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Aurora Picornell, la Pasionaria de Mallorca ejecutada en la Guerra Civil a la que ahora conocerá el rey

14 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Aurora Picornell (Palma 1912 – Porreres 1937) fue una mujer pionera en la España del siglo XX. Política, escritora y sindicalista, fue asesinada con 26 años de edad por el régimen franquista, en el cementerio de Porreres, junto con otras cuatro compañeras del sindicato de costureras. También fueron asesinados su padre, sus hermanos y su marido, un agente de la Internacional Comunista.

Fue una destacada militante de la Liga Laica de Mallorca entre 1930 y 1931, año en que organizó el sindicato de costureras. Siguió con una alta actividad sindicalista hasta el 19 de julio de 1936, después de estallar el golpe de Estado contra la II República. Entre otros logros, Aurora promovió la primera conmemoración del Día de la Mujer Trabajadora en la isla. Tras el alzamiento militar, acudió al Gobernador Civil del gobierno republicano, Antonio Espina, a reclamar armas para combatir el fascismo –hecho que Espina no estimó necesario–.

Durante aquel verano, Aurora se refugió en la Casa del Pueblo de Palma, pero fue detenida poco después y conducida a la prisión provincial. Trasladada a la cárcel de mujeres, en una noche de Reyes de 1937, Aurora fue ejecutada en manos de las tropas franquistas. Antes de irse, la joven se despidió de sus compañeras de celda, llevando con ella una bobina de hilo que prometió hacerles llegar si sobrevivía. Después de ser torturada en Montuïri, fue fusilada en Porreras. La bobina nunca regresó.

El regalo al rey

En Mallorca, el nombre de Aurora, una de las principales dirigentes del Partido Comunista, es conocido como una víctima icónica de la dictadura. Suele recibir el calificativo de “la Pasionaria de Mallorca”. Ahora, la joven ha recobrado interés tras el regalo que el presidente del Parlament balear, Baltasar Picornell, ha ofrecido al rey en el encuentro que han mantenido este viernes en el Palacio de la Almudaina.

En su dedicatoria escrita, el político de Podemos asegura que los hombres y mujeres que “lucharon por la democracia y la libertad merecen un trato humano y el esfuerzo de todos para devolverles la dignidad que nuestro país les negó durante tanto tiempo”.

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“Recuperar la dignidad de todas y todos”. Como regalo al Rey, un libro de Aurora Picornell, un ejemplo de lucha y dignidad de nuestras islas

Picornell –que no es familia de Aurora, aunque comparte apellido con ella– ha escogido el libro  Aurora Picornell (1912-1937). De la història al símbol, escrito por David Ginard Féron, porque la sindicalista es “un referente en las luchas por las libertades y el empoderamiento de la mujer”, según ha explicado a eldiario.es. También es “un ejemplo por la lucha republicana”, afirma el diputado balear, quien recalca que Aurora “murió por defender unos ideales y la gente que lucha por la democracia siempre es un referente”.

Para él, la entrega del libro es “una indirecta para decirle al Rey que en las Islas tenemos una Ley de personas desparecidas, y que éste debe ser el modelo a seguir”. “Quiero hacerle entender que en muchos lugares del Estado las víctimas del franquismo no están protegidas”, aclara el presidente del Parlament. En este sentido, comenta que “todas las autoridades deben implicarse en la recuperación de la dignidad de todas las personas”. “Es necesario tener en cuenta la Memoria Histórica”, reclama Picornell.

Por su parte, el Rey ha preguntado a Picornell si Aurora era familiar suya, hecho que el político ha negado. Después de este comentario, ambos han decidido cambiar de tema, según el diputado balear, quien hubiera querido entregarle el libro en persona –no lo hizo por cuestiones de organización–. El propio presidente del Parlament presentó el pasado mes de marzo una exposición dedicada a la sindicalista mallorquina, que es hija predilecta de su isla.

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No es cierto que la austeridad haya terminado: el techo de gasto muestra lo contrario

12 septiembre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, y en catalán en la columna “Pensament Crític” en el diario PÚBLIC, 25 de julio de 2017.

Este artículo cuestiona la postura promovida por el establishment político-mediático del país según la cual ya hemos salido de la crisis y el Estado ha terminado de aplicar medidas de austeridad y recortes del gasto público. El artículo se centra en lo ocurrido hace unos días en las Cortes Españolas, donde se aprobó el techo de gasto público, subrayándose una vez más que no había alternativas, algo que el artículo muestra que no es cierto. Se trata de un tema al que no se ha dado mucha visibilidad en los grandes medios del país pero que tiene una enorme importancia, pues perpetúa el subdesarrollo social de España, que es uno de los más acentuados hoy en la Eurozona.

Estamos hoy viendo en España que, una vez más, la gran atención mediática en el país está en lo que se llama el tema nacional o territorial, utilizado, como siempre, por el gobierno español de turno para movilizar a la población para defender “la unidad de la patria”, el eslogan que las derechas españolas siempre han utilizado para defender los intereses económicos que las financian, utilizando el sentir patriótico de la gente para sus fines particulares. Un ejemplo claro de ello es la situación actual.

El problema mayor que tiene hoy España es el enorme problema social (ver mi artículo “El nuevo régimen social de España”, Público, 23.06.17), que es ni más ni menos que el gran deterioro de la calidad de vida de las clases populares (que constituyen la gran mayoría de la población española), resultado directo de las políticas neoliberales (como las reformas laborales y los enormes recortes del gasto público que financian las transferencias sociales, como las pensiones, y los servicios públicos del Estado del Bienestar tales como la sanidad, la educación, la vivienda social, los servicios sociales, las escuelas de infancia, los servicios domiciliarios y otros) iniciadas por el gobierno de Zapatero y expandidas por el gobierno de Rajoy. He documentado extensamente a lo largo de estos años la naturaleza y extensión de esta crisis sin precedentes en el periodo democrático postdictatorial (ver Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante. Anagrama, 2015).

La gran falsedad promovida por el establishment político-mediático del país es que las crisis económicas y financieras, que determinaron la crisis política, ya han terminado. Se justifica tal optimismo con la aparición del crecimiento económico, lo cual se atribuye a las medidas aplicadas por el gobierno de Rajoy. La evidencia científica, fácilmente accesible para el que quiera verla, muestra, sin embargo, que la reversión del declive del crecimiento económico (que caracterizó la Gran Recesión) no se ha debido primordialmente a las medidas tomadas por el gobierno Rajoy sino (como han reconocido el Fondo Monetario Internacional e, incluso, el Banco de España) a factores externos (fundamentalmente la bajada de los precios del petróleo y los bajos tipos de interés debido a la política monetaria del BCE), que tienen poco que ver con las medidas tomadas por el gobierno de Rajoy. Y la misma evidencia científica muestra que la enorme crisis social continúa en España, donde hay nada menos que 2,3 millones de empleos menos hoy que antes de que se iniciara la Gran Recesión; donde la precariedad laboral es lo que define la creación de empleo; donde el PIB per cápita no ha recuperado los niveles existentes en 2007; donde el 28% de la población vive en riesgo de pobreza o exclusión social, incluyendo el alarmante fenómeno de la pobreza laboral, es decir, pobreza entre personas que están trabajando a tiempo completo (15% de la población ocupada); y donde el 70% de los hogares continúan sin mejoras en sus condiciones de vida.

Pero la otra gran falsedad promovida por el establishment político-mediático español es que las políticas de austeridad impuestas por el gobierno de Rajoy han dejado de aplicarse, lo cual, no es cierto, pues tales políticas han continuado. Y la mejor prueba de ello es la aprobación del techo de gasto del Estado que ocurrió hace unos días en las Cortes Españolas. Tal medida fue una propuesta del gobierno Rajoy aprobada por las derechas españolas que incluyen, además del PP y su Frente de Juventudes (Ciudadanos), a las derechas vascas (PNV) y canarias (Coalición Canaria), así como a la “izquierda” canaria de Nueva Canarias (NC).

¿Qué es el techo de gasto público?

A primera vista tal término aparece como un concepto económico que la gente normal y corriente no entiende o aparentemente no le interesa, y ello a pesar de su enorme importancia. En realidad, las escuelas de sus niños, la sanidad de sus enfermos, la educación de sus jóvenes y adultos, la vivienda social, las escuelas de infancia y los servicios domiciliarios y una larga lista de servicios públicos, así como las transferencias públicas, tales como las pensiones, dependen en parte del techo de gasto público, que quiere decir del límite de gasto público del que el Estado puede disponer. Es uno de los indicadores más importantes para medir el compromiso del Estado con el desarrollo de sus funciones, incluyendo la provisión de servicios y transferencias a la sociedad, que quiere decir, a usted, lector.

Pues bien, tal techo de gasto público, es decir, techo de la cantidad que el Gobierno de Rajoy ha definido como el máximo dinero que el Estado se puede gastar es clara y excesivamente bajo, lo cual se hace para cumplir los famosos objetivos de estabilidad presupuestaria, que en lenguaje llano quiere decir bajar el gasto en transferencias públicas y en los servicios del Estado del Bienestar para reducir el déficit de las cuentas del Estado (es decir, la diferencia entre sus ingresos y sus gastos).

