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Sobresueldos y campañas gracias al 3%: las claves de la caja B del PP “abrumadoramente” acreditada

19 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Mariano Rajoy se sentó en la silla de los testigos del caso Gürtel a finales de julio para asegurar que desconocía la existencia de una caja B, de una cuenta que se ocultaba a Hacienda, se nutría con donaciones ilegales de empresarios y servía para pagar campañas electorales y sobresueldos a altos cargos del PP. Cuatro meses después, la justicia vuelve a insistir en que existe esa caja B que todo el partido negó.

Las fiscales del juicio sobre la primera época de Gürtel, Concepción Nicolás y Concepción Sabadell, han señalado esta semana, una vez más, que la caja B del PP existió. Sabadell, la encargada de presentar en la sala las conclusiones de Anticorrupción, señaló que estaba “plena y abrumadoramente” acreditada. Remarcó esta conclusión porque, aunque en este juicio no se analiza la existencia de esa contabilidad en negro, demostrar sus existencia sí que es fundamental para apuntalar sus elevadas peticiones de cárcel para los 37 acusados.

La conclusiones de las fiscales remarcan lo que ya dijeron durante las sesiones del juicio y lo que señaló el juez Pablo Ruz, que  dio por acreditada la caja B cuando cerró la instrucción de la causa de los papeles de Bárcenas. A pesar de las constantes negativas de los integrantes del PP, que intentan borrar cualquier atisbo de existencia de una caja B, esta vuelve a materializarse una y otra vez por boca de jueces y fiscales. A falta de que la sentencia del caso confirme su existencia, estas son algunas claves de la contabilidad opaca que el PP mantuvo durante más de dos décadas.

Sobresueldos a altos cargos

El testimonio más claro en el que se apoyan las fiscales para acreditar la existencia de la caja B es el de Luis Bárcenas, quien  habló de una “contabilidad extracontable” que comenzó con su antecesor en la Tesorería del PP, Álvaro Lapuerta. Ambos manejaron durante años unas cuentas en negro que se destaparon con la publicación de los denominados ‘papeles de Bárcenas’, unos apuntes contables que recogen cómo se utilizaba ese dinero para retribuir a espaldas de Hacienda a los altos cargos del PP.

Así, entre la lista de quienes recibieron esos sobresueldos figuran Mariano Rajoy, Javier Arenas, Ángel Acebes o Rodrigo Rato. Todos tuvieron que comparecer en el juicio como testigos y todos lo negaron. Según se desprende de la contabilidad del extesorero, ellos y otros cargos orgánicos recibían cantidades que oscilaban entre los 5.000 y los 15.000 euros. Las entregas eran mensuales y a través de sobres.

Aunque para la Fiscalía haya quedado acreditada la caja B, eso no implica que la Justicia dé por buenos los apuntes de Bárcenas. Sus papeles son objeto de  un procedimiento separado en el que se investigaban las entregas de dinero de empresarios que se ingresaban en la caja B. Pero del procedimiento han quedado excluidos esos empresarios y la causa ha quedado reducida a un juicio sobre el pago en negro de la reforma de la sede del PP.

El sistema de comisiones: el 3% de la obra pública

El juicio de Gürtel también ha sido el escenario de la explicación detallada del sistema que servía para nutrir la caja B. Comenzó con una frase de Bárcenas dirigida a Francisco Correa, entonces un simple empresario proveedor del PP. “Vamos a intentar hacer gestiones para cuando salen los concursos públicos de la Administración, intentar favorecer o adjudicar a algunos empresarios que luego van a colaborar con el partido”, le dijo, según explicó el propio Correa.

A partir de ahí, Correa relató cómo se organizaron esas gestiones: “Reunía a un empresario que nos daba la licitación para ver si la obra podía ser para nosotros, yo se lo pasaba a Luis Bárcenas, que lo gestionaba con el correspondiente ministerio. Si el empresario conseguía la obra, yo pagaba la comisión del 2% o del 3% a Génova”. Eran, sobre todo, obras del ministerio de Fomento.

Hubo detalles escabrosos, como que Correa entraba directamente por el párking a la sede de Génova con una tarjeta especial, la misma que usaban los dirigentes de la formación. En una de las grabaciones clave de la investigación, Correa se sincera mientras toma unas copas con amigos: “Yo a Bárcenas le he llevado, yo he hecho con él un día…vamos a sumar, 1.000 millones de pesetas. Yo, Paco Correa, le he llevado a Génova y a su casa”.

Ese el era el dinero que presuntamente nutría la caja B, y que luego se utilizaba para pagar sobresueldos y superar los límites presupuestarios en las campañas electorales. Pero, ¿de dónde salían esas cantidades?

Los empresarios donantes

Hay  una larga lista de donantes a la caja B acreditada por la Fiscalía. Correa deslizó algunos nombres, como ACS y OHL, que se querellaron contra él por esas afirmaciones. Los papeles de Bárcenas incluyen esos nombres y muchos otros, de grandes empresarios y constructores que aportaban dinero en negro al PP para ganar ventaja en las licitaciones de grandes obras.

Así, aparecen nombres como el de Luis del Rivero expresidente de Sacyr Vallehermoso, Juan-Miguel Villar Mir, presidente del grupo OHL-Villar Mir, José Mayor Oreja, hermano del exministro de Interior, José Mayor, de FCC o Alfonso García Pozuelo, el constructor arrepentido que confesó todo en el juicio de Gürtel, pero se negó a hacerlo en la causa de la caja B. Además aparecen apuntes junto al nombre Mercadona, propiedad de Juan Roig.

Hay más nombres, como el presidente del Grupo Sando, José Luis Sánchez Domínguez, o Manuel Contreras Caro, presidente de Azvy. Muchos de ellos fueron citados a declarar ante el juez Ruz durante la instrucción de la causa de los papeles. La mayoría negaron los pagos y rechazaron la veracidad de las anotaciones del extesorero.

Dinero para las campañas electorales

El dinero de esos empresarios pagaba sobresueldos, pero ese no era su destino principal. El PP usaba el dinero para costear gastos electorales con los que ganar ventaja en la carrera a las urnas. Así lo constata la Fiscalía, que acusa a la formación como beneficiario a título lucrativo en el juicio de Gürtel.

En 2014, cuando Bárcenas se prestaba más a aportar datos sobre el funcionamiento de la caja B, aseguró en la Audiencia Nacional que el PP siempre pagaba en negro parte de sus campañas electorales. Añadió además que el sistema se había descentralizado: “En todas las provincias y regiones se llevaba una caja B para las elecciones”.

Citó una campaña, la de las generales de 2004, pagada en parte con 200.000 euros entregados por el luego presidente de la Cortes Valencianas, Juan Cotino. Hay evidencias que de se abonaron gastos de otras campañas para comicios a La Moncloa, pero también elecciones autonómicas y generales. Los arrepentidos que declararon primero en el juicio de Gürtel corroboraron esas prácticas, que ayudaron al PP a mantener una sucesión de mayorías en las elecciones de algunos de los municipios más importantes de Madrid.

Los otros destinos del dinero negro

La caja B tuvo otros destinos además de los sobresueldos de los dirigentes y los gastos electorales. El PP usó su dinero negro para, por ejemplo, acciones de Libertad Digital por valor de 400.000 euros. Así lo certificaron cuatro agentes de la UDEF en el juicio, que explicaron que el pago se hizo a través de una “contabilidad ajena al circuito económico”.

Parte del dinero de la caja B acabó también en el bolsillo del presidente de RTVE, José Antonio Sánchez, según recogen los papeles de Bárcenas. Recibió más de 6.000 euros entre 1994 y 1995, cuando era cronista parlamentario de ABC. Sánchez admitió esos pagos y aseguró que eran la remuneración por trabajos que había realizado para el PP de José María Aznar, que compatibilizarla con su trabajo de periodistas en el Congreso.

La Fiscalía también defiende que parte del flujo de las comisiones se desvió hacia el bolsillo del propio Bárcenas. Aunque él defendió durante el juicio que la fortuna que ocultó en Suiza provenía de sus negocios privados -especialmente de la compraventa de arte-, las fiscales sostienen que el extesorero del PP se quedaba con una parte de las comisiones que cobraban él y Correa.

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Por favor, no repitan la invasión de Irak

23 octubre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Con motivo de los atentados terroristas en Barcelona, el profesor Vicenç Navarro recomienda la lectura de un artículo suyo donde explica los orígenes del yihadismo, publicado en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 18 de noviembre de 2015.

Este artículo hace una llamada a que no se repita lo que ocurrió cuando el gobierno Aznar apoyó al gobierno Bush en su invasión de Irak. El artículo señala que tales invasiones y bombardeos aumentan la simpatía de la población musulmana hacia los grupos fundamentalistas, que en su día fueron ayudados por los gobiernos occidentales en su intento de parar las fuerzas políticas auténticamente reformistas que querían transformar aquellas sociedades.

Cualquier persona que estuviera en Nueva York o tuviera familiares en Nueva York (como era mi caso) el 11 de septiembre de 2001, nunca olvidará lo que ocurrió en esa fecha cuando las Torres Gemelas colapsaron como resultado de un ataque terrorista de las fuerzas militares de Al Qaeda. En torno a 2.600 personas, todas ellas civiles, murieron aquel día en la ciudad. Pero, por horrible que fuera lo que ocurrió en Nueva York aquel día, lo peor para EEUU y para gran número de países estaba por venir. El gobierno federal de EEUU, liderado por el gobierno Bush junior, respondió con una invasión militar de Irak, con la intención de eliminar el régimen de Saddam Hussein, presentado (erróneamente) como el incitador y facilitador de aquel ataque y portador de armas de destrucción masiva (que no existían). Casi un millón de personas –la gran mayoría civiles- han muerto desde entonces como resultado de tal invasión y de la ocupación y conflicto bélico que aquella intervención originó, no solo en Irak, sino también en todo Oriente Medio. Es cierto que el régimen de Saddam Hussein fue eliminado. Pero el resultado que la invasión creó empeoró enormemente la situación en aquel país y en la región. Movimientos fundamentalistas islamistas surgieron con gran fuerza, el ISIS entre ellos, que, junto con Al Qaeda, fueron extendiéndose en Irak y en los países vecinos.

El gobierno Aznar ayudó a tal invasión, y los ataques de Atocha fueron una consecuencia de ello. El Reino Unido, gobernado por el Sr. Toni Blair, también apoyó dicha invasión. Hace unas semanas, Blair, a la luz de los horrores que creó aquella invasión, aceptó que había sido un error. No así el Sr. Aznar, que previsiblemente, y con la rigidez y falta de comprensión de la realidad internacional que caracteriza a la derecha española, continuó aferrado a su visión del mundo. Hoy gobierna en España el mismo partido que la gobernaba en aquel momento histórico. Y hay el peligro de que el gobierno Rajoy actúe de la misma manera que actuó el gobernó Aznar.

¿Cómo está ahora respondiendo el gobierno francés a la masacre de París? Lo mismo que el gobierno Bush hizo en respuesta a la masacre del 11 de septiembre de 2001.

Cuando la invasión de Irak tuvo lugar, el gobierno francés no la apoyó. Creía, con razón, que era un gran error. El gobierno federal y el Congreso de EEUU respondieron a la falta de cooperación francesa con un gran enfado. Según el Congreso de EEUU, Francia -el aliado más antiguo de EEUU- los abandonaba, e incluso traicionaba. El plato de patatas fritas que servía el restaurante del Congreso, conocido como “french fries” (“patatas fritas francesas”) fue bautizado de nuevo como “liberty fries” (“patatas fritas por la libertad”). El resto es bien conocido. Un millón de muertos más tarde, los movimientos fundamentalistas islamistas se han ido expandiendo en toda el área. Y la situación ha empeorado claramente. Fue la invasión patrocinada por el trío Bush-Blair-Aznar la que creó las condiciones para que surgiera el Estado islámico. El Estado iraquí, liderado por el dictador Saddam Hussein, colapsó, iniciándose las luchas entre las distintas partes y componentes de Irak, percibiéndose el nuevo Ejército de Irak como un ejército –creado por las fuerzas ocupantes- carente de legitimidad, visto por amplios sectores de la población como un nuevo instrumento de represión interna. Fue en este contexto que aparecieron las fuerzas radicales fundamentalistas islámicas que establecieron el Califato o Estado Islámico.

Después de Irak surgió Libia, donde se destruyó el régimen dictatorial laico del General Gadafi. La novedad fue que esta vez Francia jugó un papel clave en el cambio del régimen de Libia, bombardeando aquel país, con miles y miles de muertos civiles. Los portavoces intelectuales del establishment político-mediático francés, tales como la voz más servil de tal establishment, el Sr. Bernard-Henri Lévy, presentó tal campaña militar como la “gran defensa de los derechos humanos que caracterizaba al Estado francés”, frases que fueron una copia mimética de lo que habían dicho las voces serviles de establishment político-mediático estadounidense para justificar la invasión de Irak. La única diferencia era que Bernard-Henri Lévy hablaba del Estado francés (heredero del imperio francés conocido por su brutalidad en África) y en el caso de Irak se referían al Estado federal estadounidense (cuyas intervenciones militares –excepto durante la II Guerra Mundial- se han caracterizado por la ayuda a dictaduras enormemente represivas). Por lo visto, ni Bernard-Henri Lévy ni las voces que apoyaron al Presidente Bush junior no se dieron cuenta de la enorme contradicción de presentarse como defensores de los derechos humanos cuando su mejor aliado en el Oriente Medio era Arabia Saudí, que es uno de los regímenes más opresivos y crueles existentes en aquella zona. Y es uno de los mayores financiadores de los extremistas fundamentalistas islamistas.

