Archive for the ‘luchas sociales’ Category

Donald Trump y los terroristas “perdedores”

19 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Muchos jóvenes, inocentes que estaban viviendo y disfrutando de la vida han sido asesinados por unos perdedores. No quiero llamarles monstruos porque les gustaría ese término. Creerían que es un buen nombre. Desde ahora, les llamaré perdedores porque eso es lo que son. Son unos perdedores. Y habrá muchos más. Pero son unos perdedores, simplemente recordad esto”. Es el modo en que reaccionó el presidente de Estados Unidos Donald Trump a los atentados de Manchester, donde, de momento, hay 22 personas muertas.

Obsérvese que el empresario, de todos los posibles calificativos, y a pesar de su carácter lenguaraz, elige “perdedores”. Ni criminales, ni asesinos, ni hijoputas, y hasta evita el de monstruos; su peor calificativo es el de “perdedores”. Vale la pena reflexionar sobre ello. La estructura mental del empresario neoliberal no se mueve dentro de coordenadas morales sino en un marco de competitividad, es decir, de ganadores y de perdedores. Es el marco conceptual que diría George Lakoff.

Las personas no son buenas o malas, morales o inmorales, respetuosas de la ley o violadoras de la ley, solidarias o insolidarias. En el mundo capitalista de Donald Trump los individuos se dividen entre ganadores o perdedores. Por supuesto, los buenos son los ganadores y los malos los perdedores. Por tanto, lo peor y más ofensivo que se le puede decir a un terrorista es que es un perdedor, no importa que quienes más hayan perdido –la vida– sean las víctimas de los atentados, que se jodan los de ISIS, que son unos perdedores.

En el marco conceptual neocon ser perdedor es lo más despreciable, porque no existe ni la solidaridad ni el apoyo al débil. Y lo que es peor, se es responsable de ser un perdedor. Es tan despreciable que es el calificativo que elige Trump para un terrorista de ISIS que asesina adolescentes en un concierto.

En su absurda ceguera neoliberal, el presidente de Estados Unidos no entiende que si hay algo que despierta el odio entre el terrorismo islámico es la sensación de que lo han perdido todo por culpa de Occidente y que lo ganarán gracias al paraíso prometido por el Islam. Ese terrorista que explotó en Manchester llevándose otras 22 vidas lo hizo sabiendo ya que era un perdedor y su miserable consuelo era conseguir convertir a unos adolescentes inocentes en perdedores como él. De modo que llamarle perdedor es solo recordarle a algunos el motivo por el que nos odian.

Violencia de género entre menores

13 julio, 2017

Fuente: http://www.jessicafillol.es

Jessica Fillol, 5 de junio de 2017.

Ella acababa de comenzar la Secundaria, él iba un curso por delante. Salieron durante unos meses, pero cuando ella quiso romper la relación, él comenzó a ser más agresivo. En realidad, ya había ejercido violencia sobre ella antes, solo que Laura, a sus 13 años, no había sabido identificarla porque no tenía las herramientas necesarias para hacerlo.

En marzo de este año, en Benidorm, la Policía detuvo a un chico de 26 años por agredir a su novia de 17. A través de una cámara de seguridad vieron cómo el agresor le propinaba una paliza a la menor con patadas y puñetazos. La chica caía al suelo y él aprovechaba para seguir golpeándola. El maltratador llegó a declarar que “la agresión había sido consentida por ella” y que por eso no le había denunciado.

Ese mismo mes, un joven de 19 años era detenido por agredir a su novia de 17 y acuchillar a su madre cuando esta fue a buscar a su hija tras la agresión. Fue en Torrelavega (Cantabria). También en abril de este año, en Pamplona, un joven de 16 años abusó sexualmente de otra joven menor de edad. La Policía la encontró a las tres de la madrugada sola, tras el ataque.

La socióloga Carmen Ruiz Repullo hizo un estudio en 2016 sobre la violencia machista en adolescentes. Aseguraba que este maltrato que sufren las menores es tan severo como el que puede sufrir una mujer adulta y que, además, surge desde el primer momento debido al control tecnológico extendido entre los jóvenes.

Según datos del Ministerio de Sanidad e Igualdad, más del 28% de las chicas sufrieron “control abusivo a través del móvil” en 2016 y hasta un 5% fue objeto de las mal llamadas ‘pruebas de amor’: intercambiar fotos de contenido sexual a petición de la pareja.

Según la Macroencuesta española de Violencia contra la Mujer de 2015, el 21% de las mujeres menores de 25 años que han tenido pareja han sido víctimas de violencia de género, frente al 9% de las mujeres en general.

En Andalucía tuvo mucha relevancia un estudio realizado por Fundación Mujeres y la UNED. Se tomó una muestra en los Centros de Educación Secundaria de 2.289 chicas y chicos de tercero y cuarto de ESO. El 10% de los adolescentes consideraba que el hombre es el que debe tomar las decisiones importantes en la pareja, junto a un 24% que se mostraba de acuerdo con que el lugar de la mujer está en la casa con su familia. Más del 20% pensaba que la mujer es más débil que el hombre. En relación a la violencia machista, el 50% cree que las mujeres aguantan mientras que el 25% piensa que las causas de esta violencia están en el alcohol y las drogas. Además, las creencias sobre el amor romántico están muy presentes en la adolescencia, que confunde entre otras cosas celos y sufrimiento con amor.

Fuente: El Español

Podéis seguir insistiendo en que no hace falta el feminismo, que ya existe igualdad, que el machismo ya está superado y que la violencia de género es solo cosa de inmigrantes, de gente con bajo nivel sociocultural y económico, o de borrachos y drogadictos, pero eso solo pondrá de manifiesto una vez más que solo queréis cerrar los ojos ante un problema que está tan arraigado en la sociedad como es el machismo, la creencia de que las relaciones son posesivas y plagadas de celos o no es amor, los mitos sobre el amor romántico y la pertenencia a la pareja.

La realidad del sector taurino: el negocio de muy pocos

6 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Por tercer año consecutivo ( 2015 y 2016), y una vez publicadas las estadísticas oficiales por parte del Ministerio de Cultura, ofrecemos este exhaustivo análisis para que los lectores de El caballo de Nietzsche se hagan una idea de cómo está el sector del toro de lidia en España. Hemos utilizado datos de organismos oficiales y del propio sector taurino.

Festejos taurinos en plaza

En 2007, que es el año del que partimos para establecer las comparativas en este informe, se celebraron en España 3.651 festejos taurinos en plaza. El año pasado, el 2016, se celebraron 1.598, es decir, 2.053 menos que hace 10 años. Así pues, y de forma porcentual, entre 2007 y 2016 se ha producido un descenso del 56,24%. El interanual 2015-2016 ha supuesto un descenso del 7,9%.

Cuando hablamos de festejos en plaza nos estamos refiriendo a corridas de toros (386; 24,2%), rejoneo (172; 10,8%), novilladas con picadores (200; 12,5%), festivales (215; 13,5%), festejos mixtos (140; 8,8%), festejos mixtos con rejones (58; 3,6%), becerradas (163; 10,2%), novilladas sin picadores (262; 16,4%) y toreo cómico (2; 0,1%). Los números que aparecen entre paréntesis se refieren a los totales de cada uno de ellos y sus porcentajes durante el año 2016.

Es evidente que los festejos que más interés despiertan, los que podemos calificar como ‘mayores,’ son los menos, el 35,79%, es decir, los que corresponden a corridas de toros, rejoneo y novilladas con picadores, y solo los dos primeros pueden suponer grandes entradas de público en las ferias taurinas más importantes. En el resto el número de espectadores es escaso.

Sobre las comunidades autónomas en las que ha disminuido este tipo de festejos nos encontramos con Andalucía (-30), Aragón (-1), Asturias (-1), Castilla y León (-35), Castilla La Mancha (-35), Extremadura (-7), Galicia (-2), Madrid (-26), Murcia (-2), Navarra (-5) y La Rioja (-2).

Se mantiene el mismo número en Cantabria (13) y Melilla (1), y aumentan en Baleares (+3), Comunidad Valenciana (+4) y País Vasco (+1).

Profesionales taurinos

Como contrapunto, y tras el análisis estadístico, nos volvemos a encontrar con la sorpresa de años anteriores: los profesionales taurinos aumentan. Entre 2007 y 2016 lo hicieron en un 30,9% y en el interanual 2015-2016 lo han hecho en 211 personas. Si en 2007 había 7.397 profesionales taurinos, en el 2016 fueron 10.692, es decir, 3.295 más. Al final del estudio intentaremos dar una explicación a este extraño fenómeno, que hace que un sector en claro declive vea aumentado el número de personas que, en teoría, encontrarían empleo en el mismo. Como veremos, la inmensa mayoría de los inscritos como profesionales de la tauromaquia, pese a su meteórico aumento, no puede vivir y no vive de esta actividad.

Con respecto a ellos y para entendernos, cuando hablamos de profesionales taurinos nos estamos refiriendo a matadores de toros (823, el 7,69 % del total), matadores de novillos con y sin picadores (3.168, el 29,62 %), rejoneadores de toros y de novillos (405, el 3,78 %), banderilleros de novillos y de toros (2.201, el 20,58 %), picadores (717, el 6,70 %), mozos de espadas (3.198, el 29,91 %) y toreros cómicos (80, el 0,74 %).

