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Qué significa” empoderamiento”. Origen, historia y significado político

18 febrero, 2019

http://www.jessicafillol.es

La autora de este texto es Aliza Díaz. Lo traigo aquí con su permiso.

No. El famoso empoderamiento de la mujer no consiste en subirse en unos interminables zapatos de aguja ni en no volver a ponerse un zapato de tacón en la vida. Tampoco consiste en raparse la cabeza a lo Teniente O’neil ni en aprender a boxear a lo Poli Díaz. Tampoco en llevar el bolso abarrotado de navajas y sprays de gas pimientas; ni en hacerse con un repertorio interminable de momentos donde meter la palabra “coño“.

La palabra empoderamiento fue acuñada por primera vez desde una perspectiva feminista por DAWN (1985), una red de grupos de mujeres e investigadoras del Norte y del Sur, para referirse al proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos.

Jain fue la economista india fundadora de DAWN. Apuntaba que las claves del cambio comprendían los procesos macroeconómicos y las estructuras, entendiendo como primordial el cuidado del medio ambiente. El empoderamiento, implica también tener acceso a los recursos, tanto materiales como simbólicos, lo que supone que es necesario lograr el empoderamiento económico.

Pero no fue Jain la creadora del término “empoderamiento”, ya que su origen lo encontramos en Paulo Freire y su desarrollo teórico. El término se aplica a todos los grupos vulnerables en un proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, tienen visión y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos de las situaciones que viven.

La filosofía del empoderamiento tiene su origen en el enfoque de la educación popular desarrollada a partir del trabajo en los años 60 de Freire, estando ambas muy ligadas a los denominados enfoques participativos, presentes en el campo del desarrollo desde los años 70. Para Freire la educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo. “Pedagogía del oprimido” es una de sus obras dedicada a “los oprimidos”, y está basado en su propia experiencia como profesor para adultos analfabetos. En él, Freire incluye un detallado análisis de clases marxista en su exploración de lo que él llama la relación entre “colonizador” y “colonizado” desde una pedagogía crítica.

No es malo empodersese porque el empoderamiento parte de la alfabetización y desde el conocimiento crítico. Nace de la educación. Por eso, cuando leo el argumento de que las mujeres que eligen “libremente” la prostitución como vía para empoderarse, por ejemplo, no me queda otra salida que rechazar el término por adulteramiento del mismo.

Educación es poder. Poder es una lucha individual y colectiva hacia la liberación de los grupos oprimidos.

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Cuando la República dijo sí a la abolición de la prostitución

29 enero, 2019

Fuente: http://www.publico.es

1932 fue el año en el que el debate sobre la prostitución llegó al Congreso, con un discurso ejemplar de Clara Campoamor. Hasta 1935 no se aprobaría por decreto el abolicionismo, como una forma de garantizar la igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, para muchos sectores, fue una resolución poco ambiciosa.

Amparo Poch y Gascón.

Amparo Poch y Gascón, una de las tres fundadoras de Mujeres Libres.

“Queda suprimida la reglamentación de la prostitución, el ejercicio de la cual no se reconoce en España a partir de este Decreto como medio lícito de vida”. Este fue el artículo 1 del decreto del 23 de junio de 1935. Muchas son las personas que hoy día se declaran republicanas pero regulacionistas de la prostitución, cuando justo la República Española fue la que se declaró, por decreto, abolicionista.

Las circunstancias sociales de entonces no son las de ahora, marcadas por la dificultad de controlar las enfermedades venéreas de forma eficaz. Pero, para llegar a la fecha de ese decreto, antes varias mujeres reflexionaron sobre la prostitución, en un marco idéntico al que el propio feminismo desarrolló desde el comienzo de su historia.

Un punto de partida

“La prostitución es para la mujer el más horrible de todos los males”, decía Concepción Arenal en La Mujer del Porvenir, institución a la que también califica como lepra. Se queja del trato que recibían estas mujeres, entre otras cuestiones. “Nunca me conmueve tan tristemente mi ánimo como al entrar en un hospital de mujeres donde se curan las enfermedades consecuencia de la prostitución. Allí las enfermas no suelen quejarse, saben que a nadie inspiran lástima y procuran sofocar el dolor físico lo mismo que el dolor moral”, matiza en la misma obra.

Emilia Pardo Bazán ya reflexionaba en una conferencia en 1899, que las mujeres se veían arrastradas al “matrimonio, al servicio doméstico, a la mendicidad y a la prostitución”, como únicas salidas posibles. Nadie como ella explicó en cuentos y discursos las violencias contra las mujeres, como se relata en el libro El encaje Roto (Contraseña). Años más tarde, en 1904, Consuelo Álvarez Pool, que firmaba como “Violeta” en la prensa, escribió un texto titulado “Del matrimonio” donde denunciaba la misma situación: “¡Cuántas mujeres se ven en el duro trance, en la cruel alternativa de casarse con el primero que llega… o prostituirse! Entonces la elección no es dudosa: se casan y hasta creen amar a su marido porque en él ven la tabla salvadora a que asirse en el naufragio de su pobreza”.

En 1918, salía publicado el libro La condición social de la mujer en España, de Margarita Nelken, quien se preguntaba de dónde venían las prostitutas y marcaban que las de alta categoría procedían de la clase media cuya educación no se había “preocupado de proporcionarles un medio de vida y que el día que necesitan bastarse a sí mismas se lanzan o caen poco a poco en la prostitución”. Las más pobres, indicaba, venían del campo a la capital y denuncia que caían “fácilmente seducidas por fantásticos espejuelos”. Es aquí donde hace una crítica de clase a aquellos “señoritos” que abusan sexualmente de sus sirvientas y que, con un hijo a su cargo, tenían que buscarse la vida. Pero también lanza críticas hacia la religión.

“España es quizás, hoy día, el único país en donde no se hace nada por impedir que las prostitutas lleguen a su triste condición y en donde al mismo tiempo se quiera corregir la prostitución con castigos, que no otra cosa es la reclusión forzada en un convento”. Y, ante todo, en su discurso dejaba claro que era un problema de Estado. “Dios sabe todavía hasta cuando la prostitución española seguirá siendo una vergüenza, no para las prostitutas, sino para todo el país socialmente culpable y responsable”.

En 1921, una manifestación feminista, encabezada por Carmen de Burgos llega al Congreso. Entregan a su Presidente un documento con la petición de derechos para la mujer, desde el derecho al voto, a la igualdad respecto al hombre en el Código Penal. El artículo 9 de ese documento es tajante: “Que desaparezca, en virtud de una ley, la prostitución reglamentada y que se persiga”.

Camino hacia la abolición: el discurso de Clara Campoamor

Todo este pensamiento se reforzó durante la II República Española. Escobedo remarca en un estudio que el regulacionismo había sido alimentado por la ideología burguesa, para quienes la prostitución era un “mal necesario”. Rivas Arjona señala en una investigación que la lenta penetración del modelo abolicionista se produjo, por un lado, por la tradición regulacionista y por otro, por los beneficios que “determinadas instituciones” recibían. Sin duda, no se hubiese producido sin el marco de la lucha abolicionista desarrollada de Josephine Butler en Inglaterra, que atravesó fronteras de toda Europa y entró en nuestro país a través de los protestantes, los masones y las propias ideas republicanas, según apunta Rivas Arjona. De hecho, la propia República encabeza también una reforma sexual alejada de la religión.

Los diarios de sesiones del Congreso bien reflejan el debate que llevó hacia la abolición de la prostitución. El día 12 de enero de 1932, Rico Avello, de la Agrupación al Servicio de la República, decía a la Cámara que la “prostitución reglamentada es absolutamente incompatible con la dignidad humana” y defendía que no cabía en esta materia otra postura que no fuera la “pura y simple de la teoría abolicionista”. Tres días después, el diputado Carlos Martínez y Martínezexpresó que la abolición debía ir acompañada de una nueva educación, y demandó ofrecer al pueblo “una noción nueva, clara y valiente de qué es la sexualidad”. Además, apuntó la que prostitución estaba asociada a la pobreza y que debía implantarse una “libertad económica que permitirá a la mujer desenvolverse”.

Ese mismo día, Clara Campoamor, diputada del Partido Radical, explicó de forma tajante ante la cámara que “la ley no puede reglamentar un vicio”. Habló sobre la vergüenza de que el Estado perpetúe esta situación, a la que definía de una “quiebra para la ética”. Pero en su discurso, la diputada fue más allá y expuso el contexto de que España estaba representada en la Sociedad de Naciones de Ginebra y que existía una comisión de protección a la mujer y contra la trata para la desaparición de lo que, por entonces, denominaban “trata de blancas”. Sobre ello, Campoamor dejaba claro que “las casas de prostitución reglamentadas, autorizadas por el Estado, percibiendo directa o indirectamente de ellas tributos el Estado-tributos, de una corrupción, de un vicio, son los centros de contratación de la trata de blancas, en donde se pueden albergar fácilmente todas las mujeres, que un vividor, delincuente de oficio, traspasa de ciudad en ciudad y lleva de mercado en mercado”.

