Posts Tagged ‘justicia’

No hagas al prójimo lo que no quieres que hagan contigo

7 marzo, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

El Gobierno ha legalizado las expulsiones ‘en caliente’ con su nueva ley mordaza. Cuando el PP quiere saltarse la ley, legaliza sus ilegalidades

La inmigración no es una amenaza en España, lo que es una amenaza es la emigración. Si en Alemania nos trataran como tratamos nosotros a los africanos, les llamaríamos nazis

Cuando un ciudadano se salta la ley, lo paga. Cuando el Gobierno se salta la valla de la legalidad, es la ley la que lo paga. Decía Ignacio Escolar que, cuando al PP le va mal en un juicio, cambia al juez primero y al jefe de policía que les investiga después, como ha hecho en la Gürtel. Pues bien, de la misma manera, cuando al PP le va mal una ley, primero la infringe y después la cambia para legalizar su ilegalidad. No le van bien los negros que saltan la valla, así que primero los expulsa ilegalmente cuando acaban de entrar y ahora nos han colado por el butrón de la ley mordaza la legalización de las expulsiones ‘en caliente’. En la misma norma que nos restringe libertades a todos, la única libertad se la han tomado ellos. Han inventado nuevos delitos para nosotros, pero han convertido sus delitos en legales.

No respetan la opinión pública, pero tampoco los organismos internacionales a los que pertenecemos. Han hecho lo contrario de lo que dice y hace Europa. Cuando la Unión Europea ha visto que sus fondos de desarrollo se han utilizado para construir un obsceno campo de golf junto a la valla de Melilla, la indignación social le ha obligado a prometer que revisará el uso de esas ayudas a partir de ahora. Cuando el Gobierno español ha sido amonestado por el maltrato a personas en la frontera, ha decidido aplastar la leyes nacionales e internacionales con la apisonadora de su mayoría parlamentaria. Si no te gustan mis principios, cambia los tuyos. No me importa lo que diga la Justicia porque “la Justicia soy yo”.

Se comportan como justicieros y hablan como matones, empezando por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que ha respondido a los comisarios europeos como si estuviera en una taberna: “Que me envíen sus direcciones y les mando a esa gente, a esa pobre gente”. Mejor ser gente pobre que no un pobre hombre como el ministro. Esa no es manera de hablarle a tus colegas ni son maneras de referirse a quienes se juegan la vida para intentar llegar a Europa. Habla de ellos como si fueran paquetes postales. De hecho, durante todo su mandato, los ha tratado como bultos. Ha ordenado que les disparasen, incluso en el agua, que les golpeasen en la valla, que pusiesen cuchillas aunque les desuellen vivos, que los echen fuera. Como maletas en un aeropuerto.

Ha enviado a quince de ellos a la muerte en la playa de Ceuta por culpa de sus órdenes de disparar. Otras dos personas han perdido la vida en los centros de internamiento por falta de asistencia médica, y nada ha dicho el ministro al respecto. Está más preocupado por hacernos creer que va a haber una invasión de negros y que, si no la reprime con contundencia, pronto tendremos a toda África negra llamando a nuestras puertas. Ya ha conseguido la aparatosa imagen de los subsaharianos encaramados a la valla como si fueran hordas y titulares de prensa que amenazan con la llegada de 30.000 más. Hay más racismo y xenofobia que verdad.

La verdad es que la inmigración por la valla o en patera, aunque ha crecido en el último año, no llega al 1% del total. La verdad es que no hacía falta echar a 800.000 sin papeles de la Sanidad Pública porque toda la inmigración solo usa un 5% de nuestros servicios sociales y los inmigrantes aportan más al Estado de lo que utilizan. La verdad es que son más los que se van que los que vienen. La verdad es que España ha dejado de ser el país europeo que más migración recibe. Ahora es Alemania: el país al que emigran los españoles. Allí nosotros somos los pobres. El problema no es que vengan, el problema es que nos vamos. Si los alemanes nos recibieran como recibimos a los africanos, les llamaríamos nazis.

Feliz día mundial del migrante, señor ministro, dios quiera que usted emigre pronto de su ministerio.

La injusticia como política económica

25 diciembre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

En lugar de forjar un nuevo trato por la igualdad para salir de la crisis, el Gobierno echa la carga en los mismos de siempre

Cuando el presidente Roosevelt tomó las riendas de la economía estadounidense en 1933 para hacer frente a la mayor crisis de la historia atacó enseguida el factor que más decisivamente había influido en su estallido: la desigualdad, que entonces había llegado a ser también más grande que nunca.
Para ello recurrió a un término bien significativo: el new deal, es decir, el nuevo trato o acuerdo entre el gobierno y la sociedad, y entre el capital y el trabajo para repartir de un modo más justo los ingresos y la riqueza.

Entre otras medidas, Roosevelt forzó a las empresas a negociar con los trabajadores, fortaleció la presencia y el poder de los sindicatos y subió los salarios mínimos, además de crear bienes públicos como la seguridad social que, igualmente, suponían un mayor ingreso efectivo de los trabajadores y bienestar y riqueza social mejor repartidos.

Desde entonces, multitud de historiadores y economistas han corroborado que con mayor equidad hay menos crisis y que, por el contrario, la economía es más inestable e insatisfactoria cuando aumenta la desigualdad en cualquiera de sus manifestaciones.

Por eso resulta tan peligroso que, en España, se ha optado por aplicar frente a la crisis políticas que aumentan la injusticia y la inequidad hasta el punto de convertir a nuestro país en el más desigual de toda la Unión Europea.

El Gobierno es la punta de lanza de la cruzada contra los sindicatos para limitar la capacidad de defensa de los trabajadores, reformó las normas laborales con el único propósito de aumentar el poder de negociación de las grandes empresas y no tiene empeño más firme que el de reducir los salarios directos, los indirectos que percibimos mediante bienes y servicios públicos y los diferidos en forma de pensiones. Para eso cuenta, entre otros, con el apoyo de la mayor parte de los medios y de los jueces y fiscales, y entre todos han conseguido que la injusticia sea el auténtico modus operandi de nuestra política económica.

En los últimos días hemos vuelto a tener nuevas pruebas de ello.

Un juez acuerda en Granada que estar pendiente de una petición de indulto no impide que vayan a la cárcel dos condenados, si es por participar en un piquete de huelga; pero, en Baleares, se decide que sí porque se trata del expresidente balear del PP Jaume Matas, condenado por corrupto. Esta misma semana, el Gobierno regaló de nuevo miles de millones a los bancos mientras se sigue desahuciando a familias sin ingresos y con bebés recién nacidos.

