Posts Tagged ‘Cristóbal Montoro’

Los buenos gestores

27 diciembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

A las autonomías con problemas de financiación –casi todas– el Gobierno les deja la opción de las lentejas. O las tomas o las dejas. O firmas un convenio con la industria farmacéutica que discrimina a los genéricos, o te quedas fuera de las ayudas financieras que reparte Cristóbal Montoro para la Sanidad, como si el dinero fuese suyo y no de todos.

La información que ayer publicamos en eldiario.es sobre cómo el Ministerio de Hacienda niega la ayuda financiera a las autonomías si no firman un convenio que beneficia a las grandes farmacéuticas es un escándalo gravísimo. No solo porque pueda generar sobrecostes innecesarios a todos los españoles –los genéricos son igual de eficaces y más baratos–. También por la forma antidemocrática con la que el Gobierno del PP impone su programa político a administraciones donde no gobierna, a ciudadanos que no le votaron, en competencias que no son las suyas.

Las autonomías y ayuntamientos son administraciones igual de dignas y democráticas que el Ejecutivo central; no son gobiernos de segunda, supeditados al Consejo de Ministros de Rajoy. No vivimos en un Estado centralizado donde solo haya una autoridad y el reparto de competencias en España deja bastante claro de qué se ocupa cada una. Por eso no es tolerable que el Gobierno central invada las funciones de las demás para exclusivo beneficio de su partido, en contra de los intereses de los propios ciudadanos. Es lo que hace con los genéricos y este convenio con las farmacéuticas de obligado cumplimiento para las autonomías, cuando la sanidad está transferida. Es lo mismo que ha hecho con el Ayuntamiento de Madrid y la intervención de sus presupuestos.

Es un enorme abuso que un Gobierno incapaz de cumplir sus compromisos de déficit, que se salta su propia ley de gasto, intervenga las cuentas de un Ayuntamiento con superávit. Es el mismo PP que antes arruinó el consistorio madrileño. Es el mismo PP que aplica un rasero distinto con otros ayuntamientos igualmente endeudados –el de Jaén–, pero donde los suyos gobiernan. Y es el mismo PP que utiliza el Gobierno de todos para atacar a sus rivales políticos.

Con la intervención de Madrid, el Gobierno quiere bloquear las inversiones que el Ayuntamiento tenía previstas para los dos últimos años del mandato de Manuela Carmena, como la peatonalización parcial de la Gran Vía. Es una decisión meramente política que busca asfixiar al primer ayuntamiento de España, el más simbólico, no vaya a ser que la izquierda haga una buena gestión que les deje en evidencia. En palabras de la concejal del PSOE Erica Rodríguez: “Montoro busca desestabilizar al Ayuntamiento de Madrid porque hace una política distinta”.

En una impúdica respuesta parlamentaria, la semana pasada, el Gobierno justificó que esté apretando a las administraciones locales –que tienen superávit– porque ese dinero es necesario para corregir el déficit. El déficit del propio Gobierno central.

Es la misma excusa que pone Montoro cuando añade letra pequeña a los fondos autonómicos: te doy el dinero pero yo te diré cómo lo empleas. Como si el Gobierno fuese el padre responsable que le da la paga semanal a sus hijos, pero les ordena que no se lo gasten todo en golosinas.

Pero, ¿quién es aquí el gestor responsable? Sin duda, no Cristóbal Montoro, el responsable de una amnistía fiscal inconstitucional que nos ha costado carísima; autor de esa famosa frase de “que caiga España, que ya la levantaremos nosotros” para justificar que el PP no apoyase al Gobierno de Zapatero en una votación donde se jugaba la intervención del país.

Tampoco es precisamente responsable el Gobierno de Mariano Rajoy, que aprobó una rebaja de impuestos en año electoral; el mismo Gobierno que ha anunciado otra rebaja similar para cuando toque votar de nuevo.

Son los buenos gestores… de lo suyo.

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Lo que deben los morosos pagaría los recortes que exige Bruselas, las ayudas a dependencia y el I+D

8 julio, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

La segunda lista de grandes deudores al fisco publicada por la Agencia Tributaria vuelve a poner el foco sobre las partidas que se podrían pagar si se pusieran al día

Con lo adeudado se podría cubrir holgadamente lo que recaudaron polémicas medidas del Gobierno del PP como las subidas del IRPF o el IVA

El temido recorte que exige Bruselas para atajar déficit público podría ser liquidado hasta en dos ocasiones si todos los morosos cumplieran con sus obligaciones tributarias

Imagen de archivo del ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro. Europa Press.

Cuatro días después de las elecciones generales del 26J, la Agencia Tributaria ha hecho pública la segunda tanda de la lista de morosos, sucesora de la que difundió por primera en diciembre de 2015. A los nombres que ya aparecían en la anterior lista, como Mario Conde o Dani Pedrosa, se suman ahora otros como Dani Alves o la Región de Murcia. Los 4.768 deudores (empresas, personas físicas e instituciones públicas) que al cierre del año pasado tenían una deuda sin regularizar con el fisco superior al millón de euros debían en total 15.700 millones. Una cifra igual a la suma del recorte exigido por Bruselas para recortar el déficit público y las partidas nacionales de los Presupuestos Generales del Estado de 2016 para dependencia e I+D.

Dos veces el recorte exigido por Bruselas

Entre 2016 y 2017, la Unión Europea ha propuesto un ajuste fiscal a las cuentas de España que asciende a 8.000 millones de euros. La cantidad, que ha centrado parte de la reciente campaña electoral, equivale a la mitad de la deuda de los morosos con Hacienda.

Ocho veces la posible multa de la UE

Relacionado con lo anterior, los niveles de déficit presentados por el Gobierno de Mariano Rajoy no convencieron a Bruselas, ya que según el Pacto de Estabilidad, España tendría que presentar un descuadre en sus cuentas públicas del 3% que superó el 5%. La sombra de una multa millonaria planea sobre el próximo Ejecutivo y se cifra en 2.000 millones de euros. Lo adeudado por los grandes morosos multiplica por ocho el importe de esa posible sanción.

