Posts Tagged ‘Unión Europea’

¡Basta ya de usar y tirar!

29 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Una tortuga con un bastoncillo de oídos clavado en la nariz. Un pez atrapado en una goma elástica. Una gaviota estrangulada por un aro de las latas. Un cachalote con más de treinta kilos de plástico en el estómago.

Las imágenes de lo que le estamos haciendo al mar y quienes lo habitan inundan las redes: a cual más tremenda, a cual más lamentable. Estamos acabando con la vida marina porque estamos convirtiendo los océanos en gigantescos vertederos.

Allí va a parar buena parte de lo que tiramos después de usar. Objetos que a menudo utilizamos apenas unos segundos para permanecer como basuraleza (la basura que abandonamos en la naturaleza) durante años.

Esa cañita de plástico, esa toallita que nos han dicho que podemos echar al váter porque es biodegradable pero que sabemos que no, y aún así la tiramos. El vaso de usar y tirar, la cucharilla de usar y tirar, el plato de usar y tirar, la servilleta de usar y tirar. Usar y tirar: ése es el concepto que está matando al mar. Y a la tierra.

Le hemos perdido el respeto a la basura hasta tal punto que ni siquiera pensamos en ella cuando la generamos. Por eso usamos y tiramos tantas cosas sin ningún remordimiento.

No pensamos en el alto coste de nuestros actos de consumo, de lo contrario no cometeríamos algunos gestos tan chorras como envolver un plátano en papel de aluminio para que el chaval se lo lleve a la excursión. Démosle un par de vueltas a ese gesto porque es uno de los mejores patrones del absurdo.

Envolver un plátano en papel de aluminio es absolutamente innecesario ya que no aportamos nada a su eficiente envoltorio natural. Pero es que además es muy probable que el chaval le quite el envoltorio sin mirar, lo haga bola y lo eche entre las zarzas. Y allí permanecerá como basuraleza durante muchos, muchísimos años: afectando al ecosistema y generando un grave problema de contaminación.

Un problema tan serio que hasta la Unión Europea se ha decidido por fin a actuar. El recientemente aprobado paquete de medidas para el impulso de la economía circular es una respuesta audaz a la contaminación por plásticos. Incluye un ambicioso capítulo de objetivos para reducir los productos de un solo uso, evitar los envases superfluos y promover la reutilización y la recuperación de sus materiales mediante el aumento de la recogida selectiva.

Bruselas quiere que en 2035 todos los estados miembro alcancen una cifra de reciclado del 65%. Además, para entonces solo podremos destinar a vertedero un 10% de nuestras basuras. El objetivo parece ambicioso, pero a estas alturas del problema resulta insuficiente.

Si queremos atajar en serio el grave problema de la basuraleza debemos actuar de raíz, es decir en las estanterías del supermercado.

Lo primero que deberían hacer las autoridades comunitarias es arrancar de un zarpazo normativo todos los productos de usar y tirar que hay en los lineales de las grandes superficies y los supermercados. Prohibido comercializar productos de un solo uso que tengan una alternativa perdurable.

Estamos hablando de imponer un arancel al gran consumo que penalice la economía lineal (producir-usar-tirar) y aliente la economía circular (producir-usar-recuperar-producir). Y los recursos generados con esa recaudación, para innovación: para investigación, para ecodiseño, para nuevos materiales, para prevención y reducción, para fomento del consumo responsable.

La basuraleza nos asedia. Estamos a punto de superar la capacidad de carga de nuestro entorno. Islas, continentes, hemisferios: La Tierra en su conjunto podría convertirse en un planeta basura si no abandonamos la cultura del usar y tirar.

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¿Cuánto cuesta realmente una camiseta de 3 euros?

24 mayo, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Al pensar en la complejidad de la cadena de producción por la que pasa cada prenda hasta llegar a los escaparates, parece difícil creer que hoy compremos un 60% más de artículos que hace tan sólo 15 años. Este aumento del consumo tan solo puede explicarse por un descenso vertiginoso de los precios de las prendas, pero ¿son esos sus precios reales? y, si no lo son ¿quién está pagando el precio real de la ropa con que nos vestimos?

Hoy conmemoramos el aniversario de la catástrofe de Rana Plaza, en la que hace cinco años murieron 1134 personas en el derrumbe de un edificio de talleres textiles en Bangladesh. En la fábrica se producían prendas que serían más tarde vendidas por marcas internacionales en todo el mundo; entre ellas el Corte Inglés, Mango, o Inditex. El desastre supuso para muchos un despertar: sólo ajustando cada céntimo se consiguen los precios -y los beneficios- de una industria como la de la “fast fashion”; y ajustar cada céntimo es un eufemismo que enmascara más horas extra, aguantar unos meses más antes de cambiar una escalera de incendios oxidada, o ahorrar unos días en las jornadas de formación sobre el trabajo con productos químicos peligrosos.

En efecto, la industria textil es la segunda más contaminante del planeta tras la del petróleo y  la que mayor número de niños trabajadores explota. ¿Son todas las empresas de la industria textil culpables de ello? Evidentemente no, pero datos agregados tan escalofriantes no pueden esconder sino verdades incómodas. Y es la responsabilidad de los poderes públicos atajar un problema de cuya solución depende la vida de millones de personas y la confianza de los consumidores europeos que quieren poder comprar artículos con la tranquilidad de que ninguno de ellos ha sido cosido con trabajo esclavo o pagado con sangre.

El año pasado el Parlamento Europeo dio un paso adelante decisivo con la aprobación de una Resolución sobre el sector de la confección (2016/2140(INI)) en que pedía a la Comisión Europea una propuesta legislativa. El Parlamento expresó una posición clara: las iniciativas de empresas que, voluntariamente, deciden actuar de forma más responsable son loables, pero insuficientes. Deben ser complementadas con una iniciativa legislativa que exija a las empresas procedimientos de obligado cumplimiento y que tenga capacidad de establecer   responsabilidades para las que no los respeten en una justicia extraterritorial. La comunidad internacional está negociando en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de Ginebra la elaboración de una Norma internacional obligatoria que asegure el cumplimiento de los derechos humanos a través de su protección, su respeto y su reparación en todo el mundo. Esa es también nuestra exigencia.

