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Condenado un joven a 480 euros de multa por sustituir la cara de Cristo por la suya y subirlo a Instagram

22 febrero, 2018

Afortunadamente, dentro de esta execrable condena, el joven, que se encontraba cogiendo aceituna temporalmente, consiguió por internet el dinero de la multa.

Fuente: http://www.publico.es

Su conformidad ante el juzgado de lo Penal número 1 de Jaén lleva a rebajar la petición inicial de pena del Ministerio Fiscal que solicitaba la imposición de una multa de 2.160 euros, sustituible por 180 días de prisión en caso de impago.

Montaje realizado por el acusado

Montaje realizado por el condenado.

El juzgado de lo Penal número 1 de Jaén ha condenado a D.C.D., de 24 años, al pago de una multa de 480 euros como autor de un delito contra los sentimientos religiosos por subir a Instagram un fotomontaje del Cristo de la Amargura, popularmente conocido en la Semana Santa de Jaén como El Despojado. En dicho montaje el rostro de la imagen religiosa fue sustituido por el del acusado.

La sentencia, según han informado fuentes judiciales a Europa Press, ha sido dictada oralmente este miércoles una vez que el acusado ha reconocido en el juicio su culpabilidad y ha aceptado el pago de una multa de ocho meses a dos euros diarios, lo que supone un total de 480 euros. Su conformidad ante el tribunal ha llevado a rebajar la petición inicial de pena del Ministerio Fiscal que solicitaba la imposición de una multa de 2.160 euros, sustituible por 180 días de prisión en caso de impago.

Los hechos se remontan a abril de 2017 cuando el joven subió a la red social una foto de Jesús Despojado, de la Hermandad de la Amargura, en el que el rostro original había sido sustituido por el suyo, incluido el pearcing de la nariz.

La cofradía le pidió en varias ocasiones que retirara la imagen y al no obtener resultado acabaron por llevar el caso a los tribunales. Según recogió la Fiscalía en su escrito de calificación provisional el fotomontaje resultó ser una “vergonzosa manipulación del rostro de la imagen”, lo que que evidenciaba un “manifiesto desprecio y mofa hacia la cofradía con propósito de ofender”.

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España Vs Moderdonia

21 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Moderdonia es un país inventado. Una nación digital con un himno estridente de letra irreproducible y una bandera color rosa con estrella de cinco puntas. Un estado ficticio creado por los humoristas David Broncano, Ignatius y Quequé para dar cobijo a los seguidores de su programa  La vida moderna que emite la Cadena Ser. En este espacio radiofónico, durante 30 irreverentes minutos, el trío improvisa y, sobre todo, desvaría sobre los temas más variados, ya sean de actualidad o no. ¡Qué más da! Todo es absurdo en Moderdonia… casi tanto como en España.

Nuestro país se ha convertido en una parodia sin gracia de lo que debería ser una democracia avanzada. La principal razón, aunque no la única, es que nos gobierna un partido que lleva años huyendo desesperadamente hacia delante, tratando de escapar de las probadas acusaciones de financiación irregular, comisiones ilegales, amaño en las adjudicaciones de obra pública y cobro de sobresueldos en dinero negro. Me sorprende que algunos opinadores aún busquen sesudas razones para explicar por qué el PP fue tan torpe de no limpiar su casa y no depurar responsabilidades en su momento. No es torpeza, es sentido de supervivencia. Si lo hubieran hecho… si lo hicieran, decenas de dirigentes y cargos públicos, empezando por el presidente del Gobierno, tendrían que marcharse a su casa por su culpabilidad directa, su complicidad o su mera responsabilidad política.

Hace casi 9 años, cuando se produjeron las primeras detenciones en Boadilla y Correa maldijo “el puto pen drive” repleto de información sensible que cayó en manos de la policía, la cúpula del PP se vio en la picota, o más bien en el banquillo. Fue entonces cuando tomaron la decisión, humanamente comprensible, de intentar sobrevivir a toda costa. Rajoy y los suyos sabían que contarían con poderosos aliados entre el empresariado, la judicatura y los medios de comunicación. Hoy se ha olvidado, pero no está de más recordar algo tan simbólico como que las dos primeras víctimas de la corrupción masiva de la Gürtel fueran el magistrado que la destapó, Baltasar Garzón, y el ministro de Justicia que pasaba por allí en aquellos momentos.

Necesitaría cien artículos para relatar los hechos ocurridos desde entonces repletos de mentiras de estado, discos duros destruidos, finiquitos en diferido, fiscales incómodos cesados, amnistías fiscales para los amiguetes, coches de lujo y maletines llenos de dinero que aparecen por arte de magia en garajes y armarios, policías honestos relevados de sus puestos, testigos que sufren extraños accidentes… Sí; harían falta muchos folios para contarlo todo y, sin embargo, solo necesito cinco líneas para recordar que esta estrategia andreottiana no habría triunfado, probablemente, sin una crisis económica, mal gestionada por el PSOE, que llevó a Rajoy a la Moncloa en 2011 y sin la irresponsable torpeza de las izquierdas que le permitió seguir en ella cuatro años después.

Es imposible entender todo lo que nos viene ocurriendo en estos últimos tiempos sin hablar de Gürtel o de Púnica. Todos los casos que salpican al PP son los que han ido marcando la estrategia política del Gobierno. Fue Correa y no Mas el que animó a Rajoy a dejar que se enquistara la cuestión catalana, seis años atrás, para tener una bandera rojigualda en la que esconderse de la corrupción. Hoy, el presidente del Gobierno estará feliz al comprobar cómo su estrategia fue acertada. Los españoles estamos a hostias, los unos contra los otros, sin tiempo para escuchar a una fiscal o a un responsable de la UDEF señalar con el dedo acusador al PP y al propio Presidente. Todo muy eficaz, muy maquiavélico, muy irresponsable.

El problema hoy, cuando creíamos que ya no nos quedaba nada más por ver, es que el éxito de quienes se sentían carne de banquillo parece habérseles subido a la cabeza. Si siguen en el Gobierno después de todos los desmanes que han cometido, ¡qué diablos! ¿Por qué no ir un paso más allá? La aplicación del 155 en Catalunya lejos de ser el final, parece que es solo el principio. Montoro, el muñidor de aquella vergonzosa amnistía fiscal, ha sido el primero en subirse al carro para intervenir la ciudad de Madrid. El martes, Ignacio Escolar detallaba, punto por punto, la arbitrariedad intolerable que supone esta medida. ¿Alguien cree que estas evidencias van a intimidar a quienes crearon una policía política para atacar a los partidos rivales? Siguen en la carrera, en la huida hacia delante… y como les va bien, nos seguirán atropellando.

Lo peor, me temo, está por venir. No estamos en una dictadura, ni en un estado fascista como dicen algunos. Por favor, no hagamos esas comparaciones que banalizan el verdadero fascismo que sufrieron nuestros padres y abuelos. Sin embargo, sí hay que decir alto y claro que la calidad democrática de nuestro sistema está en sus cotas más bajas desde 1979. Para percatarse de ello basta observar el vergonzoso papel que están jugando, en estos cruciales momentos, tanto la televisión pública como buena parte de los medios de comunicación tradicionales. Basta también analizar la última y grotesca polémica generada en torno a la camiseta de la selección española de fútbol. Hordas de nostálgicos franquistas (lo son, aunque se nieguen a reconocerlo) han llegado a llamar basura a una equipación deportiva porque sus colores recordaban a la bandera constitucional y democrática que fue abolida por el tridente formado por Franco, Hitler y Mussolini. No sé si ha sido más patético escuchar o leer a los opinadores ultras, por cierto, secundados por el Gobierno, o ver la ignorancia, la insensibilidad y la ambigüedad con que abordaban el tema numerosos periodistas deportivos y no deportivos.

España, insisto, no es una dictadura, pero está podrida y cada día que pasa será más difícil sanarla. Ojalá lo consigamos y si no, siempre nos quedará Moderdonia.

09/11/2017 – 

“El referéndum debilita la democracia”

16 febrero, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

El autor conversa con el historiador Michael Ignatieff sobre el descrédito de la democracia. El canadiense, que durante un tiempo cambió la universidad por la política, sentencia: “El Estado es la solución, no el problema”.

Michael Ignatieff.
Michael Ignatieff. DANIEL VEGEL

Michael Ignatieff (Toronto, 1947), historiador, profesor universitario, intelectual comprometido, cosmopolita, que cambió durante un tiempo la universidad por la política, y volvió a la academia, es el nuevo Rector de la Central European University (CEU) de Budapest. La CEU es una institución académica de posgrado en inglés, de investigación y enseñanza avanzadas, cuyos rasgos distintivos, basados en las mejores tradiciones intelectuales de Norteamérica y Centroeuropa, son la diversidad internacional de sus estudiantes y profesores y el pensamiento crítico. Sus casi 1.500 estudiantes de máster y doctorado proceden de 110 países diferentes y hay profesores visitantes de 39 nacionalidades, entre los que me encuentro. Fundada por George Soros en 1991, es un modelo de educación internacional, de conocimiento en humanidades y ciencias sociales, y de compromiso con la construcción de sociedades libres y democráticas.

