Archive for the ‘Ley de Memoria Histórica’ Category

Ante una Iglesia franquista

10 febrero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Soy ateo, pero nunca he sido anticlerical. Respeto profundamente el derecho que cada cual tiene a profesar la religión en la que cree. Tanto es así que en esta misma tribuna defendí la necesidad democrática de que la misa de los domingos, al igual que los ritos de otras confesiones religiosas, siguiera emitiéndose en la televisión pública. Sí soy partidario de acabar con los privilegios y las subvenciones millonarias que recibe la Iglesia católica. No es que haya asumido la idea lanzada por un peligroso rojo bolivariano; me he limitado a leer esa Constitución, que está tan de moda, y que define a España como un estado aconfesional.

Más allá de eso, pienso que el único límite que debe imponerse a las distintas religiones es el del respeto a la legalidad, a los derechos humanos y a los valores democráticos. Si un imán llama a la yihad o anima a maltratar mujeres, debe ser detenido, procesado y encarcelado. Si un testigo de Jehová pone en riesgo la vida de su hijo al negarle una transfusión de sangre, las autoridades tienen que retirarle la custodia. Si el líder de una secta promueve suicidios colectivos… pues eso, al trullo con él.

El problema es que esa unanimidad a la hora de frenar los excesos cometidos en nombre del Islam o de otras confesiones religiosas se convierten en tolerancia cuando hablamos de la Iglesia católica. Aquí se sigue permitiendo, por mucho que digan, el encubrimiento de la pederastia. A los violadores de niños se les trasladaba de parroquia o se les “juzgaba” en unos tribunales eclesiásticos que funcionaban en la más absoluta alegalidad e ilegalidad. Tribunales que castigaban y castigan con durísimas penas consistentes en retirar temporalmente a los culpables del servicio, rezar unos cuantos padrenuestros y varias avemarías. ¿Digo alguna barbaridad si afirmo que el pederasta debe ir a la cárcel, tenga o no sotana? ¿Soy un “quemaiglesias” si me indigno porque sus encubridores queden impunes… ya sean cardenales, obispos o el mismísimo Papa de Roma?

A ese cáncer global, llamado pederastia, que afecta a toda la Iglesia, hay que sumar otro mal que gangrena a su rama española. Desde la muerte del dictador, los demócratas de este país no hemos hecho más que poner la otra mejilla ante las numerosas bofetadas totalitarias que nos propinaba la cúpula católica. Toleramos que custodiaran ese valle de la infamia que sigue en pie en Cuelgamuros. Permitimos que albergaran en sus templos las tumbas de asesinos como Queipo de Llano. Soportamos que se resistieran a retirar símbolos franquistas de las paredes de sus iglesias. Miramos para otro lado cuando celebraban misas en las que se cantaba el Cara el Sol y se humillaba a las víctimas de la dictadura.

No sé a ustedes, pero a mí se me ha acabado la paciencia y la tolerancia después de recibir las últimas hostias, que no eran, precisamente, consagradas. La Conferencia Episcopal, 82 años después del golpe de Estado que acabó con la democracia republicana, ha vuelto a elegir bando y ha vuelto a apostar por los fascistas. Después de reír durante años las bravuconadas del franquista despreciable que tienen como abad en el Valle de los Caídos, ahora confabulan con la familia Franco para que el tirano acabe enterrado en la Catedral de la Almudena, en pleno centro de Madrid. Después de negarse a pedir perdón por haber legitimado 40 años de dictadura, ahora sus vírgenes aparecen vestidas con mantones falangistas y sus curas piden a Dios que cuide de las almas de Franco y de José Antonio o se dedican a hacen peinetas a los familiares de las víctimas.

Tengo claro que no todos los sacerdotes católicos comulgan con estas prácticas. Es muy probable que ni siquiera representen una mayoría. Sin embargo, las voces discordantes entre los religiosos se cuentan con los dedos de una mano. Una mayoría encabezada por sus jefes, calla y, por lo tanto, otorga. Después de la visita de la vicepresidenta del Gobierno a El Vaticano, el Papa tampoco tiene ya excusas. Él es el principal culpable de lo que está ocurriendo y de lo que pueda ocurrir.

Hoy la Iglesia española está fuera de la ley. Desde la Conferencia Episcopal hasta no pocos de sus sacerdotes incumplen sistemáticamente la Ley de Memoria Histórica. ¿Por qué la Fiscalía no ha actuado de oficio en ninguno de los casos en que se ha vulnerado esta norma? ¿Por qué es tan firme con los titiriteros y tan permisiva con las sotanas?

Nunca generalizaré porque respeto a los creyentes y admiro a muchos religiosos y religiosas que dedican su vida a mejorar la de la gente en barrios humildes de Madrid, Sevilla, Río de Janeiro o Adís Abeba. Nunca seré anticlerical, pero ya soy anti este Papa y anti esta Conferencia Episcopal. Me he cansado de que defiendan el fascismo. Estoy harto de que humillen a las víctimas.

Jorge Mario Bergoglio y Ricardo Blázquez deberían reflexionar sobre las palabras que escribió en pleno periodo republicano uno de sus colegas. Eloy Montero Gutiérrez, que años después sería uno de los religiosos de cabecera del dictador, era plenamente consciente de que el anticlericalismo existente no había surgido de la nada: «¿Qué hemos hecho sobre todo con el pueblo? Nos quejamos de que se nos ha ido de las manos; pero ¿es que no tenemos culpa de su alejamiento de la Iglesia? ¿Es que nos hemos acercado como debíamos a las clases populares? ¿Es que hemos ido a buscar al pueblo donde quiera que se hallase? ¿Es que nos hemos sacrificado por los humildes, por los desgraciados, por los pobres? ¿Es que hemos defendido los derechos legítimos de esas clases populares con la valentía necesaria, aun exponiéndonos a la enemistad de los grandes y de los poderosos y de los ricos?». Señores Bergoglio y Blázquez, ¿es que no tienen ustedes la culpa de que haya tenido que escribir este artículo?

La anomalía de España con el fascismo: cuatro décadas de homenajes a la dictadura de Franco

3 febrero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Benito Mussolini murió colgado a manos de los partisanos. Adolf Hitler se suicidó en su búnker antes de que le pudiesen detener las tropas soviéticas. Pero Francisco Franco murió en la cama y fue enterrado en un mausoleo construido por mano de obra republicana y esclava. Y su sombra llega hasta hoy, 43 años después de su muerte, con una nueva celebración de su obra en el Valle de los Caídos.

En Portugal, se inaugurará en el próximo abril –no por casualidad, coincidiendo con el 45 aniversario de la Revolución de los Claveles–un museo en recuerdo a los que lucharon contra la dictadura de Salazar; Grecia tiene su símbolo de lucha contra la dictadura, el torpedero que simboliza la resistencia a los coroneles; Albania abrió un museo dedicado al espionaje de la dictadura de Enver  Hoxha; y el museo del genocidio camboyano es conocido en medio mundo… Pero España tiene el Valle de los Caídos y el 20N.

El historiador británico Paul Preston, hispanista y biógrafo de Franco califica la situación española como “anomalía en Europa”, al mantener un “lugar de peregrinaje para su dictador”. Preston calcula que de los más de 250.000 visitantes anuales del Valle, muchos son devotos de Franco y creen que “fue un benefactor para España. En Austria y Alemania no se encuentran monumentos a Hitler; ni en Italia, a Mussolini”.

No obstante, el cuerpo del dictador italiano yace en una cripta familiar en el cementerio de su localidad natal, Predappio, donde se congregan de tanto en tanto seguidores suyos.

