomar fotografías del momento./ Alejandro Tena

Un grupo de activistas se acerca a un camión que transporta cerdos a un matadero, para darles de beber y tomar fotografías del momento./ Alejandro Tena

Con la entrada del camión, una parte del grupo comienza a bordear las vallas del recinto para ir a la parte posterior, donde se puede ver como descargan a los animales y los dirigen hacia el interior del matadero. “Ahora les van a empezar a meter palazos para que entren. Ellos [los cerdos] ya saben a dónde van”, explica entre lágrimas Marina, una joven de 16 años que se acaba de estrenar en las vigilias.

Los animalistas se plantan entre los barrotes metálicos de la valla y el mutismo regresa. Sólo se escuchan los gritos de los cerdos y las voces de los matarifes que tratan de dirigir a los lechones hacia el interior del edificio. “Necesitamos gente en la entrada. Va a venir otro camión”, advierten algunos de los activistas. Después de presenciar la descarga, el grupo regresa a las puertas del matadero, donde se vuelve a reiniciar el rito.

Algunos de los animalistas esperan la llegada del primer camión a la entrada del matadero./ Alejandro Tena
Algunos de los animalistas esperan la llegada del primer camión a la entrada del matadero./ Alejandro Tena
Varios activistas acuden a la parte posterior del matadero, donde se puede ver como los trabajadores descargan a los cerdos del camión./ Alejandro Tena
Varios activistas acuden a la parte posterior del matadero, donde se puede ver como los trabajadores descargan a los cerdos del camión./ Alejandro Tena
Un trabajador del matadero de Getafe trata de descargar un camión de cerdos./ Alejandro Tena
Un trabajador del matadero de Getafe trata de descargar un camión de cerdos./ Alejandro Tena
Vista de los cerdos en el interior del camión./ Alejandro Tena
Vista de los cerdos en el interior del camión./ Alejandro Tena
Pancarta colocada en la puerta del matadero: 'Los animales no somos productos. La vida no tiene precio'
Pancarta colocada en la puerta del matadero: “Los animales no somos productos. La vida no tiene precio”
Un grupo de activistas animalistas recibe a un camión de cerdos en el matadero de Getafe./Alejandro Tena
Un grupo de activistas animalistas recibe a un camión de cerdos en el matadero de Getafe./Alejandro Tena

Carniceros contra la matanza de animales: “Me arrepiento de no haberme hecho vegano antes”

5 mayo, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

El pasado enero, y bajo el lema Si Yo He Podido, Tú También Puedes, Tom, Phil, Riccardo, Peter y Thomas decidieron recopilar sus testimonios en un breve vídeo y colgarlos en las redes sociales. En pocos días, tenían más de 100.000 visitas, cientos de comentarios y unas cuantas llamadas de los medios de comunicación locales

El mensaje caló porque estos cinco alemanes saben de lo que hablan y conocen, de primera mano, la industria de la explotación y el sufrimiento animal. Fueron carniceros, matarifes, cazadores y ganaderos y ahora son veganos y activistas por la defensa de los animales

Hemos hablado con Phil Hörmann, responsable de esta iniciativa. Nacido en Allgäu, preciosa región del sur de Alemania, Phil tiene 35 años y es vegano desde 2016.

No solo fuiste carnicero y matarife, sino que también cazador y ganadero. ¿Qué significaban los animales para ti?

Crecí en una granja lechera y pasé toda mi infancia y adolescencia entre animales. Me gustaba muchísimo estar con ellos, pero nunca cuestioné el hecho de matarlos. Como cazador, me enseñaron que teníamos una importante tarea de regulación, y no había ninguna razón para ponerla en duda. Teníamos que disparar a algunos animales porque eran depredadores o dañaban el bosque; otros eran presuntamente portadores de peligrosas enfermedades. Solo cuando me hice adulto empecé a ser consciente de las contradicciones.

Phil Hörmann de niño con un animal abatido por él mismo
Phil Hörmann de niño con un animal disparado por él mismo

¿Cómo fue la transición al veganismo y, después, al activismo?

Lo cierto es que no me hice vegano de un día para otro, sino que empecé siendo vegetariano. Poco a poco me fui involucrando e informando cada vez más sobre estos temas y me tuve que enfrentar al lado oscuro de la industria láctea. Reconocer las conexiones hizo que la consecuencia lógica fuese el veganismo.

A medida que me fui informando sobre derechos animales, protección del medio ambiente y nutrición, me volví cada vez más activo y aumentó el deseo de hacer más. En 2017, comencé a participar en manifestaciones y entré en contacto con organizaciones animalistas. En octubre de ese mismo año, me infiltré para filmar con cámara oculta en dos mataderos para la organización SOKO Tierschutz München e.V… Desde entonces, participo regularmente en investigaciones y tareas de concienciación pública.

¿Qué es lo que más te ha ayudado en este proceso? ¿Qué ha sido lo más difícil?

La verdad es que nunca he sentido el veganismo como una renuncia. Más bien, cuando pienso en las víctimas de mi consumo, me arrepiento de no haberlo hecho antes.

Nuestro mundo está gobernado por el dinero y la industria de la carne y de la leche son muy poderosas. Sin embargo, cada consumidor tiene en su mano la posibilidad de combatir este sangriento sistema de explotación de forma muy efectiva. No necesitamos explotar a los animales para vivir sanos y felices. Cuando comprendes esto, la solución es sencilla: compramos productos vegetales y cerramos el grifo a las empresas que explotan a los animales.

¿Cómo reaccionó tu entorno a tu cambio de vida?

Mucha gente que conocía la historia de mi vida reaccionó al principio con asombro. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la curiosidad fue más fuerte y a partir de ahí se desarrollaron conversaciones muy interesantes.

¿Recuerdas alguna experiencia traumática de tu época de matarife? ¿Cómo era entonces tu concepto de los vegetarianos y veganos?

Después de tanto tiempo solo puedo recordar algunos momentos graves. En mi memoria, por ejemplo, han quedado los intentos fallidos de aturdir a los animales y otras experiencias crueles relacionadas con la matanza. En aquella época, nunca había oído hablar de vegetarianos o veganos, pero desde luego que no me hubiera imaginado ni de lejos llevar esta forma de vida.

También criaste cerdos, ¿cómo fue esa experiencia?

Así es. En el año 2015 cumplí mi sueño de tener una granja de cerdos criados en libertad. En un prado propiedad de mi padre, teníamos 34 animales con bonitas casetas de madera, una charca de barro natural y muchos juguetes. Fue un verano maravilloso, nunca lo olvidaré. La relación con los pequeños era muy intensa, me traían palitos y se tumbaban boca arriba para que les rascase la barriga. Cuando se iban acercando los últimos días, empecé a sentirme muy mal. Mi sueño se había convertido en una pesadilla, tenía que montar a mis animales en un camión y llevarlos al matadero.

Mucha gente que contempla el veganismo como una opción extrema afirma que la solución es la carne ecológica. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Mi experiencia es que la gente quiere comer carne a toda costa, pero lo quieren hacer con buena conciencia. Sin embargo, eso es incompatible con la realidad, ya que el problema de base permanece, sea cual sea la forma de mantenimiento de los animales. Al final, siempre se acaba matando a quien no quiere morir.

Imagen de la campaña "carniceros contra la matanza de animales"
Imagen de la campaña “carniceros contra la matanza de animales”

¿Cómo entraste en contacto con tus compañeros del vídeo? ¿Vuestras experiencias son similares?

El contacto con Tom, Riccardo, Peter y Thomas se produjo a través de las redes sociales. Hemos tenido vivencias muy similares, ya que los procesos de sacrificio son siempre los mismos. También los puntos débiles del proceso y los errores que se producen son muy parecidos en todas las empresas. Hoy luchamos juntos por los animales compartiendo nuestras experiencias tras los muros de los mataderos, ocultos al público en general.

Las estadísticas dicen que, al menos en España, la mayoría de las personas veganas son mujeres. En vuestra antigua profesión hay, sin embargo, mayoritariamente hombres. ¿Existe en tu opinión algo similar a una cultura de la carne vinculada a la virilidad?

Se nos inculca una cierta imagen de la masculinidad. Yo recuerdo perfectamente leer reportajes sobre culturistas que engullían cantidades increíbles de carne. En la distribución de los roles, es el hombre el que asa la carne en la barbacoa. Son imágenes que vemos cada día, que nos marcan, y solo cuestionándolas de forma crítica vamos a poder reconocer otra realidad.

La verdadera fortaleza se muestra en cómo tratamos a los más vulnerables y, para los músculos, necesitamos tanta proteína animal como un elefante o un gorila.

¿Qué les dirías a otros carniceros, matarifes, cazadores o ganaderos?

Les diría lo siguiente: yo he sido parte de este sistema, como tú, y ahora me gustaría que alguien me hubiera abierto los ojos antes. Infórmate sobre el verdadero sentido de tu trabajo y enfréntate a los temas críticos.

Phil Hörmann con los cerdos que él mismo criaba
Phil Hörmann con los cerdos que él mismo criaba

Los seres humanos no necesitamos de ningún producto de origen animal para llevar una vida sana. Reconocer esto es, al mismo tiempo, la oportunidad de dar el primer paso para salir de la rueda. Necesitamos agricultores con urgencia para la alimentación de los seres humanos. Pero el maíz, el grano o la soja deben estar en nuestros platos, y no en los comederos de los animales.

En la industria de la carne, no son solo los animales los que sufren una explotación masiva, también el trato con las personas es similar al de la Edad Media. Hay miles de trabajos que se pueden hacer y todos son mejores que un matadero.

En cuanto a la caza, es ella la que desequilibra los ecosistemas. Se justifica disparar a los depredadores con la excusa de proteger a los animales más débiles, pero es para poder dispararles a ellos también. Ya es hora de parar la matanza sin sentido de tantos seres inocentes.

Schrödinger, el animalista

10 marzo, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

En la era de la información, inmensas cantidades de bazofia informativa pasan por nuestros ojos sin que seamos ya muy conscientes de su escasa valía. Sin embargo, cuando llega a nuestras manos una obra de un pensador, creador o científico inmenso, es inmensa la distancia que lo separa de esa ola de pura estofa mental. Eso ocurre al leer Mi concepción del mundo, de Erwin Schrödinger, el célebre científico que popularizó la física cuántica con su metáfora del gato dual, que explicaba tan bien la naturaleza fabulosamente indeterminada de la existencia.

Schrödinger no solamente fue un genio en física. También fue un pensador de primer orden. Su obra no científica es extraordinaria y encaja con exactitud en los principios no dualistas y progresivos de la cuántica. En la obra que mencionamos, el autor vienés habla de su pasión por la metafísica, que completa perfectamente los avances de la ciencia experimental y que no puede desaparecer porque, como indica, está siendo sustituida por dogmas mucho más estrechos e ingenuos.

Schrödinger es plenamente consciente del desarrollo “elefantiásico” que viven los siglos XIX y XX, de los estudios técnicos y experimentales que amplían la influencia de la voluntad humana. Pero, a diferencia de otros pensadores de la época, menos visionarios, se da cuenta de que ello no supone tanto progreso sino, al contrario, el descuido de la conciencia humana, que ha sido salvaguardada durante siglos por la filosofía y las morales o religiones, aunque no de maneras auténticas. La supresión o la atrofia del pensamiento y de la metafísica son en realidad trágicas para la humanidad. Este gran autor se manifestaba así en un momento en el que otros se dejaban llevar por el culto al cientificismo y al racionalismo tecnológico más burdo.

Schrödinger se da cuenta de todo en ese crucial momento. Su horror al nazismo; su crítica a la ciencia moderna (demasiado enamorada de sí misma, como ya ocurriera en el declive del mundo clásico con la ciencia de Aristóteles -el genial paralelismo es suyo); su aguzada atención a la filosofía hindú tradicional, de la que conoce a comienzos del siglo la Gran Upanisad del Bosque y el pensamiento advaíta no dualista (‘Tú eres eso’), que, sin dudarlo, influye o encaja en sus ideas físicas complejas; y su atención pedagógica profunda a lo que llama el “asombro filosófico”, que le llevan a cuestionar todas las teorías de la época, son de una actualidad radiante, esplendorosa. Hay que celebrar encontrase con una mente así, tan abierta y sensible.

Toda esta capacidad le lleva a concebir una teoría del universo como fenómeno asociado a relaciones y aspectos que experimentamos pero que no podemos abarcar, y al que solamente nos acercan la espiritualidad y la metafísica. Llega Schrödinger con rapidez a la idea de que el mundo exterior y el mundo interior son una única unidad, gracias a la noción de consciencia que extiende a todos los seres vivos. Por supuesto, a los no humanos también, e incluso lanza la hipótesis de una conciencia también para los seres vegetales e inorgánicos. Ve con meridiana claridad que compartimos el conocimiento mediante la comunicación y mediante la consciencia común de maneras que no se pueden explicar de modo físico.

Esta unidad se extiende en la memoria de las especies y en la formación de cada nueva individuación. “La división, multiplicación de la conciencia, carece de sentido. En todo lo aparecido no hay un marco en el que encontrar la conciencia en plural”, indica. Se da cuenta con rapidez de la fusión mental entre las esferas de conciencia de los individuos y afirma: “Mundo y conciencia son una misma cosa, en tanto en cuanto uno y otra están compuestos por los mismos elementos primitivos. Por lo tanto, no hay diferencia si afirmamos la comunidad esencial de dichos elementos en todos los individuos particulares diciendo que existe solo un mundo exterior o que existe solo una consciencia”. En la boca de uno de los mejores físicos del siglo, estas palabras son auténtico oro.

Su teoría establece después que la consciencia es un rasgo característico de la formación y evolución de la vida, y la inconsciencia, de los momentos y fases de pasividad y regresión, de modo que todo aquello que tiende a crecer y evolucionar está dotado de ese pensamiento común, noción o intuición de lo mismo, que caracteriza a la creatividad. Así, Schrödinger enuncia que el mundo material es metafísico, porque en él la comunicación y la conciencia son universales y a la vez inexplicables, y místico, porque las interacciones que se generan entre los objetos o seres en él desbordan la explicación racional. El colapso de la función de onda que descubrió como físico no es sino una analogía más de esta gran idea.

Pero traemos aquí a Schrödinger porque, precisamente en armonía con estas ideas tan maravillosas, su animalismo se manifiesta en sus Memorias de una manera que llama la atención. Como decimos, considera que el mundo en el que vivimos es todo él una misma unidad sintiente. Este planeta está conformado por cuerpos de animales o plantas, vivos o muertos, afirma. Y la diferencia entre unos u otros es puramente de contexto, de puntos de vista. Es el sujeto que mira quien determina las diferencias que en la realidad no existen. Aquí vemos con claridad cómo generalizó su teoría cuántica a un marco filosófico general.

