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La alcaldesa Ada Colau lleva razón en su conflicto con Airbnb: los pisos turísticos están destruyendo los barrios

2 agosto, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 11 de abril de 2017.

Este artículo aborda la destrucción de los barrios en las ciudades con atractivo turístico por la expansión de los pisos turísticos, los cuales provocan la sustitución de una población estable por una población transeúnte, poco comprometida con el bienestar de la ciudadanía. El artículo detalla los elevados costes que tal expansión significa para la calidad de vida de la ciudadanía, y cómo varias ciudades turísticas de EEUU están respondiendo a esa amenaza. El artículo también defiende a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, por haberse enfrentado con empresas como Airbnb, que están promoviendo tal actividad mercantil.

Uno de los hechos económicos más extendidos en las grandes urbes de atractivo turístico ha sido el enorme desarrollo de los pisos turísticos, que se presentan como un ejemplo de lo que se conoce como economía colaborativa, en la que la relación entre el comprador de servicios (el turista que busca hospedarse por tiempos cortos) y la persona que los ofrece (el dueño del piso) se hace directamente a través de una agencia que los pone en contacto, y no a través de la industria hotelera, a la cual sustituye. En teoría parecería una relación razonable, e incluso progresista (y así se ha presentado incluso en algunos medios de información de tal orientación política). Por un lado, tenemos las personas que tienen habitaciones o pisos disponibles que quieren aumentar sus ingresos alquilando tales espacios a turistas, y por el otro lado, el turista que busca un espacio más económico que el hotel y/o residencia. En esta relación, la institución necesaria es una compañía que ponga en contacto a las dos partes –al turista y al propietario de la casa o habitación-, compañías que se han extendido enormemente, y de las cuales Airbnb es la más conocida.

Hasta aquí la descripción de lo que debería pasar en teoría. Y, ¿quién se puede oponer a que una familia pueda conseguir unos ingresos extra a base de alquilar un espacio de su propia casa o de su propiedad? Se presenta así una alternativa a las grandes corporaciones hoteleras, que hasta ahora habían controlado la distribución de los espacios de hospedaje de tales ciudades turísticas.

La rebelión ciudadana en contra de los pisos turísticos

Como en el caso de otros ejemplos de “economía colaborativa” (como la compañía de transportes UBER, entre otros), nos encontramos que la distancia entre la teoría y la realidad es enorme, hasta tal punto que ha surgido una gran protesta ciudadana en todas las ciudades en las que los pisos turísticos se han expandido. Y muchas de estas ciudades están considerando no solo regularlos intensamente, sino incluso prohibirlos. ¿Por qué?

La respuesta es fácil de ver. En primer lugar, la existencia de tales pisos significa una gran molestia para las fincas y para los barrios donde existen estos pisos turísticos, pues es una población transeúnte, no ligada o conectada con el bario o fincas cuya movilidad y/o comportamiento y rompe con la cohesión y espíritu comunitario del lugar. La evidencia de ello es abrumadora. Hay barrios enteros en Barcelona, por ejemplo, que corren el peligro de diluir su carácter vecinal debido al elevado número de tales pisos.

Y para complicar todavía más esta situación, gran parte de estos pisos turísticos no están ni identificados, operan sin ningún tipo de regulación o protección del usuario y de los vecinos, y no ofrecen ninguna garantía ni de seguridad ni de calidad. En general no hay protección frente a dicha actividad mercantil, que contribuye muy poco al erario público, pues un gran número de estos pisos actúan ilegalmente, y no contribuyen, a través del pago de impuestos, a cubrir los gastos extras que su existencia implica. No es de extrañar, por lo tanto, que haya constantemente protestas ciudadanas en lugares donde existen estos pisos turísticos.

Y por si ello no fuera poco, la utilización de pisos turísticos disminuye la oferta de pisos de alquiler para gente normal y corriente, disparándose los precios de los alquileres. En Barcelona, desde 2015, estos alquileres han experimentado un crecimiento muy acentuado (un 15% anual), que es insostenible para la mayoría de la población, cuyos ingresos crecen mucho más lentamente. Hay una relación directa entre el número de pisos turísticos en un barrio, el crecimiento del precio de los alquileres, y el éxodo de vecinos a otros barrios con menos pisos turísticos.

Una protesta internacional. ¿Qué puede hacerse?

El equipo del profesor John Whitlow, de la City University of New York (también profesor visitante del JHU-UPF Public Policy Center), acaba de publicar un interesante estudio sobre cómo ciudades turísticas en EEUU (como Nueva York, San Francisco, Nueva Orleans, Seattle, Los Ángeles y Miami) están respondiendo a esta amenaza a la calidad de vida de los vecinos y a la identidad de los barrios. Entre tales intervenciones municipales están:

1. Limitaciones del número de días al año que una persona propietaria puede poner su piso o habitación a disposición de alquileres cortos. El número varía de 30 a 90 días. Todas las ciudades citadas, excepto Miami, aplican esta norma.

2. Provisión de permisos para establecer pisos turísticos solo en ciertos barrios de la ciudad, tal como exigen Miami y Nueva Orleans.

3. Exigencia de licencia y registro. Todas las ciudades exigen que tanto la agencia Airbnb (y otras agencias similares), así como las personas que alquilan sus espacios, estén licenciadas y registradas, exigiéndoles, además, que garanticen el cumplimiento de la normativa de seguridad e higiene.

4. Deben pagar impuestos, exigencia presente en todas las ciudades, como condición para ejercer tal tipo de actividad comercial.

5. Notificación al ayuntamiento de las personas que alquilan estos espacios y de los inquilinos que ocupan tales espacios.

6. Aprobación por parte del ayuntamiento del tipo de vivienda que puede ponerse al mercado como piso turístico, estableciendo normas de espacio. Solo Nueva Orleans excluye este requerimiento. Todas las demás lo tienen.

7. Todas las personas que ofrecen pisos turísticos tienen que ser residentes de la ciudad. Las personas no residentes no pueden comercializar su vivienda para pisos turísticos. Esta regulación tiene como objetivo dificultar que empresas de capital-riesgo compren propiedad inmobiliaria para transformarla en pisos turísticos.

Y el informe termina indicando que el nivel de requerimientos está expandiéndose rápidamente, a medida que la ciudadanía se está quejando más y más por las molestias que tales pisos turísticos están creando. En realidad, una ley muy popular que se está expandiendo es que los vecinos de una finca puedan votar sobre permitir o no que hayan pisos turísticos en aquella finca. Cuando tal ley se aplica tiene un impacto muy inmediato, parando y revirtiendo dicha expansión. En realidad, el enfado ciudadano está alcanzando tal nivel, que el tipo de sanciones por violaciones de las normas definidas anteriormente está aumentado. Entre ellas, en todas las ciudades citadas (excepto en Los Ángeles) se multa a los propietarios de pisos y a Airbnb con entre 500 y 2.000 dólares por día en casos de violación de las normas municipales. Y el propietario puede ser llevado a los tribunales en caso de que los vecinos de quejen de las molestias originadas por los pisos turísticos. El informe (puesto en mi web http://www.vnavarro.org) detalla, ciudad por ciudad, las normas y regulaciones. Todo ello parece indicar que no es descartable, en un futuro próximo, que tal enfado alcance niveles de indignación y que pasen a aprobarse leyes de prohibición de la existencia de tales pisos turísticos, pues no hay duda que su existencia está deteriorando el bienestar y la calidad de vida de los barrios en las ciudades. Su existencia es una prueba más del impacto sumamente negativo de las políticas neoliberales aplicadas en el diseño del desarrollo urbano. La mercantilización de todas las dimensiones de la actividad humana está llevando a un deterioro muy notable de la calidad de vida de la ciudadanía. Y lo que es sorprendente es que a este desarrollo algunas voces que se definen como progresistas lo llamen “progreso”.

La debilidad de los ayuntamientos en Catalunya y en el resto de España

Una de las mayores diferencias entre el poder municipal en Catalunya y España, y el poder municipal en EEUU, es la enorme debilidad de los ayuntamientos catalanes y españoles, debilidad que caracteriza a los Estados del sur de Europa, donde las fuerzas conservadoras han dominado tales Estados por periodos más largos de tiempo en los siglos XX y XXI. Es precisamente donde las izquierdas han gobernado durante más tiempo (como en los países escandinavos) donde los ayuntamientos tienen mayor poder, mientras que es en el sur de Europa, donde las derechas han sido más poderosas, donde los ayuntamientos son más débiles. Esta falta de poder en el nivel del Estado más próximo a la ciudadanía limita enormemente la incidencia de la ciudadanía en el desarrollo de las políticas públicas que afectan con mayor intensidad a su calidad de vida y bienestar.

