Archive for the ‘política’ Category

“No entendemos que nos quieran en la cárcel. Nuestra música transmite la rabia de una generación sin futuro”

27 noviembre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

La Fiscalía de la Audiencia Nacional pide dos años y un día de cárcel para los doce integrantes del colectivo La Insurgencia. El joven Saúl Zaitsev defiende que su música no es “ningún delito”.

Saúl Zaitsev, nombre artístico, en su videoclip 'Andar'

Saúl Zaitsev, nombre artístico, en su videoclip ‘Andar’

El Coletivo La Insurgencia reúne a doce jóvenes alrededor de un micrófono. Cantan hip-hop y lo hacen con rabia, con fuerza. Rapean sobre sus problemas y la frustración de una generación con un futuro difuso. El más joven de todos ellos tiene 20 años. El más mayor cumplirá en unos días los 31. Muchos ni se conocen en persona. Se conocieron en las redes sociales y decidieron juntar sus vídeos bajo una misma marca: La Insurgencia. No eran famosos. Se puede decir que estaban empezando en esto de la música. Sin embargo, había quien sí les había escuchado.

La Audiencia Nacional pide para cada uno de los doces raperos un total de dos años y un día de cárcel, 9 años de inhabilitación para ejercer cargos públicos y 4.800€ de multa. Les acusa de un “delito de enaltecimiento del terrorismo”. Según el escrito el fiscal José Perals Calleja el grupo “ensalza de manera casi sistemática la organización terrorista PCE (r) – GRAPO” y el mensaje de sus canciones “mantiene una tónica subversiva frente al orden constitucional democrática”.

El joven rapero Saúl Zaitsev (nombre artístico), de 20 años no comparte el juicio del fiscal. Considera que se han seleccionado frases aisladas de sus canciones para poder decir que son violentos. Recuerda a Público, además, que ha compuesto canciones contra el consumo juvenil de drogas y que ha servido para los chavales que hoy van a su antiguo instituto. El jueves y viernes de esta semana la Audiencia Nacional decidirá cómo será el resto de la vida de doce chavales.

“Determinadas frases pueden sonar agresivas, pero nadie puede ir a la cárcel por hacer canciones de mal gusto”

“La Fiscalía pretende sacar frases inconexas de nuestras canciones, sin coherencia, como si fuese un discurso político o un mitin. Una canción tiene que ser entendida dentro de su disco, dentro del todo. Determinadas frases pueden sonar agresivas, pero nadie puede ir a la cárcel por hacer canciones de mal gusto. O eso pensaba yo hasta ahora”, explica Saúl en conversación telefónica con Público.

De hecho, Saúl regresa que su música sea agresiva o violenta. “Hay que tener en cuenta que cantamos hip hop, que es un género que debe transmitir rabia. Y creo que nosotros transmitimos la rabia y la impotencia que creo que gran parte de nuestra generación tiene, sin perspectivas de futuro, con el paro juvenil disparado… Nosotros dejamos escapar esa frustración a través de nuestra música. Otros lo hacen a través del grafiti o yo qué sé”, prosigue.

Concretamente, a Saúl le piden dos años de cárcel por, entre otras, las siguientes frases:

– “Desde que leeemos al partido lo tenemos claro, la palabra es una arma, nuestro rap un disparo, pero sabemos que la lucha está en la calle hermano”.

– “No somos artistas, somos luchadores, no somos letristas, somos agitadores, somos militantes despertando mentes”.

“Mis héroes no son capos, mis héroes son GRAPOS lánzamos el tirito chico que yo no entro al trapo”.

– “Feliz cuando ajusticien en la plaza del pueblo a Letizia Ortiz”.

[VER EL RESTO DE FRASES POR LAS QUE HAN SIDO IMPUTADOS]

Un absurdo

Que la Fiscalía de la Audiencia Nacional quiera meter entre rejas al colectivo La Insurgencia es para Saúl un “absurdo y una desproporción inmensa”. “¿Cómo vamos a enaltecer un terrorismo que no existe? ¿Qué enaltecemos?”, se pregunta el joven de 20 años, que lanza la cuestión al aire de qué gana este Estado o este país con ellos dentro de la prisión.

“Mi música no es ningún delito y no creo que nadie se haya visto animado a cometer delitos después de escucharme”

“Mi música no es ningún delito y no creo que nadie se haya visto animado a cometer delitos después de escucharme. Expresa opiniones, con las que puedes estar de acuerdo o no, pero que son compartidas por muchos aquí en mi barrio y en el entorno en el que me muevo”, expresa Saúl, que denuncia que se siente perseguido por “disidente”. “Persiguen con el Código Penal la disidencia al sistema que impera en España. Ahí están las condenas contra otros raperos como Valtonyc o Pablo Hassel”, sentencia.

PDLI denuncia el juicio

La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) considera que el juicio a los doce raperos de La Insurgencia en la Audiencia Nacional por sus letras  es un “nuevo atropello a la libertad de expresión y una vulneración de este derecho fundamental, contrario a los estándares internacionales a los que está sujeta España, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Convenio Europeo de Derechos Humanos”.

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Finlandia demuestra que una renta básica para todos puede funcionar

25 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

En un pequeño pueblo rural de Finlandia, un hombre recibe dinero gratis. Casi 560 euros entran en su cuenta corriente cada mes, sin ningún tipo de ataduras. Puede usar el dinero como quiera. ¿Quién es el benefactor? El Gobierno finlandés. Parece el preludio a una película de suspense, o a lo mejor a un reality de televisión. Aunque la historia de Juha Järvinen es más interesante. Es básicamente un ratón de laboratorio en un experimento que puede definir el futuro de Occidente.

Järvinen fue elegido la Navidad pasada por el Estado para formar parte junto a otros 2.000 desempleados en un ensayo de la renta básica universal. Puede que hayas oído hablar de la renta básica universal, o la política que se basa, literalmente, en dar dinero a la gente a cambio de nada. Es una idea que emociona tanto a gente abiertamente de izquierdas –John McDonell y Bernie Sanders– como a la élite económica de Silicon Valley –Mark Zuckerberg y Elon Musk–. Y en el largo período que ha transcurrido tras la crisis financiera, esta es una de las pocas alternativas que no dejan un sabor a refrito pasado de fecha.

Aun así, casi nadie sabe cómo sería. A raíz de todo el alboroto generado por esta propuesta, Finlandia será el primer país europeo en realizar un ensayo. No es la versión purista de la renta básica universal que daría un sueldo mensual a todos, incluyendo a los millonarios. Finlandia tampoco publicará resultados hasta que el periodo de prueba de dos años finalice en 2018. Mientras tanto, dependemos de los testimonios de los participantes como Järvinen. Así que vuelo a Helsinki y conduzco cinco horas para encontrarme con él.

Pregúntale a Järvinen que ha significado para él recibir dinero gratis cada mes y te conducirá a su taller. Ahí encontrarás equipos de producción cinematográfica, una pizarra con planes para una versión de Airbnb para artistas, y un pequeño cuarto en el que hace tambores Batá que vende por hasta 900 euros. Todo esto mientras que ayuda a criar seis niños. Todos esos euros gratis le han llevado a trabajar más duro que nunca.

Nada de esto habría sido posible sin la renta básica universal. Hasta este año, Järvinen vivía de su paga de desempleo. La oficina de empleo de Finlandia siempre estaba estudiando su caso, siempre entre solicitudes de empleo y talleres de formación. Las ideas brotan de Järvinen con la misma facilidad que el agua de un grifo, pero nunca podía desarrollar sus ideas por miedo a suscitar restricciones burocráticas.

Prestaciones sociales clásicas que imponen barreras

En un caso muy debatido el año pasado, un finés llamado Christian fue pillado tallando y vendiendo púas para guitarra. Era más un pasatiempo que un negocio, le sacaba poco más de 2.000 euros al año. Pero la suma no fue lo que enfureció a las autoridades, sino el tiempo que había dedicado a realizar cada púa, que podría haber empleado en la carrera de obstáculos oficial para encontrar trabajo.

Este era también el caso de Järvinen, hasta este año. Al igual que muchos británicos que sobreviven de las prestaciones sociales, él estaba atrapado en un sistema “humillante” que le daba poco menos que para alimentarse, al mismo tiempo que le negaba cualquier esperanza de satisfacción.

Entonces, ¿a qué se debe su cambio? Al dinero de la renta básica universal está claro que no. En Finlandia, 560 euros es menos de un  quinto del sueldo medio en el sector privado. “Tienes que ser un mago para sobrevivir con ese dinero”, dice Järvinen. Una y otra vez, se describe como “pobre”, sin rodeos.

Su liberación vino con la falta de condiciones ligadas al dinero. Si así desean, los finlandeses pueden meter el dinero en el banco y no hacer nada más. Pero al menos en el caso de Järvinen, la suma le ha quitado el miedo a la profunda miseria, dándole la libertad necesaria para hacer trabajos que para él son relevantes.

Suena simple. Es simple. Pero para los visitantes a la Gran Bretaña de la Austeridad, con su amplio abanico de escándalos relacionados con los subsidios sociales, desde el crédito universal a Concentrix o Atos, suena casi a fantasía.

Los parados no son vagos que no quieren trabajar

Este ensayo ha sido introducido por un gobierno de centroderecha que está llevando a cabo su propia versión de las políticas de austeridad, con grandes recortes a las prestaciones sociales y a las escuelas. Aún así, por mucho que intente imaginar a Theresa May o a Philip Hammond permitiendo el más mínimo cambio a los pobres sin cuestionarlo de manera alguna, no puedo imaginarlo.

Visito a la equivalente finlandesa del británico Ian Duncan Smith, la ministra de Asuntos Sociales, Pirkko Mattila. Recientemente alejada del partido populista Verdaderos Finlandeses, no tiene tendencias hippies a simple vista –ni siquiera unas varillas de incienso–. Aún así se muestra verdaderamente perpleja de que pueda haber resistencia política alguna a darle dinero a gente pobre para que se quede sentada en casa. “Personalmente, creo que los ciudadanos finlandeses quieren trabajar de verdad”, dice Mattila.

Esto demuestra cómo de moralmente corruptas se han vuelto las políticas de subsidios sociales en el Reino Unido en comparación con muchas otras partes de Europa. Se puede culpar a la austeridad del Partido Conservador, a los programas de trabajo a cambio de beneficios sociales del Nuevo Partido Laborista de Tony Blair, a los intentos thatcheristas de mandarnos a paseo, pero lo cierto es que hemos acabado con un sistema atravesado por dos creencias tóxicas.

Falsas creencias sobre la pobreza

En primer lugar, que la pobreza es el producto del fracaso moral personal. Para el ministro de Hacienda durante el mandato de David Cameron, George Osborne, era una cuestión de vagos contra luchadores. Para Iain Duncan Smith, la pobreza era la fruta podrida de las familias disfuncionales, la adicción o la deuda. Ninguno de ellos, ni los miembros de sus partidos, pueden admitir los que sus homólogos finlandeses sí hacen: que la pobreza no es más que la falta de dinero.

De ahí surge la segunda creencia falsa británica: la idea de que el sistema de ayudas sociales no es una red de seguridad para todos, sino un sistema de clasificación desmoralizado y falto de recursos para los vagos y los inútiles de los estratos más bajos de la sociedad.

Tratar a los pobres como a criminales en ciernes coloca al sistema de bienestar social como adjunto al sistema de justicia criminal. Significa declarar a gente moribunda como apta para el trabajo. Deja a las personas con minusvalía con temor a la próxima evaluación de su capacidad funcional; y a gente desempleada, castigada sin razón alguna.

Y todo esto es prácticamente inútil. La burocracia y los costes se trasladan a todas partes, desde la sanidad pública a la administración local y de ahí a las oficinas de atención al ciudadano. El gobierno no ha conseguido, basado en sus propias evaluaciones, en destinar una pequeña fracción de sus recortes a reformar las prestaciones por discapacidad. Piensa en todas las vidas que se han visto hechas pedazos, arruinadas. Y no se ha ahorrado casi ni un céntimo.

Si esta fuese la filosofía de los finlandeses, nunca habrían llevado a cabo este experimento, y Järvinen no estaría ahora soñando con decenas de proyectos.

Vete a Finlandia a buscar respuestas en relación a la renta básica universal, por supuesto. Pero ve preparado para volver con aún más preguntas de por qué Gran Bretaña maltrata a sus pobres.

Traducido por Marina Leiva

Los cronistas de la ruina de Europa

22 noviembre, 2017

Fuente: http://www.blogs.elpais.com

Por: F. Javier Herrero 20 de febrero de 2014

Familia berlin

Una madre alemana cocina para su familia en una calle del Berlín de 1945 / Corbis

La caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989 inició el proceso que acabaría con las últimas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Un año después, la reunificación alemana que lideró el canciller Helmut Kohl era un hecho que se desarrolló con suma rapidez en paralelo al proceso de construcción política de Europa. Por aquellas fechas el ensayista alemán Hans Magnus Enzensberger temía que ese proceso terminase en un eurocentrismo económico, liberal hacia dentro y proteccionista hacia el exterior, una nueva “Fortaleza Europa”, en un sentido demográfico y económico, potencial generadora de tensiones. A modo de posible vacuna, Enzensberger entendía, acertadamente, que no se había llevado a cabo un análisis complejo de los “años fundacionales” de la nueva Europa y la situación que afrontó su población. Son los años de la posguerra europea, los años en que el continente  era materialmente un montón de ruinas y los europeos, no solo los alemanes, se encontraban en un pozo político y moral.

