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“El problema del PP no viene del postfranquismo, viene de la corrupción”

17 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Santos Juliá (Ferrol, 1940) es un catedrático e historiador de reconocido prestigio con obras de referencia como Manuel Azaña. Una biografía política y  Historias de las dos Españas, entre otras. La entrevista se celebra en su despacho, un apartamento invadido por los libros. Escribe en un ordenador último modelo. Al terminar la conversación, que se extendió más de la hora, hablamos de las críticas y de los déficits de la Transición. “Duró un año”, dice como defensa de aquel periodo, “el resto de los defectos del sistema político español son inherentes al desarrollo de la propia democracia”.

¿Estamos viviendo la peor crisis desde… 1979, 1981, la peor crisis territorial desde la Guerra Civil, desde el 98?

Bueno, territorial, sí, en cuanto a la unidad del Estado. Es lo más grave que ha ocurrido. Hay un momento. Indudablemente, la Guerra Civil está fuera de consideración aquí. No fue una crisis, fue la quiebra total de la posibilidad de convivir en paz. Habría que remontarse a la crisis de 1934 con Catalunya, que afectó a la otra democracia española del siglo XX, a la República.

¿Cómo le explicamos a un extranjero que Catalunya, que goza de una autonomía que tienen pocas regiones en Europa, quiere ser independiente? Hace unos días, el ex primer ministro de Francia, Manuel Valls, explicó en la televisión de su país que Catalunya tiene una policía propia, una televisión autonómica, el catalán se enseña en las escuelas y el castellano está casi al nivel del inglés o del francés.

Igual. No casi, igual.

¿Cómo teniendo el mayor grado de libertad y autonomía se plantea la independencia?

Hay un problema de fondo que se puede abordar desde distintos puntos de vista. El primero es que cuando un Estado tiene, en el sentido en el que lo utilizan los politólogos, fragmentos de Estado con un ámbito territorial específico, bien señalado y con la posibilidad reconocida en la Constitución de construir un poder de Estado dentro del Estado, la clase política que se forme dentro de ese fragmento tendrá siempre una presión, que vendrá de algunos sectores de la sociedad y de la misma clase política, a separarse y constituirse en Estado. A no ser que haya un pacto federal o confederal que obligue a la lealtad de cada uno de los fragmentos para no romper la unidad del Estado.

El problema que tiene hoy el Estado español es que por la propia Constitución y su desarrollo ha atribuido poderes de Estado a unas comunidades sin garantizar al mismo tiempo la obligación de lealtad a ese Estado. Tenemos un Estado federal sin instituciones federales, débil para mantener la unidad si hay una política de uno de esos fragmentos de Estado dirigida a separarse del Estado.

Una de las diferencias que tenemos con otros Estados federales es que en ellos las partes participan en el todo.

Participan más en el todo.

Aquí es casi unidireccional, ¿no?

Sí, claro. Cuando se abren las Cortes y se trata de la constitución territorial que el Estado va a tener, se emplea tres veces más la palabra “autonomía” que “solidaridad”. Las regiones que así eran reconocidas en la Segunda República se convierten en comunidades autónomas, cada una con un Estatuto de autonomía. La argamasa que va a consolidar el conjunto se fía a la solidaridad. En el momento en que la solidaridad falla, la lealtad no tiene garantizada una vía jurídico política. No hay instituciones. El Senado no está diseñado para un Estado federal. Hace tiempo que necesitamos una reforma constitucional.

Lo que se está produciendo tiene su origen en el intento de los catalanes de ir hacia una especie de Estado confederal sin una reforma constitucional. El Estatuto de 2006 no es una reforma del primero, sino uno de nueva planta con cientos de artículos. Era la manera de forzar la Constitución sin reformarla. Fue un error garrafal del tripartito entre socialistas, Esquerra e Izquierda Unida, que seguimos pagando.

Estoy releyendo Historia de España, de Pierre Vilar. Habla de la importancia de la geografía en la creación de las distintas idiosincrasias, de cómo el centro no ha sabido pactar con unas periferias más abiertas a la modernización. ¿Nos falta cultura política para resolver el problema actual?

Bueno, podría aceptar eso hasta cierto punto, porque Catalunya no plantea en el siglo XIX ningún problema de conexión con el Estado, nunca. El problema empieza en torno a 1898, cuando arranca un catalanismo político que llevaba como uno de sus elementos fundamentales la reforma del Estado español. Lo que reivindica es lo que [Francisco] Cambó denomina “autonomía integral”, en el sentido de que las regiones tendrían autonomía en aquello que concernía a la vida de la propia región dentro de un Estado español más fuerte y consolidado.

Durante el periodo de la monarquía hasta la república, e incluso dentro de la república, el catalanismo político piensa que la fortaleza del Estado español depende de la autonomía regional. El juego está siempre dentro del Estado, aunque se consideren una nación singular, la nación catalana. Sobre el hecho diferencial se discutió mucho en el debate constituyente de la Segunda República. Ese debate nunca estuvo unido a una reclamación de separación o de independencia, sino de reforma del Estado con objeto de hacerlo más moderno, más democrático y, es curioso, más fuerte.

¿Jugó a lo mismo Jordi Pujol?

Jugó durante un tiempo. Ahí hay un debate en torno a la transformación del catalanismo en el tardofranquismo y durante la Transición. Hay quien sostiene que desde el principio el objetivo final, el objetivo estratégico era la independencia. En los discursos políticos explícitos, cuando Pujol viene a Madrid y habla en el Ateneo o en el Club Siglo XXI, o más importante, durante el debate constitucional, no aparece la separación y la independencia, o la autodeterminación como un derecho. Existe un discurso sobre la autodeterminación de las nacionalidades y las regiones. El PSOE y el PCE recurren a él a finales de los 60 y en los 70.

Si se tiene en cuenta el contexto en el que se está reivindicando se la puede denominar autodeterminación interna, no como separación e independencia. Es una autodeterminación que mira a la capacidad de cada uno de los llamados pueblos de España de participar en la construcción del nuevo Estado que ha de sustituir a la Dictadura, no hacer de esto un conjunto de 17 repúblicas. En ese sentido recuerda más a las palabras “autodeterminación” y “Estado” en los debates de la Primera República o de la Segunda República que a un derecho de autodeterminación por que hubiera una situación de colonialismo o de ocupación por un extranjero.

Parece que la élite política de Catalunya, por lo menos la independentista, ha renunciado a la modernización de España.

Sí, ha renunciado a jugar el papel propio que identificó al catalanismo durante un siglo. Lo que estamos viendo ahora es el fin del catalanismo político, porque el catalanismo político, tal como se entendió desde Prat de la Riba hasta Jordi Pujol, era el de crear una Catalunya libre, próspera, autónoma, que fuera una especie de ejemplo, de motor, una vanguardia en relación con el resto de lo que se llamaban los pueblos de España.

¿Cuántos pueblos?

Eso fue debatido, cada uno de estos debates tiene su interés, pero hay que situarlos en su momento. En los años 40, cuando la Dictadura está en su mayor uso del terror para someter a los ya vencidos, es decir, en los años peores que ha pasado España en siglos, porque hasta el triunfo de los aliados, y todavía después, aquí existía un estado de terror. En el exilio se piensa que el triunfo de los aliados va a suponer la caída de Franco. Se discute sobre el futuro Estado español.

La delegación del Consell en EEUU presenta el caso de Catalunya a la nueva ONU, con más o menos autorización de la delegación en Londres, en la que está Carles Pi i Sunyer. Quieren que el futuro del Estado se construya a partir de una confederación de cuatro naciones: Castilla, Galicia, Euskadi y los Países Catalanes. Envían un mapa de España a la ONU en el que están los llamados Países catalanes”, o sea, Catalunya, Valencia y Baleares. En ese mapa, Euskadi tiene buena parte de Navarra.

El exilio español de México responde que las naciones o nacionalidades españolas son por lo menos 12, porque están Galicia, Euskadi, Catalunya y Castilla, pero ¿es Andalucía Castilla? ¿Lo es Valencia? ¿O León? Aparecen primero los planos de Luis Carretero y después, de su hijo, Anselmo, en los que se contrapone el plano de las cuatro naciones al nuevo plano de 12, 13, 14 naciones.

De alguna forma, seguimos atrapados por ese juego de los mapas.

Esta es la cuestión. Los Carreteros, Luis y su hijo Anselmo, hablan de unión de nacionalidades ibéricas. La palabra “nacionalidad” es de uso corriente mucho antes de la Constitución del 78. Ellos leen la historia a partir de la formación de los reinos históricos, visigodos, etc. Por eso salen como nacionalidades Aragón y Navarra, que es la que sucumbe más tarde a la idea de imperio de los Habsburgo. Aquello estaba pensado desde una reconstrucción histórica que se realiza en función de lo que se quiere proyectar para el futuro, pero ahora tenemos a todas las comunidades autónomas que han impulsado políticas de construcción de identidad nacional. Tenemos los nuevos estatutos de 2006, 2008. Andalucía se define como una realidad nacional. Aragón se define como una comunidad o realidad nacional. Valencia, también.

¿Cómo salimos de esto si todas aspiran a ser o dicen ser realidades nacionales? La única manera de hacerlo en paz, si aún quedara un resto de aquella llamada solidaridad entre los pueblos de España, sería por un acuerdo de las comunidades autónomas. A lo mejor digo un disparate, pero habría que idear alguna fórmula para que las comunidades autónomas entraran, a través de alguna iniciativa, en un proceso de reforma de la Constitución o de un nuevo proceso constituyente.

Más allá de la posible responsabilidad del Govern, que carece de un mandato claro para la independencia unilateral ni va a tener reconocimientos internacionales, está la del Gobierno central y una parte importante del PSOE y Ciudadanos. Las leyes tienen que ser útiles, pero las leyes cambian. Si no, seguiríamos en la esclavitud.

Claro, las leyes cambian, pero en el momento en que hay un poder de Estado que se rebela contra el conjunto del Estado, el conjunto del Estado tiene que reaccionar ateniéndose a la fuente de su propia legalidad. Por eso creo que en el origen de esto hay una rebelión a la antigua usanza. No hay una insurrección armada, como la que se intentó en 1934. No hay un recurso a las armas para lograr la independencia. ¿Cómo lo llamamos? Lo he llamado ruptura, una quiebra, una parte del Estado decide por su cuenta. Esa quiebra de la solidaridad origina un problema constitucional. Recurrir a la Constitución y que el Poder Judicial actúe en función de la presunción del delito que se está cometiendo es de cajón. No hay otro recurso.

Pero a la vez se podría abrir alguna ventana.

Exactamente, pero las han cerrado todas. El otro día leí un artículo de Tomás de la Quadra que estaba muy bien, recordando a la Generalitat que tenía la oportunidad, a partir del artículo 166 de la Constitución, de presentar en el Congreso un proyecto de reforma de la Constitución. Pero no lo han hecho. Han vulnerando todas las leyes posibles, incluso las propias. Lo ocurrido el 6 y el 7 de septiembre [en el Parlament] es inconcebible en un Estado de derecho.

