El engaño del SIPRI en las cifras del gasto militar mundial

2 diciembre, 2017

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

Nos sorprende mucho ver imágenes como la que sigue:

En ella España figura en el puesto 16 del gasto militar mundial.  Y figuramos con un gasto de 14.800 millones de dólares.  Esto en euros serían, con el precio actual de 1 dólar por cada 0’86 €, un total de 12.728 millones de €.

Podemos ver que lo que dice el SIPRI (Instituto de Investigación por la Paz de Estocolmo), una de las fuentes con más seguidores del mundo para datos de militarismo, difiere mucho de lo que dice nuestro Ministerio de Defensa español:  7.638’54 millones de €, como detallamos en nuestra tabla sobre el Gasto Militar en España en 2017.

La diferencia son, nada más y nada menos, que 5.089’46 millones de €, un 66’62 %.

Pero no queda ahí la cosa.  Nosotros, con nuestros escasos medios, siguiendo el criterio OTAN sobre gasto militar y utilizando como fuente principal la información del Ministerio de Hacienda sobre Presupuestos, acabamos dando una cifra de gasto militar para 2017 del Estado Español de 34.068’29 millones de €, 26.429’75 millones de € más, es decir, un 446 % más sobre los datos del Ministerio de Defensa.

Y 13.701’75 millones de € más, un 207’65 % más de lo que dice el SIPRI.

Ocurre, que para explicarlo tenemos que ser conscientes de que:

  • El Ministerio de Defensa de España engaña continuamente a la ciudadanía con las cifras de gasto militar que hace públicas.
  • El Ministerio de Defensa de España, y sus cifras, son la principal fuente del SIPRI, que, suponemos que bienintencionadamente, se deja engañar año tras año sin auditorar las cifras que le ofrecen España y el resto de los Estados del Mundo.

Pero este engaño y autoengaño, respectivamente, tienen consecuencias funestas.  Si España, según Utopía Contagiosa, gasta en lo militar 4’46 veces más de lo que dice, qué harán el resto de los Estados mundiales.

Y eso sin tener en cuenta que sólo hablamos de lo que está presupuestado porque España tiene la costumbre de gastar mucho más de lo que presupuesta en Defensa:

como se ve, una media del 17’28 % más, al menos.

Si vemos el gráfico del comienzo del post, somos el 16º país en gasto según el SIPRI, pero según nuestras cuentas seríamos el 10º país en gasto militar, con un gasto de 39.653’44 millones de dólares.  Justo por debajo de Alemania.

Y esto no nos cuadra porque sí pensamos que Alemania gasta mucho más que nosostros.

Entonces, ¿y los demás países?, ¿mentirán como el Estado Español?  ¿Será nuestra mentira una mentira promedio o estaremos por debajo o por arriba de las trolas de los demás?

Pero la primera conclusión es clara:  los datos del SIPRI sobre gasto militar valen bien poco.  No son serios.  Valoran muy por debajo la realidad del gasto militar mundial.  En definitiva, ¿funciona el SIPRI como un vocero internacional del engaño en los gastos de defensa de los Estados, o como un verdadero órgano independiente de los Estados?

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“Me da entre asco y pena que Falange pueda convocar a cientos de personas en Zaragoza”

1 diciembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Coincidían en defender ideas antifascistas y se conocían de vista. Ahora, desde una noche de sábado de febrero de 2015, también comparten la preocupación por enfrentarse a una petición de Fiscalía de ocho años de prisión, cuatro por desórdenes públicos y otros cuatro por atentado contra la autoridad.

Son ocho jóvenes, de entre 28 y 20 años, detenidos por protestar contra la celebración de un concierto de ideología neonazi en Zaragoza, que serán juzgados la próxima semana. Otros dos menores ya fueron sentenciados por estos mismos hechos: uno fue absuelto; el otro tuvo que cumplir un castigo de trabajos a la comunidad. No podemos publicar la imagen ni los apellidos de Alejandro (Zaragoza, 1995) por motivos de seguridad.

¿Qué pasó el 28 de febrero de 2015?

Varias organizaciones y otras personas nos habíamos enterado de que en el Hogar Social Zaragoza, que está ocupado por el Partido Movimiento Social Republicano, un partido de extrema derecha con un largo historial de violencia, iban a celebrar un concierto. Iba a acudir bastante gente, no sólo del Estado español, sino también de otros países. A los antifascistas de aquí, de Zaragoza, no nos parecía bien que nuestra ciudad se relacionara con un acto de este tipo. Por eso, varios colectivos y organizaciones lo denunciaron al Ayuntamiento para intentar que no se permitiera.

No nos hicieron caso, en la prensa tampoco logramos mucha repercusión. La víspera del concierto, varias personas incluso estuvimos repartiendo panfletos en el barrio de Las Fuentes, que es donde está el Hogar Social, porque es un barrio obrero, con bastante población inmigrante, y queríamos avisar a los vecinos de que tuvieran cuidado con los neonazis que iban a acudir.

Ante la pasividad y permisividad, tanto del Ayuntamiento como de la Delegación del Gobierno, algunas personas decidimos presentarnos allí para protestar. Al llegar allí, nos encontramos con que no había Policía, sólo un furgón de los UAPO de la Policía Local que no intervino. Los nazis salieron del edificio y vinieron a por nosotros. Claro, ante un ataque así, siempre hay defensa; con lo que hubo una pelea multitudinaria, aunque sin heridos graves. Acudió la Policía Nacional y nos hicieron una encerrona a quienes habíamos acudido a protestar. Esa noche, hubo 13 detenidos y ninguno era neonazi, ninguno había asistido al concierto.

¿Cómo entendéis que todos los detenidos de esa noche fuesen manifestantes antifascistas y ningún miembro de Hogar Social Zaragoza?

No sólo por aquel día, sino por lo ocurrido en otras ocasiones, nosotros creemos que la Policía y la extrema derecha no van de la mano, pero sí que hay cierta permisividad.

¿Cuándo os detienen?

A ninguno de nosotros se nos detiene durante las cargas policiales. A todos fue minutos o incluso una hora después, a unos cientos de metros del lugar de la pelea. Yo iba con otro de los detenidos y, al doblar una esquina, la Policía Nacional nos pidió la documentación. Vieron que formamos parte de diferentes movimientos que están controlados por la policía, que somos simpatizantes del antifascismo y nos llevaron a comisaría.

No había ninguna prueba de que hubiésemos estado en la pelea ni de nada, simplemente fue por ser antifascistas o tener un aspecto físico determinado. De hecho, tres de los trece detenidos de aquella noche salían de comer una pizza e iban caminando hacia una zona de bares de Zaragoza, pero no habían estado en ningún momento en el enfrentamiento. Ellos pensaron que les habían detenido porque llevaban un porro de marihuana, ni siquiera les habían explicado por qué les habían metido al calabozo.

¿Qué pensabais en ese momento?

Era algo completamente nuevo para mí. La primera noche estuve solo en la celda y me desperté pensando que todo había sido un mal sueño. Cuando me di cuenta de dónde estaba, me puse muy nervioso. Me agobié pensando en mi madre, en si ella sabría dónde estaba y en qué estaría pasando fuera.

¿Cómo recibisteis la noticia de que os enfrentáis a peticiones de la fiscalía de 8 años de cárcel cada uno?

Nos detienen la noche del sábado al domingo, del 28 de febrero al 1 de marzo. Hasta el martes por la tarde no salimos de los calabozos. En nuestra primera declaración, Fiscalía pidió para todos nosotros prisión preventiva. Al final, sólo ingresaron en prisión preventiva algunos compañeros y el resto nos pudimos ir a casa con nuestras familias.

Tiempo después, cuando los abogados nos contaron que Fiscalía pide 8 años de prisión para cada uno de nosotros, me puse a temblar. Son ocho años por una pelea que no empezamos, que no buscábamos… ¿Qué va a pasar con mi vida? Esto se ha ido alargando en el tiempo; hay momentos que estás bien, otras veces tienes dudas… Yo saldría de la cárcel con 30 años, ya sin juventud.

¿En qué vais a basar vuestra defensa en el juicio?

Sobre todo, en que no hicimos lo que se dice que hicimos. No fuimos allí con intención de herir a nadie. Nuestra idea era que estaría allí la Policía por ser un concierto de alto riesgo, organizado por grupos neonazis, que les pegaríamos cuatro gritos a los nazis para que supieran que no les queremos en nuestra ciudad y ya está.

Los que salieron a la calle son ellos; los que empezaron a lanzar cosas fueron ellos. Realmente, nuestra defensa se basa en que no somos violentos y ni mucho menos íbamos con la intención de que pasara lo que pasó. Nadie quiere que le partan la cara.

¿Cómo creéis que habría que actuar ante las asociaciones o grupos abiertamente racistas o supremacistas?

Para mí, cualquier partido, colectivo o asociación que tenga por bandera el racismo, la xenofobia, el machismo… tendría que ser ilegal. Lo que no se puede permitir es que la gente vaya por ahí gritando “Arriba España” con la bandera del aguilucho. Y mucho menos que puedan manifestarse en actos tan multitudinarios como fue aquel.

Hablando de banderas, vuestra vista oral llega justo en un momento de exaltación del nacionalismo catalanista y españolista…

Sí, claro, es algo completamente ilógico: que hace 80 años nos estuviéramos dando de palos por las banderas y ahora mismo parezca que queramos repetir la misma historia. Yo no quiero que haya grupos como MSR, como Falange… no tienen cabida para mí en esta ciudad ni en ninguna.

¿Os preocupa que la Falange fuese capaz de convocar a miles de personas en Zaragoza hace sólo unos días?

A mí me da entre asco y pena. Asco por ser concentraciones organizadas por esos colectivos y pena por que acuda tantísima gente en mi ciudad. Conozco a gente que ha asistido y su excusa es que no sabían quiénes eran los convocantes. Me da igual. Para mí es tan fascista el que convoca como el que va con él.

¿Qué salida le ve a esta crisis?

