Archive for the ‘entrevistas’ Category

“En este país se han destapado las cloacas y casi todo el mundo se ha puesto de perfil” 

2 julio, 2019

Fuente: http://www.publico.es

Entrevista a Carlos Bardem

El escritor, actor y guionista regresa con ‘Mongo Blanco’, la epopeya de Pedro Blanco Fernández de Trava, un marino malagueño que se convirtió en el mayor tratante de esclavos del siglo XIX.

Carlos Bardem posa en el Hotel Sardinero junto a su último libro, 'Mongo Blanco'.- JAIRO VARGAS

Carlos Bardem posa en el Hotel Sardinero junto a su último libro, ‘Mongo Blanco’.- JAIRO VARGAS

Una inocente nota al pie en una vetusta monografía del siglo XIX despertó el interés de Carlos Bardem. Decía algo así: «Pedro Blanco Fernández de Trava, el gran negrero del siglo XIX». Fue entonces cuando el escritor, actor y guionista Carlos Bardem empezó a rumiar Mongo Blanco (Plaza & Janés), la historia de un marino malagueño que terminó convirtiéndose en el Pablo Escobar de su época.

Un periplo vital único entre España, Cuba y África, narrado a modo de epopeya y profusamente documentado, de la mano de uno de los grandes negreros del siglo XIX y de sus coqueteos con la Corona y la Iglesia.

¿De dónde surge este ‘Mongo Blanco’?

Pues surge de una voluntad de recuperar memorias, de querer recomponer parte de la historia que nos han escamoteado los de siempre…

¿Quiénes son los de siempre?

Son los que hicieron fortuna en este país después de lo que considero que son sus dos cataclismos: la trata de esclavos en el siglo XIX y el franquismo. Creo que hay un hilo de continuidad fácilmente rastreable y que señala no sólo a grandes familias de este país, sino también a grandes instituciones como la bolsa de Barcelona, cuya razón de ser la encontramos en la necesidad de rentabilizar el capital amasado por los tratantes de esclavos de Cuba.

¿Cómo llega este marino malagueño a convertirse en uno de los hombres más importantes en el comercio de esclavos?

Supo asimilar lo aprendido de sus predecesores e innovar en su campo. Soy de los que piensa que no hay destinos grandiosos o terribles a los que estamos predestinados, cada momento de la historia crea las personas que necesita.

Se podría decir entonces que fue un hombre de su época…

Exacto. Fue un hombre de una época en la cual la esclavitud era un componente fundamental del sistema económico. El esclavismo había penetrado tanto en la sociedad que no sólo era cosa de los dueños de las grandes plantaciones algodoneras, sino que era más común de lo que pensamos y un pequeño colmado o un taller de costura tenían a su propio negro o negra para que les hiciera el trabajo.

Carlos Bardem.- JAIRO VARGAS

Carlos Bardem.- JAIRO VARGAS

Y buena parte de aquel comercio pasaba por las mismas manos…

Quizá sea un poco simplificador pero creo que Pedro Blanco era al comercio de esclavos, lo que Pablo Escóbar al tráfico de drogas. Cuando el abolicionismo había conseguido acabar con la trata en países como Francia o Inglaterra, Blanco sigue operando y aumentando exponencialmente su rentabilidad. Para que nos hagamos una idea del volumen de negocio y beneficios que gestionaba pensemos en que por un ser humano en el Golfo de Guinea pagaba unos 20 dólares o lo canjeaba por mercancías, mientras que al otro lado del Atlántico lo vendía en oro o en plata por el valor de 390 a 460 dólares. El nivel de rentabilidad es muy parecido a los grandes envíos de cocaína.

Describe a un tipo que comercia con seres humanos con claroscuros… ¿no es ser demasiado generoso?

Por mi experiencia como actor sé que nunca debes juzgar a tu personaje. Si lo haces, estás perdido porque es muy probable que caigas en clichés. Soy consciente que lo que hacía era una atrocidad, pero al mismo tiempo es muy difícil mantener el interés en una novela cuyo personaje principal es simplemente detestable. Es importante que el lector empatice de algún modo, entienda su cosmogonía y su cualidad intelectual.

¿Cómo revisita nuestro pasado como nación?, ¿cree que hemos de pedir perdón?

Yo creo que tenemos la obligación de recuperar nuestra memoria y escribir sobre ella. Es importante, por ejemplo, que se sepa que doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias fue la mayor propietaria de esclavos de España, junto con el Arzobispo de Toledo, que invertía las rentas del arzobispado en comprar negros bajo el pretexto de que por mal que vivieran como esclavos en Cuba allí al menos estarían bautizados, y eso siempre es mejor que vivir siendo paganos en sus selvas… Es importante saber todo esto, nosotros somos una anomalía histórica en muchos sentidos; aquí triunfó una dictadura fascista durante 40 años, lo que ha hecho que hayamos heredado una visión absolutamente falsaria y mitológica de nuestra historia.

Carlos Bardem.- JAIRO VARGAS

Carlos Bardem.- JAIRO VARGAS

¿Qué piensa cuando la ultraderecha reivindica nuestro pasado imperial?

Pues que son una vergüenza para nuestro país y que lo que reivindican es un pasado imperial falso. Nuestra historia tuvo momentos brillantes pero también tenebrosos. En América se cometieron atrocidades y fruto de aquello brotó una cultura y una legislación que protegió pasado el tiempo a los indígenas. Creo que pedir perdón cuando alguien se siente ofendido por lo que tú has hecho es un signo de fortaleza y no de debilidad. Muchas naciones lo han hecho a lo largo de la historia, lo que no podemos es enrocarnos en una suerte misión mitológica porque no fue así.

Y de la economía esclavista que plantea en su libro a la economía de mercado que nos atañe en la actualidad… Me vienen a la cabeza las declaraciones de Díaz Ayuso sobre los empleos basura…

Precisamente esas declaraciones están muy cerca de lo que es la mentalidad de un negrero. A fin de cuentas es algo que siempre ha estado ahí, la derecha lo que pretende es que nada cambie. Su marco ni siquiera es ideológico si me apuras; es pragmático. Todos defienden los mismos privilegios, apenas tienen diferencias, Vox no deja de ser una escisión del PP, ya estaban aquí, no son tipos que hayan bajado de un platillo volante. No les cuesta trabajo ponerse de acuerdo para saquear y mantener el poder.

No así a la izquierda y sus eternas cuitas…, ¿no cree que falta un poco de autocrítica?

Desde la izquierda lo que se plantea es un cambio –mayor o menor– del sistema. Es ahí donde empiezan los desencuentros; hay quienes quieren una cambio más extremo y quienes prefieren quedarse a medio camino… En cualquier caso, creo que lo que necesitamos es un diálogo intergeneracional, un diálogo que en su día tuvimos a raíz del 15M y que hemos ido perdiendo paulatinamente. Una pérdida que puede tener que ver con la desideologización general y con conceptos como la transversalidad, todo eso que dicen algunos de que ya no hay ni izquierdas ni derechas…

¿Discrepa de esto?

Bueno, yo creo que siempre habrá derechas e izquierdas… Pero no por nada en especial, sino porque creo que son la encarnación perfecta de dos maneras antagónicas de entender el mundo. Ahora bien, por supuesto que soy consciente de que la izquierda se ha de actualizar y que las herramientas de lucha también lo han de hacer. No olvidemos, en todo caso, que el sistema es muy fuerte, que no estamos luchando contra molinos, sino contra gigantes muy poderosos con los medios de comunicación de masas a su favor. Vivimos en un país en el que se han destapado las cloacas del Estado y casi todo el mundo se ha puesto de perfil.

Carlos Bardem.- JAIRO VARGAS

Carlos Bardem.- Jairo Vargas

 

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Ángel Viñas: “El golpe del 18 de julio fue instigado por los monárquicos en connivencia con la Italia fascista”

29 mayo, 2019

Fuente: http://www.publico.es

El prestigioso diplomático e historiador publica la obra ‘¿Quién quiso la Guerra Civil?’ en la que explica, documento en mano, la estrategia de los conspiradores monárquicos, en connivencia con la Italia fascista, para derrocar a la República, restaurar la monarquía y establecer un régimen similar al de Mussolini.

El economista, diplomático e historiador Ángel Viñas.-

El economista, diplomático e historiador Ángel Viñas.-

El economista, diplomático e historiador Ángel Viñas (Madrid, 1941) vuelve a las librerías. Este martes sale a la venta ¿Quién quiso la Guerra Civil? Historia de una conspiración (Crítica), una obra en la que explica cómo se fraguó el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, las conspiraciones de los monárquicos para acabar con la República desde el mismo 14 de abril de 1931 y los contactos casi continuos que los partidarios de la Monarquía mantuvieron con la Italia de Benito Mussolini para derrocar al régimen republicano. El objetivo era instaurar en España un régimen similar a la dictadura de Primo de Rivera con retoques de corte fascista.

Pero el plan saltó por los aires. El general Sanjurjo, que debía ser el primer jefe de Estado, murió en un accidente aéreo en los primeros días de la sublevación y Calvo Sotelo, llamado a ser el jefe político, fue asesinado días antes de la sublevación. En estas circunstancias, Franco se hizo cargo de la situación, más por azar que por predestinación, y traicionó a los monárquicos, que habían conseguido lo más difícil: asegurar el apoyo de la Italia fascista a través de aviones modernos de guerra que permitían, a ojos de los partidarios alfonsinos, una victoria rápida en una guerra que preveían corta.

“El golpe lo predicaron los monárquicos sobre la base de una sustancial connivencia con la potencia más próxima a las derechas radicalizadas de la época (Italia). No se trató de lanzarse a un movimiento nacional, sino a un movimiento apoyado operativamente por el fascismo italiano”, escribe Viñas, que ya demostró, documentos en mano, cómo los monárquicos habían decidido ya en 1935 sublevarse si las izquierdas regresaban al poder y, además, lo harían con el apoyo del régimen fascista.

Usted pone mucho énfasis en destacar que el golpe de Estado del 18 de julio no fue solo militar, que tuvo una trama civil muy importante. En la obra que acaba de publicar se pregunta en el mismo título que quién quiso la Guerra Civil. ¿Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que quienes más hicieron por el golpe y la posterior guerra fueron los monárquicos?

¡Sin lugar a dudas! Fueron los monárquicos. Pero esto no es nuevo. Los monárquicos alfonsinos no quisieron la República y lucharon contra ella desde su primer día. Sin embargo, muchos historiadores han reducido el papel de los monárquicos a meros agitadores poniendo como ejemplos los discursos de Calvo Sotelo o de Acción Española. Se les ha descrito como los creadores de un estado de opinión contrario a la II República. Y esta era la idea que yo tenía en un inicio. Pero no es así.

En 2013 ya descubrí, y así lo publiqué, los contratos por lo que los monárquicos compraban aviones de guerra a la Italia fascista, por lo que eran más que simples agitadores. En esta obra doy muchos más detalles de cómo los monárquicos estuvieron en contacto con los fascistas y ya es evidente que el golpe de Estado del 18 de julio fue debido a una conspiración militar, pero también a una conspiración civil. Desde el año 1933 y 1934 los monárquicos empiezan a agitar al Ejército y a contactar con los italianos. Hasta ahora se mantenían dudas sobre hasta qué punto Calvo Sotelo había estado implicado en el golpe o no. Pero ahora ya no hay dudas del papel tan importante que jugaron. El golpe fue instigado por los monárquicos en connivencia con la Italia fascista.

Usted afirma que en 1935 los monárquicos ya tenían claro que si las izquierdas regresaban al poder [tal y como se produjo en las elecciones de febrero de 1936] protagonizarían una sublevación.

Lo tenían claro desde antes. Pero en esa fecha, Goicoechea, jefe nominal de Renovación Española [partido monárquico de la época liderado por Calvo Sotelo], se lo transmitió a Mussolini, dictador fascista de Italia. Eso es un salto cualitativo muy importante. Ya se habían visto en marzo del 34 y en febrero del 35, pero yo no he podido encontrar rastro de lo que hablaron en esas entrevistas. Es evidente que en los archivos de Roma han desaparecido papeles. Por ejemplo, el 31 de marzo de 1934 hubo un acuerdo entre monárquicos y la Italia fascista. ¿Sabes dónde estaba el documento italiano que lo prueba? No estaba ni en los archivos romanos ni en la secretaría del Duce. Estaba en la caja fuerte de un banco italiano. Es decir, supongo que Mussolini no estaba dispuesto a que mucha gente conociera lo que estaba haciendo ya que era una agresión a estado soberano, como España. Ni siquiera sus propios funcionarios.