El mausoleo del Valle contiene restos de casi 34.000 personas, de los bandos franquista y republicano. Franco calculó que el monumento estaría construido en cinco años, pero se tardó 18, y lo levantaron casi 20.000 trabajadores, muchos de ellos prisioneros políticos y de guerra.

Mientras el Valle de los Caídos se estaba construyendo, generales nazis afrontaban los juicios de Núremberg. Los lugartenientes de Hitler afrontaban la justicia, mientras que en España los torturadores franquistas aún están en la calle en virtud de la ley de amnistía. En Alemania no hubo seguimiento al régimen nazi, mientras que en España Franco legó en el rey Juan Carlos la jefatura del Estado. En Alemania existe un museo del Holocausto; en España, el Valle de los Caídos.

Spain's Foreign Minister Serrano Suner, left, the Spanish Head of State General Francisco Franco and Italy's Premier Benito Mussolini, right, photographed in Italy on March 5, 1941, during their recent meeting.
Spain’s Foreign Minister Serrano Suner, left, the Spanish Head of State General Francisco Franco and Italy’s Premier Benito Mussolini, right, photographed in Italy on March 5, 1941, during their recent meeting. AP PHOTO / GTRES

España nunca fue liberada, ni se constituyó, como otros muchos países europeos, sobre la victoria del fascismo. España no fue parte de esos ejes sobre los que se construyó Europa tras la Segunda Guerra Mundial: la lucha contra el fascismo y el Estado del Bienestar pactado entre socialdemócratas y democristianos frente al modelo soviético y estadounidense.

La evolución española fue opuesta: al margen de las cifras de muertes en la Guerra Civil –se calcula que las tropas franquistas ejecutaron a 200.000 personas, cuatro veces más que las republicanas–, Preston cifra en The Spanish Holocoust que unos 20.000 republicanos fueron asesinados tras la guerra, mientras miles morían en prisión o en campos de concentración.

La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, no obstante, calcula que hay 140.000 cuerpos de víctimas del franquismo en fosas comunes o sin identificar.

Jaime Alonso, vicepresidente de la Fundación Francisco Franco, explicaba a Politico: “Puedes compara a Franco con De Gaulle o Churchill. Puedes compararlo con Napoleón, sin ninguna duda. O con Cromwell en Inglaterra o Kemal Atatürk en Turquía, con todos aquellos que han preservado la nación de ser destruida”.

La anomalía española ha hecho que en lugar de perseguir los crímenes del franquismo, una ley de amnistía permite que torturadores como Billy el Niño se paseen por las calles; y que se facilite que la Fundación Franco, una organización dedicada a la loa y exaltación del dictador y su dictadura siga abierta en 2018.

La Fundación Francisco Franco, que incluso ha recibido dinero público, ha sido señalada recientemente en el Parlamento Europeo –a instancias de Podemos y BNG, a través del GUE y Verdes/EFA–, que ha pedido su prohibición –como la del resto de organizaciones profascistas– por extensión, al ser una entidad que exalta una dictadura.

La resolución del Parlamento Europeo sobre la violencia neofascista señala a organizaciones, partidos y asociaciones españolas, con el voto en contra del PP, que votaron a favor del texto consensuado, pero en contra de las enmiendas sobre la Fundación, el Valle y Hogar Social, que se han incorporado posteriormente. El Parlamento, en su texto, pedía al Gobierno español que acabe con la herencia simbólica del franquismo y que prohíba a entidades como la Fundación Francisco Franco por su exaltación del dictador.

Franco y Hitler hacen el saludo fascista durante su reunión en Hendaya en 1940
Franco y Hitler hacen el saludo fascista durante su reunión en Hendaya en 1940 HEINRICH HOFFMANN / NARODOWE ARCHIWUM CYFROWE

Hay que desenterrar la memoria de las cunetas

1 febrero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

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España desconoce lo que fue la dictadura de Franco. Sus herederos y cómplices impusieron por ley el olvido de los asesinatos, torturas, robos de bebés y este país ha terminado por creer que el franquismo tampoco era para tanto. Hasta la Academia de la Historia, nostálgica del pasado, se negaba a llamarle “dictador” y “régimen totalitario”. Lo dejaron todo atado y bien atado para que así fuera.

Desde el Rey que juró lealtad al genocida, hasta sus ministros, jueces, militares y policías se acostaron franquistas y se levantaron “demócratas”, enterraron la memoria con la ayuda de una izquierda traicionera y construyeron un recuerdo a su medida que ha blanqueado a Franco con éxito durante décadas.

Pero hay un silencio que grita desde las cunetas. Más de 100.000 asesinados por la dictadura que claman Justicia. No se trata de reabrir heridas, se trata de abrir agujeros para que las familias puedan enterrar a los suyos. Somos, después de Camboya, el país con más enterrados en fosas comunes. Somos un país que no permite juzgar a sus criminales fascistas, un país que no le da Justicia a las víctimas vivas y a las familias de los muertos, que tienen que irse a Argentina a pedirla.

En un documental francés reciente definían el franquismo como un régimen sanguinario y brutal que dio un golpe de Estado a una democracia, eliminó a la disidencia, cerró España y le impuso una moral ultracatólica con la ayuda de la Iglesia. Jamás me contaron así la dictadura en el colegio. Tampoco en la tele o en casa. No es eso lo que he oído sobre ella. Sí he oído mil veces que la culpa fue de la República, de la víctima, vaya. A la calle le han borrado la memoria y le han implantado una mentira.

Es hora de desenterrar la memoria de las cunetas y de las salas de tortura de la Dirección General de Seguridad, como hace “El silencio de otros”, la película que debería enseñarse a todos los españoles para que conozcan el relato que se enterró: el de los torturados, los ajusticiados, los bebés robados por el franquismo. El de las violaciones con barras de hierro, las humillaciones a los presos, los fusilamientos contra las tapias. El que nunca me contaron. Es desgarrador ver la lucha incansable de las víctimas por encontrar Justicia y devastador ver un país que ha olvidado lo que los franquistas les hicieron a miles de personas. Es la Infamia Nacional.

En otros países se avergüenzan y juzgan a los genocidas. Aquí se les aplaude y amnistía. Como me decía hace unos días Pablo Romero, hijo de un asesinado de ETA, olvidar a las víctimas es matarlas otra vez. Una víctima no olvida. Un país no puede olvidarla. Un Estado no puede perdonar los crímenes que cometió la dictadura. Ha pasado el tiempo suficiente para desenterrar la memoria de las cunetas. Sería un buen sitio para tirar los restos inmundos del carnicero del Valle de los Caídos.

ESTE MARTES 20N A LAS 10H EN WWW.CARNECRUDA.ES, “EL SILENCIO DE OTROS” DESENTIERRA LA MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS DE LA DICTADURA DE FRANCO

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La excepción española con el fascismo: Europa señala a la Fundación Francisco Franco, Falange y Hogar Social

17 enero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

La Europa reciente es hija del fascismo y del antifascismo. La Segunda Guerra Mundial dividió el continente entre los países del Eje y los de la resistencia; entre los aliados de la Alemania nazi y la Italia fascista, como la España de Franco, y aquellos que la combatieron. Y, al terminar la Guerra, todos tenían presente la tragedia del nazismo y el fascismo; muchos de ellos lo tuvieron presente en sus Constituciones –como Italia–, y otros intentaron reconvertir la herencia en una herramienta de aprendizaje para el futuro –como Alemania–.

