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Ocho jóvenes nos cuentan por qué no beben ni una gota de alcohol

15 febrero, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

“No me compensa pasar un día entero hecha polvo por unas horas de diversión”

BRENDA VALVERDE 

Con 16 años, en España te puedes casar y conducir una moto que no sobrepase los 125 centímetros cúbicos. Sobre esa edad ya eliges en el instituto si te interesan más las ciencias o las letras y es probable que empieces a salir de fiesta con tus amigos. 16 es la edad media en la que se consume alcohol por primera vez en nuestro país, según el Observatorio Español de las Drogas y Adicciones, aunque la ley no te permite comprarlo; también es el momento en el que algunos chavales dicen por primera vez “no” a consumir alcohol.

Los últimos datos del Observatorio (2015) indican que el consumo de alcohol en la franja 15-34 años se mantiene más o menos estable en la última década, con un ligero descenso. Tanto para ellos como para ellas: el 37,5% de los varones y el 22,6% de las mujeres de esa edad reconoce haberse emborrachado en el último mes.

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Fuente: OEDA. Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES 1997-2015)

El informe advierte del aumento de los “atracones de alcohol” (binge drinking), una práctica en aumento entre los jóvenes que consiste en beber en abundancia en muy pocas horas (entre una y tres). En 2005, el 5% de los españoles consumía alcohol de este modo, mientras que en 2015 los adeptos habían ascendido hasta casi el 18%. Además, la última Encuesta Europea de Salud en España (2014) evidencia que el 7,1% de los hombres entre 25 y 34 años y un 3,8% de las mujeres confiesan ser bebedores intensivos entre 1 y 4 días a la semana. ¿Qué se considera intensivo? Consumir más de 50-60 gramos de alcohol puro en unas cinco horas, lo que equivale a algo más de cinco copas de vino.

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Fuente: OEDA. Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES 2003-2015)

Los hábitos de consumo a lo largo de los años muestran la tolerancia social que existe en nuestro país hacia el alcohol desde la adolescencia. Ante esta realidad, hemos hablado con ocho jóvenes abstemios, de entre 18 y 28 años, para que nos cuenten cómo viven sus primeros botellones, qué les ha llevado a tomar la decisión de no beber, qué sienten cuando ven a sus amigos borrachos o cómo se relacionan al conocer gente nueva. Todos aseguran que no buscan amigos que sigan su tendencia antialcohol y respetan la decisión de los demás, aunque están cansados de contestar la misma ronda de preguntas cada vez que conocen a alguien: “¿nunca lo has probado?, ¿ni una cerveza?, ¿cómo puedes saber si te gusta si no has bebido jamás?, ¿y cómo aguantas de fiesta?”.

Laura Moro, 20 años: “No he sido capaz de acabarme una copa”

A esta aficionada al atletismo no le atrae el alcohol, ha visto “muy mal a algunos amigos por sus efectos” y prefiere quedarse al margen de las borracheras. Hasta el punto de que asegura que intentó beberse una copa en 2017 y fue incapaz de terminársela. Sus amigos suelen presentarla como “la sana del grupo”. “Cada vez cuesta más encontrar a jóvenes que no beben porque empiezan muy pronto a ingerir alcohol. Yo me apunto a cualquier plan festivo, pido otra cosa y listo”, asegura.

David Rodríguez, médico, investigador, profesor de Bioquímica de la Universidad de Salamanca y autor del libro Alcohol y Cerebro, afirma a Verneque para los jóvenes es esencial sentirse aceptado por el grupo, de ahí que intenten seguir las conductas que este establece. Esta especie de “rito de iniciación” tiene mayor riesgo entre los adolescentes, ya que un adulto cuenta con mejores herramientas para enfrentarse a un entorno en el que no se siente del todo cómodo.

Imagen cedida por Laura Moro

Shifa Rostom Ajlani, 27 años: “Al ser musulmana y llevar el hijab la mayoría de gente no me pregunta si bebo alcohol, es obvio”

Esta madrileña residente en Liverpool nunca ha probado el alcohol. El motivo principal es que su religión, el Islam, lo prohíbe: “Según el Corán, el alcohol tiene beneficios, pero sus prejuicios son mayores que sus bondades”. Como dentista, también tiene muy en cuenta lo perjudicial que es esta sustancia para la salud. “Recomiendo a mis pacientes reducir el consumo de alcohol y tabaco, algunos aceptan mi reto y en menos de un año han disminuído mucho la dosis o lo han dejado definitivamente”, cuenta orgullosa.

Rostom asegura que nadie suele preguntarle si bebe alcohol porque al llevar el hijab la mayoría entiende que no: “Mis amigos me invitan a sitios donde no hay alcohol, algunos incluso evitan beber delante de mí, aunque siempre me he relacionado tanto con bebedores, como con abstemios. Nunca me he sentido discriminada por no consumir, al contrario, me respetan más”.

Álvaro Varela, 23 años: “Mi pasión por el deporte y la natación es uno de los motivos para no beber”

Este estudiante de Medicina cree que tuvo suerte con su grupo de amigos de la adolescencia. “Crecí en un ambiente en el que éramos todos deportistas y nunca bebimos para relacionarnos. Me gusta mucho el deporte y siempre he practicado natación, lo que sin duda ha contribuido a que no beba”, reconoce. Años después, la formación médica le ha dado otra perspectiva del alcohol, que considera “terriblemente perjudicial”. Y añade: “He percibido situaciones límite por culpa de esta sustancia”.

Varela reconoce tener una mentalidad diferente a la mayoría de sus amigos. Cree que muchos jóvenes empiezan a beber para relacionarse con el sexo opuesto o para conseguir bailar en una discoteca, por ejemplo. “Cuando empecé a salir me generaban ansiedad esas cosas, sentía vergüenza, entonces pensé que o hacía frente a ese sentimiento o me iba a quedar solo. Pero jamás decidí beber para combatirlo, podía ser sociable y vencer esos miedos sin necesidad del alcohol”, afirma.

Imagen cedida por Álvaro Varela

Lucas Sánchez, 26 años: “Cuando descubrí el daño que me hacía beber, lo dejé”

No bebo alcohol, ni fumo, ni consumo drogas. ¿Por qué no bebo? Por lo mismo por lo que no ingiero veneno. ¿Hay más abstemios por aquí? ¿Cómo lo vivís?”. Estas son las palabras de Lucas Sánchez en un foro de escritores en el que el barcelonés buscaba compartir cómo es su vida desde que a los 25 años decidió dejar de consumir alcohol. “Bebía para desinhibirme y para olvidar mis problemas durante unas horas, pero no solucionas nada en estado de embriaguez, pierdes todas tus capacidades cognitivas y contribuyes inútilmente a matarte un poco más”, afirma.

El doctor Rodríguez está de acuerdo con esta afirmación. Insiste en recalcar que el alcohol es una droga tóxica: “Tiene un efecto depresor, es ansiolítico, cuando la dosis aumenta influye en la transmisión cerebral. El alcohol se aprovecha de los circuitos de recompensa y hace que volvamos a él porque nos produce placer, el cerebro se maladapta y se hace dependiente de esta sustancia”.

Lucas es muy crítico con el ocio nocturno orientado a los jóvenes y asegura que, una vez dejas de beber te das cuenta de lo sobrevalorado que está socialmente estar borracho. “El alcohol te vuelve estúpido, y gran parte del ocio nocturno está pensado para eso mismo. Hay quien dice que si no bebes es imposible pasárselo bien en las fiestas. Eso puede llegar a ser comprensible porque uno no puede socializar en la mayoría de discotecas debido al volumen de la música, porque, en realidad no es un ocio pensado para socializar, sino para tener una excusa para beber”, afirma.

Claudia Sánchez, 27 años: “No sé cómo puedes, yo no podría, ¿nunca lo has probado?”

Ser abstemia no es ningún inconveniente para esta sevillana, que disfruta de su Feria de Abril y demás festejos como la que más. “Desde siempre me ha generado rechazo el alcohol, mis padres me concienciaron mucho y, después, al ver a mis amigos borrachos sentía vergüenza”, cuenta a Verne.

Sánchez nunca se ha sentido discriminada, aunque le da rabia que la gente piense que es aburrida y que no se sabe divertir por no beber: “Hay personas que cuando se emborrachan no quieren que yo esté cerca, porque a la mañana siguiente me voy a acordar de todo y eso les supone algún problema”. Rodríguez afirma que muchas veces el miedo de sentirse raros fomenta la invisibilidad de la realidad abstemia. “Debería ser como a los que no les gusta el fútbol, tienen una vida social como cualquier otra persona”, dice.

Imagen cedida por Claudia Sánchez

Jaime Llorente, 28 años: “La gente defiende el alcohol para autojustificarse”

“El típico sorbo de champán en Año Nuevo”, sí. Pero a Llorente el alcohol le sabe a colonia. El publicista ha crecido en los alrededores de la Casa de Campo madrileña, donde se celebran botellones a los ha acudido, aunque sin consumir alcohol. “He ido como el que más, al principio me aburría un poco, pero luego cerraba discotecas”, dice.

Reconoce que cuando conoce gente nueva le bombardean a preguntas sobre su decisión. Aunque también que su entorno intenta protegerlo para que no tenga la tentación de beber un trago o coger un cigarrillo. Llorente asegura que ha bebido alguna vez para demostrar al resto que no habla con desconocimiento. Además, cree que muchas personas intentan justificar de algún modo el consumo de alcohol porque necesitan respaldar su hábito.

El doctor Rodríguez explica que la resaca, una situación físicamente desagradable, no es considerada por la sociedad como algo malo, sino como “una medalla, una cicatriz de guerra que hace que seamos más fuertes, que saquemos pecho de la noche anterior”.

Imagen cedida por Jaime Llorente

Patricia Peribáñez, 28 años: “No me compensa pasar un día entero hecha polvo por unas horas de diversión”

“No me gusta el sabor”, “me suele aparecer una reacción alérgica en la cara”, “me duele la tripa y la cabeza”… Motivos no le faltan a esta madrileña para rechazar el alcohol. La licenciada en Ciencias Ambientales tiene claro que, con la cantidad de veces que se pone mala a lo largo del año, no le compensa pasar un día entero hecha polvo por la resaca a cambio de unas horas de fiesta.

El doctor y autor del libro alcohol y cerebro, que participa en talleres de concienciación sobre los efectos del alcohol en colegios, cree que se está dando un mensaje demasiado bondadoso sobre una sustancia tóxica, y que es necesario explicar los beneficios que tiene prescindir de ella: “Si has consumido alcohol durante años y dejas de hacerlo, tu hígado puede recuperarse casi al 100%, tendrás un sueño más reponedor, lo notarás en las células de la piel, incluso tendrás mejor humor…”.

Imagen cedida por Patricia Peribáñez

Sandra Moro, 18 años: “Me parece un robo que por un refresco te cobren 3 euros y por una cerveza, la mitad”

Con la mayoría de edad recién cumplida, Moro estudia Terapia Ocupacional y alguna vez la han acusado de amargada por no tomarse una copa. A Sandra le indigna pagar 3 euros por un refresco o un zumo cuando las cervezas cuestan la mitad y ver a la gente borracha le reafirma en su decisión de ser abstemia. No beber no le impide pasárselo bien, es capaz de irse a las fiestas de un pueblo de Cáceres con amigas y no dejar de bailar en toda la noche. “Y terminar a las 11 de la mañana jugando al voleibol, sin una gota de alcohol en el cuerpo”.

