Posts Tagged ‘política’

La balanza

17 enero, 2018

Fuente: http://www.infolibre.es

Publicada 08/11/2016 a las 06:00 Actualizada 08/11/2016 a las 10:47  

Una de las cuestiones que más me plantean en las entrevistas, pero también por la calle, es por qué en el programa en el que trabajo se le da tanta caña al PP. La impresión que percibe un sector de la audiencia es que la balanza está muy descompensada.

Cuando te detienes y les comentas que sólo se debe “dar caña” al que comete fechorías, la respuesta es siempre la misma: “Todos las hacen”. Entiende el personal que vive en un estercolero y que aquellos que no son denunciados es porque gozan de la bendición de los medios de comunicación que ocultan sus felonías. Es en ese contexto en el que se entiende que un partido político procesado como tal y que ha tenido, como en el caso de la corporación municipal valenciana, a nueve de sus diez concejales imputados, a los que decidieron no aplicar sus propias normas de control para no desaparecer del Ayuntamiento, no se haya convertido en un partido marginal.

Los votantes extrapolan la corrupción porque les resulta inadmisible creer que “los suyos” son peores que “los otros”, ya que esto les situaría en una posición moral comprometida, y más en el que caso de España, donde la derecha estaba toda unida en un solo partido, situación que ha rendido unos réditos extraordinarios gracias al sistema electoral. La renuncia a votar su opción por una cuestión ética les dejaría sin alternativa ya que, como hemos visto, el crecimiento de Ciudadanos se ha desinflado cuando hicieron la puesta en escena de aquella alianza ficticia con el PSOE. Alianza, aunque no se entendió bien, pero que cumplía una doble función. Por un lado permitía al PSOE excluir a Podemos de cualquier posibilidad de pacto. Por otro, situaba a Ciudadanos más en el centro de lo que lo hacía la ciudadanía, empeñada en que se trataba de la marca blanca del PP, al posicionarse como una fuerza que apostaba por la gobernabilidad sin tener en cuenta la ideología, ese espacio de los que se llaman apolíticos que se empeñan en que no hay derechas ni izquierdas, pero votan a la derecha.

Sin embargo, esa actitud de compadreo con el PSOE, que le ha funcionado a Susana Díaz en Andalucía para quitarse de encima el muerto de tener que pactar con la izquierda, a ellos no les va bien. No fue bien vista cuando se planteó a nivel nacional y llevó a muchos de los votantes de Ciudadanos a volver a la casa matriz, a la nave nodriza en las siguientes elecciones en las que el PP recuperó parte de lo perdido. Aquellos que apostaban por Ciudadanos para que este partido entregara su voto al PP, con lo que salvaban los escrúpulos de votar a políticos corruptos a sabiendas, al tiempo que se escogía la opción deseada, se sintieron engañados ante la posibilidad de que gobernara Pedro Sánchez. Se trataba de un voto en diferido que, al plantear la posibilidad de dar el gobierno al enemigo, se revirtió, como no podía ser de otra manera.

Así llegamos a esta disposición en la que el PP quiere recuperar su integridad, lavar su imagen, sin renunciar a sus privilegios, sin dejar de hacer de las suyas, porque esta gente no se dedica a la política por vocación de servicio, no está en su naturaleza servir, para eso tienen a los subalternos, a los empleados, a las chachas. Ven en la administración de lo público “una oportunidad de negocio”, que es el eslogan que utilizaron en la Comunidad de Madrid en los cursos de captación de inversores cuando organizaban la privatización de la sanidad pública. El mismo eslogan de Jeb Bush en su recorrido europeo para reclutar aliados de cara a la guerra de Irak. Decía que había mucha pasta para los vencedores de aquella guerra. Motivo suficiente para masacrar a una población de millones de habitantes, por lo visto.

Estos transeúntes que me abordan para decirme que dé caña a los demás, lo que me están pidiendo es que compense el deterioro que las acciones delictivas de sus líderes provoca en sus formaciones, me piden que hunda también la reputación de los rivales. Con o sin razón para ello, y esta forma de sentir se refleja en los medios de comunicación, que son el mejor termómetro de la calidad del sistema.

Recuerdo que al día siguiente de la crisis del PSOE, con la consecuente defenestración de Pedro Sánchez y la constitución de la gestora, todos los diarios de papel en los kioscos festejaban en sus portadas los hechos y bendecían la nueva situación, así como la decisión de los nuevos dirigentes del partido de abstenerse en la votación de investidura. Ni una sola opinión editorial adversa a pesar de que, por lo visto, tanto la militancia del partido como la mayoría de los votantes estaban en contra de esa decisión. Algo huele a podrido en Dinamarca. Fue cuando nos contaron que el PSOE no estaba por la democracia directa sino por la participativa, razón por la que habían decidido tomar una decisión tan importante sin consultar a nadie. Algo se había quebrado en nuestra democracia. Se volvía a la aristocracia y por primera vez existía una opinión única de todos los diarios en torno a un tema controvertido como pocos.

En este nuevo orden informativo en el que andamos inmersos, esta semana hemos vivido un tsunami informativo en torno a la venta del piso de Espinar. El hecho no parecía tener mucho recorrido. Había comprado un piso de protección oficial y luego lo había vendido sin llegar a ocuparlo al precio que marcaba la ley obteniendo un beneficio. Todos coincidían en que la operación era legal, pero remarcaban la cuestión de la responsabilidad política recuperando declaraciones de propio Espinar en el sentido de que estas viviendas no se hacían para especular, así como fotos de su asistencia a manifestaciones a favor del derecho a la vivienda. Se obviaba una pequeña cuestión que ha asolado a los miembros de esta formación, cuando los hechos sucedieron no pertenecía a un partido que ni siquiera existía. También Zapata está siendo juzgado esta misma mañana de lunes, a pesar de que el caso ha sido archivado en cuatro ocasiones parece no terminar nunca, por unos hechos que carecen de relevancia y también ocurrieron cuando no se dedicaba a la actividad pública. El pasado también ha perseguido a Rita Maestre y a otros miembros de la formación. “Ya que han decidido no delinquir saquemos la mierda del pasado”. Esa parece ser la consigna.

A pesar de la escasa relevancia que para los ciudadanos tiene la venta del piso que llevó a cabo Espinar, durante la semana pasada llenó la prensa de artículos, en algún diario ocupó la portada y la contraportada, monopolizó las tertulias televisivas, las de radio, fue motivo de artículos editoriales y abrió informativos televisivos. Se podría estudiar en las universidades como ejemplo de algo que se convierte en importante por el tratamiento masivo que le dan los medios informativos que impiden que alguien se pare a considerar de qué se está hablando.

La onda que se emite se suma a la que viene de vuelta y entra en resonancia creándose la tormenta perfecta que convierte en indefendible una fechoría inexistente.

En el colmo de los disparates, cuando se hace crítica a esta eclosión informativa desde miembros de Podemos se les acusa de intentar matar al mensajero y concretamente a Pablo Iglesias: “De arremeter contra los medios que no controla”. La pregunta que cabe hacerse es: “¿Cuáles son los medios que controla?”. Es evidente que esta ha sido la prueba de afinidad de que tal y como vaticinaba Manuela Carmena, declaración por la que fue vapuleada, “tienen a todos los medios en contra”. Tal vez fuera una expresión exagerada, hay algunos medios que parecen no estar en contra, pero desde luego no conozco ninguno que esté a favor y, mucho menos, que controle dicha formación. LaSexta, cadena en la que trabajo y que es la que dicen que, a su vez, trabaja para ellos, desde luego que no. Eso sí, hay muchas opiniones a favor de que se les vete en esa cadena, como la de Alfonso Guerra que se echa las manos a la cabeza porque en algunos programas: “les dan un micrófono”. Ya le digo yo que no, que luego lo tienen que devolver, pero ignoran al afirmar tales cosas que estos perroflautas forman la tercera fuerza política del Parlamento.

Destaca infoLibre, diario digital que muchos de ustedes conocen, que, durante el mandato de Ana Botellase regalaron trece propiedades de tapadillo, sin pasar por caja y por un valor de 300.000 euros al fondo buitre Blackstone, que se hizo no con un piso, sino con 1.860 a precio de saldo. Esa vez no hubo especulación sino desalojos, que es mucho menos grave para esos medios de comunicación prosistema. Es una pena que en su día, cuando los afectados que vivían en esos pisos a los que se les hurtó su derecho preferente a la compra, y se encontraron con que sus nuevos arrendatarios eran esos fondos buitres que les subieron, contra lo prometido por el Ayuntamiento, la renta mensual, estos medios tan preocupados por el destino de la vivienda social hicieran oídos sordos a sus desesperadas denuncias. Sus demandas no fueron tratadas como la venta de Espinar. Esas acciones delictivas que causan quebranto a la población y a las arcas públicas en beneficio de las empresas de los amigos entran dentro de la lógica. Han venido a por la pasta y obran en consecuencia. Tampoco tuvo excesivo eco en esos medios cuando se descubrió que nuestra flamante ministra de Defensa gastó nada más y nada menos que cien millones de euros de un crédito concedido para la construcción de un hospital en Toledo en otros menesteres más urgentes como, por ejemplo, publicidad, cuando faltaba un mes para las elecciones. Cien millones, nada menos, que se volatilizaron y ni un céntimo fue destinado al fin para el que se concedió el crédito que ahora hay que pagar. Estas cosas, entienden estos informadores, no interesan a los españoles. Una pena.

Para que nos entendamos, lo que destacan los medios de forma masiva es la falta de moralidad en la acción de Espinar, eso es lo que les preocupa, la salvación de su alma.

