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La Mezquita de Córdoba o la Giralda de Sevilla: qué son las inmatriculaciones de la Iglesia y cómo se hizo con ellas

29 septiembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

El Gobierno hará público el listado de bienes inmuebles inmatriculados por la Iglesia católica, algo sobre lo que ya está “procesando los datos”. Así lo ha confirmado el Ministerio de Justicia en una respuesta parlamentaria al diputado socialista Antonio Hurtado. Ante la ausencia de datos oficiales y públicos sobre el número de propiedades que la Iglesia ha hecho suyas sin control, este censo dará a conocer las que inmatriculó desde 1998,  aunque no son la mayoría. Pero, ¿qué son las inmatriculaciones? ¿por qué tiene la Iglesia este privilegio? ¿qué lugares emblemáticos ha registrado?

Las inmatriculaciones: registrar un bien por primera vez

En la jerga administrativa, inmatricular es inscribir un bien inmueble por primera vez e incorporarlo al Registro Público de la Propiedad. La Iglesia encontró en esta acción, en connivencia con la dictadura franquista y más tarde con el Gobierno de Aznar, el instrumento perfecto para incrementar su patrimonio inmobiliario a base de cementerios, pisos, huertos, parroquias, catedrales y otro tipo de propiedades que hasta ese momento pertenecían al pueblo o a particulares.

De esta manera, la Iglesia logró inscribir a su nombre miles de bienes de forma opaca y sin ningún control, algo que diversas organizaciones han denunciado como una “apropiación ilegítima”. Muchos de estas propiedades fueron posteriormente vendidos, con sus correspondientes ingresos por una cuantía desconocida.

La ley franquista que lo permitió

Las inmatriculaciones han sido posibles gracias a una aprobada durante la dictadura. La reforma que hizo Franco de la Ley Hipotecaria en 1946 incluía en su artículo 206 –y el 304 del Reglamento que la desarrollaba– la equiparación de la Iglesia católica con una corporación pública a la hora de inscribir un bien inmueble. De esta forma, únicamente era necesaria la mera firma de un obispo, que actuaba como funcionario público, para que una propiedad fuera inscrita a su nombre.

Mientras que para cualquier ciudadano, la inscripción de una finca, un piso o cualquier otro bien en el Registro era un proceso complejo, para la Iglesia se trataba de un sencillo trámite sin necesidad de darle publicidad ni de aportar ningún título que acreditara la propiedad.

La reforma de Aznar que agrandó el privilegio

Con la llegada de la democracia, la norma no solo no fue derogada, sino que años después,  el primer Gobierno de José María Aznar aprobó un decreto en 1998 en el que reformaba la ley para ampliar el privilegio. De esta forma, extendió la posibilidad de que la Iglesia hiciera suyos mediante esta vía los lugares de culto, hasta entonces al margen de la norma. A partir de esa fecha, las diócesis comenzaron a inscribir a su nombre parroquias, ermitas e incluso catedrales o la misma Mezquita de Córdoba.

Este precepto fue derogado mediante la reforma de la Ley Hipotecaria de 2015, cuando se puso fin a este privilegio tras décadas de inmatriculaciones –la mayoría desconocidas– y los recurrentes avisos de inconstitucionalidad de numerosos juristas.  Así lo interpretaba el catedrático de Derecho de la Universidad de Navarra, Alejandro Torres Gutiérrez, para el que se trataba de una práctica, al menos, “paradójica” atendiendo al carácter aconfesional del Estado. Esta “extraordinaria prerrogativa preconstitucional” entra en “manifiesta contradicción con los postulados constitucionales”.

Propiedades emblemáticas por 30 euros

Tras la ampliación llevada a cabo por Aznar, la Iglesia comenzó a inscribir templos, parroquias o incluso catedrales con el único coste del pago de la tasa de inscripción. De esta manera, se inmatricularon algunos lugares especialmente emblemáticos y que reciben millones de visitantes al año por apenas 30 euros, entre ellos la Mezquita de Córdoba en 2006, la Giralda y la Catedral de Sevilla en 2010 o la Catedral de Zaragoza –conocida como la Seo–. A esta lista hay que sumar la Catedral de Valladolid, la del Buen Pastor de Donostia, la de Granada, Jaca y Málaga.

La Giralda era roja, según revela su restauración
La Giralda de Sevilla fue inmatriculada por la Iglesia en 2010. EFE

La ausencia de datos oficiales

El proceso opaco y sin publicidad con el que la Iglesia inmatriculaba los bienes posibilitó el desconocimiento por parte de particulares o Administraciones públicas, con la consiguiente imposibilidad de recurrir la decisión. Por lo tanto, actualmente no es posible saber cuántos bienes ni en qué fecha se inscribieron. Con el paso del tiempo, numerosos ayuntamientos y colectivos han dado visibilidad a esta realidad y han exigido en muchas ocasiones la restitución de los bienes.

No hay cifras oficiales, aunque en alguna ocasión se ha hablado de entre 40.000 y 60.000 propiedades desde 1946. Solo en Navarra, donde sí se cuenta con datos, la Iglesia inscribió a su nombre casi 1.100. En cuanto a los bienes inscritos desde 1998, cuando se instaló la reforma de Aznar, desde hace años se habla de unos 4.500, una minoría con respecto a la cifra total.

Estrasburgo declaró nula una inmatriculación

En 2016 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo  declaró nula una inmatriculación realizada por la Iglesia. La sentencia condenó al Estado a pagar una indemnización de 600.000 euros a la Sociedad Anónima de Ucieza por inscribir a su nombre en 1994 varios edificios de Palencia que pertenecían a la empresa.

