Archive for the ‘Religión’ Category

House of One, tres religiones bajo un mismo techo: “No existe una sola verdad”

9 marzo, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

En 2007 el Ayuntamiento de Berlín llamó a las puertas de la comunidad cristiana St Petri-St Marien. Acababan de hallar los restos arqueológicos de la primera iglesia de la ciudad, fechada en 1237. “¿Qué queréis hacer con ella?”, les preguntaron. “No necesitamos otra iglesia. Este no es el Berlín del pasado, el Berlín de hoy es moderno, diverso y con muchas religiones”, cuenta Osman Örs que respondieron.

Así nació el proyecto House of One, que en 2020 levantará sobre los restos arqueológicos de la primera iglesia de la capital alemana, situada en la plaza Petriplatz, el primer templo que albergará bajo un mismo techo a cristianos, musulmanes y judíos. Örs es imam y consultor teológico de la parte musulmana del proyecto. Junto a él se sientan Esther Hirsch, asesora para la parte judía, y Frithjof Timm, de la cristiana. Los tres cuentan los orígenes, desafíos y objetivos de este proyecto único en el mundo.

La respuesta que en 2007 dio St Petri-St Marien al Ayuntamiento puede parecer una decisión insólita, pero Timm insiste en que la congregación St Marien siempre ha estado muy abierta a otras religiones y recuerda el “legado” y la influencia que ha tenido Martin Luther King (MLK) en el proyecto.

Berlín Este, septiembre de 1964. MLK está en la parte occidental de la ciudad, pero hay rumores en la parte comunista que dicen que podría visitar la otra parte del muro y dar un discurso en la iglesia de St Marien. Aunque el Departamento de Estado intentó evitarlo requisándole el pasaporte, no consiguió pararle. Los agentes en la frontera le permitieron cruzar mostrando únicamente la tarjeta de crédito y King dio su discurso y servicio religioso en una abarrotada iglesia del Berlín comunista llena de ateos y gente no religiosa.

“Somos conscientes de que estamos en Berlín y que la mayoría de la gente no es religiosa, incluso es atea. En torno al 65-70%. Los tres juntos [cristianismo, judaísmo e islam] seguimos siendo una minoría en la ciudad”, señala Örs. “Martin Luther King dijo que todos vivimos en una casa mundial y House of One no es solo una casa para la gente que cree en un dios, sino una casa para todo el mundo, una casa sobre el mundo que compartimos”, añade.

Hirsch, representando la parte judía, aclara: “Nos tiene que importar la verdad del otro. No hay una sola verdad y tenemos que dar espacio a otras verdades. Hay que aceptar que no estamos solos”. Örs le interrumpe para reforzar su argumento: “La verdad que no da espacio a la verdad del otro no puede ser legítima. El mundo sería un sitio en el que no podríamos vivir en paz. Hay que alabar las diferencias”.

El principal miedo de los críticos al proyecto es un sincretismo que acabe mezclando todas las religiones, pero desde House of One han tratado este asunto con especial cuidado. “Nos importan las diferencias, no queremos reducirlas, sino aprender de ellas. Hay una falta de conocimiento entre nosotros ¿Por qué hay antisemitismo? ¿Por qué odiamos a los musulmanes?”, se pregunta Hirsch. Aunque House of One solo tendrá una entrada por donde pasará todo el mundo, se compone de una sala principal o salón, que será el punto de encuentro, y tres salas diferentes que servirán de mezquita, sinagoga e iglesia respectivamente.

Maqueta del templo House of One
Maqueta del templo House of One.

Conscientes de que las divisiones no se dan únicamente entre religiones, sino también dentro de las mismas, las salas están diseñadas para que todas las congregaciones de cada religión puedan sentir suyo el templo. “Nuestra mezquita no es solo una mezquita suní, sino también chií”, indica Örs. “Hace unos días, por ejemplo, recibimos a una delegación chií de Irán y nuestro objetivo es que ellos también se sientan cómodos aquí”.

Por su parte, Timm, cristiano, explica: “Estamos en buen contacto con el obispo protestante, que está muy abierto a nosotros. El católico también está abierto, pero está esperando un poco más para definir su posición. Estamos dando la posibilidad a estas congregaciones a hacer suyas las salas sagradas”. Örs aclara: “El reto es hacer visible la diversidad dentro de nuestras propias tradiciones”.

Aunque físicamente House of One todavía no existe, a principios de 2018 construyeron un pequeño pabellón en donde se levantará el templo para iniciar sus actividades de entendimiento común. Allí imparten clases escolares una vez a la semana, dan conferencias, hacen rezos conjuntos (uno detrás de otro y sin mezclar servicios), conciertos e incluso talleres de meditación, que es “algo neutro, simplemente espiritual”, explica el imam.

House of One ha recibido donaciones privadas procedentes de más de 60 países por todo el mundo. Además, el Gobierno alemán ha fijado en sus nuevos presupuestos una partida de 10 millones para la construcción del templo. En la era de la confrontación, ellos llevan años apostando por el diálogo interreligioso, pero ya necesitaban su propio espacio en el que por fin desaparezcan los conceptos “invitado” y “anfitrión”.

Los ochocientos curas que lucharon contra Franco y perdieron su sueldo oficial

2 marzo, 2019

Fuente: http://www.publico.es

Ochocientos sacerdotes decidieron renunciar en España a su salario oficial para vivir y trabajar con los más necesitados, al lado de los obreros y jornaleros marginados en la España del tardofranquismo. Eran las décadas de los 60, 70 y 80. Y aquellos curas obreros no se rendían en su lucha clandestina a favor de las libertades democráticas, a pesar de que el clero insistía que su papel estaba ligado a la dictadura.

Diamantino con jornaleros en una comida

Diamantino con jornaleros en una comida

El documental De la Cruz al martillo producido por Plano Katharsis, con la colaboración de Canal Sur, recupera la memoria olvidada y retrata el ejemplo de compromiso social de estos curas obreros. Muchos vinculados a la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), dejando una profunda huella en los movimientos reivindicativos surgidos durante la Transición, de manera especial en Andalucía.

Rafael Guerrero, periodista vinculado a la memoria histórica, es el director de contenidos de este documental inédito. En él recuerda el primer caso de cura obrero en España. Era el año 1963. El obispado de Bilbao autoriza al cura David Armentia a trabajar cinco horas en una fábrica. “Dejaron de ser agentes del Vaticano y se acercaban a la población, a las clases, y a la verdadera realidad social”. Y es que tal y como destaca Guerrero “aquellas curas obreros hicieron mucho más por las libertades democráticas y la justicia social en España de lo que se les ha reconocido realmente”. No fueron homenajeados por la oposición antifranquista ni los partidos de izquierdas con los que compartieron una labor clandestina durante los años del régimen.

Los precursores: Rovirosa y Malagón

Guillermo de Rovirosa y Tomás de Malagón fueron los precursores de este humanismo ético, que trabajó la figura del conocido cura obrero. Manuel Ganivet, ex cura obrero recuerda en el documental como “la iglesia sabía que muchos seminaristas no tenían una clara vocación y que era la única salida posible para poder estudiar en aquellos años”.

Enrique Priego lleva cincuenta años trabajando para los más necesitados como sacerdote en el municipio de Pedrera (Sevilla). En conversación con Público afirma que unos de los principales preocupaciones de estos dos impulsores, Rovirosa y Malagón fue su visita a los seminarios de toda España, creando los grupos de Jesús Obrero. “Rovirosa y Malagón quisieron implantar la nueva visión de ese cristianismo combativo y de valores progresistas que tenían como principio fundamental la dignidad del ser humano”.

Rovirosa y Malagón

Rovirosa y Malagón

Guillermo de Rovirosa es considerado el fundador de la HOAC. En los años 50 consigue que esta Hermandad crezca y se extienda. Diseña planes y métodos de formación: cursillos nocturnos, semanarios de estudio. De su curso con Tomás de Malagón, Enrique Priego rememora como la asignatura de justicia social marcó a todos sus compañeros. “Le decíamos si podíamos extender aquellas horas de clase porque no nos cansábamos ni un minuto de aprender”.

Malagón estuvo en el frente de Las Alpujarras con el bando republicano durante la guerra civil española. Tenía solo 19 años de edad. La historiadora Basilisa López cuenta en el documental que “la experiencia de estos años fue decisiva para su futuro”. En el frente conoció y trató con numerosos militantes anarquistas, socialistas y comunistas. Su aprendizaje, su evangelización entroncaba también con los principios de aquellos milicianos. Y decidió transmitir ese mensaje.

En el documental De la cruz al martillo no hay un solo protagonista. Cada uno de los sacerdotes, muchos de ellos fuera ya de la carrera eclesiástica, cuentan con emoción como fue aquel movimiento. Alfonso Alcaide destaca, como ex presidente de la HOAC como aquellos principios transmitidos por Rovirosa y Malagón suponían “un cambio en la evangelización mucho más cercano a la realidad social”.

Los curas obreros en la Sierra Sur de Sevilla

La corriente de los curas obreros se extiende por todos los puntos de la geografía española. Su integración en la vida cotidiana del pueblo les hacía estar totalmente en consonancia con sus vivencias. En 1969 llegan varios curas a los pueblos de la Sierra Sur de Sevilla, párrocos que cambiarían la perspectiva de vida y esperanza de sus vecinos. Enrique Priego llegaba a Pedrera, Juan Heredia a Gilena, Miguel Pérez a Martín de la Jara y Diamantino García Acosta, el fundador del que sería luego el Sindicato de Obreros del Campos (SOC) se asentaría en el municipio de Los Corrales.

“Decidimos vivir como jornaleros sin tierra, como jornaleros en la misma miseria en la que vivían los demás.”

“Era otra manera de vivir, de pensar. Cuando Diamantino García llega a los Corrales le pregunta a sus vecinos que hacían, dónde iban todas las temporadas para ir también con ellos e integrarse”. La famosa frase de Diamantino. “Y ahora el cura también se va con vosotros” se hizo realidad en poco tiempo. Y acompañaba a los jornaleros hasta las vendimias de Francia como uno más.

“Decidimos vivir como jornaleros sin tierra, como jornaleros en la misma miseria en la que vivían los demás”, recuerda Enrique Priego a Público.

