Archive for the ‘luchas sociales’ Category

La renta básica y la prueba de la felicidad

4 enero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Hace unos días el mundo del ajedrez se conmocionó ante la aplastante victoria de AlphaZero, la nueva inteligencia artificial creada por la empresa DeepMind de Google, sobre el hasta entonces mejor programa, Stockfish. Lo asombroso era el hecho de que a AlphaZero tan solo se le habían dado las reglas del juego y ella misma se había enseñado a jugar en tan solo unas pocas horas. Ni teoría de aperturas, ni finales de partidas, nada de bases de datos; la máquina, programada con la habilidad de aprender, aprendió jugando contra sí misma. Más allá del terreno ajedrecístico, se abren un sinfín de posibilidades para muchos otros campos. En el futuro no solo se automatizarán los trabajos más rutinarios y básicos sino también algunos de los más cualificados. Y esto ocurrirá en un mundo donde ya de entrada no hay empleo para todos.

Todos los lunes, pero este especialmente tras los días festivos del puente, las redes sociales se llenan de lágrimas y angustias, poniendo una vez más en evidencia la cantidad de gente que, aunque afortunada por tener un trabajo pagado, sufre este como un castigo necesario. En un libro apasionante, El diario de un hombre decepcionado, su autor, W. N. P. Barbellion, hace gala de una fuerte vocación como naturalista y capacidad para la investigación que se ven frustradas al tener que aceptar un empleo rutinario. En una entrada del año 1915 el joven amargado habla de “la prueba de la felicidad”, que consistiría en no saber en qué día de la semana se vive: “El hombre desgraciado lo tiene en cuenta incluso cuando duerme. Ser tan alegre y sonrosado en lunes como en sábado, en el desayuno y en la cena, es lo que hace de un hombre un marido ideal”. Un siglo después, sustituyendo “marido” por “persona”, podríamos decir lo mismo sin mover una coma.

En un contexto así la renta básica es un asunto que tiene que estar, que está, sobre la mesa. Se ha estrenado estos días el documental Free Lunch Society, del austriaco Christian Tod, que se pregunta qué pasaría si cada uno de los ciudadanos de un país dispusieran, por el mero hecho de serlo, de un dinero que les permitiera vivir con las necesidades básicas cubiertas. Varios estudios e investigaciones que se han hecho al respecto concluyen que, a diferencia de lo que pudiera pensarse, la gran mayoría seguiría manteniendo su puesto de trabajo, quizás algunos reduciendo la jornada. Lo que es seguro es que los empresarios acostumbrados hasta ahora a hacer caja gracias a la explotación o al trabajo semiesclavo se quedarían sin su poderosa arma de chantaje. También se destaca el efecto dinamizador sobre el consumo y la inversión productiva.

El multimillonario Götz Werner, que aparece en la película, hace una reflexión muy interesante sobre lo que supondría desligar la idea de trabajo de la de salario. ¿Trabajaría con más empeño Angela Merkel en sus relaciones diplomáticas con otros países si cobrara más?, se pregunta. Y es que pensamos en el dinero o el éxito como únicas categorías asociadas al trabajo cuando no siempre son, a la hora de la verdad, las determinantes. Al ajedrecista indio Vishy Anand últimamente le preguntan con insistencia cuándo se va a retirar, dados sus no muy halagüeños últimos resultados. Su respuesta: “No sé qué tiene que ver… Si me gusta jugar, pues juego… Qué tienen que ver mis resultados con mi deseo de jugar”.

Comentando la proeza de Alphazero, el excampeón mundial Gari Kasparov destacaba las maravillosas implicaciones que se derivan del hecho de que una máquina sea capaz de establecer reglas que los humanos no han sido capaces de detectar. En efecto, es en ese salto de máquina como mera receptora de datos a máquina con capacidad para crearlos donde está lo más interesante. En el mundo no es que falten recursos o que no haya riqueza para todos, lo que falta es dilucidar nuevas reglas que establezcan nuevas relaciones. La capacidad de aprender es después de todo lo que hasta ahora ha distinguido al ser humano.

Los políticos no están para prometer la felicidad pero sí para establecer las mejores condiciones posibles para que cada uno de los ciudadanos la encuentre. La felicidad no reside en la ausencia de dolor -estar tumbado mano sobre mano día tras día- sino en la actividad productiva satisfactoria, y cada persona tendrá una manera distinta de realizarse a través de una ocupación u otra. El documental Free Lunch Society termina con una breve escena de Star Treck en la que unos humanos le preguntan al capitán Jean-Luc Picard qué hacer en un mundo con todas las necesidades materiales cubiertas. Dónde está el reto, preguntan, desorientados. -El reto, Sr. Hoffmanhaus, es mejorarse a uno mismo, crecer -responde Picard-. Disfrútelo.

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Las huelgas no sirven para nada

28 diciembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de los estibadores, que ya sé que han conseguido mantener el 100% de puestos de trabajo frente a la patronal y el Gobierno. Su caso no es nada representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como el transporte marítimo de mercancías. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de la recogida de basuras de Madrid, que ya sé que no hizo falta más que anunciarla para que las empresas aceptasen una sola mesa y negociar un convenio único para todos los trabajadores. Su caso no es nada representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la recogida de basura de la capital. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo del aeropuerto de Ibiza, que ya sé que los trabajadores lograron que la empresa pague los atrasos y les abone también los días de huelga. Su caso no es nada representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como un aeropuerto turístico. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de Nissan en Ávila, que ya sé que los trabajadores han garantizado que la fábrica no cierre, y suavizar mucho el ajuste que pretendía la empresa. Su caso no es representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la automoción. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de El Periódico de Cataluña, que ya sé que sus trabajadores han logrado la devolución de la rebaja salarial. Su caso no es representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como el periodismo. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de Cuétara, que ya sé que han conseguido subidas salariales, más puestos fijos y pluses de nocturnidad. Su caso no es representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la fabricación de galletas. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de Enviser, que ya sé que han logrado su primer convenio en diez años; ni lo de la Residencia Miravilla, que ya sé que han obtenido subidas salariales y reducción de jornada; ni lo de Zardoya Otis, que ya sé que la empresa se ha comprometido a no aplicar la reforma laboral y convertir en indefinidos al 90%; ni lo de los actores de doblaje, que ya sé lo de su nuevo convenio con mejores condiciones. Ninguno de ellos es representativo: son todos colectivos privilegiados y con capacidad de paralizar sectores tan estratégicos como la recogida de residuos, la residencia de mayores, la fabricación de ascensores o el doblaje de series y películas. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, ni en España ni en Eslovaquia, que ya sé que los trabajadores de Volkswagen en ese país han conseguido una subida salarial del 14%. Su caso no es representativo etc., etc. y etc. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de los repartidores de Deliveroo. No me extrañaría que acabasen consiguiendo una mejora de sus condiciones, pues sin duda son un colectivo privilegiado (todo el día en bici, qué felicidad) y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la comida a domicilio. Así cualquiera.

(Lo dejo aquí, aunque podría seguir unos cuantos párrafos más enumerando únicamente las huelgas exitosas de los últimos meses. Lo de “las huelgas no sirven para nada” es un estribillo que llevo oyendo hace años. Lo interesante es que últimamente lo oigo más veces en clave irónica, como este artículo. Algo debe de estar cambiando).

La impunidad histórica de la ultraderecha valenciana

19 diciembre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

Grupos violentos tomaron las calles y reventaron la manifestación convocada en Valencia que acabó sin ningún detenido por parte de la policía.

Ultras de extrema derecha arremeten contra los manifestantes  EFE/Biel Aliño

Ultras de extrema derecha arremeten contra los manifestantes  EFE/Biel Aliño

La ultraderecha valenciana modela actualmente su discurso y su estrategia política hacia folclorismo regionalista y el anti catalanismo, sabedores que para ampliar su público resulta más movilizador la pasión emocional que una reivindicación materialista extremista.

Nostálgicos del franquismo, pequeña burguesía, conservadores diversos, y sectores de la sociedad valenciana gremialista y folclórica de la ciudad de Valencia, que alcanzan a ciertos colectivos del mundo fallero, conforman la realidad social de una capital que ha mantenido durante un cuarto de siglo a la derecha en las instituciones.

Pero la ultraderecha valenciana más peligrosa une a fascistas, falangistas y neonazis que “cultivan su radicalización” en las gradas de los campos de fútbol, que son en esencia la escuela que apenas han pisado en la vida real. El conflicto con las banderas, la denominación de la lengua y del territorio son elementos claves que la extrema derecha valenciana ha sabido explotar, apelando a sentimientos culturales y a ciertos comportamientos identitarios desde hace décadas.

Por ello tan importante es tener una ideología propia, con sus símbolos, como construir un enemigo al que combatir y que sea movilizador. Eso explica que en la actualidad la caída de militancia de un partido ultra típicamente valenciano, autodenominado “social patriota”, como es España 2000 y liderados por el empresario José Luís Roberto, vaya de la mano desde hace algunos años con sectores del regionalismo valenciano más pacato.