Mucho antes de la emisión del fallo, una sentencia del Tribunal Constitucional había sido utilizada por los juristas contrarios a este privilegio para demostrar su inconstitucionalidad. El tribunal argumentaba en 1993 que no se pueden confundir fines estatales con fines religiosos, ni fines públicos con fines religiosos y tampoco a la Iglesia con una corporación de derecho público.

El Congreso instó al Gobierno a recuperar los bienes

El Gobierno del PP ya había comenzado a elaborar el censo que el Ministerio de Justicia ha confirmado que hará público  tras la aprobación en el Congreso de una proposición no de ley que instaba al Ejecutivo a hacerlo. La iniciativa contó con los votos a favor de todos los grupos excepto los populares y Ciudadanos y el Gobierno no se dio por enterado. Meses más tarde rectificó y aseguró estar impulsando las acciones pertinentes para ponerlo en marcha. Sin embargo, nunca confirmó que el listado iba a hacerse público, como ahora asegura Justicia.

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Los crímenes impunes de la Iglesia Pro-vida

6 septiembre, 2018

Fuente: herramienta.com.ar

Por Silvio SchachterLa actividad beligerante de la Iglesia católica en contra de la ley por la despenalización del aborto, sus  virulentas diatribas y desembozadas amenazas, excomulgación incluida, contra los políticos y creyentes en general, que apoyan la ley, vuelve a poner en el centro la necesidad imperiosa de terminar en todos los planos con el maridaje entre el Estado y la Iglesia.

Pero la cuestión no solo involucra la relación entre las instituciones de un Estado laico y su sociedad  con la monarquía medieval con sede en el Vaticano;  se trata del rechazo firme y contundente a  su condición ética para dictar e imponer normas, leyes, códigos, principios y reglas que involucran la vida de toda la sociedad, de poner en cuestión la autoridad de una corporación que acredita una historia oscurantista y calumniadora, corrupta, parasitaria, esclavista, homofóbica, misógina, machista, pedófila y violadora, torturadora y asesina, cazadora de herencias y vendedora de indulgencias, estafadora y socia de la Mafia, apropiadora de niños, cómplice de dictadores, de secuestros y desapariciones, de regímenes racistas, amiga de nazis y fascistas, genocida de pueblos originarios, mendaz y persistente falseadora de la historia, enemiga de la ciencia, y que a pesar de todo su prontuario se sostiene en el tiempo con una impunidad milenaria.

Si esta lista de atributos parece exagerada, veamos una muy  breve síntesis de los actos que a modo sólo de titulares integran los extensos capítulos de su libro negro.

La Iglesia del odio y la guerra.

Desde el siglo tercero cuando Constantino adopta el cristianismo como culto oficial del Imperio, y como ha sucedido con todas las religiones del mundo, en el momento en que se han convertido en culto de Estado, los centros de poder de las Iglesias cristianas fueron ejercidos  por individuos sin escrúpulos y astutos, preparados para lucrar a costa de la fe y con el único fin de adquirir riqueza y autoridad, recorrer las crónicas de los papados es escalofriante. Empezando por el propio Constantino que entre otros actos virtuosos hizo matar a su propio hijo, a su mujer, a su suegro, a su cuñado y a miles de  súbditos y enemigos. Funda el cristianismo como una religión de Estado adaptada a las necesidades del Imperio, iglesia institucionalizada, católica y romana. Los cristianos, en adelante, no sólo deberían obediencia a Dios, sino al emperador, templo y palacio juntos inauguran la Edad Media.

En estos mil setecientos  años es interminable la lista de sucesos sanguinarios que sacudieron a Europa primero y después al mundo, que son consecuencia de las luchas de poder en las cuales la Iglesia se alineó como protagonista entre las fuerzas combatientes. A lo largo de su historia se le acreditan fehacientemente más crímenes que los cometidos en las dos guerras mundiales, incluidos los del propio nazismo.

En las Cruzadas, 200 años de crímenes en nombre de Dios,  llevaron hacia Jerusalén turbas de incontrolados asesinos al grito de ¡Dios lo quiere! En su largo camino avanzaron  saqueando incluso las poblaciones cristianas que atravesaban durante el viaje. La IV cruzada, declarada en 1202, en vez de ir a Tierra Santa tomó al asalto la cristianísima Constantinopla, la conquistó saqueándola y exterminando a buena parte de la población. El héroe cristiano San Bernardo de Clairvaux convocó a la II Cruzada al grito de  “¡Maldito sea quien no manche su espada con sangre!”

Uno de los hechos de mayor crueldad se registró en  1212 cuando 30000 niños centroeuropeos partieron a las cruzadas, solos y sin armas. Muchos de ellos fueron embarcados en Marsella, los que sobrevivieron al viaje fueron vendidos a los turcos como esclavos.

Los cristianos que no aceptaron la corrupción papal fueron brutalmente atacados. Cuando el papa Inocencio III decidió detener la denominada herejía cátara y valdense, proclamó en 1209 una auténtica cruzada en el sur de Francia. Esta campaña duró veinte años y acabó con la vida decenas de miles de albigenses. Los cátaros eran culpables de promulgar una vida comunitaria pacífica y solidaria, a la que consideraban respetuosa de las enseñanzas de Jesús. Los ejércitos punitivos del papa al que los cataros llamaron como la bíblica “Ramera de Babilonia, fueron implacables, la ciudad de Beziers fue arrasada y todos sus habitantes, incluidos niños mujeres y ancianos, asesinados. Tres siglos mas tarde el 28 de agosto d 1572 en París, en la noche de San Bartolomé, los ejércitos del rey de Francia mataron a 25.000 hugonotes. El papa Gregorio XIII, decidió  festejar la masacre de protestantes celebrando fiestas solemnes y un jubileo.