Lo que sí se conserva es la documentación que hicieron los funcionarios italianos para preparar la entrevista entre Goicoechea y Mussolini. En esa documentación aparecen los antecedentes. Ese dossier se conserva y es fundamental.

Entonces se acaba el mito de que la Guerra Civil se explica únicamente por factores o vericuetos de la política interna de España. El apoyo de Italia es decisivo para el inicio de la misma.

Esa posición está completamente desacreditado y, además, lo hemos desacreditado con documentos de la época. Mussolini se comprometió con los monárquicos a entregar aviones a los conspiradores. Aviones de guerra. Esto es importante para la historia de España, pero también para la de Italia. Se ha escrito mucho sobre si Mussolini tenía interés o no en participar de un golpe en España. Pues bien, Mussolini está dispuesto a intervenir en España desde, al menos, 1934. Este descubrimiento sitúa a España dentro de la línea de agresiones de la Italia de Mussolini. Empezó por Abisinia (Etiopía) y continuó por España, Albania y Grecia. El objetivo de Mussolini era dominar el Mediterráneo occidental y su gran pieza en su política internacional, por tanto, no es Abisinia. Es España.

¿Y el motivo? ¿Eran las reformas de la República o como dice usted para los monárquicos la proclamación de la República ya era en sí mismo un motivo para el golpe?

La proclamación de la República era suficiente. Los monárquicos equipararon República a Revolución. Desde el principio, declaran la guerra a la República. Aunque una cosa es declarar la guerra retóricamente y otra cosa es hacer la guerra. Eso necesita preparación y esta es la conspiración que ponen en marcha. En 1934 ya hay un acuerdo con Italia para actuar en contra de la República. Ese acuerdo ha sido despreciado. Stanley G. Payne ni lo cita. El hagiógrafo de Calvo Sotelo solo le dedica un párrafo. Para mí, es el elemento clave.

“Mussolini se comprometió con los monárquicos a entregar aviones a los conspiradores. Aviones de guerra”

 

Honestamente, yo creo que, y advierto de que lo que voy a decir es una machada, los monárquicos hubiesen estado en contra de la República incluso aunque esta no hubiese emprendido las reformas que emprendió, como la reforma agraria, la militar o las reformas sociales. No obstante, eso solo lo pueden aclarar los papeles de la Corona.

¿Qué planes tienen para España estos monárquicos?

Tenían un plan muy claro y nadie lo había conseguido demostrar con documentación de la época. Yo sí. Los conspiradores querían volver a una dictadura militar como la de Primo de Rivera, pero con toques fascistas. El plan pasaba, en caso de triunfar, por poner a Sanjurjo como jefe del Estado de manera temporal y a Calvo Sotelo como jefe de un directorio cívico-militar que dirigiría el gobierno. ¿Para qué? Para una restauración monárquica en el momento dado. ¿Qué significa esto en las condiciones de los años 30? Que los monárquicos buscaban la ayuda fascista porque aspiraban a un tipo de sistema parecido al italiano, donde estaba el rey, Victor Manuel II, y el Duce, que era un civil, aunque hubiese luchado en la I Guerra Mundial. Recuerda que el Duce era un periodista. Esto explica por qué los monárquicos se volcaron con Italia y no con Alemania.

Tras esta supuesta restauración monárquica, ¿quién hubiese sido el rey?

No se llegó a decidir. Había gente que pensaba que Alfonso XIII, otros en su hijo Juan, pero no se había llegado a decir abiertamente. Sí se sabe que se llegó a plantear a Alfonso XIII que depositara sus derechos a la Corona en manos de su hijo Juan, y que esta propuesta fue rechazada.

¿Qué papel jugó Alfonso XIII en esta conspiración?

¡Ah! Esa es una de las grandes cuestiones. Yo no he encontrado un papel de evidencia directa primaria que demuestre que Alfonso XIII estaba al corriente de los planes de sublevación. En 1932 sí que da el visto bueno a recaudar fondos para este propósito. Pero, después, ¿estaba al corriente de los avatares de la sublevación? Yo, personalmente, creo que es imposible que no supiera nada. Hay un informe de la Policía política italiana que se hace eco de una reunión que Alfonso XIII mantiene con Sanjurjo en Montecarlo en la primavera de 1936. ¿Para qué diablos se reúnen los monárquicos con su majestad en Montecarlo? Este informe es de la Policía política del Duce, que puede estar equivocado, pero es lo que tenemos.

“Los conspiradores  monárquicos querían volver a una dictadura militar como la de Primo de Rivera, pero con toques fascistas” 

Sí que sabemos que poco después del golpe de Estado, creo que el mismo 19 de julio, Alfonso XIII escribió a Mussolini. Durante un tiempo creí que los monárquicos le habrían mantenido alejado de los detalles, pero no hay razón o evidencia para pensar que eso fuera así. Por eso digo al final que solo los archivos de la Corona, si es que existen, pueden explicar esto. Hay lagunas.

Sin embargo, el plan de los monárquicos se viene abajo a las primeras de cambio…

Sí. A Calvo Sotelo le pegan dos tiros y a Sanjurjo lo estrellan en un avión. El plan podría haber sobrevivido si hubiese triunfado. A Calvo Sotelo se le podía sustituir. Pero Sanjurjo era insustituible. Era la pieza fundamental.

En estos planes no aparece por ningún lado la figura del general Franco.

Exacto. El general Franco tenía una misión específica. Que era sublevar a la guarnición de Canarias, ponerse al frente del ejército de África y seguir las pautas que había escrito Mola en sus instrucciones en el mes de junio.

“Franco no desempeña un papel activo en la conspiración”

 

De hecho, Franco no desempeña un papel activo en la conspiración. El monárquico Pedro Sainz Rodríguez dijo en sus memorias que Sanjurjo hizo una  especie de encuesta entre los generales del Ejército para ver qué querían después del golpe. Y decía que Franco quería ser nombrado Alto Comisario de España en Marruecos. ¿Es verosímil? Sí. ¿Es verdad? No lo sabemos.

Sí sabemos, por contra, que Franco reescribió la historia completamente una vez llegó al poder. La dictadura franquista tuvo desde sus primeros momentos la idea de mantener una determinada versión de lo ocurrido. Esa versión, prácticamente, se mantiene hasta hoy con los cambios que han sido necesarios para su permanencia. Pero es todo falso. Los mitos del franquismo son falsos. Están montados sobre una base falsa. 

¿Traicionó Franco a los monárquicos?

Por supuesto. Y Pedro Sainz Rodríguez es consciente de la traición. Hay papeles carlistas y monárquicos que demuestran que había sectores de ambos lados que se sentían profundamente decepcionados y traicionados. No se habían sublevado para poner a Franco en el poder. Pero todo ese malestar no lleva a nada. Ya en el 40, los monárquicos hacen un balance de la situación a los ingleses y ponen a parir a Franco. Incluían errores de bulto para destruir la imagen de Franco. Ese documento permite ver el cabreo que tienen. Se sienten traicionados.

También escribe que Falange, que después sería el partido único, en los planes iniciales de los monárquicos solo tenía un papel reservado: el de pistoleros. No había lugar para ellos.

Pistoleros. Eso es. Ese era su papel para los monárquicos. Nada más. Nadie pensaba, en los círculos monárquicos, que Falange tendría la influencia que poco después tuvo. Eso sí, en ausencia de Sanjurjo.

Hay una frase que me llama la atención. Usted dice, al final de su obra, que la primera causa del golpe de Estado es que los monárquicos consideraban que España era suya, que aquí mandaban ellos, y que no iban a compartir el poder con nadie más.

Por supuesto. Así es. Algunos historiadores califican a los monárquicos como contrarrevolucionarios. Pero no es cierto. Eran reaccionarios. Gente que quería volver a la situación anterior. Volver a la dictadura primorriverista con los retoques fascistas necesarios. El informe que los monárquicos elevan a los ingleses, del que hemos hablado antes, se nota que son reaccionarios en estado puro. Que España era suya y lo había sido siempre. La República era como una arruga en la historia de España.

 

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Ismael Serrano: “La derecha tiende a sobreactuar cuando pierde el poder, es algo recurrente en la historia de España”

18 mayo, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Antes de saltar a los escenarios, Ismael Serrano recorrió los bares y salas de medio Madrid. Se confiesa deudor de todo lo que aprendió entonces, guitarra y cerveza en mano. Hace más de veinte años que publicó su primer disco, Atrapados en azul, pero la canción con la que abría aquel debut sigue sonando en multitud de casas, radios y hasta en mítines. Forma parte del patrimonio cultural de una generación que empezaba a votar y significarse políticamente en los noventa.

Sigue cantando Papá cuéntame otra vez  y sostiene que la canción ya tiene otro sentido, ahora que el padre es él. De hecho, no son pocas las letras suyas que han vuelto, de una forma u otra, parecen adquirir de pronto una actualidad férrea.

En su habilidad para tomarle el pulso al sentir de la calle, defiende que “hay que participar en política” porque sino “otros lo harán por ti”. En esta entrevista, sin ir más lejos, habla de la atomización como uno de los males endémicos de la izquierda. Días después un tuit suyo sobre la no confluencia de Izquierda Unida con Podemos en las elecciones autonómicas, se convertía en objeto de debate en la red social.

Tampoco se muestra demasiado afectado por la proyección que ha alcanzado como músico y como figura pública en nuestro país o fuera de nuestras fronteras. El ruido no le hace, jamás, alzar la voz.

Tras más de dos décadas dedicándose a la música, esta es su primera incursión en la ficción. ¿Cómo nace El viento me lleva?

Es mi primera incursión, sí, aunque ya había escrito algunas obras de teatro. También he comenzado alguna novela. Pero tenía esa cuenta pendiente de probar en el relato. A mí me encanta contar historias no solo en mis canciones, sino también entre canción y canción. Soy muy dado a contar historias. Es una tradición que viene de los juglares, los trovadores y las canciones río tipo romance, algo que entronca con la tradición anglosajona del storytelling.

Me gusta mucho, pero a veces me cuesta sintetizar. Soy un tipo que tiene canciones muy largas. Y el relato me permitía precisamente solventar ese problema, añadir matices, enlazar historias… En el libro pasa que cuando estás con una narración empieza otra. Son como las cerezas, que tiras de una y caen veinte.

Ismael Serrano
Ismael Serrano durante la entrevista. FOTO: PATRICIA J. GARCINUÑO

En uno de los relatos menciona que en los bares la música en directo se convierte en un diálogo. ¿Es lo que intenta hacer sobre el escenario: dialogar con su público?

Ese es el reto, sí. A mí me gusta entender las actuaciones como una especie de gran relato, aún cuando cantas canciones muy diferentes. Creo que la puesta en escena y la manera de estar en el escenario es también una forma de contar. Y cada vez me gusta más pensar en esa puesta en escena y ese guion que hila las canciones, darle un carácter teatral.

Por otro lado, esta voluntad a veces contradice el diálogo, que siempre nace de algo más espontáneo. Se trata de encontrar el equilibrio porque yo crecí y me formé musicalmente en los bares y en estos el diálogo era parte natural de la actuación. Era constante e inmediato. Mientras que en un teatro es más tácito. En esas estoy [risas].

En ese diálogo, usted ha construido una figura pública opuesta al artista alejado de la sociedad. Se ha implicado y significado políticamente en muchos temas. ¿Cree que eso le ha alejado o le ha acercado al público?

Me acerca a una parte y supongo que me aleja de otra. No sé si es consciente o inconsciente esa decisión, es natural para mí. Soy una persona a la que le interesa la política y que se siente interpelada con debates sociales. Soy consciente de que si no participas en política, otros lo harán por ti. Por eso quiero asumir ese papel en mi vida. De hecho, me cuesta entender que alguien no quiera hacerlo.

A veces también me pregunto si como figura pública debiera ser más prudente, pero luego me doy cuenta de que no sabría hacerlo de otra forma. Soy dado a meterme en todos los charcos. También hay que tener claro que no le puedes gustar a todo el mundo y tus opiniones tampoco. Pretenderlo me parece un error. Sé que es difícil en un país como el nuestro que suele ser bastante sectario en determinadas cuestiones políticas, así que asumo que mi visión sobre un tema de actualidad puede provocar que alguien se aleje de mi propuesta artística. Pero bueno, qué le vas a hacer. No sé hacerlo de otra forma.

