Posts Tagged ‘España’

Siente a un franquista en el plató

19 septiembre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Se ha puesto de moda estas semanas de canícula en bucle argumental llevar  a un/a franquista a las teles, al plató o al dúplex -¿perdona?, no escucho bien con el retardo, y así se gana un plató el interfecto- , para que evacúe ditirambos al dictador Franco; de repente presentado como luz de donde el sol la toma en lo tocante a estrategia militar, un Moltke de El Pardo, vaya.

Con el paso del tiempo, Franco se ha agigantado y sería hasta alto, según sus hagiógrafos locuaces, un piropo más y NBA. La pregunta es: ¿por qué llevan mis colegas a estos sujetos ultras, franquistas, grasientos, y les dan carrete? ¿Cómo es posible que tengan minutos, y no basura, por parte de gentes engominadas intelectualmente, capaces de presentarnos a Franco como un trufado de Napoleón, Churchill y Montgomery, y su comando color caqui en la batalla del Alamein?

Es posible que se trate de cuestión de picos de audiencia, de sumar espectadores, como cuando llevaban a Revilla y sus anchoas  -¡pedazo de foto con el canalla que lleva a Charles Mason en la camiseta y hace una peineta!-; es probable que todo tenga que ver con el tontorrón adorno según el cual todas las opiniones son respetables, una sandez propagada por el uso y que no se sostiene argumentalmente:¿es igual de respetable la opinión de quien defiende la ablación de clítoris de quienes la negamos y pedimos cárcel por ella?

El caso es que estamos en que siente un franquista a su mesa. Con cámaras , mejor. Se empatan así opiniones inigualables y aparecen militares franquistas y jefas de prensa del Caudillo, comprendedores y justificadores del golpe de Estado contra el gobierno legítimo de la República, como si estuvieran cargados de razón.

A esta patulea ultra, que nunca se ha visto en otra en cuanto a protagonismo, tienen que rebatirla pacientemente militares demócratas, esos que dicen algo tan obvio como que los militares deben obedecer a los civiles y no salirse de la Constitución.

Los que hace años llamaríamos ‘turiferarios del régimen’ o ‘nostálgicos del franquismo’, se ponen ahora estupendos y evacúan un manifiesto que parece redactado por Pemán, José María, que veía en las entradas de Franco bajo palio en las catedrales un síntoma de que en España había vuelto a amanecer.

El manifiesto predemocrático de los militares contra la exhumación de los restos del dictador debería ser motivo de pena, retirada de pensión o apercibimiento, pero no de reiterada propaganda mediática en régimen de supuesto respeto de todas las opiniones, que nunca serán iguales.

Al menos tenemos una reacción de militares demócratas, que dicen que Franco no merece ni respeto, ni desagravio, que además era un militar de chichinabo, mediocre antes que supuesto austero.

Todo parece que se excita ante la inminente salida de los restos inhumanos del dictador de Cuelgamuros, como enuncia Nicolás Sánchez Albornoz. Nicolás, sí.

De la misma forma que no podemos empatar la voz de un criminal con la voz  de su víctima, tantas veces muerta, no deberíamos presentar como iguales las palabras de gente que nos hubiera metido en la cárcel o nos hubiera fusilado, con las de personas demócratas, militares o no. No hay empate posible entre golpistas y demócratas.

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La justicia de Franco

11 septiembre, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

Los consejos de guerra, por los que pasaron decenas de miles de personas entre 1939 y 1945, fueron farsas jurídicas

Vista de la explanada del Valle de los Caídos.
Vista de la explanada del Valle de los Caídos. MARISCAL EFE

La principal característica del terror que se impuso en la posguerra es que estaba organizado desde arriba, basado en la jurisdicción militar, en juicios y consejos de guerra. Tras la típica explosión de venganza en las ciudades recién conquistadas por los vencedores, los paseos y las actuaciones de poderes autónomos, como los escuadrones de falangistas, dejaron paso al monopolio de la violencia del nuevo Estado, que puso en marcha mecanismos extraordinarios de terror sancionados y legitimados por leyes.

Con la jurisdicción militar a pleno rendimiento, se impuso un terror frío, administrativo, rutinario. Los consejos de guerra, por los que pasaron decenas de miles de personas entre 1939 y 1945, eran meras farsas jurídicas, que nada tenían que probar, porque ya estaba demostrado de entrada que los acusados eran rojos y, por lo tanto, culpables.

El sistema represivo procesal levantado tras la guerra, consistente en la multiplicación de órganos jurisdiccionales especiales, mantuvo su continuidad durante toda la dictadura. Cuando una ley era derogada, la nueva normativa reiteraba el carácter represor de la anterior. Es lo que pasó, por ejemplo, con la Ley de Seguridad del Estado de 29 de marzo de 1941. Fue derogada seis años después, sustituida por el decreto ley de 13 de abril de 1947 de represión del bandidaje y terrorismo, que mantenía la pena de muerte para diversos y variados delitos. Otro instrumento básico de persecución, la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1 de marzo de 1940, tuvo todavía mayor continuidad, obsesionados como estaban Franco y los vencedores de la guerra por considerar máximos responsables de todos los males de España a quienes caían bajo ese amplio paraguas de la masonería y el comunismo. El Tribunal Especial que estableció esa ley fue suprimido el 8 de marzo de 1964, aunque, en realidad, una buena parte de sus atribuciones habían sido asumidas desde 1963 por el Tribunal de Orden Público.

Murió Franco y allí estaba todavía el TOP, disuelto finalmente por un decreto ley de 4 de enero de 1977. Los datos de los procedimientos incoados por el Tribunal de Orden Público (TOP) prueban claramente la escalada de la represión en el crepúsculo de la dictadura y comienzos de la transición: en los tres años finales de esa jurisdicción (1974, 1975 y 1976), con Arias Navarro en el Gobierno, se tramitaron 13.010 procedimientos, casi el 60 por ciento del total de los doce años de funcionamiento.

Con el paso del tiempo, la violencia y la represión cambiaron de cara, la dictadura evolucionó, dulcificó sus métodos y pudo ofrecer un rostro más amable, con un dictador que inauguraba pantanos y repartía aguinaldos a los trabajadores.

Pero por mucho que evolucionara y mitigara sus métodos, la dictadura nunca quiso quitarse de encima sus orígenes sangrientos. El terror ajustó cuentas, generó la cohesión en torno a esa dictadura forjada en un pacto de sangre. Hasta el final.

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

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Las falsedades de la supuesta recuperación económica promovida por el pensamiento neoliberal dominante

9 septiembre, 2018

Fuente: http://www.vnavarro.org

Vicenç Navarro, 16 de agosto de 2018.

Vicenç Navarro
Catedrático Emérito de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universitat Pomepu Fabra

Se está creando la percepción en los países del capitalismo desarrollado de que la Gran Recesión -que ha causado un deterioro muy acentuado del bienestar y calidad de vida de la mayoría de sus poblaciones- es un hecho del pasado, consecuencia del supuesto éxito de las políticas neoliberales que los gobiernos de estos países han ido aplicando durante este período. Estas políticas han consistido en reformas laborales (supuestamente encaminadas a favorecer la flexibilidad de los mercados laborales) y recortes del gasto público, incluyendo del gasto público social (en servicios públicos como la sanidad, la educación, la vivienda social, los servicios sociales, las escuelas de infancia, los servicios domiciliarios, y otros; y en transferencias públicas, como las pensiones) que se aplicaron para reducir el supuestamente excesivo déficit público que estaba “ahogando” a la economía, como consecuencia de una “excesiva generosidad de los derechos sociales” que tenía que corregirse y revertirse mediante la imposición de políticas de austeridad.

El “supuesto éxito” de las políticas públicas neoliberales

Según los establishments político-mediáticos que promueven la sabiduría convencional en cada país, estas medidas han tenido un gran éxito habiendo recuperado el rigor y la eficiencia de sus economías. Como prueba de ello, presentan indicadores que -según afirman- reflejan tal recuperación como, por ejemplo, el aumento del crecimiento económico y la disminución del paro. Esta promoción de las políticas neoliberales va acompañada, por lo general, de referencias al “supuesto gran éxito” de la economía estadounidense -máximo referente del pensamiento neoliberal-, que se atribuye a la gran flexibilidad de su mercado de trabajo y a su escaso gasto público (el más bajo, una vez descontado su gasto militar), muy acentuado en el caso del gasto público social (responsable de que EE.UU. sea el país capitalista desarrollado con menor protección social). Según explica la sabiduría convencional -de clara sensibilidad neoliberal- este país, después del colapso de su economía (de 2007 a 2009 su PIB bajó un 4%), recuperó, a partir del 2009, su tasa de crecimiento (un promedio de 2,1% anual), lo que provocó un gran descenso del paro, que de ser del 10% pasó a ser el más bajo del mundo capitalista desarrollado, con un 3,8%.

