Perlas informativas del mes de septiembre de 2017

8 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Activista opositora

Una persona lleva una gran cantidad de dinero negro en su coche y los jueces le obligan a entregar el pasaporte hasta que aclare su origen. El medio (DW, 2 de septiembre) convierte a la investigada en “activista opositora” ya los jueces que la investigan en “autoridades venezolanas”. Ya está claro quién es la buena y quiénes los malos.

Autoridades Venezolanas

Falta de dinero en efectivo

“La falta de dinero en efectivo en Venezuela está creando serios problemas en la gestión de la vida diaria”, decía El País el 24 de agosto. Y la semana le encuentran a la opositora Lilian Tintori 200 millones de bolívares en su coche. Todo coherente.

El corsé

Así titula El País la decisión del gobierno venezolano de limitar el precio de algunos alimentos básicos.

El País

Especial iphone

Aquí la portada digital de El País el 12 de septiembre, la mitad del espacio informativo es para contarnos que sale a la venta un modelo de teléfono móvil.

El País iphone

Ejército EEUU versus ejército Cuba

Mirad cómo cambia el papel del ejército para los titulares de ABC el 12 de septiembre según se trate de EEUU o de Cuba.

ABC

Director neutral

“No pararé hasta ver a Theresa May despedazada y en mi congelador”. Es lo que dijo el ex secretario del Tesoro británico George Osborne a sus colaboradores próximos ( El Mundo, 14 de septiembre). Lo curioso es que ese hombre hoy es el director de The Evening Standard, el periódico gratuito y vespertino por excelencia del país. Para que luego nos quejemos de la falta de neutralidad de los directores de nuestros periódicos.

Terremoto como negocio

En el capitalismo los terremotos no son problema porque luego hacemos negocio con la reconstrucción ( El País, 22 de septiembre).

El País Terremotos

Demostración o provocación

Cuando lo hace EEUU es una “demostración de fuerza”, si es Corea, una “provocación” ( Infolibre, 23 de septiembre).

Infolibre

España

Relación sentimental

Pues un tipo que acumula un largo historial de arrestos y denuncias por violencia de género, maltrato y acoso a adolescentes y que tiene 27 años, no diría yo que “mantenía una relación sentimental” con una niña de 14 años (Público, 2 de septiembre).

Público

Referéndum autorizado

¿Quién dijo que el gobierno no autoriza referéndums? Lo que sucede es que deben ser de cosas importantes (La Vanguardia, 8 de septiembre).

La Vanguardia
La Vanguardia

Simpatizante radical

Un tipo agrede a unos árabes en el metro de Madrid y hace el saludo nazi y LaSexta el 9 de septiembre le llama “simpatizante de grupos radicales”.

Usar la calle

‘Medio millón de catalanes se manifiestan por la independencia’ no, mejor ‘Los separatistas usan la calle para impulsar la consulta ilegal’.

Portada El País
Portada El País

Defensa como noticia

Cuando la noticia es que se defiende de una agresión machista y no que la agreden (Antena 3, 12 de septiembre).

Antena 3
Antena 3

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Exhumando el ‘Paredón de España’

7 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Después de casi 42 años de la muerte de Franco, por fin van a comenzar las exhumaciones de las fosas comunes del que fue conocido como “el paredón de España”, desde la delegación de Memoria Histórica de la Diputación de Valencia hemos destinado casi el 80% de nuestro presupuesto para subvencionar exhumaciones de fosas comunes del franquismo porque somos el segundo país en número de desaparecidos forzosos después de Camboya.

Desde abril del 1939 hasta 1943 fueron fusilados 2.237 republicanos en la tapia del cementerio de Paterna. Algunos de los ejecutados eran trasladados al cementerio general de Valencia, ya que el de Paterna no podía absorber la enorme cantidad de cadáveres de sus tapias, pero la gran mayoría permanece allí, en las fosas comunes del cementerio de Paterna. En la España de Franco, los republicanos no eran dueños de sus vidas, ni de sus muertos, no tenían derecho ni a velarlos, ni a enterrarlos, ni casi a llorarlos. Así fue desde el principio y así fue hasta el final. La nuestra fue una dictadura donde el dictador murió en su cama, se declararon 30 días de luto, le lloró su familia y una buena parte de España y se le enterró en un mausoleo construido por sus víctimas.

A partir de ahí se supone que llegó la democracia, lo que debiera haber conllevado la exhumación sistematizada de las fosas comunes, la retirada de todos los símbolos franquistas, los cambios de nombres en calles, avenidas y plazas dedicadas a torturadores, secuestradores, asesinos y golpistas, reparación a la víctimas, la anulación de condenas como la de Miguel Hernández…pero nada de eso llegó, se hizo una auténtica política de desmemoria y ante cualquier atisbo de petición de justicia la contestación fue y, sigue siendo: “dejad tranquilos a los muertos”, evidentemente, quienes dicen eso, se refieren a los suyos.

Pero algunas no nos resignamos. No nos resignamos a que no exista una verdadera política de memoria, justicia y reparación porque, casi 42 años después de la muerte del dictador, todo está por hacer. Lamento profundamente que justamente comiencen las labores de exhumación el día después de la pérdida irreparable de uno de los imprescindibles: Carlos Slepoy, luchador por los Derechos Humanos contra la impunidad, tanto en Argentina como en nuestro país. El mejor homenaje, sin embargo, es demostrar que su legado se mantiene en demostrar que no abandonamos la batalla.

Como Diputada de Memoria Histórica de la Diputación de Valencia estoy orgullosa de que por fin vayamos a abrir las fosas de la vergüenza. Éste fue uno de los objetivos que tenía más claros cuando se creó la delegación, porque la exhumaciones son y deberían haber sido una obligación para las instituciones públicas, porque las víctimas de la dictadura no han tenido ni tan siquiera los derechos que con carácter general tiene cualquier víctima. Por lo que, al sentimiento de satisfacción se le suma el de vergüenza y, sobre todo, el de indignación porque las instituciones no hayan dado, después de décadas, la dignidad imprescindible a las víctimas del franquismo, esperando quizás que ya no quedara nadie vivo que reivindicara su memoria. Pero algunas no nos olvidamos.

Un historiador logra que ocho ayuntamientos homenajeen a sus vecinos deportados a campos nazis

6 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Nunca creí que pudiéramos transformar el mundo, pero creo que todos los días se pueden cambiar las cosas”. La frase, verbalizada por la resistente antinazi, periodista y escritora francesa Françoise Giraud, resume el espíritu con el que se levanta, cada mañana, Víctor Peñalver Guirao. Con solo 25 años, este historiador murciano se conjuró para lograr que la Región de Murcia dejara de ser una de las comunidades autónomas más desmemoriadas de España.

Sin ningún tipo de ayuda ni apoyo institucional, comenzó a visitar ayuntamientos y grupos políticos municipales de las poblaciones cercanas a su localidad natal, Cehegín. Dos años después, su discreto y, a la vez, constante trabajo ha dado sus frutos: ocho consistorios, incluido el de la capital murciana, han aprobado mociones de reconocimiento y homenaje a sus vecinos deportados a campos de concentración nazis. Tres de ellos ya han inaugurado, además, monumentos con la misma finalidad y el resto tiene previsto erigirlos en los meses venideros.

Peñalver comenzó a ser conocido en Murcia por su trabajo sobre algunos centros de detención del franquismo y por su investigación sobre la utilización de prisioneros republicanos y la muerte de algunos de ellos, durante la construcción del embalse del Cenajo.

Ese último trabajo sirvió, además para que el ayuntamiento de Moratalla y el Grupo Socialista en el Congreso pidieran a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) que retirara la placa que recordaba la inauguración del pantano, presidida por Franco, y colocara otra recordando el papel que jugaron los prisioneros republicanos. La CHS terminó cediendo, pero solo a medias. Quitaron la placa franquista sustituyéndola por otra que no mencionaba a los prisioneros esclavos.

Junto a esos trabajos, sus mayores esfuerzos se han centrado en reivindicar la figura de los españoles y españolas que pasaron por los campos de la muerte de Hitler: “Todo empezó en 2015 –nos dice–. Al cumplirse 70 años de la liberación de los campos de concentración aparecieron nuevos libros y se habló bastante sobre el tema. Sin embargo había un desconocimiento general entre la población porque este asunto ha sido y sigue siendo ocultado intencionadamente en los programas educativos”.

El joven historiador asegura que la Historia oficial “ha construido una sociedad que cree que los judíos fueron las únicas víctimas en esos campos; desconoce que también hubo más de 9.300 compatriotas nuestros, de los que 5.500 murieron allí”. Por ello, decidió que debía intentar “sacar del olvido a estos hombres y mujeres para que se reconociera su papel en la defensa de las libertades, primero en España y después en Europa”, afirma.

Primera parada, su pueblo

Lo primero que hizo fue reunir información sobre los vecinos, nacidos en municipios murcianos, que habían pasado por Mauthausen y por otros campos de concentración nazis. Después, se dedicó a redactar instancias y a presentarlas en los correspondientes ayuntamientos: “Empecé en mi pueblo, Cehegín, y en el de los municipios más cercanos de la Comarca del Noroeste de Murcia”.

Asegura que comenzó por esta zona “por puro pragmatismo”. En una sola mañana, prosigue, “podía visitar hasta cinco ayuntamientos para dar registro de entrada a los datos que había obtenido y a estas instancias en las que pedía la construcción de un lugar de memoria, ya fuera placa o monolito, en el que se incluyeran los nombres de sus vecinos deportados”.

Peñalver se encontró con reacciones de lo más diversas entre los políticos: “Primero, siempre, eran de sorpresa ante el hecho de que hubiese víctimas del genocidio nazi allí, en sus pueblos. Después hubo colaboración en unos casos y pasividad en muchos otros. De hecho hay ayuntamientos que tienen mi solicitud desde 2015 y, pese a insistirles mucho, todavía no tengo respuesta. Por eso, a veces, ante el silencio de los gobiernos municipales, decidía ponerme en contacto con partidos de la oposición, principalmente Izquierda Unida, para que llevaran mi solicitud a pleno y se votara”.

El historiador valora que, cuando ha logrado que sean llevadas a pleno, sus iniciativas siempre han sido aprobadas: “Hemos conseguido ocho pequeñas grandes victorias. Ocho mociones aprobadas en otros tantos municipios. Y casi siempre ha sido por unanimidad. Precisamente, la única excepción fue en mi pueblo”, dice.

Peñalver recuerda que “ en el debate la portavoz del PP en Cehegín dedicó su primer turno a hablar del paro, juventud, vivienda… Su segunda intervención la utilizó para pedir un reconocimiento a los caídos de la División Azul y para criticar mi labor como historiador. ¿Por qué aprovechó el debate sobre los deportados cehegineros para pedir un reconocimiento a sus verdugos, a los franquistas, a la División azul, a los aliados de Hitler? Yo creo que situaciones como esta demuestran que el relato franquista de la Historia no solo se mantiene, sino que es defendido por un gran número de personas”.

El superviviente del campo nazi de Mauthausen Juan Aznar interviene por videoconferencia en uno de los actos organizados / Foto cortesía familia Aznar
El superviviente del campo nazi de Mauthausen Juan Aznar interviene por videoconferencia en uno de los actos organizados / Foto cortesía familia Aznar

Cada acto es un premio

En el caso de la ciudad de Murcia y de Caravaca de la Cruz, el homenaje pudo ser disfrutado por los dos últimos deportados murcianos de Mauthausen que quedan con vida y que son naturales de estas dos localidades. Se trata de Francisco Griéguez y de Juan Aznar. “Confieso que su mera existencia fue otro de los motivos que me empujaron a seguir adelante con este trabajo. Tras más de setenta años de silencio y olvido, de los cuales cuarenta pertenecen al periodo democrático, teníamos la posibilidad de honrar y homenajear a dos personajes históricos y que ellos pudieran verlo y disfrutarlo en vida junto a sus familiares”, apunta.

Y así fue, en el acto de Caravaca de la Cruz, Juan Aznar pudo incluso intervenir a través de una videoconferencia realizada desde la localidad francesa en la que reside. “Escucharle, después de todo lo que sufrió en Mauthausen, hablar sin un ápice de rencor… con humildad y bondad; fue muy emocionante. Jamás pensé, cuando empecé con esto que se organizaría un acto así: una sala llena, multitud de vecinos, familiares de un deportado y un superviviente agradeciéndonos todo el cariño mostrado. Conocer a Juan ha sido el mejor momento que me ha brindado esta profesión”.

El historiador afirma que también le resulta muy gratificante ver a los descendientes de los homenajeados asistir a estos actos, aunque no puede evitar un cierto sentimiento de vergüenza. “Siento la necesidad de pedirles perdón; como ciudadano de un país democrático resulta hiriente que estos héroes hayan sido apartados de nuestra historia. Francia los acogió y les homenajeó; y, sin embargo, en España no encontraron ni un tímido gesto de cariño”, sostiene.

Mirando ya hacia el futuro, Peñalver piensa centrarse en recuperar la historia de las cárceles, centros de detención y campos de concentración franquistas que funcionaron en Murcia durante la dictadura y, nuevamente, en los deportados a campos nazis. Afirma que llevará estas propuestas a más ayuntamientos de la Región e incluso de fuera de ella.

“Ya he empezado en la provincia de Almería con el gobierno municipal de Carboneras. También voy a permanecer vigilante para que las localidades que aprobaron la moción, la cumplan íntegramente. Por otro lado, todo indica que la Asamblea Regional de Murcia aprobará igualmente un reconocimiento público a todos los deportados de la Comunidad. Parece que, poco a poco, conseguiremos que se ponga a nuestros deportados en el lugar que se merecen”, concluye.

Las ocultadas causas políticas del crecimiento de las desigualdades

5 octubre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 4 de mayo de 2017.

Este artículo resume un informe que ha tenido un enorme impacto en Estados Unidos sobre las causas políticas del enorme crecimiento de las desigualdades, no solo en Estados Unidos, sino en los países capitalistas desarrollados, cuestionando los argumentos que atribuyen tal crecimiento a la revolución tecnológica y/o a la globalización. El artículo subraya que es el contexto político y las relaciones de poder que lo configuran lo que determina la revolución tecnológica y/o la globalización.

Una de las características del tiempo que vivimos es el crecimiento de las desigualdades económicas, sociales, políticas y culturales, tanto entre como dentro de la mayoría de países capitalistas desarrollados. En este artículo me centraré en las causas del crecimiento de las desigualdades económicas, analizando las desigualdades salariales, las desigualdades en los ingresos familiares y las desigualdades en la propiedad del capital (productos que generan renta), analizando tales desigualdades en Estados Unidos, por dos razones: una, por ser representativo del capitalismo más avanzado y desarrollado del mundo capitalista occidental (punto de referencia para el pensamiento liberal); y otra, porque lo que estamos viendo desde los años ochenta, a partir de la revolución neoliberal iniciada por el presidente Reagan, es la “americanización de Europa”, expresión que refleja el dominio del pensamiento liberal a los dos lados del Atlántico Norte. En realidad, tal crecimiento de las desigualdades económicas se debe primordialmente a la aplicación (e imposición) de las políticas neoliberales en la gran mayoría de tales países, siguiendo el modelo neoliberal estadounidense.

Las desigualdades salariales

Si analizamos la evolución de los salarios, ya sea considerando el salario por hora, ya sea el salario anual, podemos ver que los salarios del decil superior han crecido de una manera muy marcada, casi exponencial a partir de la década de los años ochenta (cuando se inició la revolución o, mejor dicho, contrarrevolución neoliberal), mientras que los salarios de los cuatro deciles inferiores han ido creciendo muy lentamente desde entonces (e incluso han descendido durante la Gran Recesión 2007-2015, lo cual nunca ocurrió en el decil superior, cuyos salarios continuaron aumentando durante la Gran Recesión). Y lo que sí que disminuyó en la gran mayoría de la población asalariada fueron los beneficios sociales, relacionados con los sueldos. Así, por ejemplo, el porcentaje de la población laboral que tenía alguna cobertura de beneficios sanitarios, financiados conjuntamente por los empresarios y por los trabajadores y empleados (la mayoría de la financiación del aseguramiento sanitario privado en EEUU proviene del lugar de trabajo a través de aportaciones de empleadores y empleados) descendió durante el mismo periodo de tiempo considerablemente, descenso mucho más marcado entre los deciles salariales inferiores, pasando de un 42% en 1980 a un 25% en 2010, que en el decil superior (de un 92% a un 78%). Una situación semejante ocurrió con las pensiones privadas financiadas a través de puestos de trabajo (la mayoría de los datos presentados en este artículo proceden del documento Three Key Economic Distributions, del profesor John Schmitt, del Washington Center for Equitable Growth).