El discurso de la diputada continuó con la demanda de que el Estado se declarase de una vez abolicionista. En aquel momento, además, las víctimas de la prostitución eran, en mayoría, mujeres menores. A esa edad les estaba prohibido firmar un contrato o adquirir un préstamo pero “no le rindan protección alguna cuando se trata de la libertad de tratar su cuerpo como una mercancía”, denunciaba la diputada. Para terminar, Campoamor afirma que de permitirse la prostitución, el Estado permitiría un vicio y apuntaba las que, para ella, son las dos consecuencias más graves: “la posibilidad de la degradación de un enorme número de mujeres y la posibilidad de la degradación de un enorme número de hombres, a quienes las leyes les dicen que puedan acercarse a una mujer sin amor, sin simpatía, sin siquiera un gesto cordial de estimación”.

Días más tarde, el 26 de enero, el diputado de Acción Republicana, Sánchez Covisa recuperó el discurso y calificó a la prostitución de un estigma, vergüenza, y un “incumplimiento del precepto constitucional, que hace iguales los dos sexos, puesto que no puede aplicarse a la mujer una ley de excepción”. Meses después, se organizó la ‘Semana abolicionista‘ en un intento de acercar esta postura a la sociedad, donde se contaría con la presencia de Campoamor.

Hasta tres años después, no se declaró el Estado como abolicionista en un decreto del 28 de junio del Ministerio de Trabajo, Sanidad y Previsión, con la justificación de que el Gobierno quiere sumarse al abolicionismo “que impera desde hace años en los países más avanzados desde el punto de vista sanitario”. Entre sus artículos, además del reconocimiento del principio de igualdad entre el hombre y la mujer, también se prohibía “toda clase de publicidad que de manera más o menos encubierta tendiera a favorecer el comercio sexual”.

Las ‘Mujeres Libres’

No obstante, como puntualiza Escobedo en una de sus investigaciones, surgieron críticas frente a esta aprobación por mantener algunas normas reglamentaristas, como que las autoridades sanitarias vigilar a las prostitutas por la transmisión de enfermedades venéreas. Se esperaba un decreto aún más ambicioso en el sentido abolicionista, aunque la sociedad de la época tampoco dejaba mucho margen de maniobra, junto a todas las reformas que la República estaba realizando.

Mientras aquello ocurría en las paredes del Congreso, Amparo Poch y Gascón, una de las tres fundadoras de Mujeres Libres, escribía en “La Vida sexual de la mujer”, en 1932, cómo la prostitución ponía también en riesgo a las mujeres que vivían con sus parejas. Para ella, la prostitución o el alcoholismo formaban parte de lo que consideraba como “higiene matrimonial”.

La formación feminista anarcosindicalista creó lo liberatorios de prostitución, “no como solución, sino con un fin paliativo”. En ellos se centraban en la investigación y tratamiento médico-psiquiátrica, la curación psicológica y ética, orientación y capacitación profesional, ayuda moral y material en el momento que les fuera necesario, aún después de haberse independizado de los libertarios.

En el número 9 de la revista que editaban estas mujeres, se dedicó un espacio al “problema sexual y la revolución” y lanzaban a sus lectoras la siguiente pregunta: “¿quién puede negar que la esclavitud sexual de la mujer no ha sido en principio y a través de los siglos una consecuencia del problema económico?”. Inciden en que justo la guerra había agudizado el problema económico de la mujer que, sin trabajo, se veía obligada a la prostitución sin otra alternativa. Por ello, intentaba desde aquellas páginas concienciar a los camaradas de que “si de veras queremos la Revolución social, no olvidemos que su principio primero está en la igualdad económica y política, no solo de las clases, sino de los sexos” y que “el problema sexual es una problema económico-político a la vez”, que si no se producía en conjunto con la Revolución, “la dejaría manca, declarando utópicas todas las ansias de liberación de la Humanidad”.

Unos números después, también retoman el tema en la revista y señalan que la reglamentación supone la creación de unos impuestos para el Estado, y que la erradicación de la prostitución va más allá de leyes para adentrarse en la propia mentalidad de la sociedad. Y repiten, sin cesar, que la mujer “ha de ser económicamente libre”. Por eso, detallan que solo la libertad vendrá a través de una “igualdad de salarios, una igualdad de sueldos, una igualdad de acceso a los medios trabajadores de todas clases, (…) porque todas las acciones en favor de la familia, de ese ficticio color hogareño, mantienen a la mujer en su posición de siempre: alejada de la producción y sin derecho alguno”.

En los últimos números de la revista, en septiembre de 1936, señalaban que “la empresa más urgente a realizar en la nueva estructura social es la de suprimir la prostitución. Antes que ocuparnos de la economía o de la enseñanza, desde ahora mismo, en plena lucha antifascista aún tenemos que acabar radicalmente con esta degradación social. No podemos pensar en la producción, en el trabajo, en ninguna clase de justicia, mientras quede en pie la mayor de las esclavitudes: la que incapacita para todo vivir digno”. Para ello querían capacitar a las ex prostitutas para ser mujeres libres y conscientes, ofreciendo ayuda moral y material.

Montseny, ministra de Sanidad y Bienestar Social en 1937, señaló que más allá de ley, la prostitución solo quedaría abolida cuando “las relaciones sexuales se liberalicen, la moral cristiana y burguesa se transforme, las mujeres tengan profesiones y oportunidades sociales de asegurarse el sustento, la sociedad se establezca de forma que nadie quede excluido, cuando la sociedad pueda organizarse para asegurar la vida y los derechos de todos los seres humanos”.

Todas estas intenciones y el espíritu abolicionista de la República, quedaron bajo tierra tras el golpe de Estado y la victoria del franquismo, que regresó al reglamentarismo por decreto el 27 de marzo de 1941. A partir de entonces, la prostitución aumentó, junto al estigma, la criminalización y la persecución de las prostitutas.

Margot Wölk, la catadora de Hitler

29 octubre, 2018

Fuente: http://www.historiasdelahistoria.com

Parece que la diosa Fortuna acompañó a Hitler en las diferentes ocasiones en las que se le intentó eliminar, bien individualmente como el estudiante suizo Maurice Bavaud o el carpintero Georg Elser, bien en operaciones perfectamente orquestadas como Valquiria. Aún así, y como era lógico, se aumentaron las medidas de seguridad como la de emplear catadoras que probasen toda la comida del Führer. Esta es la historia de una de ellos… Margot Wölk, la única que sobrevivió a la guerra.Margot

Cuando comenzó la guerra, Karl, el marido de Margot, fue reclutado para ir al frente y ella, una secretaria de 23 años, se quedó sola en Berlín. Llevaba dos años sin tener noticias de su marido y su apartamento había sido dañado por los bombardeos aliados, así que decidió abandonar Berlín y refugiarse en la casa que sus suegros tenían en Gross-Partsch (hoy Parcz, Polonia), un pequeño pueblo en mitad del bosque. Un lugar idílico con un pequeño inconveniente… la Guarida del Lobo (uno de los cuarteles generales de Hitler) se encontraba a unos tres kilómetros. Poco tiempo pudo disfrutar Margot de aquel idílico lugar porque, apenas unos días después de su llegada, se presentaron varios miembros de las SS y se la llevaron… a ella y a 14 jóvenes más del pueblo para utilizarlas como catadoras de la comida de Hitler. Fueron alojadas en un edificio cercano al búnker y cada mañana debían probar la comida que salía de las cocinas.

Nunca hubo carne porque Hitler era vegetariano. La comida era muy buena, pero nunca pudimos disfrutarla pensando que podía estar envenenada.

Todo cambió el 20 de julio de 1944 cuando estalló en el búnker el maletín que el coronel Van Stauffenber había dejado para matar a Hitler: se reforzó la guardia y las catadoras fueron apartadas del complejo y encerradas en una vieja escuela abandonada de donde sólo salían para cumplir su labor. Allí viviría uno de los peores momentos… una noche entró en la escuela un oficial de las SS y la violó. Margot, hizo de tripas corazón, y trató de seguir con su vida ocultando aquel recuerdo en lo más profundo de su alma. En 1945, ante el avance del Ejército Rojo, Hitler ordenó demoler con explosivos la Guarida del Lobo y abandonaron el lugar. Un oficial alemán se la llevó aparte y le dijo que huyese. Margot consiguió llegar a Berlín donde se refugió en la casa de un médico amigo suyo… las SS la buscaban. En 1945 los soviéticos entraban en Berlín, la guerra había terminado… pero no para Margot: durante dos semanas en manos del Ejército Rojo, fue violaba en repetidas ocasiones provocándole lesiones tan brutales que ya nunca pudo tener hijos.

En 1946 volvió a encontrarse con el oficial que le había salvado la vida en la Guarida del Lobo y le dijo que el resto de catadoras habían muerto allí mismo. Estaba sola y desesperada, no tenía ganas de vivir hasta que… se reencontró con su marido. Se apoyaron el uno en el otro y fueron felices durante 34 años. En 1980 falleció Karl. En muchas ocasiones, los sueños de Margot le hacían revivir aquellos momentos pero ella nunca contó nada hasta que el pasado invierno, cuando recibió la visita de un periodista local con motivo de su 95 cumpleaños, decidió romper su silencio y contar su historia.