La pobreza del gasto público del Estado Español

El gasto público en España es muy bajo, mucho más bajo que en el promedio de la Eurozona (los países de la UE que utilizan el euro como su unidad monetaria). Y este bajo gasto público se debe en gran medida a que los ingresos públicos al Estado son también muy bajos; en realidad, de los más bajos de la UE-15. Pero la situación es incluso peor, pues no solo es de los más bajos, sino que desde el 2007 al 2015, mientras tales ingresos al Estado aumentaron en el promedio de la UE-15 un 1,2% del PIB, en España disminuyeron un 2,7%. Un dato que hay que tener muy en cuenta es que la mayoría de tal gasto es el gasto público social, es decir, el gasto en las transferencias y servicios públicos del Estado del Bienestar a los que me referí al principio del artículo. En realidad, el hecho de que los servicios sanitarios públicos, las escuelas públicas, la vivienda social, las escuelas de infancia, los servicios domiciliarios, los servicios sociales y otros (que son todos ellos esenciales para garantizar la calidad de vida y bienestar de las familias en España) tengan pocos recursos en este país, se debe a que este gasto público social sea cinco puntos del PIB más bajo que el promedio de los países de la Eurozona. Los datos están ahí para el que quiera verlos.

Y una de las razones de que sea tan bajo es que los ingresos al Estado son también muy bajos. En realidad, de los más bajos de la Eurozona. Tales ingresos al Estado son nada menos que ocho puntos del PIB más bajos que en el promedio de la Eurozona. Y a pesar de esta gran pobreza de los ingresos al Estado, la derecha, tanto la de siempre, el PP, como la nueva, Ciudadanos, hacen gala de sus propuestas de bajar tales ingresos, reduciendo los impuestos (algo que sistemáticamente beneficia más a las rentas superiores que a las medias e inferiores).

Y una de las mayores causas de la pobreza de recursos se debe a la regresividad de la política fiscal, que conlleva que las grandes empresas, las grandes fortunas y los más pudientes no aporten al Estado lo que deberían. Este déficit no es fácil de ver cuando se analiza lo que la población debería pagar en impuestos, según el tipo nominal impositivo, es decir, lo que en teoría deberían de pagar según su nivel de ingresos (que es parecido a los de la UE-15). Ahora bien, si en lugar del tipo nominal analizamos el tipo efectivo (es decir, lo que en realidad la gente paga en impuestos), entonces vemos que es muy bajo y ello es debido a la enorme cantidad de deducciones fiscales que caracterizan al sistema fiscal regresivo español. Ni que decir tiene que las deducciones son mucho más utilizadas por las rentas superiores que por las rentas medias e inferiores. La diferencia entre lo que nominalmente deberían pagar las grandes empresas y las rentas superiores, y lo que pagan, es nada menos que 37.000 millones de euros (solo en IRPF y en el IVA) que el Estado deja de ingresar, aproximadamente el déficit estructural que tiene la economía española (el déficit estructural contabiliza los gastos no-coyunturales del Estado, es decir, el déficit no producido en momentos de crisis, sino el déficit permanente del Estado).

Si sumamos a este déficit fiscal (37.000 millones), el fraude fiscal (al que el 80% es producido por los súper ricos y las grandes empresas, según datos de técnicos de Hacienda) que representa 90.000 millones de euros (según Carlos Cruzado, presidente de los técnicos del Ministerio de Hacienda), más los fondos que el Estado no recibe debido a la reducción de los impuestos al patrimonio y a la herencia, y lo que el IBEX-35 deja de pagar (que nominalmente debería ser un 25%, y en cambio paga solo un 7%, según reconoció recientemente el ministro Cristóbal Montoro), nos encontramos con una situación de injusticia fiscal enorme. Esta injusticia contribuye a deteriorar aún más dos fenómenos: uno es el aumento de la desigualdad en España, en donde el 1% de la población española con mayor patrimonio acaparaba en 2016 más de una cuarta parte de la riqueza del país (27,4%), mientras que el 20% más pobre se queda con un 0,1%, o que la fortuna de las 3 personas más ricas en nuestro país equivale a la del 30% más pobre. Y el segundo fenómeno es que en España son los trabajadores los que paguen la gran mayoría de los impuestos y los que sostienen el Estado del Bienestar. Nada menos que el 85% del esfuerzo fiscal en España recae sobre las rentas del trabajo. Puesto que del 2008 al 2016, las rentas del trabajo han caído un 6,1% (33.679M€), mientras que las rentas del capital han aumentado un 1,7% (7.850M€), es lógico que los ingresos del Estado también se hayan reducido.

Este fenómeno es bien percibido por la ciudadanía española, según el último barómetro del CIS sobre fiscalidad (julio 2016), ante la pregunta de ¿cree que los impuestos se cobran con justicia y pagan más los que más tienen? Un abrumador 86,6% cree que se cobran con injusticia. De hecho, la opinión mayoritaria de los españoles es que es preferible mejorar los servicios públicos aunque haya que pagar más impuestos (44,7%) que pagar menos impuestos aunque haya que reducir servicios públicos (solo 15,8%). No hay duda de que por el bien del país y de la población que vive en él, hay que terminar con la austeridad. Y para ello hay que aumentar los impuestos, pero no a las rentas del trabajo (a la mayoría de la población) sino a las rentas de capital (las minorías privilegiadas).

¿Y por qué el techo de gasto es tan importante?

La respuesta es fácil, pues el techo de gasto público es el máximo que el Estado pueda gastarse. Un Estado pobre tanto en su gasto público social y como en sus ingresos fiscales, está condenado a una subfinanciación continua y eterna. Pues bien, el techo de gasto aprobado el martes 11 de julio en las Cortes Españolas impone que el máximo que el Estado se podrá gastar en el 2018 (ya en esta España supuestamente recuperada) es de 119.834 millones de euros, que es mucho menor (en realidad, 62.000 millones de euros) del que había en 2010 (ocho años antes).

Es más, el crecimiento de tal gasto máximo (1,3%) será mucho menor que el crecimiento de la economía que el gobierno calcula (4,3%). Ello determina que el gasto máximo que el gobierno permitirá, expresado como porcentaje del PIB, será el más bajo desde 2005 (repito, ¡desde 2005!). Ello quiere decir que el nivel máximo del gasto es semejante al que teníamos doce años atrás, a la vez que las necesidades del país han ido aumentando considerablemente. En base a estas cifras, concluir (como hace el establishment político-mediático) que ha llegado el fin de la austeridad es sencillamente una farsa.

Sí que hay alternativas a la austeridad

Es preocupante constatar que el establishment político-mediático del país guarda un silencio ensordecedor sobre este tema, presentándolo como un tema meramente técnico y económico, cuando en realidad es un tema profundamente político (como son la mayoría de temas económicos). Es urgente que se rompa tal silencio, pues para revertir las políticas de austeridad es necesario cuestionar y negar la lógica del techo de gasto, que distorsiona el debate sobre la política presupuestaria, desarrollando a la vez un marco alternativo basado en un concepto opuesto y distinto al concepto de techo de gasto, que es el establecimiento de un suelo de ingresos, es decir, que en lugar de fijarse tanto en el límite de gasto, se enfatice una cantidad de ingresos del Estado, que no pueda caer por debajo de ese suelo. Hay que aplaudir que por primera vez una fuerza política en el Congreso de los Diputados (Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea) haya iniciado este debate, introduciendo el concepto del “suelo de ingresos” (que unos días después hizo también suyo el PSOE), lo cual es de enorme importancia. Esta fuerza política también ha hecho la propuesta de expandir el techo de gasto, añadiendo 19.500 millones de euros al conjunto de los fondos asignados a Administraciones Públicas. Estos 19.500 millones más (que se podrían haber conseguido fácilmente gracias a mejorar los ingresos públicos) hubieran servido para: subir las pensiones no contributivas (850M€); para actualizar las pensiones al nivel de precios de consumo, considerando la inflación (1.600M€), lo cual no se está haciendo hoy en España; para recuperar los sueldos de los funcionarios (400M€), para aumentar la dotación en becas (75M€); para un ambicioso Plan de Renta Garantizada (3.200M€); para una prestación por hijo a cargo (400M€); y para financiar el ineludible Plan Nacional de Transición Energética (1.500M€). Estas propuestas que aquella fuerza política realizó son razonables y totalmente factibles, aunque predeciblemente fueron denunciadas por las voces neoliberales que todavía predominan en gran parte de la cultura económica y política del país como gastos imposibles de aceptar, pues, según ellos, romperían con las arcas del Estado, siendo esta la frase predecible que se utiliza en el dogma neoliberal que todavía domina hoy el establishment político-mediático que existe en el país, y que ahora nos vende el mensaje de que ya hemos salido de la crisis y que ya hemos dejado la austeridad atrás. Su desfachatez no tiene límites.

Crónica de una lucha por el empleo: Reinosa 1987

10 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

No fue suficiente la alarmante caída de empleo que venía sufriendo la comarca de Campoo desde hacía tiempo. El censo de población había disminuido en los últimos años en unas 2.000 personas; por estas fechas se registraba un 24% de paro sobre la población activa (el 80% personas menores de 29 años); Forjas y Aceros de Reinosa pasó de 2.600 trabajadores en 1977 a 1.760 en enero de 1987, CENEMESA tenía 540 trabajadores en 1975 quedando en enero de 1987 en 390 y Farga Casanova no se escapó de importantes reducciones de plantilla.

El 22 de diciembre de 1986, la plantilla de CENEMESA realizó una huelga general masiva, tras un mes de movilizaciones. Todo ello con un escaso seguimiento informativo. Tampoco fue suficiente.

Cuando el 4 de marzo, Fernando Fuentes, a la sazón presidente del Comité de Empresa de Forjas y Aceros de Reinosa, preguntó por las posibilidades de expedientes o recortes, el presidente de la compañía, Enrique Antolín, negó la existencia de cualquier previsión. Al día siguiente se presentó un expediente que afectaba a 463 trabajadores. Por primera vez en la historia reciente de la reconversión industrial española, 404 eran directamente rescisiones de contrato. Pero tampoco fue suficiente.