Imagen cedida por Sandra Moro

Una ley en fase de estudio

En España no existe una ley nacional que intente frenar el consumo de alcohol entre los menores y prevenga los futuros hábitos de los jóvenes. Después de que la polémica “ley antibotellón” de 2002 no se aprobase, algunas Comunidades Autónomas tomaron el relevo en esta materia. En noviembre de 2016 la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, anunció un proyecto legislativo ambicioso que aún se encuentra en fase de estudio. Las entidades e instituciones que forman la Movilización Alcohol y Menores, impulsada por la Federación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), han pedido estos días que la futura ley no sea solo represiva y contemple medidas educativas y de prevención.

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Ferran Mascarell: “La desconfianza de la sociedad catalana hacia el Estado es absoluta”

6 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Ferran Mascarell (Sant Just Desvern, 1951) ha sido de todo en la vida política catalana. Pasó del PSC de José Montilla al Gobierno de Artur Mas. Ha sido delegado de la Generalitat en Madrid, sus ojos y oídos para intentar entender al Gobierno de Mariano Rajoy. Va el número 26 en la lista de Junts per Catalunya. Es una presencia testimonial. La entrevista se desarrolla en el restaurante Il Giardinetto, uno de los emblemas de la Gauche Divine catalana.

¿Nos falta un relato como país?

Hay dos relatos; por desgracia solo dos: uno español dominado por la lógica del PP, porque el socialismo no ha sido capaz de proponer uno alternativo; existe algún punteo alternativo de Podemos, pero de momento muy poca cosa, y el de Ciudadanos, casi mimético del PP con aires de renovación generacional. Hay un segundo relato que emana desde Catalunya a partir de 2010, que es realmente distinto.

El relato español viene a decir “todo está bien como está”, “no toquemos nada”. El plan es construir España en torno a la gran capital. Madrid es la ciudad más rica de España, con una renta media superior a la media catalana, pero a la vez es la ciudad más desigual de España. La ciudad está generando una capitalismo madrileño en el que participan las empresas del IBEX y algunas que se están apuntando, incluso las que han salido de Catalunya con ganas de mejorar su conexión con el poder político. Madrid es el epicentro aunque esto sea a costa de vaciar España. Los réditos, las fiscalidades que salen de Catalunya son imprescindibles para mantener ese discurso de España. Catalunya que siga mandando fiscalidad, pero que no sea insolente, que no se atreva a plantear una disyuntiva distinta. Existe una tendencia recentralizadora, volver a un modelo preautonómico. Un modelo autonómico, sí, pero reducido a la carcasa autonómica.

Llevamos 500 años discutiendo lo mismo y seguimos juntos.

En Catalunya se ha producido una mutación política. La hemos producido los que veníamos del socialismo, los que veníamos del federalismo. A los catalanes no se nos puede poner sobre la mesa el federalismo como una gran novedad porque hace muchos años que lo intentamos. La frustración de nuestro proyecto federal, que pasaba por el Estatuto de Autonomía del 2006, hizo crecer el independentismo. Esa es la mutación, porque el independentismo no había pasado en Catalunya del 20% a lo largo de la historia.

Todo cambia con el Estatut.

Todo cambia con la frustración del Estatut.

Y con la crisis económica.

También.

La globalización unida a la crisis ha recortado el poder de los Estados frente a los mercados. Esto ha generado un incremento en la extrema derecha en Europa; en España, el 15M y el nacimiento de Podemos. ¿Puede ser la identidad la respuesta en Catalunya?

No, diré algo que quizá sorprenda: si se quiere entender lo que sucede en Catalunya, hay que sacarle la connotación nacionalista e identitaria porque no tiene nada que ver con la identidad y muy poco que ver con el nacionalismo. Tiene que ver con algo mucho más estructural. Desde la sentencia del Estatut, en Catalunya se han visto las lecturas de la crisis económica que ha hecho el Estado español y cómo repercutió en las familias, las clases medias y trabajadoras. La desconfianza de la sociedad catalana hacia el Estado es absoluta. El Estado español no es interpretado por los catalanes como su Estado.

El mayor ejecutor de recortes en Catalunya fue la Generalitat.

En aquel momento era consejero de Cultura. Tuve que hacer recortes culturales pero nadie me los achacó. Sabían que tenían que ver con un entorno económico en el que no teníamos capacidad de legislar ni capacidad de dar respuesta con políticas propias, con recursos propios. No encontrarás ni una manifestación en la plaza de Sant Jaume. En una situación como la que se produjo, lo normal hubiera sido una acampada permanente, pero no la hubo.

La hubo en torno al Parlament.

Bueno, sí, pero esto fue otra cosa.

En junio de 2011, cuando Artur Mas entró en el Parlament en helicóptero.

Bueno, eso fue un episodio muy de izquierdas, radical. No tuvo continuidad porque las clases medias, populares y trabajadoras no participaron en ese juego. Lo he hablado con la gente de Pablo Iglesias muchas veces: lo que ellos hicieron en 2012, se produjo en Catalunya en 2010. ¿Qué hizo Catalunya en 2010? Dejar de confiar. La gran manifestación del 10 de julio del 2010 es una ruptura con el Estado.

Además del Estatut, está la crisis: las clases medias catalanas perdieron más del 30% de su poder adquisitivo. Y además, nos dan la lata con la lengua y todas esas cosas. Aparte de las políticas erróneas desde el Gobierno catalán, la gente no identificaba el problema con el Gobierno catalán, porque el Gobierno catalán lo explicó muy bien, dejando de lado a la CUP, que para ellos el Gobierno catalán era el malo.

¿Dónde estaba el problema para la sociedad? En un Estado que no funcionaba, que no resolvía el tema de la financiación. El Estatut se basaba en cuatro ideas que la gente había asumido: reconocimiento como nación; un sistema de competencias fijo; un sistema de financiación que funcionara, y ya terminar con el problema de la lengua. ¿Qué hizo Podemos? Una revuelta contra un Estado neoliberal. ¿Qué hicieron las manifestaciones a partir de 2010? Manifestarse contra un Estado que, además de neoliberal, era profundamente antisolidario con Catalunya. Ahí está el quid de la cuestión.

Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya.
Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya. © SANDRA LÁZARO

Una de las contradicciones es que CiU es la derecha liberal catalana que ha pactado muchas veces con el PP.

Pero ya no. Fui una persona crítica con Jordi Pujol, pero CiU después se transforma. A Mas no le perdonan que, consciente o inconscientemente, diría que con una dosis notable de inconsciencia, convirtiera CiU, un partido de derechas, en uno de centro liberal. Si miras la base social de lo que ha quedado de Convergencia, no queda ni un empresario de los amigos de Pujol, por decirlo de algún modo. No soy militante de Convergencia. Desde que dejé el PSC, me mantuve al margen y me sigo manteniendo al margen. El PDeCAT no tiene nada que ver con aquella CiU, y Junts per Catalunya, todavía menos.

¿Cree que el independentismo y el Estado han aprendido alguna lección después del 1 de octubre y de la declaración unilateral de independencia?

El Estado no lo sé. El Estado español siempre me sorprende negativamente: vehiculan todo su poder en términos autoritarios, y los que razonamos en términos democráticos estamos convencidos de que nada de lo que está sucediendo estaría sucediendo si hace cinco o seis años hubiera existido alguna propuesta basada en principios democráticos. Buena parte de los catalanes quieren la independencia, pero no una ruptura con la sociedad española. Quieren dejar atrás el Estado español, pero no la sociedad española.

¿Se ha aprendido que la independencia no es posible con el 43% del censo, según los datos del 1-O, o del 48% en 2015 y sin apoyo exterior?

En este proceso, el independentismo ha tomado nota de varias cosas. Una tiene que ver con el imperativo que se ha ido autoimponiendo con los plazos y el calendario. Se los ha impuesto con cierta ingenuidad pensando que el Estado era democrático, pensando que si tú propones y un determinando porcentaje de gente te sigue, el Estado actuará en consecuencia.

Ese calendario parte de las elecciones de 2015, declaradas plebiscitarias. En realidad no se ganaron: los partidos independentistas no superaron en votos a los no independentistas.

No, eso no es así. No, había un 47,9% a favor de la independencia, un 41% en contra y había un resto indefinido, que era aproximadamente el 10%.

Pero no se pueden apuntar los votos de Catalunya Sí que es Pot.

No, no, claro que no, pero tú tienes un 49% y el otro un 41%.

Los dos partidos que proponen un calendario de independencia exprés, JxSí y CUP no suman más del 50%. Quizá el error parte de hacer una lectura de mandato cuando no lo hay.

El punto de partida era que, tarde o temprano, se podría hacer un referéndum para que la gente expresara su opinión. Ya decía que el independentismo ha sido un poco ingenuo en estas cosas. No hay que apretar, no hay que poner calendarios que no dependen de ti. Otra enseñanza: hay que hacer un gran esfuerzo para ampliar la mayoría. ¿Cómo? Explicando lo que es la república. Cuando a mis amigos de Madrid les cuento en qué país pretendo vivir, algunos me dicen “si hacéis esto me iré a vivir a Catalunya”.

Muchos españoles se querrían independizar de esa España antipática.

Nadie tiene por qué vivir en un Estado en el que no quiere, todo el mundo tiene derecho a construir una herramienta. Un Estado es una herramienta, no es una imposición divina. ¿Qué quiero yo para Catalunya? Bueno, pues un Estado más bien pequeño, limpio, honorable, pulido, eficiente, que funcione y que haya respuesta al mucho potencial que este país tiene.

¿Dentro o fuera de Europa?

Dentro de Europa.

Eso no va a ser posible.

Bueno, ya… Yo puedo aspirar a lo que quiera.

La realidad es que una Catalunya independiente sale de la UE.

Bueno, bueno, ya veremos. Europa es una cosa muy compleja.

El independentismo exprés ha terminado por creerse su relato. Que la UE iba a reconocer a Catalunya, o que al menos acudiría en su defensa, que las empresas no se iban a ir…

Las empresas no se han marchado.

Han cambiado su domicilio social. Pueden volver mañana si la situación se normaliza.

Sí, pero por razones estrictamente políticas, por razones estrictamente ideológicas.

Artur Mas dijo que no se iban a ir. Ha habido demasiada ingenuidad y fantasía.

En un libro que acabo de publicar [Dos Estados, editorial Arpa] digo que en España hay dos políticas: la heroica, que es la dominante en Madrid: nada debe cambiar, nada puede cambiar, nada tiene que cambiar; y otra ingenua, que es la catalana, que es una política básicamente aspiracional. Es un libro que tiene algunas ideas que no son las propias del relato oficial. Dices que en el relato catalán ha habido un punto de ingenuidad, incluso de fantasía, te diré que sí, que lo ha habido. Era un relato pensando en la creencia de que existían en España unos niveles de democracia superiores a lo que hay. Ahora se ha dado de bruces contra un Estado autoritario que muchos pensaban que no existía. Yo sí.

