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Carme Chacón y la hipocresía española

18 mayo, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

No trataron bien a Carme Chacón. La prensa tampoco, en particular la conservadora, como es habitual siendo mujer y de izquierdas. Pero España reedita con ella esa pasión por llorar y ensalzar a los muertos, en particular cuando peor se ha portado con ellos.

Constatemos un hecho: Chacón no estaba en las primeras filas de la política ahora, la habían apartado.

Rosa María Artal

11/04/2017 – 20:56h

Carme Chacón y Susana Díaz, favoritas para liderar el PSOE, según un sondeo
La exministra de Defensa Carme Chacón. EFE

A Carme Chacón le hubiera gustado saber cuánto la querían. Sobre todo mucha gente anónima que supo apreciarla. Su valentía y su empeño merecían conocer que su entrega obtuvo resultados. Fueron tantas las zancadillas que sufrió que, al menos, debió quedarle ese reconocimiento. Porque han vuelto a hacerlo. Hay una querencia en España por la parafernalia de la muerte que unida a la hipocresía, o viceversa, resulta escandalosa. Constatemos un hecho: Chacón no estaba en las primeras filas de la política ahora, la habían apartado.

Comparto la valoración que sitúa a Carme Chacón como una política capaz, honesta, luchadora, feminista, de convicciones socialistas reales, y con un deseo sincero de renovar y reconstruir el PSOE. Desde la moderación. “ Chacón fue una política coherente y comprometida con sus ideales, pero no una revolucionaria“, escribe Ignacio Escolar en un artículo que aporta muchas claves. De los cambios que impulsó, de su pensamiento y de su enorme discreción. Laica ejerciente, contraria a dar el indulto al banquero Alfredo Sáenz, partidaria de investigar el fiasco de Bankia. Tropezó con el “desahucio exprés” que le salió por la culata al terminar siendo aplicado a los impagos de hipotecas que no formaba parte del diseño. Esto demuestra, por cierto, que no hay ley inocente en manos culpables.

Pues bien, no la dejaron seguir. 25 de Mayo de 2011. Las plazas de España llenas de 15M, dejando claro el “No nos representan” del hartazgo máximo. Chacón prepara incluso su equipo renovador. Y la echan atrás. Aparece, llorosa, para retirar su candidatura a las primarias por el bien del partido y de Zapatero. La intrahistoria la cuenta también el director de eldiario.es: “Una serie de barones, con Patxi López a la cabeza, amenazaron con tumbar a Zapatero si no apoyaba la designación de Alfredro Pérez Rubalcaba como candidato sin primarias”. Chacón era consciente de lo que ocurría en España, el aparato no.

Y la historia se repite en el Congreso de Sevilla de 2012 cuando Carme Chacón lo vuelve a intentar. Hasta Madrid llegaban los ecos de las presiones y zancadillas. Perdió por 22 votos en jornada maratoniana de intercambio de apoyos y favores. “La vencieron los dueños del partido, una alianza de la vieja guardia: Felipe, Guerra, Bono, Chaves… Tras perder, guardó silencio y dejó liderar a Rubalcaba”, sigue escribiendo Ignacio Escolar. Alguno más hubo, los de siempre en realidad. Tenían el PSOE, perdían apoyo electoral. “ Venció el cambio tranquilo y la experiencia“, explicaron en prensa. Poco después renunció a su acta de diputada y pasó a la actividad privada. Su carrera política declinó.

Una amiga que me sirve de barómetro popular sentencia que los compañeros que lloran a Chacón lamentan su muerte aunque la hubieran apartado de su vocación. Faltaría más. Pero lo que cuentan son los hechos. Y producen bastante impacto algunos rostros compungidos. Otros han demostrado que realmente la valoraban y querían, mucho más de lo que probablemente ella pensaba.

Sin duda el PSOE hubiera sido distinto dirigido por Carme Chacón, que pudo ser también la primera presidenta de España. Pero es lo más rancio del aparato quien lleva las riendas en defensa de “valores tradicionales”. Del PSOE, dicen. Jesús Cintora cuenta en su nuevo libro cómo Rubalcaba intentó impedir que Pedro Sánchez formara gobierno: “Si Rajoy no da el paso, no des el paso tú”. Basado en lo que, a su entender suponía, “la peligrosa compañía de Podemos y de los nacionalistas”. No hay problema en darle el gobierno a Rajoy, no constituye ningún peligro. Para ellos.

La senda emprendida por el PSOE es un puro dislate, con el golpe interno para echar al secretario general elegido en primarias, y cuanto ha sucedido después actuando como si nada hubiera ocurrido. Susana Díaz encarna esta tosca etapa de aparato y conservadurismo, por más que Chacón la apoyara frente a sus dos competidores.

No trataron bien a Carme Chacón. La prensa tampoco, en particular la conservadora, como es habitual siendo mujer y de izquierdas. Pero España reedita con ella esa pasión por llorar y ensalzar a los muertos, en particular cuando peor se ha portado con ellos.

El domingo de Ramos –como lo llamaba la portavocía mediática del PP en RTVE en estos tiempos de santerío redivivo–,  El País publicaba otra de sus encuestas de Metrocospia. Esta vez para concluir que los españoles optan por Adolfo Suárez como el presidente que querrían tener. Paradójico. Desde dentro, la derecha hoy recogida en el PP le dinamitó el partido. El PSOE de Felipe González le presentó una moción de censura y una cuestión de confianza. Le hicieron la vida imposible y sufrió por ello. Mucho.

Hemos sabido recientemente, por casualidad, que Suárez no quiso convocar un referéndum sobre la monarquía porque iba a perderlo. Se lo dijo a la periodista Victoria Prego que calló durante décadas. No se puede decir que, justa o injustamente, nadie le agradeciera el favor a Suárez. Ahora lo tenemos en los altares. Si existe alguna parte de lógica en el hecho será que les parece peor lo que vino después.

Esa exacerbación española de la muerte huele a procesión, incienso y rito, a humo. A hipocresía suma. Es ese sentimentalismo con dolor placentero, de escenario, butaca y kleenex. Y de igual modo enmascara la verdad. En la política que posterga a los ciudadanos y ejerce, con cara de póker, el todo vale para el fin último. En los medios y sectores que juegan la misma partida. Carme Chacón era del sector limpio de la política que también existe y su camino no fue de rosas.

