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Cunetas y trincheras

11 octubre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Hubo un tiempo en el que me avergonzaba ser español. Me daba lache -que en caló quiere decir vergüenza- pertenecer a un país donde los verdugos que habían matado al mejor poeta del mundo siguieran impunes.

En una ocasión, durante un viaje por las geografías del sur y llegando a la ciudad de Granada, me baje del coche para aliviar la vejiga. Pero me dio tanto reparo ponerme a humedecer la cuneta que utilicé una lata oxidada de melocotón en almíbar, encontrada por allí cerca. Sobra decir que lo hice por respeto, por si de estas cosas el cuerpo de Federico estuviese enterrado bajo aquella cuneta sembrada de cardos y de basura.

Porque el poeta Federico García Lorca forma parte de nuestro inconsciente colectivo y cuando escribo “nuestro” no escribo una palabra sino un hecho y con ello me refiero a  que Federico pertenece a los de abajo, a los hijos y nietos de los que perdieron la guerra civil; los de abajo, sí, los mismos que buscamos entre las cunetas los restos de la dignidad.

Para nosotros -y contra la casta-  escribió Lorca de manera premonitoria sus poemas más oscuros, contenidos en Poeta en Nueva York; versos con los que construye la crítica a un sistema despiadado que, cuando entra en crisis, da lugar al totalitarismo.

Parafraseando a Lorca, y como nunca es tarde para seguir esperando a que el mar recuerde, de pronto, el nombre de sus ahogados, se ha promovido la iniciativa para celebrar a Lorca con el Nobel de Literatura; no ya por ser un homenaje  que la memoria rinde a uno de los poetas más grandes que dio la tierra, sino para que el mundo entero sepa que en este país hubo un día gente de bien que fue asesinada por el fascismo y cuyos restos aún permanecen enterrados entre la sangre y la orina de las cunetas.  Mientras tanto, los herederos de aquellos verdugos siguen riéndose delante de nuestras propias narices con la impunidad que otorga el haber ganado una guerra que ellos mismos provocaron con un golpe de Estado.

Son los mismos que aprovechan cualquier momento para hacerse notar como lo que son: herederos del franquismo aunque reciclados en demócratas y que nombran a Lorca con la boca chica de la vergüenza. La misma vergüenza que nos hacen sentir a los de abajo cada vez que toca nombrar el país al que pertenecemos.

 

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Massiel, la antifascista que cantó a la libertad y fue censurada en Televisión Española

12 septiembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Hace semanas, RTVE público en su página web un documento que hasta ahora había permanecido en un rincón oscuro de sus archivos.  Se trata del capítulo piloto del programa presentado por José María Íñigo La gente quiere saber, en el que un grupo de personas del público preguntaba al personaje invitado sobre su vida, su carrera o lo que fuese.

En ese episodio de prueba, la protagonista fue Massiel y sus respuestas no pasaron la censura franquista ni de lejos. Declarar públicamente ser antifascista y estar a favor del divorcio no estaba muy en la línea del régimen.

Aunque esa grabación de 1972 no llegó a emitirse, las ideas políticas de la artista no eran ningún secreto. Antes de ganar Eurovisión hace precisamente 50 años, ya se había hecho muy famosa con canciones como Rosas en el mar o Aleluya, firmadas por Luis Eduardo Aute. Versos como “Voy pidiendo libertad y no quieren oír/ Es una necesidad para poder vivir/ La libertad, la libertad/ Derecho de la humanidad /Es más fácil encontrar rosas en el mar”, la metieron inmediatamente en el saco de la canción protesta.

Puede que si Joan Manuel Serrat no se hubiese empeñado en cantar la versión en catalán de La La La para representar a España en el festival de Eurovisión, la carrera de la cantante hubiese sido diferente (y viceversa). Pero evidentemente a la dictadura ni se le ocurrió la posibilidad de que otra lengua que no fuese el castellano representase al país, así que tuvieron que llamar a una sustituta. Massiel estaba en aquel momento en México dando conciertos, así que se tuvo que coger el primer avión que encontró y plantarse en el Royal Albert Hall de Londres.

Según cuenta en  un reportaje de Jesús Ordovás en la 2 de TVE, todo fue una estratagema del mánager del Dúo Dinámico Lasso de la Vega. Sus representados son los autores de la canción, así que pensó que si se quitaba a Serrat de en medio actuarían ellos, pero en Televisión Española dijeron que querían a una chica y su estrategia se fue al garete.

“Yo no sabía ni cómo era la canción, pero pensé que si era buena para Serrat, sería buena para mí, porque por aquel entonces cantábamos cosas comprometidas. Yo cantaba de negro, sólo tenía un traje y al ganar un poco de dinero en México me lo copié en morado y rojo, que son mis colores. Iba con bota larga, vestido largo, muy existencialista, melena y un colgante de plata. Al llegar y escuchar la canción, me dije ‘Hay que hacer un estilismo. Ponte moderna, que esto va de pop’. Me fui a París y me encargué un traje en Courrèges que pagué con todo el dinero que había ganado en México. Menos mal que gané el festival y me lo pagaron”.

Massiel en un reportaje fotográfico antes de Eurovisión
Massiel en un reportaje fotográfico antes de Eurovisión EFE

Tan pegadizo es el estribillo de la canción, que Massiel no se ha podido desprender de él. Manolo de la Calva, uno de los dos compositores, la avisó de que iba a llevar la canción con ella toda la vida. Y, de hecho, en cada entrevista que le hacen declara que está harta de hablar de lo mismo una y otra vez. Ya se lo había soltado a Miguel de los Santos en el programa Retrato en vivo en 1979 y apenas habían pasado diez años. El tiempo no la ayudó en ese aspecto.

“Pintaban una cruz con patas, señorita”

Aunque ganar el festival la catapultó a la fama, ni su carácter ni sus ideales cambiaron. De hecho, le valieron un enfrentamiento con la dictadura por no querer ir al Pardo a recoger el Lazo de Dama de Isabel la Católica y sacarse la foto con Franco. Se lo mandaron por correo medio meses después y estuvo vetada en Televisión Española durante un año, según ha contado.

En 1970 se subió a los escenarios teatrales junto a Fernando Fernán Gómez para interpretar A los hombres futuros, yo, Bertolt Bretch, dirigida por Antonio Díaz Merat y estuvo de gira por todo el país (el disco con las canciones se publicó dos años después). Ese trabajo le otorgó el “carnet de roja”, al menos por parte del P.E.N.S (Partido Español Nacional-Socialista).

Agente Provocador, de la editorial La Felguera, ha rescatado un reportaje de la revista Triunfo en el que se cuenta el asalto a la casa de Massiel por parte de dos integrantes de la organización ultraderechista. Un ataque que más bien fue una astracanada y que, sobre todo, sufrió la pobre criada que se llamaba Adelina, tenía 18 años y era de León.

Los asaltantes la amordazaron y la ataron a una silla para poder hacer pintadas por toda la casa. Entre otras cosas, dibujaron cruces gamadas (incluso en el famoso abrigo de chinchilla de la cantante) y escribieron “Roja”, “PENS” o “Beethoven, sí!”.

Cuando la artista llegó a casa, acompañada por la portera y un técnico de televisión, se encontró con ese panorama y los dos delincuentes, que no debían de tener ni 20 años y que, según declaró a la publicación: “estaban más nerviosos que nosotros”. Le pidieron que no llamase a la policía hasta pasados 20 minutos y dijeron “no estamos de acuerdo con lo que hemos escrito, pero nos han obligado y pueden obligarte a ti también”.

Al final Massiel les metió prisa y se fueron, dejando a la pobre Adelina “obligada a estar atendida en un hospital psiquiátrico, víctima de un shock psíquico con traumas delirantes”. Repetía la frase: “Pintaban una cruz con patas, señorita, una cruz con patas”.

Massiel y el Dúo Dinámico en Londres tras la victoria en Eurovisión
Massiel y el Dúo Dinámico en Londres tras la victoria en Eurovisión EFE

Genio y figura

De Massiel se ha dicho de todo: que era una niña del régimen, que era más roja que la sangre, que se bebía hasta el agua de los floreros (esto se ha cansado de desmentirlo), que es una malhablada, que es divertida y un torbellino. Como poco. De todo esto lo que está claro es que tiene temperamento, lo que le ha servido para sobrevivir a muchas cosas, entre ellas al machismo imperante en su profesión. Así lo contó en Retrato en vivo:

“Soy muy luchadora, muy trabajadora, bastante profesional y entonces chocas con la gente que se cree que por tu condición femenina pueden abusar. Y se creen que esto no se puede hacer en serio, que es la niña que quiere cantar, que es unhobby… entonces es cuando vas y pones encima de la mesa todas las cartas y dices ‘no señor, esto es una profesión, este es mi modus vivendi, esto hay que tomárselo en serio’ y no te dejas avasallar. Ahí es cuando dicen que vas a protestar. Y no, simplemente exiges en la misma medida en la que te entregas en tu profesión. Yo procuro no pasar por nada por lo que no tenga que pasar”.