Pero hubo algunos, como España –o Portugal, o Grecia–, que se convirtieron en excepción: su fascismo se prolongó después de 1945 con una dictadura que perduró hasta la muerte del dictador en 1975 y un poco más –hasta las elecciones de 1977–.

La excepción española hizo que en lugar de perseguir los crímenes del franquismo, una ley de amnistía permite que torturadores como Billy el Niño se paseen por las calles; y facilitó que una organización dedicada a la loa y exaltación del dictador y su dictadura siga abierta en 2018.

La Fundación Francisco Franco, que incluso ha recibido dinero público, ha sido señalada este jueves en el Parlamento Europeo –a instancias de Podemos y BNG, a través del GUE y Verdes/EFA–, que ha pedido su prohibición –como la del resto de organizaciones profascistas– por extensión, al ser una entidad que exalta una dictadura.

Y lo ha hecho con el voto en contra del PP de Pablo Casado, que votó a favor de la resolución consensuada y en contra de las tres enmiendas incorporadas que mencionan a la Fundación Francisco Franco, al Valle de los Caídos y a Hogar Social Madrid.

“Considerando que diecinueve personas han sido acusadas por la Fundación Francisco Franco —entidad que glorifica una dictadura y sus delitos— y por la familia Franco de varios delitos que podrían sumar hasta trece años de prisión tras realizar una acción pacífica y simbólica en la que desplegaron dos grandes pancartas en el Pazo de Meirás en las que instaban a las autoridades públicas a intervenir para reclamar la devolución de esta propiedad al pueblo gallego”

“[El Parlamento Europeo] insta a los Estados miembros a respetar las disposiciones de la Decisión Marco del Consejo, a luchar contra las organizaciones que propaguen discursos de odio y violencia en espacios públicos y en línea imponiendo las sanciones establecidas por la Decisión Marco del Consejo y a prohibir efectivamente los grupos neofascistas y neonazis y cualquier otra fundación o asociación que exalte y glorifique el nazismo y el fascismo, respetando el orden jurídico nacional y las jurisdicciones nacionales”.

Pero no sólo señala a la Fundación Francisco Franco, también lo hace con Hogar Social Madrid, Falange, Alianza Nacional y Democracia Nacional, como argumentos en la exposición de la resolución:

Considerando que, en España, se investiga a doce miembros de la organización neonazi Hogar Social Madrid por incitación al odio; que miembros de los grupos fascistas españoles Falange, Alianza Nacional y Democracia Nacional fueron detenidos y condenados por el Tribunal Supremo español tras atacar el Centro Cultural Blanquerna en Madrid durante la celebración de la Diada Nacional de Cataluña en 2013; que, en 2016, la ONG antirracista SOS Racismo documentó 309 casos de violencia xenófoba5; que el presidente de esta organización ha recibido amenazas de muerte tras señalar dichos casos y ha condenado la falta de mecanismos eficaces para denunciar estos delitos;

La mención a estos grupos españoles en los considerandos se suma a otros ataques fascistas ocurridos recientemente en Europa, como las 77 personas asesinadas y 151  heridas en los atentados de Noruega de 2011; el asesinato en 2016 de Jo Cox, diputada británica; los asesinatos cometidos por Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU) entre 2000 y 2006 en Alemania; el juicio contra el partido neonazi Amanecer Dorado, acusado de organización delictiva y del asesinato de Pavlos Fyssas-.

El caso más reciente: el 21 de septiembre de 2018, cuando militantes del partido neofascista Casa Pound atacaron a un grupo de activistas, entre ellos la eurodiputada Eleonora Forenza y su asistente Antonio Perillo, que sufrieron lesiones graves, tras una manifestación antifascista y antirracista en Bari, Italia.

En el caso español, además, la resolución pide al Gobierno que acabe con toda herencia de la dictadura:

“Acoge con satisfacción la decisión aprobada por el Congreso de los Diputados de trasladar los restos de Francisco Franco de su tumba en el Valle de los Caídos, convertida en lugar de peregrinación de la extrema derecha; pide a las autoridades españolas que supriman de manera efectiva todos los demás símbolos o monumentos que exalten el levantamiento militar, la guerra civil y la dictadura de Franco, y pide que aquellos que no puedan ser retirados se sometan a la necesaria contextualización e interpretación, para que contribuyan a la concienciación pública y a la memoria histórica”

El texto, además, intenta juntar la línea de puntos con los actuales grupos de extrema derecha que están intentando construir una alianza continental con vistas a las próximas elecciones europeas de mayo de 2019, y aquellos líderes que están personificando la Europa de los “cero migrantes”, como Matteo Salvini –Liga Norte–, Marine Le Pen –Frente Nacional– y Vicktor Orbán:

“Considerando que personas vinculadas a grupos de extrema derecha, entre ellos Acción Francesa, planeaban un atentado terrorista contra varios políticos franceses y contra mezquitas durante las elecciones presidenciales de 2017; que se presentaron varias solicitudes de cierre de los locales de Acción Francesa; que previamente muchos miembros del grupo se unieron a las filas del Frente Nacional”

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“Considerando que Cécile Kyenge, diputada al Parlamento Europeo, ha sido llevada a juicio por la Liga Norte por tratar a este partido de racista”

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“Considerando que el primer ministro húngaro Viktor Orbán elogió en su discurso del 21 de junio de 2017 al colaborador nazi Miklós Horty como un ‘estadista excepcional”

De este modo, la resolución mira hacia atrás, pero también al presente y al futuro: “Considera que entre las causas profundas del auge de la ideología y los grupos neofascistas se encuentran las siguientes: las políticas que afectan negativamente a la situación socioeconómica de los trabajadores y de las personas, así como el aumento de las desigualdades sociales, el no respeto del Derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas y la propagación de ideas racistas y xenófobas en las políticas oficiales, en particular en la Unión”.

La Europa de los últimos 70 años es hija del fascismo y del antifascismo, y el Parlamento Europeo ha dado este jueves una voz de alarma. Y en esa voz de alarma ha señalado a España por la Fundación Francisco Franco, Hogar Social Madrid, Falange, Alianza Nacional y Democracia Nacional.

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Elisa, ‘la mañica’ que voló una fábrica de obuses nazi

6 enero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Elisa Garrido (Magallón, 1909; Toulouse, años 80) sobrevivió a las dos guerras en las que luchó, la civil española  y la Segunda Guerra Mundial en Francia, a varias cárceles, a tres campos de concentración, a torturas y tratos inhumanos e, incluso, al riesgo de su propio arrojo al provocar una explosión que inutilizó la fábrica nazi de obuses del Comando Hafag, al que había sido destinada como esclava de guerra por los alemanes.

Militante de CNT en Barcelona, donde trabajaba como sirvienta para una familia aristocrática, formó parte de las milicias libertarias que salieron de la capital catalana hacia el frente de Aragón en los inicios de la Guerra Civil para, tras participar en otras acciones, ser uno de los cientos de miles de españoles que cruzaron los Pirineos hacia Francia tras la batalla del Ebro.

Allí, “La mañica” o “Françoise” y su compañero Marino Ruiz acabaron afincándose en Toulouse, donde se casaron y donde les atrapó la Segunda Guerra Mundial. Él se enroló como correo para la resistencia, labor en la que ella le relevó tras detenerlo la Gestapo. “Hizo una labor tremenda, salía por las noches a buscar gente que pasaba la frontera y operaba como correo”, explica Pilar Gimeno, sobrina de Elisa y presidenta de Afaem (Asociación de Familiares Enterrados de Magallón), que el último fin de semana de septiembre organizó las jornadas de memoria que, “por casualidad y por causalidad”, permitieron recuperar la historia de la guerrillera.