Lo que esconden los indicadores del “supuesto éxito”: el deterioro muy notable del bienestar y calidad de vida de las clases populares

Lo que tales argumentos ocultan o desconocen es que, en gran parte de los países capitalistas desarrollados, las cifras del paro tienen un valor muy relativo para medir el grado de eficiencia del mercado laboral, pues excluyen a grandes sectores de la población que sufren las consecuencias del gran deterioro del mercado laboral (causado por tales políticas neoliberales), y que no quedan reflejados en la tasa de paro. Este indicador de paro no incluye, por ejemplo, la población que trabaja en situación parcial y temporal que querrían hacerlo a tiempo completo (la población empleada subocupada), un problema grave creado por las reformas laborales. Este sector ha sufrido un notable aumento, alcanzando su máxima expresión en el trabajo precario, muy generalizado hoy en la gran mayoría de países capitalistas desarrollados. En España se habla mucho (con razón) del elevadísimo paro, pero no se habla tanto del elevadísimo nivel de precariedad entre la población empleada. Los contratos más frecuentes en España son los que duran 15 días y una cuarta parte del total tiene una duración de 7 días, siendo este el tipo de contrato que ha aumentado más desde el inicio de la crisis en 2007. Desde que se inició la crisis, casi el 60% del empleo creado ha sido -precisamente- de carácter temporal y parcial.

Otro sector de la población que no se incluye en la tasa final del paro es la gente que ha abandonado la búsqueda de puestos de trabajo por no encontrarlo. En EE. UU., en caso de incluirse este sector de la población, la tasa de paro ascendería a un 7,6%. En realidad, si se sumaran los desempleados, los empleados subocupados y los que se han desanimado en su búsqueda de puestos de trabajo, la cifra de paro ascendería a un 10,9% (17,6 millones de personas). Esta trágica (y no hay otra manera realista de definirla) situación, muestra las limitaciones de utilizar la tasa de paro como el indicador principal de eficiencia del mercado de trabajo. El “éxito” en la reducción de la tasa de paro, se ha conseguido a costa de un enorme crecimiento del paro oculto, de la precariedad y del desánimo en el que se encuentran grandes sectores de las clases trabajadores en estos países, que representan la mayoría de las clases populares.

En el país modelo neoliberal, EE.UU., a estos datos debe sumarse otro factor raramente mencionado cuando se analiza el tema del paro: el elevadísimo porcentaje de la población que está encarcelada. Los presos de aquel país son 2,2 millones de personas, tres veces superior al promedio de los países de semejante nivel de desarrollo económico. Sin lugar a dudas, si el porcentaje de la población encarcelada fuera semejante a la existente en la mayoría de países de la UE, el número de personas sin trabajo y que lo están buscando (así como las tasas del paro oficial) sería incluso mucho mayor que el enunciado en las cifras oficiales de paro. En realidad, la elevada encarcelación es una de las causas de que el paro aparente ser tan bajo en EE.UU.

Los elevados costes de las reformas laborales y otras medidas neoliberales

En España, la aplicación de las políticas neoliberales creó un enorme deterioro del mercado laboral español. Todavía hoy, cuando se asume que la economía se ha recuperado, solo la mitad de los puestos de trabajo perdidos (3,8 millones) durante el inicio de la crisis (2008-2013) se han recuperado. Pero como en el caso de EE.UU., si sumamos a las personas que están en paro (17%) las personas que están subocupadas (personas que trabajan a tiempo parcial involuntario) y las que han abandonado la búsqueda de trabajo, desanimados en encontrarlo, la cifra de paro real aumentaría a un 28%, es decir, casi el doble.

Repito pues, una observación que, a pesar de su gran importancia, apenas es visible en los fórums mediáticos y políticos del país: el descenso del paro oculta el gran crecimiento del paro oculto, de la precariedad y del desánimo. Esta es la realidad que se desconoce e ignora, y que ha causado grandes protestas populares en todos los países, canalizadas por los movimientos antiestablishment.

¿Por qué los salarios no suben -e incluso continúan bajando- cuando el desempleo supuestamente se está reduciendo?

Estas cifras reales de personas desocupadas -que no quedan reflejadas en los indicadores de paro- explican que haya una enorme reserva de personas en necesidad de trabajo. Es más, a las personas que constituyen esta gran reserva de gente buscando trabajo hay que añadir los millones de trabajadores que existen en reserva en países menos desarrollados, cuyos trabajadores aceptan salarios mucho más bajos y las condiciones de trabajo mucho peores que en los países capitalistas desarrollados. De ahí que la desregulación del mercado de trabajo (una de las mayores medidas neoliberales) haya ido acompañada de otra gran medida neoliberal: la desregulación de la movilidad de capitales (con la globalización de las llamadas multinacionales) que está empoderando al mundo empresarial frente al mundo del trabajo. La amenaza del desplazamiento de empresas a países con salarios bajos es una de las medidas disciplinarias más comunes hoy en los países capitalistas desarrollados, en contra de los trabajadores.

Como parte de esta desregulación del movimiento de capitales se ha promovido la otra cara de la moneda, es decir, la promoción de la movilidad de los trabajadores, favoreciendo la inmigración como medida para garantizar la disponibilidad de trabajadores que, por la vulnerabilidad asociada a la condición de inmigrantes aceptan salarios más bajos y peores condiciones de trabajo.

Estos datos explican que, a pesar del descenso del nivel de paro oficial, los salarios no suban. Si tal cifra de paro fuera real, la clase trabajadora estaría más empoderada en su negociación con el mundo empresarial, a fin de obtener salarios más altos. El hecho de que ello no ocurra se debe al enorme debilitamiento de la case trabajadora y del mundo del trabajo, incluyendo sus sindicatos, que se traduce en la enorme disponibilidad de trabajadores potenciales, estén estos dentro o fuera del país. 

La gran debilidad del mundo del trabajo: el objetivo de las políticas neoliberales

Hemos visto así que uno de los principios del pensamiento económico dominante -el subrayar que el descenso del paro crea un aumento de los salarios– no se ha realizado: los salarios no han estado subiendo durante la recuperación. Antes al contrario, han estado descendiendo. De nuevo, mirando el modelo estadounidense vemos que el trabajador (no supervisor) de EE.UU. recibe hoy un salario que es un 4% más bajo que en el año 1972 -hace 46 años- y ello a pesar de que la productividad de este tipo de trabajador se ha más que doblado durante este período. La riqueza creada por este aumento de la productividad no ha beneficiado, sin embargo, al trabajador, sino a todos los demás que están por encima de él, desde sus supervisores, empresarios y equipos de dirección, así como a los financieros que manipulan el crédito y especulan con los beneficios empresariales conseguidos por el descenso de los salarios.

Esta situación se ha dado también en las economías europeas, incluida la española. En la gran mayoría de países europeos, el crecimiento de la productividad ha sido mayor que el crecimiento de los salarios, realidad que ha estado ocurriendo desde el inicio de período neoliberal, a finales de la década de los años setenta del pasado siglo, hasta ahora. En otras palabras, esta situación ha contribuido a que el PIB de tales países haya subido más rápidamente que los salarios (que en muchos países, como EE.UU., han incluso bajado) (ver: P. Dolack, Flat Wages ZCommunications, 2018).

Lo mismo o peor está ocurriendo en España

En España los salarios han bajado también. Ha sido un descenso del 10% durante el período de aplicación máximo de las políticas neoliberales (2008-2014) (afectando primordialmente a las mujeres y a los jóvenes), permaneciendo estables (o bajando en el sector privado), perdiendo así capacidad adquisitiva al crecer en menor grado que la inflación. En realidad, los salarios para los mismos puestos de trabajo, desde 2008 a 2015 descendieron un 12%. Ello ha estado ocurriendo a la vez que la productividad del trabajador (productividad real por hora trabajada) ha ido aumentando mucho más rápidamente que los salarios. El excedente se ha destinado a incrementar los beneficios empresariales, a las rentas superiores, aumentando con ello las desigualdades, siendo estas últimas de las más acentuadas en la Unión Europea.

Como resultado de ello, las rentas del trabajo han ido descendiendo en todos los países a la vez que las rentas del capital han ido subiendo. En España, este cambio en la distribución de las rentas ha sido uno de los más marcados. Como bien dijo en su día el magnate empresarial Warren Buffet, hay “una lucha de clases y la hemos estado ganando”. Y esta victoria se extiende a todos los niveles, de tal manera que la ideología del gran mundo empresarial -el neoliberalismo- continúa siendo hegemónica en las instituciones políticas y mediáticas, a pesar del enorme fracaso de lo que han significado en el quehacer económico del país. Ahora bien, la expresión “desastre” es relativa, pues para el mundo del capital y de sus gestores, la economía ha ido muy bien. Y lo que deseaban, es decir, la disminución de los salarios, de las expectativas de los trabajadores y el descenso (y, en ocasiones, el desmantelamiento) de la protección social, ha sido su gran “éxito”.

¿Cómo se ha conseguido la victoria neoliberal?

Lo que hemos visto es cómo la aplicación de las políticas públicas neoliberales ha debilitado los instrumentos creados por el mundo del trabajo para defender sus intereses, como los sindicatos. Las reformas laborales, por ejemplo, estaban encaminadas a “flexibilizar” el mundo del trabajo. El término flexibilizar quiere decir eliminar los derechos laborales y sociales conseguidos por los trabajadores durante la época dorada del capitalismo (1945-1980), donde un pacto social se había conseguido entre el mundo del capital y el mundo del trabajo. De ahí que la solución exigiría un cambio político, observación especialmente importante, pues las causas políticas del deterioro del mercado de trabajo se ignoran constantemente, atribuyendo tal deterioro a la automatización, a la robotización o a cualquier otro elemento, sin tener en cuenta que, a su vez, tales variantes técnicas son determinadas por el contexto político.

