Posts Tagged ‘Juan Luis Cebrián’

No es posible recuperar la memoria histórica a través de la Ley de la Memoria Histórica

21 septiembre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 27 de abril de 2017.

Este artículo es una crítica a los enormes obstáculos que se han estado aplicando por parte del Estado español a la recuperación de la memoria histórica, señalando que tales obstáculos tienen como objetivo impedir la corrección de las enormes tergiversaciones que se han hecho de la historia reciente de España. Es un tema de gran importancia que tiene muy escasa visibilidad mediática en nuestro país.

Las campañas de recuperación de la memoria histórica han centrado sus actividades en el reconocimiento de las víctimas de la enorme represión que caracterizó a aquel régimen dictatorial, uno de los más represivos de los que hayan existido en Europa en el siglo XX. Nunca debe dejar de enfatizarse que, según estudiosos de los regímenes fascistas y nazis en Europa, como el recientemente fallecido profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia de Nueva York, por cada asesinato político que cometió el régimen fascista liderado por Mussolini, el liderado por el General Franco cometió 10.000. Consciente de que tenía a la mayoría de las clases populares en contra, el régimen dictatorial español utilizó el terror para mantenerse en el poder, estableciendo un miedo generalizado sobre el cual, y a través del control de todas las instituciones generadoras de valores (desde los medios de información hasta el sistema educativo) se estableció una cultura profundamente antidemocrática que incluso persiste hoy en España, y que explica que el Estado español haya condenado a una persona a un año de cárcel por haber insultado la memoria del Almirante Carrero Blanco, segundo en la jerarquía en el Estado dictatorial, después del propio dictador.

¿Cómo puede ser que esa cultura heredada del régimen dictatorial todavía exista?

La respuesta a esta pregunta se encuentra en gran parte en la manera como se realizó la transición de la dictadura a la democracia, proceso que no significó una ruptura con el Estado que rigió España durante casi cuarenta años, sino una apertura para incorporar elementos de democracia. Las fuerzas conservadoras que controlaban el Estado dictatorial y los medios de información dominaron el proceso de transición, dominio que explica la baja calidad de la democracia española, el escaso desarrollo de su Estado del Bienestar y la persistencia de la cultura franquista. Tal dominio es lo que también explica la resistencia a la recuperación de la memoria histórica, incluyendo la demanda de rehabilitación y homenaje a las víctimas del régimen terrorista anterior. Tal resistencia se basa, por una parte, en la clara oposición de las fuerzas conservadoras que controlaban el aparato del Estado dictatorial y de sus herederos (que continúan ejerciendo una enorme influencia sobre el Estado actual), así como, por otra parte, en el limitadísimo compromiso con tal recuperación de la memoria histórica por parte de los líderes del PSOE, cuya integración en el nuevo Estado, a través del bipartidismo, se basó en una serie de renuncias y adaptaciones a ese nuevo Estado y a la cultura que transmitió. Y dicha oposición y/o limitadísimo compromiso en recuperar la memoria histórica (en su labor de rehabilitar y homenajear a las víctimas del franquismo) es el resultado de la toma de conciencia de que la demanda de reconocimiento de tales víctimas abre la posibilidad de que se genere otra demanda, parecida, pero distinta, de que se redefina la historia de España, corrigiendo la tergiversada historia que se continúa presentando en las instituciones reproductoras de valores del país, a fin de poder establecer una cultura opuesta a la actual, que sea continuadora de la cultura republicana que la franquista sustituyó. Este es el gran temor de las fuerzas bipartidistas de recuperar la memoria histórica.

El constante argumento que utilizaron las derechas en España en contra de aprobar una ley de memoria histórica fue que “abriría heridas” que se asume (erróneamente) que están cerradas. Pero tal argumento oculta el hecho de que la oposición a la recuperación de la memoria histórica tiene poco que ver con el estado de las heridas, y mucho que ver, por el contrario, con el deseo de evitar que se conozca la historia real de los distintos pueblos y naciones de España. Con ello se evita también que se cuestione la cultura franquista que persiste, impidiendo que reaparezca la cultura republicana. Ahí está el meollo de la cuestión.

La labor de ocultación de los medios de información y persuasión en España. El caso de El País

Durante muchísimos años, los medios de información han promovido y continúan promoviendo las instituciones monárquico-borbónicas, tergiversando tanto su pasado como su presente, ocultando realidades que pudieran dañarlas. Las grandes limitaciones de la libertad de prensa (un indicador más del enorme poder de las fuerzas conservadoras) aparecieron con toda claridad en esta protección de la Monarquía por parte de los medios, confundiendo persuasión y promoción con información. Un caso claro es el de El País. Este rotativo fue fundado por dirigentes del régimen anterior, y en su nacimiento intervinieron personajes como Fraga Iribarne, tal como reconoció recientemente el presidente del Grupo Prisa (al que pertenece este rotativo), Juan Luis Cebrián. En realidad, Cebrián proviene de una familia fascista, siendo su padre uno de los directores del diario Arriba, del partido fascista La Falange. Siguiendo los pasos de su padre, fue periodista y trabajó en periódicos del aparato fascista, como Pueblo (que era el diario propiedad de los sindicatos verticales). Más tarde fue uno de los directores de RTVE (concretamente, jefe del servicio de informativos) durante el último periodo de la dictadura, el máximo instrumento mediático el régimen.

Colaboró con otros elementos del Estado dictatorial para favorecer una apertura, presionando para que hubiera un cambio significativo en el Estado que facilitara el establecimiento del juego democrático, labor meritoria pero también limitada, pues estaba claro desde el principio que los límites de la apertura estaban fijados, permitiendo el debate dentro de unos parámetros sumamente limitados. Una consecuencia de ello fue que El País fue siempre hostil a fuerzas y personalidades de izquierda que pudieran cuestionar el Estado monárquico actual y que pudieran significar una amenaza para la continuación de las relaciones de poder dentro de tal Estado, resultado del maridaje entre el poder económico y financiero, por un lado, y el poder político y mediático por el otro. Ello explica su clara oposición a figuras como Alfonso Guerra y más tarde Josep Borrell en el PSOE, a Gerardo Iglesias y Julio Anguita en el PCE, y ahora a Pablo Iglesias en Podemos.

Las declaraciones de Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa, sobre la memoria histórica

Tal oposición de El País a las izquierdas se extiende a la Ley de la Recuperación de la Memoria Histórica. En una entrevista reciente en El Mundo (20.02.17), Cebrián expresa su oposición a la Ley de la Memoria Histórica, pues “genera conflictos y problemas”. Considera que el Estado no debería inmiscuirse en esta labor. Tras reconocer que “la mayoría de impulsores del periódico (El País) fueron personas vinculadas con el franquismo” añade, sin embargo, que él, en realidad, nunca fue franquista (sí, léalo y lo verá, dicho por el mismo individuo que dirigió los mayores medios de propaganda y persuasión de tal régimen). También cuestiona en esa entrevista que el régimen que él llama franquista fuera terrorista, criticando al Presidente Zapatero por haber éste indicado que su abuelo, asesinado por los golpistas, fue víctima del terrorismo, señalando Cebrián que ello no es cierto, pues no fue una víctima del régimen, sino una víctima de la guerra entre dos bandos, asumiendo (erróneamente) que los Estados de los dos bandos intentaron dominar a la población mediante el ejercicio del terror. Predeciblemente, niega también la plurinacionalidad de España, y considera que la ley está por encima de todo y de todos, ley que ha sido acordada en unas coordenadas de poder heredadas de la inmodélica Transición, muy desigual y poco equilibrada. Cebrián está en contra de la redefinición de España que reconozca su plurinacionalidad, y se muestra dispuesto a enviar a la Guardia Civil a Catalunya para poner orden, asegurándose de que la ley se respeta, exigiendo que los representantes parlamentarios que actúan para realizar un referéndum vayan a la cárcel, tal como el yerno del Rey Juan Carlos I debería hacer, poniendo un tema profundamente político (la relación de Catalunya con España) al mismo nivel que si fuera un caso de fraude y corrupción fiscal. No deja de ser paradójico que este personaje, que con su silencio a través de su diario cubrió en su día la enorme corrupción de Jordi Pujol, a fin de protegerlo, ahora exija la prisión para aquellos que piden la secesión. La doble moralidad de este personaje y el oportunismo mostrado a lo largo de su vida son un buen reflejo de la reproducción de la cultura y el comportamiento franquistas que continúa dándose en grandes secciones de tal rotativo. Ni que decir tiene que El País tiene profesionales de gran valor cuya credibilidad e integridad, sin embargo, debe cuestionarse por su silencio ensordecedor frente a los comportamientos sectarios, abusivos y claramente antidemocráticos de tal rotativo que se han ido acentuando en los últimos años en contra de las voces que exigen un cambio profundo para establecer una España más democrática, más justa, más plurinacional y con muchísima más pluralidad en sus medios. Tal silencio debe también denunciarse.