Después del crimen de Espinar los votantes del PP pueden seguir apoyando a su partido sin taparse la nariz al introducir su voto en la urna porque “la balanza está compensada”. Todos, los nuevos y los viejos, son iguales: corruptos. Ahora sí, los votantes del partido del Gobierno festejarán sin complejos su victoria.

Mientras, los que se lucran del expolio de lo público podrán brindar con sus compinches, porque tienen quien les lava la cara y les peina todas las mañanitas, y mirarán a la patria con la vista puesta en un futuro mejor, con la satisfacción del trabajo bien hecho que, citando a Pablo Guerrero, “como un licor suavísimo les llena de contento”.

Anuncios

Jordi Amat: “Nadie trabaja para desactivar las minas porque su existencia es rentabilizada políticamente”

13 enero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Jordi Amat (Barcelona, 1978) es filólogo y escritor. Acaba de publicar ‘La conjura de los irresponsables’ (Cuadernos Anagrama), un ensayo sobre la trama del procés y su reverso español en el que analiza las relaciones entre Cataluña y el Estado, y el impacto de la sentencia del Tribunal Constitucional que dinamitó el Estatut hace siete años.

¿Qué han aprendido los impulsores del procés?

La cuestión es lo que deberían haber aprendido. Como estamos en campaña no hay señales de que hayan aprendido demasiado. Siguen enfrascados en la propaganda. El éxito inesperado, y tal vez ingestionable, es el 1 de octubre. Hay algo que deberían haber aprendido: la independencia es posiblemente imposible. La hipótesis de la crisis de régimen que debía posibilitarla no se ha producido; ha sucedido más bien lo contrario, que el régimen se ha reforzado a costa de una degradación democrática que a su vez ha reforzado la estabilidad del sistema. Es algo que sería importante asumir para ver de qué manera se puede recuperar el autogobierno. Eso no forma parte del debate en el que estamos y es un problema porque ese es el debate. La dificultad es situar durante años el debate político en un terreno que se va alejando progresivamente de la realidad. La gente es cautiva porque le estás dando política emocional. No sé si se ha aprendido esa lección, pero es la necesaria para volver a empezar. Vivimos en una anormalidad institucional indiscutible. El asunto es ¿cómo se retorna? No sé si se puede volver al escenario previo al 6 de septiembre o al escenario previo al procés. Seguramente no vamos a poder volver, pero nadie dice con realismo a dónde queremos ir a corto, medio y largo plazo.

La política admite grandes piruetas. Es lo que puede suceder el 22-D, pero ¿cómo se reconduce a los dos millones de personas que creyeron en la utopía disponible, que dice Marina Subirats?

En realidad no tienes por qué reconducirla. La gente puede seguir viviendo en esa utopía disponible. El asunto es que los políticos deberían empezar a decir algunas verdades. No me parece necesario el reconocimiento de errores, todos los cometemos, lo que es necesario es un diagnóstico de cómo se llega al colapso, del precio que se paga. Lo que se necesita es un restablecimiento de la verdad sobre qué puede y qué no puede hacerse, cuál es el papel de las mayorías y las minorías. Necesitamos un saneamiento del lenguaje para que los políticos vuelvan a decir las cosas por su nombre y a enseñar a la gente qué es lo real. Con la intensidad emocional en la que estamos difícilmente podremos posibilitar esa huida del relato que, para mí, ha sido tan nefasta para que la política vuelva a estar más pendiente de la realidad que del relato, porque esa es la única posibilidad. Sobre si causa decepción, no lo sé, pero la gente agradece que le digan la verdad.

Desde que Carles Puigdemont se refugió en Bélgica parece que su huida de la realidad es creciente, ¿es parte de la estrategia de campaña?

Puigdemont es el primer presidente de la Generalitat que es un independentista desde el arranque de su trayectoria, no solo política sino ciudadana. Lo interesante de este caso es cómo dentro de una fuerza como Convergencia –regionalista- fueron madurando líderes independentistas potenciales. Lo que veo como problemático es que, en el caso Bruselas, se mezclan el drama personal, la imposibilidad de asumir el fracaso al que se ha llevado institucionalmente al país y la campaña. No ha recuperado lo que es un problema desde el Artur Mas de 2012: no ser el presidente de todos. Es algo que estas elecciones deberían empezar a solucionar. No puede ser que la gente que no le vota no se sientan interpelados por el presidente de su comunidad. Es necesario para desarmar una dinámica de bloques que beneficia a los extremos. No veo voluntad de corregir esa dinámica que tiene consecuencias sociológicas más que políticas, y no son buenas. La situación es anómala porque además estamos en una campaña que no puede ser más excéntrica. El 155 se plantea como un mecanismo de retorno a la legalidad, es decir a la normalidad, pero a una normalidad que no existe y lo inquietante es que las elecciones no van a resolver esa anormalidad. Siempre he creído que deberán gobernar juntos partidos de uno y otro bloque porque si no la gente sigue bloqueada.

En el cierre de campaña del referéndum del 1-O en Montjuic, la diputada de la CUP Mireia Boya llamó traidores a los Comuns. ¿Es peligroso un discurso de buenos y malos catalanes?

Cuando interpela a los Comuns Boya dice que Roma no paga traidores y que tendremos memoria. ¿Qué escenario de futuro creas cuando le estás diciendo a alguien que no piensa como tú que tienes memoria? Si yo he manifestado una discrepancia y lo consideras una traición y dices que tendrás memoria. ¿Qué va a pasar conmigo? Es un poco frívolo cómo se juega con este tipo de expresiones. La frase “vamos a tener memoria” es parte del discurso de la confrontación y si tienes memoria es que das por hecho que habrá venganza.

Es un discurso que los años 30 tenía un nombre, los buenos alemanes, los malos alemanes.

No se puede hacer un uso banal del lenguaje de la confrontación como si fuera irrelevante y no tuviera consecuencias. Lo que pasa es que podemos jugar frívolamente con este lenguaje porque a pesar de la anormalidad, porque vivimos en una realidad grotesca, hay un marco de estabilidad que nos permite jugar y no es el marco de los años 30.

De alguna forma el nacionalismo necesita que el juego sea eterno.

Hay dos frases de Jordi Pujol que no están en La conjura de los irresponsables pero las tenía muy presentes al escribir el libro. Tras el pacto de Majestic en 1996, en la primera legislatura de Aznar, en la que hablaba en catalán en la intimidad, TV3 preguntó a Pujol, “¿cuándo termina el proceso de construcción nacional?” Él respondió, “la nación nunca se acaba de construir”. Varios años después, siete u ocho años del arranque de la primer legislatura Maragall, varios políticos catalanes fueron a Salamanca para resolver el asunto del archivo y la documentación de la Guerra Civil. Carod Rovira cuenta que al volver a Barcelona se encontró con Pujol. Le preguntó si consideraba bueno el pacto alcanzado, y él respondió, “no, esto es un desastre, las heridas siempre tienen que seguir abiertas”. El asunto es si se quieren o no suturar. No se ha querido suturar la del Estatut de 2010. ¿Entiende el Estado que deberá suturar la que provocó el 1 de octubre? Al día de hoy no. No asume que la gestión del Estado fue ese día una catástrofe. Hay una herida abierta, una herida instrumentalizada por los nacionalismos eternamente. Y mientras esa herida siga instrumentalizada habrá conflicto y mientras haya conflicto habrá colapso y mientras haya colapso no volveremos a la normalidad.

Jordi Amat, escriptor
Amat, durante la entrevista © SANDRA LÁZARO

¿Debería el Estado dar el primer paso? ¿Cuál debería ser?

Debe haber un reconocimiento de la herida y del fracaso de la gestión, de imposibilitar que las urnas llegaran a los colegios electorales. Me parece una humillación para el Estado tremenda. Demuestra el profundo arraigo social del movimiento independentista en todo el territorio catalán. Negar eso es absurdo. Los errores de la gestión política por parte del Gobierno se deben al desconocimiento del nivel de profundidad y compromiso de la gente común con esta historia, un compromiso que ha sido fundador de una nueva comunidad en un momento de distancia entre ciudadanía e instituciones. Y el Estado no lo entiende, no entiende sus raíces. Recuerdo semanas antes al ministro [de Justicia, Rafael] Catalá diciendo, “será una butifarrada y se votará en cuatro pueblos”. La verdad es que fue impresionante. Para mí de ese día no surge un mandato político, porque es imposible en términos de pulcritud democrática considerarlo un referéndum, pero para la gente involucrada fue la experiencia política de sus vidas. También por la represión. Mientras que el gobierno no entienda que es un problema al que debe dar respuesta, esto no se arregla. La responsabilidad máxima es suya.

Una tentación es sentirse ganador después del 155 y buscar la humillación. Un síntoma podría ser cómo se ha gestionado el traslado del tesoro de Sijena.

No conozco con precisión el recorrido histórico del caso. Las sentencias judiciales se tienen que cumplir pero pueden implementarse en un momento inteligente. No sé si el episodio que vivimos hace unos días fue consecuencia del 155. Creo que no, pero es imposible no leerlo en esta clave cuando la Generalitat carece de representantes políticos que defiendan sus intereses porque los han destituido. Hay una instrumentalización de unos y otros que revela que el problema nuclear es la falta de lealtad en un proyecto común por parte de las élites que posibilita una trama de intereses. La fórmula para la preservación de la trama ha sido darle kilos y kilos de emocionalidad a la política.

¿Se refiere a la élite catalana?

Y a la española. Si escenificas la llegada de las piezas de arte medieval como una victoria estás humillando a la gente que siente que sacándolas del museo están sufriendo una derrota. Estás poniendo minas a una convivencia. Nadie trabaja para desactivar las minas porque su existencia es rentabilizada políticamente. Por las dos partes.

