Posts Tagged ‘Islam’

De cómo los hispanos se convirtieron en árabes

7 junio, 2018

Fuente: blogs.elpais.com

Por: Eduardo Manzano Moreno 01 de mayo de 2014

Alhambra

Vista del mihrab en la Alhambra en una imagen del siglo XIX. / J. LAURENT (BIBLIOTECA NACIONAL)

Uno de los temas que más difícil nos resulta explicar a los historiadores es el significado que tienen los pueblos en la Historia. Hablamos de romanosvisigodos o árabes, pero pocas veces explicamos lo que queremos decir con esos apelativos. No es, pues, de extrañar que sigan muy presentes aquellas tediosas enseñanzas escolares que dibujaban a los romanos trayéndonos acueductos; a los visigodos, escudos y espadas; o a los árabes, en fin, regadíos y la Alhambra. Detrás de esta visión latía la idea de que “nuestros ancestros” habían sido dominados por estos pueblos en distintos momentos, mientras el “pueblo originario” -o los diversos “pueblos originarios”, dependiendo del prisma nacionalista que se elija- continuaban su larga andadura histórica. Fruto de esta visión, forjada en púpitres de madera con tintero, es que un antiguo presidente del Gobierno de España tuviera la peregrina ocurrencia de declarar que los árabes tenían que pedir perdón a los españoles por haberles conquistado.

Las cosas afortunadamente son algo más complejas y también bastante más interesantes. Me centraré en el caso de los árabes, que es el que mayores confusiones genera, pues no en vano los nacionalismos ibéricos han hecho de la idea de Reconquista su santo y seña particular.

Es un error muy común creer que los árabes eran un pueblo de camelleros nómadas en estado semi-salvaje antes de la aparición del islam. Lo que se sabe de la Arabia preislámica, por el contrario, es que albergaba poblaciones muy diversas, algunas de ellas instaladas en ciudades con larga tradición comercial y una cultura nada rústica. Las miles de inscripciones encontradas allí hablan en distintos dialectos y caracteres de una sociedad estrechamente relacionada con los grandes imperios antiguos, y en la que existían también pujantes reinos e incluso una literatura muy interesante, que ha dejado restos de una excepcional poesía.

Las grandes conquistas producidas tras la aparición del islam no fueron provocadas por un alocado movimiento de tribus montadas en camellos, sino que estuvieron dirigidas por la élite árabe nacida al amparo de la nueva religión predicada por el profeta Mahoma. Lo que sabemos sobre esas conquistas apunta hacia un patrón casi siempre muy similar: la gran debilidad de los estados de la época hacía que dependieran mucho de la suerte del ejército de su rey o de su emperador, de tal manera que su derrota en una o dos batallas campales dejaba sin defensa a unas poblaciones que quedaban abandonadas a su propia suerte. Los ejércitos árabes podían tomar entonces las principales ciudades -Damasco, Jerusalén, Ctesifón, Alejandría, Cartago, Córdoba o Toledo- sin encontrar mucha oposición. Tras hacerse con los resortes de la administración conseguían que la posible resistencia en otras zonas no pudiera reorganizarse y que fueran muchos quienes optaran entonces por pactar con los invasores. Ello permitió conquistas fulminantes de las que se benefició inmensamente la nueva élite, que se hizo construir grandes y hermosos palacios en lugares de la actual Siria y Jordania. En uno de ellos, Qusayr Amra, unas pinturas realizadas para el califa omeya en la primera mitad del siglo VIII muestran al rey visigodo Rodrigo -con una inscripción que le identifica- junto a los emperadores bizantino y sasánida: los grandes derrotados por los ejércitos de los califas.

Sello

Precinto de plomo a nombre del gobernador árabe de al-Andalus Anbasa ibn Suhaym (721-726). Colección Tonegawa.

Se dice a veces que la conquista de Hispania del año 711 fue llevada cabo por tropas mayoritariamente bereberes -es decir, gentes procedentes del norte de África- lo cual significaría que de árabe no habría tenido mucho. Sin embargo, esa idea no es correcta, dado que tanto la dirección de la misma, como su orientación ideológica eran árabes, como también lo fue su resultado: la integración de Hispania -ahora llamada al-Andalus– en el imperio de los califas árabes de Damasco. De la misma manera que a nadie se le ocurre dudar del carácter de las conquistas de Roma por la variada procedencia de los legionarios que las realizaban, es erróneo poner en duda el carácter árabe e islámico de la conquista por el hecho de que muchas de sus tropas procedieran del norte de África. Además, en torno al año 741 un nuevo ejército árabe llegó a al-Andalus, y sus numerosas tropas se diseminaron por buena parte de este territorio, contribuyendo así a reforzar el carácter árabe e islámico de la ocupación. Quienes organizaron, dirigieron y administraron la conquista fueron, pues, los árabes, y los testimonios contemporáneos en papiros procedentes de latitudes como Egipto demuestran que, como todos los conquistadores, se tomaron muy en serio su papel de dominio sobre las poblaciones sometidas.

La consolidación de este dominio comenzó a cambiar las cosas. De hecho, es llamativo el destino de los bereberes llegados a la península. Perdieron rápidamente su propia lengua -que nada tenía que ver con el árabe- hasta el punto de que el castellano apenas incorporó palabras procedentes del bereber, al contrario de lo que haría con el árabe, del que proceden entre 4000 y 5000 vocablos. Estos bereberes, por lo tanto, se arabizaron muy rápidamente tanto en su lengua, como en sus nombres y usos culturales. Un sabio andalusí muy conocido, debido a que fue uno de los introductores del rito jurídico malikí, llamado Yahya b. Yahya (m en 848), tenía un nombre indistinguible de cualquier árabe, pero descendía de un ancestro bereber llegado con la conquista cien años antes.

También la población indígena comenzó a adoptar la lengua árabe de forma muy rápida. Hay muchas pruebas de ello. En un célebre texto, el escritor cristano Álvaro de Córdoba se quejaba en pleno siglo IX de que sus correligionarios más jóvenes apenas se interesaban por el latín y los escritos eclesiásticos, prefiriendo la lectura de los poetas árabes. Por la misma época, un gobernador árabe de Mérida, prendado de las antiguas inscripciones que todavía abundaban en la ciudad, quiso saber lo que decían, pero no encontró entre todos los cristianos a nadie que supiera descifrarlas, excepto un clérigo viejo y decrépito. Un siglo más tarde, libros sagrados como los Salmos o incluso el Evangelio tenían que ser traducidos al árabe, como también lo fueron los propios concilios de la iglesia hispana en pleno siglo XI. Todo ello demuestra que los cristianos que todavía quedaban en al-Andalus tenían que traducir sus textos religiosos al árabe para poder entenderlos.