La cacería medieval de herejes se amplifico a todos los territorios donde la Iglesia pudo llegar, judíos, musulmanes, cristianos rebeldes o simplemente lectores de la Biblia, acto prohibido en esa época, fueron víctimas de los peores tormentos.

Fue en 1229, en el concilio reunido en Tolosa, en aquel sur de Francia reconquistado para la “verdadera fe”, donde se instituyeron oficialmente los tribunales de la Inquisición. El papa Gregorio IX confió la celebración de los procesos contra los herejes a comisarios especiales elegidos entre los dominicanos y los franciscanos. Pocos años después Inocencio IV, legalizó el derecho a la tortura. La lucha contra la herejía se convirtió en un asunto de Estado. La alianza entre el trono y  el altar para frenar un fenómeno que que amenazaba tanto a la autoridad civil como a la religiosa, sería uno de los rasgos constitutivos de la Inquisición. Los inquisidores eran al mismo tiempo policía, carceleros, acusadores y jueces. La Iglesia ya consolidada como una potencia política se convirtió directamente en una máquina de matar. Quien no moría en la tortura o la cárcel, terminaba en la hoguera. Particularmente brutal fue la Inquisición española. Sólo en Sevilla en 1391,en una misma noche, mataron a más de 4.000 judíos.

Los bienes apropiados a los acusados, unos de los objetivos “espirituales” que motivaron a los inquisidores, fueron también usados para financiar  las expediciones colonialistas. La reina Isabel de Castilla, la Católica, recaudó de esa cantera del horror parte los fondos necesarios para la conquista iniciada con los viajes de Colón.

La Iglesia colonialista y racista

Los crímenes del  colonialismo se hallan seguramente entre los más atroces. Entre los primeros colonizadores del África negra estaban sacerdotes católicos, fueron ellos quienes ayudaron a españoles y portuguesas a organizar la trata de esclavos. Se calcula que al menos veinte millones de personas fueron cautivas y deportadas a América. Para ellos, la expectativa de vida desde el momento de llegada era de siete años. Siete años de fatiga y miseria. Pero por cada negro que llegaba a América como esclavo, nueve prisioneros morían durante la captura,  o en el viaje hasta el puerto de embarque o la travesía. Fue la iglesia, que no condenó la esclavitud, la que propuso reemplazar a los nativos americanos a los que se podía evangelizar, por los negros esclavos considerados infrahumanos.Las consecuencias  que  en  ese continente diezmado por los negreros han tenido la esclavitud y el colonialismo se proyectan hasta hoy con  las crisis humanitarias que hoy lo atraviesan.

En la conquista de América,  decenas de millones de nativos americanos,  murieron  en las batallas, en las prisiones, o sometidos a condiciones de vida y trabajo inhumanas, exterminados por las enfermedades y la escasez. Solo en México la población de los pueblos originarios paso de 25 millones a en 1520 a menos de un millón en 1595. Con  la espada y la cruz se dedicaron a extirpar sus  tradiciones, su cultura y sus lenguas. Fueron sacerdotes cristianos  quienes bendecían  los Winchester que diezmaron hasta el exterminio a los nativos americanos del norte. Menos conocido es el genocidio  de los nativos australianos y  el secuestro generalizado de sus hijos que fueron  educados a la fuerza en la fe en Dios y en la sumisión  los blancos.

Tres siglos mas tarde el 28 de agosto d 1572 en Paris  en la noche de San Bartolomé, los ejércitos del rey de Francia mataron a 25.000 hugonotes. Informado de la masacre el papa Gregorio XIII, decidio  festejar  celebrando fiestas solemnes y un jubileo.

La iglesia de los fascistas y dictadores

A comienzos del  siglo XX, los obispos castrenses fueron los encargados de  consagrar las armas que se usaron para la carnicería humana de la primera guerra mundial y luego de los ejércitos monárquicos y burgueses  que trataron de ahogar  la Revolución  rusa.

Durante la Guerra Civil española la Iglesia católica apoyó con entusiasmo la “causa nacional” calificando la sublevación contra la Republica  como una “cruzada” o “guerra santa” en defensa de la religión, otorgando así al bando faccioso y al dictador, el “Generalísimo Franco “, una legitimidad  de la que carecía. Fueron fieles al caudillo  hasta su muerte, y siguen sosteniendo a la corrupta dinastía borbónica hasta nuestros días.

¿Y qué decir de Pío XII? Antes de ser Papa ocupó un  cargo en Alemania, y por lo tanto sabía muy bien quiénes eran los nazis. Él firmo la orden de disolución de todas las organizaciones políticas católicas alemanas, allanando el camino a Hitler. Es conocido su  silencio cómplice cuando  los nazis se dedican  a matar comunistas,  judíos, homosexuales y gitanos. Más de mil jerarcas y miembros de las SS , Menguele, Eichmann, Priebke, Rauff y Stangl entre otros criminales, recibieron su ayuda para escapar de la justicia.