Después del 21-D se abren dos escenarios. Si el Estado Central es inteligente, que ya sería mucho suponer, se logre bajar la cifra de independentistas al 30% o si se hace mal que suba a 75%. Con un 70% la Declaración Unilateral de Independencia sería posible.

El principal error del independentismo fue no asumir que las elecciones de 27 de septiembre de 2015, planteadas como plebiscito, se perdieron y obligaban a replantear la estrategia. Ese error precipita una serie de decisiones equivocadas. ¿Qué porcentaje necesita el independentismo para que la comunidad internacional perciba la existencia de un mandato democrático indiscutible?. No lo sabemos, pero está claro que con 75% todo sería distinto. Lo que nos dicen los datos electorales de los últimos años es que los bloques se han movido poco. La sociedad catalana es, y durante muchos años lo ha sido para bien aunque ahora lo complica, una sociedad mezclada. Esa mezcla no ha sido problemática cuando existía un consenso amplio en cuestiones que no fuesen identitarias. Si después de lo que ha sucedido, y de la ingeniería social que el independentismo manejó de manera brillante, no ha conseguido sumar más en los tres últimos años, veo difícil llegar a 75% a corto o medio plazo. Te comentaba que he releído la entrevista que le hiciste a Josep Fontana. Él hablaba de la necesidad de imponerse a objetivos posibles. Creo que en esa política realista en las cuestiones sociales y en la consolidación del autogobierno. ¿Por qué no hacer de tu proyecto político la denuncia de la ineficiencia del Estado para mejorarlo?

Se habla mucho de Ítaca como símbolo de una Cataluña independiente, pero en el poema de Cavafis dice que en Ítaca no hay nada y que la riqueza está en el camino.

Lo importante es el viaje. Es en el camino donde hay que actuar. Lo que resulta más desconcertante, no sé si fruto de la frivolidad, de la irresponsabilidad o de la incapacidad, es olvidar que el viento también puede soplar en contra. Cuando se plantea la autocrítica, el independentismo dice que no era consciente de que el Estado actuaría de esta manera. Me parece peor la ignorancia.

Jordi Amat, escriptor
“Estamos muy lejos del 78 porque estamos mucho mejor que en el 78” © SANDRA LÁZARO

¿Pudo el Estado actuar de otra manera para evitar lo ocurrido?

¿Por qué no evitó que esta gente se tirara por el precipicio? Llega un momento, por error de omisión o desidia, en que entienden que se van a tirar por el precipicio. No impiden la espiral, la aceleración, porque quieren que se tiren por el precipicio. Esto me parece irresponsable. La cuenta de resultados del procés es negativa en casi todo. ¿No habremos creado las condiciones necesarias para que el nacionalismo español de vocación uniformizadora tenga la coyuntura óptima para hacer lo que no podía en otro contexto? Es decir, ¿tan poco se pensó en la correlación de fuerzas y las consecuencias que tiene asumir un desafío de esta naturaleza donde entran en conflicto culturas nacionalistas y que la hegemónica que es la que tiene el poder encuentre la coartada para avanzar en su vocación unificadora? ¿No se pensó de verdad en eso? Porque hemos creado las condiciones para que suceda.

¿Nadie lo advirtió dentro del Govern?

En nuestra vida civil no está asumida la discrepancia. Las élites que nos gobiernan no entienden que para ellos es mejor tener gente que les diga lo mal que lo están haciendo, pero sólo quieren aduladores. No se ha privilegiado desde el punto de vista institucional a las voces que contrapesaban el relato. No se han asumido razones del otro como un capital político, algo que debía pautar las decisiones que se iban tomando.

No aceptamos que el otro pueda tener ideas que nos aporten.

Por omisión o complicidad, los medios son responsables. Tiene que ver con la lectura de esos medios a través de las redes sociales y de cómo hemos decidido informarnos. Preferimos leer los medios que refuerzan nuestra posición ideológica. Hubo un episodio antes de 1 de octubre que me fascinó. El consejo de administración del diario Ara optó por no publicar publicidad institucional del referéndum del 1 de octubre. Hubo una campaña en contra de esa decisión. Algunos se dieron de baja porque no publican ese material. ¿Quiere esto decir —aunque no sabemos si es verdad—,que la gente compra un periódico por la publicidad que viene en él o lo lee para tener una mejor información y poder hacer un análisis más preciso de la realidad? La forma que tenemos de participar en el debate civil es buscando la adhesión entre los nuestros. Es una cuestión de baja calidad en el debate democrático. Es un fenómeno que deberemos estudiar: cómo elegimos medios que no cuestionan nuestro punto de vista sino que lo refuerzan, y tal vez los gobernantes actúan de la misma manera. Al no pensar en las razones del otro también olvidas cuál es su capacidad de actuación. El otro día leí el horroroso panfleto que escribió Fernando Savater sobre el discurso del rey, en el que decía que lo mejor del discurso era que no había introducido la palabra diálogo.

No hay nadie tendiendo puentes, bueno hay pero se les escucha poco.

Se les escucha poco. Electoralmente no han sido privilegiados y en un panorama progresivamente polarizado no interesan. Nos hemos acostumbrado al debate político como si fuera un partido de fútbol, y eso complica la solución, el cómo salimos de aquí.

Hay confusión entre el Estado y el Gobierno y falta prestigio en muchas de sus instituciones clave.

En el caso catalán, más: existe una sociedad civil que construye su mecánica de funcionamiento al margen del Estado, y eso es algo que el Estado tampoco entiende. Ha habido un largo periodo de descrédito de muchas de las instituciones clave. Eso hace que su capacidad para intervenir, por la legitimidad que la gente le otorga, no sea tan clara como en otras ocasiones. La crisis del Estado ha sido real, por la corrupción, por cómo los partidos políticos se han incrustado en organismos del Estado que debieron ser más independientes.

Esta pérdida de prestigio ha sido clave.

Hay un votante de Convergencia de toda la vida, moderado y de orden, que defiende el modelo social en el que vivimos, que llega a la conclusión de que puede saltarse la ley. De que saltársela es lo mejor para él y lo más justo. Uno de los motivos por los que se llega a esa conclusión equivocada es debido a la falta de prestigio de las instituciones. No han sabido regenerarse, ¿Cómo voy a otorgar autoridad a un sistema que sabemos que en parte está podrido por la corrupción?

Se ha perdido el control del lenguaje. Se habla de golpe de estado, de estado de excepción, etc. Todo está situado en unos máximos. Si los discutes eres un traidor.

Tiene que ver con la educación democrática. Es un poco decepcionante que después del período más largo que hemos vivido de democracia en siglos, aún no hayamos consolidado una educación del funcionamiento del sistema y de las palabras, o del cuidado que hay que tener con el uso de las palabras sagradas en la mecánica democrática. Hace unos años se puso de moda el story telling y el relato y creo que ha sido nefasto, fue un falseamiento de la vida política, era como si la política fuesen palabras. Lo importante no eran las acciones políticas sino tener un relato interesante. Eso aleja a la gente de la realidad, son más fácilmente instrumentalizables porque viven en un mundo de palabras y esas palabras mutan sus sentidos. No hemos tenido mecanismos de rectificación, no hemos sabido invertir la dinámica en virtud de la cual el poder nos iba imponiendo su propio diccionario. Escribí un libro denunciando lo que me pareció una deriva en algunos de los intelectuales más reconocidos de Cataluña convertidos en orgánicos del procés. No esperaba que me aplaudiesen. Pero debía restablecerse la dignidad de esa palabra: intelectual crítico. Hay una nueva hegemonía intelectual relacionada con el poder que ha limado la parcialidad de la crítica interna.

¿Podría ayudar en el aterrizaje en la realidad una solución satisfactoria en el reparto económico de las autonomías? ¿O ya es tarde?

Nunca es tarde. Necesitamos una solución política para salir del colapso institucional y regresar a la normalidad que es algo que las sociedades Española y Catalana necesitan. No podemos vivir durante periodos largos con un clima de tensión emocional y de perversión de lenguaje como en el que estamos. Cualquier medida inteligente para que la vida política sea más eficiente ayudará a desacelerar el nivel de emocionalidad en el que estamos instalados. Eso es lo que esperamos de los políticos. Lo que espero de ellos es que si hay un problema con los trenes de cercanías en Barcelona lo resuelvan. Me parece difícil que se sienten a hablar sobre si puede haber un referéndum. La única manera de que la ciudadanía pueda dejar de pensar en Ítaca y comience a pensar en que su tren pueda salir puntual es que su tren salga puntual. Si hay una reivindicación que puede ser compartida sobre las políticas ferroviarias, pues los gobiernos la compartan. Si hay un problema de financiación en los servicios traspasados por el gobierno entre las comunidades, pues que arreglen eso.

Tenemos un Estado cuasi federal pero no sus ventajas. Las autonomías, o como lo queramos llamar, no participan en la construcción del Estado común desde un pacto de lealtad.

Hay lealtad en el pacto de 1978, pero se va degradando por diversos motivos. Veintitrés años de pujolismo son determinantes en la dinámica catalana. No es tan importante el reconocimiento de la plurinacionalidad, pero eso es opinable. No se ha trabajado lo suficiente en que la diferencia cultural sea asumida como patrimonio de todos. Si lo situamos en el plano de la identidad tenemos un problema porque sabemos que es un mal camino. Si lo planteamos en términos de culturas y lenguas compartidas puede formar parte de nueva lealtad que es necesaria.

¿Cree que existe el consenso similar al del 78 para una reforma a la Constitución?