Ha pasado un año y la Comisión no ha avanzado aún hacia la elaboración de esta legislación, pero muchos eurodiputados seguimos insistiendo en la urgencia de ello. No podemos seguir de brazos cruzados lamentándonos de que “estas sean las reglas del juego en el mundo globalizado”. La globalización es un hecho y es nuestra responsabilidad adaptar la legislación europea e internacional a este nuevo contexto. Es un derecho para los consumidores, que merecen que nadie les haga cómplices de estos hechos; para las pequeñas empresas que quieren reglas claras y una justa competencia para todos; y, sobre todo, para las víctimas, porque otro Rana Plaza no debe repetirse. Porque entre todos tenemos que evitar la explotación y la esclavitud laboral y la vulneración de las normas internaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y los derechos humanos.

Lola Sánchez Caldentey y Ramón Jáuregui son eurodiputados y coanfitriones de una exposición de las fotografías de la bangladesí Taslima Akhter que se inaugura este martes, 24 de abril, en el Parlamento Europeo. En ellas se muestra la urgencia de atajar las violaciones de derechos humanos en el sector textil.

Cinco episodios para entender Ucrania

8 septiembre, 2017

Fuente: blogs.elpais.com/historias

Por: F. Javier Herrero 30 de enero de 2014

Trosky

Oficiales alemanes reciben a Leon Trotsky y Lev Kamenev en Brest-Litovsk / AP

La revuelta popular del ‘Euromaidán’, que se desató a finales de noviembre con la sorprendente decisión del Gobierno ucranio de suspender la firma del Tratado de Asociación y Libre Comercio con la UE, ha generado una convulsión interna que por lo pronto se ha cobrado la dimisión del primer ministro Mikola Azárov y todo su gabinete ministerial. Ucrania se enfrenta a la disyuntiva de acceder a la Unión Aduanera que ha forjado Rusia con Bielorrusia y Kazajstán o afianzar su relación con la Unión Europea mediante el tratado de asociación. La doble alma del pueblo ucranio -con un occidente que se ve custodio de las esencias nacionales y mira hacia Europa, y el sureste, de cultura y lengua rusas, que lo hace hacia Moscú-, vuelve a dividir al país como ya ocurrió en el pasado. Estos son algunos momentos claves del pasado de Ucrania que ayudan a entender el presente.

1- Desde 1654 la Tierra de la Frontera (ese es su significado en el idioma eslavo), a excepción de la occidental Galitzia vinculada al Imperio Austro-Húngaro, perteneció al imperio de los zares hasta que la I Guerra Mundial y la Revolución Rusa pusieron patas arriba el mapa de la Europa centro-oriental. La firma del Tratado de Brest-Litovsk en marzo de 1918 entre las Potencias Centrales y Rusia obligó a ésta a reconocer la independencia de Ucrania, entre otras muchas cláusulas humillantes, pero la derrota alemana en la Gran Guerra unos meses después, dejó en papel mojado lo firmado en Brest-Litovsk. Rusia quería recuperar los territorios perdidos y Ucrania se vio inmersa en una guerra civil con varias entidades autónomas apoyadas por rusos bolcheviques, rusos mencheviques, polacos… incluso un movimiento anarquista llamado el ‘Ejército Negro’ se hizo fuerte en el sur del país. El Tratado de Riga de marzo de 1921 puso fin a una guerra que dejó un millón y medio de muertos y marcó las fronteras definitivas hasta la II Guerra Mundial. Ucrania occidental se incorporó a Polonia y ésta reconocía a la República Socialista de Ucrania que en diciembre de 1922 fue miembro fundador de la URSS.

2- Las directrices marcadas por Stalin en la construcción del estado socialista y el primer Plan Quinquenal soviético trajeron funestas consecuencias para la nación ucrania que hoy día son una herida que supura en las relaciones entre ambos países. Stalin y los planificadores económicos culparon a los agricultores de acaparar los cereales y comprometer los resultados de los objetivos de industrialización. En 1929 la lucha de clases se desató contra los kulaks, los campesinos acomodados, que se convirtieron en un grupo social a liquidar. La resistencia de millones de campesinos a las requisas de la cosecha y la colectivización forzosa, fue contestada con una represión feroz que supuso ejecuciones, encarcelamientos, torturas y deportaciones en masa. Los efectos de la política de Stalin, que deliberadamente sabía que condenaba a sufrir penurias y hambre al campesinado de la URSS, se tradujo en el invierno de 1932-33 en una crisis que sentenció a muerte a unos cinco millones de ucranios. Algunos supervivientes testificaron que la escasez y el horror llegaron al punto de darse casos de canibalismo. Fue lo que se conoció popularmente como Holomodor, la Gran Hambruna, que para muchos es uno de los más brutales genocidios del siglo XX. El dictador georgiano afirmó que la muerte de un hombre es un hecho trágico, pero que la muerte de un millón es una simple estadística. Seguramente pensaba en eso cuando se dio la orden de que los niños que eran hijos de campesinos y fueron dejados por sus padres cerca de los orfanatos de las ciudades porque no podían alimentarlos, fuesen expulsados y abandonados en medio de la inmensidad del campo ucranio a su suerte.

3- En 1954 Nikita Kruschev, líder soviético de origen ucranio ruso-hablante, decidió asignar la república autónoma de Crimea a Ucrania para conmemorar los 300 años de unión entre rusos y ucranios. Esta península estaba poblada por tártaros hasta que Stalin en 1943 ordenó la deportación de la mayoría de ellos a Asia Central acusados de colaboracionismo con el ejército nazi. A partir de ese momento llega a Crimea población rusa y ésta pasa a ser su principal componente demográfico. Desde el punto de vista militar su importancia no es poca pues la flota soviética del Mar Negro estableció su base en Sebastopol. Al producirse la desintegración de la URSS en diciembre de 1991, los actos caprichosos de dirigentes anteriores acabaron pasando su factura. En mayo de 1992 el parlamento ruso declaró ilegal la cesión de Crimea a Ucrania en 1954, temeroso de que ésta rompiese con Rusia y la CEI (Comunidad de Estados Independientes) y avanzara hacia una mayor cooperación con Occidente. En 1994 los partidarios de la integración con Rusia dominaban el poder ejecutivo y legislativo en Crimea aunque por fortuna para Kiev las diferencias entre ellos no tardaron en aflorar y el poder central ucranio se hizo con la situación. En los años siguientes los presidentes Kuchma y Yeltsin pactaron el uso de la base naval y Ucrania decretó el control político desde Kiev del conflictivo territorio. Dicho esto, la mayoría ruso-hablante de la península no olvida sus orígenes.

