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El terrorista Évole

20 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

La noche del domingo 4 de febrero de 2018 quedará como un hito de la televisión generalista porque el programa Salvados de Jordi Évole ha mostrado en prime time el horror de las granjas de explotación animal. El reputado periodista pidió permiso a varias empresas porcinas para conocer por dentro las instalaciones donde se encuentran los cerdos y todas, sin excepción, le negaron la entrada. Un oscurantismo tan sospechoso que le impulsó a infiltrarse en una de ellas, acompañado por activistas de la organización animalista Igualdad Animal. Lo que encontró tras esos muros tan férreamente protegidos por los explotadores fue un infierno dantesco: animales cautivos, hacinados, enfermos, enloquecidos, deformes. Évole se refirió a ellos como “monstruos”, impactado por las malformaciones, heridas, mutilaciones y enormes tumores que padecen, espantado por el abismo de sufrimiento al que son sistemáticamente sometidos en aquella oscuridad.

De la carne de los monstruos que vio Évole proceden las salchichas, los embutidos, las lonchitas de york, la cinta de lomo adobada, el jamón que se vende en los supermercados y que consume alegremente nuestra sociedad. La industria que quiso ocultar a Salvados cómo viven y mueren esos animales vende esos productos maquillando esa infernal realidad, iluminándola de sonrisas, haciendo una publicidad más que engañosa donde solo se ven verdes praderas e impolutos empaquetados. Mintiendo. Entre las empresas de esa industria está la famosa marca El Pozo, a la que provee de esa basura, material y moral, la granja donde se infiltró Évole. Los verdaderos monstruos son los directivos de El Pozo, los accionistas, los comerciales, los veterinarios mercenarios que certifican con sus sellos de calidad una enorme, cruel y peligrosa mentira. Los verdaderos monstruos son los médicos y pediatras que, comprados por el lobby de la carne, recomiendan alimentar a los niños con esos productos. Los verdaderos monstruos son los medios de comunicación que, salvo excepciones, han silenciado durante demasiado tiempo la terrible injusticia, contra humanos y no humanos, que comete la industria de la carne, cómplices de su engaño (eldiario.es publica El caballo de Nietzsche, primer espacio antiespecista en un periódico, desde el que informamos y denunciamos sistemáticamente las prácticas de esta industria).

Que Salvados se haya atrevido a hacer un programa así demuestra que las cosas están cambiando, que el tiempo de la impunidad de la industria de explotación animal se encamina a su fin, que la liberación de los otros animales está más cerca. Y si un programa así ha sido posible es gracias a los muchos activistas y organizaciones de defensa animal que llevan años denunciando lo que esa industria quiere ocultar. Organizaciones que han sido despreciadas, ninguneadas, silenciadas. Activistas que incluso han sido encarcelados y tachados de terroristas por hacer lo que ahora ha hecho Évole: infiltrarse en las granjas y mataderos para grabar y mostrar al mundo lo que sucede en ese pozo de los horrores. El terrorista Évole.

Ha sido gracias a las innumerables investigaciones clandestinas de Igualdad Animal, que con empeño y rigor ha logrado llevar a los telediarios de máxima audiencia las imágenes de su arduo trabajo; gracias a los numerosos reportajes fotográficos y a un documental como ‘Matadero. Lo que la industria cárnica esconde’, que el fotoperiodista Tras los Muros ha realizado grabando de forma encubierta en 58 mataderos de México; gracias al activismo audiovisual de Filming for Liberation; gracias a las personas comprometidas con las víctimas no humanas que día tras día difunden estos trabajos, interceptan camiones a las puertas de un matadero, contribuyen al sostenimiento de los santuarios que han refugiado a los supervivientes. Gracias al movimiento animalista es posible que una cadena como LaSexta vea llegado el momento de hacerse eco de lo que ya es un clamor: la industria cárnica miente.

La industria cárnica miente sobre las condiciones de vida de los animales. La industria cárnica miente acerca de los probados daños para la salud humana que provoca el consumo de carne, como ya ha admitido la propia Organización Mundial de la Salud a pesar de la presión recibida durante décadas por parte del lobby carnista. La industria cárnica miente sobre los devastadores efectos medioambientales de sus explotaciones. La industria cárnica miente acerca de la relación entre su actividad y el hambre en el mundo. La industria cárnica miente sobre el régimen, de esclavitud, en el que se encuentran sus trabajadores, la mayoría migrantes sin opciones. La industria cárnica miente aunque produzca, como Campofrío,  flamantes anuncios en los que la cineasta Isabel Coixet dirige a un elenco de caras famosas no solo dispuestas a dejarse engañar sino cómplices de una explotación y un maltrato reiteradamente denunciados (esperemos que a través de Salvados se enteren de una vez).

Tras el programa Salvados, la industria volverá a mentir, aduciendo que las imágenes televisadas son un hecho aislado. Mentirán de nuevo: en todas las granjas industriales de cerdos (y de otros animales destinados al consumo humano) a las que han accedido, entre otras, las organizaciones y activistas mencionadas, se ha encontrado siempre el mismo dantesco panorama: cerdas inmovilizadas durante semanas en jaulas de gestación, cerdos permanentemente encerrados, cerdos con grandes heridas abiertas y abcesos de pus, cerdos con las patas rotas y malformadas, cerdos agonizantes, cerdos a reventar de antibióticos, lechones estampados contra la pared o mutilados sin anestesia. La industria cárnica querrá lavar la sangre, el pus, los medicamentos y el estiércol acumulados en su imagen, y lanzará una campaña con asépticas instalaciones y animales presuntamente sanos y felices. Mentirán: esa sangre, ese pus, esos medicamentos y esa mierda es lo que hacen llegar a los platos.

Pero la industria de la carne sabe también que no podrá seguir mintiendo mucho tiempo más. Por eso InterPorc, el mayor lobby español de explotadores de cerdos, puso en marcha su perversa campaña  ‘Pork Lovers Tour’ y ha comprado anuncios en Google donde aparecen posicionados en primer lugar si se hace una búsqueda con los términos ‘maltrato animal cerdos’. Por eso Campofrío ya no ridiculiza en sus anuncios a los vegetarianos sino que anda haciendo publicidad de hamburguesas vegetales. Por eso Tyson Foods, el mayor productor de carne en Estados Unidos, está  invirtiendo en desarrollar tecnologías para producir ‘carne limpia’ (células alimentadas). Por eso China, el mayor productor de carne en el mundo, donde se mata a 700 millones de cerdos al año, está sumándose también a esta alternativa incruenta, más barata y sin emisiones que suponen una de las principales causas del calentamiento global. Por eso en España  importantes editoriales han publicado en los últimos meses varios libros centrados en los derechos animales y planteándolos como un asunto político al que ha llegado la hora de atender.

Por eso Jordi Évole se ha infiltrado con los activistas en las granjas de los explotadores de animales y ha denunciado sin (apenas) mordazas a una gran empresa como El Pozo. El terrorista Évole.

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Mi Toisón de oro

19 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Yo vine a un mundo en el que ya no estaba Franco. Nací el 24 de noviembre de 1975. Fue mi padre quien me dio la noticia: “Gabriela, tú naciste el mismo año en que murió Francisco Franco”. ¿De qué demonios hablaba mi papá? ¿Qué importancia podía tener eso para una niña nacida en Lima, Perú, que no sabía ni dónde estaba la península ibérica? Ni siquiera tenía unos abuelos españoles que hubieran huido de la guerra, pero mis padres sí eran unos tremendos comunistas de los 70 que cantaban himnos republicanos de un país que no habían pisado en su vida. Había una estantería en mi casa llena de libros sobre La República y los antifascistas, todos forrados para guardar las apariencias, porque en esa época te podían encerrar por un libro, como ahora. Yo estaba en la panza de mi madre cuando a mi padre lo metió preso la dictadura de Velasco, que oh paradojas, era llamado gobierno revolucionario de las fuerzas armadas, el de la reforma agraria, pero reformista al fin, demasiado poco para esos jóvenes comunistas que al general le gustaba meter a la cárcel.

El fanatismo por “España” lo había heredado mi padre de mi abuelo Carlos –un empleado de la Compañía Peruana de teléfonos, cuando esa compañía todavía era peruana y no existía la transnacional Telefónica ni Movistar–, que no era ni de izquierdas, pero sí un antifraquista visceral, amante de la historia y los crucigramas. Las guerras mundiales eran un temazo en las comidas familiares, y mi padre y mi tío Hugo –que luego se harían trotskistas– pensaban como mi abuelo que la Guerra Mundial se había decidido gracias a la vergonzosa política de los países europeos con la guerra española. Antes de que yo naciera, mi papá, mi mamá y mis tíos iban al cineclub a ver Morir en Madrid y salían cantando: “que caiga Franco, que caiga Franco”. Y eso que allí teníamos nuestros propios problemas, nuestros propios francos. Pero en esa época había algo llamado internacionalismo y algo llamado miedo. Yo un par de veces le presté mi cama de niña a un chileno exiliado. Por eso no puedo ver a un militar sin que me duela algo.

Así también llegaron a mí algunas canciones clásicas de la Guerra Civil, que íbamos recreando porque los discos de vinilo se rayaban. Por esos días ni me imaginaba que iba a pasarme 15 años ya en este país. También cantábamos “La hierba de los caminos”, la versión que Víctor Jara cantaba antes de que Pinochet le cortara las manos para que no tocara nunca más su guitarra y le disparara 40 balazos: “qué culpa tiene el tomate que está tranquilo en la mata, y llega un hijo de puta y lo mete en una lata…Cuándo querrá Dios del cielo que la tortilla se vuelva, que los pobres coman pan y los ricos mierda, mierda”. Creíamos que era una canción de la Guerra Civil española, supongo que porque el tomate y la tortilla son cosas de españoles, como la guerra.

Por eso mis padres me regalaron, apenas pudieron, como si me dieran un aparatoso y pesado Toisón, España aparta de mi este cáliz, el poemario que el poeta peruano César Vallejo le dedicó a la Guerra Civil española, pero la edición en gran formato, ilustrada y en tapa dura. Tenía fotos tamaño A3 en blanco y negro de los niños llenos de agujeros, sin nombres, solo eran números en los carteles que colgaban de sus cuellos. No podía creer que las balas pudieran hacer eso, que la gente pudiera hacer eso, que mis padres quisieran que yo viera fotos de niños españoles muertos, niños fusilados, niños bombardeados, amontonados en piras. Me aprendí de memoria ese poema que empieza: “Niños del mundo, si cae España, digo, es un decir…” No entendía todo lo que escribía Vallejo pero sí entendía: “¡Qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano, qué viejo vuestro dos en el cuaderno!”. Entendí que podían envejecer los números, la matemática, porque ya no habría niños para estudiarlas. Esos niños agujereados de las fotos iban a “bajar las gradas del alfabeto hasta la letra en que nació la pena”. ¿Cuál era la letra en que nació la pena? Si la madre España cae, decía el sudaca Vallejo, salid niños del mundo, id a buscarla.

