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El otro Josep Renau: de cartelista republicano a pionero del cine de animación

5 septiembre, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Josep Renau (Valencia, 1907- Berlín, 1982) fue uno de los intelectuales más relevantes de la década de los años treinta en nuestro país. Investigó y trabajó el cartelismo, la litografía, el collage, el fotomontaje, el muralismo… Ensayos suyos como La teoría social del cartel publicitario marcaron el sendero discursivo de gran parte de la propaganda política de la segunda mitad de siglo.

Fue director general de Bellas Artes en la Segunda República. Fue la persona que encargó a Picasso que hiciese el Guernica para el pabellón español de la Feria de París. También la que salvó parte del patrimonio cultural del Museo del Prado ordenando y coordinando su evacuación durante los bombardeos de Madrid. Pero era miembro del partido comunista y defensor de la República durante la Guerra Civil. Su signo político y su concepción del arte al servicio de la causa en la que creía le obligaron a sufrir un exilio durante el que siguió trabajando, pero en el que se perdió el rastro de una parte importante de su obra artística. A día de hoy se siguen descubriendo obras de uno de los máximos exponentes de la vanguardia en las artes visuales españolas del pasado siglo.

Ahora, el Museo Reina Sofía rescata del olvido varias piezas cinematográficas de Josep Renau que, bajo el título de Renau, cineastase podrán ver en un ciclo especial del 19 al 28 de junio. Se trata de la primera retrospectiva de su producción audiovisual, pues la mayoría se encontraba inédita hasta hoy. Guardada en fondos y archivos documentales de México y Alemania, donde el artista valenciano estuvo exiliado. Es una oportunidad única para descubrir una sorprendente faceta de un artista multidisciplinar inabarcable.

1937, Renau
1937, Renau

Arte animado pero alimenticio en México

Renau fue uno de los miles de republicanos que, en 1939, pusieron rumbo al exilio lejos del país que les había visto nacer. Él y su mujer, la artista Manuela Ballester, una absoluta pionera de la ilustración, huyeron a Francia y desde allí a Nueva York, para luego viajar hasta México. De la noche a la mañana pasó de ser un gestor cultural y cartelista importantísimo de la España republicana, a un artista sin oficio ni beneficio. Y así, empezó a buscar y realizar trabajos puramente alimenticios que no le reportaban mayor gratitud que una escueta nómina.

“En México hizo un trabajo de carácter industrial, normalmente de manera anónima, en diferentes noticiarios”, explica el jefe de actividades culturales del Reina Sofía y comisario del ciclo Chema González. Trabajó realizando calendarios para imprentas y murales para el Sindicato Mexicano de Electricistas. Hasta llegó a presentarse a un concurso para renovar la imagen del servicio postal, como nos descubre Manuel Barbachano en el cortometraje Nuevos timbres, incluido en el ciclo. Mientras, a título particular, iniciaría la serie de fotomontajes The American Way of Life, una de las más célebres de su carrera.

“Pero lo más destacable son sus aportaciones en cabeceras y animaciones para noticiarios de cine del momento”, explica el comisario. “Entre ellos hemos descubierto un reportaje crucial que es una pequeña aproximación a la Historia del Arte hecha por Renau en la que él mismo comenta de qué manera las artes visuales tradicionales deben resignificarse a raíz de la invención de la fotografía”.

González se refiere a La tercera dimensión, un cortometraje dirigido por Renau entre los años 1952 y 1955 absolutamente desenfadado en su tono, pero muy inteligente en plantear el cambio de perspectiva en el arte -el hallazgo de la profundidad que vino asociada al Renacimiento-. En esta década surgieron también obras como La construcción del canal de Suez y los créditos animados que realizó para el noticiario Cine Verdad, genial homenaje al cineasta ruso Dziga Vértov. Ambas se verán en el ciclo.

“Estas películas tienen algo de hallazgo arqueológico porque no solía firmarlas. Hemos tenido que bucear en catálogos, fondos documentales y tirar de hilos muy largos para poder descubrirlos”, cuenta Chema González. “En México fue algo especialmente difícil porque hizo su trabajo con ese carácter anónimo de un trabajador más dentro de la industria. Y, sin embargo, en estas películas vemos una experimentación con distintas técnicas que supondrían su aproximación particular al ‘filme gráfico’ que desarrollaría plenamente en su exilio alemán”

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‘Zeitgezeichnet 3: Ein hartnäckiges Volk [Actualidad dibujada 3: un pueblo obstinado]. Película, 1958. Deutsches RundFukarchiv (DRA)

El ‘filme gráfico’ de Alemania del Este

A finales de los 50, Renau viajaría a Berlín, capital de la República Democrática Alemana, y firmaría un contrato para trabajar en la televisión alemana. También continuaría publicando escritos, haciendo murales e incluso terminaría su serie The American Way of Life, a partir de la cual haría un impresionante corto de 25 minutos, que también se podrá ver en el ciclo.

“Su segundo exilio marca un antes y un después en su relación con el audiovisual”, afirma Luis E. Parés, historiador del cine y también comisario del ciclo. “En la RDA experimenta con el medio, que ya no es una faceta vistosa de su obra sino un intento de dotar de una nueva dimensión expresiva al dibujo”, explica.

En obras como las múltiples entregas de Zeitgezeichnet (1958) -serie de cortos televisivos-,”trasciende el lenguaje estático del dibujo sin dejar de hacer comentarios sobre el presente político”. Según Parés, con sus obras audiovisuales Renau lleva el lenguaje animado “a otro nivel y alumbra ese nuevo género que es el ‘film gráfico’ “.

La máxima expresión de lo que era, según Renau, un ‘filme gráfico’ se puede comprobar en la película Petrograd 1917 (Lenin Poem). En ella vemos que utiliza una pantalla transparente sobre la que dibuja paisajes, personajes, rostros y escenas, para componer una sucesión narrativa de hechos en un formato sorprendentemente innovador. “Es cierto que la técnica recuerda al film de H.G. Clouzot El misterio de Picasso“, apunta Parés, “la diferencia es que en el caso de Picasso el trazo está sometido a su capricho [de hecho utiliza la técnica para dibujar una gallina], mientras que para Renau el ‘filme gráfico’ tiene una dimensión puramente política: habla de problemas reales”.

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‘Petrograd 1917 (Lenin Poem) [Petrogrado 1917 (Poema de Lenin). Película, 1960.

El ciclo Renau, cineasta  se cierra con la proyección del documental Josep Renau. El arte en peligro dirigido por Eva Vizcarra y Rafael Casaño. Una película que resulta estar disponible en abierto en la web de RTVE y que es, hasta la fecha, la aproximación audiovisual más completa y audaz que se ha realizado de su figura.

“Tenemos una deuda pendiente con Renau a pesar de que sea un artista realmente conocido”, afirma Luis E. Parés. “Nunca se ha profundizado en su obra: sus textos han sido editados de una forma un tanto arbitraria y a pesar de que fue un gestor cultural importantísimo, no tenemos ningún estudio concienzudo de lo que hizo”, explica. De ahí que a día de hoy investigadores como él sigan buceando en fondos de países extranjeros para rescatar obras audiovisuales de valor inaudito.

“Ya fuera como ilustrador, cartelista o cineasta, siempre era capaz  de componer un discurso consciente”, explica el comisario. “En su cine vemos al Renau que creía que el arte debía que llegar a todo el mundo y estar al servicio de una causa justa”. Para el historiador del cine “lo sorprendente de sus películas no es descubrirlas sin más, sino comprobar la extraordinaria versatilidad y aún así coherencia de Renau en toda su obra y durante toda su vida”.

Así se tejió hace una década ‘El tiempo entre costuras’, la historia de una ocupación olvidada

15 agosto, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

La de María Dueñas es la clásica historia de éxito editorial que alimenta sueños de escritores durante años. Una desconocida profesora de Filología Inglesa que, a los 45 años y tras haberse dedicado durante dos décadas a la vida académica, decide escribir una novela ambientada en el lugar en el que nació su madre. Más tarde presenta la obra a una editorial no precisamente pequeña, sin esperar grandes resultados.

La pura casualidad quiso que aquel manuscrito, uno de los muchísimos que llegan a manos de los profesionales de un gigante como Planeta, llamase la atención de una editora. Y sorpresa: 10 años después su primera novela ha vendido 5 millones de ejemplares, lanzado 70 ediciones y sido traducida a 40 idiomas. Ha tenido su propia adaptación televisiva de la mano de Antena 3 y, gracias a todo eso, ha podido construir una carrera literaria que sigue hoy con novelas como Misión Olvido (2012), La Templanza (2015) y la más reciente Las hijas del capitán(2018). Todas con una más que buena acogida entre crítica y público, pero ninguna capaz de repetir el arrollador éxito de la primera: El tiempo entre costuras (2009).

Una década después, recorremos los escenarios de la particular historia de la costurera y espía. Acompañados de la autora, caminamos por las calles de Tetuán intentando descubrir qué convirtió su primera novela en uno de los fenómenos editoriales más sorpresivos de los últimos tiempos en nuestro país.

Tetuán, un escenario muy personal

Cuatro claves para entender el éxito de 'El tiempo entre costuras', diez años después

“Mi relación con Tetuán es una herencia”, describe María Dueñas. “No nací aquí, pero tengo una legado sentimental que me es imposible obviar: siempre quise hacer justicia a las historias que, con mucha nostalgia, me había contado mi madre desde que yo tenía uso de razón”.

Las raíces de Dueñas se enmarcan en esta ciudad marroquí que, no hace demasiado tiempo, estaba llena de españoles. Su familia vivió en el norte de África durante los años del Protectorado español de Marruecos en Tetuán, ocupación que España mantuvo en territorio africano durante más de cuatro décadas.

Nuestro país ejerció un régimen de protectorado gracias a unos acuerdos franco-españoles surgidos tras las injerencias francesas que desembocaron en el Tratado de Fez. Sucesivos regímenes mantuvieron su poder en la región hasta el 7 de abril de 1956, cuando el Gobierno de Franco se vio obligado a reconocer la independencia de Marruecos.

Entonces se inició un éxodo que aún anida en la memoria de la madre de la escritora: cerca de 40.000 españoles que vivían en Tetuán ‘volvieron’ a la península. Muchos de ellos la pisaban por primera vez pues habían nacido en Marruecos y España les era una nación prácticamente ajena.

