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Clarkston, el pueblo estadounidense que recibe a 1.500 refugiados por año

9 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

En los últimos 25 años, Clarkston, un pequeño pueblo del sureño Estado de Georgia, recibió a más de 40.000 refugiados. Llegan de todas partes del mundo. Este año, vienen más congoleños que sirios. En las anteriores olas de reasentamiento, ya habían llegado de Bután, Eritrea, Etiopía, Somalia, Sudán, Liberia y Vietnam.

Todos tienen en común Clarkston, un pueblo común y corriente del Sur Profundo estadounidense, con una población de unos 13.000 habitantes.

El que mira más allá de los centros comerciales construidos a mediados de los 70, de los complejos de apartamentos y de los aparcamientos, encontrará cosas poco vistas en otras partes de Estados Unidos. Las fachadas marrones están cubiertas por signos que parecen letras del amhárico o del nepalés, seguidos de traducciones que remiten al inglés: Abasto Balageru, Almacén Cultural Africano de Injera (una variedad de pan típica de Etiopía), Almacén de Alimentos Orientales Numsok. Algunas mujeres reunidas en las cercanías se cubren la cabeza con coloridos pañuelos africanos. Otras llevan el largo cabello negro en una trenza hasta la espalda y ropas tradicionales de seda asiática.

Pero los extranjeros no son los únicos que se mudan a Clarkson. A la autoproclamada  “isla Ellis del sur” no solo llegan inmigrantes pobres y refugiados. Su reputación también ha atraído a profesionales estadounidenses de clase media. Según el alcalde del pueblo, Ted Terry (34), vienen “buscando la riqueza de la diversidad”.

El día en que el periódico the Guardian habló con él, Terry recibía a una delegación de Oriente Medio que quería entender cómo se las arreglaba Clarkson con una comunidad de refugiados tan diversa. Con barba hípster, camisa a cuadros y calcetines de dos juegos diferentes, Terry explica que su objetivo era “poner a Clarkson en el escaparate”. “Yo no hice de esta una comunidad compasiva… Sí la consagramos oficialmente pero era una comunidad compasiva y hospitalaria mucho antes de que yo llegara”.

¿Cómo sucede esto? ¿Cómo hace un polvoriento pueblo sureño y de clase trabajadora para albergar a 1.500 refugiados por año y hacerlos parte integral de la identidad del lugar?

Resulta que la historia de Clarkson no es sólo la de los recibidos: también es la de las personas que dan la bienvenida.

En la esquina de los aparcamientos del centro de Clarkson, un camión rojo brillante de comida ambulante vende café artesanal. Es el tipo de vehículo elegante y minimalista que encajaría perfectamente en San Francisco o en Nueva York.

Ted Terry, alcalde de Clarkston, Georgia, un publo que ha acogido a más de 40.000 refugiados en 25 años.
Ted Terry, alcalde de Clarkston, Georgia, un publo que ha acogido a más de 40.000 refugiados en 25 años.

 Café de refugiados”, dice un letrero en el camión, que es iniciativa de Kitti Murray, una de esos estadounidenses llegados hace poco al pueblo. Escritora freelance y abuela de ocho nietos, Murray lo compró hace dos años por 3.000 dólares en el sitio de anuncios de Internet Craigslist. Por un dólar al mes, alquiló el espacio en la entrada de un antiguo garaje. Allí puso sus mesas y sillas con el objetivo de crear un punto de encuentro para la comunidad, un lugar donde ofrecer formación laboral y donde “generar una historia más hermosa y auténtica sobre los refugiados”. “Nuestros empleados refugiados hacen eso por nosotros, solo por ser ellos mismos y por cómo hacen su trabajo”, dice Murray. Mientras ella habla, Ahmad, un sirio que antes de camarero era farmacéutico, sirve un café expreso bien negro.

Su clientela es notablemente blanca. “Al principio, cuando empezamos, me entristecía si pasaba el día sin un solo refugiado entre los clientes”, cuenta. “Pero si no hubiéramos atraído a la comunidad estadounidense, que es la que tiene el dinero, tendríamos que haber cerrado en esos primeros seis meses”.

Murray no es un caso raro, sino una más entre los muchos estadounidenses que se mudaron a Clarkston precisamente para trabajar con los refugiados y vivir junto a ellos. Recibir refugiados tal vez signifique largas horas en la casa de los recién llegados tomando té y tropezando torpemente con la barrera del idioma, pero los lazos que se generan suelen ser muy sólidos.

Arez, una refugiada siria que tras cuatro largos años en Turquía llegó con su esposo y dos hijos en 2015, desborda de entusiasmo cuando habla sobre Rebecca, la “hermana” estadounidense que la ayudó a establecerse en Clarkston: “¡Amo Estados Unidos! ¡Soy muy feliz aquí! Tengo amigos estadounidenses, me están enseñando a aprender inglés, mis hijos van a la escuela. Me encanta este lugar”.

Según Brian Bollinger, director de Friends of Refugees (una ONG local que ofrece servicios para refugiados), “recuperar el sentido de pertenencia a un lugar es en gran parte la esencia de este emprendimiento”, tanto para los refugiados como para los estadounidenses que vienen a Clarkston. Bollinger es cualquier cosa menos romántico para explicar el recibimiento que dio el pueblo a los refugiados. “Sería un tanto utópico insinuar que abrir los brazos para recibirlos fue el impulso original”, dice mientras come naan con curry en el Café Katmandú. “A fin de cuentas, fue un motivo económico”.

Gente joven y viviendas baratas

Según Bollinger, lo que hizo que Clarkston funcionara tan bien para los refugiados fueron las oportunidades que ofrecen sus masificados complejos de apartamentos y el buen tramado del transporte. Es fácil tomar una camioneta compartida para viajar una hora hacia al norte hasta la fábrica de pollos donde muchos encuentran su primer trabajo de bajo salario. Por eso Clarkston fue señalada a principios de los años 90 como un buen lugar de reasentamiento. Viviendas baratas y rápido acceso a la carretera interestatal son también los atractivos por los que hoy llegan jóvenes profesionales estadounidenses, desplazados de Atlanta por los altos precios.

Como recuerdan muchos habitantes de Clarkston, el pueblo no siempre fue tan hospitalario. Al principio, la llegada de los inmigrantes molestaba a los lugareños. Pero los viejos detractores ya se mudaron o se murieron, y fueron reemplazados por progresistas más jóvenes. Terry, el alcalde elegido en 2013, cuando solo tenía 31 años, es según Bollinger “la encarnación de ese cambio de perspectiva”.

Los pobladores más antiguos que se quedaron en el pueblo parecen conformes con llevar vidas paralelas a la de los vecinos refugiados. Betty Cardell (93) vive en Clarkston desde que en 1950 llegó de California como una “novia de guerra” y se lo toma con filosofía: “Bueno, están aquí. Así que, ¿qué se puede hacer? Son gente como uno. Jamás tuve ningún problema”. También dice que no tiene ningún interés en irse. “Me gusta Clarkston: sigue siendo un pequeño pueblo”.

Esa sensación de pequeño pueblo es parte del éxito de Clarkston como lugar de acogida, y también su limitación. Para los refugiados, es el pueblo donde empezar: tener éxito significa seguir adelante y dejar atrás sus complejos de apartamentos.

Heval Mohamed Kelli, un refugiado sirio que vivió seis años en Alemania y llegó a Clarkston tres semanas después del 11 de septiembre, es un ejemplo de esa transición. Hoy trabaja como cardiólogo y vive en el acaudalado pueblo de Lilburn (a unos 16 kilómetros de Clarkston). Comenzó lavando platos en Clarkston en su camino hacia el sueño americano (actualmente vive en una elegante casa a orillas de un lago y con un jardín perfectamente cuidado). En la calurosa tarde de sábado en que recibe a the Guardian, Kelli organiza una barbacoa en su casa “para celebrar la vida” con viejos y nuevos amigos: sirios, iraquíes, kurdos, sudaneses y estadounidenses.

El alcalde en la cafetería 'Café de refugiados', fundado por la escritora freelance Kitti Murray
El alcalde en la cafetería ‘Café de refugiados’, fundado por la escritora freelance Kitti Murray

Kelli es categórico cuando describe la bienvenida que le dieron en el pueblo, sobre todo al compararla con la falta de calidez que encontró en Alemania. “Dos días después de llegar a Clarkston, estábamos aterrados, y un montón de gente se presentó en nuestra puerta con comida y queriendo ayudarnos a aprender inglés”. Kelli se ríe cuando lo recuerda: “Pensábamos que todos esos estadounidenses blancos golpeando a nuestra puerta eran de la CIA o algo así”. Eran miembros de la Iglesia Episcopal de Todos los Santos de Clarkston. “No se parecían en nada a nosotros, pero cambiaron nuestras vidas”.

Kelli siente una gran deuda de gratitud hacia los que lo ayudaron y cada tanto vuelve a Clarkston para trabajar como voluntario en el centro de salud y ayudar como tutor de algunos estudiantes. Su barbacoa es un recordatorio de que si Clarkston funciona como comunidad también es por la propia hospitalidad de los refugiados.

Hay un montón de relatos acerca de los refugiados que gastan sus cupones de comida en regalos para agradecer a sus vecinos estadounidenses los pequeños actos de amabilidad. A Heidi Miller, nativa de Tennessee y representante en Clarkston de Embrace (un programa que asiste a mujeres refugiadas durante el embarazo y el parto) le hace reír la pregunta sobre la generosidad de los refugiados. “¡Claro que sí! Siempre le digo a la gente que uno piensa que sabe todo sobre la hospitalidad cuando viene al sur… ¡Hasta que va a la casa de un refugiado!”

Pero por supuesto Clarkston tampoco es el paraíso. Los bloques de apartamentos incendiados y en ruinas de las afueras del pueblo son prácticamente inhabitables, pero el alcalde no tiene autoridad para clausurarlos. En un pueblo con un índice de pobreza superior al 40%, la perspectiva de un alquiler más barato puede ser más importante que el miedo a una plaga de ratas y a la delincuencia.

También hay hostilidad fuera de los límites del pueblo: unos quince meses antes de que Trump lo intentara como presidente, el gobernador de Georgia, Nathan Deal, trató en 2015 de prohibir con un decreto la llegada de refugiados sirios.

¿Es una moda defender a los refugiados?

Pero Clarkston también se beneficia de redes de solidaridad más amplias. Desde que Trump proclamó en enero su decreto prohibiendo la entrada a refugiados sirios, las solicitudes para trabajar como voluntario en Amigos de los Refugiados aumentaron un 400%. La ONG tiene hoy a varios cientos de personas, el doble que otros años, haciendo trabajo voluntario cada una o cada dos semanas.

Hay varios que se muestran escépticos sobre lo que llaman la moda de defender a los refugiados. Se preguntan si Clarkston simplemente se ha convertido en un medio para que los progresistas activos de Atlanta canalicen su actual descontento y reivindiquen un fugaz compromiso con la justicia social mientras disfrutan de un café artesanal. Otros tienen la esperanza de que no sea algo efímero sino el comienzo de un movimiento.

Dentro de Georgia, Clarkston es conocido como la burbuja progresista, pero la realidad en el pueblo es más compleja y sorprendente. Los refugiados y sus vecinos estadounidenses parecen haber encontrado un sentido de pertenencia en el lugar. En un mundo cada vez más polarizado, fragmentado y enfadado, eso es también lo que buscan muchos estadounidenses.

Como dice Heidi Miller, “en Clarkston, hay muchos grupos étnicos que antes se llevaban mal y ahora son vecinos. Los vemos aprender a quererse; creo que los refugiados tienen mucho que enseñarles a los estadounidenses acerca del perdón”.

Traducido por Francisco de Zárate

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Perlas informativas del mes de octubre 2017

8 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Este no es terrorista

Un tipo mata a 50 personas a tiros en EEUU y deja cientos de heridos, pero como es blanco y católico no le llamamos terrorista ( El País, 3 de octubre).

Captura del diario El País
Captura del diario El País

Conducir pero no salir

El mes de septiembre terminaba con la noticia de que el gobierno de Arabia Saudí permitirá a las mujeres conducir coches, lo que fue presentado por nuestros medios como toda una muestra de aperturismo del monarca saudí. Como siempre, faltó algo de contexto que Nazanín Armanian recordaría el 9 de octubre, y es que, aunque la mujer esté autorizada a conducir, el pariente varón tiene el derecho legal de impedir a la mujer salir de casa. Un detalle importante.