“Con Elisa nos encontramos con un problema habitual para identificar a las mujeres deportadas a campos de concentración tras haber participado en la resistencia: aparecen en los registros con el nombre de casadas, que en Francia implica llevar el apellido del marido”, explica Juan Manuel Calvo, de Amical Mathausen, que fue quien acabó dando con la historia tras contactar con varios familiares de ella como Pilar Gimeno y Clemente Arellano. Sus aportaciones permitieron aclarar que Elisa Ruiz de Angulo, Ruiz de Masalle y Ruiz Garrido eran una misma persona: Elisa Garrido.

“La investigación de carácter local es fundamental en temas de Memoria para identificar a las víctimas, porque es allí donde se encuentran la información y las relaciones personales”, señala Calvo, promotor de la web Aragoneses Deportados, que recoge las identidades, y varias de las biografías, de los 1.015 republicanos aragoneses que pasaron por los campos de concentración nazis.

Cárceles, campos, torturas

La de  Elisa Garrido es una de esas biografías completas, que se acercan ya al centenar, al haber permitido las piezas aportadas por los familiares completar un puzle que habían comenzado a encajar Neus Català y Mercé Núnez en sus libros De la resistencia y la deportación y El carretó dels gossos. Una catalana a Ravensbruck.

“La mañica” fue detenida en octubre de 1943 y sometida a torturas por la Gestapo durante más de dos semanas en la cárcel de Toulouse. No se derrotó. De allí fue trasladada a otro presidio en París, desde donde salió hacia el campo de Ravensbrück formando parte de un grupo de casi un millar de mujeres.

Permanecería allí unos meses hasta que, en septiembre de 1944, fue destinada como esclava de guerra al Kommando Hasag, una fábrica de obuses adscrita al campo de concentración de Buchenwald donde llevó a cabo una de sus acciones más arriesgadas. Logró que una parte de la fábrica saltara por los aires mediante un sabotaje que se llevó por delante a dos soldados alemanes: evitaba extraer todo el explosivo de las bombas que, por no haber quedado bien acabadas, tenían que volver a pasar por la fresadora para ser pulidas de nuevo. El traqueteo y la presión de la máquina hicieron de percutores.

Poco después fue devuelta a Ravensbrück, campo que dejaría una vez acabada la guerra para ser conducida a Frankfurt en un canje de prisioneros. Fue liberada en Estocolmo tras pasar por Dinamarca.

“Ya vale de silencios”

Elisa y Marino regresaron a Aragón en los años 50. Él se estableció como taxista en Mallén y ella abrió una pescadería en Cortes de Navarra. Pero las cosas no fueron del todo bien y regresaron a Francia, donde ella recibió dos condecoraciones pensionadas: la Legión de Honor y el grado honorífico de Teniente de la Resistencia.

“Debió de ser horroroso lo que pasó”, señala Pilar Gimeno, que recuerda oír a otros miembros de la familia contar los daños que sufrió en las piernas por los ataques de los perros en los campos de concentración. También cómo sobrevivió a un aborto en uno de esos complejos: “Le abrieron para sacarle un feto, como hacían con todas las mujeres que quedaban embarazadas por los abusos y las violaciones a las que las sometían los soldados alemanes, y sobrevivió”.

“Dedicó su vida a ayudar a quienes habían pasado por la resistencia y a quienes habían sido deportados. Hizo una labor humanitaria tremenda”, indica Gimeno, que reivindica el trabajo de los memorialistas. “Estoy cansada de silencios, ya vale de silencios. Hay que dar la palabra al dolor, porque, si no se hace, el corazón se encoge”, añade.

Grupos católicos desafían a la Iglesia y piden que no se entierre a Franco en la catedral de La Almudena

23 diciembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

La decisión del cardenal Osoro de admitir la inhumación de los restos de Franco en la cripta de la catedral de La Almudena de Madrid no ha contentado a ninguno de los sectores católicos. La familia del dictador tiene allí, en el centro turístico de la ciudad y al lado del Palacio de Oriente, dos tumbas vacías y quiere que una sea para trasladar el cuerpo embalsamado del dictador cuando salga del Valle de los Caídos. La otra podría ser ocupada por su mujer, Carmen Polo, enterrada ahora en El Pardo. En la catedral de Madrid reposan ya los restos de la hija de ambos, Carmen Franco Polo, junto a su esposo, en otros dos enterramientos que tiene la familia del dictador.

La Conferencia Episcopal (órgano de gobierno de los obispos) y el cardenal Osoro, aunque temen que su templo se convierta en lugar de peregrinación franquista, han justificado en reiteradas ocasiones que no pueden hacer nada. “La Conferencia Episcopal no tiene competencias, ni un departamento de defunciones. La Iglesia no puede negarle ese derecho a un cristiano si la familia tiene un derecho adquirido” ha dicho esta semana el portavoz de los obisposFranco “es un bautizado, un cristiano, y tengo la obligación de acogerlo donde digan ellos”, decía también el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro.

Los obispos, por un lado, entienden que la Iglesia “no es competente” al tiempo que lamentan que la polémica contribuya a agrandar el estigma colaboracionista que, desde la Guerra Civil, lleva arrastrando la jerarquía católica española.

Los grupos ultracatólicos, por su parte, han tildado al cardenal Osoro de “cobarde” y “traidor” por no oponerse a la salida de la momia del dictador del Valle de los Caídos, y acusan a la jerarquía católica de no recordar que “gracias a Franco la Iglesia católica se salvó de la desaparición y el exterminio”. Se refieren a que Osoro ha tomado postura desde el inicio por no interferir en la exhumación que llevará a cabo el Gobierno en el Valle, un lugar de titularidad pública. Incluso ha mediado para que el prior del Valle, Santiago Cantera, cejara en su empeño de boicotear la medida memorialista.

Unas 1.500 personas yacen en la cripta de la Almudena. ¿Franco sería uno más?
Unas 1.500 personas yacen en la cripta de la Almudena. ¿Franco sería uno más? EFE

Si a los ultras no les ha gustado el nuevo emplazamiento, a los cristianos progresistas, menos, y por razones opuestas. Son quienes han mostrado con mayor vehemencia su oposición al enterramiento de Franco en la cripta de la catedral madrileña. En un comunicado, Redes Cristianas denuncia que “los restos de un dictador no deben estar ni en un templo ni en una cripta”.

Este colectivo lamenta las “desacertadas declaraciones” de Osoro en las que justifica la inacción de la Iglesia, al tiempo que afirman que Franco no puede ser enterrado en un templo “no solo por violar las propias leyes vaticanas interpretando torticeramente el Derecho Canónico, sino por el grave valor simbólico de enterrar a quien causó tanto dolor y violó los derechos humanos más elementales, en connivencia con gran parte de una Iglesia y un régimen nacionalcatólico”.

Para Redes Cristianas, el cardenal de Madrid podría rechazar este enterramiento “para favorecer la reconciliación entre españoles y españolas así como para desvincular, de una vez por todas, a la Iglesia Católica del franquismo y del funesto nacionalcatolicismo anterior”.

“Un dictador como Franco no es un bautizado más, y la inhumación de sus restos en un templo católico generaría más división y escándalo que en el mismo lugar del que ahora se aprueba su exhumación”, constatan los cristianos progresistas, quienes auguran que, al estar en el centro de Madrid, la cripta “se convertirá en un lugar de visita y homenaje que, además de fomentar el odio y la división en la ciudadanía, sería ilegal por ir contra el espíritu y la norma de la ley de Memoria Histórica”.