Considerando la debilidad de los ayuntamientos en España, es de aplaudir que el Ayuntamiento de Barcelona haya ofrecido un liderazgo, reconocido internacionalmente, para limitar el daño creado por los pisos turísticos a la calidad de vida de los vecinos en Barcelona. Predeciblemente las fuerzas conservadoras y neoliberales, que continúan teniendo un enorme poder político y mediático en España (incluyendo Catalunya), y Airbnb han intentado demonizar al ayuntamiento, manipulando y mintiendo, presentando las acciones de este como excesivamente radicales, motivadas por razones ideológicas anticuadas, ocultando que en otras ciudades tales medidas ya se han desarrollado y han probado ser altamente populares. El mérito del Ayuntamiento de Barcelona es el de haberse enfrentado a tales intereses, con el coraje que caracteriza a la alcaldesa Ada Colau, que ha sido aplaudido en muchas otras ciudades, las cuales se han inspirado en ella. Este aplauso debe ir acompañado de la denuncia a la Generalitat de Catalunya, controlada por las fuerzas conservadoras y neoliberales (y cuyos medios públicos de información y persuasión promueven Airbnb), que predeciblemente ha dificultado los pasos que el ayuntamiento deseaba tomar y que la ciudad se merecía. ¿Hasta cuándo continuará ignorando un clamor popular frente a esta situación que se está convirtiendo en una pesadilla para miles y miles de ciudadanos?

Colau, Carmena y Ribó, el éxito de los alcaldes más temidos por la derecha

1 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Dos años han pasado desde que los gobiernos del cambio de las principales ciudades españolas llegaron al poder. Manuela Carmena, Ada Colau y Joan Ribó tomaron el mando de Madrid, Barcelona y Valencia, las tres ciudades más grandes de España. La derecha, acostumbrada a gobernar por años, y todo su entorno empresarial y mediático, estaban al borde de la histeria.

Unos preocupados por lo que los nuevos ediles pudiesen descubrir debajo de las alfombras, otros quizá temerosos de perder los buenos negocios que venían haciendo desde siempre a costa del dinero público y los últimos, ya lo estamos viendo, seguros de que iban dejar de ser alimentados con el favoritismo de la publicidad institucional.

Por eso no extraña que los nuevos ayuntamientos, y muy particularmente los de las ciudades más emblemáticas, fuesen recibidos con una inusitada agresividad: a un buen puñado de espabilados se le acababa el chollo. Ya entonces a las personas sensatas, independientemente de la ideología, les avergonzaba el tratamiento que se le dio a Manuela Carmena desde la oposición, liderada por la deslenguada Esperanza Aguirre y también desde los medios satélites de la derecha política y económica. Afortunadamente, los insultos, la intromisión permanente en su vida privada, las burlas y humillaciones con las que se pretendió ridiculizarla, no lograron su objetivo y Manuela preside hoy el Ayuntamiento que más ha reducido su deuda en estos dos años.

A Ada Colau le pasó algo similar. Si Carmena llegó a la alcaldía aupada por Ahora Madrid y los votos del PSOE, en el caso de Colau los apoyos eran más variopintos. Barcelona en Comú, su coalición, obtuvo 11 concejales y recibió el apoyo de ERC, PSC y la CUP para desbancar al convergente Xavier Trias. Desde el principio también Ada sufrió una enorme presión, pero ahí sigue, creciendo día a día en prestigio e influencia.

Joan Ribó, en Valencia, dijo en su toma de posesión algo que define sin duda el nuevo estilo de nuestros tres protagonistas: “La vara de mando no es mi forma de gobernar, no me hace falta, prefiero el diálogo con los vecinos y las vecinas”. El miércoles estuve con él en Valencia y le vi en forma, moviéndose –como casi siempre– en bici, cercano, tranquilo, paciente, atento a lo que sucede en cada rincón de su ciudad. Bajando también la deuda, pacificando el tráfico poco a poco y sufriendo también en ocasiones una presión bien calculada que sin duda empujan los que temen que se prolongue en el tiempo el mandato de gente decente en lo ayuntamientos.

Porque este es el asunto verdaderamente importante. Las grandes ciudades españolas –y las medianas y pequeñas– han estado demasiado tiempo en manos de los depredadores del mercado. El urbanismo, los servicios públicos, las infraestructuras, controladas por la derecha económica, han ido dibujando unas ciudades agresivas, desiguales, contaminadas, cada vez más inhóspitas y arruinadas. Y aunque hoy es fácil darse cuenta de los errores cometidos, la presión del dinero no cesa. Por eso es importante que nuestros ediles aprieten los dientes y sean valientes. Por eso es fundamental que aprovechen los dos años que les quedan por delante para demostrar que se pueden hacer las cosas de otra manera.

En esta calurosa semana de junio hemos asistido a la tercera moción de censura desde la recuperación de la democracia tras la larga dictadura franquista. También hemos celebrado el 40 aniversario de la primeras elecciones democráticas. Pero creo que el hito más importante para el futuro ha sido este segundo cumpleaños de los ayuntamientos del cambio. Su ejemplo de acuerdos y gestión deberían ser el modelo a seguir para expulsar al PP del Gobierno de España. El PSOE y Unidos Podemos deberían aparcar intereses personales y de partido y centrarse en lograr ese obje tivo.

Por alusiones

22 abril, 2017

Fuente: http://www.infolibre.es

Publicada 05/04/2016 a las 06:00. Actualizada 04/04/2016 a las 22:32. 

A mí me gusta Ada Colau.

Es más, sin que ella lo sepa, presumo de ser amigo suyo a pesar de que hemos coincidido cuatro veces, las he contado. Tres antes de ser alcaldesa.

El primer encuentro se produjo en una comida en la que yo pretendía que tres mujeres de Barcelona, Itziar González Virós, Marina Garcés y Ada Colau escribieran sobre lo que hacían para editar un libro de gente que “hace cosas”, con el que financiar una película que llevaría el mismo nombre que el libro: No Estamos Solos.

En realidad el responsable de la cita fue Pere Joan Ventura, que dirigiría la película y me habló de ellas como de tres referentes interesantes para lo que queríamos contar. Se trataba de retratar la historia de personas que, al margen de la realidad que relatan los medios de comunicación, estaban ayudando de diferentes maneras a crear un espacio de convivencia nuevo, más justo, más equitativo. No eran noticia, pero conformaban una extensa red en todo el Estado que Itziar estaba ubicando en un mapa que llamaba “Cartografía de la Revuelta”. Al observar el mapa y descubrir la cantidad de colectivos que se encontraban “haciendo cosas” por los demás, diferentes movimientos que eran vecinos, con un mismo fin, ignorando los unos que existían los otros, se reproducía la imagen de las películas del oeste cuando los colonos al despertar se encontraban rodeados de indios. ¿De dónde salían? Ya estaban allí, pero no nos lo habían contado.

A pesar de mi edad provecta me caí del guindo. Yo que llevaba años trabajando en la televisión y en programas relacionados con la actualidad, con la información, creía que estaba en contacto con la realidad y descubrí que vivía en “la realidad de los medios de comunicación”. El tópico de que hay más mundos en éste se confirmaba. Había cientos de colectivos paliando la dramática situación en la que se encontraban miles de ciudadanos de los que no sabía nada de nada.

Comiendo con Pere Portabella, coproductor de la película, gran cineasta, muy buen testigo y que toda su vida ha estado pendiente de la política, fue senador independiente por el PSUC en los años ochenta, me dijo algo que me dejó perplejo: “Es la primera vez en mi vida que creo que las cosas van a cambiar”. Dicho por un señor que había vivido y participado en la Transición, que fue un cambio importante, aquellas palabras me dejaron noqueado. Yo no sospechaba que hubiera un cambio en marcha que marcara una diferencia sustancial con lo que había.

Todavía no se habían celebrado las elecciones europeas en las que Podemos concurrió con todos los sondeos vaticinando que no obtendría ningún diputado, salvo los más optimistas que planteaban la posibilidad de que obtuviera uno. Sacaron cinco e IU triplicó su resultado anterior obteniendo seis diputados. El voto útil estaba dejando de ser la opción de muchos votantes para evitar males mayores en beneficio de nuevas fuerzas. Recordé las palabras de Portabella. Por cierto, recomiendo la visión o revisión de su película Informe General sobre unas cuestiones de interés para una proyección pública (1977), un desfile de personajes políticos que tuvieron una trascendencia capital en el desarrollo de la política de España, donde se verán actitudes de personajes como Felipe González que en su día causaban desconcierto y ahora, cuarenta años después, se entienden perfectamente.

Aquella comida con las tres mujeres me impresionó. Era consciente de que estaba con tres personas muy especiales, de un bagaje personal, intelectual y humano difícil de encontrar. Reconozco que salí del restaurante convertido en admirador, salvo por un pequeño detalle que no entraba en mis previsiones.