Parte de este debilitamiento del mundo del trabajo han sido los cambios en los partidos políticos que habían sido creados por este y que se han ido distanciando de su base electoral, haciendo suyas muchas de las medidas neoliberales que han contribuido a tal distanciamiento. El creciente control de estos partidos políticos (la mayoría de tradición socialdemócrata) por la clase media ilustrada (profesionales de formación universitaria que desarrollan intereses de clase propios, distintos a los que había sido su base electoral) explica su renuncia a políticas redistributivas y su conversión al neoliberalismo, tal y como ha ocurrido con los gobiernos Clinton, Obama, Blair, Schröder, Hollande, Zapatero, entre otros.  El colapso de la socialdemocracia y otras izquierdas es un indicador de ello.

Es lógico y predecible que los movimientos antiestablishment de base obrera hayan ido apareciendo como respuesta

Esta situación explica el surgimiento de los movimientos antiestablishmentque protestan por la pérdida de la calidad de vida de las clases populares, causada por las reformas laborales, por las políticas de austeridad y por la globalizaciónEl abandono por parte de las fuerzas gobernantes de izquierdas de las políticas redistributivas que las caracterizaron en el pasado (aduciendo que eran “anticuadas” o “imposibles de realizar”), y su compromiso con el neoliberalismo, fue el responsable del surgimiento de tales movimientos. El establishment político-mediático neoliberal atribuye tales movimientos a un crecimiento del nacionalismo, racismo, chovinismo, o cualquier ismo que esté de moda en estos centros.

Y cada una de las características de estos movimientos es respuesta directa al ataque neoliberal. El nacionalismo, por ejemplo, es una protesta frente a la globalización. Su antiinmigración es un indicador de rechazo a la globalización del mundo del trabajo, en respuesta a su ansiedad y temor a la pérdida su empleo o a la dificultad en encontrarlo. Y su antiestablishment es consecuencia de verlo como responsable de las políticas que les perjudicaronEn EE.UU., por ejemplo, no hay evidencia de que el racismo se haya incrementado. En realidad, los votantes que hicieron posible la elección de Trump en el Colegio Electoral de EE.UU. procedían de barrios obreros en áreas desindustrializadas que habían votado a un negro, el candidato Obama, para la presidencia en las elecciones anteriores. Y en 2016, Trump ganó por que Clinton representaba al establishment, al ser Ministra de Asuntos Exteriores y máxima promotora de la globalización, responsable de las políticas públicas que habían estado dañando a la clase trabajadora.

La demonización de las protestas populares antiestablishment

Es característico del establishment político-mediático definir como “retrógrados” y “basura social” -como hizo la Sra. Clinton- estas protestas de los que se han opuesto a las medidas neoliberales que han dañado enormemente la calidad de vida de las clases populares. En realidad, era fácilmente predecible que Trump ganaría las elecciones (y así lo anunciamos algunos pocos cuando se iniciaron las primarias del Partido Republicano y más tarde cuando se eligió el Presidente). Las clases trabajadoras, dañadas por tales políticas, están mostrando su rechazo a los establishments político-mediáticos. La única alternativa que hubiera podido ganar a Trump era el candidato socialista Bernie Sanders, que pedía una revolución democrática, y así lo mostraban las encuestas. La destrucción de la candidatura Sanders por parte del partido demócrata, controlado por la candidata Clinton, fue un elemento clave en la victoria de Trump. Ni que decir tiene que las clases trabajadoras no son el único sector que presenta tal rechazo, aunque si que son las más movilizadas por ser también las más perjudicadas. Y lo mismo ha ocurrido en casi cada país europeo. Desde el Brexit en el Reino Unido, al surgimiento de la ultraderecha a lo largo del territorio europeo son síntomas de ello. El abandono del proyecto auténticamente transformador por parte de los partidos de izquierda explica la canalización del enfado popular por parte de partidos radicales de ultraderecha.

En España, la aplicación de las políticas neoliberales de los gobiernos Zapatero primero y Rajoy después, afectaron muy negativamente al bienestar de las clases populares, que generó el movimiento de protesta y rechazo llamado 15-M, un soplo de aire fresco en el clima neoliberal promovido por los establishments político-mediáticos del país, y que cristalizó más tarde en Podemos. Este partido en poco tiempo se convirtió en una de las mayores fuerzas políticas del país, con un enorme impacto canalizando el enorme enfado y rechazo hacia las políticas neoliberales. Ello previno la movilización de la ultraderecha como instrumento de protesta, debido en gran parte a que esta estaba ya en el partido gobernante -el Partido Popular-, mayor impulsor del neoliberalismo (junto con Ciudadanos). De ahí que, el compromiso de tal partido con el neoliberalismo sea uno de los mayores obstáculos para que capitalice el enfado de las clases populares, por muy nacionalista y antiinmigración que se presente, como intenta su nuevo dirigente, Pablo Casado. Un tanto parecido ocurrirá con Ciudadanos, que está hoy utilizando su nacionalismo para ocultar su neoliberalismo.

La única salida a esta situación es que exista una amplia alianza de movimientos sociales y fuerzas políticas que rechacen el neoliberalismo, la globalización y la desregulación de los mercados laborales, así como de la movilidad de capitales y trabajadores a nivel internacional, que ha estado creando un enorme dolor a las clases populares. A no ser que exista este rechazo a las políticas neoliberales actuales, no veo posibilidades de cambio. Así de claro.

Dalí, arte y política

5 septiembre, 2018

Fuente: http://www.publico.es

Vicenç Navarro, 13 de febrero de 2016.

A raíz de debate que se ha creado sobre la posibilidad de que no haya ninguna calle en Madrid que lleve el nombre de Dalí, el profesor Navarro publica de nuevo un artículo que se publicó en este rotativo en diciembre de 2011 en el que se describe brevemente la colaboración de aquel personaje con la dictadura que alcanzó niveles claramente deleznables.

En los últimos meses ha habido conmemoraciones de tres figuras relacionadas con el arte pictórico que merecen especial atención por su significado político, oculto e ignorado en dos de ellas. La primera es Gertrude Stein, figura prominente en la vida artística europea, mecenas del mundo cosmopolita artístico parisino. En estos días su nombre ha aparecido en la prensa internacional a raíz de la exposición de las pinturas que acumuló a lo largo de sus años en París (La aventura de los Stein en el Grand Palais de París). Tal exposición se mostrará posteriormente en el Metropolitan de Nueva York y en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, y no cabe duda de que pasará en algún momento por algún museo español. Como es costumbre, la exposición va acompañada de libros y artículos sobre Gertrude Stein.

Lo que el lector no leerá en ninguno de estos documentos y artículos es quién era Stein y cómo se posicionó durante el periodo histórico que le tocó vivir en París. El silencio sobre ello se debe a que Gertrude Stein (procedente de una de las familias judías más adineradas de EEUU) tenía claras simpatías fascistas. Gran admiradora del general Pétain –jefe de Estado de un Gobierno títere de la ocupación nazi–, tradujo al inglés y publicó 32 discursos de tal general, incluso aquellos en los que justificaba la exclusión de los judíos de puestos de responsabilidad, alabando la colaboración del régimen de Vichy con la dictadura nazi liderada por Hitler (en 1944, a sólo 30 millas de donde vivía Gertrude Stein, 44 niños judíos fueron deportados a Auschwitz: todos ellos fueron asesinados). En su admiración por el general Pétain, llegó a definirlo como el “general Washington de Francia que restauraría en Francia los valores occidentales”. Apoyó el golpe militar de Franco y defendió la dictadura fascista que este estableció. Profundamente anticomunista, justificó el rechazo al judaísmo europeo por lo que ella consideraba simpatías comunistas. Detestaba al presidente Roosevelt y el New Deal, el programa de intervención pública que expandió notablemente los derechos sociales y laborales del pueblo estadounidense.

El otro caso cuyo pasado fascista ha permanecido oculto es el de Salvador Dalí. Tal personaje fue una de las voces que defendió a la dictadura fascista (que en España se llama franquista) con mayor insistencia en los círculos artísticos internacionales. Dalí mostró gran simpatía por la Falange, el partido fascista, utilizando en su discurso la narrativa fascista, tal como documenta Ian Gibson en su libro The Shameful Life of Salvador Dalí (del cual extraigo la mayoría de datos). Su proximidad a la cúpula del partido fascista era bien conocida y su servilismo y adulación hacia el dictador alcanzó niveles nauseabundos. Se refirió a uno de los dictadores más sangrientos conocidos en Europa (por cada asesinato que perpetró Mussolini, Franco ordenó 10.000), el general Franco, como “el político clarividente que impuso la verdad, la claridad y el orden en el país en un momento de gran confusión y anarquía en el mundo”. Su apoyo al fascismo se mantuvo hasta el final de la dictadura, y mostró su máxima expresión en la defensa del dictador y de la dictadura frente a la protesta nacional e internacional por la ejecución, el 27 se septiembre de 1975, de cinco prisioneros políticos. En declaraciones a la Agencia France-Press, indicó que “dos millones de españoles salieron a la calle aplaudiendo al mayor héroe existente en España, el general Franco, mostrando que todo el pueblo español está con él (…). Es una persona maravillosa. Y su acto garantiza que la monarquía que le suceda sea un éxito. En realidad se necesitan tres veces más ejecuciones de las que han ocurrido”. Tales declaraciones ampliamente distribuidas en la prensa internacional fueron determinantes para que se generara un gran desprecio por su figura, pasando de ser un genio a un despreciable ser humano. No así en Catalunya y en España, donde Dalí tiene un monumento en la plaza mayor de Cadaqués, donde veranea la burguesía catalana, para la cual Dalí continúa siendo el gran genio al cual se le dedican incluso óperas en el Teatro del Liceo de Barcelona.

