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“Franco debe ser entregado a su familia y el Valle de los Caídos, demolido”

20 junio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“España es un país sin historia y sin memoria”.  Una tierra que mira de lado a su última experiencia democrática, destruida por un cruento golpe militar, y que  permite la tumba del dictador en un mausoleo levantado por esclavos y que cuesta dinero público. Un país donde el franquismo sociológico anida sin inconvenientes y la ley de Memoria Histórica es “boicoteada por la derecha desde el principio hasta nuestros días”, en palabras del  historiador  Francisco Espinosa Maestre (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1954).

España niega a las víctimas de los golpistas verdad, justicia y reparación, dice. Un proceso de olvido construido durante décadas de dictadura y reforzado en un “ peculiar modelo de transición”. Con páginas manchadas por el terror fundacional del franquismo e historias trágicas, y claves, como las que Espinosa Maestre relata en su libro La columna de la muerte (Crítica). Un volumen de referencia “agotado” y reeditado 14 años después, que recupera “la obra completa, revisando el texto y actualizando los listados de víctimas y otros anexos”.

Al hilo de la votación en el Congreso sobre la tumba del dictador, ¿debe Franco seguir enterrado en el Valle de los Caídos?

Todos los restos allí depositados deben ser identificados en la medida de lo posible y recibir digna sepultura. Los restos de Franco y Primo de Rivera deben ser entregados a sus familiares para que los lleven donde crean convenientes.

¿Está por la resignificación o demolición del mausoleo franquista?

Estoy porque se deje de invertir dinero público en aquel lugar y sea demolido o se abandone a su suerte. Ni un solo euro más debe ir dedicado a aquel despropósito. Por lo demás parece que aquello no está en condiciones de durar mucho. Cuanto antes desaparezca, mejor.

Coronel Yagüe, el 'carnicero de Badajoz'
Coronel Yagüe, el ‘carnicero de Badajoz’

¿España sigue sin leer bien las páginas más crudas de su historia contemporánea?

España es un país sin historia y sin memoria. Una especie de país al que no le circula bien la sangre, con uno de los índices de corrupción mayores de Europa y en el que ninguno de los partidos mayoritarios, PP y PSOE, ha querido plantearse qué hacer con el pasado. Unos porque se sienten a gusto con él y otros porque siempre lo temieron.

¿Por qué es necesaria la memoria histórica?

Por las tres claves: verdad, justicia y reparación. Un país cuya última experiencia democrática fue destruida por un salvaje golpe militar, una guerra civil, una larga dictadura y un peculiar modelo de transición requiere un proceso por el que la sociedad pueda conocer la verdad de lo ocurrido en toda su dimensión. E igualmente requiere que sus responsables sean llamados por las palabras que la justicia y la historia tienen para definirlos.

Y la ley de Memoria Histórica estatal, ¿es un éxito o un fracaso?

Fue un proyecto tardío y fallido. No recogió ni una sola de las reivindicaciones fundamentales y su medida más atrevida, la desaparición de la simbología franquista, ha sido boicoteada por la derecha desde el principio hasta nuestros días.

Detención de civiles
Detención de civiles.

¿Qué explica la existencia de calles o plazas con nombres fascistas?

La salida anómala de la dictadura. Ningún país democrático permitiría que se dedicasen calles a criminales de guerra y fascistas de toda laya. Esto pasa aquí porque, al contrario que en Alemania e Italia, el fascismo triunfó y se perpetuó.

¿Considera Alemania como paradigma?

Allí el nazismo fue derrotado y a partir de los años ochenta se han realizado políticas de memoria muy importantes.

Y aunque perpetuado de algún modo, ¿parte el franquismo de un fracaso, el golpe de Estado del 36?

Fracasó parcialmente. Salvo en zonas muy concretas, todo el territorio tuvo que ser ocupado pueblo a pueblo. La mayoría de la gente rechazaba el golpe y no quería una dictadura. Triunfó donde contaban con fuerzas militares suficientes para imponerse. Pero poca confianza tenían los golpistas cuando lo primero que hicieron fue traerse a la península las fuerzas africanas.

¿Qué papel juega el Ejército de África en las matanzas?

Las  rutas por las que pasaron las columnas africanas son fácilmente reconocibles. Pese a la dureza represiva de todas las fuerzas al servicio del golpe, no hay nada parecido a lo que van dejando a su paso por Cádiz, Sevilla, Badajoz, Toledo y Madrid. La diferencia la marca el terror impuesto por el Ejército de África, estrechamente asociado a Franco.

El 'carnicero de Badajoz' junto a Adolf Hitler. | ASRD
El ‘carnicero de Badajoz’ junto a Adolf Hitler. | ASRD

¿Qué nivel alcanzó aquel terror fundacional del franquismo?

Unas cotas desconocidas hasta entonces en nuestra historia. Los golpistas pusieron en marcha un plan de hechos consumados que impidiera la marcha atrás de sus protagonistas. Las fuerzas africanas carecían de límite. Podían asesinar, violar y robar sin problema alguno. Solo debían tener claro quién era el enemigo y no equivocarse. Una vez ocupada una localidad, disponían de un tiempo para hacer lo que les viniera en gana. Antes de partir a otra localidad vendían los objetos con los que no podían cargar. Pueblos y ciudades fueron saqueados.

¿Cómo?

La aviación de Tablada a veces bombardeaba previamente las ciudades a ocupar, usaron abundantemente la artillería… el resto se dejaba a moros y legionarios. Y realizaban una primera matanza de personas señaladas por la oligarquía local.

Es lo que define como La columna de la muerte.

Eran fuerzas de choque y miles de personas. Con el grueso del Ejército de África, ya en Sevilla se unen diversas fuerzas militares fuera de la ley y milicias fascistas. Nunca en ese recorrido tuvieron en contra una fuerza no ya similar sino simplemente que pudiera frenarlos, pero necesitaron ocupar pueblo a pueblo imponiéndose por el terror.

La matanza de Badajoz en un periódico francés
La matanza de Badajoz en un periódico francés.

¿Qué aportó y aporta su libro  La columna de la muerte ?

La gran aportación de La columna de la muerte fue mostrar con rigor la operación quizás más importante de los días siguientes al golpe militar del 18 de julio una vez trasvasado a Sevilla el Ejército de África. La conocíamos a grandes rasgos pero no con la precisión que el caso requería. Hablamos de dos semanas, las que van de la salida de las columnas desde Sevilla hasta la ocupación de Badajoz el día 14 de agosto. Se estudian las operaciones de la columna central de Asensio y las que Castejón y Tella fueron realizando sobre poblaciones cercanas a la carretera general.

Y poner nombres y apellidos.

Sí, los listados con los nombres de quienes formaron parte de los comités antifascistas, de los presos de derechas y de las víctimas, tanto de derechas como de izquierdas. Estos últimos deben ser completados cuando podamos acceder a todos los archivos.

Archivos que siguen cerrados a cal y canto.

Nuestros ‘archivos del terror’  siguen inaccesibles. Y son los que podrían darnos información exhaustiva sobre el golpe y sus consecuencias.

Concluye, de algún modo, que la masacre de Badajoz es una especie de anticipo de Auschwitz.

La referencia a Auschwitz surgía al pensar en un plan de exterminio aplicado sobre la población civil, con un modelo que no dejaba a nadie fuera. Un genocidio donde lo fundamental no era la raza sino la ideología y la pertenencia a una clase social, y todo ello con la firme voluntad de aniquilar a quienes dieron vida a la II República y de que nunca más hubiera posibilidad de que renaciera.

Tropas del ejército rebelde, en el asedio a población civil durante 'la desbandá'.
Tropas del ejército rebelde, en el asedio a población civil durante ‘la desbandá’.

El objetivo del ataque indiscriminado contra población civil era…

No era otro que el de paralizar por el terror. Alguna gente con más conciencia de lo que podía ocurrir partió de sus pueblos y los que se quedaron fueron víctimas de la represión. Era violencia de  carácter ejemplarizante. Nadie pudo imaginar que la ‘limpieza’ se llevaría también por delante a cientos de mujeres e incluso a menores de edad.

¿La guerra civil española sirve, también así, como antesala de la Segunda Guerra Mundial?

Para el nazifascismo formó parte del plan que pondrían en marcha a partir de septiembre de 1939, unos meses después del final de la guerra civil. El apoyo al golpe militar en España fue pieza clave de ese plan. Por otra parte, por iniciativa de Inglaterra y Francia, numerosos países europeos decidieron abandonar a su suerte a la República y, desde agosto del 36, pusieron en marcha la farsa del Comité de No Intervención. Fue así como, mientras las democracias miraban hacia otro lado, Alemania, Italia y Portugal siguieron ayudando a sus colegas fascistas españoles.

'La columna de la muerte', de Francisco Espinosa Maestre.
‘La columna de la muerte’, de Francisco Espinosa Maestre.

¿Hubiera ganado Franco sin la ayuda de Hitler y Mussolini?

El golpe no hubiera triunfado sin el Ejército de África, trasladado a la península a lo largo de varios meses desde el 18 de julio. Y esto no hubiera sido posible sin la ayuda nazi y fascista, proporcionando hombres y medios desde el primer momento. El 7 de noviembre de 1936, tras el fracaso ante Madrid, de nuevo la Alemania nazi y la Italia fascista salvan del desastre a los golpistas españoles con más ayuda. Fue un momento clave. El Ejército de Franco creía que iba a ser una marcha militar victoriosa pero derivó en guerra convencional.

Y hay una pieza clave en esta historia:  Juan Yagüe, ‘el carnicero de Badajoz’.

Es pieza clave en la sublevación en el norte de África. A su condición de africanista unía la de fascista. Yagüe, jefe de la Columna de la Muerte, se incorpora a ella en Mérida y es responsable de lo ocurrido en el trayecto desde Badajoz a Toledo pasando por Talavera de la Reina, de cuyo paso nos queda la fotografía de la masacre realizada por sus fuerzas en la calle Carnicerías que figura en la portada de La columna de la muerte y cuya historia se cuenta en uno de los anexos. Como todos estos militares sanguinarios, luego intentó lavar su imagen como falangista bueno y benefactor de su Soria natal. Resulta macabro que los nombres de estos individuos pasasen posteriormente a dar nombres a los hospitales en diversas ciudades.

“Pare que la Audiencia se quedó sin trabajo tras ETA y tiene que perseguir a raperos”

20 abril, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

El grupo formado por la unión de Los Chikos del Maíz y Habeas Corpus acaban de sacar nuevo disco, Agenda Oculta, donde vuelve a disparar sobre los problemas de la sociedad actual.

“Toda esa gente que dice que hace música apolítica, que no engañen: están posicionándose a favor de la clase dominante”.

“La derecha no tiene contradicciones con la libertad de expresión: dicen ‘Je suis Charlie’ y luego encierran a un tuitero”.

Álvaro Macías16/03/2017 – 20:27h

Los miembros de Riot Propaganda
Los miembros de Riot Propaganda ADOLFO BOLUDA

Tienen el verbo fácil y la protesta cargada. No hay tema sobre el que no den hachazo, nombre a quien no carguen un pecado, problema sobre el que no disparen. Ellos son Ricardo, Antonio y Miguel, más conocidos como Nega, Toni y M.A.R.S. Es decir, Los Chikos del Maíz y Habeas Corpus. Y todos juntos, Riot Propaganda, que han sacado nuevo disco, Agenda Oculta, donde han vuelto a sentir la necesidad de cantar las taras del mundo que habitan.

Desde los títulos de sus nuevas canciones, presentadas en tres formatos (CD, vinilo y digital) junto con un libro, se entiende el calambrazo que han necesitado para regresar cuatro años después: Plata o plomo, Cambiarlo todo, Le llaman paz, La huelga… Tiempo más que suficiente para que la actualidad sea de nuevo su diana y que se permitan debatir sobre la complejidad de ponerle límites a la libertad de expresión,  su afinidad con Pablo Iglesias o la salud del rap hoy en día.

“Diciendo lo que casi nadie se atreve a decir”, “plata o plomo” (como el título de la segunda canción): Pablo Iglesias les ha mostrado todo su apoyo en redes sociales, ¿pura afinidad, buen marketing o ambas cosas?

Nega: Lo de Pablo Iglesias es solo que directamente le gusta el grupo.

Toni: No tiene mayor misterio. Se saca de contexto, no hay que hacer dobles lecturas sobre si ‘Coldplay o el Boss: no, Riot Propaganda’. Tampoco hay que buscar más allá. Es una persona, tiene sus gustos musicales y cuelga canciones nuestras como podría ser de otros.

¿Y al contrario? ¿Muestran apoyo a Pablo Iglesias? 

N: Yo sí, soy militante de Podemos. Pero el problema es que estamos acostumbrados a políticos que si cuelgan algo en redes es a Julio Iglesias. Es un reflejo de que hay gente normal haciendo política y la gente normal escucha grupos como el nuestro. No solemos ver gente normal en las instituciones y se saca todo un poco de quicio. ¿Cómo no me va a poner en las redes si es mi colega?

M.A.S.H: Pablo Iglesias escuchaba estos grupos cuando no era “nadie”, así que es totalmente lógico que lo siga haciendo en el presente. Si ahora, con más protagonismo, cuelga a alguien en sus redes, no es que se trate de una cuestión de marketing, es solo algo natural en él.

N: Lo raro sería que cambiara ahora que es político, que de repente escuchara a Bertín Osborne. Eso sí sería raro.

En su disco al fin y al cabo hacen la crítica del día a día, a él incluso lo llaman el ‘coletas’, pero ante todo tiran al resto de partidos políticos. ¿Debe Podemos hacer autocrítica?

N: Autocrítica hay que hacer en todos los sectores: los músicos, los artistas pero sobre todo los políticos, sean de Podemos o de lo que sean. Creo que el problema es que no estamos acostumbrados a ver autocrítica en partidos más allá de la izquierda. No ves al PP o al PSOE haciendo autocrítica.

T: Autocrítica no hay que hacer dentro de ciertos aspectos, sino en la vida. En tu día a día te equivocas muchas veces y tienes que revisarte tus errores y aprender y corregirlos. La autocrítica es algo normal.

De ahí a que en sus canciones den más caña a Felipe González y sus comentarios en Venezuela o a Albert Rivera.

M: Ojalá Felipe González hiciese autocrítica. Esa sería la noticia.

T: Creo que ha quedado claro qué tipo de partidos políticos suelen hacer autocrítica y cuales no.

Pero Vistalegre 2, ¿es para autocriticárselo? Puso a Podemos en una situación dividida y mediatizada como los partidos más antiguos.

N: Los partidos más antiguos jamás han hecho un Vistalegre.

T: Es algo novedoso y normal que se discuta sobre política si se tienen distintos planteamientos. Pero como nunca se ha hecho, queda raro, aunque sólo sea un discusión dentro de un partido político.

N: Y además se ha hecho con luz y taquígrafos. Sí que igual algunas cosas se deberían haber discutido de puertas para dentro, pero el debate político y de organización se ha hecho a la luz. No veo el problema. Hay gente en el Estado español que dicen ‘Oh, ¿qué están haciendo estos? ¿Discutiendo?’, pero a mí me gustaría ver más partidos que hiciesen un congreso como el de Vistalegre. Sería un signo de normalidad democrática.

M: En el PSOE se hacen por la espalda. [Risas]

En España da la sensación de que ser rapero y tener letras comprometidas puede tener consecuencias. A la vista están los casos de Valtonyc, condenado a tres años y medio por la Audiencia Nacional, o de César Strawberry y sus tuits.

N: Es una auténtica locura. Lo que pasa en este país es un verdadero escándalo, porque al fin y al cabo son delitos de opinión. Al final lo que tenemos es un organismo, una entidad como es la Audiencia Nacional, que parece que se quedaron sin trabajo desde que ETA dejó la lucha armada y tienen que seguir trabajando y se dedican a llevarse a chavales que escriben tuits o a llevarse raperos. Y es una locura porque están juzgando emociones.

Te dicen qué chiste te tiene que hacer gracia o qué chiste no te puede hacer gracia, con qué tienes o no que emocionarte. Y eso es básicamente una policía del pensamiento. Escandaloso. Si lo comparas con cualquier país de nuestro entorno, eso no pasa. Aquí se está llegando a unos límites que hacen cuestionarte si estamos viviendo realmente en una democracia. Igual vivimos en otra cosa y no nos hemos dado cuenta todavía.

M: La Fiscalía no hace excepciones, ya sean raperos o tuiteros, y al final cualquier persona que de manera pública se posicione con según qué temas y que en cierta forma sea beligerante, corre el riesgo de sufrir esa pequeña llamada de atención que no acaba siendo tan pequeña. Porque es enfrentarte a una pena de tres años y medio de prisión por un delito de opinión.

Pero no olvidemos que los delitos de opinión no son nuevos. Llevan aquí desde principios del pasado siglo y estaban catalogados como tal. Parece que la Fiscalía está empeñada en recuperar esa caza de brujas totalmente delirante que no sabemos dónde empieza y sobre todo dónde va a acabar.

¿Ustedes tienen algún tipo de miedo sobre lo que dicen?

T: Tampoco miedo porque con miedo no se puede vivir, pero sí que sabes que con el tipo de letras o conforme te posicionas corres el riesgo de que algún día te pueda pasar a ti. Pero, ¿qué haces? ¿Encerrarte en tu casa, llorar, escribir sobre otros temas que no sientes?

N: ¿Cantar en la ducha? Pues no pensamos cantar en la ducha.

T: El runrún está ahí, que no nos pase a nosotros lo que Valtonyc o Strawberry, pero vivir con miedo no es vida.

N: Además, estas historias se hacen para que el resto tengan miedo. Estos casos más mediáticos se hacen para dar ejemplo: ‘mira lo que te puede pasar a ti’.

Por lo que dicen, aquí estamos hablando de la libertad de cada uno para decir lo que quiera. Y el otro día fue curioso porque la manifestación que se hizo en España, en Madrid, a favor de la libertad de expresión la llevaron a cabo los de HazteOir con su mensaje tránsfobo. Por un autobús. ¿Hay que ocultarlo, hay algún límite en la libertad de expresión o debe circular libremente?

N: España es el mundo al revés.

M: Lo ha dicho Nega y estoy de acuerdo con él. Desde hace mucho tiempo vengo reflexionando sobre el tema. Yo creo que la libertad de expresión no debería tener límites, no tiene sentido. Lo digo porque de otro modo es muy difícil anteponer tu opinión a la de otro y decir que tú tienes derecho a manifestarla y otro sin embargo no. Creo que era Jello Biafra [líder de los Dead Kennedys] quien decía que “hasta los nazis deberían tener libertad de expresión”. Y no es el único.

N: Es que ese no es el debate. Esto es una pregunta trampa, porque el debate es por qué siempre los que sufrimos las restricciones a la libertad de expresión somos los de la izquierda. Lo del autobús ha sido la primera vez en la historia de España que a la derecha o al mundo más conservador se le ha parado los pies en algún sentido. Pero es que estaba de por medio el tema de los niños y decirle a los chavales lo que tienen que ser y que no ser…

Coincido con ‘Migue’: la libertad de expresión no debe tener ningún límite ni ninguna traba, pero luego tú tienes que asumir las consecuencias. Y las consecuencias no tienen por qué ser ir a la cárcel, pero si tú tienes un grupo racista o fascista y vas a dar un concierto y en la puerta hay mil antifascistas que te quieren reventar, es algo que tienes que asumir. O tú tienes un grupo con letras machistas, que yo no pido que se lo lleven a la cárcel por tener esas letras, pero si en la puerta del concierto hay colectivos protestando, es algo que tienes que asumir.