Como era de prever, la caída del dictador, el General Gadafi, creó un vacío de poder que lo ha llenado el extremismo fundamentalista islamista. Hoy Libia es una enorme fuente de yihadistas (véase mi artículo “¿Dónde está Bernard-Henri Lévy?”, Público, 27.11.2013). Y ahora Francia y EEUU están intentando hacer lo mismo con el régimen dictatorial laico en Siria dirigido por Asad. Y no hay duda de que ahora los bombardeos del gobierno francés sobre poblaciones musulmanas que se ha intensificado este fin de semana como respuesta a la masacre de París, además de aumentar el número de refugiados (ver mi artículo “Las causas del problema de los refugiados”, Público 09.11.15), aumentarán y expandirán el ISIS, creando mayor y mayor simpatía por tal organización entre las poblaciones musulmanas. En realidad, el ataque de los yihadistas tenía como objetivo crear una respuesta que haría escalar todavía más el conflicto, pues esta es precisamente la causa de su crecimiento. Y como era predecible, al Sr. Bernard-Henri Lévy le faltó tiempo para llamar a la guerra en nombre de los derechos humanos (Bernard-Henri Lévy, “La guerra, manual de instrucciones”, El País, 17.11.15). Ahora bien, sería un enorme error que España volviera a apoyar otra invasión, como antes apoyó la invasión de Irak y de Libia. Pero mucho me temo que el gobierno español lo hará. Y serán años de enormes tensiones, pues España está en un área muy próxima a varios de los centros del conflicto.

¿Cuáles son las causas reales del crecimiento del movimiento terrorista fundamentalista islamista?

La gran mayoría de países donde hay un conflicto bélico estaban regidos por sistemas casi feudales, como lo es hoy Arabia Saudí. En todos estos países surgieron movimientos laicos progresistas de distintas sensibilidades (que variaban desde socialistas hasta comunistas) que deseaban cambios profundos en estas sociedades. Cuando los regímenes feudales estaban cayendo, resultado de su presión, los gobiernos occidentales apoyaron, dentro de las fuerzas laicas, a las que frenaron el auge de los movimientos de izquierda, a los cuales reprimieron. El caso más claro fue el nacimiento del régimen de Saddam Hussein, que se estableció con el apoyo del gobierno del Reino Unido y de EEUU. En aquellos países en los que no pudieron parar a estos últimos movimientos progresistas reformistas, entonces apoyaron a los fundamentalistas religiosos, profundamente antireformistas, como fue el caso de Afganistán. Recordemos que Bin Laden había estado en la nómina de la CIA del gobierno federal de EEUU. Y en Siria, el gobierno federal de EEUU junto con el Reino Unido y Francia, ayudó en su día a los fundamentalistas religiosos en su lucha contra el dictador laico Asad, con el probable resultado que el colapso de tal régimen significaría la ruptura de Siria, con una enorme expansión del ISIS en aquel territorio.

Pero los yihadistas tienen su propia dinámica, con su fundamentalismo religioso que está hoy revolviéndose contra sus creadores. Lo que los gobiernos que se autodefinen como democráticos tenían que haber hecho era no intervenir a favor de las fuerzas más reaccionarias, que al impedir los cambios estructurales en aquellos países han perpetuado estructuras enormemente opresivas que están sojuzgando a sus pueblos y que generan la radicalidad bélica religiosa que los gobiernos occidentales apoyaron y que ahora se les vuelve en contra. Una guerra de clases se transformó deliberadamente (en un intento por parte de los fundamentalistas religiosos de los dos lados del conflicto) en una guerra de religiones que está recogiendo una enorme simpatía entre los grupos musulmanes discriminados en los países democráticos (de donde surgen terroristas), siendo Francia el caso más manifiesto. El sueño de la ultraderecha francesa, que puede en un día próximo gobernar Francia, y el sueño del ISIS, es que haya una guerra de religiones, culturas y civilizaciones, favoreciendo así el surgimiento del nazismo de nuevo en Europa. Y ahí están las raíces del problema, y que los bombardeos ayudarán a exacerbar y faciitar. Creerse que el problema del terrorismo se resolverá a base de bombardeos e intervenciones militares en Siria es tan absurdo como creerse que la invasión de Irak y los bombardeos de Libia resolverían los problemas del terrorismo fundamentalista islamista. En realidad, han ayudado a su extensión. Así de claro.

Están entre nosotros

22 septiembre, 2017

Fuente: http://www.infolibre.es

Publicada 27/09/2016 a las 06:00

Actualizada 26/09/2016 a las 21:12  
En una reunión de corresponsales extranjeros se hablaba del auge de la extrema derecha en Europa y de su expansión demagógica favorecida por la tentación xenófoba que late en el subsuelo, exacerbada con discursos populistas de miedo a la pérdida de la identidad cultural y secuestro de los puestos de trabajo por los llegados de fuera. Se maravillaban estos periodistas por la ausencia de esos movimientos en España. Ignoran que aquí no han resurgido porque siempre han estado, habitamos con ellos. En las instituciones. Nunca se fueron.

Cuando los aliados liberaron Europa del fascismo y el nazismo, hicieron una excepción con España porque sabían que Franco sería un colaborador indispensable, en un lugar de la máxima importancia estratégica, en la lucha contra el comunismo que llevó a cabo aquella Guerra Fría que ya se pergeñaba por parte del bloque occidental durante la Segunda Guerra Mundial. Franco también sabía que de su aproximación a las democracias occidentales dependía su supervivencia en el poder cuando la guerra ya estaba perdida y, desde la capitulación de Alemania, una vez desaparecido ese loco primo de “zumosol” que fue Hitler (quien, dicho sea de paso, siempre le despreció), se mantuvo en un perfil bajo, de disimulo, mostrando hacia el exterior su cara más inofensiva, siempre intentando cautivar a quien pudiera incluirle en las organizaciones internacionales que iban a regir el mundo.

Como dijo Aznar de Gadafi, Franco quedó como un extravagant friend, fuera de la ONU y del Plan Marshall, y ese aislamiento le permitió vivir su realidad dictatorial con total autonomía.

En Yalta, los líderes de las tres principales potencias aliadas: Churchill, Roosevelt y Stalin, acordaron que al finalizar la guerra los países liberados de Europa decidirían libremente, con elecciones democráticas, su propio destino. Como España no fue liberada, los compromisos de este tratado no le afectaron. La cosa quedó en que Franco siguiera calladito en su rincón si dar guerra. Lo que pasara aquí dentro sería un problema de los españoles. Nos abandonaron a nuestra suerte. Mala, por cierto.

No sería hasta quince años más tarde cuando se formalizarían las relaciones de cooperación entre España y EEUU con el acuerdo para la implantación de bases militares americanas en nuestro territorio, que le valió la entrada en la ONU al comprar con ese pacto todas las reticencias que un régimen dictatorial suponía para que España fuera incluida como miembro de esa organización. La visita, unos años después, de Eisenhower a España legitimó la dictadura como el régimen político que nos gobernaría hasta la muerte de Franco en 1975.

Tras su muerte, la Transición constituyó un periodo de reforma que se encargó de que los altos cargos de las diferentes instituciones que gobernaron este país durante 35 años, tanto de la política, como de la Policía, el Ejército y la Justicia, tuvieran cabida en la democracia. Muchos de estos funcionarios que ostentaban puestos de responsabilidad durante la dictadura se reciclaron en diferentes partidos ya en la democracia, sobre todo en Alianza Popular, formada por siete ministros de Franco, con Fraga a la cabeza, y otros más moderados en UCD (Unión de Centro Democrático), partido presidido por Adolfo Suárez, que había sido ministro secretario general del Movimiento, la cartera con mayor carga política de aquellos gobiernos de Franco, y que aglutinando infinidad de formaciones de diferentes tendencias de la derecha y el centro, supo representar como nadie la metamorfosis del cambio entre sistemas. Él pasó de la dictadura a la democracia. Ganó las dos primeras elecciones generales, demostración empírica de que la sociología que había creado el franquismo apostaba por una moderna continuidad, no quería cambio. Querían esto sin perder lo otro.

Esa amalgama de fuerzas que se integró a la perfección en la democracia continuó su aventura, salvo exabruptos nostálgicos irredentos, bajo un manto de armonía y disimulo que aparentó terminar con aquella España de los vencedores que exigieron una rendición incondicional para llevar adelante una paz a sangre y fuego. Del mismo modo que en la Alemania de la posguerra todo el mundo afirmaba que nadie sabía lo que estaba pasando en su país durante los años del nazismo, aquí no quedó ni un solo español adicto al régimen. Como san Pedro, todos negaron tres veces antes de que cantara el gallo que daba el pistoletazo de salida para las elecciones. Corrían tiempos nuevos. España se convirtió en el único país del mundo que carecía de una derecha política. El espectro iba desde la extrema izquierda al centro. Hasta ahí. Más allá sólo quedaba la caverna que festejaba los aniversarios pertinentes en el Valle de los Caídos, monumento faraónico que Franco construyó para que la posteridad no olvidara su Santa Cruzada, y del que los portadores de la llama de la España verdadera hicieron su reducto festivo, su particular “fachódromo”.

Nunca más se supo de los millones de españoles que abarrotaban la Plaza de Oriente de Madrid durante las apariciones públicas del dictador, ni de los que formaban la infinita cola para darle el último adiós al sátrapa de El Ferrol. Con Franco murieron, por lo visto, aquellos millones de españoles.

Así corrió el tiempo entre la euforia del derribo de los Pirineos, que era nuestro particular muro de Berlín, y la alegría de la incorporación a Europa, hasta que José María Aznar abrió la caja de los truenos y recuperó para esa España el orgullo de ser de derechas, que aquí es tanto como ser de aquello. Como decía Fraga, también con orgullo: “Nunca debemos olvidar de dónde venimos”. Ser de derechas en España es recuperar el mundo de los vencedores que no se dejan quitar un busto, un monumento a uno de los suyos, y tampoco desenterrar a los vencidos, a los asesinados en las cunetas, en las tapias de los cementerios y en los bosques para llevarlos junto a los suyos o darles sepultura como dios manda. Como a perros los mataron, como perros deben seguir. Y la Iglesia callada, como entonces.

Saca pecho Fernández Díaz, ese ministro que tiene una policía política a su servicio, como en los buenos tiempos, para difamar y buscar averías a sus rivales, que luego airean los medios de comunicación afines a los que pagan bien con la propaganda institucional, da la cara el ministro, decía, con motivo de la solicitud de traslado de los restos del general Mola por parte del Ayuntamiento de Pamplona que quiere que se los lleven a otro sitio, y suelta por esa boquita: “Algunos pretenden ganar la guerra cuarenta años después…”.

Entiende el señor ministro que son vencidos los que tal cosa pretenden. Y de sus palabras también se desprende que él se sitúa en el bando de los vencedores, aquellos que acabaron con la democracia y el orden constitucional a tiros tras fracasar el golpe de Estado de 1936.

Triste que tengamos un ministro todavía, ochenta años después, que reivindique aquellas salvajadas en lugar de encargarse, en cumplimiento de la ley que representa, debo entender que muy a su pesar, de limpiar de nuestro suelo, que no de nuestra memoria, esos monumentos y reliquias que dan gloria al fascismo. Alegan que eliminar los restos de aquella tiranía es atentar contra la Historia. Nunca han tenido vergüenza cuando se trata de salir en defensa de aquel fascismo al que dicen no haber servido ni representar. Les mueve una cuestión científica, intelectual. Los criminales, dicen, deben tener su espacio en nuestras ciudades, como lo tienen los huesos encontrados en Atapuerca. Forman parte de nuestra historia. Eso sí, cuando se denuncian atropellos, violaciones o crímenes, nos salimos del campo de la historia para pasar a remover el pasado, dividir a los españoles y pretender ganar una guerra que perdieron los demócratas.

También sale, cómo no, Esperanza Aguirre a echar gasolina en la trifulca que montan los legionarios intentando evitar que le quiten la calle a Millán Astray, fundador de la Legión, para sustituirla por otra llamada Avenida de la Inteligencia. Ella siempre se mueve por nobles ideales. Alega la defensora de esta causa, también la representación de su partido en el Ayuntamiento de Madrid, que Millán Astray no debe perder su calle porque hizo mucha obra social. Y pone algunos ejemplos. Yo le voy a recordar que Hitler hizo mucha más obra social que Millán Astray, para que le dé una vuelta al tema. A lo mejor habría que sustituir el nombre del general español por el del genocida alemán, si de obra social se trata. Hay que recordarle que no le quitan el nombre de la calle por haber fundado la Legión, ni por las virtudes que pudo tener, sino por su colaboración con el régimen franquista.

Les molesta que desaparezcan los vestigios de aquella España, tienen motivos, no los dicen. Nos toman por idiotas.

La sorpresa de los observadores internacionales ante la falta del resurgimiento de estos movimientos xenófobos, populistas, de extrema derecha, no debería ser tal. Como los marcianos, esa gente está entre nosotros. Por todas partes. Siempre estuvieron, nunca nos dejaron. Así nos luce el pelo.

Si los quieres ver, sólo tienes que quitar el nombre de una calle a un artífice de la dictadura. Aparecen como las moscas en torno a la miel, o a cualquier otra sustancia pestilente que, a usted, querido lector, le sugiera esta cuestión.

Qué hartura de fascismo. Ochenta años después.

¿El Estado de Bienestar es insostenible porque “resulta imposible mantenerlo”?

3 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Las palabras que encabezan este artículo son textuales. Las dijo en abril de 2009 el ex presidente José María Aznar (Aznar cree insostenible el actual Estado del bienestar) y las ha vuelto a repetir en nuevas ocasiones, más o menos de la misma forma que los demás responsables de las políticas económicas que se han aplicado en los últimos años. Y, como ha ocurrido con otros mitos y mentiras, a fuerza de repetirse se ha conseguido que la gente termine creyéndose esa idea y que acepte las medidas que recortan sus derechos y los bienes públicos a los que venía accediendo. Pero ¿qué hay de verdad en esa afirmación? ¿Es cierto que los gastos públicos destinados a garantizar bienestar social son tan elevados y necesitan una financiación tan exagerada que resulta “imposible mantenerlos”?