Un consejo: la próxima vez que quieran a alguien como la querían a ella, demuéstrenselo en vida. Y déjenle volar libre.

Tiempo de derecha, tiempo de gasto militar

10 abril, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Cospedal, la ministra que tan sobradas muestras ha dado, en diferido, de su capacidad intelectual, es la gran gestora de ese desorbitado aumento del presupuesto de Defensa, un 32% sobre 2016.

Echen un vistazo al dinero que se dedica en verdad a educación, sanidad, cultura, ciencia, a la dependencia o la pobreza infantil y vean cuánto de sociales son los presupuestos del PP.

Rosa María Artal04/04/2017 – 20:58h

María Dolores de Cospedal pasa revista a las tropas como ministra de Defensa. /
María Dolores de Cospedal pasa revista a las tropas como ministra de Defensa.

Imaginen a un padre de familia, abogado de formación, toledano, 51 años, sentado en el salón de su casa ante esta reflexión: “¿Y si alguien quisiera ponerle a mi hija un burka, qué haría? Enviarle a las Fuerzas Armadas”. ¿Como escudo humano y blindado para que no se le acercaran los hombres que colocan burkas por la calle a las mujeres con las que se cruzan? ¿Quiénes son esos hombres? Musulmanes, una comunidad de unos 1.200 millones de personas distribuidas por numerosos países del mundo. Pues así piensa Agustín Conde, el actual secretario de Estado de Defensa nombrado por la ministra Cospedal. Con esa mentalidad dispone de capacidad para, en efecto, hacer uso de aquello a lo que le impelen sus creencias. Y el Gobierno del que forma parte acaba de dotar a su Ministerio con un 32% más de presupuesto.

Conde es uno de los numerosos prototipos de la derecha más extrema que gobierna España por medio del PP. Sus exponentes son múltiples. Mariano Rajoy los ha situado en ministerios clave: Interior, defensa, justicia, empleo, educación y sanidad en algunos momentos, y bastantes perlas sueltas en otros puestos. Nos detendremos hoy solo en Defensa, premiada con un plus en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado.

A Agustín Conde lo encontramos ya en 2005, durante una intervención en el Senado, cuando se mostró partidario de que las parejas homosexuales no adoptaran hijos. Sin el menor rubor, ni base que es mucho peor, expuso los graves problemas que, en su opinión, aquejaban a esas criaturas que conviven con gays. Aseguró que sufren un enorme riesgo de ser violados por sus progenitores, cuantificado en el 29%, mientras en el caso de los heterosexuales el porcentaje se reduce al 0,6 %. Siempre en su línea, acusó –en un tuit, vaya por dios– a Yolanda Álvarez, entonces corresponsal de TVE en Oriente Medio, de ser “activista de Hamás”. Sin cortarse. Álvarez fue devuelta a Madrid. Añádanle unas puertas giratorias, una empresa energética no declarada o la defensa jurídica del Banco de Santander en casos de hipotecas impagadas.

Alférez de Fragata del Cuerpo General de la Armada en la Reserva Voluntaria, Conde declaró que ser secretario de Estado era “el cénit de su carrera profesional”. Y que María Dolores de Cospedal es quizás la persona por la que siente mayor admiración y respeto intelectual. “Como político”, concepto que incluso incluye a mujeres.

Cospedal, la ministra que tan sobradas muestras ha dado, en diferido, de su capacidad intelectual, es la gran gestora de ese desorbitado aumento del presupuesto de Defensa, un 32% sobre 2016. Es cierto que se ha visto obligada a aflorar, por mandato del Tribunal Constitucional, una herencia de su predecesor, Pedro Morenés, que utilizaba créditos extraordinarios aprobados por Real Decreto para comprar armamento. El programa que él aprobó asciende, por cierto, a 30.000 millones de euros de los que restan por pagar 20.000 millones. Aun así el presupuesto real aumenta y en algunas partidas de forma desorbitada, hasta un 442%.

Cospedal es la ministra idónea para los nuevos tiempos. Ha nombrado además un nuevo jefe del Estado Mayor del Aire que, según declara, “procura tener a Dios presente en todas sus decisiones”. Ha destinado precisamente a Morenés, exministro y vinculado a empresas de armamento, como embajador en Washington aunque no pertenece a la carrera diplomática. La misma ciudad donde reside Donald Trump. La también secretaria general del PP es la persona que definió perfectamente su ideología al declarar: “Lo primero que necesita un país es seguridad. Si no tenemos garantizada nuestra defensa y nuestra seguridad, da igual tener garantizado el subsidio de desempleo, la sanidad pública o la mejor educación“.

Lo mismo practica la actual administración estadounidense. El ya mayor presupuesto militar del mundo va a experimentar  un aumento del 10%, 54.000 millones de dólares que el magnate llegado a presidente detraerá de partidas sociales. Trump quiere “volver a ganar guerras”, dice. Trump quiere potenciar la muy lucrativa industria de la guerra. De hecho Trump pidió al PP aumentar también el gasto en defensa, y el PP lo hace. Por cumplir con el ultraconservador mandatario y, como él, por vocación.

Algo cambió cuando los Ministerios de la Guerra pasaron a llamarse Ministerios de Defensa: los eufemismos de la neolengua. Y de la propaganda y siembra de miedo que prende en los ciudadanos más indefensos mental o emocionalmente. Hasta hacerles temer más un hipotético atentado que la precariedad que mata todos los días. Los daños que ocasiona la pobreza y la injusticia son infinitamente superiores a los que causa la acción terrorista de los fanáticos. E incalculables los efectos nocivos de la demagogia. Pero la jugada actual es ésta. Algo huele inmensamente a podrido cuando se confirma la reunión para propiciar un canal secreto de contacto entre Trump y Putin y es el fundador de Blackwater quien la dirige. La empresa de mercenarios, contratada profusamente por George W. Bush, y que fue condenada por asesinato deliberado de civiles en Irak en 2007. ¿De qué seguridad y para quiénes hablan?

Conviene, pues, contrarrestar con información la propaganda de las portavocías mediáticas del PP cuando destacan un aumento del gasto social en estos presupuestos. Al margen de que sería una inversión, no un gasto. La mayor partida se la llevan las pensiones. Por el compromiso ineludible que se contrae al  pagar impuestos durante la vida laboral para disponer de un retiro. Al margen de las trampas –muy propias del personal que nos ocupa– para enmascarar que los presupuestos bajan, haciendo parecer que suben, la distribución de los fondos responde a la filosofía genuina de esta derecha.