Pero no salieron. Yo, que nací el año que murió Franco, recuerdo que lo que más me alucinaba de niña es que una dictadura pudiera durar tantos años, una dictadura que no era una dictadura del proletariado, la única buena según mi rojimio padre, sino una de las malas, de las peores. Y a los 11 años no podía asimilar que toda esa gente tuviera que esperar a que muriera el tirano para liberarse de sus cadenas. Solo mucho después supe de los alcances del exterminio, del exilio, de la represión, de los nazis, de la monarquía, de la Transición, de la traición.

Yo nací en un país de mierda, con dictadores de todo pelaje, pero al menos allí no hay un rey, ni una reina. Ver la ceremonia de la entrega de aquella joya medieval a la heredera es para los que venimos de repúblicas como ver una rata duchándose con jabón, algo difícil de creer hasta que lo ves. Felipe no le va a contar a su hija Leonor esa otra parte de la historia que sus propios ancestros han ayudado a forjar, menos en una de esas comidas diarias familiares en las que, como sospechábamos, se dicen naderías, como en el discurso del rey en Navidad. Me temo que no vamos a ver cómo se abrasa la lengua Leonor de pura impresión de saber lo de Cataluña o que todavía hay 143.353 desaparecidos del franquismo, que España es el segundo país con más fosas comunes después de Camboya, que podrían ser 2500 o 5000, y solo se han abierto 300. Y, claro, que los niños perdidos no están en el País de Nunca jamás, sino en el País de Nunca habrá Justicia. ¿Entonces mi papá se equivocó y yo no nací en un mundo sin Franco? ¿Leonor nació en una España sin Franco? ¿O Leonor es Franco?

Cuando salimos de fiesta con mis amigos españoles, con mi amiga Cristina, que siempre habla de las fosas comunes y las cunetas, y otros a los que el franquismo les mató a sus abuelos y abuelas, a esa hora en que todo se vuelve melancólico, y ellos se ponen a cantar canciones de la Guerra Civil, yo todavía me sorprendo de poder acompañar algunas estrofas, y me acuerdo del miedo y de mi padre y de mi libro-toisón, y cuando ya no puedo seguir me pongo a recitarles a Vallejo: “milicianos de huesos fidedignos, cuando marcha a morir tu corazón, cuando marcha a matar con su agonía mundial, no sé verdaderamente qué hacer, dónde ponerme, corro, escribo, aplaudo, lloro, atisbo, destrozo…”. Yo tampoco sé dónde ponerme, amigos.

Aires de Mayo del 68 en Vallcarca

18 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Cuando uno queda con dos miembros de los CDR —Comités de Defensa de la República— del barrio de Vallcarca, en Barcelona, espera a dos antisistema que según el estereotipo deberían llevar capucha, tener rastas y usar un lenguaje radical. Los CDR están en la izquierda del universo de la CUP, que engloba, entre otros, a Arran, Endavant, Poble Lliure y Constituents per la Ruptura. Para algunos son un apéndice más, para otros funcionan de manera autónoma. Toman su nombre de los Comités de la Defensa de la Revolución cubanos.

Son tan asamblearios que decidieron en una si debían hablar con el periodista. El pacto es nada de fotos y de apellidos, solo Aran y Albert, de 38 y 42 años respectivamente. “Vamos a hablar a título personal porque no podemos hacerlo en el nombre de todos”, aclara Albert. Ambos se alejan del cliché y tienen un discurso articulado y realista.

Los CDR cambiaron su R después del 1-O. Pasaron de defensa del Referéndum a defensa de la República. Son, según Albert, entre 200 y 250 en toda Catalunya. Y están en alza.

El 8 de noviembre llevaron el peso en la huelga al margen de los sindicatos tradicionales. No tuvo un seguimiento masivo, pero fue un éxito mediático: supuso una demostración de fuerza. Los CDR cortaron las vías del AVE en Barcelona y Girona, varias autopistas y carreteras, además de los pasos fronterizos con Francia en la Jonquera, Seu d’Urgell y Puigcerdà. Fue un cambio respecto a la huelga general del 3 de octubre, llamada de país. Carles Puigdemont les felicitó desde el exilio pese a que los CDR no tienen nada que ver con el universo burgués del PDeCAT.

Esa huelga del 8 de noviembre les puso aún más en un mapa en el que ya estaban. Fueron los encargados de la ocupación de los colegios electorales en la víspera del 1-O y de esconder parte de las urnas. También fueron los protagonistas el 20 de septiembre en la protesta ante la Conselleria de Economía por la entrada de la Guardia Civil.

Aran asegura que en el 27 de octubre, el día de la declaración de la DUI, faltó valentía. “Si los consellers y el president se hubieran encerrado en sus despachos estábamos preparados para rodear los edificios y defender las instituciones desde la calle. Fue un error no ir hacia delante. Fue una gran decepción”.

Los CDR esperaban repetir su éxito del referéndum cuando los antidisturbios de la Policía Nacional y de la Guardia Civil apalearon a personas dentro de los colegios. Algunos reconocen, no es el caso de Albert ni Aran, que supieron situar a las mujeres y a los niños en primera fila. Su objetivo es forzar al Gobierno central a una negociación.

Los de CDR se han organizado para vigilar el desarrollo y escrutinio de las elecciones. Muchos estarán en los colegios electorales como interventores de los partidos independentistas, igual que algunos miembros de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), cuyo líder, Jordi Sànchez, está en la cárcel. Hay temor a un pucherazo.

En los Whatsapp independentistas corren los rumores: “censo inflado, gente pagada para ir a votar, voto por correo manipulado, prohibición de observadores internacionales”. En el caso de los CDR lo que fluye es información. Se comunican por Telegram con mensajes encriptados. La ANC es capaz de movilizar a cientos de miles de personas, los CDR mueven miles de personas con gran rapidez. Resultan más ágiles. Son la fuerza de choque del independentismo.

“Cada CDR es diferente y autónomo”, dice Albert, “unos están más a la izquierda que otros. En el nuestro somos 35 personas. Todo se decide en asamblea”. Tras lo ocurrido el 1-O se han incorporado más personas a las reuniones. Aran asegura que en su CDR hay personas mayores. “Lo ocurrido en estos meses ha permitido que muchos se sientan parte de algo, ha creado en la sociedad nuevas lealtades. Es un movimiento intergeneracional. Ha calado en la sociedad catalana. En la huelga general del 8 de noviembre las personas mayores eran las más decididas a cortar las carreteras, a veces mucho más que los jóvenes”.

Ambos sostienen que los partidos que defendían la Declaración Unilateral de Independencia han sido demasiados naíf al pensar que el Estado no iba a reaccionar. A Aran tampoco le ha sorprendido la actitud de la UE. Ella, como la CUP, defiende que es mejor estar fuera de esta “Europa austericida” que olvida a las personas.

Muestran las urnas desde dentro del colegio electoral Escola Industrial
Urnas en el interior del colegio electoral Escola Industrial © SANDRA LÁZARO

Creen que una de las enseñanzas de lo ocurrido tras la declaración de independencia es que no se puede ir a una secesión con el apoyo actual, por debajo del 50%, pero también piensan que existe una base social creciente para arrancar un referéndum pactado que “ponga al Estado contra las cuerdas”, en palabras de Aran.

Los CDR como la CUP están tan interesados en el cambio de modelo económico, social y político como en la independencia. Creen que ese cambio solo será posible fuera de España; en este caso, la independencia sería el instrumento para lograrlo.

A diferencia de Junts per Catalunya y ERC, los CDR no forman parte de la “revolución de las sonrisas”; creen que ya no hay motivos para sonreír.

El bar en el que hablamos se va llenando de gente, todos jóvenes. Muchos están más cerca del estereotipo del antisistema diseñado por algunos medios. La mayoría bebe botellines. Abunda la Estrella Galicia. Muchos les ubican cerca del espíritu revolucionario de Mayo de 1968. El bar parece arrancado de aquel París.

“No es que haya que pausar el proceso porque ya está pausado”, asegura Albert. A Aran le preocupa que pueda ganar Inés Arrimadas. Cree que podría ser el síntoma del pucherazo, pero añade que si gana limpio lo aceptarían. No saben cuál será el rumbo en las próximas semanas, pero están convencidos de que se ha creado una base ciudadana muy sólida que les permite ser optimistas a medio y largo plazo.

Albert asegura que los CDR también trabajan por su barrios como un movimiento vecinal. En Vallcarca tienen un problema con la especulación. Aran está de acuerdo con el periodista en que “las asambleas son un coñazo”, pero sirven para que la gente conozca la realidad y se empodere. La información que se mueve en ellas y a través de Telegram es, a su entender, una alternativa a la información manipulada de los grandes medios.

El ruido del bar no permite escucharse. Sucede como en la política: demasiadas voces que hablan al mismo tiempo. Aran dice: “siento que no podamos invitarte, pero estamos justos”. En la calle sopla el viento. En esa zona del barrio de Vallcarca aún no ha llegado la Navidad.

50 años de Felipe VI: el rey que apuntaló el statu quo

14 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

A su padre le llamaban “campechano”. Y a él, “preparado”. Felipe VI, que ha cumplido 50 años, es el primer rey de España con carrera universitaria, incluso estudió COU en Canadá y un máster en Georgetown tras licenciarse en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid.

Pero también, como sus predecesores, se formó en las artes militares, marineras, deportivas y cinegéticas.

EL PRINCIPE FELIPE DE BORBON DURANTE UNA CACERIA
Felipe de Borbón, durante una cacería. KORPA

Si su padre llegó al trono tras ser ungido por el dictador y jurar los principios fundamentales del régimen franquista; Felipe lo hizo en junio de 2014 tras la abdicación de un Juan Carlos asfixiado por los escándalos. Si Juan Carlos, que acaba de celebrar su 80 cumpleaños con bombo y platillo mediático, se convirtió en rey durante la agonía del franquismo –ya sin Franco–; Felipe fue coronado en plena crisis del régimen del 78: tres años después del 15M y un año antes de un 20D que dibujó una España que, de momento, enterraba el bipartidismo.