Demostración de fuerza

El  11 de octubre titula Público “Estados Unidos hace una nueva demostración de fuerza y sobrevuela con bombarderos Corea del Norte” y El Mundo: “Nueva demostración de fuerza de EEUU y sus aliados contra Corea del Norte”. Ya ven que sobrevolar con un bombardeo es una “demostración de fuerza” si lo hace EEUU, porque el que amenaza y es un peligro es Kim Jong-un.

En manos del Kremlin

El pobre cachorrito en manos del Kremlin y de Putin ( CNN, 11 de octubre), no sé si podremos soportar tanta zozobra.

Captura de una noticia de CNN
Captura de una noticia de CNN

Maldad femenina

Mira que arruinar la carrera del productor por unos abusos sexuales de nada. Cuánta maldad femenina. ( El Español, 10 de octubre).

Captura de la revista Jaleos del corazón
Captura de la revista Jaleos del corazón

El periódico progresista

Como señalaba el tuitero  Alotroladodelmuro así está nuestro emblemático diario “progresista” (El País,  24 de octubre y 11 de octubre):

Captura del Twitter de El País
Captura El País

España

Heridos

Cómo cambia el tamaño del titular de la portada digital de ABC el 1 de octubre según los heridos sean policías o ciudadanos.

Captura diario ABC
Captura diario ABC

Jueces virtuales

Como serán de poderosos los medios que hasta los jueces deben recurrir a las redes para pedirles que retiren las noticias falsas. Y aquí sigue el tuit de La Razón el 4 de octubre sin que lo quiten, mucho miedo no les tienen a los jueces.

Captura de una noticia del diario La Razón
Captura de una noticia del diario La Razón

Lo importante

Antena3 el 5 de octubre. Siempre atentos a lo importante

Captura de una noticia de Antena3
Captura de un titular de Antena3
Captura de un titular de Antena3

Ambiente prebélico

Pues el 5 de octubre hubo una guerra en Cataluña y no nos enteramos, solo lo supieron los de ABC.

Captura de una noticia de ABC
Captura de una noticia de ABC

Entrevista Puigdemont

El 8 de octubre TV3 anuncia una entrevista por la noche con Puigdemont. Las imágenes para ilustrar el anuncio: un policía rompiendo la entrada a un colegio el día del referéndum.

El coste de decir Santander

Lo de la publicidad institucional y las redes se puede desbocar. Leemos en  El diario de Cantabria el 10 de octubre que la Consejería de Turismo del Gobierno de Cantabria pagó 115.000 euros por ocho menciones a la ciudad de Santander en los perfiles sociales de Enrique Iglesias. O sea, que cada vez que el cantante dijo Santander en Facebook o Twitter se embolsaba más de catorce mil euros.

Foto para ilustrar

Así ilustraban en esta revista la noticia de la policía local de Aranjuez del 19 de octubre. Si es para añadir esas fotos mejor nos quedamos sin medios privados y dejamos informar a las administraciones directamente.

Captura de un tuit de Aranjuez Magazine
Captura de un tuit de Aranjuez Magazine

Vamos a publicidad

LaSexta, 27 de octubre. Ferreras: “En este momento se puede estar creando la República Catalana. Aquí, en LaSexta. Nos vamos a publicidad”. Aquí, pase lo que pase, la publicidad no se interrumpe.

Foto sugerente

Hay que reconocer que la foto que aparece junto al titular de portada de la edición del 29 de octubre de La Voz de Galicia es resultona.

Captura de La Voz de Galicia
Captura de La Voz de Galicia

Paul E. Steiger: “Los poderes esconden lo malo cada vez mejor”

6 noviembre, 2017

Fuente: http://www.elpais.com

El periodista, que dirigió 15 años ‘The Wall Street Journal’, es el fundador de ProPública, una web de investigación revolucionaria.

Paul E. Steiger: “Los poderes esconden lo malo cada vez mejor”
BERNARDO PÉREZ

En el comienzo de su carrera, los conocimientos de economía y su talento le abrieron camino en el mundo de los reporteros políticos, enamorados de los pasillos de la Casa Blanca, pero a los que les daban miedo los números. Paul Steiger acabó dirigiendo la redacción de The Wall Street Journal (WSJ), un templo del periodismo financiero, durante tres lustros.

Así estaban las cosas cuando Steiger cumplió 65 años. Le hicieron saber que las reglas del Journal no perdonan, tampoco a las grandes estrellas, y le invitaron a jubilarse. Steiger no se resistió. Cogió sus bártulos y se marchó con sus obsesiones a otra parte. Le preocupaba la deriva del periodismo, la crisis del modelo de negocio que ha obligado a una legión de medios a cerrar y a muchos a prescindir de la investigación por su elevado coste. Para remediarlo, fundó en 2007 ProPublica, una empresa de investigación periodística sin ánimo de lucro empeñada en defender el interés público y destapar los abusos de poder. Es un modelo novedoso, que nada a contracorriente de la velocidad y los 140 caracteres de un tuit. Dos Pulitzer – uno de ellos, el primero de la historia para un medio digital– son un reflejo del profundo impacto del invento.

Steiger habla sin prisa, como si tuviera toda una vida por delante. Sus reflexiones son un combinado de conocimiento de primera mano, procesado con grandes dosis de sentido común y potenciado con la libertad que conceden la veteranía y el no tener jefes.

Durante hora y media, habla de su trayectoria, de los poderes y las maniobras para perpetuarse, y hasta de la muerte. Ha venido a España a enseñar periodismo de la mano de la Universidad de Navarra y la Fundación Rafael del Pino. Todos le pedimos recetas mágicas que resuelvan los dilemas existenciales de la prensa. No las tiene, porque probablemente no las hay.

“Habrá un ‘revival’ del periodismo basado en los hechos”

Ha coronado la élite del periodismo financiero. Ha sido testigo privilegiado de los tejemanejes del poder. ¿Qué vio allí que le animó a fundar un medio decidido a destapar los abusos de poder?

Lo que vi es que la industria [informativa] estaba bajo inmensa presión. Al principio creí que iba a ser cíclico, pero enseguida quedó claro que iba a ser una transformación total y sentí que había dos áreas especialmente vulnerables: el periodismo internacional y el de investigación, porque ambos son muy caros. Yo hacía tiempo que había recibido una llamada de los Sandler, una pareja de amigos millonarios a los que conocía desde hacía años. En los cincuenta compraron una pequeña empresa de ahorros y créditos que luego vendieron a un banco y se hicieron millonarios. La primera vez que me llamaron ofreciéndome invertir parte de su dinero en un proyecto periodístico, recuerdo que apunté un par de ideas en un sobre. Cuando me jubilaron en el Journal recuperé aquel sobre y fundé ProPublica.

¿No cree que los medios tradicionales sean capaces de investigar?

Ni de lejos en la medida que eran capaces de hacerlo antes. Hace falta más investigación porque la gente poderosa y las instituciones se han vuelto más sofisticadas vendiendo lo que hacen bien y escondiendo lo que hacen mal.

¿Qué medios utilizan para intoxicar a los periodistas?

El nivel de sofisticación de las relaciones públicas, el marketing o la propaganda es infinitamente mayor de lo que era. Cuando a las empresas se les exige hacer públicos sus datos y sus cuentas, responden publicando una cantidad ingente de información para obligarte a encontrar la aguja en el pajar.

Hay menos transparencia.

Exacto. Por un lado hay más leyes que garantizan la transparencia y más declaraciones y compromisos, pero a la vez hay más esfuerzos por evitar la transparencia.

¿De quién ha recibido más presiones durante su carrera?

De los políticos, porque tienen muchas más herramientas. Recuerdo que hace unos años, Los Angeles Times y The New York Times preparaban una historia sobre cómo el espionaje de EE UU trabajaba en una base de datos internacional para tratar de retrasar el lavado de dinero de grupos terroristas. Primero, el Gobierno trató de impedir que la escribieran, pero no lo logró. Después, alguien del Tesoro nos filtró la historia al Journal y al final la publicamos los tres. Se desató la tormenta. Hubo congresistas que quisieron juzgarnos por traición. Imagínese, ¡por publicar una historia que nos había filtrado el propio Gobierno!

ProPublica es el primer medio informativo que se pasa a la dark web, al Internet subterráneo. ¿Por qué lo han hecho?

Porque la vigilancia de los Gobiernos puede poner en peligro a nuestras fuentes, o pueden hackearnos. Eso nos obliga a utilizar nuevos medios. Nosotros recibimos información de fuentes oficiales. En el pasado, sus jefes solo podían tratar de averiguar quién había sido el soplón, pero ahora los jefes tienen medios técnicos para saber quién ha llamado a quién o quién ha enviado un correo electrónico a otra persona o quién ha buscado en la web cierta información. Si queremos que la gente nos mande información de forma confidencial, si queremos hacer fuentes, tenemos que crear los mecanismos que permitan que esas conversaciones sean secretas.

Usted ha sido muy duro con la Administración de Obama y su persecución a filtradores.

Es irresistible para un presidente querer impedir que se publiquen ciertas cosas. En el WSJ, cuando había problemas dentro de la redacción, a veces nuestros periodistas hablaban con la competencia y se publicaban artículos que eran embarazosos para nosotros. Los grandes jefes se enfadaban y gritaban: “¿Quién ha sido?, ¿cómo puede estar pasando esto?”. Pero yo les decía: “Mirad, no voy a poner en marcha una caza de brujas. Nosotros vivimos de que la gente nos cuente cosas y no voy a marcar a nadie en mi empresa porque hable con gente de fuera”. Cuando un subordinado hace cosas que te ponen en ridículo, es una reacción natural querer pararlo, pero es que ahora además puedes. Las técnicas que desarrolló la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) para controlar a terroristas puedes usarlas para vigilar a tus funcionarios en el Gobierno. Siempre ha habido documentos secretos, otros muy secretos y otros supersecretos, pero los Gobiernos eran conscientes de que, de vez en cuando, habría alguien que pensaba que lo que se estaba haciendo no estaba bien y lo filtraba. Durante la mayor parte de mi carrera, los Gobiernos no hicieron esfuerzos serios por saber quién filtraba.

Donald Trump ha ascendido al margen de los medios tradicionales. ¿Importan cada vez menos?

Conozco a Donald desde hace muchos años. Es una máquina de generar audiencia. Él lo sabe y los medios lo saben. Él no necesita que The New York Times o The Wall Street Journal escriban sobre él. Ahora ya no hay una barrera para entrar. Yo suelo decir que las mejores decisiones que tomé como director fueron sobre historias que decidí que no se publicaran, no sobre las que sí se publicaron. Pero ahora, si los políticos no acceden a un medio, se van a cualquier otro. Antes necesitaban decenas de miles de dólares en periódicos y televisiones si querían hacer oír su voz. Ahora, lo que precisas es un ordenador y puedes convertirte en un medio tú mismo. Los Donalds se graban, se tuitean y llegan a muchos sitios, y creo que eso es bueno. En América creemos en que la gente diga lo que quiera. Él puede expresarse con tan mal gusto que sería capaz de destrozar a cualquier otro candidato, pero como se espera esas cosas de él, no le pasan factura, al revés. ¿Significa esto que el poder de los medios ha disminuido? Sí.

Paul E. Steiger: “Los poderes esconden lo malo cada vez mejor”

Paul E. Steiger nació en el Bronx y creció en Connecticut, donde también estudió Economía, en la Universidad de Yale. En ese triángulo geográfico ha transcurrido la mayor parte de su vida y desde allí ascendió hasta la cumbre del periodismo financiero mundial. Ha dedicado casi medio siglo a informar. Fue director de información de The Wall Street Journal (1991-2007) y fundó ProPublica después. A sus 73 años, este fanático de los deportes aspira a defender el interés público y destapar los abusos de poder. Los que han trabajado con él dicen que le gusta más escuchar que mandar.

Ustedes pagan 2.800 dólares a sus becarios porque creen que el periodismo de calidad cuesta dinero, pero ¿cómo hacer que el lector entienda que la calidad hay que pagarla? ProPublica vive de la filantropía, pero ese es un modelo difícilmente extrapolable a otros países.

