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Que no hable ni Dios

11 febrero, 2018

Fuente: http://www.infolibre.es

Publicada 06/12/2016 a las 06:00Actualizada 06/12/2016 a las 11:08  

Bueno, Dios sí. De las subvenciones que recibe la Palabra Revelada nunca hablan los que tanto gritan.

La polémica creada por el rescate de unas palabras que pronunció Fernando Trueba con motivo del estreno de su película La Reina de España significan el triunfo moral de la extrema derecha de este país. Un triunfo que viene avalado con la toma de sus consignas, de sus proclamas, por parte de la llamada “centro derecha”, que asume sus postulados suavizando las formas, con lo que se permiten decir las barbaridades a las que nos tienen acostumbrados desde “el respeto y la tolerancia”, ocupando un espacio que correspondería por sus reivindicaciones y su esencia a fuerzas extraparlamentarias. Lo mismo ha ocurrido en Francia con Fillon, el nuevo candidato a las elecciones presidenciales de 2017. Se ha celebrado mucho su victoria cuando sus planes en poco o nada difieren de los del Frente Nacional, salvo que estos los plantean con una retórica visceral cuya puesta en escena implica una militancia que sonroja a los republicanos franceses que ven en Fillon el justo término de lo que sería el signo de los tiempos.

Vengo de un mundo donde no existía, excepto para los fascistas, el “orgullo de ser español”. Era simple y llanamente una soberana estupidez. Algo totalmente ridículo, como la celebración cada 12 de octubre de “El Día de la Raza”. Nosotros, precisamente nosotros, los españoles, que llevamos cien sangres encima, si es que de pedigrí hablamos, incluidas las que más joden al español “de verdad”, la judía y la mora. Entonces, algunos, no adictos al régimen, ya proclamaban que sólo existía una raza: la raza humana. La raza española no vendía fuera del mercado de los patriotas que sostenían que los extranjeros del norte, esos decadentes demócratas, nos tenían envidia porque estaba demostrado que, sexualmente, éramos más potentes. Se reivindicaba como marca el latin lover.

Tampoco se paseaban los ciudadanos con la gloriosa enseña nacional por la calle con tanta alegría como ahora, salvo grupos de uniforme que pegaban a los que no les siguieran el juego o balbucearan al cantar los himnos que les reclamaran. Eso pasó hace tiempo, pero como todas las desgracias tuvo, curiosamente, un lado positivo: creó una ingente cantidad de ciudadanos, yo entre ellos, que repudiaban el nacionalismo español. Bueno, repudiaban y se acojonaban con él porque aquellos portadores de valores eternos que actuaban en manada pegaban palizas con total impunidad, al abrigo y protección de la Policía Nacional, que sólo aparecía si la cosa se ponía fea y el personal acorralaba a los matones para, paradójicamente, cascar a los agredidos y proteger a los fascistas. Esto no me lo han contado, lo ha visto mi menda varias veces. Durante una época todos los domingos en el Rastro de Madrid.

La consecuencia buena, como decía, fue que la usurpación de los símbolos “nacionales” por parte de la dictadura trajo consigo un antinacionalismo a celebrar. Yo, al menos, estoy muy orgulloso de ser un hijo de aquello.

Nunca me ha gustado cuando viajo a otros países ver a los jóvenes portando la bandera como un elemento ornamental fashion. Me parece un triste signo de alienación. Ocurría, especialmente, en los Países Nórdicos, sobre todo en Suecia, y en los EEUU. A mí, esta exhibición de la bandera, que cada vez se extiende más, siempre me ha parecido que lleva implícita el gen de la xenofobia. Tengo que reconocer que la única bandera que he lucido ha sido la Unión Jack por una cuestión estética: me gustan los mods.

Ahora que nos habían vendido que la bandera constitucionalista era de todos y que había que perder el pudor a pasearse con ella, esta polémica surgida en torno a aquellas palabras de Fernando Trueba, que no es tal sino una reivindicación del “espíritu nacional” digno de otros tiempos, demuestra por su sinrazón y sus formas que el “sentimiento nacional” y “el orgullo español” son chungos. Se le ha dicho de todo en los medios de comunicación afines al Gobierno, y en las redes sociales se le ha insultado de manera desproporcionada y deseado la muerte de diferentes maneras, la más curiosa ahogándose en el Mediterráneo, como los refugiados. Estos españoles “de verdad” le consideran una basura del calibre de los que vienen huyendo de la guerra con sus hijos y mueren por la indiferencia de los países ricos.

Si lo que pretenden es que Trueba recupere el sacrosanto orgullo de ser español, así no creo que lo consigan.

En fin, las opiniones menos viscerales se limitan a esgrimir los argumentos que ya sacó la derecha rancia española cuando el “No a la guerra” en torno a las subvenciones, así como llamando al boicot a la película y, para que luego digan que ese espíritu no lleva implícito el gen de la contradicción, por no decir de la estupidez: un ataque al cine español en su conjunto, con lo que demuestran poco amor por lo patrio.

Por supuesto, para rematar la faena, se despachan con consignas también características de los fachas de todo el mundo: se le invita a marcharse de España. Antes te mandaban a Moscú, ahora, como ya no hay telón de Acero, a las aguas del Mediterráneo.

Con tanto ruido se pierde la perspectiva de lo que ha ocurrido. Fernando Trueba es un artista y como tal tiene todo el derecho del mundo a pensar como le dé la gana, y a decir lo que quiera sin que pase nada. No es un cargo público que representa a todos los españoles, a los que le votan y a los que no, y está obligado a una normas, a mantener unas formas que, por cierto, estos señores del PP se saltan constantemente actuando desde sus cargos como hooligans de partido.

También los ciudadanos tienen derecho a expresar su rechazo ante sus declaraciones, pero creo que es desproporcionado que ante la manifestación de alguien que afirma no “sentirse español”, no tener “sentimiento nacional”, no tener “identidad cultural” y estar en contra de la creación de nuevas fronteras, que es lo que dice, entre otras cosas, en su discurso, tantos se hayan dado por aludidos y de una forma tan violenta y visceral que no hace sino ratificar que esto es sólo un síntoma de que algo grave está pasando. Es evidente que estos señores tan susceptibles no escuchan la radio por las mañanas, ni determinadas tertulias políticas donde en algunas emisoras y cadenas dicen a diario cosas gravísimas de personas con responsabilidades de gobierno, que van a afectar a sus vidas, a las de sus hijos, y que parecen no molestarles o, al menos, no se manifiestan con la vehemencia que lo hacen ante las declaraciones de un cineasta, hace un año, con motivo de la entrega de un premio.

Con respecto al dinero, tema que me atañe, porque a mí me llaman por la calle “millonario”, como si fuera un insulto, personas de apariencia pija, reclaman esos ofendidos patriotas que devuelva lo que ha ganado de los españoles que han pasado por taquilla. Creo que ignoran lo complicado que sería tal cuestión desde el punto de vista administrativo. ¿Debería devolver también lo que ha ganado con sus películas en Tailandia por no sentirse tailandés?

Indignado por esta jauría que no es más que un síntoma del retroceso en un derecho tan fundamental como es el de expresión, el domingo por la noche me fui a ver la película y no sólo entendí parte del origen de la campaña sino que no estoy de acuerdo con esa mayoría de críticas que la ponen a caldo. La película está muy bien. Me gustó mucho y reconozco que es difícil de compaginar lo que cuenta con el espíritu de sus detractores. Es una comedia que encierra un alegato a favor de la libertad, una condena de la dictadura y, sobre todo, una llamada contra la sumisión. ¿Hay una causa más noble?

Recomiendo que vayan a verla, queridos amigos. Entenderán el mundo del que venimos y también aquel al que nos quieren llevar. Y sobre todo la gran injusticia que se ha cometido con la película y su director.

Recuerdo que un profesor de la Universidad del País Vasco comentaba que lo peor de estar amenazado por ETA era que te quedabas solo. Debe ser el instinto de supervivencia el que llevaba a los otros a apartarse de él, o tal vez que no los relacionaran con el amenazado para no correr la misma suerte.

Desde luego es muy difícil que alguien que pretenda sacar adelante un proyecto pueda dar la cara en estas circunstancias por un compañero y eso, precisamente, es lo que se pretende: ¡Qué nadie hable!