Dada mi natural desidia, mi idea era que ellas, junto a otras diez personas, hicieran el trabajo y yo me proponía de coordinador, pero no me di cuenta de que estaba ante personal solvente que supo darle al vuelta a aquel propósito mío de capitalizar el esfuerzo ajeno, y Ada planteó la posibilidad el que el libro lo escribiera yo ya que era mi proyecto. Se salió con la suya. Fue una gran idea, porque implicó la obligación de realizar entrevistas extensas con cada una de las personas que aparecían en el libro y creo que ha sido la experiencia didáctica más importante de mi vida. Al tiempo que me reconcilió con el ser humano al darme una sobredosis de contacto con la buena gente, esa que no sólo se preocupa por sus semejantes sin pretender sacar beneficio de ello, sino que también dedica su tiempo, parte de su vida, a sacar adelante sus proyectos en lugar de, como yo, limitarse a describir los problemas en la barra de un bar o frente a la pantalla del ordenador. Además, lo hacen enfrentándose a la demonización de la mayoría de los medios de comunicación, de intelectuales clasistas premiados con puestos en las instituciones, y de la autoridad competente que viendo venir el peligro se inventa normas para, a través de castigos ejemplares, quitárselos de en medio. Con la ley en la mano, nadie lo niega.

Gracias a la idea de Ada Colau tuve que entrevistar a estas mujeres y mi opinión sobre ellas mejoró. Me dejaron pasmado, se convirtieron en protagonistas del libro.

Yo continuaba escéptico, encantado con la posibilidad de un cambio real, pero no creía que la población estuviera dispuesta a apoyar alternativas encabezadas por alguien tan demonizado como Ada Colau, cuando decidió presentarse a las elecciones municipales y autonómicas. Acepté encantado participar con ella en un debate al aire libre en Barcelona, consciente de la injusticia que se estaba cometiendo con su candidatura. Contra todo pronóstico iba la primera en la mayoría de los sondeos y ninguna televisión le concedió espacio alguno, a pesar de que sus intervenciones antes de convertirse en un peligro real, en una apestada, hacían subir la audiencia, en clara muestra de la pluralidad en la que vivimos. Aun así ganó.

Ahora tiene que sufrir los improperios de esa clase dominante que embutida en su esmoquin corona nuestras instituciones y se queja de la falta de cultura de la masa, mientras utiliza exabruptos de una educación dudosa, pero delatan el desprecio de la elite clasista hacia los ciudadanos, esos a los que venden que vivimos en una democracia con igualdad de oportunidades y a los que, paradójicamente, exigen un comportamiento exquisito y respetuoso con las instituciones.

No, no nos representan.

El fundador de Ciudadanos, colaborador de El País, recientemente elegido miembro de la RAE, Félix de Azúa, se indigna por la baja clase de la alcaldesa de Barcelona. Cree que debería estar vendiendo pescado. No se ha manifestado con tanta contundencia durante estos años ante personas que han ostentado cargos parecidos, también elegidos como ella, y que se han dedicado a saquear las arcas públicas de manera sistemática a lo largo y ancho de la geografía, pero probablemente le parecería que, al menos, tenían estilo. Yo los veo todos los días y no se lo encuentro. Me da la impresión de que esa salida de tono elitista es debido a lo que ella representa, no a lo que es, les puedo asegurar que sabe lo que dice y que tiene una verdad, y se le nota, por eso la silencian. Lo que no le gusta no es que sea un cateta, sino lo que dice, y lo dice bien, a pesar de ser bilingüe. Ha tenido un arrebato antiguo, manido, con el estilo que utilizan los señoritos cuando se ríen de las chachas y de los “tontos del pueblo”. De siempre la clase dominante apela a los estudios para distinguirse. Por eso le da risa, según afirma, cada vez que habla Pablo Iglesias, precisamente a él, qué casualidad, le hace gracia la incultura de estos personajes.

A mis sesenta años es difícil recordar la cantidad de veces que he escuchado ese comentario y siempre en la misma gente, no renuevan el repertorio. Es una mirada de arriba abajo. Sí, todavía hay clases, lo sabemos y no pasa nada, estamos acostumbrados, pero no es de buena cuna manifestar la superioridad que depara la abismal diferencia social, que en la mayoría de los casos no es mérito propio, fuera de la más estricta intimidad. No es de buen gusto.

Yo siempre he tenido un profundo respeto por los que trabajan para los demás, los que bajan y meten sus pies en esa basura en la que vive la gente baja, la hez social. Ada Colau lo hizo durante años. Yo no lo hago y se lo agradezco, los admiro, tratan de evitar que la mierda les supere el umbral del cuello y los incultos desfavorecidos se ahoguen en ella. No es mucho pedir que les traten con un respeto que se han ganado, del mismo modo que a los que dan comer todos los días a Félix de Azúa, a Ada Colau, a mí y a los que leen esto.

Bueno, dice que no pretendía insultarla al mandarla a vender pescado sino ponerla en el nivel cultural que le corresponde, y que es ella la que ofende a las pescaderas si tal cosa le parece horrible. Es lo malo de poseer tamaño poderío intelectual, que a uno no le entienden. También hay verduleras en el mercado, señor Azúa, lo digo por si un día quiere echar otro piropo a alguien, esta vez cercano, tal vez una candidata de su partido. El que extraiga un sentido peyorativo de esas palabras tiene un problema, ahora sabemos que lo dice como un elogio, como una simple tasación. A mí, que no tengo ese nivel, no se me ocurriría. Bueno, se me ocurre muchas veces, pero me reprimo, ahí reside mi concepto de respeto y educación, claro que yo no pertenezco a esa clase que habla de los de “bajo nivel cultural” como si fueran cosas, como los cazadores de safaris de las películas cuando se refieren a los negros porteadores y los califican delante de sus narices.

Lo malo, como decía, de estar tan por encima en los estudios es que uno corre el riesgo de ser interpretado erróneamente, y también de acabar pensando que los demás son gilipollas.

Cuide un poquito las formas porque va a terminar siendo un maestro de aquello que tanto le repatea, me refiero a eso que afirma de que en Cataluña se enseña a odiar al enemigo. Como cuando dice que “la ideología es para los tontos”. La verdad es que podría ser un poco menos lenguaraz y un poco más discreto porque se delata, y perdone que le diga que no es usted el único tasador del planeta, todos podemos ejercer en algún momento ese oficio y lamento confirmarle que usted tiene ideología, y ya puestos, más que yo, dicho desde el respeto.

No hay por qué ponerse así, no va tan mal la cosa; su líder político, Albert Rivera, ha llegado bastante lejos, y a la primera, creo yo.

Por cierto, por simple curiosidad, en ese mundo donde sólo la élite debería gobernar llamado aristocracia, ¿en qué oficio situaría usted a Albert?

Y sí, me he sentido aludido.

Seis cifras para los que niegan que hay pobreza energética en España

4 mayo, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

Cinco millones de personas pasan frío en invierno para no hacer frente a sus facturas

Entre los desencadenantes, el encarecimiento de la electricidad y el gas entre 2008 y 2014, de un 73% y un 67%, respectivamente

Una de las consecuencias es el retraso en el pago de las facturas, al que han recurrido en un año en más de una ocasión 3,2 millones de personas en España

 MÁS INFO

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, acaba de amenazar a Gas Natural y Endesa con sanciones si siguen cortando el suministro a los hogares vulnerables. ¿Es exagerado? ¿Hay realmente pobreza energética en España? El ultimátum de Colau se sustenta en trabajos como el de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), que lleva años denunciando esta situación. Definen la pobreza energética como la situación en la que un hogar “es incapaz de pagar una cantidad de energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas y/o cuando se ve obligado a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda”.

En su último informe, bajo el título de ‘ Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética‘ y presentado esta semana, la ACA profundiza en los factores que inciden directamente en los hogares que terminan siendo afectados por cortes en los suministros o la vida en niveles energéticos reducidos. El estado civil, el país de origen, el nivel educativo y por supuesto la situación laboral son algunos de ellos, y dejan datos clave que radiografían la situación general de esta problemática, inédita hace unos años en España y que ha crecido de manera exponencial ante la inacción del actual Gobierno.

5,1 millones de personas pasan frío en invierno

El equivalente al 11% de los hogares españoles se declaró en 2014 incapaz de hacer frente a los meses de invierno con una temperatura adecuada en la vivienda. Es una de las conclusiones más contundentes del informe de la ACA, que apunta al elevado precio de las facturas del gas y la electricidad como principal causa. Como apuntan desde el estudio, desde la última edición publicada en 2012 la pobreza energética ha crecido un 22%, lo que da cuenta de la velocidad a la que se extiende el problema.