Si hacemos un análisis más profundo de cada uno de los integrantes de este sector según la función que desempeñan en el desarrollo de los festejos en plaza y sus edades, nos encontramos de nuevo con interesantes hallazgos:

En lo que respecta a los matadores de toros, es decir, a los toreros, el 12,2 % de ellos tiene entre 16 y 29 años; el 45,4 %, entre 30 y 44 años; el 29,8 %, entre 45 y 64 años; y el 12,6 %, más de 64 años.

En lo que se refiere a los novilleros, es decir, aquellos profesionales que aspiran a ser algún día toreros, el 35,7 % tiene entre 16 y 29 años; el 49,2 %, entre 30 y 44 años; el 11,4 %, entre 45 y 64 años; y el 3,8 %, más de 64 años. Es decir, el 64,3 % de ellos han llegado a los 30 años sin haber sido capaces de ser toreros y un 15 % ya ha cumplido los 45 años. Además, 4 de cada 100 tienen más de 64 años.

En cuanto a los rejoneadores, el 19,7 % de ellos tiene entre 16 y 29 años; el 47,6 %, entre 30 y 44 años; el 27,9 %, entre 45 y 64 años; y el 4,6 %, más de 64 años. Resumiendo: el 32,5 % de ellos ya ha cumplido los 45 años.

Los banderilleros y picadores también son colectivos entrados en años. El 8,2 % de los banderilleros tiene entre 16 y 29 años; el 44,6 %, entre 30 y 44 años; el 32,5 %, entre 45-64; y el 14,7 %; más de 64 años. Por lo que respecta a los picadores, el 7,8 % tiene entre 16 y 29 años; el 37 %; entre 30 y 44 años; el 37,9 %, entre 45 y 64 años; y el 17,3 %, más de 64 años.

Entre los mozos de espadas, el 17,3 % tiene entre 16 y 29 años; el 40,4 %, entre 30 y 44 años; el 31,9 %, entre 45 y 64 años; y el 10,4 %, más de 64 años.

Hablamos de un colectivo en el que el 35,63 % tiene 45 años o más y en el que, y esto es más interesante, el 9,7 % tiene más de 64 años. Entre 16 y 29 años: 2.131 profesionales taurinos, 19,93 %. Entre 30 y 44 años: 4.750 profesionales taurinos, 44,42%. Entre 45 y 64 años: 2.769 profesionales taurinos, 25,89%. Más de 64 años: 1.042 profesionales taurinos, 9,74 %.

Matadores de toros

Las estadísticas taurinas nos indican que, durante el año 2016, de los 823 profesionales taurinos registrados como matadores de toros, es decir, toreros, sólo torearon alguna vez en algún festejo en plaza 149, es decir, el 18,10 % de ellos, o lo que es lo mismo, el 81,9 % de los toreros no pisó la arena de una plaza, y si lo hizo no fue para torear. El reparto, como se ve, fue de lo más irregular:

1 de ellos toreó en 58 festejos; 1/52; 1/44; 2/40; 2/37; 1/35; 1/34; 1/32; 1/31; 1/28; 2/27; 1/26; 2/24; 3/23; 1/22; 2/21; 1/19; 2/18; 1/17; 3/15; 1/14; 1/12; 2/11; 8/10; 4/9; 4/8; 7/7; 4/6; 4/5; 11/4; 16/3; 17/2; y 49/1.

¿Dónde ponemos el corte para poder decir que un torero ganó dinero toreando en plaza? Si lo ponemos en 10 festejos, que es dar mucha holgura al asunto, porque la mayoría lo hizo en plazas en que los salarios no son demasiado altos, vemos que 116 de ellos lidiaron toros o novillos en menos de 10 ocasiones. Así que, de 149 que torearon, el 77,85 % de ellos lo hizo en menos de 10 festejos, y el 44,29 % solo lo hizo en una o dos ocasiones.

Novilleros

Ya hemos visto que en el registro de profesionales taurinos están inscritos como tales 3.168 novilleros, de los que durante 2016 solo torearon algún novillo 123, es decir, el 3,88 % de ellos, o lo que es lo mismo, el 96,12 % no pisó la arena de una plaza. Y así es cómo se repartieron los festejos:

1 de ellos toreó en 18 novilladas; 1/17; 1/16; 2/15; 2/13; 1/12; 3/11; 5/10; 3/9; 5/8; 7/7; 4/6; 7/5; 5/4; 13/3; 20/2; 43/1.

Dado que estamos hablando de novilleros, su futuro como toreros pasa por lidiar en 10 novilladas sin picadores y en 25 novilladas con picadores para poder acceder a la categoría de torero.

La información de la que nos hemos servido para elaborar este estudio no discrimina entre novilladas sin picadores o con picadores, pero tampoco es importante dado los datos obtenidos.

Vistos los números de la mayoría de estos aspirantes a toreros, es indudable que nunca llegarán a serlo. El 65,85 % del 3,88 % que consiguió torear en novilladas lo hizo en menos de 5 ocasiones durante el año pasado.

Rejoneadores

De los 405 inscritos en esta categoría, sólo 53 montaron en sus caballos para salir a la arena, es decir, solo lidió toros o novillos el 13,08%, o lo que es lo mismo, no lidió el 86,92 % de ellos. Y así se repartieron los festejos:

Uno de ellos intervino en 33 festejos; 1/32; 1/29; 1/27; 1/26; 1/25; 1/24; 2/23; 1/21; 1/20; 1/17; 1/16; 3/15; 1/14; 1/13; 2/12; 2/11; 1/10; 4/8; 1/6; 2/5; 3/4; 4/3; 6/2; 10/1. Como se ve, prácticamente el 50% de ellos no pasó de los 5 festejos.

Jefes de cuadrilla

A modo de resumen de lo desarrollado hasta ahora, si contabilizamos el total de los que se denominan jefes de cuadrilla, es decir, matadores de toros, novilleros y rejoneadores, obtendremos la cifra de 4.396 profesionales taurinos inscritos en estas tres categorías. De todos ellos solo 149 matadores, 123 novilleros y 53 rejoneadores pisaron la arena de alguna plaza en el año 2016 para ejercer como tales. Así que solo 325 de los considerados como jefes de cuadrilla lo hicieron, o lo que es lo mismo, el 7,39 %. El resumen es que el 92,61 % de los inscritos como toreros, rejoneadores y novilleros no toreó el año pasado. Y si los que contratan y pagan a las cuadrillas, es decir, a los picadores, banderilleros y mozos de espadas, no trabajan, ya me dirán ustedes en qué lo hacen estos subalternos, que suman la friolera de 6.166 personas.

Otro dato que me parece interesante, por lo esperpénticos que son este tipo de festejos, es que el toreo bufo, el que desarrollan los toreros cómicos, está a punto a desaparecer. Si en 2007 se celebraron 37 festejos de estas características, en 2016 han quedado reducidos a 2. A pesar de ello, en el registro de profesionales taurinos aún aparecen 180 personas con la categoría de toreros cómicos.

Plazas de toros

Se sigue manteniendo la tendencia que demuestra que son los pequeños municipios, con sus plazas de tercera categoría, portátiles y “otras”, los que mantienen a duras penas los festejos en plaza, ya que programaron el 79,5 % de todos ellos. En las plazas de primera se celebró solo el 9,4 % del total y en las de segunda, solo el 11,1 %.

De las 1.727 plazas de toros que hay en España, durante 2016 sólo se programaron festejos taurinos en 401, es decir, en el 23,21 % de ellas, o lo que es lo mismo, en el 76,79 % de ellas no hubo festejos. Solo en 19 se celebraron más de 5 festejos; en 10, 5; en 15, 4; en 30, 3; en 96, 2; y en 231, 1 solo festejo. Como se puede ver, hay más de 1.000 instalaciones que no son utilizadas, y que en caso de ser de propiedad pública y no portátiles, son las administraciones las que tienen que mantenerlas con nuestro dinero, y cientos de ellas son infrautilizadas, ya que en más del 50 % de los cosos solo se celebró un festejo taurino.

El récord de festejos lo tiene Las Ventas con 62, y la siguen La Maestranza con 24, Valencia con 17, Albacete con 11, Zaragoza con 11, Santander con 7, Pamplona con 10, Bilbao con 9, Málaga con 9, Algemesí con 7 y Calasparra con 7.

Ganadería de lidia

El número de ganaderías de lidia desciende. Si en 2015 eran 1.341, en 2016 el Ministerio de Cultura contabiliza 1.324, es decir, 17 menos, aunque seguimos sin saber por qué el Ministerio de Agricultura, el MAGRAMA, dice que son 997 (327 de diferencia es mucha diferencia). Como seguimos la línea estadística del primero, diremos que de esas 1.324 solo 302 vendieron algún bovino para festejos en plaza, es decir, el 22,80 % del total, o lo que es lo mismo, el 77,2 % de las ganaderías no puso ni un sólo animal en un coso taurino durante 2016 para su lidia posterior. Este dato es sumamente importante, ya que uno de los argumentos que nos llegan desde el mundo del toro de lidia incide en que si la tauromaquia desaparece también lo harán las ganaderías que se dedican a la crianza de esta raza de vacuno. Los datos indican que la gran mayoría no vive de estos animales. Quizás el Plan Agrario Común de la UE y sus subvenciones expliquen este extraño fenómeno, aunque nos consta que el sector, consciente de la mala situación, ha diversificado su negocio posibilitando visitas guiadas a sus explotaciones y la organización de eventos como bautizos, bodas, comuniones, fiestas privadas y actividades empresariales de carácter lúdico.