Este olvido del pasado comienza a perderse. Lo cual me lleva a Josep Subirats, un pintor extraordinario que ha permanecido olvidado por haber sido miembro activo de la lucha popular en contra del golpe fascista. En otra sociedad, con claro espíritu democrático, Dalí sería aborrecido y Subirats sería un punto de referencia fundamental en la cultura artística del país. El único de los tres personajes aquí citados que no tiene un pasado a ocultar permanece oculto porque la burguesía continúa dominando la cultura artística del país.

Subirats fue desde su juventud un pintor dedicado a las clases populares con las cuales se sintió identificado. Analizar sus pinturas es comprender y estimar la enorme lucha del pueblo catalán y español en su lucha contra el fascismo. Desde el póster de la UGT que animaba a los campesinos a apoyar a la República, a la llamada de apoyo en Catalunya al pueblo madrileño que estaba resistiendo al asedio fascista, pasando por los dibujos de los campos de concentración donde estuvo preso, y la descripción gráfica de las barracas donde vivían los trabajadores después de la guerra. En todos ellos puede verse con gran belleza y expresión la historia del pueblo catalán y español. La expresión visual de un compromiso es lo que explica su represión y veto. Por fin, tras años y años de silencio, su obra pictórica se mostró en el Museu d’Història de Catalunya, del 4 de octubre al 20 de noviembre de 2011. Sería de desear que se mostrara a lo largo de todo el territorio español.

Perlas informativas del mes de julio de 2018

30 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Capitalismo bueno para algunos

Como se nota que a estos otros les cultivan lo que comen y les hacen las labores domésticas ( Instituto Cato, 5 de julio). Y es que, efectivamente, el capitalismo a algunos les ha librado del agotador trabajo agrícola y doméstico.

Capitalismo cato

Perro muere en EEUU

En España es noticia cuando un perro muere en Estados Unidos (vídeo incluido), pero no cuarenta niños de hambre en África ( El País, 6 de julio).

Muere perro en Estados Unidos

Pijamada feminista

En Chile, para el periódico La Tercera, si la diputada comunista Camila Vallejo tiene una reunión con seis diputadas en su casa es una “pijamada feminista”, pero si el ministro de Interior Andrés Chadwick convoca, también en su casa, a los jefes de la oposición, por supuesto, es una “reunión”.

Pijamada feminista

Putin y la jubilación

Pues si la popularidad de Putin cae porque sube la jubilación de las mujeres a 63 años y la de los hombres a 65 ( El País, 9 de julio), ¿cómo debería estar la de nuestros presidentes que suben ambas a los 67?

Jubilación Putin

Asfaltar para llevar pizzas

En Estados Unidos te arreglan la carretera a casa solo si es para que pueda llegar cómodo el repartidos de pizzas ( El País, 10 de julio).

Asfaltar pizzas

Quemar ropa

Antes quemar la ropa que darla a los pobres. La mayoría de los medios difundieron la noticia, pero a ninguno le pareció escandaloso ( Efe, 20 de julio). Curiosa esta sociedad y su sistema económico que pide que la ropa usada se la demos a los pobres mientras las empresas queman la nueva. Eso sí, para tranquilizar a los ecologistas, Burberry aclara que la quema se realiza sin contaminar.

Quemar ropa

Matrimonio homosexual

Lo señalaba Fonsi Eloaza en un tuit. La diferencia entre aprobar el matrimonio homosexual en Alemania ( El País, 30 de junio) o en Cuba ( El País, 23 de julio).

Matrimonio homosexual Alemania
Matrimonio homosexual Cuba

Base militar China

“EE.UU. teme que China pueda tener una base militar en El Salvador” (ABC, 25 de julio). Muchos también temían que EE.UU. tuviese una base militar en Honduras, en Ecuador, en Filipinas, en Japón, en Arabia Saudí, en Afganistán, en Alemania, en España… Así hasta 686 instalaciones militares fuera de su fronteras. Y nunca ese temor fue noticia en la prensa.

Base EEUU China

México sangriento

“México atraviesa la época más sangrienta de su historia”, titula El País el 31 de julio. Lo curioso es que, leyendo la noticia, aparece el nombre del presidente electo Andrés Manuel López Obrador (del partido de izquierdas Morena), que no tomará posesión hasta el 1 de diciembre, y no leemos el nombre del actual presidente Enrique Peña Nieto. Eso para que vayamos asociando la criminalidad mexicana al nombre del izquierdista.

España

Fallecer tras colisionar

“Fallece un ciclista tras colisionar con una furgoneta”  titulaba el 1 de julio el tuit de una noticia de Telemadrid. Pero el ciclista no colisiona con ninguna furgoneta. Si  vemos la noticia descubrimos que un conductor borracho arrolla con su furgoneta a un ciclista que acabó muerto en la cuneta. No es lo mismo que titulan.

Telemadrid ciclista

Mujeres y lesbianas

Como dice en un tuit Daniel Hernando, parece que para Antena3, en su informativo del 6 de julio, están las mujeres y luego están las lesbianas, que no son mujeres, sino otra cosa.

Mujeres lesbianas

Coqueta estrangulada

Por si el titular no es suficientemente miserable hacia la primera mujer asesinada por su pareja en Madrid en lo que va de año, aquí tienen el comienzo de la información: “Martha Arzamendia de Acuña, de 47 años, tenía una vida ajetreada, pero no perdonaba la peluquería. Acudía al salón de su ya amigo Ezequiel Ferreira una vez al mes, como mínimo, para que le retocara su cuidada cabellera rubia. Tampoco era de las que salía de casa sin maquillar” ( El Español, 7 de julio).

Asesinada coqueta

Tuit desde cuenta bloqueada

Eso de  tuitear desde tu cuenta que te han bloqueado la cuenta nunca lo entendí.

Cuenta bloqueada

Se venden camisetas

Cuando la diversidad es un negocio. Para los fabricantes de ropa, y para alguna prensa que intenta convencernos de qué es noticia ( El País, 10 de julio).

Camisetas reivindicativas

Subir gasto militar o no

No hay como leer la prensa para saber la realidad de lo que está pasando. ( El Espanol, 11 de julioEl Mundo, 12 de julio). Lo grave es que mucho quisiéramos valorar a nuestro presidente en función de lo que hace con el gasto militar tras reunirse con Trump. Y no podemos.

Español gasto militar
Mundo gasto militar

Digitales o en kiosco

Interesante este dato que aporta Pepo Jiménez en un tuit. Estos son los medios que, en su versión digital, no llevan el 12 de julio en portada el tema del rey emérito y Corinna: -ABC -La Razón -El País -El Mundo -La Vanguardia -El Independiente. Y los siguientes los que sí: -El Diario.es -El Español -Público -Vozpopuli -20 minutos -El Confidencial. A excepción de El Independiente (que sacó la noticia momentos después del tuit de Pepo Jiménez), todos los que omiten la noticia los encontramos en el quiosco porque tienen versión en papel. De los que recogen la noticia, ninguno está en el quiosco (20minutos tiene versión papel, pero es gratuito y no se vende en quioscos). Otra razón para comprender por qué la gente no compra periódicos de papel.

Cobraba de Irán

Años diciendo Eduardo Inda que Podemos cobraba dinero de Irán y ahora termina publicando en OKDiario que quien cobró de Irán fue el rey.

Irán okdiario

15 minutos

Claro que sí. Basta ya de tanto privilegio ( La Voz del Sur, 14 de julio).

Jornaleros

Los políticos

 Los políticos“, así, en general. Gran rigor periodístico por parte del presidente de la FAPE el 17 de julio. Perspicaz tuit de Aitor Riveiro.

fape

Sección Amazon

No hay como la información rigurosa sin influencia publicitaria (El País, 17 de julio), ¿verdad, Amazon?

publi amazon

Matar por el calor

Pues era el calor. Tanto pensar que los crímenes de género eran por el machismo dominante o por razones culturales y es por el calor ( Antena3, 23 de julio).

Machismo calor

Por los memes nos reconocerán

Noticia de LaSexta el 23 de julio: “La Biblioteca Nacional recopilará memes porque es lo que mejor nos identificará en el futuro”. Efectivamente, eso me temo, que nuestra cultura se identificará mediante memes.

Justicia celestial

Una sentencia del Tribunal Supremo reconoce la responsabilidad del Estado español en el asesinato de una niña por su padre pero, según ABC el 24 de julio, la justicia ha venido del cielo.