El historiador Santos Juliá.
El historiador Santos Juliá. MARTA JARA

No sé si por falta de idiomas o de actores con prestigio de una parte, los soberanistas se han hecho con el relato exterior, sobre todo en las televisiones. El Gobierno ha sido incapaz de explicar que el referéndum del 1-O carecía de garantías, que no se parecía al escocés.

Claro. El 1 de octubre es clave. No estoy en el secreto del asunto, pero tengo la impresión de que el Gobierno llegó a creer que había desmantelado la posibilidad de que la gente acudiera a los colegios y que hubiera urnas y papeletas. En el momento en que por el comportamiento de los Mossos, de dejar hacer y dejar pasar, y que intervengan otros ya que han venido, el recurso de aporrear a gente que va a votar es lo peor que se le puede ocurrir a un gobernante. Si te han sorprendido, lo que tienes que hacer es mantener el orden, impedir si puedes que entren, pero nunca recurrir a la porra para quitarle una papeleta de voto a una mujer, a un hombre, a un niño, a quien fuera.

Es que esa es la imagen que ha quedado.

Claro, y seguro que no ha habido los 800 heridos. No hay una foto sola de ninguna autoridad catalana visitando a un herido en un hospital. Hubiera bastado que alguien quedara tan herido por la actuación policial para que fueran todos a hacerse la foto. En ese caso, el Gobierno habría acabado en la ruina más absoluta.

En un país normal el ministro del Interior tendría que haber dimitido inmediatamente por no parar el referéndum y por la actuación policial.

Por lo menos poner el cargo a disposición. Ese gesto hubiera sido digno de tener en cuenta. Un ministro tiene que ser leal al Gobierno y solo sale cuando el presidente decide que salga, pero poner el cargo a disposición del presidente del Gobierno, sí, desde luego.

¿Cree que todo el mundo es consciente de que estamos en un territorio muy peligroso?

Sí, lo que pasa que miden de distinta manera el peligro según en qué posición se encuentren, como siempre sucede en los enfrentamientos civiles. El peligro en el que incurre quien hace la cacerolada, sale a la calle o interrumpe el tráfico merece la pena si progresa el proceso de independencia, o si el sector que lo está organizando piensa que, en la relación de fuerzas que tiene con los otros sectores, le va a dar una posibilidad de presionar más, de tener una mayor capacidad de actuación.

Aparte del problema del choque entre el Estado constitucional y el conjunto de las fuerzas que pretenden romper al Estado, hay otro problema interno, que es el de la relación de fuerzas entre los independentistas. Hay un sector muy catalanista y nacionalista, pero hay otro sector al que el catalanismo y la nación catalana le han traído sin cuidado hasta ahora. Eran anticapitalistas, antiEstado, antieuro, antiEuropa, antipagar la deuda. No hablo de memoria, está en sus escritos. Llaman a este enfrentamiento “primer momento deconstituyente del Estado español”. La independencia de Catalunya, en este caso, está sobrevenida a la estrategia de “deconstituir el Estado”.

El segundo momento, que está argumentado en escritos publicados, es el de la demolición del Estado español. Eso no tiene que ver con lo que defienden el PDeCAT o Esquerra Republicana; ellos quieren que siga un Estado español, lo que quieren es independizarse de ese Estado. Estamos en un momento táctico, en el que coincide el objetivo estratégico: separación e independencia. Al final o en un momento del proceso va a tener duros choques.

A esto se suman los catalanes que no quieren independencia. Es lo que decía Joaquín Sabina, que el conflicto puede ser interno, entre catalanes, no tanto Estado contra Catalunya.

Claro, claro, pero forman parte de la defensa de la Constitución. Eso se refiere a una quiebra de la convivencia dentro de la sociedad catalana, pero no es porque los otros tengan un proyecto distinto al soberanista, sino porque forman parte del constitucionalismo español.

La profusión de banderas españolas, las agresiones de Valencia, discotecas que ponen el himno nacional y se escuchan gritos de “arriba España”.

No digo que sea buscado, pero en parte está previsto. Si la bandera española se vuelve a identificar con grupos de extrema derecha que recurren a la violencia, un motivo más para todo lo que se está diciendo en relación con “España, Estado opresor”, otra demostración de que es así. A los constitucionalistas o a quienes pensamos que todavía es posible una reforma de la Constitución, esta identificación nos lleva a momentos que se pensaron superados, pero eso forma parte de la estrategia política del independentismo.

Siempre se ha dicho que el PP asumía toda la derecha, que la extrema derecha se sentía representada, de hecho hay gente del PP que podrían ser del Frente Nacional en Francia. A cambio de tener esa extrema derecha domesticada, carecemos de un partido democrático europeo como la CDU alemana. Aquí no existe alguien como Angela Merkel.

Hombre, creo que el PP ha gobernado de acuerdo con la Constitución. No diría que no hay un partido conservador demócrata en España, no. Hay un partido conservador democrático que es el PP. Lo que ha habido es el fracaso de la formación de partidos de extrema derecha al estilo que han tenido los austriacos, los holandeses, los alemanes y los franceses. Cuando se han querido montar partidos de este tipo nunca han pasado del 5% del electorado, ni del 3%. Hay un sector dentro del PP que sí se sitúa dentro del extremo de la derecha, pero nunca han tenido hegemonía dentro del PP, nunca han impuesto sus políticas en el PP. Yo no veo que el PP haya tenido una política como la que propugna en Francia el Frente Nacional.

Pero es un partido que no ha roto claramente con el postfranquismo.

El problema del PP no viene de ahí del postfranquismo, viene de la corrupción, pero eso ha afectado también a los catalanes. Si el PP está atravesando una crisis en su electorado, en su capacidad de volver otra vez a conseguir una mayoría que le permita gobernar cómodamente, no procede de haber desarrollado políticas de extrema derecha, sino de no haber respondido con la rapidez, más que rapidez, urgencia, y la profundidad requerida a los casos de corrupción que han florecido como setas. Ese es el gran problema de la clase política española, no solo del PP, que en las comunidades autónomas se han montado redes clientelares que han servido como una colusión de intereses privados con intereses públicos que han salido a la luz en lo peor de la crisis económica. Esto destruye al partido mejor pintado del mundo.

Las instituciones más importantes del Estado, que debían tener ahora un papel decisivo, como el Tribunal Constitucional, la Fiscalía General del Estado o el Tribunal de Cuentas, están contaminados. Parecen tan ocupados como Televisión Española.

El Tribunal Constitucional pasó un mal momento, pero su peor momento no es este. Ha tenido sentencias ejemplares. Como aquella que permitía a la Generalitat presionar en cierto modo y ofrecía al Gobierno la posibilidad de que se organizara un referéndum. O por lo menos no cerraba el camino. Otra sentencia ejemplar es la de la lengua, favorable a la Generalitat. Creo que ha habido un momento complicado, porque no era solo esta política de los partidos de colonizar otras instituciones del Estado, que efectivamente se ha dado.

Lo ha hecho también el PSOE.

Evidente. El PSOE empezó. Es que era aquello del “Montesquieu ha muerto”, celebremos el enterramiento.

¿Hay una verdadera separación de poderes en España?

Si no hubiera separación de poderes, ningún tribunal hubiera procesado nunca a la hija del rey. No soy tan de blanco y negro. La Fiscalía, por su propia definición institucional, es un poder jerárquico dependiente del Estado; sería menester que el fiscal general pueda ser nombrado a través de un procedimiento algo más complejo y que refleje no solo la política del Gobierno sino del Estado. Que no haya un Poder Judicial independiente en España lo niega la práctica diaria de los casos de corrupción política que salen y son juzgados.

Los jueces que no dependen del poder político hacen su trabajo con libertad, el problema empieza cuando dependen de ese poder para ascender. Ahí empieza la contaminación.

No necesariamente, porque la Audiencia Nacional ha tenido un papel fundamental en todo esto. Creo que ha dependido de dos cosas: de que la Guardia Civil y la Policía han actuado, y han actuado profesionalmente. No han tenido en cuenta mandatos políticos para sacar toda la corrupción a la superficie. Y en segundo lugar, el Poder Judicial ha funcionado. La crisis de la democracia representativa por la que hemos atravesado tiene que ver con cuestiones que pasan también en otras democracias. Los dos poderes que han mostrado una actuación más independiente y más autónoma han sido las fuerzas de seguridad y el Poder Judicial. ¿Cuántos casos de corrupción hay ante los tribunales hoy? Es verdad que van lentos, bueno, pero eso es la propia máquina judicial.

¿Por qué decir aquí “referéndum pactado”, como el escocés o el québécois, es mencionar la bicha? ¿No sería una solución a corto o medio plazo?

Bueno, es que aquí la cuestión sobre los referéndum pactados en una parte del territorio no se refiere tanto al hecho del referéndum como a quiénes son los que tienen que votar cuando se va a cambiar una Constitución.

Hay un propuesta de Miquel Iceta: cambiar la Constitución, que se podría conseguir en poco tiempo si hay voluntad política, y hacer una votación en toda España; si en Catalunya sale no, convocar otro especifico en Catalunya.

Es una variante de una propuesta que hizo Santiago Muñoz Machado sobre la necesidad de proceder en un proceso, que sería mejor si fuera simultáneo, a una reforma constitucional, que, por tanto, habría una intervención catalana, como habría intervención de todos los diputados y senadores, y simultáneamente a una reforma del Estatuto de autonomía de Catalunya, y que se refrendaran a la vez. Esa sería la fórmula del posible referéndum pactado. El problema del referéndum pactado es que una parte del territorio pueda modificar toda la estructura del Estado en la que el resto de los ciudadanos son también sujetos de soberanía.

El historiador Santos Juliá.
El historiador Santos Juliá. MARTA JARA

Pero sí se soluciona un problema para los próximos 50 años, reforzando la lealtad.

Tienes que reformar antes la Constitución. Lo que no se puede es poner los huevos en una sola cesta y decir, un referéndum pactado sin reforma constitucional. Podría haber una consulta, no vinculante, como aquella que propuso Francisco Rubio Llorente. El problema de la consulta no vinculante es que la gente se siente más libre de votar aquello que puede poner en mayor aprietos. Como no es vinculante, pues entonces… No vinculante pero que obligara a las partes a negociar para resolver el problema.

Las salidas de empresas ha supuesto un choque de realidad para mucha gente.

Un choque de proporciones colosales. Ha sido una política basada en mentiras. Cuando se enfrentan identidades nacionales construyes al otro con todo lo que lo hace odiable. Por eso les resultaba imposible pensar que las empresas se fueran con aquel al que odias tanto. Lo que se han encontrado es el desmentido radical a algo que habían garantizado que nunca pasaría. Lo decía [Artur] Mas, “le puedo garantizar que ninguna empresa saldrá del territorio de Catalunya”. Bueno, han salido. ¿Ha salido el vicepresidente económico Oriol Junqueras a dar una explicación a la gente de por qué está pasando esto?

Tampoco va a haber reconocimiento de ningún país de la UE, EEUU o Rusia.

No lo va a haber. No lo va a haber.

En el fondo hay un conflicto entre legalidad y legitimidad.

Una legitimidad de un gobierno que se siente sostenido por una opinión pública. Esa opinión es la que permitía al franquismo afirmar que tenía un poder legítimo en ese sentido, no en el democrático. Han arrasado la legitimidad democrática al cerrar el Parlamento. Como decía Anna Gabriel, no hemos venido aquí a perder el tiempo en parlamentarismo autonómico, el parlamentarismo autonómico se ha acabado.