“Mi madre había estado en nuestro país dos veces en toda su vida, así que en 1957 ella no emprendió ningún regreso”, cuenta la escritora. “Tenía 17 años y nunca entendió por qué la sacaron de lo que era su ciudad natal. Así que convirtió todo esto en su propio paraíso perdido”, describe recorriendo las calles de la ciudad marroquí. “Mi abuelo vivió aquí la mar de bien y, si le hubiesen dado a elegir, se hubiese quedado en Marruecos segurísimo”, añade.

“Cuando empecé a escribir no sabía si iba a ir sobre espionaje o robos, no tenía la menor idea. Lo único que sabía era que quería volver la mirada a Tetuán y descubrir la ciudad de la que había oído hablar prácticamente todos los días de mi vida”, confiesa la autora.

Desde un rigor propio del estudio académico, El tiempo entre costuras descubre la historia de muchos españoles que tuvieron un hogar en Marruecos. Sus protagonistas recorren lugares con un pasado vinculado al devenir histórico de la España del siglo XX. Como prueba, aún se pueden ver los nombres que tenían calles y plazas durante la ocupación: el anterior recinto de la Alta Comisaría de Tetuán hoy es el Palacio Real del sultán, la glorieta que aún muchos ciudadanos conocen como Plaza Primo -por Primo de Rivera-, se llama actualmente plaza Moulay El Mehdi, y la avenida en la que vivió la familia de María Dueñas se llamó sucesivamente Alfonso XIII, Avenida 14 de abril, Calle del Generalísimo y actualmente Avenida Mohamed V.

Lugares, todos, en los que miles de españoles hicieron su vida con total naturalidad mientras en España acontecía la Guerra Civil o se padecía el hambre y la represión de la posguerra. Escenarios que el lector recorre entre las páginas de El tiempo entre costuras como algo más que un pintoresco telón de fondo: como reflejo de una España que fue y muchos han olvidado.

María Dueñas con el barrio tetuaní de La Medina al fondo, uno de los escenarios clave de la novela
María Dueñas con el barrio tetuaní de La Medina al fondo, uno de los escenarios clave de la novela

Una historia olvidada

“Aquí convivían musulmanes, hindúes, judíos y cristianos. Aquí, de hecho, hizo la comunión mi madre”, cuenta la autora de El tiempo entre costuras. “Aunque la convivencia de españoles y musulmanes no era como la entendemos hoy en día”, comenta, “sí permanecía pacíficamente una doble administración: la española ejercida por el Alto Comisario por un lado, y el Halifa ejerciendo de autoridad del sultán por otro”.

“Aquí muchos españoles criaron a sus hijos sin saber si la situación política del territorio tendría una solución de continuidad”, cuenta Dueñas mientras recorre la ciudad junto a varios medios de comunicación en un viaje que conmemora los diez años de su bombazo editorial. “Entiendo que fue muy doloroso para ellos, ese dolor yo lo viví a través de los recuerdos de mi madre y mi tía, pero tenía todo el sentido del mundo que el Protectorado terminase”.

La memoria sentimental de la familia de la escritora contagia su primera novela de dos formas distintas. Por una parte, Tetuán se presenta al lector desde la cercanía de la historia familiar, surgida de la urgencia propia de hacer pervivir algo que le tocaba muy de cerca. Por otra, cumple con el cometido de describir minuciosamente una época de la historia de España bastante desconocida.

“Más allá de mi relación personal con esta ciudad necesitaba un anclaje, digamos, documental. Entonces di con la vida de Juan Luis Beigbeder”, afirma. El tiempo entre costuras parte de lo íntimo para llegar a la historia colectiva: gran parte de sus personajes secundarios son reales y sus vidas se entrelazan con la de la protagonista, redescubriendo figuras clave de la época.

Es el caso de Juan Luis Beigbeder y Atienza, agregado militar en París y Berlín, y más tarde Alto Comisario en Marruecos. Tras la Guerra Civil fue nombrado Ministro de Exteriores franquista por recomendación Serrano Suñer -conocido como ‘el cuñadísimo’ por ser hermano político de Franco, el generalísimo-. Resultó que cuando Suñer se empezó a acercar a los alemanes de cara a posicionarse del bando nazi en la Segunda Guerra Mundial, Beigbeder -conocido por sus amistades británicas- le llevó la contraria para intentar mantener a España fuera de la contienda. Le costó el puesto y mucho más.

“Suñer me atrajo por su capacidad de seducción: era un encantador de serpientes con muchos claroscuros, que había servido diligentemente a los militares franquistas, pero que fue considerado un apestado por no simpatizar con los nazis”, cuenta la escritora. Junto a él, Dueñas fue descubriendo otros personajes, como el de Rosalinda Fox, que fue amante de Beigbeder y firme defensora del bando aliado durante la Segunda Guerra Mundial. “Las biografías de ambos fueron realmente lo que impulsó la novela. Ellos me llevaron hasta Sira Quiroga”.

Sira Quiroga, una protagonista a la altura

El tiempo entre costuras es, como hemos dicho, la memoria sentimental de los antepasados de María Dueñas, al tiempo que un retrato histórico de una extensa ocupación en el norte de África. Pero, ante todo, es la historia de Sira Quiroga.

Cuando la conocemos, Sira es una joven modista de clase trabajadora a punto de casarse en el Madrid de preguerra. Todo cambia cuando conoce a un galán del que se enamora perdidamente y con quien se mudará a Marruecos, decidida a empezar una nueva vida en pareja. Hasta que un buen día descubre que su amante le ha robado todo el dinero que tenía y se ha esfumado. Sola, en un país que no conoce, y con problemas legales importantes, la joven empezará a construir de cero un futuro que la llevará a conocer a gente muy importante e, incluso, trabajar para el bando aliado como espía para el Servicio Secreto británico.

“Es un personaje femenino que no juega a ser una heroína de acción al uso”, cuenta María Dueñas. Bien es cierto que, a lo largo de la novela, Sira Quiroga ejerce de narradora e hilo conductor, pero su perfil heroico no se ajusta a los cánones obvios. Es un personaje profundamente poliédrico, contradictorio en ocasiones, que descubre sus valores junto al lector. Que aprende sus capacidades a base de caerse y levantarse. “Es alguien con sus tropiezos y sus remontadas, alguien como tú o como yo”, describe su creadora.

“No lo vi venir: solo sabía que a través de sus ojos iba a descubrir el Protectorado. No fui capaz de prever que Sira tuviese la entidad literaria que terminó teniendo”, confiesa la escritora. “Fue como alzar una cometa que cada vez es más grande y más difícil de manejar. Hubo un momento en el que se me fue de las manos porque era incapaz de retenerla”.

Como le pasó con Sira, María Dueñas tampoco fue capaz de prever ni retener el fenómeno que acompañó a la publicación de El tiempo entre costuras. En 2009, la novela se convirtió en un best-seller imparable que figuraría en las listas de lo más vendido durante casi dos años. En 2013, Antena 3 estrenaba una adaptación televisiva por todo lo alto. Diez años después, aquella profesora de inglés es hoy una autora superventas con cuatro novelas a sus espaldas. Y en su haber cuenta con un hito cada vez más raro en nuestro país: asaltar las librerías sin tener un apellido ilustre, con una novela personal e histórica a partes iguales.

‘El crimen de Cuenca’, el filme de Pilar Miró secuestrado no por su brutalidad, sino por su mensaje

20 julio, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

El caso Grimaldos, conocido popularmente como el crimen de Cuenca, aún pervive en la memoria de muchos vecinos castellanomanchegos más de un siglo después de acontecer. En 1910, un joven de 28 años llamado José María Grimaldos, conocido como El Cepa, desapareció en Tresjuncos sin dejar rastro. Acababa de vender unas ovejas y había cobrado un dinero considerable.

Entonces, con motivo de las acusaciones de su madre, se señaló como responsables de su desaparición a dos campesinos: Gregorio Valero Contreras y León Sánchez Gascón. Se dijo que conocían la venta ovina y quisieron quedarse con el dinero. Sin pruebas que validasen las acusaciones y acallasen los rumores, la causa fue sobreseída.

Tres años después, otro juez reabrió el caso y volvió a acusar a ambos campesinos. Sin cadáver y, de nuevo, sin prueba alguna, la Guardia Civil les retuvo y torturó brutalmente durante días hasta que, bajo presión, ambos se acusaron mutuamente de haber asesinado a Grimaldos. Pasaron doce años en prisión.

Resultó que El Cepa no estaba muerto. Que no lo había estado nunca. Vivía en la localidad de Mira, a poco más de cien kilómetros de Tresjuncos. Aquella tarde, con el dinero de la venta en su bolsillo, le dio “un barrunto” -como diría él mismo- y se marchó de su pueblo sin más. Tuvo hijos, trabajo y una vida apacible. Apareció en el pueblo en 1926 y declaró no saber nada del asunto por el que sus vecinos habían sido torturados y encarcelados. Y aquello pasó a ser uno de los ‘errores’ judiciales más sonados de la historia de España. Un suceso olvidado durante años hasta que un día Pilar Miró pisó la pequeña localidad conquense.

La censura también existe en democracia

En el verano de 1979, Pilar Miró rodó El crimen de Cuenca en las mismas localizaciones en las que se fraguó el caso Grimaldos. Y, sin pretenderlo, imprimió en aquellos hechos el carácter indeleble que solo dejan las imágenes impactantes. La película retrataba explícitamente las torturas sufridas por Gregorio y León antes de confesar un crimen que jamás habían cometido. Vejaciones probadas y documentadas que violentaban la mirada de cualquier espectador.

No obstante, El crimen de Cuenca se significa muchísimo más allá de sus polémicas escenas violentas. Es la historia de la descomposición de una amistad dinamitada por la intervención del poder. También un retrato rural de la España de principios de siglo XX que no se descubría tan descarnado desde cintas como Surcos de José Antonio Nieves Conde. E incluso una brillante reflexión sobre quién padece las connivencias entre el poder eclesiástico, el militar y las clases altas cuando se trata de hacer cumplir la ley.