¿Cree que España es un Estado autoritario?

Sí, sinceramente sí. El Estado español es autoritario, entre otras cosas, porque no quiere encontrar mecanismos democráticos para resolver las diferencias políticas. Si excluyes del relato a 2,5 millones de personas que es lo que ha pasado… ¿Qué hizo el rey en su discurso? Excluir a 2,5 millones de ciudadanos. Y eso es inaudito. Un país democrático que hace políticas de inclusión no excluye a 2,5 millones.

Siguiendo esta argumentación, el Parlament aprobó la voladura del Estatut sin la mayoría legal necesaria. Decidió en nombre de 2,5 sin contar con el resto de los casi cinco millones de catalanes. Tampoco estaría cumpliendo las reglas de la democracia.

Está apostando por lo que apuesta, entre otras cosas porque han pasado siete años y 16 propuestas para resolver esto democráticamente mediante una consulta. Con una, dos, tres preguntas. Si eso se hubiera hecho hace cuatro años, no sé cuál hubiera sido el resultado.

¿Cree que la actuación del Parlamento catalán del 6 y 7 de septiembre, cuando se aprueba la ley transitoriedad jurídica fue…

Sí, ahí es donde centráis todo el debate.

No fue ejemplar.

No era la única manera de hacerlo.

Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya.
Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya. © SANDRA LÁZARO

Puigdemont reconoció ante Évole que era la única vía. A veces la única vía no es la buena.

Hay que entender cuál es el punto de partida. Ahí es donde se centra todo el discurso español, en el 6 y 7 de septiembre. ¿Y todo lo anterior? Y el Estatuto fracasado, ¿quién destruyó el Estatuto? ¿Quién hizo que dejáramos de ser federalistas? ¿Por qué fracasó el Estatuto? Se construyó un Tribunal Constitucional para destrozarlo. ¿Eso quién lo propició, los catalanes? No, fue el Estado. ¿Esto es democrático?

Ese mismo Tribunal ha dicho que se puede hacer un referéndum pactado, pero que para ello es necesario cambiar la Constitución.

Pero en España no se puede cambiar la Constitución.

Está la propuesta de Muñoz Machado en su libro de Catalunya y las demás Españas: hacer una reforma constitucional y otra del Estatut paralelas y celebrar después dos referéndums simultáneos; uno en toda España, incluida Catalunya, sobre la Constitución, y otro, específico de Catalunya sobre el Estatuto.

Mira, yo las propuestas… ¿Crees que hay alguna persona que defienda la independencia que se crea la viabilidad de estas propuestas? Es una propuesta académica hecha por una persona inteligente que, entre otras cosas, estuvo en el origen de la demanda del PP contra el Estatuto catalán.

Imaginemos que hacemos un referéndum en toda España. Muy bien, vamos a tener un 80% de españoles que querrán que Catalunya continúe y vamos a tener un 50%, 51%, 52%, 48% de catalanes que dirán que no quieren continuar. ¿Estaremos en el mismo sitio? ¿Quién quiere cambiar la Constitución española? ¿Para qué? La propuesta de Machado en su libro, yo he leído sus libros, es la misma que hacen todos los que están escribiendo para Ciudadanos.

¿Cómo salimos de aquí a partir del 22 de diciembre?

No creo que haya un antes y un después. Dependerá mucho de quién gane. Si gana lo que en Catalunya se llama el unionismo, el españolismo, dile como quieras, el independentismo aceptará el resultado. Pero no sé si será lo mismo al contrario. Es ya un punto de partida complejo, pensar que el otro no va a aceptar el resultado. Si gana el unionismo, tendrán que explicar lo que quieren hacer. No creo que tengan un proyecto estructurado para Catalunya que no sea más ‘su’ España.

¿Y repetir el tripartito? Comuns, ERC y el PSC.

Esto te lo tienen que decir los de ERC, pero lo veo muy difícil…

Es una fórmula para construir puentes, salir de los bloques.

¿Por qué no se construye democracia en lugar de puentes? Si me hablas del 22, te diré lo que tiene que pasar, lo que creo que sería bueno que pasara. ¿Dónde está la razón metafísica que impide que un español comprenda que se puede fabricar un Estado en Catalunya y se puede fabricar un buen Estado en España y que ambos pueden ser colaborativos y pueden ganar los dos? ¿Dónde está el elemento metafísico que impide que eso se comprenda?

Que no tienen todavía una mayoría suficiente.

No hay mayoría suficiente, ¿por qué no me das libertad de movimientos? ¿Por qué piensas en meterme en la cárcel si yo pienso que voy a conseguir esa mayoría? ¿Por qué me obligas a hacer una campaña con uno desde la cárcel y el otro desde Bruselas?

¿Cree que son presos políticos?

Hombre, claro que son presos políticos. ¿Y  tú no crees que son presos políticos? Jordi Sànchez está en la cárcel por razones políticas. Jordi Sànchez es un preso político, está en la cárcel por razones políticas, le están jodiendo la vida por razones políticas. No quiero vivir en un Estado que mete en la cárcel a los que piensan diferente.

¿Da por imposible la modernización de España?

Solamente se consigue si Catalunya sale, porque la élite española solo desaparecerá si Catalunya sale. La crisis la vais a hacer cuando Catalunya consiga la independencia. Si no, no la haréis, no la haréis, porque en Madrid se vive bien, Madrid no ve el problema que genera el Estado español. El Estado español es el peor Estado de Europa. No habla, no discute.

Grecia está peor. Pero es verdad que no somos Alemania ni Suecia.

En España se acepta como natural un 16%, un 17% o 18% de paro; se acepta como natural que no haya ningún debate sobre cómo crear riqueza. Se acepta como natural que la corrupción impere por Madrid. También aquí, pero en Madrid mucho más. El Estado español no es un buen Estado y hasta que no veáis que esto no funciona no se resolverá. He defendido con mucha convicción durante años un Estado que evolucionara desde dentro, que fuera inclusivo con los catalanes, que ajustara las aportaciones fiscales catalanas de modo razonable. Baviera aporta al Estado alemán 4.000 millones de euros. Bueno, pues cuando digo esto me decís, ya estáis hablando de lo que España nos roba. No, no digo que España nos roba, lo que digo es que el Estado vive de los catalanes en gran parte.

¿Cómo se siente la gente que pensó que declarando la independencia todo era inmediato?

La sociedad catalana es muy madura. Aunque hubo gente que se ilusionó muchísimo con la república, hubo gente joven que pensaba que la república se podía instalar así, en unas horas. poca gente pensó que esto era pim, pam y ya está. ¿Cuántos van a dejar de votar? Muy pocos.

Es lo que se les vendió, que proclamabas la república y todo empezaba a funcionar, y que había reconocimientos. Que la UE os protegería y forzaría a España a negociar

Que había reconocimientos quizás sí. La gente pensaba que habría más reconocimiento del que ha habido. Tarde o temprano llegará. Europa es un aparato político vinculado a los Estados. Si seguimos en la vía democrática, pacífica, tarde o temprano se entenderá. Es evidente que había la sensación de que Europa daría una respuesta más positiva.

El ex primer ministro francés Manuel Valls dijo en la televisión francesa que Catalunya tenía una autonomía superior a cualquier otra región de Europa.

No es cierto.

Que se enseñaba el catalán en las escuelas y que el castellano estaba casi como una lengua extranjera.

Pero eso no es verdad.

Que tenían policía autonómica y una televisión en catalán, que los gobernantes tenían más poder que cualquier gobernante anterior para tomar decisiones a favor de su gente.

No es cierto, no es cierto. La autonomía catalana tiene un proceso in crescendo hasta el año 96, 97, 98. En 2003, Enric Juliana creó la expresión del “català emprenyat”, el catalán cabreado. Desde hace 15 años está la idea de que las cosas no funcionan en la sociedad catalana. Una parte se atribuía al pujolismo, que en aquel momento estaba de baja, pero ya se percibía que lo que peor funcionaba en Catalunya eran los servicios públicos que dependían del Estado. No funcionaban los cercanías, no funcionaba el aeropuerto. Había cortes de luz. Estaba esa percepción de que las cosas no iban bien, pero que se podían solucionar mejorando nuestra posición dentro del Estado. Pero el Estado no es inclusivo, no sabe serlo, no ha sabido serlo nunca. Está articulado y definido para servir a los intereses de una élite madrileña.

Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya.
Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya. © SANDRA LÁZARO

La élite catalana participa: la Caixa, Sabadell y alguna otras.

Sí, claro, sí, sí, es que hay gente que busca dónde estar.

Hay personas que sostienen que el problema no es Catalunya, el problema es España.

Es que creo que el problema es España.

Y que la crisis que tenemos es una oportunidad para resolver el problema de España. 

O se incluyen a los dos millones y medio de personas que quieren la independencia o lo tenéis que hacer vosotros. Digo “vosotros” porque también le corresponde a la sociedad. Mientras tanto, reconoced y dad legitimidad a 2,5 millones de personas que simplemente piensan más o menos como pienso yo, que la única manera de favorecer es que España vaya por un sendero razonable y que no nos dé disgustos, y que además no nos dé vergüenza. No hay ninguna razón para pensar que las cosas tienen que ser siempre así. Los noruegos, los suecos, los nórdicos organizaron Estados relativamente pequeños y en menos de 100 años han creado una de las regiones mundiales más interesantes del mundo

Pero fue al final del XIX y principios del XX, que es cuando se crean los Estados modernos.

Bueno, ¿y porque en aquel momento no se hizo ya no se puede hacer?

Estamos en situaciones políticas y económicas distintas.

Pero no hay ninguna razón para pensar que el mundo ha terminado. Eso solamente lo piensa el españolismo. Yo pienso lo contrario. Yo pienso que el Estado está cambiando. Los Estados van a cambiar, van a dejar de ser estos armatostes estructurales en manos de unos cuantos para pasar a ser instrumentos al servicio de la gente.

¿Cree que una frontera supondría la solución de los problemas?

La frontera os la inventáis vosotros. En Catalunya nadie habla de fronteras.

Pero si hay un Estado, tendrá que haber alguna frontera.

Una frontera es una raya. ¿Qué diferencia hay entre la frontera entre Catalunya y Francia, y la frontera entre España y Francia? ¿Dónde está la diferencia?

Si se sale de la UE habrá una frontera.

Pero eso es lo que tenéis ganas vosotros. Nosotros no queremos salir de la UE.

Lo dice la UE. Es un pacto entre Estados. Si se sale de uno se sale del pacto.

Toda la vida será así. La UE siempre será así.

Son Estados que tienen problemas territoriales similares y que no van a facilitar las cosas.

Son similares, no iguales. El Estado francés tiene una capacidad de reacción, y cuando suceden cosas como las que han sucedido en Córcega interactúa. Aquí, dan tortazos a la gente y esta es la pequeña diferencia que en general no percibís pero nosotros sí. Yo estuve en un colegio y vi cómo pegaban a la gente y no lo olvidaré nunca y no lo perdonaré nunca.

¿Hay peligro de que en Catalunya prenda un euroescepticismo?. Puigdemont amagó hace unos días con un referéndum sobre la permanencia de Catalunya en la UE.