Veamos cómo se ha repartido la venta de animales para festejos en plaza por parte de las 302 ganaderías que consiguieron vender alguno de sus animales:

Una vendió 106 animales; 1/100; 1/96; 1/75; 1/71; 1/70; 2/63; 1/61; 1/60; 1/54; 3/53; 1/52; 1/50; 1/49; 1/43; 2/42; 2/39; 2/38; 2/37; 1/35; 2/36; 3/34; 3/33; 4/32; 4/30; 1/29; 5/28; 2/27; 4/26; 1/25; 1/24; 3/23; 7/22; 6/21; 3/20; 6/19; 6/18; 4/17; 9/16; 6/15; 5/14; 4/13; 21/12; 11/3; 10/17; 9/6; 8/11; 7/12; 6/38; 5/10; 4/33; 2/21.

Esto hace un total de 4.413 animales vendidos para festejos en plaza. Como se puede ver, la disparidad del número de toros y novillos vendidos por unas y otras ganaderías es abismal, pero por sacar una media aritmética, estaríamos hablando de 14,6 animales por explotación, lo que a todas luces reduce el asunto a unos ingresos con los que sería imposible que subsistieran. ¿Dónde podemos establecer el límite para considerar que estas ganaderías son rentables en función de los ejemplares vendidos para festejos en plaza? ¿Lo ponemos en 30 por hacerles un favor de cálculo? De ser así estaríamos hablando de 46 ganaderías que son las que vendieron 30 o más animales, es decir, el 15,23% del 22,8% de las que entraron en el mercado de los festejos en plaza.

Un dato interesante, por la crueldad del espectáculo taurino que recibe el nombre de becerradas, es que, si en 2007 se celebraron 248, en 2016 han sido 163, es decir, 85 menos. Según estos datos podemos decir que el número de animales muertos en este tipo de espectáculo antes de cumplir los 2 años fue por lo menos de 340, poniendo una media de 4 becerros por festejo.

Al número de animales muertos en plazas de toros, debemos sumar los que mueren en las propias ganaderías en entrenamientos de profesionales de la tauromaquia, en lidias a puerta cerrada y en los mataderos una vez desechados tras las oportunas tientas. ¿Su número? Creemos que son miles…

Festejos populares

Mientras, como hemos visto, la lidia de toros y novillos está en descenso, los festejos populares, en sus diferentes modalidades, siguen en ascenso. Si en 2015 fueron 16.383, en 2016 se elevaron a 17.073, es decir, 691 más, lo que en porcentaje se traduce en un aumento del 4 %.

Por comunidades éstas son las cifras que nos ofrece el Ministerio de Cultura:

Andalucía: 394 festejos. Aragón: 1.104. Cantabria: 25. Castilla y León: 1.900. Castilla La Mancha: 1.330. Cataluña: 55 (posiblemente sean más). Comunidad Valenciana: 8.937. Extremadura: 550. Galicia: 1. Comunidad de Madrid: 660. Murcia: 62. Navarra: 1.577. País Vasco: 174. La Rioja: 303. Melilla: 1.

El número de bovinos de lidia que son utilizados anualmente en este tipo de espectáculos nos resulta prácticamente imposible de cuantificar. En muchos de estos festejos los animales son reutilizados varias veces y participan en diferentes modalidades. Por tanto, no podemos dar una cifra exacta de los que posteriormente son sacrificados por su participación en los mismos, aunque todos, antes o después, acaban en los mataderos. En este tipo de eventos, además, se utilizan vacas, vaquillas, y por tanto no solamente machos de raza de lidia. Tampoco sabemos a ciencia cierta cómo recoge el Ministerio de Cultura los datos que luego publica. Personalmente me parece una cifra exagerada, y quizás el año que viene podamos dar información de otro medio que nos sirva para saber si estas cifras son reales.

Este elevado número de festejos en la calle o en espacios que se habilitan en los diversos municipios para su celebración e incluso en algunas plazas de toros es, sin duda, el sustento de unas cuantas ganaderías, algunas de las que, como hemos apuntado, no ponen animales en los cosos taurinos para su lidia, aunque nos consta que las que sí lo hacen tampoco ponen ningún reparo en vender ejemplares para este tipo de espectáculos. Como se puede ver, la selección en cuanto a eso que llaman “bravura” ha dejado de tener prácticamente justificación. En realidad, esta cualidad y la otra que se valora mucho en las plazas de toros, el “trapío”, no tienen demasiada importancia en los festejos populares.

Lo cierto es que, quizás, algunos de los jefes de cuadrilla e incluso algunos banderilleros encuentren en este tipo de espectáculos la manera de obtener algunos ingresos, ya que para su celebración es indispensable, en la mayoría de ellos, la presencia de lo que se conoce como ‘Director de lidia’ y ‘Ayudante del director de lidia’, con funciones especificadas en los  reglamentos de festejos populares de los que se han dotado muchas comunidades autónomas. Estos directores y sus ayudantes tienen que ser toreros, novilleros o banderilleros.

Quizás alguien pueda alegar que no solo hay festejos taurinos en España, y que por tanto algunos toreros e incluso algunos novilleros tienen posibilidad de desarrollar su trabajo en el sur de Francia, Venezuela, Colombia, Ecuador, México o Perú, pero lo cierto es que lo único que hacen es abrir aún más la enorme brecha entre los que más torean, los que lo hacen menos y los que no lo hacen. Las temporadas en esos países, salvo raras excepciones, las hacen los toreros que están más alto en el escalafón español, y los que no lo están tampoco gozan allí de oportunidades, salvo quizás, y en casos puntuales, en festejos de escaso o nulo interés y en plazas de pequeños pueblos. En una ocasión, un taurino me quiso justificar este excedente de toreros y de novilleros por la existencia de lo que se conoce como “sobresaliente”, que es como un torero o novillero reserva, pero su presencia solo es obligada en un festejo en el caso de que los lidiadores titulares sean uno o dos, circunstancia que se da en muy pocas ocasiones.

Además de todo lo apuntado, podemos decir que la tauromaquia es negocio para unos pocos toreros, rejoneadores y ganaderías, como ha quedado demostrado en este análisis, a los que sumaremos unos pocos empresarios que se hacen con la explotación de algunos cosos taurinos, en la mayoría de los casos por muy poco dinero, y subvencionados por los ayuntamientos e incluso por las diputaciones. Lo cierto es que en este mundo, el del toro de lidia, se da la paradoja de que hay toreros que además son ganaderos, incluso empresarios taurinos e incluso apoderados de otros toreros y de novilleros. Del mismo modo, algunos ganaderos son empresarios de plazas de toros y apoderados. Un sector endogámico donde los haya, que resiste a duras penas el cuestionamiento social desde hace algunos años.

Sobre otros datos que nos ofrece el Ministerio de Cultura en lo que respecta al año 2016, parece hacerse especial énfasis en el interés por eventos culturales de los que acuden a festejos taurinos, en el porcentaje de españoles que lo ha hecho alguna vez a lo largo de ese año (el 9,5%), sus edades y en cómo adquirieron las entradas, reconociendo que casi el 21% de ellos no pagó por ver el espectáculo. Para quien esté interesado en alguno de esos detalles, en este  enlace tiene los datos.

Las preguntas, analizando lo que hemos aportado en este informe, y con la premisa de que 90 de cada 100 españoles jamás ha ido a un festejo taurino, son: ¿por qué la tauromaquia es Bien de Interés Cultural en nuestro país?, ¿por qué se subvenciona y promociona con dinero público?, ¿por qué es una excepción al maltrato en las leyes de protección animal que tenemos?

A lo mejor hay algún lector que sea capaz de dar respuesta a mis preguntas, pero me tomaré la licencia de ponerlo en duda.

Estos son los perdedores y ganadores de una hipotética renta básica

5 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La propuesta de una renta básica es simple: un ingreso asegurado y universal para toda la población sean cuales sean sus circunstancias e ingresos. Cómo hacerlo y qué efectos tendría, no tanto. El último informe de la OCDE sobre renta básica alerta de que los sistemas de protección social y beneficios sociales actuales son tan complejos que su reemplazo por una renta básica crearía un complicado balance de ganadores y perdedores. De hecho, este ingreso podría no contribuir apenas a reducir la pobreza en algunos países.

Ese balance dependería de dos factores: quiénes son los beneficiarios de los sistemas actuales y cómo se plantearía la renta básica, es decir, cómo se financiaría y a qué beneficios sustituiría. Una foto del estado actual ayuda a mostrar qué población recibe más transferencias sociales. Estas transferencias sociales se hacen en forma de subsidios, prestaciones, pero también a través del sistema de pensiones, de la educación o del sistema fiscal.

En Finlandia, por ejemplo, el 20% más pobre recibe cuatro veces más transferencias que el 20% más rico. En Francia, los dos estratos de población acaban por recibir prácticamente lo mismo por diferentes vías. En otro grupo de países, entre los que se encuentran España, Grecia, Portugal e Italia, el 20% más rico se beneficia del triple de transferencias sociales que el 20% más pobre, una irregularidad que marca la ineficienca del sistema de protección social de los países del sur de Europa.

