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“El problema del PP no viene del postfranquismo, viene de la corrupción”

17 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Santos Juliá (Ferrol, 1940) es un catedrático e historiador de reconocido prestigio con obras de referencia como Manuel Azaña. Una biografía política y  Historias de las dos Españas, entre otras. La entrevista se celebra en su despacho, un apartamento invadido por los libros. Escribe en un ordenador último modelo. Al terminar la conversación, que se extendió más de la hora, hablamos de las críticas y de los déficits de la Transición. “Duró un año”, dice como defensa de aquel periodo, “el resto de los defectos del sistema político español son inherentes al desarrollo de la propia democracia”.

¿Estamos viviendo la peor crisis desde… 1979, 1981, la peor crisis territorial desde la Guerra Civil, desde el 98?

Bueno, territorial, sí, en cuanto a la unidad del Estado. Es lo más grave que ha ocurrido. Hay un momento. Indudablemente, la Guerra Civil está fuera de consideración aquí. No fue una crisis, fue la quiebra total de la posibilidad de convivir en paz. Habría que remontarse a la crisis de 1934 con Catalunya, que afectó a la otra democracia española del siglo XX, a la República.

¿Cómo le explicamos a un extranjero que Catalunya, que goza de una autonomía que tienen pocas regiones en Europa, quiere ser independiente? Hace unos días, el ex primer ministro de Francia, Manuel Valls, explicó en la televisión de su país que Catalunya tiene una policía propia, una televisión autonómica, el catalán se enseña en las escuelas y el castellano está casi al nivel del inglés o del francés.

Igual. No casi, igual.

¿Cómo teniendo el mayor grado de libertad y autonomía se plantea la independencia?

Hay un problema de fondo que se puede abordar desde distintos puntos de vista. El primero es que cuando un Estado tiene, en el sentido en el que lo utilizan los politólogos, fragmentos de Estado con un ámbito territorial específico, bien señalado y con la posibilidad reconocida en la Constitución de construir un poder de Estado dentro del Estado, la clase política que se forme dentro de ese fragmento tendrá siempre una presión, que vendrá de algunos sectores de la sociedad y de la misma clase política, a separarse y constituirse en Estado. A no ser que haya un pacto federal o confederal que obligue a la lealtad de cada uno de los fragmentos para no romper la unidad del Estado.

El problema que tiene hoy el Estado español es que por la propia Constitución y su desarrollo ha atribuido poderes de Estado a unas comunidades sin garantizar al mismo tiempo la obligación de lealtad a ese Estado. Tenemos un Estado federal sin instituciones federales, débil para mantener la unidad si hay una política de uno de esos fragmentos de Estado dirigida a separarse del Estado.

Una de las diferencias que tenemos con otros Estados federales es que en ellos las partes participan en el todo.

Participan más en el todo.

Aquí es casi unidireccional, ¿no?

Sí, claro. Cuando se abren las Cortes y se trata de la constitución territorial que el Estado va a tener, se emplea tres veces más la palabra “autonomía” que “solidaridad”. Las regiones que así eran reconocidas en la Segunda República se convierten en comunidades autónomas, cada una con un Estatuto de autonomía. La argamasa que va a consolidar el conjunto se fía a la solidaridad. En el momento en que la solidaridad falla, la lealtad no tiene garantizada una vía jurídico política. No hay instituciones. El Senado no está diseñado para un Estado federal. Hace tiempo que necesitamos una reforma constitucional.

Lo que se está produciendo tiene su origen en el intento de los catalanes de ir hacia una especie de Estado confederal sin una reforma constitucional. El Estatuto de 2006 no es una reforma del primero, sino uno de nueva planta con cientos de artículos. Era la manera de forzar la Constitución sin reformarla. Fue un error garrafal del tripartito entre socialistas, Esquerra e Izquierda Unida, que seguimos pagando.

Estoy releyendo Historia de España, de Pierre Vilar. Habla de la importancia de la geografía en la creación de las distintas idiosincrasias, de cómo el centro no ha sabido pactar con unas periferias más abiertas a la modernización. ¿Nos falta cultura política para resolver el problema actual?

Bueno, podría aceptar eso hasta cierto punto, porque Catalunya no plantea en el siglo XIX ningún problema de conexión con el Estado, nunca. El problema empieza en torno a 1898, cuando arranca un catalanismo político que llevaba como uno de sus elementos fundamentales la reforma del Estado español. Lo que reivindica es lo que [Francisco] Cambó denomina “autonomía integral”, en el sentido de que las regiones tendrían autonomía en aquello que concernía a la vida de la propia región dentro de un Estado español más fuerte y consolidado.

Durante el periodo de la monarquía hasta la república, e incluso dentro de la república, el catalanismo político piensa que la fortaleza del Estado español depende de la autonomía regional. El juego está siempre dentro del Estado, aunque se consideren una nación singular, la nación catalana. Sobre el hecho diferencial se discutió mucho en el debate constituyente de la Segunda República. Ese debate nunca estuvo unido a una reclamación de separación o de independencia, sino de reforma del Estado con objeto de hacerlo más moderno, más democrático y, es curioso, más fuerte.

¿Jugó a lo mismo Jordi Pujol?

Jugó durante un tiempo. Ahí hay un debate en torno a la transformación del catalanismo en el tardofranquismo y durante la Transición. Hay quien sostiene que desde el principio el objetivo final, el objetivo estratégico era la independencia. En los discursos políticos explícitos, cuando Pujol viene a Madrid y habla en el Ateneo o en el Club Siglo XXI, o más importante, durante el debate constitucional, no aparece la separación y la independencia, o la autodeterminación como un derecho. Existe un discurso sobre la autodeterminación de las nacionalidades y las regiones. El PSOE y el PCE recurren a él a finales de los 60 y en los 70.

Si se tiene en cuenta el contexto en el que se está reivindicando se la puede denominar autodeterminación interna, no como separación e independencia. Es una autodeterminación que mira a la capacidad de cada uno de los llamados pueblos de España de participar en la construcción del nuevo Estado que ha de sustituir a la Dictadura, no hacer de esto un conjunto de 17 repúblicas. En ese sentido recuerda más a las palabras “autodeterminación” y “Estado” en los debates de la Primera República o de la Segunda República que a un derecho de autodeterminación por que hubiera una situación de colonialismo o de ocupación por un extranjero.

Parece que la élite política de Catalunya, por lo menos la independentista, ha renunciado a la modernización de España.

Sí, ha renunciado a jugar el papel propio que identificó al catalanismo durante un siglo. Lo que estamos viendo ahora es el fin del catalanismo político, porque el catalanismo político, tal como se entendió desde Prat de la Riba hasta Jordi Pujol, era el de crear una Catalunya libre, próspera, autónoma, que fuera una especie de ejemplo, de motor, una vanguardia en relación con el resto de lo que se llamaban los pueblos de España.

¿Cuántos pueblos?

Eso fue debatido, cada uno de estos debates tiene su interés, pero hay que situarlos en su momento. En los años 40, cuando la Dictadura está en su mayor uso del terror para someter a los ya vencidos, es decir, en los años peores que ha pasado España en siglos, porque hasta el triunfo de los aliados, y todavía después, aquí existía un estado de terror. En el exilio se piensa que el triunfo de los aliados va a suponer la caída de Franco. Se discute sobre el futuro Estado español.

La delegación del Consell en EEUU presenta el caso de Catalunya a la nueva ONU, con más o menos autorización de la delegación en Londres, en la que está Carles Pi i Sunyer. Quieren que el futuro del Estado se construya a partir de una confederación de cuatro naciones: Castilla, Galicia, Euskadi y los Países Catalanes. Envían un mapa de España a la ONU en el que están los llamados Países catalanes”, o sea, Catalunya, Valencia y Baleares. En ese mapa, Euskadi tiene buena parte de Navarra.

El exilio español de México responde que las naciones o nacionalidades españolas son por lo menos 12, porque están Galicia, Euskadi, Catalunya y Castilla, pero ¿es Andalucía Castilla? ¿Lo es Valencia? ¿O León? Aparecen primero los planos de Luis Carretero y después, de su hijo, Anselmo, en los que se contrapone el plano de las cuatro naciones al nuevo plano de 12, 13, 14 naciones.

De alguna forma, seguimos atrapados por ese juego de los mapas.

Esta es la cuestión. Los Carreteros, Luis y su hijo Anselmo, hablan de unión de nacionalidades ibéricas. La palabra “nacionalidad” es de uso corriente mucho antes de la Constitución del 78. Ellos leen la historia a partir de la formación de los reinos históricos, visigodos, etc. Por eso salen como nacionalidades Aragón y Navarra, que es la que sucumbe más tarde a la idea de imperio de los Habsburgo. Aquello estaba pensado desde una reconstrucción histórica que se realiza en función de lo que se quiere proyectar para el futuro, pero ahora tenemos a todas las comunidades autónomas que han impulsado políticas de construcción de identidad nacional. Tenemos los nuevos estatutos de 2006, 2008. Andalucía se define como una realidad nacional. Aragón se define como una comunidad o realidad nacional. Valencia, también.

¿Cómo salimos de esto si todas aspiran a ser o dicen ser realidades nacionales? La única manera de hacerlo en paz, si aún quedara un resto de aquella llamada solidaridad entre los pueblos de España, sería por un acuerdo de las comunidades autónomas. A lo mejor digo un disparate, pero habría que idear alguna fórmula para que las comunidades autónomas entraran, a través de alguna iniciativa, en un proceso de reforma de la Constitución o de un nuevo proceso constituyente.

Más allá de la posible responsabilidad del Govern, que carece de un mandato claro para la independencia unilateral ni va a tener reconocimientos internacionales, está la del Gobierno central y una parte importante del PSOE y Ciudadanos. Las leyes tienen que ser útiles, pero las leyes cambian. Si no, seguiríamos en la esclavitud.

Claro, las leyes cambian, pero en el momento en que hay un poder de Estado que se rebela contra el conjunto del Estado, el conjunto del Estado tiene que reaccionar ateniéndose a la fuente de su propia legalidad. Por eso creo que en el origen de esto hay una rebelión a la antigua usanza. No hay una insurrección armada, como la que se intentó en 1934. No hay un recurso a las armas para lograr la independencia. ¿Cómo lo llamamos? Lo he llamado ruptura, una quiebra, una parte del Estado decide por su cuenta. Esa quiebra de la solidaridad origina un problema constitucional. Recurrir a la Constitución y que el Poder Judicial actúe en función de la presunción del delito que se está cometiendo es de cajón. No hay otro recurso.

Pero a la vez se podría abrir alguna ventana.

Exactamente, pero las han cerrado todas. El otro día leí un artículo de Tomás de la Quadra que estaba muy bien, recordando a la Generalitat que tenía la oportunidad, a partir del artículo 166 de la Constitución, de presentar en el Congreso un proyecto de reforma de la Constitución. Pero no lo han hecho. Han vulnerando todas las leyes posibles, incluso las propias. Lo ocurrido el 6 y el 7 de septiembre [en el Parlament] es inconcebible en un Estado de derecho.

El historiador Santos Juliá.
El historiador Santos Juliá. MARTA JARA

No sé si por falta de idiomas o de actores con prestigio de una parte, los soberanistas se han hecho con el relato exterior, sobre todo en las televisiones. El Gobierno ha sido incapaz de explicar que el referéndum del 1-O carecía de garantías, que no se parecía al escocés.

Claro. El 1 de octubre es clave. No estoy en el secreto del asunto, pero tengo la impresión de que el Gobierno llegó a creer que había desmantelado la posibilidad de que la gente acudiera a los colegios y que hubiera urnas y papeletas. En el momento en que por el comportamiento de los Mossos, de dejar hacer y dejar pasar, y que intervengan otros ya que han venido, el recurso de aporrear a gente que va a votar es lo peor que se le puede ocurrir a un gobernante. Si te han sorprendido, lo que tienes que hacer es mantener el orden, impedir si puedes que entren, pero nunca recurrir a la porra para quitarle una papeleta de voto a una mujer, a un hombre, a un niño, a quien fuera.

Es que esa es la imagen que ha quedado.

Claro, y seguro que no ha habido los 800 heridos. No hay una foto sola de ninguna autoridad catalana visitando a un herido en un hospital. Hubiera bastado que alguien quedara tan herido por la actuación policial para que fueran todos a hacerse la foto. En ese caso, el Gobierno habría acabado en la ruina más absoluta.

En un país normal el ministro del Interior tendría que haber dimitido inmediatamente por no parar el referéndum y por la actuación policial.

Por lo menos poner el cargo a disposición. Ese gesto hubiera sido digno de tener en cuenta. Un ministro tiene que ser leal al Gobierno y solo sale cuando el presidente decide que salga, pero poner el cargo a disposición del presidente del Gobierno, sí, desde luego.

¿Cree que todo el mundo es consciente de que estamos en un territorio muy peligroso?

Sí, lo que pasa que miden de distinta manera el peligro según en qué posición se encuentren, como siempre sucede en los enfrentamientos civiles. El peligro en el que incurre quien hace la cacerolada, sale a la calle o interrumpe el tráfico merece la pena si progresa el proceso de independencia, o si el sector que lo está organizando piensa que, en la relación de fuerzas que tiene con los otros sectores, le va a dar una posibilidad de presionar más, de tener una mayor capacidad de actuación.

Aparte del problema del choque entre el Estado constitucional y el conjunto de las fuerzas que pretenden romper al Estado, hay otro problema interno, que es el de la relación de fuerzas entre los independentistas. Hay un sector muy catalanista y nacionalista, pero hay otro sector al que el catalanismo y la nación catalana le han traído sin cuidado hasta ahora. Eran anticapitalistas, antiEstado, antieuro, antiEuropa, antipagar la deuda. No hablo de memoria, está en sus escritos. Llaman a este enfrentamiento “primer momento deconstituyente del Estado español”. La independencia de Catalunya, en este caso, está sobrevenida a la estrategia de “deconstituir el Estado”.