Echen un vistazo al dinero que se dedica en verdad a educación, sanidad, cultura, ciencia, a la dependencia o la pobreza infantil y vean cuánto de sociales son los presupuestos del PP. Pagar los intereses de la Deuda Pública, incrementada a nivel de récord por Rajoy, se lleva más del 9% de los presupuestos: 32.447,7 millones. Es uno de las principales apartados y verán que no se destaca en los medios. Para la Hucha de las Pensiones (que el PP ha dejado en telarañas) van a emitir Deuda Pública. A devolver con intereses, ya saben. La pirámide fatal del endeudamiento. Y eso que Rajoy “nos ha sacado de la indigencia”.

Unos presupuestos absolutamente ideologizados, de derecha aguda y extrema. Para completar el dibujo van cero euros para la aplicación de la Ley de Memoria histórica, y un aumento de 43.000 en el presupuesto directo de la Casa del Rey, que la pobre llevaba algunos años congelada.

Y los presupuestos saldrán adelante con la colaboración de políticos tan conservadores y mercantilistas como el PP. Y  Rajoy seguirá mandado con ese equipo dotado de singular mesura, razón y capacidad intelectual. Y la corte mediática les hará la ola.

Cada vez son más los excluidos de su mundo, sin embargo. En ese limbo que no se quiere ver hay amplios sectores en los que abunda el suicidio, la droga y la muerte temprana, como contaba la economista Ann Pettifor sucede en Estados Unidos. Ocurre en lugares mucho más cercanos y va a más. Esta vez muchos votaron a Trump y similares. ¿A quién buscarán después? ¿Qué harán después?

Desbrozando tópicos en la crisis de Podemos

17 marzo, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

La corriente de Errejón pide un 40% de puestos en la ejecutiva que se corresponda, más o menos, con los resultados obtenidos para el Consejo Ciudadano. El tiempo va a decir si continúa el sucedáneo de la Guerra de los Rose.

Hay conceptos esenciales que se están pervirtiendo estos días. Hace furor que el PP ha ganado dos congresos en el fin de semana. Pocas cosas favorecen más a Rajoy que darle directamente las llaves de la Moncloa como han hecho el PSOE de la gestora y Ciudadanos.

Rosa María Artal14/02/2017 – 21:27h

Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en Vistalegre II. EFE
Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en Vistalegre II. EFE

Podemos y las confluencias demostraron, en un tiempo récord, que podían ser la opción para cinco millones de votos huérfanos. Muy hartos de una versión de la realidad que se contradice con los hechos palpables. Más de 155.000 inscritos votaron en Vistalegre II para elegir qué Podemos quieren, y han dado prioridad a lo que representa Pablo Iglesias como secretario general. Con tal irritación de la prensa que raya en la caricatura. Su apuesta por Íñigo Errejón era y es tan explícita que debería propiciar una profunda reflexión. Éste mantiene sus expectativas. La corriente de Errejón pide un 40% de puestos en la ejecutiva que se corresponda, más o menos, con los resultados obtenidos para el Consejo Ciudadano. El tiempo va a decir si continúa el sucedáneo de la Guerra de los Rose.

La crisis de Podemos ha sido de una irresponsabilidad que cinco millones de votantes no merecían. Ni los miles de militantes y colaboradores que se dejan la piel por el proyecto. Si algo cabía esperar de otra forma de hacer política era evitar la pelea de gallinero a la que fuimos asistiendo estupefactos unos, encantados otros. Seguramente habrá motivaciones que compensen servir en bandeja a los muchos detractores de la formación la idea de que Podemos es un partido como todos en sus luchas intestinas por el poder. Igual hubo mucha presión acumulada por el tratamiento interesado de gran parte de la política y la prensa. Igual, escasa madurez para discernir consejos y cantos de sirena. Sin duda, una excesiva exposición mediática. El caso es que la crisis se produjo retransmitida, jaleada y comentada por medios y redes sociales .

Las responsabilidades no se reparten por igual, sin embargo. Demasiadas pasiones personales. Y factores no tenidos en la consideración que merecen. Personas de enorme valía se concentraron en torno a Íñigo Errejón, pero el método para formar una corriente establecida chirría a la vista de informaciones posteriores. Esas cuentas de Telegram, descubiertas por casualidad, hablaban de maniobras –Dinamizar, Jaque Pastor– y las corroboran hechos como las dimisiones en Madrid. Esto es lo que no se esperaba de “otra forma de hacer política”. Y con razón, porque no todo vale.

Asesores que se mueven en ámbitos más próximos al PSOE y Errejón que da claves definitivas en la entrevista para eldiario.es. Cita, como error, permanecer “lejano de otros partidos” o cómo “Ese PSOE remonta un punto y medio”, en referencia al que ha investido a Rajoy y aprobado otros 5.500 millones de recortes, según sus propias palabras. Contradictorias. Si se busca pactar con otros partidos, el PSOE parece opción esencial para Errejón y es el que, en efecto, ha dado el gobierno a Rajoy. Esa supuesta subida de intención de voto viene cargada de metralla.

La traca final precongreso con el errejonista líder de Podemos en Valencia, absolutamente fuera de sí,  o con las berenjenas de rechazo a IU… y el PSOE diseminadas por Twitter, fue desorbitada.

Hay conceptos esenciales que se están pervirtiendo estos días. No ha llegado el espíritu de la revolución bolchevique a enviar a Podemos a la “ultraizquierda”, como hemos leído. Aunque, si el PP es citado como partido de centro-derecha, se entiende el deslizamiento. Lo que irrumpió fue el viraje a un entendimiento con partidos más a la derecha. Y es legítimo. Menos, que sea con un PSOE dirigido por una gestora, tras un golpe interno, y que entiende que es “proteger la democracia” dar el gobierno a Rajoy “a pesar del costo que suponga para el PSOE”, como vino a decir la líder oficiosa, Susana Díaz, en el curso de esta intervención.

En este punto las confusiones y la tibieza, la laxitud incluso, están siendo muy notables. No vale todo, la Doctrina del Mal Menor ha causado grandes estragos en la historia de España. Desde la Transición, a la situación actual de aceptar como normal la corrupción, el creciente autoritarismo o el aumento de la pobreza y la desigualdad. No se puede mencionar que hubo “traiciones” y considerar preferible la estabilidad (en las políticas injustas, por otro lado). Se ha perdido demasiado en los altares del Mal Menor.