Juan Carlos no dejó el paso a su hijo por gusto. La abdicación, pactada entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, llegó tras las imputaciones a Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón, los papeles de Bárcenas, el caso de los ERE, la cacería en Botsuana, el fin de ETA, el reparto desigual de la crisis y las aspiraciones independentistas catalanas: todo ello, elementos de erosión de la arquitectura de 1978.

 60 CUMPLEA¿OS DE LOS REYES DE NORUEGA EN TRONDHEIM EN LA IMAGEN EL PRINCIPE FELIPE DE BORBON CON SU HERMANA CRISTINA DE BORBON Y SU MARIDO I¿AKI URDANGARIN MONTADOS EN UN COCHE DE CABALLOS
Felipe, Cristina e Iñaki Urdangarin, en un coche de caballos durante el 60 cumpleaños de los reyes de Noruega. PB / © KORPA

La abdicación amasada por el bipartidismo supuso un apuntalamiento del edificio agrietado del 78: el recambio de un jefe del Estado desgastado por otro que llegaba limpio de sospechas. La monarquía, en tanto que clave de la bóveda del régimen de la Transición por su papel ante los partidos, los empresarios y la política internacional –incluidos los “primos” saudíes y los “hermanos” alauís–, se debe a su razón de ser: la supervivencia de la dinastía.

Madrid, 8-2-1984.- El Rey Fahd de Arabia Saudí, acompañado por su hijo, el príncipe Abdulaziz (2i), antes del almuerzo que el Rey don Juan Carlos y el príncipe Felipe (i), le ofrecerá en el Palacio de la Zarzuela durante su visita privada.
El rey Fahd de Arabia Saudí, acompañado por su hijo, el príncipe Abdulaziz (2i), antes de almorzar con Juan Carlos y el príncipe Felipe, en el Palacio de la Zarzuela durante su visita privada en febrero de 1984.EFE

Y esa supervivencia va ligada al sistema constitucional del 78. Por eso, el rey se empleó a fondo tras el 1-O: interpretó que la supervivencia del sistema al que debe su existencia como monarca pasaba por el 155; que si el régimen del 78 estallaba por Catalunya, también podría estallar su trono.

El 1-O era, debieron de decirle, su 23-F; el hito que alimentó durante décadas la imagen de su padre como salvapatrias. Y el primero en golpear fue el rey, cuyo papel constitucional es el de árbitro. Antes de que Mariano Rajoy anunciara la aprobación del 155, pactado con PSOE y Ciudadanos, Felipe VI abonó el camino. Fue el 3 de octubre por la noche, 48 horas después de la consulta del 1 de octubre. Aquel día,  el monarca se empleó con una dureza inusual, como si, efectivamente, estuviera mirando de reojo la intervención de su padre en la noche del 23 de febrero de 1981. Si colocó contrafuertes que sujetaran al régimen del 78; también se dejó jirones en el empeño.

Tanto aquella noche del golpe de Estado como la del 3 de octubre, han sido las dos únicas veces en las que Juan Carlos y Felipe se han dirigido a los españoles al margen del tradicional mensaje de Nochebuena. A partir de ahí, PP, PSOE y Ciudadanos acordaron el 155 que desembocó en las elecciones del 21D. Podemos y las confluencias señalaron el discurso como un punto de inflexión en su relación con el rey -IU, por su parte, siempre fue inequívocamente republicana y antimonárquica-. Y numerosos medios se han apresurado a contribuir a la construcción de Felipe como el salvador de la España amenazada por el independentismo.

El rey hizo un repaso parcial de los últimos 200 años de la historia de esa España durante el 40 aniversario de las primeras elecciones tras la reinstauración democrática. Aquel día, el 28 de junio pasado, Felipe reivindicó 1977 como el comienzo de la democracia, obviando la Segunda República; y calificó de “tragedia” la Guerra Civil y la dictadura, sin mencionar la lucha antifranquista ni la sublevación franquista contra el orden republicano constitucional.

PRÍNCIPES DE ESPAÑA EN PAZO DE MEIRÁS: La Coruña, 30-7-1975.- Los Príncipes de España pasan unos días de vacaciones en el Pazo de Meirás, invitados por el Jefe del Estado. En la foto, el infante Felipe da la mano a Franco, en presencia de su padre, el príncipe Juan Carlos, el marqués de Villaverde (2º plano derecha), y el marqués de Mondejar, (2º plano, centro).
Felipe saluda al dictador en el palacio de Meirás, aún propiedad de la Fundación Francisco Franco, en julio de 1975, dos meses antes de que Franco firmara las últimas sentencias de muerte antes de fallecer.EFE

El rey insistió en el valor de la convivencia, pero olvidó conquistas pendientes, así como la lista de “errores” de estos 40 años. Incluso retorció un poema de Antonio Machado señalando que “dos Españas helaban el corazón” del poeta, cuando Machado, precisamente, afirmaba lo contrario: que “una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.

Pero Felipe no sólo ha alentado la intervención de la autonomía catalana y ha desdibujado la historia reciente de España durante sus escasos tres años y medio de mandato. En pleno escándalo de las tarjetas ‘black’ de Caja Madrid y Bankia, el empresario  Javier López Madrid recibió el cariño y apoyo de varios amigos, entre ellos los reyes de España. Así constaba en la información que López Madrid intentó borrar de su teléfono móvil y que la Guardia Civil logró en parte recuperar por orden de la jueza que investiga una denuncia del empresario contra la mujer que previamente le había denunciado por acoso sexual.

Entre los mensajes destaca por su efusividad uno recibido en el teléfono móvil del empresario y que envía la persona a la que él identifica como “Ltzia” el 15 de octubre de 2014, a las 17.08: “Te escribí cuando salió el artículo de lo de las tarjetas en la mierda de LOC y ya sabes lo que pienso Javier. Sabemos quién eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde. Un beso compi yogui (miss you!!!)”.

Los mensajes recuperados de Javier López Madrid con los reyes de España.
Los mensajes recuperados de Javier López Madrid con los reyes de España.

En el momento del mensaje habían pasado cinco días desde que trascendiera   el detalle de los gastos realizados por cada uno de los consejeros y directivos de Caja Madrid y Bankia. López Madrid había gastado 34.807 euros con el plástico que la entidad que acabó siendo rescatada con 23.000 millones de dinero público.

Pero de nada le sirvió a López Madrid el apoyo de los reyes.  El empresario fue condenado a seis meses de prisión por un delito continuado de apropiación indebida. Lo que el tribunal consideró delito, para la reina Letizia carecía de importancia.

Otra amistad que ha cultivado el rey desde que es rey es la de Arabia Saudí. Felipe viajó en enero de 2017 sellando cuatro décadas de relación económica y personal entre ambas monarquías. En 1977, hace 40 años, el príncipe Fahd hizo un préstamo de 100 millones de dólares a interés cero a su “hermano” Juan Carlos cuya devolución no está acreditada. El entonces rey de España pidió dinero a las monarquías árabes para “el fortalecimiento de la monarquía española”. Fahd, quien pasó varios veranos en Marbella, regaló a Juan Carlos en 1979 el yate Fortuna, que empleó el monarca durante más de una década.

Palma de Mallorca (Baleares), 16-8-1979.- Los Reyes de España y sus hijos, Felipe (2iz) y Cristina (4dc) acompañados de Constantino (detrás) y Ana Mº de Grecia (3 dc) con sus hijos Alexia (2dc), Nicolás y Pablo (3 y 4iz) y de los Grandes Duques de Luxembrugo, Juan y Josefina y su hijo Henri (iz); a bordo del nuevo yate 'Fortuna' regalo del príncipe heredeo Fahed de Arabia Saudi.
Los reyes y sus hijos, Felipe (2iz) y Cristina (4dc) acompañados de Constantino (detrás) y Ana Mº de Grecia (3 dc) con sus hijos Alexia (2dc), Nicolás y Pablo (3 y 4iz) y de los Grandes Duques de Luxembrugo, Juan y Josefina y su hijo Henri (iz); a bordo del nuevo yate ‘Fortuna’ regalo del príncipe heredeo Fahed de Arabia Saudi, en agosto de 1979. EFE/AA

El comercio de armamento entre España y Arabia Saudí presidió el viaje del rey Felipe: cuatro grupos para la defensa de los derechos humanos  solicitaron al rey y al Gobierno de Mariano Rajoy que frenaran la venta de cinco buques de guerra de la empresa pública Navantia a Arabia Saudí. Argumentan que, en caso de realizarse esta operación, España podría convertirse en “cómplice de las atrocidades cometidas en el conflicto de Yemen”, puesto que las corbetas podrían utilizarse para cometer crímenes de guerra.

Felipe se hizo acompañar en ese viaje,   según publicó El Economista, de los presidentes de Acciona, José Manuel Entrecanales; OHL, Juan Villar-Mir de Fuentes; Técnicas Reunidas, José Lladó; Talgo, Carlos de Palacio Oriol; Navantia, José Manuel Revuelta; Renfe, Juan Alfaro; Ineco, Jesús Silva; Typsa, Pablo Bueno; CAF, Andrés Arizkorreta; CESCE, Jaime García Legaz; X-Elio, Jorge Barredo; Mondragón Wintec, Dorleta Urrutia; ARPA, Clara Arpa; Cobra, Eugenio Llorente, y GRupo MCI, Carlos Hoffmann. También de los presidentes del Consorcio Alta Velocidad Meca Medina, Jorge Segrelles, y del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Fernando Marti; y otros directivos de Sacyr, FCC, Adif, Idom y Herbert Smith.

Felipe, después de llegar en medio de una tormenta que se llevó por delante el trono de su padre, intentó mantener un perfil público bajo durante sus dos primeros años de monarquía. Hasta 2017, que empezó con su viaje a Arabia Saudí y acabó con su actuación restauradora en una crisis territorial que supone una nueva amenaza para el régimen del 78. ¿Cuánto se ha desgastado en su esfuerzo por apuntalar el statu quo? La campaña de los grandes medios en apoyo a su figura durante su 50 cumpleaños, sufragada por las principales empresas y anunciantes, es un reflejo de quiénes son los compañeros de viaje del rey: su corte.