Quisiera añadir una nota personal. Procedo de una familia represaliada por el fascismo, por el mismo régimen al que sirvieron el padre y el hijo Cebrián. No podemos estar más lejos en cuanto a biografía y vida profesional. Que tal individuo presente mi deseo de desenmascarar tanta mentira y tanto cinismo como “un intento de abrir las heridas” es una muestra más, como mínimo, de la incomprensión que los hijos e hijas de los vencedores del golpe fascista militar muestran hacia el enorme mal que han hecho y continúan haciendo a España. Ahora bien, es probable que en lugar de incomprensión sea un caso más del cinismo y caradura (no hay otra manera de definirlo) que ha caracterizado a los oportunistas que han estado gobernando España durante tanto tiempo en defensa de sus intereses, reproduciendo la cultura franquista que está asfixiando al país.

Resumen de la presentación por el Profesor Navarro en el simposio celebrado en la New York University el día 24 de abril, “Imperfect Transition and Challenges of the Present Victims of Francoism, Terrorism and the State”

Anuncios

La nueva Asociación de editores de diarios, de entrada NO

18 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Hace unos días se reunió la junta directiva de AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles) para elegir nuevo presidente e iniciar una reforma de los estatutos que dé cabida a todos los medios informativos, incluidos los nativos digitales.

Javier Moll, editor de Prensa Ibérica, sustituyó a José Luis Sainz, consejero delegado de Grupo Prisa y la primera medida “visual” que adoptó la nueva junta directiva fue la de cambiarle el nombre al gremio de editores por AMI (Asociación de Medios de Información) y poner la página web de la antigua  AEDE en reconstrucción.

Pero, a pesar del discurso integrador del nuevo presidente, que resaltó el papel imprescindible de los periodistas en las empresas editoras y la necesidad de crear espacios de diálogo entre estos y los editores para encontrar el modelo de futuro, esta refundación tiene pinta de haberse iniciado muy anclada en el pasado.

Basta ver que en la nueva comisión ejecutiva de cuatro miembros, que tiene que impulsar este cambio y que serán los escuderos del nuevo presidente, están Juan Luis Cebrián de Prisa y el constructor Antonio Miguel Méndez Pozo de Promecalque fue condenado por prevaricación.

El ensalzamiento que hizo en su discurso Javier Moll de la verdad sobre la falsedad, de la credibilidad, la calidad y la pluralidad informativa, en suma del buen periodismo, queda tocado de inicio por la actuación de algunos editores, que seguirán en la junta directiva y que en los últimos años están recortando las redacciones y los medios necesarios para desarrollar la labor periodística.

Los lectores de estos medios los están abandonando, entre otras causas, también porque se han puesto en tela de juicio los principios que defiende en su discurso Javier Moll.

Los editores tenemos muchos problemas: la fiscalidad de las ediciones digitales frente a las del papel; el reparto discriminatorio de la publicidad de los órganos de los diferentes gobiernos, centrales y autonómicos; la derivación de una gran parte de la publicidad hacia las redes sociales; los cortafuegos comerciales; la relación con Google, exigiendo la AEDE la aplicación de una tasa al tiempo que hacen negocios con el buscador… Estos son solo unos ejemplos, pero en cada uno de ellos aseguro que hay una visión diferente, sobre todo entre los antiguos editores y los nativos de las ediciones digitales.

La AEDE, ahora AMI, no ha conseguido tener la capacidad de resolverlos, no solo porque los gobiernos no le han puesto interés, sino porque los editores han estado divididos frente a sus problemas, cada uno buscando su mejor posición para arrimarse al poder que más le convenía, y se ha marginado a los pequeños editores en favor de una endiablada fórmula que da más votos en la asociación a quienes más tamaño tienen.

El nuevo presidente tendrá que resolver todos estos asuntos para dar cabida a todos los medios informativos. El cambio de estatutos es un mero tema formal, si bien las formas con las que se ha iniciado el proceso de refundación hacen pensar a muchos nativos digitales que, de entrada, No.

Todos los casos de presiones y amenazas a periodistas que sorprenderían a la APM

3 abril, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Spanish Queen Letizia (L) chats with Spanish deputy Prime Minister Soraya Saenz de Santamaria (R) next to journalist Victoria Prego (C) -awarded with the Luca de Tena Prize before the delivering act of the International Journalist Awards of ABC held in Madrid, Spain on 13 December 2016.
La reina Leticia, junto a la presidenta de la AMP, Victoria Prego, y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. EFE/JUAN CARLOS HIDALGO

“Esther L. Palomera no cae bien en La Moncloa”. Era el titular de un breve artículo aparecido en febrero de 2014 en una página web de escasa difusión pero muy cercana al PP, el tipo de medio digital donde aparecen comentarios de fuentes anónimas para enviar mensajes a medios de comunicación o empresas. La razón de ese enfado eran los comentarios en tertulias televisivas y radiofónicas de la periodista sobre la corrupción en el PP, no sus artículos en el periódico La Razón, donde trabajaba desde hace tiempo.

La última frase del artículo era el aviso definitivo: “En definitiva, en el Gobierno consideran que son demasiadas las críticas que reciben de la periodista”. Tradúzcase “demasiadas” por: hasta aquí hemos llegado. El origen de esos comentarios también aparecía en el texto: la Secretaría de Estado de Comunicación. Más que una noticia, era un veredicto.

Las relaciones de Palomera, subdirectora en el periódico, con su jefe, Francisco Marhuenda, ya eran entonces muy difíciles. La periodista se puso en contacto con la entonces presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Carmen del Riego, para solicitar algún tipo de apoyo de la organización ante lo que suponía que se le venía encima. La respuesta que recibió es que no era posible intervenir sobre ese artículo, porque se trataba de un asunto de libertad de expresión. 

Palomera fue despedida poco más de un mes después. Madrid es uno de esos sitios donde la “libertad de expresión” ejercida por el Gobierno acaba con periodistas represaliados. 

El ataque de la APM a Podemos por las denuncias de varios periodistas que cubren la información del partido ha sido cuestionado por distintas razones. La más importante: los periodistas que se arriesgan de verdad son los que escriben lo que molesta a los que están en posiciones de poder político (los gobiernos) o de poder económico (las empresas). No es que los partidos respeten mucho a los periodistas cuando están en la oposición, pero es indudable que sus dentelladas son menos peligrosas.

Los ataques personales en las redes sociales son una realidad tan censurable como difícil de evitar, y hay pocos periodistas que no los reciben. Perder el empleo es un precio mucho más alto.

Veamos esta lista –no exhaustiva y por tanto incompleta– de las consecuencias de las presiones políticas en España en los últimos años que no provocaron reacciones tan rotundas en la APM como lo ocurrido con Podemos. 

“Nunca he tenido presiones tan fuertes como las de Aguirre”, dijo José Antonio Zarzalejos. El director de ABC se negó a poner al periódico al servicio de los intereses personales de Esperanza Aguirre ni suscribir la teoría de la conspiración del 11M. Fue destituido un mes antes de las elecciones de 2008. En una entrevista, dijo que preguntó por las razones del relevo. “Porque queremos hacer nosotros las elecciones”, le dijeron. “No me quisieron ahí sobre todo en la fase poselectoral, porque el asalto al liderazgo del PP por parte de Esperanza Aguirre era una hipótesis verosímil y sabían que ABC conmigo en la dirección no iba a favorecerlo”, añade.

Germán Yanke, presentador del informativo nocturno de Telemadrid, entrevistó en septiembre de 2006 a Aguirre por sus posibles aspiraciones a competir por el liderazgo del PP. “ No me gusta que usted compre el discurso del Partido Socialista porque es absolutamente falso”, le respondió, lo que inició un intercambio áspero de frases entre ambos. Un mes después, Yanke tuvo que dimitir alegando  “intromisión por motivos políticos en su trabajo cotidiano”. 

Como subdirector general de Información, Luis Fernández fue el máximo responsable de los informativos de Telecinco en los años del primer mandato de Aznar. Las presiones del Gobierno a la empresa terminaron por forzar su destitución en septiembre de 2000. Vocento, que como segundo accionista de la cadena se ocupaba de la gestión de los informativos, llevaba tiempo interesada en obtener dos licencias de radio digital, lo que no había conseguido en el concurso de licencias concedidas en el marzo anterior. Tuvo que esperar a la destitución de Fernández para ser agraciada en un concurso posterior. Eso no impidió que continuaran las presiones.