Estamos muy lejos del 78 porque estamos mucho mejor que en el 78. La consciencia de la gente que participa en la forja de aquel consenso parte del convencimiento de que ha habido mucha mierda durante demasiados años y que el país no puede seguir instalado en un clima de esa naturaleza. Los partidos eran aún estructuras sanas. Hay un cierto patriotismo de que debemos arreglar esto y de que cuantos más estemos en el proceso de arreglarlo, mejor. Hoy no estamos en esta coyuntura. En los últimos años hemos vivido una degradación del sistema para la que no se han introducido reformas de peso y es obvio que el problema catalán ha provocado una crisis institucional que necesita una solución. Puede ser una votación excepcional. Unas elecciones autonómicas o unas generales no lo resuelven. Una votación excepcional sería la renovación del contrato territorial y eso pasa por una reforma constitucional que deshaga el nudo creado porque si no se deshace el nudo, cada parte tira y la cuerda esta se romperá y lo que queremos es deshacer el nudo.

¿Se puede decir que todo nace de abajo y que el poder se suma después para controlarlo o es un movimiento que nace desde el poder y las élites?

El independentismo es algo que con mayor o menor presencia ha existido durante décadas con una presencia escasa. En Cataluña ha existido siempre. Ha habido gente que nunca ha dejado de abanderar la reivindicación de la autodeterminación y ha llevado la bandera de la ruptura. Llega un momento que ese mundo conecta con los hijos del pujolismo y se hace mayoritario en la sociedad movilizada. Eso se ha instrumentalizado por las élites. Las élites ven en la aceleración de ese movimiento su forma de perpetuarse también. Sería reduccionista decir que es un invento de las élites. Se vendió como una revuelta de las clases medias con la paradoja de que las clases medias no querían que cambiara nada. Hay una escena que muestra cómo para esas clases medias el proceso ha tenido algo de lampedusiano. El día que algunos trabajadores de la sede central de la Caixa cortan la Diagonal, salen al grito de “las calles serán nuestras”, que es uno de los lemas de la CUP. ¡Pero hombre si las calles ya son vuestras y siempre serán vuestras!

¿Va Cataluña hacia un euroescepticismo? Empiezan a sonar las frases ‘Europa nos ha traicionado’ o ‘ya no queremos estar en Europa” ¿Eso es aún minoritario?

Creo que por suerte es muy minoritario. Es el discurso de la decepción ante lo que ha sucedido. En lugar de asumir las flaquezas propias, transfieres la responsabilidad. Como ya no la puedes traspasar a Madrid las traspasas a Europa porque no nos ha ayudado Es una respuesta banal porque es una respuesta brexiter.

Jordi Amat, escriptor
“Nos hemos acostumbrado al debate político como si fuera un partido de fútbol, y eso complica la solución” © SANDRA LÁZARO

Testimonis expliquen que alguns policies espanyols mostraven símptomes d’haver pres estupefaents

8 enero, 2018

Fuente: http://www.naciodigital.cat

 Així ho ha explicat el quart tinent alcalde de l’Ajuntament de Barcelona, Jaume Asens

 El consistori de la capital catalana es personarà en els casos més greus de violència policial

Redacció | 02/10/2017 a les 18:55h
El quart tinent d’alcaldia de Barcelona, Jaume Asens, ha explicat aquest dilluns que hi ha testimonis de les càrregues policials de diumenge que han traslladat que alguns agents de policia mostraven símptomes “evidents” d’haver consumit substàncies estupefaents. “No sabem si és cert o no, s’haurà de corroborar”, ha afegit Asens en roda de premsa, on ha explicat que l’Ajuntament es personarà en els casos més greus de violència policial que es van produir per aturar el referèndum de l’1 d’octubre.

Un cas clar és l’home que va rebre un cop de pilota de goma a l’ull i que corre el risc de perdre la visió. També tenen registrats dos testimonis d’agressions sexuals. El consistori, a més, acompanyarà i assessorarà legalment els afectats en els processos judicials. Hi ha comptabilitzades 302 a Barcelona persones ferides o contusionades.

El 30% de les persones ferides o contusionades diumenge ho van ser a Barcelona, de les quals dues continuen ingressades: un home que va ser operat d’un ull i un altre que va patir un infart a Lleida. Dels 302 afectats barcelonins, 195 van anar a centres d’atenció primària o hospitals pel seu propi peu i 107 van ser atesos pel SEM en el lloc dels fets o traslladats a centres mèdics. Els serveis mèdics van atendre contusions, ferides, traumes, fractures i atacs d’ansietat.

L’Ajuntament vol ara donar assessorament a tots aquells afectats que vulgui denunciar i per això subratlla que cal tenir un part mèdic i també fotografies de les agressions. Si hi ha imatges gravades, cal conservar el format i el nom original.

Força sense advertència

Asens subratlla que hi ha imatges on sembla que les forces policials, tot i tenir cobertura judicial, van utilitzar la força sense cap advertència prèvia. El tinent d’alcaldia ha subratllat també que hi ha escenes de tracte vexatori, situacions de pànic, acarnissament i plors, fins i tot amb víctimes vulnerables. L’Ajuntament obrirà un correu especial per rebre relats i denúncies dels ciutadans, que seran assessorats per l’Oficina per la No Discriminació.

L’Ajuntament farà “litigi estratègic”, ha dit, o sigui que es personarà en aquells casos més greus de “violència institucional”, com el cas d’un home que pot perdre la visió per l’impacte d’una bala de goma. Asens ha opinat que els agents policials van sortir “amb un ànim més exaltat del que és normal” perquè portaven tancats diversos dies en vaixells i perquè existia també un “clima de tensió i animadversió” alimentat per responsables polítics.

 

(Mostra el teu compromís amb el model de periodisme independent, honest i de país de NacióDigital, i fes-te subscriptor per una petita aportació mensual. Fes clic aquí per conèixer tots els avantatges i beneficis. Apunta’t a la comunitat de NacióDigital, perquè la informació de qualitat té un valor.)

La renta básica y la prueba de la felicidad

4 enero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Hace unos días el mundo del ajedrez se conmocionó ante la aplastante victoria de AlphaZero, la nueva inteligencia artificial creada por la empresa DeepMind de Google, sobre el hasta entonces mejor programa, Stockfish. Lo asombroso era el hecho de que a AlphaZero tan solo se le habían dado las reglas del juego y ella misma se había enseñado a jugar en tan solo unas pocas horas. Ni teoría de aperturas, ni finales de partidas, nada de bases de datos; la máquina, programada con la habilidad de aprender, aprendió jugando contra sí misma. Más allá del terreno ajedrecístico, se abren un sinfín de posibilidades para muchos otros campos. En el futuro no solo se automatizarán los trabajos más rutinarios y básicos sino también algunos de los más cualificados. Y esto ocurrirá en un mundo donde ya de entrada no hay empleo para todos.

Todos los lunes, pero este especialmente tras los días festivos del puente, las redes sociales se llenan de lágrimas y angustias, poniendo una vez más en evidencia la cantidad de gente que, aunque afortunada por tener un trabajo pagado, sufre este como un castigo necesario. En un libro apasionante, El diario de un hombre decepcionado, su autor, W. N. P. Barbellion, hace gala de una fuerte vocación como naturalista y capacidad para la investigación que se ven frustradas al tener que aceptar un empleo rutinario. En una entrada del año 1915 el joven amargado habla de “la prueba de la felicidad”, que consistiría en no saber en qué día de la semana se vive: “El hombre desgraciado lo tiene en cuenta incluso cuando duerme. Ser tan alegre y sonrosado en lunes como en sábado, en el desayuno y en la cena, es lo que hace de un hombre un marido ideal”. Un siglo después, sustituyendo “marido” por “persona”, podríamos decir lo mismo sin mover una coma.

En un contexto así la renta básica es un asunto que tiene que estar, que está, sobre la mesa. Se ha estrenado estos días el documental Free Lunch Society, del austriaco Christian Tod, que se pregunta qué pasaría si cada uno de los ciudadanos de un país dispusieran, por el mero hecho de serlo, de un dinero que les permitiera vivir con las necesidades básicas cubiertas. Varios estudios e investigaciones que se han hecho al respecto concluyen que, a diferencia de lo que pudiera pensarse, la gran mayoría seguiría manteniendo su puesto de trabajo, quizás algunos reduciendo la jornada. Lo que es seguro es que los empresarios acostumbrados hasta ahora a hacer caja gracias a la explotación o al trabajo semiesclavo se quedarían sin su poderosa arma de chantaje. También se destaca el efecto dinamizador sobre el consumo y la inversión productiva.

El multimillonario Götz Werner, que aparece en la película, hace una reflexión muy interesante sobre lo que supondría desligar la idea de trabajo de la de salario. ¿Trabajaría con más empeño Angela Merkel en sus relaciones diplomáticas con otros países si cobrara más?, se pregunta. Y es que pensamos en el dinero o el éxito como únicas categorías asociadas al trabajo cuando no siempre son, a la hora de la verdad, las determinantes. Al ajedrecista indio Vishy Anand últimamente le preguntan con insistencia cuándo se va a retirar, dados sus no muy halagüeños últimos resultados. Su respuesta: “No sé qué tiene que ver… Si me gusta jugar, pues juego… Qué tienen que ver mis resultados con mi deseo de jugar”.

Comentando la proeza de Alphazero, el excampeón mundial Gari Kasparov destacaba las maravillosas implicaciones que se derivan del hecho de que una máquina sea capaz de establecer reglas que los humanos no han sido capaces de detectar. En efecto, es en ese salto de máquina como mera receptora de datos a máquina con capacidad para crearlos donde está lo más interesante. En el mundo no es que falten recursos o que no haya riqueza para todos, lo que falta es dilucidar nuevas reglas que establezcan nuevas relaciones. La capacidad de aprender es después de todo lo que hasta ahora ha distinguido al ser humano.