Cuatro veces la subida del IRPF

En 2012, tras prometer una bajada de impuestos, el Gobierno de Mariano Rajoy aprobó una reforma fiscal que supuso un aumento en la recaudación por el IRPF de 3.931 millones respecto al ejercicio anterior. ¿Hubiera sido necesaria la subida si los morosos estuvieran al día con Hacienda? No. Esta recaudación se podría haber compensado hasta cuatro veces con los 15.700 millones que deben los morosos de la lista de la Agencia Tributaria.

Más de seis veces la subida del IVA

Continuando con la otra gran medida tomada por el Partido Popular al llegar al Gobierno a finales de 2011, subir el IVA (el tipo máximo pasó del 18% al 21%), esa decisión supuso un aumento en los ingresos públicos al año siguiente de  2.441 millones de euros. Lo que deben los morosos de la lista sextuplica con creces esa cifra.

Tres veces lo que se dedica a I+D+i

El I+D+i, uno de los sectores más afectados por la crisis y los recortes, cuenta con una dotación de 5.793 millones de euros en los Presupuestos de este año, algo menos de un tercio de lo que deben los grandes morosos. España apenas invierte un 1,2% de su PIB en I+D, muy por debajo de la media europea (2%). Esta actividad es considerada clave para un cambio de modelo productivo.

Industria y Energía

Los Presupuestos del Estado para este año prevén una partida de 5.455 millones de euros a las actuaciones sobre Industria y Energía, área cuya dirección tuvo que dejar José Manuel Soria tras el escándalo de los Papeles de Panamá. Los morosos de la lista deben el triple.

Diez partidas de dependencia

Para ayudas a la dependencia, partida que durante los últimos años ha sufrido importantes recortes, el Gobierno presupuestó en sus últimas cuentas un total de 1.252 millones de euros, menos del 10% de lo que adeudan los mayores acreedores del fisco.

Casi toda la partida de empleo

Para este año, el Gobierno de Mariano Rajoy fijó el gasto en prestaciones por desempleo en un total de 19.820 millones de euros. Con los 15.700 millones adeudados a la Hacienda Pública se podría pagar casi el 80% de las prestaciones en un año.

Populismo

15 junio, 2016

Fuente: http://www.infolibre.es

El Gran Wyoming . Publicada 16/03/2016 a las 06:00. Actualizada 16/03/2016 a las 09:34  

Este fin de semana he asistido a un coloquio en un congreso sobre periodismo digital que se organiza en Huesca y que celebró su XVII edición. Yo no soy periodista, pero asistía como invitado en la sesión de clausura para hablar del programa que hacemos, El Intermedio, y de paso, celebrar un encuentro con Ignacio Escolar. Allí charlamos un poco de todo porque, ya se sabe, una cosa lleva a la otra.

Este congreso es obra de un visionario que se llama Fernando García Mongay, porque hace diecisiete años esto del periodismo digital debía de ser una cosa marginal. Ahora es el periodismo con mayúsculas en número de lectores, pero también en margen de libertad. En infoLibre, así como en otros diarios parecidos, se pueden leer opiniones que no aparecen en otros medios consolidados y de gran prestigio. Sus razones tendrán y, desde luego, sus márgenes y orientaciones, lo llaman línea editorial. Los márgenes son comunes a una opinión oficial que sitúa a la inmensa mayoría de los medios de comunicación en un frente común de combate contra el populismo.

El populismo, como el terrorismo, es una condición que demoniza al grupo que recibe tal estigma por parte de la Unión de los Demócratas, una especie de joint venture política que desposee de la calidad de “cuerdo demócrata centrado a favor del Sistema” al que no comulga con sus proclamas. Cuando se cuelga el sambenito de populista a un rival, dejan de tener sentido sus propuestas, sus programas, sus ideas al fin, por carecer de marchamo democrático, de legitimidad, y el apestado pasa a pertenecer al limbo de los que utilizan a las masas para enriquecerse. Nada que ver con las propuestas de la Unión de los Demócratas, que nacen, exclusivamente, para dar gloria y mejor vida al ciudadano.

Hemos de reconocer que el fracaso de estos señores que se atribuyen la cordura en exclusiva ha sido estrepitoso. Paso a paso, ley tras ley, hurto tras hurto, han conseguido llevarnos a un mundo mucho peor que el que conocíamos, y a pesar del desastre en el que ha concluido su gestión, entran en una especie de histeria colectiva ante la idea de que surja una alternativa con otras propuestas que no sean las que establece el marco de lo políticamente pactado que es, por antonomasia, lo políticamente correcto.

Aquel pacto tácito de Tú no revisas lo mío y yo no revisaré lo tuyo, también llamado No judicializar, ni siquiera ante la evidencia del delito, nos ha llevado al punto en que nos encontramos, donde las deyecciones rebasan la capacidad de la alcantarilla para manar por los sumideros que pueblan nuestras calles y plazas. Cuando la corrupción brota como un chorro de petróleo al aire y ya se hace inevitable la denuncia, se habla de éxito del Estado de Derecho.

Sorprende que sean acusaciones populares, así como UPyD y ese grupo de extrema derecha llamado Manos Limpias, los que hayan llevado ante los tribunales gran parte de estos casos de corrupción que llenan las páginas de los periódicos, delatando una absoluta dejación de funciones de los representantes políticos de los partidos históricos que deberían velar porque esta situación de latrocinio tan extendida no se hubiera producido.

Asistimos a un fracaso sin paliativos del Sistema. Han fallado todos los filtros, tanto del Banco de España como auditorías, Tribunal de Cuentas, control de los concursos públicos, y en este momento me pregunto si han fallado o es que estaban desactivados al servicio de vaya usted a saber quién, como cuando se dejaron abierta la puerta noreste del muro de Constantinopla que permitió la toma de la ciudad por los turcos. ¿Eran incompetentes todos los órganos de control? ¿Nos encontramos ante una generación de funcionarios inútiles?

