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Matilde Landa, la Pasionaria de las presas republicanas

12 octubre, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Era un personaje conocido y reconocido. Pero Matilde Landa pasó a convertirse en un símbolo del antifranquismo con su trágica muerte. A las puertas de ser bautizada en la cárcel de presas republicanas de Palma de Mallorca Matilde decidió lanzarse al vacío desde una torreta. Eligió la muerte antes que la conversión.

“No pudieron colgar de tu pecho ni crucifijos ni sotanas. Matilde Landa, republicana”. Es el fragmento de una canción que la banda Barricada dedica a esta extremeña, cuya memoria ha sido narrada por numerosos referentes del mundo de la cultura y las artes a lo largo de las décadas.

Aunque no creía en dioses su gesto le otorgó un halo de ‘divinidad’ entre la izquierda. Con la llegada de la Transición no eran pocas las antiguas presas de Franco que tenían en su casa el retrato de Matilde Landa. Incluso muchas niñas, sin que el régimen fuera consciente, se llamaban Matilde en honor esta mujer.

Dice el refrán que uno no es profeta en su tierra. Y en el caso de Matilde Landa parece cumplirse la profecía porque en Extremadura es una gran desconocida. Sin embargo se trata de una figura indispensable para entender la incorporación de las mujeres al activista político en la primera mitad del siglo XX como explica David Ginard, catedrático de Historia y autor de la biografía de esta mujer.

Detalla que es una mujer bastante conocida en la esfera republicana a la que incluso Miguel Hernández dedica un poema. Recibió elogios de Machado y en su juventud se relacionó con Juan Ramón Jiménez. De ella comentó el autor mallorquín Miguel Ferraz que era un “alma mística comunista”.

Landa, hacia 1922 / Asociación Matilde Landa
Landa, hacia 1922 / Asociación Matilde Landa

¿Quién fue Matile Landa?

Fue una activista muy representativa para el movimiento de mujeres. Tiene su origen en una familia de clase media y procede de la pequeña burguesía en Badajoz. Progresista y culta, rodeada del mundo de las artes y las ciencias, su padre era un reconocido abogado de Badajoz.

De hecho su padre era uno de los referentes en la ciudad de la institución de libre enseñanza, modelo del que bebió Matilde Landa. Aunque no termina sus estudios universitarios tenía una formación muy sólida, conocía varios idiomas y era una mujer muy ilustrada.

Como ocurre con otras personas de su generación se vincula al Partido Comunista de España y se afilia al Socorro Rojo. No tarda en tener responsabilidades dentro de las organizaciones en que milita, hasta que dirige en la clandestinidad el partido en Madrid cuando cae la ciudad en manos de los golpistas.

El catedrático que analizó su biografía apunta en este sentido que se le atribuyen los roles pensados para las mujeres en esa época. Es decir, la ayuda a los refugiados, atención a personas heridas en hospitales y también en el ámbito cultural.

¿Por qué eligió la muerte?

El hecho de que una dirigente de primer nivel como Matilde Landa se hubiera convertido al catolicismo constituía una victoria moral de “primerísima magnitud” según advierte el historiador David Ginard.

Era una mujer carismática, que llegó a liderar el Partido Comunista en Madrid en la clandestinidad. Venerada por las presas republicanas. El tiempo que permanece presa en la cárcel de Ventas tiene un papel importante en la organización de la Oficina de Penadas. Era un organismo oficioso creado con el consentimiento de la directora de la prisión para intentar articular la defensa y la petición de conmutaciones de penas de muerte.

Poco antes de su intento de bautismo se produjo el caso de otra dirigente asturiana que terminó por bautizarse y que escribió el libro ‘Yo fui marxista’, en el que rechazaba todo su pasado socialista y republicano.

Incluso llegaron a dedicarle la portada de la revista ‘Redención’, que se distribuía entre los presos españoles. “Lo que pretendía el régimen era repetir la jugada. Conseguir que Matilde se hubiera convertido, y automáticamente ser utilizado no solo entre sus compañeras, sino de un ámbito más amplio a través de los medios de comunicación”.

Es en ese contexto cuando se suicida un 27 de septiembre de 1942, ante los constantes “chantajes” a los que se le presionaba para su bautismo, advirtiéndole que en caso contrario los hijos de las presas iban a pasar hambre.

Matilde Landa era mucho más que una líder comunista, porque mantiene referentes ideológicos variados. Procedía de la institución libre de enseñanza, en las cárceles mantiene contactos con mujeres de otras tendencias y  su hermano era militante de Izquierda Republicana. “Todo ayuda a que se sea una persona mitificable, es un mito, aunque realmente tiene elementos que ayudan a que pueda ser emblematizada”, como relata el catedrático David Ginard.

Una calle en su nombre en la ciudad de Badajoz / Asociación Matilde Landa
Una calle en su nombre en la ciudad de Badajoz / Asociación Matilde Landa

Un mito

Cuenta además el historiador que es interesante analizar el proceso desimbolización del que es objeto, característico por otro lado entre las líderes comunistas. El PC como organización clandestina contra la España de Franco usa símbolos movilizadores y heroínas, entre las que figura Matilde Landa teniendo en cuenta su activismo en ámbitos tan variados.

“Hay motivos suficientes para hacerlo, por su activismo convencido y por su trágica muerte, que adquiere aún más dramatismo si se tiene en cuenta que en los minutos que duró su agonía tras tirarse al vacío las autoridades eclesiásticas presentes terminan por bautizarla en contra de su voluntad”.

Será pues tras su muerte, en los años 40-50, cuando se convierte en una figura importante, como ocurre con las 13 Rosas.

Tomasa Cuevas y Carmencita, la hija de Matilde

Durante décadas deja de escucharse el nombre de Matilde Landa, pero su historia adquiere de nuevo protagonismo con la llegada de la Transición. Entonces había un colectivo muy importante, de antiguas presas del Franquismo, que  al final de la dictadura estaba conformado por miles de personas.

Aquí tiene mucha importancia la labor de Tomasa Cuevas, una de las antiguas presas de Franco que recoge en sus publicaciones entrevistas con mujeres que habían estado presas, y donde el nombre de Matilde Landa no para de repetirse.

Advierte no obstante el autor de su biografía que entra en juego el elemento simbólico. Su fallecimiento y el modo en que murió debió correr por todos los penales de presas porque en aquella época eran trasladadas de unos a otros. Muchas que igual no la habían conocido “directamente la doraban, le tenían gran afecto y admiración”.

Una labor muy importante para recuperar su figura corre a cargo de su hija Carmencita. Estuvo en Rusia, se fue a Inglaterra, México y Checoslovaquia y regresó a España a principios de los años 70. No sabía casi nada de su madre porque casi no la había conocido, pero tenía las cartas que le envía su madre desde la cárcel cuando era una niña.

Es entonces cuando se mueve en el entorno de las antiguas presas para recuperar la figura de su madre.

Su reconocimiento en Badajoz

Su reconocimiento en Badajoz llega en 2005 cuando se hace un ciclo de conferencias y se crea la Asociación Matilde Landa. También en Mallorca, cuando en 2003 se cumple el 60 aniversario del cierre de la cárcel de mujeres.

Felipe Cabezas, presidente de la asociación, cuenta que el colectivo que lleva su nombre nace en el seno de Izquierda Unida, por la relación que Matilde Landa tuvo con el Partido Comunista.

A su juicio no ha sido una mujer reconocida en Extremadura, porque aunque tiene una calle en Badajoz, hay otros tantos personajes de los que la ciudadanía no sabe nada más allá de que es el nombre de una calle. Y este es uno de los casos.

Comenta también que su figura ha sido “vilipendiada” por algún cronista oficial, “haciendo comentarios despectivos que insinuaron que Matilde Landa era un personaje inventado.”

En contra de esos comentarios, advierte que se trata de “una persona con una trayectoria impecable a nivel de relación social y político”. “Siendo además una máxima dirigente del Socorro Rojo, una figura de ayuda a personas refugiada de la que Matilde Landa fue uno de los máximos exponentes. Una actitud moral intachable, intentando salvar de la pena capital desde las cárceles al mayor número posible de presas”.

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Los crímenes impunes de la Iglesia Pro-vida

6 septiembre, 2018

Fuente: herramienta.com.ar

Por Silvio SchachterLa actividad beligerante de la Iglesia católica en contra de la ley por la despenalización del aborto, sus  virulentas diatribas y desembozadas amenazas, excomulgación incluida, contra los políticos y creyentes en general, que apoyan la ley, vuelve a poner en el centro la necesidad imperiosa de terminar en todos los planos con el maridaje entre el Estado y la Iglesia.

Pero la cuestión no solo involucra la relación entre las instituciones de un Estado laico y su sociedad  con la monarquía medieval con sede en el Vaticano;  se trata del rechazo firme y contundente a  su condición ética para dictar e imponer normas, leyes, códigos, principios y reglas que involucran la vida de toda la sociedad, de poner en cuestión la autoridad de una corporación que acredita una historia oscurantista y calumniadora, corrupta, parasitaria, esclavista, homofóbica, misógina, machista, pedófila y violadora, torturadora y asesina, cazadora de herencias y vendedora de indulgencias, estafadora y socia de la Mafia, apropiadora de niños, cómplice de dictadores, de secuestros y desapariciones, de regímenes racistas, amiga de nazis y fascistas, genocida de pueblos originarios, mendaz y persistente falseadora de la historia, enemiga de la ciencia, y que a pesar de todo su prontuario se sostiene en el tiempo con una impunidad milenaria.

Si esta lista de atributos parece exagerada, veamos una muy  breve síntesis de los actos que a modo sólo de titulares integran los extensos capítulos de su libro negro.

La Iglesia del odio y la guerra.

Desde el siglo tercero cuando Constantino adopta el cristianismo como culto oficial del Imperio, y como ha sucedido con todas las religiones del mundo, en el momento en que se han convertido en culto de Estado, los centros de poder de las Iglesias cristianas fueron ejercidos  por individuos sin escrúpulos y astutos, preparados para lucrar a costa de la fe y con el único fin de adquirir riqueza y autoridad, recorrer las crónicas de los papados es escalofriante. Empezando por el propio Constantino que entre otros actos virtuosos hizo matar a su propio hijo, a su mujer, a su suegro, a su cuñado y a miles de  súbditos y enemigos. Funda el cristianismo como una religión de Estado adaptada a las necesidades del Imperio, iglesia institucionalizada, católica y romana. Los cristianos, en adelante, no sólo deberían obediencia a Dios, sino al emperador, templo y palacio juntos inauguran la Edad Media.

En estos mil setecientos  años es interminable la lista de sucesos sanguinarios que sacudieron a Europa primero y después al mundo, que son consecuencia de las luchas de poder en las cuales la Iglesia se alineó como protagonista entre las fuerzas combatientes. A lo largo de su historia se le acreditan fehacientemente más crímenes que los cometidos en las dos guerras mundiales, incluidos los del propio nazismo.