Hoy por hoy, no sé qué salida hay. Quizá que nuestros queridos políticos se reúnan y pongan sentido común. Pero pienso que no interesa a un gobierno como el que tenemos, al que lo que se le da bien es reprimir. Sólo hay que ver la cantidad de detenidos: los titiriteros de Madrid, Alfon y cientos de casos… también lo que está pasando ahora en Murcia, que no aparece en los medios de comunicación.

Tenemos un estado que trata al pueblo a golpes. Mientras eso siga así, no veo ninguna solución fácil. Pienso que la situación se está calentando hasta que estalle de alguna forma que no soy capaz de adivinar.

¿Qué tienen los diputados?

30 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Desde hace un tiempo, nuestros parlamentarios ponen a disposición de todos nosotros sus declaraciones de bienes. Es una información extensa que nos permite arrojar luz sobre su situación patrimonial cuando entran en el parlamento.

Sin embargo, mas allá de la puntual anécdota de si el diputado A tiene tanto en el banco o la diputada B tiene tanto menos en fondos de inversión, ningún medio de comunicación que conozca se ha molestado en revisar esta información de forma sistemática. Es comprensible: los medios deben responder rápidamente a la actualidad, y poner esos datos en orden es, en muchas ocasiones, una auténtica tortura.

Si además tenemos en cuenta el coste de oportunidad de dicho trabajo, la presencia casi omnímoda de algunos temas en el panorama informativo y, en consecuencia, el impacto limitado que seguramente pueden tener este tipo de trabajos, se entiende que dichas labores apenas se vean. Por eso es una suerte escribir en Piedras de Papel. Aquí, además de tratar de los asuntos de extrema urgencia, nos tomamos el tiempo para abordar otros que ahora no concitan tanta atención, pero sí pueden servir para aportar algo de información y argumentos que pretendan ir más allá de la mera opinión.

He recopilado todas las declaraciones de bienes de Diputados de esta legislatura. Además del sueldo, hay información sobre dividendos y participación en beneficios de sociedades, cantidad de bienes, el saldo de los depósitos y mucha otra información. Incluido el saldo pendiente o si el diputado tiene una embarcación (hay tres que tienen) o una aeronave (ninguno tiene).

Además de esta información –para la que  Miguel Ángel Lara Otaola de la Universidad de Sussex ha sido clave- también hay algún dato de carácter biográfico de los representantes. Ha llevado algún tiempo realizar la base de datos. Esto implica que puede haber algunos pequeños desajustes. Por ejemplo, en esta base, la diputada de Podemos Nagua Alba (por Guipúzcoa) es la más joven cuando hoy su lugar lo ocupa la vallisoletana Raquel Alonso, del PP. La diferencia radica en que la primera se incorpora a su escaño en julio de 2016 mientras que la segunda sustituye a Tomás Burgos el pasado noviembre.

Lo primero que presento es la distribución de los bienes e inmuebles de naturaleza urbana. De los 350 congresistas, 290 declaran propiedades urbanas y 60 no. Un matiz: en esta categoría de bienes e inmuebles urbanos entran viviendas pero también plazas de garaje o trasteros. He agrupado la categoría de tres o más propiedades de los diputados y las presento por partidos en la tabla siguiente. Agrupo en la categoría ‘Resto’ a los diputados de los grupos nacionalistas y los del grupo mixto.

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En los tres gráficos, Podemos incluye Unidos Podemos y confluencias.

Los diputados del PP y del PSOE tienen en promedio más propiedades que el resto de los grupos, mientras que los de Unidos Podemos y confluencias son los que menos tienen. El gráfico de caja de abajo resume la información de forma desagregada, además de proporcionarnos información sobre la igualdad o desigualdad entre los diputados respecto al número de propiedades urbanas. La base de la caja representa el 25% de los datos de ese grupo. La parte superior de la caja recoge el tercer cuartil o el 75% de los datos.

La raya en la caja representa la mediana de los datos (el punto en el que se encuentra el 50% de los casos). Las barras (superiores e inferiores), también conocidas como bigotes, recogen una medida de dispersión de los datos. Por último, los puntos fuera de los bigotes, son los valores extremos o atípicos para cada partido. Así, hay tres parlamentarios del PP que se van por mucho de la distribución de los parlamentarios de la bancada popular (con 9, 11 y 18). En cambio, en Unidos Podemos y confluencias, hay tres diputados con más propiedades (dos con cuatro y uno con cinco) que el resto de los diputados del grupo de Pablo Iglesias.

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Hay 60 diputados que no declaran ninguna propiedad urbana, siendo 32 de estos de Unidos Podemos y confluencias. Una lectura posible es que los diputados de Unidos Podemos y confluencias provienen de un entorno socioeconómico menos privilegiado que los del resto de los congresistas. Puede ser una explicación. La otra que se me ocurre es la edad de los representantes: los de Unidos Podemos y confluencias son significativamente más jóvenes que el resto. El promedio indica que el diputado medio de Unidos Podemos y confluencias tiene 42, por 46 del de Ciudadanos, 51 el del PSOE y 52 el del PP.

Rara vez que alguien compra una propiedad lo hace firmando una hipoteca. lo que conlleva tener deuda. Dicho de otro modo, se puede tener una, dos o más propiedades, pero también tener un saldo negativo (es decir, deber dinero) porque se tiene una hipoteca. Hay 221 diputados que proporcionan su saldo pendiente. El promedio de lo que deben es algo más de 128.000 euros. Por partidos, hay diferencias: el promedio de lo que deben los diputados del PP son 153.000 euros; los de Ciudadanos, 131.000; los del PSOE 114.000 y 78.000 los de Unidos Podemos y confluencias.

Como antes, el gráfico presenta la distribución por partidos y permite ver las diferencias por partidos. Cabe destacar la dispersión de los diputados de Ciudadanos. Y también que mientras los diputados del PSOE tienen, en promedio, el mismo número de propiedades urbanas que los del PP, sus saldos pendientes son sustantivamente inferiores.

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Obviamente, estos primeros resultados son exploratorios y extraer conclusiones definitivas puede ser precipitado. A algunos les parecerá que nuestros diputados tienen demasiadas propiedades. A otros no. Creo que lo importante es que los ciudadanos podamos acceder a este tipo de datos para conocer con qué y cuánto se entra en política y con qué y cuánto se sale de ella. En segundo lugar, he optado por presentar algunos pocos datos. Otras entradas pueden arrojar luz sobre otros aspectos de nuestros diputados. Por último, esta información es pública y de libre acceso. Está en formato pdf. La he puesto en un formato manejable (Excel) para poder realizar estos breves análisis. Si quiere acceder a ella para realizar sus propios análisis o por mera curiosidad, envíeme un correo y se la mando.

El legado infinito de aquel Octubre Rojo

29 noviembre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

Se cumplen 100 años de un acontecimiento que supuso la ruptura de plano con el orden social existente, un antes y después civilizatorio que todavía reverbera. En ‘Público’ recogemos algunas de las miradas y textos que analizan aquel hito.

Los 'Diez días que sacudieron al mundo' de John Reed ilustrados por Fernando de Vicente en la edición de Capitán Swing y Nórdica.

‘Diez días que sacudieron al mundo’ de Reed, ilustrado por Fernando de Vicente en la edición de Capitán Swing y Nórdica.

Las revoluciones, explicó Marx en su día, son las locomotoras de la historia. Imagen ferroviaria que un expeditivo Lenin no tardó en recoger —y desarrollar— llegado el momento: «Pon la locomotora a toda máquina», anotaba en sus cuadernos a apenas unas semanas de aquel octubre que se hizo épico, «y mantenla sobre los raíles», añadía. La revolución como posibilidad emergió en un país que no estaba en las quinielas marxistas —el filósofo apuntaba a países tecnológicamente más avanzados como Francia, Inglaterra y Alemania—, un territorio inmenso con cientos de nacionalidades que borró del mapa un régimen autocrático que se remontaba a la edad media.

“El año 1917 fue una epopeya: una concatenación de aventuras, esperanzas, traiciones, coincidencias improbables, guerra e intrigas; una sucesión de valentía y cobardía, de estupidez, farsas, proezas, tragedia, ambiciones y cambios que marcan época; luces deslumbrantes, acero, sombras, raíles y trenes”, enumera en Octubre. La historia de la Revolución rusa (Akal) el autor inglés China Miéville. No es para menos, lo que se planteó aquellas semanas era una ruptura de plano con el orden social existente, un antes y después civilizatorio que todavía reverbera.

Ahora bien, qué es en concreto aquello que todavía centellea o tiene visos de hacerlo. Cuál de aquellas contradicciones que tuvieron que afrontar los protagonistas de la revolución de Octubre permiten entender y afrontar los cambios políticos por venir. Según el sociólogo y escritor Jorge Moruno, “los bolcheviques nos enseñaron la capacidad política contra lo impensable, como también los escollos y peligros sin resolver a los que se enfrenta todo cambio político. Lenin expresa que lo importante pasa por hacerse eco y aprender de esa corriente subterránea y deseo de libertad que recorre la historia de la humanidad en lugar de conformarse en aprender verdades de memoria”.

'Diez días que sacudieron al mundo' de Reed, ilustrado por Fernando de Vicente en la edición de Capitán Swing y Nórdica.

‘Diez días que sacudieron al mundo’, ilustrado por Fernando de Vicente en la edición de Capitán Swing y Nórdica.

Como explica Miéville en su libro, si el relato de la primera revolución socialista de la historia merece celebrarse, no es por nostalgia. La posibilidad de cambiarlo todo de arriba abajo quedó en el imaginario desde entonces. También el miedo. El miedo a un proceso en el que se consolidaran y extendieran las concesiones sociales, las mismas que comenzaron a menguar conforme fue desapareciendo el miedo al comunismo. La revolución de Octubre es, en ese sentido, un hito que contrarrestó mientras pudo las ínfulas desmedidas de otra revolución, la neoliberal. Fue así como la utopía comenzó a privatizarse, y de ahí al olvido hay tan solo un paso.