Este reparto es clave para saber quién gana y quién pierde. Si la renta básica sustituyera a los beneficios actuales, es decir, si el dinero que ahora se gasta en todas las prestaciones se sumara y se repartiera en cantidades iguales a cada ciudadano, los más pobres de algunos países con fuertes sistemas de protección (como los nórdicos) saldrían perdiendo. “Como en la mayoría de países estas transferencias están dirigidas a la población con niveles más bajos de ingresos estas personas ya están recibiendo unos beneficios mayores que lo que percibirían si se sustituyen por la renta básica”, explica el politólogo Pepe Fernández Albertos. En esos casos, la renta básica no solo no serviría para reducir la pobreza, sino que harían que gente que ahora está fuera de ese umbral cayera en él al reducir sus ingresos.

No es el caso de España. Al pertenecer al grupo de países donde las transferencias sociales benefician tan poco a los grupos más desfavorecidos, estas personas podrían salir ganando si se sustituyeran por una renta básica. “En España los programas de transferencia son muy poco redistributivos”, apunta Fernández Albertos. Las clases medias que ahora apenas se benefician de alguna ayuda también ganarían al empezar a recibir un cheque mensual con su renta básica.

El otro factor a tener cuenta es a qué sustituye y cómo se paga esa renta básica. Un argumento muy usado por sus defensores es que esta medida podría tener un coste cero: al sustituir a muchos programas de ayudas y prestaciones actuales se usaría ese dinero para financiarla. Pero, ¿cuál sería la cuantía de la renta básica que saldría? Los cálculos de la OCDE señalan que, en general, derivaría en una prestación de cuantía inferior a los sistemas de rentas mínimas que ya están funcionando en cada país. Es el caso de España: esos ingresos mínimos representan ahora  el 60% del umbral de la pobreza, mientras que una renta básica financiada de esta manera (a coste cero) estaría en el 35% de ese umbral.

La OCDE dice, por tanto, que sin impuestos adicionales una renta básica a coste cero “estaría muy lejos de erradicar la pobreza”, pero que conseguir una renta por encima del umbral de la pobreza sería “muy cara”. “La idea es que si quieres tener una renta básica que esté por encima del umbral de la pobreza o bien introduces algunos criterios de condicionalidad para percibirla, lo que lleva a perder algunas de sus características, o bien tienes que aumentar tu presupuesto, lo que acaba con la idea de presupuesto cero, de que implantarla no supondría un aumento del gasto”, señala el politólogo.

La OCDE concluye que la introducción de una renta básica debería ser, por tanto, paulatina e ir acompañada de un debate sobre cómo asumir una distribución más equitativa del crecimiento económico. Lo que parece claro, constata el organismo, es que las nuevas formas de empleo, el aumento de la desigualdad, la amenaza de miles de trabajos perdidos por la robotización y los desequilibrios entre vida laboral y personal están haciendo que el debate sobre la renta básica esté cada vez más presente.

¿El Estado de Bienestar es insostenible porque “resulta imposible mantenerlo”?

3 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Las palabras que encabezan este artículo son textuales. Las dijo en abril de 2009 el ex presidente José María Aznar (Aznar cree insostenible el actual Estado del bienestar) y las ha vuelto a repetir en nuevas ocasiones, más o menos de la misma forma que los demás responsables de las políticas económicas que se han aplicado en los últimos años. Y, como ha ocurrido con otros mitos y mentiras, a fuerza de repetirse se ha conseguido que la gente termine creyéndose esa idea y que acepte las medidas que recortan sus derechos y los bienes públicos a los que venía accediendo. Pero ¿qué hay de verdad en esa afirmación? ¿Es cierto que los gastos públicos destinados a garantizar bienestar social son tan elevados y necesitan una financiación tan exagerada que resulta “imposible mantenerlos”?

A mi juicio, tanto si contemplamos el caso español como el de otros países avanzados, se puede concluir fácilmente que lo que dicen Aznar y otros políticos o economistas de su misma orientación es el resultado de sus preferencias ideológicas y contrario a la realidad que muestran los números.

En primer lugar, habría que explicar por qué en otros países se puede mantener sin demasiados problemas un porcentaje de gasto social sobre el PIB más elevado que el español y en nuestro país no. Es más, lo que habría que considerar es que nuestro gasto social más reducido es una rémora a la hora de generar más ingresos y actividad económica. Es decir, que conviene ponerlo a la altura de los demás, en lugar de reducirlo, si queremos que nuestra economía funcione mejor.

Increíblemente, los economistas y políticos neoliberales que atacan el gasto social y al Estado de Bienestar lo hacen considerando que es un gasto perdido, una especie de dispendio que se desperdicia en la propia barriga del Estado y que, por tanto, no tiene utilidad ninguna. Digo que resulta increíble que se diga eso porque resulta obvio que cada euro de gasto que realiza el Estado en sanidad, educación, pensiones…, o en cualquier otro concepto, se convierte (más o menos inmediatamente y en mayor o menor proporción) en un euro de ingreso del sector privado. El gasto público lo reciben empleados públicos que se lo gastan en consumo de bienes y servicios, o empresas que igualmente lo incorporan a la actividad económica invirtiendo y gastando a su vez, o rentistas que adquieran deuda pública (otra cosa es, como señalaré después que se tenga que gastar en intereses o que salga de nuestra economía).

Yo no defiendo que el Estado gaste por gastar, sino que se evalúe con el máximo rigor la conveniencia social del gasto público y su forma de realizarse. Pero eso es una cosa y otra creer a los economistas liberales cuando, para rechazar al Estado por preferencias ideológicas, se inventan el mito de que el gasto público no ayuda a la economía privada o a la actividad económica en general.

La realidad es que el gasto social y público en general tiene dos grandes ventajas. La primera, que cuando se realiza puede generar un incremento final en la renta mucho mayor. Es lo que los economistas llamamos el “efecto multiplicador” del gasto público (parecido al que tienen la inversión o las exportaciones) y que algunos economistas anarquista-liberales incluso se empeñan en negar con tal de justificar sus preferencias ideológicas. Es cierto que puede ser mayor o menor, o incluso anularse en determinadas circunstancias, pero, como las meigas, haberlo, háylo. Como explico en mi libro Economía para no dejarse engañar por los economistas, organismos tan conservadores como el Fondo Monetario Internacional no solo confirman su existencia, sino que han tenido que reconocer que es más grande de lo que se creía. El gasto público no llena la barriga del Estado, sino el bolsillo del sector privado, como saben muy bien los grandes promotores, constructores y banqueros españoles, sobre todo, pero también la inmensa mayoría de los empresarios que pueden vender sus productos gracias a que hay quienes reciben ingresos, por una vía u otra, del Estado.

La segunda gran ventaja del gasto social (y público en general) es que se puede financiar sin coste alguno por el banco central puesto que el dinero que presta se crea de la nada. Es evidente que eso hay que hacerlo garantizando siempre que la demanda que se crea tenga oferta suficiente para que no suban los precios, pero significa que el gasto social puede utilizarse sin problemas para activar la economía cuando el sector privado no consigue hacerlo.

Y esta ventaja del gasto social lleva directamente a descubrir otra de las grandes mentiras de los políticos y economistas neoliberales sobre su sostenibilidad. La que afirma que es el causante de los déficits y de la abultada deuda pública.

La oficina de estadística europea Eurostat acaba de publicar los últimos datos de deuda pública e intereses de España y del resto de países europeos y son bastante claros al respecto.

De 1995 a 2016, la deuda pública española ha aumentado en 811.349 millones de dólares (de 295.604 millones a 1,106 billones de euros) y en ese periodo España ha pagado 509.730 millones de euros en intereses. Es decir, que 62 de cada 100 euros del incremento que ha tenido la deuda pública española corresponden a intereses. Dicho de otra manera, eso significa que si nuestra deuda pública es tan elevada no es porque el gasto social o el público en general hayan sido muy grandes sino porque se renunció a que lo financiara el banco central, que puede hacerlo sin intereses. Es fácil deducir que si eso hubiera ocurrido, si el Estado español hubiera sido financiado en las mismas condiciones en que el Banco Central Europeo financia actualmente a la banca privada, la deuda pública española no sería superior al 100% del PIB sino que ni siquiera pasaría de la mitad.

Los economistas y políticos liberales enseguida me replicarían diciendo que estoy pidiendo que el banco central financie sin límite al Estado para que derroche. Pero no es eso lo que estoy planteando: he afirmado que soy partidario de que el gasto público sea eficiente y lo más austero posible, no ilimitado, y que se realice sin despilfarro y sin corrupción. Y lo cierto es que la deuda pública y, por tanto, el gasto público serían mucho más bajos si el banco central financiara correctamente a los Estados. Por el contrario, es la política neoliberal que concede a la banca privada el beneficio de financiar con dinero que crea de la nada y que genera artificialmente escasez de ingresos lo que aumenta la deuda, como mostré en mi anterior artículo ¿Quiénes son los adictos a la deuda?, publicado en este mismo diario.

Otra falsedad sobre el Estado de Bienestar consiste en afirmar que se benefician unos de él y lo pagan otros, de modo que genera un efecto de inequidad que, entre otras cosas, limita la libertad individual.

Dejaré a un lado el debate sobre la redistribución de ingresos que efectivamente genera el gasto social porque es una cuestión moral y sobre la que solo caben decisiones políticas que dependen de nuestras preferencias y no del análisis económico.