Son precisamente ellos quienes cada año organizan el “paseíllo” al que anualmente someten a la corporación municipal de Valencia todos los 9 d’Octubre, no escatimando en la exhibición de simbología fascistas, banderas preconstitucionales e insultos habituales. Hace tiempo que este acto institucional, consistente en pasear la Senyera de la ciudad de Valencia hasta el Parterre, para ser homenajeada, se ha convertido en un “vía crucis” que no siempre es posible controlar.

El pasado año, el alcalde de Valencia Joan Ribó fue objeto de la violencia callejera de los ultras valencianos, e incluso de amenazas muy graves por cambiar las tradiciones que había impuesto Rita Barberá 25 años atrás. Ribó y el pleno mayoritario del Ayuntamiento, con Compromís, PSOE y Podemos, decidió devolver el tradicional traslado al acto civil que siempre fue y que la ex alcaldesa había convertido en una exaltación de fe católica, al obligar a los ediles a llevar la bandera hasta la catedral, con misa incluida.

Historial peligroso

La ultraderecha valenciana tiene un largo historial de crímenes y delitos graves que la mayoría de veces, en los último 30 años, le han salido gratis.

La transición fue muy dura y represiva, pero desde luego hubo un crimen que conmocionó a los valencianos. Fue el asesinato en 1993 del activista antifascista valenciano Guillem Agulló, cuando contaba con tan solo 18 años. Aquí se demostró que la violencia de la ultraderecha en el País Valenciano había dado un preocupante paso al frente.

Aquel crimen en el que participaron cinco neonazis acabó con la condena de solo uno de ellos, Pedro José Cuevas, alias “El Ventosa”, a 14 años de prisión, de los que apenas cumplió 8 y el resto los vivió en libertad. Muy barato era asesinar.
Era evidente que se trató de un crimen político. Un grupo ultra extraordinariamente peligroso llamado Acción Radical, había alertado a los agresores de que Guillem se encontraba de vacaciones en Montanejos (Castellón) y fueron a por él. Lo asesinaron a cuchilladas mientras lo sujetaban. Después, según testigos del municipio, alzaron sus brazos y cantaron el Cara al Sol ante su víctima.

La justicia dictó sentencia, dijo que aquello fue una pelea de chavales, y acabó absolviendo al resto de los acusados. Pocos días después, uno de los absueltos, Juan Manuel Sánchez, era detenido por otra agresión en el centro de la ciudad de Valencia.

En aquel entonces no existían las redes sociales y la extrema derecha, fascistas, neonazis y falangistas, se comunicaban vía teléfono y compartían hazañas en los bares, en las peñas de fútbol, las gradas de los estadios y en algún que otro casal fallero.

En el País Valenciano y, especialmente en la ciudad de Valencia, la benevolencia de las penas por palizas y agresiones diversas contra el diferente, cuando no la impunidad de sus acciones, están a la orden del día. Y es precisamente esta “gratuidad en la agresión” lo que gestado el caldo de cultivo para el fortalecimiento de la impunidad protagonizadas por manadas de agresores ultras.

Según diversos documentos estadísticos, entre ellos el Informe Raxen, se apunta a que se produce una media de 600 agresiones ultras en el País Valenciano al año desde 2007. La mayoría de ellas recogidas de los medios de comunicación, lo que cabe pensar cuántas de ellas no denunciadas se han producido. Muy pocas detenciones e irrelevantes causas judiciales abiertas, bien por la poca precisión en las denuncias policiales o bien por miedo.

En todo caso, sí se notó un crecimiento en las denuncias con la entrada en vigor de la reforma del Código Penal de 2015, en relación con los delitos de odio. Aunque, no obstante, no son pocos los instructores y fiscales que ponen reparos a aplicar el Artículo 22.4 del Código Penal, en lo referente a odio ideológico, a la hora de agravar los delitos de agresiones, según exponen abogados bregados en estas lides.

El perfil de los ultras valencianos

Tras los incidentes y agresiones sufridos por los participantes en la manifestación de ayer en Valencia con motivo del 9’ d’Octubre, día nacional del País Valencià, a manos de elementos violentos de ultraderecha, muchos de ellos neonazis fichados, se pone de manifiesto que poco o nada ha cambiado en los último 25 años.

El anti catalanismo, los nostálgicos franquistas, fascistas, social patriotas, neonazis y diversos sectores folclóricos que han vivido gracias a los privilegios concedidos por los gobiernos del PP, tanto en el Ayuntamiento de Valencia como de la Generalitat, son, en su conjunto, quienes se movilizaron contra la manifestación reivindicativa que convoca la izquierda política y cultural valenciana cada año, con motivo del aniversario de la conquista del antiguo Reino de Valencia por el Rey Jaime I de Aragón en 1.238. En esta ocasión bajo el lema “Sí al valencià” (Sí al valenciano).

Las acciones más violentas las llevaron a cabo miembros de los ultras del Valencia CF, los autodenominados Yomus, envalentonados, a los que no les importó ser grabados por teléfonos móviles y cámaras de televisión a cara descubierta. Solo se actúa así quien tiene el convencimiento que sus acciones violentas van a salirle gratis.

Decenas de agresiones y la Policía Nacional no ha practicado ninguna detención.

De hecho, la Delegación del Gobierno de Valencia no ha hecho sino que confirmar las sospechas. Decenas de agresiones y la Policía Nacional no ha practicado ninguna detención ni tampoco ha identificado y tomado filiación de nadie. A veces parece que la ley y la justicia no se aplican por igual a todos. Por eso ya hay presentadas quejas en el Congreso de los Diputados por la actuación policial.
No obstante, lo que no ha hecho la policía lo están haciendo los ciudadanos a través de las redes sociales. Varios agresores ya han sido identificados por el equipo de abogados que asesora a las víctimas. Uno de ellos es el líder de los Yomus, Vicente Estruch, conocido con el alias de El Alfarrasí, al que se observa en varios vídeos golpeando a un manifestante. Otro de los identificados es también un líder de extrema derecha. Se trata de Néstor Franco alias Néstor Gandía, líder de Gandiblues, los ultras del Gandía CF, que sería detenido en 2014 por agredir brutalmente a cinco chicos, cuatro menores de edad, que acudían a unas jornadas por el uso del valenciano. Néstor es uno de los agresores al fotógrafo del diario El País. Y otros muchos más.

Entre los asistentes a la contramanifestación se encontraba el líder fallero Jesús Hernández Motes, flamante presidente de “InterAgrupación Fallas”; así como conocidos militantes de España 2000 y del GAV, grupo de acción valencianistas.

La impunidad

Bien, pues los casos más graves sufridos en el País Valenciano protagonizados por la extrema derecha han acabado siempre de la misma manera. Los dos procesos más importantes abiertos a entramados violentos neonazis como el Caso Armagedón o Frente Antisistema (FAS), más conocido como Operación Pánzer, acabaron en absolución de todos los imputados a pesar de los intensos trabajos de investigación de unidades de Policía y Guardia Civil implicados durante años y la ingente cantidad de pruebas obtenidas.

En el caso Pánzer, bien conocido, tras cuatro años de investigación y capturados sus integrantes, entre ellos varios militantes y un concejal de España 2000, tuvo que pasar una década para que se celebrara el juicio, sin duda muy mediático por su organización y arsenal ocupado. A pesar de la presión mediática el tribunal zanjó el caso anulando de un plumazo las grabaciones que había autorizado el juzgado de instrucción, absolviendo a todos los acusados.

Exactamente lo mismo ocurrió años antes había con la operación Armagedón, también con armas por medio. La misma sala de la Audiencia Provincial de Valencia y el mismo magistrado ponente Se volvió a aplicar la misma receta.
Son precisamente estos ejemplos los que da alas a la ultraderecha valenciana y les permite seguir actuando impunentemente, sabedores que poco o nada les va a pasar si les cogen.

Guillem Agulló, asesinado por ultras de extrema derecha en Montanejos (Castellón)

Guillem Agulló, asesinado por ultras de extrema derecha en Castellón.

 

Al principio del texto citaba del asesino de Guillem Agulló, Pedro José Cuevas Silvestre. Su leve condena por el asesinato del joven antifascista valenciano le sirvió para reincorporarse de nuevo a la faena tras su salida de prisión. Volvió a contactar con viejos camaradas y se integró de nuevo en grupos nazis.

Cuevas se convirtió en un héroe y le colocaron de candidato electoral de Alianza Nacional,volviendo a las andadas. Se integró de nuevo en los “Yomus”, los ultras de Valencia CF, precisamente el mismo grupo ultra que protagonizó la jornada de violencia ayer en Valencia.

Poco tiempo después Cuevas Silvestre dio un paso más y también se integró en la organización criminal FAS, en la que había varios militares del Ejército español, en la citada “Operación Pánzer”. “El ventosa” se encargaba de fabricar los puños americanos que posteriormente la organización comercializaba para financiarse. Este es el precio que paga la sociedad cuando sus poderes miran para otro lado.

Multa por decir en Facebook que el 1-0 los policías dieron “hostias como panes puestos hasta arriba de cocaína”

18 diciembre, 2017

Un ejemplo del Estado represor en el que nos encontramos. ¿Quién controla a quienes se dedican a apalear a gente que tan solo quería votar? Todo mi ánimo y esperemos que retiren la sanción a este ciudadano.