El 9 de marzo la prensa se hacía eco de la noticia: Enrique Antolín dejaba la empresa para pasar a ser consejero de Obras Públicas y Transportes del Gobierno Vasco. El 11 de marzo, Enrique Antolín se presentó en la factoría de Reinosa para recoger sus pertenencias y dar una comida de despedida a sus colaboradores; parece ser que quería incluir al Comité de Empresa. Era la víspera de su toma de posesión en Ajuria Enea.

Cuando los trabajadores concentrados en la fábrica se enteraron, exigieron al presidente su comparecencia para dar explicaciones, y su negativa a hablar –afirmó no tener ya responsabilidades–, exacerbó a los empleados, que se acercaron amenazantes donde se encontraba Antolín, su equipo directivo y el Comité de Empresa.

Vista la situación –expediente adelante, presidente a la fuga y trabajadores a por todas– el Comité de Empresa decidió retener al hasta entonces presidente y a su equipo y, ante la presión de los trabajadores y previendo lo que se les venía encima, decidieron trasladarse al ‘bunker’ (este edificio se denomina así porque en él se realizan las pruebas de radiación o presión), donde se encerraron todos juntos (presidente, directivos y Comité de Empresa) para tener una baza con la que poder negociar. No se permitiría su salida, como medida de presión, hasta después de la hora en que debía jurar su cargo en Ajuria Enea.

La tensión se palpaba en el ambiente, la situación era insostenible y los miembros del Comité de Empresa eran conscientes de que aquello no podía acabar bien. Aun así continuaron con la situación, manteniendo abiertas las vías de negociación hasta que miembros especializados de la Unidad de Acción Rural de la Guardia Civil, por orden del delegado del Gobierno, Antonio Pallarés, liberaron a los retenidos.

Eran las 8.30 horas (previamente, sobre las cuatro de la madrugada, la Guardia Civil cortó la comunicación telefónica, algo que nunca se ha reconocido) cuando los grupos especiales de la Benemérita irrumpían con violencia desmesurada para liberar a Antolín. Los miembros del Comité de Empresa se salvaron porque todos –Antolín, colaboradores y sindicalistas– estaban mezclados, no pudiendo los asaltantes actuar “a gusto”. Pues bien, todo esto no fue suficiente.

Después de que Antolín fuera liberado y sacado de Reinosa, la Guardia Civil entró en las instalaciones de la fábrica a base de lanzamiento de gran cantidad de botes de humo y pelotas de goma, cargando violentamente contra los trabajadores hasta que estos, pasada la sorpresa inicial, lograron hacerles frente. Según el ministro del Interior, José Barrionuevo, participaron cuatro miembros de la unidad especial de intervención de la Guardia Civil para la liberación de Antolín y 321 guardias civiles para dispersar a los obreros concentrados en la factoría.

Toda una ciudad en pie

En estos momentos el conflicto salía de la fábrica y se ampliaba a la ciudad. Las emisoras locales, la sirena de la fábrica (conectada por los trabajadores) y el boca a boca difundieron por toda Reinosa la gravedad de lo ocurrido. Se suspendieron las clases y los estudiantes se trasladaron al parque de Cupido. Allí, de nuevo, la Guardia Civil arremetió contra todos. Previamente, gran parte de la población se había concentrado ante la factoría. Por la tarde el cierre se extendería al comercio.

El apaleamiento, por varios guardias civiles, del presidente del Comité de Empresa de la Farga Casanova encendió aún más los ánimos. Los enfrentamientos fueron durísimos. La descoordinación y desconocimiento del terreno de la Guardia Civil (abandonados por los grupos especiales) y el empuje de la población hicieron que un grupo de agentes quedaran acorralados en un callejón, donde fueron apedreados por la multitud (unas obras en el parque de Cupido surtieron a la población de munición). Las imágenes de su ‘rendición’ dieron la vuelta al mundo. Solo la intervención de representantes de los trabajadores impidió males mayores.

La conocida como manifestación de los paraguas reunió a miles de personas bajo una intensa nevada. | ARCHIVO CCOO
Miles de personas se manifiestan en Reinosa bajo una intensa nevada. | ARCHIVO CCOO

El balance final, tras más de cuatro horas de enfrentamientos, fue de alrededor de 60 heridos, unos 30 atendidos en el Hospital de Valdecilla –varios graves– entre vecinos y guardias civiles (destacar que varios guardias heridos fueron trasladados al ambulatorio por vecinos y trabajadores, lo que no ocurrió en el caso contrario).

La prensa en general, el Gobierno central y el PSC-PSOE cargaron contra la actuación de los trabajadores y ciudadanos de Reinosa. El delegado del Gobierno calificó el comportamiento de la Guardia Civil como “impecable” e incluso “encomiable”. Se nombró un fiscal especial para estudiar las actuaciones del pueblo de Reinosa, pero nada se hizo por investigar los excesos de las fuerzas de orden público.

A pesar de todo, la presión social por una parte, y la búsqueda de una cabeza de turco, por la otra, provocó que, el 30 de marzo, fuese destituido el teniente coronel, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Cantabria.

Represión y ausencia de diálogo

Tras todo esto, en Reinosa continuaron las movilizaciones, los expedientes de CENEMESA y Forjas seguían en activo, las soluciones no llegaban por ningún lado. A iniciativa de CENEMESA, se realizaron caravanas informativas por toda Cantabria explicando la situación.

Los apoyos fueron llegando de toda la comunidad, que también sufría los graves efectos de la reconversión (con despidos en las fábricas de CUNOSA y FYESA, entre otros). La reacción del Gobierno central fue dar al Ministerio del Interior el protagonismo, apartando a los ministerios de Industria y Trabajo.

La paralización del Talgo Santander-Madrid y los cortes de carreteras determinaron que el día 31 de marzo hicieran acto de presencia en Reinosa unos 1.300 antidisturbios de la Guardia Civil, acompañados de todo tipo de vehículos.

Tras instalarse en el cuartel de Reinosa y alrededores se dedicaron a proteger las proximidades de la estación del ferrocarril de posibles interrupciones y a patrullar por la ciudad en sus tanquetas y demás vehículos, en lo que constituyó una demostración de control absoluto no exenta, además, de provocaciones.

En asamblea se decidió que no se atendería a las fuerzas de orden público en Reinosa, haciéndoles el vacío en bares y otros establecimientos. Finalmente se acomodarían en instalaciones hoteleras y balnearios como el de Corconte y Las Caldas del Besaya, fuera de la ciudad, aislados de la población. El día 1, el Pleno del Ayuntamiento de Reinosa, por unanimidad, solicitó su retirada.

Por su parte, en lo que puede considerarse  una muestra de atribución impropia de funciones, cuando no directamente una coacción,  el teniente coronel al mando del operativo de la Guardia Civil convocó a una reunión a los miembros de los Comités de Empresa y a los directores de las emisoras de radio locales, instándoles a una información “más benevolente que objetiva”, según publicó El País.

Enfrentamientos y protestas multitudinarias

El sábado 4 de abril, tras las concentraciones habituales y el paso del Talgo, se produjeron los primeros enfrentamientos desde la llegada de losGrupos de Acción Rápida (GAR) a Reinosa. La violencia escalaba de nuevo: cuantiosos heridos y daños materiales en viviendas, comercios y vehículos. La comparación con la represión en Chile dio lugar al famoso grito popular “Pallarés-Pinochet” con el que el delegado del Gobierno pasaría a la historia.

Al día siguiente, unas 2.000 personas se concentraron en la Plaza Mayor denunciando la actuación de la Guardia Civil. Nuevos enfrentamientos con los vecinos se sucedieron durante más de tres horas. El balance del día arrojó 15 heridos. Los Comités de Empresa de Forjas y CENEMESA insistían en la negociación y el Gobierno en reprimir, por lo que, ante esta situación, se decidió el mantenimiento de las movilizaciones.

Miembros del Comité de Forjas y Aceros durante el juicio por la retención de Antolín. | ARCHIVO CCOO
Miembros del Comité de Forjas y Aceros durante el juicio por la retención de Antolín. | ARCHIVO CCOO

Cantabria estaba paralizada: movilizaciones, huelgas del transporte y de los ganaderos la dejaron incomunicada con el exterior. Una manifestación en Santander contra el desmantelamiento industrial y en solidaridad con Reinosa, CUNOSA y FYESA, congregó a más de 20.000 personas.

El día 13, la Asamblea de Cantabria (con la oposición del PSOE) pidió la urgente reindustrialización de la comunidad autónoma y la destitución del ministro del Interior, José Barrionuevo; el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, y el delegado del Gobierno en Cantabria, Antonio Pallarés.

El Gobierno y los medios de comunicación empezaban a temer la extensión de lo que se denominó “síndrome Reinosa”, pero no ya solo por Cantabria, sino también a nivel estatal. El programa de TVE Informe Semanal que se emitió esos días fue calificado por el Comité de Empresa de CENEMESA de “bazofia de confusión y provocación”.

Estado de excepción

El día 15, la relativa calma que se había instalado se rompió definitivamente. Cuatro tanquetas de la Guardia Civil se dirigieron a una barricada que, a las afueras, cortaba la carretera Santander-Palencia a la altura de Matamorosa, cargando contra los vecinos que iban encontrando a su paso.

Los enfrentamientos que se mantuvieron fueron muy duros. Pallarés culpó a CCOO de CENEMESA y afirmó que mantendría el orden con firmeza, prohibiendo la concentración convocada en el parque de Cupido para el día 16 por la tarde. Que la decisión de emprender una acción determinante estaba tomada parece más que evidente. El resultado fueron los sucesos del día de Jueves Santo.