Pero sí hay que subrayar que se ha podido demostrar que los beneficiarios de los gastos del Estado de Bienestar contribuyen mediante sus impuestos a financiarlo incluso en mayor medida de lo que reciben. Los investigadores Anwar Shaikh y Ahmet Tonak han comprobado, para varios periodos de la economía estadounidense y de otros países, que el valor neto de las transferencias (es decir, el que queda una vez que se deducen los impuestos que pagan sus beneficiarios) ha sido negativo durante la mayoría de los años que han estudiado.

Finalmente, la mentira que hay detrás de los argumentos de Aznar y demás políticos neoliberales se demuestra si tomamos en cuenta los recursos con que se podría disponer para financiar el Estado de Bienestar. Valga un sencillo razonamiento.

El gasto que realizan anualmente todos los gobiernos del planeta es de unos 20 billones de dólares anuales.

Según el Banco de Pagos Internacionales, el volumen total de transacciones financieras en todo el mundo fue de unos 9.765 billones de dólares en 2015 (estoy hablando de millones de millones).

Por tanto, todo el gasto público mundial (no solo el destinado al bienestar) se podría financiar haciendo desaparecer TODOS  LOS IMPUESTOS QUE SE PAGAN EN EL MUNDO (este es el momento en que los economistas liberales deberían levantarse al unísono para hacer la ola a los economistas que hacemos esta propuesta) y estableciendo solo y simplemente una minúscula tasa de 20 céntimos por cada 100 dólares de transacción financiera. Ni un impuesto más.

Sé que el ejemplo es algo burdo porque me consta que las transacciones son complejas y que una medida de esta naturaleza requeriría medios y voluntad política hoy día inexistentes. Pero sirve para lo esencial, esto es, para demostrar que el problema básico al que se enfrenta el mantenimiento, no solo del Estado de Bienestar existente sino el de uno muchísimo más avanzado, no es la falta de recursos. Como también podría llegarse a la misma conclusión sobre la financiación del Estado de Bienestar en España: se podría financiar sin dificultad simplemente logrando que todos españoles y todas las empresas contribuyeran al fisco tal y como se establece en la Constitución española, de acuerdo con su capacidad económica y bajo los principios de igualdad y progresividad.

No hay falta de recursos, hay miseria de voluntades y una ideología anarco-capitalista con suficiente poder imponerse a base de mitos y falsedades.

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Aquí puedes leer el anterior artículo de Juan Torres de la serie Desvelando mentiras, mitos y medias verdades económicas: ” ¿Quiénes son los adictos a la deuda?“.

Parte del gasto militar español bastaría para evitar la pobreza extrema mundial

29 junio, 2017

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

Imagen de Paulo Slachevsky

Fuente:  El Orden Mundial.

¿Es posible acabar con la pobreza mundial?

Esta es una pregunta muy pertinente porque actualmente más de 1.000 millones de personas viven con menos de un dólar al día.  Es lo que se llama pobreza extrema.

Que todas estas personas pudiesen vivir con 5 dólares al día supondría un gasto anual de 4.000 millones de dólares.

Sin duda, este aumento en sus ingresos supondría un gran cambio en sus vidas.  No sabemos si suficiente, tal vez no.  Pero sí suponemos que tendrían bastante para comer, al menos, y para cubrir algunas de sus necesidades más acuciantes.

Que viviesen con 10 dólares al día, supondría un gasto anual de 9.000 millones de dólares.

Es un gasto elevado, pero una inversión de futuro.  Estos 1.000 millones de personas empezarían a generar riqueza en sus barrios, en los comercios de la zona.  Y esta riqueza haría, en principio, que aumentase el nivel de vida global.

¿Qué podría hacer España en este contexto?  ¿Poco, nada?  Quizá no pudiésemos con el hambre en todo el mundo, pero, ¿podríamos acabar con la pobreza extrema en África?

¿Aportaría algo a nuestra política exterior el hecho de intentar acabar con la pobreza extrema en el mundo?  ¿Dejaría España de ser vista como un enemigo dado que somos uno de los países que más practica la injerencia militar en el extranjero?  ¿Estaríamos orgullosos con este esfuerzo?

¿Podría colaborar nuestra política de defensa, si en vez de orientarse hacia la Defensa Nacional militarista se orientase hacia la Seguridad Humana y, por lo tanto, se ocupase de defendernos, entre otras cosas, de la pobreza extrema?

Algunos datos:

El Ministerio de Defensa va a gastar en 2017 7.638’54 millones de €.

Sin embargo, el militarismo español oculta 8.852’29 millones de € en otros ministerios fuera del de defensa.

Cierto es que hay un gasto, el de clases pasivas militares, que nos parece que no puede ser suprimido sin más.  Tampoco nos parece oportuno suprimir los programas sociales de ISFAS.  Por lo tanto, 3.923’39 millones de € podrían ser utilizados para este fin utilizando lo que el Ministerio de Defensa oculta como Gasto Militar en otros ministerios. Supondría el 43’59 % de lo necesario.

Pensamos que, además, lo presupuestado para los Programas Especiales de Armamento, PEAS, 1.824’47 millones de €, podrían contribuir al objetivo de acabar con el hambre en el mundo.

Y, por supuesto, sería lógico dejar de tener una política exterior y de defensa tan agresiva y militarista como la actual.  Por ello, también podríamos utilizar los 771’11 millones que, al menos, gastaremos en 2017 para Operaciones Militares en el Exterior.

Al final se dispondría de 6.518,97 millones de € para combatir la pobreza extrema.  Llegaríamos al 72’43 % del objetivo mundial.

Y eso sólo con un país.

Con la ayuda de Portugal, y/o Italia, habría posibilidades de atender por completo a este problema.

La existencia de la pobreza extrema es, por tanto, una decisión política del primer mundo, nuestra.

Una política de transarme sería útil y es necesaria.

“La tauromaquia es un moribundo al que mantienen vivo con subvenciones”

22 junio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

El Roto publica junto a Manuel Vicent AntiTauromaquia, conjunto de textos e ilustraciones antitaurinas que desmontan todos los tópicos de los defensores de las corridas de toros.

“Que hayan bajado el IVA a los toros al 10%, mientras el cine lo mantienen al 21%, es un escándalo mayúsculo”.

“Si lo quieren llamar cultura, son libres de llamarlo como quieran, pero objetivamente lo que hay ahí es la tortura del animal”.

Vanesa Rodríguez

Las mulillas arrastran al desolladero un cuerpo al terminar la faena. Es el fin del espectáculo, de la ‘fiesta nacional’. El público aplaude enfervorecido en los tendidos. Agitan sus pañuelos blancos pidiendo al presidente los trofeos del animal. Una oreja. La otra. ¡El rabo! Pero en esta ocasión no vemos un toro ensangrentado, con la lengua fuera, rebozado por el albero al son de los cascabeles. El arrastrado es el torero. Porque esta no es la imagen de una tauromaquia al uso: esta es la de El Roto.

Andrés Rábago (Madrid, 1947) ilustra la recopilación de columnas antitaurinas que su compañero Manuel Vicent ha escrito durante 20 años al calor de eventos como la Feria de San Isidro. Textos críticos y directos que no se andan con ambages, empezando con un lema que grita en la primera página: “Si el toreo es cultura, el canibalismo es gastronomía”.

Rábago, más conocido como El Roto, salpica las páginas de AntiTauromaquia (Random House) con 36 ilustraciones como 36 banderillas, dirigidas a clavarse en la conciencia de aquellos que todavía defienden ese espectáculo.

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Ilustración de El Roto para ‘AntiTauromaquia’

El resultado es, como define Vicent en el prólogo, “un panfleto” contra la crueldad en el que las “terribles y misteriosas imágenes de El Roto no dan ninguna escapatoria”.

La serie vuelve del revés el toreo, pinta las reflexiones del animal y, sobre todo, lo hace visible. Porque, según explica El Roto en conversación con eldiario.es, en la plaza no se le ve. “Nadie ve al toro. Si lo viesen, serían incapaces de estar allí. Saltarían al ruedo a detener al torero, gritando: “¡Pero qué está haciendo! ¡Está usted loco! ¡Pero si no le ha hecho nada!”, enfatiza el dibujante.

Un animal invisible que es torturado sin tregua en un cruel juego de espejos en el que el público se ve reflejado en el matador. “El toro es un comparsa”, añade, “los espectadores solo ven al torero porque, en el ruedo, se ven a sí mismos y se figuran allí delante”.

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Ilustración de El Roto para ‘AntiTauromaquia’


Para abordar la labor de ilustrar esta AntiTauromaquia, El Roto se documentó buscando información gráfica, centrándose en la etapa en la que se produjo la transición previa al boom de las corridas con la explosión del turismo en los años 60. “Busqué en las revistas, como El Ruedo, que es muy interesante desde el punto de vista sociológico. Y a partir de ahí fueron surgiendo algunas ideas”.

En la serie, que “prácticamente podrían ser carteles o estampas populares”, se reflejan las distintas fases de las corridas de toros, desde las dehesas hasta el matadero. En ocasiones, los toros hablan.

“No creo que los toros piensen lo que dibujo”, cuenta el ilustrador sobre los aforismos que introduce a veces en sus estampas. “Nosotros somos incapaces de conocer al animal por dentro, pero podemos, sin más, como seres vivos, imaginar lo que eso les puede suponer”, expresa.