Yo creo que no. No deja de ser curioso que cuando un Ayuntamiento como el de Madrid se pone a mirar en los cajones, aparezcan todo tipo de fechorías, tratos de favor, adjudicaciones a dedo, concursos amañados y demás prácticas corruptas. Son esos mismos funcionarios inútiles los que descubren esas fechorías en cuanto se les da la orden de que husmeen.

Del mismo modo, resulta curioso que la basura sea denunciada desde las instituciones solamente allá donde ha habido un cambio de Gobierno en una determinada dirección. Daría la impresión de que sólo se delinquía en aquellas corporaciones que han tenido la mala suerte de cambiar de signo político. ¡Qué casualidad!

Hay un caso que representa a la perfección lo que quiere señalar el autor. Pilar Valiente, inspectora de Hacienda y amiga de Aznar, fue expedientada siendo directora de la Oficina Nacional de Inspección por utilizar la Agencia de forma ilícita, con fines políticos, usando datos de forma fraudulenta. Acusó al PSOE de haber llevado a cabo una inexistente amnistía fiscal para sus amiguetes, desatando una enorme tormenta política con su coro mediático. No había nada. Ellos hicieron, como sabemos, eso mismo más tarde. Lo que se llama preparar el terreno. Tuvo que largarse con las orejas gachas. En vista de sus aptitudes, más tarde la ascendieron, la pusieron al frente de la CNMV, la Comisión Nacional del Mercado de Valores. A Montoro le gustaba su estilo, el día de su nombramiento resaltó su “excelente profesionalidad y su alta cualificación”. Estando doña Pilar al frente de la Comisión saltó a la luz el escándalo de Gescartera, estafa en la que intervino de forma directa, permitiendo su legalización sin cumplir los requisitos y purgando a inspectores que hacían su trabajo, que no era otro que evitar el timo que habían detectado desde aquel chiringuito financiero. Tuvo que dimitir cuando en la agenda de la presidenta de Gescartera, Pilar Giménez Reyna, hermana de un secretario de Estado también implicado, encontraron anotaciones en las que podía leerse cómo su amiga Pilar Valiente, la que debía controlarla, la tenía al día de las investigaciones. Ayudaba en el fraude a los que tenía que inspeccionar. Se robó a espuertas. Como suele suceder, encontraron a nombre de la presidenta de la CNMV un patrimonio muy difícil de justificar con sus ingresos. No pasa nada: había comprado todo a precio de ganga porque era muy lista. A otra cosa.

A pesar de todo esto, Montoro la vuelve a ascender en la nueva etapa. Así son, no se cortan. La pone de número dos de la ONIF, la oficina antifraude, y lleva, entre otros, los casos Gürtel y el de Urdangarin. ¿Se entiende por qué fallan los controles?

Ahora crean el falso debate de Rajoy como impedimento para una España saneada: eso, creo yo, es populismo y toreo del personal. Rajoy se va, la pirámide se queda. Esta es la España que el señor Rivera quiere recuperar porque dice que tiene muchos votos, para que forme Gobierno junto a Sánchez. La mayoría de los casos de gran corrupción que conocemos han salido a la luz por la denuncia de personas que se encontraban en el ojo del huracán corruptor y se han arrepentido, o bien se han negado a colaborar y se han ido de la lengua. Pocos casos han sido el resultado de investigaciones de los órganos encargados de ello. La vida de los denunciantes, así como de los que declaran en contra de los presuntos corruptos en sede judicial, se ve truncada. Unos pierden los trabajos y otros son expulsados del partido correspondiente de manera fulminante, y en muchos casos perseguidos y amenazados en lugar de condecorados por ponerse del lado de la Justicia y la honradez.

El populismo, es decir, el nacimiento de fuerzas alternativas que ampliaran el espectro de elección de los ciudadanos, era necesario. Esto que cuento se sabía, se publicó y no ocurrió nada, nunca pasa nada. El Congreso funciona como una marcha de boyscouts silbando mientras pasean por las praderas.

La irrupción del populismo ha puesto al descubierto foros para salvar a España en los que cohabitan grandes prohombres del centro izquierda con miembros de la extrema derecha, a los que gusta llamarse de centro, que hacen imposible, porque así se lo ordenan sus jefes, los que les emplean en los consejos de administración, la regeneración de este país.

A algunos se les ha caído la venda de los ojos al ver el descaro de ese contubernio de personajes que echan pestes en público, en los medios de comunicación y tertulias políticas, de aquellos supuestos rivales con los que luego se reúnen, quedan a comer, pasan el rato y consiguen desde la sombra la perpetuación de este estado de corrupción. Lo llaman lobbismo, les llaman lobbistas. Aunque parezca de risa, es legal cobrar un pastón por influir en las decisiones de los que nos representan. La RAE, siempre alerta ante la inclusión en nuestro idioma de anglicismos, debería entrar a saco y decir que no, que tenemos una palabra para esto del lobbismo: soborno. Y para los lobbistas, exdiputados, diputados, exministros y expresidentes: corruptores.

Josep Fontana lo define como privatización del Estado.

Las grandes decisiones se toman en corporaciones comerciales y se ratifican en el Congreso. En esas estamos.

¿Cómo es posible que las principales empresas corruptoras que se han lucrado con dinero público desde la ilegalidad sigan siendo las más beneficiadas con las adjudicaciones?

Asistimos a la era de la corrupción del lenguaje. Llaman populismo al clamor popular. De paso cuelan a los nazis en el populismo. El fascismo viene al galope cabalgando desde distintos puntos de Europa, pero la Unión de los Demócratas tiene un problema más importante que resolver y es frenar el crecimiento de un movimiento popular, de un populismo que se empeña en “no renunciar a la demagogia”, en plantear utopías irrealizables, incompatibles con los deseos de los amos. Esos amos que afirman que Ada Colau “en una sociedad seria y sana debería estar limpiando suelos”. Así son, y con ellos se quiere pactar. Lo contrario es populismo y falta de sentido de Estado.