“No nos gusta una Iglesia que sigue apostando y en connivencia con una forma de hacer política que no solo no es entendida por muchísima gente, sino que se vincula a una ideología neoconservadora y a una ultraderecha antisocial que está muy lejos del evangelio y de la orientación más progresista del Papa Francisco”, culmina la nota, que afirma, tajante, que “ni el Evangelio ni las víctimas admiten complicidades con el dictador”.

Por su parte, desde las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía han pedido al cardenal de Madrid que “no acceda a la inhumación de los restos del ex general golpista y dictador Francisco Franco en la catedral de la Almudena de Madrid”.

“Franco fue el dictador que causó millares de víctimas, que instauró en nuestra patria un régimen dictatorial fascista, contrario a toda dignidad humana y leyes internacionales”, apuntan, y sostienen que por ello “no puede ser honrado con una sepultura eclesiástica en una Iglesia católica”, a no ser que “el Sr. Arzobispo quiera continuar con la unión anticristiana y antidemocrática de la Iglesia y el estado fascista, que estuvo vigente durante la dictadura”.

Además, este colectivo asegura que la inhumación “incumpliría manifiestamente el canon 1242 del Código de Derecho Canónico”, y que Osoro “no puede ampararse en el subterfugio de que la Iglesia acoge a todas las personas”.

Finalmente, las Comunidades de Cristianos de Base han apuntado, en otro comunicado, que admitir a Franco bajo sagrado “vendría a denigrar aún más a una Iglesia que asignó en su día el título de Cruzada a la guerra y la represión que generó el golpe militar fascista. Con los numerosos casos de pedofilia y las inmatriculaciones ya hay bastante porquería en las cloacas de la Iglesia. No echemos más aún”. “¿Va a convertirse la catedral de todos los católicos madrileños en un lugar donde se celebre la victoria y la represión de unos españoles sobre otros?”, se preguntan.

Una de las mayores preocupaciones para el Arzobispado de Madrid es que la llegada de Franco a la cripta vuelva a golpear los cimientos de una institución lleva décadas intentando sacudirse el estigma de colaboracionismo con el régimen dictatorial. Una acusación que, por otra parte, está más que demostrada. Los obispos españoles -que no reconocieron la República hasta 1934-, fueron los primeros en considerar el golpe de Estado de 1936 como una “cruzada” contra el enemigo comunista y anticristiano, que había provocado miles de mártires “por Dios y por España”.

En una ‘Carta Colectiva’ firmada en 1937 por todos los obispos -a excepción de dos-, la Iglesia española ordenaba a los fieles ponerse del lado de los insurgentes. Nada más terminar la Guerra, llegó el matrimonio Iglesia-Franco: el Vaticano fue uno de los primeros estados en reconocer a la España franquista, apoyo que se mantuvo pese al aislamiento tras la Segunda Guerra Mundial.

Durante cuarenta años, Franco entraba y salía bajo palio de las iglesias y catedrales, consagrando el nacionalcatolicismo como religión oficial. A cambio, el régimen concedió a la Iglesia pingües beneficios fiscales, educativos y propietarios, que hoy se mantienen (y que han provocado las polémicas por las inmatriculaciones, la vigencia de los Acuerdos Iglesia-Estado, la financiación de la Iglesia o las clases de Religión). En 1953, el Vaticano y España suscribieron un Concordato que dejaba bien atada la relación entre Roma y Madrid.

Tuvieron que ser Pablo VI y el Concilio Vaticano II quienes hicieran surgir las primeras brechas en las relaciones Iglesia-Estado. Tras el Concilio, los obispos españoles, “no sin dificultades” (como aseguraba este miércoles el cardenal Fernando Sebastián), comenzaron a aplicar la apertura que supuso la asamblea conciliar. En 1965, llegó la primera ruptura, y Franco denegó el permiso a Pablo VI para convertirse en el primer Papa de la edad moderna en visitar España.

Un Pablo VI que tuvo en sus manos la carta de excomunión del dictador cuando se quiso expulsar al obispo de Bilbao, Antonio Añoveros, por criticar veladamente al régimen y que, pocos meses antes de la muerte de Franco, intentó en vano frenar las últimas penas de muerte del franquismo. Pero Franco no quiso cogerle el teléfono al Papa.

En 1973, los obispos se adelantaron a los estertores del régimen, y -como explicó el cardenal Sebastián- “renunciaron a sus privilegios jurídicos, como el confesionalismo, reclamando el reconocimiento pleno de la libertad religiosa”.

A algunos obispos, como a Tarancón, la historia les recordará como artífices de la transición política. Sin embargo, el 21 de noviembre de 1975, en las misas que se dieron en toda España tras la muerte del dictador, todos ellos (salvo Setién -auxiliar de San Sebastián- y Buxarrais -Málaga-), glosaron la figura del dictador hasta casi ‘canonizarle’ corpore in sepulto. “Ha sido un hombre de Estado, cristiano, y católico, cién por cién. Para encontrar otro de su talla, hay que remontarse a los Reyes Católicos, a Carlos I, o a Felipe II”, se llegó a decir entonces. Hoy, la catedral de la capital del España parece que acogerá el cuerpo del dictador.

Los pueblos en la Guerra Civil: ratoneras sin salida y epicentros del terror

6 diciembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

El proyecto documental Hogar busca poner voz a víctimas que todavía hoy recuerdan cómo aniquilaron a sus amigos y familiares.

Los pueblos, que podían parecer refugios, eran en realidad ratoneras sin salida en las que el hambre y el miedo eran protagonistas.

Fotograma del documental 'Hogar'

“Escuchaba el traqueteo de un camión que venía en dirección a mi casa; que estaba al principio de la cuesta que subía al cementerio. Entonces escuchamos un llanto. Y a los pocos minutos, dos tiros”, recuerda emocionado Timoteo, uno de los muchos habitantes de la sierra de Aracena (Huelva) que asistió en primera persona a la aniquilación de amigos y familiares. Porque, aunque los pueblos podían parecer refugios durante la Guerra Civil, en realidad eran ratoneras sin salida donde el miedo y la sangre se convirtieron en protagonistas.

Sacar a  Franco del Valle de los Caídos o retirar simbología de la dictadura son consecuencias de una contienda que, a pesar de haber estallado hace más de 80 años, continúa siendo objeto de debate. Aun así, existe una Guerra Civil más allá de las grandes ciudades, más allá de la Batalla del Ebro o del‎ bombardeo de Guernica: la que se vivió en la España rural.

Para poner voz a una parte no tan conocida del conflicto nace el proyecto documental Hogar. Un camino de vuelta a casa, que en estos momentos  busca financiación para desarrollar lo que comenzó como una simple idea de dos universitarios: Michèle Novovitch y David Morano (ambos de 1992), los cuales se conocieron mientras hacían la carrera de Filosofía en Sevilla.

“Soy de un pueblo de 800 habitantes, de Alájar (Huelva), y desde pequeño he sentido la sombra de la Guerra Civil”, explica a Morano eldiario.es. Una sombra que no solo está presente a través de placas conmemorativas, también con relatos que el tiempo no ha conseguido borrar. “Un señor se encerró en un desván, otro que se travestía para poder ver a sus hijos de dos años… Cosas brutales que yo compartía con mi círculo de amigos en la universidad”, añade.

