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Sobre la revolución en Venezuela

16 mayo, 2017

Fuente: http://www.blogs.publico.es

América Latina ha vivido importantes revoluciones sociales y políticas en las últimas décadas, y entre ellas se ha encontrado la más sonada: la de Venezuela. Aunque los procesos en Ecuador y Bolivia han sido interesantes, a mi juicio el proceso venezolano ha tenido mucha más importancia cuantitativa y cualitativa. En pocos años, el Gobierno de Chávez consiguió aprovechar la crisis política que atravesaba el país para darle la vuelta a la grave situación de desigualdad y pobreza que asolaba a la mayor parte de la población. La Revolución Bolivariana consiguió sacar de la pobreza a millones de personas que, por primera vez en la historia, podían alimentarse tres veces al día precisamente en un país donde el 1% más rico había dispuesto hasta entonces de la mayor parte de la riqueza y de la tierra así como de la totalidad del poder político, económico y social. El proceso venezolano, con Chávez a la cabeza, fue siempre muy singular tanto en sus aspectos culturales como en las innovaciones acometidas, y por ello resultó siempre extraño de entender para la izquierda occidental; víctima, claro está, del eurocentrismo y sus patrones culturales.

Sin embargo, la realidad es que Chávez logró convertirse en una referencia para millones de pobres que empezaban a vivir de nuevo gracias a la revolución bolivariana. Todo esto fue facilitado por la ayuda cubana en forma de misiones, por la construcción de tejido social autoorganizado en los barrios más populares y, claro está, por la propiedad pública del sector petrolero que proporcionaba los ingresos necesarios para acometer las reformas sociales.

Naturalmente tocar la propiedad privada de los grandes medios de producción, hasta entonces en escasas manos y con altos niveles de corrupción, supuso la inmediata reacción de la derecha oligárquica. Una derecha que no opera tampoco al estilo democrático-europeo sino que está acostumbrada a dominar militarmente. Una derecha educada, por decirlo así, al calor de los innumerables golpes de Estado que durante décadas frenaron o neutralizaron las revoluciones sociales en América Latina. Golpes siempre auspiciados o financiados por los servicios de inteligencia estadounidenses, como es el caso paradigmático de Chile en 1973. Una derecha, en suma, que no iba a dejar que le arrebataran el poder y los privilegios fácilmente.

En la mejor tradición, Marx ya había anticipado que las democracias burguesas son meras ilusiones y que cuando los socialistas –o cualquier movimiento enfrentado al poder económico- ganan las mayorías parlamentarias entonces es de esperar una reacción militar. De eso en España sabemos suficiente tras el episodio de 1936. La diferencia notable en el caso de Venezuela con esa advertencia del gran clásico fue que Chávez tenía a su lado el ejército, leal por ello a la nueva constitución venezolana. Aun así, en el año 2002 hubo un intento de golpe de estado que llegó a secuestrar al presidente y a recibir importantes apoyos internacionales, entre ellos el de José María Aznar (entonces presidente de España). Afortunadamente, la gente salió a la calle en multitudes y pudo revertir el Golpe. Y Chávez siguió ganando elecciones hasta su muerte, incluyendo un revocatorio en 2004 (un mecanismo para expulsar al Presidente; un mecanismo de la tradición republicana radical que no existe ni por asomo en las democracias occidentales, entre ellas la nuestra).

La derecha, torpe en su fragmentación pero dolida por los éxitos incuestionables del proceso bolivariano, ha intentado boicotear continuamente la revolución. Y lo ha hecho cada vez de forma más inteligente, asesorada por los conglomerados empresariales europeos y americanos, entre ellos una gran red empresarial española de la que el ciudadano Juan Carlos de Borbón fue representante máximo. Baste decir que los grandes empresarios de distribución se han coordinado en no pocas ocasiones para provocar episodios de escasez que enfurecieran a las masas. Al mismo tiempo, en una paradoja bastante común en la historia el proceso bolivariano iba constituyendo nuevas clases sociales que venían de la desposesión más absoluta pero que ahora se acostumbraban a cierto tipo de consumo; y estas clases fueron alejándose progresivamente del proceso bolivariano. El Gobierno, tras más de trece años, enfrentaba importantes problemas para seguir gobernando. A eso habría que unir la crisis financiera internacional y, particularmente, la caída en los precios del petróleo (principal fuente de ingresos que sostiene las políticas sociales). Finalmente, por añadir algunos elementos más, la corrupción y la ineficiencia del sector público ahondaban las grietas de la Revolución.

