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Eduardo Sáenz de Cabezón, divulgador: “Las matemáticas no volvieron a ser las mismas después de Emmy Noether”

13 mayo, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es

Cuando Emmy Noether falleció en 1935 exiliada en EEUU, Albert Einstein escribió una carta al New York Times donde señalaba: “La señorita Noether fue el genio matemático creativo más importante que haya existido desde que empezó la educación superior para las mujeres”.

Esta científica de ascendencia judía nació en Alemania en 1882, y a lo largo de toda su vida tuvo que superar muchos obstáculos para hacerse un hueco en la universidad, tanto en la de Erlangen-Núremberg, donde se formó y consideraban que la mujeres podrían “derrumbar todo el orden académico”, como en la de Gotinga, donde desarrolló la mayor parte de su carrera, según publica la Agencia Sinc.

Pero al final se convirtió en la madre de las matemáticas modernas, contribuyendo de forma esencial a las ramas del álgebra abstracta y la física teórica. Cuando en 1932 pronunció su conferencia en la sesión plenaria del Congreso Internacional de Matemáticos en Zúrich (Suiza) sus trabajos ya eran mundialmente conocidos.

Desgraciadamente, al año siguiente Adolf Hitler ascendió al poder y la Alemania nazi expulsó de la universidad a Noether y otros profesores “políticamente sospechosos”, que se vieron obligados a emigrar a EEUU y otros países.

Toda esta historia se cuenta en el libro El árbol de Emmy, recientemente publicado y escrito de forma desenfadada por el matemático y divulgador Eduardo Sáenz de Cabezón (Logroño, 1972), profesor en la Universidad de La Rioja y último presentador del programa Órbita Laika de RTVE.

¿Por qué se considera a Emmy Noether la mayor matemática de la historia?

Además de sus contribuciones fundamentales a la física matemática, ella desempeñó un papel muy relevante en los inicios del álgebra moderna, que se inicia con el joven matemático francés Evariste Galois. Los algebristas pasaron del estudio de soluciones para ecuaciones al de estructuras algebraicas, un paso fundamental en la historia. Noether fue crucial en este nacimiento y desarrollo de las estructuras algebraicas. Las matemáticas no volvieron a ser las mismas después de ella.

Congreso Internacional de Matemáticos celebrado en Zúrich (Suiza) en 1932.
Congreso Internacional de Matemáticos celebrado en Zúrich (Suiza) en 1932. JOHANNES MEINER-ETH BIBLIOTHEK

¿Cuáles son sus contribuciones concretas al álgebra abstracta y la física teórica?

En cuanto al álgebra, le debemos gran parte de la teoría de anillos (sistemas formados por un conjunto y dos operaciones, usualmente la suma y el producto), los llamados ideales (un subconjuntos especial de anillo) y estructuras abstractas (generalizan operaciones aritméticas mediante números, letras y signos) que están en el centro del álgebra moderna, además de sus aportaciones a la teoría de invariantes algebraicos.

El mundo de las ecuaciones es salvaje y variado, pero los invariantes (propiedades que no cambian) nos permiten poner algo de orden al buscar lo esencial. Respecto a la física teórica, aportó un teorema absolutamente fundamental: el llamado teorema de Noether, que relaciona los conceptos de simetría y conservación.

¿Puedes explicar un poco más en que consiste este teorema?

Un sistema físico podemos expresarlo mediante fórmulas matemáticas, y luego podemos estudiar la simetría de esas fórmulas. Algo así como qué transformaciones podemos hacerles sin que se note el cambio.

Lo que demostró Emmy Noether es que esas transformaciones, esa simetría, está íntimamente relacionada con la conservación de cantidades en el sistema físico que estamos expresando (energía, momento, etc.). Es la forma matemática de comprender la conservación de cantidades físicas.

¿Cuál dirías que fue el momento más difícil y más gratificante de su carrera?

Lo más frustrante tuvo que ser el no tener nunca un puesto de profesora acorde a sus capacidades y ver que sus compañeros de iguales o menores méritos hacían carrera laboral mucho más fácilmente que ella. A nivel personal, sin duda lo más difícil fue abandonar Alemania. Y en cuanto a lo más gratificante, seguro que los éxitos de sus discípulos, sus logros científicos y algunos de los éxitos académicos, como ser ponente plenaria (la primera mujer y durante décadas la única que lo logró) en el Congreso Internacional de Matemáticos.

¿Por qué apenas la conoce nadie? ¿Solo por el hecho de ser mujer?

Una causa es que se dedicara a las matemáticas, una ciencia poco espectacular, cuyas aplicaciones no son siempre directas, y cuyos logros más espectaculares permanecen inalcanzables para mucha gente. Son más intangibles que los de otras ciencias. Yo creo que si hubiera habido Nobel de matemáticas Emmy Noether hubiera conseguido uno o dos, porque sus méritos fueron mayúsculos. Los premios no marcan la importancia de los logros, pero dan mucha visibilidad a las personas.

En el libro también hablas de otras mujeres matemáticas muy importantes ¿Personalmente destacarías alguna?

Una de ellas sería la matemática rusa Sofía Kovalevsky, que vivió en el siglo XIX e hizo aportaciones muy relevantes (en campos como el análisis, las ecuaciones diferenciales parciales y la mecánica) y también tuvo que hacer frente a muchas dificultades. De entre las contemporáneas, quizá la más importante es la estadounidense Karen Uhlenbeck, que además se ha hecho con el premio Abel que, este sí, es una especie de equivalente al Nobel de matemáticas. Ha sido la primera mujer en lograrlo.

¿En las matemáticas actuales están superadas las diferencias de género?

Totalmente no, claro, porque estas diferencias son reflejo de una diferencia estructural que persiste. Creo que se van haciendo avances, pero probablemente los frutos irán llegando despacio. No creo que las matemáticas sean un campo donde estas diferencias sean más intensas que en general. Probablemente menos que en otras áreas.

La idea de este libro parte de una serie de tuits dedicados a mujeres matemáticas ¿Hasta qué punto son importantes las redes sociales para divulgar esta ciencia?

Pueden tener una labor muy importante para normalizar el diálogo sobre ciencia, para ser contrapartida de opiniones claramente anticientíficas y para facilitar el diálogo entre la personas que nos dedicamos a la ciencia y las que no. En el caso de este libro, se han incluido hilos de Twitter mantenidos con los divulgadores científicos del grupo Los Tres Chanchitos (Enrique Borja, Clara Grima y Alberto Márquez).

¿Funciona mejor el vídeo o la televisión para la divulgación científica?

Estos medios presentan plataformas diferentes y complementarias, tienen lenguajes distintos y probablemente también públicos diferentes. Cuanto más variada sea la presencia de la ciencia y las personas que nos dedicamos a ella en todos los medios, más variado será también el público y las formas de llegar a él. En televisión, por ejemplo, mi experiencia en el programa Órbita Laika ha sido maravillosa. Espero que tengamos una nueva edición en primavera y ojalá cuenten conmigo.

‘Bajo el eclipse’: al rescate del olvido de las pintoras españolas que se enfrentaron a la misoginia del mundo del arte

8 mayo, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es

“Olvidad, pobres mujeres, vuestros sueños de libertad y emancipación. Esas son teorías de cabezas enfermas que jamás se podrán practicar, porque la mujer ha nacido para ser protegida y amparada por el hombre”. Este consejo daba Pilar Sinués en la edición de 1881 de su novela El ángel del hogar. Al otro extremo de esa “mujer ideal” que defendía la escritora zaragozana estaban las artistas españolas que transitaron entre el siglo XIX y el XX, pintoras que rompieron los moldes de la época para intentar labrarse un nombre en un mundo del arte patriarcal. La catedrática Concha Lomba recupera la historia de 50 de esas mujeres en el libro Bajo el eclipse. Pintoras en España, 1880-1939, recién editado por el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

Esta semana, Lomba presentaba su investigación en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. No en un lugar cualquiera: lo hacía, paradójicamente, en la sala Pilar Sinués, para la que tuvo un incisivo recuerdo. Su publicación enmienda la plana a la literata moralizante, ya que expone la misoginia y el menoscabo con el que las mujeres artistas han sido tratadas a lo largo de la Edad Contemporánea y hasta bien avanzado el siglo XX. Un empeño en el que la autora lleva volcada casi dos décadas, ante “la falta de estudios serios que incluyeran a artistas mujeres destacadas”.

Lomba explica que las pintoras que analiza en su libro “tenían muy complicado llegar al mundo del arte”, ya que “no se concebía que tuvieran una vida más allá del hogar”. Por eso no tenían acceso a escuelas superiores, y si querían viajar a París para formarse tenían que hacerlo en compañía de sus maridos. Las cosas empezaron a cambiar en 1880, fecha que marca el inicio de su estudio, pues fue entonces cuando por primera vez se permitió el acceso femenino a la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid. Aun así, “su formación no era igual a la de sus compañeros varones”, precisa Lomba, ya que tenían vetados aspectos como el dibujo con modelos al natural.