Es cierto que he crecido en un entorno en el que la política estaba en la sobremesa, en el día día. Y supongo que lo he incorporado con naturalidad a mi vida. Resulta extraño explicar por qué alguien se define políticamente en la esfera pública, cuando debiera ser lo natural, ¿no? Quizás lo que debería ser más difícil de entender es cómo uno puede ser capaz de abstraerse y aislarse del mundo. Más en un momento como el que vivimos en el que hay temas que merecen nuestra atención urgente.

¿Por qué cree que ocurre esto? ¿Por qué impera la figura del cantante no-posicionado?

Parece que toda propuesta musical tiene que ver de manera obligatoria con el entretenimiento y el escapismo. Así que cuando lo que propones es un espacio de reflexión ya sea con tus canciones o en la esfera pública, de repente suena raro. Pareciera que el artista tiene que evadirse y ser esa estrella rutilante y extraña que no tiene los problemas del común de los mortales. Como si se impusiera esa figura del artista sobre las otras. Pero yo no creo en esa figura y me resulta llamativo que haya gente que prefiera no posicionarse.

A veces me he preguntado por qué. Me acuerdo de un vídeo de Andy y Lucas, que venía de una polémica con la madre de Gabriel, en el que uno de ellos decía ‘nosotros no hacemos nada político, nosotros vivimos de los ayuntamientos’. Y pensé: a lo mejor eso está instalado en el cerebro de muchos músicos. Como que no pueden hablar de política. Incluso puede que no lo hagan de forma consciente sino que ya sea un lugar común eso de que hay que cuidarse y no molestar a nadie porque al fin y al cabo el músico vive de los ayuntamientos. ¿No?

Esa percepción me resulta llamativa porque en todo caso uno podría pensar que un músico vive de su público. Del que acude a tus conciertos y compra tus entradas. Pero lo de los ayuntamientos me resulta, cuando menos, llamativo.

Ismael Serrano
Ismael Serrano durante la entrevista. FOTO: PATRICIA J. GARCINUÑO

Escribía usted en 2007 en la letra del tema Si se callase el ruido : “Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar las preguntas, los matices”, y “ruido de patriotas que se envuelven en banderas”. Parece que se trata de una canción que ha adquirido una inesperada actualidad. ¿Le ocurre a menudo esto?

¡Últimamente me ocurre mucho! Me acuerdo cuando era adolescente e iba por Moncloa, que era un clásico ver por allí a las bandas de neonazis pululando. Y tratabas de esconderte y de evitarlos. Incluso tuve amigos que recibieron palizas. Entonces escribí Mi vida, no hay derecho a salir con miedo a la calle. Hoy me digo, joder: tendré que volver a cantarla si se alientan discursos que tienen que ver con el odio, la intolerancia y el racismo.

Con Si se callase el ruido, que como comentas ahora parece haber adquirido un sentido de actualidad, me ha pasado también. Y con Al bando vencido, que decidí incluirla en un disco que he hice hace poco en acústico porque me parecía urgente el apelar a la memoria histórica y al derecho de los familiares que tienen muertos en cunetas a darles una sepultura digna. Me parecía urgente recordar que ese drama está ahí y que es una vergüenza y una deuda moral e histórica que tenemos como país.

Sí, sí que es curioso como canciones que ojalá se hubieran quedado obsoletas de repente recuperan su vigencia. Igual es que aquí la derecha siempre ha sido tendente a tener un sentido patrimonial del poder. Así que cuando lo pierde, cree que le han quitado algo suyo. Si se callase el ruido nació cuando el Partido Popular perdió las elecciones ante Zapatero. Entonces vimos un discurso que tenía que ver con agitar banderas, aunque en aquella ocasión era sobre las negociaciones con ETA. Esa tendencia a la sobreactuación de la derecha cuando pierden el poder es algo recurrente en la historia de España. Lo que pasa es que a veces esa sobreactuación ha adquirido tintes dramáticos.

Ahora tiene un tanto de esperpéntico pero empieza a adquirir un tinte trágico con la falta de pudor de ciertos elementos fascistas cuyo discurso de repente se normaliza. Eso es lo más preocupante. Antes esto era una anécdota y ahora es como lo normal y tiene un deje agresivo. Decía Marx que la historia se repite primero como tragedia y luego como farsa. Pues convengamos que cuando se repite tres veces pudiera parecer que estamos volviendo a la tragedia. Ojalá no.

En ese sentido, parece haberse instalado la sensación de que es la derecha la que dicta el tempo del debate político, la que marca la agenda de lo que se habla y de lo que no. ¿Cree que es un error de cálculo de la izquierda o que es un tema de responsabilidad de los medios de comunicación?

Creo que hay parte de las dos, pero principalmente es una responsabilidad de los medios de comunicación. Ahora, por ejemplo, el llevar a debates de televisión el tema de la tenencia de armas. Esto no hay que hablarlo. No es un tema que preocupe a la población. Hay problemas mucho más importantes que tienen que ver con el bienestar de la ciudadanía y sus derechos. Creo que en ese sentido los medios sí están sirviendo para amplificar y normalizar ciertas cuestiones que ni siquiera debieran estar presentes.

Aunque no olvidemos que cuando tú incorporas a toda esta gente que tiene discursos de tintes fascistas a las instituciones, también los estás normalizando. Tienen capacidad de influencia en tanto en cuanto pactas con ellos un gobierno. Y si pactas un gobierno pactas una agenda. Les das un carácter institucional normalizando su discurso.

Pero esto ha pasado tradicionalmente: esa capacidad de la ultraderecha de imponer cuales son los temas sobre los que hay que debatir. Efectivamente la izquierda tiene que replantearse por qué está ocurriendo. Ocurrió en Brasil con Bolsonaro, ocurrió en Estados Unidos con Trump… han creado dinámicas que, por así decirlo, se imitan unos a otros.

Así que sí, la izquierda debiera reflexionar sobre por qué no es capaz de tener la iniciativa. Hay instalada en ella una vocación de fracaso. Estamos tan acostumbrados a perder que yo creo que lo hemos incorporado a nuestra cultura política. Empezamos la carrera creyendo que vamos a perder. Ese sentimiento era algo con lo que rompió Podemos hace años. Pero hemos perdido ese impulso inicial y hemos vuelto otra vez a las actitudes derrotistas que parecen inherentes a la izquierda. Ahora parece estar en el imaginario que la derecha va a arrasar en las próximas elecciones. Joder, pues no lo sé. Si consiguieras convencer a esa multitud de abstencionistas que están ahí esperando a que alguien les diga qué va a ser de su vida, a lo mejor no.

También creo que tiene que ver con el hecho de que la izquierda a veces parece más preocupada en mirarse los unos a nosotros, en las competencias y conspiraciones que en estar en primera línea del debate político. Como que está revisándose todo el trato y haciendo un ejercicio de autocrítica constante. Y lo que hay que hacer es avanzar y no perdernos en el debate de las formas, el cómo, el dónde, el quién… esa búsqueda de líderes infinita…

Ismael Serrano
Ismael Serrano durante la entrevista. FOTO: PATRICIA J. GARCINUÑO

En lo que respecta a esos debates instalados de repente en los medios, recuerdo la controversia que vivió usted en Twitter por alertar del peligro de los antivacunas. ¿Cree que las redes sociales han alentado cierto clima de crispación y polémica constante?

Es posible. No hace mucho leía un artículo que explicaba por qué Facebook no operaba contra las fake news. Y fundamentalmente es porque les salen rentables, generan tráfico y movimiento. En psicología, dos de los principios que más hacen que la gente se revele proactiva, es decir, que influyen en nuestros ánimos a la hora de actuar, son el sexo -bien lo saben los publicistas-, y la ira. El odio genera más movimiento y más actividad que el bienestar y esto hace que actuemos en las redes cuando algo nos indigna de manera más contundente que cuando algo nos reafirma en nuestra entidad.

A lo que voy es que gran parte de la dinámica de las redes sociales se basa en eso. En nuestra reacción ante la indignación. En un clima de crispación cualquier debate en redes es insostenible: es como apagar una llama con gasolina. Gran parte de esa dinámica de las redes vive de eso, así que difícilmente van a cambiar estas dinámicas por más que nosotros intentemos a través de nuestros perfiles, tratar de calmar las aguas y tener otro tipo de comportamientos.

Hace unos días, millones de personas salían a la calle con el 8M. Sin embargo, existe el debate de si la izquierda es capaz de transformar ese movimiento en las calles, en votos en las urnas. ¿Qué opina? ¿Puede estar relacionado con el hecho de que los líderes políticos de nuestro país siguen siendo ‘muy hombres y mucho hombres’?

Claro, es que es muy necesario feminizar la política. De hecho, creo firmemente que lo que nos puede salvar del desastre en el futuro es el movimiento feminista. Y sí: la izquierda tendría que reflexionar sobre por qué el feminismo no se está canalizando en proyecciones de voto. Por qué no se siente representado. A lo mejor tiene que ver con eso. No ya con que exista una visión masculina, sino que el machismo sigue imperando en los discursos y en las formas de hacer política.

Pienso en lo de Rivera hablando de feminismo con cuatro mujeres detrás sin dejar hablar a ninguna de ellas. O en la foto -aunque él luego se desmarcase- de Pablo de Iglesias con ese Vuelve ‘Él‘, que parecía un anuncio de Varón Dandy. Entonces, claro. El machismo está ahí y hay que revisar donde está presente y apostar por candidaturas feministas y femeninas en las que haya presencia de mujeres. En Podemos hay mujeres increíbles con las que me siento muy representado.

Ismael Serrano. Foto: Patricia Garcinuño.
Ismael Serrano durante la entrevista. FOTO: PATRICIA J. GARCINUÑO

Dos décadas después, sigue cantando Papá cuéntamene otra vez sobre los escenarios. Sin embargo, ¿ha sentido alguna vez que debía de dejar de interpretar determinadas canciones?

Bueno, por ejemplo a los 18 años escribí una canción que se llamaba Tierna y dulce historia de amor, que compuse cuando Álvarez Cascos se divorció y se casó con una persona más joven. Pretendía reírme de esa doble moral del político que dice una cosa y hace otra. Y sobre todo retratar el patetismo del personaje, que resulta ridículo. Pero a día de hoy no me gusta demasiado cantarla. Primero porque ha cambiado la sensibilidad y la mirada, y segundo porque no sé hasta qué punto pudiera haber gente que no la interpretase en el sentido que yo la compuse.

Entiendo que puede dar lugar a interpretaciones que no se adecuan a lo que yo imaginé y como tampoco es que sea mi canción favorita, pues pienso si merece la pena seguir cantándola y si realmente me siento cómodo haciéndolo. Pero lo cierto es que no hay tantas canciones que crea que no debo cantar. Fíjate en que sigo cantando Papá cuéntame otra vez porque ha cambiado de sentido para mí. Y como ella otras tantas.

Papá cuéntame otra vez  es prácticamente un himno de la izquierda española. Pero tiene ya dos décadas y existe la sensación de que siempre se entonan los mismos cantos: L’estacaAl Vent… ¿Nos faltan referentes en el ámbito de la cultura que generen nuevas conciencias y nuevos himnos?

Yo creo que sí. En lo musical al menos ha habido un alejamiento entre lo que es la vida social y política, y la propuesta cultural que haces porque se ha impuesto el escapismo y la evasión permanente. Un himno nos ancla a una realidad, es una cuestión identitaria que nos define como colectivo. Pero le hemos cantado tanto a las aspiraciones individuales que difícilmente algo que tenga que ver con un ‘nosotros’ y no con un ‘yo’ se puede convertir en himno.

El himno nos identifica como parte de una sociedad con un proyecto común, pero cuando la música no habla de proyectos comunes sino personales e individuales, se generan otro tipo de fenómenos generacionales. La música ha dejado de hablar del colectivo y del ser humano como parte de una sociedad con la que se compromete. El ‘nosotros’ se ha desdibujado en el terreno musical.