En la imaginación de El Roto, los toros intentan dialogar con el matador, llueven libros en lugar de almohadillas en el ruedo, el capote se transforma en un lienzo y el estoque en un pincel. Toreros que salen a hombros de indigentes después de haber bordado una faena matando moscas. Toreros que sonríen pese a haber sido corneados, de tan valientes que son.

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Ilustración de El Roto para ‘AntiTauromaquia’


En ocasiones, un dibujo mudo lo dice todo. En otras, basta una frase o un título. Y luego están las ilustraciones que transmiten algo diferente cada vez que se pasa por ellas.

“Muchas imágenes tienen un contenido casi metafórico y no se pueden traducir directamente a palabras porque entonces serían literatura”, explica El Roto sobre sus creaciones más crípticas. “Es algo que te produce sensaciones y esa es la función de una buena imagen, despertar algo en ti: emociones, sensaciones, estados de ánimo”, añade.

“Escándalo mayúsculo”

A veces, transmiten rabia. Porque los que tienen en su mano acabar con este espectáculo reman en la dirección contraria.

“Tenemos que cambiar de Gobierno”, clama tajantemente el dibujante ante el hecho de que se sigan dando subvenciones a la tauromaquia y además sin transparencia, “en un territorio poco claro”. Arremete también contra la bajada del IVA a las corridas de toros: “Lo han bajado a un 10% mientras que al cine lo mantienen al 21%. Es un escándalo mayúsculo”.

En sus viñetas antitaurinas hay banqueros, curas y hasta un Franco torero. Ante esa parte de la autodenominada modernidad, que reivindica ahora las corridas de toros, y en ocasiones desde la izquierda, El Roto aplica la misma vara de medir que “a la derecha cavernícola y rancia”, ya que se sitúan “en el mismo lugar que los otros”.

Aun así, ve mayoritariamente que surgen “movimientos a favor de un mejor trato a los seres vivos, a los que necesariamente deberíamos considerar como hermanos menores” y lamenta que pueda “haber una pequeña partida de gente” que hoy en día abogue por lo contrario.

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Ilustración de El Roto para ‘AntiTauromaquia’

Los argumentos de los taurinos son para El Roto “adornos” y una manera de “lavar la imagen de lo que, en algún lugar de ellos mismos, claramente les avergüenza”.

Para el pintor, no cabe ninguna duda de que no hay un ápice de cultura en las corridas de toros. “Lo que objetivamente ocurre es que un animal sale a un ruedo, intenta huir y es sometido hasta su muerte, eso es lo que hay”, denuncia. “Si lo quieren llamar cultura, son libres de llamarlo como quieran, pero objetivamente lo que hay ahí es la tortura del animal”, apostilla.

Manuel Vicent critica en AntiTauromaquia que los toros sigan ocupando espacio en las páginas del diario en el que escribe y pide no darle cobertura para que “el lector sensible no tenga que pasar por la humillación de contemplar”, en la sección de Cultura de El País, “esa morcilla acribillada y sangrante que un día fue un bello animal”.

El Roto también considera inadecuado que se dedique espacio a los toros en Cultura, o “que simplemente, se le dedique una página a algo así”. Y destaca que para él las lecturas de esas crónicas “reflejan la decadencia y la miseria del espectáculo”.

“Solo con leerlo te das cuenta de que es algo muerto. Lo que se llama ‘la fiesta’ está en una clara decadencia, es un moribundo que se mantiene vivo artificialmente a través de subvenciones”, señala.

Lamenta El Roto que por este motivo “todavía falte algún tiempo” para que podamos ver el fin de este muerto viviente que son las corridas de toros, “una decadencia penosa con la que habrá que acabar en algún momento”. Tal vez sea solo cuestión de darle la puntilla.

Cuando el azúcar de comercio justo paga carreras universitarias

10 junio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Pagarse una carrera no es fácil en Paraguay. Ni Olga, Alba o Heliodoro pudieron hacerlo. Los tres pasan de los cuarenta y son productores de caña en una pequeña ciudad del país, Arroyos y Esteros, que vive de la producción de azúcar. El panorama es diferente para sus hijos, que o bien ya están cursando educación superior o bien podrán hacerlo pronto. El mismo azúcar que a sus familias apenas les dio para una vida humilde es el que ahora paga carreras universitarias o el que está cambiando la vida del pueblo.

Todo cambió en 2005, cuando cientos de pequeños productores de caña unidos en la cooperativa Manduvirá consiguieron tener una fábrica propia y vender el azúcar libremente bajo el sistema de comercio justo.

“En Paraguay las grandes fábricas son propiedad de familias y llevan así desde hace décadas. El caso de Manduvirá es muy diferente, son pequeños productores unidos en una cooperativa”. El ingeniero al mando de la fábrica de Manduvirá, Arnaldo Molina, resume el proyecto en apenas dos frases. El trabajo con entidades de comercio justo permite a Manduvirá pagar más a los productores que venden su caña y también abonar salarios más altos a sus trabajadores. El resultado es que el producto que los consumidores encuentran en sus estanterías suele ser más caro que el azúcar convencional. Y que Manduvirá se ha convertido en la tercera exportadora de azúcar de Paraguay.

Heliodoro Andrés tiene 52 años y su historia ilustra hasta qué punto el comercio justo ha influido en la vida del pueblo. Trabajaba como electricista en la fábrica más cercana y allí vendía la caña que salía de sus cinco hectáreas. Cuando conoció el proyecto de Manduvirá quiso sumarse. “Me gustó la idea de una fábrica que fuera de los productores porque donde yo estaba era todo del patrón, no había posibilidad de dar ninguna opinión. Aquí se puede ayudar desde adentro, es algo nuestro, nuestra cooperativa y nuestra fábrica, que mañana será de nuestros hijos”, recuerda.

Ahora, además de ser socio productor, trabaja como electricista en Manduvirá. Su sueldo se ha triplicado respecto a su trabajo anterior y recibe más dinero por la caña. “Mi vida ha cambiado por tener un ingreso asegurado. Aquí se paga mejor y se trata mejor. Miro atrás y veo lo que he conseguido. Ahora tenemos una camioneta y dos motos, hemos mejorado la casa”, dice rotundo. Su esposa y él ya tienen un ahorro escolar para pagar la universidad de su hijo mayor y este año empezarán a ahorrar para el segundo.

“Buscamos que los empleados se impliquen en lo que están haciendo, no queremos que sean indiferentes. Les enseñamos qué buscamos y para eso les capacitamos”, apunta Arnaldo Molina.

La fábrica de la cooperativa azucarera Manduvirá.
La fábrica de la cooperativa azucarera Manduvirá.

De las 22.000 personas que viven en Arroyos y Esteros, 1.500 son socias de la cooperativa, que emplea a entre 200 y 300 trabajadores en función de la temporada. En total, estiman que el 60% de la actividad económica de la localidad y su entorno tiene que ver con Manduvirá.

Fue una huelga masiva la que permitió a los productores negociar con las empresas, primero los precios que se pagaban por la caña y, más tarde, el disponer de una fábrica propia que les liberara de ataduras. “Teníamos el sueño de cambiar esto, de tener nuestra fábrica y exportar nuestro azúcar. Nos pagaban incluso la mitad de lo que se pagaba en otros sitios. Nos dijeron que estábamos locos por intentar esto, pero lo conseguimos”, recuerda satisfecho el gerente de Manduvirá Limitada, Andrés González. Para que la huelga pudiera sostenerse en el tiempo, los productores hicieron una caja de resistencia para mantener los más vulnerables durante las semanas sin ingresos.

Impacto en la comunidad.

Llueve y Alba Velázquez mira afuera desde el quicio de la puerta de su casa. Tiene 42 años y vive en Arroyos y Esteros desde pequeña. “El comercio justo me beneficia en el precio y en las primas que se dan, un porcentaje que se reparte una vez al año entre todos los productores. Hay otra empresa cerca, pero pagan mucho menos y hay más diferencias. Aquí participo en las actividades de la cooperativa, voy a charlas y ahora estoy en la Junta Electoral”, dice. Su plantación de dos hectáreas de caña mantiene a la familia, aunque su marido trabaja en el arreglo de caminos y completa los ingresos familiares.

Su hija mayor trabaja en la cooperativa y está en tercer año de contabilidad. Sus otros dos hijos aún van al colegio. Ella corre con todos los gastos de su carrera, si no, “hubiera sido difícil pagarlo”. “Hubiéramos hecho cualquier cosa, malabares”, asegura.

La cooperativa da empleo a muchos hijos de productores: desempeñan labores administrativas o técnicas para sacarse un sueldo y pagar sus estudios. Es el caso de Alejandra Godoy, que con 22 años trabaja en el área de proyectos mientras estudia Ciencias Contables. Sus padres viven de la caña y de la venta de hortalizas del huerto. “En el futuro me encantaría adquirir mi propio terreno y cultivar caña. A raíz de lo que han hecho mis padres quise seguir con esto. Pero hice la carrera porque creo que no me puedo quedar solo ahí”, cuenta Alejandra.

Para Petronia Bernal, de 50 años, la caña de azúcar es su vida. Ya sus padres se dedicaron a cultivarla y, más tarde, su marido y ella se dedicaron a cuidar esas ocho hectáreas de tierra. “Hay progreso, los hijos estudian, van a la universidad, mejoramos nuestras casas y nuestras condiciones de vida. La mayoría de los hijos de productores van a la universidad, en nuestra generación eso casi no pasaba”, reflexiona Petronia. Sus hijos tienen estudios superiores y ella ha abierto una pequeña tienda pegada a su casa.

