Posts Tagged ‘Unión Europea’

Cinco episodios para entender Ucrania

8 septiembre, 2017

Fuente: blogs.elpais.com/historias

Por: F. Javier Herrero 30 de enero de 2014

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Oficiales alemanes reciben a Leon Trotsky y Lev Kamenev en Brest-Litovsk / AP

La revuelta popular del ‘Euromaidán’, que se desató a finales de noviembre con la sorprendente decisión del Gobierno ucranio de suspender la firma del Tratado de Asociación y Libre Comercio con la UE, ha generado una convulsión interna que por lo pronto se ha cobrado la dimisión del primer ministro Mikola Azárov y todo su gabinete ministerial. Ucrania se enfrenta a la disyuntiva de acceder a la Unión Aduanera que ha forjado Rusia con Bielorrusia y Kazajstán o afianzar su relación con la Unión Europea mediante el tratado de asociación. La doble alma del pueblo ucranio -con un occidente que se ve custodio de las esencias nacionales y mira hacia Europa, y el sureste, de cultura y lengua rusas, que lo hace hacia Moscú-, vuelve a dividir al país como ya ocurrió en el pasado. Estos son algunos momentos claves del pasado de Ucrania que ayudan a entender el presente.

1- Desde 1654 la Tierra de la Frontera (ese es su significado en el idioma eslavo), a excepción de la occidental Galitzia vinculada al Imperio Austro-Húngaro, perteneció al imperio de los zares hasta que la I Guerra Mundial y la Revolución Rusa pusieron patas arriba el mapa de la Europa centro-oriental. La firma del Tratado de Brest-Litovsk en marzo de 1918 entre las Potencias Centrales y Rusia obligó a ésta a reconocer la independencia de Ucrania, entre otras muchas cláusulas humillantes, pero la derrota alemana en la Gran Guerra unos meses después, dejó en papel mojado lo firmado en Brest-Litovsk. Rusia quería recuperar los territorios perdidos y Ucrania se vio inmersa en una guerra civil con varias entidades autónomas apoyadas por rusos bolcheviques, rusos mencheviques, polacos… incluso un movimiento anarquista llamado el ‘Ejército Negro’ se hizo fuerte en el sur del país. El Tratado de Riga de marzo de 1921 puso fin a una guerra que dejó un millón y medio de muertos y marcó las fronteras definitivas hasta la II Guerra Mundial. Ucrania occidental se incorporó a Polonia y ésta reconocía a la República Socialista de Ucrania que en diciembre de 1922 fue miembro fundador de la URSS.

2- Las directrices marcadas por Stalin en la construcción del estado socialista y el primer Plan Quinquenal soviético trajeron funestas consecuencias para la nación ucrania que hoy día son una herida que supura en las relaciones entre ambos países. Stalin y los planificadores económicos culparon a los agricultores de acaparar los cereales y comprometer los resultados de los objetivos de industrialización. En 1929 la lucha de clases se desató contra los kulaks, los campesinos acomodados, que se convirtieron en un grupo social a liquidar. La resistencia de millones de campesinos a las requisas de la cosecha y la colectivización forzosa, fue contestada con una represión feroz que supuso ejecuciones, encarcelamientos, torturas y deportaciones en masa. Los efectos de la política de Stalin, que deliberadamente sabía que condenaba a sufrir penurias y hambre al campesinado de la URSS, se tradujo en el invierno de 1932-33 en una crisis que sentenció a muerte a unos cinco millones de ucranios. Algunos supervivientes testificaron que la escasez y el horror llegaron al punto de darse casos de canibalismo. Fue lo que se conoció popularmente como Holomodor, la Gran Hambruna, que para muchos es uno de los más brutales genocidios del siglo XX. El dictador georgiano afirmó que la muerte de un hombre es un hecho trágico, pero que la muerte de un millón es una simple estadística. Seguramente pensaba en eso cuando se dio la orden de que los niños que eran hijos de campesinos y fueron dejados por sus padres cerca de los orfanatos de las ciudades porque no podían alimentarlos, fuesen expulsados y abandonados en medio de la inmensidad del campo ucranio a su suerte.

3- En 1954 Nikita Kruschev, líder soviético de origen ucranio ruso-hablante, decidió asignar la república autónoma de Crimea a Ucrania para conmemorar los 300 años de unión entre rusos y ucranios. Esta península estaba poblada por tártaros hasta que Stalin en 1943 ordenó la deportación de la mayoría de ellos a Asia Central acusados de colaboracionismo con el ejército nazi. A partir de ese momento llega a Crimea población rusa y ésta pasa a ser su principal componente demográfico. Desde el punto de vista militar su importancia no es poca pues la flota soviética del Mar Negro estableció su base en Sebastopol. Al producirse la desintegración de la URSS en diciembre de 1991, los actos caprichosos de dirigentes anteriores acabaron pasando su factura. En mayo de 1992 el parlamento ruso declaró ilegal la cesión de Crimea a Ucrania en 1954, temeroso de que ésta rompiese con Rusia y la CEI (Comunidad de Estados Independientes) y avanzara hacia una mayor cooperación con Occidente. En 1994 los partidarios de la integración con Rusia dominaban el poder ejecutivo y legislativo en Crimea aunque por fortuna para Kiev las diferencias entre ellos no tardaron en aflorar y el poder central ucranio se hizo con la situación. En los años siguientes los presidentes Kuchma y Yeltsin pactaron el uso de la base naval y Ucrania decretó el control político desde Kiev del conflictivo territorio. Dicho esto, la mayoría ruso-hablante de la península no olvida sus orígenes.

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Manifestantes de la Revolución Naranja en Kiev en 1994 / Reuters

4- Las elecciones presidenciales de noviembre de 2004 se grabaron en la memoria de todos los ucranios. Putin viajó a Ucrania e hizo abiertamente campaña a favor de Víktor Yanukóvich, actual presidente y en ese momento heredero del corrupto presidente Leonid Kuchma. Víktor Yúshenko acudía a las elecciones en alianza con Yulia Timoshenko, conocida como la ‘princesa del gas’, dueña de una empresa importadora de gas ruso y representante del clan empresarial de Dnepropetrovsk. Timoshenko tiene intereses económicos directos con Rusia y ha sabido liderar el bando prooccidental, lo cual es más que notable. El 6 de septiembre, el candidato opositor y prooccidental Víktor Yúshenko enfermó repentinamente y tuvo que ser hospitalizado. Fue tratado en Viena y cuando reapareció el 19 de aquel mes, tenía el rostro irreconocible. Un descomunal sarpullido era el síntoma de lo que los médicos diagnosticaron como un envenenamiento con dioxinas. Yúshenko culpó a los servicios secretos que trabajaban para sus rivales políticos los cuales habrían decidido apearle de la carrera electoral y dejar el camino libre a Yanukóvich, pero Yúshenko se repuso. Cuando se celebró la segunda vuelta, las denuncias de fraude electoral llegaron desde todos los ámbitos menos Rusia. La negativa gubernamental a repetir las elecciones desataron la ‘Revolución Naranja’ con la que centenares de miles de personas ocuparon el centro de Kiev de manera pacífica bloqueando los edificios administrativos durante 18 días en una vigilia permanente que exigía democracia ante los ojos atónitos de medio mundo. Las regiones ruso-hablantes del este del país amenazaron con imponer su autonomía y el régimen pensó en declarar el estado de excepción. Las negociaciones entre las partes y la mediación internacional lograron alejar el fantasma de la guerra civil y alcanzar el pacto. Se volvieron a celebrar elecciones y Víktor Yúshenko fue elegido presidente.