Ismael Serrano. Foto: Patricia Garcinuño.
Ismael Serrano durante la entrevista. FOTO: PATRICIA J. GARCINUÑO

Carniceros contra la matanza de animales: “Me arrepiento de no haberme hecho vegano antes”

5 mayo, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

El pasado enero, y bajo el lema Si Yo He Podido, Tú También Puedes, Tom, Phil, Riccardo, Peter y Thomas decidieron recopilar sus testimonios en un breve vídeo y colgarlos en las redes sociales. En pocos días, tenían más de 100.000 visitas, cientos de comentarios y unas cuantas llamadas de los medios de comunicación locales

El mensaje caló porque estos cinco alemanes saben de lo que hablan y conocen, de primera mano, la industria de la explotación y el sufrimiento animal. Fueron carniceros, matarifes, cazadores y ganaderos y ahora son veganos y activistas por la defensa de los animales

Hemos hablado con Phil Hörmann, responsable de esta iniciativa. Nacido en Allgäu, preciosa región del sur de Alemania, Phil tiene 35 años y es vegano desde 2016.

No solo fuiste carnicero y matarife, sino que también cazador y ganadero. ¿Qué significaban los animales para ti?

Crecí en una granja lechera y pasé toda mi infancia y adolescencia entre animales. Me gustaba muchísimo estar con ellos, pero nunca cuestioné el hecho de matarlos. Como cazador, me enseñaron que teníamos una importante tarea de regulación, y no había ninguna razón para ponerla en duda. Teníamos que disparar a algunos animales porque eran depredadores o dañaban el bosque; otros eran presuntamente portadores de peligrosas enfermedades. Solo cuando me hice adulto empecé a ser consciente de las contradicciones.

Phil Hörmann de niño con un animal abatido por él mismo
Phil Hörmann de niño con un animal disparado por él mismo

¿Cómo fue la transición al veganismo y, después, al activismo?

Lo cierto es que no me hice vegano de un día para otro, sino que empecé siendo vegetariano. Poco a poco me fui involucrando e informando cada vez más sobre estos temas y me tuve que enfrentar al lado oscuro de la industria láctea. Reconocer las conexiones hizo que la consecuencia lógica fuese el veganismo.

A medida que me fui informando sobre derechos animales, protección del medio ambiente y nutrición, me volví cada vez más activo y aumentó el deseo de hacer más. En 2017, comencé a participar en manifestaciones y entré en contacto con organizaciones animalistas. En octubre de ese mismo año, me infiltré para filmar con cámara oculta en dos mataderos para la organización SOKO Tierschutz München e.V… Desde entonces, participo regularmente en investigaciones y tareas de concienciación pública.

¿Qué es lo que más te ha ayudado en este proceso? ¿Qué ha sido lo más difícil?

La verdad es que nunca he sentido el veganismo como una renuncia. Más bien, cuando pienso en las víctimas de mi consumo, me arrepiento de no haberlo hecho antes.

Nuestro mundo está gobernado por el dinero y la industria de la carne y de la leche son muy poderosas. Sin embargo, cada consumidor tiene en su mano la posibilidad de combatir este sangriento sistema de explotación de forma muy efectiva. No necesitamos explotar a los animales para vivir sanos y felices. Cuando comprendes esto, la solución es sencilla: compramos productos vegetales y cerramos el grifo a las empresas que explotan a los animales.

¿Cómo reaccionó tu entorno a tu cambio de vida?

Mucha gente que conocía la historia de mi vida reaccionó al principio con asombro. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la curiosidad fue más fuerte y a partir de ahí se desarrollaron conversaciones muy interesantes.

¿Recuerdas alguna experiencia traumática de tu época de matarife? ¿Cómo era entonces tu concepto de los vegetarianos y veganos?

Después de tanto tiempo solo puedo recordar algunos momentos graves. En mi memoria, por ejemplo, han quedado los intentos fallidos de aturdir a los animales y otras experiencias crueles relacionadas con la matanza. En aquella época, nunca había oído hablar de vegetarianos o veganos, pero desde luego que no me hubiera imaginado ni de lejos llevar esta forma de vida.

También criaste cerdos, ¿cómo fue esa experiencia?

Así es. En el año 2015 cumplí mi sueño de tener una granja de cerdos criados en libertad. En un prado propiedad de mi padre, teníamos 34 animales con bonitas casetas de madera, una charca de barro natural y muchos juguetes. Fue un verano maravilloso, nunca lo olvidaré. La relación con los pequeños era muy intensa, me traían palitos y se tumbaban boca arriba para que les rascase la barriga. Cuando se iban acercando los últimos días, empecé a sentirme muy mal. Mi sueño se había convertido en una pesadilla, tenía que montar a mis animales en un camión y llevarlos al matadero.

Mucha gente que contempla el veganismo como una opción extrema afirma que la solución es la carne ecológica. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Mi experiencia es que la gente quiere comer carne a toda costa, pero lo quieren hacer con buena conciencia. Sin embargo, eso es incompatible con la realidad, ya que el problema de base permanece, sea cual sea la forma de mantenimiento de los animales. Al final, siempre se acaba matando a quien no quiere morir.

Imagen de la campaña "carniceros contra la matanza de animales"
Imagen de la campaña “carniceros contra la matanza de animales”

¿Cómo entraste en contacto con tus compañeros del vídeo? ¿Vuestras experiencias son similares?

El contacto con Tom, Riccardo, Peter y Thomas se produjo a través de las redes sociales. Hemos tenido vivencias muy similares, ya que los procesos de sacrificio son siempre los mismos. También los puntos débiles del proceso y los errores que se producen son muy parecidos en todas las empresas. Hoy luchamos juntos por los animales compartiendo nuestras experiencias tras los muros de los mataderos, ocultos al público en general.

Las estadísticas dicen que, al menos en España, la mayoría de las personas veganas son mujeres. En vuestra antigua profesión hay, sin embargo, mayoritariamente hombres. ¿Existe en tu opinión algo similar a una cultura de la carne vinculada a la virilidad?

Se nos inculca una cierta imagen de la masculinidad. Yo recuerdo perfectamente leer reportajes sobre culturistas que engullían cantidades increíbles de carne. En la distribución de los roles, es el hombre el que asa la carne en la barbacoa. Son imágenes que vemos cada día, que nos marcan, y solo cuestionándolas de forma crítica vamos a poder reconocer otra realidad.

La verdadera fortaleza se muestra en cómo tratamos a los más vulnerables y, para los músculos, necesitamos tanta proteína animal como un elefante o un gorila.

¿Qué les dirías a otros carniceros, matarifes, cazadores o ganaderos?

Les diría lo siguiente: yo he sido parte de este sistema, como tú, y ahora me gustaría que alguien me hubiera abierto los ojos antes. Infórmate sobre el verdadero sentido de tu trabajo y enfréntate a los temas críticos.

Phil Hörmann con los cerdos que él mismo criaba
Phil Hörmann con los cerdos que él mismo criaba

Los seres humanos no necesitamos de ningún producto de origen animal para llevar una vida sana. Reconocer esto es, al mismo tiempo, la oportunidad de dar el primer paso para salir de la rueda. Necesitamos agricultores con urgencia para la alimentación de los seres humanos. Pero el maíz, el grano o la soja deben estar en nuestros platos, y no en los comederos de los animales.

En la industria de la carne, no son solo los animales los que sufren una explotación masiva, también el trato con las personas es similar al de la Edad Media. Hay miles de trabajos que se pueden hacer y todos son mejores que un matadero.

En cuanto a la caza, es ella la que desequilibra los ecosistemas. Se justifica disparar a los depredadores con la excusa de proteger a los animales más débiles, pero es para poder dispararles a ellos también. Ya es hora de parar la matanza sin sentido de tantos seres inocentes.

“Cualquier persona culta y de sentido común sabe que Cataluña es una nación”

19 abril, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Si algún adjetivo cuadrara como anillo al dedo a Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970) sería el de inclasificable. Desde que en 1995 publicara La máscara del héroe, la crítica y los lectores saludaron al entonces joven escritor como un enfant terrible y una de las grandes promesas de la literatura española. A día de hoy, con diez novelas y otros tantos ensayos a sus espaldas, con una presencia constante como columnista en la prensa, De Prada no defrauda las expectativas y se presenta como un intelectual de otra época, de un tiempo pasado que, sin embargo, él reivindica.

Cerca ya de cumplir 50 años se declara tradicional, pero no conservador; fustiga tanto a las derechas como a las izquierdas; y se permite nadar contra la corriente al defender que Catalunya es una nación o al criticar a sus colegas por traicionar al pueblo y plegarse a los intereses del poder, ya sea político, económico o cultural.

Juan Manuel de Prada, licenciado en Derecho de formación, ha ganado multitud de premios literarios y se ha dedicado en cuerpo y alma a su oficio de escritor, tal como hicieran Camilo José Cela o Francisco Umbral, dos de sus referentes. En la charla con eldiario.es este escritor y periodista, con criterio propio y que no se casa con nadie (no le gusta la expresión políticamente incorrecto), despliega una vasta cultura que abarca desde el cine hasta la literatura anglosajona pasando por los clásicos. Ahora acaba de publicar Lucía en la noche (Espasa), una novela de amor e intriga con algo de proyección personal en la que resuenan los ecos de Vértigo, uno de los títulos clásicos de Alfred Hitchcock que llevaba este revelador subtítulo, De entre los muertos.

Su novela es, sobre todo, una apasionada historia de amor y misterio en busca de una mujer que vuelve de entre los muertos. ¿Existen esas historias tan fuertes? ¿Es un homenaje a Vértigo?

Sobre el amor a todos nos pesa una visión idealizada. De hecho, todos fantaseamos con una gran historia de amor mientras descuidamos las historias normales. Es cierto que el anhelo de encontrar el amor verdadero forma parte de nuestra razón de ser como personas. En cualquier caso, mientras buscamos las quimeras románticas descuidamos los amores de serie. En la idea inicial de Lucía en la noche confluyen la huella que me dejó Vértigo con el relato de una persona cercana que se vio involucrada en un lío descomunal y, por ello, se vio obligada a desaparecer como le ocurre a la protagonista de mi novela.

El protagonista masculino de su novela podría ser su alter ego, es decir, un escritor que triunfa siendo muy joven y más tarde sufre una crisis creativa.

Pero usted no ha dejado de publicar y de tener éxito con sus libros desde hace más de dos décadas.

Bueno, yo también sufrí una crisis personal profunda y estuve cinco años sin publicar ninguna obra de ficción. Este periodo coincidió con un divorcio que me dejó destruido y que resultó una experiencia devastadora porque las musas dejaron de visitarme. O sea, que he pasado por la situación del protagonista de mi novela, aunque Lucía en la noche tiene apenas una proyección personal. Pero no es, en modo alguno, autobiográfica.

De todos modos es usted un escritor muy vocacional que no ha dejado de escribir literatura o de ejercer el periodismo desde muy joven.

Es cierto que he tenido una visión desaforada de mi vocación fruto de mi admiración por escritores que se volcaron en el oficio literario como Camilo José Cela o Francisco Umbral. Ellos hicieron bandera de la dedicación absoluta a la literatura. Ahora bien, la literatura ha de ser también un medio de vida y hoy la sociedad está orillando la literatura, el oficio literario-periodístico. Antes un escritor ocupaba un lugar central en la vida social, pero hoy ya no representa un referente y la gente que se supone culta está más interesada por la última serie de Netflix o HBO que por una obra literaria.

Pero usted puede vivir de la literatura y el periodismo, ¿no es así?

Es así, pero en la actualidad el escritor que pretende vivir del oficio literario se ve obligado al final a chapotear en el barro, es decir, participar en tertulias de televisión y cosas por el estilo. Hace 20 años no eran actividades necesarias para vivir de la literatura.

¿Quiere decir que la cultura ha perdido todo su prestigio social?

Por supuesto. Desde que comencé a publicar en 1995 hasta hoy la pérdida de la gente de letras como referente social resulta apabullante. Pero en parte la culpa es nuestra. Los escritores españoles han traicionado al pueblo porque se han plegado al poder, han acatado los dictados culturales, económicos y políticos del poder. En definitiva, los intelectuales están hoy al servicio del sistema y, por tanto, mucha gente pierde su confianza en los escritores. Por otra parte, al poder le interesan seres desarraigados, átomos sin el acervo de la tradición. Así se empuja a los jóvenes a que estudien informática e inglés para ser explotados igual en Shangai que en Albacete. En definitiva, al sistema no le gusta que se estudie literatura o filosofía para que los alumnos aprendan a pensar con criterio propio.