Al proceso revolucionario se le pueden, y se le deben, hacer muchas críticas. Pero yo sólo admito las críticas desde la izquierda, es decir, desde la lealtad a la revolución y con objeto de consolidarla y no derrumbarla. Me parece necesario plantear que el mayor error de la revolución ha sido no aprovechar los ingresos petroleros para industrializar y diversificar la estructura productiva, habiendo sido más ambiciosos frente a los grandes capitales y la oligarquía venezolana. Así lo han planteado muchos partidos aliados del PSUV, partido de Gobierno, y personalidades referenciadas claramente al chavismo.Es cierto que el clima de agresión permanente a los procesos latinoamericanos se ha acentuado. El Golpe de Estado en Honduras en 2009 fue el precursor de una nueva etapa de maniobras imperialistas en América Latina. Le siguieron los ataques sistemáticos a los gobiernos del ALBA y también del MERCOSUR, que concluyeron con la derrota del kirchsnerismo en Argentina y el golpe de Estado silencioso de 2016 en Brasil. Ecuador se juega este domingo la continuidad del proceso encabezado por Rafael Correa y Bolivia se mantiene a duras penas en un escenario de cada vez mayor abandono. Sin lugar a dudas, Venezuela es la pieza más importante a cobrarse por la oligarquía latinoamericana (que, insistimos, se apoya en la red empresarial y de comunicación también de Occidente; partidarios de una América Latina oligárquica y facilitadora de la extracción de rentas hacia Europa y América del Norte). De ahí la sobreactuación de los poderes políticos europeos, entre ellos de PP, PSOE y CS, en relación a la justa y razonable detención y encarcelamiento del golpista Leopoldo López.

En este contexto, complejo pero nítido, es en el que debemos valorar los recientes acontecimientos. El Gobierno de Venezuela está tomando decisiones, a mi juicio, demasiado precipitadas y poco meditadas frente a esta creciente agresión. En diciembre llegó a suprimir la validez de los billetes de 100 bolívares en una medida improvisada que provocó colas, desabastecimiento y mucha frustración entre la población. 72 horas más tarde tuvo que rectificar. Pero es un ejemplo, reciente, del grado de falta de estrategia que está manteniendo el Gobierno. El último acontecimiento, en relación a la suspensión de las atribuciones de la Asamblea, puede leerse en la misma clave. Ha sido una acción legal y constitucional y desde luego en ningún caso un Golpe de Estado como repiten los voceros de la derecha oligárquica, pero al mismo tiempo ha sido un error que ha dado facilidades a esa misma oligarquía. De ahí que yo dijera, ayer mismo, que me parecía una mala noticia y que lo que había que hacer era llamar al diálogo y a la calma (especialmente porque, por primera vez en décadas, la derecha ganó las elecciones parlamentarias y puso en aprietos a la revolución bolivariana). La fiscal general, de trayectoria chavista, así como cuatro exministros de Chávez han dicho exactamente lo mismo que yo había planteado; naturalmente de forma independiente. Y su opinión parece haber influido en el Gobierno de Venezuela, pues el presidente Maduro ya ha pedido al tribunal que rectifique esa decisión y ha llamado de nuevo al diálogo. Ojalá la situación se reconduzca y podamos salvaguardar la revolución de la oligarquía latinoamericana, europea y americana.

Quisiera añadir una cosa más, dirigido especialmente a la militancia de izquierdas en Europa. Ante cualquier proceso de estas características conviene estar absolutamente informado, combatiendo la desinformación que los principales medios de comunicación lanzan de forma interesada acerca de lo que sucede en Venezuela. Pero nuestra crítica ha de darse, y a mi juicio siempre fundamentada, rigurosa y leal. Muchos de los que llevamos años defendiendo a Venezuela públicamente, mientras la izquierda progresista calla o se suma al “sentido común” de la oligarquía, tenemos también la necesidad moral y política de subrayar los errores del proceso bolivariano. No se puede corregir lo que no se ve. Además, puede que uno quede regular cuando defiende incondicionalmente algunas medidas que los propios artífices acaban rectificando.