A mi juicio, tanto si contemplamos el caso español como el de otros países avanzados, se puede concluir fácilmente que lo que dicen Aznar y otros políticos o economistas de su misma orientación es el resultado de sus preferencias ideológicas y contrario a la realidad que muestran los números.

En primer lugar, habría que explicar por qué en otros países se puede mantener sin demasiados problemas un porcentaje de gasto social sobre el PIB más elevado que el español y en nuestro país no. Es más, lo que habría que considerar es que nuestro gasto social más reducido es una rémora a la hora de generar más ingresos y actividad económica. Es decir, que conviene ponerlo a la altura de los demás, en lugar de reducirlo, si queremos que nuestra economía funcione mejor.

Increíblemente, los economistas y políticos neoliberales que atacan el gasto social y al Estado de Bienestar lo hacen considerando que es un gasto perdido, una especie de dispendio que se desperdicia en la propia barriga del Estado y que, por tanto, no tiene utilidad ninguna. Digo que resulta increíble que se diga eso porque resulta obvio que cada euro de gasto que realiza el Estado en sanidad, educación, pensiones…, o en cualquier otro concepto, se convierte (más o menos inmediatamente y en mayor o menor proporción) en un euro de ingreso del sector privado. El gasto público lo reciben empleados públicos que se lo gastan en consumo de bienes y servicios, o empresas que igualmente lo incorporan a la actividad económica invirtiendo y gastando a su vez, o rentistas que adquieran deuda pública (otra cosa es, como señalaré después que se tenga que gastar en intereses o que salga de nuestra economía).

Yo no defiendo que el Estado gaste por gastar, sino que se evalúe con el máximo rigor la conveniencia social del gasto público y su forma de realizarse. Pero eso es una cosa y otra creer a los economistas liberales cuando, para rechazar al Estado por preferencias ideológicas, se inventan el mito de que el gasto público no ayuda a la economía privada o a la actividad económica en general.

La realidad es que el gasto social y público en general tiene dos grandes ventajas. La primera, que cuando se realiza puede generar un incremento final en la renta mucho mayor. Es lo que los economistas llamamos el “efecto multiplicador” del gasto público (parecido al que tienen la inversión o las exportaciones) y que algunos economistas anarquista-liberales incluso se empeñan en negar con tal de justificar sus preferencias ideológicas. Es cierto que puede ser mayor o menor, o incluso anularse en determinadas circunstancias, pero, como las meigas, haberlo, háylo. Como explico en mi libro Economía para no dejarse engañar por los economistas, organismos tan conservadores como el Fondo Monetario Internacional no solo confirman su existencia, sino que han tenido que reconocer que es más grande de lo que se creía. El gasto público no llena la barriga del Estado, sino el bolsillo del sector privado, como saben muy bien los grandes promotores, constructores y banqueros españoles, sobre todo, pero también la inmensa mayoría de los empresarios que pueden vender sus productos gracias a que hay quienes reciben ingresos, por una vía u otra, del Estado.

La segunda gran ventaja del gasto social (y público en general) es que se puede financiar sin coste alguno por el banco central puesto que el dinero que presta se crea de la nada. Es evidente que eso hay que hacerlo garantizando siempre que la demanda que se crea tenga oferta suficiente para que no suban los precios, pero significa que el gasto social puede utilizarse sin problemas para activar la economía cuando el sector privado no consigue hacerlo.

Y esta ventaja del gasto social lleva directamente a descubrir otra de las grandes mentiras de los políticos y economistas neoliberales sobre su sostenibilidad. La que afirma que es el causante de los déficits y de la abultada deuda pública.

La oficina de estadística europea Eurostat acaba de publicar los últimos datos de deuda pública e intereses de España y del resto de países europeos y son bastante claros al respecto.

De 1995 a 2016, la deuda pública española ha aumentado en 811.349 millones de dólares (de 295.604 millones a 1,106 billones de euros) y en ese periodo España ha pagado 509.730 millones de euros en intereses. Es decir, que 62 de cada 100 euros del incremento que ha tenido la deuda pública española corresponden a intereses. Dicho de otra manera, eso significa que si nuestra deuda pública es tan elevada no es porque el gasto social o el público en general hayan sido muy grandes sino porque se renunció a que lo financiara el banco central, que puede hacerlo sin intereses. Es fácil deducir que si eso hubiera ocurrido, si el Estado español hubiera sido financiado en las mismas condiciones en que el Banco Central Europeo financia actualmente a la banca privada, la deuda pública española no sería superior al 100% del PIB sino que ni siquiera pasaría de la mitad.

Los economistas y políticos liberales enseguida me replicarían diciendo que estoy pidiendo que el banco central financie sin límite al Estado para que derroche. Pero no es eso lo que estoy planteando: he afirmado que soy partidario de que el gasto público sea eficiente y lo más austero posible, no ilimitado, y que se realice sin despilfarro y sin corrupción. Y lo cierto es que la deuda pública y, por tanto, el gasto público serían mucho más bajos si el banco central financiara correctamente a los Estados. Por el contrario, es la política neoliberal que concede a la banca privada el beneficio de financiar con dinero que crea de la nada y que genera artificialmente escasez de ingresos lo que aumenta la deuda, como mostré en mi anterior artículo ¿Quiénes son los adictos a la deuda?, publicado en este mismo diario.

Otra falsedad sobre el Estado de Bienestar consiste en afirmar que se benefician unos de él y lo pagan otros, de modo que genera un efecto de inequidad que, entre otras cosas, limita la libertad individual.

Dejaré a un lado el debate sobre la redistribución de ingresos que efectivamente genera el gasto social porque es una cuestión moral y sobre la que solo caben decisiones políticas que dependen de nuestras preferencias y no del análisis económico.

Pero sí hay que subrayar que se ha podido demostrar que los beneficiarios de los gastos del Estado de Bienestar contribuyen mediante sus impuestos a financiarlo incluso en mayor medida de lo que reciben. Los investigadores Anwar Shaikh y Ahmet Tonak han comprobado, para varios periodos de la economía estadounidense y de otros países, que el valor neto de las transferencias (es decir, el que queda una vez que se deducen los impuestos que pagan sus beneficiarios) ha sido negativo durante la mayoría de los años que han estudiado.

Finalmente, la mentira que hay detrás de los argumentos de Aznar y demás políticos neoliberales se demuestra si tomamos en cuenta los recursos con que se podría disponer para financiar el Estado de Bienestar. Valga un sencillo razonamiento.

El gasto que realizan anualmente todos los gobiernos del planeta es de unos 20 billones de dólares anuales.

Según el Banco de Pagos Internacionales, el volumen total de transacciones financieras en todo el mundo fue de unos 9.765 billones de dólares en 2015 (estoy hablando de millones de millones).

Por tanto, todo el gasto público mundial (no solo el destinado al bienestar) se podría financiar haciendo desaparecer TODOS  LOS IMPUESTOS QUE SE PAGAN EN EL MUNDO (este es el momento en que los economistas liberales deberían levantarse al unísono para hacer la ola a los economistas que hacemos esta propuesta) y estableciendo solo y simplemente una minúscula tasa de 20 céntimos por cada 100 dólares de transacción financiera. Ni un impuesto más.

Sé que el ejemplo es algo burdo porque me consta que las transacciones son complejas y que una medida de esta naturaleza requeriría medios y voluntad política hoy día inexistentes. Pero sirve para lo esencial, esto es, para demostrar que el problema básico al que se enfrenta el mantenimiento, no solo del Estado de Bienestar existente sino el de uno muchísimo más avanzado, no es la falta de recursos. Como también podría llegarse a la misma conclusión sobre la financiación del Estado de Bienestar en España: se podría financiar sin dificultad simplemente logrando que todos españoles y todas las empresas contribuyeran al fisco tal y como se establece en la Constitución española, de acuerdo con su capacidad económica y bajo los principios de igualdad y progresividad.

No hay falta de recursos, hay miseria de voluntades y una ideología anarco-capitalista con suficiente poder imponerse a base de mitos y falsedades.

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Aquí puedes leer el anterior artículo de Juan Torres de la serie Desvelando mentiras, mitos y medias verdades económicas: ” ¿Quiénes son los adictos a la deuda?“.

Suárez abrió la puerta a Fidel, con González compartió puros, con Fraga jugó al dominó y Aznar intentó derrotarlo

25 diciembre, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

Las relaciones entre Fidel Castro y los presidentes españoles fueron desiguales, pero las principales tensiones llegaron con Aznar en Moncloa

Castro demostró buena sintonía con Felipe González, a quien condecoró en 1986, y con Manuel Fraga, por las raíces gallegas de la familia del líder cubano

VIAJE FIDEL CASTRO ESPAÑA Láncara 28-7-92.- El presidente de Cuba, Fidel Castro (c) y el presidente de la Xunta Manuel Fraga (d), durante la partida de dominó que jugaron en el municipio de Láncara de donde proviene la familia del lider cubano.
Fidel Castro y el entonces presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, durante la partida de dominó que jugaron en el municipio de Láncara de donde proviene la familia de Castro, en julio de 1992. EFE/LAVANDEIRA JR.

Fue el primer jefe de gobierno europeo que visitó Cuba en viaje oficial.
En 1978, Adolfo Suárez viajó a La Habana invitado por Fidel Castro, y un año después España participó como observadora en la sexta cumbre de países no alineados celebrada en La Habana en 1979.

Standing attention during the playing of the national anthems in Havana, Cuba on Saturday, Sept. 9, 1978 are (L to R) Cuba?s President Fidel Castro, Spain?s President Adolfo Suarez and Minister of the Cuban armed forces Raul Castro. Suarez arrived in Cuba for a two day state visit.
Suárez y los hermanos Castro, en el aeropuerto de La Habana, en 1978. AP PHOTO AUTOR / FOTOGRAFO : CHARLIE TASNADI COPYRIGTH : ©RADIALPRESS

Estos gestos se interpretaron entonces como un intento de Adolfo Suárez de intentar dar un perfil propio a la recién reinstaurada democracia española en el ámbito internacional. El historiador Charles Powell, en España en democracia, apunta una interpretación más personal de Suárez para estos gestos, no sólo con Cuba, sino con la invitación oficial a Madrid a Yasser Arafat en un momento en el que medio mundo aún lo consideraba un terrorista peligroso. “No cabe subestimar el placer personal que le producía la posibilidad de mostrarse audaz y transgresor en cuestiones remotas y relativamente poco importantes para los intereses inmediatos del Estado español”, escribe Powell.

Sea como fuere, por ambición personal, por la búsqueda de un lugar en el mundo o por la apuesta por una tercera vía en medio de la Guerra Fría, lo cierto es que en 1978 Suárez se convirtió en el primer jefe de Gobierno europeo que realizó una visita oficial a la Cuba de Castro.
La relación con Felipe González fue distinta. Tampoco fue igual durante los 14 años que pasó González en Moncloa.
Los primeros años estuvieron marcados por una sintonía que hincaba sus raíces en la simpatía ideológica que se profesaban, aunque poco tenían que ver el castrismo y el felipismo. En todo caso, hasta tal punto llegó el interés inicial de todas las partes, que en febrero de 1984, apenas año y medio después de llegar González a Moncloa, recibió a Fidel Castro y al sandinista Daniel Ortega, que llegaron a Madrid en escala técnica, procedentes de Moscú donde habían asistido a las exequias de Yuri Andropov, expresidente soviético.

Dos años después, en noviembre de 1986, González realizó un viaje oficial de varios días a Cuba, donde Castro le impuso la orden de José Martí, una de las principales condecoraciones cubanas, en una ceremonia que tuvo lugar en el Palacio de la Revolución.

LA HABANA 14-11-1986.- FELIPE GONZALEZ ES RECIBIDO POR FIDEL CASTRO EN SU VIAJE OFICIAL A CUBA.
Felipe González, recibido por Fidel Castro en 1986. EFE/MANUEL P. BARRIOPEDRO

La buena sintonía entre ambos dignatarios, que compartían su afición por los puros, se prolongó hasta la salida de González de Moncloa.

La llegada de José María Aznar supuso un punto de inflexión. Pero no sólo por las relaciones de Castro con Suárez y González. Sino con el ex ministro de Franco, presidente de honor del Partido Popular y entonces presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga.

Castro tenía raíces gallegas –su padre nació en Galicia–, y Fraga mucho afán de protagonismo y familiares que habían vivido en Cuba. Y dos dirigentes políticos antagónicos trazaron una relación singular que se concretó en un viaje de Castro a Galicia en 1992, cuando visitó el pueblo de sus antepasados (Láncara), plasmado posteriormente en un documental, ‘Fraga y Fidel, sin embargo’.

¿Consecuencias políticas de la relación Castro-Fraga? Que el expresidente cubano excarceló en aquellas fechas por mediación de Fraga a una veintena de presos acusados de delitos “contra la seguridad del Estado”.

Pero con Aznar todo fue diferente. Hasta el punto de que en los últimos meses de la legislatura del líder del PP se celebraron manifestaciones en la Embajada española en La Habana, encabezadas por el propio Castro, contra el presidente español. ¿Los motivos? La beligerancia de los populares hacia Castro, muy aplaudida primero por la administración Clinton y más aún por la posterior administración Bush, que llevó a la Unión Europea a adoptar una posición común contra Cuba de dureza, aunque no tanta como pretendía Aznar.

Esa misma posición de dureza contra Cuba la trasladó Aznar al ámbito latinoamericano, como ocurrió en la Cumbre de 2000, en torno a una resolución contra el terrorismo.

Tres años después, en 2003, Castro participaba en una manifestación contra la legación española en La Habana con pancartas en las que se calificaba a Aznar de nazi por su política de oposición frontal al Gobierno de Castro y su estrechas relaciones con los opositores, tanto internos como los residentes en Miami.

