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El reciclaje que aporta fondos humanitarios en Alemania

15 septiembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Lukas Günther, un joven estudiante de la ciudad de Gelsenkirchen, en el oeste alemán, no salía de su asombro cuando leyó hace unas semanas que los productores de cerveza se estaban quedando sin cascos. Al parecer, el inusualmente caluroso verano que se está viviendo en Centroeuropa, ha disparado el consumo de la tradicional bebida de Alemania. Sin embargo, estaba ocurriendo en paralelo que los consumidores habían dejado de forma considerable de devolver los cascos de las botellas.

Así, la cervecería Fiege, que lleva el nombre de su propietario Moritz Fiege, en Bochum (oeste germano), llegó a pedir colaboración ciudadana en sus redes sociales. “Aunque compramos botellas regularmente, el proceso de embotellado se nos está quedado corto”, manifestaba la compañía, que invitaba a devolver las botellas utilizadas. “Erst Pfand, dann (P)ferien” o “Primero el dinero de los envases, luego las vacaciones”, se leía en un mensaje de la compañía cervecera publicado en sus redes.

En los supermercados alemanes, en el interior o a la entrada, suele haber unas máquinas en las que devolver cascos de botellas de vidrio, plástico y latas. Por ello se obtiene, en general, entre 0,8 céntimos y 0,25 céntimos. Este sistema de recuperación de envases con incentivo para el consumidor, en su forma actual, se instauró en 2003. No obstante, se calcula que, al año, en Alemania hay hasta 720 millones de botellas que no acaban entrando en este ciclo de reciclaje. Representan 180 millones de euros anuales, según una investigación de la Norddeutschen Rundfunk, la radio-televisión pública del norte alemán.

Para Günther y sus amigos de Spunk, un centro para niños, adolescentes y cultura de Gelsenkirchen, la noticia de que las cervecerías se estaban quedando sin cascos fue toda una llamada a la acción. De ahí que lanzaran la iniciativa Die PfandretterInnen o, dicho de otro modo,”los rescatadores del dinero de los cascos”. Se trata de una campaña que circula desde hace pocos día en Internet.

En ella se invita a que la gente dedique el dinero que consigue de la recuperación de envases a una buena causa. “Leímos que las cerveceras de Alemania se estaban quedando sin cajas ni cascos de cerveza porque la gente no los devolvía y quisimos hacer algo al respecto”, explica a eldiario.es Günther.

Su iniciativa consiste en hacer ver a través de las redes que las empresas necesitan los cascos pero, además, en llevar a cabo algo positivo con el dinero de la devolución de los envases. Muchos de los implicados hasta ahora lo han dedicado a fines sociales y humanitarios, especialmente ahora que vuelve a ganar peso el tema de la inmigración en el debate público alemán. Cada persona que participe ha de nombrar a otros tres participantes para que actúen a continuación. Son los “nominados”, según los términos de Günther. “Así se crea un efecto de bola de nieve”, comenta el joven de 26 años que ideó Die PfandretterInnen.

“El dinero de los cascos es un dinero con el que se puede hacer algo positivo. Sobre todo si acumulas entre 10 ó 15 euros. Si mucha gente decide dedicar ese dinero a una buena causa, entonces podemos estar alcanzando una cantidad importante”, según Günther.

En pocos días, la idea de este comprometido estudiante de Ciencias Política en la Universidad de Duisburgo sumó el apoyo y participación de importantes figuras de la política alemana, dando especial visibilidad al proyecto. Por ejemplo, Kevin Kühnert, líder de Jusos, la organización de los jóvenes socialdemócratas alemanes. Por su oposición a que el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) repitiera en esta legislatura una gran coalición con la Unión Cristiano Demócrata (CDU) de Angela Merkel, este joven se ha convertido en una influyente figura en la izquierda alemana.