En las Cruzadas, 200 años de crímenes en nombre de Dios,  llevaron hacia Jerusalén turbas de incontrolados asesinos al grito de ¡Dios lo quiere! En su largo camino avanzaron  saqueando incluso las poblaciones cristianas que atravesaban durante el viaje. La IV cruzada, declarada en 1202, en vez de ir a Tierra Santa tomó al asalto la cristianísima Constantinopla, la conquistó saqueándola y exterminando a buena parte de la población. El héroe cristiano San Bernardo de Clairvaux convocó a la II Cruzada al grito de  “¡Maldito sea quien no manche su espada con sangre!”

Uno de los hechos de mayor crueldad se registró en  1212 cuando 30000 niños centroeuropeos partieron a las cruzadas, solos y sin armas. Muchos de ellos fueron embarcados en Marsella, los que sobrevivieron al viaje fueron vendidos a los turcos como esclavos.

Los cristianos que no aceptaron la corrupción papal fueron brutalmente atacados. Cuando el papa Inocencio III decidió detener la denominada herejía cátara y valdense, proclamó en 1209 una auténtica cruzada en el sur de Francia. Esta campaña duró veinte años y acabó con la vida decenas de miles de albigenses. Los cátaros eran culpables de promulgar una vida comunitaria pacífica y solidaria, a la que consideraban respetuosa de las enseñanzas de Jesús. Los ejércitos punitivos del papa al que los cataros llamaron como la bíblica “Ramera de Babilonia, fueron implacables, la ciudad de Beziers fue arrasada y todos sus habitantes, incluidos niños mujeres y ancianos, asesinados. Tres siglos mas tarde el 28 de agosto d 1572 en París, en la noche de San Bartolomé, los ejércitos del rey de Francia mataron a 25.000 hugonotes. El papa Gregorio XIII, decidió  festejar la masacre de protestantes celebrando fiestas solemnes y un jubileo.

La cacería medieval de herejes se amplifico a todos los territorios donde la Iglesia pudo llegar, judíos, musulmanes, cristianos rebeldes o simplemente lectores de la Biblia, acto prohibido en esa época, fueron víctimas de los peores tormentos.

Fue en 1229, en el concilio reunido en Tolosa, en aquel sur de Francia reconquistado para la “verdadera fe”, donde se instituyeron oficialmente los tribunales de la Inquisición. El papa Gregorio IX confió la celebración de los procesos contra los herejes a comisarios especiales elegidos entre los dominicanos y los franciscanos. Pocos años después Inocencio IV, legalizó el derecho a la tortura. La lucha contra la herejía se convirtió en un asunto de Estado. La alianza entre el trono y  el altar para frenar un fenómeno que que amenazaba tanto a la autoridad civil como a la religiosa, sería uno de los rasgos constitutivos de la Inquisición. Los inquisidores eran al mismo tiempo policía, carceleros, acusadores y jueces. La Iglesia ya consolidada como una potencia política se convirtió directamente en una máquina de matar. Quien no moría en la tortura o la cárcel, terminaba en la hoguera. Particularmente brutal fue la Inquisición española. Sólo en Sevilla en 1391,en una misma noche, mataron a más de 4.000 judíos.

Los bienes apropiados a los acusados, unos de los objetivos “espirituales” que motivaron a los inquisidores, fueron también usados para financiar  las expediciones colonialistas. La reina Isabel de Castilla, la Católica, recaudó de esa cantera del horror parte los fondos necesarios para la conquista iniciada con los viajes de Colón.

La Iglesia colonialista y racista

Los crímenes del  colonialismo se hallan seguramente entre los más atroces. Entre los primeros colonizadores del África negra estaban sacerdotes católicos, fueron ellos quienes ayudaron a españoles y portuguesas a organizar la trata de esclavos. Se calcula que al menos veinte millones de personas fueron cautivas y deportadas a América. Para ellos, la expectativa de vida desde el momento de llegada era de siete años. Siete años de fatiga y miseria. Pero por cada negro que llegaba a América como esclavo, nueve prisioneros morían durante la captura,  o en el viaje hasta el puerto de embarque o la travesía. Fue la iglesia, que no condenó la esclavitud, la que propuso reemplazar a los nativos americanos a los que se podía evangelizar, por los negros esclavos considerados infrahumanos.Las consecuencias  que  en  ese continente diezmado por los negreros han tenido la esclavitud y el colonialismo se proyectan hasta hoy con  las crisis humanitarias que hoy lo atraviesan.

En la conquista de América,  decenas de millones de nativos americanos,  murieron  en las batallas, en las prisiones, o sometidos a condiciones de vida y trabajo inhumanas, exterminados por las enfermedades y la escasez. Solo en México la población de los pueblos originarios paso de 25 millones a en 1520 a menos de un millón en 1595. Con  la espada y la cruz se dedicaron a extirpar sus  tradiciones, su cultura y sus lenguas. Fueron sacerdotes cristianos  quienes bendecían  los Winchester que diezmaron hasta el exterminio a los nativos americanos del norte. Menos conocido es el genocidio  de los nativos australianos y  el secuestro generalizado de sus hijos que fueron  educados a la fuerza en la fe en Dios y en la sumisión  los blancos.

Tres siglos mas tarde el 28 de agosto d 1572 en Paris  en la noche de San Bartolomé, los ejércitos del rey de Francia mataron a 25.000 hugonotes. Informado de la masacre el papa Gregorio XIII, decidio  festejar  celebrando fiestas solemnes y un jubileo.

La iglesia de los fascistas y dictadores

A comienzos del  siglo XX, los obispos castrenses fueron los encargados de  consagrar las armas que se usaron para la carnicería humana de la primera guerra mundial y luego de los ejércitos monárquicos y burgueses  que trataron de ahogar  la Revolución  rusa.

Durante la Guerra Civil española la Iglesia católica apoyó con entusiasmo la “causa nacional” calificando la sublevación contra la Republica  como una “cruzada” o “guerra santa” en defensa de la religión, otorgando así al bando faccioso y al dictador, el “Generalísimo Franco “, una legitimidad  de la que carecía. Fueron fieles al caudillo  hasta su muerte, y siguen sosteniendo a la corrupta dinastía borbónica hasta nuestros días.

¿Y qué decir de Pío XII? Antes de ser Papa ocupó un  cargo en Alemania, y por lo tanto sabía muy bien quiénes eran los nazis. Él firmo la orden de disolución de todas las organizaciones políticas católicas alemanas, allanando el camino a Hitler. Es conocido su  silencio cómplice cuando  los nazis se dedican  a matar comunistas,  judíos, homosexuales y gitanos. Más de mil jerarcas y miembros de las SS , Menguele, Eichmann, Priebke, Rauff y Stangl entre otros criminales, recibieron su ayuda para escapar de la justicia.

Curas franciscanos gestionaron, mitra en mano, uno de los campos donde los nazis  masacran a más de un millón de serbios. “Cumplid con vuestro deber ante el  Fuhrer”  arengaba  a las tropas de la Wehrmacht  el obispo de Märchen, su colega el obispo Faulhaber,  apodadoel León de Berlín,consideraba  a Pio XII el mejor amigo de los nazis.

Esta profusamente documentada la conducta  de la Iglesia que otorgó su bendición a los generales sudamericanos que asesinaron, secuestraron, torturaron, violaron e hicieron desaparecer a decenas de miles, se apropiaron de bebés  recién nacidos  y en casos comprobados  participaron directamente en estos delitos, que incluyeron los crímenes de monjas y sacerdotes.Karol Józef Wojtyła envió cartas de aprecio y bendición a asesinos en serie como Pinochet, con quien incluso se entrevistó en uno de sus numerosos viajes.  En 1982 en su visita a Argentina, durante la guerra de Malvinas, intentó salvar a la dictadura, y con ese  objetivo  llamó a  preparar “los ánimos para la derrota” y “pacificar” los ánimos del pueblo

En  Italia, cuna del clero, de la mano de un personaje siniestro como Giulio Andreotti , el amo de las sombras, siete veces primer ministro, se asociaron a la Mafia y a la logia  P2, sus manejos financieros quedaron al descubierto con el escándalo del vaticano del  Banco Ambrosiano usado para licuar el dinero de la Cosa Nostra, para ello no vacilaron en asesinar al  propio  papa Juan Pablo I.

En América Latina quienes intentaron un camino más afín con el  primer cristianismo y se comprometieron con las causas populares  tampoco lograron escapar a la  ira de la institución, entre ellos los impulsores de la Teología de la Liberación, Leonardo Boff  fue sometido a un proceso por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe y condenado al silencio.  El sacerdote poeta Ernesto Cardenal fue atacado abiertamente por  Juan Pablo II, durante su visita oficial a Nicaragua en 1983, quien lo  recriminó públicamente por  propagar doctrinas apóstatas y formar parte del gobierno sandinista.

La iglesia odia a las mujeres

La Iglesia odia a las mujeres. Miles de ensayos  documentan la ferocidad de  la que han sido objeto,  cómo se adueñaron de sus cuerpos. Esos escritos nos dan testimonio de cómo quien practicara curaciones, quien ayudase en un parto, quien contrastase la autoridad de los curas, era acusada de brujería, y terminara , quemada en la hoguera.

Resulta difícil decir cuántas murieron, según estimaciones prudentes las victimas llegarían a  300.000. La doncella de Orleans, Juana de Arco, condenada por bruja murió ardiendo en la pira clerical,  25 años después, hipócrita y utilitariamente, fue canonizada. La violencia contra las mujeres,  portadoras del pecado original, ha sido una constante desde su origen hasta nuestros días, siempre consideradas serviles máquinas reproductoras. El relato de Margaret Atwood, El cuento de las criadas, es también  una atroz alegoría de la historia sobre  la conducta  de la Iglesia hacia las mujeres. El monje Tommaso Campanella, considerado un progresista dentro de la Iglesia, escribía:” Las mujeres que conciben en el útero vapores perversos de la sangre menstrual,  se perturban y llevan a cabo actos para recibir demonios”, Cuatro siglos después, en 1930, dijo el papa Pio XI:” quienes empañan la castidad nupcial echan por tierra la obediencia de la mujer a su marido”.

El desprecio del cristianismo hacia la homosexualidad deriva, de una ancestral  sociedad patriarcal, machista  y  guerrera, hostil a las mujeres. El varón homosexual, que se comportaba como una mujer, se consideraba digno de un profundo desprecio y atentaba contra el estático al orden del Universo querido por el mismísimo Dios.

¿Cuál fue el coste del terror a la sexualidad inculcado por la moral religiosa? ¿Cuántas vidas fueron privadas de placer? ¿Cuántos  fueron los  homosexuales,  no sólo marginados, sino procesados, condenados y muchas veces  ajusticiados? ¿Qué consecuencias sanitarias tuvo su decisión de prohibir al pueblo que frecuentara los baños públicos, considerados escandalosos? Hasta  la idea de  lavarse era considerada  pecado. ¿Cuantas pestes que mataron en Europa  hasta un tercio de la población, fueron  hijas del culto cristiano a la suciedad? ¿ En cuántos camposantos de las iglesias se enterraron los restos de sus violaciones?