Fuente: http://www.publico.es

Un ciudadano de Talayuela (Cáceres) denuncia que la Policía le ha multado por mostrar en Facebook su rechazo a la concentración que el Consistorio había convocado para apoyar a los agentes que estaban en Catalunya por el referédum catalán.

Alfredo Izquierdo ha recibido una propuesta de sanción por 'falta de respeto' a la Policía

Alfredo Izquierdo ha recibido una propuesta de sanción por “falta de respeto” a la Policía

La Policía Local de Talayuela (Cáceres) ha multado a un hombre, Alfredo Izquierdo, por escribir en Facebook que hubo agentes de Policía durante el domingo 1 de octubre que dieron “hostias como panes” en Barcelona “puestos hasta arriba de cocaína”. El hombre, de 41 años, recibió la propuesta de sanción por una “falta de respeto a la Policía” apenas cuatro días después de haber escrito el comentario en la red social. El comentario fue realizado en el propio perfil del Ayuntamiento extremeño.

“Vi que el Ayuntamiento convocaba a una concentración en defensa de la actuación de la Policía en Barcelona. Y me dio mucha rabia. Todos habíamos visto las imágenes de los golpes que dieron así que escribí ese comentario en el Facebook del Ayuntamiento”, cuenta a Público Alfredo Izquierdo.

Alfredo Izquierdo ha recibido una propuesta de sanción por 'falta de respeto' a la Policía

Alfredo Izquierdo ha recibido una propuesta de sanción por “falta de respeto” a la Policía

El comentario fue escrito el jueves 5 de octubre y el 9 de octubre, apenas cuatro días más tarde, la Policía Local de Talayuela contactó con Alfredo Izquierdo a través del teléfono móvil pidiéndole que se pasara por comisaría. El hombre pidió a los agentes que fueran a su casa ya que ese día estaba ocupado.

“Me tocaron el timbre y me dijeron que se lo habían pensado durante cuatro días y que finalmente me sancionaban por el comentario que había puesto en su página de Facebook y yo les dije que no, que era la página de todos“, cuenta Izquierdo, que ya está contactando con abogados para que la sanción sea retirada.

Asimismo, llama la atención la respuesta que recibió Alfredo Izquierdo por parte de un vecino en el mismo comentario que él dejó en la publicación del Ayuntamiento: “Que habrás de cocaína muchacho (sic). No sabes lo que dices. Pocas ostias ha habido. Así estamos de tanta tontería”.

Multas por faltas de respeto a la Policía

La pena económica asociada a la sanción por faltar el respeto a los agentes de la autoridad ha sido de 145 euros de media.

Las multas a ciudadanos por faltas de respetoa miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se triplicaron en 2016, tal y como refleja el informe Actuaciones en materia de protección de la seguridad ciudadana 2016. El concepto fue introducido en en el artículo 37.4 de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana en julio de 2015 tras la reforma del Partido Popular conocida como mordaza.

El citado artículo contempla como infracción leve las “faltas de respeto y consideración” a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad” cuando estas conductas no sean constitutivas de infracción penal. Solo en el año 2016 se interpusieron en España 19.497 multas por este concepto con un valor de 3.006.761 euros. En los seis meses de 2015 en los que estuvo en vigor este artículo, la Administración interpuso 3.130 multas por faltas de respeto a la autoridad por un valor de 469.203 euros.

La pena económica asociada a la sanción por faltar el respeto a los agentes de la autoridad ha sido de 145 euros de media.

Ser árbitra a los 16: “Uno de los primeros comentarios que sufrí fue de una madre que me dijo: ‘Mujer tenías que ser”

13 diciembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Ángela Herranz tiene 16 años recién cumplidos y lleva arbitrando partidos de fútbol 8 entre niños (hasta once años) desde hace unos meses. Es la única mujer en un colectivo que forman unas 70 personas en la delegación valenciana del Camp de Morvedre. “Mis compañeros me acogieron con total normalidad y me tratan muy bien, como a uno más, desde el primer día”, reconoce la joven valenciana.

Aunque quiere estudiar algo relacionado con las ciencias de la salud, como enfermería o ingeniería biomédica (actualmente cursa primero de Bachiller), no renuncia a llegar lo más alto posible en el mundo del arbitraje: “Evidentemente, si estoy en este mundo es porque me gusta y porque quisiera seguir dedicándome a ello”. Por lo que se refiere a cómo una chica de 15 años decide meterse a árbitra -tuvo que hacer un cursillo y aprobar dos exámenes teóricos y unas pruebas físicas-, apunta que es algo que le viene de familia: “Mi padre fue árbitro y mi hermano también lo es”. “Además, es una forma de practicar un deporte que me gusta. Aunque nunca he jugado al fútbol siempre he estado muy metida en este mundo, que ya conocía”, reconoce.

Ángela dirigiendo un partido de fútbol 8
Ángela dirigiendo un partido de fútbol 8

En cuanto al ambiente en los campos, asegura que no le tratan de forma diferente por ser mujer: “En general, tanto padres como entrenadores, la mayoría, te trata mal, como a cualquier árbitro, a quien culpan de la derrota de su equipo -si ganan, es por los niños, si pierden es culpa tuya-“. No obstante, apunta, “evidentemente que he escuchado algún insulto machista. Recuerdo a una madre que me gritó: ‘mujer tenías que ser’ o algún padre que me ha enviado ‘a fregar’ en alguna ocasión, pero reconozco que esos son los menos, la mayoría son genéricos que valen para cualquier árbitro, sea hombre o mujer (qué mala eres, burra…), cuestionando cualquier decisión que tomas”.

Sin embargo, lamenta que ese tipo de trato sea el habitual: “No es normal que te increpen o te insulten por pitar una falta en contra del equipo de sus hijos o por no ver un fuera de juego”. “Al final, aprendes a desconectar de esas presiones cuando acaba el partido, porque si no, no te puedes dedicar al arbitraje”, sostiene Ángela, a quien lo que sí que le inquietan sus equivocaciones: “Cuando soy consciente de que he cometido un error, entonces sí que le doy vueltas”.

Por eso, echa en falta, tanto entre los padres como entre los propios entrenadores, “con los niños no hay problema, por lo general respetan tus decisiones”, que fueran capaces de empatizar: “Les pediría que se imaginaran a ellos o a sus hijos en mi lugar. Seguro que entonces verían nuestra labor de otra forma”, apunta la joven, que indica que padres y entrenadores, cuando protestan reiteradamente, “trasladan esa crispación a los niños en el campo y, por tanto, al juego”.

Ángela Herranz señaliza una infracción durante el encuentro
Ángela Herranz señaliza una infracción durante el encuentro

A juicio de Ángela, los niños son los que más fácil se lo ponen, y recuerda una anécdota: “Era un día lluvioso, aunque no mucho, y les consulté a los dos entrenadores si querían jugar o la suspensión del partido. Me dijeron que adelante, que se jugaba, a lo que siguió una situación pintoresca. La madre de un niño [uno de los porteros] se metió en medio del campo diciéndome que tenía que suspender el partido y, como no accedí, el abuelo decidió ponerse en la portería detrás del niño con un paraguas, por lo que tuve que llamarle reiteradamente la atención para que saliera del campo. Al final, la madre y el abuelo se llevaron al niño en el descanso”.

De todos modos, la situación ahora es mejor que hace un año por la experiencia adquirida. “Recuerdo los primeros partidos, estaba muy nerviosa y dudaba de todas las decisiones que tomaba. Ahora no, estoy más segura e incluso soy capaz de adelantarme a la jugada y ver lo que va a suceder, aunque el arbitraje es difícil, mucho más de lo que la gente se imagina”.

Un regalo para la mente: “Recapitulación de pensamientos antimilitaristas”. Año 1903

6 diciembre, 2017

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

Foto histórica de Ferrer i Guàrdia

 

  1. proyecto educativo de la Escuela Moderna

Del proyecto de educación popular de Ferrer i Guardia, fusilado en 1908 tras un proceso sumario de la justicia militar por el delito de “rebelión”, tras los sucesos de la semana trágica de Barcelona, mucho se ha escrito y poco podemos añadir, fuera de nuestra admiración.

La Escuela Moderna contó además con una editorial propia, fundada a la vez que la primera, con la que se pretendía, en palabras del propio Ferrer (“La Escuela Moderna: Póstuma explicación y alcance de la enseñanza racionalista“, Barcelona. Publicaciones de la Escuela Moderna. Año 1992, página 122)  reforzar con libros adecuados la labor de educación popular y

“…emancipar el espíritu de todos los errores de nuestros antepasados y encaminar a la juventud hacia el conocimiento de la verdad y la práctica de la justicia, liberando al mundo de dogmas autoritarios, sofismas vergonzosos y convencionalismos ridículos, como los que desgraciadamente forman el organismo de la sociedad presente.

2. El segundo libro publicado por la editorial: un libro de lectura y dictados.

El segundo de los libros publicado por esta editorial fue precisamente el que ahora presentamos, “Cuaderno manuscrito. Recapitulación de pensamientos antimilitaristas“, en realidad una antología de otro libro (en francés) de Jean Grave, titulada “Guerre-Militarisme” (editorial Les Temps nouveaux. París, año 1902).

El libro de la editorial Publicaciones de la Escuela Moderna es un texto manuscrito, como se verá en el adjunto que acompañamos a esta entrada, hecho por varias manos y destinado a ser libro de lectura. Además se usaba para hacer copias y dictados por parte de los alumnos.