Pero analizando las formas de vida animal, expresa la superioridad de desarrollo de algunas de estas: por ejemplo, afirma que los animales sociales, tales como hormigas y abejas, han eliminado hace mucho el egoísmo. “El ser humano, evidentemente más joven a este respecto, está empezando ahora a hacerlo (…) Se verificará como una ley animal que tiende hacia la constitución de estados y sucumbirá (el ser humano) si no prescinde del egoísmo”. Los animales, afirma en otro lugar, “se encuentran muy por delante de los pobres egoístas de nuestra especie”. Y, como tales, han desarrollado lenguajes: Schrödinger sienta la mano a muchos ineptos de su nuestro regresivo momento al afirmar tajantemente: “Está ya muy lejano el tiempo en el que, si se deseaba ser tomado en serio, había que encaramarse a la petulante afirmación de que solo los seres humanos poseen un lenguaje”.

Al tanto de las investigaciones de su coetáneo el Dr. von Frisch, Schrödinger explica la fabulosa capacidad visual tricromática de las abejas, comparada con la cual nuestra vista se podría considerar dicromática por la amplitud de umbral de estos insectos, así como la polarización parcial del cielo que perciben y que hace que puedan captar aspectos temporales y espaciales que se nos escapan completamente. Lo que más le llama la atención, sin embargo, es lo que llama las coincidencias estructurales que se dan en las diversas especies y en los diversos medios y lenguajes de cada una de ellas, que hacen posible la mutua comprensión. Lo más interesante, para este inmenso pensador, es cómo podemos comunicar el mundo que percibimos mediante la identidad de las estructuras, mediante las analogías de éstas, que nos permiten sentir e intuir la unidad de todo.

Aquí se manifiesta un Schrödinger profundamente imbuido de conciencia animal, gran lingüista y capaz de enunciar una teoría de la comunicación metafísica, que tiene su raíz en la consagración de la consciencia única. Estas son las paradojas en las que pensaba: “¿Cómo podemos comprender la más o menos completa igualdad de la estructura que parece tener nuestro entorno para casi todos los seres humanos y, en gran medida, también para los animales? ¿Por qué, por ejemplo, ante una llama que emerge súbita delante del jinete o frente al abismo que se abre, la cabalgadura retrocede espantada igual que aquel que la monta? (…) ¿No se impone considerar estos quehaceres como sencillamente milagrosos y no retroceder a buscar la razón común en el mundo corpóreo, como lo encontramos continuamente, con una seguridad que nunca falta?”.

El autor lanza constantemente invectivas hacia la necesidad de alcanzar una nueva fase de consciencia humana en la que el análisis de lo real alcance la idea de completud y de unidad de todo: sujeto y objeto, especies animales, orgánico e inorgánico, animal y vegetal. El único modo de superar las paradojas, límites y trágicas consecuencias de nuestra situación, pasa por esa transformación radical que afecta a ciencia y a filosofía, a vida práctica y a mente humana.

No dudó Schrödinger en incluir muy a propósito, en su visión del mundo, una sensibilidad aguda del sufrimiento animal: “No queremos hablar aquí, afirma, del juicio que nos merecen aquellos que practican la pesca o caza por diversión, a menudo a la vista del terror mortal y agotamiento de la víctima acorralada; tampoco lo haremos acerca de la tremenda y cruel práctica de “cebar” por la fuerza durante semanas enteras a pobres ocas (…) Tampoco vamos a examinar más de cerca la justificación con la cual en ciertos países se acepta, no se prohíbe y se consiente en silencio la “rudeza medieval” que suponen las corridas de toros, que a buen seguro son crueles, menos por el toro (según todo lo que he oído) que por el caballo viejo. Sin embargo, seguramente no son tan crueles como la caza de montería o el cebo de gansos, tampoco más que los viajes de muchos días de duración en estrechos apriscos desde los países donde no hay corridas de toros, a otros lugares en los que su transformación en conservas de carne da unos enormes beneficios, por motivos que yo desconozco (….) Hasta aquí lo referente a la primera deducción ética que en la filosofía hindú se deriva de la tesis (indemostrable) de que todos nosotros, los seres vivos, somos únicamente diferentes lados o aspectos de un único ser (…) se ensalza aquí, como el máximo bien alcanzable, el cuidado y la bondad para con todo ser viviente (no sólo para con los congéneres) más o menos en el sentido del “profundo respeto a la vida” de Albert Schweitzer”.

Así, Schrödinger era un animalista profundo. Muy cercano a una idea de unicidad o sentido incondicional de comunidad planetaria, que él consideraba además necesaria para la explicación científica del mundo físico. Si deseamos afirmar que el mundo externo es real, y el interno igualmente, la trascendencia del individuo hacia la consciencia común es la clave y la base energética de la vida, que explican la evolución y la influencia del entorno a la vez. Schrödinger quería acabar con la ciencia materialista y con el racionalismo, pero también con el intelectualismo y la vanidad humana alejados de la vida práctica. Deseaba, como Schopenhauer, el consuelo de esa unidad de consciencia, que creía que superaba al yo individual y que dotaba al aprendizaje y a la memoria de una belleza distinta.

No os perdáis la ocasión de asomaros a una de las mentes más completas de nuestra era.

Dentro del matadero: una investigación sobre la matanza industrial de animales en España

24 febrero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

El matadero moderno ha sido diseñado para acabar con la vida del mayor número de animales a la mayor velocidad posible. La matanza industrial de animales es un gigantesco negocio y algunas de estas factorías, cada vez más tecnificadas y con equipamientos cada vez más modernos y especializados, llevan a la muerte a miles de ellos cada día. El matadero propiedad del Grupo Jorge, Le Porc Gourmet, mata 13.000 cerdos en una jornada; Veravic, de la sociedad Ibergallus 80.000 pollos; Faccsa ha iniciado los trámites para construir un matadero en Andalucía con un volumen de matanza que alcanzará los 40.000 cerdos. Son algunos de los mataderos con mayor producción del Estado Español y ayudan a hacerse una idea del ritmo de explotación y exterminio de la industria.

Entre noviembre del año 2016 y octubre del año 2018 he accedido a 16 mataderos del Estado español. Dentro de ellos he podido documentar la matanza de vacas, cerdos, corderos, pollos y conejos. El material que se presenta a continuación tiene como fin exponer, frente al oscurantismo y la propaganda de la industria cárnica, la violencia institucional y sistemática que padecen los animales en los mataderos. Aporta información relevante al debate que, promovido por el movimiento antiespecista, cuestiona la legitimidad de la explotación animal y aboga por su abolición.

Siempre que su uso sea sin ánimo de lucro y su fin sea la denuncia, pongo a disposición de quien lo solicite, de forma libre y gratuita, todo el material gráfico obtenido.

Industria cárnica: hermetismo y poder de influencia

La preocupación social por los abusos que sufren los animales en granjas y mataderos está creciendo progresivamente y las imágenes de violencia cometidas contra ellos ocupan cada vez más espacio en los medios de comunicación. Estas imágenes son generalmente obtenidas por activistas investigadores que, mediante engaños con los que consiguen acceder cámara en mano a estos lugares, o mediante el uso y colocación de cámaras ocultas, exponen al público la realidad de una industria cada vez más blindada a la vista de los consumidores.

El debate sobre el especismo —la discriminación y la consecuente opresión que padecen los animales— y el movimiento social que ha nacido para enfrentarlo, no se hallarían en su estado actual sin la existencia de las investigaciones gráficas llevadas a cabo por organizaciones y activistas. Estas han ayudado a personas de todo el mundo a tomar conciencia sobre las atrocidades que se producen tras los muros de los mataderos y, consecuentemente, les han hecho involucrarse en la defensa de los animales.

Los constantes abusos que recogen las imágenes no son casos aislados de maltrato animal sino que forman parte de un régimen de explotación sistemática que cuenta con respaldo institucional. Este tipo de investigaciones están deteriorando la imagen de los negocios cárnicos y causando pérdidas millonarias. Con el fin de que estas imágenes nunca vean la luz, los gerentes de las empresas cárnicas reciben directrices específicas que pretenden evitar que activistas encubiertos sean contratados y accedan a sus instalaciones.

En EEUU el movimiento de derechos animales tiene un amplio recorrido histórico y las investigaciones llevadas a cabo por activistas han revelado el trato brutal que reciben los animales en granjas y mataderos de importantes marcas de alimentación (Tyson FoodsMcDonald’sJBSPerdue FoodsPilgrim’s Pride, etc). Las medidas de blindaje de la industria de la explotación animal en este país no se han limitado a obstaculizar la infiltración de defensores de animales y su despliegue de poder ha ido más allá. Durante la última década, los potentes lobbies de la industria ganadera han estado detrás de leyes que persiguen la filmación y obtención de imágenes dentro de sus instalaciones. Estas leyes, conocidas como “Ag-gag“, han generado gran controversia y algunos tribunales las han declarado inconstitucionalesPeriodistas, juristas, activistas y organizaciones pro derechos civiles han advertido que atentan contra la libertad de expresión, el derecho a la información, el bienestar animal, los derechos de los trabajadores o la seguridad alimentaria.

El poder de influencia de la industria cárnica española sobre la opinión pública y las instituciones también se ha dejado entrever de forma reciente en varios escándalos.

– En el año 2016 se filtraron a la prensa unos documentos estratégicos que señalaban a cuatro importantes agrupaciones cárnicas (Interporc, Provacuno, Asici e Interovic) como autoras de una trama que tenía como fin manipular la opinión pública ante el informe de la OMS donde relacionaba el cáncer con el consumo de carne. Una de las medidas recogidas en el plan consistía en una “estrategia de evangelización” para “contrarrestar la información negativa” del informe de la IARC y la OMS.

– En febrero del año 2018, el programa de televisión Salvados emitió un controvertido reportaje sobre la industria cárnica que mostraba acerdos con malformaciones, comiéndose entre ellos, y en un estado grave. Las imágenes, que fueron obtenidas durante una visita clandestina junto a un equipo de investigadores de Igualdad Animal, pertenecían a una granja proveedora de El Pozo. Su emisión causó un gran revuelo social que fue ampliamente recogido por medios de comunicación de todo el país y sumía a la marca en una crisis de reputación. Días después Jordi Évole, el presentador de Salvados, acusaba a la ministra Isabel García Tejerina de representar los intereses del sector cárnico frente a los de la ciudadanía y de no haber abierto ninguna investigación.

– En marzo del año 2018, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha condenaba al Gobierno de la Junta y a Incarlopsa —empresa que suministra elaborados cárnicos a Mercadona— por expedientar y apartar de su puesto a dos veterinarios que habían denunciado incumplimientos de la normativa en el matadero de cerdos propiedad de la empresa. Según recoge la noticia, los cerdos no eran expuestos a los efectos del CO2 el tiempo necesario para la pérdida de consciencia y permanecían despiertos durante el degüello y el desangrado. Tras ello, eran introducidos vivos al tanque de escaldado donde el agua alcanza una temperatura de 65 grados. Estas brutales prácticas se llevaron a cabo durante tres años en un matadero que procesa más de 3.000 cerdos cada ocho horas.

Todo adquiere sentido cuando conocemos los números que engrosan las arcas de la industria cárnica en el Estado español y entendemos la influencia que ejercen los grandes grupos empresariales sobre los poderes públicos. Con una cifra de negocio de 24.000 millones de euros, el negocio de la carne es el cuarto sector industrial del país y lo sitúa como uno de los mayores productores a nivel mundial.

Los conejos llegan en contenedores que son apilados en la zona de desangrado.

Los conejos llegan en contenedores que son apilados en la zona de desangrado. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

La investigación

Durante tres años he logrado acceder a más de ochenta mataderos y he tenido que ganarme la confianza de cada uno de sus responsables. No ha sido fácil. Si hubiera acudido con la intención expresa de mostrar la matanza de animales al público, no me hubiesen permitido la entrada a ninguno.

En muchos de ellos he sido acompañado por algún responsable del matadero que ha hecho la labor de vigilante, y en algunos se me ha prohibido la entrada a las zonas donde el sufrimiento de los animales se hace más patente, como el cajón de aturdimiento o el área de degüello.

En noviembre del año 2016, meses antes de partir a México a finalizar la que ha sido recogida por los medios como “la mayor investigación gráfica realizada sobre mataderos“, comenzaba otra investigación paralela en el Estado español. Parte de la misma la he llevado a cabo en colaboración con NOR, un colectivo antiespecista vasco de reciente creación que en esos momentos se encontraba preparando su presentación pública con una investigación en mataderos. Así mismo, todas las visitas las he realizado junto a Linas Korta, el compañero que ha filmado parte de las imágenes del reporte audiovisual.

Hemos llamado a muchas puertas, algunas pertenecientes a grandes mataderos, pero nuestros intentos en estos han resultado en vano. En los últimos años, y especialmente desde la emisión del reportaje en Salvados sobre la industria cárnica, el hermetismo de la industria se ha multiplicado. Saben a que se exponen y no quieren cámaras dentro sus instalaciones. Pese a todo, nos hemos ganado la confianza de algunos de ellos y hemos logrado acceder a dieciséis mataderos ubicados en la zona norte del Estado Español.

Las imágenes obtenidas son una muestra de la violencia estructural y la explotación sistemática que se ejerce contra los animales en estos lugares. Las descargas eléctricas, los disparos de bala cautiva o los baños de agua electrificada son procedimientos estandarizados que, por brutales que parezcan, forman parte de la actividad regular de cualquier matadero.

Algunas de estas imágenes reflejan prácticas, como el degüello de animales conscientes o la quema de un cerdo vivo con soplete, que contravienen la normativa de protección animal. Puede que no se repitan en todos los mataderos, pero las investigaciones previas realizadas —algunas de ellas citadas en este trabajo— han constatado que el incumplimiento de la normativa es más habitual de lo que nos hacen creer. Todas estas muertes son representativas del principio de explotación bajo el que opera la industria cárnica donde los animales son tratados como meras máquinas de producción y lo último que importa es su bienestar.

Corrales de un matadero de ovejas.
Corrales de un matadero de ovejas. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

El fraude del bienestar animal

Ante la creciente preocupación social por las condiciones en las que los animales son tratados en granjas y mataderos, las empresas cárnicas pretenden hacer creer al consumidor que los animales están protegidos por normativas. Esto no es cierto. El denominado bienestar animal y la aplicación de su marco legislativo solo se implementa en la medida que este no incida significativamente en la producción. Bajo estos parámetros fue concebido en sus inicios.