En la CUP son los más honestos.

Porque lo dicen todo, pero cambian rápidamente. Porque el juego que se trajeron para prestar o no apoyo…

El famoso empate.

El famoso empate. Esa es la mentira más grande que hemos presenciado en política, es decir, no ha habido nada similar, y se lo tragaron y da igual. Que tres mil doscientas y pico personas voten de tal manera que haya un empate aritmético, 1.251 y 1.251, es imposible. Pero por arte de birlibirloque se convirtió en posible, y el que había dicho que el resultado de las elecciones no daba para legitimar el inicio del proceso a la independencia, Antonio Baños, le pegaron la patada. Era el cabeza de lista y desapareció.

La frase final del documento que firmaron en una sala aledaña del Parlamento dice “los representantes legítimos de Catalunya”. ¿Los demás?

No lo son para los que firman.

La diputada de la CUP Mireia Boya acusó a los Comuns de Ada Colau de ser traidores. Hay catalanes buenos y catalanes malos.

Aquí hay una tendencia a calificar todo de fascismo, pero cuando se estudia el repertorio de acción colectiva de los fascismos, que es amplio, que los fascistas no tomaron el poder de la noche a la mañana, Mussolini fue más rápido, pero a Hitler le costó años, hay un repertorio de acción colectiva. Cuando un sector se identifica a la nación y los demás son excluidos, no eres alemán si vas a casarte con una judía o un judío. ¿Qué es lo alemán? ¿Qué es lo catalán?. Si se identifica con un sector de la sociedad, eso forma parte del repertorio nazi de acción política porque a los que tenían connivencia con los excluidos se les excluía también.

Cuando los 72 diputados titulan su declaración, que la hacen además en un desprecio al Parlamento, porque la firman en una dependencia aparte, “declaració dels representants de Catalunya”, están excluyendo al resto de los diputados que no firman. El artículo “los” indica la totalidad: somos los representantes de Catalunya. ¿El que no firma no es representante de Catalunya? Pues si eso lo cree usted, está actuando como, no digo que sean nazis, pero recurren al repertorio de acción colectiva propio de los movimientos fascistas cuando identifican nación con lo que ellos son. Nosotros tenemos una historia trágica de esto, una historia de guerras, por haber identificado la nación con la religión católica, con la España verdadera. ¿Cuál fue la legitimidad de los que se levantaron contra la República? Creerse los únicos legítimos representantes de la nación española.

¿Cree que toda experiencia acumulada nos servirá para evitar un conflicto?

Pues no está sirviendo.

Más allá del conflicto político, ¿está descartada por completo cualquier solución balcánica?

Hombre, lo balcánico, más que solución, es la guerra. Tal y como hoy está planteado, esto va camino de un enfrentamiento grave. Los politólogos dicen que llegado a un nivel determinado de renta per cápita, una nación no entra en una guerra ni en rupturas violentas. Pues no es verdad. Puede ocurrir.

Alemania era una nación muy culta.

Alemania era la nación más culta de Europa, con permiso de Gran Bretaña y Francia, pero cuando una fuerza social en movimiento se identifica con la nación y es solo cuantitativa y cualitativamente una parte de esa nación, la capacidad destructora no tiene límites.

Para garantizar que no haya ningún conflicto armado es esencial que el Estado mantenga el control del monopolio de la violencia. En Catalunya tenemos a los Mossos y no parece que todos estén en el mismo equipo.

No parece. Aquí también hay otro precedente. En la Guerra Civil, en mayo de 1937, hubo una pequeña guerra civil en Catalunya, pero sobre todo en Barcelona. Son los famosos “hechos de mayo”: la Generalitat junto con los comunistas frente a CNT, más o menos unida con el POUM. Intervino el Gobierno de la República. Su intervención fue quitar el mando de los Mossos a la Generalitat. El orden público quedó en manos de las fuerzas de la República. Eso creó un conflicto entre la Generalitat y el Gobierno.

No estamos en eso. La ventaja del 155 es que es flexible, se pueden tomar medidas en función de cómo está la situación. La desventaja es que no es claro, que no te dice qué es lo que vamos a hacer o qué hay que hacer en función de la Constitución. Entonces dependerá mucho de la prudencia, de la proporcionalidad y de algo a lo que nunca se debe dejar jugar más allá de la cuenta: el azar. Es una historia de irresponsables, de gente que está jugando con fuego, de gente que va al precipicio y cantando porque después del precipicio está la aurora. En eso recuerdan a la CNT: después del abismo, después del incendio viene la aurora.

Ese es el juego de la CUP, que recibe esa herencia.

Parte de esa herencia, sí, parte.

Una última pregunta: ¿estuvo bien el rey en su discurso o le faltó algo?

Escuchándolo no me llamó la atención. Me pareció sorprendente por la firmeza, la seriedad, la rotundidad con que habló de la vulneración de la Constitución y de las leyes. Pero cuando terminó dije: “¿Ya está? ¿Es todo?”. Eso fue lo que me sorprendió. Y no porque no adoptara una posición política concreta que había que desarrollar, en absoluto, porque ese no es su papel.

Creo que hasta el momento y en la crisis que hemos atravesado, el rey ha cumplido con la función que la Constitución le señala. Pero dentro de una estructura discursiva que estuviera dirigida a todos, pudo haber prolongado algo más, no mucho más. La Constitución le atribuye un papel moderador, arbitral, que no está tampoco muy claro en qué consiste. Pensó que esa parte de su función sería mejor no tocarla, y cumplió la otra, que fue llamar la atención sobre la vulneración de la Constitución, en lo que estoy totalmente de acuerdo. Sin entrar en mecanismos de arbitraje o moderación, que es complicado, quizá un recuerdo de lo que ha significado el trabajo conjunto de Catalunya y del resto de los pueblos de España en la construcción de la democracia, el papel de los catalanes en la oposición al franquismo, una llamada a la reflexión, a la prudencia, que todo es posible dentro de la ley y de la Constitución, incluso la reforma de la Constitución. Eso podría haber completado la firmeza y la fortaleza del discurso. Sin menguarlo, todo lo contrario, completándolo.

Esta entrevista forma parte una serie de conversaciones con diferentes expertos, historiadores y académicos. El objetivo es ofrecer un panorama de las diferentes sensibilidades que existen en torno a la cuestión catalana.

– José Álvarez Junco:  “La demostración de la fuerza de una Constitución está en su capacidad de ir adaptándose a los tiempos”

– Julián Casanova: “No sé si lo voy a ver, pero el proceso de independencia de Catalunya es imparable

– María Elvira Roca Barea: “De Cataluña no nos independizamos ni aunque se declare independiente”

– Josep Fontana: “No digo que esta sea una batalla entre buenos y malos, pero es una en la que posiblemente perdamos todos”

– José Enrique Ruiz-Domènec: “Se ha sustituido la democracia parlamentaria por una aparente democracia callejera y populista”

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Datos que cuestionan el desastre económico anunciado para Catalunya

13 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

“Escenario estresado”. Así califican los economistas al peor escenario posible dentro de una simulación de lo que puede suceder en la economía a medio plazo. En ese escenario apocalíptico, el vigilante de las cuentas públicas (la Airef) ha imaginado un futuro en el que la incertidumbre catalana impacta de forma evidente en la economía hasta dejar el crecimiento económico esperado en 2018 en un más que moderado 1,5%, frente al 2,7% que predicen las distintas casas de análisis.

Esta ha sido la guinda al pastel de predicciones penumbrosas que diferentes organismos (empezando por el Gobierno), actores sociales como la CEOE, o lobbies, como casi todas las patronales, han enviado en los últimos días. Estas cifras están aderezadas por el contador de empresas a la fuga, que el Colegio de Registradores ha decidido de forma extraordinaria actualizar a diario. Un maremágnum de datos que rodea a la opinión pública y complica aún más el análisis de la situación.

Pero ¿es esto así? ¿Ha entrado la economía catalana ya en zona de peligro? Los datos aún no lo confirman y los expertos no lo ven tan claro. Daniel Fuentes Castro, economista de AFI, cree que “conviene ser prudente a la hora de evaluar el impacto económico de eventos de riesgo político como el actual”.

Señala como precedente “las primeras estimaciones del impacto del Brexit sobre el crecimiento en el Reino Unido”, cuyos peores efectos anunciados en la economía real aún no se han llegado a materializar. En todo caso, recuerda Fuentes, “las perspectivas de crecimiento para la economía de Catalunya en el trimestre actual no son buenas”. AFI mantiene una previsión de crecimiento del 2,8% para España en 2018, aunque procederá a revisarla a la baja próximamente, “en torno a dos décimas.”

Si en las próximas semanas se recrudece el conflicto, los riesgos se pueden hacer realidad. La incertidumbre cotiza a la baja en la economía y es un elemento a tener muy en cuenta como freno para el clima económico. Pero a día de hoy las cifras no hablan de una situación aparentemente tan desbocada como transmiten algunos titulares.

Cuánto restaría a la economía una Catalunya estancada

En los modelos que manejan los expertos, si Catalunya en lugar de crecer a ritmos del 0,9% se estanca, drenaría alrededor de una o dos décimas al conjunto del crecimiento de la economía española, unos datos similares a los que maneja la Airef.

La nueva hipótesis que manejan ahora de forma más coherente el Gobierno y la Airef, con un crecimiento del 2,3%, no está tan alejada de las que manejan el resto de los organismos. El FMI publicó una mejora de la actividad económica española el 10 de octubre, varios días después del 1-O, en la que estimó que la economía crecería un 2,5%, frente al 2,4%, previsto inicialmente. Las cifras son, en cualquier caso, a un año vista, y la experiencia de la reciente crisis nos indicó que son muy susceptibles de ser superadas.

Las bolsas apenas se mueven, la prima no sube

Las revisiones del Gobierno y los anuncios de bajada de empleo de la CEOE han hecho las veces del mantra que normalmente se utiliza en estos casos: el de la prima de riesgo y la caída de los mercados. En un primer impase, los mercados penalizaron con relativa fuerza la crisis catalana, con una caída el 4 de octubre del 2,85%, que casi recuperó en la siguiente sesión al repuntar un 2,51%. Estos vaivenes se debieron, sobre todo, a las caídas de la banca catalana que vieron que mejoraban su comportamiento en bolsa tras decidir trasladar sus sedes fuera de Catalunya. Desde la sesión previa al 1-O, la bolsa solo se ha dejado un 1,04%.

Además, la prima de riesgo cotiza hoy en los 123 puntos y se sitúa por debajo de otros países como Italia, donde está en 164 puntos, o Portugal, en 191 puntos. De hecho, la rentabilidad del bono español a diez años ha bajado desde la sesión del 29 de septiembre cuando marcaba el 1,63% hasta este martes cuando se sitúa en el 1,54%.

Con estas cifras, se puede decir que los inversores no ven un riesgo inmediato ni en España ni en la economía catalana, cuyas empresas han cosechado numerosas subidas en bolsa solo con cambiar el domicilio social, sin desplazar por el momento a un solo efectivo.