En lugar de forjar un nuevo trato por la igualdad para salir realmente de la crisis, el Gobierno echa la carga en los mismos de siempre, pero la historia enseña también que este tiro sale a menudo por la culata.

@juantorreslopez

España tiene casi 10 jueces menos por cada 100.000 habitantes que la media europea

22 diciembre, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

El ratio español es de 11,2 jueces mientras que la media del continente es de 21.

Italia, Francia y Suecia cuentan con cifras cercanas a la española mientras que Alemania y Portugal están muy por encima.

Jueces para la Democracia ha demandado al Ministerio de Justicia por la sobrecarga de trabajo de los magistrados

España está a la cola de Europa en inversión para las instituciones judiciales y en número de jueces por cada 100.000 habitantes, según los últimos datos oficiales del Consejo de Europa correspondientes al año 2012. Esa cifra es, en España, de 11,2 frente a la media del continente, que se sitúa en 21. Algunos países de nuestro entorno, como Francia (10,7), Italia (10,6) o Suecia (11,8) tienen un porcentaje similar, mientras que Portugal (19,2) y Alemania (24,7) están bastante por encima.

Mónaco está a la cabeza de ese ranking con un total de 37 jueces (la cifra relativa es 102). Eslovenia es otro de los países con un porcentaje más elevado, con 47 magistrados por 100.000 habitantes, seguido de Croacia (45,3) y Montenegro (42,4).

Basándose en estas cifras, la asociación Jueces para la Democracia ha demandado al Ministerio de Justicia y al Consejo General del Poder Judicial por la sobrecarga de trabajo de los magistrados, especialmente en causas complejas como las de corrupción. Según esta asociación judicial, eso genera impunidad para los imputados y ha recordado que España está a la cabeza en este tipo de procesos mientras que está a la cola en ratio de jueces por habitante en Europa, por debajo de Moldavia (12,4) o Albania (13,5).

Los 500 jornaleros imputados

8 diciembre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

Las protestas del Sindicato Andaluz de los Trabajadores (SAT), liderado por Sánchez Gordillo y Cañamero, acumulan multas por casi medio millón.

Militantes del SAT en un parque de Sevilla. / PACO PUENTES

La cifra en frío, 500 imputados, hace pensar que los afiliados del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) pierden las formas en sus protestas y terminan siempre en los calabozos. Por eso, cuando Diego Cañamero (Campillos, Málaga; 1956), secretario general de la formación, cita a Gandhi —“Nuestra lucha es pacífica, pero activa”— las piezas no encajan. “A veces recibimos palos, pero nunca nos hemos rebelado. Lo que pasa es que alteramos la comodidad de los políticos”, considera Cañamero. Desde su creación, en 1975, como Sindicato de Obreros del Campo (SOC) y desde 2007 como SAT, ha pagado más de 150.000 euros en multas por sus actos de protesta y aseguran que tienen pendientes otros 400.000 euros.

La agenda de Cañamero está repleta desde el verano. En plena ola de calor, su formación protagonizó una batería de protestas con ayuda de su rostro más popular: el diputado autonómico por IU y alcalde de Marinaleda (Sevilla), Juan Manuel Sánchez Gordillo. El asalto simbólico a dos supermercados de Cádiz y Sevilla para expropiar productos de primera necesidad, cruzó fronteras. “Queríamos alertar de que el hambre está llamando a muchas puertas”, rememora Cañamero, que lamenta el empujón a una de las cajeras. Llegaron periodistas de Japón, Ucrania, la televisión Al Jazeera…”, relata Javier García, responsable de prensa de la organización jornalera. “Somos una formación que pelea y no se casa con nadie, hemos ganado nuestra imagen a pulso”, añade García. El SAT se financia exclusivamente de las cuotas de sus afiliados —20.000 según sus propios cálculos— y de actos públicos como los “conciertos contra la represión”, en los que artistas que simpatizan con su causa tocan gratis. La sede principal de este sindicato es la antigua Delegación de Trabajo de la Junta en Sevilla, okupada junto a otras organizaciones sociales. La entrada está decorada con fotografías de cargas policiales en el campo y sus consecuencias en forma de hematomas y lesiones. En un lugar destacado hay una imagen del cura obrero Diamantino García Acosta, uno de los referentes del sindicalismo jornalero.

El sindicato okupa la antigua sede de la delegación de Trabajo de Sevilla.

Desde que comenzaron a sacar a la luz las injusticias del campo andaluz utilizan las mismas formas de protesta: huelgas de hambre, ocupaciones de fincas, marchas… Sus acciones están muy medidas. Llegan, lanzan su mensaje —muchas veces ayudados por el Papamóvil, una furgoneta equipada con un altavoz de 4.000 vatios— y se van. Entre sus hitos destacan la oposición al nombramiento como hija predilecta de Andalucía de la Duquesa de Alba en 2006. “No tenemos nada personal contra ella, sólo queríamos entregar un listado de personas que realmente merecían ese honor. Nos pegaron, juzgaron y, como no, resultamos condenados”, resumen.

Son tantas las imputaciones que acumula el secretario general del SAT que se ha declarado insumiso judicial. “Estoy en busca y captura porque no acudo a las citaciones, ni declaro. Cuando me detienen me vuelvo mudo y no saben qué hacer conmigo”, relata Cañamero. “No es una chulería, es un acto de protesta contra una injusticia”, precisa. En el sindicato se quejan de que los jueces no consideren sus pruebas, testigos o a sus abogados. El veredicto siempre es el mismo: culpables. “Han denunciado a afiliados que no habían asistido a protestas porque ese día estaban trabajando”, aseguran.

Para salvar la economía andaluza, el SAT propone que los bancos sean de propiedad pública, que se cree financiación para transformar productos agrarios como algodón, naranjas o pipas en la región, o que las fincas públicas se gestionen con cooperativas, entre otras medidas.

Su militancia ha crecido “de forma exponencial” en los últimos meses. La cuenta de Facebook de Cañamero considera que tiene demasiadas solicitudes de amistad. “No hacemos campañas. Vienen en busca nuestra. Aquí quien se suma, sabe que hay poco pan, lo que hay son tortas”, bromean.

Antes y después

1 diciembre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

Los escándalos obligan al partido gobernante a reabrir la investigación sobre sus finanzas

Mariano Rajoy aseguró ayer que, de conocer alguna irregularidad interna en su partido, él sería el primer interesado en actuar. No hizo comentarios sobre las cuentas suizas del extesorero Luis Bárcenas, ni sobre las sospechas de que este había organizado un sistema de pagos en dinero negro a dirigentes del PP, remitiéndose a las declaraciones de otros dirigentes que se refugian en el “no me consta” o al trabajo que haga la justicia al respecto. Pero la hora es grave, y está muy claro que las últimas revelaciones marcan un antes y un después. La respuesta obligada a los últimos escándalos era la apertura de una investigación interna sobre la gestión de Luis Bárcenas como gerente y tesorero del partido, y en general sobre las cuentas del PP, y ese fue el anuncio realizado por la secretaria general, María Dolores de Cospedal.

