“Cuanto más se conoce la Renta Básica, más convence y más difícil es ridiculizarla”. Entrevista

9 agosto, 2017

Fuente: http://www.sinpermiso.info

Daniel Raventós

18/06/2017

La entrevista la realizó para vozpopuli.com Bosco Martín Algarra.

En Barcelona ya hay 1.000 personas que reciben una asignación monetaria, trabajen o no. Uno de los ideólogos de esta iniciativa, el economista Daniel Raventós, explica por qué la Renta Básica es un factor de progreso y no un fomento de la vagancia, como muchos aseguran. 

“¿Dinero sin trabajar? ¿Pero estamos locos?”. Es una reacción habitual cuando se habla de Renta Básica.

Pero no. “No es eso, no es eso”, que diría Ortega.

Ni dinero para vagos ni aspiraciones de ilusos ni ensoñaciones de economistas “progres”. La Renta Básica va más allá, según sus partidarios; pero contra eso, contra las descalificaciones simplistas y contra las invectivas más cuñadescas tienen que luchar -día sí y otro también- los promotores de esta singular forma de redistribuir la riqueza.

Entre estos últimos se encuentra Daniel Raventós, economista y profesor titular del departamento de Teoría Sociológica de la Universidad. Junto a sus colegas Jordi Arcarons y Lluís Torrens han diseñado un plan para financiar la “asignación monetaria incondicional” a toda la población.

Hablamos de 7.968 euros anuales para cada español o residente legal, y de 1.593 al año para los menores de 18 años.

De momento, hay 1.000 familias de Barcelona que ya están testando sus efectos durante dos años, aunque con cantidades más reducidas.

Laia Ortiz, responsable de derechos sociales del Ayuntamiento de Barcelona, explicaba que una persona sola que participa de este experimento puede percibir entre 400 y 500 euros mensuales. Si convive con más personas, la cantidad aumenta. La cantidad de una familia de cuatro miembros puede oscilar entre los 1.000 y 1.500 euros.

¿Qué hará la gente cuando le dan dinero gratis? ¿Malgastarlo? ¿Invertirlo en negocios? ¿Ahorrar para tener ‘un colchón’ en época de vacas flacas?

Hay gente que de veras necesita un dinero extra. Pero, ¿por qué dárselo a quien no lo necesita?

Vamos a ver. Me haces esa pregunta porque estás pensando que la Renta Básica se añadiría a lo que cada uno de nosotros gana. No es así. La cantidad que cada ciudadano percibiría como Renta Básica no se añadiría sin más a su salario o a su pensión o prestación por desempleo.

Entonces empecemos por lo básico. ¿Qué entiende usted por Renta Básica?

Es una asignación monetaria incondicional a toda la población. Con la reforma que proponemos nosotros, la Renta Básica está exenta de IRPF. Este es un detalle fundamental. Nosotros proponemos que a partir del euro que se gana por encima de la Renta Básica, que estaría exenta, se empiece a pagar IRPF.

Es decir, que si uno gana el salario medio español, que está por debajo de los 2.000 euros, ¿pagaría más impuestos?

Por su Renta Básica no, porque está exenta, insisto. Esta iniciativa se puede concretar de diversas maneras, pero tal como Jordi Arcarons, Lluís Torrens y yo hemos propuesto, se basa en una reforma del IRPF que significa, a efectos prácticos, que el 20% más rico de la población perdería y el que está debajo de ese 20% ganaría.

Si me tuviera que citar los tres o cuatro impactos más positivos de la Renta Básica, ¿cuáles eligiría?

Primero: si tú das una Renta Básica al menos igual que el umbral de la pobreza, la pobreza desaparece.

Segundo: los trabajadores y los salarios más bajos tendrían un poder de negociación superior al que tenemos ahora.

Y tercero, por solo decir solo tres, nos evitamos una cantidad de burocracias y gastos administrativos y de gestión impresionantes.

¿Esto último lo dice porque suprimirían todas las subvenciones por debajo de la cantidad asignada como Renta Básica?

Efectivamente: Toda asignación monetaria -no nos estamos refiriendo a los servicios básicos como Educación o Sanidad- por debajo de la Renta Básica desaparecería. Es decir, si una persona tiene una pensión alta, de 2.000 euros, no gana ni pierde, porque recibiría la Renta Básica (700) más 1.300 euros para completar su pensión. Pero si una persona sólo cobra la prestación social de 400 euros, recibiría 300 más hasta llegar a los 700, que es la cantidad mensual aproximada que proponemos como Renta Básica.

Dinero gratis a menores

Ustedes proponen una Renta Básica a todo español mayor de edad de 7.968 euros anuales. ¿Por qué esa y no otra?

Porque en esa cifra exacta está ubicado el umbral de la pobreza del Estado español cuando realizamos el estudio, si descuentas a la comunidad autónoma vasca y navarra.

¿Por qué excluyen a Navarra y País Vasco?

Porque, según los datos que teníamos, era mejor desagregar esas dos comunidades porque tienen un régimen fiscal distinto. No queríamos mezclar determinados aspectos que hubieran complicado el cálculo.

En el caso de los menores, ¿no es al fin y al cabo un dinero que va a los bolsillos de los padres?

Efectivamente. Pero si se implantara una Renta Básica tendría que estar acompañada de una ley que regulase el uso y castigara el abuso, incluyendo la retirada de la patria potestad. Esto ya ocurre ahora. Cuando un padre o madre no se comporta con sus menores como la ley estima que debe hacerlo, también puede perder su custodia.

¿Y qué teme de poner en marcha esta propuesta?

Uno de los grandes problemas de la Renta Básica es que cuando no se conoce casi nada es muy fácil de ridiculizar. Esto ya ha pasado en parlamentos distintos, entre ellos tres o cuatro veces en el español, pero también en parlamentos autonómicos y de otros estados. Hay gente que dice que vamos a mantener a vagos, que nadie trabajaría, que los inmigrantes nos van a inundar… Es muy fácil de ridiculizar.

¿Y cómo evitarlo?

Dando a conocer esta iniciativa. Es muy interesante ver que a medida que la población conoce más esta propuesta, más a favor está. Porque ve fácilmente que basta profundizar un poco para darse cuenta de que algunas de las objeciones que se hacen a la Renta Básica son pura demagogia.

La reducción del índice de Gini

Ustedes proponen para reformar la Renta Básica quitar los subsidios que sean de una cuantía inferior y reformar el IRPF. ¿Podría resumir cuáles serían las líneas Básica de esa reforma del IRPF?

El IRPF actual es muy poco redistributivo. Analicemos el índice de Gini, el que más se usa internacionalmente para medir las desigualdades de Renta en un mismo país, que va de 0 a 1 (cuanto más se acerca al 1, hay más desigualdad; cuanto más se acerca al 0, menos). Si partimos de un índice de Gini que ronda el 0,41 antes del IRPF, tenemos que después pasa a a ser de 0,36.

O sea, que se reduce, pero poca cosa…

Exacto. Con nuestra propuesta, el índice de Gini quedaría alrededor del 0,25, en unos niveles muy similares a los que existen en los Estados más igualitarios (o menos desigualitarios) del mundo: Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia. Es decir, se trataría, como esta reducción de Gini muestra, de una gran redistribución de la riqueza de los más ricos al resto de la población. Los ricos seguirían siendo ricos, pero un poco menos a cambio de la erradicación de la pobreza.

¿Contempla que se pueda renunciar a la Renta Básica aquel a quien no le convenza o le perjudique fiscalmente?

Claro, no cabe duda de que quien quiera renunciar le hace un favor al resto y hay que respetar su decisión.

La Renta Básica ¿es solo para ciudadanos, para residentes, para inmigrantes…?

Para todos los ciudadanos de un país y los residentes legales. Estamos hablando de dinero público y debemos saber a dónde va. No lo vamos a dar a ciegas. Es una cuestión elemental.

¿Y no teme un efecto llamada a los emigrantes del mundo entero?

Quien se ha puesto a estudiar seriamente el efecto llamada sobre una Renta Básica ha llegado a la conclusión de que no será así. La inmigración está causada por la falta de condiciones materiales de existencia en el lugar de origen. Con Renta Básica o sin ella, la presión migratoria será tan grande como siempre si no cambian las cosas. Es más: si se implantara una Renta Básica en países pobres, las presiones para emigrar serían menores, como es fácil de entender.