“En mi caso descubro la película de Pilar siendo adolescente”, explica a eldiario.es el realizador Víctor Matellano. “Recuerdo que me causó una impresión muy fuerte pero no por lo explícito de las famosas torturas, sino por la cuestión que plantea sobre la amistad”, cuenta. “Imagínate tener doce o trece años y de repente pensar, ¿llegaría a mentir o delatar a un amigo íntimo bajo coacción? ¿cómo seríamos si sufriésemos torturas? ¿En qué nos convertiríamos?”.

Las preguntas quedan en el aire y le toca al espectador digerirlas. Matellano acaba de estrenar el documental Regresa El Cepa, que narra el rodaje de la película de Pilar Miró pero también lo que siguió al mismo. Uno de los primeros y más sonados escándalos culturales de nuestra recién reestrenada democracia. El crimen de Cuenca estuvo secuestrada durante dos años por orden militar. Fue el ejemplo de un pulso por la libertad de expresión entre viejas instituciones franquistas y nuevos demócratas.

Pilar Miró durante el rodaje de 'El crimen de Cuenca'
Pilar Miró durante el rodaje de ‘El crimen de Cuenca’

En diciembre de 1979, la Junta de Valoración de Películas del ministerio de Cultura asistió a la proyección del filme para obtener una clasificación por edades y una licencia de exhibición. Se trataba de un puro trámite; ojo de aguja de un sistema que se cuidaba de exhibir según qué, pero que no actuaba -supuestamente- como organismo censurador. La censura había muerto con el dictador. O eso parecía.

Sin embargo, las imágenes de tortura habían hecho saltar las alarmas del organismo. Pero no tanto por su dureza, que se solía arreglar concediendo una ‘S’ reservada entonces para películas porno o violentas, sino por el subtexto del caso en sí mismo. Al fin y al cabo, en la película se mostraba sin pudor que los responsables de esas brutales torturas eran miembros de la Guardia Civil. Y era eso lo que había hecho saltar las alarmas.

En una estrategia con pocos precedentes, el Ministerio de Cultura paralizó la concesión de la licencia y organizó varios pases privados para los tenientes generales Antonio Ibáñez Freire -Ministro del Interior- y Pedro Fontenla Fernández -Director General de la Benemérita por entonces-. Ambos decidieron que la película no debía estrenarse. Al poco tiempo, la Iª Región Militar de Madrid comandada por Guillermo Quintana Lacaci, dictó el secuestro de todas las copias del filme y procesó a la directora de la película, Pilar Miró, por injurias a la Guardia Civil. Todo esto con el gobierno de la UCD de Adolfo Suárez en el Congreso.

“Me parecía importante recordar lo que pasó con la película de Pilar porque aquí se siguen censurando libros, se persiguen expresiones artísticas y se condena por tuitear. Conviene no olvidar”, opina Matellano.

“El poder es como la energía, ni se crea ni se destruye, solo se transforma”, reflexiona el director de Regresa El Cepa. “Es más, siempre utiliza los resortes que tiene a mano para influenciar en determinados hechos y habitualmente por vía legislativa. Utilizaron vericuetos legales para prohibir la película de Pilar como ahora se utilizan para según qué intereses”.

Vuelve El Cepa… cuarenta años después

“El dilema es: ¿de qué trata El crimen de Cuenca? ¿De las torturas que la Guardia Civil cometió en 1913 o de las que perpetra en 1979 contra terroristas y delincuentes?”, escribía Emetrio Díez Puertas en su libro Golpe a la Transición: el secuestro de El crimen de Cuenca.

Una censura que supuso “un golpe a la Transición en el sentido de que es un acto involucionista por el que un sector de los militares quiere dejar sin efecto la libertad de expresión”, afirmaba el investigador y profesor de la Universidad Camilo José Cela,además de imponer un silencio sobre la guerra sucia que el Estado practica contra el terrorismo”.

“El trabajo de Emetrio fue esencial para mi documental”, añade Víctor Matellano. El realizador cuenta que entre aquella investigación y su documentación consiguió un guion de setecientas páginas, cuarenta entrevistas y veinticuatro horas de material grabado hábil. Aquello se acortó en un montaje de cinco horas que posteriormente se convertiría en el documental de hora y media que ahora estrena.

En Regresa El Cepa, Matellano vuelve de la mano del actor Guillermo Montesinos, que interpretaba a José María Grimaldos en la película de Pilar Miró, a Osa de la Vega. Recorriendo con él las calles que vivieron la injusticia y luego el rodaje y recreación de la misma.

Guillermo Montesinos como El Cepa y, cuarenta años después, durante el rodaje del documental
Guillermo Montesinos como El Cepa y, cuarenta años después, durante el rodaje del documental

“Hemos contado hasta donde se podía contar, porque algunos de los protagonistas de la cuestión política y judicial ya no están vivos”, explica Matellano. “También por ser ecuánimes y ceñirnos a la cuestión probada, porque es verdad que tenemos algunas sospechas que no podemos probar”.

Cuando se le pregunta por dichas sospechas, Matellano no se muerde la lengua: “Asumimos que en torno a la película y al caso real hay mucha rumorología, pero tengo algunas sospechas que diría que son casi certezas, como que hubo un movimiento desde la política nacional para que la película no se premiase en Berlín”, afirma.

En 1980, la película se presentó en la trigésima edición de la Berlinale ante un revuelo sonadísimo, siendo imposible verla aún en España. “Me parece demasiada casualidad que justo le surgiese un viaje inesperado a Adolfo Suárez y tuviese una entrevista con Helmut Kohl el mismo día de la proyección de la película. O que en la rueda de prensa fuese el cónsul… había mucho movimiento para que, parece ser, no pasase como pasó con Viridiana [que ganó la Palma de Oro en Cannes] y desde la comunidad cinéfila internacional les metiesen otra vez ese golazo”.

Algunos de los responsables de la película, cuarenta años después.JPG
Algunos de los responsables de la película, cuarenta años después. JPG

Una cineasta ante militares

Con Regresa El Cepa, Víctor Matellanos reúne a muchos de los profesionales que participaron la película de Pilar Miró para hablar del rodaje, evaluar lo que significó su secuestro comercial durante años y cómo afectó al panorama sociopolítico del momento. Un ejercicio de síntesis a la vez que apertura de miras realmente encomiable.

Cuando por fin pudo verse, la cinta se convirtió en un fenómeno imparable. Fue la película más taquillera del año en España, con una recaudación de 376 millones de pesetas del 81. Superando, sin demasiado esfuerzo, a películas como Superman IIAterriza como puedas o En busca del arca perdida. Ese mismo año, Tejero entraría en el Congreso de los Diputados a punta de pistola el 23-F. Aún se escuchaba el ruido de sables y Pilar Miró, de hecho, figuraba en la lista negra de personas a las que los golpistas militares querían eliminar.

Pero más allá de sopesar las razones que han llevado a que El crímen de Cuenca se convierta en un pedazo valiosísimo de historia de nuestro cine, también se significa como un merecidísimo homenaje a su directora.

“Es evidente que no vivimos en la España de hace 40 años, que existe una evolución positiva en muchos aspectos”, explica Matellano. “Sin embargo hay tres grandes temas que siguen vigentes: la cuestión de la tortura, la libertad de expresión en en nuestro país, y la presencia de la mujer en el cine”, explica.

Para el director de cine no es casualidad que la película que cabreó al régimen estuviese dirigida por una mujer. “Además, hija de militares”, remarca, “imagínate cómo se tomaría un juez militar en el 79 que una hija de un compañero, de izquierdas y mujer, hubiese rodado esta película…”.

“La cuestión de la mujer es absolutamente importante en este caso. Había muy pocas realizadoras entonces. Y creo que es necesario recordar a tres profesionales que lucharon por este proyecto contra viento y marea”, afirma el realizador, que enumera los nombres de Pilar, por supuesto, Sol Carnicero, directora de producción y Lola Salvador, que firmó el guion final y estuvo siempre decidida a hablar de las torturas.

Sin ellas no existiría El crimen de Cuenca. Ellas fueron quienes quisieron narrar la injusticia que sufrieron Gregorio y León. También quienes plantaron cara a la censura cuando la tuvieron delante. Conviene no olvidar, como dice el director del documental, porque el olvido a veces es de todo menos inocente.

Pilar durante el rodaje de 'El crimen de Cuenca'
Pilar durante el rodaje de ‘El crimen de Cuenca’

“En este país se han destapado las cloacas y casi todo el mundo se ha puesto de perfil” 

2 julio, 2019

Fuente: http://www.publico.es

Entrevista a Carlos Bardem

El escritor, actor y guionista regresa con ‘Mongo Blanco’, la epopeya de Pedro Blanco Fernández de Trava, un marino malagueño que se convirtió en el mayor tratante de esclavos del siglo XIX.

Carlos Bardem posa en el Hotel Sardinero junto a su último libro, 'Mongo Blanco'.- JAIRO VARGAS

Carlos Bardem posa en el Hotel Sardinero junto a su último libro, ‘Mongo Blanco’.- JAIRO VARGAS

Una inocente nota al pie en una vetusta monografía del siglo XIX despertó el interés de Carlos Bardem. Decía algo así: «Pedro Blanco Fernández de Trava, el gran negrero del siglo XIX». Fue entonces cuando el escritor, actor y guionista Carlos Bardem empezó a rumiar Mongo Blanco (Plaza & Janés), la historia de un marino malagueño que terminó convirtiéndose en el Pablo Escobar de su época.

Un periplo vital único entre España, Cuba y África, narrado a modo de epopeya y profusamente documentado, de la mano de uno de los grandes negreros del siglo XIX y de sus coqueteos con la Corona y la Iglesia.

¿De dónde surge este ‘Mongo Blanco’?

Pues surge de una voluntad de recuperar memorias, de querer recomponer parte de la historia que nos han escamoteado los de siempre…

¿Quiénes son los de siempre?

Son los que hicieron fortuna en este país después de lo que considero que son sus dos cataclismos: la trata de esclavos en el siglo XIX y el franquismo. Creo que hay un hilo de continuidad fácilmente rastreable y que señala no sólo a grandes familias de este país, sino también a grandes instituciones como la bolsa de Barcelona, cuya razón de ser la encontramos en la necesidad de rentabilizar el capital amasado por los tratantes de esclavos de Cuba.

