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Esto es lo que puede pasarte si denuncias a corruptos y ellos se enteran

7 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

En España señalar a los corruptos sale caro. Recibir presiones de la dirección de tu empresa para cometer actos ilícitos y ser despedida por negarte a ello es una represalia común. Es lo que le ocurrió a Azahara Peralta, jefa de Obra de Acuamed. El siguiente peldaño es sufrir acoso laboral, ser despedida, y que la cúpula política a la que denuncias ejerza su poder para que no puedas encontrar trabajo de nuevo. Así lo atestigua el caso de Ana Garrido, testigo de la Gürtel.

Ser denunciado a consecuencia de destapar la corrupción es el penúltimo escalón. Es lo que le pasó a Roberto Macías, para el que UGT pide cuatro años de cárcel por “revelación de secretos” tras hacer públicas las facturas falsas que el sindicato presuntamente usaba para lucrarse. Su caso es similar al de Cristobal Cantos, que lleva cinco años en los tribunales por las denuncias cruzadas de aquellos a los que él acusó de corrupción y para los que la Fiscalía pide cárcel.

Al final está la agresión física. Al exteniente del Ejército Luis Gonzalo Segura, que solo ha conseguido ser expulsado de las Fuerzas Armadas tras sacar a la luz prácticas fraudulentas del alto mando, le aconsejan  cambiar de acera si se cruza con uniformes militares. Cuando  Itziar González cargó contra la especulación inmobiliaria y los pisos turísticos del centro de Barcelona, empezó a recibir amenazas de muerte y alguien allanó su casa. Aunque años después los juzgados les dan la razón, los casos de los whistleblowers españoles sirven de ejemplo de la soledad del denunciante de corrupción en España.

“En general, los testimonios de las personas que han denunciado corrupción coinciden en resaltar la falta de amparo al que se ven expuestas tras comunicar la comisión de actos ilícitos o irregulares”, explica el abogado de Transparencia Internacional, Daniel Moedo. Esa falta de protección, continúa el letrado, “desincentiva de manera acuciante la formulación de denuncias. El tortuoso camino que han tenido que transitar los denunciantes para seguir adelante con sus vidas después de denunciar, resulta totalmente desalentador”.

España es el único de los 35 miembros de la OCDE que no ha regulado la protección a los  whistleblowers a nivel estatal, ni con una ley específica ni mediante el articulado de otras leyes, según el último informe de la organización. Un examen reciente de los mecanismos de apoyo a denunciantes de corrupción a nivel europeo puntuó a España con 0 puntos -de un máximo de 756- en base a nueve estándares comunitarios e internacionales.

A finales de 2016 los grupos de la oposición enarbolaron la bandera de la lucha contra la corrupción y, como parte de la estrategia del “gobierno desde el Congreso”, quisieron llevar la protección de los denunciantes al foco mediático. Entonces , hasta The New York Times utilizó el caso de Ana Garrido, que ha ganado varios procesos judiciales al Ayuntamiento de Boadilla del Monte (Madrid) y hoy sobrevive con la venta online de bisutería artesanal, para destapar la paradoja española: es un país asolado por los casos de corrupción, denunciarla se puede convertir en “un calvario”.

La denunciante de la rama de Gürtel en Boadilla del Monde (Madrid), en 'The New York Times'.
La denunciante de la rama de Gürtel en Boadilla del Monde (Madrid), en ‘The New York Times’.

Ciudadanos ganó la carrera política con la presentación de la proposición de Ley Integral de Lucha contra la Corrupción y Protección de los Denunciantes. No obstante, la vaga redacción del texto en algunos puntos hizo que fuera calificado de “trampa” por organizaciones de la sociedad civil que presionan para que la norma sea lo más completa posible.

“Sería incomprensible que en España se aprobara una ley menos ambiciosa que las que se están promoviendo en la UE”, opina en conversación con eldiario.es Pedro Arancón, presidente de la Plataforma por la Honestidad, a la que pertenecen Garrido, Peralta o Macías, entre otros.  “Existen importantes elementos que deben mejorarse para que contemos con una ley que verdaderamente proteja a los denunciantes”, coinciden desde la Fundación Hay Derecho y Transparencia Internacional.

Las quejas sobre el texto inicial de Ciudadanos se centran en tres aspectos principales: la prohibición de realizar denuncias anónimas, la extensión de la protección solo a trabajadores del sector público y el método de elección del organismo independiente que supervise el cumplimiento de la ley.

A un lado, el PP; al otro, todos los demás

Tras un año y medio de trámite legislativo en el Congreso, la ley de protección a denunciantes arrancará de nuevo en abril las negociaciones antes de ser votada en el Pleno. El periodo de enmiendas finalizó en diciembre y sirvió para que los grupos enseñaran sus cartas. Dentro del apoyo unánime a la necesidad de una legislación de protección para denunciantes, en la definición de su alcance se han perfilado dos posturas claras.

“Más que dos frentes, hay uno solo y luego el PP un poco a la suya, con una visión muy conservadora y recelosa de todo esto”, explica el portavoz socialista Artemi Rallo. “Hay una posición que coincide en los elementos estructurales básicos por parte de tres partidos, C’s, Podemos y nosotros, con diferencias en matices que luego en la negociación se resuelven. Los más pequeños, como Esquerra y el PNV, también están coincidiendo bastante con nosotros”, revela el diputado del PSOE.

PSOE, C’s y Podemos tienen posturas próximas en cuanto a permitir las denuncias anónimas, hacer extensible la protección a cualquier ciudadano -y no solo los trabajadores públicos y funcionarios- y dotar al regulador independiente de la máxima independencia posible. El PP, por su parte, llegó a presentar una enmienda que propone que sea el Gobierno quien controle la aplicación de la ley: pretende que el regulador dependa directamente del Ministerio de Hacienda y que su presidente no sea elegido por el Pleno del Congreso, sino por el Consejo de Ministros.

Aunque algunas comunidades autónomas han aprovechado el impás generado desde la presentación de la proposición de ley a finales de 2016 para aprobar sus propias legislaciones de protección a denunciantes, los expertos coinciden en que un marco nacional es necesario para “dar una respuesta legal específica para poder conformar un sistema de protección de denunciantes integral”, expone Amoedo, de Transparencia Internacional. La primavera será una época definitiva para saber si España deja de ser uno de los países desarrollados que pero protege a sus denunciantes.

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En un país multicolor

29 marzo, 2018

Fuente: http://www.infolibre.es

El Gran Wyoming

Publicada 14/03/2017 a las 06:00Actualizada 13/03/2017 a las 21:41  
La lista de la España que sufre no para de crecer. A la Iglesia perseguida víctima desde las catacumbas a nuestros días, hay que sumar a Hazte Oír, perseguida como los judíos por los nazis disfrazados de demócratas, y también a Esperanza Aguirre, que se declara “la principal víctima de la corrupción”.

España está siendo despiadada con la mayor víctima de la corrupción, que no es la educación, tampoco la sanidad pública, apaleadas en cada nuevo presupuesto por los receptores y distribuidores de comisiones que luego se sitúan en los altos puestos de la administración de las empresas. Tampoco los ciudadanos que padecen los recortes derivados de estos chanchullos son los principales perjudicados. La principal víctima de este latrocinio orquestado en comandita, hacemos lo que podemos.com, es la que durante años tuvo el cetro de la derecha madrileña en sus manos: Caperucita Heidi Madrastra de Blancanieves Sacamantecas Antoñita la Fantástica Aguirre. Todos esos nombres, correspondientes a sus diferentes personalidades, adornan a esta mujer poliédrica. Aunque a lo mejor es sólo que tiene mucho morro y también personal que le ríe las gracias porque, desde luego, gracia hace la señora. Aunque sea puta gracia.

Aquellos que ella había colocado a su derecha e izquierda para que la salvaguardaran de todo mal, e hicieran por España lo que ella no podía abarcar, aprovechaban que despertaba con la salida del sol para arremangarse y subirse a los andamios de la construcción de los hospitales que garantizaban la salud de sus conciudadanos para, desde las cloacas de las diferentes administraciones, cavar un túnel por el que saquear las arcas de la Comunidad madrileña sin que ella pudiera sospechar, ni remotamente, que tal cosa pudiera estar sucediendo. La mano dura que tenía para con los más necesitados se convertía en guante de seda con los chorizos que minaban su credibilidad y restaban valor espiritual a su piadosa obra social.