67% de incremento en la factura del gas

Desde el inicio de la crisis a principios de 2008 hasta finales de 2014, el gas ha pasado de costar 5,57 céntimos el kWh a 9,59 céntimos de euro. Casi al mismo nivel pero en mucho menos tiempo (en un año)  subió el sueldo de Juan Rosell, presidente de la CEOE, como consejero de la primera empresa del sector en España, Gas Natural. Concretamente, lo hizo un 64%, de los 127.000 euros que 2014 a los 208.000 que se embolsó al año siguiente.

Un 73% más que en 2008 por la luz

En la misma línea de subidas lo ha hecho el precio de la luz desde el inicio de la crisis. Los 13,66 céntimos de euro a los que se pagaba el kWh eléctrico en 2008 han dejado paso a los 23,67 céntimos a abonar por cada kWh consumido en 2014. Buena parte de las subidas se han producido durante el mandato del recién dimitido  José Manuel Soria al frente de la cartera de Industria, Energía y Turismo.

Durante su mandato, y en su afán por poner fin al multimillonario déficit de tarifa que arrastraba el sistema eléctrico, Soria aprobó un nuevo sistema de fijación de precios basado en la cotización horaria de la electricidad en el mercado mayorista que no ha impedido que España sea, según Eurostat, el quinto país de la UE con la luz más cara para los consumidores domésticos.

3,2 millones de personas retrasan el pago de facturas

El momento del pago de los cargos es uno de los más temidos por muchas familias, que ven como buena parte de sus ingresos se evaporan al hacer frente a los suministros básicos. El estudio de la ACA estima que más de tres millones de personas retrasaron el pago de las facturas en los 12 meses anteriores a la realización del cuestionario. El motivo, la situación económica en la que se encontraban.

Al margen del elevado precio de la energía, hay propuestas de consumo para reducir el gasto de suministros,  con soluciones como estos nueve trucos para rebajar la factura. Y en el caso de la electricidad, desde 2009 existe un bono social que implica un descuento del 25% sobre la tarifa doméstica, del que pueden beneficiarse las primeras residencias de familias con todos sus miembros en paro y pensionistas que reciban la prestación mínima. Este mecanismo de protección (del que también pueden disfrutar las familias numerosas) no está vinculado a la renta.

1,2 millones gastan el 20% de sus ingresos en energía

Es una de las conclusiones a las que llega la Asociación de Ciencias Ambientales. Basándose en el promedio de las rentas mínimas de inserción en las Comunidades Autónomas, tasado en 415 euros al mes, el estudio concluye que el 3% de los hogares (o 1,2 millones de personas) destina más del 20% de sus ingresos al pago de la energía. Para los miembros de la ACA lo aceptable sería que esta partida no superase el 5% del dinero que entra en casa, algo que ocurre, según sus cálculos, en el 45% de los hogares.

7,8 millones de personas viven con goteras o humedades

Una de las consecuencias más visibles de la pobreza energética son las goteras y humedades derivadas del insuficiente uso de la energía en las viviendas. Casi 8 millones de personas conviven con esta problemática en sus hogares según la ACA. Suelos, techos, cimientos o marcos de puertas y ventanas son los principales focos en los que se manifiesta el déficit de energía en las viviendas, derivando muchas veces en enfermedades. La eficiencia energética se erige como una de las principales soluciones a esta realidad, especialmente la rehabilitación de edificios antiguos que no cumplen con los estándares mínimos. Otra política a la que Soria ha prestado escasa atención durante esta legislatura.

Los académicos que huelen a pescado podrido

4 abril, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

El Rey insiste en que Europa debe reaccionar "unida" y "firme" ante el terror

Félix de Azúa, con los reyes, cuando recibió el Premio de Periodismo Francisco Cerecedo. EFE

Todo este proceso interminable de negociaciones del país sin Gobierno puede ser interpretado como una pelea entre la vieja y la nueva política. Sería un gran error. Todo se reduce a tener los escaños para ganar la votación de investidura, un juego de apariencias, confianza e infidelidades que conocen muy bien los países que tienen gobiernos de coalición desde hace años o décadas.

Sí hay una brecha muy pronunciada –en parte, generacional, en parte, de mentalidad– entre los que no se enteran de lo que está pasando y los que creen que merece la pena buscar algo nuevo. Esa división se produce a muchos niveles y a veces en lugares bastante sorprendentes, incluso dentro del Partido Popular, como se ha visto esta semana cuando Rajoy o Sáenz de Santamaría, o ambos, han empezado a rajar contra los jóvenes vicesecretarios generales del partido por ser muy duros al denunciar la corrupción.

La Familia protege a los suyos, también cuando son descubiertos con las manos en el cadáver, al menos mientras se pueda alegar que ellos sólo pasaban por allí. Cuando las pruebas ya son ineludibles, toca salir con “yo no sabía nada” o “yo no estoy en los detalles”, y a los dos días sostener que eso ya es historia. Los dirigentes más jóvenes del PP intuyen que esa actitud les seguirá enterrando. A los de arriba les da igual, porque saben que esta es su última oportunidad.

Esa brecha va más allá de la política y alcanza otros ámbitos, como los mundos de la empresa, los medios de comunicación y la cultura. Esta semana, hemos sido testigos de otro ejemplo, este en un lugar mas previsible, con las declaraciones del escritor y académico, Félix de Azúa, contra Ada Colau. Las frases clasistas y machistas que le dedican entran en el terreno de los insultos que se vuelven rápidamente contra el que los lanza. Azúa podría haber elegido algún detalle que le pareciera rechazable de la gestión de la alcaldesa de Barcelona para sus críticas más duras, pero prefirió apostar por el aspecto de la víctima –el que él cree que tiene– y el hecho de que no pertenece a la élite política y cultural que se merece gobernar la ciudad.

Clasista y machista, también lo segundo. Cuando algún eximio representante reaccionario quiere cargar contra Iglesias, Errejón o Garzón, destaca que son peligrosos y no tardan en poner sobre la mesa los nombres de Stalin o Mao. Ya es casualidad que al haber una mujer de por medio, alguien como Azúa crea que ella solo sirve para limpiar las truchas o, como dijo un concejal del PP, para limpiar los suelos. Hasta en la escala de peligrosidad social, las mujeres lo tienen difícil para dar miedo.

Azúa forma parte de esa élite cultural que soportó en su juventud el franquismo y que luego pasó a disfrutar de los placeres de la democracia, lo que en su caso significaba estar a menos de dos grados de separación del poder en los 80, y gozar de las cátedras, premios literarios y posiciones de privilegio en las páginas de El País. La etapa de Aznar les permitió recuperar cierto espíritu crítico, pero pronto volvieron al redil. Algunos como Azúa, perturbados por el triunfo del nacionalismo catalán, desarrollaron un desprecio evidente por la voluntad popular. La gente empezaba a decidir cosas sin que nadie con poder pudiera frenarla. Sólo quedaba lamentar tanta vulgaridad procedente de todos aquellos que se negaban a aceptar a ser gobernados como siempre se había hecho.

Muy poca gente mejora con la edad, y los que están en posiciones de poder tienden a empeorar a gran velocidad. Los intelectuales de los 80 apenas resisten la comparación con los textos que ellos mismos escribían entonces. Esas defensas apasionadas de la libertad se han convertido en denuncias acaloradas de toda esa banda de jovenzuelos en vaqueros que quieren cambiar el sistema político, de todas esas mujeres que no se limitan a estar agradecidas por todo lo que ellos, y sus amigos en el poder, hicieron por ellas desde esa época. Los que continúan luchando por sus derechos son despreciados por negarse a admitir dónde está el sitio que les corresponde. Abajo.

Ellos tragaron lo suyo. Unos esperaban que España fuera diferente. Menos franquista o más culta. Otros tuvieron que firmar manifiestos en favor de la OTAN (era eso o dejar de escribir en el periódico). Algunos quizá confiaban en que los presidentes socialistas no acabaran abrazados sonrientes a banqueros y obispos (pero por otro lado esos banqueros financiaban premios y conferencias con los que complementar los escasos ingresos que daban la universidad y la venta de libros). La verdad es que tragaron un montón y desarrollaron un estómago blindado a cualquier idea fuera de lo permitido por el establishment.

Ahora no toleran que se les recuerde su fracaso, cada uno al nivel que le corresponde. Los resultados de las elecciones son otro más de los tragos insalubres que tienen que ingerir, cuando su aparato digestivo ya no está para muchos excesos. Están escandalizados por que se les pidan cuentas, que haya en el poder gente vulgar a la que nadie le daría una cátedra ni una plaza vitalicia de académico.