Curas franciscanos gestionaron, mitra en mano, uno de los campos donde los nazis  masacran a más de un millón de serbios. “Cumplid con vuestro deber ante el  Fuhrer”  arengaba  a las tropas de la Wehrmacht  el obispo de Märchen, su colega el obispo Faulhaber,  apodadoel León de Berlín,consideraba  a Pio XII el mejor amigo de los nazis.

Esta profusamente documentada la conducta  de la Iglesia que otorgó su bendición a los generales sudamericanos que asesinaron, secuestraron, torturaron, violaron e hicieron desaparecer a decenas de miles, se apropiaron de bebés  recién nacidos  y en casos comprobados  participaron directamente en estos delitos, que incluyeron los crímenes de monjas y sacerdotes.Karol Józef Wojtyła envió cartas de aprecio y bendición a asesinos en serie como Pinochet, con quien incluso se entrevistó en uno de sus numerosos viajes.  En 1982 en su visita a Argentina, durante la guerra de Malvinas, intentó salvar a la dictadura, y con ese  objetivo  llamó a  preparar “los ánimos para la derrota” y “pacificar” los ánimos del pueblo

En  Italia, cuna del clero, de la mano de un personaje siniestro como Giulio Andreotti , el amo de las sombras, siete veces primer ministro, se asociaron a la Mafia y a la logia  P2, sus manejos financieros quedaron al descubierto con el escándalo del vaticano del  Banco Ambrosiano usado para licuar el dinero de la Cosa Nostra, para ello no vacilaron en asesinar al  propio  papa Juan Pablo I.

En América Latina quienes intentaron un camino más afín con el  primer cristianismo y se comprometieron con las causas populares  tampoco lograron escapar a la  ira de la institución, entre ellos los impulsores de la Teología de la Liberación, Leonardo Boff  fue sometido a un proceso por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe y condenado al silencio.  El sacerdote poeta Ernesto Cardenal fue atacado abiertamente por  Juan Pablo II, durante su visita oficial a Nicaragua en 1983, quien lo  recriminó públicamente por  propagar doctrinas apóstatas y formar parte del gobierno sandinista.

La iglesia odia a las mujeres

La Iglesia odia a las mujeres. Miles de ensayos  documentan la ferocidad de  la que han sido objeto,  cómo se adueñaron de sus cuerpos. Esos escritos nos dan testimonio de cómo quien practicara curaciones, quien ayudase en un parto, quien contrastase la autoridad de los curas, era acusada de brujería, y terminara , quemada en la hoguera.

Resulta difícil decir cuántas murieron, según estimaciones prudentes las victimas llegarían a  300.000. La doncella de Orleans, Juana de Arco, condenada por bruja murió ardiendo en la pira clerical,  25 años después, hipócrita y utilitariamente, fue canonizada. La violencia contra las mujeres,  portadoras del pecado original, ha sido una constante desde su origen hasta nuestros días, siempre consideradas serviles máquinas reproductoras. El relato de Margaret Atwood, El cuento de las criadas, es también  una atroz alegoría de la historia sobre  la conducta  de la Iglesia hacia las mujeres. El monje Tommaso Campanella, considerado un progresista dentro de la Iglesia, escribía:” Las mujeres que conciben en el útero vapores perversos de la sangre menstrual,  se perturban y llevan a cabo actos para recibir demonios”, Cuatro siglos después, en 1930, dijo el papa Pio XI:” quienes empañan la castidad nupcial echan por tierra la obediencia de la mujer a su marido”.

El desprecio del cristianismo hacia la homosexualidad deriva, de una ancestral  sociedad patriarcal, machista  y  guerrera, hostil a las mujeres. El varón homosexual, que se comportaba como una mujer, se consideraba digno de un profundo desprecio y atentaba contra el estático al orden del Universo querido por el mismísimo Dios.

¿Cuál fue el coste del terror a la sexualidad inculcado por la moral religiosa? ¿Cuántas vidas fueron privadas de placer? ¿Cuántos  fueron los  homosexuales,  no sólo marginados, sino procesados, condenados y muchas veces  ajusticiados? ¿Qué consecuencias sanitarias tuvo su decisión de prohibir al pueblo que frecuentara los baños públicos, considerados escandalosos? Hasta  la idea de  lavarse era considerada  pecado. ¿Cuantas pestes que mataron en Europa  hasta un tercio de la población, fueron  hijas del culto cristiano a la suciedad? ¿ En cuántos camposantos de las iglesias se enterraron los restos de sus violaciones?

La iglesia contra la ciencia

La destrucción de los saberes acumulados durante siglos en la biblioteca de Alejandría, la censura y la quema de libros, sirvieron como  antecedentes de la incineración producida por los  nazis en la Bebelplatz, prácticas  que tuvieron numerosos seguidores en todas las regiones del planeta. Durante la larga Edad Media, la liquidación de la ciencia clásica fue casi total. San Agustín declaró que  las enfermedades  eran obra del demonio, el exorcismo reemplazó a la medicina. Los científicos eran hechiceros y las mujeres brujas. Galileo y Giordano Bruno sus víctimas notables.

El negacionismo de la evolución  biológica y de las ideas  se mantiene vigente, con voceros aferrados dogmáticamente  a textos escritos hace miles años, que aun sostienen en contra de la teoría del conocimiento  la infalibilidad papal. Stephen Hawkings luego de una entrevista con el papa Juan Pablo II  dijo: ”Me alegro que  no conociera mis escritos sino podría haber corrido la misma suerte que Galileo”.