Y luego, sobre todo, saber defenderte, porque aquí cada uno somos esclavos de nuestras palabras. Con la violencia machista: mira lo de Jorge Cremades. Me repugna Jorge Cremades, pero, por libertad de expresión pura y dura, no prohibiría un vídeo suyo. Si se prohíbe el autobús, ¿hay que prohibir a Jorge Cremades? Pues no, pero si hay un grupo de feministas que no quiere que vaya a un teatro, pues que se joda. Cuando se llega un punto en que no se puede decir algo, nos metemos en terrenos muy pantanosos.

Hay una línea que está en el punto en que se llega a la violencia.

N: Claro, si tenemos que encerrar o castigar judicialmente por una actitud racista, igual con ese argumento pueden venir a nosotros a decirnos que lo que hacemos son barbaridades, que nos encierren. Es un tema muy, muy complicado.

T: Es complicado porque, por ejemplo, los partidos de nuevas políticas pasaron un día de defender a la libertad de Valtonyc o de César Strawberry a no querer dejar circular al autobús al día siguiente o censurarlo. Al final no sabes dónde marcar la línea, pero se debe poder decir todo. Otra cosa es que pase el bus y le caigan piedras.

M: Lo bueno sería que el autobús fuera como el de [la película] Speed y no pudiese parar bajo ningún concepto y tuviese que estar permanentemente circulando [Risas].

N: Ponerle límites a la libertad de expresión es peligroso, peligrosísimo, porque es un arma de doble filo y puede volverse en tu contra.

Cuando pasó por la Universidad Complutense, los alumnos hicieron que diera marcha atrás y lo echaron.

N: Es lo que te decía: las consecuencias. Si vas a la puerta de la Complutense y luego los alumnos te reciben a pedradas es algo a asumir, pero lo que yo jamás haría sería coartar o cercenar el ejercicio de la libertad de expresión porque si lo hacemos, que es lo que está ocurriendo en este país, nos metemos en un terreno peligroso.

M: Por no hablar del protagonismo que en este caso se le está otorgando a un autobús que de otro modo…

T: Es que es una contradicción que digas que estás defendiendo a Strawberry y luego esto. No sabes al final posicionarte. Como a la derecha le da igual decir ‘Je suis Charlie’ y al día siguiente encerrar a gente…

N: Ahí le has dado. La derecha no tiene esas contradicciones con la libertad de expresión: dicen ‘Je suis Charlie’ y luego encierran a un tuitero.

“La libertad de expresión no debe tener ningún límite ni ninguna traba, pero luego tú tienes que asumir las consecuencias”

Quizá la clave está en la educación. Si tú sabes desde el principio que el autobús dice una cosa que está mal, te da igual el autobús.

N: Se está perdiendo la cabeza con este tema. O sea, prohibimos los partidos. Menuda contradicción: si legitimamos que se tiene que parar el autobús de HazteOir, ¿por qué no prohibimos a VOX? El programa de VOX es lo que dice HazteOir, subraya cada una de sus palabras. Y aquí entra la hipocresía: ¿por qué los mismos que piden que se detenga el autobús no piden la ilegalización de VOX, que encima podría estar diciendo lo mismo en los parlamentos y se está presentando a las elecciones, lo que es más grave aún? ¡Me cago en Dios! Que salga Podemos diciendo eso. Los de HazteOir son una asociación de locos y VOX, un partido.

M: Pero es que pedir ahora mismo la ilegalización de VOX es darle un protagonismo que no tienen.

T: Ya hay una ley antipartidos, pero sólo se aplica a la izquierda.

N: El ejemplo lo tienes con la izquierda abertzale y VOX. La izquierda abertzale ha sufrido la ley de partidos y se les ha ilegalizado. Probablemente, con la ley de partidos en la mano o por el mismo motivo que se ha parado al autobús, podría ilegalizarse a VOX.

M: Es que hay una línea roja en este país por la trayectoria de los últimos años y es el terrorismo. Esa es la que marca el devenir diario y las decisiones de la Fiscalía y de la propia Audiencia Nacional. El problema es encuadrar como terrorismo determinadas opiniones.

N: Si se metiera en la cárcel a todo aquel que hizo un chiste sobre Carrero Blanco, no estábamos aquí ninguno, las cárceles estarían llenas.

¿Entonces no hay solución?

M: No sé si la respuesta a este fenómeno sería el de la autoinculpación. Obviamente se pueden llevar a uno, pero no a todos. Y quizá fuera una fórmula para contrarrestar toda esta locura. Que, por cierto, va en una sola dirección. Tú puedes reírte de miles y miles de víctimas que están todavía en las cunetas y burlarte de ellos y no hay repercusión, y sin embargo te ríes de un jefe de Gobierno de una dictadura fascista y… ¿Es lógico que tengamos aquí calles dedicadas a un genocida como Franco? No, no es lógico, eso en ningún país pasaría, pero tampoco en ningún país europeo se llevan a la gente por escribir un tuit.

T: Pero es que tampoco podemos decir que tener una calle al General Mola sea libertad de expresión.

M: ¿Y si hubiese una calle Baader-Meinhof [la Fracción del Ejército Rojo] en Berlín? Lo tienen prohibido.

T: Es que si consideramos al franquismo como terrorismo que es lo que es, estoy seguro que con la Ley de partidos en la mano, incluso se podría ilegalizar al PP.

N: Es que ese es el problema. Ese es el problema. Que con la Ley de Partidos, el PP tendría que estar ilegalizado por haber puesto de nuevo en Alicante la calle a Franco, pero como aquí la libertad de expresión funciona siempre para el mismo bando y sólo la pueden ejercer los de la derecha y es unidireccional, pues tenemos lo que tenemos. ¿Quién hizo de HazteOir una asociación de interés público? El Partido Popular. ¿Quién hasta hace cuatro días decía lo mismo que HazteOir? El Partido Popular, pero claro…

¿Creen que es el miedo el que está cohibiendo a la sociedad para salir de nuevo a la calle, con la todavía vigente ley Mordaza, por ejemplo?

N: Es que por manifestarte pueden meterte 3.000 euros. Claro que hay miedo. Es una ley muy laxa.

T: El otro día se hizo viral un tuit de Ana Pastor en el que había una fotografía de una chica con la cara tapada, creo que era por el Día de la Mujer, y decía ‘Si es una manifestación pacífica por qué te tapas la cara’. Pues porque te pueden perseguir los fascistas, porque te pueden meter una multa.

¿Por qué alguien que defiende la tolerancia se tapa la cara?
Ahora en @laSextaTVpic.twitter.com/Z113E8yTdb

Porq los pueden multar por protestar o los fascistas pueden tomar represalias. Si te hubieras enfrentado al poder, lo sabrías. @_anapastor_


T: Hay miedo a todo y no todo el mundo puede pagar 3.000 euros.

M: Las leyes no son más que la adecuación jurídica al contexto social en el que se vive. En Madrid estuvieron las vallas alrededor del Congreso como parte del mobiliario urbano. Eso es inconcedible. Si la escalada reivindicativa crece, la escalada represiva va a crecer.

El poeta Gabriel Celaya escribió que en la poesía hay que “tomar partido hasta mancharse”. ¿Y en la música, en general? ¿O en el rap?

N: Pablo Alborán, por mucho que diga que su música es apolitíca, está tomando partido. Cuando estás en una sociedad en la que hay un conflicto, están echando a la gente de sus casas, en la que hay unos tremendos niveles de precariedad y están robando a manos llenas, y tú no te posicionas, estás posicionándote. Toda esa gente que dice que hace música apolítica, que no engañen, están posicionándose a favor de la clase dominante, del status quo.

Pero en sus letras denuncian todas y cada una de las taras de la sociedad que se ven cada día en los periódicos: Felipe González y “su” Venezuela, la violencia machista, la libertad de prensa,…

T: Si abordaramos un tema por letra saldría un triple LP.

N: La ventaja del rap es que puedes tocar muchos palos, muchas problemáticas. La gracia está en un corto espacio de tiempo poder decir un montón de cosas.

T: Para tratar a Felipe González a veces no hace falta más que una frase.

M: De hecho con una letra, X.

N: Buen chiste ese.

M: Al trullo me van a llevar ya.

Muchas de las partes más polémicas o que tendrían mayores consecuencias suelen ser las más coreadas.

N: Se suelta la burrada. Pero yo creo que es mucho más inteligente dar una vuelta para decir lo mismo. Desde el punto de vista artístico es más enriquecedor y no ponérselo al público en bandeja de plata. Es más gratificante si te curras ese camino y no das directamente el hachazo. Hay mucha peña que tienen letras superbrutas, pero no me sueltes la obviedad: ‘abajo la policía, los políticos son tal’. Si ese es tu concepto de un tema político, discrepamos.

T: Nos pasamos las letras los unos a los otros. Y es verdad que se destaca más con una burrada pero al final puede ser menospreciar al público porque pienses que no lo va a entender o no le va a gustar igual.

¿Cómo ven el estado actual de la salud del rap en España? ¿Hay compromiso, hay pulso o hay reticencia?

N: La situación es un poquito floja en líneas generales. Quitando Kase.O y gente emergente como Follones o Ayax y Prok con los que hay un relevo. Unos pocos hemos sobrevivido. Ha habido un relevo generacional en el hip-hop y hemos sobrevivido. También SFDK junto a nosotros, pero nosotros de una época un poco anterior.

T: También ha surgido un subgenéro que es el trap, que falta por ver si es una moda pasajera o si viene para quedarse, pero no, no creo que el rap español tenga ahora mismo su mejor salud.

N: Nosotros no denostamos al trap.

T: Lo denostamos todo.

N: Más bien, a ciertas actitudes que pueden darse en el trap, en el rap o en el rock. Esa gente que oigo del trap de 21 años que dicen que la calle es durísima y que estoy aquí vendiendo droga: levántate a las ocho de la mañana para ir a una fábrica o subirte al andamio todos los días. Eso sí que es duro.

Dicen que “os han hecho volver”, pero en estos 4 años, ¿no ha habido algún momento en que lo necesitaran desesperadamente?

T: Hicimos 3 conciertos juntos hace poco porque nos apetecía la experiencia. Pero luego es que hemos sacado disco tanto Los Chikos del Maíz como Habeas Corpus y después la gira de estos discos. Por supuesto que había ganas, pero surge cuando lo marcan los tiempos.

Si cada parte respondiera por el resto: ¿qué hay de Habeas Corpus y qué de Los Chikos del Maíz en Riot Propaganda?

N: Habeas Corpus aporta toda esa experiencia, ese bagaje, esas tablas y ese saber estar encima de un escenario. La composición, los gritos, ese cantar, que nosotros no sabemos, solo rapeamos.

M: Ellos tienen un protagonismo lírico indudable y además cuentan con el favor de cada vez más gente. La suma de lo que nos podría diferenciar nos sirve para formar una banda potente como se vio en el 2013 y en el nuevo disco.

T: Y también aportamos juventud y belleza [Risas].

El título de su nuevo disco, Agenda Oculta, ¿es porque hay de veras algo que ocultar?

N: Es un pequeño guiño y homenaje a una película del maestro Ken Loach que también se llama Agenda Oculta, y no tiene más misterio. Vivimos un tiempo en el que pese a haber tantos canales de información, estamos saturados. Y esa saturación hace que estemos menos o peor informados. Y en esa agenda oculta los gobiernos rastrean en la que te meten un TTIP o una reforma laboral o un cambio de la Constitución por la noche con nocturnidad y alevosía. Los gobiernos siempre han tenido cloacas y hay que sacar esa agenda oculta a la luz.

“El verdadero cambio llegará cuando la gente que escucha a Camela se movilice”

14 abril, 2017

Fuente: http://www.publico.es

Alineación oficial de los Riot Propaganda.- ADOLF BOLUDA

Alineación oficial de los Riot Propaganda.- ADOLF BOLUDA

Nuevo llamamiento a la revolución. Habeas Corpus y Los Chikos del Maíz unen fuerzas con Riot Propaganda y publican ‘Agenda Oculta’, un disco que busca desentumecer el pulso de la calle a base de compromiso y urgencia.

MADRID | 15/03/2017 00:35 Actualizado: 15/03/2017 11:14

JUAN LOSA 

No se relajen, señores. Los adalides de la insurgencia han vuelto y quieren su parte. Cuatro años han pasado desde que lanzaran su homónimo y autoeditado Riot Propaganda, un disco nacido en plena catarsis post-15M que era puro filo. Las calles ardían y todo eran augurios; la nueva política, los ayuntamientos del cambio, las pizzas a domicilio en Ferraz… Agenda Oculta, su nuevo trabajo editado por BOA, busca asaltar los suelos de nuevo, repoblar las calles de indignación y despertar al personal del letargo en el que se ha sumido tras la representación institucional. No conviene despistarse: “La revolución está en la calle y no en el Parlamento”.

Parece que ya no se trata tanto de despertar conciencias sino de reavivarlas. ¿Habéis percibido un cierto letargo en la calle?

Nega: “Venimos de años muy potentes en la calle, es cierto. Y quizá la irrupción de Podemos en las instituciones haya provocado una cierta relajación en la movilización. Este disco-libro es un llamamiento a salir a la calle otra vez, a que por mucho que repitan los medios que la crisis ya es historia esto no deja de ser un dogma que responde a unos intereses concretos. En ese sentido, Agenda oculta es un grito desesperado a la gente para que vuelva a organizarse y movilizarse”

M.A.R.S.: “Nuestra intención es contrarrestar ese efecto anestésico que ha podido suponer la irrupción de un partido como Podemos en las instituciones. Creo que las calles deben mantenerse activas, esa presión sobre el partido en cuestión es necesaria. La calle debe fiscalizar en todo momento la labor de aquellos a los que ha concedido su confianza a través del voto. El propósito de este disco debe ser ese, el conformismo no va con esta banda”

Toni: “En todo caso tampoco es que hubiera una revolución en ciernes antes de Podemos que yo sepa. Por eso tampoco creo que podamos achacarle tanto a este partido. Creo que tiene mucho que ver con el desencanto y el cansancio”

M.A.R.S.: “Tiene mucho que ver con la cultura de participación que existe en este país. Parece como si esperáramos que llegara el nuevo mesías en el que depositar toda nuestra confianza para a continuación olvidarnos y retirarnos a nuestros palacios de invierno. Creo que ahí está el secreto; por un lado esa deficiente cultura de participación y una excesiva delegación”

Toni: “Sin olvidarnos de las leyes represivas que se han ido aprobando en los últimos años… Si sabes que el hecho de que hagas determinada manifestación te puede costar 3000 euros de multa, te lo piensas”

M.A.R.S.: “También puede que se trate de cierto margen de confianza. Ocurrió en el 82 con los socialistas, había una confianza absoluta y plena sobre todo tras los 40 años de oscurantismo cultural de la dictadura. En los barrios había síntomas de esperanza en que todo aquello se iba a traducir en hechos reales, cuando en realidad lo que se produjo fue una traición absoluta y rotunda a la clase obrera. Yo solo espero y deseo que no ocurra lo mismo”

València-Madrid, Madrid-València. En Riot Propaganda confluyen dos bastiones tradicionales de la derecha patria.

Nega: “Siempre digo que Los Chikos del Maíz son hijos de un proceso histórico que ha sido comandado durante 25 años por el Partido Popular. Desde que empecé a tener conciencia política no había conocido otra cosa más que a Rita Barberá en el poder… Si te fijas, en el País Valencià ha habido una cierta emergencia de bandas como Obrint Pas, La Gossa Sorda, La Raíz, Aspencat… Creo que el hecho de haberte criado en un ambiente de oscurantismo cultural y de represión política hace que surja gente que quiera plasmar su hastío en canciones”

M.A.R.S.: “No tiene nada de paradójico esto, lo entiendo como algo absolutamente lógico y normal. En aquellos lugares más asfixiantes a nivel político, ideológico o cultural es lógico que la reacción sea mayor. A fin de cuentas nosotros venimos de grupos reactivos, que nacen como contraposición a todas esas políticas”

Nega: “Ahora, por ejemplo, yo noto que han cambiado cosas… Vale, no hemos tomado las fábricas ni asaltado los cielos, pero se respira otro ambiente en la ciudad. Estamos hablando de una ciudad como València en la que la cultura antes era Francisco y Julio Iglesias…”

¿Os estáis reconciliando acaso con el folklore autóctono?

Toni: “Solíamos mirar a las fallas como algo que pertenecía a la derecha, como si fuera parte de su cortijo. Creo que está muy bien recuperar lo popular, poder hablar con orgullo de dónde vienes, recuperar tu seña de identidad, tu cultura… Según se mire, tu patria no deja de ser tu barrio o tu ciudad”

Nega: “Se trata de recuperar lo que nos han tenido tanto tiempo secuestrado”

M.A.R.S.: “Me temo que aquí en Madrid lo mantienen secuestrado. Pensar en una verbena es pensar en Esperanza Aguirre vestida de chulapa”

Nega: “Es difícil romper con 40 años de franquismo y otros 40 de pseudodemocracia, decirle a la gente que puede decidir en su barrio”

M.A.R.S.: “Posiblemente estemos viviendo uno de los capítulos de máximo asamblearismo de nuestra historia, no nos podemos permitir renunciar a ello, sería ponérselo muy fácil a todos aquellos que están deseando decir que no sirve de nada eso de la participación”

¿No tenéis la sensación de que la derecha está haciendo hegemónico ese discurso de ‘o nosotros o el caos’? ¿De qué forma se puede contrarrestar esto a través de la cultura?

M.A.R.S.: “Creo que la pedagogía aquí es fundamental. Desde nuestro ámbito de influencia que es la música nos volcamos en ello. Por otra parte, hemos de tratar de irrumpir también en los grandes medios, que en definitiva son los que generan opinión. Los fanzines están muy bien pero no generan opinión más allá de los autoconvencidos”

Nega: “El problema es que no podemos lanzar mensajes en igualdad de condiciones porque ellos tienen a su servicio a los principales medios. Se trata de aprovechar esas rendijas que te dejan y así intentar hacer frente a todos esos vómitos que produce esta peña… ¿Cómo es posible que el Santander compre todas las portadas de los principales diarios nacionales? Eso es propio de una dictadura bananera o del franquismo, y no de una democracia”

Retomando el papel de la cultura como catalizador de cambios, ¿qué opinión os merecen los artistas que se declaran apolíticos?

