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Cómo el franquismo acabó con una partida de guerrilleros anarquistas en los años 50

18 junio, 2019

Fuente: http://www.publico.es

Hubo un tiempo, antes de la llegada de miles de migrantes a nuestras costas en pleno siglo XXI, en el que los propios españoles huían sin rumbo hacia la otra orilla de África. Desde el Sur de Europa. El investigador José Antonio Jiménez Cubero ha sacado a la luz una historia inédita. La de un grupo de anarquistas andaluces que desesperados por el cerco policial, esperaron en mayo de 1950 a que el Comité Regional de la CNT en Andalucía organizara su huida hasta la ciudad Casablanca.

Imagen de la La Fermín Galán y los restos de la 3ª Agrupación

Imagen de la La Fermín Galán y los restos de la 3ª Agrupación

La operación estaba prevista para el 29 de mayo, pero resultó un auténtico fracaso. Cuatro de aquellos maquis fueron abatidos huyendo de las fuerzas policiales. Dos de ellos fueron fusilados, casi los últimos de los que se tiene constancia en el cementerio de Sevilla en el año 1952. La guerrilla se extinguía de un soplo. El 75 por ciento de sus miembros fueron eliminados. Huían desesperadamente en busca de una salida.

El investigador sevillano, Jiménez Cubero, narra en su investigación “La aciaga noche del 29 de mayo: Algeciras 1950”, cómo “desde finales de 1949, los miembros del Comité Regional de la CNT de Andalucía establecido en Sevilla, tenían claro que la situación comenzaba a ser sumamente peligrosa y corrían un alto riesgo sino lograban abandonar el país”.

Antonio González Tagua, Secretario del Comité Regional de Andalucía recibió una notificación del Comité Nacional del Exilio. “En aquel documento se indicada que la organización no podía enviarle dinero ni documentación por carecer de medios”. Tenían que actuar con sus propios recursos, sin ayudas de ningún tipo, aunque el riesgo los llevara a una muerte casi segura.

La eliminación de la guerrilla en 1951

Antonio González Tagua

Antonio González Tagua

A finales de 1949 las guerrillas que operaban en Andalucía, La Fermín Galán, la Agrupación Roberto y los restos de la 3ª Agrupación, estaban en su recta final. “Prácticamente todos los Comités Comarcales de la CNT (única organización que aún apoyaba a las guerrillas) de Jerez, Ubique y Cazalla de la Sierra, así como el Regional de Sevilla habían sido desmantelados por las fuerzas policiales de Franco y la mayoría de sus miembros asesinados o encarcelados”.

Cubero señala a Público como los informes de la Guardia Civil a comienzos de 1951 indicaban como “la situación empeoraba de mes en mes con la practica eliminación de sus redes de enlace y suministro en la mayor parte de los territorios donde operaba”.

Los Comités Comarcales iban cayendo lentamente en cada uno de los pueblos donde la guerrilla había cobrado una importante fuerza. En Cazalla de la Sierra (Sevilla) “desparecía” Manuel Soto Martín. Y pronto, el resto de guerrilleros no tardó en movilizarse. Jiménez Cubero recuerda a Púbico como varios de ellos, González Tagua, Juan Caballo y Francisco Garabitas comenzaron a planear la descabellada “forma de abandonar el país mediante la compra de un barco que los sacara al extranjero” La desesperación de aquellos días era más que evidente. Y es que tal y como afirma el investigador Cubero, “las sucesivas detenciones de varios de sus miembros terminaron con más del 75 por ciento del movimiento guerrillero borrado del mapa”.

El historiador José Luis Gutiérrez Molina, destaca a Público que el clima de terror que se estableció en aquellos años para calmar la esperanza de la guerrilla era escalofriante. “Cuando terminaban con algunos guerrilleros de la partidas en los montes, dejaban los cadáveres algunas horas en la plaza” de algunos pueblos. El objetivo, era dar una lección a aquellos enlaces que les habían podido ayudar en su devenir en la sierra”. Eran los momentos finales, murieron prácticamente todos. Muy pocos lograron salvar su vida. “Todos ellos iban cayendo en enfrentamientos o son detenidos y ejecutados en Consejo de Guerra. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial ven como los aliados no van a acabar con la dictadura” Intentan salir a través de Gibraltar. Gutiérrez Molina afirma que esta expedición no fue asilada. “Hubo una red de pago y de cartillas de embarque con barcos que operaban en el Estrecho. Incluso algunos por desesperación decidieron salir a nado”.

González Tagua y el resto de guerrilleros utilizaron ese sistema, sin miedo a lo que podían perder. La figura de González Tagua fue muy destacada. Era un luchador anarquista infatigable, no era un guerrillero más que solo se había echado al monte al final de la guerra. Ocupó la Secretaría del Comité Regional de la CNT de Andalucía en un tiempo muy difícil. Y fue condenado en Consejo de Guerra en abril de 1939 y mandado posteriormente a un Destacamento Penal de trabajos forzados en Miraflores de la Sierra (Madrid). “Sabía a lo que se enfrentaba pero no cejó en su empeño de intentar dar una salida a él y todos sus compañeros”.

Ante la falta de medios por parte del Comité Central, los anarquistas González Tagua, Caballo y Garabitas empezaron a trazar el plan. “Se reunían con los compañeros escondidas en tabernas del centro de Sevilla como fue el bar El Punto, del barrio de San Julián o en la Flor de Toranzo, situado en la plaza de Santa Marina”. Aquellos enlaces también serían duramente represaliados por la policía que quería establecer el clima de terror de 1936. Muchos de ellos pasaron años en la Prisión Provincial de Sevilla conocida como ‘Ranilla’.

En el mes de febrero de 1950, González Tagua, comunica a varios de los compañeros la necesidad de partir hasta la Línea para terminar de hacer los contactos y planear finalmente la operación. Manuel Padilla, miembro destacado del Comité en Jerez, señala la importancia de un traslado inminente de los miembros que se encuentran escondidos en Jerez hasta un escondite seguro en Sevilla.

¿Un fallo de última hora o un chivatazo?

El destino a Casablanca era recurrente en aquellos años. “En Marruecos, tanto en Tánger como en Casablanca, había una nutrida colonia de republicanos exiliados así como de varias decenas de guerrilleros que habían logrado salir del país, a través de las distintas redes de evasión organizadas por la CNT, desde los puertos de Sevilla y Cádiz”.

El día de antes de la salida, el 28 de mayo de 1950, “dos taxistas parten de Sevilla como enlaces para el traslado de los guerrilleros”. En el coche ‘Pato’ (nombre en clave) de siete plazas, que conducía Miguel El Gordo, condenado por esta maniobra a dos años de prisión, llevaría a su ayudante Antonio El Grifo y a los guerrilleros Juan Caballo, Juan Palacios, Dionisio Carreras y los hermanos Juan y Francisco Muñoz Bermúdez. El segundo coche, Crysler, era conducido por los enlaces Agustín Luna López y Antonio Núñez Domínguez. También fueron condenados duramente como enlaces. En él viajarían, Antonio González Tagua, José Barea Reguera, Bienvenido, Juan Virgil de Quiñones, Juanito, Cristóbal Ordoñez López, Aniceto, Antonio Morillas, Francisco Páez y Francisco Garabitos Sánchez.

Los dos coches iban por separado para no levantar sospechas. Y un chivatazo terminó de dar la pista del paradero de las embarcaciones clandestinas. La operación fue asaltada antes de que algunos de sus miembros pudiera embarcar rumbo a Marruecos. “Un grupo de fuerzas de la Guardia Civil los aguardaba apuntando con las armas”. Nada más llegar, fueron tiroteados Antonio González Tagua, Juan Virgil de Quiñones (Juanito), Cristóbal Ordóñez López (Aniceto) y Francisco Ruiz Borrego (El Peque). El resto resultaron heridos y posteriormente condenados en la causa 308/50, que se encuentra, a día de hoy, en el Archivo del Tribunal Territorial Militar Segundo de Sevilla.