“Tras mi experiencia, hacer política y no solo pensar en ella, he acabado respetando a los políticos mucho más de lo que creía.”

Del enfoque interdisciplinario de la institución y su perspectiva global, sin olvidar las raíces nacionales, de la democracia, de la pasión por el conocimiento, de la crisis política y del compromiso de los intelectuales conversé con Ignatieff en su despacho en la mañana del pasado 24 de octubre.

PREGUNTA. Como historiadores, echamos la vista atrás y comprobamos que el consenso social democrático que funcionó en Europa durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial —y después de la caída del comunismo, del fin del apartheid, de las dictaduras en Latinoamérica…— se ha roto. Todas las certezas que teníamos a finales del siglo XX en torno al Estado benefactor, el empleo, el futuro sólido y estable para los jóvenes, han sido sustituidas por el miedo, el descontento y la indignación frente a los políticos, la crisis de valores democráticos básicos, el surgimiento de nuevos populismos. En Europa hay abundantes ejemplos de eso y parecen revivir algunos de los fragmentos más negros de su historia en el siglo XX.

Michael Ignatieff (izquierda) y Julián Casanova, durante la charla.
Michael Ignatieff (izquierda) y Julián Casanova, durante la charla. DANIEL VEGEL

RESPUESTA. Estamos confundidos y alarmados porque la narración o exposición de los hechos que funcionó hasta 1989 se ha ido quebrando en diferentes fases. Era la narración de Francis Fukuyama y el fin de la historia, de las transiciones a las democracias modélicas, de la cultura de un bienestar irreversible. Funcionó en Europa. España era el mejor ejemplo, pero también Portugal, Grecia y los países del centro y este de Europa que salían del comunismo. Había algo de ingenuo y simple en esa narración, que comenzó a romperse en Yugoslavia, cuando la democracia llegó en forma de guerra étnica. Además, la prosperidad de los noventa fue acompañada de profundas desigualdades. El 11 de septiembre de 2001 marcó un punto de inflexión y forzó otra narración, frente al islam. A partir de 2007, el miedo ya no se debía sólo al terrorismo, sino a la quiebra del sistema financiero, a la desconfianza frente a políticos corruptos que robaban y se burlaban de la gente. Y en los últimos años, después de los atentados terroristas en Europa Occidental, organizados y perpetrados desde dentro de las sociedades democráticas, el miedo al otro, al extraño, se ha hecho más profundo. Porque el fundamento del Estado democrático liberal era: “No os preo­cupéis; os protegemos”. Pero ya no protege, ni de los ataques desde fuera, ni de la quiebra del sistema desde dentro. Es una crisis del Estado, de las élites y de la narración que los sostenía.

P. La crítica a la política y a los políticos está clara, pero la desconfianza se extiende también hacia los intelectuales, o a los encargados de generar explicaciones o nuevas narraciones para los políticos y la sociedad. Max Weber pensaba que ciertas profesiones no eran aptas para dar el salto desde ellas a la política, aprender de la política haciéndola y no pensándola, y una de ellas era la de profesor de universidad. La historia, desde Maquiavelo hasta el presente, aporta excelentes ejemplos de pensadores y profesores universitarios que intentaron hacer carrera política y fracasaron. Tú eras profesor universitario, intelectual, y decidiste lanzarte a la política, pasar desde Harvard primero al liderazgo en el Partido Liberal de Canadá y competir después por la presidencia del país. Saliste derrotado y escribiste una sincera y admirable narración sobre esa experiencia traumática: Fire and Ashes: Success and Failure in Politics (2013), que fue editado al año siguiente en español (en Taurus) y muchos lectores conocen. ¿Cómo ves ahora, tras volver a la universidad, más allá de esa reflexión sobre el fracaso ya escrita, la relación entre el intelectual y la política?

“La desconfianza se extiende también hacia los intelectuales, o a los encargados de generar nuevas narraciones para la sociedad.”

R. Es un lugar común entre los intelectuales despreciar a los políticos: no tienen ideas, no piensan, son corruptos… El problema es que los intelectuales nos interesamos mucho por las ideas, seguimos ideas, y un buen político se preocupa del poder (el “fuego” del poder). Es verdad que la función de los intelectuales es producir narraciones que expliquen los hechos, guiar a la sociedad para escoger las opciones y alternativas apropiadas. Pero algunos políticos tienen un increíble talento para hacer eso, son brillantes narradores. Barack Obama es un buen ejemplo. Tras mi experiencia, hacer política y no sólo pensar sobre ella, he acabado respetando a los políticos mucho más de lo que creía. Uno puede, como pensador, tener una idea maravillosa, pero el político de una pequeña comunidad o provincia le recuerda que eso no va a funcionar allí. Algunos políticos poseen una destreza para el oficio que yo nunca tuve. Tienen oído, olfato, la capacidad para decirte: tú te crees un gran intelectual, pero en Cádiz, en Sevilla, en el País Vasco eso no va a resultar bien. La democracia no puede funcionar sin esa clase de conocimiento, de juicio político, y los intelectuales no suelen respetarlo. Puede ser que Angela Merkel no sea una gran pensadora, pero acumula más conocimiento de Alemania en uno de sus dedos pequeños que todos lo intelectuales en sus dos manos. Tenemos que respetar eso. Es verdad que muchos son corruptos, ladrones, no tienen ninguna sensibilidad hacia la gente que sufre. Pero a los buenos hay que decirles: gracias.

P. Pero en un momento en el que una parte de la sociedad ha perdido la fe en la vieja política y en sus representantes, el discurso de fortalecer las instituciones democráticas, apelar al sentido de responsabilidad, a nuevas formas de hacer política, con nuevas virtudes, es muy difícil de transmitir. El sistema, dicen, está podrido, la democracia burguesa no es la auténtica democracia. Donald Trump ha basado una buena parte de su campaña en hacer creer a la gente que el sistema político estadounidense está amañado, es fraudulento, algo que siembre un montón de dudas e incertidumbres y que puede tener consecuencias notables, tanto si gana las elecciones como si las pierde. Siguiendo con tu argumento, ¿cómo explicas todo eso a los jóvenes, muchos de ellos representados por quienes acuden a estudiar, desde muy diferentes lugares del mundo, a la Central European University?

“La gente volvería a confiar en el Estado si este cuidara de ellos y no fuera patrimonio de las élites. No hay solución fuera de ese marco legal.”

R. Tenemos que ser críticos con los políticos, pero no proyectar toda la sombra de la duda sobre la democracia representativa. Existe una clara polarización en la política, en polos, izquierda y derecha, que parecen irreconciliables, pero esa polarización es parlamentaria, democrática, no se manifiesta en una violencia armada, paramilitar, fuera del Parlamento, como en los años veinte y treinta del siglo pasado. Yo soy un liberal socialdemócrata que cree que el Estado es la solución y no el problema, que puede y debe proteger a los ciudadanos. La gente volvería a confiar si el Estado cuidara de ellos y no fuera el patrimonio de las élites. No hay solución fuera de ese marco legal democrático, y los populismos, de derecha o izquierda, no lo son. Soy un enérgico defensor de la democracia representativa y me opongo a los referendos. Se elige a los políticos y se les da la oportunidad de que tomen las decisiones en el Parlamento. No se puede dejar el futuro de un país en manos de un referéndum. El referéndum debilita la democracia. La gente no está harta de elegir a políticos/élites, sino a políticos irresponsables, que roban. El horizonte de la democracia está ahí, ahora, no en un supuesto futuro radiante al que hay que llegar. No hay un mañana radiante, sin democracia, y sin una constante lucha por ser más justos, generosos, solidarios. No vamos a alcanzar nunca Jerusalén, la ciudad celestial.

La conversación acaba con una idea que compartimos sobre la función de la universidad: llevar la razón, los argumentos, la ciencia y el conocimiento a los asuntos cotidianos de la vida democrática. Eso es lo que nos mueve a enseñar, investigar, viajar, comprometernos frente a las mentiras, la propaganda y la manipulación, el constante desprecio del conocimiento. En palabras de Ignatieff en el discurso de toma de posesión como rector, “si nos preocupamos del conocimiento, si de verdad estamos interesados en separar el grano del conocimiento de la paja de la ideología, del partidismo (…) estaremos cumpliendo con la parte que le corresponde a la universidad de llevar el orden de la razón a nuestras vidas”.

Julián Casanova es historiador.