Hay alternativas, y las fundaciones sin ánimo de lucro tienen que ser una de ellas. Es posible que los ingresos de la publicidad en Internet se recuperen en algún momento y que los medios sean finalmente capaces de sobrevivir. Unos con suscripciones digitales y otros no. Pero claro, habrá una sacudida. A principios del siglo XX había unos 1.000 fabricantes de coches en EE UU y se quedaron en tres. No fue de un día para otro, pero sucedió. La burbuja del puntocom en 2001 obligó a cerrar muchas compañías de Internet, pero las que sobrevivieron son más exitosas. Aunque hay muchas variables, encontraremos el camino gracias a una combinación de fórmulas que hagan posible financiar el periodismo de investigación. Mire BuzzFeed, empezaron haciendo listas de gatitos y ahora hacen cosas muy serias.

¿Qué pasará con los grandes medios tradicionales en esta carrera por la fragmentación?

Son ciclos. En algún momento habrá un revival del periodismo basado en los hechos, pero no va a suceder de un día para otro. Los medios que publiquen información coexistirán con los muy partidistas y los consumidores tendrán que tener mucho cuidado con lo que leen y con lo que se creen.

Pese a todo, usted piensa que hoy se hace muy buen periodismo.

Sí, lo que ha cambiado es el panorama. Antes, el acceso a los medios era muy restringido, estaba dominado por un número relativamente pequeño. Ahora tienes nuevos medios con distintas estructuras y formas de hacer llegar el mensaje. Piense por ejemplo en la cantidad de información que recibe de un teléfono. Hace decenas de años la recibías de los periódicos, luego fueron los ordenadores y ahora los teléfonos.

¿Cómo cambia el uso de los teléfonos inteligentes la manera de escribir noticias?

No sé qué es mejor, pero sé que hay cosas que yo quiero saber de forma inmediata. Esta semana, volando de Nueva York a Madrid, había un gran partido de fútbol americano que iba muy igualado y yo no quería esperar hasta llegar a Madrid para saber el resultado. La azafata me regaló una tarjeta para navegar con mi teléfono durante media hora.

Nos hemos vuelto más impacientes.

Sí, claro. Y a veces eso es bueno porque puedes actuar para que tus necesidades se satisfagan pronto.

Ahora se vuelve a hablar del desplome financiero de 2007. El sistema colapsó y los periodistas no lo vimos venir. ¿No se investigó ni publicó lo suficiente o se publicó pero nadie hizo caso?

Se escribieron muchas historias sobre los excesos en el mercado hipotecario, pero no entendimos la magnitud de la historia. Tampoco supimos explicar las complejas técnicas que permitían crear los sofisticados productos financieros, que a la vez eran muy tóxicos. Sabíamos que había gente que contrataba hipotecas basura y que no eran capaces de pagarlas. Y que los que les vendían las hipotecas les hablaban de comprar casas que no se podían permitir. Imagínese, firmaban un viernes y el lunes colocaban las hipotecas en Wall Street, salían de su contabilidad y las empaquetaban como productos financieros que se revendían a jubilados en Alemania o en Japón, o a bancos en Escocia. Los empaquetadores ganaban cientos de millones de dólares.

En la película La gran apuesta apuntan a relaciones tóxicas entre reporteros y empresarios, también en el Journal.

No hay forma de que el periodismo más perfecto –y este desde luego no lo fue– pueda prevenir recesiones y crisis. Me he pasado 41 años cubriendo estos asuntos, he visto muchas subidas y bajadas. Recuerdo una vez en el WSJ, cuando la Bolsa empezó a subir. El Dow Jones se disparó y en la redacción algunos dijimos que aquello era una barbaridad. Corrían los noventa, enseguida llegó la caída y el mercado perdió el 20% de su valor, más de lo que había perdido el lunes negro de la Gran Depresión. Pero luego se recuperó y los precios se estabilizaron. Recuerdo también una vez que una amiga que trabajaba en Citibank me dijo que creía que las acciones estaban infladas de forma grotesca. Y lo estaban, pero sus colegas no dejaban de comprar y les iba bien. Si no comprabas, parecías estúpido. A lo que me refiero es que cunde la sensación de que siempre habrá alguien que se haga cargo, de que la Reserva Federal [Fed] acabará tomando las decisiones adecuadas, de que habrá rescates y de que la Fed inundará el mercado con dinero. Y eso es exactamente lo que pasó en una variedad de episodios en los noventa. Cuando llegamos a 2006-2007, todavía había gente que pensaba que el Gobierno lo haría bien y que apostaba a que las acciones de los bancos subirían. Y luego estaban los tipos listos que aparecen en La gran apuesta, los que sabían que no era así. Aunque puedes lanzar avisos, la gente dirá: “Sí, sí, pero luego vendrá la Fed y todo irá bien”.

Inventemos nuevos productos financieros. Si sale mal nos rescatarán. No iremos a la cárcel. ¿No hemos aprendido nada? ¿Podría volver a pasar?

Exactamente. Solo que la próxima vez será aún peor. No habrá las mismas burbujas, pero habrá otras.

Por un lado hay una cierta demanda de periodismo de investigación. Pero, por otro, no está claro que desvelar un abuso vaya a tener consecuencias ni entre la opinión pública ni entre los políticos. Ha habido grandes revelaciones de torturas, escuchas ilegales… Y a la mañana siguiente, el mundo siguió igual, no cambió nada.

Una de nuestras primeras historias en ProPublica, la de las enfermeras [descubrieron que enfermeras con sanciones disciplinarias e inhabilitadas en un Estado burlaban los registros y trabajaban en otros Estados], provocó dimisiones e hizo que el gobernador de California reaccionara. Es verdad que el periodismo de investigación no va a solucionar todos los problemas, pero sin él, la gente intentará cometer abusos que no se atreverían si pensaran que hay alguien observándolos.

Las redacciones menguan y hay menos investigación, pero a la vez hay una intensa actividad en las redes sociales. Cada vez se producen más contenidos, esa palabra que tanto gusta ahora.

Contenido e inventario [publicitario] son las dos palabras de moda. La Red proporciona una inmensa variedad de opiniones, algunas de ellas muy valiosas, pero eso es distinto a la publicación de datos, es decir, cuando alguien descubre algo. Si quieres hacer algo como lo de las enfermeras, o como lo del dopaje que hicimos con la BBC, o como lo que ha hecho ahora BuzzFeed sobre los partidos de tenis amañados –también con la BBC–, necesitas un buen equipo de periodistas y abogados. El riesgo para un individuo que tratara de hacer algo parecido sería excesivo. Las redes sociales no bastan, investigar cuesta dinero. Es verdad, sin embargo, que para ProPublica las redes han sido fundamentales para expandirnos, sobre todo Twitter.

Usted cuenta que The Wall Street Journal le mandó a casa cuando cumplió los 65. Acto seguido puso en pie ProPublica, tal vez el proyecto más ambicioso de su carrera. ¿Qué tiene de malo la jubilación?

Cuando se acercaba la edad de jubilación en el WSJ, mi esposa me dijo que el primer día que me viera en chándal en casa después de las 10.30 no iba a suponer el divorcio sino directamente el asesinato. Además, a mí me gusta hacer cosas. Tengo 73 años, quién sabe lo que va a pasar. Hay leyes complejas que acaban por salir adelante, pero me temo que hay una que nunca se aprobará: la abolición de la muerte. Solo sé que ahora me lo paso muy bien.

elpaissemanal@elpais.es

Kikito, el bebé que se asoma a la frontera con Estados Unidos

24 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La imagen de un niño asoma por encima de la valla de acero que separa México y Estados Unidos, mirando con curiosidad hacia Estados Unidos, con su atención puesta en algo al norte de la frontera.

Su expresión es juguetona pero el tamaño de la imagen –de casi 20 metros–empequeñece la valla y la hace parecer diminuta y escalable.

La semana pasada, el artista visual francés JR dejó al descubierto la monumental fotografía en las afueras de Tecate, una ciudad mexicana fronteriza con el Estado de California.

La instalación se ha convertido en una atracción turística por el creciente interés que suscita el muro propuesto por  Donald Trump para bloquear a las supuestas hordas de aspirantes a inmigrantes ilegales en Estados Unidos.

Pero Kikito, el niño de la foto, no es uno de ellos. Tampoco su familia. Desde su patio pueden estirarse y pasar la mano por la valla hasta tocar suelo estadounidense, pero no le encuentran ningún sentido. La familia prefiere vivir en México.

“Quiero quedarme y trabajar aquí”, dice Lizy Higareda, de 24 años, mientras Kikito, su hijo de 17 meses, juega a sus pies en el comedor de la casa familiar. “Mi carrera y mis raíces están aquí”.

La foto de Kikito lo muestra mirando hacia Estados Unidos, pero su curiosidad no se debe confundir con deseo, dice su madre, estudiante y empleada a tiempo parcial en una bodega. “Nuestras vidas están en Tecate. Es una buena vida. Es tranquila”.

¿Le gustaría ir un día a EEUU? Higareda se encoge de hombros. “A Disney y a Hawái, claro”.

La brisa de la California estadounidense llega hasta la cocina de Higareda, pero ella está satisfecha con su vida en México. De hecho, según el centro de investigación Pew, desde la gran recesión, hay más inmigrantes mexicanos saliendo de Estados Unidos que entrando.

Este cambio histórico no ha afectado a la promesa hecha por Trump durante la elección de 2016 de construir un “muro grande y hermoso” para mantener lejos a los “bad hombres” y otros indeseables. Un  acuerdo provisional con los demócratas en inmigración ha puesto en entredicho el destino del muro.

El padre de Higareda, José (82 años) es un maestro jubilado. Vivió brevemente en Estados Unidos y tiene el certificado de residencia permanente, pero prefiere la ciudad de Tecate, en un valle 64 kilómetros al este de San Diego. “Estoy muy orgulloso de ser mexicano. Es una buena vida, es digna. Podemos ser libres y trabajar”.

Irónicamente Kikito, el niño cuya imagen se cierne sobre la valla no muy lejos de su casa, se ha convertido en un símbolo del tráfico de personas hacia el norte: de aquellos que actualmente intentan cruzar la frontera y de los denominados dreamers, que llegaron a Estados Unidos de niños.

El Bansky francés

El discurso de Trump acerca del muro inspiró a JR –también conocido como la versión francesa de Banksy– la imagen de un niño que mira sobre la frontera. Mientras buscaba dónde ubicarlo conoció a los Higareda, que le autorizaron a tomar fotos de Kikito y a convertir su rostro en una instalación temporal.

“Orgulloso de ser mexicano”, el bebé de la frontera con Estados Unidos
“Orgulloso de ser mexicano”, el bebé de la frontera con Estados Unidos

Para facilitar que la gente encuentre la obra, el artista incluyó una entrada de Google Maps en su perfil de Instagram. Kikito se puede ver desde ambos lados de la frontera y el plan es retirar la instalación a principios de octubre.

“Kikito es famoso ahora”, dice Rosario Armenta, una visitante del lado de México. “Yo lo veo como un pequeño ángel diciendo algo a Estados Unidos, algo sobre los latinos que vamos para allá”.

Un promotor inmobiliario de San Diego que solo dio su nombre, Kevin, admira la obra desde el lado estadounidense. “Es una muestra muy buena eso que hicieron con el niño. Deberíamos permitir que más mexicanos entren legalmente en Estados Unidos”.

La cantidad de personas que cruzan la frontera de manera ilegal está cerca de alcanzar un mínimo histórico. Durante el año fiscal de 2016, la patrulla fronteriza de Estados Unidos capturó a 80 personas mientras cruzaban ilegalmente la frontera cerca de Tecate.

La familia Higareda espera que Kikito nunca se vea obligado a abandonar su hogar, una estructura de ladrillos en lo alto de una colina, llena de recovecos y adornada con decenas de fotos familiares. También hay un patio donde lucen un antiquísimo Pontiac, un Nissan aún más viejo, cuatro gatos, cinco perros y 18 gallinas.

La escuela del lugar está bien y Tecate es “mágica”, dice la madre de Kikito con una sonrisa burlona y entrecomillando sus palabras con un gesto. Conocida por una fábrica de cervezas que lleva su nombre, la ciudad forma parte de una lista federal de Pueblos Mágicos, lugares emblemáticos por su belleza natural o su importancia histórica o cultural.

Es una ciudad tranquila y amigable, según Higareda, pero también tiene corrupción y, de vez en cuando, violencia, un efecto indeseado de la  guerra contra las drogas que azota otras partes de México.