M.A.R.S.: “Hay mucha música y muchos libros que aparentemente son inocuos pero que sostienen el sistema existente”

Nega: “En cuanto una canción, un libro o lo que sea tiene una marcado discurso político se tacha de panfleto como algo despectivo. En esos casos solo hay que mencionar a Brecht, el cine soviético, el Neorrealismo o la Nouvelle vague”

M.A.R.S.: “En música, por ejemplo, parecía que sí era tolerado el discurso de Rage Against the Machine y no el de otras bandas que podíamos hacer algo similar pero a las que se les tachaba de punkis baratos y zafios. Ellos podían llevar una pegatina de Sendero Luminoso en la guitarra y otros, en cambio, por hacer unas declaraciones determinadas se convertían en filoetarras”

Nega: “Cuando hay un conflicto social, como es el caso en nuestro país, y te defines como apolítico, en realidad lo que estás haciendo es sustentar el orden existente. Que no me venga Alborán a decir que es apolítico, si te pasas el día cantándole al amor y a las margaritas, en cierta forma te estás manifestando también a favor de un determinado statu quo. Si aquí no hubiera conflicto social y viviésemos todos en completa armonía igual hasta yo también le cantaba al amor y las margaritas. Pero no es el caso”

“Y digo más, me irrita mucho ese discurso de que éste no es el sitio para reivindicarse. Es habitual escuchar a Cifuentes decir que el centro de Madrid no es el lugar adecuado para llevar a cabo una reivindicación. ¿Dónde me saco la pancarta entonces? ¿En la ducha? ¿Reivindico a los vecinos en la ducha? ¿Nos vamos todos a un descampado a reivindicarnos?

Percibo alguna que otra pulla en el disco al mundo trap…

Nega: “No es tanto al trap, como a esos articulistas que de repente se sienten deslumbrados por lo que ocurre en el barrio. Esto no es un zoo, señores. Creo que el acercamiento de muchos periodistas tiene un componente clasista y morboso. Luego llevan a estos grupos de trap al Sónar para que todos los hipsters pijos de 35 años lo flipen y se reencuentren con no sé qué suerte de rebeldía. No me gusta esa mirada deslumbrada por cuatro historias de macarras de barrio, no es una mirada sincera”

M.A.R.S.: “Pasó algo muy parecido con la Movida. Digamos que es más fácil que la gente asuma lo intrascendente que lo trascendente. Determinados discursos son más novelados y más consumibles que otros. No es el caso del nuestro, que genera un cierto cuestionamiento interno pero también interviene en lo social”

¿Es por esto que la Movida transcendió y la Ruta, en cambio, fue denigrada?

Nega: “La Movida era un hatajo de pijos y la Ruta del bakalao era la clase obrera evadiéndose”

Chimo Bayo dice que era muy transversal

Nega: “El grueso eran currelas, mientras que la Movida madrileña era gente de la gauche divine… Creo que es un mito cultural incuestionable, los paralelismos con la Transición son innegables. Nos han vendido el cuento de que la Transición fue modélica y pacífica cuando en realidad dejó muchos muertos. Es necesario hacer un ejercicio de ruptura intelectual porque hasta el momento no se ha cuestionado lo suficiente. Parece que ahora unos no tenían nada que decir más que ponerse hasta el culo, y los otros, en cambio, eran transgresores y artistas”

Toni: “Cuando en realidad también se ponían hasta el culo”

M.A.R.S.: “En cualquier caso está absolutamente sobredimensionada. Era algo muy minoritario, muy centrado en los cuatro garitos de turno. En mi barrio, como en casi todos los barrios, los chavales escuchaban heavy metal”

Por último, la importancia de las canciones para el cambio social…

Nega: “Yo creo que los himnos y las banderas son necesarios para cualquier proceso de transformación social pero eso no implica que tengan que ser los mismos símbolos que funcionaron en su día. Muchos símbolos y canciones surgen a posteriori, cuando el proceso de cambio ya está en marcha o se ha producido. Por otra parte, pienso que se le da mucha importancia a que el mensaje de ciertas bandas llegue a un determinado sector de la población. Creo que el cambio no va a llegar cuando un mayor porcentaje de población escuche a Riot Propaganda, Habeas Corpus o Los Chikos del Maíz, sino que el cambio verdadero llegará cuando consigamos movilizar a la gente que escucha a Camela y a Pablo Alborán”

M.A.R.S.: “Por otra parte, es obvio que no todo el mundo que va al Viña Rock está impregnado de cierta ideología”

Toni: “Ojalá. ¿Te imaginas?”

Nega: “Joder, la que podríamos liar”

M.A.R.S.: “70.000 personas en Albacete…”

Toni: “Venga, vamos para Madrid, todos al Congreso”

[risas]

“El deterioro de los medios de comunicación es uno de los elementos que más ha contribuido a la corrupción del país”

4 abril, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Entrevista a Gregorio Morán.

Gregorio Morán, una de las voces más singulares y polémicas de la prensa española, visita el Congreso de Periodismo Digital de Huesca para hablar sobre El deterioro del periodismo.

“La invención del tertuliano ha sido más importante que la del periodismo digital”.

“El periodismo grandilocuente, del que se hablaba al principio de la Transición, se acabó radicalmente”.

Óscar Senar, Huesca. 9 de marzo de 2017.

Gregorio Morán, en una foto de archivo.
Gregorio Morán, en una foto de archivo. CPD

Desde 1988, Gregorio Morán (Oviedo, 1947) firma semanalmente sus Sabatinas intempestivas en La Vanguardia. A pesar de llevar tanto tiempo colaborando con esta centenaria cabecera, y ya de vuelta si no de todo, de mucho, reconoce que “no he visto en mi vida al Conde de Godó, ni si quiera hemos hablado por teléfono”. Este veterano periodista, autor de Adolfo Suárez. Historia de una ambición (1979), biografía del por entonces recién reelegido presidente del Gobierno, vio como en 2014 su libro El cura y los mandarines, un análisis de la cultura española entre 1962 y 1996, casi se queda en un cajón por el veto de la editorial Planeta a un capítulo considerado polémico. Morán, agudo observador de las entretelas hispánicas, asiste al Congreso de Periodismo Digital de Huesca para impartir la conferencia El deterioro de los medios de comunicación.

¿Cómo de mal está el periodismo?

Estamos mal, otra cosa es cuánto. Lo virtual, que parecía una salida libertaria, se ha convertido en un recurso donde un montón de descerebrados pueden escribir las cosas más tontas del mundo. El deterioro de los medios de comunicación ha sido progresivo… Las esperanzas que había en cuanto a lo que supuso la libertad de prensa y todo lo que esto llevaba parejo se fueron al demonio. Esto se acabó. Nuestra decadencia es otro producto de la ingenuidad de la Transición, cuando pensábamos que los medios de comunicación estaban, precisamente, para comunicar, pero el problema ha sido el qué se comunica. En este momento hay que analizar, y es lo que voy a hacerlo en el Congreso de Periodismo Digital con cierto descaro, la importancia del papel, que todavía es fundamental, porque sigue siendo lo más importante para las clases altas y la gente que toma decisiones. En el otro extremo están las televisiones, que solo están para adocenar a la gente. Los informativos españoles salen muy mal parados incluso si se comparan con los italianos, que no son precisamente un modelo de escrupulosidad. Y en cuanto al periodismo virtual, lo importante es el titular. Es algo que me recuerda a Francisco Fernández Ordoñez, un buen tipo, un político profesional en un mundo de amateurs. Cuando era ministro, lo único que les pedía a los periodistas que le entrevistaban, si estos le ofrecían revisar el texto, era conocer el titular antes de que se publicara. Le daba igual lo demás, tenía muy claro que lo que queda es el titular. Era un adelantado.

Ahora los periodistas digitales son esclavos del titular, en busca de la mayor cantidad de clics.

Y no solo del titular… Hay un problema de estilo. Es muy difícil que en un diario digital te termines un artículo. Primero, y perdón por la expresión, porque están escritos como el culo. Son como las notas de agencia de hace años, pero entonces había en los periódicos un corrector de teletipos para arreglarlas. Al ritmo que vamos, va a ser necesario que vuelva esta figura para poder entender lo que pone en muchos artículos. Pero más allá de esto, hay otros problemas. Tenemos la peor prensa de Europa, sin discusión. Sin ir más lejos, en Portugal se hacen unos periódicos y unas revistas que merecen mucho la pena; aquí, en cuanto a revistas, apenas quedan los restos del naufragio.

Usted, con las presiones de aquel momento, pudo publicar una biografía de Suárez en 1979. Hace dos años, con la misma editorial, le tumbaron la edición de El cura y los mandarines. ¿Qué había cambiado?

Han cambiado los intereses de las empresas y también la sociedad. A la gente le interesa un comino todo, se enchufan a los aparatos y listo. Ha habido un deterioro notable. Solo hay que ver que los quioscos están llamados a morir, como está ocurriendo con los de Barcelona. Los domingos tengo que andar un kilómetro y medio hasta que encuentro dónde comprar los periódicos… Entre el Franquismo y la Transición, sumadas, hubo un proceso de castración social evidente, y esto es lo que ahora estamos pagando. El Franquismo fue un fenómeno único en Europa occidental: lo corrompió todo y dejó una sociedad con el miedo en el cuerpo, que aún se mantiene, aunque las nuevas generaciones lo van perdiendo, como se ve en fenómenos como Podemos (otra cosa es que funcione o no). Son reacciones ante una sociedad que acepta todo, capaz de comprar las motos más increíbles. ¡Si hasta hemos tenido hipotecas falsas! Estamos en el país más corrupto de Europa. Incluso en Rumanía ha habido un levantamiento masivo contra la corrupción. ¿Por qué eso no es posible aquí? En España, como explicaré en mi ponencia, tuvimos unos años interesantes, desde la muerte de Franco, en 1975 hasta las elecciones de 1977. Pero luego llegó el PSOE, y entonces la foto quedó fija, ya no se movió nadie.

Otro signo del deterioro: mentir sale cada vez más barato.

¡Y encima se enfadan si se lo dices! Aquí tenemos un fenómeno hispánico único: el tertuliano. La invención del tertuliano, en España, ha sido más importante que la del periodismo digital. El periodismo, salvo en la radio, nunca vivió de la lengua; con los tertulianos, en cambio, decir una buena cantidad de tonterías sirve para ganarse la vida. Sería digno de analizar cómo se montan los sistemas de tertulianos, cómo se buscan equilibrios para que parezca que hay pluralidad… Pero a la gente le gustan. ¿Por qué? Porque te evitan leer y te enteras de “noticias” acojonantes. Y si les acusas de mentir, como si fuera un juego de niños, dicen que es verdad y punto. Es una desvergüenza. Yo apenas veo la televisión: un par de informativos, y a los 10 minutos me cabreo y los apago. El deterioro de los medios de comunicación en España es uno de los elementos que más ha contribuido a la corrupción del país, tanto o más que los tribunales.

En este contexto, ¿puede un periodista asumir el precio de llegar al fondo de un asunto?

No tiene ninguna posibilidad, ni siquiera de iniciar las investigaciones… A menos que la operación que esté investigando tenga interés para la empresa en la que está. Y hay que hacer aquí una apreciación importante: en España las empresas periodísticas están en quiebra. ¿Cómo ha reducido el grupo Prisa su deuda a la mitad? Pues eso habría que explicarlo, pero no será usted quien lo haga, y si lo hace, le dirán que se lo guarde en un cajón. El periodismo grandilocuente, del que se hablaba al principio de la Transición, se acabó radicalmente, por lo menos mientras no cambie el estatus… Pero no hay que olvidar que este país está gobernado por el partido más corrupto de España, que no solo gana las elecciones, sino que asciende. Es un fenómeno netamente español. Y solo hay que ver que en Italia, si vas a un quiosco, encontrarás 12 o 15 periódicos, y aquí solo tenemos sota, caballo y rey.

¿Tiene el periodista la obligación de contarlo todo? En España se dejan de publicar muchas cosas.

Ocurre en todas partes. Las informaciones, antes de publicarse, pasan por muchos tamices. En lo que sí me gustaría insistir es en una invención de 1981 que para los periodistas españoles es una auténtica espada de Damocles. Hablo de la Ley de Defensa del Honor, que permite que los mafiosos aparezcan en los periódicos por sus siglas en lugar de con sus nombres completos, algo que no pasa en ningún otro lugar del mundo. Esta ley la inventó Leopodo Calvo Sotelo para que los periodistas fuéramos castrados frente al proceso de los militares del 23-F, y desde entonces ha permanecido sin que apenas se cuestione. Y a estas cosas se han unido ahora tonterías como lo de pixelar a los niños o el uso indiscriminado del “presunto”… El mundo de la prensa tiene unos abogados más corruptos que decentes, no me da rubor decirlo, pero los mafiosos tienen unos abogados cumplidores, que a la mínima amenazan con meterte un puro.

Entonces… ¿Queda espacio para la esperanza?

A mí me quedan dos meses para cumplir los 70 años… La esperanza es un estado inherente a los jóvenes.

Josep Fontana: “El presente no da para muchas esperanzas”

18 marzo, 2017

Fuente: http://www.elperiodico.com

Ernest Alós. DOMINGO, 12 DE FEBRERO DEL 2017 – 23:04 CET. 

El historiador publica ‘El siglo de la revolución’, una visión global desde la primera guerra mundial hasta la victoria de Trump

Josep Fontana: "El presente no da para muchas esperanzas"

CÉSAR CID. Josep Fontana, en su casa del barrio de Poble-sec.

El maestro Josep Fontana (Barcelona, 1931) vuelve a publicar un libro de referencia en que reivindica, una vez más, el papel de la historia como “genealogía del presente” y la función del historiador como la de alguien que “debe explicar cómo hemos llegado a donde estamos ahora y animar a la gente a pensar por su cuenta, no a hacer profecías”. En ‘El siglo de la revolución’ (Crítica) Fontana aborda la historia del mundo desde 1914 hasta la misma victoria de Trump, tras cuatro décadas ya de “un proceso acelerado de desigualdad sin que haya fuerzas con capacidad de frenarlo”. Puestos a buscar algo positivo, la poca fe que le queda a Fontana no está “en las élites dirigentes que adoctrinan a los de abajo por su bien sino en que las bases sociales que reclaman sus derechos algún día tengan capacidad de organizarse”. Sin profecías ni demasiado optimismo. “Lo digo como mínimo para acabar con un tono de esperanza un análisis de la situación del presente que no da para muchas esperanzas”, dice, tras una larga conversación en su piso del Poble-sec.

“Estamos en un proceso acelerado de desigualdad sin fuerzas con capacidad para frenarlo”

Fontana ya emprendió una visión global del siglo XX en ‘Por el bien del imperio’ (2011), una historia de 1945 a la crisis del 2008.¿Qué diferencia ambos libros, aparte de la ampliación del arco temporal? “Soy mucho más consciente en la necesidad de poner el acento en una línea global. Allí acababa en una crisis y cuando estamos delante de una tienes la conciencia de que de ella se puede salir hacia una recuperación de la normalidad anterior. Han pasado años y el discurso actual ya no es el de la recuperación sino el del estancamiento, de que aquellas condiciones sociales no regresarán; la nueva normalidad que dicen todos”.

Este año se conmemorará el centenario de la revolución rusa, que según el título del libro de Fontana marca todo el siglo XX. Su trabajo empieza con la primera guerra mundial como prólogo de ella. “Ojo, es el prologo de la revolución soviética, que es la única que triunfa, pero deja un contexto parecido en la mayoría de países; en Alemania está a punto de producirse. La guerra genera esta respuesta. A mí la revolución me interesa más como causa de los miedos que generaron toda una política contraria. Lo que se dice en este libro se podría resumir en lo que Warren Buffet, que es uno de los tres o cuatro hombres más ricos del mundo y nada sospechoso de izquierdismo, dijo hace tres o cuatro años, que la guerra de clases existe y la ha ganado su clase, que es la de los ricos. A mí me interesa ver cómo la revolución genera dos cosas, una que ya era anterior porque la habían puesto en marcha los alemanes a finales del XIX y principios del XX, que es el reformismo del miedo, apaciguar las cosas para que no se extienda una revolución, y el ahogo de las posibilidades de cambio, como la Segunda República española, víctima del miedo al comunismo”.

“Las fuerzas económicas han conquistado el Estado. Con Trump, Wall Street está en el Gobierno. Es más importante Goldman Sachs que el partido republicano”

Es el efecto positivo de ese miedo, sostiene Fontana, lo que “produce esa etapa del Estado del bienestar después de la segunda guerra mundial”. Hasta que “el fantasma de la URSS como un conquistador mundial se desvanece, pero también se desvanece el miedo a los movimientos comunistas, porque lo primero ni unos ni otros se lo creían, ni se lo propusieron, ni tenían capacidad de hacerlo”. Así que para el historiador es casi más relevante el 1968 como fecha de inflexión, cuando con la actitud del PC en Francia y la del bloque soviético en Praga “está claro que los movimientos comunistas no tienen ni el proyecto ni la capacidad de subvertir la sociedad”, que la caída del muro en 1989.

No por casualidad, el curso de la historia en que estamos ahora no empieza solo con Thatcher y Reagan sino incluso antes, en 1973, cuando con Carter llega, para el historiador, “el punto clave de ruptura”, cuando “un presidente y unas cámaras democrátas no renuevan la legislación sindical de la última etapa de Roosevelt atendiendo a las presiones de los empresarios”.

En ese camino hacia la desigualdad, uno de los elementos clave ha sido la conquista del estado por parte de la empresa. “Se ha ido consiguiendo gradualmente, con la financiación electoral, con las puertas giratorias… El ejemplo de Trump es evidente, es Wall Street el que está en el Gobierno, Goldman Sachs es más importante que el partido republicano. Logran políticas laborales favorables y evadir el pago de impuestos, que a su vez perjudica la posibilidad de los gobiernos de hacer políticas sociales, y esto no hay nadie que lo detenga. Ni los gobiernos tienen ya capacidad para obligar a pagar a las empresas. Tiene más posibilidades de imponer políticas contra el carbón a favor del cambio climático el Gobierno chino que Obama, que no podía, o Trump, que no quiere”.

Una parte del libro de Fontana es potencialmente polémica. Aquella donde sostiene que el nacionalismo ruso de Putin es consecuencia al acoso de Occidente (“es un tema que está muy envenenado. En estas fantasías de que Trump es un muñeco de los rusos, ha habido mucho disparate. Hay muchas cosas que se pueden decir de Putin que no son positivas, pero no se puede negar que tiene el apoyo mayoritario de su población, en buena parte gracias al asedio desde Occidente”) o donde considera a Hillary Clinton y Trump “igualmente despreciables”. “Clinton tiene una historia suficientemente negra como para decirlo. Había una cosa muy peligrosa en Clinton. Entre las cosas positivas de Obama, aunque sea difícil decirles positivas, es que siempre acabó frenando la tentación de meterse en una actividad militar directa en Oriente Próximo; en cambio Clinton estaba asociada en buena medida a quienes querían ir a Siria para liquidar la situación violentamente.Trump no se sabe cómo acabará, porque es completamente imprevisible, pero no tenía detrás los intereses de la comunidad de inteligencia y del Pentágono, muy ligados a la única industria armamentística”.

“La capacidad de Podemos de hacer un discurso central de partido es nula. Donde hay un movimiento con fuerza, como Galicia, Valencia o Catalunya, se les escapa”

Hablando de Trump. Y del Brexit, que le salió a Cameron por la culata (“las cosas salen a menudo de una forma distinta de cómo lo planean los partidos. En la manifestación del 2012, cuando hay gente que empieza a gritar ‘independencia’, los partidos se encuentran totalmente sorprendidos, no son ellos los que lo han organizado eso”). Detrás están unas fuerzas, las de la gente que “quiere que se oiga su voz”, a las que, dice Fontana, “ahora le llaman alegremente populismo pero es la erosión de un sistema en la que las élites gobiernan con el consentimiento de los de abajo, y que según escribió Blair produciría exabruptos a izquierda y derecha, en los que unos demonizarían al inmigrante y los otros al banquero, aunque solo las fuerzas de extrema derecha han tenido capacidad para utilizar este malestar”.