No només a Catalunya, Pablo Hasél

3 febrero, 2018

Os dejo por aquí una canción del rapero Pablo Hasél que me gustó hace unos días. La canción se titula en catalán No només a Catalunya (No sólo en Cataluña). Como bien ha reiterado en el juicio reciente en la Audiencia Nacional, van a por toda la clase trabajadora, no es una lucha de banderas sino de clases. Desde aquí, todo mi apoyo a Pablo Hasél y contra la farsa montada estos días en un juicio contra la libertad de expresión que marca nuestra “sacrosanta” constitución que ojalá se aplicara con tanto ahínco como el único artículo que muchos conocerán, el 155.

Hay que decirlo más: Juan Carlos de Borbón ha sido un putero, ha dilapidado dinero público en cacerías y se ha enriquecido millonariamente mientras millones de familias españolas no llegan a fin de mes. Tomemos conciencia para caminar juntos hacia la Tercera República española. #AbsoluciónPabloHasél #PabloHasélLibertad

“Quien aplica la unilateralidad es el Estado español”

29 enero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Tienen posibilidades de ser diputadas en la legislatura que arrancará a partir del 21D. Se presentan por los partidos que apoyaron la vía unilateral a la independencia. Las tres tienen relación con el mundo de la cultura. Laura Borràs (Junts per Catalunya) es filóloga y profesora; Jenn Díaz (ERC) y Bel Olid (CUP) son escritoras. La conversación se desarrolla en la terraza de la cafetería de la librería Laie, una de las de referencia en Barcelona.

¿Qué se ha aprendido del procés desde el 1-O? ¿Qué no debería repetir? ¿Quizá la prisa?

Jenn Díaz (ERC): Nosotras no estábamos en el 1-O. La autocrítica la hago desde fuera. Hemos aprendido que existe una comunión entre la ciudadanía y la política catalana y a no subestimar la violencia del Estado español, a todo lo que están dispuestos a hacer y a no ser ingenuos. A partir de ahora hay que ir por proyectos más que poner una fecha límite.

Laura Borràs (JpC): Hemos perdido la virginidad de pensar que estábamos en un Estado democrático: se ha quitado la máscara. Nunca he subestimado al Estado español en cuanto a su capacidad de imponer la autoridad, pero la línea roja de la violencia, aunque haya gente que frivolice, me parece brutal y simbólica. Dirijo la Institució de les Lletres Catalanes, que fue de las primeras entidades sometidas a una vigilancia especial. El 20 de septiembre nos bloquearon las cuentas que se quedaron a cero euros. Estamos a diciembre y ese dinero no ha vuelto. Nos lo han robado. El 1 de octubre fue la eclosión del todo vale, desde las cloacas del Estado, hasta mensajes institucionales de vergüenza ajena por parte del jefe del Estado. Lo más duro ha sido la sensación de indefensión absoluta. Ver a líderes pacíficos de la sociedad civil en prisión, acusados de sedición, que es un concepto del siglo XIX, es alucinante.

Bel Olid (CUP): Para los que ya estábamos desvirgados, los que nos habían pegado, los que sabíamos de qué iba la cosa, fue al contrario. Creo que hemos ganado. Mucha gente que veía por primera vez la violencia policial se ha vuelto antisistema. Nosotros éramos los antisistema que luchábamos por temas relativamente minoritarios. Como solo nos pegaban a nosotros, no pasaba nada. De repente pegan a la vecina del tercero, que es una señora mayor, alguien que se ha encontrado más o menos cómoda con las cosas que pasaban. Y esa señora dice, “pues vaya mierda de sistema que tenemos”. La sensación de hermandad ha generado la necesidad de estar cerca porque fue una experiencia de trauma colectivo. Una cosa es cuando te pegan a ti y otra cosa cuando pegan a todos. Nos han abierto los ojos como pueblo catalán.

Bel Olid de la Cup; Jenn Díaz de ERC y Laura Borràs de Junts per Catalunya
Bel Olid, de la Cup © SANDRA LÁZARO

El Govern tenía dos opciones en el 1-O: celebrar el referéndum o que hubiera represión. Fue un éxito porque logró las dos. Aunque la violencia estuvo concentrada en una docena de colegios las imágenes que han quedado en el imaginario son contundentes.  

Laura Borràs (JpC): Y el titular era “aquí no ha pasado nada”. Por más que veamos los vídeos esa de la que hablas se mantiene, es como si lo volviéramos a vivir. Es muy sano no normalizarlo. Ver a la gente defendiendo esas urnas, que la policía tratara de robarlas me parece de una violencia considerable. No solo es ver sangre.

La sociedad civil catalana está más estructurada que la española, tiene una mayor capacidad política, o tenía una mayor flexibilidad. También es una sociedad -no toda, claro-, con una cierta inmadurez emocional: necesita relacionarse desde el agravio.  

Bel Olid (CUP): Lo del agravio me ofende especialmente. Que desde una posición de privilegio nos acusen de vivir desde el agravio me parece insultante. Hay muchas cosas que haces con naturalidad en tu vida diaria que yo no las puedo hacer. Desde la cosa más tonta de llevar a mis hijos a ver una peli en su lengua. No es lo más importante del mundo…

No está prohibido el cine en catalán. He visto en Madrid Verano del 93 en catalán.

Jenn Díaz (ERC): Esa está rodada en catalán, pero en cambio una película de Disney…

Bel Olid (CUP): No vamos a discutir. Te puedes informar de cuántas salas en Catalunya dan cine en catalán. El único sitio del universo donde puedo tener un doctorado en mi lengua es en mi país, y si un alumno dice que no entiende catalán, el profesor pasa al castellano. El único país del mundo en el que puedo dar mi doctorado en catalán es este y si no entiendes la lengua, lo siento, podemos ayudarte a aprenderla.

Laura Borràs (JpC): Me parece especialmente perverso que se hable de agravio cuando hemos estado desfavorecidos en infraestructuras. Nos hemos tenido que buscar la vida de manera sistemática. Tenemos los clásicos griegos y latinos traducidos al catalán gracias a una suscripción popular de 8.000 personas. Fue necesaria para tenerlos en nuestra lengua.  

Es un problema de demanda, lo mismo sucede en el cine; si no es rentable…

Laura Borràs (JpC): Eso es trampa. No vale.

Bel Olid (CUP): En Islandia son 300.000 personas que hablan islandés. No hay más en el mundo. Si somos optimistas hay 12 millones de personas que podrían entender el catalán. No es una cuestión de público, sino de si tu sociedad cree que es importante o no. Pagamos al Instituto Cervantes y ni les interesamos como escritoras que escriben en catalán. El Cervantes no ha invitado en los últimos 15 años a ningún escritor que escriba en catalán.

Jenn Díaz (ERC): Ni a mí en castellano.

Bel Olid de la Cup; Jenn Díaz de ERC y Laura Borràs de Junts per Catalunya
Jenn Díaz, de ERC, en el centro de la imagen © SANDRA LÁZARO

Hay una perversión en las palabras, nos hemos acostumbrado a la exageración: golpe de Estado, estado de excepción…

Laura Borràs (JpC): Mantendría el Estado totalitario y el estado de excepción. La persona que puede convocar elecciones en mi país es el presidente de la Generalitat, y él no las ha convocando. Lo ha hecho alguien que en virtud de un determinado artículo de la Constitución disuelve un Parlamento y decide convocarlas para crear un gobierno que ya existía.  

Pero las tres os presentáis a esas elecciones

Jenn Díaz (ERC): Si no, nos arrasan.

Bel Olid (CUP): No vamos a dejar la vía libre a Ciudadanos.

Laura Borràs (JpC): Votaremos las veces que haga falta. No tenemos miedo de votar, hemos reclamado votar, pero estas elecciones son una imposición. Y aun así estamos dispuestas a ir a las urnas porque no nos da miedo.

Jenn Díaz (ERC): Las consideramos ilegítimas del todo.

En los ambientes independentistas se habla mucho de un pucherazo. ¿Es real ese miedo?  

Jenn Díaz (ERC): Han llegado algunas tarjetas censales a casas que no se corresponden. Dicen que es muy difícil modificar y hacer variar los números, y que somos demasiado torpes para modificarlo, que se notaría. Pero lo cierto es que existen esas tarjetas censales que nadie sabe de dónde salen y en el momento en que estamos esto nos hace dudar.  

Bel Olid (CUP): Hemos perdido la inocencia. Nos podemos esperar prácticamente todo. Si gana C’s por mayoría es que ha habido pucherazo.

Laura Borràs (JpC): La indefensión que notamos es ofensiva cuando hay gente con sentencias firmes por violencia, como los del ataque a Blanquerna en Madrid, que han esquivado la prisión porque tienen hijos y se les podría causar daños irreparables. ¿No tienen los Jordis y los consellers familia e hijos? Ya estamos hartos de tener que aguantar lo que es inaguantable, discriminatorio, cruel. Para mí no son presos políticos, son rehenes.