Al constatar que la filosofía europea se dejó llevar por una abstracción que le alejaba de un frío análisis de la realidad y que la literatura de memorias posterior carecía de credibilidad, la aportación del pensador alemán para iluminar esos oscuros años que van de 1944 a 1948, fue publicar en 1990 Europa en ruinas, una recopilación de crónicas de los mejores reporteros y escritores americanos, que siguieron a los ejércitos aliados en su avance hacia Alemania, y de otros que provenían de países neutrales, outsiders que daban las impresiones más lúcidas, aunque solo fuesen relativamente acertadas, acerca de las calamidades que sufrían los supervivientes europeos. Enzensberger recurrió a ellos porque en la disposición intelectual de los periodistas  de los países afectados era palpable la autocensura interior que aplicaban a sus análisis y reportajes. En palabras de él mismo, “no solo había quedado devastado el entorno físico, sino también la capacidad de percepción. Toda Europa estaba por así decirlo, como si le hubieran propinado un porrazo en la cabeza”. Capitán Swing ha publicado a finales de 2013 el libro en español y lo hace en un momento muy adecuado, cuando los valores de la esencia del proyecto común europeo están en entredicho, en medio de una crisis económica de dimensiones desconocidas desde 1929, con Alemania convertida en el líder de una Unión Europea que promueve una política de austeridad que puede llegar a dividir al norte del sur de Europa. En un momento, en definitiva, en que los logros del estado del bienestar se tambalean y florecen de nuevo los populismos y la extrema derecha repartidos por toda la geografía europea.

Niño polaco

Niño polaco víctima de la guerra en la arrasada Varsovia / Corbis

“Nadie es un nazi. Nadie lo ha sido jamás. Tal vez había un par de nazis en el pueblo de al lado (…) durante seis semanas tuve escondido en mi casa a un judío (…). Ay cómo hemos sufrido. Las bombas…”. En abril de 1945 la norteamericana Martha Gellhorn escucha declaraciones parecidas de todos los alemanes con los que se cruza en Renania. Se pregunta “cómo es posible que ese detestable gobierno nazi, al que nadie apoyaba, fuera capaz de mantener esta guerra durante cinco años y medio”. Gellhorn ve “un pueblo entero que declina toda responsabilidad” y que “no constituye una visión edificante”. Se trata de negar una realidad que cada vez adquiere perfiles más terribles, una especie de amnesia colectiva se propaga. Dos años después, en julio de 1947 Janet Hanner envía una crónica desde Berlín que estremece: “La nueva Alemania es solo un despojo de la Alemania muerta de Hitler (…) enemistada con todo el mundo, parece, curiosamente, muy satisfecha consigo misma (…) los alemanes no demuestran ningún interés especial o compasión alguna por el sufrimiento y las pérdidas que han ocasionado a otros (…). Solo unos pocos alemanes parecen acordarse todavía de las palabras que algunos clarividentes pronunciaron al comienzo de los ataques de 1940: ¡Gozad de la guerra!, ¡La paz será terrible!”. Hanner es testigo de una pérdida general de las referencias morales entre los supervivientes alemanes, que deja perplejos a estos reporteros anglosajones. Observadores europeos como el sueco Stig Dagerman consiguen mejores resultados cuando intentan explicarse el comportamiento de los alemanes de la posguerra. Este escritor sueco viajó durante el otoño de 1946 por toda Alemania y afortunadamente hemos podido contar con su capacidad de análisis cuando describe a los antifascistas alemanes como “las ruinas más bellas de Alemania”  o cuando viaja en tren cerca de Hamburgo y “excepto nosotros dos nadie se asoma a la ventanilla para contemplar lo que probablemente sea el campo de ruinas más escalofriante de Europa. Cuando alzo los ojos me encuentro con miradas que dicen: Éste no es de aquí”. Los mecanismos de supresión de la memoria ya están activados.

En octubre de 1944 Martha Gellhorn se encuentra en la recién liberada Nimega, una ciudad holandesa que describe como plácida y aburrida en el pasado pero enclavada en una zona peligrosa, al lado de la Línea Sigfrido y el cauce del Rin. Gellhorn entra en una escuela convertida en cárcel llena de colaboracionistas de los nazis. Entre todos ellos destaca un grupo, “mujeres jóvenes con expresión sombría que yacen en el lecho, enfermas, con bebés muy pequeños; son las mujeres que vivían con soldados alemanes, que ahora son madres de hijos alemanes…”, y nos preguntamos si esas mujeres eran nazis convencidas o buscaban un medio, por peligroso que fuese, de sobrevivir.

En “unas circunstancias que semejan la temprana Edad Media. Como beduinos, los napolitanos acampan entre las ruinas…”. Norman Lewis describe así el Nápoles de octubre de 1944 que sufre de hambre y sed, porque los alemanes han destruido los sistemas de suministro de agua. Pero si alguien sabe sobrevivir en un medio hostil, esos son los napolitanos. Allí el mercado negro llegó a ser próspero como nunca lo fue. De cada tres barcos de los Aliados que eran descargados en el puerto desaparecía el cargamento de uno, y en los alrededores del Tribunal de Justicia se vendía en un ruidoso mercado lo poco que antes había sido robado.

Dresde

Habitantes de Dresde suben a un tranvía en 1945 / Corbis

John Gunther llega a Varsovia en el verano de 1948, la ciudad que, después de Stalingrado, ha sufrido la mayor devastación en la guerra. Un polaco se dirige al periodista: “Vosotros en Occidente podéis tener el más alto nivel de vida del mundo. Pero nosotros los polacos tenemos el más alto nivel de muerte”. No se puede resumir mejor lo que ha sufrido esta ciudad desde que fue invadida en 1939 cuando contaba con 1.300.000 habitantes y en 1945 contaba con 700.000 menos. Gunther relata como, a pesar de todo, esos perseverantes polacos salen de sus catacumbas cada día comprometidos a reconstruir una ciudad que los nazis quisieron borrar del mapa en octubre de 1944, con una fortaleza y optimismo que sorprenden precisamente porque Varsovia gracias a ellos vuelve a estar viva.

Max Frisch, dramaturgo y autor de Homo Faber, recorrió varias ciudades alemanas en 1946. La maestría con que traslada a las palabras sentimientos y emociones es algo que ha estado al alcance de solo unos pocos en el siglo XX. Por ello, su prosa elegante y delicada nos conmueve cuando describe la desolación y desesperanza que abruma a los civiles alemanes derrotados en esos años. En la primavera de 1946 visita Frankfurt en cuya estación de ferrocarril se encuentra a unos refugiados de territorios que ya no pertenecen a Alemania, abandonados y sin ayuda para los que “su vida solo es una ilusión, algo ficticio, una espera sin esperanza, ya no sienten ningún apego por ella; solo la vida continua adherida a ellos, como un espectro (…) respira en los niños dormidos que yacen sobre los escombros, con la cabeza entre los bracitos consumidos, acurrucados como embriones en el seno materno…”.

París, Roma, Londres, Praga, Budapest, el infierno de Dachau…con Europa en ruinas viajamos a través del caos mental y material de la Europa coventrizada y hambrienta que, curiosamente, a pesar de tantos y tantos bombardeos, no será convertida en un todo homogéneo con la reconstrucción. Las diferencias entre europeos persistirán. El trabajo de Enzensberger con la recopilación de estas crónicas y textos es encomiable y demuestra la necesidad de recordar ese sufrimiento y reivindicar esa memoria por sus efectos preventivos ya que no debemos dar la paz en el continente como algo por supuesto. No olvidemos que hace casi dos décadas, al poco de aparecer este libro por primera vez, 8.000 bosnios eran asesinados en Srebrenica.

A diferencia de nosotros, aquellos que vivieron la Revolución Rusa sí entendían la historia

21 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Las cosas no le iban muy bien a Lenin hace justo 100 años. Estamos a siete días del centenario de la toma del poder de los blocheviques, pero cuando Lenin se preparaba para el golpe, fue víctima de una de las grandes exclusivas del siglo XX.

Después de que una dura reunión del comité fijase la fecha de la revolución para el 2 de noviembre (calendario occidental), dos líderes bolcheviques, Zinoviev y Kamenev, que pensaban que la idea era una locura, filtraron el plan a un periódico progubernamental.

Lenin, enfadado, les expulsó del partido y ordenó que la insurrección se aplazase cinco días. El gobierno provisional ruso, que ya apenas tenía poder, aprovechó ese retraso para mandar tropas adicionales a Petrogrado. Mientras, los comisarios bolcheviques empezaron a revocar esas órdenes.

Todo, en otras palabras, se hizo abiertamente. The New York Times informó el 1 de noviembre de 1917 que una “manifestación” planeada por “el agitador radical Nikolai Lenine” se había pospuesto y que el Gobierno estaba a salvo. El resto, como se suele decir, es historia.

A medida que nos acercamos al aniversario de la Revolución Rusa, se producirán tres tipos de respuestas: la condena conservadora; la mezcla progresista de admiración y lamento; y la conmemoración entusiasta. Aunque lamento el bolchevismo y la fecha de la degeneración de la revolución que comenzó a principios de los años 20, estaré entre aquellos que celebran estas fechas.

Para mí, la revolución del 7 de noviembre representa exactamente lo que los folletos cargados de texto repartidos por los bolcheviques en las vísperas del evento prometían: “Poder de clase”. El gobierno provisional liberal-socialista que había dirigido Rusia desde la abdicación del zar se estaba hundiendo. Muchos generales se estaban movilizando para llevar a cabo un golpe militar. El Ejército en el frente se estaba desmoronando. También estaban estallando progromos contra los judíos.

La clase trabajadora, afirmaban los agitadores de Lenin, era la única fuerza que podía llenar el vacío de poder, sacar a Rusia de una guerra en la que estaba perdiendo desastrosamente, acabar con los progromos y reprimir a los militares conservadores que preparaban un mandato militar. Iba a haber una guerra civil en cualquier caso: los trabajadores habían estado bajo control de las fábricas desde julio y muchos pensaron que sería mejor empezar con un pie de ventaja.

Hoy sabemos lo mal que fue. Lenin y el comandante militar soviético León Trotski sabían que a menos que se les unieran los trabajadores de Francia y Alemania, su revolución estaba perdida; y lo sabían por estudiar exactamente a qué tipo de condena se enfrentaba la Revolución Francesa de 1789: o ser aplastados por ejércitos apoyados desde el exterior o enfrentarse a una toma de poder autoritaria desde dentro de la revolución. Aunque actuaron sin piedad contra la amenaza externa, fueron ineficaces contra la interna y, en general, son culpables de promoverla.

Los comunistas defienden la momia de Lenin con una marcha en la Plaza Roja

Lo que me sorprende ahora, leyendo los testimonios orales y las memorias que los investigadores han sacado recientemente a la luz, es lo extraordinariamente formada que estaba la gente de a pie en materia de historia. Resistiéndose a la idea de una revolución de los trabajadores, los mencheviques –un partido socialista moderado– utilizaron en repetidas ocasiones la palabra “termidor” para advertir de lo que podía pasar. Termidor fue el mes de 1794 en el que terminó la fase jacobina de la Revolución Francesa con la decapitación de Robespierre.

Ya en 1909, escritores mencheviques introdujeron la idea de un termidor ruso en su prensa popular y panfletos. Si los trabajadores tomaban el control en un país en retroceso, esgrimían, entonces, igual que pasó en Francia, se necesitaría una fase del “terror”; la economía se derrumbaría y, algún día, un grupo autoritario emergería desde dentro de la revolución para volver a imponer el control. Tal y como revelaron los acontecimientos de 1917, la gente más formada de la clase trabajadora era capaz de comprender los paralelismos con 1789.

El momento actual es diferente. Desde 2011, hemos vivido un súbito ajetreo de la historia: la caída de dictaduras la emergencia de nuevas ideologías de protesta, el castigo colectivo a poblaciones enteras, anexiones unilaterales, declaraciones de independencia y la fragmentación de lo que una vez fueron importantes instituciones.

Pero de todo lo que vivimos, ¿cuánto entendemos? El libro El fin de la historia, de Francis Fukuyama, y las afirmaciones subsiguientes sobre un mundo permanentemente unipolar, pertenecen a una era pasada. Pero la asunción de que hemos entrado en un estado de permanencia tecnocrática se mantiene.

Si uno habla con antiguos espías, diplomáticos y analistas en geoestrategia puede ver que están muy preocupados por el mundo e intentan trazar paralelismos históricos para expresar su preocupación. Los empresarios y políticos suelen preocuparse por los ingresos y las cuentas del año que viene, pero tienen muy pocos puntos de referencia con los que entender la dinámica de la catástrofe.

Respecto a la palabra termidor, en Reino Unido es más probable escucharla seguida de la palabra langosta [por la famosa receta francesa], que en referencia a las dinámicas de la revolución y contrarrevolución.

El servicio de radio televisión pública, que se ha aficionado notablemente a explicar la naturaleza, raras veces explica la historia. Vivimos una época dorada de series sobre dramas históricos en el que los acontecimientos que perturban las historias de amor de gente guapa disfrazada siempre llegan por sorpresa. Poldark, de Debbie Horsfield, no sigue esta tendencia, pero si la BBC quisiese añadir un servicio público emitiría los programas de Dan Snow o Tristram Hunt durante una hora después de Poldark, explicando así la interacción de la Revolución Francesa y la formación de la clase obrera británica.

En los próximos días, las discusiones sobre los aciertos y los errores de Rusia en 1917 llegarán a su punto álgido. Muchas otras discusiones se amontonarán sobre esta, como cuando Estonia pidió a principios de este año al gobierno izquierdista de Grecia que admitiese que “el comunismo es tan malo como el fascismo” (a lo que Grecia se negó).