“Esta erosión del sistema en otras circunstancias quizá hubiese podido conducir a una alternativa de izquierdas, pero es que no hay una alternativa de izquierdas que tenga suficiente fuerza y capacidad”, añade. ¿Y movimientos como Podemos? “Descubrieron que había un malestar joven y urbano con cierta capacidad de organizarse, con fuerzas que nacen de la propia sociedad, y decidió apoyarse en ellas. Ese es el secreto del éxito de Ada Colau en Barcelona. Teóricamente Podemos ha querido aprovechar todo esto pero no tiene capacidad para controlarlo, donde este movimiento tiene fuerza, en Galicia, Valencia, Catalunya, se les escapa. Y la capacidad de hacerlo funcionar desde un discurso central de partido en nula”, responde.

Hay otra cosa que le preocupa aún más. “Lo que me hace reflexionar más es la situación del país en el que estamos, el inmovilismo que tiene la garantía del voto del miedo de todos los que piensan que cualquier cambio les puede hacer perder votos y subsidios. Es una garantía de continuidad. El PP, mientras sea capaz de garantizar que al mes siguiente pagará la pensión, hará que una enorme parte de sus votantes tengan miedo de votar a otros que puedan trastocar las cosas. Aquí no hay riesgo de populismo”.

Fontana centra su libro en la desigualdad en el mundo desarrollado, aunque no deja de lado la desigualdad global. “Hay gente como Sala i Martín que dicen que la desigualdad en los países desarrollados se compensa porque hay una disminución de la desigualdad a escala mundial. Es una ficción peligrosa. No está nada claro. Si la hay, ¿por qué toda esta gente famélica de África se lanza al mar cuando el discurso oficial es que África está creciendo? ¿Quién está creciendo? El crecimiento de China y el de India, que no está tan claro que reduzca la pobreza, distorsionan la imagen global: América Latina, África, el mundo de Afganistán a Marruecos que está en plena revuelta”. Esta desigualdad está detrás de una de las tendencias que marcan el mundo de ahora mismo: la “gran migración”, una “huida que no solo se puede atribuir a los efectos de la guerra, sino al desmantelamiento de toda la economía agraria de subsistencia”, además de al cambio climático.

“No creo que sea un problema de cuatro manzanas podridas, lo que está podrido es el cesto”

13 marzo, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Que el tribunal que debe juzgar casos de una enorme relevancia dedique un porcentaje tan importante de su tiempo a perseguir tuiteros o chistes más o menos desafortunados, dice bastante del retroceso de libertades que estamos viviendo”, asegura el exportavoz de Jueces para la democracia.

Joaquim Bosch, de Jueces por la Democracia.

Joaquim Bosch, de Jueces por la Democracia. JESÚS CÍSCAR

“En nuestro país no dimite ni un rector por plagiar ni un cura por abusar ni un político por robar. No hay una cultura de la ética vinculada a que un cargo público se tiene que desempeñar de manera ejemplar. Esto daña la credibilidad de las instituciones”.

Ramón Lobo. 3 de marzo de 2017.

Joaquim Bosch (Cullera, 1965) ha sido hasta hace unos meses portavoz de Jueces para la Democracia, la organización que reúne a los magistrados progresistas. Rechazó ir en las listas de Podemos en las elecciones generales y declinó la oferta de Ximo Puig, actual presidente de la Generalitat valenciana, de ser consejero de Justicia. La entrevista se desarrolla en Valencia, en uno de los centros culturales tradicionales que han sobrevivido a la uniformización de marcas, tiendas, gustos e ideas. Han sido días de grandes alarmas: la sentencia del caso Noós, los cambios de fiscales clave y el escándalo en Murcia con la presunta corrupción de su presidente.

¿Ha tenido la infanta Cristina un trato de favor?

El proceso contra la infanta ha tenido todo tipo de singularidades. La Fiscalía se ha apartado de sus actuaciones habituales: ha recurrido la mera imputación a bombo y platillo, ha descalificado groseramente al juez instructor y ha sobreactuado en la defensa de la imputada, para ir incluso más lejos que sus propios abogados. La sentencia absolutoria tiene aspectos jurídicos discutibles, aunque no es un trato de favor. Es más bien una apuesta por una interpretación sobre autoría y cooperación en los delitos fiscales. Pero había argumentos jurídicos también para condenar a la infanta, como lo demuestran los autos del juez José Castro y de otra sección de la Audiencia de Palma.

¿Es normal que haya tenido tantos defensores: su abogado, el fiscal Pedro Horrach, la Abogacía del Estado, Hacienda?

No es normal. Jamás he visto en un juzgado a una persona imputada con semejante despliegue a su favor de instituciones públicas para exonerarle de cualquier culpa.

¿Es normal que Iñaki Urdangarin pueda seguir en Suiza sin fianza mientras que su socio, Diego Torres, se queda en España y sin pasaporte?

Creo que Urdangarin debe entrar en prisión y que, incluso, merece una pena más elevada, pero han de seguirse las reglas de nuestro Estado de Derecho. Nuestras leyes indican con razón que, hasta que la sentencia condenatoria no sea firme, la regla general ha de ser la libertad. Hay que esperar a que hable el Tribunal Supremo. Si confirma la sentencia, Urdangarin habrá de ir a la cárcel. Puede haber matices sobre cómo se ha acordado la libertad provisional. Se le podría haber retirado el pasaporte. Pero la decisión de no aplicar la prisión provisional hasta el final del procedimiento es correcta desde el punto de vista jurídico. Lo digo desde el respeto hacia una ciudadanía comprensiblemente indignada hacia la corrupción.

Los fiscales progresistas están pie de guerra con el ministro de Justicia por su reunión con el presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, imputado por casos de corrupción. Además, el fiscal del caso, ya destituido, se ha quejado de presiones.

Me merecen absoluta credibilidad estas quejas sobre presiones. He escuchado comentarios similares de otros fiscales que luchan contra la corrupción. Es intolerable que a menudo reciban más presiones que los propios corruptos. Hay que cambiar la configuración de la Fiscalía para que su cúpula no esté tan vinculada al poder político.

Parece que hay más dureza con un rapero que con un corrupto.

Nuestras leyes penales son muy duras con conductas vinculadas a la libertad de expresión, así como con la criminalización de la pobreza. Pero son extremadamente suaves con la delincuencia política y financiera.

Deberían crear una sala específica en la Audiencia Nacional que juzgue lo que se dice en Twitter. Parece que se dedica más a esta red social que a la corrupción; un tercio de sus casos, según le escuché en una entrevista en la Sexta.

Son los datos oficiales de la Audiencia Nacional. Los que nos pasan los magistrados.

Dice mucho del clima de libertad de expresión en España.

Estamos en una etapa de recortes de libertades, de retroceso en materia de libertad de expresión. En los primeros años de la democracia, con todas las críticas que podamos hacer a la Transición, había una sociedad más plural en la que se aceptaban posiciones discrepantes, aunque fueran minoritarias o marginales. Ahora se condenan discursos con poca capacidad para generar problemas al sistema político. Cuando ETA cometía asesinatos, llegaban a la Audiencia Nacional unos tres casos al año por enaltecimiento del terrorismo. Ahora, que hace años que ETA ha dejado de matar, llegan más de 30.

La Audiencia es un tribunal especial para delitos que no se juzgan en su territorio ordinario. Se crea por razones especiales contra el terrorismo, las grandes bandas de narcotráfico y otros delitos. Que el tribunal mejor dotado de instrumentos, el que debe juzgar casos de una enorme relevancia, dedique un porcentaje tan importante a perseguir tuiteros, expresiones de mal gusto o chistes más o menos desafortunados, dice bastante del tiempo de retroceso de libertades que estamos viviendo. En un Estado de Derecho, en una democracia avanzada, nunca está justificado castigar opiniones. Solo está justificado cuando son incitaciones directas y claras a cometer actos violentos.

Esto no sucede en otros países.

Esto es propio de España. Entiendo que está condicionado por lo que hemos vivido con el terrorismo de ETA. Lo que no tiene sentido es que los agentes de Policía que antes se dedicaban a perseguir terroristas, se dediquen ahora a perseguir descerebrados en la redes sociales. Es desproporcionado. Los pocos casos que se condenaban antes eran de incitación a cometer delitos: aplausos tras atentados terroristas, muestras claras de simpatía y apoyo a terroristas de ETA. Eran formas de incitación al odio o directamente al atentado. Es la única limitación que puede aplicar. Castigar las opiniones, aunque sean desafortunadas, groseras o desagradables, aunque sean expresiones de antipatía difíciles de aceptar, nos lleva en última instancia a preguntarnos quién lo va a prohibir y con qué criterios.

En el caso del concejal Guillermo Zapata, el juez nunca vio delito, pero la Fiscalía y dos jueces de la Audiencia que no esconden su simpatía por el PP, presionaron una y otra vez. Está el caso de César Strawberry, cantante de Def con Dos, a quien al final han conseguido condenar. Y la estudiante a la que se persigue por unos tuits sobre Carrero Blanco. Hasta a su nieta le parece una barbaridad. Cuando le mataron en diciembre de 1974, iba con unos amigos en un taxi; contamos varios chistes mejores que los de los tuits, que si iban a renombrar a la iglesia como La Milagrosa o La Ascensión. El taxista paró y dijo: “¿Y si ahora os llevo a la Dirección General de Seguridad?”. Era una dictadura, Franco estaba vivo. Fue hace más 40 años.

Esas discrepancias entre la nieta de Carrero Blanco y algunos jueces, algunos fiscales o determinados cargos de la Policía, nos muestra cuáles son los riesgos de castigar cualquier forma de expresión, a no ser que sea una incitación directa a la violencia. Me parece claro que estas ocurrencias, estos tuits, estos chistes o estas bromas no incitan a la violencia. Son más bien formas de expresión que molestan, de eso no hay ninguna duda. Dejar el castigo en manos de jueces, fiscales o policías nos lleva a un terreno de la absoluta inseguridad jurídica, a que se acabe castigando la libertad de expresión en una sociedad democrática con criterios ideológicos o morales que no tienen por qué ser compartidos.

Solo se castigan un tipo de tuits. Hay otros que piden tirotear a Pablo Iglesias o a Rita Maestre y no se persiguen con el mismo entusiasmo.

No se persiguen porque el poder político es quien controla la Policía y en parte también a determinados cargos de la Fiscalía. Esto permite castigar la libertad de expresión, hacer un uso arbitrario y abusivo de las persecuciones, pero también un uso político. Un caso de libro fue la prisión provisional de los titiriteros.

Ni siquiera entendieron el significado de la obra.

Pero siguió una dinámica. Se practica una detención, se les pone a disposición de la Audiencia Nacional y el ministro del Interior celebra una rueda de prensa en la que dice que se ha cogido a unos peligrosísimos terroristas que serán castigados como se merecen. Esto refuerza un discurso de orden público de un poder político que tiene unas concepciones muy determinadas y que cree reforzar con estas muestras de mano dura. Pero se hace a costa de unos recortes de libertades que son realmente peligrosos.

Hay que partir de una premisa: el precio de la libertad de expresión es tener que soportar determinada basura, porque la libertad de expresión es muy importante en una sociedad democrática. La alternativa es la que estamos viendo, que vayan los titiriteros a la cárcel, que se limite la libertad de expresión por contar chistes. Es evidente que los chistes de Carrero Blanco, cuando tú los contabas o cualquier otro que los ha contado, no pretenden apoyar una banda terrorista. Lo que se pretende es hacer una broma de un cargo de la dictadura, sobre un régimen dictatorial que ni siquiera fue perseguida en el franquismo. En la Transición, Tip y Coll editaron libros con estos chistes. Ahora, en un contexto de retroceso de libertades, se pretende castigar de manera arbitraria formas de expresión.

Casos así en el Reino Unido podrían llegar, como mucho, a una multa.

Digamos que el cambio de concepción respecto a los pactos sociales y políticos de la Transición, cuando atentaba ETA, es que en cuestiones relacionadas con la libertad de expresión no había esta limitación tan fuerte de derechos. En Reino Unido o EEUU -o en España hasta no hace tanto- se pueden perseguir estas cosas perfectamente. Digamos que el ordenamiento jurídico tiene reacciones. Lo grave es que se sea el Estado, a través de instrumentos policiales y penales, el que disuada e impida que la gente pueda decir lo que piensa.

La reacción proporcionada a actuaciones que pueden ser desagradables y molestas debe ser el rechazo de la sociedad. Una reacción proporcionada en el ámbito jurídico se puede dar a través de medidas de tipo civil de reparación del honor. La injuria se resuelve en una acción penal privada que tiene consecuencias fundamentalmente de tipo económico. No es lo mismo que se resuelvan estos problemas entre particulares a que sea el Estado, a través de su maquinaria penal y represiva, el que disuada del ejercicio de estas opiniones. Esa es la diferencia.

En EEUU está penado el uso torticero de la Justicia, su bloqueo, las denuncias falsas, el recurso a un juez para que juzgue otro más afín.

Su sistema jurídico es mucho más duro contra la temeridad y la instrumentalización de la Justicia. En nuestro país se están planteando reflexiones, incluso desde el Consejo General de la Abogacía, sobre cómo se podría regular la temeridad en el uso de nuestro sistema judicial. Si me permites un apunte, creo que no son hechos aislados. No es que al Gobierno se le haya ocurrido de repente utilizar el terrorismo de esta manera para legitimar su discurso político, sino que forma parte de un contexto general de castigo de la protesta motivada por el descontento ciudadano por las medidas económicas. Por eso se ha optado medidas disuasorias, como la Ley de Seguridad Ciudadana.

Conocida como  ‘Ley Mordaza’.

Pero también está el Código Penal que se ha reformado por completo en materia de orden público. Esto nos muestra la poca estima que tiene el poder político por nuestro sistema de derechos fundamentales, en especial los relacionados con la opinión. Deberíamos estar de acuerdo todos en que la pluralidad social es inherente a una democracia, que es bueno la gente se exprese libremente y se manifieste. Esto no es malo para una democracia. Lo malo sería que la gente no opinara y no se manifestara. Cuando surgen innovaciones tecnológicas que facilitan estos derechos, lo que tiene que hacer el Estado es favorecer que puedan ejercerse. Si hoy es más fácil expresarse y manifestarse gracias a la tecnología y a las redes sociales, la reacción del legislador tendría que ser articular mecanismos para hacer concordar la realidad de las nuevas tecnologías con los derechos. Pero hace lo contrario. En lugar de facilitar con normas la expresión de cualquier tipo de opinión, sea en el sentido que sea porque es buena para la democracia, lo que se hace es castigarla. La Constitución dice que el derecho de manifestación no se puede autorizar. El Gobierno no autoriza una manifestación, se le tiene que comunicar para que la pueda facilitar. Aquí sucede lo mismo. Si las redes sociales facilitan que la gente pueda expresarse y manifestarse, lo que hay que hacer es articular mecanismos para que sea posible, no castigarlos con penas económicas desorbitadas.

Esto contrasta con otras actitudes. Cuando gana un equipo de fútbol, la gente toma las calles, o cuando hay una fiesta popular se invaden las plazas y a nadie se le ocurre castigarlo. ¿Por qué? Porque la idea es que expresarse y manifestarse es malo, lo otro no molesta al poder político. Hay un cambio importante. Hasta ahora se partía de unas concepciones difusas de sociedad abierta, plural, pero volvemos a concepciones propias del régimen anterior. Hay un artículo curioso de la Ley de Orden Público del Franquismo de 1959, que es el antecedente claro de la Ley de Seguridad Ciudadana. No era una ley penal, para eso estaban otras leyes, sino de sanciones, de multas administrativas. El gobernador civil podía castigar una serie de conductas que se concretaban en el artículo 2 de la ley. Decía que serán castigados con estas multas quienes atentaran contra la unidad espiritual, nacional y política de España. Volvemos un poco a eso: cualquier protesta es una protesta contra el régimen, contra el sistema, debe ser acallada en lugar de facilitar que pueda expresarse.

Joaquim Bosch, de Jueces por la Democracia.
Joaquim Bosch, de Jueces por la Democracia. JESÚS CÍSCAR

Lo que daña el prestigio de la Justicia es la celeridad con la que se mete a los titiriteros en la cárcel mientras que los corruptos siguen en la calle, en libertad de manejar el dinero robado. No parece que haya un entusiasmo perseguidor de la corrupción.

Estamos tan saturados de corrupción que los informes policiales y las sentencias parecen novelas de costumbres. La corrupción está instalada en el sistema. Se ha convertido en sistémica porque el poder político no ha tenido voluntad de acabar con ella. Si leemos la sentencia del caso Roldán, por hechos de hace casi 30 años, y leemos la sentencia caso Fitur, relacionada con la Gürtel, es evidente que la dinámica es la misma: amañar contratos, burlar cualquier control y el reparto de los beneficios entre unos y otros. Esto se sabe desde hace tiempo, pero no se ha querido solucionar, ni siquiera agilizar los procedimientos judiciales. ¿Cómo puede ser que unas cosas sean tan rápidas y las otras se puedan ralentizar? Pues porque la ley permite que los procedimientos por corrupción se puedan…

…dilatar hasta que prescriban. Hay delitos, como la malversación o robo de un euro público que no debería prescribir nunca porque son atentados contra la comunidad.

No es exactamente que los procedimientos prescriban porque se han dilatado. La prescripción se interrumpe cuando hay un procedimiento en marcha. Es decir, no influye en la prescripción que un proceso sea muy largo. Mientras se está tramitando, el plazo de prescripción se detiene. El problema para la prescripción en el ámbito de la corrupción es que a veces se tarda mucho en conocer los hechos, en determinar los culpables y en iniciarse un proceso, porque son hechos ocultos. Y, cuando se inician las investigaciones, el delito ya ha prescrito, porque los plazos son cortos. A la vez, no tengo claro que los delitos no deban prescribir, aunque es cierto que se deberían ampliar esos plazos. En materia de prescripción no se han adecuado las normas para que haya una mayor proporción entre la gravedad del delito, y las dificultades para investigarlo, y el resultado final. ¿Por qué el poder político no ha tenido voluntad de acabar con esto? Porque la corrupción ha sido funcional para los aparatos de los principales partidos políticos que han gobernado: ha reforzado sus cúpulas a través de una burocracia de cargos. Eso se ha financiado, como se ha visto en muchos procedimientos judiciales, a través de los ingresos por corrupción. Ha enriquecido a muchos políticos y a muchas empresas, que les ha permitido adjudicaciones directas sin competencia.

No creo que todos los políticos de este país sean corruptos, ni tampoco la mitad. Creo que la mayoría son honestos. Basta que haya una minoría bien situada en cargos clave para que contamine todo el sistema. No creo que sea un problema de cuatro manzanas podridas, lo que está podrido es el cesto. Tenemos un sistema institucional que potencia y favorece la corrupción.