El éxito de Manduvirá ha hecho que otras cooperativas de comercio justo surjan en la ciudad. Es el caso de Montillo, que usa su caña de azúcar para elaborar ron orgánico, o el Arroyense, también dedicada al azúcar. Un comité que integra a miembros de todas las cooperativas trata ahora de que Arroyos y Esteros sea declarada la primera ciudad de Paraguay por el comercio justo, un compromiso que implicaría el apoyo institucional y el fomento del consumo de este tipo de productos en la comunidad, aún muy desconocidos.

De la clase de teatro a la planificación familiar.

Pero, ¿qué implica exactamente que los compradores sean entidades de comercio justo? El sello Fairtrade, una de las certificaciones internacionales más reconocidas para constatar que los productos son efectivamente de comercio justo, establece unos precios mínimos para cada producto y zona que sirve de guía para los compradores. “Pagamos un precio que cubre los costes de producción y que cubre el coste de la vida en función de la región y del producto. El precio de comercio justo siempre supera el precia de mercado”, explica Marta Mangrané, de la organización Ideas, que apoya a Manduvirá y que es una de las entidades que compra su azúcar en España.

El precio no es el único factor que hace que un producto sea considerado de comercio justo. Las entidades productoras deben respetar los derechos laborales y no valerse de trabajo infantil, estar comprometidos con la igualdad de género y reinvertir parte de sus beneficios en el bienestar de la comunidad o de la plantilla. Es lo que se llama la prima de comercio justo: en Manduvirá una parte de esa prima se reparte anualmente entre los productores y otra parte financia actividades o servicios de mucho valor para el pueblo.

Preparación de los sacos de azúcar para ser transportados.
Preparación de los sacos de azúcar para ser transportados.

Las instalaciones de la autoridad local alojan cada lunes la primera clase de teatro que se ha organizado en la historia de la ciudad. Es la cooperativa la que financia una parte a través de esa prima de comercio justo. Doce chicas ensayan expresión corporal y dramatización de textos.

Unas calles detrás, en el patio de las oficinas de Manduvirá, la cooperativa hace el reparto anual de kit escolares para los hijos de los productores: calzado, algo de ropa, material escolar, una mochila… La cooperativa busca apoyar la escolarización en un país donde del abandono de los estudios es muy frecuente. El trabajo con los niños también se centra en la nutrición. “Nuestra idea es que haya un consumo responsable de azúcar y que la gente tenga una alimentación saludable. Hacemos incidencia para que en los colegios no se vendan golosinas o bebidas carbonatadas”, asegura el gerente de la cooperativa, Andrés González.

Las actividades en las que Manduvirá invierte su prima incluyen también charlas y talleres sobre liderazgo, educación financiera, cuidado del entorno o planificación familiar. La cooperativa financia también parte de un consultorio médico y servicios odontológicos y oftalmológicos a los que puede acudir cualquiera pero que tienen un precio especial para los cooperativistas. Para muchos, la única posibilidad de acceder a un crédito es acudir a la cooperativa.

“Es una cadena que va beneficiando a toda la comunidad. Hay una convicción de eso en la cooperativa, también los que no son socios ven el impacto positivo que esto tiene”, dice la productora Petrona Bernal. La socia matiza que no siempre todo es “de color de rosa”. El precio del azúcar a veces sube, otras baja, y los productores no siempre quedan del todo satisfechos. En su tienda, el kilo de azúcar de la cooperativa cuesta cerca de un euro (seis mil guaraníes); en un supermercado la misma cantidad de una marca convencional puede costar la mitad.

Cultivo orgánico para competir.

El encargado de la fábrica, Arnaldo Molina, señala una de las cartas con las que juega Manduvirá para ser competitiva: todo su azúcar es de cultivo orgánico, algo poco frecuente en el país y que les ayuda a posicionarse en el mercado internacional. “Estamos haciendo un buen azúcar y tenemos aceptación en el mercado. Queremos aumentar la producción y ampliar la fábrica”, dice el ingeniero Arnaldo Molina, que está ya al final de su carrera laboral y que durante décadas trabajó para grandes productoras convencionales.

A día de hoy, de la fábrica salen mil toneladas de azúcar al día. Su producto llega a 25 países de todos los continentes, aunque su principal comprador es Alemania. El 80% del azúcar que exportan va directamente a la industria para elaborar, a su vez, otros productos de comercio justo, como galletas o chocolate. Su reto ahora es llegar directamente a la hostelería. Para ello están, por ejemplo, diseñando azucarillos que consumir con el café o las infusiones.

El gerente, Andrés González, se lamenta por los aranceles de entrada a Europa. “Nosotros competimos con calidad y con principios”, se resigna. Consciente de que el consumo de azúcar está en el punto de mira, la cooperativa está apostando por fomentar la producción y venta de frutas y verduras orgánicas, que muchos de sus productores también cultivan en sus huertos.

NOTA: El viaje de la redactora a Paraguay y toda la cobertura ha sido patrocinado por la cooperativa Ideas de Comercio Justo a través de un proyecto financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid)

En la puerta tengo a mil como tú

8 junio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La semana pasada,  El Confidencial publicó un artículo sobre la situación de los stagiers en los restaurantes más prestigiosos de España. Para las que andemos perdidas, un  stagier es, en francés, un “aprendiz de cocina”.

En dicho artículo, varios exaprendices narran sus experiencias, que incluyen jornadas de como mínimo 12 horas, sin apenas descansos, con muchísimo estrés y en su inmensa mayoría sin remunerar.

Esto tampoco dista demasiado de las experiencias que hemos podido vivir quienes hemos trabajado en el sector a mucho más bajo nivel, donde las horas infinitas a cambio de un suelo ínfimo (y en negro) son el pan de cada día, sobre todo cuando el curro es temporal, como los meses de verano. Hay algo, sin embargo, que ha hecho que esto indigne a la opinión pública hasta el punto de seguir siendo un tema recurrente en las redes una semana después, y es el hecho de que restaurantes donde el cubierto puede costar más de 300€ recurran a una numerosa y constante mano de obra sin remunerar.

No sólo eso, sino que Jordi Cruz (uno de los miembros del jurado de Masterchef y ganador de dos estrellas Michelín) salió de esta guisa a defender la existencia de becarios sin cobrar: “ Un restaurante Michelin es un negocio que, si toda la gente en cocina estuviera en plantilla, no sería viable. Tener aprendices no significa que me quiera ahorrar costes de personal, sino que para ofrecer un servicio de excelencia necesito muchas manos. Podría tener solo a 12 cocineros contratados y el servicio sería excelente, pero si puedo tener a 20, será incluso mejor. Las dos partes ganan”.

Lo que nos está diciendo -sin darse ni cuenta- el dueño de un flamante palacete de 3 millones de euros es que el modelo de su negocio no funciona si tiene que pagar a quienes lo hacen posible. No conforme con esto, describió la experiencia como “un privilegio” (no para él, ni mucho menos, sino para los que curran de 12 a 16 horas gratis), puesto que “aprendes de los mejores” y “te dan un alojamiento y comida”.

Con todo y con eso, hay algo en las excusas de Jordi Cruz que no encaja. Si con 12 cocineros el negocio funciona pero con 20 ya no es viable, sólo caben dos alternativas lógicas posibles: o es mentira, y sí que puedes pagar a los 20 que te sacan el trabajo con el que te lucras (pero tú tendrías que conformarte con ganar menos de lo que ganas), o bien tu modelo de negocio realmente no funciona, y estás apropiándote de riquezas que salen del lomo de otros. Ambos escenarios sólo pueden venderse luego como casos de éxito en un sistema capitalista como el nuestro, que ve a estos chefs (o inserte aquí cualquier tipo de empresa que recurra a esta práctica) como mentes brillantes, como talentos que merecen palacetes; como personas, además, que han de tomarse como ejemplo para adiestrar a la población y enseñarles que el trabajo y el esfuerzo da sus frutos. Da igual si la explicación al “problema” con el que se encuentra Cruz y similares es una u otra, porque el resultado es el mismo: es legal, ergo está bien. Y va más allá: ¿la parte donde se hacen jornadas de más de 12 horas no es legal? Bueno, está socialmente aceptado que trabajemos más tiempo a cambio de nada, ergo está bien también. Total, quienes son demonizados al final nunca son los explotadores, sino los explotados, que siguen percibiéndose como la ley del mínimo esfuerzo aunque las estadísticas insistan en que la mayoría  no faltan a trabajar ni cuando están enfermos.

Como bien cuentan además, la lista de gente intentando entrar para tener el “privilegio” de trabajar bajo presión más de 12 horas al día sin ganancia alguna es interminable, facilitado entre otros por las escuelas de hostelería, que suministran un goteo constante de trabajadores y trabajadoras, con poca experiencia y bajo la promesa de que es una oportunidad única; y es que ahora es inevitable tragar para poder recoger los frutos después. O no recoger nada, pero esta parte no te la cuentan, claro, para ese “después” tú has dejado de importarles.

Bajo el argumento liberal de que quien está ahí es porque quiere (frase manida y además falsa: quien está ahí porque quiere es el explotador, no quienes buscan alternativas al futuro digno que les han robado) intentan justificar lo injustificable, ya que si alguien es indispensable para que el negocio siga adelante (o para que el precio del producto sea lo elevado que en este caso es), no está ahí para aprender, está para trabajar, para producir, y el trabajo se remunera.