Si acceder a la academia ya era todo un logro, abrirse paso en el circuito del arte era una tarea casi imposible. Para ello recurrían a estratagemas. “Muchas de ellas no firmaban sus obras o lo hacían con seudónimo. Por ejemplo, Alejandrina Gessler (Cádiz, 1831 – París, 1907) firmaba como Madame Anselma, básicamente porque estaba mal visto que una mujer pintara. En su mayoría, tanto en España como en Europa, usaban solo las iniciales, de manera que no podía saberse si eran hombres o mujeres. También hay casos de pintoras y escultoras que trabajaban en talleres y quienes figuraban como autores era los maestros”, relata Lomba.

Y cuando por fin lograban ser seleccionadas y llegaba el gran momento de exponer… “La crítica era muy misógina y paternalista: hubo críticos que las valoraron por su trabajo, pero los más escribían sobre si eran más o menos guapas o elegantes. Incluso las críticas positivas hablaban de su delicadeza, de su dedicación a la familia… En lugar de hablar de obras de arte decían que realizaban ‘ejercicios'”, apunta Lomba.

La catedrática Concha Lomba firma 'Bajo el eclipse. Pintoras en España, 1880-1939.
La catedrática Concha Lomba firma ‘Bajo el eclipse. Pintoras en España, 1880-1939. JUAN MANZANARA / ZARAGOZA

A lo largo del periodo que cubre Bajo el eclipse se van produciendo avances porque, tal como recuerda Lomba, “estamos en un periodo de modernización general del mundo del arte”. Uno de los principales puntos de inflexión es la Primera Guerra Mundial: “Muchas artistas europeas llegan a España huyendo del conflicto, acompañadas de sus maridos y parejas. Eso crea un caldo de cultivo para el cambio: Madrid se vuelve moderno, y también se deja notar en el País Vasco y Barcelona”, explica la catedrática. Con todo, el gran salto llega con la Generación del 27, cuando “coinciden una serie de artistas muy jóvenes cuyas familias son cultivadas y les dan su apoyo, algo clave”.

La tendencia continuará durante la II República, gracias también al impulso de instituciones como el Lyceum Club Femenino. Durante la Guerra Civil, algunas de esas artistas participan desde la retaguardia con carteles políticos, como Manuela Ballester, o aguafuertes alusivos al conflicto, como Pitti Bartolozzi. En 1939, con la victoria de Franco y la posterior represión, se inició un largo silencio: “Las mujeres, y las artistas, fueron sumidas en el más completo de los anonimatos”.

Lomba destaca el caso de Marisa Roësset, que tenía una postura ideológica afín al régimen y permaneció en España, pero que “cambió por completo de estilo y se olvidó de las innovaciones del periodo anterior”. Otras muchas, como las surrealistas Maruja Mallo, Remedios Varo o Victorina Durán, tomaron el camino del exilio.

La catedrática insiste en que “más allá de las ideologías, todas las artistas de la época tuvieron el objetivo común de la profesionalización”.

'Desnudo de mujer', de Aurelia Navarro (1908). Este fue uno de los cuadros que causó malestar en su familia, que la acabó internando en un convento.
‘Desnudo de mujer’, de Aurelia Navarro (1908). Este fue uno de los cuadros que causó malestar en su familia, que la acabó internando en un convento. DIPUTACIÓN DE GRANADA

Nombres propios con grandes historias detrás

Lomba afirma que tras los nombres de estas pintoras hay “grandes historias”. Cita por ejemplo a María Luisa de la Riva (Zaragoza,1859 – Madrid,1926), “una gran dama que hizo lo que le apeteció”. De la Riva se especializó en bodegones y flores, “el género que supuestamente estaba mandado a las mujeres”, pero “quiso reivindicar que ella era tan capaz como un hombre y por eso pintó cuadros de gran formato con esos temas”.

Entre las pintoras del cambio de siglo, Lomba señala a Aurelia Navarro (Granada, 1882-1968), “una granadina que triunfa en Madrid, con el respaldo de los artistas de la época, pero se atreve a pintar desnudos, con el consecuente enfado de su adinerada familia. Le conceden dos premios, empieza a aparecer mucho en la prensa, gana popularidad y entonces su padre se la lleva de vuelta y la obliga a meterse en un convento y a dejar de pintar”.

“Si no tienen la complicidad de sus familias, sacar adelante su carrera se convierte en una heroicidad”, subraya Lomba. Hay casos extremos, como el de Ángeles Santos, de quien Lomba explica que “intentó suicidarse porque, tras una primera buena recepción de su obra, empieza a recibir malas críticas, lo que le genera una gran angustia”.

¿Dónde está hoy el legado de estas artistas? “Hay mucho en museos, pero también en manos privadas. En el caso de Marisa Roësset, cuando comencé a estudiarla solo había una docena de obras documentadas, pero tras localizar a su familia ahora hay medio centenar”, explica Lomba. La catedrática opina que queda aún mucho por hacer: “Hasta que los historiadores del arte no incorporemos todos estos nombres perdidos a la historiografía general, nada cambiará”.

Encarnación Luna, la capitana del Ejército republicano que ametralló a los fascistas

27 abril, 2020

Fuente: http://www.publico.es

Encarnación Hernández Luna estuvo al mando de una compañía de ametralladoras en la División Líster, donde destacó por su puntería y valentía. Durante el conflicto se casó con el revolucionario cubano Alberto Sánchez. El investigador Luis Ruiz Casero investiga si, tras la Guerra Civil, fue una espía de la Unión Soviética. Murió en Canadá en 2004 bajo identidad falsa. 

Encarnación Luna, capitana de en la 9ª brigada de la 11ª División de Líster

Encarnación Luna, capitana de en la 9ª brigada de la 11ª División de Líster

ALEJANDRO TORRÚS

Encarnación Hernández Luna representa a la perfección la doble desmemoria histórica en España. Por un lado, la que han sufrido las y los defensores de la democracia republicana. Por otro, el doble olvido que sufren las mujeres incluso en tiempos donde los medios predicamos las miserias del patriarcado. Encarnación Hernández Luna fue, como mínimo, capitana del Ejército republicano durante la Guerra Civil, donde estuvo al mando de una compañía de ametralladoras, e incluso hay testimonios que señalan que durante la Batalla del Ebro, al final del conflicto, fue nombrada Mayor de Milicias, el equivalente a comandante en el ejército regular.

Sin embargo, Hernández Luna hoy en día es una excelente desconocida en España y su vida, en gran medida, una incógnita. Solo una remota calle, prácticamente desierta, de la localidad de Getafe lleva su nombre y, además, en no pocas ocasiones aparece referenciada como la esposa del revolucionario cubano Alberto Sánchez, que murió en la Guerra Civil española y cuya muerte inspiró un poema de Pablo Neruda. Es la doble desmemoria histórica.

Calle de Encarnación Hernández Luna en Getafe.- GOOGLE MAPS

Calle de Encarnación Hernández Luna en Getafe.- GOOGLE MAPS

 

¿Pero quién fue Encarnación Hernández Luna? Responde el investigador y arqueólogo Luis Antonio Ruiz Casero, que prepara una biografía sobre la capitana: “Es una de las pocas mujeres que sobreviven a la militarización de las milicias republicanas. Tenemos documentados los casos de 50 de ellas y, de entre todas, es la que ocupa el puesto de más responsabilidad y dureza. Su sola presencia al mando de una compañía de ametralladoras rompe el mito de que las mujeres no estaban capacitadas para combatir en un conflicto tan duro como fue la Guerra Civil. Estuvo en la unidad de choque por excelencia del Ejército republicano, como fue la División Líster y hay muchos testimonios que hablan de su capacidad técnica y su dureza”, explica Ruiz Casero a Público. 

La historia de Luna y la guerra, no obstante, fue una casualidad. Ni estaba en el Ejército republicano ni su proyecto de vida pasaba por ahí. Ella solamente era una militante del PCE de la localidad alicantina de Beneixama (Alacant), que trabajaba en Madrid, en la sección textil de los Almacenes Rodríguez de Gran Vía, y que tras el golpe de Estado militar del 18 de julio se sumó a las milicias para defender a la II República y, posteriormente, se integró al Ejército Popular Republicano.

Las memorias del asesor soviético Aleksandr Rodímtsev señalan que Encarnación se instruyó bajo su mando en Albacete entre noviembre de 1936 y enero de 1937 en el manejo de las ametralladoras rusas Maxim importadas por la República y que destacó por su habilidad y valentía como tiradora. Según el ruso, la mujer luchó en la Batalla del Jarama bajo el mando del cubano Alberto Sánchez, su pareja desde que se conocieron en el inicio de la Guerra Civil. Este es un pasaje en el que hace referencia a su antigua alumna.