Alumnos que no sólo copiaban al dictado cualquier cosa, sino que copiaban, por ejemplo,

Las palabras guerra y civilización rabian de verse juntas. La guerra llamada civilizada, la nuestra, difiere de la salvaje mucho menos en el fondo que en la forma.

o

…la locura sangrienta de la guerra lo embriaga todo…

y

El salvaje instinto del asesinato guerrero tiene profundas raíces en el cerebro humano a causa de haber sido cuidadosamente cultivado durante miles de años, más es de esperar que una generación mejor y más dichosa que la nuestra logre corregirse de ese vicio original.

Porque, aprendiendo a leer, no aprenderá lo mismo el que así escribe y va rumiando lo dictado en su proceso de pintarlo en el papel, que el que dice, lo que aparece en el “Manuscrito para niños y niñas”, de 1900, de José Francés

Amiga Virtudes, ayer llegué a esta donde me tienes a tu disposición

o en el “Mi sendero. Primer manuscrito para niños y niñas” de Mariano Lampreave, editado en Burgos por Hijos de Santiago Rodríguez tres años después, donde se explica

Como soy niño ayudaré a mis padres siempre que pueda en sus obligaciones.

y

Consejo: Acostumbrarse a comprar, siempre que sea posible, productos españoles. Es una pena que tu dinero dé de comer a los trabajadores, propietarios o fabricantes de otros países, debiendo quedar en España.

3. Una pedagogía para una nueva conciencia

Una primera cuestión a destacar: iniciar el aprendizaje y el ejercicio de la lectura con un libro de contenido material tan elevado, porque no es lo mismo aprender, como en la época era más común, las gestas guerreras y religiosas de nuestros nefastos héroes de pacotilla, que aprender a la vez la apertura del espíritu hacia la utopía de desembarazarnos de la guerra, del militarismo descarado y de toda la parafernalia de mentiras y opresión con que se encubre.

Y una idea esta de la Escuela Moderna de dotar de herramientas más críticas y a ese intento de educación popular que dista tanto de ser transmisión de la ideología dominante, para aspirar a educar hombres y mujeres libres y para la libertad.

Lo dice así el propio Ferrer en la advertencia Editorial del presente Cuaderno de pensamiento antimilitarista:

Pareciónos material utilísimo y de buena ley para fortalecer los sentimientos de justicia aún no pervertidos de la infancia,  para prevenirla contra las sugestiones interesadas y malévolas de los privilegiados, y creyendo además interpretar cumplidamente las aspiraciones del Profesorado libre que en Ateneos, Círculos de estudios sociales, Centros Obreros, Escuelas libres y laicas, se dedican a inculcar en las infantiles inteligencias las ideas de justicia, formamos el presente Cuaderno Manuscrito”

y

… juzguen que la guerra es la más criminal aberración de los hombres, y el militarismo la reunión de sus ejecutantes; ambos sostienen en privilegio dominante de la sociedad actual; y pongan empeño en demostrar que la paz, fundadora de la justicia social, es el mayor bien a que puede aspirar la humanidad y la fraternidad de la sociedad futura, su mejor recompensa.

Aún estas palabras de hace más de un siglo tienen plena actualidad y recobran su vigencia en el mundo de hoy, donde al apabullante dominio del militarismo se une la inconsciencia de una sociedad que olvida deliberadamente este tremendo mal y que renuncia a luchar contra su imposición.

Hoy como antes, la labor de ilustrar a los actores sociales que tal vez puedan cambiar las cosas en el futuro (infantes y jóvenes, profesores y formadores, estudiantes sociales, obreros, … tal como predica Ferrer) exige una tarea popular de fomentar el antimilitarismo tal como ya hacía la Escuela Moderna.

Y digamos de paso que, por lo que venimos viendo, fue este tema del antimilitarismo uno de los ejes del los proyectos de educación popular.

Por alguna razón que desconocemos, hoy la educación popular no contempla, que sepamos, esta aproximación antimilitarista.

4. ¡Suprimir los ejércitos del mundo!

La lectura de toda la cartilla es aleccionadora. Sus críticas al militarismo, a la imposición de la violencia como una aplastante losa sobre la sociedad y como uno de los mecanismos de dominación y explotación, la vinculación de la paz con la justicia, la necesidad de asociar paz y lucha contra el militarismo, el destierro de los ejércitos y del armamentismo…

Veamos un rosario de argumentos:

La guerra tiene a su favor la antigüedad. Es cosa de todos los siglos.

o

..el militarismo europeo, osea, el estado de paz por el ejército permanente, es la causa principal de la esterilización de los campos y de la ruina de los países. Los recursos ganados penosamente por los trabajadores no bastan ya hace mucho tiempo. Es necesario el empréstito, tomar prestado siempre y descontar el porvenir. La deuda pública de Europa y de América se eleva hasta 98.000 millones, continúa creciendo y continuará hasta que todos los pueblos quiebren. … Y esas deudas, esos sacrificios, esos impuestos de todo género, ese aumento constante del malestar público ¿a quién aprovecha?, ¿para qué sirve?. Para quitar brazos a los agricultores, para esterilizar la tierra, para preparar el hambre universal…

Y, analizando el compromiso por la paz

Se verá aún durante muchos años que noventa y nueve hombres sobre ciento sentirán la necesidad de acuchillar y el centésimo, que los tratará de locos, será considerado utópico. ¡Suprimir los ejércitos del mundo! ¡Friolera! ¡Eso es imposible!

Un recuerdo que es un regalo y que nosotros contemplamos también como una parte de la herencia valiosa y que no debemos olvidar.

A 50 años de su muerte: por qué aún perdura el legado del Che

5 diciembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

El 9 de octubre de 1967, cuando los militares bolivianos y los agentes de la CIA decidieron ejecutar al Che Guevara en la aldea de La Higuera, presumieron que su muerte sería la prueba del fracaso de la gesta comunista en América Latina.

Pero no fue así. Al contrario de sus expectativas, la muerte del Che -después de una cruenta odisea de supervivencia de once largos meses- se convirtió en el mito fundacional para generaciones posteriores de revolucionarios que se inspiraron en su ejemplo y lo intentaron imitar.

“¿Cómo pueden seguir a un fracasado?”, ha sido el interrogante eterno de los furibundos opositores al Che, a Fidel, a la revolución cubana, y a todos los que han intentado impulsar revoluciones socialistas en América Latina en el último medio siglo. Los saca de quicio observar que jóvenes de otros países -inclusive del país más poderoso y más capitalista del mundo, los Estados Unidos- deambulan con camisetas con la cara del “Che” y, peor aún, expresan sus simpatías con el “Guerrillero Heroico”, como lo recuerdan oficialmente en Cuba.

Lo que no entienden y nunca han entendido es que el Che logró su heroicidad por la forma en que vivió y, sobre todo, por la forma en que murió. Un legado que han logrado pocas otras figuras públicas en la contemporaneidad y, en especial, desde el ámbito socialista. Si hace falta citar ejemplos: no hay camisetas con la cara del ruso Leonid Brezhnev o del albanés Enver Hoxha, ni mucho menos del camboyano Pol Pot.

La mitologización del Che no es el mero resultado de una campaña de publicidad tipo “Mad Men”. Si fuera así del “otro lado” habrían logrado ya consolidar algunos de sus propios héroes de culto popular, porque al fin y al cabo fueron ellos los vencedores en la gran batalla de la Guerra Fría. Pero, ¿dónde están las camisetas con la cara de Videla, Astiz y Pinochet?

Lo que sucede, es que por una serie de razones, entre ellas la fidelidad del Che con sus ideales y su disposición a morir en aras de esas misma ideas -por buenas o malas que fuesen-, él logró trascender a su círculo de adeptos filosóficos y convertirse en la encarnación del ser guerrillero. Una metamorfosis que, inclusive, logró convertir su innegable fracaso en Bolivia en una fuente de inspiración.

El hecho de que el Che murió joven y hermoso sustancia su leyenda; su parecido con Jesucristo, para quienes lo vieron tendido muerto en la lavandería del hospital de Vallegrande, facilitó su mitologización póstuma.

El branding y el Che

Las ideas del Che, expresadas en su famoso ensayo sobre “el socialismo y el hombre nuevo”, probablemente son mucho menos conocidas por sus adeptos más jóvenes que la estampa insigne de su rostro, inmortalizado en la foto de Korda.

Ese rostro en sí ya es un brand que simboliza a nivel mundial el desafío al status quo; la rebeldía pura, y sobre todo juvenil, frente a un mundo injusto. Es la cara de la indignación frente a un mundo desigual en el cual -dice el rostro y, por ende, el legado del Che – hay que tomar una posición y, si es necesario, pelear hasta las últimas consecuencias. Hay pocas otras caras que digan eso a las muchedumbres del planeta.

Por eso, en parte, perdura el Che. Quedó inmortalizado en una década en la que la televisión reemplazó a la radio como forma masiva de comunicación. En la que nació también la cultura pop – y también la consumista-; en la que en nuestras sociedades “eres lo que vistes“ y no necesariamente lo que haces.