La concentración de fuerzas que exhibía la Guardia Civil era apabullante: dos helicópteros, 18 tanquetas, 193 Patrol todoterreno y unos 1.300 hombres. Tampoco se escatimó en la motivación extra del contingente, según escribió el periodista Diego Ruiz en El Diario Montañés, 20 años después, refiriéndose a los escenarios de las jornadas de lucha: “En la campa junto a la Clínica Reinosa, donde estaban las tanquetas de la Benemérita, momentos antes de la refriega, entraban botellas y botellas de alcohol para entonar a los guardias”, dejó escrito.

A pesar de la prohibición y de la presencia desmesurada de las fuerzas de seguridad se mantuvo la movilización, pero se cambió la concentración en Cupido (que estaba totalmente tomado) por hacer un recorrido por las calles de la ciudad. El pitido del tren Talgo a su llegada a la estación fue la señal para que el capitán de la Guardia Civil al mando diera la orden de carga indiscriminada al grito de “¡A por ellos!”, iniciándose la ocupación de toda la ciudad, y pueblos cercanos.

La violencia del despliegue hizo que los ciudadanos, despavoridos, corrieran a refugiarse donde podían: sus viviendas, las de los vecinos, bares, comercios, bajos. Nada frenó la orgía de violencia. Cargaron contra la gente que salía de misa (dos horas de asedio alrededor del templo), lanzaron pelotas de goma y botes de humo dentro del campo de futbol donde se disputaba un partido (lo que fue denunciado por el C.D. Naval), entraron en el ambulatorio gritando, empujando y amenazando a pacientes y personal sanitario, incendiaron la funeraria, provocaron otro incendio en las viviendas asignadas a gitanos, allanaron innumerables locales comerciales, se registraron disparos contra cristales de viviendas, asaltos a garajes particulares, uso indiscriminado de botes de humo, pelotas de goma e, incluso, munición real (aunque se negase).

Los trabajadores parten hacia Madrid en tren para continuar con las protestas. | ARCHIVO CCOO
Los trabajadores parten hacia Madrid en tren para continuar con las protestas. | ARCHIVO CCOO

Hubo más de 60 detenidos de los que, menos dos (un vendedor ambulante y una visitante  que venía a ver a su familia), todos eran vecinos de Reinosa. Esto desmonta el relato justificativo lanzado desde el Ministerio del Interior, que habló de fuerzas organizadas de fuera de la zona e incluso de la presencia de algún miembro de ETA.

Igualmente siempre negaron el componente revanchista de la actuación, lo que no casa con la conocida inscripción “Ramiro te vengamos” que exhibía una de las tanquetas (Ramiro López era un Guardia Civil que resultó herido el día anterior –rotura de brazo– en los enfrentamientos sucedidos en la vecina población de Matamorosa).

Los detenidos estuvieron horas sin atención médica ni legal y se denunciaron malos tratos y vejaciones (en menor medida en el cuartel de Torrelavega, donde fueron trasladados, ya que se trata de otro partido judicial).

La situación padecida, que excedía la naturaleza de lo laboral, hizo que se instalara en la población el sentimiento de que había que dar un paso más allá. Se crearon de esta manera nuevas organizaciones, como la Asamblea Ciudadana y la Asamblea de Mujeres, que fueron conformando la respuesta de la sociedad campurriana a la agresión soportada por la vía de la denuncia pública y ante los tribunales y la interlocución con partidos políticos (fundamentalmente  Izquierda Unida, a través del diputado Nicolás Sartorius), instituciones como el Defensor del Pueblo, colectivos como la Asociación contra la Tortura, Asociación Pro Derechos Humanos, etcétera. Las acciones se multiplicaron y la solidaridad sobrepasó los límites de Cantabria.

Responsabilides penales y políticas

El 6 de mayo Gonzalo Ruiz falleció a consecuencia de la inhalación de los gases tóxicos contenidos en los botes de humo lanzados por guardia civiles a un garaje cerrado donde se refugió tras haber recibido un pelotazo de goma que le había fracturado la nariz, el día de Jueves Santo. El 7 de mayo tuvo lugar el entierro y el duelo fue generalizado en toda Cantabria.

Los sindicatos convocaron dos días de huelga general en la comarca y un paro de dos horas en toda la comunidad, con concentraciones a las doce del mediodía delante de los ayuntamientos  y un minuto de silencio. Se registró un seguimiento masivo. Además de seguir pidiendo soluciones para Reinosa y su comarca ahora se exigían, también, responsabilidades penales y políticas.

El 22 de mayo compareció Luis Roldán ante la Comisión de Justicia e Interior del Congreso de los Diputados para dar su versión de lo acontecido, sin duda una de las páginas más vergonzosas de la democracia española. Una delegación de Reinosa acudió a Madrid para dar mayor visibilidad a la comparecencia, aunque su empeño fue dificultado considerablemente por las disposiciones del Ministerio del Interior.

Quizá el último gran acto reivindicativo de aquel año fue la manifestación celebrada el 3 de julio por las calles de Madrid y posterior concentración ante el Ministerio de Industria de casi 3.000 campurrianos que protestaban por la falta de avances en la negociación.

A partir de ese punto, la intensidad de las movilizaciones fue decreciendo: el expediente de rescisión de empleo de Forjas y Aceros empezó a hacerse efectivo el mes de agosto. La capacidad de respuesta se vio condicionada por factores como el cansancio de la población, el descuelgue de UGT o el propio elemento estacional. Más fortuna tuvieron los trabajadores de CENEMESA, que lograron la retirada del plan de ajuste de su fábrica.

No hubo depuración de responsabilidades políticas. Las demandas judiciales por la actuación de la Guardia Civil los días 15 y 16 de abril fueron sobreseídas, ante la imposibilidad de identificar individualmente a los autores (bajo la consideración que el derecho penal es aplicable a las personas, pero no a un colectivo).

Los 26 trabajadores de Forjas y Aceros que retuvieron al presidente de la empresa, Enrique Antolín, fueron sentenciados a multas económicas. Únicamente los dos guardias civiles identificados que lanzaron los botes de humo que causaron la muerte de Gonzalo Ruiz fueron condenados, por un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte, lesiones y daños, a seis meses y un día de prisión menor y a indemnizar a la viuda e hija del fallecido.

Sobre azafatas, becarios, vientres de alquiler y capitalismo

9 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Son numerosas las ocasiones en que, en nuestras sociedades, se apela a la libertad del individuo para permitir las cosas. Es el caso de las azafatas cosificadas en eventos deportivos; el pasado mes de mayo en el circuito de Fórmula 1 de Barcelona se repitió el debate, y antes en Jérez de la Frontera. Organizaciones feministas y algunas políticas critican que se utilice como reclamo sexual del hombre y proponen eliminar la figura de la azafata sensual y ligera de ropa. Frente a ello, los defensores recurren a testimonios de algunas de esas mujeres justificando su trabajo y defendiendo su libertad individual.

El tema surgió de nuevo con los becarios de los restaurantes de lujo. No cobraban, pero los defensores expusieron a algunos de ellos defendiendo su labor porque aprendían y se abrían un hueco en el mercado laboral.

Ahora toca el turno a la gestación subrogada o vientres de alquiler. De nuevo se apela al derecho de la mujer a disponer de su útero para gestar un niño para otros.

Existe una constante entre quienes defienden azafatas floreros, becarios sin sueldo y vientres de alquiler: la libertad de elección de todos ellos. Esto nos hace reflexionar sobre el concepto de libertad en el capitalismo, es decir, en un sistema de reparto desigual de la riqueza, en un sistema que no garantiza tener cubiertas necesidades básicas (vivienda, alimentación, trabajo…) y menos aún en un marco internacional donde 795 millones de personas pasan hambre. En esta situación de desesperación no faltarían personas dispuestas a la mayor de las humillaciones para poder dar de comer a su hijo, habría refugiados y víctimas de catástrofes dispuestos a trabajar solo por un plato de comida. Si vas a la India y pones 30.000 euros encima de la mesa a cambio de un riñón, aparecerán miles de “voluntarios” dispuestos a donártelo “libremente”. ¿De verdad creemos que actúan todos ellos en libertad? En el capitalismo uno nunca es libre si necesita a otro (empresario que le contrate) para poder sobrevivir.

No se puede aceptar el criterio de que vale todo lo que alguien está dispuesto a asumir. Incluso en nuestro derecho mercantil existe el concepto de cláusulas abusivas en contratos en los que las dos partes pueden estar dispuestas a firmar. Las cláusulas abusivas de muchos bancos que ahora se están declarando ilegales las firmaron voluntariamente muchas personas. Probablemente muchas personas aceptarían –lo hacen– tener sexo a cambio de un contrato. Es voluntario, nadie les obliga. ¿Seguro? Cuando existe una necesidad básica sin satisfacer lo que haces para poder conseguirla no es libertad. Y tampoco resultará creíble la concesión generosa: el niño no trabaja diez horas al día ni voluntariamente ni por generosidad, el riñón no lo da un indigente indio a un estadounidense ni libremente ni por solidaridad y el hijo que una mujer pobre ha gestado durante nueve meses en su útero tampoco nos creemos que lo regala a unos ricos por razones humanitarias.

La auténtica libertad surge de las condiciones materiales, como decía Rousseau en El contrato social, que “nadie sea tan pobre como para querer venderse y nadie sea tan rico como para poder comprar a otros”.

Quienes pretendemos dignificar trabajos de azafata, becarios y mujeres nos hemos encontrado enfrente a todas las personas que sacan al mercado su cuerpo cosificado, su fuerza de trabajo o su útero. Ya sucedió en América Latina ante campañas de las ONG contra el trabajo infantil. Quienes más se oponían eran las familias pobres y sus niños porque necesitan ese dinero.