La “purga” ha entrado en el temario mediático. A Pedro Sánchez lo desbancaron de la secretaria general del PSOE y casi de la faz de la tierra a la brava, quienes mantuvieron el “no es no” fueron multados y expulsados de cargos, pero a Podemos le exigen siempre otra actitud. Para Podemos no rige el que cuando se confronta en votos, se gana o se pierde. Y es ilógico, al margen de lo que pueda ocurrir en el futuro y de lo deseable de contar con los talentos del núcleo original.

Otro concepto que está haciendo furor es que el PP ha ganado dos congresos en un fin de semana. Al PP, aseguran, le favorece que Iglesias sea el secretario general de Podemos. Y lo repiten en reata, en todos los tonos. Hombre, pocas cosas favorecen más a Rajoy que darle directamente las llaves de la Moncloa como han hecho el PSOE de la gestora y Ciudadanos. Y no digamos el trato mediático de seda y garrote según se trate del PP o de sus adversarios. La coletilla coincidente es: con Iglesias tenemos 8 años más de PP.

Un periodismo riguroso aspiraría a informar. Sin condicionantes. Y a estimular el pensamiento crítico, a dar los elementos de juicio para, por ejemplo, valorar el daño de apoyar en las urnas la corrupción y el resto de los lamparones que afean la democracia. A no confundir a la ciudadanía. Las políticas seguidas por los partidos a los que más valoran son los que han traído el desastre actual, con su Trump incluido. Y una ciudadanía decente se tomaría en serio responsabilizarse de sus vidas y del bien común.

Una y otra vez, hay que mirar afuera. Buscar la indiferenciación de los partidos, todos hacia la derecha además, no funciona. El moderno socialismo que alentaron en Francia incluso desde medios españoles, se encuentra despeñado en las encuestas a las presidenciales. Para intentar achicar la sangría han elegido al candidato más a la izquierda que encontraron. Con el deterioro por corrupción de la derecha tradicional –que a los franceses sí les importa-, Marine Le Pen se ve ya presidenta de Francia. Los mecanismos electorales de nuestros vecinos dan un resquicio a que tamaño desastre pueda evitarse. Pero está por ver.

Los votantes de Vistalegre obraron con más sensatez e independencia de lo que los orientadores de opinión piensan, en consecuencia. La pluralidad es enriquecedora, bien planteada indispensablemente. La brecha abierta no parece fácil de cerrar, ni se puede dar por hecho el cese de las hostilidades. Hay espacio en los distintos partidos y movimientos para todo tipo de ideologías y planteamientos democráticos. Aunque el cataclismo que sacude la política, la sociedad, mundial va a alterar, lo está haciendo ya, los esquemas tradicionales. La reflexión y la honestidad deberían ser prioritarias. Apremiantes. Por lo demás, las personas valiosas son indispensables y los proyectos de envergadura van más allá de las personas.

Un día hablarán de los políticos que mataron a Europa

7 febrero, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

El fantasma del fascismo recorre Europa y no sin razón, porque los depredadores huelen a muerto

¿Cómo se puede decir sin mover un músculo que nuestra tierra, donde hemos nacido y vivimos, “no es lugar de futuro para los jóvenes”? ¿Qué han hecho con ella? ¿Un mercado en el que sobran las personas?

Solo una sociedad narcotizada que ha perdido su horizonte y sus principios admite recortes a la democracia como los que estamos padeciendo también en España

Suecia acogió la inmigración que expulsaban las dictaduras latinoamericanas desde los años 70. Ahora, ha cobijado a un gran número de refugiados sirios, afganos o somalíes, entre otros. Lo aprobó el Gobierno liberal conservador mientras, por ejemplo, el de España aceptaba un cupo testimonial. Con un alto nivel de vida y moderadas diferencias salariales, el temor al futuro prende sin embargo. Y es lo que está sucediendo en otros muchos lugares que consiguieron sociedades democráticas, mucho más igualitarias y responsables. Dinamarca y Noruega andan en la misma tesitura.

Los franceses parecen dispuestos a llevar al Elíseo, sin escrúpulo alguno, a Marine Le Pen. Por las mismas razones. Nuestros vecinos del norte ya no parecen recordar –además de la ideología– la sarta de corrupciones que jalonaron el anterior ascenso al poder de este partido. El ultraderechista Frente Nacional cosechó grandes éxitos en las últimas municipales y en las europeas, y algunas evidencias se ven ya. Marsella (que viró drásticamente de la izquierda a la derecha y ultraderecha) empezó a marcar a ciudadanos “sin techo” con un triángulo que mostrara su condición. Como hiciera con los judíos el nazismo. Como hizo con ellos la admirada reina católica Isabel (puede que fuera hasta la inventora). Tras señalar a centenar y medio de seres humanos pobres, las protestas de muchos marselleses lo han parado.

El ascenso del fascismo en sus distintas variedades en un hecho en Europa. Que no se resalta en exceso porque no molesta demasiado a los poderes que nos gobiernan. Resulta más incongruente aún que ciudadanos normales atribuyan la causa de sus males, de su precariedad, a otros ciudadanos tan atribulados como ellos, más que ellos de hecho. Al punto de dejar su país y lanzarse a la aventura incierta. Una vez más, las estafas del capitalismo –y la actual es de nota, de matrícula cum laude para ser precisos– tienen la habilidad de desviar la atención de los culpables.

En tiempos de crisis se exacerba el egoísmo, el tratar de salvarse uno mismo, el asegurar el plato de lentejas del día aunque para ello se vendan e hipotequen el futuro: el suyo y el de su descendencia. Estamos emprendiendo un camino temible a la destrucción, estamos en él de pleno. El fantasma del fascismo recorre Europa y no sin razón, porque los depredadores huelen a muerto.

Angela Merkel se fue la semana pasada a un evento comercial –por su aspecto, de esos que llaman de colaboración publico/privada– en Berlín y esta vez tocó soltar ante la concurrencia esta lapidaria frase: “Europa no es ahora mismo una tierra de futuro para los jóvenes”. Era para ver si vendía la “economía digital” como la panacea, cosa que contradicen numerosos especialistas que por el contrario  piensan que –masificada– restará empleos. Pero sí es cierta la argumentación de la canciller alemana: “El 90% de los nuevos empleos en un mundo globalizado se crean fuera de Europa”. Tras el ágape de rigor se iría a su silla de mando a seguir decretando tijera y austericidio para la UE.

