Posts Tagged ‘Valdés’

Valdés, el portero 10

14 junio, 2009

Víctor Valdés es uno de los grandes artífices de los éxitos del Barça en el último quinquenio. El frenó a Thierry Henry en la final de París en el 2006, dando opciones a que Juliano Belletti pudiera marcar el gol del triunfo, y el neutralizó a Didier Drogba en las semifinales del 2009 manteniendo vivo al equipo hasta que Andrés Iniesta fue capaz de obrar el milagro de Stamford Bridge. Su regularidad bajo los palos de la portería más peligrosa del fútbol mundial -ningún otro equipo juega con la defensa tan adelantada- le ha reportado dos Trofeo Zamora que se han traducido en tres títulos de Liga. Esa es la realidad que marcan los resultados.

Pese a todo, periódicamente, algunos se empeñan en reabrir el debate de la portería en las contadas ocasiones en las que, a lo largo de la temporada, se produce un error puntual del meta blaugrana. Sucedió mediada esta temporada. Valdés no estuvo acertado en tres acciones, una frente al Espanyol, otra contra el Olympique de Lyon y ante el Atlético de Madrid. Mientras, la selección española se olvida sistemáticamente de él cada vez que publica una convocatoria. ¿Qué sucede con Víctor?
Valdés transmite una imagen de tipo duro, reservado. Los que le conocen afirman que es una pose como método de defensa -“Es un cachondo”, revela Xavi Hernández- y él mismo ha llegado a afirmar en alguna ocasión: “Asumo que soy un poco raro”. Juan Carlos Unzué, su entrenador en el primer equipo, asegura de él: “Es tan fuerte de cabeza como de pies”, para definir su carácter a prueba de bomba para soportar la presión y su estilo de juego, perfecto para lo que necesita el Barça. Y añade: “Hace más de lo que dice, es un tipo Deco”. Jordi Castel, antiguo responsable de los porteros de la cantera y quien se encargó de su formación, remata: “Nunca le ha gustado el protagonismo”.

La carrera de Víctor no ha sido nada fácil a pesar de su precocidad. Debutar como portero del Barça a los veinte años no es moco de pavo teniendo en cuenta que la carrera de un buen guardameta se puede alargar hasta los 39 años como es el caso de Edwin van der Sar en el Manchester United. Y llevarse por delante a Roberto Bonano, Robert Enke, Pepe Reina, o Rustu Recber, además de plantarse frente a Louis van Gaal cuando éste le dijo que tenía que regresar al filial de Segunda B, tampoco.

A Valdés le tocó ser duro -o hacerse el duro- desde que era un crío, a los diez años. Fue entonces cuando ingresó por primera vez en La Masia. Su familia se trasladó a Tenerife por motivos de salud de su madre. Víctor, alejado de Agueda, de su padre José Manuel y de sus hermanos Ricky y Alvaro lo pasó tan mal que a los seis meses se tuvo que marchar detrás de ellos.
Quizás haya sido su único paso atrás en la vida, y lo hizo para tomar carrerilla. Volvió al Barça en 1995, y lo hizo para quedarse. Fue entonces cuando se forjó su amistad con Andrés Iniesta y cuando arrancó la sana competencia con Pepe Reina que los convirtió en dos excelentes porteros.

Todos destacan su agilidad, su rapidez de reflejos, su potencia física, su colocación, su buen juego con el balón en los pies, pero por encima del resto de sus virtudes sitúan una que le convierte en la persona ideal para su puesto. Soporta sin problemas la presión; es más, se crece en los momentos complicados. Tras muchos minutos de inactividad tiene la capacidad de mantener la concentración para reaccionar en segundos a una jugada aislada que puede acabar en gol.

Su apariencia distante hace que mucha gente le juzgue en la calle con la misma severidad que en los terrenos de juego: algunas declaraciones puntuales subidas de tono han llamado más la atención que su habitual discreción que lleva a enterrar que pocos hay en la plantilla con mayor raigambre culé que el propio Víctor: sus primeros pasos como jugador los dio de benjamín y alevín en la Penya Barcelonista Cinc Copes, donde también jugó el presidente Joan Laporta.

También es uno de los líderes del vestuario desde su condición de tercer capitán de la plantilla, respetado y escuchado por sus compañeros y él es quien inicia el grito de guerra cuando se forma la piña del equipo al final del calentamiento. Y al final del camino, para la mayoría, es el mejor portero que puede tener el Barça. Empezando por su entrenador Josep Guardiola que cierra así el debate: “Mi equipo son Víctor y diez más”.