Ingresos familiares

En los ingresos familiares vemos también, durante el mismo periodo 1980-2015, un crecimiento muy acentuado de los ingresos de las familias del decil superior de ingresos familiares. En cambio, en los deciles inferiores hemos visto un crecimiento muy lento de los ingresos familiares desde 1980, crecimiento interrumpido, sin embargo, durante la Gran Recesión. La causa de que los ingresos familiares no hayan descendido (como descendieron los salarios) en los deciles inferiores se debe al incremento de la participación de la mujer en el mercado de trabajo, más acentuado en los deciles inferiores que en los deciles superiores, en los que el crecimiento de los ingresos familiares se debe al crecimiento tan marcado de los ingresos salariales de las mujeres pertenecientes a las clases de ingresos superiores.

De estos datos de deriva que los deciles superiores, y muy en particular el decil más alto, han visto crecer sus ingresos de una manera muy acentuada durante la contrarrevolución neoliberal, crecimiento muy marcado a medida que el nivel de renta subía. Así, el 1% de mayor renta salarial pasó de tener el 10% de toda la renta del país en 1980 a un 23% en 2015.

El crecimiento de las desigualdades en la distribución de la propiedad

Si en lugar de la distribución de las rentas analizamos la distribución de la propiedad, vemos que esta última se ha ido concentrando mucho más. En realidad, el 1% de propietarios ha pasado de tener el 34% de toda la propiedad en 1980 a un 37% en 2013 (y pasó de tener el 10% de toda la renta al 20%). En realidad, el 20% de propietarios tiene el 88% de toda la propiedad (y el 61% de toda la renta), mientras que el 40% no solo no tiene propiedades, sino que debe dinero para pagarlas. Es decir, están endeudados, primordialmente pagando su vivienda. Es la población hipotecada. Este porcentaje de endeudamiento y la profundidad del mismo crecieron espectacularmente durante la Gran Recesión. Este 40% tiene solo el 9% de toda la renta del país.

El crecimiento de los ingresos del decil superior se debe al crecimiento de los sueldos de los grandes propietarios y gestores de las empresas, que ha sido casi exponencial en las rentas superiores, y al crecimiento de las rentas derivadas de la propiedad que poseen. El ligero crecimiento, estancamiento o descenso de las rentas inferiores (del 40% de la población laboral en EEUU) se debe al ligero crecimiento, estancamiento o descenso de los salarios, y al crecimiento del endeudamiento de dichas rentas inferiores.

La disminución de la movilidad vertical

A raíz de estos datos, se puede concluir que las desigualdades inherentes al sistema capitalista han crecido notablemente en el periodo 1980-2015. Pero un fenómeno igualmente importante y que apenas ha tenido visibilidad mediática ha sido el descenso de la movilidad vertical. Uno de los argumentos que han sido utilizados con mayor frecuencia por parte de los economistas neoliberales ha sido que la estabilidad política del capitalismo avanzado está basada en la movilidad social, es decir, que una persona de origen “humilde” (expresión que se utiliza para definir a las familias de rentas inferiores) pueda alcanzar los niveles superiores de poder económico y/o político. Y se señala como prueba de ello que EEUU ha tenido dos presidentes, Clinton y Obama, de origen “humilde”. En realidad, se considera a EEUU como uno de los países con mayor movilidad vertical, y ello como resultado de las grandes oportunidades que ofrece el modelo económico liberal.

Esta supuesta movilidad vertical también se expresa en que, aparentemente, los hijos e hijas tienen mayor nivel de rentas que sus padres. La movilidad intergeneracional se presenta como una muestra del “sueño americano”, causa mayor de la estabilidad política del país y del atractivo del modelo liberal estadounidense. El único problema con tal supuesto es que no es verdad. Los datos no avalan esta percepción, promovida por el establishment político-mediático del país. Los datos muestran que la movilidad vertical, incluida la intergeneracional, es mucho más limitada de lo que se ha supuesto.

En realidad, EEUU es uno de los países con menos movilidad social. Como bien ha señalado Paul Krugman, EEUU (y el Reino Unido) son los países con menor movilidad social vertical de entre los que se ha estudiado la extensión de tal movilidad (Francia, Japón, Alemania, Nueva Zelanda, Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca). En estos países se analizaba el nivel de renta de los hijos comparándolo con el de sus padres (a la misma edad y con la misma capacidad de compra de la moneda utilizada), viéndose que EEUU era en el que menos se daba el supuesto de que los hijos vivían mejor que los padres, siendo en los países escandinavos donde la movilidad intergeneracional era mayor.

Y lo que es importante señalar es que durante el periodo neoliberal ha descendido la movilidad vertical, a la vez que han crecido las desigualdades de ingresos, de renta y de propiedad.

Las ocultadas causas políticas del crecimiento de las desigualdades

Mucho se ha escrito sobre las causas de tal crecimiento de las desigualdades, desde la revolución digital a la globalización, entre muchos otros factores. En esta discusión se oculta o ignora el elemento político, que es el determinante de dicho crecimiento y que configura todas las otras causas a la que se atribuye tal crecimiento. Qué forma tienen la revolución tecnológica o la globalización depende del contexto político que configura cada una de ellas. Los datos muestran que el crecimiento de las desigualdades adquiere una dimensión mayor a partir de la década de los años ochenta, que es cuando se aplican las políticas neoliberales, que son las políticas que el mundo de las grandes empresas (lo que en EEUU se llama la corporate class) aplica a través de las instituciones políticas, frente y en contra del mundo del trabajo.

Las políticas públicas de corte neoliberal como responsables del crecimiento de las desigualdades

Como consecuencia de ello han tenido lugar los siguientes hechos, todos ellos indicadores del poder de clase del mundo empresarial:

• La disminución, desde 1980, del poder adquisitivo del salario mínimo, establecido por ley por el Estado.

• Descenso de la población laboral sindicalizada, que ha pasado de ser el 30% de la población laboral en 1980 a un 12% en 2014, como resultado del enorme descenso de la sindicalización en el sector privado, que hoy no llega ni al 9% (en el sector público se mantiene en el 38%), y ello a pesar de que la mayoría de los trabajadores señalan, a través de las encuestas, que les agradaría tener sindicatos que defendieran sus intereses. Este descenso, pues, no se debe a la falta de interés, sino a las crecientes dificultades que el mundo empresarial, con ayuda del Estado, impone para que los trabajadores puedan sindicalizarse, siendo EEUU uno de los países donde la sindicalización es más difícil de llevar a cabo.

Esta realidad -la creciente dificultad en poder sindicalizarse- produce el crecimiento de la capacidad de decisión, así como de la influencia política y mediática, del mundo empresarial, lo que ha determinado un enorme debilitamiento de las clases populares, y muy en particular de la clase trabajadora. En realidad, hay una relación inversa entre el nivel de sindicalización en el sector privado y el crecimiento de las desigualdades de renta -tanto individuales como familiares-, tal como ha documentado el respetado y conocido Economic Policy Institute de Washington. Y también está documentado el crecimiento de la brecha salarial dentro de una misma empresa cuanto menor sea la sindicalización y la fuerza de la clase trabajadora dentro de la misma. En realidad, desde 1980 la diferencia salarial entre los ejecutivos de las grandes empresas y los salarios (mediana) de los empleados y trabajadores ha crecido, pasando de ser en 1980 de 29 veces, a 303 en 2015.

La desregulación de los mercados de trabajo

Otra medida neoliberal que tenía como objetivo debilitar al mundo del trabajo han sido las reformas laborales orientadas a desregular el mercado de trabajo, lo cual ha conseguido disminuir los salarios y la protección social de los trabajadores.

La privatización de los servicios públicos

La privatización de los servicios tiene como objetivo el cambio de las relaciones laborales, dificultando la sindicalización y protección de los empleados y trabajadores, menor en el sector privado que en el público. La subcontratación y externalización de actividades y servicios de las empresas (tanto públicas como privadas) tienen como objetivo el debilitamiento de la población empleada, pues en las empresas subcontratadas hay menor protección social y salarios más bajos que en las empresas que subcontratan.

La globalización en el contexto político actual

La movilidad de capitales busca la apertura de los mercados y el abaratamiento de los costes de producción, entre los cuales los costes salariales juegan un papel determinante. De ahí que los tratados mal llamados de libre comercio que regulan la movilidad de capitales tengan como principal objetivo el garantizar las inversiones en países con menores costes laborales, movilidad que se hace a costa de destruir puestos de trabajo con salarios altos en EEUU. La evidencia de ello es abrumadora, habiendo sido tal movilidad una de las mayores causas del descenso de la cantidad de puestos de trabajo en la manufactura en EEUU. La popularidad de tales tratados en el mundo empresarial contrasta con su gran impopularidad entre la clase trabajadora.

La inmigración apoyada por el mundo empresarial

La inmigración ha contribuido a la bajada de los salarios, pues el precio del trabajo depende, en cierta manera, de la demanda de puestos de trabajo y de la oferta de tales puestos. A mayor número de demandantes -de personas que buscan trabajo- menor es el salario ofrecido por los empresarios. De ahí que el mundo empresarial favorezca la entrada de inmigrantes, no solo para aumentar el número de personas que quieren trabajar, sino también por su disponibilidad para aceptar salarios más bajos y en peores condiciones que los nativos.

¿Qué tiene que hacerse?

A la luz de estos datos es lógico que la solución sea precisamente el desarrollo de políticas opuestas a las neoliberales, empoderando a las clases populares a través de los instrumentos disponibles, para revertir el deterioro de su bienestar. Tales medidas pasan por: aumentar el salario mínimo; aumentar la ocupación y la creación de buen empleo; dificultar la creación de mal empleo orientando la revolución tecnológica a la supresión de tal tipo de trabajos; facilitar la sindicalización, alcanzando los niveles del norte de Europa; regular el mercado de trabajo para reforzar al mundo del trabajo en su negociación con el mundo empresarial; desprivatizar los servicios, y extender la responsabilidad pública a los sectores de la energía, las finanzas y sociales (desde sanidad a educación, pasando por servicios sociales, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, vivienda, seguridad y protección social); desanimar y desfavorecer la subcontratación prohibiendo este fenómeno en los servicios públicos, a no ser que los contratantes se comprometan a respetar los derechos laborales (salarios y protección social) existentes en el sector público; desarrollar medidas proteccionistas en la movilidad de capitales y de personas; sindicalizar a la población inmigrante; facilitar la integración de la mujer en el mercado del trabajo, en lugar de enfatizar la inmigración; y eliminar las desigualdades sociales entre géneros y entre razas en el país. Y, naturalmente, políticas fiscales auténticamente progresivas que tengan como objetivo aumentar las rentas del trabajo a costa de reducir las rentas del capital, incluyendo medidas de control público de la propiedad y de la gestión en sectores clave de la economía. Estas son las líneas generales de lo que debe hacerse para reducir las desigualdades, empoderando a las clases populares para que vayan aumentando su nivel de exigencias, de manera que puedan transcender las coordenadas de poder existentes hoy en los países capitalistas de elevado nivel económico. Estas medidas son tan aplicables en EEUU como en España, así como en cualquier otro país a los dos lados del Atlántico Norte que han estado sufriendo las políticas neoliberales implementadas por las clases dominantes. Así de claro.

A 90 años de la ejecución de Sacco y Vanzetti

4 octubre, 2017

Fuente: http://www.toporhacer.org

“El enemigo nos quiere muertos y nos tendrá muertos para defender el privilegio y la tiranía, para humillaros, para acobardaos, para venceros, destruiros y encadenar los pueblos al carro de su esclavitud (…) Y este mismo enemigo, clava sus inmundos tentáculos en la carne de todos los pueblos de la Tierra, prepara el más grande militarismo del mundo y se apresta a esclavizar la entera humanidad. Hay que aplastarle la cabeza” – Bartolomeo Vanzetti

Hace 90 años, el 23 de Agosto de 1927 en Massachusetts, EEUU, son ejecutados en la silla eléctrica Niccola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, dos inmigrantes italianos y reconocidos anarquistas.

Sacco y Vanzetti habían sido arrestados siete años antes en Buffalo, Nueva York, el 5 de mayo de 1920. La acusación: el asesinato del empleado Frederick Parmenter y del vigilante de seguridad Alessandro Berardelli, más el robo de 15.776 dólares con 51 centavos en la Slater–Morrill Show Company, Pearl Street, South Baintree, en la tarde del 15 de abril de 1920

El contexto

Explica un artículo publicado en el Portal Oaca por la Biblioteca Antiautoritaria Sacco y Vanzetti (Chile) lo siguiente acerca del caso:

El caso de los compañeros Sacco y Vanzetti es quizá el que ha tenido mayor repercusión internacional, es sin duda un caso emblemático por todo el proceso judicial que los mantuvo en prisión y que generó reacciones a nivel mundial.

Un importante hombre de negocios y su vigilante habían sido asesinados durante un robo, esos eran los hechos y alguien debía ser juzgado por aquello y pagar con la propia vida, para así acallar las críticas de la alta burguesía del país.

Diversas campañas de Solidaridad se levantaron para exigir su liberación, no solo por la férrea oposición ácrata hacia las prisiones, sino que además, por la cantidad de burdos vicios legales y falsedades, cuya único finalidad era la de conseguir la sentencia de culpabilidad. Debían ser considerados culpables, a como diera lugar y a cualquier costo, el juego típico de la democracia y la justicia que la defiende.

Para explicar el caso Sacco y Vanzetti, es preciso ambientarlo en la atmósfera envenenada que se generó en los Estados Unidos al término de la primera guerra mundial. Atmósfera saturada de odio patriótico fomentada por el Ministro de Justicia.

En junio de 1919, un compañero de Sacco y Vanzetti, Carlo Valdinoci muere al estallar una bomba que estaba instalando en la casa del Fiscal General Mitchell Palmer, conocido por llevar adelante la campaña de deportación y expulsión de anarquistas en EEUU. Por esta acción será investigado y detenido Andrea Salcedo, quien posteriormente será asesinado por la policía.

El cuerpo muerto del compañero es encontrado en la vereda del edificio del Ministerio de Justicia, donde estaba detenido hace varias semanas. La policía levanta la tesis del suicidio, mientras que lxs compañerxs ácratas hablan de asesinato, pues un método clásico de tortura policial era colgar a lxs detenidxs de los talones y amenazarlxs con arrojarlxs al vacío.

Así entonces diferentes compañerxs comienzan a agitar solidariamente, en ese contexto, dos días después del asesinato de Andrea Salcedo, Sacco y Vanzetti son detenidos portando armas y panfletos en protesta al crimen policial, luego son liberados, pero forman parte ya de un expediente de catastro de anarquistas en la región.

¿Quiénes eran Sacco y Vanzetti?

La web Infobae les describe de la siguiente manera en su artículo “Odio y prejuicio en EEUU: hace 90 años ejecutaban a los anarquistas Sacco y Vanzetti“:

¿Quiénes eran? El zapatero Sacco había nacido el Torremaggiore, Foggia, y emigró a los Estados Unidos a sus 17 años, y el pescador Vanzetti, nacido en Villafalletto, Cuneo, recaló allí a los 20.

El juez Webster Thayer no ocultó su odio antes de obtener pruebas: “Este hombre, Vanzetti, aunque en realidad no haya cometido ninguno de los crímenes que se le atribuyen, es sin duda culpable porque es un enemigo de nuestras instituciones”, dijo. No sorprende que esta escandalosa arbitrariedad haya sido borrada de las transcripciones del juicio.

El artículo “Sacco y Vanzetti: la fuerza de la tradición obrera“, publicado en Izquierda Diario, dice esto al respecto:

Nicola Sacco (n. 22 de abril de 1891) y Bartolomeo Vanzetti (n. 11 de junio de 1888) emigraron a Estados Unidos con 17 y 20 años respectivamente. Ambos provenientes de Italia y seguidores del anarquista Luigi Galleani (anarquista italiano, promotor de sabotajes y atentados en Estados Unidos).

Los hechos

Como hemos explicado sobre estas líneas, en la tarde del 15 de abril de 1920, frente a una fábrica de calzados, un hombre de negocios y un guardia fueron muertos a tiros y despojados de una suma superior a los 15.000 dólares que llevaban para el pago de salarios.

El hecho desató la ira de la prensa y el eco de esta indignación repercutió en la Cámara Legislativa del Estado, que votó una recompensa de 25.000 dólares, solicitada por el entonces gobernador Calvin Coolidge (más tarde presidente de los Estados Unidos) para pagar a quien hiciera condenar a los delincuentes. Por su parte otras importantes empresas prometieron elevadas recompensas buscando obtener un culpable

Diecinueve días después del crimen, se había apresado a los dos italianos, para la policía, la urgencia de resolver el crimen era cuestión de revancha y de dinero.