Justicia celestial

Sexo completo

Parece que, algunas veces, violar es solo “tener sexo completo” (ABC, 31 de julio).

Abuelo sexo

El excesivo poder del Estado central dificulta la resolución del problema de la vivienda y el transporte

28 agosto, 2018

Fuente: http://www.vnavarro.org

 

Uno de los argumentos que se da con mayor frecuencia por parte de aquellas sensibilidades políticas que se oponen a que el Estado central español, basado en la capital del reino, Madrid, descentralice sus responsabilidades, empoderando más a las comunidades autónomas (CCAA) y a las autoridades locales, es que dicho Estado ya está muy descentralizado, llegando incluso a afirmar que España es “uno de los países más descentralizados del mundo”, como más de un dirigente jacobino (ansioso por mantener el poder centralizado en el Estado) ha llegado a afirmar (como por ejemplo hizo el secretario de Estado para las Administraciones Territoriales del Gobierno de Rajoy, el Sr. Roberto Bermúdez de Castro, el pasado noviembre). Entre estas voces hay también personalidades de la izquierda tradicional del país pertenecientes a las familias políticas socialista y comunista, que asumen que para poder redistribuir mejor los recursos públicos del país es mejor tener y mantener un Estado central fuerte, con muchas responsabilidades y con mucho poder, a fin de transferir fondos de las partes más ricas del país a las más pobres, con el objetivo de alcanzar la deseada igualdad. Este último argumento, junto con el anterior, les permite concluir a tales autoridades jacobinas que las grandes desigualdades del país (entre otros problemas sociales) se deben al escaso poder que se supone tiene el Estado central.

Los datos muestran el error de los jacobinos

Si miramos los datos vemos que el Estado central español, lejos de ser débil y estar en peligro de desaparición, continúa siendo, y con mucho, el nivel territorial de los tres (el central, el autonómico y el local) que maneja y gestiona un porcentaje mayor del gasto público realizado por estos tres niveles de gobierno (47,6% de todo este gasto en 2017, sin incluir la Seguridad Social, por encima del 37,7% de las CCAA y el 14,7% de los entes locales, según Eurostat). En realidad, en la comunidad que incluye a países de semejante nivel de desarrollo económico al español (la Unión Europea de los Quince) podemos ver que España es uno de los países que tiene un Estado central más grande (en el caso de Alemania, durante el mismo año el Estado central realizó el 37,5% de todo el gasto público llevado a cabo por los tres niveles de gobierno, mientras que los gobiernos regionales realizaron el 38,9% y los locales un 23,6%).

Y si en lugar de gasto queremos analizar la capacidad y responsabilidad en la toma de decisiones, vemos que, de nuevo, el Estado central tiene mucha más autoridad que los otros dos niveles de gobierno (el autonómico y el local, el cual tiene un poder limitadísimo y muy pocos recursos). Lo estamos viendo estos días en dos de los mayores problemas que tienen las ciudades del país: uno es el de la vivienda –que ha alcanzado dimensiones más que preocupantes en el caso del alquiler, hasta el punto de que amplios sectores de la población se están viendo expulsados de sus lugares de residencia habituales–, y el otro es la crisis del taxi. Ambos están recibiendo una gran atención por parte de los medios, y reflejan un gran malestar que existe entre las clases populares en el caso de la vivienda, y en sectores de la clase trabajadora en el caso del sector del taxi.

El Estado central es, en parte, responsable de tales crisis sociales

En ambos casos el Estado central tiene una gran responsabilidad en la existencia de estos problemas. Las autoridades municipales –que son el nivel de gobierno más próximo a la ciudadanía, y que en cualquier país es la autoridad más pública, más popular o menos impopular– tienen un escasísimo (por no decir nulo) poder para regular los alquileres en su territorio. La máxima autoridad es el Estado central. En otros países, como en Alemania o los Países Bajos, por ejemplo, los municipios (como Berlín o Ámsterdam) tienen mucho más poder para regular estos alquileres, resolviendo el enorme problema de la vivienda de una manera mucho más contundente y eficaz.

Un tanto igual ocurre con los elementos clave del transporte público, como por ejemplo los taxis, en los que todo depende de lo que diga el Estado central, que regula y normativiza este tipo de transporte. La huelga de los taxistas –que llevan bastante razón– incluye precisamente una demanda de que no sea el Estado central, sino los municipios, los que regulen tal tipo de transporte urbano, sustituyendo la situación actual –en la que el protagonista principal es el Estado central– que permite que corporaciones multinacionales como Uber o Cabify se expandan y compitan en términos muy desfavorables para los taxistas, ya que pagan una miseria a los conductores contratados por tales compañías, a los que o no provee ningún tipo de protección social, o bien lo hace de una manera muy limitada.

La centralización del Estado permite su instrumentalización por parte de los grandes grupos y lobbies económicos: el caso de Uber y Cabify

Uber y Cabify son dos multinacionales (la segunda con origen en España) cuya empresa matriz se encuentra en paraísos fiscales –en los Países Bajos en el primer caso, y en el Estado de Delaware (EEUU) en el segundo–, con lo que evitan pagar impuestos en los Estados donde proveen sus servicios. Y es que ejercen una enorme influencia política y mediática (los medios siempre son grandes defensores de los supuestos méritos del mercado), capturando el poder de los Estados centrales y expandiéndose por todo el mundo, incluyendo España.

Hay ya alrededor de 9.000 licencias de coches que están a disposición de tales compañías (4.300 en la Comunidad de Madrid, 1.478 en Andalucía y 1.457 en Catalunya). Tales coches son propiedad de individuos que se ofrecen a esas compañías (como autónomos) para proveer servicios de transporte. A primera vista parece una cosa normal y corriente, de la misma manera que parece una cosa normal y corriente y lógica que una persona propietaria de un piso lo alquile (en su totalidad o parcialmente) al turista que necesita un techo y una casa para unos días (como ocurre en el sector de la vivienda con Airbnb). Son dos ejemplos de lo que se llama economía colaborativa (ver mi artículo “Lo que se llama economía colaborativa no tiene nada de colaborativa”, Público, 03.11.16).

¿Cuál es el problema con la economía colaborativa en el transporte público?

Estas compañías –Uber y Cabify– no tienen empleados con cuyos colectivos tengan que pactar –a través de convenios colectivos– las condiciones de trabajo, salarios, protección social o lo que sea. Las compañías contratan a las personas propietarias de los coches, a las que pagan cantidades muy inferiores a las que reciben los taxistas. Es más, la licencia para poder trabajar, que en el caso de los taxistas alcanza cifras de 200.000 euros, es solo de 20.000-30.000 euros en el caso de tales compañías. Y no ofrecen ninguna o muy poca seguridad al usuario del transporte (dato del que el usuario no es ni siquiera consciente, de manera que si hay un accidente, el usuario tiene escasísima protección). De ahí que la famosa “competencia” sea una farsa desde el principio. Es un ataque frontal a la industria del taxi, pues es difícil que esta pueda competir en estas condiciones.

La aplicación de este modelo a nivel de todos los sectores y servicios tendría un impacto enormemente negativo en la economía, pues los salarios y la protección social bajarían en picado, ya que siempre hay sectores de la población que aceptarán los salarios bajos dado que necesitan sobrevivir, creando un conflicto entre aquellos que ya tienen trabajo y protección social y aquellos que no los tienen. Esto es lo que está ocurriendo en muchos sectores de la economía. Y precisamente los medios de comunicación (la mayoría de los cuales están instrumentalizados por los grupos económicos que controlan el mercado) acusan a los primeros de egoístas y poco solidarios. La cobertura mediática muy desfavorable de la huelga de los taxis es un ejemplo de ello.

De la misma manera que la llamada economía colaborativa de los pisos turísticos realizada por compañías como Aribnb está destruyendo barrios enteros, el mismo tipo de economía en los transportes está destruyendo el transporte público realizado por los taxis. En realidad, en EEUU hay múltiples ejemplos de que cuando Uber ha prácticamente eliminado los taxis ha subido el precio del transporte con tarifas a niveles muy superiores a los proveídos antes por el taxi.

La raíz del problema: el escaso poder municipal

El excesivo poder del Estado central se hace sobre todo a costa del escasísimo poder de los ayuntamientos de las grandes ciudades, que hoy tienen problemas sociales enormes sin instrumentos que les permitan resolverlos, y ello debido a la enorme influencia que las fuerzas conservadoras han tenido históricamente en España sobre el Estado borbónico. No es por casualidad que en los países europeos donde históricamente las derechas han tenido mayor poder –como en el sur de Europa– sus Estados estén muy centralizados, otorgando poderes muy limitados a las autoridades locales, mientras que aquellos países donde las izquierdas democráticas han tenido más poder, como en los países nórdicos, tienen Estados centrales con menos responsabilidades y los municipios tienen más poder que en el sur de Europa.

Las fuerzas conservadoras desfavorecen la participación democrática popular en los procesos de toma de decisiones, y de ahí que se opongan a que los municipios, que son el nivel de decisión más próximo a la ciudadanía, tengan más poder. Los casos de la vivienda y del transporte público son un claro ejemplo de ello. Enfatizar el poder central es facilitar que los lobbies económicos multinacionales lo coopten e instrumentalicen como constantemente ocurre en España.