Una futura criminóloga

Higareda espera terminar la carrera de criminología el próximo año y trabajar como terapeuta en una cárcel. “No quiero pelear en la guerra contra las drogas. Quiero ayudar a terminarla”.

Mientras tanto Higareda trabaja en una bodega, donde gana 23 dólares a la semana por tres días de trabajo, para complementar el escaso sueldo de su esposo como operario en una fábrica y la jubilación de su padre. “Cuando Kikito empezó a caminar, yo estaba en el trabajo”, se lamenta. “La primera vez que dijo ‘mamá’, yo estaba en el trabajo”.

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Higareda espera que Kikito aprenda inglés (sería el primero de la familia) para tener un mejor sueldo, no para emigrar.

Kikito es su primer y último hijo, dice. El embarazo fue complicado y hay poco dinero. “Él se ha vuelto mi mundo, pero no quiero más”. La tasa de fertilidad de México, que ha llegado a ser la más alta del mundo, ha caído casi hasta los niveles de EEUU, otra de las razones por las que hay menos gente cruzando hacia el norte.

Durante la entrevista, la estrella local de Tecate juega con un zapato, gatea por el sofá, mira atentamente a uno de los gatos, vacía un bolso, abraza con fuerza una almohada y entra y sale de la cocina, donde su abuela prepara el almuerzo, antes de caer dormido en el regazo de su madre mientras toma un biberón con leche.

“Todavía no sabe qué es lo que hay al otro lado de la valla”, dice su madre. “No sabe que Donald Trump piensa que los mexicanos son asesinos y violadores. Kikito simplemente es curioso e inocente”.

Antes de la instalación, el artista francés JR explicó a Higareda cómo sería la obra y le regaló un libro con el título Can Art Change the World? (¿Puede el arte salvar al mundo?). Pero aún así el tamaño de la obra la tomó por sorpresa, dice. “Es tan grande. No me di cuenta de que la gente se iba a interesar por Kikito”.

Los turistas están embobados con Kikito y algunos dejan unos dólares para pañales y leche, el único beneficio económico que recibe la familia por esta obra. Pero eso no les molesta. “No se trata del dinero, se trata de algo especial que le pasa a tan temprana edad”, dice Higareda.

El abuelo José sonríe, de acuerdo. “El mundo entero quiere abrazarlo”.

Traducción de Francisco de Zarate

Por favor, no repitan la invasión de Irak

23 octubre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Con motivo de los atentados terroristas en Barcelona, el profesor Vicenç Navarro recomienda la lectura de un artículo suyo donde explica los orígenes del yihadismo, publicado en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 18 de noviembre de 2015.

Este artículo hace una llamada a que no se repita lo que ocurrió cuando el gobierno Aznar apoyó al gobierno Bush en su invasión de Irak. El artículo señala que tales invasiones y bombardeos aumentan la simpatía de la población musulmana hacia los grupos fundamentalistas, que en su día fueron ayudados por los gobiernos occidentales en su intento de parar las fuerzas políticas auténticamente reformistas que querían transformar aquellas sociedades.

Cualquier persona que estuviera en Nueva York o tuviera familiares en Nueva York (como era mi caso) el 11 de septiembre de 2001, nunca olvidará lo que ocurrió en esa fecha cuando las Torres Gemelas colapsaron como resultado de un ataque terrorista de las fuerzas militares de Al Qaeda. En torno a 2.600 personas, todas ellas civiles, murieron aquel día en la ciudad. Pero, por horrible que fuera lo que ocurrió en Nueva York aquel día, lo peor para EEUU y para gran número de países estaba por venir. El gobierno federal de EEUU, liderado por el gobierno Bush junior, respondió con una invasión militar de Irak, con la intención de eliminar el régimen de Saddam Hussein, presentado (erróneamente) como el incitador y facilitador de aquel ataque y portador de armas de destrucción masiva (que no existían). Casi un millón de personas –la gran mayoría civiles- han muerto desde entonces como resultado de tal invasión y de la ocupación y conflicto bélico que aquella intervención originó, no solo en Irak, sino también en todo Oriente Medio. Es cierto que el régimen de Saddam Hussein fue eliminado. Pero el resultado que la invasión creó empeoró enormemente la situación en aquel país y en la región. Movimientos fundamentalistas islamistas surgieron con gran fuerza, el ISIS entre ellos, que, junto con Al Qaeda, fueron extendiéndose en Irak y en los países vecinos.

El gobierno Aznar ayudó a tal invasión, y los ataques de Atocha fueron una consecuencia de ello. El Reino Unido, gobernado por el Sr. Toni Blair, también apoyó dicha invasión. Hace unas semanas, Blair, a la luz de los horrores que creó aquella invasión, aceptó que había sido un error. No así el Sr. Aznar, que previsiblemente, y con la rigidez y falta de comprensión de la realidad internacional que caracteriza a la derecha española, continuó aferrado a su visión del mundo. Hoy gobierna en España el mismo partido que la gobernaba en aquel momento histórico. Y hay el peligro de que el gobierno Rajoy actúe de la misma manera que actuó el gobernó Aznar.

¿Cómo está ahora respondiendo el gobierno francés a la masacre de París? Lo mismo que el gobierno Bush hizo en respuesta a la masacre del 11 de septiembre de 2001.

Cuando la invasión de Irak tuvo lugar, el gobierno francés no la apoyó. Creía, con razón, que era un gran error. El gobierno federal y el Congreso de EEUU respondieron a la falta de cooperación francesa con un gran enfado. Según el Congreso de EEUU, Francia -el aliado más antiguo de EEUU- los abandonaba, e incluso traicionaba. El plato de patatas fritas que servía el restaurante del Congreso, conocido como “french fries” (“patatas fritas francesas”) fue bautizado de nuevo como “liberty fries” (“patatas fritas por la libertad”). El resto es bien conocido. Un millón de muertos más tarde, los movimientos fundamentalistas islamistas se han ido expandiendo en toda el área. Y la situación ha empeorado claramente. Fue la invasión patrocinada por el trío Bush-Blair-Aznar la que creó las condiciones para que surgiera el Estado islámico. El Estado iraquí, liderado por el dictador Saddam Hussein, colapsó, iniciándose las luchas entre las distintas partes y componentes de Irak, percibiéndose el nuevo Ejército de Irak como un ejército –creado por las fuerzas ocupantes- carente de legitimidad, visto por amplios sectores de la población como un nuevo instrumento de represión interna. Fue en este contexto que aparecieron las fuerzas radicales fundamentalistas islámicas que establecieron el Califato o Estado Islámico.

Después de Irak surgió Libia, donde se destruyó el régimen dictatorial laico del General Gadafi. La novedad fue que esta vez Francia jugó un papel clave en el cambio del régimen de Libia, bombardeando aquel país, con miles y miles de muertos civiles. Los portavoces intelectuales del establishment político-mediático francés, tales como la voz más servil de tal establishment, el Sr. Bernard-Henri Lévy, presentó tal campaña militar como la “gran defensa de los derechos humanos que caracterizaba al Estado francés”, frases que fueron una copia mimética de lo que habían dicho las voces serviles de establishment político-mediático estadounidense para justificar la invasión de Irak. La única diferencia era que Bernard-Henri Lévy hablaba del Estado francés (heredero del imperio francés conocido por su brutalidad en África) y en el caso de Irak se referían al Estado federal estadounidense (cuyas intervenciones militares –excepto durante la II Guerra Mundial- se han caracterizado por la ayuda a dictaduras enormemente represivas). Por lo visto, ni Bernard-Henri Lévy ni las voces que apoyaron al Presidente Bush junior no se dieron cuenta de la enorme contradicción de presentarse como defensores de los derechos humanos cuando su mejor aliado en el Oriente Medio era Arabia Saudí, que es uno de los regímenes más opresivos y crueles existentes en aquella zona. Y es uno de los mayores financiadores de los extremistas fundamentalistas islamistas.

Como era de prever, la caída del dictador, el General Gadafi, creó un vacío de poder que lo ha llenado el extremismo fundamentalista islamista. Hoy Libia es una enorme fuente de yihadistas (véase mi artículo “¿Dónde está Bernard-Henri Lévy?”, Público, 27.11.2013). Y ahora Francia y EEUU están intentando hacer lo mismo con el régimen dictatorial laico en Siria dirigido por Asad. Y no hay duda de que ahora los bombardeos del gobierno francés sobre poblaciones musulmanas que se ha intensificado este fin de semana como respuesta a la masacre de París, además de aumentar el número de refugiados (ver mi artículo “Las causas del problema de los refugiados”, Público 09.11.15), aumentarán y expandirán el ISIS, creando mayor y mayor simpatía por tal organización entre las poblaciones musulmanas. En realidad, el ataque de los yihadistas tenía como objetivo crear una respuesta que haría escalar todavía más el conflicto, pues esta es precisamente la causa de su crecimiento. Y como era predecible, al Sr. Bernard-Henri Lévy le faltó tiempo para llamar a la guerra en nombre de los derechos humanos (Bernard-Henri Lévy, “La guerra, manual de instrucciones”, El País, 17.11.15). Ahora bien, sería un enorme error que España volviera a apoyar otra invasión, como antes apoyó la invasión de Irak y de Libia. Pero mucho me temo que el gobierno español lo hará. Y serán años de enormes tensiones, pues España está en un área muy próxima a varios de los centros del conflicto.

¿Cuáles son las causas reales del crecimiento del movimiento terrorista fundamentalista islamista?

La gran mayoría de países donde hay un conflicto bélico estaban regidos por sistemas casi feudales, como lo es hoy Arabia Saudí. En todos estos países surgieron movimientos laicos progresistas de distintas sensibilidades (que variaban desde socialistas hasta comunistas) que deseaban cambios profundos en estas sociedades. Cuando los regímenes feudales estaban cayendo, resultado de su presión, los gobiernos occidentales apoyaron, dentro de las fuerzas laicas, a las que frenaron el auge de los movimientos de izquierda, a los cuales reprimieron. El caso más claro fue el nacimiento del régimen de Saddam Hussein, que se estableció con el apoyo del gobierno del Reino Unido y de EEUU. En aquellos países en los que no pudieron parar a estos últimos movimientos progresistas reformistas, entonces apoyaron a los fundamentalistas religiosos, profundamente antireformistas, como fue el caso de Afganistán. Recordemos que Bin Laden había estado en la nómina de la CIA del gobierno federal de EEUU. Y en Siria, el gobierno federal de EEUU junto con el Reino Unido y Francia, ayudó en su día a los fundamentalistas religiosos en su lucha contra el dictador laico Asad, con el probable resultado que el colapso de tal régimen significaría la ruptura de Siria, con una enorme expansión del ISIS en aquel territorio.

Pero los yihadistas tienen su propia dinámica, con su fundamentalismo religioso que está hoy revolviéndose contra sus creadores. Lo que los gobiernos que se autodefinen como democráticos tenían que haber hecho era no intervenir a favor de las fuerzas más reaccionarias, que al impedir los cambios estructurales en aquellos países han perpetuado estructuras enormemente opresivas que están sojuzgando a sus pueblos y que generan la radicalidad bélica religiosa que los gobiernos occidentales apoyaron y que ahora se les vuelve en contra. Una guerra de clases se transformó deliberadamente (en un intento por parte de los fundamentalistas religiosos de los dos lados del conflicto) en una guerra de religiones que está recogiendo una enorme simpatía entre los grupos musulmanes discriminados en los países democráticos (de donde surgen terroristas), siendo Francia el caso más manifiesto. El sueño de la ultraderecha francesa, que puede en un día próximo gobernar Francia, y el sueño del ISIS, es que haya una guerra de religiones, culturas y civilizaciones, favoreciendo así el surgimiento del nazismo de nuevo en Europa. Y ahí están las raíces del problema, y que los bombardeos ayudarán a exacerbar y faciitar. Creerse que el problema del terrorismo se resolverá a base de bombardeos e intervenciones militares en Siria es tan absurdo como creerse que la invasión de Irak y los bombardeos de Libia resolverían los problemas del terrorismo fundamentalista islamista. En realidad, han ayudado a su extensión. Así de claro.