No tienen razón los explotadores que esgrimen la libertad y la voluntad como argumento para que les dejemos seguir exprimiendo a otros seres humanos. Pero tampoco quiénes se oponen si siguen defendiendo un modelo capitalista de sociedad donde es el dinero el que define lo que se puede o no se puede lograr. Si queremos que nadie se aproveche de la pobreza de los demás, se respete la dignidad de las personas y no se mercantilicen los cuerpos se debe ser anticapitalista.

Los trabajadores de esta fábrica griega demuestran cómo enfrentarse al capitalismo

5 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Uno podría llamar a los hombres y mujeres de Viome trabajadores de fábrica, pero eso no sería ni la mitad. Prueba con esto: de las personas más valientes que he conocido nunca. O con esto: organizadores de uno de los experimentos sociales más llamativos en la Europa contemporánea. Y con esto otro: una lección diaria de Grecia al Reino Unido del Brexit, tanto en la forma de trabajar como en la forma de hacer política.

En el punto más alto de la crisis griega en 2011, el personal de Viome fichó y empezó a trabajar para enfrentarse a un dilema existencial. Los dueños de la empresa estaban en quiebra y habían abandonado la fábrica, situada en la segunda ciudad más grande de Grecia, Tesalónica. Desde este momento, el guión se escribió prácticamente solo: la fábrica, que producía químicos para la industria de la construcción, se iba a cerrar. Habría despidos inmediatos y se hundiría a decenas de familias en la pobreza. Y viendo que Grecia estaba en la mayor depresión económica jamás vista en la Unión Europea, las posibilidades de que los trabajadores consiguiesen otro empleo eran prácticamente nulas.

Así que decidieron ocupar su propia fábrica. No solo eso, sino que  la han puesto patas arriba. Pasé un par de días allí hace unas semanas informando para Vice News Tonight on HBO y ahora parece una fábrica normal. Tras la fachada, se ha convertido en el equivalente político a la cabina Tardis [cabina de la serie británica Doctor Who que se caracteriza por ser mucho más grande por dentro que por fuera]: cuanto más miras al interior, mayor es su importancia.

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Έτοιμη η 1η παραγωγή κόλλας μετά από 6 χρόνια!!!
Ο αγώνας γυρίζει το γρανάζι!
Δεν μπορείτε εσείς;Mπορούμε εμείς!
Το σύνθημα γίνεται πράξη…

Para empezar, no hay jefes. No hay jerarquía y todo el mundo tiene el mismo sueldo. Tradicionalmente, las fábricas trabajan de acuerdo a un modelo de trabajo en cadena, donde cada persona realiza una labor de uno o dos minutos durante todo el día, todos los días: Yo pongo la pantalla, tu el protector y ella mete el iPhone en la caja. Aquí, todo el mundo se reúne a las 7 de la mañana para tomar un café griego negro y hablar sobre lo que hay que hacer. Es en ese momento cuando se reparten las tareas. Y, sí, se turnan para limpiar los baños.

A ver si nos entra en la cabeza. Un puñado de hombres y mujeres de mediana edad que han pasado toda su carrera recibiendo órdenes a modo de ladridos sobre lo que tenían que hacer y cuándo hacerlo han tomado el control de su lugar de trabajo y de su futuro laboral. Se han convertido en sus propios jefes. E inmediatamente se han alineado a los principios de la máxima igualdad posible.

“Antes solo hacía una cosa y no tenía ni idea de lo que hacía el resto”. Así recuerda Dimitris Koumatsioulis la fábrica cuando empezó a trabajar en 2004. ¿Y ahora? “Todos estamos unidos. Hemos olvidado el concepto de ‘yo’ y podemos funcionar colectivamente como ‘nosotros’”.

El otro gran cambio se ha producido entre la fábrica y sus vecinos. Cuando los trabajadores “recuperaron” su lugar de trabajo (por utilizar el concepto local), solo lo pudieron conseguir con la ayuda de los residentes de la ciudad. Cada vez que llegaban los representantes de los antiguos dueños para requisar el equipo de la fábrica, tal y como les había permitido un tribunal, centenares de residentes formaban una cadena humana en frente de la fábrica (contacté con los abogados de Viome, pero a pesar de las promesas, no llegó ninguna declaración).

Cuando los trabajadores preguntaron a la comunidad local qué deberían empezar a producir, una solicitud era dejar de hacer productos químicos de construcción. Ahora fabrican en su mayoría jabón y detergentes ecológicos: más limpio, más verde y más agradable para el olfato de sus vecinos.

Σήμερα στις 10.15 στην ERT 1
Η ομάδα του «ΕΡΤ Report» επισκέπτεται το εργοστάσιο της ΒΙΟΜΕhttp://www.ert.gr/ert1-ert-report-ta-synergatika-v%CE%84meros/ 

El personal de la fábrica utiliza el edificio como punto de reunión para refugiados locales y he visto cómo se entregaban las oficinas a médicos para convertirlas en una clínica para trabajadores y vecinos. El sistema sanitario griego se ha destruido por los recortes en el gasto, en ocasiones el trato a los refugiados es espantoso; y en ambos casos, los trabajadores de Viome están haciendo todo lo que pueden para reemplazarlos.

Donde el Estado ha colapsado, el mercado se ha quedado corto y los jefes han huido, estos 26 trabajadores están intentando llenar el vacío. A estas personas les ha fallado el capitalismo; y ahora rechazan el capitalismo en sí mismo como un fracaso.

Otro veterano, Makis Anagnostoy, habla de cómo su fábrica es la prueba de que “una economía alternativa es posible”. Compara esto con el modo en que normalmente pensamos sobre el trabajo. En cualquier gran fábrica u oficina, los guardias de seguridad mantienen a raya al mundo exterior. En la puerta, dejas tus principios a un lado y escuchas a los jefes. Incluso se habla sobre la conciliación entre vida personal y vida laboral como si fuesen polos opuestos. En Viome, esto se combina. Uno de los resultados es un fuerte vínculo de lealtad entre los trabajadores y su comunidad.

La tarde en que llegué, una multitud de personas se presentó para recaudar fondos. Se sentaron en sillas de plástico en medio del almacén y vieron una obra de Dario Fo, representada por una compañía nacional de teatro. La actriz principal modificó algunas de sus líneas para referirse a este lugar y a este negocio: “Venden sus jabones por todos lados ¡Y todo el mundo los compra!”. El público aplaude mientras a algunos se les saltan las lágrimas.

Viome es valiosa, pero también es frágil. Desde el tejado del edificio se puede ver la inmensa área propiedad de la empresa matriz. Solía emplear a 350 personas; ahora, los 26 hombres y mujeres operan desde un pequeño rincón del terreno.

Ganan lo mismo que si estuviesen recibiendo la prestación por desempleo. Y cuando cae la noche, uno de los trabajadores se queda de guardia —por si acaso vuelve el antiguo dueño—. Durante el día, una serie de barriles vacíos actúan a modo de barricada.

Por todas sus debilidades, Viome ofrece una lección en política a cualquier visitante británico. Un año después del referéndum de permanencia en la UE, los británicos han entrado en una era de una soberanía estúpida. Los acomodados políticos aseguran que lo han “pillado”. Hacen que escuchan, pero solo escuchan las respuestas que quieren. A los disidentes se les dice que “están menospreciando Reino Unido”. Cualquier brote de democracia, tal como puede ser que el Partido Laborista quiera más voz de sus representantes, se aplasta como un ejemplo de ley de la calle.

Mientras tanto, la política en Reino Unido se vende como lo que un aspirante a tory alfa le dijo a otro en una recepción con champán. Desde Tesalónica, ves todo eso como la mentira que realmente es. ¿Recuperar el control? Simplemente dar la posibilidad a Alexander Boris de Pfeffel Johnson de poner alguna carita en horario de máxima audiencia. ¿Referéndums? Llenos de mentiras y alarmismo.

Si estás cansado de antiguos exalumnos jugando al populismo, ven a ver cómo es la democracia cuando la pone en práctica la gente. Ven a Viome.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

Rosa Luxemburgo, el águila de la izquierda que callaron con una bala

30 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Socialismo o barbarie”. Aunque los considerase antagónicos, en la vida de Rosa Luxemburgo (1871-1919) ambos conceptos fueron de la mano. Ella soñó con la revolución hasta que los freikorps le volaron la cabeza y lanzaron su cuerpo por el Canal Landwehr de Berlín. Luxemburgo nació en la Polonia rusa cuando aún se escuchaban los ecos de la Comuna de París y fue asesinada 48 años más tarde por proclamar la lucha obrera, el sufragio universal y una alternativa al “parásito” sistema capitalista.

Su figura ha estado unida cien años al imaginario de la revolución, pero aún hay mucha gente que desconoce la audacia de esta mujer excepcional. El libro La rosa roja se ha propuesto recuperar a la Rosa teórica, socialista y anticapitalista, pero también a la que amó a escondidas, la que sufrió violencia machista y la que, con sus contradicciones, quería libres a las mujeres de cualquier clase social.

Portada Rosa Luxemburgo

La ilustradora y activista británica Kate Evans publicó su novela gráfica en 2015 con Verso Books y dos años más tarde llega en castellano gracias a la editorial argentina Ediciones IPS-Pan y Rosas. También lanzaron un crowdfunding para publicarlo en España y superaron el objetivo inicial en menos de una semana.

Sus viñetas conjugan el humor con un análisis exhaustivo de la obra de Rosa Luxemburgo, sus artículos en prensa o la correspondencia personal que no se había traducido a nuestro idioma hasta ahora.

Tanto en unos textos como en otros, la protagonista muestra una inteligencia crítica que puso en jaque a los dirigentes del partido socialdemócrata alemán e incluso ciertas teorías de Marx, que desmontó en su libro La acumulación del capital (1913).