Atrás quedan los tiempos en los que junto a su consejero Lamela, que ahora trabaja en uno de los emporios beneficiarios de aquellas maniobras sanitarias, dieron por buena una denuncia anónima que acusaba a un equipo de médicos de haber asesinado a doscientas personas en el hospital de referencia de su Comunidad, el Severo Ochoa. No les cupo la duda, no les extrañó la figura de la denuncia anónima, tampoco al juez que mantuvo durante años el secreto de la investigación de tamaña superchería, que sólo tenía como misión demostrar la necesidad de que los nuevos hospitales estuvieran en manos privadas, para que los medios afines a la causa, que cobran un pastón de nuestros impuestos a través de la propaganda institucional, y también a tocateja con venta de acciones, se despacharan por esa boquita y anunciaran que aquello era un centro de exterminio como los de los nazis. Sí, así lo decían. De esa forma tan extravagante y excesiva se gestó lo que llamaban colaboración público-privada, que incluyó una no menos perversa colaboración político-judicial, y fructificó en la aparición de hospitales por doquier que se venden como propios cuando no lo son.

Salieron a la luz innumerables chanchullos que señalaban a sus principales colaboradores. Tuvo en sus manos Esperanza, “la víctima”, toda la información necesaria, no sólo para detectar el cachondeo delincuente que escandalizaba a la sociedad madrileña, sino también para haber puesto orden en aquel sindiós choricero en el que estaba sumergida, pero entró en una de esas ausencias puntuales en las que rechazaba las pruebas que le aportaban los llamados cuerpos de seguridad del Estado. Según ella, cuando llegaban aquellos informes en los que se denunciaba que se robaba a manos llenas, ella sometía al denunciado a un careo, y como éste negaba los hechos, pues ella se lo creía todo. Ella es mucho de aplicar la máxima jurídica de in dubio pro reo, aunque más bien es de la escuela de Uno de los nuestros. Ya saben. Ni siquiera se mosqueó cuando la prensa publicó que el señor Granados se estaba haciendo un casoplón y este negó tal cosa afirmando que su mujer era decoradora y que estaba asesorando a la auténtica propietaria del inmueble. El señor Granados y su esposa terminaron viviendo en aquella casa que “no era suya”. Cuando los periodistas llamaban al telefonillo preguntando por él, desde dentro respondían que allí no vivía. Como en las películas de risa.

Tampoco se enteró de que los terrenos donde se hizo la estación del AVE de Guadalajara, la estación más ruinosa de todas, eran de la tía de su marido. Fueron recalificados y allí se construyeron un montón de casas. Cuestión que niega siempre. Tampoco sabe nada de las cuantiosas subvenciones que le llueven desde la UE en forma de millones de euros, y que recibe su negocio familiar, negocio del que desaparece su firma cuando la cosa sale a la luz.

No sabe nada de aquella historia que la llevó a la Presidencia por primera vez, cuando desaparecieron a la hora de votar dos diputados del PSOE, Tamayo y Sáez, en una maniobra en la que estuvo involucrado el secretario general del PP madrileño, Ricardo Romero de Tejada, que terminó de consejero en Caja Madrid con el colega Blesa. Los echan, salen en la prensa cesados y luego les dan un cargazo. Porque sabemos que estos señores del PP son gente honrada a los que ampara la presunción de inocencia, pero cualquiera diría que actúan como una organización mafiosa pagando servicios que compran el silencio. Total que se hizo presidenta, en la segunda vuelta, por la cara, cuando había perdido las elecciones. Y sin sospechar nada de nada, sin enterarse de nada. ¿Para qué preguntar? Además cuando lo hace se limita a escuchar la versión de los suyos, que le decían, ingenua ella, que eran inocentes. Si es que estas cosas le pasan por buena.

Tampoco se enteró de las reiteradas denuncias de las actuaciones del señor Correa, en lo que más tarde se convertiría en el caso Gürtel, por parte de un colaborador íntimo de este, José Luis Peñas, concejal de Majadahonda y militante del Partido Popular, que aburrido de que la señora no le recibiera denunció los hechos a la Policía. Mucho más tarde, doña Esperanza sacó a la luz la cuestión que según Rajoy no existía, él lo enmarcaba en un contubernio formado por jueces, policías y guardias civiles, para hundir la reputación intachable del Partido Popular. Despistada como siempre y sin miedo al ridículo, proclama de manera sorprendente durante una intervención en la Asamblea madrileña, causando la hilaridad del personal, que ella era la descubridora de la Gürtel, cuando ya se habían escrito toneladas de folios sobre la cuestión. Es posible que se acercara a la SGAE para que quedara constancia de su descubrimiento y, desconocemos si, de paso, aprovechando el viaje, intentó patentar también la penicilina y la vacuna de la polio.

Dentro de ese despiste que raya en la incapacidad absoluta y le impide aceptar responsabilidad política alguna, afirma constantemente, como si fuera una monomanía, que ha dimitido de sus cargos políticos por su responsabilidad in vigilando. Quienquiera que le enseñara el término se ha ganado el cielo, lo suelta cada vez que ve un micrófono. Mientras, sigue siendo líder de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid. Pero ella cree que ha dimitido de sus cargos políticos. A lo que se debe referir, cosa que a los que no somos de su partido nos importa un pimiento, es a que dejó su cargo de presidenta del PP madrileño tres meses antes de que prescribiera, cuando había anunciado que no se iba a presentar de nuevo.

A los ciudadanos lo que les preocupa es lo que atañe a lo público, lo que les afecta a ellos. Las decisiones que tome dentro del partido nos traen sin cuidado, como si se borra del Círculo de Lectores o del club de golf. Es más, es allí, en el PP, donde debería afianzarse porque sin duda estará entre iguales. Génova debe ser el único lugar del planeta donde la gente no ha oído hablar de corrupción ni de financiación ilegal.

En fin, todo puede esperarse de alguien que tira una moto de la policía al arrancar el coche y no para a mirar que ha pasado: ¡qué poderío!, que recorre la Gran Vía de Madrid perseguida por la policía con las luces a toda castaña, que llega a la puerta de su casa y maniobrando para entrar al garaje le da al coche de la policía que tiene detrás, y se mete en casa tan pancha, como si nada.

Ella es la que también pregona que nadie debería estar más de ocho años en la política.

Eso, que como no se entera, pues un día podría verse en los juzgados sin saber por qué. Del mismo modo que no entiende la responsabilidad que asume alguien cuando nombra a una persona para que administre lo público y trinca para su bolsillo. Le defiende una y otra vez de acusaciones que luego se muestran ciertas para, más tarde, lavarse las manos cuando llueven los marrones. A ella le valía, por ejemplo, que Ignacio González presentara una escritura de propiedad de la famosa vivienda de Estepona firmada un par de días antes de presentarse ante el juez, cuando había amenazado con llevar ante los tribunales a aquel que osara afirmar que la casa era suya. Le vale todo y luego se queja.

¡Qué cabecita loca!

Lo dicho, una víctima de la corrupción.

¿Y los demás? Los que pagamos la fiesta, ¿qué somos?

España Vs Moderdonia

21 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Moderdonia es un país inventado. Una nación digital con un himno estridente de letra irreproducible y una bandera color rosa con estrella de cinco puntas. Un estado ficticio creado por los humoristas David Broncano, Ignatius y Quequé para dar cobijo a los seguidores de su programa  La vida moderna que emite la Cadena Ser. En este espacio radiofónico, durante 30 irreverentes minutos, el trío improvisa y, sobre todo, desvaría sobre los temas más variados, ya sean de actualidad o no. ¡Qué más da! Todo es absurdo en Moderdonia… casi tanto como en España.

Nuestro país se ha convertido en una parodia sin gracia de lo que debería ser una democracia avanzada. La principal razón, aunque no la única, es que nos gobierna un partido que lleva años huyendo desesperadamente hacia delante, tratando de escapar de las probadas acusaciones de financiación irregular, comisiones ilegales, amaño en las adjudicaciones de obra pública y cobro de sobresueldos en dinero negro. Me sorprende que algunos opinadores aún busquen sesudas razones para explicar por qué el PP fue tan torpe de no limpiar su casa y no depurar responsabilidades en su momento. No es torpeza, es sentido de supervivencia. Si lo hubieran hecho… si lo hicieran, decenas de dirigentes y cargos públicos, empezando por el presidente del Gobierno, tendrían que marcharse a su casa por su culpabilidad directa, su complicidad o su mera responsabilidad política.