En la década de los años sesenta el Gobierno Británico encargaba a Roger Brambell, profesor de Zoología de la Universidad de Bangor, un estudio para investigar las condiciones de explotación de los animales en las granjas. Con él se pretendía dar respuesta a la indignación social provocada tras la polémica publicación de Animal Machines, el libro de Ruth Harrison donde se habían descrito los horrores de la cría intensiva de animales.

El estudio corroboró la tesis presentada en la denuncia, indicando que el trato que recibían en las granjas era espantoso y desarrolló una serie de condiciones indispensables para garantizar su bienestar. A partir de sus conclusiones el gobierno británico creó el Farm Animal Welfare Advisory Committee que años más tarde, en 1979, pasó a llamarse Farm Animal Welfare Council. Las condiciones especificadas en el estudio fueron ampliadas por este comité y derivaron en Las Cinco Libertades. Desde entonces han sentado los estándares de bienestar animal que hoy influyen en las legislaciones de todo el mundo.

Los crotales sirven para identificar la procedencia de los animales y forman parte del sistema de trazabilidad exigido por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPAMA). En este matadero se clasifican así con ese propósito una vez los animales han sido matados.
Los crotales sirven para identificar la procedencia de los animales y forman parte del sistema de trazabilidad exigido por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPAMA). En este matadero se clasifican así con ese propósito una vez los animales han sido matados. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

Sin embargo, tal y como se desprende de su propio análisis, los estándares de bienestar animal ni impiden la muerte de los animales ni evitan su sufrimiento físico y emocional —inherente al sistema de producción cárnica— pues quedan supeditados a las necesidades de la industria.

[Las Cinco Libertades] forman un marco lógico y amplio para el análisis del bienestar dentro de cualquier sistema, junto con los pasos y compromisos necesarios para salvaguardar y mejorar el bienestar dentro de las restricciones apropiadas de una industria ganadera efectiva. (Las Cinco Libertades, Farm Animal Welfare Council)

Las medidas de bienestar animal sí hacen menos sufrida la explotación y matanza industrial de animales pero es erróneo pensar que los protegen. No solo no lo hacen, sino que además la implementación de estas medidas es inviable en muchos casos y en otros tiene nula efectividad. De esta forma acaban sirviendo únicamente para edulcorar la imagen de la industria.

La existencia de un marco legislativo no asegura la aplicación efectiva de la norma. Varias de las prácticas observadas durante este trabajo, algunos de los escándalos recientes asociados a mataderos del país —como el de la empresa Incarlopsa o el ubicado en Riaza— y las numerosas investigaciones realizadas en mataderos de medio mundo, así lo corroboran.

Tampoco es posible comprobar el procedimiento que se sigue durante la matanza de los más de 60.000 millones de animales que son enviados a mataderos de todo el mundo cada año —800 millones en el Estado español— (datos de FAOSTAT y de la Encuesta anual censal de sacrificio de ganado en mataderos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación). El matadero moderno es una fábrica donde los camiones llegan de forma incesante cargados con cientos o miles de animales. Algunas plantas procesan 10.000 pollos por hora o 10.000 cerdos al día. No hay forma posible de control.

El discurso del bienestar animal conduce el debate a un lugar sin salida que solo favorece a la industria, no a los animales, presentando dos opciones como las únicas posibles, aquella explotación que es legítima o humanitaria frente a aquella que no lo es. Y nos hace olvidar que existe otra respuesta, la única aceptable para los animales: la completa abolición de la explotación animal.

El presente trabajo es el resultado de la labor documental realizada en dieciséis mataderos ubicados en el Estado español.

Un cordero es arrastrado por las patas desde el camión donde ha llegado hasta los corrales del matadero
Un cordero es arrastrado por las patas desde el camión donde ha llegado hasta los corrales del matadero. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

Transporte y descarga de animales

Según la última encuesta de sacrificio de ganado del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPAMA) en el año 2017 se mataron más de 850 millones de animales en los mataderos españoles. Vacas, toros, terneros, cabras, ovejas, cerdos, conejos, pollos y animales de otras especies fueron trasladados en camiones hasta estas fábricas de la muerte.

El transporte es uno de los momentos más duros y traumáticos para los animales explotados en granjas industrialesLa normativa europea autoriza recorridos de hasta 24 horas seguidas, y sin descanso, para cerdos y caballos, 14 horas para cabras, ovejas y vacas y 12 horas para pollos y conejos. Durante el traslado permanecen generalmente hacinados sobre sus propios orines y excrementos. Muchos de ellos sin espacio para tumbarse. Debido al traqueteo, los golpes, el hacinamiento y la exposición a temperaturas extremas algunos animales llegan heridos, extenuados o con graves problemas de salud. Otros sencillamente no lo soportan y mueren en el camino.

Camión de cerdos a punto de partir al matadero.
Camión de cerdos a punto de partir al matadero. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

Un estudio realizado en Italia durante cuatro años en más de cincuenta mataderos de aves reveló que la cantidad de animales que llegaban muertos a las instalaciones alcanzaba tasas de hasta el 1,62%. Puede parecer un porcentaje pequeño, pero si lo aplicamos al volumen de aves que son trasladadas cada año a mataderos españoles —más de 750 millones durante el 2017— la cifra que arroja la ecuación implica a millones.

Durante la carga muchas aves sufren fracturas en los huesos. Las aves son introducidas bruscamente en las jaulas, cargadas al camión y trasladadas sin ninguna atención. Los resultados de varias investigaciones realizadas en Alemania revelaron que hasta un 15% de estos animales resultaban lesionados como consecuencia de la captura.

También hay que tener en cuenta que un importante número de animales nunca llegará a la fase de transporte ni al matadero. La cifra de los que perecieron en las granjas debido a problemas de salud asociados al duro régimen de explotación—enfermedades derivadas de la selección genética, desórdenes metabólicos, problemas respiratorios, etc. — o debido a lo que la industria denomina ‘descarte’ —matanza de animales en la propia granja por no alcanzar los niveles óptimos de producción— se estima en millones.

Por otra parte, un cambio brusco de temperatura en las naves donde son hacinados o un fallo en el suministro eléctricopueden llevar a la muerte a cientos de miles de animales. Otros pueden perecer en los accidentes de carretera durante su traslado. A los animales heridos no se les atiende. En el mejor de los casos se les mata en el mismo lugar del siniestro o se les vuelve a cargar en otro camión hacia el mismo destino.

Durante la investigación he asistido a varias llegadas y descargas de animales en los mataderos, la gran mayoría con instalaciones de tamaño medio y arquitectura similar. Los animales son recibidos en un acceso que conecta directamente a los corrales, espacios que suelen ser lúgubres y sucios, y son conducidos a los establos mediante ruidos que los asustan o mediante ‘empujadores’ eléctricos. En ocasiones se propinan patadas y golpes a los que se resisten y a los de menor tamaño los lanzan hacia adelante o desde el camión a las rampas que conducen a los establos. Muchas veces las descargas son realizadas mientras se está efectuando la matanza de animales en otra área y el responsable veterinario no puede atender las dos actividades al mismo tiempo. Es decir, no se verifica si la normativa de protección animal está siendo correctamente aplicada. Algunos animales pueden permanecer horas en los corrales mientras que otros son dirigidos a la zona de sacrificio tras su llegada.

En uno de los mataderos un granjero descargó a dos corderos del maletero de su coche. Llegaron asustados y atados de sus patas. Contraviniendo la normativa y en presencia de la veterinaria, fueron trasladados a los establos boca abajo.

No se atará a los animales por los cuernos, la cornamenta, las argollas nasales, ni con las patas juntas. No se pondrá bozal a los terneros. Los équidos domésticos mayores de ocho meses deberán utilizar un cabestro durante el transporte salvo cuando se trate de caballos no desbravados. (Anexo I, Capítulo III, Manipulación, 1.11 del Reglamento (CE) No 1/2005 DEL CONSEJO de 22 de diciembre de 2004 relativo a la protección de los animales durante el transporte y las operaciones conexas)

En otro matadero de corderos los animales permanecieron en los remolques varias horas sin agua ni atención de ningún tipo.

Un cordero es lanzado al suelo durante las descargas. Esta práctica está prohibida por el Reglamento (CE) Nº 1099/2009 del Consejo de 24 de septiembre de 2009 relativo a la protección de los animales en el momento de la matanza.
Un cordero es lanzado al suelo durante la descarga. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

Las aves y los conejos son dispuestos en los mismos contenedores en los que han llegado, apiladas unas sobre otras y no se impide, tal y como exige el reglamento europeo, que la orina y los excrementos caigan sobre los animales.

1.4. Cuando los contenedores se superpongan, se adoptarán las precauciones necesarias para: a) limitar la caída de orina y excrementos sobre los animales situados debajo; (Anexo III, Normas de funcionamiento de los mataderos, 1.4 del Reglamento (CE) Nº 1099/2009 del Consejo de 24 de septiembre de 2009 relativo a la protección de los animales en el momento de la matanza.)

Los últimos conejos en ser sacrificados estaban sucios y cubiertos de orina y pasaron varias horas encerrados en estas jaulas de plástico sin apenas espacio para moverse. La veterinaria me pidió expresamente que no hiciera fotos de estos conejos.

En el reglamento se requiere la atención prioritaria a las hembras que hayan parido durante el transporte. Es decir, se está reconociendo que existen hembras que son enviadas al matadero a punto de parir.

1.5. A efectos del sacrificio, los animales no destetados, los animales lecheros en período de lactación, las hembras que hayan parido durante el trayecto o los animales entregados en contenedores tendrán prioridad sobre otros tipos de animales. (Anexo III, Normas de funcionamiento de los mataderos, 1.5 del del Reglamento (CE) Nº 1099/2009 del Consejo de 24 de septiembre de 2009 relativo a la protección de los animales en el momento de la matanza.)

Contenedores de conejos apilados unos sobre otros en la zona de desangrado.
Contenedores de conejos apilados unos sobre otros en la zona de desangrado. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

Hacia la muerte: métodos de aturdimiento

Los métodos de aturdimiento aplicados en la fase previa al degüello de animales es uno de los asuntos que más controversia y polémica suscita en el debate sobre bienestar animal. Su finalidad consiste en asegurar la pérdida inmediata de conocimiento para evitar el sufrimiento del animal mientras se desangra. También, según se recoge en el reglamento, se considera aturdimiento a cualquier proceso que provoque la muerte instantánea.

La industria cárnica asegura que con estos métodos los animales no sufren pero saben que en sus mataderos, debido a diversas causas, la realidad es otra.

Los procedimientos incluidos en el reglamento europeo exigen que estas prácticas sean realizadas con una precisión que no he observado en los lugares que he visitado. Acertar un disparo sobre la cabeza de una vaca asustada que pesa cerca de media tonelada y que se resiste a morir o colocar dos electrodos en ambos lados de la cabeza de un cerdo mientras resbala agitado sobre un suelo bañado de sangre, no son tareas fáciles de ejecutar. Menos aún con el rigor que exigen los estándares de bienestar animal. El ritmo de producción de los mataderos —cada vez más frenético—, en donde un solo trabajador tiene que realizar la misma tarea decenas o cientos de veces cada día, aumenta la dificultad de cumplir con los procedimientos. A esto se suma que a veces, las pistolas se atascan, o los dispositivo eléctricos han sido mal regulados, o los animales despiertan del aturdimiento y permanecen despiertos mientras les degüellan etc., lo que aumenta la espera, estrés y sufrimiento de todos ellos.

Además, y como ya se ha dicho anteriormente, en algunos mataderos se incumple directamente la normativa en presencia del veterinario. Durante la investigación he visitado dos mataderos de corderos donde los animales no eran aturdidos. En otro se me prohibió el acceso a esa zona específica y en un tercero se me confesó que la razón por la que aturdía a los animales era la presencia de una cámara.

Existe otro factor, también objeto de controversia, por el que muchos animales no son aturdidos. La normativa permite la excepción en el caso de los ritos religiosos, como la matanza halal o kosher, donde los animales son degollados sin aturdimiento previo. En el año 2010 y solo en Mercabarna se llegaron a matar así más de 100.000 corderos y más de 40.000 terneras.

Cerdo en el inicio del restrainer, una máquina que inmoviliza y traslada a los cerdos de uno en uno desde los corrales hasta el punto de aturdimiento donde se les aplica la descarga eléctrica.
Cerdo en el inicio del restrainer, una máquina que inmoviliza y traslada a los cerdos de uno en uno desde los corrales hasta el punto de aturdimiento donde se les aplica la descarga eléctrica. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

Debido a estas excepciones y debido a la existencia de malas prácticas en la aplicación de la normativa de bienestar animal, todo apunta a que muchos animales son llevados a la muerte en un estado de plena consciencia.

Lo que sigue a continuación son los métodos de aturdimiento observados durante la investigación. Todos ellos son considerados, según el reglamento, como métodos de aturdimiento simple —no provocan la muerte instantánea de los animales— y se exige que vayan seguidos de un procedimiento que los mate.

Pistola de perno cautivo

Debido a su bajo costo y fácil funcionamiento, el pistolete de perno cautivo es probablemente el método de aturdimiento más extendido del mundo y se utiliza tanto en vacas, como en cerdos, ovejas, cabras y caballos.

La pistola dispara un proyectil accionado por un cartucho de pólvora o mediante aire comprimido que, tras penetrar en el cráneo, se recoge a su posición inicial causando un trauma cerebral. Para lograr un aturdimiento efectivo el reglamento exige que los animales de la especie bovina estén debidamente colocados en el cajón de aturdimiento y que el arma tenga que ser sostenida de forma firme sobre el lugar donde vaya a dispararse.

Es bastante común que las vacas se resistan a entrar al cajón y para ello se les apliquen descargas eléctricas. Algunas mugen y parecen sensiblemente afectadas. Agitan sus cabezas y se mueven de forma nerviosa hacia atrás y hacia delante. Acertar un disparo con la precisión que exigen los estándares de bienestar animal no es tarea sencilla y en algunos casos debe repetirse el procedimiento.