Los que están en el mundo de la empresa tienen la suerte de que en España todo está preparado para que las personas de 70 años sigan en sus puestos, algo que el funcionamiento tradicional de la economía de mercado hace mucho más difícil en países como EEUU o el Reino Unido. Incluso en los medios de comunicación ni siquiera importa que tu acción caiga de 25 euros a 0,28 (precio luego maquillado) para continuar siendo reelegido en el cargo. Pero no todos tienen esa suerte.

En el mundo de la cultura, es más difícil gozar de esos blindajes eternos. Al final, sólo te queda la bilis y los fracasados la generan en cantidades industriales.

Desde el soviet con amor

27 junio, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Desde que han ganado los nazis comunistas bolivarianos independentistas de la ETA y el GRAPO de Carmena y Colau, esto es un sindiós.
Que lo ha dicho Esperanza, que se ha acabado la democracia, que ya no podremos votar, que nos van a deportar a Siberia y nos van a llevar al Gulag.
Lo siguiente es cerrar las fronteras, las cartillas de racionamiento y el plan quinquenal. ¿Qué va a ser esto, Venezuela?
Dicen que van a volver las checas. La verdad es que yo eso, ni tan mal. Por mí que vuelvan las checas y que vuelvan también las suecas.
JAVIER GALLEGO, 02/06/2015 – 07:31 h.

Les escribo desde el soviet con enorme preocupación. Desde que han ganado los nazis comunistas bolivarianos independentistas de la ETA y el GRAPO de Carmena y Colau, esto es un sindiós. El sol no sale por Antequera que sale por Tiananmen, hay crímenes en las calles, fornicación en las aceras, conventos que arden y monjas on fire que van de tuiteras, curas violadores y rojos que se comen a nuestros niños en la merienda, el almuerzo y la cena. Ha llegado la barbarie y la molicie, el vicio y el fornicio, la holganza y la mudanza. Es el fin de la civilización, la decadencia de Occidente, el ocaso del cristianismo, el crepúsculo de los dioses, la caída del Imperio, el saqueo de Roma, la toma de la Bastilla, la derrota de las Termópilas, el fin del orden democrático constitucional. ¡El acabose, el terminose, el fuese, el final!

Que lo ha dicho Esperanza, que se ha acabado la democracia, que ya no podremos votar, que nos van a deportar a Siberia y nos van a llevar al Gulag. Pues cómo estará la condesa que no se atreve ni a aparcar en la Gran Vía, no vaya a ser que los bolcheviques se la lleven a Paracuellos y le quiten a Pecas. No me extraña que esté como está. No sé si le han caído años encima o es que le han quitado el photoshop, pero bien no se la ve. Yo la veo como ida. Dicen que la pobre ha perdido la razón. Menos mal que le queda el ABC. Ayer le publicaron un artículo de esos que antes le pagaban a 3000 euros. Poco me parece por salvar la democracia. Pero además qué estilo. Qué prosa poética, qué claridad de ideas, una detrás de otra, no como los rojos que cuando escriben se agolpan, no, qué pluma, qué finura, qué todo. Te mezclaba a Goebbels con Carmena con una soltura que parecía Pemán. Se titulaba “La verdad” y la verdad es que tenía más razón que José Antonio. La verdad es que ella ha ganado las elecciones y se las quieren robar.

Lo que no me ha quedado del todo claro es si la lideresa quiere un frente de centro-centro céntrico centrado en el centro central de todo lo que está a la derecha de la izquierda o un gobierno de concentración concéntrica o un ayuntamiento de la CEDA. Pero que si hay que dar otro Tamayazo, se da. ¡No será por cuentas en Suiza, caja B o billeteras! Que saquen las tarjetas black y a untar a quien haya que untar. Y si hay que irse de mani antisoviética, pues se va. Borjamari, aunque no sea 20N, nos cogemos la pulserita y la bandera y a gritar a Colón, a Ferraz y adonde sea. Aunque seamos cinco o seis. Alguien tiene que salvar a España ahora que Franco no está. Hay que evitar a toda costa que lleguen los populistas que he leído en ABC que van a frenar la inversión extranjera. Lo siguiente es cerrar las fronteras, las cartillas de racionamiento y el plan quinquenal. ¿Qué va a ser esto, Venezuela?

Pasan cosas muy raras desde que han llegado los soviets y eso que aún no han empezado a mandar, pero detienen por corrupto al delegado del Gobierno del PP en Valencia, al partido de la gente seria le acusan de responsabilidad en una caja negra de más de un millón de euros, a seis de sus dirigentes les imputan como organización criminal, el recuento de papeletas de las municipales del Ministerio del Interior no concuerda con el número de votantes. Hay que ver qué mala es la extrema izquierda, que aún no gobiernan y ya somos un país de pandereta. Y luego el ayuntamiento de Madrid se lía a triturar sus documentos para hacer confeti como si esto fuera un cumpleaños de Ana Mato y hubiera algo que celebrar. ¿Pero qué se celebra, que nos hemos convertido en una república bananera? ¿Ya ha tumbado la monarquía “la indeseable” de Manuela Carmena, como la ha llamado ese gran periodista que es Carlos Herrera?

Es comprensible que Juan Felipe Froilán de Todos los Santos Marichalar y Borbón haya perdido los nervios y haya llamado “puto chino” a un oriental. Normal: si es que los rojos no vienen solos, si es que viene también la amenaza amarilla. Y dicen que van a volver las checas. La verdad es que yo eso, ni tan mal. Por mí que vuelvan las checas y que vuelvan también las suecas. ¡Mientras no vengan las soviéticas a llevarnos al gulag!

Por ahora eso es todo lo que puedo contarles. Gracias a dios aún no han nacionalizado los medios ni han acabado con la libertad de expresión. Seguiremos informando. Si nos dejan. Desde el Soviet con amor.

Javier Gallego es el director de Carne Cruda, el programa de eldiario.es que se emite los martes y jueves a las 12h en http://www.carnecruda.es.

Cómo los medios han estado promoviendo el neoliberalismo: el caso de La Sexta Noche, Al Rojo Vivo y TV3

22 junio, 2015

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 28 de mayo de 2015.

Este articulo critica la promoción del neoliberalismo por parte de los programas mediáticos de mayor difusión del país.

Se habla mucho, con razón, de la gran inmunidad de la que gozan figuras y personajes del mundo político, financiero y económico que, a pesar de haber sido condenados por los tribunales, permanecen inmunes a cualquier sanción. El grado de tolerancia hacia tal inmunidad es un indicador más de la baja calidad de la democracia española.

Pero existe otro tipo de inmunidad, la inmunidad profesional, que ni siquiera se reconoce como censurable. Es cierto que en algunas profesiones como la médico-sanitaria, existe un sistema de sanciones para su mala práctica. Si un cirujano comete un error y, como consecuencia de ello, el estado de salud del paciente queda negativamente afectado, existe la posibilidad de que tal cirujano reciba algún tipo de sanción y sufra un notable descrédito profesional. Pero ello no ocurre en otras profesiones, como en las áreas económicas, situación que se muestra con toda claridad en el caso de los gurús económicos que aparecen y son promovidos por los mayores medios de información y persuasión del establishment. Periodistas y economistas que analizan, pronostican y/o promueven políticas económicas que sistemáticamente han perjudicado el bienestar de la población permanecen inmunes a cualquier sanción o desprestigio. En realidad, a pesar de sus malas prácticas, continúan gozando de enormes cajas de resonancia, provistas por aquellos medios cuya mayor función es reproducir la sabiduría convencional favorable a los mayores intereses financieros y económicos que dominan los medios.

Uno de los casos más notorios de impunidad son los economistas de tendencia liberal (es decir, hablando claro, neoliberal) que, a través de aquellos medios, han estado proponiendo y promoviendo políticas económicas de claro corte neoliberal, como recortes del gasto público, incluyendo el gasto público social, y reducciones en la accesibilidad a servicios públicos de primera necesidad (como sanidad y educación, entre otros), así como reformas laborales que han provocado un gran descenso salarial, políticas todas ellas que han tenido unas consecuencias enormemente negativas para el bienestar de la población y para el estado de la economía. Pues bien, a pesar de la enorme evidencia científica que existe mostrando el desastre (y no hay otra manera de definirlo) que han significado tales políticas, dichos economistas continúan apareciendo en los medios, y continúan recetando las mismas políticas. Hay múltiples ejemplos de ello. Veamos dos de ellos.