Ha sido increíble la resistencia del Parlamento a investigar el rescate bancario. Debería ser una investigación a lo anglosajona, no solo para señalar a los culpables, sino para saber qué ha fallado y qué medidas se deben tomar para que no vuelva a suceder. No es normal que un banco pueda echarte de tu casa por unos impagos, y te quedas sin casa pero con deuda, y un banco reciba miles de millones a cargo de nuestra Sanidad, Educación y pensiones, sin tener que devolverlos. Debería hacerlo y con intereses. Hay sensación de manga ancha en un sistema donde la separación de poderes no es real. El poder ejecutivo controla el legislativo y el judicial. Si la hubo en la Transición, se ha ido perdiendo.

Me planteas dos cosas y me gustaría contestar a las dos porque ambas son importantes. Me consta que los magistrados del Tribunal de Justicia de la UE empiezan a desesperarse de los privilegios y tratos de favor que tienen las entidades bancarias españolas por parte del poder político. Es evidente que hay amistades peligrosas que explican que hayan tenido un trato tan generoso en unas cláusulas abusivas que cada vez que llegan al tribunal europeo son anuladas de manera sistemática. Las leyes españolas favorecen a los bancos frente a  los ciudadanos, normas que siguen estando en vigor y que en gran parte han tenido que ser anuladas por los jueces de la UE. Pero hay que decir que han sido anuladas porque ha habido jueces españoles que han acudido al tribunal europeo porque algunas instancias españolas, como el Tribunal Constitucional, no han estado a veces a la altura de las circunstancias.

Y luego está el asunto de los bancos que han actuado de una manera desregulada, sin ningún tipo de control. Es sencillo controlar a las entidades bancarias. Son pocas y repiten de manera casi sistemática sus cláusulas abusivas en todo tipo de contratos. Se pueden controlar si hay voluntad de hacerlo. No se hizo nada a pesar del conocimiento de la existencia de una cláusulas abusivas que les han permitido ingresar muchísimo dinero. En las cláusulas suelo estamos hablando de 5.000 millones de euros.

“Me consta que los magistrados del Tribunal de Justicia de la UE empiezan a desesperarse de los privilegios y tratos de favor que tienen las entidades bancarias españolas por parte del poder político. Es evidente que hay amistades peligrosas que explican que hayan tenido un trato tan generoso en unas cláusulas abusivas”

Menos mal que tenemos a la UE.

Sí, sí.

Tras la sentencia europea de las cláusulas suelo, el Gobierno estaba más preocupado en no dejar mal al Tribunal Supremo que en aplicarla. El Banco de España dijo que esto podía afectar al sistema financiero. Lo que afecta al sistema financiero es que el Banco de España no haga su trabajo.

Claro, porque el Banco de España ni ha controlado ni ha aceptado ningún control sobre las entidades bancarias que se estaban hundiendo ni sobre las actuaciones abusivas. En el proceso de las cláusulas suelo, el Gobierno español podía elegir, a través de la Abogacía General del Estado, ponerse del lado de los bancos o de los consumidores, los ciudadanos. Defendió la tesis de las entidades bancarias. Las instituciones europeas, que tenían un interés más lejano, defendieron a los consumidores, no los bancos. Que sea Europa la que defienda los intereses ciudadanos y no sea el Gobierno español pone al descubierto el problema de las complicidades y las amistades peligrosas.

Cuando la gente dice que no sabe para qué sirve la Unión Europea, se les puede decir que sirve para esto.

Sí, efectivamente. El Tribunal de Justicia de la UE sirve de elemento igualador en nuestra protección como consumidores frente a grandes empresas y bancos.

¿Se podrán revertir los desahucios que ya se han producido?

El problema de las cláusulas suelo es si son nulas desde el principio. La discrepancia entre el Supremo y el tribunal europeo, y muchos jueces españoles que apoyábamos lo que ha decidido finalmente el tribunal europeo, se centra en esto. El Supremo dijo que solo era nulo el cobro de la cláusula suelo desde el 2013, cuando dictó la sentencia. Pero hay una regla importante en Derecho: lo que es nulo es nulo desde el principio, desde que opera la nulidad. Siguiendo ese hilo argumental, si se tiene que devolver el dinero desde el principio porque es nulo, también pudieran ser nulas todas las actuaciones que se han aplicado haciendo operativa esa cláusula. Ahí se plantea una contradicción entre la cosa juzgada, la nulidad y los derechos de los afectados.

¿Y quién resuelve al final?

Lo resolverán los tribunales por diversas vías. Me consta que hay afectados que están planteándose reclamar al Estado por funcionamiento anormal de la Administración, por haber actuado los tribunales de manera inadecuada en función de lo dicho por el tribunal europeo. Hay otros que se están planteando reclamar la nulidad para que les devuelvan sus viviendas. Muchas de estas viviendas se han vendido a terceros de buena fe que han inscrito registralmente su derecho. Es un tema complejo que va a provocar muchos debates jurídicos.

Por regresar a la politización de la Justicia. Da envidia la Corte de Apelaciones de San Francisco: cuatro jueces, dos nombrados por presidentes republicanos y dos por demócratas,  votaron por mantener la suspensión de la llamada ley anti musulmana de Donald Trump. Solo la Justicia se atreve a poner límites al presidente.

Hay que distinguir cuando hablamos de politización de la Justicia. Hay dos niveles. Los jueces de base que no han sido nombrados por políticos, sino que han accedido a través de una oposición o un concurso y no deben su cargo a nadie, y las cúpulas. La sociedad puede estar tranquila en cuanto a la independencia e imparcialidad de los jueces de base. Esto se ha demostrado especialmente en los últimos años. Si hay cerca de 2.000 imputados por corrupción en España es porque hay cerca de 2.000 jueces que con pocos medios y muchas presiones han seguido sacar los sumarios adelante. Con problemas, con lentitud, pero van llegando los juicios y empiezan a dictarse las sentencias. Esto no pasa por arriba. Lo de arriba es muy importante porque al final los asuntos se pueden recurrir y llegan a las cúpulas.

Mi impresión es que el diseño de los espacios de vigilancia y de control institucional, los espacios que son la garantía de la separación de poderes están muy mal diseñados en nuestro país. El poder político se ha encargado de tenerlos bajo control, incluso en cosas que pueden parecer poco relevantes. El actual Defensor del Pueblo es militante destacado del PP; el anterior, era militante destacado del PSOE. No cuestiono sus trayectorias personales pero, hombre, ¿no hay en España personas independientes que puedan ocupar un cargo esencial en la ayuda al ciudadano cuando no funcionan las instituciones? La Fiscalía General del Estado es, a través de un mecanismo que todos sabemos, una correa de transmisión del poder político. El Tribunal Constitucional cubre desde siempre por cuotas entre el poder político. El Consejo General del Poder Judicial, también, y es fundamentalmente porque tiene la posibilidad de premiar y castigar, es decir, el juez que hace algo que no gusta puede ser sancionado; el juez obediente con las consignas políticas sabe que es posible que sea promocionado.

Tenemos un Tribunal Constitucional que está decidiendo por unanimidad en los asuntos relacionados con Cataluña. Eso estaría bien si no tuviera su prestigio tan dañado. De alguna forma parece un tribunal político. En un momento en el que se está dilucidando un asunto tan grave no hay una Justicia independiente. En EEUU, el Supremo, que ejerce de tribunal constitucional, interviene en muchos asuntos ya que la política está muy judicializada. Ahora son cuatro conservadores y cuatro progresistas en espera de la aprobación del elegido por Trump para ocupar el puesto del fallecido Scalia. En la sentencia que legalizó el matrimonio homosexual uno de los jueces conservadores votó a favor. Eso da un prestigio a la institución. Cuando llegan los casos relevantes, ese prestigio es fundamental. Y el Tribunal Constitucional español no lo tiene.

No tiene ese prestigio ni siquiera entre los juristas. La diferencia entre países como EEUU, en los que los políticos intervienen, y uno como España es que allá está fuera de discusión que los juristas que llegan a los altos tribunales, más allá de sus convicciones ideológicas tienen que ser juristas de mérito, y los juristas de mérito en líneas generales no se dejan manejar. Pueden tener sus concepciones ideológicas, todo el mundo en la Justicia tiene su ideología, eso es evidente, y en la Justicia española también, pero el problema es que al Constitucional español han llegado juristas sin la menor relevancia ni solvencia profesional. Han llegado ahí en muchos casos por su afinidad o su obediencia a un partido político. Y eso es lo que es inaceptable. Hemos visto casos que dañan la imparcialidad y la credibilidad del tribunal. Por ejemplo, el actual presidente, Francisco Pérez de los Cobos, entró con el carné de militante del PP. Una cosa es que uno tenga ideología y otra que sea militante de un partido.

El Constitucional alemán ha cerrado la vía a un referéndum en Baviera, y se acaba la discusión. Aquí no, porque aquí existe una doble utilización política. Unos utilizan Cataluña para tapar cosas y otros, como todo lo que rodea al juicio del 9N, para tapar la corrupción que también afecta a Cataluña. Lo que se busca es la cortina de humo permanente.

Mi impresión es que unos y otros, Gobierno central y Gobierno catalán, han creído que el conflicto les beneficiaba electoralmente y, tal vez, en parte tienen razón. La cuestión es si ese beneficio electoral está legitimado cuando genera conflictos sociales y cuando las cosas pueden tener soluciones.

En países avanzados democráticamente, como Canadá respecto a Quebec o el Reino Unido respecto a Escocia, se han celebrado referéndums, pero se han celebrado con unas reglas claras, con unos consensos muy amplios que permiten el ejercicio de los derechos. No me perturba el derecho a decidir, siempre y cuando existan esas condiciones de pacto entre las instituciones y unas reglas comprensibles para todo el mundo. Hay que ser respetuoso con el hecho de que hay millones de catalanes que no se sienten a gusto en España.

Eso está claro.

Es un dato objetivo, no se lo inventa nadie. El problema es que los protagonistas no han mostrado voluntad de explorar soluciones para que la gente esté satisfecha, que vayamos a estructuras más federales o que determinadas reivindicaciones en el ámbito de las competencias sean satisfechas.

También existen millones de españoles que no están contentos en España.

Ya, y no tienen la posibilidad de independizarse. Por eso digo que la solución para esos miles de españoles y para esos millones de catalanes es ver cuáles son sus preocupaciones y buscar soluciones. Pero aquí, en lugar de buscar soluciones, se va a choques de trenes. Está claro a quiénes han beneficiado hasta ahora.

Entrevisté para eldiario.es a José Enrique Ruiz-Domènec, experto en la Edad Media. Dijo que España lleva cinco siglos sin resolver su estructura de Estado. Bru Rovira, periodista, ex de La Vanguardia, sostiene la solución de la cuestión catalana podría ser la excusa para solucionar la cuestión española. Hay miedo a enfrentarnos a lo que somos y no somos, y decidir qué queremos ser. Sería necesario abrir la Constitución, impulsar un Estado federal, repartir instituciones e ir a una bicapitalidad Madrid-Barcelona.

La dictadura de Franco causó muchos daños. Es un error pensar que cuando se acaba una dictadura tan larga se acaban los problemas. Es evidente que quedan los efectos. Y un efecto es que cuando en otros territorios europeos se estaban construyendo Estados modernos, aquí vivíamos en un país monolítico cultural y políticamente y cerrado al exterior. La Transición abrió esto de manera tímida, con concepciones que estaban aún influidas por el Franquismo.

Si nos comparamos con otros modelos pluriculturales, Suiza o Canadá, por ejemplo, está claro que aquí no es especialmente sentida. Es una cuestión que hay que resolver porque, de alguna manera, los catalanes no se sienten a gusto en el Estado español. A muchos españoles que les molesta la existencia de los catalanes no tienen la menor curiosidad por conocer su lengua, su cultura. En cualquier centro de Madrid o de Sevilla se puede estudiar japonés, pero no catalán, que es una lengua cooficial en el Estado. Hace falta saber cómo construimos una España en la que todos se sientan integrados y reconocidos. Eso pasa por una concepción pluricultural. Pero hasta ahora no ha habido voluntad política.

¿Cómo ve a Trump con un discurso tan xenófobo y nacionalista, y el peligro de contagio en Europa? Este año tenemos, además de la negociación del Brexit, elecciones en Holanda, Francia, y Alemania. Parece que todo está en cuestión.

Vivimos nuestra versión de determinado desastres. Como el económico, provocado por las convulsiones internacionales del mundo financiero y la imposición de políticas económicas únicas frente a las que no caben disensiones. Otro es el de la irrupción del fundamentalismo y la falta de respuestas proporcionadas del mundo occidental.

Trump es un fenómeno vinculado a insatisfacciones crónicas y a la demanda de seguridad. Hitler también fue un fenómeno propio de inestabilidades económicas y cuestiones de seguridad. No es que los esté comparando. Digo que determinadas respuestas políticas ante fenómenos pueden tener consecuencias indeseables. A veces generamos monstruos que se escapan a los mecanismos de control. El misterio es saber hasta dónde puede llegar Trump. A pesar de mis amigos norteamericanos me aseguran que la cosa no llegará tan lejos, lo cierto es que hay motivos para estar alerta.

Joaquim Bosch, de Jueces por la Democracia.
Joaquim Bosch, de Jueces por la Democracia. JESÚS CÍSCAR

El juez Marc Trévidic, exmagistrado antiterrorista en París, denuncio antes de los ataques de noviembre de 2015 que se habían recortado los medios y que había peligro de un atentado. ¿Tienen los jueces y fiscales españoles, y la Policía, los instrumentos necesarios para luchar contra el fenómeno yihadista?

Me perturba que con el pretexto del miedo, que es evidente que existe, se utilice para imponer recortes en materia de libertad, como ha ocurrido en Francia. El ejemplo español nos demuestra que, sin grandes intromisiones como las que Hollande planteó con el estado de emergencia, es decir, sin vulnerar normas básicas del Estado de derecho, se consiguió enjuiciar en un tiempo razonable los atentados del 11-M y después de ellos se han desarticulado células yihadistas. Aunque es cierto que faltan medios policiales y en las fiscalías especializadas, la situación funciona razonablemente bien en España.

En el 11-M no teníamos suficientes traductores en árabe. ¿Hemos mejorado?

Se ha mejorado, aunque me consta, por parte de compañeros magistrados de la Audiencia Nacional y de amigos de la Fiscalía, que harían falta más recursos,.

La cooperación judicial en la UE y la coordinación policial deja mucho que desear, como demostraron los atentados de París y de Bélgica. ¿Se está corrigiendo o sigue habiendo 27 países con sus 70 u 80 policías compitiendo entre ellas?

Es complicado por las particularidades de cada país, la idiosincrasia y la propia estructuración de los sistemas policiales. Mi impresión es que sí que mejora la coordinación, pero todavía queda mucho camino por recorrer para llegar a lo que es deseable, que es una auténtica Policía europea, con todas las particularidades nacionales que queramos. Todavía hay muchos elementos que influyen negativamente en que se pueda ser eficaz y ágil en una actuación conjunta. Todavía hay mucho camino que recorrer.

Con el “Brexit” y Trump tenemos la oportunidad de decidir, si queremos más Europa.

La cuestión cuando hablamos de “más Europa” es qué Europa es la que queremos más. La Europa del euro controlada por los grandes tecnócratas del Banco Central europeo y otros organismos internacionales ha sido peligrosa para las democracias, para la propia concepción de la política, al margen de los intereses financieros. Recuerdo una reflexión de Jürgen Habermas, uno de los principales pensadores, en la que alertaba de que la democracia corría serio riesgo en Europa con países que no pueden decidir democráticamente qué es lo mejor para los ciudadanos y están hipotecados por lo que decidan organismos no democráticos. Me parece peligroso ir más hacia esa Europa.

Europa necesita una reflexión que nos devuelva a sus principios fundacionales tras la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué es lo que se buscaba? Una Europa respetuosa con los derechos humanos, un territorio de acogida, donde el Estado social tuviera un desarrollo muy amplio. La crisis de los refugiados nos demuestra que Europa está renunciando a sus principios fundacionales. Una Europa que limite la capacidad política de sus ciudadanos, que limite las concepciones sociales con las que fue fundada, que rechace a personas que huyen de guerras… No hay que ir más hacia ese modelo de Europa, sino hacer una reflexión para profundizar en lo que genera Europa de verdad.

Parece que Angela Merkel es la líder más de izquierdas de la UE. Tenía una política de refugiados más abierta hasta que cedió a las presiones de su partido.

Depende de en qué materias. No hay duda que Merkel ha ido infinitamente más lejos que Rajoy en el tema de los refugiados, y que muchos otros dirigentes europeos. Mi impresión es que Alemania ha jugado un papel relevante en el diseño económico de esta última Europa y que hay una especie de mala conciencia de querer demostrar que, a pesar de que en algunos ámbitos esa gestión económica ha sido insolidaria, todavía queda algo de humanidad y de solidaridad. Tengo una concepción en estas cuestiones como jurista, que me influye mucho. Desde que dejé de creer en grandes utopías ideológicas o religiosas, solamente mantuve la fe en el Estado social y democrático de Derecho. Mi impresión de que la política o el Derecho no sirven para crear el cielo en la Tierra, y que las grandes utopías que han intentado esto han sido en general un desastre.

En nuestro país hay mucha gente que ve el infierno todos los días. Creo más bien que el Derecho, y la política, para lo que deben servir no es para traer el cielo, sino para evitar que en la Tierra se genere el infierno, y esto se debe conseguir respetando unos derechos básicos. Eso es lo que está fallando en el proyecto europeo, especialmente en algunos países. Hay algunos que se han mantenido mejor, Suecia, Dinamarca, Alemania con sus propios ciudadanos. Hay que garantizar que no haya infierno para nadie a través de una cobertura esencial de los derechos –renta básica, un desarrollo de las potencialidades de cada persona que pueda…–, y a partir de ahí todo puede ser discutible, pero digamos que esto, el Derecho debería garantizarlo. Me parece que eso está quebrando en el proyecto europeo, sobre todo a los países del sur de Europa, pero también en los países escandinavos, que conozco por razones familiares. Allí también se están produciendo retrocesos importantes en los últimos 20 años.

El gran fracaso de la Transición ha sido la educación.

Sí, la educación debiera haber garantizado que cualquier ciudadano pudiera acceder a todas las instituciones sociales en condiciones de igualdad, y no lo ha garantizado. Un país con un sistema educativo deficiente lo que hace es actuar en contra de la igualdad y favorecer todavía más todas las desigualdades sociales.

No sabemos cómo va a ser el mundo dentro de dos años y estamos educando a los niños con instrumentos de hace 150 años. Aquí aún discutimos si la religión debe estar dentro o fuera cuando vamos hacia un mundo de robots que va a cambiar todo. César Alierta dijo antes de jubilarse que el 63% de los empleos de los niños que empezaban Primaria en 2016 trabajarían en empleos que todavía no existen.

Qué interesante.

Han cambiado los hospitales, pero la escuela sigue siendo la misma.

En la Justicia pasa algo parecido. Tenemos un sistema de juzgados que es un sistema del siglo XIX, se mantiene la estructura del partido judicial, el juzgado. Todo eso está superado en Europa desde hace mucho tiempo. Nuestras leyes más importantes son todavía del XIX, como la Ley de Enjuiciamiento Criminal con la que queremos perseguir la delincuencia en el siglo XXI. Queremos perseguir una delincuencia informática de delitos tremendamente sofisticados en la que los beneficios acaban en paraísos fiscales con una ley que cuando la lees notas ese aroma de las novelas de Pérez Galdós cuando la gente iba en carruaje y no había luz eléctrica.