Volviendo al citado artículo escrito por la Biblioteca Antiautoritaria Sacco y Vanzetti:

Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron arrestados en Brockton la noche del 5 de mayo de 1920, por un policía que buscaba a otro individuo. Llevados a la jefatura, no se les acusó de ningún delito. Sólo se les interrogó acerca de sus actividades políticas, la prensa inmediatamente divulgó el hecho de que eran anarquistas, como prueba moral de la capacidad de aquellos para delinquir.

Estaban condenados desde antes de que empezara el rito del proceso jurídico. Sacco y Vanzetti comprendieron esto de inmediato, razón por la cual decidieron jugar un papel activo en la defensa de sus ideas y convicciones, no ocultando jamás sus posturas políticas y no entrando en el juego de apuntar a otrxs compañerxs o de desmarcarse de alguno de sus vínculos.

La farsa de juicio

El juicio fue una farsa de principio a fin, como se relata en Infobae:

Empezaban la venganza y la farsa judicial.

Vanzetti fue acusado por el robo en South Bridgewater. Sacco tenía una coartada: demostró con su tarjeta de entrada y salida que trabajó todo el día. Vanzetti, pescador libre, sólo presentó el testimonio de dieciséis testigos, italianos de Plymouth, que juraron haberle comprado anguilas ese día. Su abogado, James Vahey, distinguido jurista de Boston, le aconsejó no declarar por miedo a que su militancia anarquista condicionara al jurado. Pero fue una trampa: la falta de ese testimonio convenció al jurado: “Guilty”, decretó.

Vanzetti, furioso, gritó:

–¡Me vendió por treinta monedas, como Judas a Jesucristo!

El juez Thayer, acérrimo enemigo de los inmigrantes italianos –”los bachicha”, les decía–, lo condenó a cumplir entre doce y quince años de cárcel: lo máximo permitido. Pero más tarde, él y Sacco fueron juzgados por el homicidio en Dedham, Massachusetts, de Parmenter y Berardelli. Dato no menor: el implacable y xenófobo juez Thayer ¡pidió el caso!

Las autoridades judiciales y policiales tomaron la grotesca medida de proteger el tribunal con placas de hierro pintadas de color madera (camouflage, como en la guerra) y pesadas puertas de acero para defenderse “de un posible ataque con bombas” (sic).

Las coartadas. Vanzetti volvió a esgrimir la anterior: “En el momento del asalto a Baintree estaba vendiendo pescado”, dijo, y ofreció testigos. En cuanto a Sacco, recordó que ese día “estuve en Boston para sacar un nuevo pasaporte en el consulado italiano”, juró que luego había almorzado con varios amigos en el norte de la ciudad, y éstos testificaron a favor.

Antes del juicio, Fred Moore, el abogado de Sacco, trató de hablar con el empleado del consulado que atendió a Sacco en la tarde del crimen. Un amigo lo encontró en Italia, y el empleado reconoció a Sacco “Por la enorme fotografía que presentó”, y no falló en la fecha: 15 de abril de 1920. Lamentable: el empleado no pudo al tribunal –estaba enfermo–, y su testimonio clave fue leído rápidamente en la corte y rechazado por la fiscalía. La telaraña empezaba a ser mortal…

Una parte importante del juicio se basó en pruebas materiales: pistolas, balas y una gorra. Pero no fue posible probar nada: la balística fue imperfecta… y la gorra le quedaba demasiado chica. Sobraban elementos incidentales.

La causa flotaba entre las aguas de “la duda razonable”: decisiva según la Constitución y las leyes para exculpar a un acusado. Sin embargo, el odio, el prejuicio y el miedo –cóctel letal– impulsaron la pena de muerte…

Pero tardó. Los seis años siguientes fueron un largo minué de apelaciones, testigos de la defensa que se retractaron, y vergonzosos estallidos de furia y discriminación. El juez Thayer gritó:

–¡En este país ningún anarquista de pelo largo tendrá derecho a reclamar ante la Corte Suprema!

Sin contar ciertas voces que bajaban desde las graderías:

–¡Malditos sean! ¡Deberían ahorcarlos de cualquier manera!

Mientras, Sacco y Vanzetti persistían en declararse inocentes. No tenían antecedentes penales. Abrazar el anarquismo sin cometer delito alguno no estaba penado. A lo largo de esos años escribieron cartas insistiendo en su inocencia. Después de cumplida la sentencia, el influyente y prestigioso periodista Walter Lippman redactó: “Si Sacco y Vanzetti eran bandidos profesionales, entonces los historiadores y biógrafos que intenten deducir su carácter a través de documentos personales podrían evitarlo de una vez. A través de cada prueba que conozco para juzgar el carácter… ¡estas son cartas de hombres inocentes!”

El 19 de abril de 1927, cuatro meses antes de su ejecución, Vanzetti dijo en Dedham, Massachusetts:

–No le desearía a un perro o a una serpiente, a la criatura más baja y desafortunada de la tierra, a ninguno de ellos, lo que he sufrido por cosas de las que no soy culpable. Estoy sufriendo porque soy un radical, y sí soy un radical. He sufrido porque soy italiano, y sí soy italiano. Si pudieran ejecutarme dos veces, y si pudiera renacer dos veces, viviría de nuevo todo lo que he vivido.

Izquierda Diario, en su mentado artículo, resume el juicio de la siguiente manera:

El fiscal y el juez Webster Thayer –a cargo del proceso- totalmente impregnados de la atmósfera xenófoba y anti-obrera, fueron acusados reiteradas veces que sus sentimientos antiinmigrantes y anti-anarquistas predispusieran al jurado y la sentencia final: culpables del robo y los asesinatos, condenados a la silla eléctrica, en la Casa de la Muerte de la prisión del Estado de Massachusetts.

El proceso mismo fue cuestionado, las pistas del crimen eran que los asaltantes “tenían aspecto de italianos”. Los testigos incluso no pudieron reconocerlos. Antiguos compañeros de trabajo de Sacco y Vanzetti fueron a declararon que a uno lo vieron trabajando y al otro en la embajada tramitando un nuevo pasaporte, el mismo funcionario de la embajada declaró la veracidad de ese hecho. Pero no bastó. Estaban condenados por ser trabajadores, por ser pobres –como dijo Sacco en su sentencia final.

Y, la Biblioteca Antiautoritaria que lleva por nombre el de los dos compañeros, lo resume así:

Más allá de cualquier argumentación “legalista”, lo cierto es que nunca hubo pruebas que situaran a Sacco y Vanzetti en el lugar del robo y posterior asesinato y este hecho es una clara muestra del absurdo jurídico, del cinismo dentro de la lógica de la Autoridad, pruebas más o pruebas menos, los juicios son instancias teatrales donde simplemente el Poder cobra revancha sobre las vidas que se alzan en su contra, ya sea traspasando una ley específica o cuestionando todo el engranaje de la Autoridad en su conjunto.

El juicio plagado de falsedades, infamias, pericias mal ejecutadas y testimonios inducidos y retractados, fue la puesta en escena de todo un despliegue político- represivo contra de las ideas anarquistas que Sacco y Vanzetti defendieron hasta el momento de su asesinato. El juicio fue un circo, donde desde un inicio la silla eléctrica estuvo encendida. Mención aparte merece el hecho de que la condición de inmigrantes y su origen italiano, pesaron como argumento para tendenciar el caso.

Las protestas recorren el globo entero

Los trabajadores y trabajadoras del mundo sabían que todo era una mentira, que se trataba de un montaje, como también había sucedido en el caso de los mártires de Chicago años antes. Leemos en Izquierda Diario que

su crimen era pelear por un mundo mejor y gritarlo a los cuatro vientos, negarse a pelear en la Primera Guerra Mundial y huir a México. A decir de Sacco en una de sus declaraciones “trabajé junto a judíos, irlandeses y alemanes y por todos ellos siento afecto ¿por qué pues había de combatir contra ellos? la guerra fue desatada por capitalistas ávidos de ganancias”. Por eso, obreros y obreras de todo el mundo salieron a las calles a conseguir la justicia que no podían esperar de las instituciones burguesas.

Miles se manifestaron, marcharon, protestaron y armaron Comités Pro Sacco y Vanzetti no sólo en Nueva York, Boston, Chicago, San Francisco, sino también en Londres, París, Buenos Aires y el mundo entero.

Explica el artículo del portal Oaca que

lo cierto es que inclusive gran parte de la socialdemocracia se movilizó también por su libertad, todo tipo de intelectuales liberales manifestaron públicamente su apoyo, intentando ejercer presión, esto simplemente está determinado sobre una categoría jurídica: la inocencia de ambos.

En Infobae ponen nombre a algunos de esos intelectuales liberales:

Para entonces, un frente de intelectuales levantó su bandera contra la pena de muerte decretada contra ambos. Escritores como Upton Sinclair, Bertrand Russell, John Dos Passos, George Bernard Shaw… y hasta el famoso abogado y futuro juez de la Corte Suprema, Felix Frankfurter.

Volviendo al artículo escrito por las compañeras de la Biblioteca Sacco y Vanzetti:

La agitación constante rugía en las calles del mundo de manera multiforme. Masivas manifestaciones, mitines de solidaridad, huelgas generales, atentados contra símbolos del capitalismo estadounidense y bienes de personeros responsables, entre otros hechos, formaron parte del extenso abanico de combate. Y si bien, como resulta obvio, existían diferentes ópticas sobre el cómo plasmar el gesto solidario, nunca se perdió de vista que cada una de esas herramientas apuntaban al mismo fin. Aquello es rescatable y trascendente para las luchas del presente-futuro.

El juicio y sentencia contra Sacco y Vanzetti buscaba levantarse como una advertencia a quienes se atrevieran a perturbar la tranquilidad de los explotadores, sus lujos y comodidades. Así entonces, el nombre de los dos anarquistas italianos se transformó en un símbolo para ambos bandos en permanente oposición.

Por una parte los representantes del poder veían en Sacco y Vanzetti el rostro de un entorno anárquico difuso que se atrevía a desafiar con diferentes métodos y herramientas al orden impuesto, razón más que suficiente para encarcelarlos y asesinarlos sin importar si eran o no responsables del cargo que pesaba sobre ellos.

Y al mismo tiempo los dos compañeros encendieron una llama de solidaridad y agitación, de propagación de acciones anárquicas. Sus nombres se volvieron sinónimo de lucha y propiciaron un convulsionado ambiente que desafiaba al poder mismo, más que a una autoridad en particular.

El 9 de agosto de 1927 en Chicago la huelga general es seguida por 16.000 obreros. En Nueva York, por 150 mil personas, según la policía. En Montevideo, Uruguay la huelga de 24 horas fue multitudinaria, al igual que en Asunción, Paraguay. En Argentina también, miles de trabajadores fueron reprimidos por manifestarse, pidiendo justicia para Sacco y Vanzetti.

Carta de Nicola Sacco a su hijo Dante

La emotiva carta completa, escrita por Sacco a Dante se puede encontrar en la web de la revista Contrahistoria. Sin embargo, no queremos dejar pasar la oportunidad de rescatar este párrafo:

Recuerda siempre Dante, que en el juego de la felicidad no tienes que usarlo para ti solo, sino mirar un paso detrás de ti, ayudar a los mas débiles que piden ayuda, ayudar a los perseguidos, a las víctimas que son tus mejores amigos. Son los camaradas que luchan y caen, como cayeron ayer tu padre y Bartolo, por la conquista de la alegría, de la libertad para todos y para los trabajadores pobres. En esta lucha por la vida encontrarás amor y serás amado.

La ejecución

Explica el artículo de Infobae que

en la prisión, Sacco conoció a un reo portugués, Celestino Madeiros, que en 1925 confesó ser el autor del crimen atribuido al pescador…, y su testimonio llevó a los abogados de la defensa hasta una banda tal vez responsable de los asesinatos en Baintree. Su líder, Joe Morelli, y sus hombres, robaron zapatos en varias fábricas del lugar, y los investigadores descubrieron que éste era “asombrosamente parecido a Sacco”: tanto, que muchos testigos identificaron fotos de Morelli como si fueran de Sacco…

Pero todo fue inútil. Incluso las dudosas pruebas balísticas. Desde el principio, el juez Thayer los quiso muertos, y lo logró.

En la noche de su ejecución, miles se manifestaron en Charlestown, en la Casa de la Muerte, pero fueron mantenidos lejos de la prisión por una multitud de policías. Fueron arrestados varios manifestantes. Había ametralladoras en las azoteas y grandes reflectores barriendo la escena. Una gran muchedumbre se congregó en Union Square el 23 de agosto de 1927. Pero el escarmiento final había llegado.

El pescador y el zapatero rechazaron al sacerdote, caminaron serenos y altivos hacia la silla, Sacco gritó “¡Viva la anarquía!“, y Vanzetti dijo “Adío, mia madre“. Antes se despidió de los guardias con un apretón de manos, leyó una breve declaración insistiendo en su inocencia, y dijo por fin: “Deseo perdonar a algunas personas por lo que me están haciendo ahora“.

Volvamos al artículo de Infobae:

En el funeral, calle Hanover, una corona anunció: Aspettando l´ora di vendetta (“Esperando la hora de la venganza”).

Explotaron bombas en el metro de Nueva York, en una iglesia de Filadelfia y en la casa del alcalde de Baltimore. Uno de los jurados perdió su casa: bomba nocturna. Al año, otra bomba: hogar del ejecutor Robert Elliot, el hombre que bajó la palanca. En 1932, intento de asesinato contra el juez Thayer: bomba también… Nunca pudo vivir sin custodia. Se refugió en su club de Boston. Murió el 18 de abril de 1933, a los 75 años: embolia cerebral. Una granada explotó en el escritorio del embajador norteamericano en París: su valet, herido.

Pocas veces un caso reveló el absoluto desprecio por las libertades civiles y políticas del país de Abraham Lincoln. En los primeros minutos del juicio, el juez Thayer describió a Sacco y Vanzetti como “dos bastardos anarquistas”. ¿Era posible otro final que la silla eléctrica?

50 años después: no tuvieron un juicio justo

El historiador Howard Zinn escribió en 2007 interesantísimo artículo respecto de la revisión del juicio que se produjo cincuenta años después de la ejecución de los anarquistas, incluido en su libro A Power Governments Cannot Suppress (“Un poder que el gobierno no puede reprimir”):

Cincuenta años después de la ejecución de los inmigrantes italianos Sacco y Vanzetti, el gobernador Dukakis de Massachusetts instauró un panel para juzgar la justicia de dicho proceso, y la conclusión fue que a ninguno de estos dos hombres se les siguió un proceso justo. Esto levantó en Boston una tormenta menor. John M. Cabot, embajador estadunidense retirado, envió una carta donde declaraba su “gran indignación” y apuntaba que la sentencia de muerte fue ratificada por el gobernador Fuller luego que “tres de los más distinguidos y respetados ciudadanos hicieran una revisión especial del caso: el presidente Lowell, de Harvard; el presidente Stratton, del MIT, y el juez retirado Grant”.

Esos tres “distinguidos y respetados ciudadanos” fueron vistos de modo muy distinto por Heywood Broun, quien en su columna de New York World escribió inmediatamente después que los invitados distinguidos del gobernador rindieran su informe. Y decía: “No cualquier prisionero tiene a un presidente de Harvard University que le prenda el interruptor de corriente… si esto es un linchamiento, por lo menos el vendedor de pescado y su amigo el obrero podrán sentirse ungidos en el alma pues morirán a manos de hombres con trajes de etiqueta y togas académicas”. Heywood Broun, uno de los más distinguidos periodistas del siglo XX, no duró mucho como columnista de New York World.

En el 50 aniversario de la ejecución, el New York Times informó que “los planes del alcalde Beame de proclamar el martes siguiente como el ‘día de Sacco y Vanzetti’ fueron cancelados en un esfuerzo por evitar controversias, dijo un vocero de la municipalidad ayer”.

Debe haber buenas razones para que un caso de 50 años de antigüedad, hoy ya de 80 años, levante tantas emociones. Sugiero que esto ocurre porque hablar de Sacco y Vanzetti inevitablemente remueve asuntos que nos perturban hoy: nuestro sistema de justicia, la relación entre la guerra y las libertades civiles, y lo más preocupante de todo: las ideas del anarquismo: la obliteración de las fronteras nacionales y como tal de la guerra, la eliminación de la pobreza y la creación de una democracia plena.