La iniciativa es coherente con una afirmación anterior de Rajoy, “no me temblará la mano”, y parece indicar que el presidente del Gobierno se ha dado cuenta de la responsabilidad que le alcanza: están en juego su credibilidad y su futuro político. O las afirmaciones del entorno de Bárcenas son ciertas o son falsas: lo inadmisible era instalarse en la ficción del no saber o de que se trata del asunto de un particular. ¿Cómo espera el partido gobernante que un país sumido en una profunda crisis pueda confiar en quienes decían no haberse enterado de la presunta trama de corrupción en su sede central?

Rajoy tiene que resolver la responsabilidad política por el caso Bárcenas y el partido debe introducir los cambios necesarios, a fin de asegurar la transparencia y legalidad de la financiación del PP. Rajoy preside esta formación desde octubre de 2004, cargo al que accedió tras un año como secretario general. Es decir, coincidió casi seis años con Bárcenas en la cúpula, quien además ascendió de gerente a tesorero en 2008, antes de dimitir en 2009 tras 28 años en el partido. Demasiado tiempo como para que nadie más se diera cuenta de que tan destacado dirigente había acumulado una fortuna lejos del fisco español, en absoluto explicable por su salario oficial. Eso sin contar con la pésima señal enviada al exterior, una más de las muchas notas negativas que España emite hacia los que siguen nuestra crisis económica y política.

Al Gobierno le compete aclarar también si Luis Bárcenas se ha acogido a la impunidad facilitada por la amnistía fiscal del Ejecutivo. Los abogados del extesorero aseguran que sí, mientras el Ministerio de Hacienda se ha arriesgado a rozar la violación del deber de confidencialidad de los datos tributarios para desmentir que eso sea cierto. Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, está obligado a explicar de arriba abajo los resultados de la amnistía fiscal.

Pero el caso Bárcenas solo es uno entre los muchos que afectan al PP. Unos 200 políticos, principalmente conservadores, pero también socialistas o nacionalistas catalanes, están implicados en investigaciones por conductas relacionadas con la corrupción o el delito fiscal. Cortar esa escalada exige medidas contundentes: controles profesionalizados sobre las finanzas de los partidos, publicación inmediata de datos respecto a los fondos que reciben (públicos y privados) y obligatoriedad de auditar las cuentas en los meses siguientes al cierre de cada ejercicio, no al cabo de varios años, como hace ahora el Tribunal de Cuentas. Y si este órgano no dispone de medios suficientes o no se le dota de la agilidad procedimental necesaria, habrá que recurrir a auditorías privadas.

Todo antes de consentir que el sistema democrático se convierta en víctima de cualquier oportunismo populista, un riesgo cierto si los partidos centrales de la democracia no se conducen con mucha más seriedad y rigor.

Los corruptos

22 noviembre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

No vale la pena seguir transigiendo con la corrupción. No es rentable, nos cuesta mucho dinero

Si lee uno los periódicos o escucha la radio, todos los políticos, los comunicadores, los empresarios, y el público en general, están furiosamente en contra de la corrupción. Tanto que si se hiciera una consulta al respecto es probable que ganara la decisión de combatirla.

 El barómetro del CIS de diciembre señala que los españoles están cada vez más preocupados por ello, hasta el punto de que esa preocupación se ha convertido en la cuarta, después del paro, la economía y los políticos. Por su parte, la ONG Transparency International, que elabora un ranking mundial sobre la corrupción, deja a España en el lugar 31º en limpieza. Hace ocho años, estábamos en el 23º. Es decir, que no solo estamos más preocupados por el asunto, sino que tenemos razones para estarlo.

Es bueno que las estadísticas apoyen las percepciones, porque sirve para eliminar paranoias: no es que parezcamos más corruptos, sino que lo somos.

Eso, en un país católico, no resulta extraño, porque los confesionarios están para perdonarle a uno. Otra cosa es que el sistema judicial, cuando no algunos jueces, también ayuden a que el reo salga indemne o no demasiado malparado cuando le cogen. Pero dejemos la moralina. Vayamos a lo práctico.

Está llegando estos días a las librerías un libro de un economista, Carlos Sebastián, titulado Subdesarrollo y esperanza en África (Galaxia Gutenberg), que analiza de manera implacable e impecable, con las técnicas de la econometría, las razones del subdesarrollo y la miseria en el continente. La conclusión rompe todos los tópicos que solemos manejar con respecto a esos desgraciados países. Ni la herencia colonial, ni el imperialismo europeo y americano, ni la maldad intrínseca de las multinacionales, ni la voracidad de China son los elementos decisivos para que se hundan cada vez más en la miseria. La más importante razón es la corrupción, la falta de transparencia, la mala gobernanza. Los dos países africanos que más crecen y mejor son Mauricio y Botsuana (donde los elefantes, ya saben), que empata con España a puntos. Y en los dos se da la circunstancia de que aumentan en transparencia, en buena gobernanza y en la lucha contra la corrupción.

Mucho de esto debe ser extrapolable a otros continentes y países. Por ejemplo, al nuestro. Aunque seamos un país católico no vale la pena seguir transigiendo con la corrupción. No es rentable convivir con ella, nos cuesta mucho dinero. Los inversores se lo piensan y la ineficiencia derivada de la corrupción frena el crecimiento. Hace pocos días, el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba hacía el enésimo llamamiento a combatirla, pidiendo un pacto de Estado. ¿Podemos esperar algo de ello?

De los empresarios debería venir uno de los principales impulsos, porque son los primeros en quejarse cuando les afecta. Pero son los últimos en denunciarla cuando la tienen cerca. No hay muchos casos de empresarios que se revuelvan contra las comisiones que pagan en el exterior para conseguir contratos, ni en el interior para que les concedan una obra. Peor aún: no ha habido una declaración taxativa de reprobación de la actividad del expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán, un hombre que ha cometido casi todo el catálogo de las fechorías que se pueden ordenar en un diccionario de tal disciplina. Qué decir de los banqueros, que hace pocos años ostentaban el difícil récord de estar, los más grandes de ellos, encausados en procesos que han ido desgastándose hasta desaparecer (salvo el de Mario Conde).