Las empresas se van y se cuenta en tiempo real

Precisamente, la salida de las empresas es uno de los elementos que se está ondeando con más virulencia para demostrar el dramático momento que vive Catalunya. Este miércoles, el Colegio de Registradores de España volvió a actualizar el minuto y resultado de la fuga de empresas desde el lunes, 2 de octubre, con un total de 805 sociedades catalanas frente a las 43 empresas que llegaron procedentes de otras comunidades autónomas.

Algunos de esos traslados corresponden a filiales de otras sociedades que ya han anunciado su mudanza, como es el caso de Caixabank, Gas Natural (que las está moviendo a Madrid) o Abertis, que desde el miércoles ya es oficialmente objeto de una contraopa de ACS. La constructora de Florentino Pérez quiere llevarse a Alemania la sede de la concesionaria (una de las primeras en anunciar su traslado de Barcelona a Madrid) y competirá con la oferta de Atlantia (Italia).

Publicar estos datos sobre movimientos de sociedades fuera de una comunidad autónoma es una práctica absolutamente inusual (normalmente, esta información se actualiza de forma trimestral) que, según fuentes del Colegio, el organismo ha decidido llevar a cabo tras recibir “cientos de llamadas” de los medios de comunicación en los últimos días para solicitar esa información.

El pasado 11 de octubre, la Junta de Gobierno del Colegio de Registradores de España proclamó “su firme e irrenunciable compromiso de defensa de la legalidad vigente, la Constitución y los principios y valores que la inspiran” ante “la grave situación que se está viviendo en Cataluña”.

Entre las salidas conocidas este miércoles está la de la sucursal de la aseguradora Zurich Insurance, que se trasladará de Barcelona a Madrid. Entre las cotizadas, quedan todavía 17 empresas en Catalunya, tras la marcha de trece compañías en una sola semana. De esas 17, solo una (Grifols) cotiza en el Ibex 35, que hace un mes tenía siete compañías radicadas en Catalunya.

Por el momento, el impacto de estos movimientos está minimizado hasta que no se inicie un éxodo real de efectivos. La mayoría no se atreve ni a comentar esta posibilidad, pero ayer mismo Reuters publicó que Banco Sabadell baraja comenzar a trasladar empleados, y puede mover algunas direcciones de la actual sede central. Si la situación persiste, son varios los empresarios que sí reconocen que harán las maletas y abandonarán Catalunya, pero decisiones tan drásticas se tomarán pasadas unas posibles elecciones.

Se siguen vendiendo coches

En este ambiente de guerra de cifras, la Asociación Española de Fabricantes  de Automóviles y Camiones (Anfac) desmintió este miércoles que las ventas de coches en Catalunya se hayan desplomado entre un 30% y un 40% en solo 15 días, como afirmó el Gremio del Motor de Barcelona.

Según Anfac, que es la fuente oficial de este dato, durante las dos primeras semanas de octubre las matriculaciones en Catalunya “se mantienen estables” e incluso registran una ligera subida del 0,5% si las comparamos con el mismo periodo del año 2016″, con crecimientos de los dos principales canales, particulares (1,3%) y empresas (5,9%).

En la provincia de Barcelona, que concentra el mayor volumen, “en las primeras dos semanas de este mes el mercado de turismos sube un 4,2% frente al mismo periodo del pasado año”, con un repunte del 8,1% en el canal de particulares y del 7,5% entre las empresas. En cuanto a las matriculaciones por parte de empresas alquiladoras, descienden un 37%, pero Anfac subraya que suponen “escaso volumen”.

Fuga de capitales sin cifras

Sin emitir comunicados, los bancos también desmienten que los datos que se están publicando de fuga de capitales desde entidades catalanas sean ciertos. Aunque el runrún de una estampida lleva desde prácticamente el 2 de octubre, no ha sido hasta el desliz de la ministra Dolors Montserrat en Onda Cero (asegurando que en un día se habían volatilizado 4.000 millones de euros de cuentas bancarias catalanas), cuando se ha intentando cifrar la supuesta salida de este dinero. Algunos medios han hablado de hasta 9.000 millones de euros, cifras todas ellas negadas por la banca.

Lo cierto es que datos oficiales no hay, ni en Economía ni en el Banco de España, ni los habrá nunca con el detalle suficiente para conocer la veracidad de estas filtraciones. Pero sí hay algunos elementos de contexto. Primero, que el pasado 10 de octubre se realizó una subasta de liquidez en el Banco Central Europeo en el que se pidió un número inusualmente alto para los últimos seis meses de liquidez.

Fuentes financieras aseguran que sí que esta alta demanda fue motivada por las entidades españolas pero también recuerdan que la subasta se realizaba antes de un puente, cuando es muy normal que los bancos se pertrechen de efectivo.

Normalización de la banca

En cualquier caso, la subasta venció el 17 de octubre, el dinero se devolvió con normalidad y lo que es más importante, se hizo una petición en línea con cualquier subasta de semanas anteriores. “Esto hace pensar que se ha frenado el problema”, asegura el experto de la Universidad de Valencia, Joaquín Maudos.

A este economista le preocupaba que el cambio de domicilio hubiera frenado las retiradas de los temerosos a la inseguridad jurídica pero no de los que quisieran hacer un boicot a la entidad, y estas cifras hablan de una aparente normalidad.

Con todo, cabe resaltar que los bancos tienen en Catalunya depósitos por valor de casi 190.000 millones de euros, el 16% de toda España, según los datos del BDE del segundo trimestre del año que precisamente se publicaron ayer (y que habían subido en Catalunya).

El ladrillo a la expectativa

Otros sectores muy sensibles a la incertidumbre y a la inversión, como el turismo y el comercio, también han estado en el punto de mira de los titulares de estos días. Las dudas sobre el ladrillo las lanzó la Asociación de Empresas de Consultoría Inmobiliaria en un comunicado en el que aseguraba que “los últimos acontecimientos afectan gravemente el normal funcionamiento de la actividad inversora y el desarrollo de nuestro mercado inmobiliario”.

Los datos concretos a operaciones y de la inversión todavía no se conocen, ya que, el sector maneja datos a cierre del tercer trimestre que terminó el 30 de septiembre, justo antes del referéndum convocado por el Govern. Fuentes del sector decían la semana pasada que algunas empresas que habían mostrado interés en alguna operación, estaban ahora estaban esperando a ver cómo se solucionaba la crisis antes de seguir adelante.

En el terreno de las agencias inmobiliarias, las que venden pisos directamente al gran público, no ven un gran impacto en su actividad. Fuentes de Tecnocasa señalan que su cliente principal, el que necesita comprar una casa sigue estando activo, aunque apunta que los que están pensándolo más son aquellos pequeños inversores que van a comprar algo sin que sea una necesidad principal.

Emiliano Bermúdez, subdirector de DonPiso, contó a eldiario.es la semana pasada que lo que habían notado era una bajada en el número de llamadas pidiendo información, pero que esto todavía no era alarmante.

Por lo pronto, ayer se inauguró la Barcelona Meeting Point, la principal feria del sector en Barcelona. Aunque ningún expositor se ha dado de baja, desde el Gobierno aseguran que la cifra de visitantes extranjeros ha descendido un 15%.

El turismo de hoteles, el más afectado

El turismo ha sido otro de los sectores donde puede notarse la incertidumbre de estos días. Este es el principal sector de la economía catalana al representar aproximadamente un 12% de su PIB. El principal lobby turístico, Exceltur, cifró en un 20% las reservas que se habrían cancelado hasta final de año por la incertidumbre que se ha generado.

La cifra se basa en las respuestas de sus asociados a las encuestas de la asociación y que todavía no se han materializado sino que son en libros. Esto supondría, en el caso de materializarse, una reducción de casi 1.200 millones de euros y una rebaja de un punto del PIB turístico nacional frente al escenario previsto.

El vicepresidente de Meliá, Alfonso del Poyo, aseguró tras el 1-O que habían notado una “relevante caída de la demanda”. Tras el 1-O ha habido algunos cruceros que han desviado su ruta de Barcelona. El 4 de octubre dos barcos de la compañía Tui Cruises cambiaron su parada en Barcelona por Valencia.

Sin embargo, otros directivos del sector hotelero no ven un impacto tan fuerte. Antonio Catalán, fundador y presidente de la cadena de hoteles AC Hoteles by Marriot, cree que “el año va a terminar de forma más o menos como estaba previsto”. “El cliente día a día está funcionando exactamente igual y anulación de grupos ha habido muy pocas”, decía ayer en una entrevista en la Cadena Ser y añadía que “si este tema no dura demasiado tiempo se puede recuperar”. Catalán señalaba que Barcelona parte de una situación de ventaja frente a otros destinos y que está muy preparada, por ejemplo, para el turismo de congresos. “Lo que más ha perjudicado ha sido el día 1 con la intervención que hubo y cómo se publicó en todo el mundo”, apuntaba el directivo.

En el caso de los apartamentos, fuentes de Friendly Rentals señalan que por ahora “no lo están notando”. La empresa tiene alrededor de 200 apartamentos en Catalunya.  También la plataforma de alquiler de pisos turísticos Homeaway apunta que no han notado en su servicio de atención al cliente un repunte especial de llamadas por cancelaciones en pisos de Barcelona.

Populismo salvaje: una “infección endémica” muy preocupante

12 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Hoy he decidido migrar momentáneamente de nuestro blog, pues creo que lo que tengo que decir se ajusta mucho mejor a una Tribuna Abierta, aunque mi opinión se apoye parcialmente en hechos científicos.

Como catalán (nacido y criado en Sevilla hasta los ocho meses) que vivo fuera de Catalunya (la abandoné a los 32 años), y viviendo actualmente dentro del Estado español (desde hace 14 años), me encuentro últimamente, y cada vez con más frecuencia, con conversaciones que preferiría no oír, pero que claramente están azuzadas por las circunstancias. Por ejemplo, recientemente, en la cena de clausura de una reunión científica me senté al lado de una pareja; ingeniero él, bióloga ella. Mantendré su zona de origen en el anonimato para contribuir positivamente al mensaje de este post.

Estábamos teniendo una placentera cena, hablando de nuestro trabajo, cuando de repente él saltó y me dijo que el independentismo catalán era nazi. Ella, al darse cuenta de la fuerte falta de empatía de su pareja, le comentó que quizás no era momento de hablar de esas cosas. El caso es que a mí me dio un vuelco el corazón, no sólo porque acababa de llamar sin ningún miramiento nazis a muchos de mis amigos y parte de mi familia, sino porque me di cuenta de que los mantras orwellianos del PP (tergiversando impunemente el significado de las palabras) estaban funcionando.

Llamar nazi a una actitud independentista totalmente pacífica, y en ese sentido ejemplar, es insultante para todas las víctimas del nazismo y un insulto a los ciudadanos a los que injustamente se les aplica este calificativo. Pero no retractarse y utilizarlo como mantra durante apariciones en público (se lo he oído por lo menos al ministro de Exteriores y al portavoz del PP) es ya el colmo.

El ver cómo se extienden en la población (y por tanto funcionan) este tipo de mensajes engañosos (de la misma manera que la publicidad engañosa) me ha hecho ver que necesitamos definir y denunciar lo que está pasando en términos del daño potencial que puede ocasionar, tanto desde un punto de vista político (adulterando y emponzoñando la posibilidad de una política de discurso honesto) como desde un punto de vista social (instigando las hostilidades entre las diferentes ideologías y orígenes geográficos).