Massiel grabó 14 álbumes, actuó en cuatro películas y en numerosas obras de teatro. Se casó tres veces, tiene un hijo y un perro llamado Lenin. Detrás de su nombre artístico vive María de los Ángeles Félix Santamaría Espinosa, una mujer que tiene una carrera que va mucho más allá de aquel La La La que la hizo famosa y a la vez la eclipsó. Ella misma lo dice cada vez que le preguntan: “50 años hablando de lo mismo, qué aburrimiento”.

La justicia de Franco

11 septiembre, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

Los consejos de guerra, por los que pasaron decenas de miles de personas entre 1939 y 1945, fueron farsas jurídicas

Vista de la explanada del Valle de los Caídos.
Vista de la explanada del Valle de los Caídos. MARISCAL EFE

La principal característica del terror que se impuso en la posguerra es que estaba organizado desde arriba, basado en la jurisdicción militar, en juicios y consejos de guerra. Tras la típica explosión de venganza en las ciudades recién conquistadas por los vencedores, los paseos y las actuaciones de poderes autónomos, como los escuadrones de falangistas, dejaron paso al monopolio de la violencia del nuevo Estado, que puso en marcha mecanismos extraordinarios de terror sancionados y legitimados por leyes.

Con la jurisdicción militar a pleno rendimiento, se impuso un terror frío, administrativo, rutinario. Los consejos de guerra, por los que pasaron decenas de miles de personas entre 1939 y 1945, eran meras farsas jurídicas, que nada tenían que probar, porque ya estaba demostrado de entrada que los acusados eran rojos y, por lo tanto, culpables.

El sistema represivo procesal levantado tras la guerra, consistente en la multiplicación de órganos jurisdiccionales especiales, mantuvo su continuidad durante toda la dictadura. Cuando una ley era derogada, la nueva normativa reiteraba el carácter represor de la anterior. Es lo que pasó, por ejemplo, con la Ley de Seguridad del Estado de 29 de marzo de 1941. Fue derogada seis años después, sustituida por el decreto ley de 13 de abril de 1947 de represión del bandidaje y terrorismo, que mantenía la pena de muerte para diversos y variados delitos. Otro instrumento básico de persecución, la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1 de marzo de 1940, tuvo todavía mayor continuidad, obsesionados como estaban Franco y los vencedores de la guerra por considerar máximos responsables de todos los males de España a quienes caían bajo ese amplio paraguas de la masonería y el comunismo. El Tribunal Especial que estableció esa ley fue suprimido el 8 de marzo de 1964, aunque, en realidad, una buena parte de sus atribuciones habían sido asumidas desde 1963 por el Tribunal de Orden Público.

Murió Franco y allí estaba todavía el TOP, disuelto finalmente por un decreto ley de 4 de enero de 1977. Los datos de los procedimientos incoados por el Tribunal de Orden Público (TOP) prueban claramente la escalada de la represión en el crepúsculo de la dictadura y comienzos de la transición: en los tres años finales de esa jurisdicción (1974, 1975 y 1976), con Arias Navarro en el Gobierno, se tramitaron 13.010 procedimientos, casi el 60 por ciento del total de los doce años de funcionamiento.

Con el paso del tiempo, la violencia y la represión cambiaron de cara, la dictadura evolucionó, dulcificó sus métodos y pudo ofrecer un rostro más amable, con un dictador que inauguraba pantanos y repartía aguinaldos a los trabajadores.

Pero por mucho que evolucionara y mitigara sus métodos, la dictadura nunca quiso quitarse de encima sus orígenes sangrientos. El terror ajustó cuentas, generó la cohesión en torno a esa dictadura forjada en un pacto de sangre. Hasta el final.

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

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Dalí, arte y política

5 septiembre, 2018

Fuente: http://www.publico.es

Vicenç Navarro, 13 de febrero de 2016.

A raíz de debate que se ha creado sobre la posibilidad de que no haya ninguna calle en Madrid que lleve el nombre de Dalí, el profesor Navarro publica de nuevo un artículo que se publicó en este rotativo en diciembre de 2011 en el que se describe brevemente la colaboración de aquel personaje con la dictadura que alcanzó niveles claramente deleznables.

En los últimos meses ha habido conmemoraciones de tres figuras relacionadas con el arte pictórico que merecen especial atención por su significado político, oculto e ignorado en dos de ellas. La primera es Gertrude Stein, figura prominente en la vida artística europea, mecenas del mundo cosmopolita artístico parisino. En estos días su nombre ha aparecido en la prensa internacional a raíz de la exposición de las pinturas que acumuló a lo largo de sus años en París (La aventura de los Stein en el Grand Palais de París). Tal exposición se mostrará posteriormente en el Metropolitan de Nueva York y en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, y no cabe duda de que pasará en algún momento por algún museo español. Como es costumbre, la exposición va acompañada de libros y artículos sobre Gertrude Stein.

Lo que el lector no leerá en ninguno de estos documentos y artículos es quién era Stein y cómo se posicionó durante el periodo histórico que le tocó vivir en París. El silencio sobre ello se debe a que Gertrude Stein (procedente de una de las familias judías más adineradas de EEUU) tenía claras simpatías fascistas. Gran admiradora del general Pétain –jefe de Estado de un Gobierno títere de la ocupación nazi–, tradujo al inglés y publicó 32 discursos de tal general, incluso aquellos en los que justificaba la exclusión de los judíos de puestos de responsabilidad, alabando la colaboración del régimen de Vichy con la dictadura nazi liderada por Hitler (en 1944, a sólo 30 millas de donde vivía Gertrude Stein, 44 niños judíos fueron deportados a Auschwitz: todos ellos fueron asesinados). En su admiración por el general Pétain, llegó a definirlo como el “general Washington de Francia que restauraría en Francia los valores occidentales”. Apoyó el golpe militar de Franco y defendió la dictadura fascista que este estableció. Profundamente anticomunista, justificó el rechazo al judaísmo europeo por lo que ella consideraba simpatías comunistas. Detestaba al presidente Roosevelt y el New Deal, el programa de intervención pública que expandió notablemente los derechos sociales y laborales del pueblo estadounidense.

El otro caso cuyo pasado fascista ha permanecido oculto es el de Salvador Dalí. Tal personaje fue una de las voces que defendió a la dictadura fascista (que en España se llama franquista) con mayor insistencia en los círculos artísticos internacionales. Dalí mostró gran simpatía por la Falange, el partido fascista, utilizando en su discurso la narrativa fascista, tal como documenta Ian Gibson en su libro The Shameful Life of Salvador Dalí (del cual extraigo la mayoría de datos). Su proximidad a la cúpula del partido fascista era bien conocida y su servilismo y adulación hacia el dictador alcanzó niveles nauseabundos. Se refirió a uno de los dictadores más sangrientos conocidos en Europa (por cada asesinato que perpetró Mussolini, Franco ordenó 10.000), el general Franco, como “el político clarividente que impuso la verdad, la claridad y el orden en el país en un momento de gran confusión y anarquía en el mundo”. Su apoyo al fascismo se mantuvo hasta el final de la dictadura, y mostró su máxima expresión en la defensa del dictador y de la dictadura frente a la protesta nacional e internacional por la ejecución, el 27 se septiembre de 1975, de cinco prisioneros políticos. En declaraciones a la Agencia France-Press, indicó que “dos millones de españoles salieron a la calle aplaudiendo al mayor héroe existente en España, el general Franco, mostrando que todo el pueblo español está con él (…). Es una persona maravillosa. Y su acto garantiza que la monarquía que le suceda sea un éxito. En realidad se necesitan tres veces más ejecuciones de las que han ocurrido”. Tales declaraciones ampliamente distribuidas en la prensa internacional fueron determinantes para que se generara un gran desprecio por su figura, pasando de ser un genio a un despreciable ser humano. No así en Catalunya y en España, donde Dalí tiene un monumento en la plaza mayor de Cadaqués, donde veranea la burguesía catalana, para la cual Dalí continúa siendo el gran genio al cual se le dedican incluso óperas en el Teatro del Liceo de Barcelona.

Este olvido del pasado comienza a perderse. Lo cual me lleva a Josep Subirats, un pintor extraordinario que ha permanecido olvidado por haber sido miembro activo de la lucha popular en contra del golpe fascista. En otra sociedad, con claro espíritu democrático, Dalí sería aborrecido y Subirats sería un punto de referencia fundamental en la cultura artística del país. El único de los tres personajes aquí citados que no tiene un pasado a ocultar permanece oculto porque la burguesía continúa dominando la cultura artística del país.