Margot Woelk

Fuentes: SpiegelSDPnoticias

Matilde Landa, la Pasionaria de las presas republicanas

12 octubre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Era un personaje conocido y reconocido. Pero Matilde Landa pasó a convertirse en un símbolo del antifranquismo con su trágica muerte. A las puertas de ser bautizada en la cárcel de presas republicanas de Palma de Mallorca Matilde decidió lanzarse al vacío desde una torreta. Eligió la muerte antes que la conversión.

“No pudieron colgar de tu pecho ni crucifijos ni sotanas. Matilde Landa, republicana”. Es el fragmento de una canción que la banda Barricada dedica a esta extremeña, cuya memoria ha sido narrada por numerosos referentes del mundo de la cultura y las artes a lo largo de las décadas.

Aunque no creía en dioses su gesto le otorgó un halo de ‘divinidad’ entre la izquierda. Con la llegada de la Transición no eran pocas las antiguas presas de Franco que tenían en su casa el retrato de Matilde Landa. Incluso muchas niñas, sin que el régimen fuera consciente, se llamaban Matilde en honor esta mujer.

Dice el refrán que uno no es profeta en su tierra. Y en el caso de Matilde Landa parece cumplirse la profecía porque en Extremadura es una gran desconocida. Sin embargo se trata de una figura indispensable para entender la incorporación de las mujeres al activista político en la primera mitad del siglo XX como explica David Ginard, catedrático de Historia y autor de la biografía de esta mujer.

Detalla que es una mujer bastante conocida en la esfera republicana a la que incluso Miguel Hernández dedica un poema. Recibió elogios de Machado y en su juventud se relacionó con Juan Ramón Jiménez. De ella comentó el autor mallorquín Miguel Ferraz que era un “alma mística comunista”.

Landa, hacia 1922 / Asociación Matilde Landa
Landa, hacia 1922 / Asociación Matilde Landa

¿Quién fue Matile Landa?

Fue una activista muy representativa para el movimiento de mujeres. Tiene su origen en una familia de clase media y procede de la pequeña burguesía en Badajoz. Progresista y culta, rodeada del mundo de las artes y las ciencias, su padre era un reconocido abogado de Badajoz.

De hecho su padre era uno de los referentes en la ciudad de la institución de libre enseñanza, modelo del que bebió Matilde Landa. Aunque no termina sus estudios universitarios tenía una formación muy sólida, conocía varios idiomas y era una mujer muy ilustrada.

Como ocurre con otras personas de su generación se vincula al Partido Comunista de España y se afilia al Socorro Rojo. No tarda en tener responsabilidades dentro de las organizaciones en que milita, hasta que dirige en la clandestinidad el partido en Madrid cuando cae la ciudad en manos de los golpistas.

El catedrático que analizó su biografía apunta en este sentido que se le atribuyen los roles pensados para las mujeres en esa época. Es decir, la ayuda a los refugiados, atención a personas heridas en hospitales y también en el ámbito cultural.

¿Por qué eligió la muerte?

El hecho de que una dirigente de primer nivel como Matilde Landa se hubiera convertido al catolicismo constituía una victoria moral de “primerísima magnitud” según advierte el historiador David Ginard.

Era una mujer carismática, que llegó a liderar el Partido Comunista en Madrid en la clandestinidad. Venerada por las presas republicanas. El tiempo que permanece presa en la cárcel de Ventas tiene un papel importante en la organización de la Oficina de Penadas. Era un organismo oficioso creado con el consentimiento de la directora de la prisión para intentar articular la defensa y la petición de conmutaciones de penas de muerte.

Poco antes de su intento de bautismo se produjo el caso de otra dirigente asturiana que terminó por bautizarse y que escribió el libro ‘Yo fui marxista’, en el que rechazaba todo su pasado socialista y republicano.

Incluso llegaron a dedicarle la portada de la revista ‘Redención’, que se distribuía entre los presos españoles. “Lo que pretendía el régimen era repetir la jugada. Conseguir que Matilde se hubiera convertido, y automáticamente ser utilizado no solo entre sus compañeras, sino de un ámbito más amplio a través de los medios de comunicación”.

Es en ese contexto cuando se suicida un 27 de septiembre de 1942, ante los constantes “chantajes” a los que se le presionaba para su bautismo, advirtiéndole que en caso contrario los hijos de las presas iban a pasar hambre.

Matilde Landa era mucho más que una líder comunista, porque mantiene referentes ideológicos variados. Procedía de la institución libre de enseñanza, en las cárceles mantiene contactos con mujeres de otras tendencias y  su hermano era militante de Izquierda Republicana. “Todo ayuda a que se sea una persona mitificable, es un mito, aunque realmente tiene elementos que ayudan a que pueda ser emblematizada”, como relata el catedrático David Ginard.

Una calle en su nombre en la ciudad de Badajoz / Asociación Matilde Landa
Una calle en su nombre en la ciudad de Badajoz / Asociación Matilde Landa

Un mito

Cuenta además el historiador que es interesante analizar el proceso desimbolización del que es objeto, característico por otro lado entre las líderes comunistas. El PC como organización clandestina contra la España de Franco usa símbolos movilizadores y heroínas, entre las que figura Matilde Landa teniendo en cuenta su activismo en ámbitos tan variados.

“Hay motivos suficientes para hacerlo, por su activismo convencido y por su trágica muerte, que adquiere aún más dramatismo si se tiene en cuenta que en los minutos que duró su agonía tras tirarse al vacío las autoridades eclesiásticas presentes terminan por bautizarla en contra de su voluntad”.

Será pues tras su muerte, en los años 40-50, cuando se convierte en una figura importante, como ocurre con las 13 Rosas.

Tomasa Cuevas y Carmencita, la hija de Matilde

Durante décadas deja de escucharse el nombre de Matilde Landa, pero su historia adquiere de nuevo protagonismo con la llegada de la Transición. Entonces había un colectivo muy importante, de antiguas presas del Franquismo, que  al final de la dictadura estaba conformado por miles de personas.

Aquí tiene mucha importancia la labor de Tomasa Cuevas, una de las antiguas presas de Franco que recoge en sus publicaciones entrevistas con mujeres que habían estado presas, y donde el nombre de Matilde Landa no para de repetirse.

Advierte no obstante el autor de su biografía que entra en juego el elemento simbólico. Su fallecimiento y el modo en que murió debió correr por todos los penales de presas porque en aquella época eran trasladadas de unos a otros. Muchas que igual no la habían conocido “directamente la doraban, le tenían gran afecto y admiración”.

Una labor muy importante para recuperar su figura corre a cargo de su hija Carmencita. Estuvo en Rusia, se fue a Inglaterra, México y Checoslovaquia y regresó a España a principios de los años 70. No sabía casi nada de su madre porque casi no la había conocido, pero tenía las cartas que le envía su madre desde la cárcel cuando era una niña.

Es entonces cuando se mueve en el entorno de las antiguas presas para recuperar la figura de su madre.

Su reconocimiento en Badajoz

Su reconocimiento en Badajoz llega en 2005 cuando se hace un ciclo de conferencias y se crea la Asociación Matilde Landa. También en Mallorca, cuando en 2003 se cumple el 60 aniversario del cierre de la cárcel de mujeres.

Felipe Cabezas, presidente de la asociación, cuenta que el colectivo que lleva su nombre nace en el seno de Izquierda Unida, por la relación que Matilde Landa tuvo con el Partido Comunista.

A su juicio no ha sido una mujer reconocida en Extremadura, porque aunque tiene una calle en Badajoz, hay otros tantos personajes de los que la ciudadanía no sabe nada más allá de que es el nombre de una calle. Y este es uno de los casos.

Comenta también que su figura ha sido “vilipendiada” por algún cronista oficial, “haciendo comentarios despectivos que insinuaron que Matilde Landa era un personaje inventado.”

En contra de esos comentarios, advierte que se trata de “una persona con una trayectoria impecable a nivel de relación social y político”. “Siendo además una máxima dirigente del Socorro Rojo, una figura de ayuda a personas refugiada de la que Matilde Landa fue uno de los máximos exponentes. Una actitud moral intachable, intentando salvar de la pena capital desde las cárceles al mayor número posible de presas”.

Dorothea Tanning, la pintora surrealista que se negó a planchar el mantel de su casa

6 octubre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

La expresión “llegar a mesa puesta” tiene un sentido de servidumbre que la mayoría de las veces se relaciona con el machismo en los hogares. El hombre se encuentra el guiso caliente en el puchero, el pan en la cesta, la vajilla colocada y el mantel pulcro y perfectamente planchado por su mujer cuando llega de trabajar. Pero, ¿qué pasaría si ella lo presentase un día arrugado y lleno de pliegues?

En la pintura de Dorothea Tanning (Illinois, 1910), el hule y el mantel es un elemento recurrente que simboliza algo más que un simple cobertor. Es un guiño al ángel del hogar, a la mujer que no podía eludir sus labores caseras y recibía una vía de escape en sus cuadros a través de algo tan inocente como un mantel mal planchado.