“Es muy positivo que gente como Kevin Kühnert haya decidido hacer esto, como también lo es que lo haya hecho Manuela Schwesig, la primera ministra del Land de Mecklemburgo-Pomerania Occidental”, comenta Günther, aludiendo a otra destacada responsable política del SPD. “No queremos que nos siga gente importante en la sociedad alemana –aunque eso también es relevante– sino que haya más botellas devueltas y que participe, cuanta más gente, mejor”, abunda el iniciador de los rescatadores del dinero de los cascos.

Ayuda a los refugiados

A la iniciativa se han sumado también organizaciones humanitarias de ayuda a los refugiados como Pro-Asyl, una de las más importantes del país, Women Refugee Route, dedicada especialmente a las mujeres inmigrantes, o Sea Watch, concentrada en rescatar en alta mar embarcaciones de migrantes.

“Todo lo que sea ayuda a los inmigrantes, a la integración y a Europa, lo vemos como buenas causas a las que dedicar el dinero de los cascos. Si se dedica a eso, estaremos orgullosos. Pero, en realidad, lo importante es que ese dinero se transforme en ayuda, ya sea para una causa importante o algo menos relevante. También puede ser bueno dedicarlo al refugio para animales de la esquina de tu barrio”, plantea Günther.

No es raro que este joven esté al frente de una iniciativa así. Como miembro del equipo de Spunk, Günther se dedica, entre otras cosas, a plantear ofertas y actividades culturales y lingüísticas para que refugiados y alemanes tengan la posibilidad de entrar en contacto. Alemania, sólo entre 2015 y 2016, recibió a no menos de 1,5 millones de demandantes de asilo.

Günther percibe cierta fatiga en las instituciones y en el debate público germano. “La sociedad alemana no está ahora tan abierta como hace cuatro años”, dice. Es más, “en el debate público, los refugiados hacen de chivo expiatorio”, añade. En 2014 Günther estuvo en las playas de la isla griega de Lesbos y luego en el pueblo heleno de Idomeni asistiendo como voluntario a los recién llegados al viejo continente en busca de asilo.

Ahora ha lanzado la idea de “los rescatadores del dinero de los cascos”, con la que puede seguir contribuyendo a la integración de los solicitantes de asilo llegados a Alemania, aunque de forma indirecta. Él confía en el “efecto bola de nieve” de su iniciativa. “Lo importante es que haya dinero para acciones positivas. No es, en cualquier caso, algo que tenga por objetivo mover una determinada cantidad de dinero. Sino que haya dinero para ayudar”, concluye.

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Siete propuestas para reducir la toxicidad de tu móvil

2 mayo, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Siete vías por las que podemos reducir tanto los peligros para la salud como el impacto medioambiental y social que provoca la fabricación masiva de teléfonos móviles

Jordi Sabaté02/04/2017 – 18:58h

Foto: Adrianna Calvo
Foto: Adrianna Calvo

En el artículo del pasado viernes titulado ‘ 14 elementos presentes en tu móvil que deberían preocuparte seriamente‘, un socio de eldiario.es nos pedía en los comentarios que propusiéramos soluciones y no nos limitásemos a enumerar el listado de elementos preocupantes que contienen los smartphones.

Creemos que su petición es acertada y por tanto queremos aportar una serie de propuestas que pueden, al menos en parte, atenuar el daño que provoca tanto la fabricación como la acumulación en vertederos de los móviles, una vez han alcanzado la obsolescencia. Aquí tienes siete actitudes que en nuestra opinión van en la dirección correcta.

1. Nunca tires tu móvil a la basura

Cada vez que tiras tu móvil al contenedor de basura contribuyes a acumular todos sus elementos tóxicos y no biodegradables en un vertedero, desde donde pueden ser lavados por las lluvias al subsuelo y de ahí pasar a los acuíferos y llegar al mar o contaminar lagos y ríos. Quien sabe si pueden llegar al consumo humano por vía directa o por bioacumulación en animales herbívoros o de los estratos superiores de la cadena trófica.

Recuerda que los vegetales son potentes bioacumuladores de elementos minerales del subsuelo, ya que los absorben por las raíces y los tienen a concentrar en las hojas, que es precisamente la parte de la que se alimentan los herbívoros. Lo normal es que en tu zona haya algún punto limpio donde puedas dejar el móvil para que sea reciclado adecuadamente por la Administración. La OCU te ofrece un buscador de puntos limpios. No es que tengamos demasiadas garantías de que sea debidamente reciclado, pero al menos no irá directo al vertedero.