Este proceso de cambio es conocido como arabización. A él contribuyeron también los matrimonios mixtos producidos después del año 711 entre mujeres indígenas y conquistadores. Fueron muy numerosos, -el más conocido el de Sara, la nieta del rey visigodo Witiza- aunque no eran muy bien vistos por las jerarquías eclesiásticas, tal y como demuestra una carta del papa Adriano, quien a finales del siglo VIII, se lamentaba de que en Hispania las gentes daban a sus hijas en matrimonio a los paganos. Estas quejas, sin embargo, poco podían hacer para detener unos procesos sociales imparables, que acabaron suponiendo la fusión de conquistadores y conquistados y la arabización completa de estos últimos. El resultado fue que varias generaciones después de la conquista mucha gente había perdido la conciencia de sus ancestros indígenas.

Escanear0434

Un caso muy evidente -y siempre citado- es el del gran escritor Ibn Hazm [en la imagen], autor de un magnífico tratado sobre el amor, El Collar de la Paloma (Tawq al-hamama), quien con toda probabilidad descendía de indígenas, pero para el cual las principales referencias culturales eran árabes y, por supuesto, islámicas. Los casos más extremos de arabización eran los de personajes que, a pesar de que descendían de bereberes o indígenas, pretendían tener ancestros en la Arabia preislámica, lo que da buena muestra del prestigio que esta noción tenía en la sociedad andalusí. La arabización lingüística, por lo demás, ha sido brillantemente demostrada por arabistas españoles como Federico Corriente, que han sido capaces de establecer los peculiares rasgos morfológicos, fonéticos y léxicos que tenía el árabe hablado por la inmensa mayoría de las gentes en al-Andalus.

Siempre que se habla de estas cosas, sin embargo, uno debe temerse lo peor. Es inevitable que surja el Unamuno de turno, que se tome todo esto a la tremenda y nos regale atormentadas disquisiciones, que insisten en ver en lo ocurrido hace mil y pico años los gérmenes de nuestra contemporánea aflicción. Tampoco suele faltar una visión nacionalista árabe que intente demostrar la superioridad de esta cultura a lo largo de los siglos. Las gentes aquejadas por estas visiones tan trascendentalistas del pasado -a pesar de que éste insiste en ser miserablemente materialista- suelen discutir entre sí con gran pasión y con información no muy veraz, lo que provoca embrollos sin cuento, que mezclan lo ocurrido en los siglos medievales con situaciones contemporáneas para perplejidad de los más sensatos.

Me consta que a muchos de mis colegas estos embrollos les provocan cierto tedio y una comprensible desgana por embarcarse en la divulgación de los conocimientos que atesoran. Pero me temo que nuestro compromiso social de historiadores no nos deja elección, y que, a despecho de malentendidos y tergiversaciones, debemos explicar lo que la investigación ha venido sacando pacientemente a la luz y que, en muchos casos, no son meras opiniones, sino hechos plenamente verificados. Y uno de esos hechos es que, tiempo después de la conquista militar, los descendientes de los hispanos sometidos comenzaron a convertirse en árabes desde el punto de vista cultural y lingüístico: algunos siguieron manteniendo su religión cristiana -los llamados mozárabes-, mientras que otros muchos se convirtieron al islam. Queda para otra ocasión este tema, el de la islamización religiosa, del que apenas hemos podido hablar aquí y que merece también una larga explicación.

Mientras tanto quédense con esta idea. Contrariamente a lo que pretende el pensamiento histórico más conservador (que anda últimamente muy desbocado), la Historia es un proceso continuo de cambio y transformación.

Anuncios

Charlie, no hemos entendido nada

13 enero, 2016

Fuente: http://www.ramonlobo.com

A day on, the terrorist attack on the Charlie Hebdo offices in Paris continues to shock and outrage. But it has also provoked a show of resolve, in displays of the phrase “Je Suis Charlie,” which was daubed on a statue during a spontaneous demonstration at the Place de la République, and has turned into an instantly recognizable affirmation of the need to preserve freedom of expression, even, and perhaps most vitally, when that freedom empowers some people to satirize and lampoon things that others hold sacred (pinche aquí para seguir leyendo).

Hoy he leído dos textos que trabajan en los grises, ambos en El Confidencial. Uno es de José Antonio Zarzalejos, un ejemplo permenente de inteligencia. Se titula: “La eclosión de los Pegida“. Se refiere al peligro de la extrema derecha europea, sobre todo en Alemania y Francia, una amenaza tan seria como el del islamismo radical. Ambos se retroalimentan.

El segundo lo firma Ilya U. Topper: Respetando a los caníbales: Europa es cómplice del fundamentalismo islámico. Este pone el dedo en la llaga: el problema motor no son los terroristas que matan, algo que resulta evidente, sino quienes los fanatizan y dirigen.

LOS ‘AMIGOS’ DEL PETRÓLEO

Hablamos de clérigos que predican en Europa valores contrarios a nuestras leyes sin que nadie les pare los pies; hablamos de países supuestamente amigos, como Arabia Saudí, que exportan fanatismo (whabismo) con una mano y petróleo con otra. De esos países amigos brota el dinero que financia al Estado Islámico y otras organizaciones similares.

Topper habla de la política del avestruz que afecta a derecha y, sobre todo, a la izquierda. Predicar machismo, xenofobia, desilgualdad e intolerancia debería ser un delito.

Las medidas policiales pueden ayudar a prevenir atentados. La inteligencia política puede ayudar a no empeorar las cosas en Afganistán, Pakistán, Irak, Siria, Libia o el Magreb, si es que esto es posible. La gran batalla está aquí y es en la educación: que el pensamiento laico penetre en las escuelas y saque de ellas a las religiones, a todas. Un centro del saber no puede abrir sus puertas a mitos que se presentan como si fueran verdades reveladas e incuestionables.

RECUPERAR EL DISCURSO

Una frase de Topper sitúa el debate:

Como cualquier religión, “el islam” no existe. El islam no es más que la suma de lo que piensan en un momento concreto de la historia quienes se reconocen musulmanes.

La batalla está en las ideas, en recuperar el discurso. ¿Cómo vencer ese radicalismo sin renunciar las libertades? Ese es el reto. Además de una revolución educativa es necesario el trabajo diario a pie de terreno con las personas o grupos que se puedan sentir excluidos; es necesario que prenda una ilusión colectiva, que todos nos sintamos parte una empresa común.

La respuesta no es el ojo por ojo sino la defensa radical de la democracia, de sus valores y de la laicidad. El fanatismo empieza cuando uno llama dios a su miedo a la vida y la muerte y se lo quiere imponer a toda la sociedad.

Ánimo Charlie. Gracias Ahmed Merabat.

(Con el permiso (o sin él) de @ManelFontdevila y de @eldiarioes sobre el cinismo).