Lo que deberíamos promover, al tiempo que volvemos a luchar las batallas del siglo XX, es la educación histórica. Saber lo que significaba termidor no paró a centenares de miles de trabajadores rusos a jugársela apoyando la toma del poder de un partido secundario muy unido. Pero probablemente les preparó para lo que vino después.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

Multa de más de 11.000 euros por protestar contra la venta de armas en Madrid

20 noviembre, 2017

Fuente: http://www.grupotortuga.com

Viernes, 27 de octubre de 2017

El pasado 14 de marzo, 19 activistas organizaron una acción noviolenta a las puertas de IFEMA en Madrid para protestar en contra de la feria de armamento HOMSEC 2017, un evento que reunió a comerciantes de armas y agentes, tanto públicos como privados, que se benefician del negocio de la guerra, a empresas de seguridad privada militar y empresas de videovigilancia, entre otras. Más de 100 colectivos y organizaciones de todo el Estado español se sumaron al comunicado promovido por la plataforma Desarma Madrid, en el que se exigía a IFEMA la cancelación del evento y se llamaba a usar los espacios públicos para la promoción de una cultura de paz, y no como escaparates de la guerra y la violencia.

Durante la acción, los y las participantes, miembros de Alternativa Antimilitarista-MOC y de la Plataforma Desarma Madrid, desplegaron en la puerta varias pancartas con el lema ‘Desarma Madrid’, mientras otras seis ‒número de edición de la feria‒ se rociaron de pintura roja en representación de la sangre vertida por las víctimas de las guerras en las que se emplean las armas que se promocionan y venden en HOMSEC. Otro grupo más numeroso portó carteles con los nombres de algunos de los países donde se utilizan esas armas -Siria, Libia, Yemen, Palestina, Irak y Libia, entre otros. La policía intervino, deteniendo a 19 personas, que fueron trasladadas a la comisaría de Hortaleza.

Seis meses después, la Delegación del Gobierno ha enviado multas por valor de 11.419 € en total a las personas que participaron en la acción noviolenta para protestar en contra de aquellos que se lucran del negocio de la guerra. Resulta irónico que en un espacio público como IFEMA puedan pasearse impunemente los Señores de la Guerra, los vendedores de armas, empresas como Navantia o ISDEF, y puedan exhibirConcep unos productos que serán brutalmente utilizados contra las poblaciones civiles de Yemen, Palestina y tantas otras, en lo que supondrán claras y flagrantes vulneraciones de derechos humanos y que, por el contrario, se criminalice de esta manera a las personas que de manera noviolenta denuncian la barbarie de la guerra.

En las multas recibidas, la Delegación del Gobierno señala que “usted fue identificado (…) como una de las personas que cortó el tráfico de acceso a Ifema, desobedeció y se resistió a cumplir las instrucciones de los agentes en el ejercicio de sus funciones”. La notificación de inicio del proceso administrativo sancionador, firmada por la delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, explica que los “los hechos denunciados pueden ser constitutivos de una infracción administrativa calificada como grave en el artículo 36.6 de la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de Protección de la Seguridad Ciudadana”, aunque antes se intentó que se considerase un delito de desórdenes públicos, pero se archivó y sobreseyó por el Juzgado de Instrucción nº 26.

Desde Desarma Madrid le recordamos a la Delegación del Gobierno que la legislación española sobre comercio de armas (Ley 53/2007) establece que se deben denegar las autorizaciones de exportación de armas “cuando existan indicios racionales de que las armas puedan ser empleadas en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional”.

Nosotras nos seguiremos negando a que los espacios públicos se utilicen para alojar eventos que, como HOMSEC, fomentan la cultura de la guerra y el conflicto, así como modelos de seguridad represivos y centrados en amenazas militares sobre la integridad territorial y política de los Estados, totalmente alejados del modelo de seguridad humana que defiende el derecho a una vida libre de violencia, incluida la violencia heteropatriarcal, el derecho a una vida libre de miseria y libre de miedo. Queremos un modelo de seguridad humana integral, que contemple aspectos que van desde lo político y lo comunitario, a aspectos relativos a la seguridad económica, alimentaria y medioambiental.

Si denunciar que el Gobierno del Estado español no respeta sus obligaciones en materia de Derechos Humanos y que incumple normativas tanto internas como internacionales sobre comercio de armas, es desobedecer; si denunciar que los señores de la guerra se lucran a costa del sufrimiento de millones de personas en todo el mundo, es desobedecer la ley; entonces, nosotras seguiremos desobedeciendo.

Sobresueldos y campañas gracias al 3%: las claves de la caja B del PP “abrumadoramente” acreditada

19 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Mariano Rajoy se sentó en la silla de los testigos del caso Gürtel a finales de julio para asegurar que desconocía la existencia de una caja B, de una cuenta que se ocultaba a Hacienda, se nutría con donaciones ilegales de empresarios y servía para pagar campañas electorales y sobresueldos a altos cargos del PP. Cuatro meses después, la justicia vuelve a insistir en que existe esa caja B que todo el partido negó.

Las fiscales del juicio sobre la primera época de Gürtel, Concepción Nicolás y Concepción Sabadell, han señalado esta semana, una vez más, que la caja B del PP existió. Sabadell, la encargada de presentar en la sala las conclusiones de Anticorrupción, señaló que estaba “plena y abrumadoramente” acreditada. Remarcó esta conclusión porque, aunque en este juicio no se analiza la existencia de esa contabilidad en negro, demostrar sus existencia sí que es fundamental para apuntalar sus elevadas peticiones de cárcel para los 37 acusados.

La conclusiones de las fiscales remarcan lo que ya dijeron durante las sesiones del juicio y lo que señaló el juez Pablo Ruz, que  dio por acreditada la caja B cuando cerró la instrucción de la causa de los papeles de Bárcenas. A pesar de las constantes negativas de los integrantes del PP, que intentan borrar cualquier atisbo de existencia de una caja B, esta vuelve a materializarse una y otra vez por boca de jueces y fiscales. A falta de que la sentencia del caso confirme su existencia, estas son algunas claves de la contabilidad opaca que el PP mantuvo durante más de dos décadas.

Sobresueldos a altos cargos

El testimonio más claro en el que se apoyan las fiscales para acreditar la existencia de la caja B es el de Luis Bárcenas, quien  habló de una “contabilidad extracontable” que comenzó con su antecesor en la Tesorería del PP, Álvaro Lapuerta. Ambos manejaron durante años unas cuentas en negro que se destaparon con la publicación de los denominados ‘papeles de Bárcenas’, unos apuntes contables que recogen cómo se utilizaba ese dinero para retribuir a espaldas de Hacienda a los altos cargos del PP.

Así, entre la lista de quienes recibieron esos sobresueldos figuran Mariano Rajoy, Javier Arenas, Ángel Acebes o Rodrigo Rato. Todos tuvieron que comparecer en el juicio como testigos y todos lo negaron. Según se desprende de la contabilidad del extesorero, ellos y otros cargos orgánicos recibían cantidades que oscilaban entre los 5.000 y los 15.000 euros. Las entregas eran mensuales y a través de sobres.

Aunque para la Fiscalía haya quedado acreditada la caja B, eso no implica que la Justicia dé por buenos los apuntes de Bárcenas. Sus papeles son objeto de  un procedimiento separado en el que se investigaban las entregas de dinero de empresarios que se ingresaban en la caja B. Pero del procedimiento han quedado excluidos esos empresarios y la causa ha quedado reducida a un juicio sobre el pago en negro de la reforma de la sede del PP.

El sistema de comisiones: el 3% de la obra pública

El juicio de Gürtel también ha sido el escenario de la explicación detallada del sistema que servía para nutrir la caja B. Comenzó con una frase de Bárcenas dirigida a Francisco Correa, entonces un simple empresario proveedor del PP. “Vamos a intentar hacer gestiones para cuando salen los concursos públicos de la Administración, intentar favorecer o adjudicar a algunos empresarios que luego van a colaborar con el partido”, le dijo, según explicó el propio Correa.

A partir de ahí, Correa relató cómo se organizaron esas gestiones: “Reunía a un empresario que nos daba la licitación para ver si la obra podía ser para nosotros, yo se lo pasaba a Luis Bárcenas, que lo gestionaba con el correspondiente ministerio. Si el empresario conseguía la obra, yo pagaba la comisión del 2% o del 3% a Génova”. Eran, sobre todo, obras del ministerio de Fomento.

Hubo detalles escabrosos, como que Correa entraba directamente por el párking a la sede de Génova con una tarjeta especial, la misma que usaban los dirigentes de la formación. En una de las grabaciones clave de la investigación, Correa se sincera mientras toma unas copas con amigos: “Yo a Bárcenas le he llevado, yo he hecho con él un día…vamos a sumar, 1.000 millones de pesetas. Yo, Paco Correa, le he llevado a Génova y a su casa”.

Ese el era el dinero que presuntamente nutría la caja B, y que luego se utilizaba para pagar sobresueldos y superar los límites presupuestarios en las campañas electorales. Pero, ¿de dónde salían esas cantidades?

Los empresarios donantes

Hay  una larga lista de donantes a la caja B acreditada por la Fiscalía. Correa deslizó algunos nombres, como ACS y OHL, que se querellaron contra él por esas afirmaciones. Los papeles de Bárcenas incluyen esos nombres y muchos otros, de grandes empresarios y constructores que aportaban dinero en negro al PP para ganar ventaja en las licitaciones de grandes obras.

Así, aparecen nombres como el de Luis del Rivero expresidente de Sacyr Vallehermoso, Juan-Miguel Villar Mir, presidente del grupo OHL-Villar Mir, José Mayor Oreja, hermano del exministro de Interior, José Mayor, de FCC o Alfonso García Pozuelo, el constructor arrepentido que confesó todo en el juicio de Gürtel, pero se negó a hacerlo en la causa de la caja B. Además aparecen apuntes junto al nombre Mercadona, propiedad de Juan Roig.

Hay más nombres, como el presidente del Grupo Sando, José Luis Sánchez Domínguez, o Manuel Contreras Caro, presidente de Azvy. Muchos de ellos fueron citados a declarar ante el juez Ruz durante la instrucción de la causa de los papeles. La mayoría negaron los pagos y rechazaron la veracidad de las anotaciones del extesorero.

Dinero para las campañas electorales

El dinero de esos empresarios pagaba sobresueldos, pero ese no era su destino principal. El PP usaba el dinero para costear gastos electorales con los que ganar ventaja en la carrera a las urnas. Así lo constata la Fiscalía, que acusa a la formación como beneficiario a título lucrativo en el juicio de Gürtel.

En 2014, cuando Bárcenas se prestaba más a aportar datos sobre el funcionamiento de la caja B, aseguró en la Audiencia Nacional que el PP siempre pagaba en negro parte de sus campañas electorales. Añadió además que el sistema se había descentralizado: “En todas las provincias y regiones se llevaba una caja B para las elecciones”.

Citó una campaña, la de las generales de 2004, pagada en parte con 200.000 euros entregados por el luego presidente de la Cortes Valencianas, Juan Cotino. Hay evidencias que de se abonaron gastos de otras campañas para comicios a La Moncloa, pero también elecciones autonómicas y generales. Los arrepentidos que declararon primero en el juicio de Gürtel corroboraron esas prácticas, que ayudaron al PP a mantener una sucesión de mayorías en las elecciones de algunos de los municipios más importantes de Madrid.

Los otros destinos del dinero negro

La caja B tuvo otros destinos además de los sobresueldos de los dirigentes y los gastos electorales. El PP usó su dinero negro para, por ejemplo, acciones de Libertad Digital por valor de 400.000 euros. Así lo certificaron cuatro agentes de la UDEF en el juicio, que explicaron que el pago se hizo a través de una “contabilidad ajena al circuito económico”.

Parte del dinero de la caja B acabó también en el bolsillo del presidente de RTVE, José Antonio Sánchez, según recogen los papeles de Bárcenas. Recibió más de 6.000 euros entre 1994 y 1995, cuando era cronista parlamentario de ABC. Sánchez admitió esos pagos y aseguró que eran la remuneración por trabajos que había realizado para el PP de José María Aznar, que compatibilizarla con su trabajo de periodistas en el Congreso.

La Fiscalía también defiende que parte del flujo de las comisiones se desvió hacia el bolsillo del propio Bárcenas. Aunque él defendió durante el juicio que la fortuna que ocultó en Suiza provenía de sus negocios privados -especialmente de la compraventa de arte-, las fiscales sostienen que el extesorero del PP se quedaba con una parte de las comisiones que cobraban él y Correa.

“El problema del PP no viene del postfranquismo, viene de la corrupción”

17 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Santos Juliá (Ferrol, 1940) es un catedrático e historiador de reconocido prestigio con obras de referencia como Manuel Azaña. Una biografía política y  Historias de las dos Españas, entre otras. La entrevista se celebra en su despacho, un apartamento invadido por los libros. Escribe en un ordenador último modelo. Al terminar la conversación, que se extendió más de la hora, hablamos de las críticas y de los déficits de la Transición. “Duró un año”, dice como defensa de aquel periodo, “el resto de los defectos del sistema político español son inherentes al desarrollo de la propia democracia”.

¿Estamos viviendo la peor crisis desde… 1979, 1981, la peor crisis territorial desde la Guerra Civil, desde el 98?

Bueno, territorial, sí, en cuanto a la unidad del Estado. Es lo más grave que ha ocurrido. Hay un momento. Indudablemente, la Guerra Civil está fuera de consideración aquí. No fue una crisis, fue la quiebra total de la posibilidad de convivir en paz. Habría que remontarse a la crisis de 1934 con Catalunya, que afectó a la otra democracia española del siglo XX, a la República.