Como digo, este estúpido circo que se ha montado en torno a Fernando Trueba no es otra cosa que la victoria moral de la extrema derecha en estos tiempos que corren.

Lo que ha pasado da más sentido todavía a esa película y demuestra que el daño que hicieron aquellos tiempos esta lejos de subsanarse.

Yo estoy con los de la película. Mi único orgullo es que nunca estuve en esa España de los vociferantes abanderados. Ni entonces ni ahora me echaron el lazo.

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Jordi Évole: “Si hiciéramos hoy las gamberradas del principio de Salvados, acabaríamos ante el juez”

9 febrero, 2018

Fuente: vertele.eldiario.es

Jordi Évole, en una imagen de archivo
Jordi Évole, en una imagen de archivo ATRESMEDIA

Hablamos con el presentador de laSexta por el décimo aniversario de su programa, que regresa sin avanzar la temática: “Que arriesguemos en las maneras de promoción no deja de ser esas ganas de experimentar con todo”. El comunicador catalán nos revela los reportajes que considera más importantes para entender el programa y echa la vista atrás: “Si llevásemos a cabo hoy gamberradas que hicimos, algún fiscal ocioso intentaría que fuésemos ante el juez”.

 

Salvados regresa a laSexta con motivos para celebrar: 10 años en antena en los que el formato (originalmente producido por El Terrat, y desde 2015 obra de Producciones del Barrio) ha experimentado una drástica evolución. Desde que era un programa más satírico y distendido hasta convertirse en referente informativo.

Jordi Évole dejó hace tiempo atrás su imagen y apodo de “Follonero” para tomar un papel mucho más concienciado y serio. “Me lo he pasado muy bien en todos los roles a los que he jugado“, nos reconoce en esta extensa entrevista donde hace balance de este decenio en antena.

El comunicador catalán valora las mutaciones en el formato, los reportajes que, a su juicio, han marcado el cambio de tendencia y de imagen del programa y, además, sus referentes en este proceso. “Tengo la sensación de que cuando empezamos a hacer Salvados, ni nosotros mismos sabíamos que tanta gente quería ver un programa como este“, nos comenta.

Salvados cumple 10 años en antena y lo hacéis con misterio, con unas enigmáticas promos que no dicen mucho sobre el tema que abordaréis en vuestro regreso. ¿Qué escondéis tras esta efeméride?

Es la primera vez que no avanzamos el tema del que vamos a hablar. Siempre decimos a quién vamos a entrevistar o la materia de la que hablaremos. Pero esta vez, por el tema que es, hemos preferido no hacerlo y lanzar ese eslogan del “1 de cada 5”. Es un tema que muchas veces se oculta y hemos querido jugar a lo mismo. Hemos decidido pagar con la misma moneda con la que pagamos socialmente, silenciándolo, intentando ocultarlo. También pensábamos que después de 10 años era un reto de cara al espectador que, tras tantos años conociéndonos, le pidiéramos que confiase en nosotros sin decirle de qué vamos a hablar, para que lo hagan sin prejuicios.

Sabemos que solo anunciando el tema, generaría muchos prejuicios. Preferimos que cuando el espectador empiece a ver el programa no sepa ni de qué estamos hablando. Es un reto, es extraño, pero pensamos que el tema es tan trascendente que es bueno que nadie llegue a verlo haciéndose una idea preconcebida o un prejuicio, que lo vean desde la limpieza absoluta. Es un tema que le ha tocado de cerca a casi todo el mundo, y del que sin embargo hablamos poquísimo de ello.

La evolución del formato ha sido continuada desde 2008. ¿Forma parte esta nueva estrategia de un cambio de concepto del programa?

A nosotros siempre nos gusta arriesgar. Hemos apostado por temas alternativos para lo que era un prime time televisivo en una cadena comercial, temas que a priori no iba a ver mucha gente, y hemos descubierto que podían suscitar un enorme interés. Tengo la sensación de que cuando empezamos a hacer Salvados, ni nosotros mismos sabíamos que tanta gente quería ver un programa como este.

Que ahora arriesguemos en las maneras de promocionarlo no deja de ser esas ganas de experimentar con todo: lo hemos hecho con los temas, los tratamientos, los invitados, la forma, con las introducciones… Salvados empieza y ni avisamos de que empieza, no hay ninguna cabecera ni sintonía del programa. Son cosas raras que hacemos. Promocionarnos sin decir de qué hablaremos forma parte de esas ganas de experimentar.

Tu imagen ha cambiado mucho a lo largo de estos 10 años. De ser reconocido como “El Follonero” con una faceta más humorística, a adquirir el prestigio como periodista. ¿Has sido consciente de esa transformación? ¿Echas de menos algo del humor que enarbolabas antes?

Me lo he pasado muy bien en todos los roles a los que he jugado haciendo Salvados. Empezamos con uno más humorístico y más gamberro, y ha ido derivando en un programa más reposado, con más vertiente periodística… Forma parte de un crecimiento que ha sufrido el propio equipo de Salvados, porque hemos crecido y con ello han venido otras inquietudes, pero creo que también forma parte del crecimiento que ha tenido el propio país. La España del 2008, una España donde ni se podía hablar de crisis porque te miraban mal y donde todos podíamos ser ricos, no tiene que ver con esta actual.

Si hubiésemos seguido con el mismo tono que entonces, hoy la gente nos miraría como diciendo: “Estos tíos son gilipollas”. Hemos evolucionado con el país y con la edad. Seguramente ya no vemos que las cosas sean blancas o negras, como nos pudo parecer en su momento, sino que la gama de grises es importante.

¿El Salvados de 2008, tal y como era, sería aceptado en 2018, en un momento como el actual?

El programa necesitaba una evolución. Pero también te digo, echando la vista atrás, que si llevásemos a cabo hoy gamberradas que hicimos en el arranque de Salvados, recibiríamos una querella o algún fiscal ocioso intentaría que fuésemos ante el juez, aunque fuera solo para asustarnos. Recuerdo alguna de las cosas que hicimos, como lo de los dos falangistas gays bailando un chachachá -que bautizamos como un fachachá– en el Valle de los Caídos. Esas puestas en escena en 2008 podían enfadar sin que te llevaran a un tribunal. Hoy, la justicia es más susceptible de hacer un papel en cuestiones en las que no tendría que intervenir para nada.

A nivel mediático, el reportaje sobre el accidente del Metrovalencia fue uno de los que consiguió mayor impacto: hubo movilizaciones, motivó la reapertura del caso… ¿Fue aquel programa el que os hizo conscientes de la relevancia y responsabilidad que teníais para la opinión pública?

Creo que hay varios programas clave en la transformación de Salvados. Uno fue el del Metrovalencia, desde luego. Haciendo el trabajo que hacemos, es difícil que uno piense que esto sirva para algo, pero aquello tuvo unas consecuencias inmediatas. La movilización de la ciudadanía valenciana el viernes siguiente a la emisión, que se pasaran de concentraciones de protesta de 100 o 200 personas a otras de 10.000, que se reabriera el caso, la comisión de investigación… Fue todo muy gratificante.

Pero creo que el otro momento que marcó el cambio fue cuando Salvados hizo dos programas sobre el País Vasco. Se emitió un domingo Borrando a ETA y el jueves siguiente ETA decretó el cese definitivo de la violencia. Al domingo siguiente, hicimos otro programa exprés, que se tituló Reiniciando Esukadi. Esos dos programas significaron un cambio en cómo nos veía mucha gente. Pasamos de ser esos que llamaban al timbre y salían corriendo para hacer la gamberrada, a ser los que picaban al timbre pero se quedaban para que les contestaban.

Salvados también ha tenido gran importancia en dar a conocer el drama de los refugiados sirios, con Astral. ¿Cómo os sentisteis con tamaña responsabilidad?

Fue una experiencia durísima, pero aunque suene contradictorio fue muy gratificante. Cuando vimos la cantidad de cines que se sumaban a ese estreno solidario de llevar un documental que se iba a ver en la televisión al cabo de cuatro días, de prestarnos sus salas para que la gente pagase un dinero que fuera a las arcas de Proactiva; cuando vimos que en prácticamente en todas las provincias de España había algún cine donde se proyectara el documental uno o varios días; y cuando Open Arms consiguió recaudar no sé si medio millón de euros… Fue muy emocionante. Recibíamos fotos de salas de cine llenas para ver un documental en Elche, en Valencia, en Madrid, en Bilbao, en Santiago… Es de esas cosas que cuando echas la vista atrás, piensas: “Hostia, qué bien haber hecho esto”.