A pesar del estilo caricaturesco de los dibujos, el espíritu de Rosa Luxemburgo se conserva intacto gracias a las citas textuales. Ese es el gran acierto de la novela de Kate Evans: acercar una figura compleja y controvertida sin perder el peso didáctico de sus intervenciones públicas y de sus inspiradoras clases de economía marxista.

“Aunque es recordada como una mártir, ella es mucho más que eso, porque cada momento que vivió, lo hizo al máximo”, recuerda su última biógrafa. Que este nuevo homenaje sirva para recuperar las lecciones de uno de los personajes más combativos y brillantes de nuestra historia.

La socialista más joven

En casa de los Luxemburgo, a las mujeres se les reservaba la tarea de apretarse los corsés para reducir la cintura y de cuidar su hermosa melena larga para atraer a un hombre rico. Rosa, la hija más pequeña, pronto defendió que el valor de una mujer estaba en su intelecto, no en los centímetros de su cadera. Aunque se crió en un hogar profundamente judío, se deshizo también de la fe religiosa en cuanto descubrió al filósofo que le cambiaría la vida.

“Marx dijo que los dioses son producto de las regiones nebulosas del cerebro humano“, decía ella. “Tu abuelo es un rabino y te lavarás la boca con jabón, jovencita”, le recriminaba su familia. Para no calentar el ambiente en su casa, Luxemburgo escondía el Manifiesto comunista o Trabajo asalariado y capital de la vista de sus padres, pero disertaba abiertamente de capitalismo con sus hermanos.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Con su preparación e inteligencia, a nadie le extrañó que una chica de 15 años se afiliase al movimiento socialista polaco, aunque viviese con la amenaza constante de ser atrapada y condenada en Siberia por el zar ruso. Al final, en 1889 se exilió a Zúrich para estudiar en la única universidad que admitía a mujeres. Allí cambió la botánica y la zoología por la ciencia del cambio social y las relaciones económicas. También aprendió once idiomas y trabajó como periodista mientras acababa un doctorado sobre la industrialización en Polonia. Su mantra: “Cuestionar todo”.

El azote de los conformistas

Las conferencias de Rosa Luxemburgo en la Internacional Socialista promovían la solidaridad entre países y la revolución mundial, mucho antes que el derecho a la autodeterminación que reclamaba Polonia. Defendía que la lucha obrera debía centrarse en el capitalismo, aunque el Manifiesto comunista de Marx llamase a la emancipación de los polacos. Esa filosofía, que compartía con su primer amor Leo Jogiches, la trasladó a Berlín en 1898, cuando se afilió al SPD alemán.

Rosa también se opuso a grandes figuras del partido socialdemócrata como Eduard Bernstein, rebatiéndole que “la lucha por la reforma es el medio, la revolución es el fin”. Pensaba que si las reformas se lograban a través de la lucha obrera, fortalecían al partido, pero si se obtenían por métodos parlamentarios o acuerdos entre partidos burgueses, esto sólo favorecía al capitalismo.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Más tarde, se distanció de otros pesos pesados del SPD que la consideraban una “víbora bribona”, como su otrora gran colega Karl Kautsky. Una brecha que se abriría para siempre con la aprobación de los presupuestos de la Primera Guerra Mundial, a la que ella se oponía tajantemente, y con el retraso en las negociaciones del sufragio universal, y femenino.

La “no militancia” feminista

Otro importante contacto que hizo Rosa en Berlín fue Clara Zetkin, la activista que estaba al frente de la organización de mujeres socialistas y del periódico feminista Die Gleichheit ( La Igualdad). Juntas defendían el voto universal, aunque Luxemburgo nunca quiso encabezar el ala femenina para no perder los beneficios que tenía en el partido junto a los varones. Pensaba que era una estrategia de sus compañeros para desterrarla de la primera línea del debate teórico, donde reinaba el machismo.

“El voto femenino aterra al actual Estado capitalista porque, tras él, están los millones de mujeres que reforzarían al enemigo interior, es decir, a la socialdemocracia”, escribió. No compartía con Zetkin, sin embargo, la defensa solo del voto de las mujeres propietarias que pagaban impuestos. “Son derechos de las damas, no de las mujeres. No puedo hacer causa común con las señoras de la clase capitalista”, le espetaba Luxemburgo.

Viñeta Rosa Luxemburgo

Ambas participaron en 1907 en la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en la ciudad alemana de Stuttgart, que aprobó que los partidos socialistas del mundo luchasen obligatoriamente por el sufragio femenino. También en la Segunda Conferencia, llamada Guerra a la guerra, donde más de cien activistas de 17 países establecieron el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. En aquella época, Rosa empezó a sentirse cómoda con la etiqueta feminista y sus discursos tomaron un cariz más comprometido, como este que pronunció en 1912:

“El actual enérgico movimiento de millones de mujeres proletarias que consideran su falta de derechos políticos como una flagrante injusticia es señal infalible, señal de que las bases sociales del sistema imperante están podridas y que sus días están contados. Luchando por el sufragio femenino, también apresuraremos la hora en que la actual sociedad caiga en ruinas bajo los martillazos del proletariado revolucionario”

Una de las cosas que más lamentó Luxemburgo al final de sus días fue no haber defendido con ahínco el voto y la emancipación de la mujer. Por eso, a su salida de la cárcel en 1918 y cuando reorganizó la Liga Espartaquista, estableció como nueva consigna “la plena igualdad social y jurídica entre los sexos”.

La utopía antibelicista

Si bien el equidistante feminismo de Rosa Luxemburgo ha sido motivo de debates académicos, con su perfil pacifista no queda resquicio para la duda. La política enarboló un discurso antimilitarista durante toda su carrera, pero sobre todo a las puertas de la Primera Guerra Mundial, cuando su partido votó por primera vez a favor de unos presupuestos capitalistas que daban luz verde a la masacre.

Los razonamientos de Luxemburgo se podrían aplicar perfectamente hoy en día, cien años después de la Gran Guerra. Para ella, el conflicto “es indispensable para el desarrollo del capitalismo”, puesto que la industria armamentística mueve decenas de miles de millones y está controlada por señores de la guerra que deben justificar el gasto militar y el tráfico incontrolado de armas. Así, Rosa interpeló a sus propios camaradas en Utopías pacifistas (1911):

¿Cuál es nuestra tarea en la cuestión de la paz? (…) Si las naciones existentes realmente quisieran poner coto, seria y honestamente, a la carrera armamentista, tendrían que comenzar con el desarme en el terreno político comercial, abandonar sus rapaces campañas colonialistas y su política internacional de conquista de esferas de influencia en todas partes del mundo” .

Este hincapié en hacer “un llamamiento a la justicia y al fin de la violencia” durante los cuatro años de la guerra fue el que acabó con su vida. No caben medias tintas cuando se está en contra de precarizar vidas en el trabajo y en el campo de batalla. Al menos, no para Rosa Luxemburgo. Esta líder solo consideraba la vía del socialismo para acabar con la barbarie, y terminó sufriendo la barbarie en propias carnes por parte de los freikorps.

Pero la Rosa Roja vio que la dignidad humana estaba por encima de los partidos y de la economía militar. Y así se recordará siempre a la mujer que no huyó del barco naufragado y luchó hasta la muerte “por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.

Rosa Luxemburgo en un mítin en Berlín
Rosa Luxemburgo en un mítin en Berlín, 1910

Desprecio de clase

27 agosto, 2017

Fuente: http://www.lamarea.com

Por Antonio Maestre

“Odi profanum vulgus, et arceo”. Se trata de una sentencia latina acuñada por Horacio que significa “odio al vulgo ignorante, y me alejo de él”. Es uno de los términos primigenios que explica el clasismo y la necesidad de mantenerse en un plano de superioridad de las clases dominantes. Aunque también de aquellos alienados que compran el relato que los margina y que son utilizados sin darse cuenta como quintacolumnistas de la clase obrera. Gente humilde con ínfulas que suplica un puesto entre los de arriba a costa de avergonzarse del lugar del que procede.

Los clasistas menosprecian y tratan de humillar a cualquiera que desde los barrios populares alcance lugares que creen reservados a los de su estirpe por nacimiento y origen. Atacan de manera furibunda a cualquiera que se haya esforzado de verdad. El que ha tenido una vida fácil, acomodada, privilegiada, no soporta que un elemento extraño de la plebe alcance con muchos más sacrificios el mismo sitio que ellos ocupan por razón social. No toleran que alguien del estrato social más bajo y sin capital social ni económico cuestione su posición heredada y quite el lugar que algunos tienen asegurado vía sanguínea o dotada por un conocido del colegio El Pilar. El dinero importa, pero no tanto como esa red social tejida a lo largo de la historia en la que unas pocas familias ocupan los lugares de preponderancia a costa de cortar el paso a los que valen mucho más pero no tienen amigos, conocidos o familia en los puestos de decisión.

En ocasiones, los clasistas pueden aceptar a algún individuo extraño en su círculo. Alguien que por su talento, esfuerzo, y suerte -el factor olvidado pero imprescindible- rompe las barreras de su clase y sale de un barrio obrero para alcanzar las cotas sociales que no le pertenecen. Para ello tiene que renegar de sus orígenes y aceptar el ideario neoliberal, matar al padre y olvidarse del relato de lucha de clases, de la solidaridad, del juntos somos fuertes y separados estamos jodidos. Avergonzarse de lo que es. Renegar de su ser.