Perlas informativas del mes de septiembre de 2017

8 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Activista opositora

Una persona lleva una gran cantidad de dinero negro en su coche y los jueces le obligan a entregar el pasaporte hasta que aclare su origen. El medio (DW, 2 de septiembre) convierte a la investigada en “activista opositora” ya los jueces que la investigan en “autoridades venezolanas”. Ya está claro quién es la buena y quiénes los malos.

Autoridades Venezolanas

Falta de dinero en efectivo

“La falta de dinero en efectivo en Venezuela está creando serios problemas en la gestión de la vida diaria”, decía El País el 24 de agosto. Y la semana le encuentran a la opositora Lilian Tintori 200 millones de bolívares en su coche. Todo coherente.

El corsé

Así titula El País la decisión del gobierno venezolano de limitar el precio de algunos alimentos básicos.

El País

Especial iphone

Aquí la portada digital de El País el 12 de septiembre, la mitad del espacio informativo es para contarnos que sale a la venta un modelo de teléfono móvil.

El País iphone

Ejército EEUU versus ejército Cuba

Mirad cómo cambia el papel del ejército para los titulares de ABC el 12 de septiembre según se trate de EEUU o de Cuba.

ABC

Director neutral

“No pararé hasta ver a Theresa May despedazada y en mi congelador”. Es lo que dijo el ex secretario del Tesoro británico George Osborne a sus colaboradores próximos ( El Mundo, 14 de septiembre). Lo curioso es que ese hombre hoy es el director de The Evening Standard, el periódico gratuito y vespertino por excelencia del país. Para que luego nos quejemos de la falta de neutralidad de los directores de nuestros periódicos.

Terremoto como negocio

En el capitalismo los terremotos no son problema porque luego hacemos negocio con la reconstrucción ( El País, 22 de septiembre).

El País Terremotos

Demostración o provocación

Cuando lo hace EEUU es una “demostración de fuerza”, si es Corea, una “provocación” ( Infolibre, 23 de septiembre).

Infolibre

España

Relación sentimental

Pues un tipo que acumula un largo historial de arrestos y denuncias por violencia de género, maltrato y acoso a adolescentes y que tiene 27 años, no diría yo que “mantenía una relación sentimental” con una niña de 14 años (Público, 2 de septiembre).

Público

Referéndum autorizado

¿Quién dijo que el gobierno no autoriza referéndums? Lo que sucede es que deben ser de cosas importantes (La Vanguardia, 8 de septiembre).

La Vanguardia
La Vanguardia

Simpatizante radical

Un tipo agrede a unos árabes en el metro de Madrid y hace el saludo nazi y LaSexta el 9 de septiembre le llama “simpatizante de grupos radicales”.

Usar la calle

‘Medio millón de catalanes se manifiestan por la independencia’ no, mejor ‘Los separatistas usan la calle para impulsar la consulta ilegal’.

Portada El País
Portada El País

Defensa como noticia

Cuando la noticia es que se defiende de una agresión machista y no que la agreden (Antena 3, 12 de septiembre).

Antena 3
Antena 3

El mundo a merced de Estados Unidos

16 septiembre, 2017

Fuente: http://www.elpais.com/cultura

Adam Tooze investiga el orden mundial surgido de la Gran Guerra, que se llevó por delante a los imperios, provocó la revolución bolchevique y sembró las semillas del fascismo.

Cartel para el reclutamiento de voluntarios para el Ejército de EE UU en 1917.
Cartel para el reclutamiento de voluntarios para el Ejército de EE UU en 1917. GETTY

La Gran Guerra reconstruyó el orden mundial. Ya lo había percibido un insigne político británico, David Lloyd George, apenas un año después de su comienzo, y así se lo dijo a una multitud de sindicalistas en Glasgow el día de Navidad de 1915: “Es el diluvio (…) una convulsión (…) un movimiento sísmico” de esos que hacían que generaciones enteras avanzaran o retrocedieran “de una sola sacudida”.

Adam Tooze, autor de otra notable obra sobre el ascenso y quiebra de la economía nazi, toma esa descripción apocalíptica de la guerra como “diluvio” y dibuja, con uso combinado de detalles y trazo grueso, los grandes cambios que de ella resultaron.

Fueron muchos. Esa contienda se llevó por delante a los viejos imperios, provocó la conquista bolchevique del poder, el cambio revolucionario más súbito y amenazante que conoció la historia del siglo XX, y sembró las semillas del fascismo, concentrado todo en una “crisis de veinte años”, como la bautizó el historiador Edward H. Carr, que desató un ciclón todavía mayor.

Para Tooze, sin embargo, el elemento determinante del nuevo orden que generó la Gran Guerra fue el surgimiento de Estados Unidos como primera potencia mundial. Porque los más de cuatro años de destrucción masiva debilitaron a todos los combatientes europeos, incluidos los vencedores, mientras que la nación norteamericana, que salió “incólume y mucho más poderosa”, se convirtió en un nuevo tipo de “superestado” que pudo, a partir de ese momento, ejercer su veto “en los asuntos financieros y de seguridad nacional de los otros grandes Estados del mundo”. El origen de una supremacía que se mantiene 100 años después.

El mundo a merced de EE UU

La irrupción de Estados Unidos en ese escenario no marcaba una mera sucesión de imperios, ocupando el lugar preeminente que había tenido Gran Bretaña desde comienzos del siglo XIX, era un “cambio de paradigma”. Su poder residía en la economía y la fuerza militar era sólo una consecuencia.

Desde 1915, Wall Street había financiado a los países de la Entente, pero fue la financiación directa gracias al crédito público estadounidense lo que le dio a esa coalición una clara ventaja frente a Alemania y el resto de imperios centrales. Tras la guerra, Alemania quedó totalmente empobrecida, pero Gran Bretaña y Francia, que habían gastado bastante más dinero para ganarla que los alemanes en perderla, debían al contribuyente norteamericano unos 8.000 millones de dólares, que aumentaron con los altos tipos de interés. El pago anual de los británicos, por ejemplo, equivalía a su presupuesto de educación.

¿Por qué salió todo tan mal después? ¿Por qué descarriló la política norteamericana de Woodrow Wilson en Versalles? ¿Por qué ese orden internacional, que estuvo al borde del precipicio durante toda la posguerra, acabó hecho añicos por la Gran Depresión de 1929?

Tooze necesita varios cientos de páginas para articular respuestas complejas a esas preguntas básicas, viaja por las naciones más importantes de Europa y de Asia para encontrarlas, subraya el fracaso de la hegemonía británica, al tomar posiciones de “abstención deliberada” en los asuntos del continente europeo, pero su explicación esencial reside de nuevo en Estados Unidos, en su fragilidad como pivote de ese nuevo orden internacional, manifestada en lo que denomina “el fiasco del wilsonianismo”, en su persistente objetivo de construir la paz sin victoria europea.

La conclusión de Tooze es contundente: la Primera Guerra Mundial había contemplado el primer intento de construir una “coalición de potencias liberales”. No salió bien y el precio de ese fracaso dejó pequeños todos los cálculos posibles

Como había pronosticado el entonces joven economista John Maynard Keynes, propinar el golpe definitivo a Alemania significaría poner a Gran Bretaña a merced de Estados Unidos. Y así lo confirmó un memorándum del Foreign Office a finales de 1928: mientras los británicos se recuperaban todavía de los esfuerzos sobrehumanos de la guerra, agobiados por las deudas y el paro, se enfrentaban a un Estado “veinticinco veces más grande (…) cinco veces más rico (…) casi invulnerable”, factor decisivo en la creación del nuevo orden mundial.

La conclusión de Tooze es contundente: la Primera Guerra Mundial había contemplado el primer intento de construir una “coalición de potencias liberales”. No salió bien y el precio de ese fracaso dejó pequeños todos los cálculos posibles, porque, a comienzos de los años treinta, “abrió una ventana estratégica de oportunidades” por la que se colaron “fuerzas de auténtica pesadilla”, políticos agresivos e insurgentes que metieron al mundo en un brutal caos.

Todo eso es lo que cuenta Tooze en un denso volumen, con decenas de referencias bibliográficas y documentales, de narración política y diplomática, guiada por la mirada telescópica de un buen conocedor de la economía y de las altas finanzas. Un libro sobre cómo la nueva fuerza dominante del mundo, gracias a la intervención en una guerra en la que no quería entrar, diseñó la compleja historia de la paz y no supo después mantenerla.

El diluvio. La Gran Guerra y la reconstrucción del orden mundial (1916-1931). Adam Tooze. Traducción de Joan Rabasseda y Teófilo de Lozoya. Crítica. Barcelona, 2016. 846 páginas. 34 euros

Leizaola, un lehendakari al servicio del espionaje británico en la II Guerra Mundial

13 agosto, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La biografía oficial de Jesús María de Leizaola (San Sebastián, 1896-1989) revela que este dirigente histórico del PNV fue diputado en las Cortes Generales la II República, consejero de Justicia y Cultura (y portavoz) del primer Gobierno de Euzkadi durante la Guerra Civil y, sobre todo, lehendakari en el exilio a la muerte de José Antonio Aguirre. Ya en democracia y de vuelta a suelo vasco, fue parlamentario autonómico y tuvo el honor de haber pronunciado las primeras palabras que constan en el diario de sesiones de la Cámara vasca (“Buenos días nos dé Dios […]. Los vascos de hoy hemos sobrevivido a una guerra dura y terrible”). Una reciente investigación historiográfica, sin embargo, revela que también fue el agente vasco más reconocido al servicio del espionaje británico durante la II Guerra Mundial, en la que la Inteligencia vasca conformada por Aguirre tuvo un papel muy relevante en el concierto internacional merced a sus acuerdos con Estados Unidos y con otras potencias aliadas a pesar de ser una organización sin territorio y sin apenas recursos económicos.

El archivo HS9/910/6 de “Leisaola”

La desclasificación de documentos históricos secretos está lejos de ser una realidad en España (precisamente el PNV es el que más ha insistido en el Congreso), pero en países como Estados Unidos o el Reino Unido la información publicada es muy abundante y abarca períodos tan sensibles como la II Guerra Mundial. Si en los archivos de la CIA consta la estrecha colaboración del espionaje estadounidense (entonces OSS) con el denominado Servicio Vasco de Información (SVI) y con el propio Aguirre, el entendimiento con el Reino Unido no fue menor. El Gobierno británico ha revelado la lista completa de espías al servicio de una agencia llamada SOE (Secret Operations Executive), un equipo de inteligencia creado por Winston Churchill en 1940, en pleno conflicto bélico, y que perseguía captar información en Alemania y en los países ocupados para luego llevar a cabo operaciones encubiertas de sabotaje y resistencia. Y entre la larga relación de agentes del SOE, en los que se cuentan varios vascos y varias decenas más de españoles opositores al franquismo, sobresale el nombre de Jesús María de Leizaola, citado como “Leisaola” en el archivo HS9/910/6, desclasificado en marzo de este año e incorporado a la reciente investigación de los expertos Pedro J. Oiarzabal y Guillermo Tabernilla sobre vascos en la II Guerra Mundial, editada en formato de revista por la asociación Sancho de Beurko.

Cuartel general del SOE en la Baker Street de Londres
Cuartel general del SOE en la Baker Street de Londres

Estos historiadores sostienen que “la historiografía española ha infravalorado claramente” el papel del espionaje vasco diseñado y dirigido por Aguirre (desde América) y Leizaola (desde Europa) durante el exilio que siguió a la caída del frente del Norte en 1937 y al escenario de guerra global en Europa. En su reciente trabajo, que aborda muchos aspectos del Servicio Vasco de Información con documentos originales inéditos en su mayoría, Oiarzabal y Tabernilla desglosan operaciones detalladas de agentes vascos, incluyendo la privilegiada relación de Leizaola con el SOE.

El SOE fue creado en 1940 por el propio primer ministro Churchill como un servicio de espionaje más moderno y operativo para lograr infiltraciones en Alemania y en los países ocupados y a partir de ahí llevar a cabo operaciones especiales de sabotaje en favor de los aliados. En esas fechas, Estados Unidos también puso en marcha el embrión de la actual CIA, una agencia conocida como OSS (Office of Strategic Services). El SOE tenía su cuartel general en la conocida Baker Street de Londres y controlaba varias secciones de espionaje, propaganda y operaciones que se distribuían en varios territorios.