Y la hipotecaria también.

También. Pero en las leyes procesales es especialmente peligroso. Las tramas corruptas cuentan con despachos especializados, tienen más medios para eludir a la Justicia de los que tenemos los jueces para perseguirlos. Tienen grandes expertos en ingeniería financiera para el dinero saqueado, para esconderlo y llevarlo a paraísos fiscales. Somos jueces, no tenemos por qué saber de todo. No tenemos peritos que actúen rápidamente para frenar los movimientos económicos. El Gobierno puede decir que no crea juzgados porque cuestan dinero, pero no cuesta dinero cambiar la ley procesal. Un simple cambio legal permitiría un procedimiento ágil y eficaz para que los procesos acabaran los plazos razonables.

Faltan leyes, medios y cultura.

Hay poca cultura ética en nuestra política. Además de los procedimientos, que tienen las dificultades que sabemos, está el hecho de que aquí no dimite nadie. En Alemania dimitió una ministra de Educación [Anette Schavan] por un plagio y en Suecia dimitió una vice primer ministra [Mona Sahlin] porque pagó unas chocolatinas con la tarjeta oficial.

Por unas Toblerone que costaban algo más de 35 euros.

Aquí siempre se dice que si no hay sentencia no tienen que dimitir. Pero es que si hay una sentencia no dimiten, son los jueces quienes les echan, que no es lo mismo. Dimitir se dimite voluntariamente cuando se manifiestan una serie de indicios de falta de ejemplaridad que no tienen ni siquiera por qué ser delito. Basta con que haya una falta de credibilidad o de daño a las instituciones. En nuestro país no dimite ni un rector por plagiar ni un cura por abusar ni un político por robar. No hay una cultura de la ética vinculada a que un cargo público se tiene que desempeñar de manera ejemplar. Esto daña mucho la credibilidad de las instituciones.

Tendría que haber una ley de transparencia radical.

No me atrevo como juez a utilizar el término “radical”.

Me refiero a una ley de transparencia en la que cualquier ciudadano pueda demandar cualquier información. En Suecia, que tiene la ley de transparencia más antigua del mundo, si pides un papel, la persona afectada tiene que dejar de hacer lo que está haciendo para responder, aunque sea el primer ministro. Aquí no sabemos cuánto y en qué gastan los diputados y los senadores en viajes. Una ley que nos permita saber cuánto gasta un ministerio en papel de váter y quién ha decidido que sea esa marca. Si se tiene la sensación de que la ciudadanía, los periodistas, las redes sociales, están vigilantes, habría menos corrupción.

Hay estudios de instituciones europeas que demuestran que los países con mayor índice de lectura de periódicos tienen más normas de transparencia y menos corrupción, y al contrario. Nuestro país está en los niveles más bajos en todos los sentidos. Una sociedad menos informada es una sociedad en donde la gente puede corromperse mejor. Las paredes de las instituciones y de los partidos deberían ser de cristal. No hay que tener miedo a que se sepa en qué se gastan el dinero.

“Me gustaría escribir sobre una revolución que llegue hasta el final”

19 febrero, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

El periodista y presentador de Carne Cruda publica su nuevo libro de poemas, El grito en el cielo, donde hace crónica política, social y sexual.

“Los periodistas tenemos la obligación de escribir lo que estamos viendo, aunque solo sea papel que sirva para calentar a los refugiados”.

“El oleaje de las mareas y el 15M nos impulsó a volver a comprometernos con nuestra sociedad”.

Javier Gallego 'Crudo'

Javier Gallego Crudo DAVID CONDE

Mónica Zas Marcos, 17/01/2017 – 21:08h

El grito en el cielo, publicado por la editorial Arrebato, son versos que atizan en la indiferencia y desgarran estómagos de acero. Javier Gallego habla tan pronto de las vergüenzas europeas y cementerios postcapitalistas, como nos acerca al sexo sin versos pudorosos.

El locutor de Carne Cruda ha escogido las palabras con cuidado para no banalizar las experiencias cotidianas ni aleccionar con las políticas. Sus poemas son viscerales y algo desoladores porque “muestran la crudeza de la situación”. Pero también ha querido dejar una rendija de luz con homenajes a la virtud humana de las mareas, el 15M y todas aquellas personas “que se arremangaron para echar una mano”.

El resultado es esa poesía que se aleja de torres de marfil y devuelve el poder artístico al pueblo. Un grito en el cielo que sirva como “arma de revolución”.

Le dedica el libro al chileno Raúl Zurita, ¿qué significa su figura para la poesía? ¿Y para la poesía de Javier Gallego?

Es uno de los gigantes vivos de la poesía. Zurita ha glosado como nadie, con una crudeza extraordinaria, toda la dictadura de Pinochet en Chile. Y como eso, todas las dictaduras y la violencia que han sufrido los países latinoamericanos.

En mi opinión, es el Bolaño de la poesía, siendo evidentemente un arte mucho más menospreciado y desconocido. Eso hace que Zurita no reciba el reconocimiento mundial que se merece en comparación con Nicanor Parra o Neruda.

¿Qué le inspiró en la obra de Zurita para escribir poesía política?

Su fisicidad al escribir me ayudó a buscar palabras que expresaran lo que estamos viviendo, sufriendo y padeciendo. Me costaba hacer poesía política y que no sonara a panfleto o manifiesto. Quería que me sonara, valga la redundancia, poética. Y él es capaz de expresar con enorme belleza algo muy horrible.

Cuando lo descubrí sufrí un deslumbramiento que sigue presente. Gracias a la editorial Arrebato tuve contacto directo con él y le mandamos el manuscrito. Nos dijo que El grito en el cielo le había emocionado y, para mí, ese es el mayor premio. Imagínate, alguien a quien admiras tanto se lee tus versos y encima le gustan.

Zurita habla en su dedicatoria de poemas “autistas e irrelevantes”. ¿Se está convirtiendo la poesía moderna en un arte egocéntrico?

Hay una tendencia, que no es nueva, de escribir poesía que se mire al ombligo y que la convierte en un arte demasiado solipsista. Hay mucha contemplación del yo y una inclinación a meterse el dedo en la propia llaga. Son poemas bellos como un animal disecado. Con falta de fiereza, de vida, de sangre y carácter palpitante. Yo he escrito muchos poemas confesionales, pero intento que tengan una trascendencia para el nosotros.

Por ejemplo, Raúl Zurita escribe a pedradas. Siempre digo que su potencia expresiva suena a piedras cayendo. Eso es lo que le hace falta a la poesía. Veo a muchos poetas en sus torres de marfil y, quizá por el desprecio que sufren por parte de los lectores, acaban encerrándose en sí mismos y escribiendo para otros poetas. Es una pescadilla que se muerde la cola.

Javier Gallego 'Crudo'

Javier Gallego Crudo. David Conde.

La poesía ha sido muchas veces un arma de revolución para el pueblo, un vehículo para que las sociedades se entiendan. No creo en esa poesía inofensiva y alejada, y muchas veces es culpa de los propios poetas.

Dice que Zurita suena a pedradas, pero  El grito en el cielo se siente casi de forma física. ¿Buscó mantener ese lenguaje visceral en todos los poemas?

Es verdad que, a posteriori, me di cuenta de que escribo a través de las sensaciones corporales. Creo que es en el cuerpo donde padecemos las consecuencias políticas, filosóficas o metafísicas. No fue intencionado, pero he hecho una constante referencia a las vísceras, los órganos o los dientes para expresar una desazón que es más espiritual.

Precisamente ahora me estoy leyendo el próximo libro de Santiago Alba Rico, Ser o no ser (un cuerpo), sobre cómo a las sociedades modernas nos han alienado de nuestro propio cuerpo. Creo que hay que volver a recuperarse a uno mismo para entender mejor el mundo, porque éste es también un cuerpo gigantesco devorándose a sí mismo. El ser humano, las sociedades capitalistas y un Occidente voraz lo destruyen como un tumor.

¿Qué ofrece la poesía, a diferencia de la columna de opinión, a la hora de hacer crónica social o política?

Primero, ofrece mayor precisión y contundencia. Un poema es la búsqueda de esa palabra exacta que, aunque muchas veces no se encuentra, permite ser más agudo. Con la poesía se consigue amplificar y decir con más potencia lo que en la prosa queda diluido. La opinión periodística, por su parte, está más pegada al día a día y yo quería hablar de un presente continuo.

Además, como toda escritura, la poesía es una pregunta. Y creo que hace preguntas más certeras porque te obliga a concentrar más el pensamiento. A decir mucho con muy poco. Y, en nuestra sociedad, parece que debemos expresar lo más horrible de manera artística para ser capaces de mirarlo. Lo que hace muchas veces el arte es buscar formas atractivas para enfrentarte a realidades nada atractivas.

Dedica varios poemas a la crisis de refugiados. Ayer, Isaac Rosa publicaba en eldiario.es la columna “En los campos pueden calentarse quemando artículos sobre “el drama de los refugiados”. ¿Se necesita más acción ante un exceso de tinta?

Necesitamos más acción, por supuesto, pero la tinta mueve a la reacción y a la concienciación. No deberían estar reñidos. Los periodistas tenemos la obligación de escribir lo que estamos viendo, aunque solo sea papel que sirva para calentar a los refugiados. Eso no quita que denunciemos la flagrante violación de derechos humanos que se está cometiendo o las penurias que sufren los más miserables.

¿Podríamos hacer más? Seguro. Y, evidentemente, el activismo es el que hace a pie de calle y de fango lo que no hace el periodismo. Pero también pienso, y eso lo sabe bien Isaac [Rosa], que el periodismo y la literatura sirven para cambiar las maneras de pensar. Un artículo o dos quizá no valgan de mucho, pero cientos de miles sí.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el filósofo Theodor Adorno dijo « Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie». Es verdad que tras haber visto la mayor crueldad humana te planteas para qué sirve un poema. Tan ridículo y tan pequeño. Pero no podemos rendirnos ante la devastación de la humanidad. Aunque un poema sea la única llama que luzca en la oscuridad, hay que seguir encendiendo esa vela.https://www.ivoox.com/player_ej_10655588_4_1.html?c1=ff6600

Además de los refugiados, basa varios poemas en el Detroit postcapitalista, los desahucios o el 15-M. ¿Por qué decidió incluir esos temas de actualidad y prescindir de otros?

Quise hacer un recorrido desde lo global a lo local. Empiezo el libro con el poema El grito en el cielo, que es un homenaje al Aullido de Allan Ginsberg y una visión desde todas las esquinas del mundo: la social, política, económica, pero también el dolor particular de todos los que sufren el capitalismo y este tipo de vida.

Luego me fui acercando a nuestras fronteras. Ahí vemos las consecuencias del capital sobre los más desfavorecidos y en el mismo corazón de la bestia, como es el caso de Detroit. Esa ciudad es el Hiroshima con una bomba de dólares. Y, por último, llego a nuestro país con Anatomía de España, un poema sobre lo que ha ocurrido en estos años y nuestra falta de reacción.

Aunque el tono del poemario es bastante oscuro, también incluye homenajes a activistas y mareas que recuerdan al “optimismo” de Walt Whitman.

Los oyentes siempre me dicen que demos algo de esperanza en la radio. Esa primera parte es muy oscura y desoladora, es verdad, por eso intenté buscar una luz. Hay poemas dedicados al Ejército de salvación, que para mí es la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, pero también a esas mareas que se han movilizado para ayudar a los que se quedaban en paro, sin casa o no tenían para comer. En definitiva, a todo aquel que se ha arremangado para echar una mano.

Javier Gallego 'Crudo'

Javier Gallego. David Conde.

Necesitaba dejar la puerta abierta para que entrase un poco de luz, porque yo mismo me deprimía al leer la primera parte [ríe]. La marea y Cuando fuimos tempestad (dedicados a las mareas y al 15M) representan muy bien ese oleaje que nos impulsó a volver a comprometernos con nuestra sociedad. Les debemos mucho y a mí es lo único que me mantiene animado. Se puede resumir en que mis poemas tienen el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad.

Pero no es todo política, también incluye poemas eróticos. ¿Es la poesía el mejor vehículo para hablar de sexo?

Igual no es el género más extendido, pero la poesía erótica lleva ahí desde Safo o incluso antes. En el Barroco había mucha poesía procaz, a veces incluso coplillas que se cantaban en la calle. En El grito en el cielo, he querido escribir con la misma crudeza un poema político que uno de contenido sexual. Intento tener un estilo visceral, en el sentido más literal de la palabra: escribir desde las tripas.

La misma lupa que pongo sobre cuestiones sociales, del amor o desamor, tenía que ponerla sobre el sexo. No entiendo que en sociedades avanzadas tengamos ese pudor hacia el cuerpo.

A la vez que existe este pudor, estamos viviendo un boom de literatura erótica que muchas veces refuerza los estereotipos.

Hay mucha literatura barata y machista que triunfa, como Cincuenta sombras de Grey. Reproducen estereotipos patriarcales, de sumisión de la mujer y huelen a un erotismo rancio y casposo. Yo quería escribir poemas de seres humanos en los que un hombre y una mujer, que también pueden ser dos hombres o dos mujeres, disfrutan de una experiencia deslumbrante. El sexo puede ser tan iluminador como llegar a una conclusión filosófica.

Para mí ha sido importante buscar dos cuerpos sin tabúes y sin disfraces, desnudarme y encontrar respuestas sobre la otra persona. También porque, frente a un entorno tan desolador, lo único que nos salva son las personas que nos quieren y nos cuidan. El sexo es una vía de conocimiento muy interesante. Y una forma de disfrute, vaya, de las pocas cosas que nos quedan en este asqueroso mundo, como diría Ramón Trecet.

¿Y cómo se consigue hacer arte de lo cotidiano (el sexo, el amor o el dolor) sin parecer demasiado ombliguista?

Hace tiempo que los escritores han demostrado que hay poesía en los lugares más insospechados. Cualquier acto y experiencia se puede convertir, gracias al arte, en un momento poético. De todas formas, no se debe confundir lo prosaico de la vida con lo poético de la vida.

Cuando la poesía es demasiado experiencial, en mi opinión pierde parte de su agudeza y de su poder de penetración. Yo hablo a veces de cosas muy cotidianas, trato de exprimirlas y de sacarles el máximo jugo, y a la vez alejarlas de lo más banal. Es un juego difícil. Lo que es seguro es que necesitamos la poesía para escapar de la banalidad de los días.

Si el movimiento social de los últimos años fue el motor de El grito en el cielo, ¿qué le inspiraría ahora para escribir un nuevo poema?

Este libro se ha hecho en parte como una necesidad de reacción. Notaba que los músculos se nos estaban entumeciendo otra vez y quería despertarlos a golpe de verso. A veces creo que necesitamos las palabras de los poetas para movilizarnos. Me sumo con mi pequeño grano a esa invocación de los poetas para que nos enciendan con sus palabras.

¿Y qué poema escribiría ahora? Me gustaría escribir sobre una revolución que llegue hasta el final. En España hemos tenido un conato de revolución que está corriendo a cámara lenta. Quizá porque vamos lejos, como decían en el 15M. Pero me gustaría escribir sobre un diluvio, no solo de la tempestad.

17/01/2017 – 21:08h

Josep Fontana: “El sistema, tal como funcionaba, ya no convence a la gente”

7 febrero, 2017

Fuente: http://www.publico.es

El historiador repasa en una entrevista con Públic la ofensiva de las clases privilegiadas contra el estado del bienestar, en la que no ve señales de que vaya a frenarse. También aborda el papel que ha de jugar su profesión y opina sobre las movilización popular y sobre el proceso independentista.

L'historiador Josep Fontana. JORGE SÁNCHEZ

El historiador Josep Fontana. JORGE SÁNCHEZ

Es, sin lugar a dudas, el gran historiador catalán vivo. Después de una carrera de seis décadas centrada en la historia contemporánea y de decenas de libros publicados, Josep Fontana (Barcelona, 1931) sigue plenamente activo, en una doble vertiente de investigador y de referente moral -especialmente de la izquierda, pero no sólo.  “los historiadores -afirma- tenemos que enseñar a la gente a pensar por su cuenta”, y no lamenta haber ido siempre “contracorriente”. Con su característico pesimismo gramsciano, explica a Públic, desde su piso del barrio del Poble Sec de Barcelona, que el mundo no va precisamente cada vez mejor, pero se muestra esperanzado con los movimientos de protesta que surgen “desde abajo”.

“Hay una guerra de clases y la estamos ganando”. Esta es una frase del magnate estadounidense Warren Buffet que usted ha citado en alguno de sus libros.

Lo reconocen los mismos que se benefician. En estos momentos, donde más se evidencia es en el crecimiento de la desigualdad. Las estadísticas en todas partes, en los EE.UU., en la UE, en España y donde se quiera, muestran que, año tras año, la desigualdad sigue aumentando. No ha habido ningún tipo de freno. Desde los años 70 del siglo pasado hasta ahora, este proceso se está incrementando. Y todos los mecanismos están montados para que esta situación no se detenga. De modo que aquí sí hay una clarísima contradicción de intereses entre un mínimo del uno por ciento o del uno por mil que se beneficia, y una gran mayoría que, por el contrario, pierde.

Este proceso de crecimiento de la desigualdad, usted le llama ‘la Gran Divergencia’, y sitúa el inicio en los años 70.

Este es un término equívoco, porque los historiadores lo utilizan para otra cosa, para las diferencias entre el crecimiento de Europa y del resto del mundo. Pero lo usó Paul Krugman para indicar lo que estaba pasando. Y es correcto. Esta divergencia gradual se manifiesta, por ejemplo, en la separación cada vez mayor entre la productividad del trabajo y las ganancias salariales. Que es lo que crea esta situación de acumular los beneficios sólo en la parte alta. También hay un fenómeno que ha aparecido en estos últimos, o al menos no se daba desde épocas muy anteriores, que es el de los trabajadores pobres. Cuando yo era joven, un individuo normal que tenía un trabajo de jornada completa se suponía que estaba capacitado para mantener una familia. Esto ha dejado de ser verdad. Es una realidad nueva y preocupante. Sobre todo teniendo en cuenta que todo indica que la tendencia es que esto se vaya agravando.

“Cuando yo era joven, un individuo normal, si tenía trabajo a jornada completa, se suponía que estaba capacitado para mantener a ina familia. Esto ha dejado de ser verdad”

¿Qué desencadenó este proceso?

En los años 70, una serie de factores de temor de que peligrara la estabilidad social nacida después de la II Guerra Mundial se acaba desvaneciendo. Estos temores estaban relacionados por un lado con la URSS como amenaza global –una amenaza relativamente falsa, pero que actúa con esta función– , y por otra parte con el miedo a la extensión del comunismo en las sociedades occidentales. En los años 70 está claro que esto ya no funciona. A finales de la década, la decadencia de la URSS está clara, y al mismo tiempo, y yo diría que sobre todo, la frustración de los intentos del 1968, que mostraron que no existía ningún potencial revolucionario que pudiera estallar. Entonces, por parte del mundo empresarial, empieza un claro recorte de concesiones.

¿Concesiones que se habrían otorgado, simplificándolo mucho, por miedo a la revolución?