Captura de pantalla 2015-01-10 a las 11.15.20

Los mejores y los peores

21 octubre, 2014

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Los peores se hacen fuertes cuando los mejores carecen de convencimiento
JAVIER MARÍAS 20 ABR 2014 – 00:00

Leí hace poco dos viejos versos de Yeats que me parecieron verdaderos, en la medida relativa en que cualquier afirmación lo puede ser: “Los mejores carecen de toda convicción, mientras que los peores están llenos de apasionada intensidad”. Si me parecieron tan “verdaderos” es porque, hasta cierto punto, y con excepciones, definen la historia de la humanidad, y desde luego la de nuestro país. De lo que no cabe duda, en todo caso, es de que los indiscutibles “peores” del pasado siglo triunfaron más que nada por su vehemencia, por su exageración y dogmatismo, por su griterío ensordecedor, por su extremismo simplificador y chillón. Los nazis, los stalinistas, los fascistas italianos, los maoístas chinos o exportados al Perú, todos estuvieron poseídos de indudable ardor. No hablemos de las fuerzas que acabaron imponiéndose en España durante la Guerra Civil y relegando a los “mejores” a la condición de meros espectadores horrorizados, o de exiliados prematuros, o de leales al bando de la República –por ser el único legal– parcialmente a su pesar, es decir, por decencia pero sin convicción. Ésta, en cambio, les sobró a los franquistas, que encima contaron con la bendición de la Iglesia Católica, o aún es más, con su exaltación justificadora de las matanzas. Y si interviene el elemento religioso, entonces el fanatismo, el entusiasmo aniquilador, se agudizan y pierden todo posible freno. Mucho me temo que esa ha sido una de las principales funciones de las religiones: encender mechas, ofrecer coartadas, prometer dichas ultraterrenas a los asesinos por vocación.

Nada tiene por qué cambiar, y en este siglo XXI los peores siguen rebosando intensidad y amparándose en la religión. Puede ser la religión distorsionada, como en el caso de talibanes y yihadistas, que, lejos de menguar, se extienden como la pólvora; o bien sucedáneos de aquélla, en forma de nacionalismos las más de las veces. Proliferan en Europa, y van ganando adeptos, los movimientos y partidos xenófobos y racistas, los que demonizan a los inmigrantes –legales o no, tanto les da–, los que claman “Grecia para los griegos”, “Francia para los franceses”, “España para los españoles” o “Cataluña para los catalanes de verdad”. En este último lugar hay una señora mandona y ensoberbecida, que preside la llamada Asamblea Nacional Catalana, que sin duda está poseída por la vehemencia más apasionada. En virtud de ella, y no de otra cosa, se permite dictar “hojas de ruta” a los representantes políticos surgidos de elecciones democráticas, mientras que a ella nadie la ha votado jamás. Los peores se hacen fuertes cuando los mejores carecen de convencimiento. Cuando éstos se amedrentan y desisten. Cuando temen verse “sobrepasados” o repudiados. Cuando deciden que razonar, argumentar y pactar ya no sirve de nada. Ese “ya” es lo más peligroso que existe. Señala el momento en que los inteligentes arrojan la toalla, en que se resignan a no ser escuchados, en que se persuaden de que sólo el vocerío vale para hacerse oír, y de que, por tanto, una de dos: o hacen literalmente mutis por el foro o se suben a la grupa del simplismo y el estruendo, del blanco o negro, del conmigo o contra mí, de los patriotas y los antipatriotas, o, como sufrimos aquí a lo largo de cuarenta años, de los españoles y los antiespañoles.

¿Por qué los mejores carecen a menudo de convicción, si los asiste la razón, tienen un desarrollado sentido de la justicia y son tolerantes con lo tolerable, procuran entender al contrario y atienden a los argumentos de sus adversarios? Precisamente por todo eso, he ahí la contradicción. Los mejores siempre dudan algo, siempre se paran a pensar, no se sienten en posesión de la verdad, no son simplistas ni radicales, no tienen una sola meta entre ceja y ceja, les repugna el oxímoron “guerra santa”, por no mencionar “sagrada misión” y otras sandeces por el estilo. Desde mi punto de vista uno nunca debería prestar atención a los llenos de apasionada vehemencia. Es más, ésta es para mí motivo de desconfianza y sospecha, y, abundando en los versos de Yeats, suele enmascarar a los peores, a los más dañinos y autoritarios, a los que hacen abstracción de las personas y se muestran siempre dispuestos a sacrificarlas en nombre de la Causa, o del Progreso, o del Proyecto, o de la Nación, tanto da. Son los que olvidan que todos tenemos solamente una vida, y que ninguna puede arruinarse por un abstracto Bien Futuro. A estas alturas deberíamos saber todos que el futuro es una entelequia, que no se puede configurar ni tan siquiera imaginar. Sólo importan los que están aquí, y también algo los que estuvieron, sólo sea porque sus huellas sí se pueden reconocer. A menudo las de los mejores están escondidas, como dice esta otra cita de la novelista del XIX George Eliot: “Que el bien aumente en el mundo depende en parte de actos no históricos; y que ni a vosotros ni a mí nos haya ido tan mal en el mundo como podría habernos ido, se debe, en buena medida, a todas las personas que vivieron con lealtad una vida anónima y descansan en tumbas que nadie visita”. Es cierto, muchos de los mejores pasan calladamente o hablando en susurros, jamás gritan ni vociferan, porque no están llenos de apasionada intensidad. Pero ay de nosotros si no existieran, si no hubieran existido siempre; si sus tumbas que nadie visita no alfombraran la tierra discreta, la única que de verdad nos sostiene.

elpaissemanal@elpais.es

La democracia no es para los musulmanes

14 agosto, 2013

Fuente: http://www.eldiario.es

Isaac Rosa 04/07/2013 – 20:55h 

Decía un asesor del presidente Mursi, Esam Hadad, en las horas previas al golpe en Egipto, que el mensaje que los golpistas lanzarían al mundo es el de que “la democracia no es para los musulmanes”. Y tanto que lo han lanzado, pues ha prendido rápidamente, sobre todo por estos lares. Ayer era el tópico más extendido en la calle, en las redes sociales y en tertulias de medio pelo: que los musulmanes no están preparados para la democracia, que el Islam es incompatible con un régimen democrático, y que esos pueblos están tan acostumbrados a la tiranía que es inútil insistir en que vivan en un régimen de libertades que no se hizo pensando en ellos. Algunos lo dicen con todas las letras; en otros se adivina bajo los rodeos retóricos con que justifican el golpe militar en Egipto.

La democracia parlamentaria, ya se sabe, es una patente registrada por ciertas elites estadounidenses y europeas. Ellas son las que tienen la propiedad intelectual y autorizan o no su reproducción, obteniendo a cambio un pago por sus derechos, claro, fijando las condiciones de funcionamiento, y reservándose el derecho de adminisión.

En el caso de los países musulmanes, tan convencidas están esas elites de que aquellos ciudadanos no están preparados para la democracia, que se la niegan una y otra vez: apoyando regímenes tiránicos; patrocinando ejércitos que controlan el país; haciendo la vista gorda ante los golpes de Estado; quitando gobiernos elegidos si no se ajustan a lo esperado; o en algunos casos concediendo la democracia pero en régimen de franquicia, en modo “llave en mano”, con gobernantes teledirigidos y manteniendo el control en la sombra, previo bombardeo y ocupación del país para dejarlo en condiciones democráticas óptimas.