Se puede ver en Algunas rosas y sus fantasmas (1952), La trucha hervida (1952) o en Retrato de familia (1954), cuatro de las obras incluidas en la exposición Detrás de la puerta, invisible, otra puerta que el Museo Reina Sofía dedica a la figura de la artista estadounidense hasta el 7 de enero de 2019. Después de pasar por Madrid, Dorothea Tanning llegará en primavera a la Tate Modern de Londres.

“Vemos la importancia que tienen ciertos interiores, la importancia de una crítica a las nociones básicas de la sociedad burguesa, como la familia patriarcal, y cómo ella los cuestiona sobre todo a partir de los años 50 en unas pinturas con unos manteles que son rectilíneos y nos remiten a la cuadrícula, a lo ordenado. En definitiva, a lo que ella está tratando de cambiar”, ha explicado ante los medios el director general del museo, Manuel Borja Villel.

'Some roses and their phantoms', Dorothea Tanning/ Cedidas por el Museo Reina Sofía
‘Some roses and their phantoms’, Dorothea Tanning/ Cedidas por el Museo Reina Sofía

Tanning fue una de las figuras más importantes del movimiento surrealista, aunque nunca concibió el concepto de mujer artista: “No existe nada ni nadie que se pueda definir así. Es una contradicción tan evidente como la de hombre artistaelefante artista“. Aún así, fue una de las pocas mujeres que atravesó el lienzo de los pintores surrealistas y consiguió hacerse un nombre junto a sus compañeros más allá de la incómoda figura de la musa.

No se limitó a la pintura, ya que dejó su impronta en la escultura, la poesía, el cine, el diseño de vestuario y la escenografía teatral. Quizá por eso tampoco se sentía a gusto con la descripción hermética de artista surrealista.

En el año 2002, cuando Dorothea tenía 92 años (murió con 102), le preguntaron qué opinaba al respecto de esta etiqueta: “Es como si lo llevara tatuado: ‘D ama a S’. Aún creo en la idea surrealista de que hay que esforzarse por sondear las profundidades de nuestro subconsciente para descubrir quiénes somos. Pero, por favor, no digan que soy una abanderada del surrealismo”.

No es extraño que ella y otras artistas relacionadas con el movimiento renegasen en cierto punto de él. El surrealismo defendía la libertad expresiva y sexual, pero según las pocas mujeres que lo conformaban, también malinterpretaba el cuerpo femenino como si fuese un mero objeto de fetiche.

Así, la americana Lee Miller lo subvertió presentando una glándula mamaria en un plato sobre un mantel (de nuevo) impoluto, la bella Bridget Tichenor se deshizo de su famosa cabellera rubia en un autorretrato lleno de cabezas calvas, y Tanning pintó su Mujer artista, posando desnuda (1985-87) como una Venus devorada por su propia voluptuosidad.

'Woman Artist, Nude, Standing', Dorothea Tanning/ Cedidas por el Museo Reina Sofía
‘Woman Artist, Nude, Standing’, Dorothea Tanning/ Cedidas por el Museo Reina Sofía

“Aunque [los varones] apoyaban la igualdad y su opción artística, siempre verían más musas que creadoras. Defendían la igualdad de sexo, sí, pero en la práctica las mujeres no tendrían las mismas oportunidades que sus compañeros, quedando casi siempre silenciadas”, ha dicho el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, Jaime de los Santos. En el caso de Tanning, además, tuvo que zafarse de la sombra de su marido, el maestro alemán del surrealismo Max Ernst.

La partida junto a Max Ernst

Dorothea Tanning descubrió la “ilimitada extensión de posibilidad” del surrealismo en la exposición Fantastic Art Dada Surrealism del MoMa de Nueva York en 1936. Intentó viajar a París para imbuirse de sus principales exponentes, pero la Segunda Guerra Mundial le obligó a regresar a EEUU, donde colaboró como ilustradora para diversos grandes almacenes como el famoso Macy’s. En estos años pintó su poderoso Cumpleaños (1942), un autorretrato que cambiaría su futuro para siempre.

Fue Max Ernst, por entonces uno de los pintores más cotizados del mundo, quien lo descubrió en su taller y la eligió para la mítica exposición de Peggy Guggenheim 31 mujeres, donde compartió cartel en 1943  junto a pioneras como Leonora Carrington o Frida Kahlo.

Tres años después se casó en Hollywood con Ernst, un matrimonio enriquecedor y en ocasiones tormentoso que relató tanto en sus escritos como en su pintura. El ajedrez fue el juego de habilidad que ambos eligieron para mandarse mensajes a través de sus cuadros. La muestra del Reina Sofía dedica una sala a esta temática en la que destaca Fin del juego (1944), donde un zapato de satén blanco destruye a un obispo simbolizado con un alfil y, por extensión, a la Iglesia y a sus códigos morales.

'End of the game', Dorothea Tanning/ Cedidas por el Museo Reina Sofía
‘End of the game’, Dorothea Tanning/ Cedidas por el Museo Reina Sofía

Las obras que se presentan datan desde 1930 hasta 1997, quizá los setenta años más convulsos de la historia de nuestro mundo. En esos momentos de huida hacia lugares seguros, la puerta se convirtió en uno de los elementos preferidos de Tanning. En un principio se trataba de un portal de acceso a un País de las Maravillas de sueños y de metamorfosis, fruto de la pasión de la artista por el cuento de Lewis Carroll.

Con la madurez, la puerta pasó también a simbolizar una cueva demoníaca y más tarde un símbolo erótico por su capacidad de aislar el espacio privado del público y controlarlo. A diferencia de otros como Marcel Duchamp, Tanning da prioridad en estas obras a las figuras femeninas “que siembran el caos en los espacios en los que se encuentran y sus extremidades se retuercen para desafiar la mirada del voyeur en lugar de complacerla”, como ha explicado la comisaria Alyce Mahon sobre  Hotel du Pavot o Door 84.

Hoy en día, las puertas de Dorothea Tanning podrían ser una invitación a merodear con libertad, a dejar pasar a las artistas que fueron recibidas con desprecio durante toda su carrera y que por fin ahora ventilan de par en par el machismo de aquella sociedad patriarcal.

'Eine Kleine Nachtmusik', Dorothea Tanning/ Cedidas por el Museo Reina Sofía
‘Eine Kleine Nachtmusik’, Dorothea Tanning/ Cedidas por el Museo Reina Sofía

Massiel, la antifascista que cantó a la libertad y fue censurada en Televisión Española

12 septiembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Hace semanas, RTVE público en su página web un documento que hasta ahora había permanecido en un rincón oscuro de sus archivos.  Se trata del capítulo piloto del programa presentado por José María Íñigo La gente quiere saber, en el que un grupo de personas del público preguntaba al personaje invitado sobre su vida, su carrera o lo que fuese.

En ese episodio de prueba, la protagonista fue Massiel y sus respuestas no pasaron la censura franquista ni de lejos. Declarar públicamente ser antifascista y estar a favor del divorcio no estaba muy en la línea del régimen.

Aunque esa grabación de 1972 no llegó a emitirse, las ideas políticas de la artista no eran ningún secreto. Antes de ganar Eurovisión hace precisamente 50 años, ya se había hecho muy famosa con canciones como Rosas en el mar o Aleluya, firmadas por Luis Eduardo Aute. Versos como “Voy pidiendo libertad y no quieren oír/ Es una necesidad para poder vivir/ La libertad, la libertad/ Derecho de la humanidad /Es más fácil encontrar rosas en el mar”, la metieron inmediatamente en el saco de la canción protesta.

Puede que si Joan Manuel Serrat no se hubiese empeñado en cantar la versión en catalán de La La La para representar a España en el festival de Eurovisión, la carrera de la cantante hubiese sido diferente (y viceversa). Pero evidentemente a la dictadura ni se le ocurrió la posibilidad de que otra lengua que no fuese el castellano representase al país, así que tuvieron que llamar a una sustituta. Massiel estaba en aquel momento en México dando conciertos, así que se tuvo que coger el primer avión que encontró y plantarse en el Royal Albert Hall de Londres.

Según cuenta en  un reportaje de Jesús Ordovás en la 2 de TVE, todo fue una estratagema del mánager del Dúo Dinámico Lasso de la Vega. Sus representados son los autores de la canción, así que pensó que si se quitaba a Serrat de en medio actuarían ellos, pero en Televisión Española dijeron que querían a una chica y su estrategia se fue al garete.

“Yo no sabía ni cómo era la canción, pero pensé que si era buena para Serrat, sería buena para mí, porque por aquel entonces cantábamos cosas comprometidas. Yo cantaba de negro, sólo tenía un traje y al ganar un poco de dinero en México me lo copié en morado y rojo, que son mis colores. Iba con bota larga, vestido largo, muy existencialista, melena y un colgante de plata. Al llegar y escuchar la canción, me dije ‘Hay que hacer un estilismo. Ponte moderna, que esto va de pop’. Me fui a París y me encargué un traje en Courrèges que pagué con todo el dinero que había ganado en México. Menos mal que gané el festival y me lo pagaron”.