Hace casi 9 años, cuando se produjeron las primeras detenciones en Boadilla y Correa maldijo “el puto pen drive” repleto de información sensible que cayó en manos de la policía, la cúpula del PP se vio en la picota, o más bien en el banquillo. Fue entonces cuando tomaron la decisión, humanamente comprensible, de intentar sobrevivir a toda costa. Rajoy y los suyos sabían que contarían con poderosos aliados entre el empresariado, la judicatura y los medios de comunicación. Hoy se ha olvidado, pero no está de más recordar algo tan simbólico como que las dos primeras víctimas de la corrupción masiva de la Gürtel fueran el magistrado que la destapó, Baltasar Garzón, y el ministro de Justicia que pasaba por allí en aquellos momentos.

Necesitaría cien artículos para relatar los hechos ocurridos desde entonces repletos de mentiras de estado, discos duros destruidos, finiquitos en diferido, fiscales incómodos cesados, amnistías fiscales para los amiguetes, coches de lujo y maletines llenos de dinero que aparecen por arte de magia en garajes y armarios, policías honestos relevados de sus puestos, testigos que sufren extraños accidentes… Sí; harían falta muchos folios para contarlo todo y, sin embargo, solo necesito cinco líneas para recordar que esta estrategia andreottiana no habría triunfado, probablemente, sin una crisis económica, mal gestionada por el PSOE, que llevó a Rajoy a la Moncloa en 2011 y sin la irresponsable torpeza de las izquierdas que le permitió seguir en ella cuatro años después.

Es imposible entender todo lo que nos viene ocurriendo en estos últimos tiempos sin hablar de Gürtel o de Púnica. Todos los casos que salpican al PP son los que han ido marcando la estrategia política del Gobierno. Fue Correa y no Mas el que animó a Rajoy a dejar que se enquistara la cuestión catalana, seis años atrás, para tener una bandera rojigualda en la que esconderse de la corrupción. Hoy, el presidente del Gobierno estará feliz al comprobar cómo su estrategia fue acertada. Los españoles estamos a hostias, los unos contra los otros, sin tiempo para escuchar a una fiscal o a un responsable de la UDEF señalar con el dedo acusador al PP y al propio Presidente. Todo muy eficaz, muy maquiavélico, muy irresponsable.

El problema hoy, cuando creíamos que ya no nos quedaba nada más por ver, es que el éxito de quienes se sentían carne de banquillo parece habérseles subido a la cabeza. Si siguen en el Gobierno después de todos los desmanes que han cometido, ¡qué diablos! ¿Por qué no ir un paso más allá? La aplicación del 155 en Catalunya lejos de ser el final, parece que es solo el principio. Montoro, el muñidor de aquella vergonzosa amnistía fiscal, ha sido el primero en subirse al carro para intervenir la ciudad de Madrid. El martes, Ignacio Escolar detallaba, punto por punto, la arbitrariedad intolerable que supone esta medida. ¿Alguien cree que estas evidencias van a intimidar a quienes crearon una policía política para atacar a los partidos rivales? Siguen en la carrera, en la huida hacia delante… y como les va bien, nos seguirán atropellando.

Lo peor, me temo, está por venir. No estamos en una dictadura, ni en un estado fascista como dicen algunos. Por favor, no hagamos esas comparaciones que banalizan el verdadero fascismo que sufrieron nuestros padres y abuelos. Sin embargo, sí hay que decir alto y claro que la calidad democrática de nuestro sistema está en sus cotas más bajas desde 1979. Para percatarse de ello basta observar el vergonzoso papel que están jugando, en estos cruciales momentos, tanto la televisión pública como buena parte de los medios de comunicación tradicionales. Basta también analizar la última y grotesca polémica generada en torno a la camiseta de la selección española de fútbol. Hordas de nostálgicos franquistas (lo son, aunque se nieguen a reconocerlo) han llegado a llamar basura a una equipación deportiva porque sus colores recordaban a la bandera constitucional y democrática que fue abolida por el tridente formado por Franco, Hitler y Mussolini. No sé si ha sido más patético escuchar o leer a los opinadores ultras, por cierto, secundados por el Gobierno, o ver la ignorancia, la insensibilidad y la ambigüedad con que abordaban el tema numerosos periodistas deportivos y no deportivos.

España, insisto, no es una dictadura, pero está podrida y cada día que pasa será más difícil sanarla. Ojalá lo consigamos y si no, siempre nos quedará Moderdonia.

09/11/2017 – 

La balanza

17 enero, 2018

Fuente: http://www.infolibre.es

Publicada 08/11/2016 a las 06:00 Actualizada 08/11/2016 a las 10:47  

Una de las cuestiones que más me plantean en las entrevistas, pero también por la calle, es por qué en el programa en el que trabajo se le da tanta caña al PP. La impresión que percibe un sector de la audiencia es que la balanza está muy descompensada.

Cuando te detienes y les comentas que sólo se debe “dar caña” al que comete fechorías, la respuesta es siempre la misma: “Todos las hacen”. Entiende el personal que vive en un estercolero y que aquellos que no son denunciados es porque gozan de la bendición de los medios de comunicación que ocultan sus felonías. Es en ese contexto en el que se entiende que un partido político procesado como tal y que ha tenido, como en el caso de la corporación municipal valenciana, a nueve de sus diez concejales imputados, a los que decidieron no aplicar sus propias normas de control para no desaparecer del Ayuntamiento, no se haya convertido en un partido marginal.

Los votantes extrapolan la corrupción porque les resulta inadmisible creer que “los suyos” son peores que “los otros”, ya que esto les situaría en una posición moral comprometida, y más en el que caso de España, donde la derecha estaba toda unida en un solo partido, situación que ha rendido unos réditos extraordinarios gracias al sistema electoral. La renuncia a votar su opción por una cuestión ética les dejaría sin alternativa ya que, como hemos visto, el crecimiento de Ciudadanos se ha desinflado cuando hicieron la puesta en escena de aquella alianza ficticia con el PSOE. Alianza, aunque no se entendió bien, pero que cumplía una doble función. Por un lado permitía al PSOE excluir a Podemos de cualquier posibilidad de pacto. Por otro, situaba a Ciudadanos más en el centro de lo que lo hacía la ciudadanía, empeñada en que se trataba de la marca blanca del PP, al posicionarse como una fuerza que apostaba por la gobernabilidad sin tener en cuenta la ideología, ese espacio de los que se llaman apolíticos que se empeñan en que no hay derechas ni izquierdas, pero votan a la derecha.

Sin embargo, esa actitud de compadreo con el PSOE, que le ha funcionado a Susana Díaz en Andalucía para quitarse de encima el muerto de tener que pactar con la izquierda, a ellos no les va bien. No fue bien vista cuando se planteó a nivel nacional y llevó a muchos de los votantes de Ciudadanos a volver a la casa matriz, a la nave nodriza en las siguientes elecciones en las que el PP recuperó parte de lo perdido. Aquellos que apostaban por Ciudadanos para que este partido entregara su voto al PP, con lo que salvaban los escrúpulos de votar a políticos corruptos a sabiendas, al tiempo que se escogía la opción deseada, se sintieron engañados ante la posibilidad de que gobernara Pedro Sánchez. Se trataba de un voto en diferido que, al plantear la posibilidad de dar el gobierno al enemigo, se revirtió, como no podía ser de otra manera.

Así llegamos a esta disposición en la que el PP quiere recuperar su integridad, lavar su imagen, sin renunciar a sus privilegios, sin dejar de hacer de las suyas, porque esta gente no se dedica a la política por vocación de servicio, no está en su naturaleza servir, para eso tienen a los subalternos, a los empleados, a las chachas. Ven en la administración de lo público “una oportunidad de negocio”, que es el eslogan que utilizaron en la Comunidad de Madrid en los cursos de captación de inversores cuando organizaban la privatización de la sanidad pública. El mismo eslogan de Jeb Bush en su recorrido europeo para reclutar aliados de cara a la guerra de Irak. Decía que había mucha pasta para los vencedores de aquella guerra. Motivo suficiente para masacrar a una población de millones de habitantes, por lo visto.