Al fin y al cabo, el socialismo no se construye desde la fe, sino desde el pensamiento y la acción crítica. Incluso aunque Venezuela fuera la nueva URSS, cosa que no hace falta ni discutir, la fe ciega en cualquier proceso es el mejor arma para la oligarquía que pretende destruirlos, y al mismo tiempo también la peor ayuda para construir aquí una izquierda socialista seria. Los que quieran rezar al mesías están en su derecho, pero algunos no creemos ni en dioses, ni en reyes ni en tribunos, y mucho menos en supremos salvadores.

Por qué no entendemos a Chávez

9 mayo, 2016

Fuente: http://www.pascualserrano.net

La crisis económica, del mismo modo que ha mostrado la falsedad del discurso de nuestra boyante economía, ha permitido correr el velo de gran parte de las mentiras en torno a Venezuela y el gobierno de Hugo Chávez.

En abril de 2008, algunos meses antes de que estallara la crisis económica en la que ahora estamos instalados, la prensa española informaba con profusión de un informe anual del BBVA presentado ante la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos, en el que advertía sobre los riesgos de la situación económica venezolana. Meses después era esa comisión estadounidense la que demostraba su falta de control de la situación económica de su país, mientras que el gobierno venezolano concedía 236,7 millones de dólares para 1.547 proyectos socioproductivos comunitarios. Han pasado más de cuatro años y la situación económica que ha colapsado ha sido la del país del banco que hacía ese informe y de los medios que tan diligentemente lo difundían. En cuanto a Venezuela, es hoy el segundo país latinoamericano en recibir jóvenes españoles que encuentran allí trabajo y su gobierno entregó el pasado año 146.022 viviendas a los sectores más humildes. Trabajo y vivienda, dos de los principales problemas que las encuestas señalan como prioritarios para los españoles, resulta que se están afrontando mejor en el país que nuestra banca -tan necesitada de rescate- decía que presentaba riesgos en su situación económica.

La crisis económica, del mismo modo que ha mostrado la falsedad del discurso de nuestra boyante economía, ha permitido correr el velo de gran parte de las mentiras en torno a Venezuela y el gobierno de Hugo Chávez. Por eso ahora resulta que mientras nos anunciaban exiliados venezolanos que decían que huían a Miami, nuestros jóvenes deben buscar empleo en Venezuela.

Y es que revolución bolivariana ha sido el proceso político del que más se ha (des)informado de forma diametralmente opuesta a lo que estaba sucediendo. Si el público español hubiera tomado nota sistemáticamente de forma contraria a lo que le decían los medios de comunicación, hubiera tenido una idea más acertada de la realidad que creyéndoles.

Ya casi nadie lo recordará, pero el 31 de mayo la práctica totalidad de la prensa internacional anunciaba que a Hugo Chávez le quedaban dos meses de vida según “una fuente altamente respetada y cercana a Chávez, que conoce su estado y su historial médico”. La presidencia de Chávez ha estado jalonada de constantes embestidas mediáticas que han resonado en todo el mundo –y mucho más en España- en torno a auténticos montajes informativos, manipulaciones o irrelevancias.

Durante todo el año previo al referéndum de la reforma constitucional se estuvo diciendo que se postulaba como presidente vitalicio cuando sólo pretendía poder presentarse a la reelección, del mismo modo que lo puede hacer el presidente español. Publicaron que desde su antiamericanismo había prohibido la Coca-Cola cuando las autoridades sanitarias venezolanas lo que no autorizaron fue el edulcorante que se utilizaba en la modalidad Zero, también prohibido en Estados Unidos y Canadá. Nos contaban que prohibía los Simpson, cuando el organismo regulador lo que sencillamente planteó fue el cambio de horario en una televisión privada. La ciudadanía española está convencida de que Chávez ha expropiado de forma autoritaria las empresas pero lo único que sucedía es que su administración se dedicaba a comprar acciones en Bolsa, como cualquier capitalista, en sectores estratégicos de telefonía, eléctricas y banca para tener un Estado fuerte, tal y como había en España antes de las privatizaciones de Felipe González y José María Aznar. El presidente venezolano expuso en la ONU durante veinte minutos una propuesta de reforma para hacerla más democrática y cambiar su sede, y sólo nos enteramos de que empezó su intervención diciendo “huele a azufre”. Le vimos en televisión cantar una ranchera pero no cómo informaba en ese mismo acto de de la inauguración de cientos de consultorios médicos.