El segundo momento, que está argumentado en escritos publicados, es el de la demolición del Estado español. Eso no tiene que ver con lo que defienden el PDeCAT o Esquerra Republicana; ellos quieren que siga un Estado español, lo que quieren es independizarse de ese Estado. Estamos en un momento táctico, en el que coincide el objetivo estratégico: separación e independencia. Al final o en un momento del proceso va a tener duros choques.

A esto se suman los catalanes que no quieren independencia. Es lo que decía Joaquín Sabina, que el conflicto puede ser interno, entre catalanes, no tanto Estado contra Catalunya.

Claro, claro, pero forman parte de la defensa de la Constitución. Eso se refiere a una quiebra de la convivencia dentro de la sociedad catalana, pero no es porque los otros tengan un proyecto distinto al soberanista, sino porque forman parte del constitucionalismo español.

La profusión de banderas españolas, las agresiones de Valencia, discotecas que ponen el himno nacional y se escuchan gritos de “arriba España”.

No digo que sea buscado, pero en parte está previsto. Si la bandera española se vuelve a identificar con grupos de extrema derecha que recurren a la violencia, un motivo más para todo lo que se está diciendo en relación con “España, Estado opresor”, otra demostración de que es así. A los constitucionalistas o a quienes pensamos que todavía es posible una reforma de la Constitución, esta identificación nos lleva a momentos que se pensaron superados, pero eso forma parte de la estrategia política del independentismo.

Siempre se ha dicho que el PP asumía toda la derecha, que la extrema derecha se sentía representada, de hecho hay gente del PP que podrían ser del Frente Nacional en Francia. A cambio de tener esa extrema derecha domesticada, carecemos de un partido democrático europeo como la CDU alemana. Aquí no existe alguien como Angela Merkel.

Hombre, creo que el PP ha gobernado de acuerdo con la Constitución. No diría que no hay un partido conservador demócrata en España, no. Hay un partido conservador democrático que es el PP. Lo que ha habido es el fracaso de la formación de partidos de extrema derecha al estilo que han tenido los austriacos, los holandeses, los alemanes y los franceses. Cuando se han querido montar partidos de este tipo nunca han pasado del 5% del electorado, ni del 3%. Hay un sector dentro del PP que sí se sitúa dentro del extremo de la derecha, pero nunca han tenido hegemonía dentro del PP, nunca han impuesto sus políticas en el PP. Yo no veo que el PP haya tenido una política como la que propugna en Francia el Frente Nacional.

Pero es un partido que no ha roto claramente con el postfranquismo.

El problema del PP no viene de ahí del postfranquismo, viene de la corrupción, pero eso ha afectado también a los catalanes. Si el PP está atravesando una crisis en su electorado, en su capacidad de volver otra vez a conseguir una mayoría que le permita gobernar cómodamente, no procede de haber desarrollado políticas de extrema derecha, sino de no haber respondido con la rapidez, más que rapidez, urgencia, y la profundidad requerida a los casos de corrupción que han florecido como setas. Ese es el gran problema de la clase política española, no solo del PP, que en las comunidades autónomas se han montado redes clientelares que han servido como una colusión de intereses privados con intereses públicos que han salido a la luz en lo peor de la crisis económica. Esto destruye al partido mejor pintado del mundo.

Las instituciones más importantes del Estado, que debían tener ahora un papel decisivo, como el Tribunal Constitucional, la Fiscalía General del Estado o el Tribunal de Cuentas, están contaminados. Parecen tan ocupados como Televisión Española.

El Tribunal Constitucional pasó un mal momento, pero su peor momento no es este. Ha tenido sentencias ejemplares. Como aquella que permitía a la Generalitat presionar en cierto modo y ofrecía al Gobierno la posibilidad de que se organizara un referéndum. O por lo menos no cerraba el camino. Otra sentencia ejemplar es la de la lengua, favorable a la Generalitat. Creo que ha habido un momento complicado, porque no era solo esta política de los partidos de colonizar otras instituciones del Estado, que efectivamente se ha dado.

Lo ha hecho también el PSOE.

Evidente. El PSOE empezó. Es que era aquello del “Montesquieu ha muerto”, celebremos el enterramiento.

¿Hay una verdadera separación de poderes en España?

Si no hubiera separación de poderes, ningún tribunal hubiera procesado nunca a la hija del rey. No soy tan de blanco y negro. La Fiscalía, por su propia definición institucional, es un poder jerárquico dependiente del Estado; sería menester que el fiscal general pueda ser nombrado a través de un procedimiento algo más complejo y que refleje no solo la política del Gobierno sino del Estado. Que no haya un Poder Judicial independiente en España lo niega la práctica diaria de los casos de corrupción política que salen y son juzgados.

Los jueces que no dependen del poder político hacen su trabajo con libertad, el problema empieza cuando dependen de ese poder para ascender. Ahí empieza la contaminación.

No necesariamente, porque la Audiencia Nacional ha tenido un papel fundamental en todo esto. Creo que ha dependido de dos cosas: de que la Guardia Civil y la Policía han actuado, y han actuado profesionalmente. No han tenido en cuenta mandatos políticos para sacar toda la corrupción a la superficie. Y en segundo lugar, el Poder Judicial ha funcionado. La crisis de la democracia representativa por la que hemos atravesado tiene que ver con cuestiones que pasan también en otras democracias. Los dos poderes que han mostrado una actuación más independiente y más autónoma han sido las fuerzas de seguridad y el Poder Judicial. ¿Cuántos casos de corrupción hay ante los tribunales hoy? Es verdad que van lentos, bueno, pero eso es la propia máquina judicial.

¿Por qué decir aquí “referéndum pactado”, como el escocés o el québécois, es mencionar la bicha? ¿No sería una solución a corto o medio plazo?

Bueno, es que aquí la cuestión sobre los referéndum pactados en una parte del territorio no se refiere tanto al hecho del referéndum como a quiénes son los que tienen que votar cuando se va a cambiar una Constitución.

Hay un propuesta de Miquel Iceta: cambiar la Constitución, que se podría conseguir en poco tiempo si hay voluntad política, y hacer una votación en toda España; si en Catalunya sale no, convocar otro especifico en Catalunya.

Es una variante de una propuesta que hizo Santiago Muñoz Machado sobre la necesidad de proceder en un proceso, que sería mejor si fuera simultáneo, a una reforma constitucional, que, por tanto, habría una intervención catalana, como habría intervención de todos los diputados y senadores, y simultáneamente a una reforma del Estatuto de autonomía de Catalunya, y que se refrendaran a la vez. Esa sería la fórmula del posible referéndum pactado. El problema del referéndum pactado es que una parte del territorio pueda modificar toda la estructura del Estado en la que el resto de los ciudadanos son también sujetos de soberanía.

El historiador Santos Juliá.
El historiador Santos Juliá. MARTA JARA

Pero sí se soluciona un problema para los próximos 50 años, reforzando la lealtad.

Tienes que reformar antes la Constitución. Lo que no se puede es poner los huevos en una sola cesta y decir, un referéndum pactado sin reforma constitucional. Podría haber una consulta, no vinculante, como aquella que propuso Francisco Rubio Llorente. El problema de la consulta no vinculante es que la gente se siente más libre de votar aquello que puede poner en mayor aprietos. Como no es vinculante, pues entonces… No vinculante pero que obligara a las partes a negociar para resolver el problema.

Las salidas de empresas ha supuesto un choque de realidad para mucha gente.

Un choque de proporciones colosales. Ha sido una política basada en mentiras. Cuando se enfrentan identidades nacionales construyes al otro con todo lo que lo hace odiable. Por eso les resultaba imposible pensar que las empresas se fueran con aquel al que odias tanto. Lo que se han encontrado es el desmentido radical a algo que habían garantizado que nunca pasaría. Lo decía [Artur] Mas, “le puedo garantizar que ninguna empresa saldrá del territorio de Catalunya”. Bueno, han salido. ¿Ha salido el vicepresidente económico Oriol Junqueras a dar una explicación a la gente de por qué está pasando esto?

Tampoco va a haber reconocimiento de ningún país de la UE, EEUU o Rusia.

No lo va a haber. No lo va a haber.

En el fondo hay un conflicto entre legalidad y legitimidad.

Una legitimidad de un gobierno que se siente sostenido por una opinión pública. Esa opinión es la que permitía al franquismo afirmar que tenía un poder legítimo en ese sentido, no en el democrático. Han arrasado la legitimidad democrática al cerrar el Parlamento. Como decía Anna Gabriel, no hemos venido aquí a perder el tiempo en parlamentarismo autonómico, el parlamentarismo autonómico se ha acabado.

En la CUP son los más honestos.

Porque lo dicen todo, pero cambian rápidamente. Porque el juego que se trajeron para prestar o no apoyo…

El famoso empate.

El famoso empate. Esa es la mentira más grande que hemos presenciado en política, es decir, no ha habido nada similar, y se lo tragaron y da igual. Que tres mil doscientas y pico personas voten de tal manera que haya un empate aritmético, 1.251 y 1.251, es imposible. Pero por arte de birlibirloque se convirtió en posible, y el que había dicho que el resultado de las elecciones no daba para legitimar el inicio del proceso a la independencia, Antonio Baños, le pegaron la patada. Era el cabeza de lista y desapareció.

La frase final del documento que firmaron en una sala aledaña del Parlamento dice “los representantes legítimos de Catalunya”. ¿Los demás?

No lo son para los que firman.

La diputada de la CUP Mireia Boya acusó a los Comuns de Ada Colau de ser traidores. Hay catalanes buenos y catalanes malos.

Aquí hay una tendencia a calificar todo de fascismo, pero cuando se estudia el repertorio de acción colectiva de los fascismos, que es amplio, que los fascistas no tomaron el poder de la noche a la mañana, Mussolini fue más rápido, pero a Hitler le costó años, hay un repertorio de acción colectiva. Cuando un sector se identifica a la nación y los demás son excluidos, no eres alemán si vas a casarte con una judía o un judío. ¿Qué es lo alemán? ¿Qué es lo catalán?. Si se identifica con un sector de la sociedad, eso forma parte del repertorio nazi de acción política porque a los que tenían connivencia con los excluidos se les excluía también.

Cuando los 72 diputados titulan su declaración, que la hacen además en un desprecio al Parlamento, porque la firman en una dependencia aparte, “declaració dels representants de Catalunya”, están excluyendo al resto de los diputados que no firman. El artículo “los” indica la totalidad: somos los representantes de Catalunya. ¿El que no firma no es representante de Catalunya? Pues si eso lo cree usted, está actuando como, no digo que sean nazis, pero recurren al repertorio de acción colectiva propio de los movimientos fascistas cuando identifican nación con lo que ellos son. Nosotros tenemos una historia trágica de esto, una historia de guerras, por haber identificado la nación con la religión católica, con la España verdadera. ¿Cuál fue la legitimidad de los que se levantaron contra la República? Creerse los únicos legítimos representantes de la nación española.

¿Cree que toda experiencia acumulada nos servirá para evitar un conflicto?

Pues no está sirviendo.

Más allá del conflicto político, ¿está descartada por completo cualquier solución balcánica?

Hombre, lo balcánico, más que solución, es la guerra. Tal y como hoy está planteado, esto va camino de un enfrentamiento grave. Los politólogos dicen que llegado a un nivel determinado de renta per cápita, una nación no entra en una guerra ni en rupturas violentas. Pues no es verdad. Puede ocurrir.

Alemania era una nación muy culta.

Alemania era la nación más culta de Europa, con permiso de Gran Bretaña y Francia, pero cuando una fuerza social en movimiento se identifica con la nación y es solo cuantitativa y cualitativamente una parte de esa nación, la capacidad destructora no tiene límites.

Para garantizar que no haya ningún conflicto armado es esencial que el Estado mantenga el control del monopolio de la violencia. En Catalunya tenemos a los Mossos y no parece que todos estén en el mismo equipo.

No parece. Aquí también hay otro precedente. En la Guerra Civil, en mayo de 1937, hubo una pequeña guerra civil en Catalunya, pero sobre todo en Barcelona. Son los famosos “hechos de mayo”: la Generalitat junto con los comunistas frente a CNT, más o menos unida con el POUM. Intervino el Gobierno de la República. Su intervención fue quitar el mando de los Mossos a la Generalitat. El orden público quedó en manos de las fuerzas de la República. Eso creó un conflicto entre la Generalitat y el Gobierno.

No estamos en eso. La ventaja del 155 es que es flexible, se pueden tomar medidas en función de cómo está la situación. La desventaja es que no es claro, que no te dice qué es lo que vamos a hacer o qué hay que hacer en función de la Constitución. Entonces dependerá mucho de la prudencia, de la proporcionalidad y de algo a lo que nunca se debe dejar jugar más allá de la cuenta: el azar. Es una historia de irresponsables, de gente que está jugando con fuego, de gente que va al precipicio y cantando porque después del precipicio está la aurora. En eso recuerdan a la CNT: después del abismo, después del incendio viene la aurora.

Ese es el juego de la CUP, que recibe esa herencia.

Parte de esa herencia, sí, parte.

Una última pregunta: ¿estuvo bien el rey en su discurso o le faltó algo?

Escuchándolo no me llamó la atención. Me pareció sorprendente por la firmeza, la seriedad, la rotundidad con que habló de la vulneración de la Constitución y de las leyes. Pero cuando terminó dije: “¿Ya está? ¿Es todo?”. Eso fue lo que me sorprendió. Y no porque no adoptara una posición política concreta que había que desarrollar, en absoluto, porque ese no es su papel.