Manuel Liáñez fue el único enlace que logró pasar a Gibraltar, y los dos barqueros contratados, de los que no se conoce su identidad. “El resto serían detenidos en los días, semanas y meses siguientes”. Junto a ellos también fueron detenidos y procesados el dueño del bar ‘El Punto’, así como varios compañeros, vecinos y familiares que les ayudaron a ocultarse después del fallido embarque.

Los últimos fusilados en Sevilla de los que se tenga constancia

José Barea Reguera, alias Bienvenido, fue uno de los dos guerrilleros fusilados en 1952, que formó parte de la Agrupación Guerrillera Fermín Galán. Antonio Núñez Pérez, Bartolo, de la misma Agrupación Guerrillera fue uno de los últimos fusilados de la ciudad de Sevilla. Cubero cuenta que “sería fusilado en las tapias del costado derecho del cementerio de San Fernando de Sevilla el jueves 28 de febrero de 1952”.

La terrorífica maquinaria franquista juzgaría también en la misma causa a la hija y mujer del guerrillero Juan Caballo. Carmen Caballo Granados hacia de estafeta del Comité́ Regional de la CNT de Andalucía. Detenida junto a su madre el 23 de agosto de 1950. Fue Procesada y condenada a cuatro años de prisión de Sevilla. La esposa de Caballo, Isabel Granados Sánchez, corrió la misma suerte, siendo condenada a dos años.

Socorro López Trillo, conocida como Socorrito, era la compañera de Antonio González Tagua. Es otro de los nombres que llama la atención en la Causa 308/50. Fue detenida en su domicilio el 23 de agosto de 1950, pasó varios meses en la cárcel sin llegar a ser procesada. “A mediados de enero de 1951 huyó de su domicilio antes de ser detenida de nuevo por su relación con Tagua”, destaca Cubero en su investigación.

 

 

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El maquis, entre el acoso franquista y los conflictos internos

26 marzo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

“Hay gente que cuando habla de esto pasa de un tono de voz normal a un susurro. Y quien ha querido apagar la grabadora. Se mantiene el miedo. Pareciera que la dictadura todavía no se hubiera acabado”. Son palabras de Raül González Devís, profesor de Historia en el instituto de Vilafranca, un pueblo del interior de Castelló, y autor de una tesis doctoral sobre el AGLA (Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón), el maquis que ocupó montes de Cuenca, Teruel, Castellón y Tarragona entre 1946 y 1952.

El estudio, titulado “Entre la resistencia y la supervivencia”, indaga en el aspecto humano de los guerrilleros y en sus logros y problemas más desconocidos por el gran público. Se puede bucear en la parte más amarga, como los secuestros y asaltos con objetivos de mera supervivencia económica. Pero también en la “preocupación de desmarcarse de la delincuencia común”, dice el texto.

En esta línea, la tesis cuenta la existencia de una escuela de guerrilleros en La Cerollera (Teruel), donde se daban clases de tiro y táctica militar pero también de política, sanidad y cultural general. Y narra la “prioritaria” difusión de consignas antifranquistas con una imprenta propia en la que se imprimían pasquines e incluso un periódico llamado “El Guerrillero”.

Ocupación de pueblos

Folleto propagandístico elaborado por el AGLA. Imagen contenida en la tesis doctoral "Entre la resistencia y la supervivencia" de Raül González Devís.
Detalle de un folleto propagandístico elaborado por el AGLA. Imagen contenida en la tesis doctoral “Entre la resistencia y la supervivencia” de Raül González Devís.

Otras acciones del maquis destinadas a la persuasión política de la población era la ocupación de pueblos. Solían elegir núcleos sin Guardia Civil para evitar derramamiento de sangre. Los guerrilleros tomaban las armas del somatén -los más afectos al régimen de cada pueblo, a los que se permitía tener pistolas-, compraban víveres -o podían también requisarlos, si el dueño de la tienda era adepto al régimen- y repartían panfletos.

La acción terminaba con un mítin en la plaza del pueblo y no duraba más de una tarde. Era “una demostración de fuerza” para “reforzar internamente la agrupación” e “incidir en la opinión pública”. Una de las ocupaciones tuvo lugar en Catí (Castellón) en mayo de 1947.

Nacidos en la zona

La principal novedad de este trabajo es que constata que el PCE (Partido Comunista de España) no controló la agrupación guerrillera tanto como se creía hasta ahora. Es verdad que el AGLA fue “la niña bonita” del partido por su cercanía a Francia y a las poblaciones de la costa, pero González Devís demuestra que la fuerza de los guerrilleros autóctonos era mucho mayor de lo que se pensaba hasta ahora.

Si bien el partido envió continuamente a guerrilleros desde Francia para liderar los batallones, su peso siempre fue menor respecto al 70 % de maquis procedentes de las comarcas en las que se implantaba la agrupación. Hubo muchos enfrentamientos entre estos dos grupos. Hasta ahora, estos conflictos se habían explicado por diferencias ideológicas entre comunistas y el supuesto anarquismo de los autóctonos.

Pero esta no fue la única causa. Está también “la diferencia de mentalidad: un militante venido de fuera tomaba la guerrilla como el compromiso con el partido y entre los otros, había quien la consideraba un refugio respecto a la persecución de la Guardia Civil”. Los conflictos también se repitieron porque en muchas ocasiones los autóctonos se negaron a ejecutar órdenes que pudieran costar la vida a personas conocidas.

Las diferencias dieron lugar a decenas de ajusticiamientos internos y deserciones y fueron la evidencia de que el partido era incapaz de controlar lo que pasaba en el monte desde sus bases en las ciudades y en Francia.

Folleto propagandístico del AGLA. Imagen contenida en la tesis doctoral "Entre la resistencia y la supervivencia" de Raül González Devís.
Folleto propagandístico del AGLA. Imagen contenida en la tesis doctoral “Entre la resistencia y la supervivencia” de Raül González Devís.

Un líder autóctono: el Cinctorrà 

No obstante, el PCE sí permitió que algunos de los guerrilleros del terreno fueran líderes de batallones. Fue el caso de José Borrás, apodado el Cinctorrà. Es una de las mejores muestras de la hetereogeneidad de los miembros del AGLA porque se incorporó a la vuelta de su exilio en Francia, pero no por ello era comunista. Ya en la guerrilla, se insubordinó en numerosas ocasiones y llegó a desertar, desanimado por las derrotas ante el régimen y las matanzas de civiles que perpetró la Guardia Civil.

Sin embargo, el PCE permitió que liderara un batallón y lo mantuvo en su puesto en los años clave de 1945 a 1947. La razón es que el Cinctorrà, como muchos otros autóctonos, podía despertar simpatías entre los vecinos que facilitaran a la guerrilla el apoyo de la población. Sobre todo en el primer momento, los “vínculos primarios, de vecindad y solidaridad, facilitaron la ayuda de la población civil a la guerrilla”, explica el autor.

Técnicas probadas contra la guerrilla carlista

Las represalias de las fuerzas franquistas fueron más duras a partir del otoño de 1947. Fue el momento en que llegó a la zona el alto mando franquista Manuel Pizarro. Aplicó técnicas de represión que ya se habían probado contra la insurgencia carlista en el interior de Castellón,  zona de tradición guerrillera.

“Desde aquel momento, proliferaron las muertes irregulares, amparadas por la Ley de Fugas, se multiplicaron las detenciones masivas, se generalizaron las contrapartidas [grupos de guardias civiles que se disfrazaban de maquis para detectar a los masoveros que les servían de apoyo y sembrar desconfianza] y se decretaron las evacuaciones” de las masías.

Además, la represión no sólo sirvió para combatir a los maquis. También para “depurar a las personas con antecedentes republicanos o de izquierdas”. El resultado fue que los asesinatos cometidos por la Guardia Civil “permitieron limpiar de desafectos y silenciar a potenciales disidentes en un mundo rural difícilmente anónimo”.

Del terror a la ruptura de los vínculos

El ataque a la población civil por parte de las fuerzas franquistas fue sistemático. Los datos recogidos en este trabajo lo demuestran. En muchos pueblos de la zona, como Atzeneta, la Pobla de Benifassà o Benassal, hubo más muertos en estos años que en la inmediata posguerra. Y el 75% de víctimas mortales de la represión entre 1945 y 1952 no eran guerrilleros sino civiles.