Fue en uno de los viajes de Michèle a Alájar cuando la curiosidad empezó a tomar forma de reportaje. Y, más concretamente, con la visita a la persona más mayor del pueblo: Asunción. La mujer de 95 años, según Morano, comenzó a relatar cómo su padre “era un señor de campo que no tenía nada que ver con la política”, pero que decidió convertirse en fugitivo tras comprobar cómo “en los pueblos de alrededor estaban buscando hombres para matarlos”. En ese momento firmó su sentencia de muerte. Fueron 9 meses en los que Asunción recuerda cómo llegó a esconderse un potaje caliente entre las piernas, a pesar de la quemazón, para poder llevárselo a su padre. Nada importó. No pudo escapar de su destino.

“En las ciudades todo está más disperso, pero en el campo y en los pueblecitos quedan todavía más claras las estrategias del terror”, considera Novovitch. La filósofa apunta que “el campo es el gran olvidado de la historia”, algo que desean cambiar con Hogar. Por ello, comenzaron a visitar otros pueblos de la sierra de Huelva en busca de más historias. Sin duda, las encontraron. Santa Ana, Linares, Castaño del Robledo, Almonaster la Real… Cada localización esconde un pasado ligado a la represión.

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“Investigadores como Paul Preston señalan la sierra de Aracena como uno de los puntos más negros de España. No por el número de muertos, sino por la cantidad en proporción a la población”, afirma Morano sobre una región azotada por el general golpista Queipo de Llano. “En algunas aldeas murieron todas las personas. Si no tenemos en cuenta a las mujeres, a los niños ni a los ancianos, que no solían asesinar, entonces ya no quedaban muchos más candidatos para quitarse del medio”, lamenta el onubense.

El dolor de enfrentarse al pasado

Hogar cuenta con varios hándicaps. Algunos son logísticos, como desplazarse por la sierra sin coche, con mal tiempo y haciendo autostop; y otros algo más serios, como las barreras de los supervivientes para enfrentarse a su pasado. Sin embargo, al final, lo que parecían problemas insalvables solo fueron pequeños obstáculos.

“Algunos decían que su padre estaba fatal, que no podía hablar de la guerra, y luego íbamos allí y se abría completamente”, sostiene Novovitch. De hecho, destaca que algunas veces consiguieron testimonios que “ni siquiera conocen sus propias familias”. La presunta distancia generacional tampoco existió. Los jóvenes destacan cómo “escuchando con atención e interés” consiguieron romper esa barrera a veces imaginaria.

hogar

Pero Hogar no es solo un documental centrado en el sufrimiento de un bando concreto, sino en el sufrimiento provocado por la guerra en general. Es justo ese respeto por el pasado el que ha permitido reunir unos hechos convertidos en tabúes y ocultos por temor. “Eso ha facilitado que haya un ambiente distendido, porque sabe que por nuestra parte no iba a haber ningún prejuicio, nos cuente lo que nos cuente”, asegura Morano.

A pesar de todo, todavía queda lo más difícil: la recaudación. A menos de un mes para la finalización de la campaña crowfunding han conseguido 6.200 euros de los 32.000 que tienen marcado como objetivo, una cantidad necesaria para que, según Morano, “llegue con los medios suficientes para que la gente joven lo entienda y les haga plantearse su posición con respecto a la memoria histórica”. También para que todos los entrevistados vean recompensados el esfuerzo de recuperar una parte dolorosa de su vida ante una cámara, ante dos desconocidos y, a ser posible, ante todo el mundo.

“Si no sale evidentemente esto tendrá que salir adelante con nuestros medios, lo que pasa es que el impacto no tendrá nada que ver con si lo hacemos con un equipo profesional”, lamenta el alajeño. De momento, como reconoce, solo piensan en algo: “En luchar por conseguirlo”.

Hogar

Ser exhumado es un privilegio

23 noviembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Los restos de Franco serán exhumados, tras una sesión histórica en el Congreso. Pocas veces este adjetivo definió mejor lo expuesto, que no debatido, por la clase política del momento. La mayoría parlamentaria ha dado luz verde, con los grises del Partido Popular y de Ciudadanos, a dejar de loar en un mausoleo construido con sangre, dolor, abusos, esclavitud e ignominia a un dictador. Un mausoleo en el que algunas víctimas de la dictadura comparten espacio con su opresor. Sin que sus familias hayan sido consultadas. Sin que muchas ni tan siquiera sepan que yacen allí sus restos.

Hace años, los suficientes para que mi memoria sea hurgada con ahínco, participé en la exhumación de cuatro fosas comunes junto a las tapias del cementerio de Mérida, en Badajoz, Extremadura. Por situar, que nunca está de más cuando se habla de mi tierra. Eran tiempos en los que la Junta ofrecía esta ‘actividad’ de reconocimiento, dignidad y memoria a la juventud europea. Bajo el sol abrasador –de nuevo un adjetivo en el que no caben dudas– de un mes de agosto extremeño, un grupo de unas quince personas dedicamos dos semanas a mover tierra a palazos, a delimitar el terreno y, pincel en mano, a barrer palmo a palmo el suelo para buscar los cuerpos de las personas que habían sido asesinadas décadas antes y tiradas con un desdén que duele, que atormenta.

Abrimos cuatro fosas en los puntos indicados por un georradar. Y no había nada. Matizo: casi nada. Sólo en una esquinita, justo en la que yo estaba asignada, apareció un cráneo, parte del cuello, del omóplato y de las costillas. Fue el resto más ‘entero’ que ‘descubrimos’. Pero no fue el único: un pie casi completo pegado a una suela de zapato –duele escribir esto–, decenas de trozos óseos, de dientes, de hebillas de cinturones, de peines, de monedas, de trozos de metales variados, de restos de tejidos… fueron desenterrándose a medida que desempolvábamos la tierra. También aparecieron casquillos de balas, huellas de la crueldad extrema. Huellas de lo sufrido. Un tremendo olor a quemado fue apareciendo a medida que escarbábamos. Aún lo recuerdo, ahí mi memoria está más viva.

Un dictador que ha tenido una escultural sepultura durante décadas va a ser ahora dignamente desenterrado, con flores, rezos y, seguramente, algún ‘viva’. Muchas de las personas a las que asesinó su régimen ni siquiera podrán tener ese privilegio; porque no están, son polvo, son cenizas, son apenas un olor o las púas de un peine desdentado. Hasta la exhumación es una cuestión de privilegios.

Nunca supimos qué pasó con las personas lanzadas a las fosas comunes situadas junto a una de las fachadas del cementerio emeritense. Queríamos exhumarlas, tratar de identificarlas y hacerles un enterramiento digno. Ni eso les permitieron. Fueron despojadas hasta de su propia muerte.

Sólo supimos que fueron quemadas. ¿Cuándo? No sabemos. ¿Qué pasó con sus cenizas? Otra pregunta sin repuesta. La hipótesis de las personas investigadoras que dirigían el proyecto es que los restos fueron llevados al Valle de los Caídos, junto a Franco. Sus familias nunca lo sabrán. No podrán honrarles, recordarles ni exhumarles con dignidad. No podrán decidir dónde descasan. Ni llevarles flores.

Eso sí, en un intento de dignificar su memoria, todos los restos aparecidos en las fosas de Mérida fueron enterrados en tres pequeños féretros y en un mausoleo creado ad hoc . También se hizo una bonita ceremonia con algunos de los políticos del momento.

Este caso de no-exhumación, de ausencia de privilegios, no es único. Úrsula Sánchez Mate y Bernarda García Hernández, asesinadas el 26 de septiembre de 1936, tampoco tuvieron la suerte de ser exhumadas. Poco tiempo después acudí a apoyar en la apertura (y búsqueda) de las fosas comunes en Villanueva de la Vera, provincia de Cáceres, en las que se esperaba encontrarlas.