La figura visible de Diamantino fue crucial para extender la labor de aquellos curas jornaleros y en la reivindicación de sus derechos. Enrique destaca “como Diamantino denunciaba ante la prensa la situación de los jornaleros que morían en las vendimias, las condiciones de hacinamiento para llegar a Francia, los salarios infrahumanos”.

Priego relata como a día de hoy después de cincuenta años en Pedrera (Sevilla) los problemas sociales continúan. “Yo tengo a una familia rumana en acogida dentro de mi casa desde hace once años. No podía soportar verlos dormir cada noche en el coche”. Y es que no era un solo problema del franquismo porque las desigualdades continúan en muchas zonas rurales de Andalucía, ahora con la discriminación a los inmigrantes.

La dura manifestación del 20 de julio de 1970 en Granada

Pepe Ganivet estuvo en los años 70 como cura en la parroquia de un barrio muy humilde de Granada conocido como la ‘Virgencica’. Rememora aquellos años con demasiada nostalgia y emocionado, a pesar de los años. “Hacíamos reuniones clandestinas dentro de la parroquia de un barrio que era marginal y que luego acabó desapareciendo”, apunta a Público.

Aquellos curas tampoco tenían miedo de enfrentarse a las manifestaciones. Pepe trabajaba a sus 26 años como coadjutor (ayudante de cura) y de encofrador para ganarse el sueldo. Era uno más, uno de los albañiles del barrio y dentro de la parroquia hacían sus reuniones para replantear ante la patronal las condiciones laborales.

Diamantino García

Diamantino García

“El día que la patronal se negó en redondo a estudiar las condiciones, cientos de albañiles salieron a la calle. La policía advirtió que era una manifestación ilegal y que habría represalias si continuaban”, relata Pepe a Público. Era el 20 de julio de 1970. Y Pepe se emociona al recordar aquellos días de lucha. “Algunos de los trabajadores lanzaban piedras en la sede sindical y aquellos agentes aún del franquismo no tenían piedad. Como la gente no se iba comenzaron a arremeter contra todos ellos”. Pepe se marcharían tras la manifestación a la parroquia, sin imaginar que nada había ocurrido. “El drama vino después cuando el párroco principal, Antonio Quitián me dijo entre lágrimas que habían muerto tres albañiles por los disparos de la Policía”. Pepe Ganivet se emociona al pensar en aquellos días donde los curas eran uno más ,donde los principios básicos de la Iglesia y el clero no eran los que identificaban a la verdadera vocación de estos párrocos.

El documental recoge también el emotivo testimonio de religiosos combativos como Elías Alcalde, párroco de Zafarraya (Málaga), quien convirtió el salón parroquial de aquellos años 70 en un centro de verdadera revolución social. “Luchamos con los jornaleros por las condiciones infrahumanas en las que vivían, donde pagaban la lechuga que recogían los temporeros a menos de una peseta y la vendían a más del doble. Eran unas condiciones abusivas por las que había que luchar”. Los jornaleros convocaron una marcha, llamaron a todos los medios y se organizaron junto a Comisiones Obreras CCOO en el año 1977, junto a Elías Alcalde, hasta la ciudad de Málaga para hacer una manifestación en aquellos años de prohibiciones. Alcalde señala que lograron que a los jornaleros le pagaran la lechuga a tres pesetas. A este episodios se le conoció los como “la guerra de las lechugas”. Eran condiciones mínimas, necesarias, para que la gente no muriera de hambre en el campo andaluz.

Los curas obreros: cuando la lucha antifranquista nacía del Evangelio

28 febrero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Bajaron del púlpito para meterse en el tajo. De la quietud noble de los recintos eclesiásticos a la algarabía empobrecida de los excluidos. Tomaron partido por el pueblo y, por esto, fueron conocidos como los curas obreros. Unos 800 sacerdotes que desde los años 60 del siglo XX lucharon por las libertades democráticas renunciando a su salario oficial para vivir, y trabajar, junto a los más necesitados.

Es la historia que cuenta el documental De la cruz al martillo, una cinta que recupera la memoria olvidada de un compromiso social con génesis en la iglesia y raíz en el campo. Porque los curas obreros optaron por cumplir aquello que marca el Evangelio: estar con los pobres.

Algunos destacados protagonistas de aquellas protestas recuerdan en De la cruz al martillo, un puñado de décadas después, cómo rompieron con la tradición del nacionalcatolicismo. Cómo decidieron ir más allá de los dogmas, en plena dictadura, y cómo pagaron la osadía con represalias, cárcel y multas.

Es el caso de religiosos como Antonio QuitiánÁngel Aguado y los hermanos José y Manuel Ganivet. Comparten testimonio junto a la exmonja Encarnación Olmedo y con Elías AlcaldeEnrique Priego y Esteban Tabares. O con la historiadora Basilisa López y el teólogo José María Castillo. Además de los exdirigentes Isidoro Moreno, del Partido del Trabajo de España (PTE), el expresidente de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Alfonso Alcaide, y Francisco Casero, del Sindicato de Obreros del Campo (SOC).

Curas a la vendimia

Un titular de prensa: ‘Cien mil españoles a la vendimia’. Y Diamantino García Acosta pregunta a las puertas de la parroquia donde acaba de aterrizar. ¿Dónde van todos? A trabajar, le responden. Durante la campaña en el pueblo solo quedan los niños, los viejos y el cura. “Pues a partir de ahora tampoco quedará el cura”, decide.

Una 'cuadrilla' de jornaleros y, entre ellos, el cura obrero Diamantino García Acosta (derecha). | PLANO KATHARSIS
Una ‘cuadrilla’ de jornaleros y, entre ellos, el cura obrero Diamantino García Acosta (derecha). | PLANO KATHARSIS

“La reforma agraria es una tomadura de pelo”, queda titulada una entrevista al cura Diamantino. De estas luchas acompañando a los jornaleros andaluces nace el SOC. Cuando estos curas obreros acaban siendo también braceros, comiendo en el tajo, calmando la sed bajo el mismo sol, secando el sudor en las mismas pobres vestimentas.

‘La tierra para el que la trabaja’ es el lema al que agarrarse en los estertores de la dictadura de Francisco Franco. Las ocupaciones de fincas son un campo de lucha entre finales de los 70 y comienzos de los 80. Ahí queda el cortijo de El Humoso como recuerdo, y emblema, de Marinaleda (Sevilla).

Ese rastro de libertades conquistadas a destajo está en el documental De la cruz al martillo, dirigido por José Antonio Torres, que firma el guión de la obra con el periodista Rafael Guerrero, también narrador, y cuenta con la realización de Pablo Coca y música de Pablo Peláez. El audiovisual está producido por Plano Katharsis con la colaboración de Canal Sur Radio y Televisión.

“Desde los años 50 en Andalucía, y en el resto de España, movimientos minoritarios de curas y seglares lograron anticiparse a la llamada transición política impulsando el movimiento obrero y ciudadano”, señalan los autores de la pieza. “La influencia, que les llegaba de los curas obreros franceses de la posguerra, les hizo evolucionar más deprisa que la propia sociedad y evidentemente que la jerarquía eclesiástica”, apuntan.

Cambiar el franquismo desde la iglesia

“Me di cuenta de que había que cambiar las cosas, la sociedad tal como estaba” diseñada por el franquismo, cuenta en la cinta el cura obrero Antonio Quitián. Y este objetivo “requería una posición personal”. Un compromiso claro que chocaba con el nacionalcatolicismo reinante en un país donde todavía resonaba el eco de la represión fascista y la colaboración de la Iglesia católica con el régimen de Franco sigue siendo intensa.

“Yo no quería ser monja de rezar y cosas de esas, quería estar cerca de la gente humilde y que pasaba necesidades”, rememora Encarnación Olmedo. “No bastaba con ayudar a los más necesitados”, sino que había que “compartir la vida con los más necesitados”, subraya uno de los curas obreros.

Esteban Tabares (izquierda) y Enrique Priego, dos curas obreros, en una iglesia. | PLANO KATHARSIS
Esteban Tabares (izquierda) y Enrique Priego, dos curas obreros, en una iglesia. | PLANO KATHARSIS

“La gente se da cuenta de que el régimen franquista no tiene salida en términos de evangelización”, dice el expresidente de la HOAC. La visión de muchos barrios del extrarradio de las ciudades, de muchos pueblos, es de miseria congénita. “¿Qué puedo hacer yo en Venezuela que no pueda hacer aquí en Granada?”, se pregunta un jesuita.

Desde las iglesias, los curas obreros asumen la vida humilde y contactan con el movimiento obrero. Eran “aquel joven clero que se encontraba abierto al cambio” como una suerte de “visionarios de unas transformaciones que ya se estaban produciendo lentamente en la sociedad española”.

Tres muertos en la huelga de los 70

Los curas obreros dejaron una profunda huella en los movimientos reivindicativos surgidos durante el tardofranquismo y en la Transición. De manera especial en Andalucía. Y muchos de ellos vinculados a la Hermandad Obrera de Acción Católica.

La huelga de la construcción de los años 70 fue un paradigma. La manifestación recorre las calles de Granada cuando las autoridades piden que se disuelva la marcha. Un grupo responde lanzando piedras. La policía con disparos. Tres obreros caen asesinados: Antonio Huertas Remigio, Cristóbal Ibáñez Encinas y Manuel Sánchez Mesa.

El cura Diamantino, en la vendimia. | PLANO KATHARSIS
El cura Diamantino, en la vendimia. | PLANO KATHARSIS

O los encierros en la Curia granadina en 1975 para protestar por la dramática situación provocada por los altos índices de paro. Otro grupo de sacerdotes participaba de forma activa desde Sevilla. Y el propio Francisco Casero, Paco, quedaba hospitalizado tras un mes en huelga de hambre.

Había, también, “lucha por las viviendas”, rescata la exmonja. Como en la Huerta de la Virgencica “de Graná”. ‘Obreros sin hogar’, refiere un titular a cinco columnas. Eran peleas por un alojamiento digno para los trabajadores. “O para que llegara el autobús” al barrio, en palabras de Olmedo.

Trabajo y techo como reivindicaciones básicas. Igual que ahora, siguen pensando. “La pobreza y la exclusión siguen reinando”, lamenta Alfonso Alcaide. Una asignatura pendiente, dice, “y en eso hemos ido para atrás”. La sociedad está “perdiendo la memoria”, enlaza Paco Casero en el preestreno de De la cruz al martillo, en la sede sevillana de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo.