Ahora le tocó a Egipto. Hace un par de años el país parecía tan preparado para la democracia que el ejército egipcio, amigo de esas elites occidentales, apartó al dictador Mubarak, también amigo de esas elites occidentales, y se hizo cargo de la puesta en marcha de la franquicia. El plan salió mal, porque faltó que el pueblo eligiese un gobierno igualmente amigo de esas elites, pero no pasa nada: lo intentamos otra vez, a ver si esta vez votan como deben.

Los Hermanos Musulmanes no son demócratas, no hace falta que nos expliquen más. Llamándose musulmanes está todo dicho, encaja en nuestros prejuicios. Un golpe de Estado tampoco es democrático, vale. Pero cuando esas elites ponen en su balanza moral un golpe de Estado en un platillo, y unos musulmanes brutos en el otro, el fiel se equilibra. Por eso nos dicen que este es un golpe democrático, ciudadano, revolucionario y cualquier adjetivo que le quite hierro. Sí, han sido los militares, y además suspenden la Constitución, y quitan un gobierno y ponen otro, y detienen dirigentes políticos y cierran medios, y tutelan el proceso resultante. Pero es un golpe de Estado contra musulmanes, ¿hace falta decir algo más?

A ver si los egipcios tienen más suerte y en las próximas elecciones aciertan. Si hace falta, no descartamos ilegalizar a los Hermanos Musulmanes, o ponerles dificultades para ir a las elecciones, no sea que los egipcios se equivoquen otra vez. Y es que no es nada fácil acertar: si en vez de a los Hermanos, eligen un gobierno qué se yo, que le da por nacionalizar recursos o cambiar el alineamiento internacional del país, otra vez tendría que venir el Ejército a pulsar el “reset” y empezar de nuevo. Nadie dijo que la democracia fuera fácil.

Los musulmanes no son los únicos que no están preparados para esta democracia. En Latinoamérica, por ejemplo, se han equivocado muchas veces, y durante décadas ha habido que enderezarlos con dictaduras militares, golpes de Estado, terror, operaciones desestabilizadoras y lo que haga falta para que acierten. Todavía hoy algunos países se equivocan y votan presidentes estrafalarios que pretenden volar por encima de Europa sin pedir permiso.

También a los ciudadanos europeos hay que meternos en vereda de vez en cuando, que nos creemos que hemos nacido demócratas y qué va. Y no hablo solo del pasado, de nuestras dictaduras y guerras recientes. Hoy mismo nuestra competencia democrática es más bien dudosa, que estamos todo el día pensando en derechos, igualdad, justicia y demás zarandajas. Por eso los administradores del invento democrático nos lo están dosificando, retirándonos soberanía y capacidad de decisión sobre las cosas fundamentales, no sea que también nos equivoquemos.

El juicio a un predicador saudí por violar y matar a su hija desata la indignación

31 marzo, 2013

Fuente: diario EL PAÍS

Ángeles Espinosa | Dubái 9 FEB 2013 – 20:10

Nada va a devolverle la vida a Lama, una niña saudí de cinco años muerta como resultado de una brutal violación. Sin embargo, la campaña de las activistas saudíes y el escándalo internacional que ha desatado tal vez logren que el responsable sea castigado con una larga pena de prisión. Las sospechas recaen sobre el padre de la niña, un popular telepredicador que ha confesado haberla disciplinado ante su temor a que hubiera perdido la virginidad. Las promotoras de la movilización quieren evitar que el controvertido sistema judicial de Arabia Saudí le permita librarse de la cárcel con el pago de una mera compensación económica a la madre.

Solo el enunciado de lo ocurrido a Lama pone los pelos de punta. El 25 de diciembre de 2011, la niña ingresa en el hospital Rey Saud de Riad con el cráneo aplastado, el brazo izquierdo y varias costillas rotas y una uña arrancada. La madre, que está divorciada del padre y no tiene la custodia, ha declarado a la prensa local que el personal médico le dijo que su hija tenía el recto rasgado y que el causante había intentado cauterizárselo. Diez meses de agonía después, la pequeña Lama muere.

El rumor que se extendió a principios de esta semana, a raíz de la vista del caso que se celebró el pasado domingo, es que el padre fue excarcelado. Dada la falta de transparencia informativa que caracteriza al Reino del Desierto, varios medios anglosajones se hicieron eco de una noticia no contrastada según la cual el polémico clérigo, Fayhan al Ghamdi, había quedado en libertad tras pagar a su exesposa el equivalente a unos 35.000 euros en concepto de diyá, literalmente “dinero de sangre”, que es la compensación económica que la ley islámica (sharía) establece para los herederos de la víctima de una muerte violenta.

“No, no es en absoluto cierto”, desmiente Aziza al Yusef, una de las activistas saudíes que ha liderado la campaña para que se haga justicia con Lama. “Al Ghamdi sigue en prisión y el juicio continúa; la próxima vista será el miércoles”, asegura durante una conversación telefónica con esta corresponsal.

Gracias a la movilización de las activistas, la madre de la pequeña ha podido disponer de un abogado facilitado por la Organización de Derechos Humanos y el caso se ha conocido tanto dentro como fuera de Arabia Saudí. Eso ha sido suficiente para desatar la indignación generalizada, incluso en un país donde hay clérigos que para evitar el abuso infantil proponen que a las niñas se les tape la cara desde la cuna.

La policía detuvo a Al Ghamdi, un predicador que suele aparecer en las cadenas locales de televisión pontificando sobre moralidad. Según la filtración de su declaración ante las autoridades, sospechaba que su hija no era virgen y tras un examen ginecológico que no le dejó satisfecho, admitió haber usado un bastón y cables eléctricos con la niña.

De ser cierta, esa confesión sería suficiente para inculpar al perverso padre. Sin embargo, en Arabia Saudí no hay un código penal escrito y los jueces se basan en su particular entendimiento de la ley islámica, un laberinto de dichos y tradiciones, a menudo contradictorios y que se han probado gravemente misóginos. Según una de esas provisiones, a un padre no se le puede responsabilizar de la muerte de sus hijos porque su pérdida es ya suficiente castigo. De ahí, que haya surgido el temor de que un hombre con tanta labia como Al Ghamdi pueda librarse de la cárcel tras compensar a la madre.

La mujer, cuya identidad no se ha revelado, ha rechazado esa posibilidad. Al Yusef, que está en contacto permanente tanto con ella como con su abogado, recuerda que esta insiste en pedir la máxima pena posible, sea la condena a muerte o cadena perpetua. Sin embargo, las activistas quieren ir más allá y utilizar este caso como palanca para que se suprima el fundamento que permite semejante despropósito.