Astral
Astral

Astral supuso también una evolución de la marca Salvados, al pasaros al documental y al formato cinematográfico. ¿El futuro de Salvados pasa también por ahí, por el documental de cine?

No es algo que hayamos descartado. Pero para hacer un documental ahora mismo deberíamos dejar de lado lo que es la vorágine del día a día de Salvados. Ahora de forma inmediata no lo vamos a hacer, pero sí que lo tenemos en mente.

Entre los hitos del programa está también Operación Palace, vuestro falso documental sobre el 23-F. ¿Os habéis planteado desde entonces emprender algo similar a aquello? ¿O quizás Salvados ha cambiado demasiado para emprender una idea similar?

Sí. El falso documental del 23-F fue tan potente que intentar repetirlo de forma inmediata hubiese sido un error. Pero ahora que han pasado cinco años, si nos planteásemos algún otro tema del que reírnos y hacer una historia alternativa, nos volvería a divertir muchísimo.

Con tantos reportajes realizados, habrá temas sobre los que te gustaría volver, reportajes que no te dejaran satisfecho… ¿Alguno en particular que se haya quedado enquistado?

Habría muchísimos temas que volveríamos a tratar y lo haríamos de otra manera y trataríamos de hacerlos mejor. Un programa como el que hacemos, en el que cada semana se arriesga con un tema diferente, a veces sale mejor y otras sale peor. Claro que nos gustaría repetirlos y tener todos los datos que se tienen que tener y que a veces no tienes cuando encaras un tema. No habría uno solo, sino varios.

¿Hay algún tema que os haya costado en sacar a la luz o no lo hayáis podido culminar aún?

Sí… Ya que no te puedo contar el primer programa de este año, te voy a contar de este segundo. Llevamos trabajando en él desde hace medio año, sin exagerar, y tiene que ver con la salud alimenticia. Es sobre la industria cárnica. Creo que es la primera vez que nos colamos en un sitio sin permiso, saltando una valla, por decirlo de alguna manera. Entramos en una granja que pertenece a un gran grupo de alimentación y hemos visto el estado de los animales. Te puedo garantizar que nos va a dar a todos mucha grima lo que vamos a ver. Más aún sabiendo que, según nos dijeron los propietarios, esos animales eran para el consumo. Lo hemos titulado “Secreto ibérico”.

Pero por ponerte un ejemplo de la variedad de Salvados, que va más allá de la denuncia, esta temporada nos hemos propuesto juntar a dos periodistas españoles que durante un tiempo estuvieron enfrentadísimos. Con el paso de los años todo se relaja y creo que por primera vez vamos a ver juntos a José María García y José Ramón de la Morena.

Salvados ha creado una escuela televisiva, en cuanto a narrativa, enfoque… Han salido formatos en este tiempo que aspiraban a imitaros. También habéis dado pie a programas propios en la línea como Malas compañías. ¿A quién le debes tú esa escuela como periodista?

Hay muchos, pero te voy a decir dos fundamentales. Uno, con el que trabajé y que lamentablemente nos dejó hace un par de años, es el periodista de investigación Xavier Vinader. Y el otro es alguien a quien todos conocemos, pero me parece que nos va muy bien que podamos seguir escuchándole a través de su videoblog o de sus intervenciones en la radio, Iñaki Gabilondo.

Hola, soy la educación ambiental. ¿Se puede?

8 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Estas cosas deberían enseñarse en los colegios. He recogido esa frase en multitud de ocasiones de oyentes, lectores y público en general. Las cosas a las que se refieren son aquellas de las que hablo habitualmente: cambio climático, conservación de la naturaleza, reciclaje, eficiencia energética y energías renovables, ahorro de agua, consumo responsable, respeto y amor a los animales…

Y coincido plenamente con esa opinión: la educación ambiental, que es la que engloba todas esas cosas, debería formar parte de las materias y competencias de nuestro sistema educativo, es más: convendría que fuera una asignatura troncal.

Educar a los jóvenes en el respeto y el cuidado del medio ambiente debería ser uno de los principales objetivos pedagógicos de nuestro sistema educativo. Pero no es así. Este pasado viernes, 26 de enero celebrábamos el Día Mundial de la Educación Ambiental, pero lamentablemente seguimos teniendo que dedicar más tiempo a reivindicar su implantación que a debatir sus contenidos, que son tantos como las urgencias a las que nos enfrentamos.

Hay que enseñar a nuestros jóvenes a hacer un uso más eficiente de la energía en casa, en el cole y allí donde estén y hagan uso de ella. Explicarles por qué debemos avanzar hacia el autoconsumo de energía y el uso de las fuentes renovables. Ayudarles a comprender el inmenso privilegio de abrir el grifo y que salga agua, así como mostrarles las diferentes oportunidades de ahorro para que nunca nos falte.

Explicarles que el mejor residuo es el que no se genera y que si practicamos la recogida selectiva en nuestro domicilio y en la escuela favorecemos su reciclaje, recuperaremos sus materiales para nuevos usos y estaremos contribuyendo a que los residuos dejen de ser basura.

Sería bueno que aprendieran a consumir, a practicar un consumo más responsable y que eviten caer en el derroche. Es necesario enseñarles a comprar con sentido común antes que con el sentido de la oportunidad.

Hay que formar a los chavales en el respeto y el amor a la naturaleza y a los animales. Sí, el amor: no existe otra palabra que defina mejor el sentimiento que muchos sentimos hacia ella y hacia ellos. Un sentimiento que debemos contagiar a los niños para que crezca en su interior y se manifieste en su comportamiento, hasta hacerse inquebrantable.

Es fundamental explicar a los más jóvenes las frágiles condiciones que hacen posible nuestra vida en este maravilloso planeta, lograr que las pongan en valor y que se comprometan a hacer lo posible por mantenerlas.

Hay que avisarles que el cambio climático es la mayor amenaza a esas condiciones, detallarles en qué consiste, cuales son las causas, como está evolucionando y, acaso lo más importante de todo, indicarles qué pueden hacer ellos para contribuir a evitar los peores pronósticos.

Para acabar, señalar que la labor de educar a la sociedad en el respeto al medio ambiente no debe ser una responsabilidad exclusiva del sistema de enseñanza. Muy al contrario, este importante aspecto de la educación ciudadana debería llevarse a cabo desde todos los ámbitos de la sociedad, incluido el de los medios de comunicación.

Tal y como  recoge el libro blanco de la educación ambiental en España entre sus objetivos también figura el de capacitar a las personas para que puedan analizar de forma crítica la información ambiental, debatir alternativas y participar en la toma de decisiones para resolver los conflictos ambientales. Algo a lo que seguiremos intentando contribuir desde este diario.

Nueva York pone fin a sus inversiones en combustibles fósiles

20 enero, 2018

Fuente: http://www.lamarea.com

La metrópoli estadounidense combate el cambio climático a través de su política de inversión pública y denuncia a las petroleras ExxonMobil, Chevron, BP, Shell y Conoco por su contribución al cambio climático.

10 enero 2018
19:14

Nueva York pone fin a sus inversiones en combustibles fósiles
Vista aérea de Nueva York. Foto: Sama / CC BY-NC 2.0.

La ciudad de Nueva York va a dejar de invertir en empresas que operan con combustibles fósiles, como protesta por el cambio climático. El alcalde Bill de Blasio ha anunciado este miércoles que los cinco fondos de pensiones para los empleados municipales desinvertirán activos por un valor total de 5.000 millones de dólares. Estos fondos están valorados en 189.000 millones de dólares en total.

Además, la corporación local neoyorquina ha anunciado que presentará denuncias contra cinco de las mayores empresas de combustibles fósiles del mundo (ExxonMobil, Conoco, Chevron, BP y Shell), por daños relacionados con su contribución al cambio climático. Nueva York sigue la línea marcada antes por ciudades como San Francisco y Oakland, en California, que también denunciaron a empresas petroleras.

La metrópoli estadounidense se apunta de esta forma a una corriente de administraciones públicas en EEUU y otros países que no quieren seguir invirtiendo en petroleras y otras empresas que producen y distribuyen combustibles fósiles.