¿Cómo llega este marino malagueño a convertirse en uno de los hombres más importantes en el comercio de esclavos?

Supo asimilar lo aprendido de sus predecesores e innovar en su campo. Soy de los que piensa que no hay destinos grandiosos o terribles a los que estamos predestinados, cada momento de la historia crea las personas que necesita.

Se podría decir entonces que fue un hombre de su época…

Exacto. Fue un hombre de una época en la cual la esclavitud era un componente fundamental del sistema económico. El esclavismo había penetrado tanto en la sociedad que no sólo era cosa de los dueños de las grandes plantaciones algodoneras, sino que era más común de lo que pensamos y un pequeño colmado o un taller de costura tenían a su propio negro o negra para que les hiciera el trabajo.

Carlos Bardem.- JAIRO VARGAS

Carlos Bardem.- JAIRO VARGAS

Y buena parte de aquel comercio pasaba por las mismas manos…

Quizá sea un poco simplificador pero creo que Pedro Blanco era al comercio de esclavos, lo que Pablo Escóbar al tráfico de drogas. Cuando el abolicionismo había conseguido acabar con la trata en países como Francia o Inglaterra, Blanco sigue operando y aumentando exponencialmente su rentabilidad. Para que nos hagamos una idea del volumen de negocio y beneficios que gestionaba pensemos en que por un ser humano en el Golfo de Guinea pagaba unos 20 dólares o lo canjeaba por mercancías, mientras que al otro lado del Atlántico lo vendía en oro o en plata por el valor de 390 a 460 dólares. El nivel de rentabilidad es muy parecido a los grandes envíos de cocaína.

Describe a un tipo que comercia con seres humanos con claroscuros… ¿no es ser demasiado generoso?

Por mi experiencia como actor sé que nunca debes juzgar a tu personaje. Si lo haces, estás perdido porque es muy probable que caigas en clichés. Soy consciente que lo que hacía era una atrocidad, pero al mismo tiempo es muy difícil mantener el interés en una novela cuyo personaje principal es simplemente detestable. Es importante que el lector empatice de algún modo, entienda su cosmogonía y su cualidad intelectual.

¿Cómo revisita nuestro pasado como nación?, ¿cree que hemos de pedir perdón?

Yo creo que tenemos la obligación de recuperar nuestra memoria y escribir sobre ella. Es importante, por ejemplo, que se sepa que doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias fue la mayor propietaria de esclavos de España, junto con el Arzobispo de Toledo, que invertía las rentas del arzobispado en comprar negros bajo el pretexto de que por mal que vivieran como esclavos en Cuba allí al menos estarían bautizados, y eso siempre es mejor que vivir siendo paganos en sus selvas… Es importante saber todo esto, nosotros somos una anomalía histórica en muchos sentidos; aquí triunfó una dictadura fascista durante 40 años, lo que ha hecho que hayamos heredado una visión absolutamente falsaria y mitológica de nuestra historia.

Carlos Bardem.- JAIRO VARGAS

Carlos Bardem.- JAIRO VARGAS

¿Qué piensa cuando la ultraderecha reivindica nuestro pasado imperial?

Pues que son una vergüenza para nuestro país y que lo que reivindican es un pasado imperial falso. Nuestra historia tuvo momentos brillantes pero también tenebrosos. En América se cometieron atrocidades y fruto de aquello brotó una cultura y una legislación que protegió pasado el tiempo a los indígenas. Creo que pedir perdón cuando alguien se siente ofendido por lo que tú has hecho es un signo de fortaleza y no de debilidad. Muchas naciones lo han hecho a lo largo de la historia, lo que no podemos es enrocarnos en una suerte misión mitológica porque no fue así.

Y de la economía esclavista que plantea en su libro a la economía de mercado que nos atañe en la actualidad… Me vienen a la cabeza las declaraciones de Díaz Ayuso sobre los empleos basura…

Precisamente esas declaraciones están muy cerca de lo que es la mentalidad de un negrero. A fin de cuentas es algo que siempre ha estado ahí, la derecha lo que pretende es que nada cambie. Su marco ni siquiera es ideológico si me apuras; es pragmático. Todos defienden los mismos privilegios, apenas tienen diferencias, Vox no deja de ser una escisión del PP, ya estaban aquí, no son tipos que hayan bajado de un platillo volante. No les cuesta trabajo ponerse de acuerdo para saquear y mantener el poder.

No así a la izquierda y sus eternas cuitas…, ¿no cree que falta un poco de autocrítica?

Desde la izquierda lo que se plantea es un cambio –mayor o menor– del sistema. Es ahí donde empiezan los desencuentros; hay quienes quieren una cambio más extremo y quienes prefieren quedarse a medio camino… En cualquier caso, creo que lo que necesitamos es un diálogo intergeneracional, un diálogo que en su día tuvimos a raíz del 15M y que hemos ido perdiendo paulatinamente. Una pérdida que puede tener que ver con la desideologización general y con conceptos como la transversalidad, todo eso que dicen algunos de que ya no hay ni izquierdas ni derechas…

¿Discrepa de esto?

Bueno, yo creo que siempre habrá derechas e izquierdas… Pero no por nada en especial, sino porque creo que son la encarnación perfecta de dos maneras antagónicas de entender el mundo. Ahora bien, por supuesto que soy consciente de que la izquierda se ha de actualizar y que las herramientas de lucha también lo han de hacer. No olvidemos, en todo caso, que el sistema es muy fuerte, que no estamos luchando contra molinos, sino contra gigantes muy poderosos con los medios de comunicación de masas a su favor. Vivimos en un país en el que se han destapado las cloacas del Estado y casi todo el mundo se ha puesto de perfil.

Carlos Bardem.- JAIRO VARGAS

Carlos Bardem.- Jairo Vargas

 

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“Mientras Franco esté en el Valle de los Caídos, Machado debe seguir en Collioure”

9 abril, 2019

Fuente: http://www.publico.es

El hispanista publica ‘Los últimos caminos de Antonio Machado. De Collioure a Sevilla’ (Espasa), testimonio de ese periplo vital del poeta andaluz y del desgarro interior que le supuso la Guerra Civil.

El hispanista Ian Gibson en el pueblo de Collioure.- ASIS AYERBE

El hispanista Ian Gibson en el pueblo de Collioure.- ASIS AYERBE

Ian Gibson (Dublin, 1939) no puede evitar conmoverse cuando evoca los últimos días de Machado en Collioure. Su último libro Los últimos caminos de Antonio Machado (Espasa) indaga en ese desgarro interior del poeta, ese que le provocó la guerra y el desmoronamiento de su anhelada República. Hablamos con el hispanista de camino a ese pueblo pesquero en el que los Machado se refugiaron huyendo de las bombas, un sol y un mar que apenas pudieron redimir a un poeta enfermo y transido de dolor, pero que –tal y como nos recuerda el hispanista– no dejó de contemplar buscando, quizá, regresar a esos días eternos de la infancia.

Este nuevo libro evidencia el peso que tuvo la infancia en Machado, ¿hasta qué punto marca su obra?

No es algo habitual el hecho de nacer en un auténtico paraíso bíblico. El Palacio de las Dueñas, donde Machado vivió los primeros cuatro años de su vida, es un sitio único. Está rodeado de una tapia altísima que le aísla del bullicio de la ciudad, en el centro –y este es uno de los descubrimientos que hice durante la escritura del libro– encontramos una fuente no muy elevada, de tal forma que un niño de cuatro años puede asomarse y ver el reflejo de los limoneros. Ese jardín y los pasillos que llevan a las galerías están muy presentes en la poesía de Machado, no es descabellado afirmar que sin el Palacio de las Dueñas no tendríamos el Machado que tenemos.

Se percibe también un esfuerzo divulgativo…

Seamos honestos; es poco probable que un joven se lea mi biografía de 700 páginas. Por ello pensé en este libro como la posibilidad de narrar de forma casi novelística su periplo vital y hacer más accesible la figura y la poesía de Machado. La idea de empezar por su entierro responde precisamente a ese aspecto circular que tiene su obra, siempre volviendo a la infancia y siempre con algo premonitorio.

¿Qué opina del manoseo político del legado de Machado?

Lo que pienso es que hay que ser leal. No puedes permitirte ser hipócrita, si amas a Machado, si de verdad lo haces, no lo mencionarías para dividir a la sociedad. Su obra y su trayectoria fueron un intento de ayudar a España a que fuera un país floreciente culturalmente. Me parece patético lo que están haciendo en su nombre, ni siquiera aciertan cuando hablan de las dos Españas; su división no era entre la España roja y la España golpista, sino entre la España liberal y la del bostezo, el casino provincial y la Iglesia.

Le acusó en su día la derecha de ingenuo, de haber comprado ciegamente lo preceptos marxistas…

Sí, así fue. Machado no ocultó que el marxismo le parecía una gran contribución a la humanidad, pero al final siempre matizaba que lo materialista no era lo más importante para él. Yo creo que, por encima de todo, Machado fue un viejo republicano. No olvidemos que él venía de una familia medularmente republicana.

Ian Gibson.- ASIS AYERBE

Ian Gibson.- ASIS AYERBE

La pérdida de la correspondencia con Pilar de Valderrama aparece en el libro como un hecho desgarrador, difícilmente mesurable.

Como biógrafo, la pérdida de esas 200 cartas me destroza cuando lo pienso. Se conservan 40 y dicen tanto de él que no quiero ni imaginar la magnitud del material de investigación que se perdió con ese maletín. Nos habría dado tantas pistas sobre él. El hecho de que fuera una relación oculta, le obliga a trabajar en un terreno resbaladizo en el que tiene que sugerir hasta lo sexual. Según se mire, esta pérdida viene a simbolizar lo que supuso la guerra, la diáspora y el horror que sufrieron tantas personas en este país. Un país que todavía no ha resuelto su deuda con la memoria histórica y que podría ser un país cumbre porque lo tiene todo para ser un paraíso terrenal…

¿No se estará excediendo?

Es que aquí está todo, aquí hubo una mezcla de culturas importantísima que nunca se ha sabido gestionar. Siempre están a la greña, incapaces de llegar a acuerdos sobre comportamientos y políticas. Me entristece y me desespera realmente, España es un país que tiene tantas cosas a su favor pero tiene que joderlo todo una vez más.