El caso de Sacco y Vanzetti revela, en los más descarnados términos, que las nobles palabras inscritas en los frontispicios de nuestras cortes “igualdad de justicia ante la ley”, siempre han sido una mentira. Esos dos hombres, el vendedor de pescado y el zapatero, no lograron obtener justicia en el sistema estadunidense, porque la justicia no se imparte igual para el pobre que para el rico, para el oriundo que para el nacido en otros países, para el ortodoxo que para el radical, para el blanco o la persona de color. Y aunque la injusticia se juegue hoy de maneras más sutiles y de modos más intrincados que en las crudas circunstancias que rodearon el caso de Sacco y Vanzetti, su esencia permanece.

En su proceso la inequidad fue flagrante. Se les acusaba de robo y asesinato, pero en la cabeza y en la conducta del fiscal acusador, del juez y del jurado, lo importante de ambos era, como lo puso Upton Sinclair en su notable novelaBoston, que eran wops, bachiches (es decir “italos mugrosos”), extranjeros, trabajadores pobres, radicales.

He aquí una muestra del interrogatorio policiaco.

Policía: ¿Eres ciudadano?

Sacco: No.

Policía: ¿Eres comunista?

Sacco: No.

Policía ¿Anarquista?

Sacco: No.

Policía ¿Crees en el gobierno de nosotros?

Sacco: Sí. Algunas cuestiones me gustan de modo diferente.

¿Qué tenían que ver estas cuestiones con el robo de una fábrica de zapatos en South Braintree, Massachusetts, y con los disparos que recibieron el pagador de la fábrica y un guardia?

Sacco mentía, por supuesto. No, no soy comunista. No, no soy anarquista. ¿Por qué le mintió a la policía? ¿Por qué habría de mentirle un judío a la Gestapo? ¿Por qué habría de mentir un negro en Sudáfrica a sus interrogadores? ¿Por qué necesitaba mentir un disidente en la Unión Soviética a la policía secreta? Porque saben que no existe la justicia para ellos.

¿Alguna vez ha habido justicia en el sistema estadunidense para los pobres, las personas de color, los radicales? Cuando los ocho anarquistas de Chicago fueron sentenciados a muerte en 1886 tras el motín de Haymarket (un motín policiaco, por cierto), no fue porque existiera alguna prueba de conexión entre ellos y la bomba que alguien arrojó en medio de la policía, no había ni un jirón de evidencia. Los condenaron por ser los líderes del movimiento anarquista de Chicago.

Cuando Eugene Debs y otros mil fueron enviados a prisión durante la Primera Guerra Mundial, de acuerdo con la Ley de Espionaje, ¿fue porque eran culpables de espionaje? Eso es muy dudoso. Eran socialistas que hablaban en voz alta contra la guerra. Cuando se emitió la sentencia de diez años para Debs, el magistrado de la Suprema Corte, Oliver Wendell Holmes, quiso dejar muy claro que Debs debía ir a prisión: Y citó un discurso de Debs: “La clase de los patrones siempre ha declarado las guerras, y la clase sometida siempre ha peleado en las batallas”.

Holmes, muy admirado como uno de los grandes juristas liberales, dejó claro los límites del liberalismo, las fronteras que le fijaba el nacionalismo vindicativo. Después de agotadas todas las apelaciones de Sacco y Vanzetti, el caso llegó ante el propio Holmes, en la Suprema Corte, quien se rehusó a revisar el caso, y dejó que el veredicto quedara en pie.

En nuestro tiempo, Ethel y Julius Rosenberg fueron enviados a la silla eléctrica. ¿Fue porque eran culpables, más allá de cualquier duda razonable, de pasarle secretos atómicos a la Unión Soviética? ¿O fue porque eran comunistas, como dejó claro el fiscal con la aprobación del juez? ¿No fue también porque el país estaba en medio de una histeria anticomunista, cuando los comunistas tomaban el poder en China, había guerra en Corea, y el peso de todo eso había que imputárselo a dos comunistas estadunidenses?

¿Por qué fue sentenciado en California a diez años de prisión George Jackson, por un robo de 70 dólares, y luego fue asesinado a tiros por los guardias? ¿No fue porque era pobre, negro y radical?

¿Puede hoy un musulmán, en la atmósfera de “guerra contra el terror” confiar en una justicia equitativa ante la ley? ¿Por qué sacó la policía de su carro a mi vecino del piso de arriba, si no había violado ningún reglamento de tránsito y luego fue cuestionado y humillado? ¿Acaso fue porque es un brasileño de piel morena que podría parecer un musulmán de Medio Oriente?

¿Por qué los dos millones de personas en las cárceles y prisiones estadunidenses, y los seis millones que están bajo fianza, vigilancia o libertad condicional son fuera de toda proporción gente de color o pobres? Un estudio muestra que 70 por ciento de la gente que está recluida en las prisiones de Nueva York proviene de siete barrios de la ciudad conocidos como zonas de pobreza y desesperación.

La injusticia de clase corta transversalmente todas las décadas, todos los siglos de nuestra historia. En medio del caso de Sacco y Vanzetti, en el poblado de Milton, Massachusetts, un hombre rico le disparó a otro que recogía leña en su propiedad y lo mató. Pasó ocho días en la cárcel, luego se le dejó salir con fianza, y no fue procesado. Una ley para los ricos, una ley para los pobres; esa es una característica persistente de nuestro sistema de justicia.

Pero ser pobres no fue el crimen principal de Sacco y Vanzetti. Eran italianos, inmigrantes, anarquistas. No habían pasado siquiera dos años desde el fin de la Primera Guerra Mundial. Habían protestado contra la guerra, se habían negado al reclutamiento. Vieron cómo crecía la histeria contra los radicales y los extranjeros, observaron las redadas que emprendían los agentes del procurador general Palmer, del Departamento de Justicia, que irrumpían en mitad de la noche a los hogares sin órdenes judiciales, mantenían a las personas incomunicada y las golpeaban con garrotes y cachiporras.

En Boston 500 fueron arrestados, los encadenaron y marcharon con ellos por las calles. Luigi Galleani, editor del periódico anarquista Cronaca Sovversiva, al cual estaban suscritos Sacco y Vanzetti, fue detenido y deportado de inmediato.

Había ocurrido algo más aterrador. Un compañero de Sacco y Vanzetti, también anarquista, un tipógrafo llamado Andrea Salsedo, que vivía en Nueva York, fue secuestrado por agentes de la FBI (uso el término “secuestrado” para describir la abducción ilegal de una persona), y se le mantuvo en las oficinas del piso 14 del Park Row Building. No se le permitió hablar con su familia, ni con sus amigos o abogados, y fue interrogado y golpeado, según otro prisionero. Durante la octava semana de su encierro, el 3 de mayo de 1920, el cuerpo de Salsedo, aplastado y desfigurado hasta quedar hecho un amasijo, fue encontrado sobre el pavimento cercano al Park Row Building, y la FBI anunció que Salsedo se había suicidado brincando de la ventana del piso 14, justo del cuarto donde lo tenían retenido. Esto ocurrió tan sólo dos días antes de que Sacco y Vanzetti fueran arrestados.

Hoy sabemos, como resultado de los informes del Congreso en 1975, de un programa de contrainteligencia de la FBI conocido como Cointelpro (Counter Intelligence Program) en el cual los agentes de dicha dependencia irrumpían en casas y oficinas, implantaban micrófonos ilegalmente, se involucraban en actos de violencia hasta el punto del asesinato y en 1969 colaboraron con la policía de Chicago en el asesinato de dos líderes de los Panteras Negras. La FBI y la CIA han violado la ley una y otra vez. No hay castigo para ellos.

Hay muy pocas razones que nos hagan tener fe en que las libertades civiles en Estados Unidos puedan protegerse en la atmósfera de histeria que siguió al 11 de septiembre de 2001 y que continúa hasta el día de hoy. En el país ha habido redadas de inmigrantes, detenciones indefinidas, deportaciones y espionaje doméstico no autorizado. En el extranjero se cometen matanzas extrajudiciales, tortura, bombardeos, guerra y ocupaciones militares.

Así también, el proceso contra Sacco y Vanzetti comenzó inmediatamente después del Memorial Day, año y medio después de que terminara la orgía de muerte y patriotismo que fue la Primera Guerra Mundial, mientras los periódicos seguían vibrando con el redoble de los tambores y la retórica jingoísta.

Doce días después de comenzado el juicio, la prensa informó que los cuerpos de tres soldados habían sido transferidos de los campos de batalla en Francia a la ciudad de Brockton, y que toda la población había salido a celebrar una ceremonia patriótica. Todo esto se hallaba en los periódicos que el jurado podía leer.

Sacco fue interrogado por el fiscal Katzmann:

Pregunta: ¿Amó usted a este país durante la última semana de mayo de 1917?

Sacco: Eso es muy difícil de expresar en una sola palabra, señor Katzmann.

Pregunta: Son dos las palabras que puede usted usar, señor Sacco, sí o no. ¿Cuál es la palabra?

Sacco: Sí.

Pregunta: Y para poder mostrarle su amor a este país, Estados Unidos de América, cuando estaba a punto de llamarlo para que se hiciera usted soldado, ¿se fue usted corriendo a México?

Al principio del juicio, el juez Thayer (que hablando con un conocido con el que jugaba al golf se refirió a los acusados como “esos anarquistas mal nacidos”) dijo al jurado: “Los conmino a que brinden este servicio, al que se les ha llamado a que presten aquí, con el mismo espíritu de patriotismo, coraje y devoción al deber como el que exhibieron nuestros muchachos, nuestros soldados, del otro lado de los mares”.

Las emociones evocadas por una bomba que estalló en la casa del procurador general Palmer durante el tiempo de la guerra –al igual que las emociones desatadas por la violencia del 11 de septiembre– crearon una atmósfera de ansiedad en la cual las libertades civiles se pusieron en entredicho.

Sacco y Vanzetti entendieron que cualquier argumento legal que sus abogados pudieran haber invocado no prevalecería contra la realidad de una injusticia de clase. Sacco dijo a la corte, al escuchar la sentencia: “Sé que la sentencia será entre dos clases, la de los oprimidos y la de los ricos… Es por eso que estoy aquí ahora, en el banquillo de los acusados, por pertenecer a la clase de los oprimidos”.

Tal punto de vista parece dogmático, simplista. No todas las decisiones en las cortes pueden explicarse así. Pero, a falta de una teoría que encaje en todos los casos, el punto de vista simple, fuerte de Sacco, es con seguridad una mejor guía para entender el sistema legal que aquel que asume que hay una competencia entre iguales basada en una búsqueda objetiva por averiguar la verdad.

Vanzetti sabía que los argumentos legales no los salvarían. A menos que un millón de estadounidenses se organizaran, él y su amigo Sacco morirían. Palabras no, lucha. Apelaciones no, exigencias. Peticiones al gobernador no, toma de fábricas. No se trataba de lubricar la maquinaria de un supuesto sistema legal justo para que funcionara mejor, sino de una huelga general que detuviera la maquinaria.

Tal cosa nunca ocurrió. Miles se manifestaron, marcharon, protestaron, no sólo en Nueva York, Boston, Chicago y San Francisco; también en Londres, París, Buenos Aires y Sudáfrica. No fue suficiente. La noche de su ejecución, miles se manifestaron en Charlestown, pero un enorme contingente de policías los mantuvo alejados de la prisión. Fueron arrestados muchos manifestantes. Las ametralladoras estaban emplazadas en las azoteas y los reflectores barrían el escenario.

Una gran multitud se juntó en Union Square el 23 de agosto de 1927. Unos minutos antes de la medianoche, las luces de la prisión se atenuaron en el momento en que los dos hombres fueron electrocutados. El New York World describió la escena: “La multitud respondió con un sollozo gigante. Las mujeres se desmayaron en 15 o 20 lugares. Otras, sobrecogidas, se tumbaron en las banquetas y hundieron la cabeza entre los brazos. Los hombres se apoyaban en los hombros de otros hombres y lloraban”.

Su crimen máximo era su anarquismo, una idea que aún hoy nos desconcierta como un relámpago debido a su verdad esencial: todos somos uno, las fronteras nacionales, los odios nacionales deben desaparecer, la guerra es intolerable, los frutos de la tierra deben compartirse, y mediante la lucha organizada contra la autoridad, puede advenir un mundo así.

Lo que nos llega a hoy del caso de Sacco y Vanzetti no es sólo la tragedia, también nos llega la inspiración. Su inglés no era perfecto, pero cuando hablaban se volvía una especie de poesía. Vanzetti dijo de su amigo: “Sacco es un corazón, una fe, un carácter, un hombre; un hombre que ama la naturaleza y a la humanidad. Un hombre que lo dio todo, que lo sacrifica todo a la causa de la libertad y a su amor a la humanidad: el dinero, el descanso, la ambición mundana, su propia esposa, sus niños, él mismo y su propia vida… Ah, sí, puede que sea yo más ingenioso y más parlanchín que él, pero muchas, muchas veces, al escuchar cómo resuena en su voz valerosa una fe sublime, al considerar su sacrificio supremo, al recordar su heroísmo, me he sentido pequeño, pequeño en presencia de su grandeza, y me he sentido empujado a no dejar que me invadan las lágrimas, a dominar el corazón que se me agolpa en la garganta para no llorar ante él; ante este hombre al que se le llama capo , asesino y maldito”.

Lo peor de todo es que fueran anarquistas, lo que significaba que tenían alguna loca noción de democracia plena donde no existiría la extranjería ni la pobreza, y que pensaran que sin esas provocaciones la guerra entre las naciones terminaría para siempre. Pero para que esto ocurriera los ricos debían ser combatidos y sus riquezas confiscadas. Esa idea anarquista es un crimen mucho peor que robar una nómina y por eso hasta el día de hoy Sacco y Vanzetti no pueden ser recordados sin gran ansiedad.

Sacco escribió esto a su hijo Dante: “Así que, hijo, en vez de llorar, sé fuerte, de modo que seas capaz de consolar a tu madre… llévala a una larga caminata por el campo en silencio, junten flores silvestres aquí y allá, descansen a la sombra de los árboles… pero recuerda siempre, Dante, en este juego de la felicidad no te sirvas a ti mismo únicamente… ayuda a los perseguidos y a las víctimas, porque son ellos tus mejores amigos… en esta lucha de vida hallarás más amor y serás amado”.

Sí, fue su anarquismo, su amor por la humanidad, lo que los condenó. Cuando Vanzetti fue arrestado, tenía en el bolsillo un volante que anunciaba una reunión que debía ocurrir cinco días más tarde. Es un volante que podría distribuirse hoy, en todo el mundo, de modo tan apropiado como el día de su arresto. Decía: “Han combatido en todas las guerras. Han trabajado para todos los capitalistas. Han recorrido todos los países. ¿Han cosechado los frutos de sus fatigas, el premio de sus victorias? ¿Acaso el pasado les da consuelo? ¿El presente les sonríe? ¿El futuro les promete cualquier cosa? ¿Han encontrado un pedazo de tierra donde puedan vivir como seres humanos y morir como seres humanos?

Sobre esas cuestiones, sobre estos argumentos de la lucha por la existencia, Bartolomeo Vanzetti hablará en esa reunión”.

Ese encuentro nunca tuvo lugar. Pero su espíritu existe hoy en la gente que cree y que ama y que lucha en todo el mundo.

 

Más información:

Sacco y Vanzetti: Condenados a muerte por pobres, inmigrantes y anarquistas

Sacco y Vanzetti: Sus vidas, sus alegatos, sus cartas [libro]

[Documental] Sacco and Vanzetti (Peter Miller, 2006)

Película Sacco y Vanzetti

Carta de Sacco a su hijo Dante, publicada en Contrahistoria

Artículo de Howard Zinn, extraído de Rebelión

The Passion of Sacco and Vanzetti, por Howard Fast

Balada de Sacco y Vanzetti, por Joan Baez

 

Tres razones por las que recordar a José Luis Sampedro

3 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Se cumple este año el centenario del nacimiento de José Luis Sampedro: un buen pretexto, sin duda, para recordarle. No son pocos, desde luego, los motivos para hacerlo. Y no son los menores su extraordinaria personalidad y la calidad de su obra literaria. Nos importa sobre todo reivindicar su obra económica, probablemente mucho menos presente que la literaria y, sin embargo –opinión personal y discutible–, quizás más relevante. Aunque también son muchas las razones en este ámbito, en mor de la brevedad obligada me atrevo a destacar las tres que me parecen esenciales.