Jenn Olid (CUP): Son presos por sus ideas. Si nos fijamos en el 20 de septiembre, que es por lo que están presos los Jordis, y lo comparamos con lo de Blanquerna… Hay vídeos en los que se ve a los Jordis pidiendo calma a la gente. Incluso pidieron permiso para subirse al coche. La gente se enfadó por pedirles que se fueran a casa. La sociedad les ha visto demasiado flojos y encima están en la cárcel.

Bel Olid (CUP): Desde el momento en que los dejan libres por decir que la Constitución no está tan mal o que cambian sus ideas, más claro agua.

¿Puede que uno de los errores haya sido no tener suficiente apoyo dentro y fuera? No hay más de un 48% en 2015.

Bel Olid (CUP): Hay gente dispuesta a partirse la cara por sus derechos. Hay otros que dicen ‘no me voy a partir la cara pero si me consiguen los derechos serán bienvenidos’. Los hay que tienen problemas para llenar la nevera, pagar el alquiler o comprar un libro de texto a sus hijos y no salen a manifestarse. No se les puede contar como que están en contra de la independencia.

¿Cómo lo contamos?  

Bel Olid (CUP): ¡Coño, en un referéndum!

¿Qué tipo de referéndum?  

Bel Olid (CUP): Ya lo hemos hecho.

Laura Borràs (JpC): Si tuviéramos delante un Estado normal como Reino Unido o Canadá, habría sido pactado. Una gente tan orgullosa de ser español podrá ofrecer cosas a los que no quieren ser españoles.

Jenn Díaz (ERC): Uno de los discursos posibles podría haber sido, ‘catalanes, no queremos que os vayáis’. Una de las opciones antes del 9N era vamos a hacer todo lo posible para que esta gente quiera quedarse. Y ¿qué han hecho? Nos han humillado. Y esa gente que no había votado , ahora sí que votarán porque nos han humillado. Porque la alternativa es nefasta.

Laura Borràs (JpC): Siempre levantan el fantasma de sois la mitad, o ni siquiera la mitad. No me gusta que hagáis trampas cuando decís que las elecciones de 2015 solo se ganaron en escaños y no en votos. Los españoles están con una especie de furor legalista.

Bel Olid de la Cup; Jenn Díaz de ERC y Laura Borràs de Junts per Catalunya
Laura Borràs de Junts per Catalunya © SANDRA LÁZARO

Para cambiar una coma al Estatut hacía falta dos tercios, 90 escaños. No hay mandato para la unilateralidad.

Laura Borràs (JpC): No estoy de acuerdo, quien aplica la unilateralidad es el Estado español. Todo lo hemos hecho de acuerdo a una legalidad vigente.  La independencia te da el marco legal.

¿Se va a ir más despacio después del 21D?

Laura Borràs (JpC): La independencia se proclama y se implementa.

Bel Olid (CUP): Vamos a hacerlo en serio y desde las instituciones. Eso está muy bien, pero necesitamos a la gente actuando de forma más o menos coordinada. Los CDRs [Comités de Defensa de la República] tienen temblando al Ibex 35. ¿Por qué vienen a pegarnos? ¿Por la independencia? No, vienen porque estamos cambiando a la gente, la estamos empoderando. Estamos ofreciendo una salida distinta al régimen que tenemos. Y esta salida se puede hacer en el marco de la independencia. Desde España no van a solucionar nuestros problemas.

¿Una independencia fuera de Europa?

Bel Olid (CUP): ¿Europa para qué?

Laura Borràs (JpC): Con Europa lo hemos visto con los inmigrantes, hemos reclamado que queremos acoger, la sociedad civil catalana tiene una larga tradición. Yo soy europeísta por tradición cultural, no de un club de personas intransigentes, insensibles.

Jenn Díaz (ERC): ¡Qué vamos a esperar de una Europa que dejó tirados a nuestros padres y abuelos y ahora nos está dejando tirados a todos!

Sin estelada en el pueblo más independentista de Catalunya

21 enero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Antonio es del Real Madrid, frutero y vive en L’Esquirol, un municipio de 2.200 habitantes, 90 kilómetros al norte de Barcelona. Está acodado en el bar Rovi con su chándal blanco. Es alto y fuerte. Reconoce que a veces tiene que aguantar chanzas pero dice que todos le respetan. Lo suyo es una heroicidad porque L’Esquirol es el pueblo más independentista de Catalunya. La suma de Junts Pel Sí y la CUP alcanzó el 92,6% en las elecciones de 2015. El PP obtuvo solo 33 votos.

Hace frío. La gente que entra en el bar se pega enseguida a la chimenea para calentarse. La plaza está decorada con lazos amarillos, un símbolo que sirve para reclamar la libertad de los presos. Un gran mural grita “Visca la terra” bajo la palabra Independencia, con un payés con aires de Garibaldi local armado de dos pistolas de pólvora. En la comarca de Osona están el segundo y tercer pueblo más independentista de Catalunya, Folgueroles y Sant Julià de Vilatorta. Parece que hay una cierta unanimidad en la causa.

Alex Montanya, alcalde de L'Esquirol
Alex Montanya, alcalde de L’Esquirol, ante un mural con el lema ‘Visca la terra’ JORDI PUIG

Alex Montanya tiene 43 años y es el alcalde de L’Esquirol. También es uno de los 700 alcaldes que se encuentran bajo amenaza de investigación judicial por cooperar en la consulta del 1-O. Es un hombre viajado. Vivió en Francia y Alaska. Pertenece a un partido asociado a ERC. Por orden del jefe local de los Mossos ha tenido que retirar del Ayuntamiento una estelada y un cartel que pedía la libertad de los detenidos. “Los volveré a colocar el 22”.

Cuando habla de la respuesta del Estado tras el 1-O y la aplicación del 155 diferencia España del PP: “No son lo mismo”. No es una matización frecuente en estos días. También es original al hablar de la violencia del Estado; no se queda en las imágenes del 1-O en algunos colegios electorales, la amplía al uso de la Fiscalía general para encarcelar a los Jordis y a una parte del Govern, y a la aprobación de leyes. También dice que no se esperaban esta reacción por parte del Estado.

Le parecería muy mal que ganara Ciudadanos el 21-D, pero respetaría el resultado siempre que sea limpio. Asegura que no sería lógica esa victoria porque no se correspondería con la realidad de Catalunya: “Ellos no tienen ningún ayuntamiento”. El alcalde asegura que es posible que tengan que pausar el ritmo hacia la independencia, pero asegura que en pueblos como el suyo la desconexión de España es un hecho desde hace tiempo. “Nosotros ya vivimos como si fuéramos independientes”.

Asegura el alcalde que el 1-O y los días siguientes han servido para reforzar los lazos de pertenencia, “la gente se siente más unida”. Montanya no tiene miedo a las consecuencias de una eventual salida de la UE: “Somos gente férrea, acostumbrada a organizarse por su cuenta”.

Paul Barbanguida, párroco de L'Esquirol
Paul Barbanguida, párroco de L’Esquirol JORDI PUIG

El párroco del pueblo más independentista de Catalunya se llama Paul Babanguida. Nació en el centro de la República Democrática de Congo. Lleva en España seis años y habla catalán, idioma que utiliza en sus misas y en sus prédicas. “Ya sabía castellano antes de venir. Lo estudié en Kinshasa. Cuando vine a España, desconocía que aquí se hablaba catalán. No me ha costado mucho aprenderlo porque también sé francés. Estoy aquí en misión. Antes iban los misioneros blancos a África y ahora venimos nosotros por la falta de sacerdotes”. Su despacho al lado de la iglesia está decorado con un calendario del Barça y una foto del Papa. “Francisco es del Real Madrid”, bromeo al verle vestido de blanco. Babanguida replica: “No, no, él es argentino”.

L’Esquirol, que en catalán significa ardilla, tiene origen en el apellido de una de las familias fundadoras del pueblo, los Querol, que regentaban un hostal en el camino real entre Vic y Olot. En el siglo XIX, los habitantes de L’Esquirol rompieron una huelga de la vecina Manlleu, dando el nombre del pueblo a los que se prestan a ocupar el puesto de un huelguista. “Es una de las aportaciones del catalán a la lengua española”, dice un editor que trabaja en Barcelona.

Más allá de la casa señorial de los Querol, ya en desuso, vive Xavier Pàmies, de 58 años. A pesar de llevar más de cien libros traducidos del inglés, francés y portugués al catalán, algunos de clásicos como Charles Dickens, se le conoce como el traductor de Harry Potter. Dejó Barcelona hace años. Vive permanentemente en L’Esquirol. Pàmies es un aventurero, no un hombre encerrado en sus libros. Ha realizado entre 1986 y 1995 cuatro largos viajes, dos de ellos de un año: Suramérica, dos a África y uno a Asia (entre 1986 y 1995). Su mujer aún pinta cuadros con escenas de su último viaje al Congo, el país del cura Babanguida.