Solo aceptan a individuos sin conciencia de clase para que no puedan contaminar con ideas ajenas los lugares de decisión y representación. A veces, las menos, algún elemento de los estratos populares que ocupa el lugar que no le corresponde no se adapta al relato del individualismo y de la cultura del esfuerzo. En vez de plegarse pone en valor el lugar de donde viene. Se enfrenta de manera sistemática al relato de marketing liberal que transmite que solo importa el tesón individual y que el origen social es sólo una excusa de las clases populares para no alcanzar sus metas. Cuando eso ocurre, ese elemento extraño es denostado de forma inmisericorde por los clasistas, aunque con escasa capacidad argumental.

La conciencia de clase es el elemento más peligroso para los de esta especie. Pone en cuestión todo sobre lo que se sustenta la psique política de su discurso basado en el individualismo y en la segregación del “nosotros” obrero. Según el filósofo Byung Hul Chan, el neoliberalismo ha logrado la alienación total del trabajador al convertirlo en empresario de sí mismo, en lo que denomina la “dictadura del capital”:

“Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema”

Esto supone negar la premisa misma de la revolución social, la existencia de la conciencia de que existen un explotador y un explotado. El sujeto se culpa y se aísla y convierte a su misma persona en culpable de su situación, mira a su interior en vez de mirar hacia arriba. La agresividad es autoinfligida, el yo revolucionario se torna depresivo. Por eso los garantes del sistema, los alienados, y los pusilánimes que necesitan ser aceptados por las élites atacan de manera iracunda a cualquiera que apele al nosotros.

La burbuja clasista del periodismo

“Hace tiempo, no describíamos la existencia de la gente común: formábamos parte de ella. Vivíamos en los mismos barrios. Los reporteros se percibían a sí mismos como miembros de la clase obrera. […] Y luego, personas más instruidas se han hecho periodistas, el salario aumentó; jóvenes aún mejor formados quisieron integrarse en la profesión. Antes, los reporteros tenían un nivel de vida ligeramente superior al de sus vecinos de su barrio, obreros. Desde los años 80, los periodistas tienen un nivel de vida ligeramente inferior al de sus vecinos de barrio, empresarios y abogados […] Su vida cotidiana les hace mucho más sensibles a los problemas de los privilegiados que a la suerte de los trabajadores que reciben el salario mínimo”. Son palabras de Richard Harwood, periodista d The Washington Post, recogidas por Serge Halimi en ‘Los nuevos perros guardianes’, narrando la evolución del periodismo en EEUU y mostrando la evidencia de uno de los mayores males de las cúpulas periodísticas y de algún redactor de base en nuestro país.

Sorprende, y alarma, que algunos periodistas puedan llegar a creer que trabajar dieciséis horas sea una invención. Que piensen que es imposible que un alumno de un barrio humilde esté dispuesto a dejar en segundo plano sus estudios para ser explotado por un sueldo mísero en un negocio de hostelería y satisfacer así los deseos inculcados por la publicidad. El simple hecho de dudar de unas cuestiones tan habituales, no ya en los años 90, sino en 2017, muestra una lejanía de la realidad que impide a cualquiera que se dedique a ser notario de la verdad ejercer su trabajo con un mínimo de rigor. La burbuja endogámica en la que viven muchos de los que narran las noticias al resto de la población les impide tener una visión acertada de la vida cotidiana de un ciudadano normal. No extraña que en algunas redacciones no sepan ver ni analizar movimientos como el 15M, el Brexit o la victoria de Trump. La distancia y el desdén con el que miran a la gente normal, gente de barrio, les obliga a inventarse palabras como posverdad cuando esas personas que trabajan dieciséis horas, y a las que niegan su misma existencia, se rebelan y echan por tierra todas esas previsiones, conclusiones sacadas de conversaciones de reservado de restaurantes de chefs Michelin. La realidad se encontraba en las cocinas de esos restaurantes, pero no la narraba el multipremiado cocinero, sino el silencio obligado del ‘stagier’.

Hasta que los puestos de representatividad en el periodismo no sean ocupados por mujeres, migrantes o ciudadanos de clase obrera, el problema de miopía se agravará. La profesión está cada día más alejada de la calle, de los barrios, de los pueblos, de las pedanías humildes. Es posible que la precarización del sector espabile de golpe a todos aquellos que habían olvidado su papel. Decía Montero Glez que el trabajo de un periodista es el de informar al pueblo. No hay nada mejor para eso que ser pueblo; o al menos, si el devenir no te ha otorgado una posición social humilde, aprender a no despreciarlo.

Zoido tiene razón: el efecto llamada existe

26 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Alguien debe vencer el miedo a la corrección política y alguien tiene que decirlo. Aunque el ministro Zoido no lo sepa, tiene razón. Existe un “efecto llamada”, pero no entre los migrantes, sino entre los ministros del Interior. Todo aquel que piensa que él es la Justicia siente la poderosa llamada de la cartera del Interior y acude como los osos a la miel o las moscas a la mierda.

Todos los tipos algo toscos en su manera de expresar su respeto a la legalidad vigente, confusos a la hora de manejar los conceptos de ley y orden, dispersos a la hora de distinguir entre el trabajo de policía al servicio de los ciudadanos y el trabajo de vigilante al servicio del ministro, con dificultades para empatizar con todo aquel ser humano que venga de fuera, hable otra lengua o sea diferente, se sienten irremediablemente llamados por un cargo que, al parecer, les permite hacer realidad esos sueños húmedos seguramente pergeñados durante tantas horas de películas de Charles Bronson y Chuck Norris.

La evidencia empírica sobre el “efecto llamada” en el Ministerio del Interior se acumula de manera abrumadora e incontestable. Primero tuvimos a Jorge Fernández Díaz, el ministro con un ángel que le aparcaba el coche, una brigada de Vengadores que le ayudaban a defender la unidad de España con sus dosieres y un ultraradar que le permitía detectar bolivarianos, independentistas e inmigrantes ilegales sólo con oírles respirar. Quedan ya para la Historia los centenares de miles de migrantes que acampaban a las puertas de Ceuta y Melilla listos para invadirnos y que sólo el ministro podía ver con sus superpoderes.

Ahora tenemos a Juan Ignacio Zoido, el ministro que siempre tiene algo que hacer en Sevilla los fines de semana, reparte medallas y destinos dorados entre los más leales y fieles servidores de su excelentísimo antecesor y avisa a las ONG que les va a poner un código de conducta para que dejen de animar a los migrantes a cruzar el Mediterráneo prometiéndoles unas vacaciones inolvidables con rescates llenos de riesgo y aventura excitantes. Su elaborada distinción entre “ayudar”, “favorecer” y “potenciar” para insinuar que los rescates de las ONG promovían un “efecto llamada” a la inmigración irregular demuestra que se perdió el capítulo de Barrio Sésamo dedicado a la humanidad.

Por supuesto, no existe ese supuesto “efecto llamada” que atrae a miles de migrantes que escogen su ruta perfectamente informados sobre las ventajas de las diferentes legislaciones migratorias nacionales, las comodidades de los barcos de las ONG o la permisividad de las vigilancias fronterizas conchabadas con mafias que siempre corrompen a las policías de los demás –nunca a la nuestra–.

No encontrarán un solo dato oficial o fiable que respalde las existencia de un efecto que solo se basa en los prejuicios, el racismo encubierto y la xenofobia disfrazada de preocupación por las victimas de las mafias. Al contrario, la información disponible nos dice que son países como Italia o Grecia quienes soportan hasta diez veces más la supuesta presión migratoria o “portuaria” que el Ministro alega para que España incumpla sistemáticamente sus compromisos de acogida con la UE mientras, eso sí, cobra puntualmente los millones de euros que Bruselas paga generosamente para financiar esos mismos compromisos incumplidos.

Las ONG responden a Zoido: “Creen que dejando morir a miles de refugiados disuadirán a quienes huyen”

24 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Primero fue Frontex, después el  fiscal de Catania. Luego llegó la propuesta de Italia y Libia de elaborar un código de conducta para “controlar” a las ONG que han desplegado barcos de rescate en el Mediterráneo. Este jueves fue el turno de Juan Ignacio Zoido. El ministro del Interior español ha insinuado que algunas organizaciones sociales “favorecen o potencian” la inmigración irregular por salvar a personas en peligro en el mar.

El Gobierno retoma así el antiguo argumento del “efecto llamada” para sumarse a lo que algunas ONG consideran como “una campaña” contra las organizaciones que, hace cerca de dos años, se vieron empujadas a movilizar barcos de rescate en el Mediterráneo ante las incesantes muertes de migrantes y el bloqueo de las autoridades europeas de una operación conjunta de salvamento marítimo. 

“Hay que concienciar a las ONG de que se está para ayudar y no se está para favorecer o potenciar la inmigración irregular, cuando esa inmigración irregular está dando lugar a que corran peligro en el Mediterráneo, como está sucediendo con demasiada frecuencia”, señaló el responsable de Interior sobre la medida estudiada en Bruselas que plantea la creación de un código de conducta para controlar la actuación de las organizaciones que rescatan embarcaciones de migrantes.

Aunque ya empiezan a acostumbrarse a las acusaciones recibidas, las ONG que cada mes están salvando centenares de vidas no han tardado en responder. “¿Ayudar a quién? No estamos para ayudar a los Estados insolidarios y sus políticas de externalizar fronteras que buscan frenar la llegada de quienes huyen. Estamos sacando del agua a la gente que deberían rescatar los Estados miembros”, contesta Paula Farias, responsable del proyecto de rescate de Médicos Sin Fronteras.

“Desde hace años, miles de personas desaparecen intentando llegar a Europa. Respondemos a una situación que ya existía antes de llegar nosotros”, señala Óscar Camps, director de Pro Activa Open Arms. “Desde que hay más ONG, hay más ojos. Vemos que ocurrían muchas más muertes de las que cuentan las cifras oficiales y eso no les gusta”, apunta.