El Estado central español continúa, así pues, acumulando un número excesivo de responsabilidades, lo cual empobrece la democracia. Y no puede justificarse este centralismo argumentado que es necesario para garantizar la redistribución de recursos para alcanzar la deseada igualdad. En realidad España es uno de los países donde el Estado tiene mayor número de responsabilidades (siendo la fiscal una de ellas), y en cambio es uno de los países con mayores desigualdades sociales e interterritoriales. Suecia, por el contrario, es uno de los países en los que las autoridades locales tienen más poder y a la vez uno de los que tiene menos desigualdades sociales y regionales. Se pueden redistribuir los recursos mediante políticas públicas descentralizadas aceptadas por toda la población, y desarrolladas y puestas en marcha por los niveles más cercanos a esta población. Es lógico que sean los municipios los que tengan que tener la autoridad para resolver los problemas que afectan la calidad de vida de sus ciudadanos en temas como la vivienda y el transporte público, necesidad todavía más palpable en un país como España que es muy diverso en su composición, culturas e identidades.

No es por casualidad que hoy en España y en muchos otros países en Europa y en Norteamérica sean las ciudades las que estén liderando las reformas que están afectando más directamente el bienestar de las clases populares. Hoy Barcelona y Madrid, por ejemplo, están desarrollando nuevas iniciativas para solucionar los problemas de la vivienda y del tráfico, las cuales están claramente dificultadas por las políticas de las derechas que han controlado las palancas de poder para poder solucionarlos. Así de claro.

 

Las mentiras sobre la inmigración que la derecha te quiere hacer creer

27 agosto, 2018

Fuente: http://www.elplural.com

Ni hay invasión de inmigrantes, ni llegan más que antes, ni empeoran la crisis económica. La xenofobia quiere llegar disfrazada de sentido común.

Inmigrantes rescatados por Salvamento Marítimo en aguas andaluzas. EFE

Pablo Casado y Albert Rivera quieren imitar el alarmismo xenófono Salvini y la postverdad (las mentiras) de Trump. Ambos se han paseado por la valla de Ceuta para alertar sobre las “llegadas masivas” de refugiados e inmigrantes cuando las cifras aún no han llegado a los niveles de 2016, según los propios datos del Ministerio del Interior. Es más, ni siquiera han llegado a los niveles del año pasado, cuando recibimos a medio millón de inmigrantes, pese a que Pablo Casado sacara pecho con las políticas migratorias de Rajoy.

Y de ese medio millón, 367.000 personas abandonaron España para ir otro país europeo. Poco más de 150.000 personas se quedaron, lo cual está muy lejos de la “invasión” de la cual alerta ahora a la derecha.

Llegan más por Barajas que en pateras

Además, aunque los desembarcos de cayucos y los saltos de las vallas de Ceuta y Melilla sean muy espectaculares, apenas representan la manera en la que personas extranjeras llegan a España. La mayor parte de ellas entran a través de los aeropuertos, con el pasaporte en regla, visado, unos cuantos cientos de euros en tarjeta o efectivo, y deciden quedarse en el país.

Los países de los que más personas llegaron en 2017 fueron Venezuela, Colombia e Italia; el cuarto fue Marruecos, seguido de Honduras, Perú, Brasil, República Dominicana y Argentina. Los inmigrantes son habitualmente gente con un nivel de educación por encima de la media en su país de origen y que vienen a España en busca de trabajo.

Venezolanos y colombianos encabezan el crecimiento de inmigrantes en España

 

Los inmigrantes aportan más a las arcas públicas de lo que reciben

Con respecto al gasto que la inmigración pueda suponer para nuestro Estado de Bienestar, de nuevo la realidad es diferente a los gritos de alarma proferidos por quienes quieren rascar votos con la xenofobia. Un estudio de La Obra Social de “La Caixa” demuestra que los inmigrantes aportan más a las arcas públicas de lo que reciben, ayudan a mantener el sistema público de pensiones y generan 5.500 millones de euros en impuestos. Esto, además, es una constante en otros estudios sobre la inmigración realizados en otros países.

La inmigración activa la economía, genera crecimiento y aumenta la renta per capita de los países que la reciben.

¿Y la criminalidad? La realidad es lo contrario de que lo que se nos cuenta. La relación entre criminalidad e inmigración es a la inversa: cuantos más inmigrantes tiene una zona, menos criminalidad sufre ésta. Alemania, el país europeo que más refigiados acoge y más inmigración recibe, vio como sus niveles de criminalidad descendían el año pasado hasta niveles de 1993.

Los bulos de Pablo Casado sobre inmigrantes y refugiados

24 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Pablo Casado: “No es posible que haya papeles para todos y que España pueda absorber millones de africanos”

Falso. Nadie ha hablado de dar “papeles para todos” ni mucho menos estamos ante un problema de “millones de africanos” entrando en España. En lo que va de año, han llegado en España por el mar o por las fronteras de Ceuta y Melilla unos 24.000 inmigrantes. Si todas estas personas se quedaran en España –cosa improbable, muchos se van a otros países de Europa–, estaríamos hablando de un inmigrante por cada 2.000 españoles. Esto significa que en una ciudad como Teruel (35.000 habitantes) la “invasión” sería de 17 personas.

A este ritmo, para que entre en España el primer “millón de africanos”, harían falta 25 años.

Ni siquiera si contamos el flujo total de inmigrantes desde África y Oriente Medio hacia Europa se alcanzan a sumar los “millones” de Casado. En lo que va de año han entrado en toda Europa unos 50.000 inmigrantes por su frontera sur, gran parte de ellos huyendo de la guerra. Muchos menos de los que llegaban otros años. Y para la población de la Unión Europea, todo un continente con 508 millones de personas, es una cifra ridícula: solo un inmigrante por cada 10.000 europeos.

Pablo Casado: “Hubo un efecto llamada con la visita del presidente del Gobierno para recibir a los inmigrantes del barco Aquarius”

Falso. El presidente Pedro Sánchez no fue de visita para recibir a los inmigrantes del Aquarius. Y el repunte en la inmigración desde la costa africana hacia España empezó mucho antes siquiera de que el PSOE llegará a La Moncloa. Arranca en 2016, con el PP en el Gobierno, y lleva subiendo desde 2013. Los datos son bastante claros (gráficos sobre la llegada de inmigrantes a España).

Pablo Casado: “Hay estudios policiales que dicen que hay un millón de inmigrantes en las costas libias que están planteándose una nueva ruta a través de España” (…) “Hay ONGs que calculan que hay 50 millones de africanos que están recabando dinero para poder hacer esas rutas”

Falso. Los “estudios policiales” de los que habla Casado simple y llanamente no existen. Desde eldiario.es hemos preguntado al PP por ellos, sin obtener una respuesta concreta. Lo más parecido a las afirmaciones de Casado es este tuit de un sindicato policial, la UFP; un falso dato que sus portavoces también han hecho circular por algunas tertulias. La UFP también parece ser la “ONG” de la que habla Casado, citando cifras sin fundamento con la misma ligereza con la que plagió la web del Congreso para un libro sobre la marca España.

UFP@ufpol

Un millón de personas en y 50 millones en esperando una oportunidad para entrar en ⚠️Urge una política comunitaria que de respuesta a esta http://tragedia.No  puede haber inmigrantes de primera y segunda clase

Aparte de los supuestos “estudios” de este sindicato policial, el dato real más parecido al que difunde Casado es un informe de 2016 de la Organización Internacional de Migraciones, que cifró en “alrededor de un millón” de personas el número de inmigrantes que acogía Libia, una cifra tan redonda como probablemente poco científica. Pero ni son datos actualizados, ni el informe dice que todos ellos estén planeando entrar en España, ni tampoco que se encuentren en la costa. Muchos de ellos llevan años viviendo en Libia, desde la época de Gadafi.

Por comparar, en España viven alrededor de 5 millones de extranjeros, la inmensa mayoría legales –son casi un millón menos de los que había hace ocho años–. Deducir de este dato que 5 millones de inmigrantes están esperando en Los Pirineos para entrar en Francia sería tan manipulador como los bulos que difunde Casado.

Pablo Casado: “Nosotros somos solidarios con quien lo necesita”

En lo que va de año han muerto en el Mediterráneo unas 1.500 personas. Y el único cambio relevante en la política de inmigración que ha tomado el nuevo Gobierno, y que el PP cuestiona, ha sido abrir los puertos españoles a los barcos de las ONG que los rescatan desde alta mar, en cumplimiento de los tratados internacionales suscritos por España, frente a la política xenófoba italiana de Matteo Salvini. ¿Cuál habría sido la “solidaridad” de Casado ante las personas del Aquarius? ¿Dejar que se ahogaran? ¿Cerrar los puertos, como hace la ultraderecha italiana?

Pablo Casado: “Voy a visitar Ceuta y Algeciras para abrazar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional”

Sin desmerecer el trabajo de las fuerzas policiales, que es cierto que están desbordadas, son muchos más quienes merecen un abrazo. Ya que viaja Casado hasta allí para hacerse la foto, que abrace también a los voluntarios de las ONG que, de forma altruista, también trabajan en la frontera ante esta crisis humanitaria.