Estos transeúntes que me abordan para decirme que dé caña a los demás, lo que me están pidiendo es que compense el deterioro que las acciones delictivas de sus líderes provoca en sus formaciones, me piden que hunda también la reputación de los rivales. Con o sin razón para ello, y esta forma de sentir se refleja en los medios de comunicación, que son el mejor termómetro de la calidad del sistema.

Recuerdo que al día siguiente de la crisis del PSOE, con la consecuente defenestración de Pedro Sánchez y la constitución de la gestora, todos los diarios de papel en los kioscos festejaban en sus portadas los hechos y bendecían la nueva situación, así como la decisión de los nuevos dirigentes del partido de abstenerse en la votación de investidura. Ni una sola opinión editorial adversa a pesar de que, por lo visto, tanto la militancia del partido como la mayoría de los votantes estaban en contra de esa decisión. Algo huele a podrido en Dinamarca. Fue cuando nos contaron que el PSOE no estaba por la democracia directa sino por la participativa, razón por la que habían decidido tomar una decisión tan importante sin consultar a nadie. Algo se había quebrado en nuestra democracia. Se volvía a la aristocracia y por primera vez existía una opinión única de todos los diarios en torno a un tema controvertido como pocos.

En este nuevo orden informativo en el que andamos inmersos, esta semana hemos vivido un tsunami informativo en torno a la venta del piso de Espinar. El hecho no parecía tener mucho recorrido. Había comprado un piso de protección oficial y luego lo había vendido sin llegar a ocuparlo al precio que marcaba la ley obteniendo un beneficio. Todos coincidían en que la operación era legal, pero remarcaban la cuestión de la responsabilidad política recuperando declaraciones de propio Espinar en el sentido de que estas viviendas no se hacían para especular, así como fotos de su asistencia a manifestaciones a favor del derecho a la vivienda. Se obviaba una pequeña cuestión que ha asolado a los miembros de esta formación, cuando los hechos sucedieron no pertenecía a un partido que ni siquiera existía. También Zapata está siendo juzgado esta misma mañana de lunes, a pesar de que el caso ha sido archivado en cuatro ocasiones parece no terminar nunca, por unos hechos que carecen de relevancia y también ocurrieron cuando no se dedicaba a la actividad pública. El pasado también ha perseguido a Rita Maestre y a otros miembros de la formación. “Ya que han decidido no delinquir saquemos la mierda del pasado”. Esa parece ser la consigna.

A pesar de la escasa relevancia que para los ciudadanos tiene la venta del piso que llevó a cabo Espinar, durante la semana pasada llenó la prensa de artículos, en algún diario ocupó la portada y la contraportada, monopolizó las tertulias televisivas, las de radio, fue motivo de artículos editoriales y abrió informativos televisivos. Se podría estudiar en las universidades como ejemplo de algo que se convierte en importante por el tratamiento masivo que le dan los medios informativos que impiden que alguien se pare a considerar de qué se está hablando.

La onda que se emite se suma a la que viene de vuelta y entra en resonancia creándose la tormenta perfecta que convierte en indefendible una fechoría inexistente.

En el colmo de los disparates, cuando se hace crítica a esta eclosión informativa desde miembros de Podemos se les acusa de intentar matar al mensajero y concretamente a Pablo Iglesias: “De arremeter contra los medios que no controla”. La pregunta que cabe hacerse es: “¿Cuáles son los medios que controla?”. Es evidente que esta ha sido la prueba de afinidad de que tal y como vaticinaba Manuela Carmena, declaración por la que fue vapuleada, “tienen a todos los medios en contra”. Tal vez fuera una expresión exagerada, hay algunos medios que parecen no estar en contra, pero desde luego no conozco ninguno que esté a favor y, mucho menos, que controle dicha formación. LaSexta, cadena en la que trabajo y que es la que dicen que, a su vez, trabaja para ellos, desde luego que no. Eso sí, hay muchas opiniones a favor de que se les vete en esa cadena, como la de Alfonso Guerra que se echa las manos a la cabeza porque en algunos programas: “les dan un micrófono”. Ya le digo yo que no, que luego lo tienen que devolver, pero ignoran al afirmar tales cosas que estos perroflautas forman la tercera fuerza política del Parlamento.

Destaca infoLibre, diario digital que muchos de ustedes conocen, que, durante el mandato de Ana Botellase regalaron trece propiedades de tapadillo, sin pasar por caja y por un valor de 300.000 euros al fondo buitre Blackstone, que se hizo no con un piso, sino con 1.860 a precio de saldo. Esa vez no hubo especulación sino desalojos, que es mucho menos grave para esos medios de comunicación prosistema. Es una pena que en su día, cuando los afectados que vivían en esos pisos a los que se les hurtó su derecho preferente a la compra, y se encontraron con que sus nuevos arrendatarios eran esos fondos buitres que les subieron, contra lo prometido por el Ayuntamiento, la renta mensual, estos medios tan preocupados por el destino de la vivienda social hicieran oídos sordos a sus desesperadas denuncias. Sus demandas no fueron tratadas como la venta de Espinar. Esas acciones delictivas que causan quebranto a la población y a las arcas públicas en beneficio de las empresas de los amigos entran dentro de la lógica. Han venido a por la pasta y obran en consecuencia. Tampoco tuvo excesivo eco en esos medios cuando se descubrió que nuestra flamante ministra de Defensa gastó nada más y nada menos que cien millones de euros de un crédito concedido para la construcción de un hospital en Toledo en otros menesteres más urgentes como, por ejemplo, publicidad, cuando faltaba un mes para las elecciones. Cien millones, nada menos, que se volatilizaron y ni un céntimo fue destinado al fin para el que se concedió el crédito que ahora hay que pagar. Estas cosas, entienden estos informadores, no interesan a los españoles. Una pena.

Para que nos entendamos, lo que destacan los medios de forma masiva es la falta de moralidad en la acción de Espinar, eso es lo que les preocupa, la salvación de su alma.

Después del crimen de Espinar los votantes del PP pueden seguir apoyando a su partido sin taparse la nariz al introducir su voto en la urna porque “la balanza está compensada”. Todos, los nuevos y los viejos, son iguales: corruptos. Ahora sí, los votantes del partido del Gobierno festejarán sin complejos su victoria.

Mientras, los que se lucran del expolio de lo público podrán brindar con sus compinches, porque tienen quien les lava la cara y les peina todas las mañanitas, y mirarán a la patria con la vista puesta en un futuro mejor, con la satisfacción del trabajo bien hecho que, citando a Pablo Guerrero, “como un licor suavísimo les llena de contento”.

¿Se lo han contado a sus hijos?

3 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

No te quejes, que hemos venido aquí porque es tu cumpleaños.

No, si no me quejo.

La conversación, entre tres chicas adolescentes, se produjo en pasillos surcados de camisetas a 4 euros, bragas a 4 el pack de 3 y similares baratijas cualquier sábado en un templo de la ganga. El gran festejo para conmemorar la llegada de la joven al mundo se iniciaba de compras a bajo precio. Cada cual sabe cómo prefiere celebrarlo.

La incomodidad debía proceder de la aglomeración. Mucha gente se afanaba en la tarea y, entre ella, numerosos niños. Los niños pueblan los centros comerciales aprendiendo desde muy temprana edad la diversión del mundo creado para ellos. Ojean, buscan, opinan, dicen “quiero” esto o lo otro, “me lo pido”.

Filas de camisetas idénticas, en distintos tonos. A 2, 3 y 4 euros. Con su tela, su corte, su ensamblaje, su cosido puntada a puntada, planchado, etiquetado, almacenaje, distribución, colocación. 2, 3, 4 euros. Me dijeron los vendedores que, con prendas algo más caras –8, 10 y 12 euros– pegan otra etiqueta de precio inferior. Los bajos fondos del consumismo. Con niños por doquier.