De los partidos políticos, casi todo. Hay pocos, y son aún jóvenes, que se libren de esa lacra. La política catalana está llena de reivindicaciones que llegan a decir “España nos roba”. Pero nadie de Convergència, que tiene embargada su sede por un juez, ha dicho que “Millet nos roba”, ni siquiera de Unió han salido palabras serias de reproche a una condena en firme sobre el expolio de fondos europeos para el desempleo. Del PP casi mejor no hablar, porque sus causas se suman sin freno en Galicia, Valencia, Madrid, y no escuchamos a ningún responsable decir que hay que limpiar el partido (¡Bárcenas, qué cruz!). El PSOE, Izquierda Unida y los sindicatos también tendrían cosas que decir: ¿qué hacían sus militantes cobrando un dineral como consejeros en las cajas de ahorros mientras unos bandoleros se lo llevaban crudo?

¿Habrá que hablar también de la Casa Real? Iñaki Urdangarin y su entramado apestan. Como siempre, presunción de inocencia antes de hablar. Basta con quitarle de la foto navideña. Vivimos en un país corrupto. Y eso sale caro. Los capitalistas de Botsuana no van a venir a invertir.

Cortafuego

20 noviembre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

El ideal de la derecha es el orden en la calle y la caja llevada hacia el negocio redondo

En teoría la derecha es el poder y al poder le pertenece por naturaleza el cortijo, el caballo y la pistola. La derecha en este país a lo largo de la historia ha sido apalancada por la iglesia, por los banqueros y empresarios, por la barra de la justicia y un acendrado equipo de periodistas y leguleyos. La ideología de la derecha es el dinero, huidizo como un corzo o voraz como un tiburón, según venga la baraja, a veces redimido por las obras de caridad y perfumado por la erudición académica. El ideal de la derecha es el orden en la calle y la caja llevada hacia el negocio redondo. A la hora de robar legalmente se sirve de las notarías y el atraco a los bancos lo ejecuta desde los despachos del propio consejo de administración. La patria es su coartada. La serpiente le ofrece la manzana envenenada, la muerde y no le pasa nada. Puede que esto no sea más que un cúmulo de lugares comunes, pero explica por qué la corrupción de la derecha, por muy obscena que sea, en lugar de afectar a la esencia del poder se detiene en unas personas corruptas concretas. Entre el poder y los políticos del Partido Popular siempre habrá un cortafuego. Por el contrario, la izquierda en teoría no es un poder sino un sueño de igualdad, de fraternidad y de justicia. Trata de despertar lo más noble del individuo para ponerlo al servicio del bien común. El afán de redención de los desheredados la lleva a veces a asaltar el Palacio de Invierno a sangre y fuego, pero parece gozar más poniendo la otra mejilla, según manda del evangelio. Puede que esto no sea más que un cúmulo de frases gastadas, pero explica por qué no se precisa que la corrupción de la izquierda sea muy grave, como a veces lo es. Basta con que un concejal socialista meta mano en la caja para que todo el viejo idealismo y la moral se pudran de raíz hasta dejar a la izquierda en medio de la ciénaga. No necesita morder la manzana; con solo olerla es expulsada del paraíso. El escándalo del Partido Popular aun podría llegar más lejos. Si mañana convocara elecciones lo seguirían votando diez millones de ciudadanos, mientras la gente culpabilizada de izquierdas se quedaba en la cama. Hasta que un día se rompe el equilibrio. La corrupción se hace asfixiante, se produce la rebelión y de repente todo estalla.

Cuando el galope es mortal

1 noviembre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

En las centenarias carreras de trotones de Baleares, el caballo que corre pierde. El dueño de un equino que lo hizo acabó a palos con él

Una de las tradicionales carreras de caballos trotones que se celebran en el hipódromo de Son Pardo, en Palma de Mallorca. / TOLO RAMÓN

“En Baleares hay más caballos que vacas. Somos el lugar de Europa con más caballos por kilómetro cuadrado. Su cría es nuestra industria, y las carreras de trotones, nuestra tradición”. Quien habla es Joan Llabata, hombre tranquilo y apasionado caballista que preside la Federación Balear de Trote. Él tiene cinco ejemplares que compiten por su cuadra, Llevant, la marca de su pequeña empresa, en estas carreras ya centenarias.

Nacieron de las antiguas pugnas entre agricultores camino de la misa del domingo. Se retaban con carricoches tirados por sus bestias de carga y labranza. Hoy son una singularidad en España y de vez en cuando enseñan su cara más oscura. El pasado 30 de diciembre, un caballo murió a golpes en las cuadras del hipódromo de Manacor. Uno de sus propietarios lo golpeó a muerte con una barra porque perdió el paso armónico en carrera y galopó, por lo que fue sancionado. El equino murió por fractura craneal. Se disputaba un primer premio de 250 euros y unas apuestas de 300.

“Fue un hecho aislado, condenable, un acto salvaje que se ha magnificado”, dice el presidente Llabata. En el microcosmos insular se celebran al año 150 jornadas de carreras al trote. Hay 15.000 caballos en la isla, la mitad educados para competir al trote, sin galopar, enganchados a un cabriolé. En el hipódromo no hay pompa social, pero genera millonarios.

Un trotón de éxito puede costar hasta 100.000 euros, y su dosis de semen, 30.000. Hay propietarios de lujo, como un exbanquero que creó un hipódromo particular con cuadras de postín, caballistas procedentes de la mediana empresa o equipos familiares y peñistas que comparten la propiedad de un caballo.

Hay 15.000 caballos en la isla y la mitad están entrenados para competir en las 150 carreras de trote

En el trote fluye cierto poder, vanidad y bastante dinero. Hay políticos retirados con cuadras notables, como el arquitecto socialista Pere Serra, o el ingeniero yexlíder del PP Juan Verger. Antes era cosa de contrabandistas y terratenientes. Incluso, de narcotraficantes. Ahora, los ricos de nueva planta y los hoteleros (media docena) dominan las pistas.

La pasión cruza fronteras. El trote es común en casi toda la UE y cientos de mallorquines tienen cuenta bancaria en Francia para suscribirse a Canal + y acceder a la cadena de carreras Equidia. La empresa gala de apuestas PMU monta competiciones en Mallorca y cada vez se mueven más cientos de miles de euros por la Red.

Un propietario de trotones, el catedrático Francesc Bujosa, comenta que “lo más grave de la agresión mortal al caballo es que se intente tapar”. “Es triste y moralmente injustificable pegar a un animal, indefenso”, dice. Bujosa desdeña los comentarios que minimizan el episodio: “Es irracional, una barbaridad”.

El agresor —un camionero de 38 años— está acusado de maltrato animal. Un portavoz de la Guardia Civil habla de un arrebato: “El hombre dice que no tuvo intención de matar, y la verdad es que está bastante arrepentido de lo sucedido y ha colaborado enteramente”, asegura.