1. El análisis estructural de la economía

Hacia mediados de la década de 1950, Sampedro era ya un economista de prestigio: catedrático desde 1955 y profesor de enorme predicamento entre sus estudiantes, había publicado trabajos notables de carácter aplicado, pero en los que latía una creciente desconfianza frente a la economía neoclásica, que fue convenciéndole paulatinamente de la necesidad de un enfoque diferente para entender la realidad económica. Enfoque que fue modelando al calor de sus clases y que partía de una aproximación eminentemente inductiva, basada en la observación de la realidad y cimentada en un sólido conocimiento empírico, pero también pertrechada de un arsenal científico interdisciplinar, porque la realidad no es sólo económica ni su dimensión económica es total y perfectamente diferenciable de sus restantes dimensiones; razones por las que resulta incomprensible si se la observa con un instrumental exclusivamente económico.

Ésta es, sin duda, la gran aportación metodológica de José Luis Sampedro, que se materializa de forma integral en 1959 en su libro Realidad económica y análisis estructural, una obra que supuso una deslumbrante ruptura en el panorama económico español de la época y que fue completando a lo largo de los años siguientes hasta publicar en 1969, en colaboración con Rafael Martínez Cortiña,Estructura Económica. Teoría básica y estructura mundial, un apasionante manual a través del que muchos estudiantes de Económicas de este país pudimos intuir que otra forma de entender la Economía no sólo era posible, sino también más consistente, realista y eficaz para construir una sociedad mejor.

Su objetivo básico era desarrollar una forma más avanzada de observar e interpretar la realidad económica, que Sampedro modula a partir de múltiples enfoques previos para plantear una aproximación que los integra en lo que constituye su análisis estructural. Una metodología con la que entender la estructura profunda de la realidad, que para Sampedro radicaba ante todo en las interacciones establecidas entre los principales actores colectivos de la economía. Interacciones en las que son esenciales las relaciones de poder y de cuya dinámica –y especialmente de la conflictividad que surge entre ellas– dependen las causas del cambio. Un planteamiento en el que no es difícil encontrar ecos del marxismo, pero diluido en la metodología de Sampedro con aportaciones de numerosos ámbitos (la geografía, la historia, la antropología, la sociología, la psicología, la tecnología…) y de una nutridísima serie de influencias de múltiple carácter, desde clásicos semiolvidados a los más modernos estructuralismos.

Una lista impresionante que Sampedro va entrelazando en su enfoque de una forma sólo posible en alguien de su apabullante cultura, revelando un esfuerzo descomunal por evidenciar la necesidad de una mirada profundamente interdisciplinar. Una de las (muchas) razones por las que tan querido nos resulta Sampedro en Economistas sin Fronteras: su visión de la Economía como una ciencia eminentemente social, que sólo tiene sentido y adecuada capacidad analítica en la medida en que tenga presentes las múltiples dimensiones de la realidad y en que sepa observarla de la mano de otras disciplinas imprescindibles para captarla de forma no reduccionista.

Una Economía, en ese sentido, que quiere –también en el terreno conceptual– eliminar fronteras, que busca el enriquecimiento de diferentes perspectivas y que rechaza el autismo de quienes la perciben como un pensamiento único, centrado en sí mismo y, por ello, impotente para entender de forma consistente la realidad.

2. El subdesarrollo y los límites del desarrollo

La segunda gran aportación de Sampedro a la Economía se va consolidando a lo largo de la década de 1970, en el marco de un interés creciente en el estudio del subdesarrollo y del proceso de desarrollo: el campo, también, en el que se canaliza más claramente su alejamiento del ámbito estricto de la Economía, su cada vez más decidida opción por la heterodoxia.

En primer lugar, porque advierte la decisiva importancia de los factores sociales y políticos en el subdesarrollo, un fenómeno derivado –en su opinión– de la dependencia integral de los países llamados subdesarrollados. Pero también porque, paulatinamente, va percibiendo con claridad creciente que para entender cabalmente el subdesarrollo no basta con tomar en consideración variables sociales y políticas, porque el problema tiene raíces aún más profundas, que remiten al modelo de desarrollo dominante y al propio concepto de desarrollo en que se basa.

Es –pensaba– ese mismo modelo el que genera inevitablemente subdesarrollo, y no sólo en los países “pobres”; también en los considerados “desarrollados”, aunque se trate de un subdesarrollo diferente: al margen de la pobreza y desigualdad también existente en ellos, un subdesarrollo eminentemente ambiental y cultural, que deriva del sesgo brutalmente materialista que le caracteriza. Porque es un desarrollo –un mal desarrollo– que sólo aspira al crecimiento económico y que, en esa medida, prioriza desequilibradamente la dimensión económica, pero a costa de otras vertientes esenciales tanto para la sociedad como para el ser humano, olvidando que el verdadero desarrollo debe entenderse como un continuo “perfeccionamiento del hombre” y no como una absurda carrera que sólo tiene como objetivo la acumulación de mercancías.

Consideraba Sampedro que este modelo de desarrollo –y la aspiración al crecimiento en el que se basa–, pese a inducir aumentos en los niveles de bienestar material –aunque muy desiguales–, ha generado tres empobrecimientos crecientes: pobreza masiva, empobrecimiento imparable de la naturaleza y empobrecimiento de la dimensión interior del ser humano.

Empobrecimientos que comportan contradicciones cada vez más acusadas y límites cada vez más patentes (y cercanos) para el propio modelo de desarrollo, barreras cada vez más difícilmente franqueables para la sostenibilidad del crecimiento y del estilo de vida dominante. Una perspectiva en sintonía con el ecologismo político emergente en esos mismos años y con planteamientos paralelos en diferentes disciplinas, pero que Sampedro incorpora con especial claridad en el debate económico, anticipando cuestiones que se harán centrales unos cuantos años después en la polémica sobre el carácter del desarrollo, la inviabilidad del crecimiento permanente, las teorías sobre el decrecimiento y las concepciones alternativas del –y al– desarrollo.

3. La necesidad de un cambio de rumbo

En ello radica la tercera de las aportaciones de Sampedro que querría recordar: la necesidad de una reorientación fundamental no sólo del modelo de desarrollo, sino del modelo de vida y del modelo de sociedad, porque las contradicciones mencionadas son las señales inequívocas de un inapelable agotamiento de la forma actual de vida.

Un agotamiento que está en la base de la crisis estructural de nuestro tiempo, que sólo podría superarse –pensaba– desde un cambio cultural y de valores radical: cimentado en torno a una austeridad voluntaria y consciente que permitiera romper –o al menos debilitar– las cadenas mercantiles-consumistas que minimizan la autonomía del ser humano y que impiden plantear alternativas frente al caos al que el estilo de vida dominante conduce a la humanidad.

Una austeridad liberadora –”Aprender a vivir con más simplicidad, con lo esencial”, escribió– que debería convertirse en el eje de un nuevo modelo de economía y de vida, hacia el que sólo se podría avanzar dedicando una atención prioritaria a la vertiente cultural.

No olvidaba, no obstante, que los problemas que genera el modelo de desarrollo dominante tienen su raíz en los intereses dominantes y que, en consecuencia, el cambio de rumbo que propugnaba era, ante todo, un problema eminentemente político. Pero un problema –pensó siempre– que sólo podría afrontarse adecuadamente desde una base esencialmente cultural y educativa, porque sólo podría solventarse en la medida en que cambiasen las ideas, los valores y los objetivos vitales de la sociedad.

Algo que implicaba para Sampedro la necesidad de trascender la economía. Es decir, la necesidad de afrontar los problemas económicos con perspectivas y finalidades no sólo económicas, porque las aspiraciones sociales no pueden depender exclusivamente de criterios económicos, aunque las condicionen severamente.

A ello responde su reivindicación de lo que llamó “metaeconomía”: esa perspectiva más amplia que posibilita la conciencia de que, en momentos de crisis estructural como los actuales, no sólo hacen falta nuevos modelos de economía, sino también, y sobre todo, nuevos modelos de vida frente a los que impone la ciega racionalidad materialista: momentos –diría– en los que es necesario ante todo impulsar “una construcción interpretativa del mundo” diferente a la dominante y en los que, por ello, se hace particularmente urgente una labor previa  de “descolonización cultural”.

Hasta aquí las tres aportaciones. De las tres, probablemente sólo pueda considerarse estrictamente original la primera, precursora y profundamente iluminadora. Pero no menos importantes son las otras dos: incluso aunque otros hayan defendido en su tiempo ideas parecidas, no es en absoluto irrelevante para su crédito que un economista del prestigio, del carisma y de la popularidad de Sampedro las haya defendido con el sentido común, la consistencia, la brillantez y la capacidad comunicativa con que él lo hizo. En buena medida, ahí radica su valor. No son, insisto, las únicas razones para recordar al gran y entrañable José Luis Sampedro. Pero sí son tres buenas razones para hacerlo.

Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opinión del autor.

Perlas informativas del mes de julio de 2017

2 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Silencio sobre Arabia Saudí

“Arabia Saudí: 14 hombres afrontan ejecución inminente por participar en protestas” ( Democracy Now!, 17 de julio) ( RT, 28 de julio). Esta es otra de esas noticias que no vemos en nuestra prensa porque no es en Venezuela y el gobierno saudí es un buen cliente de las empresas españolas.

Sacada de la manga o de la Constitución

“Una Asamblea Constituyente que Nicolás Maduro se ha sacado de la manga”, llaman en Telecinco el 17 de julio a las elecciones legislativas venezolanas. Pues esto dice el artículo 348 de la Constitución de Venezuela: “La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros…”. O sea, de la manga precisamente no.

Y también en Telecinco el 17 de julio dicen: “El plebiscito simbólico aumenta la presión sobre el régimen”. ¿Imagináis que dijeran esa misma frase el 1 de octubre en TV3?

Marxismo cultural

“Dalas contra el marxismo cultural”, titulan los “politólogos” de La Razón el 18 de julio. ¿Y cuál es el profundo asunto que abordan como marxismo cultural? Pues que dos youtubers han ido a juicio por la custodia de un perro. Si es que el marxismo cultural acecha donde menos te imaginas.

En nombre del mundo

“El mundo aislará a Maduro si impone su Constituyente”, titula ABC el 18 de julio a modo de amenaza. Periodismo objetivo le llaman. Lo curioso es que trata de que Estados Unidos y la Unión Europea amenazan con sancionar a Venezuela si sigue adelante con su proyecto para unas elecciones para Asamblea Constituyente. Ellos le llaman “consolidar la dictadura”. En conclusión, que por mundo entienden EEUU y UE, y por dictadura que haya elecciones…

Por generación espontánea

Según RTVE el 19 de julio, durante las manifestaciones en Venezuela la gente muere quemada espontáneamente y, casualmente, afecta a los partidarios del gobierno que se cruzan con los manifestantes opositores. Y si nos fijamos en la agencia EFE, los policías terminan heridos porque sus motos explotan durante las elecciones.

Tuit de RTVE
Tuit de RTVE

Tuit de EFE
Tuit de EFE

Es que en EFE, como bien dice Stéphane M. Grueso en su tuit, las noticias se producen sin saber quién las provoca: los candidatos se mueren, las sedes se incendian y los agentes se hieren. O quizás no quieren decir quiénes matan candidatos, incendian sedes y atacan a policías.

Tuit de EFE
Tuit de EFE

Tuit de EFE
Tuit de EFE

Tuit de EFE
Tuit de EFE

Nosotros somos los guays

Aquí vemos, en un tuit del 22 de julio del grupo multimedia Vice, un ejemplo de xenofobia y etnocentrismo europeo burlándose de la indumentaria indígena tradicional de un jefe de Estado.

Tuit de Vice
Tuit de Vice

Bombas preventivas

El corresponsal en Caracas de un portal que produce para Atresmedia ( SinFiltros, 22 de julio) diciendo que “la resistencia está preparándose con cócteles molotov para que la policía no pueda reprimirles”. Son cócteles molotov preventivos, claro.

Condenar solo las muertes israelíes

¿Alguien recuerda tuits de condena del Ministerio de Asuntos Exteriores español como este el 25 de julio cuando los asesinados son palestinos? Por cierto, en esos mismos hechos asesinaron a cuatro palestinos.

Tuit del Ministerio de Asuntos Exteriores
Tuit del Ministerio de Asuntos Exteriores

Aparecieron los alimentos

¿Recordáis que en Venezuela no había comida en los mercados y la gente se moría de hambre? Pues el 25 de julio, según El Mundo, estaban acaparando por la huelga, qué cosas.

Titular de El Mundo
Titular de El Mundo

Contabilizar solo los que interesan

Titular de la CNN el 26 de julio para una resolución que se pierde porque solo consigue 13 de los 35 países.

Titular de CNN
Titular de CNN

Unidad de choque

Utilizan la violencia y quieren deponer al presidente elegido pero para El País el 27 de julio son “una unidad de choque opositora”.

Titular de El País
Titular de El País

No son sus hijos

Esta era la portada de La Razón el 28 de julio. Parece que eso era lo más importante que sucedía ese día en el mundo. Pero lo más grave es que es mentira. Suponiendo que fuese verdad que esas dos personas estuviesen en un hotel en Madrid, no son hijos de Nicolás Maduro, son hijos de un anterior matrimonio de la actual esposa del presidente venezolano. No puede ser responsable de su comportamiento el presidente de Venezuela.

Portada de La Razón
Portada de La Razón

Simplemente manifestantes

Venezuela es el país donde los que lanzan bombas incendiarias no son ni terroristas ni antisistema ni violentos, solo “manifestantes”; y donde votar “amenaza la democracia”. (El País, 30 de julio)

Post de El País
Post de El País

Titular de El País
Titular de El País

Cuarenta y dos por ciento

Muy oportuno este tuit de Jonahattan Martínez el 31 de julio donde compara un 42% de participación según sea en España o en Venezuela.

Portadas de El País
Portadas de El País

España

Gorda y canosa

“Marta Carrasco está algo gruesa. En ninguno de sus vestidos puede subirse la cremallera hasta arriba. Y su pelo pide un tinte a gritos”. Así de respetuoso y nada machista empieza la crónica de El País del 14 de julio sobre espectáculo de baile de Marta Carrasco. Por cierto, escrito por una mujer.

Ser felices

En algunos titulares parece que toman por tontos a los lectores. Gran novedad, las generaciones anteriores no querían ser felices con o sin trabajo ( Tuit de El País el 16 de julio)

Tuit de El País
Tuit de El País

Dejar huérfanos
Un ciclista sin escrúpulos va por la carretera dejando niños huérfanos, según Telecinco.

Tuit de Telecinco
Tuit de Telecinco

El PP silenciado

Pobrecitos estos del PP, silenciados y censurados por los medios de comunicación controlados por el chavismo y el castrismo (tuit 21 de julio). Menos mal que las redes sociales les permiten llevar su mensaje perseguido por el aparato mediático dominante.

Tuit del Partido Popular
Tuit del Partido Popular

Quitar y no quitar

Como insinuar una cosa (que hay que quitar los restos de Queipo de Llano) o la contraria (que no hay que quitarlos) según nos interese, y con las mismas declaraciones del entrevistado. ( Eldiario.es, 24 de julioEl Mundo, 24 de julio)

Titular de Europa Press
Titular de Europa Press

Titular de eldiario.es
Titular de eldiario.es

El PSOE y la plurinacionalidad

Aquí cada uno cuenta la noticia como le interesa. ( El País, 25 de julio y Público, 25 de julio)

Titular de El País
Titular de El País

Titular de Público
Titular de Público

Vetado porque no se lo pagan

“Aficionados protestan en el pleno de Paiporta por el veto al torneo de Tiro y Arrastre”, titula el regional valenciano Las Provincias el 29 de julio. Pero cuando se lee la noticia no aparece ningún veto, simplemente el gobierno municipal retira la subvención para ese concurso. Supongo que tampoco se subvenciona en ese pueblo el tiro con arco, el piragüismo, la opera o los viajes espaciales; y nadie considera que eso esté vetado en Paiporta.

Lo que prefieren los del PSOE

¿Es usted votante socialista? Pues aunque no se lo haya planteado usted prefiere una alianza del PSOE con Ciudadanos. Se lo dice El País que lo sabe mejor que usted ( El País, 30 de julio).

Titular de El País
Titular de El País

Pascual Serrano es periodista. Su último libro es “Medios democráticos. Una revolución pendiente en la comunicación”. Akal.
www.pascualserrano.net

“La demostración de la fuerza de una Constitución está en su capacidad de ir adaptándose a los tiempos”

1 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

José Álvarez Junco (Viella, 1942) es un historiador español de referencia con una amplia obra centrada en el anarquismo español, el nacionalismo y la cultura política española de los siglos XIX y XX. Su libro Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX (2001) fue premio nacional de Ensayo. Se jubiló como catedrático de Historia de la Universidad Complutense después de 50 años de enseñanza, ocho de ellos en Boston (EEUU). Se le considera un representante de la tercera España, a mitad de camino entre las dos de Antonio Machado. La entrevista se realiza en su casa de Madrid.