2. Contacta con una ONG de reciclaje de smartphones

Hay varias organizaciones no gubernamentales que recibirán tu móvil encantadas para desmontarlo, extraer las partes tóxicas, y también valiosas, y volverlas a entrar en el ciclo de fabricación, de modo que se reduzcan los brutales niveles de extracción actuales. TeloReciclo, Móvil Recicla o Amnistía Internacional a través de su plan recicla tu móvil son algunas de ellas. Nos permiten enviar el dispositivo a una dirección postal y nos garantizan que será reciclado al máximo de sus posibilidades.

3. Véndelo a empresas de segunda mano

Existen empresas que compran tu móvil, ya sea bien para reacondicionarlo y darle otra vida útil y comercial extra, o para desmontarlo y vender a los fabricantes los componentes valiosos. En todo caso consiguen dilatar el momento en que los componentes tóxicos vayan a parar a un desguace, reduciendo así el ritmo de acumulación. Algunas de estas tiendas online son Zonzoo, Compramos tu Móvil (de Orange), Movilbak o The Phone House.

4. Compra móviles que garanticen un proceso honesto y sostenible de fabricación

En este caso la única posibilidad solidaria que desgraciadamente tenemos por el momento es el Fairphone, creado por una empresa holandesa con materiales en los que se garantiza una extracción que respeta el medio ambiente y los derechos humanos, así como evita el trato con poderes locales corruptos. Además, los creadores del teléfono se encargan de su posterior reciclaje cuando termine su vida útil, de modo que los componentes vuelven a entrar en el ciclo de fabricación sin forzar la extracción.

5. No cambies de móvil a golpe de novedad tecnológica

No te dejes llevar por la última Keynote de Apple, o la previa de Samsung al Mobile World Congress, y procura alargar al máximo la vida útil de tu smartphone. A pesar de los planes de provocar la obsolescencia forzada a golpe de actualizaciones de iOS o Android, tu móvil puede vivir aunque vaya un poco más lento que el del vecino.

No es normal que nos cambiemos un aparato que nos cuesta más de 300 euros, y puede alcanzar los 1.000 euros, cada cuatro años porque nos parece que se ha quedado anticuado; no es un complemento de moda, es un utilitario. Adicionalmente, si se le rompe la pantalla o deja de funcionar la cámara, etc., podemos llevarlo a una de las muchas tiendas donde nos lo arreglan por un precio asequible.

Imagen: ConsumoClaro
Imagen: ConsumoClaro

6. Usa móviles reacondicionados

Del mismo modo que vendes tu móvil, puedes comprar otro de segunda mano que haya sido debidamente puesto apunto. Es lo que llamamos un móvil reacondicionado. Su fiabilidad es alta y alargarás la vida útil de los móviles actualmente en circulación. Además te ahorrarás un buen dinero aunque no optes a la última novedad. Backmarket es una de las tiendas de móviles reacondicionados más conocidas de la red.

7. Presiona a la Unión Europea para que exija garantías en la fabricación de los móviles

Puedes hacerlo a través de asociaciones como Alboan, que hace de esta lucha una de sus principales motivaciones, aunque no es la única. GreenPeace, AI y muchas otras también están implicadas y en sus páginas web puedes enterarte de cómo puedes actuar. Debemos lograr que Bruselas se comprometa más en la exigencia en procesos de fabricación honesta y que garanticen la no procedencia de estos minerales de países en conflicto como el Congo u otros.

Estados Unidos tiene gracias al ex presidente Obama la ‘ Wall Street Act‘ que impone esta garantía a los electrodomésticos que se venden en el país. Ahora bien, el presidente Trump se ha propuesto hacerla saltar por los aires y permitir que las tecnológicas puedan volver a comerciar con milicias locales de países en conflicto, no solo de África, que financian sus guerras con el tráfico de minerales.