Hoy no encontramos ya la figura de un escritor ególatra, pero gallardo como Miguel de Unamuno. Nadie demuestra tener las agallas de Unamuno que fue desterrado por la dictadura de Primo de Rivera y que se atrevió, en plena Guerra Civil, a denunciar la barbarie del franquismo. Unamuno representa para mí el ejemplo de un escritor libre y original, es el gran autor español del siglo XX.

Se define como tradicionalista, pero no conservador. ¿Puede explicar la diferencia?

Estoy a favor de una tradición vivificadora en el sentido de que una persona conservadora solamente quiere conservar la cáscara de las cosas, pero el meollo le importa un pito. En cambio, un tradicionalista defiende que el meollo transmita su savia a la cáscara.

Yo no estoy en contra del progreso. Pero como decía mi admirado Chesterton se trata de que las almas impongan sus normas al progreso y no de que el progreso cambie las almas. Además, el pensamiento tradicional no participa de las divisiones ideológicas y deviene en un disolvente del capitalismo.

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Juan Manuel de Prada en un encuentro anterior con eldiario.es DAVID CONDE

Podríamos decir que es usted políticamente incorrecto.

No me gusta nada esa expresión porque denota una burricie empoderada, un mensaje rompedor por rompedor al que no le veo sentido. Porque al discurso dominante hay que combatirlo con una buena formación filosófica y política y con argumentos racionales y coherentes. Mantengo un discurso antimoderno frente a las ideologías modernas establecidas. De todos modos, en ocasiones este discurso se convierte en ininteligible para alguna gente.

Al hilo de sus reflexiones y en su doble condición de escritor y periodista, ¿el periodismo ha desaparecido como género literario? ¿Podrían surgir hoy un Julio Camba, un Chaves Nogales o un Josep Pla?

En la era del clic resulta realmente difícil mantener el periodismo como un género literario. La relación entre el periodista y el lector en el sentido de que el primero intentaba hacer pensar y reflexionar al segundo se ha hecho añicos. En la actualidad se busca a un lector compulsivo que responda a las burradas que se publican. En la práctica, las redes sociales sirven para lanzar consignas y para fomentar un pensamiento esquemático y superficial.

Para sorpresa de muchos que lo sitúan como un conservador, ha declarado usted públicamente que “Cataluña es una nación como una catedral”. ¿Qué vías de solución ve al conflicto? ¿Han de jugar los intelectuales un papel de puente de diálogo?

Cualquier persona culta y de sentido común sabe que Cataluña es una nación, aunque no cuente con un Estado. Se trata de algo obvio, ni de derechas ni de izquierdas. De otro lado, creo que los catalanes deberían volver a su histórico pactisme que practican desde la Edad Media y abandonar la quimera de la autodeterminación. El sector independentista debería centrar su diálogo en cosas concretas.

Por otro lado están locos aquellos que desde la derecha plantean una aplicación del artículo 155 de forma indefinida. Aparte de que ese artículo es absolutamente discrecional, su aplicación significaría el odio para varias generaciones porque no conviene olvidar que dos millones de catalanes sienten rechazo hacia España. Como diría Unamuno, se trataría de convencer y no de vencer ofreciendo otro rostro de España.

Por supuesto que los intelectuales podrían jugar un papel de puente. Sin embargo, ¿cómo no va a haber desinterés hacia la cultura catalana en el resto del país si no leemos a Cervantes o a Quevedo? Yo amo y estudio la literatura catalana. Cabe recordar que hace más de un siglo alguien tan conservador como Menéndez Pelayo leyó en catalán, en unos juegos florales, un discurso de homenaje a Jacint Verdaguer. Buena anécdota, ¿eh?

“La renta básica universal es anticapitalista pero también puede hacer más equitativo al capitalismo”

18 abril, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

“Tener a millones de personas sin ingresos de ningún tipo puede dar lugar a un grave problema social y la renta básica universal puede ser una solución”, argumenta Juan Torres López (Granada, 1954), catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla. El economista acaba de publicar La renta básica (Editorial Deusto), un libro donde explica y analiza una medida que se empieza a pergeñar en la Grecia clásica y ha llegado hasta nuestros días como una posible solución social al proceso de robotización del mercado laboral.

Torres desarrolla en su libro los argumentos de detractores y partidarios de la renta básica universal cuando admite que El debate político, que a veces no es muy riguroso, ha amplificado esa confusión alrededor de la renta básica porque se ataca sin saber a qué se refiere”.

¿Por qué hay tanta confusión a la hora de definir la renta básica?

Es un concepto que se ha introducido en el debate de las políticas económicas y sociales con un sentido muy amplio. El problema es cuando se utiliza la expresión renta básica y nadie sabe a qué se está refiriendo. Inicialmente cuando se hablaba de renta básica se hacía referencia a la renta básica universal, que se establece sin condiciones a todas las personas solo con el hecho de ser ciudadano, pero hoy día el término encubre incluso a normas jurídicas que están en estatutos de autonomía en España, tipos de rentas mínimas o garantizadas que no deberían ser definidas como renta básica universal. El debate político, que a veces no es muy riguroso, ha amplificado esa confusión porque se ataca sin saber a qué se refiere.

En su libro se define la renta básica como una propuesta moral, un proyecto ético de justicia y libertad, una postura difícil de establecer en una época dominada por el utilitarismo mal entendido.

El utilitarismo es una propuesta moral también. Todas las propuestas que se hacen que tienen que ver con la forma de vivir son propuestas morales y éticas. La defensa y el ataque a la renta básica tiene que ver también con posiciones éticas, ya que responde a la idea de repartir lo común, pero aquí se puede plantear: ¿qué es lo común?¿Es necesario repartir lo común o está ahí para que se lo apropie quién quiera?¿Es justo que se reciba algo sin dar nada a cambio? Realmente son preguntas que no tienen respuesta objetiva ya que dependen de los criterios morales de cada persona, algo extensible a cualquier medida de política económica. La Economía no aporta soluciones sino políticas, siempre hay detrás un juicio moral.

Finlandia ha realizado un experimento cediendo una renta a un grupo de personas. Las conclusiones del experimento es que los beneficiarios se han sentido más seguros, al mando de sus vidas y con mejor salud mental y física, pero no ha tenido grandes efectos sobre la situación laboral de estas personas. ¿Es un fracaso? Por qué se relaciona siempre con el empleo?

Las teorías que explican el desempleo y cómo se crea empleo se pueden ubicar en dos extremos: en un lado, las más neoclásicas o liberales que establecen el trabajo como una mercancía más y que para crear empleo lo que hace falta es que los mercados sean flexibles. Algunos defensores de la renta básica dicen que gracias a la ella los mercados puede ser más flexibles y contribuiría a crear empleo. Desde otro punto de vista, el paro se origina por escasez de demanda de bienes y servicios, si se le da a todo el mundo la capacidad de compra añadida se incrementaría esa demanda. Para criticarla se argumenta que va a convertir en más reacias a las personas para encontrar empleo o que puede crear un problema de precios si la mayor demanda no va acompañada de una mayor oferta. Se la vincula con la condición laboral porque hoy día es la mayor preocupación, pero incluso entre los defensores de la renta básica lo menos esperado es que haya más empleo, al menos del convencional, la renta básica no se justifica por la creación de empleo.

Dentro de la izquierda se postula el trabajo garantizado como alternativa a la renta básica. ¿Es preferible?

Volvemos a entrar en una preferencia ética. En los países donde hay más nivel de empleo, como Japón o EEUU, nos encontramos trabajos que nos parece que tienen poco contenido, pero se trata de proporcionar ingresos a personas que por su capacidad o por su formación no tienen opciones para alcanzar otro empleo. Se entiende como una fórmula para facilitar una renta mínima o decente o garantizada a personas que no tienen otra fuente y hacerlo con un prerrequisito moral en forma de “a cambio de”.

Comparte la idea del sector más liberal que apunta que la renta básica podría sustituir al resto de medidas de protección social. 

No comparto la propuesta, ya que el efecto podría ser más negativo porque sería más caro, pero ciertamente se podría hacer. Una renta básica podría sustituir a todas las demás prestaciones, incluidas las educativas y sanitarias, y ofrecer esos bienes públicos como privados. Con la experiencia que tenemos, sin sanidad pública la sanidad privada sería más cara y no se podría garantizar el acceso a todo el mundo. Si se deja en manos del mercado no habrá igualdad de condiciones porque dependerá de la renta. Detrás de este planteamiento hay un posicionamiento ideológico en contra de todo lo que gestiona el Estado porque lo asocian a una coerción  pero no hay razones objetivas que lo avalen.

Desde hace unos años se está replanteando si medidas económicas como el PIB sirven para medir adecuadamente el desarrollo ya que no tienen en cuenta el bienestar de las personas. ¿Habría que dar un salto y redefinir los elementos que deben formar estas herramientas para que la renta básica sea aceptada?

Cada día está más claro que el Producto Interior Bruto es muy bruto: no refleja adecuadamente la actividad económica. No permite conducir la economía contemplando todos los factores. Con un conjunto o una cesta de indicadores diferentes —porque es muy difícil tener un indicador complejo que refleje al completo el bienestar humano y la eficiencia económica— veríamos que la renta básica sería fácilmente encajable como política económica.

Con la robotización de la economía se ha puesto la renta básica como una solución.

Si la robotización, como otras revoluciones tecnológicas, se acompaña de un mantenimiento de la jornada laboral se va a producir un paro masivo. Si los beneficios de los incrementos de productividad se distribuyen de una manera desigual se producirá una situación social explosiva. Esta amenaza lleva a que personas defensoras del capitalismo en su forma más libre contemplen la necesidad de la renta básica. Lo lógico sería no dejar a un ejercito de personas condenadas a no tener una asistencia que garantizara un mínimo de bienestar sino abordar esta revolución tecnológica para que beneficie a todos. Lo que está ocurriendo es que todas estas innovaciones van de la mano de la una legislación que favorece jornadas de trabajo aun más largas, con independencia del sueldo, sin que se dé una negociación laboral simétrica.

En su libro destaca los comentarios de Karl Polanyi sobre la medida de Speenhamland, una especie de complemento salarial que Ciudadanos parece haber recogido en su programa. 

Polanyi explica que se trata de una medida que daba tantos derechos a los trabajadores frenó el desarrollo del capitalismo porque estaba en contra de la liberalización, de la mercantilización del trabajo.

¿La renta básica es una medida contra el capitalismo?

Filosóficamente es contraria al capitalismo, al igual que la sanidad pública. El capitalismo se basa en la libre compra y venta de la fuerza del trabajo y los recursos naturales. La renta básica supone llevar una retribución a un factor con independencia del valor que esté creando, en este sentido es anticapitalista. Otra cosa es que sea perfectamente compatible con el capitalismo, porque lo puede hacer más eficiente, más equitativo y crear más paz social.

La renta básica, libro de Juan Torres López.
La renta básica, libro de Juan Torres López. DEUSTO

El debate de la renta básica es cómo se financia. Recoge en su libro un estudio de Arcarons, Raventos y Torrens por el que el coste neto estaría sobre los 187.870 millones de euros, un 17,4% del PIB español.

Hay varios errores a la hora de calcular su coste. El coste bruto de la renta básica es fácil de calcular: cuánto dinero le queremos pagar a un número determinado de personas. Ahora bien, ese montante total que es una cantidad bruta hay que definirlo posteriormente en términos efectivos. Esa cantidad de 187.870 millones va a generar una serie de ahorros como subsidios o subvenciones que se van a eliminar. Además, hay que tener en cuenta cómo se va a financiar porque si se financia con el IRPF estamos haciendo una transferencia de renta que va a suponer también una serie de ahorros, con lo que el coste final sería mucho menor.

¿Una herramienta como la renta básica solo tiene sentido si es universal? 

Puede ser una renta condicionada a lo que se decida, desde la nacionalidad a la renta, pero una renta básica universal sí se puede instaurar en un territorio concreto, aunque creo que sería desnaturalizarla. Deben percibirla todas las personas que son ciudadanas de un territorio. No soy partidario de entender un Estado como el español repartido en 17 cuasi miniestados y que haya diferencias entre los diferentes territorios: hay derechos que deberían ser garantizados a escala estatal. Una comunidad autónoma podría poner en marcha una renta básica universal pero se produciría lo que los economistas llamamos votos con los pies, desplazamientos de población a esas comunidades.