5- Antes de llegar al presente Ucrania y Rusia tuvieron una última crisis con la guerra del gas que se desencadenó en enero de 2009. Rusia alegaba el impago de la deuda que Kiev mantenía con la compañía rusa Gazprom y la negativa ucrania a acordar un nuevo contrato de suministro, aparte de acusarle de robar gas. Por los gasoductos ucranios transita el 80% del gas que importa Europa de Rusia, que acabó tomando la decisión de cortar el suministro para presionar a Ucrania. Durante quince días con temperaturas a -15º, los países del este europeo se quedaron literalmente tiritando y algunos de la Unión Europea vieron sus reservas disminuir peligrosamente. El escenario político era muy complejo. Las relaciones entre ambos países se hicieron más difíciles ya que Putin no tragaba con la política nacionalista y prooccidental de Yúshenko. La Unión Europea había llegado a las puertas de Rusia con sus ampliaciones y se convertiría en el mercado natural de las exportaciones ucranias. Mientras tanto se negociaban créditos con el FMI y el BERD para salir de la apurada situación financiera de su economía. Al frente de Ucrania, los que antes eran aliados, ahora eran enemigos. El presidente Yúshenko acababa de cesar a Timoshenko como primera ministra tras la aprobación de leyes que mermaban el poder del presidente de la república y las reformas necesarias para salir del caos económico permanecían aparcadas. Ucrania y Rusia acabaron firmando un acuerdo sobre el suministro de gas con duras condiciones para la primera. Las firmas de ese acuerdo fueron luego usadas para acabar condenando a Yulia Timoshenko, a la sazón primera ministra, a siete años de cárcel por abuso de poder en unas circunstancias procesales que recordaban las de Mijail Jodorkhovski en Rusia.

Ucrania afronta de nuevo momentos decisivos. La Rusia de Vladimir Putin juega el papel de potencia global que quiere subvertir en lo posible la situación de postración en la que quedó tras la desintegración de la URSS y Ucrania es un peón necesario en esa estrategia por su situación en el mapa, pero los ucranios se consideran lo suficientemente fuertes para no aceptar la presión rusa como en tiempos anteriores. El tablero geopolítico en esa zona se mantiene inestable.

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Europa escribió el libro de la demonización de los refugiados mucho antes que Trump

16 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Se ha convertido en un artículo de fe entre los progresistas sostener que Donald Trump es el mayor enemigo de los refugiados y los musulmanes mientras que la Unión Europea, de algún modo, les ofrece un refugio seguro. Después de todo, con su “podemos hacerlo”, Angela Merkel permitió la entrada a Alemania a un millón de refugiados. De forma paralela,  el veto migratorio de Trump ha cerrado de un portazo la entrada a algunas de las personas desplazadas más vulnerables del mundo.

En la mentalidad del progresista actual es el Brexit el que ha generado hostilidad contra los inmigrantes. Para ellos, la UE es un baluarte de los valores civilizados que protege a los refugiados de la amenaza de una extrema derecha resurgente.

Sin embargo, si tú fueses un inmigrante en un barco a la deriva que se aproxima a Lesbos, el trato que recibirías de Frontex, la patrulla fronteriza de la Unión Europea, no sería menos hostil que cualquier recibimiento que pudiese hacer Trump.

La semana pasada, un vídeo mostraba en Túnez a su policía fronteriza golpeando a inmigrantes asustados procedentes de otras partes del norte de África. Esta brutalidad está patrocinada por la UE. Como Libia, Marruecos, Turquía y Egipto, Túnez recibe financiación y formación de Bruselas a través de la Política Europea de Vecindad. Bajo un marco más amplio de “desarrollo” y “reformas”, los países incluidos en esta política comunitaria sirven como zona de seguridad, asegurándose que los refugiados son interceptados y forzados a darse la vuelta. O, como ocurre en el caso de Libia, encerrados y torturados en prisiones para refugiados antes de que esta gente desesperada pueda llegar a las costas de la Unión Europea.

La idea de que la Europa de Merkel y de Theresa May es más abierta a los refugiados que los Estados Unidos de Trump no está basada en hechos. El acuerdo de la Unión Europea con Turquía, criticado por agencias humanitarias, se asegura de que los refugiados que lleguen a Grecia, sin importar su punto de partida, sean enviados a Turquía. Con casi tres millones de personas, Turquía tiene actualmente la mayor población refugiada del mundo.

Este mes, Reino Unido ha abandonado su promesa de admitir a 3.000 menores refugiados no acompañados. Austria, preocupada por que la ruta de los Balcanes se convierta en una débil conexión de entrada a Europa, ha movilizado a Estados aspirantes a la UE en un proyecto de defensa de la frontera para fortificar los puntos de entrada de refugiados al ‘corredor balcánico’. Algunos de estos países son Macedonia, Serbia y Kosovo. De hecho, el año pasado, la policía de  Macedonia utilizó granadas de gas lacrimógeno y pistolas paralizantes contra los iraquíes y los sirios que intentaban atravesar una alambrada de cuchillas con el objetivo de entrar en el país.

Francia, por su parte, desmanteló el campo de Calais, dejando a los refugiados durmiendo a la intemperie en sus fríos bosques. La semana pasada, la policía de París colocó bloques debajo de un puente ferroviario cercano a un centro de refugiados con el objetivo de impedir que la gente durmiese ahí. Uno de ellos declaró al diario Daily Mail: “No podemos entrar en el centro, y se nos maltrata cuando intentamos dormir en sus proximidades. Las rocas son asquerosas e inhumanas”.

La Unión Europea incluso tiene vigilantes de extrema derecha cuidando sus fronteras, como el búlgaro Dinko Valev, que fue grabado atando a refugiados sirios, incluidas tres mujeres y un niño, y afirmando, según sus palabras, que venían al país “a matarnos como perros”. En otros vídeos que circulan en la red, muchas personas han acudido en masa a apoyar a los vigilantes, reivindicándose como “protectores de las mujeres y de la fe” y citando los  ataques de Colonia como su principal incentivo para proteger las fronteras de la Unión Europea.

En cualquier caso, la retórica contra los refugiados y los musulmanes utilizada por los vigilantes no es una característica exclusiva de la extrema derecha. Trump expresa abiertamente la hostilidad de Estados Unidos a los musulmanes de una forma en la que ningún político europeo convencional se atrevería. Las actitudes de Trump se pueden desafiar y denunciar, pero las de Europa se ponen en práctica de una forma mucho más encubierta. El actual foco sobre Trump supone que Europa pueda seguir descontrolada.

Por ejemplo, los progresistas se llevaron las manos a la cabeza cuando Trump, al anunciar su veto migratorio, declaró que los cristianos de Siria, y no los musulmanes, serían aceptados en Estados Unidos. Sin embargo, la UE reveló prioridades similares al admitir a Georgia en el espacio Schengen, por el que los nacionales comunitarios pueden moverse sin pasaporte. Repitiendo el argumento de Trump, el vicepresidente del Parlamento Europeo argumentó que Georgia es un país cristiano y corazón de Europa. Dichas declaraciones habrían sido recibidas con incredulidad no solo por parte de los refugiados, sino también por los ciudadanos de Kosovo, que está mucho más cerca que Georgia del corazón de Europa, pero que tiene principalmente una población musulmana. Los intentos de Kosovo de entrar en la UE han sido continuamente rechazados.

Trump justifica sus drásticas medidas dibujando una imagen de una Europa infestada de refugiados musulmanes que violan a las mujeres blancas y cometen atentados terroristas. Sin embargo, fue Europa quien escribió el libro de la demonización de los refugiados musulmanes.

La semana pasada, Bild, el periódico alemán de mayor difusión, tuvo que pedir disculpas por informaciones falsas que afirmaban que refugiados habían violado a mujeres alemanas en Frankfurt. La prensa británica de la derecha también alimenta el miedo a los refugiados a diario. Se nos ha dicho que Trump es un extremista sin igual en su retórica contra los musulmanes. En realidad, la actitud draconiana de Europa contra los refugiados y los musulmanes ha ayudado al presidente estadounidense a legitimar su estrategia.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

Piden la dimisión de Lucas-Torres como alcalde

2 febrero, 2017

Fuente: http://www.ecologistasenaccion.org

3 de enero, por Ciudad Real

Ecologistas en Acción de Ciudad Real exige a Antonio Lucas Torres, Alcalde de Campo de Criptana y Portavoz del PP en la Diputación Provincial de Ciudad Real, su dimisión como servidor público al mentir en relación con la ZEPA Mancha Norte y los planes de gestión de las ZEPA de aves esteparias.