Por todo ello. También por el estado del bienestar, que se instala a partir de 1945 para tener un mundo en paz. En paz y con crecimiento capitalista asegurado. Este proceso se empieza a ver en Estados Unidos durante la presidencia de Jimmy Carter. En aquel momento, con un presidente demócrata y las dos cámaras dominadas por los demócratas, no se aprueba una propuesta que hacen los sindicatos de una ley que los garantice la continuidad de los derechos que habían conseguido en la época de de Roosevelt. Este proceso se acentuará en los EE.UU. en la etapa de Ronald Reagan, y pasará en el Reino Unido en época de la señora Thatcher, con la lucha contra los sindicatos y su desarme, que debilita considerablemente el movimiento obrero. Posteriormente se extenderán al resto de Europa. Y se acentúan después de la gran crisis del 2007-2008, cuando una situación de crisis permite montar este tipo de doctrinas de la austeridad que dicen que, para volver a estar como antes, es necesario que ‘os sacrificáis’. Porque la prueba que sólo se dirige a un sector es que esta doctrina nunca ha tenido en cuenta la necesidad de subir los impuestos que se cobran en el mundo empresarial. Al contrario, se han rebajado con la excusa que así se puede estimular la actividad, cosa que se ha demostrado largamente que no sucede.

“La doctrina de la austeridad nunca ha tenido en cuenta la necesidad de subir impuestos al mundo empresarial”

¿Qué papel jugaría en todo ello el fenómeno de la deslocalización industrial?

Es simplemente un elemento dentro de este juego. La deslocalización tiene la gran ventaja para las empresas de ir a buscar países en los que no sólo hay salarios más bajos sino que no tienen que asumir costes sociales. Esto es fundamental. En Bangladesh se puede hundir un edificio y morir miles de personas, y esto no lo pagan los que encargan los tejidos o las zapatillas deportivas. Pero también hay otro factor: la deslocalización de los beneficios. Cosa que, de hecho se ha tolerado. Ahora empieza a haber alguna protesta, como la reciente respecto a Zara. Pero no hay nadie que haya actuado ni que tenga intención ni capacidad de actuar. El mundo bancario practica este juego de una manera continuada. Todos nuestros grupos bancarios tienen una división de subcentrales y filiales que les permiten jugar de esta forma. Al fin y al cabo, los bancos controlan la política. La controlan por los créditos que dan a los partidos, y por los cargos que dan a los políticos cuando acaban con este trabajo. No hay ninguna posibilidad de que esta situación se modifique, si no cambian mucho las cosas. Se han apoderado de la política y la deslocalización no es nada más que un elemento de este fenómeno.

¿Se han apoderado también del pensamiento? Usted habla de la “Batalla de las ideas”, que se habría desarrollado en paralelo.

Es evidente que han saltado alarmas. Por un lado, ha habido actuación empresarial en el mundo universitario, sobre todo en el terreno de las ciencias sociales, a partir de las subvenciones y el mecenazgo. Es evidente que, si tú no eres ‘de los buenos’, no esperes que te vengan a ofrecer una ayuda para una investigación privada. Por otro lado, hay otro elemento fundamental que es el control de los medios de comunicación. El papel político de los medios es importantísimo. Menos el de la prensa de papel, que cada vez tiene menos actividad. Es grande el de la radio, pero sobre todo es importante el de las televisiones. Y está claro que las televisiones privadas tienen unos filtros muy claros respecto a lo que dejan pasar política e intelectualmente. Los noticiarios, que constituyen la base de la información que recibe un ciudadano medio, están perfectamente filtrados, hasta extremos a veces ridículos. Evidentemente, detrás están los intereses empresariales, que están claramente presentes.

“Los noticiarios, que constituyen la base de la información que recibe un ciudadano medio, están perfectamente filtrados, hasta extremos ridículos”

En este sentido, ¿cree que los valores ideológicos de las clases privilegiadas se han extendido al conjunto de la población?

La función que ejercen los medios consiste sobre todo en determinar la opinión en cuestiones que tienen que ver con la política inmediata. En cuanto a influir en ideas sobre la sociedad… seguramente su función es más subsidiaria, a pesar de que pueden acabar influyendo. Pero tampoco se puede olvidar que, ante el choque entre la realidad y el mundo que te intentan pintar los medios, hay unas formas de rechazo y de repensamiento que se manifiestan, sobre todo, en reacciones desde abajo, en toda esta serie de movimientos de protesta que se producen en el tejido social. De hecho, yo diría que una de las grandes esperanzas de futuro reside justamente en esta función crítica que se está produciendo desde abajo, y que tiende a crear formas organizativas, más que en la función que pueden seguir teniendo partidos que, de alguna manera, ejercen una función educadora desde arriba. Es decir, que interpretan desde arriba. No puedes estar engañando y envenenando indefinidamente a la gente cuando el contraste con la realidad de cada día les obliga a la fuerza a reflexionar. Ahora, que de todo esto tengan que surgir fuerzas que tengan un peso fundamental en la transformación social, seguramente tendrá que pasar mucho tiempo para que sea así.

Sobre estas formas de rechazo, usted se mostraba optimista el 2011, cuando surgieron toda una serie de movimientos de protesta contra las políticas de austeridad, ¿Piensa lo mismo ahora?

Yo no he sido nunca optimista. No es una cuestión de ser optimista o no. Las grandes transformaciones de después de la II Guerra Mundial tuvieron a la socialdemocracia como un actor fundamental. Pero es evidente que, a finales del siglo XX, la socialdemocracia estaba totalmente sobrepasada. Es la etapa de triangulación entre Clinton, Tony Blair y aquí Felipe González, que acaban asumiendo un mensaje común para derecha e izquierda, que es lo del neoliberalismo, pero que administran con pequeñas diferencias, para funcionar. Esto, evidentemente, ha acabado con cualquier capacidad de la socialdemocracia para seguir haciendo esta función. Los partidos comunistas, obviamente, quedaron desbordados mucho antes, y no tienen claramente un sustituto. Lo que se ha producido últimamente, que preocupa a muchos y que seguramente no siempre se interpreta bien, es que se ha producido una erosión de este sistema bipartidista, que funcionaba prácticamente en todas partes, y que se esté agrietando.

Y estos cambios, ¿hacia donde van?

Es difícil saberlo. Lo que sí se anuncia es que el sistema se erosiona. Yo no diría que sea el mismo problema en España, en donde de hecho el sistema todavía sigue funcionando muy activamente, a pesar de que sí que se muestra en algún aspecto. Es evidente que la función que ejercía el PSOE, como brazo izquierdo de este elemento, se desgasta. Lo que pasa es que el que lo tendría que sustituirlo no acaba de funcionar. Porque posiblemente sea muy difícil que funcione una opción que lo que pretendería es agrupar a todas estas fuerzas que salen desde abajo, de la protesta social. Es muy difícil coordinar estas fuerzas, y probablemente es imposible tratar de dirigirlas desde arriba para hacer un nuevo partido. Lo que parece claro es que el sistema, tal como estaba funcionando, se está desgastando rápidamente, porque ya no convence a la gente.

¿Cree que fenómenos como la victoria de Trump en Estados Unidos. o el auge de la extrema derecha en Europa, son otra forma de rechazo popular?

Todo esto que ahora llaman “populismos”… Cuando se produjo el Brexit, una de las personas que lo vio más claro fue el señor Tony Blair, que sabía de qué hablaba, y dijo que se estaba acabando la capacidad de las élites dirigentes para seguir convenciendo a la gente, y que lo que había por debajo se iba tanto hacia la extrema derecha como hacia la extrema izquierda. Este es un fenómeno nuevo que muestra que se están produciendo cambios. Cuando se habla de manera simplista de “populismos”, creo que no se entiende que lo que hay detrás es mucho más complicado. Supongo que esto se acabará viendo en Estados Unido, en donde evidentemente la respuesta ha sido un gran error, como se está viendo en la formación de su gobierno. Hay muchos testigos del mundo rural norteamericano que apoyaron a Trump porque pensaban que acabaría con la corrupción de Washington, y es evidente que lo que hará es establecer una corrupción todavía mayor. Trump subió [al poder] con dos promesas. Una, acabar con la corrupción del sistema. Y evidentemente, la idea de los demócratas de presentar como candidata a Hillary Clinton, que representaba lo más corrupto que pudiera haber, fue una equivocación brutal. Y segunda, Trump prometió a los trabajadores que acabaría con la deslocalización, pero no les dijo en ningún momento que acabaría con la evasión de impuestos. Eran promesas elementales que mucha gente entendía.

¿Es más fácil que a las clases populares, descontentas con la situación actual, les lleguen antes estas promesas de la extrema derecha o la derecha populista, por el hecho de ser más elementales, que las de la izquierda?

Evidentemente. Han hecho un tipo de promesas que parecían responder al malestar de la gente. Cuando la señora Le Pen dice: “prohibiremos que vayan a la escuela los hijos de los inmigrantes”… La idea de expulsar a los inmigrantes, y así habrá más puestos de trabajo, es una idea muy primaria. Pero hablamos de esto y la gente se olvida de una cuestión a la que no se presta atención, o que se intenta esconder. Y es que el crecimiento de la desigualdad no se produce sólo en el interior de las sociedades desarrolladas, sino también a escala global. Hay un potencial de millones y millones de africanos famélicos, y de gente de toda una área que va desde el Próximo Oriente hasta el Afganistán que están preparados para saltarnos encima. Es una idea difícil de obviar, sólo hay que ver los números primarios de la demografía. En estos países, el empobrecimiento no lleva camino de desaparecer. De alguna manera, una de sus expresiones es el yihadismo.

“El crecimiento de la desigualdad no se produce tan solo en las sociedades desarrolladas, sino también a escala global”

Los teóricos neoliberales dicen justo lo contrario. De hecho, esgrimen como gran punto a favor de la globalización el crecimiento económico de determinados países, sobre todo de Asia.

Han crecido unos países determinados del Este asiático. Del resto, olvídese. El gran crecimiento es el de China, y además se ha producido con unas reglas diferentes, se mantiene con unas reglas diferentes y tiene unos proyectos de futuro diferentes. El crecimiento en India es más complejo. Sí que ha habido crecimiento, pero no disminuye la pobreza. Las estadísticas que dicen que la pobreza se ha reducido en el mundo son tramposas, porque la mayor disminución de la pobreza se ha producido en China, y el volumen de población de China las distorsiona. No ha habido disminución de la pobreza en África subsahariana, donde no está claro que haya desarrollo de ningún tipo.

¿Ve también un aumento del autoritarismo en el mundo, o una disminución de las garantías democráticas?

Si se produce un aumento de los movimientos sociales, de actuaciones de base y de protesta, el autoritarismo puede ser una primera respuesta inmediata del sistema, para tratar de mantener el orden. Pero no tiene demasiada capacidad `para el futuro. La idea de que un dirigente carismático puede resolver los problemas colectivos creo que cada vez tiene menos recorrido. Las situaciones son complejas, sobre todo cuando los sistemas no son homólogos. Tomemos el caso de China. Es evidente el papel dominante del Partido Comunista chino. Pero, por ejemplo, el desarrollo económico de China se produjo a través de mecanismos de descentralización: fueron pasando capacidades de dirección y de planificación a las entidades regionales y locales. Y no hay que olvidar que una de las bases del sistema chino es que las presidencias son temporales y no se repiten, de forma que no favorecen la aparición de líderes carismáticos. No se deben hacer transferencias demasiado simples de los tipos de modelo de las sociedades de Europa occidental. El caso de Putin, que en cualquier caso ha sido elegido, tiene que ver con una situación muy compleja, y evidentemente ha tenido mucho que ver con la forma que desde fuera se ha envuelto a Rusia. Estas cosas exigen un análisis muy fino.

“Si hay algún sector de la población que se pueda considerar como gran perdedor [del sistema], son evidentemente los jóvenes”

Volviendo al tema de las protestas, y centrándonos ahora en la izquierda, usted ha dicho alguna vez que los jóvenes que las protagonizan tienen mucho menos que perder que en 1968, porque ahora el sistema no es capaz de ofrecerles un futuro.

Esto está claro. Cuando el 1968, en París, los estudiantes soñaban con cambiar el mundo, el Partido Comunista y el sindicato comunista no optan por apuntarse a la revolución, sino por negociar unas subidas salariales. Evidentemente, el sistema ahora no tiene la capacidad de dar satisfacción en este sentido. Si hay algún sector de la población que se pueda considerar como gran perdedor [del sistema], son evidentemente los jóvenes, porque la situación de un joven parado no es la misma que la de un adulto parado, que se puede reintegrar. Un joven parado pierde las capacidades de formarse, y el sistema no se preocupa ni sabe qué hará con toda esta parte de la población que margina. Aquí la gente hablaba mucho del paro, que sí un veinte-y-tantos por ciento… y mientras tanto el paro juvenil era del 52%. Esto no se soluciona con una política sectorial, para jóvenes. Hay que cambiar la forma de funcionar del conjunto de la sociedad. Y aquí volvemos a tener en un lugar central los impuestos –que es lo que permite ofrecer servicios sociales– y los salarios. O actúas sobre esto, o todo lo demás son cataplasmas.

Hay quién habla directamente del fin del trabajo, porque el sistema ya no podrá ofrecer suficiente ocupación.

Esto son sandeces. La transformación del trabajo se ha producido siempre. Refiriéndose a los robots, por ejemplo, un economista norteamericano decía que el problema será saber de quién son los robots, a quienes beneficiarán. Es una tontería decir que la desaparición de trabajos mecánicos en la industria puede significar el fin del trabajo. Teóricamente, en una sociedad muy organizada, hay un sector en el cual las capacidades de absorción son ilimitadas. Es el sector servicios. Justamente, una de las enormes diferencias en la respuesta a la crisis de China y de los países occidentales es que la política del estado chino ha sido, en buena medida, la de absorber en el sector servicios buena parte de la gente que se quedaba sin oficio al desaparecer empresas que no eran rentables y que había que suprimir. Es evidente que la robotización puede hacer que se pierdan muchos puestos de trabajo, pero si los robots producen más beneficio, estos beneficios se tendrían que traducir en más impuestos, que permitan dar ocupación a más gente dedicada a servicios sociales. Si algo sabemos que falta en este país son médicos y enfermeras en los hospitales, en cantidad, y aquí no hay ningún robot que los pueda sustituir. Esto del fin del trabajo es una barbaridad. En todo caso, sería la de determinados tipos de trabajo

“Yo apoyé a Colau, pero no tengo nada que ver con ella, no tengo ninguna relación. Sólo me pareció que era una opción correcta y no me arrepiento”

Después de décadas alejado de cualquier significación política, el año pasado decidió apoyar en Barcelona en comú cerrando la lista de Ada Colau en las elecciones municipales en Barcelona. ¿Por qué lo vio oportuno, tantos años después?

Para empezar, yo sólo tuve actividad política en el tiempo del antifranquismo, que era cuando tenía un sentido. Después me he alejado. Y en este caso, yo apoyé a Colau, pero no tengo nada a ver con ella, no tengo ninguna relación. Sólo me pareció que, en aquel momento, era una opción correcta –que parecía absolutamente imposible que ganara–, y no me arrepiento. No quiero juzgar los errores que, evidentemente, también ha cometido su equipo. Pero, entre esto y un gobierno municipal Trias, yo no tenía dudas. Y no tengo ninguna actividad, participación ni, obviamente, beneficio.

¿Cree que el auge del independentismo en Catalunya en los últimos años ha catalizado, de alguna forma, un malestar social existente?

El inicio de una presencia política clara del independentismo –que ha habido siempre, pero era marginal– se produce cuando la gente, no los partidos, reacciona contra el mal gobierno. Y la gente siente que el mal gobierno es el que viene de fuera. Cuando después de esto el señor Artur Mas se hace ilusiones y convoca unas elecciones inmediatamente, entonces pierde el 8% de los votos. Lo que determina que la gente no tuviera esta visión simplista, sino que realmente estaba protestando de manera muy global contra un mal gobierno.

“La función esencial de los historiadores es despertar el espíritu crítico de la gente, enseñarles a pensar por su cuenta”

¿Qué papel tienen hoy en día la historia y los historiadores?

Podemos tener varios, y no todo el mundo juega el mismo papel. Los hay que se contentan con apoyar el discurso oficial que conviene. Pero aquello que mis maestros me enseñaron, gente como Jaume Vicens Vives o Pierre Vilar, es que nuestra función esencial es despertar el espíritu crítico de la gente, enseñarles a pensar por su cuenta. Y eso hace falta, porque la ignorancia es absolutamente increíble. Un ejemplo: la comisión que da el premio Nobel de la Paz pidió que acudiera, para una sesión especial sobre la paz mundial, a un personaje como Henry Kissinger –a quien ya le habían dado el premio. Eso suscitó todo tipo de protestas, porque Kissinger tiene responsabilidad sobre centenares de miles de muertes. Con esta ignorancia de la realidad histórica, es bastante útil que haya alguien que esté dispuesto a hacer que la gente sepa dónde vive y por dónde van las cosas.

¿Y ya les hacen suficiente caso?

Depende. Evidentemente, si tú eres una persona independiente y te atreves a ir a contracorriente, es evidente que encontrarás más bien rechazo. Pero eso mismo te da, por otro lado, el apoyo de mucha gente que sabe valorar lo que haces. Yo, en este sentido, no me quejo.

¿Cree que la historia, como otras ciencias sociales, se ha ido arrinconando en la enseñanza en los últimos años?

La historia, y no hablo de su lugar en la enseñanza, sino en líneas generales, es difícil que se margine por una razón elemental, y es que está presente cada día en un montón de cosas. Por ejemplo, el año que viene es el centenario de la revolución rusa: no puedes hacer desaparecer una realidad como esta, que volverá a ser objeto de discusión. En este sentido, la necesidad de usar la historia para entender el mundo en el que vivimos no se puede ignorar. La manera de traducirse después en el mundo de la enseñanza… eso es una cosa más compleja. Pero es evidente que la intención de los gobiernos, desde hace mucho tiempo y casi en todas partes, es controlar lo que se enseña.

¿En esto juega algún papel el hecho de que las empresas intervengan cada vez más en las enseñanzas superiores?

Sí. Pero esta función, las empresas la dejan un poco en manos de los aparatos de Estado, que son los que tienen la misión de ocuparse de estas cosas.

Si antes decía que la función de los historiadores es ayudar la gente a pensar por sí misma, ¿el objetivo de este arrinconamiento de la historia sería privar al pueblo de elementos para poderlo hacer?

Esto es evidente. Desde este punto de vista sí que el mundo empresarial, cuanta menos educación tenga la gente con la que ha de tratar  –excepto, evidentemente, las habilidades necesarias para hacer el trabajo que les encargan–, mejor. Esto se ha visto claramente en Estados Unidos, donde el papel de las empresas sobre todo en la educación universitaria es considerable. Por ejemplo, los hermanos Koch, que son propietarios de empresas químicas y de carbón, gastan millones financiando cátedras, naturalmente destinadas a explicar las cosas que les conviene que se expliquen, como por ejemplo valorar la libertad de empresa o negar el cambio climático. En este sentido sí que las empresas intervienen directamente. En nuestro país creo que todavía no les ha hecho falta.