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Manifestantes de la Revolución Naranja en Kiev en 1994 / Reuters

4- Las elecciones presidenciales de noviembre de 2004 se grabaron en la memoria de todos los ucranios. Putin viajó a Ucrania e hizo abiertamente campaña a favor de Víktor Yanukóvich, actual presidente y en ese momento heredero del corrupto presidente Leonid Kuchma. Víktor Yúshenko acudía a las elecciones en alianza con Yulia Timoshenko, conocida como la ‘princesa del gas’, dueña de una empresa importadora de gas ruso y representante del clan empresarial de Dnepropetrovsk. Timoshenko tiene intereses económicos directos con Rusia y ha sabido liderar el bando prooccidental, lo cual es más que notable. El 6 de septiembre, el candidato opositor y prooccidental Víktor Yúshenko enfermó repentinamente y tuvo que ser hospitalizado. Fue tratado en Viena y cuando reapareció el 19 de aquel mes, tenía el rostro irreconocible. Un descomunal sarpullido era el síntoma de lo que los médicos diagnosticaron como un envenenamiento con dioxinas. Yúshenko culpó a los servicios secretos que trabajaban para sus rivales políticos los cuales habrían decidido apearle de la carrera electoral y dejar el camino libre a Yanukóvich, pero Yúshenko se repuso. Cuando se celebró la segunda vuelta, las denuncias de fraude electoral llegaron desde todos los ámbitos menos Rusia. La negativa gubernamental a repetir las elecciones desataron la ‘Revolución Naranja’ con la que centenares de miles de personas ocuparon el centro de Kiev de manera pacífica bloqueando los edificios administrativos durante 18 días en una vigilia permanente que exigía democracia ante los ojos atónitos de medio mundo. Las regiones ruso-hablantes del este del país amenazaron con imponer su autonomía y el régimen pensó en declarar el estado de excepción. Las negociaciones entre las partes y la mediación internacional lograron alejar el fantasma de la guerra civil y alcanzar el pacto. Se volvieron a celebrar elecciones y Víktor Yúshenko fue elegido presidente.

5- Antes de llegar al presente Ucrania y Rusia tuvieron una última crisis con la guerra del gas que se desencadenó en enero de 2009. Rusia alegaba el impago de la deuda que Kiev mantenía con la compañía rusa Gazprom y la negativa ucrania a acordar un nuevo contrato de suministro, aparte de acusarle de robar gas. Por los gasoductos ucranios transita el 80% del gas que importa Europa de Rusia, que acabó tomando la decisión de cortar el suministro para presionar a Ucrania. Durante quince días con temperaturas a -15º, los países del este europeo se quedaron literalmente tiritando y algunos de la Unión Europea vieron sus reservas disminuir peligrosamente. El escenario político era muy complejo. Las relaciones entre ambos países se hicieron más difíciles ya que Putin no tragaba con la política nacionalista y prooccidental de Yúshenko. La Unión Europea había llegado a las puertas de Rusia con sus ampliaciones y se convertiría en el mercado natural de las exportaciones ucranias. Mientras tanto se negociaban créditos con el FMI y el BERD para salir de la apurada situación financiera de su economía. Al frente de Ucrania, los que antes eran aliados, ahora eran enemigos. El presidente Yúshenko acababa de cesar a Timoshenko como primera ministra tras la aprobación de leyes que mermaban el poder del presidente de la república y las reformas necesarias para salir del caos económico permanecían aparcadas. Ucrania y Rusia acabaron firmando un acuerdo sobre el suministro de gas con duras condiciones para la primera. Las firmas de ese acuerdo fueron luego usadas para acabar condenando a Yulia Timoshenko, a la sazón primera ministra, a siete años de cárcel por abuso de poder en unas circunstancias procesales que recordaban las de Mijail Jodorkhovski en Rusia.

Ucrania afronta de nuevo momentos decisivos. La Rusia de Vladimir Putin juega el papel de potencia global que quiere subvertir en lo posible la situación de postración en la que quedó tras la desintegración de la URSS y Ucrania es un peón necesario en esa estrategia por su situación en el mapa, pero los ucranios se consideran lo suficientemente fuertes para no aceptar la presión rusa como en tiempos anteriores. El tablero geopolítico en esa zona se mantiene inestable.

Europa escribió el libro de la demonización de los refugiados mucho antes que Trump

16 julio, 2017

Fuente: http://www.eldiario.es

Se ha convertido en un artículo de fe entre los progresistas sostener que Donald Trump es el mayor enemigo de los refugiados y los musulmanes mientras que la Unión Europea, de algún modo, les ofrece un refugio seguro. Después de todo, con su “podemos hacerlo”, Angela Merkel permitió la entrada a Alemania a un millón de refugiados. De forma paralela,  el veto migratorio de Trump ha cerrado de un portazo la entrada a algunas de las personas desplazadas más vulnerables del mundo.

En la mentalidad del progresista actual es el Brexit el que ha generado hostilidad contra los inmigrantes. Para ellos, la UE es un baluarte de los valores civilizados que protege a los refugiados de la amenaza de una extrema derecha resurgente.

Sin embargo, si tú fueses un inmigrante en un barco a la deriva que se aproxima a Lesbos, el trato que recibirías de Frontex, la patrulla fronteriza de la Unión Europea, no sería menos hostil que cualquier recibimiento que pudiese hacer Trump.

La semana pasada, un vídeo mostraba en Túnez a su policía fronteriza golpeando a inmigrantes asustados procedentes de otras partes del norte de África. Esta brutalidad está patrocinada por la UE. Como Libia, Marruecos, Turquía y Egipto, Túnez recibe financiación y formación de Bruselas a través de la Política Europea de Vecindad. Bajo un marco más amplio de “desarrollo” y “reformas”, los países incluidos en esta política comunitaria sirven como zona de seguridad, asegurándose que los refugiados son interceptados y forzados a darse la vuelta. O, como ocurre en el caso de Libia, encerrados y torturados en prisiones para refugiados antes de que esta gente desesperada pueda llegar a las costas de la Unión Europea.

La idea de que la Europa de Merkel y de Theresa May es más abierta a los refugiados que los Estados Unidos de Trump no está basada en hechos. El acuerdo de la Unión Europea con Turquía, criticado por agencias humanitarias, se asegura de que los refugiados que lleguen a Grecia, sin importar su punto de partida, sean enviados a Turquía. Con casi tres millones de personas, Turquía tiene actualmente la mayor población refugiada del mundo.

Este mes, Reino Unido ha abandonado su promesa de admitir a 3.000 menores refugiados no acompañados. Austria, preocupada por que la ruta de los Balcanes se convierta en una débil conexión de entrada a Europa, ha movilizado a Estados aspirantes a la UE en un proyecto de defensa de la frontera para fortificar los puntos de entrada de refugiados al ‘corredor balcánico’. Algunos de estos países son Macedonia, Serbia y Kosovo. De hecho, el año pasado, la policía de  Macedonia utilizó granadas de gas lacrimógeno y pistolas paralizantes contra los iraquíes y los sirios que intentaban atravesar una alambrada de cuchillas con el objetivo de entrar en el país.