Tras varias llamadas al orden de Telecinco para que cambiara su estilo agresivo y crítico en Las Mañanas de Cuatro, la empresa decidió destituir a Jesús Cintora. E l consejero delegado de Mediaset, Paolo Vasile, había reclamado sin éxito a Cintora que fuera “menos opinativo”. Diversos cargos del PP habían expresado en público y en privado su incomodidad con los contenidos del programa. Le acusaban de ser cercano a Podemos. Diez días antes del cese, las presiones aumentaron por la decisión de Cintora de incluir una foto del ministro de Exteriores Margallo en una corrida de toros, horas después del atentado de Túnez.

El conde de Godó decidió que el apoyo de La Vanguardia al proceso independentista catalán tenía que acabar, sobre todo después de que se lo dejara claro el rey Juan Carlos. Destituyó en diciembre de 2013 al director, José Antich, y colocó en su lugar a Màrius Carol, hasta entonces corresponsal de la Casa Real. El corresponsal político, Jordi Barbeta, cuyas crónicas tenían un sesgo claramente favorable al procés, fue enviado seis meses después a Washington como corresponsal. 

A mitad de legislatura, el director de El País, Antonio Caño, cambió al periodista que cubría la información de Moncloa, Carlos E. Cué, y cuyas preguntas eran las más críticas o incisivas que se escuchaban en la rueda de prensa de Soraya Sáenz de Santamaría. Caño envió a Cué bien lejos, a Buenos Aires de corresponsal. La crisis financiera de Prisa había hecho que su presidente, Juan Luis Cebrián, recabara el apoyo de Santamaría para que los bancos aceptaran convertir sus créditos en acciones de la empresa. 

Rafael Méndez y Manuel Altozano publicaron en El País en julio de 2012 una información sobre un dictamen del Ministerio de Justicia que amparaba a la vicepresidenta del Gobierno a la hora de tomar decisiones sobre la empresa Telefónica, a pesar de que su marido era alto cargo de la empresa. El titular publicado en la edición en papel decía: “Justicia permite a Santamaría tratar asuntos de Telefónica, donde trabaja su marido”. El director, Antonio Caño, ordenó cambiar el titular en la página web al día siguiente por “Santamaría se abstiene en los asuntos de Telefónica pese a no estar obligada”. La modificación se hizo sin consultar a los periodistas, que retiraron la firma de la versión de Internet. Caño justificó después el cambio y acusó a los dos redactores de “infantilismo”. Méndez y Altozano acabaron pidiendo la baja en el periódico.

El Gobierno de Marruecos presentó una denuncia en la Audiencia Nacional en diciembre de 2013 contra el periodista de El País, Ignacio Cembrero, por informar sobre los yihadistas marroquíes que pretendían cometer atentados en su país. Cembrero contó tiempo después que a las tres semanas el periódico le ordenó que dejara de escribir sobre Marruecos y se incorporara a la sección de fin de semana.

Una tensa entrevista de Ana Pastor a María Dolores de Cospedal en el programa Los Desayunos de TVE irritó tanto al PP que el partido la puso en su punto de mira en 2011. El portavoz del PP en la Comisión de Control de RTVE afirmó que “la  impertinencia y hostigamiento residen mayoritariamente en las entrevistas al PP”. Pocos meses después de la vuelta del PP al poder, Pastor fue destituida de ese programa, como ya había sugerido que ocurriría el portavoz del PP.

La ofensiva israelí contra Gaza que mató a más de 2.000 palestinos en el verano de 2014 provocó presiones de la embajada de ese país a varios medios españoles. Las críticas tuvieron repercusiones para algunos profesionales en los meses posteriores. El delegado de EFE en Jerusalén, Javier Martín, tuvo que dejar el país tras menos de un año en el puesto y fue destinado a Túnez. Lo mismo le ocurrió al corresponsal de El País, Juan Gómez, que sólo llevaba seis meses en Jerusalén. Suponía una clara desautorización de su trabajo, por lo que Gómez no tuvo más remedio que pactar su salida de la empresa.

La embajada israelí también había denunciado a la corresponsal de TVE en Jerusalén, Yolanda Álvarez. Le acusó de ser “correa de transmisión” de Hamás (esa acusación tan directa hecha en público sí provocó una nota de rechazo de la APM). En marzo de 2015, TVE puso fin a su etapa de corresponsal y Álvarez tuvo que volverse a la redacción central .

En la lista hay varios casos de directivos de redacciones que sufrieron las represalias. La intención no es que sintamos una especial pena por los directores. Al menos en el plano material, suelen recibir grandes indemnizaciones económicas. Lo que hay que tener en mente es que si esto es lo que pasa por arriba, sólo tenemos que imaginar qué fuerza pueden oponer redactores de a pie en medios pequeños, en radios y televisiones autonómicas, en periódicos locales o regionales que dependen de la publicidad de las instituciones o de los grandes empresarios locales, y en todos los medios que necesitan la publicidad de las grandes corporaciones.

“La APM considera totalmente incompatible con el sistema democrático que un partido, sea el que sea, trate de orientar y controlar el trabajo de los periodistas y limitar su independencia”, dijo la APM en el comunicado contra Podemos.

Uno se pregunta por qué la APM ha tardado tanto tiempo en darse cuenta de la gravedad de la situación. Bueno, es una pregunta retórica. La respuesta está bastante clara.

El país donde nada es lo que parece (ni lo que dicen)

15 marzo, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Vivimos en un país donde hasta un señorito andaluz (Bertín Osborne) termina reconociendo que el líder histórico del socialismo que llegó a presidente (Felipe González) es más de derechas que él.

Pascual Serrano11/02/2017 – 20:37h. 

Deloitte tenía que haber detectado todos los errores contables de Bankia
Rodrigo Rato, en una imagen de archivo. EFE

Vivimos en un país donde un ministro de Hacienda (Rodrigo Rato) está acusado de defraudar al fisco 6,8 millones, donde el líder histórico del nacionalismo catalán (Jordi Pujol) y su familia se llevaban el dinero a Andorra. Un país en el que un ministro de Defensa (Federico Trillo) resulta ser quien menos defendió a sus militares, primero vivos, cuando les subió a un avión desvencijado; y después muertos, cuando ni se molestó en investigar la tragedia, identificar los cadáveres y tratar con respeto a las familias.

Vivimos en un país en el que la política más representativa del neoliberalismo enemigo del intervencionismo del Estado (Esperanza Aguirre) se embolsa 4,5 millones de ayudas públicas para la empresa que funda con su marido. Y el consejero delegado del principal grupo de comunicación que se presenta como defensor de la libertad de expresión (Juan Luis Cebrián) despide de su radio al periodista que en su diario publica la presencia de su esposa en los papeles de Panamá.

Vivimos en un país donde hasta un señorito andaluz (Bertín Osborne) termina reconociendo que el líder histórico del socialismo que llegó a presidente (Felipe González) es más de derechas que él.

Para que un sistema –social, político, económico, o todo ello junto– tenga legitimidad en una sociedad es necesario que los ciudadanos perciban credibilidad y coherencia entre los representantes y figuras públicas. Si no es así, si los ministros de Hacienda no pagan sus impuestos, los ministros de Defensa dejan que mueran los militares, los gobernantes nacionalistas se llevan el dinero a otro país, los políticos liberales se quedan con las subvenciones del Estado, los periodistas son los censores de la información y los líderes socialistas son más de derechas que los terratenientes, vivimos en un país en que todo es mentira. Tan mentira como el resultado de las elecciones, en el que los ganadores llegan al poder con campañas electorales pagadas con dinero negro e ilegal, de donde solo pueden salir gobiernos ilegítimos.

“A la política viene el que no vale para otra cosa o el que viene a forrarse”

14 octubre, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

José María García fue en su tiempo uno de los periodistas más conocidos y temidos del oficio. Ahora, años después de superar un cáncer, reconoce errores y presume de reconciliaciones

“Me había retirado en 2002 porque tuve la mala suerte de que se cruzara en mi camino el mayor dictador que he conocido después de Franco (Aznar): un prepotente, un pobre hombre”

“A un rey hay que respetarle y exigirle. Aquí se le ha respetado poco, no se le ha exigido nada y se le ha abrazado constantemente”

“Me encantó el 15M. Toda mi vida he luchado contra molinos de viento. Me gustó su rebeldía”

José María García. MARTA JARA

Entrevistar a José María García (Madrid, 1943) no resulta fácil: es un hombre que despierta filias y fobias, y el entrevistador ha transitado ida y vuelta por ambas varias veces. Devoré el libro Buenas noches y saludos cordiales (Roca Editorial) del periodista Vicente Ferrer Molina porque es, de alguna manera, el retrato de la época que me tocó vivir: una España que salía de la dictadura y exploraba la democracia.