Creo que hasta el momento y en la crisis que hemos atravesado, el rey ha cumplido con la función que la Constitución le señala. Pero dentro de una estructura discursiva que estuviera dirigida a todos, pudo haber prolongado algo más, no mucho más. La Constitución le atribuye un papel moderador, arbitral, que no está tampoco muy claro en qué consiste. Pensó que esa parte de su función sería mejor no tocarla, y cumplió la otra, que fue llamar la atención sobre la vulneración de la Constitución, en lo que estoy totalmente de acuerdo. Sin entrar en mecanismos de arbitraje o moderación, que es complicado, quizá un recuerdo de lo que ha significado el trabajo conjunto de Catalunya y del resto de los pueblos de España en la construcción de la democracia, el papel de los catalanes en la oposición al franquismo, una llamada a la reflexión, a la prudencia, que todo es posible dentro de la ley y de la Constitución, incluso la reforma de la Constitución. Eso podría haber completado la firmeza y la fortaleza del discurso. Sin menguarlo, todo lo contrario, completándolo.

Esta entrevista forma parte una serie de conversaciones con diferentes expertos, historiadores y académicos. El objetivo es ofrecer un panorama de las diferentes sensibilidades que existen en torno a la cuestión catalana.

– José Álvarez Junco:  “La demostración de la fuerza de una Constitución está en su capacidad de ir adaptándose a los tiempos”

– Julián Casanova: “No sé si lo voy a ver, pero el proceso de independencia de Catalunya es imparable

– María Elvira Roca Barea: “De Cataluña no nos independizamos ni aunque se declare independiente”

– Josep Fontana: “No digo que esta sea una batalla entre buenos y malos, pero es una en la que posiblemente perdamos todos”

– José Enrique Ruiz-Domènec: “Se ha sustituido la democracia parlamentaria por una aparente democracia callejera y populista”

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Galán y García: los capitanes de la primera tricolor

15 noviembre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

El Gobierno de Aragón declara bienes de interés cultural las tumbas de los oficiales que lideraron el fallido levantamiento militar republicano de Jaca en diciembre de 1930.

Los capitanes Fermín  Galán y Ángel García Hernández fueron considerados ‘mártires’ por la iconografía de la Segunda República.

Los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández fueron considerados ‘mártires’ por la iconografía de la Segunda República.

La II República se declaró en Jaca (Huesca) cuando todavía faltaban cuatro meses para las elecciones de abril de 1931. La cosa duró poco, apenas ese viernes, un 12 de diciembre, y unas horas del sábado siguiente, aunque en el balcón de su ayuntamiento llegó a ondear por vez primera la tricolor, tejida por el sastre local Juan Borderas a petición del capitán Fermín Galán.

Este y los también capitales Ángel García Hernández y Salvador Sediles, entre otros, fueron los líderes militares de un fallido (y algo chapucero) levantamiento contra la monarquía alfonsina, frustrado, entre otras causas, por la descoordinación de un Comité Revolucionario estatal que retrasó la insurrección sin avisar a quienes debían iniciarla. Su represión, en la que participaron golpistas en ciernes como los generales Mola y Franco, junto con la persecución de los participantes en el Pacto de San Sebastián, terminaron de inclinar las posiciones políticas de la mayoría del país contra la monarquía de Alfonso XIII, apoyada en la ‘dictablanda’ del general Berenguer, y a favor del republicanismo.

Ahora, el Gobierno de Aragón acaba de declarar Bien de Interés Cultural (BIC, equivalente al monumento), como sitio histórico, las tumbas del cementerio de Huesca en las que reposan los restos de los generales Fermín Galán y Ángel García mediante un decreto en el que destaca cómo su levantamiento “supuso un impulso decisivo para el advenimiento de la Segunda República Española en abril de 1931, hechos de notable relevancia en nuestra historia reciente”.

“El disparate de fusilar a Galán y García”

“La monarquía cometió el disparate de fusilar a Galán y García Hernández, disparate que influyó no poco en la caída del trono”, anotó en su diario Manuel Azaña, presidente de una república que trató como mártires a los oficiales, cuya presencia borró años después el franquismo de los callejeros de numerosas ciudades españolas.

Aragón ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC) las tumbas de los generales en el cementerio de Huesca.

La decisión del Gobierno de Aragón, que se enmarca en la línea de recuperación de la memoria democrática, permitirá conservar las tumbas, la de Galán junto a la tapia oeste del cementerio oscense, en el antiguo recinto civil y cercana a las de otros ilustres republicanos como Ramón Acín, y la de García Hernández en un pabellón de nichos cercano.

El enterramiento de los capitanes convirtió al cementerio de Huesca en un “lugar de peregrinación” entre 1931 y 1936, cuando “partidos políticos, organizaciones sindicales y entidades cívicas de distinta naturaleza, ayuntamientos en pleno de todo el país se daban cita a los pies de la tumba de Fermín Galán”, principalmente los 14 de abril y los primeros de mayo, señala el decreto.

Las tumbas quedaron abandonadas durante la dictadura, si bien “manos anónimas cuidaban la sepultura y repintaban los epígrafes”, narra la resolución, que también recuerda cómo la cara exterior de la tapia junto a la que se encuentran los restos de Galán fue lugar de fusilamientos en agosto de 1936 y entre octubre de 1938 hasta enero de 1945”.

Tres años y medio en Montjuïc

Galán fue el protagonista central del levantamiento fallido de Jaca, ciudad del Pirineo oscense a la que había sido destinado ese verano como territorio de castigo, tras ser amnistiado de su condena por participar en los preparativos de ‘la sanjuanada’, el fallido golpe de junio de 1926 contra el dictador Primo de Rivera.

Fermín Galán dirigió el levantamiento de Jaca, donde fue desterrado tras ser amnistiado de su condena por participar en el fallido golpe de ‘la sanjuanada’.

Fermín Galán dirigió el levantamiento de Jaca, donde fue desterrado tras ser amnistiado de su condena por participar en el fallido golpe de ‘la sanjuanada’.

“Era, además de un militar veterano, un hombre muy leído que había publicado varios libros y con muchos contactos en el mundo del anarquismo”, explica el historiador Eloy Fernández Clemente, que destaca cómo Jaca se solidarizó con los militares.

Pio Díaz Pradas, que ocuparía la primera alcaldía republicana las escasas horas que esta duró, fue durante la Segunda República alcalde honorario de buena parte de los ayuntamientos de España.

El emisario que no avisó

Ya en Jaca, tras pasar tres años y medio en la prisión barcelonesa de Montjuïc, Galán contacta con el resto de capitanes, por un lado, y, gracias a Ramón Acín, con el Comité Revolucionario que, tras la detención de la mayoría de los líderes políticos que habían participado en la confluencia republicana conocida como el Pacto de San Sebastián, preparaba un levantamiento para implantar la república. Aunque este resultó un ejemplo de descoordinación.

Varios cientos de republicanos, muchos de ellos estudiantes aunque también se movilizaron activistas relevantes como el economista Jesús Prados Arrate, llegaban los días previos a Jaca en tren y en autocares, en lo que aparentaba ser una afluencia de esquiadores fuera de lo habitual, mientras los capitanes, con la vista puesta en el 12 de diciembre, ultimaban los preparativos para alzarse con los 700 soldados de los cuarteles jaqueses.

Sin embargo, los planes habían cambiado. El comité había decidido posponer al lunes 15 los planes, que ahora incluían una huelga general y el levantamiento, también, del aeródromo madrileño de Cuatro Vientos. Y había enviado a Jaca para avisar a Santiago Casares Quiroga, quien seis años después afrontaría como presidente del Gobierno la sublevación franquista que dio origen a la guerra civil.

Fueron condenados a muerte por un consejo del que formaba parte el director de la academia militar de Zaragoza, el general Francisco Franco.

Pero Casares no llegó a tiempo. O sí. Arribó a la ciudad pirenaica la noche del 11 al 12, pero optó por acostarse y dejar para el día siguiente el contacto con Galán. Sin embargo, a las cinco de la mañana, antes de que el emisario se levantara, comenzaba la sublevación.
“Era un asunto preparado desde Madrid, pero hubo unos fallos de información y de comunicación enormes”, señala Fernández Clemente, que recuerda como no hubo movimientos en Cuatro Vientos, donde algunas fuentes señalan a Ramón Franco y al general Queipo de Llano como los encargados de la movilización.
Consejo de guerra con Franco
Pese a todo, esa tarde salieron hacia Huesca una columna dirigida por Galán en camiones y otra comandada por Sediles en tren. Antes de partir, por la mañana, el capitán había dictado un expeditivo bando en el que, “como Delegado del Comité Revolucionario Nacional”, establecía que “todo aquél que se oponga de palabra o por escrito, que conspire o haga armas contra la República naciente será fusilado sin formación de causa”.
Sin embargo, la mayoría de las tropas movilizadas para marchar hacia Huesca salieron en desbandada esa misma noche tras un enfrentamiento con el ejército en Ayerbe. Galán se entregaría la madrugada del sábado 13 en el cercano pueblo de Biscarrués, mientras el resto de oficiales y los colaboradores civiles iban siendo detenidos, en algunos casos por efectivos de la Dirección General de Seguridad que dirigía el general Emilio Mola.
Los oficiales eran condenados a muerte el sábado 14, en un consejo de guerra celebrado en Huesca y por un tribunal del que formaba parte el entonces director de la academia militar de Zaragoza, el general Franco. “No les dejaron ni siquiera defenderse”, apunta el historiador, quien señala a Galán y García Hernández “un poco como los protomártires de la república”.
Solo ellos dos llegaron a ser fusilados. El resto de condenados fueron indultados en los estertores de la monarquía alfonsina, como ocurrió con el capitán Sediles, o amnistiados al llegar la república, caso del economista.
La historia de Galán y García sería durante la II República el argumento de una película dirigida por Fernando Roldán y de una obra de teatro con libreto de Rafael Alberti. El drama comenzaba con estos versos de Antonio Machado: “La primavera ha venido / del brazo de un capitán. / Niñas, cantad a coro: / ¡Viva Fermín Galán!”.

¡A por ellas oé, a por ellas oé!

7 noviembre, 2017

Fuente: http://www.ctxt.es

La violencia siempre se ceba más con las mujeres. Especialmente con aquellas que han conquistado espacios que pertenecían a los hombres.
ANITA BOTWIN

<p>La portavoz de las CUP, Anna Gabriel, durante su intervención en el pleno del Parlament el pasado 10 de octubre.</p>

La portavoz de las CUP, Anna Gabriel, durante su intervención en el pleno del Parlament el pasado 10 de octubre.

PARLAMENT DE CATALUNYA (JOB VERMEULEN)

12 DE OCTUBRE DE 2017

La violencia siempre se ceba más con las mujeres. Especialmente con aquellas que han conquistado espacios que pertenecían a los hombres por el simple hecho de serlo.

Sin ir más lejos, el 10 de octubre  la portavoz de las CUP, Anna Gabriel, fue objeto de mofa. Las redes se incendiaron tras declararse “independentista sin fronteras” y la mayor parte de los comentarios al respecto fueron misóginos y machistas, aludiendo también a su forma de vestir o a su peinado. Cuando una mujer de la esfera pública se expone con algún comentario que a alguien pueda parecerle desafortunado, las respuestas que reciben son agresivas, lo que incluye apelaciones explícitas a violencias sexuales y machistas, que pasan por los cuerpos. Algo parecido le ocurrió a Inés Arrimadas cuando una mujer que se autodenominó machista le deseó que la violaran en grupo. El pasado 17 de abril, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también anunció que denunciaría a un usuario que la insultó y la amenazó con violarla, vía Twitter. El tuit iba acompañado de la fotografía de una pistola semiautomática. Curiosamente, ese usuario también me amenazó a mí y a otras compañeras. Debe tener mucho odio dentro y mucho tiempo libre, también.

NO SÉ CÓMO NOS LAS APAÑAMOS, PERO NOSOTRAS SIEMPRE MENTIMOS, SIEMPRE PONEMOS DENUNCIAS FALSAS Y SIEMPRE, TAMBIÉN, SOMOS UNAS PERRAS, PUTAS Y TRAIDORAS MALFOLLADAS

Volviendo a Anna Gabriel, ya en su momento, el presentador de El Gato al Agua ,Eduardo García Serrano habló así de la diputada de la CUP: “De Anna Gabriel lo sabemos todo, porque ella misma nos lo ha contado, que es una puta, traidora, amargada y mal follada, tal cual se ve a sí misma. Y lo cierto es que por su forma de taparse, Anna Gabriel no se viste, se limita a tapar con harapos propagandísticos el cuerpo con el que la madre naturaleza la ha castigado. Es evidente que alguno de los adjetivos con los que Anna Gabriel se autodefine le quedan como anillo al dedo”.

La manera de mostrar el desacuerdo político por parte de medios de comunicación y de la ciudadanía se muestra en múltiples ocasiones con descalificativos relacionados con el cuerpo o la vestimenta, las relaciones sentimentales de cada una de nosotras, y nuestra tendencia sexual.

Como ya señalé en esta columna, el 1 de octubre también existió violencia sexual por parte de la policía y guardia civil hacia mujeres que fueron a votar, según ha denunciado la misma Ada Colau. Tras ilustrar el texto con la imagen de una de las agresiones a una mujer en un colegio electoral, también recibí comentarios agresivos en los que se ponía en duda mi profesionalidad porque la chica de la foto había mentido, según ellos juzgaban. No sé cómo nos las apañamos, pero nosotras siempre mentimos, siempre ponemos denuncias falsas y siempre, también, somos unas perras, putas y traidoras malfolladas. Y por supuesto, unas víctimas. En el momento en el que no hacemos lo que se pide y espera de nosotras, lo que se nos sugiere socialmente por nacer mujer, se nos descalifica y margina, silencia o agrede.
El 8 de octubre en las manifestaciones españolistas también se sucedieron violencias. En concreto, en uno de los vídeos del día puede verse a varios individuos con banderas de España gritando “chupapollas” a una mujer que está en su balcón. Ella responde y uno de ellos amenaza: “puta, baja aquí”.
Todas estas violencias son las que sufrimos a diario, de una manera u otra cada una de nosotras. En las redes sociales, como ya he denunciado varias veces, recibimos amenazas de muerte adornadas con fotos de cuerpos mutilados. Algunas somos las periodistas feministas que hemos sido amenazadas para que dejemos de hablar de feminismo. O dejemos de hablar a secas. La violencia machista sigue estando normalizada en nuestro país y no se toman las medidas oportunas para erradicarla.
Manuela Carmena tampoco se ha librado de la opinión sobre su aspecto. El juez Yusty Bastarreche, encargado de suspender el acto a favor del derecho a decidir en Madrid, hablaba así de la alcaldesa: “¡Pensar que semejante tropa está al mando de nuestras ciudades y villas, y puede estar en el Gobierno de España. Si por lo menos tuviesen un aspecto presentable”.. Sí, amigos, en pleno siglo XXI.
Como explica Nuria Varela en Feminismo para principiantes, “desde hace siglos hay feministas guapas y feas, ricas y pobres, gordas y delgadas, altas y bajas… Lo que no ha habido nunca, a lo largo de la historia, ha sido un movimiento político cuestionado por la belleza física de sus miembros”. Ahora que por fin hemos conquistado ciertos espacios de la esfera pública, aquellos que no solo no lo lo respetan, sino que lo detestan, no tienen otra arma que descalificarnos por la forma y no por el fondo y la complejidad de nuestros actos.