Francia, por su parte, desmanteló el campo de Calais, dejando a los refugiados durmiendo a la intemperie en sus fríos bosques. La semana pasada, la policía de París colocó bloques debajo de un puente ferroviario cercano a un centro de refugiados con el objetivo de impedir que la gente durmiese ahí. Uno de ellos declaró al diario Daily Mail: “No podemos entrar en el centro, y se nos maltrata cuando intentamos dormir en sus proximidades. Las rocas son asquerosas e inhumanas”.

La Unión Europea incluso tiene vigilantes de extrema derecha cuidando sus fronteras, como el búlgaro Dinko Valev, que fue grabado atando a refugiados sirios, incluidas tres mujeres y un niño, y afirmando, según sus palabras, que venían al país “a matarnos como perros”. En otros vídeos que circulan en la red, muchas personas han acudido en masa a apoyar a los vigilantes, reivindicándose como “protectores de las mujeres y de la fe” y citando los  ataques de Colonia como su principal incentivo para proteger las fronteras de la Unión Europea.

En cualquier caso, la retórica contra los refugiados y los musulmanes utilizada por los vigilantes no es una característica exclusiva de la extrema derecha. Trump expresa abiertamente la hostilidad de Estados Unidos a los musulmanes de una forma en la que ningún político europeo convencional se atrevería. Las actitudes de Trump se pueden desafiar y denunciar, pero las de Europa se ponen en práctica de una forma mucho más encubierta. El actual foco sobre Trump supone que Europa pueda seguir descontrolada.

Por ejemplo, los progresistas se llevaron las manos a la cabeza cuando Trump, al anunciar su veto migratorio, declaró que los cristianos de Siria, y no los musulmanes, serían aceptados en Estados Unidos. Sin embargo, la UE reveló prioridades similares al admitir a Georgia en el espacio Schengen, por el que los nacionales comunitarios pueden moverse sin pasaporte. Repitiendo el argumento de Trump, el vicepresidente del Parlamento Europeo argumentó que Georgia es un país cristiano y corazón de Europa. Dichas declaraciones habrían sido recibidas con incredulidad no solo por parte de los refugiados, sino también por los ciudadanos de Kosovo, que está mucho más cerca que Georgia del corazón de Europa, pero que tiene principalmente una población musulmana. Los intentos de Kosovo de entrar en la UE han sido continuamente rechazados.

Trump justifica sus drásticas medidas dibujando una imagen de una Europa infestada de refugiados musulmanes que violan a las mujeres blancas y cometen atentados terroristas. Sin embargo, fue Europa quien escribió el libro de la demonización de los refugiados musulmanes.

La semana pasada, Bild, el periódico alemán de mayor difusión, tuvo que pedir disculpas por informaciones falsas que afirmaban que refugiados habían violado a mujeres alemanas en Frankfurt. La prensa británica de la derecha también alimenta el miedo a los refugiados a diario. Se nos ha dicho que Trump es un extremista sin igual en su retórica contra los musulmanes. En realidad, la actitud draconiana de Europa contra los refugiados y los musulmanes ha ayudado al presidente estadounidense a legitimar su estrategia.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

Piden la dimisión de Lucas-Torres como alcalde

2 febrero, 2017

Fuente: http://www.ecologistasenaccion.org

3 de enero, por Ciudad Real

Ecologistas en Acción de Ciudad Real exige a Antonio Lucas Torres, Alcalde de Campo de Criptana y Portavoz del PP en la Diputación Provincial de Ciudad Real, su dimisión como servidor público al mentir en relación con la ZEPA Mancha Norte y los planes de gestión de las ZEPA de aves esteparias.

Ecologistas en Acción denuncia también que está actuando como lobista de ASAJA, soliviantando a los agricultores contra la Red Natura 2000, mintiendo y confundiendo sobre los valores ornitológicos de la parte norte del municipio de Campo de Criptana y haciendo dejación de sus funciones como representante público al incitar al incumplimiento de la legislación autonómica, estatal y comunitaria en materia de conservación de la naturaleza.

Para nosotros, afirmaciones como que “los agricultores están por encima de las aves y de los ecologistas” son impresentables, propias de un demagogo que incita al enfrentamiento y a la confusión, y que está ocultando a los ciudadanos que en el momento de aprobarse la demarcación de esta zona ZEPA en el año 2005 (Decreto 82/2005 CLM) él era el concejal de Medio Ambiente de su pueblo sin que de su boca saliera entonces, cuando era el momento, ni una sola argumentación en contra.

Ecologistas en Acción quiere recordar que la entrada de España en la Unión Europea obliga a nuestro país a cumplir con la legislación comunitaria, en este caso en materia de conservación de especies y espacios naturales, siendo la Red Natura 2000, con sus ZEPA y ZEC, la punta de lanza de las estrategias de conservación de la biodiversidad y de la naturaleza de la UE.

La identificación de la ZEPA Mancha Norte como ZEPA deriva de un estudio científico independiente encargado en el año 1994 por el Gobierno Regional al Museo Nacional de Ciencias Naturales adscrito al CSIC, bajo la dirección de la Dra. Carmen Martínez, estudio que sirvió de base para el diseño de la red de espacios a incluir como ZEPA para la conservación de las aves esteparias en Castilla-La Mancha y para elaborar el primer programa de medidas agroambientales para la conservación de las aves esteparias.

Una vez identificada de manera científica la parte norte del municipio de Campo de Criptana como lugar de alto valor ornitológico para las aves esteparias e incluida en Red Natura 2000, hay que puntualizar que un espacio que tiene que proteger a estas aves, entre las que se encuentran censadas las avutardas, sisones, gangas, ortegas y alcaravanes, entre otras muchas especies, tiene que organizar convenientemente la actividad agrícola, especialmente en lo que tiene que ver con las prácticas de regadío y gestión de cultivos. Así lo avalan todos los trabajos y dictámenes científicos a nivel internacional, estatal y regional, que concluyen que la intensificación de la actividad agraria vía la transformación a regadío es un factor determinante en el declive de las especies esteparias autóctonas.