“La verdad es que más allá de las retóricas y las correspondientes celebraciones y efemérides tengo la impresión de que la Revolución Soviética se ha convertido en una herencia no deseada, una de esas herencias que en función de los impuestos que se exigen a los herederos como pago todos deciden rechazar”, explica a Públicoel editor Constantino Bértolo. La profusión de enmiendas —el autoritarismo militarista, el partido único, la creación de la cheka, las purgas…— que desde el discurso hegemónico se han ido vertiendo sobre el legado de aquel episodio no ha cesado desde que triunfara la revolución. “Fue punto de partida para una esperanza compartida, pero también supuso un punto de arranque para ese recio y bien pagado anticomunismo que llega hasta nuestros días”.

El fantasma recorría Europa y las lecturas que se hicieron en clave de Guerra Fría no dejaban espacio a la duda; cualquier modelo alternativo al capitalismo resultaba inviable. La revisión, pasado el tiempo y crisis de valores mediante, se ha vuelto algo más reflexiva y compleja, pese a que hay cosas que nunca mueren: “El anticomunismo creo que es el legado que sobrevive más claramente. Y acaso el aviso para explotados de que sin voluntad de hacer la revolución no hay revolución posible ni sujeto revolucionario ni comadrona que ayude a su parto”, zanja Bértolo.

La revolución rusa toma las librerías

La gran “sacudida” en ilustraciones
Diez días que sacudieron el mundo. John Reed. Ilustrado por Fernando Vicente y traducido por Íñigo Jáuregui. (Nórdica y Capitán Swing)

Fernando Vicente pone imágenes al gran clásico de John Reed sobre la revolución rusa, obra clave de quien fue testigo de excepción de unos acontecimientos que cambiaron el rumbo de la historia. Un relato periodístico que marcó época y que sirvió de primeva aproximación a la revolución por parte de los estudiantes rusos. El trazo personalísimo de Fernando Vicente llena de color y juega con técnicas y estilos que remiten irremediablemente a la cartelería de la época, Ródchenko, Malevitch y los retratos de Popova.

Comunismo y computadoras
Ciber-comunismo. Planificación económica, computadoras y democracia. Paul Cockshott y Maxi Nieto (Trotta)

La paradoja está servida. Combinen un desarrollo científico-técnico desaforado con la tendencia entrópica a la desigualdad social y ya lo tienen. Una realidad mundial contradictoria que, como avanzaba Marx, responde a una determinada forma de organización social de la actividad económica. ¿Qué puede hacer la tecnología al respecto? Ciber-comunismo aporta luz sobre las posibilidades del socialismo y la planificación de la economía en un ecosistema hipertecnologizado.

La revolución como posibilidad
Octubre. La historia de la revolución rusa. China Miéville (Akal)

Es tiempo de interrogar a la revolución. El escritor inglés de literatura fantástica China Miéville le inquiere desde las entrañas, sumergiéndose en los detalles de aquellos meses que lo cambiaron todo. Para ello traza un vasto mosaico que va desde las avenidas y calles de San Petersburgo y Moscú hasta las más remotas aldeas de un imperio inabarcable. Todo para entretejer un relato humano de lo que fue y supuso. Como escribe el autor en su epílogo, “el estandarte de Octubre declara que las cosas cambiaron una vez, y pueden volver a hacerlo”.

Marx para principiantes
Karl Marx. Llamando a las puertas de la Revolución. Antología. Edición de Constantino Bértolo (Penguin Clásicos)

Que el epígrafe no lleve a engaño. Bértolo nos presenta un Marx accesible pero sin restarle profundidad. Sus más de novecientas páginas, repasan con exhaustividad la obra, ideas y propuestas del alemán como instrumento de defensa y lucha ideológica. “Leer a Marx es una experiencia vital, subjetiva y política en la que el tiempo histórico que está teniendo lugar en el momento de la lectura, debe intervenir en esa lectura, confrontando situaciones, preguntas y respuestas”, explica el editor. La cara más combativa del filósofo para todos los públicos.

Vía libre a la revolución
El tren de Lenin. Catherine Merridale (Crítica)

Un viaje que lo cambió todo. La escritora e historiadora Catherine Merridale descubre al lector la historia de la Revolución rusa a través del viaje de uno de sus grandes protagonistas en más de trescientas páginas que incluyen imágenes y mapas. Con un enfoque original, la autora relata la llegada de Lenin hasta Petrogrado y el camino que siguió hasta ver cumplido su propósito de dar un nuevo rumbo a la revolución.

“La banca ética debe tener su propio reconocimiento normativo y fiscal”

28 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

El nuevo presidente de la Federación Europea de las Bancas Éticas y Alternativas (FEBEA) es un pionero del sector. Pedro Manuel Sasia Santos lleva toda una vida dedicado a sacar adelante una banca que va a contracorriente de la lógica capitalista y de las normativas actuales. También presidente de Fiare Banca Ética en España y profesor en las universidades de Deusto y del País Vasco, Peru Sasia es doctor en Química Macromolecular por esta última.

En junio pasado, su larga experiencia en economía social fue reconocida al ser nombrado presidente de FEBEA, cuyas organizaciones miembro reúnen más 30.000 millones de euros en activos, 670.000 clientes, 3.300 empleados y 200.000 socios. La banca ética es más sana que ninguna otra. Sasia explica en esta entrevista los ejes que la caracterizan, su historia, sus éxitos, sus relaciones con la banca pública y sus retos de futuro.

¿Qué perspectiva hay para la banca ética y cooperativa, en España y en Europa?

Los bancos éticos y alternativos van creándose, consolidándose, institucionalizándose en redes. En FEBEA los miembros ya no traen sólo proyectos emergentes, sino realidades financieras que funcionan y que tienen una comunicación creciente con las administraciones públicas, incluso las europeas. Sin embargo, esa dinámica está extremadamente fragilizada con los marcos normativos que se puedan ir generando. La experiencia en nuestro país y en muchos otros países nos dice que esto se puede desmantelar o dificultar muchísimo si no se es consciente de su valor social.

¿FEBEA es distinta de otro tipo de entidad de finanzas éticas?

Nos constituyen varios ejes; uno es la manera en que entendemos las finanzas. Otro es la dimensión de la incidencia política y el compromiso con la transformación cultural y social más allá de la mera operativa financiera. El modelo de construcción de sociedades es una de las razones que justifica el porqué estamos construidos sobre unas dinámicas que tratan de ser extraordinariamente transparentes y participativas. Nosotros tratamos de cuidar muchísimo ese aspecto y eso se refleja en un modelo de gobierno, la mayor parte de las veces cooperativo.

¿Eso no siempre sucede?

Hay entidades financieras que reivindican un uso diferente y una manera distinta de entender las finanzas. Está la Global Alliance for Banking and Values, una alianza global de bancos con valores; está la Federación Europea de Banca Ética; está la Asociación Internacional de Inversores en la Economía Social (INAISE), y otras redes. Las entidades que consideran que lo importante es la naturaleza u orientación del instrumento financiero se agrupan en algunas como la Global Alliance. Quienes hacemos mucha incidencia en que no sólo es importante la operativa bancaria, sino la manera en cómo se desarrolla la entidad que promueve esa operativa, los efectos que genera en términos de transformación social, estamos en redes como FEBEA.

El suyo es un movimiento político…

Hay que actuar sobre la demanda. No puedo estar ocupado en desarrollar el proyecto más innovador, más bonito del mundo, si no consigo que la gente lo ponga en valor. El sistema económico actual es sobre todo un nicho cultural. Si no actúas sobre la demanda e incorporas un eje en el que los marcos normativos, los usos, el propio liderazgo de las administraciones a través de cláusulas sociales, de discriminación positiva de determinados circuitos que son buenos para las sociedades…; si no actúas sobre esos ejes, estarás haciendo hincapié sólo en el instrumento financiero.

Usted también está en la banca ética española. Han recibido de pronto muchísimo dinero, de gente harta de los bancos tradicionales. ¿Cómo lo gestionan? Dar crédito no parece fácil…

Lo afrontamos también desde las propias características del proyecto. Se nos acerca mucha gente y nos recomienda que desarrollemos dinámicas mucho más agresivas de crecimiento.

¿Qué significa “crecer agresivamente”?

Antes de responder a eso es importante destacar una cosa. Ninguna de nuestras entidades se creó en la crisis financiera. Se crearon mucho antes porque nuestro objetivo era proponer modelos alternativos. Entendíamos que el sistema financiero tal como estaba funcionando, cuando a todo el mundo le parecía una maravilla, era una bomba de relojería. Lamentablemente acertamos. Cuando llegó el momento de la crisis mucha gente nos decía que debíamos hacer inversiones fuertes, empezar a abrir oficinas, multiplicarnos por el mundo porque ahora venía el dinero. Nosotros no podemos, ni queremos, gestionar un proyecto a ese nivel. Nuestras dinámicas de crecimiento deben seguir tratando de velar por que se mantenga una cohesión con nuestra base social, y por que la transparencia se siga manteniendo. Nuestro modelo no va con muchos inversores porque la mayor parte de las veces gestionamos los beneficios sin repartir dividendos, o controlando muchísimo la revalorización de las acciones.

Pero a ustedes les llega dinero y algo tendrán que hacer con él…

A quién y cómo prestar es una pregunta que nos hacemos cada minuto. ¿Qué nuevos sectores? ¿Qué nueva economía? Estamos en un momento de exceso de liquidez. Quien diga que no tiene dinero para prestar está diciendo que no tiene ganas de prestar. Dinero hay. La pregunta es: ¿cómo prestar bien? Nosotros prestamos a los sospechosos habituales, a la economía social, solidaria, a asociaciones, cooperativas, etc…

Pero aunque sean de la economía social tampoco podrán prestar fácilmente…

Curiosamente tenemos unos índices de morosidad que son significativamente inferiores a los de la banca tradicional. ¿Cómo se hace eso? Todo tiene una coherencia interna. Conocemos muy bien el mercado en el que estamos. Se capilariza a través de las propias organizaciones y personas que nos constituyen, que es el mercado en el que queremos estar. Fiare en concreto es una herramienta financiera que ha surgido y vive de la economía solidaria. Es un entorno en donde nos conocemos y estamos legitimados. Todo eso genera dinámicas que son las que debería generar cualquier proceso de intermediación financiera, en el que el solicitante de financiación, quién intermedia y el dinero del que proviene, está basado un circuito de generación de confianza, de crédito en el sentido literal de la palabra. Uno de los efectos que tiene esto es que disminuye muchísimo la morosidad.