Eso no lo ha dicho nunca. Hizo referencia a que la actitud de la UE no se correspondía con lo  que los catalanes sentían. No dijo vamos a hacer un referéndum. Además luego lo matizó: si alguien ha interpretado que quiero hacer un referéndum para entrar o salir de la UE, se equivoca. Los catalanes queremos estar en la UE.

¿Se ha producido una ruptura en la sociedad catalana? La diputada de la CUP Mireia Boya llamó traidores a los Comuns y dijo que tendrían memoria. Se habla de buenos catalanes y malos catalanes, y hay bullying en las redes a Coixet, Serrat y Évole, entre otros.

Si hacemos caso de las redes sociales… Como si las redes fueran la realidad. Antes de entrar aquí he pasado delante de Ciudadanos y uno me ha dicho: “Viva España!” Y digo pues viva, estupendo, no pasa nada.

Pero hay una cierta presión de un sector del independentismo exprés a todo el mundo que no están en el exprés.

¿Y al revés no? No lo veis, ¿verdad?

Perlas informativas del mes de enero 2018

4 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Y dale con los rusos

Lo contaba en un tuit Pablo Echenique, seis titulares el día 1 de enero en El País sobre la injerencia rusa, el nuevo espantajo al que señalar.

Rusos en El País
Rusos en El País

Una cosa normal

Los lavaplatos haciéndose dueños de la cadena de restaurantes ( BBC, 8 de enero). Lo habitual. Y más sorpresas en el texto de la noticia. El tipo va con unas alpargatas y sin calcetines al banco a pedir un crédito de 2,7 millones de dólares y se lo dan. ¡A ver si aprendéis!

Pizzero BBC
Pizzero BBC

Foto de familias emigrantes

¿Qué os parece la foto elegida por  El Mundo el 15 de enero para ilustrar la noticia de que Trump deportará a 195.000 salvadoreños?

Salvadoreños
Salvadoreños

Líder y rebelde

En Venezuela, si lanzas granadas desde un helicóptero contra la sede del Ministerio de Interior y el Tribunal Supremo no eres terrorista, eres “líder de un grupo armado” ( eldiario.es, 16 de enero) o “piloto rebelde” ( El País, 17 de enero).

Venezuela líder grupo armado
Venezuela líder grupo armado

El País piloto rebelde
El País piloto rebelde

Mejor las cuchillas

No como nosotros, que solo ponemos cuchillas en la valla de Melilla ( La Vanguardia, 19 de enero).

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La Vanguardia emigrantes

Omitir muertos de un bando

En Telecinco en su informativo del 20 de enero informan sobre la autopsia en Venezuela del piloto militar muerto en un enfrentamiento con la policía. Citan el número de rebeldes muertos, pero no hacen referencia los dos policías que murieron en el enfrentamiento, aparentando así que fue una masacre de fuerzas de seguridad contra desarmados.

Convocan golpe de efecto

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, convoca elecciones y Telecinco en su informativo de noche del 23 de enero dice que “da un golpe de efecto”. Y si no las hubiera convocado dirían que no es democrático.

También humanos

Volkswagen experimentó en Alemania con monos y humanos, pero parece que para algunos lo grave es lo de los monos ( eldiario.es, 30 de enero).

Experimentación con humanos y monos
Experimentación con humanos y monos

España

No se lo pusimos fácil a la pobre

Pues no se lo pondría fácil el apellido, decían en todos los periódicos del grupo Correo, pero por él se llevó una herencia de 600 millones.

Hija de Franco
Hija de Franco

Anécdota

¿Vosotros calificarías de anécdota el hecho de que alguien tirase a Juan Carlos de Borbón por la borda de un yate? Pues si es él quien te tira, sí lo considera así la prensa ( Vanitatis, 11 de eneroOkdiario, 10 de enero).

Anécdota del Rey en Vanitatis
Anécdota del Rey en Vanitatis

Anécdota Juan Carlos en OKDiario
Anécdota Juan Carlos en OKDiario

Gran reportaje sobre nuestro director

No hay como hacer un reportaje alabando el viaje del director de un periódico para asegurarse que hablarán bien en ese periódico de tu reportaje ( El Español, 17 de enero).

El Español, viaje de Pedro J.
El Español, viaje de Pedro J.

Pasar el cepillo para investigar

“LaSexta y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, juntas por el micromecenazgo en investigación” es la noticia de LaSexta el 15 de enero. Es decir, que los proyectos de investigación en España serán previamente seleccionados por una televisión y luego su audiencia entra en internet y pone el dinero. Muy científico todo.

Superado el ABC

Pues yo creo que El País ya ha superado el diario históricamente monárquico ABC.

Superar al Abc
Superar al Abc

Pascual Serrano es periodista. Su último libro es “Medios democráticos. Una revolución pendiente en la comunicación“. Akal. www.pascualserrano.net

Lecciones de un siglo letal

27 enero, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

Lozano considera que el rasgo central de ese siglo fue que las sociedades occidentales consiguieron atraer al resto del mundo a su órbita económica.

Lecciones de un siglo letal

“El pasado es un país extranjero”, escribió L. P. Hartley para abrir su novela The Go-Between (1953, traducida al español como El mensajero). Y desde entonces esa frase ha sido citada por algunos historiadores para indicar que no se pueden elaborar aproximaciones precisas al pasado sin comprender el contexto histórico.

Cuando un historiador se atreve a escribir una historia del mundo durante un siglo, tiene que hacerlo desde diferentes perspectivas, combinando hechos e interpretaciones, miradas cercanas con otras más distantes. Y eso es lo que intenta Álvaro Lozano con esta crónica de un periodo tempestuoso, ampliando el foco que ya había utilizado en sus anteriores trabajos sobre Mussolini, Stalin o la Alemania nazi.

Lozano considera que el rasgo central de ese siglo fue que las sociedades occidentales consiguieron atraer al resto del mundo a su órbita económica, tecnológica y cultural. Fue un siglo de contrastes, como ya anticiparon las grandes narraciones de historiadores como Eric J. Hobsbawm, Mark Mazower o Niall Ferguson, con dos guerras catastróficas a las que siguieron cambios profundos en los Estados, en los sistemas políticos y en los medios de integración cultural.

Nada original hay, por tanto, en este libro, ni el autor lo pretende, porque de lo que se trata es de trazar un panorama general, centrado en los episodios más relevantes, y ofrecerlo al lector con claridad. Su ambición es revelar de forma simple la complejidad de lo que algunos historiadores académicos han investigado, sirviéndose de sus argumentos —sin citarlos— e ilustrándolos con referencias a grandes novelistas del siglo, desde Proust hasta Borges, pasando por Eliot, Mann o Kafka.

Provenga de historiadores o novelistas, Lozano usa esa materia prima para escribir el tipo de historia que se supone que mucha gente quiere leer, dejando de lado debates y actualizaciones historiográficas. No hay grandes explicaciones sobre los conflictos étnicos, las raíces de la extrema violencia, la descomposición de los imperios multinacionales europeos o el desafío planteado por el surgimiento de otros nuevos. Su libro, por el contrario, es una especie de GPS que proporciona información sobre las principales rutas que los grandes personajes siguieron o hicieron seguir a la humanidad, con la democracia, el fascismo y el comunismo como principales protagonistas. Una crónica de hechos bien ordenada y narrada.

Su propuesta parte del supuesto de que la historia proporciona un cierto sentido de perspectiva para comprender el presente y para anticipar las reacciones de los hombres y mujeres ante los acontecimientos del futuro.

XX. Un siglo tempestuoso. Álvaro Lozano. La esfera de los Libros, Madrid, 2016. 623 páginas. 25,90 euros.

A mis vecinos fachas

15 enero, 2018

Fuente: http://colectivonoaobelen.blogspot.com.es

Miércoles, 4 de octubre de 2017.

Esto va dirigido a toda esa gente de bien que ha engalanado sus ventanas y balcones con la rojigualda, sin que haya fútbol. Aunque algunos aprovechasteis el mundial para sacarla sin miedo y ya no quitarla, pillines.
No os engañéis a vosotros mismos, no defendéis a los españoles, porque nunca os hemos visto defender otra cosa que la patria. O eso que entendéis por “patria”: toros, fútbol e Iglesia (que no religión, representáis todo lo opuesto al mensaje de los Evangelios).
Ya asomásteis la patita con lo de la familia y el aborto, los refugiados, y con lo de “ayudas sociales para los españoles”. Sólo participáis de la res pública (no hace falta hablar como escribe Ussía para ser culto, idiotas) para pedir que se le quiten derechos a los demás, para ir a misa y para votar al PP (ahora ya os podéis creer plurales, ya tenéis más opciones), nunca en busca de un bien colectivo (lo de la pegatina de Cruz Roja en la solapa que se acabe ya, por dios).
Lo del “maricón de la tele” os parece gracioso, pero sois profundamente homófobos, porque una cosa es la libertad y otra el libertinaje, que esto ya parece Sodoma y Gomorra. Criticáis a las mujeres “descocadas” que visten “provocativamente” pero lo de “irse de putas” está en la base de vuestro acervo cultural. Criticáis la coacción que sufren los hombres por la ley contra la violencia de género, pero empatizáis antes con el agresor que con la víctima, soltando falacias sobre supuestas denuncias falsas que os han contando en Okdiario.
Tenéis todo el día en la boca a las Fuerzas y Cuerpos de Serguridad del Estado, pero los agentes os importan lo mismo que los españoles, una mierda. Porque nunca se os ha visto apoyando la democratización de la Guardia Civil como pide la AUGC, ni se os oye hablar por los bares de la equiparación salarial entre los distintos cuerpos  (estos días sí, para criticar a los mossos, aunque cuando abrían cabezas en las huelgas estudiantiles no os parecían tan malos).
También tenéis todo el día en la boca el orden público y el necesario cumplimiento de la ley para garantizar el funcionamiento del Estado de Derecho, pero votáis a delincuentes una y otra vez, orgullosos de hacerlo.
Y ahora tenéis la excusa de Catalunya. Habláis de convivencia y aplaudís con entusiasmo el guerracivilismo del gobierno y la brutalidad policial. Con el discurso de Felipe alguno hasta se habrá cuadrado frente a la televisión. No queréis que Catalunya se vaya pero la estáis echando.
Os creeis librepensadores, pero únicamente tratáis torpemente de repetir el argumentario de La Razón e Intereconomía (saberse la lista de los reyes godos no es sinónimo de cultura ni de inteligencia, mentecatos). Os creéis valientes pero no sois más que siervos temerosos del amo, chivatos y esquiroles.
Individualmente no sois nada, pero como minoría ruidosa sí tenéis peligro. Sin duda entre vosotros hay buena gente, sensible y solidaria. Pero como colectivo vuestra bandera no es la rojigualda, es la mezquindad. El problema es que ante la falta de alternativa, podéis arrastrar a los más despistados y desesperados. Además sois el caldo de cultivo social perfecto para la impunidad de las bandas fascistas. Pero lo más peligroso es que sois la base electoral de la reacción y la corrupción. Tener una cosa clara, esta vez no pasaréis.