El ‘NO’ de Suiza

Los suizos votaron sobre la Renta Básica y un 77% del electorado dijo que no. ¿Es un mal precedente?

Yo diría que hay que ser más cauto. Lo que me extraña es cómo tanta gente, un 23%, votó a favor tal y como sucedieron allá las cosas. Cuando se iba acercando la fecha de la votación, los apoyos a la Renta Básica iban creciendo y causando alarma entre los bancos, patronales, partidos y medios de comunicación, que estaban en contra en su gran mayoría. Insisto: cuanto más conoce la gente de qué va realmente la Renta Básica, más la apoyan.

¿Hay una Renta Básica de derechas y otra de izquierdas?

Hay gente de derechas y de izquierdas que propone la Renta Básica, lo cual confunde a mucha gente. La gente piensa: “¿dónde está el secreto?”. El problema está en las diferencias que hay entre una propuesta de derechas o de izquierdas: Básicamente la financiación de unos y de otros. La derecha quiere una Renta Básica a cambio de desmantelar una parte del Estado de Bienestar. La izquierda quiere una Renta Básica sin desmantelarlo, al revés, reforzándolo. Sólo retiraría las subvenciones inferiores a la Renta Básica, por razones explicadas.

Imagínese que yo soy Juan Pérez, el español medio, que no ve nada claro su idea. Estamos en un bar tomándonos una caña. Convénzame como lo haría a un amigo.

Juan, dedica 15 minutos, ¡solo 15 minutos! a leer nuestra propuestas de la Renta Básica. Juzga por ti mismo. Te apuesto la próxima caña a que cambiarás de opinión. Si después de leerlo sigues pensando que no va a funcionar, te explico más cosas en pocos minutos más. Y no te preocupes, que, si aún sigues siendo un contrario a la Renta Básica, la próxima cerveza la pago yo.

 

es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de SinPermiso y presidente de la Red Renta Básica. Es miembro del comité científico de ATTAC. En el próximo mes de julio aparecerá su nuevo libro “Renta Básica contra la incertidumbre” de la colección los retos de la economía (Ed. RBA).

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El homenaje que la democracia española le debe al héroe Francesc Boix

8 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Se llamaba Francesc Boix y en otro país distinto su nombre y su historia se enseñaría en las escuelas. Es el único español que declaró como testigo en los juicios de Nüremberg contra la cúpula del III Reich. Fue una de sus víctimas y también un héroe que ayudó a documentar el horror del régimen nazi. Boix acaba de ser homenajeado… en Francia. En España, su historia es ignorada.

Boix sobrevivió cuatro años y tres meses en Mauthausen. Fue uno de los 9.328 republicanos españoles que acabaron en los campos de concentración alemanes. Como todos los demás, Boix llegó allí tras la caída de la República, el exilio y la invasión alemana de Francia, donde fue capturado tras la derrota del ejército francés. Cuando entró en el campo de Mauthausen, Boix ya llevaba dos guerras sobre sus espaldas. Apenas tenía 20 años.

La mayor parte de los soldados derrotados por la invasión nazi de Francia acabó en campos de prisioneros convencionales, donde Alemania respetaba la convención de Ginebra. No fue el destino final para los soldados republicanos españoles que lucharon del lado francés en la Segunda Guerra Mundial. Tras unos meses en esos campos de prisioneros, después de las conversaciones entre Madrid y Berlín, los españoles fueron trasladados a otro lugar mucho peor por petición expresa de la dictadura franquista: los campos de exterminio nazis.

En su uniforme a rayas de Mauthausen, Boix llevaba cosido un triángulo azul, el símbolo con el que los nazis identificaban a los apátridas, con una contradictoria ‘S’ de spanier. Era un español sin patria, víctima de dos gobiernos totalitarios: el de Hitler pero también el de Franco, que colaboró con el dictador nazi en el exterminio de los “rojos” y judíos españoles.

Boix sabía de fotografía. Durante la guerra de España había trabajado como fotógrafo para una revista catalana. Esa experiencia le sirvió para que las SS le destinaran como ayudante del laboratorio fotográfico. Allí, con la ayuda de otros prisioneros españoles, Boix logró robar copias y negativos del campo de concentración, una documentación que probó la complicidad y el conocimiento de varios altos mandos alemanes en los horrores de Mauthausen. Aquellas fotografías se proyectaron en los juicios de Nüremberg y, junto al testimonio de Boix, fueron claves en algunas condenas.

Boix murió en París con apenas 30 años por una enfermedad renal; su paso por Mauthausen arruinó su salud para siempre. Desde este viernes, descansa en el Père Lachaise, el cementerio de las celebridades de París, al que fue trasladado en una ceremonia de homenaje presidida por la alcaldesa de París a la que también asistió el alcalde en funciones de su ciudad natal, Barcelona, y un consejero de la Generalitat de Cataluña. El Gobierno español fue el gran ausente. Solo acudieron dos miembros de la embajada, a pesar de que el Congreso en pleno le instó a enviar una delegación oficial a este homenaje.

Mariano Rajoy estaba ese día en París, pero no tenía tiempo para estas cosas.

No es ni siquiera la primera vez que el Congreso vota una cosa y el Gobierno de Rajoy lo incumple. Hace más de dos años, la mayoría del Parlamento pidió un homenaje para los 9.328 españoles que pasaron por los campos de concentración alemanes. Hoy sigue pendiente.

Hay víctimas y víctimas. Y el Partido Popular no solo desprecia constantemente a las víctimas del franquismo. También los españoles víctimas del nazismo son víctimas incómodas, víctimas que recuerdan la complicidad de la dictadura española con los peores crímenes del siglo XX, víctimas que  dejan en evidencia esa versión manipulada de la historia que iguala al bando republicano y al golpista en un “todos fueron igual de malos“. Víctimas de segunda fila.

Mauthausen, Gusen, Dachau, Buchenwald… De los 9.328 españoles que pasaron por estos campos de concentración solo sobrevivieron 3.809. Solo uno de cada tres.

Apenas una docena de esos supervivientes hoy sigue vivo. Hace dos años, cuando el Congreso aprobó un homenaje para ellos, estaban vivos 25.

Todos ellos probablemente morirán sin que el Gobierno de su país, España, les honre como merecen. Porque estas víctimas solo son héroes en Francia.

DOCUMENTAL | Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno

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Rigor contra la manipulación del franquismo

7 agosto, 2017

Fuente: http://www.elpais.com

Los historiadores arrojan luz sobre ese pasado traumático y demuestran que el rigor es el primer paso para evitar el uso político de esa época

Franco visita las obras del pantano de Santa Ana, en la cuenca del Ribagorzana, en 1955.
Franco visita las obras del pantano de Santa Ana, en la cuenca del Ribagorzana, en 1955. PÉREZ DE ROZAS

Franco comenzó el asalto al poder con una sublevación militar y lo consolidó tras la victoria en una guerra civil. Hasta 1945, él y su dictadura no fueron una excepción en aquella Europa de sistemas políticos autoritarios, totalitarios o fascistas. Pero tras el final de la II Guerra Mundial, las dictaduras derechistas, que habían sido dominantes desde los años veinte, desaparecieron de Europa, salvo en Portugal y España. Muertos Hitler y Mussolini, Franco siguió 30 años más.

Han pasado ya cuatro décadas sin él y, aunque la dictadura es todavía objeto de controversia política, con memorias divididas que proyectan su larga sombra sobre el presente, los historiadores han elaborado, a través de enfoques y métodos de indagación muy distintos, una fotografía bastante completa de ese pasado.

Una foto completa de Franco y su dictadura 40 años después

El Ejército, la Falange y la Iglesia representaron a los vencedores de la Guerra Civil, y de ellos salieron el alto personal dirigente, el sistema de poder local y los fieles siervos de la Administración. Esas tres burocracias rivalizaron entre ellas por incrementar las parcelas de poder, con un reparto difícil que creó tensiones desde los primeros años del régimen, cuando se estaba construyendo, examinados por Joan Maria Thomàs en Franquistas contra franquistas.