Implantación territorial y división por sectores del AGLA. Imagen cedida por Raül González Devís.
Implantación territorial y división por sectores del AGLA. Imagen cedida por Raül González Devís.

La represión trajo el terror. Y el terror llevó consigo las delaciones, las traiciones y la negación de ayuda entre vecinos. Se rompieron los “vínculos primarios”, en palabras de González Devís, algo fundamental para la vida rural. “Fue una etapa muy traumática en las comarcas del interior, donde todo el mundo se conoce. Esa es una razón por la que hoy en día sigue siendo algo de lo que cuesta hablar”, explica.

Fabrilo y Oronal 

Hay episodios que ilustran este desgarro social. En el mas de Pou de la Pica de Culla, la Guardia Civil mató a una familia entera por haber albergado a Fabrilo, un guerrillero herido oriundo de un pueblo cercano. Otro caso fue el del maquis Victorino Prades, alias Oronal. Recién huido de la cárcel y herido, buscó refugio en la llamada caseta Blanca de Morella, habitada por un amigo de la infancia.

Este, sin embargo, le denunció. Oronal acabó muerto, abatido a tiros por la Guardia Civil. Como muchos otros que habían hecho lo mismo, su delator contó con ayuda de las fuerzas franquistas para trasladarse a una ciudad. En su caso, marchó a València, donde “le dieron alguna perra”, según cuentan testimonios directos, y se ganó la vida vendiendo en los mercados ropa vieja de soldados.

Portada de "Mundo obrero" dedicada a la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón. Imagen cedida por Raül González Devís.
Portada de “Mundo obrero” dedicada a la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón. Imagen cedida por Raül González Devís.

González Devís también aborda el papel de las mujeres en la guerrilla. No tomaron parte en la lucha armada porque tanto el AGLA como el PCE consideraban que las mujeres debían tener un papel auxiliar. “Ayudad a los heroicos guerrilleros” fue un mensaje dirigido por la propia Dolores Ibárruri, líder del PCE, a las mujeres desde una publicación guerrillera con motivo del 8 de marzo de 1946.

Mujeres que no eran “normales”  

Las mujeres sí asumieron el papel de enlaces y colaboradoras, y desde estos roles asumieron muchos riesgos. Trasladaron multicopistas, pasaron mensajes desde la cúpula del partido en las ciudades a los guerrilleros de las montañas, albergaron maquis en sus casas y les cuidaron y curaron.

González Devis también se refiere al cariz particular que tomaban las represalias de la Guardia Civil cuando las víctimas eran mujeres. Además de arriesgarse a ser torturadas y asesinadas como sus compañeros varones, se las solía acusar de mantener relaciones sexuales con los guerrilleros.

“Independientemente de su veracidad, estas acusaciones vinculadas a la vida privada insistieron en la promiscuidad sexual o la irreligiosidad para constatar un perfil que no encajaba con la mujer ‘normal’, católica, sumisa y obediente”.

Para llevar a cabo su estudio, González Devis tuvo decenas de conversaciones con ancianos de las zonas donde actuó el AGLA. Fue una carrera de fondo porque era necesario “ganarse la confianza” del interlocutor antes de hablar de los maquis. Esto le convenció de la importancia de seguir investigando y divulgando. Porque “hay todavía silencio” en torno a los guerrilleros antifranquistas.

Testimonis expliquen que alguns policies espanyols mostraven símptomes d’haver pres estupefaents

8 enero, 2018

Fuente: http://www.naciodigital.cat

 Així ho ha explicat el quart tinent alcalde de l’Ajuntament de Barcelona, Jaume Asens

 El consistori de la capital catalana es personarà en els casos més greus de violència policial

Redacció | 02/10/2017 a les 18:55h
El quart tinent d’alcaldia de Barcelona, Jaume Asens, ha explicat aquest dilluns que hi ha testimonis de les càrregues policials de diumenge que han traslladat que alguns agents de policia mostraven símptomes “evidents” d’haver consumit substàncies estupefaents. “No sabem si és cert o no, s’haurà de corroborar”, ha afegit Asens en roda de premsa, on ha explicat que l’Ajuntament es personarà en els casos més greus de violència policial que es van produir per aturar el referèndum de l’1 d’octubre.

Un cas clar és l’home que va rebre un cop de pilota de goma a l’ull i que corre el risc de perdre la visió. També tenen registrats dos testimonis d’agressions sexuals. El consistori, a més, acompanyarà i assessorarà legalment els afectats en els processos judicials. Hi ha comptabilitzades 302 a Barcelona persones ferides o contusionades.

El 30% de les persones ferides o contusionades diumenge ho van ser a Barcelona, de les quals dues continuen ingressades: un home que va ser operat d’un ull i un altre que va patir un infart a Lleida. Dels 302 afectats barcelonins, 195 van anar a centres d’atenció primària o hospitals pel seu propi peu i 107 van ser atesos pel SEM en el lloc dels fets o traslladats a centres mèdics. Els serveis mèdics van atendre contusions, ferides, traumes, fractures i atacs d’ansietat.

L’Ajuntament vol ara donar assessorament a tots aquells afectats que vulgui denunciar i per això subratlla que cal tenir un part mèdic i també fotografies de les agressions. Si hi ha imatges gravades, cal conservar el format i el nom original.

Força sense advertència

Asens subratlla que hi ha imatges on sembla que les forces policials, tot i tenir cobertura judicial, van utilitzar la força sense cap advertència prèvia. El tinent d’alcaldia ha subratllat també que hi ha escenes de tracte vexatori, situacions de pànic, acarnissament i plors, fins i tot amb víctimes vulnerables. L’Ajuntament obrirà un correu especial per rebre relats i denúncies dels ciutadans, que seran assessorats per l’Oficina per la No Discriminació.

L’Ajuntament farà “litigi estratègic”, ha dit, o sigui que es personarà en aquells casos més greus de “violència institucional”, com el cas d’un home que pot perdre la visió per l’impacte d’una bala de goma. Asens ha opinat que els agents policials van sortir “amb un ànim més exaltat del que és normal” perquè portaven tancats diversos dies en vaixells i perquè existia també un “clima de tensió i animadversió” alimentat per responsables polítics.

 

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Carta a Felipe VI: No se olvide de las putas, las comisiones, el tráfico de drogas y de armas…

8 marzo, 2016

Fuente: http://www.publico.es

1 de enero de 2016

No vaya a pensar mal porque cuando he hablado de putas en ningún caso quise sugerir las aficiones de ningún antepasado suyo. Es cierto que algún que otro hijo ilegítimo han dejado por ahí, pero no me refería a ello. Tampoco piense en Isabel II, a la que tacharon de ninfómana y de haber tenido múltiples aventuras, una de ellas con el militar y aristócrata Enrique Puig Moltó (si ello fuera cierto, resultaría que su apellido debería ser Puig y no Borbón). Puntualizar que Isabel II no fue ninguna ninfómana y que semejante calificativo se debe al país machista en el que vivimos, porque la realidad es que ella solo fue un Borbón más… Pero no apuntaba a ello en el titular.

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No se sienta aludido en cuanto a las comisiones pues no estoy citando la fortuna que ha acumulado su padre, Juan Carlos I (más 1.800 millones de euros, según New York Times) o la próxima imputación de su hermana.

Menos aún pretendía señalar al rey Juan Carlos con el tráfico de armas por mucho que haya sido muy del gusto de ir de monterías con el comerciante de armas libio El Assir. Por cierto, tengo entendido que también conoce al comerciante de armas libio, pues estuvo en su propia boda y tiene muy buenas relaciones con Alejandro Agag y José María Aznar… ¿quién no conoce un comerciante de armas libio? Es de lo más normal.

Tampoco vaya a pensar que le reprocho que los Borbones mantengan excelentes relaciones con países que cometen crímenes de guerra, seguro que es por amor a la patria. No hay que olvidar que nos han conducido a cotas inalcanzables en estos tres siglos de reinados borbónicos.