Bueno, este fin de semana he estado en el congreso de periodismo digital de Huesca y se me ha olvidado decir que, como la piedra que cae al vacío, avanzamos con una aceleración constante hacia el Pensamiento Único de la mano de los defensores de la “libertad de expresión” y de los “presos de conciencia”. Esos defensores de la libertad son los mismos que aplauden el encarcelamiento de los titiriteros y niegan la existencia de presos políticos aquí, ante la impasividad de los ciudadanos que se dejan arrebatar el derecho a la información en esta sociedad de concentración de medios.

Esto no son opiniones, son obras maestras de la literatura y el pensamiento que deben convertirse en dogmas de fe para guiar el camino de los incautos por la senda antisistema que conduce hacia el populismo redentor, sectario y nacido del odio.

Cuando Tierno Galván dijo: “en la política se está en contacto con la mugre y hay que lavarse para no oler mal”, todavía no habíamos llegado a esto.

Se ha librado de ver en lo que hemos caído.

El Gobierno reconoce a escondidas que los impuestos subirán los próximos tres años

19 marzo, 2016

Fuente: http://www.elplural.com

Pese a su promesa de bajarlos, en su informe a la Unión Europea asegura que la presión fiscal se elevará un punto hasta el año 2017

M.T. Mar, 30 Dic 2014

Puede parecer habitual, al menos en los últimos años, que el Gobierno mienta a los ciudadanos. Pero con Bruselas, el Ejecutivo al menos guarda las formas y es en sus informes puntuales a la Unión Europea donde llama al pan, pan y al vino, vino. Eso sí, la última actualización del Programa de Estabilidad 2014-2017 la ha enviado durante las vacaciones de Navidad y en ella se reconoce que los impuestos, en vez de bajar como se ha prometido, seguirán subiendo.

Tras las subidas de impuestos, principalmente vía IRPF (declaración de la Renta) y e IVA, tanto el Gobierno como el Partido Popular se han empeñado en presumir de que, durante el 2015, los ciudadanos tendrían “más dinero en sus bolsillos” gracias a las rebajas fiscales. Pero a la hora de explicarse ante Bruselas, el Ejecutivo de Mariano Rajoy reconoce que la presión fiscal seguirá aumentando no sólo en 2015, sino durante los tres próximos años.

Casi un punto de subida
Según el documento enviado a la Unión Europea, al que ha accedido Voz Populi, en el año 2015 la presión fiscal subirá un 0,3% a través de impuestos medioambientales y tasas sobre las transacciones financieras. En el 2016, la presión fiscal subirá otro 0,3% y, por último, en 2017, volverá a subir un 0,2%. Así, para 2017, la presión fiscal habrá subido casi un punto, del 33,9% actual al 64,7%.

Caída del IRPF
En el documento enviado a Bruselas se reconoce que la presión fiscal subirá tanto si se mide  en ingresos totales –lo que el Gobierno justifica con la supuesta recuperación económica- pero también si se mide el porcentaje de impuestos sobre el PIB. El motivo de aumentar la carga impositiva es que tanto Gobierno como autonomías y ayuntamientos subirán otros impuestos para compensar la previsible caída de recaudación por el IRPF.

Los frikis del Partido Popular

14 abril, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Iker Armentia, 28/05/2014 – 19:55h

Asegura el gurú sociológico del PP, Pedro Arriola, que los de Podemos son unos frikis, y se entiende que por extensión puede llegar a ser friki todo el que le quite el sueño al Partido Popular. ¿Y en el PP? ¿En el Partido Popular hay frikis?

Jorge Fernández Díaz. Mientras el común de los mortales aprovecha su visita a Estados Unidos para zamparse una hamburguesa o disfrutar de un partido de la NBA, el ministro del Interior marchó a Las Vegas y en vez de liarla parda como obliga esa ciudad de perdición, Fernández Díaz optó por algo más comedido y descubrió a Dios. A partir de ahí toda una sucesión de acontecimientos espirituales ha desembocado en que el ministro medite habitualmente en el Valle de los Caídos (que, por cierto, para meditar en el Valle de los Caídos no hacía falta descubrir a Dios en un casino, con seguir por Twitter a Pío Moa es suficiente). Entre sus grandes logros está la condecoración policial que concedió a la Virgen, en concreto, a Nuestra Señora María Santísima del Amor. Lo más friki de todo es que ahora el Estado tendrá que defender la condecoración ante los tribunales y… ¿a dónde le van a mandar la citación judicial a la Virgen? El cielo existe pero para llegar allí, primero hay que palmarla, y no veo disposición entre el cuerpo de funcionarios para cumplir ese cometido. Muy friki.

Mariano Rajoy. El político al que menos le interesa la política en España ha llegado a presidente del Gobierno. Como si Vicente del Bosque aborreciera el fútbol. O al dueño de una eléctrica no le apeteciera subir el precio de la luz. En múltiples ocasiones ha sido visto con el Marca bajo el brazo, lo que no es ningún problema en sí mismo salvo que sea visto siempre exclusivamente con el Marca bajo el brazo. Ni siquiera con un libro de Dan Brown como Elena Valenciano. Viniendo de un presidente del Gobierno no me digan que no es un poco friki.

José Manuel Soria. Friki total. Cuando Aznar se deja bigote, el ministro de Industria lleva bigote. Cuando Aznar se lo quita, él también. Cuando está de moda el bigote no-bigote, ahí está Soria con esa especie de sombra extraña bajo la nariz. El aznarismo llevado a la dictadura estética. Eso no es amor, eso es obsesión. Yo si fuera Aznar no lo invitaba a cenar a casa.

Esteban González Pons. Esta semana sostuvo con vehemencia que en las elecciones europeas el bipartidismo no sufrió un correctivo, convirtiéndose así en el primer líder político de la historia en el Partido Popular que contradice una portada de La Razón. De este sesudo análisis de González Pons se extrae otra conclusión: el vicesecretario general de Estudios del PP no sabe hacer sumas y restas. O se hace trampas en el solitario para que cuadren con su realidad alternativa. Ahora se entiende que Rajoy lo dejara en el banquillo cuando formó el Gobierno. Perdón, lo friki es lo contrario, que sabiendo que es un hacha de la demagogia no lo hubiera incluido en su Gobierno.