AUTORA: Anita Botwin

  • Gracias a miles de años de machismo, sé hacer pucheros de Estrella Michelin. No me dan la Estrella porque los premios son cosa de hombres. Y yo soy mujer, de izquierdas y del Atleti. Abierta a nuevas minorías. Teclear como forma de vida.

Vía libre para la renta mínima: ¿quién podrá optar a ella y cuál será su cuantía?

29 octubre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

El Congreso ha aprobado tomar en consideración la ILP que propone dotar de un ingreso garantizado e indefinido a las personas por debajo del umbral de la pobreza.

Una persona sin hogar dormita en la calle, en una imagen de archivo. AFP

Una persona sin hogar dormita en la calle, en una imagen de archivo. AFP

Es la primera vez que la Cámara baja tramitará un proyecto legislativo de estas características, que implicará un fuerte impacto presupuestario. Esta es la razón por la que el Gobierno se ha opuesto frontalmente, posición a la que se ha sumado Ciudadanos. A favor de esta nueva ayuda social destinada a las personas sin recursos se han pronunciado el PSOE, Podemos, ERC, PDCAT y otras formaciones minoritarias.

Ahora se abre un período de negociación que definirá los detalles de la renta mínima. Fuentes parlamentarias consideran que su aprobación definitiva no será posible antes de finales de año, pero el proyecto presentado por los sindicatosdeja claras algunas líneas fundamentales.

¿Quién podrá optar a ella?

Podrán ser beneficiarios de la renta mínima todas aquellas personas mayores de
edad y menores de 65 años, que estén buscando trabajo y hayan agotado las prestaciones por desempleo. La ILP también pone como condición que hayan residido en España “de forma ininterrumpida en los seis meses anteriores a la fecha de solicitud de la prestación”.

Los beneficiarios no podrán superar ingresos o ayudas que superen el 75% del salario mínimo

Además, los beneficiarios no podrán superar, en cómputo anual, ingresos o ayudas que supongan una suma superior al 75% del salario mínimo establecido en cada momento. En caso de que el núcleo familiar del solicitante haya personas con ingresos, le será concedida la renta mínima “cuando la suma de las rentas o ingresos de todos los integrantes de la unidad familiar, incluido el solicitante, dividida por el número de miembros que la componen, no supere el 75 por 100 del salario mínimo”.

¿Cuál será su cuantía?

La renta mínima será del 80% del salario mínimo. En este momento, la ayuda ascendería a 426 euros no contributivos.

Durante el debate en el pleno del Congreso, Podemos ha pedido ampliarla al entorno de los 660 euros, la cuantía que recomienda la Unión Europea. El PSOE ha propuesto que cada familiar a cargo del solicitante suponga también un plus en la remuneración, aunque esto es algo ya previsto en el texto presentado por los sindicatos.

¿Cuánto le costará al Estado?

12.000 millones de euros anuales, según los cálculos de UGT y CCOO, que se incluirán en los Presupuestos Generales del Estado.

El coste total deberá proyectarse en los Presupuestos Generales del Estado

Para poner en contexto esta cifra se puede tomar como referencia el recorte que ha presentado el Gobierno de Mariano Rajoy para 2017 en Bruselas, y que se eleva a 5.000 millones de euros.

¿Con qué otras ayudas es compatible?

Se considera una prestación de la Seguridad Social, y será compatible con todas aquellas ayudas derivadas de la atención a personas en situación de dependencia o a favor de la infancia, entre otras de modalidad no contributiva.

¿Cuánto falta para su aprobación final?

A partir de este momento la ILP pasará a la comisión de Trabajo y de Seguridad Social para iniciar el trámite legislativo habitual, esto es la apertura de un periodo para que los diversos grupos parlamentarios presenten las enmiendas que consideren oportunas. Este periodo de tiempo puede alargarse en función de las negociaciones entre los diversos grupos políticos. Finalmente, una ponencia se encargará de “casar” aquellas enmiendas coincidentes.

El PP intentará vetarla en el Senado pero la última palabra será del Congreso, donde no tiene mayoría

Las enmiendas que sigan “vivas” tras el dictamen de la comisión serán debatidas y votadas en un pleno de la Cámara baja y el texto resultante pasará al Senado. En él, previsiblemente, el Gobierno presentará un veto –una enmienda a la totalidad– además de alargar los plazos de tramitación, ya que cuenta con mayoría absoluta en esta cámara. El veto solo podrá ser “levantado” por el Congreso de los Diputados que, finalmente, es el que que deberá pronunciarse sobre la iniciativa.

¿Cuándo podrá solicitarse?

El día siguiente de su publicación en el BOE, que según los cálculos de fuentes parlamentarias analizando el proceso legislativo citado, será a principios de 2018.

¿Pueden frenarla el PP y Ciudadanos?

En teoría, no. Una vez que el Congreso ha aprobado tomar en consideración la ILP ya no hay marcha atrás y debe comenzar la negociación.

La renta mínima se considerará un derecho y el Estado estará obligado a concederla

El Gobierno intentará bloquear su tramitación alegando que supone una alteración sustancial de los presupuestos en vigor –los de 2016 actualmente prorrogados–, lo que generará un conflicto de atribuciones entre el ejecutivo y el legislativo, uno más de los que ya están planteados.

¿Podría cancelarse en el futuro?

Estará blindada, ya que optar a ella se considerará un derecho de cada ciudadano. “Es exigible sin que pueda condicionarse a las disponibilidades presupuestarias. Es decir, las personas que reúnan los requisitos que se establezcan tendrán derecho a percibirla y la Administración General del Estado está obligada a concedérsela”, recoge el texto propuesto por los sindicatos.

Tampoco se podrá embargar. Al ser considerada un derecho personal; se convierte en una prestación intransferible e inembargable.

Kikito, el bebé que se asoma a la frontera con Estados Unidos

24 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La imagen de un niño asoma por encima de la valla de acero que separa México y Estados Unidos, mirando con curiosidad hacia Estados Unidos, con su atención puesta en algo al norte de la frontera.

Su expresión es juguetona pero el tamaño de la imagen –de casi 20 metros–empequeñece la valla y la hace parecer diminuta y escalable.

La semana pasada, el artista visual francés JR dejó al descubierto la monumental fotografía en las afueras de Tecate, una ciudad mexicana fronteriza con el Estado de California.

La instalación se ha convertido en una atracción turística por el creciente interés que suscita el muro propuesto por  Donald Trump para bloquear a las supuestas hordas de aspirantes a inmigrantes ilegales en Estados Unidos.

Pero Kikito, el niño de la foto, no es uno de ellos. Tampoco su familia. Desde su patio pueden estirarse y pasar la mano por la valla hasta tocar suelo estadounidense, pero no le encuentran ningún sentido. La familia prefiere vivir en México.

“Quiero quedarme y trabajar aquí”, dice Lizy Higareda, de 24 años, mientras Kikito, su hijo de 17 meses, juega a sus pies en el comedor de la casa familiar. “Mi carrera y mis raíces están aquí”.

La foto de Kikito lo muestra mirando hacia Estados Unidos, pero su curiosidad no se debe confundir con deseo, dice su madre, estudiante y empleada a tiempo parcial en una bodega. “Nuestras vidas están en Tecate. Es una buena vida. Es tranquila”.

¿Le gustaría ir un día a EEUU? Higareda se encoge de hombros. “A Disney y a Hawái, claro”.

La brisa de la California estadounidense llega hasta la cocina de Higareda, pero ella está satisfecha con su vida en México. De hecho, según el centro de investigación Pew, desde la gran recesión, hay más inmigrantes mexicanos saliendo de Estados Unidos que entrando.

Este cambio histórico no ha afectado a la promesa hecha por Trump durante la elección de 2016 de construir un “muro grande y hermoso” para mantener lejos a los “bad hombres” y otros indeseables. Un  acuerdo provisional con los demócratas en inmigración ha puesto en entredicho el destino del muro.

El padre de Higareda, José (82 años) es un maestro jubilado. Vivió brevemente en Estados Unidos y tiene el certificado de residencia permanente, pero prefiere la ciudad de Tecate, en un valle 64 kilómetros al este de San Diego. “Estoy muy orgulloso de ser mexicano. Es una buena vida, es digna. Podemos ser libres y trabajar”.

Irónicamente Kikito, el niño cuya imagen se cierne sobre la valla no muy lejos de su casa, se ha convertido en un símbolo del tráfico de personas hacia el norte: de aquellos que actualmente intentan cruzar la frontera y de los denominados dreamers, que llegaron a Estados Unidos de niños.

El Bansky francés

El discurso de Trump acerca del muro inspiró a JR –también conocido como la versión francesa de Banksy– la imagen de un niño que mira sobre la frontera. Mientras buscaba dónde ubicarlo conoció a los Higareda, que le autorizaron a tomar fotos de Kikito y a convertir su rostro en una instalación temporal.

“Orgulloso de ser mexicano”, el bebé de la frontera con Estados Unidos
“Orgulloso de ser mexicano”, el bebé de la frontera con Estados Unidos

Para facilitar que la gente encuentre la obra, el artista incluyó una entrada de Google Maps en su perfil de Instagram. Kikito se puede ver desde ambos lados de la frontera y el plan es retirar la instalación a principios de octubre.

“Kikito es famoso ahora”, dice Rosario Armenta, una visitante del lado de México. “Yo lo veo como un pequeño ángel diciendo algo a Estados Unidos, algo sobre los latinos que vamos para allá”.

Un promotor inmobiliario de San Diego que solo dio su nombre, Kevin, admira la obra desde el lado estadounidense. “Es una muestra muy buena eso que hicieron con el niño. Deberíamos permitir que más mexicanos entren legalmente en Estados Unidos”.

La cantidad de personas que cruzan la frontera de manera ilegal está cerca de alcanzar un mínimo histórico. Durante el año fiscal de 2016, la patrulla fronteriza de Estados Unidos capturó a 80 personas mientras cruzaban ilegalmente la frontera cerca de Tecate.

La familia Higareda espera que Kikito nunca se vea obligado a abandonar su hogar, una estructura de ladrillos en lo alto de una colina, llena de recovecos y adornada con decenas de fotos familiares. También hay un patio donde lucen un antiquísimo Pontiac, un Nissan aún más viejo, cuatro gatos, cinco perros y 18 gallinas.

La escuela del lugar está bien y Tecate es “mágica”, dice la madre de Kikito con una sonrisa burlona y entrecomillando sus palabras con un gesto. Conocida por una fábrica de cervezas que lleva su nombre, la ciudad forma parte de una lista federal de Pueblos Mágicos, lugares emblemáticos por su belleza natural o su importancia histórica o cultural.

Es una ciudad tranquila y amigable, según Higareda, pero también tiene corrupción y, de vez en cuando, violencia, un efecto indeseado de la  guerra contra las drogas que azota otras partes de México.

Una futura criminóloga

Higareda espera terminar la carrera de criminología el próximo año y trabajar como terapeuta en una cárcel. “No quiero pelear en la guerra contra las drogas. Quiero ayudar a terminarla”.

Mientras tanto Higareda trabaja en una bodega, donde gana 23 dólares a la semana por tres días de trabajo, para complementar el escaso sueldo de su esposo como operario en una fábrica y la jubilación de su padre. “Cuando Kikito empezó a caminar, yo estaba en el trabajo”, se lamenta. “La primera vez que dijo ‘mamá’, yo estaba en el trabajo”.

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Higareda espera que Kikito aprenda inglés (sería el primero de la familia) para tener un mejor sueldo, no para emigrar.

Kikito es su primer y último hijo, dice. El embarazo fue complicado y hay poco dinero. “Él se ha vuelto mi mundo, pero no quiero más”. La tasa de fertilidad de México, que ha llegado a ser la más alta del mundo, ha caído casi hasta los niveles de EEUU, otra de las razones por las que hay menos gente cruzando hacia el norte.

Durante la entrevista, la estrella local de Tecate juega con un zapato, gatea por el sofá, mira atentamente a uno de los gatos, vacía un bolso, abraza con fuerza una almohada y entra y sale de la cocina, donde su abuela prepara el almuerzo, antes de caer dormido en el regazo de su madre mientras toma un biberón con leche.

“Todavía no sabe qué es lo que hay al otro lado de la valla”, dice su madre. “No sabe que Donald Trump piensa que los mexicanos son asesinos y violadores. Kikito simplemente es curioso e inocente”.

Antes de la instalación, el artista francés JR explicó a Higareda cómo sería la obra y le regaló un libro con el título Can Art Change the World? (¿Puede el arte salvar al mundo?). Pero aún así el tamaño de la obra la tomó por sorpresa, dice. “Es tan grande. No me di cuenta de que la gente se iba a interesar por Kikito”.