A lo que me refiero es a su discurso de la Pascua Militar del próximo 6 de enero. El año pasado, en su primera alocución, sus palabras respaldaron a la cúpula militar pues no se observó crítica alguna. No sé si es dado a informarse en los medios de comunicación, pero por si no fuera del gusto, aquí le dejo unos pocos titulares de noticias del mundo militar que se han producido en este último año:

Imputaron a trece empresas contratistas de Defensa por cohecho y a dos tenientes coroneles intendentes por fraude.

En el Hospital Militar Gómez Ulla, se han procesado a tres mandos (coronel, teniente coronel y teniente) por cobrar comisiones, gastos pagados en clubes de alterne, yates, relojes

El fiscal militar decidió hacer un pacto con el juez para procesar a solo 40 militares del Ejército del Aire implicados en el caso de las mudanzas falsas (entre ellos, un comandante, ocho capitanes, diecisiete tenientes y cinco sargentos) porque de lo contrario se podrían quedar varias unidades sin pilotos.

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Condenaron a tres mandos militares (coronel, comandante, subteniente) por trapicheos varios en la comida de los estudiantes de una residencia militar en Sevilla.

Descubrieron un entramado de tráfico de armas en el que estaba involucrado un coronel de la Guardia Civil y varios militares. Por cierto, la noticia informaba que el coronel era de extrema derecha y frecuentaba los locales de alterne…

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Se encontraron doscientos kilos de hachís en un camión de la Legión y uno de los implicados en el tráfico de drogas que se produjo en el buque Juan Sebastián Elcano (total de 150 kg de cocaína), afirmó que había más de 50 implicados y que no era la primera vez. Es decir, más de un tercio de los tripulantes…

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Detuvieron a dos coroneles de la Guardia Civil implicados en el tráfico de drogas, uno de ellos de Asuntos Internos.

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Se descubrió un feo asunto de tráfico de armas en la empresa pública DEFEX, en la que estaban involucrados militares que trabajaban en la empresa, la sobrina de un exespía (Beatriz García Paesa sobrina de Francisco Paesa, nada más y nada menos) y un “King”. Habían hecho negocio en Angola y pretendían venderle carros de combate y aviones a Arabia Saudí. Yo creo que el “King” nada tiene que ver con un rey, y menos con un Borbón, y menos con Juan Carlos I, y menos con Arabia Saudí… Total, más de 150 millones de euros cuando el material vendido no llegaba a los 50 (solo en Angola).

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En verano salió a la luz el Irangate español. Unas diez empresas vendieron a Irán, utilizando a Turquía, material para que podría ser usado para fabricar una bomba nuclear.

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Hay más casos pero relatarlos todos sería interminable…

Ahora, Majestad, dígales en su próximo discurso que todo va de rechupete, mejor que bien, reparta palmadas a diestro y siniestro y confírmeles que no son necesarias auditorías, ni órganos de control externos, ni independencia judicial, ni transparencia, ni nada de nada… Dígales que no necesitan de esas historias raras porque tienen los valores que les transmitió Franco, y después su padre Juan Carlos I, que se llevaba la mar de bien con el dictador y con más de un golpista y con más de un comerciante de armas…

En fin, Majestad, y ahora ya en serio, creo que ha llegado el momento de terminar con la corrupción, los abusos y los privilegios anacrónicos dentro de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil. Por si no ha quedado claro, estamos en el siglo XXI y empieza a ser insoportable que año tras año suframos las mismas infamias y más aún que un rey les ría las bromas y no tenga, por lo menos, la decencia y la valentía de reprochar lo que sucede en los discursos. Es por completo intolerable que el hijo del teniente coronel Tejero celebre una paella en un cuartel para conmemorar el 23F y después sea ascendido a coronel y destinado al Consejo de la Guardia Civil. Estas vilezas se tienen que terminar de una vez por todas porque ya no hacen ninguna gracia.

En mi opinión, solo hay dos motivos para que no exija un cambio en su próximo discurso: está de acuerdo con la situación actual o carece de poder para ello. Si es por la primera cuestión malo, y si es por la segunda, si tan poco pinta, si nada tiene que decir al respecto, si no va a realizar un discurso duro exigiendo reformas y cambios… ¿para qué narices es el Capitán General?

 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra y autor de las novelas “Código rojo” (2015) y “Un paso al frente” (2014).

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“Código rojo le echa huevos al asunto y no deja títere con cabeza. Se arriesga, proclamando la verdad a los cuatro vientos, haciendo que prevalezca, por una vez, algo tan denostado hoy en día como la libertad de expresión” (“A golpe de letra” por Sergio Sancor). ¡Consíguela aquí!

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Lasa y Zabala: Terrorismo y Estado de Derecho

28 enero, 2016

Fuente: http://www.rafaelnarbona.es

Cuando el galope es mortal

1 noviembre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

En las centenarias carreras de trotones de Baleares, el caballo que corre pierde. El dueño de un equino que lo hizo acabó a palos con él

Una de las tradicionales carreras de caballos trotones que se celebran en el hipódromo de Son Pardo, en Palma de Mallorca. / TOLO RAMÓN

“En Baleares hay más caballos que vacas. Somos el lugar de Europa con más caballos por kilómetro cuadrado. Su cría es nuestra industria, y las carreras de trotones, nuestra tradición”. Quien habla es Joan Llabata, hombre tranquilo y apasionado caballista que preside la Federación Balear de Trote. Él tiene cinco ejemplares que compiten por su cuadra, Llevant, la marca de su pequeña empresa, en estas carreras ya centenarias.

Nacieron de las antiguas pugnas entre agricultores camino de la misa del domingo. Se retaban con carricoches tirados por sus bestias de carga y labranza. Hoy son una singularidad en España y de vez en cuando enseñan su cara más oscura. El pasado 30 de diciembre, un caballo murió a golpes en las cuadras del hipódromo de Manacor. Uno de sus propietarios lo golpeó a muerte con una barra porque perdió el paso armónico en carrera y galopó, por lo que fue sancionado. El equino murió por fractura craneal. Se disputaba un primer premio de 250 euros y unas apuestas de 300.

“Fue un hecho aislado, condenable, un acto salvaje que se ha magnificado”, dice el presidente Llabata. En el microcosmos insular se celebran al año 150 jornadas de carreras al trote. Hay 15.000 caballos en la isla, la mitad educados para competir al trote, sin galopar, enganchados a un cabriolé. En el hipódromo no hay pompa social, pero genera millonarios.

Un trotón de éxito puede costar hasta 100.000 euros, y su dosis de semen, 30.000. Hay propietarios de lujo, como un exbanquero que creó un hipódromo particular con cuadras de postín, caballistas procedentes de la mediana empresa o equipos familiares y peñistas que comparten la propiedad de un caballo.

Hay 15.000 caballos en la isla y la mitad están entrenados para competir en las 150 carreras de trote

En el trote fluye cierto poder, vanidad y bastante dinero. Hay políticos retirados con cuadras notables, como el arquitecto socialista Pere Serra, o el ingeniero yexlíder del PP Juan Verger. Antes era cosa de contrabandistas y terratenientes. Incluso, de narcotraficantes. Ahora, los ricos de nueva planta y los hoteleros (media docena) dominan las pistas.

La pasión cruza fronteras. El trote es común en casi toda la UE y cientos de mallorquines tienen cuenta bancaria en Francia para suscribirse a Canal + y acceder a la cadena de carreras Equidia. La empresa gala de apuestas PMU monta competiciones en Mallorca y cada vez se mueven más cientos de miles de euros por la Red.

Un propietario de trotones, el catedrático Francesc Bujosa, comenta que “lo más grave de la agresión mortal al caballo es que se intente tapar”. “Es triste y moralmente injustificable pegar a un animal, indefenso”, dice. Bujosa desdeña los comentarios que minimizan el episodio: “Es irracional, una barbaridad”.