El entrevistador se enfrenta a otra dificultad: García fuma puros sin descanso y si no puede mantener uno encendido se corre el riesgo de que la entrevista sea corta. Después de tantos temores, tras encontrar un lugar sin público al que humear, mantuvo apagado su puro casi todo el tiempo. Admite que la enfermedad, el cáncer, le modificó la forma de ver la vida. Reconoce errores y presume de reconciliaciones, algunas tan sonadas como la de José Ramón de la Morena, con quien se las tuvo tiesas en un cruce de insultos y descalificaciones que duró años.

Pese a su amabilidad no ha cambiado en lo esencial: reparte estopa a diestra y siniestra acudiendo con frecuencia a sus palabras de referencia, con las que creó un universo propio y la complicidad con sus oyentes: correveidiles, chiquilicuatres, abrazafarolas, chupópteros. Su voz es inconfundible.

En los tiempos de Radio España, en sus comienzos, el fundador de la editorial Planeta, José Manuel Lara, le recomendó cambiarse el apellido porque con García solo no iba a llegar a nada. Se equivocó: aún hoy, después de 13 años alejado del micrófono, si dices, “voy a ver a García”, la gente sabe a quién te refieres. Más allá de sus formas, lo que nadie le puede discutir es que revolucionó la forma de hacer y decir en la radio deportiva.

¿Se arrepiente de algún exceso, algún enfrentamiento, alguna enemistad?

Me arrepiento de varios. No he hecho daño intencionadamente a nadie, pero en la crítica siempre hay algún damnificado. Llamar a alguien abrazafarolas está al alcance de cualquiera, pero lo que no está al alcance de cualquiera son los dos años de investigación que hay detrás para poder decirlo. Los periodistas que nos creemos el culo del mundo no tenemos ningún poder. Estuve diez años llamándole Pablo, Pablito, Pablete a Pablo Porta [presidente de Federación Española de Fútbol] por sus desmanes. Cada vez que salía de su casa, los chicos del colegio de enfrente le gritaban “Pablo, Pablito, Pablete”, pero seguía en el cargo de presidente. Hasta que llegó un ministro de Cultura y Deporte [Javier Solana] que se lo cargó con un Real Decreto injusto, chapucero y mezquino.

Me llama la atención esta frase, que es suya: “Mi gran obsesión ha sido llegar el primero, la vida es otra cosa”.

Sí, estaba equivocado: mantenía una lucha titánica y exigía a mis colaboradores. Una cosa es la exclusiva, que hay que perseguir, el scoop por encima de todo si eres periodista de raza y de sangre -que ahora ya no hay, o es la excepción que confirma la regla- y otra la obsesión por entrevistar el primero. ¡Coño! Estaba absolutamente equivocado: ¡qué más da ser el primero o el segundo! Lo importante es ser el que le hace la mejor entrevista, el que consigue sacar al entrevistado lo que no le ha dicho a los demás. De todas formas, mi vida cambia radicalmente en 2005 con el cáncer. Me había retirado en 2002 porque tuve la mala suerte de que se cruzara en mi camino el mayor dictador que he conocido después de Franco: un prepotente, un pobre hombre.

¿Aznar?

Sí, José María Aznar. Me retiro en 2002 y en 2005 me dicen que tengo cáncer, un linfoma. Empezaron la lucha conmigo algunos que se han quedado en el camino, como Paquito Fernández Ochoa. Soy un superviviente, un privilegiado. A partir del 2006, cuando estoy más o menos curado, empiezo a ver siempre el vaso medio lleno. Hace unos dos años me llamó José Ramón de la Morena [director de El Larguero]. ¡Las guerras que he tenido con él! Me dice: “¿Comemos?”. Respondo: “Mañana mismo”. Ahora tengo una buena relación con De la Morena y nos damos cuenta de los errores que hemos cometido los dos. Hace unos días se cumplieron 15 años de la muerte de Antonio Asensio. Le hicieron un funeral en la iglesia vieja de La Moraleja. El cura, un tío joven, empezó así: “Como decía Di Stefano, cortita y al pie”. Eran las 19.30 y a las 20 había fútbol, es decir, vamos a despachar esto rápido. Luego, en la homilía dijo algo que me gustó. Al final fui a hablar con él y le dije: “Me voy a apropiar de tu frase pero sin pagar derechos de autor”. La frase decía “tal y como está la vida hay que sumar amores, restar rencores y dividir rencillas”. Precioso.

En el tanatorio, tras la muerte de Jesús Hermida, dijo: “Vengo a despedir al amigo, no al maestro de periodistas que nunca fue; ni ha practicado el oficio ni le gustaba”. ¿Nunca se muerde la lengua?

No. Me acaba de pasar lo mismo con Cruyff. Me molesta muchísimo que en vida saquemos los defectos de una persona y cuando se muere es el mejor. Medio Barcelona -compañeros, entrenadores, etc.- me lo pusieron a parir en su día: pesetero, interesado… Se muere y es Dios. He querido a Hermida, fui un entrañable amigo de Hermida, pero le conocía.

Acabó en deportes por casualidad.

Hice deporte por accidente. No me gustaba ni practicarlo. Realicé una primera entrevista en las Cortes españolas [Congreso de los Diputados], que es el recinto que acoge más vagos por metro cuadrado, antes y ahora, a un tipo del tercio de cabezas de familia al que Galerías Preciados le había pagado su candidatura. Estoy hablando de los años… El caso es que había cambiado a su santa de 40 por dos de 20, lo cual puede estar bien pero no era el ejemplo. Le hice una entrevista de 17 preguntas que apareció publicada al día siguiente en el diario ‘Pueblo’. El que respondía era un genio; el que preguntaba, o sea, yo, un gilipollas. La censura se había comido la entrevista. La peor de las censuras que es la autocensura. Dije, primera y última.

Hablé con Jesús de la Serna, que me dijo: “El periodismo que quieres hacer tiene que ser municipal (porque entonces los alcaldes ya eran leña al mono) o deportes”. El Ayuntamiento era un poco aburrido, por eso elegí deportes. Cuando fui a los Juegos Olímpicos de México con ‘Pueblo’ [en 1968], me di cuenta enseguida de que la historia estaba en las protestas de los estudiantes contra el PRI, por lo que la Olimpiada pasó a un segundo plano.

Estuvo en la plaza de las Tres Culturas en la noche de la matanza de los estudiantes.

Sí. A unos Juegos van hoy 12.000 periodistas; entonces iban 3.000, pero también era el epicentro mundial. Los estudiantes se dieron cuenta de esto. Me entero y llamo a Emilio Romero, que ha sido un superdirector, y le digo: “No voy a la Villa Olímpica, me quedo en el hotel María Isabel porque esto va a estallar”. Ahí conocí a Oriana Fallaci, que después resultó herida. Conseguí tres o cuatro exclusivas mundiales porque la agencia EFE retrasaba las comunicaciones 15 minutos. Luego estuvieron la noche del 23F y las huelgas de Iberia. He sido informador deportivo durante 40 años por accidente. Claro puedes decirme, por accidente no, porque si te sale de los cojones estás dos años y te vas. ¿Dónde era rentable a las empresas? En el deporte. Si lo dejo y paso a otra cosa podía ser rentable o podía darme una hostia.

¿Cómo cree que le recordarán? ¿Como maestro de periodistas?

Cuando voy ahora a una redacción siento el cariño, el respeto; se levantan, hola maestro, y yo les digo que no me considero maestro. Es verdad que he innovado, toda mi vida he luchado por la innovación. Pero si veo lo que están haciendo los chicos que se han quedado, tengo que decirles que he sido un desastre como maestro.

Usted era un reportero cabrón.

Sí.

De los que hacían putadas para conseguir la exclusiva.

Sí, sí, sí.

Putadas a sus propios compañeros. No daba un teléfono a nadie…

Absolutamente cabrón.

Unos periodistas investigan bien y escriben mal; otros escriben bien pero investigan mal.