Hay exceso de liquidez, pero al mismo tiempo una buena parte de la economía social no tiene cómo financiarse… 

Sí. La razón puede ser doble: o porque no encuentra la entidad financiera que crea en ella y entienda bien el proyecto, o porque no es capaz, aceptado por ellos mismos, de presentar proyectos de crecimiento lo suficientemente sólidos. Hay sectores en que está ocurriendo eso. Las organizaciones no tienen la capacidad, porque la crisis ha golpeado en muchos lugares.

Hoy en España los alquileres han subido mucho. El acceso al crédito es muy complicado y no siempre es posible formar parte de una cooperativa de viviendas de cesión de uso, que es lo que ustedes exigen para dar un crédito a la vivienda. En esta búsqueda de a quién prestar, ¿han pensado en dar hipotecas personales?

En Italia, Fiare Banca Ética vende un montón de hipotecas. En España las vamos a comenzar a ofrecer en el conjunto del sector.

¿Por qué cuesta tanto dar hipotecas?

En nuestro caso, esto requiere una cierta dinámica. Hay gente en nuestra base social que opina que dar hipotecas a las personas es colaborar con un modelo de propiedad al que deberíamos oponernos. En cierta medida puede tener sentido. Hemos trabajado con nuestros grupos locales y organizaciones territoriales explicando lo que supondría empezar a vender préstamos hipotecarios a personas físicas. Dicho sea de paso, otra parte de nuestra propia base social nos lo lleva pidiendo desde hace un montón de tiempo. Hay gente que tiene hipotecas con entidades financieras con quienes no les gusta estar. El resultado es que vamos a vender créditos hipotecarios en seguida, cuando el sistema informático nos lo permita, y cuando podamos armar las condiciones de infraestructura suficientes. Pero no vamos a venderlos de cualquier manera. Precisamente la base social en esa reflexión nos dice que por ejemplo deberíamos —por la vía de los precios o alguna otra vía— promover aquella adquisición de vivienda que desde luego no sea vivienda especulativa, de lujo… Y que sería muy bueno promover también viviendas que trabajasen con un seguro ético, que se suministracen con energía renovable, etc., y todos los circuitos que permitan salvaguardar la economía solidaria a la que pertenecemos. Los créditos hipotecarios serán préstamos mucho más ventajosos o incluso serán los únicos aceptables.

Esto podría dar muchas oportunidades a la ESS, al generar más demanda…

Tiene un montón de posibilidades. Y ese es el modelo económico por el que apostamos. La consecución de esto no depende sólo de nosotros, sino de que haya otras realidades de ESS que estén alineadas con nosotros; de que se produzcan las condiciones normativas suficientes; y de que se trabaje un nicho cultural de personas que pongan en valor ese tipo de oferta. FEBEA está constituido por casi 30 entidades financieras, y estamos implantados en 15 países de Europa. Entre todas esas entidades se lleva desarrollando ese tipo de dinámica desde hace muchísimo tiempo, con resultados muy positivos.

¿Cuáles son las trabas con las que se topa la banca ética en Europa?

Las trabas más importantes tienen que ver con el hecho de que el legislador no comprende la propia naturaleza de nuestras entidades. Nosotros somos por naturaleza pequeños, comparados con los grandes grupos transnacionales. Hay muchas normativas que, de una manera más o menos eficaz o bienintencionada, se van implementando para determinados desmanes de las entidades financieras. Un bello intento. Pero cuando se aplican con entidades como las nuestras generan una presión tremenda.

¿Un ejemplo?

Las famosas normativas relacionadas con el capital suficiente para conceder financiación. Una entidad puede conceder crédito de determinado riesgo. Hay ciertos cálculos y ciertas fórmulas, en función del capital que tienes, de los fondos propios. Esto, que en principio tiene toda la lógica del mundo, requiere una estructura interna de control. Y supone el mismo coste para alguien con 200 trabajadores que para una entidad con 20.000. Es un problema de proporcionalidad. Pero además trata de proteger frente a algunas operativas que ciertas entidades como las nuestras no hacen nunca, con lo que se reconocería que los requisitos de capital podrían ser diferentes. Por ejemplo, no hacemos inversiones especulativas. Tampoco trabajamos con paraísos fiscales. Esto es una desventaja evidente en la cuenta de resultados y en el balance. Somos perdedores desde el punto de vista económico porque somos tan tontos que no utilizamos estrategias de elusión fiscal ni ingeniería financiera.

Eso debería prohibirse directamente…

Pero no existe. Hay un vacío legal. En nuestros pequeños éxitos hemos conseguido que se entienda que hay un fenómeno que se llama banca ética, que nos gustaría que tuviese reflejo y reconocimiento normativo, incluso fiscal, lo mismo que se reconoce la economía social o las empresas de inserción. Lo ha habido con las cajas de ahorros. Y en Italia ya ha ocurrido. La normativa bancaria oficial ha incorporado un artículo en donde reconocen las entidades de banca ética, las que tienen determinada característica, relacionadas con cómo nos gobernamos, con la horquilla de salarios, con el crédito, la transparencia y la participación. Se ha concretado económicamente en muy poca cosa, pero por lo menos existe el reconocimiento.

¿Cómo los ve la Unión Europea?

Se está avanzando. La UE recibe informes de organismos europeos, muchos de ellos consultivos, en los que se reconoce como valor la biodiversidad en el ecosistema financiero. En noviembre tenemos una sesión en el Parlamento Europeo en donde europarlamentarios presentarán la experiencia italiana para ver si otros países cogen la bandera y llevan a cabo cambios normativos similares. Hay avances. Hoy se ha promulgado por fin en Italia la ley que prohíbe el financiamiento de determinados circuitos de comercio de armas, algo en lo que  llevábamos insistiendo hace siete años.

En todo caso, hoy por hoy ser éticos tiene sus desventajas…

Vamos a contracorriente culturalmente desde todos los puntos de vista. Cuando dicen “vosotros no reunís el capital”, lo dicen como si fuésemos ineficaces. No tiene nada que ver. También está el asunto de la gobernanza. Hay muchas cooperativas que quedan en manos de la tecnoestructura y la socioestructura se gestiona en asambleas, en consejos. Nosotros nos rebelamos contra eso. En la normativa bancaria, al procurador lo que le interesa es apuntar a un responsable. Nosotros le decimos que no. Nuestra base social participa y para la normativa eso puede ser conflictivo.

¿Qué opina de estas nuevas formas de financiación vía crowdfunding ?

No la descarto de antemano, pero hay que hacerla muy bien. Y, como siempre, el punto de partida tiene que ser el contar con circuitos de base social lo suficientemente sólidos. Es decir, Fiare Banca Ética funciona bien porque hay miles de personas —no clientes, sino personas— no que consumen banca ética, sino que construyen banca ética. Esa es la clave. Luego deberás tener gente que consume banca ética, y que te genera ese retorno.

¿Qué relación puede tener la banca ética con la banca pública? 

Mucha. Estamos estudiando ese asunto. Y hay que marcar muy bien los términos. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de banca pública? ¿Es una entidad financiera en la que trabajan funcionarios públicos y hace lo que hacen todas las demás entidades? Porque las cajas de ahorros hasta ahora eran entidades sometidas a control público. El Instituto de Crédito Oficial es un instituto con dinero oficial… Cuando la banca pública funciona permite a las organizaciones capear mejor las crisis. En el momento en que se debilita alguno de los eslabones del circuito de intermediación financiera —ya sea vías suficientes para el ahorro, vías de financiación exentas de corrupción, nichos de crédito no bien entendidos—, la administración pública debe asumir y garantizar la financiación. Si estamos hablando de eso cuando hablamos de banca pública, es muy complementaria con la banca ética.

¿Ustedes trabajan en ello?

Fiare tiene acuerdos con muchas administraciones en las que la administración da instrumentos de garantía y Fiare genera dinámicas de microfinanciación para el desarrollo y emprendimiento local. Es evidente que la generación de unas condiciones para que se produzcan desarrollos económicos que merezcan la pena también es una responsabilidad pública. El crédito ya lo daremos los demás con dinero de la ciudadanía. El ahorro a nosotros nos viene espontáneamente. No tenemos que regalar bicicletas, ni calendarios, ni cuberterías. Nos llega. Tenemos que trabajar para conceder buen crédito donde queremos concederlo.

En una empresa tradicional un inversor se arriesgaría, pero querría mandar. Al no contar con esta posibilidad, las cooperativas tienen más dificultades de crecer sin el riesgo que les comportaría una deuda. ¿Qué alternativas existen?

La clave para asegurar un cierto colchón financiero que te permita crecer es tener una base social fuerte que aguante de sobras la actividad económica y las exigencias, el balance y la cuenta de resultados. O que la actividad sea tan exitosa que los propios beneficios se puedan reinvertir y generar más crecimiento. Si no, el círculo es vicioso. Porque la siguiente alternativa es que vengan inversores externos, que querrán estar informados y decidir.

Lo cual es lógico si ponen dinero…

Pero a veces vienen de culturas que no son la tuya… Para eso sales al mercado y te cotizas. Hay otra posibilidad para crecer que es formar parte de grupos, la experiencia de Mondragón tiene que ver con eso… Nosotros dentro del grupo Banca Ética tenemos el banco, una fundación, una serie de cosas, y una revista. El pertenecer a un grupo es un elemento de cohesión interesante. Caminar solos es difícil en estos tiempos.

[Esta entrevista ha sido publicada en el número de noviembre de la revista Alternativas Económicas. Ayúdanos a sostener este proyecto de periodismo independiente con una suscripción]

“No entendemos que nos quieran en la cárcel. Nuestra música transmite la rabia de una generación sin futuro”

27 noviembre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

La Fiscalía de la Audiencia Nacional pide dos años y un día de cárcel para los doce integrantes del colectivo La Insurgencia. El joven Saúl Zaitsev defiende que su música no es “ningún delito”.