Así que aquí estamos, cincuenta años después, en un mundo en que el branding lo es todo: en Inglaterra si vistes con ropa de la marca Burberry es casi seguro que eres un tory (conservador); en Estados Unidos si manejas un coche Subaru eres con toda seguridad votante del Partido Demócrata y posiblemente vegano o por lo menos te atraen las comidas orgánicas.

La remera del “Che” dice que has asumido una posición desafiante ante el mundo que no implica más compromiso que eso, pero presupone una postura.

Y hay algo más. En este mundo, en el que todos andan con su iPhone y pasan horas del día comunicándose a través de las redes sociales, el Che representa algo paradójico: el vínculo a un mundo real pasado. La prueba concreta de que hace dos generaciones miles y miles de hombres y mujeres, mayormente jóvenes, hicieron cosas reales para expresar su inconformidad . No haciendo click en su Facebook para dar a conocer sus gustos y disgustos. Esa generación puede haber fracasado, pero su sacrificio –desde la perspectiva del mundo del selfie y de un narcisismo generalizado– tiene un componente romántico.

¿Era homófobo, era racista, fue un asesino?

En los últimos años, algunos miembros de esta nueva generación -la de los “iPhonistas”, por llamarlos de alguna manera- se han acercado con nuevas preguntas sobre el Che. Se sienten atraídos por su figura, pero les preocupan tres cosas: si el Che era homófobo, si era racista y si es verdad que era un “asesino”.

Hace veinte años casi nadie me preguntaba por estos aspectos, lo que demuestra las maneras en que la política identitaria se ha apoderado cada vez más del debate público, sobre todo en los Estados Unidos y en Europa. Este cambio de perspectiva ante la figura del Che me ha provocado mucho interés y también cierta preocupación en cuanto a la inocencia expresada en estas nuevas inquietudes.

Por supuesto que el Che no era ni racista ni, que yo sepa, homófobo. Pero, ¿y si lo fuera? ¿Acaso sus actitudes ante la sexualidad o la raza son los factores más importantes para decir si lo admiras o lo repudias? Y, entonces, ¿qué hay que pensar de Malcolm X? ¿Lo admiramos por su bravura frente al racismo blanco o lo condenamos por sus expresiones de odio hacia el “diablo blanco”? ¿Y qué debemos pensar de su época anterior a su activismo cuando era un delincuente, cuando fue un proxeneta y prostituía a mujeres?

Por supuesto que la más grande de las preocupaciones expresadas por los jóvenes es la del “Che asesino”. Me han hecho esa pregunta muchas veces. Frente a la repetición de ese interrogante, me he encontrado en la necesidad de explicar que el Che -por más cool que luzca su barba y su boina- sí era un guerrillero. Que no fue un producto de branding o un actor haciendo el papel de guerrillero. He explicado, tantas veces como me han hecho esta pregunta, que en aquel mundo real, pues sí, los guerrilleros como el Che peleaban de verdad y tenían armas. Que mataron y, a veces, murieron por sus ideas.

Les he explicado también que, a mi juicio, hay una diferencia entre ser “asesino” y ser un combatiente guerrillero. Más allá de esta opinión, les digo que “sí”, que es cierto que el Che enjuició y ejecutó gente -tanto en Sierra Maestra como en La Habana durante los juicios sumarios a los seguidores de Batista capturados después del triunfo de la revolución.

Los ajusticiados, que yo sepa, eran o asesinos o violadores o traidores en el caso de los guerrilleros fusilados en la sierra. En el caso de los enemigos capturados y ejecutados en La Habana o bien eran miembros de los escuadrones de la muerte de los servicios secretos batistianos o militares que habían sido especialmente sanguinarios. Sea que lo acepten o no, esta disonancia cognitiva de percepciones entre algunos jóvenes hacia un ícono de la cultura pop me parece revelador y demuestra que cada generación impone sus propias definiciones a las figuras históricas.

Pero, finalmente, ¿qué tenemos que pensar del Che hoy en un mundo en que los Estados Unidos está mal gobernados por un millonario racista, ególatra e incompetente como Donald Trump y la Unión Soviética no existe más, pero sí una Rusia en manos de Vladimir Putin -quien domina a un Estado ultranacionalista, autoritario y extremadamente corrupto? China ya no es la China de Mao y menos aún la de los batallones de campesinos y trabajadores, que tanto admiró el Che en su momento. Se ha transformado en un país que vive un capitalismo desenfrenado y con una sociedad tan consumista que parece que el sueño máximo de cada china es ser propietaria de una cartera Luis Vuitton.

Los Estados Unidos ganó, sí, la Guerra fría o al menos la batalla económica. A 26 años del colapso del comunismo, los países en donde alguna vez hubo guerrillas inspiradas por el Che hoy son casi todos capitalistas. En América Latina hay excepciones como Venezuela y Cuba, que aún ostentan ser socialistas. En Nicaragua está el viejo sandinista Daniel Ortega, de nuevo en el poder, al que de revolucionario se le ve muy poco.

Hoy, en lugar de sacrificarse subiendo a las montañas de sus países en aras de un ideal revolucionario, las nuevas generaciones de pobres y marginados latinoamericanos emigran al Norte para hacer el trabajo sucio de los estadounidenses. Otros tantos se integran a las bandas criminales. El hampa y el narcotráfico han crecido hasta llegar a dominar territorios en el hemisferio. Las batallas de hoy se libran por asuntos de negocios y no por ideales de transformación hacia “un mundo mejor.” En Bolivia, donde murió el Che, está Evo Morales, que no solamente es el primer indígena que llega al poder en ese país de mayoría indígena después de quinientos años sino también un admirador ferviente del Che. En el aniversario de la última batalla del Che -que sus seguidores la celebran el día 8 en lugar del día siguiente, el de su muerte – será él mismo quien auspiciará las celebraciones para honrar al legendario guerrillero. Así que quizás, después de estas cinco décadas, algunas cosas sí han cambiado por la presencia del Che en América Latina.

Artículo  publicado originalmente en el diario Clarín.

“Me da entre asco y pena que Falange pueda convocar a cientos de personas en Zaragoza”

1 diciembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Coincidían en defender ideas antifascistas y se conocían de vista. Ahora, desde una noche de sábado de febrero de 2015, también comparten la preocupación por enfrentarse a una petición de Fiscalía de ocho años de prisión, cuatro por desórdenes públicos y otros cuatro por atentado contra la autoridad.

Son ocho jóvenes, de entre 28 y 20 años, detenidos por protestar contra la celebración de un concierto de ideología neonazi en Zaragoza, que serán juzgados la próxima semana. Otros dos menores ya fueron sentenciados por estos mismos hechos: uno fue absuelto; el otro tuvo que cumplir un castigo de trabajos a la comunidad. No podemos publicar la imagen ni los apellidos de Alejandro (Zaragoza, 1995) por motivos de seguridad.

¿Qué pasó el 28 de febrero de 2015?

Varias organizaciones y otras personas nos habíamos enterado de que en el Hogar Social Zaragoza, que está ocupado por el Partido Movimiento Social Republicano, un partido de extrema derecha con un largo historial de violencia, iban a celebrar un concierto. Iba a acudir bastante gente, no sólo del Estado español, sino también de otros países. A los antifascistas de aquí, de Zaragoza, no nos parecía bien que nuestra ciudad se relacionara con un acto de este tipo. Por eso, varios colectivos y organizaciones lo denunciaron al Ayuntamiento para intentar que no se permitiera.

No nos hicieron caso, en la prensa tampoco logramos mucha repercusión. La víspera del concierto, varias personas incluso estuvimos repartiendo panfletos en el barrio de Las Fuentes, que es donde está el Hogar Social, porque es un barrio obrero, con bastante población inmigrante, y queríamos avisar a los vecinos de que tuvieran cuidado con los neonazis que iban a acudir.

Ante la pasividad y permisividad, tanto del Ayuntamiento como de la Delegación del Gobierno, algunas personas decidimos presentarnos allí para protestar. Al llegar allí, nos encontramos con que no había Policía, sólo un furgón de los UAPO de la Policía Local que no intervino. Los nazis salieron del edificio y vinieron a por nosotros. Claro, ante un ataque así, siempre hay defensa; con lo que hubo una pelea multitudinaria, aunque sin heridos graves. Acudió la Policía Nacional y nos hicieron una encerrona a quienes habíamos acudido a protestar. Esa noche, hubo 13 detenidos y ninguno era neonazi, ninguno había asistido al concierto.

¿Cómo entendéis que todos los detenidos de esa noche fuesen manifestantes antifascistas y ningún miembro de Hogar Social Zaragoza?

No sólo por aquel día, sino por lo ocurrido en otras ocasiones, nosotros creemos que la Policía y la extrema derecha no van de la mano, pero sí que hay cierta permisividad.

¿Cuándo os detienen?

A ninguno de nosotros se nos detiene durante las cargas policiales. A todos fue minutos o incluso una hora después, a unos cientos de metros del lugar de la pelea. Yo iba con otro de los detenidos y, al doblar una esquina, la Policía Nacional nos pidió la documentación. Vieron que formamos parte de diferentes movimientos que están controlados por la policía, que somos simpatizantes del antifascismo y nos llevaron a comisaría.