30/01/2018 – 

“Los jóvenes no piensan mucho en la Guerra Civil porque no se la han explicado”

13 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

¿Qué fue de los tuyos en la Guerra Civil? Para muchos, esta pregunta resulta muy familiar. Mi abuelo estuvo en la cárcel, a mi madre le raparon la cabeza o le enterraron en una cuneta pueden ser algunas de las respuestas. Así de crudo y de feroz es el recuerdo de millones de personas, aunque ahora dé la sensación de que con cada generación aumente un poco más el olvido.

“Yo creo que los jóvenes no piensan mucho en la Guerra Civil porque no se la han explicado. Es una pena que la gente joven no sepa, pero también hay que querer saber”, lamenta la escritora y documentalista donostiarra Susana Koska, que acaba de publicar Mujeres en pie de guerra, un libro en el que hablan mujeres poco conocidas sobre sus vivencias durante el conflicto armado en España.

“Solamente hay que ver los libros de texto, en los libros de texto la Guerra Civil se pasa en un tema. A los jóvenes se les tendría que explicar mucho más, no solo con datos cronológicos, sino con datos sociales sobre lo que supuso”, dice la autora. Por mostrar un ejemplo numérico (y quizá un poco injusto), en Instagram hay un total de 9.000 publicaciones con la etiqueta #guerracivilespañola y más de 29.000 con la de #operacióntriunfo.

No es un ensayo. No es una novela. No es un diálogo de más de doscientas páginas. Se trata de un puzzle compuesto por testimonios, transcripciones de periódicos y revistas, manifiestos y algunos párrafos de libros. “Es un rompecabezas coral. Se puede leer por cualquier sitio. Tiene un lenguaje rico, hablan mujeres, periódicos, novelas… Creo que es una buena manera de aprender historia”, explica. También mantiene el tono en todas las voces narrativas, el lenguaje y los registros.

Quizá lo más complicado sea seguir el hilo de cada uno de sus personajes porque la lectura va de un sitio a otro casi en cada página. El libro se divide en nueve capítulos, desde el estallido de la revolución a la llegada de las bombas y de la resistencia.

Pero, ¿por qué hablar de la Guerra Civil? ¿No está muy trillado? ¿No se ha contado ya todo? No, faltan las anónimas. “Empezó siendo una historia familiar, porque como tantísimas otras familias en este país, la mía estaba marcada profundamente por la guerra”, dice sin titubeos. “Mi abuelo estuvo en prisión, mis primos fueron evacuados a Francia. Primero fue esa necesidad, la de hacer el propio relato familiar y no fue fácil”, recuerda. Dice que a veces lo que le contaban no coincidía necesariamente con lo que había leído en los libros de historia.

Mucho más que madres y esposas

“Empecé a indagar y a buscar bibliografía y me encontré con los libros de Antonina Rodrigo, que fue la primera mujer que empezó a escribir monografías sobre las anónimas, no sobre las grandes mujeres represaliadas, sino sobre mujeres que no tienen un nombre en una orla y no lo van a tener nunca”. Sus protagonistas son: Sara Berenguer, Rosa Laviña, Neus Catalá, Rosa Díaz, Montserrant Fernández Garrido, Carmen Alcalde, Antonina Rodrigo, Cecilia G. de Guilarte, Ana Mary Ruiz, Luz Miranda y Maixux Rekalde. “Las mujeres no solamente fueron madres y esposas de presos, sino que fueron agentes importantes en la lucha social de su momento” y aquí está la prueba (podríamos añadir).

“Cuando me encontré con estas mujeres me quedé fascinada y me puse en contacto con Antonina, que es una mujer no generosa. Me dice que me ponga en contacto con ellas y que me lo cuenten a viva voz, porque siguen vivas y para eso están, para que las escuchemos”, dice emocionada.

“Yo creo que en España, todos o casi todos los periodistas padecen del hígado. O de cualquier otra cosa. Y es natural. Ser en España periodista tiene la misma importancia que vender garbanzos. Yo confieso que he sentido deseos de llorar, allá en mi juventud, al ver reflejadas en la pantalla las emocionantes aventuras de los periodistas americanos”, se puede leer casi al principio del libro. Este párrafo lo firma Cecilia G. de Guilarte, que como recuerda Koska en la entrevista fue una de las periodistas españolas más importantes de la época.

Con todos estos testimonios ya apareció un documental en 2004, que se completa con este libro. Pero estas voces no se apagan. Koska tiene material guardado que “pronto pedirá ver la luz”.

Jordi Évole: “Si hiciéramos hoy las gamberradas del principio de Salvados, acabaríamos ante el juez”

9 febrero, 2018

Fuente: vertele.eldiario.es

Jordi Évole, en una imagen de archivo
Jordi Évole, en una imagen de archivo ATRESMEDIA

Hablamos con el presentador de laSexta por el décimo aniversario de su programa, que regresa sin avanzar la temática: “Que arriesguemos en las maneras de promoción no deja de ser esas ganas de experimentar con todo”. El comunicador catalán nos revela los reportajes que considera más importantes para entender el programa y echa la vista atrás: “Si llevásemos a cabo hoy gamberradas que hicimos, algún fiscal ocioso intentaría que fuésemos ante el juez”.

 

Salvados regresa a laSexta con motivos para celebrar: 10 años en antena en los que el formato (originalmente producido por El Terrat, y desde 2015 obra de Producciones del Barrio) ha experimentado una drástica evolución. Desde que era un programa más satírico y distendido hasta convertirse en referente informativo.

Jordi Évole dejó hace tiempo atrás su imagen y apodo de “Follonero” para tomar un papel mucho más concienciado y serio. “Me lo he pasado muy bien en todos los roles a los que he jugado“, nos reconoce en esta extensa entrevista donde hace balance de este decenio en antena.

El comunicador catalán valora las mutaciones en el formato, los reportajes que, a su juicio, han marcado el cambio de tendencia y de imagen del programa y, además, sus referentes en este proceso. “Tengo la sensación de que cuando empezamos a hacer Salvados, ni nosotros mismos sabíamos que tanta gente quería ver un programa como este“, nos comenta.

Salvados cumple 10 años en antena y lo hacéis con misterio, con unas enigmáticas promos que no dicen mucho sobre el tema que abordaréis en vuestro regreso. ¿Qué escondéis tras esta efeméride?

Es la primera vez que no avanzamos el tema del que vamos a hablar. Siempre decimos a quién vamos a entrevistar o la materia de la que hablaremos. Pero esta vez, por el tema que es, hemos preferido no hacerlo y lanzar ese eslogan del “1 de cada 5”. Es un tema que muchas veces se oculta y hemos querido jugar a lo mismo. Hemos decidido pagar con la misma moneda con la que pagamos socialmente, silenciándolo, intentando ocultarlo. También pensábamos que después de 10 años era un reto de cara al espectador que, tras tantos años conociéndonos, le pidiéramos que confiase en nosotros sin decirle de qué vamos a hablar, para que lo hagan sin prejuicios.

Sabemos que solo anunciando el tema, generaría muchos prejuicios. Preferimos que cuando el espectador empiece a ver el programa no sepa ni de qué estamos hablando. Es un reto, es extraño, pero pensamos que el tema es tan trascendente que es bueno que nadie llegue a verlo haciéndose una idea preconcebida o un prejuicio, que lo vean desde la limpieza absoluta. Es un tema que le ha tocado de cerca a casi todo el mundo, y del que sin embargo hablamos poquísimo de ello.

La evolución del formato ha sido continuada desde 2008. ¿Forma parte esta nueva estrategia de un cambio de concepto del programa?

A nosotros siempre nos gusta arriesgar. Hemos apostado por temas alternativos para lo que era un prime time televisivo en una cadena comercial, temas que a priori no iba a ver mucha gente, y hemos descubierto que podían suscitar un enorme interés. Tengo la sensación de que cuando empezamos a hacer Salvados, ni nosotros mismos sabíamos que tanta gente quería ver un programa como este.

Que ahora arriesguemos en las maneras de promocionarlo no deja de ser esas ganas de experimentar con todo: lo hemos hecho con los temas, los tratamientos, los invitados, la forma, con las introducciones… Salvados empieza y ni avisamos de que empieza, no hay ninguna cabecera ni sintonía del programa. Son cosas raras que hacemos. Promocionarnos sin decir de qué hablaremos forma parte de esas ganas de experimentar.

Tu imagen ha cambiado mucho a lo largo de estos 10 años. De ser reconocido como “El Follonero” con una faceta más humorística, a adquirir el prestigio como periodista. ¿Has sido consciente de esa transformación? ¿Echas de menos algo del humor que enarbolabas antes?

Me lo he pasado muy bien en todos los roles a los que he jugado haciendo Salvados. Empezamos con uno más humorístico y más gamberro, y ha ido derivando en un programa más reposado, con más vertiente periodística… Forma parte de un crecimiento que ha sufrido el propio equipo de Salvados, porque hemos crecido y con ello han venido otras inquietudes, pero creo que también forma parte del crecimiento que ha tenido el propio país. La España del 2008, una España donde ni se podía hablar de crisis porque te miraban mal y donde todos podíamos ser ricos, no tiene que ver con esta actual.

Si hubiésemos seguido con el mismo tono que entonces, hoy la gente nos miraría como diciendo: “Estos tíos son gilipollas”. Hemos evolucionado con el país y con la edad. Seguramente ya no vemos que las cosas sean blancas o negras, como nos pudo parecer en su momento, sino que la gama de grises es importante.

¿El Salvados de 2008, tal y como era, sería aceptado en 2018, en un momento como el actual?

El programa necesitaba una evolución. Pero también te digo, echando la vista atrás, que si llevásemos a cabo hoy gamberradas que hicimos en el arranque de Salvados, recibiríamos una querella o algún fiscal ocioso intentaría que fuésemos ante el juez, aunque fuera solo para asustarnos. Recuerdo alguna de las cosas que hicimos, como lo de los dos falangistas gays bailando un chachachá -que bautizamos como un fachachá– en el Valle de los Caídos. Esas puestas en escena en 2008 podían enfadar sin que te llevaran a un tribunal. Hoy, la justicia es más susceptible de hacer un papel en cuestiones en las que no tendría que intervenir para nada.

A nivel mediático, el reportaje sobre el accidente del Metrovalencia fue uno de los que consiguió mayor impacto: hubo movilizaciones, motivó la reapertura del caso… ¿Fue aquel programa el que os hizo conscientes de la relevancia y responsabilidad que teníais para la opinión pública?