Saúl Zaitsev, nombre artístico, en su videoclip 'Andar'

Saúl Zaitsev, nombre artístico, en su videoclip ‘Andar’

El Coletivo La Insurgencia reúne a doce jóvenes alrededor de un micrófono. Cantan hip-hop y lo hacen con rabia, con fuerza. Rapean sobre sus problemas y la frustración de una generación con un futuro difuso. El más joven de todos ellos tiene 20 años. El más mayor cumplirá en unos días los 31. Muchos ni se conocen en persona. Se conocieron en las redes sociales y decidieron juntar sus vídeos bajo una misma marca: La Insurgencia. No eran famosos. Se puede decir que estaban empezando en esto de la música. Sin embargo, había quien sí les había escuchado.

La Audiencia Nacional pide para cada uno de los doces raperos un total de dos años y un día de cárcel, 9 años de inhabilitación para ejercer cargos públicos y 4.800€ de multa. Les acusa de un “delito de enaltecimiento del terrorismo”. Según el escrito el fiscal José Perals Calleja el grupo “ensalza de manera casi sistemática la organización terrorista PCE (r) – GRAPO” y el mensaje de sus canciones “mantiene una tónica subversiva frente al orden constitucional democrática”.

El joven rapero Saúl Zaitsev (nombre artístico), de 20 años no comparte el juicio del fiscal. Considera que se han seleccionado frases aisladas de sus canciones para poder decir que son violentos. Recuerda a Público, además, que ha compuesto canciones contra el consumo juvenil de drogas y que ha servido para los chavales que hoy van a su antiguo instituto. El jueves y viernes de esta semana la Audiencia Nacional decidirá cómo será el resto de la vida de doce chavales.

“Determinadas frases pueden sonar agresivas, pero nadie puede ir a la cárcel por hacer canciones de mal gusto”

“La Fiscalía pretende sacar frases inconexas de nuestras canciones, sin coherencia, como si fuese un discurso político o un mitin. Una canción tiene que ser entendida dentro de su disco, dentro del todo. Determinadas frases pueden sonar agresivas, pero nadie puede ir a la cárcel por hacer canciones de mal gusto. O eso pensaba yo hasta ahora”, explica Saúl en conversación telefónica con Público.

De hecho, Saúl regresa que su música sea agresiva o violenta. “Hay que tener en cuenta que cantamos hip hop, que es un género que debe transmitir rabia. Y creo que nosotros transmitimos la rabia y la impotencia que creo que gran parte de nuestra generación tiene, sin perspectivas de futuro, con el paro juvenil disparado… Nosotros dejamos escapar esa frustración a través de nuestra música. Otros lo hacen a través del grafiti o yo qué sé”, prosigue.

Concretamente, a Saúl le piden dos años de cárcel por, entre otras, las siguientes frases:

– “Desde que leeemos al partido lo tenemos claro, la palabra es una arma, nuestro rap un disparo, pero sabemos que la lucha está en la calle hermano”.

– “No somos artistas, somos luchadores, no somos letristas, somos agitadores, somos militantes despertando mentes”.

“Mis héroes no son capos, mis héroes son GRAPOS lánzamos el tirito chico que yo no entro al trapo”.

– “Feliz cuando ajusticien en la plaza del pueblo a Letizia Ortiz”.

[VER EL RESTO DE FRASES POR LAS QUE HAN SIDO IMPUTADOS]

Un absurdo

Que la Fiscalía de la Audiencia Nacional quiera meter entre rejas al colectivo La Insurgencia es para Saúl un “absurdo y una desproporción inmensa”. “¿Cómo vamos a enaltecer un terrorismo que no existe? ¿Qué enaltecemos?”, se pregunta el joven de 20 años, que lanza la cuestión al aire de qué gana este Estado o este país con ellos dentro de la prisión.

“Mi música no es ningún delito y no creo que nadie se haya visto animado a cometer delitos después de escucharme”

“Mi música no es ningún delito y no creo que nadie se haya visto animado a cometer delitos después de escucharme. Expresa opiniones, con las que puedes estar de acuerdo o no, pero que son compartidas por muchos aquí en mi barrio y en el entorno en el que me muevo”, expresa Saúl, que denuncia que se siente perseguido por “disidente”. “Persiguen con el Código Penal la disidencia al sistema que impera en España. Ahí están las condenas contra otros raperos como Valtonyc o Pablo Hassel”, sentencia.

PDLI denuncia el juicio

La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) considera que el juicio a los doce raperos de La Insurgencia en la Audiencia Nacional por sus letras  es un “nuevo atropello a la libertad de expresión y una vulneración de este derecho fundamental, contrario a los estándares internacionales a los que está sujeta España, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Convenio Europeo de Derechos Humanos”.

Las lenguas como castigo

26 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Hace unos días, el periódico ABC publicaba en su tercera un artículo de opinión titulado El engaño firmado por José María Fernández de Sousa. Hacia el final del artículo, aparecía la siguiente afirmación traída muy por los pelos a raíz de la situación política en Cataluña:

“Conviene recordar la maldición bíblica de la Torre de Babel: hablar diferentes lenguas es una maldición. No une a los hombres, los separa. Que haya muchas lenguas no es un enriquecimiento, sino un empobrecimiento. En Papúa Nueva Guinea se habla una lengua diferente en cada pueblo y no se comunican, lo que da lugar a luchas constantes. Se estima que en el Mundo se hablan unos 7.000 idiomas diferentes. Una auténtica maldición. Así que ese es otro engaño, el que existan muchos idiomas es empobrecedor y no enriquecedor como se nos dice”.

Hoy en La Tercera de ABC, sobre las trampas de los catalanes y recuperando un poco el “muera la inteligencia” de Millán Astray.

La idea que subyace en la columna de ABC es que la existencia de distintas lenguas es una maldición y que lo deseable sería vivir en un mundo donde imperase el monocultivo lingüístico y se hablase un único idioma. A pesar de que este tipo de afirmaciones categóricas obvian la existencia de personas plurilingües y de profesionales cuya labor consiste precisamente en tender puentes entre comunidades lingüísticamente diferentes, no es esta la primera vez (ni será la última) que se interpreta la existencia de diversas lenguas como una desgracia. Entendemos el plurilingüismo como una catástrofe (o, por lo menos, un engorro) del que solo la utopía tecnológica a golpe de traducción automática (o, en el peor de los casos, el darwinismo lingüístico desaprensivo) podrá salvarnos.

La idea de que la existencia de múltiples lenguas es un castigo nos viene de lejos y está fuertemente arraigada en nuestra cultura y en nuestra forma de pensar. Quizá el mito judeocristiano de la Torre de Babel sea el más conocido o al menos el que más cerca nos queda, pero no es ni de lejos el único: son legión las leyendas procedentes de culturas y tradiciones muy distintas ( desde los pueblos nativos norteamericanos hasta las tribus polinesias) que explican el plurilingüismo como resultado de catástrofes, inundaciones y otros castigos divinos. En todas ellas la estructura es siempre la misma: una población que vive inicialmente en armonía y concordia bajo una única lengua sufre algún tipo de desgracia que desencadena la fragmentación de la lengua única primitiva en diferentes idiomas mutuamente ininteligibles. De acuerdo con estos mitos, la lengua original es una especie de Arcadia perdida de la que emanaba la fraternidad y el entendimiento entre los humanos frente al ominoso plurilingüismo, que solo nos trajo desarraigo, incomprensión mutua y enemistad entre semejantes y que es, en definitiva, la fuente de buena parte de nuestros males.

Pero la multiplicidad de lenguas no es un castigo ni un inconveniente que haya que sortear, y mucho menos una causa de empobrecimiento o hostilidad. Las lenguas son el vehículo de la cultura, el pensamiento y el conocimiento de las sociedades que las hablan y constituyen una parte fundamental del patrimonio humano común. Las lenguas son herramientas colectivas creadas colaborativamente por todos los hablantes y que representan y modelizan el mundo que nos rodea. La realidad es poliédrica e inabarcable y las distintas lenguas intentan dar cuenta de esta complejidad desde distintos puntos de vista y a través de estrategias variadas. Hay algo asombroso y emocionante en descubrir que  algunas lenguas consideran el azul y el verde distintas gamas de un mismo color o que en muchos idiomas distinguen número dual o trial además de nuestros tradicionales singular y plural. Estas diferencias trascendentales entre idiomas (algunas más radicales, otras más sutiles) nos permiten asomarnos a cómo otras sociedades interpretan, experimentan y conceptualizan la realidad. En último término, asomarnos a otra lengua es una manera fascinante de admirar cómo entienden el universo otros seres humanos.

Disfrutamos con la ficción porque, de algún modo, las historias son versiones en miniatura que narran y reflejan cómo percibimos el mundo. De una forma no muy distinta a cómo funciona la ficción, las lenguas son a su manera modelos que captan y recogen cómo experimentamos nuestro entorno. Solo a un descerebrado o a un fanático se le ocurría defender que nos iría mejor si viviésemos bajo un relato único que aspirase a dar cuenta de toda la complejidad de este mundo. La diversidad lingüística es una fuente de riqueza y asombro tan valiosa y fascinante como lo puede ser la diversidad de especies en biología.  El drama no es que existan muchas lenguas distintas; el drama sería que solamente existiese una, o unas pocas. Lejos de ser un castigo o una desgracia, las lenguas son un tesoro colectivo y merecen ser protegidas, fomentadas y celebradas.

Finlandia demuestra que una renta básica para todos puede funcionar

25 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

En un pequeño pueblo rural de Finlandia, un hombre recibe dinero gratis. Casi 560 euros entran en su cuenta corriente cada mes, sin ningún tipo de ataduras. Puede usar el dinero como quiera. ¿Quién es el benefactor? El Gobierno finlandés. Parece el preludio a una película de suspense, o a lo mejor a un reality de televisión. Aunque la historia de Juha Järvinen es más interesante. Es básicamente un ratón de laboratorio en un experimento que puede definir el futuro de Occidente.

Järvinen fue elegido la Navidad pasada por el Estado para formar parte junto a otros 2.000 desempleados en un ensayo de la renta básica universal. Puede que hayas oído hablar de la renta básica universal, o la política que se basa, literalmente, en dar dinero a la gente a cambio de nada. Es una idea que emociona tanto a gente abiertamente de izquierdas –John McDonell y Bernie Sanders– como a la élite económica de Silicon Valley –Mark Zuckerberg y Elon Musk–. Y en el largo período que ha transcurrido tras la crisis financiera, esta es una de las pocas alternativas que no dejan un sabor a refrito pasado de fecha.