Subirats fue desde su juventud un pintor dedicado a las clases populares con las cuales se sintió identificado. Analizar sus pinturas es comprender y estimar la enorme lucha del pueblo catalán y español en su lucha contra el fascismo. Desde el póster de la UGT que animaba a los campesinos a apoyar a la República, a la llamada de apoyo en Catalunya al pueblo madrileño que estaba resistiendo al asedio fascista, pasando por los dibujos de los campos de concentración donde estuvo preso, y la descripción gráfica de las barracas donde vivían los trabajadores después de la guerra. En todos ellos puede verse con gran belleza y expresión la historia del pueblo catalán y español. La expresión visual de un compromiso es lo que explica su represión y veto. Por fin, tras años y años de silencio, su obra pictórica se mostró en el Museu d’Història de Catalunya, del 4 de octubre al 20 de noviembre de 2011. Sería de desear que se mostrara a lo largo de todo el territorio español.

Juan Carreño, el profesor republicano al que Granada quiere rescatar del olvido

2 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

La muerte no distingue. Es una frase que por repetida mil veces no deja de ser cierta. La muerte es implacable, pero hay quienes por una u otra razón hacen que sus vidas se conviertan en algo tan notable que, cuando la muerte les cobra la factura, merecen ser recordadas. Ese es el caso de Juan Carreño, un profesor cubano y republicano convencido, que hizo que Granada llorase su asesinato -como el de muchos otros- en plena Revolución de Octubre de 1934 de la que formó parte. Ahora, una simple palabra en su tumba en el cementerio de Granada, “vencida”, sirve de pie de nota para certificar una segunda muerte que hay quienes quieren detener.

La asociación Granada Republicana UCAR es la que está intentando que Juan Carreño no caiga en el olvido con el desahucio de su nicho que lleva en marcha desde 2016. Para lograrlo, dicha organización ha cursado una petición al Ayuntamiento de Granada con la que pretende que el Consistorio califique a Carreño como ‘persona ilustre’ de la ciudad de tal manera que sus restos vayan a parar a un panteón que existe para tales personalidades en el mismo cementerio granadino. El presidente de Granada Republicana UCAR, José María García Labrac, cree que “se trata de una persona que fue muy querida por su labor con las personas más desfavorecidas” y que por eso “merece ser recordado”.

Carreño, un profesor comprometido

La historia de Juan Carreño Vargas es la historia de un maestro español nacido en Cuba el 20 de abril de 1886. Vino al mundo 12 años antes de que su tierra natal dejase de ser colonia de España y por ello, Carreño se vinculó rápidamente a Granada cuando se marchó de Cuba tras la independencia de 1898. En la ciudad de la Alhambra se licenció como tal en la Escuela Normal de Magisterio. Una institución cuyo edificio ocupa hoy la sede provincial del Gobierno de la Junta de Andalucía.

Su carrera profesional le llevó a ser maestro en Las Palmas de Gran Canaria y posteriormente en Huétor Santillán, ya de regreso en tierras granadinas. De fuerte convicción republicana, las referencias que hay de su historia hablan de un hombre que intentó llevar la enseñanza a todo el mundo. Incluso a aquellas familias que por tener peores condiciones sociales no podían permitir una vida digna para sus hijos. Quizá por eso ingresó en la Unión General de Trabajadores (UGT) como secretario del Sindicato de Maestros, fue miembro de la ejecutiva provincial de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (FETE) y llegó a ser presidente de la Casa del Pueblo de Granada.

No obstante, su vocación política no se detuvo ahí. En 1931 logró ser diputado del PSOE por la provincia de Granada en las primeras Cortes de la II República, hito que intentó repetir en 1933 quedándose a las puertas. Sin embargo, durante todo ese tiempo, su labor como docente y su perfil cercano al pueblo le valieron el cariño de la sociedad granadina y sobre todo de las clases menos adineradas. Pues su visión pragmática de la vida encajaba con un modelo social en el que todos debían tener las mismas oportunidades.

Como casi todos los que significaron sin tapujos con la II República, su nombre estuvo en una lista negra en cuanto empezaron las primeras escaramuzas que dieron pie a la Guerra Civil. Fue precisamente por eso, en plena Revolución de Octubre de 1934, por lo que se cree que Juan Carreño Vargas fue asesinado. Según cuentan las crónicas, el profesor y político republicano recibió una brutal paliza que acabó con su vida. Las mismas voces sostienen que aunque hubiese sobrevivido a aquel trance, su destino estaba escrito por haber sido una persona muy crítica y comprometida con el régimen republicano. Habrían intentado acabar con su vida en más ocasiones.

De hecho, Juan Carreño murió cuando formaba parte del Comité Revolucionario de Granada durante aquel octubre. Por ese motivo ingresó en prisión y días después fue detenido de nuevo. El 10 de octubre dieron con él para tomarle declaración en una comisaría granadina por sus acciones como miembro de dicho comité. Allí fallecería de manera repentina a consecuencia de una hemorragia cerebral certificada en una autopsia que pese a ello, añadía que no había padecido malos tratos físicos. Aunque la sospecha de una paliza siempre planeó sobre su muerte. Especialmente durante el entierro en el cementerio de Granada al que acudieron cientos de personas a llorar su fallecimiento y asumiendo que Juan Carreño había sido asesinado.

84 años después

Desde aquel octubre de hace ocho décadas hasta hoy han pasado 84 años. Un tiempo tan largo que para la mayoría de la sociedad granadina, Juan Carreño es apenas un desconocido. Su relato se mantiene vivo de manera tenue en quienes peinan algo más que canas. Por eso, ahora que su nicho 45 en el patio 1 y fila 2 del cementerio corre peligro de desahucio, Granada Republicana UCAR pretende revivir su historia y honrar sus restos.

Con la petición que han hecho al Ayuntamiento de Granada para que declare a Carreño como ‘persona ilustre’ de la ciudad, pretenden no solo que sus restos no se pierdan, sino que sirva de punto de partida para que otros granadinos que fueron relevantes, tengan una solución similar a la que quieren con este profesor republicano. Pues según explica el presidente de la asociación, García Labrac, “hay algunos granadinos ilustres cuyas tumbas también están en proceso de desahucio”. Al tiempo que asume que “la dictadura de Franco se encargó de borrar los honores de algunas de estas personas ya que hay casos en que ni sus lápidas recuerdan qué cargos de relevancia ocuparon”.

Por su parte, fuentes del Ayuntamiento de Granada han confirmado a  eldiario.es Andalucía que iniciarán el procedimiento para convertir a Juan Carreño en ‘persona ilustre’ de la ciudad. Eso sí, recuerdan que no es algo que dependa exclusivamente del equipo de Gobierno actual, que preside el socialista Francisco Cuenca, sino que requiere de una mayoría de los grupos municipales. Además, el tiempo para que se lleve a cabo el procedimiento no está fijado y puede dilatarse unos meses.

De ahí que tanto Granada Republicana UCAR como el PSOE granadino se hayan puesto en contacto con Emucesa, la empresa que gestiona el cementerio, para recabar más información que permita evitar que los restos de Juan Carreño sean retirados del nicho que ocupa. Según ha podido saber este medio, la última vez que alguien pagó su ocupación fue en 2005 y dicho pago habría correspondido al hijo del propio Carreño que habría fallecido entonces. Desde ese momento, no hay ninguna referencia de que el profesor republicano tenga familiares directos vivos. Una situación que suma emergencia al procedimiento para que la memoria de Juan Carreño Vargas no acabe en el olvido.

Millán Astray: el hombre que luchó por una España fascista

22 junio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

¿Fue José Millán Astray un golpista? ¿Participó en el golpe de Estado y en la guerra que acabó con la democracia republicana? ¿Era o no un fascista? Todas estas y otras preguntas han vuelto al primer plano de la actualidad esta semana, como consecuencia del blanqueamiento de la figura del polémico militar que están intentando llevar a cabo diversas asociaciones de exlegionarios y grupos ultraderechistas. El pasado martes la llamada Plataforma Patriótica Millán Astray amenazaba a Alejandro Amenábar. El director de cine está rodando una película sobre Miguel de Unamuno en la que se recreará su tristemente célebre encontronazo con el fundador de la Legión y los miembros de esta plataforma quieren que el episodio se narre no como ocurrió, sino como ellos dicen que ocurrió.  Solo 48 horas después de producirse estas amenazas, un juzgado madrileño anulaba la decisión del Ayuntamiento de Madrid de retirar del callejero el nombre de Millán Astray.  En su sentencia el juez afirmaba, entre otras cosas, que no existen pruebas suficientes de que el protagonista “participara en la sublevación militar, ni tuviera participación alguna en las acciones bélicas durante la Guerra Civil, ni en la represión de la Dictadura”. El tribunal hacía suyo, por tanto, el argumento de las asociaciones de exlegionarios que han insistido, una y otra vez, en que su ídolo “no era franquista”.

Si Millán Astray fue o no un héroe es un hecho subjetivo y, por tanto, discutible. Hoy en día hay miles de europeos que idolatran a Hitler, un importante porcentaje de camboyanos consideran que Pol Pot fue el mayor patriota de su historia y no pocos comunistas en todo el planeta consideran admirable el “reinado” de Josef Stalin. Cuestionar, sin embargo, que el fundador de la Legión fue fascista, fue franquista y participó activamente en la guerra que acabó con la República no es solo atentar contra la verdad, sino que supone cuestionar lo que el propio militar dejó escrito en infinidad de ocasiones.