Nega: “Ana Rosa y Espejo Público hacen que los obreros parados voten al PP”

6 febrero, 2017

Fuente: http://www.elespanol.com

Entrevista a Los Chikos del Maíz.

“España debería perdonar ya a ETA: sería síntoma de normalidad democrática” / “Levy es derecha europea, el contrapunto a Fernández Díaz: del opus, franquista y rancio” / “Me sorprendería que Aznar duerma a pierna suelta, con más de un millón de muertos en Irak”.

Nega, rapero de Los Chikos del Maíz.

Nega, rapero de Los Chikos del Maíz.

@lorenagm7 | 07.01.2017 00:26 h.

Cuando, allá por 2005, Los Chikos del Maíz empezaron a apretarle las tuercas al panorama nacional, España aún era talante y ceja, un crío feliz en bicicleta aproximándose a un barranco. “Gobernaba Zapatero y se ataban los perros con longanizas, o eso creía la gente”, bromea Nega al otro lado del teléfono. El país se resquebrajó y el rap político estuvo ahí para doler, ofender y señalar las grietas, poniendo nombre y apellidos a los responsables, recordando a los sordos por culpa de quién se sangraba.

“No se puede separar a Los Chikos del Maíz de la crisis ni del surgimiento de Podemos, ni todos esos procesos de Los Chikos del Maíz, me atrevería a decir”. Ellos estaban ahí, en la era Tuerka, cuando el programa “lo veían cuatro frikis” y hasta Pablo Iglesias les pedía algún tema para promocionar el espacio. Los niños que pedían horca para Aznar, secuestro para Amancio Ortega -y decían que terrorismo no era la ‘kale borroka’, sino los Mossos y la Guardia Civil- se hicieron mayores y su discurso se sofisticó, se amoldó a las exigencias de la calle. De repente, era posible que voces subversivas y heridas de sistema como las suyas entrasen en el Congreso.

Era fácil decir barbaridades cuando la gente estaba metida en su casa, pero después salieron a las plazas, a protestar, y nosotros no podíamos hacer como si nada de eso hubiese ocurrido

A Nega no le gusta la palabra “radicales”. La siente manoseada. Pero reconoce que han crecido en madurez humana y política y que en los últimos tiempos luchaban por ser más “útiles”. “Lo de que la gente salga a la calle a quemarla y todo eso está muy bien como eslogan, no nos arrepentimos de nada, porque era el momento y teníamos la edad de decirlo; pero nos hemos dado cuenta de que la sociedad cambia y de que eso no sirve para hacer política de verdad”. La rabia no cabe en los programas políticos. “Era fácil decir barbaridades cuando la gente estaba metida en su casa, pero después salieron a las plazas, a protestar, y nosotros no podíamos hacer como si nada de eso hubiese ocurrido”. Un buen marxista, dice, tiene que ajustarse a la realidad.

Ahora son raspa en el ojo de la derecha en bloque y de la izquierda marginal: ya no hay manitas que levantar ni sueños de cócteles molotov. Trabajan con el verbo. O lo han hecho hasta este mismo mes, cuando han decidido darle un parón al grupo: no quieren cansar. Se despiden desde arriba, porque pueden, hasta próximo aviso; aunque Los Chikos del Maíz les haya atravesado la vida como una estaca y sea imposible obviar su capacidad transformadora.

Nega era Ricardo antes de ser Nega: un chaval de barrio que trabajaba como soldador, escuchaba hip hop, punk, reggae, salía de bares y se bebía después la biblioteca de su casa, construida a fuerza de años por sus padres. Cuenta que no ha cambiado en lo sustancial: al revés, los viajes, la literatura y la carrera que ha estudiado -Comunicación Audiovisual- le han dado “más argumentario, más razones” y han subrayado su posición ideológica y sus vértices culturales. Han sido once años de estirón y hoy duelen los huesos. Deja un mensaje para cuando pasen por aquí otros cinco: “Empezad a temblar”.

¿Estaba falta España de un rap político valiente?

Yo creo que sí. Nosotros venimos del hip hop que se hacía en el 93, en el 94… cuando surgió una ola de grupos -como Poetas Violentos-, igual grupos no tan politizados como nosotros, pero con letras sociales y políticas, antifascistas. Luego pegó un bajón a partir del 2005 y se implantó todo el tema del ego, del rap este más materialista, más consumista. Nosotros aparecimos en un momento en el que había que llenar un hueco.

¿Sois los únicos?

No, pero quizá sí los únicos que han llegado a cierto nivel. Mira, en un libro que se llama Historia de la canción protesta, en los 90, en el momento más álgido de Rage Against The Machine, le preguntaron a Tom Morello: “¿tú crees que la música comprometida vive un momento flojo?, ¿sois el único grupo…?”, y él respondió: “No somos el único grupo, pero somos el único que hace éxitos”. Algo parecido nos pasa a nosotros, pero hay un montón de grupos de hip hop políticos.

¿El rap español se autocensura?

No. Todo el mundo dice lo que piensa, pero es que los grupos de hip hop… algunos no dan más de sí. Si no dicen más cosas, es porque no las piensan. Si no hablan de política, es porque no les interesa. Hacen una canción política y dicen “los políticos son una mierda”, y en eso lo resumen todo. Pero está bien, cada uno hace su rollo. Si quieren hablar de movidas más personales, estupendo y fantástico. No creo que haya autocensuras.

¿Y vosotros, alguna vez os habéis mordido la lengua?

Nosotros no. A ver, con el tiempo hemos buscado decir lo mismo de una manera más elegante y, sobre todo, más elaborada. Tiene más mérito cuando consigues decir algo que cala, que llega, que es polémico, pero, a pesar de todo eso, no cae en lo vulgar. Desde el punto de vista artístico ha sido un reto plantearnos así las cosas: darle vueltas a algo para que no nos pillen. En este país es fácil que te lleven detenido por una letra o por un tuit, así que decidimos que el mensaje iba a ser el mismo pero no se lo íbamos a poner en bandeja, porque no quiero pisar la cárcel ni comerme un marrón, ni un multazo. Y además creo que si caemos en eso se lo damos hecho: el mensaje va a llegar a menos gente, porque la gente enseguida te pone el sambenito de “loco radical”.

Mirando en perspectiva, ¿qué problemas legales habéis tenido en estos 11 años?

Tuvimos una denuncia de la Asociación de Víctimas del Terrorismo que no se admitió a trámite, el juez la archivó. Luego… mil polémicas con el PP de Getafe, que, por cierto, ahora está imputado por corrupción. Juan Soler a la cabeza: imputado por corrupción, es que no falla. Cuanto más enarbolan la bandera del respeto, más delincuentes son. En Burgos hubo otra historia… pero todo esto es algo que de forma natural se ha ido corrigiendo y, salvo algún comentario en redes de algún pepero tronado, la cosa se calmó bastante. Es mejor. La polémica ya cansa. Cansa vivir pensando en “¿Me dejarán tocar aquí?”…

¿Cuáles son las tres rimas más bestias de vuestra carrera?

Uf, tendría que pensarlo… en realidad, las más bestias han sido en las que hemos dado nombre y apellido. Cuando dices fulanito de tal es un tal… bueno, forma parte de nuestra idiosincrasia como grupo. Nos ha pasado a veces eso de “¿lo metemos, no lo metemos?”, pero al final siempre hemos dicho “sí, sí, a la mierda”. Al final siempre ha sido un “que se jodan”. A la mierda.

¿De qué ha servido la agitación política de estos últimos años si sigue ganando el PP? ¿Cuál es el diagnóstico?

Buf… soy bastante pesimista, pero tengo que agarrarme a algo, porque si lo cogemos al pie de la letra, tal y como lo acabas de describir, que es una verdad como un templo… sólo nos queda sentarnos en un rincón a llorar y a esperar el fin de los días. Hay que agarrarse a que este país ha cambiado mucho, a que el mapa político ya es otro, a que la gente se ha vuelto más crítica, a que las cosas que antes se daban por sentadas hoy día ya no se dan por sentadas… la gente le pide más cuentas a sus representantes políticos, la gente no asume el proceder de los bancos ni que se eche a la gente de sus casas, ni que se rescaten autopistas… mira cómo el gobierno tiene que hacer verdaderas piruetas verbales para decir que no han recuperado las autopistas, porque saben que hacerlo con dinero público va a generar controversia.

¿Por qué la izquierda se ha hecho con la palabra “pueblo” si el pueblo vota a la derecha?

Ocurre porque, como decía Simone de Beauvoir, “para que exista dominación, los dominantes tienen que tener a muchos de los dominados entre sus filas”. Si no, no podrían. Los dominantes son muchos menos. Hay menos banqueros, menos ricos, menos grandes cargos. Pero en realidad es por los grandes medios de comunicación, por la publicidad, por el cine, que, de alguna manera, son canalizadores de ideología y explican que un obrero en paro vote al PP. Enciendes Espejo Público… escuchas a Susana Griso o a Ana Rosa y sabes por qué una madre soltera con tres hijos y en el paro vota al PP. ¡Ellos lo hacen!

Luego que si la beca de Errejón, que si Monedero, que si los de Podemos no sé cuánto… pero las cosas verdaderamente escandalosas, como el rescate de las autopistas o los interminables casos de corrupción del PP, ¡bueno! El tratamiento es distinto. Recuerdo la de portadas que le dieron a Errejón, mientras que el día que el presidente del gobierno se mandaba SMS con Bárcenas no apareció siquiera en la portada de ABC.

¿Y por qué la gente no se insonoriza, si ya sabe cómo funcionan estos mecanismos mediáticos?

No, no lo sabe. Aunque, por fortuna, lo sabemos cada día más gente, cómo funciona el tinglao. Yo cuando era un chaval, llegaba del curro a las 7 de la tarde, me duchaba, me fumaba un porro, y a las 8 y media cenaba, veía la tele y a dormir. No había tiempo, y no lo hay ahora, para buscar prensa alternativa, para formarte, para conocer opiniones distintas…

Toni El Sucio, Nega y Alberto Rodríguez, diputado de Podemos.

Toni El Sucio, Nega y Alberto Rodríguez, diputado de Podemos.

¿Estás seguro de que si la gente tuviese toda la información posible cambiaría de opinión?

Estoy seguro. Sé que si la tuvieran pensarían otra cosa. IU gobernaba con el PSOE en Andalucía y les decían “dame la cartera de Vivienda”. Y era como “no, no, pide la televisión”. Monta un programa de debate, enfoca las noticias de otra forma… en lugar de tener ahí a Susana Griso hablando de Diana Quer y Podemos. La gente necesita de un debate serio.

¿Qué papel juega ahí Jordi Évole?

Mira, aquí está el ejemplo perfecto. En Valencia sufrimos un accidente de metro. 43 personas muertas, sin responsables, sin acciones legales, sólo con un manto de silencio. Vamos, había gente de Valencia que ni sabía lo que había pasado. Y llegó el señor Évole con su programa de televisión de máxima audiencia: la asociación de víctimas se reunía todas las semanas en la Plaza de la Virgen, no sé si los lunes o los martes… eran cuatro familiares. Pues a la semana siguiente del programa estaba la plaza llena de miles de personas. Es el poder de la televisión. Pero claro, Évole tiene un programa a la semana los domingos, y la señora Susana Griso o la señora Ana Rosa Quintana están todos los santos días, cinco horas al día…

O sea, que hay que hacerse con las mañanas.

(Ríe). Sí, sí, totalmente. Pero vamos, que Jordi Évole ha sido lo mejor que le ha pasado a la televisión de este país en muchos años. Puso a la clase obrera en el mapa, a los trabajadores esclavos del franquismo, lo del accidente del metro… ha puesto en la agenda cosas que no estaban en la agenda. Y se ha hecho hueco de forma muy light: empezó tocando temas polémicos, pero no tan polémicos como los que hace ahora. Es buena estrategia. Lo ha hecho con trabajo de hormiguita. Lo ha hecho sin decir ¡viva la clase obrera!, sin sacar una bandera roja.

¿Y por qué está ahí, si molesta tanto? ¿Crees que se lo quieren cargar?

A ver, se ha metido en el sistema mediático español, y si sigue ahí es porque funciona. Funciona con números. Si pegara un bajón de unas décimas de audiencia, lo botan. No sé si se lo querrán cargar, porque el sistema es tan perverso que casi le da igual tu ideología mientras le generes beneficios… nos ha pasado a nosotros también. “¿Por qué tocáis en El Arenal?”. Porque metemos gente. ¿Crees que el dueño de un gran festival tiene preocupaciones sociales o políticas… crees que le importa lo que le pase al vecino? No, no. El sistema es cortoplacista. No piensa en que a la larga podamos incidir.

¿Morirá Podemos de escisión?

Yo espero que no. A ver cómo se va desarrollando todo. Es un panorama bastante triste, porque muchísima gente se había ilusionado y emocionado… y bueno, lo que ocurre es que la gente no está muy acostumbrada al debate. Esto ocurre en el PP. Llega Rajoy y dice “tú”, y ahí no hay debate ni se enfrentan ideas. Los medios, con rapiña, están amplificando cada mínima discrepancia o debate hasta niveles ensordecedores… ahora viene una legislatura larga. El PSOE, por mucho que dijera que no, creo que va a facilitar cada presupuesto y gobierno al PP, así que nosotros a lo nuestro. A crear partido, a crear base y tejido y a estar en todas partes: en las instituciones, en la calle, en los centros de trabajo, en las universidades…

¿Acogeríais en Podemos a Pedro Sánchez, que os puso ojitos en el programa de Évole?

Dijo lo que todos sabíamos. Vamos, lo que la izquierda de toda la vida sabía: que las grandes empresas y compañías dirigen los contenidos de este país, pero no lo dijo un okupa en una charla, sino el ex secretario general del PSOE. Que yo aceptara a Pedro Sánchez o no… si él aceptase nuestro programa y presupuestos, lo acepto a él y a quién sea.

¿Errejonista o Pablista?

¿Tú qué crees…? (Hace una pausa). Tanto Pablo como Errejón son dos de las cabezas más brillantes que ha dado intelectualmente este país, te lo digo de verdad. Se me parte el corazón de ver toda esta historia. Yo a Iñigo lo quiero un montón, lo conozco desde antes de Podemos, de La Tuerka… y ambos son lo suficientemente listos como para que esto no termine como el rosario de la aurora.

¿Qué tal Andrea Levy como icono cultural?

¿Icono cultural? ¿Porque va al FIB? (Ríe). Un icono cultural es Eduardo Galeano o algo así. Ella es una diputada del PP a la que se le concoe por ir al FIB y escuchar a Nacho Vegas. Forma parte de ese intento baldío de regeneración y renovación: una cara joven que no está imputada, una moderna que no escucha a Bertín Osborne y a la Pantoja, que es en lo que pensamos cuando vemos a alguien del PP… poco más te puedo decir de ella. Me cae bien.

Es de esas personas del PP a las que no odias como a Aznar, a Trillo, a Rato… esa hornada popular a la que odias a muerte… Levy es una derecha civilizada, no golpista, más europea… no viene de la tradición franquista. El contrapunto a gente como ella es Fernández Díaz: del opus, rancio, franquista, religioso, un poco lo peor.

Nega, rapero de Los Chikos del Maíz.

Nega, rapero de Los Chikos del Maíz.

Leí que dijiste en una ocasión que Rajoy era sólo “un tonto útil”. ¿Quién es entonces la cabeza pensante y “peligrosa” del PP?

Sí… un tonto útil para los designios de la derecha de este país. Peligroso, peligroso… pienso en Fátima Báñez. La veo, los veo tan poco capacitados para su cargo… ¿Cómo puede una señora ministra de trabajo pedir trabajo a una virgen? ¿Pero esto es de verdad? ¿Estamos en el 2016? Peligrosos son Aznar, Fernández Díaz, Rato. Ese PP de toda la vida, nacionalcatólico, que no viene de la tradición democrática, sino del franquismo más sociológico.

¿Sientes ternura hacia Rajoy?

(Ríe). Eso pasa a veces. Mucho españoles, el alcalde… esos lapsus que tiene. Si es incapaz de hilvanar un discurso de forma correcta, cómo va a llevar el mando de una nación. Ya vemos que no está capacitado: uno de cada tres niños está en la pobreza.

¿Debería España perdonar a ETA?

Sí.

¿Por qué?

Porque han pasado ya muchos años y porque sería un síntoma de normalidad democrática. Hace no mucho un miembro importante del IRA fue recibido por la reina de Inglaterra y no pasó nada. Le dio la mano, no se acabó el mundo. Han pasado muchos años y sería lo mejor para continuar, para no seguir enfrascados… nos queda la sensación, a los que lo vemos desde lejos, de que hay ciertos poderes que están empeñados en que ETA vuelva a las armas. Hace poco detuvieron a un activista francés que era el que estaba verificando el desarme de ETA.

A ver, estás demostrando que no quieres que ETA se desarme si estás deteniendo a este tipo. Hay intereses. Aún los hay. En lo más turbio y conservador y rancio de los aparatos del Estado, se le está poniendo la zancadilla a los procesos de paz. Están deseando que en algún momento ETA dijera “¡se acabó!, volvamos a lo de siempre!”. Y me entristece muchísimo.

¿Y por qué la opinión pública ha dejado escapar vivo a Aznar después del 11-M?

Y después de la guerra de Irak. Me sorprendería que el señor José María Aznar durmiera a pierna suelta todas las noches, con más de un millón de muertos en Irak. Se empeñó en mentir a los españoles diciendo que había sido ETA, manipuló a la policia y a los medios… es un personaje histórico que uf… es lo peor de la España reciente. En Alemania dimite un ministro si le pillan en que copió en la tesis que hizo hace diez años, pero Aznar de aquí no se mueve. No hay consecuencias. Porque hay carencias democráticas en este país, que arrastramos desde el franquismo, el tardofranquismo y ese maquillaje que se llamó Transición. Una mentira tan brutal como la suya le costó sólo el cargo, porque la gente lo echó, pero ninguna sanción más.

¿Somos muy buenos?

No es que seamos muy buenos, es que no tenemos los mecanismos. Oiga, señor presidente del gobierno, usted no puede engañar a la prensa, a la policía… si no tienes mecanismos, estás indefenso, por mucha voluntad o mucho enfado que le pongas. Al final se trata de burocracia. Si no hay leyes, lo dejas pasar.

¿La España actual luce herencias franquistas? ¿Cuándo nos vamos a sacudir el guerracivilismo?

Es que es un tema que no se ha cerrado. En este país se montan polémicas y se pone el grito en el cielo porque se retiran calles de generales golpistas… es de juzgado de guardia. Somos el país con más fosas comunes del mundo después de Camboya. No es venganza, revancha ni nada por el estilo, es no tener calles de fascistas y golpistas y saber dónde está enterrado mi abuelo o mi tío abuelo. Es que aquí cualquier cosa se sobredimensiona…

En Francia, la extrema derecha homenajea a los republicanos que ayudaron a liberar al país de la ocupación nazi. Un personaje tan siniestro y despreciable como es Berlusconi, cada 25 de abril homenajea a los partisanos. Pero aquí estamos con los malos. En Europa, hasta la derecha apoya a los héroes de la resistencia. Aquí están enterrados y nadie sabe dónde. Perdimos la guerra. Los demócratas perdimos la guerra.

Nega, rapero de Los Chikos del Maíz.

Nega, rapero de Los Chikos del Maíz.