Niños, adolescentes, como los que en el Instituto Neil Armstrong de Valdemoro (Madrid), han sufrido golpes de calor y crisis de ansiedad porque el centro, sobrecargado, sufre graves deficiencias. Aún andan, siglo XXI, con aulas prefabricadas que se recalientan. La educación física se practica en la calle porque no hay gimnasio. Si enferman por el calor, como esta semana, los llevan al Tanatorio que es el único centro cercano con aire acondicionado. Los abanicos de papel que les aconsejó el consejero de Sanidad de Cifuentes no bastaron para temperaturas en torno a los 40º.

¿Qué podía salir mal? Votan al PP y a Ciudadanos, derecha. Un par de sus alcaldes, Granados y Boza andan entre rejas por corrupción o saliendo con permiso. Algún otro, investigado. Al IES le pilló de lleno la trama Púnica que se enriquecía con colegios a costa de los escolares. Y Valdemoro siguió votando derecha. Ahora está algo más repartido el voto, pero prevalece la derecha.

Niños. Como los que han caído Bajo el Umbral de la Pobreza y que sitúan a España en el puesto número 28 de los 41 países más ricos que forman la OCDE. Tampoco está tan mal, ¿eh? En Europa incluso nos encontramos en situación algo mejor que Lituania, Rumanía,  Malta y poco más.

Tenemos a más de 2,5 millones de niños pobres, según este informe de UNICEF, organización de la ONU vituperada en particular por el autor de la Amnistía Fiscal a los amigos ricos, que ha considerado inconstitucional el TC. Montoro, aún ministro. El Gobierno confirma la cifra de todos modos. El 30%, 1 de cada 3 que gustan decir para que se entienda mejor. En 2012 nos echábamos las manos a la cabeza porque eran más de 2 millones. El informe señala, además, que España es uno de los países con mayor desigualdad y con menos ganas de acabar con esa lacra. La España de Rajoy invierte casi la mitad de la media europea en la protección social de los niños, destaca el estudio. Entretanto se rescata a los bancos con nuestro dinero y el Banco de España da por perdidos 60.600 millones de euros, hay que saber quién manda y para qué se gobierna.

La noticia del informe sobre pobreza infantil en la Cadena SER comenzaba diciendo “ Tirón de orejas de UNICEF al Gobierno de Rajoy“. El Parlamento se lo estaba dando bien al rechazar la moción de censura de Unidos Podemos planteada básicamente por corrupción y, sin duda, por sus consecuencias. Le dieron tirón con orla y cuatro vueltas al ruedo los socios del PP, mientras la prensa aplaudía a unos niveles de sumisión que enrojecían de vergüenza solo con ojearlos. En el instituto de Valdemoro se ve con claridad la cadena. Se empieza por robar de los centros educativos, se acaba en barracones y de ahí al Tanatorio que es el único centro cercano con aire acondicionado. Este final no lo hubiera firmado ni Berlanga.

Pero parece que hay gente que piensa que esto lo arreglará el bocazas machista que responde al nombre de Rafael Hernando en la manada. O la vicepresidenta de risa floja cuando insultan a una portavoz “enemiga” que lo está haciendo muy bien. O Rajoy, el dios a preservar por la derecha mediática. O Rivera que ya ha confirmado lo que supimos desde el minuto 1, que él pondrá cuantas trabas sean precisas para que nadie desbanque a Rajoy de la Moncloa. O Cifuentes que lanza también a su jauría para atacar a Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, a la que no puede soportar.

Todos estos se lo van a arreglar. Fíense de Susanna Griso, tan presta a lavar lo que tenga Hernando por cara. O a criticar lo que ocurre lejos de España para que veamos la suerte de contar aquí con el PP. O de Inda y Marhuenda. O de Caño y Cebrián. En TVE también hay unos cuantos que les van a sacar las castañas del fuego. Todos estos lo van a solucionar. Porque la culpa de todo la tiene el 15M, y Podemos, Iglesias, y sobre todo, ahora, Irene Montero con la que no contaban.

Aquel sábado en el templo de la baratija y la ganga corrían tropezándose con los adultos –que es una nueva costumbre infantil– unos cuantos niños con el aire de suficiencia del primer mundo. Y por un instante sentí que veía aquellos mismos pasillos con las tejedoras en serie y aquellos niños españoles, sentados, cosiendo, encorvados. Se ha denunciado que las fábricas que surten a los grandes comercios occidentales emplean a críos de su edad. Cuánta explotación hace falta para cobrar 2 euros por camiseta, y menos en las próximas rebajas. Cuánto sufrimiento.

El derecho a progresar ha de erigirse sobre condiciones laborales, humanas, más justas. 85 millones de niños en el mundo trabajan a la fuerza. Una de las más grandes explotadoras es Ivanka Trump, a cuyo padre o dinastía han aupado a puestos de decisión estelares unos cuantos millones de seres inanes que no piensan o quieren fastidiar. “Los salarios son tan bajos que algunos no pueden vivir junto a sus hijos, mientras colocan etiquetas con precios que equivalen a semanas de trabajo”. El marido de Ivanka, por cierto,  construyó un edificio de lujo con fondos para barrios pobres. Una familia muy compenetrada en sus objetivos. No es la única.

Lo peor es que explotadores y embaucadores no andan en lejanas montañas. Los escenarios desoladores se construyen trabajando la injusticia y la irreflexión, en cualquier parte. La globalización del abuso es un hecho. Aquel sábado, como este y muchos más, me pregunté si aquellos padres habían contado a sus hijos quiénes y cómo elaboran esos productos. Si les habían advertido que, por el camino que vamos, un día pueden verse igual, en el otro lado de la fortuna. Hacen falta muchas manos para vender a 2 euros; muchas, para saciar la codicia aquí de tanto ladrón. ¿Se lo han contado a sus hijos?

Vuelve la Inquisición

26 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Confío en la Justicia y en las Fuerzas de Seguridad del Estado, pero no en los responsables políticos de esas instituciones y, desde luego, tampoco confío en el fiscal general del Estado”. La frase es contundente, ¿no? Es de alguien que ha perdido la fe. Podría ser de cualquier ciudadano cabreado con la politización del sistema judicial o de un rojo peligroso que sufre la arbitrariedad del orden y la ley.

Pero no. La declaración es de Mariano Rajoy Brey. Año 2009. Rajoy estaba en la oposición y ya se sentía una víctima, porque al PP lo perseguía “la Inquisición”. Desde entonces, lleva el hombre huyendo de semejante tortura. No hay derecho a que sufra tan largo martirio.

Lo más duro de este prolongado sacrilegio es que ahora el PP gobierna, pero sigue clamando públicamente contra la persecución de “inquisidores” y “torquemadas”. ¿Nadie escucha sus plegarias? Y eso que “los responsables políticos” de “esas instituciones” ahora son ellos. Que alguien ponga fin a tanto tormento. Bienaventurados los perseguidos por corrupción, porque ellos heredarán el reino de los cielos.

Anótese que tanta congoja viene de atrás. Tenga en cuenta el lector, para valorar tan interminable sufrimiento, que cuando Mariano Rajoy interrumpió sus vacaciones en 2009, para revelarnos que “la Inquisición” le perseguía, unos miembros del PP habían aparecido esposados en las televisiones, detenidos por policías. Sin duda, eran agentes herederos de aquellas prácticas inquisitoriales, que actuaban contra inocentes acusados de llevarse unos milloncejos. Fue entonces cuando Rajoy dejó de sufrir en silencio.

Podía haber llamado al ‘Hablar por hablar’, pero optó por poner públicamente el grito en el cielo: “Son torquemadas. Hay una causa general contra el PP”. Y en esas estamos. La palabra de Mariano se ha extendido como los apóstoles propagan el Evangelio, pero nadie atiende sus lamentos. Ya no solo Rajoy, sino varios dirigentes de su partido denuncian que la “Inquisición” les sigue los pasos, pero nadie parece tener misericordia con ellos.

Cada vez los inquisidores parecen ser más y su última tortura es querer investigar en el Parlamento la Gürtel, la Púnica, Taula, Lezo y demás sacrificios de víctimas inocentes. Ya basta de tanto ensañamiento. Como el mal se propaga y la carne es débil, aumentan los que caen en la tentación de pensar que en España hay demasiados corruptos. Se están detectando episodios que indican que los preocupados por la corrupción suben 12 puntos en el barómetro del CIS.