Pablo Casado: “No es sostenible un Estado de bienestar que pueda absorber a los millones de africanos que quieren venir a Europa”

Falso. Es justo al contrario. El impacto económico de la inmigración sobre los países europeos es positivo. Los inmigrantes reciben por prestaciones sociales menos de lo que aportan en impuestos a las arcas públicas, según demuestran varios estudios. En el caso de España, con su envejecida pirámide de población, la inmigración no solo es positiva sino también imprescindible. Según el FMI, España necesitará 5,5 millones de inmigrantes durante los próximos 30 años para poder mantener las pensiones.

Pablo Casado Blanco

@pablocasado_

No es posible que haya papeles para todos, ni es sostenible un estado de bienestar que pueda absorber a los millones de africanos que quieren venir a Europa y tenemos que decirlo, aunque sea políticamente incorrecto. Seamos sinceros y responsables con esta cuestión.

Partido Popular 🇪🇸

@PPopular

📄 @PabloCasado_ : “Vamos a ser sinceros y responsables con relación a la inmigración. Es compatible plantear soluciones desde la seguridad y, al mismo tiempo, con la solidaridad de la que España siempre ha hecho gala”. 👇 http://www.pp.es/actualidad-noticia/casado-materia-inmigracion-no-cabe-demagogia-hay-que-ser-responsables-no 

Pablo Casado: “Como no es posible tenemos que empezar a decirlo, aunque sea políticamente incorrecto”

Cada vez que alguien dice ser “políticamente incorrecto” hay altas posibilidades de que vaya a lanzar un discurso xenófobo, fascista, machista o reaccionario. En el caso de Casado, sus mentiras sobre la inmigración son las mismas que también utilizan Donald Trump, Matteo Salvini o Marine Le Pen. O Santiago Abascal, el líder de Vox, un partido al que el PP cada día se parece más.

Pablo Casado está utilizando la inmigración por puro interés electoral, porque en toda Europa, lamentablemente, ha quedado acreditado que tocar este resorte funciona. Porque la realidad de los inmigrantes es más difícil de explicar que la demagogia irresponsable de los “millones de africanos”.

Es cierto que las rutas de inmigración hacia Europa desde el norte de África y Oriente Medio se están desplazando a España, pero como consecuencia de factores muy distintos al cambio de Gobierno o la decisión de acoger al barco Aquarius: por la situación política de Marruecos, el acuerdo de la UE con Turquía y el de Italia con Libia.

Este cambio de rutas sin duda provocará la llegada de más pateras y también espectaculares saltos de las vallas de Ceuta y Melilla, unas imágenes impactantes que llenarán los telediarios y que suponen un problema específico en esa frontera y en esas ciudades. Pero la llegada de inmigrantes sigue aún por debajo de las del año 2006 –con la crisis de los cayucos–, e incluso si llegamos a esas cifras, el problema real no será una crisis migratoria que ponga en peligro el Estado del bienestar, como plantea el líder del PP, sino una posible crisis humanitaria por la gestión de esas personas en los colapsados centros de recepción de migrantes en Andalucía, Ceuta y Melilla.

Hay un problema y se va agudizar en los próximos meses. A esa ola se quiere subir Casado. No es un problema nuevo ni imposible de gestionar; ya pasó antes con la llegada de los cayucos a Canarias. Pero es un problema diferente y de una magnitud muy distinta a la que señala el nuevo líder del PP.

Pablo Casado: “Tenemos que ser responsables y no populistas”

Y eso es justo lo contrario a lo que está haciendo Pablo Casado.

DATOS | Las cifras oficiales sobre inmigración demuestran la desproporción del discurso alarmista de Casado

23 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Las cifras de inmigración de 2018, en contexto

Comparación de las 24.000 personas que han llegado a España de forma irregular en 2018 con otras variables

Inmigrantes Madrid Nacidos fuera de la UE Turistas Islas CanariasWanda Metropolitano Emigrantes

“No es posible que España pueda absorber millones de africanos que quieren venir a Europa buscando un futuro mejor”,  ha afirmado este fin de semana Pablo Casado. El líder del Partido Popular cita dos cifras concretas. Según ha indicado, “un millón de inmigrantes esperan en las costas libias” para viajar a Europa y “50 millones de africanos están recabando dinero para poder hacer esas rutas” migratorias. Su discurso, además de indignación entre ONG y expertos, ha dejado una gran incógnita: ¿de dónde ha obtenido estas cifras?

Ni siquiera su partido conoce el origen de los datos en los que se basa un discurso que ha valorado como “muy acertado”. “Es la típica cifra que no permite contrastación, por lo que es una declaración ideal para quien quiere impulsar el miedo a la inmigración”, señala Amparo González, socióloga del CSIC experta en Migraciones.

La única manera de poner en contexto las declaraciones de Casado consiste en acudir a los datos de los que sí conocemos el origen. Las cifras que están demostradas y de las que sabemos su fuente. Las que arrojan conclusiones muy diferentes a la situación de alarma descrita por el Partido Popular.

La cifra más baja lanzada por Pablo Casado se encuentra muy alejada de la realidad migratoria experimentada en los últimos años en la Unión Europea. Desde 2016, 597.772 personas han llegado a través de todo el Mediterráneo. Si se cuenta desde 2005, han alcanzado España de forma irregular 221.190 personas.

Los 50 millones de africanos que, según Casado, están “recabando dinero para tomar” las rutas hacia Europa no se encuentran en ningún estudio reciente. El líder del Partido Popular defendía haber obtenido la cifra de “alguna ONG”, aunque este lunes ha modificado su fuente. Tras ser cuestionado de forma insistente por los periodistas, ha indicado que sus datos provienen de unas declaraciones realizadas por el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. “Tajani decía que podía haber decenas de millones de subsaharianos” que podrían llegar a Europa, ha insistido Casado este lunes.

En las citadas declaraciones, publicadas por el medio alemán Die Welt, Tajani aseguraba, sin detallar tampoco fuente alguna, que “hasta 30 millones de africanos podrían llegar a la Unión Europea”.

Según el análisis realizado por Amparo González de los datos arrojados por la Estadística sobre Migraciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), se estima que en los últimos diez años han llegado a España alrededor de 500.000 personas de nacionalidad africana. Se trata de los extranjeros registrados en el padrón municipal entre 2008 y 2017, entre las que se encuentran vecinos con papeles y sin papeles.

“Esta estadística incluye a aquellas personas de nacionalidad africana que entran de forma legal o irregular en España, y llevan el suficiente tiempo para decidir quedarse y empadronarse. Esto supone medio millón de los 1.216 millones de población de toda África”, detalla la socióloga. “Estos datos evidencian que hay algo que no se sostiene. O tenemos un control fronterizo tremendamente eficaz o no hay tantas personas africanas que intentan venir a Europa”.

El foco de Casado, en África: ¿por qué?

El discurso antiinmigración del Partido Popular está centrado en un origen específico: África. Es la población del continente para la que, dice, “no hay papeles para todos”. Los datos del INE demuestran que la población migrante africana en España supone tan solo un 12% del total de inmigrantes en el país entre 2008 y 2017, ambos años incluidos.

Los datos más recientes apuntan que ningún país del África subsahariana se encuentra entre las principales nacionalidades de origen de los migrantes que se han empadronado en España en 2017. La principal nacionalidad es la venezolana, seguida de la marroquí, la colombiana, la rumana y la británica. El primer país subsahariano se encuentra en el puesto número 30 de las principales nacionalidades de inmigrantes asentados en España durante el año pasado, según los datos del INE.

Las cifras de personas llegadas de forma irregular a España en 2018 por la ruta marítima y a través de Ceuta y Melilla, 23.993, aún no han alcanzado las registradas en el año 2006, cuando se produjo el mayor número de entradas irregulares en la historia de España, en la que se denominó “la crisis de los cayucos”. En aquel momento, 39.180 personas alcanzaron las costas españolas y 2.000 migrantes lo hicieron a través de las fronteras de Ceuta y Melilla.

¿Es una “emergencia”?

La llegada de migrantes a España durante los últimos meses se está tratando de “emergencia” por parte del Partido Popular, Albert Rivera y un documento oficial adelantado por El Mundo. Sin embargo, el número de entradas irregulares registrado en 2018 se aleja de la cifra de personas que han alcanzado los otros dos países europeos con fronteras exteriores, Italia y Grecia, cuando el flujo migratorio recibido por estos también fue calificado de “crisis”.

En 2015, alrededor de un millón de personas, la mayoría refugiados sirios, alcanzaron las costas griegas en un éxodo humano solo comparable con la crisis humanitaria derivada de la Segunda Guerra Mundial. En octubre de aquel año, 211.663 personas atravesaron el Egeo en embarcaciones precarias. A España han llegado 23.993 en 2018.

La “crisis” de asistencia en la recepción de pateras en Andalucía se ha producido con la llegada de alrededor de 13.366 personas en junio y julio. Desde Andalucía Acoge insisten en que el “colapso” en la atención del Gobierno a los recién llegados se debe a la “falta de previsión”, pues recuerdan que se tratan de cifras “asumibles” en un país que lleva recibiendo pateras desde hace 30 años.