Curiosamente no ha habido quejas por parte de agricultores desde la declaración de las ZEPA hasta que en algunas de ellas empezaron a proliferar los viñedos en espaldera (5.300 hectáreas) amparándose en una orden de 2012 del gobierno de Cospedal que eximía de evaluación de impacto ambiental muchas de esas plantaciones y que ha sido declarada ilegal por sentencia del TSJ de Castilla-La Mancha.

Frente a la actitud frentista de Lucas-Torres, Ecologistas en Acción de Ciudad Real, tiende la mano a los agricultores, poniéndose a su disposición para aclarar los malentendidos provocados por ASAJA y el alcalde de Campo de Criptana y exige a estos últimos que se sienten a trabajar en pro de los agricultores sin poner en cuestión a las aves, la ZEPA y los ecologistas, quienes, por cierto, acaban de reclamar a nivel regional la inmediata puesta en marcha de las ayudas de 40 millones de euros incorporadas al PDR de Castilla-La Mancha para compensar a los agricultores con cultivos en zonas ZEPA. “Lo que tienen que hacer ASAJA y Lucas-Torres es defender en Europa, en España y en Castilla-La Mancha que se premie y se ayude de forma efectiva y real por las buenas prácticas agrícolas desarrolladas tradicionalmente en Campo de Criptana por los agricultores, prácticas que han permitido que se conserve hasta nuestros días una de las mejores zonas de aves esteparias de la región”. En este sentido las asociaciones “ASAJA y Lucas Torres son un peligro para el futuro de los agricultores y no la ZEPA, las aves y los ecologistas”, han afirmado desde Ecologistas en Acción.

 

Lo que deben los morosos pagaría los recortes que exige Bruselas, las ayudas a dependencia y el I+D

8 julio, 2016

Fuente: http://www.eldiario.es

La segunda lista de grandes deudores al fisco publicada por la Agencia Tributaria vuelve a poner el foco sobre las partidas que se podrían pagar si se pusieran al día

Con lo adeudado se podría cubrir holgadamente lo que recaudaron polémicas medidas del Gobierno del PP como las subidas del IRPF o el IVA

El temido recorte que exige Bruselas para atajar déficit público podría ser liquidado hasta en dos ocasiones si todos los morosos cumplieran con sus obligaciones tributarias

Imagen de archivo del ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro. Europa Press.

Cuatro días después de las elecciones generales del 26J, la Agencia Tributaria ha hecho pública la segunda tanda de la lista de morosos, sucesora de la que difundió por primera en diciembre de 2015. A los nombres que ya aparecían en la anterior lista, como Mario Conde o Dani Pedrosa, se suman ahora otros como Dani Alves o la Región de Murcia. Los 4.768 deudores (empresas, personas físicas e instituciones públicas) que al cierre del año pasado tenían una deuda sin regularizar con el fisco superior al millón de euros debían en total 15.700 millones. Una cifra igual a la suma del recorte exigido por Bruselas para recortar el déficit público y las partidas nacionales de los Presupuestos Generales del Estado de 2016 para dependencia e I+D.

Dos veces el recorte exigido por Bruselas

Entre 2016 y 2017, la Unión Europea ha propuesto un ajuste fiscal a las cuentas de España que asciende a 8.000 millones de euros. La cantidad, que ha centrado parte de la reciente campaña electoral, equivale a la mitad de la deuda de los morosos con Hacienda.

Ocho veces la posible multa de la UE

Relacionado con lo anterior, los niveles de déficit presentados por el Gobierno de Mariano Rajoy no convencieron a Bruselas, ya que según el Pacto de Estabilidad, España tendría que presentar un descuadre en sus cuentas públicas del 3% que superó el 5%. La sombra de una multa millonaria planea sobre el próximo Ejecutivo y se cifra en 2.000 millones de euros. Lo adeudado por los grandes morosos multiplica por ocho el importe de esa posible sanción.

Cuatro veces la subida del IRPF

En 2012, tras prometer una bajada de impuestos, el Gobierno de Mariano Rajoy aprobó una reforma fiscal que supuso un aumento en la recaudación por el IRPF de 3.931 millones respecto al ejercicio anterior. ¿Hubiera sido necesaria la subida si los morosos estuvieran al día con Hacienda? No. Esta recaudación se podría haber compensado hasta cuatro veces con los 15.700 millones que deben los morosos de la lista de la Agencia Tributaria.

Más de seis veces la subida del IVA

Continuando con la otra gran medida tomada por el Partido Popular al llegar al Gobierno a finales de 2011, subir el IVA (el tipo máximo pasó del 18% al 21%), esa decisión supuso un aumento en los ingresos públicos al año siguiente de  2.441 millones de euros. Lo que deben los morosos de la lista sextuplica con creces esa cifra.

Tres veces lo que se dedica a I+D+i

El I+D+i, uno de los sectores más afectados por la crisis y los recortes, cuenta con una dotación de 5.793 millones de euros en los Presupuestos de este año, algo menos de un tercio de lo que deben los grandes morosos. España apenas invierte un 1,2% de su PIB en I+D, muy por debajo de la media europea (2%). Esta actividad es considerada clave para un cambio de modelo productivo.

Industria y Energía

Los Presupuestos del Estado para este año prevén una partida de 5.455 millones de euros a las actuaciones sobre Industria y Energía, área cuya dirección tuvo que dejar José Manuel Soria tras el escándalo de los Papeles de Panamá. Los morosos de la lista deben el triple.

Diez partidas de dependencia

Para ayudas a la dependencia, partida que durante los últimos años ha sufrido importantes recortes, el Gobierno presupuestó en sus últimas cuentas un total de 1.252 millones de euros, menos del 10% de lo que adeudan los mayores acreedores del fisco.

Casi toda la partida de empleo

Para este año, el Gobierno de Mariano Rajoy fijó el gasto en prestaciones por desempleo en un total de 19.820 millones de euros. Con los 15.700 millones adeudados a la Hacienda Pública se podría pagar casi el 80% de las prestaciones en un año.

Nación

7 julio, 2016

Fuente: http://www.elmundo.es

02/07/2016 03:01

Volvemos a la nación. Volvemos a ese constructo social de raíces puramente emocionales, con un expediente atroz y un paradójico prestigio. Volvemos al doctor Jekill y al míster Hyde de la edad moderna: parapetada tras la racionalidad del Estado, un acuerdo colectivo basado en leyes, la nación alimenta su psicosis y lanza periódicas tormentas de idiotez y violencia. Incluso los diccionarios indican que Estado y nación son sinónimos. Como si el razonamiento y la emoción pudieran ser lo mismo. Quizá estemos condenados a caer eternamente en el error.