¿Cómo le explicamos a un extranjero que Catalunya, que goza de una autonomía que tienen pocas regiones en Europa, quiere ser independiente? Hace unos días, el ex primer ministro de Francia, Manuel Valls, explicó en la televisión de su país que Catalunya tiene una policía propia, una televisión autonómica, el catalán se enseña en las escuelas y el castellano está casi al nivel del inglés o del francés.

Igual. No casi, igual.

¿Cómo teniendo el mayor grado de libertad y autonomía se plantea la independencia?

Hay un problema de fondo que se puede abordar desde distintos puntos de vista. El primero es que cuando un Estado tiene, en el sentido en el que lo utilizan los politólogos, fragmentos de Estado con un ámbito territorial específico, bien señalado y con la posibilidad reconocida en la Constitución de construir un poder de Estado dentro del Estado, la clase política que se forme dentro de ese fragmento tendrá siempre una presión, que vendrá de algunos sectores de la sociedad y de la misma clase política, a separarse y constituirse en Estado. A no ser que haya un pacto federal o confederal que obligue a la lealtad de cada uno de los fragmentos para no romper la unidad del Estado.

El problema que tiene hoy el Estado español es que por la propia Constitución y su desarrollo ha atribuido poderes de Estado a unas comunidades sin garantizar al mismo tiempo la obligación de lealtad a ese Estado. Tenemos un Estado federal sin instituciones federales, débil para mantener la unidad si hay una política de uno de esos fragmentos de Estado dirigida a separarse del Estado.

Una de las diferencias que tenemos con otros Estados federales es que en ellos las partes participan en el todo.

Participan más en el todo.

Aquí es casi unidireccional, ¿no?

Sí, claro. Cuando se abren las Cortes y se trata de la constitución territorial que el Estado va a tener, se emplea tres veces más la palabra “autonomía” que “solidaridad”. Las regiones que así eran reconocidas en la Segunda República se convierten en comunidades autónomas, cada una con un Estatuto de autonomía. La argamasa que va a consolidar el conjunto se fía a la solidaridad. En el momento en que la solidaridad falla, la lealtad no tiene garantizada una vía jurídico política. No hay instituciones. El Senado no está diseñado para un Estado federal. Hace tiempo que necesitamos una reforma constitucional.

Lo que se está produciendo tiene su origen en el intento de los catalanes de ir hacia una especie de Estado confederal sin una reforma constitucional. El Estatuto de 2006 no es una reforma del primero, sino uno de nueva planta con cientos de artículos. Era la manera de forzar la Constitución sin reformarla. Fue un error garrafal del tripartito entre socialistas, Esquerra e Izquierda Unida, que seguimos pagando.

Estoy releyendo Historia de España, de Pierre Vilar. Habla de la importancia de la geografía en la creación de las distintas idiosincrasias, de cómo el centro no ha sabido pactar con unas periferias más abiertas a la modernización. ¿Nos falta cultura política para resolver el problema actual?

Bueno, podría aceptar eso hasta cierto punto, porque Catalunya no plantea en el siglo XIX ningún problema de conexión con el Estado, nunca. El problema empieza en torno a 1898, cuando arranca un catalanismo político que llevaba como uno de sus elementos fundamentales la reforma del Estado español. Lo que reivindica es lo que [Francisco] Cambó denomina “autonomía integral”, en el sentido de que las regiones tendrían autonomía en aquello que concernía a la vida de la propia región dentro de un Estado español más fuerte y consolidado.

Durante el periodo de la monarquía hasta la república, e incluso dentro de la república, el catalanismo político piensa que la fortaleza del Estado español depende de la autonomía regional. El juego está siempre dentro del Estado, aunque se consideren una nación singular, la nación catalana. Sobre el hecho diferencial se discutió mucho en el debate constituyente de la Segunda República. Ese debate nunca estuvo unido a una reclamación de separación o de independencia, sino de reforma del Estado con objeto de hacerlo más moderno, más democrático y, es curioso, más fuerte.

¿Jugó a lo mismo Jordi Pujol?

Jugó durante un tiempo. Ahí hay un debate en torno a la transformación del catalanismo en el tardofranquismo y durante la Transición. Hay quien sostiene que desde el principio el objetivo final, el objetivo estratégico era la independencia. En los discursos políticos explícitos, cuando Pujol viene a Madrid y habla en el Ateneo o en el Club Siglo XXI, o más importante, durante el debate constitucional, no aparece la separación y la independencia, o la autodeterminación como un derecho. Existe un discurso sobre la autodeterminación de las nacionalidades y las regiones. El PSOE y el PCE recurren a él a finales de los 60 y en los 70.

Si se tiene en cuenta el contexto en el que se está reivindicando se la puede denominar autodeterminación interna, no como separación e independencia. Es una autodeterminación que mira a la capacidad de cada uno de los llamados pueblos de España de participar en la construcción del nuevo Estado que ha de sustituir a la Dictadura, no hacer de esto un conjunto de 17 repúblicas. En ese sentido recuerda más a las palabras “autodeterminación” y “Estado” en los debates de la Primera República o de la Segunda República que a un derecho de autodeterminación por que hubiera una situación de colonialismo o de ocupación por un extranjero.

Parece que la élite política de Catalunya, por lo menos la independentista, ha renunciado a la modernización de España.

Sí, ha renunciado a jugar el papel propio que identificó al catalanismo durante un siglo. Lo que estamos viendo ahora es el fin del catalanismo político, porque el catalanismo político, tal como se entendió desde Prat de la Riba hasta Jordi Pujol, era el de crear una Catalunya libre, próspera, autónoma, que fuera una especie de ejemplo, de motor, una vanguardia en relación con el resto de lo que se llamaban los pueblos de España.

¿Cuántos pueblos?

Eso fue debatido, cada uno de estos debates tiene su interés, pero hay que situarlos en su momento. En los años 40, cuando la Dictadura está en su mayor uso del terror para someter a los ya vencidos, es decir, en los años peores que ha pasado España en siglos, porque hasta el triunfo de los aliados, y todavía después, aquí existía un estado de terror. En el exilio se piensa que el triunfo de los aliados va a suponer la caída de Franco. Se discute sobre el futuro Estado español.

La delegación del Consell en EEUU presenta el caso de Catalunya a la nueva ONU, con más o menos autorización de la delegación en Londres, en la que está Carles Pi i Sunyer. Quieren que el futuro del Estado se construya a partir de una confederación de cuatro naciones: Castilla, Galicia, Euskadi y los Países Catalanes. Envían un mapa de España a la ONU en el que están los llamados Países catalanes”, o sea, Catalunya, Valencia y Baleares. En ese mapa, Euskadi tiene buena parte de Navarra.

El exilio español de México responde que las naciones o nacionalidades españolas son por lo menos 12, porque están Galicia, Euskadi, Catalunya y Castilla, pero ¿es Andalucía Castilla? ¿Lo es Valencia? ¿O León? Aparecen primero los planos de Luis Carretero y después, de su hijo, Anselmo, en los que se contrapone el plano de las cuatro naciones al nuevo plano de 12, 13, 14 naciones.

De alguna forma, seguimos atrapados por ese juego de los mapas.

Esta es la cuestión. Los Carreteros, Luis y su hijo Anselmo, hablan de unión de nacionalidades ibéricas. La palabra “nacionalidad” es de uso corriente mucho antes de la Constitución del 78. Ellos leen la historia a partir de la formación de los reinos históricos, visigodos, etc. Por eso salen como nacionalidades Aragón y Navarra, que es la que sucumbe más tarde a la idea de imperio de los Habsburgo. Aquello estaba pensado desde una reconstrucción histórica que se realiza en función de lo que se quiere proyectar para el futuro, pero ahora tenemos a todas las comunidades autónomas que han impulsado políticas de construcción de identidad nacional. Tenemos los nuevos estatutos de 2006, 2008. Andalucía se define como una realidad nacional. Aragón se define como una comunidad o realidad nacional. Valencia, también.

¿Cómo salimos de esto si todas aspiran a ser o dicen ser realidades nacionales? La única manera de hacerlo en paz, si aún quedara un resto de aquella llamada solidaridad entre los pueblos de España, sería por un acuerdo de las comunidades autónomas. A lo mejor digo un disparate, pero habría que idear alguna fórmula para que las comunidades autónomas entraran, a través de alguna iniciativa, en un proceso de reforma de la Constitución o de un nuevo proceso constituyente.

Más allá de la posible responsabilidad del Govern, que carece de un mandato claro para la independencia unilateral ni va a tener reconocimientos internacionales, está la del Gobierno central y una parte importante del PSOE y Ciudadanos. Las leyes tienen que ser útiles, pero las leyes cambian. Si no, seguiríamos en la esclavitud.

Claro, las leyes cambian, pero en el momento en que hay un poder de Estado que se rebela contra el conjunto del Estado, el conjunto del Estado tiene que reaccionar ateniéndose a la fuente de su propia legalidad. Por eso creo que en el origen de esto hay una rebelión a la antigua usanza. No hay una insurrección armada, como la que se intentó en 1934. No hay un recurso a las armas para lograr la independencia. ¿Cómo lo llamamos? Lo he llamado ruptura, una quiebra, una parte del Estado decide por su cuenta. Esa quiebra de la solidaridad origina un problema constitucional. Recurrir a la Constitución y que el Poder Judicial actúe en función de la presunción del delito que se está cometiendo es de cajón. No hay otro recurso.

Pero a la vez se podría abrir alguna ventana.

Exactamente, pero las han cerrado todas. El otro día leí un artículo de Tomás de la Quadra que estaba muy bien, recordando a la Generalitat que tenía la oportunidad, a partir del artículo 166 de la Constitución, de presentar en el Congreso un proyecto de reforma de la Constitución. Pero no lo han hecho. Han vulnerando todas las leyes posibles, incluso las propias. Lo ocurrido el 6 y el 7 de septiembre [en el Parlament] es inconcebible en un Estado de derecho.

El historiador Santos Juliá.
El historiador Santos Juliá. MARTA JARA

No sé si por falta de idiomas o de actores con prestigio de una parte, los soberanistas se han hecho con el relato exterior, sobre todo en las televisiones. El Gobierno ha sido incapaz de explicar que el referéndum del 1-O carecía de garantías, que no se parecía al escocés.

Claro. El 1 de octubre es clave. No estoy en el secreto del asunto, pero tengo la impresión de que el Gobierno llegó a creer que había desmantelado la posibilidad de que la gente acudiera a los colegios y que hubiera urnas y papeletas. En el momento en que por el comportamiento de los Mossos, de dejar hacer y dejar pasar, y que intervengan otros ya que han venido, el recurso de aporrear a gente que va a votar es lo peor que se le puede ocurrir a un gobernante. Si te han sorprendido, lo que tienes que hacer es mantener el orden, impedir si puedes que entren, pero nunca recurrir a la porra para quitarle una papeleta de voto a una mujer, a un hombre, a un niño, a quien fuera.

Es que esa es la imagen que ha quedado.

Claro, y seguro que no ha habido los 800 heridos. No hay una foto sola de ninguna autoridad catalana visitando a un herido en un hospital. Hubiera bastado que alguien quedara tan herido por la actuación policial para que fueran todos a hacerse la foto. En ese caso, el Gobierno habría acabado en la ruina más absoluta.

En un país normal el ministro del Interior tendría que haber dimitido inmediatamente por no parar el referéndum y por la actuación policial.

Por lo menos poner el cargo a disposición. Ese gesto hubiera sido digno de tener en cuenta. Un ministro tiene que ser leal al Gobierno y solo sale cuando el presidente decide que salga, pero poner el cargo a disposición del presidente del Gobierno, sí, desde luego.

¿Cree que todo el mundo es consciente de que estamos en un territorio muy peligroso?

Sí, lo que pasa que miden de distinta manera el peligro según en qué posición se encuentren, como siempre sucede en los enfrentamientos civiles. El peligro en el que incurre quien hace la cacerolada, sale a la calle o interrumpe el tráfico merece la pena si progresa el proceso de independencia, o si el sector que lo está organizando piensa que, en la relación de fuerzas que tiene con los otros sectores, le va a dar una posibilidad de presionar más, de tener una mayor capacidad de actuación.

Aparte del problema del choque entre el Estado constitucional y el conjunto de las fuerzas que pretenden romper al Estado, hay otro problema interno, que es el de la relación de fuerzas entre los independentistas. Hay un sector muy catalanista y nacionalista, pero hay otro sector al que el catalanismo y la nación catalana le han traído sin cuidado hasta ahora. Eran anticapitalistas, antiEstado, antieuro, antiEuropa, antipagar la deuda. No hablo de memoria, está en sus escritos. Llaman a este enfrentamiento “primer momento deconstituyente del Estado español”. La independencia de Catalunya, en este caso, está sobrevenida a la estrategia de “deconstituir el Estado”.

El segundo momento, que está argumentado en escritos publicados, es el de la demolición del Estado español. Eso no tiene que ver con lo que defienden el PDeCAT o Esquerra Republicana; ellos quieren que siga un Estado español, lo que quieren es independizarse de ese Estado. Estamos en un momento táctico, en el que coincide el objetivo estratégico: separación e independencia. Al final o en un momento del proceso va a tener duros choques.

A esto se suman los catalanes que no quieren independencia. Es lo que decía Joaquín Sabina, que el conflicto puede ser interno, entre catalanes, no tanto Estado contra Catalunya.

Claro, claro, pero forman parte de la defensa de la Constitución. Eso se refiere a una quiebra de la convivencia dentro de la sociedad catalana, pero no es porque los otros tengan un proyecto distinto al soberanista, sino porque forman parte del constitucionalismo español.