El hecho de que el caso de Lama haya salido a la luz y se esté debatiendo en los medios locales pone de relieve que, junto al horror del abuso infantil y la violencia doméstica, en Arabia Saudí empieza a existir conciencia del problema frente a un pasado no tan lejano en que esos asuntos se consideraban privados. De hecho, su caso llegó a las autoridades gracias a la denuncia del centro de protección infantil del hospital en que la niña fue ingresada. Ese centro es fruto de un Programa de Seguridad Nacional que se puso en marcha en 2005. Las mujeres que están detrás de ese esfuerzo, incluidas varias princesas, tuvieron que convencer al muftí para que declarara que la violencia doméstica era un crimen. Pero no lograron que emitiera una fétua.

Tunecinas, más iguales

31 diciembre, 2012

Fuente: diario EL PAÍS

Si lo natural es ser iguales, lo habitual es, sin embargo, que unos sean más iguales que otros, como diría George Orwell. Esto lo saben bien las mujeres; especialmente si son árabes en un país musulmán, donde ser iguales es una anomalía en peligro permanente de extinción. Así lo ha demostrado la victoria de las activistas feministas de Túnez. Tras un verano de protestas y movilizaciones, las feministas de este país han logrado mantener el estatus que ya lograron hace nada menos que 56 años. La victoria electoral del partido islamista Ennahda —una vez derrocado el dictador Ben Ali— ha permitido a los vencedores el intento de introducir en la Constitución el principio de que la mujer es “complementaria” del hombre. Las protestas han puesto las cosas en su sitio, pero, dicen los expertos, solo en el papel. Porque lo cierto es que, tras las primaveras árabes y las victorias electorales de los islamistas, hay un colectivo que lejos de avanzar ha empezado a retroceder, y ese es el de las mujeres. Es importante que las tunecinas hayan logrado un triunfo, pero lo importante —e inquietante— es el hecho de que el nuevo Gobierno se haya atrevido a proponer tal retroceso.

El caso de Fatma Nabil, la periodista que sorprendió al mundo presentando un telediario en la televisión pública egipcia con un hiyab blanco —antes prohibido— que le ocultaba el pelo y el cuello no fue un hecho anecdótico. La presión social sobre las mujeres en las sociedades árabes posrevolucionarias se ha acrecentado. Los Hermanos Musulmanes, el partido vencedor de las elecciones egipcias, no parece muy activo en la lucha contra esa presión que está obligando a muchas a echar mano de una prenda que desechaban. Pero si se quiere ver la botella medio llena se puede valorar que aún no se han atrevido a imponer el velo.

Y siguiendo con la botella medio llena, también es de valorar que las tunecinas hayan frenado este intento de golpe. Túnez siempre fue tachado por sus vecinos árabes de país occidentalizado. Ser el primero que se levantó contra el dictador cambió su imagen. Los tunecinos son tan musulmanes y árabes como el que más, a pesar de lo cual ellas son más iguales que otras.

Miles de palestinas se resignan a vivir con polígamos

20 diciembre, 2012

Fuente: diario EL PAÍS
Ana Carbajosa | Hebrón

Una mujer tiene un marido. Un marido tiene hasta cuatro mujeres. Esta es la realidad en algunos hogares del mundo árabe, donde la poligamia es simplemente una opción legal más. En los territorios palestinos, la mayoría de los hombres optan por convivir con una sola mujer, pero la sharia, la ley islámica que rige para el derecho de familia permite casarse hasta con cuatro mujeres. En Hebrón, la mayor ciudad de Cisjordania, los matrimonios polígamos son el 10%.

Para los hombres, la poligamia es una opción que les permite satisfacer sus apetencias a medida que surgen durante su vida. Para muchas de ellas, casarse con un hombre que tiene otras esposas o aceptar que su marido se case de nuevo es solo fruto de la resignación y de la falta de alternativas, en una sociedad que ofrece escasas salidas a las solteras y divorciadas. Las menos, están convencidas de que la poligamia es un sistema que funciona y que tiene la ventaja añadida de que respeta los preceptos islámicos.

En Cisjordania, el debate es intenso y las bromas constantes. Amenazar con casarse con una segunda mujer es un chascarrillo recurrente entre algunos hombres palestinos. Para las mujeres, la broma deja de tener gracia el día que sucede de verdad.

Um Mohamed Abu Zeinab tiene 39 años y todavía no se ha recuperado del disgusto. Un buen día, después de 13 años de matrimonio, la familia de su marido le lanzó la noticia bomba. Su esposo, abogado de profesión, se había vuelto a casar. Cuando el recién casado llegó a casa, dio pocas explicaciones; aquello fueron más bien instrucciones. A partir de ahora, en lugar de vivir en la parte de arriba de la casa familiar, Um Mohamed debía trasladarse al sótano con sus cuatro hijos. El piso de arriba lo ocuparía la nueva esposa. Allí, enterrada en vida, sin luz natural ni ventilación, Um Mohamed se planteó qué podía hacer. Qué alternativas tenía. No podía volver a casa de sus padres, porque viven en Jordania, y allí los niños no tendrían pasaporte ni derecho a escuela pública. ¿Divorciarse? “No. Aquí el divorcio es un estigma para la mujer. Nadie te ayuda. Por eso, por la presión social y por mis hijos, decidí seguir casada”, relata esta mujer, que ahora se gana la vida vendiendo maquillaje y lencería que trae de Jordania.

Luego todo se complicó bastante más y el caso acabó en los tribunales. Um Mohamed, con semblante entristecido y vestida con abaya, la bata islámica tradicional, todavía no entiende por qué su marido decidió casarse con una segunda esposa. “Económicamente y moralmente era incapaz de mantener a las dos familias”. Su relación con la segunda esposa era correcta, pero dice que en realidad, no se fiaba de ella. “No son relaciones sanas”, piensa esta hebronita.

El caso de Um Mohamed es muy extremo por las condiciones a las que su marido la sometió. Pero sus razonamientos e interrogantes son bastante representativos de los dilemas a los que se ven sometidas las mujeres que de repente se ven atrapadas en esta situación. ¿Qué hacer? Es lo primero que se preguntan. Las respuestas dependen en gran medida de las circunstancias económicas y familiares de cada mujer, pero la presión social, como dice Um Mohamed, también juega un importante papel.

Las mujeres que se divorcian, lo tendrán más complicado para volver a casarse, pero además, es muy probable que pierdan la custodia de sus hijos si lo hacen. Divorciarse además, equivale a volver a casa de los padres. Vivir sola es inaceptable en casi toda Cisjordania. Para colmo, es muy frecuente que los padres tiendan a culpar a las hijas en caso de divorcio. “Algo habrás hecho”, “no te has cuidado lo suficiente”… son algunos de los latiguillos obligadas a soportar.