Curas obreros, poco “reconocidos”

“En los años 70 la lucha no era nada fácil pero teníamos muy claros conceptos como dignidad y libertad”, asegura el exdirigente del Sindicato de Obreros del Campo, Paco Casero. Hoy, un proyecto análogo, “costaría mucho llevarlo adelante”, subraya. Porque tenían “como sueño una democracia diferente a la que se ha ido desarrollando”.

Pretendían crear otro relato distinto al que gobierna “estos tiempos de incertidumbre, no sólo en España sino en Estados Unidos, Brasil…”. Rescata la historiadora Basilisa López durante el metraje la historia de “un cura que lee en el frente de La Alpujarra a Marx, Bakunin…”, mientras las balas silban sobre las cabezas.

Como dicen los autores del documental, acaso estos curas obreros hicieron una “gran e influyente labor” por la que nunca fueron “suficientemente reconocidos”. Siquiera, entienden, “por sus ‘compañeros de viaje’ laicos de partidos de izquierda”. Una rémora en la memoria a más de cuatro décadas de la génesis de aquel protagonismo histórico que fue del púlpito al tajo.

La iglesia católica española y el general Franco

4 febrero, 2019

Fuente: http://www.vnavarro.org

La visión que el establishment político-mediático conservador español tiene del papel que la Iglesia Católica Española (ICE) ha jugado en la historia reciente de España es que tal institución apoyó el golpe militar de 1938 como respuesta a la hostilidad expresada por la Segunda República hacia sus intereses, estableciendo un régimen autoritario del que fue distanciándose más tarde, facilitando por último el proceso de transición hacia un régimen democrático homologable a cualquier otro régimen democrático existente en la Europa Occidental. Tal visión es, en general, la que se enseña en el sistema educativo de este país.
El gran error de las fuerzas progresistas y democráticas es no haber denunciado la enorme falsedad de tal visión, siendo su campaña de recuperación de la memoria histórica un proyecto muy limitado, caracterizado por la moderación y el temor a enfrentarse a la ICE, que continúa teniendo un enorme poder en el diseño y formulación de la política educativa del país. No quisiera minimizar, por cierto, el impacto positivo que la recuperación de la memoria histórica ha tenido en muchos ámbitos del país. Su campaña, por ejemplo, para prohibir homenajear a figuras de aquel régimen, definido como meramente autoritario, ha sido valiosa para, al menos, diluir y, en muchas ocasiones, eliminar la visibilidad de figuras representativas de aquella dictadura. Pero incluso ahí, la permanencia de un mausoleo, el Valle de los Caídos, en honor de la figura del dictador muestra la enorme timidez en esta corrección del pasado.

La gran insuficiencia de las campañas de memoria histórica para corregir las falsedades existentes en la historia oficial del país

Hay que reconocer que no ha habido una actitud crítica y de denuncia del papel de la ICE (incluyendo, por cierto, la Iglesia Católica Catalana) en la historia reciente de este país. Ningún medio televisivo, público o privado, se ha centrado en corregir la enorme falsedad de la visión oficial del papel de dicha institución en nuestra sociedad. En primer lugar, nunca ha habido un programa que mostrara el apoyo que tal institución proporcionó a las fuerzas conservadoras responsables del enorme retraso cultural, político y económico que impusieron a las clases populares de este país, y que explica la gran hostilidad que la ICE generó entre estas clases durante la Segunda República, hostilidad que dicha Iglesia nunca se ha preguntado por qué existía. En segundo lugar, la ICE fue parte integrante del golpe militar (que interrumpió un proceso democrático) y del régimen dictatorial que tal golpe impuso y estableció. En realidad, la expresión según la cual “la ICE apoyó la dictadura” no define bien la relación entre la ICE y aquella dictadura. No es que la ICE apoyara el régimen dictatorial. Fue mucho más que apoyo, la ICE era parte esencial de aquel régimen. Los sacerdotes eran pagados por el Estado con fondos públicos, y los obispos eran nombrados por el dictador. Y, como parte de aquel Estado, cumplieron una función, incluyendo la represora.

El papel de la ICE en la represión

La Falange y la Iglesia jugaron un papel determinante en la denuncia y selección de las personas e instituciones republicanas brutalmente reprimidas (con especial atención a los maestros fieles a la República, incluyendo mis padres y familiares), represión ocultada y nunca mostrada por los mayores medios de información españoles (lo que engloba a los medios catalanes) del supuestamente régimen democrático actual. El nacionalcatolicismo (mezcla de un nacionalismo imperialista extremo de carácter étnico-racista, con un catolicismo sumamente reaccionario y opresivo) condenó al país a su enorme subdesarrollo cultural y social. De nuevo, como resultado de la enorme influencia de la ICE, no ha habido programas educativos para corregir la enormemente sesgada “historia oficial del país” sobre dicha institución.

Y esta función represora, basada en una completa y total dedicación de la ICE a la permanencia del régimen, continuó hasta el último día del régimen. Baste leer las declaraciones del cardenal Tarancón a raíz de la muerte del dictador, en las que, en un acto realizado en aquel momento, dijo: “creo que nadie dudará en reconocer aquí conmigo la absoluta entrega, la obsesión diaria, incluso, con la que Francisco Franco se entregó a trabajar por España, por el engrandecimiento espiritual y material de nuestro país, con olvido incluso de su propia vida” (citado por Juan José Tamayo en el artículo “El santo sepulcro del dictador”, publicado en El Periódico). Esto dicho en homenaje a uno de los dictadores que dirigió uno de los regímenes más represivos que hayan existido en la Europa Occidental del siglo XX. Como documentó en su día el principal experto en fascismo europeo, el entonces profesor Malefakis de la Columbia University de Nueva York, por cada asesinato político que cometió el régimen fascista italiano liderado por Mussolini, el régimen liderado por Franco cometió 10.000. Y en cuanto al supuesto “engrandecimiento” material, el régimen dictatorial fue responsable del enorme retraso económico y social del país (ver Navarro, V. El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama, 2006).

En realidad, la deificación del dictador fue una constante en el comportamiento de la ICE. Hasta el último día del régimen, el Caudillo entraba en las iglesias bajo palio, con los mismos honores que se daban al Santísimo Sacramento de la Eucaristía, poniéndolo, como bien dice Juan José Tamayo, al mismo nivel que Dios. La ICE definió a tal personaje como “el dedo de Dios”, definición que fue ampliamente reproducida por los mayores medios de información durante la dictadura. Nada menos que Luis Martínez de Galinsoga, director de La Vanguardia, indicó que “La vida de Franco ha sido conducida por el dedo de Dios”, y las monedas españolas llevaban la imagen del dictador rodeado de un laurel en el que estaba escrito “Caudillo por la gracia de Dios”, mostrando la gran complicidad entre la Iglesia y el sistema financiero de este país.

Y la historia continúa

Debería ser obvio que una de las principales causas del retraso en la denuncia de la falsificada historia de nuestro país es precisamente el gran poder que la ICE continúa teniendo en España. La ICE ha sido una de las instituciones que más se han opuesto a sacar al dictador de su monumento: el Valle de los Caídos. Y ahora que, por fin, cuarenta años después de que se iniciara la democracia, se intenta así hacerlo, la vicepresidenta del gobierno español se ha tenido que desplazar al Vaticano para solicitar ayuda a las máximas autoridades de la Iglesia Católica para que permitieran el desplazamiento del dictador a un lugar donde no continúe teniendo gran prominencia, evitando así que sea enterrado nada menos que en la catedral de la capital del Reino, Madrid, como desean sus familiares. El argumento que la ICE está utilizando es que en términos morales, y según los principios de la religión católica, no se puede negar su entierro en el panteón que la familia del dictador compró. Tal respuesta, como bien dice Juan José Tamayo, carece de credibilidad: la Iglesia constantemente expulsa a las personas divorciadas, a las mujeres que han cometido aborto, y un largo etcétera. La mera coherencia exigiría expulsar al responsable del régimen que asesinó a más españoles en el siglo XX. Pero ello requiere que la ICE reconozca y admita que esto es lo que fue aquel personaje, caudillo de un régimen del cual tal institución (la ICE) fue una pieza clave.

Entiendo que haya personas religiosas católicas que pidan que la Iglesia Católica pida perdón al pueblo español por el daño tremendo que ha causado a las clases populares de este país. No soy contrario a ello, pero lo veo improbable y poco significante. La Iglesia Católica ha mostrado ya a lo largo de su historia escasa sensibilidad moral y democrática. En realidad, debería ser denunciada por el papel central que tuvo en aquel régimen dictatorial. Y habría que pedirle al papa Francisco, el papa “progre” de los “cristianos progres”, que haga algo, y denunciara lo que la Iglesia ha hecho en este país. Pero tampoco creo que ocurra. La falta de moralidad de la Iglesia Católica es la tónica que define su historia en España.

Una última observación. En el término ICE incluyo predominantemente a las autoridades eclesiásticas de tal institución y no a la gente normal y corriente que es creyente y de la cual hay de todos los colores políticos, aun cuando dominan numéricamente las sensibilidades conservadoras. A todas ellas las animaría a que se rebelaran frente a tales autoridades, las cuales han dado amplias muestras de una gran falta de vocación democrática y excesivo apego a sus intereses corporativistas, en contra de los intereses de la mayoría de la población. Por el bien del país, por favor, háganlo.

La insensibilidad moral de la Iglesia católica

25 diciembre, 2018

Fuente: http://www.publico.es

Vicenç Navarro

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University.