El traductor Xavier Pàmies, en su domicilio de L'Esquirol
El traductor Xavier Pàmies, en su domicilio de L’Esquirol JORDI PUIG

Pàmies dice que el movimiento independentista es transversal y transgeneracional, y que él mismo no lo era hace unos años. Su caso es el de muchos catalanes que se han sentido expulsados de España. “Empezó con la imagen del PP recogiendo cuatro millones de votos contra el Estatut”, dice. Asegura que no tiene nada contra España, conoce y ama su cultura. La educación en Catalunya ha impulsado varias generaciones de catalanopensantes, no solo de catalanoparlantes.

El traductor de Harry Potter sostiene que el procés va a ir más despacio después del 21D y que el 155 tiene como fin el desmantelamiento del soberanismo. Si se asegura que la independencia era una utopía, Pàmies cree que la reforma de la Constitución es otra. “El PSOE lo dice para quedar bien, pero no me lo creo”. De Podemos dice que se ha convertido en un partido convencional alejándose del espíritu del 15M del que nacen. También se siente decepcionado con Europa. Acepta la broma de que solo la magia de Harry Potter puede sacar a Catalunya y a España del laberinto en el que se encuentran.

Vic, la capital de la comarca, está a 18 kilómetros de L’Esquirol. En una de las rotondas de la entrada hay un letrero que informa de que es un municipio a favor de la independencia. Es día de mercado y su plaza medieval está abarrotada de vendedores y compradores. En el medio cuelga una gran sábana que reza ‘Llibertat Presos Polítics’.

En la vecina plaza del Pes hay un olivo repleto de peticiones navideñas. Algunas contienen deseos políticos. Dos niñas de unos 12 años cuelgan las suyas en medio de un bosque de palabras. Les pregunto por el contenido de la petición. “Que ganemos el concurso de gimnasia”, responde una. En la plaza medieval ya no están las jaulas dedicadas a los presos. Servían para denunciar la privación de libertad de los Jordis, después ampliada a medio Govern. Las jaulas están ahora en Olot. Se han convertido en itinerantes. Es la memoria que se mueve para que nadie olvide.

18/12/2017 – 

Nueva York pone fin a sus inversiones en combustibles fósiles

20 enero, 2018

Fuente: http://www.lamarea.com

La metrópoli estadounidense combate el cambio climático a través de su política de inversión pública y denuncia a las petroleras ExxonMobil, Chevron, BP, Shell y Conoco por su contribución al cambio climático.

10 enero 2018
19:14

Nueva York pone fin a sus inversiones en combustibles fósiles
Vista aérea de Nueva York. Foto: Sama / CC BY-NC 2.0.

La ciudad de Nueva York va a dejar de invertir en empresas que operan con combustibles fósiles, como protesta por el cambio climático. El alcalde Bill de Blasio ha anunciado este miércoles que los cinco fondos de pensiones para los empleados municipales desinvertirán activos por un valor total de 5.000 millones de dólares. Estos fondos están valorados en 189.000 millones de dólares en total.

Además, la corporación local neoyorquina ha anunciado que presentará denuncias contra cinco de las mayores empresas de combustibles fósiles del mundo (ExxonMobil, Conoco, Chevron, BP y Shell), por daños relacionados con su contribución al cambio climático. Nueva York sigue la línea marcada antes por ciudades como San Francisco y Oakland, en California, que también denunciaron a empresas petroleras.

La metrópoli estadounidense se apunta de esta forma a una corriente de administraciones públicas en EEUU y otros países que no quieren seguir invirtiendo en petroleras y otras empresas que producen y distribuyen combustibles fósiles.

“Nuestra prioridad máxima es garantizar la jubilación de nuestros policías, profesores y bomberos y consideramos que su futuro financiero está relacionado con la sostenibilidad del planeta”, dijo Scott Stringer, el responsable de las finanzas de Nueva York, según cita la agencia Associated Press.

El Estado de Nueva York ya había anunciado este paso hacia la desinversión en fósiles hace un mes. En todo el mundo se extiende esta tendencia, desde ciudades como Washington y Berlín, instituciones universitarias y fondos de inversión. Entre estas entidades figuran también el fondo soberano de Noruega, el más grande del mundo y que precisamente se ha nutrido de las ganancias que ha obtenido este país nórdico de su petróleo. Es el caso también de la Fundación Rockefeller, que se basa en la fortuna de uno de los grandes barones del petróleo del siglo XX.

La iniciativa de las administraciones locales y estatales en EEUU va totalmente en contra de la política del presidente Donald Trump (sin ir más lejos, su actual secretario de Estado, Rex Tillerson, fue director de la petrolera ExxonMobil). El multimillonario de Nueva York ha negado la influencia del hombre en el cambio climático y ha llegado a ridiculizar el calentamiento global con motivo de la reciente ola de frío extremo que asola al país norteamericano. Más importante, ha retirado a EEUU del Acuerdo contra el Cambio Climático alcanzado en París en 2016, al que se han adherido todos los demás estados del mundo.

A mis vecinos fachas

15 enero, 2018

Fuente: http://colectivonoaobelen.blogspot.com.es

Miércoles, 4 de octubre de 2017.

Esto va dirigido a toda esa gente de bien que ha engalanado sus ventanas y balcones con la rojigualda, sin que haya fútbol. Aunque algunos aprovechasteis el mundial para sacarla sin miedo y ya no quitarla, pillines.
No os engañéis a vosotros mismos, no defendéis a los españoles, porque nunca os hemos visto defender otra cosa que la patria. O eso que entendéis por “patria”: toros, fútbol e Iglesia (que no religión, representáis todo lo opuesto al mensaje de los Evangelios).
Ya asomásteis la patita con lo de la familia y el aborto, los refugiados, y con lo de “ayudas sociales para los españoles”. Sólo participáis de la res pública (no hace falta hablar como escribe Ussía para ser culto, idiotas) para pedir que se le quiten derechos a los demás, para ir a misa y para votar al PP (ahora ya os podéis creer plurales, ya tenéis más opciones), nunca en busca de un bien colectivo (lo de la pegatina de Cruz Roja en la solapa que se acabe ya, por dios).
Lo del “maricón de la tele” os parece gracioso, pero sois profundamente homófobos, porque una cosa es la libertad y otra el libertinaje, que esto ya parece Sodoma y Gomorra. Criticáis a las mujeres “descocadas” que visten “provocativamente” pero lo de “irse de putas” está en la base de vuestro acervo cultural. Criticáis la coacción que sufren los hombres por la ley contra la violencia de género, pero empatizáis antes con el agresor que con la víctima, soltando falacias sobre supuestas denuncias falsas que os han contando en Okdiario.
Tenéis todo el día en la boca a las Fuerzas y Cuerpos de Serguridad del Estado, pero los agentes os importan lo mismo que los españoles, una mierda. Porque nunca se os ha visto apoyando la democratización de la Guardia Civil como pide la AUGC, ni se os oye hablar por los bares de la equiparación salarial entre los distintos cuerpos  (estos días sí, para criticar a los mossos, aunque cuando abrían cabezas en las huelgas estudiantiles no os parecían tan malos).
También tenéis todo el día en la boca el orden público y el necesario cumplimiento de la ley para garantizar el funcionamiento del Estado de Derecho, pero votáis a delincuentes una y otra vez, orgullosos de hacerlo.
Y ahora tenéis la excusa de Catalunya. Habláis de convivencia y aplaudís con entusiasmo el guerracivilismo del gobierno y la brutalidad policial. Con el discurso de Felipe alguno hasta se habrá cuadrado frente a la televisión. No queréis que Catalunya se vaya pero la estáis echando.
Os creeis librepensadores, pero únicamente tratáis torpemente de repetir el argumentario de La Razón e Intereconomía (saberse la lista de los reyes godos no es sinónimo de cultura ni de inteligencia, mentecatos). Os creéis valientes pero no sois más que siervos temerosos del amo, chivatos y esquiroles.
Individualmente no sois nada, pero como minoría ruidosa sí tenéis peligro. Sin duda entre vosotros hay buena gente, sensible y solidaria. Pero como colectivo vuestra bandera no es la rojigualda, es la mezquindad. El problema es que ante la falta de alternativa, podéis arrastrar a los más despistados y desesperados. Además sois el caldo de cultivo social perfecto para la impunidad de las bandas fascistas. Pero lo más peligroso es que sois la base electoral de la reacción y la corrupción. Tener una cosa clara, esta vez no pasaréis.