¿Seremos capaces de encontrar una solución después del día 2?

Muy difícil, ojalá. No hay manera de saberlo. Es impredecible. Pueden ocurrir acontecimientos más violentos que otras veces. Hasta ahora, el proceso de independencia catalán, pese a estar impulsado por grupos muy radicales y decididos, ha sido bastante pacífico, notablemente pacífico, hay que tenerlo en cuenta y anotárselo a su favor, e incluso festivo, pero el entusiasmo que le está echando mucha gente y la previsible frustración del día 1 pueden dar lugar a situaciones de rauxa [arrebato, rabia], que es lo contrario del seny [sensatez].

Hay un sector soberanista, no sabemos si grande, que cree que la independencia va a ser automática, y esto no va a ser así.

No, lógicamente eso va a ser difícil. Ya veremos si habrá lugares en los que se pueda celebrar algún tipo de votación. En sitios pequeños en la Catalunya rural con alcaldes implicados en la causa independentista se acabarán poniendo algunas urnas o alguna parecido. ¿Qué ocurrirá allí? ¿Irá la Guardia Civil a quitarlas? Pues puede haber escenas de enfrentamiento. En otros sitios, como en Barcelona, lo previsible es que no llegue ni a haber urnas.

¿Cree que el Gobierno central está jugando bien sus cartas o había otras mejores?

El Gobierno central las ha jugado bastante mal hasta ahora, hasta hace unos meses, mientras la negociación era posible. Habría que haber emprendido algún tipo de negociación política. [Mariano] Rajoy parece un tipo bastante tranquilo, poco dado a tomar decisiones, sobre todo drásticas y rápidas, y eso viene bien en la situación actual. Prefiero tener a alguien así a tener otro que se deje llevar por su genio y dé puñetazos en la mesa.

Ortega decía que Catalunya era un problema irresoluble, ¿no será España el problema?

Las dos cosas son lo mismo. El problema no es ni Catalunya ni España, el problema es el encaje de Catalunya en España. Y el encaje de Catalunya en España ha sido… en fin, esto daría para hablar tres horas, como comprenderás es difícil de sintetizar en un par de frases. El problema ha sido que una región, un reino medieval o más bien un principado, un conjunto de condados que tenía unas instituciones de autogobierno que a finales del siglo XVII estaban integradas en una monarquía de Antiguo Régimen con unas funciones ceremoniales y poco más, o sea, que no servían para gran cosa, que pero a las que tenían mucho afecto y apego, las pierde tras la Guerra de Sucesión [1701–1714] con un proceso de centralización propio de los Borbones porque siguen el modelo francés, pero también propio de todos los Estados centralizados europeos. En todas partes los Estados se iban centralizando y homogeneizando.

Eso no produce problemas a lo largo de todo el siglo XVIII ni en la primera mitad del XIX. Es el momento en que Catalunya se convierte en una región industrial avanzada, en el motor de la economía española, Barcelona rivaliza con Madrid en muchos sentidos. Se idealiza entonces la situación anterior y se lanza un proyecto nacionalista moderno de construcción de un Estado propio. A eso es muy difícil darle acomodo dentro de un Estado nacional. Habría que haber elaborado una fórmula federal, pero las fórmulas federales en general vienen de abajo. Son una serie de unidades políticas autónomas que deciden unirse, federarse, mientras que esta es una fórmula federal que viene desde arriba. Se plantean arreglar la situación concediendo un poco más de autonomía a regiones que hasta entonces eran administrativas y dependían de Madrid. Es una cosa bastante difícil.

Dos momentos claves pudieron ser la apertura del Canal de Suez en 1867, que resucitó a las ciudades del Mediterráneo, Génova, Marsella y Barcelona entre ellas, y la pérdida en 1898 de las últimas colonias españolas que dañó gravemente a los industriales catalanes.

Sí, eso fue muy importante pero también lo es la industrialización. Es el hecho de que la gran Barcelona se convierte en un área industrial, sobre todo, de la industria algodonera y textil. Tiene más dinero, más recursos, más modernidad y más conexiones con Europa que Madrid, a la que algunos llamaban “un poblacho manchego”. La verdad es que el Madrid de finales del siglo XIX era bastante inferior a Barcelona en muchos sentidos.

Por eso generaba tensiones que el centro político estuviera en Madrid. Querer aplicar a España el modelo francés, que es lo que intentó el liberalismo español a lo largo del siglo XIX, o sea, creerse que Madrid tenía con Barcelona la misma relación que París con Marsella, Burdeos o Lyon fue un error.

José Álvarez Junco, catedrático de Historia en la Universidad Complutense de Madrid. / Marta Jara
José Álvarez Junco, en una imagen de archivo. MARTA JARA

No sé quién me dijo que cuando un país es mesetario, como España, la meseta solo puede dominar al resto cuando es imperial o a través de un pacto.

Este país era igual de mesetario en el siglo XV, cuando Castilla tenía 10 veces más población que Catalunya y 10 o 20 veces más riqueza, porque en ese momento tenía la industria de la lana y el comercio, la producción de materias primas y la importación de textiles desde Holanda. La red de ciudades del norte de Castilla era uno de los emporios comerciales e industriales de Europa. El tercero o cuarto, quizás, después del norte de Italia, Flandes y la Liga Hanseática. La Castilla de los tiempos de Isabel la Católica tenía mucha fuerza. Aragón se une a Castilla en una situación de inferioridad. En ese momento Castilla tenía cinco millones de habitantes y Aragón tenía menos de dos. Catalunya, menos de medio millón.

La Catalunya que siempre ha estado interesada en la modernización de España, ¿ha dejado de estarlo, ha renunciado a su modernización?

La versión que da el catalanismo es que lo intentaron y fue imposible, y al final se han dado cuenta de que la única salida es el independentismo.

¿Se puede decir que estamos aún bajo el franquismo política y culturalmente?

No estamos bajo el franquismo, aunque quedan bastantes restos, entre otros una visión de España en términos castellanistas por parte de una parte de la población, minoritaria quizás pero que sigue estando ahí, y que no comprende en absoluto ni está dispuesta a aceptar la diversidad cultural del país. Pero no estamos bajo el franquismo porque la Constitución del 78 organizó una descentralización espectacular, la más grande que se haya producido en Europa. No hay ningún ejemplo parecido al español, pasar de un Estado centralizado a un Estado descentralizado y con muchos visos de federal, como el que tiene España en este momento. Eso hay que reconocerlo. En España se han cambiado muchas cosas en los últimos 40 años y eso es algo que deberíamos tener en cuenta todos, incluidos los independentistas. Se pueden cambiar cosas.

Y se pueden cambiar más todavía.

Por supuesto, se pueden cambiar muchas más.

¿Por qué hay tanta alergia a hablar de abrir la Constitución, de reformarla, incluso de ir a un referéndum tipo Quebec o Escocia, y resolver el problema por 50 años?

Pues no lo sé. La derecha española, que se opuso a la Constitución del 78, no lo olvidemos, José María Aznar, por ejemplo, se ha agarrado ahora a la Constitución del 78 para que no cambie nada más. Hay un fundamentalismo constitucionalista exagerado. La demostración de la fuerza de una Constitución está en su capacidad de cambiar, de ir adaptándose a los tiempos. La Constitución norteamericana, que es la más antigua que existe en el mundo, tiene veintitantas enmiendas, algunas de las cuales han significado cambios drásticos. Gracias a eso, a que va cambiando, la Constitución sobrevive.

Esa rigidez de no cambiar la Constitución impide cualquier tipo de oferta política. Habrá una parte de los catalanes que quieren la independencia y otros que no.

Lo que dicen las encuestas es que la mayoría de los catalanes lo que desean tener es una doble identidad y lo que querrían es un acomodo con España con un grado de autogobierno muy alto, pero sin separarse del país. Pues intentemos explorar esa vía.

Jordi Pujol rechazó un concierto económico similar al vasco.

Sí, en el momento de la redacción de la Constitución, Pujol y el nacionalismo catalán moderado no quisieron un concierto económico. Ahora consideran que fue un error.

¿Podría ser esa una de las soluciones?

No sería muy partidario de los conciertos económicos. El resto de los españoles estamos subvencionando a los vascos en algunos servicios comunes; en el Ejército, la diplomacia, en servicios que nos favorecen a todos. Los vascos aportan menos de lo que corresponde a su cuota, siendo además una zona del país de renta francamente alta. Eso es injusto y no se pueden sumar más regiones ricas a una situación similar.

Cualquiera lo toca ahora.

Ahora es imposible de tocar. Además se crearía un problema político en Navarra, donde nunca lo ha habido.

Si se da a Catalunya una ventaja económica, entonces Andalucía…

De las regiones ricas quedaría Madrid, La Rioja, Baleares. ¿Van a pagar todos los gastos comunes? Lógicamente no puede ser.

Catalunya ya se fue una vez de España en mil seiscientos…

En 1640, en la sublevación de los segadores, sí.

Se fue con Francia, que era más centralista.

Aquello no fue un conflicto de tipo nacionalista, sino uno del Antiguo Régimen, es decir, de las élites y de la propia población, que estaban cansados de pagar los gastos de guerra y soportar el mantenimiento de los ejércitos castellanos. Se sublevaron, igual que se sublevó Portugal. Lo que hicieron fue elegir un mal protector. Eligieron a Francia, que era tan centralista o más que España.

¿Y podría llegar esta situación que llegue un momento en el que se produzca un cansancio y haya un regreso?

Sí, sí podría.

Podría ser agotador si después del día 2 sigue este tira y afloja durante años.

No es lo peor que puede pasar, pero sí lo más probable. Lo más probable es que sigamos en una situación parecida a la actual, con tensiones, con un alto grado de frustración en los que han puesto muchas ilusiones y muchas esperanzas en el proceso independentista. Pero también puede producirse un cansancio y un retroceso. En el País Vasco, el independentismo tiene la mitad de los apoyos que tenía hace diez años. Como en Escocia, donde ha bajado también.

En Québec los nuevos jóvenes, los centennials, no están interesados en la independencia.

Ya no quieren saber nada, no están interesados, cuando llegó un momento en que eran prácticamente el 50%. En uno de los referéndums consiguieron el 49%.

En el segundo perdieron por 70.000 votos. ¿Es el Gobierno el que tiene que ofrecer alguna salida, no descartar un referéndum pactado con unas condiciones claras?

Yo creo que el Gobierno debería hacer alguna oferta de negociación y debería hacerlo ahora, antes del día 1. Eso no quiere decir que tenga que ponerse a negociar de inmediato porque ahora la negociación es imposible, y menos aún con independentistas radicales como Puigdemont o Junqueras. Lo que hay que hacer es aplicar la ley, es cierto. Pero incluso en este momento en el que se exige aplicar la ley, debería hacer una oferta, una promesa de negociación para el día 2 de octubre.

Un referéndum pactado por ambas partes debería ser como un contrato con las reglas claras para que solucione el problema durante 30, 40 o 50 años. Que establezca quiénes son los catalanes con derecho a voto, los porcentajes, la autoridad que vigila el proceso.

Claro. Es a lo que hay que aspirar, a que no se vuelva a plantear el problema de una manera drástica por lo menos en los próximos 30, 40, 50 años.

El PSOE está como cogido entre dos fuegos.

Sí, y eso es lo malo. El PSOE podía ser la gran esperanza blanca porque ha tenido una base muy importante en Catalunya con el PSC hasta hace relativamente poco, aunque ahora sea mínima. Y a la vez tenía gran arraigo en el resto de España, como partido de gobierno que ha sido. El PSOE podría facilitar la conexión. Tiene credibilidad entre la izquierda, aunque vaya disminuyendo. Lo que pasa es que el PSOE está dividido en esta cuestión.

Miquel Iceta propone una reforma constitucional, referéndum en toda España y, si en Catalunya sale no, referéndum específico en Catalunya.

Sí, podría ser una solución. Naturalmente en el referéndum de Catalunya habría que plantear como mínimo tres opciones: independencia, seguir como estamos o lograr una integración en España con un grado de autogobierno mayor que el actual y condiciones más satisfactorias para la población catalana. Estoy seguro de que, si se dan esas tres opciones, ganaría la tercera.

En un Estado federal como el alemán, las instituciones están repartidas por el país. El Tribunal Constitucional no tiene por qué estar en Madrid.

¿Por qué no puede estar el Senado en Barcelona, el Tribunal Constitucional en Bilbao, el Tribunal de Cuentas en Sevilla, etc.? ¿Por qué? No deberíamos imitar la organización a la francesa, porque no somos un país a la francesa. Aquí no hay una capital, como París, que domine indiscutiblemente sobre las demás en términos demográficos, económicos o culturales.

No solucionamos en la Edad Media los problemas de unidad, tampoco en el siglo XIX.

En la Edad Media eran reinos independientes, no existía España. No se puede hablar de España en la Edad Media. Existía la península ibérica, de la cual formaba parte Portugal igual que el Reino de Aragón. Ni siquiera Catalunya, que era una parte del Reino de Aragón. En la Edad Media no se planteaba este tipo de problemas, construir Estados–nación. Lo que había eran muchas unidades políticas de diverso tipo.

Solo a partir de la Edad Moderna, a partir de la unión con los Reyes Católicos, se organizó una única monarquía, aunque de tipo confederal; y la nación moderna surgió con la guerra napoleónica y las Cortes de Cádiz. Sobre un modelo de Estado centralizado, de tipo francés. Ese es el modelo que tienen en la cabeza los liberales españoles, no tanto los liberales catalanes que piensan más en una fórmula con mayor reconocimiento de la diversidad cultural, pero tampoco en un federalismo, en un primer momento.

La historia es muy larga y complicada. Los catalanes, en el siglo XIX, eran unos nacionalistas españoles, aunque fuertemente catalanes, con fuerte adhesión a su personalidad regional, pero esa personalidad era subordinada a la unidad política española y al sujeto de la soberanía, que era España.

¿Se puede decir que esto es en el fondo una guerra de élites, que hay otras élites que pugnan por una parte del poder?

Sí, es un conflicto político entre élites políticas, sin duda alguna, no es un conflicto étnico entre comunidades. Aquí no ocurre lo que ocurría en Yugoslavia donde bosnios, serbios y croatas no se casaban entre ellos, vivían en distintos barrios e iban a distintos bares. No, en Catalunya hay dos lenguas, hay bilingüismo, pero nunca ha habido, que sepa, una pelea en un bar entre castellanoparlantes y catalanoparlantes. Pasan de una lengua a otra con la mayor naturalidad. No hay un enfrentamiento entre poblaciones, sino entre élites políticas que discuten sobre recursos y competencias.

Pero se puede acabar creando un problema entre las poblaciones.

Naturalmente, se puede acabar creando un problema. Ese es mi miedo para el 1 de octubre, que puedan producirse enfrentamientos entre la población. Las élites independentistas le han echado tanta carne al asador y tanta pasión, han suscitado tanto entusiasmo, que probablemente mucha gente se va a sentir frustrada y es ahí cuando se pueden producir enfrentamientos.

El discurso soberanista está basado en un ‘buenismo’: todo va a ir bien, ¿cómo no nos van a querer en la UE? De alguna forma es el discurso del Brexit.

Sí, nos convertiremos en un país nórdico, como Dinamarca, la UE nos aceptará desde el primer momento, no habrá problemas con las pensiones, ni problemas de la deuda externa, mientras que ahora en España sí los hay… Todo eso son ensoñaciones. Los indicios son que no va a ocurrir nada de eso, que sería una situación muy problemática.

Varios países de la UE tienen problemas territoriales. No van a facilitar nada.

No. Ni la UE ni la comunidad  internacional en general van a aceptar ni van a ver con buenos ojos el proceso independentista catalán. Porque les puede ocurrir lo mismo en sus países. En Francia, sobre todo, están los bretones y los corsos, además de que el catalanismo tiene reivindicaciones sobre territorio francés.

Italia, Bélgica…

Y no digamos Bélgica y tantos otros sitios. Prácticamente en todos los países europeos hay una situación que podría seguir el camino de Catalunya si los independentistas tienen éxito.

Que el Brexit le salga mal a los británicos, que sea un Brexit duro, ¿perjudica a Catalunya?

Yo creo que sí, porque el Brexit se basó también en muchas promesas parecidas, que de repente íbamos a resolver nuestros problemas económicos, que Europa nos roba, que Europa se está quedando con el dinero británico y que solos nos va a ir mejor, podremos pagar mejor las pensiones, afrontar mejor la deuda pública. Ahora, cuando llega el momento de la negociación, se ve que no.