“Valiente entre los valientes. Junto al puente del Jarama, ella sola contuvo a varias decenas de franquistas. La escuadra de la ametralladora que guarnecía el puente quedó totalmente fuera de combate, y los sediciosos, al ver el campo libre, se lanzaron al ataque. Y, de pronto, la ametralladora ‘muerta’ empezó a sonar. La empuñaba Encarnación Luna. Había colocado una nueva cinta y por ráfagas cortas empezó a hacer fuego contra las filas de los atacantes”. 

Encarnación Hernández Luna y Alberto Sánchez Luna.-

Encarnación Hernández Luna y Alberto Sánchez .-

El dos veces Héroe de la Unión Soviética también relata en su libro que Encarnación Hernández Luna y Alberto Sánchez contrajeron matrimonio tras la victoria del Ejército republicano en Guadalajara. El encargado de oficiar la ceremonia fue el propio Enrique Líster, jefe de la División. Así aparece documentado en el libro:

– “Encarnación Luna, ¿desea ser la esposa de Alberto Sánchez?

– Sí. 

– Alberto Sánchez, ¿desea tomar por esposa a Encarnación Luna?

– Sí. 

– Pues, así sea -dice Enrique asintiendo con la cabeza familiarmente-. En nombre de la República Española, les declaro marido y mujer. 

Tomó el sello de la división y lo estampó en el singular certificado de casamiento preparado la víspera.” 

Cuatro meses después de la boda, sin embargo, el combatiente cubano cayó en el campo de batalla. Era el 25 de julio de 1937. El investigador Luis A. Ruiz ha rescatado del Museo de Pinar del Río (Cuba) la carta que la propia Encarnación Hernández Luna envió a su hermano Andreu para informarle del trágico suceso:

“Voy a decirte la verdad que yo no quiero creer. Alberto ha muerto el día 25 de julio a las cuatro de la tarde, esto es lo cierto. Lo enterramos el día 26 a las cuatro. Le acompañaban representaciones de diversas fábricas de Madrid y compañeros de la Brigada que él mandaba que lo portaron a hombros”. 

La muerte del revolucionario inspiró al poeta y Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda que declamó un poema en honor al cubano caído. Así lo recogió Ángel Auguier, Premio Nacional de Literatura de Cuba en 1991, tras cubrir una charla de Pablo Neruda en la Academia Nacional de Artes y Letras de La Habana. La cita aparece también en el estudio Cubanos en la Guerra Civil española publicado en 1999 por la Revista Complutense de Historia de América y firmado por Fernando Vera Jiménez

“Allí yace para siempre un hombre que entre todos destacé,
como una flor sangrienta, como una flor de violentos pétalos abrazadores.
Éste es Alberto Sánchez, cubano, taciturno, fornido y pequeño de estatura,
capitán de 20 años. Teruel, Garabitas, Sur del Tajo, Guadalajara,
vieron pasar su claro corazón silencioso.
Herido en Brunete, desangrándose, corre otra vez al frente de su brigada.
El humo y la sangre lo han cegado.
Ya allí cae, y allí su mujer, la comandante Luna
defiende al atardecer con su ametralladora el sitio donde reposa su amado,
defiende el nombre y la sangre del héroe desaparecido”

Del texto de Neruda, nuevamente, llama la atención que el poeta llama a Luna “comandante”. El investigador Luis A. Ruiz señala que no hay documentación que atestigüe el ascenso de Luna de capitana a comandante, aunque sí hay testimonios orales que afirman que así sucedió durante la batalla del Ebro, donde resultó herida. Lo único seguro es que capitana o comandante, Hernández Luna jugó un papel crucial en el Ejército de la República alcanzando un rol importante al mando de su ametralladora.

La arqueóloga y doctora en Historia Antigua y Prehistoria Alicia Torija, coordinadora de la obra Mujeres en la Guerra Civil y en la posguerra, donde también participa Ruiz Casero, que verá la luz a principios de 2020, señala que “la figura de Encarnación Hernández Luna es un referente“. “No es la única mujer que luchó en la Guerra Civil, hubo otras muchas, pero la comandante Luna, de la que hablaba Neruda, es una de esas mujeres que en un momento de encrucijada dieron un paso al frente para luchar por su compromiso. Esos deben ser nuestros referentes y nombrarnos como mujeres en todas las esferas de lo público es una deuda importante”, señala a Público Torija.

Un grupo de jóvenes mujeres forman sosteniendo unos fusiles.- MUJERES EN GUERRA

Un grupo de jóvenes mujeres forman sosteniendo unos fusiles.- MUJERES EN GUERRA

 

La participación de las mujeres en la Guerra Civil no fue un hecho aislado. El doctor en Historia Gonzalo Berger, que lidera el proyecto Mujeres en Guerra junto con Tania Balló, ha recopilado los casos de más de 4.000 mujeres que decidieron lanzarse al campo de batalla para luchar contra el franquismo. “El número de mujeres que alcanzaron graduación militar en el Ejército Popular de la República es significativo, por excepcional, aunque residual respecto a los hombres. Las mujeres con graduación fueron 31″, explica Berger, que señala que, según los datos de los que disponen, 15 mujeres alcanzaron el grado de suboficial, 12 el de oficial y cuatro ejercieron de comisario político. “Entre las combatientes documentadas se encuentran una cabo, catorce sargentos, dos alférez, siete tenientes, dos capitanes, cuatro comisarios políticos y una comandante”, sentencia Berger.

El final de la Guerra Civil y una hipótesis de espionaje

Con todo perdido en el campo de batalla y en los estertores de la Guerra Civil, Encarnación Hernández Luna tuvo el privilegio de poder volver a su localidad natal para rescatar a su padre para, juntos, cruzar la frontera con Francia. “Después Encarnación se exilió en la URSS, donde dedicó todo el resto de su vida al servicio a la Komintern. No sabemos nada acerca de la actividad de Luna durante la Segunda Guerra Mundial ni después”, asegura el investigador.

Sin embargo, Ruiz maneja una hipótesis que está investigando y que aún está por confirmar. Existe la posibilidad de que Hernández Luna actuara durante sus largos años de exilio en la URSS como espía soviética. El investigador ha obtenido un documento de la Komintern en el que se señala que, tras recibir clases en varios idiomas, Hernández Luna está lista para “realizar acciones ilegales“. “Se puede interpretar ese documento como un indicio de que trabajó como espía para la URSS”, señala.

De momento, la última noticia contrastada que conocemos de ella es la de su fallecimiento, en Québec (Canadá), donde vivió los últimos años de su vida bajo una identidad falsa. Era el año 2004 y Encarnación tenía 92 años.

La memoria de Encarnación Luna y Alberto Sánchez, no obstante, sigue viva en sus familiares. Ruiz ha conseguido poner en contacto a las dos familias, cuyo último contacto fue durante la Guerra Civil cuando la capitana del Ejército republicano informó por carta a la familia de su esposo que el muchacho, de 22 años, había muerto en el campo de batalla y que ella continuaba luchando con más fuerza si cabe en defensa de la II República. Ahora, gracias a los pasos dados por este investigador, las dos familias están en contacto, han compartido los datos que tienen de sus familiares y esperan poder encontrarse pronto.

 

Una historia de represión: ‘La balada del norte’ aborda las consecuencias de la Revolución de Asturias del 34

24 abril, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es

Se calcula que unos 5.000 mineros perdieron la vida en Asturias entre 1889 y 1995. Al menos en decesos y accidentes que estén documentados. La cifra real podría ser superior. Pues bien: en 1934, en Asturias, esa situación se había vuelto insostenible. La vida cotizaba demasiado a la baja. El valor de perecer, sepultado por rocas o ahogado, era cada vez más insignificante en la cuenca minera. Así que con poco que perder, los mineros iniciaron un movimiento huelguístico secundado por los grandes sindicatos, que les llevó hasta Oviedo.

Ocurrió que en la capital asturiana, la protesta tomó un cariz imparable y estalló la Revolución de Asturias. Ardió el teatro Campoamor, saltó por los aires la Cámara Santa de la Catedral. Quienes aún recuerdan y quienes escucharon a quienes recordaban, siguen debatiendo quien fue el responsable del primer disparo: militares o mineros.

“Preveo que, en esto como en todo, la opinión española se dividirá en dos bandos igualmente irreconciliables”, escribía Manuel Chaves Nogales en el imprescindible ensayo Tres periodistas en la revolución de Asturias, “el de los que afirmarán que la población minera de Asturias lanzada al movimiento es una horda de caníbales y el de los que sostendrán que todo fue un juego de inocentes criaturas o, a lo sumo, de cabezas alocadas y sin responsabilidad”.