Creo que hay varios programas clave en la transformación de Salvados. Uno fue el del Metrovalencia, desde luego. Haciendo el trabajo que hacemos, es difícil que uno piense que esto sirva para algo, pero aquello tuvo unas consecuencias inmediatas. La movilización de la ciudadanía valenciana el viernes siguiente a la emisión, que se pasaran de concentraciones de protesta de 100 o 200 personas a otras de 10.000, que se reabriera el caso, la comisión de investigación… Fue todo muy gratificante.

Pero creo que el otro momento que marcó el cambio fue cuando Salvados hizo dos programas sobre el País Vasco. Se emitió un domingo Borrando a ETA y el jueves siguiente ETA decretó el cese definitivo de la violencia. Al domingo siguiente, hicimos otro programa exprés, que se tituló Reiniciando Esukadi. Esos dos programas significaron un cambio en cómo nos veía mucha gente. Pasamos de ser esos que llamaban al timbre y salían corriendo para hacer la gamberrada, a ser los que picaban al timbre pero se quedaban para que les contestaban.

Salvados también ha tenido gran importancia en dar a conocer el drama de los refugiados sirios, con Astral. ¿Cómo os sentisteis con tamaña responsabilidad?

Fue una experiencia durísima, pero aunque suene contradictorio fue muy gratificante. Cuando vimos la cantidad de cines que se sumaban a ese estreno solidario de llevar un documental que se iba a ver en la televisión al cabo de cuatro días, de prestarnos sus salas para que la gente pagase un dinero que fuera a las arcas de Proactiva; cuando vimos que en prácticamente en todas las provincias de España había algún cine donde se proyectara el documental uno o varios días; y cuando Open Arms consiguió recaudar no sé si medio millón de euros… Fue muy emocionante. Recibíamos fotos de salas de cine llenas para ver un documental en Elche, en Valencia, en Madrid, en Bilbao, en Santiago… Es de esas cosas que cuando echas la vista atrás, piensas: “Hostia, qué bien haber hecho esto”.

Astral
Astral

Astral supuso también una evolución de la marca Salvados, al pasaros al documental y al formato cinematográfico. ¿El futuro de Salvados pasa también por ahí, por el documental de cine?

No es algo que hayamos descartado. Pero para hacer un documental ahora mismo deberíamos dejar de lado lo que es la vorágine del día a día de Salvados. Ahora de forma inmediata no lo vamos a hacer, pero sí que lo tenemos en mente.

Entre los hitos del programa está también Operación Palace, vuestro falso documental sobre el 23-F. ¿Os habéis planteado desde entonces emprender algo similar a aquello? ¿O quizás Salvados ha cambiado demasiado para emprender una idea similar?

Sí. El falso documental del 23-F fue tan potente que intentar repetirlo de forma inmediata hubiese sido un error. Pero ahora que han pasado cinco años, si nos planteásemos algún otro tema del que reírnos y hacer una historia alternativa, nos volvería a divertir muchísimo.

Con tantos reportajes realizados, habrá temas sobre los que te gustaría volver, reportajes que no te dejaran satisfecho… ¿Alguno en particular que se haya quedado enquistado?

Habría muchísimos temas que volveríamos a tratar y lo haríamos de otra manera y trataríamos de hacerlos mejor. Un programa como el que hacemos, en el que cada semana se arriesga con un tema diferente, a veces sale mejor y otras sale peor. Claro que nos gustaría repetirlos y tener todos los datos que se tienen que tener y que a veces no tienes cuando encaras un tema. No habría uno solo, sino varios.

¿Hay algún tema que os haya costado en sacar a la luz o no lo hayáis podido culminar aún?

Sí… Ya que no te puedo contar el primer programa de este año, te voy a contar de este segundo. Llevamos trabajando en él desde hace medio año, sin exagerar, y tiene que ver con la salud alimenticia. Es sobre la industria cárnica. Creo que es la primera vez que nos colamos en un sitio sin permiso, saltando una valla, por decirlo de alguna manera. Entramos en una granja que pertenece a un gran grupo de alimentación y hemos visto el estado de los animales. Te puedo garantizar que nos va a dar a todos mucha grima lo que vamos a ver. Más aún sabiendo que, según nos dijeron los propietarios, esos animales eran para el consumo. Lo hemos titulado “Secreto ibérico”.

Pero por ponerte un ejemplo de la variedad de Salvados, que va más allá de la denuncia, esta temporada nos hemos propuesto juntar a dos periodistas españoles que durante un tiempo estuvieron enfrentadísimos. Con el paso de los años todo se relaja y creo que por primera vez vamos a ver juntos a José María García y José Ramón de la Morena.

Salvados ha creado una escuela televisiva, en cuanto a narrativa, enfoque… Han salido formatos en este tiempo que aspiraban a imitaros. También habéis dado pie a programas propios en la línea como Malas compañías. ¿A quién le debes tú esa escuela como periodista?

Hay muchos, pero te voy a decir dos fundamentales. Uno, con el que trabajé y que lamentablemente nos dejó hace un par de años, es el periodista de investigación Xavier Vinader. Y el otro es alguien a quien todos conocemos, pero me parece que nos va muy bien que podamos seguir escuchándole a través de su videoblog o de sus intervenciones en la radio, Iñaki Gabilondo.

Hola, soy la educación ambiental. ¿Se puede?

8 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Estas cosas deberían enseñarse en los colegios. He recogido esa frase en multitud de ocasiones de oyentes, lectores y público en general. Las cosas a las que se refieren son aquellas de las que hablo habitualmente: cambio climático, conservación de la naturaleza, reciclaje, eficiencia energética y energías renovables, ahorro de agua, consumo responsable, respeto y amor a los animales…

Y coincido plenamente con esa opinión: la educación ambiental, que es la que engloba todas esas cosas, debería formar parte de las materias y competencias de nuestro sistema educativo, es más: convendría que fuera una asignatura troncal.

Educar a los jóvenes en el respeto y el cuidado del medio ambiente debería ser uno de los principales objetivos pedagógicos de nuestro sistema educativo. Pero no es así. Este pasado viernes, 26 de enero celebrábamos el Día Mundial de la Educación Ambiental, pero lamentablemente seguimos teniendo que dedicar más tiempo a reivindicar su implantación que a debatir sus contenidos, que son tantos como las urgencias a las que nos enfrentamos.

Hay que enseñar a nuestros jóvenes a hacer un uso más eficiente de la energía en casa, en el cole y allí donde estén y hagan uso de ella. Explicarles por qué debemos avanzar hacia el autoconsumo de energía y el uso de las fuentes renovables. Ayudarles a comprender el inmenso privilegio de abrir el grifo y que salga agua, así como mostrarles las diferentes oportunidades de ahorro para que nunca nos falte.

Explicarles que el mejor residuo es el que no se genera y que si practicamos la recogida selectiva en nuestro domicilio y en la escuela favorecemos su reciclaje, recuperaremos sus materiales para nuevos usos y estaremos contribuyendo a que los residuos dejen de ser basura.

Sería bueno que aprendieran a consumir, a practicar un consumo más responsable y que eviten caer en el derroche. Es necesario enseñarles a comprar con sentido común antes que con el sentido de la oportunidad.

Hay que formar a los chavales en el respeto y el amor a la naturaleza y a los animales. Sí, el amor: no existe otra palabra que defina mejor el sentimiento que muchos sentimos hacia ella y hacia ellos. Un sentimiento que debemos contagiar a los niños para que crezca en su interior y se manifieste en su comportamiento, hasta hacerse inquebrantable.

Es fundamental explicar a los más jóvenes las frágiles condiciones que hacen posible nuestra vida en este maravilloso planeta, lograr que las pongan en valor y que se comprometan a hacer lo posible por mantenerlas.

Hay que avisarles que el cambio climático es la mayor amenaza a esas condiciones, detallarles en qué consiste, cuales son las causas, como está evolucionando y, acaso lo más importante de todo, indicarles qué pueden hacer ellos para contribuir a evitar los peores pronósticos.

Para acabar, señalar que la labor de educar a la sociedad en el respeto al medio ambiente no debe ser una responsabilidad exclusiva del sistema de enseñanza. Muy al contrario, este importante aspecto de la educación ciudadana debería llevarse a cabo desde todos los ámbitos de la sociedad, incluido el de los medios de comunicación.

Tal y como  recoge el libro blanco de la educación ambiental en España entre sus objetivos también figura el de capacitar a las personas para que puedan analizar de forma crítica la información ambiental, debatir alternativas y participar en la toma de decisiones para resolver los conflictos ambientales. Algo a lo que seguiremos intentando contribuir desde este diario.

Ferran Mascarell: “La desconfianza de la sociedad catalana hacia el Estado es absoluta”

6 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Ferran Mascarell (Sant Just Desvern, 1951) ha sido de todo en la vida política catalana. Pasó del PSC de José Montilla al Gobierno de Artur Mas. Ha sido delegado de la Generalitat en Madrid, sus ojos y oídos para intentar entender al Gobierno de Mariano Rajoy. Va el número 26 en la lista de Junts per Catalunya. Es una presencia testimonial. La entrevista se desarrolla en el restaurante Il Giardinetto, uno de los emblemas de la Gauche Divine catalana.

¿Nos falta un relato como país?

Hay dos relatos; por desgracia solo dos: uno español dominado por la lógica del PP, porque el socialismo no ha sido capaz de proponer uno alternativo; existe algún punteo alternativo de Podemos, pero de momento muy poca cosa, y el de Ciudadanos, casi mimético del PP con aires de renovación generacional. Hay un segundo relato que emana desde Catalunya a partir de 2010, que es realmente distinto.

El relato español viene a decir “todo está bien como está”, “no toquemos nada”. El plan es construir España en torno a la gran capital. Madrid es la ciudad más rica de España, con una renta media superior a la media catalana, pero a la vez es la ciudad más desigual de España. La ciudad está generando una capitalismo madrileño en el que participan las empresas del IBEX y algunas que se están apuntando, incluso las que han salido de Catalunya con ganas de mejorar su conexión con el poder político. Madrid es el epicentro aunque esto sea a costa de vaciar España. Los réditos, las fiscalidades que salen de Catalunya son imprescindibles para mantener ese discurso de España. Catalunya que siga mandando fiscalidad, pero que no sea insolente, que no se atreva a plantear una disyuntiva distinta. Existe una tendencia recentralizadora, volver a un modelo preautonómico. Un modelo autonómico, sí, pero reducido a la carcasa autonómica.

Llevamos 500 años discutiendo lo mismo y seguimos juntos.