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

No existe plena conciencia en España del enorme conservadurismo de las máximas autoridades eclesiásticas de la Iglesia Católica en nuestro país, resultado de su histórica alianza con las fuerzas ultraconservadoras que han dominado al Estado español en los últimos setenta y cinco años. Y quisiera aclarar que cuando hablo de la  jerarquía española, incluyo también a  la catalana y a la vasca que, aún siendo más sensibles hacia el carácter plurinacional del Estado español, continúan siendo insensibles hacia el bienestar social de las clases populares, limitando su acción a la labor asistencial de carácter caritativo, la cual, sin desmerecer su valor para sectores muy vulnerables de la población, no afecta al bienestar general de la mayoría de la población, seriamente afectada por las políticas públicas de austeridad del gasto público del Estado español (tanto el central como las CCAA). Los recortes de gasto público social  que caracterizan a estas políticas públicas de austeridad contribuyen  en gran medida al deterioro de la calidad de vida de la población. La falta de crítica de la Iglesia Católica hacia estas políticas públicas promovidas ahora por los gobiernos conservadores que están debilitando enormemente las transferencias (como las pensiones) y los servicios públicos (como sanidad, educación y servicios sociales del Estado del Bienestar) es sorprendente en una institución –como la Iglesia Católica- que se presenta como promotora de la moral individual y colectiva de una sociedad. El énfasis en la caridad, en ausencia de una preocupación por la justicia y la equidad, suena a una incoherencia próxima al escapismo y cercana al oportunismo.

Su aparente preocupación por los síntomas –la pobreza-  con deliberado olvido de sus causas –la injusticia y explotación social- es una muestra de una moral oportunista, afín a las estructuras de poder responsables de la pobreza. Hoy el deterioro del bienestar de la población se está generando mediante unas intervenciones públicas que sistemáticamente apoyan a unos sectores y clases sociales a costa de otros. La evidencia de ello es abrumadora.

De ahí que, comparando el silencio ensordecedor de las autoridades eclesiásticas frente a estas políticas públicas con la protesta activa y contundente frente a las políticas que facilitan el aborto y permiten la homosexualidad, parezca lógico concluir que la jerarquía eclesiástica tiene una gran preocupación (que alcanza niveles casi de obsesión) por los derechos de los que no han nacido todavía (en su lucha, por ejemplo, contra el aborto) y en cambio muestra una desatención hacia los derechos de los que ya han nacido.

Comparando con la Iglesia Protestante Anglicana

Este ultraconservadurismo se pone en evidencia claramente cuando se compara también su comportamiento con el de la Iglesia Protestante Anglicana en Gran Bretaña frente a una situación semejante a la de España . El Sr. Rajoy de Gran Bretaña se llama Sr. David Cameron, presidente del PP británico que se llama Partido Conservador. Como en España, el Partido Conservador ha sido históricamente muy cercano a la Iglesia Anglicana hasta el punto de que solía llamársele el Partido Conservador con Sotana. Pero esta relación se ha ido debilitando y, aunque es el partido más próximo a esta Iglesia, el hecho es que últimamente ha habido bastantes enfrentamientos sobre temas de política económica y social.

Así, el gobierno presidido por David Cameron ha estado, como también el gobierno Rajoy, debilitando el Servicio Nacional de Salud (National Health Service, NHS) a base de recortes de gasto público sanitario, que están destruyendo el servicio. 25.145 empleados han sido despedidos; se ha reducido el 6% de todas las camas hospitalarias; el tiempo de espera promedio ha alcanzado la mayor cifra conocida; la satisfacción del usuario con estos servicios ha decaído, bajando de un 70% en 2010 a un 60% en 2012; la privatización de la sanidad ha sido favorecida por estos recortes, que están afectando a la calidad de los servicios sanitarios públicos; 12 hospitales públicos han sido privatizados; y así un largo etcétera, políticas, todas ellas, que están siendo aplicadas aquí en España por el Partido Popular, el partido más próximo a la Iglesia Católica (junto con CiU, cuyo gobierno está llevando a cabo políticas también semejantes en Catalunya).

Pues bien, en Gran Bretaña las autoridades máximas de la Iglesia Anglicana han denunciado pública y extensamente estas políticas. Un ejemplo es el simposio convocado por el Arzobispo de York para analizar los valores morales que guiaban el desarrollo de estas políticas. El documento preparado por el Arzobispo John Sentamu (Health and Well-Being, and the NHS) debería ser lectura obligatoria para todas las autoridades de la jerarquía católica española, para todos los creyentes católicos y para todos los votantes del PP (y de CiU). Sería deseable que algún católico progresista lo tradujera. El documento incluye comentarios como los siguientes:

“Deberíamos favorecer aquellas políticas que alientan el sentido de hermandad de los que viven en nuestro país. (…) Estas políticas de recortes van en contra de estos valores (…) afectan a la dignidad de las personas.(…) No  podemos apoyar políticas que separan, no unen, a personas, y muy en especial en momentos de gran vulnerabilidad, como en la enfermedad.(…) La compasión necesita ir asociada con el sentido de dignidad, derechos y equidad.(…) La  moral nos exige construir una sociedad bajo estos principios.(…) Es nuestra obligación defender los principios de Bevan (el Ministro de Salud del gobierno laborista británico que estableció el NHS) que dan el derecho a cada ciudadano de tener acceso a los servicios sanitarios.(…) No podemos apoyar o estar callados frente a una situación como la actual en la que este derecho está siendo afectado en la práctica por las políticas de recortes. (…) No podemos aceptar por razones morales que la atención sanitaria dependa de la capacidad de pago del paciente. (…) El NHS debería estar financiado progresivamente, de manera que contribuyan con impuestos más acentuados los que más tienen. (…) Debemos apoyar a un sistema público en el que tanto los pacientes como los que trabajan en él sean respetados y queridos por el sistema. Un hospital no puede ser un supermercado. (…) Necesitamos expresar nuestro profundo desacuerdo con aquellos políticos que no respetan la justicia social que guía la financiación y provisión de servicios del NHS, de manera que los recursos se financien según el nivel de renta e ingresos de la ciudadanía, y que se distribuyan según la necesidad de los pacientes. Necesitamos hablar claro a favor de la equidad”.

Nada semejante a este documento ha sido firmado por ningún obispo español, en respuesta a la crisis actual. Aquí toda crítica de la Iglesia al gobierno  ha sido sobre temas relacionados con el sexo (aborto, homosexualidad) y sobre los ingresos a la Iglesia por parte del Estado, y nada, repito, nada, sobre justicia social. Y es ahí donde sería deseable que hubiera un movimiento en las bases de la Iglesia Católica española (incluyendo la catalana y la vasca) para exigir un cambio en sus dirigentes. Es de una enorme importancia para que la situación actual pueda cambiar. Así pasó en Gran Bretaña y así podría (y debería) ocurrir en nuestro país.

Un poco de mística no viene mal

10 junio, 2018

Fuente: http://www.infolibre.es

Publicada 17/05/2017 a las 06:00Actualizada 16/05/2017 a las 20:29  

El arzobispo Cañizares se suma a los discursos de aquellos que hacen política desde afirmaciones que no se corresponden con la verdad. Ya no se habla de mentir en el lenguaje político, del mismo modo que ya no hay imputados. A este paso van a dejar el diccionario reducido a un folleto.

Tiene suerte de que su grey sea definida como rebaño, como ovejas a apacentar, por el mismo Cristo, aquel al que envió su padre para que arreglara los defectos de su obra, haciendo responsable de los mismos a los clientes que nada tuvieron que ver en el diseño, ni en la ejecución, y a los que ni siquiera se les dejó hacer una inspección ocular para firmar la recepción del “paraíso terrenal” en condiciones aceptables. Recordemos que el ser humano fue expulsado del mismo por acceder al árbol de la ciencia, del conocimiento. Le estaba prohibido, el creador le quería ignorante. Querer saber les costó una condena a Adán y Eva que pagamos todos, fue un pecado colectivo con el que cargamos, algunos, con mucha honra. Es el llamado “pecado original”, desde luego más original no puede ser.

Nacemos con una naturaleza pecadora que hay que enmendar: ¿Por qué al nacer no nos dan una garantía como a los electrodomésticos? Este defecto de origen también es ajeno, por lo visto, al fabricante, y lo pagamos el resto de nuestros días al tener que someternos a los únicos técnicos reconocidos por la casa matriz. Pero vamos, que queda claro que el conocimiento y el amor al saber no vienen de serie, sino todo lo contrario. Diversas hogueras han intentado a lo largo de la historia que científicos, tachados de herejes, que pretendían continuar con la rebeldía que ya estrenaron nuestros primeros padres allá en el paraíso, por encontrar soluciones a preguntas complejas, no metieran las narices donde nadie les llama, es decir, todo comienza y termina en el mismo punto, dios. Es la respuesta para todo: ¿Cómo estás? Como dios. ¿Qué va a pasar? Lo que dios quiera. ¿Quién ha puesto esas estrellas ahí? ¿Quién va a ser?, ¿Estás tonto o qué?

Todo ha sido él, el mismo que nos hizo a su imagen y semejanza.

No manifiesta la jerarquía eclesiástica una inteligencia especial al renegar del evolucionismo. Podría agarrarse en su defensa, para justificar lo dañino del ser humano, al hecho de que la naturaleza cogió un rumbo inesperado que deterioró la idea original con un resultado extravagante. Pero no. Con tal de no dar baza a nadie en este maravilloso panorama que contemplamos, intentan que cuele que todo esto lo hizo dios en seis días, utilizando el séptimo para descansar. ¿Se cansa dios? ¿Es posible que se cabree también? Con respecto a esto último, a los que hablan con él en exclusiva, no les cabe la menor duda y, de hecho, citan “la ira de dios”, cosa en la que no creo mucho porque castiga por igual a los buenos y a los malos y, desde luego, a los tiranos les rinde todos los honores de la mano de los que viven de predicar su palabra.

Como por el humo se sabe dónde está el fuego, yo tuve, como Newton, una revelación un día que me encontraba sentado a la sombra de un árbol. Un suceso inesperado me alejó de la fe. Vi pasar a una mariquita volando, y su errática trayectoria me llevó a conclusiones tajantes: ¿Qué sentido tiene esa mierda? ¿Acaso no eran suficientes los millones de especies que estudian los entomólogos para dar cabida a variaciones sin sentido? ¿Y los bichos palo? ¿Por qué animar a una brizna de paja dotándola de vida, para abandonarla a su suerte en un medio plagado de pájaros insaciables? ¿Y los niños que ejercen de monaguillos en la oscuridad de las sacristías? Son reflexiones teológicas de alto nivel que todo ser debería tener en algún momento de su existencia.