Sí, es verdad. Un día Emilio Romero decidió poner a Hermida, que era muy joven, en la última página de ‘Pueblo’. Se llamaba Match Hermida. A los 15 días se dio cuenta de que no funcionaba porque Hermida no veía ni una noticia. Estaba Manolo Alcalá, que era… La idea genial de Emilio fue poner a Alcalá a buscar las noticias para que se las contara a Hermida, y este las escribiera. Cuando digo que Hermida no era periodista, no lo digo gratuitamente.

José María García en una entrevista en la COPE al entonces presidente del Atlético de Madrid Jesús Gil en el 2000.

José María García en una entrevista en la COPE al entonces presidente del Atlético de Madrid Jesús Gil en el 2000. BARRENECHEA / EFE

En el libro se cuenta que una vez entró en el despacho de Pedro J. Ramírez y dijo: “Tú siempre me has apoyado pero nunca me has querido”. ¿Necesita tanto sentirse querido?

Para mí es fundamental. No puedo trabajar si no siento cariño a mi lado, si no trabajo en equipo, si no hay unión. En 2002 monto el invento mediático de Telefónica con Juan Villalonga, luego Aznar me dice que no firme con Villalonga que lo tiene que echar, y le digo: “Yo voy a firmar con Telefónica, no con Villalonga”. Fracasé estrepitosamente por una sencilla razón: intenté que todos los medios de Telefónica, que eran Vía Digital, Onda Cero y Antena 3, se pusieran la camiseta de Telefónica. Cuando había una rueda de prensa, el cámara de Vía Digital no sacaba el micrófono de Onda Cero, sacaba el de la SER o la COPE. ¿Por qué? Porque estaba jodido porque veía que el otro ganaba más. Este país es así.

Varios de sus excolaboradores aseguran que era muy duro con sus equipos.

Muy duro pero…

Muy exigente y no aceptaba la más mínima discrepancia.

Porque mis chicos ganaban el triple que cualquier otro reportero.

Cuando era reportero en Pueblo no hacía caso a sus jefes, se saltaba las órdenes.

Pero no, no… A mis jefes les hacía caso.

Con Miguel Ors tuvo sus más y sus menos y era su jefe.

Miguel Ors es ahora un superseñor. Se ha portado de maravilla, pero en aquel momento yo veía que el periodismo era otra cosa.

Pero acababa de entrar en Pueblo.

Pero que es que el periodismo era otra cosa. Veía a otro redactor, no digo el nombre pero ya se ha muerto, que no hacía periodismo, hacía relaciones públicas. Acababa de llegar y todos éramos reporteros de calle. La primera incongruencia que vi en Pueblo fue el nombramiento de Juan Luis Cebrián como redactor jefe. ¿Por qué? ¿Porque su papá estaba en la novena planta y era jefe del sindicato vertical? Pero ¡qué cojones! Si este tío no sabe hacer ni la o con un canuto. Un día me enfrenté abiertamente: vamos a ver, coño, ¿cómo puedes decir algo si no has hecho un reportaje en tu puta vida? Eso no es ser rebelde, eso es ser lógico.

¿Le ha gustado el libro que ha escrito Vicente Ferrer Molina sobre usted?

No.

¿Miente, cuenta algo que no sea cierto?

No. El libro empieza con un prólogo de Pedro J. excesivamente elogioso. Pedro J., un tipo absolutamente amoral, es para mí el mejor periodista. Desde que muere Jesús de Polanco hay dos empresarios: Cebrián y Pedro J. Ramírez. Cebrián es un mediocre periodista y un desastre como empresario. Pedro J. es un grandísimo periodista, el mejor posiblemente de los últimos 25 años, y un desastre como empresario. El País, bueno Prisa, ha llegado a deber más de 3.500 millones de euros. Unidad Editorial, más de 1.500. Siempre he tenido esa lucha con Pedro J. Un día me pidieron un favor: querían relanzar… Él me dijo en directo que era su amigo. Le respondí, ”Pedro, tú no eres amigo mío. El único amigo que tiene Pedro es J. Y el único amigo que tiene J. es Pedro. Eres amoral, no quieres a la gente, solo te quieres a ti mismo”.

Su cuñado Alfredo Fraile dice que usted no defendía la verdad, sino su verdad. En el libro afirma que ha creído estar en posesión de la verdad en más ocasiones de las que debía.

Es posible, pero nunca he creído que alguien esté en posesión de la verdad absoluta. Lo que defendía era mi verdad, algunas veces equivocadamente. Uno de los grandes genios que he conocido en el mundo del deporte se llamaba Luis Aragonés. Tenía una frase mágica: “El penalti solo lo falla el que lo tira”. Aquí, lo mismo: si no haces nada, no te equivocas. Es muy raro que [Mariano] Rajoy, que es el eterno equivocado, se equivoque porque no hace nada.

La verdad es algo demasiado pomposo.

La verdad es muy difícil. ¿Quién está en poder de la verdad absoluta? Yo soy católico y tú eres ateo, ¿quién está en poder de la verdad absoluta? Para ti, tú; para mí, yo.

Me ha dado alegría descubrir que es del Real Madrid.

Sí, lo soy.

Pues lo disimuló; le arreaba bien y no solo a los presidentes, también a los jugadores.

Ese es el mérito durante 40 años. A mí me han quemado en el estadio Bernabéu [un muñeco que imitaba a García]. Me llevé un disgusto porque estaba mi hijo que con 20 años se fue llorando del campo. Tengo la satisfacción de que vinieron a decirme que el presidente había pagado a los Ultrasur un millón de pesetas. En el Nou Camp me declararon persona non grata. Han metido lecheras [los coches de la policía se llamaban así porque eran blancos] en el centro del campo para sacarme. El día que escribí mi primera línea en el diario ‘Pueblo’ dejé de ser socio. Podría recuperarlo, pero no me gusta cómo están llevando al Real Madrid.

Ha llegado a calificar a Florentino Pérez de peligro para la sociedad.

El otro día murió un tipo que era mi hermano, Pedro de Felipe [ex defensa central del Real Madrid]. Estuve con él diez meses. Le llevaba a la clínica Cemtro a hacer la rehabilitación. Era para engañarle porque estaba sentenciado: tenía un tumor que le oprimía la médula. Primero fue perdiendo la elasticidad y terminó en silla de ruedas. Se fue sin saber que se moría. Sus hijos, que se han portado de maravilla, lo ingresaron en La Paz. Fui a verle antes de ir Granada por unos asuntos. Pirri, que iba todos los días a verle, me había dicho el día anterior, “no te puedes imaginar el bajón que ha dado, está hundido”. No me atreví a entrar. Me fui sin despedirme. Me contaron que el día que muere estuvo Florentino una hora y media al pie de su cama, con su mano cogida. Me llamó Julio Iglesias para que hablara con los hijos porque se quería encargar de los gastos del entierro. Cuando se lo comenté a Jorge, su hijo, me dijo: “Ha estado aquí Florentino y lo paga todo el Real Madrid”.

¿Fue Florentino al entierro de De Felipe?

Sí, y el expresidente del Barcelona Joan Laporta. Al terminar me acerqué a Florentino, que hace 15 años que no hablo con él, y le dije: “No estoy de acuerdo en cómo llevas el Madrid pero jamás vas a escuchar una crítica porque me has dado una hermosísima lección. Por lo menos tienes corazón”.

José María García, en un momento de la entrevista con Ramón Lobo.

José María García, en un momento de la entrevista con Ramón Lobo. MARTA JARA

Siempre le han acusado de condicionar su discurso según la amistad o la cercanía.

Es posible. La familia te la da Dios, al menos a los católicos; los amigos, los eliges tú. Si un amigo atropella a una viejecita, lo primero que pregunto es ¿qué ha hecho la viejecita? Muchísimos amigos se han quedado en el camino porque no han sabido entender que llega un momento en el que tienes que hacer la crítica. Es verdad que con otros amigos pierdes la objetividad si ves que son honestos. Con el que no he podido, sea amigo o enemigo, es con el vago, el deshonesto y el mentiroso. ¿Que me he equivocado? Un millón de veces. ¿Que he defendido a gente que no tenía que haber defendido? Es posible.

¿Villar?

Ángel María Villar es presidente de la Real Federación Española de Fútbol. El primer error de bulto es que no se puede estar 28 años seguidos en el mismo cargo. El presidente de EEUU tiene limitados los mandatos a ocho años, un tiempo prudencial. Este tío lleva 28. Fíjate lo que ha aparecido en la FIFA y en la UEFA y al presidente de la Federación Española, que es vicepresidente de la FIFA y vicepresidente de la UEFA, no le han podido coger absolutamente en nada. No es el más listo de la clase. Dice ‘fúrbol’ y no fútbol. Es abogado por Deusto y yo me río y le digo: “A ti te dieron el título porque eras el capitán del Athletic de Bilbao”. No es el más listo de la clase, pero es el tipo más honesto que he conocido desde que soy periodista. Pues la gente cree que le defiendo porque dicen que le hice presidente, lo que es falso; otros porque es amigo.