Condenaron los estudios sobre genética, las vacunas, la cirugía y  la anestesia, las transfusiones, entre otros tratamientos por  considerarlos  sobrenaturales. Rechazan la fertilidad asistida, los métodos anticonceptivos, la educación sexual, y libran una virulenta campaña contra la interrupción voluntaria del embarazo. En nombre del Todopoderoso,se opusieron a la ampliación de derechos civiles, al divorcio y al matrimonio igualitario.

La iglesia de los pedófilos

En las últimas décadas sus miembros  han sido denunciados  por cientos de aberrantes  casos de pedofilia, y  sus autores  protegidos por la institución. La Iglesia Católica de EEUU pagó más de 1.000 millones de dólares para resarcir a 11.500 víctimas de actos de  pedofilia   ocurridos en el último medio siglo. Un ejemplo relevante es el del mexicano  Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo, bendecido por Juan Pablo II, quien  poco antes de su muerte fue condenado por ser un pedófilo contumaz durante décadas. Esta práctica no es reciente, tiene rango de habitualidad, aquí “el hábito” hace al monje. El papa Bonifacio VIII escribió  “El darse placer a uno mismo, con mujeres o con niños, es un pecado tan insignificante como frotarse las manos”

La iglesia amenazante

El Papa Francisco en un nuevo acto de intolerancia clerical, de  subestimación y agravio para quienes participan de  la campaña por la despenalización del aborto, la calificó como una  “moda” y la comparó con “lo mismo que hacían los nazis para cuidar la raza, pero con guantes blancos”.  Las iglesias evangélicas se han sumado a las amenazas y sin eufemismos declaran que no votarán a quienes  apoyen la ley.

Quienes respaldan la campaña de la Iglesia  contra la soberanía de las mujeres sobre sus propios cuerpos,  los que se autodefinen como Pro-vida, un verdadero oxímoron, sosteniendo   posiciones autoritarias para con toda la sociedad, oscurantistas, necias, con  una chorrada de insostenibles  sandeces, y se  someten al chantaje social y político, que poco o  nada tienen  que ver con creencias, ya sea por genuflexos besamanos o  por  simple especulación política, son tan responsables como ella, no de sus crímenes históricos a lo largo de diecisiete siglos, si no de su ominosa e ignorante  conducta actual.Como en los  tiempos de la hoguera, la desobediencia es herejía, y la herejía se castiga, pero ya no hay milagros, ni destinos infernales, millones de mujeres  han perdido el  miedo, se apropiaron del fuego para que en él ardan el machismo, el patriarcado,  la misoginia y la homofobia, para que ningún ensotanado nunca más  les diga desde un púlpito como vivir sus cuerpos.

Buenos Aires, 4 de agosto de 2018

Rosa Luxemburgo, el águila de la izquierda que callaron con una bala

30 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Socialismo o barbarie”. Aunque los considerase antagónicos, en la vida de Rosa Luxemburgo (1871-1919) ambos conceptos fueron de la mano. Ella soñó con la revolución hasta que los freikorps le volaron la cabeza y lanzaron su cuerpo por el Canal Landwehr de Berlín. Luxemburgo nació en la Polonia rusa cuando aún se escuchaban los ecos de la Comuna de París y fue asesinada 48 años más tarde por proclamar la lucha obrera, el sufragio universal y una alternativa al “parásito” sistema capitalista.

Su figura ha estado unida cien años al imaginario de la revolución, pero aún hay mucha gente que desconoce la audacia de esta mujer excepcional. El libro La rosa roja se ha propuesto recuperar a la Rosa teórica, socialista y anticapitalista, pero también a la que amó a escondidas, la que sufrió violencia machista y la que, con sus contradicciones, quería libres a las mujeres de cualquier clase social.

Portada Rosa Luxemburgo

La ilustradora y activista británica Kate Evans publicó su novela gráfica en 2015 con Verso Books y dos años más tarde llega en castellano gracias a la editorial argentina Ediciones IPS-Pan y Rosas. También lanzaron un crowdfunding para publicarlo en España y superaron el objetivo inicial en menos de una semana.

Sus viñetas conjugan el humor con un análisis exhaustivo de la obra de Rosa Luxemburgo, sus artículos en prensa o la correspondencia personal que no se había traducido a nuestro idioma hasta ahora.

Tanto en unos textos como en otros, la protagonista muestra una inteligencia crítica que puso en jaque a los dirigentes del partido socialdemócrata alemán e incluso ciertas teorías de Marx, que desmontó en su libro La acumulación del capital (1913).

A pesar del estilo caricaturesco de los dibujos, el espíritu de Rosa Luxemburgo se conserva intacto gracias a las citas textuales. Ese es el gran acierto de la novela de Kate Evans: acercar una figura compleja y controvertida sin perder el peso didáctico de sus intervenciones públicas y de sus inspiradoras clases de economía marxista.

“Aunque es recordada como una mártir, ella es mucho más que eso, porque cada momento que vivió, lo hizo al máximo”, recuerda su última biógrafa. Que este nuevo homenaje sirva para recuperar las lecciones de uno de los personajes más combativos y brillantes de nuestra historia.

La socialista más joven

En casa de los Luxemburgo, a las mujeres se les reservaba la tarea de apretarse los corsés para reducir la cintura y de cuidar su hermosa melena larga para atraer a un hombre rico. Rosa, la hija más pequeña, pronto defendió que el valor de una mujer estaba en su intelecto, no en los centímetros de su cadera. Aunque se crió en un hogar profundamente judío, se deshizo también de la fe religiosa en cuanto descubrió al filósofo que le cambiaría la vida.