Leizaola operaba desde Francia, en donde era el máximo responsable del Gobierno de Euzkadi en el exilio con Aguirre en la clandestinidad. Según los datos de Oiarzabal y Tabernilla, la colaboración del dirigente del PNV con el Reino Unido se inició en 1942, cuando Francia y la Francia ocupada era un objetivo prioritario. Ese mismo año, Aguirre reapareció y consiguió instalarse en Estados Unidos, con cuyos servicios de Inteligencia acordó un trabajo compartido que se mantuvo varios años en el tiempo y que incluyó servicios en América y en Europa e incluso algunas operaciones en el Norte de África. Los expertos defienden que Leizaola realizaba “tareas clave de coordinación del SVI con el SOE” y que “distribuía los fondos económicos que desde Estados Unidos Aguirre le hacía llegar para la subsistencia de los miembros de la organización”. “El SOE facilitaba tantos los contactos entre Aguirre y Leizaola como el acceso a dichos fondos”, remarcan.

Otros vascos en el “Ejército secreto” de Churchill

Otros agentes vascos del SOE (conocido en la época como “Ejército secreto de Churchill” o como “The Racket” pero nunca por sus siglas reales) fueron Jacinto Marín Echeverre (un viajante), Federico Gallastegui Gutiérrez (ferroviario), Benito González Eizaguirre (contrabandista), Juan Solabarrieta y Bengoechea (capitán mercante) y, sobre todo, Juan Bandrés Jauregui. Éste último, exiliado en Francia y que se hacía llamar ‘Punch’, saboteó la base de submarinos italianos en Burdeos y posteriormente se refugió en Gibraltar con apoyo del SOE.

Base de datos del SOE
Base de datos del SOE

La llamada sección H del SOE también operó dentro de suelo español, incluyendo el protectorado de Marruecos, aunque según Oiarzabal y Tabernilla el embajador británico, Samuel Hoare, se oponía a este tipo de operaciones “subversivas” secretas y apostaba más por las vías diplomáticas. En todo caso, el SOE (“en colaboración presumiblemente con agentes de la OSS”) destapó en mayo de 1944 en Behobia, junto a la frontera hispanofrancesa, “uno de los mayores alijos de wolframio (40 toneladas)” que España, aparentemente neutral en el conflicto, suministraba a Alemania para su industria armamentística.

En la II Guerra Mundial, el País Vasco era un nido de espías. Si los aliados tenían una actividad muy intensa con apoyo del SVI y la oposición republicana, la España franquista posibilitó una fuerte penetración de la Alemania nazi. La Abwehr, por ejemplo, ‘regaló’ a la DGS franquista la cabeza de una treintena de agentes al servicio del Reino Unido aunque en su mayoría eran de nacionalidad española. Eso ocurrió en febrero de 1943 y Oirzabal y Tabernilla inciden en que en octubre de ese año España dio otro golpe al espionaje británico, a la denominada ‘Red San Miguel’, creada en Bilbao y que entonces tenía sede en León.

Todo lo que debemos a Chelsea Manning

17 febrero, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

18/01/2017 – 01:20h

Chelsea Manning ha salvado la vida. El soldado norteamericano que entregó a WikiLeaks centenares de miles de documentos sobre la guerra norteamericana en Irak y Afganistán ha visto conmutada su pena por Barack Obama para que salga de prisión el 17 de mayo cuando cumpla siete años entre rejas. Por sus circunstancias personales –intentó suicidarse en dos ocasiones– y las condiciones de su encarcelamiento, no es exagerado decir que no habría sobrevivido mucho tiempo a su condena a 35 años.

¿Qué debemos a Manning? Entregó a WikiLeaks vídeos de operaciones militares en Irak y Afganistán que demostraban la comisión de crímenes de guerra. El más conocido es el que WikiLeaks difundió con el título  Collateral Murder. Conviene detenerse en él porque es un buen ejemplo de lo que nos cuentan que ocurre en las guerras y lo que realmente sucede.

En las imágenes se ve a un helicóptero Apache disparar contra un grupo de personas al este de Bagdad. Entre los muertos, estaban dos empleados de la agencia Reuters, un fotógrafo y su conductor. La versión oficial indicaba que el helicóptero disparó contra un grupo de insurgentes que habían abierto fuego y se mantuvo después de que Reuters reclamara una investigación.

Las imágenes revelaron una escena muy diferente. Muestran que el Apache pide permiso para atacar a un grupo de personas porque dos de ellas parecen llevar armas. En concreto, dicen que tienen AK-47, aunque se trata del personal de Reuters que lleva encima su material de trabajo. Nadie está disparando sobre el helicóptero, porque nadie lleva armas y nadie parece consciente de que están siendo observados.

El helicóptero recibe permiso para disparar, a pesar de que las normas de combate impiden en principio abrir fuego contra nadie que no esté atacando a las fuerzas norteamericanas. “No tenemos gente al este de nuestra posición, así que pueden disparar”, escucha la tripulación del aparato. No hay soldados norteamericanos cerca, con lo que reciben permiso para abrir fuego.

Varias descargas acaban rápidamente con los congregados en la calle, entre ellos los reporteros. Uno de ellos se arrastra herido por el suelo. El Apache pide permiso para eliminarlo, pero están esperando a que coja un arma para disparar. “Mira a esos cabrones”, se escucha en la transmisión. Los que ven las imágenes felicitan a la tripulación.

Instantes después, aparece una furgoneta para recoger a los heridos. Tampoco se ve ningún arma y el Apache no dice que haya detectado ninguna. Sin embargo, vuelven a pedir permiso para disparar (“Vamos, dejadnos disparar”). Lo obtienen y destrozan el vehículo y a las personas que han salido de él para recoger los cadáveres. Comunican que han quedado entre diez y quince personas tendidas en el suelo.

Posteriormente, aparecen soldados norteamericanos en la zona y descubren que hay dos niños entre los heridos. En la transmisión, se oye: “Bueno, es culpa de ellos si llevan a los niños a los combates”. “Exacto”, responde otro.

Fue un caso entre muchos de la información conseguida gracias a Manning sobre lo que estaba ocurriendo en esas guerras. Revelaban también que el número de civiles iraquíes muertos era mucho mayor que el que reconocían los gobiernos norteamericano e iraquí y desmentían la información procedente del Pentágono y del Ejército, según la cual no estaban llevando un registro del número de bajas. Los listados conocidos gracias a Manning ofrecían una cifra superior a 100.000 iraquíes muertos entre 2004 y 2009, originados en todos los incidentes violentos en los que intervinieron los protagonistas de esa guerra.

Los documentos filtrados también revelaron las torturas y malos tratos sistemáticos cometidos en las prisiones del país, por militares iraquíes que colaboraban con las fuerzas norteamericanas, que sabían perfectamente lo que estaba sucediendo.

Esa filtración trazó una imagen de la guerra que ninguna propaganda pudo borrar después. Demostraron el horror que Irak había sufrido desde la invasión de 2003 y constituyeron la principal prueba documental del desastre ocasionado.

Manning también entregó 250.000 copias de telegramas diplomáticos enviados por las embajadas de EEUU en todo el mundo. Ese archivo es ya indispensable para conocer la historia de esos años. Los medios de comunicación de muchos países los han utilizado en infinidad de ocasiones, y lo siguen haciendo, para contar a sus lectores cómo es el mundo en que viven.

La lista es interminable. La corrupción de Estado afgano instaurado tras la invasión de 2001. La corrupción de varios estados de Oriente Medio y el norte de África que luego fueron derrocados por la rebelión de la Primavera Árabe. Las torturas cometidas por esos regímenes. El espionaje norteamericano en Naciones Unidas. El reconocimiento por diplomáticos norteamericanos de que el derrocamiento del presidente Zelaya en Honduras –el golpe de Estado– era ilegal y anticonstitucional. Las presiones de EEUU a los países europeos, negadas por esos gobiernos, para que aceptaran los transgénicos y lucharan contra la piratería digital.

También información desconocida en un asunto relacionado con España. Los informes de la embajada de EEUU en Madrid describían cómo el Gobierno de Zapatero se comprometió a hacer todo lo posible para poner fin a la investigación judicial en España del ataque al Hotel Palestina en el que murió José Couso. Gracias a ellos, descubrimos que el entonces ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, garantizó al embajador de EEUU, Eduardo Aguirre, que “el Ejecutivo pondría todo su empeño en cuestionar la decisión del juez basándose en argumentos técnicos”. En público, los ministros españoles afirmaban que respetaban la decisión judicial.

Mentiras, medias verdades y propaganda fueron anuladas por la información conseguida gracias a Chelsea Manning. Por ello, violó las leyes de su país y pagó un precio durísimo.

Tras ser encarcelada, fue confinada en solitario en una celda (el día después de su condena, en agosto de 2013, anunció en un comunicado que era una mujer y que su nuevo nombre era Chelsea Manning; en agosto de 2014 un tribunal aceptó el cambio de nombre). “Al principio, pensé que el internamiento en solitario era una forma de proteger su seguridad”, dijo en 2010 un amigo que le visitaba dos veces al mes. “Con el tiempo, he visto que esas condiciones –no tener una almohada o sábanas, no poder hacer ejercicio, no poder ver la televisión– son impuestas para castigarlo, no para protegerlo”.

Su abogado describió ese año en detalle en qué condiciones vivía. Pasaba 23 horas solo en su celda. “Los guardias tienen que comprobar cada cinco minutos que Manning está bien. Manning está obligado a responder que está bien. Por las noches, si los guardias no pueden ver bien a Manning, porque tiene una manta sobre la cabeza o está inclinada sobre la pared, le despiertan para asegurarse de que está bien”. “Le impiden hacer ejercicio en su celda. Si intenta hacer flexiones o cualquier otra forma de ejercicio, le obligan a parar. Tiene derecho a una hora de ‘ejercicio’ cada día fuera de su celda. Le llevan a una habitación vacía y sólo le permiten caminar”. “Cuando Manning se va a dormir, le obligan a quitarse toda su ropa, excepto los calzoncillos, y a entregarla a los guardias. Le devuelven la ropa al día siguiente por la mañana”.

Esas condiciones de encarcelamiento eran casi una forma de tortura destinada a quebrarla psicológicamente y conseguir que aportara más información que pudiera incriminar a los responsables de WikiLeaks. Los años transcurridos la estaban minando hasta el punto de que intentó matarse en dos ocasiones. Nunca iba a sobrevivir a su cautiverio.

Cuando fue condenada, difundió un comunicado que terminaba así:

“Como dijo una vez el ya fallecido Howard Zinn, ‘no existe bandera lo bastante grande como para tapar el asesinato de gente inocente’.

Sé que mis actos violaron la ley y lamento si mis actos han dañado a alguien o a los Estados Unidos. Nunca fue mi intención hacer daño a nadie. Sólo quería ayudar a la gente. Cuando decidí revelar información secreta, lo hice por amor a mi país y por un sentido del deber hacia otras personas.

Si ustedes rechazan mi petición de perdón, cumpliré mi pena sabiendo que a veces hay que pagar un alto precio para poder vivir en una sociedad libre. Lo pagaré muy gustoso si sirve para que tengamos un país inspirado en la libertad y con la idea de que todos los hombres y mujeres nacen iguales”.

El precio que ha tenido que pagar Chelsea Manning por sus actos es inmenso, como lo es la deuda que todos tenemos con ella.

La CIA, Fidel Castro y Bahía de Cochinos

29 diciembre, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

La CIA no tardó mucho tiempo en considerar a Castro una amenaza para EEUU y en promover operaciones para desestabilizar y más tarde derrocar a su Gobierno

En diciembre de 1959, el director de la CIA aprueba un plan que tiene como prioridad “el derrocamiento de Castro en un plazo de un año y su sustitución por una junta favorable a EEUU”

Fidel Castro dirige los combates durante la invasión de Bahía de Cochinos en Playa Girón.
Fidel Castro dirige los combates durante la invasión de Bahía de Cochinos en Playa Girón. EFE/GRANMA

Pocos meses después de llegar al poder, Fidel Castro sorprende al Gobierno norteamericano con el anuncio de que quiere visitar EEUU. El revolucionario cubano es un enigma para Washington, pero no alguien completamente desconocido para la CIA. En un informe, la agencia de inteligencia llega a la conclusión de que el viaje puede ser decisivo para el futuro del Gobierno cubano: “A menos que reciba una clara ayuda de EEUU, muchos observadores creen que su régimen sufrirá un colapso en cuestión de meses”.