Los nacionalistas son mayoría. Pregunte a cualquiera de ellos. Pregúntese a usted mismo. La historia, dirá. La lengua. Por fin apelará a «lo que existe», porque para un nacionalista resulta obvio que la nación existe, igual que para un cristiano o un musulmán resulta obvio que existe Dios. Y en cierto sentido hay que conceder la razón. La nación existe. Si no fuera así, Europa se habría ahorrado decenas de millones de cadáveres. El orgullo nacional, los traidores que intentan destruir nuestra nación, etcétera. El viejo teatrillo de sombras que mantiene su éxito.Mariano Rajoy gana las elecciones invocando la unidad de España. Esquerra Republicana crece por la fe en Cataluña. Los británicos votan a favor de su ruina en nombre del pasado nacional. Centroeuropa es un hervidero de supuestas identidades colectivas. Resucita la ultraderecha nacionalista.

La Unión Europea, aburrida, insuficiente, cargada de errores y, sin embargo, la aspiración más noble y sensata de un minicontinente (el extremo occidental de Eurasia) tan ilustre como atormentado, se deshace por momentos. Incluso algunas personas lúcidas abogan por el repliegue sobre la nación, sobre las fronteras y la mitología de la aldea y la bandera, como fórmula para salvar la Unión. Bonito salvamento. Han sido los gobiernos nacionales y la propaganda nacional los que durante décadas han frenado la integración europea. Han mantenido la falacia de que sólo dentro de la nación cabe la democracia. Los mismos que consideran una aberración el nacionalismo catalán se horrorizan ante la posibilidad de votar como presidente a alguien que no hable español. Los mismos que se dicen de izquierdas no dejan de proferir la palabra “patria”.

Da igual que la civilización se haya extendido gracias a los imperios. La gran mayoría seguirá votando al Frente Popular de Judea y haciéndose la clásica pregunta: ¿qué han hecho los romanos por nosotros?

La bolsa de la basura

7 abril, 2016

Fuente: EL PAÍS SEMANAL

Aunque su despacho cae un poco lejos de nuestras cocinas, sus decisiones nos afectan como si viviera en el piso de al lado

El presidente de la Comisión Europea y ex primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker.

Este señor al que le encanta tocar la campanilla se llama Jean-Claude Juncker y es el presidente de la Comisión Europea. Por entendernos, hablamos del jefe de Estado y primer ministro de todos y cada uno de nosotros. Dependen de él los comisarios, los presupuesto, la supervisión de los trabajos en marcha, los proyectos legislativos… Nada escapa a su control, a su vigilancia, a su examen. Aunque su despacho cae un poco lejos de nuestras cocinas o de nuestros cuartos de estar, sus decisiones nos afectan como si viviera en el piso de al lado. Nos perturba si pone la música demasiado alta, si permite ladrar al perro durante horas, si se pasa el día colgando cuadros, si deja la bolsa de la basura en el descansillo de la escalera.

Pues bien, este señor al que el Parlamento Europeo ha votado por mayoría absoluta para un mandato de cinco años, viene de Luxemburgo, donde, siendo ministro de Finanzas, firmó pactos secretos con una serie de multinacionales que, gracias a él, evaden legalmente sus impuestos en diferentes países de la Unión, España entre ellos. Todo es legal, arguyeron las autoridades luxemburguesas cuando saltó el escándalo, sin advertir que el problema, precisamente, era ese: su legalidad. Ya sabemos que es legal que los ricos no paguen y que eludan las penas de prisión y que se pongan el mundo por montera. Y eso es lo que tenemos que modificar para que la Unión sea un poco decente, pero, sobre todo, un poco unión. ¿Será posible el cambio teniendo de mandamás al señor de la foto, que toca la campanilla financiera con la mala fe con la que la tocaba Rato?

El Gobierno reconoce a escondidas que los impuestos subirán los próximos tres años

19 marzo, 2016

Fuente: http://www.elplural.com

Pese a su promesa de bajarlos, en su informe a la Unión Europea asegura que la presión fiscal se elevará un punto hasta el año 2017

M.T. Mar, 30 Dic 2014

Puede parecer habitual, al menos en los últimos años, que el Gobierno mienta a los ciudadanos. Pero con Bruselas, el Ejecutivo al menos guarda las formas y es en sus informes puntuales a la Unión Europea donde llama al pan, pan y al vino, vino. Eso sí, la última actualización del Programa de Estabilidad 2014-2017 la ha enviado durante las vacaciones de Navidad y en ella se reconoce que los impuestos, en vez de bajar como se ha prometido, seguirán subiendo.

Tras las subidas de impuestos, principalmente vía IRPF (declaración de la Renta) y e IVA, tanto el Gobierno como el Partido Popular se han empeñado en presumir de que, durante el 2015, los ciudadanos tendrían “más dinero en sus bolsillos” gracias a las rebajas fiscales. Pero a la hora de explicarse ante Bruselas, el Ejecutivo de Mariano Rajoy reconoce que la presión fiscal seguirá aumentando no sólo en 2015, sino durante los tres próximos años.

Casi un punto de subida
Según el documento enviado a la Unión Europea, al que ha accedido Voz Populi, en el año 2015 la presión fiscal subirá un 0,3% a través de impuestos medioambientales y tasas sobre las transacciones financieras. En el 2016, la presión fiscal subirá otro 0,3% y, por último, en 2017, volverá a subir un 0,2%. Así, para 2017, la presión fiscal habrá subido casi un punto, del 33,9% actual al 64,7%.

Caída del IRPF
En el documento enviado a Bruselas se reconoce que la presión fiscal subirá tanto si se mide  en ingresos totales –lo que el Gobierno justifica con la supuesta recuperación económica- pero también si se mide el porcentaje de impuestos sobre el PIB. El motivo de aumentar la carga impositiva es que tanto Gobierno como autonomías y ayuntamientos subirán otros impuestos para compensar la previsible caída de recaudación por el IRPF.

Ver sus caras

12 marzo, 2016

Fuente: http://www.ctxt.es

Los rostros de los refugiados son dignos, enteros, a veces alegres. Pero las imágenes de los culpables de su situación no son visibles. Es hora de que empecemos a buscarlas
PEDRO OLALLA

<p>Una niña siria, al poco de llegar a las costas de Lesbos. </p>

Una niña siria, al poco de llegar a las costas de Lesbos.