“Marx dijo que los dioses son producto de las regiones nebulosas del cerebro humano“, decía ella. “Tu abuelo es un rabino y te lavarás la boca con jabón, jovencita”, le recriminaba su familia. Para no calentar el ambiente en su casa, Luxemburgo escondía el Manifiesto comunista o Trabajo asalariado y capital de la vista de sus padres, pero disertaba abiertamente de capitalismo con sus hermanos.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Con su preparación e inteligencia, a nadie le extrañó que una chica de 15 años se afiliase al movimiento socialista polaco, aunque viviese con la amenaza constante de ser atrapada y condenada en Siberia por el zar ruso. Al final, en 1889 se exilió a Zúrich para estudiar en la única universidad que admitía a mujeres. Allí cambió la botánica y la zoología por la ciencia del cambio social y las relaciones económicas. También aprendió once idiomas y trabajó como periodista mientras acababa un doctorado sobre la industrialización en Polonia. Su mantra: “Cuestionar todo”.

El azote de los conformistas

Las conferencias de Rosa Luxemburgo en la Internacional Socialista promovían la solidaridad entre países y la revolución mundial, mucho antes que el derecho a la autodeterminación que reclamaba Polonia. Defendía que la lucha obrera debía centrarse en el capitalismo, aunque el Manifiesto comunista de Marx llamase a la emancipación de los polacos. Esa filosofía, que compartía con su primer amor Leo Jogiches, la trasladó a Berlín en 1898, cuando se afilió al SPD alemán.

Rosa también se opuso a grandes figuras del partido socialdemócrata como Eduard Bernstein, rebatiéndole que “la lucha por la reforma es el medio, la revolución es el fin”. Pensaba que si las reformas se lograban a través de la lucha obrera, fortalecían al partido, pero si se obtenían por métodos parlamentarios o acuerdos entre partidos burgueses, esto sólo favorecía al capitalismo.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Más tarde, se distanció de otros pesos pesados del SPD que la consideraban una “víbora bribona”, como su otrora gran colega Karl Kautsky. Una brecha que se abriría para siempre con la aprobación de los presupuestos de la Primera Guerra Mundial, a la que ella se oponía tajantemente, y con el retraso en las negociaciones del sufragio universal, y femenino.

La “no militancia” feminista

Otro importante contacto que hizo Rosa en Berlín fue Clara Zetkin, la activista que estaba al frente de la organización de mujeres socialistas y del periódico feminista Die Gleichheit ( La Igualdad). Juntas defendían el voto universal, aunque Luxemburgo nunca quiso encabezar el ala femenina para no perder los beneficios que tenía en el partido junto a los varones. Pensaba que era una estrategia de sus compañeros para desterrarla de la primera línea del debate teórico, donde reinaba el machismo.

“El voto femenino aterra al actual Estado capitalista porque, tras él, están los millones de mujeres que reforzarían al enemigo interior, es decir, a la socialdemocracia”, escribió. No compartía con Zetkin, sin embargo, la defensa solo del voto de las mujeres propietarias que pagaban impuestos. “Son derechos de las damas, no de las mujeres. No puedo hacer causa común con las señoras de la clase capitalista”, le espetaba Luxemburgo.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Ambas participaron en 1907 en la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en la ciudad alemana de Stuttgart, que aprobó que los partidos socialistas del mundo luchasen obligatoriamente por el sufragio femenino. También en la Segunda Conferencia, llamada Guerra a la guerra, donde más de cien activistas de 17 países establecieron el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. En aquella época, Rosa empezó a sentirse cómoda con la etiqueta feminista y sus discursos tomaron un cariz más comprometido, como este que pronunció en 1912:

“El actual enérgico movimiento de millones de mujeres proletarias que consideran su falta de derechos políticos como una flagrante injusticia es señal infalible, señal de que las bases sociales del sistema imperante están podridas y que sus días están contados. Luchando por el sufragio femenino, también apresuraremos la hora en que la actual sociedad caiga en ruinas bajo los martillazos del proletariado revolucionario”

Una de las cosas que más lamentó Luxemburgo al final de sus días fue no haber defendido con ahínco el voto y la emancipación de la mujer. Por eso, a su salida de la cárcel en 1918 y cuando reorganizó la Liga Espartaquista, estableció como nueva consigna “la plena igualdad social y jurídica entre los sexos”.

La utopía antibelicista

Si bien el equidistante feminismo de Rosa Luxemburgo ha sido motivo de debates académicos, con su perfil pacifista no queda resquicio para la duda. La política enarboló un discurso antimilitarista durante toda su carrera, pero sobre todo a las puertas de la Primera Guerra Mundial, cuando su partido votó por primera vez a favor de unos presupuestos capitalistas que daban luz verde a la masacre.

Los razonamientos de Luxemburgo se podrían aplicar perfectamente hoy en día, cien años después de la Gran Guerra. Para ella, el conflicto “es indispensable para el desarrollo del capitalismo”, puesto que la industria armamentística mueve decenas de miles de millones y está controlada por señores de la guerra que deben justificar el gasto militar y el tráfico incontrolado de armas. Así, Rosa interpeló a sus propios camaradas en Utopías pacifistas (1911):

¿Cuál es nuestra tarea en la cuestión de la paz? (…) Si las naciones existentes realmente quisieran poner coto, seria y honestamente, a la carrera armamentista, tendrían que comenzar con el desarme en el terreno político comercial, abandonar sus rapaces campañas colonialistas y su política internacional de conquista de esferas de influencia en todas partes del mundo” .