MANIFESTACION CUBA:MIA18 - 12/06/03- MANIFESTACION CUBA - LA HABANA - Encabezados por el presidente de Cuba Fidel Castro, miles de personas marcharon hoy frente a la embajada de España en la Habana, con motivo de la convocatoria del gobierno cubano a más de un millón de habaneros ante las sedes diplomáticas de España e Italia, considerados principales responsables de la "retrógrada" declaración de la Unión Europea sobre la isla. Los manifestantes agitaron banderas cubanas y gritaron consignas contra José María Aznar y Silvio Berlusconi, jefes del Gobierno español e italiano, respectivamente.
Encabezados por el presidente de Cuba Fidel Castro, miles de personas marcharon en junio de 2003 frente a la embajada de España en la Habana, con motivo de la convocatoria del gobierno cubano a más de un millón de habaneros ante las sedes diplomáticas de España e Italia, considerados principales responsables de la “retrógrada” declaración de la Unión Europea sobre la isla. Los manifestantes agitaron banderas cubanas y gritaron consignas contra José María Aznar y Silvio Berlusconi, jefes del Gobierno español e italiano, respectivamente. ALEJANDRO ERNESTO/NOTIMEX VÍA EFE-UGI/PAG.

“A la política viene el que no vale para otra cosa o el que viene a forrarse”

14 octubre, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

José María García fue en su tiempo uno de los periodistas más conocidos y temidos del oficio. Ahora, años después de superar un cáncer, reconoce errores y presume de reconciliaciones

“Me había retirado en 2002 porque tuve la mala suerte de que se cruzara en mi camino el mayor dictador que he conocido después de Franco (Aznar): un prepotente, un pobre hombre”

“A un rey hay que respetarle y exigirle. Aquí se le ha respetado poco, no se le ha exigido nada y se le ha abrazado constantemente”

“Me encantó el 15M. Toda mi vida he luchado contra molinos de viento. Me gustó su rebeldía”

José María García. MARTA JARA

Entrevistar a José María García (Madrid, 1943) no resulta fácil: es un hombre que despierta filias y fobias, y el entrevistador ha transitado ida y vuelta por ambas varias veces. Devoré el libro Buenas noches y saludos cordiales (Roca Editorial) del periodista Vicente Ferrer Molina porque es, de alguna manera, el retrato de la época que me tocó vivir: una España que salía de la dictadura y exploraba la democracia.

El entrevistador se enfrenta a otra dificultad: García fuma puros sin descanso y si no puede mantener uno encendido se corre el riesgo de que la entrevista sea corta. Después de tantos temores, tras encontrar un lugar sin público al que humear, mantuvo apagado su puro casi todo el tiempo. Admite que la enfermedad, el cáncer, le modificó la forma de ver la vida. Reconoce errores y presume de reconciliaciones, algunas tan sonadas como la de José Ramón de la Morena, con quien se las tuvo tiesas en un cruce de insultos y descalificaciones que duró años.

Pese a su amabilidad no ha cambiado en lo esencial: reparte estopa a diestra y siniestra acudiendo con frecuencia a sus palabras de referencia, con las que creó un universo propio y la complicidad con sus oyentes: correveidiles, chiquilicuatres, abrazafarolas, chupópteros. Su voz es inconfundible.

En los tiempos de Radio España, en sus comienzos, el fundador de la editorial Planeta, José Manuel Lara, le recomendó cambiarse el apellido porque con García solo no iba a llegar a nada. Se equivocó: aún hoy, después de 13 años alejado del micrófono, si dices, “voy a ver a García”, la gente sabe a quién te refieres. Más allá de sus formas, lo que nadie le puede discutir es que revolucionó la forma de hacer y decir en la radio deportiva.

¿Se arrepiente de algún exceso, algún enfrentamiento, alguna enemistad?

Me arrepiento de varios. No he hecho daño intencionadamente a nadie, pero en la crítica siempre hay algún damnificado. Llamar a alguien abrazafarolas está al alcance de cualquiera, pero lo que no está al alcance de cualquiera son los dos años de investigación que hay detrás para poder decirlo. Los periodistas que nos creemos el culo del mundo no tenemos ningún poder. Estuve diez años llamándole Pablo, Pablito, Pablete a Pablo Porta [presidente de Federación Española de Fútbol] por sus desmanes. Cada vez que salía de su casa, los chicos del colegio de enfrente le gritaban “Pablo, Pablito, Pablete”, pero seguía en el cargo de presidente. Hasta que llegó un ministro de Cultura y Deporte [Javier Solana] que se lo cargó con un Real Decreto injusto, chapucero y mezquino.

Me llama la atención esta frase, que es suya: “Mi gran obsesión ha sido llegar el primero, la vida es otra cosa”.

Sí, estaba equivocado: mantenía una lucha titánica y exigía a mis colaboradores. Una cosa es la exclusiva, que hay que perseguir, el scoop por encima de todo si eres periodista de raza y de sangre -que ahora ya no hay, o es la excepción que confirma la regla- y otra la obsesión por entrevistar el primero. ¡Coño! Estaba absolutamente equivocado: ¡qué más da ser el primero o el segundo! Lo importante es ser el que le hace la mejor entrevista, el que consigue sacar al entrevistado lo que no le ha dicho a los demás. De todas formas, mi vida cambia radicalmente en 2005 con el cáncer. Me había retirado en 2002 porque tuve la mala suerte de que se cruzara en mi camino el mayor dictador que he conocido después de Franco: un prepotente, un pobre hombre.

¿Aznar?

Sí, José María Aznar. Me retiro en 2002 y en 2005 me dicen que tengo cáncer, un linfoma. Empezaron la lucha conmigo algunos que se han quedado en el camino, como Paquito Fernández Ochoa. Soy un superviviente, un privilegiado. A partir del 2006, cuando estoy más o menos curado, empiezo a ver siempre el vaso medio lleno. Hace unos dos años me llamó José Ramón de la Morena [director de El Larguero]. ¡Las guerras que he tenido con él! Me dice: “¿Comemos?”. Respondo: “Mañana mismo”. Ahora tengo una buena relación con De la Morena y nos damos cuenta de los errores que hemos cometido los dos. Hace unos días se cumplieron 15 años de la muerte de Antonio Asensio. Le hicieron un funeral en la iglesia vieja de La Moraleja. El cura, un tío joven, empezó así: “Como decía Di Stefano, cortita y al pie”. Eran las 19.30 y a las 20 había fútbol, es decir, vamos a despachar esto rápido. Luego, en la homilía dijo algo que me gustó. Al final fui a hablar con él y le dije: “Me voy a apropiar de tu frase pero sin pagar derechos de autor”. La frase decía “tal y como está la vida hay que sumar amores, restar rencores y dividir rencillas”. Precioso.

En el tanatorio, tras la muerte de Jesús Hermida, dijo: “Vengo a despedir al amigo, no al maestro de periodistas que nunca fue; ni ha practicado el oficio ni le gustaba”. ¿Nunca se muerde la lengua?

No. Me acaba de pasar lo mismo con Cruyff. Me molesta muchísimo que en vida saquemos los defectos de una persona y cuando se muere es el mejor. Medio Barcelona -compañeros, entrenadores, etc.- me lo pusieron a parir en su día: pesetero, interesado… Se muere y es Dios. He querido a Hermida, fui un entrañable amigo de Hermida, pero le conocía.

Acabó en deportes por casualidad.

Hice deporte por accidente. No me gustaba ni practicarlo. Realicé una primera entrevista en las Cortes españolas [Congreso de los Diputados], que es el recinto que acoge más vagos por metro cuadrado, antes y ahora, a un tipo del tercio de cabezas de familia al que Galerías Preciados le había pagado su candidatura. Estoy hablando de los años… El caso es que había cambiado a su santa de 40 por dos de 20, lo cual puede estar bien pero no era el ejemplo. Le hice una entrevista de 17 preguntas que apareció publicada al día siguiente en el diario ‘Pueblo’. El que respondía era un genio; el que preguntaba, o sea, yo, un gilipollas. La censura se había comido la entrevista. La peor de las censuras que es la autocensura. Dije, primera y última.

Hablé con Jesús de la Serna, que me dijo: “El periodismo que quieres hacer tiene que ser municipal (porque entonces los alcaldes ya eran leña al mono) o deportes”. El Ayuntamiento era un poco aburrido, por eso elegí deportes. Cuando fui a los Juegos Olímpicos de México con ‘Pueblo’ [en 1968], me di cuenta enseguida de que la historia estaba en las protestas de los estudiantes contra el PRI, por lo que la Olimpiada pasó a un segundo plano.

Estuvo en la plaza de las Tres Culturas en la noche de la matanza de los estudiantes.

Sí. A unos Juegos van hoy 12.000 periodistas; entonces iban 3.000, pero también era el epicentro mundial. Los estudiantes se dieron cuenta de esto. Me entero y llamo a Emilio Romero, que ha sido un superdirector, y le digo: “No voy a la Villa Olímpica, me quedo en el hotel María Isabel porque esto va a estallar”. Ahí conocí a Oriana Fallaci, que después resultó herida. Conseguí tres o cuatro exclusivas mundiales porque la agencia EFE retrasaba las comunicaciones 15 minutos. Luego estuvieron la noche del 23F y las huelgas de Iberia. He sido informador deportivo durante 40 años por accidente. Claro puedes decirme, por accidente no, porque si te sale de los cojones estás dos años y te vas. ¿Dónde era rentable a las empresas? En el deporte. Si lo dejo y paso a otra cosa podía ser rentable o podía darme una hostia.

¿Cómo cree que le recordarán? ¿Como maestro de periodistas?

Cuando voy ahora a una redacción siento el cariño, el respeto; se levantan, hola maestro, y yo les digo que no me considero maestro. Es verdad que he innovado, toda mi vida he luchado por la innovación. Pero si veo lo que están haciendo los chicos que se han quedado, tengo que decirles que he sido un desastre como maestro.

Usted era un reportero cabrón.

Sí.

De los que hacían putadas para conseguir la exclusiva.

Sí, sí, sí.

Putadas a sus propios compañeros. No daba un teléfono a nadie…

Absolutamente cabrón.

Unos periodistas investigan bien y escriben mal; otros escriben bien pero investigan mal.

Sí, es verdad. Un día Emilio Romero decidió poner a Hermida, que era muy joven, en la última página de ‘Pueblo’. Se llamaba Match Hermida. A los 15 días se dio cuenta de que no funcionaba porque Hermida no veía ni una noticia. Estaba Manolo Alcalá, que era… La idea genial de Emilio fue poner a Alcalá a buscar las noticias para que se las contara a Hermida, y este las escribiera. Cuando digo que Hermida no era periodista, no lo digo gratuitamente.

José María García en una entrevista en la COPE al entonces presidente del Atlético de Madrid Jesús Gil en el 2000.

José María García en una entrevista en la COPE al entonces presidente del Atlético de Madrid Jesús Gil en el 2000. BARRENECHEA / EFE

En el libro se cuenta que una vez entró en el despacho de Pedro J. Ramírez y dijo: “Tú siempre me has apoyado pero nunca me has querido”. ¿Necesita tanto sentirse querido?

Para mí es fundamental. No puedo trabajar si no siento cariño a mi lado, si no trabajo en equipo, si no hay unión. En 2002 monto el invento mediático de Telefónica con Juan Villalonga, luego Aznar me dice que no firme con Villalonga que lo tiene que echar, y le digo: “Yo voy a firmar con Telefónica, no con Villalonga”. Fracasé estrepitosamente por una sencilla razón: intenté que todos los medios de Telefónica, que eran Vía Digital, Onda Cero y Antena 3, se pusieran la camiseta de Telefónica. Cuando había una rueda de prensa, el cámara de Vía Digital no sacaba el micrófono de Onda Cero, sacaba el de la SER o la COPE. ¿Por qué? Porque estaba jodido porque veía que el otro ganaba más. Este país es así.

Varios de sus excolaboradores aseguran que era muy duro con sus equipos.

Muy duro pero…

Muy exigente y no aceptaba la más mínima discrepancia.

Porque mis chicos ganaban el triple que cualquier otro reportero.

Cuando era reportero en Pueblo no hacía caso a sus jefes, se saltaba las órdenes.

Pero no, no… A mis jefes les hacía caso.

Con Miguel Ors tuvo sus más y sus menos y era su jefe.

Miguel Ors es ahora un superseñor. Se ha portado de maravilla, pero en aquel momento yo veía que el periodismo era otra cosa.

Pero acababa de entrar en Pueblo.

Pero que es que el periodismo era otra cosa. Veía a otro redactor, no digo el nombre pero ya se ha muerto, que no hacía periodismo, hacía relaciones públicas. Acababa de llegar y todos éramos reporteros de calle. La primera incongruencia que vi en Pueblo fue el nombramiento de Juan Luis Cebrián como redactor jefe. ¿Por qué? ¿Porque su papá estaba en la novena planta y era jefe del sindicato vertical? Pero ¡qué cojones! Si este tío no sabe hacer ni la o con un canuto. Un día me enfrenté abiertamente: vamos a ver, coño, ¿cómo puedes decir algo si no has hecho un reportaje en tu puta vida? Eso no es ser rebelde, eso es ser lógico.

¿Le ha gustado el libro que ha escrito Vicente Ferrer Molina sobre usted?

No.

¿Miente, cuenta algo que no sea cierto?

No. El libro empieza con un prólogo de Pedro J. excesivamente elogioso. Pedro J., un tipo absolutamente amoral, es para mí el mejor periodista. Desde que muere Jesús de Polanco hay dos empresarios: Cebrián y Pedro J. Ramírez. Cebrián es un mediocre periodista y un desastre como empresario. Pedro J. es un grandísimo periodista, el mejor posiblemente de los últimos 25 años, y un desastre como empresario. El País, bueno Prisa, ha llegado a deber más de 3.500 millones de euros. Unidad Editorial, más de 1.500. Siempre he tenido esa lucha con Pedro J. Un día me pidieron un favor: querían relanzar… Él me dijo en directo que era su amigo. Le respondí, ”Pedro, tú no eres amigo mío. El único amigo que tiene Pedro es J. Y el único amigo que tiene J. es Pedro. Eres amoral, no quieres a la gente, solo te quieres a ti mismo”.