“Nuestra prioridad máxima es garantizar la jubilación de nuestros policías, profesores y bomberos y consideramos que su futuro financiero está relacionado con la sostenibilidad del planeta”, dijo Scott Stringer, el responsable de las finanzas de Nueva York, según cita la agencia Associated Press.

El Estado de Nueva York ya había anunciado este paso hacia la desinversión en fósiles hace un mes. En todo el mundo se extiende esta tendencia, desde ciudades como Washington y Berlín, instituciones universitarias y fondos de inversión. Entre estas entidades figuran también el fondo soberano de Noruega, el más grande del mundo y que precisamente se ha nutrido de las ganancias que ha obtenido este país nórdico de su petróleo. Es el caso también de la Fundación Rockefeller, que se basa en la fortuna de uno de los grandes barones del petróleo del siglo XX.

La iniciativa de las administraciones locales y estatales en EEUU va totalmente en contra de la política del presidente Donald Trump (sin ir más lejos, su actual secretario de Estado, Rex Tillerson, fue director de la petrolera ExxonMobil). El multimillonario de Nueva York ha negado la influencia del hombre en el cambio climático y ha llegado a ridiculizar el calentamiento global con motivo de la reciente ola de frío extremo que asola al país norteamericano. Más importante, ha retirado a EEUU del Acuerdo contra el Cambio Climático alcanzado en París en 2016, al que se han adherido todos los demás estados del mundo.

Multa por decir en Facebook que el 1-0 los policías dieron “hostias como panes puestos hasta arriba de cocaína”

18 diciembre, 2017

Un ejemplo del Estado represor en el que nos encontramos. ¿Quién controla a quienes se dedican a apalear a gente que tan solo quería votar? Todo mi ánimo y esperemos que retiren la sanción a este ciudadano.

Fuente: http://www.publico.es

Un ciudadano de Talayuela (Cáceres) denuncia que la Policía le ha multado por mostrar en Facebook su rechazo a la concentración que el Consistorio había convocado para apoyar a los agentes que estaban en Catalunya por el referédum catalán.

Alfredo Izquierdo ha recibido una propuesta de sanción por 'falta de respeto' a la Policía

Alfredo Izquierdo ha recibido una propuesta de sanción por “falta de respeto” a la Policía

La Policía Local de Talayuela (Cáceres) ha multado a un hombre, Alfredo Izquierdo, por escribir en Facebook que hubo agentes de Policía durante el domingo 1 de octubre que dieron “hostias como panes” en Barcelona “puestos hasta arriba de cocaína”. El hombre, de 41 años, recibió la propuesta de sanción por una “falta de respeto a la Policía” apenas cuatro días después de haber escrito el comentario en la red social. El comentario fue realizado en el propio perfil del Ayuntamiento extremeño.

“Vi que el Ayuntamiento convocaba a una concentración en defensa de la actuación de la Policía en Barcelona. Y me dio mucha rabia. Todos habíamos visto las imágenes de los golpes que dieron así que escribí ese comentario en el Facebook del Ayuntamiento”, cuenta a Público Alfredo Izquierdo.

Alfredo Izquierdo ha recibido una propuesta de sanción por 'falta de respeto' a la Policía

Alfredo Izquierdo ha recibido una propuesta de sanción por “falta de respeto” a la Policía

El comentario fue escrito el jueves 5 de octubre y el 9 de octubre, apenas cuatro días más tarde, la Policía Local de Talayuela contactó con Alfredo Izquierdo a través del teléfono móvil pidiéndole que se pasara por comisaría. El hombre pidió a los agentes que fueran a su casa ya que ese día estaba ocupado.

“Me tocaron el timbre y me dijeron que se lo habían pensado durante cuatro días y que finalmente me sancionaban por el comentario que había puesto en su página de Facebook y yo les dije que no, que era la página de todos“, cuenta Izquierdo, que ya está contactando con abogados para que la sanción sea retirada.

Asimismo, llama la atención la respuesta que recibió Alfredo Izquierdo por parte de un vecino en el mismo comentario que él dejó en la publicación del Ayuntamiento: “Que habrás de cocaína muchacho (sic). No sabes lo que dices. Pocas ostias ha habido. Así estamos de tanta tontería”.

Multas por faltas de respeto a la Policía

La pena económica asociada a la sanción por faltar el respeto a los agentes de la autoridad ha sido de 145 euros de media.

Las multas a ciudadanos por faltas de respetoa miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se triplicaron en 2016, tal y como refleja el informe Actuaciones en materia de protección de la seguridad ciudadana 2016. El concepto fue introducido en en el artículo 37.4 de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana en julio de 2015 tras la reforma del Partido Popular conocida como mordaza.

El citado artículo contempla como infracción leve las “faltas de respeto y consideración” a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad” cuando estas conductas no sean constitutivas de infracción penal. Solo en el año 2016 se interpusieron en España 19.497 multas por este concepto con un valor de 3.006.761 euros. En los seis meses de 2015 en los que estuvo en vigor este artículo, la Administración interpuso 3.130 multas por faltas de respeto a la autoridad por un valor de 469.203 euros.

La pena económica asociada a la sanción por faltar el respeto a los agentes de la autoridad ha sido de 145 euros de media.

Tenemos que conseguir proteger los espacios públicos sin aterrorizar al ciudadano

14 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Europa ha sufrido  siete atentados terroristas perpetrados con un vehículo en el último año, y el asesino de Barcelona al parecer ha sido capaz de huir. ¿Qué podemos hacer?

Lo ocurrido este jueves en Cataluña sugiere que, tal y como sucedió en los ataques en el  Puente de Londres la última primavera, la policía está mejorando a la hora de responder a estas carnicerías. La colocación rápida de barreras y el tiroteo con el que se redujo a  los sospechosos de Cambrils harán que se vuelvan a pedir más bloques de cemento en las calles y más policías armados. A corto plazo, será difícil oponerse a esto, de la misma forma que hay gente que pide un control más invasivo de las comunicaciones electrónicas.

Con todo, hay que mantener el equilibrio entre la libertad personal y lo que es, en realidad, una amenaza muy poco común. El hecho de que sus perpetradores sean por definición inmunes a la disuasión hace que la amenaza sea más terrible, pero también casi imposible de eliminar. Quizá deberíamos recordar que los actos de “conmoción y terror” también han sido empleados como arma por parte de los gobiernos occidentales, desde la Segunda Guerra Mundial hasta Irak. Existe la idea de que la furgoneta blanca es como el misil guiado de los pobres.

Lo que va a haber es un gran debate sobre lo lejos que queremos llegar para proteger los espacios públicos sin aterrorizar al ciudadano. Partes del centro de Londres ya parecen acobardadas, al tiempo que se levantan horribles barreras alrededor de las zonas turísticas. Durante décadas, no se ha separado a los peatones de los conductores borrachos o que violan los límites de velocidad, a pesar de que el resultado también sean víctimas mortales. No deberíamos destrozar las calles y destruir las ciudades para evitar el minúsculo riesgo de muerte por una acción deliberada mientras no se hace lo mismo con las accidentales.

La respuesta obvia es repetir que un terrible acto cuya ejecución no puede evitarse es mejor verlo como algo inevitable. En los años 80 y 90, Londres llegó a aceptar las bombas del IRA casi como parte de la vida en la capital. Sería de gran ayuda que no se diera una publicidad grotesca de este tipo de actos de terror. Esto distorsiona el nivel de riesgo, alimenta la intimidación y mina nuestra libertad porque tenemos miedo. Cómo informar pero no promover, cómo transmitir compasión sin propagar el miedo, esta es una habilidad en la que los medios están bastante perdidos.

Desde otro plano, este tipo de actos deberían recordarnos el frágil pacto en el que se basa nuestra pacífica sociedad. Como hemos visto esta semana en Charlottesville, la violencia nunca está muy por debajo de la superficie del miedo y el odio colectivo, el rostro maligno de las “políticas de identidad”. Es un lugar común pedir que la comunidad deba estar más alerta, deba informar a las autoridades cuando ve a un bicho raro, deba estar en guardia. La única prevención efectiva de los crímenes se tiene que dar en el punto de origen, por lo que la ridiculizada  estrategia Prevent del Gobierno británico debería acertar.