Aturdimiento con perno cautivo
Aturdimiento con perno cautivo. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

El propio reglamento reconoce que la espera en el cajón de aturdimiento puede provocar angustia al animal y, por esta razón, exige que el tiempo de espera sea el más breve posible. Sin embargo, en tres de los cinco mataderos de vacas que he visitado se incumplía esta exigencia. Algunos animales han permanecido varios minutos en él sin presencia de ningún operario. En uno de ellos se retorció el rabo a una vaca —otra práctica prohibida en el reglamento— para introducirla en el cajón de aturdimiento. Igualmente, se exige que el cajón de aturdimiento esté “dotado de un sistema que limite los movimientos tanto laterales como verticales de la cabeza del animal”. La gran mayoría de mataderos no están obligados a acatar esta medida hasta 2019. Sin embargo, es importante señalar que no se cumplía en ninguno de ellos y que los animales podían mover la cabeza de forma vertical dificultando aún más la ejecución. Una vaca incluso logró darse la vuelta de forma completa y salió del cajón.

Este método no solo se utiliza en animales de la especie bovina. También he observado su uso en un matadero de ovejas. Estas eran agrupadas contra una esquina y disparadas por detrás, bajo la base de la cornamenta, sin sujeción alguna. Una vez caían al suelo el matarife las arrastraba cogiendo una de sus patas traseras hasta los ganchos del transportador. Algunas de ellas presentaban signos de seguir conscientes.

Esta técnica, aun cuando es aplicada de forma correcta, no asegura que el animal vaya a perder el conocimiento y algunos animales muestran signos de sufrimiento tras ser disparados. Un estudio realizado en Europa en 585 toros, 306 vacas, 58 novillos y 49 terneros revelaba que el aturdimiento había fallado el 12.5% de veces y que el intervalo intermedio entre el disparo y el degüello había sido superior a los 100 segundos.

Aturdimiento eléctrico

El equipo está compuesto de un cuadro eléctrico al que van unidas unas tenazas provistas de electrodos en sus extremos. Las tenazas, colocadas a ambos lados de la cabeza, transmiten una descarga eléctrica al animal. Si se utilizan de forma correcta, la descarga le provoca un ataque epiléptico y la pérdida de conocimiento momentánea. Este es un procedimiento reversible, es decir, en el caso de que el aturdimiento haya sido logrado, el animal puede recuperar la consciencia en un breve espacio de tiempo.

Aturdimiento eléctrico de cerdos

– Restrainer. Es una máquina que inmoviliza y traslada a los cerdos de uno en uno desde los corrales hasta el punto de aturdimiento donde se les aplica la descarga eléctrica. Está compuesta por dos cintas transportadoras colocadas de tal forma que el cerdo queda completamente inmovilizado. Los cerdos son dirigidos por un túnel hasta los pies del restrainer. Si se resisten al avance son empujados mediante descargas eléctricas o golpes. Algunos cerdos permanecen en el punto de aturdimiento más tiempo del indicado en la normativa.

– Box de aturdido. Los cerdos son introducidos, generalmente a la fuerza, en un armazón metálico. La descarga eléctrica se aplica desde un extremo por donde asoman la cabeza. Seguidamente el animal cae a través de una trampilla lateral y es arrastrado hasta el elevador de sangrado. En ocasiones, cuando los cerdos son mal aturdidos, se les aplica una segunda descarga mientras son suspendidos de las patas y trasladados hacia la zona de degüello.

– Redil de aturdimiento. Cuando no se dispone de equipamiento de sujeción los cerdos son conducidos en grupo —muchas veces mediante gritos y golpes— a una estancia donde se les aturde uno a uno. Los cerdos se mueven agitados y tratan de huir. A veces se ponen unos sobre otros o resbalan y caen al suelo. No siempre se acierta en el primer intento, aumentando el estrés del animal

Aplicación de descarga eléctrica mediante electrodos en el redil de aturdimiento
Aplicación de descarga eléctrica mediante electrodos en el redil de aturdimiento. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

Con el fin de agilizar la tarea muchos cerdos son izados para su posterior degüello al mismo tiempo que los aturden. En ocasiones los matarifes, para encadenar las patas a los ganchos de los elevadores, presionan el torso de los animales con una pierna. He sido testigo de esta práctica, que contraviene la normativa, en diferentes mataderos.

Varios estudios han comprobado que un gran número de cerdos siguen conscientes tras la aplicación de este método de aturdimiento. La Universidad de Bristol reveló, tras una investigación realizada en veintinueve mataderos de Inglaterra, que el 36% de los cerdos eran mal aturdidos técnicamente, el 15,6% tenían que volver a ser aturdidos y el 20,5% se encontraban en un estado que les permitía recuperar la consciencia. Inglaterra es uno de los lugares del mundo donde la normativa de bienestar animal es más exigente. Otro estudio más reciente llevado a cabo en un matadero de Colombia donde se examinó la aplicación de la electronarcosis en 1.341 cerdos indicaba que sólo fue efectiva con el 20,6% de los casos.

El aturdido de los cerdos en periodo de lactancia se realiza con unas pinzas de menor potencia entre dos operarios. Mientras uno sujeta al animal, el otro le aplica la descarga eléctrica sobre la cabeza
El aturdido de los cerdos en periodo de lactancia se realiza con unas pinzas de menor potencia entre dos operarios. Mientras uno sujeta al animal, el otro le aplica la descarga eléctrica sobre la cabeza. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

Aturdimiento eléctrico de ovejas y corderos

Las ovejas y los corderos son conducidos hasta un redil generalmente conectado por una puerta con los corrales. Los corderos suelen permanecer visiblemente asustados y agrupados contra una esquina del redil. No he observado un método de sujeción específico. Generalmente son inmovilizados entre las piernas del matarife que aplica la descarga con las tenazas. En dos mataderos que visité los corderos eran aturdidos mientras permanecían suspendidos de sus patas traseras en el elevador de sangrado. En uno de ellos incluso ataban a dos corderos del mismo gancho. Ambas prácticas están prohibidas en el reglamento.

Oveja guía, dirigiendo el rebaño al área de matanza

Conducir a los animales hasta el área de matanza no es sencillo. El transporte y el paso por los corrales supone un cambio de escenario drástico para todos ellos. Muchos acaban de ser recién separados de sus madres; incluso en algunos todavía es visible el cordón umbilical. Están asustados y se resisten a avanzar. La siguiente conversación —registrada con cámara oculta— la mantuvieron mi compañero de investigación y una veterinaria.

—Hay carneros que se niegan a entrar en el cajón. Y es que huelen la sangre del anterior que han sacrificado. A ver, tienen siempre miedo a lo desconocido, han estado siempre en la explotación, y de repente lo traes a estas historias… siempre tienen miedo. Pero yo creo que huelen la sangre.—

En algunos mataderos se utilizan ovejas guía para conducir a los corderos hasta la zona de matanza.
En algunos mataderos se utilizan ovejas guía para conducir a los corderos hasta la zona de matanza. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

En algunos mataderos, con el fin de facilitar el traslado de los corderos hasta el área de matanza, utilizan ovejas adultas. Estas ovejas guía o mansas—también llamadas ovejas judas en manuales de la industria—son adiestradas para conducir a los corderos hasta el lugar donde van recibir la descarga eléctrica y el posterior degüello. Su vida transcurre en los corrales y durante cada jornada conducen a la muerte a miles de corderos. He observado esta práctica en dos mataderos.

Aturdimiento eléctrico de conejos

Se coloca la cabeza del conejo en un dispositivo equipado con dos pinzas accionadas por un pedal. Una vez recibe la descarga el animal es colgado por una de sus patas traseras en un gancho del transportador.

Un estudio llevado a cabo en un matadero del norte de Italia sobre 1.020 conejos observó que el procedimiento fue ejecutado de forma incorrecta más del 10% de las veces. Además, varios animales recuperaron la consciencia tras el aturdimiento.

Tras el aturdido, algunos animales —cerdos, ovejas o conejos—, muestran signos de seguir conscientes. Agitan sus cuerpos con ímpetu, mueven los ojos observando el entorno, se retuercen o patalean colgados de una pierna. En ocasiones incluso permanecen colgados varios minutos mientras el matarife está realizando otras tareas. Si el aturdimiento eléctrico no es realizado correctamente, bien porque el operario no lo ha aplicado donde debe o bien porque la corriente eléctrica no ha sido la suficiente, es posible que los animales no pierdan el conocimiento y entren en un estado shock conocido como “Estado o pesadilla de Leduc”. El animal queda paralizado y no puede emitir ningún sonido pero sigue consciente.

Matadero de conejos.
Matadero de conejos. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

Electroaturdimiento en tanque de agua

El baño de agua electrificada para aturdir pollos o aves de tamaño similar, es el procedimiento de aturdimiento más extendido en el Estado Español y en general, en toda la Unión Europea (81%). Los pollos llegan hacinados en jaulas que son dispuestas, unas sobre otras, justo al inicio de la línea de matanza. Allí son colgados por las patas y boca abajo de los ganchos de un transportador aéreo que los traslada por las diferentes zonas del matadero.

Los pollos destinados para engorde han sido seleccionados genéticamente de tal forma que muchos sufren graves trastornos en sus patas y apenas pueden mantenerse de pie. Un trabajador especializado puede llegar a colgar a más de 1.000 pollos por hora. Si esto no es realizado de forma correcta —algo común dada la velocidad de algunas líneas de procesado— pueden sufrir aún más daños de los que están destinados a padecer. Un estudio concluía que, tras el colgado, el 3% de los pollos tenían los huesos rotos; otro estudio indicaba que el colgado aumenta en un 44% las posibilidades de sufrir roturas de huesos. En el matadero de aves que he visitado algunas permanecieron colgadas más de un minuto en la fase previa al aturdimiento, superando el tiempo de espera máximo que exige el reglamento. Una vez colgadas y en un intento desesperado por salir de ahí, aleteaban y se retorcían intensamente.

En el año 2003 Alternativa para la Liberación Animal, asociación pionera y germen de algunas importantes organizaciones de defensa animal del Estado Español, publicaba en su Boletín Informativo unas estremecedoras declaraciones de un matarife de aves:

Vienen en camiones, en jaulas, en cada camión vienen de dos mil quinientos a tres mil pollos, vienen unos encima de otros con las plumas, con las patas, las alas fuera. Vienen de Huesca y de otros sitios. Tienen un largo viaje, y con el frío que hace muchos vienen congelados, muertos, o en condiciones penosas. […] Se coge de la pata o de donde agarres, porque cuando se coge un pollo se coge sin mirar, igual coges del cuello que de las patas y se le cuelga boca abajo y de ahí pasa a una bañera donde le das descargas, es una bañera con dos cables y pasa la corriente, se usa para atontar al pollo.

Con el equipo en marcha, el transportador lleva a los pollos a un tanque con agua electrificada. Sus cabezas son sumergidas en él durante unos segundos pero, tal y como se recoge en varias investigaciones, algunos animales logran levantar la cabeza o son demasiado pequeños y pasan el tanque de agua sin haber sido aturdidos. La electricidad recorre todo su cuerpo y puede causar hemorragias y fracturas en los huesos. Si la entrada del tanque está mojada pueden sufrir choques eléctricos momentos antes de sumergir la cabeza.

La complejidad del aturdimiento múltiple del agua no es propicia para mantener un buen bienestar. No se puede determinar la efectividad del aturdimiento. El método, ampliamente practicado porque es simple y barato, no puede ser controlado. No se puede controlar la cantidad de corriente eléctrica que fluye a través de un pájaro. No se puede armonizar la resistencia eléctrica en pollos de engorde. El baño de agua tiene que ser reemplazado. (Dr. Mohan Raj, Seminario del USDA, 16 de diciembre de 2004)

Bajo este sistema de aturdimiento el voltaje es constante e igual para todos. Si el tamaño y peso de los pollos es desigual es posible que algunos no reciban la cantidad suficiente de corriente para inducir a la pérdida de conocimiento. Virgil Butler, exoperario de la corporación cárnica Tyson Foods y más tarde activista por los derechos animales, indicaba que este método está dirigido en mayor medida a aumentar la producción que a impedir el sufrimiento de los pollos. Así se manifestaba sobre ello:

La aturdidora está para facilitar la velocidad de la línea. Antes de que fuera implementada en esa planta, la línea procesaba 98 aves por minuto, con dos matarifes. Después de añadirla la velocidad alcanzó 120. Luego implementaron la máquina de matar, quitaron a uno de los matarifes, y la velocidad subió a 142. Ahora, por supuesto, procesa 186 aves por minuto. Todo lo que hace es paralizar los músculos. No los deja inconscientes ni insensibles al dolor. En palabras del dueño de Tsyon a los trabajadores, “hace la planta más eficiente”.

Degüello de aves tras haber recibido el baño de agua electrificada.
Degüello de aves tras haber recibido el baño de agua electrificada. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

La matanza

El proceso de matanza más común es por degüello. Se realiza de forma manual con un cuchillo afilado seccionando “sistemáticamente las dos arterias carótidas o los vasos de los que nacen”. Las líneas de matanza de pollos más sofisticadas disponen de una cuchilla automática que puede llegar a degollar a miles de pollos por hora.

Según el Reglamento (CE) Nº 1099/2009 del Consejo de 24 de septiembre de 2009 relativo a la protección de los animales en el momento de la matanza, el degüello se debe efectuar lo más rápidamente posible tras el aturdimiento, antes de que el animal recobre el conocimiento. Sin embargo, debido a que los métodos de insensibilización no son completamente efectivos, a que en ocasiones son mal ejecutados o a que se prescinde de su uso contraviniendo la normativa, un porcentaje de animales llegan conscientes a esta fase del proceso. Durante la investigación lo he presenciado en varios mataderos y he sido testigo de escenas duras y violentas; allí no existía compasión ni cuidado, solo velocidad y embrutecimiento.

Las ovejas son trasladadas al área de matanza mediante una cinta transportadora. Llegan colgadas de sus patas traseras y una vez se encuentran sobre la tina que recoge la sangre, el matarife les corta la garganta una a una. Sujeta la cabeza con una mano y con la otra, dependiendo de la técnica, les clava el cuchillo o les da un corte a la altura de la carótida. Tras esto, muchas de ellas son empujadas a gran velocidad a través de los rieles de la cinta transportadora, mientras se desangran, chocan y se agolpan unas contra otras. Patalean, se retuercen y la sangre salpica en todas direcciones. En una ocasión vi como llegó a la cinta una oveja que superaba el tamaño para el que había sido diseñada la línea. Debido a su peso y sin haber sido aún aturdida, cayó contra el suelo. La volvieron a colgar a los rieles. Su cabeza tocaba el fondo de la tina completamente cubierta de sangre. La mataron en esas circunstancias.