La profusión de banderas españolas, las agresiones de Valencia, discotecas que ponen el himno nacional y se escuchan gritos de “arriba España”.

No digo que sea buscado, pero en parte está previsto. Si la bandera española se vuelve a identificar con grupos de extrema derecha que recurren a la violencia, un motivo más para todo lo que se está diciendo en relación con “España, Estado opresor”, otra demostración de que es así. A los constitucionalistas o a quienes pensamos que todavía es posible una reforma de la Constitución, esta identificación nos lleva a momentos que se pensaron superados, pero eso forma parte de la estrategia política del independentismo.

Siempre se ha dicho que el PP asumía toda la derecha, que la extrema derecha se sentía representada, de hecho hay gente del PP que podrían ser del Frente Nacional en Francia. A cambio de tener esa extrema derecha domesticada, carecemos de un partido democrático europeo como la CDU alemana. Aquí no existe alguien como Angela Merkel.

Hombre, creo que el PP ha gobernado de acuerdo con la Constitución. No diría que no hay un partido conservador demócrata en España, no. Hay un partido conservador democrático que es el PP. Lo que ha habido es el fracaso de la formación de partidos de extrema derecha al estilo que han tenido los austriacos, los holandeses, los alemanes y los franceses. Cuando se han querido montar partidos de este tipo nunca han pasado del 5% del electorado, ni del 3%. Hay un sector dentro del PP que sí se sitúa dentro del extremo de la derecha, pero nunca han tenido hegemonía dentro del PP, nunca han impuesto sus políticas en el PP. Yo no veo que el PP haya tenido una política como la que propugna en Francia el Frente Nacional.

Pero es un partido que no ha roto claramente con el postfranquismo.

El problema del PP no viene de ahí del postfranquismo, viene de la corrupción, pero eso ha afectado también a los catalanes. Si el PP está atravesando una crisis en su electorado, en su capacidad de volver otra vez a conseguir una mayoría que le permita gobernar cómodamente, no procede de haber desarrollado políticas de extrema derecha, sino de no haber respondido con la rapidez, más que rapidez, urgencia, y la profundidad requerida a los casos de corrupción que han florecido como setas. Ese es el gran problema de la clase política española, no solo del PP, que en las comunidades autónomas se han montado redes clientelares que han servido como una colusión de intereses privados con intereses públicos que han salido a la luz en lo peor de la crisis económica. Esto destruye al partido mejor pintado del mundo.

Las instituciones más importantes del Estado, que debían tener ahora un papel decisivo, como el Tribunal Constitucional, la Fiscalía General del Estado o el Tribunal de Cuentas, están contaminados. Parecen tan ocupados como Televisión Española.

El Tribunal Constitucional pasó un mal momento, pero su peor momento no es este. Ha tenido sentencias ejemplares. Como aquella que permitía a la Generalitat presionar en cierto modo y ofrecía al Gobierno la posibilidad de que se organizara un referéndum. O por lo menos no cerraba el camino. Otra sentencia ejemplar es la de la lengua, favorable a la Generalitat. Creo que ha habido un momento complicado, porque no era solo esta política de los partidos de colonizar otras instituciones del Estado, que efectivamente se ha dado.

Lo ha hecho también el PSOE.

Evidente. El PSOE empezó. Es que era aquello del “Montesquieu ha muerto”, celebremos el enterramiento.

¿Hay una verdadera separación de poderes en España?

Si no hubiera separación de poderes, ningún tribunal hubiera procesado nunca a la hija del rey. No soy tan de blanco y negro. La Fiscalía, por su propia definición institucional, es un poder jerárquico dependiente del Estado; sería menester que el fiscal general pueda ser nombrado a través de un procedimiento algo más complejo y que refleje no solo la política del Gobierno sino del Estado. Que no haya un Poder Judicial independiente en España lo niega la práctica diaria de los casos de corrupción política que salen y son juzgados.

Los jueces que no dependen del poder político hacen su trabajo con libertad, el problema empieza cuando dependen de ese poder para ascender. Ahí empieza la contaminación.

No necesariamente, porque la Audiencia Nacional ha tenido un papel fundamental en todo esto. Creo que ha dependido de dos cosas: de que la Guardia Civil y la Policía han actuado, y han actuado profesionalmente. No han tenido en cuenta mandatos políticos para sacar toda la corrupción a la superficie. Y en segundo lugar, el Poder Judicial ha funcionado. La crisis de la democracia representativa por la que hemos atravesado tiene que ver con cuestiones que pasan también en otras democracias. Los dos poderes que han mostrado una actuación más independiente y más autónoma han sido las fuerzas de seguridad y el Poder Judicial. ¿Cuántos casos de corrupción hay ante los tribunales hoy? Es verdad que van lentos, bueno, pero eso es la propia máquina judicial.

¿Por qué decir aquí “referéndum pactado”, como el escocés o el québécois, es mencionar la bicha? ¿No sería una solución a corto o medio plazo?

Bueno, es que aquí la cuestión sobre los referéndum pactados en una parte del territorio no se refiere tanto al hecho del referéndum como a quiénes son los que tienen que votar cuando se va a cambiar una Constitución.

Hay un propuesta de Miquel Iceta: cambiar la Constitución, que se podría conseguir en poco tiempo si hay voluntad política, y hacer una votación en toda España; si en Catalunya sale no, convocar otro especifico en Catalunya.

Es una variante de una propuesta que hizo Santiago Muñoz Machado sobre la necesidad de proceder en un proceso, que sería mejor si fuera simultáneo, a una reforma constitucional, que, por tanto, habría una intervención catalana, como habría intervención de todos los diputados y senadores, y simultáneamente a una reforma del Estatuto de autonomía de Catalunya, y que se refrendaran a la vez. Esa sería la fórmula del posible referéndum pactado. El problema del referéndum pactado es que una parte del territorio pueda modificar toda la estructura del Estado en la que el resto de los ciudadanos son también sujetos de soberanía.

El historiador Santos Juliá.
El historiador Santos Juliá. MARTA JARA

Pero sí se soluciona un problema para los próximos 50 años, reforzando la lealtad.

Tienes que reformar antes la Constitución. Lo que no se puede es poner los huevos en una sola cesta y decir, un referéndum pactado sin reforma constitucional. Podría haber una consulta, no vinculante, como aquella que propuso Francisco Rubio Llorente. El problema de la consulta no vinculante es que la gente se siente más libre de votar aquello que puede poner en mayor aprietos. Como no es vinculante, pues entonces… No vinculante pero que obligara a las partes a negociar para resolver el problema.

Las salidas de empresas ha supuesto un choque de realidad para mucha gente.

Un choque de proporciones colosales. Ha sido una política basada en mentiras. Cuando se enfrentan identidades nacionales construyes al otro con todo lo que lo hace odiable. Por eso les resultaba imposible pensar que las empresas se fueran con aquel al que odias tanto. Lo que se han encontrado es el desmentido radical a algo que habían garantizado que nunca pasaría. Lo decía [Artur] Mas, “le puedo garantizar que ninguna empresa saldrá del territorio de Catalunya”. Bueno, han salido. ¿Ha salido el vicepresidente económico Oriol Junqueras a dar una explicación a la gente de por qué está pasando esto?

Tampoco va a haber reconocimiento de ningún país de la UE, EEUU o Rusia.

No lo va a haber. No lo va a haber.

En el fondo hay un conflicto entre legalidad y legitimidad.

Una legitimidad de un gobierno que se siente sostenido por una opinión pública. Esa opinión es la que permitía al franquismo afirmar que tenía un poder legítimo en ese sentido, no en el democrático. Han arrasado la legitimidad democrática al cerrar el Parlamento. Como decía Anna Gabriel, no hemos venido aquí a perder el tiempo en parlamentarismo autonómico, el parlamentarismo autonómico se ha acabado.

En la CUP son los más honestos.

Porque lo dicen todo, pero cambian rápidamente. Porque el juego que se trajeron para prestar o no apoyo…

El famoso empate.

El famoso empate. Esa es la mentira más grande que hemos presenciado en política, es decir, no ha habido nada similar, y se lo tragaron y da igual. Que tres mil doscientas y pico personas voten de tal manera que haya un empate aritmético, 1.251 y 1.251, es imposible. Pero por arte de birlibirloque se convirtió en posible, y el que había dicho que el resultado de las elecciones no daba para legitimar el inicio del proceso a la independencia, Antonio Baños, le pegaron la patada. Era el cabeza de lista y desapareció.

La frase final del documento que firmaron en una sala aledaña del Parlamento dice “los representantes legítimos de Catalunya”. ¿Los demás?

No lo son para los que firman.

La diputada de la CUP Mireia Boya acusó a los Comuns de Ada Colau de ser traidores. Hay catalanes buenos y catalanes malos.

Aquí hay una tendencia a calificar todo de fascismo, pero cuando se estudia el repertorio de acción colectiva de los fascismos, que es amplio, que los fascistas no tomaron el poder de la noche a la mañana, Mussolini fue más rápido, pero a Hitler le costó años, hay un repertorio de acción colectiva. Cuando un sector se identifica a la nación y los demás son excluidos, no eres alemán si vas a casarte con una judía o un judío. ¿Qué es lo alemán? ¿Qué es lo catalán?. Si se identifica con un sector de la sociedad, eso forma parte del repertorio nazi de acción política porque a los que tenían connivencia con los excluidos se les excluía también.

Cuando los 72 diputados titulan su declaración, que la hacen además en un desprecio al Parlamento, porque la firman en una dependencia aparte, “declaració dels representants de Catalunya”, están excluyendo al resto de los diputados que no firman. El artículo “los” indica la totalidad: somos los representantes de Catalunya. ¿El que no firma no es representante de Catalunya? Pues si eso lo cree usted, está actuando como, no digo que sean nazis, pero recurren al repertorio de acción colectiva propio de los movimientos fascistas cuando identifican nación con lo que ellos son. Nosotros tenemos una historia trágica de esto, una historia de guerras, por haber identificado la nación con la religión católica, con la España verdadera. ¿Cuál fue la legitimidad de los que se levantaron contra la República? Creerse los únicos legítimos representantes de la nación española.

¿Cree que toda experiencia acumulada nos servirá para evitar un conflicto?

Pues no está sirviendo.

Más allá del conflicto político, ¿está descartada por completo cualquier solución balcánica?

Hombre, lo balcánico, más que solución, es la guerra. Tal y como hoy está planteado, esto va camino de un enfrentamiento grave. Los politólogos dicen que llegado a un nivel determinado de renta per cápita, una nación no entra en una guerra ni en rupturas violentas. Pues no es verdad. Puede ocurrir.

Alemania era una nación muy culta.

Alemania era la nación más culta de Europa, con permiso de Gran Bretaña y Francia, pero cuando una fuerza social en movimiento se identifica con la nación y es solo cuantitativa y cualitativamente una parte de esa nación, la capacidad destructora no tiene límites.

Para garantizar que no haya ningún conflicto armado es esencial que el Estado mantenga el control del monopolio de la violencia. En Catalunya tenemos a los Mossos y no parece que todos estén en el mismo equipo.

No parece. Aquí también hay otro precedente. En la Guerra Civil, en mayo de 1937, hubo una pequeña guerra civil en Catalunya, pero sobre todo en Barcelona. Son los famosos “hechos de mayo”: la Generalitat junto con los comunistas frente a CNT, más o menos unida con el POUM. Intervino el Gobierno de la República. Su intervención fue quitar el mando de los Mossos a la Generalitat. El orden público quedó en manos de las fuerzas de la República. Eso creó un conflicto entre la Generalitat y el Gobierno.

No estamos en eso. La ventaja del 155 es que es flexible, se pueden tomar medidas en función de cómo está la situación. La desventaja es que no es claro, que no te dice qué es lo que vamos a hacer o qué hay que hacer en función de la Constitución. Entonces dependerá mucho de la prudencia, de la proporcionalidad y de algo a lo que nunca se debe dejar jugar más allá de la cuenta: el azar. Es una historia de irresponsables, de gente que está jugando con fuego, de gente que va al precipicio y cantando porque después del precipicio está la aurora. En eso recuerdan a la CNT: después del abismo, después del incendio viene la aurora.

Ese es el juego de la CUP, que recibe esa herencia.

Parte de esa herencia, sí, parte.

Una última pregunta: ¿estuvo bien el rey en su discurso o le faltó algo?

Escuchándolo no me llamó la atención. Me pareció sorprendente por la firmeza, la seriedad, la rotundidad con que habló de la vulneración de la Constitución y de las leyes. Pero cuando terminó dije: “¿Ya está? ¿Es todo?”. Eso fue lo que me sorprendió. Y no porque no adoptara una posición política concreta que había que desarrollar, en absoluto, porque ese no es su papel.

Creo que hasta el momento y en la crisis que hemos atravesado, el rey ha cumplido con la función que la Constitución le señala. Pero dentro de una estructura discursiva que estuviera dirigida a todos, pudo haber prolongado algo más, no mucho más. La Constitución le atribuye un papel moderador, arbitral, que no está tampoco muy claro en qué consiste. Pensó que esa parte de su función sería mejor no tocarla, y cumplió la otra, que fue llamar la atención sobre la vulneración de la Constitución, en lo que estoy totalmente de acuerdo. Sin entrar en mecanismos de arbitraje o moderación, que es complicado, quizá un recuerdo de lo que ha significado el trabajo conjunto de Catalunya y del resto de los pueblos de España en la construcción de la democracia, el papel de los catalanes en la oposición al franquismo, una llamada a la reflexión, a la prudencia, que todo es posible dentro de la ley y de la Constitución, incluso la reforma de la Constitución. Eso podría haber completado la firmeza y la fortaleza del discurso. Sin menguarlo, todo lo contrario, completándolo.