Su cuñado Alfredo Fraile dice que usted no defendía la verdad, sino su verdad. En el libro afirma que ha creído estar en posesión de la verdad en más ocasiones de las que debía.

Es posible, pero nunca he creído que alguien esté en posesión de la verdad absoluta. Lo que defendía era mi verdad, algunas veces equivocadamente. Uno de los grandes genios que he conocido en el mundo del deporte se llamaba Luis Aragonés. Tenía una frase mágica: “El penalti solo lo falla el que lo tira”. Aquí, lo mismo: si no haces nada, no te equivocas. Es muy raro que [Mariano] Rajoy, que es el eterno equivocado, se equivoque porque no hace nada.

La verdad es algo demasiado pomposo.

La verdad es muy difícil. ¿Quién está en poder de la verdad absoluta? Yo soy católico y tú eres ateo, ¿quién está en poder de la verdad absoluta? Para ti, tú; para mí, yo.

Me ha dado alegría descubrir que es del Real Madrid.

Sí, lo soy.

Pues lo disimuló; le arreaba bien y no solo a los presidentes, también a los jugadores.

Ese es el mérito durante 40 años. A mí me han quemado en el estadio Bernabéu [un muñeco que imitaba a García]. Me llevé un disgusto porque estaba mi hijo que con 20 años se fue llorando del campo. Tengo la satisfacción de que vinieron a decirme que el presidente había pagado a los Ultrasur un millón de pesetas. En el Nou Camp me declararon persona non grata. Han metido lecheras [los coches de la policía se llamaban así porque eran blancos] en el centro del campo para sacarme. El día que escribí mi primera línea en el diario ‘Pueblo’ dejé de ser socio. Podría recuperarlo, pero no me gusta cómo están llevando al Real Madrid.

Ha llegado a calificar a Florentino Pérez de peligro para la sociedad.

El otro día murió un tipo que era mi hermano, Pedro de Felipe [ex defensa central del Real Madrid]. Estuve con él diez meses. Le llevaba a la clínica Cemtro a hacer la rehabilitación. Era para engañarle porque estaba sentenciado: tenía un tumor que le oprimía la médula. Primero fue perdiendo la elasticidad y terminó en silla de ruedas. Se fue sin saber que se moría. Sus hijos, que se han portado de maravilla, lo ingresaron en La Paz. Fui a verle antes de ir Granada por unos asuntos. Pirri, que iba todos los días a verle, me había dicho el día anterior, “no te puedes imaginar el bajón que ha dado, está hundido”. No me atreví a entrar. Me fui sin despedirme. Me contaron que el día que muere estuvo Florentino una hora y media al pie de su cama, con su mano cogida. Me llamó Julio Iglesias para que hablara con los hijos porque se quería encargar de los gastos del entierro. Cuando se lo comenté a Jorge, su hijo, me dijo: “Ha estado aquí Florentino y lo paga todo el Real Madrid”.

¿Fue Florentino al entierro de De Felipe?

Sí, y el expresidente del Barcelona Joan Laporta. Al terminar me acerqué a Florentino, que hace 15 años que no hablo con él, y le dije: “No estoy de acuerdo en cómo llevas el Madrid pero jamás vas a escuchar una crítica porque me has dado una hermosísima lección. Por lo menos tienes corazón”.

José María García, en un momento de la entrevista con Ramón Lobo.

José María García, en un momento de la entrevista con Ramón Lobo. MARTA JARA

Siempre le han acusado de condicionar su discurso según la amistad o la cercanía.

Es posible. La familia te la da Dios, al menos a los católicos; los amigos, los eliges tú. Si un amigo atropella a una viejecita, lo primero que pregunto es ¿qué ha hecho la viejecita? Muchísimos amigos se han quedado en el camino porque no han sabido entender que llega un momento en el que tienes que hacer la crítica. Es verdad que con otros amigos pierdes la objetividad si ves que son honestos. Con el que no he podido, sea amigo o enemigo, es con el vago, el deshonesto y el mentiroso. ¿Que me he equivocado? Un millón de veces. ¿Que he defendido a gente que no tenía que haber defendido? Es posible.

¿Villar?

Ángel María Villar es presidente de la Real Federación Española de Fútbol. El primer error de bulto es que no se puede estar 28 años seguidos en el mismo cargo. El presidente de EEUU tiene limitados los mandatos a ocho años, un tiempo prudencial. Este tío lleva 28. Fíjate lo que ha aparecido en la FIFA y en la UEFA y al presidente de la Federación Española, que es vicepresidente de la FIFA y vicepresidente de la UEFA, no le han podido coger absolutamente en nada. No es el más listo de la clase. Dice ‘fúrbol’ y no fútbol. Es abogado por Deusto y yo me río y le digo: “A ti te dieron el título porque eras el capitán del Athletic de Bilbao”. No es el más listo de la clase, pero es el tipo más honesto que he conocido desde que soy periodista. Pues la gente cree que le defiendo porque dicen que le hice presidente, lo que es falso; otros porque es amigo.

Pablo Porta era mi amigo cuando era el vicepresidente de la Federación y fue un excelente vicepresidente. Cambió en la presidencia. En el Mundial de Argentina descubrí que había montado el Porta C.F.; la Federación era él. Cuando venía a Madrid tres días por semana, porque vivía en Barcelona, se hospedaba en el Palace y como no le gustaba el desayuno mandaba al chófer a San Ginés a comprarle churros. Entonces Pablo pasó a ser Pablo, Pablito, Pablete. No defiendo a Villar porque sea mi amigo, sino porque defiendo la honestidad y la laboriosidad.

Ha ganado mucho dinero, también ha hecho ganar mucho dinero a las empresas en las que ha trabajado. ¿Paga sus impuestos?

Religiosamente.

Cuando murió Franco había una esperanza de cambio. ¿Qué es lo que ha fallado? 

Este país tiene los mejores ciudadanos del mundo con diferencia. Hemos sobrevivido pese a la retahíla de presidentes y políticos que hemos tenido. Eso demuestra la grandeza de sus ciudadanos. ¿Qué tiene de malo este país? Que nuestros políticos son de tercera división. Un presidente del Gobierno no puede ganar 80.000 euros al año cuando su dedo bobalicón nombra a presidentes de grandes empresas que ganan 1.250.000 euros al año. ¿Qué es más importante, esa empresa o una empresa llamada España con 47 millones de habitantes?

Recuerdo mi primer incidente con Aznar, no incidente, aviso de incidente. Era el cumpleaños de Juan Abelló. En un rincón del jardín, Aznar me dice: “Este país no puede funcionar: ganas 10 veces más que yo”. Le respondo: “Estás equivocado, presidente; si es verdad lo que dicen que ganas, gano 50 veces más, pero estoy en una empresa privada y mis honorarios están en función de mi producción. El problema no es lo que yo gane, lo que a mí me parece demencial es que tú ganes lo que ganas”.

El otro día leíamos lo de Ignacio Galán [presidente de Iberdrola], más de 11 millones de euros con bonos y demás cuando hay gente que no puede pagar la luz. Ese es el problema. ¿Quién viene a la política en España? Salvo contadísimas excepciones que son aquellos que tienen su vida resuelta y quieren estar para ayudar, que son los menos. ¿Quién viene a ganar 80.000 si hoy un consejero delegado de cualquier empresa mediana gana 300.000? Tienes el caso de Esperanza Aguirre. Cuando deja la comunidad la contrata una empresa de cazatalentos, que tenía una vista de cojones porque todos los que han trabajado con ella están en la cárcel o se les espera. En lugar de una empresa de cazatalentos sería una empresa de cazachorizos. Pues le pagaban 330.000 euros al año.

¿Quién viene a la política? El que no vale para otra cosa o el que viene a forrarse porque una firma suya, a lo mejor, vale mucho dinero. Somos de tercera división porque la justicia está politizada. La justicia funciona abajo: robas un bocata, o la madre que encontró una tarjeta y compró yogures al niño y ropita y nada más, a la trena; pero ¿y arriba? Un país sin justicia libre y sin pluralidad en la comunicación no es democrático.

¿Hemos fallado nosotros?

Han fallado los políticos. En todo el mundo hay corruptos, pero hay países en los que si un político hace una pequeña piragua, cae. En Alemania, Inglaterra o Suecia hay corruptos, pero los no corruptos no protegen al corrupto, lo denuncian. Aquí, los no corruptos, si es que queda alguno, tapan al corrupto. ¿Hay una prueba más grave el SMS de Rajoy: Luis, se fuerte? Y sigue siendo presidente del Gobierno.

Ha sido amigo del rey Juan Carlos. Se queja en el libro de que ahora pasa de usted porque ya no tiene micrófono.

No he sido amigo del rey. El rey no debe tener amigos, pero sí he tenido una muy buena relación con Don Juan Carlos. Creo que me he portado muy bien con él. Salvo dos veces que me lo he encontrado, en las que estuvo cariñosísimo, no he tenido nunca una llamada. Solo hay que husmear en la historia para saber que una de las grandes condiciones que dibujan a los Borbones es su nulo sentido del agradecimiento.

El rey estuvo protegido durante la Transición. Todos sabían que tenía aventuras, negocios y, de repente, fue matar al elefante y todo cambió.

Somos un país de anécdotas. A un rey hay que respetarle y exigirle. Aquí se le ha respetado poco, no se le ha exigido nada y se le ha abrazado constantemente. Lo que me ha sorprendido mucho es que una publicación de prestigio mundial, Forbes, haya publicado con reiteración que el rey emérito era una de las mayores fortunas del mundo, que calculaban 1.800 millones, y nadie lo desmienta.

¿Cómo ve al hijo, Felipe VI?

El hijo es diferente, tiene una buena formación. Pero partimos de un hecho: la monarquía es un sistema obsoleto. Nadie puede ser rey por herencia. Pero si eso se institucionaliza, el rey o sus descendientes tienen que someterse a una serie de condiciones. Tienen privilegios, pero también obligaciones. Es rey porque es el hijo de Juan Carlos, es su único mérito. Ha salido listo, aplicado, guapo y alto, pero podría haber sido lo contrario. Hay bastantes ejemplos de reyes tontos.

Ya es casualidad que la hermana de Juan Carlos, Pilar de Borbón, haya tenido una empresa offshore coincidiendo con su reinado.

La familia real, que tiene el privilegio de ser real por herencia, debe esmerarse. Si alguien no puede tener una sociedad es la hermana del rey. Y más cuando se da de alta y cuando se da de baja.

He leído que le gustó el 15-M.

Me encantó. Toda mi vida he luchado contra molinos de viento. Me gustó su rebeldía: unos jóvenes que llegan, y dicen: aquí nos han estado tomando el pelo entre el PP y el PSOE. Esto se ha acabado. Me encanta, pero luego empiezas a analizar el contenido y el continente de sus manifestaciones y la rebeldía deja paso a la utopía. Y, claro, no se puede gobernar con utopía.

¿Cómo ve que Pedro J. insista en que las cosas no están claras en los atentados del 11M, todo por no reconocer que se equivocó con ETA?

Es verdad que fue una jornada complicada. Ahí hay una víctima, que pecó de obediencia, tal vez ciega: Ángel Acebes. Un portavoz tiene que tener más de 60 años, porque tiene que ser una estación término. Salen quemados, abrasados, dejas de ser persona; un tío tan joven como Miguel Ángel Rodríguez salió noqueado. Muchas veces en vez de portavoz tienes que ser portacoz. Hombre, sí nos gustaría, creo que a todos, saber realmente quién tuvo la culpa porque a los muertos no les puedes devolver la vida. Lo único que creo fervientemente es que al pobre tío que le cayeron 4.000 o no sé cuántos años de cárcel, era uno que pasaba por allí.

Era lógico que en el primer instante se pensara en ETA, pero desde las primeras horas quedó claro que era un atentado islamista.

No tengo suficientes elementos de juicio para… A mí no me gusta hacer el gallego y que no se sepa si subo la escalera o la bajo o creas que me escapo, pero es que no tengo suficientes elementos de juicio. Sé que hubo errores muy graves, por ejemplo el error de la SER con las mochilas famosas. El responsable de ese error es ahora el padrino de Podemos. Está en una cadena de televisión que lo hace de maravilla, no él, sino la cadena. Él, televisivamente, es nulo. Me refiero a Antonio García Ferreras. La cadena lo hace muy bien, la audiencia no se la regala nadie. Se la han ganado, pero claro, esa fue una concesión gratuita de un Gobierno.

¿Le hubiera hecho una entrevista a Otegi?

Yo no.

¿Por qué?

Pues porque no, perdóname.

Como periodista.

Le hubiese hecho una entrevista, no una felación. Y estoy hablando de Jordi Évole, un tío al que admiro, quiero y respeto. La entrevista de Otegi no fue una entrevista, fue una felación, con lo grave que es, con lo que significa y representa Otegi.

¿Va a cambiar algo la repetición de las elecciones?

Es muy difícil opinar. O me equivoco mucho, o poco o nada va a cambiar. Aún así ahora hay algo importante. Ya está certificado el acuerdo Izquierda Unida-Podemos. Eso significa, en el peor de los casos, un millón más de votos. La situación dramática, al margen de la del PP que es grave desde el primer momento, es la del PSOE. Si se une a Podemos e Izquierda Unida, certifican la gobernabilidad de la anarquía. Si el PSOE se pasa con el PP, desaparece porque habrá perdido totalmente la izquierda.

Hay quien vaticina un escenario como el de la serie danesa Borgen: PSOE y PP no podrán imponer sus candidatos en una gran coalición y acabará Albert Rivera de presidente.