En la zona de desangrado, el matarife apuñala a un cordero tras haber recibido la descarga eléctrica.
En la zona de desangrado, el matarife apuñala a un cordero tras haber recibido la descarga eléctrica. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

La matanza de cerdos es similar a la de las ovejas. Tras el degüello, los animales son llevados a los tanques de escaldado y al horno chamuscador, dos máquinas cuya función es eliminar su pelo. Los tanques contienen agua caliente que cubre el cuerpo del cerdo en su totalidad. El reglamento exige que los animales lleguen muertos a esta fase y que antes de introducirlos a los tanques “se haya comprobado la falta de signos de vida del animal”. En algunos mataderos en los que estuve, ni hubo tal comprobación, ni el veterinario se encontraba presente, ni la línea de procesado se paró por este motivo.

Las investigaciones llevadas a cabo por activistas, por organismos institucionales o los propios testimonios de trabajadores, prueban que en mataderos con idénticos procedimientos de los observados durante la presente investigación, muchos cerdos son descolgados aún vivos a los tanques donde mueren ahogados.

El matadero de Incarlopsa —empresa situada en Cuenca que suministra elaborados cárnicos a Mercadona— fue condenado por introducir a cerdos vivos en los tanques de escaldado durante tres años consecutivos. A principios del año 2017 un activista infiltrado en el mayor matadero de cerdos en Bélgica, portando una cámara oculta, mostró como los animales eran descolgados vivos dentro de los tanques. Durante el año 2016 una investigación oficial realizada en Gran Bretañadenunció más de 4.000 infracciones graves a las normativas de las leyes de bienestar animal y encontró también casos de cerdos introducidos vivos en los tanques de escaldado.

Tanque de escaldado. Varias investigaciones han probado que muchos cerdos llegan vivos a esta fase del proceso.
Tanque de escaldado. Varias investigaciones han probado que muchos cerdos llegan vivos a esta fase del proceso. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

En su libro, Slaughterhouse: The Shocking Story of Greed, Neglect, And Inhumane Treatment Inside the U.S. Meat Industryla investigadora Gail Eisnitz recoge también testimonios de trabajadores que han presenciado como algunos cerdos llegaban vivos a los tanques de escaldado.

Estos cerdos llegan al tanque de escaldado, caen el agua y comienzan a chillar y patear. A veces se revuelven tanto que arrojan agua fuera del tanque. No mucha agua, pero era obvio que estaba pasando porque podía oír como chillaban. Tarde o temprano se ahogan.

Hay un brazo giratorio que los empuja hacia abajo, sin posibilidad de salir. No estoy seguro de si se queman antes de ahogarse, pero les toma un par de minutos dejar de revolverse. ¿Crees que a la gerencia le importa si se ahogan o se queman hasta morir?

He visto cerdos tratando de nadar en el tanque de escaldado.

En algunos mataderos también utilizan un soplete para chamuscar las pezuñas de los cerdos y desprenderlas de las patas. Esta práctica solo debe hacerse cuando el cerdo está completamente muerto. En una ocasión y con la intención de ganar tiempo, pude ser testigo de cómo un trabajador quemaba las patas de un cerdo que aún respiraba.Las llamas le alcanzaban el rostro. Le estaba quemando vivo.

En otro matadero de cerdos presencié cómo los animales eran arrastrados por el suelo hasta la zona de matanza mediante un garfio clavado a su garganta. Esta es una práctica prohibida y el personal del matadero me pidió expresamente que no publicara esas imágenes.

La matanza de aves y de conejos que he documentado para este reportaje ha tenido lugar en el mismo matadero. Las aves son colgadas de sus patas y transportadas al tanque de agua electrificada para aturdirlas y tras ello a la zona de desangrado donde un trabajador les corta el cuello con una cuchilla. Tras superar la fase de aturdimiento y el degüello, algunas aves parecían seguir conscientes.

Se debe tener en cuenta que el ritmo de trabajo en los mataderos es cada vez más frenético. Los degolladores automáticos pueden llegar a matar hasta 10.000 animales por hora. Debido a la imprecisión de los cortes manuales, a la tasa de error de los degolladores automáticos o a los tiempos de espera insuficientes entre el degüello y el siguiente estadio del proceso, un porcentaje de aves llegan vivas a los tanques de escaldado y mueren ahogadas. En el Estado Español no se han realizado aún investigaciones relevantes en mataderos de pollos o gallinas, pero dos importantes y extensos informes gubernamentales realizados en mataderos de Estados Unidos y de Gran Bretaña, así como las investigaciones realizadas mediante la instalación de cámaras ocultas, dan pistas delo que puede estar sucediendo en mataderos españoles de similares características.

Área de desollado de un matadero de conejos

Área de desollado de un matadero de conejos. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

En el caso de los conejos, algunos también muestran signos de seguir conscientes tras el degüello. Agitan sus patas, retuercen sus cuerpos y levantan la cabeza. Tal y como indica el estudio realizado en un matadero de Italia, los animales pueden recuperar la consciencia tras el aturdido.

Los bovinos han sido la especie menor documentada durante esta investigación. He observado la matanza de algo más de veinte vacas. Una vez se aturden, son expulsadas al suelo mediante una trampilla situada en la parte inferior del cajón. La gran mayoría de ellas se siguen moviendo tras el degüello.

Como ya se ha explicado anteriormente y de forma contraria a lo que transmite la industria cárnica y sus representantes institucionales, las medidas de bienestar animal no protegen a los animales. El propio reglamento que regula la implementación de los estándares de bienestar animal en los mataderos de la Unión Europea, reconoce que la matanza de animales puede provocar “dolor, angustia, miedo u otras formas de sufrimiento a los animales, incluso en las mejores condiciones técnicas disponibles”. Y efectivamente, he podido comprobar que así sucede.

Edad de los animales en el matadero

La industria cárnica cuida mucho la forma en la que presenta a los consumidores la explotación de los animales. Cada vez son más conscientes de la influencia que tienen las palabras e imágenes en sus hábitos de consumo, y desde hace tiempo ha comprendido que relacionar los productos con la explotación industrial y la matanza de animales, no es una buena estrategia de venta.

Las actuales campañas de la industria nos muestran animales que viven en parajes bucólicos bajo los cuidados de simpáticos granjeros. Nunca muestran imágenes de sus mataderos ni explican que la gran mayoría de los animales son enviados a ellos en las primeras etapas de su vida. Tampoco dicen que su esperanza de vida en un entorno sin explotación es mucho mayor. A algunos los matan con apenas días de vida, otros son separados traumáticamente de sus madres y aún presentan restos del cordón umbilical cuando llegan al matadero.

Los pollos tienen una esperanza de vida de 8 años y son llevados al matadero con 42 días de edad; la esperanza de vida de las ovejas alcanza los 10 años pero su sacrificio suele ser entre los 3 y 10 meses de edad; los conejos pueden vivir aproximadamente hasta los 9 años pero son enviados a los mataderos a los dos meses de edad; las terneros pueden superar los 20 años y son llevados al matadero durante su primer o segundo año de vida.

Las ovejas tienen una esperanza de vida que alcanza los 10 años, pero pueden ser llevadas a los mataderos entre los 3 y 10 meses de edad
Las ovejas tienen una esperanza de vida que alcanza los 10 años, pero pueden ser llevadas a los mataderos entre los 3 y 10 meses de edad. AITOR GARMENDIA | TRAS LOS MUROS

Nuestra complicidad les ampara

La industria cárnica esconde de forma deliberada la explotación y matanza de animales. Miente sobre como son tratados en sus nauseabundos mataderos y granjas. Mediante la implementación de sellos de bienestar animal y etiquetas como “libres de jaulas” o “en libertad” pretende hacernos creer que los animales son protegidos precisamente en los lugares donde se acaba con sus vidas.

Llevo años visitando centros de explotación animal. He saltado muros de granjas industriales junto a activistas durante sus investigaciones. He viajado dentro de camiones cargados de vacas y accedido a casi un centenar de mataderos. En ellos he sido testigo de los innumerables abusos y agresiones que sufren los animales y he constatado la explotación sistemática que padecen. No hay lugar para el bienestar en ninguna granja ni en ningún matadero.

La aparente preocupación de la industria ganadera por el trato que reciben los animales es solo propaganda. Una parte más de su estrategia de ventas. Conoce al detalle lo que sucede en sus instalaciones y no tiene ningún interés en protegerlos porque eso supondría su fin.

Sin embargo, su negocio no puede funcionar sin la complicidad de quienes demandan sus productos. Muchos intuimos, o ya sabemos, que hay algo éticamente inaceptable tras esos muros, pero elegimos mirar hacia otro lado y aceptamos su versión. Justificamos atroces formas de violencia hacia determinados animales que nunca toleraríamos hacia otros. Si el animal al que sumergimos la cabeza en un tanque de agua electrificada o al que disparamos en un cajón de aturdimiento fuera de otra especie —como un perro o un gato, por ejemplo— seríamos acusados de maltrato animal e incluso llevados ante un tribunal.

En los mataderos se perpetra la mayor forma de violencia y de abuso cometida contra animales terrestres. Una explotación que opera bajo el paraguas ideológico del especismo, la opresión histórica que sufren los animales.

Las imágenes presentadas en este informe abren una ventana al hermético mundo de la ganadería industrial y han sido realizadas con el fin de aportar herramientas con las que hacer frente a la explotación que sufren millones de animales.

No compres, adopta con responsabilidad

14 febrero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Se acerca una de las épocas más peligrosas para los animales de familia, especialmente perros y gatos, pero no solo. También roedores, pequeñas aves, tortugas, peces… Muchos de ellos serán comprados estas navidades para ser regalados, y un alto porcentaje de ellos sabrá en breve lo que es el abandono. En días, semanas o meses pasarán de ser un bonito regalo a un estorbo. Unos cuantos se habrán lucrado con su cría y con su venta, y otras muchas, quienes rescatamos animales y buscamos para ellos una nueva oportunidad, nos veremos de nuevo desbordadas por no poder llegar a todas esas vidas rotas.

Antes de las fiestas navideñas queremos recordar de nuevo las condiciones en las que se crían esos animales que son vendidos, o bien directamente por los criadores o bien en tiendas de animales. Cuando el beneficio es el principal (y a veces único) objetivo podemos hacernos una idea de cuál es su realidad cotidiana. Hemos visto casos de perros hacinados en jaulas viviendo sin apenas poder moverse sobre sus propios excrementos, enfermos, escuálidos, sin ningún tipo de atención veterinaria, sin acceso a lo más básico para satisfacer sus necesidades físicas, de las emocionales ni hablamos. Todo vale con tal de que haya camadas y de que los pequeños puedan ser vendidos cuando apenas tienen unas semanas. Si luego enferman o simplemente la rápida y traumática separación de su madre y sus hermanos comporta problemas de comportamiento el problema ya no es de quien los vendió.

En las tiendas los cachorros suelen pasar semanas, cuando no meses, metidos en pequeños cubículos a la vista de muchos pero sin apenas interacciones directas. Ven pasar gente continuamente, los estímulos son permanentes, pero ellos están encerrados, a veces solos, a veces con otros pequeños. El tiempo pasa y ellos pasan la mayor parte del tiempo sometidos a muchos estímulos mientras el comercio está abierto, en soledad cuando está cerrado, y  sin atenciones emocionales ni socialización. Cuando salen de allí lo más probable es que sean víctimas de ansiedad por separación y de problemas para relacionarse. Pero eso, de nuevo, no será problema de quien los vendió.

Habrá quien diga que cría o conoce a quien cría animales para su venta y los tiene en buenas condiciones, con una alimentación de primera, espacio para correr, atenciones de todo tipo, y que no vende a los cachorros hasta ser destetados por su madre. Seguro. Pero nos permitimos dudar de que renuncie a sus beneficios para hacerse cargo de los que no se puedan vender por nacer enfermos o con alguna malformación, o para seguir dando esas atenciones de primera a las hembras que ya no puedan proporcionar más cachorros. ¿Cuántos perros ‘de caza’ que ya no sirven para cazar suelen tener los cazadores? ¿Y cuántos perros que ya no sirven para criar suelen tener los criadores? Son las preguntas del millón.

En todo caso, con unos 200.000 animales abandonados cada año y las protectoras y los refugios desbordados, va siendo hora de asumir que las vidas no se venden ni se compran, que nuestra responsabilidad hacia esos animales a los que hemos domesticado y hemos obligado a necesitarnos nos exige parar esa sangría de maltrato y abandono, nos exige esterilizar a los animales con los que convivimos y centrarnos en acoger a los que ya están aquí sin aumentar la sobrepoblación que ya existe. Seguir criando y vendiendo animales solo se explica por puro egoísmo. Y el control de la cría por particulares es uno de los principales focos de abandono.

La adquisición de animales de forma compulsiva es sin duda uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos. Personas que adquieren un animal, generalmente cachorro, para satisfacer un capricho sin apenas meditar sobre las necesidades que tiene y tendrá en el futuro ese animal, sin ser consciente de que está incorporando a su familia a un nuevo miembro del que será responsable (o debería serlo) durante toda su vida. También personas que, atisbando las atenciones que requiere un perro (sacarlo a la calle, llevarlo con nosotros cuando viajemos o dejarlo con alguien de confianza…) se decanta por un gato o por animales “más fáciles” como roedores, aves o peces, ignorando por completo cuáles son sus necesidades e incurriendo, de nuevo, en el tratamiento de los animales como meros objetos cuya existencia obecede solo a la satisfacción de nuestros caprichos.

Esa adquisición compulsiva la hemos vinculado siempre a la compra, entre otras cosas porque damos por hecho quien quiere vender un animal no va a tener demasiado interés en evaluar la información de la que dispone su comprador para responsabilizarse de verdad de ese animal. Podemos hacer la prueba en cualquier tienda y hacer apuestas sobre las preguntas que nos hacen acerca de cómo encajar nuestro modo de vida con el carácter y las necesidades de ese animal. Cualquier problema que surja, de salud, de comportamiento, de adaptación a su nuevo hogar, no será problema de quien lo vendió.

Sin embargo, tenemos que hacer hincapié también en la necesidad de que las adopciones no sean tampoco compulsivas, en que la responsabilidad sea la guía tanto de quienes buscamos una nueva oportunidad para un animal rescatado como de quienes se decantan por adoptar en vez de por comprar. Las adopciones frustradas y los abandonos de animales que habían sido adoptados tiempo atrás nos obligan a activar las señales de alarma.

Quienes rescatamos y buscamos familias para esos animales no podemos bajar la guardia a la hora de garantizarles un futuro seguro. No podemos renunciar a entrevistas personales, visitas de seguimiento y cumplimientos de requisitos imprescindibles para esos animales en función de su especie, de su carácter y de sus peculiaridades. Tenemos que encajar los intereses del animal y de su nueva familia. Un perro con miedo a niños estará mejor en una familia sin niños, al menos al principio, y un cachorro difícilmente podrá ser atendido por una persona que no pueda dedicarle todo el tiempo necesario para su socialización. Son solo dos ejemplos de una lista interminable. Cada animal tiene unas necesidades y la adopción tiene que ser acorde con ellas. Solo así estaremos rescatando de verdad a ese animal y no solo sumando un nombre más a nuestra lista de “animales sacados de la calle”.