La iglesia contra la ciencia

La destrucción de los saberes acumulados durante siglos en la biblioteca de Alejandría, la censura y la quema de libros, sirvieron como  antecedentes de la incineración producida por los  nazis en la Bebelplatz, prácticas  que tuvieron numerosos seguidores en todas las regiones del planeta. Durante la larga Edad Media, la liquidación de la ciencia clásica fue casi total. San Agustín declaró que  las enfermedades  eran obra del demonio, el exorcismo reemplazó a la medicina. Los científicos eran hechiceros y las mujeres brujas. Galileo y Giordano Bruno sus víctimas notables.

El negacionismo de la evolución  biológica y de las ideas  se mantiene vigente, con voceros aferrados dogmáticamente  a textos escritos hace miles años, que aun sostienen en contra de la teoría del conocimiento  la infalibilidad papal. Stephen Hawkings luego de una entrevista con el papa Juan Pablo II  dijo: ”Me alegro que  no conociera mis escritos sino podría haber corrido la misma suerte que Galileo”.

Condenaron los estudios sobre genética, las vacunas, la cirugía y  la anestesia, las transfusiones, entre otros tratamientos por  considerarlos  sobrenaturales. Rechazan la fertilidad asistida, los métodos anticonceptivos, la educación sexual, y libran una virulenta campaña contra la interrupción voluntaria del embarazo. En nombre del Todopoderoso,se opusieron a la ampliación de derechos civiles, al divorcio y al matrimonio igualitario.

La iglesia de los pedófilos

En las últimas décadas sus miembros  han sido denunciados  por cientos de aberrantes  casos de pedofilia, y  sus autores  protegidos por la institución. La Iglesia Católica de EEUU pagó más de 1.000 millones de dólares para resarcir a 11.500 víctimas de actos de  pedofilia   ocurridos en el último medio siglo. Un ejemplo relevante es el del mexicano  Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo, bendecido por Juan Pablo II, quien  poco antes de su muerte fue condenado por ser un pedófilo contumaz durante décadas. Esta práctica no es reciente, tiene rango de habitualidad, aquí “el hábito” hace al monje. El papa Bonifacio VIII escribió  “El darse placer a uno mismo, con mujeres o con niños, es un pecado tan insignificante como frotarse las manos”

La iglesia amenazante

El Papa Francisco en un nuevo acto de intolerancia clerical, de  subestimación y agravio para quienes participan de  la campaña por la despenalización del aborto, la calificó como una  “moda” y la comparó con “lo mismo que hacían los nazis para cuidar la raza, pero con guantes blancos”.  Las iglesias evangélicas se han sumado a las amenazas y sin eufemismos declaran que no votarán a quienes  apoyen la ley.

Quienes respaldan la campaña de la Iglesia  contra la soberanía de las mujeres sobre sus propios cuerpos,  los que se autodefinen como Pro-vida, un verdadero oxímoron, sosteniendo   posiciones autoritarias para con toda la sociedad, oscurantistas, necias, con  una chorrada de insostenibles  sandeces, y se  someten al chantaje social y político, que poco o  nada tienen  que ver con creencias, ya sea por genuflexos besamanos o  por  simple especulación política, son tan responsables como ella, no de sus crímenes históricos a lo largo de diecisiete siglos, si no de su ominosa e ignorante  conducta actual.Como en los  tiempos de la hoguera, la desobediencia es herejía, y la herejía se castiga, pero ya no hay milagros, ni destinos infernales, millones de mujeres  han perdido el  miedo, se apropiaron del fuego para que en él ardan el machismo, el patriarcado,  la misoginia y la homofobia, para que ningún ensotanado nunca más  les diga desde un púlpito como vivir sus cuerpos.

Buenos Aires, 4 de agosto de 2018

Caminos de la memoria por los espacios protagonistas de la Matanza de Badajoz

31 agosto, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Se trata de uno de los capítulos más negros de la Guerra Civil, que comenzó con la entrada de las tropas franquistas del teniente coronel Yagüe. Con paseos, asesinatos y desapariciones múltiples.

‘La Columna de la Muerte’, de Francisco Espinosa, documenta hasta 1.500 personas víctimas de una represión brutal en el mes de agosto de 1936 en Badajoz, con nombres y apellidos. Se puede afirmar sin complejos que la cifra se duplicó, porque muchos nunca fueron registrados.

Unas rutas de la memoria se adentran en los espacios protagonistas de la Matanza de Badajoz. Son visitas interpretativas que desean divulgar los hechos que colocaron a la capital pacense en el mapa mundial.  Están organizadas por segundo año consecutivo por la  Asociación Extremeña de Comunicación Social (AECOS),  bajo el nombre “Caminando la Memoria. Badajoz, agosto 1936”.

La matanza de Badajoz en un periódico francés
La matanza de Badajoz en un periódico francés

La agenda de actividades incluye dos rutas diferentes los días 7 y 8 de agosto. El recorrido se inicia en la puerta de acceso a la ciudad, por donde entraron las tropas regulares marroquíes. Pasan también por la antigua cárcel o la capitanía general, donde Yagüe instaló su centro de operaciones. Se suman el cementerio viejo y la antigua plaza de toros, entre otros lugares.

Con anterioridad, y a modo de introducción, este lunes día 6 de agosto tiene lugar en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) una conferencia-debate sobre las mujeres en la II República. Centran  su mirada en Margarita Nelken y Matilde Landa. También en la organización anascosindicalista Mujeres Libres.

La matanza

Corresponsales extranjeros como el portugués Mario Neves narraron en sus crónicas escenas de horror, con asesinatos múltiples y calles teñidas de rojo. Con una columna de humo en permanente combustión. Junto a Neves dieron cuenta de los hechos periodistas como Jay Allen, John T. Whitaker o René Brut.

Contaron las practicas poco ortodoxas con las que avanzaban los sublevados, explicaron la violencia y la dureza de sus métodos. Un golpe de espado perpetrado en Badajoz “a sangre y fuego”.

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Memoria democrática

La memoria es un ejercicio democrático. El conocimiento del pasado es necesario para no cometer los mismos errores. Las visitas guiadas quieren fomentar la conciencia histórica para avanzar hacia el futuro, señala José Manuel Rodríguez desde la asociación AECOS.

La Matanza de Badajoz sigue suscitando mucha controversia, y las rutas abogan por visibilizar la memoria de la ciudadanía pacense. “Consideramos que es un hecho histórico que, de manera interesada, fue invisibilizado y ocultado. Manipulado”, destacan desde la organización.

Plaza en los años 80
Plaza en los años 80. Uno de los escenarios de la matanza de Badajoz, hoy convertida en el palacio de congresos de la ciudad / Foto: Francisco Espinosa

Al pasar por la puerta del palacio de congresos actual, muchos desconocen que allí se produjo “una cruel matanza”. Para muchos historiadores y memorialistas se trata de  un símbolo de las ‘mayores atrocidades’ atrocidades que cometió el franquismo.

En Badajoz el ayuntamiento organiza rutas turísticas, culturales, que promocionan toda la fortificación y sus baluartes. Lugares clave en torno a la guerra de la independencia o el número de víctimas que ocasionó. Cuando se llega al siglo XX se para la línea temporal. No existen actividades divulgativas, culturales, para “recordar, para honrar a las víctimas de la masacre” de agosto del 36.

Conferencias

Las actividades comienzan este lunes con las conferencias, en las que tomarán la palabra mujeres feministas extremeñas conocedoras de las figuras históricas del momento y de la organización  anarco-feminista Mujeres Libres. “Consideramos que es una forma de introducir la perspectiva de género y feminista en este tipo de actividades, con el firme propósito de visibilizar el papel de las mujeres en la guerra civil y la represión franquista, y vincularlas con el Badajoz del momento”.

Uno de los puntos de la ruta serán las tapias de la catedral, en la Plaza de España, donde hubo fusilamientos / AECOS
Uno de los puntos de la ruta serán las tapias de la catedral, en la Plaza de España, donde hubo fusilamientos / AECOS

Se analizará la historia de Matilde Landa. La figura de esta extremeña es indispensable para entender la incorporación de las mujeres al activismo político en la primera mitad del siglo XX. Un 27 de septiembre de 1942 se suicida en el penal de presas de Palma antes de que las autoridades eclesiásticas la bautizaran. Matilde Landa eligió la muerte antes que la conversión. Un icono de las mujeres que lucharon contra la represión franquista.

La otra figura es Margarita Nelken, diputada socialista en las tres legislaturas de la II República. Trabajó como crítica de arte, periodista y pintora. Una mujer con grandes inquietudes intelectuales y artísticas que entró en política con el PSOE, aunque más tarde se vinculó al Partido Comunista. Fue una de las grandes ‘agitadoras’ del movimiento feminista de la época.

Rutas de la memoria

La ruta parte el primer día junto a la rotonda de los tres poetas, en la cabecera del puente de la autonomía que da acceso la Alcazaba. Tiene un especial significado, porque por allí accedieron las tropas de los regulares marroquíes, los mercenarios que se unieron a las tropas de Franco. Los conocidos ‘moros’, que entraron en Badajoz y otros municipios a ‘sangre y fuego’.

La visita continúa por la calle Chapín, que durante años se llamó ‘Regulares Marroquíes’. El recorrido hace una parada en el palacio de Godoy, la sede de la actual escuela oficial de idiomas, que fue la cárcel de la ciudad.

Calle Ramón Albarrán, Badajoz, uno de los lugares de las rutas de la memoria / AECOS
Calle Ramón Albarrán, Badajoz, uno de los lugares de las rutas de la memoria / AECOS

Sigue por la plazuela de la Soledad y una calle cercana, donde regentaba una tienda de ultramarinos quien fuera el alcalde en ese momento, el socialista Sinforiano Madroñero.

También en la capitanía general, el gobierno militar –junto a la plaza parque López de Ayala– donde el teniente coronel Yagüe instaló su centro de operaciones. Otra de las paradas es en la Plaza de España, en los muros de la catedral, un lugar en el que se produjeron fusilamientos.

La ruta también se fija en la antigua plaza de toros, hoy convertida en el palacio de congresos, y desde allí a la la ronda del Pilar para llegar a la conocida ‘brecha de la muerte’. En el parque de la Legión desean hacer una puesta en común, con el objetivo de que la gente hable y se pueda configurar entre todas las personas asistentes un mapa de vestigios franquistas que siguen en la ciudad.

Al día siguiente la cita será en el cementerio viejo de la ciudad, otro de los iconos de la represión franquista y la matanza de Badajoz.

También aprovecharán para bucear en los nichos y tumbas de diferentes personajes de otras épocas históricas más allá de la II República y de la dictadura.

La aristócrata que disparó a la nariz de Mussolini

8 julio, 2018

Fuente: http://www.elpais.com

Por: Manuel Morales 29 de mayo de 2014

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Ficha policial de Violet Gibson tras su detención. Imagen cedida por Capitán Swing.