Y qué mejor que utilizar la biología y el comportamiento animal para intentar explicarlo y denunciarlo. La idea central que se barajaría aquí es que la política debería estar dirigida a los aspectos humanos y racionales, y no basarse en el instinto animal, que es lo que históricamente ha traído las grandes desgracias a la humanidad.

Me permito acuñar aquí lo que llamaría “populismo salvaje”, o populismo que apela a los instintos animales del pueblo, y cuyas consecuencias pueden llegar a ser también salvajes, en el sentido de que pueden llegar a potenciar el salvajismo y las atrocidades, como pasó precisamente, y de forma extrema e irrepetible, en la Alemania nazi.

Salvaje es la política del miedo, porque se basa en el hecho bien conocido de que las presas se inmovilizan e inactivan ante la presencia de un depredador, lo que puede tener impactos muy relevantes en los ecosistemas. De la misma manera, metiendo miedo a la población amenazándola con peligros, muchas veces no existentes o exagerados, se obtienen grandísimos réditos políticos, dado que ello (como en los animales) lleva a la anulación del activismo.

Salvaje es la xenofobia (y el racismo), porque no deja de ser una forma de neofobia, ésta última muy común entre los animales. La neofobia es el “miedo a lo nuevo” y en el estudio de los animales se usa para describir a aquellos individuos que evitan colonizar nuevas zonas, ingerir alimentos desconocidos para ellos o encontrarse con otros individuos o especies que no conocen, sean o no peligrosos (ej. depredadores potenciales). Ante el miedo a lo desconocido se puede actuar evitándolo totalmente o siendo hostil contra él cuando la exposición es más crónica, como ocurre en los animales que sólo muerden o atacan cuando son acorralados.

Salvaje es la defensa del territorio. Los animales defienden territorios para asegurarse el acceso a los recursos limitantes, sean estos alimenticios o parejas para la reproducción. La muerte (incluso el consumo del vencido) puede llegar a ocurrir durante dicha defensa. Además, en las sociedades animales (hormigas, termitas), se da también la defensa del territorio en grupo. El actual conflicto territorial en España obedece a este tipo de defensa.

De hecho, incluso tiene cierto matiz de ventaja residente-intruso, terminología esta última prestada de la etología (la ciencia del estudio del comportamiento animal). En los animales (¡como en los campos de fútbol y muchos otros deportes!), el que ha llegado antes a un territorio, o ha pasado más tiempo en él (el residente), lo defenderá con mayor ahínco contra el que llega después o lleva menos tiempo allí (intruso), y acabará dominando ese territorio más probablemente.

Esto parece que podría explicar la audacia del movimiento independentista catalán, que de forma pacífica, y superando todo miedo y amenaza, consiguieron llevar a cabo una votación en muy precarias condiciones. Es decir, sentirían la posesión del territorio como propio y arriesgarían más en su defensa. Un comportamiento innato. Pero sin duda, el comportamiento del Gobierno español, que ordenó cargas policiales originando más de 800 heridos, fue mucho más agresivo, y en este sentido alimentó muchísimo más un populismo salvaje.

Salvaje es intentar asegurarse el acceso a los recursos y el miedo a perderlos. Asegurarse los recursos es lo que hacen continuamente todos los seres vivos y la razón última de su existencia. Apelar, como hizo Junqueras, al mejor PIB catalán para justificar la independencia de Catalunya, es populismo salvaje porque está estimulando en la población el instinto del seguro de los recursos.

Además, dado que esto genera agravios comparativos con el resto del Estado español, potencia la xenofobia y el odio de los españoles desde fuera de Catalunya (de hecho esto lo dijo en castellano), así como un incremento en el miedo a perder recursos. Pero salvaje es también la amenaza de las empresas y bancos de trasladar sus sedes sociales fuera de Catalunya porque genera miedo e incertidumbre en la población catalana acerca del acceso a los recursos.

En resumen, el populismo salvaje se basa en la política del miedo, la instigación a la xenofobia, la territorialidad y en remarcar la posibilidad de asegurarse o perder el acceso a los recursos, todo lo cual está asociado de forma directa al instinto animal más negativo, y por tanto a la parte más irracional del ser humano. Y esto no se hace de manera casual, ni mucho menos. Muy al contrario, esto está diseñado por organizaciones tipo think tank (FAES, ANC) y difundido por medios de comunicación altamente sesgados o intervenidos. Lamentablemente éstos son la inmensa mayoría que llega a las casas por defecto, sólo evitables buscando alternativas por internet, lo que desafortunadamente no hace una gran parte de la población, especialmente la fracción de mayor edad.

Hay que destacar, sin embargo, que hay diferentes tipos de think tanks, y que algunos han aflorado desde el pueblo, como la ANC que habría sido construida de abajo-arriba, después de que más de un millón de personas se manifestaran Diada tras Diada para reivindicar los derechos de Catalunya. Además no es lo mismo ser el presidente de un think tank en el que por defender los derechos del pueblo te meten en prisión (ANC), que el presidente de un think tank que trabaja para meter a los que defienden sus derechos en prisión (FAES).

Como científico, me gustaría hacer el ejercicio de poder establecer un “índice de populismo salvaje” y poder juzgar las políticas de los diferentes partidos y gobiernos en función de dicho índice.

El establecimiento de dicho índice requeriría un estudio detallado, definiendo muy bien qué acciones o efectos corresponderían a cada nivel del índice, y estandarizar entre acciones y efectos de muy diferente naturaleza. Además habría que demostrar que la repetitividad del índice dentro y entre observadores (llamados “jueces” en estadística) es alta. Es decir, habría que asegurarse de que todo el mundo aplica el índice consistentemente y que por lo tanto no está sujeto a subjetividad.

Esto supondría un reto casi inalcanzable, pero si fuese posible esto nos permitiría poner una nota extremadamente alta a los nazis y a sus atrocidades, y luego juzgar en relación a este máximo las políticas populistas por su manera de utilizar, enfrentar y reprimir a la población apelando a la parte más irracional de ésta. Y en función de la falsedad del discurso (como llamar nazi a una resistencia pacífica popular), y el efecto negativo que tendrían sobre la sociedad, asignarle a dicha política un valor del índice.

En ese sentido, podríamos ponerle un 0 en índice de populismo salvaje a una huelga como protesta a las cargas policiales del 1-O, que no supondría nada más que una lucha en defensa de los derechos humanos; y un valor mucho más alto a la política represora de cargas policiales indiscriminadas, encarcelamientos y utilización de mantras orwellianos del tipo “son nazis” para referirse a los millones de personas que secundaron la huelga del 3-O.

Sí, quizás mi visión está sesgada hacia las izquierdas y hacia Catalunya. Pero es que a pesar de lo que vomitó Pablo Casado, no sólo me acuerdo de mis familiares granadinos asesinados en la guerra civil ( bisabuela, abuelo y tías abuelas) cuando hay dinero de por medio. Por otra parte, me llamaban “polaco” cuando hice la mili, y eso también me hace más catalán, desde luego, o “xarnego” si se prefiere, aunque nunca me han llamado eso en Catalunya.

Definitivamente, necesitamos más política de populismo dócil, una política basada más en los estrógenos (como se respira en las alcaldías de Barcelona y Madrid) que en la testosterona (la cual se halla en exceso incluso en los partidos menos populístico-salvajes).

Debemos promover la fraternidad y la integración de los diferentes pueblos que conforman España (se vayan a independizar o no), así como luchar explícitamente contra la política basada en el populismo salvaje. En definitiva, necesitamos una neodemocracia diametralmente opuesta a esta manipulación masiva de la población.

Los mantras “la resistencia pacífica es nazismo” y “Espanya ens roba” deberían ser sustituidos por otros que introduzcan mejores valores a la población, del tipo “porque no hay PLANeta B”. Y antes de que las hordas y secuaces periodistas del populismo salvaje tergiversen el significado de esta frase, y publiquen que con este nuevo mantra estaba haciendo apología del terrorismo, al defender una plan violento independentista para el País Vasco alternativo al final de ETA, dejaré claro que me refiero a que sólo tenemos un Planeta y la prioridad de todas ahora mismo debería ser salvarlo, pues sino igual nuestros nietos no llegan a abuelos.

Perlas informativas del mes de octubre 2017

8 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Este no es terrorista

Un tipo mata a 50 personas a tiros en EEUU y deja cientos de heridos, pero como es blanco y católico no le llamamos terrorista ( El País, 3 de octubre).

Captura del diario El País
Captura del diario El País

Conducir pero no salir

El mes de septiembre terminaba con la noticia de que el gobierno de Arabia Saudí permitirá a las mujeres conducir coches, lo que fue presentado por nuestros medios como toda una muestra de aperturismo del monarca saudí. Como siempre, faltó algo de contexto que Nazanín Armanian recordaría el 9 de octubre, y es que, aunque la mujer esté autorizada a conducir, el pariente varón tiene el derecho legal de impedir a la mujer salir de casa. Un detalle importante.

Demostración de fuerza

El  11 de octubre titula Público “Estados Unidos hace una nueva demostración de fuerza y sobrevuela con bombarderos Corea del Norte” y El Mundo: “Nueva demostración de fuerza de EEUU y sus aliados contra Corea del Norte”. Ya ven que sobrevolar con un bombardeo es una “demostración de fuerza” si lo hace EEUU, porque el que amenaza y es un peligro es Kim Jong-un.

En manos del Kremlin

El pobre cachorrito en manos del Kremlin y de Putin ( CNN, 11 de octubre), no sé si podremos soportar tanta zozobra.

Captura de una noticia de CNN
Captura de una noticia de CNN

Maldad femenina

Mira que arruinar la carrera del productor por unos abusos sexuales de nada. Cuánta maldad femenina. ( El Español, 10 de octubre).

Captura de la revista Jaleos del corazón
Captura de la revista Jaleos del corazón

El periódico progresista

Como señalaba el tuitero  Alotroladodelmuro así está nuestro emblemático diario “progresista” (El País,  24 de octubre y 11 de octubre):

Captura del Twitter de El País
Captura El País

España

Heridos

Cómo cambia el tamaño del titular de la portada digital de ABC el 1 de octubre según los heridos sean policías o ciudadanos.

Captura diario ABC
Captura diario ABC

Jueces virtuales

Como serán de poderosos los medios que hasta los jueces deben recurrir a las redes para pedirles que retiren las noticias falsas. Y aquí sigue el tuit de La Razón el 4 de octubre sin que lo quiten, mucho miedo no les tienen a los jueces.

Captura de una noticia del diario La Razón
Captura de una noticia del diario La Razón

Lo importante

Antena3 el 5 de octubre. Siempre atentos a lo importante

Captura de una noticia de Antena3
Captura de un titular de Antena3
Captura de un titular de Antena3

Ambiente prebélico

Pues el 5 de octubre hubo una guerra en Cataluña y no nos enteramos, solo lo supieron los de ABC.

Captura de una noticia de ABC
Captura de una noticia de ABC

Entrevista Puigdemont

El 8 de octubre TV3 anuncia una entrevista por la noche con Puigdemont. Las imágenes para ilustrar el anuncio: un policía rompiendo la entrada a un colegio el día del referéndum.