El asunto que más nos puede molestar es que casi todo acto terrorista tiene un componente político. La vertiente política de los conflictos no se se puede ocultar bajo la realidad de esos crímenes. Todavía estamos metidos en intervenciones militares en estados musulmanes, algo que muchos ven como una guerra contra el islam, y parecemos incapaces de rectificar. Trágicamente, todas las guerras tienen víctimas.

Traducido por Cristina Armunia Berges

El capitalismo de amiguetes: Coca-Cola y el presidente Trump

15 septiembre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 27 de julio de 2017.

Este artículo señala las consecuencias del capitalismo de amiguetes que ha establecido el presidente Trump en EEUU. Hoy Coca-Cola está dirigiendo la mayor agencia federal encargada de la nutrición en este país. El artículo indica los efectos de ello.

Una de las posturas ampliamente extendida entre economistas neoliberales (que goza de gran visibilidad mediática en los mayores medios de comunicación, tanto privados como públicos y tanto escritos como orales y televisivos) es que el mayor problema de la economía española es que el Estado ha sido gestionado y dirigido por gente muy poco competente, que no sobrevivirían en el sector privado. Según tales economistas, los gestores públicos no tienen ni idea de cómo debería gestionarse una empresa. Lo que se necesitaría, dicen tales autores, es permitir que sean grandes empresarios los que contribuyan con su experiencia a la eficiencia de la gestión pública. En Catalunya, el economista de mayor proyección mediática en la televisión pública TV3, de clara sensibilidad neoliberal, ha enfatizado en más de una ocasión que el problema del Estado español (y catalán) es que los que lo gestionan no tienen ninguna experiencia en la empresa privada, alentando que sean gestores de tales empresas los que gestionen también las públicas.

Trump como modelo de la gestión empresarial

Lo que hemos estado viendo en la Administración Trump es la toma del poder directo de los distintos aparatos del Estado por la clase empresarial del país, en un proceso en el que las mayores agencias del Estado pasan a ser dirigidas por grandes empresarios o gestores próximos a las grandes empresas del país sin ningún intermediario. Es la máxima expresión del “capitalismo de amiguetes” en el que todo el aparato del Estado está dirigido y gestionado por los amiguetes del presidente.

Uno de los casos más recientes es el que se ha dado en las agencias federales de Salud Pública, hoy dirigidas por personas procedentes de o próximas a las compañías comerciales del sector agropecuario, consideradas algunas de ellas las mayores promotoras de alimentos que no son considerados saludables, como en el caso de Coca-Cola. Veamos los datos.

En un excelente artículo publicado por Sheila Kaplan en primera plana del New York Times del 23 de julio de este año, se detalla como la empresa Coca-Cola influencia las políticas alimentarias del país, promoviendo las bebidas azucaradas, que se considera son la mayor causa de la obesidad infantil en EEUU. En realidad, tal obesidad ha alcanzado unos niveles epidémicos en toda la sociedad, pero muy en particular entre los niños y los jóvenes. Las causas de dicha epidemia se han estudiado con gran detalle y son conocidas. Investigaciones llevadas a cabo por la mayor agencia federal de investigación en salud pública, el Center for Disease Control -CDC- (localizado en el mismo Estado de Georgia donde está también ubicada la sede de la empresa Coca-Cola), han señalado, por ejemplo, que las bebidas azucaradas como la Coca-Cola (entre otras) son una de las mayores causas del crecimiento de la obesidad en EEUU, siendo también responsables del aumento de la diabetes tipo 2, de enfermedades del corazón, de enfermedades renales, de enfermedades del hígado, del aumento de cavidades dentales y caries, y de artritis. Tales bebidas no son las únicas causas. Hay otros alimentos, como los ricos en grasas (la típica hamburguesa McDonald’s es un ejemplo de ello), que son otros ejemplos de ello. En realidad, el mejoramiento de la dieta ha sido una de las campañas más centrales de las agencias de salud pública federales. ¡Al menos hasta ahora!

Ahora bien, tales empresas alimentarias, responsables de dicha epidemia (y a fin de diluir el énfasis en la dieta como medida preventiva), están enfatizando el ejercicio físico como la manera de prevenir la obesidad. Coca-Cola ha financiado en el mismo Estado de Georgia un programa gestionado por el Departamento de Salud Pública de tal Estado, que consiste en añadir media hora de ejercicio en las escuelas públicas de aquel Estado, convirtiéndose en la campaña central del programa contra la obesidad entre los jóvenes de Georgia. Ni que decir tiene que dicho programa tiene mérito propio, y es aconsejable que se continúe. Ahora bien, es dramáticamente insuficiente para prevenir el problema, pues como bien señala la profesora de nutrición de la New York University, la Dra. Marion Nestle -autora del excelente libro crítico con el consumo de soda, Soda Politics: Taking On Big Soda (and Winning)-, “una persona normal y corriente tiene que correr 3 millas (unos 5 kilómetros) para compensar las calorías existentes en una botella de 20 onzas de peso (un medio kilo)… Yo estoy muy a favor del ejercicio físico. Pero la realidad es que no hace mucho para reducir peso. De ahí que considere la campaña de perder peso a base primordialmente de hacer ejercicio físico (que es lo que la industria de la soda y comida basura promueven) como muy limitada, a no ser que vaya acompañada de un cambio de dieta, que es un factor más importante para resolver la epidemia de obesidad”.

Coca-Cola ahora tiene gran influencia en el gobierno federal y en el CDC

El presidente Trump ha nombrado directiva del CDC a la Dra. Fitzgerald, que era precisamente la Directora del Departamento de Salud del Estado de Georgia, cuando Coca-Cola financió el programa de aumentar media hora de ejercicio en las escuelas públicas. Coca-Cola tiene gran influencia en el Estado de Georgia y sobre sus representantes, la mayoría republicanos (incluido el famoso Newt Gingrich, asesor hoy del presidente Trump), influencia que ahora se ha extendido también al gobierno federal, siendo el nombramiento de la Dra. Fitzgerald un indicador de ello. Como consecuencia de ello, la gran amiga de Coca-Cola tendrá ahora una gran influencia en el diseño de las campañas de reducción de la obesidad. Consciente de la movilización en su contra de la comunidad salubrista de EEUU, la Dra. Fitzgerald ha subrayado recientemente su interés también en promover la ingesta de fruta y vegetales entre los niños. Pero como bien señala la autora del artículo, Sheila Kaplan (de la cual extraigo todos estos datos), es muy probable que a partir de ahora se enfatice mucho más el ejercicio físico que no la dieta para reducir la epidemia de obesidad en EEUU. En realidad, el artículo de la Dra. Fitzgerald sobre nutrición que aparece en la promoción de los programas en contra de la obesidad de la web de Coca-Cola lleva el significativo título de que “La solución de la obesidad infantil requiere movimiento (físico)”. Y las subvenciones federales a instituciones que están haciendo estudios sobre la obesidad se centrarán primordialmente en áreas no relacionadas con los productos que ellos promueven, tales como las sodas. Esta es la consecuencia del capitalismo de amiguetes que existe hoy en EEUU y que, sin lugar a dudas, va a afectar a España también.

Sube uso de víctimas del terrorismo, se mantiene Venezuela

29 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Es como un termómetro que permite en España detectar el volumen de pufos del poder a tapar. Hoy, la utilización de las víctimas del terrorismo se mantiene en máximos, baja algo Venezuela y sube Catalunya. Tema eterno que proporciona exaltación y votos con un mínimo esfuerzo. En realidad, los tres, en su conveniente dosis y combinación, les dan mucho mucho juego.

Ahora el filón del terrorismo, de sus víctimas, se abre de nuevo. Y alguien debería explicar qué es diferente hoy a hace 10 años, en el primer gran aniversario. El PP –que utilizó el nombre de Miguel Ángel Blanco para financiarse ilegalmente con la Gürtel, según la policía– pasa lista de adhesiones a la figura del concejal de su partido asesinado por ETA en 1997. Se atreve a cargar de gruesos insultos a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, porque pretendía organizar un acto conjunto con las víctimas del terrorismo, sin hacer distinciones. Al final cedió, parcialmente, en la pancarta que le exigían, le tienen bien pillado el punto. Pero eso no le ha evitado abucheos de las huestes aleccionadas. Cifuentes, presidenta de Madrid, la primera en azuzarlas, hoy los rechaza. El PP no tiene el menor escrúpulo en seguir utilizando lo más venerable para sus fines. Y su largo brazo mediático machaca de la mañana a la noche con el mensaje.