Esta entrevista forma parte una serie de conversaciones con diferentes expertos, historiadores y académicos. El objetivo es ofrecer un panorama de las diferentes sensibilidades que existen en torno a la cuestión catalana.

– José Álvarez Junco:  “La demostración de la fuerza de una Constitución está en su capacidad de ir adaptándose a los tiempos”

– Julián Casanova: “No sé si lo voy a ver, pero el proceso de independencia de Catalunya es imparable

– María Elvira Roca Barea: “De Cataluña no nos independizamos ni aunque se declare independiente”

– Josep Fontana: “No digo que esta sea una batalla entre buenos y malos, pero es una en la que posiblemente perdamos todos”

– José Enrique Ruiz-Domènec: “Se ha sustituido la democracia parlamentaria por una aparente democracia callejera y populista”

“La situación en Catalunya está sacando a flote odio en una sociedad que se jacta de ser tranquila y pacífica”

16 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

El escritor y periodista Gregorio Morán (Oviedo, 1947) presenta Miseria, grandeza y agonía del PCE (Akal). Un libro reeditado que cumple ahora tres décadas. La obra de Morán, como todas las suyas, es un reportaje largo, erudito, prolijo en detalles, del principal partido en la dictadura y de su crisis a partir de la Transición.

Morán desarrolla un retrato crítico de sus principales dirigentes, de los procesos históricos en los que vivieron –muchos de los cuales él vivió en primera fila–, y del contexto en el que se pactó una Transición, de 1978, cuya arquitectura institucional parece sufrir con su 40º cumpleaños.

Morán fue despedido a la vuelta del verano de La Vanguardia, donde publicaba un artículo semanal desde hacía 30 años, “víctima del procès”, explica. Un procès con el que es muy crítico, y que le trae a la memoria un poema de Pier Paolo Pasolini de 1968,  Il PCI ai giovani, sobre las protestas estudiantiles de aquel año en el que el autor empatiza con los policías más que con los estudiantes, porque los primeros “viven con un salario miserable” y los otros “están mantenidos”.

¿Por qué la reedición del libro? ¿Qué está pasando en la actualidad para un libro que retrata de forma crítica el periodo de la Transición tenga interés?

En primer lugar, desempeña un papel importante la propia editorial, que estaba interesada en ese libro inencontrable que había tenido una vida si no azarosa, sí irregular. El libro es del año 1986, y fue creciendo en interés conforme se ocultaba. Ahora, los libros de viejo están a unos precios absolutamente hiperbólicos.

Yo creo que hay un interés por una parcela de la historia de la izquierda española tan capitidisminuida la pobre últimamente, y el libro viene a incidir en esa historia. Un pasado que parece de hace un siglo, pero que no es de tanto tiempo: del 86 hay poco más de 30 años. Pero lo más llamativo es que los protagonistas de esa historia han tenido una vida azarosa que les ha llevado desde la extrema izquierda, en algunos casos contra el revisionismo del PCE, hasta la extrema derecha del PP. No hay que olvidar que en España no existe una extrema derecha como partido porque está subsumida en ese partido de centro derecha que es el PP, que lo recoge todo siguiendo la norma que marcó la UCD de Adolfo Suárez. Es un retrato de época.

Retrato crítico.

Sí, claro, sí, eso ya va con uno.

Recordando los Mandarines, también, es esa forma periodística de reportajear una época en la que casi no queda títere con cabeza.

Es que los títeres eran muy títeres.

¿Por qué añade “agonía” al título del libro?

Cuando lo escribo en 1986 es miseria y grandeza, pero visto en perspectiva, en la parte última, es una agonía. Fue irrecuperable. Ya Izquierda Unida no tiene nada que ver con lo que era el PCE, y los restos del PCE pues es una cosa que está ahí como restos del naufragio, como un pecio. Yo creo que había que añadir lo de la agonía, porque en principio en 1986 no era obligatorio pronosticar el final, y ahora es una obviedad.

Es muy crítico también con el nivel intelectual de los líderes históricos del PCE, como Dolores Ibárruri, José Díaz, Santiago Carrillo… ¿Han faltado grandes teóricos marxistas al frente del PCE como sí hubo en otros partidos comunistas europeos?

La crisis del PCE es un antecedente de otras crisis de partidos comunistas europeos. La fragilidad intelectual del PCE, caracterizada por la propia fragilidad intelectual de Carrillo, de [Fernando] Claudín, es una imagen de marca, es una huella que está ahí. Hombres como [Manuel] Sacristán, que podrían haber introducido quizá elementos de racionalidad, o [Manuel] Vázquez Montalbán u otros, no muchos más, no tuvieron ningún peso.

El peso, no hay que olvidarlo, lo tenía Carrillo. Cuando saca un libro infumable, Eurocomunismo y Estado, absolutamente deleznable intelectual y políticamente, y los críticos dijeron que era una aportación al pensamiento de la izquierda mundial… Cuando pasa eso, uno piensa que nuestra base intelectual está ahí reflejada: no le vamos a pedir tampoco al PCE goyerías que están fuera de la realidad, porque el PSOE ha tenido un montón catedráticos de universidad, que, con todos mis respetos, la inmensa mayoría desempeñan cargos funcionariales: una inteligencia vicaria de quien les puso en la cátedra.

No creo que sea significativo solo del PCE, sino más general de una de las maldiciones de este país, que intelectualmente la izquierda es tan pobre como la derecha y, en ocasiones, más.

Y a menudo a gusto cerca del poder.

Intelectualidad y poder, ya lo he intentado explicar con El Cura y los Mandarines: el poder da relumbrón, todo lo que la sociedad no te da. Y más. En los cambios que se produjeron en la inteligencia de la izquierda en la Transición, que era entonces la izquierda más radical hasta ahora, son de poder. El poder que no les hizo caso y que sigue sin hacérselo, pero que sí les da privilegios o concesiones o beneficios de élites que hay que pagar. Y que se paga con la aceptación del “pensamiento dominante”.

¿La crisis del PCE en la Transición tiene que ver con las concesiones programáticas o con que la imagen de que quien pilota el partido es de los años 30?

Yo creo que la parte segunda es la más adecuada. La gran paradoja del PCE es que es el partido más joven en la España del 77, tanto como que sería el que suministraría los cuadros políticos al PSOE en los años por venir. Ese partido se presenta en junio de 1977 con las candidaturas más viejas, arcaicas y putrefactas que uno se pueda imaginar. A partir de ahí, ese elemento no fue suficientemente analizado por nosotros. Para una parte de los analistas o militantes, se consideraba una paradoja, pero tenía una explicación: para gente como Carrillo, la Transición y las elecciones del 15 de junio de 1977, hasta que el PSOE domina en octubre de 1982, consiste en ver pasar el último vagón del último tren: o coges ese tren en las condiciones que fueran o no pasa otro.

Nosotros teníamos una vida por delante, ellos tenían vida por detrás. Esto se convierte en una radiografía del PCE. ¿Cuál es el gran éxito del PSOE? Que no tenía ningún pasado. ¿100 años? No tenía nada, el pasado eran Llopis y compañía, ellos estaban virginales en todos los sentidos.

Julio Anguita a veces lo comenta: que fue clave el dominio del partido del exterior, mientras en el PSOE fue el del interior.

Eso es evidente. Es un rasgo definitivo. Pensaban en la posibilidad de una egregia y brillante jubilación. Y la figura de Carrillo ahí es fundamental. Él es la esencia de ese fenómeno. Ellos se han dedicado a la política desde los 16 años ¿y no has sido ni ministro y te vas a morir?

El libro tiene tanto detalle que no es suficiente con el archivo del PCE. ¿Quién le ayudó?

Mi historia, la gente con la que viví, y el haber vivido en primera persona con una buena parte de los protagonistas de esta historia.

Dicen que Romero Marín le echó una mano.

No, imposible. Nadie que lo conociera, que no queda precisamente bien en el libro, puede imaginarse haciendo confidencias. Yo he trabajado con él, pero era un coronel de tanquistas.

El Tanque, le llamaban.

Era el Tanque.

El actual líder de IU, Alberto Garzón, también es crítico con Carrillo. ¿Cree que representa un mayor nivel intelectual que echaba en falta en la historia del PCE?

Yo no le conozco. Conozco lo que aparece, no lo sé. No sé tampoco su edad. Es muy joven.

¿Y el grupo de líderes de Unidos Podemos, además de Garzón, con Iglesias y otros, que vienen de la universidad? ¿Hay un salto teórico?

Yo creo que sí. Es verdad que hay mejor formación, pero la política también requiere una veteranía que esta gente no tiene. Cómo está administrando Podemos la crisis de Catalunya es una prueba inequívoca de inmadurez política, tanto de los dirigentes como de los cuadros. No entro en si aciertan o no aciertan, pero sí en la falta de unas orientaciones que producen la veteranía. Seamos sinceros. Rajoy gana porque ya es el único veterano que queda, los otros han ido cayendo.

Hasta el mismo Aznar cuando se queja de Rajoy, hay que recordarle que si llega a poner a los otros candidatos que tenía en su famoso cuaderno, no me quiero ni imaginar a Rato haciendo de Rajoy, entre otras cosas porque estaría en la cárcel.

La veteranía no es todo como creía Carrillo, que creía que con eso bastaba, pero sí es imprescindible en política. Y a esta izquierda le falta curtirse. El problema es que curtiéndote te puedes resquebrajar, es muy difícil la situación. No es eso de que vamos a simular, aquí te la vas a jugar.

También la situación de ahora es muy complicada.

Exige talento, sí, y veteranía. Y aquí es el arte de la improvisación. A lo mejor la política futura se caracterizará por esos rasgos, pero no lo veo. Lo cierto es que lo que significó el PCE se ha desparramado en los diferentes grupos. Simplemente la formación de las élites políticas debe todo al PCE, desde la derecha a la izquierda.

¿Deberían disolverlo?

¿No está disuelto ya?

Hay cuotas, militantes, el Mundo Obrero, la fiesta anual…

Eso es como un club, ¿no? Hay gente que juega al golf, que le gustan los caballos…

A veces surge el vértigo de que una svolta della Bolognina a la española acabe como en Italia, sin fuerza marxista organizada.

Italia en política merece un respeto. Y en medios de comunicación, también. Aquí nos hemos dado de bruces con situaciones impensables. El partido que ha representado mejor la modernización de la derecha ha sido el PSOE, que gana las elecciones de octubre de 1982 con un programa radical de izquierda, en muchos aspectos rupturista, que luego no cumple. Si hoy me preguntaran qué queda del PCE, y yo sigo los medios, no sabría qué queda como PCE organizado, como estructura partidaria.

Lo que está pasando ahora con Catalunya, ¿hasta qué punto tiene que ver con una crisis del régimen del 78?

Tiene mucho que ver con una crisis de régimen catalán, poco trasladable al resto. Hay un jalón definitivo en la situación de Catalunya que dispara los acontecimientos: cuando se comprueba que el president de la Generalitat es un chorizo. El descubrimiento de Pujol como chorizo, no por sabido por minorías, no dejó de conmocionar a la vida política catalana. Y ahí empieza todo. No hay que olvidar que una de las exigencias de los indepes más egregios de la antigua Convergència es que la independencia significa una amnistía, cosa aceptada hasta por la CUP.

Entre realidad y tapadera, la situación en Catalunya es muy diferente a como la estamos explicando.

El periodista y escritor Gregorio Morán.
El periodista y escritor Gregorio Morán. MARTA JARA

¿No tiene tanto que ver con un concepto de país España?

Acabará teniendo que ver, pero es más el agotamiento de la clase política catalana. Ellos han tenido que cambiar de nombre el partido, esto solamente ocurrió con el PCE.

Y con AP.

Sí, pero AP y los magníficos duraron poco. Ya se consolidó como PP. La clase política catalana tiene una responsabilidad histórica y el pujolismo, también. Y mientras no veamos eso, no veremos el trasfondo auténtico de la situación.

Y ahí está esa expresión insólita y hasta divertida si no fuera patética, de políticos catalanes: nos vamos porque no nos quieren. El elemento de que te quieran o no en política… He planteado que fleten tres barcos desde Buenos Aires con psiquiatras y psicoanalistas que allí sobran y aquí faltan, para dar dosis de tranquilidad, de eliminar ese complejo de inferioridad… ¿Que no nos quieren? ¿Pero qué tiene que ver eso con la política? Yo nunca me he planteado si quiero o no quiero a mi vecino, es mi vecino, y sería raro que me tocara el timbre en mi casa y me preguntara si le quiero. Llamaría a urgencias.

Es una insistencia en este momento acojonante: si no nos quieren, nos vamos. ¿Tienen que mandarnos flores? Si tú tomas las calles, no te van a quitar con claveles. A ver si nos aclaramos: ahora queremos las revoluciones con tranquilidad 2.0. Pero usted va a pelear. Los otros nos dan duro, dicen. Pero, ¿para qué está la Guardia Civil? ¿Para mandarte a casa con flores?

Esa especie de buenismo… La izquierda buenista es más estúpida que la derecha buenista. Porque la derecha buenista sabe cómo conservar el poder y el dinero. Pero la izquierda buenista no tiene nada que conservar más que su propia estupidez. Ser de izquierda buenista es una cosa… Niega la lucha de clases, niega todo. Una de las cosas más llamativas: en Catalunya ha desaparecido la lucha de clases, porque estamos todos, en palabras de Montilla: “Zapatero, te queremos mucho, pero queremos más a Catalunya”. A mí me dice un tío eso de España y no le voto en la vida.