Angela Merkel rendirá cuentas a la historia, dudo que a sus víctimas, por la destrucción de Europa. Y lo mismo cuantos la secundaron. ¿Cómo se puede decir sin mover un músculo que nuestra tierra, donde hemos nacido y vivimos, “no es lugar de futuro para los jóvenes”? ¿Qué han hecho con ella? ¿Un mercado en el que sobran las personas? Porque tiene razón: venderla a los poderes financieros y al lucro de unos pocos a costa de la mayoría ha tenido ese exacto resultado. Tampoco es lugar para viejos, salvo para los acaudalados. No es ya lugar para nadie que no pertenezca al club para el que se gobierna.

¿Y qué han hecho los socialdemócratas? Si Hollande no hubiera defraudado de tan estrepitosa manera a sus votantes, ¿estaría Le Pen en ascenso? Si Manuel Valls no anduviera reinventando el socialismo para que quede derecha neoliberal sin paliativos, que es “lo moderno”, ¿habrían emprendido las autoridades de Marsella el marcado de seres humanos pobres? Lo peor es que, visto el éxito, casi todos los partidos se impregnan del mensaje que ahora enarbola la ultraderecha. En numerosos países de Europa. Y que ya no hay remilgos para expulsar emigrantes sin trabajo, como anuncian Berlín y Londres. También españoles, por supuesto.

¿Y aquí? Entre las feroces críticas a Podemos y su programa económico (o cualquier acción que emprenda, cualquiera), me llamó la atención la de José Ignacio Torreblanca, ideólogo de la órbita del PSOE. Fue categórico: el documento base de Vicenç Navarro y Juan Torres López para Podemos es “un programa basado en ideas que hace tiempo agotaron su ciclo vital”.  La socialdemocracia “ha agotado su ciclo vital” y ahora somos “librecompradores” –como dice la megafonía en los supermercados Caprabo–…, siempre que la rapiña a la que nos someten deje algún euro en el bolsillo. A este mundo muchos no nos apuntamos.

Pero la estafa que llamaron crisis de 2008 se acompañó de los elementos necesarios para implantarse y no crear un excesivo rechazo. Motivaron al mismo tiempo una crisis cultural que afianzan sus colaboradores. ‘No hay otro remedio, es el único camino’. ‘Hay que aguantar, que ya escampará. O no, es lo que hay’. ‘Son cosas de la globalización’. ‘Cuidado con experimentos peligrosos’. ¿Más peligrosos que el fascismo cabalgando hacia el alma de Europa? Ya vimos en el pasado cómo desembocó. O igual no demasiado porque también distraen la memoria.

Solo una sociedad narcotizada que ha perdido su horizonte y sus principios admite recortes a la democracia como los que estamos padeciendo también en España. Balas de goma que terminan matando seres humanos indefensos en el agua, invasión de las comunicaciones personales sin mediar un juez, ley mordaza para acallar las protestas. Con la corrupción empapándonos. Y el silencio o las declaraciones de salón de buena parte de los opositores.

Con el tan sospechoso ataque a cuanto pretende realizar algún cambio de rumbo que no es sino la defensa de que esta crítica situación se mantenga. Porque lo que cuenta es el plato de lentejas para hoy. O las angulas y el caviar. Los viejos demócratas suecos atesoran la que fuera foto del año en Suecia en 1985: la de una mujer que se enfrentó, golpeando con su bolso a los manifestantes, contra el fascismo que al ver hueco intenta triunfar. ¿Lo logrará al fin?

A propósito de los nacionalismos

27 septiembre, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

De los centenares de definiciones del nacionalismo, la más ajustada probablemente la formuló George Bernard Shaw: “Patriotismo es tu convencimiento de que este país es superior a todos los demás porque tú naciste en él”. Lo que suele ser fuente de conflictos, dado que los nacionalistas de otros países piensan exactamente lo mismo.

Hoy, para buena parte de quienes mandan, no hay más nación que el dinero.

La pelea de banderas en el Ayuntamiento de Barcelona. / Efe

Una Cataluña independiente sería “un país marginado gobernado por mediocres fanáticos”, les dijo un desmesurado Premio Nobel de Literatura, peruano y español, que ahora reverdece viruelas al lado de una reina rosa y ni aun así suaviza su agria expresión. El otrora afamado presidente del gobierno, Felipe González, desgrana pesadillas en las que se baten Hitler, Mussolini, Stalin, Maduro, Pinochet elevado a los altares, Gas Natural, yates y su propio pasado a olvidar, y todos juntos componen el rostro de un catalán “secesionista” que se le atraganta inyectando en sangre sus ojos. Su colega Aznar le jalea sin encontrar insultos superiores a los que pergeña el socialista que siempre fue más brillante y algo más alto. Periodistas, con múltiples y merecidos premios también en el pasado, como Carlos Herrera, divierten al personal con frases pretendidamente ingeniosas que huelen a receta de largas convivencias maritales: “Cataluña tiene más peligro que un cable en un charco”.  Fernández Díaz, el ministro, emerge de sus fantasmas interiores plagados de etarras, yihadistas y catalanes de mal para utilizar su cargo en propaganda que influya en los comicios. Mientras su hermano repone el honor mancillado de la bandera de España en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona, ayudado por una descompuesta concejala que la defiende con ahínco. El líder de ERC había ido a incordiar desplegando una estelada como un festejo más. Sí, el balcón del Ayuntamiento en el día de La Mercè nos brindó el resumen más exacto de qué es la política española, y la catalana en particular, sumiéndonos a todos en el bochorno.

Derivas que como su propio nombre indica tuercen el rumbo correcto. Comandadas, para más desgracia, por filibusteros, desmembradores, cismáticos, nazis y fascistas… Lo oído, visto y leído en esta campaña electoral ha traspasado todos los límites del esperpento y la desvergüenza. Por diversos flancos.  En el  campo de batalla, el president sonríe malévolo cuando le dan el trabajo hecho. Con Varoufakis locales por parte de tocado capilar  y opiniones cambiantes, la metralleta Ciudadana de lecciones aprendidas que dicen no y su contrario, el racista que exhibe sin pudor su ignorancia,  simpáticas lecciones de baile y hasta dialécticas y cantos en las reservas de indios.  Siendo sustancial lo que se dilucida, contando con personas que se toman en serio su trabajo en la política, la frivolidad vuelve a erigirse como signo de los tiempos para esconder realidades de mucha mayor trascendencia.