Los políticos no están para prometer la felicidad pero sí para establecer las mejores condiciones posibles para que cada uno de los ciudadanos la encuentre. La felicidad no reside en la ausencia de dolor -estar tumbado mano sobre mano día tras día- sino en la actividad productiva satisfactoria, y cada persona tendrá una manera distinta de realizarse a través de una ocupación u otra. El documental Free Lunch Society termina con una breve escena de Star Treck en la que unos humanos le preguntan al capitán Jean-Luc Picard qué hacer en un mundo con todas las necesidades materiales cubiertas. Dónde está el reto, preguntan, desorientados. -El reto, Sr. Hoffmanhaus, es mejorarse a uno mismo, crecer -responde Picard-. Disfrútelo.

Los buenos gestores

27 diciembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

A las autonomías con problemas de financiación –casi todas– el Gobierno les deja la opción de las lentejas. O las tomas o las dejas. O firmas un convenio con la industria farmacéutica que discrimina a los genéricos, o te quedas fuera de las ayudas financieras que reparte Cristóbal Montoro para la Sanidad, como si el dinero fuese suyo y no de todos.

La información que ayer publicamos en eldiario.es sobre cómo el Ministerio de Hacienda niega la ayuda financiera a las autonomías si no firman un convenio que beneficia a las grandes farmacéuticas es un escándalo gravísimo. No solo porque pueda generar sobrecostes innecesarios a todos los españoles –los genéricos son igual de eficaces y más baratos–. También por la forma antidemocrática con la que el Gobierno del PP impone su programa político a administraciones donde no gobierna, a ciudadanos que no le votaron, en competencias que no son las suyas.

Las autonomías y ayuntamientos son administraciones igual de dignas y democráticas que el Ejecutivo central; no son gobiernos de segunda, supeditados al Consejo de Ministros de Rajoy. No vivimos en un Estado centralizado donde solo haya una autoridad y el reparto de competencias en España deja bastante claro de qué se ocupa cada una. Por eso no es tolerable que el Gobierno central invada las funciones de las demás para exclusivo beneficio de su partido, en contra de los intereses de los propios ciudadanos. Es lo que hace con los genéricos y este convenio con las farmacéuticas de obligado cumplimiento para las autonomías, cuando la sanidad está transferida. Es lo mismo que ha hecho con el Ayuntamiento de Madrid y la intervención de sus presupuestos.

Es un enorme abuso que un Gobierno incapaz de cumplir sus compromisos de déficit, que se salta su propia ley de gasto, intervenga las cuentas de un Ayuntamiento con superávit. Es el mismo PP que antes arruinó el consistorio madrileño. Es el mismo PP que aplica un rasero distinto con otros ayuntamientos igualmente endeudados –el de Jaén–, pero donde los suyos gobiernan. Y es el mismo PP que utiliza el Gobierno de todos para atacar a sus rivales políticos.

Con la intervención de Madrid, el Gobierno quiere bloquear las inversiones que el Ayuntamiento tenía previstas para los dos últimos años del mandato de Manuela Carmena, como la peatonalización parcial de la Gran Vía. Es una decisión meramente política que busca asfixiar al primer ayuntamiento de España, el más simbólico, no vaya a ser que la izquierda haga una buena gestión que les deje en evidencia. En palabras de la concejal del PSOE Erica Rodríguez: “Montoro busca desestabilizar al Ayuntamiento de Madrid porque hace una política distinta”.

En una impúdica respuesta parlamentaria, la semana pasada, el Gobierno justificó que esté apretando a las administraciones locales –que tienen superávit– porque ese dinero es necesario para corregir el déficit. El déficit del propio Gobierno central.

Es la misma excusa que pone Montoro cuando añade letra pequeña a los fondos autonómicos: te doy el dinero pero yo te diré cómo lo empleas. Como si el Gobierno fuese el padre responsable que le da la paga semanal a sus hijos, pero les ordena que no se lo gasten todo en golosinas.

Pero, ¿quién es aquí el gestor responsable? Sin duda, no Cristóbal Montoro, el responsable de una amnistía fiscal inconstitucional que nos ha costado carísima; autor de esa famosa frase de “que caiga España, que ya la levantaremos nosotros” para justificar que el PP no apoyase al Gobierno de Zapatero en una votación donde se jugaba la intervención del país.

Tampoco es precisamente responsable el Gobierno de Mariano Rajoy, que aprobó una rebaja de impuestos en año electoral; el mismo Gobierno que ha anunciado otra rebaja similar para cuando toque votar de nuevo.

Son los buenos gestores… de lo suyo.

Lo que revela la broma a Cospedal

21 diciembre, 2017

Fuente: http://www.ctxt.es

En la conversación que mantuvo con los humoristas rusos, la ministra de Defensa admitió no tener pruebas del complot cibernético de Rusia y Venezuela en el conflicto de Cataluña y se mostró favorable a actuar contra medios de comunicación

LUIS GRAÑENA
20 DE NOVIEMBRE DE 2017

 

CTXT está produciendo el documental ‘La izquierda en la era Trump’. Haz tu donación y conviértete en coproductor. Tendrás acceso gratuito a El Saloncito durante un mes. Puedes ver el tráiler en este enlace y donar aquí.

A más de uno se le enfriaba el chocolate con churros el sábado por la mañana con el audio subtitulado de la ministra. No era para menos. Boquiabierto no hay quien desayune y lo de Cospedal dejó este fin de semana las mandíbulas inferiores caídas como protocolos del ministerio de Defensa. La primera pregunta que venía a la cabeza, mientras uno comprobaba que esos churros fríos ya no valían nada, era: ¿Cómo puede ser que toda una ministra de Defensa haya caído con esa facilidad en una broma telefónica que puede provocar un conflicto diplomático? La segunda pregunta, mientras uno intentaba solucionar aquel destrozo de desayuno con un triste calentón de microondas, era: ¿Aquellos humoristas rusos haciéndose pasar por miembros del Ministerio de Defensa de Letonia, habían sido muy hábiles o Cospedal muy torpe dejándose llevar por las ganas de ver confirmada esa teoría de la conspiración ruso-catalana? A juzgar por el tono de entusiasmo de la ministra y la falta de seriedad a la hora de confirmar el contenido y forma de aquella comunicación, todo apunta a que la respuesta correcta es la segunda: entusiasmo made in Spain.

Dejando de lado la broma en sí, la participación de Cospedal en esa ficticia conversación con espías de Letonia deja conclusiones a tener en cuenta.

Cospedal confunde el funcionamiento de Internet con un complot y se muestra favorable a actuar contra medios de comunicación

En la conversación con el supuesto informante letón, Cospedal da por supuesta una relación entre Rusia y Venezuela para desestabilizar a España con la crisis catalana, sin ser consciente la ministra de que, sin pruebas, lo único que está denunciando es el uso más básico de Internet: la difusión de libre información. El diario El País, de la mano de los ministros de Defensa y Exteriores, salía en tromba la pasada semana, denunciando que “una trama rusa utiliza redes chavistas para agravar la crisis catalana” y se apoyan para ello en los famosos bots. Leyendo la letra pequeña y teniendo un nivel básico en esto de la vida digital, hay que explicar que “trama rusa” son medios de comunicación de Rusia –Russia Today en concreto-; “redes chavistas” no es otra cosa que la repercusión que en Venezuela, como en tantos otros lugares, estaban teniendo las informaciones sobre España a raíz del 1-O –si no es trama, sino libertad informativa que en España hablemos de Venezuela, lo inverso tampoco debería serlo-; y “agravar la crisis catalana” no es más que un flujo de información no controlado –no puedes controlar cada teclado del planeta como si fuera una redacción en España– crítico con la gestión del Gobierno de Rajoy en el conflicto catalán. Los famosos bots existen. No en Rusia ni en Venezuela, sino en cualquier rincón de la red.

En un momento dado de la conversación con los humoristas, Cospedal admite no tener pruebas de que esto de la libre circulación de información en Internet sea un invento que venga directamente del Kremlin, pero se muestra receptiva ante una de sus posibles soluciones: prohibir el medio Russia Today, como le pide el supuesto espía letón. “Sí, claro. Todavía no hay ningún plan (para prohibir el medio internacional ruso crítico con el Gobierno de Rajoy) pero sabemos que han estado actuando (¿quiénes?) a través de Russia Today”, aclara Cospedal, que pide ayuda para “paralizarlos a ellos en redes sociales”. Pretender frenar las dinámicas normales de comunicación digital –las noticias se rebotan en las redes sociales- y que se haga público tras caer en una broma, no ayudará a mejorar esa imagen internacional de España que en teoría daña la alianza Cataluña-Rusia-Venezuela.