El agresor —un camionero de 38 años— está acusado de maltrato animal. Un portavoz de la Guardia Civil habla de un arrebato: “El hombre dice que no tuvo intención de matar, y la verdad es que está bastante arrepentido de lo sucedido y ha colaborado enteramente”, asegura.

Antes, con la competencia desaforada, había jinetes que peleaban a golpe de vara. El castigo, el uso excesivo del látigo contra el animal, ahora está penado. “Hacemos más controles antidopaje que nadie”, resalta Llabata. Dos caballos perecieron, años atrás, a las pocas horas de ganar el gran premio. Y otra página negra: en la cuadra de un potentado apareció la cabeza de un caballo decapitado por unos sicarios, una venganza por amores y negocios rotos.

Este mundo ha sido, excepcionalmente, refugio para el capital de un clan de la droga al que le embargaron 10 trotones. Se blanqueaban euros del caballo (heroína) y de la coca. Un trotón triunfó y la entrega de la copa motivó una foto comprometida para las autoridades. Los dueños entraron en la cárcel. “Es otra anécdota que no ennegrece algo muy puro”, observa Ramón, un aficionado.

Entre el público de los cinco hipódromos baleares son muchas las caras curtidas por el sol rural. Cientos de familias cuidan y poseen caballos que pacen y pasean en los paisajes de la Mallorca profunda, antigua y multiclasista. “Me endeudé comprando paja”, ironiza el músico Joan Bibiloni, que vive cerca de sus 10 caballos. Tuvo 24, y confiesa que se autofinanció, pero que “nunca se gana para ir a vivir siete semanas al Caribe”. Los nombres de los trotones de Bibiloni reflejan sus pasiones:Ava Gardner, Franz Zappa, Debussy, Janis Joplin o Caixeta, el apodo de su madre.

“La sensibilidad fluye alrededor de la cría, el entreno y las carreras. Es maravilloso, pero ha ocurrido un episodio denigrante, violento, que afecta a la moral individual, pero que es marginal”, razona Bibiloni. Un legendario conductor, Julià Arnau, ya fallecido, amaba a sus bestias y decía: “Solo cambiaría los caballos por una ópera”. Julià narraba miserias, glorias y secretos de un mundo atávico. “Es el deporte más clásico y antiguo, el de las cuadrigas de Ben-Hur o la cultura de los griegos”, subraya el profesor Bujosa, que ve “inenarrable el gozo de ver ganar” a su caballo. “Es la emoción del futbolista”, describe. En su web, Bujosa vende participaciones de sus promesas equinas.

Con 40 caballos en su cuadra HM, el galerista y hotelero Juan A. Horrach Moyá opina que “conducir en una carrera, tan breve e intensa, es una experiencia física brutal. Un ejercicio de libertad, de complicidad y confianza con el animal”. Corre con los colores del más poderoso equipo de la isla. “El caso de violencia es una tragedia, un disparate”.

Horrach Moyá pugna en el pelotón de la pista entre avezados jinetes, mujeres sabias y ganadores rústicos. Antes lo hicieron su padre y su tío, y le sigue su hijo, que ya corre con caballos enanos. “Es el deporte por excelencia de la isla, con raíces profundas en la payesía que posee la técnica de cría”.

Una selección de caballos viaja en avión de Francia a Mallorca, anualmente, para correr solo un día en Palma. A su vez, decenas de ejemplares locales son trasladados —en barco— hasta el continente para disputar carreras en las pistas francesas, donde se ha instalado un grupo de conductores de Mallorca.

Antes se importaban trotones y ahora los mejores emigran, corren en hipódromos extranjeros, con premios cuantiosos por mejores apuestas. “Podemos pugnar con cualquiera, somos muy competitivos”, explica Horrach. “No es un negocio, buscamos empatar. Es una ruina. Una pasión”.

La terapia teatral de Casas Viejas

25 octubre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

El pueblo recrea los sucesos de hace 80 años en los que murieron 26 personas

Recreación del fusilamiento de un anarquista el pasado viernes en Benalup, antes llamado Casas Viejas. / EDUARDO RUIZ

En psicología hay una terapia reconocida contra las fobias. Y es la de enfrentarse a esos miedos sin escudos, cara a cara. Benalup vivió en 1933 una tragedia enorme. La muerte de una veintena de personas para sofocar una revuelta comunista. Y, después, la manipulación política y periodística, la represión y el terror. Ese horror, que como las fobias, paraliza y calla. 80 años después, el pueblo se ha sacudido el miedo plantándole cara y recreando en los mismo escenarios de aquellas muertes todo lo que pasó. Una terapia colectiva contra el silencio de tantos años.

El 11 de enero de 1933 en Benalup varios sindicalistas de la CNT proclamaron el triunfo del comunismo libertario y asediaron el cuartel de la Guardia Civil. Dos agentes fallecieron de disparos de campesinos. La Guardia Civil y la guardia de asalto de la República mandaron refuerzos para sofocar la rebelión, que fue abortada. Pero, en una suerte de venganza, la violencia fue más lejos. Los agentes, bajo la orden del capitán de Rojas, quemaron una choza con numerosos campesinos dentro y fusilaron a otros 12. En total, 26 muertos.

A Benalup, entonces Casas Viejas, siempre le ha pesado aquella tragedia como una losa. Fue un episodio negro que marcó también la Historia de España por el impacto que causó y porque fue utilizado por la prensa y la oposición como un arma contra el modelo de Manuel Azaña. La represión que llegó después contra aquel pueblo hizo que los descendientes de los represaliados ocultaran las marcas morales de aquellos años. Mientras, historiadores de todo el mundo recorrían sus calles en busca de las huellas de esos sucesos. Uno de ellos, Jerome R. Mintz, escribió Los anarquistas de Casas Viejas, que sirvió de base para el guión de la obra que hace cinco años representó la compañía El Hijo de la Luna en el Teatro de Benalup.

Entonces, en el 75 aniversario de los sucesos, la representación se quedó dentro de un teatro. Pero cinco años después, y tras un viaje inspirador a Verona, donde la tragedia de Romeo y Julieta está impresa en las calles, a sus responsables, María Orellana y Manuel Ruiz Mateos, se les ocurrió repasar el guión y trasladarlo a los lugares reales donde sucedió todo. “Creo que es un punto de inflexión al silencio. Los hijos de los represaliados nunca han querido hablar pero, desde la obra de teatro, y desde el esfuerzo que han hecho muchos por explicar lo que pasó, se ha roto esa barrera”, detalla Mateos.

Y así ha sido. En la noche del viernes, las luces se apagaron en un Benalup reconvertido. Volvieron a llenarse los suelos de albero, a ondear las banderas de la CNT, a cubrirse los techos de brezo. Han colaborado muchos. El Ayuntamiento, a la cabeza. Los dueños de comercios, las asociaciones de vecinos y mujeres organizando al público, los particulares vistiendo sus casas. La recreación se ha centrado en cuatro escenarios vivos: la que fuera la sede de la CNT, junto a la actual plaza del Pijo; el cuartel de la Guardia Civil, junto a la plaza de la Iglesia; la choza quemada, en la calle Nuevo; y el cementerio, a las afueras. De lo que fue hace 80 años no quedan vestigios, pero la obra ha vuelto al pasado.

Y la máquina del tiempo que es el teatro volvió a hacer pasear a unos triunfantes sindicalistas que hacían frente a la Guardia Civil. Cayeron los dos agentes. Vinieron los refuerzos y la guardia de asalto de la República. Para entonces ya cundía el pesimismo de la revuelta campesina. Y empezó el horror.

La quema de la choza se ha hecho con imágenes de fuego proyectadas por ordenador. Las llamas quedaban reflejadas en las paredes blancas. La calle Nueva, donde estaba la casa incendiada, y el cementerio, volvieron a revivir el grito de la muerte y los llantos de las pérdidas. Lo hicieron con lágrimas de los actores participantes, sobre todo mujeres, que representaban a las familias de los fallecidos. Un elenco seleccionado entre vecinos de Benalup, y con el violonchelo y piano de Jesús Vela, que ha compuesto un réquiem para la ocasión, y el flamenco de los cantaores Antonio de Antonio y Antonio de Paqui, al compás de una toná marcada por un yunque.