En Catalunya se ha producido una mutación política. La hemos producido los que veníamos del socialismo, los que veníamos del federalismo. A los catalanes no se nos puede poner sobre la mesa el federalismo como una gran novedad porque hace muchos años que lo intentamos. La frustración de nuestro proyecto federal, que pasaba por el Estatuto de Autonomía del 2006, hizo crecer el independentismo. Esa es la mutación, porque el independentismo no había pasado en Catalunya del 20% a lo largo de la historia.

Todo cambia con el Estatut.

Todo cambia con la frustración del Estatut.

Y con la crisis económica.

También.

La globalización unida a la crisis ha recortado el poder de los Estados frente a los mercados. Esto ha generado un incremento en la extrema derecha en Europa; en España, el 15M y el nacimiento de Podemos. ¿Puede ser la identidad la respuesta en Catalunya?

No, diré algo que quizá sorprenda: si se quiere entender lo que sucede en Catalunya, hay que sacarle la connotación nacionalista e identitaria porque no tiene nada que ver con la identidad y muy poco que ver con el nacionalismo. Tiene que ver con algo mucho más estructural. Desde la sentencia del Estatut, en Catalunya se han visto las lecturas de la crisis económica que ha hecho el Estado español y cómo repercutió en las familias, las clases medias y trabajadoras. La desconfianza de la sociedad catalana hacia el Estado es absoluta. El Estado español no es interpretado por los catalanes como su Estado.

El mayor ejecutor de recortes en Catalunya fue la Generalitat.

En aquel momento era consejero de Cultura. Tuve que hacer recortes culturales pero nadie me los achacó. Sabían que tenían que ver con un entorno económico en el que no teníamos capacidad de legislar ni capacidad de dar respuesta con políticas propias, con recursos propios. No encontrarás ni una manifestación en la plaza de Sant Jaume. En una situación como la que se produjo, lo normal hubiera sido una acampada permanente, pero no la hubo.

La hubo en torno al Parlament.

Bueno, sí, pero esto fue otra cosa.

En junio de 2011, cuando Artur Mas entró en el Parlament en helicóptero.

Bueno, eso fue un episodio muy de izquierdas, radical. No tuvo continuidad porque las clases medias, populares y trabajadoras no participaron en ese juego. Lo he hablado con la gente de Pablo Iglesias muchas veces: lo que ellos hicieron en 2012, se produjo en Catalunya en 2010. ¿Qué hizo Catalunya en 2010? Dejar de confiar. La gran manifestación del 10 de julio del 2010 es una ruptura con el Estado.

Además del Estatut, está la crisis: las clases medias catalanas perdieron más del 30% de su poder adquisitivo. Y además, nos dan la lata con la lengua y todas esas cosas. Aparte de las políticas erróneas desde el Gobierno catalán, la gente no identificaba el problema con el Gobierno catalán, porque el Gobierno catalán lo explicó muy bien, dejando de lado a la CUP, que para ellos el Gobierno catalán era el malo.

¿Dónde estaba el problema para la sociedad? En un Estado que no funcionaba, que no resolvía el tema de la financiación. El Estatut se basaba en cuatro ideas que la gente había asumido: reconocimiento como nación; un sistema de competencias fijo; un sistema de financiación que funcionara, y ya terminar con el problema de la lengua. ¿Qué hizo Podemos? Una revuelta contra un Estado neoliberal. ¿Qué hicieron las manifestaciones a partir de 2010? Manifestarse contra un Estado que, además de neoliberal, era profundamente antisolidario con Catalunya. Ahí está el quid de la cuestión.

Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya.
Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya. © SANDRA LÁZARO

Una de las contradicciones es que CiU es la derecha liberal catalana que ha pactado muchas veces con el PP.

Pero ya no. Fui una persona crítica con Jordi Pujol, pero CiU después se transforma. A Mas no le perdonan que, consciente o inconscientemente, diría que con una dosis notable de inconsciencia, convirtiera CiU, un partido de derechas, en uno de centro liberal. Si miras la base social de lo que ha quedado de Convergencia, no queda ni un empresario de los amigos de Pujol, por decirlo de algún modo. No soy militante de Convergencia. Desde que dejé el PSC, me mantuve al margen y me sigo manteniendo al margen. El PDeCAT no tiene nada que ver con aquella CiU, y Junts per Catalunya, todavía menos.

¿Cree que el independentismo y el Estado han aprendido alguna lección después del 1 de octubre y de la declaración unilateral de independencia?

El Estado no lo sé. El Estado español siempre me sorprende negativamente: vehiculan todo su poder en términos autoritarios, y los que razonamos en términos democráticos estamos convencidos de que nada de lo que está sucediendo estaría sucediendo si hace cinco o seis años hubiera existido alguna propuesta basada en principios democráticos. Buena parte de los catalanes quieren la independencia, pero no una ruptura con la sociedad española. Quieren dejar atrás el Estado español, pero no la sociedad española.

¿Se ha aprendido que la independencia no es posible con el 43% del censo, según los datos del 1-O, o del 48% en 2015 y sin apoyo exterior?

En este proceso, el independentismo ha tomado nota de varias cosas. Una tiene que ver con el imperativo que se ha ido autoimponiendo con los plazos y el calendario. Se los ha impuesto con cierta ingenuidad pensando que el Estado era democrático, pensando que si tú propones y un determinando porcentaje de gente te sigue, el Estado actuará en consecuencia.

Ese calendario parte de las elecciones de 2015, declaradas plebiscitarias. En realidad no se ganaron: los partidos independentistas no superaron en votos a los no independentistas.

No, eso no es así. No, había un 47,9% a favor de la independencia, un 41% en contra y había un resto indefinido, que era aproximadamente el 10%.

Pero no se pueden apuntar los votos de Catalunya Sí que es Pot.

No, no, claro que no, pero tú tienes un 49% y el otro un 41%.

Los dos partidos que proponen un calendario de independencia exprés, JxSí y CUP no suman más del 50%. Quizá el error parte de hacer una lectura de mandato cuando no lo hay.

El punto de partida era que, tarde o temprano, se podría hacer un referéndum para que la gente expresara su opinión. Ya decía que el independentismo ha sido un poco ingenuo en estas cosas. No hay que apretar, no hay que poner calendarios que no dependen de ti. Otra enseñanza: hay que hacer un gran esfuerzo para ampliar la mayoría. ¿Cómo? Explicando lo que es la república. Cuando a mis amigos de Madrid les cuento en qué país pretendo vivir, algunos me dicen “si hacéis esto me iré a vivir a Catalunya”.

Muchos españoles se querrían independizar de esa España antipática.

Nadie tiene por qué vivir en un Estado en el que no quiere, todo el mundo tiene derecho a construir una herramienta. Un Estado es una herramienta, no es una imposición divina. ¿Qué quiero yo para Catalunya? Bueno, pues un Estado más bien pequeño, limpio, honorable, pulido, eficiente, que funcione y que haya respuesta al mucho potencial que este país tiene.

¿Dentro o fuera de Europa?

Dentro de Europa.

Eso no va a ser posible.

Bueno, ya… Yo puedo aspirar a lo que quiera.

La realidad es que una Catalunya independiente sale de la UE.

Bueno, bueno, ya veremos. Europa es una cosa muy compleja.

El independentismo exprés ha terminado por creerse su relato. Que la UE iba a reconocer a Catalunya, o que al menos acudiría en su defensa, que las empresas no se iban a ir…

Las empresas no se han marchado.

Han cambiado su domicilio social. Pueden volver mañana si la situación se normaliza.

Sí, pero por razones estrictamente políticas, por razones estrictamente ideológicas.

Artur Mas dijo que no se iban a ir. Ha habido demasiada ingenuidad y fantasía.

En un libro que acabo de publicar [Dos Estados, editorial Arpa] digo que en España hay dos políticas: la heroica, que es la dominante en Madrid: nada debe cambiar, nada puede cambiar, nada tiene que cambiar; y otra ingenua, que es la catalana, que es una política básicamente aspiracional. Es un libro que tiene algunas ideas que no son las propias del relato oficial. Dices que en el relato catalán ha habido un punto de ingenuidad, incluso de fantasía, te diré que sí, que lo ha habido. Era un relato pensando en la creencia de que existían en España unos niveles de democracia superiores a lo que hay. Ahora se ha dado de bruces contra un Estado autoritario que muchos pensaban que no existía. Yo sí.

¿Cree que España es un Estado autoritario?

Sí, sinceramente sí. El Estado español es autoritario, entre otras cosas, porque no quiere encontrar mecanismos democráticos para resolver las diferencias políticas. Si excluyes del relato a 2,5 millones de personas que es lo que ha pasado… ¿Qué hizo el rey en su discurso? Excluir a 2,5 millones de ciudadanos. Y eso es inaudito. Un país democrático que hace políticas de inclusión no excluye a 2,5 millones.

Siguiendo esta argumentación, el Parlament aprobó la voladura del Estatut sin la mayoría legal necesaria. Decidió en nombre de 2,5 sin contar con el resto de los casi cinco millones de catalanes. Tampoco estaría cumpliendo las reglas de la democracia.

Está apostando por lo que apuesta, entre otras cosas porque han pasado siete años y 16 propuestas para resolver esto democráticamente mediante una consulta. Con una, dos, tres preguntas. Si eso se hubiera hecho hace cuatro años, no sé cuál hubiera sido el resultado.

¿Cree que la actuación del Parlamento catalán del 6 y 7 de septiembre, cuando se aprueba la ley transitoriedad jurídica fue…

Sí, ahí es donde centráis todo el debate.

No fue ejemplar.

No era la única manera de hacerlo.

Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya.
Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya. © SANDRA LÁZARO

Puigdemont reconoció ante Évole que era la única vía. A veces la única vía no es la buena.

Hay que entender cuál es el punto de partida. Ahí es donde se centra todo el discurso español, en el 6 y 7 de septiembre. ¿Y todo lo anterior? Y el Estatuto fracasado, ¿quién destruyó el Estatuto? ¿Quién hizo que dejáramos de ser federalistas? ¿Por qué fracasó el Estatuto? Se construyó un Tribunal Constitucional para destrozarlo. ¿Eso quién lo propició, los catalanes? No, fue el Estado. ¿Esto es democrático?

Ese mismo Tribunal ha dicho que se puede hacer un referéndum pactado, pero que para ello es necesario cambiar la Constitución.

Pero en España no se puede cambiar la Constitución.

Está la propuesta de Muñoz Machado en su libro de Catalunya y las demás Españas: hacer una reforma constitucional y otra del Estatut paralelas y celebrar después dos referéndums simultáneos; uno en toda España, incluida Catalunya, sobre la Constitución, y otro, específico de Catalunya sobre el Estatuto.