El camino adecuado, el único –como asegura el experto jefe en nacionalidades Mariano Rajoy-, lo marcan los nacionalistas españoles. Quienes, con frecuencia, tienen una única patria: ellos mismos. Con sus intereses y su clan de apoyo. Hoy, para buena parte de quienes mandan, no hay más nación que el dinero, obtenido por cualquier medio. Corrupciones flagrantes que envilecen países, grandes y pequeños. Recortes en derechos sociales y ciudadanos. Uso de la información, de los medios, y de las instituciones para fines privados.

En estos años de la infamia ¿Quién de los arrebolados defensores de los nacionalismos varios es ejemplo para nadie? ¿Vargas Llosa? ¿Felipe González? ¿Artur Más? ¿Directores y columnistas de periódicos varios? ¿Mariano Rajoy por un casual?

Cuando Hungría levanta muros físicos, de nuevo, para detener a las personas que el sistema mundial ha arrojado de sus casas ¿cómo tienen el valor de elegir nacionalismos perversos y callar flagrantemente ante enormes atropellos?

Cuando el aire que respiramos es patrimonio de la codicia empresarial, de la trampa más salvaje que pasa por encima de la salud de los ciudadanos para obtener algo más de beneficio ¿Qué lecciones pueden dar quienes lo amparan desde los gobiernos? ¿Cómo pueden hacer creer a los incautos que éste es el sistema correcto?

De los centenares de definiciones del nacionalismo, la más ajustada probablemente la formuló George Bernard Shaw: “Patriotismo es tu convencimiento de que este país es superior a todos los demás porque tú naciste en él”. Lo que suele ser fuente de conflictos, dado que los nacionalistas de otros países piensan exactamente lo mismo.

Es cierto que a algunas personas, a muchas, a la mayoría, les atrapan los paisajes vividos, luces, temperaturas, sabores u olores. Cómo formó la historia y las experiencias a sus sociedades, la cultura, la lengua, los acentos, los logros o las manías. Los valores, en mi opinión, no pertenecen a los pueblos sino las personas y en el paquete entran de toda condición. Pero de ahí a mantener enfrentamientos, llegar a la violencia, parece una desmesura. Interesada. Esto siempre tiene beneficiarios y no son los que marchan en primera línea de fuego.

Los agravios no los hacen los límites territoriales, sino los individuos que deciden. Los anhelos fundamentales lo son de todos los seres humanos, con apenas matices de color, y por ellos hemos de luchar.  Sin fronteras. Hacer -o buscar quien haga en representación nuestra- a aquellos cuya patria sean los derechos humanos, la honestidad, la justicia, la solidaridad.  Cuando el 27S pase, y pasen los diciembres, es lo único que quedará.

El indescifrable enigma de los ciudadanos que se arrojan en brazos de Podemos

8 junio, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

El PP conoce mucho mejor a su electorado que el PSOE. Les sabe fieles hasta la muerte y masoquistas en la más genuina tradición española. Son de los que se casan para toda la vida y perdonan mentiras, traiciones y maltrato.
Pueden gritar los partidos y sus voceros mediáticos cuanto quieran que la realidad no cambia: la política en la que sueñan no existe, la sociedad defraudada ha pasado página, no es un enfado pasajero.

Rosa María Artal, 15/09/2014 – 20:52 h.

Siguiendo los pasos del manual, el PSOE ha pasado del “me quiere, volverá” al despecho –“con lo que yo he hecho por ella”, “nada sería sin mí”- y a buscar culpables fuera: las fuerzas cósmicas se alían para alejarles de los votantes. En particular, esa joven formación que les embauca con engaños y que terminará por darles una vida perra.

Se cumplen los peores augurios, pues, sobre la deriva de los socialistas, también en la nueva etapa de Pedro Sánchez, cuando cometen la torpeza de centrar su discurso en atacar a Podemos. ¡Y sin nombrarlos!, en el más puro estilo Rajoy, que debe ser lo que entienden por “sentido de Estado”. Ni en la más egoísta de las estrategias se comprende: le están regalando a Podemos las portadas.

El PP logra mantenerse, habiendo logrado la cuadratura del círculo: dar menos servicios por más impuestos, vender todo lo que tiene valor del patrimonio público –ahora AENA- y, si se tercia, de saldo, y endeudarnos pese a todo a niveles de récord histórico. Ya el 98,9% del PIB, en un ritmo que se acelera por horas, casi por minutos. En sus feudos municipales y autonómicos puede llegar a la ignominia de vender a fondos buitre viviendas sociales (por 51.000 euros, precio que no da a los inquilinos) para luego empezar a desahuciar. Mientras, rescata bancos y autopistas deficitarias, hijas de su gestión anterior. La lista de despropósitos y agravios es interminable.

El PP conoce mucho mejor a su electorado que el PSOE. Les sabe fieles hasta la muerte y masoquistas en la más genuina tradición española. Son de los que se casan para toda la vida y perdonan mentiras, traiciones y maltrato. Los sufren en silencio o ni siquiera les dan importancia, en su sagrada misión de sostener la familia como dios manda. El suyo de toda la vida, el dios de la regresión y el dinero. Todo antes de que se vaya con otra. Pero no son suficientes para sustentar mayorías absolutas.

Por eso, al resto, a esa marea que suele nadar o flotar en agua de nadie, le prometen “regeneración democrática”, una obscenidad añadida en un partido que más parece una empresa –muy turbia- nacida y gestionada para la consecución de sus intereses.