Aunque aparecieran desde el comienzo luchas entre franquistas, en lo que todos estuvieron de acuerdo fue en el culto rendido al general Franco, tema ya estudiado hace tiempo de forma exhaustiva por Paul Preston en su magnífica biografía, ahora ampliada, y en cuyos mitos incide también la reciente aproximación de Antonio Cazorla. El Caudillo fue rodeado de una aureola heroico-mesiánica que le equiparaba a los santos más grandes de la historia. Aparecían por todas partes estatuas, bustos, poesías, estampas, hagiografías. La imagen de Franco como militar salvador y redentor era cuidadosamente tratada e idealizada, y su retrato presidió durante los casi cuarenta años de dictadura las aulas, oficinas, establecimientos públicos y se repetía en sellos, monedas y billetes.

La gran empresa de Franco y los vencedores consistía en la regeneración total de una nación nueva forjada en la lucha contra el mal, el sistema parlamentario, la República laica y el ateísmo revolucionario. Como recordaba el 1 de abril de 1939 Leopoldo Eijo y Garay, obispo de la diócesis de Madrid, era “la hora de la liquidación de cuentas de la humanidad con la filosofía política de la Revolución Francesa”.

El Ejército, la Falange y la Iglesia rivalizaron por incrementar las parcelas de poder con un reparto que creó tensiones

Y para liquidar esas cuentas y que los vencidos pagaran las culpas se puso en marcha un terror institucionalizado y amparado por las leyes del nuevo Estado, un engranaje represivo y confiscador que causó estragos entre los vencidos, abriendo la veda para una persecución arbitraria y extrajudicial que en la vida cotidiana desembocó muy a menudo en el saqueo y en el pillaje. Como confirman investigaciones recientes en Cataluña, Aragón y Andalucía, en aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas se abrieron decenas de miles de expedientes a obreros y campesinos con recursos económicos escasos, pero también a clases medias republicanas con rentas más elevadas. Los afectados, condenados por los tribunales y señalados por los vecinos, quedaban hundidos en la más absoluta miseria. En muchos casos, las sentencias se impusieron a personas que ya habían sido ejecutadas.

Con el paso del tiempo, la violencia y la represión cambiaron de cara, la dictadura evolucionó, “dulcificó” sus métodos y, sin el acoso exterior, pudo descansar, ofrecer un rostro más amable, aunque nunca renunció a la Guerra Civil como acto fundacional, que recordó una y otra vez en un entramado simbólico de ritos, fiestas, monumentos y culto a los mártires.

Franco murió matando, como relata Carlos Fonseca en la reconstrucción de la semblanza de los últimos fusilados, pero los cambios producidos por las políticas desarrollistas a partir del Plan de Estabilización de 1959 y la machacona insistencia en que todo eso era producto de la paz de Franco dieron una nueva legitimidad a la dictadura y posibilitaron el apoyo, o la no resistencia, de millones de españoles.

Una foto completa de Franco y su dictadura 40 años después

Esos “buenos” años del desarrollismo, opuestos a la autarquía y el hambre, alimentaron la idea, sostenida todavía en la actualidad por la derecha política y defendida en el libro de Stanley G. Payne y Jesús Palacios, de que Franco fue un modernizador que habría dado a España una prosperidad sin precedentes. Y frente a ese mito del modernizador y salvador de la patria opone Ángel Viñas, con el rigor y exhaus­tiva aportación de pruebas que le caracteriza, La otra cara del Caudillo,la de las bases y naturaleza de su poder dictatorial.

Historias y mitos administrados por historiadores que persuaden, atraen al lector y demuestran que narrar con rigor, en obras bien informadas, es el primer paso para evitar el uso político de ese traumático pasado. Españoles, Franco ha muerto, titula su ensayo Justo Serna, quien recuerda que al franquismo no podemos liquidarlo con el olvido o la ignorancia.

Franquistas contra franquistas. Joan Maria Thomàs. Debate. Madrid, 2016. 318 páginas. 24,90 euros.

Franco. Paul Preston. Debate. Barcelona, 2015. 1.087 páginas. 32,90 euros.

Franco, biografía del mito. Antonio Cazorla. Alianza. Madrid, 2015. 392 páginas. 22,45 euros.

El “botín de guerra” en Andalucía. Miguel Gómez Oliver, Fernando Martínez y Antonio Barragán (coordinadores). Biblioteca Nueva. Madrid, 2015. 408 páginas. 28 euros.

Mañana cuando me maten. Carlos Fonseca. La Esfera de los Libros. Madrid, 2015. 392 páginas. 23,90 euros.

Franco, una biografía personal y política. Stanley G. Payne y Jesús Palacio. Espasa. Madrid, 2015. 800 páginas. 26,90 euros.

La otra cara del Caudillo. Mitos y realidades en la biografía de Franco. Ángel Viñas. Crítica. Barcelona, 2015. 448 páginas. 21,75 euros.

Españoles, Franco ha muerto. Justo Serna. Punto de Vista Editores, 2015. 288 páginas. 16 euros.

¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes

4 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Como mucha gente miente cuando le preguntan por su intención de voto, los sociólogos se tienen que buscar las vueltas para averiguar a qué partido vota cada encuestado. Uno de los trucos habituales es buscar “ideologemas” que compartan los votantes de un partido y no los del resto. Y hay uno que no falla nunca: “¿Está usted de acuerdo con que todos los políticos son iguales?”. Cuando la respuesta es un sí rotunto, sabemos con certeza que nos encontramos ante un votante del Partido Popular (haya dicho lo que haya dicho sobre su intención de voto).

Portada del libro '¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes', de Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas.
Portada del libro ‘¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes’, de Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas.

Algo parecido ocurre con el asunto de la guerra civil. Como es imposible defender en voz alta el golpe de Estado, la brutal represión y la instauración de un sistema teocrático durante 40 años, el refugio de los nostálgicos (conscientes o inconscientes) es una equidistancia impostada entre todos los bandos.

Uno de los argumentos favoritos de estos nacional-católicos de incógnito es sostener que los dos bandos cometieron atrocidades, argumento peregrino que consiste en pasar por alto algo muy elemental: cuando las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad se rebelan contra el Gobierno, el Gobierno se queda sin ninguna herramienta con la que garantizar el orden público y, por lo tanto, es previsible que se cometan atrocidades. Pero no son comparables las atrocidades que cometen los cuerpos armados rebeldes y las que no puede evitar el Gobierno legítimo precisamente por carecer de cuerpos armados.

Otra perla en la misma dirección es la que trata de presentar a todos como “igualmente radicales”. El programa reformista con el que el Frente Popular ganó las elecciones en 1936 le parecía radical a la oligarquía, a un ejército del siglo XIX, a los caciques locales y a la Iglesia Católica (con un voto cautivo organizado en partidos que se reconocían en el fascismo italiano y el nazismo alemán).

Sin embargo, basta mirar ese programa electoral a la luz de la Constitución del 78 (no la de los Soviets) para descubrir que (bendito progreso) todo lo que se defendía forma hoy parte del más elemental sentido común: cierta separación entre la Iglesia y el Estado, una tímida mejora de la justicia social, la instauración de un sistema educativo que no fuera una mera catequesis nacional, un pequeño brote de emancipación de las mujeres y el reconocimiento de un margen de autonomía para las nacionalidades históricas. Sólo desde posiciones pre-constitucionales puede parecer “demasiado radical” el programa del Frente Popular.

El libro que acaban de publicar Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas, con ilustraciones de David Ouro ( ¿Qué fue la guerra civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes), viene a poner un poco de orden en este asunto. Planteado como una respuesta al libro de Pérez Reverte, muestra hasta qué punto es disparatado pretender que la justicia se halla en el punto medio entre las víctimas y los verdugos.