Afirman las escrituras, como decía, que dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. Sin duda, y dado que, como hemos visto, el creador tiene sentimientos, he llegado a la conclusión de que el día que le dio por moldear la arcilla de la que salió Adán, estaba teniendo una crisis de autoestima. Hizo tonto al ser que heredaría su obra. Le dotó de encefalograma casi plano, detalle, como digo, de infravaloración, pues ¿a qué semejanza con dios remite semejante diseño? De esa tara, consecuencia de la circunstancia de que fuera a crear al hombre cuando tenía un mal día, vienen todas estas cosas que nos pasan.

Uno, en el fondo, acostumbrado a renunciar a sueños por culpa de la ignominia, la mentira, la crueldad y la desvergüenza absolutas en las que nos sumen nuestros próceres, acaba reconociendo que le gustaría que todo ese cuento en el que está basado el omnipotente negocio de la religión, fuera cierto. Pero cierto tal y como lo pinta la religión verdadera, o sea, la católica, la nuestra, la española, la que nos ha acompañado desde chicos y cuya jerarquía siempre ha estado y está al servicio de quien merecía la pena, los ganadores, el poder, el dinero: los más fachas. Me gustaría que hubiera un dios como ellos lo pintan: chungo, rencoroso, vengativo, que se puliera del tirón a tantos y tantos hijos de p… que en el mundo son, muchos de ellos, en su nombre. Un dios que juega a estas perversiones de dejar morir de hambre a los niños del tercer mundo, y nos condena si morimos en pecado al fuego eterno, a toda clase de torturas, por los siglos de los siglos, que nos quebrantará los huesos, nos hundirá en el lodo, nos azotará, y no se escucharán nuestras súplicas, nos arrojará a la niebla donde será el llanto y crujir de dientes, pero “nos ama”.

Ni siquiera se cumple lo de que la ira de dios pondría las cosas en su sitio. A mí me gustaría haberlo visto en sus buenos tiempos, cuando hacía milagros en público y sometía a los pecadores a las sofisticadas plagas que leemos en la Biblia. En una edición antigua, retocada para la posteridad, se describe cómo condenó a los filisteos a una epidemia de almorranas: Ése es mi dios.

Ahora los milagros se hacen en secreto, como los del papa Wojtyla, o Escrivá de Balaguer, y la Iglesia los reconoce sin dar testimonio público alguno, con lo útiles que serían estas demostraciones de superpoderes para captar agnósticos o dudosos. Pero ya digo que no, incluso la venganza en la que los malvados serán juzgados tendrá lugar, en todo caso, después de muertos: otra frustración por prescripción de los tiempos legales, como los casos de pederastia. De aquí se van de rositas.

Mientras, desde los púlpitos, nos advierten, como hacía este fin de semana el arzobispo Cañizares, sobre los peligros a los que se enfrenta la juventud, entristecido ante el panorama de esos jóvenes “sujetos a adicciones como drogas, alcohol o sexo”, que son “instrumentalizados por intereses inconfesables, rebajándoles a objetos”. Así es, y sabe de qué habla. Jóvenes, y menos jóvenes, usados como objetos sexuales, de los que el obispo de Tenerife decía: “Desean el abuso e incluso te provocan”. En su perversión, esos niños hacen pecar a los adultos que caen en la tentación de sus estrategias demoníacas.

También, aunque tarde, el arzobispo dedica un tiempo a la justicia social para “defender los derechos humanos inviolables y fundamentales” como el derecho “a la enseñanza y libertad de educación, claramente amenazados en nuestra tierra”.

Aunque algo tarde, es bueno que la Iglesia desde la cúpula se una a reivindicaciones que también hacen otros curas marginados por sus propios compañeros por defender a los pobres. Sin duda, con ese peligro amenazado que el arzobispo ve en el derecho a la educación, irrenunciable donde los haya, y dado que pronunciaba esas palabras en Valencia, se referiría a esos miles de niños que por culpa de las inversiones que han hecho sus correligionarios políticos, que han despistado la pasta de las arcas públicas a bolsillos de colegas, se han visto obligados a recibir las clases en barracones de obra donde el agua cae a turbión cuando llueve, y el frío dificulta su atención ante la perplejidad de sus maestros, que asisten atónitos a este expolio de nuestros dineros, en detrimento de una enseñanza impartida en unas condiciones vergonzosas. Esta situación provisional se ha prolongado durante años mientras el presupuesto se derivaba hacia otros centros concertados. Tiene razón el arzobispo cuando se refiere a la imposibilidad de elegir. A miles de niños de esa Comunidad se les ha obligado a estudiar en esas condiciones sin posibilidad de elección. La libertad de elección, tal y como afirma el arzobispo Cañizares, está amenazada en esa tierra.

También es de alabar que apueste por la aconfesionalidad de ese derecho, aunque sea de forma inconsciente, y la no imposición de dogmas de ningún tipo cuando denuncia que los niños “son manejados por ideologías tan engañosas y llenas de mentira por legislaciones ideológicas en el campo de la enseñanza”. Aunque no se trate de un ejercicio de honestidad, está bien que proclame que no pueden imponer dogma alguno a un niño desde las instituciones públicas o subvencionadas con fondos públicos.

Me van a permitir que repita de nuevo su enunciado porque creo que es difícil sintetizar mejor en una sola frase lo que se hace con la enseñanza de la religión que ellos pretenden obligatoria: “son manejados por ideologías tan engañosas y llenas de mentira por legislaciones ideológicas en el campo de la enseñanza.”

Estoy con él. Aunque parece una soflama radical, estoy de acuerdo en que no debe derivarse dinero público hacia otros centros mientras la educación pública no tenga sus necesidades cubiertas. Lo de enseñar mentiras bajo ideologías engañosas llenas de mentira a través de la legislación, me parece meridianamente claro aunque también un poco radical.

¿Se ha hecho la Iglesia de Podemos? ¿Son bolivarianos?

Tal vez he leído el artículo del señor Cañizares sacando interpretaciones erróneas, pero así, en una lectura somera, no puedo negar que tiene más razón que un santo. Y puede que esté en el camino. Es sabido que, como Tamariz, este personal se saca milagros de la manga.

Con la mofa hemos topado

2 marzo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

El artículo 16 de la Constitución Española versa sobre la protección de la creencia y práctica religiosa. Por una parte, consagra el derecho a la libertad religiosa y de culto, y por otra el derecho de todo individuo a no ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias, desarrollándose estos derechos a través del artículo 2 de la Ley Orgánica 7/1980 en el que se reconoce el derecho de toda persona a no ser objeto de coacción en alguno de estos derechos y supuestos siguientes y que pueden categorizarse como de libertad de creencia, de práctica y reunión religiosa:

Libertad de creencia:

-Profesar las creencias religiosas que libremente elija o no profesar ninguna.

-Cambiar de confesión o abandonarla.

-Manifestar libremente sus propias creencias religiosas, o su ausencia.

-Abstenerse de declarar sobre ellas, si se es compelido a ello.

Libertad de práctica:

-Practicar los actos de culto religioso.

-Recibir la asistencia religiosa consecuente con su propia confesión.

-Conmemorar las festividades religiosas.

-Celebrar sus ritos.

-Recibir sepultura digna sin discriminación por motivos religiosos.

-No verse obligado a practicar actos de culto o a recibir asistencia religiosa. contraria a sus convicciones personales.

Libertad de reunión religiosa

-Reunirse o manifestarse públicamente con fines religiosos.

-Asociarse para desarrollar comunitariamente sus actividades religiosas de conformidad con el ordenamiento jurídico general.

 En el ámbito estrictamente penal los artículos 522 a 526 del Código Penal se encuentran tipificados el conjunto de  delitos denominados “contra la libertad de conciencia, los sentimientos religiosos y el respeto a los difuntos”, que tienen por objeto sancionar unos muy concretos ataques contra estos derechos consagrados en el artículo 16 de la Constitución y  artículo 2 de la LO 7/1980 que lo desarrolla, y en concreto:

-Ejecutar actos de profanación en ofensa de los sentimientos religiosos legalmente tutelados.

-Impedir a un miembro de una confesión religiosa practicar los actos propios de las creencias que profese o asistir a los mismos.

-Impedir, interrumpir o perturbar los actos, funciones, ceremonias o manifestaciones de las confesiones religiosas.

-Violar los sepulcros, profanar un cadáver o alterar o dañar las urnas funerarias, lápidas o nichos.

-Hacer públicamente escarnio de los dogmas, creencias, ritos o ceremonias de una confesión religiosa o vejar públicamente a quien los profesan.

Este último supuesto, el tipificado en el artículo 525 del Código Penal por el que ha sido condenado el joven de Jaén como autor de un delito contra los sentimientos religiosos por subir a Instagram un fotomontaje del Cristo de la Amargura en el que substituía su propio rostro en lugar de la representación Jesús de Nazaret que la cofradía que pasea esta imagen en Semana Santa bajo el nombre de El Despojado, siendo condenado al pago de una multa de 480 euros, ha sido dictada en el mismo acto de vista, celebrado el 7 de febrero de 2017 dado que el propio acusado, que estaba al menos formalmente asesorado por un abogado colegiado, ha aceptado las pretensión de las acusaciones (la misma cofradía de la Hermandad de la Amargura de El Despojado y el Ministerio Fiscal), reconocido su culpabilidad y aceptado la condena en lo que técnicamente se denomina “condena en conformidad”.

La misteriosa conformidad del acusado

No me puedo permitir ni me gusta valorar el trabajo de los compañeros de profesión, mucho menos cuando únicamente tengo conocimiento de los casos por lo que leo en los medios, así que no lo voy a hacer y me limitaré a decir lo que yo hubiese hecho en el supuesto de haber llevado la defensa de ese muchacho: no pactar la conformidad de mi cliente, no aceptar la condena y no permitir que le quede unos antecedentes penales en su haber, el estigma social de quienes tienen una concepción muy limitada del ejercicio de la libertad de expresión, y una mezcla de rechazo y compresión para quienes entendemos que bajo ningún concepto debería haberse sometido a la condena.

En este último apartado debo decir que estoy en el 0,01% en el rechazo de su acción de aceptar la condena, no de su persona, pues albergo un 99,99% de comprensión por el desconcierto que habrá sufrido, pues verse imputado en un proceso penal no es de gusto de nadie y es un terreno en el que los sometidos a la Justicia penal deben dejarse llevar de un modo u otro por los consejos del letrado o letrada que le defiende.