Aun así, casi nadie sabe cómo sería. A raíz de todo el alboroto generado por esta propuesta, Finlandia será el primer país europeo en realizar un ensayo. No es la versión purista de la renta básica universal que daría un sueldo mensual a todos, incluyendo a los millonarios. Finlandia tampoco publicará resultados hasta que el periodo de prueba de dos años finalice en 2018. Mientras tanto, dependemos de los testimonios de los participantes como Järvinen. Así que vuelo a Helsinki y conduzco cinco horas para encontrarme con él.

Pregúntale a Järvinen que ha significado para él recibir dinero gratis cada mes y te conducirá a su taller. Ahí encontrarás equipos de producción cinematográfica, una pizarra con planes para una versión de Airbnb para artistas, y un pequeño cuarto en el que hace tambores Batá que vende por hasta 900 euros. Todo esto mientras que ayuda a criar seis niños. Todos esos euros gratis le han llevado a trabajar más duro que nunca.

Nada de esto habría sido posible sin la renta básica universal. Hasta este año, Järvinen vivía de su paga de desempleo. La oficina de empleo de Finlandia siempre estaba estudiando su caso, siempre entre solicitudes de empleo y talleres de formación. Las ideas brotan de Järvinen con la misma facilidad que el agua de un grifo, pero nunca podía desarrollar sus ideas por miedo a suscitar restricciones burocráticas.

Prestaciones sociales clásicas que imponen barreras

En un caso muy debatido el año pasado, un finés llamado Christian fue pillado tallando y vendiendo púas para guitarra. Era más un pasatiempo que un negocio, le sacaba poco más de 2.000 euros al año. Pero la suma no fue lo que enfureció a las autoridades, sino el tiempo que había dedicado a realizar cada púa, que podría haber empleado en la carrera de obstáculos oficial para encontrar trabajo.

Este era también el caso de Järvinen, hasta este año. Al igual que muchos británicos que sobreviven de las prestaciones sociales, él estaba atrapado en un sistema “humillante” que le daba poco menos que para alimentarse, al mismo tiempo que le negaba cualquier esperanza de satisfacción.

Entonces, ¿a qué se debe su cambio? Al dinero de la renta básica universal está claro que no. En Finlandia, 560 euros es menos de un  quinto del sueldo medio en el sector privado. “Tienes que ser un mago para sobrevivir con ese dinero”, dice Järvinen. Una y otra vez, se describe como “pobre”, sin rodeos.

Su liberación vino con la falta de condiciones ligadas al dinero. Si así desean, los finlandeses pueden meter el dinero en el banco y no hacer nada más. Pero al menos en el caso de Järvinen, la suma le ha quitado el miedo a la profunda miseria, dándole la libertad necesaria para hacer trabajos que para él son relevantes.

Suena simple. Es simple. Pero para los visitantes a la Gran Bretaña de la Austeridad, con su amplio abanico de escándalos relacionados con los subsidios sociales, desde el crédito universal a Concentrix o Atos, suena casi a fantasía.

Los parados no son vagos que no quieren trabajar

Este ensayo ha sido introducido por un gobierno de centroderecha que está llevando a cabo su propia versión de las políticas de austeridad, con grandes recortes a las prestaciones sociales y a las escuelas. Aún así, por mucho que intente imaginar a Theresa May o a Philip Hammond permitiendo el más mínimo cambio a los pobres sin cuestionarlo de manera alguna, no puedo imaginarlo.

Visito a la equivalente finlandesa del británico Ian Duncan Smith, la ministra de Asuntos Sociales, Pirkko Mattila. Recientemente alejada del partido populista Verdaderos Finlandeses, no tiene tendencias hippies a simple vista –ni siquiera unas varillas de incienso–. Aún así se muestra verdaderamente perpleja de que pueda haber resistencia política alguna a darle dinero a gente pobre para que se quede sentada en casa. “Personalmente, creo que los ciudadanos finlandeses quieren trabajar de verdad”, dice Mattila.

Esto demuestra cómo de moralmente corruptas se han vuelto las políticas de subsidios sociales en el Reino Unido en comparación con muchas otras partes de Europa. Se puede culpar a la austeridad del Partido Conservador, a los programas de trabajo a cambio de beneficios sociales del Nuevo Partido Laborista de Tony Blair, a los intentos thatcheristas de mandarnos a paseo, pero lo cierto es que hemos acabado con un sistema atravesado por dos creencias tóxicas.

Falsas creencias sobre la pobreza

En primer lugar, que la pobreza es el producto del fracaso moral personal. Para el ministro de Hacienda durante el mandato de David Cameron, George Osborne, era una cuestión de vagos contra luchadores. Para Iain Duncan Smith, la pobreza era la fruta podrida de las familias disfuncionales, la adicción o la deuda. Ninguno de ellos, ni los miembros de sus partidos, pueden admitir los que sus homólogos finlandeses sí hacen: que la pobreza no es más que la falta de dinero.

De ahí surge la segunda creencia falsa británica: la idea de que el sistema de ayudas sociales no es una red de seguridad para todos, sino un sistema de clasificación desmoralizado y falto de recursos para los vagos y los inútiles de los estratos más bajos de la sociedad.

Tratar a los pobres como a criminales en ciernes coloca al sistema de bienestar social como adjunto al sistema de justicia criminal. Significa declarar a gente moribunda como apta para el trabajo. Deja a las personas con minusvalía con temor a la próxima evaluación de su capacidad funcional; y a gente desempleada, castigada sin razón alguna.

Y todo esto es prácticamente inútil. La burocracia y los costes se trasladan a todas partes, desde la sanidad pública a la administración local y de ahí a las oficinas de atención al ciudadano. El gobierno no ha conseguido, basado en sus propias evaluaciones, en destinar una pequeña fracción de sus recortes a reformar las prestaciones por discapacidad. Piensa en todas las vidas que se han visto hechas pedazos, arruinadas. Y no se ha ahorrado casi ni un céntimo.

Si esta fuese la filosofía de los finlandeses, nunca habrían llevado a cabo este experimento, y Järvinen no estaría ahora soñando con decenas de proyectos.

Vete a Finlandia a buscar respuestas en relación a la renta básica universal, por supuesto. Pero ve preparado para volver con aún más preguntas de por qué Gran Bretaña maltrata a sus pobres.

Traducido por Marina Leiva

El legado del tiempo: diez cosas para recordar ‘El Ministerio del Tiempo’

24 noviembre, 2017

Fuente: https://fueradeseries.com

Conchi Cascajosa nos da las claves por las que ha dejado huella la serie de TVE.

Pacino, Amelia y Alonso, en el principio de la tercera temporada. (Fuente: Tamara Arranz/TVE)

Por Concepción Cascajosa Virino
Profesora en la Universidad Carlos III de Madrid

El pasado miércoles 1 de noviembre se estrenó el capítulo de El Ministerio del Tiempo titulado Entre dos tiempos, que ponía fin a la tercera temporada de la serie y con la futura continuidad de la misma muy en cuestión. Desde ya antes del estreno de la tercera temporada, el 1 de junio, se apreciaba que la relación de la serie con TVE (o, al menos, con una parte de sus ejecutivos) era tensa, con el anuncio de la fecha del regreso demorado hasta llegar al despropósito de emitir los seis primeros capítulos en la tierra yerma del verano, y por el camino hacerle perder más del 40% de sus espectadores.

Mientras que de forma oficial los altos directivos de TVE indicaban su apoyo a la serie, parecía evidente que tras las bambalinas la realidad era otra, y los cambios de día y la tensa relación con el programa precedente en la parrilla, el vergonzoso Hora Punta, eran buenos ejemplos. Así que la serie creada por los hermanos Pablo y Javier Olivares parece haberse despedido con un trazo de amargura, a pesar de los esfuerzos de los fans por convertir el visionado de este último capítulo de la tercera temporada en una celebración.

Pero el propósito de este artículo no es elucubrar sobre el futuro o echar más leña al fuego a las diferentes polémicas que han marcado esta etapa final de El Ministerio del Tiempo, sino reivindicarla como un importante puntal de la cultura televisiva en España que ha logrado trascender el ámbito del entretenimiento. Y, aquí, las 10 claves de ese legado.

1. El creador, al frente.

En toda la fase de lanzamiento de la serie, Javier Olivares utilizó la expresión showrunner para referirse a su trabajo como coordinador de guiones y productor ejecutivo de El Ministerio del Tiempo. Era el momento justo para poner encima de la mesa la necesidad de que las series españolas respondieran de una manera más clara a visiones creativas distintivas, tal y como pasaba en Estados Unidos y Europa.

Para ello, concedió un número incontable de entrevistas, se recorrió toda España en eventos de todo tipo y fue especialmente activo en redes sociales (aunque esto último también fue base de algunas polémicas estériles). Y pronto, otros muchos creadores siguieron una senda reivindicando la ficción televisiva como espacio de expresión creativa.

2. Incendiando las redes sociales

Cervantes y Lope de Vega han sido dos de las figuras históricas más populares de la serie. (Fuente: TVE)

Desde su primer capítulo, El Ministerio del Tiempo fue un fenómeno en las redes sociales, convirtiendo cada emisión en trending topic. La sensibilidad pop de la serie, su particular humor y su gusto la hacían particularmente apta para una generación que no entiende el visionado en vivo de programas si no está acompañado del comentario en redes.

Pero la base de este éxito también fue una inteligente estrategia de gestión de las redes sociales que generaba contenidos adicionales para compartir e interactuaba con los fans de forma constante, creando una auténtica comunidad. Y que Lope de Vega fuera trending topic probablemente fuera una simple anécdota, pero sirvió para que este éxito en redes se convirtiera en un potente vehículo promocional.

3. Modelando la TV pública

La TVE de 1966, en el último episodio de la tercera temporada. (Fuente: Tamara Arranz/TVE)

El Ministerio del Tiempo nunca hubiera existido sin la televisión pública, por lo que aquellos que hablan demasiado a la ligera de la mudanza de la serie a otros lugares no deberían verlo como un éxito. Además, la serie tuvo a su favor contar con el excelente equipo de transmedia de RTVE, que se volcó en su lanzamiento.