El economista del establishment mediático español

Uno de los economistas más promocionados en España es el economista José Carlos Díez, el columnista en temas económicos de mayor visibilidad en El País, asesor económico de la SER y de La Sexta (tanto en el programa Al Rojo Vivo como en La Sexta Noche). Es asesor en temas económicos del candidato del PSOE, el Sr. Pedro Sánchez, y lo fue antes del Sr. Zapatero, cuando predijo toda una serie de hechos que fueron claramente erróneos, cuando no falsos. Analicemos sus diagnósticos y pronósticos:

En el año 2006 (09.06.2006) pronosticó en El Mundo que “la probabilidad de ver una caída significativa del precio de la vivienda es cercana a cero”. En realidad, desde 2007, el precio cayó nada menos que un 36%, según señaló el Instituto Nacional de Estadística. Más tarde, en abril del 2007, en la revista Economía Exterior escribió que “se tiene que contrarrestar el mito de la burbuja inmobiliaria en España”, negando la existencia de una burbuja inmobiliaria. Tal diagnóstico y pronóstico habla por sí mismo de su incompetencia. Hubo una burbuja inmobiliaria que se expandió y luego explotó, contribuyendo a la Gran Recesión. Más tarde, en 2009, y para minimizar el impacto negativo de la burbuja, escribió en Cinco Días (22.11.2009) que los precios de la vivienda en 2009 habían ya tocado fondo. Los datos –los testarudos datos- sin embargo, mostraron que tales precios continuaron bajando y bajando. También en 2009 intentó ridiculizar a los que alertamos de las consecuencias negativas de las políticas públicas impuestas (y digo impuestas, pues no tenían mandato popular al no estar en su programa electoral) por el gobierno español presidido por el Sr. Zapatero, escribiendo en Cinco Días que “los escenarios apocalípticos de seis millones de parados, con tasas de desempleo del 25%, están siendo refutados por la realidad”. En realidad, el paro alcanzó más tarde no el 25%, sino el 26%, con 6,2 millones de parados. Por si no fuera poco, tal personaje también indicó en Cinco Días (22.11.2009) que el sistema financiero español era sumamente eficiente, diagnóstico que el Presidente Zapatero repitió en una conferencia de prensa en Nueva York, meses antes de que colapsara, mostrando que el sistema financiero español era (y continúa siendo) uno de los más ineficientes en el mundo, habiéndole costado más dinero (en términos proporcionales) al ciudadano español el reavivarlo, que en cualquier otro país de la UE-15, reavivación que ha alcanzado unos niveles de complicidad política escandalosa.

Es difícil encontrar un gurú mediático con mayores errores de diagnóstico y prescripción. Invito al lector a que imagine, por un momento, qué le ocurriría a la reputación de un cirujano que hubiera diagnosticado y tratado a un paciente tantas veces mal como ha hecho el Sr. Díez en sus diagnósticos y pronósticos económicos. Le aseguro que el cirujano habría sufrido un enorme descrédito y raramente hubiera aparecido en los medios. No así con el “experto” en cuestión, que ha hecho tanto daño con las políticas que ha propuesto, basadas en un diagnóstico y pronóstico claramente erróneos. A pesar de los síntomas de tanta incompetencia, nada ha pasado. La SER, La Sexta y El País, entre otros, continúan presentándolo como el gran “experto”. Durante la última campaña electoral, dicho “experto” ha sido el experto económico de tales medios, presentando su doctrina neoliberal bajo el nombre de ciencias económicas. Además de ignorancia, este personaje se caracteriza por su arrogancia, presentándose como un científico, promoviendo el ideario liberal de la dirección del PSOE.

Dos ejemplos recientes de este ideario aparecieron, de nuevo, cuando en el programa Al Rojo Vivo de La Sexta, se le preguntó al que es su asesor económico, el Sr. Díez, su opinión como “experto” sobre las propuestas hechas por el candidato de Podemos a las elecciones de la comunidad de Madrid. El supuesto experto lo criticó por proponer políticas redistributivas cuando la prioridad debería ser, según él, el facilitar medidas que estimularan el crecimiento, repitiendo el famoso e incorrecto diagnóstico (lo que también han hecho todos los portavoces de la derecha española -el PP y Ciudadanos en España y CDC y UDC en Catalunya-) de que “para distribuir antes hay que crecer”. Tal aseveración ignora que en una economía deprimida, como la española (incluyendo la catalana), las políticas redistributivas, que aumentan la capacidad adquisitiva de las clases populares, son una condición necesaria para incrementar la demanda doméstica y, con ello, el estímulo y el crecimiento económicos.

Tal promoción apareció también nada menos que en la noche del sábado, antes del día de las elecciones (violando, por cierto, la ley que prohíbe cualquier acto electoral el día anterior), cuando La Sexta Noche promovió a este supuesto experto y a su libro. En dicha presentación, el “experto” de ese programa defendió las políticas de recortes del Sr. Zapatero, promovió la reforma laboral (atribuyendo el elevado desempleo a las rigideces laborales) y acentuó un tímido apoyo a la intervención pública, aceptando algunas reformas que antes había denunciado cuando fueron propuestas por Podemos, como es la propuesta de que el ICO debería actuar como un banco público, ayudando a estimular la innovación en las inversiones económicas. Esta propuesta la hicimos el Profesor Juan Torres y yo en el documento que distribuyó Podemos bajo el nombre de Un proyecto económico para la gente, y que el Sr. Díez ridiculizó en El País. Ni que decir tiene que, aunque aceptó que era ahora necesario hacer lo que antes había ridiculizado, no citó el origen de esta propuesta, que fue en el documento distribuido por Podemos. La incompetencia, por regla general, va acompañada de manipulación.

El dominio absoluto de tales gurús económicos neoliberales es casi absoluto, sin que se permitan otras voces críticas a tanto error, falacias y manipulaciones, permitiéndoles una enorme impunidad. La falta de diversidad ideológica de los medios en España, reproduce tal inmunidad, que se da en todas las partes del país, incluyendo en Catalunya.

El gurú económico en Catalunya

Un caso semejante ocurre en Catalunya con el Sr. Sala i Martín, un economista ultraliberal que aparece con gran frecuencia en los mayores medios de información y persuasión en Catalunya. En EEUU, sus simpatías son hacia el Partido Libertario, que es el eje del Tea Party, la ultraderecha estadounidense. En la cadena pública TV3 se le conoce como “el economista de cabecera de la casa”, monopolizando un programa que se presenta como “Classe d’economia” (Clase de economía), plataforma desde la cual imparte su ideología neoliberal, que presenta como “ciencia económica”. Fiel a esa ideología, ha ido promoviendo todas las recetas neoliberales, tales como reducciones del gasto público, incluyendo el social, la desregulación de los mercados laborales (que debilita todavía más los convenios colectivos), la privatización de la Seguridad Social y de todos los servicios públicos del Estado del Bienestar (escasamente financiados en Catalunya y en España), tales como educación, sanidad y servicios sociales, y una larga lista de recetas del ideario ultraliberal. La evidencia científica ha documentado extensamente el enorme daño que dichas políticas han hecho a la gran mayoría de las clases populares de Catalunya, lo cual no es obstáculo para que este economista continúe gozando de grandes cajas de resonancia, algunas de ellas, como TV3 y Catalunya Ràdio, financiadas públicamente, medios instrumentalizados por los partidos gobernantes de tradición conservadora y liberal.

La pasividad de las fuerzas democráticas ante tanta impunidad

La monopolización de la visión neoliberal de los fórums económicos (tanto en los mayores medios de información como en los medios económicos) es casi absoluta. Y lo que es sorprendente es la pasividad, no solo de las fuerzas democráticas del país (que deberían sentirse ofendidas por esa falta de diversidad), sino también, dentro de ellas, de las izquierdas. En el último programa de La Sexta Noche, los tres periodistas (de los seis presentes) que supuestamente representaban las izquierdas dieron la bienvenida y saludaron la presentación del supuesto “experto”, el Sr. Diez, sin ninguna voz crítica hacia tal monopolización del pensamiento económico. Y en Catalunya no ha habido una protesta pública por parte de las izquierdas parlamentarias por la monopolización tan abusiva de un programa, financiado con dinero público, llamado “Clase de economía”, por parte de un ideólogo ultraliberal en un medio público pagado por todos los ciudadanos en Catalunya. He detectado un miedo por parte de la clase política de todos los colores a enfrentarse con los medios de comunicación, miedo que también detecto, por cierto, entre los intelectuales, que temen ser censurados o vetados por tales medios, hecho del cual yo puedo dar constancia. Pero el compromiso con la democracia exige una denuncia masiva de este atropello tan claro de la democracia en este país. Hago, desde aquí, en estas líneas, una invitación a la población para que se movilice y bombardee tales medios con denuncias, recordándoles que tanto los medios privados como los públicos utilizan un bien común, cuya función es la mayor razón de su existencia. Es, por cierto, un mandato constitucional, puesto que la tan manoseada Constitución Española (que, por regla general se utiliza por las derechas del país para defender sus intereses) indica explícitamente el derecho y el deber de los medios de información a garantizar la pluralidad, algo ignorado sistemáticamente.