¿No se debe aplicar criterios de renta para dar la renta básica?

La renta básica universal la debe recibir cualquier persona sin tener en cuenta su renta, sus ingresos o su situación laboral o personal. Es incondicional. Dependiendo de la edad si se podrían definir niveles para establecer cantidades diferentes. A la hora de financiarla es cuando entran los matices porque si se hace con el Impuesto sobre la Renta había un grupo de pagadores y otro de receptores, con lo que en términos netos los que la financian no recibirían esa renta básica.

Si una renta básica es tan positiva ¿por qué fue rechazada en referéndum en Suiza?

Los porcentajes de apoyos y rechazos a la renta básica universal están muy igualados en la sociedad europea. En las últimas encuestas se ofrecen razones un tanto sorprendentes para su rechazo, por ejemplo hay un porcentaje mayor entre los católicos en España que se posicionan en contra de la renta básica porque alegan que hay otras fórmulas para evitar la necesidad. Pesa la idea de que es muy caro y cuesta asumir el razonamiento de que se le dé la misma cantidad de dinero a cualquiera que sea la persona independientemente de lo que haga, cuando lo que se hace es repartir un acervo común, una herencia común. Estamos viviendo el conflicto que ocurría en las primeras ciudades cuando se planteaba hacer canalizaciones que eran costosas y había grupos de ciudadanos que defendía que solo bebiera agua limpia el que la pagase hasta que se razonó que sin canalizaciones y saneamientos se expandía más fácilmente el cólera, una enfermedad que cuando se extienda no va a hacer una diferencia por renta. Tener a millones de personas sin ingresos de ningún tipo puede dar lugar a un grave problema social y la renta básica universal puede ser una solución.

“Mientras Franco esté en el Valle de los Caídos, Machado debe seguir en Collioure”

9 abril, 2019

Fuente: http://www.publico.es

El hispanista publica ‘Los últimos caminos de Antonio Machado. De Collioure a Sevilla’ (Espasa), testimonio de ese periplo vital del poeta andaluz y del desgarro interior que le supuso la Guerra Civil.

El hispanista Ian Gibson en el pueblo de Collioure.- ASIS AYERBE

El hispanista Ian Gibson en el pueblo de Collioure.- ASIS AYERBE

Ian Gibson (Dublin, 1939) no puede evitar conmoverse cuando evoca los últimos días de Machado en Collioure. Su último libro Los últimos caminos de Antonio Machado (Espasa) indaga en ese desgarro interior del poeta, ese que le provocó la guerra y el desmoronamiento de su anhelada República. Hablamos con el hispanista de camino a ese pueblo pesquero en el que los Machado se refugiaron huyendo de las bombas, un sol y un mar que apenas pudieron redimir a un poeta enfermo y transido de dolor, pero que –tal y como nos recuerda el hispanista– no dejó de contemplar buscando, quizá, regresar a esos días eternos de la infancia.

Este nuevo libro evidencia el peso que tuvo la infancia en Machado, ¿hasta qué punto marca su obra?

No es algo habitual el hecho de nacer en un auténtico paraíso bíblico. El Palacio de las Dueñas, donde Machado vivió los primeros cuatro años de su vida, es un sitio único. Está rodeado de una tapia altísima que le aísla del bullicio de la ciudad, en el centro –y este es uno de los descubrimientos que hice durante la escritura del libro– encontramos una fuente no muy elevada, de tal forma que un niño de cuatro años puede asomarse y ver el reflejo de los limoneros. Ese jardín y los pasillos que llevan a las galerías están muy presentes en la poesía de Machado, no es descabellado afirmar que sin el Palacio de las Dueñas no tendríamos el Machado que tenemos.

Se percibe también un esfuerzo divulgativo…

Seamos honestos; es poco probable que un joven se lea mi biografía de 700 páginas. Por ello pensé en este libro como la posibilidad de narrar de forma casi novelística su periplo vital y hacer más accesible la figura y la poesía de Machado. La idea de empezar por su entierro responde precisamente a ese aspecto circular que tiene su obra, siempre volviendo a la infancia y siempre con algo premonitorio.

¿Qué opina del manoseo político del legado de Machado?

Lo que pienso es que hay que ser leal. No puedes permitirte ser hipócrita, si amas a Machado, si de verdad lo haces, no lo mencionarías para dividir a la sociedad. Su obra y su trayectoria fueron un intento de ayudar a España a que fuera un país floreciente culturalmente. Me parece patético lo que están haciendo en su nombre, ni siquiera aciertan cuando hablan de las dos Españas; su división no era entre la España roja y la España golpista, sino entre la España liberal y la del bostezo, el casino provincial y la Iglesia.

Le acusó en su día la derecha de ingenuo, de haber comprado ciegamente lo preceptos marxistas…

Sí, así fue. Machado no ocultó que el marxismo le parecía una gran contribución a la humanidad, pero al final siempre matizaba que lo materialista no era lo más importante para él. Yo creo que, por encima de todo, Machado fue un viejo republicano. No olvidemos que él venía de una familia medularmente republicana.

Ian Gibson.- ASIS AYERBE

Ian Gibson.- ASIS AYERBE

La pérdida de la correspondencia con Pilar de Valderrama aparece en el libro como un hecho desgarrador, difícilmente mesurable.

Como biógrafo, la pérdida de esas 200 cartas me destroza cuando lo pienso. Se conservan 40 y dicen tanto de él que no quiero ni imaginar la magnitud del material de investigación que se perdió con ese maletín. Nos habría dado tantas pistas sobre él. El hecho de que fuera una relación oculta, le obliga a trabajar en un terreno resbaladizo en el que tiene que sugerir hasta lo sexual. Según se mire, esta pérdida viene a simbolizar lo que supuso la guerra, la diáspora y el horror que sufrieron tantas personas en este país. Un país que todavía no ha resuelto su deuda con la memoria histórica y que podría ser un país cumbre porque lo tiene todo para ser un paraíso terrenal…

¿No se estará excediendo?

Es que aquí está todo, aquí hubo una mezcla de culturas importantísima que nunca se ha sabido gestionar. Siempre están a la greña, incapaces de llegar a acuerdos sobre comportamientos y políticas. Me entristece y me desespera realmente, España es un país que tiene tantas cosas a su favor pero tiene que joderlo todo una vez más.

¿Con qué legado se queda de Machado?, ¿cuáles son las claves que nos da para leer el presente?

Siempre dijo lo mismo; hablad, dialogad, los españoles tenemos que ser capaces de dialogar tranquilamente. Creo que Machado evidenció un problema de este pueblo y es que nadie escucha al otro, es un pueblo que se autoproyecta porque no quiere escuchar lo que el otro tiene que decir. Esa necesidad de diálogo es, para mí, el mensaje más importante de Machado.

Machado defendió una Andalucía multicultural, un discurso que contrasta con las consignas de partidos en pleno auge como Vox.

No sólo Vox, la derecha española, según mi punto de vista, no acepta que somos un país mestizo. Creo que esto es gravísimo; toda la península es un yacimiento arqueológico, capas y capas de civilizaciones, no hay español que no tenga una mezcla de sangre. A los católicos les preguntaría de dónde creen que viene su religión, porque su religión no viene de Roma sino de oriente, no en vano Jesús es judío. Alguien debería decirle a Aznar que su apellido es de origen árabe.

¿Deben los restos de Machado volver a España?

No, no, por el momento en absoluto. Mientras la momia de Franco esté en el Valle de los Caídos, mientras la memoria histórica esté sin resolver, creo que es imprescindible que Machado esté en Collioure porque de esta forma simboliza el exilio. Además, los franceses lo cuidaron, le dieron alojamiento y camisas, también sellos para que pudiera enviar su correspondencia, además una tumba. Si se llevan de aquí la tumba, alguien podría decir al cabo de los años que no murió en el exilio, que sólo estuvo de vacaciones. No podemos olvidar que Machado murió transido de dolor, un dolor inenarrable por la pérdida.

¿Era Machado anticalanista?

Es un espanto de ignorancia decir algo así. Pasó sus últimos meses leyendo a poetas catalanes, alabó explícitamente el idioma catalán diciendo que tenía sabor a mar, no tenía nada, absolutamente nada, en contra de Catalunya.

 

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Viaje con Ian Gibson a la tumba de Machado: “Está bien en Collioure. ¿Para qué traerlo? Y menos ahora”

1 abril, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

España, enero de 1939. Poco queda del cartel que, en plena plaza Mayor, aseguraba que Madrid sería “la tumba del fascismo”. A cientos de kilómetros de la capital, una riada de exiliados intenta cruzar la frontera hacia Francia para escapar del bando rebelde. Luchan contra el frío, la lluvia y las balas. Entre ellos se encuentra el poeta Antonio Machado: delgado, desaliñado y con la mirada perdida. Consigue llegar junto a su madre Ana, su hermano José y la mujer de este a un pequeño pueblo llamado Collioure. La suerte no dura demasiado. El autor de Campos de Castilla fallece los 63 años, tres semanas después de pisar suelo francés.

España, febrero de 2019. Faltan pocos días para que se cumpla el 80 aniversario de la muerte de Machado y, en el cementerio de Collioure, donde está enterrado junto a su madre, se acumulan las banderas republicanas y flores rojas, amarillas y violetas. En su lápida se lee lo siguiente: “Y cuando llegue el día del último viaje y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos a la mar”, unos versos que vuelven a ser recitados en forma de homenaje por decenas de periodistas allí presentes. Entre ellos se encuentra el hispanista Ian Gibson (Dublín, 1939), que posa en silencio sosteniendo un clavel. Lo lanza sobre el mármol. El resto le imita, y se acaba formando una montaña color carmesí que llega incluso a tapar la placa con el nombre del poeta.

Los claveles lanzados sobra la tumba de Antonio Machado
Los claveles lanzados sobra la tumba de Antonio Machado © ASÍS AYERBE

El recuerdo del literato, un hombre “en el buen sentido de la palabra, bueno”, sigue presente en la España por la que luchó blandiendo su pluma. “Jamás me había imaginado la presentación de un libro mío de esta forma”, dice Gibson en la misma playa que el sevillano contempló por última vez. Mientras, el viento azota su pelo canoso y le apuntan con decenas de cámaras. En la mano sujeta su última biografía, Los últimos caminos de Machado: de Collioure a Sevilla (editorial Espasa), que se suma a la de otros ilustres personajes como Salvador Dalí o Lorca, al que pasó media vida investigando. Con la otra mano, la que le queda libre, señala al centro de la ciudad. Subiendo la mirada por la calle se atisba el refugio de la Casa T.H. Quintana, donde Machado se alojó cuando apenas tenía fuerza para sacudirse la ceniza que le caía de su tabaco. Sí las tenía, al menos, para abrir la ventana y sentir la brisa del mar. “Los cuidaron muy bien. Para mí es un sitio sagrado”, asegura el biógrafo.

Los grandes responsables de estos cuidados fueron la mercera Juliette Figuères, que les proporcionó ropa limpia y periódicos; Pauline Quintana, dueña del hotel y simpatizante de la República; y el ferroviario Jacques Baills. Este último ayudó a los Machado en su llegada Collioure, cuando la madre del poeta, al borde del delirio, empezó a preguntar si habían llegado a Sevilla. La capital andaluza quedaba bastante lejos, pero al menos allí encontraron cobijo cuando tener cama y comida era un lujo. La localización del albergue parecía una cruda ironía: enfrente, el Mediterráneo. Detrás, el cementerio donde Machado descansaría semanas más tarde.

La Casa T.H. Quintana, el albergue donde se alojó Machado las últimas semanas de su vida
La Casa T.H. Quintana, el albergue donde se alojó Machado las últimas semanas de su vida JOSÉ ANTONIO LUNA

El poeta que nació triste

“He visto unas fotografías inéditas que tiene la familia antes del traslado. En ellas aparece su hermano Manuel [que acabaría al servicio del fascismo], de pie, que encarna la idea que tenemos del típico señorito sevillano. Sentado a su lado, Antonio aparece alicaído, como si hubiera nacido deprimido”, explica Ian Gibson a eldiario.es. La profunda tristeza de Machado le acompañará a lo largo de su vida. De hecho, que su primer libro se llame Soledades no es casual.