Antes, con la competencia desaforada, había jinetes que peleaban a golpe de vara. El castigo, el uso excesivo del látigo contra el animal, ahora está penado. “Hacemos más controles antidopaje que nadie”, resalta Llabata. Dos caballos perecieron, años atrás, a las pocas horas de ganar el gran premio. Y otra página negra: en la cuadra de un potentado apareció la cabeza de un caballo decapitado por unos sicarios, una venganza por amores y negocios rotos.

Este mundo ha sido, excepcionalmente, refugio para el capital de un clan de la droga al que le embargaron 10 trotones. Se blanqueaban euros del caballo (heroína) y de la coca. Un trotón triunfó y la entrega de la copa motivó una foto comprometida para las autoridades. Los dueños entraron en la cárcel. “Es otra anécdota que no ennegrece algo muy puro”, observa Ramón, un aficionado.

Entre el público de los cinco hipódromos baleares son muchas las caras curtidas por el sol rural. Cientos de familias cuidan y poseen caballos que pacen y pasean en los paisajes de la Mallorca profunda, antigua y multiclasista. “Me endeudé comprando paja”, ironiza el músico Joan Bibiloni, que vive cerca de sus 10 caballos. Tuvo 24, y confiesa que se autofinanció, pero que “nunca se gana para ir a vivir siete semanas al Caribe”. Los nombres de los trotones de Bibiloni reflejan sus pasiones:Ava Gardner, Franz Zappa, Debussy, Janis Joplin o Caixeta, el apodo de su madre.

“La sensibilidad fluye alrededor de la cría, el entreno y las carreras. Es maravilloso, pero ha ocurrido un episodio denigrante, violento, que afecta a la moral individual, pero que es marginal”, razona Bibiloni. Un legendario conductor, Julià Arnau, ya fallecido, amaba a sus bestias y decía: “Solo cambiaría los caballos por una ópera”. Julià narraba miserias, glorias y secretos de un mundo atávico. “Es el deporte más clásico y antiguo, el de las cuadrigas de Ben-Hur o la cultura de los griegos”, subraya el profesor Bujosa, que ve “inenarrable el gozo de ver ganar” a su caballo. “Es la emoción del futbolista”, describe. En su web, Bujosa vende participaciones de sus promesas equinas.

Con 40 caballos en su cuadra HM, el galerista y hotelero Juan A. Horrach Moyá opina que “conducir en una carrera, tan breve e intensa, es una experiencia física brutal. Un ejercicio de libertad, de complicidad y confianza con el animal”. Corre con los colores del más poderoso equipo de la isla. “El caso de violencia es una tragedia, un disparate”.

Horrach Moyá pugna en el pelotón de la pista entre avezados jinetes, mujeres sabias y ganadores rústicos. Antes lo hicieron su padre y su tío, y le sigue su hijo, que ya corre con caballos enanos. “Es el deporte por excelencia de la isla, con raíces profundas en la payesía que posee la técnica de cría”.

Una selección de caballos viaja en avión de Francia a Mallorca, anualmente, para correr solo un día en Palma. A su vez, decenas de ejemplares locales son trasladados —en barco— hasta el continente para disputar carreras en las pistas francesas, donde se ha instalado un grupo de conductores de Mallorca.

Antes se importaban trotones y ahora los mejores emigran, corren en hipódromos extranjeros, con premios cuantiosos por mejores apuestas. “Podemos pugnar con cualquiera, somos muy competitivos”, explica Horrach. “No es un negocio, buscamos empatar. Es una ruina. Una pasión”.

Trabajadores de usar y tirar

27 octubre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

El drama del desempleo esconde la realidad silenciada de la explotación laboral y el abuso, fenómenos que se recrudecen en tiempos de crisis.

Manuel, ex guarda de seguridad de ESABE, estuvo seis meses sin cobrar. / LUIS SEVILLANO

Hay un drama silencioso y silenciado que convive con el drama del desempleo. Se llama explotación laboral. En muchos centros de trabajo, la gente se ha acostumbrado a tenerlo sentado a su lado. La crisis hace que prolifere una casta de empleadores sin escrúpulos que aprovechan la coyuntura para exprimir y explotar a las personas a su cargo. De cada 100 inspecciones llevadas a cabo por Trabajo a lo largo de 2012 (datos a 30 de noviembre), en un 23,9% de los casos se detectaron irregularidades (las situaciones de explotación laboral son simplemente una parte del largo catálogo de irregularidades). En el sector de la hostelería, el registro se acerca al 30%.

“En España hay un serio problema de concienciación social”, dice en su despacho del Ministerio de Empleo Juan José Camino Frías, subdirector general para la Inspección en materia de Seguridad Social, Economía Irregular e Inmigración. “Hay una excesiva tolerancia que es de extrema gravedad”, dice en referencia a las múltiples irregularidades que se producen. Se queja tanto por el atentado que suponen contra los derechos de los trabajadores, como por la cantidad de cotizaciones sociales que no son abonadas y que servirían, entre otras cosas, para poder hacer frente a los crecientes pagos en materia de prestaciones de desempleo.

La crisis alumbra una era de trabajadores cada vez más indefensos, utilizados como kleenex de usar y tirar. El drama de la explotación laboral sucede en silencio. Los trabajadores no quieren denunciar por miedo a perder esa preciada conquista, cada día más valiosa: el empleo. Casi todos los empleados entrevistados para este reportaje (menos dos) declinaron aparecer en fotografías y pidieron figurar con las iniciales. No quieren presentarse como díscolos. Por miedo a perder su trabajo. Por miedo a que en el futuro no les quieran emplear. Por miedo a estos tiempos de empleadores con la sartén por el mango.

» Niñera en La Moraleja por 400 euros

J. es dominicana y lleva 24 años en España. Vive en una casa sin luz ni gas por falta de pago. Gracias al apoyo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, consiguió paralizar su desahucio el pasado mes de octubre. Poco antes de navidades, un día, al salir de la iglesia, una mujer le dijo que sabía de una oferta de trabajo y le facilitó un número de teléfono. La empleadora era una habitante de la exclusiva urbanización de La Moraleja, a las afueras de Madrid.

J. llamó. La oferta consistía en cuidar a un niño de siete años, desde las 15.00 a las 00.30 (el último autobús de La Moraleja al centro de Madrid, cuenta J., sale a las 23.30), seis días a la semana. La empleadora le ofrecía librar un día por semana; pero aleatoriamente; no un día fijo, cada semana, uno distinto. La retribución: 400 euros al mes. “Esa mujer se estaba aprovechando de la situación de desesperación en que nos encontramos muchas personas extranjeras sin papeles”, cuenta J. bajo la carpa instalada frente a las oficinas centrales de Bankia en Madrid. “Si vive en La Moraleja, es porque gana bien”.