También creo que no es justo afilar el cuchillo para criticar al Juez que le ha condenado, pues éste se ha visto obligado por ley a hacerlo y no ha tenido ocasión de entrar a conocer y substanciar el asunto concreto dado que las acusaciones y defensas entraron en su Sala con el pan ya cocinado: unos acusaban y el otro, el juzgado, aceptaba la autoría, culpabilidad y condena. El Tribunal Supremo ya indicó en su Sentencia de la Sala 2ª de 9 Julio de 1978 que “la conformidad crea por mandato legal un estado de hecho y de derecho vinculante para las partes intervinientes y para el propio tribunal”. Ahí poca cosa puede hacer el Juez más que controlar que el acuerdo respete formalmente la ley, y que por poner un ejemplo, no se condene a nadie con mayor castigo o medida que la prevista en la ley.

En estos casos en que concurre una conformidad la persona titular de un Juzgado Penal está atada respecto el fondo del asunto, y ahí hubiese sido maravilloso que de un modo u otro hubiese lanzado un guiño al letrado de la defensa para que no aceptase la condena y entrase a juicio “a pelearlo”, que mi experiencia cosas veredes amigo sancho que farán fablar las piedras… En cambio, sí debo indicar que el juez o jueza que llevó la instrucción del caso sí pudo, con independencia que lo hubiese solicitado o no la defensa del investigado, haber dictado un Auto de Sobreseimiento Libre por no existir la comisión del delito. No me cansaré de decir que todo el proceso penal, en sus distintas fases, tienen una importancia única, y es en esa fase inicial donde este tipo de acusaciones no prosperan, pues la casuística que llega a los Juzgados de lo Penal y Audiencias Provinciales es escasísima.

En este ejercicio de tratar de explicar desde la lejanía de quien no ha llevado el caso de primera mano y reconociendo el riesgo de presuponer el papel del resto de intervinientes en el proceso, si debo indicar que me resulta tan descorazonador como esperado que Fiscalía pretendiese la condena del joven. Las motivaciones de Fiscalía para cada caso concreto son muy difíciles de adivinar, y en este caso desconozco cuales han sido y quienes han sido las fuentes de las motivaciones que han conducido a pedir formalmente la condena del muchacho. En cualquier caso no me resulta especialmente chocante que determinadas personas que representan el Ministerio Fiscal tengan una tendencia a una interpretación conservadora de la norma y la lengua castellana, pues en estos casos hay más de vocabulario que de jurídico, como veréis más adelante.

Ningún desengaño me llevo en la actuación de la acusación particular llevada a cabo por la cofradía de la Hermandad de la Amargura de El Despojado, quienes tienen el derecho a pretender penalmente lo que quieran, arriesgándose a que no sean aceptadas sus pretensiones e incluso llegar a ser  condenados con costas cuando su pretensión sea temeraria, pero en esta ocasión me temo que les ha sonado la flauta de encontrarse con un instructor que no ha archivado un caso que no debió prosperar más allá de la fase de instrucción, un Ministerio Fiscal que también sostiene acusación contra el criterio técnico generalizado, y una defensa que permite el allanamiento del cliente ante las acusaciones. Las personas que acusan de modo particular por una ofensa como la tratada en este artículo tienen todo el derecho a sentirse ofendidísimos por la acción del muchacho, pero también están en edad adulta para entender que la Justicia Penal no está pensada para atender este tipo de indignaciones, sean particulares o colectivas.

La mofa no es escarnio

Valoración técnica del delito de escarnio religioso tipificado en el artículo 525 del Código Penal: la mofa no es escarnio. Las conductas de escarnio relacionadas con la libertad religiosa o de culto sancionan las conductas en que de un modo público, por medio de palabra, escrito o por medio de cualquier documento, se realice escarnio, burla, desprecio relacionadas con la libertad religiosa tanto cuando el objeto del escarnio se dirija al contenido de una concreta confesión, como si va dirigida a las personas que la profesen o practiquen, como si se dirigen a quienes no profesen religión o creencia alguna.

Ahora bien, no todo acto de escarnio, burla o desprecio a un icono religioso es constitutivo de delito, y para ello recomiendo la lectura de la sentencia absolutoria dictada en el caso del Cristo cocinado de Javier Krahe por el Juzgado Penal nº8 de Madrid, sentencia 235/2012 de 8 de junio que viene a ser la más reciente e importante sobre esta materia, pues viene a recordar los criterios jurisprudenciales por los que se puede exigir la condena penal en virtud del artículo 525 del Código Penal. Dicha sentencia fue absolutoria al considerar que las conductas de Javier Krahe y de la responsable de emisión “Sobre la Cristofagia” constituyeron el legítimo ejercicio y difusión de una expresión artística que, con un componente burlesco, hizo una crítica del fenómeno religioso en nuestra sociedad.  A continuación les facilito unos extractos:

Definición de escarnio: Se define escarnio, también por la RAE, como “Burla tenaz que se hace con el propósito de afrentar”. La definición hace por tanto referencia a una burla, pero no a cualquiera, sino sólo a aquella que se cualifica como “tenaz”; incluye además la definición lo que nosotros llamaríamos un elemento subjetivo, señalando que la acción ha de tener un propósito: el de afrentar, es decir, “causar afrenta, ofender, humillar, denostar”. Por tanto, la mera burla que no causa objetivamente afrenta, no se puede castigar penalmente.

Distinción de escarnio y mofa: Prosigue esta sentencia distinguiendo lo que es la burla tenaz con la provocación o mera sátira o crítica social: “La creación artística, y el Sr. Krahe es un creador reconocido, tiene en ocasiones una dosis de provocación. La sátira y el recurso a lo irreverente han sido en no pocas ocasiones un recurso artístico para hacer crítica social, mostrando la oposición del creador a determinados modelos. Esta sátira se ha dirigido en especial a las distintas manifestaciones del poder. La religión, especialmente por cuanto se refiere a la mayoritaria en España, la Iglesia como institución, han estado asociadas en la historia al poder y han sido por tanto también objeto de crítica legítima. No son infrecuentes en distintos ámbitos de la expresión, referencias críticas a símbolos o creencias religiosas. Si esto es así en la actualidad, lo fue especialmente en la época en la que el cortometraje en cuestión se elaboró.”. “El tipo incluye además un elemento subjetivo, puesto que quiere que el sujeto activo actúe “para ofender”. Es decir, se quiere que la conducta de los acusados se hubiera realizado con la intención directa de ofender un sentimiento religioso colectivo.”.

(Antes de que alguien me lo diga en los comentarios a este artículo, que “el enjuiciado no es un artista, él no es un artista reconocido como Javier Krahe”, debo decirles que el arte no entiende mucho de ISO, y que cualquiera puede ser un artista en un momento dado).

En esta misma sentencia se narran supuestos similares ya tratados por los Tribunales y por los que no ha estimado la existencia del delito por no existir por parte del enjuiciado una verdadera intención de ofender a un sentimiento religioso colectivo:

-STS nº 668/93 de 25 de marzo (..)  que enjuició la emisión en un programa de televisión dedicado a la información musical, de un video grabado por un grupo, en el que aparecía la figura de un crucificado con la cabeza de un carnero. Se enjuició a la presentadora del programa y el TS casó la confirmó el sentido absolutorio de la sentencia argumentando que faltaba en su conducta la intención de ofender. Así: “el elemento intencional de la procesada no fue el antijurídico exigido en el precepto penal que se cita como infringido, cual es el ánimo de ofender los sentimientos religiosos de los cristianos, por lo que aun cuando hipotéticamente se admite la concurrencia del elemento objetivo o el soporte material de la ofensa, al no poder deducirse de los hechos que ha concurrido el elemento psicológico o la intención de ofender, al menos por parte de la procesada, en cuanto que la proyección del vídeo se hallaba enmarcada en la actuación de un grupo musical que intervenía en un programa realizado con la finalidad que se dice en la sentencia recurrida como era la de dar a conocer las tendencias musicales de vanguardia, ha de concluirse en el sentido de que los hechos narrados como probados en la sentencia dictada por el Tribunal a quo no pueden estimarse constitutivos del delito por el que la procesada fue acusada como se entendió, acertadamente, por el Tribunal de instancia, por lo que no procede la solicitud de casación de la misma y sí, en cambio, la desestimación del motivo” .

-Sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla número 553/04 de 7 de junio absolvió al acusado que exhibió una imagen de la Virgen María junto a los genitales de un varón. Se concluyó que efectivamente se hizo escarnio de la Virgen pero que faltaba en el acusado la especifica intención de ofender. Así: “El proceder utilizado para realizar esa crítica nos parece tan burdo como simplista y carente de cualquier virtud intelectual apreciable, pero ni la fotografía ni el texto cuestiona directa o indirectamente ningún dogma, creencia, rito o ceremonia de la religión católica, sólo utiliza una conocida imagen para escandalizar y provocar una polémica que difícilmente conseguiría con el uso de una imagen no religiosa o, incluso, con poca devoción en la ciudad, cuestión que, al parecer, es lo que pretende resaltar el autor sin darse cuenta que las numerosas faltas de ortografía que contiene el texto bastaría para escandalizar a cualquier lector sin necesidad de ningún añadido más”.

-Sentencia de la Audiencia Provincial de Valladolid número 367/05 de 21 de octubre “absolvió también al acusado que había exhibido en época de Semana Santa y en el recorrido de la procesión, una pancarta con la imagen de la Virgen María y de Jesús con la leyenda “Adúltera con su bastardo”. En este caso se concluyó que la conducta “no estaba dirigida a lesionar los sentimientos religiosos ajenos, sino a su deseo de expresar y exteriorizar opiniones discrepantes”.

 -Sentencia de la Audiencia Provincial de Valladolid número 251/11 de 9 de junio, “archivó la querella presentada contra un intérprete que en una actuación humorística parodió al Papa y a la curia, puso en duda ciertos dogmas de la religión Católica y repartió preservativos. La Sala argumentó que “los hechos que aparecen en el visionado, y en los que se pretende fundar dicho comportamiento delictivo, lo que ponen de relieve es un posicionamiento laico y, si se quiere, anticlerical del conferenciante sin que ello constituya realmente escarnio de los dogmas, creencias, ritos o ceremonias de la religión católica, ni vejación de quienes los profesan o practican, y tampoco apreciamos un dolo de ofender los sentimientos religiosos de tal confesión”.