Sería el menor de los males. Me encanta Rivera. En los últimos tiempos le veo dubitativo. Es verdad que acaba de empezar, pero no creo que tenga la gente preparada que necesita para llevar esto adelante. Alguien dice que ya aprenderán, pero no, coño, a los sitios hay que llegar aprendidos. Hay materias en las que los veo absolutamente muy verdes.

¿Cómo ve a Manuela Carmena?

Tengo un tremendo respeto por Carmena; ha sido una luchadora y una jueza independiente. Carmena debe su puesto a la mujer más torpe, orgullosa, mentirosa y menos presentable de este país: Esperanza Aguirre. Es Esperanza quien la hace alcaldesa. No he hablado con ella, pero creo que Carmena se ha equivocado. A los pocos días reconoció que le venía grande, no por la edad, sino porque está rodeada de hooligans, como la chica que entró en la iglesia desnuda [Rita Maestre]; o lo de cambiar las calles. ¿Para qué tienes que cambiar las calles?

¿Qué haría con las personas que están enterradas en fosas comunes o en las cunetas?

Déjalas descansar.

¿Y si la familia quiere que se le saque?

Lo mejor es dejarlos descansar. En este momento tan grave hay medios que se han escorado muy a la derecha, que están todo el día queriendo rescatar la Guerra Civil, como los que están muy a la izquierda. Ahora hace falta sumar, sumar y sumar, no restar. Solo hay una cosa a la que no se le puede dar un segundo de tregua: la corrupción y a los corruptos. El otro día intentaron darme una lección. Hablé con el hijo de un importante empresario que es uno de los grandes donantes del PP; le dije: “¿Te das cuenta de que una empresa gigantesca como la vuestra está ayudando a la corrupción, facilitando que estos corruptos se forren?” Y él responde: “Una empresa como la nuestra tiene que hacer obra pública y si tú no pasas por caja no haces un metro”. ¿No es triste?

El único símbolo nacional aceptado ha sido la selección de fútbol cuando ganó el Mundial.

Es que éste es un país tan raro. Estados Unidos tiene 50 estados y una sola bandera; cuando suena el himno, todos de pie, con devoción. Aquí se ha permitido pitar, ensuciar, arañar, agredir al himno español. Salvo en el Mundial, si veías a un tío con la bandera significaba que era un facha. Sucede también en la canción. Aquí hemos tenido a dos monstruos mundiales: Julio Iglesias y Raphael. Francia tiene a Charles Aznavour. Aznavour sigue siendo un Dios. Italia tiene a Buffon; España, a Casillas. Casillas ha ganado todo, Mundial, Eurocopa, todo. Casillas es un viejo que ya tendría que estar retirado; Buffon es Dios.

Somos un país sin memoria.

Somos un país desagradecido, sin memoria. El otro día me emocionó la reacción admirable del Palacio de los Deportes de Madrid. El Real Madrid de baloncesto quedó eliminado, fuera de la Final Four y todo el pabellón lo despidió entre aplausos y puesto en pie, reconociendo de esta manera lo que había hecho el año anterior en el que ganó todo. Es una hermosísima lección, algo que brilla por su ausencia en España.

Las dos personas con las que ha sido muy duro: el exfutbolista Míchel y Perico Delgado. Se sintieron dolidos porque atacó a sus familias.

Con Perico Delgado me he reconciliado. Con Míchel, no. Perico merece la pena. Míchel es un tipo que creía estar permanentemente en posesión de la verdad, que estaba cuatro escalones más alto. Me hizo culpable de haberle echado de la selección con Javier Clemente, algo absolutamente falso. Lo acaban de echar del Marsella que estaba a punto de descender y dice que la culpa es de los directivos. Es un tipo que no merece la pena. Pero, vamos, quiero sumar y no restar, no quiero más guerras con nadie.

Era cañero con los adjetivos, ha inventado un lenguaje que todo el mundo repetía, pero no aceptaba bien la crítica. El libro cuenta que el humorista Eloy Arenas hacía el horóscopo al final de cada etapa de la vuelta a España y un día dijo: “Escorpio, vengativo. El ejemplo es José María García: le quitas un bolígrafo y te quema la casa”. A usted le cabreó.

No me cabrea que lo diga Eloy Arenas porque soy muy amigo. El fracaso de Arenas, si se puede entender como fracaso, es no haber triunfado como él quería. Él era una maravilla fuera del escenario, pero sobre él una vulgaridad. Fuera del escenario, como compañero en una partida de cartas o tomándonos una copa, era el tío más divertido del mundo.

¿De qué forma le cambia el cáncer?

Me cambia totalmente. No se me quitan de la cabeza mi mujer y mis dos hijos porque veía su sufrimiento. Y era un privilegiado: tenía una suite en el Rúber, donde me daban la sesión de quimio. Ahora hay Starbucks en todos los sitios, pero antes no. Mis hijos iban a buscarme unas galletas que me encantaban, las cookies. Engordé siete u ocho kilos. Me rodeaban de cariño. He tenido amigos fenomenales. Uno que fumaba dos cajetillas diarias lo dejó para ver si me curaba. Otro que bebía 25 botellines de Mahou estuvo dos años sin probar la cerveza. Y cuando me hacían punciones en la columna, mi mujer aguantando cogida a mi mano.

Cuando se quedaba a solas, ¿sentía miedo? ¿Cómo se enfrentaba a la enfermedad?

Pidiéndole a Dios que me ayudara. Tuve suerte. Lo mejor que he hecho en la vida fue ayudar a Pedro [doctor Guillén, uno de los mayores especialistas en Medicina Deportiva] a crear la clínica Cemtro, al principio solo como traumatología, y ahora con todo. Eso me permite ayudar a mucha gente, que es mi felicidad. Cuando se confirma que es un linfoma, lo primero que pienso es en ir a EEUU. Pedro me dijo, “aquí somos tan buenos como allí” y que el hábitat, y más siendo como soy, me iba a favorecer. Encontré al mejor especialista, el mejor hematólogo de España, José María Fernández Reñada, un fenómeno como profesional y como persona, y pudimos vencer. Pero me cambió la vida totalmente. El día que hacemos el último TAC, cuando había desaparecido todo más o menos, me abracé con mi familia. Es irrepetible: te da gasolina para enfrentarte a todos los problemas habidos y por haber.

Le ha ayudado a cerrar batallas.

Sí, a cerrar muchas batallas. Empiezo a conocer la vida ahora. Fíjate qué presidente del gobierno sería ahora Felipe González. Un líder mundial. Nosotros hemos jubilado a todos los presidentes con 45 años. Yo con 40 años, 45, 50, no sabía nada.

Usted le adelantó a Rajoy que sería el elegido de Aznar.

El señor del bigote, que es la prepotencia personificada, se arrepiente de haber dicho adiós pero ya no puede rectificar, y quiere seguir mandando. Tenía tres candidatos: Jaime Mayor Oreja, Rodrigo Rato y Mariano Rajoy. Mayor Oreja no se dejaba gobernar; no había una sola empresa mediática en España que no tuviese el dossier sobre la familia de Rodrigo Rato. Le dije a Rajoy: vas a ser tú porque tienes una cosa buena y una cosa mala, y el presidente cree que te puede manejar. La buena es que pasa por los sitios y no mancha; la mala, que pasa por los sitios y no limpia. Rajoy no es mala gente. Hace un año que no hablo con él, pero es un tipo perezoso que no se moja ni cuando se ducha. Está siempre que no sabe si va o viene.

¿Se ve con un programa en La Sexta?

Yo sí que me vería en La Sexta, lo que pasa es que iba a durar muy poco. Porque soy un periodista plural y La Sexta no es plural.

¿Y en Antena 3?

Sí, pero estas empresas penden de un hilo, de un dedo que diga: la publicidad vuelve a TVE con lo que significa eso. No pueden soportar que un día des caña al PP y al otro des caña a Podemos y un tercero ovaciones a Izquierda Unida porque, si eres plural, tienes que abrirte a todos los espacios. Por independencia habría dos empresas, Antena 3 y Telecinco, pero Telecinco es inviable porque vive de otro mundo y no le va nada mal y dudo que Antena 3 se atreva.

Creo que ha usado toda tu vida la máquina de escribir.

Pero cuando han llegado las nuevas tecnologías me he pasado a las nuevas tecnologías.

En Twitter sería la bomba.

Ningún tiempo pasado fue mejor. De Twitter me niego a la utilización clandestina, que un tío pueda decir la mayor barbaridad del mundo y no pase nada. Recuerdo el caso del accidente de Cristina Cifuentes. Está grave en la UVI, y aparece un tipo en Twitter, la llama hija de puta, dice ¡muérete!, que se vaya a una clínica privada, ¿Puedes compartir eso?

No la conozco, pero estoy convencido de que ese accidente le cambió la perspectiva.

Y yo. Pero de ese accidente queda otra cosa, que no merece la pena decir en la entrevista. Ella denunció el tuit, puso una querella. Todo el proceso le costó 1.800 euros y al tío que le insultó le pusieron una multa de 80 euros.

¿Qué opina del periodismo actual?

Es un caos, un caos.

Ha vivido el periodismo de calle. Hoy apenas se sale a la calle.

No, es que ya no hay periodismo. El periodismo de investigación, el periodismo de denuncia es muy gratificante pero peligroso y caro. Le pregunté a uno de los grandes reporteros de investigación por qué había dejado de escribir. Me dijo que el último reportaje en el que estuvo trabajando un mes, jugándose la vida, le pagaron 250 euros y sin cubrir los taxis.

Aquí no existen equipos como los de la película Spotlight.

Porque no les interesa. Equipos de investigación, equipos de denuncia. ¿Qué ha descubierto la televisión? Una hora de producción de televisión en el mundo civilizado, y hablo de prime time, cuesta un millón de euros. Aquí, primero con el corazón, después con la política y ahora con el deporte han encontrado a cinco tipos que se prestan a seguir un guión preestablecido, a decirse cuatro barbaridades, a ver quién chilla más; les dan mil euros y ellos felices: han cubierto cinco horas de programa. Así es lo más barato del mundo.

¿Nunca le han desmentido una noticia, más allá de criticarle su estilo?

Me pueden decir que a uno le he dicho pedrusquito, a otro Pablete y a otro correveidile, pero nadie me ha dicho, esto no es verdad, esto es mentira.

Aznar inaugura su calle en Bagdad

11 julio, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

Trece años después, el expresidente recibe un merecido reconocimiento a su decisivo papel en la liberación de Irak

EFE

La espera ha sido larga, pero hoy por fin el expresidente español, José María Aznar, ha inaugurado la calle que lleva su nombre en el centro de Bagdad. En un acto festivo, y acompañado por miles de iraquíes que coreaban su nombre y portaban pancartas de agradecimiento, Aznar ha descubierto una placa que recuerda su decisiva participación en la liberación de Irak trece años antes.

Tras el acto, el expresidente ha dado un paseo a pie por la ciudad, acompañado de autoridades pero sin escolta, como gesto de reconocimiento al clima de seguridad que reina en el país desde hace más de una década. Ha recorrido la cercana avenida de George W. Bush y el parque de Tony Blair, recibiendo a su paso espontáneas muestras de cariño de los ciudadanos.

En una escuela, ha visto cómo un grupo de niños recitaba de memoria fragmentos de su ya histórico discurso del 20 de marzo de 2003: “En este momento, cuando el compromiso por la paz y la seguridad adquiere su expresión más grave, quiero afirmar que la última oportunidad perdida lo es sólo para Sadam Husein y su régimen, no para el pueblo iraquí, su integridad territorial y sus derechos. Bien al contrario, el fin de Sadam Husein significa el comienzo de las oportunidades para que el pueblo iraquí se reintegre a la comunidad internacional, para mantener su unidad y para acceder al producto de sus recursos al objeto de impulsar su propio desarrollo.”

Al terminar, un emocionado Aznar ha invitado a los escolares a tomar un helado en la populosa zona comercial de Al-Karrada.

Mañana está previsto que dirija un discurso al parlamento iraquí. Después visitará varias empresas que son ejemplo del desarrollo del país, y recibirá su doctorado Honoris Causa por la Universidad de Bagdad. El programa de la tarde incluye visitas a un mercado, un campo de fútbol, y una mezquita, donde miembros de todas las comunidades religiosas exhibirán su entendimiento y convivencia.

Tras su paso por Bagdad, visitará la también iraquí ciudad de Faluya, donde ofrecerá un recital de poemas. Desde ahí continuará viaje por la región, pues tiene previsto hacer escala en varios países de Oriente para presentar su último libro de memorias, donde Aznar cuenta en primera persona el papel decisivo que jugó en la liberación de Irak de 2003, aquella feliz campaña militar cuyo éxito acabó contagiando la democracia por todo Oriente, aisló el terrorismo islámico hasta su desaparición, y nos condujo al largo período de paz que hoy disfrutamos.

Como cierre de su primer día en Bagdad, Aznar ha presidido la cena de gala ofrecida por el embajador español en Irak, Federico Trillo. En el momento del brindis, el expresidente ha tenido unas palabras de recuerdo para todos aquellos que en 2003 negaban la existencia de armas de destrucción masiva, auguraban una catástrofica posguerra o sospechaban de intereses geoestratétigos y comerciales de Estados Unidos y sus aliados. “Perros que ladraban su rencor por las esquinas”, ha dicho Aznar entre aplausos. “Trece años después, todavía no han pedido disculpas a los iraquíes ni a los españoles”.

Por último, Aznar ha dado una exclusiva de carácter más familiar: a su regreso a España, tras inaugurar junto a su mujer y alcaldesa de Madrid los Juegos Olímpicos de Madrid 2016, celebrarán el catorce aniversario de la boda de su hija. Será también en El Escorial, y asistirán los mismos invitados ilustres de entonces.

¿Por qué España no compró el relato de Aznar?