Jordi Amat: “Nadie trabaja para desactivar las minas porque su existencia es rentabilizada políticamente”

13 enero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Jordi Amat (Barcelona, 1978) es filólogo y escritor. Acaba de publicar ‘La conjura de los irresponsables’ (Cuadernos Anagrama), un ensayo sobre la trama del procés y su reverso español en el que analiza las relaciones entre Cataluña y el Estado, y el impacto de la sentencia del Tribunal Constitucional que dinamitó el Estatut hace siete años.

¿Qué han aprendido los impulsores del procés?

La cuestión es lo que deberían haber aprendido. Como estamos en campaña no hay señales de que hayan aprendido demasiado. Siguen enfrascados en la propaganda. El éxito inesperado, y tal vez ingestionable, es el 1 de octubre. Hay algo que deberían haber aprendido: la independencia es posiblemente imposible. La hipótesis de la crisis de régimen que debía posibilitarla no se ha producido; ha sucedido más bien lo contrario, que el régimen se ha reforzado a costa de una degradación democrática que a su vez ha reforzado la estabilidad del sistema. Es algo que sería importante asumir para ver de qué manera se puede recuperar el autogobierno. Eso no forma parte del debate en el que estamos y es un problema porque ese es el debate. La dificultad es situar durante años el debate político en un terreno que se va alejando progresivamente de la realidad. La gente es cautiva porque le estás dando política emocional. No sé si se ha aprendido esa lección, pero es la necesaria para volver a empezar. Vivimos en una anormalidad institucional indiscutible. El asunto es ¿cómo se retorna? No sé si se puede volver al escenario previo al 6 de septiembre o al escenario previo al procés. Seguramente no vamos a poder volver, pero nadie dice con realismo a dónde queremos ir a corto, medio y largo plazo.

La política admite grandes piruetas. Es lo que puede suceder el 22-D, pero ¿cómo se reconduce a los dos millones de personas que creyeron en la utopía disponible, que dice Marina Subirats?

En realidad no tienes por qué reconducirla. La gente puede seguir viviendo en esa utopía disponible. El asunto es que los políticos deberían empezar a decir algunas verdades. No me parece necesario el reconocimiento de errores, todos los cometemos, lo que es necesario es un diagnóstico de cómo se llega al colapso, del precio que se paga. Lo que se necesita es un restablecimiento de la verdad sobre qué puede y qué no puede hacerse, cuál es el papel de las mayorías y las minorías. Necesitamos un saneamiento del lenguaje para que los políticos vuelvan a decir las cosas por su nombre y a enseñar a la gente qué es lo real. Con la intensidad emocional en la que estamos difícilmente podremos posibilitar esa huida del relato que, para mí, ha sido tan nefasta para que la política vuelva a estar más pendiente de la realidad que del relato, porque esa es la única posibilidad. Sobre si causa decepción, no lo sé, pero la gente agradece que le digan la verdad.

Desde que Carles Puigdemont se refugió en Bélgica parece que su huida de la realidad es creciente, ¿es parte de la estrategia de campaña?

Puigdemont es el primer presidente de la Generalitat que es un independentista desde el arranque de su trayectoria, no solo política sino ciudadana. Lo interesante de este caso es cómo dentro de una fuerza como Convergencia –regionalista- fueron madurando líderes independentistas potenciales. Lo que veo como problemático es que, en el caso Bruselas, se mezclan el drama personal, la imposibilidad de asumir el fracaso al que se ha llevado institucionalmente al país y la campaña. No ha recuperado lo que es un problema desde el Artur Mas de 2012: no ser el presidente de todos. Es algo que estas elecciones deberían empezar a solucionar. No puede ser que la gente que no le vota no se sientan interpelados por el presidente de su comunidad. Es necesario para desarmar una dinámica de bloques que beneficia a los extremos. No veo voluntad de corregir esa dinámica que tiene consecuencias sociológicas más que políticas, y no son buenas. La situación es anómala porque además estamos en una campaña que no puede ser más excéntrica. El 155 se plantea como un mecanismo de retorno a la legalidad, es decir a la normalidad, pero a una normalidad que no existe y lo inquietante es que las elecciones no van a resolver esa anormalidad. Siempre he creído que deberán gobernar juntos partidos de uno y otro bloque porque si no la gente sigue bloqueada.

En el cierre de campaña del referéndum del 1-O en Montjuic, la diputada de la CUP Mireia Boya llamó traidores a los Comuns. ¿Es peligroso un discurso de buenos y malos catalanes?

Cuando interpela a los Comuns Boya dice que Roma no paga traidores y que tendremos memoria. ¿Qué escenario de futuro creas cuando le estás diciendo a alguien que no piensa como tú que tienes memoria? Si yo he manifestado una discrepancia y lo consideras una traición y dices que tendrás memoria. ¿Qué va a pasar conmigo? Es un poco frívolo cómo se juega con este tipo de expresiones. La frase “vamos a tener memoria” es parte del discurso de la confrontación y si tienes memoria es que das por hecho que habrá venganza.

Es un discurso que los años 30 tenía un nombre, los buenos alemanes, los malos alemanes.

No se puede hacer un uso banal del lenguaje de la confrontación como si fuera irrelevante y no tuviera consecuencias. Lo que pasa es que podemos jugar frívolamente con este lenguaje porque a pesar de la anormalidad, porque vivimos en una realidad grotesca, hay un marco de estabilidad que nos permite jugar y no es el marco de los años 30.

De alguna forma el nacionalismo necesita que el juego sea eterno.

Hay dos frases de Jordi Pujol que no están en La conjura de los irresponsables pero las tenía muy presentes al escribir el libro. Tras el pacto de Majestic en 1996, en la primera legislatura de Aznar, en la que hablaba en catalán en la intimidad, TV3 preguntó a Pujol, “¿cuándo termina el proceso de construcción nacional?” Él respondió, “la nación nunca se acaba de construir”. Varios años después, siete u ocho años del arranque de la primer legislatura Maragall, varios políticos catalanes fueron a Salamanca para resolver el asunto del archivo y la documentación de la Guerra Civil. Carod Rovira cuenta que al volver a Barcelona se encontró con Pujol. Le preguntó si consideraba bueno el pacto alcanzado, y él respondió, “no, esto es un desastre, las heridas siempre tienen que seguir abiertas”. El asunto es si se quieren o no suturar. No se ha querido suturar la del Estatut de 2010. ¿Entiende el Estado que deberá suturar la que provocó el 1 de octubre? Al día de hoy no. No asume que la gestión del Estado fue ese día una catástrofe. Hay una herida abierta, una herida instrumentalizada por los nacionalismos eternamente. Y mientras esa herida siga instrumentalizada habrá conflicto y mientras haya conflicto habrá colapso y mientras haya colapso no volveremos a la normalidad.

Jordi Amat, escriptor
Amat, durante la entrevista © SANDRA LÁZARO

¿Debería el Estado dar el primer paso? ¿Cuál debería ser?

Debe haber un reconocimiento de la herida y del fracaso de la gestión, de imposibilitar que las urnas llegaran a los colegios electorales. Me parece una humillación para el Estado tremenda. Demuestra el profundo arraigo social del movimiento independentista en todo el territorio catalán. Negar eso es absurdo. Los errores de la gestión política por parte del Gobierno se deben al desconocimiento del nivel de profundidad y compromiso de la gente común con esta historia, un compromiso que ha sido fundador de una nueva comunidad en un momento de distancia entre ciudadanía e instituciones. Y el Estado no lo entiende, no entiende sus raíces. Recuerdo semanas antes al ministro [de Justicia, Rafael] Catalá diciendo, “será una butifarrada y se votará en cuatro pueblos”. La verdad es que fue impresionante. Para mí de ese día no surge un mandato político, porque es imposible en términos de pulcritud democrática considerarlo un referéndum, pero para la gente involucrada fue la experiencia política de sus vidas. También por la represión. Mientras que el gobierno no entienda que es un problema al que debe dar respuesta, esto no se arregla. La responsabilidad máxima es suya.

Una tentación es sentirse ganador después del 155 y buscar la humillación. Un síntoma podría ser cómo se ha gestionado el traslado del tesoro de Sijena.

No conozco con precisión el recorrido histórico del caso. Las sentencias judiciales se tienen que cumplir pero pueden implementarse en un momento inteligente. No sé si el episodio que vivimos hace unos días fue consecuencia del 155. Creo que no, pero es imposible no leerlo en esta clave cuando la Generalitat carece de representantes políticos que defiendan sus intereses porque los han destituido. Hay una instrumentalización de unos y otros que revela que el problema nuclear es la falta de lealtad en un proyecto común por parte de las élites que posibilita una trama de intereses. La fórmula para la preservación de la trama ha sido darle kilos y kilos de emocionalidad a la política.

¿Se refiere a la élite catalana?