El novio de la muerte

Aunque la carrera militar de José Millán Astray tomó su primer impulso en la guerra de Filipinas, su consagración llegó en Marruecos con la fundación en 1920 de la Legión: “Germinó en mí la idea de crear un Cuerpo voluntario, análogo al de otros ejércitos, —confesaba el entonces coronel en 1925 al suplemento Blanco y Negro del diario ABC— para lo que fui a Argelia con objeto de estudiar la Legión francesa”. El periodista reflejó en su crónica cómo el entrevistado “exáltase al hablar de los legionarios y de Franco, su jefe…”. Así era; ya en aquel temprano momento Millán Astray admiraba al futuro dictador y se enorgullecía de estar a sus órdenes en Marruecos.

Siguiendo el modelo francés, el Tercio se convirtió en el baluarte de un ejército colonial inmerso en una guerra salvaje contra los rebeldes rifeños. Una guerra en la que las tropas españolas cortaban cabezas para exhibirlas como trofeos y en la que utilizaron contra la población civil armas químicas como la clorociprina o el gas mostaza. Una guerra en la que el espíritu de sus legionarios se resume en este extracto del libro Diario de una bandera, escrito por el mismísimo Francisco Franco: “El pequeño Charlot, cornetín de órdenes, trae una oreja de un moro, “lo he matado yo”, dice enseñándola a los compañeros. Al pasar un barranco vio un moro escondido entre unas peñas y encarándole la carabina, le subió al camino junto a las tropas; el moro le suplicaba: ¡Paisa no matar, paisa no matar!

– ¿No matar?, ¡eh!, marchar a sentar en esta piedra, y apuntándole descarga sobre él su carabina y le corta la oreja que sube como trofeo. No es ésta la primera hazaña del joven legionario”. El prologuista de esta obra era un fiel admirador de Franco llamado José Millán Astray.

El golpe de Estado, la guerra y Unamuno

Millán Astray no se encontraba en España cuando se produjo la sublevación militar contra la democracia republicana, pero se sumó inmediatamente a ella y jugó un papel fundamental en la misma. Si Goebbels fue el hombre que construyó una imagen cuasi divina de Adolf Hitler, Millán Astray trató de hacer lo propio, aunque con poco éxito, con Francisco Franco. Pocos días después de iniciarse la rebelión, se instaló en el palacio de Yanduri de Sevilla junto al “Generalísimo”. Allí comenzó a difundir las grandezas de los golpistas y de su máximo líder. Franco debió quedar encantado con sus alabanzas porque acabó nombrándole responsable de la Oficina de Prensa y Propaganda que estableció en Salamanca. Según atestiguaron diversos corresponsales extranjeros, allí Millán Astray los llamaba con un silbato y los hacía formar para comunicarles las “noticias” que llegaban desde el frente. Modales aparte, uno de sus grandes logros fue crear Radio Nacional de España como principal herramienta de propaganda de la media España que ya controlaban sus tropas.

Fue en esta época, el 12 de octubre de 1936, cuando se produjo el choque dialéctico con Miguel de Unamuno en un acto celebrado en la Universidad de Salamanca. Recientemente, un supuesto historiador ha negado que Millán Astray respondiera con un “¡Viva la muerte!” y “Muera la inteligencia” al “Venceréis, pero no convenceréis” que proclamó el intelectual. Basándose en fuentes de parte e ignorando las pruebas documentales y el testimonio del propio Unamuno, este “investigador” minimiza el incidente hasta el punto de aseverar que fue “un acto brutalmente banal, donde se dieron cuatro voces y se despidieron a la salida”. Este nuevo trabajo revisionista orientado a blanquear el franquismo fue divulgado, entre otros muchos medios,  por el diario El País como si de una verdad absoluta se tratara, sin pasarlo por el más mínimo tamiz histórico-científico. El propio periódico tuvo que rectificar 24 horas más tarde y, unos días después, publicó la argumentada y documentada réplica de dos de las personas que más han investigado la figura del inmortal escritor. Colette y Jean-Claude Rabaté desmontaron la tesis revisionista en solo doce párrafos. Además de recordar que el propio Unamuno dejó constancia de lo sucedido en varios escritos, aportaban los datos que demuestran que su enfrentamiento con Millán Astray no fue precisamente banal: “De serlo, ¿por qué el mismo lunes 12 de octubre por la tarde, unos socios del casino de Salamanca lo echaron a la calle, convirtiéndolo en un paria, un «rojo» peligroso? ¿Por qué al día siguiente el Ayuntamiento votó por unanimidad la exclusión de Unamuno (…)? ¿Por qué el líder falangista de Salamanca, Francisco Bravo Martínez, informó al hijo mayor de Unamuno de la posibilidad de «algún incidente desagradable» (…)?¿Por qué se reunió el claustro de la Universidad de Salamanca y «retiró por unanimidad la confianza a su actual Rector», precisando que la Universidad debía «expresar claramente su colaboración y adhesión al Glorioso Movimiento Nacional?» De serlo, ¿por qué el general Franco, firmó el 23 de octubre el cese de Unamuno en el cargo de Rector?”. Demasiadas y muy graves consecuencias para un incidente “banal”.

Fascista admirador de Hitler, Mussolini y Franco

Mientras todo esto ocurría en Salamanca, en el frente de batalla la Legión fundada por Millán Astray importaba a la Península el despiadado estilo de combate africanista. Saqueos, torturas, amputaciones, asesinatos en masa y violaciones de mujeres que eran alentadas por sus mandos, tal y como quedó registrado en uno de los escalofriantes discursos que el general Queipo de Llano pronunciaba desde Radio Sevilla: “Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y de paso también a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”.

Millán Astray siempre expresó una admiración infinita por Franco y por sus métodos represivos. Una admiración que solo era comparable a la que sentía por otros dos líderes europeos: Hitler y Mussolini. El fundador de la Legión también exhibió con orgullo su ideología fascista, su apoyo al “Generalísimo” en la guerra y su deseo de que en nuestro país triunfara el fascismo. Nadie mejor que él para resumir su pensamiento:

“La civilización occidental sufre, pero ya se siente arrepentida. Vive ahora dentro de la expiación de un purgatorio, elevando sus ojos hacia el Duce, que cada día se va convirtiendo en símbolo, en puro mito, y asciende su mirada hacia Hitler, que como un vikingo rubio, sostiene férreamente las bóvedas del orden nuevo y contempla ilusionada al caudillo Franco. Porque los tres caudillos juntos son quienes representan hoy la voluntad y la verdad de Dios”.

“Pleno de emoción, escribo estas líneas, sintiéndome orgulloso de ser español y de ser un soldado que está a las órdenes de Franco”.

“Franco es enviado de Dios como conductor para liberación y engrandecimiento de España (…). Su inteligencia es clarísima, su juicio exacto y atinado, su valor personal es representativo de la bravura ante el peligro y ante las situaciones que exigen determinación, sea mediata o inmediata; no vacila y acierta siempre, su cultura técnico-profesional es completa”.

“España pronto tendrá una victoria y será una merecida victoria fascista. Fascismo, nacionalismo y falangismo son en el fondo la misma cosa”.

“En las tierras yermas, convertidas en vergel por el esfuerzo titánico del teutón, también por el dedo surgió Hitler, el Führer. Rompe las cadenas que querían aprisionar a un pueblo guerrero desde que nació. Reúne también en apretado haz a los alemanes, que son todos soldados ante el altar de la Patria y el grito de la Independencia. Y comienza la gran batalla. Y Alemania, colocada en el corazón de Europa, se convierte en colosal fortaleza inabordable”.

“España, cual Italia, cual Alemania, por ser un pueblo con hombres con todas las condiciones de los hombres, con cuerpo duro y alma pura, busca entre ellos mismos su Führer y su Duce, y encuentran aquel joven gallego que nació al pie de las montañas, desafiando las furiosas olas del atlántico. Y al contemplar su historia, al ver su fortaleza, al mirar a sus ojos claros y limpios, le dice en clamor unánime: «Tú eres el caudillo. nosotros, detrás, y tú nos alineas. ¡Llévanos a la batalla, conducidos por tu genio guerrero, por tu energía, por tu acierto, por tu fortuna! ¡Echemos de nuestro suelo al enemigo! ¡Formemos también nuestro Ejército español, y tú, puesto al frente, levantarás tu espada victoriosa, mirando a oriente, y saludarás al Duce al Führer ya que tú eres el caudillo!»”.

Después de leer estos ejemplos y de analizar su intensa vida, lo único que cabría preguntarse es si el propio José Millán Astray avalaría a aquellos que en estos días tratan de dulcificar su figura, presentándole como un simple militar sin vinculaciones ideológicas y emocionales con el que fue su gran trío de héroes: Franco, Hitler y Mussolini.