El PP ha dispuesto de 20 años para hacer homenajes a Miguel Ángel Blanco y pedir declaraciones institucionales del Congreso, pero da la impresión de que es hoy cuando tiene perfectamente estructurado el dispositivo de control y propaganda. En aquellos días de julio, millones de personas sosteníamos a Miguel Ángel Blanco deteniendo las pistolas con pasión… y nos lo mataron. Fue desolador. Aquella unidad pareció el principio de algo distinto en España, no fue así.

Hace 10 años, el recuerdo fue limitado, muy limitado. La AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) colocó un gran mural en la plaza de Colón de Madrid y hablaron la hermana de Miguel Ángel Blanco, el entonces alcalde Ruiz Gallardón y Ángel Acebes, éste de ETA, siempre de ETA, solo de ETA. El Rey Juan Carlos y Mariano Rajoy hicieron declaraciones en sendos actos en los que participaban sin relación con el hecho. Poco más.

Rajoy cargó duramente contra “ la política antiterrorista de Zapatero” como solía ser su costumbre, incluso de forma presencial en manifestaciones de protesta. Rajoy consideró “milagroso” que, “en medio de la confusión generada, la Guardia Civil y la Policía Nacional conserven su capacidad operativa”, dijo. Dando puntadas hacia sus objetivos cada vez que coge aguja e hilo. Hoy, imputados de su partido critican duramente a la Guardia Civil por investigar sus corrupciones.

En Informe Semanal de TVE hicimos un reportaje sobre el terreno. Ermua resultó ser un pueblo plagado de gente en las calles disfrutando de la vida, tantas como pocas veces he visto en España. Lo angosto del enclave, encajonado en la montaña, acentuaba la sensación. Todavía los políticos que entrevisté llevaban escolta por estar amenazados por ETA, literal o tácitamente. Se lamentaban de lo efímero que fue el espíritu de Ermua. La sensación de que la pesadilla terrorista nunca acabaría se notaba como una losa que parecía desbaratar toda salida. Los vecinos decían que Ermua no era un pueblo conflictivo y no sentían sensación de peligro. “Otra cosa son los políticos”, comentaban.

ETA dejó de matar, gracias precisamente “a la política antiterrorista de Zapatero”, y el País Vasco –también “los políticos”– disfruta de una manera de normalidad de la que careció en décadas. Con las gruesas huellas del dolor, sin duda.

No hay derecho a la campaña del PP y sus colaboradores mediáticos, que no periodistas en ejercicio. Ni a esta campaña ni a la que vuelve a copar las cabeceras de los informativos desde que el opositor al gobierno de Maduro en Venezuela Leopoldo López haya salido de la cárcel para quedar en arresto domiciliario.

Los textos de sociología, ciencia política y periodismo estudiarán en su día el descomunal montaje que las élites españolas han hecho con Venezuela y Podemos. Las élites tan poco ejemplares, por cierto. Un éxito, ya no hay vuelta atrás. Millones de personas, poco exigentes con el hábito de reflexionar, reaccionan al reclamo de Venezuela como el perro de Pavlov para asociarla a Podemos. Para asociar los desmanes que allí suceden ahora, atribuidos todos a Maduro aunque la aclamada oposición haya incluso quemado chavistas vivos. Un éxito la campaña de Venezuela, sí. Con la colaboración entusiasta de ciudadanos incapaces de percibir cómo por la misma vía y sonda les meten lo que quieran.

Es intolerable la frivolidad con la que se aborda el tema. Los disturbios, el número de muertos y heridos de ambos bandos, merecían rigor informativo. Contemplar la trayectoria real de un país al que el petróleo y numerosos dirigentes probadamente corruptos fueron sumiendo en el caos. Poco se informaba de ello. El problema surgió cuando el chavismo alteró algunos negocios. Las crónicas del golpe contra Chávez muestran asesorías de altura y que no suelen mencionarse. De verdadera potencia. Ahí quedan, con todas las reservas obligadas al hablar de Venezuela, pero no deja de ser curioso el silencio en torno a aquellos hechos. Se precisaría un filtro considerable para obtener información sin contaminar. De cualquier modo pocos dirigentes parecen santos canonizables en los altares de la más estricta democracia, y la desmesura de la derecha opositora –tan apoyada desde el exterior– augura días tenebrosos.

La desvergüenza española ha quedado más descarada, si cabe, por las noticias de estos días. Mosul, la segunda ciudad de Irak, ha sido oficialmente liberada de ISIS, aunque será muy costosa la recuperación de una sociedad acribillada por los contendientes. TurquÍa asistía a una multitudinaria protesta contra “el gobierno autoritario de Erdogan” tras una marcha por la justicia que se inició en Ankara hace un mes. Con la excusa del presunto golpe de Estado que sufrió, Erdogan ha detenido o purgado a decenas de miles de funcionarios, profesores, juristas, periodistas, escritores, intelectuales. Lo último había sido la detención de la presidenta de Amnistía Internacional en Turquía y otros siete trabajadores por los Derechos Humanos. Hacía falta mucho valor para salir así a la calle, y lo han pagado con más detenciones.

Ni se ha informado de estos hechos y otros similares con la entidad que merecen, ni los hipócritas habituales han expresado críticas y condenas como hacen con Venezuela. Ahí andan los Rivera y los González y las portavocías del PP. Hasta Gallardón. Volvemos a encontrar al antiguo alcalde de Madrid, investigado por sobrecostes en la M30. “Si alguien quiere saber qué significaría un Gobierno de Podemos sólo tiene que mirar a Venezuela”, declara por si alguien no había pillado la indirecta de sus colegas. Se da el caso de que el opositor López lo ha elegido como abogado. Al Gallardón que hace nada enterró a su suegro rodeado de brazos fascistas en alto y cantando el Cara al sol.

No se informa del destrozo de la sanidad pública que prevé nuevos recortes en el plan de estabilidad al que los socios políticos del PP prestan apoyo. Ni de la política real de Rajoy –desempleo, paro, prestaciones, pensiones, impuestos, gasto social–. Aconsejo leer el análisis del periodista Joaquín Estefanía con datos demoledores. En su lugar se vender una recuperación y una normalidad democrática que queda desdibujada frente a la realidad. Ni la corrupción, ni las leyes represoras, ni la manipulación, son anécdotas.

Un día tendremos que hablar a fondo de las “buenas personas” que sustentan este tinglado. Pero lo que está llegando a extremos extraordinarios es el papel de los medios que actúan de soporte. Llega un momento en el que resultan sospechosas cada una de las noticias de los telediarios y múltiples titulares. Es como si se vieran las cuerdas que los mueven. No digamos ya de las tertulias con intervinientes tocados o tiznados por completo. Y tiene consecuencias.

“Sostiene Pereira”, en la memorable novela histórica de Antonio Tabucchi, ambientada en la Lisboa de 1938, que llega un momento en el que la tibieza y el conformismo incomodan y hay que publicar la verdad que en su barbarie nos salpica. Siquiera para no terminar escribiendo una única necrológica posible –la especialidad de Pereira–: la necrológica de los valores.

Esta es la lista de grandes morosos a Hacienda en 2017

15 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Por tercera vez, la Agencia Tributaria ha publicado su lista de grandes morosos al Fisco. En esta ocasión figuran los contribuyentes con deudas por encima de un millón de euros a 31 de diciembre de 2016 que no hayan sido aplazadas ni suspendidas. Hasta ahora la lista ha estado copada por constructoras, deportistas, clubes deportivos… En esta ocasión figuran nombres como Abengoa, Accesos de Madrid, Aeropuertos de Castellón y Ciudad Real, Afinsa, Air Comet, Akasvayu. Arturo Fernández (Cantoblanco) y Mario Conde repiten. También la inmobiliaria Nozar, que es una de las que más deben: 198 millones. En cabeza está Reyal Urbis, otra empresa del sector, con 363 millones.

En el caso de Montserrat Operador Logístico, la empresa de la familia de la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, la deuda sube un 87%, de 2,3 a 4,3 millones de euros. También está Desguaces La Torre, del exnovio de la nieta de Franco, Carmen Martínez Bordiú, con 15,46 millones de deuda. Otra de los morosas (2,3 millones de euros) es la Empresa Municipal de Gestión Inmobiliaria de Alcorcón. Viajes Marsans (antigua empresa de Gerardo Díaz Ferrán), aún debe 23,76 millones.