Ecologistas en Acción denuncia también que está actuando como lobista de ASAJA, soliviantando a los agricultores contra la Red Natura 2000, mintiendo y confundiendo sobre los valores ornitológicos de la parte norte del municipio de Campo de Criptana y haciendo dejación de sus funciones como representante público al incitar al incumplimiento de la legislación autonómica, estatal y comunitaria en materia de conservación de la naturaleza.

Para nosotros, afirmaciones como que “los agricultores están por encima de las aves y de los ecologistas” son impresentables, propias de un demagogo que incita al enfrentamiento y a la confusión, y que está ocultando a los ciudadanos que en el momento de aprobarse la demarcación de esta zona ZEPA en el año 2005 (Decreto 82/2005 CLM) él era el concejal de Medio Ambiente de su pueblo sin que de su boca saliera entonces, cuando era el momento, ni una sola argumentación en contra.

Ecologistas en Acción quiere recordar que la entrada de España en la Unión Europea obliga a nuestro país a cumplir con la legislación comunitaria, en este caso en materia de conservación de especies y espacios naturales, siendo la Red Natura 2000, con sus ZEPA y ZEC, la punta de lanza de las estrategias de conservación de la biodiversidad y de la naturaleza de la UE.

La identificación de la ZEPA Mancha Norte como ZEPA deriva de un estudio científico independiente encargado en el año 1994 por el Gobierno Regional al Museo Nacional de Ciencias Naturales adscrito al CSIC, bajo la dirección de la Dra. Carmen Martínez, estudio que sirvió de base para el diseño de la red de espacios a incluir como ZEPA para la conservación de las aves esteparias en Castilla-La Mancha y para elaborar el primer programa de medidas agroambientales para la conservación de las aves esteparias.

Una vez identificada de manera científica la parte norte del municipio de Campo de Criptana como lugar de alto valor ornitológico para las aves esteparias e incluida en Red Natura 2000, hay que puntualizar que un espacio que tiene que proteger a estas aves, entre las que se encuentran censadas las avutardas, sisones, gangas, ortegas y alcaravanes, entre otras muchas especies, tiene que organizar convenientemente la actividad agrícola, especialmente en lo que tiene que ver con las prácticas de regadío y gestión de cultivos. Así lo avalan todos los trabajos y dictámenes científicos a nivel internacional, estatal y regional, que concluyen que la intensificación de la actividad agraria vía la transformación a regadío es un factor determinante en el declive de las especies esteparias autóctonas.

Curiosamente no ha habido quejas por parte de agricultores desde la declaración de las ZEPA hasta que en algunas de ellas empezaron a proliferar los viñedos en espaldera (5.300 hectáreas) amparándose en una orden de 2012 del gobierno de Cospedal que eximía de evaluación de impacto ambiental muchas de esas plantaciones y que ha sido declarada ilegal por sentencia del TSJ de Castilla-La Mancha.

Frente a la actitud frentista de Lucas-Torres, Ecologistas en Acción de Ciudad Real, tiende la mano a los agricultores, poniéndose a su disposición para aclarar los malentendidos provocados por ASAJA y el alcalde de Campo de Criptana y exige a estos últimos que se sienten a trabajar en pro de los agricultores sin poner en cuestión a las aves, la ZEPA y los ecologistas, quienes, por cierto, acaban de reclamar a nivel regional la inmediata puesta en marcha de las ayudas de 40 millones de euros incorporadas al PDR de Castilla-La Mancha para compensar a los agricultores con cultivos en zonas ZEPA. “Lo que tienen que hacer ASAJA y Lucas-Torres es defender en Europa, en España y en Castilla-La Mancha que se premie y se ayude de forma efectiva y real por las buenas prácticas agrícolas desarrolladas tradicionalmente en Campo de Criptana por los agricultores, prácticas que han permitido que se conserve hasta nuestros días una de las mejores zonas de aves esteparias de la región”. En este sentido las asociaciones “ASAJA y Lucas Torres son un peligro para el futuro de los agricultores y no la ZEPA, las aves y los ecologistas”, han afirmado desde Ecologistas en Acción.

 

Lo que deben los morosos pagaría los recortes que exige Bruselas, las ayudas a dependencia y el I+D

8 julio, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

La segunda lista de grandes deudores al fisco publicada por la Agencia Tributaria vuelve a poner el foco sobre las partidas que se podrían pagar si se pusieran al día

Con lo adeudado se podría cubrir holgadamente lo que recaudaron polémicas medidas del Gobierno del PP como las subidas del IRPF o el IVA

El temido recorte que exige Bruselas para atajar déficit público podría ser liquidado hasta en dos ocasiones si todos los morosos cumplieran con sus obligaciones tributarias

Imagen de archivo del ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro. Europa Press.

Cuatro días después de las elecciones generales del 26J, la Agencia Tributaria ha hecho pública la segunda tanda de la lista de morosos, sucesora de la que difundió por primera en diciembre de 2015. A los nombres que ya aparecían en la anterior lista, como Mario Conde o Dani Pedrosa, se suman ahora otros como Dani Alves o la Región de Murcia. Los 4.768 deudores (empresas, personas físicas e instituciones públicas) que al cierre del año pasado tenían una deuda sin regularizar con el fisco superior al millón de euros debían en total 15.700 millones. Una cifra igual a la suma del recorte exigido por Bruselas para recortar el déficit público y las partidas nacionales de los Presupuestos Generales del Estado de 2016 para dependencia e I+D.

Dos veces el recorte exigido por Bruselas

Entre 2016 y 2017, la Unión Europea ha propuesto un ajuste fiscal a las cuentas de España que asciende a 8.000 millones de euros. La cantidad, que ha centrado parte de la reciente campaña electoral, equivale a la mitad de la deuda de los morosos con Hacienda.

Ocho veces la posible multa de la UE

Relacionado con lo anterior, los niveles de déficit presentados por el Gobierno de Mariano Rajoy no convencieron a Bruselas, ya que según el Pacto de Estabilidad, España tendría que presentar un descuadre en sus cuentas públicas del 3% que superó el 5%. La sombra de una multa millonaria planea sobre el próximo Ejecutivo y se cifra en 2.000 millones de euros. Lo adeudado por los grandes morosos multiplica por ocho el importe de esa posible sanción.

Cuatro veces la subida del IRPF

En 2012, tras prometer una bajada de impuestos, el Gobierno de Mariano Rajoy aprobó una reforma fiscal que supuso un aumento en la recaudación por el IRPF de 3.931 millones respecto al ejercicio anterior. ¿Hubiera sido necesaria la subida si los morosos estuvieran al día con Hacienda? No. Esta recaudación se podría haber compensado hasta cuatro veces con los 15.700 millones que deben los morosos de la lista de la Agencia Tributaria.

Más de seis veces la subida del IVA

Continuando con la otra gran medida tomada por el Partido Popular al llegar al Gobierno a finales de 2011, subir el IVA (el tipo máximo pasó del 18% al 21%), esa decisión supuso un aumento en los ingresos públicos al año siguiente de  2.441 millones de euros. Lo que deben los morosos de la lista sextuplica con creces esa cifra.

Tres veces lo que se dedica a I+D+i

El I+D+i, uno de los sectores más afectados por la crisis y los recortes, cuenta con una dotación de 5.793 millones de euros en los Presupuestos de este año, algo menos de un tercio de lo que deben los grandes morosos. España apenas invierte un 1,2% de su PIB en I+D, muy por debajo de la media europea (2%). Esta actividad es considerada clave para un cambio de modelo productivo.

Industria y Energía

Los Presupuestos del Estado para este año prevén una partida de 5.455 millones de euros a las actuaciones sobre Industria y Energía, área cuya dirección tuvo que dejar José Manuel Soria tras el escándalo de los Papeles de Panamá. Los morosos de la lista deben el triple.

Diez partidas de dependencia

Para ayudas a la dependencia, partida que durante los últimos años ha sufrido importantes recortes, el Gobierno presupuestó en sus últimas cuentas un total de 1.252 millones de euros, menos del 10% de lo que adeudan los mayores acreedores del fisco.

Casi toda la partida de empleo

Para este año, el Gobierno de Mariano Rajoy fijó el gasto en prestaciones por desempleo en un total de 19.820 millones de euros. Con los 15.700 millones adeudados a la Hacienda Pública se podría pagar casi el 80% de las prestaciones en un año.