Y ni siquiera es necesario contar mentiras para construir un relato radicalmente injusto: basta seleccionar ciertos datos y esconder otros; basta pasar por alto las cuestiones esenciales que Carlos Fernández Liria y Silvia Casado Arenas ponen de manifiesto en este libro escrito para jóvenes y adolescentes: el papel de la Iglesia, la posición de los y las intelectuales, la intervención de Hitler y Mussolini frente a la pasividad cobarde de las democracias occidentales, la política cultural de ambos bandos, la lucha feminista frente al ideal femenino del franquismo, y, por supuesto, el problema de fondo: esa ley de hierro que ha gobernado todo el siglo XX según la cual se ha reconocido a las fuerzas de izquierdas el derecho a presentarse a las elecciones, pero no a ganarlas; pues cada vez que una fuerza de izquierdas ha estado en condiciones de amenazar los intereses de los dueños del poder real, no ha tardado en producirse un golpe de Estado que ha dado al traste con el orden constitucional completo. El caso de España en 1936 fue paradigmático y conviene que no se nos olvide. Por dignidad y por no perder el hilo histórico de esa España de la que sí podemos sentirnos orgullosos.

¿Se lo han contado a sus hijos?

3 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

No te quejes, que hemos venido aquí porque es tu cumpleaños.

No, si no me quejo.

La conversación, entre tres chicas adolescentes, se produjo en pasillos surcados de camisetas a 4 euros, bragas a 4 el pack de 3 y similares baratijas cualquier sábado en un templo de la ganga. El gran festejo para conmemorar la llegada de la joven al mundo se iniciaba de compras a bajo precio. Cada cual sabe cómo prefiere celebrarlo.

La incomodidad debía proceder de la aglomeración. Mucha gente se afanaba en la tarea y, entre ella, numerosos niños. Los niños pueblan los centros comerciales aprendiendo desde muy temprana edad la diversión del mundo creado para ellos. Ojean, buscan, opinan, dicen “quiero” esto o lo otro, “me lo pido”.

Filas de camisetas idénticas, en distintos tonos. A 2, 3 y 4 euros. Con su tela, su corte, su ensamblaje, su cosido puntada a puntada, planchado, etiquetado, almacenaje, distribución, colocación. 2, 3, 4 euros. Me dijeron los vendedores que, con prendas algo más caras –8, 10 y 12 euros– pegan otra etiqueta de precio inferior. Los bajos fondos del consumismo. Con niños por doquier.

Niños, adolescentes, como los que en el Instituto Neil Armstrong de Valdemoro (Madrid), han sufrido golpes de calor y crisis de ansiedad porque el centro, sobrecargado, sufre graves deficiencias. Aún andan, siglo XXI, con aulas prefabricadas que se recalientan. La educación física se practica en la calle porque no hay gimnasio. Si enferman por el calor, como esta semana, los llevan al Tanatorio que es el único centro cercano con aire acondicionado. Los abanicos de papel que les aconsejó el consejero de Sanidad de Cifuentes no bastaron para temperaturas en torno a los 40º.

¿Qué podía salir mal? Votan al PP y a Ciudadanos, derecha. Un par de sus alcaldes, Granados y Boza andan entre rejas por corrupción o saliendo con permiso. Algún otro, investigado. Al IES le pilló de lleno la trama Púnica que se enriquecía con colegios a costa de los escolares. Y Valdemoro siguió votando derecha. Ahora está algo más repartido el voto, pero prevalece la derecha.

Niños. Como los que han caído Bajo el Umbral de la Pobreza y que sitúan a España en el puesto número 28 de los 41 países más ricos que forman la OCDE. Tampoco está tan mal, ¿eh? En Europa incluso nos encontramos en situación algo mejor que Lituania, Rumanía,  Malta y poco más.

Tenemos a más de 2,5 millones de niños pobres, según este informe de UNICEF, organización de la ONU vituperada en particular por el autor de la Amnistía Fiscal a los amigos ricos, que ha considerado inconstitucional el TC. Montoro, aún ministro. El Gobierno confirma la cifra de todos modos. El 30%, 1 de cada 3 que gustan decir para que se entienda mejor. En 2012 nos echábamos las manos a la cabeza porque eran más de 2 millones. El informe señala, además, que España es uno de los países con mayor desigualdad y con menos ganas de acabar con esa lacra. La España de Rajoy invierte casi la mitad de la media europea en la protección social de los niños, destaca el estudio. Entretanto se rescata a los bancos con nuestro dinero y el Banco de España da por perdidos 60.600 millones de euros, hay que saber quién manda y para qué se gobierna.

La noticia del informe sobre pobreza infantil en la Cadena SER comenzaba diciendo “ Tirón de orejas de UNICEF al Gobierno de Rajoy“. El Parlamento se lo estaba dando bien al rechazar la moción de censura de Unidos Podemos planteada básicamente por corrupción y, sin duda, por sus consecuencias. Le dieron tirón con orla y cuatro vueltas al ruedo los socios del PP, mientras la prensa aplaudía a unos niveles de sumisión que enrojecían de vergüenza solo con ojearlos. En el instituto de Valdemoro se ve con claridad la cadena. Se empieza por robar de los centros educativos, se acaba en barracones y de ahí al Tanatorio que es el único centro cercano con aire acondicionado. Este final no lo hubiera firmado ni Berlanga.

Pero parece que hay gente que piensa que esto lo arreglará el bocazas machista que responde al nombre de Rafael Hernando en la manada. O la vicepresidenta de risa floja cuando insultan a una portavoz “enemiga” que lo está haciendo muy bien. O Rajoy, el dios a preservar por la derecha mediática. O Rivera que ya ha confirmado lo que supimos desde el minuto 1, que él pondrá cuantas trabas sean precisas para que nadie desbanque a Rajoy de la Moncloa. O Cifuentes que lanza también a su jauría para atacar a Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, a la que no puede soportar.

Todos estos se lo van a arreglar. Fíense de Susanna Griso, tan presta a lavar lo que tenga Hernando por cara. O a criticar lo que ocurre lejos de España para que veamos la suerte de contar aquí con el PP. O de Inda y Marhuenda. O de Caño y Cebrián. En TVE también hay unos cuantos que les van a sacar las castañas del fuego. Todos estos lo van a solucionar. Porque la culpa de todo la tiene el 15M, y Podemos, Iglesias, y sobre todo, ahora, Irene Montero con la que no contaban.

Aquel sábado en el templo de la baratija y la ganga corrían tropezándose con los adultos –que es una nueva costumbre infantil– unos cuantos niños con el aire de suficiencia del primer mundo. Y por un instante sentí que veía aquellos mismos pasillos con las tejedoras en serie y aquellos niños españoles, sentados, cosiendo, encorvados. Se ha denunciado que las fábricas que surten a los grandes comercios occidentales emplean a críos de su edad. Cuánta explotación hace falta para cobrar 2 euros por camiseta, y menos en las próximas rebajas. Cuánto sufrimiento.

El derecho a progresar ha de erigirse sobre condiciones laborales, humanas, más justas. 85 millones de niños en el mundo trabajan a la fuerza. Una de las más grandes explotadoras es Ivanka Trump, a cuyo padre o dinastía han aupado a puestos de decisión estelares unos cuantos millones de seres inanes que no piensan o quieren fastidiar. “Los salarios son tan bajos que algunos no pueden vivir junto a sus hijos, mientras colocan etiquetas con precios que equivalen a semanas de trabajo”. El marido de Ivanka, por cierto,  construyó un edificio de lujo con fondos para barrios pobres. Una familia muy compenetrada en sus objetivos. No es la única.

Lo peor es que explotadores y embaucadores no andan en lejanas montañas. Los escenarios desoladores se construyen trabajando la injusticia y la irreflexión, en cualquier parte. La globalización del abuso es un hecho. Aquel sábado, como este y muchos más, me pregunté si aquellos padres habían contado a sus hijos quiénes y cómo elaboran esos productos. Si les habían advertido que, por el camino que vamos, un día pueden verse igual, en el otro lado de la fortuna. Hacen falta muchas manos para vender a 2 euros; muchas, para saciar la codicia aquí de tanto ladrón. ¿Se lo han contado a sus hijos?

La alcaldesa Ada Colau lleva razón en su conflicto con Airbnb: los pisos turísticos están destruyendo los barrios

2 agosto, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 11 de abril de 2017.

Este artículo aborda la destrucción de los barrios en las ciudades con atractivo turístico por la expansión de los pisos turísticos, los cuales provocan la sustitución de una población estable por una población transeúnte, poco comprometida con el bienestar de la ciudadanía. El artículo detalla los elevados costes que tal expansión significa para la calidad de vida de la ciudadanía, y cómo varias ciudades turísticas de EEUU están respondiendo a esa amenaza. El artículo también defiende a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, por haberse enfrentado con empresas como Airbnb, que están promoviendo tal actividad mercantil.