El gobierno de Chávez ha demostrado, como pocos fenómenos internacionales, el deterioro y el patetismo al que pueden llegar los medios de comunicación. Y lo que es peor, el abandono que sufren los ciudadanos por parte de empresas informativas y poderes públicos que impiden su derecho a recibir información veraz.

Por ello, la mayoría de los españoles se asombran de sus victorias electorales y de la probable de este 7 de octubre. Porque son muchos los intereses económicos que se dan cita en nuestros medios para que no comprendamos lo que sucede ni en Venezuela ni en el mundo.

Pascual Serrano es periodista. Entre sus libros se encuentra “Desinformación” (Península).

http://www.publico.es/internacional/443505/por-que-no-entendemos-a-chavez

“Felipe González promueve la impunidad del terrorismo en Venezuela”

26 marzo, 2015

Fuente: http://www.larepublica.es

24 de marzo de 2015

“Felipe González pretende ser un supra juez para liberar, sin juicio, a terroristas y seguir promoviendo la violencia. Su decisión de defender a Leopoldo López y Antonio Ledezma promueve la impunidad de los opositores violentos que sembraron el terrorismo de calle y produjeron 43 muertes en Venezuela”, aseguró este martes en Madrid, Darío Vivas, diputado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) a la Asamblea Nacional y vicepresidente de la Unión Interparlamentaria (UIP), organización de Naciones Unidas.
Vivas explicó que el ex presidente español Felipe González “pretende que la justicia venezolana libere a los opositores Leopoldo López, acusado de promover la violencia que generó muertes, heridos y daños a bienes públicos en 2014 y Antonio Ledezma, “preso por planificar un golpe de Estado el pasado mes de febrero, un hecho inconstitucional”, dijo.

Darío Vivas ofreció una rueda de prensa acompañado por los diputados ante la Asamblea Nacionales y miembros de la UIP, Gladys Requena, Cristian Zerpa y Adel El Zabayar, quienes solicitarán en la 132 Asamblea de la Unión Interparlamentaria (UIP), que se realizará en Hanoi, Vietnam, del 28 de marzo al 1° de abril, “un pronunciamiento de apoyo a Venezuela, a nuestra democracia e independencia, y al derecho de nuestro pueblo a asumir sus retos y resolver sus problemas en paz”. Al mismo tiempo denunciarán la injerencia estadounidense.

Recordó el parlamentario venezolano que González mantuvo una estrecha relación “pública y notoria” con el ex mandatario venezolano Carlos Andrés Pérez, “el presidente más corrupto y represor que ha tenido el país”, razón por la cual “no nos extraña que ahora salga en defensa de su ahijado político”, en referencia a Ledezma, ex Gobernador de Caracas, jefe de la Policía Metropolitana durante el primer mandato de Pérez y uno de sus más connotados discípulos que en los años 90 durante su gestión reprimió a los estudiantes y a ciudadanos que demandaban justicia social.

Consultado por un periodista sobre si Felipe González sería un aliado de Ledezma por su pasado con políticas represivas a través del GAL (Grupo Antiterrorista de Liberación), Vivas respondió que “seguramente sí, porque siendo aliado y amigo personal de uno de los presidentes más represivos y violador de derechos humanos como fue Pérez, sin duda que compartieron los mismos valores”.

En relación a una visita de González a Venezuela para “asumir la defensa” de Ledezma, Vivas manifestó que “no tenemos ningún inconveniente de que vayan a Venezuela, pero no podemos tolerar que pretendan estimular la violencia y la impunidad. Lo de González es una grosería, no tiene moral ni ética política”.

Por su parte, Gladys Requena, delegada permanente ante la Unión Interpalamentaria (UIP) por Venezuela, afirmó que “González se identifica con los métodos del terrorismo de Estado” y subrayó que el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), “está propiciando restaurar en Venezuela un Estado en el que pueda hacer lobbies de negocios a las empresas trasnacionales para las que trabaja”, señaló al tiempo que advirtió que “el modelo neoliberal, de las jugosas privatizaciones que empobrecieron al pueblo venezolano durante los gobiernos como el de Carlos Andrés Pérez, amigo de González, que entregaron áreas estratégicas a las trasnacionales, no volverá a implantarse en Venezuela”.