P. O.

LESBOS | 22 DE FEBRERO DE 2016

 

Dicen que cuando una imagen, por dura y reprobable que sea, se repite con la suficiente insistencia, acaba generando aceptación, incluso indiferencia. Desde hace más de un año, periódicos y televisiones de toda Europa nos sirven cotidianamente la imagen de los desesperados que cruzan el mar hacinados en botes de goma y que, no pocas veces, mueren ahogados en el intento. La repetición nos ha hecho casi refractarios a esa imagen, presentada, día tras día, como el único rostro visible del drama de los millones de personas que se ven forzadas a dejar sus casas huyendo de la guerra, la injusticia y el hambre. Por eso, para combatir ese espejismo, he querido ver de cerca sus caras, y he pasado los últimos días en las costas de Lesbos, en los campos de refugiados de la isla, en el campo de acogida de Atenas y en la alambrada que separa Grecia de la Antigua República Yugoslava. de Macedonia.

Contra lo que cabría esperar, sus rostros están limpios de dramatismo y de reproche. Son caras cercanas, cálidas. Caras dignas, enteras, luchadoras. Caras de gente que sabe que la vida es dura y no le extraña. Y, sobre todo, son caras alegres, sorprendentemente alegres. Se bajan de las barcas y se abrazan sonriendo a quien les tiende una mano de ayuda, felices de haber llegado con vida al otro lado.

La mayoría de ellos ha dejado en ruinas su casa, ha malvendido lo poco que quedaba tratando de juntar dinero para huir, ha abandonado su país andando, ha cruzado a pie toda Turquía, ha sido objeto de abuso y de maltrato en el camino, y ha pagado mil dólares a una red clandestina de transportistas –o algo menos, si se ha arriesgado a embarcar con marejada– para subir a un bote de goma de siete metros de eslora con cincuenta personas más y cruzar un brazo de mar que el ferry hace varias veces al día por apenas diez euros.

¿De qué horror huye alguien para quien la mejor opción es arrojarse al mar sin garantías de llegar vivo al otro lado?

Las costas de Lesbos están llenas de fosforescentes chalecos salvavidas: pecios ignominiosos de un trágico naufragio más de nuestro mundo actual. Sólo a esta isla de 60.000 habitantes, llegaron el pasado año más de 300.000 personas. Si un desembarco de tales proporciones hubiera tenido lugar en las costas de Alemania, tendríamos ya el Cuarto Reich. El 80% de quienes han cruzado últimamente de forma clandestina las aguas del Mediterráneo ha entrado en Europa por Grecia. Por Italia, sólo el 19,5%, aunque la inmensa mayoría de los fallecidos se ha ahogado en sus aguas. Por España –por mucho espacio mediático que ocupe la tragedia–, tan sólo ha entrado un 0,5% de los desesperados: apenas 4.000 personas.

Europa se encuentra “desbordada” porque ha recibido este último año la llegada de casi un millón de personas que huyen del horror. Pero conviene contextualizar este dato: ese millón de personas equivalen tan sólo al 0,18% de la población de la Unión Europea y al 0,14% de la de Europa con sus fronteras geográficas tradicionales; ese millón de personas no es más que una pequeña parte de los 60 millones de personas que este último año han tenido que abandonar su hogar en el mundo: una de cada 122 personas que viven en el mundo ha dejado este año contra su voluntad su casa. La mayor parte de ellos (66%) no ha podido siquiera salir de su país; quienes lo consiguieron, se han quedado por lo general en los países de su entorno; y solamente el 1,6%, haciendo frente a las dificultades del camino, a las olas del mar, a las mafias y a los guardias de frontera, ha conseguido poner el pie en Europa.

La Unión Europea, adonde ha llegado un refugiado por cada más de 500 habitantes, se declara hoy “desbordada”; del Líbano, sin embargo, donde hay un refugiado… ¡por cada cuatro habitantes!, no tenemos noticia; tampoco de la pobre Etiopía, que es el país que, en relación a su renta per capita, más recursos dedica a la atención de refugiados. La Unión Europea debería recordar que el “Estatuto del Refugiado” fue aprobado por la ONU en 1951 para proteger precisamente a los europeos en peligro tras la II Guerra Mundial, y que tuvieron que pasar quince años para que ese status que reconoce el derecho al asilo a “las personas que tienen fundados temores de ser perseguidos por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas” se hiciera extensible a los naturales de otros países del mundo.

El grueso de los sirios que han conseguido huir del bombardeo sistemático de su país están hoy en Turquía, en el Líbano, en Jordania, en Iraq y en la región del Kurdistán (Erbil); los que llegan a Europa siguen siendo los menos; y, sobre todo, un número mínimo y en absoluto proporcional a las responsabilidades históricas y actuales de Europa (y de Occidente) en la creación de las verdaderas causas que dan origen a la existencia de refugiados y de migrantes económicos en el mundo. Sin ir más lejos, este año 2016 deberíamos “celebrar” el centenario de los acuerdos secretos de Sykes-Picot (1916), en los que, al calor de la I Guerra Mundial y en vísperas del desmoronamiento del Imperio Otomano, Gran Bretaña y Francia se repartían el futuro control sobre los territorios de Jordania, Palestina e Iraq –para la primera– y del Líbano y Siria –para la segunda–. En las últimas décadas, ha habido otro constante Sykes-Picot sobre los territorios petrolíferos de Oriente Medio y del Norte de África que ha intensificado la radicalización del Islam y ha producido pingües beneficios a la industria bélica.

Pero, por desgracia, la cara visible del drama de los que huyen sigue siendo sólo la de las víctimas, para que acabemos confundiéndolas con los culpables. ¿Acaso esos que cruzan en las barcas son los culpables de la guerra que les obliga a abandonar su casa? ¿Acaso esos desamparados que buscan en Europa una mínima protección y una limosna de trabajo son los culpables del paro en nuestros países, de la destrucción de nuestro tejido económico, de la pérdida de nuestras prestaciones sociales, de la derogación de nuestros derechos laborales, de nuestro endeudamiento con los mercados financieros, de los suicidios de nuestros vecinos, o de esa otra emigración desesperada de miles de jóvenes europeos en busca de una oportunidad de futuro? ¿O acaso son otros los culpables? ¿Dónde están sus caras?

Nunca, en la historia de la humanidad, ha habido tanto tránsito de refugiados y migrantes económicos como en la actualidad. El desarraigo es un signo de nuestro tiempo. Con impertérrito cinismo, el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio elogian la emigración como… ¡herramienta primordial de lucha contra el paro! Pero, en realidad, su objetivo último está claro: fomentar la migración y el desarraigo, y utilizar a esos millones de desarraigados para socavar en todo el mundo las conquistas laborales y sociales, para minar la cohesión y la conciencia de la sociedad y para neutralizar por completo su fuerza política, convirtiendo a los trabajadores en una masa ingente de nómadas apátridas, apolíticos y sin vinculación al territorio ni fuerza colectiva para reivindicar nada, mentalizados a vivir en la precariedad, y a merced de la oferta y la demanda de un mercado desregulado por completo. Atractivo panorama para unos pocos.