Sin duda, “los chismes” están pervirtiendo al personal. Habría que neutralizar tal proliferación de la ignorancia. Que alguien ordene imprimir más estampitas. Que Mariano Rajoy sea aún más venerado como una víctima incomprendida. Si nadie lo impide, la última afrenta de los “adanes” del mal y del “tripartito de Inquisición” es querer investigar en el Congreso presuntas financiaciones ilegales, redes de donaciones irregulares, mordidas, adjudicaciones de contratos públicos, incompatibilidades, campañas electorales… Esto se nos va de las manos.

Siempre quedarán héroes, como el apostol Martínez-Maillo, que se afanan en exorcizar a la bestia amenazándola con “la relación de Podemos, Venezuela e Irán”. Amado lector, ¿y tú qué miras? Deja de leer y reza tres avemarías por los nuevos mártires de “la Inquisición”.

A lo loco y sin frenos

10 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Si yo fuera el acorralado ministro de Justicia, me defendería del escándalo Moix usando el único argumento que le queda: el recurso a la inverosimilitud de lo demasiado obvio. Saldría en rueda de prensa y diría, sonriente: “Oigan, si quisiéramos controlar la Justicia lo haríamos con un poco más de disimulo, ¿no creen? Habríamos buscado un fiscal que no diera tanto el cante, y que actuase con discreción, no como un elefante en la cacharrería judicial. ¿De verdad piensan que lo íbamos a hacer con tanto descaro?”.

Y muchos darían la razón al ministro, porque es verdad que tanto descaro resulta hasta inverosímil. Todo en Moix, su currículum y su breve paso por la fiscalía, da el cante a kilómetros. Tanto, que cuesta creer que de verdad pretendiesen controlar procesos judiciales con un tipo que llevaba en el pecho un cartel de “hola, soy Manuel Moix, trabajo para el PP y estoy muy loco, cuidao conmigo”. Y además pretender que no nos diésemos cuenta.

Su currículum ya era una declaración de intenciones nada más llegar: el único candidato que no tenía experiencia en anticorrupción; muy cercano al PP y especialmente a Ignacio González; con una trayectoria llena de actuaciones dudosas siempre en beneficio del PP madrileño; mencionado en una grabación policial como favorito de los corruptos, ¡y hasta con una empresa familiar en Panamá! Lo tenía todo, no creo que pudiesen encontrar otro fiscal en toda la carrera que acumulase tantos méritos.

A su trayectoria se suma su breve pero meteórico paso por Anticorrupción: en solo tres meses le ha dado tiempo a frenar actuaciones policiales, apartar  a fiscales en mitad de procesos cruciales, intentar librar de cárcel a González, filtrar información, atacar a la prensa, poner en sucesivos aprietos al ministro, cuestionar a la Guardia Civil y hasta defender que Rajoy declare por videoconferencia. Para tres meses, no está mal.

Por si necesitásemos más pruebas, ha sido apoyado hasta el último minuto por todos los que tienen las manos encallecidas de tanto ponerlas en el fuego: el PP al completo, Rajoy, la prensa conservadora, la tertulianada de derecha, y ¡hasta  Celia Villalobos con su chispa habitual!

Es todo tan obsceno, que cuesta creer que, si el Gobierno quería controlar los procesos judiciales eligiese a un fiscal tan descaradamente afín, tan lleno de sombras y tan torpe en sus manejos. Es todo tan obvio que hasta te hace dudar si no será todo un gran malentendido. Porque de las mentes criminales siempre se espera una inteligencia a la altura de su maldad, no tanta torpeza.

Salvo que pensemos que en el PP andan tan desesperados y están tan acostumbrados a la impunidad que ya todo les da igual y solo piensan en salvar el culo como sea. A lo loco y sin frenos.

Que el mundo se pare, que hay que esperar al PSOE

24 junio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La perversión del lenguaje se refina hasta límites demasiados similares a algunas páginas de  1984. Las esferas del poder multiplican sus escenificaciones. Cada vez más lo que dicen es lo opuesto a lo que hacen. Llaman responsabilidad a mantener silencio ante la corrupción y acusan de desorden a quienes exigen cambios.

Dicho en palabras de Rajoy, es “con el Gobierno del PP cuando se actúa contra la corrupción”. La “estabilidad” es que el PSOE siga manteniendo al PP en el Gobierno, y que de una forma u otra, le facilite sacar adelante sus presupuestos. Así lo han expresado diversos integrantes del PP y plumas periodísticas afines. La paz es la guerra y el odio es el amor. Incluso la tabacalera más grande del mundo, Philip Morris, afirma que quiere “un mundo libre de humos”.

Las elites intentan comprar tiempo, con la esperanza de que mientras tanto, las fuerzas políticas y sociales que buscan un cambio decaigan, pierdan fuelle, se cansen, sean derrotadas. En su empeño por mantener la continuidad de sus planes está dispuesta a teatros, mentiras, manipulación del lenguaje, autoritarismos, recortes de libertades e incluso a guerras mayores, en función de cómo se desarrollen los acontecimientos.

En España buscan ganar tiempo de muchas formas. La última de ellas consiste en estigmatizar la moción de censura presentada por Unidos Podemos. Las voces del establishment piden que se retire; dicen que hay que esperar a que el PSOE -que lleva año y medio largo decidiendo qué quiere ser- esté preparado. Que ahora no es el momento. Que hay que darle tiempo.

Dentro de esa estrategia se está difundiendo la idea de que Unidos Podemos y las confluencias no ofrecieron presentar la moción de censura conjuntamente con el PSOE. Se está tapando la oferta que dichas formaciones presentaron tanto antes de las primarias como después. Solo horas después de que Pedro Sánchez ganara la interna tanto Pablo Echenique como Alberto Garzón dijeron que si Sánchez tiene intención de presentar una moción de censura, ellos retirarán la suya. Lo han vuelto a reiterar a lo largo de la semana diversos representantes de Unidos Podemos y las confluencias.

Pero las espadas están afiladas: en este mundo del revés esperar es responsabilidad, intentar poner fin cuanto antes a la corrupción institucionalizada es desorden. No hacer nada es sentido común. Hay incluso quienes dicen que esperar a que se pueda ganar es lo serio. Como si los avances, al igual que el arte o el aprendizaje, no precisaran de movimiento. Si nada se intenta, nada se logra.

Mientras se debate de estas cuestiones, Bárcenas y el PP mantienen su pacto de silencio para protegerse y no destruirse. Una jueza apartada de los juicios de Gürtel por su proximidad al Partido Popular ha alcanzado la presidencia de la Sala de lo Penal la Audiencia Nacional. El sistema judicial está profundamente intervenido. Un diputado socio del PSOE en Canarias se muestra firme para apoyar los presupuestos generales del PP. Es el voto que le falta a Rajoy para que sus presupuestos prosperen.

Pero una moción de censura puede esperar. La lucha contra la precariedad y el combate a la corrupción no son algo urgente. La protesta contra las políticas injustas es una irresponsabilidad. Quienes no se definen y se aferran a la ambigüedad sí son “ presidenciables“. Adoptar posiciones éticas no sirve para nada, no marca agenda, no subraya la gravedad del momento. Al fin y al cabo, ¿qué es la ética?

Que el mundo se pare, que el PSOE sigue sin saber qué quiere ser, y mientras lo decide que nadie más actúe. Algo magnífico para seguir ganando tiempo y que el guión pueda completarse.

Un año de paraísos fiscales en el punto de mira

7 abril, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Después de un año de que comenzara la publicación de los Papeles de Panamá, la UE todavía tiene pendiente publicar una lista de paraísos tras rechazar su primera propuesta el Parlamento Europeo.

La OCDE defiende que se han logrado “significativos éxitos” pero reconoce “deficiencias en la arquitectura de la transparencia internacional”.

“Nosotros no hemos encontrado más endurecimiento en las normas”, dice el presidente de la filial española de uno de los principales bancos andorranos.

Antonio M. Vélez02/04/2017 – 18:34.

Más allanamientos en Panamá por vínculos de Mossack Fonseca con "Lava Jato"
Oficinas de Mossack Fonseca. EFE

Este lunes pasado se cumplió un año del estallido del escándalo de Los Papeles de Panamá, la mayor filtración de documentos de la historia, con origen en el bufete de abogados Mossack Fonseca. Un terremoto que reveló las artimañas fiscales de un extenso listado de multimillonarios y de dirigentes políticos de todo el mundo (o personas de su entorno) y que en España acabó con la carrera política del exministro de Industria José Manuel Soria. A propósito de este aniversario, el Foro Social Mundial ha declarado este 3 de abril Día Mundial Contra los Paraísos Fiscales.