Massiel en un reportaje fotográfico antes de Eurovisión
Massiel en un reportaje fotográfico antes de Eurovisión EFE

Tan pegadizo es el estribillo de la canción, que Massiel no se ha podido desprender de él. Manolo de la Calva, uno de los dos compositores, la avisó de que iba a llevar la canción con ella toda la vida. Y, de hecho, en cada entrevista que le hacen declara que está harta de hablar de lo mismo una y otra vez. Ya se lo había soltado a Miguel de los Santos en el programa Retrato en vivo en 1979 y apenas habían pasado diez años. El tiempo no la ayudó en ese aspecto.

“Pintaban una cruz con patas, señorita”

Aunque ganar el festival la catapultó a la fama, ni su carácter ni sus ideales cambiaron. De hecho, le valieron un enfrentamiento con la dictadura por no querer ir al Pardo a recoger el Lazo de Dama de Isabel la Católica y sacarse la foto con Franco. Se lo mandaron por correo medio meses después y estuvo vetada en Televisión Española durante un año, según ha contado.

En 1970 se subió a los escenarios teatrales junto a Fernando Fernán Gómez para interpretar A los hombres futuros, yo, Bertolt Bretch, dirigida por Antonio Díaz Merat y estuvo de gira por todo el país (el disco con las canciones se publicó dos años después). Ese trabajo le otorgó el “carnet de roja”, al menos por parte del P.E.N.S (Partido Español Nacional-Socialista).

Agente Provocador, de la editorial La Felguera, ha rescatado un reportaje de la revista Triunfo en el que se cuenta el asalto a la casa de Massiel por parte de dos integrantes de la organización ultraderechista. Un ataque que más bien fue una astracanada y que, sobre todo, sufrió la pobre criada que se llamaba Adelina, tenía 18 años y era de León.

Los asaltantes la amordazaron y la ataron a una silla para poder hacer pintadas por toda la casa. Entre otras cosas, dibujaron cruces gamadas (incluso en el famoso abrigo de chinchilla de la cantante) y escribieron “Roja”, “PENS” o “Beethoven, sí!”.

Cuando la artista llegó a casa, acompañada por la portera y un técnico de televisión, se encontró con ese panorama y los dos delincuentes, que no debían de tener ni 20 años y que, según declaró a la publicación: “estaban más nerviosos que nosotros”. Le pidieron que no llamase a la policía hasta pasados 20 minutos y dijeron “no estamos de acuerdo con lo que hemos escrito, pero nos han obligado y pueden obligarte a ti también”.

Al final Massiel les metió prisa y se fueron, dejando a la pobre Adelina “obligada a estar atendida en un hospital psiquiátrico, víctima de un shock psíquico con traumas delirantes”. Repetía la frase: “Pintaban una cruz con patas, señorita, una cruz con patas”.

Massiel y el Dúo Dinámico en Londres tras la victoria en Eurovisión
Massiel y el Dúo Dinámico en Londres tras la victoria en Eurovisión EFE

Genio y figura

De Massiel se ha dicho de todo: que era una niña del régimen, que era más roja que la sangre, que se bebía hasta el agua de los floreros (esto se ha cansado de desmentirlo), que es una malhablada, que es divertida y un torbellino. Como poco. De todo esto lo que está claro es que tiene temperamento, lo que le ha servido para sobrevivir a muchas cosas, entre ellas al machismo imperante en su profesión. Así lo contó en Retrato en vivo:

“Soy muy luchadora, muy trabajadora, bastante profesional y entonces chocas con la gente que se cree que por tu condición femenina pueden abusar. Y se creen que esto no se puede hacer en serio, que es la niña que quiere cantar, que es unhobby… entonces es cuando vas y pones encima de la mesa todas las cartas y dices ‘no señor, esto es una profesión, este es mi modus vivendi, esto hay que tomárselo en serio’ y no te dejas avasallar. Ahí es cuando dicen que vas a protestar. Y no, simplemente exiges en la misma medida en la que te entregas en tu profesión. Yo procuro no pasar por nada por lo que no tenga que pasar”.

Massiel grabó 14 álbumes, actuó en cuatro películas y en numerosas obras de teatro. Se casó tres veces, tiene un hijo y un perro llamado Lenin. Detrás de su nombre artístico vive María de los Ángeles Félix Santamaría Espinosa, una mujer que tiene una carrera que va mucho más allá de aquel La La La que la hizo famosa y a la vez la eclipsó. Ella misma lo dice cada vez que le preguntan: “50 años hablando de lo mismo, qué aburrimiento”.

Caminos de la memoria por los espacios protagonistas de la Matanza de Badajoz

31 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Se trata de uno de los capítulos más negros de la Guerra Civil, que comenzó con la entrada de las tropas franquistas del teniente coronel Yagüe. Con paseos, asesinatos y desapariciones múltiples.

‘La Columna de la Muerte’, de Francisco Espinosa, documenta hasta 1.500 personas víctimas de una represión brutal en el mes de agosto de 1936 en Badajoz, con nombres y apellidos. Se puede afirmar sin complejos que la cifra se duplicó, porque muchos nunca fueron registrados.

Unas rutas de la memoria se adentran en los espacios protagonistas de la Matanza de Badajoz. Son visitas interpretativas que desean divulgar los hechos que colocaron a la capital pacense en el mapa mundial.  Están organizadas por segundo año consecutivo por la  Asociación Extremeña de Comunicación Social (AECOS),  bajo el nombre “Caminando la Memoria. Badajoz, agosto 1936”.

La matanza de Badajoz en un periódico francés
La matanza de Badajoz en un periódico francés

La agenda de actividades incluye dos rutas diferentes los días 7 y 8 de agosto. El recorrido se inicia en la puerta de acceso a la ciudad, por donde entraron las tropas regulares marroquíes. Pasan también por la antigua cárcel o la capitanía general, donde Yagüe instaló su centro de operaciones. Se suman el cementerio viejo y la antigua plaza de toros, entre otros lugares.

Con anterioridad, y a modo de introducción, este lunes día 6 de agosto tiene lugar en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) una conferencia-debate sobre las mujeres en la II República. Centran  su mirada en Margarita Nelken y Matilde Landa. También en la organización anascosindicalista Mujeres Libres.

La matanza

Corresponsales extranjeros como el portugués Mario Neves narraron en sus crónicas escenas de horror, con asesinatos múltiples y calles teñidas de rojo. Con una columna de humo en permanente combustión. Junto a Neves dieron cuenta de los hechos periodistas como Jay Allen, John T. Whitaker o René Brut.

Contaron las practicas poco ortodoxas con las que avanzaban los sublevados, explicaron la violencia y la dureza de sus métodos. Un golpe de espado perpetrado en Badajoz “a sangre y fuego”.

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Memoria democrática

La memoria es un ejercicio democrático. El conocimiento del pasado es necesario para no cometer los mismos errores. Las visitas guiadas quieren fomentar la conciencia histórica para avanzar hacia el futuro, señala José Manuel Rodríguez desde la asociación AECOS.

La Matanza de Badajoz sigue suscitando mucha controversia, y las rutas abogan por visibilizar la memoria de la ciudadanía pacense. “Consideramos que es un hecho histórico que, de manera interesada, fue invisibilizado y ocultado. Manipulado”, destacan desde la organización.

Plaza en los años 80
Plaza en los años 80. Uno de los escenarios de la matanza de Badajoz, hoy convertida en el palacio de congresos de la ciudad / Foto: Francisco Espinosa

Al pasar por la puerta del palacio de congresos actual, muchos desconocen que allí se produjo “una cruel matanza”. Para muchos historiadores y memorialistas se trata de  un símbolo de las ‘mayores atrocidades’ atrocidades que cometió el franquismo.

En Badajoz el ayuntamiento organiza rutas turísticas, culturales, que promocionan toda la fortificación y sus baluartes. Lugares clave en torno a la guerra de la independencia o el número de víctimas que ocasionó. Cuando se llega al siglo XX se para la línea temporal. No existen actividades divulgativas, culturales, para “recordar, para honrar a las víctimas de la masacre” de agosto del 36.

Conferencias

Las actividades comienzan este lunes con las conferencias, en las que tomarán la palabra mujeres feministas extremeñas conocedoras de las figuras históricas del momento y de la organización  anarco-feminista Mujeres Libres. “Consideramos que es una forma de introducir la perspectiva de género y feminista en este tipo de actividades, con el firme propósito de visibilizar el papel de las mujeres en la guerra civil y la represión franquista, y vincularlas con el Badajoz del momento”.

Uno de los puntos de la ruta serán las tapias de la catedral, en la Plaza de España, donde hubo fusilamientos / AECOS
Uno de los puntos de la ruta serán las tapias de la catedral, en la Plaza de España, donde hubo fusilamientos / AECOS

Se analizará la historia de Matilde Landa. La figura de esta extremeña es indispensable para entender la incorporación de las mujeres al activismo político en la primera mitad del siglo XX. Un 27 de septiembre de 1942 se suicida en el penal de presas de Palma antes de que las autoridades eclesiásticas la bautizaran. Matilde Landa eligió la muerte antes que la conversión. Un icono de las mujeres que lucharon contra la represión franquista.