El coste de decir Santander

Lo de la publicidad institucional y las redes se puede desbocar. Leemos en  El diario de Cantabria el 10 de octubre que la Consejería de Turismo del Gobierno de Cantabria pagó 115.000 euros por ocho menciones a la ciudad de Santander en los perfiles sociales de Enrique Iglesias. O sea, que cada vez que el cantante dijo Santander en Facebook o Twitter se embolsaba más de catorce mil euros.

Foto para ilustrar

Así ilustraban en esta revista la noticia de la policía local de Aranjuez del 19 de octubre. Si es para añadir esas fotos mejor nos quedamos sin medios privados y dejamos informar a las administraciones directamente.

Captura de un tuit de Aranjuez Magazine
Captura de un tuit de Aranjuez Magazine

Vamos a publicidad

LaSexta, 27 de octubre. Ferreras: “En este momento se puede estar creando la República Catalana. Aquí, en LaSexta. Nos vamos a publicidad”. Aquí, pase lo que pase, la publicidad no se interrumpe.

Foto sugerente

Hay que reconocer que la foto que aparece junto al titular de portada de la edición del 29 de octubre de La Voz de Galicia es resultona.

Captura de La Voz de Galicia
Captura de La Voz de Galicia

Alternativas a la Coca-Cola buscan su hueco en el mercado español

30 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Coca-Cola es el fabricante más vendido de refrescos, con una cuota de mercado mundial del 67,2%,  según el informe anual de 2016 de la compañía. En España, se venden 25 millones de Coca-Colas al día, más de 9.000 millones al año. Cada minuto hay 18 personas que beben este refresco y la marca declara tener un alcance del 97% de la población española.

Ante este monopolio en el consumo, han surgido alternativas que intentan abrirse camino en el mercado practicando una producción más justa y comprometida con el medio ambiente. Es un fenómeno que se da en Alemania con Fritz Kola, en Francia con Mecca Cola, que nació como bebida contraria a los valores estadounidenses, y también en España, con marcas menos conocidas pero en crecimiento.

En el último análisis de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo de 2015, las ventas de productos con este sello ascendieron a 34,96 millones de euros, un incremento de dos millones respecto al año anterior. Los principales canales de comercialización han sido cafeterías, heladerías, bares y máquinas de vending. 

Entre otros, en España surge como alternativa la marca Frixen“Un día nos atrevimos a idear nuestro propio refresco de cola. Queríamos algo con muy buen sabor pero con más ética. Un atrevimiento”, es el mensaje que proyecta la empresa en su página web.

En 2013, los cooperativistas del bar Birosta de Zaragoza decidieron poner en marcha este proyecto que aboga por un mercado sin explotación laboral. La marca utiliza azúcar de caña ecológico y estevia para reducir el azúcar un 20%, más cafeína que Coca-Cola y agua del manantial de Jaraba para su elaboración. La marca cuenta con varios puntos de distribución en España que poco a poco pretenden ir ampliando.

Este año la cooperativa prevé fabricar 25.000 litros, comercializados en dos formatos, botellín de 20 cl. y botella de litro. Prevén que 2017 suponga un aumento de las ventas de entre el 40 y el 50%. Sin embargo, no se distribuye en supermercados ni grandes superficies comerciales, si no que es necesario acudir a tiendas o a determinados bares y restaurantes que se pueden consultar en su página web. La buena respuesta a este producto desde su fecha de lanzamiento, explican sus promotores, ha obligado a la marca a desarrollar un plan de empresa que será llevado a cabo por el proyecto  Emprendes de la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) en Aragón.

Birosta, el bar que llevó a cabo la iniciativa de Frixen, está encuadrado en El Esqueje, una cooperativa que apoya el mercado social y ecológico y el consumo responsable. Además de este tipo de producción, la cooperativa hace énfasis en potenciar la organización colectiva del trabajo, la equidad salarial y la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores en conciliación de la vida familiar y personal.

Otras ONG y cooperativas comprometidas con el consumo responsable como Oxfam Intermón, SETEM, Alternativa 3 o IDEAS cuentan con una sección de tienda online en sus páginas web donde se pueden comprar productos de alimentación, artesanía o cosméticos acordes con los principios del comercio justo.

Desde ahí se puede adquirir Bio Cola, otra alternativa entre las bebidas de cola que pertenece a Manduvirá, una cooperativa paraguaya fundada en 1975 y certificada como sede de comercio justo en 1999, que produce el refresco con materia prima local y en fábricas locales. Gracias al apoyo de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo , la cooperativa estableció relaciones con clientes internacionales, entre ellos, España.

EHKA es otra de las marcas de cola que apuesta por una producción más ética. Aunque se produce en Francia y con azúcar costarricense, es de denominación vasca. Promueve, aparte de una causa social, una política de defensa de la producción en el País Vasco.

Vía libre para la renta mínima: ¿quién podrá optar a ella y cuál será su cuantía?

29 octubre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

El Congreso ha aprobado tomar en consideración la ILP que propone dotar de un ingreso garantizado e indefinido a las personas por debajo del umbral de la pobreza.

Una persona sin hogar dormita en la calle, en una imagen de archivo. AFP

Una persona sin hogar dormita en la calle, en una imagen de archivo. AFP

Es la primera vez que la Cámara baja tramitará un proyecto legislativo de estas características, que implicará un fuerte impacto presupuestario. Esta es la razón por la que el Gobierno se ha opuesto frontalmente, posición a la que se ha sumado Ciudadanos. A favor de esta nueva ayuda social destinada a las personas sin recursos se han pronunciado el PSOE, Podemos, ERC, PDCAT y otras formaciones minoritarias.

Ahora se abre un período de negociación que definirá los detalles de la renta mínima. Fuentes parlamentarias consideran que su aprobación definitiva no será posible antes de finales de año, pero el proyecto presentado por los sindicatosdeja claras algunas líneas fundamentales.

¿Quién podrá optar a ella?

Podrán ser beneficiarios de la renta mínima todas aquellas personas mayores de
edad y menores de 65 años, que estén buscando trabajo y hayan agotado las prestaciones por desempleo. La ILP también pone como condición que hayan residido en España “de forma ininterrumpida en los seis meses anteriores a la fecha de solicitud de la prestación”.

Los beneficiarios no podrán superar ingresos o ayudas que superen el 75% del salario mínimo

Además, los beneficiarios no podrán superar, en cómputo anual, ingresos o ayudas que supongan una suma superior al 75% del salario mínimo establecido en cada momento. En caso de que el núcleo familiar del solicitante haya personas con ingresos, le será concedida la renta mínima “cuando la suma de las rentas o ingresos de todos los integrantes de la unidad familiar, incluido el solicitante, dividida por el número de miembros que la componen, no supere el 75 por 100 del salario mínimo”.

¿Cuál será su cuantía?

La renta mínima será del 80% del salario mínimo. En este momento, la ayuda ascendería a 426 euros no contributivos.

Durante el debate en el pleno del Congreso, Podemos ha pedido ampliarla al entorno de los 660 euros, la cuantía que recomienda la Unión Europea. El PSOE ha propuesto que cada familiar a cargo del solicitante suponga también un plus en la remuneración, aunque esto es algo ya previsto en el texto presentado por los sindicatos.

¿Cuánto le costará al Estado?

12.000 millones de euros anuales, según los cálculos de UGT y CCOO, que se incluirán en los Presupuestos Generales del Estado.

El coste total deberá proyectarse en los Presupuestos Generales del Estado

Para poner en contexto esta cifra se puede tomar como referencia el recorte que ha presentado el Gobierno de Mariano Rajoy para 2017 en Bruselas, y que se eleva a 5.000 millones de euros.

¿Con qué otras ayudas es compatible?

Se considera una prestación de la Seguridad Social, y será compatible con todas aquellas ayudas derivadas de la atención a personas en situación de dependencia o a favor de la infancia, entre otras de modalidad no contributiva.

¿Cuánto falta para su aprobación final?

A partir de este momento la ILP pasará a la comisión de Trabajo y de Seguridad Social para iniciar el trámite legislativo habitual, esto es la apertura de un periodo para que los diversos grupos parlamentarios presenten las enmiendas que consideren oportunas. Este periodo de tiempo puede alargarse en función de las negociaciones entre los diversos grupos políticos. Finalmente, una ponencia se encargará de “casar” aquellas enmiendas coincidentes.

El PP intentará vetarla en el Senado pero la última palabra será del Congreso, donde no tiene mayoría

Las enmiendas que sigan “vivas” tras el dictamen de la comisión serán debatidas y votadas en un pleno de la Cámara baja y el texto resultante pasará al Senado. En él, previsiblemente, el Gobierno presentará un veto –una enmienda a la totalidad– además de alargar los plazos de tramitación, ya que cuenta con mayoría absoluta en esta cámara. El veto solo podrá ser “levantado” por el Congreso de los Diputados que, finalmente, es el que que deberá pronunciarse sobre la iniciativa.

¿Cuándo podrá solicitarse?

El día siguiente de su publicación en el BOE, que según los cálculos de fuentes parlamentarias analizando el proceso legislativo citado, será a principios de 2018.

¿Pueden frenarla el PP y Ciudadanos?

En teoría, no. Una vez que el Congreso ha aprobado tomar en consideración la ILP ya no hay marcha atrás y debe comenzar la negociación.

La renta mínima se considerará un derecho y el Estado estará obligado a concederla

El Gobierno intentará bloquear su tramitación alegando que supone una alteración sustancial de los presupuestos en vigor –los de 2016 actualmente prorrogados–, lo que generará un conflicto de atribuciones entre el ejecutivo y el legislativo, uno más de los que ya están planteados.

¿Podría cancelarse en el futuro?

Estará blindada, ya que optar a ella se considerará un derecho de cada ciudadano. “Es exigible sin que pueda condicionarse a las disponibilidades presupuestarias. Es decir, las personas que reúnan los requisitos que se establezcan tendrán derecho a percibirla y la Administración General del Estado está obligada a concedérsela”, recoge el texto propuesto por los sindicatos.

Tampoco se podrá embargar. Al ser considerada un derecho personal; se convierte en una prestación intransferible e inembargable.

Dos holandesas volcadas en la lucha por la memoria histórica se convierten en las nuevas brigadistas internacionales

26 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Su presencia en manifestaciones o actos en los que se reivindica la memoria histórica no pasa desapercibida. Ambas lucen rubias cabelleras, llamativos ojos verdiazules y poseen un color de piel que no es nada habitual en estas latitudes.

Para aquel que aún albergara dudas, su acento las delata definitivamente como extranjeras. Tras encontrárselas en Madrid, Zaragoza, Guadalajara o París, participando en cualquier evento que homenajee a las víctimas del franquismo, cualquiera pensaría que son dos hijas más del exilio español; dos descendientes de alguno de los cientos de miles de republicanos que tuvieron que huir de España tras la victoria de Franco. Sin embargo, la realidad es muy diferente.