Por último, no es sobrero recordar que el cristianismo dice que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y que ante ese argumento es teleológicamente imposible sostener una condena de quien pretende suplantar o imitar a Jesús de Nazaret, emisario divino hecho hombre según los cristianos.

Franco, Queipo y la responsabilidad del Papa Francisco

11 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Llevo tiempo preguntándome por qué la Iglesia en general y la española en particular están consiguiendo permanecer de perfil en un tema que les afecta directísimamente como es la necesaria revisión histórica de nuestro pasado más reciente. Hasta ahora les ha funcionado la estrategia de no hacer absolutamente nada; algo que en este asunto, sin embargo, es hacer mucho porque supone dejar las cosas como están y como ahora vamos a repasar.

Durante 40 años la jerarquía eclesiástica y la mayor parte del clero se dedicaron a santificar la dictadura, a aplaudir el secuestro de nuestras libertades y a justificar las decenas de miles de asesinatos políticos cometidos por el régimen. Franco entraba en las iglesias bajo palio y los obispos le rendían pleitesía utilizando el saludo fascista. Los sacerdotes y las monjas reinaban en las cárceles y los campos de concentración franquistas; allí imponían disciplina, castigaban a los prisioneros que se negaban a comulgar, delataban a quienes pensaban diferente, robaban bebés y acompañaban a los piquetes en las ejecuciones. Fueron muy pocos los religiosos, la mayoría vascos y catalanes, que exhibieron algo de caridad cristiana y levantaron la voz contra los crímenes perpetrados por la dictadura.

En los 40 años siguientes de democracia la Iglesia se ha dedicado a silbar y a mirar para otro lado cuando alguien les recordaba ese papel ignominioso. No solo eso, la jerarquía eclesiástica ha seguido actuando de parte, como si su misión fuera exclusivamente la de servir a los españoles que comulgaron y comulgan con el franquismo. Solo así se explica que entre los centenares de “mártires de la Guerra Civil” beatificados por El Vaticano no se haya incluido a ninguno de los sacerdotes que fueron asesinados por los fascistas. Solo así se explica que mantenga protegidos en “suelo sagrado” los cuerpos de dos genocidas y criminales de guerra como fueron Queipo de Llano y Francisco Franco. Solo así se explica que siga sin pedir perdón por su complicidad con el dictador.

Y es que ese sería, justamente, el primer paso… el paso lógico: pedir perdón. Los herederos ideológicos del franquismo, vestidos hoy de políticos demócratas o de reputados tertulianos, tratan de convencernos de que solo los radicalesetarrasbolivarianos se atreven a pedir cosas así. Con esa estrategia ofensiva, pretenden ocultar que la realidad es, precisamente, la contraria: lo extraordinario y lo radical en este planeta llamado Tierra es la benevolencia, cuando no la simpatía, con que España analiza los hechos ocurridos durante la dictadura. Solo hay que mirar hacia fuera para constatar que somos nosotros los raros, que somos nosotros quienes constituimos una verdadera anomalía en el mundo democrático.

En Argentina, ya en el año 2.000, la Iglesia de ese país pidió perdón por su complicidad con la dictadura de los generales y por haber sido «indulgente» con los totalitarismos que «lesionaron libertades democráticas». En el vecino Chile sus obispos hablaron en 2013 de «reconciliación» tras el fin del pinochetismo, pero también de «verdad, justicia» y de que «no hay futuro sin Memoria». Incluso el mismísimo Vaticano pidió perdón en 1998 por su «insensibilidad» frente al Holocausto durante la II Guerra Mundial.

Donde ni siquiera podemos encontrar comparaciones es cuando abordamos la polémica generada por el tratamiento casi sagrado que se sigue dando a los restos mortales de Queipo de Llano y de Franco. En ningún país civilizado, ni incivilizado, la Iglesia acoge, agasaja y protege en sus templos los cadáveres de criminales de guerra y de dictadores. Aquí, sin embargo, los genocidas reposan al abrigo de la Santa Cruz. En ese engendro llamado El Valle de los Caídos son monjes benedictinos los que velan por el descanso eterno del fundador del partido fascista español y de un “Caudillo” que asesinó a un mínimo de 150.000 personas, encarceló a más de un millón de hombres y de mujeres por motivos políticos, forzó al exilio a otro medio millón e impidió durante cuatro décadas que tuviéramos derechos y libertades. En la Basílica de la Macarena es la diócesis de Sevilla la que bendice la permanencia del sepulcro de aquel general que animaba a sus tropas a violar mujeres. Más allá de sus vomitivas soflamas radiofónicas, Queipo de Llano fue el responsable del exterminio, solo en la provincia de Sevilla, de entre doce y quince mil personas.

Sin dejar a un lado la culpabilidad de los distintos gobiernos democráticos, esta situación insultante para las víctimas y para la democracia tiene otros dos responsables directos: Ricardo Blázquez y Jorge Mario Bergoglio. Son ellos, el presidente de la Conferencia Episcopal y, sobre todo, el mismísimo Papa de Roma, los que pueden acabar con este agravio histórico con mover un solo dedo. Mientras las cosas estén como están, mientras no pida perdón y siga custodiando las criptas de los genocidas, la Iglesia española seguirá siendo la heredera de aquella que hacía el saludo fascista, bendecía paredones, robaba bebés, denunciaba al disidente político y aplaudía a quienes gritaban «viva la muerte». En las manos de Blázquez y, especialmente, de Francisco está cambiar o no esta triste realidad. La elección y la responsabilidad es toda suya.

La Iglesia fue verdugo, no víctima

6 septiembre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.orgIg

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, y en catalán en el diario digital EL TRIANGLE, 10 de octubre de 2013

Este artículo critica la argumentación que han dado las autoridades eclesiásticas de la Iglesia Católica para definir la beatificación de 522 “mártires” como un acto no político. El artículo señala que, en contra de este argumento, tal beatificación es un acto profundamente político y ofensivo a toda persona con sensibilidad democrática.

Estos días ha sido noticia la beatificación de 522 personas, referidas en la narrativa de la Iglesia Católica como mártires de la Guerra Civil, individuos considerados inocentes de cualquier mal que dieron su vida “en defensa de la fe católica y del mensaje de Cristo”. Las autoridades eclesiásticas católicas se han movilizado para señalar que en ningún momento debe interpretarse esta beatificación –que es un homenaje a tales personas y reconocimiento del valor de su sacrificio- como un acto político. Tanto Monseñor Angelo Amato, cardenal prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, como Monseñor Josep M. Soler, Abad de Montserrat, subrayan este hecho en La Vanguardia (06.10.13, páginas 50 y 51).

Ahora bien, es difícil aceptar que, incluso en el caso de que no fuera la intención de estas autoridades (incluyendo el Vaticano, liderado por el nuevo Papa, que escogió llamarse Francisco y que Monseñor Amato representa) realizar un acto político, el hecho es que tal acto es un acto profundamente político que contribuye a la tergiversación de la historia que se ha escrito en este país, subrayando que la Iglesia fue víctima de una intolerancia y persecución religiosa por parte de las fuerzas republicanas. Se acentúa y se presenta a la Iglesia y a sus mártires como víctimas, cuando en realidad la Iglesia fue la que agredió la vida y el bienestar de la mayoría de la población de los distintos pueblos y naciones que constituyen España, causando más de un millón de muertos y miles de desaparecidos, muertes de personas asesinadas por las fuerzas de represión, incluidas las de la Iglesia, y cuyos familiares no saben el paradero de sus cuerpos. Según las estimaciones de la única investigación sobre los desaparecidos que ha realizado el Estado español (consecuencia de las gestiones del juez Baltasar Garzón, miembro de la Audiencia Nacional antes de que se le expulsara de dicho tribunal precisamente por su investigación sobre los asesinatos por parte del régimen, del cual la Iglesia Católica fue el eje central), el número de desaparecidos es de más de 114.000 personas, que fueron asesinadas por defender al gobierno democráticamente elegido. La Iglesia no solo no ha hecho nada para encontrarlos, sino que se ha opuesto a que se recuperara su memoria mediante la Ley de la Memoria Histórica. Mientras que homenajea a sus muertos, se opone y dificulta el encontrar a los muertos, de los cuales dicha institución es responsable.

Es más, es difícil creer que la Iglesia no sea consciente de la falta de veracidad de sus acusaciones frente a la República. No es cierto que hubiera en España persecución religiosa en tiempos de la República. Las iglesias protestantes y la religión judía continuaron sin ninguna intervención por parte del Estado y/o por movimientos sociales o fuerzas políticas afines a la República. No fue la religión el sujeto de animosidad, sino la Iglesia Católica, hecho que a la Iglesia Católica todavía le cuesta aceptar, ya que si lo acepta, tendría que contestar por qué la Iglesia Católica y no las otras religiones fue sujeto del enfado popular. No es cierto que los sacerdotes y los monjes fueran asesinados por sus ideas religiosas, tal como Monseñor Soler escribe en su artículo “Montserrat y los beatos en Tarragona” en La Vanguardia. Fueron asesinados por su pertenencia a una institución que había pedido que el Ejército se sublevara, conociéndose su animosidad a la República. En realidad, el Monasterio de Montserrat, supongo que en nota de agradecimiento, hizo un monumento, más tarde, a los “caídos por Dios y por la Patria”, que estaba en la entrada del Monasterio hasta que más tarde fue desplazado a la parte trasera, con un monumento a los requetés carlistas de la Virgen de Montserrat.

La historia, marginada y ocultada por la propia Iglesia, muestra claramente el porqué de esta  hostilidad, hostilidad que fue iniciada por la Iglesia. Fue la Iglesia Católica la que celebró y apoyó la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). Y fue la Iglesia la que se opuso por todos los medios al establecimiento de la República, alentando a los católicos a rebelarse frente a esta. Las pastorales de la jerarquía católica explícitamente llamaban a tal rebelión; documentos (firmados por el cardenal Segura y por su sucesor, el cardenal Gomà) son muy representativos, y seguro que la jerarquía actual de la Iglesia y el Vaticano los conocen. ¿Cómo puede afirmar la jerarquía católica que la Iglesia era apolítica, cuando animó a los católicos a que se rebelaran, pidiendo explícitamente que el Ejército se levantara en contra del gobierno democráticamente elegido?