Es un ejemplo de los muchos análisis realizados por la CIA sobre Fidel Castro que se vieron desmentidos por la realidad. Desde el mismo 1959, sus informes, y los de otros organismos, pasan del desconocimiento sobre si Castro es o no comunista hasta la preparación de operaciones militares y de inteligencia para intentar acabar con él. Menos de un año después de su triunfo, ya circulan planes para derrocarlo.

No es exagerado decir que la CIA tuvo a Castro en el punto de mira desde muy pronto. Esa obsesión tuvo como desenlace el intento fracasado de invasión de Bahía de Cochinos promovido por EEUU.

En 2005, un profesor universitario descubrió una parte de la historia oficial del desastre de Bahía de Cochinos, escrita por un miembro de los servicios de inteligencia, y lo subió a la web de la Universidad de Villanova: The Official History of the Bay of Pigs Operation, volume III: Evolution of CIA’s Anti-Castro Policies, 1951-January 1961.

Esta clase de revisiones de acontecimientos pasados para consumo interno no suelen difundirse al público e incluyen documentos secretos o confidenciales. Como en el texto hay referencias a la política oficial de EEUU sobre el asesinato de líderes extranjeros, al parecer fue incluido entre los documentos desclasificados a raíz de la investigación del asesinato de JFK.

En total, son 295 páginas escritas en los años setenta que nos permiten contemplar la evolución de la política norteamericana en relación a Cuba en los primeros años de la revolución castrista.

El fin de Batista

En 1957, estaba claro que los días de Batista en el poder estaban contados. Entre los informes reseñados, aparece uno de un alto cargo de la CIA que apoya una transferencia pacífica del poder de Batista a un sucesor democráticamente elegido y una amnistía para Castro y los rebeldes. A principios de 1958, la CIA ya está muy preocupada por la orientación procomunista de las fuerzas de Castro, pero eso no impide que un alto cargo de la CIA proponga llegar a un pacto secreto con Castro, porque Batista está acabado. Cree que EEUU podría facilitar a los rebeldes armas y dinero.

En diciembre de 1958, representantes norteamericanos visitan La Habana para proponer a Batista que dimita y nombre a una junta militar que deberá preparar unas elecciones. Baptista se opone y sostiene que entregará el poder a Rivera Agüero, que había ganado unas elecciones amañadas. Un representante del arzobispo de La Habana propone al cónsul norteamericano en Santiago que EEUU entable negociaciones discretas con Castro. La oficina de la CIA en Cuba apoya la idea.

Las propuestas políticas no son incompatibles con decisiones de tipo militar. Se ordena buscar un emplazamiento en Cuba para lanzar desde el aire ayuda a alguna fuerza antiBatista y anticastrista que pueda impedir la llegada al poder de Fidel.

Un enigma para Washington

Tras la llegada de Castro al poder, la CIA y la embajada de EEUU mantienen una intensa actividad para intentar saber qué ocurrirá con el nuevo Gobierno. En sus análisis, se da por hecho que Castro tendrá difícil consolidar su poder y que, al final, se verá obligado a mantener buenas relaciones con EEUU. Sobre Guantánamo, se dice que Castro se conformará con un aumento de los fondos norteamericanos por el alquiler de la base y mayores facilidades para la contratación de trabajadores cubanos en las instalaciones militares.

El desconocimiento sobre lo que está pasando en Cuba es patente, aunque en algunos documentos hay detalles en los que se reconoce el carisma de Castro. En el mismo informe que decía que Fidel estaba condenado a buscar la ayuda norteamericana, se sostiene que Castro no tiene mucho apoyo en la clase alta y media, pero que es “un ídolo de masas”.

El pronóstico de la CIA sobre el viaje a EEUU acierta en un punto: se explica que Castro intentará enviar su mensaje no a los políticos o los periodistas sino directamente a los trabajadores y la opinión pública de EEUU para que defiendan a la nueva revolución.

Castro saluda al vicepresidente Richard Nixon en su visita a Washington en 1959.
Castro saluda al vicepresidente Richard Nixon en su visita a Washington en 1959. KPA/ZUMA PRESS

Tras la visita, un alto cargo del Departamento de Estado advierte contra la tentación de no tomar en serio al líder cubano: “Sería un grave error subestimar a este hombre. A pesar de su aparente ingenuidad, un carácter poco sofisticado y su ignorancia en muchos asuntos, está claro que tiene una fuerte personalidad y es un líder nato de valor y de fuertes convicciones”. El informe finalmente admite que Castro sigue siendo “un enigma” para el Gobierno de EEUU.

“Castro no es comunista”

La detención de Huber Matos y las primeras dimisiones empujan a la CIA a intentar aumentar el número de agentes infiltrados en el partido comunista cubano. Aunque consideran que Raúl Castro es un comunista radical, no creen que su hermano tenga la misma ideología, a pesar de la abundante presencia de miembros del partido en la cúpula del régimen.

En una comparecencia en el Congreso en diciembre de 1959, el director adjunto de la CIA dice: “Nuestra información revela que los comunistas cubanos no le consideran un miembro del partido comunista o incluso un procomunista. Por otro lado, están encantados con la naturaleza de su Gobierno, que les ha dado la oportunidad de organizarse, hacer propaganda e infiltrarse. Sabemos que los comunistas consideran a Castro un representante de la burguesía. Nuestra conclusión, por lo tanto, es que Castro no es comunista, aunque ciertamente tampoco es anticomunista”.

De forma oficial, la CIA informa a su personal que deben partir del supuesto de que el Gobierno cubano no es comunista y que tiene algunos planes de reforma que son legítimos y que merecen “el respeto y el apoyo de EEUU”.

Sin embargo, también deja claro que si se demostrara que el Gobierno está dominado por los comunistas, “la cuestión de los ataques directos contra Castro sería revisada”. Por ello, cualquier cubano que sea captado por la CIA debe ser valorado en relación a una “posible utilización futura desde un punto de vista paramilitar”.

Preparar “el derrocamiento de Castro”

En la sede central de la CIA, se hacen planes más radicales para el futuro. El 11 de diciembre de 1959, un jefe de división presenta al director de la Agencia un plan que tiene como prioridad “el derrocamiento de Castro en un plazo de un año y su sustitución por una junta, favorable a EEUU, que convocará elecciones en un plazo de seis meses después de asumir el poder”.

Las propuestas incluyen: emisiones clandestinas de radio a Cuba desde los países vecinos, operaciones contra la radio y la televisión cubanas desde dentro del país y formación de grupos de oposición pronorteamericanos para que por la fuerza controlen una zona del interior de Cuba.

El asesinato de Castro es una de las opciones: “Debe considerarse la posibilidad de la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que le rodean, como su hermano Raúl o su compañero Che Guevarra (con errata en el original), disfrutan del mismo apoyo apasionado de las masas. Mucha gente informada cree que la desaparición de Fidel aceleraría la caída del actual Gobierno”.

El director de la CIA tachó a mano la palabra “eliminación” y la sustituyó por “expulsión de Cuba”. El resto del informe contó con su aprobación.

Antes de que acabe 1959, una Estimación Nacional de Inteligencia (un texto pactado por distintos servicios de inteligencia) establece que Castro se mantendrá en el poder, que no existe una amenaza seria a su poder, y que si se produce una intervención militar directa de EEUU, “la mayoría de los cubanos, incluido el Ejército, se opondría violentamente”.

El 8 de enero de 1960, el director adjunto de la CIA informa al Departamento de Estado y la Junta de Jefes de Estado Mayor de la situación en Cuba. Se refiere a la progresiva intervención de los comunistas en el Gobierno de la isla y plantea la necesidad de poner en marcha operaciones secretas contra Castro en todos los campos posibles, “guerra psicológica, acción política, acción económica y acción paramilitar”.

Esa reunión es el inicio real de las operaciones de la CIA contra Castro que culminarán con Bahía de Cochinos.

Repetir el golpe de Guatemala

En los primeros meses de 1960, la CIA prepara sus planes de acoso y derribo de Fidel Castro. Utiliza a sus mejores hombres, algunos con experiencia en el derrocamiento del Gobierno de Guatemala en 1954, y presenta a Eisenhower el proyecto. Dentro de la CIA, ya hay quienes dudan de que se pueda repetir el éxito de Guatemala. Castro es un hueso más duro de roer y la oposición cubana no cuenta ni con el líder ni con la organización necesarias para hacer frente al régimen castrista.

La CIA crea un departamento que se llamará Sección 4 y que tendrá como misión poner en marcha las operaciones en Cuba. Inicialmente, está compuesto por 40 personas: 18 en la sede central, 20 en la estación de la CIA en La Habana y dos en la estación de Santiago. Su jefe es Jacob Esterline, que había tenido un papel clave en la operación PBSUCCESS, el derrocamiento del Gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954.

Al mismo tiempo, se está produciendo una discusión entre departamentos del Gobierno sobre el alcance de cualquier operación contra Cuba. El director de la CIA pretende centrarlo todo en la estructura que acaba de crearse, para no implicar al presidente y al Consejo de Seguridad Nacional.

Las primeras reuniones producen un alto número de tareas que deben llevarse a la práctica: identificar los líderes cubanos que podrían oponerse a Castro, emisiones clandestinas anticastristas de radio, la compra de aviones para operaciones de apoyo a la oposición, y la utilización de empresas de EEUU como tapadera de la oposición. También se habla de propiciar la intervención de empresas norteamericanas que deberían financiar a la oposición y presionar al Gobierno de EEUU para que imponga sanciones económicas a la isla.

El sabotaje de la industria cubana del azúcar

El 11 de febrero de 1960, los responsables de la Sección 4 se reúnen para revisar las primeras propuestas. Se plantea por primera vez el sabotaje de la industria cubana del azúcar. Hay 50.000 dólares para empezar a gastar en estas misiones y se calcula que necesitará en total tres millones de dólares (la cifra definitiva del gasto de la CIA en Cuba en esos años fue de 43 millones).

En una reunión con altos cargos de otros departamentos, el director de la CIA recomienda que se utilice a grupos de la oposición para sabotear la cosecha de azúcar: “Que la CIA sea autorizada para comenzar los planes operativos, incluida la captación de potenciales agentes para un posterior sabotaje de industrias del azúcar, tanto de propiedad cubana como norteamericana. Si estas operaciones se consideran factibles y deseables, se diseñarían para impedir que Castro pueda beneficiarse de los ingresos previstos en la cosecha de 1960”.

El director de la CIA, Allen Dulles, aclara que no quiere un visto bueno para iniciar ya las operaciones, sino recabar el apoyo de los asistentes. Los representantes del Pentágono aprueban la iniciativa y los reunidos acuerdan presentar el plan al secretario de Estado y, posteriormente, al presidente Eisenhower.

Eisenhower no muestra mucho entusiasmo por el sabotaje de la cosecha de azúcar y duda de que tenga alguna influencia en la capacidad de Cuba de financiar otros movimientos guerrilleros en América Latina. Eisenhower ordena que le presenten un plan más amplio, “que incluya incluso cosas más drásticas”.

Mientras todos estos planes están siendo estudiados, circula en la CIA un informe, no firmado, que alerta del peligro que puede suponer para EEUU esta ofensiva contra Castro. El informe describe las diferencias con la situación de Guatemala, donde la CIA había conseguido derrocar al Gobierno izquierdista de Arbenz.

Entre sus conclusiones, se destaca que Arbenz era un líder débil y apoyado por un partido comunista local compuesto por líderes poco competentes. En Guatemala, la estructura de mando del Ejército se había mantenido, mientras que Castro ya había eliminado del Ejército cubano a los militares cercanos a Batista y estaba en marcha un intenso proceso de adoctrinamiento ideológico. La oposición anticastrista no tenía a nadie de una estatura similar a la de los dirigentes que se oponían a Arbenz.

Además, el informe sostiene que los ataques propagandísticos contra Castro desde EEUU están uniendo a todos los sectores cubanos opuestos a EEUU en torno a Fidel. Las emisiones realizadas desde EEUU dejan sin argumentos a cualquiera que intente negar la intervención norteamericana en la lucha contra Castro.

El informe surge probablemente por la preocupación creada por los ataques con bombas incendiarias contra campos cubanos de caña de azúcar. Los vuelos habían partido de EEUU y estaban tripulados por anticastristas. La CIA y la Agencia Federal de Aviación intervienen para poner fin a estas iniciativas particulares de los exiliados.