Requena quien como parlamentaria se ha destacado por su defensa de los derechos humanos, destacó que “se ha activado un laboratorio desde el que se fabrica un expediente contra Venezuela, basado en informaciones infundadas, con la complicidad del entramado mediático y la corporaciones económicas interesadas en desestabilizar el modelo de inclusión social y de justicia que hay en Venezuela desde hace 15 años”.
Añadió que, como parte de esta conspiración, opera la censura aplicada a Venezuela, de cuyo gobierno no se mencionan las acciones que ha hecho a favor de los más desposeídos, alcanzado niveles favorables en el combate a la pobreza reconocidos por organismos internacionales como la Unesco y FAO, organismos de la ONU, la Cepal, entre otras.

Venezuela no está sola

“Hay un complot a nivel internacional contra la democracia en Venezuela en el que quieren presentar a nuestro país como si estuviera en guerra, como si no funcionara la institucionalidad, y la derecha de España está montada en esa conspiración que busca derrotar a la Revolución Bolivariana, en sintonía con los propósitos del Departamento de Estado norteamericano para desestabilizar a nuestro gobierno y justificar una intervención como han hecho en otros países del mundo. Pero no nos van a torcer el brazo, como ha pretendido Barack Obama, con la voluntad del pueblo vamos a vencer al imperialismo”, dijo Vivas.

El diputado rechazó “toda injerencia de sectores españoles en la política venezolana, nos han metido en su agenda electoral y hemos tenido que responder, tenemos la obligación y el derecho a defendernos”. Argumentó que algunos parlamentarios de la derecha española “pretenden dar a Venezuela lecciones de moral defendiendo a estos delincuentes”, en referencia a la Proposición No de Ley impulsada por el Partido Popular en el Congreso español contra Venezuela. “Los parlamentarios de aquí no son más que los parlamentarios de los países de la Unasur, de la Celac, del Alba, ni más que otros bloques del mundo que apoyan y respetan nuestra soberanía, como el Movimiento de Países No Alineados (Mnoal), el G77 más China. Respeten nuestras decisiones, que nosotros respetamos las que ustedes toman respecto a sus pueblos, más allá de que no las compartamos. Lo que sí está claro es que Venezuela no está sola en esta batalla contra el imperialismo y sus aliados”.
Vivas fustigó que la derecha española “y en este caso el PSOE, que no entiendo por qué aún se hace llamar socialista, pretende impunidad para Leopoldo López, sin importarle los derechos humanos de las víctimas de las guarimbas y sus familiares que estuvieron en España y solicitaron ser escuchados, pero ninguno de estos partidos de la derecha, ni el que se hace llamar socialista, los atendió. Un político responsable debe escuchar todas las versiones de los hechos y no quedarse sólo con la que le interesa”, declaró.

Vivas añadió que “en el mundo se levantan monumentos a los violentos como si fueran manifestantes pacíficos y flamantes organizaciones sirven la mesa a estos terroristas y cierran la puerta a las verdaderas víctimas”, en referencia a los organismos, como el Partido Popular, que han recibido en audiencias a las esposas de López y Ledezma, pero se han negado a atender al Comité de Víctimas de las Guarimbas.

En este sentido, el diputado Adel El Zabayar se preguntó “¿Cuál sería la reacción de la justicia europea si manifestantes atacan sus instituciones públicas o provocan muertes a 14 funcionarios del orden público, como las ocurridas en Venezuela por francotiradores y muchas por alambradas que degollaron a varios motorizados? ¿Se manifestarían a favor de esos terroristas?”.

“Llamamos a la conciencia en Europa para que las instituciones se informen bien sobre lo que ocurre en Venezuela. Nosotros estamos enfrentando al terrorismo y al fascismo en estado puro”, apuntó.

Denunciarán en la UIP el ataque imperialista

Los diputados, que participarán en la 132 Asamblea de la Unión Interparlamentaria (UIP), que se realizará en Hanoi, Vietnam, del 28 de marzo al 1° de abril, denunciaron la injerencia estadounidense en Venezuela. “Cada vez que EEUU hace una amenaza de éstas termina en bombardeos y genocidio”, dijo Vivas sobre el decreto del presidente Barack Obama en el que califica a Venezuela como “amenaza a la seguridad nacional” estadounidense. “Nuestro pueblo dará la batalla en el campo que sea”, advirtió.