Saida Bader, directora de un orfanato de Hebrón, representa la otra cara de la moneda. Para ella lo de que su marido tenga más de una mujer son todo ventajas. Es la segunda mujer del doctor Maher Bader, un parlamentario del movimiento islamista Hamás, que tiene seis hijos del primer matrimonio. Con Saida, quien además es su prima, ha tenido de momento dos. “Mi marido está feliz con su primera esposa”, arranca. ¿Y por qué se casó con usted? “Porque le gusta cambiar de ambiente, de casa, de amigos, caras nuevas… su primera mujer al principio se enfadó un poco, pero ahora lo ha aceptado porque se ha dado cuenta de que nos puede tratar igual de bien a las dos familias”. El programa es el clásico en estos casos. El parlamentario pasa una noche en casa de Saida y la siguiente en la de la otra mujer. “Mi hijo Ibrahim sabe qué día le toca venir a su padre y amenaza con no dormir si no viene”, dice Saida en su despacho del orfanato.

La directora enumera las que a su juicio son las ventajas del modelo polígamo: “si por ejemplo una de las mujeres cae enferma, la otra puede cubrir las necesidades sexuales del hombre. O si no puede tener hijos. O si sólo puede tener hijas y no varones… Además, algunos hombres tienen un poder sexual increíble y para ellos, una mujer no es suficiente. Por eso, el islam lo soluciona con una segunda mujer, en lugar de que el hombre se vaya a buscar novias por ahí”. Y detalla cuáles son las instrucciones de dios a cumplir en el caso de los matrimonios múltiples. “El marido tiene que ser justo, es decir cubrir las necesidades de las dos familias y la segunda mujer nunca tiene que pedir al marido que se divorcie de la primera. Si el marido desatiende sus obligaciones, quedará paralizado de medio lado”.

Saida presume de mantener una relación “excelente” con la primera esposa de su marido. ¿No tiene celos? Yo de ella no; ella de mí me temo que sí”. Su respuesta delata que incluso en los arreglos familiares mejor avenidos, el margen para la discordia es inevitablemente mayor cuanto más contratos matrimoniales haya por medio.

Todos esos argumentos no acaban de convencer a Inshirah Zeitun, una de las coordinadoras del orfanato, que escucha con atención mientras la jefa habla. “Yo no quiero ofender a dios, pero la realidad es que soy la tercera mujer de mi marido y soy muy infeliz”, confiesa esta mujer de 30 años, vestida con hiyab negro. “A mí lo que me hubiera gustado es tener un marido sólo para mí. Un marido que sólo tenga una casa”. Ella al principio se negó a casarse, cuando supo que el pretendiente en cuestión ya estaba casado dos veces. “Me costó años aceptar, pero insistió tanto…”. Terminó por aceptarlo, pero a su manera. “No me llevo bien con las otras. No quiero si quiera reconocer su existencia”. Su marido, herrero, se casó con Zeitun porque sus otras mujeres no podían tener hijos. Ahora Zeitun, con tres abortos espontáneos anda al borde de la desesperación.

Desde el punto de vista legal, ha habido grandes avances en los últimos tiempos para las palestinas. Hace aproximadamente un año, una nueva interpretación de la ley existente estableció que un palestino no puede casarse por segunda vez hasta que la primera mujer no haya sido informada. El presidente del tribunal de sharia de Hebrón, el jeque Abdelkadrer Idris ofrece detalles y razonamientos de toda índole en su despacho, situado en pleno casco histórico de Hebrón, ocupado por cientos de colonos y patrullado día y noche por el Ejército israelí. “Ahora el marido no puede actuar espontáneamente. Si la primera mujer no lo sabe, el juez enviará a un funcionario a comunicárselo antes de autorizar el segundo matrimonio”.

Con barba recortada, chaleco, corbata y el tradicional gorro blanco y granate, el juez de sharia informa de que el máximo legal es cuatro esposas, aunque la mayoría de los polígamos en Cisjordania optan por dos o tres, excepto aquellos que tengan mucho dinero. Y termina explicando por qué la sharia permite el segundo, tercer y cuarto matrimonio: “Se trata de resolver los problemas de nuestra sociedad. En Hebrón tenemos 37.000 solteras de más de 27 años. Y dios les dice a los hombres: casaos con esas mujeres para que no tengan que pecar y hacer cosas en contra del matrimonio. Es una ley preventiva, que evita el pecado”.

Maysun Qawasmi, una periodista metida a política de Hebrón, que acaba de formar una lista electoral compuesta exclusivamente por mujeres, las palabras del juez le parecen casi una broma mala. Al margen de cuestiones legales, morales o religiosas, Qawasmi considera que en la práctica es “imposible, que en las condiciones económicas en las que viven al mayoría de los palestinos y bajo ocupación militar los hombres sean justos y sean capaces de mantener a dos familias como dice la sharia”. Lo de la poligamia lo considera propio de hombres sin cultura que quieren alardear de poderío. “¿Y lo del apetito sexual?, pues el que no tenga suficiente con su mujer, que haga deporte, que falta les hace”, se burla.

A Um Mohamed, la mujer confinada al sótano, la amargura que arrastra no le permite tomárselo con humor. Sabe que es tarde para deshacer lo sucedido y ahora trata de centrarse en el futuro, sobre todo en el de sus hijos. “El hombre que venga a pedir la mano de mi hija tendrá que jurarme antes que nunca se casará de nuevo. No quiero que mi hija pase lo que yo he pasado”.

Sobre las revueltas norteafricanas

23 febrero, 2011

Seguimos sin pausa la situación de las diferentes protestas y revueltas norteafricanas pero, ¿comprendemos realmente lo que significan, quiénes las llevan a cabo, por qué y a la propia religión del Islam? Para ello os dejamos resumidas dos entrevistas.

María Antonia Martínez Núñez, especialista en el mundo árabe en la Universidad de Málaga:

“El peor error de occidente ha sido no comprender el islam político”. Esta experta de la UMA saluda la movilización social que ya ha depuesto a dos dictadores árabes, pero duda del resultado porque el mundo árabe desde la época colonial es “escenario de la apetencia internacional”.
 
María Antonia Martínez Núñez aparece como una de las figuras más claras y relevantes del panorama para analizar qué está sucediendo en estos días. Doctora en Filología Árabe y experta en pensamiento e ideología del mundo árabe contemporáneo y en epigrafía árabe de Al-Andalus en la UMA, desde hace más de 35 años sigue el pulso a unas sociedades que en el imaginario colectivo occidental son el otro.

-¿Qué está pasando en el mundo árabe?

-Pues que por primera vez el pueblo ha decidido no aguantar más la falta de democracia, el autoritarismo, la represión policial y la corrupción de unos regímenes que, aunque pudieron surgir con el apoyo popular, han perdido legitimidad con los años. El pueblo no soporta más la pérdida de libertad y la falta de expectativas, situación que se ha agravado de manera dramática con la crisis. No olvidemos que las primeras manifestaciones surgieron en Túnez por la carestía de productos básicos y que el detonante fue el licenciado universitario que se autoinmoló porque le habían quitado el carro con el que vendía verduras.