AL CONFIRMAR EL CHISTE DE LOS HUMORISTAS DE QUE ESPAÑA TENÍA INDICIOS DE QUE PUIGDEMONT ERA UN ESPÍA RUSO, EL PRÓXIMO MINISTRO DE DEFENSA –REAL– QUE SE SIENTE JUNTO A COSPEDAL TENDRÁ QUE ESTAR EN ALERTA

El espía que surgió del espetec

Dejado en stand-by el problema de que en 2017 existan medios y redes sociales que no puedas controlar, los humoristas se llevan a Cospedal a un mundo de fantasía por el que la ministra pasea de una manera preocupante. Puigdemont es un espía ruso llamado Chipolino. “No tenemos ninguna duda de que Puigdemont trabaje para los servicios de inteligencia rusos. Sabíamos lo que estaba haciendo (¿qué estaba haciendo y no nos han contado?), pero no que la relación fuera tan estrecha”. Aquí la ministra de Defensa de España confirma que no sólo miente en público cuando disfraza de complots contra España lo que es comunicación digital, también lo hace en privado y, lo que es más preocupante, en sus relaciones bilaterales con otros Estados como ministra: al confirmar el chiste de los humoristas de que España tenía indicios de que Puigdemont era un espía ruso, el próximo ministro de Defensa –real– que se siente junto a Cospedal tendrá que estar en alerta. Saldrá de la reunión con la duda de si ha disfrutado de un intercambio real de información o de un especial con los mejores chistes de Gila. Cuando los humoristas alertan a la ministra de la posible maniobra del president para escapar de la Justicia por la vía rusa, al otro lado de la línea, Cospedal se sintió como Woodward y Bernstein atando cabos sobre el Watergate: “Claro, claro, claro, claro, claro –hasta cinco veces lo tuvo claro la ministra–. Eso tiene todo el sentido”. Puigdemont podría alojarse en la embajada rusa para escapar. Puestos a jugar con la ministra, los humoristas le advierten de que el 50% de los turistas rusos en Cataluña son espías de los servicios secretos. Esto sería, atendiendo a las cifras de visitantes anuales en Barcelona, unos 100.000 enviados del Kremlin fotografiándose cada año ante el monumento de Colón y entrando en el mercado de la Boquería para pasar desapercibidos. Cospedal, entregada a las novelas de John le Carré a esas alturas, se muestra sorprendida, no porque por Cataluña desfile medio KGB –sí, ya lo sabíamos, hubiera respondido si los humoristas hubieran apretado un poco–, sino por la cifra en sí: ¡¿El 50%?!

La reunión de Rajoy con el primer ministro de Letonia

Tras el aluvión de exclusivas recibidas, horas después del primer contacto, la ministra Cospedal devuelve la llamada a los humoristas y les muestra el interés de Rajoy (también tragó, parece ser) y pide concertar una reunión al más alto nivel entre el presidente del Gobierno de España y Māris Kučinskis, primer ministro de Letonia. Ambos viajarían a la cumbre social de Gotemburgo (Suecia) celebrada el pasado viernes a primera hora. Siguiendo el orden cronológico de esta historia que se desveló el viernes por la noche, no es descartable que nuestro presidente le guiñara el ojo al letón al verlo y este no entendiese nada. Desvelada la broma, Cospedal daba  explicaciones el viernes a las 23:44 vía Twitter: “Fue una conversación muy rara, pedí hablar en inglés y no quisieron; han quitado a la traductora. Como no confié, dejé hablar y no volví a llamar. Ahora sé que eran rusos”. La ministra de Defensa, en sus explicaciones, negaba lo que habíamos escuchado nítidamente: no confió pero pidió una reunión al más alto nivel, no volvió a llamar pero la grabación confirma que lo hizo. En lo que no miente es en lo de que los humoristas fueran rusos. Y eso parece ser un dato importante: si se han reído de la ministra de Defensa, será parte del complot para seguir desestabilizando a España. Cuando uno mezcla mentira y entusiasmo, la linde se acaba, pero la ministra llega a los Urales.

AUTOR

  • Soy Gerardo Tecé. Modelo y actriz. Escribo cosas en sitios desde que tengo uso de Internet. Ahora en CTXT, observando eso que llaman actualidad e intentando dibujarle un contexto.

La impunidad histórica de la ultraderecha valenciana

19 diciembre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

Grupos violentos tomaron las calles y reventaron la manifestación convocada en Valencia que acabó sin ningún detenido por parte de la policía.

Ultras de extrema derecha arremeten contra los manifestantes  EFE/Biel Aliño

Ultras de extrema derecha arremeten contra los manifestantes  EFE/Biel Aliño

La ultraderecha valenciana modela actualmente su discurso y su estrategia política hacia folclorismo regionalista y el anti catalanismo, sabedores que para ampliar su público resulta más movilizador la pasión emocional que una reivindicación materialista extremista.

Nostálgicos del franquismo, pequeña burguesía, conservadores diversos, y sectores de la sociedad valenciana gremialista y folclórica de la ciudad de Valencia, que alcanzan a ciertos colectivos del mundo fallero, conforman la realidad social de una capital que ha mantenido durante un cuarto de siglo a la derecha en las instituciones.

Pero la ultraderecha valenciana más peligrosa une a fascistas, falangistas y neonazis que “cultivan su radicalización” en las gradas de los campos de fútbol, que son en esencia la escuela que apenas han pisado en la vida real. El conflicto con las banderas, la denominación de la lengua y del territorio son elementos claves que la extrema derecha valenciana ha sabido explotar, apelando a sentimientos culturales y a ciertos comportamientos identitarios desde hace décadas.

Por ello tan importante es tener una ideología propia, con sus símbolos, como construir un enemigo al que combatir y que sea movilizador. Eso explica que en la actualidad la caída de militancia de un partido ultra típicamente valenciano, autodenominado “social patriota”, como es España 2000 y liderados por el empresario José Luís Roberto, vaya de la mano desde hace algunos años con sectores del regionalismo valenciano más pacato.

Son precisamente ellos quienes cada año organizan el “paseíllo” al que anualmente someten a la corporación municipal de Valencia todos los 9 d’Octubre, no escatimando en la exhibición de simbología fascistas, banderas preconstitucionales e insultos habituales. Hace tiempo que este acto institucional, consistente en pasear la Senyera de la ciudad de Valencia hasta el Parterre, para ser homenajeada, se ha convertido en un “vía crucis” que no siempre es posible controlar.

El pasado año, el alcalde de Valencia Joan Ribó fue objeto de la violencia callejera de los ultras valencianos, e incluso de amenazas muy graves por cambiar las tradiciones que había impuesto Rita Barberá 25 años atrás. Ribó y el pleno mayoritario del Ayuntamiento, con Compromís, PSOE y Podemos, decidió devolver el tradicional traslado al acto civil que siempre fue y que la ex alcaldesa había convertido en una exaltación de fe católica, al obligar a los ediles a llevar la bandera hasta la catedral, con misa incluida.

Historial peligroso

La ultraderecha valenciana tiene un largo historial de crímenes y delitos graves que la mayoría de veces, en los último 30 años, le han salido gratis.

La transición fue muy dura y represiva, pero desde luego hubo un crimen que conmocionó a los valencianos. Fue el asesinato en 1993 del activista antifascista valenciano Guillem Agulló, cuando contaba con tan solo 18 años. Aquí se demostró que la violencia de la ultraderecha en el País Valenciano había dado un preocupante paso al frente.

Aquel crimen en el que participaron cinco neonazis acabó con la condena de solo uno de ellos, Pedro José Cuevas, alias “El Ventosa”, a 14 años de prisión, de los que apenas cumplió 8 y el resto los vivió en libertad. Muy barato era asesinar.
Era evidente que se trató de un crimen político. Un grupo ultra extraordinariamente peligroso llamado Acción Radical, había alertado a los agresores de que Guillem se encontraba de vacaciones en Montanejos (Castellón) y fueron a por él. Lo asesinaron a cuchilladas mientras lo sujetaban. Después, según testigos del municipio, alzaron sus brazos y cantaron el Cara al Sol ante su víctima.

La justicia dictó sentencia, dijo que aquello fue una pelea de chavales, y acabó absolviendo al resto de los acusados. Pocos días después, uno de los absueltos, Juan Manuel Sánchez, era detenido por otra agresión en el centro de la ciudad de Valencia.

En aquel entonces no existían las redes sociales y la extrema derecha, fascistas, neonazis y falangistas, se comunicaban vía teléfono y compartían hazañas en los bares, en las peñas de fútbol, las gradas de los estadios y en algún que otro casal fallero.

En el País Valenciano y, especialmente en la ciudad de Valencia, la benevolencia de las penas por palizas y agresiones diversas contra el diferente, cuando no la impunidad de sus acciones, están a la orden del día. Y es precisamente esta “gratuidad en la agresión” lo que gestado el caldo de cultivo para el fortalecimiento de la impunidad protagonizadas por manadas de agresores ultras.

Según diversos documentos estadísticos, entre ellos el Informe Raxen, se apunta a que se produce una media de 600 agresiones ultras en el País Valenciano al año desde 2007. La mayoría de ellas recogidas de los medios de comunicación, lo que cabe pensar cuántas de ellas no denunciadas se han producido. Muy pocas detenciones e irrelevantes causas judiciales abiertas, bien por la poca precisión en las denuncias policiales o bien por miedo.

En todo caso, sí se notó un crecimiento en las denuncias con la entrada en vigor de la reforma del Código Penal de 2015, en relación con los delitos de odio. Aunque, no obstante, no son pocos los instructores y fiscales que ponen reparos a aplicar el Artículo 22.4 del Código Penal, en lo referente a odio ideológico, a la hora de agravar los delitos de agresiones, según exponen abogados bregados en estas lides.

El perfil de los ultras valencianos

Tras los incidentes y agresiones sufridos por los participantes en la manifestación de ayer en Valencia con motivo del 9’ d’Octubre, día nacional del País Valencià, a manos de elementos violentos de ultraderecha, muchos de ellos neonazis fichados, se pone de manifiesto que poco o nada ha cambiado en los último 25 años.

El anti catalanismo, los nostálgicos franquistas, fascistas, social patriotas, neonazis y diversos sectores folclóricos que han vivido gracias a los privilegios concedidos por los gobiernos del PP, tanto en el Ayuntamiento de Valencia como de la Generalitat, son, en su conjunto, quienes se movilizaron contra la manifestación reivindicativa que convoca la izquierda política y cultural valenciana cada año, con motivo del aniversario de la conquista del antiguo Reino de Valencia por el Rey Jaime I de Aragón en 1.238. En esta ocasión bajo el lema “Sí al valencià” (Sí al valenciano).