Como demuestra el trozo de papel encontrado por José Machado en el viejo gabán de su hermano fallecido, hasta el final de sus días tuvo presente tres tipos de dolores: el del derrumbamiento de la República, el de la añoranza por la Sevilla de sus años infantiles y el de la mujer que nunca pudo ser suya. “Y te daré mi canción: se canta lo que se pierde, con un papagayo verde, que la diga en tu balcón”, escribió para Pilar de Valderrama, alias Guiomar. Era católica, simpatizante del régimen franquista y, aun así, como ocurre en las tragicomedias, Machado sitió por ella un amor platónico que apenas fue correspondido. Ni siquiera con una caricia.

El hispanista Ian Gibson en el puerto de Collioure
El hispanista Ian Gibson en el puerto de Collioure © ASÍS AYERBE

De hecho, cuando estalló la guerra, Pilar escapó de España con su familia y quemó gran parte de la correspondencia recibida por el poeta alegando que “no podía llevar un bulto tan grande”. “Lo de Valderrama fue terrible. Solo se conservan 40 de las más de 200 cartas. Destrozó un material único en el mundo en el que Machado expresaba realmente quién era”, lamenta Gibson. Tampoco se sabe nada de la correspondencia enviada por Guiomar al sevillano, ya que, como se explica en la biografía del hispanista, probablemente estuvieran en una maleta que llevaba consigo al pasar la frontera. Su paradero es una incógnita.

Aquella España de Machado

“Lo hemos enterrado ayer en este sencillo pueblecito de pescadores en un sencillo cementerio cerca del mar. Allí esperará hasta que una humanidad menos bárbara y cruel le permita volver a sus tierras castellanas que tanto amó”, escribió José Machado como respuesta a la oferta de un puesto como catedrático en Cambridge que llegó el mismo día de su muerte. Pero esa humanidad no parece haber cambiado tanto. 80 años después, su tumba continúa en Francia.

Gibson, sin embargo, recalca precisamente la importancia didáctica de que su lecho esté en suelo extranjero: “Sirve para recordar cómo fue de terrible el exilio: cruzaron la frontera mientras aviones ametrallaban a gente inocente que huía, como la ambulancia en la que iba el poeta. Yo creo que está bien que Machado esté en Collioure. ¿Para qué traerlo? Y menos ahora”.

La calle dedicada a Antonio Machado en Collioure que sube por un lateral de la Casa T.H. Quintana
La calle dedicada a Antonio Machado en Collioure que sube por un lateral de la Casa T.H. Quintana JOSÉ ANTONIO LUNA

El actual auge de la ultraderecha nacionalista contrasta con los deseos del propio poeta. Este señaló cómo el cainismo español persistía gracias a “ese sentimiento tan fuerte y tan vil que es el patriotismo”. Criticó la monarquía, los caciques y los curas, a los que señalaba como enemigos del civismo, y le sobró tinta para amonestar a las fuerzas progresistas por su desunión. Hoy día, sus versos parecen contemporáneos.

“Machado tendría palabras adecuadas para describir a Abascal y su gente, porque ver este tipo de machos a caballo es como volver a la prehistoria cavernaria”, considera el hispanista, que tacha al líder de Vox como “el Charlton Heston de la España actual”.

Machado era, como apostilla Gibson, “un revolucionario tranquilo”, alguien a favor del consenso y en contra de la “sagrada unidad de España”. “Si crees esto no estás muy lejos del manicomio. Es ridículo creer en esta esencia como si fuera dios mismo el que ordenara que España tiene que estar unida. Si lo piensas es que eres un asesino en potencia”, reprocha el biógrafo.

En una España que todavía lucha por la reconciliación, las palabras del sevillano pasan de ser anecdóticas para convertirse en imprescindibles. “Tiene muchísimo que decir a los españoles de hoy, es más necesario que nunca por su énfasis sobre la necesidad del diálogo”, recalca Gibson frente a la Casa T.H. Quintana. La misma en la que el poeta vio desvanecerse sus huellas como estelas en la mar.

La tumba de Antonio Machado decorada con banderas republicanas que ondean al viento en el pueblo de Collioure, al sur de Francia. 18 de febrero de 2019.

“Nuestros bienes comunes no son productos que nos ofrece el Estado, son nuestras conquistas”

28 marzo, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Las humanidades no son solo el conjunto de disciplinas a las que tradicionalmente hemos llamado ‘de letras’. Son todo aquello con lo que elaboramos nuestra experiencia como seres humanos. Es arte, idioma, pensamiento, cultura. Pero también es activismo y compromiso.

Así lo cree Marina Garcés y así lo ha defendido tanto en su trabajo como profesora de filosofía en la Universitat Oberta de Catalunya, como en su obra. Es autora de libros como Un mundo comúnFilosofía inacabada y Ciudad princesa. Su ensayo breve Nueva ilustración radical se convirtió en uno de los fenómenos editoriales más sonados de la filosofía en nuestro país en los últimos tiempos.

En 2016, el Intitut d’Humanitats de Barcelona la invitó a dirigir un proyecto transformador en torno a los temas clave del pensamiento actual. Así inició un ciclo de conferencias en los que participaron gente como David CasassasIngrid Guardiola, Joana Masó, Karo Moret o Brigitte Vasallo entre muchas otras. Ahora publica de la mano de la editorial Rayo Verde el libro Humanidades en acciónproyecto en el que escribe y coordina otros diecinueve ensayos que buscan confeccionar un mapa sobre quién y cómo se están ejerciendo las humanidades en la sociedad contemporánea. Qué significan cuando la ciudadanía busca significados para conceptos que aún no sabe cómo abordar.

En el ensayo que firma usted misma, apunta al concepto ‘Humanidades ZERO’ para explicar que hoy consumimos estas humanidades como si fueran un refresco de Coca-Cola. Ahora que se publican tantos libros de autoayuda, ensayos de todo tipo y se debate de estas materias en espacios mainstream, ¿han perdido parte de su capacidad crítica?

Ha habido dos clausuras de este potencial crítico de las humanidades. Una, la de tipo disciplinario: de neutralización por academicismo. Y la otra por la vía de la industria cultural y su mercantilización.

Las ‘Humanidades ZERO’ son aquellas que, debido a la banalización del ocio cultural, endulzan un poco la vida pero ni alimentan ni transforman nada. Como un refresco. Y de esto consumimos todo el tiempo porque en realidad somos grandísimos consumidores de cultura. Pero, ¿qué cultura y sobre todo al servicio de qué valores y formas de vida? ¿Qué posibilidades de transformación se producen en esta cultura? Es necesario preguntarnos por qué convivimos con formas de consumo cultural tan acrítico en todos los ámbitos.

Hace unos días, en una entrevista con el diario El Mundo, el filósofo coreano Byung-Chul Han afirmaba que hoy “el ocio sólo sirve hoy para descansar del trabajo”. ¿Está de acuerdo? Y, en cualquier caso, ¿puede un ocio crítico revertir esta situación?

Yo diría que nuestra relación con el ocio aún es peor que lo que apunta Chul Han porque si realmente pudiéramos descansar del trabajo, ya sería algo grande. El problema es que no podemos ni descansar. El tiempo de trabajo se funde con el tiempo de consumo y de ocio, en mundos que producen valor capitalista constantemente, como las redes sociales.

Así que creo que de lo que se trata es de apostar radicalmente por hacer que en nuestros tiempos -sean o no de trabajo-, podamos estar compartiendo las preguntas importantes. Y por las preguntas importantes no me refiero a ponerse serio y aparentar solemnidad, sino a poder percibir en cada caso qué está pasando con nosotros, con nuestras vidas, con nuestras relaciones. Eso es lo realmente relevante, el poder convertir nuestras herramientas culturales en herramientas de vida y de transformación.

Justo de eso habla el artículo de David Casassas en Humanidades en acción, pero él afirma que nos faltan las condiciones materiales para pararnos a pensar. No tenemos tiempo. Según él, para cultivar las artes y las humanidades, la renta básica podría ser una de las medidas para paliar la escasez de medios.

Es interesante que resaltes esta cuestión porque realmente resuena en otros de los artículos del libro. Se trata de esa dificultad de prestar atención a lo que vivimos y a lo que hacemos. ¿Cómo podemos reorientar la mirada hacia aquello que verdaderamente importa cuando estamos asaltados continuamente por todo tipo de urgencias? Son distracciones y nuevos tiempos de trabajo ingobernables que hacen que, de alguna manera, la vida nos pase por encima incluso cuando nos pensamos que estamos haciendo lo que más nos gusta.

David Casassas, como buen científico social, activista y persona altamente experta en el tema de la renta básica, propone la cuestión. Pero no se trata solo de que no podamos pensar porque no tenemos tiempo: esto es el efecto de una serie de cuestiones materiales y de sumisión de todo tiempo de vida a la producción de los recursos para sobrevivir.

Para mí es muy interesante que saquemos a las humanidades de ese cielo idealista de la subjetividad y las ciencias del espíritu para situarlas en el debate de que somos cuerpos que viven violentados por todo tipo de dinámicas económicas y materiales de sostén de la vida. Tenemos que preguntarnos cómo trabajamos y cómo vivimos para entender qué tipos de cultura, saber y arte estamos desarrollando.

Marina Garcés (Barcelona, 1973), filósofa y miembro del grupo Espai en Blanc
Marina Garcés (Barcelona, 1973), filósofa y miembro del grupo Espai en Blanc

Remedios Zafra decía en su ensayo El entusiasmo  que la pasión ya fuere la de un artista o de un investigador, se había convertido en otra forma de autoexplotación. ¿Cree que las humanidades han perdido capacidad crítica debido a esto? ¿Se han devaluado porque no tenemos tiempo de ejercerlas de forma reposada?

Las condiciones de autoexplotación en el mundo de la cultura son algo importantísimo. De hecho, yo incluiría también al mundo de los activismos porque los activistas de todo tipo acabamos autoexplotados y quemados por unas dinámicas imposibles de conciliar con la vida.

Pero este tema no se reduce solamente a qué condiciones laborales tiene cada uno. Son parte de unos ritmos de vidas que casi se podría decir que construimos por proyectos. Tenemos vidas en las que sumamos una dedicación a otras muchas y a cada una le transferimos el sentido de la siguiente. Estamos en un proyecto de vida para generar el siguiente y el siguiente y el siguiente. Vivimos como en una especie de fuga sin fin que muchas veces lo que hace es que perdamos el sentido de lo que estamos haciendo.

Hablamos mucho de afectos, hacemos esta aproximación más feminista a nuestras prácticas tanto culturales como políticas y en cambio, nos autoinflingimos altos niveles de violencia. De ritmos de vida imposibles, de acción e incluso de deseo.

Hay una llamada colectiva en este libro, por ejemplo, en el artículo de Ingrid Guardiola, para aprender a negarse. Que no es simplemente decir ‘no’ como en un libro de autoayuda, sino de plantear una negativa productiva para sustraernos de ciertas dinámicas de autoexplotación.

Ingrid Guardiola aborda en el libro el hecho de cómo expresarnos en la sociedad actual. Ella apunta a que “la libertad de expresión se ha convertido en una especie de condena, una enfermedad del habla, incontinencia del espíritu poseído por la polémica y la autoexhibición”. ¿Cómo cree que han afectado las redes sociales a nuestra forma de expresarnos y pensar?

Hay muchos elementos a analizar respecto a esto, pero creo que lo que más afecta de forma angustiante a nuestras formas de expresión son la continuidad y la transparencia. La primera es la no interrupción de toda expresión posible. Estamos empujados a tener que manifestarnos constantemente para existir. Y esta continuidad es una tiranía que impone unos determinados modos de pensar y compartir que no siempre son provechosos.

Y junto a eso, la transparencia. Esa cuestión de que todo en nuestra vida tenga que ser visible todo el tiempo, esta cosa de que todo tenga que estar ahí presente que en realidad es una gran mentira porque está presente para los que forman tu red. En realidad no hay nada menos transparente que las redes sociales, porque solo nos vemos y nos seguimos los unos a los otros.

Esto también ha ido creando una especie de autorreferencialidad muy engañosa que en el mundo de la política ya está teniendo resultados: uno tiende a pensar que el resto piensan como él y el disenso se convierte en un escándalo o en una agresión personal. Una fuente de enemistad radical. Mientras que en el mundo de los activismos o de la creación artística facilita la creación de burbujas que se miran a sí mismas y se autocomplacen.