¿Con qué legado se queda de Machado?, ¿cuáles son las claves que nos da para leer el presente?

Siempre dijo lo mismo; hablad, dialogad, los españoles tenemos que ser capaces de dialogar tranquilamente. Creo que Machado evidenció un problema de este pueblo y es que nadie escucha al otro, es un pueblo que se autoproyecta porque no quiere escuchar lo que el otro tiene que decir. Esa necesidad de diálogo es, para mí, el mensaje más importante de Machado.

Machado defendió una Andalucía multicultural, un discurso que contrasta con las consignas de partidos en pleno auge como Vox.

No sólo Vox, la derecha española, según mi punto de vista, no acepta que somos un país mestizo. Creo que esto es gravísimo; toda la península es un yacimiento arqueológico, capas y capas de civilizaciones, no hay español que no tenga una mezcla de sangre. A los católicos les preguntaría de dónde creen que viene su religión, porque su religión no viene de Roma sino de oriente, no en vano Jesús es judío. Alguien debería decirle a Aznar que su apellido es de origen árabe.

¿Deben los restos de Machado volver a España?

No, no, por el momento en absoluto. Mientras la momia de Franco esté en el Valle de los Caídos, mientras la memoria histórica esté sin resolver, creo que es imprescindible que Machado esté en Collioure porque de esta forma simboliza el exilio. Además, los franceses lo cuidaron, le dieron alojamiento y camisas, también sellos para que pudiera enviar su correspondencia, además una tumba. Si se llevan de aquí la tumba, alguien podría decir al cabo de los años que no murió en el exilio, que sólo estuvo de vacaciones. No podemos olvidar que Machado murió transido de dolor, un dolor inenarrable por la pérdida.

¿Era Machado anticalanista?

Es un espanto de ignorancia decir algo así. Pasó sus últimos meses leyendo a poetas catalanes, alabó explícitamente el idioma catalán diciendo que tenía sabor a mar, no tenía nada, absolutamente nada, en contra de Catalunya.

 

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Canciones para el “maestro” Krahe

22 marzo, 2019

Fuente: http://www.infolibre.es

  • El disco La sonrisa de Krahe recoge el concierto de homenaje al músico grabado en 2016, con amigos como Sabina, Wyoming o Javier Ruibal
  • El trabajo incluye una cánción póstuma interpretada por Sabina, un DVD del directo y el documental Que valga Krahe, que si no…, de Lupe Alfonso
El músico Joaquín Sabina, durante la presentación de La sonrisa de Krahe, disco de homenaje a Javier Krahe.

El músico Joaquín Sabina, durante la presentación de La sonrisa de Krahe, disco de homenaje a Javier Krahe.

EFE

Javier Krahe, cuentan sus amigos, tenía el siguiente ritmo de trabajo: escribía cuatro canciones al año, en vacaciones, y grababa un disco cada tres. Por eso ellos se han tomado “con la misma paciencia y la misma calma” publicar el disco de homenaje La sonrisa de Krahe que ahora lanza Sony. El trabajo nace de un concierto celebrado el 20 de noviembre de 2016, más de un año después de que Krahe falleciera, en Zahara de los Atunes, aquel 12 de julio. Allí, en la sala Galileo Galilei de Madrid, estaban los autodenominados Huérfanos de Krahe, Javier López de Guereña, Andreas Prittwitz y Fernando Anguita, músicos habituales del homenajeado. Y con ellos, un puñado de amigos a los que habían conseguido reunir, como Joaquín Sabina, el Gran Wyoming, Javier Ruibal Pablo Carbonell. Los dos primeros se unían a los “huérfanos” este jueves para presentar el disco de aquel directo en la misma sala en la que se grabó.

“Ha sido el mejor amigo que he tenido nunca. El mejor interlocutor”, recordaba Sabina, que compartió con Krahe los primeros tiempos de La Mandrágora, nombre del bar de la Cava Baja en el que empezaron a tocar, junto con Alberto Pérez, y del disco de 1981 que grabaron juntos. De aquel antro recuerda el músico unos versos escritos por su “maestro”: “La Mandrágora/ es una planta/ baja de un sotanillo/ donde se canta”. Porque eso fue Krahe para él: “En la vida siempre he necesitado maestros, y el mejor que he tenido ha sido él”. En el nuevo disco, el jienense interpreta “La tormenta”, versión de Georges Brassens que Krahe cantaba ya por entonces, pero también recita su poema “Lo quise tanto”, que confiesa: “Lo quise tanto que lo odiaba a veces/ porque era tan mejor que me borraba”. “Krahe no es que fuera vanidoso”, insiste ahora, a meses de que se cumplan cuatro años desde su muerte, “es que era el mejor”. Sabina ha sumado a la lista “Coplas patéticas”, versión de la única canción completa que su amigo dejó sin grabar.

Entre anécdota y anécdota sobre el cantante y letrista, el Gran Wyoming se deshacía también en elogios: “Tuve la suerte de ser amigo suyo, era un instructor. Era sabio en el sentido de que sabía en todo momento lo que había que hacer. Yo solo he tenido fe en un ser humano, y era él”. Wyoming interpreta en el disco “Antípodas”, un divertimento en el que Krahe termina cada verso con una palabras esdrújula. Lo hace de nuevo sobre el escenario en la presentación, acompañado de nuevo de los Huérfanos, añadiendo un preludio en inglés: “A él no le gustaba que se cantase en inglés”, bromea frente al micrófono, “ahora que se aguante”. Es la misma canción que interpreta en el DVD que acompaña al disco, cortes tomados también del directo que complementan los temas que figuran en el CD. Por uno o por otro se pasean Quequé, Dani Flaco, Pepín Tre, Alejandro García, Eva Hache, David Broncano, Tomasito… En ambos aparece, al final, la grabación de “Marieta”, la última canción que interpretó Krahe, bis final del concierto que celebró 20 días antes de su muerte. A ambos discos acompaña el el documental Que valga Krahe, que si no…, de Lupe Alfonso, que sigue en Cuba el empeño del rapero Kamankola por celebrar otro concierto de homenaje al músico.

“No teníamos la necesidad de hacerle un homenaje porque le teníamos muy presente“, cuenta Javier López de Guereña en la presentación. De ahí, claro, la poca premura. Pero querían darle la oportunidad “a la gente que le quiere” y a sus seguidores de despedirse de él. No pensaban precisamente en una despedida lacrimosa. Él mismo recuerda que, cuando murió el músico, el Gran Wyoming y él estaban “llorando, pero llorando” y a la vez “partiéndo[se] de risa”. Wyoming recuerda uno de los particulares elogios de Krahe: “Tú eres el que mejor hace las cosas mal”. Sabina recuerda haberle preguntado tras un concierto qué le había parecido: “Muy Salieri”, contestó él, con guasa. “Era un cabrón”, zanja entre carcajadas. Años después, conservan la sonrisa del “maestro”, del “amigo”, del “instructor”. Lo resume Sabina citando a Jorge Manrique: “Aunque la vida perdió dejónos harto consuelo su memoria”.

El legado de Lope de Vega, un genio que continúa de actualidad 400 años después

13 marzo, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

Tal vez sea Lope Félix de Vega Carpio (Madrid 1562-1635) uno de los escritores españoles más castigados por los tópicos. Unos que han reducido, en ocasiones, su colosal figura a unos cuantos lugares comunes. Mujeriego, frívolo y pendenciero, en su juventud; ordenado sacerdote en su madurez; y siempre genial, dotado de un increíble talento natural para “escribir comedias en horas 24”, como afirmaba el propio Lope.

Pero más allá de esa visión superficial, proyectada por los libros de texto del Bachillerato o por los medios de comunicación, la larga e intensa vida del escritor responde “a un perfil muy complejo, contradictorio en ocasiones y marcado por una obsesiva y absorbente capacidad de trabajo que lo llevaba a escribir compulsivamente mientras comía, en la cama o durante sus paseos”.

La anterior definición corresponde a Antonio Sánchez Jiménez, profesor de Literatura Española en la Universidad suiza de Neuchatel y autor de Lope. El verso y la vida (Cátedra), una biografía rigurosa pero que aspira a llegar no sólo a un lector especializado, sino también a los aficionados a la literatura. Esta novedad editorial coincide con una exposición en la Biblioteca Nacional sobre Lope y el Siglo de Oro y con la puesta en escena por la Compañía Nacional de Teatro Clásico de El castigo sin venganza, una de las obras cumbre de la madurez del escritor en una suerte de redescubrimiento del llamado fénix de los ingenios.

A la izquierda: 'La isla del Sol' (1961) A la derecha: 'Obras son amores' (1618)
A la izquierda: ‘La isla del Sol’ (1961) A la derecha: ‘Obras son amores’ (1618) BIBLIOTECA NACIONAL | LOPE DE VEGA

Tras admitir la escasez de biografías narrativas y con voluntad divulgativa sobre Lope, el profesor Sánchez Jiménez (Toledo, 1974) señala que existe una amplísima documentación sobre la trayectoria del poeta y dramaturgo que permite reconstruir su vida casi día a día. “Para ello resulta fundamental -comenta el biógrafo en una entrevista con eldiario.es- su epistolario, la multitud de cartas que se conservan de la correspondencia de Lope. De hecho, esta circunstancia nos lleva a rebatir que Lope tuviera negros a su disposición, es decir, discípulos que escribieran para él”.

El docente continúa diciendo que “contamos con muchas pruebas de grafomanía”, ya que Lope solía llevar los bolsillos llenos de papeles en los que escribía en varias direcciones. “Hay que considerar que estuvo marcado desde niño por una cultura del esfuerzo aprendida en su familia y que complementó su asombroso genio. En definitiva, Lope de Vega era obsesivo con su trabajo”, asegura. Por ello, algunas cartas, manuscritos y documentación pueden ahora verse en la exposición Lope y el teatro del Siglo de Oro, que permanecerá abierta en la Biblioteca Nacional hasta el 17 de marzo.

Aclamado por la aristocracia y los mendigos

Prolífico y rápido como pocos dramaturgos, era requerido con insistencia por empresarios teatrales del Madrid de la época para que se afanara en sus exitosas comedias. Aclamado por el público teatral, tanto en la Corte como en las corralas, igual entre la aristocracia que entre los mendigos, el autor de Fuenteovejuna conoció el triunfo, la fama y la riqueza.