Un año después, hemos conocido  la reciente detención por su presunta implicación en el caso Lava Jato, el mayor caso de corrupción de la historia de Brasil, de los dos fundadores de Mossack Fonseca.

Sabemos también que el despacho que durante décadas ayudó a crear miles de sociedades offshore llegó a convertirse  en sede del Registro Mercantil de Niue, un atolón del Pacífico ubicado a 10.000 kilómetros del bufete que utilizaron defraudadores españoles como el actor Imanol Arias.

Y también sabemos que en España el  Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (SEPBLAC), dependiente del Ministerio de Economía, ha realizado catorce informes de inteligencia financiera sobre 209 sociedades que se encontraban en la base de datos del afamado despacho panameño.

¿Pero se han producido avances en la lucha contra la evasión en los territorios offshore en este último año?

El balance del Foro global sobre la transparencia y el intercambio de información con fines fiscales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) es positivo. Este órgano, que desde este año preside la española María José Garde, defiende en su informe de progreso de 2016 que aunque persisten “deficiencias en la arquitectura de la transparencia internacional”, se han logrado “significativos éxitos”.

Su tesis es que “aunque la filtración subrayaba los continuos problemas de la evasión fiscal internacional, también mostraba la efectividad de las medidas que la comunidad internacional impulsa para abordar estos problemas. Los documentos mostraban que el número de compañías con ventajas fiscales creadas por el bufete en cuestión llevaba disminuyendo varios años y que el número de nuevas empresas con acciones al portador [que no permiten conocer quiénes son sus verdaderos propietarios] había caído prácticamente a cero en 2015”.

“Aunque las filtraciones ocupan titulares en todo el mundo y subrayan los problemas derivados de la opacidad de las entidades jurídicas, la realidad es que se han realizado enormes progresos en la lucha contra este problema durante los últimos años y se continúan realizando”, resume el informe.

Unos días después del escándalo panameño, la Comisión Europea proponía una medida recomendada por la OCDE que ya estaba vigente en España, el desglose de información país por país con los pagos de renta e impuestos de empresas que facturen más de 750 millones de euros anuales. Una medida reputacional y de control que no deja de ser un avance. Pero la UE ha sido incapaz de consensuar una lista de paraísos fiscales que había prometido para este año, incluso antes del caso de Los Papeles de Panamá.

En enero pasado, el Parlamento Europeo obligó a la Comisión Europea a rehacer una relación provisional de “países de riesgo” relacionados con el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo compuesta por Corea del Norte, Irán, Afganistán, Bosnia Herzegovina, Irak, Laos, Siria, Uganda, Vanuatu y Yemen. Se quedaban fuera territorios como Islas Bermudas, Islas Caimán o Panamá, por no hablar de los cuatro países miembro de la UE a los que la ONG Oxfam situaba en diciembre pasado en la lista de paraísos “más agresivos” del mundo: Holanda, Irlanda, Luxemburgo y Chipre.

Más conciencia, las mismas medidas

Tras Los Papeles de Panamá, llegarían Los Papeles de la Castellana, una investigación publicada por eldiario.es en junio pasado; Bahamas Leaks (en septiembre) y Football Leaks (a finales de 2016). Filtraciones masivas que quizás han aumentado la conciencia ciudadana sobre las consecuencias de la existencia de los paraísos, pero que no han propiciado la adopción de una normativa más estricta, coinciden los expertos consultados.

“Nosotros no hemos encontrado más endurecimiento en las normas, que ya eran bastante exigentes”, dice a eldiario.es el presidente de la filial española de uno de los principales bancos andorranos, que pide el anonimato.

Este directivo asegura que la normativa vigente ya “es durísima, tanto en España como en Estados Unidos”, y recuerda que, tras la llegada de Donald Trump al poder, todo apunta a una “relajación” de la normativa bancaria, después de que el nuevo presidente estadounidense firmase en febrero una orden ejecutiva para derogar parte de la ley Dodd-Frank, que fue promulgada en 2010 tras la crisis financiera que arrancó en 2008.

“Mi conclusión es que no hay una verdadera voluntad política ni de la Comisión Europea, ni del G20, ni de la OCDE, de acabar con la utilización de los paraísos fiscales: dan vueltas a la tortilla con medidas que son positivas, pero que no van al fondo de la cuestión”, dice José María Peláez, inspector de Hacienda.

Este experto en fiscalidad internacional aventura que no se adoptan medidas más contundentes (fundamentalmente, en materia de intercambio de información) “porque si se pusiera sobre la mesa todo lo que hay, muchos mandatarios se verían retratados”.

Unas semanas después de estallar el escándalo, el Parlamento Europeo anunció la creación de una Comisión de Investigación cuya efectividad muchos discuten (“Se crean comisiones de investigación para no investigar nada”, decía hace un mes el eurodiputado de Podemos Miguel Urban) que comenzó sus trabajos en septiembre y que debería tener redactadas sus conclusiones en junio.

Su puesta en marcha ha encontrado notables trabas de la propia Comisión Europea. Cabe recordar que la esposa del comisario español Miguel Arias Cañete apareció en Los Papeles de Panamá; y la excomisaria Neelie Kroes, en Bahamas Leaks.

El inspector José María Peláez, que hace un mes participó en los trabajos de esa comisión, relativiza la importancia de la entrada en vigor del nuevo estándar de intercambio de información fiscal de la OCDE.

En teoría, a partir de este año, con los nuevos convenios que suscriban los países, los datos fiscales se intercambiarán de forma automática. Pero su pronóstico es que “van a intercambiar información los países que no tienen ningún problema en hacerlo: los miembros de la OCDE. Los que son auténticos paraísos fiscales no van a firmar y no afrontarán “ninguna consecuencia”. “Mi conclusión es que los paraísos fiscales van a seguir existiendo y se van a seguir utilizando”.

Miguel Urban, de Podemos, considera que se ha avanzado “muy poco” en esta materia y cree que los criterios de la lista que está elaborando Bruselas “son laxos”: “Hay muchas formas diferentes para que un país salga de ese listado llegando, por ejemplo, a acuerdos unilaterales con otros países”.

En su opinión, que no exista ese listado ni se implanten mecanismos más firmes se explica porque, “para empezar, a la propia institución europea y a los gobiernos parece que les preocupan más los nombres que la existencia de la evasión y el robo a gran escala. Además, también se necesitaría la unanimidad del Consejo, y en este caso Luxemburgo se niega tajantemente; y aún es más difícil teniendo a Jean-Claude Juncker al frente de la Comisión Europea”.

Todos los casos de presiones y amenazas a periodistas que sorprenderían a la APM

3 abril, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Spanish Queen Letizia (L) chats with Spanish deputy Prime Minister Soraya Saenz de Santamaria (R) next to journalist Victoria Prego (C) -awarded with the Luca de Tena Prize before the delivering act of the International Journalist Awards of ABC held in Madrid, Spain on 13 December 2016.
La reina Leticia, junto a la presidenta de la AMP, Victoria Prego, y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. EFE/JUAN CARLOS HIDALGO

“Esther L. Palomera no cae bien en La Moncloa”. Era el titular de un breve artículo aparecido en febrero de 2014 en una página web de escasa difusión pero muy cercana al PP, el tipo de medio digital donde aparecen comentarios de fuentes anónimas para enviar mensajes a medios de comunicación o empresas. La razón de ese enfado eran los comentarios en tertulias televisivas y radiofónicas de la periodista sobre la corrupción en el PP, no sus artículos en el periódico La Razón, donde trabajaba desde hace tiempo.

La última frase del artículo era el aviso definitivo: “En definitiva, en el Gobierno consideran que son demasiadas las críticas que reciben de la periodista”. Tradúzcase “demasiadas” por: hasta aquí hemos llegado. El origen de esos comentarios también aparecía en el texto: la Secretaría de Estado de Comunicación. Más que una noticia, era un veredicto.