Una última observación

Cuando acababa de escribir este artículo, denunciando, una vez más, el comportamiento antidemocrático de los mayores medios de información, que promocionan descaradamente un punto de vista en las ciencias económicas que está causando un gran daño a las clases populares, leo un artículo en La Vanguardia, que alcanza niveles ya de escándalo. Dicho rotativo, como la mayoría en Catalunya, se ha caracterizado por una enorme hostilidad hacia Barcelona en Comú, alcanzando niveles nunca vistos ni en España ni en los países donde he vivido (Suecia, Reino Unido y EEUU). Tal artículo relaciona a Ada Colau con nada menos que Osama Bin Laden. Sí, ha leído bien, no ya con ETA (como hace la derecha española para perjudicar a las izquierdas españolas), sino con el mismo Bin Laden. ¡Todo un récord! Y el intermediario en dicha relación era Noam Chomsky, el intelectual estadounidense más conocido en el mundo. Resulta que Bin Laden había leído un libro de tal autor, lo cual fue la base para que La Vanguardia presentara a Ada Colau, que ha recibido el apoyo de Noam Chomsky, como relacionada con Osama Bin Laden (“Las cartas de amor y odio a Bin Laden”, 21.05.2015). El cretinismo y mezquindad a los cuales puede llegar la derecha española, incluyendo la catalana, no tiene límites. Son herederos directos de aquellos que fusilaron y torturaron a los demócratas durante la dictadura. Ahora que ya no pueden hacerlo físicamente, intentan hacerlo mediáticamente. Invito al lector a que se movilice para denunciar tanta desvergüenza.

Un paso al frente

19 junio, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Era muy ingenuo pensar que la dimisión de Zapata amansaría a las fieras. Los tiburones, al olor de la sangre, se excitan.
Les atacan justamente por lo que han sido votados: por ser activistas y ciudadanos. No deben dimitir, deben presumir.
No deben responderles con los mismos exabruptos sino con sus actos de gobierno. Ellos ladran, nosotros cabalgamos.
Cuando vayan a por el siguiente, habrá que defenderlo porque si no, no quedará nadie cuando vengan a por el resto.

Javier Gallego, 17/06/2015 – 20:46 h.

Como era de esperar, después de Zapata, fueron a por los demás. Era muy ingenuo pensar que una dimisión amansaría a las fieras. Al contrario, los tiburones, al olor de la sangre, se excitan. Ahora la derecha no va a por uno, va a por la mitad de la lista de Carmena. La siguiente ha sido la portavoz, Rita Maestre, porque se enfrenta a una posible pena de un año por irrumpir en 2011 a pecho descubierto en la capilla de la Complutense en una manifestación no violenta, feminista y laica, contra el machismo de la Iglesia y su presencia en la universidad. La derecha recriminando a la izquierda lo que más la honra, la lucha. Permitan que me ría pero es que la broma es continua. La atacan justamente por lo que ha sido votada: por ser activista. No sólo no debe dimitir, debería presumir. No por su imputación (son gajes del activismo) sino por su compromiso.

Lo mismo deberían hacer los demás concejales. No dar un paso atrás cuando les atacan por lo que son, sino un paso al frente orgullosos de lo que han hecho. Sí, soy activista, qué pasa. Por eso estoy aquí. Me han votado porque yo estaba en la calle peleando por las libertades y derechos de la ciudadanía, mientras los que me critican estaban metidos en sus despachos legislando contra las personas o vendiendo la ciudad en comidas de negocios. Y lo volvería a hacer y lo volveré a hacer, como Ada Colau que en su primer día de alcaldesa se fue a parar un desahucio. Por eso y para eso la han votado. Para que sigan siendo activistas y ciudadanos, ahora dentro del respeto al cargo. Les han votado porque no son como esos políticos profesionales que no pisan la calle más que para bajarse del coche oficial, hacer campaña electoral o manifestarse contra los derechos del resto. Les han votado para que aparten de las instituciones a los que llevan toda la vida viviendo de ellas y comerciando con nuestro patrimonio.

Pero es que está imputada, dice Carmona que pide la dimisión de Maestre y se llama socialista al mismo tiempo. Está imputada pero no por robar, querido, sino por enfrentarse a un sistema de ladrones. Pero es que gritaban “vais a arder como en el 36”, enseñaban sus tetas y ofendieron los sentimientos religiosos, claman escandalizados los que jamás se han escandalizado de que saquen a una familia a rastras de su casa en un desahucio. El escándalo es que aún esté en el Código Penal el delito de “ofensa a los sentimientos religiosos” y que la Iglesia Católica siga teniendo templos en la universidad pública de un Estado aconfesional. En cualquier caso, que lo juzgue el juez. La lucha social tiene un precio y gente como Rita Maestre se ha arriesgado a pagarlo. Todo mi respeto. A mí no me gustan las consignas incendiarias y no las canto, pero no queman. Me gustan mucho menos los lemas de las manifestaciones pro vida y los acepto. Se llama libertad de expresión. La democracia era esto.

Hay quien se sorprende de lo que están encontrando. ¿Pero qué esperaban encontrar en la biografía de un activista indignado, una vida de santos? Pues claro que han enseñado sus tetas en una iglesia, claro que han molestado, para eso se hacen las protestas, no para la portada del Vogue, claro que han parado desahucios y se enfrentaron a la policía, claro que han escrito contra el sistema, contra este sistema, claro que han sido broncos, a veces malhablados, claro que han escrito frases encendidas e incendiarias en mitad de la refriega, como si los otros no lo hubieran hecho con discursos más sibilinos pero mucho más peligrosos, claro que han sido multados por manifestarse, claro que han sido juzgados por desafiar la injusticia, claro que se definen como “bolleras”, “camioneras” y “feminazis”, claro que han sido extremos frente a una realidad extrema y frente a la extrema derecha. Claro que sí. Claro que son radicales, hay que serlo para cambiar la realidad.

Pero no sólo vociferan, también han escrito cientos de artículos de calado político, también han participado en decenas de debates y asambleas, también han sido capaces de poner en marcha mareas, movimientos y hasta un partido político. Los errores de Ahora Madrid no son su pasado sino su presente. Lo que debería preocuparnos es que Manuela Carmena ya se haya echado atrás en su idea de crear un banco público. O que hayan dicho que han contribuido a parar el desahucio de Asun aunque los militantes que lo pararon dicen que no es cierto. O que haya propuesto por tuiter crear una cooperativa de madres para limpiar los colegios, como si la limpieza no fuera también cosa de padres. Menos mal que lo ha corregido. No seamos como la derecha cavernaria. Hay que vigilar pero hay que darles tiempo.

Deberíamos haberlo aprendido de estos días de furia en los que casi todos nos hemos visto envueltos. En cuanto amainen veremos con más claridad que hemos caído como chinches en la trampa que nos habían tendido. Lo peor es que la izquierda ha caído también en su propia trampa de la superioridad moral. Vamos a dar ejemplo. Van a ver cómo se hacen las cosas bien. No puedes enseñar a quien no quiere aprender. Entiendo que la semidimisión de Zapata puede ser terapéutica para una parte de su electorado que estaba disgustada con sus tuits. Pero, sinceramente, no puedes tener la piel tan fina cuando te enfrentas a un rinoceronte. A ver si aprendemos. Quieren acabar por las malas con lo que no pudieron acabar por las urnas. ¡No quieren perder sus prebendas, sueldos y contratos! La nueva política no debe responderles con los mismos exabruptos sino con sus actos de gobierno. Dejad que ladren ellos, eso significa que cabalga el cambio.

No hay mal que por bien no venga. Por si no lo sabían, ya saben a lo que atenerse. Cuando vayan a por el siguiente, habrá que defenderlo porque si no, no quedará nadie cuando vengan a por el resto. Ni un paso atrás. Un paso al frente.

PPropaganda nazi

30 mayo, 2013

Fuente: http://www.eldiario.es

Javier Gallego 16/04/2013 – 08:00h

Estaba tardando mucho el PP en caer en la Ley de Godwincuando uno se queda sin argumentos en una discusión, recurre al viejo y patético truco de llamar “nazi” al adversario. Pero al final no han podido aguantar más y Cospedal ha llamado a los escraches “nazismo puro”. Pues ya que ella saca el tema, no le importará que le recuerde que esa burda maniobra de exageración es “nazismo puro”. Esa era una de las típicas tácticas propagandísticas que utilizaban Goebbels, Hitler y compañía. Y no es la única que el Partido Popular le copia al partido nazi. No quería yo hacer un Godwin pero, oigan, la señora Cospedal me ha forzado a ello.