¿Era complicado pegarle un tiro a Benito Mussolini? La multitud aclamaba en la romana plaza del Campidoglio al hombre que gobernaba Italia. La aristócrata irlandesa Violet Gibson, de 50 años, tenía a unos pasos a Il Duce, que acababa de salir del palazzo dei Conservatori de dar un discurso. Eran las once de la mañana del 7 de abril de 1926. Violet se acercó, empuñó su arma y mientras Mussolini levantaba el brazo para hacer el saludo fascista, ella alzó el suyo y disparó a quemarropa con su revólver Lebel, del ejército francés. Esta mujer pudo cambiar la historia pero su mala puntería y una bala encasquillada dejaron el intento de magnicidio en un rasguño en la nariz del líder. La historia de Gibson, una mujer imbuida de un exacerbado sentimiento religioso y perteneciente a una familia de la alta nobleza de Irlanda, no tuvo un gran seguimiento de los historiadores quizás porque desde el principio se la tachó de “solterona con problemas mentales”. En 2011, la periodista inglesa Frances Stonor Saunders (1966) reconstruyó su vida en La mujer que disparó a Mussolini, una biografía que ha publicado en castellano a comienzos de este año la editorial Capitán Swing.

Gibson pertenecía a una familia rica. Su padre ocupaba un escaño en la Cámara de los Comunes y fue nombrado lord Ashbourne. Violet siguió la tradición, presentaciones en la corte, bailes, actos sociales… hasta que decide abrazar el catolicismo para disgusto de su familia de fe anglicana. Es en esa etapa cuando Gibson comienza a sufrir problemas de salud, desórdenes nerviosos que espera curar en Roma, cerca del Papa. Allí, sin embargo, ahonda en su desorientación, se agrava su estado hasta un intento de suicidio en febrero de 1925. Después se convence a sí misma de que Dios le ha encomendado la misión de matar al Duce o al Papa. “Era contrario a la voluntad de Dios que Mussolini continuara existiendo”, declaró después en el juicio.

Stonor, que comenzó su trayectoria como realizadora de documentales en la BBC, trufa su relato de interesantes documentos oficiales: cartas personales, informes policiales, comunicaciones diplomáticas, artículos periodísticos, partes médicos… Además de contar la vida de Violet, esta historiadora aprovecha para trazar en paralelo algunos fragmentos de la de Mussolini: el niño conflictivo, el profesor que pega a sus alumnos, el hombre que huye a Suiza para eludir el servicio militar. A su vuelta, su charlatanería y proclamas contra el Gobierno de Italia le llevan a subir peldaños en el Partido Socialista hasta lograr su dirección.

La autora también establece comparaciones entre las vivencias de Violet con las de otros personajes de su época, Virginia Woolf, Scott Fitzgerald, Ezra Pound… sin embargo, las prolijas y numerosas referencias hacen farragosa en ocasiones la lectura del libro porque diluyen el relato sobre Gibson.

La labor de Stonor de desenterrar textos de la prensa y declaraciones de figuras políticas permite constatar hasta qué punto era vista con buenos ojos la figura de Mussolini, con especial admiración del entonces canciller Winston Churchill. A Il Duce se le consideraba un freno para la amenaza del comunismo. “El establishment británico nunca percibió que Mussolini podía ser más peligroso que Violet Gibson”, apunta Stonor Saunder.

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Mussolini, con las huellas en su cara del atentado de Gibson. / CAPITÁN SWING

El intento de Gibson de asesinar a Mussolini no fue el único perpetrado contra el hombre que quería emular a los emperadores de Roma. En los meses anteriores hubo una tentativa abortada (el socialista Zaniboni fue detenido antes de que pudiera disparar desde la ventana de su hotel). Después de la de Gibson sucedieron otras dos, protagonizadas por un anarquista que lanzó una granada de mano y un joven de 15 años que fue linchado de inmediato. Stonor subraya que estos atentados aceleraron la transformación de Italia en un Estado fascista, con nuevas leyes que acabaron con cualquier atisbo de disidencia.

La mujer que disparó a Mussolini recuerda la pantomima de juicio al que fue sometida Gibson. Mientras la prensa se esforzó en mostrar a un magnánimo Duce que quitaba importancia a lo sucedido, la diplomacia británica hizo todas las reverencias necesarias para no disgustarle. Lo más doloroso para Gibson fue el olvido de su familia, avergonzada por tener a una desequilibrada que había querido acabar con alguien tan importante. Tras casi un año de cárcel, sometida a humillantes pruebas psiquiátricas y físicas (examen de su útero incluido) fue puesta en la frontera de Italia con Francia y en cuanto pisó suelo inglés le diagnosticaron en solo unos minutos “locura delirante con paranoia”.

La última parte del libro resume los casi 30 años que Violet pasó en el manicomio de Saint Andrew, en Northampton, donde cursó reiteradas peticiones, todas despreciadas, para que la dejasen descansar en un centro religioso. La periodista aprovecha para mostrar cómo eran aquellos lugares, “para volverse uno loco”, los tratamientos contra las enfermedades mentales y algunas de las delirantes teorías médicas. Es aquí donde Stonor no disimula el cariño que sintió por su biografiada. Ni muerta se respetó el deseo de Stonor de dónde debían reposar sus restos. No se hizo pública su muerte. Ni amigos, ni nadie de su familia acudió al entierro. Todos querían olvidar a Violet Gibson.

Renta básica y renta máxima

19 junio, 2018

Fuente: http://www.attac.com

1 junio 2018 |

Daniel Raventós – Consejo Científico de ATTAC España

Hay ricos y pobres. Una constatación trivial. Las causas aducidas para explicar o justificar la existencia de ricos y pobres son tan abundantes como las setas en otoño (o a finales de verano cuando la meteorología es propicia). Hay quien encuentra esta realidad tan natural como la atracción sexual o la ley de la gravedad. Y la justifica normativamente: por méritos, por capacidad de iniciativa e innovación, por motivación competitiva. Cristianos y religiosos en general, liberales doctrinarios, seguidores de la escuela austríaca, neoliberales, darwinistas sociales… han aportado distintas justificaciones filosóficas o pseudofilosóficas ante esta constante histórica de la existencia de ricos y pobres. Otros la critican a partir de criterios que pueden ir desde la “inmoralidad” de las grandes fortunas hasta la ineficiencia económica.

Para la concepción de la libertad republicana o “republicanismo” como se acostumbra a abreviar, los factores o elementos explicativos interesantes son, aunque puedan diferir en la formulación según los autores y las épocas, muy sencillos de explicar. Para la variante democrática del republicanismo, la libertad política y el ejercicio de la ciudadanía no son compatibles bajo relaciones de dominación. Y ¿qué es la dominación para el republicanismo? La dominación ­–el dominium en la literatura republicana histórica- es por supuesto proteica, pero la forma de regular la propiedad [1] ha sido la cuestión más relevante que ha prevalecido y ha conformado los distintos diseños institucionales que hemos conocido. La “distinción principal” dirá Aristóteles ya hace más de 2300 años, para entender cualquier sociedad, es la que se establece entre ricos y pobres. Y lo que separa  a unos y otros en esta distinción fundamental es la propiedad, la cuestión relevante. Entiéndase bien: relevante no quiere dar a entender que me refiero a única. La dominación la ejercen los ricos propietarios sobre todas aquellas personas que no tienen la existencia material garantizada porque no disponen de propiedad. Lo que equivale a decir que en una relación de dominación como la que viven la mayor parte de las personas no ricas, estas no pueden ser libres.

Los grandes ricos, debido a una configuración política de los mercados pro domo sua que este dominio les posibilita, inciden directamente en el imperium, es decir, en la degeneración despótica de las instituciones que podían ser una contención del dominium. No es escasa precisamente la literatura proveniente de los más diversos campos académicos sobre la capacidad de los grandes ricos propietarios para poner a su servicio las instituciones públicas. Lo de las puertas giratorias sería solamente una manifestación de las más visibles, pero tan solo una más.

Informe tras informe constata las inmensas riquezas que de forma constante y creciente está acumulando una ultraminoría de nuestra especie. Por ejemplo el The Wealth Report 2018 que vale la pena consultar. También son conocidos los de Capgemini y los de Oxfam. La tendencia implacable: los ricos incrementan en los últimos años su riqueza, los demás la ven decrecer. Que la crisis ha ido mal a todo el mundo es una broma malintencionada. Solamente un dato entre muchos referido al Reino de España: en los años 2012 y 2013, calificados como los más duros de la crisis económica, la diferencia entre los que ganaban más y los que ganaban menos aumentó. Las grandes diferencias entre las fortunas y la total carencia de las mismas crea algo bien reconocido hasta por las mentes más proclives a justificarlo todo: desigualdad. Pero para el republicanismo democrático  hay si cabe algo políticamente más importante: el peligro para la libertad de la mayoría no rica que estas grandes desigualdades suponen.

La propuesta de la renta básica, una asignación monetaria incondicional a toda la población, podría significar una gran medida para la mayor parte de la población no rica. Cierto. Porque esta gran mayoría dispondría de las bases mínimas para la existencia material, condición para ejercer la libertad. Y eso es mucho. Pero, quizás a diferencia de otras interpretaciones, lo que podría esperarse de la renta básica en un mundo como el actual tampoco sea demasiado. Hace unos trece años, antes por tanto de la gran crisis económica y las políticas económicas que atacaron aún más las condiciones de vida de la mayoría no rica, escribía con una amiga y un amigo que ya no está con nosotros:

“¿Qué puede esperarse, en un mundo así, de una propuesta modesta como es la de una renta básica? No mucho, si la renta básica es concebida solamente como un conjunto de medidas contra la pobreza. Menos aún, si es entendida como una dádiva para los desposeídos del primer mundo; o como un amortiguador de la crisis de los Estados de Bienestar europeos.”

Y poco después:

“Ahora bien; una buena renta básica aumentaría la libertad de la ciudadanía; haría a los pobres y a los desposeídos más independientes. Más independientes, y por lo mismo, más prontos también a organizarse. Más capaces de resistir a los procesos de desposesión y de forjar autónomamente las bases materiales de su existencia social: (…) y más capaces, también materialmente, de fomentar el asociacionismo y el cooperativismo, de llevar a cabo iniciativas como las de la recuperación de fábricas y empresas abandonadas o echadas a perder por la incuria especulativa de sus propietarios[2]. Más capaces de luchar contra las políticas neoliberales, promotoras de la polarizada desigualdad entre los países ricos y los países pobres, y dentro de cada país, entre los ricos y los pobres.”

Que la renta básica es una propuesta que formaría parte de un conjunto de otras medidas de política económica y social, incluso de la política sin calificativos, se ha repetido muchas veces. Es algo elemental puesto que nadie en su sano juicio pretende que la renta básica puede hacer frente a todas las realidades que, al menos para las personas de izquierda, son muy importantes y decisivas en la configuración de nuestras vidas y existencia. Como ejemplos: el enorme poder de las grandes fortunas y de las transnacionales que atentan a las condiciones de existencia material de toda la población no rica, la acelerada degradación ambiental de nuestro planeta, la política monetaria para embridar al sistema financiero, las condiciones de trabajo asalariado cada vez más literalmente semejantes al “esclavismo a tiempo parcial” de Aristóteles y recuperado por Marx, las condiciones de muchas mujeres en el ámbito público y privado (es decir, no solamente en la vida familiar sino en la empresa privada que, según la perspectiva republicana, nunca ha sido un lugar público) y, para terminar en algún sitio, una realidad política en muchos lugares completamente apartada del laicismo y la existencia de monarquías aún legales.