Sus secretos
 Aunque suele cambiar de camiseta tras una derrota, su color preferido es el negro, por sobrio y por clásico.

 Fuera de los terrenos de juego ha hecho de modelo esporádicamente, sobre todo de ropa vaquera.

 Toca el piano y sus gustos musicales van de la clásica al heavy metal.

 Una de sus pasiones, que aún no puede disfrutar del todo, son las motocicletas Harley Davidson. Adora las máquinas de Milwaukee.

 Como otros futbolistas, es muy aficionado a los tatuajes y luce varios en los brazos y en los antebrazos.

 En alguna ocasión ha explicado que no necesita dormir más de cuatro horas para funcionar el resto del día.

 Si su mejor amigo en la plantilla es Iniesta, su referente como portero fue el ex guardameta del Valencia Santi Cañizares.

Víctor Valdés

Anuncios

El príncipe blanco y su amigo portero

9 mayo, 2009

De La Masia a Stamford Bridge, de Stamford Bridge al Olímpico de Roma, Iniesta y Valdés, siempre juntos. Aunque a primera vista nadie diría que dos tipos tan distintos como ellos puedan congeniar de una manera tan sincera, lo cierto es que son tan amigos que se interpretan sólo con una mirada. Así que no debe ser casual que cogidos de la mano lideraran al Barcelona en el campo del Chelsea, uno parando todo lo parable y otro marcando un gol que vale una final de la Champions.

El suyo no fue un amor a primera vista, pero sí duradero. Cuando llegó a La Masia, el 17 de septiembre de 1996, Iniesta (Fuentealbilla, Albacete, 1984) era un niño de 12 años asustado “y con mucho carácter”, recuerda Valdés (L’Hospitalet, Barcelona, 1982), así que sacó las uñas para hacerse respetar y chocó con Víctor, que vivía en las literas de La Masia desde el 21 de agosto de 1995 y ya lideraba el cotarro. No congeniaron hasta el día que Valdés le defendió en público. Hasta hoy. Inseparables, a Iniesta, su amigo Emili Ricard, fisio del Barcelona, le llama “el príncipe blanco”. A Valdés le llaman Víctor, sin más.

Uno parece poca cosa, pero es más fuerte de lo que aparenta, y por un problema de pigmentación es tan blanco que cuando llegó al primer equipo, Luis Enrique le preguntó cuánto tiempo había vivido en una cueva. Todo lo contrario de Valdés, “una roca”, dice Xavi, cada vez más tatuado, cada vez más fuerte, cada vez más protagonista.

Ya se lo avisó Txiki Begiristain, el director deportivo, a Guardiola horas antes del partido: “Hoy nos salvara ése”, le dijo señalando al portero. Acertó. Txiki sabe que Valdés se ha ganado la renovación, y Guardiola se la ha pedido. También sabe que es justo subirle el sueldo a Iniesta y Guardiola está de acuerdo. Valdés ha sido protagonista en la ida y en la vuelta, siempre contra Drogba, al que le paró todo lo que remató. “Lo de Víctor tiene un mérito terrible”, le reconoce el cuerpo técnico al guardameta, “porque aparece poco, pero siempre en situación de máxima exigencia”.

El Barça es el equipo que menos remates recibe a portería en Europa (32, con una media de 2,25 por partido). El tercero es el United con 43 (3,58). Valdés ha realizado 28 paradas y encajado 10 goles en los 11 partidos que ha disputado. Iniesta gritó su primer gol europeo en Stamford Bridge, pero su aportación, en los ocho partidos que ha jugado en Champions este año, es determinante. Es el quinto futbolista que más regates ha realizado (70), superado por Ribéry (98), Ronaldo (96), Messi (93) y Hulk (73), y el tercero que más faltas ha recibido (31), por detrás de Ribéry y Ronaldo. Además, es el que más tarjetas amarillas ha provocado (seis). Y ha rematado 19 veces a puerta, ha marcado un gol y ha dado una asistencia.

Valdés hace tiempo que no habla y sus razones tiene. Iniesta se mostró “contento por hacer feliz a tanta gente”. “Mi casa es el Barcelona. Y en momentos como el de ayer, donde la gente salta de alegría, llora…”. En momentos así, el príncipe blanco se abraza a su amigo portero.