Si leen ustedes el clásico de 1950 de Jean Mari Domenach, “La propaganda política”, encontrarán unas reglas que sintetizan los métodos de manipulación nazis. Hace unos años, el publicitario catalán Marçal Moliné amplió la lista en un artículo hasta establecer once tácticas que ahora circulan por la red como los “principios de la propaganda”, erróneamente atribuidos a Goebbels. El ministro nazi no los escribió pero los aplicó con rigor, como ahora los aplica el partido del Gobierno.

Principio de simplificación y del enemigo único. Es el clásico pepero “todos los que están contra nosotros son ETA” y el reciente, el enemigo tiene una sola cara, Ada Colau, esa terrorista radical.

Principio de contagio. El gobierno y los medios de la derecha están contagiando la idea de que hay muchos escraches y de que todos los afectados por la hipoteca están metidos en ese saco de violencia.  Son cuatro casos y, sin embargo, parecen atacados por una plaga mucho más grave y dañina que los desahucios que han dejado sin casa a miles de familias.

Principio de transposición. Un clásico de la política española: el “y tú más”. Decía Goebbels: “si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. El PP no hace nada para evitar los desahucios, por eso inventan un problema mayor: los escraches. Y con ayuda de los medios están consiguiendo que hablemos menos de Bárcenas y que se hable más de la intimidación a los políticos que de los violentos desalojos, de los escraches que de la ILP, de la casa de la vicepresidenta que de las casas desahuciadas y vacías, de lo mal que lo pasan los niños de los políticos que los niños que han sido echados a la calle con sus padres. Y va Felipe González y les echa un cable.

Principio de exageración. Pues eso, la señora Cospedal diciendo que los escraches son “nazismo puro”, Cifuentes diciendo que los miembros de la PAH son “filoetarras” o Arenas explicando que “no son escraches, son acoso”. Se comparan pequeñas manifestaciones con grandes criminales. Se ordena a la policía que multe y aleje a los violentos a 300 metros como si fueran un gran amenaza. Cualquier día dirán que Ada Colau es Hitler. ¿O ya lo ha dicho algún tertuliano?

Principio de vulgarización. En Mein Kampf puede leerse: “Toda propaganda debe adaptarse al menos inteligente de los individuos a quienes vaya dirigida. La capacidad de comprensión de la multitud es limitada”. De aquí que muchos de ustedes piensen al escuchar al gobierno: “Nos toman por tontos”. En efecto, reducen un problema complejo a una idea muy vulgar: los escraches son violencia. Y punto. Todo lo demás, dación en pago, ley hipotecaria abusiva, usura bancaria, son temas demasiado complejos para explicárselos al vulgo.

Principio de orquestación. Todos los miembros del PP repiten estas ideas una y otra vez sin fisura alguna. Nadie en la orquesta desafina y repiten la melodía hasta la náusea en todos los foros en los que intervienen, aunque el tema del día sea otro. Se atribuye a Goebbels la frase: “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.

Principio de renovación. Aunque la idea se repite, el PP renueva su formulación: que si ETA, que si filoetarras, que si criminales, que si los violentos, que si antisistema, que si antidemócratas, que si intimidación, que si acoso, que si nazis.

Principio de verosimilitud. El discurso tiene que parecer creíble y apoyarse en argumentos distintos para darle veracidad. La carita de pena de la vice hablando de la violación de su intimidad familiar, las imágenes de la policía custodiando escraches, múltiples informaciones hablando de violencia que no ha existido… Cospedal alarma, incluso, sobre graves sucesos que podrían suceder. Lanza un globo sonda, como dice Moliné, con la intención de crear una sensacion de peligro que no se corresponde con la realidad.

Principio de silencio. En esto son maestros, en callar acerca de lo que les desacredita, como Bárcenas. Cospedal intenta eliminar la palabra “desahucio”. Tampoco se habla de las resoluciones jurídicas contra la ley hipotecaria ni se discute la dación en pago ni por un segundo. Y ahora cuando la consejería de Vivienda de IU en Andalucía decreta la expropiación de pisos a los bancos para evitar desalojos de familias, se le resta importancia, se dice que no es una medida efectiva y se la tacha de “populista”.

Principio de transfusión. “Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato existente, un complejo de odios y de prejuicios tradicionales”, escribió Domenach. Se empieza por decir que los desahuciados vivieron por encima de sus posibilidades, después se identifica a los que protestan contra los desahucios con antisistemas y se acaba con Sigfrid Soria diciendo que les va a arrancar la cabeza a hostias a los perroflautas.

Principio de unanimidad. Solo unos pocos miembros del partido han vivido un escrache pero quieren hacer creer que hay un ataque unánime a la democracia porque ellos son los representantes de la unanimidad. No son los acosados sino los acosadores, pero quieren hacer creer que es unánime la opinión de que están sufriendo acoso. Ellos son los demócratas, los únicos verdaderos representantes del sentimiento democrático universal. Los demás somos “nazismo puro”. 

Pues mire, señora Cospedal, de demócrata su partido tiene muy poco aunque no caeré en ese bochornoso error suyo de llamarles a ustedes nazis. Ustedes no son nazis, que es una cosa muy seria, pero su propaganda es “Nazismo PPuro”. 

El escrache es ilegal, violento y yo no querría sufrirlo, vale ¿y qué?

30 abril, 2013

Fuente: www.eldiario.es Isaac Rosa 25/03/2013 – 20:23h

El escrache es ilegal, es violento, y yo no querría que nadie me lo hiciese a mí en mi casa. Tres obviedades que no merecen que les dediquemos ni un minuto, y sin embargo llevamos varios días entrando al trapo de quienes quieren llevar el debate a su callejón sin salida para torearnos con facilidad.

No merecen un minuto, así que le dedicaré medio: el escrache es ilegal y violento como lo es en España cualquier acción de protesta que se salga del formato “manifestación autorizada y que se disuelve a su hora”: es ilegal y violento como ilegal y violento era acampar en Sol, rodear el Congreso, parar desahucios, ocupar bancos o montar piquetes en la huelga.

De modo que, ante la repetida acusación de ilegalidad y violencia, antes que seguirles el juego y entrar a discutir si es más violento poner pegatinas o echar por la fuerza a una familia de su casa, o si es más ilegal un escrache que un desahucio basado en una ley abusiva, habría que contestar: “sí, el escrache es ilegal y es violento, ¿y qué?”

El tercer argumento con el que acorralan a los pro-escrache es también tramposo: ¿te gustaría que te lo hicieran a ti? Cada vez que un político o un tertuliano se muestra comprensivo con los escraches, le lanzan el mismo dardo: ¿te gustaría que los antiabortistas se plantaran ante tu casa con megáfonos y cacerolas y te persiguieran por la calle? Aquí también, en vez de perder el tiempo en desmontar ese tipo de comparaciones, habría que contestar: “no, no me gustaría, ¿y qué?”

En realidad los activistas, los desahuciados y quienes luchan con ellos, no tienen este tipo de dudas: ellos siempre han contestado “¿y qué?” Aunque a veces entren al trapo, no pierden mucho tiempo en discutir con quienes siempre llevan las de ganar pues juegan con cartas marcadas. Simplemente actúan.

Somos otros los tiquismiquis, los que a la frase “yo comprendo los escraches” añadimos siempre alguna coletilla: “siempre que sean pacíficos”, “siempre que respeten el domicilio privado”, “siempre que tengan cuidado con los hijos”, “siempre que no molesten a los vecinos”… Somos otros, quienes nunca hemos tenido miedo de que nos echen de casa y por eso instintivamente empatizamos más con el malestar del diputado sitiado que con el sufrimiento de la familia desahuciada. Somos otros, quienes no hemos sido todavía muy golpeados por la violencia económica y por eso nos espanta cualquier cosa que alguien etiquete de violento.

Pero nos guste o no, hace tiempo que en esta partida alguien dio un puñetazo sobre la mesa, cambió las reglas y rompió la baraja. Y no fue la PAH. Al contrario, los antidesahucios no han empezado por los escraches, sino que antes de llegar hasta aquí han ido subiendo todos los escalones previos: confianza en el sistema (que los dejó tirados), denuncias en los juzgados (pero la ley hipotecaria los desamparaba judicialmente), peticiones a los gobernantes (oídos sordos), manifestaciones (ignoradas o reprimidas), paralización de desahucios (recibiendo a cambio más policía), recogida de firmas y presentación de una ILP (que el PP se resistió a admitir a trámite, y piensa rechazar), y ahora, después de consumir todos los cartuchos anteriores, el escrache.

Son ellos, quienes responden “¿y qué?”, los que ahora se arriesgan a sufrir un escrache mucho más potente: el tridente político, policial y mediático que en los próximos días acosará a la PAH, la criminalizará y manipulará, y no cesará hasta ver a Ada Colau entrar esposada en la Audiencia Nacional.