Pablo Porta era mi amigo cuando era el vicepresidente de la Federación y fue un excelente vicepresidente. Cambió en la presidencia. En el Mundial de Argentina descubrí que había montado el Porta C.F.; la Federación era él. Cuando venía a Madrid tres días por semana, porque vivía en Barcelona, se hospedaba en el Palace y como no le gustaba el desayuno mandaba al chófer a San Ginés a comprarle churros. Entonces Pablo pasó a ser Pablo, Pablito, Pablete. No defiendo a Villar porque sea mi amigo, sino porque defiendo la honestidad y la laboriosidad.

Ha ganado mucho dinero, también ha hecho ganar mucho dinero a las empresas en las que ha trabajado. ¿Paga sus impuestos?

Religiosamente.

Cuando murió Franco había una esperanza de cambio. ¿Qué es lo que ha fallado? 

Este país tiene los mejores ciudadanos del mundo con diferencia. Hemos sobrevivido pese a la retahíla de presidentes y políticos que hemos tenido. Eso demuestra la grandeza de sus ciudadanos. ¿Qué tiene de malo este país? Que nuestros políticos son de tercera división. Un presidente del Gobierno no puede ganar 80.000 euros al año cuando su dedo bobalicón nombra a presidentes de grandes empresas que ganan 1.250.000 euros al año. ¿Qué es más importante, esa empresa o una empresa llamada España con 47 millones de habitantes?

Recuerdo mi primer incidente con Aznar, no incidente, aviso de incidente. Era el cumpleaños de Juan Abelló. En un rincón del jardín, Aznar me dice: “Este país no puede funcionar: ganas 10 veces más que yo”. Le respondo: “Estás equivocado, presidente; si es verdad lo que dicen que ganas, gano 50 veces más, pero estoy en una empresa privada y mis honorarios están en función de mi producción. El problema no es lo que yo gane, lo que a mí me parece demencial es que tú ganes lo que ganas”.

El otro día leíamos lo de Ignacio Galán [presidente de Iberdrola], más de 11 millones de euros con bonos y demás cuando hay gente que no puede pagar la luz. Ese es el problema. ¿Quién viene a la política en España? Salvo contadísimas excepciones que son aquellos que tienen su vida resuelta y quieren estar para ayudar, que son los menos. ¿Quién viene a ganar 80.000 si hoy un consejero delegado de cualquier empresa mediana gana 300.000? Tienes el caso de Esperanza Aguirre. Cuando deja la comunidad la contrata una empresa de cazatalentos, que tenía una vista de cojones porque todos los que han trabajado con ella están en la cárcel o se les espera. En lugar de una empresa de cazatalentos sería una empresa de cazachorizos. Pues le pagaban 330.000 euros al año.

¿Quién viene a la política? El que no vale para otra cosa o el que viene a forrarse porque una firma suya, a lo mejor, vale mucho dinero. Somos de tercera división porque la justicia está politizada. La justicia funciona abajo: robas un bocata, o la madre que encontró una tarjeta y compró yogures al niño y ropita y nada más, a la trena; pero ¿y arriba? Un país sin justicia libre y sin pluralidad en la comunicación no es democrático.

¿Hemos fallado nosotros?

Han fallado los políticos. En todo el mundo hay corruptos, pero hay países en los que si un político hace una pequeña piragua, cae. En Alemania, Inglaterra o Suecia hay corruptos, pero los no corruptos no protegen al corrupto, lo denuncian. Aquí, los no corruptos, si es que queda alguno, tapan al corrupto. ¿Hay una prueba más grave el SMS de Rajoy: Luis, se fuerte? Y sigue siendo presidente del Gobierno.

Ha sido amigo del rey Juan Carlos. Se queja en el libro de que ahora pasa de usted porque ya no tiene micrófono.

No he sido amigo del rey. El rey no debe tener amigos, pero sí he tenido una muy buena relación con Don Juan Carlos. Creo que me he portado muy bien con él. Salvo dos veces que me lo he encontrado, en las que estuvo cariñosísimo, no he tenido nunca una llamada. Solo hay que husmear en la historia para saber que una de las grandes condiciones que dibujan a los Borbones es su nulo sentido del agradecimiento.

El rey estuvo protegido durante la Transición. Todos sabían que tenía aventuras, negocios y, de repente, fue matar al elefante y todo cambió.

Somos un país de anécdotas. A un rey hay que respetarle y exigirle. Aquí se le ha respetado poco, no se le ha exigido nada y se le ha abrazado constantemente. Lo que me ha sorprendido mucho es que una publicación de prestigio mundial, Forbes, haya publicado con reiteración que el rey emérito era una de las mayores fortunas del mundo, que calculaban 1.800 millones, y nadie lo desmienta.

¿Cómo ve al hijo, Felipe VI?

El hijo es diferente, tiene una buena formación. Pero partimos de un hecho: la monarquía es un sistema obsoleto. Nadie puede ser rey por herencia. Pero si eso se institucionaliza, el rey o sus descendientes tienen que someterse a una serie de condiciones. Tienen privilegios, pero también obligaciones. Es rey porque es el hijo de Juan Carlos, es su único mérito. Ha salido listo, aplicado, guapo y alto, pero podría haber sido lo contrario. Hay bastantes ejemplos de reyes tontos.

Ya es casualidad que la hermana de Juan Carlos, Pilar de Borbón, haya tenido una empresa offshore coincidiendo con su reinado.

La familia real, que tiene el privilegio de ser real por herencia, debe esmerarse. Si alguien no puede tener una sociedad es la hermana del rey. Y más cuando se da de alta y cuando se da de baja.

He leído que le gustó el 15-M.

Me encantó. Toda mi vida he luchado contra molinos de viento. Me gustó su rebeldía: unos jóvenes que llegan, y dicen: aquí nos han estado tomando el pelo entre el PP y el PSOE. Esto se ha acabado. Me encanta, pero luego empiezas a analizar el contenido y el continente de sus manifestaciones y la rebeldía deja paso a la utopía. Y, claro, no se puede gobernar con utopía.

¿Cómo ve que Pedro J. insista en que las cosas no están claras en los atentados del 11M, todo por no reconocer que se equivocó con ETA?

Es verdad que fue una jornada complicada. Ahí hay una víctima, que pecó de obediencia, tal vez ciega: Ángel Acebes. Un portavoz tiene que tener más de 60 años, porque tiene que ser una estación término. Salen quemados, abrasados, dejas de ser persona; un tío tan joven como Miguel Ángel Rodríguez salió noqueado. Muchas veces en vez de portavoz tienes que ser portacoz. Hombre, sí nos gustaría, creo que a todos, saber realmente quién tuvo la culpa porque a los muertos no les puedes devolver la vida. Lo único que creo fervientemente es que al pobre tío que le cayeron 4.000 o no sé cuántos años de cárcel, era uno que pasaba por allí.

Era lógico que en el primer instante se pensara en ETA, pero desde las primeras horas quedó claro que era un atentado islamista.

No tengo suficientes elementos de juicio para… A mí no me gusta hacer el gallego y que no se sepa si subo la escalera o la bajo o creas que me escapo, pero es que no tengo suficientes elementos de juicio. Sé que hubo errores muy graves, por ejemplo el error de la SER con las mochilas famosas. El responsable de ese error es ahora el padrino de Podemos. Está en una cadena de televisión que lo hace de maravilla, no él, sino la cadena. Él, televisivamente, es nulo. Me refiero a Antonio García Ferreras. La cadena lo hace muy bien, la audiencia no se la regala nadie. Se la han ganado, pero claro, esa fue una concesión gratuita de un Gobierno.

¿Le hubiera hecho una entrevista a Otegi?

Yo no.

¿Por qué?

Pues porque no, perdóname.

Como periodista.

Le hubiese hecho una entrevista, no una felación. Y estoy hablando de Jordi Évole, un tío al que admiro, quiero y respeto. La entrevista de Otegi no fue una entrevista, fue una felación, con lo grave que es, con lo que significa y representa Otegi.

¿Va a cambiar algo la repetición de las elecciones?