Los turistas están embobados con Kikito y algunos dejan unos dólares para pañales y leche, el único beneficio económico que recibe la familia por esta obra. Pero eso no les molesta. “No se trata del dinero, se trata de algo especial que le pasa a tan temprana edad”, dice Higareda.

El abuelo José sonríe, de acuerdo. “El mundo entero quiere abrazarlo”.

Traducción de Francisco de Zarate

El escritor que quería hacer historia

17 octubre, 2017

Fuente: http://www.elpais.com/cultura

La crónica de la Guerra Civil de Ludwig Renn, editada en alemán en 1955, ve la luz en España. Es literatura de combate comunista, sin lugar para la retórica o los sentimientos.

Voluntarios de las Brigadas Internacionales en el Cuartel de la Guardia Republicana en Albacete en 1936.
Voluntarios de las Brigadas Internacionales en el Cuartel de la Guardia Republicana en Albacete en 1936.REP

La guerra civil española fue en su origen un conflicto interno entre espa­ñoles, pero en su curso y desarrollo constituyó un episodio de una guerra civil ­europea que acabó en 1945.

Tras las subida de Hitler al poder, el sentimiento popular antibélico de los años veinte dio paso gradualmente a políticas de rearme y a una crisis de la seguridad internacional. En ese ambiente tan caldeado, para muchos ciudadanos eu­ropeos y norteamericanos, España se convirtió en el campo de batalla de un conflicto inevitable en el que al menos había tres contendientes: el fascismo, el comunismo —o la revolución— y la democracia.

Muchos narraron los hechos de primera mano, en el frente o en la retaguardia, transmitiendo al mundo historias de horror, heroicidad, compromiso y traiciones. Con las Brigadas Internacionales llegaron a España obreros manuales, aventureros en busca de emociones, intelectuales y profesionales de clases medias, corresponsales de guerra y escritores. La mayoría tenía claro que el fascismo era una amenaza internacional y España era el lugar apropiado para combatirlo. Se habían sentido atraídos por el Partido Comunista, que les daba amparo y una doctrina fuerte a la que agarrarse, en un momento en el que en París confluyeron un montón de exiliados de la Europa oriental, central y balcánica, huidos de la represión fascista y dictatorial.

El escritor que quería hacer historia

Ludwig Renn, aunque representaba todo eso, era un tipo singular. Nacido en una familia aristocrática de Dresde en 1889, Arnold Vieth von Golssenau combatió como oficial en un regimiento de Sajonia durante la I Guerra Mundial, una experiencia militar que relató con éxito en Krieg (guerra), en 1929, y continuó en Nachkrieg (posguerra), en 1930, cuando ya había abandonado el Ejército y su clase, incluido su nombre, para abrazar el comunismo y la ortodoxia estalinista.

Con el ascenso nazi al poder, estuvo en la cárcel año y medio y, tras ser liberado, huyó a Suiza, donde se enteró de la sublevación militar contra el Gobierno republicano en España. A principios de octubre de 1936 se subió a un tren con destino a Cerbère y después a Barcelona. Así comienza su crónica de la guerra civil española, editada en alemán en 1955 y que ve ahora la luz por primera vez en España, más de 600 páginas de literatura de combate comunista, sin apenas lugar para la retórica o los sentimientos, porque “el amor en el campo de batalla es una invención de los escritores. En el frente, la vida real no deja hueco a esos lujos”.

Alejado, por tanto, de las fantasías de los “tibios” burgueses de izquierda que nunca se jugaron el cuello, Ludwig Renn describe lo que él considera la auténtica realidad, dando fe, desde el principio hasta el final, del relato oficial comunista, frente a “anarcofascistas” (amigos del desorden y de la “palabrería”, inservible en la guerra); “socialtraidores”, representados por Largo Caballero y el “redomado golfo” Indalecio Prieto, y espías trotskistas y del POUM.

Renn arriesgó su vida en primera línea de fuego, como había hecho ya en la Guerra Mundial, primero como dirigente del batallón Thälmann y después como jefe del Estado Mayor de la XI Brigada Internacional. Estuvo en todas las grandes batallas, desde Madrid hasta Brunete, pasando por el Jarama y Guadalajara, hasta que a comienzos de septiembre de 1937 emprendió, con pasaporte español —Hitler le había despojado de la nacionalidad alemana—, una “misión oficial” de propaganda a favor de la República por Estados Unidos, Canadá y la Cuba de Batista.

Muchos narraron los hechos de primera mano, en el frente o en la retaguardia, transmitiendo al mundo historias de horror, heroicidad, compromiso y traiciones

El 21 de septiembre de 1938, Juan Negrín, presidente del Gobierno de la República, anunció en Ginebra, ante la Asamblea General de la Sociedad de Naciones, la retirada inmediata y sin condiciones de todos los combatientes no españoles en el Ejército republicano, con la esperanza de que el bando franquista hiciera lo mismo. Quedaban entonces en España aproximadamente un tercio de todos los que habían llegado para luchar contra el fascismo, y el 28 de octubre, un mes después de su retirada del frente, las Brigadas Internacionales desfilaron en Barcelona ante más de 250.000 personas. Allí estaba Renn, quien permaneció en España hasta la caída de Cataluña. De allí pasó a Francia, después a México y regresó a Alemania 10 años después.

El problema de la República, concluyó Renn, no fue “la falta de experiencia militar”, que tampoco la tenían, según él, las tropas de Franco, sino “el guirigay entre partidos”, donde sólo el comunista mantuvo el tipo: sin él, y sus “abnegados camaradas y amigos”, la República española “hubiera sido borrada del mapa en un santiamén”.

Renn no era sólo un escritor comprometido, que luchaba con la pluma y la palabra contra el fascismo. Como les dijo a algunos de sus colegas famosos en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en julio de 1937, él peleaba en el frente y había dejado la pluma porque no quería “escribir historias, sino hacer historia”.

La guerra civil española. Crónica de un escritor en las Brigadas Internacionales. Ludwig Renn. Traducción de Natalia Pérez Galdós. Fórcola Ediciones. Madrid, 2016. 721 páginas. 39,50 euros.

“Adiós, España”

11 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

El referéndum que no existió lo ha perdido el Gobierno de Mariano Rajoy. La violencia policial quedará retratada en los medios de comunicación españoles y extranjeros y, a través de ellos, en la retina de millones de personas en todo el mundo. La derrota informativa y política es total, sin paliativos.

El Gobierno que se dejó arrebatar el relato y la ilusión por parte de los independentistas se ha dejado quitar la imagen de modernidad y eficacia de la que tanto le gusta presumir. Es un gobierno desnudo, sin auctóritas, casi preconstitucional.

Parecía un duelo entre la España posfranquista y otra que se despierta de una pesadilla. La reacción del PP parece sacada de los manuales de Rofolfo Martín Villa, cuando no existían las cámaras de los móviles y las redes sociales. Soraya Sáenz de Santamaría sigue lanzando sus frases de consumo interno como si solo existiera su televisión, la secuestrada TVE. Recuerda al texto de Gabriel García Márquez sobre la dictadura uruguaya, “los militares que se creyeron su propio cuento”.

Jaume tiene 75 años y a las cinco de la mañana ya estaba de guardia en la puerta del colegio de primaria Congres Indians, donde le toca votar. “Esto es un movimiento ciudadano que se mueve de abajo arriba y al que se han sumado los políticos”. Da la clave que explica la orientación del PP. Estamos ante una sublevación popular, no en un asunto entre políticos acostumbrados a solventar sus duelos con una componenda in extremis. Ese movimiento desde abajo explica su profundidad y extensión.

Jaume está con tres amigos: Joan, de 58 años; Francesc, de 86, y su esposa Teresa, de 77. Todos quieren votar a favor de una independencia que saben que no llegará mañana, ni el mes próximo. Francesc aún cree que hay un espacio mínimo para el diálogo, y que la mejor solución sería un referéndum pactado.

Afirmar esto parece hoy fuera de la realidad, tal es la velocidad de los acontecimientos. El debate es independencia o independencia. Se discute el cuándo, no el fondo.

Cataluña ya se ha ido”; “la ruptura emocional es irreparable”. Estas son las frases que se repiten de un colegio a otro

Las imágenes de la violencia policial han causado sorpresa e indignación. Resulta extraño que en un proceso que se ha movido según lo previsto, cuando llega el hecho, como la ley de desconexión o la Guardia Civil y la Policía Nacional repartiendo golpes y empujones, la diga, no lo esperaba.

“Cataluña ya se ha ido”; “la ruptura emocional es irreparable”. Estas son las frases que se repiten de un colegio a otro. En la calle se respira tristeza y rabia, una rabia tranquila.

La fila para votar en la escuela Josep María Jujol da la vuelta a toda la manzana. Cae una lluvia lenta que no ahuyenta a nadie. Es un barrio de clase media próximo al paseo de Gracia. Un Mosso d’Esquadra observa la escena. Los policías autonómicos llegaron temprano a los colegios para informar a los votantes de que era un acto ilegal y levantar acta. Cuando preguntaban quién estaba al frente, los congregados decían: “todos”, como Fuenteovejuna.

En los colegios no visitados por los antidisturbios, votaron primero la gente mayor, los que tenían niños a su cargo o algún problema físico. Pese a que la organización parece engrasada tiene espontaneidad. El Gobierno, la policía o los dos, lograron cortar o debilitar varias veces la señal de acceso a Internet con el objetivo de dificultar el acceso al censo electrónico. Cuando esto sucedía, la gente gritaba, “en modo avión, todos los teléfonos en modo avión”, y así poder seguir votando. Hay una inocencia naíf, de los que creen que las utopías son posibles.

No está en juego solo la legalidad, sino la legitimidad, y esta última se la está dejando el Gobierno a jirones en una exhibición de torpeza. Carente de discurso, de empatía y de actores creíbles capaces de interpretar un papel diferente al del enfadado Martín Villa de 1977. Ni Zoido ni Albiol parecen los más adecuados para enamorar a nadie.

Marisol vive en el barrio de Maragall. El día anterior al referéndum defendía que España no era una democracia. Le dije que su frase era una exageración, traté de razonar. La gente está deseosa de escuchar algo diferente. ¿Qué le digo ahora cuando me la encuentre en el bar de Rosa? ¿Qué le digo a Ferran que nunca ha pisado Madrid por decisión personal? “Es que no puedo con el Gobierno”. Una vez que regresó de Nueva York prefirió volar a París antes de hacer escala en Barajas.

El “a por ellos, oe oe” ha hecho daño en una población hiper sensibilizada. El Govern ha trabajado las emociones. Cuando desaparecen las razones y saltan las leyes, queda la emoción como argumento.

“Sé que si nos independizamos será duro, pero será mi decisión”, dice Jaume, el hombre de 75 años. “Sé que tenemos corrupción, pero al menos no estaré pagando la del País Valenciano o la de Madrid”.

Los turistas desaparecieron. Barcelona parecía por unas horas una ciudad habitable. El viernes, antes de que se levantara el telón de la realidad, Abubabakar vendía camisetas del Barça sobre su top manta. Es de Senegal. Entre ocho camisetas falsificadas de Messi había una de Cristiano Ronaldo. “¿Vendes alguna de Ronaldo?”, pregunté. Abubabakar abrió muchos los ojos: “¡Noooooo! No vendo ninguna ¡Esto es Cataluña!”.

Las ocultadas causas políticas del crecimiento de las desigualdades

5 octubre, 2017

Fuente: http://www.vnavarro.org

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 4 de mayo de 2017.

Este artículo resume un informe que ha tenido un enorme impacto en Estados Unidos sobre las causas políticas del enorme crecimiento de las desigualdades, no solo en Estados Unidos, sino en los países capitalistas desarrollados, cuestionando los argumentos que atribuyen tal crecimiento a la revolución tecnológica y/o a la globalización. El artículo subraya que es el contexto político y las relaciones de poder que lo configuran lo que determina la revolución tecnológica y/o la globalización.

Una de las características del tiempo que vivimos es el crecimiento de las desigualdades económicas, sociales, políticas y culturales, tanto entre como dentro de la mayoría de países capitalistas desarrollados. En este artículo me centraré en las causas del crecimiento de las desigualdades económicas, analizando las desigualdades salariales, las desigualdades en los ingresos familiares y las desigualdades en la propiedad del capital (productos que generan renta), analizando tales desigualdades en Estados Unidos, por dos razones: una, por ser representativo del capitalismo más avanzado y desarrollado del mundo capitalista occidental (punto de referencia para el pensamiento liberal); y otra, porque lo que estamos viendo desde los años ochenta, a partir de la revolución neoliberal iniciada por el presidente Reagan, es la “americanización de Europa”, expresión que refleja el dominio del pensamiento liberal a los dos lados del Atlántico Norte. En realidad, tal crecimiento de las desigualdades económicas se debe primordialmente a la aplicación (e imposición) de las políticas neoliberales en la gran mayoría de tales países, siguiendo el modelo neoliberal estadounidense.

Las desigualdades salariales

Si analizamos la evolución de los salarios, ya sea considerando el salario por hora, ya sea el salario anual, podemos ver que los salarios del decil superior han crecido de una manera muy marcada, casi exponencial a partir de la década de los años ochenta (cuando se inició la revolución o, mejor dicho, contrarrevolución neoliberal), mientras que los salarios de los cuatro deciles inferiores han ido creciendo muy lentamente desde entonces (e incluso han descendido durante la Gran Recesión 2007-2015, lo cual nunca ocurrió en el decil superior, cuyos salarios continuaron aumentando durante la Gran Recesión). Y lo que sí que disminuyó en la gran mayoría de la población asalariada fueron los beneficios sociales, relacionados con los sueldos. Así, por ejemplo, el porcentaje de la población laboral que tenía alguna cobertura de beneficios sanitarios, financiados conjuntamente por los empresarios y por los trabajadores y empleados (la mayoría de la financiación del aseguramiento sanitario privado en EEUU proviene del lugar de trabajo a través de aportaciones de empleadores y empleados) descendió durante el mismo periodo de tiempo considerablemente, descenso mucho más marcado entre los deciles salariales inferiores, pasando de un 42% en 1980 a un 25% en 2010, que en el decil superior (de un 92% a un 78%). Una situación semejante ocurrió con las pensiones privadas financiadas a través de puestos de trabajo (la mayoría de los datos presentados en este artículo proceden del documento Three Key Economic Distributions, del profesor John Schmitt, del Washington Center for Equitable Growth).