Este hincapié en hacer “un llamamiento a la justicia y al fin de la violencia” durante los cuatro años de la guerra fue el que acabó con su vida. No caben medias tintas cuando se está en contra de precarizar vidas en el trabajo y en el campo de batalla. Al menos, no para Rosa Luxemburgo. Esta líder solo consideraba la vía del socialismo para acabar con la barbarie, y terminó sufriendo la barbarie en propias carnes por parte de los freikorps.

Pero la Rosa Roja vio que la dignidad humana estaba por encima de los partidos y de la economía militar. Y así se recordará siempre a la mujer que no huyó del barco naufragado y luchó hasta la muerte “por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.

Rosa Luxemburgo en un mítin en Berlín
Rosa Luxemburgo en un mítin en Berlín, 1910

¿Es mucho pedir una izquierda laicista?

14 julio, 2017

Fuente: http://www.info.nodo50.org

Martes 6 de junio de 2017. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Así habló Cicerón

Por Vimes

De verdad que no puedo más. El Ayuntamiento de Cádiz le concede una medalla a no sé qué virgen y salen todos los podemitas en tromba a defenderlo. Pablo Iglesias se descuelga con una entrevista donde viene a decir que esa virgen representa valores de dignidad popular. Teresa Rodríguez, con otra donde sostiene que la Semana Santa es del pueblo. Ahora Madrid se apunta a una marcha pro-Ramadán, con la presencia de concejales. Pedro Sánchez, lo mismo de lo mismo.

Iros. Todos. A. Cagar.

En serio. ¿Qué hay que hacer en este país para que aparezca un partido de izquierdas verdaderamente laicista? No pido tanto. Con cosas tan sencillas como las que hacen el alcalde de Zamora o el grupo municipal de IU en Algeciras me vale. ¡Si la laicidad del Estado es sobre todo cuestión de gestos! ¡En la mayor parte de los casos no cuesta un duro! Se trata simplemente de recordarles a las religiones cuál es su lugar: el ámbito social, de las relaciones entre ciudadanos. Nunca el ámbito político. Porque el Estado no tiene alma inmortal, así que es ilógico que asuma como propia una determinada religión.

El problema es que empiezas a hablar de esto y meapilas de todas las religiones, unidos en santa alianza, comienzan a mirarte mal. Y tú venga a justificarte, y a decir cosas tan obvias como que no está en tu agenda política prohibir la Semana Santa o que te da un poco lo mismo que la gente decida ayunar durante un mes. Eso si adoptas la postura de la indiferencia. ¡Ay de ti como te pongas un poco más radical y digas que, aunque no te vas a dedicar a impedirlas, esas tradiciones te parecen gilipolleces! Te caen doce campañas de firmas en Change.org, un boicot y tres querellas por escarnio a la religión e incitación al odio.

¿Y todo esto por qué? Pues aparecen las manidas justificaciones de siempre. Que si la tradición, que si la libertad religiosa, etc. Estupideces. Estupideces y confusión de planos. La libertad religiosa llega hasta donde llega: ampara que tú puedas celebrar tus ritos de forma libre siempre que dichos ritos no dañen a nadie ni vulneren ningún otro bien jurídico. Punto. Desde luego que no ampara a tu dios contra la crítica, la burla u ofensa. Y sin duda que no cubren que el Estado se apunte al carro de las ceremonias.

La versión (presuntamente) progresista del mismo argumento es la que habla de islamofobia. No trago, lo siento. Coincido en que la islamofobia es un problema real, pero estoy seguro de que podemos luchar contra ella sin que nuestros políticos acudan a actos religiosos en representación de toda la ciudadanía. No me trago que la única forma de impedir esa lacra sea que los representantes populares expandan propaganda musulmana en sus cuentas de Twitter. Podemos rechazar las ideas de que los musulmanes son terroristas que buscan destruir Occidente y de que los refugiados vienen a poner bombas sin que nos cuenten todas las bondades que tiene el Islam, muchas gracias.

¿De qué va esto? ¿Es electoralismo? ¿Intentar sacar votos de las comunidades musulmanas y no perderlos de las cristianas? ¿O es que de verdad se han creído que ser de izquierdas era esto? Porque si es así, van dados: la izquierda siempre se ha identificado con la laicidad y el anticlericalismo, y estos valores no han dejado de ser positivos y reivindicables (1). Prefiero pensar que es lo otro, que se trata de vender valores que fomentan la convivencia pacífica a cambio de un puñado de votos.

Parece una maldición. En cuanto un movimiento de izquierdas alcanza cierta preponderancia, comienza a moderarse y a buscar “el centro”, perdiendo por el camino los mismos valores que le han aupado hasta ahí. Genial. Y luego que si pierden un millón de votos, que si pucherazo por aquí y que si Indra por allá. No, joder: es que para votar a un PSOE 2.0., pues la gente vota al PSOE y así al menos ya sabe que en todas las elecciones van a prometer que eliminarán el concordato. Que a estas alturas, esa promesa electoral es una tradición equiparable a la Semana Santa.