Detengámonos solamente en una medida para hacer frente a una realidad que configura nuestras vidas. Así, algunos defensores republicanos de la renta básica, la propuesta debe ir acompañada de una renta máxima. Entiéndase bien: no se está diciendo que la renta básica o “va junto a” o no vale la pena, sino que si “va junto a” más interesantes beneficios según la concepción de la libertad histórica republicana democrática puede tener. Renta máxima: a partir de determinada cantidad no se puede ganar más, es decir, 100% de tasa impositiva. Liberales, simpatizantes de izquierda respetuosos del orden existente, técnicos de lo viejo conocido, peritos en legitimación… reaccionan contrariamente ante esta propuesta porque aducen problemas del tipo: la ingeniería fiscal permitirá eludir la medida, se producirá fuga de capitales, no incentivará la iniciativa… Republicanamente las grandes fortunas que por la lógica de las cosas a su dominium agregan el imperium  a su conveniencia, son incompatibles con la libertad de la gran mayoría. De ahí precisamente que la neutralidad republicana, a diferencia de la liberal que se conforma con que el estado no tome partido por una concepción determinada de la buena vida en detrimento de las otras que puedan existir, exige acabar con los grandes poderes privados que tienen la capacidad (y la ejercen) de imponer su concepción privada de la buena vida y de disputarle al estado esta prerrogativa.  Cierto que lo más frecuente no es que disputen al estado esta imposición del bien privado como público, sino que le dicten lo que debe hacer[3], una muestra de imperium que cualquiera con ojos de ver puede constatar.

Garantizar la existencia material de toda la población, condición para ejercer la libertad,  impedir que los grandes poderes privados sean capaces de imponer a su arbitrio los destinos públicos, condición también para ejercer la libertad, y dos medidas para ello: la renta básica incondicional y la renta máxima. No son las únicas medidas para combatir el dominium  y el imperium, pues algunas más deberían acompañarlas como, por ejemplo, determinadas propuestas realizadas con acierto provenientes del feminismo, la teoría económica y el ecologismo. Se convendrá, empero, que una renta básica y una renta máxima conformarían una sociedad que, para la inmensa mayoría de la población, sería más libre. Esta es la razón por la que muchas personas creen que vale la pena el esfuerzo de luchar por ello.


[1] La concepción de la propiedad que el liberalismo hizo posteriormente suya (hasta hoy) fue la de William Blackstone: “el dominio exclusivo y despótico que un hombre exige y ejerce sobre las cosas externas del mundo, con exclusión total de cualquier otro individuo en el universo”. Por supuesto muy diferente a otras concepciones de la propiedad que ya contemplaba el derecho civil romano, por no decir la que tenían republicanos contemporáneos de Blackstone como Maximilien Robespierre.

[2] Este artículo fue escrito para Le Monde Diplomatique del cono sur en unos momentos en que algunas fábricas y empresas argentinas habían sido abandonadas por sus dueños y seguían funcionando por la actividad autogestionaria de sus trabajadores y trabajadoras.

[3] Rutherford Birchard Hayes, 19 presidente de EEUU, dejó dicho al respecto algo difícil de igualar en claridad: “este gobierno es de las empresas, por las empresas y para las empresas”. Actualmente podría decirse lo mismo de muchos gobiernos sin necesidad de forzar un ápice la realidad.

 

Daniel Raventós es editor de Sin Permiso, presidente de la Red Renta Básica y profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Es miembro del Comité Científico de ATTAC. Sus últimos libros son, en colaboración con Jordi Arcarons y Lluís Torrens, “Renta Básica Incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa” (Serbal, 2017) y, en colaboración con Julie Wark, “Against Charity” (Counterpunch, 2018).

ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

‘La Luna’, la feminista republicana ejecutada por Franco como castigo para todas las mujeres

19 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Carmen Luna fue una de las muchas mujeres que representaron el feminismo naciente de la II República con el que el franquismo quiso acabar.

“Mi madre quería la libertad para la mujer”, cuenta Dalia R. Luna, que tiene 100 años y vive en el pueblo de Francia al que logró exiliarse en la dictadura.

El franquismo impuso una doble represión sobre las mujeres frente a las bases emancipadoras que había empezado a instaurar el periodo republicano.

Juan Miguel Baquero
13/04/2018 – 20:30h

“Mi madre era una rebelde, pero no para matarla”. Así arranca Dalia Romero Luna a hablar de Carmen Luna. Una mujer que además de ser su madre fue una de las muchas que representaban el naciente feminismo republicano con el que el golpe de Estado perpetrado por las tropas franquistas en 1936 quiso acabar. Una de las que buscaron torcer el curso patriarcal de la historia y acabaron encontrándose con la represión y el castigo y el sumisa y devota de Franco.

“Mi madre quería la libertad para la mujer”, cuenta Dalia, una “viejita” que ya ha cumplido un siglo de vida y atiende la llamada de eldiario.es desde su casa en Mallemort, un pueblo cercano a Marsella. Allí acabó exiliada. “A mí no me mataron porque me escapé a zona republicana”, dice. Dalia tenía 18 años en 1936, el año en que empezó la guerra y en el que los rebeldes ejecutaron a su madre como castigo ejemplarizante.

La República quiso transformar el país y cambiar el discurso social. También para las mujeres, que rompieron los rancios esquemas que precedían al nuevo modelo y quisieron empezar a escribir ellas mismas su propia historia. Sin embargo, el golpe de Estado contra la democracia frenó el cambio de paradigma y devolvió a las mujeres al hogar y a la tradición.

El franquismo acabó imponiendo una doble venganza sobre la mujer. Era el escarmiento adoctrinador para aquellas que transgredieron los límites de lo que la dictadura había pensado para ellas. Una represión de género que dominó a través de ejecuciones, cárcel, torturas, violaciones, rapados y aceite de ricino o por medio del destierro interior que condenó a las mujeres señaladas como rojas

La cultura como herramienta

La Luna –así era conocida entonces Carmen– quería “que el pueblo tuviera la cultura y la educación como una herramienta, que supiera defenderse y no agachara la cabeza para todo”. Era “rebelde”, asume Dalia, con causa: “para denunciar las injusticias y defender los derechos”. Quería que hubiera “escuelas, instrucción y trabajo” en vez de “tanta miseria terrible”.

Por eso los franquistas mataron a la Luna, para atemorizar y dejar claro el camino del silencio y la obediencia. Porque la subordinación de la mujer no entraba en su diccionario. El relato de terror ocurrió en Utrera (Sevilla), donde Dalia tiene todavía viva a una de sus hermanas, Rosario Peña Luna (84 años), hija del segundo matrimonio de Carmen Luna.

“Lo recuerdo todo”, confiesa Dalia con un asimétrico acento francés y andaluz. “Mi madre vendía en la plaza del pueblo y tenía mucho contacto con la gente, les ayudaba y aconsejaba para que no se callaran, para que protestaran y reclamaran lo que era suyo”, sostiene. “Los fascistas la vigilaban (sobre todo en los meses previos a la sublevación armada) y por estas razones la cogieron y la asesinaron”, culmina.

“Lo recuerdo todo”, repite. Fue hace 82 años. “Ella no hizo nada malo a nadie”, asegura. Dalia tiene ahora “100 años y cinco meses”, precisa. “La tengo presente, siempre, y todos los días me acuerdo de ella y de lo que le hicieron”, dice recordando a su madre.

El patriarcado nacionalcatólico

La memoria histórica de la mujer española del siglo XX osciló entre la ruptura con el patriarcado y el concepto nacionalcatólico del franquismo; entre la libertad y las ataduras. De los cambios sociales, culturales y políticos que la República puso encima de la mesa a la consigna machista que resume la dictadura de Franco: “el niño mirará al mundo, la niña mirará al hogar”.

“Hacíamos teatro para que la gente aprendiera, para que leyeran y se preocuparan por sus cosas”, narra Dalia. Animada por su madre, pertenecía a una compañía llamada Pan de piedra y estaba afiliada al sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT). “Los compañeros iban al campo de noche para dar lecciones y yo misma sabía leer y escribir porque había aprendido sola en mi casa”, cerca del influjo feminista de su madre.

“En aquella época había una propaganda terrible y el pueblo estaba muy animado”, dice, “pero no para matar, eso lo hicieron ellos (los fascistas), sino para salir adelante”. Los golpistas acabaron acusando a Dalia. “Eso de que fui a matar es mentira, las juventudes de Utrera no matamos a nadie”, asegura. En el pueblo, sin embargo, los golpistas acabaron ejecutando a 424 personas.

“Y a tantísimas mujeres y compañeras que asesinaron, hasta niñas de 15 años”, continúa, “no solamente confederadas, republicanas o socialistas, de todas clases, y metieron a muchas en prisión”. Todas las que osaron enfrentar los ideales tradicionales.

De ahí el castigo ejemplar. “La mataron en la puerta del cementerio por la mañana y la dejaron allí hasta por la noche”. Era la pedagogía del terror usada por los franquistas como estrategia atemorizante. Un plan ejercido con especial saña sobre el cuerpo de la mujer.

“A mi madre la metieron presa, un mes, y la sacaban y le decían ‘vamos a darle el paseo’, a saber todo lo que le harían allí dentro”, cuenta Dalia. “La quitaron de en medio bien pronto”, lamenta. “Estaba todo el mundo aterrado”. No como antes, apunta, cuando la República trajo “todas las libertades”. Cuando los hijos de la Luna jugaban en su pueblo: “Un día nos cambiamos los nombres y cuando volvió del campo se lo dijimos y se echó a reír”. Y se quedaron con los nuevos. Ella sigue llamándose Dalia. “Y a la más pequeñita le pusimos Libertad”.

Martine Bertereau, Baronesa de Beausoleil e ingeniera de minas

14 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Nacida hacia 1600 en una familia francesa noble,  Martine Bertereau respiró minería desde pequeña, ya que su familia se dedicaba al negocio y ella se casó con Jean de Chastelet, Barón de Beausoleil, ingeniero de minas. Esto ayudó a que se convirtiera  en experta hasta tal punto que acompañó a su marido y trabajó con él en la prospección y evaluación de centenares de sitios mineros por toda Europa.

Comisionados por Enrique IV de Francia para realizar un estudio de lugares de interés minero en 1626, establecieron una base en la Bretaña donde tuvieron que sufrir la desconfianza del clero local, que temía métodos demoníacos o brujería en su trabajo; en aquella época por ejemplo se usaban las horquillas de radiestesia para localizar yacimientos, aunque Martine y su marido también se basaban en métodos empíricos como los expuestos por el ingeniero romano Vitrubio.