Italia lleva desde 2013 recibiendo un flujo formado por un mínimo de dos mil migrantes al mes, registrando picos de alrededor de 20.000 entradas mensuales. Esta tendencia se ha mantenido hasta este año, cuyas entradas marítimas han descendido notablemente, coincidiendo con el aumento registrado en la ruta Marruecos-España.

La única cifra similar a las arrojadas por Casado se encuentra en varios informes de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), el más reciente datado de 2016, que estima la cifra de “inmigrantes residentes en Libia” entre las 700.000 y el millón de personas. En los estudios donde la OIM incluye esta cifra no realiza ninguna mención a la supuesta intención de estas personas de llegar a Europa.

Encuestas sobre el “deseo” de migrar

La experta del CSIC también recuerda la trampa que puede esconderse en las encuestas que reflejan “el deseo” de migrar de una población específica de África. “Para realizar encuestas que miden las posibilidades reales de una población de migrar, se empieza midiendo el deseo a través de la pregunta “¿Estarías dispuesto a migrar a un país europeo?”, explica la socióloga. Según sostiene, en un primer momento el porcentaje de respuestas afirmativas es muy elevado.

“Por ejemplo, en un país de África con tendencia a migrar, puede que el 50% responda que sí. La inmigración tiene muy buena fama, el que migra es un héroe. Por eso, después, es necesario lanzar una batería de preguntas más concretas”, añade. Algunas de ellas hacen referencia a si las personas encuestadas “tienen intención de irse en los próximos dos años o seis meses y si han realizado alguna gestión para cumplir su objetivo”, añade González. Una vez superada esta fase del estudio, apunta, las respuestas afirmativas suelen caer.

Los datos sobre el impacto económico de la inmigración de los que no habla Pablo Casado

22 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Pablo Casado se ha unido a los líderes de la derecha europea que han decidido convertir la inmigración en una de sus banderas políticas. “ No es posible que España pueda absorber millones de africanos que quieren venir a Europa buscando un futuro mejor”, dice el líder del PP, aunque no consta que ningún político haya pedido precisamente eso en los últimos meses.

Matteo Salvini, Viktor Orbán, Marine Le Pen, Geert Wilders y otros dirigentes de la ultraderecha europea han descrito la inmigración, en especial si procede de África, como una amenaza a la prosperidad económica. En Alemania, la derecha de Baviera ha creado una crisis en el Gobierno de Angela Merkel con similares argumentos. Casado  se ha referido de forma específica a la defensa del Estado de bienestar para alentar el miedo a los extranjeros.

Una crítica habitual al aumento de inmigrantes en los países de la UE consiste en afirmar que el Estado de bienestar europeo no puede afrontar la carga que suponen los recién llegados. Se da por hecho que los extranjeros no podrán valerse por sí mismos y tendrán que recurrir a las ayudas sociales existentes.

Los datos no demuestran eso. Más bien lo contrario.

Un estudio de La Caixa de 2011 –cuando el porcentaje de habitantes de España nacidos en el extranjero ya había superado el 10%– reveló que  los inmigrantes aportan a la economía más de lo que reciben.

“Los argumentos de sobreutilización y abuso del sistema de protección social por parte de la población están injustificados. Los inmigrantes reciben menos del Estado de lo que aportan a la Hacienda pública”, sentencian los autores del estudio, elaborado por Francisco Javier Moreno, del Instituto de Políticas Públicas del CSIC, y por María Bruquetas, profesora de Ciencia Política de la Universidad de Amsterdam. Esa conclusión parece haberse mantenido incluso en los peores momentos de la crisis. Los autores no cuantifican ese resultado, pero subrayan que los extranjeros inyectan a las cuentas públicas “dos o tres veces más de lo que cuestan”.

La edad media de los inmigrantes es muy inferior a la de la población local. El gasto que suponen en pensiones –la mayor partida de gasto de los presupuestos del Estado– es obviamente reducido en términos relativos, y seguirá siéndolo durante al menos dos décadas.

Por la misma razón, hacen un uso muy inferior del sistema sanitario frente a los locales. Si ambulatorios y hospitales no dan a basto con la demanda puede ser por dos razones: falta de inversiones públicas y envejecimiento de la población nacida en España. Ninguna de esas dos razones tiene que ver con los extranjeros.

La llegada de extranjeros en gran número supone de entrada un impacto nada desdeñable en el mercado de la vivienda. Tienen que vivir en algún sitio. Eso es un problema en los países donde el discurso político dominante ha decidido que el Estado no debe construir viviendas, una posición muy diferente a la que existió en Europa en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

En países donde la población no tiene acceso a una vivienda a precios razonables, la causa de ese problema puede ser la pasividad de los gobiernos ante esa carencia, y no el deseo de los inmigrantes, y de los nacidos en España, de comprarse una casa o de alquilarla.

La influencia de la inmigración en el desarrollo

En términos históricos, ese beneficio considerado a largo plazo está aún más demostrado, especialmente en los casos de EEUU y Alemania. Un estudio sobre los efectos de la inmigración en Estados Unidos entre 1850 y 1920 demostró en 2017 el impacto positivo de las oleadas migratorias producidas en esas décadas: 

“Estos autores encuentran que los condados donde la inmigración tuvo mayor importancia disfrutan hoy, casi un siglo después, de mayor renta per cápita y niveles de urbanización, menor pobreza y desempleo y mejores resultados educativos. El trabajo también resalta que estos efectos positivos en el largo plazo se derivan en parte de la persistencia de considerables efectos positivos en el corto plazo. Así, sus resultados indican que la inmigración influyó de manera favorable en la productividad agrícola, el número y tamaño de los establecimientos industriales y el grado de innovación en esos mismos condados”, escribió Francisco Beltrán Tapia en el blog Nada es Gratis.

Organizaciones proinmigrantes en EE.UU. se preparan para la era Trump
Manifestación por los derechos de los inmigrantes en EEUU en diciembre de 2016. EFE

El llamado “milagro económico alemán”  no hubiera sido posible sin la llegada masiva de inmigrantes a instancias precisamente de los gobiernos de la época, que firmaron acuerdos con gobiernos extranjeros para recibir a esos trabajadores. La economía del país necesitaba a esos trabajadores poco cualificados inicialmente, convertidos después en la mano de obra esencial de la industria. En los años 60, el sector del automóvil se benefició de esa fuerza laboral que le permitió reducir los costes en mayor medida que sus competidores.

Evidentemente, las instituciones y medios de comunicación elogiaron a sus clientes (votantes y lectores) por los éxitos conseguidos, mientras que muy pocos recordaron la aportación de esos extranjeros de costumbres diferentes y con los que ahora se usa con frecuencia la palabra “invasión”.

El impacto en educación y demografía

Mirar al futuro, y no sólo a las próximas elecciones, exige plantearse otros cálculos. Si el sistema educativo no margina a los hijos de los extranjeros, aumentan las posibilidades de que se beneficie toda la sociedad. ¿Quiénes eran el 83% de los finalistas (33 de 40) del Intel Science Talent Search en 2016, una competición entre alumnado de instituto en EEUU al que llaman allí el Premio Nobel Junior?  Hijos de inmigrantes.

Esa digamos sobrerrepresentación de los inmigrantes sobre su presencia en la sociedad  también puede encontrarse entre las personas que lanzan nuevas empresas.

El aumento demográfico en los países desarrollados debe mucho a las familias de personas nacidas fuera. Ha ocurrido en España, al igual que en EEUU. El incremento de 3,7 millones de nacimientos en 1970 a los cuatro millones en 2014 se debió en EEUU exclusivamente a las madres que habían nacido fuera del país, según Pew Research Center. En ese periodo, entre las mujeres nacidas en EEUU la caída de nacimientos fue del 11%.

Antes de la crisis en España, la aportación de las mujeres extranjeras  permitió recuperar los datos sobre nacimientos existentes en 1990. Aun así, la recesión hizo que a partir de 2012 la población descendiera por primera vez desde 1971 en una tendencia que tendría obvias repercusiones negativas en el futuro.  Fue en 2016 cuando se volvió a conseguir aumentar la población y fue posible gracias a la inmigración.

Las consecuencias de la desinformación

En Reino Unido, antes de que la inmigración fuera uno de los elementos clave en la campaña a favor del Brexit, una encuesta revelaba que el 54% de los británicos pensaba que había demasiados extranjeros en el país. Cuando se les comunicaba el porcentaje exacto,  la cifra bajaba al 31%.

Es habitual que al preguntar a los encuestados el porcentaje de extranjeros que creen que viven en el país, las respuestas estén enormemente alejadas de la realidad tanto en sondeos realizados en EEUU como en Europa occidental. La cifra real suele ser siempre muy inferior a la estimada en lo que es una reacción a las declaraciones habituales de muchos políticos y la cobertura que llevan a cabo la mayoría de los medios de comunicación.

La inmigración plantea problemas que no se pueden obviar y que pasan por hacer posible la integración de los que llegan, en su mayoría en avión y no en patera, un dato que no suele aparecer en los titulares más alarmistas. A corto plazo, puede suponer tensiones políticas, sociales y económicas que se hacen más evidentes en aquellas zonas y sectores descuidados por las instituciones.

Esos conflictos se agudizan cuando los dirigentes políticos describen la inmigración en términos negativos o incluso catastróficos. Y eso es lo que está ocurriendo en estos momentos en Europa.