El vodevil de la política catalana y rancio españolismo, es tan cutre que sonroja. Ni siquiera podríamos exportar la serie caso de ser rodada. El molt honorable president Pujol evadiendo al fisco –como poco, es ésa solo de momento su confesión- durante 34 años, con toda su vasta prole creciendo en fortuna, privilegios y poder. Un poderoso colaborador de Rajoy, su mano derecha, Moragas, enviando mensajes a la ex novia del chico mayor, Victoria Álvarez, para que descubra lo que ella conoce del enriquecimiento presuntamente ilícito de los Pujol “ y salve España”. La entusiasta dirigente del PP catalán, entre tanto, se acerca a Álvarez, se cita con ella y con unos espías de método que contrata a través de un amigo entrañable del PSC. “Fue ella la que encargó la grabación a través de José Zaragoza, exsecretario del Organización del Partido Socialista Catalán”, dice eldiario.es. Luego, cuando el escándalo se desborda, le mandará más mensajes de la escuela Rajoy: “Aguanta Vicky”. A partir de ahí, se guardan los trapos sucios para cuando convenga. Y, como broche –por el momento-, sale la vicepresidenta del gobierno con cara impasible, tipo amianto, y dice que las comunicaciones de Moragas “son privadas”. Y España “no se salva” a su gusto, porque muchos catalanes tienen claras sus prioridades.

En el partido transgénico, UPyD, andan al degüello entre ellos mismos porque se ve venir que la próxima ración de tarta viene en talla recortes y cada bocado cuenta. Izquierda Unida muestra signos de recuperación, sobre todo en muchas individualidades que la han mantenido viva. Hasta se aviene a buscar consensos que parece la bestia negra de los llamados grandes partidos.

Y, así, a muy grandes rasgos, se presenta el idílico panorama de la política española. ¿Cómo es posible que los ciudadanos no estén entusiasmados con ella? ¿Qué locura o imperdonable traición les ha poseído para arrojarse en brazos de Podemos?

No lo quieren entender. Solo ven la amenaza a abatir. Podemos ha surgido por lógica, por su habilidad para aglutinar el enorme descontento de una parte de la sociedad que no se conforma con el ejercicio de una política que les aplasta. Por supervivencia, como debemos insistir. Fruto de la rabia, incluso. La nueva formación precisa asentarse y reflexionar para crecer, y en ello están. Revisar algunas salidas estentóreas. Su éxito se puede calificar de desbordante en el más puro sentido de la palabra y prueba de la necesidad social que lo genera. Es enorme su responsabilidad, tienen a decenas de miles de personas sujetas a la esperanza que han suscitado: otra forma de gestionar lo de todos, la búsqueda democrática del bien común, el fin de la estafa. De ésa que ya se renueva cíclicamente, sin ningún pudor. Otra vez dicen que la recesión amenaza Europa y hay que seguir con la tijera. Asombroso que cuele.

Cierto que muchas personas, mayores sobre todo, preferirían que todo lo sucedido fuera un mal sueño y que, con un par de retoques, el río volviera a su cauce. Incluso con sus defectos, nada es perfecto. Pero es que el mundo ha seguido girando y no va en esa dirección. El propio poder la ha trastocado y pervertido.

Pueden gritar los partidos y sus voceros mediáticos cuanto quieran que la realidad no cambia: la política en la que sueñan no existe, la sociedad defraudada ha pasado página, no es un enfado pasajero. Con presiones, reproches y exabruptos, no cambiará de parecer. Mucho menos, demonizando a quienes están planteando soluciones que ellos no quieren o no son capaces de afrontar. La viabilidad de buena parte de las propuestas -que la tiene-, depende de invertir las prioridades: trabajar para todos y no para unos pocos. No es fácil, sobre todo por las trabas de los privilegiados, pero tampoco imposible. Les cuesta entender que se trata de hablar desde el suelo, desde los problemas de las personas, no desde un pedestal metido en una cámara de vacío. Lo que se quiere y se pide es más democracia.

¿Cuánto más creen que se puede soportar este estado de cosas? ¿Por qué? El tren ha partido. Ni siquiera está muy claro su destino y si lo encontrará. Pero, nos guste o no -hoy por hoy, aquí y así-, en la vieja política no hay tierra a la que volver.

Los españoles que no creen en la democracia

21 enero, 2015

Fuente: http://www.eldiario.es

Si lo que está ejecutando el PP aterra, todavía causa más miedo el consentimiento, la indiferencia social.

Hay un sector de la población que se siente muy cómodo atado y recortando las libertades de los demás con su propia actitud. Se llega a la terrible conclusión de que a muchos españoles no les importa la democracia.

Solo la educación, en conocimientos y en decencia, puede cambiar esta condena que amenaza ser de cadena perpetua.

Rosa María Artal, 19/01/2015 – 21:06h

Cada vez que la corrupción salta en noticia para acorralar al PP, sacan de la chistera la presunta recuperación. Y ahora que se añade la proximidad electoral, todos los medios y comentaristas a su servicio redoblan el esfuerzo: la crisis es historia, consumimos como locos, se está creando empleo.

Cualquiera puede comprobarlo, los ciudadanos con un trabajo de algunas horas durante una semana se lanzan a las tiendas a dilapidar el dinero que les sobra. Lo mismo hacen los parados sin subsidio alguno. Levantan las persianas de nuevo los negocios fracasados. Nos crece el dinero en los bancos, disipando nuestra angustia por el futuro. Los ancianos que mantienen a sus familiares más jóvenes les han podido dar un extraordinario con los dos euros mensuales de media que el Gobierno ha subido su pensión. Los niños que no cubrían sus necesidades alimenticias (en cifras récord desde la llegada de Rajoy al Gobierno) ya comen lo que necesitan. Ya encienden la calefacción quienes se morían de frío. Las lacerantes cifras de la desigualdad sobrevenida en pocos años, se han atenuado. Los jóvenes y no tan jóvenes obligados a buscarse la vida en la emigración regresan al paraíso que el PP nos ha preparado a todos en España.

La bonita historia cuela. Especialmente en quienes no han padecido la crisis y nunca tuvieron problemas para consumir. Ha crecido… la confianza, ese sentimiento subjetivo que, como la fe, no precisa asentarse en bases sólidas. La orquesta del Partido Popular interpreta a diario la partitura y dóciles ciudadanos siguen la batuta, la música y la letra, como haría cualquier rebaño de corderos.

Y funciona al punto de que se tiende a priorizar los mensajes económicos del Gobierno sobre otras cuestiones altamente decisivas. Al PP le ha estallado la Gürtel con múltiples imputaciones en su entorno y con un nuevo dictamen (de la Fiscalía en este caso) que corrobora los anteriores: el PP usa caja B y se lucra de la trama, recibe comisiones de empresas a quien entrega obra pública, paga bajo mano y se reparte sobresueldos. El cemento con el que cubren su expresión logra que tales aseveraciones, que mandarían a cualquier Gobierno a casa, ni les salpiquen. Carlos Floriano ya lo ha dicho bien claro: el PP no tiene nada que ver con los delitos cometidos por “algunos”, hablarán los jueces, resplandecerá la verdad y algunos tendrán que pedir perdón.