Quienes se decantan por adoptar en vez de por comprar tienen que asumir que eso implica otras muchas cosas y no solo optar por una forma “más barata” o “mejor vista” de adquirir un animal. Adoptar implica ser consciente de esas necesidades y calibrar si realmente somos capaces de satisfacerlas. Implica saber que ese animal ha podido vivir situaciones difíciles, física y emocionalmente. No siempre ocurre, y puede haber superado todos esos traumas, pero si no es así debemos saberlo y calibrar si estamos preparados para atenderle como merece. Y, sobre todo, debemos ser conscientes de que adoptando estamos dando una nueva oportunidad a ese animal y no alimentando un negocio que siempre tiene víctimas. Tenemos que saber que esa donación que nos piden al adoptar solo compensa parte de lo que personas individuales han pagado de su bolsillo para rescatar a ese animal y darle todos los cuidados hasta su adopción. Y de paso puede que estemos ayudando a otros que nunca podrán ser adoptados porque están enfermos, son mayores o tienen problemas que hacen muy difícil o imposible adaptarse a una familia. Adoptar no puede ser nunca la opción “gratis” o “más barata” de adquirir un animal, ni puede ser otra cosa diferente al resultado de una decisión meditada entre todos los miembros del hogar en el que vivirá ese animal y que estarán implicados en su socialización y en su cuidado. El regalo sorpresa sin contar con ellos, cuando hay una vida en juego, nunca es una opción.

Adoptar implica, en definitiva, pensar en los intereses de ese nuevo miembro de la familia como en los nuestros propios, porque eso es una familia. Dependiendo de nuestras capacidades, de nuestra experiencia, de nuestras circunstancias vitales podemos plantearnos incluso darle una oportunidad a un animal con dificultades. Un abuelete al que enseñar lo que es el cariño al final de su vida, un enfermo que necesite cuidados especiales, un miedoso cuya socialización exija dosis extra de tiempo y paciencia… En todo caso, si quieres aumentar la familia con un amimal no humano, sea el que sea, no compres, adopta, y hazlo con responsabilidad.

27/11/2018 – 

El libro ‘Pan y toros’ documenta el antitaurinismo como parte de nuestra historia y de nuestra identidad cultural

22 enero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

El antitaurinismo no es una moda: desde el siglo XIII, grandes personajes de nuestra historia (juristas, escritores, pintores, filósofos, religiosos, políticos, periodistas e historiadores), han alzado su voz, generación tras generación, contra los espectáculos taurinos, considerándolos una muestra de barbarie.

En otros, Quevedo, Jovellanos, Unamuno, Larra, Emilia Pardo Bazán, Carolina Coronado, Pío Baroja, Ramón y Cajal, Juan Ramón Jiménez, Eugenio Noel, Clarín, Azorín o Antonio Machado

Publicamos la Introducción al libro Pan y toros. Breve historia del pensamiento antitaurino español, del periodista y profesor Juan Ignacio Codina, que publica Plaza y Valdés Editores y se presentará el sábado 17 de noviembre en la librería Traficantes de Sueños de Madrid

El caballo de Nietzsche, 6 de noviembre de 2018

Me gusta definirme como antitaurino y como activista en defensa de los derechos de los animales. Desde muy pequeño no he tolerado ningún tipo de abuso sobre ningún ser de cualquier especie y, tal vez por ello, las causas humanitarias siempre me han atraído. Esto ha sido así hasta el punto de que la preocupación por los más débiles ha sido una constante en mi vida personal y profesional. En este sentido, hace algunos años que decidí dedicar mi vida casi exclusivamente a combatir los espectáculos taurinos, ya que, dentro del amplio catálogo de las barbaries que actualmente se cometen sobre los animales -que son muchas y en muy distintos ámbitos-, estas diversiones me parecen de lo más execrable. En pleno siglo XXI no se puede tolerar que la crueldad ejercida sobre toros, novillos, becerros o vacas sea convertida en un espectáculo y que, encima, se trate de algo normalizado, subvencionado y fomentado desde los poderes públicos. Además, como español, me duele e indigna que la tauromaquia sea una bolsa de crueldad que se ha mantenido especialmente activa en nuestro país, hasta el extremo de que, aunque equivocada y artificialmente, se utilice como seña de identidad cultural de lo español, lo cual resulta muy triste para los millones de españoles sensatos que no comulgamos con estas prácticas. Por tanto, ¿quiénes mejores que los españoles para denunciar la tauromaquia?

Como activista, a lo largo de los últimos años he acudido a múltiples manifestaciones antitaurinas, la mayoría de ellas celebradas a las puertas de las plazas de toros instantes antes de que empezara una corrida. Y, como todas y todos los que allí estábamos, he sentido la impotencia y la pena de no poder evitar lo que sucedía dentro de la plaza. Además, he militado y he sido candidato del Partido Animalista (Pacma), y también he colaborado muy activamente en organizaciones como AnimaNaturalis. Asimismo, desde 2012 soy subdirector de otra organización animalista, el Observatorio Justicia y Defensa Animal, del cual también soy uno de sus fundadores y que, entre otras cosas, se dedica a mejorar la protección legal de los animales en nuestro país. En definitiva, llevo varios años conociendo de cerca el mundo del activismo, participando en actos en la calle, delante de circos con animales y delfinarios, en mesas informativas de veganismo, en carpas electorales de Pacma o en manifestaciones antitaurinas, compartiendo la causa de la defensa de los animales con hombres y mujeres que, como yo, tienen el sueño y la esperanza de poder vivir en un mundo mejor, más justo y equitativo para todos, también para los animales no humanos.

Pero los que buscamos esa justicia debemos saber que tenemos enfrente a un enemigo muy poderoso. Son muchos los intereses que se esconden detrás de la explotación a la que nuestra sociedad somete a los animales: el primero y más destacado, el económico, en menor medida, el político y, en tercer lugar y no menos importante, la costumbre. Por eso esta empresa, la de tratar de conseguir un mundo más justo, va a requerir lo mejor de nosotros mismos. Cada uno en su ámbito deberá dar lo mejor que tenga y prepararse bien porque no será fácil, pero, al final, el esfuerzo merecerá la pena, no tengo ninguna duda.

Con este pensamiento en la mente decidí hacer una tesis doctoral, un trabajo académico serio y riguroso -como corresponde a toda tesis- que no solo me interesara a mí, sino que pudiera ayudar, en la medida que fuera, a mejorar las cosas. Así, después de tres años de trabajo, en mayo de 2018 defendí mi investigación en la Universidad de las Illes Balears, presentada bajo el título de El pensamiento antitaurino en España, de la Ilustración del XVIII hasta la actualidad. Me gustaría contar brevemente cómo surgió la idea de llevar a cabo esta tesis doctoral, porque lo que provocó la chispa inicial fue algo muy sencillo. De hecho, en realidad todo empezó con una mezcla de hartazgo y cansancio que dio lugar a una gran indignación. Me cansé de leer en algunos medios de comunicación que el antitaurinismo era una simple moda. ¿Una moda? Lógicamente, quienes sostenían esto eran taurinos que pretendían desacreditar y menospreciar al antitaurinismo: «es una mera moda que ya pasará, como pasaron los pantalones de campana o como pasa la canción del verano». ¿Qué verdad había en esto?, ¿es el antitaurinismo una moda? Con estas sencillas pregu tas comenzó todo.

Al final, la tesis doctoral ocupó unas mil doscientas páginas y más de doscientos epígrafes. Por supuesto, demostré que de moda nada de nada: el antitaurinismo es tan antiguo como la propia tauromaquia. De hecho, en la tesis se evidencia que el pensamiento antitaurino no solo no es una moda, sino que forma parte de una antigua y arraigada tradición histórica en nuestro país que ha ido consolidándose y evolucionando con el paso del tiempo hasta llegar hasta nuestros días. Como digo, esta es una de las hipótesis que quedaron demostradas con la investigación y que también es recogida y desarrollada en este libro. Pero, además, existen otras facetas de la tesis que resultan sorprendentes, las cuales he tratado de plasmar en el presente volumen. En mi opinión, se trata de incómodos hallazgos acerca de la tauromaquia que nunca antes se han manifestado en este país y que, probablemente, no gustarán a ciertos sectores de nuestra sociedad. Como suele suceder, la verdad hace daño, y molesta, pero considero que ya ha llegado el momento de poner sobre la mesa, con criterio científico, la realidad de esta cuestión. Con ello espero arrojar algo de luz sobre las falacias que se perpetúan alrededor de una costumbre que, a día de hoy, debería desaparecer de nuestra sociedad.

Por otra parte, la labor de sintetizar las conclusiones y de exponer los descubrimientos más relevantes de una tesis de más de mil páginas no ha sido una tarea sencilla, pero creo que lo más esencial de mi investigación ha quedado recogido en el presente volumen. En la escritura del libro he intentado ser lo más divulgativo posible, tratando de llegar a todos los públicos, porque el conocimiento debe expandirse y calar en la sociedad, haciendo frente a la oscuridad, la ignorancia y la superstición. Para ello, y como herramientas de difusión del antitaurinismo, he usado figuras como el sarcasmo, la sátira y, en algunas ocasiones, la irreverencia hacia lo taurino. Por supuesto, el libro también está compuesto de citas, de personajes históricos y de datos, pero, como digo, he tratado de combinar todo eso con reflexiones personales, así como con pensamientos acerca de cómo veo la situación actual y qué posibles salidas tiene.

En definitiva, a lo largo de las siguientes páginas se podrá apreciar que la tauromaquia ha generado críticas prácticamente desde el siglo XIII. Desde aquel momento inicial, grandes personajes de nuestra historia han alzado su voz, generación tras generación, contra los espectáculos taurinos, considerándolos como una muestra de barbarie que debe ser cuestionada, combatida y, en último extremo, erradicada. Así, veremos cómo destacadas personalidades, juristas, escritores, pintores, filósofos, religiosos, políticos -desde presidentes de Gobierno hasta relevantes ministros, pasando por senadores y diputados-, periodistas e historiadores, todos ellos, mujeres y hombres, denunciaron en cada época la tauromaquia. Y, además, lejos de ser el antitaurinismo una cuestión de las élites, también evidenciaré cómo la ciudadanía se organizó horizontalmente para, llegado un determinado momento, mostrar su oposición a estos espectáculos. Finalmente, creo humildemente que en el libro también se evidencia que, desde muy antiguo, uno de los fundamentos históricos del antitaurinismo español consiste en denunciar que el sufrimiento de un animal jamás puede ser entendido ni mucho menos justificado como un entretenimiento o una diversión.

Hay otra cosa que quiero señalar. Si, como parece, los espectáculos taurinos son reivindicados por su carácter tradicional y por ser, supuestamente, parte de la historia de nuestro país, con este libro se demuestra que el antitaurinismo también forma parte de nuestra historia y de nuestra identidad cultural. El antitaurinismo es, por tanto, un importante patrimonio cultural español que los taurinos han pretendido enterrar simplemente porque era contrario a sus intereses. Pero, como digo, ha llegado el momento de evidenciar la realidad histórica, con argumentos y datos, y de reivindicar a personajes como Quevedo, Juan de Mariana, Gabriel Alonso de Herrera, Jovellanos, José María Blanco White, José de Cadalso, Unamuno, Larra, Mesonero Romanos, Emilia Pardo Bazán, Carolina Coronado, Blasco Ibáñez, Pío Baroja, Ramón y Cajal, Juan Ramón Jiménez, Francesc Pi i Margall, Modesto Lafuente, Joaquín Costa, Clarín, Azorín, Antonio Machado, Emilio Castelar o Francisco Silvela, entre muchos otros. Porque todos ellos, como muchos de nosotros, tienen en común su oposición a la tauromaquia.

Entonces, si el antitaurinismo es tan antiguo como las propias corridas de toros, ¿por qué esta corriente de pensamiento es tan desconocida? La respuesta es muy sencilla: porque a determinados sectores no les ha interesado que se conozca. La imposición de un pensamiento único taurino ha supuesto el silencio para todas y todos aquellos que históricamente han denunciado la tauromaquia. Y esta es una cuestión que también se va a afrontar en el presente libro, porque ha llegado el momento de empezar a cambiar las cosas. Nuestra responsabilidad es evitar que esta importante corriente de pensamiento antitaurino sea olvidada. Tampoco podemos consentir que sea silenciada, ni que siga siendo desconocida. La historia de nuestro país está repleta de destacados personajes que, con gran valentía, se rebelaron contra las corridas y, en épocas en las que no se gozaba de tantas libertades como ahora, no debió resultarles nada sencillo. Pero, aun así, lo hicieron. Por respeto a su memoria, por justicia con los millones de toros muertos en las corridas y por nosotros mismos, debemos enorgullecernos de nuestro pasado y reivindicar una historia, la del antitaurinismo, que nos pertenece tanto o más que cualquier otra. Este libro pretende abrir una puerta a ese pasado que jamás debió quedar silenciado. Si permitimos que la rica tradición antitaurina española caiga en el olvido, estaremos condenados a un futuro sin justicia, sin civilización y sin humanidad. Estoy seguro de que, entre todas y todos, no vamos a permitir ese fatal escenario.

Espero que este libro te pueda ayudar dándote argumentos, ideas y razones para defender el antitaurinismo. En este sentido, he pretendido que sea una herramienta con la cual podamos combatir, desde el conocimiento, la tauromaquia, porque contra la barbarie no se lucha con más barbarie, sino con la fuerza del pensamiento, de la razón y de la justicia. Por eso espero que en tus manos este libro se convierta en un instrumento que te permita mejorar, llegar más lejos y alcanzar metas, porque, sin duda, eso es lo mínimo que se merecen los millones de seres vivos que han sido y siguen siendo víctimas de esta práctica. Ah, y que nadie te engañe, si eres antitaurina o antitaurino, estás del lado correcto: el de la justicia, la compasión y el civismo. Como muchísimos importantes personajes de nuestra historia, estás luchando para que las cosas se transformen. Y, aunque no vaya a resultar fácil, debes tener la certeza de que este cambio es posible. Ojalá que este libro nos ayude, porque lo cierto es que existen costumbres que son contrarias al sentir ético y social mayoritario del siglo XXI y la tauromaquia es una de ellas.