En la trinchera entre unos y otros, el dibujante Alfonso Zapico ha construido La balada del norte. Ambiciosa tetralogía de tebeos que narra los avatares históricos que vivió la sociedad asturiana del siglo XX. Y que ahora, con la publicación de un tercer tomo de casi trescientas páginas de viñetas, ahonda en uno de los aspectos más desconocidos y turbios de la revolución asturiana: la represión y la tortura que sufrió la comunidad minera tras los acontecimientos de aquel mes de octubre de 1934.

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Viñetas de ‘La balada del norte: Tomo 3’, de Alfonso Zapico. Astiberri.

Una revolución en gris hollín

En 2015, Alfonso Zapico se embarcó en lo que que se iba a convertir en su proyecto más largo y ambicioso. Nacido en Blimea en 1981, este historietista e ilustrador venía de ganar el Premio Nacional del Cómic en 2012 con Dublinés, una biografía de James Joyce publicada por Astiberri. Un trabajo ampliado posteriormente con La ruta Joyce y que le situaría como uno de los dibujantes españoles más destacados de su generación.

Una historia de represión: 'La balada del norte' aborda las consecuencias de la Revolución de Asturias del 34

Desde entonces ha publicado El otro mar, sobre el explorador Vasco Núñez de Balboa, Zubigileak, una larga e interesantísima conversación entre Eduardo Madina y Fermín Muguruza, y Los niños de humo junto con Aitana Castaño, sobre la herencia cultural de la minería en la infancia. Y mientras hacía todo eso, ha mantenido viva una serie de extensos tebeos con la que pretendía narrar los hechos del 34.

“La primera idea que tuve cabía en un libro”, cuenta Zapico a eldiario.es. “Al dibujarlo vi que serían dos”, y se suponía que culminaría como trilogía, pero a la publicación del tercer tomo, reconoce que ahora no puede dejar La balada del norte: “La historia ha ido creciendo según la dibujaba, porque he necesitado muchas viñetas y aún me quedaré corto”.

La historia en el primer tomo publicado en 2015, empezaba en el Madrid de 1933. La Segunda República vivía un momento de profunda convulsión. Un periodista de familia rica llamado Tristán Valdivia abandonaba la ciudad para acercarse a Asturias, donde el movimiento obrero luchaba por mejorar su inhumana situación. Allí conocía y se enamoraba de Isolina, la hija de Apolonio, líder minero plenamente implicado en una revolución a punto de estallar.

Una historia de represión: 'La balada del norte' aborda las consecuencias de la Revolución de Asturias del 34

Dos años después, la segunda entrega de La balada del norte se metía de lleno en la revolución, con un rigor histórico no reñido con los novelescos avatares del amor imposible entre Tristán e Isolina. Aunque también ampliaba el alcance temático de la génesis con un ambicioso ejercicio narrativo, casi dickensiano, que venía a retratar ecuánimemente una lucha de clases eterna que en el 34 prendió como la pólvora en la cuenca minera.

Ahora, la nueva entrega rastrea el sangriento final de la revolución de Asturias del 34, en un tono continuista en lo narrativo. Tampoco varía el estilo pictórico, que sigue llenando las páginas de un gris tan particular como propio de la cultura minera. Con todo y con eso, en el tomo tercero, Zapico decide darle alas a su afán expresivo en lo formal. De tal manera que la revuelta, sin abandonar el rigor, se vuelve más libre en lo gráfico que nunca.

“Es una narración muy cinematográfica en el sentido de que los acontecimientos se aceleran y eclosionan según nos acercamos al final”, cuenta Zapico. “No es mi estilo ni me pega mucho esta forma de narrar, pero no quería renunciar al ritmo que le dan a la historia este tipo de escenas. En el cómic, como en todo, hay que probar y probarse”.

De lucha de clases e historias invisibilizadas

Una historia de represión: 'La balada del norte' aborda las consecuencias de la Revolución de Asturias del 34

Cuatro años y mil páginas de historia después, La balada del norte se presenta como un ambicioso fresco sociopolítico de nuestro pasado reciente como país, con ecos constantes resonando en el presente. En el personaje de Tristán vemos una burguesía bienintencionada pero despegada de los problemas de una mayoría social que le es ajena. En el de Apolonio, una clase trabajadora tan sufrida y tan luchadora que resulta prejuiciosa y conservadora en lo moral.

“No sé si Apolonio y Tristán representan a ‘las dos Españas’, porque aunque son muy arquetípicos de su clase, en el fondo son personajes muy complejos y contradictorios, están –y se sienten fuera de lugar, a pesar de todo”, explica Zapico. “Las dos, tres o cuatro Españas de hoy están condenadas a entenderse, si no quieren repetir el modelo fallido y brutal de los años 30”.

Todo, sin olvidar prestar atención a los flecos históricos escasamente estudiados y representados en la ficción. El tercer tomo de La balada del norte centra su desarrollo dramático en la represión que los mineros sufrieron una vez sofocada la revuelta con mano de hierro.

También en la corrupción de las altas esferas militares, la impunidad de sus crímenes, o la invisibilización de la lucha de la mujer minera en el entorno proletario. El personaje de Isolina, sin ir más lejos, representa la mujer minera y republicana que sufrió por partida doble la represión: por su condición social y de género.

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Viñetas de ‘La balada del norte: Tomo 3’, de Alfonso Zapico. Astiberri.

“En el 34, en el 36, en el 39 y aún después…”, reflexiona el dibujante, “la figura de la mujer en la sociedad minera es la gran paradoja del movimiento obrero: las mujeres estaban presentes en primera línea del trabajo y del hogar, en las reivindicaciones políticas, en las huelgas y las cárceles. Pero en los carteles de propaganda el minero con la dinamita ocupa mucho espacio y tapa todo lo demás”.

El político, antiguo corresponsal de guerra y escritor Javier Nart va más allá. En el epílogo que acompaña este libro afirma que La balada del norte, y su visión de la revolución del 34, “debería hacernos meditar sobre la patología cainita que aún hoy afecta a nuestra sociedad”.

“No sé si hay alguna patología de ese tipo que afecte a los españoles y ante la que estén inmunizados –por ejemplo los franceses o los polacos”, sostiene en cambio el ganador del Premio Nacional del Cómic en 2012. “Pero sí es verdad que el lenguaje de hoy se parece mucho al de los años 30, y con él llega la división de la sociedad en bloques, la cerrazón ante las opiniones ajenas, el odio. Estos sí son síntomas inquietantes de una vieja enfermedad”.

Una que sigue azotando a una España en el que la división y la crispación es la norma. Y en el que obras como La balada del norte se significan como formas de comprender  e interpretar una memoria histórica que a muchos les resulta incómodo recordar.

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Viñetas de ‘La balada del norte: Tomo 3’, de Alfonso Zapico. Astiberri.

Anna Caballé, Premio Nacional de Historia por su obra sobre Concepción Arenal

29 marzo, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es

Anna Caballé ha sido galardonada con el Premio Nacional de Historia de España por su obra “Concepción Arenal, la caminante y su sombra”, un libro que, según el jurado, reúne los requisitos de “excelencia” y trata sobre un personaje no suficientemente conocido en la historia de España.

El premio, concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte, está dotado con 20.000 euros.

El jurado ha elegido esta obra “por reunir todos los requisitos de excelencia en una obra de historia: novedad historiográfica y metodológica, pluralidad de fuentes y un planteamiento científico y riguroso del estudio biográfico sobre un personaje todavía no suficientemente conocido pero importante en la historia de España”.

Caballé Masforroll (Hospitalet de Llobregat, 1954) es profesora titular de Literatura Española en la Universidad de Barcelona y es autora de más de una docena de obras vinculadas a su especialidad, el análisis de la literatura autobiográfica y de un centenar de artículos en revistas especializadas y obras colectivas.

Entre sus títulos figuran: “Vida y obra de Paulino Masip” (1998); “Narcisos de tinta. Ensayo sobre la autobiografía en lengua castellana” (1995); “Francisco Umbral. El frío de una vida” (2004); “La vida escrita por las mujeres, 4 vols.” (2003, 2004); “Cinco conversaciones con Carlos Castilla del Pino” (2005); “Una breve historia de la misoginia” (2006), y “Carmen Laforet, una mujer en fuga”, en colaboración con Israel Rolón.

“El feminismo en España. La larga conquista de un derecho” (2013); “¿Por qué España? Memorias del hispanismo estadounidense”, en colaboración con Randolph Pope (2014), y “Pasé la mañana escribiendo. Poéticas del diarismo español” son otras de las obras de la galardonada.

Caballé es actualmente la presidenta de la asociación Clásicas y Modernas.

El jurado ha estado presidido por Carlos Alberdi Alonso, director del Gabinete del Ministro de Cultura y Deporte, y como vicepresidenta ha intervenido Begoña Cerro Prada, subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas.