9 julio, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

El ‘Irak Inquiry’ o ‘Informe Chilcot’ confirma una estrategia pactada entre Blair y Aznar para tratar de convencer a la opinión pública que se estaba tratando de evitar la guerra, cuando la invasión ya estaba decidida por Bush.

Mientras Blair ha respondido al informe asumiendo “toda la responsabilidad” por lo ocurrido en Irak “sin excepción ni excusas”, Aznar guarda silencio y remite a su libro de memorias.

Blair, Bush y Aznar acordaron en las Azores no continuar vía de la ONU, según el informe Chilcot EFE

El ‘Irak Inquiry’ o ‘informe Chilcot’ ha removido los cimientos de la política del Reino Unido. Mientras, en España, José María Aznar remite a la prensa a su libro de memorias ‘El compromiso del Poder’ para defenderse de las pruebas que señalan su participación en una estrategia de comunicación pactada con Tony Blair durante los días 27 y 28 de febrero de 2003 en Madrid. El objetivo de esta campaña, según el ‘informe Chilcot’, era instalar la idea en la opinión pública de que se estaban intentando poner en marcha todas las vías pacíficas y legales antes de invadir Irak. La realidad que muestra el informe oficial es bien distinta: La invasión ya había sido decidida al margen de la legalidad de las Naciones Unidas.

Más de 13 años después de la fotografía de las Azores, Aznar sigue sin reconocer algún tipo de error en su política exterior. En octubre de 2015, llegó a justificar su actitud como un acto de camaradería: “No se puede pedir ayuda a un amigo [Bush], y luego, cuando él te la pide a ti, negársela”. Pero con la publicación del ‘informe Chilcot’, la impunidad en la que ha vivido el ex presidente puede esfumarse. ¿Cómo? Observando las evidentes coincidencias entre los objetivos de la campaña de persuasión planteada en el ‘informe Chilcot’ y la evolución del discurso de José María Aznar durante los primeros meses de 2003.

En primer lugar, es importante entender las claves de la estrategia. En el cuarto volumen sección primera del informe, referido al programa de evaluación sobre las armas de destrucción masiva, se hace referencia a un documento de Estado desclasificado, firmado por el jefe del departamento informativo del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Commonwealth (FCO: Foreign and Commonwealth Office) John Williams. Este documento fue enviado a la oficina privada de asesoramiento de Tony Blair y en el, Williams plantea esta estrategia de medios diseñada para “preparar a los medios y la opinión pública para una posible acción en Irak” a través tanto de “mensajes clave”, como de “suscitar la idea de que se intentan agotar todas las vías legales antes de tomar una decisión definitiva”.

Las objetivos eran “convencer a la gente de ‘la verdadera amenaza para su seguridad y protección’ de los programas de armas de destrucción masiva de Irak; “demostrar que Irak estaba ‘en violación de sus obligaciones internacionales de cooperar con la ONU’”; y “preparar a la opinión pública en Gran Bretaña y en el extranjero… para una posible acción militar”.

Una vez comprendida la estrategia, la coincidencia con la evolución del discurso de Aznar es evidente. Concretamente, entre los meses de enero, febrero y marzo, el líder del Gobierno español comienza a perfeccionar un relato que enfoca desde el punto de vista de la respuesta ante una amenaza que asegura que existe, aunque no lo demuestre con pruebas. Continua dando forma al escenario previo a una guerra preventiva contra un “enemigo de las naciones libres”. Tanto en intervenciones parlamentarias, como en entrevistas y ruedas de prensa, prolifera el uso de significantes como “seguridad”, “amenaza”, “tiranía”, “legalidad internacional”, “armas de destrucción masiva”, y, según se acerca la fecha de la invasión en la madrugada del 19 al 20 de marzo de 2003, “responsabilidad” y “última oportunidad”. Este discurso provoca que Irak se convierta en el principal tema de Agenda Mediática durante febrero y marzo y, por extensión, en una de las tres principales preocupaciones de los españoles según el Centro de Investigaciones sociológicas.

A partir de abril, el discurso cambia. Tan solo 48 días después de la invasión, durante una rueda de prensa conjunta con Bush en la Casa Blanca, el líder del Gobierno español habla ya de “futuro”, “esperanza” “reconstrucción”, “democracia”, ”liberación del pueblo iraquí” y otros significantes que, unidos al cambio de enfoque hacia temas como ETA y el nacionalismo, provocan un descenso manifiesto en el número de información dedicada en portada a Irak y, por tanto, de la preocupación de la opinión pública por la guerra. Es decir, que después de que su estrategia para convencer a la opinión pública fallase y tras la invasión de Irak, Aznar trata de alejar el foco mediático español de Irak.

Durante los primeros seis primeros meses de 2003, una de cada cuatro noticias de las portadas de el país son sobre Irak, pero con grandes diferencias entre los tres primeros y los tres siguientes: Tan sólo en el mes de marzo, se publican un total de 65 noticias en portada de El País acerca de los sucesos en este país. Durante 30 de los 31 días del mes, estas noticias ocupan la posición más importante dentro de la portada; con el cambio de discurso, nos encontramos con un mes de mayo en el cuál únicamente un día Irak ocupa el lugar principal en la portada. Así, la preocupación por el tema también desciende para los españoles, tal y como refleja en sus barómetros el Centro de Investigaciones Sociológicas: del 37% de españoles que lo consideran el principal problema del país en marzo de 2003, se pasa a tan sólo un 2% de encuestados que lo consideran así en junio del mismo año.

Así, el poder político consigue introducir su relato y hasta controlar de forma encubierta el timing de las agendas mediática y pública. Aznar logra que la sociedad hable según el momento que a él le interese de su relato, de las armas de destrucción masiva, de la amenaza pero… ¿La sociedad compra ese relato? No.

Estados Unidos está con Bush y su War on Terror. España, no está con Aznar. Mientras en Norteamérica los medios de comunicación asumen una actitud patriótica con respecto a, actuando como correa de transmisión entre el poder y la opinión pública, en España la opinión pública se echa a la calle en un rotundo “No a la Guerra”. ¿Por qué funciona en Estados Unidos? Gracias a un fenómeno sociológico que allí se conoce como el efecto Rally ‘round the flag. Este proceso se puede definir, en términos generales, como un aumento sustancial del apoyo de la opinión pública hacia el líder en momentos de conflicto bélico o crisis. Existen muchos momentos en la historia de los Estados Unidos en los cuales se produce este efecto Rally’ round the flag, pero entre 2001 y 2006, en relación con la cadena de sucesos previos y posteriores a la invasión de Irak en marzo de 2003, se aprecian tres momentos clave en los cuales el apoyo de la opinión pública hacia el Presidente Bush aumenta de forma considerable: Los ataques del 11-S, la invasión de Irak en marzo de 2003 y la captura de Saddam Husein. Tras los ataques del 11-S, pocos días después de ese momento de ‘shock’, el apoyo de la opinión pública hacia George Bush aumenta de apenas un 50% al 90%.

En España, cinco de los diez mandamientos de la propaganda bélica (propuestos por el profesor de la Universidad de Vigo Xosé Rúas), fueron aplicados en esta estrategia de medios con la intención de conseguir ese efecto Rally ‘round the flag que asegurase el apoyo de la opinión pública:

‘Nosotros no queremos la guerra’, Aznar a Luis Herrero en entrevista en la COPE en febrero de 2003: «(…) Ahora bien, si además de eso usted plantea la cuestión de decir ¿usted quiere guerra o quiere paz?, yo quiero paz, como todo el mundo sensato. Yo no sé si hay gente a la que le pagan por hacer esas preguntas en algunos sondeos o en algunas encuestas».

‘El enemigo es el único responsable de la guerra’, durante la misma entrevista: «Si Saddam Husein cumple con sus obligaciones, las únicas vidas humanas, como decía Winston Churchill, serán la suma no calculada por nadie y que nadie se molesta en calcular del dolor humano que Saddam Husein ha producido en Irak, la suma de tantas víctimas inocentes que él ha provocado. Él tiene la responsabilidad. Eso se lo ha dicho la Unión Europea, eso se lo ha dicho el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, eso se lo ha dicho el mundo entero: él tiene la responsabilidad y de él será la única responsabilidad».

‘El enemigo tiene el rostro del demonio’, Aznar en intervención parlamentaria de 5 de marzo de 2003: «(…) Saddam Husein es una amenaza para la paz y la seguridad en Oriente Medio, una amenaza para la paz y la seguridad en todo el mundo, como reconoce con contundencia la Resolución 1.441».

‘Enmascarar los fines últimos de la guerra presentándolos como nobles causas’, durante la misma intervención: “Que la paz y la seguridad se extiendan por el Mediterráneo es interés nacional de España; que Saddam deje de ser una amenaza, que desaparezca el riesgo de que sus armas de destrucción masiva caigan en manos terroristas, son intereses nacionales de España”.

‘El enemigo utiliza armas no autorizadas’. Aznar durante su intervención en la rueda de prensa conjunta en las Azores el 16 de marzo de 2003: “Si el Consejo de Seguridad, por unanimidad, aprueba una Resolución, la 1.441, que da una última oportunidad para desarmarse a quien tiene armas de destrucción masiva, que se sabe que ha utilizado, el Consejo de Seguridad no puede estar año tras año esperando que sus Resoluciones se puedan cumplir”.

A pesar de esta estrategia, confirmada ahora por el ‘informe Chilcot’, el resultado de la propaganda a favor de la guerra no es el esperado en España. La población no entiende por qué su Gobierno tiene que entrar en una guerra que no provoca, en la que no es parte agraviada. Pero, ¿cuál es el interés que mueve a Aznar a entrar en la guerra?

Hay que destacar una situación o un contexto geopolítico en el cual España busca su propio papel, así como un lugar privilegiado próximo a los Estados Unidos de George W. Bush. Esta posición, le aseguraría a Aznar una alianza estratégica de cara a la resolución de sus propios problemas de Estado, especialmente uno: el conflicto con ETA. Así, el Gobierno del Partido Popular, comienza su particular campaña de guerra contra el terrorismo, también a través de la comunicación.

En intervención parlamentaria del 5 de febrero de ese año 2003, José María Aznar asegura abiertamente: “Sabemos que grupos terroristas en todo el mundo están intentando obtener materiales químicos y bacteriológicos, y el régimen de Bagdad está en condiciones de ofrecérselos (…) no son hipótesis de ciencia ficción, hemos visto hace pocos días en Barcelona que hay grupos terroristas dispuestos a atacar causando el mayor daño posible y que cuentan con sustancias que podrían causar miles de muertos”.

Además, en su justificación de la intervención armada en Irak, Aznar trata de establecer vínculos con el terrorismo de ETA ante la posibilidad de una colaboración entre EE. UU. y España en la lucha contra el mismo que, posteriormente, se termina confirmando con la declaración de Batasuna como organización terrorista por parte del Gobierno de los Estados Unidos de América: “Quiero, además, dar las gracias personalmente porque hoy el Gobierno de Estados Unidos, por iniciativa del Presidente, ha tomado una decisión muy importante para nosotros en la lucha contra el terrorismo, que es considerar a Batasuna como una organización terrorista y, por lo tanto, como parte de la organización terrorista que tantos crímenes y tantas víctimas ha causado en España”, aseguraba Aznar el 7 de mayo en rueda de prensa en la Casa Blanca.

En resumen, Aznar decide unilateralmente que España debe participar en la invasión de Irak por sus propios intereses partidistas. Sus esfuerzos por presentar la intervención como una opción que se intenta evitar hasta el final fracasan. La opinión pública no tolera la decisión y el 14 de marzo de 2004 lo expulsa (a través de las urnas) del Gobierno.

A pesar de ello, Aznar no reconoce públicamente la mentira sobre las armas de destrucción masiva hasta casi cuatro años después de la invasión: “Todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva y no había armas de destrucción masiva, eso lo sabe todo él mundo y yo también lo sé… ahora. Yo lo se ahora. Tengo el problema de no haber sido tan listo de haberlo sabido antes. Pero es que cuando yo no lo sabía [aplausos] cuando yo no lo sabía, pues nadie lo sabía. Todo el mundo creía que las había”, aseguraba el ex presidente en un coloquio organizado por el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón en febrero del 2007.

El precedente que sienta en Reino Unido el ‘Informe Chilcot’ debería servirnos para aprender una lección acerca de salud democrática. Este país necesita su propio ‘Irak inquery’. La demostración de que la impunidad no es directamente proporcional a la importancia del cargo. Aznar, Blair y Bush engañaron al mundo. España participó sin quererlo en una guerra ilegal en la cual murieron cientos de miles de personas, incluyendo numerosos periodistas, como el español José Couso, asesinado el 9 de abril de 2003 por un proyectil norteamericano lanzado contra el Hotel Palestine. Si queremos considerarnos un ‘país democrático’, las responsabilidades políticas deben ser depuradas, caiga quien caiga.

Populismo

15 junio, 2016

Fuente: http://www.infolibre.es

El Gran Wyoming . Publicada 16/03/2016 a las 06:00. Actualizada 16/03/2016 a las 09:34  

Este fin de semana he asistido a un coloquio en un congreso sobre periodismo digital que se organiza en Huesca y que celebró su XVII edición. Yo no soy periodista, pero asistía como invitado en la sesión de clausura para hablar del programa que hacemos, El Intermedio, y de paso, celebrar un encuentro con Ignacio Escolar. Allí charlamos un poco de todo porque, ya se sabe, una cosa lleva a la otra.

Este congreso es obra de un visionario que se llama Fernando García Mongay, porque hace diecisiete años esto del periodismo digital debía de ser una cosa marginal. Ahora es el periodismo con mayúsculas en número de lectores, pero también en margen de libertad. En infoLibre, así como en otros diarios parecidos, se pueden leer opiniones que no aparecen en otros medios consolidados y de gran prestigio. Sus razones tendrán y, desde luego, sus márgenes y orientaciones, lo llaman línea editorial. Los márgenes son comunes a una opinión oficial que sitúa a la inmensa mayoría de los medios de comunicación en un frente común de combate contra el populismo.