No había ninguna prueba de que hubiésemos estado en la pelea ni de nada, simplemente fue por ser antifascistas o tener un aspecto físico determinado. De hecho, tres de los trece detenidos de aquella noche salían de comer una pizza e iban caminando hacia una zona de bares de Zaragoza, pero no habían estado en ningún momento en el enfrentamiento. Ellos pensaron que les habían detenido porque llevaban un porro de marihuana, ni siquiera les habían explicado por qué les habían metido al calabozo.

¿Qué pensabais en ese momento?

Era algo completamente nuevo para mí. La primera noche estuve solo en la celda y me desperté pensando que todo había sido un mal sueño. Cuando me di cuenta de dónde estaba, me puse muy nervioso. Me agobié pensando en mi madre, en si ella sabría dónde estaba y en qué estaría pasando fuera.

¿Cómo recibisteis la noticia de que os enfrentáis a peticiones de la fiscalía de 8 años de cárcel cada uno?

Nos detienen la noche del sábado al domingo, del 28 de febrero al 1 de marzo. Hasta el martes por la tarde no salimos de los calabozos. En nuestra primera declaración, Fiscalía pidió para todos nosotros prisión preventiva. Al final, sólo ingresaron en prisión preventiva algunos compañeros y el resto nos pudimos ir a casa con nuestras familias.

Tiempo después, cuando los abogados nos contaron que Fiscalía pide 8 años de prisión para cada uno de nosotros, me puse a temblar. Son ocho años por una pelea que no empezamos, que no buscábamos… ¿Qué va a pasar con mi vida? Esto se ha ido alargando en el tiempo; hay momentos que estás bien, otras veces tienes dudas… Yo saldría de la cárcel con 30 años, ya sin juventud.

¿En qué vais a basar vuestra defensa en el juicio?

Sobre todo, en que no hicimos lo que se dice que hicimos. No fuimos allí con intención de herir a nadie. Nuestra idea era que estaría allí la Policía por ser un concierto de alto riesgo, organizado por grupos neonazis, que les pegaríamos cuatro gritos a los nazis para que supieran que no les queremos en nuestra ciudad y ya está.

Los que salieron a la calle son ellos; los que empezaron a lanzar cosas fueron ellos. Realmente, nuestra defensa se basa en que no somos violentos y ni mucho menos íbamos con la intención de que pasara lo que pasó. Nadie quiere que le partan la cara.

¿Cómo creéis que habría que actuar ante las asociaciones o grupos abiertamente racistas o supremacistas?

Para mí, cualquier partido, colectivo o asociación que tenga por bandera el racismo, la xenofobia, el machismo… tendría que ser ilegal. Lo que no se puede permitir es que la gente vaya por ahí gritando “Arriba España” con la bandera del aguilucho. Y mucho menos que puedan manifestarse en actos tan multitudinarios como fue aquel.

Hablando de banderas, vuestra vista oral llega justo en un momento de exaltación del nacionalismo catalanista y españolista…

Sí, claro, es algo completamente ilógico: que hace 80 años nos estuviéramos dando de palos por las banderas y ahora mismo parezca que queramos repetir la misma historia. Yo no quiero que haya grupos como MSR, como Falange… no tienen cabida para mí en esta ciudad ni en ninguna.

¿Os preocupa que la Falange fuese capaz de convocar a miles de personas en Zaragoza hace sólo unos días?

A mí me da entre asco y pena. Asco por ser concentraciones organizadas por esos colectivos y pena por que acuda tantísima gente en mi ciudad. Conozco a gente que ha asistido y su excusa es que no sabían quiénes eran los convocantes. Me da igual. Para mí es tan fascista el que convoca como el que va con él.

¿Qué salida le ve a esta crisis?

Hoy por hoy, no sé qué salida hay. Quizá que nuestros queridos políticos se reúnan y pongan sentido común. Pero pienso que no interesa a un gobierno como el que tenemos, al que lo que se le da bien es reprimir. Sólo hay que ver la cantidad de detenidos: los titiriteros de Madrid, Alfon y cientos de casos… también lo que está pasando ahora en Murcia, que no aparece en los medios de comunicación.

Tenemos un estado que trata al pueblo a golpes. Mientras eso siga así, no veo ninguna solución fácil. Pienso que la situación se está calentando hasta que estalle de alguna forma que no soy capaz de adivinar.

El legado infinito de aquel Octubre Rojo

29 noviembre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

Se cumplen 100 años de un acontecimiento que supuso la ruptura de plano con el orden social existente, un antes y después civilizatorio que todavía reverbera. En ‘Público’ recogemos algunas de las miradas y textos que analizan aquel hito.

Los 'Diez días que sacudieron al mundo' de John Reed ilustrados por Fernando de Vicente en la edición de Capitán Swing y Nórdica.

‘Diez días que sacudieron al mundo’ de Reed, ilustrado por Fernando de Vicente en la edición de Capitán Swing y Nórdica.

Las revoluciones, explicó Marx en su día, son las locomotoras de la historia. Imagen ferroviaria que un expeditivo Lenin no tardó en recoger —y desarrollar— llegado el momento: «Pon la locomotora a toda máquina», anotaba en sus cuadernos a apenas unas semanas de aquel octubre que se hizo épico, «y mantenla sobre los raíles», añadía. La revolución como posibilidad emergió en un país que no estaba en las quinielas marxistas —el filósofo apuntaba a países tecnológicamente más avanzados como Francia, Inglaterra y Alemania—, un territorio inmenso con cientos de nacionalidades que borró del mapa un régimen autocrático que se remontaba a la edad media.

“El año 1917 fue una epopeya: una concatenación de aventuras, esperanzas, traiciones, coincidencias improbables, guerra e intrigas; una sucesión de valentía y cobardía, de estupidez, farsas, proezas, tragedia, ambiciones y cambios que marcan época; luces deslumbrantes, acero, sombras, raíles y trenes”, enumera en Octubre. La historia de la Revolución rusa (Akal) el autor inglés China Miéville. No es para menos, lo que se planteó aquellas semanas era una ruptura de plano con el orden social existente, un antes y después civilizatorio que todavía reverbera.

Ahora bien, qué es en concreto aquello que todavía centellea o tiene visos de hacerlo. Cuál de aquellas contradicciones que tuvieron que afrontar los protagonistas de la revolución de Octubre permiten entender y afrontar los cambios políticos por venir. Según el sociólogo y escritor Jorge Moruno, “los bolcheviques nos enseñaron la capacidad política contra lo impensable, como también los escollos y peligros sin resolver a los que se enfrenta todo cambio político. Lenin expresa que lo importante pasa por hacerse eco y aprender de esa corriente subterránea y deseo de libertad que recorre la historia de la humanidad en lugar de conformarse en aprender verdades de memoria”.

'Diez días que sacudieron al mundo' de Reed, ilustrado por Fernando de Vicente en la edición de Capitán Swing y Nórdica.

‘Diez días que sacudieron al mundo’, ilustrado por Fernando de Vicente en la edición de Capitán Swing y Nórdica.

Como explica Miéville en su libro, si el relato de la primera revolución socialista de la historia merece celebrarse, no es por nostalgia. La posibilidad de cambiarlo todo de arriba abajo quedó en el imaginario desde entonces. También el miedo. El miedo a un proceso en el que se consolidaran y extendieran las concesiones sociales, las mismas que comenzaron a menguar conforme fue desapareciendo el miedo al comunismo. La revolución de Octubre es, en ese sentido, un hito que contrarrestó mientras pudo las ínfulas desmedidas de otra revolución, la neoliberal. Fue así como la utopía comenzó a privatizarse, y de ahí al olvido hay tan solo un paso.

“La verdad es que más allá de las retóricas y las correspondientes celebraciones y efemérides tengo la impresión de que la Revolución Soviética se ha convertido en una herencia no deseada, una de esas herencias que en función de los impuestos que se exigen a los herederos como pago todos deciden rechazar”, explica a Públicoel editor Constantino Bértolo. La profusión de enmiendas —el autoritarismo militarista, el partido único, la creación de la cheka, las purgas…— que desde el discurso hegemónico se han ido vertiendo sobre el legado de aquel episodio no ha cesado desde que triunfara la revolución. “Fue punto de partida para una esperanza compartida, pero también supuso un punto de arranque para ese recio y bien pagado anticomunismo que llega hasta nuestros días”.

El fantasma recorría Europa y las lecturas que se hicieron en clave de Guerra Fría no dejaban espacio a la duda; cualquier modelo alternativo al capitalismo resultaba inviable. La revisión, pasado el tiempo y crisis de valores mediante, se ha vuelto algo más reflexiva y compleja, pese a que hay cosas que nunca mueren: “El anticomunismo creo que es el legado que sobrevive más claramente. Y acaso el aviso para explotados de que sin voluntad de hacer la revolución no hay revolución posible ni sujeto revolucionario ni comadrona que ayude a su parto”, zanja Bértolo.

La revolución rusa toma las librerías

La gran “sacudida” en ilustraciones
Diez días que sacudieron el mundo. John Reed. Ilustrado por Fernando Vicente y traducido por Íñigo Jáuregui. (Nórdica y Capitán Swing)

Fernando Vicente pone imágenes al gran clásico de John Reed sobre la revolución rusa, obra clave de quien fue testigo de excepción de unos acontecimientos que cambiaron el rumbo de la historia. Un relato periodístico que marcó época y que sirvió de primeva aproximación a la revolución por parte de los estudiantes rusos. El trazo personalísimo de Fernando Vicente llena de color y juega con técnicas y estilos que remiten irremediablemente a la cartelería de la época, Ródchenko, Malevitch y los retratos de Popova.