Es muy difícil opinar. O me equivoco mucho, o poco o nada va a cambiar. Aún así ahora hay algo importante. Ya está certificado el acuerdo Izquierda Unida-Podemos. Eso significa, en el peor de los casos, un millón más de votos. La situación dramática, al margen de la del PP que es grave desde el primer momento, es la del PSOE. Si se une a Podemos e Izquierda Unida, certifican la gobernabilidad de la anarquía. Si el PSOE se pasa con el PP, desaparece porque habrá perdido totalmente la izquierda.

Hay quien vaticina un escenario como el de la serie danesa Borgen: PSOE y PP no podrán imponer sus candidatos en una gran coalición y acabará Albert Rivera de presidente.

Sería el menor de los males. Me encanta Rivera. En los últimos tiempos le veo dubitativo. Es verdad que acaba de empezar, pero no creo que tenga la gente preparada que necesita para llevar esto adelante. Alguien dice que ya aprenderán, pero no, coño, a los sitios hay que llegar aprendidos. Hay materias en las que los veo absolutamente muy verdes.

¿Cómo ve a Manuela Carmena?

Tengo un tremendo respeto por Carmena; ha sido una luchadora y una jueza independiente. Carmena debe su puesto a la mujer más torpe, orgullosa, mentirosa y menos presentable de este país: Esperanza Aguirre. Es Esperanza quien la hace alcaldesa. No he hablado con ella, pero creo que Carmena se ha equivocado. A los pocos días reconoció que le venía grande, no por la edad, sino porque está rodeada de hooligans, como la chica que entró en la iglesia desnuda [Rita Maestre]; o lo de cambiar las calles. ¿Para qué tienes que cambiar las calles?

¿Qué haría con las personas que están enterradas en fosas comunes o en las cunetas?

Déjalas descansar.

¿Y si la familia quiere que se le saque?

Lo mejor es dejarlos descansar. En este momento tan grave hay medios que se han escorado muy a la derecha, que están todo el día queriendo rescatar la Guerra Civil, como los que están muy a la izquierda. Ahora hace falta sumar, sumar y sumar, no restar. Solo hay una cosa a la que no se le puede dar un segundo de tregua: la corrupción y a los corruptos. El otro día intentaron darme una lección. Hablé con el hijo de un importante empresario que es uno de los grandes donantes del PP; le dije: “¿Te das cuenta de que una empresa gigantesca como la vuestra está ayudando a la corrupción, facilitando que estos corruptos se forren?” Y él responde: “Una empresa como la nuestra tiene que hacer obra pública y si tú no pasas por caja no haces un metro”. ¿No es triste?

El único símbolo nacional aceptado ha sido la selección de fútbol cuando ganó el Mundial.

Es que éste es un país tan raro. Estados Unidos tiene 50 estados y una sola bandera; cuando suena el himno, todos de pie, con devoción. Aquí se ha permitido pitar, ensuciar, arañar, agredir al himno español. Salvo en el Mundial, si veías a un tío con la bandera significaba que era un facha. Sucede también en la canción. Aquí hemos tenido a dos monstruos mundiales: Julio Iglesias y Raphael. Francia tiene a Charles Aznavour. Aznavour sigue siendo un Dios. Italia tiene a Buffon; España, a Casillas. Casillas ha ganado todo, Mundial, Eurocopa, todo. Casillas es un viejo que ya tendría que estar retirado; Buffon es Dios.

Somos un país sin memoria.

Somos un país desagradecido, sin memoria. El otro día me emocionó la reacción admirable del Palacio de los Deportes de Madrid. El Real Madrid de baloncesto quedó eliminado, fuera de la Final Four y todo el pabellón lo despidió entre aplausos y puesto en pie, reconociendo de esta manera lo que había hecho el año anterior en el que ganó todo. Es una hermosísima lección, algo que brilla por su ausencia en España.

Las dos personas con las que ha sido muy duro: el exfutbolista Míchel y Perico Delgado. Se sintieron dolidos porque atacó a sus familias.

Con Perico Delgado me he reconciliado. Con Míchel, no. Perico merece la pena. Míchel es un tipo que creía estar permanentemente en posesión de la verdad, que estaba cuatro escalones más alto. Me hizo culpable de haberle echado de la selección con Javier Clemente, algo absolutamente falso. Lo acaban de echar del Marsella que estaba a punto de descender y dice que la culpa es de los directivos. Es un tipo que no merece la pena. Pero, vamos, quiero sumar y no restar, no quiero más guerras con nadie.

Era cañero con los adjetivos, ha inventado un lenguaje que todo el mundo repetía, pero no aceptaba bien la crítica. El libro cuenta que el humorista Eloy Arenas hacía el horóscopo al final de cada etapa de la vuelta a España y un día dijo: “Escorpio, vengativo. El ejemplo es José María García: le quitas un bolígrafo y te quema la casa”. A usted le cabreó.

No me cabrea que lo diga Eloy Arenas porque soy muy amigo. El fracaso de Arenas, si se puede entender como fracaso, es no haber triunfado como él quería. Él era una maravilla fuera del escenario, pero sobre él una vulgaridad. Fuera del escenario, como compañero en una partida de cartas o tomándonos una copa, era el tío más divertido del mundo.

¿De qué forma le cambia el cáncer?

Me cambia totalmente. No se me quitan de la cabeza mi mujer y mis dos hijos porque veía su sufrimiento. Y era un privilegiado: tenía una suite en el Rúber, donde me daban la sesión de quimio. Ahora hay Starbucks en todos los sitios, pero antes no. Mis hijos iban a buscarme unas galletas que me encantaban, las cookies. Engordé siete u ocho kilos. Me rodeaban de cariño. He tenido amigos fenomenales. Uno que fumaba dos cajetillas diarias lo dejó para ver si me curaba. Otro que bebía 25 botellines de Mahou estuvo dos años sin probar la cerveza. Y cuando me hacían punciones en la columna, mi mujer aguantando cogida a mi mano.

Cuando se quedaba a solas, ¿sentía miedo? ¿Cómo se enfrentaba a la enfermedad?

Pidiéndole a Dios que me ayudara. Tuve suerte. Lo mejor que he hecho en la vida fue ayudar a Pedro [doctor Guillén, uno de los mayores especialistas en Medicina Deportiva] a crear la clínica Cemtro, al principio solo como traumatología, y ahora con todo. Eso me permite ayudar a mucha gente, que es mi felicidad. Cuando se confirma que es un linfoma, lo primero que pienso es en ir a EEUU. Pedro me dijo, “aquí somos tan buenos como allí” y que el hábitat, y más siendo como soy, me iba a favorecer. Encontré al mejor especialista, el mejor hematólogo de España, José María Fernández Reñada, un fenómeno como profesional y como persona, y pudimos vencer. Pero me cambió la vida totalmente. El día que hacemos el último TAC, cuando había desaparecido todo más o menos, me abracé con mi familia. Es irrepetible: te da gasolina para enfrentarte a todos los problemas habidos y por haber.

Le ha ayudado a cerrar batallas.

Sí, a cerrar muchas batallas. Empiezo a conocer la vida ahora. Fíjate qué presidente del gobierno sería ahora Felipe González. Un líder mundial. Nosotros hemos jubilado a todos los presidentes con 45 años. Yo con 40 años, 45, 50, no sabía nada.

Usted le adelantó a Rajoy que sería el elegido de Aznar.

El señor del bigote, que es la prepotencia personificada, se arrepiente de haber dicho adiós pero ya no puede rectificar, y quiere seguir mandando. Tenía tres candidatos: Jaime Mayor Oreja, Rodrigo Rato y Mariano Rajoy. Mayor Oreja no se dejaba gobernar; no había una sola empresa mediática en España que no tuviese el dossier sobre la familia de Rodrigo Rato. Le dije a Rajoy: vas a ser tú porque tienes una cosa buena y una cosa mala, y el presidente cree que te puede manejar. La buena es que pasa por los sitios y no mancha; la mala, que pasa por los sitios y no limpia. Rajoy no es mala gente. Hace un año que no hablo con él, pero es un tipo perezoso que no se moja ni cuando se ducha. Está siempre que no sabe si va o viene.

¿Se ve con un programa en La Sexta?

Yo sí que me vería en La Sexta, lo que pasa es que iba a durar muy poco. Porque soy un periodista plural y La Sexta no es plural.

¿Y en Antena 3?

Sí, pero estas empresas penden de un hilo, de un dedo que diga: la publicidad vuelve a TVE con lo que significa eso. No pueden soportar que un día des caña al PP y al otro des caña a Podemos y un tercero ovaciones a Izquierda Unida porque, si eres plural, tienes que abrirte a todos los espacios. Por independencia habría dos empresas, Antena 3 y Telecinco, pero Telecinco es inviable porque vive de otro mundo y no le va nada mal y dudo que Antena 3 se atreva.