No hace falta ser muy avispado para entender que la libertad que defiende el liberalismo es sólo la que tienen los privilegiados, que pueden explotar, o pueden despedir cada vez más barato, o pueden malpagarte, o pueden incluso no pagarte en absoluto. Hasta pueden amenazarte con su frase estrella “si no te gusta, en la puerta tengo a mil como tú”. Eso sí que es libertad para decidir, cuando el sistema te facilita un amplio abanico de oportunidades, a cual más inmoral, dicho sea de paso. Y de esa libertad hablan los liberales, la de los de arriba. Si hablamos de currantes, esa libertad se torna en un “tienes dos opciones: esperar en la puerta de un explotador o irte a tu casa y comer orgullo en vez de caliente”.

El capitalismo, en definitiva, nos lleva comiendo la tostada a los curritos y curritas desde tiempo ha. Ya en 1848, Marx y Engels escribieron en El Manifiesto Comunista: “La existencia […] de la clase burguesa tiene por condición esencial la concentración de la riqueza en manos de unos cuantos individuos, la formación e incremento constante del capital; y éste, a su vez, no puede existir sin el trabajo asalariado. […] Y a la par que avanza, se cava su fosa y cría a sus propios enterradores”. Habría que actualizarlo, eso sí, por “no puede existir sin el trabajo asalariado o sin asalariar”.

Esta realidad es, por desgracia, transversal en el mundo laboral, y muy pocos sectores se libran. Con mucho menos glamour y sin reducción de Pedro Ximénez, como son los camareros, las limpiadoras, los dependientes, las informáticas, las periodistas, los reponedores, etc. que se ven obligados a trabajar por miserias a cambio de promesas de contratos que nunca llegan tras periodos de prueba que se alargan cada vez más; a cambio también de “visibilidad” y de “hacer currículum”; de “conocer el negocio y conseguir contactos”. Y esto trae que muchas otras personas, cuando consiguen un trabajo que ni siquiera supera el SMI, se sientan privilegiadas porque hay otras que ni cobran.

Y como si fuese parte de un plan divino, esta polémica ha estallado justo el 1 de mayo, el día internacional de los trabajadores. Mientras miles de personas salían a la calle con pancartas a reivindicar sus derechos, y conmemoraban a los sindicalistas anarquistas ejecutados en EEUU en 1886 por luchar por una jornada de ocho horas, el dueño de un palacete describía en 2017 como privilegio trabajar más de 12 a cambio de comida y cama.

Como si nos hiciese falta una caricatura evidente de que la lucha de clases sigue más viva que nunca y de que es el trabajo de las obreras el que mueve el mundo, han tenido a bien regalárnosla un 1 de mayo. Pues una vez más, gracias por nada.

El asalariado neoliberal

7 junio, 2017

Fuente: http://www.econonuestra.org

Escrito por , martes, 5 de noviembre de 2013.

Por Manuel Guerrero, Historiador e investigador del Departamento de Economía Aplicada I de la Universidad Complutense y miembro del colectivo econoNuestra y Lucía Vicent, Miembro del colectivo econoNuestra y de FUHEM Ecosocial.

Tras la crisis de acumulación acaecida en el mundo occidental desde finales de los sesenta y principios de los setenta, sobrevino el célebre giro neoliberal. Los modelos económicos surgidos tras la Segunda Guerra Mundial defendían una interpretación del papel estatal que concentraría sus esfuerzos en el pleno empleo, el crecimiento económico, el bienestar de los ciudadanos y la intervención en la marcha del mercado si fuera necesario. Todo ello con el acompañamiento de políticas monetarias y presupuestarias de corte keynesiano daría forma a lo que se conoce como “liberalismo embridado”, que constituía un pacto o compromiso de clase entre el capital y el empleo. Este sistema conllevó altas tasas de crecimiento durante las décadas de los cincuenta y sesenta en parte gracias al papel ejercido por los Estados Unidos como garante del mismo. Ya a finales de la década de 1960, este “liberalismo embridado” comenzó a ofrecer signos de debilidad, de agotamiento ante la crisis de acumulación de capital que se experimentaba.

A partir de 1970 este proceso se acentúa debido al avance del desempleo y la inflación, lo que se tradujo en una etapa de marcada estanflación que caracterizó la evolución económica en los años posteriores y tuvo consecuencias significativas: repercutió en un descenso de la recaudación estatal y en un aumento del gasto social que propiciaron unas crisis fiscales que abonaban el terreno para la ofensiva neoliberal. La incapacidad de la izquierda socialdemócrata en unos casos y la traición tácita a su electorado en otros, propició que se convirtiera en un instrumento inútil para impedir el giro ideológico que se estaba imponiendo. Ahora, los intereses coincidentes con las interpretaciones hayekianas tomarían las riendas del cambio. El pacto o compromiso de clase que permitía restringir o controlar en cierto modo las cuotas de poder de las clases altas así como conceder a la clase trabajadora un mayor peso en el reparto de los beneficios se quebró definitivamente.

El despliegue neoliberal en el mercado de trabajo.

Es a partir de ese momento cuando comienza a aplicarse el recetario neoliberal en el ámbito de los mercados laborales. Se debía estimular de nuevo la acumulación de capital acabando con cualquier resistencia que pudiera ofrecer la clase trabajadora a través de la organización sindical o movimientos sociales, ya fuera en el ámbito nacional o con la injerencia externa si fuera necesario. Ejemplos paradigmáticos de estas dinámicas galopantes pueden ser el golpe de Estado llevado a cabo en Chile contra el Gobierno de Unidad Popular encabezado por Salvador Allende o la ofensiva promovida por el Gobierno de Thatcher contra los sindicatos en el Reino Unido.

Es posible reconocer, pese a las especificidades pertenecientes a cada región o sector, ciertos aspectos coincidentes que podrían insertarse en el marco [des]regulatorio neoliberal. Uno de los lemas más reconocibles es la denominada flexibilidad laboral. Una condición del mercado de trabajo neoliberal que pretende combatir la “ineficiencia” y el “inmovilismo” anteriores respaldados en poderosas organizaciones sindicales surgidas tras la Segunda Guerra Mundial. Bajo el eufemismo de la especialización flexible se esconde una restauración o formación del poder de clase capitalista (como pueden ser los casos de China o Rusia) fundamentado en una reducción salarial o disminución de la protección laboral. Se configuran unos mercados laborales en los que el aumento de la precariedad y la pérdida de los beneficios por parte de la clase trabajadora vienen a resolver en favor del capital la ruptura del pacto keynesiano del pasado. Esta crisis de acumulación, que comenzó a vislumbrarse a finales de la década de los sesenta, se intentaría solventar, por tanto, en el ámbito del mercado laboral con lo que se ha bautizado como acumulación flexible.

Tal y como señalaba Karl Polanyi :

[…] la ficción de las mercancías omitía el hecho de que dejar la suerte del suelo y de las personas en manos del mercado equivaldría a aniquilarlos. En consecuencia, el movimiento contrario consistía en frenar la acción del mercado respecto de los factores de la producción: la mano de obra y la tierra. Ésta era la función principal del intervencionismo.

El deterioro de las formas de organización obrera, ya sea por claudicación cómplice o por el desgaste sufrido con la ofensiva de la propia lógica capitalista –en la que también se halla el modo de ejecutar la terciarización, las integraciones en áreas económicas, deslocalizaciones, etc.–, forma parte de este panorama que confecciona el Estado neoliberal. Un Estado que transfiere al individuo toda responsabilidad y que abandona toda provisión social al trabajador apoyándose en una exégesis escolástica de su aparato teórico. Esto, en cierto modo, estructura también la atomización de la clase trabajadora y, con ello, su pérdida clara de fuerza en la pugna distributiva: un abandono de la reivindicación colectiva que merma el sentido de clase, del colectivo (valga la redundancia) que viene estimulada también por las altas tasas de desempleo o lo que Karl Marx formulaba como la creación del ejército industrial de reserva. Esta fase condiciona la fuerza negociadora de los asalariados de forma decisiva ya que la devaluación del valor de su fuerza de trabajo, entendida como mercancía, es un hecho.

No hay que olvidar que en esta configuración del Estado neoliberal, el papel de los empresarios y de las corporaciones contribuye de forma determinante en la creación de nuevas legislaciones que favorecen sus intereses de clase y fundamentan unas condiciones objetivas claramente favorables a los mismos. Un ejemplo de ello son las puertas giratorias, que permiten establecer un trasvase entre sector público y privado a personalidades que, de este modo, incrementan y consolidan sus beneficios por la vía legal. De esta forma, se favorece a empresas de ciertos sectores que se ofrecerán, a su vez, a inflar los presupuestos y a brindar un suculento retiro al cargo público que se preste. Esto funciona, per se, como un elemento de subversión política más dentro de los canales del Estado en favor de las élites políticas y económicas.

Grosso modo, éste podría ser un trazado del paisaje que se ha ido estableciendo en el mercado de trabajo europeo desde el advenimiento neoliberal. La naturaleza, la esencia de los cambios producidos poseen un alto contenido ideológico y si perdemos de vista en nuestro análisis este asunto, obtendremos respuestas fragmentadas e incompletas y, por ende, nuestra réplica estará condenada desde su formulación.