Carlos Iturgaiz. Bruselas ha perdido un eurodiputado, España ha ganado un profesor de acordeón. Iturgaiz escaló al mainstream mediático gracias a su enfrentamiento en Bruselas con Ada Colau, pero mientras la mayoría de los intentos de criminalización de los movimientos sociales han generado más o menos temor, el puñetazo verbal de Iturgaiz a Colau lo único que provocó fueron risas. Iturgaiz es tan friki como para ser del PP y ni siquiera saber cómo acojonar un poco a los perroflautas.

Ana Botella. Marcharse de spa a Portugal en medio de una tragedia como la del Madrid Arena no es friki. Es otra cosa. Ustedes ya me entienden. Sin embargo, Botella se adentra en el terreno del frikismo cuando rompe una de las reglas de oro del insípido marianismo: para no fallar, mejor no hacer. Desde el ‘relaxing cup of coffee’ hasta la reescritura de la historia de la Humanidad introduciendo la reforma laboral, Botella no para de hacer (y de hablar) para acabar fallando casi siempre, quebrando así otra norma básica de la vida en general y de la actividad política en particular: de los errores, se aprende. Botella de los errores aprende a errar más.

Y la lista es larga: Esperanza Aguirre a la fuga en Madrid cuando todo el mundo sabe que los españoles de bien prefieren Suiza para saltarse la ley; Carlos Floriano, trapecista verbal sin red; las visiones de “más alegría en las calles” de Soraya Sáenz de Santamaría; Gallardón, el hombre que defiende a las mujeres atacándolas; Wert, tan friki que ya no parece ministro; Cristóbal Montoro, que cuando habla no se sabe si alaba o amenaza…

Aunque, reconozcámoslo, ellos no son frikis. Los frikis somos nosotros que tenemos que aguantarlos. Y, además, los frikis no sonríen con tanto entusiasmo cuando están mandando a miles de personas a la pobreza y la desesperanza. Eso, simplemente, es sadismo.

Un país que no conozco

20 febrero, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Dejemos de intentar explicarle a Rajoy cómo las pasan putas los excluidos, la escoria, los de la mugre, la costra. Son otro país que no es el suyo. No son su patria. Su patria son los intocables del despachazo, el sueldo nescafé y la cuenta en Suiza.

JAVIER GALLEGO, 12/02/2015 – 09:28h

Cayo Lara se dirige al presidente del gobierno en la última sesión de control. Rajoy se refugia en sus papeles como un ratón en su madriguera pues ya sabe la pregunta y tiene escrita su respuesta. El coordinador general de Izquierda Unida le pide su parecer sobre el informe de la Red Europea de Exclusión y Pobreza, órgano consultivo del Consejo de Europa, que acaba de publicar que en España hay un 27%, 13 millones de personas excluidas, 5 en exclusión severa.

Lara le recuerda que somos el segundo país europeo en pobreza infantil, que hay 9 millones en situación de pobreza energética, 80 mil parados más en enero, 200 mil cotizantes menos y un tercio con sueldos de calderilla. “Esta es la España real”, le dice mientras le enseña una camiseta en contra del ERE de 200 personas que prepara la empresa valenciana Bosal. Cayo se la acerca hasta su escaño y vuelve para escuchar la respuesta. Rajoy, puesto en pie, empieza: “Me pinta usted un país que no conozco, señor Lara”.

Lo que nos temíamos. El presidente no conoce el país en el que vive. No vive en el país que vivimos nosotros. Niega la mayor porque él vive en un país que se parece más a Suiza que a España. Como el PP gallego, el de su tierra, que el martes se negó a admitir una propuesta de ley del BNG para proteger a las familias en “pobreza energética”. Rechazaron incluso el término. Prefirieron llamarlos “consumidores vulnerables”. Como si en lugar de un parlamento, aquello fuera Endesa. Consumidores, clientes: no ciudadanos. No pobres: vulnerables. Vulnerable es el que puede ser herido. Pobre el que ya lo está. Pero en España no hay pobres, no hay heridos. No en la España del PP.

Dejemos de intentar explicarles cómo las pasan putas los excluidos, la escoria, los de la mugre, la costra. Son otro país que no es el suyo. No son su patria. Su patria es la de los invulnerables, los intocables, los privilegiados, los del despachazo, el sueldo nescafé y el coche oficial con los cristales tintados para no ver lo que ocurre fuera y para que nadie vea al que va dentro, en su país burbuja donde no hace frío y el único viento que sopla es el aire caliente que el chófer ha puesto a todo trapo.

Su patria es la del nuevo rey que se baja el sueldo para ganarse el aplauso de los vasallos aunque en realidad ha repartido el dinero sobrante entre el resto de partidas de Casa. Su patria es la de los viejos reyes que siguen recibiendo cada uno un sueldo de seis cifras al año aunque no tienen otra cosa que hacer que ir a ver a su hija y a su yerno que se esconden en Ginebra, claro: es la única patria que reconocen. Su patria es la Lista Falciani que Zapatero regularizó y la lista de evasores a los que ha amnistiado Montoro, el ministro que presume de tener una lista de listillos de aquí a Urano a los que, sin embargo, no persigue como debe porque está más ocupado en amenazar a periodistas, actores y Monederos.

Su patria es la de los que tienen cuenta en Suiza a salvo de los pobres, la de quienes se llevaban el dinero fuera para no contribuir mientras los demás pagábamos hospitales, escuelas, obras públicas y tapábamos los agujeros del hundimiento de todo. Hasta que no pudimos taparlos y nos fuimos al carajo. Yo sí que no conozco este país -lo están dejando tan desfigurado que está irreconocible- ni conozco el país del que me habla el presidente en sus psicotrópicas ensoñaciones de recuperación que no consigo ver ni aunque me ponga hasta arriba de porros.