Mujeres del exilio republicano: la historia silenciada de la lucha feminista y el antifranquismo

13 marzo, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es

Maestras, políticas, periodistas, sanitarias, escritoras o científicas… mujeres. Y la mayoría sin notoriedad pública. Entre el medio millón de personas que vivieron el éxodo provocado por la guerra civil española, una parte quedó anclada al segundo plano. Eran ellas, las mujeres del exilio republicano. Desde Victoria Kent hasta Maruja Mallo, de Dolores Ibárruri a Neus Català.

Porque si la España vencida quedó relegada a las cunetas del silencio, la versión femenina de la historia sufrió un doble abandono. Hace 80 años de la diáspora que atravesó primero la frontera francesa para aterrizar pronto en dispares destinos europeos, africanos y americanos.

Y dentro de la marabunta de refugiados queda el drama callado. Es la memoria de un contingente humano en el que las mujeres formaron un bloque menos visibilizado.

Esa parte de la historia secundaria que ha rescatado el Congreso Internacional ‘Mujeres en el exilio republicano de 1939’, que acaba este viernes. La cita ha prestado una atención específica al colectivo femenino de perfiles diversos, desde la élite de mujeres dirigentes y profesionales a aquellas desconocidas.

Y dando a conocer los espacios destinados entonces a las republicanas. Como los campos de concentración, las maternidades especiales o los albergues. Lugares donde compartieron tiempo y penurias con una infancia también abocada al destierro. Ellas, de la proyección pública a las mujeres ocupadas en tareas de la vida cotidiana. Y su relato.

“En el exilio las mujeres dejarán para otro momento sus propias demandas de igualdad a favor de causas prioritarias, como la lucha antifranquista o la supervivencia en una España extraoficial y sin territorio”, explica Matilde Eiroa San Francisco, doctora en Historia Contemporánea y profesora titular en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).

Victoria Kent (Málaga, 1898 – Nueva York, 1987). Primera mujer en el mundo que ejerció como abogada ante un tribunal militar. Diputada en las Cortes constituyentes de la II República por el Partido Republicano Radical Socialista y en 1936 en las listas de Izquierda Republicana, dentro del Frente Popular. Fue directora general de Prisiones e intentó reformas para “humanizar” el sistema penitenciario.

Victoria Kent.
Victoria Kent.

Contraria al sufragio femenino pese a sus convicciones democráticas y feministas, sostenía que la mujer española no tenía la suficiente preparación social y política. Mantuvo una batalla dialéctica con Clara Campoamor. Escapó del exilio en París tras la invasión nazi de Francia y se quedó hasta su muerte en México y Estados Unidos.

Maruja Mallo (Viveiro, Lugo, 1902 – Madrid, 1995). Pintora surrealista. Una de las principales artistas de la Generación del 27. Formó parte de ‘Las Sinsombrero’, movimiento feminista de un grupo de jóvenes intelectuales para quebrar el papel de la mujer en una sociedad patriarcal. Su nombre real era Ana María Gómez González.

Maruja Mallo, la "pintora diez" vuelve a Madrid
Una obra de Maruja Mallo. | EFE

Exiliada en Argentina en 1937, recibió un rápido reconocimiento. Pasa por Uruguay y Chile y expone en París, Brasil o Nueva York. Se codea con Picasso, Magritte, Miró; es admirada por Warhol, André Breton… Amiga de María Zambrano, Federico García Lorca, María Teresa León, Salvador Dalí… Era, ante todo, libre. Pero las crónicas de la época destacaban de ella sus “conquistas”, como Pablo Neruda, Miguel Hernández o Rafael Alberti. Regresó a España en 1962. En 1982 recibió la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, concedida por el Ministerio de Cultura.

Margarita Nelken (Madrid, 1894 – Ciudad de México, 1968). Escritora y crítica de arte. Como política fue diputada del PSOE por Badajoz y la única mujer que logró las tres actas parlamentarias en la II República (1931, 1933 y 1936). Escribió libros de corte feminista, aunque también votó contra el sufragio femenino. Se le atribuye la primera traducción al español de La metamorfosis de Franz Kafka.

Margarita Nelken
Margarita Nelken.

Conocida por sus duros discursos, fue condenada a 20 años de prisión tras la Revolución de Asturias, pero huyó a Francia. En la Guerra Civil se afilió al PCE. Estuvo en el frente, participó en la defensa de Madrid y colaboró en la organización de la Unión de Mujeres Antifascistas. El exilio la llevó a México. Su correspondencia y documentación están en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.

Neus Català (Guiamets, Tarragona, 1915 – 2019). Era la única superviviente española del campo de concentración nazi de Ravensbrück. Falleció con 103 años tras toda una vida de lucha antifascista. Feminista y comunista, era enfermera y cruzó la frontera a Francia en los últimos días de la guerra civil con 180 niños que cuidaba en Premià de Mar (Barcelona).

Neus Català con su traje de prisionera
Neus Català con su traje de prisionera. | CORTESÍA DE NEUS CATALÀ

Obligada por las SS a trabajar en la industria de armamento, formó el ‘Comando de las gandulas’, un grupo de mujeres que boicoteó e inutilizó unos diez millones de balas. Tras su liberación continuó la lucha clandestina contra el franquismo. Tiene reconocimientos como la Cruz de San Jordi (2005) y la Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya (2015), al Mérito Cívico por el Ayuntamiento de Barcelona (2014) y la Medalla de la Villa de París con el grado de ‘Grand Vermeil’ –la mayor distinción de la capital francesa– (2019) y Catalana del Año (2006).

Dolores Ibárruri (Vizcaya, 1895 – Madrid, 1989), La Pasionaria. Histórica dirigente del Partido Comunista de España. Fue diputada en la Segunda República y en las primeras elecciones democráticas tras la dictadura, en 1977. Vicepresidenta de las Cortes en 1937. Secretaria general (1942-1960) y presidenta de honor a perpetuidad del PCE (2005). Miembro del Secretariado de la Internacional Comunista.

Dolores Ibárruri y Rafael Alberti, en la Mesa de Edad de la constitución de las Cortes, el 13 de julio de 1977.
Dolores Ibárruri y Rafael Alberti, en la Mesa de Edad de la constitución de las Cortes, el 13 de julio de 1977. | EFE

Unió la acción política con la lucha de los derechos de las mujeres y asumió la doctrina marxista como herramienta para la liberación de la clase obrera. En 1933 fue presidenta de la recién fundada Unión de Mujeres Antifascistas. Encarcelada en varias ocasiones. Tras finalizar la Guerra Civil Española, se exilió en la URSS. Regresó a España el 13 de mayo de 1977. Está enterrada en el recinto civil del Cementerio de La Almudena. Publicó sus memorias, El único camino, en 1962.

Y el destierro de las “mujeres sencillas”

Mujeres como Kent, Catalá, Mallo, Nelken o Ibárruri “representan la política, la sociedad, la cultura, la ciencia, pero también otros valores, como el esfuerzo, la superación, la humildad, el servicio a la sociedad, la ética, la democracia y la apuesta firme por las libertades y derechos sociales”, en palabras de Eiroa.

Todas “constituyeron un apoyo básico en la perduración y la memoria de la libertad y la democracia”, continúa. Con una “diferencia importante con los hombres”: tuvieron que pasar “de la participación en la vida pública, del activismo cultural, social y político” desarrollado en los años 30 a la reducción o, en algunos casos, al cese de su actividad.

Mujer votando por primera vez en 1933.
Mujer votando por primera vez en 1933.

“Pero en la mayoría de los casos su labor perteneció y permaneció en el terreno doméstico y emocional”, subraya Matilde Eiroa en conversación con eldiario.es. El destierro también fue distinto para las “mujeres sencillas”. Para aquellas “que no habían tenido notoriedad pública, la expulsión de su entorno fue un drama y el comienzo de una nueva vida en sitios, a veces, muy inhóspitos”.

Nuevas costumbres para “nuevas formas de sobrellevar la vida cotidiana”. A veces convertidas también “en el principal ingreso doméstico hasta que sus maridos encontraron trabajo”. Con “la máquina de coser y la costura” o “la confección de labores y útiles para el hogar” como vías de subsistencia.

Porque, al final, “ellas fueron las encargadas de la recomposición de la familia, de la instalación en los nuevos destinos y de la adaptación del núcleo familiar a la vida cotidiana”, dice la profesora de la UC3M. Y de conservar “las costumbres españolas: las recetas de cocina, las canciones, los cuentos, las fiestas, la memoria familiar”.

Ellas “transmitieron a sus hijos y a las segundas generaciones nacidas en el exilio una idea de España casi mitificada: el paisaje, la luz, el color de la geografía española”. Y “todas querían volver a España”. Como, en general, “todos los exiliados”. Pero “a una España donde hubiera libertades y no la de Franco”.