– ¿Por qué ahora y no antes?

-La verdad es que no lo puedo decir y eso que creo que estoy al tanto de lo que sucede en el mundo árabe, entre otras cosas porque es parte de mi especialidad. No conocía que hubiese ningún tipo de síntoma indicativo de que esto iba a suceder y sobre todo que iba a tener éxito porque han conseguido que Ben Ali abandone el poder y que Hosni Mubarak finalmente también cediera. Sorprende la fuerza que han mostrado los manifestantes que no responden, y eso sí quiero dejarlo muy claro, a ninguna consigna de lo que se conoce como el islam político.

-¿Los Hermanos Musulmanes egipcios no han tenido ningún protagonismo?

-No, simplemente han participado pero lo mismo que los cristianos coptos. Estas manifestaciones no tienen nada que ver con ningún movimiento islamista, ni con partidos políticos organizados. Han sido algo más popular y espontáneo. Y no ha sido fácil, no olvidemos que la represión policial y los enfrentamientos con los seguidores de Mubarak han dejado en Egipto 300 muertos.

-¿Qué se puede esperar de un movimiento de base sin un liderazgo claro?

-Todo, por lo menos en principio. Si Ben Ali y Mubarak han cedido ha sido porque veían la voluntad decidida del pueblo, no de un partido o de la oposición que es mucho más fácil descabezarla metiendo a sus líderes en la cárcel. Esto es lo que también ha hecho que consigan apoyo exterior y que realmente se les haga caso.

-EEUU y Europa han tenido que volver la espalda a aliados históricos.

-Se han visto impelidos a decir que había que actuar en el sentido que exigían esas sociedades. Francia al principio del estallido en Túnez apoyó la estabilidad y en Egipto, sin duda, la diplomacia internacional no quería que se alterara un statu quo que garantiza la permanencia y seguridad de Israel, porque el Egipto de Mubarak era el principal aliado de Estados Unidos y de Israel en el mundo árabe, y, claro, Obama no quería una ruptura total con el régimen de Mubarak.

-¿Qué papel juega el ejército?

-En Egipto, por ejemplo, es una institución sumamente valorada. El régimen de Mubarak procede de una revolución militar apoyada por el pueblo que acabó con la monarquía probritánica. Primero llegó al poder el general Naguib y en 1954 Nasser, que fue un presidente de prestigio internacional que despertó grandes expectativas internas, cierto que luego defraudadas, pero que nacionalizó el canal de Suez, lo que unido a su política activa a favor de los palestinos le valió la pérdida de relaciones con Estados Unidos en la Guerra Fría. Aunque promovió el movimiento de no alineados y el panarabismo, acabó en manos del otro bando, de la URSS. Ese mismo régimen sigue luego con Sadat que rompió con el socialismo, privatizó todos los sectores productivos, hasta que murió asesinado por militares que clandestinamente pertenecía al grupo islamista Yihad, escindido de los Hermanos Musulmanes. Y lo mismo sucedió en Túnez con Burguiba que accedió al poder con el apoyo del ejército, o con Gadafi.

-Vinculados a los movimientos de independencia.

-Tienen gran prestigio precisamente porque participaron activamente en la guerra por la independencia. El caso de Egipto es claro, pero también Argelia, donde el Frente de Liberación Nacional se convirtió luego en un partido único, hegemónico y autoritario, pero que al subir al poder tras capitalizar la cruenta guerra por la independencia contra Francia tenía un enorme prestigio.

-¿Los movimientos actuales preocuparán mucho en occidente?

-Mucho y la presión externa será decisiva. Por eso no tengo excesivas esperanzas porque por lo visto hasta ahora, Israel va a presionar con todos los medios a su alcance para que no se pongan en entredicho sus intereses. Ellos hablan siempre de seguridad.

-Que incluye los territorios colonizados.

-Es que no quieren renunciar a ningún territorio anexionado y para eso necesitan el apoyo de los países de la región para mantener una situación que desde el punto de vista del derecho internacional es absolutamente ilegal. Este es uno de los problemas de la zona y por lo que Mubarak trató de aferrarse al poder, porque Egipto es el país que ha marcado las grandes transformaciones del mundo árabe y Oriente próximo. Fue el primero en poner en marcha los movimientos nacionalistas, fue donde se configuró lo que se conoce como renacimiento cultural árabe, promovió la Liga de Estados Árabes y fue el que tuvo la primacía hasta los acuerdos de Camp Davis de Sadat, cuando Egipto pierde protagonismo y es sustituido por algo que en principio a Estados Unidos le viene muy bien pero que finalmente es un juego peligroso: Arabia Saudí, que representa un modelo totalmente diferente de entender la hegemonía política, que pone el acento en lo religioso y exporta una visión del islam predominante en el yihadismo contemporáneo.

-Hay también manifestaciones en Libia, Bahrein, Marruecos… ¿Qué se puede esperar?

-Soy pesimista. Es difícil que se consiga lo que piden: democratización y apertura política real, el fin de la corrupción y que los estados ejerzan un papel más redistribuidor de la riqueza.

-¿Por qué?

-Porque el mundo árabe es desde la época colonial el escenario de la apetencia. Ahora se ha establecido una especie de neocolonialismo económico en la región y es difícil que el resto del mundo con intereses en la zona permita que haya regímenes que escapen al control de esos grandes intereses. Por ejemplo, Sudán del Sur que acaba de lograr su independencia tiene el 70% de los yacimientos de petróleo de Sudán. Ya hay compañías norteamericanas, chinas y de los grandes país con una gran presencia ahí, de modo que el régimen que se instaure antes o después girará hacia esas presiones, va a ocurrir en Irak, que es un estado desmantelado que no sabemos cómo acabará, y en Egipto, donde la presión de occidente será en apoyo de Israel, aunque no olvidemos que tiene una llave geoestratégica importantísima como el canal de Suez para la evacuación de materias primas de la zona. Y en Argelia, ¿es que van a permitir que Buteflika desaparezca así como así cuando durante todos estos años de guerra civil no declarada los ingresos de las grandes compañías extranjeras en el país han sido enormes? Además, la cada vez mayor presencia de China en la región es un neocolonialismo económico como el que estableció Estados Unidos después de barrer de la región a las potencias europeas como Francia o Gran Bretaña.

-¿Han tocado los movimientos islamistas techo?

-No. Es esperanzador que lo que ocurre en el mundo árabe ahora no esté capitalizado, liderado ni inspirado por ninguna consigna religiosa, pero, ahora bien, Estados Unidos y Europa tienen que dejar de meter en el mismo saco al islam político y al terrorismo yihadista. Hay muchísimo interés en mezclar churras con merinas.

-¿El islam político puede taponar la expansión del terrorismo yihadista?

-Claro.

-¿Son homologables también los Hermanos Musulmanes?