Sin duda, El Ministerio del Tiempo es la quintaesencia de lo que debe ser una ficción de una televisión pública: atrevida e innovadora, a la vez que entretenida y pedagógica. Y, por el camino, rendía homenaje a la propia historia de TVE. Todo ello a pesar de haber visto a la luz en el momento más crítico de la historia de la cadena, lastrada por una gestión deficiente y sin más rumbo que el que marca la manipulación de los informativos.

4. Creando una comunidad.

Estreno de la tercera temporada en el Liceo de Barcelona. (Fuente: TVE)

El éxito en redes de El Ministerio del Tiempo fue inmediato, pero pronto se puso de manifiesto que esta popularidad no era cosa de flor de un día: muchos seguidores eran especialmente entregados y pronto se creó una comunidad. A los pocos días ya había un nombre para ellos, los “ministéricos”, señal de identidad y orgullo. Poco después, ya era posible hacerse un certificado como ministérico/a, y colgarlo en los perfiles en redes sociales, mientras que los fans más creativos y dedicados empezaban a escribir sus propios relatos, hacer ilustraciones y hasta organizar excursiones para recorrer las localizaciones de la serie.

Ir a la Plaza del Duque de Alba en Madrid para hacerse una foto frente a la sede del Ministerio del Tiempo (que aparecía así en Google Maps) se hizo un rito de pasaje para cualquiera digno de llamarse ministérico.

5. Encontrando a una nueva audiencia

La autoparodia de ‘El Ministerio del Tiempo’ en el último capítulo. (Fuente: Tamara Arranz/TVE)

El Ministerio del Tiempo y su compleja relación con los índices de audiencia puso sobre la mesa el retraso de España en abrazar las nuevas modalidades de consumo televisivo y algunas de las principales falacias en las que se basa la manera en la que se presentan los índices de audiencia: hacer equivalentes los datos de la televisión pública con las privadas, la dictadura del share frente a la media de espectadores, ignorar los perfiles de audiencia, minusvalorar el consumo en línea…

Al menos durante sus dos primeras temporadas, El Ministerio del Tiempo mejoraba los datos de un prime time de TVE en caída libre, y lo hacía además con un perfil más joven que la media. Aun así, los hubo empeñados en decir que era un fracaso desde el minuto 1.

6. Poniendo en escena

‘Con el tiempo en los talones’, el homenaje a Hitchcock de la serie. (Fuente: Tamara Arranz/TVE)

El éxito de El Ministerio del Tiempo se basa en la calidad de sus guiones, pero también en la impronta creativa del que fue director principal de las dos primeras temporadas de la serie, el asturiano Marc Vigil. Inquieto realizador de género que, como tantos, ha visto las puertas del cine español cerradas (ellos se lo pierden), Vigil fue clave para que la imaginación de los guiones se trasladara a la pantalla en toda su riqueza.

La referencialidad en los guiones se manifestó también en los elementos de puesta en escena, de forma que para analizar algunos capítulos casi había que tirar de una enciclopedia de cine. El clímax sin duda fue esa carta de amor a Hitchcock titulada “Con el tiempo en los talones”. Gran televisión, pero con mucha cinefilia.

7. Enseñar deleitando

Felipe II centró el final de la segunda temporada. (Fuente: TVE)

Uno de los elementos más relevantes de la serie es su capacidad para apelar a una audiencia sofisticada y, a la vez, ser popular entre el público infantil y juvenil. Muchas veces, la serie terminaba superada la medianoche, pero eso no importaba porque familias enteras veían los capítulos al día siguiente a su emisión a través de la web de Televisión Española.

Tanto fue así, que decenas de profesores de toda España empezaron a desarrollar actividades didácticas para enseñar historia, literatura o música convirtiendo a sus estudiantes en miembros de patrullas para resolver enigmas a través de las puertas. Estos niños y niñas llevarán durante mucho tiempo el recuerdo de una serie que hizo de la historia y la cultura españolas algo divertido y accesible.

8. Sirviendo a los fans

Los extras para rodar la cuarentena por gripe en el Ministerio eran fans de la serie. (Fuente: TVE)

Un elemento novedoso en la relación de El Ministerio del Tiempo con su comunidad de fans era tratarlos como mucho más que espectadores o clientes, sino como un elemento central en la serie. Al comienzo fue creando un grupo de WhatsApp y compartiendo los elementos generados por los fans, pero en la segunda temporada esta relación se hizo más intensa.

Para el rodaje de una secuencia se hizo un llamamiento a los fans (y hasta se facilitó un taxi especial a una fan con problema de movilidad), mientras que los primeros capítulos de la segunda y tercera temporada se proyectaron en eventos abiertos en Madrid y Barcelona. Cuando la serie creó una tienda de merchandising, los productos fueron diseñados por los creadores del mejor fan art.

9. Contando la historia

Pacino y Alonso, ante Simón Bolívar. (Fuente: Tamara Arranz/TVE)

El Ministerio del Tiempo no se aproximaba a la Historia de una manera aséptica, ni como una mera excusa narrativa. Los periodos y personajes eran elegidos con cuidado para representar una visión del pasado comprometida, y a ratos bastante subversiva. La premisa de “el tiempo es el que es” sin duda sirvió para que algunos la consideraran conservadora y complaciente, sin pararse a analizar más de un capítulo para descubrir una visión crítica de nuestra historia en la que se han desaprovechado muchas oportunidades y maltratado a muchos héroes.

La visión pesimista de la tercera temporada ha coincidido con un periodo especialmente complejo para la sociedad española, hasta el punto de parecer que los guiones se acababan de escribir. Así, las apariciones del Libertador Simón Bolívar fueron especialmente punzantes.

10. Leyendo El Ministerio del Tiempo

Algunos de los libros publicados sobre ‘El Ministerio del Tiempo’.

En los últimos años, el número de libros dedicados a series de televisión, desde los más sesudos a los más promocionales, se han multiplicado. Pero El Ministerio del Tiempo se presenta como un caso singular no sólo por el número de publicaciones, sino también por la variedad de estas. Así, podemos contar con Dentro de “El Ministerio del Tiempo, un libro de análisis por parte de profesores y críticos, que tuve la oportunidad de coordinar.

Luego, el libro de divulgación Curiosidades de la Historia con ‘El Ministerio del Tiempo’, realizado por el equipo de la web Historia 2.0 y la novela El tiempo es el que es, de los guionistas Anaïs Schaaff y Javier Pascual. Y no nos podemos olvidar ni de la edición de los guiones en la colección “70 Teclas” ni del cómic, que tendrá segunda parte, Tiempo al tiempo.

Experiencias de los años 80 del siglo XX sobre conversión de la industria militar

23 noviembre, 2017

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

Por Luigi Andreola

Nos ha llamado la atención el documento de trabajo, algo antiguo ya, efectuado por Augusto Varas para el Programa de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Serie Relaciones Internacionales y Política Exterior, en Santiago de Chile, del año 1991 y disponible en PDF con el título “Los dividendos de la paz: Desarme y conversión industrial”.

  1. ¡Una conferencia de Naciones Unidas para pensar la conversión de la industria militar!

El texto analiza y explica los resultados de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Conversión celebrada por Naciones Unidas en Moscú los días 13 a 17 de agosto de 1990, bajo el título “Conversión: Ajustes económicos en una era de reducción de armas”.
Hemos intentado rastrear esta conferencia por otros lugares, sin mayor éxito, por lo que sólo contamos, por ahora, con el trabajo del profesor Varas, al parecer asistente en la misma.

Según nos informa, dicha conferencia reunió a más de cien representantes de los ejércitos del “norte”, a representantes de las industrias militares más importantes, autoridades de los ministerios de relaciones exteriores y defensa, así como expertos tanto gubernamentales como no gubernamentales, técnicos e intelectuales, según informa el estudio.

Sorprende, en primer lugar, que frente a los pesimistas que nos hablan de la imposibilidad de transformar la industria militar en otra cosa, encontremos ejemplos históricos donde, aunque con pequeños y matizables logros, las instituciones internacionales y los Estados (principales causantes y promotores de las guerras y de las industrias de muerte) se hayan puesto a pensar en otro horizonte distinto.

Es más que probable que su perspectiva, e incluso el alcance de sus propuestas, nada tenga que ver con nuestras aspiraciones y con lo que nosotros haríamos, pero es indicativo el hecho de que de conversión de la industria militar (tema ahora casi vetado de las agendas políticas) se puede y se ha podido hablar, e incluso se han compartido experiencias efectivas de conversión y se han estudiado propuestas encaminadas a conseguir “dividendos de paz” de dicho proceso.

Volvemos a vivir un desbordamiento de la industria militar, de la guerra y del militarismo.

¿No sería posible ahora abordar la necesidad de políticas que reviertan tan nefasta dinámica y que aborden pasos graduales para la conversión de la industria militar?

Pero del estudio en sí, por lo que respecta a nuestro interés actual, podemos destacar varios aspectos que, a pesar de la antigüedad del texto, nos parecen rescatables para repensar nuestro contexto.

2) Consenso en lo ineficiente, antieconómico y empobrecedor de la industria militar

El primero de los aspectos clave, tras la carrera de armamentos protagonizada por las grandes potencias y sus satélites en la segunda mitad del siglo XX (tal vez ahora reemprendida con similar fuerza e influencia por parte de una industria militar más globalizada) es la claridad con la que se definen las características esenciales de este tipo de industria:

Múltiples problemas las aquejan en todas partes del mundo. Existe unanimidad entre los expertos y funcionarios de gobierno en que las industrias militares presentan los siguientes problemas:
– Tienden a duplicar los procesos de I+D y manufacturas;
– Presentan opciones restringidas y precios altos;
– Sus manufacturas son ineficientes y por tanto subsidiadas por razones políticas;
– Al ser costo-ineficientes restringen las opciones gubernamentales para definir una política de defensa adecuada y
– Su expansión es dependiente de las exportaciones, por lo que se aprueban exportaciones no deseadas o se compran para el mercado doméstico unidades no adecuadas para mantener una economía de escala mínima.

y

 No obstante estas semejanzas, la mayoría de las industrias de armas occidentales tienen intereses fuera del negocio militar

Nudos gordianos identificados entonces y vigentes hoy en día que convierten a los Estados en promotores cautivos de un gasto inútil, irracional y que nos endeuda y empobrece, para adquirir unos productos que no sólo no necesitamos, sino que son un despropósito tanto por su coste como por su mala calidad, todo lo cual no hace sino engordar la bola de nieve del gigante militar-industrial en detrimento de otro tipo de desarrollo, obligándonos a exportar armas y conflictos de forma expansiva, lo que genera efectos no deseados que se vuelven en nuestra contra en términos de inseguridad y sirven para dar una perversa vuelta de tuerca más a esta economía de guerra descabellada que nos lleva a un callejón sin salida.