Tal es la necesidad de ingresos de J. que, a pesar de aceptar que el trabajo le suponía no poder cuidar por las tardes a su hija de 13 años, le dijo que le parecía muy poco dinero y que debería pagarle al menos 500 euros. “La mujer, enfadada, me colgó”.

» Las 14 horas del cocinero

Jesús Portillo lleva 30 años trabajando en la hostelería, desde los 16. Le han hecho perrerías de todos los colores. De entre las recientes, la más sangrante que recuerda fue la oferta que le hicieron en la franquicia de una conocida cadena de bares de tapas. El dueño estaba a punto de abrir un nuevo establecimiento de esta franquicia y necesitaba cocinero. Portillo, extremeño afincado en Barcelona de 46 años, se presentó a la entrevista de trabajo. Le ofrecían 600 euros al mes por una jornada de entre 12 y 14 horas. Le harían un contrato de media jornada, cuatro horas al día. Más adelante, si la cosa iba bien, renegociarían condiciones, le dijeron.

Para incorporarse a la cadena tenía que seguir un cursillo en uno de los establecimientos de la cadena sito en Cornellà de Llobregat. Allí vivió uno de los procesos de selección más abusivos que recuerda.

“El curso era, básicamente, trabajar gratis tres días en el establecimiento”, recuerda. Quince personas se presentaron al presunto curso de formación. La jefa no paraba de chillar a los candidatos que empezaban a empanar y freír tapas. Cinco candidatos se fueron a la media hora, hartos de recibir gritos. A la hora empezaron a llegar clientes. “Más deprisa, más deprisa”, apremiaba la capataz. Tres chicas con poca experiencia abandonaron, hartas de recibir insultos. Para cuando el bar estaba lleno, de los 15 ya solo quedaban cuatro. De ellos, tres, entre los que se encontraba Jesús Portillo, abandonaron antes de acabar el día. “Pero esta vez fuimos nosotros los que insultamos a la dueña”.

Al día siguiente, el propietario de la nueva franquicia se disculpó ante Portillo y le dijo que las cosas no funcionarían así en su local. El primer día trabajó 14 horas. Al final de la jornada, el propietario le pagó 20 euros, la parte proporcional correspondiente a su contrato de 600 euros: 20 euros por 14 horas de trabajo.

Jesús Portillo lleva siete meses sin cobrar un euro y dos años en paro. Su mujer, que trabajaba en un ambulatorio, también está desempleada. La semana pasada le ofrecieron un trabajo en el que le pagaban 1.300 euros al mes, sí; pero por 18 horas de trabajo; de siete de la mañana a una de la madrugada; seis días a la semana, de lunes a sábado. Conoce a un chico ecuatoriano de su barrio, Nou Barris (Barcelona), que acepta cobrar 300 euros al mes por trabajar como camarero la jornada laboral entera. “Esta es la realidad laboral que vivimos: explotación, humillación, mafia, extorsión”.

» El guardia de seguridad que no ha cobrado en seis meses

Manuel Chicharro tiene 50 años y ya no aguanta más. Es guarda de seguridad desde 1988 y ha visto de todo: compañeros en empresas de seguridad que recibían cuatro euros por hora; gente trabajando sin contrato… En el puesto que ocupó hace unos años en un conocido museo de Madrid, recuerda, se tenía que llevar a su hijo durante su turno porque no le permitían librar el fin de semana (algo a lo que tenía derecho por ley; está separado). Pero nada comparado con quedarse sin cobrar durante seis meses consecutivos.

Manuel está hundido. Va camino de siete meses sin ingresar un euro, sin poder pasar la pensión de 400 euros a su exmujer, siete meses viviendo de lo que ingresa su compañera. “El drama es que no hay cobertura para el obrero”, dice cerca de una oficina del INEM en Alcorcón, a las afueras de Madrid. “Y las instituciones colaboran en este proceso que no hace otra cosa que hundir a las personas”. Su caso es extremo, refleja la indefensión de un trabajador cuando su empresa quiebra. Refleja esa era del trabajador de usar y tirar.

Manuel Chicharro trabajaba como guarda en el Centro de Formación Primero de Mayo de Leganés. El 1 de enero de 2012, hace ahora algo más de un año, la empresa para la que llevaba trabajando 12 años (Ariete) le subrogó (como ocurre muy a menudo en el sector de seguridad, explica). Pasó a estar en nómina de otra empresa, ESABE, cuya cúpula directiva fue detenida el pasado 20 de diciembre, acusada, entre otros delitos, de un fraude de 30 millones de euros a la Seguridad Social.

Numerosos empleados de ESABE vivieron una auténtica pesadilla los últimos seis meses de 2012: “Imagina lo que es no cobrar, mes a mes, durante cinco meses, pero tener que ir a trabajar cada día porque si no te despiden”. Manuel aguantaba, esperando a ser nuevamente subrogado a otra empresa.

Pero no fue así, a diferencia de lo que ocurrió con el resto de sus compañeros, que fueron integrados en Prosegur. A pesar de tener 12 años de antigüedad en la anterior empresa, necesitaba haber trabajado siete meses en ESABE para poder ser subrogado de nuevo, explica. Le faltaban 25 días para llegar a esos siete meses. Ahora, ni cobra lo que le deben ni trabaja, ni tiene opción. Por ahora, a cobrar el paro.

“Las Administraciones públicas recurren a empresas que les salen baratas, pero lo barato sale caro”, dice, indignado. Cita su caso, y el de Madrid Arena. “Ya no se contrata a profesionales de la seguridad, se va a lo barato y luego pasa lo que pasa”. Dice que en las Administraciones públicas contratan a empresas de seguridad para que hagan el trabajo que los policías municipales o los fijos de plantilla no quieren hacer: “Nos tienen de porteros, de conserjes, y todo para que la gente, que muchas veces nos pide que fichemos por ellos, pueda escaquearse de sus puestos”.

» Pagar por un proceso de selección

El caso de R., mujer de 34 años, no es de explotación laboral. Más bien, ilustra de lo que son capaces algunos a la hora de aprovecharse de la necesidad de tener un trabajo.

El año pasado, en mayo, vio una oferta en la página de la web Infojobs. Se inscribió. La empresa pedía que entregara el currículo en mano en unas oficinas. Para allá que se fue.

Al llegar a las dependencias de la empresa, situadas en un polígono entre Aldaia y Torrent (Valencia), vio que a la entrada no había ningún cartel. “Me pareció raro”. Entró en la nave y vio a seis chicas esperando. De un pequeño despacho salió una mujer que le entregó un formulario. En él se señalaba la fecha de inicio del proceso de selección: el 25 de junio. Para poder participar había que abonar 50 euros. “¡Pagar por un proceso de selección! Salí muy enfadada, era una tomadura de pelo”.