Las acciones más violentas las llevaron a cabo miembros de los ultras del Valencia CF, los autodenominados Yomus, envalentonados, a los que no les importó ser grabados por teléfonos móviles y cámaras de televisión a cara descubierta. Solo se actúa así quien tiene el convencimiento que sus acciones violentas van a salirle gratis.

Decenas de agresiones y la Policía Nacional no ha practicado ninguna detención.

De hecho, la Delegación del Gobierno de Valencia no ha hecho sino que confirmar las sospechas. Decenas de agresiones y la Policía Nacional no ha practicado ninguna detención ni tampoco ha identificado y tomado filiación de nadie. A veces parece que la ley y la justicia no se aplican por igual a todos. Por eso ya hay presentadas quejas en el Congreso de los Diputados por la actuación policial.
No obstante, lo que no ha hecho la policía lo están haciendo los ciudadanos a través de las redes sociales. Varios agresores ya han sido identificados por el equipo de abogados que asesora a las víctimas. Uno de ellos es el líder de los Yomus, Vicente Estruch, conocido con el alias de El Alfarrasí, al que se observa en varios vídeos golpeando a un manifestante. Otro de los identificados es también un líder de extrema derecha. Se trata de Néstor Franco alias Néstor Gandía, líder de Gandiblues, los ultras del Gandía CF, que sería detenido en 2014 por agredir brutalmente a cinco chicos, cuatro menores de edad, que acudían a unas jornadas por el uso del valenciano. Néstor es uno de los agresores al fotógrafo del diario El País. Y otros muchos más.

Entre los asistentes a la contramanifestación se encontraba el líder fallero Jesús Hernández Motes, flamante presidente de “InterAgrupación Fallas”; así como conocidos militantes de España 2000 y del GAV, grupo de acción valencianistas.

La impunidad

Bien, pues los casos más graves sufridos en el País Valenciano protagonizados por la extrema derecha han acabado siempre de la misma manera. Los dos procesos más importantes abiertos a entramados violentos neonazis como el Caso Armagedón o Frente Antisistema (FAS), más conocido como Operación Pánzer, acabaron en absolución de todos los imputados a pesar de los intensos trabajos de investigación de unidades de Policía y Guardia Civil implicados durante años y la ingente cantidad de pruebas obtenidas.

En el caso Pánzer, bien conocido, tras cuatro años de investigación y capturados sus integrantes, entre ellos varios militantes y un concejal de España 2000, tuvo que pasar una década para que se celebrara el juicio, sin duda muy mediático por su organización y arsenal ocupado. A pesar de la presión mediática el tribunal zanjó el caso anulando de un plumazo las grabaciones que había autorizado el juzgado de instrucción, absolviendo a todos los acusados.

Exactamente lo mismo ocurrió años antes había con la operación Armagedón, también con armas por medio. La misma sala de la Audiencia Provincial de Valencia y el mismo magistrado ponente Se volvió a aplicar la misma receta.
Son precisamente estos ejemplos los que da alas a la ultraderecha valenciana y les permite seguir actuando impunentemente, sabedores que poco o nada les va a pasar si les cogen.

Guillem Agulló, asesinado por ultras de extrema derecha en Montanejos (Castellón)

Guillem Agulló, asesinado por ultras de extrema derecha en Castellón.

 

Al principio del texto citaba del asesino de Guillem Agulló, Pedro José Cuevas Silvestre. Su leve condena por el asesinato del joven antifascista valenciano le sirvió para reincorporarse de nuevo a la faena tras su salida de prisión. Volvió a contactar con viejos camaradas y se integró de nuevo en grupos nazis.

Cuevas se convirtió en un héroe y le colocaron de candidato electoral de Alianza Nacional,volviendo a las andadas. Se integró de nuevo en los “Yomus”, los ultras de Valencia CF, precisamente el mismo grupo ultra que protagonizó la jornada de violencia ayer en Valencia.

Poco tiempo después Cuevas Silvestre dio un paso más y también se integró en la organización criminal FAS, en la que había varios militares del Ejército español, en la citada “Operación Pánzer”. “El ventosa” se encargaba de fabricar los puños americanos que posteriormente la organización comercializaba para financiarse. Este es el precio que paga la sociedad cuando sus poderes miran para otro lado.

Proceso constituyente

3 diciembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

https://www.ivoox.com/player_ej_22373677_4_1.html?c1=ff6600

La bandera republicana ondea a lo largo de la manifestación del 14 de abril \ Foto: Alejandro Navarro

El país roto por sucesivas crisis, la clase política reprobada, el régimen que se desmorona, la Transición que chochea, el sistema que colapsa y ni por ésas piensa España en reformarse. Rajoy dijo ayer que es tontería tocar la Constitución si esto con dos decretos se arregla. Ahora sabemos que Sánchez también hizo una DUI y declaró unilateralmente el pacto con el PP porque lo necesitaba para justificar su apoyo al 155. Ciudadanos, a la derecha del Padre, ya ha advertido de que no cuenten con ellos para regalarles cambios del Texto Sagrado a “los golpistas”. Hay que darle la razón al independentismo, España es irreformable.

Así lo parece porque fuera de Cataluña, nadie está articulando con claridad, constancia y contundencia un discurso de reforma o revolución. Ha tenido que ser un grupo de juristas el que presente el proyecto más audaz de transformación política y territorial de la Carta Magna. Pero la izquierda española está perdiendo una ocasión inmejorable para implantar en el debate una de sus señas de identidad más atractivas, que estaba en los movimientos sociales que han inspirado a los partidos del cambio: el proceso constituyente.

Más preocupados por mostrar su solidaridad y comprensión con el rupturismo independentista que por construir su propio programa estatal de ruptura y refundación, los Comunes y Unidos Podemos están siendo triturados por los catalanistas, que les acusan de tibios, y los españolistas, que les llaman radicales. La única manera de escapar de la picadora nacional, es un proyecto propio que valga tanto para recuperar a Cataluña como para regenerar España y eso pasa por una defensa decidida de un proceso fundacional como el que se vivió hace 40 años, en el que podamos elegir qué modelo de Estado, organización territorial, sistema social, electoral y fiscal queremos. El derecho a decidir pero para todos y sobre todo.

Todo, incluido la monarquía, base sobre la que se sustenta la Corte, la Trama y la Casta que pudren este país. España puede volver a ser una república. Hay que decirlo más. No hay que tener miedo a proponer un proceso destituyente, constituyente y reconstituyente que impida el proceso restituyente que las élites han puesto en marcha justo cuando estaban más debilitadas. Curiosamente, este proceso debe aprovechar tanto la inercia como las fuerzas del procès que pueden convertirse en aliadas, una vez agotada la vía unilateral del procesismo.

Ante la manifiesta improbabilidad de la secesión territorial, la izquierda debería intentar movilizar ese impulso transformador -que no sólo es nacionalista, también tiene raíces en el 15M y en la cultura obrera y libertaria de larga tradición catalana-, para intentar darle la vuelta a este país, misión casi igual de imposible, pero que une a más gente en lugar de dividirla y es más solidaria y menos lesiva con la clase trabajadora. Y si no le damos la vuelta del todo, al menos evitemos que nos lo dejen como está.

Cataluña puede ser el martillo que apuntale el 78. Eso es lo que el régimen está intentando con la inestimable ayuda de la derecha catalana que tiene los mismos muebles que salvar, y de una Esquerra que al final se conformará con haber utilizado el soberanismo para gobernar con la barretina puesta, la estelada en una mano y el Evangelio en la otra. Pero Cataluña también puede ser la hoz para segar las malas hierbas. En efecto, los catalanes pueden ser els segadors.

Si quienes disfrutáis de nuestros contenidos, hacéis una aportación al programa, la que sea, podremos seguir haciendo esta radio y este periodismo.

pie banner horizontal carne cruda

¿Qué tienen los diputados?

30 noviembre, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Desde hace un tiempo, nuestros parlamentarios ponen a disposición de todos nosotros sus declaraciones de bienes. Es una información extensa que nos permite arrojar luz sobre su situación patrimonial cuando entran en el parlamento.

Sin embargo, mas allá de la puntual anécdota de si el diputado A tiene tanto en el banco o la diputada B tiene tanto menos en fondos de inversión, ningún medio de comunicación que conozca se ha molestado en revisar esta información de forma sistemática. Es comprensible: los medios deben responder rápidamente a la actualidad, y poner esos datos en orden es, en muchas ocasiones, una auténtica tortura.

Si además tenemos en cuenta el coste de oportunidad de dicho trabajo, la presencia casi omnímoda de algunos temas en el panorama informativo y, en consecuencia, el impacto limitado que seguramente pueden tener este tipo de trabajos, se entiende que dichas labores apenas se vean. Por eso es una suerte escribir en Piedras de Papel. Aquí, además de tratar de los asuntos de extrema urgencia, nos tomamos el tiempo para abordar otros que ahora no concitan tanta atención, pero sí pueden servir para aportar algo de información y argumentos que pretendan ir más allá de la mera opinión.

He recopilado todas las declaraciones de bienes de Diputados de esta legislatura. Además del sueldo, hay información sobre dividendos y participación en beneficios de sociedades, cantidad de bienes, el saldo de los depósitos y mucha otra información. Incluido el saldo pendiente o si el diputado tiene una embarcación (hay tres que tienen) o una aeronave (ninguno tiene).