En Nueva ilustración radical  hablabas del concepto de ‘analfabetismo ilustrado’ en el sentido de que hoy en día sabemos de todo pero no podemos hacer nada. ¿Cómo hemos llegado a esta situación y cómo nos es posible abrir nuevos caminos de diálogo y formas de pensar?

Para mí el analfabetismo ilustrado es esta condición tan paradójica de estar en sociedades en las que el acceso al conocimiento es una condición más o menos compartida, tenemos educación pública, información abierta y está al alcance de todos documentarse y conocer casi todos los saberes de nuestro tiempo y, sin embargo, somos muy incapaces de actuar a partir de esos saberes.

No tenemos relaciones significativas con las informaciones de nuestro día a día. Lo que tenemos es una sociedad altamente informada, relativamente educada pero muy analfabeta en relación con sus mundos. Nuestros saberes y capacidades están muy desconectados. No sabemos cómo convertir nuestros saberes en procesos de emancipación y de transformación colectiva.

¿Cree que la docencia juega un papel importante en este sentido? Sobre todo en un panorama como el nuestro en el que profesionales de la filosofía se encuentran luchando para que no se marginalice. ¿Cómo de necesarias son las humanidades en edades tempranas?

"Nuestros bienes comunes no son productos que nos ofrece el Estado, sino nuestras conquistas"

La cuestión de la educación es clave y creo que los poderes corporativos y económicos de nuestro tiempo lo han entendido así. De hecho, hay una operación global de poner la educación al servicio de un tipo de nuevas docilidades orientadas a producir sujetos adaptables, flexibles y permanentemente desorientados. Permanentemente enfrascados en la búsqueda de seguridad.

Tan importante me parece esta cuestión que creo que no debemos dejarla solo en manos del sector, es decir, en de los profesionales del mismo. Sería una grandísima irresponsabilidad social hacia ellos por parte del conjunto de la sociedad. La educación es una cuestión política, no de ideologías. Política en el sentido de que es ahí donde construimos las formas de vida en las que vamos a vivir en el futuro inmediato.

Para mí, la apuesta por la educación no solo tiene que reclamar ciertas cuotas de presencia de las humanidades o la filosofía, sino realmente entrar en la disputa de qué valores y formas de vida estamos construyendo en nuestros colegios y espacios de aprendizaje.

En este sentido, el de participar de la educación como sociedad, usted aboga por un papel proactivo de la ciudadanía en las humanidades. ¿Cree que hemos delegado demasiado nuestras decisiones en estamentos?

Sí. Creo que la captura de la decisión colectiva por parte de determinados estamentos institucionales tanto políticos como sectoriales -creer que la educación solo les corresponde a los pedagogos-, es algo que nos incumbe a todas. Es una situación que crea una cultura delegativa. Es decir: delegamos en otros para que piensen y decidan por nosotros. Y al mismo tiempo eso produce una cultura clientelar porque nos convertimos en clientes de aquellos a los que hemos delegado decisiones y posiciones.

Claro, esto es doblemente peligroso porque en lugar de ciudadanos nos convertimos en clientes de nuestras sociedades. Así que, como mucho, lo que nos queda pedir es la hoja de reclamaciones. Exigir una cuota de insatisfacción. Pero un cliente insatisfecho no es un ciudadano, es otra cosa.

Creo que tenemos que girar la mirada ahí claramente. Tenemos que volver a pensar que lo público somos nosotros. Y por lo tanto, aquello que consideramos que es parte de nuestra vida en común no son productos que nos ofrece el Estado sino nuestras propias conquistas. Nuestros  bienes comunes.

“Estigmatizar a Vox no es ningún dique de contención”

22 febrero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Xavier Casals es historiador y ha publicado varios trabajos en los que analiza el fenómeno de la extrema derecha y de los neonazismos. Casals defiende que para frenar el crecimiento de partidos como Vox no basta con criticarles sino que hay que ir a la raíz del problema que no es otro que la crisis del sistema político.

Tras años estudiando a la extrema derecha, en España y en otros países, este historiador concluye que lo que deben hacer el resto de formaciones políticas es preguntarse qué han hecho mal para que sus electores se queden en casa o acaben votando a partidos como el de Santigo Abascal.

¿Viendo lo que ha pasado en el resto de Europa era inevitable que la derecha extrema avanzase en España?

No, no es necesariamente inevitable porque hemos tenido espacios como el de Plataforma per Catalunya que conoció un ciclo de expansión en las elecciones municipales del 2007 y 2011 y de repente en el 2015 se eclipsó. También tenemos los casos de Irlanda y Portugal que nos indican que no hay nada inevitable. Vox ciertamente cuenta con expectativas de progreso en las urnas pero de momento es un partido circunscrito a Andalucía y con un diputado en el Parlamento extremeño como resultado de un abandono de escaño de un diputado del PP.

¿Pronostica que el apoyo electoral a Vox puede ir a más?

Sí, por varios factores. Tras los comicios en Andalucía, el electorado que podía dudar entre votar al PP, Ciudadanos u otras formaciones o bien castigarlas votando a Vox ha visto ahora que su voto ha sido útil. Eso es un primer estímulo. El segundo es que es un voto determinante y por lo tanto es un acicate para votarlo.

Una de las diferencias entre España y otros países es la respuesta que se da desde la derecha a la entrada de este tipo de partidos. Aquí ni PP ni Ciudadanos reniegan de Vox. ¿Eso es un error?

Desde mi punto de vista es una sorpresa. Por una parte el PP optó por aproximarse al discurso de Vox y en ningún momento lo estigmatizó. Ciudadanos los ignoró hasta que en el tramo final de la campaña andaluza pasó a estudiar las posibilidades de convertirlos en un socio. A partir de ahí se da una cierta paradoja en la medida en que Vox llega a las instituciones con un discurso que ha ganado respetabilidad.

En Francia, la derecha empezó con duras críticas al lepenismo y después se ensayaron estrategias que fracasaron. Una fue acercarse a su discurso para captar a su electorado y otra fue ignorarlo, pero entonces sus mensajes quedaron sin réplica en el espacio público.

¿Cómo se combate a la extrema derecha?

Sobre esto hay dos reflexiones mínimas. La primera es que no se debe confundir la causa con el efecto. Si miramos el resultado de las elecciones vemos que solo un 47% han votado a los cuatro grandes partidos. Menos de la mitad de los andaluces no se han sentido identificados por ninguna de estas opciones, incluyendo los llamados nuevos partidos. Por lo tanto lo que hay es una crisis de representatividad. Vox es un ejemplo pero otro es el PACMA, que ha duplicado sus apoyos. Otro es cómo se ha disparado la abstención y ha crecido el voto en blanco o nulo. Así que si se quiere incidir en el crecimiento de Vox hay que incidir en la crisis del sistema político.

La segunda es que el avance de este tipo de partidos es siempre multifactorial y por ello las estrategias para contenerlos también lo deben ser. En Francia se insistía en que hay que hacer pedagogía, analizar el discurso de estos partidos y sus contradicciones. La estigmatización por si misma no supone ningún dique de contención. Otra de las reflexiones que se hacía allí es que si hay problemas, hay que resolverlos. Por ejemplo, si hay paro o puntos que se sienten marginados económicamente, hay que corregirlo.

Lo simplista es decir que hay que contener a Vox pero lo que hay que hacer es mirar qué lleva a los votantes a apoyarles. Hay que reflexionar sobre causas y efectos. Si todo se reduce a movilizaciones y a apelar a votar a la contra puede incluso tener un efecto contrario porque puede activar más el voto de Vox.

Una de las dudas que más se ha planteado estos días. ¿Los medios tienen que hablar de Vox?

Publiqué un artículo en El Periódico titulado Un grave error; Vox sí, PACMA no, y en él reflexionaba que era pertinente hablar de Vox cuando las encuestas le otorgaban presencia institucional, con una competencia en el ámbito de la derecha y cuando por primera vez había una opción de ultraderecha hegemónica en este espacio. Ahora bien, hablar de Vox por hablar de Vox es una inercia informativa que beneficia a Vox. El ejemplo contrario es el PACMA. Según la encuesta del CIS tenía un 1,7% del voto y nadie hablaba de ellos. ¿Por qué? Porque la extrema derecha está asociada al enemigo del sistema por excelencia.

¿Vox es un partido fascista?

No. Hay una tendencia permanente a ver a la extrema derecha como una reencarnación del fascismo. Son fenómenos distintos. Simplificándolo mucho podríamos decir que Vox es, como el resto de la mayoría de formaciones occidentales similares, una oposición de la globalización desde la derecha.

Si miramos retrospectivamente vemos que aquí no se trata de encuadrar a los ciudadanos en unos partidos únicos. Al contrario, aquí se exalta la movilización permanente de los ciudadanos en las urnas con plebiscitos, referéndums… Además, económicamente estamos en un proceso opuesto porque en los años 20 y 30 asistimos a una industrialización, a conflictos clasistas. Ahora asistimos a conflictos de otra naturaleza. Y estos partidos, salvo en algunos casos, estos partidos no se reclaman herederos de esas formaciones y han hecho una lectura parcial de la ilustración.

Una de las comparaciones recurrentes es entre Vox y Podemos. ¿Son comparables?

Podemos representa un populismo de izquierdas. La casta simbolizaba una movilización de la gente, como ellos la llamaban, contra las élites que han secuestrado derechos de distinta naturaleza. En el caso de Vox también se trata de una movilización antiélites pero desde la derecha, en clave ultranacionalista y excluyente. Por lo tanto sí son comparables, son respuestas de movilización populista, una desde la izquierda y la otra desde la derecha.

¿Es correcto decir que muchos de los 400.000 andaluces que han votado a Vox no saben qué han votado?

Es impreciso. Yo creo no es así porque un elector acostumbra a tener una noción de lo que está votando. Lo que sí es posible es que haya muchos votantes de Vox que no necesariamente se sientan representados por todos los postulados de este partido. Del mismo modo que el 30% de votantes franceses que votó a Marine Le Pen no se siente identificado con todo el ideario. En estos partidos confluye un voto que acostumbra a ser un voto de protesta. El politólogo francés Pascal Perrineau señaló que son diferentes fracturas: culturas abiertas y culturas cerradas, partidarios y detractores del multiculturalismo, perdedores y beneficiados por la globalización, partidarios de valores autoritarios y contrarios a ellos…

Aquí tenemos una idea de las dinámicas que lo explican. Está la oposición a la ley de memoria histórica, la movilización contra el separatismo catalán, el efecto que puede haber tenido contra un PP que ellos denominan ‘la derechita cobarde’ o un Ciudadanos al que se refieren como la ‘veleta naranja’. Si no tenemos en cuenta que el origen es multifactural será difícil entender su ascenso. Las simplificaciones ayudan poco y la labor de los que estamos en Ciencias Sociales a veces es, lamentablemente, poner un problema a cada solución.

¿Qué papel juegan las nuevas formas de comunicación en el ascenso de los partidos de derecha extrema?

Vox ha hecho la campaña pero a Vox le han hecho la campaña los partidos de izquierda utilizándole para movilizar a su electorado y los de derecha como referente, visible o invisible. Se ha situado a Vox en el centro del debate. Y después están las redes, pero las redes han cambiado la política para todos los partidos.

¿Que Steve Bannon se haya fijado Europa como objetivo implica que este tipo de partidos han venido para quedarse y que van a ir a más?

Estos partidos generalmente vienen para quedarse. El lepenismo está desde el año 84 y eso significa que hay electores que ya han crecido con él. Igual que el Partido Popular en Dinamarca u otros llevan décadas. Su presencia está normalizada en el paisaje político de numerosos países europeos. En España tenemos una percepción un tanto deformada porque aquí estaban ausentes.

Respecto a lo que puede hacer Steve Bannon creo que no hay que magnificarlo ni infravalorarlo. Parece que tenga una varita mágica para unir a toda la extrema derecha europea y unirla. Yo haría dos consideraciones. La extrema derecha europea es difícil de unir en un solo grupo. En el Parlamento europeo ha sido imposible y algunos partidos ven a Bannon con recelo. Ahora bien es alguien que puede estimular el diálogo entre estas formaciones. Puede ayudarles en asesoría de comunicación aunque ya son muy duchos en este ámbito. Bannon es el mensaje porque es quien que ha llevado a la Casa Blanca a un político con un mensaje de extrema derecha. Encarna el ‘sí se puede’ desde la derecha.