No hay más rastros físicos en el pueblo que retrotraigan a aquellos acontecimientos, a pesar de que esos lugares estén declarados Bien de Interés Cultural. Así que la memoria ha de guardarse entre los vecinos. Esos que, por el miedo que impuso la represión, han permanecido en silencio tanto tiempo y que ahora, gracias al teatro, se reconvierten en sindicalistas, como Cristóbal Mañez Moya, hijo de un tiroteado. “Es la propia gente de aquí la que ha permitido hacerlo”, explica Manuel Ruiz Mateos. “Es una terapia colectiva para reconstruir la Historia. Y lo hace Casas Viejas desde Casas Viejas”. La recreación llega tarde para Juan Silva, el hijo de María Silva, La Libertaria, una de las pocas que pudo salir de aquella choza con vida, aunque fue asesinada después en la Guerra Civil. Juan Silva murió el año pasado tras haber sido el pionero en presentar una denuncia ante la Audiencia Nacional para recuperar los restos de su madre. Su misión está inacabada. Quizá forme parte de una terapia más amplia.

Pasaje en patera a la muerte

23 octubre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

EL PAÍS localiza a uno de los siete desaparecidos en el choque de una patrullera de la Guardia Civil con un bote de inmigrantes.

Los dos menores que sobrevivieron al naufragio no quieren mostrar sus rostros. / MARIO CARREÑO

La bandera de España cuelga lánguida, como avergonzada, en la Delegación Insular del Gobierno en Arrecife (Lanzarote). En esta ciudad, algunos lugareños se echan al mar al alba, con sus aparejos y sus remos. Buscan pescado y placer. A pocos kilómetros, en Sidi Ifni (Marruecos), el paisaje cambia en el color de la bandera. Y en la edad de los que se echan al mar para ganarse la vida. A veces pescando, otras emigrando.

El trecho de agua que separa Marruecos de Lanzarote a ojos de los jóvenes varones de Sidi Ifni se representa como un túnel del tiempo. La máquina que los traslada es la patera. Eso sí, la patera puede servir como tumba o como catapulta. Y todos lo saben. Y se arriesgan. “Cuando no hay pan, no hay futuro”, dice Ossama K., superviviente del impacto entre una patera ocupada por 25 inmigrantes, que chocó con una patrullera de la Guardia Civil la noche del pasado 13 de diciembre, cerca de Teguise. Hoy hace un mes.

Ossama tiene 16 años. Sus ojos siguen asustados. A él nadie le ha preguntado nada desde que llegó. A su lado, callado, Boujamâa M., su amigo y compañero de viaje. Son de la misma edad.

—¿Por qué un niño de 16 años sube a una patera para venir a Canarias?

—Busco un futuro, responde Ossama.

—¿Qué pasó esa noche?

—Vimos la patrullera pasar. Nos quedamos quietos y callados. Apagamos el motor. Después, la Guardia Civil encendió la luz. Y nos iluminó. Se acercó mucho y nos dio un golpe.

—¿Cayeron todos al agua?

—Sí, todos.

—¿Cuánto tiempo estuvieron en el agua?

—15 minutos más o menos.

—¿Quién te rescató?

— Me tiraron una cuerda. Sé nadar… y aguanté.

—¿No lanzaron salvavidas?

—No, yo no los vi.

Al lado de Ossama viajaba Boujamâa y tras él Alí F. Al caer al agua, vio cómo Alí intentaba aguantar con uno de los hoy desaparecidos que parecía no moverse. Le miró. Alí le dijo que siguiese, que llegase a la cuerda y subiese. Probablemente fueran sus últimas palabras. Su cadáver lo vomitó el mar pocas horas después.

El cuerpo de Alí lleva un mes en Lanzarote. Youseff, residente en esta isla, es su hermano. Tras una semana “esperando una prueba de ADN que tenía que ir a Madrid”, pudo entrar a la morgue y comprobar que era su hermano menor. “Alí tiene golpes en todos lados: en la cara, el cuello…”, dice mientras se señala con dos dedos varias zonas del cuerpo. Enciende otro cigarrillo: “¿Y qué hago yo?¿Qué puedo hacer?” “¿Qué le digo a mi madre que nono para de llorar?” A Alí le gustaba el fútbol y el Real Madrid. Y más particularmente, Roberto Carlos, su ídolo.

Youssef es partidario de repatriar el cadáver cuanto antes. Es lo que le pide su madre, que quiere que descanse junto al padre. Pero un mes después, no conoce la autopsia ni qué le causó la muerte. Ni tampoco el origen de tantos golpes.

En la patera viajaban 25 personas. Sobrevivieron 17. Apareció un cadáver. La Guardia Civil da por desaparecidos a los siete restantes. Pues bien, los desaparecidos son solo seis. Porque uno de ellos logró llegar a tierra a nado.Tardó más de una hora en llegar con su pasaporte a salvo. Localizado por EL PAÍS, Prefiere ocultar su identidad y pide que no se haga público dónde está. Pide que se le llame Brahim.

“Cuando la Guardia Civil encendió la luz, pensé dos cosas: o me tiro al agua o acabo encerrado y me devuelven a Marruecos”, asegura Brahim. Saltó al agua y nadó. Nadó a oscuras, a más de una milla de tierra, sin saber a dónde. Hasta que tocó la piel de Lanzarote. “Tardé más de una hora en llegar. Caminé y por la mañana llamé a un amigo”, añade Brahim, que ya había estado antes en Lanzarote. Allí trabajó un tiempo la primera vez que emigró. “Estábamos todos asustados. Cuando estaba nadando había mucho ruido. Yo solo nadaba”. En su periplo migratorio anterior también estuvo en Madrid, Barcelona y Amsterdam, hasta que fue devuelto a Marruecos.

Cerca de Amsterdam, en Kortrijk (Bélgica), vive Khalid Saliki, de 28 años. Su hermano Nouredine está desaparecido desde el 13 de diciembre. Lleva nueve días en Arrecife llamando a tocas las puertas y preguntando que pasó. Busca un abogado que pueda aclarar el asunto de su único hermano. En Kortrijk ha dejado a su mujer y su trabajo en una fábrica de patatas fritas. No se marchará hasta saber lo ocurrido.

Nouredine Saliki también había estado antes en España, en Lanzarote, trabajando de cocinero. Uno de sus empleadores recuerda que “Nouredine era un chico fantástico. Sólo sabía trabajar y trabajar”. Viajó a Madrid, donde la vida no le sonrió y acabo deportado a Marruecos y volviendo a Sidi Ifni. Con 34 años había decidido que tenía que volverlo a intentar. Y lo intentó por última vez el 13 de diciembre pasado.

En Sidi Ifni hay cierta indignación. Esta semana un programa de una televisión local dedicaba una hora a mostrar a las familias de los desaparecidos, sus reclamaciones y su desesperación. El gobierno local no presta demasiada atención al asunto.

Quince de los sobrevivientes están en un Centro de Internamiento de Extranjeros con orden de expulsión de España. Los dos menores, en otro centro junto a otros niños que llegaron en patera “en busca de un futuro” que no encontraron.

Multa a periodistas por fotografiar lo que ocurre en la valla de Melilla

8 abril, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Al menos dos periodistas han recibido una multa tras grabar las imágenes de agentes marroquíes golpeando a inmigrantes en un intento de salto.
Los informadores que trabajan en la frontera denuncian que desde la repercusión de este vídeo aumentó la represión a su trabajo.
Gabriela Sánchez, 20/08/2014 – 20:08 h.
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Captura: Denuncia a periodistas por fotografiar la valla de Melilla.

Relato de los hechos de la denuncia a los periodistas mientras hacían su trabajo en los alrededores de la valla de Melilla.