Ingresos familiares

En los ingresos familiares vemos también, durante el mismo periodo 1980-2015, un crecimiento muy acentuado de los ingresos de las familias del decil superior de ingresos familiares. En cambio, en los deciles inferiores hemos visto un crecimiento muy lento de los ingresos familiares desde 1980, crecimiento interrumpido, sin embargo, durante la Gran Recesión. La causa de que los ingresos familiares no hayan descendido (como descendieron los salarios) en los deciles inferiores se debe al incremento de la participación de la mujer en el mercado de trabajo, más acentuado en los deciles inferiores que en los deciles superiores, en los que el crecimiento de los ingresos familiares se debe al crecimiento tan marcado de los ingresos salariales de las mujeres pertenecientes a las clases de ingresos superiores.

De estos datos de deriva que los deciles superiores, y muy en particular el decil más alto, han visto crecer sus ingresos de una manera muy acentuada durante la contrarrevolución neoliberal, crecimiento muy marcado a medida que el nivel de renta subía. Así, el 1% de mayor renta salarial pasó de tener el 10% de toda la renta del país en 1980 a un 23% en 2015.

El crecimiento de las desigualdades en la distribución de la propiedad

Si en lugar de la distribución de las rentas analizamos la distribución de la propiedad, vemos que esta última se ha ido concentrando mucho más. En realidad, el 1% de propietarios ha pasado de tener el 34% de toda la propiedad en 1980 a un 37% en 2013 (y pasó de tener el 10% de toda la renta al 20%). En realidad, el 20% de propietarios tiene el 88% de toda la propiedad (y el 61% de toda la renta), mientras que el 40% no solo no tiene propiedades, sino que debe dinero para pagarlas. Es decir, están endeudados, primordialmente pagando su vivienda. Es la población hipotecada. Este porcentaje de endeudamiento y la profundidad del mismo crecieron espectacularmente durante la Gran Recesión. Este 40% tiene solo el 9% de toda la renta del país.

El crecimiento de los ingresos del decil superior se debe al crecimiento de los sueldos de los grandes propietarios y gestores de las empresas, que ha sido casi exponencial en las rentas superiores, y al crecimiento de las rentas derivadas de la propiedad que poseen. El ligero crecimiento, estancamiento o descenso de las rentas inferiores (del 40% de la población laboral en EEUU) se debe al ligero crecimiento, estancamiento o descenso de los salarios, y al crecimiento del endeudamiento de dichas rentas inferiores.

La disminución de la movilidad vertical

A raíz de estos datos, se puede concluir que las desigualdades inherentes al sistema capitalista han crecido notablemente en el periodo 1980-2015. Pero un fenómeno igualmente importante y que apenas ha tenido visibilidad mediática ha sido el descenso de la movilidad vertical. Uno de los argumentos que han sido utilizados con mayor frecuencia por parte de los economistas neoliberales ha sido que la estabilidad política del capitalismo avanzado está basada en la movilidad social, es decir, que una persona de origen “humilde” (expresión que se utiliza para definir a las familias de rentas inferiores) pueda alcanzar los niveles superiores de poder económico y/o político. Y se señala como prueba de ello que EEUU ha tenido dos presidentes, Clinton y Obama, de origen “humilde”. En realidad, se considera a EEUU como uno de los países con mayor movilidad vertical, y ello como resultado de las grandes oportunidades que ofrece el modelo económico liberal.

Esta supuesta movilidad vertical también se expresa en que, aparentemente, los hijos e hijas tienen mayor nivel de rentas que sus padres. La movilidad intergeneracional se presenta como una muestra del “sueño americano”, causa mayor de la estabilidad política del país y del atractivo del modelo liberal estadounidense. El único problema con tal supuesto es que no es verdad. Los datos no avalan esta percepción, promovida por el establishment político-mediático del país. Los datos muestran que la movilidad vertical, incluida la intergeneracional, es mucho más limitada de lo que se ha supuesto.

En realidad, EEUU es uno de los países con menos movilidad social. Como bien ha señalado Paul Krugman, EEUU (y el Reino Unido) son los países con menor movilidad social vertical de entre los que se ha estudiado la extensión de tal movilidad (Francia, Japón, Alemania, Nueva Zelanda, Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca). En estos países se analizaba el nivel de renta de los hijos comparándolo con el de sus padres (a la misma edad y con la misma capacidad de compra de la moneda utilizada), viéndose que EEUU era en el que menos se daba el supuesto de que los hijos vivían mejor que los padres, siendo en los países escandinavos donde la movilidad intergeneracional era mayor.

Y lo que es importante señalar es que durante el periodo neoliberal ha descendido la movilidad vertical, a la vez que han crecido las desigualdades de ingresos, de renta y de propiedad.

Las ocultadas causas políticas del crecimiento de las desigualdades

Mucho se ha escrito sobre las causas de tal crecimiento de las desigualdades, desde la revolución digital a la globalización, entre muchos otros factores. En esta discusión se oculta o ignora el elemento político, que es el determinante de dicho crecimiento y que configura todas las otras causas a la que se atribuye tal crecimiento. Qué forma tienen la revolución tecnológica o la globalización depende del contexto político que configura cada una de ellas. Los datos muestran que el crecimiento de las desigualdades adquiere una dimensión mayor a partir de la década de los años ochenta, que es cuando se aplican las políticas neoliberales, que son las políticas que el mundo de las grandes empresas (lo que en EEUU se llama la corporate class) aplica a través de las instituciones políticas, frente y en contra del mundo del trabajo.

Las políticas públicas de corte neoliberal como responsables del crecimiento de las desigualdades

Como consecuencia de ello han tenido lugar los siguientes hechos, todos ellos indicadores del poder de clase del mundo empresarial:

• La disminución, desde 1980, del poder adquisitivo del salario mínimo, establecido por ley por el Estado.

• Descenso de la población laboral sindicalizada, que ha pasado de ser el 30% de la población laboral en 1980 a un 12% en 2014, como resultado del enorme descenso de la sindicalización en el sector privado, que hoy no llega ni al 9% (en el sector público se mantiene en el 38%), y ello a pesar de que la mayoría de los trabajadores señalan, a través de las encuestas, que les agradaría tener sindicatos que defendieran sus intereses. Este descenso, pues, no se debe a la falta de interés, sino a las crecientes dificultades que el mundo empresarial, con ayuda del Estado, impone para que los trabajadores puedan sindicalizarse, siendo EEUU uno de los países donde la sindicalización es más difícil de llevar a cabo.

Esta realidad -la creciente dificultad en poder sindicalizarse- produce el crecimiento de la capacidad de decisión, así como de la influencia política y mediática, del mundo empresarial, lo que ha determinado un enorme debilitamiento de las clases populares, y muy en particular de la clase trabajadora. En realidad, hay una relación inversa entre el nivel de sindicalización en el sector privado y el crecimiento de las desigualdades de renta -tanto individuales como familiares-, tal como ha documentado el respetado y conocido Economic Policy Institute de Washington. Y también está documentado el crecimiento de la brecha salarial dentro de una misma empresa cuanto menor sea la sindicalización y la fuerza de la clase trabajadora dentro de la misma. En realidad, desde 1980 la diferencia salarial entre los ejecutivos de las grandes empresas y los salarios (mediana) de los empleados y trabajadores ha crecido, pasando de ser en 1980 de 29 veces, a 303 en 2015.

La desregulación de los mercados de trabajo

Otra medida neoliberal que tenía como objetivo debilitar al mundo del trabajo han sido las reformas laborales orientadas a desregular el mercado de trabajo, lo cual ha conseguido disminuir los salarios y la protección social de los trabajadores.

La privatización de los servicios públicos

La privatización de los servicios tiene como objetivo el cambio de las relaciones laborales, dificultando la sindicalización y protección de los empleados y trabajadores, menor en el sector privado que en el público. La subcontratación y externalización de actividades y servicios de las empresas (tanto públicas como privadas) tienen como objetivo el debilitamiento de la población empleada, pues en las empresas subcontratadas hay menor protección social y salarios más bajos que en las empresas que subcontratan.

La globalización en el contexto político actual

La movilidad de capitales busca la apertura de los mercados y el abaratamiento de los costes de producción, entre los cuales los costes salariales juegan un papel determinante. De ahí que los tratados mal llamados de libre comercio que regulan la movilidad de capitales tengan como principal objetivo el garantizar las inversiones en países con menores costes laborales, movilidad que se hace a costa de destruir puestos de trabajo con salarios altos en EEUU. La evidencia de ello es abrumadora, habiendo sido tal movilidad una de las mayores causas del descenso de la cantidad de puestos de trabajo en la manufactura en EEUU. La popularidad de tales tratados en el mundo empresarial contrasta con su gran impopularidad entre la clase trabajadora.

La inmigración apoyada por el mundo empresarial

La inmigración ha contribuido a la bajada de los salarios, pues el precio del trabajo depende, en cierta manera, de la demanda de puestos de trabajo y de la oferta de tales puestos. A mayor número de demandantes -de personas que buscan trabajo- menor es el salario ofrecido por los empresarios. De ahí que el mundo empresarial favorezca la entrada de inmigrantes, no solo para aumentar el número de personas que quieren trabajar, sino también por su disponibilidad para aceptar salarios más bajos y en peores condiciones que los nativos.

¿Qué tiene que hacerse?

A la luz de estos datos es lógico que la solución sea precisamente el desarrollo de políticas opuestas a las neoliberales, empoderando a las clases populares a través de los instrumentos disponibles, para revertir el deterioro de su bienestar. Tales medidas pasan por: aumentar el salario mínimo; aumentar la ocupación y la creación de buen empleo; dificultar la creación de mal empleo orientando la revolución tecnológica a la supresión de tal tipo de trabajos; facilitar la sindicalización, alcanzando los niveles del norte de Europa; regular el mercado de trabajo para reforzar al mundo del trabajo en su negociación con el mundo empresarial; desprivatizar los servicios, y extender la responsabilidad pública a los sectores de la energía, las finanzas y sociales (desde sanidad a educación, pasando por servicios sociales, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, vivienda, seguridad y protección social); desanimar y desfavorecer la subcontratación prohibiendo este fenómeno en los servicios públicos, a no ser que los contratantes se comprometan a respetar los derechos laborales (salarios y protección social) existentes en el sector público; desarrollar medidas proteccionistas en la movilidad de capitales y de personas; sindicalizar a la población inmigrante; facilitar la integración de la mujer en el mercado del trabajo, en lugar de enfatizar la inmigración; y eliminar las desigualdades sociales entre géneros y entre razas en el país. Y, naturalmente, políticas fiscales auténticamente progresivas que tengan como objetivo aumentar las rentas del trabajo a costa de reducir las rentas del capital, incluyendo medidas de control público de la propiedad y de la gestión en sectores clave de la economía. Estas son las líneas generales de lo que debe hacerse para reducir las desigualdades, empoderando a las clases populares para que vayan aumentando su nivel de exigencias, de manera que puedan transcender las coordenadas de poder existentes hoy en los países capitalistas de elevado nivel económico. Estas medidas son tan aplicables en EEUU como en España, así como en cualquier otro país a los dos lados del Atlántico Norte que han estado sufriendo las políticas neoliberales implementadas por las clases dominantes. Así de claro.

Perlas informativas del mes de julio de 2017

2 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Silencio sobre Arabia Saudí

“Arabia Saudí: 14 hombres afrontan ejecución inminente por participar en protestas” ( Democracy Now!, 17 de julio) ( RT, 28 de julio). Esta es otra de esas noticias que no vemos en nuestra prensa porque no es en Venezuela y el gobierno saudí es un buen cliente de las empresas españolas.

Sacada de la manga o de la Constitución

“Una Asamblea Constituyente que Nicolás Maduro se ha sacado de la manga”, llaman en Telecinco el 17 de julio a las elecciones legislativas venezolanas. Pues esto dice el artículo 348 de la Constitución de Venezuela: “La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros…”. O sea, de la manga precisamente no.

Y también en Telecinco el 17 de julio dicen: “El plebiscito simbólico aumenta la presión sobre el régimen”. ¿Imagináis que dijeran esa misma frase el 1 de octubre en TV3?

Marxismo cultural

“Dalas contra el marxismo cultural”, titulan los “politólogos” de La Razón el 18 de julio. ¿Y cuál es el profundo asunto que abordan como marxismo cultural? Pues que dos youtubers han ido a juicio por la custodia de un perro. Si es que el marxismo cultural acecha donde menos te imaginas.

En nombre del mundo

“El mundo aislará a Maduro si impone su Constituyente”, titula ABC el 18 de julio a modo de amenaza. Periodismo objetivo le llaman. Lo curioso es que trata de que Estados Unidos y la Unión Europea amenazan con sancionar a Venezuela si sigue adelante con su proyecto para unas elecciones para Asamblea Constituyente. Ellos le llaman “consolidar la dictadura”. En conclusión, que por mundo entienden EEUU y UE, y por dictadura que haya elecciones…

Por generación espontánea

Según RTVE el 19 de julio, durante las manifestaciones en Venezuela la gente muere quemada espontáneamente y, casualmente, afecta a los partidarios del gobierno que se cruzan con los manifestantes opositores. Y si nos fijamos en la agencia EFE, los policías terminan heridos porque sus motos explotan durante las elecciones.

Tuit de RTVE
Tuit de RTVE

Tuit de EFE
Tuit de EFE

Es que en EFE, como bien dice Stéphane M. Grueso en su tuit, las noticias se producen sin saber quién las provoca: los candidatos se mueren, las sedes se incendian y los agentes se hieren. O quizás no quieren decir quiénes matan candidatos, incendian sedes y atacan a policías.