Nación

7 julio, 2016

Fuente: http://www.elmundo.es

02/07/2016 03:01

Volvemos a la nación. Volvemos a ese constructo social de raíces puramente emocionales, con un expediente atroz y un paradójico prestigio. Volvemos al doctor Jekill y al míster Hyde de la edad moderna: parapetada tras la racionalidad del Estado, un acuerdo colectivo basado en leyes, la nación alimenta su psicosis y lanza periódicas tormentas de idiotez y violencia. Incluso los diccionarios indican que Estado y nación son sinónimos. Como si el razonamiento y la emoción pudieran ser lo mismo. Quizá estemos condenados a caer eternamente en el error.

Los nacionalistas son mayoría. Pregunte a cualquiera de ellos. Pregúntese a usted mismo. La historia, dirá. La lengua. Por fin apelará a «lo que existe», porque para un nacionalista resulta obvio que la nación existe, igual que para un cristiano o un musulmán resulta obvio que existe Dios. Y en cierto sentido hay que conceder la razón. La nación existe. Si no fuera así, Europa se habría ahorrado decenas de millones de cadáveres. El orgullo nacional, los traidores que intentan destruir nuestra nación, etcétera. El viejo teatrillo de sombras que mantiene su éxito.Mariano Rajoy gana las elecciones invocando la unidad de España. Esquerra Republicana crece por la fe en Cataluña. Los británicos votan a favor de su ruina en nombre del pasado nacional. Centroeuropa es un hervidero de supuestas identidades colectivas. Resucita la ultraderecha nacionalista.

La Unión Europea, aburrida, insuficiente, cargada de errores y, sin embargo, la aspiración más noble y sensata de un minicontinente (el extremo occidental de Eurasia) tan ilustre como atormentado, se deshace por momentos. Incluso algunas personas lúcidas abogan por el repliegue sobre la nación, sobre las fronteras y la mitología de la aldea y la bandera, como fórmula para salvar la Unión. Bonito salvamento. Han sido los gobiernos nacionales y la propaganda nacional los que durante décadas han frenado la integración europea. Han mantenido la falacia de que sólo dentro de la nación cabe la democracia. Los mismos que consideran una aberración el nacionalismo catalán se horrorizan ante la posibilidad de votar como presidente a alguien que no hable español. Los mismos que se dicen de izquierdas no dejan de proferir la palabra “patria”.

Da igual que la civilización se haya extendido gracias a los imperios. La gran mayoría seguirá votando al Frente Popular de Judea y haciéndose la clásica pregunta: ¿qué han hecho los romanos por nosotros?

La bolsa de la basura

7 abril, 2016

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Aunque su despacho cae un poco lejos de nuestras cocinas, sus decisiones nos afectan como si viviera en el piso de al lado

El presidente de la Comisión Europea y ex primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker.

Este señor al que le encanta tocar la campanilla se llama Jean-Claude Juncker y es el presidente de la Comisión Europea. Por entendernos, hablamos del jefe de Estado y primer ministro de todos y cada uno de nosotros. Dependen de él los comisarios, los presupuesto, la supervisión de los trabajos en marcha, los proyectos legislativos… Nada escapa a su control, a su vigilancia, a su examen. Aunque su despacho cae un poco lejos de nuestras cocinas o de nuestros cuartos de estar, sus decisiones nos afectan como si viviera en el piso de al lado. Nos perturba si pone la música demasiado alta, si permite ladrar al perro durante horas, si se pasa el día colgando cuadros, si deja la bolsa de la basura en el descansillo de la escalera.

Pues bien, este señor al que el Parlamento Europeo ha votado por mayoría absoluta para un mandato de cinco años, viene de Luxemburgo, donde, siendo ministro de Finanzas, firmó pactos secretos con una serie de multinacionales que, gracias a él, evaden legalmente sus impuestos en diferentes países de la Unión, España entre ellos. Todo es legal, arguyeron las autoridades luxemburguesas cuando saltó el escándalo, sin advertir que el problema, precisamente, era ese: su legalidad. Ya sabemos que es legal que los ricos no paguen y que eludan las penas de prisión y que se pongan el mundo por montera. Y eso es lo que tenemos que modificar para que la Unión sea un poco decente, pero, sobre todo, un poco unión. ¿Será posible el cambio teniendo de mandamás al señor de la foto, que toca la campanilla financiera con la mala fe con la que la tocaba Rato?

El Gobierno reconoce a escondidas que los impuestos subirán los próximos tres años

19 marzo, 2016

Fuente: http://www.elplural.com

Pese a su promesa de bajarlos, en su informe a la Unión Europea asegura que la presión fiscal se elevará un punto hasta el año 2017

M.T. Mar, 30 Dic 2014

Puede parecer habitual, al menos en los últimos años, que el Gobierno mienta a los ciudadanos. Pero con Bruselas, el Ejecutivo al menos guarda las formas y es en sus informes puntuales a la Unión Europea donde llama al pan, pan y al vino, vino. Eso sí, la última actualización del Programa de Estabilidad 2014-2017 la ha enviado durante las vacaciones de Navidad y en ella se reconoce que los impuestos, en vez de bajar como se ha prometido, seguirán subiendo.

Tras las subidas de impuestos, principalmente vía IRPF (declaración de la Renta) y e IVA, tanto el Gobierno como el Partido Popular se han empeñado en presumir de que, durante el 2015, los ciudadanos tendrían “más dinero en sus bolsillos” gracias a las rebajas fiscales. Pero a la hora de explicarse ante Bruselas, el Ejecutivo de Mariano Rajoy reconoce que la presión fiscal seguirá aumentando no sólo en 2015, sino durante los tres próximos años.

Casi un punto de subida
Según el documento enviado a la Unión Europea, al que ha accedido Voz Populi, en el año 2015 la presión fiscal subirá un 0,3% a través de impuestos medioambientales y tasas sobre las transacciones financieras. En el 2016, la presión fiscal subirá otro 0,3% y, por último, en 2017, volverá a subir un 0,2%. Así, para 2017, la presión fiscal habrá subido casi un punto, del 33,9% actual al 64,7%.

Caída del IRPF
En el documento enviado a Bruselas se reconoce que la presión fiscal subirá tanto si se mide  en ingresos totales –lo que el Gobierno justifica con la supuesta recuperación económica- pero también si se mide el porcentaje de impuestos sobre el PIB. El motivo de aumentar la carga impositiva es que tanto Gobierno como autonomías y ayuntamientos subirán otros impuestos para compensar la previsible caída de recaudación por el IRPF.

Ver sus caras

12 marzo, 2016

Fuente: http://www.ctxt.es

Los rostros de los refugiados son dignos, enteros, a veces alegres. Pero las imágenes de los culpables de su situación no son visibles. Es hora de que empecemos a buscarlas
PEDRO OLALLA

<p>Una niña siria, al poco de llegar a las costas de Lesbos. </p>

Una niña siria, al poco de llegar a las costas de Lesbos.

P. O.

LESBOS | 22 DE FEBRERO DE 2016

 

Dicen que cuando una imagen, por dura y reprobable que sea, se repite con la suficiente insistencia, acaba generando aceptación, incluso indiferencia. Desde hace más de un año, periódicos y televisiones de toda Europa nos sirven cotidianamente la imagen de los desesperados que cruzan el mar hacinados en botes de goma y que, no pocas veces, mueren ahogados en el intento. La repetición nos ha hecho casi refractarios a esa imagen, presentada, día tras día, como el único rostro visible del drama de los millones de personas que se ven forzadas a dejar sus casas huyendo de la guerra, la injusticia y el hambre. Por eso, para combatir ese espejismo, he querido ver de cerca sus caras, y he pasado los últimos días en las costas de Lesbos, en los campos de refugiados de la isla, en el campo de acogida de Atenas y en la alambrada que separa Grecia de la Antigua República Yugoslava. de Macedonia.

Contra lo que cabría esperar, sus rostros están limpios de dramatismo y de reproche. Son caras cercanas, cálidas. Caras dignas, enteras, luchadoras. Caras de gente que sabe que la vida es dura y no le extraña. Y, sobre todo, son caras alegres, sorprendentemente alegres. Se bajan de las barcas y se abrazan sonriendo a quien les tiende una mano de ayuda, felices de haber llegado con vida al otro lado.