El dinero tiene cada vez menos fronteras; las personas, cada vez más. Entre Grecia y FYROM hay una alambrada kilométrica que he tocado con mis propias manos para asegurarme de que no es un sueño; lo mismo ocurre entre Grecia y Turquía, entre Serbia y Hungría, y en Melilla, Ceuta, Marruecos, Túnez, Argelia, Rumanía…, “concertinas” de alambre con cuchillas, que la empresa española European Security Fencing tiene el dudoso honor de fabricar en exclusiva. Ante la injusticia global que arrastra los cadáveres y las víctimas a las costas de Europa, la estrategia de la Unión Europea es blindar sus fronteras externas y tratar de alejar el conflicto de ellas. Para el segundo de estos objetivos, acaba de subvencionar a Turquía con 3.000 millones de euros, y al Africa Subsahariana con 1.200, como estipendio para que refuercen sus controles y externalicen el trabajo sucio; para el primero de los objetivos, se ha quedado corta Frontex y la soberanía de los Estados, y ha decidido crear una nueva Agencia Europea de Fronteras más independiente, más privada y con potestad para intervenir de inmediato, incluso cuando los países miembros no otorguen su consentimiento.

Cuando Frontex entró en funcionamiento hace una década, su presupuesto anual era de 6 millones de euros; hoy es de 238, y se prevé que, en los próximos cuatro años, alcance los 322. Asimismo, el programa EUROSUR fomenta la vigilancia de fronteras en los países “antesala” de Europa y establece en ellos una red de Centros de Internamiento de Extranjeros. Al mismo tiempo, la Unión Europea destina millones de dinero público a mantener un lobby de más de treinta empresas privadas que, bajo el epígrafe de Organización Europea para la Seguridad (EOS), gestionan el movimiento de personas y el control migratorio, al tiempo que se benefician de jugosas contratas y sustanciosos programas de I+D (Seabille, Talos, Operamar). Estas empresas son, entre otras, G4S –el mayor grupo privado de seguridad del mundo–, Eads, Thales, Selex y la multinacional “española” Indra, que tiene por primer accionista al Estado español y cuyo reciente director general, Santiago Roura –imputado en el caso Púnica y cesado con una indemnización millonaria– ha sido ahora nombrado presidente de la Organización Europea para la Seguridad.

En el caso de Grecia, país que, en su penosa situación, recibe con creces el grueso de los desplazados que entran en Europa, la “crisis de los refugiados” se ha convertido en coartada para arrebatarle la poca soberanía que le queda sobre su territorio. Si, en los últimos años, la “crisis financiera” ha convertido a Grecia en una auténtica colonia de deuda, esta nueva “crisis humanitaria” le está imponiendo una “troika geoestratégica” sin precedentes. A la par del proceso de rescates y onerosos memoranda que ha dejado al país a merced absoluta de sus acreedores, los acuerdos de Dublín I y Dublín II, unidos al resto de la política migratoria europea de los últimos años, han convertido a Grecia en un depósito de contención de seres humanos, que se espera que actúe como regulador del flujo migratorio hacia el resto de Europa, de acuerdo con las necesidades y los ritmos del núcleo duro de la Unión Europea.

Si al desmantelamiento progresivo y consciente de las fuerzas armadas griegas unimos ahora el ultimátum dado por la Unión Europea a finales de enero (dos meses para que Grecia resuelva sus “problemas de fronteras”, o fin de Schengen y paso de la competencia a manos de Frontex) y la reciente resolución por vía rápida de que sea la OTAN quien asuma el control de las aguas del Egeo, tenemos a Grecia bajo una nueva troika. Igual que las políticas de austeridad y los rescates han asegurado el interés y el beneficio de los acreedores, la cuestión de los refugiados –presentada como un contexto de excepción para actuar al margen de los acuerdos internacionales– ha permitido a la OTAN incrementar y consolidar su presencia en el Egeo y ha ofrecido a Alemania el liderazgo que necesitaba para apuntalar militarmente su poderío económico. Todo ello, para beneficio también de Turquía, que sabe muy bien cómo pescar en aguas revueltas. Así, volvemos a la guerra fría, con las aguas griegas patrulladas ahora por EE.UU., Alemania, Italia, Canadá, Israel, Turquía… y hasta China.

El Líbano tiene en su territorio un refugiado por cada cuatro nacionales, y no se ha declarado “desbordado” ni ha cerrado sus fronteras. Tampoco las cerró Egipto cuando, con la “crisis de Libia” en 2011, recibió en su desértico suelo cuatro veces más refugiados que el conjunto de la Unión Europea. Tampoco Grecia puso nunca en cuestión el espacio Schengen, pese a ser el país más afectado por las políticas comunitarias de inmigración; pero sí lo hizo la Unión Europea en cuanto estalló el conflicto de Libia, y ahora que quiere acorralar a Grecia para usurparle lo poco que le quedaba de soberanía.

Pongámonos serios. Si queremos hacer frente con justicia a esta tragedia, deben cesar, para empezar, los condicionamientos de Schengen, Dublín y Frontex que pesan sobre Grecia y que convierten a los refugiados en un arma de extorsión; sólo así el país podrá dejar de ser una jaula de desheredados y hacer frente a la cuestión conforme a lo dispuesto por el derecho internacional –que en estos momentos está siendo ignorado en toda la zona– y con el apoyo de ACNUR y de la ONU. Y si realmente queremos acabar con los refugiados, entonces debemos exigir que se ataque a las causas: que la política no sea un silencioso cómplice del imperialismo económico; que el dinero público no vaya a los lobbies que reconvierten la industria de la guerra en “industria de la seguridad”; que se combata eficazmente a las redes clandestinas que, sin la oposición real de los gobiernos, controlan las rutas y los mecanismos del tráfico y la trata de personas; que se fomente de verdad el arraigo de la población a su lugar de origen y que se luche declaradamente contra la emigración forzosa, no contra el emigrante. Y tantas otras cosas.

Quien siembra guerras, recoge refugiados. Aunque, por desgracia, no siempre en su propia casa, no sobre su conciencia. El “problema” de los refugiados y de los emigrantes tiene muchas caras, pero la de sus más directos responsables rara vez es visible. Ya va siendo hora de que empecemos a buscarla.