Jordi Amat: “Nadie trabaja para desactivar las minas porque su existencia es rentabilizada políticamente”

13 enero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Jordi Amat (Barcelona, 1978) es filólogo y escritor. Acaba de publicar ‘La conjura de los irresponsables’ (Cuadernos Anagrama), un ensayo sobre la trama del procés y su reverso español en el que analiza las relaciones entre Cataluña y el Estado, y el impacto de la sentencia del Tribunal Constitucional que dinamitó el Estatut hace siete años.

¿Qué han aprendido los impulsores del procés?

La cuestión es lo que deberían haber aprendido. Como estamos en campaña no hay señales de que hayan aprendido demasiado. Siguen enfrascados en la propaganda. El éxito inesperado, y tal vez ingestionable, es el 1 de octubre. Hay algo que deberían haber aprendido: la independencia es posiblemente imposible. La hipótesis de la crisis de régimen que debía posibilitarla no se ha producido; ha sucedido más bien lo contrario, que el régimen se ha reforzado a costa de una degradación democrática que a su vez ha reforzado la estabilidad del sistema. Es algo que sería importante asumir para ver de qué manera se puede recuperar el autogobierno. Eso no forma parte del debate en el que estamos y es un problema porque ese es el debate. La dificultad es situar durante años el debate político en un terreno que se va alejando progresivamente de la realidad. La gente es cautiva porque le estás dando política emocional. No sé si se ha aprendido esa lección, pero es la necesaria para volver a empezar. Vivimos en una anormalidad institucional indiscutible. El asunto es ¿cómo se retorna? No sé si se puede volver al escenario previo al 6 de septiembre o al escenario previo al procés. Seguramente no vamos a poder volver, pero nadie dice con realismo a dónde queremos ir a corto, medio y largo plazo.

La política admite grandes piruetas. Es lo que puede suceder el 22-D, pero ¿cómo se reconduce a los dos millones de personas que creyeron en la utopía disponible, que dice Marina Subirats?

En realidad no tienes por qué reconducirla. La gente puede seguir viviendo en esa utopía disponible. El asunto es que los políticos deberían empezar a decir algunas verdades. No me parece necesario el reconocimiento de errores, todos los cometemos, lo que es necesario es un diagnóstico de cómo se llega al colapso, del precio que se paga. Lo que se necesita es un restablecimiento de la verdad sobre qué puede y qué no puede hacerse, cuál es el papel de las mayorías y las minorías. Necesitamos un saneamiento del lenguaje para que los políticos vuelvan a decir las cosas por su nombre y a enseñar a la gente qué es lo real. Con la intensidad emocional en la que estamos difícilmente podremos posibilitar esa huida del relato que, para mí, ha sido tan nefasta para que la política vuelva a estar más pendiente de la realidad que del relato, porque esa es la única posibilidad. Sobre si causa decepción, no lo sé, pero la gente agradece que le digan la verdad.

Desde que Carles Puigdemont se refugió en Bélgica parece que su huida de la realidad es creciente, ¿es parte de la estrategia de campaña?

Puigdemont es el primer presidente de la Generalitat que es un independentista desde el arranque de su trayectoria, no solo política sino ciudadana. Lo interesante de este caso es cómo dentro de una fuerza como Convergencia –regionalista- fueron madurando líderes independentistas potenciales. Lo que veo como problemático es que, en el caso Bruselas, se mezclan el drama personal, la imposibilidad de asumir el fracaso al que se ha llevado institucionalmente al país y la campaña. No ha recuperado lo que es un problema desde el Artur Mas de 2012: no ser el presidente de todos. Es algo que estas elecciones deberían empezar a solucionar. No puede ser que la gente que no le vota no se sientan interpelados por el presidente de su comunidad. Es necesario para desarmar una dinámica de bloques que beneficia a los extremos. No veo voluntad de corregir esa dinámica que tiene consecuencias sociológicas más que políticas, y no son buenas. La situación es anómala porque además estamos en una campaña que no puede ser más excéntrica. El 155 se plantea como un mecanismo de retorno a la legalidad, es decir a la normalidad, pero a una normalidad que no existe y lo inquietante es que las elecciones no van a resolver esa anormalidad. Siempre he creído que deberán gobernar juntos partidos de uno y otro bloque porque si no la gente sigue bloqueada.

En el cierre de campaña del referéndum del 1-O en Montjuic, la diputada de la CUP Mireia Boya llamó traidores a los Comuns. ¿Es peligroso un discurso de buenos y malos catalanes?

Cuando interpela a los Comuns Boya dice que Roma no paga traidores y que tendremos memoria. ¿Qué escenario de futuro creas cuando le estás diciendo a alguien que no piensa como tú que tienes memoria? Si yo he manifestado una discrepancia y lo consideras una traición y dices que tendrás memoria. ¿Qué va a pasar conmigo? Es un poco frívolo cómo se juega con este tipo de expresiones. La frase “vamos a tener memoria” es parte del discurso de la confrontación y si tienes memoria es que das por hecho que habrá venganza.

Es un discurso que los años 30 tenía un nombre, los buenos alemanes, los malos alemanes.

No se puede hacer un uso banal del lenguaje de la confrontación como si fuera irrelevante y no tuviera consecuencias. Lo que pasa es que podemos jugar frívolamente con este lenguaje porque a pesar de la anormalidad, porque vivimos en una realidad grotesca, hay un marco de estabilidad que nos permite jugar y no es el marco de los años 30.

De alguna forma el nacionalismo necesita que el juego sea eterno.

Hay dos frases de Jordi Pujol que no están en La conjura de los irresponsables pero las tenía muy presentes al escribir el libro. Tras el pacto de Majestic en 1996, en la primera legislatura de Aznar, en la que hablaba en catalán en la intimidad, TV3 preguntó a Pujol, “¿cuándo termina el proceso de construcción nacional?” Él respondió, “la nación nunca se acaba de construir”. Varios años después, siete u ocho años del arranque de la primer legislatura Maragall, varios políticos catalanes fueron a Salamanca para resolver el asunto del archivo y la documentación de la Guerra Civil. Carod Rovira cuenta que al volver a Barcelona se encontró con Pujol. Le preguntó si consideraba bueno el pacto alcanzado, y él respondió, “no, esto es un desastre, las heridas siempre tienen que seguir abiertas”. El asunto es si se quieren o no suturar. No se ha querido suturar la del Estatut de 2010. ¿Entiende el Estado que deberá suturar la que provocó el 1 de octubre? Al día de hoy no. No asume que la gestión del Estado fue ese día una catástrofe. Hay una herida abierta, una herida instrumentalizada por los nacionalismos eternamente. Y mientras esa herida siga instrumentalizada habrá conflicto y mientras haya conflicto habrá colapso y mientras haya colapso no volveremos a la normalidad.

Jordi Amat, escriptor
Amat, durante la entrevista © SANDRA LÁZARO

¿Debería el Estado dar el primer paso? ¿Cuál debería ser?

Debe haber un reconocimiento de la herida y del fracaso de la gestión, de imposibilitar que las urnas llegaran a los colegios electorales. Me parece una humillación para el Estado tremenda. Demuestra el profundo arraigo social del movimiento independentista en todo el territorio catalán. Negar eso es absurdo. Los errores de la gestión política por parte del Gobierno se deben al desconocimiento del nivel de profundidad y compromiso de la gente común con esta historia, un compromiso que ha sido fundador de una nueva comunidad en un momento de distancia entre ciudadanía e instituciones. Y el Estado no lo entiende, no entiende sus raíces. Recuerdo semanas antes al ministro [de Justicia, Rafael] Catalá diciendo, “será una butifarrada y se votará en cuatro pueblos”. La verdad es que fue impresionante. Para mí de ese día no surge un mandato político, porque es imposible en términos de pulcritud democrática considerarlo un referéndum, pero para la gente involucrada fue la experiencia política de sus vidas. También por la represión. Mientras que el gobierno no entienda que es un problema al que debe dar respuesta, esto no se arregla. La responsabilidad máxima es suya.

Una tentación es sentirse ganador después del 155 y buscar la humillación. Un síntoma podría ser cómo se ha gestionado el traslado del tesoro de Sijena.

No conozco con precisión el recorrido histórico del caso. Las sentencias judiciales se tienen que cumplir pero pueden implementarse en un momento inteligente. No sé si el episodio que vivimos hace unos días fue consecuencia del 155. Creo que no, pero es imposible no leerlo en esta clave cuando la Generalitat carece de representantes políticos que defiendan sus intereses porque los han destituido. Hay una instrumentalización de unos y otros que revela que el problema nuclear es la falta de lealtad en un proyecto común por parte de las élites que posibilita una trama de intereses. La fórmula para la preservación de la trama ha sido darle kilos y kilos de emocionalidad a la política.

¿Se refiere a la élite catalana?

Y a la española. Si escenificas la llegada de las piezas de arte medieval como una victoria estás humillando a la gente que siente que sacándolas del museo están sufriendo una derrota. Estás poniendo minas a una convivencia. Nadie trabaja para desactivar las minas porque su existencia es rentabilizada políticamente. Por las dos partes.

Después del 21-D se abren dos escenarios. Si el Estado Central es inteligente, que ya sería mucho suponer, se logre bajar la cifra de independentistas al 30% o si se hace mal que suba a 75%. Con un 70% la Declaración Unilateral de Independencia sería posible.

El principal error del independentismo fue no asumir que las elecciones de 27 de septiembre de 2015, planteadas como plebiscito, se perdieron y obligaban a replantear la estrategia. Ese error precipita una serie de decisiones equivocadas. ¿Qué porcentaje necesita el independentismo para que la comunidad internacional perciba la existencia de un mandato democrático indiscutible?. No lo sabemos, pero está claro que con 75% todo sería distinto. Lo que nos dicen los datos electorales de los últimos años es que los bloques se han movido poco. La sociedad catalana es, y durante muchos años lo ha sido para bien aunque ahora lo complica, una sociedad mezclada. Esa mezcla no ha sido problemática cuando existía un consenso amplio en cuestiones que no fuesen identitarias. Si después de lo que ha sucedido, y de la ingeniería social que el independentismo manejó de manera brillante, no ha conseguido sumar más en los tres últimos años, veo difícil llegar a 75% a corto o medio plazo. Te comentaba que he releído la entrevista que le hiciste a Josep Fontana. Él hablaba de la necesidad de imponerse a objetivos posibles. Creo que en esa política realista en las cuestiones sociales y en la consolidación del autogobierno. ¿Por qué no hacer de tu proyecto político la denuncia de la ineficiencia del Estado para mejorarlo?

Se habla mucho de Ítaca como símbolo de una Cataluña independiente, pero en el poema de Cavafis dice que en Ítaca no hay nada y que la riqueza está en el camino.

Lo importante es el viaje. Es en el camino donde hay que actuar. Lo que resulta más desconcertante, no sé si fruto de la frivolidad, de la irresponsabilidad o de la incapacidad, es olvidar que el viento también puede soplar en contra. Cuando se plantea la autocrítica, el independentismo dice que no era consciente de que el Estado actuaría de esta manera. Me parece peor la ignorancia.

Jordi Amat, escriptor
“Estamos muy lejos del 78 porque estamos mucho mejor que en el 78” © SANDRA LÁZARO

¿Pudo el Estado actuar de otra manera para evitar lo ocurrido?