La mayoría de ellos ha dejado en ruinas su casa, ha malvendido lo poco que quedaba tratando de juntar dinero para huir, ha abandonado su país andando, ha cruzado a pie toda Turquía, ha sido objeto de abuso y de maltrato en el camino, y ha pagado mil dólares a una red clandestina de transportistas –o algo menos, si se ha arriesgado a embarcar con marejada– para subir a un bote de goma de siete metros de eslora con cincuenta personas más y cruzar un brazo de mar que el ferry hace varias veces al día por apenas diez euros.

¿De qué horror huye alguien para quien la mejor opción es arrojarse al mar sin garantías de llegar vivo al otro lado?

Las costas de Lesbos están llenas de fosforescentes chalecos salvavidas: pecios ignominiosos de un trágico naufragio más de nuestro mundo actual. Sólo a esta isla de 60.000 habitantes, llegaron el pasado año más de 300.000 personas. Si un desembarco de tales proporciones hubiera tenido lugar en las costas de Alemania, tendríamos ya el Cuarto Reich. El 80% de quienes han cruzado últimamente de forma clandestina las aguas del Mediterráneo ha entrado en Europa por Grecia. Por Italia, sólo el 19,5%, aunque la inmensa mayoría de los fallecidos se ha ahogado en sus aguas. Por España –por mucho espacio mediático que ocupe la tragedia–, tan sólo ha entrado un 0,5% de los desesperados: apenas 4.000 personas.

Europa se encuentra “desbordada” porque ha recibido este último año la llegada de casi un millón de personas que huyen del horror. Pero conviene contextualizar este dato: ese millón de personas equivalen tan sólo al 0,18% de la población de la Unión Europea y al 0,14% de la de Europa con sus fronteras geográficas tradicionales; ese millón de personas no es más que una pequeña parte de los 60 millones de personas que este último año han tenido que abandonar su hogar en el mundo: una de cada 122 personas que viven en el mundo ha dejado este año contra su voluntad su casa. La mayor parte de ellos (66%) no ha podido siquiera salir de su país; quienes lo consiguieron, se han quedado por lo general en los países de su entorno; y solamente el 1,6%, haciendo frente a las dificultades del camino, a las olas del mar, a las mafias y a los guardias de frontera, ha conseguido poner el pie en Europa.

La Unión Europea, adonde ha llegado un refugiado por cada más de 500 habitantes, se declara hoy “desbordada”; del Líbano, sin embargo, donde hay un refugiado… ¡por cada cuatro habitantes!, no tenemos noticia; tampoco de la pobre Etiopía, que es el país que, en relación a su renta per capita, más recursos dedica a la atención de refugiados. La Unión Europea debería recordar que el “Estatuto del Refugiado” fue aprobado por la ONU en 1951 para proteger precisamente a los europeos en peligro tras la II Guerra Mundial, y que tuvieron que pasar quince años para que ese status que reconoce el derecho al asilo a “las personas que tienen fundados temores de ser perseguidos por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas” se hiciera extensible a los naturales de otros países del mundo.

El grueso de los sirios que han conseguido huir del bombardeo sistemático de su país están hoy en Turquía, en el Líbano, en Jordania, en Iraq y en la región del Kurdistán (Erbil); los que llegan a Europa siguen siendo los menos; y, sobre todo, un número mínimo y en absoluto proporcional a las responsabilidades históricas y actuales de Europa (y de Occidente) en la creación de las verdaderas causas que dan origen a la existencia de refugiados y de migrantes económicos en el mundo. Sin ir más lejos, este año 2016 deberíamos “celebrar” el centenario de los acuerdos secretos de Sykes-Picot (1916), en los que, al calor de la I Guerra Mundial y en vísperas del desmoronamiento del Imperio Otomano, Gran Bretaña y Francia se repartían el futuro control sobre los territorios de Jordania, Palestina e Iraq –para la primera– y del Líbano y Siria –para la segunda–. En las últimas décadas, ha habido otro constante Sykes-Picot sobre los territorios petrolíferos de Oriente Medio y del Norte de África que ha intensificado la radicalización del Islam y ha producido pingües beneficios a la industria bélica.

Pero, por desgracia, la cara visible del drama de los que huyen sigue siendo sólo la de las víctimas, para que acabemos confundiéndolas con los culpables. ¿Acaso esos que cruzan en las barcas son los culpables de la guerra que les obliga a abandonar su casa? ¿Acaso esos desamparados que buscan en Europa una mínima protección y una limosna de trabajo son los culpables del paro en nuestros países, de la destrucción de nuestro tejido económico, de la pérdida de nuestras prestaciones sociales, de la derogación de nuestros derechos laborales, de nuestro endeudamiento con los mercados financieros, de los suicidios de nuestros vecinos, o de esa otra emigración desesperada de miles de jóvenes europeos en busca de una oportunidad de futuro? ¿O acaso son otros los culpables? ¿Dónde están sus caras?

Nunca, en la historia de la humanidad, ha habido tanto tránsito de refugiados y migrantes económicos como en la actualidad. El desarraigo es un signo de nuestro tiempo. Con impertérrito cinismo, el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio elogian la emigración como… ¡herramienta primordial de lucha contra el paro! Pero, en realidad, su objetivo último está claro: fomentar la migración y el desarraigo, y utilizar a esos millones de desarraigados para socavar en todo el mundo las conquistas laborales y sociales, para minar la cohesión y la conciencia de la sociedad y para neutralizar por completo su fuerza política, convirtiendo a los trabajadores en una masa ingente de nómadas apátridas, apolíticos y sin vinculación al territorio ni fuerza colectiva para reivindicar nada, mentalizados a vivir en la precariedad, y a merced de la oferta y la demanda de un mercado desregulado por completo. Atractivo panorama para unos pocos.

El dinero tiene cada vez menos fronteras; las personas, cada vez más. Entre Grecia y FYROM hay una alambrada kilométrica que he tocado con mis propias manos para asegurarme de que no es un sueño; lo mismo ocurre entre Grecia y Turquía, entre Serbia y Hungría, y en Melilla, Ceuta, Marruecos, Túnez, Argelia, Rumanía…, “concertinas” de alambre con cuchillas, que la empresa española European Security Fencing tiene el dudoso honor de fabricar en exclusiva. Ante la injusticia global que arrastra los cadáveres y las víctimas a las costas de Europa, la estrategia de la Unión Europea es blindar sus fronteras externas y tratar de alejar el conflicto de ellas. Para el segundo de estos objetivos, acaba de subvencionar a Turquía con 3.000 millones de euros, y al Africa Subsahariana con 1.200, como estipendio para que refuercen sus controles y externalicen el trabajo sucio; para el primero de los objetivos, se ha quedado corta Frontex y la soberanía de los Estados, y ha decidido crear una nueva Agencia Europea de Fronteras más independiente, más privada y con potestad para intervenir de inmediato, incluso cuando los países miembros no otorguen su consentimiento.

Cuando Frontex entró en funcionamiento hace una década, su presupuesto anual era de 6 millones de euros; hoy es de 238, y se prevé que, en los próximos cuatro años, alcance los 322. Asimismo, el programa EUROSUR fomenta la vigilancia de fronteras en los países “antesala” de Europa y establece en ellos una red de Centros de Internamiento de Extranjeros. Al mismo tiempo, la Unión Europea destina millones de dinero público a mantener un lobby de más de treinta empresas privadas que, bajo el epígrafe de Organización Europea para la Seguridad (EOS), gestionan el movimiento de personas y el control migratorio, al tiempo que se benefician de jugosas contratas y sustanciosos programas de I+D (Seabille, Talos, Operamar). Estas empresas son, entre otras, G4S –el mayor grupo privado de seguridad del mundo–, Eads, Thales, Selex y la multinacional “española” Indra, que tiene por primer accionista al Estado español y cuyo reciente director general, Santiago Roura –imputado en el caso Púnica y cesado con una indemnización millonaria– ha sido ahora nombrado presidente de la Organización Europea para la Seguridad.