Tuit de EFE
Tuit de EFE

Tuit de EFE
Tuit de EFE

Tuit de EFE
Tuit de EFE

Nosotros somos los guays

Aquí vemos, en un tuit del 22 de julio del grupo multimedia Vice, un ejemplo de xenofobia y etnocentrismo europeo burlándose de la indumentaria indígena tradicional de un jefe de Estado.

Tuit de Vice
Tuit de Vice

Bombas preventivas

El corresponsal en Caracas de un portal que produce para Atresmedia ( SinFiltros, 22 de julio) diciendo que “la resistencia está preparándose con cócteles molotov para que la policía no pueda reprimirles”. Son cócteles molotov preventivos, claro.

Condenar solo las muertes israelíes

¿Alguien recuerda tuits de condena del Ministerio de Asuntos Exteriores español como este el 25 de julio cuando los asesinados son palestinos? Por cierto, en esos mismos hechos asesinaron a cuatro palestinos.

Tuit del Ministerio de Asuntos Exteriores
Tuit del Ministerio de Asuntos Exteriores

Aparecieron los alimentos

¿Recordáis que en Venezuela no había comida en los mercados y la gente se moría de hambre? Pues el 25 de julio, según El Mundo, estaban acaparando por la huelga, qué cosas.

Titular de El Mundo
Titular de El Mundo

Contabilizar solo los que interesan

Titular de la CNN el 26 de julio para una resolución que se pierde porque solo consigue 13 de los 35 países.

Titular de CNN
Titular de CNN

Unidad de choque

Utilizan la violencia y quieren deponer al presidente elegido pero para El País el 27 de julio son “una unidad de choque opositora”.

Titular de El País
Titular de El País

No son sus hijos

Esta era la portada de La Razón el 28 de julio. Parece que eso era lo más importante que sucedía ese día en el mundo. Pero lo más grave es que es mentira. Suponiendo que fuese verdad que esas dos personas estuviesen en un hotel en Madrid, no son hijos de Nicolás Maduro, son hijos de un anterior matrimonio de la actual esposa del presidente venezolano. No puede ser responsable de su comportamiento el presidente de Venezuela.

Portada de La Razón
Portada de La Razón

Simplemente manifestantes

Venezuela es el país donde los que lanzan bombas incendiarias no son ni terroristas ni antisistema ni violentos, solo “manifestantes”; y donde votar “amenaza la democracia”. (El País, 30 de julio)

Post de El País
Post de El País

Titular de El País
Titular de El País

Cuarenta y dos por ciento

Muy oportuno este tuit de Jonahattan Martínez el 31 de julio donde compara un 42% de participación según sea en España o en Venezuela.

Portadas de El País
Portadas de El País

España

Gorda y canosa

“Marta Carrasco está algo gruesa. En ninguno de sus vestidos puede subirse la cremallera hasta arriba. Y su pelo pide un tinte a gritos”. Así de respetuoso y nada machista empieza la crónica de El País del 14 de julio sobre espectáculo de baile de Marta Carrasco. Por cierto, escrito por una mujer.

Ser felices

En algunos titulares parece que toman por tontos a los lectores. Gran novedad, las generaciones anteriores no querían ser felices con o sin trabajo ( Tuit de El País el 16 de julio)

Tuit de El País
Tuit de El País

Dejar huérfanos
Un ciclista sin escrúpulos va por la carretera dejando niños huérfanos, según Telecinco.

Tuit de Telecinco
Tuit de Telecinco

El PP silenciado

Pobrecitos estos del PP, silenciados y censurados por los medios de comunicación controlados por el chavismo y el castrismo (tuit 21 de julio). Menos mal que las redes sociales les permiten llevar su mensaje perseguido por el aparato mediático dominante.

Tuit del Partido Popular
Tuit del Partido Popular

Quitar y no quitar

Como insinuar una cosa (que hay que quitar los restos de Queipo de Llano) o la contraria (que no hay que quitarlos) según nos interese, y con las mismas declaraciones del entrevistado. ( Eldiario.es, 24 de julioEl Mundo, 24 de julio)

Titular de Europa Press
Titular de Europa Press

Titular de eldiario.es
Titular de eldiario.es

El PSOE y la plurinacionalidad

Aquí cada uno cuenta la noticia como le interesa. ( El País, 25 de julio y Público, 25 de julio)

Titular de El País
Titular de El País

Titular de Público
Titular de Público

Vetado porque no se lo pagan

“Aficionados protestan en el pleno de Paiporta por el veto al torneo de Tiro y Arrastre”, titula el regional valenciano Las Provincias el 29 de julio. Pero cuando se lee la noticia no aparece ningún veto, simplemente el gobierno municipal retira la subvención para ese concurso. Supongo que tampoco se subvenciona en ese pueblo el tiro con arco, el piragüismo, la opera o los viajes espaciales; y nadie considera que eso esté vetado en Paiporta.

Lo que prefieren los del PSOE

¿Es usted votante socialista? Pues aunque no se lo haya planteado usted prefiere una alianza del PSOE con Ciudadanos. Se lo dice El País que lo sabe mejor que usted ( El País, 30 de julio).

Titular de El País
Titular de El País

Pascual Serrano es periodista. Su último libro es “Medios democráticos. Una revolución pendiente en la comunicación”. Akal.
www.pascualserrano.net

“La demostración de la fuerza de una Constitución está en su capacidad de ir adaptándose a los tiempos”

1 octubre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

José Álvarez Junco (Viella, 1942) es un historiador español de referencia con una amplia obra centrada en el anarquismo español, el nacionalismo y la cultura política española de los siglos XIX y XX. Su libro Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX (2001) fue premio nacional de Ensayo. Se jubiló como catedrático de Historia de la Universidad Complutense después de 50 años de enseñanza, ocho de ellos en Boston (EEUU). Se le considera un representante de la tercera España, a mitad de camino entre las dos de Antonio Machado. La entrevista se realiza en su casa de Madrid.

¿Seremos capaces de encontrar una solución después del día 2?

Muy difícil, ojalá. No hay manera de saberlo. Es impredecible. Pueden ocurrir acontecimientos más violentos que otras veces. Hasta ahora, el proceso de independencia catalán, pese a estar impulsado por grupos muy radicales y decididos, ha sido bastante pacífico, notablemente pacífico, hay que tenerlo en cuenta y anotárselo a su favor, e incluso festivo, pero el entusiasmo que le está echando mucha gente y la previsible frustración del día 1 pueden dar lugar a situaciones de rauxa [arrebato, rabia], que es lo contrario del seny [sensatez].

Hay un sector soberanista, no sabemos si grande, que cree que la independencia va a ser automática, y esto no va a ser así.

No, lógicamente eso va a ser difícil. Ya veremos si habrá lugares en los que se pueda celebrar algún tipo de votación. En sitios pequeños en la Catalunya rural con alcaldes implicados en la causa independentista se acabarán poniendo algunas urnas o alguna parecido. ¿Qué ocurrirá allí? ¿Irá la Guardia Civil a quitarlas? Pues puede haber escenas de enfrentamiento. En otros sitios, como en Barcelona, lo previsible es que no llegue ni a haber urnas.

¿Cree que el Gobierno central está jugando bien sus cartas o había otras mejores?

El Gobierno central las ha jugado bastante mal hasta ahora, hasta hace unos meses, mientras la negociación era posible. Habría que haber emprendido algún tipo de negociación política. [Mariano] Rajoy parece un tipo bastante tranquilo, poco dado a tomar decisiones, sobre todo drásticas y rápidas, y eso viene bien en la situación actual. Prefiero tener a alguien así a tener otro que se deje llevar por su genio y dé puñetazos en la mesa.

Ortega decía que Catalunya era un problema irresoluble, ¿no será España el problema?

Las dos cosas son lo mismo. El problema no es ni Catalunya ni España, el problema es el encaje de Catalunya en España. Y el encaje de Catalunya en España ha sido… en fin, esto daría para hablar tres horas, como comprenderás es difícil de sintetizar en un par de frases. El problema ha sido que una región, un reino medieval o más bien un principado, un conjunto de condados que tenía unas instituciones de autogobierno que a finales del siglo XVII estaban integradas en una monarquía de Antiguo Régimen con unas funciones ceremoniales y poco más, o sea, que no servían para gran cosa, que pero a las que tenían mucho afecto y apego, las pierde tras la Guerra de Sucesión [1701–1714] con un proceso de centralización propio de los Borbones porque siguen el modelo francés, pero también propio de todos los Estados centralizados europeos. En todas partes los Estados se iban centralizando y homogeneizando.

Eso no produce problemas a lo largo de todo el siglo XVIII ni en la primera mitad del XIX. Es el momento en que Catalunya se convierte en una región industrial avanzada, en el motor de la economía española, Barcelona rivaliza con Madrid en muchos sentidos. Se idealiza entonces la situación anterior y se lanza un proyecto nacionalista moderno de construcción de un Estado propio. A eso es muy difícil darle acomodo dentro de un Estado nacional. Habría que haber elaborado una fórmula federal, pero las fórmulas federales en general vienen de abajo. Son una serie de unidades políticas autónomas que deciden unirse, federarse, mientras que esta es una fórmula federal que viene desde arriba. Se plantean arreglar la situación concediendo un poco más de autonomía a regiones que hasta entonces eran administrativas y dependían de Madrid. Es una cosa bastante difícil.

Dos momentos claves pudieron ser la apertura del Canal de Suez en 1867, que resucitó a las ciudades del Mediterráneo, Génova, Marsella y Barcelona entre ellas, y la pérdida en 1898 de las últimas colonias españolas que dañó gravemente a los industriales catalanes.

Sí, eso fue muy importante pero también lo es la industrialización. Es el hecho de que la gran Barcelona se convierte en un área industrial, sobre todo, de la industria algodonera y textil. Tiene más dinero, más recursos, más modernidad y más conexiones con Europa que Madrid, a la que algunos llamaban “un poblacho manchego”. La verdad es que el Madrid de finales del siglo XIX era bastante inferior a Barcelona en muchos sentidos.

Por eso generaba tensiones que el centro político estuviera en Madrid. Querer aplicar a España el modelo francés, que es lo que intentó el liberalismo español a lo largo del siglo XIX, o sea, creerse que Madrid tenía con Barcelona la misma relación que París con Marsella, Burdeos o Lyon fue un error.

José Álvarez Junco, catedrático de Historia en la Universidad Complutense de Madrid. / Marta Jara
José Álvarez Junco, en una imagen de archivo. MARTA JARA

No sé quién me dijo que cuando un país es mesetario, como España, la meseta solo puede dominar al resto cuando es imperial o a través de un pacto.

Este país era igual de mesetario en el siglo XV, cuando Castilla tenía 10 veces más población que Catalunya y 10 o 20 veces más riqueza, porque en ese momento tenía la industria de la lana y el comercio, la producción de materias primas y la importación de textiles desde Holanda. La red de ciudades del norte de Castilla era uno de los emporios comerciales e industriales de Europa. El tercero o cuarto, quizás, después del norte de Italia, Flandes y la Liga Hanseática. La Castilla de los tiempos de Isabel la Católica tenía mucha fuerza. Aragón se une a Castilla en una situación de inferioridad. En ese momento Castilla tenía cinco millones de habitantes y Aragón tenía menos de dos. Catalunya, menos de medio millón.

La Catalunya que siempre ha estado interesada en la modernización de España, ¿ha dejado de estarlo, ha renunciado a su modernización?

La versión que da el catalanismo es que lo intentaron y fue imposible, y al final se han dado cuenta de que la única salida es el independentismo.

¿Se puede decir que estamos aún bajo el franquismo política y culturalmente?

No estamos bajo el franquismo, aunque quedan bastantes restos, entre otros una visión de España en términos castellanistas por parte de una parte de la población, minoritaria quizás pero que sigue estando ahí, y que no comprende en absoluto ni está dispuesta a aceptar la diversidad cultural del país. Pero no estamos bajo el franquismo porque la Constitución del 78 organizó una descentralización espectacular, la más grande que se haya producido en Europa. No hay ningún ejemplo parecido al español, pasar de un Estado centralizado a un Estado descentralizado y con muchos visos de federal, como el que tiene España en este momento. Eso hay que reconocerlo. En España se han cambiado muchas cosas en los últimos 40 años y eso es algo que deberíamos tener en cuenta todos, incluidos los independentistas. Se pueden cambiar cosas.

Y se pueden cambiar más todavía.

Por supuesto, se pueden cambiar muchas más.

¿Por qué hay tanta alergia a hablar de abrir la Constitución, de reformarla, incluso de ir a un referéndum tipo Quebec o Escocia, y resolver el problema por 50 años?

Pues no lo sé. La derecha española, que se opuso a la Constitución del 78, no lo olvidemos, José María Aznar, por ejemplo, se ha agarrado ahora a la Constitución del 78 para que no cambie nada más. Hay un fundamentalismo constitucionalista exagerado. La demostración de la fuerza de una Constitución está en su capacidad de cambiar, de ir adaptándose a los tiempos. La Constitución norteamericana, que es la más antigua que existe en el mundo, tiene veintitantas enmiendas, algunas de las cuales han significado cambios drásticos. Gracias a eso, a que va cambiando, la Constitución sobrevive.

Esa rigidez de no cambiar la Constitución impide cualquier tipo de oferta política. Habrá una parte de los catalanes que quieren la independencia y otros que no.

Lo que dicen las encuestas es que la mayoría de los catalanes lo que desean tener es una doble identidad y lo que querrían es un acomodo con España con un grado de autogobierno muy alto, pero sin separarse del país. Pues intentemos explorar esa vía.

Jordi Pujol rechazó un concierto económico similar al vasco.

Sí, en el momento de la redacción de la Constitución, Pujol y el nacionalismo catalán moderado no quisieron un concierto económico. Ahora consideran que fue un error.