Para terminar, una última cuestión. El título del libro, Pan y toros, pretende ser un homenaje a grandes antitaurinos que nos han precedido y que en su época ya utilizaron esta máxima para denunciar la tauromaquia. Ahora mismo se me vienen a la cabeza nombres como los de León de Arroyal o Martín Sarmiento, de los siglos XVIII y XIX, o los de Miguel de Unamuno o Eugenio Noel, de comienzos del XX. Todos ellos, y muchos otros, ya publicaron libros y artículos en los que esta antigua expresión -una versión española del pan y circo romano- les servía para criticar la utilización de la tauromaquia con fines políticos. No en vano, tal y como se verá en el capítulo 5 del presente volumen, esta cuestión, la del pan y toros, ha dado mucho que hablar desde hace varios siglos. Pero esta no ha sido, ni mucho menos, la única denuncia que históricamente se ha planteado acerca de la tauromaquia. De hecho, las siguientes páginas te sorprenderán gratamente del mismo modo en que yo mismo me iba sorprendiendo a medida que avanzaba en mi investigación. Es posible que también te indignes, como me ha pasado a mí, y que sientas rabia. Lejos de dejarnos llevar por estas emociones, debemos ser capaces de transformarlas en energía, tesón y determinación para intentar cambiar las cosas. Y, para cambiar las cosas, para mejorarlas, lo primero que debemos hacer es afrontarlas. A eso nos ha enseñado la historia, y a eso tiende la humanidad. Todo suma, todo cuenta, todo aporta. El cambio es posible, y este libro aspira a convertirse en tu humilde aliado para conseguirlo. Pero el verdadero motor del cambio, tenlo siempre presente, eres tú mismo, eres tú misma.

La tauromaquia vulnera derechos humanos según Naciones Unidas

9 julio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Recientemente se ha abierto un interesante debate social y político en nuestro país a partir de la decisión del Comité de los Derechos del Niño de la ONU de instar a España a prohibir el acceso y la participación de los menores de 18 años en los espectáculos taurinos, a fin de prevenir los efectos nocivos de la violencia de la tauromaquia sobre la infancia y la adolescencia.

Para atender la instancia del citado Comité se ha presentado una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados, promovida por APDDA, y sendas proposiciones de ley en la Asamblea de Madrid y en el Parlamento andaluz.

Conscientes de la decadencia que viene arrastrando la tauromaquia y del nulo interés de las nuevas generaciones, el lobby taurino no ha tardado en mostrar su desesperación. En mayo enviaron a los grupos parlamentarios de la Asamblea de Madrid una carta plagada de numerosas inexactitudes y afirmaciones que no se ajustan a la realidad, menoscabando el papel del Comité de los Derechos del Niño de la ONU.

Para dar respuesta a las mismas, la Fundación Franz Weber, organización consultora de la ONU, ha remitido a los portavoces del Congreso, del Senado y de la Asamblea de Madrid, así como a la nueva ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y al nuevo ministro de Cultura y Deporte, un  documento de 14 páginas que desmonta cada una de las falacias del lobby taurino. Aquí tenéis las siete principales rectificaciones o aclaraciones:

  1. El lobby taurino dice: “No se trata de una recomendación de la ONU”

Se equivocan. Sí es una recomendación de la ONU; y además, vinculante. La Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989, es un Tratado Internacional que reconoce los derechos humanos de las personas menores de 18 años. Y el Comité de los Derechos del Niño (CDN) es un organismo de la ONU, creado para examinar el cumplimiento de las obligaciones contraídas por los Estados parte en la Convención sobre los Derechos del Niño. Se trata de un «órgano independiente integrado por 18 expertos de gran integridad moral y reconocida competencia en las esferas reguladas por la presente Convención», que «son elegidos, en votación secreta, de una lista de personas designadas por los Estados parte», en el campo de los derechos de la infancia procedentes de países y ordenamientos jurídicos distintos. Los Estados deben rendir cuentas ante el Comité presentando un informe cada 4 o 5 años.

La Convención sobre los Derechos del Niño es un tratado jurídicamente vinculante y de obligado cumplimiento para los Estados parte. Para España, dicha Convención entró en vigor el 5 de enero de 1991 y desde entonces forma parte de nuestro ordenamiento jurídico interno. Por otra parte, la Constitución española es clara al respecto y en su artículo 39 otorga expresamente a los niños (personas menores de edad) «la protección prevista en los acuerdos internacionales que velan por sus derechos». Por todo ello, las observaciones finales del CDN sí tienen un carácter interpretativo/jurisprudencial vinculante, pues, aunque no es un órgano jurisdiccional que dicte sentencias, sí es el órgano de interpretación, seguimiento y aplicación de un Tratado internacional jurídicamente vinculante para el Estado que lo ha ratificado.

  1. El lobby taurino dice: “Los miembros del Comité de los Derechos del Niño provienen de países completamente alejados de la tradición taurina”

No es cierto. Ha habido tres relatores de países taurinos. Los miembros del Comité son de todo el mundo, como no podía ser de otra manera. Y no podemos culpar a la ONU de que, de los 193 estados que forman Naciones Unidas, solo en ocho sea legal la práctica de la tauromaquia. En el resto, no es legal y en la mayoría sería un delito. A pesar de ser una minoría, en la composición del CDN en estos últimos cinco años en los que se ha evaluado a los estados taurinos ha habido, hasta febrero de 2017, una ecuatoriana, Sara Oviedo, que ha sido vicepresidenta; un español, Jorge Cardona, que obviamente se abstuvo de intervenir en el caso español (como es norma en el CDN); y un venezolano, José Ángel Rodríguez Reyes, que sí participó en el proceso sobre España. Son relatores procedentes de países de tradición taurina, que conocen la realidad taurina y que han participado en la aprobación de las instancias contra la tauromaquia en los estados taurinos que se han evaluado a lo largo de estos años: Portugal (2014), Colombia y México (2015), Francia y Perú (2016), Ecuador (2017) y España (2018).

  1. El lobby taurino dice: “Si los toros fueran nocivos para los niños, tendría que haberlo sido siempre. Sorprende esta repentina recomendación”

El Comité de los Derechos del Niño ha incluido por primera vez este pronunciamiento porque con anterioridad no disponía de ninguna información sobre el impacto físico y mental negativo de la tauromaquia en la infancia y la adolescencia. Tengamos en cuenta que, para el examen de los informes de los Estados parte sobre las medidas adoptadas para dar cumplimiento a los derechos reconocidos en la Convención, las ONG reconocidas con carácter consultivo ante las Naciones Unidas pueden presentar al Comité informes pertinentes y ser invitados a proporcionar asesoramiento (artículo 45 de la Convención). En este caso, a lo largo de los últimos cinco años, la Fundación Franz Weber ha presentado informes sobre la violencia de la tauromaquia y ha participado en las presesiones y sesiones correspondientes a los Estados de tradición taurina.

  1. El lobby taurino dice: “Entre la documentación aportada por el Comité por las organizaciones de la sociedad civil no hay nada que se refiera a los menores y la tauromaquia”

La presentación de informes y la asistencia a las reuniones con el Comité de los Derechos del Niño se coordina por la entidad Child Rights Connect. La emisión de los informes por las ONG y la asistencia a la presesión es confidencial en atención a la protección de los defensores de la infancia, y solo se hace pública la información si expresamente se solicita por la ONG pertinente. Por eso no existe información sobre el contenido de todos los informes presentados por las ONG en la web oficial del CDN.

  1. El lobby taurino dice: “Desconocemos si la Fundación Franz Weber ha tenido alguna relación con algún miembro de la Comisión para aportarle algún tipo de documento fuera de los cauces oficiales”

Pues no. La Fundación Franz Weber, como todas las ONG consultoras, ha actuado siempre en el marco regulado por la Convención, como no podría ser de otra manera. La FFW ha presentado informes de investigación detallando en profundidad cuáles son las actividades taurinas con niños en Portugal, Colombia, México, Francia, Perú, Ecuador y España, en el marco del procedimiento reglamentario estricto establecido para ello aplicable a todas las ONG, y ha asistido a Ginebra a las presesiones (internas) y sesiones (públicas, retransmitidas on line) con el Comité y las delegaciones de los Gobiernos, respectivamente. En el caso español, la presesión fue el 7 de junio de 2017 y la sesión, el 22 de enero de 2018. Estas actividades las has llevado a cabo la FFW desde 2013, sin que nadie las haya puesto en duda.

  1. El lobby taurino dice: “El único estudio científico realizado en España sobre el impacto de la asistencia de menores a espectáculos taurinos fue el encargado por la Comunidad de Madrid en 1999 a cuatro equipos independientes (incluyendo tres universidades españolas)”

De forma reiterada, el sector taurino menciona un Informe de 23 de julio de 1999, que el Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid encargó a distintos autores. De acuerdo con las conclusiones que el sector taurino se esfuerza por deducir del informe, no se podría considerar como peligrosa la contemplación de espectáculos taurinos por menores. En realidad ese informe tan reivindicado es, como reza el subtítulo, una «Valoración de los estudios realizados, recomendaciones específicas y conclusiones» que fueron elaboradas por Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco. Dicho informe refleja la valoración que este catedrático realiza a partir de cuatro estudios de cuatro equipos de psicólogos diferentes. Y visto el contenido de los cuatro informes, que sí ven impacto negativo en los niños, la verdad es que no parecen guardar coherencia con la conclusión que extrae el catedrático, que él mismo califica como «una reflexión personal», y que es el mantra que repiten los taurinos, el único clavo ardiendo al que pueden agarrarse. A la vista de lo anterior, queda suficientemente probado que no es posible utilizar dicho informe para justificar que no existen impactos negativos en los niños, niñas y adolescentes que asisten a espectáculos de tauromaquia.

En todo caso, debemos poner en valor que los especialistas de reconocido prestigio en la defensa de la infancia y adolescencia que forman el Comité de los Derechos del Niño en siete ocasiones han incluido la tauromaquia en el apartado relativo a la «Violencia en contra de los niños», haciendo expresa referencia al «Derecho del niño a no ser objeto de ninguna forma de violencia», un hecho que, por un lado, refuerza su convicción de que la tauromaquia es una actividad violenta y perjudicial para la sociedad, así como una fuente de educación en la violencia y, por otro, la vincula con los preceptos de la Convención que el Estado parte debe tener en cuenta para garantizar los derechos humanos de los menores de edad en este ámbito.

  1. El lobby taurino dice: “La tauromaquia es cultura, está incluso declarada por ley patrimonio cultural”

Parecen querer decir que la Convención sobre los Derechos del Niño respeta el patrimonio cultural y que por tanto no se podría cuestionar la tauromaquia, que es reconocida en España como patrimonio cultural por ley. Pues no es así. Para emitir sus Observaciones Finales, el Comité ha tenido en cuenta el interés superior del niño reconocido en el artículo 3 de la Convención, un principio universal también incorporado en el ordenamiento interno español, en virtud del cual, en este caso, el interés del niño a no ser expuesto a la violencia prima sobre cualquier otro interés legítimo que pudiera concurrir o entrar en conflicto, como el derecho a participar libremente en la vida cultural. Así, la prohibición o limitación de la tauromaquia a la infancia es una medida que no interfiere en la libertad del niño de pensamiento cultural o el derecho al acceso a la cultura, también expresada en la Convención en su artículo 31.

Respecto a la conjugación del principio de interés superior del niño con el respeto a la cultura, el Comité de los Derechos del Niño ha dictaminado lo siguiente en la Observación General nº 14 (2013): «Aunque debe tenerse en cuenta la preservación de los valores y las tradiciones religiosos y culturales como parte de la identidad del niño, las prácticas que sean incompatibles o estén reñidas con los derechos establecidos en la Convención no responden al interés superior del niño. La identidad cultural no puede excusar ni justificar que los responsables de la toma de decisiones y las autoridades perpetúen tradiciones y valores culturales que niegan al niño o los niños los derechos que les garantiza la Convención». También la Observación General nº 17 (2013) recoge que el Estado parte puede no respetar «el derecho de los niños a participar libremente en la vida cultural y las artes» cuando sea preciso «asegurar la protección del niño y la promoción de su interés superior», que es «una obligación» para los poderes públicos.

Habida cuenta de que el Comité de los Derechos del Niño considera que los espectáculos taurinos son una actividad violenta perjudicial para el niño, el acceso a esta actividad presuntamente cultural queda relegado frente a otros derechos prioritarios, como el derecho a su desarrollo físico, mental, moral y emocional. Por este motivo, en este caso, se considera que el interés superior del niño prevalece sobre el de participar libremente en la vida cultural.

Conclusión

Pues sí, es una instancia de la ONU, de uno de sus organismos. Y sí, es vinculante para España que ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño. Y sí, es habitual que las ONG con estatus de consultor de la ONU, como la Fundación Franz Weber, aporten informes sobre el cumplimiento de la Convención. Y no existe ningún estudio científico serio que niegue el impacto nocivo de la exposición a la violencia de la tauromaquia sobre niños, niñas y adolescentes. Y, aunque alguien creyera que un espectáculo de maltrato animal como la tauromaquia pueda ser patrimonio cultural, el interés superior del niño (esto es, las personas menores de edad) debe prevalecer sobre la participación en la vida cultural, tal como establece la Convención. Por eso, el Comité de los Derechos del Niño, el 2 de febrero de 2018, dentro del apartado E «Violencia en contra de los niños» de las «Observaciones Finales sobre los informes Periódicos Cinco y Seis combinados de España», incluyó este contundente párrafo número 25 dedicado a la Tauromaquia: «Para prevenir los efectos nocivos para los niños del espectáculo de los toros, el Comité recomienda que el Estado parte prohíba la participación de niños menores de 18 años como toreros y como público en espectáculos de tauromaquia».

Espero que este artículo y el documento completo convenzan a los lectores de la nula consistencia del contenido de la carta del lobby taurino, cuyo único interés es mantener una actividad que, tal como señala este organismo de la ONU, vulnera derechos humanos.

Dar un paso adelante en defensa de los animales

4 julio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Hace algo más de un par de años publiqué en este mismo Caballo un artículo titulado El día que dejé de comer animales en el que anunciaba mi decisión de hacerme vegetariano y explicaba mis razones. Aunque era una decisión sedimentada desde hacía tiempo, el punto de partida fue la lectura de un libro, Comer animales, de Jonathan Safran Foer.

Ahora soy vegano y, si echo la vista atrás, creo que una de las decisiones más importantes que he tomado a lo largo de mi vida y de la que más orgulloso me siento es precisamente la de haber dejado de comer animales. Hoy lo veo como un paso inevitable para alguien que siempre ha sido sensible a las injusticias y el único ‘pero’ que me surge es por qué diablos no lo hice antes. Si uno puede vivir sin hacer daño a los demás, ¿por qué hacérselo?