Comunismo y computadoras
Ciber-comunismo. Planificación económica, computadoras y democracia. Paul Cockshott y Maxi Nieto (Trotta)

La paradoja está servida. Combinen un desarrollo científico-técnico desaforado con la tendencia entrópica a la desigualdad social y ya lo tienen. Una realidad mundial contradictoria que, como avanzaba Marx, responde a una determinada forma de organización social de la actividad económica. ¿Qué puede hacer la tecnología al respecto? Ciber-comunismo aporta luz sobre las posibilidades del socialismo y la planificación de la economía en un ecosistema hipertecnologizado.

La revolución como posibilidad
Octubre. La historia de la revolución rusa. China Miéville (Akal)

Es tiempo de interrogar a la revolución. El escritor inglés de literatura fantástica China Miéville le inquiere desde las entrañas, sumergiéndose en los detalles de aquellos meses que lo cambiaron todo. Para ello traza un vasto mosaico que va desde las avenidas y calles de San Petersburgo y Moscú hasta las más remotas aldeas de un imperio inabarcable. Todo para entretejer un relato humano de lo que fue y supuso. Como escribe el autor en su epílogo, “el estandarte de Octubre declara que las cosas cambiaron una vez, y pueden volver a hacerlo”.

Marx para principiantes
Karl Marx. Llamando a las puertas de la Revolución. Antología. Edición de Constantino Bértolo (Penguin Clásicos)

Que el epígrafe no lleve a engaño. Bértolo nos presenta un Marx accesible pero sin restarle profundidad. Sus más de novecientas páginas, repasan con exhaustividad la obra, ideas y propuestas del alemán como instrumento de defensa y lucha ideológica. “Leer a Marx es una experiencia vital, subjetiva y política en la que el tiempo histórico que está teniendo lugar en el momento de la lectura, debe intervenir en esa lectura, confrontando situaciones, preguntas y respuestas”, explica el editor. La cara más combativa del filósofo para todos los públicos.

Vía libre a la revolución
El tren de Lenin. Catherine Merridale (Crítica)

Un viaje que lo cambió todo. La escritora e historiadora Catherine Merridale descubre al lector la historia de la Revolución rusa a través del viaje de uno de sus grandes protagonistas en más de trescientas páginas que incluyen imágenes y mapas. Con un enfoque original, la autora relata la llegada de Lenin hasta Petrogrado y el camino que siguió hasta ver cumplido su propósito de dar un nuevo rumbo a la revolución.

“La banca ética debe tener su propio reconocimiento normativo y fiscal”

28 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

El nuevo presidente de la Federación Europea de las Bancas Éticas y Alternativas (FEBEA) es un pionero del sector. Pedro Manuel Sasia Santos lleva toda una vida dedicado a sacar adelante una banca que va a contracorriente de la lógica capitalista y de las normativas actuales. También presidente de Fiare Banca Ética en España y profesor en las universidades de Deusto y del País Vasco, Peru Sasia es doctor en Química Macromolecular por esta última.

En junio pasado, su larga experiencia en economía social fue reconocida al ser nombrado presidente de FEBEA, cuyas organizaciones miembro reúnen más 30.000 millones de euros en activos, 670.000 clientes, 3.300 empleados y 200.000 socios. La banca ética es más sana que ninguna otra. Sasia explica en esta entrevista los ejes que la caracterizan, su historia, sus éxitos, sus relaciones con la banca pública y sus retos de futuro.

¿Qué perspectiva hay para la banca ética y cooperativa, en España y en Europa?

Los bancos éticos y alternativos van creándose, consolidándose, institucionalizándose en redes. En FEBEA los miembros ya no traen sólo proyectos emergentes, sino realidades financieras que funcionan y que tienen una comunicación creciente con las administraciones públicas, incluso las europeas. Sin embargo, esa dinámica está extremadamente fragilizada con los marcos normativos que se puedan ir generando. La experiencia en nuestro país y en muchos otros países nos dice que esto se puede desmantelar o dificultar muchísimo si no se es consciente de su valor social.

¿FEBEA es distinta de otro tipo de entidad de finanzas éticas?

Nos constituyen varios ejes; uno es la manera en que entendemos las finanzas. Otro es la dimensión de la incidencia política y el compromiso con la transformación cultural y social más allá de la mera operativa financiera. El modelo de construcción de sociedades es una de las razones que justifica el porqué estamos construidos sobre unas dinámicas que tratan de ser extraordinariamente transparentes y participativas. Nosotros tratamos de cuidar muchísimo ese aspecto y eso se refleja en un modelo de gobierno, la mayor parte de las veces cooperativo.

¿Eso no siempre sucede?

Hay entidades financieras que reivindican un uso diferente y una manera distinta de entender las finanzas. Está la Global Alliance for Banking and Values, una alianza global de bancos con valores; está la Federación Europea de Banca Ética; está la Asociación Internacional de Inversores en la Economía Social (INAISE), y otras redes. Las entidades que consideran que lo importante es la naturaleza u orientación del instrumento financiero se agrupan en algunas como la Global Alliance. Quienes hacemos mucha incidencia en que no sólo es importante la operativa bancaria, sino la manera en cómo se desarrolla la entidad que promueve esa operativa, los efectos que genera en términos de transformación social, estamos en redes como FEBEA.

El suyo es un movimiento político…

Hay que actuar sobre la demanda. No puedo estar ocupado en desarrollar el proyecto más innovador, más bonito del mundo, si no consigo que la gente lo ponga en valor. El sistema económico actual es sobre todo un nicho cultural. Si no actúas sobre la demanda e incorporas un eje en el que los marcos normativos, los usos, el propio liderazgo de las administraciones a través de cláusulas sociales, de discriminación positiva de determinados circuitos que son buenos para las sociedades…; si no actúas sobre esos ejes, estarás haciendo hincapié sólo en el instrumento financiero.

Usted también está en la banca ética española. Han recibido de pronto muchísimo dinero, de gente harta de los bancos tradicionales. ¿Cómo lo gestionan? Dar crédito no parece fácil…

Lo afrontamos también desde las propias características del proyecto. Se nos acerca mucha gente y nos recomienda que desarrollemos dinámicas mucho más agresivas de crecimiento.

¿Qué significa “crecer agresivamente”?

Antes de responder a eso es importante destacar una cosa. Ninguna de nuestras entidades se creó en la crisis financiera. Se crearon mucho antes porque nuestro objetivo era proponer modelos alternativos. Entendíamos que el sistema financiero tal como estaba funcionando, cuando a todo el mundo le parecía una maravilla, era una bomba de relojería. Lamentablemente acertamos. Cuando llegó el momento de la crisis mucha gente nos decía que debíamos hacer inversiones fuertes, empezar a abrir oficinas, multiplicarnos por el mundo porque ahora venía el dinero. Nosotros no podemos, ni queremos, gestionar un proyecto a ese nivel. Nuestras dinámicas de crecimiento deben seguir tratando de velar por que se mantenga una cohesión con nuestra base social, y por que la transparencia se siga manteniendo. Nuestro modelo no va con muchos inversores porque la mayor parte de las veces gestionamos los beneficios sin repartir dividendos, o controlando muchísimo la revalorización de las acciones.

Pero a ustedes les llega dinero y algo tendrán que hacer con él…

A quién y cómo prestar es una pregunta que nos hacemos cada minuto. ¿Qué nuevos sectores? ¿Qué nueva economía? Estamos en un momento de exceso de liquidez. Quien diga que no tiene dinero para prestar está diciendo que no tiene ganas de prestar. Dinero hay. La pregunta es: ¿cómo prestar bien? Nosotros prestamos a los sospechosos habituales, a la economía social, solidaria, a asociaciones, cooperativas, etc…

Pero aunque sean de la economía social tampoco podrán prestar fácilmente…

Curiosamente tenemos unos índices de morosidad que son significativamente inferiores a los de la banca tradicional. ¿Cómo se hace eso? Todo tiene una coherencia interna. Conocemos muy bien el mercado en el que estamos. Se capilariza a través de las propias organizaciones y personas que nos constituyen, que es el mercado en el que queremos estar. Fiare en concreto es una herramienta financiera que ha surgido y vive de la economía solidaria. Es un entorno en donde nos conocemos y estamos legitimados. Todo eso genera dinámicas que son las que debería generar cualquier proceso de intermediación financiera, en el que el solicitante de financiación, quién intermedia y el dinero del que proviene, está basado un circuito de generación de confianza, de crédito en el sentido literal de la palabra. Uno de los efectos que tiene esto es que disminuye muchísimo la morosidad.

Hay exceso de liquidez, pero al mismo tiempo una buena parte de la economía social no tiene cómo financiarse… 

Sí. La razón puede ser doble: o porque no encuentra la entidad financiera que crea en ella y entienda bien el proyecto, o porque no es capaz, aceptado por ellos mismos, de presentar proyectos de crecimiento lo suficientemente sólidos. Hay sectores en que está ocurriendo eso. Las organizaciones no tienen la capacidad, porque la crisis ha golpeado en muchos lugares.