Jehanne van Woerkom y su hija Sarah son holandesas y su incondicional apoyo a quienes luchan en España para recuperar la memoria histórica obedece exclusivamente a dos razones: convicción y solidaridad. “Todo comenzó hacia el año 2011. Vi una fotografía en un periódico que llamó mi atención. Era la imagen de un grupo de gente mayor que llevaba retratos de familiares de desaparecidos —nos cuenta Jehanne—. Pensé que debía tratarse de Argentina o de Chile y cuando vi que era la Puerta del Sol de Madrid me quedé noqueada. ¡A solo dos horas de vuelo de mi casa…! Miles de desaparecidos y ¿cómo era posible que yo no supiera nada de ello?”.

Desde ese momento, se volcó en conocer esta historia que le resultaba tan desconocida y encontró la complicidad de su hija Sarah: “Al igual que le pasó a mi madre, mi imagen de España cambió radicalmente al saber que era el segundo país del mundo con mayor número de desaparecidos. Hice numerosos viajes en bicicleta por España, hablando con familiares de las víctimas, visitando algunos de los lugares que simbolizan la represión, horrorizándome con los cementerios en los que hay fosas comunes”.

El compromiso de ambas fue cada vez a más. Asistieron a manifestaciones en Madrid en solidaridad con el juez Baltasar Garzón; a homenajes a las víctimas de la dictadura en Guadalajara, Ronda, Valdenoceda, El Escorial… “Quizás la experiencia más tremenda –confiesa Sarah– fue asistir a la excavación de la fosa de Velilla de Jiloca en Aragón. Eso te marca y no se puede olvidar”.

Jehanne quiso, además, conocer a “la otra parte”, siendo testigo de la misa que se celebró en 2015, en memoria de Franco, en la iglesia de San Fermín de los Navarros: “Fue ver de cerca el rostro del fascismo español. Sentí espanto y escalofríos”.

Arte y militancia

Aunque ella prefiere que la definan como “activista”, no cabe duda de que Jehanne es también una artista. Fue en 1982 cuando comenzó a exponer sus obras para denunciar las situaciones de injusticia que se viven en nuestro mundo: “Ese año asesinaron a cuatro periodistas holandeses en El Salvador”, recuerda.

“El crimen fue orquestado por un alto militar. Era parte de la atroz represión ejercida por el Gobierno de aquel país. Uno de los asesinados era de mi pueblo, Bussum, por lo que decidí no quedarme cruzada de brazos: tenía que contar la verdad, como habían hecho esos periodistas hasta que les mataron”.

Una de las obras artísticas de Jehanne.
Una de las obras artísticas de Jehanne.

Jehanne empezó a tomar fotos de las noticias sobre El Salvador que daban en la televisión y en los periódicos… luego añadía pintura, textos y terminaba haciendo unas impactantes obras que acabó exhibiendo por todo el país. En las siguientes décadas, abordó otros temas sobre los que quería arrojar un poco de luz, como el expolio y los crímenes que los colonizadores europeos perpetraron en América o la matanza de Srebrenica en Bosnia: “Desde entonces, casi todos los años asisto en el cementerio de Potočari, a los actos en recuerdo de las víctimas de la masacre. Sus familiares me emocionan cuando me dicen “tú eres nuestro testigo'”.

En 2014 tuvo madura su primera obra sobre España y la estrenó en el Museo de la Resistencia de Ámsterdam: Memoria histórica, las secuelas amargas del franquismo. Sus impactantes fotomontajes saltaron al año siguiente al Instituto Neerlandés de Estudios de Guerra, Genocidio y Holocausto y en 2016 al Museo de la Paz de Gernika y al Museo de Zaragoza

“Me siento indignada por la forma en que el franquismo sigue presente en España y por la tragedia de sus víctimas. Intento también combatir la ignorancia en Europa, combatir su indiferencia sobre este escándalo que se produce en uno de sus países miembros”.

Sarah, además de apoyar a su madre, aprovecha sus estudios en la Facultad de Estudios Europeos de la Universidad de Ámsterdam para dar a conocer el caso español: “En Holanda el tema apenas se conoce y no se refleja en los cursos o trabajos académicos. Así, sigue oculta la cara más negra de nuestro vecino europeo”.

Estas nuevas brigadistas internacionales están decididas a seguir adelante con su lucha utilizando sus armas: la fotografía, la pintura y la palabra. De hecho, Jehanne tiene ya casi a punto una nueva exposición sobre el franquismo y sus víctimas: “Hoy por hoy la situación que se vive en España es el motor de mi creatividad. ¡Mostrarlo! Destruir el muro de silencio que construyeron a su alrededor. ¡Ese es mi objetivo!”.

Una, grande y libre

22 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Para serles sincero, la unidad de España nunca me importó mucho, en realidad nada (menos mal que no tengo que estrenar ninguna película, como le pasó a Fernando Trueba). Siempre me recordó al lema de la propaganda franquista “Una, grande y libre”. Ese grito ultranacionalista y excluyente bajo el que este país vivió casi cuarenta años. Como decía, siempre pensé que esto de España era algo bastante dudoso y que solo cobraba sentido si la suma de los factores respetaba las diferencias.

Hoy, cuando la política cerril del PP, con Mariano Rajoy al frente, nos ha llevado al borde del precipicio, recuerdo una recopilación de cómics del genial Carlos Giménez, que también se titulaba España Una, Grande y Libre y que fue publicada por entregas en la revista El Papus entre 1976 y 1977. Contaba en vivo y en directo la historia de la Transición, esa piedra sagrada de la actual democracia que tantas cosas buenas tuvo, pero que tantas cosas dejó sin resolver.

Pues bien, si vamos a la Wikipedia descubrimos que “Una”, la primera parte de las historietas de Giménez, ponía de manifiesto que quienes seguían en el poder eran los herederos del franquismo. “Grande”, la segunda, hablaba de la violencia (visible e invisible, física y económica) que ejerce el poder; y “Libre”, la tercera, planteaba la necesidad de luchar contra la herencia franquista y la frustración popular.

La verdad es que estremece comprobar lo poco que hemos avanzado en los asuntos relacionados con la democracia. Salvamos un golpe de Estado, gobernó por años el PSOE, con holgadas mayorías absolutas, regresó la derecha de la mano del PP y José María Aznar, volvió a gobernar el PSOE, crecimos económicamente, se construyeron infraestructuras, España se puso de moda, nos creímos ricos y famosos y al final la crisis nos despertó del sueño y nos enfrentó a una realidad incómoda, antipática y en muchos aspectos miserable.

Tanto camino recorrido para que ahora, en 2017, en plena resaca de la crisis y la corrupción, encima tengamos que volver a sentir que Una: los herederos del franquismo siguen aquí; Grande: la violencia visible o invisible que ejerce el poder, permanece; y Libre: luchar contra todo esto nos empieza a generar una frustración insostenible.

Llevamos años dándole vueltas a cambiar la Constitución, cuando en realidad hay un montón de artículos que tienen que ver con libertades y derechos que o están aún sin desarrollar o se incumplen sistemáticamente. Con la mayoría absoluta del PP hemos sufrido a uno de los gobiernos más autoritarios de la historia reciente, que ha legislado contra las libertades, porque le tiene miedo a la gente. Que ha legislado contra los trabajadores, porque los desprecia. Y que ahora nos ha llevado a esta situación tremenda e incomprensible. Puede que todo lo que está pasando sea el final político de Rajoy, pero ni siquiera por eso, tan necesario, merece la pena tanto destrozo.

Cuando la madre devora a sus hijos

20 octubre, 2017

Fuente: http://www.infolibre.es

El Gran Wyoming, 12 de octubre de 2016.

Parece que el PSOE, por boca del presidente de la gestora, le está cogiendo gustillo a aquello que tanto se invocaba en otros tiempos para justificar lo injustificable, y es decir y hacer las cosas en el nombre de España.  

No en nombre propio, que implica asumir la responsabilidad de aquella empresa que se acomete, sino en nombre de la patria, lo que convierte al actor en un agente receptor de destinos superiores cuya transmisión es ajena a su voluntad y conveniencia, sacrificando su ideología, sus deseos, voliciones y razones en aras de un orden místico ajeno a su condición terrenal.

Otros lo hacen en el nombre de dios.

Tendemos a entender que cuando se dice España se hace referencia a los españoles. No es así. A mí me gusta más cuando se hacen las cosas por el bien de los ciudadanos porque creo que todo, incluida la idea de la patria, debe estar supeditado al bien común.

Los españoles somos reales, España es una idea en la que cabe de todo y en su nombre se llevan a cabo infinidad de actos, unos para bien y otros execrables. Es tan amplia la idea que, como vemos, entra hasta la abstención. Piqué, no. Parece que hay una manera, y sólo una, de ser español y ahí la cuestión se vuelve restrictiva. Como con el tema de la enseña nacional. Veo un vídeo en internet que ha colgado una asociación, Pacma, en contra del maltrato animal, en el que un toro es acosado con automóviles por el campo. Le golpean con banderas españolas. Es otro de los usos de la patria, se puede atizar con ella al rival. Ya lo dijo Franco de Berlanga cuando vio Bienvenido Mr. Marshall: “Es peor que un comunista, es un mal español”. Sí, amigos, hay una forma buena de ser español.

De dar crédito a las palabras del presidente de la gestora, Javier Fernández, habría que aceptar que aquel que no comparta sus decisiones no quiere el bien de España. Yo no sé qué quiere España porque con ella me pasa como con dios, que no me habla, debe estar siempre ocupada con nuestros representantes.

Hay que reconocer que unos, los del PP, han sido, históricamente, más españoles que otros, los del PSOE. Se han adelantado en el tiempo y han llevado a cabo esa usurpación de la propiedad de España con mayor intensidad, con la misma pasión con la que han incautado los dineros públicos. El Partido Popular debe estar tenso con esta estratagema del PSOE de usar España como burladero. Es su rollo. Es su marca de toda la vida. Tienen los huesos rojos y gualdas. Son expertos en el tema, por eso ponen el himno español en sus actos: es suyo. Hay paisanos que no son muy fans de un servidor y me lo cantan cuando voy por ahí para tocarme las narices: es suyo. También se cubren con la bandera con cualquier excusa: es suya. Se la ponen en el reloj, en el retrovisor, de pulserita, en los niquis, en las gafas de sol, atada al cuello de capa al estilo de los superhéroes, y hasta hacen condones con la bandera. Supongo que en el 20N se los pondrán a media asta. La bandera también es suya. Te la enseñan agitándola porque les pertenece. Les representa. A mí, no.

Por eso creo que el PSOE se mete en un jardín. Empezaron con lo de España Una, y van camino de todo lo demás.

Intentar convencer al personal de que se va a consentir un gobierno del PP por el bien de España es complicado. La mayoría de los españoles han votado para que tal cosa no ocurriera. Dada la actividad revanchista y antidemocrática que emplea el PP cuando tiene mayoría absoluta, consigue que existan dos clases de votantes: los suyos y todos los demás. Quiero decir que, salvo en el caso de Ciudadanos, que la cosa es más discutible, el que no vota PP vota contra el PP. Y si hiciéramos caso de lo que dicen los líderes de Ciudadanos en el sentido de que han venido a regenerar la política, concluiremos que el número de votantes que no quiere un gobierno del PP, según han manifestado su deseo en las urnas,es casi el doble de los que han votado a los que nos van a gobernar. Lo llaman Democracia. Sólo el PSOE y Podemos les sacan más de un millón y medio de votos, pero esto no es un mensaje que cale en el ánimo del señor que preside la gestora de Ferraz. Piensa que a pesar de lo que hayan expresado los ciudadanos, España quiere otra cosa. 