Creo que ha usado toda tu vida la máquina de escribir.

Pero cuando han llegado las nuevas tecnologías me he pasado a las nuevas tecnologías.

En Twitter sería la bomba.

Ningún tiempo pasado fue mejor. De Twitter me niego a la utilización clandestina, que un tío pueda decir la mayor barbaridad del mundo y no pase nada. Recuerdo el caso del accidente de Cristina Cifuentes. Está grave en la UVI, y aparece un tipo en Twitter, la llama hija de puta, dice ¡muérete!, que se vaya a una clínica privada, ¿Puedes compartir eso?

No la conozco, pero estoy convencido de que ese accidente le cambió la perspectiva.

Y yo. Pero de ese accidente queda otra cosa, que no merece la pena decir en la entrevista. Ella denunció el tuit, puso una querella. Todo el proceso le costó 1.800 euros y al tío que le insultó le pusieron una multa de 80 euros.

¿Qué opina del periodismo actual?

Es un caos, un caos.

Ha vivido el periodismo de calle. Hoy apenas se sale a la calle.

No, es que ya no hay periodismo. El periodismo de investigación, el periodismo de denuncia es muy gratificante pero peligroso y caro. Le pregunté a uno de los grandes reporteros de investigación por qué había dejado de escribir. Me dijo que el último reportaje en el que estuvo trabajando un mes, jugándose la vida, le pagaron 250 euros y sin cubrir los taxis.

Aquí no existen equipos como los de la película Spotlight.

Porque no les interesa. Equipos de investigación, equipos de denuncia. ¿Qué ha descubierto la televisión? Una hora de producción de televisión en el mundo civilizado, y hablo de prime time, cuesta un millón de euros. Aquí, primero con el corazón, después con la política y ahora con el deporte han encontrado a cinco tipos que se prestan a seguir un guión preestablecido, a decirse cuatro barbaridades, a ver quién chilla más; les dan mil euros y ellos felices: han cubierto cinco horas de programa. Así es lo más barato del mundo.

¿Nunca le han desmentido una noticia, más allá de criticarle su estilo?

Me pueden decir que a uno le he dicho pedrusquito, a otro Pablete y a otro correveidile, pero nadie me ha dicho, esto no es verdad, esto es mentira.

País de Cebrianes y Cañetes

15 mayo, 2016

Fuente: http://www.infolibre.es

21:44 
Empieza a resultar cansino el debate entre nueva y vieja política, entre santa y demonizada Transición, entre presuntos moderados y supuestos radicales, entre socialdemócratas puros y vendidos al liberalismo, entre populistas y… resto del mundo (si quedara alguien). El agujero negro de nuestra democracia lo protagonizan quienes llevan décadas confundiendo lo público y lo privado, ocupando parcelas de poder que consideran patrimonio particular sin pasar por el filtro de las urnas e intentando condicionarlas. La España machadiana de charanga y pandereta es hoy (y desde hace demasiado tiempo) la de Cebrianes y Cañetes.

Si algo ha demostrado la filtración de los papeles de Panamá (desvelados en España por La Sexta y El Confidencial) es el patriotismo hipócrita y gaseoso de un montón de gente, aunque se mantenga en la nebulosa de los entramados societarios la verdadera almendra del fraude, imposible e impracticable sin la inestimable ayuda de grandes bancos, empresas y bufetes de postín. En España el caso político más sonado fue el del ministro José Manuel Soria, cazado en explicaciones mentirosas que habría captado un niño de Primaria (aunque Mariano Rajoy sigue sin querer pillarlas). No tuvo más remedio que dimitir, pero queda la duda razonable de si lo habría hecho en otro momento político (de mayoría absoluta, por ejemplo).

Proclamó ufano el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que “nadie que haya operado desde paraísos fiscales puede estar en el Gobierno”. Seguimos a la espera de saber qué opina el Gobierno sobre el hecho de que Miguel Arias Cañete, eurocomisario a propuesta de Rajoy, mantenga el cargo tras conocerse que ha utilizado para sus negocios empresas en Panamá o en Costa Rica, y después de comprobarse que su mujer, Micaela Domecq, no sólo aparece en los papeles de Panamá sino que además se acogió a la amnistía fiscal decretada por el Gobierno del que formaba parte su propio marido.

Ya no pueden sorprendernos la actitud de Cañete ni la de Soria. Al fin y al cabo son coherentes con la que han mantenido los Rato, Matas, Fabra, Granados, Bárcenas y compañía. En realidad nunca han confundido lo público y lo privado, sino que han tenido muy claro el manejo de una especie de libro de instrucciones para utilizar recursos públicos en provecho propio. Quienes no venían ya educados en la convicción de que España era suya parecen haber llegado a la misma conclusión a base de ejercer una parcela de poder en combinación con una panda de buenos amigos. (Cuando no una simple organización criminal, como se define en varios autos judiciales, por ejemplo, al PP valenciano, o a la trama Púnica, o a la red Gürtel…)

MARCANDO EL PASO POLÍTICO

El caso de Juan Luis Cebrián es diferente, pero no menos grave en términos de calidad democrática. Apareció el nombre de su exmujer Teresa Aranda en los papeles de Panamá, y el presidente de El País reaccionó a la información como lo haría un Berlusconi, un Chávez o un Putin cualquiera. En lugar de aportar, como experiodista que es, los datos concretos que expliquen sus andanzas y negocios con el empresario hispano-iraní investigado por la Agencia Tributaria Massoud Zandi, lo que hizo fue disparar a los mensajeros, utilizar los recursos del grupo Prisa para responder a una acusación en todo caso personalimponer la censura sobre colaboradores de la SER y sobre sus propios empleados. Resulta significativo que alguien del peso periodístico y la relevancia de Iñaki Gabilondo, preguntado por la vinculación de Cebrián con los papeles de Panamá, haya respondido a El Español de forma tan cáustica:“Prefiero no decir nada”.

Tiene perfecto derecho un medio de comunicación privado acontar o no contar con un colaborador u otro, aunque se define su talante cuando prescinde de alguien por el simple hecho de haber informado sobre datos no desmentidos. En cuanto al uso del paraguas de un grupo empresarial como si fuera un cortijo personal, no debería sorprender tanto a quienes ahora ponen el grito en el cielo. La inmensa mayoría ni siquiera se hicieron eco de los datos judiciales publicados en ‘infoLibre‘ sobre la operación especulativa que originó el grave endeudamiento de Prisa. Está documentada, y demuestra el voraz interés de Cebrián por acumular acciones, bonus, etcétera.

Cebrián ha conseguido esta vez que los focos se hayan colocado sobre algunos de sus variados intereses crematísticos, y que de paso alumbren favores mutuos con Felipe González, siempre en disposición de protagonizar foros de comunicación y empresariales promovidos por Cebrián, y siempre al quite paraacompañarlo en propuestas editoriales que empujen y hasta exijan una gran coalición o cualquier fórmula de gobierno que no pase por una coalición de fuerzas progresistas. (Recuérdese, entre otras de sus solemnes ocurrencias, la de un gobierno PP-Ciudadanos sin Rajoy con el apoyo del PSOE en la oposición).

Cuesta entender que González grabara un vídeo promocionando a Zandi como un modelo de emprendedor, o que llamara al entonces director de la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno, Miguel Sebastián, para pedirle que lo recibiera como sabio especialista en el sector petrolífero. El tal Zandi había sido rechazado en Repsol por ser menos conocido como “modelo de emprendedor” que como comisionista y organizador de animadas fiestas en su yate privado o en su mansión de La Finca, urbanización de híperlujo en las afueras de Madrid. Seguro que más pronto que tarde González dará alguna explicación. Cuesta todavía más entender los motivos por los que Cebrián es socio de la petrolera luxemburguesa Star Petroleum gracias a una donación de acciones realizada por su amigo Zandi. Algunas fuentes consultadas sostienen que la explicación de las gestiones de González hay que buscarla precisamente en la relación de Zandi con Cebrián.

Lo relevante en cualquier caso es la permanente combinación y mezcla de intereses públicos y privados, de influencias legítimas o espurias. Es obvio que una democracia sólida no puede permitirse que un político tenga intereses en un paraíso fiscal. A estas alturas debería ser igual de obvio que el máximo responsable de un medio de comunicación interesado en condicionar o en influir en la agenda política tiene la obligación de aclarar –no sólo ante sus accionistas sino especialmente ante lectores y ciudadanos– cuáles son sus negocios particulares.