Martine Betereau publicó dos textos sobre sus exploraciones, uno descriptivo y otro poético que era en realidad una alambicada petición a la corona francesa para que les abonasen los gastos del estudio; se cree que a cuenta de esta reclamación el gobierno francés hizo que ella y su marido fuesen procesados por brujería y encarcelados. Ambos acabaron muriendo en prisión. Se considera a la Baronesa de Beausoleil como la primera ingeniera de minas de la historia; en uno de sus libros defendió su capacidad como especialista en minería siendo mujer aludiendo incluso a las grandes heroínas de la historia clásica.

Imagen de Deutsche Fotothek, Dominio público.

“Es milagroso que tras 500 años de discordia los españoles caminéis juntos. Quizá es vuestra manera de ser”

28 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Giles Tremlett (Plymouth, 1962) es un enamorado de España. Vive en Madrid y escribe para The Guardian. Es un viajero que aprendió a viajar de sus padres viajeros. Si hubiera nacido seis meses antes sería chipriota; si hubiera nacido seis meses después, tanzano. Llegó a Barcelona en 1992, el año olímpico y se quedó. Isabel la Católica (Debate) es su tercer libro sobre España. En él trata de desmitificar la figura de la reina, colocándola en un contexto más amplio. La entrevista se desarrolla en la cafetería de un centro de yoga. Aparte de sus virtudes terapéuticas tiene una imbatible: está al lado de su casa.

Lleva tres libros sobre España, Fantasmas de EspañaCatalina de Aragón y ahora Isabel la Católica. ¿Qué ha aprendido que nos pueda enseñar a los españoles?

He aprendido muchas cosas. Lo primero es que no hay un acuerdo básico sobre lo que es la historia de España. Eso ha sido la mayor sorpresa. Cómo la gente se acerca a la figura de Isabel la Católica. Muchos que la ven como un personaje diabólico. Me ha sorprendido la visceralidad de unos y la exageración de otros. No quiero caer en el tópico de las dos Españas, pero falta un acuerdo y falta un relato.

Esa falta de un acuerdo empieza en la Edad Media.

Empieza con ella, o con ellos, con Isabel y Fernando. Algunos nos culpan a los extranjeros de su mala imagen y de la leyenda negra, que si los italianos envidiosos y los protestantes no sé qué. Pero hay otra leyenda negra de fábrica nacional, la interna de España que tiene que ver con el franquismo que se apropia de Isabel y la convierte en uno de sus símbolos. Hay gente que no se puede acercar a su figura porque ha aceptado esa imagen franquista. Otros que la adoran por la misma razón. Hay que quitar todo esto para tener una mirada nueva, diferente.  

¿Se aproximaba la serie de televisión a su figura?

No la vi. Como sabía que iba a escribir sobre ella preferí no contaminarme con la ficción, pero los historiadores dicen que sí.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido después de hacer una inmersión en su figura y en una época en la que se estaba conformando esto que Mariano Rajoy llama España?

Lo más sorprendente es que sea una mujer. Estamos hablando del siglo XV. Si amplías un poco el foco y comparas con lo que está pasando en otros países, ves que ella es única por ser mujer. No hay una mujer tan poderosa en la historia de Europa antes de Isabel. También que todo lo malo y terrible de España no es tan malo y terrible cuando lo comparas con lo malo y terrible de todos los demás, incluso de los británicos. Nosotros expulsamos a los judíos a mediados del siglo XIII, dos siglos antes que los Reyes Católicos. Antes de acercarme a su figura también había interiorizado esa imagen de mujer malvada. Ahora la veo en sus actos como un personaje de su tiempo, pero excepcional por su condición femenina.

Toda mujer fuerte, inteligente y con poder es malvada; los hombres son estadistas.

Claro. Hemos tenido a Iván el Terrible. Hay miles de reyes y emperadores terroríficos, a los que de alguna manera les perdonamos su violencia y nos parecen maravillosos, pero a ella no le perdonamos su violencia.

¿Qué aportó Fernando al matrimonio?, Parece que formaban un buen equipo.

Formaban un equipo muy bueno. Lo que aporta Fernando es la capacidad de aceptar que una mujer pueda reinar y ejercer el poder. Todos los que le rodeaban esperaban que se hiciera con todo el poder, pero él es capaz de compartir. No me he adentrado demasiado en su figura para entender su psicología. Tenía una madre muy fuerte que había ejercido de representante de su marido en Catalunya. Cuando ella ejercía el poder su hijo andaba con ella. Él tenía un modelo de una mujer que ejercía el poder. A lo mejor esto le ayudó para llegar a un acuerdo matrimonial que es único, el acuerdo de compartir el poder entre dos personas. Es muy difícil encontrar a una mujer y un hombre que consiguen compartir un proyecto de poder, que es lo que es en el fondo, un trato político. Fue un éxito porque los dos lo sabían perfectamente.

Y tampoco eran tan católicos.

Lo de católicos es un regalo del papa por ayudarle en sus guerras. No eran piadosos. Otra cosa es que ella fuese muy estricta en el comportamiento de la mujer, en su imagen y reputación.

Antes de Fernando, Isabel estuvo cerca de casarse con el rey de Portugal. Hubiera cambiado por completo la historia de España.

No digo que sea una casualidad, pero se pueden llamar accidentes de la historia. Cosas que en un momento van en una dirección y cuatro meses después hubieran ido en la contraria. Su matrimonio con Fernando se debe a su tozudez. Todos los hombres que la rodean creen que son ellos los que van a decidir pero no, es ella la que decide.

Cuando muere Isabel el marido no hereda el trono, incluso se tiene que exiliar porque no es bien visto en Castilla. La España unida que presenta el PP no existe.  

Cuando muere Isabel se rompe España, si quieres expresarlo así, pero tampoco estaba tan unida como para decirlo. Castilla y Aragón eran dos coronas que se unen en un matrimonio y cuando una parte de ese matrimonio desaparece, desaparece también la unión. Su hija es la heredera pero no gobierna. Gobierna el marido de la hija sobre el padre de la hija y eso hace que Isabel sea también única en ese sentido.

¿Cuándo se puede decir que empieza esto que llamamos España?  

El problema es tener que poner una fecha de cuando empieza España, porque no la tiene, es un procés, un proceso. Empieza con ella y luego se rompe. ¿Cuándo arranca lo que es España? Tal vez cuando Fernando se anexa Navarra. En ese momento hay una unión bajo una corona, pero es una corona que tiene territorios en Italia, y cada territorio existe por su cuenta. Fue gradual. Se va asentando con los hijos y nietos, y los nietos de los nietos.  

Giles Tremlett durante su conversación con eldiario.es
Giles Tremlett durante su conversación con eldiario.es MARTA JARA

Se puede decir que hubo un Estado federado antes de haber un Estado.

Los que quieren ver un Estado en el XVI están viendo un Estado federal en ese sentido.

Seguimos en el siglo XXI con esos reinos: Castilla, Aragón sería Catalunya; Navarra podía ser el País Vasco, o al menos una parte; Granada es Andalucía… Es un problema sin resolver.

Es una realidad, y es una realidad que España lleva viviendo así 500 años. No hay nada nuevo. Lo curioso es que siga creando conflicto después de tanto tiempo.

Quizás el primer problema es que no aceptamos que tenemos un problema.

Falta un relato, un relato nacional. Un país que no tiene ni letra en su himno nacional es que tiene problemas con su pasado, porque los himnos nacionales suelen cantar las glorias de la nación, lo que ha hecho en el pasado, y aquí ni se ha podido hacer eso.

Inglaterra tiene un relato y muchos himnos.

Sí, ya, pero los relatos no son historia, los relatos son mentiras, leyendas, mitos, pero sobre todo son un bagaje cultural compartido. No lo tienes que creer, pero sí que te tienes que sentir cómodo porque forma parte de tu relato. Un sueco no se comporta hoy como un vikingo, no asesina, no viola, pero siente que es su relato.  

¿Somos el único país europeo que tiene este problema? ¿Lo han resuelto los demás?

No lo sé porque muchos países son muy recientes en ese sentido. También podemos darle la vuelta a la tortilla y decir que es milagroso que después de 500 años de discordia aún estéis  caminando juntos. A lo mejor es vuestra manera de ser y habría que convertirla en parte del relato. Es como una familia: nos peleamos, pero nos queremos.

El historiador francés Pierre Vilar insiste en su Historia de España en el factor geográfico, de cómo determina el carácter de las personas y de los reinos: un centro cerrado y menos permeable a las influencias modernizadoras y una periferia abierta y dedicada al comercio.

La orografía española es tremendamente accidentada, hay montañas y ríos que antes eran difíciles de cruzar. Por eso quedaron tan diferenciados los gallegos de los catalanes o de los andaluces. Era bastante difícil moverse por España. Así lo veían los viajeros ingleses del XVIII y el XIX. Esos territorios se han podido unir con túneles, puentes y carreteras. Con los trenes de alta velocidad estamos más conectados que nunca, una masa uniforme ve la misma televisión y comparte más cosas, pero paradójicamente parece más dispuesta a pelearse.  

Tenemos la capacidad de pasar del ‘somos una mierda’ al ‘somos los mejores’.

Es un poco bipolar, pero muy humano.

¿Somos un país bipolar?

No, no sois un país bipolar, quiero decir que la gente es así, incluso los británicos que damos la imagen de flemáticos y en cuanto se beben cuatro cervezas sale la bestia. A lo mejor el milagro de España también es este, que tiene una elasticidad emocional que le permite este tipo de bandazos, pasar del pesimismo al optimismo, lo que lo convertiría en un país tolerante.

¿Por qué carecemos de esa habilidad de dar la vuelta a los defectos y buscarle las virtudes? ¿Quizás por eso nos falta un relato aceptado?

Los relatos son también un problema. Son los que originan las guerras y el patriotismo más tonto y absurdo. Es más honesto cuestionarse como individuo e incluso como sociedad.  

¿De quién depende el relato, de las élites o de la gente?

El relato tiene mucha inercia, viene de muy atrás, no se puede crear de la nada. Aunque sí creo que los catalanes se lo están trabajando bien. Hay hasta una serie en la televisión catalana sobre los orígenes de Catalunya que es interesante. El relato se enseña en la escuela y en los medios en el sentido más amplio: los libros y la cultura. Con esto no quiero decir que hay que imponer un relato a los españoles. Lo que digo es que hay que sentirse cómodo dentro de la incomodidad de un relato en el que discrepas de ciertas cosas o que sabes que no son verdaderas pero que las aceptas. A mí, por ejemplo, me disgusta Churchill, pero acepto que forma parte del relato británico. Incluso diré que hay que tenerlo en cuenta para entender quiénes somos. No tanto porque yo crea todo el mito de Churchill, sino porque los demás sí que se lo creen.

Una de las virtudes de los ingleses es saber reírse de sí mismos.

Esto lo tienen los catalanes también. Bueno, últimamente menos.

El castellano tiene menos capacidad para reírse de sí mismo; se ríe mejor de los demás.