La otra figura es Margarita Nelken, diputada socialista en las tres legislaturas de la II República. Trabajó como crítica de arte, periodista y pintora. Una mujer con grandes inquietudes intelectuales y artísticas que entró en política con el PSOE, aunque más tarde se vinculó al Partido Comunista. Fue una de las grandes ‘agitadoras’ del movimiento feminista de la época.

Rutas de la memoria

La ruta parte el primer día junto a la rotonda de los tres poetas, en la cabecera del puente de la autonomía que da acceso la Alcazaba. Tiene un especial significado, porque por allí accedieron las tropas de los regulares marroquíes, los mercenarios que se unieron a las tropas de Franco. Los conocidos ‘moros’, que entraron en Badajoz y otros municipios a ‘sangre y fuego’.

La visita continúa por la calle Chapín, que durante años se llamó ‘Regulares Marroquíes’. El recorrido hace una parada en el palacio de Godoy, la sede de la actual escuela oficial de idiomas, que fue la cárcel de la ciudad.

Calle Ramón Albarrán, Badajoz, uno de los lugares de las rutas de la memoria / AECOS
Calle Ramón Albarrán, Badajoz, uno de los lugares de las rutas de la memoria / AECOS

Sigue por la plazuela de la Soledad y una calle cercana, donde regentaba una tienda de ultramarinos quien fuera el alcalde en ese momento, el socialista Sinforiano Madroñero.

También en la capitanía general, el gobierno militar –junto a la plaza parque López de Ayala– donde el teniente coronel Yagüe instaló su centro de operaciones. Otra de las paradas es en la Plaza de España, en los muros de la catedral, un lugar en el que se produjeron fusilamientos.

La ruta también se fija en la antigua plaza de toros, hoy convertida en el palacio de congresos, y desde allí a la la ronda del Pilar para llegar a la conocida ‘brecha de la muerte’. En el parque de la Legión desean hacer una puesta en común, con el objetivo de que la gente hable y se pueda configurar entre todas las personas asistentes un mapa de vestigios franquistas que siguen en la ciudad.

Al día siguiente la cita será en el cementerio viejo de la ciudad, otro de los iconos de la represión franquista y la matanza de Badajoz.

También aprovecharán para bucear en los nichos y tumbas de diferentes personajes de otras épocas históricas más allá de la II República y de la dictadura.

María la Judía: la precursora de la química que inventó el ‘baño María’

27 julio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

María la Judía, la Hebrea o Miriam la Profetisa fue una de las fundadoras y figuras clave del nacimiento de la alquimia, precursora de la química. Creadora de procedimientos e instrumental de laboratorio, sus invenciones se usaron durante milenios, e incluso se siguen usando hoy en día como el famoso ‘baño María’.

La figura histórica de María la Judía está oculta en las sombras. Se cree que vivió en Alejandría entre los siglos I al III d.C., pero sus escritos no se han conservado en su forma original, aunque sí en citas y fragmentos incluidos en obras posteriores. Se sabe que creó,  además del ‘baño María’, instrumentos de destilación como el Tribikos, una forma primitiva de alambique, o el Kerotakis, un aparato de reflujo usado para analizar y purificar metales y para extraer aceites esenciales de plantas, como por ejemplo de rosas, para lo que fue utilizado durante toda la Edad Antigua y Media e incluso hasta el renacimiento.

Usando este tipo de instrumental de laboratorio, María fue capaz de crear sustancias como el ‘negro María’, una mezcla de sulfuro de plomo y cobre usada como pigmento en pintura durante siglos. Por todos estos avances fue considerada como una de los Grandes Maestros de la alquimia y también de la química, que es la versión moderna despojada de mística y religión.

“El postparto ha sido el peor momento físico de mi vida: es precioso crear una vida, pero dejé de ser yo”

25 julio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Zahara (Úbeda, 1983) ha vuelto a los escenarios después de su despedida temporal en noviembre de 2016 en La Riviera igual que se fue: botando, bailando, bromeando, feliz. Ella lo compara con ver de nuevo a una amiga con la que solo quedas una vez al año, pero con la que siempre la relación está en el mismo punto. En este tiempo han pasado muchas cosas. Ha nacido y crecido el Bichín, como ha presentado a su bebé en redes sociales. Y ahora su cabeza es “como un disco duro partido en dos”. A veces literalmente, como cuando hace poco tocaba en una azotea de Sevilla y le escuchaba “llorar como un marrano” en la habitación de abajo.

En este tiempo, Zahara ha decidido, con naturalidad, mostrar las partes buenas y las partes difíciles de la maternidad. Sobre todo lo ha compartido con sus seguidores en Instagram, un público no necesariamente interesado en crianza pero con quienes ha aprendido y se ha retroalimentado.

¿Cómo se ha planteado esta vuelta?

Empecé cuando tuvo cuatro meses con muy poquitas cosas, algún concierto y sin viajar con los músicos. Me organizaba para irme fuera menos de 24 horas. Ya no doy el pecho, lo he dado hasta los 6 meses y medio. Y quiero hablar de esto: yo quería destetarlo ahora, porque me voy a grabar el disco fuera de España. Van a venir algún día mi marido y él, pero no pueden todos, con lo que implicaría estar con las tetas a reventar, sacando leche… Fui a la matrona a planificarlo y dos semanas después se destetó unilateralmente.

He tenido esa necesidad de justificarme. Cuando me preguntaban si seguía dando el pecho respondía que no, pero enseguida explicaba que se había destetado él, que quedase claro. Y es verdad que por un lado me dio mucha pena, pero por otro es una liberación. ¿Qué pasaría si efectivamente hubiese sido yo? No dejaba de tener esa presión, esa culpa social.

¿Quería esas 16 semanas?

Sí y no, porque cuando todavía no eres madre te crees que va a ser de una manera y la realidad es otra. Siendo autónoma, la baja de maternidad que te da la Seguridad Social es muy justita. Sobre todo porque cuando menos facturé fueron los últimos cinco ó seis meses, que es con los que te hacen la valoración. Ahí no tocaba, era verano, tenía un panzón que parecía que tenía tres niños dentro. Los cuatro meses pasaron volando y no era consciente de la cantidad de trabajo previo que tiene un concierto: entrevistas, ensayar, organizar, estar en forma, concentrada. Pero como empecé poco a poco me lo tomé con calma.

¿Cómo se vive un parón así en una profesión tan personalista como la suya? ¿Sentía que no se podía alargar demasiado, que no podía desconectar del todo?

Aparte de la necesidad económica de cualquier autónomo –si no trabajas, no ganas–, hay una manera de vivir esta profesión por la cual siempre ronda tu cabeza ese mantra horrible de “se van a olvidar de mí”. Vale que siempre estoy activa de un modo u otro y tengo unos seguidores que están ahí más allá de mi exposición. Pero nunca lo sabes, piensas que igual es demasiado tiempo… yo paré antes de quedarme embarazada. Van a pasar dos años entre mi último concierto en La Riviera y el nuevo disco.

Por otro lado, a mí me encanta mi trabajo. Es mi elección, donde me siento plena. Y la maternidad tiene todo lo contrario: es sentirte de todo menos tú misma. Volver al escenario era equilibrar.

Durante todos estos meses, y sobre todo al principio, ha ido compartiendo su experiencia en Instagram, se ha visto cómo pasaba de no publicar nada a hablar del día a día con un bebé o a disfrutar con Operación Triunfo.

Sí, cómo se pasaba de cinco días sin noticias de Zahara a de repente varios stories sobre OT o hablando de las tomas de leche.  Me decían en un tuit: “Zahara ha hecho más por el sexo con protección que todos los anuncios de condones”. Me encantó. Se me dio muy buen feedback. Creo que en realidad he sido muy escueta sobre el hoyo en el que he estado. Físicamente, el primer mes no podía ni coger el teléfono a mi padre. Estaba sobreviviendo y mi única prioridad era el equilibrio familiar, todo lo demás era secundario.

Hay gente que te dice que si es que no sabías lo que iba a pasar. Y da igual que te lo hayan explicado con señas y detalles. Para empezar porque es como cuando alguien te cuenta una mala experiencia con un chico, crees que no te va a pasar, que lo vas a llevar mejor porque tú eres de otra manera. Siempre nos tenemos a nosotros mismos en una estima que no coincide exactamente con la realidad. Segundo, no sé en otras profesiones, pero la mía está muy ligada a mi identidad personal. De repente perderlo todo, ser una persona que lo único que hace es dormir, alimentar y cuidar… por muy bonito que sea, muy bien que huela y maravilloso que sea dormirte con tu hijo, es un golpe.

El postparto es mucho dolor en un momento en el que necesitas lo contrario. Te sangra todo el cuerpo, tienes todo inflamado, ya no es una barriga bonita, es blanda, te cuelga, te duele y es incómoda. Tus tetas son desorbitadamente grandes, no puedes dormir, no sabes cuándo fue la última vez que te quitaste un pelo de la ceja y además te da igual. Yo ahí pensaba: ¿por qué no se habla un poquito más de esto? Quiero a mi hijo más que a mí misma. Pero déjame que me queje.