Ni colocado imagino a Rajoy con la camiseta de Bosal que le regaló Cayo Lara. Se la habrá dado a un asistente para que se deshaga de ella. Estará en algún cubo de la basura. Junto al país que el presidente dice desconocer.

Javier Gallego es director de Carne Cruda. Puedes escuchar el programa todos los martes y jueves, a partir de las 12:00, en http://www.carnecruda.es

La baraja rota

25 abril, 2014

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Yo ya no sé si, entre el grueso de la población, muchos se acuerdan de cómo nos regimos, ni de por qué. Cuando se decide convivir en comunidad y en paz, se produce, tácitamente o no, lo que suele conocerse como “contrato o pacto social”. No es cuestión de remontarse aquí a Hobbes ni a Locke ni a Rousseau, menos aún a los sofistas griegos. Se trata de ver y recordar a qué hemos renunciado voluntariamente cada uno, y a cambio de qué. Los ciudadanos deponen parte de su libertad de acción individual; abjuran de la ley del más fuerte, que nos llevaría a miniguerras constantes y particulares, o incluso colectivas; se abstienen de la acumulación indiscriminada de bienes basada en el mero poder de adquirirlos y en el abuso de éste; evitan el monopolio y el oligopolio; se dotan de leyes que ponen límites a las ansias de riqueza de unos pocos que empobrecen al conjunto y ahondan las desigualdades. Se comprometen a una serie de deberes, a refrenarse, a no avasallar, a respetar a las minorías y a los más desafortunados. Se desprenden de buena parte de sus ganancias legítimas y la entregan, en forma de impuestos, al Estado, representado transitoriamente por cada Gobierno elegido (hablamos, claro está, de regímenes democráticos). Por supuesto, dejan de lado su afán de venganza y depositan en los jueces la tarea de impartir justicia, de castigar los crímenes y delitos del tipo que sean: los asesinatos y las violaciones, pero también las estafas, el latrocinio, la malversación del dinero público e incluso el despilfarro injustificado.

A cambio de todo esto, a cambio de organizarse delegando en el Estado –es decir, en el Gobierno de turno–, éste se compromete a otorgar a los ciudadanos una serie de libertades y derechos, protección y justicia. Más concretamente, en nuestros tiempos y sociedades, educación y sanidad públicas, Ejército y policía públicos, jueces imparciales e independientes del poder político, libertad de opinión, de expresión y de prensa, libertad religiosa (también para ser ateo). Nuestro Estado acuerda no ser totalitario ni despótico, no intervenir en todos los órdenes y aspectos ni regularlos todos, no inmiscuirse en la vida privada de las personas ni en sus decisiones; pero también –es un equilibrio delicado– poner barreras a la capacidad de dominación de los más ricos y fuertes, impedir que el poder efectivo se concentre en unas pocas manos, o que quien posee un imperio mediático sea también Primer Ministro, como ha sucedido durante años con Berlusconi en Italia. Son sólo unos pocos ejemplos.

Lo cierto es que nuestro actual Gobierno del PP y de Rajoy, en sólo dos años, ha hecho trizas el contrato social. Si se privatizan la sanidad y la educación (con escaso disimulo), y resulta que el dinero destinado por la población a eso no va a parar a eso, sino que ésta debe pagar dos o tres veces sus tratamientos y medicinas, así como abonar unas tasas universitarias prohibitivas; si se tiende a privatizar el Ejército y la policía, y nos van a poder detener vigilantes de empresas privadas que no obedecerán al Gobierno, sino a sus jefes; si el Estado obliga a dar a luz a una criatura con malformaciones tan graves que la condenarán a una existencia de sufrimiento y de costosísima asistencia médica permanente, pero al mismo tiempo se desentiende de esa criatura en cuanto haya nacido (la “ayuda a los dependientes” se acabó con la llegada de Rajoy y Montoro); es decir, va a “proteger” al feto pero no al niño ni al adulto en que aquél se convertirá con el tiempo; si las carreteras están abandonadas; si se suben los impuestos sin cesar, directos e indirectos, y los salarios se congelan o bajan; si los bancos rescatados con el dinero de todos niegan los créditos a las pequeñas y medianas empresas; si además la Fiscalía Anticorrupción debería cambiar de una vez su nombre y llamarse Procorrupción, y los fiscales y jueces obedecen cada día más a los gobernantes, y no hay casi corrupto ni ladrón político castigado; si se nos coarta el derecho a la protesta y la crítica y se nos multa demencialmente por ejercerlo …

Llega un momento en el que no queda razón alguna para que los ciudadanos sigamos cumpliendo nuestra parte del pacto o contrato. Si el Estado es “adelgazado” –esto es, privatizado–, ¿por qué he de pagarle un sueldo al Presidente del Gobierno, y de ahí para abajo? ¿Por qué he de obedecer a unos vigilantes privados con los que yo no he firmado acuerdo? ¿Por qué unos soldados mercenarios habrían de acatar órdenes del Rey, máximo jefe del Ejército? ¿Por qué he de pagar impuestos a quien ha incumplido su parte del trato y no me proporciona, a cambio de ellos, ni sanidad ni educación ni investigación ni cultura ni seguridad directa ni carreteras en buen estado ni justicia justa, que son el motivo por el que se los he entregado? ¿Por qué este Gobierno delega o vende sus competencias al sector privado y a la vez me pone mil trabas para crear una empresa? ¿Por qué me prohíbe cada vez más cosas, si es “liberal”, según proclama? ¿Por qué me aumenta los impuestos a voluntad, si desiste de sus obligaciones? ¿Por qué cercena mis derechos e incrementa mis deberes, si tiene como política hacer continua dejación de sus funciones? ¿Por qué pretende ser “Estado” si lo que quiere es cargárselo? Hemos llegado a un punto en el que la “desobediencia civil” (otro viejo concepto que demasiados ignoran, quizá habrá que hablar de él otro día) está justificada. Si este Gobierno ha roto el contrato social, y la baraja, los ciudadanos no tenemos por qué respetarlo, ni que intentar seguir jugando.

elpaissemanal@elpais.es

Cinco grandes mentiras sobre el cine español

21 noviembre, 2013

Fuente: http://www.eldiario.es

Ignacio Escolar 08/10/2013

“El cine español es uno de los sectores más subvencionados que existen”

Falso. Solo una empresa, Peugeot Citroën España, recibió el año pasado 66 millones de euros en subvenciones: más que la suma de todo el cine español. Solo una organización, la patronal CEOE, disfruta al año de 400 millones en subvenciones. Y solo el PP se llevó 120 millones de euros públicos en 2011, más del doble que los cineastas. ¿Las subvenciones al cine español? En 2014, serán 50,8 millones de euros.