Hoy en España los alquileres han subido mucho. El acceso al crédito es muy complicado y no siempre es posible formar parte de una cooperativa de viviendas de cesión de uso, que es lo que ustedes exigen para dar un crédito a la vivienda. En esta búsqueda de a quién prestar, ¿han pensado en dar hipotecas personales?

En Italia, Fiare Banca Ética vende un montón de hipotecas. En España las vamos a comenzar a ofrecer en el conjunto del sector.

¿Por qué cuesta tanto dar hipotecas?

En nuestro caso, esto requiere una cierta dinámica. Hay gente en nuestra base social que opina que dar hipotecas a las personas es colaborar con un modelo de propiedad al que deberíamos oponernos. En cierta medida puede tener sentido. Hemos trabajado con nuestros grupos locales y organizaciones territoriales explicando lo que supondría empezar a vender préstamos hipotecarios a personas físicas. Dicho sea de paso, otra parte de nuestra propia base social nos lo lleva pidiendo desde hace un montón de tiempo. Hay gente que tiene hipotecas con entidades financieras con quienes no les gusta estar. El resultado es que vamos a vender créditos hipotecarios en seguida, cuando el sistema informático nos lo permita, y cuando podamos armar las condiciones de infraestructura suficientes. Pero no vamos a venderlos de cualquier manera. Precisamente la base social en esa reflexión nos dice que por ejemplo deberíamos —por la vía de los precios o alguna otra vía— promover aquella adquisición de vivienda que desde luego no sea vivienda especulativa, de lujo… Y que sería muy bueno promover también viviendas que trabajasen con un seguro ético, que se suministracen con energía renovable, etc., y todos los circuitos que permitan salvaguardar la economía solidaria a la que pertenecemos. Los créditos hipotecarios serán préstamos mucho más ventajosos o incluso serán los únicos aceptables.

Esto podría dar muchas oportunidades a la ESS, al generar más demanda…

Tiene un montón de posibilidades. Y ese es el modelo económico por el que apostamos. La consecución de esto no depende sólo de nosotros, sino de que haya otras realidades de ESS que estén alineadas con nosotros; de que se produzcan las condiciones normativas suficientes; y de que se trabaje un nicho cultural de personas que pongan en valor ese tipo de oferta. FEBEA está constituido por casi 30 entidades financieras, y estamos implantados en 15 países de Europa. Entre todas esas entidades se lleva desarrollando ese tipo de dinámica desde hace muchísimo tiempo, con resultados muy positivos.

¿Cuáles son las trabas con las que se topa la banca ética en Europa?

Las trabas más importantes tienen que ver con el hecho de que el legislador no comprende la propia naturaleza de nuestras entidades. Nosotros somos por naturaleza pequeños, comparados con los grandes grupos transnacionales. Hay muchas normativas que, de una manera más o menos eficaz o bienintencionada, se van implementando para determinados desmanes de las entidades financieras. Un bello intento. Pero cuando se aplican con entidades como las nuestras generan una presión tremenda.

¿Un ejemplo?

Las famosas normativas relacionadas con el capital suficiente para conceder financiación. Una entidad puede conceder crédito de determinado riesgo. Hay ciertos cálculos y ciertas fórmulas, en función del capital que tienes, de los fondos propios. Esto, que en principio tiene toda la lógica del mundo, requiere una estructura interna de control. Y supone el mismo coste para alguien con 200 trabajadores que para una entidad con 20.000. Es un problema de proporcionalidad. Pero además trata de proteger frente a algunas operativas que ciertas entidades como las nuestras no hacen nunca, con lo que se reconocería que los requisitos de capital podrían ser diferentes. Por ejemplo, no hacemos inversiones especulativas. Tampoco trabajamos con paraísos fiscales. Esto es una desventaja evidente en la cuenta de resultados y en el balance. Somos perdedores desde el punto de vista económico porque somos tan tontos que no utilizamos estrategias de elusión fiscal ni ingeniería financiera.

Eso debería prohibirse directamente…

Pero no existe. Hay un vacío legal. En nuestros pequeños éxitos hemos conseguido que se entienda que hay un fenómeno que se llama banca ética, que nos gustaría que tuviese reflejo y reconocimiento normativo, incluso fiscal, lo mismo que se reconoce la economía social o las empresas de inserción. Lo ha habido con las cajas de ahorros. Y en Italia ya ha ocurrido. La normativa bancaria oficial ha incorporado un artículo en donde reconocen las entidades de banca ética, las que tienen determinada característica, relacionadas con cómo nos gobernamos, con la horquilla de salarios, con el crédito, la transparencia y la participación. Se ha concretado económicamente en muy poca cosa, pero por lo menos existe el reconocimiento.

¿Cómo los ve la Unión Europea?

Se está avanzando. La UE recibe informes de organismos europeos, muchos de ellos consultivos, en los que se reconoce como valor la biodiversidad en el ecosistema financiero. En noviembre tenemos una sesión en el Parlamento Europeo en donde europarlamentarios presentarán la experiencia italiana para ver si otros países cogen la bandera y llevan a cabo cambios normativos similares. Hay avances. Hoy se ha promulgado por fin en Italia la ley que prohíbe el financiamiento de determinados circuitos de comercio de armas, algo en lo que  llevábamos insistiendo hace siete años.

En todo caso, hoy por hoy ser éticos tiene sus desventajas…

Vamos a contracorriente culturalmente desde todos los puntos de vista. Cuando dicen “vosotros no reunís el capital”, lo dicen como si fuésemos ineficaces. No tiene nada que ver. También está el asunto de la gobernanza. Hay muchas cooperativas que quedan en manos de la tecnoestructura y la socioestructura se gestiona en asambleas, en consejos. Nosotros nos rebelamos contra eso. En la normativa bancaria, al procurador lo que le interesa es apuntar a un responsable. Nosotros le decimos que no. Nuestra base social participa y para la normativa eso puede ser conflictivo.

¿Qué opina de estas nuevas formas de financiación vía crowdfunding ?

No la descarto de antemano, pero hay que hacerla muy bien. Y, como siempre, el punto de partida tiene que ser el contar con circuitos de base social lo suficientemente sólidos. Es decir, Fiare Banca Ética funciona bien porque hay miles de personas —no clientes, sino personas— no que consumen banca ética, sino que construyen banca ética. Esa es la clave. Luego deberás tener gente que consume banca ética, y que te genera ese retorno.

¿Qué relación puede tener la banca ética con la banca pública? 

Mucha. Estamos estudiando ese asunto. Y hay que marcar muy bien los términos. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de banca pública? ¿Es una entidad financiera en la que trabajan funcionarios públicos y hace lo que hacen todas las demás entidades? Porque las cajas de ahorros hasta ahora eran entidades sometidas a control público. El Instituto de Crédito Oficial es un instituto con dinero oficial… Cuando la banca pública funciona permite a las organizaciones capear mejor las crisis. En el momento en que se debilita alguno de los eslabones del circuito de intermediación financiera —ya sea vías suficientes para el ahorro, vías de financiación exentas de corrupción, nichos de crédito no bien entendidos—, la administración pública debe asumir y garantizar la financiación. Si estamos hablando de eso cuando hablamos de banca pública, es muy complementaria con la banca ética.

¿Ustedes trabajan en ello?

Fiare tiene acuerdos con muchas administraciones en las que la administración da instrumentos de garantía y Fiare genera dinámicas de microfinanciación para el desarrollo y emprendimiento local. Es evidente que la generación de unas condiciones para que se produzcan desarrollos económicos que merezcan la pena también es una responsabilidad pública. El crédito ya lo daremos los demás con dinero de la ciudadanía. El ahorro a nosotros nos viene espontáneamente. No tenemos que regalar bicicletas, ni calendarios, ni cuberterías. Nos llega. Tenemos que trabajar para conceder buen crédito donde queremos concederlo.

En una empresa tradicional un inversor se arriesgaría, pero querría mandar. Al no contar con esta posibilidad, las cooperativas tienen más dificultades de crecer sin el riesgo que les comportaría una deuda. ¿Qué alternativas existen?

La clave para asegurar un cierto colchón financiero que te permita crecer es tener una base social fuerte que aguante de sobras la actividad económica y las exigencias, el balance y la cuenta de resultados. O que la actividad sea tan exitosa que los propios beneficios se puedan reinvertir y generar más crecimiento. Si no, el círculo es vicioso. Porque la siguiente alternativa es que vengan inversores externos, que querrán estar informados y decidir.

Lo cual es lógico si ponen dinero…

Pero a veces vienen de culturas que no son la tuya… Para eso sales al mercado y te cotizas. Hay otra posibilidad para crecer que es formar parte de grupos, la experiencia de Mondragón tiene que ver con eso… Nosotros dentro del grupo Banca Ética tenemos el banco, una fundación, una serie de cosas, y una revista. El pertenecer a un grupo es un elemento de cohesión interesante. Caminar solos es difícil en estos tiempos.

[Esta entrevista ha sido publicada en el número de noviembre de la revista Alternativas Económicas. Ayúdanos a sostener este proyecto de periodismo independiente con una suscripción]