¿Por qué no evitó que esta gente se tirara por el precipicio? Llega un momento, por error de omisión o desidia, en que entienden que se van a tirar por el precipicio. No impiden la espiral, la aceleración, porque quieren que se tiren por el precipicio. Esto me parece irresponsable. La cuenta de resultados del procés es negativa en casi todo. ¿No habremos creado las condiciones necesarias para que el nacionalismo español de vocación uniformizadora tenga la coyuntura óptima para hacer lo que no podía en otro contexto? Es decir, ¿tan poco se pensó en la correlación de fuerzas y las consecuencias que tiene asumir un desafío de esta naturaleza donde entran en conflicto culturas nacionalistas y que la hegemónica que es la que tiene el poder encuentre la coartada para avanzar en su vocación unificadora? ¿No se pensó de verdad en eso? Porque hemos creado las condiciones para que suceda.

¿Nadie lo advirtió dentro del Govern?

En nuestra vida civil no está asumida la discrepancia. Las élites que nos gobiernan no entienden que para ellos es mejor tener gente que les diga lo mal que lo están haciendo, pero sólo quieren aduladores. No se ha privilegiado desde el punto de vista institucional a las voces que contrapesaban el relato. No se han asumido razones del otro como un capital político, algo que debía pautar las decisiones que se iban tomando.

No aceptamos que el otro pueda tener ideas que nos aporten.

Por omisión o complicidad, los medios son responsables. Tiene que ver con la lectura de esos medios a través de las redes sociales y de cómo hemos decidido informarnos. Preferimos leer los medios que refuerzan nuestra posición ideológica. Hubo un episodio antes de 1 de octubre que me fascinó. El consejo de administración del diario Ara optó por no publicar publicidad institucional del referéndum del 1 de octubre. Hubo una campaña en contra de esa decisión. Algunos se dieron de baja porque no publican ese material. ¿Quiere esto decir —aunque no sabemos si es verdad—,que la gente compra un periódico por la publicidad que viene en él o lo lee para tener una mejor información y poder hacer un análisis más preciso de la realidad? La forma que tenemos de participar en el debate civil es buscando la adhesión entre los nuestros. Es una cuestión de baja calidad en el debate democrático. Es un fenómeno que deberemos estudiar: cómo elegimos medios que no cuestionan nuestro punto de vista sino que lo refuerzan, y tal vez los gobernantes actúan de la misma manera. Al no pensar en las razones del otro también olvidas cuál es su capacidad de actuación. El otro día leí el horroroso panfleto que escribió Fernando Savater sobre el discurso del rey, en el que decía que lo mejor del discurso era que no había introducido la palabra diálogo.

No hay nadie tendiendo puentes, bueno hay pero se les escucha poco.

Se les escucha poco. Electoralmente no han sido privilegiados y en un panorama progresivamente polarizado no interesan. Nos hemos acostumbrado al debate político como si fuera un partido de fútbol, y eso complica la solución, el cómo salimos de aquí.

Hay confusión entre el Estado y el Gobierno y falta prestigio en muchas de sus instituciones clave.

En el caso catalán, más: existe una sociedad civil que construye su mecánica de funcionamiento al margen del Estado, y eso es algo que el Estado tampoco entiende. Ha habido un largo periodo de descrédito de muchas de las instituciones clave. Eso hace que su capacidad para intervenir, por la legitimidad que la gente le otorga, no sea tan clara como en otras ocasiones. La crisis del Estado ha sido real, por la corrupción, por cómo los partidos políticos se han incrustado en organismos del Estado que debieron ser más independientes.

Esta pérdida de prestigio ha sido clave.

Hay un votante de Convergencia de toda la vida, moderado y de orden, que defiende el modelo social en el que vivimos, que llega a la conclusión de que puede saltarse la ley. De que saltársela es lo mejor para él y lo más justo. Uno de los motivos por los que se llega a esa conclusión equivocada es debido a la falta de prestigio de las instituciones. No han sabido regenerarse, ¿Cómo voy a otorgar autoridad a un sistema que sabemos que en parte está podrido por la corrupción?

Se ha perdido el control del lenguaje. Se habla de golpe de estado, de estado de excepción, etc. Todo está situado en unos máximos. Si los discutes eres un traidor.

Tiene que ver con la educación democrática. Es un poco decepcionante que después del período más largo que hemos vivido de democracia en siglos, aún no hayamos consolidado una educación del funcionamiento del sistema y de las palabras, o del cuidado que hay que tener con el uso de las palabras sagradas en la mecánica democrática. Hace unos años se puso de moda el story telling y el relato y creo que ha sido nefasto, fue un falseamiento de la vida política, era como si la política fuesen palabras. Lo importante no eran las acciones políticas sino tener un relato interesante. Eso aleja a la gente de la realidad, son más fácilmente instrumentalizables porque viven en un mundo de palabras y esas palabras mutan sus sentidos. No hemos tenido mecanismos de rectificación, no hemos sabido invertir la dinámica en virtud de la cual el poder nos iba imponiendo su propio diccionario. Escribí un libro denunciando lo que me pareció una deriva en algunos de los intelectuales más reconocidos de Cataluña convertidos en orgánicos del procés. No esperaba que me aplaudiesen. Pero debía restablecerse la dignidad de esa palabra: intelectual crítico. Hay una nueva hegemonía intelectual relacionada con el poder que ha limado la parcialidad de la crítica interna.

¿Podría ayudar en el aterrizaje en la realidad una solución satisfactoria en el reparto económico de las autonomías? ¿O ya es tarde?

Nunca es tarde. Necesitamos una solución política para salir del colapso institucional y regresar a la normalidad que es algo que las sociedades Española y Catalana necesitan. No podemos vivir durante periodos largos con un clima de tensión emocional y de perversión de lenguaje como en el que estamos. Cualquier medida inteligente para que la vida política sea más eficiente ayudará a desacelerar el nivel de emocionalidad en el que estamos instalados. Eso es lo que esperamos de los políticos. Lo que espero de ellos es que si hay un problema con los trenes de cercanías en Barcelona lo resuelvan. Me parece difícil que se sienten a hablar sobre si puede haber un referéndum. La única manera de que la ciudadanía pueda dejar de pensar en Ítaca y comience a pensar en que su tren pueda salir puntual es que su tren salga puntual. Si hay una reivindicación que puede ser compartida sobre las políticas ferroviarias, pues los gobiernos la compartan. Si hay un problema de financiación en los servicios traspasados por el gobierno entre las comunidades, pues que arreglen eso.

Tenemos un Estado cuasi federal pero no sus ventajas. Las autonomías, o como lo queramos llamar, no participan en la construcción del Estado común desde un pacto de lealtad.

Hay lealtad en el pacto de 1978, pero se va degradando por diversos motivos. Veintitrés años de pujolismo son determinantes en la dinámica catalana. No es tan importante el reconocimiento de la plurinacionalidad, pero eso es opinable. No se ha trabajado lo suficiente en que la diferencia cultural sea asumida como patrimonio de todos. Si lo situamos en el plano de la identidad tenemos un problema porque sabemos que es un mal camino. Si lo planteamos en términos de culturas y lenguas compartidas puede formar parte de nueva lealtad que es necesaria.

¿Cree que existe el consenso similar al del 78 para una reforma a la Constitución?

Estamos muy lejos del 78 porque estamos mucho mejor que en el 78. La consciencia de la gente que participa en la forja de aquel consenso parte del convencimiento de que ha habido mucha mierda durante demasiados años y que el país no puede seguir instalado en un clima de esa naturaleza. Los partidos eran aún estructuras sanas. Hay un cierto patriotismo de que debemos arreglar esto y de que cuantos más estemos en el proceso de arreglarlo, mejor. Hoy no estamos en esta coyuntura. En los últimos años hemos vivido una degradación del sistema para la que no se han introducido reformas de peso y es obvio que el problema catalán ha provocado una crisis institucional que necesita una solución. Puede ser una votación excepcional. Unas elecciones autonómicas o unas generales no lo resuelven. Una votación excepcional sería la renovación del contrato territorial y eso pasa por una reforma constitucional que deshaga el nudo creado porque si no se deshace el nudo, cada parte tira y la cuerda esta se romperá y lo que queremos es deshacer el nudo.

¿Se puede decir que todo nace de abajo y que el poder se suma después para controlarlo o es un movimiento que nace desde el poder y las élites?

El independentismo es algo que con mayor o menor presencia ha existido durante décadas con una presencia escasa. En Cataluña ha existido siempre. Ha habido gente que nunca ha dejado de abanderar la reivindicación de la autodeterminación y ha llevado la bandera de la ruptura. Llega un momento que ese mundo conecta con los hijos del pujolismo y se hace mayoritario en la sociedad movilizada. Eso se ha instrumentalizado por las élites. Las élites ven en la aceleración de ese movimiento su forma de perpetuarse también. Sería reduccionista decir que es un invento de las élites. Se vendió como una revuelta de las clases medias con la paradoja de que las clases medias no querían que cambiara nada. Hay una escena que muestra cómo para esas clases medias el proceso ha tenido algo de lampedusiano. El día que algunos trabajadores de la sede central de la Caixa cortan la Diagonal, salen al grito de “las calles serán nuestras”, que es uno de los lemas de la CUP. ¡Pero hombre si las calles ya son vuestras y siempre serán vuestras!

¿Va Cataluña hacia un euroescepticismo? Empiezan a sonar las frases ‘Europa nos ha traicionado’ o ‘ya no queremos estar en Europa” ¿Eso es aún minoritario?

Creo que por suerte es muy minoritario. Es el discurso de la decepción ante lo que ha sucedido. En lugar de asumir las flaquezas propias, transfieres la responsabilidad. Como ya no la puedes traspasar a Madrid las traspasas a Europa porque no nos ha ayudado Es una respuesta banal porque es una respuesta brexiter.

Jordi Amat, escriptor
“Nos hemos acostumbrado al debate político como si fuera un partido de fútbol, y eso complica la solución” © SANDRA LÁZARO

Perlas informativas del mes de diciembre 2017

6 enero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Jerusalén no es Israel

En el informativo de las 21:00 h. en Antena3, día 9 de diciembre, al hilo de la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital israelí, presentan una crónica donde en el subtítulo aparece “Jerusalén, Israel”.  Parece que Antena3 actúa a las órdenes de Trump, la anexión israelí de la ciudad de Jerusalén está rechazada y condenada por la comunidad internacional y así queda reflejada en la resolución 478 del Consejo de Seguridad de la ONU, que la consideró contraria al Derecho internacional.

Garras de Stalin

Durante la guerra civil española, 3.500 niños fueron enviados por sus familias a Rusia para protegerse de la violencia de la guerra. Allí crecerían, vivirían la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, lo que les hizo objetivo de interés para la CIA cuando volvieron a algunos a España, todavía bajo el franquismo. Pues así titula la historia de estos niños El País el 14 de diciembre: “Niños de Rusia entre las garras de Stalin y los ojos de la CIA”. ¿Imaginan a España acogiendo a miles de niños sirios que huyen de la guerra de su país y la prensa titulando “entre las garras de Rajoy”?