No sé si se ríe mucho de los demás, pero tiene menos capacidad para reírse de sí mismo.

La Guerra Civil y una dictadura dejó heridas a varias generaciones. Aún no hemos conseguido explicar de dónde venimos y solventar problemas básicos en el funcionamiento democrático.

La memoria histórica debería ser más un proceso más de añadir que de quitar. Pensemos en el monumento en Barcelona a José Antonio Primo de Rivera. Había fotos de Samaranch y de la gente del Movimiento con el brazo en alto. Me impresionó cuando llegué a Barcelona porque era enorme. Me di cuenta de que también había franquistas catalanes, de que en Catalunya hubo fascismo. Si lo quitas, dejas un vacío que se tiene que llenar con algo. Se puede llenar contando nuevos relatos. Prefiero mantener el monumento y poner al lado una explicación de lo que es, de qué representa. Debe ser un punto de discusión, no un borrón y cuenta nueva.

El discurso identitario de los independentistas obvia al reino de Aragón y cuál fue su relación con Catalunya.

Si volvemos al siglo XV hay momentos en los que Catalunya está peleando con Aragón y está buscando la ayuda de Castilla. En Barcelona cuando tienen problemas con Fernando hacen un esfuerzo por acercarse a Isabel, para tener una amiga al lado del rey. Mi broma es que ella fue la primera mediadora internacional en la cuestión catalana. La mimaron mucho en Barcelona para que fuese su amiga en la monarquía dual.

Portada del libro 'Isabel la Católica', de Giles Tremlett
Portada del libro ‘Isabel la Católica’, de Giles Tremlett

Catalunya era parte de Aragón, no una nación milenaria.

No creo que existan las naciones milenarias en ninguna parte del mundo, ni Inglaterra.  

¿Es difícil explicar el conflicto catalán a un extranjero?

Sí, muy difícil. Se ha complicado mucho por las fotos del 1 de octubre. La primera imagen que ven los que no sabían nada de Catalunya es la de la policía aporreando a votantes A partir de ahí empiezan a trenzar la historia. Muchos ni siquiera sabían dónde estaba Catalunya. Es difícil explicar cómo ha sucedido. Ahí el Gobierno la cagó y Rajoy perdió el relato. Fue un desastre. A las diez de la mañana vi en la web de La Vanguardia una foto de una señora con sangre en la cara. Decían: “A Rajoy le va a costar explicar esto”. Y eran solo las once de la mañana. Todavía estoy esperando una explicación detallada y convincente. Aún no entiendo qué pasó.

No supieron explicar a los medios extranjeros, a las televisiones, que no era un referéndum como el escocés. Lo organizaban los independentistas, votarían casi en exclusiva los independentistas y no había autoridad electoral imparcial.

Ahí puedo hacer crítica a la peña periodística. Yo sí que lo explicaba así, incluso antes. Pero, claro, es volver a lo mismo, a lo que se empieza con cinco imágenes. El periodismo es a veces muy simplista; a veces no hay capacidad en el lector para entender argumentos difíciles.  

¿Tiene la clase política española la capacidad para pensar fuera del marco?

Alguno sí. El problema es que el marco es la Constitución y para pensar fuera de él tienen que estar de acuerdo el 66% de los políticos, y eso es difícil. El problema es que el marco es a veces una jaula. Me gustan las constituciones, pero la ventaja de no tenerla como sucede en el Reino Unido es que no estás metido en una camisa de fuerza.

Los británicos tenéis unos acuerdos básicos de convivencia. Aquí tuvimos una dictadura.  

Me preocupa el lenguaje. ¿Qué te queda después de llamar a alguien nazi? No puedes ir más allá. Es el último eslabón. Me preocupa que la violencia de las palabras llegue a otra cosa algún día.

Catalunya tiene una sociedad civil más estructurada que en el resto del Estado y ha sido más permeable a las ideas modernizadoras, pero a cambio hay una debilidad emocional, no en todos, claro, que les lleva a relacionarse con España desde el agravio.

El problema está en que el mensaje tiene emisor y receptor. Si tú te escandalizas con cualquier cosa y te sientes humillado con cualquier cosa, es difícil, porque la ofensa está tanto en el que ofende como en el ofendido. En Catalunya hay gentes que están permanentemente ofendidas y a la espera de la próxima ofensa. Ahora esto tiene una doble vía. El otro día conocí a una señora de Madrid que no quiso ir a Barcelona a una convención de muñecas Nancy por miedo.

Ahora se abren dos vías. Si se actúa con inteligencia, ese 48% de independentistas bajará a un 30%. Y si se actúa con poca inteligencia desde el Gobierno…

Subirá al 75%.

Subirá a un 70% o 75% y podrían declarar la independencia unilateral.

Creo que sí, pero como británico les digo que hace mucho frío ahí fuera. Estoy a punto de perder mi ciudadanía europea, y eso tiene un valor altísimo. De lo que no se dan cuenta es que es un club de países y el país que ha entrado se llama España. Y si salen de ese país, pues salen de ese club. Y además los del club se defienden entre sí. Forman una unión de ayuda mutua. No basta con ir a la UE y decir mira, somos gente buena, pacífica y queremos votar. Es (Eso) no es suficiente Me parece lógico que los independentistas empiecen a ser euroescépticos.  

La CUP han sido claros desde el principio.

Sí, y ahora vemos que Puigdemont empieza a tirar por ahí. Es lógico, lo entiendo; incluso diría que eso es lo que hay que explicar a la gente, que si nos vamos nos vamos, nos vamos en el sentido más absoluto de la palabra.  

¿Cuál va a ser su siguiente libro sobre España?

Las Brigadas internacionales. En el fondo no es sobre España, es sobre Europa, y España como un elemento importante dentro de ella. Se puede decir, y esto enlaza con la reina Isabel, que los españoles no se dan cuenta de su importancia dentro de la historia europea. La Guerra Civil fue la gran causa de los años 30. Por eso vino gente a morir.

Gracias a las Brigadas, Madrid no cayó.

Bueno, en parte. Eso se ha exagerado un poco, pero sí, estaban en primera línea.

Hay figuras poco conocidas, como el general Miaja, que fueron claves no solo en la defensa de la ciudad, sino en parar los paseos y las sacas; él acabó con ello en noviembre de 1936.

A lo mejor habrá que escribir sobre Madrid, que es una historia muy interesante. Hace seis meses en una charla en Manchester se me acercó una señora muy mayor, una madrileña que llevaba mucho tiempo en Inglaterra. Me dijo: “Ay, hijo, vivía cerca de Ventas y recuerdo los camiones en los que llevaban a los que se iban a fusilar, y cómo se oían los llantos y los gritos, y recuerdo a mi padre que daba cabezazos contra la pared diciendo no puede ser, no puede ser”. No se conocen estas pequeñas historias. Hay mucho por contar.

Los periodistas españoles no hemos hecho un buen trabajo en los últimos años, sobre todo en el tema este de Catalunya. Se ha convertido en un periodismo de trinchera.

Algunos periódicos son difíciles de leer ya por ese tema. Pero siempre nos queda Juliana.

El libro de Isabel ya está en la Tercera edición. Hay interés en las figuras históricas.

Quiero que la gente empiece con ella donde empecé yo, pensando, ¿qué hace una mujer mandando en un país europeo en el siglo XV? Si empiezas ahí y dejas atrás el bagaje de España te puedes acercar a su figura. No tiene por qué caerte bien. Yo no la invitaría a cenar pero sí la entrevistaría. Como figura histórica es muy interesante. Luego hay otros temas que están por investigar, como la trata de esclavos que empieza con ella. O la Inquisición, que mató menos gente que la caza de brujas de los protestantes. El historiador [George Macaulay] Trevelyan dice algo así como que la magia de la historia es que personas como tú y yo paseamos por los mismos lugares por los que pasearon las figuras históricas hace 300 o 500 años, sintiendo las mismas emociones. El objetivo es llevar al lector a percibir la historia de esa manera, como un relato sobre personas reales que no dejan de ser seres humanos que intentan sobrellevar cada situación que encuentran.

Para qué sirve manifestarse

26 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Hay quien dice que no sirve para nada. Dice: nos manifestamos contra la guerra, y hubo guerra; nos manifestamos contra la corrupción, y hubo más corrupción. Nos manifestamos contra la privatización de la sanidad o la precarización de la enseñanza, y la privatización siguió su curso. El 15-M dijo “no somos mercancías en manos de políticos y banqueros”, pero hoy lo somos más que nunca: de políticos, de banqueros y hasta de plataformas tecnológicas extranjeras que venden nuestras intimidades al peso para la explotación indiscriminada de empresas de marketing, de seguros y, con el desmantelamiento de lo público, de servicios de necesidad crítica, como colegios, hospitales y centros de justicia.

Pronto celebraremos el 50 aniversario de Mayo del 68 y ya no sabemos para qué sirve salir a la calle. Hay muchas respuestas a esa pregunta, pero para mí solo importan dos. La primera es que la otra opción es no hacerlo y ambas te definen como persona.

Aquellos que conviven alegremente con la injusticia son la injusticia, aunque no lo sepan. Los que se sienten incómodos pero callan son sus facilitadores y también sus víctimas, aunque no lo sepan y aunque su silencio cobarde les ayude a medrar. El gran grupo que soporta la injusticia sin contestarla por miedo real a perder su medio de vida o la vida misma encuentra su única vía de resistencia en las manifestaciones. No se puede estar en los dos lados, y ambos lados te cambian. Manifestarse es decidir la clase de persona que quieres ser.

La segunda, que la función de la protesta no es convencer al injusto ni seducir al opresor. Está en la naturaleza del privilegio defender sus privilegios, por encima de la justicia, la lógica y la razón. La función de la protesta no es activar al tirano sino a los manifestantes. Como decía John Berger, “las manifestaciones son ensayos para la revolución”.

Ensayos para la Revolución

 La manifestación es una asamblea que, por el mero hecho de reunirse, toma posición de ciertos hechos dados”. Según una investigación reciente de las Universidades de Harvard y Estocolmo, el calor de la comunidad es el principal factor de éxito para la transformación de una manifestación en cambios políticos y legislativos. Curiosamente, su modelo de investigación no es la Primavera árabe ni los indignados del 15M sino el Tea Party, que nace con la crisis financiera de 2008 y la elección de Barack Obama como presidente de los EEUU. Las primeras manifestaciones estaban vinculadas con el gasto público y los impuestos, especialmente la convocada el 15 de abril de 2009, llamada “Tax Day”. 

Los académicos observan que, en aquellas partes del país donde la lluvia impidió una participación de los constituyentes superior al 60%, el nivel de participación posterior en elecciones locales y generales fue mucho más pequeño. “Cada manifestante de la marcha del Tax Day supuso un aumento de entre 7 y 14 votos para el partido republicano en las siguientes elecciones”. En otras palabras, el número de manifestantes tiene un impacto directo en la efectividad de la protesta, no porque den más miedo, sino porque activa a la población.