Trinidad Sanz de la Hoz, la “obrera comprometida” que fue concejala comunista en Guadalajara

6 marzo, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es/clm

Trinidad Sanz de la Hoz ha sido uno de los nombres homenajeados por las diversas actividades enmarcadas dentro de la Semana de la Rebeldía Feminista, organizada por la Plataforma Feminista de Guadalajara. Sanz de la Hoz fue concejala en el Ayuntamiento por el Partido Comunista y también fue condenada en los años de la posguerra por “su compromiso de lucha y de solidaridad”.

Desde el Foro por la Memoria de Guadalajara señalan que Trinidad murió ya hace años, pero que su familia ha recibido ya más de un homenaje recordando el papel de de la Hoz en la capital. En agosto de 2018 fue recibida por el Foro, cuando recorrieron los lugares “más significativos” de su vida en la ciudad, como la calle Horno de San Hil o el salón de plenos del Ayuntamiento alcarreño. “Fue una de las tantas mujeres que durante la guerra tuvieron que dar un paso adelante, para luchar con las armas que tenían durante la situación tan anómala que se vivía”, explica Xulio García, del Foro por la Memoria.

“Al alargarse la guerra, hubo que crear talleres de mujeres, para que pudieran hacer ropa para la población civil”, explica García. Trinidad Sanz fue la encargada de dirigir uno de los talleres llevados a cabo por Socorro Rojo Internacional, del que también llegó a ser secretaria. En 1938, Sanz de la Hoz fue elegida como consejera en el Gobierno municipal del Ayuntamiento, que entonces equivalía al cargo de concejala, por parte del Partido Comunista. “Las actuaciones que hizo fueron, sobre todo, pedir mejoras para la vida de la población, especialmente preocupada por el barrio del Alamín”, afirman desde el Foro.

homenaje a trinidad sanz de la hoz en guadlaajara
Foro por la Memoria de Guadalajara

Por eso, desde la asociación consideran que es un “acto de justicia” recordarla, especialmente en el contexto del 8M. “Es un acto que dignifica su figura y la recupera del olvido”, afsegura. Esta “obrera comprometida” como la recuerdan desde el Foro, llegó al Ayuntamiento tras los inicios de la guerra, cuando la corporación se encontraba en una situación irregular y debía estar formada por distintas organizaciones que apoyasen el Gobieno de la República.

Entre las mujeres que ocuparon cargos en la corporación estaba Trinidad Sanz, pero también Suceso Portales, fundadora de otra organización solidaria en nuestra provincia, Mujeres Libres, así como Concepción de la Torre Wandelmer, elegida en septiembre de 1936. El nombramiento de Sanz fue el 26 de enero de 1938, en representación del PCE, siendo alcalde Facundo Abad Rodilla, del Partido Socialista. El nombramiento se llevó a cabo para sustituir a José Martínez y Manuel Llorente consejeros del PCE.

Meses más tarde, en marzo, fue  nombrada vocal delegada de Régimen Interior e Instrucción Pública, y en el siguiente pleno municipal, pide la habilitación de una escuela para niños en la calle Madrid de la localidad, explican desde el Foro. Mientras era consejera del Ayuntamiento, ejercía también como enfermera. La ciudad de Guadalajara sufrió cerca de veinte bombardeos, y tras ellos, Sanz pidió que se organizasen actos con recaudación a beneficio de diversos edificios, como la Casa del Pueblo destruida en uno de los bombardeos.

Placa en conmemoración de las mujeres que lucharon contra el fascismo en Guadalajara
Placa en conmemoración de las mujeres que lucharon contra el fascismo en Guadalajara FORO POR LA MEMORIA DE GUADALAJARA

Junto al concejal comunista, Norberto Segura, pidió también el nombramiento de una comisión para estudiar las necesidades de abastecimiento de combustible, como una manera de proteger a la población durante los inviernos. También pidió la vigilancia de “saboteadores, acumuladores y estraperlistas” durante el pleno municipal en septiembre de 1938.

El periódico del PCE de Guadalajara, ‘Hoz y Martillo’, recogió en una entrevista la perspectiva de la consejera.  “En el Ayuntamiento nuestra labor tiende a mejorar la situación del pueblo de Guadalajara, a plantear sus problemas y darles solución. Sin embargo, nosotros reconocemos que no se llevan a la práctica con la celeridad necesaria”.  “Debemos ser nosotros, al plantear sus necesidades, al solucionar sus problemas, los que hagamos venirle a las sesiones a participar y y opinar sobre aquellas cuestiones que les atañen”, señalaba.

De la Hoz fue detenida y juzgada en Guadalajara en noviembre de 1940, tras el fin de la Guerra Civil. Fue condenada a nueve meses de prisión y tras su salida en libertad, fue desterrada a Zaragoza. “A pesar de los esfuerzos por condenarla el Tribunal sólo pudo determinar que Trinidad intervino públicamente en un mitin a favor de la campaña de invierno. Hechos que se declaran probados considerando que los hechos relatados son constitutivos de un delito de auxilio a la rebelión, previsto y penado en el articulo 240 del Cod de Justicia Militar del que es responsable en concepto de autora la la procesada”, explican desde el Foro.

Pioneras del coche sin conductor o la vida en Marte: cuatro científicas españolas que no conoces

16 febrero, 2020

Fuente: http://www.eldiario.es

Teresa de Pedro.
Teresa de Pedro. FERNANDO SÁNCHEZ

Teresa de Pedro y el coche autónomo

Cuando prácticamente nadie hablaba de vehículos sin conductor –uno de los grandes retos de la automoción– y Google o Tesla todavía, Teresa de Pedro (Zamora, 1944) ya trabajaba para impulsar lo que hoy es una realidad. Licenciada en Ciencias Físicas, en 1996 impulsó el programa Autopía para desarrollar coches autónomos, lo que De Pedro recuerda como “una idea feliz”. “En esa época trabajábamos en control de movimientos de robots y lo que nos animó fue pensar que un coche no era tan diferente a un robot con ruedas”, explica a eldiario.es. Dieciséis años más tarde, Platero, nombre con el que el CSIC llamó a uno de estos vehículos desarrollados, llegó a recorrer 100 kilómetros.

“No éramos los únicos, pero estábamos a la cabeza y llegamos a hacer demostraciones internacionales”, explica esta científica. Vinculada desde siempre al mundo de la tecnología, De Pedro llegó a elaborar su proyecto de fin de carrera con uno los primeros ordenadores que aterrizaron en la universidad española. Lo hizo sobre inteligencia artificial, una rama en la que profundizó posteriormente desarrollando un programa para trazar automáticamente las conexiones que existen en las típicas placas verdes de los aparatos tecnológicos. El objetivo era sustituir el arduo esfuerzo humano que conllevaba hacerlo a mano.

Fomentar las vocaciones científicas entre las chicas más jóvenes es una de las preocupaciones de De Pedro, que considera “fundamental” destacar “que las mujeres que hemos estado ahí no somos bichos raros”. Recuerda, eso sí, muchas de esas discriminaciones sutiles que solo reconoce echando la vista atrás. “En ese momento no te dabas cuenta, pero estaba ahí. Era el ambiente, era lo normal. Por ejemplo, en un viaje que hicimos varios investigadores, yo era la única mujer y a ellos les acompañaban sus esposas. Me llegaron a decir que por qué no hacía lo mismo que ellas. Yo dije que iba como científica o no iba”.

Ana María Vieitez.
Ana María Vieitez. FERNANDO SÁNCHEZ

Ana María Vieitez y la clonación del roble

Hace unos años en un periódico local titulaban “Un científico camariñán –natural de Camariñas (A Coruña)– y su esposa, premiados por sus estudios forestales”. La “esposa” era Ana María Vieitez (Pontevedra, 1947), una de las pioneras en el estudio de la propagación de especies vegetales. Después de 30 años investigando algunas de ellas, como el roble, de difícil clonación por métodos tradicionales como el injerto, ella y su equipo lograron desarrollar un método novedoso para reproducir unidades exactamente idénticas. La técnica se hacía in vitro, es decir, en el laboratorio.

“El objetivo es clonar para conservar las características beneficiosas de determinadas especies y hacerlas resistentes a enfermedades”, señala apasionada esta científica. Aunque asegura que la clonación de árboles fue su investigación más importante, destaca “a nivel personal” la reproducción de la camelia, una planta de origen oriental asentada en su Galicia natal. “En casa de mis abuelos había una con la que ganamos un premio y cuando se vendió su casa, pensé que sería algo muy bonito poder hacer la propagación in vitro. El material está guardado desde los años 80”.