Mi experiencia la he contado en un libro, El día que dejé de comer animales, pensado para la gente que aún no se ha atrevido a dar el paso y en el que traté de indagar en el tema y de armarme de argumentos a partir de entrevistas con filósofos, médicos, expertos en medioambiente o activistas, entre otras Ruth Toledano, fundadora de este Caballo, cuyo trote nos ha enseñado a mirar de otra manera a los animales y a quien siempre le estaré agradecido.

Cada vez somos más quienes pensamos que la cuestión de los animales, de su sufrimiento, es un asunto ético que nos interpela como especie, que nos cuestiona y nos condena por la manera en que los tratamos. La ética, pues, está detrás de la decisión de mantener el statu quo, de mirar o no hacia otro lado, de enfrentarnos a un “holocausto” que se lleva por delante cada año billones de vidas en todo el mundo. La búsqueda de argumentos éticos me llevó a hablar con Óscar Horta cuando estaba escribiendo mi libro. Profesor de Filosofía Moral y Política de la Universidad de Santiago, activista, publica ahora un libro imprescindible para saber de qué hablamos cuando hablamos del sufrimiento que los humanos causamos a otros animales. Y de cómo evitarlo. Se titula Un paso adelante en defensa de los animales y lo ha edita Plaza y Valdés, un pequeño sello mexicano que desde su desembarco en España hace algunos años se ha convertido en un referente del ensayo alternativo.

El punto de partida de Un paso adelante en defensa de los animales es el antiespecismo, una corriente de la que Horta es quizás su máximo referente intelectual en España y que desmonta la idea de que los humanos tengamos más derechos que el resto de animales por el mero hecho de ser humanos. El antiespecismo deja al descubierto un sistema de explotación hacia nuestros semejantes que ha alcanzado su expresión más perturbadora con la ganadería industrial, pero que abarca todos los ámbitos, no solo el alimentario: la medicina, la cosmética, la moda o el ocio, entre otros.

En un tono didáctico y divulgativo, Óscar Horta se sitúa en la posición de un lector que se hace preguntas en torno al especismo y el maltrato animal, pero que aún no ha encontrado respuestas. ¿Por qué dejar de comer animales? ¿Por qué los circos son una condena inaceptable para los animales? ¿Las abejas son también animales? ¿Es saludable alimentarse solo con productos vegetales? ¿Qué es el veganismo? Creo que cualquier pregunta o duda que pueda plantearse el lector respecto al sufrimiento animal y sus variables la ha recogido minuciosamente Horta y, lo mejor de todo, la ha respondido con argumentos sólidos, siempre desde esa perspectiva antiespecista de la que hablaba.

Se trata de un libro que trata de abrir los ojos al lector, un ensayo consciente de que el especismo está tan arraigado en nuestra cultura que difícilmente podremos desprendernos de él de la noche a la mañana. Por eso recomienda al lector que se tome su tiempo, que se vaya fijando objetivos asumibles para él. Aunque la idea es reducir al máximo el daño que les causamos a los animales, cualquier paso en ese sentido será positivo.

Horta dedica también un apartado al conflicto entre el ecologismo y el antiespecismo. Por sintetizar, explica Horta, el ecologismo no defiende a los animales en concreto, como individuos que sufren, sino como parte de un colectivo, como habitantes de un ecosistema. Una visión que choca irremediablemente con el antiespecismo. Un ejemplo de este conflicto sería, por ejemplo, la distinta postura entre los ecologistas y los antiespecistas a la hora de solucionar la presencia masiva en determinados ecosistemas de especies “invasoras”.

Ahora bien ( y este es para mí el único punto discutible del libro), creo que el empeño de Horta de marcar las diferencias entre el antiespecismo y el ecologismo, que comparto en gran parte, no debería ser obstáculo para buscar puntos de encuentro, una convergencia. Es cierto que la mayor parte del ecologismo se ha quedado atrás. Que yo sepa (puede que me equivoque), de las principales ONG ambientales (Greenpeace, Ecologistas en Acción, SEO-Birdlife, WWF y Amigos de la Tierra) de España ninguna tiene entre sus líneas de trabajo el antiespecismo.  Más bien todo lo contrario. Y en eso lleva toda la razón Horta. El ecologismo, o buena parte de este movimiento al menos, debería hacer una reflexión muy seria en este sentido y replantearse una visión anclada en la preponderancia de los ecosistemas sobre los individuos. Pero al mismo tiempo,  no siempre quienes se declaran antiespecistas son congruentes con el bienestar de los animales a escala global, pues no tienen en cuenta los daños que los humanos estamos causando en el medioambiente y que, en todo caso, nos rebotarán como un bumerán. Desalojar los productos animales de nuestra alimentación es sin duda un paso importante para luchar por los derechos de los animales, para evitar su sufrimiento, y de paso beneficiará también al medioambiente. Pero si comemos frutas y verduras envasadas o traídas de países lejanos, por ejemplo, si abusamos del coche o del avión en nuestra vida cotidiana,  estaremos haciendo un flaco favor a los animales. La quema de combustibles fósiles para el transporte o para producir plástico está detrás de los gases de efecto invernadero que han modificado ya el clima en la Tierra y que está matando a millones de animales. Por supuesto, no digo que Horta no tenga en cuenta estos factores, pero desde mi punto de vista además de marcar las diferencias con el ecologismo necesitamos tender puentes, necesitamos de una respuesta global que garantice una vida digna y sostenible para todos los habitantes del planeta, humanos y no humanos, sin supremacías de ningún tipo. Para lograrla, será necesaria la confluencia de todos los movimientos de liberación, entre otros el feminismo o el ecologismo. El debate, en todo caso, está abierto y Un paso adelante en defensa de los animales nos proporciona argumentos sólidos y contundentes a quienes pensamos que otro mundo es posible, también respecto a los animales, incluidos los humanos.

Hacerse vegano en la madurez

11 junio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Los prejuicios que acompañan al veganismo son muchos y muy variados. Desde que solo comemos lechuga hasta que vamos a morir por déficit de proteínas, pasando por que es una moda pasajera, propia de millenials alejados del mundo real.

Sin embargo, abrir los ojos no tiene edad, y hay decisiones que se toman mucho mejor cuando una ya se conoce de memoria, por dentro y por fuera. Cuando la lista de prioridades empieza a estar muy clara.

Hay resoluciones que, cuando se toman rondando la sesentena, ya no tienen marcha atrás. Hoy os contamos los testimonios de algunas personas que han decidido, en plena madurez, dejar a los animales fuera del menú.

¿Qué les llevó a ello? ¿Cómo ha cambiado sus vidas? ¿Qué ha sido lo más difícil? ¿Y lo más satisfactorio? Sofía, Rosa y Sebastián nos cuentan, en primera persona, cómo viven esta nueva etapa.

Sofía Meler, escritora, 63 años. Lleva 5 siendo vegana

“No puedes decir que te encantan los animales y luego someterlos a esa esclavitud perversa que es la industria”.

Sofía Meler
Sofía Meler

Por una serie de circunstancias yo empecé a usar las redes sociales, cosa que antes nunca me había planteado, y allí, a través de las cosas que mi hija compartía, conocí la realidad de la industria alimentaria.

Aquello me horrorizó, hasta el punto de no poder quitármelo de la cabeza, me acostaba por las noches y no conseguía olvidar las imágenes que había visto. Empecé a darle vueltas y decidí que no quería formar parte de esa cadena.

La decisión ha afectado a mi vida muy positivamente. No sólo siento que vivo con arreglo a mis principios, además es cierto que me siento mejor en general. Y será por mi alimentación, o por otros motivos, pero la realidad es que mi salud es muy buena.

Socialmente, quizá por mi edad, me miran un poco como si se me hubiese ido la pinza. A veces, cuando explico por qué he tomado esta decisión, me dicen que si te pones a pensar todas esas cosas no puedes vivir. Yo suelo responder que el problema es que yo no podría vivir si no pensase todas esas cosas.

El sistema es inviable, estamos destruyendo este mundo, y no solamente por la carga que supone una alimentación tal como está planteada actualmente. O se toman decisiones drásticas, o esto no tiene marcha atrás. Personalmente soy poco optimista al respecto, pero cualquier medida que se tome pasa por volver a un consumo más racional de los recursos y para ello es determinante un cambio en la alimentación del ser humano.

Lo más satisfactorio es, para mí, poder mirar a los animales con total honestidad. No puedes decir que te encantan y luego someterlos a esa esclavitud perversa que es la industria. Es una cuestión de honestidad y, cuando uno es honesto consigo mismo, es más fácil vivir.

El ser humano ha alcanzado un estadio de bienestar que le permite empatizar con el dolor ajeno. Cuando debíamos invertir todas nuestras fuerzas en mantenernos vivos esa empatía no era viable, éramos nosotros o ellos. Ahora estamos muy lejos de esa situación y aunque el ser humano es capaz de lo peor, también tiene la facultad de ponerse en el lugar del otro y ya no caben coartadas de ningún tipo.

Por primera vez podemos elegir y es evidente que mucha gente ya lo ha hecho. A aquellos de mi generación que estén pensando en probarlo les diría que no lo duden, que lo hagan de una vez. Aunque solamente sea porque su cuerpo se lo agradecerá.

Rosa de Francisco, ejecutiva pre-jubilada, 63 años. Lleva 8 siendo vegana

“Lo mejor es poder reunirme con toda mi familia cercana, marido, hijos y nietos, que cada uno a su tiempo han llegado al veganismo”.

Rosa de Francisco
Rosa de Francisco

A los cincuenta y dos años, en Corea, me invitaron a comer perro. Cuando vi sus costillas, las vi tan parecidas a las de un lechal que en ese momento decidí no volver a comer carne, y me hice ovolactovegetariana.

Mi hija me ayudó luego a dar el paso al veganismo. Racionalmente, me convenció un conocido vídeo de Gary Yourofsky. No pude terminar de consumir los productos de origen animal que tenía en casa.

La prioridad para tomar la decisión fue, en primer lugar, la empatía hacia los animales. Luego, a partes iguales, salud y medio ambiente.

En ese instante empecé a identificarme con cada momento de la vida de cada uno de los animales, a sentir su miedo, su sufrimiento. El dolor de los que están condenados por el mero hecho de haber nacido de otra especie.

Lo más complicado de ser vegana es, por un lado, tener que convivir y moverse en un mundo no vegano. Pero tampoco es tan difícil cuando se aprende cómo. Por el otro, la impotencia de ser testigo del enorme sufrimiento de tantos animales sin poder evitarlo o aliviarlo.

Respecto a mi entorno, mi familia cercana – marido, hijos y nietos – reaccionó muy bien. De hecho todos son veganos. En cuanto a la menos cercana, algunos han aprendido a respetar nuestra opción de vida. Los que no lo han sabido, o no lo han querido hacer, se han ido alejando.

A pesar de lo que pueda parecer, el veganismo no es una moda, es una opción de vida que por una razón u otra, afortunadamente, se está volviendo tendencia.

A todos aquellos de mi generación que se lo estén planteando, les diría que se decidan a dar el paso. Que es más fácil y satisfactorio de lo que puede parecer a primera vista.

Sebastián López, biólogo, 61 años. Lleva 3 siendo vegano

“Si tuviera que poner un pero a haberme hecho vegano con más de 50 años, es la pena por no haberlo hecho antes”.

Sebastián López
Sebastián López

En 2010 empecé a colaborar como voluntario en un refugio de perros abandonados. El trabajo directo con los animales me llevó a ampliar mi formación y me documenté desde todos los ámbitos, incluido el ético, por lo que me convertí en un devorador de libros, relacionados al principio con la etología, biología y evolución, y poco a poco con textos sobre defensa animal.

En esta avidez me topé con la película Earthlings (Terrícolas) que me dejó en estado de shock y fue el clic que necesitaba para dejar de participar en tanta explotación, empezando por la alimentación.

Más tarde, el libro de Jonathan Safran Foer Comer Animales acabó afianzando la decisión.

El cambio vital no es tanto en cuanto al ritmo de vida diaria o de los productos que consumes, sino de la perspectiva que adquieres sobre la relación con los animales. Es un cambio brutal que debes aprender a gestionar, pues millones de situaciones que antes te pasaban desapercibidas ahora se muestran de forma evidente.

Una consecuencia es que decidí adoptar una actitud proactiva y me he convertido en activista, lo cual sí que ha marcado fuertemente mi vida, ya que todo el tiempo libre lo dedico a trabajar por el cambio en la relación con los demás animales desde una organización de protección animal.

Lo más complicado de hacerse vegano es, sin duda, la aceptación social. En un entorno en el que el 99% de la población es omnívora, todavía te siguen mirando como una rareza.

Es verdad que ya no es tanto motivo de chanza, cosa que antes era una constante en el cine, la televisión o la publicidad. Normalizar el veganismo es una de las tareas pendientes de los que luchamos por un futuro sin explotación animal.

Lo más satisfactorio, por otro lado, es intentar que nuestras acciones causen el menor daño a los animales. Sabemos que conseguir esto en un mundo tan globalizado y mecanizado es imposible al 100% (la utilización indirecta u oculta de productos de origen animal es casi infinita y además, con nuestros impuestos, pagamos subvenciones a muchas actividades económicas como la ganadería que no podemos controlar), pero en tanto avanzamos a ese objetivo estamos contentos de producir el menor mal posible.

Sentirse no partícipe ya es suficiente, pero comprobar que existen muchas otras alternativas exentas de crueldad, más saludables y sostenibles, te da mucha satisfacción.

En cuanto a nuestro entorno social y familiar, al principio reaccionaron con desconcierto, después con aceptación y poco a poco con comprensión. Intentan ayudar, aunque a veces nos sentimos un poco marginados en ciertas celebraciones donde los animales son los protagonistas de la mesa.

En algunos casos ha supuesto un distanciamiento, pero lo vamos solventando poco a poco. La mayoría de nosotros no hemos nacido veganos y hay que ser respetuosos con las personas que empiezan a preguntarse por lo que estamos haciendo con los animales, aunque aún no abracen el veganismo.

A aquellos de mi generación que se lo estén planteando les diría que la edad para empezar a ser vegano es indiferente. Las dudas en cuanto a salud ya están resueltas sobradamente por los expertos en medicina y nutrición.

Si tuviera que poner un pero a haberme hecho vegano con más de 50 años, es la pena por no haberlo hecho antes. Por no haberme dado cuenta con muchos más años por delante para salvar a muchos más animales.