Y a la española. Si escenificas la llegada de las piezas de arte medieval como una victoria estás humillando a la gente que siente que sacándolas del museo están sufriendo una derrota. Estás poniendo minas a una convivencia. Nadie trabaja para desactivar las minas porque su existencia es rentabilizada políticamente. Por las dos partes.

Después del 21-D se abren dos escenarios. Si el Estado Central es inteligente, que ya sería mucho suponer, se logre bajar la cifra de independentistas al 30% o si se hace mal que suba a 75%. Con un 70% la Declaración Unilateral de Independencia sería posible.

El principal error del independentismo fue no asumir que las elecciones de 27 de septiembre de 2015, planteadas como plebiscito, se perdieron y obligaban a replantear la estrategia. Ese error precipita una serie de decisiones equivocadas. ¿Qué porcentaje necesita el independentismo para que la comunidad internacional perciba la existencia de un mandato democrático indiscutible?. No lo sabemos, pero está claro que con 75% todo sería distinto. Lo que nos dicen los datos electorales de los últimos años es que los bloques se han movido poco. La sociedad catalana es, y durante muchos años lo ha sido para bien aunque ahora lo complica, una sociedad mezclada. Esa mezcla no ha sido problemática cuando existía un consenso amplio en cuestiones que no fuesen identitarias. Si después de lo que ha sucedido, y de la ingeniería social que el independentismo manejó de manera brillante, no ha conseguido sumar más en los tres últimos años, veo difícil llegar a 75% a corto o medio plazo. Te comentaba que he releído la entrevista que le hiciste a Josep Fontana. Él hablaba de la necesidad de imponerse a objetivos posibles. Creo que en esa política realista en las cuestiones sociales y en la consolidación del autogobierno. ¿Por qué no hacer de tu proyecto político la denuncia de la ineficiencia del Estado para mejorarlo?

Se habla mucho de Ítaca como símbolo de una Cataluña independiente, pero en el poema de Cavafis dice que en Ítaca no hay nada y que la riqueza está en el camino.

Lo importante es el viaje. Es en el camino donde hay que actuar. Lo que resulta más desconcertante, no sé si fruto de la frivolidad, de la irresponsabilidad o de la incapacidad, es olvidar que el viento también puede soplar en contra. Cuando se plantea la autocrítica, el independentismo dice que no era consciente de que el Estado actuaría de esta manera. Me parece peor la ignorancia.

Jordi Amat, escriptor
“Estamos muy lejos del 78 porque estamos mucho mejor que en el 78” © SANDRA LÁZARO

¿Pudo el Estado actuar de otra manera para evitar lo ocurrido?

¿Por qué no evitó que esta gente se tirara por el precipicio? Llega un momento, por error de omisión o desidia, en que entienden que se van a tirar por el precipicio. No impiden la espiral, la aceleración, porque quieren que se tiren por el precipicio. Esto me parece irresponsable. La cuenta de resultados del procés es negativa en casi todo. ¿No habremos creado las condiciones necesarias para que el nacionalismo español de vocación uniformizadora tenga la coyuntura óptima para hacer lo que no podía en otro contexto? Es decir, ¿tan poco se pensó en la correlación de fuerzas y las consecuencias que tiene asumir un desafío de esta naturaleza donde entran en conflicto culturas nacionalistas y que la hegemónica que es la que tiene el poder encuentre la coartada para avanzar en su vocación unificadora? ¿No se pensó de verdad en eso? Porque hemos creado las condiciones para que suceda.

¿Nadie lo advirtió dentro del Govern?

En nuestra vida civil no está asumida la discrepancia. Las élites que nos gobiernan no entienden que para ellos es mejor tener gente que les diga lo mal que lo están haciendo, pero sólo quieren aduladores. No se ha privilegiado desde el punto de vista institucional a las voces que contrapesaban el relato. No se han asumido razones del otro como un capital político, algo que debía pautar las decisiones que se iban tomando.

No aceptamos que el otro pueda tener ideas que nos aporten.

Por omisión o complicidad, los medios son responsables. Tiene que ver con la lectura de esos medios a través de las redes sociales y de cómo hemos decidido informarnos. Preferimos leer los medios que refuerzan nuestra posición ideológica. Hubo un episodio antes de 1 de octubre que me fascinó. El consejo de administración del diario Ara optó por no publicar publicidad institucional del referéndum del 1 de octubre. Hubo una campaña en contra de esa decisión. Algunos se dieron de baja porque no publican ese material. ¿Quiere esto decir —aunque no sabemos si es verdad—,que la gente compra un periódico por la publicidad que viene en él o lo lee para tener una mejor información y poder hacer un análisis más preciso de la realidad? La forma que tenemos de participar en el debate civil es buscando la adhesión entre los nuestros. Es una cuestión de baja calidad en el debate democrático. Es un fenómeno que deberemos estudiar: cómo elegimos medios que no cuestionan nuestro punto de vista sino que lo refuerzan, y tal vez los gobernantes actúan de la misma manera. Al no pensar en las razones del otro también olvidas cuál es su capacidad de actuación. El otro día leí el horroroso panfleto que escribió Fernando Savater sobre el discurso del rey, en el que decía que lo mejor del discurso era que no había introducido la palabra diálogo.

No hay nadie tendiendo puentes, bueno hay pero se les escucha poco.

Se les escucha poco. Electoralmente no han sido privilegiados y en un panorama progresivamente polarizado no interesan. Nos hemos acostumbrado al debate político como si fuera un partido de fútbol, y eso complica la solución, el cómo salimos de aquí.

Hay confusión entre el Estado y el Gobierno y falta prestigio en muchas de sus instituciones clave.

En el caso catalán, más: existe una sociedad civil que construye su mecánica de funcionamiento al margen del Estado, y eso es algo que el Estado tampoco entiende. Ha habido un largo periodo de descrédito de muchas de las instituciones clave. Eso hace que su capacidad para intervenir, por la legitimidad que la gente le otorga, no sea tan clara como en otras ocasiones. La crisis del Estado ha sido real, por la corrupción, por cómo los partidos políticos se han incrustado en organismos del Estado que debieron ser más independientes.

Esta pérdida de prestigio ha sido clave.

Hay un votante de Convergencia de toda la vida, moderado y de orden, que defiende el modelo social en el que vivimos, que llega a la conclusión de que puede saltarse la ley. De que saltársela es lo mejor para él y lo más justo. Uno de los motivos por los que se llega a esa conclusión equivocada es debido a la falta de prestigio de las instituciones. No han sabido regenerarse, ¿Cómo voy a otorgar autoridad a un sistema que sabemos que en parte está podrido por la corrupción?

Se ha perdido el control del lenguaje. Se habla de golpe de estado, de estado de excepción, etc. Todo está situado en unos máximos. Si los discutes eres un traidor.

Tiene que ver con la educación democrática. Es un poco decepcionante que después del período más largo que hemos vivido de democracia en siglos, aún no hayamos consolidado una educación del funcionamiento del sistema y de las palabras, o del cuidado que hay que tener con el uso de las palabras sagradas en la mecánica democrática. Hace unos años se puso de moda el story telling y el relato y creo que ha sido nefasto, fue un falseamiento de la vida política, era como si la política fuesen palabras. Lo importante no eran las acciones políticas sino tener un relato interesante. Eso aleja a la gente de la realidad, son más fácilmente instrumentalizables porque viven en un mundo de palabras y esas palabras mutan sus sentidos. No hemos tenido mecanismos de rectificación, no hemos sabido invertir la dinámica en virtud de la cual el poder nos iba imponiendo su propio diccionario. Escribí un libro denunciando lo que me pareció una deriva en algunos de los intelectuales más reconocidos de Cataluña convertidos en orgánicos del procés. No esperaba que me aplaudiesen. Pero debía restablecerse la dignidad de esa palabra: intelectual crítico. Hay una nueva hegemonía intelectual relacionada con el poder que ha limado la parcialidad de la crítica interna.

¿Podría ayudar en el aterrizaje en la realidad una solución satisfactoria en el reparto económico de las autonomías? ¿O ya es tarde?

Nunca es tarde. Necesitamos una solución política para salir del colapso institucional y regresar a la normalidad que es algo que las sociedades Española y Catalana necesitan. No podemos vivir durante periodos largos con un clima de tensión emocional y de perversión de lenguaje como en el que estamos. Cualquier medida inteligente para que la vida política sea más eficiente ayudará a desacelerar el nivel de emocionalidad en el que estamos instalados. Eso es lo que esperamos de los políticos. Lo que espero de ellos es que si hay un problema con los trenes de cercanías en Barcelona lo resuelvan. Me parece difícil que se sienten a hablar sobre si puede haber un referéndum. La única manera de que la ciudadanía pueda dejar de pensar en Ítaca y comience a pensar en que su tren pueda salir puntual es que su tren salga puntual. Si hay una reivindicación que puede ser compartida sobre las políticas ferroviarias, pues los gobiernos la compartan. Si hay un problema de financiación en los servicios traspasados por el gobierno entre las comunidades, pues que arreglen eso.