5:30 AM. Salto en la valla de Melilla. Decenas de periodistas tratan de observar qué ocurre en la frontera para sacarlo de la penumbra. Mientras, explican, se enfrentan a “zonas de seguridad” cada vez más alejadas de la alambrada , a “intimidaciones”, a “amenazas con denuncias” constantes. Al menos dos de ellos ya han visto materializada una de ellas: los fotógrafos José Colón y Sergi Cámara han recibido una multa de 150 euros por hacer su trabajo el pasado 18 de junio, cuando cerca de 400 personas intentaban saltar, cuando las fuerzas auxiliares marroquíes apalearon a inmigrantes frente a agentes españoles, cuando estuvieron allí para mostrarlo.

Una de las denuncias, a la que ha tenido acceso eldiario.es , señala que “con motivo de que se estaba produciendo un asalto fronterizo”, al percatarse de la presencia de los periodistas, “indican que se aleje del lugar, para prevenir su integridad física y no entorpecer la labor policial, haciendo caso omiso a las indicaciones de los agentes, negándose a abandonar el lugar, con actitud despectiva defendiendo las indicaciones de los agentes”. Los fotógrafos defienden que los hechos no se desarrollaron como aparece relatado en el escrito.

Según relatan, en aquel momento eran cinco los periodistas que habían encontrado una zona donde sus cámaras lograban captar lo que ocurría en aquel momento en la valla de Melilla. Sergi Cámara, fotoperiodista que lleva años documentando a situación de la frontera, explica a eldiario.es que los agentes aparecieron a las 8 de la mañana, cuando ya habían grabado todo el material. “Nos identificaron, nos dijeron que estábamos en una ‘zona de seguridad’ y nos pidieron que nos retirásemos. Otras veces es verdad que respondemos más e insistimos en que estamos haciendo nuestro trabajo, pero en esa ocasión nos callamos y nos fuimos. Sabíamos que teníamos un buen material y no queríamos arriesgarnos a perderlo”, señala.

“Estábamos trabajando y no nos permitían acceder al “área de seguridad”, una zona establecida por la Guardia Civil”. Mencionan una supuesta ‘barrera flexible’ que delimita dónde sí y dónde no pueden acceder los periodistas”, añade José Colón, periodista freelance que lleva desde enero documentando los saltos fronterizos en la ciudad autónoma. También ha recibido la multa en su casa. “Siempre es el mismo proceso. Solemos llegar a la valla prácticamente al mismo tiempo que los agentes y aprovechamos el caos del momento para escurrirnos y documentar el salto. Cuando nos ven, nos piden que nos retiremos y suelen identificarnos, pero es la primera multa que me llega desde que estoy en Melilla”.

“Venga, ya tienen la foto. Ya podéis idos”. “No nos compliquéis el trabajo, esto es una zona de seguridad”. “A mí la libertad de prensa me importa una mierda”. Son algunas de las frases escuchadas en más de una ocasión por estos periodistas. Como las palabras que pudimos escuchar en el último vídeo de la ONG Prodein. “Que no puede usted filmar, por favor, ya se lo he dicho. A mí no me diga lo que dice el artículo. Le estoy diciendo lo que hay. Ya se lo he dicho 40 veces, ¿qué es lo que quieren?”, se exalta el agente de la Guardia Civil mientras los informadores tratan de explicar exactamente, eso, lo que quieren: “Lo que queremos es mostrar cómo sus compañeros les están pegando”, responde una periodista frente a la valla de seis metros de altura que separa Melilla de Marruecos.

Los obstáculos y la represión a los periodistas que cubren la información de frontera no son nuevos. Uno de los hechos más destacables fue la retención del fotoperiodista Jesús Blasco de Avellaneda en julio de 2013 tras un salto del perímetro fornterizo. En otros momentos, sin embargo, la actitud de las fuerzas de seguridad cambia y las dificultades impuestas menguan. Los periodistas entrevistados sitúan el punto de inflexión, el día en el que se percataron de que algo había cambiado, tras el intento de salto del pasado 2 de marzo. Las cámaras pudieron grabar y fotografiar sin impedimentos las devoluciones ilegales de cerca de 20 personas que permanecieron durante horas en lo alto de la alambrada.

“A partir de ese momento y de la visita del ministro a Ceuta y Melilla, nos dejaban acercarnos mucho. Las fotos que hicimos en esas semanas dieron la vuelta al mundo. Coincidía con la petición de fondos del Gobierno a la Unión Europea. No sé si eso influiría pero no puedo evitar preguntarme si me están utilizando”, dice Colón desde la ciudad autónoma. Él junto a otros periodistas emitieron en aquel momento un comunicado en el que expresaban su preocupación ante la posibilidad de que le Gobierno emplease su trabajo para sus propios fines, “como dar esa visión de avalancha o asalto que siempre mencionan o que la gente se acostumbre a ver las devoluciones en caliente”, apunta.

Pero la “normalidad” regresó y las “zonas de seguridad” volvieron a extenderse. Según especifican, a partir de la difusión de las imágenes que mostraban las duras agresiones de las fuerzas auxiliares marroquíes frente a agentes de la Guardia Civil -las mismas que fueron grabadas el día en el que los periodistas fueron multados- aumentaron las dificultades a su trabajo. “Parece como si la multa fuera un castigo por la repercusión de aquel vídeo”. Las imágenes motivaron la admisión a trámite de una denuncia interpuesta por Prodein. El auto del juzgado entendía que la zona intermedia entre las dos vallas es España y, por tanto, lo que ocurra dentro de ella es responsabilidad española.

“Se dice que la policía marroquí dio un toque de atención a las autoridades españolas porque les hacen llevar a cabo el trabajo sucio y, luego, son ellos los que salen en las imágenes”, cuenta una periodista que prefiere no especificar su identidad. “Fuentes de la Guardia Civil en la ciudad autónoma reconocen que a los agentes alauíes no les sienta bien la presencia de la prensa pero, matizan, eso no influye en el proceder de las fuerzas de seguridad españolas. Además, indican que siempre han actuado de la misma forma y no ha habido los cambios de los que alertan los informadores.

“Me acabo de comprar otra cámara cuyo objetivo llega a dos kilómetros porque, si siguen por este camino, no podía trabajar. Decimos de broma que, dentro de poco, la “zona de seguridad” empezará en nuestra casa” añade desde Melilla entre risas de resignación.

Yo, el primer inmigrante subsahariano que llegó a Ceuta

26 mayo, 2014

Fuente: http://www.lamarea.com

Yo, el primer inmigrante subsahariano que llegó a Ceuta
El camerunés ‘Pepe’, disfrazado de rey Baltasar. EL FARO DE CEUTA
05 de marzo de 2014 13:31 

Artículo publicado en el número de marzo de La Marea, ya a la venta en quioscos y aquí

El primer inmigrante subsahariano que entró en Ceuta desde Marruecos –del que hay constancia en la prensa– fue un veinteañero de Camerún, a principios de la década de 1980. El joven llegó exhausto, desarrapado y hambriento, en busca de asilo tras el asesinato de su padre, ajusticiado por su activismo político. Al llegar a la frontera, se presentó como “Yo”. Varios guardias civiles acogieron al exótico visitante y le apodaron Pepe para evitar malentendidos con su nombre. Tiempo después, Yo terminó dando clases de inglés a sus hijos, se disfrazó de rey Baltasar en la cabalgata navideña que organizaba la Guardia Civil, y forjó amistad con varios de ellos.

En aquella época, el perímetro de la Ciudad Autónoma no tenía vallas de seis metros coronadas con afiladas concertinas. Ni la Guardia Civil reprimía las entradas por mar de los inmigrantes disparando balas de goma y botes de humo, como hizo el pasado 6 de febrero, cuando 15 subsaharianos murieron ahogados mientras trataban de llegar a nado a la playa de Ceuta. Fallecieron en un mar a 12 grados de temperatura, mientras varios antidisturbios de la Benemérita les lanzaban los proyectiles desde la orilla española.

En los años 80, cuando llegó Yo, en lugar del triple vallado terrestre actual, el límite con Marruecos lo marcaba el cauce de un pequeño arroyo, por el que sólo corría el agua en las estaciones húmedas. En una orilla, patrullaban los gendarmes marroquíes. En la otra, la Benemérita española. Los ciudadanos no tenían problemas para cruzar la frontera en uno u otro sentido. Muchos lo hacían varias veces al día para vender televisores, fruta o cualquier otra mercancía.