Vivas, que asumirá una de las seis vicepresidencias de la UIP, organización de Naciones Unidas que reúne a entes legislativos de todo el mundo, adelantó que desde el foro de Vietnam pedirán que sea tratado de forma urgente el tema del ataque imperialista a la soberanía de Venezuela.

La delegación parlamentaria entregó al Embajador de Venezuela en España, Mario Isea Bohórquez, los cuadernillos de recolección de firmas que se utilizarán en España, para que los activistas de derechos humanos y de la solidaridad con Venezuela suscriban la solicitud de derogatoria del decreto emitido por el Presidente estadounidense. Dicha entrega se realizó con la presencia de la profesora Ángeles Diez, de la Red de Intelectuales y Artistas en defensa de la Humanidad, Aracelis Escudero, de la Plataforma de Solidaridad con la Revolución Bolivariana-capítulo España y José López, presidente de la Fundación “Rubén Darío”.

Desabastecimiento en Venezuela, ¿de productos, ideas o decisiones?

15 junio, 2013

Fuente: http://www.comiendotierra.com 

 16 mayo, 2013 por Juan Carlos Monedero

 Los que conocen América Latina saben que la noticia en el continente no es que los ciudadanos hagan cola en los supermercados para adquirir pollo o azúcar y que la ausencia de papel higiénico no es un drama que convoque a un concierto de solidaridad en Lima. Desgraciadamente, el problema es que la gente no ha tenido nunca posibilidad siquiera de acercarse masivamente a los supermercados. Una parte importante del continente sabe de las compresas, a lo sumo, por los anuncios de las televisiones privadas, no porque haya tenido nunca capacidad adquisitiva para alcanzar ese espacio de comodidad y seguridad femeninas. Lo digo porque uno de los vídeos que airea la oposición ha escogido el tema de la falta de compresas como señal evidente de los males del “comunismo” (de dónde saca la oposición venezolana dinero para hacer tantos anuncios tan caros, sigue siendo un misterio). Los problemas en América Latina, aun siendo un avance sustancial tener acceso a todos los productos de higiene necesarios, siguen siendo, desgraciadamente, más urgentes. Como dijo en su día Lula, la revolución en América Latina significa comer tres veces al día. Cuando tienes resueltos los elementos esenciales de la supervivencia viene el resto. Es una buena noticia que la ciudadanía venezolana proteste reclamando los avances que va logrando.

Hoy, cuando los estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid están encerrados en el Rectorado porque van a ser expulsados por no poder hacer frente al último pago de la matrícula, volvemos a encontrarnos con noticias catastrofistas acerca del “desabastecimiento” en Venezuela. Cierto que allí los estudiantes universitarios no protestan (Venezuela tiene el segundo mayor número de estudiantes universitarios de toda América Latina), pero a los medios españoles les parece conveniente reseñar noticias de aquel país antes que del nuestro. ¿Acaso no es más relevante carecer de suficiente papel higiénico en comparación con tener a uno de cada dos jóvenes en paro? ¿No es más instructiva la foto de la gente haciendo cola en un supermercado caraqueño que la de un nuevo desahuciado que se quita la vida en Murcia? Pero que nadie se engañe: lo importante de que haya problemas con algunos productos en Venezuela tiene sentido solo si los medios de comunicación de Europa lo reseñan a bombo y platillo. Hay una parte de todo esto que es una estrategia. Recuerda demasiado al desabastecimiento en el Chile de Allende previo al golpe de Estado.

Que en el país caribeño y petrolero hay cuellos de botella puntuales en el acceso a algunos bienes no es una novedad, especialmente cuando una parte importante de la población ha subido de nivel social y tiene la posibilidad de alimentarse como no lo había hecho en los últimos cuarenta o cincuenta años. Dicho esto, es igualmente cierto que no hay ninguna razón de peso para que determinados productos no estén en los estantes de los supermercados de un país que no tiene problemas económicos (recordemos que Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo). ¿Qué está pasando entonces?