Como R. no es de quedarse de brazos cruzados, habló con la policía, con organizaciones de consumidores, con la Consejería de Empleo de la Generalitat valenciana, y con Infojobs, que no tardó en retirar el anuncio. “No hubo proceso de selección el 25 de junio”, concluye.

En julio recibió una carta de la empresa: le comunicaban que había sido descartada en el proceso de selección.

» Repartiendo pizzas a la hora que toque

L. no se queja. En realidad, lo de cobrar 210 euros al mes repartiendo pizzas no le parece tan mal. Le incomoda no saber a qué hora le tocará repartir al día siguiente, puede ser en cualquier momento, pero se adapta. Él solo sabe que trabajará dos horas cada día repartiendo pizzas; su empresa sabe que tiene un ejército de trabajadores volantes a los que usar a su antojo en el momento que quiera.

Para conseguir que le den más horas de trabajo, tiene que subir la media de repartos del día. En las oficinas hay una lista con el ranking de repartidores. “Hay competencia entre nosotros. Si yo gano horas, se las quito a algún compañero”, dice este dominicano de 25 años en una cafetería del centro de Madrid.

Prefiere esto a aquella empresa de perritos calientes a domicilio en la que trabajó y en la que le pagaban según el dinero que iba entrando en caja. Con jornadas de 13 horas. “Cogía el pedido por teléfono, lo cocinaba y lo llevaba a domicilio”. Un día le pagaban 100 euros; tres días más tarde, 150. Así hasta completar los 800 euros que representaba su paga. La mitad, en negro.

» El eterno becario

J. le echa la culpa a las Universidades. Dice que son cómplices de la situación de toda una generación. “Tenemos que pagar para poder ser becarios y cobrar 200 euros”, se lamenta este licenciado en Periodismo de 23 años. Y explica cómo muchos medios de comunicación hacen entender a los estudiantes recién salidos del horno que es bueno que mantengan alguna relación con la Universidad para poder acceder a unas prácticas. “Hay alumnos que se dejan una asignatura pendiente a propósito para poder así optar a prácticas”, explica en una cafetería de Leganés. “Luego trabajas como uno más en la redacción y te das cuenta de que, en realidad, estás ahí sustituyendo a alguien. Produces como uno más, pero sin remuneración, sin derechos. Te regalan los oídos, técnicamente te pueden conceder dos becas, y cuando vuelves a la calle, te das cuenta de que no tienes un solo día cotizado en la Seguridad Social”.

Las empresas (y no solo las periodísticas, pues, según él, ocurre con compañeros suyos que son físicos o químicos) ya no buscan licenciados, buscan estudiantes. “La Universidad es el principal motor de todo esto. Las empresas se aprovechan, pero es la Universidad la que debería salir en defensa de sus alumnos”.

» El inmigrante que mira a Ecuador

R. es un ecuatoriano de 42 años que lleva 14 en España. Está pensando en hacer las maletas y regresar a su país. Lo cuenta bajo una lluvia fina a la salida de la oficina de empleo del INEM del paseo de la Esperanza, Madrid.

Trabajó durante nueve años en una empresa de la construcción. Al principio todo iba bien. Hace dos años, le redujeron el sueldo de 1.300 a 1.100 euros. Después le dijeron que siguiera trabajando, pero que le despedían para que pudiera cobrar el paro y se lo complementaban con 600 euros al mes en negro. El año pasado le recontrataron: aunque trabajaba a jornada completa, le hicieron contrato de media jornada. “Me he sentido explotado. Pero si no aceptaba el trabajo, alguna otra persona lo iba a aceptar. Con tal de no estar en casa, uno acepta lo que sea: algo es mejor que nada”.

Ofertas sorprendentes

Las páginas de ofertas de empleo son todo un mundo. En ellas se puede encontrar todo tipo de propuestas, algunas en el límite de lo legal o, directamente, que plantean condiciones abusivas.

Marina Calvo, responsable de la sección de desempleados de la Federación Regional de Servicios de UGT de Madrid, recibe muchas todos los días. “En algunas, te preguntas cómo no se les cae la cara de vergüenza”, dice.

Eduardo González, de la organización Juventud sin Futuro, también ve ofertas constantemente. Hace un año, esta organización puso en marcha la Oficina Precaria, donde la gente puede denunciar abusos, buscar asesoría legal y colgar los anuncios abusivos que encuentren en la red. “Día sí, día también, vemos ofertas que vulneran derechos de los trabajadores”, declara González.

De vez en cuando aparecen algunas que, directamente, proponen empleo sin salario.

La página Infojobs publicaba hace tres meses una oferta que hizo un ruido considerable en las redes sociales. Decía así:

» Voluntario director de Comunicación. Descripción. Fundación Alia2 tiene como misión proteger al menor en Internet. Este puesto es para un voluntario en el departamento de Prensa para cubrir el puesto de director de Comunicación. Este puesto no tiene retribución. Una fundación en constante crecimiento requiere de un gran capital humano para su correcto funcionamiento, por ello estamos en constante búsqueda de personal (…).

Funciones. Newsletter quincenal (de acuerdo con un timing de tareas. Newsletter patronos (de acuerdo con un timing de tareas). Mantenimiento de la red de contactos (agenda de medios abierta). Analizar la actualidad y llamar a todos los periodistas que escriban sobre temas Alia2 (utilizar alertas de Google). Preparar las intervenciones del director de la fundación (…) Elaboración de notas de prensa. Seguimiento de noticias: Clipping (…) Ruedas de prensa (de acuerdo con timing de tareas). Estará al tanto de las noticias que salgan relacionadas con el tema en que se basa nuestra fundación.

Se precisa. Persona con disponibilidad inmediata. Horario a definir en la entrevista. Se valorará positivamente que posea conocimientos de las nuevas tecnologías relacionado con el funcionamiento de las redes sociales (…).

Estudios. Licenciado.

Experiencia. Al menos dos años. Licenciatura o grado de periodismo. Creatividad y dinamismo. Gran capacidad escrita y oral. Alto nivel de inglés escrito (…). Ganas.

En conversación telefónica, el director de la fundación que puso el anuncio, Miguel Comín, dice que sabe que la oferta no cayó bien, que fue muy protestada, pero recuerda que se trata de algo legal, un trabajo de voluntario para una fundación.

La Federación de Servicios madrileña del sindicato UGT cuenta con una web para desempleados a la que determinadas empresas remiten ofertas. Hace unos meses, llegó una que decía:

» Necesito, en principio, 2 personas que conozcan/hayan trabajado en el sector de seguros para trabajar como agente exclusivo en una compañía de seguros.