Figuran también varias empresas de la familia Ruiz Mateos, habitual de esta lista: Inversiones Ruiz Mateos SA (1,28 millones), Jose Maria Ruiz Mateos SA (1,95 millones), y Nueva Rumasa SA (8,9 millones).

Seguriber, la empresa de la expresidenta del Círculo de Empresarios, Mónica Oriol, debe 2,14 millones de euros. Oriol se hizo famosa por unas declaraciones en las que reconocía que en su empresa prefería no contratar a mujeres por si se quedaban embarazadas. Por su parte, Grupo Santa Mónica Sports -que comercializa con los derechos de imagen en el sector del deporte- tiene una deuda de 11,64 millones frente a 11,9 millones de la anterior lista.

José Emilio Rodríguez Menéndez, el célebre abogado, sigue debiendo 3,6 millones de euros al fisco. A su vez, Intereconomía TV SL debe 5,19 millones e Intereconomía Corporación SA, 8 millones. Unipapel, adquirida por el fondo buitre Springwater, debe 1,4 millones.

Los clubes de fútbol siguen con sus aprietos con Hacienda. El Recreativo de Huelva, el Real Jaén, el Real Murcia, el Racing y la Unión Deportiva de Salamanca, son algunos que más adeudan. El ‘Recre’, por ejemplo, adeuda 12,5 millones. Por su parte, Roberto Lidiano López Abad, director general de la Caja de Ahorros del Mediterráneo desde enero de 2001 hasta noviembre de 2010, y uno de los acusados de llevar la caja a la quiebra, debe 1,1 millones. El expresidente del Real Madrid Lorenzo Sanz mantiene su deuda de 1,36 millones.

El exjuez Luis Pascual Estevill vuelve a aparecer con 3.744.244,52 euros (en la anterior lista debía 5,4 millones); Francisco José Ortiz Von Bismarck, hijo de Gunilla, 1,25 millones y Alberto Navarra Rubio-Serres, un notario de Madrid, con 1,89 millones, también están en el listado. El personaje televisivo Kiko Matamoros debe por su parte un millón. Y Cristina Carla Simoncelli, relacionada con la Mafia italiana, 1,19 millones.

La familia Serratosa Caturla, una de las ramas de los Serratosa que logró gran parte de su fortuna en la venta de Valencia de Cementos a la mejicana Cemex en los años noventa, vuelven a aparecer en la lista: Juan Luis Serratosa (4,3 millones), Ignacio Serratosa (4,2 millones), José Serratosa (4,2 millones), Federico Serratosa (3,3 millones) y Rafael Serratosa (3,1 millones).

En cuanto a los textiles, Reig Martí figura en esta lista con una deuda con Hacienda de 1,08 millones de euros, mientras que las firmas de moda Hakei y Caramelo, ambas liquidadas ya, deben 1,5 millones y 1,6 millones, respectivamente. Entre las firmas de moda que siguen están V&L Costura, Diseño y Moda, de los diseñadores sevillanos Victorio y Lucchino, que han reducido su deuda de 2,6 millones a los 2,2 millones, la firma Fun & Basic, con 2,1 millones, y la sociedad Volvoreta, propiedad de la diseñadora Kina Fernández, con 1,6 millones.

Otras compañías del mundo de la distribución como el grupo de decoración gallego Pórtico, con una deuda de 4,3 millones, Jugueterías Poly, con 4,6 millones, y Merkamueble, con 1,3 millones, también aparecen en la lista.

La nueva lista de morosos incluye 4.549 deudores por importe de 15.400 millones, informa EFE, el 2% menos que un año antes, en tanto que el total de deudores ha bajado un 4,6%, hasta 4.549 personas físicas y jurídicas. En comparación con la primera lista el número de deudores ha disminuido un 6,3%, en tanto que casi mil contribuyentes que aparecían en ese primer listado ya no están.

Del total de deudores que figuran en el tercer listado, 338 son personas físicas, por importe de más de 700 millones de euros, y 4.211 personas jurídicas, por importe de 14.700 millones, informa EP.

Del importe global, más de 6.600 millones de euros (el 43%) se corresponde con deuda de contribuyentes en proceso concursal (más de 1.700 deudores, el 38,5% del total) y, por tanto, es deuda afectada por un proceso en el que las posibilidades de cobro efectivo de las deudas se encuentran mermadas mientras dure el propio litigio.

Según los datos facilitados por la Agencia Tributaria, un total de 727 deudores no figuran ya en el listado publicado en 2017 tras haber aparecido en el segundo listado, por lo que han abandonado la lista. La salida se puede deber tanto a la cancelación total o parcial de las deudas objeto de publicación, como a la obtención de un aplazamiento o suspensión de la deuda antes de la fecha de toma de datos (31/12/16).

Un total de 508 deudores figuran en el nuevo listado de deudores y no aparecían en el segundo listado publicado en 2016.

825 deudores han realizado en lo que va de 2017 más de 100 millones de euros de ingresos en relación con deudas incluidas en este tercer listado. Como consecuencia de estos ingresos, 48 deudores no tendrían que salir en el tercer listado de tomarse como referencia para la extracción del listado el estado de las deudas a fecha de 20 de mayo de 2017.

A su vez, más de 3.600 deudores que aparecían en el segundo listado han pagado vencimientos de deudas que estaban incluidas en el listado publicado en 2016 por importe de 309 millones de euros entre el 31 de diciembre de 2015 (fecha de toma de datos para la publicación del segundo listado) y el 20 de mayo de 2017.

Igualmente, más de 1.660 deudores que aparecían en el primer listado han pagado vencimientos de deudas incluidas en ese primer listado por importe de 482 millones de euros desde la fecha de extracción de los datos (31/07/15) hasta 20 de mayo de 2017.

Por último, un total de 996 deudores que figuraban en el primer listado ya no figuran en el tercero, de manera que más del 20% de los deudores del primer listado ya no se encuentran en la situación que motivaría su aparición en el listado de grandes deudores.

Como es habitual, en las últimas semanas la Agencia Tributaria se ha dedicado a enviar cartas a los integrantes de la misma para instarles al pago de sus deudas antes de aparecer publicadas.

La primera lista

La primera lista de morosos se publicó en diciembre de 2015, tres días después de las elecciones generales. La orden ministerial, una vieja promesa del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se había publicado el 6 de octubre de aquel año. Su intención es que la exposición pública anime a más deudores a zanjar sus obligaciones fiscales. Se estableció que a partir de entonces el compendio se publicaría entre el 1 de mayo y el 30 de junio de cada ejercicio.

La  primera lista  incluyó 345 personas físicas con una deuda conjunta de más de 700 millones y 4.510 personas jurídicas con una deuda de 14.900 millones. La deuda total ascendía, por tanto, a 15.600 millones de euros. En ella, la empresa que más debía era Reyal Urbis, con 385 millones de euros pendientes de abonar al erario público.

Arturo Fernández, ex presidente de la patronal madrileña, ex vicepresidente de CEOE y ex presidente de la Cámara de Comercio de Madrid debía a la Hacienda Pública casi diez millones de euros. Otros ejemplos de morosos fueron la diseñadora Kina Fernández, la filial inmobiliaria de los supermercados Sánchez Romero y la familia Ruiz Mateos.

La segunda lista

Publicada el 30 de junio de 2016, la segunda lista de morosos también apareció pocos días después de unas elecciones generales (las segundas que se celebraron en pocos meses).

El importe global de deudas recogido en el segundo listado superó los 15.700 millones de euros y la cifra total de deudores alcanzó los 4.768. Respecto a la primera lista, la deuda aumentó un 0,7%, mientras que los deudores se redujeron un 1,8%. Volvieron a aparecer grandes morosos como Arturo Fernández.