Hasta tal punto era reconocido su talento y su ingenio para el teatro que la frase “es de Lope” se pronunciaba en los años del Siglo de Oro como sinónimo de calidad. “Sin duda alguna -afirma Sánchez Jiménez- es el primer escritor de masas y profesional de la literatura española. El teatro comercial de finales del XVI y del XVII no puede entenderse sin Lope y viceversa. En realidad, autores contemporáneos pero más jóvenes, como Calderón de la Barca, no hubieran surgido sin el antecedente de Lope”.

Segunda parte de sus comedias. Pedro Calderón de la Barca (1637)
Segunda parte de sus comedias. Pedro Calderón de la Barca (1637) BIBLIOTECA NACIONAL

Con 15 hijos documentados, dos matrimonios e innumerables amantes, Lope de Vega llegó a decir de sí mismo que su mayor defecto era el amor. Sus años de juventud estuvieron marcados por una agitada vida amorosa que le deparó grandes placeres, pero también notables disgustos en forma de cárceles, destierros y castigos. En cualquier caso, su vida se convirtió siempre en una inestimable fuente de inspiración para una obra inmensa, brillante y variada, como muestra Lope. El verso y la vida, un libro que intercala numerosos fragmentos de sus piezas o poesías al hilo de sus peripecias vitales.

Sin embargo, a modo de una contradicción que Lope nunca resolvió, su pasión por las mujeres convivió con un profundo sentimiento religioso que le condujo a ordenarse sacerdote en 1614, a los 52 años y tras la muerte de su segunda mujer, Juana Guardo. Ahora bien, su nuevo estado religioso no le impidió seguir manteniendo relaciones con amantes hasta llegar a Marta de Nevares, uno de sus grandes amores, que falleció poco antes que el escritor.

Alegre y jovial, seductor empedernido, a Lope de Vega el éxito le sonrió desde joven y sus estrenos se contaban por triunfos en una interminable lista que incluye títulos como Los locos de ValenciaLa ArcadiaEl caballero de OlmedoEl perro del hortelanoLa dama bobaFuenteovejuna o La noche toledana  que se han representado, una y otra vez, hasta nuestros días en una clara prueba del carácter universal de su obra.

Sin ir más lejos, la Compañía Nacional de Teatro Clásico representa ahora en Madrid, hasta el 9 de febrero y bajo la dirección de Helena Pimenta, El castigo sin venganza, obra escrita por Lope en sus últimos años y que aborda sus grandes temas. Es decir, las relaciones con el poder, la justicia, el sentido del honor, la fuerza del amor y del deseo…

Pero a pesar de su condición de triunfador, el dramaturgo fue en el fondo “un hombre inseguro, celoso en el amor y en su profesión, y alguien que no soportaba las críticas”, a juicio de su biógrafo. Para Sánchez Jiménez, “Lope tenía una doble personalidad, ya que por un lado era una persona muy abierta y sociable, pero por otro gustaba de la soledad y de la introspección en un carácter un tanto atormentado”.

Fotografía de la función 'El castigo sin venganza'
Fotografía de la función ‘El castigo sin venganza’ COMPAÑÍA NACIONAL DE TEATRO CLÁSICO

Nacido en una familia de clase media, ya que su padre fue un artesano bordador de cierto renombre en Madrid, el escritor tuvo siempre ansias de ascenso social y aspiró en vano a puestos en la Corte como el de cronista real. Pero la muy rígida estructura social de la España de los Austrias (los 72 años de la vida de Lope transcurrieron entre los reinados de Felipe II, Felipe III y Felipe IV) impedía que un plebeyo escalara en la pirámide de poder más allá de ciertos límites.

“En aquella época -explica Sánchez Jiménez- las personas o eran nobles o plebeyas. No había términos medios ni clases sociales ambiguas y es bien cierto que Lope se sintió frustrado a pesar de su fama y su buena posición. De hecho, en algunas piezas como Peribañez y el comendador de Ocaña critica estos usos sociales”. Siempre gozó, pues, del favor del público y excepcional ejemplo de este reconocimiento fueron sus honras fúnebres en el centro de Madrid en 1635, uno de los acontecimientos más multitudinarios del reinado de Felipe IV.

Por el cronista Juan Pérez de Montalbán sabemos que “las calles estaban tan pobladas de gente, que casi se embarazaba el paso al entierro, sin haber balcón ocioso, ventana desocupada ni coche vacío”. Más de cuatro siglos después los aficionados a la literatura siguen leyendo a Lope, visitando exposiciones sobre su figura o asistiendo a representaciones de sus obras. El genio, pues, está vivo y no ha pasado de moda.

“La fosa común que es el Mediterráneo le resuelve a Europa un problema invisibilizado”

15 febrero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

“Se hunden sus cuerpos como un diluvio en el agua, en el ácido mar que deshace sus huesos, sin dejar rastro ni restos. Como si nada sucediera. Como si nunca hubieran sido. Como si no fueran nadie”. Así comienza el poema que Javier Gallego ‘Crudo’ escribió sobre los naufragios que día sí, y día también, se producen en el Mediterráneo dejando miles de muertos.

El escrito se hizo viral, apareció publicado en un libro anterior (El grito en el cielo, 2017) y ahora se ha convertido en una novela gráfica oscura, que emociona y desgarra a partes iguales: Como si nunca hubieran sido (Reservoir Books). ¿Se puede hacer algo bello relatando algo tan horrible? “Sí”, dicen al unísono Javier y Juan Gallego, hermanos y pareja creativa en este proyecto al que el primero pone letra y el segundo ilustraciones. “Esto es una obra de denuncia y de visibilización de un conflicto que tenemos en nuestras costas”, explica Javier casi al comienzo de la entrevista.

¿Cómo surge la idea de esta novela gráfica?

Javier: Surge de las ganas de dos hermanos ‘comiqueros’ de hacer un cómic juntos. Hacía tiempo que me venía pidiendo un guion para ponerle imágenes y, mientras yo trabajaba en ese guion, que ya está terminado, él cogió un poema mío publicado en el libro anterior y me dijo que iba a hacer una pequeña historia para Por Causa.

Yo vi que aquello podría tener más recorrido porque es un poema muy largo y además pensé que tendría muchas más salidas y difusión si hacíamos una historia contando todo el trayecto. Desde que salen de las costas de África, fundamentalmente.

Juan: Le mandé tres páginas. Como me gustaba lo que estaba saliendo, se lo enseñé. Enseguida me respondió diciendo que lo teníamos que hacer largo. Nada de diez o doce páginas.

Javier: Había que hacer toda la historia porque si no, hubiera quedado muy resumido, sin llegar a apreciar la odisea que pasan las personas que intentan llegar aquí en patera.

Hablar y dibujar de gente que muere ahogada en el mar huyendo del hambre o de las guerras requiere de una gran sensibilidad. ¿Ha sido complicado hacer los equilibrios necesarios entre sensibilidad y crudeza?

Juan: Están muriendo miles de personas y la gente solo ve números. En ese sentido, había que meter un poco de caña. Evidentemente desde el respeto, pero este punto no me generó mucha preocupación. Sí que había ciertas imágenes que a mí me daba cierto pudor usar. Por ejemplo, la de Aylan la quería evitar a toda costa. Me parecía un topicazo, me cuesta muchísimo verla porque tengo hijas pequeñas y se me encoge el corazón. Salvando este tipo de imágenes, sí que quería que hubiera imágenes dramáticas.

Javier: Esto es una obra de denuncia y de visibilización de un conflicto que tenemos en nuestras costas y que hemos invisibilizado.

Juan: Lo hemos convertido en números. Y ese es el problema. Es como… ‘se han ahogado mil’, como si no fueran nada.

Javier: Como si no existieran. De hecho el poema surge de un titular que, como periodistas, sabemos que no es un titular: “Podrían haber muerto…”. Un titular es la afirmación de un hecho y de un hecho contrastado. Aquí ni se sabe si han muerto. Es tal el desconocimiento. Hemos publicado la lista que se va actualizando día a día de las desapariciones que hay en el Mediterráneo en el tiempo más o menos en el que se ha hecho el libro y muchas de las personas no se sabe si han muerto.

Javier Gallego 'Crudo' escribió un poema al que su hermano Juan ha puesto imágenes en forma de cómic lírico
Javier Gallego ‘Crudo’ escribió un poema al que su hermano Juan ha puesto imágenes en forma de cómic lírico PATRICIA GARCINUÑO

¿Cómo se puede interpretar la fría imagen de un grupo de turistas mirando con los brazos en jarra cuerpos de migrantes que el mar ha llevado a la arena?

Javier: Esa si que es una de las imágenes que hemos visto en prensa y que hemos reproducido.

Juan: ¿Cómo digerimos eso? Yo no soy capaz.

Javier: Yo creo que porque no les vemos como personas. No les vemos como nosotros y, de hecho, este cómic lo que intenta en sus páginas finales, con los rostros de los desaparecidos, es intentar decir que somos nosotros, que podríamos ser nosotros. En este país y en muchos países que nos rodean muchas personas han tenido que marcharse a buscar una vida mejor, huyendo de una guerra, de la miseria o de la violencia. Y el problema es que cuando vemos esos cuerpos ahí tendidos no los vemos como personas porque los hemos vaciado de contenido.

Ilustración del cómic 'Como si nunca hubieran sido' que pretende mostrar que cualquiera podría ser una víctima en el Mediterráneo
Ilustración del cómic ‘Como si nunca hubieran sido’ que pretende mostrar que cualquiera podría ser una víctima en el Mediterráneo

Hace menos de una semana, un hombre me abordó en la plaza de Lavapiés para decirme que los refugiados en su mayoría eran delincuentes. ¿Hay algo que hacer con estas personas?

Javier: Lo que hay que hacer es mucha información, información veraz, y mucha pedagogía. La información veraz dice que la cifra de personas que llega por mar en estas condiciones a Europa muy baja. Es una cifra absolutamente despreciable que no se corresponde con esos titulares de invasión, llegada masiva… eso es incierto. De hecho, muchos de los que lo intentan no llegan y muchos llegan en barcas muy pequeñas.