Carmen Asens.
Carmen Ascaso. FERNANDO SÁNCHEZ

Carmen Ascaso y el meteorito marciano

Carmen Ascaso (Huesca, 1949) sigue agradeciendo “la suerte” que tuvo el equipo que dirigía en ser uno de los que recibió un pedazo del ALH84001, el nombre científico con el que se conoce al meteorito procedente de Marte que cayó en la Tierra hace 13.000 años. Esta roca marciana, que la NASA repartió entre diferentes grupos investigadores, fue analizada por Ascaso desde mediados de los años 90 y, gracias a una novedosa técnica de microscopía electrónica desarrollada por su equipo, logró descubrir en su interior “indicios” de material biológico.

La conclusión contribuyó a que la NASA mantuviera su hipótesis de la posible existencia en el pasado de vida en Marte. Junto a esta investigación, Ascaso fue también pionera en el estudio de la vida microscópica del desierto de Atacama, en Chile, y su equipo llegó a enviar especies de líquenes al espacio para evaluar su reacción. “Fue una carrera que necesitó de mucho trabajo y de mucha templanza”, recuerda Ascaso a sus 70 años.

Aunque señala “los avances” respecto a la igualdad de género experimentados en los últimos años, esta científica, que ha sido nombrada recientemente por el CSIC profesora ad honorem del Museo Nacional de Ciencias Naturales –no cobra retribución, pero sigue manteniendo contacto con las investigaciones– alude a una cuestión que, asegura, “pudo marcar” las carreras de muchas científicas: “Casi todos los tribunales de oposiciones y comisiones estaban formados por hombres. Que los árbitros sean siempre hombres puede producir un sesgo”, concluye.

Tarsy Carballas.
Tarsy Carballas. FERNANDO SÁNCHEZ

Tarsy Carballas y la pasión por el suelo

“¡Por fin tenemos a una mujer!”, exclamaba Tarsy Carballas (Lugo, 1934) en referencia a la primera presidencia femenina del CSIC durante su intervención en el homenaje de este miércoles. Ella, una de las reconocidas, es pionera en el estudio de los suelos de las zonas húmedas de España y su trabajo ha servido para desarrollar sistemas de predicción de incendios usados durante años por el Gobierno de Galicia. “Estoy muy orgullosa del trabajo que hemos hecho para prevenir el fuego”, exclama con entusiasmo.

Sin embargo, la pasión de Carballas es investigar sobre cómo los suelos pueden recuperarse tras un incendio, algo en lo que su equipo llegó a despuntar al destacar los beneficios de mantener y aprovechar las cenizas en el proceso de reparación. Entonces, en los años 60, “casi nadie sabía nada de los suelos”, afirma esta científica que descubrió su vocación en la asignatura ‘Ciencia del Suelo’ cursada en la carrera de Farmacia que le obligaron a estudiar sus padres.

Carballas aún va a trabajar “cada día” a pesar de que tiene 85 años y sigue en contacto con las investigaciones en su materia que mantiene el Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia. Desde allí se ha desplazado este miércoles con la emoción de asistir a este reconocimiento conjunto con nombre de mujer que, dice, “no hay palabras para agradecer”.

La paradoja en sociología y la violencia de género

4 febrero, 2020

Fuente: http://www.jessicafillol.es

Me gustaría empezar esta entrada citando una frase del profesor Antoni Estradé, que me parece que resume a la perfección el mensaje que quiero transmitir:

«La paradoja (en ciencias sociales) puede ser de utilidad pues su carga crítica la predispone a romper moldes, y es capaz de abrir rendijas en los sistemas interpretativos hasta entonces dominantes, poniendo de manifiesto dimensiones de la realidad que estos no contemplaban, o sugiriendo relaciones que, a partir de los esquemas habituales, nunca se nos hubieran ocurrido«.

Quienes, desde las ciencias sociales, nos hemos enfocado en analizar el fenómeno de la violencia de género, con frecuencia escuchamos frases pronunciadas desde «el sentido común» (es decir, desde los valores socialmente dominantes alejados del análisis científico) etiquetando a los hombres que asesinan a sus parejas como «locos», «enfermos» o «dementes», personas con problemas mentales, en definitiva. La «sabiduría popular» no contempla que, antes de llegar al punto en que la violencia explota y se hace visible, una relación marcada por la violencia de género ha pasado por muchas etapas, habitualmente décadas de maltrato invisible para la sociedad porque es coherente con un sistema patriarcal en que el hombre exige un respeto que se le debe en tanto que superior, y solamente respetará a la mujer si ella se hace merecedora de su respeto (están incorporadas a nuestro lenguaje expresiones como «una mujer debe hacerse respetar«).

En ese marco de convivencia en que el hombre exige respeto por defecto mientras que la mujer debe ganárselo con esfuerzo, el hombre que maltrata a su pareja no busca hacerle daño o infligirle dolor como objetivo[1]. Citaré un par de ejemplos recientes, aparecidos en mayo y julio de este año 2019 en los medios de comunicación:

Para estos hombres, y para quienes maltratan a sus parejas, la violencia es un medio, no un fin. El objetivo es lograr la sumisión y el sometimiento, no el dolor. De hecho, el sueño de cualquier maltratador es que su pareja se someta a su voluntad siempre sin que él tenga que poner en marcha los mecanismos para ejercer la violencia que ha aprendido no solo a ejercer, sino también a lograr que pasen desapercibidos en la sociedad, de tan integrados que están.

Así, la violencia de género NO es producto de la enfermedad mental de los agresores. No hay ningún estudio (o yo no conozco ninguno al menos) que relacione violencia de género y problemas de salud mental, salvo en el caso de la probabilidad de sufrirla como víctima, que se multiplica por cuatro[2] según un estudio de la Confederación Española de Salud Mental publicado en 2017La violencia de género es la consecuencia de un sistema de valores en el que los hombres exigen respeto a su autoridad mientras no respetan a las mujeres ni las consideran sus iguales, en el que la palabra del hombre es ley y la de la mujer es sistemáticamente puesta en duda, en el que los hombres tienen derecho a imponer su voluntad mediante métodos coercitivos si es necesario, y en el que las mujeres ya no aceptan de buen grado ese tutelaje masculino que pretende mantenerlas en perpetua minoría de edad.

Notas al pie

[1] A este respecto, véase por ejemplo “El rompecabezas. Anatomía del Maltratador” (Lorente Acosta, 2004) o “Mi marido me pega lo normal. Agresión a la mujer: realidades y mitos” (Lorente Acosta, 2001)

[2] El 75% de las mujeres con problemas de salud mental ha sufrido violencia en el ámbito familiar o en su pareja. La federación vasca FEDEAFES ha realizado un estudio que asegura que las mujeres con trastorno mental grave se enfrentan a un riesgo de dos a cuatro veces mayor de sufrir violencia por parte de su pareja o expareja. (Confederación Española de Salud Mental, 2017)

Bibliografía

Antena3 noticias. (30 de mayo de 2019). Asesta 26 puñaladas a su expareja y dice que era por asustarla. . Obtenido de Antena3 noticias: https://www.antena3.com/noticias/sociedad/asesta-26-punaladas-a-su-expareja-y-dice-que-era-por-asustarla_201905305cefc8e60cf21b72629f5f14.html?fbclid=IwAR28_eiVhHHmHVGzgkuxlamnkqZkAaIoBc2AOXEUUmcREiuvJSZuYXinkXI

Confederación Española de Salud Mental. (15 de junio de 2017). El 75% de las mujeres con problemas de salud mental ha sufrido violencia en el ámbito familiar o en su pareja. Obtenido de Confederación Española de Salud Mental: https://consaludmental.org/general/mujeres-problemas-salud-mental-violencia-pareja-33145/

García, C. (25 de julio de 2019). La Audiencia de Jaén no ve «ánimo de matar» en el hombre que asestó tres puñaladas a su mujer. Obtenido de Cadena Ser: https://cadenaser.com/emisora/2019/07/25/radio_jaen/1564058630_335478.html

Lorente Acosta, M. (2001). Mi marido me pega lo normal. Agresión a la mujer: realidades y mitos. Barcelona: Editorial Planeta.

Lorente Acosta, M. (2004). El rompecabezas. Anatomía del maltratador. Santa Perpetua de la Mogoda: Editorial Crítica.

Ángeles, la maestra republicana cesada en 1940 por el simple hecho de vivir ‘amancebada’ con un hombre viudo

25 enero, 2020

Fuente: http://www.publico.es

El documental ‘La aguja de dos puntas’ narra como el franquismo condenó a una maestra republicana al oficio de costurera por vivir “amancebada” con un hombre viudo en el pequeño municipio de Cuevas del Campo (Granada).