Es un contrato mercantil, sin salario y a comisión.

Preferentemente que su localidad sea Alcobendas o San Sebastián de los Reyes.

Marina Calvo, que supervisa esa web y está atenta a las ofertas que salen, cuenta que prolifera, sobre todo en el sector de los comerciales, la oferta de contratos mercantiles a comisión en los que, si no se consiguen los objetivos marcados por la empresa, el trabajador no cobra nada. No solo eso: además, se gasta dinero en transporte, en visitas. Es decir, paga por trabajar.

Pasaje en patera a la muerte

23 octubre, 2015

Fuente: http://www.elpais.com

EL PAÍS localiza a uno de los siete desaparecidos en el choque de una patrullera de la Guardia Civil con un bote de inmigrantes.

Los dos menores que sobrevivieron al naufragio no quieren mostrar sus rostros. / MARIO CARREÑO

La bandera de España cuelga lánguida, como avergonzada, en la Delegación Insular del Gobierno en Arrecife (Lanzarote). En esta ciudad, algunos lugareños se echan al mar al alba, con sus aparejos y sus remos. Buscan pescado y placer. A pocos kilómetros, en Sidi Ifni (Marruecos), el paisaje cambia en el color de la bandera. Y en la edad de los que se echan al mar para ganarse la vida. A veces pescando, otras emigrando.

El trecho de agua que separa Marruecos de Lanzarote a ojos de los jóvenes varones de Sidi Ifni se representa como un túnel del tiempo. La máquina que los traslada es la patera. Eso sí, la patera puede servir como tumba o como catapulta. Y todos lo saben. Y se arriesgan. “Cuando no hay pan, no hay futuro”, dice Ossama K., superviviente del impacto entre una patera ocupada por 25 inmigrantes, que chocó con una patrullera de la Guardia Civil la noche del pasado 13 de diciembre, cerca de Teguise. Hoy hace un mes.

Ossama tiene 16 años. Sus ojos siguen asustados. A él nadie le ha preguntado nada desde que llegó. A su lado, callado, Boujamâa M., su amigo y compañero de viaje. Son de la misma edad.

—¿Por qué un niño de 16 años sube a una patera para venir a Canarias?

—Busco un futuro, responde Ossama.

—¿Qué pasó esa noche?

—Vimos la patrullera pasar. Nos quedamos quietos y callados. Apagamos el motor. Después, la Guardia Civil encendió la luz. Y nos iluminó. Se acercó mucho y nos dio un golpe.

—¿Cayeron todos al agua?

—Sí, todos.

—¿Cuánto tiempo estuvieron en el agua?

—15 minutos más o menos.

—¿Quién te rescató?

— Me tiraron una cuerda. Sé nadar… y aguanté.

—¿No lanzaron salvavidas?

—No, yo no los vi.

Al lado de Ossama viajaba Boujamâa y tras él Alí F. Al caer al agua, vio cómo Alí intentaba aguantar con uno de los hoy desaparecidos que parecía no moverse. Le miró. Alí le dijo que siguiese, que llegase a la cuerda y subiese. Probablemente fueran sus últimas palabras. Su cadáver lo vomitó el mar pocas horas después.

El cuerpo de Alí lleva un mes en Lanzarote. Youseff, residente en esta isla, es su hermano. Tras una semana “esperando una prueba de ADN que tenía que ir a Madrid”, pudo entrar a la morgue y comprobar que era su hermano menor. “Alí tiene golpes en todos lados: en la cara, el cuello…”, dice mientras se señala con dos dedos varias zonas del cuerpo. Enciende otro cigarrillo: “¿Y qué hago yo?¿Qué puedo hacer?” “¿Qué le digo a mi madre que nono para de llorar?” A Alí le gustaba el fútbol y el Real Madrid. Y más particularmente, Roberto Carlos, su ídolo.

Youssef es partidario de repatriar el cadáver cuanto antes. Es lo que le pide su madre, que quiere que descanse junto al padre. Pero un mes después, no conoce la autopsia ni qué le causó la muerte. Ni tampoco el origen de tantos golpes.

En la patera viajaban 25 personas. Sobrevivieron 17. Apareció un cadáver. La Guardia Civil da por desaparecidos a los siete restantes. Pues bien, los desaparecidos son solo seis. Porque uno de ellos logró llegar a tierra a nado.Tardó más de una hora en llegar con su pasaporte a salvo. Localizado por EL PAÍS, Prefiere ocultar su identidad y pide que no se haga público dónde está. Pide que se le llame Brahim.

“Cuando la Guardia Civil encendió la luz, pensé dos cosas: o me tiro al agua o acabo encerrado y me devuelven a Marruecos”, asegura Brahim. Saltó al agua y nadó. Nadó a oscuras, a más de una milla de tierra, sin saber a dónde. Hasta que tocó la piel de Lanzarote. “Tardé más de una hora en llegar. Caminé y por la mañana llamé a un amigo”, añade Brahim, que ya había estado antes en Lanzarote. Allí trabajó un tiempo la primera vez que emigró. “Estábamos todos asustados. Cuando estaba nadando había mucho ruido. Yo solo nadaba”. En su periplo migratorio anterior también estuvo en Madrid, Barcelona y Amsterdam, hasta que fue devuelto a Marruecos.

Cerca de Amsterdam, en Kortrijk (Bélgica), vive Khalid Saliki, de 28 años. Su hermano Nouredine está desaparecido desde el 13 de diciembre. Lleva nueve días en Arrecife llamando a tocas las puertas y preguntando que pasó. Busca un abogado que pueda aclarar el asunto de su único hermano. En Kortrijk ha dejado a su mujer y su trabajo en una fábrica de patatas fritas. No se marchará hasta saber lo ocurrido.

Nouredine Saliki también había estado antes en España, en Lanzarote, trabajando de cocinero. Uno de sus empleadores recuerda que “Nouredine era un chico fantástico. Sólo sabía trabajar y trabajar”. Viajó a Madrid, donde la vida no le sonrió y acabo deportado a Marruecos y volviendo a Sidi Ifni. Con 34 años había decidido que tenía que volverlo a intentar. Y lo intentó por última vez el 13 de diciembre pasado.

En Sidi Ifni hay cierta indignación. Esta semana un programa de una televisión local dedicaba una hora a mostrar a las familias de los desaparecidos, sus reclamaciones y su desesperación. El gobierno local no presta demasiada atención al asunto.

Quince de los sobrevivientes están en un Centro de Internamiento de Extranjeros con orden de expulsión de España. Los dos menores, en otro centro junto a otros niños que llegaron en patera “en busca de un futuro” que no encontraron.


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