“Ojalá encontrar los restos de Lorca sea el símbolo de la reconciliación en España”

14 junio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Los restos de Lorca en un saco enterrado bajo una fuente. “Es el desaparecido más llorado del mundo”. La posible ubicación de la fosa común donde yacen Federico García Lorca junto a los cadáveres del maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros anarquistas Joaquín Arcollas y Francisco Galadí ha sido durante décadas motivo de controversia. Y de varias búsquedas infructuosas. “Eso de ‘abrir heridas’ es una infamia, una calumnia repelente”. Ahora habrá una nueva oportunidad de encontrarlos. “Ojalá sea el símbolo de la reconciliación” en España, dice el hispanista Ian Gibson en una entrevista exclusiva para eldiario.es Andalucía.

El que será el quinto intento para localizar los restos del poeta español más universal parte de una pista que no es nueva pero que renace tras varias intentonas fallidas. En la obra de construcción del Parque Federico García Lorca en Alfacar (Granada) aparecen los huesos de cuatro personas. Corre el año 1986. Los restos quedan introducidos en un saco y sepultados bajo una fuente para que la Diputación de Granada pueda inaugurar a tiempo el espacio de memoria. Eso dicen algunos testimonios. Como el de quien fuera entonces número dos de la institución.

La Junta de Andalucía ha asumido el encargo. La Administración regional actuará “con rigor técnico” y “ pilotará” la futura intervención arqueológica desde la Dirección General de Memoria Democrática, en palabras del vicepresidente andaluz y consejero de la Presidencia, Administración Local y Memoria Democrática de la Junta, Manuel Jiménez Barrios.

¿Qué siente ante la posible nueva búsqueda de Lorca?

Siento una emoción fuerte. Pero claro, no puede ser como la primera vez. Tenía todas mis esperanzas puestas en la primera búsqueda y no hicieron bien el informe previo y tampoco buscaron entre el olivo y la cancela. Y eso es lo que vamos a ver ahora. Sufrí mucho, por eso hice un diario para poder contener mi tensión, apunté todo. Pero como no me llamaron no participé. Acudieron a mis libros pero no me consultaron sobre otras posibles ideas mías y fue una frustración terrible cuando no se encontró nada. Ahora van a empezar otra vez… tengo mis esperanzas, creo que hay algo ahí, estoy convencido. Y si resulta que fue así es una cosa vergonzosa, encontrar restos al lado del olivo donde a mí me dijo el enterrador y llevar estos restos a otro lado del parque porque estorbaban en el proceso de vallar el recinto porque había prisa para inaugurarlo. Entonces, si esto resulta ser cierto, es terrible para el PSOE, la Diputación de Granada de entonces.

El hispanista Ian Gibson con su libro 'El asesinato de García Lorca'. | JUAN MIGUEL BAQUERO
El hispanista Ian Gibson con su libro ‘El asesinato de García Lorca’. | JUAN MIGUEL BAQUERO

Si se confirma que los restos de Arcollas, Galindo, Galadí y Lorca están metidos en un saco bajo el cemento de una obra realizada en democracia, en el 86… ¿desidia con los derrotados?

¿Desidia? Es que es inconcebible. Ernesto Antonio Molina Linares está allí, era vicepresidente segundo de la Diputación y lo dijo 22 años después, cuando había prescrito porque eso fue ilegal. Son tremendas esas declaraciones. Lo dice en Ideal, el periódico más leído de Granada, que lee todo dios, y el equipo de la primera búsqueda no tiene en cuenta esa entrevista. Como si no la conociesen.

La pista no es nueva, sobrevuela la fosa de Lorca desde hace mucho. ¿Por qué queda relegada frente a otras teorías?

No entiendo nada. Se publicó en prensa, yo lo publiqué en mi libro, pero nadie ha hecho una investigación. ¿Cómo se explica eso? Claro, él (Molina Linares) era del PSOE, había mucho interés tal vez en no investigar porque lo que se cometió era absolutamente ilegal. Hay otra cosa muy llamativa, y es que Manuel Fernández-Montesinos (sobrino de Lorca) fue padrino de la hija de Molina Linares. Se supone que hay una relación de amistad profunda entre el padrino y el padre de la criatura. Con lo cual si aparecieron restos al lado del olivo, Montesinos se habría enterado enseguida.

Y si aparecieron restos en esa ubicación, saltaría la alarma de Lorca.

Claro. Y si salieron unos restos de muleta, lo cual es difícil pero es lo que se dice, enseguida piensas en Dióscoro Galindo González, ¿no? Pero lo más grave del asunto es que seguramente Montesinos se enteraría y luego no dijo ni pío. Lo cual es muy sospechoso. La familia no quiere saber nada del tema y nadie entiende por qué. Esta podría ser una de las razones. Yo no lo sé. Que se lo pregunten a Laura (García Lorca, presidenta de la Fundación Federico García Lorca).

¿Qué le parece que la familia de Lorca esté al margen?

Eso de la familia… ¿quién es la familia hoy? Ha muerto Isabel García Lorca, Francisco, Concha… ¿qué es la familia? Laura García Lorca sigue la línea de Manuel, de los tíos.

¿Y por qué nunca se han puesto al frente?

¿Por qué no han liderado este movimiento a favor de los fusilados del franquismo? ¿Por qué no han hecho alguna contribución a la lucha de nuestro movimiento? Ninguno, no han querido saber nada, no han estado jamás en ninguna manifestación a favor de Garzón… nada, nada, nada. Ninguna persona de la familia. ¿Por qué? Es la gran pregunta. Ella (Laura) dice siempre “no queremos que mi tío Federico sea diferente a los demás, sabemos que está por ahí en algún sitio y esto basta, es uno entre mil”. Pero no tiene en cuenta a los que amamos la obra de Lorca alrededor del mundo. Tenemos derecho a saber por lo menos dónde está.

Formalizan una denuncia ante la justicia argentina por la desaparición de García Lorca
Federico García Lorca. | EFE

¿Da alguna credibilidad a quienes apuntan que la familia sacó sus restos y los enterró en otro lugar?

No. Creo que forma parte de la leyenda. Y si lo hubieran hecho habrían mentido. Fíjate lo que sería para mí si de repente se revelara algo así. He dedicado décadas de mi vida a buscar la verdad sobre el caso. No creo que sacasen los restos. Habría sido muy difícil sin que la gente se enterara. ¿El padre tiene dinero, se entera que han matado a su hijo y va y ofrece millones y sacan el cadáver? Es un pequeño pueblo, alguien habría cantado. Y (Lorca) está (enterrado) con más personas. ¿Cuándo lo hacen? Si es al día siguiente no es tan difícil localizar los restos pero si han pasado años… Además, nadie ha dicho esto, pero me consta que los padres creían que estaba vivo y le iban a hacer una especie de canje. Mantuvieron la esperanza a lo largo de meses pensando que Federico estaba en algún sito para cambiarlo por… quién sabe.

Una reacción humana, y habitual, entre progenitores en casos de desaparición.

Claro, y con un poeta famoso en vez de matarlo, lo tienen por si acaso uno de los tuyos está en manos de los rojos y se puede hacer un cambio, ¿no? Y esto me lo han dicho gente de la familia, cercana.

¿El mandato del  genocida Queipo desde Sevilla era tan directo?

Estoy convencido de la intervención de Queipo. Algún testimonio más aparece en mi libro. Porque la línea telefónica estaba cortada, ahí se equivoca Miguel Caballero (investigador). Porque el Ideal del lunes siguiente (al golpe de Estado) dice que las líneas se han restablecido, es decir que ya por la noche José Valdés (gobernador civil) pudo hablar con Queipo. Y si no la Guardia Civil tenía emisoras para poder estar en contacto con Queipo. Estoy convencido. Y eso que dijo de ‘dadle café, mucho café’ tampoco exonera a Valdés y todos los otros.

“Eso de ‘abrir heridas’ es una infamia, es vil, es una calumnia repelente”, dice Gibson, que cree que la derecha española debe romper con el franquismo: “además dicen que son cristianos y católicos. Pues, por dios, es un pecado dejar a gente tirados como perros en cunetas”.

¿Cree que la nueva versión, y otra búsqueda, alimenta a los escépticos del ‘abrir heridas’?

No sé si hay gente así… Estamos hablando del poeta nacional de este país, el poeta español más amado y leído alrededor del mundo. No hay nadie comparable, es enorme, internacional. Y simboliza a todos los desaparecidos de la guerra española y todos los desaparecidos del mundo. Yo diría que es el desaparecido más amado del mundo, el más llorado del mundo. Y además la temática de su obra gira en torno a la gente que no puede vivir su vida, esas mujeres que no pueden salir… La casa de Bernarda Alba. La gente le ama. Y como representa a  más de 100.000 fusilados por el franquismo pues queremos saber dónde está. Es imprescindible. Eso de ‘abrir heridas’ es una infamia, es vil, es una calumnia repelente.

La Junta de Andalucía dice que va a “pilotar” la búsqueda. ¿Le gustaría que contaran con su asesoramiento?