Aprovechemos para decir que en el contexto de los años 90, con la apertura primero del régimen soviético y su renuncia a continuar en un carrera de armamentos que abocaba a las sociedades del otro lado del telón de acero al colapso, y más tarde con su desmantelamiento como Estado de la URSS y del bloque militar soviético, se abrió la posibilidad de efectuar políticas virtuosas de conversión de la industria militar y dividendos por la paz, pero mientras los Estados mostraron su debilidad para promover políticas públicas eficaces en esta línea y de obligar a la conversión de la industria militar de forma generalizada, las industrias militares aprovecharon para abrir nuevos mercados e inundarlos de armas en regiones y países proclives a emprender nuevas aventuras de guerra, lo que fomentó la inestabilidad regional en el oriente próximo y extensas regiones de centro de África y Asia, facilitando a su vez las opciones políticas de los halcones de la ultraderecha occidental y el nuevo ciclo militarista que vivimos ahora, por otra parte tan beneficioso para esta industria militar reacia a cambiar por sí misma y nuevo circulo vicioso en el que nos movemos.

Todos estos aspectos siguen siendo nudos gordianos a los que nos enfrentamos hoy y el hecho de que la industria militar, globalmente hablando, sea tan boyante negocio, no consigue eludir su gran ineficacia, su tremenda peligrosidad, el enorme agujero negro de deuda en que deja sumidas a las sociedades y su incapacidad para crear una economía socialmente útil y viable a medio o largo plazo.

3) Experiencias de conversión de los años 80.

Otro aspecto importante de aquella conferencia es que dio a conocer diversas experiencias exitosas de conversión de las industrias militares, de las que citamos algunas.

  1. Los diversos acuerdos de reducción de armas y fuerzas militares concertados entre occidente y el bloque soviético permitieron a la URSS reducir su gasto militar entre 1988 y 1991 un 14% en conjunto, desmilitarizando a 500.000 efectivos, una rebaja del 19´5% en compra de armas en estos dos años, y del 13´5% en investigación y desarrollo enfocado a lo militar, así como el desmantelamiento de dos divisiones completas del ejército, de dos barcos de guerra, dos cruceros, ocho submarinos y la finalización de los programas especiales de compra de armas emprendidos con antelación.
  2. Con el desmantelamiento de una parte de la producción de armas, parte de la industria alimentaria de la URSS contó a partir de 1988 con la fabricación de su maquinaria por parte de las antiguas industrias militares. La industria militar bajo el mando del Ministerio del Aire pasó a elaborar la maquinaria y equipamiento para el procesado de frutas y verduras, almidón, sirope, o macarrones y tallarines, por ejemplo. Ello a su vez implicó como efecto asociado un aumento de los salarios de los trabajadores del sector de entre el 10 y el 12 % (entendemos que porque la riqueza generada y puesta en el mercado hacía más rentables las empresas y más asumible el reparto de la facturación).
  3. De 1980 a 1990, con la puesta en marcha de programas de conversión, la industria militar soviética produce el 40% de los bienes y servicios anteriormente en manos de otras industrias y, por ejemplo, produce el 100% de las radios, televisores, equipos de video o máquinas de coser, el 77% de las aspiradoras, el 74% de las máquinas agrícolas, motores y noto-cultivadores, o el 66% de las máquinas lavadoras.
  4. En 1990 la URSS pretendía desarrollar a partir de 1991 la cifra de 540 proyectos de conversión que cubrían múltiples áreas como: a) producción de bienes de consumo y bienes de equipo para aumentar u productividad 1´9 veces; b) agroindustria, c) vivienda y equipos de salud, d) desarrollo científico y tecnológico en áreas clave (electrónica, que se preveía aumentara 3´7 veces su producción, medios ópticos de tratamiento de la información y medios de comunicación como fibra óptica y otros similares, equipos de aviación civil y tecnología espacial civil); e) alta tecnología, como superconductividad, satélites, nuevos materiales, etc. y f) barcos de uso civil.
  5. China, en 1989 también convirtió 2/3 de sus industrias militares (por aquella época al parecer bastante ineficientes) en usos civiles, 75% en aviación civil y espacial, 90% en barcos y 60% de la producción de “Norico Corporation”, y desarrollaba varias líneas de conversión: a) desclasificando de conocimientos de alta tecnología reservados antes a lo militar (cámara ultra-alta de vacío, cámara de choque electrón-positrón, cavidad de alta frecuencia, ciclotrón para iones pesados); b) Desarrollo de energía y transportes (en aviónica, carros de trenes, motores, plataformas de perforación, perforadoras hidráulicas para minería), c) equipo técnico para industrias (rayos X, ultrasonido, equipos de respiración, industria ligera, textil y alimentaria), d) maquinaria doméstica (máquinas fotográficas, ordenadores, artefactos eléctricos, bicicletas, lavadoras, de coser, televisores); e) Agricultura (fertilizantes); f) Industria aeroespacial (máquinas de tejer y lavar, refrigeradores, equipos de comunicación vía satélite, robots industriales, sistemas de control numérico para maquinaria, estaciones de televisión, centros de comunicación de datos vía satélite); g) Otros (alarmas de incendio automático válvulas de petróleo, cajas de medicina radioinmunológica, aparatos de medicina nuclear, aparatos nucleares de datación, perforadoras de petróleo, máquinas excavadoras, bombas eléctricas sumergidas, mini-carros, camiones pesados, buses de lujo para turistas…); h) alta tecnología (radiación para crecimiento de plantas, extracción de uranio y tungsteno, eritromicina, refrigeración por expansión de aero-turbinas en la recuperación de hidrocarburos livianos, controladores de alta temperatura, gas presurizado a alta temperatura para extracción de petróleo, convertidores compactos de baja energía). Para ello China tenía un plan para abrir mercados para más de 7000 nuevos desarrollos e ítemes civiles producidos por la industria militar.
  6. Polonia, por la misma época, a partir de su concepto de “defensa suficiente” reoriento su industria militar excedente a producir maquinaria (máquinas de coser, de escribir, cocinas, grabadoras, equipos de radio y video, grúas, plataformas móviles, mezcladoras de cemento, refrigeradoras, segadoras, maquinaria agrícola, motores, aviones ligeros, sistemas de radio-comunicación, botes de pesca y barcos, tornos, moledoras, prensas eléctricas…
  7. república Democrática de Alemania, mediante desmovilización de efectivos, uso civil de instalaciones y cuarteles, orientación civil de estructuras militares, retirada, eliminación y destrucción de armamento y equipos militares, reciclaje y descontaminación, transferencia al sector civil de material reutilizable.
  8. El estudio afirma que en occidente también se están produciendo por esas fechas experiencias de conversión de la industria militar, si bien no explica demasiado los ejemplos, poniendo énfasis en el caso italiano, en el que se indica que Italia pretendía desarrollar no acciones o programas concretos, sino una política transversal y pública de definición de una estrategia de conversión, desde una planificación avanzada a nivel de empresa, hasta una política nacional que identifique nuevas áreas de demanda y desarrollo, proporcionándose desde dicha política los recursos y estímulos precisos para el período de transición.

4 ¿experiencias a estudiar?

Todas estas experiencias tienen sus críticas, qué duda cabe, y sus limitaciones. Pero son experiencias reales que nos indican la posibilidad de emprender amplios cambios para parar la producción de muerte de la industria militar y desinventar el militarismo que la sostiene de forma gradual y transformando este desde su realidad de hoy hacia su completo desmantelamiento y sustitución por un modelo alternativo.

Podemos decir que las estrategias que hemos mostrado más bien inciden en una especie de diversificación de las industrias militares hacia fines civiles y de doble uso,  o que esa conversión iniciada no es irreversible y que, en cuanto han soplado vientos mas proclives al negocio de la guerra, han reenfocado su producción a la industria de la muerte.

También aquí resulta, como en otros campos del transarme, recordar que las estrategias de conversión de la industria militar no deben ser pensadas como mero recurso, complemento u opción de lo militar, sino como su alternativa, y que por tanto no es suficiente con la mera diversificación de la industria militar, ni tampoco con una conversión de ida y vuelta.

Grandes desafíos, como el del desarrollo de las zonas dependientes del monocultivo militar, el del trabajo y el trabajo decente de quienes hoy dependen de éste, el de crear procesos productivos que no agudicen la crisis consumista que padecemos, el desafío de la sostenibilidad y otros encontraremos en el camino.

Precisamente por todo ello nos parece adecuado el enfoque que proponía Italia, de necesidad de definición política de unos objetivos de conversión que marcaran toda una estrategia gradual, así como una serie de inventivos (y desincentivos) para desencadenar ese proceso de transarme en la conversión de la industria militar.

En nuestro actual contexto esto además exige cambiar el horizonte un paso más, pues no aspiramos a un mero cambio productivo, sino un cambio en el horizonte de un cambio más profundo de modelo económico hacia una economía del bien común, ecológica y de decrecimiento, que aspira también a un cambio del paradigma económico.

Pero el hecho de que existan tantos ejemplos, normalmente obviados o desconocidos, nos permite pensar nuestro horizonte un paso más allá de donde lo teníamos. Si en algún tiempo fue posible, en parte al menos, ello quiere decir que nos queda mucho camino por delante y que en éste no nos podrán decir que es una mera quimera.