Era predecible que la gran mayoría de la ciudadanía, que apoyó el establecimiento de la República, primero, y la elección del gobierno del Frente Popular, después, tuvieran animosidad hacia la Iglesia Católica, pues esta, abiertamente, alentaba al Ejército a que hiciera un golpe militar frente a ese Estado y frente a ese gobierno. De ahí que es comprensible y predecible que cuando ocurrió el golpe militar, que la Iglesia Católica inmediatamente apoyó (definiéndolo más tarde como una Cruzada Nacional), grandes sectores de las clases populares expresaran su hostilidad hacia tal institución. La quema de iglesias (no hubo ninguna iglesia protestante o ninguna mezquita o ninguna sinagoga quemadas) y el asesinato de clérigos y personas identificadas con la Iglesia Católica eran la respuesta popular que ocurrió en los primeros tres meses cuando el golpe creó un vacío de poder. No fue una represión guiada por el Estado republicano. En realidad, una vez recuperado el control, en las zonas que continuaban bajo el gobierno republicano se interrumpieron estos actos.

Por el contrario, los asesinatos, mucho más numerosos, llevados a cabo en el lado golpista, fueron cometidos por los aparatos represivos del Estado fascista, que contó con la entusiasta colaboración, en su represión, de la Iglesia Católica. ¿No creen las jerarquías católicas españolas que esta actitud enormemente represiva iba en contra del mensaje de Jesús? ¿Creen, en realidad, que Jesús, que es, en teoría, su supuesta inspiración, hubiera apoyado tanto asesinato, premeditado y programado, para eliminar a personas cuyo único delito era haber apoyado a un Estado y a un gobierno democráticamente elegidos? ¿No creen que es de una crueldad suprema que los familiares de los muertos republicanos todavía hoy no sepan dónde están enterrados? ¿No creen que es profundamente injusto que ellos puedan homenajear a sus muertos cuando los vencidos todavía no saben dónde están los suyos? Y si en verdad los sacerdotes asesinados eran inocentes, ¿no cree la Iglesia Católica que deberían pedir perdón a los familiares de sus propios muertos, pues el comportamiento golpista de su jerarquía católica fue el responsable de que el enfado popular se canalizara en ellos, precisamente por su identificación con la Iglesia?

La respuesta descontrolada en contra de la Iglesia era lógica, pues la Iglesia era culpable de un comportamiento que podía predecirse que causaría miles de muertes. Debe condenarse tal expresión de enfado popular, pero su comportamiento no puede homologarse al del lado golpista, que fue una represión metódica de todos los aparatos del Estado, con el apoyo activo de la Iglesia. Acentuar el victimismo de la Iglesia como hacen las beatificaciones es, además de una tergiversación de la historia que todavía se reproduce en España, una ofensa a los perdedores de la Guerra Civil, que eran los que defendieron la democracia, y que debería crear incomodidad a toda persona con sensibilidad democrática. Mi esperanza es que el Papa Francisco lo vea así y que, en nombre de la Iglesia, pida perdón, no solo a su Dios, sino al pueblo español, al que hizo tanto daño.

Hoy, mientras la Iglesia y las derechas homenajean a sus muertos, la ONU acaba de enviar una delegación denunciando al Estado español por no estar haciendo nada para encontrar a los desaparecidos republicanos. Y el mismo Estado, sin lugar a dudas, estará representado en los actos homenajeando a los “mártires de la Iglesia”. ¿No se avergüenzan de su comportamiento los representantes de un Estado que se presenta como democrático? ¿No se da cuenta la Iglesia de su incoherencia? ¿No ven la falsedad de su llamada a la reconciliación? Está claro que no se dan cuenta. Y que no se den cuenta es un indicador de que continúan siendo reacios a reconocer que la Iglesia Católica no fue víctima sino verdugo en aquel periodo de nuestra historia.

¿Es mucho pedir una izquierda laicista?

14 julio, 2017

Fuente: http://www.info.nodo50.org

Martes 6 de junio de 2017. Nodo50 | Descargar artículo en PDF

Fuente: Así habló Cicerón

Por Vimes

De verdad que no puedo más. El Ayuntamiento de Cádiz le concede una medalla a no sé qué virgen y salen todos los podemitas en tromba a defenderlo. Pablo Iglesias se descuelga con una entrevista donde viene a decir que esa virgen representa valores de dignidad popular. Teresa Rodríguez, con otra donde sostiene que la Semana Santa es del pueblo. Ahora Madrid se apunta a una marcha pro-Ramadán, con la presencia de concejales. Pedro Sánchez, lo mismo de lo mismo.

Iros. Todos. A. Cagar.

En serio. ¿Qué hay que hacer en este país para que aparezca un partido de izquierdas verdaderamente laicista? No pido tanto. Con cosas tan sencillas como las que hacen el alcalde de Zamora o el grupo municipal de IU en Algeciras me vale. ¡Si la laicidad del Estado es sobre todo cuestión de gestos! ¡En la mayor parte de los casos no cuesta un duro! Se trata simplemente de recordarles a las religiones cuál es su lugar: el ámbito social, de las relaciones entre ciudadanos. Nunca el ámbito político. Porque el Estado no tiene alma inmortal, así que es ilógico que asuma como propia una determinada religión.

El problema es que empiezas a hablar de esto y meapilas de todas las religiones, unidos en santa alianza, comienzan a mirarte mal. Y tú venga a justificarte, y a decir cosas tan obvias como que no está en tu agenda política prohibir la Semana Santa o que te da un poco lo mismo que la gente decida ayunar durante un mes. Eso si adoptas la postura de la indiferencia. ¡Ay de ti como te pongas un poco más radical y digas que, aunque no te vas a dedicar a impedirlas, esas tradiciones te parecen gilipolleces! Te caen doce campañas de firmas en Change.org, un boicot y tres querellas por escarnio a la religión e incitación al odio.

¿Y todo esto por qué? Pues aparecen las manidas justificaciones de siempre. Que si la tradición, que si la libertad religiosa, etc. Estupideces. Estupideces y confusión de planos. La libertad religiosa llega hasta donde llega: ampara que tú puedas celebrar tus ritos de forma libre siempre que dichos ritos no dañen a nadie ni vulneren ningún otro bien jurídico. Punto. Desde luego que no ampara a tu dios contra la crítica, la burla u ofensa. Y sin duda que no cubren que el Estado se apunte al carro de las ceremonias.

La versión (presuntamente) progresista del mismo argumento es la que habla de islamofobia. No trago, lo siento. Coincido en que la islamofobia es un problema real, pero estoy seguro de que podemos luchar contra ella sin que nuestros políticos acudan a actos religiosos en representación de toda la ciudadanía. No me trago que la única forma de impedir esa lacra sea que los representantes populares expandan propaganda musulmana en sus cuentas de Twitter. Podemos rechazar las ideas de que los musulmanes son terroristas que buscan destruir Occidente y de que los refugiados vienen a poner bombas sin que nos cuenten todas las bondades que tiene el Islam, muchas gracias.

¿De qué va esto? ¿Es electoralismo? ¿Intentar sacar votos de las comunidades musulmanas y no perderlos de las cristianas? ¿O es que de verdad se han creído que ser de izquierdas era esto? Porque si es así, van dados: la izquierda siempre se ha identificado con la laicidad y el anticlericalismo, y estos valores no han dejado de ser positivos y reivindicables (1). Prefiero pensar que es lo otro, que se trata de vender valores que fomentan la convivencia pacífica a cambio de un puñado de votos.

Parece una maldición. En cuanto un movimiento de izquierdas alcanza cierta preponderancia, comienza a moderarse y a buscar “el centro”, perdiendo por el camino los mismos valores que le han aupado hasta ahí. Genial. Y luego que si pierden un millón de votos, que si pucherazo por aquí y que si Indra por allá. No, joder: es que para votar a un PSOE 2.0., pues la gente vota al PSOE y así al menos ya sabe que en todas las elecciones van a prometer que eliminarán el concordato. Que a estas alturas, esa promesa electoral es una tradición equiparable a la Semana Santa.

Me cabrea, de verdad. Quiero poder votar a un partido de izquierdas verdaderamente laico, que no apoye fantasmadas como las medallas a estatuas, las procesiones con muñecos al hombro o los ayunos religiosos. Que no los apoye desde el partido y, desde luego, que no los fomente cuando gobierna. Que entienda que el papel de los poderes públicos en estos asuntos debería ser de exquisita neutralidad: limitarse a garantizar el derecho fundamental de libertad religiosa y a armonizarlo con el resto de libertades.

Por cierto, que aquí no tiene nada que ver un tema que sacan a pasear tanto Pablo Iglesias como Teresa Rodríguez en sus entrevistas, y es la idea de que algunos ritos o símbolos religiosos son “del pueblo” o incluso “de izquierdas”. No, joder, no. La aconfesionalidad de los poderes públicos no es una herramienta que podamos sacar contra los religiosos de derechas y esconder cuando aparecen símbolos o confesiones más al gusto de la izquierda.

Al contrario, la neutralidad religiosa es un principio importante por sí mismo. Facilita la convivencia, disciplina a la religión (2), permite mantener separados ámbitos distintos y es la mejor manera de garantizar los derechos fundamentales de todo el mundo. Por ello hay que defenderla siempre y frente a todas las circunstancias, y no usarla de forma interesada. Y sí, aceptar la aconfesionalidad puede significar a veces ir contra la voluntad de “el pueblo” que te pide que condecores a un trozo de madera. Ya lo veis, a veces la política incluye tomar decisiones.

Por desgracia, la izquierda (3) no parece haberlo entendido, y lo más que está dispuesto a hacer es aumentar el número de confesiones que hay en el espacio público. Para que ya no solo podamos topar con la iglesia sino también con la mezquita, con la sinagoga y con el templo evangélico.

No es un consuelo.

Notas:

(1) Sí, el anticlericalismo también. La RAE define “clericalismo” como “influencia excesiva del clero en los asuntos políticos” y como “marcada afección y sumisión al clero”. Estar en contra de eso es bueno.

(2) Las religiones son, por definición, fuerzas conservadoras. Así que mejor que no adquieran poder.

(3) En este artículo hablo sobre todo de Podemos porque son sus actos los que me han soliviantado, pero el PSOE tiene también su telita que cortar en esta área.

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