Mira, yo las propuestas… ¿Crees que hay alguna persona que defienda la independencia que se crea la viabilidad de estas propuestas? Es una propuesta académica hecha por una persona inteligente que, entre otras cosas, estuvo en el origen de la demanda del PP contra el Estatuto catalán.

Imaginemos que hacemos un referéndum en toda España. Muy bien, vamos a tener un 80% de españoles que querrán que Catalunya continúe y vamos a tener un 50%, 51%, 52%, 48% de catalanes que dirán que no quieren continuar. ¿Estaremos en el mismo sitio? ¿Quién quiere cambiar la Constitución española? ¿Para qué? La propuesta de Machado en su libro, yo he leído sus libros, es la misma que hacen todos los que están escribiendo para Ciudadanos.

¿Cómo salimos de aquí a partir del 22 de diciembre?

No creo que haya un antes y un después. Dependerá mucho de quién gane. Si gana lo que en Catalunya se llama el unionismo, el españolismo, dile como quieras, el independentismo aceptará el resultado. Pero no sé si será lo mismo al contrario. Es ya un punto de partida complejo, pensar que el otro no va a aceptar el resultado. Si gana el unionismo, tendrán que explicar lo que quieren hacer. No creo que tengan un proyecto estructurado para Catalunya que no sea más ‘su’ España.

¿Y repetir el tripartito? Comuns, ERC y el PSC.

Esto te lo tienen que decir los de ERC, pero lo veo muy difícil…

Es una fórmula para construir puentes, salir de los bloques.

¿Por qué no se construye democracia en lugar de puentes? Si me hablas del 22, te diré lo que tiene que pasar, lo que creo que sería bueno que pasara. ¿Dónde está la razón metafísica que impide que un español comprenda que se puede fabricar un Estado en Catalunya y se puede fabricar un buen Estado en España y que ambos pueden ser colaborativos y pueden ganar los dos? ¿Dónde está el elemento metafísico que impide que eso se comprenda?

Que no tienen todavía una mayoría suficiente.

No hay mayoría suficiente, ¿por qué no me das libertad de movimientos? ¿Por qué piensas en meterme en la cárcel si yo pienso que voy a conseguir esa mayoría? ¿Por qué me obligas a hacer una campaña con uno desde la cárcel y el otro desde Bruselas?

¿Cree que son presos políticos?

Hombre, claro que son presos políticos. ¿Y  tú no crees que son presos políticos? Jordi Sànchez está en la cárcel por razones políticas. Jordi Sànchez es un preso político, está en la cárcel por razones políticas, le están jodiendo la vida por razones políticas. No quiero vivir en un Estado que mete en la cárcel a los que piensan diferente.

¿Da por imposible la modernización de España?

Solamente se consigue si Catalunya sale, porque la élite española solo desaparecerá si Catalunya sale. La crisis la vais a hacer cuando Catalunya consiga la independencia. Si no, no la haréis, no la haréis, porque en Madrid se vive bien, Madrid no ve el problema que genera el Estado español. El Estado español es el peor Estado de Europa. No habla, no discute.

Grecia está peor. Pero es verdad que no somos Alemania ni Suecia.

En España se acepta como natural un 16%, un 17% o 18% de paro; se acepta como natural que no haya ningún debate sobre cómo crear riqueza. Se acepta como natural que la corrupción impere por Madrid. También aquí, pero en Madrid mucho más. El Estado español no es un buen Estado y hasta que no veáis que esto no funciona no se resolverá. He defendido con mucha convicción durante años un Estado que evolucionara desde dentro, que fuera inclusivo con los catalanes, que ajustara las aportaciones fiscales catalanas de modo razonable. Baviera aporta al Estado alemán 4.000 millones de euros. Bueno, pues cuando digo esto me decís, ya estáis hablando de lo que España nos roba. No, no digo que España nos roba, lo que digo es que el Estado vive de los catalanes en gran parte.

¿Cómo se siente la gente que pensó que declarando la independencia todo era inmediato?

La sociedad catalana es muy madura. Aunque hubo gente que se ilusionó muchísimo con la república, hubo gente joven que pensaba que la república se podía instalar así, en unas horas. poca gente pensó que esto era pim, pam y ya está. ¿Cuántos van a dejar de votar? Muy pocos.

Es lo que se les vendió, que proclamabas la república y todo empezaba a funcionar, y que había reconocimientos. Que la UE os protegería y forzaría a España a negociar

Que había reconocimientos quizás sí. La gente pensaba que habría más reconocimiento del que ha habido. Tarde o temprano llegará. Europa es un aparato político vinculado a los Estados. Si seguimos en la vía democrática, pacífica, tarde o temprano se entenderá. Es evidente que había la sensación de que Europa daría una respuesta más positiva.

El ex primer ministro francés Manuel Valls dijo en la televisión francesa que Catalunya tenía una autonomía superior a cualquier otra región de Europa.

No es cierto.

Que se enseñaba el catalán en las escuelas y que el castellano estaba casi como una lengua extranjera.

Pero eso no es verdad.

Que tenían policía autonómica y una televisión en catalán, que los gobernantes tenían más poder que cualquier gobernante anterior para tomar decisiones a favor de su gente.

No es cierto, no es cierto. La autonomía catalana tiene un proceso in crescendo hasta el año 96, 97, 98. En 2003, Enric Juliana creó la expresión del “català emprenyat”, el catalán cabreado. Desde hace 15 años está la idea de que las cosas no funcionan en la sociedad catalana. Una parte se atribuía al pujolismo, que en aquel momento estaba de baja, pero ya se percibía que lo que peor funcionaba en Catalunya eran los servicios públicos que dependían del Estado. No funcionaban los cercanías, no funcionaba el aeropuerto. Había cortes de luz. Estaba esa percepción de que las cosas no iban bien, pero que se podían solucionar mejorando nuestra posición dentro del Estado. Pero el Estado no es inclusivo, no sabe serlo, no ha sabido serlo nunca. Está articulado y definido para servir a los intereses de una élite madrileña.

Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya.
Ferran Mascarell, exconseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya. © SANDRA LÁZARO

La élite catalana participa: la Caixa, Sabadell y alguna otras.

Sí, claro, sí, sí, es que hay gente que busca dónde estar.

Hay personas que sostienen que el problema no es Catalunya, el problema es España.

Es que creo que el problema es España.

Y que la crisis que tenemos es una oportunidad para resolver el problema de España. 

O se incluyen a los dos millones y medio de personas que quieren la independencia o lo tenéis que hacer vosotros. Digo “vosotros” porque también le corresponde a la sociedad. Mientras tanto, reconoced y dad legitimidad a 2,5 millones de personas que simplemente piensan más o menos como pienso yo, que la única manera de favorecer es que España vaya por un sendero razonable y que no nos dé disgustos, y que además no nos dé vergüenza. No hay ninguna razón para pensar que las cosas tienen que ser siempre así. Los noruegos, los suecos, los nórdicos organizaron Estados relativamente pequeños y en menos de 100 años han creado una de las regiones mundiales más interesantes del mundo

Pero fue al final del XIX y principios del XX, que es cuando se crean los Estados modernos.

Bueno, ¿y porque en aquel momento no se hizo ya no se puede hacer?

Estamos en situaciones políticas y económicas distintas.

Pero no hay ninguna razón para pensar que el mundo ha terminado. Eso solamente lo piensa el españolismo. Yo pienso lo contrario. Yo pienso que el Estado está cambiando. Los Estados van a cambiar, van a dejar de ser estos armatostes estructurales en manos de unos cuantos para pasar a ser instrumentos al servicio de la gente.

¿Cree que una frontera supondría la solución de los problemas?

La frontera os la inventáis vosotros. En Catalunya nadie habla de fronteras.

Pero si hay un Estado, tendrá que haber alguna frontera.

Una frontera es una raya. ¿Qué diferencia hay entre la frontera entre Catalunya y Francia, y la frontera entre España y Francia? ¿Dónde está la diferencia?

Si se sale de la UE habrá una frontera.

Pero eso es lo que tenéis ganas vosotros. Nosotros no queremos salir de la UE.

Lo dice la UE. Es un pacto entre Estados. Si se sale de uno se sale del pacto.

Toda la vida será así. La UE siempre será así.

Son Estados que tienen problemas territoriales similares y que no van a facilitar las cosas.

Son similares, no iguales. El Estado francés tiene una capacidad de reacción, y cuando suceden cosas como las que han sucedido en Córcega interactúa. Aquí, dan tortazos a la gente y esta es la pequeña diferencia que en general no percibís pero nosotros sí. Yo estuve en un colegio y vi cómo pegaban a la gente y no lo olvidaré nunca y no lo perdonaré nunca.

¿Hay peligro de que en Catalunya prenda un euroescepticismo?. Puigdemont amagó hace unos días con un referéndum sobre la permanencia de Catalunya en la UE.

Eso no lo ha dicho nunca. Hizo referencia a que la actitud de la UE no se correspondía con lo  que los catalanes sentían. No dijo vamos a hacer un referéndum. Además luego lo matizó: si alguien ha interpretado que quiero hacer un referéndum para entrar o salir de la UE, se equivoca. Los catalanes queremos estar en la UE.

¿Se ha producido una ruptura en la sociedad catalana? La diputada de la CUP Mireia Boya llamó traidores a los Comuns y dijo que tendrían memoria. Se habla de buenos catalanes y malos catalanes, y hay bullying en las redes a Coixet, Serrat y Évole, entre otros.

Si hacemos caso de las redes sociales… Como si las redes fueran la realidad. Antes de entrar aquí he pasado delante de Ciudadanos y uno me ha dicho: “Viva España!” Y digo pues viva, estupendo, no pasa nada.

Pero hay una cierta presión de un sector del independentismo exprés a todo el mundo que no están en el exprés.

¿Y al revés no? No lo veis, ¿verdad?

Perlas informativas del mes de enero 2018

4 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Internacional

Y dale con los rusos

Lo contaba en un tuit Pablo Echenique, seis titulares el día 1 de enero en El País sobre la injerencia rusa, el nuevo espantajo al que señalar.

Rusos en El País
Rusos en El País

Una cosa normal

Los lavaplatos haciéndose dueños de la cadena de restaurantes ( BBC, 8 de enero). Lo habitual. Y más sorpresas en el texto de la noticia. El tipo va con unas alpargatas y sin calcetines al banco a pedir un crédito de 2,7 millones de dólares y se lo dan. ¡A ver si aprendéis!