¿Podría ser esa una de las soluciones?

No sería muy partidario de los conciertos económicos. El resto de los españoles estamos subvencionando a los vascos en algunos servicios comunes; en el Ejército, la diplomacia, en servicios que nos favorecen a todos. Los vascos aportan menos de lo que corresponde a su cuota, siendo además una zona del país de renta francamente alta. Eso es injusto y no se pueden sumar más regiones ricas a una situación similar.

Cualquiera lo toca ahora.

Ahora es imposible de tocar. Además se crearía un problema político en Navarra, donde nunca lo ha habido.

Si se da a Catalunya una ventaja económica, entonces Andalucía…

De las regiones ricas quedaría Madrid, La Rioja, Baleares. ¿Van a pagar todos los gastos comunes? Lógicamente no puede ser.

Catalunya ya se fue una vez de España en mil seiscientos…

En 1640, en la sublevación de los segadores, sí.

Se fue con Francia, que era más centralista.

Aquello no fue un conflicto de tipo nacionalista, sino uno del Antiguo Régimen, es decir, de las élites y de la propia población, que estaban cansados de pagar los gastos de guerra y soportar el mantenimiento de los ejércitos castellanos. Se sublevaron, igual que se sublevó Portugal. Lo que hicieron fue elegir un mal protector. Eligieron a Francia, que era tan centralista o más que España.

¿Y podría llegar esta situación que llegue un momento en el que se produzca un cansancio y haya un regreso?

Sí, sí podría.

Podría ser agotador si después del día 2 sigue este tira y afloja durante años.

No es lo peor que puede pasar, pero sí lo más probable. Lo más probable es que sigamos en una situación parecida a la actual, con tensiones, con un alto grado de frustración en los que han puesto muchas ilusiones y muchas esperanzas en el proceso independentista. Pero también puede producirse un cansancio y un retroceso. En el País Vasco, el independentismo tiene la mitad de los apoyos que tenía hace diez años. Como en Escocia, donde ha bajado también.

En Québec los nuevos jóvenes, los centennials, no están interesados en la independencia.

Ya no quieren saber nada, no están interesados, cuando llegó un momento en que eran prácticamente el 50%. En uno de los referéndums consiguieron el 49%.

En el segundo perdieron por 70.000 votos. ¿Es el Gobierno el que tiene que ofrecer alguna salida, no descartar un referéndum pactado con unas condiciones claras?

Yo creo que el Gobierno debería hacer alguna oferta de negociación y debería hacerlo ahora, antes del día 1. Eso no quiere decir que tenga que ponerse a negociar de inmediato porque ahora la negociación es imposible, y menos aún con independentistas radicales como Puigdemont o Junqueras. Lo que hay que hacer es aplicar la ley, es cierto. Pero incluso en este momento en el que se exige aplicar la ley, debería hacer una oferta, una promesa de negociación para el día 2 de octubre.

Un referéndum pactado por ambas partes debería ser como un contrato con las reglas claras para que solucione el problema durante 30, 40 o 50 años. Que establezca quiénes son los catalanes con derecho a voto, los porcentajes, la autoridad que vigila el proceso.

Claro. Es a lo que hay que aspirar, a que no se vuelva a plantear el problema de una manera drástica por lo menos en los próximos 30, 40, 50 años.

El PSOE está como cogido entre dos fuegos.

Sí, y eso es lo malo. El PSOE podía ser la gran esperanza blanca porque ha tenido una base muy importante en Catalunya con el PSC hasta hace relativamente poco, aunque ahora sea mínima. Y a la vez tenía gran arraigo en el resto de España, como partido de gobierno que ha sido. El PSOE podría facilitar la conexión. Tiene credibilidad entre la izquierda, aunque vaya disminuyendo. Lo que pasa es que el PSOE está dividido en esta cuestión.

Miquel Iceta propone una reforma constitucional, referéndum en toda España y, si en Catalunya sale no, referéndum específico en Catalunya.

Sí, podría ser una solución. Naturalmente en el referéndum de Catalunya habría que plantear como mínimo tres opciones: independencia, seguir como estamos o lograr una integración en España con un grado de autogobierno mayor que el actual y condiciones más satisfactorias para la población catalana. Estoy seguro de que, si se dan esas tres opciones, ganaría la tercera.

En un Estado federal como el alemán, las instituciones están repartidas por el país. El Tribunal Constitucional no tiene por qué estar en Madrid.

¿Por qué no puede estar el Senado en Barcelona, el Tribunal Constitucional en Bilbao, el Tribunal de Cuentas en Sevilla, etc.? ¿Por qué? No deberíamos imitar la organización a la francesa, porque no somos un país a la francesa. Aquí no hay una capital, como París, que domine indiscutiblemente sobre las demás en términos demográficos, económicos o culturales.

No solucionamos en la Edad Media los problemas de unidad, tampoco en el siglo XIX.

En la Edad Media eran reinos independientes, no existía España. No se puede hablar de España en la Edad Media. Existía la península ibérica, de la cual formaba parte Portugal igual que el Reino de Aragón. Ni siquiera Catalunya, que era una parte del Reino de Aragón. En la Edad Media no se planteaba este tipo de problemas, construir Estados–nación. Lo que había eran muchas unidades políticas de diverso tipo.

Solo a partir de la Edad Moderna, a partir de la unión con los Reyes Católicos, se organizó una única monarquía, aunque de tipo confederal; y la nación moderna surgió con la guerra napoleónica y las Cortes de Cádiz. Sobre un modelo de Estado centralizado, de tipo francés. Ese es el modelo que tienen en la cabeza los liberales españoles, no tanto los liberales catalanes que piensan más en una fórmula con mayor reconocimiento de la diversidad cultural, pero tampoco en un federalismo, en un primer momento.

La historia es muy larga y complicada. Los catalanes, en el siglo XIX, eran unos nacionalistas españoles, aunque fuertemente catalanes, con fuerte adhesión a su personalidad regional, pero esa personalidad era subordinada a la unidad política española y al sujeto de la soberanía, que era España.

¿Se puede decir que esto es en el fondo una guerra de élites, que hay otras élites que pugnan por una parte del poder?

Sí, es un conflicto político entre élites políticas, sin duda alguna, no es un conflicto étnico entre comunidades. Aquí no ocurre lo que ocurría en Yugoslavia donde bosnios, serbios y croatas no se casaban entre ellos, vivían en distintos barrios e iban a distintos bares. No, en Catalunya hay dos lenguas, hay bilingüismo, pero nunca ha habido, que sepa, una pelea en un bar entre castellanoparlantes y catalanoparlantes. Pasan de una lengua a otra con la mayor naturalidad. No hay un enfrentamiento entre poblaciones, sino entre élites políticas que discuten sobre recursos y competencias.

Pero se puede acabar creando un problema entre las poblaciones.

Naturalmente, se puede acabar creando un problema. Ese es mi miedo para el 1 de octubre, que puedan producirse enfrentamientos entre la población. Las élites independentistas le han echado tanta carne al asador y tanta pasión, han suscitado tanto entusiasmo, que probablemente mucha gente se va a sentir frustrada y es ahí cuando se pueden producir enfrentamientos.

El discurso soberanista está basado en un ‘buenismo’: todo va a ir bien, ¿cómo no nos van a querer en la UE? De alguna forma es el discurso del Brexit.

Sí, nos convertiremos en un país nórdico, como Dinamarca, la UE nos aceptará desde el primer momento, no habrá problemas con las pensiones, ni problemas de la deuda externa, mientras que ahora en España sí los hay… Todo eso son ensoñaciones. Los indicios son que no va a ocurrir nada de eso, que sería una situación muy problemática.

Varios países de la UE tienen problemas territoriales. No van a facilitar nada.

No. Ni la UE ni la comunidad  internacional en general van a aceptar ni van a ver con buenos ojos el proceso independentista catalán. Porque les puede ocurrir lo mismo en sus países. En Francia, sobre todo, están los bretones y los corsos, además de que el catalanismo tiene reivindicaciones sobre territorio francés.

Italia, Bélgica…

Y no digamos Bélgica y tantos otros sitios. Prácticamente en todos los países europeos hay una situación que podría seguir el camino de Catalunya si los independentistas tienen éxito.

Que el Brexit le salga mal a los británicos, que sea un Brexit duro, ¿perjudica a Catalunya?

Yo creo que sí, porque el Brexit se basó también en muchas promesas parecidas, que de repente íbamos a resolver nuestros problemas económicos, que Europa nos roba, que Europa se está quedando con el dinero británico y que solos nos va a ir mejor, podremos pagar mejor las pensiones, afrontar mejor la deuda pública. Ahora, cuando llega el momento de la negociación, se ve que no.

¿Cree que, como decía el otro día el jefe de la OTAN, vivimos un momento más peligroso de los últimos 30 o 40 años?

No, tanto como eso no lo creo. El mayor peligro que hay ahora para el mundo occidental en general, incluido Estados Unidos, es el terrorismo islamista. Algo que no es comparable con lo que era la amenaza soviética en los peores momentos.

El papel que juega Podemos en todo este debate de soberanismo es en realidad un papel de puente entre dos discursos que no se mueven. ¿Por qué ese ataque visceral por parte de los constitucionalistas?

Podemos podría desempeñar un papel constructivo e interesante porque es creíble como izquierda y aceptable como tal en los círculos izquierdistas radicales catalanes. Podría ser una fuerza puente. Pese a no ser claramente nacionalista, está apoyando hasta cierto punto al nacionalismo. Apoyan la idea del referéndum pactado, un referéndum en el que ellos recomendarían el ‘no’ a la independencia.

Ada Colau está navegando en unas aguas muy complicadas.

Colau está navegando con bastante habilidad, pero también con bastante oportunismo. Y ya veremos. Aún no está claro lo que va a hacer el día 1.

Da la sensación de que tiene bastante futuro político, y no solo en Catalunya.

Da la impresión de que en Catalunya tiene bastante futuro político, pero eso de que no solo en Catalunya ya veremos, porque el salto de la política regional, por muy exitosa que sea, a la nacional es complicado.

Felipe González y Guerra, ¿han involucionado o siempre han estado en esa posición?

Alfonso Guerra siempre fue muy unitarista y ha comprendido poco o le ha tenido muy poca simpatía a la cuestión catalana y al reconocimiento de un hecho diferencial en Catalunya. Felipe González era más hábil, se llevó mejor con Pujol y convirtió a Catalunya en un inmenso saco de votos para él. Pero no estoy seguro de que tuviera demasiada simpatía al catalanismo.

¿Cree que hubo un pacto con Jordi Pujol en el caso Banca Catalana: si usted me mantiene el chiringuito dentro yo no le toco las narices?

Naturalmente, hubo un pacto. Y fue un error.

En Catalunya hablan de la corrupción en España como una de las razones para irse, pero ellos también tienen bastante corrupción.

Claro, pero eso forma parte del discurso nacionalista: echar todos los males al enemigo. Si nos vamos de España, se acabará la corrupción, porque la corrupción es un problema español. No, mire usted, ya hemos visto lo que era Pujol y lo que era Convergència, un partido que se financiaba con el famoso 3%, igual que hacían el PP y el PSOE, los grandes partidos españoles. La financiación de los partidos fue la fuente inicial de la corrupción.

¿Todo esto puede ser también una gran oportunidad para repensar lo que no se terminó de hacer en la Transición y dar un impulso?

Debería serlo, sí. El problema catalán no debería verse en términos estrictamente catalanes, sino entre los problemas estructurales de la democracia española.

¿Cree que somos capaces de afrontar ese reto?

Lo veo muy difícil, porque no existe el clima de consenso y de relativa buena voluntad que había en los partidos a finales de los 70. Entonces, todos estaban convencidos de que había que cambiar muchas cosas en relación con el franquismo. Se sentaron en una mesa y vieron cuáles eran los mínimos aceptables para todos. Ahora no existe eso. Entre el PSOE y el PP no hay un mínimo de convivencia. Parece que frente al problema catalán sí, hay un poco más de acuerdo, pero hasta hace tres meses las relaciones eran prácticamente inexistentes.

¿Y Ciudadanos, que parecía que venía a modernizar la derecha?

Pues no, se ha quedado en un partido blando que no es capaz ni de obligar al PP a rectificar sus sendas más erróneas.

¿Es optimista?

Soy pesimista en general. Creo que es cierta la norma de que si algo puede ir mal irá mal, pero me parece imposible que un país que ha dado el salto hacia adelante que ha dado España en los últimos 40 años, o incluso más, porque el despegue económico viene de antes; un país que ha superado problemas de pobreza y el desfase con la Europa económicamente más avanzada; que ha conseguido acabar con su inestabilidad política y establecer una democracia consolidada y respetable, con sus problemas, pero todas las democracias los tienen; que ha conseguido eliminar el golpismo militar, que era endémico en el siglo XIX y la primera mitad del XX; que ha conseguido más o menos pasar a un segundo plano el problema del clericalismo y del anticlericalismo, la influencia de la Iglesia y la imposibilidad de salir de un catolicismo monolítico, pese a que la Iglesia siga influyendo todo lo que puede y un poquito más todavía hoy… Después de que hemos superado todos estos problemas, seguimos encallados en el de la organización territorial del Estado, que es el único problema heredado del siglo XIX. Estamos en el XXI y seguimos sin encontrar la fórmula.

Esta entrevista forma parte una serie de conversaciones con diferentes expertos, historiadores y académicos. El objetivo es ofrecer un panorama de las diferentes sensibilidades que existen en torno a la cuestión catalana.

– Julián Casanova: “No sé si lo voy a ver, pero el proceso de independencia de Catalunya es imparable

– María Elvira Roca Barea: “De Cataluña no nos independizamos ni aunque se declare independiente”

– Josep Fontana: “No digo que esta sea una batalla entre buenos y malos, pero es una en la que posiblemente perdamos todos”

– José Enrique Ruiz-Domènec: “Se ha sustituido la democracia parlamentaria por una aparente democracia callejera y populista”