Me cabrea, de verdad. Quiero poder votar a un partido de izquierdas verdaderamente laico, que no apoye fantasmadas como las medallas a estatuas, las procesiones con muñecos al hombro o los ayunos religiosos. Que no los apoye desde el partido y, desde luego, que no los fomente cuando gobierna. Que entienda que el papel de los poderes públicos en estos asuntos debería ser de exquisita neutralidad: limitarse a garantizar el derecho fundamental de libertad religiosa y a armonizarlo con el resto de libertades.

Por cierto, que aquí no tiene nada que ver un tema que sacan a pasear tanto Pablo Iglesias como Teresa Rodríguez en sus entrevistas, y es la idea de que algunos ritos o símbolos religiosos son “del pueblo” o incluso “de izquierdas”. No, joder, no. La aconfesionalidad de los poderes públicos no es una herramienta que podamos sacar contra los religiosos de derechas y esconder cuando aparecen símbolos o confesiones más al gusto de la izquierda.

Al contrario, la neutralidad religiosa es un principio importante por sí mismo. Facilita la convivencia, disciplina a la religión (2), permite mantener separados ámbitos distintos y es la mejor manera de garantizar los derechos fundamentales de todo el mundo. Por ello hay que defenderla siempre y frente a todas las circunstancias, y no usarla de forma interesada. Y sí, aceptar la aconfesionalidad puede significar a veces ir contra la voluntad de “el pueblo” que te pide que condecores a un trozo de madera. Ya lo veis, a veces la política incluye tomar decisiones.

Por desgracia, la izquierda (3) no parece haberlo entendido, y lo más que está dispuesto a hacer es aumentar el número de confesiones que hay en el espacio público. Para que ya no solo podamos topar con la iglesia sino también con la mezquita, con la sinagoga y con el templo evangélico.

No es un consuelo.

Notas:

(1) Sí, el anticlericalismo también. La RAE define “clericalismo” como “influencia excesiva del clero en los asuntos políticos” y como “marcada afección y sumisión al clero”. Estar en contra de eso es bueno.

(2) Las religiones son, por definición, fuerzas conservadoras. Así que mejor que no adquieran poder.

(3) En este artículo hablo sobre todo de Podemos porque son sus actos los que me han soliviantado, pero el PSOE tiene también su telita que cortar en esta área.

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Sitios donde aún mandan los curas y no deberían

30 abril, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Raquel Ejerique, 17 de marzo de 2017.-

La vicepresidenta del Gobierno junto al presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez
La vicepresidenta del Gobierno junto al presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez

En España hay sitios donde todavía mandan los curas y no deberían. Por ejemplo, en los despachos del Ministerio de Educación. Presionaron para que Religión (católica) se metiera en cuña como asignatura que computa para nota y la Lomce de Wert abrazó fraternalmente al lobby de los obispos. Las reformas de Méndez de Vigo no contemplan ni de lejos quitarles este privilegio educativo.

La mayoría de los colegios concertados en España son católicos (6 de cada 10), así que las plazas subvencionadas con dinero público incluyen rezos y crucifijos en el lote. Esos alumnos de lo público serán educados en lo católico. 

Los curas (nunca las monjas) también deciden sobre las vacunas, la vida y la muerte en los comités bioéticos de los hospitales públicos en Madrid, gracias a una idea de Gallardón. Quizás los eligió por su conexión directa con el otro mundo o porque es el mismo exministro que quiso devolver el aborto al siglo pasado.

Además, la Conferencia Episcopal tiene muchos infiltrados en la cúpula. Como reciente exponente, el exministro de Interior Jorge Fernández Díaz, que de tanta fe se desparramó y acabó por tomar decisiones tan rídículas como darle una medalla al mérito policial a una virgen.

Quizás se lo sugirió al oído su ángel de la guardia Marcelo. O quizás quiso complacer sus intereses privados desde su puesto público. Ahora se ha llevado el caso al Supremo, a ver si entiende que la Virgen del Amor merece la medalla pública tanto como un policía muerto en acto de servicio.

Los obispos, los más radicales, salen con su filosofía de puño y candado a acuñar “imperio gay” o “ideología de género” y les ponemos un manto de flores y unos micros, y su mensaje vuela y se escucha allá donde jamás habría llegado. Aún influyen demasiado. 

La Iglesia manda de más hasta en el IRPF. Cada año, por el mes de mayo o junio, nos la topamos en la declaración de la renta. Gracias a la casilla recaudaron 249 millones el año pasado –y aún así les pagamos aparte los profesores de Religión y las capillas de cuarteles y hospitales–.

Hemos acordado con el Vaticano que les vamos a financiar, sí, pero además que estarán libres de pies y manos. El Gobierno les han eximido de rendir cuentas. En qué gastan ese dinero sigue siendo un misterio mariano.

Los privilegios de la Iglesia en España son tantos y tan variados que es difícil decir de carrerilla “estado aconfesional” sin sonreírse. Pero  la definición en la Constitución es tan abierta que permite primar a la Iglesia católica tanto como quieran los dirigentes del momento.

Ese desbordamiento de privilegios políticos y económicos, y no las misas de La 2, es el hueso que hay que morder. El grupo Unidos-Podemos ha apuntado a la liturgia dominical –con 300.000 espectadores de media cada domingo– como un escándalo que no lo es. Una televisión pública debe dar servicio a una ciudadanía diversa y plural, y eso incluye el servicio religioso matinal en la segunda cadena en un país donde el 68% se declara católico. A la audiencia me remito. La proposición ha sido efectista y ha puesto el debate en la mesa, pero ha cubierto con tinta de calamar a la madre del cordero.

17/03/2017 – 20:12h