¿Conmigo? Claro que me pondría a disposición. Claro que sí. Si ellos quieren, todo lo que yo sé del tema está a su disposición. Por supuesto. Y claro, yo soy tal vez la única persona que fue a Alfacar con Manuel Castilla Blanco (uno de los enterradores de Lorca) y no me consta que nadie más, que esté vivo, fuera con él al lugar. Me dijo el lugar. No me mentía. Soy a lo mejor el único superviviente. Y estoy hablando contigo. Tenía menos años cuando empecé con todo esto (resopla)… esto fue en el año 66, pero menos mal que lo hice porque si no, no tendríamos el testimonio grabado.

¿Aquel enterrador podía ser un último testigo?

Sí, claro, porque todos los demás habían muerto. Era el último superviviente porque tenía 17 años cuando ocurrieron los hechos. Fíjate, eso se te queda grabado, ¿no? Él estaba convencido. Yo estuve allí con él. Con el miedo de la Guardia Civil que podía aparecer en cualquier momento. Es el año 66, fíjate que a Franco le quedan diez años todavía. La gente tenía mucho miedo, no tenía por qué llevar al guiri allí, ¿sabes? Pero lo hizo. Y ahora parece ser que allí exactamente donde él me dijo hay indicios.

¿Qué falta para que España viva una reconciliación completa?

La gente quiere buscar al abuelo. Cualquier ser humano normal quiere buscar los restos de su abuelo y darle un entierro. Lo hicieron los franquistas con los suyos y nosotros tenemos que hacerlo. Este país no será nada, a mi juicio, si no resuelve este problema. Veo que hay un pequeño cambio en el PP, sería muy bueno que hubiera un gran cambio. Juanma Moreno (líder andaluz del PP) ha dicho “tenemos que buscar a Federico”. Habiendo dicho antes que vive y no hace falta remover, ahora ven la necesidad, ante los ojos del mundo, de saber dónde está el poeta.

¿Diría que la derecha española necesita ser absolutamente democrática y romper de forma radical con el franquismo?

Sí, sí (enfatiza). Exacto, lo estás diciendo todo. Si fuesen inteligentes lo harían. Si ahora ha dicho que es hora de buscar a Federico porque nos pertenece a todos, es un cambio. Y que no sería difícil. Lo han hecho en Málaga. No hago más que repetir que Francisco de la Torre (alcalde malagueño del PP) ha dado un ejemplo maravilloso cuando han exhumado a varios miles de rojos fusilados. Algo insólito en este país donde el PP dice que es reabrir heridas. Pues no.

Y es  la fosa más grande abierta en España.

Creo que sí. Además ellos dicen que son cristianos y católicos. Pues, por dios, es un pecado dejar a gente tirados como perros en cunetas. Lo saben perfectamente. Que lo digan y actúen en consecuencia. Así el país iría camino a una reconciliación.

¿Ojalá Lorca fuera un símbolo de reconciliación en España?

Lorca, habiendo simbolizado la tragedia de lo que pasó aquí, pasaría a simbolizar este rumbo. Porque su obra tiene que ver con el amor al prójimo. Lorca tiene una raíz profundamente cristiana, él está siempre con los que sufren. Lo dijo: “Yo creo que ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos”. Y da la lista: el negro, el gitano, el judío, el morisco que todos llevamos dentro… los perseguidos, por el hecho de ser granadino, joder, hay que buscarlo. Es el gran símbolo. Ojalá sea el símbolo de la reconciliación. La derecha tiene que participar, no sólo en la búsqueda sino en resolver el problema de todos los fusilados de la guerra. Me parece obvio, tanto que no haría falta ni decirlo. Además si son cristianos, ¿qué es eso de amar al prójimo? Nadie está reabriendo heridas, nadie.

Las víctimas, sobre las fosas comunes, solo piden algo tan legítimo y atávico como dar un entierro digno. No piden venganza.

Exactamente, atávico. Enterrar al abuelo. Eso lo sabemos desde los griegos, que no hay que dejar a la gente tirada como perros para que se los coman los buitres (rescata el mito de Antígona y la muerte de Polinices). Esto es un asco y una vergüenza en un país que se dice católico.

“Ojalá Lorca sea el símbolo de la reconciliación”, dice Gibson. | JUAN MIGUEL BAQUERO
“Ojalá Lorca sea el símbolo de la reconciliación”, dice Gibson. | JUAN MIGUEL BAQUERO

¿Lorca es una metáfora de España?

Sí, es una metáfora. Parece mentira. A veces te preguntas si España no es un país sin vergüenza, porque tener 100.000 o más víctimas en fosas… esto parece imposible.

¿Y la recurrente comparación con otros países?

Parece monstruoso estar en Europa, al lado de los alemanes, y tener a Franco todavía enterrado en el Valle de los Caídos debajo de una cruz cristiana, creo que la más alta del mundo, al lado del fundador del partido fascista de este país. Franco es un asesino, ¿no? El mayor asesino español de todos los tiempos. Firmando penas de muerte, garrote vil, fusilamientos, con su café matutino. Tener esto allí para que todo el mundo lo vea es una vergüenza. Es para producir rubor y arrepentimiento. Y ahí están todavía. Por eso me parece terrible. O los símbolos y muchas calles con rótulos fascistas. Es inconcebible estar en Europa y que esto siga así. Es como poner en Alemania una calle con el nombre de Himmler o ‘Hitler Straße’. Plaza del Caudillo, plaza del José Antonio… es impensable.

¿Qué le sugiere que el presidente Rajoy enarbole ante las víctimas del franquismo la bandera del “cero euros” a la Memoria Histórica?

Ni uno, ha dicho. Lo sé, lo oí cuando lo dijo. El presidente… es terrible, en boca de un presidente, ese desprecio a las víctimas. ¿Cómo te lo explicas? Parece imposible que haya gente capaz de seguir a  un partido tan corrupto pero es lo que tenemos y es consecuencia de la larga dictadura que creó hábitos de pensamiento, de actuación, en la sangre, la gente que procede de los ganadores tiene esto en los genes, son pavlovianos… ‘no hay que reabrir’, dicen. ¿Por qué? Porque la derecha ha sido incapaz de afrontar la realidad del holocausto que ocurrió aquí. No han tenido esa grandeza.

¿Ojalá la figura de Lorca sirva de pegamento, como en su obra, del amor y la tragedia?

Es mi creencia y mi convicción. Si son capaces, y tienen que ser capaces, de entender que este hombre es un genio que además no pudo vivir su vida. Es un símbolo del horror, de la represión, y es un hombre que predica con su obra, porque es un revolucionario en su obra, quería cambiar la sociedad. Tenía las ideas muy claras. Era un hombre de izquierdas. Y lo matan entre otras cosas porque es el autor de Yerma. Odian su obra, odian el mensaje de su obra. Yermaescandalizó a toda la derecha, las reseñas eran tremendas: pornográfica, antiespañola, peligrosa, asquerosa… Y todo lo que él dijo de la burguesía granadina, que le odiaban a muerte. Lo mataron y él puede ser el símbolo de la reconciliación. Falta que la derecha rectifique. Ver esto con tranquilidad y reconocer los errores del franquismo. Ahora, ya era hora. Franco murió en el 75. Y el tema de las fosas no puede ser. No puede ser un país decente dejando a los fusilados en cunetas. No podemos dejarlos allí. Hay que resolver este problema, reconocer lo ocurrido y seguir hacia la reconciliación. España es un gran país en potencia, no me canso de decirlo, pero esta asignatura pendiente está imposibilitando, moralmente, el progreso del país.

¿Cómo murió Cipriano Martos? Las torturas y el veneno que acabaron con la vida de un militante antifranquista

5 junio, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Han pasado 45 años desde que Cipriano Martos murió solo, custodiado en una cama de hospital de Reus con el estómago destrozado por un corrosivo. Su familia sigue sin poder responder a la pregunta: ¿fue este joven militante antifranquista el que ingirió  voluntariamente el ácido que lo mató o se lo hicieron tragar los guardias civiles que le torturaron de forma brutal durante dos días?

“Lo último que quería el régimen era que esto se conociera y trataron de taparlo por todos los medios”, expone Roger Mateos, autor del libro Caso Cipriano Martos: vida y muerte de un militante antifranquista (Anagrama). Tras llegar a sus manos el sumario del caso y recuperar más de 50 testimonios, este periodista de la Agencia EFE reconstruye no solo los oscuros días de agosto de 1973 en los que Martos fue torturado y conducido a la muerte por ser militante del Partido Comunista de España (Marxista-Leninista), sino también las razones que llevaron a un tímido y casi analfabeto campesino de Granada a integrarse en una organización antifascista clandestina por la que se jugó –y perdió– la vida.

El propio libro supone un testimonio, con todo detalle, de la vida de una víctima del franquismo cuya muerte quedó en el olvido, reivindicada solo por los militantes de un partido que acabó siendo residual. Es ilustrativo el contraste con casos como el del anarquista Salvador Puig Antich, que fue detenido justamente ocho días después de la muerte de Martos, en septiembre del 73. “Puig Antich es un símbolo de la barbarie franquista, medio mundo se movilizó para frenar su ejecución, mientras que con Martos todo quedó silenciado”, sostiene Mateos.