En el caso de Grecia, país que, en su penosa situación, recibe con creces el grueso de los desplazados que entran en Europa, la “crisis de los refugiados” se ha convertido en coartada para arrebatarle la poca soberanía que le queda sobre su territorio. Si, en los últimos años, la “crisis financiera” ha convertido a Grecia en una auténtica colonia de deuda, esta nueva “crisis humanitaria” le está imponiendo una “troika geoestratégica” sin precedentes. A la par del proceso de rescates y onerosos memoranda que ha dejado al país a merced absoluta de sus acreedores, los acuerdos de Dublín I y Dublín II, unidos al resto de la política migratoria europea de los últimos años, han convertido a Grecia en un depósito de contención de seres humanos, que se espera que actúe como regulador del flujo migratorio hacia el resto de Europa, de acuerdo con las necesidades y los ritmos del núcleo duro de la Unión Europea.

Si al desmantelamiento progresivo y consciente de las fuerzas armadas griegas unimos ahora el ultimátum dado por la Unión Europea a finales de enero (dos meses para que Grecia resuelva sus “problemas de fronteras”, o fin de Schengen y paso de la competencia a manos de Frontex) y la reciente resolución por vía rápida de que sea la OTAN quien asuma el control de las aguas del Egeo, tenemos a Grecia bajo una nueva troika. Igual que las políticas de austeridad y los rescates han asegurado el interés y el beneficio de los acreedores, la cuestión de los refugiados –presentada como un contexto de excepción para actuar al margen de los acuerdos internacionales– ha permitido a la OTAN incrementar y consolidar su presencia en el Egeo y ha ofrecido a Alemania el liderazgo que necesitaba para apuntalar militarmente su poderío económico. Todo ello, para beneficio también de Turquía, que sabe muy bien cómo pescar en aguas revueltas. Así, volvemos a la guerra fría, con las aguas griegas patrulladas ahora por EE.UU., Alemania, Italia, Canadá, Israel, Turquía… y hasta China.

El Líbano tiene en su territorio un refugiado por cada cuatro nacionales, y no se ha declarado “desbordado” ni ha cerrado sus fronteras. Tampoco las cerró Egipto cuando, con la “crisis de Libia” en 2011, recibió en su desértico suelo cuatro veces más refugiados que el conjunto de la Unión Europea. Tampoco Grecia puso nunca en cuestión el espacio Schengen, pese a ser el país más afectado por las políticas comunitarias de inmigración; pero sí lo hizo la Unión Europea en cuanto estalló el conflicto de Libia, y ahora que quiere acorralar a Grecia para usurparle lo poco que le quedaba de soberanía.

Pongámonos serios. Si queremos hacer frente con justicia a esta tragedia, deben cesar, para empezar, los condicionamientos de Schengen, Dublín y Frontex que pesan sobre Grecia y que convierten a los refugiados en un arma de extorsión; sólo así el país podrá dejar de ser una jaula de desheredados y hacer frente a la cuestión conforme a lo dispuesto por el derecho internacional –que en estos momentos está siendo ignorado en toda la zona– y con el apoyo de ACNUR y de la ONU. Y si realmente queremos acabar con los refugiados, entonces debemos exigir que se ataque a las causas: que la política no sea un silencioso cómplice del imperialismo económico; que el dinero público no vaya a los lobbies que reconvierten la industria de la guerra en “industria de la seguridad”; que se combata eficazmente a las redes clandestinas que, sin la oposición real de los gobiernos, controlan las rutas y los mecanismos del tráfico y la trata de personas; que se fomente de verdad el arraigo de la población a su lugar de origen y que se luche declaradamente contra la emigración forzosa, no contra el emigrante. Y tantas otras cosas.

Quien siembra guerras, recoge refugiados. Aunque, por desgracia, no siempre en su propia casa, no sobre su conciencia. El “problema” de los refugiados y de los emigrantes tiene muchas caras, pero la de sus más directos responsables rara vez es visible. Ya va siendo hora de que empecemos a buscarla.

Vuelve Varoufakis

27 enero, 2016

http://www.attac.es

15 enero 2016

www.elviejotopo.com

El político griego está de vuelta, y lo hace presentando el próximo 9 de febrero, en Berlín, en la plaza Rosa Luxemburg, el Movimiento Diem 25, siglas de Democracia en el Movimiento Europeo 2025. Este es su manifiesto fundacional.

varoufakis

DiEM25 – ¡La Unión Europea ha de democratizarse o desaparecerá!

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UN MANIFIESTO POR LA DEMOCRATIZACIÓN DE EUROPA

Un fantasma recorre Europa y obsesiona a las potencias europeas; una fuerza a la que siempre han temido y a la que han pretendido eludir, cooptar, corromper, confundir y en definitiva suprimir: la visión de la democracia.

El gobierno de los pueblos de Europa, el gobierno por el demos, es la pesadilla compartida por:

▪ La totalidad de los burócratas de Bruselas (y sus 6.000 lobbystas)

▪ El escuadrón de choque del cuerpo de inspectores de la Troika y el conjunto de “tecnócratas” no electos de otras instituciones internacionales y europeas.

▪ El poderoso Eurogrupo, cuyo poder no se fundamenta en ninguna ley o tratado.

▪ Los banqueros (a menudo en bancarrota), los gestores de fondos de inversión y las oligarquías resurgentes.

▪ Los partidos políticos que apelan de boquilla al liberalismo, la democracia, la libertad y la solidaridad, y que niegan la sustancia de los mismos cuando están en el gobierno.

▪ Los gobiernos que alimentan una cruel desigualdad imponiendo una austeridad contraproducente.

▪ Los magnates de los medios de comunicación, que han convertido la provocación del miedo en una forma de arte y en una magnífica fuente de poder y de beneficios.

▪ Las organizaciones empresariales confabuladas con los organismos públicos secretistas que utilizan este mismo miedo para fomentar el hermetismo y una cultura de la vigilancia pensada para doblegar a la opinión pública a su voluntad.

La Unión Europea fue un logro excepcional, y consiguió unir de forma pacífica a unos pueblos europeos que hablan diferentes lenguas y que están inmersos en diferentes culturas, demostrando que era posible crear un marco compartido de derechos humanos en un continente que, no mucho antes, estaba dominado por un chovinismo homicida, el racismo y la barbarie. La Unión Europea podía haber sido el proverbial Faro entre la Niebla y mostrar al mundo que la paz y la solidaridad podían ser arrebatadas de las fauces del conflicto y la intolerancia.

Por desgracia, una burocracia común y una moneda común dividen a Europa. Una confederación de funcionarios económicamente ingenuos y de “expertos” financieramente incompetentes está desacreditando a Europa y provocando una peligrosa reacción antieuropea. Unas naciones orgullosas se están volviendo unas contra otras. El nacionalismo, el extremismo y el racismo se están despertando de nuevo.

Las economías de la Eurozona están siendo llevadas una tras otra hacia el precipicio de la austeridad competitiva. El resultado es el estancamiento y la recesión en los países más débiles, una baja inversión en los países centrales, una desigualdad inenarrable, y una pérdida de la ilusión en todos ellos. Mientras, los estados miembros de la UE que no pertenecen a la Eurozona están alienados y buscan socios e inspiración en otros lugares.

Una “Europa” ineficiente, autoritaria e ilegítima se está fragmentando. Los europeos se debaten entre dos falsas opciones: replegarse en la burbuja de su nación-Estado o rendirse a la zona libre de democracia de Bruselas. Las consecuencias de este repliegue en la nación-Estado o de aferrarse a la UE existente serán terribles para Europa, para los europeos y para los europeístas. Tiene que haber otro camino. ¡Y lo hay! Es la Europa oficial la que se resiste con toda la fuerza y los procedimientos de su mentalidad de cártel. El antídoto al autoritarismo que corrompe a la Unión Europea y a sus instituciones es una OLEADA DE DEMOCRACIA.

Nuestro movimiento, DiEM-25, pretende propiciar esta oleada. La democratización de la UE tiene que empezar inmediatamente para que sea posible ir minando la resistencia institucionalizada, que tiene que ser vencida antes de que Europa vaya más allá del punto de no retorno.

Le damos una década, hasta el año 2025.