El periódico El Faro de Ceuta hizo en 2008 una reseña sobre Yo, dentro de su reportaje Mil historias de una valla. En ésta, recordaba la participación de aquel joven profesor de inglés, 20 años atrás, en la cabalgata de reyes de la Coproper, el germen de lo que años más tarde fue la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC). En aquella época, todavía estaba prohibido que los agentes de la Benemérita se organizasen a través de una asociación o un sindicato.

Ceuta fue la salvación para Yo, tras una larga huída desde Camerún. Los verdugos de su padre trataron de asesinarle también a él, que huyó del país sin pensárselo dos veces. Dejó atrás a su mujer y a sus hijos. “Recorrió media África. Nos contó que le costó mucho llegar a Ceuta, pero lo logró gracias a que la gente le ayudó y le dio comida”, recuerda Juan Amado, miembro de la AUGC, de 52 años. Pepe pasó mucha hambre, recuerda el agente: “Un día nos pedía un bocadillo. Otro, le dábamos más alimentos. Llegó un momento en el que estaba tan mal que yo salía de casa con comida para él”.

En su proceso de integración, Yo contó con el apoyo de otros ceutíes como Emilio, el dueño de una fábrica de ladrillos que había en la frontera. El empresario le encomendó algunas tareas y, al poco tiempo, visto que el chico trabajaba bien, le contrató. El camerunés lo alternó con otros trabajos puntuales. Además de darle comida, el guardia Amado fue uno de los ceutíes que recurrió a él para que enseñase inglés a sus hijos.

Sanciones por contratación

En los años 80, no había sanciones por contratar a inmigrantes en situación irregular. Hoy, la ley de Extranjería lo cataloga como infracción “muy grave” para el empleador (multa de entre 10.001 y 100.000 euros) y “grave” para el contratado (multa de entre 501 y 10.000 euros y posibilidad de ser expulsado del país), según la última modificación de la ley que aprobó el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2009.

La ley también se ha endurecido para quienes tratan de regularizar su situación. Para lograrlo, en la actualidad, los sin papeles que llevan menos de tres años en España han de regresar a su país y volver con un contrato ya firmado. Algo casi imposible en el contexto actual, con seis millones de parados. Otra opción es pasar tres años indocumentado en España y solicitar entonces la regularización por arraigo social. Esta vía tiene una cadena de requisitos que incluye un contrato de trabajo para los siguientes 12 meses con un mínimo de 30 horas semanales, poco habitual en sectores como la construcción o la agricultura.

Además de estas trabas, los sin papeles quedaron excluidos de la Sanidad pública en 2012 y, en los próximos meses, se podrían encontrar con nuevas sorpresas. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, quiere dar una vuelta de tuerca a la ley de Extranjería. Su organismo está estudiando cómo reformarla para poder hacer devoluciones express en la frontera y formalizar una práctica ilegal que la Policía lleva meses realizando: las expulsiones en caliente de la Guardia Civil, documentadas en varios vídeos. Éstas consisten en devolver de inmediato a Marruecos a los inmigrantes que logran cruzar la frontera, sin la presencia de un intérprete, ni esperar a la asistencia obligatoria de un abogado ni a estudiar las solicitudes de asilo. “Si acaba siendo legal, me parecerá inmoral, aunque sea legal. Ahora es ilegal e inmoral”, critica Lorenzo Cachón, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

El presidente de la Subcomisión de Extranjería del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), Pascual Aguelo, recuerda que la Convención Europea de Derechos Humanos prohíbe a España “realizar expulsiones colectivas de extranjeros”. Entre otros acuerdos internacionales, el convenio bilateral de España y Marruecos tampoco permite las devoluciones en caliente.

Aguelo exige investigar a las “personas de mando” que tuvieron relación con el suceso que acabó con 15 fallecidos el 6 de febrero: “La muerte no natural de cualquier persona debe ser objeto de investigación. Además, está demostrada la utilización de medios de intervención de elevada peligrosidad, capaces de causar graves daños. La actuación gubernativa podría haber tenido una relación directa o causal con las muertes”. La decisión de usar material antidisturbios no la toma un agente a título individual, sino que tiene que ordenarla un responsable del cuerpo.

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[La Guardia Civil disparó el 6 de febrero contra decenas de inmigrantes]

La AUGC quita responsabilidades a los agentes y denuncia que, en numerosas ocasiones, ha solicitado un protocolo al Ministerio del Interior para hacer frente a situaciones como la del 6 de febrero. Desde entonces, sin embargo, el organismo que dirige Fernández Díaz se ha limitado a indicar a la asociación que entre sus competencias no figura solicitar protocolos.

Junto a las expulsiones en caliente y a la operación que terminó con 15 muertos, la tercera gran polémica de los últimos meses ha sido la instalación de las concertinas (cuchillas) en lo alto de las vallas de Ceuta y Melilla. Otro guardia civil de Ceuta, que no revela su nombre por temor a las represalias, critica su colocación: “Da igual lo que instalen; los inmigrantes van a seguir intentando entrar en España”. La única diferencia, apunta, es que las lesiones que sufren ahora son más graves. El Ministerio las puso en octubre de 2013, algo que ya hizo el PSOE en 2005. Como consecuencia de ello, en los últimos cuatro meses varios inmigrantes han sufrido amputaciones.

Guerras y hambre

A diferencia de hoy, la baja presión migratoria en Ceuta en la década de 1980 hacía que la función de la Guardia Civil en la frontera fuese distinta, recuerda Juan Amado: “Entonces, no teníamos el tránsito de argelinos y subsaharianos que hay ahora. Estábamos únicamente para que no pasasen delincuentes. El cambio ha sido radical, sobre todo, por el hambre y las guerras”.

Además de los saltos de la valla, que sólo afrontan varones jóvenes, las pocas mujeres y los menores de edad que tratan de cruzar la frontera suelen hacerlo abrazados a los bajos de camiones o acoplados en espacios insospechados como el capó de un coche.

Para Cachón, la diferencia de nivel de vida entre Marruecos y España –la segunda mayor frontera económica del mundo, sólo por detrás de la de Estados Unidos y México– es clave para entender por qué, cada vez que España cierra una ruta migratoria, se abre otra nueva. Primero fueron las pateras por el Mar Mediteráneo hacia Andalucía, en la década de 1990. En la de 2000, se abrió la ruta de los cayucos hacia Canarias. En la de 2010, los flujos se han reconducido hacia las vallas de Ceuta y Melilla.

No obstante, el catedrático de la UCM recuerda dos puntos importantes para analizar las migraciones a España. En primer lugar, enfatiza la idea de que no son los más pobres de Malí o Senegal los que se lanzan a la aventura migratoria, sino “los que pueden reunir el dinero necesario”. Y, por otra parte, recuerda que los escasos miles de inmigrantes que llegan a Ceuta y Melilla son un minúsculo grupo dentro de los cinco millones de extranjeros que viven en España.

concertinas

Entre 2006 y 2010, Cachón fue presidente del Foro para la Integración de los Inmigrantes, el punto de encuentro del gobierno de Zapatero con las ONG y las asociaciones. Hoy, el papel del Foro es anecdótico. Además, el presupuesto para la integración se ha desplomado: en 2009, era de 200 millones; en 2012 y 2013, desapareció de los Presupuestos Generales del Estado.

Las peticiones de asilo son otro indicador que saca los colores al Ministerio del Interior cada vez que la UE publica estadísticas de los países miembros. España tiene una de las tasas de denegación de peticiones de asilo más alta. El último informe de Eurostat, de 2011, refleja sólo un 20,19% de resoluciones favorables de protección internacional, frente a la media europea del 26,65%.

La imposibilidad de reagrupar a sus familiares es otro de los problemas con los que se enfrentan, a día de hoy, los inmigrantes en situación irregular en España. Pero esto no es nuevo. Hace tres décadas, Yo tuvo que migrar finalmente a Londres donde –allí sí– su mujer y sus hijos pudieron viajar para reencontrarse con él.

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