Las relaciones de Palomera, subdirectora en el periódico, con su jefe, Francisco Marhuenda, ya eran entonces muy difíciles. La periodista se puso en contacto con la entonces presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Carmen del Riego, para solicitar algún tipo de apoyo de la organización ante lo que suponía que se le venía encima. La respuesta que recibió es que no era posible intervenir sobre ese artículo, porque se trataba de un asunto de libertad de expresión. 

Palomera fue despedida poco más de un mes después. Madrid es uno de esos sitios donde la “libertad de expresión” ejercida por el Gobierno acaba con periodistas represaliados. 

El ataque de la APM a Podemos por las denuncias de varios periodistas que cubren la información del partido ha sido cuestionado por distintas razones. La más importante: los periodistas que se arriesgan de verdad son los que escriben lo que molesta a los que están en posiciones de poder político (los gobiernos) o de poder económico (las empresas). No es que los partidos respeten mucho a los periodistas cuando están en la oposición, pero es indudable que sus dentelladas son menos peligrosas.

Los ataques personales en las redes sociales son una realidad tan censurable como difícil de evitar, y hay pocos periodistas que no los reciben. Perder el empleo es un precio mucho más alto.

Veamos esta lista –no exhaustiva y por tanto incompleta– de las consecuencias de las presiones políticas en España en los últimos años que no provocaron reacciones tan rotundas en la APM como lo ocurrido con Podemos. 

“Nunca he tenido presiones tan fuertes como las de Aguirre”, dijo José Antonio Zarzalejos. El director de ABC se negó a poner al periódico al servicio de los intereses personales de Esperanza Aguirre ni suscribir la teoría de la conspiración del 11M. Fue destituido un mes antes de las elecciones de 2008. En una entrevista, dijo que preguntó por las razones del relevo. “Porque queremos hacer nosotros las elecciones”, le dijeron. “No me quisieron ahí sobre todo en la fase poselectoral, porque el asalto al liderazgo del PP por parte de Esperanza Aguirre era una hipótesis verosímil y sabían que ABC conmigo en la dirección no iba a favorecerlo”, añade.

Germán Yanke, presentador del informativo nocturno de Telemadrid, entrevistó en septiembre de 2006 a Aguirre por sus posibles aspiraciones a competir por el liderazgo del PP. “ No me gusta que usted compre el discurso del Partido Socialista porque es absolutamente falso”, le respondió, lo que inició un intercambio áspero de frases entre ambos. Un mes después, Yanke tuvo que dimitir alegando  “intromisión por motivos políticos en su trabajo cotidiano”. 

Como subdirector general de Información, Luis Fernández fue el máximo responsable de los informativos de Telecinco en los años del primer mandato de Aznar. Las presiones del Gobierno a la empresa terminaron por forzar su destitución en septiembre de 2000. Vocento, que como segundo accionista de la cadena se ocupaba de la gestión de los informativos, llevaba tiempo interesada en obtener dos licencias de radio digital, lo que no había conseguido en el concurso de licencias concedidas en el marzo anterior. Tuvo que esperar a la destitución de Fernández para ser agraciada en un concurso posterior. Eso no impidió que continuaran las presiones.

Tras varias llamadas al orden de Telecinco para que cambiara su estilo agresivo y crítico en Las Mañanas de Cuatro, la empresa decidió destituir a Jesús Cintora. E l consejero delegado de Mediaset, Paolo Vasile, había reclamado sin éxito a Cintora que fuera “menos opinativo”. Diversos cargos del PP habían expresado en público y en privado su incomodidad con los contenidos del programa. Le acusaban de ser cercano a Podemos. Diez días antes del cese, las presiones aumentaron por la decisión de Cintora de incluir una foto del ministro de Exteriores Margallo en una corrida de toros, horas después del atentado de Túnez.

El conde de Godó decidió que el apoyo de La Vanguardia al proceso independentista catalán tenía que acabar, sobre todo después de que se lo dejara claro el rey Juan Carlos. Destituyó en diciembre de 2013 al director, José Antich, y colocó en su lugar a Màrius Carol, hasta entonces corresponsal de la Casa Real. El corresponsal político, Jordi Barbeta, cuyas crónicas tenían un sesgo claramente favorable al procés, fue enviado seis meses después a Washington como corresponsal. 

A mitad de legislatura, el director de El País, Antonio Caño, cambió al periodista que cubría la información de Moncloa, Carlos E. Cué, y cuyas preguntas eran las más críticas o incisivas que se escuchaban en la rueda de prensa de Soraya Sáenz de Santamaría. Caño envió a Cué bien lejos, a Buenos Aires de corresponsal. La crisis financiera de Prisa había hecho que su presidente, Juan Luis Cebrián, recabara el apoyo de Santamaría para que los bancos aceptaran convertir sus créditos en acciones de la empresa. 

Rafael Méndez y Manuel Altozano publicaron en El País en julio de 2012 una información sobre un dictamen del Ministerio de Justicia que amparaba a la vicepresidenta del Gobierno a la hora de tomar decisiones sobre la empresa Telefónica, a pesar de que su marido era alto cargo de la empresa. El titular publicado en la edición en papel decía: “Justicia permite a Santamaría tratar asuntos de Telefónica, donde trabaja su marido”. El director, Antonio Caño, ordenó cambiar el titular en la página web al día siguiente por “Santamaría se abstiene en los asuntos de Telefónica pese a no estar obligada”. La modificación se hizo sin consultar a los periodistas, que retiraron la firma de la versión de Internet. Caño justificó después el cambio y acusó a los dos redactores de “infantilismo”. Méndez y Altozano acabaron pidiendo la baja en el periódico.

El Gobierno de Marruecos presentó una denuncia en la Audiencia Nacional en diciembre de 2013 contra el periodista de El País, Ignacio Cembrero, por informar sobre los yihadistas marroquíes que pretendían cometer atentados en su país. Cembrero contó tiempo después que a las tres semanas el periódico le ordenó que dejara de escribir sobre Marruecos y se incorporara a la sección de fin de semana.

Una tensa entrevista de Ana Pastor a María Dolores de Cospedal en el programa Los Desayunos de TVE irritó tanto al PP que el partido la puso en su punto de mira en 2011. El portavoz del PP en la Comisión de Control de RTVE afirmó que “la  impertinencia y hostigamiento residen mayoritariamente en las entrevistas al PP”. Pocos meses después de la vuelta del PP al poder, Pastor fue destituida de ese programa, como ya había sugerido que ocurriría el portavoz del PP.

La ofensiva israelí contra Gaza que mató a más de 2.000 palestinos en el verano de 2014 provocó presiones de la embajada de ese país a varios medios españoles. Las críticas tuvieron repercusiones para algunos profesionales en los meses posteriores. El delegado de EFE en Jerusalén, Javier Martín, tuvo que dejar el país tras menos de un año en el puesto y fue destinado a Túnez. Lo mismo le ocurrió al corresponsal de El País, Juan Gómez, que sólo llevaba seis meses en Jerusalén. Suponía una clara desautorización de su trabajo, por lo que Gómez no tuvo más remedio que pactar su salida de la empresa.

La embajada israelí también había denunciado a la corresponsal de TVE en Jerusalén, Yolanda Álvarez. Le acusó de ser “correa de transmisión” de Hamás (esa acusación tan directa hecha en público sí provocó una nota de rechazo de la APM). En marzo de 2015, TVE puso fin a su etapa de corresponsal y Álvarez tuvo que volverse a la redacción central .

En la lista hay varios casos de directivos de redacciones que sufrieron las represalias. La intención no es que sintamos una especial pena por los directores. Al menos en el plano material, suelen recibir grandes indemnizaciones económicas. Lo que hay que tener en mente es que si esto es lo que pasa por arriba, sólo tenemos que imaginar qué fuerza pueden oponer redactores de a pie en medios pequeños, en radios y televisiones autonómicas, en periódicos locales o regionales que dependen de la publicidad de las instituciones o de los grandes empresarios locales, y en todos los medios que necesitan la publicidad de las grandes corporaciones.

“La APM considera totalmente incompatible con el sistema democrático que un partido, sea el que sea, trate de orientar y controlar el trabajo de los periodistas y limitar su independencia”, dijo la APM en el comunicado contra Podemos.

Uno se pregunta por qué la APM ha tardado tanto tiempo en darse cuenta de la gravedad de la situación. Bueno, es una pregunta retórica. La respuesta está bastante clara.