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A partir del segundo mes empezó a levantar cabeza, entonces.

El segundo mes tuve que hacer un ejercicio mental muy fuerte. Porque mi marido se incorporó a trabajar y era como “¿me dejas sola? Si entre dos es imposible”. Ahí flipaba con las madres solteras: me levanto, aplaudo y os merecéis un monumento. Lo duro fue ver que él tenía su móvil, hablaba con gente de su trabajo y había recuperado su vida. Yo lo único que podía hacer era sentarme a su lado sin absolutamente nada que contar. Si el niño había hecho caca bien o si había dormido, nada más. Y aunque él estuviese cansado, me moría de envidia.

Todavía estaba físicamente mal –mi postparto fue muy duro–, y encima anímica, emocional y profesionalmente también. Hay que tener una fuerza grande. Sobre todo si tu trabajo te enamora.

En sus últimos años, el deporte era una parte importante. No solo de su vida, sino de su imagen e identidad personal y profesional. ¿Cómo ha llevado eso?

Tengo una frase muy dura, y es que para mí el embarazo, parto y postparto han sido el peor momento físico de mi vida. Es precioso crear una vida, tiene partes muy bestias, animales y emocionantes. Pero dejé de ser yo en todos los sentidos, y no reconocerte en el espejo es muy duro. Venía de hacer varios deportes cada día, nunca he estado mejor que a los 32 años, no me cansaba de saltar sobre el escenario. El día que me miré y mi cuerpo se volvía a parecer a lo que era respiré: “ya conozco a esa tía que me está hablando”.

Recuerdo que llegó a hacer un post explicando que su barriga era grande pero que solo llevaba un bebé, casi pidiendo por favor que le dejaran en paz con ese tema.

Me afectó muchísimo. Hago un llamamiento: dejad de decirle a las mujeres cómo son sus barrigas. Si ya parece que el cuerpo de una chica es de dominio público, que todo el mundo tiene derecho a opinar sin que preguntes, ya si estás embarazada… es horroroso. A mí me afectó, me creó mucho complejo. Cada vez que me preguntaban si llevaba dos no quería salir a la calle o hacerme fotos porque me sentía gorda. ¡Y era absurdo, tenía un niño dentro! No entendía por qué me estaban generando sentirme así de mal si yo estaba superfeliz con mi barriga.

Zahara, con su camiseta de @madremente.
Zahara, con su camiseta de @madremente y las cintas de la fisioterapia a la que tiene que ir por contracturas. PATRICIA J. GARCINUÑO

¿Tenía referentes? Pienso en la imagen de las políticas que han llevado a sus bebés a los parlamentos o que se muestran embarazadas, ¿es igual de potente sobre un escenario?

Yo pensaba en Leonor Watling. Es actriz, cantante, tiene dos hijos, un marido que se dedica a la música, una vida bastante parecida a la mía. La tenía como referente: hay vida después, resucitaré y me convertiré en Leonor Watling. El otro día un amigo me decía que le indignaba que para visibilizar un problema se necesite a un famoso. Y yo le respondía que sí, que normalmente no puedes coger un libro para cualquier duda. Yo sigo a una actriz, Jenny Molen. Tuvo a su hijo el mismo día que yo. Subió fotos de su cuerpo desnuda, de sus tetas después de dar a luz. Y pensé que no estaba solo yo así de deforme, me sentí menos sola. A mí me sirvió mucho ver a una tía con 400.000 seguidores que lo hacía. No es que te reconforte que otra persona esté igual o peor que tú sino formar parte de algo común.

¿Cómo fue volver a coger la guitarra? ¿Cómo ha cambiado el proceso creativo para usted, cómo lo ha compaginado todo?

La última canción la terminé dos semanas antes de dar a luz. Ahora he terminado una que me faltaba y me ha costado ocho meses. La guitarra la cogí a los cuatro, hacerlo antes era peor. A él le escribí una antes de nacer, inspirada en un texto de Moreno [Alberto, su marido, director de Vanity Fair]. Para escribir el libro [Trabajo, piso, pareja, Verso y Cuento] sí tuve un método más disciplinado, pero componer es muy difícil. A lo mejor estoy una hora tocando la guitarra, escribiendo, y tras mucha mierda veo algo que puede funcionar, le doy vueltas, lo aparco un rato… Ya no tengo esa capacidad de aburrirme, y sobre todo, de desconectar.

Y pasa algo. Mientras una mujer tenga que plantearse reconducir su vida, reorganizarla, elegir… no existe la conciliación, es imposible. E s mentira, es la gran estafa de la sociedad. La única manera en que se puede, y es horroroso lo que voy a decir, es teniendo dinero, consiguiendo ahorrar mucho. Yo tenía muy claro que si tenía un hijo iba a necesitar ayuda. Mis padres viven a 350 kilómetros de Madrid, son superjóvenes y tienen sus vidas. Mi suegra igual. No quiero depender del entorno familiar, porque además creo que la responsabilidad de los abuelos no es educar, sino ser abuelos. Si lo crían, o se pierden a parte de abuelo –cosa que creo que también es frustrante– o lo malcrían todo el día. No creía en esto.

Ahorramos mucho, desde que decidimos que a lo mejor teníamos hijos. En parte para poder estar tranquilos estos meses, pagando a alguien que nos ayudara. Yo tengo amigas para las que esto es un problema, no se lo han podido permitir, lo cuida la tía, el abuelo, la vecina… y también es bonito que te cuide la tribu si es tu elección o situación, pero no es mi caso. Y de eso se tendría que encargar el Estado de manera automática, como la subvención que te dan de 100 euros por ser madre trabajadora. Pregúntale a cualquiera qué hace con 100 euros al mes. No sé ni por dónde empezar.

Zahara, durante un momento de la entrevista.
Zahara, durante un momento de la entrevista. PATRICIA J. GARCINUÑO

También da la sensación de que conocemos a mil músicos hombres que se van de gira por medio mundo teniendo hijos y dejándolos aquí. No sé si siente que usted no podría hacer algo así.

No puedes hacerlo. Todavía recuerdo el día que Soraya, que es lejana a mí pero es música y mujer, se fue a tomar algo con su marido a la semana de tener al niño. La gente la puso a parir. Y pienso que quién eres tú para decirle lo que tiene que hacer. Pero, ¡es que encima decían que un niño tiene que estar con su madre! Si aun dijeran que con su padre y con su madre, pues bueno, es muy bebé. Claro que si le das el pecho hay una necesidad física, pero el niño debe ser de los dos.

Criminalizar a la mujer que intenta tener un tipo de vida como la que tendría su marido es un atraso e injusto. Parece que estamos a años luz de la Edad Media cuando quemaban por brujas a las mujeres independientes, y ahora no nos queman, pero nos siguen juzgando.

Zahara.
PATRICIA J. GARCINUÑO

¿Por qué ha decidido no mostrar ni la cara ni el nombre de tu hijo? ¿Es gestionable en el tiempo a su nivel de exposición pública?

Si alguien sube una foto sin consentimiento lo puedo denunciar, por ahí no me preocupa. Y lo que hagan otros padres me parece estupendo. Pero no quiero que mi hijo no tenga autoridad, teniendo en cuenta el alcance que tiene una foto mía, sobre su exposición pública. Igual con 8 ó 9 años me pregunta por qué no pongo fotos suyas, si es que me avergüenzo. Si se lo explico, y veo que entiende la trascendencia –y a la par, la irrelevancia, que tampoco es el fin del mundo–, y quiere…

Llevo siguiéndola mucho tiempo y le he leído decir en el pasado que no quería ser madre nunca o que no lo veía claro. ¿Lo veía incompatible con su profesión?

Era un no rotundo desde los 14 años. Y aquí estoy (risas). Nunca he querido tener hijos porque no me interesaba el mundo de la crianza. Me gustaban los niños, ser maestra. Igual que he conseguido ser el tipo de artista que quería ser, tenía claro que si era madre lo quería ser de una manera determinada para la que tendría que prepararme bien. Y creía que eso no era compatible con el tipo de vida que quería tener.

Y me daba mucha rabia cuando me decían que ya cambiaría de opinión. No es que haya cambiado de opinión. Me gusta mi bebé, pero sigue sin interesarme ese universo, ni de repente todos me parecen monos. Lo que cambió fue tener una persona a mi lado con la que me apetecía formar una familia. Para mí son conceptos distintos. Ahora me encanta haber hecho algo que no estaba en mis planes pero sigo de acuerdo con esa muchacha que hasta los 32 años no quería tener hijos.

¿Cómo lo va a introducir en su mundo, en la música? ¿Está haciéndolo ya, piensa en el futuro?