El presupuesto público para el cine ha sufrido serios recortes estos últimos dos años pero, cuando Rajoy llegó al Gobierno, tampoco era muchísimo mayor: 71 millones. Es una cantidad ridícula dentro del total de subvenciones públicas en España, que mueve al año más de 3.000 millones de euros en ayudas directas a la ganadería, minería, agricultura, automóvil, eléctricas, telecos, medios de comunicación… Si añadimos las ayudas fiscales, la cifra es muchísimo mayor: solo la desgravación por vivienda cuesta al año 6.000 millones de euros. Un año de ayudas al ladrillo equivale a más de un siglo de ayudas al cine español.

“El cine está mucho más subvencionado en España que en otros países”

Falso. Los 50 millones de euros españoles contrastan con las ayudas públicas al cine de Reino Unido (120 millones), Alemania (340 millones) o Francia (770 millones). Si España destaca, es justo por lo contrario: porque las subvenciones son ridículas comparadas con el apoyo que recibe este sector en el resto de Europa. Y porque es casi el único país de la UE donde el cine paga el máximo tipo de IVA, en vez de un tipo reducido por su interés cultural.

“Las películas españolas ganan más con la subvención que con la taquilla”

Falso. En 2012 la producción audiovisual en España movió 1.651 millones de euros. La subvención solo alcanza el 3% de esa cantidad. El cine también dio empleo directo a casi diez mil personas en España. Tanto como el que genera la Peugeot Citroën en nuestro país.

Es casi imposible encontrar un sector económico en España que no tenga algún tipo de estímulo público, pero solo con el cine estas ayudas están en cuestión. Curiosamente, los que más critican estas subvenciones trabajan en dos de los sectores que más se benefician del dinero público: la política y los medios de comunicación. Frente al 3% del cine, el PP consiguió un 90% de sus ingresos gracias a las subvenciones sin que el ministro Montoro se le haya escuchado queja alguna. Incluso el gasto en coches oficiales -63 millones anuales- supera a las ayudas al cine español.

“El cine español está cayendo porque es de mala calidad” (Montoro dixit)

Falso. El cine está retrocediendo en todo el mundo por motivos muy distintos a su calidad: por el avance de los sistemas de home cinema, por la pujanza de las series, por internet… La calidad es un concepto relativo, muy difícil de medir. Pero si utilizamos parámetros económicos –que seguro que a Montoro le gustarán–, la realidad es que el cine español exportó en 2012 un 19,2% más que el año anterior, lo que no parece compatible con su supuesto retroceso en calidad.

“Los cineastas se quejan porque les quitan las subvenciones”

Falso. Los cineastas están que trinan porque lo que ha aprobado el Gobierno no solo es un recorte y la mayor subida del IVA de toda la economía (del 8% al 21%), sino también una expropiación. El ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, no solo está rebajando las nuevas subvenciones, sino que está dejando de pagar las ayudas que aprobó y concedió el año anterior. Muchos productores solicitaron créditos a su nombre para adelantar esas ayudas y ahora, como el Gobierno no paga, el banco les exige el dinero a ellos y ejecuta los avales; muchos perderán hasta la camisa. A esto los verdaderos liberales lo llaman pasarse la seguridad jurídica por el arco del triunfo, y es algo a lo que Rajoy y sus chicos se atreven cuando hablamos de los incómodos actores del cine, pero que dudo que veamos con las eléctricas (salvo con las energías renovables).

El PP está atacando a los cineastas porque no les perdona las críticas, desde el ‘No a la guerra’ hasta hoy. Consideran que el dinero público es suyo; si lo recibes y no eres dócil, ya sabes lo que te puede pasar. Es una persecución política para dar ejemplo, para demostrar quién manda, para que nadie vuelva a protestar.

Tiro al actor

24 abril, 2013

Fuente: diario EL PAÍS | Ricardo de Querol 25 FEB 2013 – 13:40

Los artistas siempre fueron más proclives a la militancia política que, pongamos, los abogados del Estado que hoy copan la Administración. Para que salten a la trinchera no hace falta urdir conspiraciones. La federación de artistas estaba en primera fila de la Comuna de París. Picasso no pintó el Guernica desde la equidistancia entre bombarderos y bombardeados. John Lennon devolvió la medalla del Imperio Británico y se encamó dos semanas con Yoko Ono contra la guerra de Vietnam. Charlton Heston presidió la siniestra Asociación Nacional del Rifle.

Bruce Springsteen ha tocado para Obama en sus dos campañas y, antes, para Kerry. Clint Eastwood habló durante 12 minutos a una silla vacía como si allí estuviera Obama y le decía que era una “desgracia nacional”.

Barbra Streisand dio un célebre discurso en Harvard sobre el “artista ciudadano”, y quería decir activista. Brigitte Bardot dejó el cine por los derechos de los animales pero ahora apoya a la xenófoba Le Pen, como nuestra Marisol se quitó el nombre y se convirtió al castrismo. No se entiende la transición española sin los cantautores que crearon Al vent, Libertad sin ira o Al Alba.