Doña Ángeles en una imagen junto a sus dos hijos. / RELATORAS PRODUCCIONES

Doña Ángeles en una imagen junto a sus dos hijos. / RELATORAS PRODUCCIONES

Así rezaba su informe definitivo que separaría para siempre a Ángeles Arenas Esturillo de su vocación, la de maestra. “Confiesa que vive con un hombre sin poder casarse con él. No puede ejercer quien así obra”. Ángeles Arenas Esturillo fue maestra republicana en el municipio de Cuevas del Campo (Granada), hasta la entrada del régimen franquista. En 1941 conoció la sentencia definitiva de la comisión depuradora de maestros que la separaría para siempre de su trabajo vocacional. Ángeles llegaría hasta el municipio de Cuevas del Campos (Granada) con apenas veinte años de edad y separada de su marido. Había aprobado sus oposiciones y traía una corriente nueva, inspiradora para la escuela rural recién instaurada de la Segunda República.

Las directoras Vanesa Perondi y Sara Gallardo han sacado esta historia inédita ante la luz pública. La aguja de dos puntas es el nombre que recibe esta cinta y que cuenta cómo esta maestra tuvo que ser condenada al oscurantismo alejada de su ejercicio profesional el resto de su vida. Perondi señala a Público que el título de este documental es una metáfora de su vida. “Se hace una pequeña empresaria en plena posguerra con sus maquinas de tejer para salir delante y el título de la cinta hace referencia a las dos vidas que tuvo esta maestra cuando pudo ejercer su profesión y cuando lo tuvo que dejar de ser para malvivir y dedicarse para siempre al oficio de la costura”.

Llegaba para cambiar la vida de Cuevas en 1928

Ángeles nace en Granada en el año 1907 en un barrio castizo conocido como el Realejo y estudiaría en el colegio de monjas del Sagrado Corazón, al que llamaban popularmente la escuelas de las brujas, pero aquellas monjas no pudieron frenar el afán que Ángeles sentía por la enseñanza y que muy joven llegó a desarrollar. Perondi habla como al aprobar sus oposiciones Ángeles Arenas era una mujer casada y recién separada de su marido. “Muy jovencita, se marcha a Castril del Campo para iniciar su trabajo en el cuerpo de maestros. Poco tiempo después llega a Cuevas donde pasaría el resto de su vida hasta su muerte en los años 60”.

Como muchísimas maestras, Arenas estaba afiliada al sindicato de FETE-UGT

La joven Doña Ángeles como todos la conocían en Cuevas se instala frente a la iglesia, en la pensión de Doña Mariquita En aquellos primeros meses conoce a un joven viudo que es el yerno de la dueña de la pensión. Cirilo se convierte en su compañero de vida y pronto hacen vida en el mismo hogar. Ángeles era una mujer casada con apenas 22 años y nunca llegó a divorciarse, lo que le llevó a vivir sin pasar de nuevo por un matrimonio con Cirilo el resto de vida.

Vista actual del municipio de Cuevas del Campo (Granada). / RELATORAS PRODUCCIONES

Vista actual del municipio de Cuevas del Campo (Granada). / RELATORAS PRODUCCIONES

Ascensión, la nuera de Ángeles, la describe como “una mujer muy comprometida con su tiempo e involucrada en la política”. Como muchísimas maestras, Arenas estaba afiliada al sindicato de FETE-UGT. “Entra en contacto con el socialismo conoce a Fernando de los Ríos. Su mujer fue maestra de Ángeles en sus años de formación”. Fue tal la implicación de doña Ángeles con el entonces ministro de instrucción pública que en febrero de 1936 consiguió que llegara hasta Cuevas del Campo para dar un mitin en este pequeño municipio de apenas mil habitantes.

Su nuera afirma que “nunca contó en vida el motivo por el que se había separado y decidió vivir de forma libre adelantada a su tiempo.” En el pueblo muchos aún recuerdan sus días en el taller cuando con las maquinas cosiendo y leyendo a la vez las de aquella época. “Muchas mujeres se quedaban perplejas de su capacidad y de todo lo que sabía”, aclara a Público.

“Levar a las clases populares la ilusión de la escuela”

Rafael Gil Bracero, profesor de historia contemporánea de la Universidad de Granada recuerda como Doña Angeles integra el espíritu de aquellos jóvenes maestros que llegan a aquellas escuelas muy jóvenes con una increíble formación de valores. “Son maestros que llegan con mucha ilusión. Son los nuevos mesías de las escuelas rurales”.

Bracero apunta en el documental que solo en el primer año de la Segunda República se crearían 11.000 escuelas en España. “El mismo número de centros educativos que se construyeron durante los treinta años anteriores” y es el espíritu renovador e ilusionante de aquella Segunda Republica que formó a a maestras como Ángeles a traer valores democráticos a las clases populares más alejadas de las ciudades.

Solo en el primer año de la Segunda República se crearían 11.000 escuelas

Por su parte María del Mar del Pozo, comisaria del exposición “Madrid ciudad educadora” participa en la cinta y cuenta cómo se crean esas “escuelas solidarias, tolerantes, democráticas” y que nunca antes habían existido en la historia reciente de España. Era otro modo de hacer educación. “Creaban escuelas muy limpias, cuidadas, intentaban crear relaciones con las familias, con las mujeres, era algo especial que nunca había existido antes”.

La llegada del golpe y la depuración de miles de maestros

La sombra del golpe de estado en julio de 1936 llevó a Ángeles a dejar de ejercer su vocación. Cuevas del Campo se ubica en zona republicana durante todo el conflicto, lo que le permite continuar por un tiempo más su profesión. Perondi aclara que “se instala durante un período en Zújar pero recién instaurado el régimen es suspendida de empleo y sueldo” a la espera de que una comisión depuradora analice su trayectoria.

En la cinta La aguja de dos puntas se muestra la prensa de la época, como el franquismo hablaba de aquel cuerpo de profesores republicanos depurados en su totalidad, de esos, como sentencia la noticia alumnos ”desgraciados que han sido ya envenenados por las doctrinas racionalistas que profesores sin Dios ni Patria sembraron en sus conciencias”.

Del Pozo aclara que son las maestras las primeras acusadas por conductas morales para retirarlas de su cargo. “A los varones se les inculpa más por motivos políticos e ideológicos”.

Las conductas morales para el régimen podían ser desde haber “enseñado educación sexual en las escuelas, el no haber ido vestida apropiadamente y no digamos que convivían con algún varón sin estar casadas o si se habían divorciado. Entonces si que son castigadas, como ocurrió en el caso de doña Ángeles”. Pero la particularidad de este caso no saca del asombro a muchos investigadores y es que Ángeles era una mujer cristiana que tenía informes favorables del jefe de falange local, del alcalde pero fueron las causas morales la que la retiraron definitivamente de su cargo.

La terrible depuración que cesó a maestros republicanos 

La depuración era un proceso administrativo por el que pasan todos los funcionarios públicos a la entrada del nuevo régimen franquista. Sin embargo el cuerpo de maestros fue duramente sancionado.

El expediente de depuración empezaba con un cuestionario donde se les preguntaba “dónde estaban el 18 de julio del 36, si se adhirieron a alguna causa, si antes del 18 de julio formaban parte de algún partido político”. Incluso podían preguntar a los “maestros que contaran lo que supieran de la actividad de sus compañeros para que sirviera como posible denuncia para el conocimiento de sus actividades en la etapa republicana”.

El 30% del cuerpo de maestras y maestros republicanos recibió castigos severos. “Fueron trasladados a otros municipios, bajados de escalafón y en bastantes casos expulsados del cuerpo”. Del Pozo señala que sin el certificado de pureza ideológica que demostraba su “limpieza” no podían ejercer el magisterio dentro del nuevo régimen franquista.

Escrito donde Ángeles Arenas confirma su relación con Cirilo durante más de nueve años en diciembre de 1940. / relatoras producciones

Escrito donde Ángeles Arenas confirma su relación con Cirilo durante más de nueve años en diciembre de 1940. / RELATORAS PRODUCCIONES

Bracero apunta como la Comisión depuradora del magisterio primario de Granada depuró a 317 maestros. “Aquellos que estuvieron en zona republicana hasta el final de la guerra fueron en muchos casos expulsados definitivamente como fue el caso de Ángeles Arenas”. Este investigador también apunta que muchos de aquellos maestros que no tiene expedientes en los archivos se debe a que “fueron previamente fusilados antes de pasar por el trámite de la depuración”.

Historiadores locales coinciden que Ángeles Arenas obtuvo informes que la describen como “excelente profesional y que tenia un comportamiento absolutamente homologable a una persona de derechas y religiosa”.

A pesar de todos los informes, la comisión provincial hace un pliego de cargos contra esta maestra. “Cuando se lee el expediente completo me quedé asombrado, aunque los maestros intentan dulcificar su posturas, Ángeles responde con una sinceridad aplastante” sobre su situación vital. En su expediente consta que estaba “amancebada con un señor del pueblo que en 1940 se encuentra o se encontraba preso”. Fue el único motivo real que la obligó a malvivir en otra profesión, como la de costurera. En noviembre de 1941 llega el cese definitivo. Cuando Ángeles tuvo que vivir de otro trabajo, en el mismo municipio donde había sido maestra casi una década.