Hombre, hablar ya habló Baltasar Garzón, el juez que inició la causa. Y Elpidio José Silva, a cargo de otro caso de un pariente muy querido de la familia. Ambos han sido debidamente expulsados de la carrera judicial. A Ruz no le puede dar el PP más facilidades, desde borrar los ordenadores de Bárcenas a largarlo de la instrucción. Siempre apoyado en la legalidad, en su legalidad. Hasta el Fiscal General del Estado dimitió, con lo bien que se había portado al principio. Aquella viñeta, aquí, de Manel Fontdevila escenificando el intento de control de los jueces –muchas veces consumado– helaba la sangre en su denuncia. Y son tantos ya los que bailan al son de las batutas que maneja la cúpula del Gobierno, que corren a llevar el palito en la boca, que cabe esperar toda clase de atropellos más.
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Manel Fontdevila, en 2014, en eldiario.es.
Los que se están produciendo. Como una máquina que engrasaran y dirigieran a diario las personas más tecnocráticas del Gobierno, nos han dado la vuelta a las leyes del Estado. La ola de terrorismo y de expansión del miedo desde el poder ha caído –en desgraciada carambola– como agua de mayo, pero la ley mordaza o la reforma del Código Penal ya venían de atrás.

Así tenemos en el Gobierno a un partido implicado, según las investigaciones judiciales, policiales y de la agencia tributaria, en una corrupción de envergadura que dicta leyes severísimas: ¿para proteger a quién de quién? Se diría que a su proyecto –de país, personal y de empresa– de las protestas sociales. Esa pretendida lucha por la transparencia y contra la corrupción casan mal con el rechazo a rebajar la cifra del delito fiscal o las que marcarían la prisión por donaciones ilegales. Asombra que personas normales apoyen semejante paquete. La labor de filigrana que está llevando a cabo el PP se demuestra hasta al introducir en la Ley de Seguridad, por ejemplo, modificaciones que afectan a otras leyes (como la de extranjería), evitando tener que pedir dictámenes a organismos competentes o sufrir ningún control.

Esto se ha convertido en un festín en el que ‘demócratas’ de toda la vida se animan unos a otros. Podemos llegar a imaginar las reuniones del Consejo de Ministros con peticiones de este tenor: ‘Pues yo me pido delito de terrorismo para los escraches, que son muy molestos’. Esa reforma del Código Penal que preparan para que apruebe su aplastante mayoría, y que tan magistralmente contó Gonzalo Cortizo, llega a proponer que sea considerado terrorismo “alterar la paz social y el funcionamiento de las estructuras políticas”. En ambiguo, para que entre todo. Pero ¿qué es alterar el funcionamiento de las estructuras políticas? ¿Votar algo diferente al bipartidismo? Los cajones de sastre son muy peligrosos en ciertas manos.

En plena Represión-Party se actúa ya sin el menor freno. El Ministerio de Fernández Díaz se propone imponer límites de velocidad a los peatones y obligarlos a pasar un control de alcoholemia y drogas cuando ‘la autoridad’ estime que han cometido alguna infracción. Entre otras cosas. Cómo será de demencial la ley de la DGT que hasta el Consejo de Estado le ha pedido que se moderen un poco. Es de no creer lo que nos ocurre en España.

Si lo que está ejecutando el PP aterra, todavía causa más miedo el consentimiento, la indiferencia social. Hay un sector de la población que se siente muy cómodo atado y recortando las libertades de los demás con su propia actitud. Tienen que distraerse, además, los angelitos. Las noticias más vistas en los diarios tradicionales, los trending topics de Twitter, nos muestran –no siempre pero ya a menudo– una sociedad cada vez más entregada a la basura mediática, al fútbol y otros deportes, a los famosos (con especial querencia por sus esperpentos), a la huida, a la anestesia.

Tras distintos aperitivos a lo largo de la semana, la cita principal es el sábado por la noche. Ávidos de saber más sobre la difícil situación que vivimos, ocupan sitio en la grada virtual para terminar simplemente por apuntarse o rechazar a los Inda o los Marhuenda. Hasta hay espacio para las cuñas de propaganda al calor del éxito. Muy gráficas, sin embargo: Pablo y Pablo, el duelo de los sábados. Vaya. Era la noticia más vista en ABC el domingo. En La Vanguardia, un buen periódico, lo que más interesaba era esto: “No se olvide de apagar el wi-fi por la noche” y “Una becaria deja su trabajo en Wall Street para dedicarse al porno”.

Y, mientras, el PP, a su tarea. Sin provocar grandes revuelos. Se llega a la terrible conclusión de que a muchos españoles no les importa la democracia. No creen en ella, les da igual que se la quiten o restrinjan. En aras de una pretendida seguridad que en absoluto se garantiza controlando y reprimiendo a todos, castigando hasta el pensamiento. Ni siquiera se cuestionan las razones que esconden estas medidas. En realidad, no les incomodan, les dan igual.

Es una vieja tradición. Son los del “Viva las caenas” que recibieron encantados al Borbón Fernando VII. Los que hartaron a Amadeo de Saboya hasta que se fuera diciendo a España: ahí te quedas. Los que mataron a Prim. Los que detuvieron las ideas de progreso pioneras incluso en la Edad Media. Distintos historiadores han reseñado el peso del analfabetismo (hoy funcional, cívico y político) en España. En el siglo XIX, el real alcanzaba al 70%, lo que ya no ocurría a ese nivel en países de nuestro entorno. Lo hemos pagado y pagamos muy caro. Solo la educación, en conocimientos y en decencia, puede cambiar esta condena que amenaza ser de cadena perpetua.

La democracia debería contar con mecanismos de defensa contra quienes dentro del sistema defienden, apoyan y votan postulados antidemocráticos. Una ola de involucionismo recorre el mundo y en ella el Gobierno del PP está en la avanzadilla. Pero hay otra España, otra gente, otra sociedad. Cada vez más pujante, cada vez más consciente de que nos lo jugamos todo si aceptamos perder esta nueva batalla.