Pese al miedo que durante años atenazó a la familia, finalmente su caso se ha acabado incorporando a  la macroquerella argentina que investiga los crímenes franquistas. El hermano de Cipriano, Antonio Martos, fue de los primeros en declarar ante un juez en esa causa, en los juzgados de Sabadell. “Quizás no es un caso de importancia universal, pero es tan grave y tan repugnante que no se puede mantener en el olvido”, defiende el autor del libro.

Las dudas sobre una muerte incómoda

Juan José Martos recibió la noticia de la muerte de su hermano en Reus por boca de un guardia municipal de su pueblo, Huétor Tájar (Granada), que le insinuó que se había tratado de un accidente laboral. La familia emprendió entonces un viaje a esa localidad de la provincia de Tarragona donde ni siquiera sabían que vivía Cipriano, puesto que en los últimos meses él había ido cortando todos sus lazos sociales debido a su actividad clandestina en el PCE(M-L).

Al llegar al hospital, la escena que describen sus familiares es estremecedora. No solo no les dejaron ver el cuerpo de Cipriano, sino que su cadáver fue trasladado al cementerio de Reus y arrojado a una fosa común sin su conocimiento. En el expediente de la funeraria constaba como responsable José Martos, el padre, que ni siquiera estaba en Reus, sino que se había quedado en Andalucía al estar enfermo. Aquel fue el primer indicio de una muerte incómoda que les confirmó una monja del hospital: Cipriano había fallecido por ingerir ácido sulfúrico.

Lápida de homenaje a Martos en la fosa común de Sabadell
Lápida de homenaje a Martos en la fosa común de Reus

Ahora Mateos recompone las piezas de los últimos días de Cipriano. Su detención tras una acción de propaganda en Igualada, la caída de la célula de Reus en la que él participaba… Y las torturas a las que fue sometido entre el 24 y el 27 de agosto, tras la las que fue trasladado al hospital. Después de varias entrevistas a sus compañeros, el libro acredita que Cipriano fue torturado por varios agentes, comandados por el teniente Braulio Ramo Ferreruela, que luego aseguraría ante el juez que le trataron correctamente.

Es de su declaración ante el juez de donde se pueden obtener algunos detalles sobre la ingesta del cáustico. Ramo afirma que le dejaron encima de la mesa para que los identificara todos los materiales que le habían incautado en su piso para fabricar cócteles molotov. “Es probable que pudiera haberse bebido cualquiera de los líquidos […] dado que estaban a su alcance”, sostuvo el teniente. A ello se le añade que el propio Cipriano dijo habérselo bebido él ante dos jueces y un médico, aunque sus declaraciones están repletas de contradicciones y pronunciadas en una situación extrema que harían desconfiar a cualquiera.

Ahí Mateos se pregunta: “¿Es posible que la Guardia Civil dejara material de un cóctel molotov al alcance de un preso supuestamente terrorista? ¿De alguien que podía haberlo utilizado para atacar a la policía? Es muy difícil de creer”.

Lo que ocurrió realmente solo lo saben Cipriano y los agentes. Quizás algún día algunos de ellos respondan ante la justicia argentina (el teniente murió en 1998), pero puede que desvelar quién empuñó el frasco con ácido no sea a estas alturas lo más relevante. “La pregunta más importante no es si fue un suicidio o un asesinato, sino si un suicidio eximiría de su responsabilidad a los torturadores. Y la respuesta es que no: lo llevaron a una situación límite”, apunta Mateos.

El 27 de agosto de 1973 Cipriano Martos fue trasladado al Hospital Sant Joan de Reus debido a la intoxicación. Agonizó durante 21 días en una de sus camas, custodiado por la policía, y sin que nadie –ni los familiares ni la militancia– supiera lo que le había ocurrido. Acabó traspasando el 17 de septiembre.

El periodista Roger Mateos, autor de 'Caso Cipriano Martos'
El periodista Roger Mateos, autor de ‘Caso Cipriano Martos’

Ensayo sobre la politización de un obrero

El libro Caso Cipriano Martos no es solo la reconstrucción periodística de unos hechos ocurridos en verano de 1973. Es también un ensayo sobre un proceso de politización. El de un joven campesino que emigró a Sabadell, donde trabajó en la construcción, y que, sin tener al parecer inquietudes sociales, “acabó militando en una de las organizaciones antifranquistas más radicales”, sostiene Mateos.

El PCE(M-L), escisión prochina del Partido Comunista en 1964, no era quizás el principal actor de la lucha antifranquista, pero sí tuvo una incidencia creciente en algunos barrios obreros a lo largo de los 70. Uno de ellos fue Ca n’Oriach, el barrio de Sabadell en el que Martos vivía con su prima. “Por primera vez vio luchas vecinales, reivindicaciones y tomó conciencia del movimiento obrero, al que se fue acercando también por las actividades culturales y de ocio que organizaban”, detalla Mateos.

El libro relata también la otra cara de la militancia: las peripecias tragicómicas de unos militantes a menudo demasiado jóvenes, tan impetuosos como erráticos, capaces de jugarse la vida para colgar carteles antiyanquis y a la vez desafiar todos los códigos de la clandestinidad celebrando una boda con toda la organización en la lista de invitados. Personas que no dejaron de ser jóvenes mientras se jugaban la vida por acabar con la dictadura.

Filek, el estafador que hizo creer a Franco que podía convertir el agua en gasolina en una dictadura chapucera y feroz

22 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

La trama y el personaje no pueden ser más novelescos y parecen más fruto de la imaginación desbordante y literaria de un buen escritor que de la amarga realidad de la posguerra española. Pero Albert Elder von Filek (Tschöran, Austria, 1889-Hamburgo, 1952), un aristócrata austriaco, militar derrotado en la Primera Guerra Mundial y encarcelado durante el conflicto español en una prisión republicana, llegó a convencer al general Franco y a varios de sus ministros de que había inventado una gasolina sintética a partir de agua del río Jarama, vegetales y “algunos ingredientes secretos”.

Decidido partidario de la sublevación franquista y con la aureola de excautivo, Filek logró acceder a altos cargos de la dictadura con sus engaños y sus estafas. Recién terminada la Guerra Civil, la obsesión del régimen por la autarquía y por contar con petróleo, jaleada sin descanso por la prensa del régimen, impulsó al estafador austriaco hasta que unas simples pruebas de laboratorio demostraron que se trataba de una farsa. Este asombroso y muy poco conocido episodio fascinó al escritor Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) que ha publicado una novela sin ficción o un reportaje de investigación, como se prefiera, titulado Filek. El estafador que engañó a Franco (Seix Barral).

Ignacio Martínez de Pisón, autor de 'Filek: El estafador que engañó a Franco'
Ignacio Martínez de Pisón, autor de ‘Filek: El estafador que engañó a Franco’ EFE

“He dedicado cuatro años a la documentación y a la búsqueda en archivos y un año más a la escritura para relatar esta increíble historia en la que no invento nada, todo responde a la realidad. Es más, cuando no dispongo de hechos comprobados advierto al lector de que se trata de impresiones o de conjeturas mías”. Martínez de Pisón, que supo del alucinante caso de Filek al leer una breve referencia al estafador austriaco en la biografía de Paul Preston sobre el general Franco, se extrañó de la ausencia de libros sobre aquel supuesto inventor.

Apasionado por la historia española del siglo XX, con sus picos literarios de la República y de la Guerra Civil, Martínez de Pisón pensó que debía dar a la historia un tono de reportaje periodístico en la línea de una tendencia literaria en auge como es la llamada novela de no ficción.

Este fenómeno de los últimos años, que tiene uno de sus exponentes más brillantes en el francés Emmanuele Carrere ( LimonovEl adversario) supone una original mezcla de géneros entre la narrativa, el ensayo y el periodismo. “No obstante”, aclara Martínez de Pisón, “yo aparezco mucho menos en mis relatos que otros autores. Prefiero mantenerme a cierta distancia y no convertirme en protagonista”.

“Con Filek me planteé –relata uno de los escritores más premiados y reconocidos de su generación– cómo fue posible que un engaño tan burdo alcanzara la cúspide del franquismo. Todavía me pregunto si hubo implicaciones de altos cargos en la estafa o si sencillamente los jerarcas franquistas fueron engatusados por el supuesto inventor austriaco. ¿Alguien borró más tarde las huellas del exmilitar del Imperio austrohúngaro o todo fue en definitiva muy chapucero? Una vez descubierta su trampa, Filek fue enviado a un campo de concentración en Álava y más tarde deportado a Alemania, donde murió en 1952”.