Estoy muy orgulloso, hoy comienza la historia; vamos a descubrir cómo las torturaron y cómo las asesinaron. Cuando las enterremos es cuando se cicatrizarán las heridas”, dijo entonces Jon Antón, bisnieto de Úrsula.

Aquella mañana, un lluvioso y húmedo día de octubre, la máquina excavadora, ante la atenta mirada de decenas de personas, estuvo removiendo tierra donde determinó el georradar. Nuevamente, nada de nada. No quedaba ni el olor. “Es un suelo muy ácido por el sustrato granítico, que con el agua tiene un efecto muy corrosivo en los materiales orgánicos, que con el paso del tiempo desaparecen”, explicó, como principal argumento, un experto del departamento de Antropología de la Sociedad Científica Aranzadi.

Nuevamente, no hubo exhumación. Los ejemplos, de vidas y muertes arrebatadas, de los que seguramente hay centenares, explican que Franco, 43 años después, sigue siendo un privilegiado. Sus familiares también. Pueden llevarle flores. Hay personas para las que este ‘pequeño’ gesto es inalcanzable.

Otros artículos sobre memoria histórica en Pikara Magazine:

–  La sede de Mujeres Antifascistas Vascas se convierte en una megatienda de Zara

–  Las 80 españolas que mató Videla

–  Y las tricotosas dejaron de sonar

 Las putas que clamaron por María Isabel

 Las mujeres que pararon dos meses a Franco

–  “Las sirvientas se valieron del prejuicio para huir de la represión franquista”

Franco: error histórico de la derecha

18 noviembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

El Congreso de los Diputados ha tomado esta semana una decisión histórica, de las que quedan marcadas de verdad en el devenir de un país. Nos ha costado 43 años, pero exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos es una medida imprescindible para poder seguir caminando con memoria, justicia y dignidad.

Queda mucho por hacer en el Valle y en las terribles cunetas de nuestra historia, pero es evidente que ninguna democracia que se precie puede rendir homenaje a un dictador en un monumento de patrimonio nacional.  Solo pensarlo es una aberración.

Esto no debería tener demasiada discusión y, sin embargo, la derecha española ha vuelto a tropezar en la misma piedra. La decisión del Congreso se ha tomado sin el apoyo ni del PP ni de Ciudadanos en lo que sin duda es para ellos, un error histórico que les va a perseguir.

Dos líderes nacidos en democracia, Casado y Rivera han sido incapaces de quitarse para siempre de encima la sombra franquista que arrastra la derecha. Y eso es malo para ellos, pero también es malo para la democracia española.

PP y Ciudadanos podían legítimamente cuestionar la forma elegida por el gobierno para llevar a cabo la medida, pero es una torpeza inmensa poner eso por delante del fondo y la trascendencia del asunto.

Los ciudadanos han vivido con absoluta normalidad este debate, más allá de los 4 nostálgicos que han vociferado su odio y su rencor por los medios este verano y hasta la Iglesia ha entendido que después de amparar y proteger a un tirano durante 40 años, ahora tenía que ponerse al lado de la ley democrática.

Los restos de Franco y el Valle de los Caídos son asignaturas pendientes de la transición que ya es hora de superar. Fue el Rey Juan Carlos I el que decidió enterrar allí al dictador recién fallecido en una España atenazada todavía entonces por el ruido de sables y es su hijo, Felipe VI el que firma el real decreto que lo va a sacar de allí. No le vendría mal a la renqueante monarquía española aprovechar este guiño de la historia como símbolo de los nuevos tiempos.

Franco: datos frente a la demagogia negacionista

13 octubre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Este agosto debería pasar a la Historia como el mes en el que los franquistas se quitaron definitivamente la careta y trataron de manipular la realidad para blanquear la dictadura. Si en el mundo hay una corriente marginal e incluso perseguida de revisionistas que niegan el Holocausto, en nuestro país contamos con un grupo mucho mayor de negacionistas de los crímenes del franquismo que, además, actúan con total impunidad. Los hemos visto buscar pelea dialéctica en el barro, en el que lo mismo vale hablar de Franco que de Venezuela o de Catalunya. Ellos lo mezclan todo, lo tergiversan todo con el único objetivo de legitimar una etapa tan oscura como fue el franquismo. Atónito ante lo que he visto y he oído, solo se me ocurre contestar con datos. Sé que corro el riesgo de aburrir a los lectores, pero creo que tenemos que repetir machaconamente la verdad para evitar que consigan su objetivo.

Franco dio un golpe de Estado contra un régimen democrático. No hay más. La derecha franquista ha ido cambiando de versión, falseando la realidad, para intentar legitimar aquella sublevación contra el orden constitucional.

Es falso que lo diera por el asesinato de Calvo Sotelo.

– El golpe estaba preparado y la fecha programada desde meses antes de ese atentado.

Es falso que lo diera por una amenaza comunista.

– El PCE apenas tenía 3.000 afiliados en 1936.

– El PCE sacó solo 16 diputados en las elecciones de febrero de 1936.

– El PCE se hizo fuerte durante la guerra, debido a que las democracias occidentales no ayudaron a la República y el único apoyo exterior llegó de la Unión Soviética.

– Franco tuvo 40 años para buscar las pruebas de un supuesto complot comunista contra la República y no encontró nada… porque nada había.

Es falso que lo diera porque «la guerra la inició la izquierda en el 34».

– La derecha gobernaba la República en 1934 y siguió haciéndolo hasta que en febrero de 1936 perdió las elecciones.

– Quien conspiró desde el primer día contra la República fue buena parte de la derecha. Hubo varios intentos de golpe de Estado, el más importante el liderado por el general Sanjurjo en 1932. Sanjurjo fue también el cabecilla de la rebelión de julio de 1936. Si siguiésemos el absurdo razonamiento de los revisionistas franquistas que no paran de hablar del 34, podríamos afirmar (no lo haremos por dignidad y puro equilibrio mental) que la guerra la inició la derecha en el 32.

Es falso que lo diera porque “hubo pucherazo en las elecciones del 36”:

– La derecha y los servicios secretos alemanes ya vaticinaban el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero. El resultado, usando términos coloquiales, estaba cantado.

– La sublevación había empezado a fraguarse mucho antes de esas elecciones.

– Ya en los años 80 diversos historiadores, tras analizar académicamente los resultados electorales, concluyeron que no había habido irregularidades destacables ni, mucho menos, determinantes en el reparto final de escaños. De hecho, donde más irregularidades se detectaron y más presiones se ejercieron sobre los electores fue en circunscripciones controladas por la derecha.

– Recientemente se publicó una obra que hablaba de un supuesto pucherazo en el 36. El trabajo se basó, principalmente, en datos y argumentos que el propio régimen franquista había utilizado 79 años atrás y que carecían de cualquier rigor académico.

– Franco provocó una guerra que destruyó el país y llevó a la muerte a 300.000 combatientes y decenas de miles de civiles.

– Los apoyos internacionales de Franco en la contienda fueron Hitler y Mussolini. Tropas italianas fascistas, asesores militares nazis y aviones de la Legión Cóndor alemana combatieron, codo con codo, con los soldados franquistas. En la España “nacional” ondeaba la bandera con la cruz gamada, se veneraba al Führer y a Mussolini, se propagaba el odio contra los judíos y era obligatorio realizar el saludo fascista.

– Franco asesinó a 150.000 hombres y mujeres por motivos ideológicos.

Los crímenes de Franco no fueron una reacción a la violencia “del bando republicano”, sino una estrategia premeditada.