Uno de los hechos económicos más extendidos en las grandes urbes de atractivo turístico ha sido el enorme desarrollo de los pisos turísticos, que se presentan como un ejemplo de lo que se conoce como economía colaborativa, en la que la relación entre el comprador de servicios (el turista que busca hospedarse por tiempos cortos) y la persona que los ofrece (el dueño del piso) se hace directamente a través de una agencia que los pone en contacto, y no a través de la industria hotelera, a la cual sustituye. En teoría parecería una relación razonable, e incluso progresista (y así se ha presentado incluso en algunos medios de información de tal orientación política). Por un lado, tenemos las personas que tienen habitaciones o pisos disponibles que quieren aumentar sus ingresos alquilando tales espacios a turistas, y por el otro lado, el turista que busca un espacio más económico que el hotel y/o residencia. En esta relación, la institución necesaria es una compañía que ponga en contacto a las dos partes –al turista y al propietario de la casa o habitación-, compañías que se han extendido enormemente, y de las cuales Airbnb es la más conocida.

Hasta aquí la descripción de lo que debería pasar en teoría. Y, ¿quién se puede oponer a que una familia pueda conseguir unos ingresos extra a base de alquilar un espacio de su propia casa o de su propiedad? Se presenta así una alternativa a las grandes corporaciones hoteleras, que hasta ahora habían controlado la distribución de los espacios de hospedaje de tales ciudades turísticas.

La rebelión ciudadana en contra de los pisos turísticos

Como en el caso de otros ejemplos de “economía colaborativa” (como la compañía de transportes UBER, entre otros), nos encontramos que la distancia entre la teoría y la realidad es enorme, hasta tal punto que ha surgido una gran protesta ciudadana en todas las ciudades en las que los pisos turísticos se han expandido. Y muchas de estas ciudades están considerando no solo regularlos intensamente, sino incluso prohibirlos. ¿Por qué?

La respuesta es fácil de ver. En primer lugar, la existencia de tales pisos significa una gran molestia para las fincas y para los barrios donde existen estos pisos turísticos, pues es una población transeúnte, no ligada o conectada con el bario o fincas cuya movilidad y/o comportamiento y rompe con la cohesión y espíritu comunitario del lugar. La evidencia de ello es abrumadora. Hay barrios enteros en Barcelona, por ejemplo, que corren el peligro de diluir su carácter vecinal debido al elevado número de tales pisos.

Y para complicar todavía más esta situación, gran parte de estos pisos turísticos no están ni identificados, operan sin ningún tipo de regulación o protección del usuario y de los vecinos, y no ofrecen ninguna garantía ni de seguridad ni de calidad. En general no hay protección frente a dicha actividad mercantil, que contribuye muy poco al erario público, pues un gran número de estos pisos actúan ilegalmente, y no contribuyen, a través del pago de impuestos, a cubrir los gastos extras que su existencia implica. No es de extrañar, por lo tanto, que haya constantemente protestas ciudadanas en lugares donde existen estos pisos turísticos.

Y por si ello no fuera poco, la utilización de pisos turísticos disminuye la oferta de pisos de alquiler para gente normal y corriente, disparándose los precios de los alquileres. En Barcelona, desde 2015, estos alquileres han experimentado un crecimiento muy acentuado (un 15% anual), que es insostenible para la mayoría de la población, cuyos ingresos crecen mucho más lentamente. Hay una relación directa entre el número de pisos turísticos en un barrio, el crecimiento del precio de los alquileres, y el éxodo de vecinos a otros barrios con menos pisos turísticos.

Una protesta internacional. ¿Qué puede hacerse?

El equipo del profesor John Whitlow, de la City University of New York (también profesor visitante del JHU-UPF Public Policy Center), acaba de publicar un interesante estudio sobre cómo ciudades turísticas en EEUU (como Nueva York, San Francisco, Nueva Orleans, Seattle, Los Ángeles y Miami) están respondiendo a esta amenaza a la calidad de vida de los vecinos y a la identidad de los barrios. Entre tales intervenciones municipales están:

1. Limitaciones del número de días al año que una persona propietaria puede poner su piso o habitación a disposición de alquileres cortos. El número varía de 30 a 90 días. Todas las ciudades citadas, excepto Miami, aplican esta norma.

2. Provisión de permisos para establecer pisos turísticos solo en ciertos barrios de la ciudad, tal como exigen Miami y Nueva Orleans.

3. Exigencia de licencia y registro. Todas las ciudades exigen que tanto la agencia Airbnb (y otras agencias similares), así como las personas que alquilan sus espacios, estén licenciadas y registradas, exigiéndoles, además, que garanticen el cumplimiento de la normativa de seguridad e higiene.

4. Deben pagar impuestos, exigencia presente en todas las ciudades, como condición para ejercer tal tipo de actividad comercial.

5. Notificación al ayuntamiento de las personas que alquilan estos espacios y de los inquilinos que ocupan tales espacios.

6. Aprobación por parte del ayuntamiento del tipo de vivienda que puede ponerse al mercado como piso turístico, estableciendo normas de espacio. Solo Nueva Orleans excluye este requerimiento. Todas las demás lo tienen.

7. Todas las personas que ofrecen pisos turísticos tienen que ser residentes de la ciudad. Las personas no residentes no pueden comercializar su vivienda para pisos turísticos. Esta regulación tiene como objetivo dificultar que empresas de capital-riesgo compren propiedad inmobiliaria para transformarla en pisos turísticos.

Y el informe termina indicando que el nivel de requerimientos está expandiéndose rápidamente, a medida que la ciudadanía se está quejando más y más por las molestias que tales pisos turísticos están creando. En realidad, una ley muy popular que se está expandiendo es que los vecinos de una finca puedan votar sobre permitir o no que hayan pisos turísticos en aquella finca. Cuando tal ley se aplica tiene un impacto muy inmediato, parando y revirtiendo dicha expansión. En realidad, el enfado ciudadano está alcanzando tal nivel, que el tipo de sanciones por violaciones de las normas definidas anteriormente está aumentado. Entre ellas, en todas las ciudades citadas (excepto en Los Ángeles) se multa a los propietarios de pisos y a Airbnb con entre 500 y 2.000 dólares por día en casos de violación de las normas municipales. Y el propietario puede ser llevado a los tribunales en caso de que los vecinos de quejen de las molestias originadas por los pisos turísticos. El informe (puesto en mi web http://www.vnavarro.org) detalla, ciudad por ciudad, las normas y regulaciones. Todo ello parece indicar que no es descartable, en un futuro próximo, que tal enfado alcance niveles de indignación y que pasen a aprobarse leyes de prohibición de la existencia de tales pisos turísticos, pues no hay duda que su existencia está deteriorando el bienestar y la calidad de vida de los barrios en las ciudades. Su existencia es una prueba más del impacto sumamente negativo de las políticas neoliberales aplicadas en el diseño del desarrollo urbano. La mercantilización de todas las dimensiones de la actividad humana está llevando a un deterioro muy notable de la calidad de vida de la ciudadanía. Y lo que es sorprendente es que a este desarrollo algunas voces que se definen como progresistas lo llamen “progreso”.

La debilidad de los ayuntamientos en Catalunya y en el resto de España

Una de las mayores diferencias entre el poder municipal en Catalunya y España, y el poder municipal en EEUU, es la enorme debilidad de los ayuntamientos catalanes y españoles, debilidad que caracteriza a los Estados del sur de Europa, donde las fuerzas conservadoras han dominado tales Estados por periodos más largos de tiempo en los siglos XX y XXI. Es precisamente donde las izquierdas han gobernado durante más tiempo (como en los países escandinavos) donde los ayuntamientos tienen mayor poder, mientras que es en el sur de Europa, donde las derechas han sido más poderosas, donde los ayuntamientos son más débiles. Esta falta de poder en el nivel del Estado más próximo a la ciudadanía limita enormemente la incidencia de la ciudadanía en el desarrollo de las políticas públicas que afectan con mayor intensidad a su calidad de vida y bienestar.