¿Cree que, como decía el otro día el jefe de la OTAN, vivimos un momento más peligroso de los últimos 30 o 40 años?

No, tanto como eso no lo creo. El mayor peligro que hay ahora para el mundo occidental en general, incluido Estados Unidos, es el terrorismo islamista. Algo que no es comparable con lo que era la amenaza soviética en los peores momentos.

El papel que juega Podemos en todo este debate de soberanismo es en realidad un papel de puente entre dos discursos que no se mueven. ¿Por qué ese ataque visceral por parte de los constitucionalistas?

Podemos podría desempeñar un papel constructivo e interesante porque es creíble como izquierda y aceptable como tal en los círculos izquierdistas radicales catalanes. Podría ser una fuerza puente. Pese a no ser claramente nacionalista, está apoyando hasta cierto punto al nacionalismo. Apoyan la idea del referéndum pactado, un referéndum en el que ellos recomendarían el ‘no’ a la independencia.

Ada Colau está navegando en unas aguas muy complicadas.

Colau está navegando con bastante habilidad, pero también con bastante oportunismo. Y ya veremos. Aún no está claro lo que va a hacer el día 1.

Da la sensación de que tiene bastante futuro político, y no solo en Catalunya.

Da la impresión de que en Catalunya tiene bastante futuro político, pero eso de que no solo en Catalunya ya veremos, porque el salto de la política regional, por muy exitosa que sea, a la nacional es complicado.

Felipe González y Guerra, ¿han involucionado o siempre han estado en esa posición?

Alfonso Guerra siempre fue muy unitarista y ha comprendido poco o le ha tenido muy poca simpatía a la cuestión catalana y al reconocimiento de un hecho diferencial en Catalunya. Felipe González era más hábil, se llevó mejor con Pujol y convirtió a Catalunya en un inmenso saco de votos para él. Pero no estoy seguro de que tuviera demasiada simpatía al catalanismo.

¿Cree que hubo un pacto con Jordi Pujol en el caso Banca Catalana: si usted me mantiene el chiringuito dentro yo no le toco las narices?

Naturalmente, hubo un pacto. Y fue un error.

En Catalunya hablan de la corrupción en España como una de las razones para irse, pero ellos también tienen bastante corrupción.

Claro, pero eso forma parte del discurso nacionalista: echar todos los males al enemigo. Si nos vamos de España, se acabará la corrupción, porque la corrupción es un problema español. No, mire usted, ya hemos visto lo que era Pujol y lo que era Convergència, un partido que se financiaba con el famoso 3%, igual que hacían el PP y el PSOE, los grandes partidos españoles. La financiación de los partidos fue la fuente inicial de la corrupción.

¿Todo esto puede ser también una gran oportunidad para repensar lo que no se terminó de hacer en la Transición y dar un impulso?

Debería serlo, sí. El problema catalán no debería verse en términos estrictamente catalanes, sino entre los problemas estructurales de la democracia española.

¿Cree que somos capaces de afrontar ese reto?

Lo veo muy difícil, porque no existe el clima de consenso y de relativa buena voluntad que había en los partidos a finales de los 70. Entonces, todos estaban convencidos de que había que cambiar muchas cosas en relación con el franquismo. Se sentaron en una mesa y vieron cuáles eran los mínimos aceptables para todos. Ahora no existe eso. Entre el PSOE y el PP no hay un mínimo de convivencia. Parece que frente al problema catalán sí, hay un poco más de acuerdo, pero hasta hace tres meses las relaciones eran prácticamente inexistentes.

¿Y Ciudadanos, que parecía que venía a modernizar la derecha?

Pues no, se ha quedado en un partido blando que no es capaz ni de obligar al PP a rectificar sus sendas más erróneas.

¿Es optimista?

Soy pesimista en general. Creo que es cierta la norma de que si algo puede ir mal irá mal, pero me parece imposible que un país que ha dado el salto hacia adelante que ha dado España en los últimos 40 años, o incluso más, porque el despegue económico viene de antes; un país que ha superado problemas de pobreza y el desfase con la Europa económicamente más avanzada; que ha conseguido acabar con su inestabilidad política y establecer una democracia consolidada y respetable, con sus problemas, pero todas las democracias los tienen; que ha conseguido eliminar el golpismo militar, que era endémico en el siglo XIX y la primera mitad del XX; que ha conseguido más o menos pasar a un segundo plano el problema del clericalismo y del anticlericalismo, la influencia de la Iglesia y la imposibilidad de salir de un catolicismo monolítico, pese a que la Iglesia siga influyendo todo lo que puede y un poquito más todavía hoy… Después de que hemos superado todos estos problemas, seguimos encallados en el de la organización territorial del Estado, que es el único problema heredado del siglo XIX. Estamos en el XXI y seguimos sin encontrar la fórmula.

Esta entrevista forma parte una serie de conversaciones con diferentes expertos, historiadores y académicos. El objetivo es ofrecer un panorama de las diferentes sensibilidades que existen en torno a la cuestión catalana.

– Julián Casanova: “No sé si lo voy a ver, pero el proceso de independencia de Catalunya es imparable

– María Elvira Roca Barea: “De Cataluña no nos independizamos ni aunque se declare independiente”

– Josep Fontana: “No digo que esta sea una batalla entre buenos y malos, pero es una en la que posiblemente perdamos todos”

– José Enrique Ruiz-Domènec: “Se ha sustituido la democracia parlamentaria por una aparente democracia callejera y populista”

“No sé si lo voy a ver, pero el proceso de independencia de Catalunya es imparable”

30 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Julián Casanova (Valdealgorfa, 1956), es historiador y catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza. Ha escrito varios libros sobre la Segunda República, la Guerra Civil y el anarquismo. Profesor visitante en numerosas universidades, entre ellas el Queen Mary College (Londres), Harvard (EEUU) y la Central European University (Hungría). En esta entrevista, que se desarrolla por teléfono, hablamos de Cataluña, de cómo hemos llegado a esta situación y cuáles podrían ser las salidas.

¿Con qué otro país podríamos comparar lo que sucede en Cataluña?

Yugoslavia en la primera fase, antes del genocidio, venía de una transición que se asemejó al primer momento de la Transición española, pero en la actualidad no hay ningún paralelismo en Europa, ni en la segunda parte del siglo XX ni en los principios del siglo XXI. No es el caso escocés y no es Kosovo. No lo hay de un Estado que tras salir de una larga dictadura y consolidar la democracia durante 40 años, en el que haya una parte que quiera independizarse por falta de negociación del Estado, entre otras razones.

Para lograr la independencia se tienen que dar alguno de estos tres factores: negociación caso de checos y eslovacos –, guerra o desmembración de un imperio, como el soviético.

Si tomamos el último punto, hace falta un Estado en descomposición, en quiebra o débil. Con uno fuerte y legitimado es difícil un proceso de independencia salvo que haya una guerra o una invasión. El primer paso sería tener un Estado poco fiable para un sector de la población, bien porque entra en quiebra institucional o porque no tiene capacidad de aplicar los monopolios de la violencia y de la administración. En el caso yugoslavo hay un momento en el que este aspecto desempeña un papel importantísimo. Tiene que haber un proceso de descomposición para que la oposición tenga suficiente poder y legitimidad. ¿Cuál era el segundo punto?

La guerra.

Estaríamos ante el huevo o la gallina: ¿la guerra es la consecuencia de la independencia o la guerra es un acompañante del proceso de la independencia? ¿Es la causa o es el efecto?

¿Es fuerte o débil el Estado español? ¿Tienen auctóritas las instituciones ante los ciudadanos?

La gente confunde represivo con fuerte. El concepto weberiano de Estado, el que tiene la legitimidad del monopolio de la violencia y de la administración, no tiene por qué ser represivo, al contrario. El Estado que surge de la Guerra Civil y del franquismo no es fuerte, es represivo. Un Estado fuerte necesita legitimarse ante la sociedad. Eso empezó a cambiar en la Transición y en la democracia. La gente percibió una Administración más eficaz. Las Fuerzas Armadas pasaron de ser percibidas como represivas a lograr un considerable respeto por parte de la ciudadanía. Lo mismo la Policía y la Guardia Civil. El Estado se legitimó, se hizo más fuerte.

A partir del 2008 esa legitimidad pierde fuerza en España y en otros países. En España se debe a tres razones fundamentales. La primera es la corrupción, que nos ha devuelto a tiempos en los que la política estaba hecha de corrupción, sobornos, familias y amigos. Reaparece con fuerza algo que parecía propio de la Restauración y del franquismo. En Cataluña funciona el discurso contra la corrupción, pese a que tiene una parte importante.

El segundo punto es político: la descomposición y la pérdida de fuerza de la legitimidad del Estado. El Parlamento deja de ser un foro de discusión decisivo donde los diputados de los diferentes partidos manifiestan sus posiciones. El Parlamento se convierte en un foco de los poderes políticos y no en una transmisión de la democracia. Sin eso era difícil que el fenómeno Podemos, el de los movimientos sociales desde abajo, hubiera aparecido.

En tercer lugar, el Estado no tuvo desde el principio capacidad de negociación en este proceso. Ahí perdió parte de su legitimidad. El hecho de que no haya habido un Estado negociador, sobre todo desde 2010 y el recurso de inconstitucionalidad del Estatuto catalán son elementos fundamentales. ¿Es un problema universal? Posiblemente, pero en España la dimensión es gigante.

También hay corrupción en Cataluña, pero en Cataluña perciben que ha habido un intento de depurarla. Se creó una comisión en el Parlament presidida por David Fernández, de la CUP. Jordi Pujol y su familia han quedado desacreditados ante la sociedad catalana. En cambio, aquí los corruptos siguen gobernando.

Si no es verdad funciona como percepción. Unir la responsabilidad política a la culpabilidad judicial, como hacen Mariano Rajoy y el PP, decir aquí no hay responsables políticos si no se llega a una sentencia judicial. Y eximir la responsabilidad política a través de ‘yo ya pasé por las urnas’ ha hecho un daño tremendo a la democracia.Hay un deterioro de la política, un abismo entre los dirigentes y los ciudadanos. No hace falta más que ver lo que ha pasado en EE UU.

El fenómeno se ha hecho gigante en España por la capacidad que ha tenido el PP de mantenerse indemne en este proceso. Hay un discurso del independentismo que ha calado en Cataluña. No estamos hablando de la conciencia independentista, la identidad cultural o de conciencia política, sino del chollo que significaba que la España que nos roba estuviera dominada por ladrones. Esa percepción es muy importante en el sector más joven y menos concienciado de Cataluña.

La hora de la verdad empieza el día 2. El discurso del poder central es judicial, de utilización de una justicia desprestigiada. El Tribunal Constitucional no está fuera de toda sospecha. No lo componen los 12 mejores. Llevan puesta la camiseta de un partido. ¿Cómo se puede resolver?

Sí, eso es muy interesante. En Quebec y en Escocia, incluso en Checoslovaquia, el debate fue un debate político. Aquí hemos pasado a una segunda fase, que es la que estamos, la jurídico-constitucional: ‘si no cumples la ley atente a las consecuencias’. Hay una tercera fase, anterior al 2 de octubre: ¿va a haber algún problema de orden público? ¿Llevarán las fases política y jurídico-constitucional a un problema de orden público el día 1?

Rajoy y la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría han prometido que no se va a celebrar ningún referéndum. Los independentistas tienen capacidad para abrir, no sé, al menos 400 ayuntamientos. ¿Va a haber un problema de orden público con una foto para el mundo distinta a la actual?

No hay una oferta política, cualquiera que se salga de la disciplina queda lapidado. Vivimos entre dos verdades absolutas.

Lo que estás planteando, que no hay mediación posible, se debe a que se ha pasado de la fase política a la fase jurídico-constitucional y a la de la movilización. Detrás de la movilización no están solo los independentistas, hay una masa social importante. Podemos plantearnos por qué hemos llegado a este punto, pero lo que está claro es que esa masa social importante no la paras solo con una negociación política en estos momentos. El papel de (los) intelectuales, de los historiadores, que en otros sitios han servido no de mediación pero por lo menos de sensatez, ha sido impensable aquí porque en realidad los razonamientos están cambiados, están subordinados a los sentimientos y a los no argumentos. Desde ese punto de vista hemos llegado a un punto de no retorno.

Pregunté a Josep Borrell, en una entrevista publicada en eldiarios.es, si detectaba un tufo balcánico en todo esto. Si a alguien se le va la mano, puede acabar mal.

Sí, pero comparar Cataluña con los Balcanes es un poco duro. Aquí no tienen peso la raza y la religión, dos elementos fundamentales que estuvieron detrás del genocidio, ni tenemos las grietas profundas del mundo balcánico. Pero sí me da la impresión de que vamos a llegar a un punto de enfrentamiento. Si el Estado quiere mantener la legitimidad y la Constitución, y si el independentismo quiere seguir el proceso que le está marcando una base social muy amplia, va a haber algún tipo de enfrentamiento.

Creo que hay dos ventajas respecto a los Balcanes. No tenemos un Ejército dividido y está subordinado al poder civil. Esta es una gran ventaja que no había en el inicio de la Transición. A alguno le parecerá una tontería, pero tener un Ejército subordinado al poder civil es básico para que la sociedad civil y la democracia funcionen. Lo único que nos podría acercar a los Balcanes es que hubiera enfrentamientos policiales, que hubiera una división en los Mossos d’Esquadra respecto a qué legitimidad obedecen, si la de los fiscales y los jueces, que en el fondo emanan de Madrid, o a la Generalitat de Cataluña. La balcanización de todo esto es difícil por lo que explicaba antes.

En los Balcanes se dan fenómenos de historia, legados culturales de raza y religión que complican la situación, lo cual no quiere decir que aquello hubiera tenido que acabar tan mal como acabó.

Hay una gran violencia verbal en las redes sociales. ¿Cómo evitar que se desborde y cómo volver a meterla en el carril para que pueda dar un diálogo? Juan-José López Burniol sostiene que la iniciativa debe partir del más fuerte, del Estado español.

Estoy convencido de que la responsabilidad del Estado no ha sido solo la de un Gobierno como el del PP, sino ha sido en la línea de lo que estás planteando. Cuando tienes la legitimidad, el Estado tiene que saber dónde se puede ceder en una negociación y dónde tiene que buscar la negociación. Eso no ha pasado. Pero tú me estás planteando el 2 como si ya supiéramos que el 1 no hay referéndum …

Hay referéndum con la participación que sea.

Con la participación que sea, que no va a ser muy alta, y dentro de la participación, con un 99% del “sí”, ¿no?

Puede ocurrir como en Venezuela: en el referéndum de la oposición solo votó la oposición, y en el referéndum de Nicolás Maduro solo votaron los de Maduro.

Pero Rajoy ha prometido que no va a haber referéndum, es decir que…

Lo llamarán otra cosa.

Si ellos bloquean la posibilidad de que entres en un colegio electoral, ¿descartas eso?

No lo sé.

Por eso digo que las iniciativas que se puedan dar el día 2 dependerán de lo que pase el 1. Cualquier iniciativa que salga después tiene que tener al menos cuatro requisitos.

El primero es que el Estado no confunda la fortaleza con la represión. Tienes más fuerza, tienes capacidad, tienes la legitimidad y tienes un bloque de partidos políticos constitucionalistas, pero también tienes que saber que debes darle una salida política o tratar de recuperar la iniciativa política.

El segundo elemento es que la movilización social en Cataluña, que es muy amplia en estos momentos en favor de la independencia  ─muy amplia y muy militante─, sepa que hay una posibilidad de apertura de negociación lo que les llevaría a esa meta sin necesidad de seguir con la ruptura. Convencerles va a ser muy difícil.

Hay un tercer elemento, que de alguna forma salte por los aires la alianza entre la CUP y la antigua Convergencia, que es social y culturalmente poco viable. Desde ese punto de vista, tienen un papel importante la gente de En Común, que hasta ahora se han mantenido en una ambigüedad.

Y el cuarto, que me parece básico, es que Mariano Rajoy tiene que dar un paso. Él ha sido hasta ahora un elemento fundamental para llegar a donde hemos llegado y tiene que admitir que a partir del 2 no le va a quedar más remedio que entrar en una negociación política, no sé si forzado por el PSOE. Creo que va a ser difícil. A Rajoy le están pidiendo más fuerza que negociación. Y hay gente en Cataluña que ya no quiere la negociación. Escucho mucho en el periodismo esta frase, ‘a partir del 2 no les va a quedar más remedio que sentarse’. ¿Con quién te sientas? ¿Solo con la política o también con la base social ─amplísima─, a los que les han convencido de que la ruptura y la república catalana están a la vuelta de la esquina?