Según Jacquelien van Stekelenburg, jefa del Departamento de Sociología de la Universidad de Vrije (Amsterdam) y especialista en movilizaciones sociales, hay dos claves para el éxito de una manifestación. La primera es que genere graves problemas (cortes de tráfico, paros severos) y la consiguiente atención mediática. Para que una condición sea definida como problema social debe ser considerada como injusta por un grupo con influencia social. La segunda es que suceda en un entorno favorable: un régimen democrático, clima de desencanto general, un sistema abierto a modificaciones y el apoyo de aliados poderosos, como, por ejemplo, el resto de la comunidad internacional.

Si estos estudios universitarios tienen algún valor, ya podemos decir que el histórico 8M ha sido un éxito: 5,9 millones de mujeres – las que participaron en los paros, según los sindicatos- se han encontrado para rechazar la brecha salarial, la violencia de género y la discriminación sexual. La injusticia es ciega y sorda pero esas mujeres se han convertido en comunidad.

Equal Pay for Equal Work (Trafalgar Square, mayo de 1968)
Equal Pay for Equal Work (Trafalgar Square, mayo de 1968)

Lo personal es político y está en la calle

Para las mujeres, la conciencia de clase tiene un motto setentero: lo personal es político. Mucha gente lo ha entendido mal. No significa que hay que politizar lo íntimo, sino que es probable que el abuso no se justifique porque tu seas estúpida, incompetente, introvertida o cobarde. Que el defecto que te obliga a trabajar más horas y ganar menos dinero, recibir menos reconocimientos y aceptar comportamientos despreciables en el lugar de trabajo o de convivencia no es personal. Que tu incapacidad para acceder a puestos para los que estás cualificada, o ser tratada con respeto por tus jefes y compañeros no es algo que puedas corregir siendo más agresiva, más delgada, más deportista o más estéril. Que tu incapacidad para no ser asaltada por cinco borrachos en un callejón no se corrige siendo más fea, más religiosa, más lista o estando más sobria.

Todas esas son soluciones a un problema que probablemente no tienes. Y el lugar donde empezar a buscar soluciones no es el diván ni el podcast de autoayuda, pero tampoco Facebook. Es el lugar donde estamos todas juntas y todas a la vez.

Hay quien dice que esta manifestación no ha servido para nada. Dicen: los mismos machistas contra los que nos manifestamos capitalizan el movimiento feminista con alegres tuits y retuits. Los mismos machistas que han usado su posición de poder para explotarnos y menospreciarnos, normalizando el abuso en los espacios de trabajo, que han bloqueado activa y deliberadamente la llegada de mujeres a posiciones de decisión y no solo de responsabilidad, escriben posts donde nos explican lo que queremos las mujeres y lo que tenemos que hacer.

Para mí, esta manifestación ha servido para que sus nombres circulen a la velocidad del rayo en grupos de miles de mujeres que los apuntan cuidadosamente en listas de circulación interna. Si no ha servido para nada, esas listas de nombres saldrán también a la calle. Por suerte la era del feminismo es también la de los leaks.

La renta básica ante el 8M y la lucha por las pensiones

24 abril, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Si alguien totalmente ajeno a la realidad del país hubiera paseado por las calles españolas hace unos meses, no habría encontrado ningún indicio de que el 15-M tuvo lugar. Las banderas y sus nacionalismos han tomado los balcones y en los Parlamentos apenas se oye el eco de los Indignados. Estas semanas, en cambio, las manifestaciones de jubilados están devolviendo a las avenidas su condición de espacio ciudadano frente al de mera superficie de consumo; algo que también se observa en el paro de mujeres organizado para el 8 de marzo. ¿Es una mera coincidencia que sean las mujeres y los mayores los que salen a la calle? ¿Son demandas tan alejadas la una de la otra como a priori pudiera parecer?

Albert Rivera afirmaba el otro día que el problema de las pensiones no se reduce a subirlas o bajarlas, que su origen está en las bajas tasas de natalidad. Acierta en señalar que se trata de un problema más profundo, pero no llega al final de la cuestión (¿quién da a luz, cría a los hijos y cuida de los mayores principalmente?). Las manifestaciones que estamos viendo son en última instancia exteriorizaciones de un mismo problema: un sistema económico que separa en compartimentos estancos las esferas productiva y reproductiva de la vida. Así, el modelo se construye en torno a una dicotomía que no existe en realidad, pues todos nos movemos de una esfera a otra constantemente y ambas contribuyen al crecimiento de la riqueza colectiva, a pesar de no recibir el mismo (mal)trato. En principio, todos debemos cuidar y todos queremos realizarnos en nuestra vida profesional, pero este sistema nos obliga a elegir, y cuando las mujeres deciden entrar al espacio productivo pero los hombres no hacen lo propio en el reproductivo, la burbuja estalla. Estos desequilibrios de género entre las esferas reproductiva y productiva también se reflejan en el sistema de pensiones, que contabiliza años de trabajo productivo y deja en desventaja a las personas (casi siempre mujeres) que se han dedicado a cuidar.

Sin los cuidados, la vida en sociedad se vuelve insostenible. No queda otra, hay que cambiar de modelo: la economía no es reductible a los mercados; economía es mantener la vida, sea o no a través de las esferas monetizadas, y necesitamos dotarnos de normas e instrumentos que se ajusten a esta idea elemental. Como la renta básica universal.

La RBU lleva sobre la mesa más de medio siglo y cuenta con numerosas experiencias positivas (entre otros: EE.UU. en los 60, Canadá en los 70, Namibia en 2008 y Kenia y Finlandia en la actualidad). Sin ser ninguna panacea (no es una política económica sino una medida que se inserta en ella), contribuye notablemente a solventar algunos de los problemas más importantes de la actualidad, como la pobreza, una realidad cada vez menos lejana para muchos españoles. En un contexto en el que tener trabajo ya no es sinónimo – si es que alguna vez lo fue – de disfrutar de una calidad de vida digna; las pensiones cada vez son más quiméricas; y el 47% de los trabajos (cualificados y no cualificados) están amenazados por la automatización, de acuerdo con el estudio llevado a cabo por la Universidad de Oxford en 2013 ( aquí), la renta básica constituye una medida tan necesaria como urgente. El planteamiento es sencillo: todo ciudadano por el hecho de serlo, a partir de cierta edad e independientemente de su condición social o de sus otras posibles fuentes de renta, recibe un ingreso del Estado que, como mínimo, se sitúa en el umbral de la pobreza de una sociedad dada, de tal forma que nadie quede por debajo de él. Es decir, se trata de disociar parcialmente la renta del empleo remunerado, no para sustituirlo sino como una garantía mínima de seguridad. Antes de llevarse las manos a la cabeza, conviene pensar en otros servicios públicos cuya universalidad no solo no se pone en cuestión, sino que se considera un valor añadido, como la educación, la sanidad o la justicia. El carácter monetario de la RBU no modifica el fondo.

¿Qué puede ofrecer una renta básica que no se obtenga ya por otras vías? Para empezar, y no es poco, erradicar la dimensión monetaria de la pobreza. Como todos los fenómenos económico-político-sociales, la pobreza es multidimensional, y no solo afecta a la renta sino que se relaciona con las capacidades y el uso de los tiempos; sin embargo, es indudable el efecto positivo (o negativo) que tienen los ingresos (o su ausencia) sobre ella. Con la renta básica esta dimensión desaparece: nadie vive por debajo del umbral de la pobreza. Sin embargo, a pesar de estar concebida únicamente para erradicar la pobreza en términos generales, está lejos de implicar que no tenga efectos específicos. La situación de vulnerabilidad de ciertos colectivos o sectores hace que, en la práctica, la renta básica suponga una transferencia hacia abajo no solo de riqueza sino también de poder: de hombres a mujeres, de ricos a pobres y de unas mujeres a otras. En lo que respecta al primer caso, el hecho de que se asigne de manera individual hace que se democratice la sociedad al tiempo que se democratizan los hogares, algo que, en realidad, debería ser condición sine qua non para conseguir la primera. La dependencia económica del marido que padecen muchas mujeres, más habitual entre las mujeres que hoy son pensionistas o están a punto de serlo, elimina la posibilidad de separarse de él si libremente quisieran hacerlo (ya sea por cuestiones relacionadas con la violencia de género o por simple deseo). En esta línea, la renta básica también mejoraría la situación de vulnerabilidad de los hogares monoparentales, en su mayoría conformados por mujeres con hijos y ancianos a su cargo (datos del informe AROPE).

Además, dota al trabajador de poder de negociación frente al empleador, proporcionándole unos ingresos externos que hagan efectivo el derecho a huelga, por ejemplo. La libertad no se mide tanto por la posibilidad de decir  como por la de decir no, y es esta última la que garantiza la renta básica. Este aumento potencial del poder de negociación se hace especialmente presente en el caso de las mujeres, dada la precariedad laboral y la feminización del sector de los servicios (cuidados) remunerados. En ese sentido, la transferencia también se produce entre mujeres de diferentes clases sociales, ya que muchas de las empleadas en este sector son inmigrantes que cuidan de dependientes y personas mayores. Teniendo en cuenta que la excesiva concentración de riqueza genera poder político, la RBU tiene un efecto igualador y democratizador que fortalece los vínculos de ciudadanía y la cohesión dentro de la comunidad en diferentes direcciones.

Por último, la renta básica revaloriza todo el conjunto de trabajos no monetizados, realizados en su mayoría por mujeres, que contribuyen a la riqueza colectiva y al desarrollo de las sociedades pero que han estado infravalorados socialmente y penalizados económicamente porque no se adaptaban al esquema valor = precio, como refleja la escuálida pensión no contributiva (además de la dependencia que se genera durante todo el camino hasta llegar a las pensiones). De esta manera, esa parte de la sociedad considerada como inactiva pero que en realidad ha participado activamente, no solo contribuiría a esa acumulación de riqueza sino que recibiría la parte correspondiente de la misma, algo que todavía hoy no sucede. El reconocimiento social iría ligado a una retribución económica, y el concepto de trabajo abarcaría mucho más que el empleo remunerado. Así, la RBU reconcilia las dos esferas de la vida, que se reconocen al fin como interdependientes. En consonancia, no solo se dejaría de penalizar a aquellos o aquellas que no trabajan por dedicarse a los cuidados, sino que se posibilitaría que las personas – hombres o mujeres – que desean reducir su jornada laboral para poder conciliar, también puedan hacerlo sin sufrir las consecuencias que ahora padecen.

Desde nuestro punto de vista, no es casualidad que salgan a la calle las mujeres, principales proveedoras de cuidados; y los mayores, principales dependientes de ellos. Porque no estamos ante una simple crisis económica, es todo el modelo lo que ha quebrado. Creemos que la RBU puede contribuir a solucionar diferentes necesidades de todos los grupos sociales, así como a construir un modelo social y productivo más respetuoso con la vida familiar y personal de los individuos. Esta transversalidad hace que pueda actuar como una demanda unificadora de las grandes luchas colectivas, que ya comienzan a salir del letargo.

 ¿A qué esperamos para unirnos?