Considerando la debilidad de los ayuntamientos en España, es de aplaudir que el Ayuntamiento de Barcelona haya ofrecido un liderazgo, reconocido internacionalmente, para limitar el daño creado por los pisos turísticos a la calidad de vida de los vecinos en Barcelona. Predeciblemente las fuerzas conservadoras y neoliberales, que continúan teniendo un enorme poder político y mediático en España (incluyendo Catalunya), y Airbnb han intentado demonizar al ayuntamiento, manipulando y mintiendo, presentando las acciones de este como excesivamente radicales, motivadas por razones ideológicas anticuadas, ocultando que en otras ciudades tales medidas ya se han desarrollado y han probado ser altamente populares. El mérito del Ayuntamiento de Barcelona es el de haberse enfrentado a tales intereses, con el coraje que caracteriza a la alcaldesa Ada Colau, que ha sido aplaudido en muchas otras ciudades, las cuales se han inspirado en ella. Este aplauso debe ir acompañado de la denuncia a la Generalitat de Catalunya, controlada por las fuerzas conservadoras y neoliberales (y cuyos medios públicos de información y persuasión promueven Airbnb), que predeciblemente ha dificultado los pasos que el ayuntamiento deseaba tomar y que la ciudad se merecía. ¿Hasta cuándo continuará ignorando un clamor popular frente a esta situación que se está convirtiendo en una pesadilla para miles y miles de ciudadanos?

Colau, Carmena y Ribó, el éxito de los alcaldes más temidos por la derecha

1 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Dos años han pasado desde que los gobiernos del cambio de las principales ciudades españolas llegaron al poder. Manuela Carmena, Ada Colau y Joan Ribó tomaron el mando de Madrid, Barcelona y Valencia, las tres ciudades más grandes de España. La derecha, acostumbrada a gobernar por años, y todo su entorno empresarial y mediático, estaban al borde de la histeria.

Unos preocupados por lo que los nuevos ediles pudiesen descubrir debajo de las alfombras, otros quizá temerosos de perder los buenos negocios que venían haciendo desde siempre a costa del dinero público y los últimos, ya lo estamos viendo, seguros de que iban dejar de ser alimentados con el favoritismo de la publicidad institucional.

Por eso no extraña que los nuevos ayuntamientos, y muy particularmente los de las ciudades más emblemáticas, fuesen recibidos con una inusitada agresividad: a un buen puñado de espabilados se le acababa el chollo. Ya entonces a las personas sensatas, independientemente de la ideología, les avergonzaba el tratamiento que se le dio a Manuela Carmena desde la oposición, liderada por la deslenguada Esperanza Aguirre y también desde los medios satélites de la derecha política y económica. Afortunadamente, los insultos, la intromisión permanente en su vida privada, las burlas y humillaciones con las que se pretendió ridiculizarla, no lograron su objetivo y Manuela preside hoy el Ayuntamiento que más ha reducido su deuda en estos dos años.

A Ada Colau le pasó algo similar. Si Carmena llegó a la alcaldía aupada por Ahora Madrid y los votos del PSOE, en el caso de Colau los apoyos eran más variopintos. Barcelona en Comú, su coalición, obtuvo 11 concejales y recibió el apoyo de ERC, PSC y la CUP para desbancar al convergente Xavier Trias. Desde el principio también Ada sufrió una enorme presión, pero ahí sigue, creciendo día a día en prestigio e influencia.

Joan Ribó, en Valencia, dijo en su toma de posesión algo que define sin duda el nuevo estilo de nuestros tres protagonistas: “La vara de mando no es mi forma de gobernar, no me hace falta, prefiero el diálogo con los vecinos y las vecinas”. El miércoles estuve con él en Valencia y le vi en forma, moviéndose –como casi siempre– en bici, cercano, tranquilo, paciente, atento a lo que sucede en cada rincón de su ciudad. Bajando también la deuda, pacificando el tráfico poco a poco y sufriendo también en ocasiones una presión bien calculada que sin duda empujan los que temen que se prolongue en el tiempo el mandato de gente decente en lo ayuntamientos.

Porque este es el asunto verdaderamente importante. Las grandes ciudades españolas –y las medianas y pequeñas– han estado demasiado tiempo en manos de los depredadores del mercado. El urbanismo, los servicios públicos, las infraestructuras, controladas por la derecha económica, han ido dibujando unas ciudades agresivas, desiguales, contaminadas, cada vez más inhóspitas y arruinadas. Y aunque hoy es fácil darse cuenta de los errores cometidos, la presión del dinero no cesa. Por eso es importante que nuestros ediles aprieten los dientes y sean valientes. Por eso es fundamental que aprovechen los dos años que les quedan por delante para demostrar que se pueden hacer las cosas de otra manera.

En esta calurosa semana de junio hemos asistido a la tercera moción de censura desde la recuperación de la democracia tras la larga dictadura franquista. También hemos celebrado el 40 aniversario de la primeras elecciones democráticas. Pero creo que el hito más importante para el futuro ha sido este segundo cumpleaños de los ayuntamientos del cambio. Su ejemplo de acuerdos y gestión deberían ser el modelo a seguir para expulsar al PP del Gobierno de España. El PSOE y Unidos Podemos deberían aparcar intereses personales y de partido y centrarse en lograr ese obje tivo.

Las mentiras de Mariano Rajoy durante la moción de censura

29 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Mariano Rajoy: “El fiscal general actúa con absoluta independencia frente a mi Gobierno”.

Falso, como bien sabe la penúltima fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, que no siguió en el puesto porque  se negó a nombrar a Manuel Moix como jefe de Anticorrupción. O el antepenúltimo, Eduardo Torres Dulce, que dimitió tras un montón de encontronazos con el Gobierno de Rajoy. O el último, José Manuel Maza, que se mantiene el cargo a pesar de que ha sido reprobado por la mayoría absoluta del Parlamento: por todos los grupos parlamentarios con la única excepción del PP.

Mariano Rajoy: “El PP no es un partido corrupto. Por eso los electores nos renuevan la confianza”.

Falso. Que el PP no haya perdido todos sus votos –solo un tercio desde 2011, que no son pocos– no limpia la corrupción de un partido que tiene a casi todos sus tesoreros imputados, ha ido dopado a las principales citas con las urnas y se ha financiado con dinero negro desde el año en que se fundó. La corrupción no se limpia con los votos, por mucho que Rajoy quiera mezclar ambas cuestiones.

Mariano Rajoy: “Ni me salto la ley ni quiebro los principios constitucionales”.

Falso. Su Gobierno se saltó la Constitución con la amnistía fiscal, como ha sentenciado el Tribunal Constitucional por unanimidad. Y el propio Rajoy presume sin tapujos de incumplir la ley de la Memoria Histórica, dejándola de forma permanente sin presupuesto.

Mariano Rajoy: “¿Cómo puede decir usted que nos dedicamos a ocupar las instituciones ahora que gobierno en minoría, y no dijeron una palabra del asunto en los años en que pudimos gobernar con una mayoría mucho más holgada?”.

Falso. La debilidad parlamentaria del PP no impide a Mariano Rajoy gobernar de espaldas al Congreso porque las votaciones de los diputados quedan en casi nada. Tiene a un ministro reprobado por el Parlamento: Rafael Catalá. Antes tuvo al ministro del Interior Jorge Fernández y pronto será reprobado Cristóbal Montoro; y a Rajoy le seguirá dando igual.

El Gobierno ha perdido la mayoría en el Parlamento pero los magistrados nombrados por el PP mantienen la mayoría absoluta en el Poder Judicial, un rodillo conservador que permite  colocar en puestos claves a jueces recusados por sus propios compañeros por su afinidad más que evidente con el PP.

También es falso que esa ocupación de las instituciones no se produjese durante los años de la mayoría absoluta de Rajoy, cuando llegaron a nombrar a un presidente del Tribunal Constitucional con el carné del partido. Fue también con la mayoría absoluta cuando el Gobierno organizó esa policía política que lanzó contra sus rivales, o cuando empezaron a maniobrar para poner y quitar jueces en la Audiencia Nacional.

Mariano Rajoy: “Hemos facilitado el trabajo de jueces y policías, que a la vista está”.