Maduro prohíbe partidos

En la edición digital del 21 de diciembre aparece el siguiente titular: “Maduro da el primer paso para la prohibición de los partidos políticos”. Cuando pinchamos en el título y vamos a la noticia el titular ya es otro: “El chavismo amenaza a la oposición venezolana con excluirla de las elecciones”. Cuando leemos la noticia vemos que dice que la Asamblea Nacional Constituyente (no Maduro) ha aprobado un decreto para que los partidos que boicoteen unas elecciones deban reinscribirse para participar en las siguientes. No encontramos nada de la “prohibición de los partidos políticos”.

Maduro prohíbe los partidos
Maduro prohíbe los partidos

Periódicos para envolver regalos

Dónde hemos llevado el periodismo que un periódico alemán ha triunfado destinando dos de sus páginas a imprimirlas en colores para que sean utilizadas para envolver regalos. Se me ocurren algunos españoles que podían dedicar todas sus páginas y así tendrían más éxito.

Papel de regalo en los periódicos
Papel de regalo en los periódicos

España

Si eres mujer, mejor no seas inteligente

¿Eres o te consideras una mujer inteligente? Pues, según El País del 4 de diciembre, tienes un problema. Lo titulan “La soledad de las mujeres inteligentes” y vienen a decir que los hombres no te van a querer (“Cuando una chica demostraba ser más inteligente que los chicos, por “arte de magia” dejaba de ser tan atractiva a los ojos de los hombre”). Todo un mensaje para la juventud: si eres hombre, tendrás éxito y rechazarás a las mujeres inteligentes; si eres mujer, te rechazarán los hombres y te quedarás sola.

El ABC vota

No hay como ver la portada de los periódicos para saber quiénes son los suyos en cada momento.

Portada del ABC en la jornada de reflexión
Portada del ABC en la jornada de reflexión

Culto a la personalidad

Este Kim Jong-un, siempre con su culto a la personalidad ( Tuit El País, 13 de diciembre).

Moneda del rey Felipe VI
Moneda del rey Felipe VI

Huelgas que nos fastidian

Ante todo neutralidad y llamar al derecho de huelga por su nombre: “fastidiarte las navidades” ( El País, 22 de diciembre). Por supuesto vale para todas las huelgas: fastidiarte la consulta del médico si es una huelga sanitaria, fastidiar las clases de tu hijo si es una huelga de educación, fastidiarte las calles si es una huelga de limpieza… Es lo que tienen los obreros, que cuando paran de trabajar fastidian mucho.

Huelgas navideñas en El País
Huelgas navideñas en El País

Bancos y pasos de cebra

Atención, estamos salvados gracias a las fundaciones privadas y los bancos que se desvelan por nosotros con grandes proyectos sociales como… un paso de cebra. Por supuesto, inaugurado con el boato que una gran de obra de esa envergadura requiere ( El Comercio, 22 de diciembre).

Fernando Alonso inaugura un paso de cebra
Fernando Alonso inaugura un paso de cebra

Que aquello no era verdad

Pues eso, que lo que contamos hace unos días nos lo inventamos (El País, 28 de diciembre).

El País: portada de rectificación
El País: portada de rectificación

El País: rectificación
El País: rectificación

Tres décimas

Obsérvese en el gráfico de este tuit de Mariano Rajoy el 29 de diciembre cómo afecta a la columna de España una variación de tres décimas.

Tuit gráfico Rajoy
Tuit gráfico Rajoy

Análisi gráfico tuit Rajoy
Análisis gráfico tuit Rajoy

Nos dejan pagar nuestro análisis

Qué bueno es nuestro gobierno, que nos deja que nos hagamos las pruebas de VIH pagándolas de nuestro bolsillo. Tuit de la ministra de Sanidad el 29 de diciembre.

Tuit ministra VIH
Tuit ministra VIH

Medallas periodísticas

¿Para qué vamos a ponernos dramáticos si podemos ponernos unas medallas periodísticas? Tuit del 31 de diciembre.

Tuit medalla periodística
Tuit medalla periodística

Nunca se lo perdonaremos

5 enero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Puede ocurrir que  una ‘drag’ vestida de peluche en una Cabalgata de Reyes se convierta en un escándalo nacional. Puede ocurrir que un corrupto vestido de traje malversando fondos en una Cabalgata de Reyes sea aplaudido, le voten y le paguen el sueldo. Puede pasar que una ‘drag’, disfrazada de animal, en una de las dieciséis carrozas de un desfile de barrio de Magos de Oriente, sea una amenaza. Puede pasar que la trama Púnica también se lucrase con las cabalgatas, pero eso ya no escandaliza. Es una más.

Recuerdo aquellas informaciones sobre  las presuntas irregularidades corruptas en el patrocinio de las cabalgatas de Reyes de 2010, 2011 y 2012 en Madrid. Tan obsceno como corromperse con la visita del Papa o las ayudas a los países pobres. No vi decir que era una ofensa a la tradición cristiana a los que ahora se rasgan las vestiduras con el escándalo ‘drag’. Eso sí, la condición sexual o la vestimenta de una actriz en una de las muchas carrozas puede “confundir a los niños”, a los que luego les harán memorizar el “no robarás”.

Verán llenarse la boca, llevarse las manos a la cabeza y  hasta amenazas de muerte por el escandaloso caso de la ‘drag’. No moverán un dedo por el comienzo de año con subida de la luz, del gas, del agua, del teléfono o de la gasolina. Ni por el 7% de contratos fijos, ni por el enésimo caso de corrupción, mientras Europa nos dice que no cumplimos ni una sola de las medidas propuestas contra el saqueo. Pero estamos que lo petamos con la recuperación y tenemos un Gobierno cada vez más transparente. Nadie diría que si una ‘drag’ es apariencia y transformismo, España es cada vez más ‘drag’.

Pero ocurre que rascas un poco y sale lo rancio. Ese respeto a la diversidad de boquilla, con esa homofobia, ese odio primario, ese ataque a lo distinto y a la libertad. Esa España cavernaria, que aún la tenemos y la sufrimos. Esa hipocresía, hablemos claro. Esa exageración de lo que conviene, porque estamos atentos a que Carmena y los podemitas alteren el orden establecido, perviertan las buenas costumbres y hasta trunquen la ilusión de la infancia.

Que estos rojos son unos comeniños, oiga. Los podemitas quieren acabar con las Cabalgatas de Reyes, con la Semana Santa, te quitarán los pisos vacíos, todo lo que pase de los mil euros de sueldo y están a las órdenes de Maduro y de Irán. Igual que Zapatero iba a entregar Navarra a ETA o Rusia quiere desestabilizarnos con sus robots. Ya solo nos faltaba que Carmena ganara la alcaldía y ahora quiera confundir a nuestros hijos y volverlos mariquitas en una tarde de Reyes. Por ahí no paso. Eso nunca se lo perdonaremos.

Para cuñados del franquismo: la guía de un tuitero contra los tópicos de la dictadura

2 enero, 2018

Fuente: http://www.publico.es

¿Tu vecina dice que con Franco se vivía bien? ¿O te cruzas con el típico que en el bar dice que con Franco no se pasaba hambre? Si te sientes identificado, el tuitero @_ju1_ te propone un hilo de su cuenta de Twitter en el que explica una serie de datos “erróneos” referentes al franquismo, comparándolos por los ofrecidos por la Fundación BBVA, entre otras fuentes. Aquí puedes leer el hilo completo.

 

“Hay muy pocas soluciones alternativas a la reforma constitucional”

22 diciembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Santiago Muñoz Machado (Pozoblanco, Córdoba, 1949), es un jurista dedicado a la cultura que encuentra tiempo para casi todo: catedrático de Derecho Administrativo, miembro de la Real Academia Española y de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, entre otras actividades. Acaba de publicar Hablamos la misma lengua (Historia política del español en América desde la conquista hasta la independencia). Pero la conversación tiene más que ver con un libro anterior, Catalunya y las demás Españas (también en Crítica). Acaba de publicar un libro de 787 páginas sobre el castellano en América Latina.

¿Puede ser el idioma un medio para comunicarse y servir otras veces de barrera?

En el libro cuento cómo el idioma fue una barrera para los españoles que llegaban a América que se superó paulatinamente hasta establecerse como lengua general. Fue un esfuerzo de más de tres siglos. Fueron los españoles los que aprendieron las lenguas indígenas y no al revés. Las lenguas comunican pero también incomunican. Esa puede ser la experiencia de este estudio. Los españoles llevamos a América cosas que nunca habíamos tenido aquí: una lengua común y una unidad jurídica que no existía debido a los foralismos. Fueron dos grandes aportaciones. Ahora, el español lo hablan 500 millones de habitantes en el mundo y, sin perjuicio de fomentar y mantener las lenguas regionales, que son un patrimonio que debe preservarse y cuidarse, no parece políticamente lo más sensato empeñarse en excluir un buen conocimiento del español de la formación de los ciudadanos de aquellos territorios.

¿Cómo hemos pasado a percibir esa riqueza idiomática y cultural como un problema?

Porque llevamos cinco años de protestas catalanas, menosprecios en algunos casos al resto delos territorios y ciudadanos españoles, de políticas erráticas y de deslealtades, de falta de afecto desde Catalunya, o de los grupos nacionalistas catalanes al resto de España. Es natural que haya una reacción. Esto no existía antes a pesar de lo mucho que los nacionalistas catalanes imputan esa queja al resto de España. Antes no existía un desafecto, ahora se está notando más. Es una reacción lógica ante tantos estímulos negativos.

¿Se puede reconstruir la relación? ¿Necesitará tiempo o ya es muy difícil?

Sí, perfectamente. En primer lugar es necesario evitar las crispaciones. Dicen los nacionalistas catalanes con mucho orgullo que no ha habido en ningún momento violencia y que se han aplicado métodos democráticos muy pacíficos, pero no es verdad. La violencia no consiste solo en pegarse garrotazos, consiste también en mantener argumentos intolerables e intolerantes y mantener una rigidez absoluta en la negociación sobre la integración con el resto del Estado. Hay que dejar esa actitud por las dos partes y buscar puntos de encuentro, que los hay.

El título de su libro ‘Cataluña y las demás Españas’ reconoce una pluralidad nacional.

No, reconozco que Catalunya es una España, una parte de España y que además de Catalunya hay otras Españas dentro del territorio del Estado. Quiero decir con esto que España es muy plural y que tiene muchos territorios que cuentan con una historia propia, que han tenido autogobierno en tiempos pasados y que esa historia marca la diferencia entre los demás territorios. Eso es lo que significa Catalunya y las demás Españas. También invoco las Españas porque es una fórmula de referencia al territorio del Estado que se ha usado mucho en la literatura y en la legislación de los siglos medievales y modernos. La clave para salir de esta crisis es la reforma constitucional, sobre todo el Título VIII.

¿Es un melón difícil el que quedó sin resolver en 1978?

Es difícil pero no tanto. Se arguye por parte del Gobierno esa historia del melón, que no (se) sabe a dónde nos va a llevar, pero me parece que es una excusa no válida, no útil. Hay que iniciar la reforma sin tenerla toda en la cabeza desde el primer día. Tiene que ser el resultado de una negociación. No podemos dibujar un final hasta que no lleguemos a ese punto. Pero tiene sus dificultades porque las fuerzas políticas ahora en España están muy encontradas y hay mucho populismo y nacionalismo que no había en el mismo grado en 1978. Pero la verdad es que si lo piensan un poco y lo estudian, cosa que no han hecho, verán que hay muy pocas soluciones alternativas a la reforma constitucional. No es necesario manejar un abanico de posibilidades cuando estamos en un momento en el que unos piden la independencia, algo imposible en términos razonables y constitucionales. El sistema de autonomías ha funcionado bien, de modo que lo que hay que hacer es ver qué hay que mejorar en ese sistema autonómico.