Esta semana aquí se ha abierto la veda del tiro al actor porque cometieron la insolencia de expresar en los Goya su cabreo por lo suyo (el subidón del IVA) y por lo de todos (los recortes), igual que hace años agitaron la ola contra la guerra en Irak. Hubo mensajes ingeniosos y demagógicos, finos y gruesos, todos libres. La réplica está siendo airada: un alcalde critica que el hijo de Bardem y Cruz nazca en el hospital Monte Sinaí, nombre judío para una familia propalestina. Qué contradicción, ¿cómo podrán conciliar el sueño? A Maribel Verdú le afean que anunció hipotecas, lo que la convierte en gran culpable de los desahucios. Y el ministro de Hacienda, propenso a arrojar información confidencial a la cara de sus enemigos, señala a los actores de Hollywood como evasores, y lo dice él, que ha amnistiado a los de Suiza.

Vuelve la vieja cantinela de que un millonario no puede solidarizarse con los de abajo, de que si tienes éxito perdiste los principios. Les dicen vagos, titiriteros, paniaguados. Pero todas las subvenciones al cine juntas no bastarían para rescatar a una caja de ahorros pequeñita.

Momentos Depardieu

18 abril, 2013

Fuente: diario EL PAÍS

Elvira Lindo 24 FEB 2013 – 00:00

La cultura no se lleva bien con la derecha. Los artistas abiertamente conservadores son contados. No es un rasgo diferencial de España; en Estados Unidos ocurre lo mismo, aunque los políticos republicanos, más que arremeter contra alguien en concreto, se limitan a defender un estilo de vida que nada o poco tiene que ver con el que llevaría una actriz o un escritor. Los hay, hay algún actor republicano y ejerce su libre derecho a serlo sin presiones, pero resulta chocante, como así ocurrió en la pasada campaña electoral con Clint Eastwood, dejando aparte que su intervención estuviera más de acuerdo con el mal actor que fue que con el buen director en el que se convirtió. De cualquier manera, el cine en Estados Unidos es una industria de ganancias significativas y eso es sagrado. El cine y los artistas están siempre en boca del presidente Obama en su discurso a la nación. Nuestro ministro de Hacienda, el señor Montoro, tuvo una intervención mucho menos simpática referida a esos actores que, según el enigmático don Cristóbal, se llevan sus impuestos fuera de España. Es paradójico que siendo tan evidente el desprecio que los actores provocan en un sector cada vez más numeroso de la derecha se ocupen tan prolijamente de ellos. La ceremonia de los Goya ha sido un temazo para las tertulias de la derecha radical, y al contrario que Montoro, que no soltó un nombre, los tertulianos se encargaron de señalar, estigmatizar, ridiculizar a un sector de por sí herido económicamente. No solo quieren que desaparezcan, desean que el pueblo justiciero les escupa por la calle.

Miento. Montoro soltó un nombre, el de Depardieu. Una comparación tramposa, porque el ministro sabe (o debería saber) que España no es Francia, que Rajoy no es Hollande, que en España no ha existido jamás esa sobreprotección hacia el cine que los franceses dieron en llamar “excepción cultural” y que las tarifas de los actores franceses superan en ceros a las de los españoles. Pero el señor Montoro nombró a Depardieu, uno de esos personajes que Francia, tan dada a los símbolos nacionales, había convertido en moneda de la patria: el niño pobre que se convierte en hombre instruido, excesivo, hedonista, vividor, extravagante, colérico, tierno, herido… y todos esos adjetivos que casan tan bien con lo que un francés tolera y venera de un artista; siempre y cuando el niño mimado no se lleve al país de al lado su dinero y difunda a los cuatro vientos su indignación por unos impuestos que hieren sus ganancias en un 75%. Las críticas han vuelto literalmente loco al paquidérmico Depardieu y, lejos de recular, ha amenazado con aceptar el abrazo de oso de Putin y hacerse ruso.

¿Qué tiene esto que ver con España? Nada. Ni en la concepción francesa de la cultura, ni en la decisión del Gobierno socialista de pegar una mordida a las rentas altas. Por lo demás, son contados los actores en España que cobran sueldos internacionales. Cuando Montoro, en su acto de tirar la piedra y esconder la mano, colocó en nuestra mente los nombres de dichos actores, eludió que probablemente pagan impuestos fuera de España porque trabajan fuera y no solo se tributa en el país en el que ha nacido. Pero esa alusión de Montoro nos situó a todos los ciudadanos, así creo que debiéramos verlo, en una indefensión total: por un lado, nuestro ministro amenaza con destapar las cuentas de aquellos que no secundan la política del Gobierno; por otro, disculpa las oscuras relaciones entre tramas corruptas y miembros en activo del Gobierno o del partido.

Pero esto no es nuevo. Hay todo un batallón de opinadores alentando desde hace años el desprecio a los trabajadores de cualquier campo creativo. Es un desprecio simple, grosero, populista, que se resume en una frase tantas veces escuchada, “que trabajen, como hacemos los demás”. Lo preocupante es que un miembro del Gobierno se exprese en los mismos términos indecentes. Para colmo, quien es responsable de la amnistía fiscal a las grandes fortunas evadidas y compañero de partido de un individuo que acumuló 22 millones de euros en Suiza.

Al parecer, vestir un traje de Chanel te inhabilita para realizar cualquier crítica. Es mucho más respetable, al parecer, una ministra que acepta como regalo un bolso de Louis Vuitton y afirma desconocer el origen de los favores recibidos que una actriz que viste un Dior y unas joyas prestadas para una gala. La ecuación es simple y cala en algunas mentes: si una mujer lleva unas joyas valiosas, tiene que ser de derechas para manifestar su coherencia. Estas exigencias de pureza ideológica podrían incluirse a veces en la antología del disparate: si una actriz da a luz en un hospital llamado Mount Sinai, su marido no tiene derecho a hacer un documental sobre el pueblo saharaui. Es como decir que para ir a la clínica del Rosario en Madrid tienes que haber hecho la primera comunión.

Me pregunto qué tipo de placer disfrutan aquellos que alientan el enfrentamiento entre los ciudadanos. Me da igual desde qué ideología vociferen. Pero podemos estar cerca del momento en que las personas de rostro conocido no se atrevan a pasear por la calle. Luego se quejarán de que se van a vivir al extranjero. Y es que no hay manera de acertar.