Tres asuntos están detrás de los problemas que ha habido estos días con la harina, el aceite, el azúcar, el pollo o algunos productos higiénicos. En primer lugar, es evidente que el desabastecimiento forma parte de la estrategia de desconocimiento del resultado electoral del 14 de abril por parte de la derecha venezolana. Son los mismos que no reconocen al Presidente Maduro –pese a que toda la comunidad internacional, salvo EEUU, lo ha hecho, y pese a que la auditoría del CNE demuestra una coincidencia del 99,98% en los datos– quienes están colaborando en crear esa ausencia de productos con una triple intención: debilitar al gobierno, subir los precios regulados de algunos bienes y arrancarle más dólares subvencionados que les permita seguir importando bienes que luego ponen en el mercado venezolano a precios desorbitados (estas dos últimas cosas ya las han conseguido en estos dos últimos días). La condición importadora de Venezuela, herencia de su condición de país rentista, sigue dando un peso desorbitado a los grandes empresarios de la distribución.

En segundo lugar, el clima de zozobra creado por la oposición (que, recordemos, ha sacado un altísimo resultado electoral), aireado hasta el paroxismo por los medios de comunicación (más del 80% de los medios de comunicación en Venezuela están en manos privadas), genera una situación de inquietud que invita a compras muy por encima de las necesidades incluso mensuales. Si mañana todos los españoles fuéramos a comprar la leche que consumimos en un mes, es bastante probable que hubiera unos días con desabastecimiento en las tiendas. Los medios llevan dos meses creando un clima que pareciera de guerra civil –que en absoluto se corresponde con la realidad- pero que lleva a mucha gente a acaparar por culpa del miedo que se genera.

Hay una tercera razón, no menos relevante, cuya responsabilidad corresponde enteramente al gobierno bolivariano. Es un problema acumulado en los 14 años de “revolución” y que reclama una solución urgente si no se quiere poner en peligro un proceso que se juega en cada elección avanzar o fracasar. El aumento de la capacidad de consumo de los venezolanos (en estos años, la pobreza se ha reducido a la mitad) no ha venido acompañado del incremento de la capacidad productiva interior suficiente para cubrirlo (pese a que se han intervenido 7 millones de hectáreas para hacerlas productivas). Esto ha determinado que ese incremento del consumo ha sido en buena medida importado.  Mientras el consumo per cápita creció en promedio 3.7%, la producción ha aumentado solamente el  0,8%. Igual ocurre con el crecimiento de la agricultura, muy por debajo en su participación en el PIB de lo que debiera (está en el 4’5% cuando debiera llegar, cuando menos, al 12%).

Desde 2003 existe en Venezuela un control de cambios que lleva a que sea el gobierno quien entregue los dólares necesarios para la importación. Esta medida fue tomada por Chávez durante el paro patronal debido a la salida masiva de capitales del país que lo amenazaban con su hundimiento (los ricos siempre tienen esas herramientas al margen de las urnas). Hay consenso en Venezuela de que el control de cambios ya no es útil, entre otras razones porque el gobierno entrega dólares a 6,30 bolívares y los importadores luego etiquetan los productos importados como si los hubieran pagado a 25 o 30 bolívares (el precio que alcanza el dólar en el mercado negro). El precio del dólar oficial es papel mojado para los especuladores en Venezuela. Al mismo tiempo, una ineficiente burocracia es incapaz de frenar los abusos de los especuladores, sin contar con que también existen sectores corruptos en la administración contra los que no se termina de actuar contundentemente.

Igualmente hay un control de precios finales, que ha intentado frenar la inflación y la especulación, pero tampoco han funcionado pues de nada sirve fijar el precio final de un producto si no se fijan también los precios de las materias primas, de la maquinaria y demás insumos (lo que puede desembocar, como ha ocurrido en no pocas ocasiones, en que no era rentable producir, fomentándose las importaciones). La ineficiencia no solamente es la que está detrás de la corrupción, sino también detrás de comportamientos que a veces hacen inútil el esfuerzo económico encaminado a pagar la deuda social que padeen aún los sectores más humildes.

Los empresarios presionan para que la entrega de dólares que otorga el gobierno fluya más deprisa (el negocio del siglo en Venezuela: aunque importaran contenedores de piedras se enriquecerían desmesuradamente) y para que desaparezcan los controles de precios (lo que dispararía la inflación aún más). En definitiva, el gobierno “rumbo al socialismo” está financiando a los empresarios importadores y a los especuladores, es decir, está enriqueciendo al sector menos productivo de la economía venezolana.