Claro que para justificar tamaña falacia ya tienen otro discurso-consigna preparado: “La tendencia a la democracia directa no está en la cultura del PSOE, que no es una organización partidaria de los plebiscitos y tiene cultura representativa”. No es su tendencia seguir el dictado de los que les votan, lo que se llama voluntad popular, sino que son más de representarles. Lo malo es que ahora no representan a los votantes sino a España, como los cantantes de Eurovisión. Eso no es democracia representativa, es una estafa.

El PSOE está dispuesto a permitir gobernar al PP aunque está en minoría absoluta. ¿Se enteran estos señores lo que está pasando en la Audiencia Nacional? ¿Van a poner a esa banda al frente de esa España cuyo bien procuran?

Se da la paradoja de que se entrega el Gobierno de España, por el bien de España, a los que el PSOE afirma que quieren hundir España, tal y como nos llevan contando sus líderes desde hace cuarenta años. Bueno, también que la entrada en la OTAN no estaba bien, o que el derecho de autodeterminación era tal. En fin, como cuenta Baltasar Garzón en su último libro, Felipe González le contestó en tono jocoso al demandarle el cumplimiento de un compromiso de su programa: “Las promesas electorales están para no cumplirlas”. “No es no”, dijeron.

Afirma el presidente de la gestora que “se ha revelado imposible otra opción de Gobierno, por lo que ahora se requiere un aterrizaje forzoso en el principio de realidad, que no sintoniza con el sentimiento de los militantes más fervorosos”. Dice que se ha revelado imposible otra opción de Gobierno como si él no tuviera nada que ver con eso. Le ha faltado añadir: “De eso me encargo yo”. Claro que se ha revelado imposible, precisamente cuando él y sus compañeros “críticos” han decidido quitarse la careta y plantar cara a esa posibilidad que es mayoritaria, por más que ellos y sus afines mediáticos se empeñen en decir que lo blanco es negro y que los números no son los que son. Si tal imposibilidad fuera cierta, no habría hecho falta que Susana Díaz desembarcara en Ferraz con sus huestes rocieras tomando la plaza al asalto. Habría bastado con que sentara sus reales en las calles aledañas tomando un cafelito, como en su día se sitiaban las plazas, hasta ver caer desde la almena a su rival acuciado por esa “imposibilidad” y recibir la llave de su casa como en su día hiciera Isabel La Católica con la de Granada.

Fue, precisamente, la existencia de tal “posibilidad” lo que catalizó el bochornoso espectáculo de la abolición de democracia interna, así como la invalidación de la decisión del Comité Federal de votar “no” en la investidura. Comité Federal que ahora, superado este proceso de enajenación, vuelven a vender como incuestionable y verosímil, no risible. Lo que ocurrió es que dicho comité se limitó a interpretar lo que querían sus militantes y votantes en lugar de los deseos de España que, como decimos, no siempre coinciden, y hubo que ponerlo en su sitio. Los que quieren el bien de España se encargaron de ello. Entienden que las riendas deben estar en manos de personas responsables con altura de miras. Como decimos, están más por la democracia representativa. Y ese sacrificio no siempre se entiende. Desde luego los del IBEX y la prensa de la derecha, o sea, toda menos estas cosas digitales populistas en las que me hallo, lo han entendido y celebrado. Es mosqueante, ¿no? También quieren el bien de España mientras la desangran.

Pues nada, habrá que aceptar a Rajoy como animal de compañía y escuchar a los que le dan el Gobierno decir que es un corrupto y todo eso, y que legisla en contra de los intereses de los españoles, eso sí, ahí coincidirán: por el bien de España.

Nosotros tendremos que ir, poco a poco, “aterrizando en la realidad”, como dice Javier Fernández, y abandonar esta utopía de políticos honrados al servicio de los ciudadanos, de los españoles. Una pena que España no nos dé amparo y su bien sea nuestra congoja, nuestra miseria, nuestra desesperación.

¿Quién nos librará de esa madre cruel despótica e inmisericorde que nunca quiso a sus hijos?

¿De verdad nos van a poner otra vez a estos que renegaban de los ladrones para pedir su absolución y proclamar que no se cumplen las garantías procesales?

Estos delincuentes nos van a laminar y la gestora les regala la apisonadora.

Hagámonos jázaros

16 octubre, 2017

Fuente: http://www.ctxt.es

15 DE SEPTIEMBRE DE 2017

Estamos produciendo una serie de entrevistas en vídeo sobre la era Trump en EE.UU. Si quieres ayudarnos a financiarla, puedes ver el tráiler en este enlace y donar aquí.

 

No se lo tomen a mal. No es nada personal. Ni siquiera es fruto de un calentón provocado por los recientes acontecimientos, o más bien por las reacciones a esos acontecimientos. Ni por las reacciones a los acontecimientos de hace ya bastante. De hecho, lo venía pensando tiempo atrás, pero lo de estos días, y lo que vendrá, me han determinado a dar testimonio, como dicen en los realities, o echar mis versos del alma, que reza la letra más conocida de Guantanamera. No se ofendan, pero el caso es que estoy sopesando si quitarme de español. Ser español es muy cansado y muy exigido, y hoy en día es una actividad que exige dedicación full time.

Reconozco que posiblemente tenga un déficit de espíritu patriótico, en el sentido que le daba Bernard Shaw de que era la convicción de que tu país era superior a todos los demás porque naciste en él. Pero es que creo que no es lógico sentirse orgulloso de algo que no has elegido ni conseguido, sino que te ha tocado. Puedes estar contento de ser rubio, o de ser alto, de haber nacido en una parte del mundo en la que la esperanza de vida supera los 55 años, pero, ¿orgulloso? Tampoco confundan mi falta de patrioterina en sangre con la misantropía. Estoy muy a gusto en donde estoy, y con la gente con la que estoy, todo ello con las naturales excepciones. Me supondría una auténtica tragedia tener que ausentarme para siempre (aunque a un par de años no diría que no). Es decir, no quiero hacer un Cristina de Borbón: no quiero “que acabe todo esto para no volver a pisar este país”. Y claro que estoy orgulloso de que en España existan una educación y una sanidad públicas y universales, todo lo mejorables que se quiera, pero más que buenas; como lo estoy del espíritu solidario de la gente ante las tragedias, del índice de donaciones… Eso sí son cosas que hemos conseguido entre todos.

Pero no me agrada ser el responsable alícuota de unas instituciones trufadas de trincones, escogidos y ratificados por mis conciudadanos en su libre albedrío. Ni tener unas muy altas instancias capitaneadas, todas y cada una, por señores que no superarían ninguna ITV ética o legal en un país del entorno al que creemos pertenecer. Y sufrir, en general, una de las clases dirigentes más torpes, mentirosas, maniobreras y rapaces al norte del ecuador. No me gusta que los empleos que promueven esas preclaras clases sean los de camareros para atender turistas, como antes fueron los de peones de albañil para levantar casas para que los bancos diesen créditos, mientras los jóvenes preparados con el sudor de sus frentes, los ahorros de sus familias y nuestros impuestos emigran como emigran las cigüeñas en pleno cambio climático: para no volver. Ni que las fiestas tradicionales se hayan convertido en aquelarres de alcohol mal destilado y peor bebido, con dosis de ruido ídem. Es decir, ni me seduce el presente ni el probable futuro.

LO QUE AGOTA LA BARRITA DE LA PACIENCIA ES VIVIR EN UN ESTADO DE ALARMA GENERALIZADO EN LA QUE CUALQUIER NIMIEDAD ES UN PROBLEMA Y LOS PROBLEMAS DE VERDAD SE TRATAN COMO SI FUESEN NIMIEDADES

Sé que todo eso es soportable con una cierta práctica de encogimiento moral de hombros y una dosis mañanera de actitud asocial (y una buena racha de resultados electorales, dirán los optimistas). Lo que agota la barrita de la paciencia es vivir en un estado de alarma generalizado en la que cualquier nimiedad es un problema y los problemas de verdad se tratan como si fuesen nimiedades. Aguantar una sempiterna situación de cable azul o cable rojo en la que estamos al borde del colapso de la civilización tal y como la entendíamos (en el supuesto de que hayamos entendido alguna vez que es eso). Una situación que te impide abrir los periódicos y encender las televisiones por temor a que se produzca la invasión de los ladrones de mentes. Habrán deducido que a mí lo que realmente me mata es más bien “lo español”, pero como una cosa y otra las ha unido el DNI ―algo que, por cierto, no has elegido, salvo que hayas nacido fuera― hasta que la muerte los separe, según un argumento muy usado estos días, pues eso es lo que hay. No pretendo dejar de pagar impuestos ni renunciar a los deberes ni a los ―cada vez menos― derechos derivados de ser nacido y residente en territorio DNI. Lo que reclamo es no sentirme concernido y esbozar una interesada y curiosa sonrisa de foráneo cuando, por ejemplo, escucho a Soraya Sáenz de Santamaría decir que no ha visto nunca nada tan antidemocrático como lo que sea, teniendo en casa lo que tiene.

Me hubiese gustado ser irlandés, porque lo que tienen lo han conseguido a pulso, sin desgraciar a prójimo alguno con la excusa de civilizarlos o enseñarles a explotar sus riquezas naturales. O de algún país nórdico, o incluso de esas pequeñas naciones de Europa central de historia un tanto acelerada, aunque ahí ya empezamos a tener esqueletos en los armarios, y no siempre de la familia. Pero eso supondría algo tan poco reconfortante como intentar sobreponerse a una relación conyugal fallida arrojándose por despecho a un enlace matrimonial con alguien vagamente conocido. Descarto el Reino de Redonda ese que rige Javier Marías, porque no veo en el horizonte un posible ofrecimiento (aunque lo atrabiliario de este texto quizá me haya hecho merecedor de los papeles de residente temporal) y, sinceramente, porque también me pasa como a Mark Twain, que prefería el cielo por el clima y el infierno por la compañía. Así que mejor echar mano de uno de esos pueblos a los que la historia sepultó.

Yo barrería para casa y propondría Galitzia, la Galicia de los Cárpatos, esa tierra de nadie y de todos, entre Polonia, Ucrania, Eslovaquia, Hungría y Rumanía, la patria de origen de Billy Wilder, que fue principado y reino antes de acabar aplastada por la II Guerra Mundial y luego repartida entre los vencedores. Pero tengo la íntima presunción de que quizá a alguien le pase lo mismo que a mí y se apunte, o sea, que mejor una opción menos personalista. Por ejemplo los khazar o jázaros. Los jázaros, que estaban asentados en la ribera norte del mar Caspio y eran aliados de Bizancio, fueron el único imperio que tuvo la originalidad de escoger como religión la judía, en el siglo IX, para desaparecer de forma misteriosa en las nieblas de la Historia en el X. Un hipotético pasaporte jázaro no molestaría a nadie, porque nada tendrían que reclamar sus poseedores ni sus descendientes. Anímense. Yo, parafraseando a Manquiña en Airbag, lo dejo, esto de ser español es muy estresante.