Falso. Lo que está a la vista es la ofensiva del Gobierno contra los funcionarios que investigan la corrupción del PP. Son públicas las críticas del ministro del Interior y otros dirigentes del partido contra la Guardia Civil por sus informes sobre Cristina Cifuentes. O las presiones del marido de la ministra de Defensa contra la UDEF por sus informes contra él, que consiguen que el director general de la Policía vaya a “estudiar” esa queja, e incluso se plantee interrogar al inspector que elaboró ese informe –no intenten recurrir a esa ventanilla de reclamaciones si no es un VIP del PP–.

También es falso que hayan facilitado el trabajo a los jueces, salvo que destruir pruebas –como hicieron con los discos duros de Bárcenas–, sea su peculiar forma de colaborar.

Mariano Rajoy: “Los casos de corrupción no afloran por casualidad ni contra los deseos del Gobierno”.

Falso. Solo hay que  recordar cuál fue la reacción del PP cuando afloró el principal caso de corrupción que ha afectado a su partido, el de la Gürtel. Primero Rajoy denunció una “cacería contra el PP”. Después se presentaron como acusación en la causa, hasta que fueron expulsados por la Audiencia Nacional por colaborar con las defensas de los imputados. Más tarde  intercedieron a favor de Luis Bárcenascon el juez Pedreira, que levantó la imputación en una decisión más que cuestionable cuando aún faltaban los datos de Suiza por llegar. Y como colofón, hace unos meses, pidieron la nulidad de toda la investigación y que no se celebrase el juicio. Obviamente, todo esto no ha ocurrido por casualidad.

Mariano Rajoy: “En estos siete meses de Gobierno, solo siete, hemos convocado y celebrado con éxito la Conferencia de Presidentes Autonómicos”.

En cinco años en La Moncloa, solo un lustro, Rajoy solo ha convocado dos conferencias de presidentes, y la anterior fue a los pocos meses de llegar.

Mariano Rajoy: “Para mí el Parlamento es algo muy serio. Es el pilar básico del sistema democrático. Es la representación de la soberanía nacional, de la voluntad política de la nación, de todos los españoles”.

Falso. Y por eso Rajoy incumple sistemáticamente las votaciones que pierde en la sede de la soberanía nacional –desde las reprobaciones de sus ministros hasta la moción para sacar a Franco del Valle de los Caídos–. Por eso se negó a comparecer en la sesión del control del Congreso durante todo un año que estuvo en funciones. Por eso está intentando boicotear la comisión de investigación  en el Congreso sobre la financiación del Partido Popular.

Mariano Rajoy: “España gana y ustedes pierden”.

Falso. Quien ganará en esta moción no es España, sino Mariano Rajoy; un presidente indecente, que, a pesar de estas mentiras, a pesar de su debilidad en el Congreso, sale reforzado entre los suyos por la polarización en el debate y por la división de la oposición, incapaz de lograr un acuerdo para desahuciarlo del poder.

España no va mejor porque Botín sea más rico

28 julio, 2017

Fuente: http://www.juantorreslopez.com

Publicado en Público.es el 21 de octubre de 2013

Las últimas declaraciones de Emilio Botín diciendo que España vive un momento fantástico son una verdad como un templo. Siempre, claro está, que diga que para él y los suyos.

Es cierto que España vive un momento de gloria: las reformas que han venido realizando antes el gobierno de Zapatero y ahora el de Rajoy han ido exclusivamente encaminadas a recuperar a los bancos privados insolventes por su irresponsable política crediticia y a dar más poder de negociación y decisión a las grandes empresas. Los resultados son claros: una caída gigantesca de los salarios, que directamente redunda en aumento de beneficios empresariales, mayor concentración bancaria y negocios impresionantes para los bancos y las grandes empresas que han hecho de España la nación más desigual de nuestro entorno. A costa, eso sí, de una destrucción de empleo gigantesca, de miles de empresas arruinadas y de millones de personas que han perdido todo, bienes, viviendas y derechos sociales.

Todo ha sido concebido para que los banqueros como Botín y los grandes propietarios recuperen las posiciones que tenían antes de la crisis que ellos han provocado y ahora es lógico que todas esas medidas den resultados que les parecen fantásticos.

Pero ni siquiera así se puede admitir que lo que dice Botín sea del todo cierto.

Por un lado, las entradas de capital a las que alude no se han reflejado aún en los datos oficiales del Banco de España, de modo que si se atreve a decir que están produciéndose debe ser porque las nota en sus bolsillos. Y las empresas normales y corrientes no sienten, por el contrario, que les haya mejorado la afluencia del crédito y el impulso financiero que necesitan para salir adelante. De hecho, se estima que en 2014 van a cerrar un 25% más empresas que en este año.

Sí parece que se están produciendo entradas de capital procedentes de fondos de inversión que se están quedando con miles de inmuebles y propiedades de todo tipo, lo que debe estar dejando buenas comisiones en bancos e inmobiliarias ligadas a ellos y lo que seguramente se traduzca en unas décimas de incremento en el PIB de los próximos meses.

Pero ¿acaso se puede considerar eso suficiente, o fantástico, cuando los datos que reflejan la evolución real de la economía (exportaciones, crédito, empleo, producción industrial, ventas al por menor etc.) empeoran?

Es muy posible que estas entradas de capital puramente especulativo y voraz sigan produciéndose pero de ninguna manera puede considerarse, ni siquiera aunque vayan a traducirse con toda probabilidad en un leve crecimiento del PIB, como un augurio de que la economía española se recupera porque ni van a traer aumento del empleo, ni más o mejor vida para las empresas, ni más competitividad (suponiendo que sea eso lo que necesitemos), ni más actividades que a medio plazo permitan generar nuevos ingresos.

Lo que le ocurre a Botín no es nuevo. Sufre el mismo tipo de distorsión cognitiva que ha afectado siempre a las clases ricas españolas: confunden el todo con la parte, sus intereses con los del conjunto de los españoles.

Y lo lamentable no es que personajes como Botín sufran ese tipo de maligna disonancia sino que actúan en consecuencia y nos llevan a todos al precipicio.

Botín es un banquero que si en España hubiera Justicia, gobiernos decentes y democracia estaría en la cárcel desde hace tiempo.

Como he explicado en varios lugares, el diario El País informó el 27 de mayo de 2008 que, para defenderse de la acusación de supuestos favores al Banco de Santander, el ex Ministro de Economía Rodrigo Rato presentó un escrito de la ex-Secretaria de Estado de Justicia y luego Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, “en la que ésta pidió el 25 de abril de 1996 que se cursaran al Abogado del Estado “instrucciones” sobre su actuación en el caso de las cesiones de crédito”, concretamente, pidiendo que no se dirigiera “acción penal alguna por presunto delito contra la Hacienda Pública, contra la citada entidad bancaria o sus representantes”. Gracias a ello, su presidente no tuvo que ser juzgado por unas actuaciones que el diario digital el Confidencial de 21 de septiembre de 2006 describió de la siguiente forma: “Durante los años 1988 y 1989, el Santander manejó cerca de medio billón de pesetas de dinero negro, que provenía de fuentes financieras más o menos inconfesables (…) El banco entregó al Fisco información falsa sobre 9.566 operaciones formalizadas que representaban 145.120 millones de pesetas. (…) A tal efecto, no dudó en declarar como titulares de las cesiones a personas fallecidas, emigrantes no residentes en España, ancianos desvalidos, trabajadores en paro, familiares de empleados del banco, antiguos clientes que ya no mantenían relación alguna con la entidad, etcétera. Como consecuencia del descubrimiento de esa serie de irregularidades, la acusación solicitó para el presidente del Banco de Santander, Emilio Botín un total de 170 años de prisión y una multa de 46.242.233,92 euros (7.694.060.334 pesetas), además de una responsabilidad civil de 84.935.195,86 euros (14.132.027.499 pesetas), que es el perjuicio causado con su actuación a la Hacienda Pública”.

Como digo, si en España hubiera Justicia al señor Botín se le hubiera enjuiciado y condenado. Si hubiera gobiernos decentes la señora Fernández de la Vega (que ahora se sienta en el Consejo de Estado) nunca hubiera dado esa orden. Y si hubiera democracia toda la gente sabría qué sucedió y al señor Botín le daría vergüenza de decir las cosas que dice porque lo correrían a gorrazos por las calles. Mejor dicho, con toda probabilidad, por los patios de una cárcel.