Pizzero BBC
Pizzero BBC

Foto de familias emigrantes

¿Qué os parece la foto elegida por  El Mundo el 15 de enero para ilustrar la noticia de que Trump deportará a 195.000 salvadoreños?

Salvadoreños
Salvadoreños

Líder y rebelde

En Venezuela, si lanzas granadas desde un helicóptero contra la sede del Ministerio de Interior y el Tribunal Supremo no eres terrorista, eres “líder de un grupo armado” ( eldiario.es, 16 de enero) o “piloto rebelde” ( El País, 17 de enero).

Venezuela líder grupo armado
Venezuela líder grupo armado

El País piloto rebelde
El País piloto rebelde

Mejor las cuchillas

No como nosotros, que solo ponemos cuchillas en la valla de Melilla ( La Vanguardia, 19 de enero).

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La Vanguardia emigrantes

Omitir muertos de un bando

En Telecinco en su informativo del 20 de enero informan sobre la autopsia en Venezuela del piloto militar muerto en un enfrentamiento con la policía. Citan el número de rebeldes muertos, pero no hacen referencia los dos policías que murieron en el enfrentamiento, aparentando así que fue una masacre de fuerzas de seguridad contra desarmados.

Convocan golpe de efecto

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, convoca elecciones y Telecinco en su informativo de noche del 23 de enero dice que “da un golpe de efecto”. Y si no las hubiera convocado dirían que no es democrático.

También humanos

Volkswagen experimentó en Alemania con monos y humanos, pero parece que para algunos lo grave es lo de los monos ( eldiario.es, 30 de enero).

Experimentación con humanos y monos
Experimentación con humanos y monos

España

No se lo pusimos fácil a la pobre

Pues no se lo pondría fácil el apellido, decían en todos los periódicos del grupo Correo, pero por él se llevó una herencia de 600 millones.

Hija de Franco
Hija de Franco

Anécdota

¿Vosotros calificarías de anécdota el hecho de que alguien tirase a Juan Carlos de Borbón por la borda de un yate? Pues si es él quien te tira, sí lo considera así la prensa ( Vanitatis, 11 de eneroOkdiario, 10 de enero).

Anécdota del Rey en Vanitatis
Anécdota del Rey en Vanitatis

Anécdota Juan Carlos en OKDiario
Anécdota Juan Carlos en OKDiario

Gran reportaje sobre nuestro director

No hay como hacer un reportaje alabando el viaje del director de un periódico para asegurarse que hablarán bien en ese periódico de tu reportaje ( El Español, 17 de enero).

El Español, viaje de Pedro J.
El Español, viaje de Pedro J.

Pasar el cepillo para investigar

“LaSexta y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, juntas por el micromecenazgo en investigación” es la noticia de LaSexta el 15 de enero. Es decir, que los proyectos de investigación en España serán previamente seleccionados por una televisión y luego su audiencia entra en internet y pone el dinero. Muy científico todo.

Superado el ABC

Pues yo creo que El País ya ha superado el diario históricamente monárquico ABC.

Superar al Abc
Superar al Abc

Pascual Serrano es periodista. Su último libro es “Medios democráticos. Una revolución pendiente en la comunicación“. Akal. www.pascualserrano.net

Una nueva literatura, al rescate de la España rural

1 febrero, 2018

Fuente: http://www.eldiario.es

Contra todo pronóstico y por sorpresa irrumpió hace poco más de un año en las librerías La España vacía (Turner), un ensayo cultural narrado a caballo entre la crónica histórica y el reportaje periodístico, escrito por Sergio del Molino (Madrid, 1979). Las buenas críticas en los medios de comunicación, los premios recibidos y, sobre todo, el boca a boca entre los lectores han convertido el libro en una indiscutible referencia y han marcado un antes y un después en la aproximación de las jóvenes generaciones a un mundo que se muere, a una civilización rural que desaparece.

Tras la estela de La España vacía han aparecido o se han reeditado títulos con el denominador común de estar escritos por autores jóvenes que se han aventurado por los caminos de esa enorme región de nuestro país azotada por el abandono, la emigración y el envejecimiento de sus poblaciones. En una lista que podría ser mucho más larga podemos destacar Los últimos. Voces de la Laponia española, de Paco Cerdá; Palabras mayores, de Emilio Gancedo; Vidas a la intemperie, de Marc Badal (estos tres en la editorial Pepitas de calabaza, una editorial radicada en La Rioja); o El viento derruido (editorial Almuzara), de Alejandro López Andrada.

Pero La España vacía ha ido más allá del éxito editorial al poner nombre literario a un territorio, al definir tanto una idea como un sentimiento. Sergio del Molino explica de esta manera a eldiario.es las claves del fenómeno: “Creo que la sensibilidad actual de la sociedad española estaba esperando un libro así. Podríamos decir que este ensayo ha conectado con un ambiente, un estado de ánimo, que estaba aguardando ese debate pendiente sobre la España rural”.

Muy lejos tanto de las idealizaciones de los paraísos perdidos como de los desprecios hacia la cultura campesina, Del Molino y los otros autores citados han abordado el tema desde la perspectiva de unos jóvenes nacidos en una España urbana y pretendidamente moderna, pero que ansían conocer el mundo que vivieron sus padres y sus abuelos.

Aquellas fueron unas generaciones que, en muchas ocasiones, no pudieron o no supieron contar los cambios inmensos que experimentó este país en la segunda mitad del siglo XX y cuyos efectos llegan hasta hoy mismo. Decía el antropólogo e historiador Julio Caro Baroja, una autoridad incuestionable, que durante 3.000 años la civilización apenas se transformó en sus aspectos esenciales hasta que llegó el paso de un mundo rural a otro urbano. Del Molino subraya que intentó, sobre todo, emprender un viaje cultural con La España vacía, “una aproximación de explorador” a un mundo que no había vivido pero que representa sus raíces y sus señas de identidad. Ahora bien, estos autores nacidos en los años setenta u ochenta reconocen que han bebido en la tradición reciente que arranca en un maestro como Antonio Machado, sigue con la brillantez de un Miguel Delibes y llega hasta Julio Llamazares que en 1988 publica La lluvia amarilla, una impresionante novela sobre el último superviviente en una aldea del Pirineo aragonés.

Imagen que ilustra la portada del libro 'La España vacía'
Imagen que ilustra la portada del libro ‘La España vacía’

Si bien Llamazares (Vegamián, León, 1955) cultiva diversos géneros y temáticas, que van de la novela al periodismo pasando por la poesía, los nuevos exploradores literarios de la España rural señalan al escritor leonés como su referencia más cercana. “Cuando publiqué La lluvia amarilla o Luna de lobos a finales de los ochenta”, comenta, “me consideraron un tipo raro, un friki, que se interesaba por historias extrañas. Pero siempre he pensado y sigo pensando que la España real, en la que incluyo por supuesto a ese mundo rural alejado de la costa y de las grandes ciudades, guarda poca relación con el país que aparece en los solemnes debates políticos o en las informaciones de muchos medios de comunicación. Así pues, existe una España callada que se preocupa por temas con fibra emocional como la memoria histórica o la despoblación del campo, unas historias muy importantes alejadas del eterno conflicto en Cataluña o de la corrupción interminable que ocupan toda la atención de la política o del periodismo”.

En una línea similar se manifiesta el editor Javier Santillán, responsable de Gadir, uno de los sellos que más ha publicado en los últimos años a clásicos contemporáneos que han narrado esa España marginada (Antonio Ferres, Abel Hernández, Dionisio Ridruejo…). A juicio de Santillán, varios factores están contribuyendo a que este género se abra un hueco entre los lectores. “Han coincidido”, afirma, “una cierta añoranza por la vida en el campo, una saturación urbana plagada de posmodernidad y de artificio, un libro que ha actuado de detonante como La España vacía y el apoyo de escritores y críticos de primera fila. Tampoco cabe olvidar que la literatura de viajes en este estilo es capaz de suscitar, por un motivo u otro, la empatía de un sector de lectores”.

Sin lanzar las campanas al vuelo y pese a sus temores de que este fenómeno se diluya como una moda más, el editor de Gadir reivindica las miradas inteligentes y sensibles sobre la España rural. Dentro de su catálogo cita El canto del cuco, un agridulce diario del escritor y periodista Abel Hernández nacido en 1937 en Sarnago, un pueblo de Soria deshabitado desde hace años y que un grupo de vecinos ha comenzado a reconstruir y habitar a temporadas en una respuesta popular que enlaza con movimientos como el de Teruel Existe.

La visibilización del abandono

Pero más allá del éxito literario, la pregunta que planea sobre este fenómeno apunta al revulsivo que pueda significar para los poderes públicos, asentados en las poltronas de lejanas urbes, y también para los propios habitantes de esa España vacía. ¿La carga reivindicativa de estos títulos puede colocar el problema en la agenda política? ¿Está provocando reacciones para impedir esta demotanasia (una muerte pacífica de la población), un término acuñado por la investigadora María Pilar Burillo? “Estamos observando ya algunos efectos, aunque sean escasos y con frecuencia oportunistas”, opina Del Molino, “y antes o después aumentará la exigencia a los políticos para que atiendan las necesidades de una parte abandonada de nuestro país donde viven gentes que son consideradas como ciudadanos de segunda”.

El autor de La España vacía no olvida que muchos habitantes de urbes como Madrid o Barcelona creen sentirse más cercanos a la vida en Hong Kong que a sus compatriotas de Cuenca o de Huesca, a apenas un par de horas de coche.

Tras décadas de lucha por visibilizar los problemas de esos territorios abandonados, Llamazares se declara escéptico, pero con un punto de esperanza. “La España rural”, concluye, “no es rentable políticamente porque representa pocos votos. Ahora bien, estamos viendo que los desequilibrios territoriales en nuestro país significan un lastre insoportable del que surgen otros desequilibrios políticos, económicos o sociales. ¿Acaso los incendios forestales no son más devastadores porque ya casi nadie cuida los bosques? ¿Acaso las nevadas no generan más dificultades porque ya no queda gente en los pueblos para retirar la nieve?”.

Una y otra vez sobrevuela sobre la España rural una lúcida y magnífica novela de Miguel Delibes, escrita en los años setenta, en plena euforia de recuperación de la democracia. Todavía hoy El disputado voto del señor Cayo se alza como una insuperable metáfora de la mirada paternalista y despectiva del poder hacia una España rural de la que procedemos todos. Aunque a veces lo ignoremos.

23/01/2018 –