Privatización de los derechos humanos

14 agosto, 2017

Fuente: http://www.infolibre.es

La obsesión privatizadora del centro-derecha español que ve en lo público algo propio, pero no el sentido de un patrimonio colectivo, sino como algo a incautar a la carrera, que se lo quede el primero que llegue, ha alcanzado también a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Como es sabido esta declaración no es de obligado cumplimiento y se la saltan a la torera los diferentes estados que componen las Naciones Unidas sin que se arme un especial revuelo. La discreción o, deberíamos decir, la inhibición en materia de denuncia, parece la norma a seguir por los diferentes países que forman esa unión, salvo invasión o conflicto armado flagrante. No suelen intervenir en lo que dan en llamar “asuntos internos” en aras de una mejor convivencia diplomática. No se sacan los colores mutuamente mientras se violan esos derechos a lo largo y ancho del orbe, dado que las relaciones políticas vienen condicionadas por las comerciales y sólo los países pobres, que no tienen la capacidad de callar a los posibles denunciantes con los contratos correspondientes, son señalados con el dedo e incluidos en la categoría de “salvajes sin remedio”, abandonando a su población a los caprichos de las diferentes tiranías que operan en el Tercer Mundo. Tiranías que también son captadas a través de pactos de cooperación por países respetuosos con los derechos humanos ya que en muchas ocasiones poseen materias primas que resultan golosas, o mano de obra barata que puede suplir la engorrosa obstaculización que aportan los diferentes derechos que amparan a los trabajadores en los países “civilizados”, en un intrusismo que frena la expansión de la economía y el libre comercio.

Ya saben, señores, la ley de “libre mercado”, esa que afirma que el mercado se autorregula, pero que causa estragos que habría que considerar, como el hecho de que haya personas que trabajan largas jornadas y se encuentran por debajo del umbral de la pobreza. Y estas consecuencias no las sufren sólo allende nuestras fronteras, en pueblos remotos donde nuestro nacionalismo español nos atenúa la sensibilidad ante esa explotación, como cuando hay un accidente aéreo y lo primero que se destaca es si hay o no víctimas españolas, para que podamos respirar aliviados, sino que el abuso también se da a la vuelta de esquina, en nuestra adorada España, donde las cifras varían según los medios, pero son cientos de miles los trabajadores que reciben sueldos de miseria que les impide acceder a lo elemental.

Preguntado un alto cargo de la Administración por su opinión acerca de que haya personas que estén cobrando salarios de miseria, por debajo del mínimo, respondió sin vacilar que “menos es nada”, en un acto que le honra pues demuestra que tiene la cualificación suficiente para distinguir nada, de algo. Aunque no estoy seguro de que entendiera el sentido de la pregunta, o a lo mejor sí y nos hablaba con un metalenguaje cuya segunda lectura sería: “Mira imbécil, si me preocuparan una mierda los demás, no habría llegado hasta aquí”.

Los derechos humanos, como signo, como referencia, pauta para construir un mundo, están en manos de gente así. Como la palabra “libertad”, “liberal”, y otros símbolos que en su día tuvieron un sentido evidente, un único significado.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos pasa de ser un referente de paz, de libertad y reivindicación del respeto al ser humano, a un arma con la que atizar al rival. Pierde su universalidad y se convierte en Declaración Polarizada de Derechos Humanos, de obligado cumplimiento, exclusivamente, para el enemigo, al que la violación de tal declaración le supone la exclusión del mercado occidental donde se dirimen las cuestiones de interés y se dirige el mundo.

Hace unos días, la osadía de una joven holandesa que se atrevió a recurrir a la policía en Qatar para denunciar una posible violación, le pudo costar una larga condena de cárcel por adulterio ya que allí está prohibido el sexo fuera del matrimonio, aunque sea contra tu voluntad. Ha salido pitando del país aprovechando que la sentencia esta suspendida. En otros casos las lapidan. No pasa nada, son productores de petróleo, están forrados, y nuestros representantes no tienen el menor problema en encontrarse con ellos. Es ese Gobierno de Qatar el que ha patrocinado al Fútbol Club Barcelona, del mismo modo que los Emiratos Árabes patrocinan al Real Madrid, y ha estado en negociaciones para patrocinar la liga del fútbol.

Una anécdota que ha recorrido la red este fin de semana, la metedura de pata de Pablo Casado, diputado del Partido Popular que ha colgado un vídeo de unas protestas de Kinshasa, en el Congo, con el comentario: “No Podemos tolerarlo”, destacando la palabra Podemos, así como de pasada, afirmando que se las enviaba un amigo de Caracas, para mostrar los métodos represivos de Maduro, ilustra esta utilización de los derechos humanos como excusa para enredar.

Al enterarse del ridículo que había hecho, retiró el vídeo con un comentario que denota la gran preocupación por los derechos humanos que sienten estos furibundos defensores de la libertad polarizada, exigible sólo en puntos concretos del planeta. La mayoría de los comentarios reprueban la manipulación que se intenta hacer con esas imágenes que, a no ser porque fueron denunciadas por el periodista Antonio Maestre, que las ubicó en su espacio real, habrían pasado a la historia de la represión venezolana, y de la infamia que arrastra la formación Podemos, pero hay un hecho de fondo que me parece más grave.

Cuando el diputado defensor de los derechos humanos en Venezuela, que exige el referéndum reprobatorio del presidente de aquel país pero no incluye tal cosa en su programa electoral, se da cuenta de que el vídeo ya no sirve a sus propósitos, coloca otro tuit con un enlace de imágenes, esta vez de Venezuela, y el comentario: “El vídeo anterior desde @DLasAméricas es incorrecto. Pero estos no” y a continuación cuelga imágenes de la agresión que sufre un diputado de la oposición a manos de simpatizantes del gobierno.

Esa es la cuestión. Las imágenes de la República Democrática del Congo, que son mucho más graves, sin que esto debiera contar, y en cuyos disturbios murieron, por lo visto, cuatro personas, son retiradas cuando se comprueba que no sirven para el propósito que se perseguía. Tuvo la ocasión el señor Casado, puesto que afirma que censura ese tipo de hechos donde quiera que se produzcan, de dejar el vídeo de África como testimonio de protesta por la flagrante violación de los derechos humanos que se produce en eses país, pero, ¿para qué?, ¿qué tendrá que ver una matanza de negros con los derechos humanos? Sólo tienen sentido las violaciones de derechos humanos que sirvan para derrocar al Gobierno venezolano que es el que subvenciona a Podemos, del mismo modo que Moscú pagaba a los que luchaban contra la dictadura de Franco según rezaban, y con cantidades concretas, los informativos de aquel tiempo.

Mientras, en Honduras, país amiguete, cien abogados han sido asesinados en los últimos cinco años. Nada se sabe de sus asesinos.

Hace unos meses, Berta Cáceres, líder ambientalista e indigenista, fue asesinada en su propio domicilio a pesar de que la CIDH, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, había pedido al Gobierno de ese país que la protegiera ya que estaba cantado que la iban a matar. Había conseguido parar la construcción de una presa que inundaba un ecosistema sagrado para una población indígena. Antes que ella, otros doscientos defensores medioambientales habían sido asesinados en sólo dos años. En ese país se ha llegado a la cifra de trece asesinatos diarios. Los furibundos defensores de los derechos humanos no parecen interesados en estas cuestiones.

Hoy tenemos noticia de la matanza de Orlando. Terrible. Serán cientos los comentarios y declaraciones de condena y solidaridad de líderes políticos de cualquier ideología. Tal vez esta matanza sirva para esclarecer el asesinato hace diez días, también en Honduras, de René Martínez, líder del colectivo LGTB en aquel país y que pareció no importarle a nadie.

Algún día un vídeo de esta situación será correcto. De momento, la denuncia de estos crímenes no sirve para nada, la impunidad allí, como en otros países de América Latina, sigue y seguirá imponiéndose gracias al silencio cómplice de su vecino del norte y de los países europeos que niegan ese derecho a los ciudadanos americanos que sufren la tiranía de regímenes de su cuerda. De sátrapas que tienden la mano a los tratados comerciales que venden pueblos a cambio de impunidad.

Es lo que pasa cuando a la Declaración Universal de los Derechos Humanos se le aplica el rasero de la colaboración público privada. Se privatiza y pasa a ser patrimonio de los amos que la sacan, como a la virgen, cuando quieren que llueva, cuando quieren derrocar gobiernos, atacar a los rivales o, como veremos en breve, intentar deslegitimar el resultado de unas urnas.

Esta noche será el debate a cuatro. De algo estoy seguro: los defensores de los derechos humanos meterán a Venezuela en él. Honduras no tendrá sitio, allí no hay presos políticos, a los disidentes los matan como a perros.