Aun así, Europa tiene capacidad para asumir eso y más. Nuestros países han avanzado gracias a la inmigración igual que ocurre en grandes potencias como EEUU. Lo que pasa es que hay un discurso xenófobo que se sustenta y crece gracias a agitar discursos racistas y nacionalistas. Estamos además en un momento de resurgimiento de los fascismos que se apoya en la idea de que el que viene de fuera os va a quitar lo poco que tenéis. Y no es cierto. A veces los que vienen de fuera han conseguido que las economías florezcan.

Pero es que además no es un problema numérico real. Hacemos obras como esta y existen medios de comunicación que intentan desactivar ese mensaje. Es difícil porque esos mensajes xenófobos apelan a los instintos más básicos.

En este cómic, se relata la salida y el naufragio de una patera en alta mar, se puede ver también el trabajo de los equipos de rescate. No se tocan temas como el de los gobiernos europeos o el de los CIE. ¿En qué está fallando Europa y por qué no se podría expresar en un poema?

Javier: Haría falta quizá un ensayo más que un poema. Aunque bueno, los poemas pueden ser ensayos y hay poemas manifiesto. Y este cómic lo que intenta es movilizar a las sociedades para que sean las que reclamen a sus gobiernos una reacción. Lo que le pasa a Europa es que el Mediterráneo le está resolviendo un problema, es una fosa común de la que no tiene que preocuparse y además está invisibilizada, no aparece en los medios. No tiene la presión social que solo sucede cuando aparecen imágenes como la de Aylan que escandalizan hasta tal punto que, por fin, la sociedad despierta.

Tres euros de cada libro vendido irán a parar a Médicos sin Fronteras. ¿Qué sería de los migrantes sin el trabajo de las ONG?

Juan: Pues ya todo es un desastre con ellos, pues ya sin ellos no me lo quiero imaginar.

Javier: El número de muertes aumentaría.

Juan: El problema es que están haciendo el trabajo de los gobiernos. El trabajo que corresponde a los gobiernos lo están haciendo las ONG e incluso a veces entidades medio privadas. Y eso es una vergüenza.

Juan Gallego, en un momento de la entrevista
Juan Gallego, en un momento de la entrevista PATRICIA GARCINUÑO

¿Se podría haber dibujado esta historia en color en vez de en blanco y negro?

Juan: Puede ser, pero yo quería la aspereza que da el gris. El gris es consciente y pensé que me iba a dar una dureza en las imágenes que el color igual suavizaba un poco.

Javier: Yo ahora ya no me lo podría imaginar a color. Una reflexión que se me ha ocurrido en torno a esto es que, a veces, es difícil hacer en torno a la miseria o sobre algo horrible algo bello, que es lo que a veces hace el arte. El arte de denuncia hace algo que es muy hermoso y que es muy bello. Creo que no se puede dejar de intentar hacer una obra atractiva que de alguna manera te atrape, pero también que tenga esa dureza que te recuerde que no estamos hablando de un posado en Instagram.

¿Se ha inspirado en imágenes reales? La imagen de un cuerpo que sale de la red de un barco pesquero compunge…

Juan: Sobre esa imagen hay noticias, pero no me basé en ninguna otra, es más de cabeza.

Javier: Para mí, es una de mis imágenes favoritas. Hay una cosa que se sugiere en el poema, lo que pasa es que no quise meterlo porque es una cosa bestial, y es que las personas que se ahogan son devoradas por los peces, peces que nosotros después pescamos y nos comemos. De alguna manera es una metáfora de lo que realmente pasa.

Imagen del cómic 'Como si nunca hubieran sido'
Imagen del cómic ‘Como si nunca hubieran sido’

Tengo que decir que el ritmo durante la secuencia en la que se produce el naufragio y la fuerza del dibujo, me han recordado a los dibujos de Miller del momento en el que los persas se enfrentan a los espartanos en las Termópilas. ¿Qué dibujantes han sido sus referentes?

Juan: Como gran seguidor de los cómics, Frank Miller siempre me ha encantado.

Javier: Eso ya se lo dije yo: ¡Esto es muy Miller!

Juan: No lo hago de una manera consciente, pero creo que sale. Me influye mucho la narración visual de Miller, técnicamente más imperfecto, pero muy expresivo.

Dentro de 20 años, y siguiendo con esta historia, ¿qué os gustaría estar contando y dibujando? ¿Cuál sería la continuación soñada?

Javier: Pues una que se llame Como si fueran. Una que cuente las vidas de esas personas como lo que son, como lo que se dice al final del poema. Que contase la vida de esa persona, no solo en el drama. Porque lo que pasa es que siempre hablamos de estas personas cuando están muriendo, cuando les cae una bomba encima. Pero son personas que tienen una vida, que van al cine, que aman, que toman té, que tienen niños que juegan al baloncesto, que hablan de las mismas cosas que hablamos nosotros, que leen cómics… y me gustaría poder contar esa historia, pero a ver si puede ser antes de 20 años.

28/11/2018 – 

Lobezno saca las garras para matar a fascistas en la Guerra Civil española

12 febrero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

El 26 de abril de 1937, la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana llevaron a cabo uno de los ataques aéreos más aniquiladores de la contienda española. Decenas de cazas y bombarderos sobrevolaron el municipio vasco de Gernika, que anunciaba con campanadas la ofensiva aérea que estaba a punto de aniquilar la ciudad. El objetivo era bloquear la retirada del ejército republicano, pero acabaron desatando la furia de otro personaje allí presente, uno con garras afiladas de adamantium: Lobezno.

El mítico mutante de Marvel nació en Canadá a finales del siglo XIX, pero gracias a su factor curativo, mediante el cual puede regenerar tejidos, células e incluso miembros, es capaz de superar la centena de años y seguir pareciendo un cuarentón musculado. Precisamente por ello, ha pasado por toda clase de conflictos: la Guerra Civil estadounidense, las dos guerras mundiales y la Guerra de Vietnam. Pero también deambuló por otra, la Guerra Civil española.

Así se puede apreciar en Sangre, arena y garras, una reedición de Panini Cómics que recupera tres grapas publicadas originalmente por Marvel en 1991. En esta no aparece Francisco Franco, ni Emilio Mola, ni Manuel Azaña, pero no lo necesita para retratar la crueldad del periodo. Especialmente, con el dibujante Marc Silvestri y el historietista Larry Hama, hijo de emigrantes japoneses, que ya conocía el horror después de haber combatido en la Guerra de Vietnam.

El bombardeo de Guernica de 1937 contemplado por Lobezno
El bombardeo de Guernica de 1937 contemplado por Lobezno MARC SILVESTRI | MARVEL

“A diferencia de otras historias de autores americanos donde el territorio español es un escenario folclórico, este se preocupó de estudiar la contienda y la participación de escritores en la misma”, indica el periodista y cineasta en el prólogo de esta reedición. Aun así, al menos en ciertos momentos, esto no parece cumplirse del todo.

De hecho, la llegada de Lobezno a España parece bastante reveladora a la par que surrealista. El héroe se encuentra en Vancouver (Canadá), tomando unas cervezas en un bote junto a su amigo Puck mientras contemplan una foto antigua tomada en la Guerra Civil española. Sin embargo, la velada acaba cuando la villana Dama Mortal, que busca a Lobezno para vengar el honor de su familia, irrumpe ante sus ojos a través de un vértice temporal que le permite desplazarse entre dos puntos en el espacio. Aún así, un alocado giro de guion hace que ese portal arrastre a los personajes a otro lugar: al que estaban mirando en la fotografía.

“Algo me dice que ya no estamos en Vancouver, Chaval”, dice Logan al aterrizar en la Gernika de 1937. Concretamente, mitad de una plaza mientras se celebra una corrida de toros. En ella se mezcla alcohol, gritos e incluso una referencia al torero Manuel García ‘Maera’. Además, Puck decide coger la muleta para ponerse a torear entre “olés” y “bravos”. No parece una forma muy apropiada de abandonar lo folclórico. Pero, en realidad, incluso con el título del capítulo, estaban haciendo referencia al escritor republicano Vicente Blasco Ibáñez, autor de la novela Sangre y arena.

No obstante, aquel retrato de España no dura mucho más de dos páginas. Inmediatamente, el espectáculo taurino es interrumpido por un bombardero Stuka de la Legión Cóndor. “¡Nazis luchando por los rebeldes!”, grita el gentío de la plaza. “Está volando lo bastante bajo como para ver que hay mujeres y niños. Para él no es una batalla. ¡Es pura maldad!”, reflexiona Lobezno, quien, como cabría esperar, recurre a una solución que dista mucho de ser sutil: decide coger el estoque del torero, “ese pincho”, y clavarlo en el aeroplano para hacerlo estallar por los aires.

Orwell y Hemingway, compañeros de viaje

Presentación de Ricky Blair, en alusión a George Orwell
Presentación de Ricky Blair, en alusión a George Orwell MARC SILVESTRI | MARVEL

Logan no está solo en sus aventuras por el País Vasco. Acaba involucrado en un campamento partisano de republicanos integrado por autores como Ernest (o Ernesto, como le llaman) Hemingway o Ricky Blair, en alusión a George Orwell. Ambos escritores estuvieron en la contienda española y, además, se implicaron personalmente con la causa republicana. “Voy a matar fascistas porque alguien debe hacerlo”dijo el creador de 1984, quien poco después casi muere tras recibir un balazo en el cuello.

La experiencia de ambos autores quedó reflejada en crónicas u obras como Homenaje a Cataluña, escrita por un Orwell fascinado al encontrarse “en una ciudad donde mandan los obreros”. También en Por quién doblan las campanas, de Hemingway, la cual es leída por Lobezno antes de viajar al pasado.

Lo sorprendente es cómo, a pesar de ser un cómic orientado al mercado internacional, este se posiciona claramente contra el franquismo en un momento en el que todavía hoy es objeto de debate en nuestro país. “Falangistas: rebeldes fascistas que luchan para derrocar a la República española ayudados por la Alemania nazi y la Italia fascista”, se puede leer como nota explicativa al pie de una página.

Asimismo, el cómic recalca la teoría de que la intervención alemana en la Guerra Civil no estaba realmente comprometida con la causa, sino que, más bien, utilizó la contienda como campo de pruebas para experimentar con el armamento que más tarde emplearían en la Segunda Guerra Mundial. “Vamos a Guernica, a ver cómo nuestros españoles asesinan a los españoles del otro bando”, afirma el comandante nazi encargado de la operación.