“La UE y Frontex creen que dejando morir a unos miles de refugiados generarán un efecto disuasorio sobre quienes quieren huir”, asevera con indignación Camps. Por eso, dice, “han iniciado esta campaña en contra de nosotros, a la que se ha unido Zoido”.

“Para quienes huyen, lanzarse al mar no es una opción”

Tanto el director de la organización catalana como la responsable de la operación de salvamento de MSF recuerdan la suspensión de la operación de rescate italiana Mare Nostrum, que salvó 170.000 vidas. A su juicio, a partir de entonces, los Estados miembros dejaron un vacío que, dicen, se vieron obligados a suplir.

“La UE no destinó los fondos que pedía Italia sabiendo que esto traería miles de muertos. Continuó llegando cada vez más gente. Estamos en el Mediterráneo porque no es necesario que nadie fallezca en el mar”, añade Camps.

“El discurso del ‘efecto llamada’ es miserable porque pone sobre la mesa el debate de dejar que la gente se ahogue o rescatarlos. Si alguien piensa que, porque no haya una operación de salvamento, van a descender las salidas de Libia es que no entiende en absoluto la base de este problema”, considera Farias, que recuerda que, para estas personas, “lanzarse al mar no es una opción”.

Desde MSF, una de las primeras organizaciones en decidir enviar buques de salvamento al Mediterráneo, reiteran las explicaciones con las que, desde hace meses, responden a cada una de las acusaciones recibidas por salvar vidas en el mar. “Enviamos barcos de rescate porque las personas morían al ritmo de una guerra. Si estuvieras al lado de una persona que se está ahogando, ¿qué harías?”, sostienen en un vídeo realizado para desmontar argumentos que culminan en frases como las que Zoido hizo suyas este jueves.

“El código de conducta pretende eliminar testigos”

El “código de conducta” estudiado planteado por la Comisión Europea pretende poner a  estas organizaciones bajo control de las guardias costeras de Italia y Libia, que podrían así restringir su capacidad de salvar a los pasajeros de las inestables embarcaciones en las que viajan. En lo que va de año, 1.889 personas han muerto tratando de cruzar el Mediterráneo Central.

La medida fue impulsada por los gobiernos de Libia e Italia, pues consideran que las ONG que han movilizado barcos de rescate generan un supuesto efecto llamada hacia las costas italianas. “No tiene sentido porque nunca hacemos nada sin control.”, sostiene Camps. En la misma línea, Farias considera que pretenden “regular lo que ya está perfectamente regulado”.

Las labores de salvamento realizadas por estas organizaciones no se realizan de forma unilateral y sin normas, insisten. “Todas nuestras operaciones de búsqueda y rescate son coordinadas por la Guardia Costera italiana”, relatan desde MSF. “Ellos nos indican dónde y cuándo intervenir y a qué puerto llevar a las personas rescatadas”, explican. 

Por ello, apuntan, sospechan que la necesidad de “controlar” a las organizaciones esconde otras razones. “Buscan un límite para que no nos podamos acercar a la zona adonde pretenden enviar a la guardia costera libia, a la que financian barcos y armas. Quieren que no veamos lo que ocurre, cómo los frena esa supuesta guardia de un país sin gobierno”, dice el director de Pro Activa Open Arms. 

“Los Estados miembros, con la operación Sofía, buscan devolver a estas personas a un país del que huyen. En Libia los torturan, las violan, los ajustician de forma sumaria”, asevera Farias. “A lo mejor hay que decir al ministro Zoido que a quienes hay que concienciar es a los Estados miembros por estas políticas inhumanas”. 

Por qué las ONG actúan en el Mediterráneo

No es la primera vez que el Ejecutivo relaciona las operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo con un “efecto llamada” de migrantes y refugiados hacia la Unión Europea. El Gobierno español, junto a otras administraciones comunitarias, se esforzó en defender este razonamiento para rechazar la creación de una operación conjunta europea de salvamento marítimo, como proponía la Comisión Europea. 

El Consejo Europeo declinó en marzo de 2015 la aprobación de un organismo de rescate en el que se vieran implicados todos los Estados miembros. La cumbre de los líderes europeos en respuesta a los grandes naufragios de aquellos meses finalizó con una medida concreta: triplicar los fondos de la operación Tritón, cuyo mandato no consiste en salvar vidas, sino en vigilar las fronteras. Es decir, sus barcos solo rescatan cuando encuentran una embarcación en apuros o son avisados, como debe hacer cualquier buque.

“Frontex es una agencia que tiene por misión securizar las fronteras y no se puede convertir en una agencia de salvamento y rescate”, había defendido Jorge Fernández Díaz en las reuniones previas a la decisión. “El principio humanitario siempre está presente y, por tanto, bajo cualquier circunstancia si hay unas personas cuya vida corre riesgo esas personas deben ser rescatadas”, precisó el entonces ministro del Interior. “Pero una cosa es eso y otra cosa es que se pueda generar un efecto llamada porque se desnaturalice la misión que se está realizando”.

Fue a partir de entonces, cuando las ONG como Médicos Sin Fronteras observaron la falta de soluciones por parte de las autoridades europeas y decidieron llevar ellos mismos los barcos de rescate a las aguas fronterizas entre Italia y Libia, la ruta migratoria más mortífera.

“Criminaliza a quien salva vidas”

La Coordinadora Española de ONGD y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) han tachado las declaraciones del ministro del Interior de “irresponsables”. “Zoido, no contribuya a criminalizar a las ONG que hacen lo que deberían hacer los Estados: rescatar”, ha señalado Estrella Galán, secretaria general de Cear. “Son declaraciones peligrosas. No criminalice a quien salva vidas”, han reiterado desde la Plataforma que aglutina a las las organizaciones sin ánimo de lucro españolas más importantes.

Para Óscar Camps, tanto la Unión Europea como el Gobierno español buscan precisamente eso: criminalizar. “Como no nos pueden prohibir navegar en aguas internacionales, sí pueden influir en que la gente deje de realizar donaciones vertiendo semejantes acusaciones, como ya hacen sobre las personas que huyen”, añade.

“Nosotros no somos el problema. Estamos ahí porque Europa no ha dado ninguna respuesta. Nosotros no sabemos qué hacer con ellos, cómo evitar que tengan que migrar, lo que sí sabemos es que su muerte es innecesaria. Lo único que podemos hacer nosotros es evitar que mueran en el Mediterráneo. Y no vamos a dejar de hacerlo”, concluye Camps. 

El filtrador de los Papeles de la Castellana se merece una medalla, no la cárcel

23 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La Policía  detuvo hace un mes a una persona en Tenerife a la que acusa de filtrar los Papeles de la Castellana. Aún no está formalmente imputado y tampoco sabemos si realmente fue él quien nos hizo llegar esa información, pero es posible que el detenido se enfrente a una petición de condena de varios años de prisión. ¿Su presunto delito? El mismo que el de Edward Snowden, el de Julian Assange, el de Chelsea Manning: jugarse la cárcel por el bien común, para que la sociedad pudiese conocer los abusos de los poderosos.

Los Papeles de la Castellana han sido una de las mayores filtraciones de información fiscal de la historia de la prensa española: casi 40.000 documentos que demostraron cómo grandes fortunas, aristócratas e importantes empresarios habían utilizado todo tipo de trampas y artimañas para esconder su dinero en paraísos fiscales y pagar lo menos posible a Hacienda.

En la lista de los papeles de la Castellana no solo aparecían nombres relevantes, sino también todas las cifras de la evasión: los millones que escondían en Suiza, los años en los que estuvieron escapando del fisco y lo poquísimo que pagaron cuando parte de ese dinero fue legalizado gracias a la vergonzosa amnistía de Cristóbal Montoro.

Gracias a esa filtración, supimos que cuatro Borbones en la línea de sucesión escondieron durante décadas varios millones en Suiza. O que los mayores empresarios españoles de la sanidad privada  legalizaron 113 millones de euros con la amnistía fiscal. O que los señores del acero vascos escondían su fortuna en Liechtenstein y Suiza. O que el embajador español durante la postguerra de Irak acumuló una fortuna opaca en inversiones petrolíferas. O que la esposa del exconsejero delegado de Telefónica ocultó 1,2 millones de euros en Bahamas.

Gracias a este ‘whistleblower’ –sea quien sea–, pudimos conocer la lista de la amnistía fiscal revelada por Los Papeles de la Castellana: cuánto dinero tenían sin declarar y qué exiguo porcentaje pagaron gracias al Gobierno de Rajoy cuando lo legalizaron. O que la familia Borbón utilizó los mismos asesores y testaferros que Luis Bárcenas, Rodrigo Rato los Pujol. O que el fraude fiscal de las élites españolas viene de lejos, y por eso aparecen en estos papeles los hijos de ministros del franquismo, o los herederos del presidente de la restauración, Antonio Maura.

Como director de eldiario.es quiero dejar claras varias cosas. Fíltrala,  nuestro buzón seguro, no ha tenido  ningún fallo de seguridad: el detenido fue localizado por el rastro que, según la Policía, quedó en los servidores de un despacho de asesoría fiscal. Tampoco conocíamos su identidad hasta que se produjo esta operación policial.

Por ahora, nadie desde el juzgado que investiga los Papeles de la Castellana nos ha comunicado nada, nos ha preguntado nada ni nos ha acusado de nada. Nuestros abogados van a estar muy pendientes de este caso, que aún no sé qué consecuencias puede tener para eldiario.es. Solo tengo claro algo: que hemos cumplido con nuestro deber y que, si volviésemos a obtener una filtración como los Papeles de la Castellana, la publicaríamos otra vez.