Tenemos un Estado cuasi federal pero no sus ventajas. Las autonomías, o como lo queramos llamar, no participan en la construcción del Estado común desde un pacto de lealtad.

Hay lealtad en el pacto de 1978, pero se va degradando por diversos motivos. Veintitrés años de pujolismo son determinantes en la dinámica catalana. No es tan importante el reconocimiento de la plurinacionalidad, pero eso es opinable. No se ha trabajado lo suficiente en que la diferencia cultural sea asumida como patrimonio de todos. Si lo situamos en el plano de la identidad tenemos un problema porque sabemos que es un mal camino. Si lo planteamos en términos de culturas y lenguas compartidas puede formar parte de nueva lealtad que es necesaria.

¿Cree que existe el consenso similar al del 78 para una reforma a la Constitución?

Estamos muy lejos del 78 porque estamos mucho mejor que en el 78. La consciencia de la gente que participa en la forja de aquel consenso parte del convencimiento de que ha habido mucha mierda durante demasiados años y que el país no puede seguir instalado en un clima de esa naturaleza. Los partidos eran aún estructuras sanas. Hay un cierto patriotismo de que debemos arreglar esto y de que cuantos más estemos en el proceso de arreglarlo, mejor. Hoy no estamos en esta coyuntura. En los últimos años hemos vivido una degradación del sistema para la que no se han introducido reformas de peso y es obvio que el problema catalán ha provocado una crisis institucional que necesita una solución. Puede ser una votación excepcional. Unas elecciones autonómicas o unas generales no lo resuelven. Una votación excepcional sería la renovación del contrato territorial y eso pasa por una reforma constitucional que deshaga el nudo creado porque si no se deshace el nudo, cada parte tira y la cuerda esta se romperá y lo que queremos es deshacer el nudo.

¿Se puede decir que todo nace de abajo y que el poder se suma después para controlarlo o es un movimiento que nace desde el poder y las élites?

El independentismo es algo que con mayor o menor presencia ha existido durante décadas con una presencia escasa. En Cataluña ha existido siempre. Ha habido gente que nunca ha dejado de abanderar la reivindicación de la autodeterminación y ha llevado la bandera de la ruptura. Llega un momento que ese mundo conecta con los hijos del pujolismo y se hace mayoritario en la sociedad movilizada. Eso se ha instrumentalizado por las élites. Las élites ven en la aceleración de ese movimiento su forma de perpetuarse también. Sería reduccionista decir que es un invento de las élites. Se vendió como una revuelta de las clases medias con la paradoja de que las clases medias no querían que cambiara nada. Hay una escena que muestra cómo para esas clases medias el proceso ha tenido algo de lampedusiano. El día que algunos trabajadores de la sede central de la Caixa cortan la Diagonal, salen al grito de “las calles serán nuestras”, que es uno de los lemas de la CUP. ¡Pero hombre si las calles ya son vuestras y siempre serán vuestras!

¿Va Cataluña hacia un euroescepticismo? Empiezan a sonar las frases ‘Europa nos ha traicionado’ o ‘ya no queremos estar en Europa” ¿Eso es aún minoritario?

Creo que por suerte es muy minoritario. Es el discurso de la decepción ante lo que ha sucedido. En lugar de asumir las flaquezas propias, transfieres la responsabilidad. Como ya no la puedes traspasar a Madrid las traspasas a Europa porque no nos ha ayudado Es una respuesta banal porque es una respuesta brexiter.

Jordi Amat, escriptor
“Nos hemos acostumbrado al debate político como si fuera un partido de fútbol, y eso complica la solución” © SANDRA LÁZARO

Perlas informativas del mes de diciembre 2017

6 enero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Jerusalén no es Israel

En el informativo de las 21:00 h. en Antena3, día 9 de diciembre, al hilo de la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital israelí, presentan una crónica donde en el subtítulo aparece “Jerusalén, Israel”.  Parece que Antena3 actúa a las órdenes de Trump, la anexión israelí de la ciudad de Jerusalén está rechazada y condenada por la comunidad internacional y así queda reflejada en la resolución 478 del Consejo de Seguridad de la ONU, que la consideró contraria al Derecho internacional.

Garras de Stalin

Durante la guerra civil española, 3.500 niños fueron enviados por sus familias a Rusia para protegerse de la violencia de la guerra. Allí crecerían, vivirían la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, lo que les hizo objetivo de interés para la CIA cuando volvieron a algunos a España, todavía bajo el franquismo. Pues así titula la historia de estos niños El País el 14 de diciembre: “Niños de Rusia entre las garras de Stalin y los ojos de la CIA”. ¿Imaginan a España acogiendo a miles de niños sirios que huyen de la guerra de su país y la prensa titulando “entre las garras de Rajoy”?

Maduro prohíbe partidos

En la edición digital del 21 de diciembre aparece el siguiente titular: “Maduro da el primer paso para la prohibición de los partidos políticos”. Cuando pinchamos en el título y vamos a la noticia el titular ya es otro: “El chavismo amenaza a la oposición venezolana con excluirla de las elecciones”. Cuando leemos la noticia vemos que dice que la Asamblea Nacional Constituyente (no Maduro) ha aprobado un decreto para que los partidos que boicoteen unas elecciones deban reinscribirse para participar en las siguientes. No encontramos nada de la “prohibición de los partidos políticos”.

Maduro prohíbe los partidos
Maduro prohíbe los partidos

Periódicos para envolver regalos

Dónde hemos llevado el periodismo que un periódico alemán ha triunfado destinando dos de sus páginas a imprimirlas en colores para que sean utilizadas para envolver regalos. Se me ocurren algunos españoles que podían dedicar todas sus páginas y así tendrían más éxito.

Papel de regalo en los periódicos
Papel de regalo en los periódicos

España

Si eres mujer, mejor no seas inteligente

¿Eres o te consideras una mujer inteligente? Pues, según El País del 4 de diciembre, tienes un problema. Lo titulan “La soledad de las mujeres inteligentes” y vienen a decir que los hombres no te van a querer (“Cuando una chica demostraba ser más inteligente que los chicos, por “arte de magia” dejaba de ser tan atractiva a los ojos de los hombre”). Todo un mensaje para la juventud: si eres hombre, tendrás éxito y rechazarás a las mujeres inteligentes; si eres mujer, te rechazarán los hombres y te quedarás sola.

El ABC vota

No hay como ver la portada de los periódicos para saber quiénes son los suyos en cada momento.

Portada del ABC en la jornada de reflexión
Portada del ABC en la jornada de reflexión

Culto a la personalidad

Este Kim Jong-un, siempre con su culto a la personalidad ( Tuit El País, 13 de diciembre).

Moneda del rey Felipe VI
Moneda del rey Felipe VI

Huelgas que nos fastidian

Ante todo neutralidad y llamar al derecho de huelga por su nombre: “fastidiarte las navidades” ( El País, 22 de diciembre). Por supuesto vale para todas las huelgas: fastidiarte la consulta del médico si es una huelga sanitaria, fastidiar las clases de tu hijo si es una huelga de educación, fastidiarte las calles si es una huelga de limpieza… Es lo que tienen los obreros, que cuando paran de trabajar fastidian mucho.

Huelgas navideñas en El País
Huelgas navideñas en El País

Bancos y pasos de cebra

Atención, estamos salvados gracias a las fundaciones privadas y los bancos que se desvelan por nosotros con grandes proyectos sociales como… un paso de cebra. Por supuesto, inaugurado con el boato que una gran de obra de esa envergadura requiere ( El Comercio, 22 de diciembre).

Fernando Alonso inaugura un paso de cebra
Fernando Alonso inaugura un paso de cebra

Que aquello no era verdad

Pues eso, que lo que contamos hace unos días nos lo inventamos (El País, 28 de diciembre).

El País: portada de rectificación
El País: portada de rectificación

El País: rectificación
El País: rectificación

Tres décimas

Obsérvese en el gráfico de este tuit de Mariano Rajoy el 29 de diciembre cómo afecta a la columna de España una variación de tres décimas.

Tuit gráfico Rajoy
Tuit gráfico Rajoy

Análisi gráfico tuit Rajoy
Análisis gráfico tuit Rajoy

Nos dejan pagar nuestro análisis

Qué bueno es nuestro gobierno, que nos deja que nos hagamos las pruebas de VIH pagándolas de nuestro bolsillo. Tuit de la ministra de Sanidad el 29 de diciembre.

Tuit ministra VIH
Tuit ministra VIH

Medallas periodísticas

¿Para qué vamos a ponernos dramáticos si podemos ponernos unas medallas periodísticas? Tuit del 31 de diciembre.

Tuit medalla periodística
Tuit medalla periodística