Se han transmutado los valores, todo esto se ha desparramado, no estamos pudiendo decir lo que debemos decir. No puede ser. No puede usted de pronto decidir que la lucha de clases no existe. Lo que ocurre es que hay clases abducidas por la hegemonía catalanista.

A mí los tuits me recuerdan a los váters públicos: “Tonto el que lo lea”; “me cago en tu madre”… Si me atuviera estrictamente a lo que dicen de mí, estaría deseando que me quisieran. Pero no es mi problema. No necesito que me quieran todos los días a todas las horas. Y si me dedicara a la política, sabría que tengo una base que me sustenta pero otra que tratará de machacarme.

¿Cómo se resuelve esto?

Los navajazos seguirán, las cuchilladas de uno y otro. Y yo a lo mejor escribo esta semana sobre el diálogo, pero qué manía. Me acuerdo de Gemma Nierga cuando lo de Lluch. ¿Parando a los tíos en el garaje para dialogar con unos tíos que te van a pegar un tiro en la nuca?

Usted quiere dialogar porque no quiere conflictos, porque no está involucrado en la pelea, porque quiere vivir en paz, y que maten a los demás… Pero dígalo todo. Usted no llega a esa situación para dialogar. ¿Sobre qué dialogamos? Uno con la Constitución y el otro con la independencia. ¿Está dispuesto a bajarse el burro? Está en una bici de piñón fijo, si no pedalea, se cae.

La cantidad de tópicos… ¿Dialogar? Usted dialoga con unos tipos que han considerado que quieren romper con el statu quo y están en su derecho, pero lo que no puede ser es que cuando vienen mal dadas y cuando el Estado reacciona, dices: vamos a dialogar. Pero, ¿sobre qué? Hay hechos consumados.

¿No podría haberse hecho algo distinto que el 155?

Sí, pero con tiempo. No ahora, ahora ya no. Porque ya la cosa está disparada, ahora es imposible. Porque Rajoy ha intentado por todos los medios no aplicar el 155: ha puesto más medios Rajoy para no aplicar el 155 que los otros para que lo apliquen. Pero una vez que venga la ola, hay mucha gente que no sabe nadar y que lo va a tener muy crudo. Y Rajoy no es el más duro de la cuadrilla, y que una situación política fuera de control significa que se va la sociedad capitalista que te está subvencionando a ti. El problema del PDeCAT, antigua CDC, es que ha matado la gallina de los huevos de oro, y que parece que va a disputar a ERC y la CUP las bases sociales.

Y eso que en España se han elegido siempre presidentes con 40 años, salvo Rajoy. Y a menudo también se estigmatiza el político profesional.

Primero, porque la política está mal considerada, y esto es una herencia del franquismo: haga como yo, no se meta en política. Pero los instrumentos pedagógicos de esta sociedad se limitan a las tertulias: tú discutes con un tío que es un analfabeto, tiene cultura visual. El tiempo que dedica la izquierda más radical a incidir en los medios visuales, yo no sé si a la larga eso será bueno para la sociedad, pero para ellos es malo.

¿Por qué?

Es una prueba de que todos somos lo mismo, que en un debate no gana el que tenga los argumentos más sólidos, sino el que sepa vender la moto con mayor eficacia. Los medios de comunicación han tendido a liquidar las hemerotecas, eso quiere decir que todos somos presentistas: no existe más que el presente.

El periodista y escritor Gregorio Morán.
El periodista y escritor Gregorio Morán. MARTA JARA

¿Qué papel desempeñan los medios a su juicio?

No muy feliz. Tenemos los medios más deleznables de Europa. En Catalunya queda la subvención y un magma que lo recubre todo, que es la opinión mayoritaria. Opinión mayoritaria según los sondeos, que están hechos para quien los paga, lo cual es un principio básico de la termodinámica social.

El desprestigio de los medios de comunicación en España es directamente proporcional a la actitud de los propios medios. Económicamente son de una fragilidad absoluta, viven de la subvención, y no puedes tener unos medios independientes si no te puedes subvencionar a ti mismo. Aquí tienen intereses los patronos que consideran cómo sacar dinero al Estado. En el caso de Catalunya es escandaloso porque la subvención abarca todo, y en el caso del resto, primero está la precariedad: significa que los salarios que se están pagando son de miseria y que no se hacen reportajes, no hay corresponsales, se depende de las grandes cadenas…

La situación de los medios de comunicación es de caída general, en un momento en el que la gente está feliz de haberse conocido con las redes. ¿Cuánto durarán las redes? Se cansarán, porque las redes tienen un límite. El poder decir las tonterías que quieras gratuitamente llegará un momento en el que eso no tenga más sentido que en su propio ombligo, pero eso no tiene ningún valor a la larga. Nadie contempla todavía la caída en picado de las redes, pero caerán como cae todo.

Además, las redes no pueden sustituir a los medios de comunicación convencionales. El poder está en el papel: el papel es caro y exige la lectura, lo otro exige la visualidad, que es otra cosa.

Volviendo a la historia del PCE y Catalunya. A menudo se compara a los comunes con el PSUC.

No tiene nada que ver. El PSUC era un partido, los comunes es una amalgama de personajes, de mayor o menor cuantía. No tiene nada que ver.

¿No heredan esa tradición?

No, no se hereda. Estamos viviendo una crisis del partido convencional, y manejar las amalgamas de grupos como los comunes o como Podemos, es una experiencia nueva, que exige talentos y una cosa que no gusta: personalismos muy fuertes, esa variante del populismo que son las personalidades fuertes que unen. Cuando se toman decisiones, no pueden convocar al soviet, no le sirve. La asamblea es cojonuda, pero, ¿quién ejecuta? ¿Siempre ejecuta la derecha? ¿Usted no gobierna, usted discute del gobierno? Eso ya lo teníamos aprendido del siglo XIX. Esos instrumentos políticos, que la gente piensa que por ahí está el futuro, el presente ya lo están teniendo difícil.

Tienen un momento de ascenso y éxito arrollador, pero esos instrumentos están hechos para sociedades como los verdes alemanes, sociedades institucionalizadas donde las sorpresas vienen de fuera. Pero aquí, ¿dónde hay que tomar decisiones?

Ese es el riesgo de las izquierdas con Catalunya, que hay que tomar una posición con validez como mínimo que dure algo más que unas horas.

Ellos están con el referéndum pactado, ¿no? Otra cosa es qué votarían cuando lo hubiera.

Sí, claro, pero es poco probable la primera parte, pero cuando tú has apoyado el referéndum no pactado, es muy difícil ese peso de tu verdad en el referéndum pactado. Porque tú has apoyado…

Lo llamaban movilización.

En eso el lenguaje da para todo. Llámalo como quieras, pero tú no has dicho que no al referéndum no pactado si no es con la boca pequeña. Es muy complicado. No son asambleas de la universidad. Seamos serios: yo no me imagino a la izquierda, incluido el señor Sánchez, abordando una situación como la de Catalunya.

No quiere decir que Rajoy lo esté haciendo mal, bien o regular. Pero se lo ha pensado. Otra cosa es que no piense lo que yo pienso. Pero me imagino a Sánchez en una situación así y me aterrorizo: no sabe ni cómo dirigir su propio partido. Y no digamos ya los comunes: lo de Colau no sé qué réditos electorales va a tener. Pero ese intento de que te quieran todos es muy difícil.

Vamos a unas elecciones en Catalunya, pero nada dice que vaya a cambiar la radiografía del voto. Las urnas las carga el diablo. Ya sé que esto está mal decirlo así brutalmente, pero mi confianza en el voto popular es muy relativa. He vivido situaciones en las cuales me recuerda mucho a esa gente que cuando detienen a un asesino dicen que le cuelguen, que me lo dejen a mí. No sé quién es peor, si el asesino o el asesino voluntario. La capacidad de linchamiento de la población.

Ahora los estudiosos más razonables están introduciendo una variante muy rica, que es la introducción del odio, que no existía hace 20 años. El odio ya es una categoría política en muchos países, y en sociedades como la catalana del buenismo, el odio está palpable e indiscutible. No hay empatía con lo que tú digas. Al contrario, si pueden, te machacan. Cuando dicen ‘somos pacíficos’, claro pero si no te pones en su camino.

¿Podemos hacerle escraches a la derecha con impunidad sólo porque tenemos razón? Nosotros tenemos razón y por tanto tenemos derecho: eso me recuerda viejas épocas. Si usted no quiere que saque una bandera, no me saque la suya. ¿Y cómo hacemos las protestas? Hay mil maneras, pero si usted quiere dominar la calle, está usted o la policía. La policía está para eso. Que no cumple la policía su finalidad, pues tendrá que cumplirla usted y habrá que detener a la policía. Usted sabrá lo que hace.

Por eso te digo que la veteranía es un grado, y no es que sea positivo, pero hay lecciones que ya las di y las aprendí hace muchos años. Una situación como la de Catalunya está sacando a flote odio en una sociedad que se jacta y se jactaba de ser pacífica, tranquila.

Yo soy una víctima colateral del procès. No olvides que el comité de empresa de La Vanguardia, que es indepe, mandó una carta al director pidiendo que mis artículos fueran censurados. Esto ni en el franquismo. Eso muy bestia, es haber cruzado una línea de fuego.

Galán y García: los capitanes de la primera tricolor

15 noviembre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

El Gobierno de Aragón declara bienes de interés cultural las tumbas de los oficiales que lideraron el fallido levantamiento militar republicano de Jaca en diciembre de 1930.

Los capitanes Fermín  Galán y Ángel García Hernández fueron considerados ‘mártires’ por la iconografía de la Segunda República.

Los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández fueron considerados ‘mártires’ por la iconografía de la Segunda República.

La II República se declaró en Jaca (Huesca) cuando todavía faltaban cuatro meses para las elecciones de abril de 1931. La cosa duró poco, apenas ese viernes, un 12 de diciembre, y unas horas del sábado siguiente, aunque en el balcón de su ayuntamiento llegó a ondear por vez primera la tricolor, tejida por el sastre local Juan Borderas a petición del capitán Fermín Galán.

Este y los también capitales Ángel García Hernández y Salvador Sediles, entre otros, fueron los líderes militares de un fallido (y algo chapucero) levantamiento contra la monarquía alfonsina, frustrado, entre otras causas, por la descoordinación de un Comité Revolucionario estatal que retrasó la insurrección sin avisar a quienes debían iniciarla. Su represión, en la que participaron golpistas en ciernes como los generales Mola y Franco, junto con la persecución de los participantes en el Pacto de San Sebastián, terminaron de inclinar las posiciones políticas de la mayoría del país contra la monarquía de Alfonso XIII, apoyada en la ‘dictablanda’ del general Berenguer, y a favor del republicanismo.

Ahora, el Gobierno de Aragón acaba de declarar Bien de Interés Cultural (BIC, equivalente al monumento), como sitio histórico, las tumbas del cementerio de Huesca en las que reposan los restos de los generales Fermín Galán y Ángel García mediante un decreto en el que destaca cómo su levantamiento “supuso un impulso decisivo para el advenimiento de la Segunda República Española en abril de 1931, hechos de notable relevancia en nuestra historia reciente”.

“El disparate de fusilar a Galán y García”

“La monarquía cometió el disparate de fusilar a Galán y García Hernández, disparate que influyó no poco en la caída del trono”, anotó en su diario Manuel Azaña, presidente de una república que trató como mártires a los oficiales, cuya presencia borró años después el franquismo de los callejeros de numerosas ciudades españolas.

Aragón ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC) las tumbas de los generales en el cementerio de Huesca.

La decisión del Gobierno de Aragón, que se enmarca en la línea de recuperación de la memoria democrática, permitirá conservar las tumbas, la de Galán junto a la tapia oeste del cementerio oscense, en el antiguo recinto civil y cercana a las de otros ilustres republicanos como Ramón Acín, y la de García Hernández en un pabellón de nichos cercano.

El enterramiento de los capitanes convirtió al cementerio de Huesca en un “lugar de peregrinación” entre 1931 y 1936, cuando “partidos políticos, organizaciones sindicales y entidades cívicas de distinta naturaleza, ayuntamientos en pleno de todo el país se daban cita a los pies de la tumba de Fermín Galán”, principalmente los 14 de abril y los primeros de mayo, señala el decreto.

Las tumbas quedaron abandonadas durante la dictadura, si bien “manos anónimas cuidaban la sepultura y repintaban los epígrafes”, narra la resolución, que también recuerda cómo la cara exterior de la tapia junto a la que se encuentran los restos de Galán fue lugar de fusilamientos en agosto de 1936 y entre octubre de 1938 hasta enero de 1945”.

Tres años y medio en Montjuïc

Galán fue el protagonista central del levantamiento fallido de Jaca, ciudad del Pirineo oscense a la que había sido destinado ese verano como territorio de castigo, tras ser amnistiado de su condena por participar en los preparativos de ‘la sanjuanada’, el fallido golpe de junio de 1926 contra el dictador Primo de Rivera.

Fermín Galán dirigió el levantamiento de Jaca, donde fue desterrado tras ser amnistiado de su condena por participar en el fallido golpe de ‘la sanjuanada’.

Fermín Galán dirigió el levantamiento de Jaca, donde fue desterrado tras ser amnistiado de su condena por participar en el fallido golpe de ‘la sanjuanada’.

“Era, además de un militar veterano, un hombre muy leído que había publicado varios libros y con muchos contactos en el mundo del anarquismo”, explica el historiador Eloy Fernández Clemente, que destaca cómo Jaca se solidarizó con los militares.