Filek con colaboradores, en El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940
Filek con colaboradores, en El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940

Así las cosas, este curioso personaje ha servido a Martínez de Pisón para retratar a través de la peripecia de Filek una panorámica de la historia de España y de Europa, desde finales del siglo XIX hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

“Esta fórmula literaria de novela sin ficción ya la practiqué –señala el autor– en Enterrar a los muertos, mi novela sobre el oscuro crimen de José Robles, el traductor de John Dos Passos, en medio de las disputas en el bando republicano. Pero, hoy en día, las posibilidades de investigar con rapidez y efectividad se ven muy aumentadas por Internet. Quizá hace una década no hubiera sido posible reconstruir la vida de Albert Elder von Filek, desde la Primera Guerra Mundial hasta llegar al entorno de Franco  pasando por sus trapicheos en Austria o Italia en los años veinte”.

Con una sonrisa, Martínez de Pisón reconoce su atracción por los pícaros, de una calaña o de otra, y esta figura, tan arraigada en la tradición de la literatura española, está muy presente en algunas de sus novelas más famosas como Carreteras secundarias o Derecho natural. “No cabe duda –afirma– de que los pícaros y buscavidas, que muchas veces actúan en defensa propia para que no los engañen a ellos mismos, despiertan en cierto modo nuestra simpatía.

Además, en este caso, un pícaro que logró engañar a Franco siempre nos caerá simpático.

Por otra parte, es cierto que para conseguir sus propósitos tuvo gran influencia haber sido partidario de los golpistas y un excautivo de los republicanos. También jugó un papel importante haber conocido en la cárcel a gente influyente como Ramón Serrano Súñer, el cuñado del dictador y ministro de Asuntos Exteriores en los primeros años de la dictadura.

Pero, en cualquier caso, hay que reconocer la capacidad de persuasión de este Filek mujeriego, vividor y fantasioso que se marchaba sin pagar de los hoteles o registraba patentes, una tras otra, sin pagar la inscripción. Ahora bien, todo ello sucede en aquel ambiente de la posguerra manchado de una corrupción de casino de pueblo y de cuartel”.

Filek con colaboradores, en El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940
Filek con colaboradores, en El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940

Para ilustrar aquel cruel esperpento de los Consejos de Ministros del franquismo en los años cuarenta, Martínez de Pisón refiere una anécdota sin desperdicio. En sus memorias, José Larraz, un católico que fue ministro de Hacienda en la posguerra, dejó escrito que dos de sus colegas habían aprovechado una ausencia suya para ir al lavabo para repartirse subvenciones fiscales.

Cuando se le pregunta al autor de Filek por su predilección por el siglo XX español a la hora de elegir muchos argumentos de sus novelas, el escritor aragonés contesta sin pensarlo dos veces que “la Guerra Civil resulta un tema literario fascinante y, desde luego, las épocas más convulsas siempre aparecen como más interesantes para un novelista”.

Crecido en los años de la Transición, telón de fondo de varias de sus novelas, Martínez de Pisón sentencia que “conviene volver la vista atrás para comprender nuestro presente”.

Retrato de Albert von Filek, El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940
Retrato de Albert von Filek, El Día de Palencia, 12 de marzo de 1940

‘Cuerda de presas’: 11 dolorosas historias de mujeres encarceladas por el franquismo

19 marzo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Una cuerda de presas es un conjunto de presidiarias atadas y en hilera para su traslado. Y también el título del cómic de Jorge García (guionista) y Fidel Martínez (dibujante) que la editorial Astiberri acaba de reeditar 12 años después de su primera aparición en el mercado. La obra cuenta las historias de 11 mujeres prisioneras del franquismo durante los primeros años de la dictadura.

Cada una de ellas tiene su propio drama: la embarazada que da a luz en la cárcel de Las Ventas, la lesbiana a la que confinan a una celda de aislamiento cuando la encuentran con otra compañera o a la que le perdonan su melena para resultar más atractiva a sus violadores. Tragedias dibujadas que fueron una cruda realidad hace no tanto tiempo.

Astiberri, que publicó por primera vez el libro en encuadernación rústica en 2005, lo ha recuperado con modificaciones con la intención de mejorar la primera entrega. Según el editor, Javier Zalbidegoitia: “Planteamos a Jorge y Fidel que creíamos que debía pasar por un ligero cambio de dimensiones, quitarle algo de altura y darle más anchura para que quedara la mancha del dibujo más proporcionada”. Además, aprovecharon para pasar al cartoné y poner una nueva ilustración en la portada para dar un mejor acabado a una obra considerada de referencia dentro del catálogo de la editorial.

Jorge García explica a eldiario.es que la idea de guion surgió por casualidad en el año 2003, mientras revolvía una pila de CDs de música de la Guerra Civil en una biblioteca pública de Salamanca. “Tropecé con un disco titulado Dones del 36(“Mujeres del 36″) interpretado por el grupo Maquis”. Como cuenta el guionista, el disco recreaba un concierto clandestino en los lavabos de la prisión de mujeres de Ventas en 1948, hecho que también recrea en las viñetas de su cómic.

Una de las once dolorosas historias que componen 'Cuerda de presas'
Una de las once dolorosas historias que componen ‘Cuerda de presas’

“Yo ya conocía la historia de las Trece Rosas Rojas por Crónicas del antifranquismode Pedro Vega y Fernando Jáuregui, pero era la primera vez que tomaba conciencia de la existencia de presas políticas durante el franquismo”, señala García. En su mente impactó la imagen de “esa música que hablaba de libertad escurriéndose a través de los barrotes de una prisión” y decidió materializarla en un libro para poder compartirla.

Aunque las historias son ficticias, estas no difieren demasiado de lo que ocurrió en realidad, algo que confirmó la expresa política María Salvo (cuya biografía fue reconstruida por el historiador Ricard Vinyes en El daño y la memoria) a Jorge García durante un encuentro en la universidad Can Fabra de Barcelona. “Me dijo que yo no había inventado nada. La rutina, las vejaciones, las monjas, la muerte. Desgraciadamente, todo fue real”, explica el autor. Continúa diciendo que “como decía García Márquez, hay obras que no pertenecen a quien las hace, sino a quien las padece”.

Cuando le propuso a Fidel Martínez que se encargase de ilustrar su guion, este aceptó atraído por una idea: la de visibilizar las vivencias de unas presas políticas que no han recibido tanta atención en la memoria histórica. “Cuando me aproximo a cualquier conflicto, ya sea como dibujante o como autor, me gusta prestar especial atención a todos aquellos aspectos que han sido despreciados o silenciados y a la mujer, en este tipo de situaciones, siempre se le ha otorgado un papel secundario”.

La dureza de los testimonios se refleja en el estilo de las ilustraciones, que el autor define como “de corte expresionista, con influencias del cartelismo utilizado en aquella época para difundir la diferente propaganda política”. El tipo de dibujo es importante a la hora de transmitir al lector la gravedad de los hechos que está contemplando. Por ello, menciona que para retratar sucesos tan trágicos hacía falta “un dibujo muy contrastado”, que fuera duro y cortante para “adaptarse a cada uno de los relatos”.

Escarbando en el pasado

En el proceso de documentación, que fue lento y laborioso, el guionista consultó numerosos detalles del tema. El punto de partida fue el ensayo Irredentas, de Ricard Vinyes. Le siguieron los testimonios de presas recogidos por Tomasa Cuevas durante los años 70 y 80, una monografía sobre la cárcel de Ventas en Madrid, el libro Rojas, de Mary Nash, la novela La voz dormida de Carmen Chacón y “en general, todo lo que caía en mis manos”.

Una historia que mezcla la rutina, las vejaciones, las monjas y la muerte
Un relato que mezcla la rutina, las vejaciones, las monjas y la muerte

El furgón de los locos, de Carlos Liscano, una novela donde el autor recuerda las experiencias que vivió durante el tiempo que pasó en la prisión de la Libertad de Montevideo en los años 70 y 80, fue la que le ayudó a concretar el tono del libro. “Me impresionó hondamente la frialdad de su prosa e intenté reproducirla en los 11 relatos de que consta Cuerda de presas“.

La labor de plasmar en imágenes las historias de las presas imaginadas por Jorge García tampoco fue sencilla. El ilustrador fue recibiendo el material que el guionista iba encontrando, como fotografías, pero tuvo que “inventar o recrear escenarios desde la mera suposición”.

A pesar de que Cuerda de presas tiene el claro objetivo de dar luz y concienciar sobre una parte de la historia que se vivió en España hace solo unas décadas, Fidel Martínez ve muy complicado el que se llegue a hacer justicia con las víctimas del franquismo. El dibujante cree que desde las instituciones públicas no existe interés por ello porque “aquí se dio paso de la dictadura a la democracia a través de un pacto, oscuro en muchos de sus aspectos”.

Para Martínez, hacer la memoria histórica en este país conllevaría “sacar todos los casos a la luz”, lo que no solo supondría la condena pública, sino también la judicial de los agentes implicados. “Agentes que todavía se mantienen activos y vigentes en la vida política de este país”, matiza el diseñador.

El contrastado dibujo de sus viñetas sirve para transmitir la gravedad de los hechos que se narran
El contrastado dibujo de sus viñetas sirve para transmitir la gravedad de los hechos que se narran