El populismo, como el terrorismo, es una condición que demoniza al grupo que recibe tal estigma por parte de la Unión de los Demócratas, una especie de joint venture política que desposee de la calidad de “cuerdo demócrata centrado a favor del Sistema” al que no comulga con sus proclamas. Cuando se cuelga el sambenito de populista a un rival, dejan de tener sentido sus propuestas, sus programas, sus ideas al fin, por carecer de marchamo democrático, de legitimidad, y el apestado pasa a pertenecer al limbo de los que utilizan a las masas para enriquecerse. Nada que ver con las propuestas de la Unión de los Demócratas, que nacen, exclusivamente, para dar gloria y mejor vida al ciudadano.

Hemos de reconocer que el fracaso de estos señores que se atribuyen la cordura en exclusiva ha sido estrepitoso. Paso a paso, ley tras ley, hurto tras hurto, han conseguido llevarnos a un mundo mucho peor que el que conocíamos, y a pesar del desastre en el que ha concluido su gestión, entran en una especie de histeria colectiva ante la idea de que surja una alternativa con otras propuestas que no sean las que establece el marco de lo políticamente pactado que es, por antonomasia, lo políticamente correcto.

Aquel pacto tácito de Tú no revisas lo mío y yo no revisaré lo tuyo, también llamado No judicializar, ni siquiera ante la evidencia del delito, nos ha llevado al punto en que nos encontramos, donde las deyecciones rebasan la capacidad de la alcantarilla para manar por los sumideros que pueblan nuestras calles y plazas. Cuando la corrupción brota como un chorro de petróleo al aire y ya se hace inevitable la denuncia, se habla de éxito del Estado de Derecho.

Sorprende que sean acusaciones populares, así como UPyD y ese grupo de extrema derecha llamado Manos Limpias, los que hayan llevado ante los tribunales gran parte de estos casos de corrupción que llenan las páginas de los periódicos, delatando una absoluta dejación de funciones de los representantes políticos de los partidos históricos que deberían velar porque esta situación de latrocinio tan extendida no se hubiera producido.

Asistimos a un fracaso sin paliativos del Sistema. Han fallado todos los filtros, tanto del Banco de España como auditorías, Tribunal de Cuentas, control de los concursos públicos, y en este momento me pregunto si han fallado o es que estaban desactivados al servicio de vaya usted a saber quién, como cuando se dejaron abierta la puerta noreste del muro de Constantinopla que permitió la toma de la ciudad por los turcos. ¿Eran incompetentes todos los órganos de control? ¿Nos encontramos ante una generación de funcionarios inútiles?

Yo creo que no. No deja de ser curioso que cuando un Ayuntamiento como el de Madrid se pone a mirar en los cajones, aparezcan todo tipo de fechorías, tratos de favor, adjudicaciones a dedo, concursos amañados y demás prácticas corruptas. Son esos mismos funcionarios inútiles los que descubren esas fechorías en cuanto se les da la orden de que husmeen.

Del mismo modo, resulta curioso que la basura sea denunciada desde las instituciones solamente allá donde ha habido un cambio de Gobierno en una determinada dirección. Daría la impresión de que sólo se delinquía en aquellas corporaciones que han tenido la mala suerte de cambiar de signo político. ¡Qué casualidad!

Hay un caso que representa a la perfección lo que quiere señalar el autor. Pilar Valiente, inspectora de Hacienda y amiga de Aznar, fue expedientada siendo directora de la Oficina Nacional de Inspección por utilizar la Agencia de forma ilícita, con fines políticos, usando datos de forma fraudulenta. Acusó al PSOE de haber llevado a cabo una inexistente amnistía fiscal para sus amiguetes, desatando una enorme tormenta política con su coro mediático. No había nada. Ellos hicieron, como sabemos, eso mismo más tarde. Lo que se llama preparar el terreno. Tuvo que largarse con las orejas gachas. En vista de sus aptitudes, más tarde la ascendieron, la pusieron al frente de la CNMV, la Comisión Nacional del Mercado de Valores. A Montoro le gustaba su estilo, el día de su nombramiento resaltó su “excelente profesionalidad y su alta cualificación”. Estando doña Pilar al frente de la Comisión saltó a la luz el escándalo de Gescartera, estafa en la que intervino de forma directa, permitiendo su legalización sin cumplir los requisitos y purgando a inspectores que hacían su trabajo, que no era otro que evitar el timo que habían detectado desde aquel chiringuito financiero. Tuvo que dimitir cuando en la agenda de la presidenta de Gescartera, Pilar Giménez Reyna, hermana de un secretario de Estado también implicado, encontraron anotaciones en las que podía leerse cómo su amiga Pilar Valiente, la que debía controlarla, la tenía al día de las investigaciones. Ayudaba en el fraude a los que tenía que inspeccionar. Se robó a espuertas. Como suele suceder, encontraron a nombre de la presidenta de la CNMV un patrimonio muy difícil de justificar con sus ingresos. No pasa nada: había comprado todo a precio de ganga porque era muy lista. A otra cosa.

A pesar de todo esto, Montoro la vuelve a ascender en la nueva etapa. Así son, no se cortan. La pone de número dos de la ONIF, la oficina antifraude, y lleva, entre otros, los casos Gürtel y el de Urdangarin. ¿Se entiende por qué fallan los controles?

Ahora crean el falso debate de Rajoy como impedimento para una España saneada: eso, creo yo, es populismo y toreo del personal. Rajoy se va, la pirámide se queda. Esta es la España que el señor Rivera quiere recuperar porque dice que tiene muchos votos, para que forme Gobierno junto a Sánchez. La mayoría de los casos de gran corrupción que conocemos han salido a la luz por la denuncia de personas que se encontraban en el ojo del huracán corruptor y se han arrepentido, o bien se han negado a colaborar y se han ido de la lengua. Pocos casos han sido el resultado de investigaciones de los órganos encargados de ello. La vida de los denunciantes, así como de los que declaran en contra de los presuntos corruptos en sede judicial, se ve truncada. Unos pierden los trabajos y otros son expulsados del partido correspondiente de manera fulminante, y en muchos casos perseguidos y amenazados en lugar de condecorados por ponerse del lado de la Justicia y la honradez.

El populismo, es decir, el nacimiento de fuerzas alternativas que ampliaran el espectro de elección de los ciudadanos, era necesario. Esto que cuento se sabía, se publicó y no ocurrió nada, nunca pasa nada. El Congreso funciona como una marcha de boyscouts silbando mientras pasean por las praderas.

La irrupción del populismo ha puesto al descubierto foros para salvar a España en los que cohabitan grandes prohombres del centro izquierda con miembros de la extrema derecha, a los que gusta llamarse de centro, que hacen imposible, porque así se lo ordenan sus jefes, los que les emplean en los consejos de administración, la regeneración de este país.

A algunos se les ha caído la venda de los ojos al ver el descaro de ese contubernio de personajes que echan pestes en público, en los medios de comunicación y tertulias políticas, de aquellos supuestos rivales con los que luego se reúnen, quedan a comer, pasan el rato y consiguen desde la sombra la perpetuación de este estado de corrupción. Lo llaman lobbismo, les llaman lobbistas. Aunque parezca de risa, es legal cobrar un pastón por influir en las decisiones de los que nos representan. La RAE, siempre alerta ante la inclusión en nuestro idioma de anglicismos, debería entrar a saco y decir que no, que tenemos una palabra para esto del lobbismo: soborno. Y para los lobbistas, exdiputados, diputados, exministros y expresidentes: corruptores.

Josep Fontana lo define como privatización del Estado.

Las grandes decisiones se toman en corporaciones comerciales y se ratifican en el Congreso. En esas estamos.

¿Cómo es posible que las principales empresas corruptoras que se han lucrado con dinero público desde la ilegalidad sigan siendo las más beneficiadas con las adjudicaciones?

Asistimos a la era de la corrupción del lenguaje. Llaman populismo al clamor popular. De paso cuelan a los nazis en el populismo. El fascismo viene al galope cabalgando desde distintos puntos de Europa, pero la Unión de los Demócratas tiene un problema más importante que resolver y es frenar el crecimiento de un movimiento popular, de un populismo que se empeña en “no renunciar a la demagogia”, en plantear utopías irrealizables, incompatibles con los deseos de los amos. Esos amos que afirman que Ada Colau “en una sociedad seria y sana debería estar limpiando suelos”. Así son, y con ellos se quiere pactar. Lo contrario es populismo y falta de sentido de Estado.

Bueno, este fin de semana he estado en el congreso de periodismo digital de Huesca y se me ha olvidado decir que, como la piedra que cae al vacío, avanzamos con una aceleración constante hacia el Pensamiento Único de la mano de los defensores de la “libertad de expresión” y de los “presos de conciencia”. Esos defensores de la libertad son los mismos que aplauden el encarcelamiento de los titiriteros y niegan la existencia de presos políticos aquí, ante la impasividad de los ciudadanos que se dejan arrebatar el derecho a la información en esta sociedad de concentración de medios.

Esto no son opiniones, son obras maestras de la literatura y el pensamiento que deben convertirse en dogmas de fe para guiar el camino de los incautos por la senda antisistema que conduce hacia el populismo redentor, sectario y nacido del odio.

Cuando Tierno Galván dijo: “en la política se está en contacto con la mugre y hay que lavarse para no oler mal”, todavía no habíamos llegado a esto.

Se ha librado de ver en lo que hemos caído.

España es una canción de Raphael

10 noviembre, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

España es la balada triste de trompeta de un corazón desesperado que como Raphael grita ay, un país que se refugia en el Zara o el Primark para olvidar la tristeza y el mal y las penas del mundo en la noche sin rumbo…

España es una canción de Raphael. Una balada triste de trompeta por un país con un desempleo del 23% que se ha convertido en líder de paro juvenil europeo y segundo en tasa de paro global, temporalidad, desigualdad, pobreza infantil y riesgo de exclusión social. Hay casi dos millones y medio de parados que llevan más de 2 años sin trabajar, muchos de los cuales han dejado de ser población activa porque ya ni buscan trabajo. Tenemos 350.000 empleos fijos menos y 152.000 temporales más que cuando llegó el PP al gobierno. El español ha perdido un 25% de su salario desde que empezó la crisis, unos 2000 euros según Eurostat. Los desahucios siguen en las cifras de años anteriores. España es la balada triste de trompeta de un corazón desesperado que como Raphael grita ay.

Digan lo que digan, digan lo que digan los tozudos, irrebatibles datos, sin embargo, Rajoy se empeña en querer hacernos creer lo contrario. Después de cuatro años escondido en el plasma, ha decidido salir a hacer campaña por platós, estudios de radio y comparecencias en las que ignora a la población que sufre, rehúye hablar de lo malo cuando le preguntan y repite el mantra de la recuperación como un Goebbles que piensa que la mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en verdad. Digan lo que digan los demás, él va por la vida cantando como Raphael que más dicha que dolor hay en el mundo y mucho más azul que nubes negras y mucha más la luz que la oscuridad.

Y como un cantante va de gira por España inaugurando más pantanos que el caudillo, un tren con el sistema de frenos en pruebas y hasta carreteras sin terminar. Inaugura sin freno y miente hasta cuando inaugura. Es un Escándalo. La última inauguración ha sido una Oficina Anticorrupción sin personal que no estará activa hasta el año que viene. Cuatro años escondiendo y destruyendo la basura y ahora nos presenta cuatro sillas vacías. Lo que sí entrará en vigor este año es la ley de punto final a la corrupción que obliga a los jueces a terminar las causas en un máximo de 18 meses, sin tiempo ni medios para hacerlo. Pero al presidente no le importa que murmuren y que su nombre censuren por todita la ciudad.

Vive su vida, es como es, no hay quien le pare por donde va. Ni a él ni a Aznar, otro que tal. El de las Azores no ha querido pedir perdón por la guerra de Irak como ha hecho Toni Blair. El ex presidente británico se ha disculpado mintiendo de nuevo y diciendo que les informaron mal. El nuestro ni eso. Ha vuelto a decir que España salió ganando al entrar en la guerra de Irak. Hay que ser muy miserable para decir eso en un país que sufrió el 11M por entrar en aquella invasión ilegal en la que murieron soldados españoles y más de un millón de iraquíes han perdido la vida en un país destrozado del que ha salido el Estado Islámico. Aznar también canta a Raphael: Yo soy aquel que cada noche te persigue.

Y Esperanza Aguirre es aquella. La lideresa también nos persigue y dice que no estuvimos en la guerra de Irak, sólo en misión de paz, y que no es un crimen hacerse una foto en las Azores. La foto no es un crimen pero quienes aparecen en ella deberían ser juzgados por sus crímenes. Sin embargo, se les aplaude. Como se aplaude al dueño de Zara, Amancio Ortega, por haber sido durante unas horas el hombre más rico del mundo, ahora el segundo, según la lista Forbes. Qué sabe nadie en este país de las denuncias que tiene por explotación infantil y laboral en países pobres y por contratos basura o despidos masivos e improcedentes en nuestro país.

Qué sabe nadie en España de los pobres que han hecho a Ortega uno de los empresarios más ricos del planeta. Para ser inmensamente millonario tienes que aprovecharte inmensamente de la mano de obra que luego tendrá que comprar tu ropa barata porque es la única que se puede permitir. Explotados comprando ropa hecha por explotados. El resultado de la reforma laboral ya no hay que buscarla en la cola del paro sino en la cola de Primark. Ayer la cola de las bragas a 1 euro chocaba con la de los fans enloquecidos de Justin Bieber. Fue su gran noche en España, un país que se refugia en el centro comercial, donde suena la música de un cantante-producto, para olvidar la tristeza y el mal y las penas del mundo en la noche sin rumbo…