El apretado resultado que alcanzó el Presidente Maduro después del duro golpe que supuso la desaparición de Hugo Chávez exige al gobierno bolivariano respuestas decididas. Es difícil sentar las bases de la transición al socialismo con las armas melladas de una economía rentista y sometida a los estímulos desmesurados de la corrupción y la especulación. En España, la disciplina fiscal empezó cuando apareció en los periódicos Lola Flores esposada por defraudar a hacienda. Venezuela necesita mano dura contra los acaparadores, contra los especuladores y contra los corruptos. Necesita activar de manera más decidida los controles populares para frenar los comportamientos económicos lesivos para el conjunto, en primer lugar la inflación (mucho más problemática que la ausencia de papel higiénico). Y necesita poner en marcha una política económica que, al tiempo que garantiza el crecimiento del PIB (como ha sido el caso de estos años), logra que ese crecimiento sea “de calidad” (en expresión del economista Víctor Álvarez), fomentando la producción interna y dejando de subsidiar las importaciones. Y para ello, la política fiscal, estimulando un tipo de comportamientos y castigando otros, es esencial, como bien sabemos para nuestra desgracia en la Europa de la austeridad.

Todos los logros sociales que está alcanzando Venezuela, tanto dentro del país como en forma de impulso político en el continente, no pueden ponerse en almoneda por una mala gestión económica de no tan difícil solución. La Venezuela bolivariana necesita una gestión más sensata. Hace falta un esfuerzo decidido en la formación de servidores públicos capaces, concienciados y estables (¿por qué sigue vigente en “revolución” esa costumbre insalubre de cambiar todos los cuadros de una institución cuando cambia el titular, aun siendo del mismo signo político?). Un gobierno cohesionado y un cuerpo de funcionarios que ejecuten ese Plan de la patria 2013-2019 aprobado en dos elecciones. Venezuela sigue teniendo pendiente hacer gestores socialistas y hacer socialistas a los gestores. El socialismo también reclama eficiencia. Y la eficiencia hoy es tan revolucionaria como ayer lo era el asalto al palacio de invierno. El socialismo del siglo XXI necesita ser austero, pero no quiere tener nada que ver con ninguna escasez que no decidan los pueblos. Y el pueblo de Venezuela, a día de hoy, aún no ha decidido en esa dirección.

El desempleo en Venezuela se situó en diciembre en el 5,9%

23 enero, 2013

Fuente: http://www.kaosenlared.net

Las políticas económicas y sociales del gobierno venezolano disminuyeron el desempleo a 5.9% el mes de diciembre de 2012, la cifra más baja en los últimos años según el Instituto Nacional de Estadística.  

El ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, informó que la tasa de desempleo se ubicó en 5,9 % en diciembre de 2012, el mejor registro de este indicador al menos desde 1999.

“La más baja en los últimos años, mientras en España la tasa de desempleo es de casi 25 % y uno de cada dos jóvenes está desempleado. En Venezuela, necesitamos más bien fuerza de trabajo preparada a través del aumento de la educación, el fortalecimiento de la salud y el programa de vivienda”, explicó este jueves durante su intervención en un evento que se llevó a cabo en el Banco de Venezuela.

Recalcó que la economía venezolana crecerá este año en torno a un 6 %, impulsada por la inversión social y productiva que sostendrá el Gobierno Nacional.

Agregó que para los próximos seis años se prevé una inversión global de 500 mil millones de dólares.

“Ya nadie discute que Venezuela va a crecer en 2013; ni el Banco Mundial ni la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), ni el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ya la discusión es cuánto”, enfatizó Giordani.

Indicó que el Banco Mundial proyecta un crecimiento de 1,8 % de la economía venezolana, mientras que la Cepal otorga 2 % y el FMI 3,2 %.

Giordani refirió que una de las metas que impulsará el crecimiento económico venezolano es la construcción de viviendas en el 2013, año para el que se tiene proyectado edificar 380.000 unidades habitacionales.

“La economía venezolana es un ejemplo que permite desmitificar que lo público no puede funcionar y se muestra que sí se puede competir con los servicios privados. Desde el 2 de febrero de 1999 se creó un nuevo sistema financiero bolivariano, que se complementó con el marco jurídico que construyó la Asamblea Nacional en 2009. Por eso tenemos una perspectiva económica brillante para Venezuela”, recalcó.

AVN