– Tres meses antes de la sublevación, en abril de 1936, el general Mola dictó unas órdenes secretas para todos sus compañeros de rebelión en las que decía, entre otras muchas cosas: «La acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo (…) aplicando castigos ejemplares (…) para estrangular movimientos de rebeldía o huelga». «Eliminar los elementos izquierdistas: comunistas, anarquistas, sindicalistas, masones, etc.».

– En las regiones en que triunfó inmediatamente el golpe de Estado y, por tanto, ni hubo guerra ni hubo víctimas de derechas, la represión fue igual o más brutal que en las zonas que caerían meses o años más tarde en manos franquistas.

Canarias: Entre 2.600 y 3.000 asesinados

Navarra: 3.500 asesinados

Baleares: 2.000 asesinados

Si tomamos Galicia como ejemplo:

– Al igual que en las citadas con anterioridad, no hubo guerra, la región cayó en manos franquistas en apenas dos días, no hubo víctimas de derechas.

– Y aún así: 4.700 republicanos asesinados (3.233 “paseados” y 1.466 ejecutados).

– Asesinados los 4 gobernadores civiles, el capitán general de la región militar, el gobernador militar de La Coruña, el contralmirante de la base de Ferrol, los alcaldes de, al menos, 38 localidades (incluidas Santiago de Compostela, Ferrol, La Coruña, Orense y Vigo) y centenares de concejales.

Una vez iniciada la guerra, las órdenes de los generales sublevados fueron: asesinar y violar. No lo digo yo, lo decían ellos mismos:

– Francisco Franco: «En una guerra civil, es preferible una ocupación sistemática de territorio, acompañada por una limpieza necesaria, a una rápida derrota de los ejércitos enemigos que deje al país infectado de adversarios»

– General Juan Yagüe: «Al que resista, ya sabéis lo que tenéis que hacer: a la cárcel o al paredón, lo mismo da. Nosotros nos hemos propuesto redimiros y os redimiremos, queráis o no queráis. Necesitaros no os necesitamos para nada; elecciones, no volverá a haber jamás, ¿para qué queremos vuestros votos? Primero vamos a redimir a los del otro lado; vamos a imponerles nuestra civilización, ya que no quieren por las buenas, por las malas».

– General Gonzalo Queipo de Llano: «Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y de paso también a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen».

– General Emilio Mola: «¿Parlamentar? ¡Jamás! Esta guerra tiene que terminar con el exterminio de los enemigos de España (…) Quiero derrotarlos para imponerles mi voluntad que es la vuestra y para aniquilarlos».

Los generales sublevados utilizaron a las tropas “indígenas” marroquíes como arma para sembrar el terror y la muerte.

– Periodistas internacionales constataron en sus crónicas cómo las “tropas moras” les ofrecían “orejas de comunistas” como souvenir.

– Franco perdonaba a los “moros” que practicaban violaciones alegando que había que tener en cuenta «la psicología del Indígena Marroquí en campaña».

– Hasta algunos alcaldes franquistas elevaron quejas por los saqueos generalizados, las violaciones y demás atropellos que provocaron los “moros”.

– Franco provocó el exilio de 250.000 españoles.

– Franco encerró a más de un millón de hombres y mujeres en cárceles y campos de concentración.

Franco montó un régimen fascista que apoyó a Alemania y a Italia en la II Guerra Mundial.

– Franco quiso entrar en la guerra y así lo dejó firmado en el protocolo secreto que firmó en Hendaya tras reunirse con Hitler: «En cumplimiento de sus obligaciones como aliada, España intervendrá en la presente guerra al lado de las Potencias del Eje contra Inglaterra, una vez que la hayan provisto de la ayuda militar necesaria para su preparación militar, en el momento en que se fije de común acuerdo por las tres Potencias, tomando en cuenta los preparativos militares que deban ser decididos», podía leerse en ese protocolo.

– Franco, a través de Ramón Serrano Suñer, pactó con Hitler la deportación a los campos de concentración nazis de miles de españoles y españolas. 7.500 de ellos acabarían pereciendo en lugares como Mauthausen, Buchenwald, Dachau, Auschwitz o Ravensbrück.

– Franco rechazó la oferta de Hitler de repatriar a “sus judíos” antes de poner en marcha la “Solución final”. Esa inacción del dictador español provocó que al menos 40.000 hombres, mujeres y niños de origen sefardí acabaran en las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau.

– Franco envió a 50.000 hombres a combatir con el uniforme del Ejército nazi y a luchar bajo la bandera de la esvástica.

– Franco solo maquilló su fascismo a partir de 1943, cuando Hitler empezó a perder batallas en Europa y temió que el Führer le arrastrara en su caída.

-Franco secuestró las libertades de los españoles durante 40 años

-Durante el régimen de Franco hubo, al menos, 30.960 bebés robados. Inicialmente pertenecían a familias republicanas y los robos se practicaron para que los niños fueran educados en los “valores de la Nueva España”. El robo ideológico acabó convirtiéndose en un robo por motivos económicos, es decir, en un puro negocio.

Franco tuvo su propio doctor Mengele.

– Franco nombró jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares al doctor Antonio Vallejo-Nágera. Sus teorías, que cautivaron al dictador, apuntaban a que el marxismo era fruto de la existencia de un “gen rojo”. Este “doctor” hizo experimentos con los prisioneros de diversos campos de concentración, entre ellos con los miembros de las Brigadas Internacionales cautivos en San Pedro de Cardeña. Su racismo ideológico, supuestamente científico, legitimó el robo de bebés y la eliminación de los enemigos contaminados por el imaginario gen.

– Franco condenó a las mujeres españolas al papel de siervas de sus padres, maridos e hijos. Lo que pensaba el régimen de las mujeres no lo digo yo,  lo decía la líder femenina designada por Franco, Pilar Primo de Rivera: «Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles, nosotras no podemos hacer más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho (…) «La única misión asignada a la mujer en las tareas de la Patria es el hogar».

Franco asesinó la inteligencia, tal y como anunció Millán Astray en la Universidad de Salamanca, delante de Miguel de Unamuno.

– Lo hizo literalmente, asesinando a intelectuales de talla internacional como Miguel Hernández o Federico García Lorca

– Lo hizo literalmente, matando a centenares de maestros de escuela y depurando a todos los demás

– Lo hizo quemando libros, siguiendo la doctrina verbalizada por el rector franquista de la Universidad de Zaragoza: «el fuego purificador es la medida radical contra la materialidad del libro».

Franco fue un corrupto y creó un régimen en el que imperó la corrupción desde arriba hasta abajo

– Su fortuna, poco después de acabar la guerra, ya alcanzaba los 400 millones de euros  según se ha desvelado en investigaciones recientes.

–  Montó un emporio empresarial, gracias a su infinito poder político, que hoy siguen controlando sus herederos.

Franco siguió matando y reprimiendo hasta el último día.

– En 1970 aún había presos políticos y comunes realizando trabajos forzados.

– Los últimos fusilamientos se perpetraron en septiembre de 1975. Solo dos meses antes de morir, el dictador hizo oídos sordos a las peticiones de clemencia que llegaron desde Estados Unidos, Europa y el mismísimo Vaticano.

–  El día de su muerte quedaban miles de presos políticos en sus cárceles.

Necesitaría 1.000 artículos como este para incluir todos los datos. Solo he aportado una pequeña muestra de lo ocurrido. ¿De verdad hay que seguir debatiendo sobre esto? ¿De verdad es democrático dar voz en los medios de comunicación a quienes tratan de ocultar la realidad, justifican los asesinatos e insultan a las víctimas? ¿De verdad creen que este artículo sería necesario en un país normal?