De la misma naturaleza es su juicio sobre el ex ministro de Economía Rodrigo Rato de quien dice que fue el mejor de la democracia. Es natural que lo diga: solo con la vergonzosa concesión de desgravaciones fiscales con el dinero de todos los españoles a las empresas que invirtieran en el exterior (como el banco del señor Botín) ya le hizo un favor suficiente como para justificar que lo siente ahora en sus sillones y lo mitifique de esa forma. Su gestión en Bankia engañando a miles de personas, su política que dio lugar a la crisis, o su ceguera para anticiparla aquí o en el FMI no tiene importancia. Pelillos a la mar que el negocio es el negocio.

Una ventaja tienen, eso sí, las declaraciones de Botón. Permiten comprobar a quien tuviera alguna duda qué tipo de salida es la que quieren darle a la crisis y la que le van a dar si no hay una respuesta social contundente que quite de una vez el Boletín Oficial del Estado a los gestores del señor Botín y compañía que gobiernan contra España: no la que recupere el empleo, el salario, la actividad empresarial y el bienestar social, sino la que permita que siga aumentando la riqueza de los ya de por sí más ricos que provocaron la crisis, los que fomentaron artificialmente una deuda privada y empresarial gigantesca a base de endeudarse ellos mismos y cuyos costes quieren ahora pasar a las espaldas de los de siempre.

Nos dijeron que era la última guerra: 80 años de ‘La gran ilusión’

27 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Corría la década de los treinta. En las carteleras habían destacado diversas películas, como Sin novedad en el frente o Las cruces de maderaque revisaron la I Guerra Mundial con talante antibelicista. Los horrores de la trinchera, las armas químicas y las ametralladoras de gran calibre, parecían haber calado en la sensibilidad de los cineastas. Aún así, cintas como Alas sobrevolaban los campos de batalla para proponer espectaculares combates aéreos entre caballeros del aire.

La Alemania hitleriana todavía no se había anexionado Austria ni había invadido Polonia, pero comenzaba a vislumbrarse otra confrontación bélica a gran escala. En este contexto, Jean Renoir, hijo del pintor Pierre-Auguste Renoir, filmó La gran ilusión, un clásico atemporal y un atípico filme de guerra sin guerra, emotivo y con un discurso quizá más socialista que patriótico.

Los protagonistas de la película de la que se cumplen ahora 80 años son militares franceses capturados por el ejército alemán durante la I Guerra Mundial. Pasan toda la película lejos del frente. Charlan, organizan actividades e intentan engañar a sus carceleros mientras preparan planes de fuga. Juegan a la guerra, aunque arriesgan su vida de verdad. Con este relato, Renoir no rompió completamente con el cine bélico de camaradería, canciones y sacrificio, pero se alejó de la épica. Y destacó el factor humano y la empatía entre individuos enfrentados por motivos dificílmente comprensibles.

El realizador francés se anticipó a ese Hollywood antifascista que recordaba la I Guerra Mundial para dialogar con el presente. Películas como Regimiento heroico (1940) o El sargento York (1941) prepararían a la audiencia para otro estallido bélico con el viejo enemigo alemán. La gran ilusión, por su parte, no azuzaba las enemistades entre naciones, sino que resultaba una variante castrense del realismo poético francés y su simpatía hacia el proletariado.

Solidaridad y conflictos de clase

La propuesta de Renoir, que sintonizaba con el gobierno del Frente Popular francés, y el guionista Charles Spaak se fundamentaba en una visión izquierdista del conflicto. La guerra se representa como un asunto de la oligarquía, como un problema ajeno en el que el pueblo se ve forzado a intervenir. El protagonista es un mecánico ascendido a oficial, interpretado por el popularísimo Jean Gabin: Maréchal asume a regañadientes la lógica nacionalista de la guerra, pero tiene tan presentes las diferencias de clase como la lucha de banderas.

En paralelo, se rehuía deshumanizar al enemigo. Abundan los carceleros sensibles con el sufrimiento de los prisioneros. Y una campesina germana también aparece en la ficción, ayudando a los franceses fugitivos. En un momento dado, les enseña las fotografías de los hombres de su familia: todos han muerto en la guerra. En la linea del realismo poético de El muelle de las brumas o Al despertar el día, se retrata el sufrimiento de los desfavorecidos y también su capacidad solidaria. Un amor fugaz, quizá imposible, solía ser el premio de consolación a una vida de contratiempos.

La gran ilusión fotograma 2
Jean Gabin (en el centro) fue uno de los rostros del realismo poético francés, asociado con el gobierno del Frente Popular

Un personaje de la película tiene especialmente claro que la guerra es un asunto de clase: el oficial alemán interpretado por Erich von Stroheim. Pero la contienda también le parece fútil: cree que, venza quien venza, los privilegios hereditarios acabarán perdiendo relevancia. Con ese sentimiento de fatalidad, y con un clasismo y un racismo expresados con palabras correctísimas, el mayor von Rauffenstein intenta sobrevivir la guerra con el máximo fair play y dedicando atenciones al enemigo al que ve como un igual: el aristocrático teniente de Boeldieu.

Von Rauffenstein puede entenderse como símbolo de un imperio especialmente antidemocrático, pero Renoir también le dota de humanidad al mostrarlo profundamente conmovido por una muerte. Boeldieu, por su parte, representa a una élite que acepta el signo de los tiempos y coopera con un mecánico y un rico de origen judío. Por eso, aunque sea de manera conflictiva, La gran ilusión permite una cierta conciliación con el discurso oficial. Con tensión, incluso con insultos, tres personajes muy diferentes colaboran por una causa nacional que coincide, en algunos aspectos, con la causa progresista.

A pesar de ello, el resultado no servía como obra propagandística. El substrato internacionalista del filme incomodó a la mayoría de las partes en unos tiempos en que no se permitían las sutilezas: lo censuraron la Alemania nazi, la Francia republicana y el régimen colaboracionista de Vichy.

Un clásico cuestionado

Después de la guerra, la película también tuvo sus detractores. Aunque siguió siendo loada por su sensibilidad, sus personajes memorables y sus momentos de  belleza y emotividad, quizá mostraba una guerra demasiado limpia para una realidad de genocidios planificados en campos de concentración y de bombardeos atómicos e incendiarios sobre ciudades habitadas. Quizá a Renoir le movía el decoro cuando evitaba representar las muertes usando delicados movimientos de cámara. Quizá también influyó una cierta nostalgia de la juventud: Gabin vestía el mismo uniforme que el cineasta portó en sus tiempos de piloto.

Renoir incluso fue acusado de producir un filme colaboracionista, de anticiparse al gobierno de Vichy, por su retrato de un personaje de ascendencia judía. La acusación parece excesivamente dura. La caracterización de Rosenthal partía de una mirada etnocéntrica, de la contemplación del otro como alguien peculiar y destinado a un papel secundario. Pero el cineasta invertió los estereotipos antisemitas para dibujar un personaje generoso y empático, uno más del trío interclasista de camaradas. Aunque algunos héroes lo sean más que otros, y el proletario interpretado por Gabin reine en la pantalla.

La gran ilusión cartel
El filme fue prohibido tanto por el gobierno francés republicano como por el régimen de Vichy

Dejamos para el final un último tema de la película. Su mismo título sugiere algo que explicitan varios diálogos del filme: la gran guerra fue un engaño. Figuras como el presidente estadounidense Woodrow Wilson o el escritor  H. G. Wells (que se arrepintió de su arrebato militarista) hablaron de una guerra que terminaría con todas las guerras. Como se comprobó posteriormente, la peculiar estrategia de acabar con la violencia a través de la violencia resultó ser un espejismo por el cual marcharon y lucharon millones de soldados. Muchos de ellos pagaron con sus vidas.

Durante el rodaje de La gran ilusión, Renoir aún no podía saber que ese discurso volvería a usarse de cara a la II Guerra Mundial. Un par de años después, filmó La regla del juego, una comedia más esquiva, menos popular, muy marcada por el clima pre-bélico. Posteriormente, el director se exiliaría en los Estados Unidos y filmaría una de las obras más memorables del Hollywood propagandístico posterior a Pearl Harbor: la antifascista Esta tierra es mía.