-Sin duda. Desde luego son más fundamentalistas que el turco Justicia y Desarrollo, son más reivindicativos de la presencia del islam, pero siempre por vías pacíficas y democráticas. Y otro ejemplo, Hamas en Palestina es el islam político real, revolucionario, el que pretende alterar y hacerse con el poder pero nada tiene que ver tampoco con el terrorismo internacional de Al Qaeda.

-Sin embargo se les equipara.

-Para seguirle la corriente a la OLP y, fundamentalmente, a Israel. Fíjate, Israel llegó a a acusar a la OLP de ser su Al Qaeda, pero cuando vieron que no tenía hueco en el escenario internacional lo que hicieron fue decir que Al Qaeda era Hamas, y no es verdad. Hamas nunca ha realizado un atentado terrorista contra intereses occidentales y fuera de su propio territorio. Participó en las elecciones y las ganó porque lo que pretende es suplir las deficiencias de la Autoridad Nacional Palestina que provoca el descontento de los palestinos. Por eso ganó las elecciones por goleada, igual que pasó en Argelia con el FIS, que es un partido que se puede equiparar a Hamas.

-¿Qué supone no comprender que existe un islam político y que tiene un papel que jugar?

-Es un enorme error, el peor que ha cometido occidente tanto en el Magreb como en Oriente Próximo. Por ejemplo, cuando el FIS gana la primera vuelta de las elecciones legislativas Europa, con Francia a la cabeza, y Estados Unidos se hacen conniventes con un golpe de estado velado que pone fin a la constitución y que da lugar a una guerra civil que todavía hoy da coletazos. Declararon ilegales a unos señores que participaban en unas elecciones porque no le gustaban los resultados electorales. Es lo que ha pasado en Palestina y, evidentemente, es un gran error. Lo mejor que se podía haber hecho es permitir que se enfrenten al poder. No hay cosa que rebaje las utopías más que la praxis.

Y la entrevista de la Asociación Progresista de Estudiantes de Catalunya a Vincenç Navarro:
 
 
¿Cómo interpreta usted lo que está ocurriendo en el mundo árabe?
–    En primer lugar hay que diferenciar lo que ocurre en cada país. Habiendo dicho esto es importante también detectar y darse cuenta de que hay hechos comunes, que responden a características comunes.
 
 
¿Y cuáles son?
–    Una de ellas es que son países dictatoriales que sostienen unas estructuras enormemente explotadoras en las que las élites controlan el poder económico y político de aquellos países mediante medidas enormemente represivas. La historia de estos países ha sido el intento  por parte de  las clases populares, y muy en especial, de sus clases trabajadoras y campesinado, de romper con aquellas estructuras de represión. En muchos de estos países existieron partidos de izquierda fuertes, tales como partidos socialistas y comunistas que fueron enormemente reprimidos por ejemplo en Egipto, Irán, Irak y Afganistán, entre otros.
 
 
Pero la visión que se tiene es que los movimientos más importantes en tales países son los movimientos musulmanes radicales como la Hermandad Musulmana.
–    Esto no siempre fue así. En realidad, tales movimientos radicales islámicos fueron estimulados y apoyados por aquellos gobiernos como la forma de parar, neutralizar e incluso eliminar a los movimientos de izquierda. Las élites dominantes, con el apoyo de los gobiernos occidentales y, muy en especial, del de EEUU, junto con el gobierno de Arabia Saudí (que es el Vaticano de las fuerzas más reaccionarias del mundo islámico), financiaron los movimientos radicales fundamentalistas para eliminar a los movimientos de izquierda. Hay que recordar que Bin Laden  estuvo en su día financiado por el gobierno federal de EEUU y por Arabia Saudí.
 
 
¿Y cómo es que ahora estos movimientos están en contra de sus benefactores?
–    Porque se escaparon del control de sus benefactores. La propia lógica y dinámica de su  radicalismo les llevó a situaciones de enfrentamiento con sus financiadores. En realidad, la propia presión de las bases de los movimientos islámicos les llevó a entrar en conflicto con los gobiernos que les sostuvieron.
 
 
Pero ¿no ha supuesto tal movimiento radical una amenaza para las élites gobernantes de los países árabes y musulmanes?
–    No necesariamente. En realidad, a tales élites les ha ido bien poder utilizar el miedo y temor al radicalismo islámico  para conseguir una ayuda muy sustancial de los gobiernos occidentales. Pero el mayor enemigo para tales élites son las izquierdas y para ello utilizan a los radicales islamistas para conseguir tal fin.
 
Esto explica que la junta militar egipcia haya entablado conexiones inmediatamente con la Hermandad Musulmana y a la vez prohibido huelgas y reuniones sindicales en Egipto.
–    Exacto. Esto es lo que está ocurriendo.
 
 
Y explicaría también porqué la presentación de lo que está ocurriendo en estos países por parte de los medios de mayor difusión nunca citan las movilizaciones obreras.
–    Exacto. Parece como si estos millones que se movilizan en Egipto  fuesen todos estudiantes universitarios, todos ellos internautas.  Las movilizaciones obreras que han sido claves en las rebeliones en cada uno de estos países están siendo silenciadas.
Los medios de mayor difusión trasladan a la población  la visión de las clases dominantes de los países en los que tales medios existen. Lo que en terminología anglosajona se define como “los establishments políticos y mediáticos”, que promueven siempre una visión de clase. Y esto se aplica tanto para Al Jazeera como para el New York Times (incluyendo naturalmente los mayores medios de difusión en España).

¿Qué cree que ocurrirá en el mundo árabe?

–    Vemos ahora una enorme movilización para marginar a las auténticas fuerzas de liberación, tal como ocurrió en Irán, Irak y Afganistán. La democracia que las fuerzas dominantes en aquellos países desean, en alianza con las élites gobernantes de EEUU y de la UE, será una democracia muy incompleta, supeditada y claramente orientada a debilitar a la clase trabajadora. Por otra parte la presión democrática continuará y el futuro depende de las alianzas de tales clases trabajadoras con sectores del campesinado y con las clases medias profesionales. Un deseo común que fundamenta estas alianzas es el deseo de desarrollar la democracia. Esta demanda de democracia se aplica a todas las partes del mundo.

 

Una de las tesis que usted ha enfatizado todos estos años es que la demanda auténticamente revolucionaria en el siglo XXI es la demanda democrática. Le cito de uno de sus trabajos “El objetivo de las fuerzas progresistas en el siglo XXI  no es la nacionalización de los medios de producción sino el establecimiento de la democracia en nuestros países.”

 
–    Exacto. Fíjense en España o en EEUU. En estos países así como en la mayoría de países llamados democráticos, la democracia  es muy limitada. En EEUU es incluso cuestionable que exista democracia.

Gracias por todos vuestros comentarios, a veces no tengo tiempo para responderos a todos. Os lanzo una pregunta si comentáis esta entrada, ¿os acordáis de cómo os pilló el golpe del 23-F, de vuestro día?