Encuentro de la villana Dama Mortal con la Legión Cóndor alemana
Encuentro de la villana Dama Mortal con la Legión Cóndor alemana MARC SILVESTRI | MARVEL

Eso no evita que se muestre la faceta más cruda del bando republicano, que actúa sin tener del todo clara cuál es la mejor opción. Por ejemplo, dudan sobre si deben matar o dejar con vida a un joven falangista que podría revelar su posición. Acaba ocurriendo lo segundo. Pero, aunque los golpistas cuentan con una gran potencia armamentística, el Ejército Popular tiene a Lobezno.

“Los Red Wings están ganando la copa, los Yankees están asegurando el título, y yo estoy conteniendo a fascistas en un paso en mitad de la Guerra Civil española. Abren las bocas, como si me chillaran en alemán y español”, recapacita el mutante mientras clava su hoja a nazis y franquistas. ¿El objetivo? Retenerlos para que el resto del grupo llegue hasta un paso seguro.

Pero Sangre, arena y garras no busca ser un panfleto republicano, sino contar una historia entretenida en un universo que une la realidad con la ficción. Lo cual no impide que, como superhéroe, Logan se entretenga por el camino luchando contra las injusticias.

El 'Guernica', de Picasso, junto a Lobezno. Cubierta original del cómic publicado en España en abril de 1992
El ‘Guernica’, de Picasso, junto a Lobezno. Cubierta original del cómic publicado en España en abril de 1992 MARC SILVESTRI | MARVEL

La cara B de la cultura es tan fea como la pintan

23 enero, 2019

Fuente: http://www.eldiario.es

En el siglo XIX nació Julia Pastrana, una mexicana que debido a sus rasgos indígenas fue catalogada en el gremio del espectáculo como “la mujer más fea del mundo”. Su rareza era tal que decidieron llevarla hasta Europa, donde actuó de acuerdo con la moral victoriana: cantó, bailó y fue sometida a exámenes médicos en público que revelaban de forma “científica” su exotismo. Se convirtió en un ejemplo de lo que estaba fuera de la norma y de lo que, precisamente por ello, debía ser señalado.

“Muchas culturas a lo largo de la historia han discriminado a personas con discapacidades, deformidades y enfermedades, y estas tensiones consecuentes continúan”, explica a eldiario.es Gretchen E. Henderson, profesora de Literatura Inglesa, investigadora de Historia del Arte y autora del libro Fealdad: una historia cultural recientemente publicado por la editorial Turner. Este no intenta filosofar en términos estéticos ni redefinir la “fealdad”, sino rastrearla a través de la historia para mostrar cómo nos hemos relacionado con un concepto que, según la propia docente, es “ambiguo y cambiante”.

Todo comenzó cuando Henderson exploraba otro aspecto también vinculado al de fealdad: el de deformidad. Fue entonces cuando descubrió la Ugly Face Club, una hermandad del siglo XVIII en Liverpool dedicada a luchar por el reconocimiento de personas feas en una sociedad donde lo importante es la belleza. De hecho, la palabra feo en inglés surge de un término medieval que significaba aterrador o repulsivo, a su vez derivado del nórdico antiguo como “ser temido”. Pero el concepto venía de mucho antes.

Anuncio de la exposición de Julia Pastrana, 'La mujer lobo' (1860)
Anuncio de la exposición de Julia Pastrana, ‘La mujer lobo’ (1860)

“La fealdad crece de muchas fuentes: desde Aristóteles, que llamó a las mujeres hombres deformes, pasando por los cuentos medievales de brujas convertidas en bellezas, a los espectáculos “monstruosos” del siglo XIX”, afirma la escritora. Y entrar dentro de esta categoría, además, tenía implicaciones más allá de las visuales. “En la antigüedad, la práctica de la fisonomía correlacionaba la apariencia externa con el valor interno, a menudo en términos morales”, añade la experta.

Sin embargo, lo feo no siempre tiene connotaciones negativas ni es lo opuesto a la concepción occidental de belleza. Como pone de ejemplo la escritora, “el arte japonés wabi-sabi valora la imperfección, lo degradado y marchito, lo torcido y envejecido”, atributos pueden que no sean bien recibidos en otras culturas. Este aprecio por “lo feo” también se ha utilizado para desafiar estándares sociales, ya sea en forma de el campo pictórico o en el de la publicidad menos corriente. “Recuperemos lo feo”, anunciaban con la obra musical de Shrek.

De esta forma, Henderson propone un recorrido por la historia de la fealdad dividida en tres capítulos. El tema es el mismo, pero las perspectivas cambian y, como consecuencia, también lo que es apartado de la norma. Resumimos algunos de sus puntos clave.

Lo “feo” como animal

En sí mismas las bestias no son feas, pero han terminado adquiriendo esa connotación cuando empezaron a rozar lo infrahumano, a convertirse en híbridos de personas y animales que han encarnado los miedos culturales a lo largo del tiempo. No obstante, este apartado no se reduce a un catálogo de fenómenos de feria, sino a personajes que lograron negociar su propia fealdad.

Un ejemplo de esto es el cíclope Polifemo, cuya historia se reelaboró y pasó de monstruoso a cómico. Mientras que en la Odisea de Homero es una bestia aterradora que mata a los hombres de Ulises, en la versión del poeta griego Eurípides la fealdad de Polifemo ya no aterroriza. Es un ser presentado como ridículo, borracho, que aúlla por doquier sin afinar.

'Busto de Polifemo', de Johann Heinrich Wihelm Tischbein, copiado de una escultura antigua.
‘Busto de Polifemo’, de Johann Heinrich Wihelm Tischbein, copiado de una escultura antigua.

“La historia de la fealdad no sigue una progresión ascendente a la iluminación, sino que se eleva y se sumerge como una curva sinusoide a medida que el mundo cambia y ‘la diferencia’ se presenta en nuevas formas”, destaca la docente. Pero el de Polifemo no es la única muestra.

El cuadro de La duquesa fea, realizado por el pintor flamenco Quentin Massys en 1513, fue subastado en 1920 bajo la premisa de que era “el retrato más feo del mundo” debido a que su objeto es una aristócrata “famosa por sus rasgos repugnantes”. La realidad, es que sufría una deformación facial fruto de la enfermedad de Paget. “Cuanto más contrapuestas sean las figuras, por ejemplo, los deformes frente a los hermosos, los viejos frente a los jóvenes, los fuertes frente a los débiles, más gustará el cuadro”, recogía Leonardo Da Vinci en su Tratado sobre la pintura. En ese contexto nació La duquesa fea.

Lo “feo” como grupo

Este segundo capítulo se pregunta por las prácticas en torno los considerados como grupos “feos”. Es decir, cómo ciertos colectivos, a veces alineados con cuestiones de raza, género o clase, eran tratados en base a lo que significaban sus cuerpos en. Los casos son múltiples y variados: son santificados, erotizados y hasta comercializados.

Paul Strand, 'Mujer ciega', 1916, fotograbado
Paul Strand, ‘Mujer ciega’, 1916, fotograbado

La obra de Henderson detalla cómo el emperador romano Heliogábalo tenía la costumbre de invitar a sus banquetes a hombres calvos, tuertos, altos o gordos para reírse al verlos todos juntos. Esto lo heredaron los británicos neoclásicos, quienes incluían comidas servidas por camareros con piernas de madera o manos temblorosas, cenas de tartamudos y carreras en las que competían lisiados, ancianos u obesos.

Los españoles tampoco se quedan atrás. En 1512 los conquistadores justificaban la conquista y esclavización de indios americanos por considerarlos “animales parlantes”. Palabras como “primitivo”, “salvaje” o “no civilizado” se caracterizaban fundamentalmente con lo ajeno, algo que era “demostrado” a través de estudios pseudocientíficos que en el fondo solo buscaban tener argumentos para la invasión.

“Los choques surgen cuando una cultura se ve a sí misma como mejor y estandariza las normas que pueden dejar a otros vulnerables a malos tratos. Este comportamiento puede tener graves consecuencias, desde leyes discriminatorias hasta la aparición de la eugenesia y el genocidio”, advierte Henderson.

Lo “feo” en los cinco sentidos

'Test de los muñecos', un experimento llevado a cabo en 1947 en EEUU para comprobar cómo el racismo influía en las decisiones de los niños
‘Test de los muñecos’, un experimento llevado a cabo en 1947 en EEUU para comprobar cómo el racismo influía en las decisiones de los niños GORDON PARKS,

Las personas no solo ven, también oyen, saborean, huelen y tocan. Precisamente por ello, esta parte está centrada en analizar la fealdad a través de los cinco sentidos. En lo que respecta a lo óptico, muchas culturas creían que un “mal de ojo” podía hacer daño o que atisbar algo horroroso tenía implicaciones más allá de lo visible. Uno de esos mitos estuvo presente desde la Antigüedad hasta el siglo XIX y, según este, una mujer embarazada no podía ver algo aterrador porque de lo contrario acabaría deformando a su hijo en gestación.

La fealdad puede ser una puñalada crítica, pero también un grito de guerra, una dualidad bien presentada en lo sonoro. Desde sus comienzos, el jazz estuvo ligado al estereotipo racial, convirtiéndose en algo admirado y a la vez condenado. “El lenguaje de los monos, los chillidos y gruñidos de la jungla”, dijo Henry Ford en el periódico neoyorquino The Dearborn Independent.

El rock fue otro género denostado. Gran parte de culpa la tiene el trasfondo de la caza de brujas contra los comunistas en EEUU de los años 50, contexto que motivó a Frank Sinatra a ridiculizarlo como “la forma de expresión más brutal, fea, degenerada y viciosa”. Hoy día, esa misma música llena estadios. Porque, como recalca Henderson, al final la palabra feo “puede sugerir más sobre el observador que sobre lo observado”.

Juan Wijngaard. Detalle de una 'dama odiosa', de Selina Hastings, 'Sir Gawain and the Loathly Lady (1987)
Juan Wijngaard. Detalle de una ‘dama odiosa’, de Selina Hastings, ‘Sir Gawain and the Loathly Lady (1987)