Además de esta información –para la que  Miguel Ángel Lara Otaola de la Universidad de Sussex ha sido clave- también hay algún dato de carácter biográfico de los representantes. Ha llevado algún tiempo realizar la base de datos. Esto implica que puede haber algunos pequeños desajustes. Por ejemplo, en esta base, la diputada de Podemos Nagua Alba (por Guipúzcoa) es la más joven cuando hoy su lugar lo ocupa la vallisoletana Raquel Alonso, del PP. La diferencia radica en que la primera se incorpora a su escaño en julio de 2016 mientras que la segunda sustituye a Tomás Burgos el pasado noviembre.

Lo primero que presento es la distribución de los bienes e inmuebles de naturaleza urbana. De los 350 congresistas, 290 declaran propiedades urbanas y 60 no. Un matiz: en esta categoría de bienes e inmuebles urbanos entran viviendas pero también plazas de garaje o trasteros. He agrupado la categoría de tres o más propiedades de los diputados y las presento por partidos en la tabla siguiente. Agrupo en la categoría ‘Resto’ a los diputados de los grupos nacionalistas y los del grupo mixto.

C:\fakepath\Imagen 4 - bienes.jpg
En los tres gráficos, Podemos incluye Unidos Podemos y confluencias.

Los diputados del PP y del PSOE tienen en promedio más propiedades que el resto de los grupos, mientras que los de Unidos Podemos y confluencias son los que menos tienen. El gráfico de caja de abajo resume la información de forma desagregada, además de proporcionarnos información sobre la igualdad o desigualdad entre los diputados respecto al número de propiedades urbanas. La base de la caja representa el 25% de los datos de ese grupo. La parte superior de la caja recoge el tercer cuartil o el 75% de los datos.

La raya en la caja representa la mediana de los datos (el punto en el que se encuentra el 50% de los casos). Las barras (superiores e inferiores), también conocidas como bigotes, recogen una medida de dispersión de los datos. Por último, los puntos fuera de los bigotes, son los valores extremos o atípicos para cada partido. Así, hay tres parlamentarios del PP que se van por mucho de la distribución de los parlamentarios de la bancada popular (con 9, 11 y 18). En cambio, en Unidos Podemos y confluencias, hay tres diputados con más propiedades (dos con cuatro y uno con cinco) que el resto de los diputados del grupo de Pablo Iglesias.

C:\fakepath\Imagen 1 bienes.jpg

Hay 60 diputados que no declaran ninguna propiedad urbana, siendo 32 de estos de Unidos Podemos y confluencias. Una lectura posible es que los diputados de Unidos Podemos y confluencias provienen de un entorno socioeconómico menos privilegiado que los del resto de los congresistas. Puede ser una explicación. La otra que se me ocurre es la edad de los representantes: los de Unidos Podemos y confluencias son significativamente más jóvenes que el resto. El promedio indica que el diputado medio de Unidos Podemos y confluencias tiene 42, por 46 del de Ciudadanos, 51 el del PSOE y 52 el del PP.

Rara vez que alguien compra una propiedad lo hace firmando una hipoteca. lo que conlleva tener deuda. Dicho de otro modo, se puede tener una, dos o más propiedades, pero también tener un saldo negativo (es decir, deber dinero) porque se tiene una hipoteca. Hay 221 diputados que proporcionan su saldo pendiente. El promedio de lo que deben es algo más de 128.000 euros. Por partidos, hay diferencias: el promedio de lo que deben los diputados del PP son 153.000 euros; los de Ciudadanos, 131.000; los del PSOE 114.000 y 78.000 los de Unidos Podemos y confluencias.

Como antes, el gráfico presenta la distribución por partidos y permite ver las diferencias por partidos. Cabe destacar la dispersión de los diputados de Ciudadanos. Y también que mientras los diputados del PSOE tienen, en promedio, el mismo número de propiedades urbanas que los del PP, sus saldos pendientes son sustantivamente inferiores.

C:\fakepath\Imagen 1- bienes.jpg

Obviamente, estos primeros resultados son exploratorios y extraer conclusiones definitivas puede ser precipitado. A algunos les parecerá que nuestros diputados tienen demasiadas propiedades. A otros no. Creo que lo importante es que los ciudadanos podamos acceder a este tipo de datos para conocer con qué y cuánto se entra en política y con qué y cuánto se sale de ella. En segundo lugar, he optado por presentar algunos pocos datos. Otras entradas pueden arrojar luz sobre otros aspectos de nuestros diputados. Por último, esta información es pública y de libre acceso. Está en formato pdf. La he puesto en un formato manejable (Excel) para poder realizar estos breves análisis. Si quiere acceder a ella para realizar sus propios análisis o por mera curiosidad, envíeme un correo y se la mando.

“No entendemos que nos quieran en la cárcel. Nuestra música transmite la rabia de una generación sin futuro”

27 noviembre, 2017

Fuente: http://www.publico.es

La Fiscalía de la Audiencia Nacional pide dos años y un día de cárcel para los doce integrantes del colectivo La Insurgencia. El joven Saúl Zaitsev defiende que su música no es “ningún delito”.

Saúl Zaitsev, nombre artístico, en su videoclip 'Andar'

Saúl Zaitsev, nombre artístico, en su videoclip ‘Andar’

El Coletivo La Insurgencia reúne a doce jóvenes alrededor de un micrófono. Cantan hip-hop y lo hacen con rabia, con fuerza. Rapean sobre sus problemas y la frustración de una generación con un futuro difuso. El más joven de todos ellos tiene 20 años. El más mayor cumplirá en unos días los 31. Muchos ni se conocen en persona. Se conocieron en las redes sociales y decidieron juntar sus vídeos bajo una misma marca: La Insurgencia. No eran famosos. Se puede decir que estaban empezando en esto de la música. Sin embargo, había quien sí les había escuchado.

La Audiencia Nacional pide para cada uno de los doces raperos un total de dos años y un día de cárcel, 9 años de inhabilitación para ejercer cargos públicos y 4.800€ de multa. Les acusa de un “delito de enaltecimiento del terrorismo”. Según el escrito el fiscal José Perals Calleja el grupo “ensalza de manera casi sistemática la organización terrorista PCE (r) – GRAPO” y el mensaje de sus canciones “mantiene una tónica subversiva frente al orden constitucional democrática”.

El joven rapero Saúl Zaitsev (nombre artístico), de 20 años no comparte el juicio del fiscal. Considera que se han seleccionado frases aisladas de sus canciones para poder decir que son violentos. Recuerda a Público, además, que ha compuesto canciones contra el consumo juvenil de drogas y que ha servido para los chavales que hoy van a su antiguo instituto. El jueves y viernes de esta semana la Audiencia Nacional decidirá cómo será el resto de la vida de doce chavales.

“Determinadas frases pueden sonar agresivas, pero nadie puede ir a la cárcel por hacer canciones de mal gusto”

“La Fiscalía pretende sacar frases inconexas de nuestras canciones, sin coherencia, como si fuese un discurso político o un mitin. Una canción tiene que ser entendida dentro de su disco, dentro del todo. Determinadas frases pueden sonar agresivas, pero nadie puede ir a la cárcel por hacer canciones de mal gusto. O eso pensaba yo hasta ahora”, explica Saúl en conversación telefónica con Público.

De hecho, Saúl regresa que su música sea agresiva o violenta. “Hay que tener en cuenta que cantamos hip hop, que es un género que debe transmitir rabia. Y creo que nosotros transmitimos la rabia y la impotencia que creo que gran parte de nuestra generación tiene, sin perspectivas de futuro, con el paro juvenil disparado… Nosotros dejamos escapar esa frustración a través de nuestra música. Otros lo hacen a través del grafiti o yo qué sé”, prosigue.

Concretamente, a Saúl le piden dos años de cárcel por, entre otras, las siguientes frases:

– “Desde que leeemos al partido lo tenemos claro, la palabra es una arma, nuestro rap un disparo, pero sabemos que la lucha está en la calle hermano”.

– “No somos artistas, somos luchadores, no somos letristas, somos agitadores, somos militantes despertando mentes”.

“Mis héroes no son capos, mis héroes son GRAPOS lánzamos el tirito chico que yo no entro al trapo”.

– “Feliz cuando ajusticien en la plaza del pueblo a Letizia Ortiz”.

[VER EL RESTO DE FRASES POR LAS QUE HAN SIDO IMPUTADOS]

Un absurdo

Que la Fiscalía de la Audiencia Nacional quiera meter entre rejas al colectivo La Insurgencia es para Saúl un “absurdo y una desproporción inmensa”. “¿Cómo vamos a enaltecer un terrorismo que no existe? ¿Qué enaltecemos?”, se pregunta el joven de 20 años, que lanza la cuestión al aire de qué gana este Estado o este país con ellos dentro de la prisión.

“Mi música no es ningún delito y no creo que nadie se haya visto animado a cometer delitos después de escucharme”

“Mi música no es ningún delito y no creo que nadie se haya visto animado a cometer delitos después de escucharme. Expresa opiniones, con las que puedes estar de acuerdo o no, pero que son compartidas por muchos aquí en mi barrio y en el entorno en el que me muevo”, expresa Saúl, que denuncia que se siente perseguido por “disidente”. “Persiguen con el Código Penal la disidencia al sistema que impera en España. Ahí están las condenas contra otros raperos como Valtonyc o Pablo Hassel”, sentencia.

PDLI denuncia el juicio

La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) considera que el juicio a los doce raperos de La Insurgencia en la Audiencia Nacional por sus letras  es un “nuevo atropello a la libertad de expresión y una vulneración de este derecho fundamental, contrario a los estándares internacionales a los que está sujeta España, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Convenio Europeo de Derechos Humanos”.