Parece que en la parte, llamémosla constitucionalista, no hay estrategia. Todo es a piñón fijo y a corto plazo. Si la hubiera no se producirían los ataques contra Ada Colau y Podemos, porque representan un puente que divide el independentismo exprés porque ellos plantean un referéndum pactado. Si hubiera elecciones, En Común podría evitar la mayoría absoluta del bloque independentista. Entraríamos en una fase más pausada.

Sí, eso está clarísimo, pero también tienen que despejar un poco la ambigüedad en la que han estado hasta ahora. Ya no vale con decir que tú quieres el derecho a decidir porque en estos momento ya no estamos solo en la capacidad de decidir. Ellos tienen un papel importantísimo en estos momentos, empezando porque controlan Barcelona, que es la ciudad más importante y la ciudad en que se mueve todo.

Por otra parte, es verdad que una parte de la base social catalana que representa el independentismo no solo representa el independentismo porque no los han dejado decidir, sino porque ellos creen que ha habido una consolidación de estructuras antidemocráticas del poder en Madrid. Ahí hay un mensaje muy diferente porque esta gente no está criticando solo a España porque nos roba, sino que piensan realmente que hay una oposición clara entre la democracia que representan ellos en Cataluña y las estructuras antidemocráticas. Esto lo estoy viendo incluso en las redes sociales conmigo. Cuando pongo en Facebook algo que creo que es sensato, alguien te dice. ‘ya está la progresía española tratando de convencernos, pero aquí que sepáis que sois igual de corruptos que los demás’.

Hay un discurso en el que Madrid representa una estructura antidemocrática ¿Qué es Madrid? Madrid es el PP. ¿Qué es Madrid? Madrid es el PSOE, Madrid es la Constitución, es el legado del 78, todo eso. Y así no es tan fácil volver al cauce con una negociación después del proceso que ha habido de enfrentamiento, y del que va a haber de aquí al día 1.

La única solución sería abrir la Constitución y resolver la forma de Estado.

Sí, yo creo que sí.

Todos los intentos de consolidar un Estado después de la caída del imperio en 1892, que afectó muchísimo a los catalanes, a la industria catalana, todos los intentos de consolidar un Estado han resultado fallidos. Hemos tenido un siglo XX con una guerra civil y una dictadura.

El tema fundamental es que lo que servía en el 78, cuando veníamos de una dictadura, ya no sirve. En la Constitución se proclama que España es indivisible. Esto nunca ha sido negociable. Si se quiere abrir una negociación se tiene que abrir una negociación en la cual la indivisibilidad de España deje de ser tabú, y eso lo tienes que hacer con una reforma constitucional.

Uno de los tópicos sobre la Constitución es que la aprobaron en cuatro días y que apenas discutieron. Cualquiera que lea lo que dicen los testigos de entonces, desde Manuel Fraga a Alfonso Guerra, comprobará lo duro que fue sacar aquella Constitución en aquellos momentos. La Constitución se aprueba en diciembre del 78 en un referéndum, Han pasado poco más de tres años desde la muerte de Franco. El melón prohibido, el de España es indivisible, lo tienen que abrir mediante una negociación. En estos momentos no veo otra salida. Para eso también tiene que haber capacidad de negociación por parte de las élites catalanas que están controlando el procès.

Algunos sostienen que el problema no es un problema de Cataluña, sino España, que no ha terminado de estructurar un Estado aceptable para todos.

Tampoco hay que ser ventajista. Si haces balance a finales del siglo XX y lo comparas con lo que decían con los noventayochistas o lo que se decía después de la dictadura se ve que hemos avanzado. Entre otros, en la legitimidad del Estado, que ya no solo es solo represor. El Estado llega a los ciudadanos a través de la Sanidad, la Educación. Parece que a partir del 2008 vivimos en un mundo quebrado, también el mundo internacional, no solo el nuestro.

Lo que estaba claro a finales del siglo XX no lo está a partir del 2008. Tenemos el Brexit, Donald Trump, Corea del Norte, Siria y la inmigración, con húngaros y polacos sin hacer caso de las normas democráticas básicas de la Unión Europea. Todo esto ha influido mucho en el asunto de Cataluña. Esto no es solo una crisis entre Madrid y Barcelona, es una crisis institucional, política, económica que ha afectado a los jóvenes con precariedad laboral. Es una mezcla explosiva. Hay una parte que pertenece a la estructuración del Estado, pero otra pertenece a la parte más social.

Hay una pérdida masiva de prestigio de las élites en todo el mundo.

Sí, exactamente. Sin embargo hay una parte de las élites catalanas que trata de convencer a los demás de que este es un problema de los demás y no suyo. El nacionalismo tal y como está planteado en Cataluña no es solo un nacionalismo cultural e identitario. Hay unas élites muy fuertes que están planteando una salida alternativa a su propia perpetuación, para mantener su posición social. El PP ha convencido a sus votantes de que la crisis económica se va despejando y de que la corrupción no es un problema. Hay siete u ocho millones de españoles que votan al PP. El Partido Socialista estuvo missing durante un tiempo y Podemos estaba pasando de un movimiento social a un partido político con cinco millones de votos, algo impensable en los esquemas del bipartidismo y de la Transición.

Todo esto en medio de un deterioro de los medios de comunicación. Un deterioro no significa solo que ya no hay independencia, sino de que los jóvenes han cambiado los hábitos de comprar el periódico, de acudir a los medios de comunicación para informarse. La era digital está cambiando la forma de pensar, la forma de concebir, la forma de enseñar. A los historiadores nos está cambiando la forma de enseñar y de investigar la historia.

Sé que parece que todo el problema es territorial, que todo el problema es Cataluña y el territorio, pero creo que a lo que estamos asistiendo es a una quiebra de alguno de los valores más consolidados que había hasta ese momento, pero eso cualquiera que viaje lo está viendo. Pero hay signos que van entonces en contra de Cataluña. Por ejemplo, el Brexit, que no ha resultado tan eficaz y rápido como parecía. La UE en torno a Angela Merkel para poner distancia frente a Trump. Quieren orden, lo que no hace falta en estos momentos es desintegración y desorden. Esto está actuando contra Cataluña. En la CNN y en la BBC empieza a haber un discurso en el que Cataluña ya no es tan querida, Antes se veían como luchadores contra una opresión. Este discurso está desapareciendo.

Kosovo se independizó porque tenía a EEUU y a los principales países de la UE detrás. Pero Cataluña no tiene a nadie.

No tiene a nadie. Pero están diciendo a los jóvenes catalanes que estarán en la UE al día siguiente y que estarán en los tratados internacionales. Y eso es falso porque no los han firmado, los ha firmado Madrid.

Está claro que hay un problema de estructuración del Estado. Pero insisto en esto: ¿qué idea tenían los españoles de España en los últimos 20 o 30 años del siglo XX comparado con el pesimismo anterior? ¿Qué idea se tenía de la educación, de los valores que esta educación estaba trayendo, de sanidad para todos respecto a la que tenían nuestros padres y abuelos?

Hay un momento en el que comprobamos que un sistema funciona por primera vez en la historia de España. Ese sistema ha empezado a estar en crisis. Que ahora quieran convencernos de que esto es todo producto del 78, de lo mal que se hizo la Transición, es una lectura del pasado manipulada desde el presente, lo cual no quiere decir que el presente sea feliz, porque el presente ha dejado de ser feliz. Pero no es cierto que el pasado fue siempre feliz porque no hace falta más que ver dónde estaba España en 1975.

La victoria del PP por mayoría absoluta le permitió ocupar todas las instituciones: el Parlamento, la justicia. En cambio, en Estados Unidos funciona la separación de poderes frente a Donald Trump, que es un autócrata de libro.

Y el propio partido republicano no le van a aceptar, Paul Ryan no lo va a aceptar. Desde ese punto de vista, el PP tiene tres ventajas sobre EEUU: tienen una disciplina increíble; han pasado por encima de la corrupción y tienen el control mediático, con la complicidad de grupos importantes, algo que también ha hecho muchísimo daño. En España estamos ante una crisis no solo traída por la economía, la cuestión institucional y territorial. Deberíamos reflexionar sobre si en la democracia, más allá de lo formal, el pueblo tiene algo que decir. Este es el debate, el de la apropiación del poder por parte de élites fuertes y legitimadas democráticamente.

E ineficaces para proteger a la ciudadanía de la crisis económica.

Ineficaces para dar una alternativa económica. En el triunfo del capitalismo liberal, el de la gente que defendió las reformas laborales para echar abajo conquistas importantes, no ha habido nadie enfrente. Parecía que podía tener a Barack Obama pero aquello se acabó. La socialdemocracia quedó desnuda porque parte de su discurso social lo defendía también el liberalismo después de muchísimas décadas. Es curioso cómo la Europa que deja atrás la época de los fascismos, la guerra y la violencia, empieza a hacer aguas a principios del siglo XXI.

La crisis se agravará si las democracias se vuelven más frágiles. Si el Estado es capaz de redistribuir bienes y servicios, la gente lo percibe como un Estado bueno. Lo que está pasando es que ese Estado ha dejado de redistribuir bienes y servicios, que fue la principal aportación a la estabilidad social después de la Segunda Guerra Mundial.¿Por qué estamos aquí? Porque no hay políticos comprometidos con la sociedad y eso está produciendo un extremismo político, no solo en España. Está produciendo un nacionalismo violento y hostil al sistema democrático. Lo vemos en Polonia, en Rusia y en algunos países excomunistas. Pero también lo hemos visto con el Brexit o en Francia con Marie Le Pen.

Las crisis que desencadenaron la Primera y a la Segunda Guerra Mundial aportaron la enseñanza de lo que dice: para evitar los populismos es necesario redistribuir la riqueza y apostar por el Estado social. Pero esa distribución se ha cortado y no solo se ha cortado, sino que va hacia atrás. ¿Por qué no volver a la receta que funcionó?

Exactamente. El compromiso de extender a través del Estado los servicios sociales a la mayoría de los ciudadanos surge después de la crisis del 29. Lo paran los fascismos y la guerra, y vuelve después del 45. La crisis anterior a la Primera Guerra Mundial es muy diferente; es el advenimiento de la sociedad de masas. Pero el compromiso de extender a través del Estado los servicios sociales se consiguió en 1945 en la mayor parte de las sociedades occidentales. Sirvió para superar el atraso en equipamientos colectivos, en infraestructuras y, sobre todo, en el sistema asistencial. ¿Por qué fue tan importante la entrada en la UE de España y Portugal en los años 80? Porque eso es lo que se nos daba. No solo era la democracia, consistía en equipararnos en un proceso en el que el Estado asiste a los menos protegidos, con equipamientos colectivos y un importante sistema asistencial.  Eso también dio esperanzas a los países de Europa del Este. Sucede en Checoslovaquia con Havel, en Hungría y en otros países. ¿Por qué se ha dilapidado esta prosperidad? ¿Por qué reaparecen los fragmentos más negros de la historia en Europa? Porque se han perdido algunas de las señas de identidad en la socialdemocracia, pero también de la democracia. Hay gente que dice que ya no se puede volver a la situación anterior a la crisis porque no hay vuelta de hoja. Y hay otra gente que no se ha atrevido a defender estas políticas de redistribución de la riqueza a través de los Estados.

Parece que la izquierda postcomunista sigue sin encontrar su relato.

La única forma de despejar los fragmentos negros de Europa es volver al punto en el que el Estado consolida el compromiso con los ciudadanos de que los servicios sociales se van a extender. Eso se ha perdido. Y de distribuir de forma más equitativa la renta. Siempre que alguien trata de introducir alternativas para una distribución más equitativa de la renta, sale la gente de orden que dice que eso significa impuestos a los ricos. En los años 50 y 60 estaba muy claro, y en los 70, también. Nosotros llegamos tarde, pero llegamos. Por eso los españoles nos enganchamos tan bien a Europa, no solo era democracia y libertad, también descubrimos lo que era un Estado no represor, con una parte benefactora importante a través de los mecanismos de representación política, administrativa y municipal.

Hay que recuperar algunos de los ejes fundamentales de la democracia, y esa democracia vino después de lo que Eric Hobsbawm llamó la Europa de los extremos. Fue un aprendizaje después de años de violencia y de enfrentamientos. Ahora necesitamos un aprendizaje para salir de la quiebra institucional, económica, cultural, política de Europa. Es posible que los nacionalismos, al margen de los Estados, no puedan ser una alternativa en esto que estoy planteando.

¿Es optimista o pesimista respecto a Cataluña?

Tarde o pronto vamos a ver un proceso de independencia en Cataluña. Estoy convencido. No soy optimista en la forma en que vamos a gestionar todo esto. No soy optimista en la forma en que lo va a gestionar el Estado, en la forma en que lo va a gestionar el Gobierno. Creo que en la parte independentismo faltan en estos momentos voces que razonen y argumenten, que sean capaces de reconducir la negociación, no solo de incitar a la gente y estimular la calle. Así que desde ese punto de vista no soy optimista, pero creo que el proceso de independencia de Cataluña es imparable. No sé si lo voy a ver, pero el proceso es imparable. Con lo cual, al final, cuando se haga balance, alguien tendrá que explicarles por qué aquel proceso que no era imparable acabó siendo imparable.

Esta entrevista forma parte una serie de conversaciones con diferentes expertos, historiadores y académicos. El objetivo es ofrecer un panorama de las diferentes sensibilidades que existen en torno a la cuestión catalana.

María Elvira Roca: “De Cataluña no nos independizamos ni aunque se declare independiente”

Josep Fontana: “No sé si lo voy a ver, pero el proceso de independencia de Catalunya es imparable”

A desobedecer y a votar

29 septiembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

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Ha empezado. El choque de trenes a cámara lenta se ha acelerado en las últimas horas con la detención de cargos de la Generalitat y registros por parte de la Guardia Civil y se ha producido la colisión que los dos gobiernos andaban buscando. No seamos ingenuos ni nos sorprendamos, estamos siguiendo la ruta que ambos se han marcado para sus propios objetivos. Rajoy necesita sacar músculo ante quienes le acusan de flojo y el independentismo se fortalece provocando que la maquinaria estatal vaya a por ellos. Ganan en sus respectivos caladeros, pero el PP ha perdido la batalla de la legitimidad en el momento en que la policía ha empezado a encarcelar a políticos y a hacer el trabajo que le corresponde al gobierno. Se va a quedar solo otra vez con el único apoyo de Ciudadanos porque ni el PSOE ni el PSC más huidizos van a poder ponerse del lado de una derecha autoritaria que impone la fuerza bruta porque le falta la autoridad moral. Si lo hacen, estarán protegiendo más a un régimen caduco y corrupto que a la justicia y la legalidad.

La consulta puede ser ilegal pero no puede serlo la voluntad de millones de ciudadanos a los que habrá que responder con algo más que porras y mazos. No puedes detenerlos a todos y detener a sus representantes hace más por la independencia que todas las Diadas del mundo. Puede que no haya referéndum el 1 de octubre pero habrá una movilización de órdago al gobierno. El PP está colaborando como el que más a que una lucha nacional por la identidad se transforme en una lucha universal por las libertades. Alguien tiene que decirlo, Rajoy trabaja para el independentismo.

También hay que decirlo: españoles, el gobierno ha empezado a tomar la autonomía de Cataluña. No es oficial porque no está siguiendo los cauces legales que dice proteger pero Rajoy ha empezado a hacer efectiva la suspensión recogida en el artículo 155 de la Constitución, aunque pasándoselo por el forro. Ha preferido dejarlo en manos de su ministro de Hacienda y de una justicia teledirigida porque aplicarlo le obligaría a consultar al Senado y al Parlamento, obtener una mayoría y ceñirse a un marco legal pactado. Demasiados requisitos democráticos para un partido que viola la legalidad con frecuencia, utiliza a las cloacas para espiar al adversario y dice que prohibir la libertad de expresión es defender la democracia. El PP no tiene credibilidad como garante de la ley porque no respeta el estado de derecho ni cuando dice defenderlo.

Me resulta imposible defender la legalidad y democracia de la que habla este gobierno. Tampoco creo en la independencia de un poder judicial que hace política para mantener un orden establecido que me parece insostenible. Vivimos una farsa para que nada cambie. Así, pues, aunque defiendo una consulta legal y pienso que las banderas excluyen, que el problema no es la nación sino el sistema y que la derecha catalana es un pilar de ese sistema corrupto y desigual, creo también que el desafío social de los catalanes es una oportunidad de acabar con el caduco régimen del 78. De modo que animo a desobedecer y a votar. A favor o en contra, pacíficamente siempre, pero a votar.