Si fracasamos, la UE se desmoronará a causa de su orgullo desmedido, se fragmentará y su caída provocará incalculables dificultades en todas partes, no solo en Europa. Y si Bruselas consigue impedir su democratización, necesitará ser derrotado como un enemigo de la dignidad humana, del futuro de Europa, de la prosperidad compartida y de la libertad política.

¿Por qué Europa está perdiendo su integridad y su alma?

En las décadas de posguerra durante las cuales la UE fue inicialmente construida, las culturas nacionales fueron revitalizadas en un espíritu de internacionalismo, desaparición de fronteras, prosperidad compartida y elevados niveles de calidad que cohesionaron a los europeos. Pero el huevo de la serpiente estaba presente en el mismo corazón del proceso de integración.

Desde un punto de vista económico, la UE inició su camino como un cártel de la industria pesada (cooptando más tarde a los propietarios agrícolas) decidida a fijar precios y a redistribuir los beneficios oligopólicos mediante su burocracia en Bruselas. Este cártel, y sus administradores afincados en Bruselas, temían al demos y desdeñaban la idea del gobierno-por-el-pueblo.

Paciente y metódicamente, se puso en marcha un proceso de despolitización de la toma de decisiones, el resultado del cual fue un lento pero incesante avance hacia la difuminación del demos de la democracia y el encubrimiento de la toma de decisiones bajo el omnipresente manto de un fatalismo seudotecnocrático. Los políticos nacionales fueron espléndidamente recompensados por su aquiescencia a convertir la Comisión, el Consejo, el Ecofin, el Eurogrupo y el BCE en zonas libres de política. Todos los que se opusieron a este proceso de despolitización fueron tildados de “antieuropeos” y tratados como una disonancia discordante.

El engaño está en la base del intento obviamente político de la burocracia de la UE de acabar con la democracia pretendiendo que la toma de decisiones verticalmente es… apolítica. El tratamiento de las decisiones políticas como problemas técnicos oculta la priorización de unas “normas” cuyo verdadero objetivo es mantener a la mayoría de europeos alejados del poder real sobre el dinero y la economía. Pero estas normas, y la falta de responsabilidad democrática de quienes las perpetran y las imponen, son las que engendran las crisis económicas.

No tiene nada de sorprendente que las instituciones políticas y económicas de Europa hayan llevado a unas circunstancias económicas desastrosas y a unas dificultades evitables.

▪ Las normas tienen que estar al servicio de los europeos y no al revés.

▪ Las divisas tienen que ser instrumentos, no un fin en sí mismo.

▪ Un mercado único es consistente con la democracia solo si incluye mecanismos de defensa de los europeos más débiles y del entorno, mecanismos que tienen que ser democráticamente elegidos y gestionados.

▪ La democracia es esencial para mantener bajo control las endémicas tendencias autodestructivas del capitalismo.

En respuesta a la inevitable crisis de la economía social cartelizada de Europa, las instituciones de la UE causantes de la crisis han recurrido a un autoritarismo cada vez mayor. Cuanto más asfixian a la democracia menos legítima se vuelve su autoridad política y más necesitan recurrir al autoritarismo. De este modo los enemigos de la democracia ven renovado su poder al mismo tiempo que pierden legitimidad y restringen la esperanza y la prosperidad a unos pocos (que solo pueden disfrutar de ellas detrás de las verjas y las rejas necesarias para protegerlos del resto de la sociedad).

Este es el proceso invisible por el que la crisis de Europa está provocando el ensimismamiento de nuestras naciones, enfrentándolas unas a otras, extendiendo por doquier el patrioterismo y la xenofobia. La privatización de la ansiedad, el miedo al “otro”, la nacionalización de la ambición y la re-nacionalización de la política amenazan con una desintegración tóxica de los intereses comunes que no puede traer nada bueno. La lamentable reacción de Europa a la crisis humanitaria griega, a los refugiados sirios y a los ataques terroristas en París son ejemplos de lo que sucede cuando la solidaridad pierde su significado.

▪ El aplastamiento de la Primavera de Atenas y la imposición al gobierno griego democráticamente elegido de un programa de “reformas” económicas que estaba destinado a fracasar, hirió a Europa como un todo. Ningún estado miembro de la Unión Europea puede ser democrático y libre en la medida en que uno solo de sus miembros se vea forzado a acatar de antemano todo aquello que decidan un grupo no electo de burócratas.

▪ La escandalosa actitud de la mayoría de los estados miembros de la UE a involucrarse en la solución del problema de los refugiados que llegan a nuestras costas es un mero reflejo de la forma en que un modelo de gobernanza europea roto produce un deterioro ético y una parálisis política.

▪ La facilidad con que, después de los repugnantes ataques terroristas en París, los gobiernos europeos decidieron que la solución estaba en la erección de nuevas fronteras cuando la mayoría de los atacantes eran ciudadanos de la UE, es otra muestra del pánico moral causado por una Unión Europea incapaz de hacer que los europeos den respuestas comunes a problemas comunes.

¿Qué hacer? Nuestro horizonte

La democracia en toda Europa es un requisito esencial para una Unión Europea que funcione y que prospere. Nosotros creemos que a la Unión Europea se le está acabando el tiempo rápidamente. El cambio tiene que empezar inmediatamente y la nueva unión democrática tiene que ser una realidad antes del año 2025.La burocracia de la UE, que hoy manifiesta un desprecio profundo por la democracia, tiene que ser democratizada. De lo contrario, tendrá que desintegrarse.

Una idea simple y radical es la fuerza motivadora que está detrás del movimiento DiEM·25:

¿Democratizad a Europa! La democracia no es (no puede ser) un lujo al alcance de los acreedores y prohibido a los deudores.

El realismo exige que trabajemos con el propósito de alcanzar unos hitos determinados en un período de tiempo razonable. Por esto el DiEM·25 se plantea su objetivo en cuatro fases: de inmediato, en seis meses, en dos años, y finalmente, pretende haber alcanzado una Europa funcional y plenamente democrática antes del año 2025.

Ahora bien, hoy mismo los europeos se están enfrentando a esta situación en todas partes. Desde Helsinki a Lisboa, desde Dublín a Creta, desde Leipzig a Belfast. Nos estamos uniendo para reescribir las normas que ponen en peligro la democracia y que hacen imposible una prosperidad paneuropea compartida. Democratizar las estructuras de poder europeas es la única forma de evitar la autodestrucción de la Unión Europea.

Si se nos pregunta qué queremos en la práctica y cuándo lo queremos, nuestra respuesta es:

En el muy corto plazo: Transparencia absoluta en la toma de decisiones.

  • Las reuniones del Consejo de la UE, del Ecofin, del FTT y del Eurogrupo han de ser transmitidas en directo.
  • Las actas de las reuniones del consejo de gobierno del Banco Central Europeo serán publicadas unas semanas después de que las reuniones hayan tenido lugar.
  • Todos los documentos relativos a las negociaciones de la TTIP (Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión) que afecten en cualquier sentido al futuro de los ciudadanos europeos serán colgados en la Web.

A corto plazo (en un plazo de doce meses). Abordar la crisis económica en curso utilizando las instituciones existentes y en el marco de los Tratados en vigor de la UE.

La crisis inmediata de Europa se despliega en cuatro frentes simultáneamente: el de la deuda pública, el de la banca, el de una inversión inadecuada y el de la pobreza creciente. Los cuatro frentes se dejan actualmente en manos de unos gobiernos nacionales que son impotentes para actuar sobre ellos. DiEM·25 presentará propuestas políticas detalladas para europeizar los cuatro frentes y para retornar al mismo tiempo el poder a los Parlamentos nacionales, a los concejos regionales, a los ayuntamientos y a las comunidades.

A medio plazo (en un plazo de dos años): Asamblea Constituyente

Los pueblos de Europa tienen el derecho y el deber de considerar el futuro de Europa. Para ello ha de convocarse una Asamblea de sus representantes. DiEM·25 promoverá una Asamblea Constituyente formada por representantes elegidos en listas transnacionales. Hoy que las universidades solicitan a Bruselas fondos para la investigación, es preciso que formen alianzas transnacionales. Asimismo, las elecciones para la Asamblea Constituyente requerirán listas que incluyan candidatos de al menos quince países europeos. La Asamblea Constitucional resultante tendrá el poder de decidir sobre la futura constitución democrática que sustituirá a todos los Tratados Europeos existentes.