Ya me lo llevo cuando logísticamente puedo, por horarios, por cercanía y con ayuda y compañía. Ahora lo llevo a las pruebas de sonido ya y flipa con los cascos. Y me encanta imaginar tener 50 años y que mi niño venga a mis conciertos o escuchemos música juntos. Mi hijo me encanta desde que nació, pero la maternidad la disfruto desde que puedo ser madre y ser mujer, volver a ser Zahara. Puedo viajar, llevármelo a Nueva York, traerlo a un concierto o dejarlo en casa súper bien cuidado. Y ahora mi vida me encanta.

Pero hay un momento en el que es muy difícil que tus pensamientos negativos no se pongan por encima. La depresión postparto la sufre un porcentaje mucho mayor del que se cree, es muy normal y hormonal.

Eso que dice entronca directamente con la identidad personal de la que hablaba antes.

El primer día que me fui de bolo me sentía mal, y en el grupo de mamás en el que estoy me preguntaron “¿vas a volver feliz? Pues tu bebé va a estar feliz”. Es una máxima. Es muy importante estar bien cuando estás con él. Como nunca hablo de esto quiero transmitirlo a otras madres: no te sientas culpable por querer trabajar. Y si no quieres trabajar y te quieres quedar con tu hijo, es la mejor decisión. Igual que si quieres darle el pecho o no. Lo que decidas es lo mejor. No es lo que te diga tu tía, ni el vecino, ni la que te sigue por Instagram.

Zahara.
PATRICIA J. GARCINUÑO

Marisol, la obrera de la cultura que vendió sus premios franquistas para ayudar al comunismo

21 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Resulta difícil escribir sobre Marisol (Málaga, 1948), el nombre artístico de Pepa Flores, sin caer en el formato propio de las revistas del corazón. Al fin y al cabo, la niña prodigio del cine de la época franquista atrajo al público tanto por su trabajo como por su vida personal. Protagonizó cientos de portadas desde su debut hasta su retirada de la vida pública con 37 años, decisión que también generó montones de titulares y programas especiales.

Lo fácil es encontrar un motivo para recuperar su figura. Sin ir más lejos, la efeméride de su 70 cumpleaños este 2018, aunque es mucho más interesante su aparición en el disco que el sello Ace Records! publicó el pasado enero.

Se trata del recopilatorio Beat Girls Español! 1960s She-Pop From Spain, que lleva como subtítulo: “El lado femenino del pop español, incluídos algunos ejemplos del Sonido Torrelaguna” (característico de los arreglos de las canciones del sello Hispavox, situado en la calle Torrelaguna, en la época de Rafael Trabucchelli como director. Es decir, lo ye-yé).

En el volumen aparecen artistas como Concha Velasco, Rocío Dúrcal, Sonia (con una histórica versión en castellano del Get Out Of My Cloud de The Rolling Stones) y, por supuesto, Marisol.

Sus dos canciones poco tienen que ver con la niña rubia de Ha llegado un ángel y mucho con la artista adulta que llegó a ser: la archifamosa Corazón Contento y una versión desenfrenada de La Tarara, que interpreta en su película Las cuatro bodas de Marisol. La escena en la que la representa poco tiene que envidiar al mejor Tarantino.

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Instrumento del franquismo

Es el primer filme -el sexto de su filmografía- en el que se escucha su singular voz ronca y su imagen empieza a corresponderse con la de la joven de 20 años que es. Los esfuerzos de Manuel Goyanes, el productor que la llevó al estrellato, por mantener en la infancia a aquella mina de ojos azules que tanto dinero había generado ya no servían.

Fue la penúltima película de su etapa adolescente. En 1968 protagonizó junto al torero Palomo Linares, Solos los dos y se convirtió en ‘mujer’ a ojos del público. De paso, en el mismo año se casó con Carlos Goyanes, hijo del productor (que décadas después caería en la redada de la Operación Nécora) y con el que había convivido desde niña. Su ‘hermano’ se convirtió en su marido, un cambio de roles un tanto truculento pero rentable. La boda se convirtió en uno de los eventos más sonados del momento, con hordas de fans en la entrada de la iglesia y cientos de hojas de papel couché con ella vestida de blanco.

La actriz representaba en aquel momento el papel de esposa feliz que acataba y difundía los valores del régimen con alegría. Según su biografía autorizada (T&B editores, 2008), firmada por Javier Aguilar y Miguel Losada, Marisol llegó a declarar ante la prensa: “No sé si seguiré trabajando después de la boda porque pienso que la responsabilidad económica del hogar ha de recaer sobre el hombre. Si Carlos me manda que deje el cine, estoy dispuesta a hacerlo aunque preferiría seguir con mi carrera”. Dos años después se separaron y el matrimonio se anuló en 1973 por ‘inmadurez de ambos’.

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Pepa Flores relató que había sufrido abusos en su infancia (EFE)

La prehistoria del #Metoo

Poco había de verdad en todo aquello. Muchos años antes de que estallara el caso de Harvey Weinstein, Pepa Flores ya había hablado públicamente de los abusos que había sufrido desde que empezó en el mundo del cine siendo una niña. La periodista Pilar Eyre recuperó hace poco las declaraciones de la artista hizo a la revista Interviú hace décadas y que no levantaron ningún movimiento parecido al #MeToo. “A los ocho años no era la niña angelical que todo el mundo creía… ya estaba más sacudida que una estera”, por ejemplo.

Esa misma revista llegó a vender un millón de ejemplares con una portada que ya ha pasado a la posteridad: el desnudo de Marisol. La niña rubia del franquismo convertida en icono sexual al posar sin ropa para el fotógrafo César Lucas. Fue en 1976 y la publicación llevaba en su interior un artículo titulado “Marisol: el bello camino hacia la democracia”. Se libraron del secuestro por los pelos, aunque el fotógrafo tuvo problemas con la justicia hasta 1981, cuando le absolvieron de los cargos por atentado a la moral y escándalo público.

El verdadero problema es que la protagonista del retrato nunca dio el consentimiento para su publicación. Aquellas fotos se tomaron en 1970, por encargo de Carlos Goyanes “parece ser que con el fin de que las viera el director italiano Bernardo Bertolucci, con los ojos puestos en que Marisol trabajara con él y con el actor Alain Delon en una película. La sesión fotográfica había costando 90.000 pesetas”, aseguran Aguilar y Losada en su libro.

Pepa Flores nunca denunció ni a Lucas ni a la revista, pese a que habían vuelto a utilizar su cuerpo sin su aprobación. La imagen ha sido una de las más lucrativas de la publicación. En 1991 recuperaron la portada con motivo de su 15 aniversario y fue  la última que llegó al quiosco antes del cierre de la revista el pasado mes de enero.

interviú

@interviu

DESPEDIDA | La portada de Marisol es la elegida para decir adiós a todos nuestros seguidores. Puedes ver la edición en: http://pdf.interviu.es/edicion/?eid=44920 

Activismo paralelo

Curiosamente, la biografía de Pepa Flores guarda similitudes en algunos momentos con la de Jane Fonda aunque, de entrada, pueda parecer improbable. La norteamericana también tuvo que hacer esfuerzos para librarse del dichoso cartel de ‘mito erótico’ que le colgaron después de protagonizar Barbarella (Roger Vadim, 1968) vestida con el mítico bikini diseñado por Paco Rabanne.

A ambas les costó que las tomasen en serio profesionalmente pero también supieron sacarle partido a aquellos prejuicios. Fonda ganó mucho dinero con sus famosísimos vídeos de Aerobic Jane Fonda’s Workout que ‘ayudaban’ a las mujeres del mundo a conseguir un cuerpo como el suyo (y lucir así su propio bikini). Lo que no sabían sus seguidoras es que el dinero recaudado iba destinado a apoyar a las causas políticas en las que participaba.

Por su parte Marisol vendió los premios de oro que le habían otorgado en las fiestas del Caudillo en La Granja cuando aún era un instrumento perfecto de la dictadura, para apoyar a la izquierda española de la época. Se había implicado en el comunismo en la época en la que empezó su relación con Antonio Gades y, como personajes públicos, lideraron muchas de las protestas de la última época del franquismo y de la democracia. Gades y ella se casaron en Cuba en 1982 con Fidel Castro como padrino.

Llegaron a llamarla ‘La niña de Moscú’, estuvo afiliada al Partido Comunista y al Partido Comunista de los Pueblos de España y ella misma se declaró: “Una obrera de la cultura. Me fusilarán antes que traicionar a mi clase”.

Cumplió con su palabra y en 1985 protagonizó su última película Caso Cerrado, dirigida por Juan Caño. Fue la segunda en la que salió acreditada como Pepa Flores, después de Carmen (Carlos Saura, 1983). Poco tiempo después desapareció de la vida pública y se mudó a Málaga, el sitio de dónde venía. Viajó por todo el mundo, conoció a gente como Audrey Hepburn, Ann- Magret o Harpo Marx, compartió pantalla con Mel Ferrer y Jean Seberg y trabajó bajo las órdenes de Juan Antonio Bardem y Mario Camus, pero se hubiese cambiado por cualquiera de los que soñaban su vida desde sus casas.

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La actriz y cantante Pepa Flores durante su actuación en el campo de fútbol de Torrejón, donde culminó la marcha anti-OTAN en junio de 1982