¿Hay peligro de regresión? ¿Algunos sectores del PP quieren aprovechar la reforma para reorganizar las autonomías?

Regresión es una palabra un poco gruesa si se entiende por ello un retorno a la centralización estricta. No hay nadie en este país de ningún partido político que crea que hay que volver a recentralizar. Lo que sí se oye es que el encaje de las autonomías en el Estado consiste en que la posición del Estado sea distinta de cómo es actualmente en algunas materias, tal vez revisando las posiciones del Estado se puedan conseguir economías más eficaces y una gestión mejor de algunos servicios de interés general.

El historiador Santiago Muñoz Machado.
Santiago Muñoz Machado, catedrático de Derecho Administrativo y miembro de la Real Academia Española y de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. MARTA JARA

¿Qué aspectos debería tocar la reforma de la Constitución?

El Senado. Siempre se señala al Senado como la primera pieza que hay que retocar y, en efecto, hay que retocarla. Después, en el Título VIII hay que revisar todo el sistema de reparto de competencias, que está muy defectuosamente planteado técnicamente, y eso incluye que se definan mejor las competencias del Estado en la Constitución y que deje la Constitución a los estatutos de autonomía la definición o la determinación de las competencias de las propias comunidades autónomas. Bueno, también hay que cambiar el régimen de los estatutos de autonomía, quiero decir que ahora son simultáneamente leyes orgánicas del Estado, y eso hay que revisarlo, hay que replantearlo para utilizar una fórmula que se parezca más a la que es común en los sistemas federales.

Tenemos un cuasi Estado federal, pero sin todas las ventajas del Estado federal. Algunos historiadores que he entrevistado sostienen que no tenemos una relación de ida y vuelta, las autonomías participan poco en la gestión del Estado. 

Sí, participan poco en las decisiones del Estado. Hay dos maneras de hacerlo; una, a través del Senado con una participación directa de las autonomías en la legislación del Estado cuando afecta a sus competencias. Después estaría la participación de las comunidades autónomas en algunos tipos de órganos reguladores, con mayor presencia en la Comisión del Mercado y de la Competencia, por ejemplo, o en organismos como el Tribunal Constitucional, que también se puede revisar para que haya una representación mejor de las comunidades autónomas, o en otro tipo de órganos constitucionales. Pero también hace falta constituir, crear, hacer que funcionen mejor órganos de relación intergubernamental, como la Conferencia de Presidentes, y que se reúna con más frecuencia.

Santos Juliá hablaba de la necesidad de un pacto de lealtad de las comunidades con el Estado y del Estado con las comunidades.

La Constitución es el lugar del pacto para la lealtad. La Constitución supone una norma aceptada por todos y que todos se comprometen a cumplir. En eso consiste la lealtad, no en procurar buscar subterfugios o circunvalaciones para desatender las determinaciones de la Constitución. Estoy de acuerdo en que la lealtad es algo esencial para el funcionamiento de un sistema de autonomías, pero no mejora porque se haga un pacto distinto a la Constitución.

Algunas partidos, Podemos y Comuns, proponen un referéndum pactado. Miquel Iceta habla de una reforma constitucional y un referéndum nacional que si en Catalunya saliera “no” se podría hacer una consulta específica. Usted propone una reforma constitucional y otra del estatuto catalán simultáneas que exigirían dos referéndums, uno nacional que incluiría a Cataluña, y uno específico de Catalunya sobre su estatuto.

Sí, es la tesis que sostengo en mi libro Catalunya y las demás Españas, y que afortunadamente veo ahora muy extendida y aceptada. Ya no soy solo yo el que habla de que esa es la solución. Es frecuente escucharla en las tertulias de radio o leerla en los editoriales de los periódicos. En el de El País, por ejemplo, la he visto como un criterio de su propia línea editorial. En mi condición de promotor y defensor de la fórmula, creo que es la única salida posible.

Se percibe un cierto cambio de fondo en el PDeCAT y en ERC, da la sensación de que hay una modificación del discurso, que se va a una cierta pausa. ¿Usted percibe lo mismo? ¿Se abre un espacio para buscar soluciones alternativas?

Sí, creo que ese espacio se ha abierto, a pesar de que se oye a los representantes políticos catalanes, a los que han defendido la independencia, decir que no ha pasado nada, que es un proyecto a largo plazo. Es una interpretación a posteriori de un fracaso. Lo que ha ocurrido es que pretendían que la declaración de independencia llegara a la constitución de una república independiente y eso no ha ocurrido. Se han dado cuenta tardía y torpemente porque no habían estudiado lo suficiente ni valorado lo que significa un Estado, la fuerza del Estado y de los resortes institucionales de los que dispone. Es una valoración para no admitir el fracaso.

Ahora lo han reinterpretado al decir que era una declaración simbólica y una mera escaramuza para medir fuerzas. Son banalidades. Ante este fracaso no creo que vuelvan a intentar de modo inmediato reiniciar el camino y lo que ocurrirá es que tendrán que abrirse a una solución. Hace poco participé en un coloquio del Club Siglo XXI, en el que estaban Mas y Montilla y algunos otros representantes de las fuerzas políticas catalanas, y lo dije delante de ellos. Aquí hay dos alternativas: la independencia, que no la habrá nunca mientras el Estado español mantenga la fortaleza que tiene, cualquiera que sea el avance del independentismo en aquella región, o buscar fórmulas de articulación de Catalunya en el Estado. Y esto tiene un nombre. Esa articulación se hace mediante una norma que se llama estatuto de autonomía. Si se han aburrido de llamar al estatuto de esa manera se puede buscar otra denominación, pero al final lo que hará falta es que Catalunya cuente con una norma, llámese como se llame, que defina sus instituciones, es decir, sus estructuras de poder, que determine sus competencias, fije las relaciones con el Estado y establezca las garantías de estabilidad de su propia autonomía.

El historiador Santiago Muñoz Machado.
El historiador Santiago Muñoz Machado, durante la entrevista . MARTA JARA

Entre los dos millones de personas que han apoyado el proyecto ─aceptando las cifras del referéndum del 1-O, que era unilateral y sin ningún tipo de garantías─, habrá de todo: gente ilusionada y gente enfadada. ¿Cómo se les puede recuperar?, ¿Cómo contarles que no es posible la independencia y que todo se aplaza sine die?

Ese será el problema de los que han promovido todo ese movimiento, es un problema de ellos. Pero la recuperación de una parte de esa población es cuestión de que cambie la coyuntura. Sabemos que en Catalunya hay de modo persistente un 30% de la población más o menos que tiene el independentismo en la genética, que mantiene la voluntad de separarse de España. Lo que va del 30% al 50% es una masa fluctuante de gente que lo es o no lo es dependiendo de las ofertas. De esos dos millones de personas no creo que todos sean independentistas, hay personas que sería fácil llevarlas a opciones menos radicales, de búsqueda de nuevas formas de integración. Quizás los dos millones que votaron lo que querían era decidir y nonecesariamente la independencia. Eso que llaman “decidir” es una cosa un poco abstrusa.

El problema de fondo se mantendría a no ser que se aproveche la crisis para hacer una reforma de la Constitución y de más cosas que permitan que el Estado sea más atractivo.

Hay que buscar una solución que sea atractiva para al menos un 20% más de catalanes y poder tirar un poco de tiempo, una solución que sirva para otros 40 años. Tiene que ser una solución que les resulte atractiva a ellos y al resto de España, porque las comunidades autónomas tienen algo que decir en todo esto.

Entre lo mejorable está la separación de poderes, que no está clara o, por lo menos, sufre de una gran contaminación. Tampoco ayuda que un partido imputado por corrupción esté dando lecciones de legalidad.

Eso ya es pura política. La separación de poderes existe en España. No soy quién ni me meto en las cuestiones de la conducta de los partidos, pero la separación de poderes existe, está establecida en la Constitución, y el Poder Judicial es un poder independiente. Lo que ocurre es que en los periodos en los que los gobiernos tienen mayoría absoluta se difumina esa separación. El Parlamento no funciona con suficiente independencia, sino que depende de las iniciativas del Gobierno. La presunción de que el Gobierno interfiere en las decisiones de la justicia es una imputación exagerada, normalmente no ocurre. En España hay 5.000 jueces que tienen ideas políticas y votan a los diferentes partidos, a los que es muy difícil convencer de que fallen de un modo prevaricador para ayudar a una corriente política determinada. Y quien cree que los jueces, no sé, cualquier tribunal, pueden ser influenciados todos los días. No digo que en alguna ocasión en asuntos de extrema importancia política no se dejen influenciar por las presiones. Son seres humanos, pero, en general, quien esté en la práctica judicial de cada día, sabe de sobra que mientras más recomendaciones, peor.

En los casos del Govern preso y de los Jordis, la aplicación de delitos de rebelión y sedición puedan estar forzados políticamente. ¿Está justificada la prisión incondicional sin fianza?

Los jueces de instrucción españoles toman decisiones discutibles todos los días en materia de prisión provisional. Ocurre, claro, que los casos que resuelven no son tan llamativos como este sobre el que estamos hablando, pero el grado de libertad, de discrecionalidad que tienen los jueces para adoptar una u otra decisión es amplísimo. Son puntos de vista y la mayoría procura hacerlo del modo más objetivo. Me resulta llamativo que algunos jueces se hayan manifestado en los medios de comunicación contra la decisión de la jueza Lamela o incluso organizaciones de jueces que la han criticado no sepan que en esas cosas ellos mismos deciden todos los días con un margen de arbitrio amplísimo. Lo que más ha sorprendido es la diferencia de criterio entre el Supremo, que dio una semana más a la defensa, y la Audiencia Nacional, o la manera de aplicar la prisión. Si yo hubiese sido … a lo mejor tendría un criterio distinto del que ha tenido la señora jueza, y más próximo al del Tribunal Supremo. Me parece que podían adoptarse medidas adicionales menos gravosas que las que ha adoptado la jueza de la Audiencia Nacional, pero es cuestión de criterios. Los jueces están habituados a adoptar decisiones de prisión provisional todos los días, algunas de una duración desmesurada, y que no se critican cuando se trata de casos que a la ciudadanía le parece que son delitos horribles, poniendo en juego la presunción de inocencia por más que reproblable que sea el personaje.

Aparte del problema territorial ¿se puede decir que la corrupción es el mayor problema que tiene la democracia española?

Sí, sí, por lo menos uno de los mayores. La descentralización contribuye a que haya más salpicaduras de corrupción. Cuando son los gobiernos locales los que tienen que adoptar decisiones económicas importantes en materia de urbanismo es más fácil utilizar mecanismos de corrupción. Otras veces, la corrupción no consiste en quedarse con el dinero ajeno, consiste en adoptar decisiones y resoluciones que son injustas.