A largo plazo (antes de 2025): Promulgación de las decisiones de la Asamblea Constitucional

¿Quién traerá el cambio?

Nosotros, los pueblos de Europa, hemos decidido recuperar el control sobre nuestra Europa que ahora está en manos de unos “tecnócratas” irresponsables.

Constituimos el movimiento DiEM·25 con la intención de avanzar desde una Europa de “Nosotros, los gobiernos” y “Nosotros, los tecnócratas”, hasta una Europa de “Nosotros, los pueblos de Europa.”

Cuatro son nuestros principios:

▪ Ninguna nación europea será libre en tanto en cuanto la democracia en otra sea profanada.

▪ Ninguna nación europea podrá vivir en dignidad mientras a otra le sea denegada.

▪ Ninguna nación europea podrá aspirar a la prosperidad si otra se ve forzada a una insolvencia y a una depresión permanentes.

▪ La prosperidad requiere un crecimiento consistente con el desarrollo humano y el equilibrio ecológico.

Formamos parte de una magnífica tradición de conciudadanos europeos que han luchado durante siglos contra el concepto de que la democracia es un lujo y que los débiles han de sufrir porque es lo que se merecen.

Con el corazón y la mente imbuidos en estos compromisos, y determinados a cambiar las cosas, declaramos que:

Nuestra promesa

Nosotros, los abajo firmantes, hacemos un llamamiento a nuestros conciudadanos europeos para que se unan a nosotros de forma inmediata para crear el movimiento europeo que hemos llamado DiEM·25

▪ Para democratizar a la Unión Europea.

▪ Para acabar con la reducción de todas las relaciones políticas a relaciones de poder disfrazadas de decisiones meramente técnicas.

▪ Para someter a la burocracia de Bruselas a la voluntad de los pueblos soberanos de Europa.

▪ Para re-politizar las normas que regulan nuestro mercado único.

▪ Para devolver la soberanía a ayuntamientos y Parlamentos.

Consideramos obsoleto el modelo de los partidos nacionales que forman alianzas poco sólidas al nivel del Parlamento Europeo. Los demócratas europeos tienen que reunirse primero, establecer una agenda común, y encontrar luego la forma de conectarla con las comunidades locales y a nivel nacional.

Venimos de diferentes partes del continente y estamos unidos por diferentes culturas, lenguas, acentos, afiliaciones políticas de partido, ideologías, color de piel, creencias religiosas y concepciones de lo que es una buena sociedad.

Nuestro objetivo general de democratizar a la Unión Europea está entrelazado con la ambición de promover el autogobierno (económico, político y social) a nivel local, municipal, regional y nacional; de abrir los pasillos del poder a la ciudadanía; de confluir con los movimientos cívicos y sociales; y de emancipar a todos los niveles de gobierno del poder burocrático y corporativo.[1]

Aspiramos a una Europa de la Razón, la Libertad, la Tolerancia y la Imaginación que será posible mediante una Transparencia integral, una Solidaridad real y una Democracia auténtica. Aspiramos a:

▪ Una Europa Democrática en la que la autoridad política nazca de los pueblos soberanos de Europa.

▪ Una Europa Unida cuyos ciudadanos tengan tanto en común entre las naciones como dentro de ellas.

▪ Una Europa Descentralizada que utilice el poder central para maximizar la democracia en el lugar de trabajo, en los pueblos, ciudades, regiones y estados.

▪ Una Europa Social que reconozca que la libertad necesita no solo ausencia de interferencias, sino también los bienes básicos que hacen que todos estén libres de la necesidad y de la explotación.

▪ Una Europa Pluralista de regiones, etnias, creencias, naciones, lenguas y culturas.

▪ Una Europa Transparente en la que todas las decisiones se tomen ante la atenta mirada de los ciudadanos.

▪ Una Europa Culta que aproveche la diversidad cultural y que celebre no solo su valiosísimo patrimonio, sino también el trabajo de artistas, músicos, escritores y poetas disidentes de toda Europa.

▪ Una Europa Realista que utilice de la mejor manera posible los medios de que dispone.

▪ Una Europa Productiva que dirija la inversión en aras de una prosperidad ecológica y compartida.

▪ Una Europa Tecnológica que ponga las nuevas tecnologías al servicio de la solidaridad.

▪ Una Europa consciente de su historia, que luche por un futuro mejor sin ocultar su pasado.

▪ Una Europa creativa que fomente la capacidad innovadora de la imaginación de sus ciudadanos.

▪ Una Europa Liberada en la que los europeos nazcan con el mínimo de roles estereotípicos, tengan las mismas oportunidades para desarrollar su potencial y sean libres de elegir a sus compañeros en la vida, el trabajo y la sociedad.

[1] Por ejemplo, la lucha del pueblo de Barcelona contra el turismo depredador, las campañas para frenar desahucios en Madrid, el movimiento irlandés para impedir la mercantilización del agua, la cruzada para proporcionar oportunidades de educación superior a los estudiantes portugueses, la movilización de ciudadanos en Calais y Hungría en contra de la xenofobia.

ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

Un año más de intervencionismo militar. El círculo vicioso de la agresividad exterior española

18 diciembre, 2015

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org

16 diciembre, 2015

Imagen de Cristina Valencia

Fuente:  mundo.sputniknews.com

Un nuevo regalo envenenado que deja Rajoy a quién le sustituya en el gobierno:  España ha prorrogado durante todo 2016 sus intervenciones militares en el extranjero.  Así, condiciona la política exterior y de defensa de quienes entren a gobernar.  Rajoy, al estilo franquista, lo deja todo atado y bien atado.

Podía haber esperado y tenido en cuenta que la decisión afectará gravemente a sus sucesores pero ha pensado que la política de Defensa es una política de Estado y este razonamiento le ha convencido de que todo debe seguir igual, permanezca él en el gobierno o no.

Participamos según la fuente consultada, nada más y nada menos, en 12 operaciones militares en el exterior:  Sin embargo, las cuentas del propio Ministerio de Defensa son diferentes y llegan hasta 15 operaciones militares en el exterior:

  1. Bosnia y Herzegovina
  2. Líbano
  3. Somalia
  4. Uganda / Somalia
  5. Senegal
  6. Malí
  7. República Centroafricana
  8. Apoyo a Irak en la lucha contra Daesh
  9. Afganistán
  10. Turquía
  11. Líbano
  12. Euronavformed.  Operación en el Mediterráneo para luchar contra las redes de tráfico de personas y prevenir flujos de emigración irregular
  13. Fuerzas Navales permamentes de la OTAN, operación Active Endeavour
  14. Agrupación Táctica de la OTAN de Muy Alta Disponibilidad, que se inician en 2016 y España lidera.  Contarán con un  componente terrestre, una base militar en Bétera (Valencia), una brigada y 6 aviones F-18, 1 avión C-130 Hércules y un avión C-295
  15. Operación de la OTAN, Baltic Air Policing, en Lituania, con un destacamento desde el 1 de enero hasta el 1 de mayo de 2016, con un destacamento del Ejército del Aire compuesto por 4 aviones C-16 Eurofighter, y 130 efectivos de apoyo.

Si cupiesen dudas sobre la militarización extrema de nuestra política exterior, habría que leer el siguiente párrafo:

Este acuerdo prorroga también, hasta el 31 de diciembre del año próximo, la autorización de despliegue de un máximo de cincuenta observadores o monitores militares, oficiales militares de enlace y asesores militares, a solicitud del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, para contribuir a determinadas misiones de ayuda humanitaria, operaciones de paz y gestión de crisis que realicen aquellas organizaciones internacionales a las que España pertenece.

Con 15 intervenciones militares en el exterior, ¿cómo nos pueden ver los países intervenidos?  ¿Pueden considerarnos pacíficos?  ¿Pueden sentirse agredidos?

¿Qué política de respuesta podemos esperar de ellos?  ¿Tiene algo que ver con el terrorismo internacional?

Sembramos vientos y nos extrañamos de recoger tempestades.