Pio Díaz Pradas, que ocuparía la primera alcaldía republicana las escasas horas que esta duró, fue durante la Segunda República alcalde honorario de buena parte de los ayuntamientos de España.

El emisario que no avisó

Ya en Jaca, tras pasar tres años y medio en la prisión barcelonesa de Montjuïc, Galán contacta con el resto de capitanes, por un lado, y, gracias a Ramón Acín, con el Comité Revolucionario que, tras la detención de la mayoría de los líderes políticos que habían participado en la confluencia republicana conocida como el Pacto de San Sebastián, preparaba un levantamiento para implantar la república. Aunque este resultó un ejemplo de descoordinación.

Varios cientos de republicanos, muchos de ellos estudiantes aunque también se movilizaron activistas relevantes como el economista Jesús Prados Arrate, llegaban los días previos a Jaca en tren y en autocares, en lo que aparentaba ser una afluencia de esquiadores fuera de lo habitual, mientras los capitanes, con la vista puesta en el 12 de diciembre, ultimaban los preparativos para alzarse con los 700 soldados de los cuarteles jaqueses.

Sin embargo, los planes habían cambiado. El comité había decidido posponer al lunes 15 los planes, que ahora incluían una huelga general y el levantamiento, también, del aeródromo madrileño de Cuatro Vientos. Y había enviado a Jaca para avisar a Santiago Casares Quiroga, quien seis años después afrontaría como presidente del Gobierno la sublevación franquista que dio origen a la guerra civil.

Fueron condenados a muerte por un consejo del que formaba parte el director de la academia militar de Zaragoza, el general Francisco Franco.

Pero Casares no llegó a tiempo. O sí. Arribó a la ciudad pirenaica la noche del 11 al 12, pero optó por acostarse y dejar para el día siguiente el contacto con Galán. Sin embargo, a las cinco de la mañana, antes de que el emisario se levantara, comenzaba la sublevación.
“Era un asunto preparado desde Madrid, pero hubo unos fallos de información y de comunicación enormes”, señala Fernández Clemente, que recuerda como no hubo movimientos en Cuatro Vientos, donde algunas fuentes señalan a Ramón Franco y al general Queipo de Llano como los encargados de la movilización.
Consejo de guerra con Franco
Pese a todo, esa tarde salieron hacia Huesca una columna dirigida por Galán en camiones y otra comandada por Sediles en tren. Antes de partir, por la mañana, el capitán había dictado un expeditivo bando en el que, “como Delegado del Comité Revolucionario Nacional”, establecía que “todo aquél que se oponga de palabra o por escrito, que conspire o haga armas contra la República naciente será fusilado sin formación de causa”.
Sin embargo, la mayoría de las tropas movilizadas para marchar hacia Huesca salieron en desbandada esa misma noche tras un enfrentamiento con el ejército en Ayerbe. Galán se entregaría la madrugada del sábado 13 en el cercano pueblo de Biscarrués, mientras el resto de oficiales y los colaboradores civiles iban siendo detenidos, en algunos casos por efectivos de la Dirección General de Seguridad que dirigía el general Emilio Mola.
Los oficiales eran condenados a muerte el sábado 14, en un consejo de guerra celebrado en Huesca y por un tribunal del que formaba parte el entonces director de la academia militar de Zaragoza, el general Franco. “No les dejaron ni siquiera defenderse”, apunta el historiador, quien señala a Galán y García Hernández “un poco como los protomártires de la república”.
Solo ellos dos llegaron a ser fusilados. El resto de condenados fueron indultados en los estertores de la monarquía alfonsina, como ocurrió con el capitán Sediles, o amnistiados al llegar la república, caso del economista.
La historia de Galán y García sería durante la II República el argumento de una película dirigida por Fernando Roldán y de una obra de teatro con libreto de Rafael Alberti. El drama comenzaba con estos versos de Antonio Machado: “La primavera ha venido / del brazo de un capitán. / Niñas, cantad a coro: / ¡Viva Fermín Galán!”.

Más farsa

14 noviembre, 2017

Fuente: http://www.infolibre.es

El Gran Wyoming, 19 de octubre de 2016.

En el mundo del hampa, los profesionales del hurto distribuyen los roles y en cada “golpe” siempre hay uno al que le toca “comerse el marrón”. La cosa va por turno rotatorio, de forma que si les pilla la pasma uno reconoce los hechos y se declara culpable librando de culpa a sus compañeros. Es mejor que pague uno a que paguen todos.

Ahora asistimos a un capítulo más de la farsa en la que han convertido la política profesional, donde los enemigos de lo público y amigos de los negocios se forran con lo ajeno o sustrayendo dineros de los sobrecostes que se pagan a las empresas adjudicatarias según un plan previamente convenido. El truco es tan sencillo como presentar una oferta que el estamento público de turno no pueda rechazar y luego incumplir el contrato, saltarse el presupuesto. Se incrementan los costes por los imprevistos surgidos sobre la marcha y el adjudicador, sea Ayuntamiento, Comunidad Autónoma o el Estado, paga sin rechistar. Todo es legal. Basta con inhibir los controles y aceptar pulpo como animal de compañía. Como los adjudicadores cobran ese famoso 3% del presupuesto, se convierten en rehenes de las empresas adjudicatarias a las que trasvasan sin rechistar los dineros. No sale de su bolsillo, no hay problema.

Un paréntesis. Nos acabamos de enterar de que el Banco de España tenía conocimiento de la crisis de Bankia y que uno de los inspectores se puso muy pesado adelantando lo que iba a ocurrir con el famoso tema del rescate bancario que casi le jode el partido de fútbol de la Eurocopa a Rajoy, mandando un correo detrás de otro, porque nadie parecía querer darse cuenta del perjuicio que iba a tener la salida a bolsa de la entidad para las arcas públicas. José Antonio Casaus, que era el coordinador de la inspección de esa salida a bolsa, concluía: “Se acabará malvendiendo el banco cotizado y el Frob tendrá que hacerse cargo del banco no cotizado [BFA], por el otro, con un coste para el contribuyente de en torno a 15.000 millones, frente a la opción de coste cero para el contribuyente que supondría que el grupo fuera comprado hoy por una entidad potente y solvente”. Se equivocó el inspector, al final el coste para el contribuyente fue de 22.000 millones. Alguien debió decidir que entre 15.000 millones y coste cero, la primera opción era la buena.

Según sostenía ese inspector en otro correo, la opción de vender el banco a una entidad solvente extranjera era la buena, pero entonces los políticos que estaban al frente de Bankia perderían el control de la gallina de los huevos de oro y por eso no querían ni plantear la cuestión. Él lo explica bastante bien: “Es posible otra cosa, es que los políticos que gestionan Bankia no quieran explorar esa vía para no perder sus poltronas ni su herramienta de financiación”. En fin, como vemos, daba una opinión del por qué iban a consentir la hecatombe que se avecinaba. Se trataba de una opinión, sí, pero de una persona de la máxima solvencia encargada de estudiar los pros y los contras de la operación. Según su criterio nos iban a llevar a la ruina con tal de seguir chupando del bote y mantener sus privilegios. Una opinión. El problema es que acertó y se produjo lo que predecía cumpliendo con el trabajo que le encomendaban. Tuvimos que pagar esa cantidad que nos colaron con engaño. Nos vendieron el pago como un crédito que no nos iba a costar un duro, para comunicar después que de crédito nada, que teníamos una deuda derivada de todas estas irresponsabilidades cometidas por personas próximas al poder político y que tienen nombres y apellidos. ¿Se irán de rositas? Se admiten apuestas.

Falló el control de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, otra vez; falló la empresa Deloitte, encargada de la auditoría de las cuentas de Bankia, que no vio nada raro, bueno, falseó las cuentas (ese mismo año Deloitte cobró 3,75 millones de euros por otros trabajos realizados para la entidad, lo que le ha supuesto una multa de 12 millones de euros impuesta por el ministerio de Economía porque al auditar y cobrar de la misma empresa por otros conceptos, entiende De Guindos que se pierde la independencia); y también falló el Banco de España a pesar de que los técnicos alertaban reiteradamente del desastre que se produciría con la dichosa salida a bolsa. Parecía que lo hacían aposta. Y uno se pregunta desde la ignorancia en la macroeconomía: Si un órgano creado para evitar estos desmanes es capaz de consentir, una vez detectado, un desastre de 22.000 millones de euros denunciado por los funcionarios a los que se les encarga la inspección, ¿para qué valen esos órganos de control?, ¿para controlar o para evitar que alguien controle?

Fernández Ordóñez, a la sazón gobernador del Banco de España, y que debería explicar qué paso allí, dimitió porque, según él, Rajoy en una charla le impidió comparecer en el Congreso para que los ciudadanos se enteraran de lo que había ocurrido. Sin embargo tuvo que ir al Senado porque su comparecencia en esa cámara ya estaba prevista, pero allí, que tenía su ansiada oportunidad para explicarse, se negó a declarar ¿? Sólo se trataba de 22.000 millones de euros. Alegó que estaría encantado de explicarlo todo pero que el Gobierno no era partidario y le parecía una irresponsabilidad “no hacer lo que pide el ejecutivo”. El Gobierno al que alude era el presidido por Rajoy aunque todo el lío, que muchos llaman estafa, se produjo durante el de José Luis Rodríguez Zapatero. Es decir, que de nuevo los intereses de España primaron sobre los de los ciudadanos que son los que luego pagarían el descalabro. El Ejecutivo manda y yo callo. A lo mejor era más lo que tenía que ocultar que lo que podía explicar. Visto lo visto, su gestión fue, cuando menos, nefasta y, desde luego, si es cierta la tozudez del inspector Casaus alertando del desastre, inexplicable. No es de extrañar que calle.

Se queja mucho el personal republicano de los gastos que supone la monarquía, pero España sale mucho más cara todavía, será por eso que los catalanes que miran mucho las pesetas se quieren largar. Es un tópico de comediante, ya saben.

Cambiando de tema, pero volviendo al de los que “se comen el marrón”, lo que llama la gente fina “cabeza de turco”, el espectáculo de la Audiencia Nacional que vivimos estos días resulta espeluznante. Ahora toca el turno de la Justicia para que creamos que al final, como les gusta decir a los que quieren evitar a toda costa que la Justicia cumpla el papel que le corresponde en el Estado de Derecho, “el que la hace la paga”. En el proceso del caso Gürtel que está copando las páginas de los diarios, hay dos que la pagan todo el rato: Correa y Bárcenas. Se están “comiendo el marrón”. Los dos que pasaron por la prisión y que ya tienen su reputación hundida.

Nos anunciaron que Correa había llegado a un pacto con la Fiscalía y la verdad, a pesar de que a los diarios les ha encantado su declaración, a mí me ha pasado como a los señores de la gestora del PSOE, que me parece que no hay nada nuevo, sólo que a mí me parece eso porque siempre he sido muy mal pensado y les miraba como presuntos, pero los de la gestora lo dicen para no renunciar a llevar a esta banda de políticos al gobierno de la nación, o sea, que lo de confirmar en sede judicial los tejemanejes trileros para trincar pasta no es óbice para entregarles el control de los dineros públicos. 

Tira de la manta Correa pero lo justo para taparse él con el beneficio pactado y no destapar a nadie, y, así, afirma que la sede de Génova era su casa, que no salía de allí porque organizaba los actos electorales con denuedo, pero que no conocía al director de campaña del PP que se llamaba Mariano Rajoy que, a su vez, afirma “tener la sensación” de no conocer a Correa, y a mí me da la sensación de que se ríen de nosotros otra vez y que el ministerio fiscal, que empezó muy fuerte, se está desinflando y no quiere que comparezcan, aunque sea para defenderse de las acusaciones, los responsables de las empresas que dice Correa que soltaban la mosca en un claro acto de soborno, un delito.

Dicen el Ministerio Fiscal y el juez que las acusaciones son imprecisas, pero no piden al reo que precise un poco más, como han hecho en otros momentos de la declaración, porque entonces tendrían que precisar ellos también las razones por las que no conceden a las empresas mentadas el derecho a lavar su imagen en sede judicial. A lo mejor no le creen en eso, pero sí le creen cuando dice que no conocía a Rajoy y que con Aznar tampoco tenía trato, que se miraban y sonreían, pero que no había nada más. A ver si está callando porque es un caballero y no quiere desvelar una relación más íntima. En fin, que se pasaba allí la vida, que tenía pase VIP, plaza de garaje, que manejaba un cifrón del partido, pero que se había colado, que, en el fondo, era un desconocido para todo el mundo. Como decía Lorca en esa soleá de Cádiz: Muerto se quedó en la calle / con un puñal en el pecho. / No lo conocía nadie.

Da la impresión de que estos señores del PP están aprendiendo mucho de cómo manejarse en los juzgados. Al principio mucho bombo, mucha mascletá para que los diarios tengan carnaza con la que entretenerse y los tertulianos larguen por esas boquitas, pero luego a ir desinflando el suflé, no sea que se atragante.

Si Mariano, el director de la campaña, tiene la sensación de no conocer a Correa, el encargado de los actos de campaña, sensación por sensación, la mía es de que me toman por gilipollas y de tanto ejercer ese papel me estoy volviendo cada vez más.

Por eso escribo estas cosas, para rehabilitarme y decirle a los socialistas que no les den el Gobierno a esta chusma que no respeta lo elemental. Que no nos obliguen a vivir con esta gente cuyo código moral les permite intentar detener el juicio con maniobras torticeras, y al día siguiente vender que gracias a su respeto por las instituciones se están llevando a cabo las sesiones del juicio.

No merecemos este maltrato.

Gánense el voto que les da de comer. No pisoteen de esa manera a su pueblo, ¡carajo!