Ocultar la intervención

Los distintos organismos implicados van elaborando el plan que Eisenhower ha ordenado. Todos insisten en la necesidad de que la intervención norteamericana no tenga repercusiones negativas para EEUU en América Latina, en especial entre los miembros latinoamericanos de la OEA. Es imprescindible ocultar esa intervención y estar en condiciones de desmentirla en los foros internacionales en los que se pueda discutir la situación de Cuba.

El jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA informa al director, Allen Dulles, de que los Gobiernos de Guatemala y Nicaragua han ofrecido sus países como bases de las emisiones de propaganda de la oposición cubana y de entrenamiento de sus militantes.

También le cuenta uno de los primeros proyectos dirigidos personalmente contra Castro de carácter ciertamente extravagante: “Tenemos a nuestra disposición una droga que si la colocamos en la comida de Castro, hará que éste se comporte de forma tan irracional que una aparición pública tendría efectos muy perjudiciales para él”.

En una reunión de altos cargos del Gobierno, el 14 de marzo de 1960, previa a la decisión definitiva de Eisenhower, se discute qué ocurriría en Cuba en caso de una desaparición simultánea de Fidel, Raúl Castro y el Che. Aún no se trata de un eufemismo, al querer decir asesinato, sino de su salida del poder. La conclusión es que la única fuerza organizada que podría tomar el poder sería el partido comunista.

El director de la CIA apunta que eso no sería un inconveniente, porque facilitaría una acción multilateral de la OEA.

Eisenhower da luz verde

El 17 de marzo de 1960, la CIA presenta su plan a Eisenhower en una reunión en la que están también presentes el vicepresidente Nixon, y los secretarios de Estado y del Tesoro. Eisenhower destaca que el plan es la única opción posible y que el secreto es una exigencia fundamental: sólo debe haber dos o tres funcionarios norteamericanos en contacto directo con los grupos cubanos.

El secretario del Tesoro muestra su preocupación por las inversiones norteamericanas en la isla, pero Eisenhower no le presta mucha atención. Nixon sugiere que se den pasos para reducir esas inversiones hasta eliminarlas y reducir el turismo norteamericano en Cuba.

Eisenhower aprueba el programa de operaciones encubiertas propuesto por la CIA que tiene estos objetivos: la formación de un frente político anticomunista fuera de Cuba para atraer a todos los descontentos con Castro, una ofensiva propagandística contra el Gobierno cubano, desarrollo de una red de inteligencia dentro de la isla y preparación de una fuerza paramilitar fuera de la isla con el necesario apoyo logístico para que pueda poner en marcha operaciones dentro de Cuba.

El autor de esta historia oficial de la intervención de la CIA en Cuba precisa que en el programa aprobado por Eisenhower no hay rastro de un posible plan para la invasión de Cuba. El objetivo es entrenar una fuerza paramilitar que realice operaciones de guerrilla dentro de Cuba, “tanto antes como después del establecimiento de uno o más centros de resistencia”. Deberían ser cubanos los que lideraran y entrenaran a esta fuerza, y esos cubanos serían previamente entrenados por norteamericanos.

Eisenhower ordena que no se guarde ninguna copia del acta de las reuniones que los altos cargos del Gobierno tengan sobre Cuba, incluida la del 17 de marzo, excepto en los archivos del director de la CIA. El presupuesto aprobado para 1960 y 1961 es de 4.400.000 dólares.

El Pentágono aumenta su participación

El paso de los meses deja obsoletos los primeros planes de la CIA de desestabilizar a Castro con una pequeña fuerza paramilitar infiltrada en la isla. La Administración de Eisenhower autoriza el incremento de fondos para entrenar a una fuerza mayor, pero la CIA comienza a creer que no tendrán éxito sin una intervención directa de unidades militares norteamericanas.

En la primera reunión de la Sección 4 tras la decisión de Eisenhower, el jefe del equipo, Jake Esterline, anuncia que el 1 de mayo es la fecha elegida para iniciar el entrenamiento de los anticastristas en Panamá. La formación de un Gobierno en el exilio es un elemento clave de la estrategia y Esterline comenta que espera que esté listo en abril y que su sede estará en Costa Rica o Puerto Rico.

El jefe de la División de Operaciones Secretas advierte a la Sección 4 que es imprescindible que las operaciones paramilitares no se inicien hasta que las emisiones de propaganda hayan dado sus frutos. De lo contrario, Castro podría utilizar las acciones violentas en su propio beneficio.

“Cuando llegue el momento de la actividad paramilitar, debemos ocultar cualquier invasión”, dice el alto cargo de la CIA. “Para impedir o minimizar la contrapropaganda de Castro, las operaciones paramilitares deben parecer una rebelión interna protagonizada por elementos situados dentro de Cuba. Desde luego, esto obligará a infiltrar hombres y armas antes de que comiencen las hostilidades”.

La Sección 4 se pone en contacto con el Pentágono para comunicarle sus necesidades. Los militares aceptan enviar vuelos espía para que fotografíen la costa de Cuba, y las Fuerzas Especiales se comprometen a entregar las lanchas que necesitarán los anticastristas para llegar a la isla y a entrenarles en su uso.

Las reticencias de un alto cargo del Departamento de Estado a toda la operación (al creer que la oposición no está en condiciones de hacer frente a Castro) llevan a Esterline a pedir que se realice el lanzamiento de ayuda desde el aire a un grupo de anticastristas que ya están en Cuba. Este primer intento resulta un fracaso. La ayuda cae en manos de las fuerzas de Castro y el avión se ve obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en México, donde queda inmovilizado.

La CIA acepta la exigencia del Pentágono de que la base de Guantánamo no sea utilizada en ningún momento, hasta el extremo de que se advierte que si algún anticastrista intenta refugiarse allí, será entregado a las autoridades cubanas.

De la infiltración a la invasión

Los planes iniciales para las operaciones paramilitares dentro de Cuba se basaban en unidades muy pequeñas: sólo dos o tres personas serían introducidas dentro de la isla, donde entablarían contacto con supuestos grupos disidentes.

A finales del verano de 1960 se produce un cambio completo de estrategia: las unidades van a ser mucho mayores. Los primeros indicios se hacen evidentes en agosto cuando la Sección 4 comienza a hacer peticiones de transporte marítimo para grupos mucho mayores. La carga que tenían que llevar consigo incluía cinco tanques, cinco camiones de 2.500 kilos cada uno y dos camiones cisterna para el combustible.

En noviembre de 1960, los responsables de la operación cubana en la CIA son conscientes de que el proyecto ha adquirido tales exigencias que quizá sea necesario replantear su estructura para convertirlo en una operación conjunta de la CIA y el Pentágono. Al mismo tiempo, están preocupados por la actitud de los responsables políticos de la Administración, que no prevén otro desenlace posible que el éxito. Los miembros del servicio de inteligencia están dispuestos a asumir riesgos, y uno de ellos es la posibilidad de que no todo termine bien.

Progresivamente, la CIA llega a la conclusión de que es necesaria una ofensiva de grandes dimensiones. Presenta un proyecto para enviar una fuerza anfibia de 3.000 hombres, y hay un intenso debate entre los distintos organismos de la Administración.

El Pentágono apoya la idea de la CIA. El Departamento de Estado sugiere que el tiempo de las operaciones encubiertas ya ha pasado. El consejero de seguridad nacional, Gordon Gray, llega a plantear la idea de fingir un ataque a la base de Guantánamo para justificar una invasión norteamericana. Estado pregunta si hay planes para asesinar a Fidel, Raúl Castro o el Che. El director adjunto de la CIA responde que ese tipo de operaciones son muy complicadas y que la CIA no tiene los medios para llevarlas a cabo.

La CIA informa después a los asesores que entrenan en Guatemala a los anticastristas que no habrá operaciones de pequeño calado. Ahora se trata de preparar una fuerza anfibia de al menos unos 1.500 hombres. El nuevo programa de entrenamiento comenzará ese mismo mes y tendrá que estar concluido a finales de enero de 1961.

Mientras se producen todas estas discusiones sobre el aumento de la fuerza invasora, los responsables de la CIA tienen que reunirse con el presidente recientemente elegido, John F. Kennedy, para ponerle al día. El 18 de noviembre, le presentan un plan que supone la infiltración de 600 hombres en Cuba que se internarían en la isla, y con la ayuda posiblemente de otros 600 hombres situados en otro punto, contactarían con fuerzas internas de disidentes. Serían abastecidos por vía aérea por aviones que despegarían de Nicaragua. Le dan a entender que EEUU y sus aliados de América Latina podrían reconocer a esta fuerza y a sus líderes como el Gobierno provisional de Cuba.

La apuesta por la invasión con apoyo norteamericano

Es muy revelador que en una reunión preparatoria de ese primer contacto con Kennedy, los responsables de la Sección 4 admiten en una nota que los objetivos diseñados en esta operación no pueden conseguirse sin una intervención mayor del Ejército de EEUU.

“Nuestro concepto original no es ya factible a causa de los controles impuestos por Castro”, dice el departamento cubano de la CIA. “No se producirá el levantamiento interior que antes se consideraba posible, ni las defensas permitirán un ataque como el previsto inicialmente. Nuestro segundo concepto (una fuerza de 1.500 a 3.000 hombres que controle una playa que pueda servir de pista de aterrizaje) tampoco es ya factible, a menos que se trate de una operación conjunta de la CIA y el Departamento de Defensa. Nuestra experiencia en Guatemala demuestra que no tenemos los hombres suficientes para la base y la ayuda aérea ni estamos a tiempo de conseguirlos”.

El autor de esta historia oficial de Bahía de Cochinos para la CIA se pregunta cómo es posible que los arquitectos de la operación cubana de la CIA creyeran que una fuerza de 3.000 hombres era insuficiente en noviembre de 1960, a menos que hubiera una intervención directa del Ejército de EEUU, y en cambio 1.200 hombres fueran suficientes para poner en marcha Bahía de Cochinos en marzo de 1961, con el único patrocinio de la CIA.

El jefe de la Sección 4, Jake Esterline viaja a Guatemala para comprobar el estado del entrenamiento de los anticastristas. En su informe sobre la visita, afirma que no es realista pretender que la CIA pueda buscar otro país donde poner a punto a la fuerza de entre 1.500 y 3.000 hombres de la que se había hablado. De momento, sólo estima posible entrenar en Guatemala a unos 600 hombres, y quizá otros 600, si pueden encontrar nuevas instalaciones en el interior del país.

Como el Departamento de Estado está nervioso con el uso de territorio guatemalteco para estos fines, por la repercusión que tendría la noticia si se supiera en la OEA, Esterline deja claro que sin la asistencia de Guatemala, el proyecto se vería en serios problemas.

La CIA exige una invasión

La confusión en la que está inmerso el proyecto a finales de noviembre obliga al coronel King, jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA, a trasladar un informe a sus superiores: quiere que los responsables de la Administración (que está en funciones hasta la toma de posesión de Kennedy) confirmen los términos acordados de la operación de desembarco de 600 anticastristas, lo que incluye su abastecimiento desde el aire por aviones norteamericanos.

King concluye diciendo que si la operación paramilitar sigue en pie, será necesario el uso de una base en Florida desde la que saldrán los aviones que abastecerán a los insurgentes, y la participación de un pequeño número de personal civil norteamericano en operaciones aéreas y marítimas, aunque no dentro de Cuba. Además, reclama ataques aéreos contra la aviación cubana y otros objetivos militares.

La operación de infiltración de una pequeña fuerza paramilitar ya es historia. La CIA ha apostado por una ofensiva militar de grandes dimensiones que exige el apoyo de la Fuerza Aérea de EEUU para abastecer continuamente a los rebeldes y no sólo en su llegada a la isla. Además, la idea de bombardeos por aviones norteamericanos indica que es muy probable que los anticastristas no puedan hacer frente a la respuesta del Ejército cubano.

La CIA está advirtiendo a los responsables de la Administración que sólo una ofensiva a gran escala puede poner en apuros a Castro y que ésta sólo tendrá éxito con una intervención directa de la Fuerza Aérea de EEUU.

Finalmente, Kennedy autorizó el apoyo norteamericano a una invasión de la isla por fuerzas anticastristas en lo que desde entonces se conoce como el fiasco de Bahía de Cochinos. La CIA y el Pentágono ya debían saber que sus planes de acabar con Castro de esta manera iban a fracasar. La predicción estaba en sus propios informes.